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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN


SUPERIOR
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL SIMÓN RODRÍGUEZ
CONVENIO – CHABASQUEN

PARTICIPANTES:
DELGADO RAMONA
MEJIAS LISBETH
PROF. JONNY CAMACHO

CHABASQUEN, ABRIL - 2009


INTRODUCCIÓN

La evolución histórica del doblamiento en el territorio venezolano, se inicia desde


los tiempos primitivos llamados por los historiadores prehispánicos, con la
espontaneidad y naturalidad con que los primeros grupos humanos ingresaron en
el continente americano hasta llegar al actual territorio venezolano. Desde este
punto de vista, se puede expresar que este hecho antes de construir una invasión
por parte de las diferentes culturas prehispánicos estuvo signada por una
movilización que por miles de años llevo q estos movilizarse y asentarse en los
diferentes territorios de América hasta llegar a ocupar suelos venezolanos. En este
sentido, existe un gran número de investigaciones que precisan este hecho, y nos
dan un acercamiento a los primeros tiempos de la llegada de estos grupos
culturales a América y Venezuela. De igual manera, los estudios arqueológicos,
antropológicos e históricos realizados sistemáticamente en muchas regiones del
país, han permitido la reconstrucción étnica, cultural y económica conjuntamente
con su intrincada complejidad de estos núcleos humanos iniciadores del
doblamiento en nuestro territorio.
Asimismo, el propósito fundamental de esta investigación es destacar la
importancia de los estudios históricos en el área de la prehistoria del pasado
humano, por cuanto estos primeros tiempos de la evolución del hombre en el
planeta fueron la base para el ulterior desarrollo de importantes civilizaciones. Por
ello, no nos ha parecido de real interés el detenernos en una revisión minuciosa de
los aspectos arqueológicos y eruditos implícitos en los complejos cuadros de
estudio de la prehistoria , sin negar, por supuesto, la importancia de los mismos
como fuentes de la historia, hemos no obstante, hecho hincapié en el aspecto
evolutivo, en los rasgos mas generales, que son los que permiten comparar como
el hombre paso de vida nómada, al que estuvo obligado cuando era
exclusivamente cazador y recolector, hasta tipos mas perfectos de organización en
un modo sedentario de vida; el desarrollo de la agricultura y la ganadería.
El género humano se encuentra hoy en día en una nueva época de su historia en
la cual los cambios radicales y profundos se extienden a toda la sociedad, sin
acepción. Los deseos individuales y colectivos, la forma de pensar de toda la
humanidad en su conjunto se ve conmovida por estos cambios, que afectan
también a la vida religiosa por eso, es función de la Iglesia interpretar las
características de nuestra tiempo a la luz del evangelio.
El hombre ha desplegado su potencia y laboriosidad, se ve sobrepasado por
esta y resulta difícil mantenerla a su servicio. Nunca antes la humanidad ha
disfrutado de semejante cantidad de riquezas y facilidades, y sin embargo las
diferencias entre los diversos sectores sociales es cada vez más grande.
La tarea del cristianismo se centra en primer lugar, en elaborar y difundir una
cultura humanista en la que se afirme una supremacía del espíritu sobre la materia,
del hombre sobre las cosas y de la ética sobre la técnica. El cristianismo tiene la
honrosa tarea de trabajar para que el mensaje divino llegue a su vecino,
compañero, a su amigo.
El cristianismo quiere decir a los demás hombres que Dios existe, que no
podemos vivir a espalda de Él ni podemos ignorar su existencia. La relación
ambivalente que existe entre la fe cristiana y cultura moderna se hace más notoria
en todas las tendencias. Hay que buscar el concilio entre el cristianismo y los
cambios sociales.
Durante los últimos 25 años del siglo XX los movimientos misioneros de la
Iglesia llevaron la fe cristiana por todo el mundo la adaptación de las costumbres
nativas plantean problemas teológicos y de tradición, es tratar de conseguir que
por ejemplo unas tribus africanas polígamas adopten una vida familiar cristiana, la
religión no es solo creer en algo, sino manifestarlo, vivir la fe.
CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL Y LA CULTURA ORIENTAL

La perspectiva histórica utilizada para clasificar a una civilización (más


que a un país) como una unidad es de origen relativamente reciente. A partir de la
edad media, la mayor parte de los historiadores adoptaron un punto de vista
religioso o nacional. El punto de vista religioso prevaleció hasta el siglo XVIII
entre los historiadores europeos, que consideraban la revelación cristiana como el
suceso histórico más importante, tomándolo como referencia para su clasificación.
Los primeros historiadores europeos no estudiaron otras culturas más que como
curiosidades o como áreas potenciales de actividad misionera. El punto de vista
nacional, a diferencia del religioso, se desarrolló a principios del siglo XVI a
partir de la filosofía política del estadista e historiador italiano Nicolás
Maquiavelo, quien sostenía que el objeto adecuado de estudio histórico era el
Estado. El español Francisco de Vitoria, fundador del Derecho internacional,
abordó el tema de los derechos de la Corona española en la conquista de América.
Sin embargo, los múltiples historiadores que más tarde realizaron la crónica de los
estados nacionales de Europa y América sólo estudiaron las sociedades al margen
de la cultura europea, para describir su sumisión a las potencias europeas, a su
entender más progresistas. Caso aparte es el de los misioneros y teólogos
españoles que profundizaron en el conocimiento y análisis de las civilizaciones
recién descubiertas, a veces de difícil caracterización.

Es por ello, que durante el Siglo de las Luces los historiadores comenzaron


a interesarse por otras culturas. En el siglo XVIII, el desarrollo de un punto de
vista seglar y de unos principios de crítica racional permitieron al escritor y
filósofo francés Voltaire y a su compatriota, el jurista y filósofo Montesquieu,
trascender el provincialismo del pensamiento histórico hasta entonces vigente.
Pero la aplicación de sus teorías a la historia universal sufrió de sus parcialidades
y de las de su cultura. Intentaban despreciar o ignorar costumbres irracionales y
partían de la base de que todas las personas son seres inherentemente racionales y,
por lo tanto, muy similares, de manera que sus condiciones debían ser válidas para
todos los seres humanos, iniciando así la perspectiva eurocentrista de la
civilización.

