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la existencia de una voluntad valida es elemento esencial de acto administrativo y esta

voluntad se exterioriza mediante una declaración expresada en las formas legales. (Sayagues
Laso; Tratado de Derecho Administrativo, T. I, Talleres Gráficos Barreriro y Ramos, 1963, Pág.
434)

Sayagués Laso, define el acto administrativo, así: “es toda declaración unilateral de voluntad
de la administración que produce efectos jurídicos subjetivos.”

Con relación al concepto de este ilustre tratadista uruguayo; don fernando Garrido Falla, la
analiza de la siguiente manera: “Es interesante también el procedimiento de sucesivas
eliminaciones que realiza SAYAGUES para obtener el concepto de acto administrativo.

Del conjunto de actuaciones referibles a la Administración Pública hay que hacer dos grandes
apartados, el primero para los actos jurídicos y el segundo para las operaciones materiales o
actos de ejecución material. Estos últimos quedan, desde luego, excluidos del concepto.

Los actos jurídicos consisten de declaraciones de voluntad, pero según la extensión que damos
a sus efectos n9os encontramos con círculos más o menos comprensivos de la actividad
administrativa, y así tendremos:

1° .-Actos jurídicos en cuanto declaraciones de voluntad productoras de efectos jurídicos.


Dentro de esta amplia definición entrarían tanto el reglamento administrativo como los
contratos administrativos y los actos administrativos concretos.

2°.-Actos jurídicos como declaraciones de voluntad productoras de efectos jurídicos subjetivos.


Con esta última restricción queda excluido del concepto el reglamento, que produce efectos
generales y objetivos.

3°.-Actos jurídicos como declaraciones de voluntad unilaterales y productoras de efectos


jurídicos subjetivos. Con esta nueva restricción se excluye también el contrato, que es acuerdo
bilateral.

Acto administrativo es toda declaración unilateral de voluntad de la administración, que


produce efectos subjetivos. Esta definición excluye los actos creadores de regla generales, así
como actos convencionales de la administración, en sentido amplio son actos administrativos,
no lo son en sentido restringido.

Elementos según Sayagues

Organo competente, voluntad administrativa; contenido; motivo; finalidad; forma;


procedimiento.

Como ORGANO, debe entenderse, aquellas entidades públicas que actúan como “sujetos de
administración pública” y que producen el acto administrativo, de donde, como dice, Sayagués
Laso, debe provenir necesariamente de un órgano que actúe en “función administrativa”.
Debe quedar claro, que para la existencia de un acto administrativo, es preciso que el órgano
que lo dicta, debe actuar en función administrativa y gozar del carácter estatal; por ello puede
decirse que no serán actos administrativos aquellos que emanan de concesionarios de
servicios públicos, ni aquellos que dictan personas individuales o colectivas privadas. Con estas
premisas, podemos decir que el acto administrativo es producido por un sujeto de
administración pública a través de uno de sus órganos, cuyo funcionario que actúa debe
ostentar la titularidad legal del órgano; sí esta titularidad o autoridad legal no existe o se
encuentra viciada, el acto no emana de verdaderos órganos administrativos.

Voluntad: Sayagués Laso, quien sostiene que la voluntad administrativa no solamente es un


elemento integrante del acto administrativo, sino que éste es la voluntad exteriorizada con valor
jurídico.

El mismo entraña una conducta voluntaria. Como lo anota Sayagues, la existencia de una
voluntad valida es elemento esencial de acto administrativo y esta voluntad se exterioriza
mediante una declaración expresada en las formas legales

Motivo: Sayagués Laso, no participa de la idea que en el acto administrativo se aplique


la teoría de la causa que opera en el derecho privado, ya que en el derecho
administrativo la situación es distinta, veamos, en el derecho privado en los relativo a
las abligaciones se está siempre frente a un acto bilateral; el acto administrativo se
forma únicamente con la sola voluntad del titular del órgano.
Contenido: Sayagués Lazo, también participa de esta opinión, da preferencia al
“contenido”, y sostiene que el “objeto” del acto administrativo está comprendido dentro
de aquél.
El contenido del acto administrativo debe guardar armonía con las normas de derecho
vigente y a los principios generales del derecho, ya que la actividad administrativa toda
se desarrolla bajo el principio de legalidad, por eso el acto administrativo esta
sometido a la constitución y ala ley y a toda disposición del derecho objetivo que tenga
una jerarquía superior.

Forrma: la forma es uno de dichos requisitos y se refiere al modo como se documente


a la voluntad administrativa que da vida al acto"
Es el medio por el cual se exterioriza la voluntad administrativa, es la materialización
del acto jurídico. La "forma" no debe confundirse con las formalidades, como indica
Sayagues Laso: ; Las formalidades son los requisitos que han de observarse para
dictar el acto y pueden ser anteriores, concomitantes o posteriores al acto; la forma es
uno de dichos requisitos y se refiere al modo como se documente a la voluntad
administrativa que da vida al acto".(Sayagues Laso; Tratado de Derecho
Administrativo, T. I, Talleres Gráficos Barreriro y
Ramos, 1963)
4.2 –EJECUTORIEDAD

Debe entenderse como ejecutoriedad, según Sayagués Laso ( ) “La posibilidad de la


administración de ejecutar el acto por sí misma, incluso en caso de resistencia abierta
o pasiva de las personas afectadas, pudiendo acudir en tal caso a diversas medidas
de coerción”.
No se debe confundir ejecutoriedad, con ejecutividad, ya que ésta es la regla general
del acto administrativo y consiste en el principio de que todo acto administrativo una
vez esté perfeccionado produce sus efectos y debe ser ejecutado.
La clasificciòn segùn Enrique Sayagués Laso quien nos manifiesta que como la materia es
sumamente vasta y compleja, ocurre que ninguna de las clasificaciones propuestas, tomada
aisladamente, llega a satisfacer plenamente al estudio. Por lo cual, se ha llegado a sostener, a
nuestro juicio con acierto, que las clasificaciones hechas no sólo no se excluyen entre sí, sino
que, por el contrario, se complementan, permitiendo en su conjunto adquirir un conocimiento
suficientemente completo, tanto más necesario cuanto que la clasificación de los actos
administrativos tiene un interés real práctico, ya que pone de manifiesto las diferencias que
existen en el régimen jurídico de las distintas clases de actos.

Concretamente, Sayagués Laso, ( ) nos indica que el acto administrativo que adolece de
desviación de poder, en realidad falta el fin propio del servicio, el cual, como se sabe,
constituye uno de sus elementos esenciales.

El vicio “desviación de poder” afecta a los actos reglados y a los actos discrecionales, aún
cuando la administración pública tiene mayor margen para cometer este vicio en los actos
discrecionales, ya que en los “reglados” por su misma índole no naturaleza tienen sus
antecedentes en preceptos legales.

Para comprobar la existencia de una desviación de poder se requiere el examen del acto
administrativo, de sus antecedentes, condiciones y circunstancias y una adecuada apreciación
de la finalidad requerida por la ley.

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