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Columna de Opinión “Los Mejores de la Clase, Repensar la Pobreza”

La educación es uno de los factores que mayor se relaciona con la pobreza. Las

personas que viven bajo el umbral de la pobreza y de la pobreza extrema no tienen la

misma oportunidad educativa que el resto de la población. De igual forma, el ideal que

tienen acerca de la educación difiere en algunos aspectos para estos grupos

poblacionales.

En este aspecto, también surgen los debates sobre si se debiese incentivar o no

a los niños y jóvenes en educarse o asistir a las escuelas; pues, por una parte, están

las posiciones acerca de incurrir en ayudas del gobierno en educación; y otras en

mantener el estado de Laissez Faire y dejar que las personas decidan si educarse o

no.

Teniendo en cuenta lo anterior, y a partir de los estudios expuestos en el libro

Repensar la Pobreza, se puede observar que las decisiones que toman los pobres

sobre educarse o no, llegan a ser más difíciles que las de los demás puesto que el

costo en el que incurren las familias al mandar a sus hijos a estudiar es muy alto. Por

ejemplo, un niño de diez años que no encuentra interés en estudiar puede

perfectamente decidir abandonar la escuela e ingresar al mercado laboral adquiriendo

un salario y contribuyendo en el sostenimiento de la familia a la cual pertenece. (como

en los casos de estudio que se pueden ver en el libro)

Ahora bien, ¿por qué un niño o joven abandonaría la escuela? En realidad, hay

muchas posibilidades de que un niño abandone su proceso educativo porque

simplemente no desean continuar. Esta razón podría escandalizar a muchos, sin


embargo, es más importante identificar por qué los niños y jóvenes que piensan de esta

forma lo hacen.

Una de las causas se puede encontrar en el hecho de que los niños no sienten

que estén aprendiendo algo útil para su vida. Esto se puede corroborar luego de que en

los objetivos del milenio se hallara más importancia en la vinculación de la mayor

cantidad de niños en las aulas de clase y no se resaltara con tanta relevancia la calidad

educativa que recibirían esos niños. Así mismo, en una encuesta sobre el absentismo

liderada por el Banco Mundial entre 2002 y 2003 se encontró que, en países como

Bangladesh, Ecuador, India, Indonesia, Perú y Uganda, los profesores estaban

ausentes en promedio uno de cada cinco días.

A partir de la información anterior, se podría sacar algunas conclusiones sobre el

papel de los maestros en la enseñanza. Es importante que las personas que se

dedicarán a la enseñanza sean recursivos e innovadores pues son los maestros una de

las piezas fundamentales en la motivación que tenga el estudiante en el aula de clase.

A manera de conclusión, existen muchas razones que motivan la deserción

escolar en países en vías de desarrollo y estas están vinculadas con algún tipo de

pobreza existente. Sin embargo, así como la pobreza basada en salud, la deserción

debe abordarse mayoritariamente desde una perspectiva preventiva, por ejemplo,

enseñar a las familias los beneficios en los salarios de un joven que termina su ciclo

académico, o las posibilidades de acceder a mejores posiciones y superar la pobreza,

así mismo, el trabajo conjunto entre escuelas y gobierno permitiría que los estándares

educativos aumentaran tanto en capacidad como en enseñanza, permitiendo así que


los pequeño niños y jóvenes puedan participar de las oportunidades que les permite ser

personas cualificadas y capacitadas.

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