Asimismo, a principios del siglo XIX, los filósofos e historiadores


románticos desecharon esta idea. Los filósofos alemanes Johann von Herder y
Georg Wilhelm Friedrich Hegel destacaron las profundas diferencias humanas
existentes en cuanto a inteligencia y obras según su cultura, lo que supuso el
principio del estudio comparativo de las civilizaciones.

Según los historiadores modernos, resulta imposible escribir la historia de


cualquier país sin tener en cuenta el tipo de cultura a la que pertenece. Afirman
que gran parte de la vida de un país está condicionada por su participación en una
entidad social a mayor escala, compuesta por una serie de naciones o estados que
comparten muchas características con un mismo origen. Es esta entidad social
mayor (más cultural que política) la que consideran como verdadero objeto de
estudio histórico. Hoy las civilizaciones están cada vez más interrelacionadas,
hasta el punto de que ya ninguna de ellas persigue un destino independiente y
participan de una civilización mundial común.

A comienzos de siglo algunos historiadores veían importantes


características comunes en la historia de las diferentes civilizaciones como el
filósofo alemán Oswald Spengler, en su obra La decadencia de Occidente (1918-
1922), describe las civilizaciones desde una perspectiva evolucionista y orgánica,
es decir, como organismos vivos que pasan a través de las mismas fases en
diferentes momentos. El historiador británico Arnold J. Toynbee, desde un
determinismo menos estricto que Spengler, en su obra Estudio de la Historia,
establece también un patrón uniforme para la historia de las diferentes
civilizaciones. Según Toynbee, una civilización puede prolongar su vida de forma
indefinida si sabe ir dando una respuesta correcta a los diferentes retos internos y
externos que van surgiendo. Sin embargo, muchos historiadores son
extremadamente escépticos respecto a las filosofías de la historia derivadas de un
supuesto patrón del pasado y evitan basar las predicciones sobre el futuro en estas
teorías cíclicas y repetitivas de la historia.

En este mismo orden de ideas, sintetizamos algunos aportes característicos


del hombre en la antigüedad, hay evidencias que demuestran que las
características físicas y de comportamiento comunes a todos los seres humanos
fueron evolucionando a lo largo de, como mínimo, 6 millones de años, es por ello
que una de las primeras características que definió al ser humano, fue la
bipedación, es decir, la capacidad de andar erguido sobre los dos pies, se
desarrolló hace ya unos 4 millones de años, mientras que otras, tales como un
cerebro grande y complejo, la capacidad de fabricar y utilizar herramientas y el
lenguaje, se desarrollaron más recientemente. Gran parte de los rasgos más
avanzados, que incluyen expresiones simbólicas complejas, como el arte, y la
diversidad cultural, aparecieron en los últimos 100.000 años.

El ser humano es un primate, las similitudes físicas y genéticas muestran


que la especie humana moderna, el Homo sapiens, está estrechamente
relacionada con otro grupo de primates, los simios. Los hombres y los antropoides
o monos superiores como chimpancés (incluidos bonobos o chimpancés pigmeos)
y gorilas, comparten un antepasado común que vivió hace entre 10 y 5 millones
de años. El ser humano comenzó su evolución en África, continente donde se
produjeron gran parte de las transformaciones posteriores. Los fósiles de los
primeros homínidos, que vivieron hace entre 6 y 2 millones de años, proceden
íntegramente de África. La mayoría de los científicos distinguen entre 10 y 15
especies diferentes de homínidos. Sin embargo, no se ponen totalmente de
acuerdo en cómo están relacionadas entre sí las especies o cuáles fueron las que
sencillamente se extinguieron. Muchas de las primeras especies probablemente la
mayoría de ellas no dejaron descendientes. Tampoco hay consenso sobre la forma
de identificar y clasificar determinados homínidos, ni en los factores que más
influyeron en la evolución y la extinción de cada uno de ellos.
Los homínidos comenzaron a emigrar desde África hacia Asia hace
probablemente unos 2 a 1,6 millones de años, llegando a Europa la mayoría de
ellos durante el último millón de años. Sólo mucho después, distintas especies de
homínidos modernos poblaron diferentes partes del mundo. Así, por ejemplo,
probablemente el ser humano llegó por primera vez a Australia hace 60.000 años
y a América hace 35.000 años. La aparición de la agricultura y de las primeras
civilizaciones tuvo lugar en los últimos 10.000 años.

Es importante resaltar que la ciencia que estudia la evolución y origen de


los rasgos físicos y de comportamiento del ser humano se denomina
paleoantropología, la misma trata de una de las ramas de la antropología física,
que es una disciplina que estudia las características biológicas y fisiológicas del
hombre, su misión es descubrir cómo la evolución ha ido conformando los
potenciales, las tendencias y las limitaciones del ser humano. Para muchos es una
ciencia apasionante porque rastrea los orígenes de las características que
definieron a nuestra especie, así como las conexiones fundamentales entre el
hombre y otros seres que habitan la Tierra, los científicos disponen de numerosas
evidencias que demuestran la existencia de un proceso evolutivo obtenido a partir
del estudio de fósiles, objetos y mapas genéticos.

El origen del género Homo ha intrigado durante mucho tiempo a los


paleoantropólogos y ha suscitado gran número de debates. Alguna de las
diferentes especies de australopitecinos conocidas, o incluso alguna no
descubierta todavía, pudo haber dado lugar a la primera especie de Homo. Los
científicos tampoco saben con exactitud qué factores favorecieron la evolución
hacia un cerebro más grande y más complejo el rasgo físico definidor del hombre
moderno.

Por su parte el científico, Louis Leakey argumentó en un principio que el


origen del Homo estaba directamente relacionado con el avance en la fabricación
de utensilios y en especial, de utensilios de piedra, ya que la fabricación de
herramientas requiere ciertas habilidades mentales y una manipulación manual
precisa que sólo puede existir en miembros de nuestro propio género. En realidad,
el nombre Homo habilis se refiere directamente a la habilidad para fabricar y
utilizar utensilios.

Sin embargo, al mismo tiempo que el Homo antiguo vivieron varias


especies de australopitecinos, lo que deja poco claro qué especie fabricó los
primeros utensilios de piedra. Recientes estudios de huesos de manos de
australopitecinos sugieren que al menos una de las especies robustas, el
Australopithecus robustus, pudo haberlos realizado. Además, en las décadas de
1960 y 1970 los investigadores observaron por primera vez que algunos primates
no humanos, tales como los chimpancés, fabrican y utilizan herramientas, lo que
sugiere que los australopitecinos y los simios que les precedieron probablemente
también pudieron fabricar algún tipo de utensilio.

También,  según algunos científicos probablemente fue el Homo antiguo el


que fabricó los primeros utensilios de piedra, ya que a estos homínidos de dientes
más pequeños la habilidad para cortar y triturar alimentos les habría sido de la
máxima utilidad, mientras que los australopitecinos robustos podían masticar
incluso alimentos muy duros. Además, durante un largo periodo de tiempo, los
humanos primitivos siguieron fabricando utensilios de piedra similares a los tipos
más antiguos conocidos, incluso mucho después de la extinción de los
australopitecinos gráciles.

Algunos científicos piensan que fue un periodo de enfriamiento climático


y de sequía en África el que estableció el escenario para la evolución del Homo.
Según esta hipótesis, hace entre unos 2,8 y 2,4 millones de años aparecieron
muchos tipos de animales adaptados a los retos de un entorno más seco, incluidas
las primeras especies de Homo. Un homínido capaz de fabricar utensilios tendría
ventajas al poder obtener alimentos alternativos a medida que la vegetación se iba
haciendo más escasa en entornos cada vez más áridos. Entre los nuevos alimentos
podrían incluirse raíces y tubérculos, así como carne obtenida de animales
muertos o cazados. Sin embargo, algunos científicos no están de acuerdo con esta
hipótesis y argumentan que durante el periodo de evolución del Homo el clima
fluctuó entre periodos más secos y periodos más húmedos. En este caso, la
fabricación y el uso de utensilios de piedra y la ampliación de la dieta en el Homo
antiguo así como el aumento del tamaño de su cerebro pudieron haber sido
adaptaciones a entornos imprevisibles y fluctuantes. En cualquier caso, se
requeriría una documentación científica más amplia para apoyar o rechazar
decididamente la hipótesis de que el Homo antiguo surgió como parte de una
amplia tendencia de extinción de unas especies y evolución de otras durante un
periodo de cambio ambiental.

Cabe destacar, que la alta edad media europea, que duró aproximadamente
desde 1050 hasta 1300, evoca en la mayoría de nosotros imágenes románticas de
caballeros en brillantes armaduras, espléndidos castillos y gloriosas catedrales. Y
para muchas personas la palabra medieval (del latín medium aevum; ‘edad media’)
sugiere erróneamente un paréntesis cultural entre el periodo clásico de las
civilizaciones griega y romana y el renacimiento. Al contrario, la alta edad media
fue un periodo dinámico que conformó la identidad y el desarrollo europeos, en
parte estimulados por la interacción de Europa con otras culturas de Eurasia y el
Mediterráneo. Durante estos años se crearon muchos de los esquemas e
instituciones sociales y políticas básicos asociados a la historia europea, y en las
islas Británicas, Francia, Alemania, Italia, Europa oriental, la península Ibérica y
Escandinavia se fueron dibujando nítidas fronteras políticas e identidades
culturales. Entre los siglos XI y XIV, una reacción en cadena de desarrollos en los
sectores económicos, social y político hizo surgir nuevas tendencias en los
campos de la religión, la investigación, la literatura y las artes, tendencias que han
conformado la cultura europea hasta nuestros días.

La expansión territorial, las innovaciones en la agricultura y el desarrollo


de las ciudades y el comercio trajeron consigo una rápida transformación
económica de la Europa medieval. Los cambios de disponibilidad y consumo de
bienes materiales y de distribución demográfica alteraron radicalmente las
relaciones sociales y la organización política en Europa. Estos cambios dieron
origen a clases nuevas y más independientes que competían entre sí y se
equilibraban de forma que ninguno de los grupos llegase a ostentar el poder
absoluto.
La migración y la expansión de las fronteras ampliaron los límites de los
países europeos en el Mediterráneo, en Europa oriental y en la península Ibérica.
Un gran porcentaje de esta migración y expansión estuvo encabezado por grupos
guerreros como, por ejemplo, los normandos, descendientes de los vikingos en
Francia, que llegaron hasta Sicilia, o los Caballeros Teutónicos, que obligaron a
desplazarse a los campesinos alemanes hacia el este a los territorios eslavos. Los
cruzados, guerreros procedentes de toda Europa, respondieron a la llamada del
papa Urbano II en 1095 para rescatar la Tierra Santa de los musulmanes. Durante
el siglo XI y en la península Ibérica, la Reconquista cristiana llevada a cabo por
los reinos de Aragón, Castilla y León en el norte expandieron el cristianismo por
el sur y esta invasión absorbió los territorios del antiguo califato musulmán de
Córdoba, con su multicultural población compuesta de musulmanes, judíos y
cristianos.
Este aumento de productividad entre los siglos XI y XIV dio lugar a la
urbanización o crecimiento de los pueblos y ciudades de mercado donde los
ciudadanos compraban alimentos y materias primas procedentes de zonas rurales
y vendían objetos fabricados por artesanos locales así como artículos importados
de otras regiones. Las ciudades y los ciudadanos se independizaron de la
aristocracia terrateniente y pudieron regir sus propios negocios mediante cédulas
concedidas por los monarcas. La moneda se convirtió en un medio habitual de
transacción y nació la economía basada en el dinero, con sus correspondientes
actividades de banca, inversión y préstamo.
Los cambios económicos provocados por el desarrollo del comercio y la
aparición de las ciudades crearon nuevas tensiones en la sociedad medieval que
traspasaron los límites de clases, sexos, etnias y religiones. La interacción entre
las clases rurales y las clases urbanas produjo el establecimiento de nuevas
organizaciones políticas y leyes diseñadas para equilibrar las exigencias de las
clases enfrentadas.
Con la aparición de las ciudades, las nuevas clases sociales, como
comerciantes y artesanos, alteraron los esquemas sociales establecidos por la
sociedad medieval. Según el enfoque tradicional, había tres órdenes que actuaban
conjuntamente en la comunidad rural: la aristocracia guerrera o las personas que
se dedicaban a luchar, el paisanaje o las personas que se dedicaban a trabajar, y el
clero o las personas dedicadas a la oración. Estas comunidades tradicionales
estaban organizadas jerárquicamente y vinculadas entre sí como una familia, en la
que los nobles actuaban como un padre que vela por su familia y los habitantes del
poblado. Los ciudadanos, que se ganaban la vida como artesanos o comerciantes,
rompieron con estas servidumbres rurales y estos lazos familiares creando nuevas
redes sociales a través de asociaciones denominadas gremios. Los gremios de los
comerciantes velaban por los intereses de la ciudad, regulando el comercio con los
extranjeros y procurando ciertos beneficios para sus miembros. Los gremios de
artesanos organizados por curtidores, carniceros y tejedores establecieron un
control sobre salarios y precios y fijaron reglas para realizar el aprendizaje y para
el ingreso como miembro. Para algunos escritores religiosos, las libertades
urbanas de las nuevas ciudades amenazaban con socavar el orden jerárquico
tradicional de la sociedad. Otros calificaron a los comerciantes de mundanos y
materialistas al no realizar ninguna labor propia y beneficiarse del trabajo de
terceras personas en su actividad de compra y venta de artículos. Para
contrarrestar esta opinión, los gremios distribuyeron su riqueza dando limosna a
los pobres y construyendo iglesias para demostrar de forma patente el fervor
colectivo de sus miembros.
En medio del crecimiento económico y la agitación social, la alta edad
media presenció la estabilización de las fronteras políticas de Europa y la
expansión de los gobiernos centralizados por todo el continente. Basados en la
fortaleza económica de las ciudades y el comercio, los diferentes gobernantes
europeos crearon burocracias competentes para regentar sus dominios, como
resulta evidente de la creciente utilización de documentos legales escritos. El
poder de estos nuevos dirigentes estaba limitado, sin embargo, por la presión
ejercida por los grupos sociales y las organizaciones políticas rivales, tales como
la aristocracia, la ciudadanía y la Iglesia.
Desde el siglo XI hasta el XIII las comunidades en expansión en Europa
desarrollaron una identidad política estable, generalmente bajo un gobernante
central. El control regio se extendió en Inglaterra con los Angevinos
(Plantagenet), en Francia con los Capetos y en Alemania bajo el Sacro Imperio
Romano Germánico. Entre tanto fueron surgiendo reinos cristianos recién
unificados en la península Ibérica, como los reinos de Castilla y León (que
formaron la denominada Corona de Castilla) y Portugal; en Escandinavia, como
los de Dinamarca, Noruega y Suecia; y en Europa oriental, como el reino de
Hungría ocupado por los magiares, la dinastía Piast en Polonia y la Rusia de Kíev.
Los pueblos eslavos de Europa oriental recibían influencias tanto de Europa
occidental como del Imperio bizantino y así, por ejemplo, la población eslava de
Rusia se convirtió al cristianismo bizantino u ortodoxo oriental bajo la dinastía de
Kíev fundada por los escandinavos en el siglo X, constituyendo una sólida cultura
cristiana eslava que sobrevivió incluso a la conquista mongol del siglo XIII.
Las tensiones creativas en la sociedad y la política medievales originaron
nuevas ideas, tales como las intercambiadas en los debates acerca de la fe y la
razón en las nuevas universidades. Asimismo dieron cauce a la aparición de
nuevas órdenes religiosas y formas de espiritualidad. Las nuevas ideas surgieron
en el seno de la religión popular durante las luchas entre el cristianismo ortodoxo
y las numerosas herejías. La influencia de los eruditos judíos y musulmanes, el
auge de una clase educada de profesionales de carrera y el crecimiento de un
público lector urbano fueron factores que contribuyeron asimismo a este fermento
cultural e intelectual en Europa.
Durante los siglos XII y XIII surgieron las universidades en las principales
ciudades europeas. Estas universidades cubrían las necesidades pedagógicas en el
estudio de las siete artes liberales (gramática, retórica, lógica, astronomía,
geometría, aritmética y música) proporcionando una educación con un enfoque
significativo hacia las futuras carreras. Las universidades que se especializaron en
las disciplinas superiores, como Bolonia en derecho, Salerno en medicina y París
en teología y filosofía, se convirtieron en centros de debate intelectual. La escuela
filosófica del siglo XII conocida como escolasticismo desarrolló nuevos
planteamientos lógicos basados en la recuperación de Aristóteles por parte de los
europeos a partir de fuentes islámicas y judías. Los eruditos discutían la forma en
que los hombres podían llegar a conocer la verdad: el conocimiento de la verdad
podía alcanzarse a través de la fe, por medio de la razón humana y la
investigación o mediante alguna combinación de ambas formas. Aun cuando
ninguno de estos pensadores negaban la fe cristiana tal como se revela en la
Biblia, algunos, como san Anselmo, anteponía la fe a la razón, mientras otros,
como Pedro Abelardo, colocaba la razón en primer lugar. El gran filósofo
dominico del siglo XIII, Tomás de Aquino, elaboró una brillante síntesis de fe y
razón, mientras que un grupo de filósofos conocidos como nominalistas ponía en
duda que el lenguaje humano pudiera describir la realidad con exactitud. Estas
indagaciones acerca de la naturaleza del conocimiento contribuyeron a la
investigación científica, evidente en las teorías experimentales del científico y
filósofo inglés Roger Bacon (c. 1214-1294).
Entre tanto, muchas personas buscaban una experiencia más holística y
espiritual del mundo que la proporcionada a través del intelecto o los ritos
eclesiásticos ordinarios. Los visionarios y los reformadores crearon nuevas
órdenes como la cisterciense, la franciscana y la dominica. San Francisco de Asís
rechazó el materialismo urbano de sus padres y de la Iglesia local y definió un
estilo de vida mendicante para los seguidores de su orden, aprobada por la Iglesia,
constituida por frailes franciscanos (varones) y clarisas (mujeres). Muchos
pensadores religiosos del siglo XIII se vieron influidos por la anterior filosofía del
neoplatonismo cristiano, síntesis de las ideas de Platón y el misticismo cristiano.
Bajo esta influencia, rechazaron el enfoque aristotélico de racionalizar la religión
pensando que la revelación divina podía comprenderse mejor utilizando la
experiencia. El cisterciense Bernardo de Claraval, que falleció en 1153, temía que
la lógica escolástica de Pedro Abelardo pudiera anular la comprensión
auténticamente espiritual. Más tarde, el franciscano san Buenaventura, que vivió
entre 1221 y 1274, elaboró una filosofía mística que inducía a los cristianos a la
contemplación del reino ideal de Dios.
El desarrollo de la sociedad urbana, las innovaciones intelectuales y el
conflicto entre espiritualidad y orden en la Iglesia contribuyeron conjuntamente al
desarrollo de nuevos estilos creativos en la literatura, las artes, la arquitectura y la
música. El comercio y la economía basada en el dinero europeos sufragaron esta
creatividad, como quedó patente en la importación de los estilos y materiales de
otros países, en el patrocinio aristocrático de las artes y en las contribuciones de
los artesanos y los gremios de comerciantes a la construcción de iglesias
monumentales en sus ciudades.
La alfabetización aumentó en la Europa medieval, especialmente entre la
población laica urbana que disponía de más tiempo para la lectura. Aunque la
mayoría de los libros estaban escritos en latín, que era considerada la principal
lengua de estudio, se comenzaron a producir más libros en las lenguas regionales
como el inglés, el francés y el alemán. A partir de esta literatura vernácula
nacieron nuevos estilos y géneros. En las cortes, los trovadores escribían y
representaban poemas líricos que celebraban el amor entre los caballeros y las
damas. Las narraciones épicas sobre el heroísmo guerrero, como Beowulf, dejaron
paso a los romances que cantaban el amor cortesano y la hidalguía de los
caballeros, algunos de cuyos ejemplos se encuentran en los libros artúricos como
La búsqueda del Santo Grial y Sir Gawain y el caballero verde. Las fábulas de
animales a menudo realzaban las virtudes y habilidades de los trabajadores por
encima de las características de las clases más altas. Los Cuentos de Canterbury
de Chaucer caricaturizaban a todas las clases sociales. Los libros religiosos, los
sermones, las biografías de santos y las narraciones de milagros proporcionaban
literatura enriquecedora a los lectores piadosos, en su mayoría mujeres. Los libros
eran volúmenes manuscritos, minuciosamente copiados por los escribas en
pergaminos de pieles de animales utilizando plumas de ave o cañas. Los
manuscritos más costosos estaban decorados con ilustraciones dibujadas con oro y
colores brillantes de Cristo y otros santos, así como enredaderas, plantas y bestias
fantásticas que se cruzaban y entrelazaban en los márgenes.
La edad media estuvo marcada por la diversificación y el desarrollo de la
economía y la sociedad, así como por las tensiones sociales y los conflictos
políticos y religiosos posteriores. Estos avatares trajeron consigo también nuevos
planteamientos creativos en la expresión artística, la teoría legal y la filosofía. La
cultura dinámica y vivaz que surgió de la economía, la sociedad, la política, la
religión, la erudición y las artes europeas situó a Europa en un primer plano
mundial.

PRINCIPALES ENSEÑANZAS DEL CRISTIANISMO

Un fenómeno tan complejo y vital como el cristianismo resulta más fácil


describirlo desde una perspectiva histórica que definirlo de una forma lógica,
aunque esta descripción histórica incluya concepciones interiorizadas por los
creyentes y que son también características esenciales de la religión. Uno de los
elementos esenciales lo constituye el protagonismo de la figura de Jesucristo. Este
protagonismo, de uno u otro modo, el rasgo distintivo de todas las variantes
históricas de creencia y práctica del cristianismo.
Desde luego, todos coinciden en que su vida y su ejemplo deberían ser
seguidos y que sus enseñanzas referentes al amor y a la fraternidad deberían sentar
las bases de todas las relaciones humanas. Gran parte de sus enseñanzas
encuentran en sus equivalencias en la predicación de los rabinos, después de todo
Jesús era uno de ellos, o en las enseñanzas de Sócrates y de Confucio. En las
enseñanzas del cristianismo, Jesús no puede ser menos que el supremo predicador
y ejemplo de vida moral, pero, para la mayoría de los cristianos, eso, por sí
mismo, no hace justicia al significado de su vida y obra.
Aubet, M. E. (1987) expresa que:
Todas las referencias históricas que se tienen de Jesús se
encuentran en los Evangelios, parte del nuevo Testamento
englobada en la Biblia. Otros libros del Nuevo Testamento
resumen las creencias de la Iglesia cristiana primitiva. Tanto
San Pablo como otros autores de las Sagradas Escrituras creían
que Jesús fue el revelador no sólo de vida humana en su
máxima perfección, sino también de la realidad divina en sí
misma.

El misterio fundamental del universo, llamado de muchas formas en las


distintas religiones, en palabras de Jesús se llamaba “Padre”, y por eso los
cristianos llaman a Jesús, “Hijo de Dios”. En todo caso, tanteen su lenguaje como
en su vida, existía una profunda intimidad con Dios y un anhelo por acceder a Él,
así como la promesa de que, a través de todo lo que Jesús fue e hizo sus
seguidores podrían participar en al vida del Padre en el cielo y podrían hacerse
hijos de Dios. La crucifixión y resurrección de Jesucristo, a la que los primeros
cristianos se refieren cunado hablan de Él como de aquel que reconcilió a la
humanidad con Dios, hicieron de la cruz el principal centro de atención de la fe y
devoción cristianas, y el símbolo más importante del amor salvador de Dios
Padre.
Desde un principio, el camino para iniciarse en el cristianismo ha sido el
bautismo “en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu santo” o a veces, más
simplemente, “en el nombre de Cristo”. En un comienzo, parece ser que el
bautismo lo era administrado sobre todo a los adultos, después de haber hecho
manifiesta su fe y de haber prometido corregir sus vidas. Las prácticas del
bautismo se generalizaron más al extenderse también a los niños. Otro rito que es
aceptado por todos los cristianos es el de la eucaristía o cena del Señor, en la que
se comparten pan y vino, expresando y reconociendo así la realidad de la
presencia de Cristo, tal como se conmemora en la comunión de unos con otros en
la misa. La forma que fue adquiriendo la eucaristía a mediad que evolucionó fue
la de una cuidada ceremonia de consagración y de adoración, a partir de textos
eucarísticos escritos sobre todo en los primeros siglos del cristianismo.
Penela (2006). La eucaristía también se ha transformado en
uno de los principales motivos de conflicto entre las distintas
Iglesias cristianas, pues no todas están de acuerdo con la
presencia de Cristo en el Pan y en el Vino consagrado y con el
efecto que produce esta presencia en los que lo reciben. Véase
también liturgia; Misa, partes musicales de la misa.

La comunidad cristiana misma, es decir, la Iglesia, es otro componente


fundamental dentro de la fe y las prácticas del cristianismo. Algunos estuDiosos
cuestionan el hecho de que se pretenda asumir que Jesús intentó fundar una Iglesia
(la palabra Iglesia se menciona sólo dos veces en los evangelios), pero sus
seguidores siempre estuvieron convencidos de que su promesa de estar con ellos
“siempre, hasta el fin de los días” se hizo realidad mediante su “cuerpo místico en
la tierra” es decir, la Santa Iglesia Católica (universal). La relación que mantiene
esta Santa Iglesia Universal con las distintas organizaciones eclesiásticas que
existen distintas organizaciones eclesiásticas que existen por toda la cristiandad es
la causa de las principales divisiones entre ellas. El catolicismo ha tendido a
equiparar su propia estructura institucional con la Iglesia universal, mientras que
en algunos grupos protestantes extremistas han estado prontos a reclamar que
ellos y solo ellos representan la verdadera Iglesia visible. Sin embargo cada vez
un mayor número de cristianos de todos los sectores han comenzado a reconocer
que no existe un único grupo que tenga el derecho de apropiarse el concepto de la
Iglesia, y han empezado más bien a trabajar para lograr la unión de todos los
cristianos.
CREENCIAS

Aunque existen enormes diferencias en las creencias de aquellos que se


identifican como cristianos, es posible plantear afirmaciones generales las
describen las creencias de una gran mayoría. Uno de esos estamentos es el Credo
Niceno, ratificado como el Credo Universal de la cristiandad Católica ortodoxa
por el concilio de Éfeso en 431. Las creencias centrales del cristianismo que se
afirman en el Credo Niceno incluyen entre otras:
 La Trinidad: Dios es un ser único y eterno que existe como tres
personas eternas, distintas e indivisibles: Padre, Hijo (Logos divino,
encarnado en la persona de Jesucristo), y el Espíritu Santo.
 Jesucristo es completamente Dios (divino) y completamente humano:
dos naturalezas en una persona. Él no tiene pecado y es el Mesías
descrito en el Antiguo Testamento.
 La salvación de los “pecados y la muerte” está disponible a través de
Jesucristo, Él es el camino al Padre, debido a su muerte en la cruz y su
posterior resurrección creó un puente al Padre y a la prometida vida
eterna. Las tres ramas principales del cristianismo han llegado a varias
explicaciones de cómo ocurre exactamente la salvación.
 El nacimiento virginal, crucifixión, resurrección, ascensión, la segunda
venida de Jesús y el Reino de Dios.
 La “resurrección general” en la cual las personas que han vivido se
levantarán de la muerte al final del tiempo, para ser juzgadas por
Jesucristo.
No todos los cristianos han aceptado estos estatutos de fe. De hecho la
mayor parte de los credos apuntan a diferenciar ciertas creencias de otros
cristianos primitivos, los cuales son tomados como heréticos. Ejemplo de esto
incluyen a los grupos ebionitas, las cuales niegan la divinidad de Jesús, así como
los grupos docetistas, que niegan que Cristo haya sido humano, o los arrianos
quienes rebaten que el Padre y el Hijo sean “un Ser”.
Las Iglesias que excluyen algunos de estos postulados, usualmente
representan la divergencia consciente de la corriente principal del cristianismo.
Algunas tradiciones cristianas, tales como los bautistas y las Iglesias de Cristo,
aceptan estas creencias, pero no el credo mismo, debido a que los credos son
considerados en estos grupos como no pertenecientes a las escrituras.
Auque algunos grupos se desvían de estas doctrinas, otros lo toman como
base absoluta del cristianismo. Es por ello que muchas de las variaciones heréticas
o incluso “no cristianas” por muchos grupos de la corriente principal del
cristianismo. La mayoría de las disputas se centran en la divinidad de Jesús, La
Trinidad o ambos.
Ruse (2007) hoy día los evangélicos dicen basarse en la Biblia (cuyo canon
fijó la Iglesia Católica), y no por los dogmas que ellos dicen que inventó la Santa
Iglesia Católica. Esto ha provocado cierto grado de unión entre las diferentes
ramas de cristianismo protestante (y hay muchas ramas porque la esencia del
protestantismo es cismática contraria al deseo de unión de los cristianos por parte
de Cristo), y ha creado una nueva generación de creyentes, los cuales no se
identifican con ningún credo en particular, sino que simplemente se llaman
“cristianos”, aunque en realidad son protestantes surgidos del cisma provocado de
la reforma del que fue monje católico: Martín Lucero.
Aunque es probable que asistan a alguna Iglesia (de las cuales hay millares
de denominaciones) y llenen los bolsillos de su pastor con diezmos. Este nuevo
tipo de cristianos (es nuevo porque se aleja mucho del cristianismo primitivo
descrito en Hechos de los Apóstoles de San Lucas) trata de manipular las
Sagradas Escrituras y su máximo postulado es atacar a la Iglesia Católica.

SÍMBOLOS

El símbolo más conocido del cristianismo es sin duda la cruz, del cual
existe una gran variedad de formas, algunos afirman que la cruz es el primer logo
exitoso a nivel mundial. Varias denominaciones tienden a favorecer cruces
distintivas: el crucifijo para los católicos –dentro del cual diversas órdenes
religiosas también incluyen variantes para identificarse, como la Tau Franciscana
o la cruz de Calatrava de los Dominicos- la cruz ortodoxa para los ortodoxos, una
cruz sin adornos para los protestantes. Sin embargo, no es una regla utilizar una u
otra cruz. Otros símbolos cristianos incluyen el símbolo del pez o Ichthys (del
griego Ichthys) la cual se dice provienen del acrónico I (lesous), Ch (Cristos), Th
(Theou), Y (Hyos, la “h”el signo diacrítico en griego), S (Soler), o “ Jesús, Cristo,
Hijo de Dios, Salvador” el que fue utilizado por los cristianos primitivos, al igual
que el ancla. Constantino I El Grande, utilizó también el Crismón para
identificarse con el cristianismo, este último está formado por las primeras dos
letras griegas del nombre de “Cristo”.

EDAD MEDIA

Término utilizado para referirse a un periodo de la historia europea que


transcurrió desde la desintegración del Imperio romano de Occidente, en el siglo
V, hasta el siglo XV. No obstante, las fechas anteriores no han de ser tomadas
como referencias fijas: nunca ha existido una brusca ruptura en el desarrollo
cultural del continente. Parece que el término lo empleó por vez primera el
historiador Flavio Biondo de Forlì, en su obra Historiarum ab inclinatione
romanorun imperii decades (Décadas de historia desde la decadencia del Imperio
romano), publicada en 1438 aunque fue escrita treinta años antes. El término
implicó en su origen una parálisis del progreso, considerando que la edad media
fue un periodo de estancamiento cultural, ubicado cronológicamente entre la
gloria de la antigüedad clásica y el renacimiento. La investigación actual tiende,
no obstante, a reconocer este periodo como uno más de los que constituyen la
evolución histórica europea, con sus propios procesos críticos y de desarrollo. Se
divide generalmente la edad media en tres épocas.

INICIOS DE LA EDAD MEDIA

Ningún evento concreto determina el fin de la antigüedad y el inicio de la


edad media: ni el saqueo de Roma por los godos dirigidos por Alarico I en el 410,
ni el derrocamiento de Rómulo Augústulo (último emperador romano de
Occidente) fueron sucesos que sus contemporáneos consideraran iniciadores de
una nueva época.
La culminación a finales del siglo V de una serie de procesos de larga
duración, entre ellos la grave dislocación económica y las invasiones y
asentamiento de los pueblos germanos en el Imperio romano, hizo cambiar la faz
de Europa. Durante los siguientes 300 años Europa occidental mantuvo una
cultura primitiva aunque instalada sobre la compleja y elaborada cultura del
Imperio romano, que nunca llegó a perderse u olvidarse por completo.

FRAGMENTACIÓN DE LA AUTORIDAD

Durante este periodo no existió realmente una maquinaria de gobierno


unitaria en las distintas entidades políticas, aunque la poca sólida confederación
de tribus permitió la formación de reinos. El desarrollo político y económico era
fundamentalmente local y el comercio regular desapareció casi por completo,
aunque la economía monetaria nunca dejó de existir de forma absoluta. En la
culminación de un proceso iniciado durante el Imperio romano, los campesinos
comenzaron a ligarse a la tierra y a depender de los grandes propietarios para
obtener su protección y una rudimentaria administración de justicia, en lo que
constituyó el germen del régimen señorial. Los principales vínculos entre la
aristocracia guerrera fueron los lazos de parentesco aunque también empezaron a
surgir las relaciones feudales. Se ha considerado que estos vínculos (que
relacionaron la tierra con prestaciones militares y otros servicios) tienen su origen
en la antigua relación romana entre patrón y cliente o en la institución germánica
denominada comitatus (grupo de compañeros guerreros). Todos estos sistemas de
relación impidieron que se produjera una consolidación política efectiva.
LA IGLESIA

La única institución europea con carácter universal fue la Iglesia, pero


incluso en ella se había producido una fragmentación de la autoridad. Todo el
poder en el seno de la jerarquía eclesiástica estaba en las manos de los obispos de
cada región. El papa tenía una cierta preeminencia basada en el hecho de ser
sucesor de san Pedro, primer obispo de Roma, a quien Cristo le había otorgado la
máxima autoridad eclesiástica. No obstante, la elaborada maquinaria del gobierno
eclesiástico y la idea de una Iglesia encabezada por el papa no se desarrollarían
hasta pasados 500 años. La Iglesia se veía a sí misma como una comunidad
espiritual de creyentes cristianos, exiliados del reino de Dios, que aguardaba en un
mundo hostil el día de la salvación. Los miembros más destacados de esta
comunidad se hallaban en los monasterios, diseminados por toda Europa y
alejados de la jerarquía eclesiástica. En el seno de la Iglesia hubo tendencias que
aspiraban a unificar los rituales, el calendario y las reglas monásticas, opuestas a
la desintegración y al desarrollo local. Al lado de estas medidas administrativas se
conservaba la tradición cultural del Imperio romano. En el siglo IX, la llegada al
poder de la dinastía Carolingia supuso el inicio de una nueva unidad europea
basada en el legado romano, puesto que el poder político del emperador
Carlomagno dependió de reformas administrativas en las que utilizó materiales,
métodos y objetivos del extinto mundo romano.

VIDA CULTURAL

La actividad cultural durante los inicios de la edad media consistió


principalmente en la conservación y sistematización del conocimiento del pasado
y se copiaron y comentaron las obras de autores clásicos. Se escribieron obras
enciclopédicas, como las Etimologías (623) de san Isidoro de Sevilla, en las que
su autor pretendía compilar todo el conocimiento de la humanidad. En el centro de
cualquier actividad docta estaba la Biblia: todo aprendizaje secular llegó a ser
considerado como una mera preparación para la comprensión del Libro Sagrado.
Esta primera etapa de la edad media se cierra en el siglo X con las
segundas migraciones germánicas e invasiones protagonizadas por los vikingos
procedentes del norte y por los magiares de las estepas asiáticas, y la debilidad de
todas las fuerzas integradoras y de expansión europeas al desintegrarse el Imperio
Carolingio. La violencia y dislocación que sufrió Europa motivaron que las tierras
se quedaran sin cultivar, la población disminuyera y los monasterios se
convirtieran en los únicos baluartes de la civilización.
CONCLUSIÓN

El trabajo realizado por algunos historiadores que en sus diferentes áreas


del conocimiento han aportado a la ciencia histórica un sin numero de datos
fundamentales que permiten ubicar en un contexto científico y sistemático el
presente estudio del poblamiento en el “Gran Globo del Uribante”, se caracteriza
en una investigación arqueológica que aproxima en aquel entonces a los primeros
tiempos de la llegada del hombre a la América y Venezuela, igualmente a la
introducción de métodos artesanales y agrícolas que dieron pie a los primeros
asentamientos poblacionales del país.

Los cambios de estilo también se produjeron en las artes visuales como la


pintura, la escultura, la metalistería, el arte del vidrio emplomado y la
arquitectura, así como en las artes escénicas de la música y el teatro. Sufragado
por patrocinadores religiosos y seglares e influidos por las civilizaciones islámica
y bizantina, durante los siglos XI y XII fue surgiendo un renacimiento artístico de
estilo románico. La arquitectura románica produjo catedrales macizas e
imponentes con arcos de medio punto y fantásticas tallas en piedra. En los siglos
XII y XIII el estilo gótico introdujo innovaciones técnicas y dio cauce a una
expresión más emocional. Los arcos apuntados, las nervaduras y los arbotantes de
las catedrales góticas, como Notre Dame en París, permitieron a los constructores
edificar muros más altos y ligeros y ventanas con vidrieras policromadas que
proporcionaban al interior una sensación de iluminación celestial. En el exterior
de las catedrales góticas, las alargadas y esbeltas estatuas de santos con
tranquilidad beatífica reflejaban una humanidad idealizada. Durante este periodo,
la música y la escritura musical así como la arquitectura gótica fueron ganando en
complejidad. Las melodías monofónicas del canto gregoriano, las piezas de danza
instrumentales y las baladas de trovadores evolucionaron hacia una música
polifónica más compleja que entrelazaba diferentes voces. La música formaba
parte integral de la expresión sentimental en la vida medieval. Las
representaciones constaban de una parte seglar que abarcaba desde cantos
cortesanos y animadas danzas a canciones de las tabernas, y por otra religiosa que
abarcaba desde arias cantadas de la misa hasta representaciones de misterios que
escenificaban pasajes bíblicos. Gran parte del arte de este periodo se encuentra
aún vigente en la actualidad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 Ardrey, Robert. La evolución del hombre: la hipótesis del cazador.


Madrid: Alianza Editorial, 3ª ed., 1983. Análisis de la evolución de la
especie humana desde la necesidad de buscar alimentos.
 Cavalli-Sforza, L. Luca. Quiénes somos: historia de la diversidad humana.
Barcelona: Editorial Crítica, 1994. Estudio de la evolución humana, con
especial atención al análisis de la diversidad biológica.
 Huizinga, Johan. El otoño de la edad media. Barcelona: Altaya, 1995.
Obra clásica de la historiografía europea, publicada por vez primera en
1919, que sitúa en la crisis de la edad media el comienzo del renacimiento.
Para comprender el arte y la estética de una época.
 Brito Figueroa, Federico. Ensayos de historia de Venezuela. Caracas,
1999.
 Instituto Universitario de Tecnología Isaac Newton. (1.997). Historia
Universal.
 Ruse, A. (2.006, Julio). Documento en línea. Foro de la Historia Universal,
España. Disponible: http://www.spapex.org/3foro/desemocional.html.
Consulta: 2.007, Enero 10.
 Master Educativo, Editorial Edicol Ltda.. Santiago de Cali, Colombia.
Enciclopedia Historia Medieval.
 Landaeta, B. (1989). Historia Universal. Edición Básica E.N.E.V.A.

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