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DERECHO

CIVIL
SUCESIONES
ÍNDICE

1. Introducción

2. Historia y evolución de la sucesión testamentaria

3. Dinámica de la herencia

a. El fenómeno sucesorio

b. La figura del heredero. Herencia y legado

c. La adquisición de la herencia. Llamamiento y aceptación

d. Responsabilidad del heredero. El beneficio de inventario

e. Liquidación de la herencia

4. Pluralidad de herederos

a. La comunidad hereditaria

b. La partición: modos de repartir y operaciones

particionales

5. Las distintas clases de sucesión “mortis causa”

a. Sucesión voluntaria y sucesión legal

b. El testamento

c. La institución de heredero y la sustitución fideicomisaria

d. Los albaceas

e. La sucesión intestada

f. Las legítimas
INTRODUCCIÓN

El estudio de las sucesiones, tiene en el derecho importancia tanto económica como


social, aspectos que son fundamentales dentro de la estructura jurídica de un país, y que
de encontrarse regulados correctamente pueden llegar a ser determinantes para el normal
funcionamiento de una sociedad, la cual busca edificarse con base en principios de
equidad, igualdad, libertad y justicia.

Toda sucesión testamentaria tiene su fuente única en el testamento. Esta palabra


procede de la expresión latina “testatio mentis”, que significa testimonio de la voluntad.

Cuando el legislador regula los testamentos y define las normas de la sucesión


testamentaria, busca proteger el orden público. Es así como en un estado social de
derecho como el nuestro, se busca que prime el interés público sobre el interés privado.
Dentro de esta finalidad garantista del Estado, está contemplada la sucesión
testamentaria como acto privado, el cual si bien se encuentra basado en la autonomía de
la libertad que tiene cada cual de manifestar su voluntad, debe cumplir con unos
requisitos mínimos como son el objeto y la causa lícita.

Es decir que la sucesión testamentaria como parte de la voluntad individual de las


personas debe respetar unas garantías mínimas establecidas por el Estado. En esa medida
si bien cada cual tiene derecho a manifestar su voluntad de forma libre, clara y expresa,
dicha manifestación en ningún momento puede llegar a vulnerar el orden jurídico
preestablecido.

Con base en esto pretendemos resaltar la importancia que ofrece la sucesión


testamentaria dentro de un Estado democrático como el nuestro, sin desconocer que
dicha libertad de expresión, realizada a través de un acto testamentario, se encuentra
sometida a unas reglas y solemnidades de carácter general que en ningún momento
pretenden coartar la libertad de expresión, sino por el contrario garantizar el normal
funcionamiento de una sociedad.
Dichas normas, como es la finalidad del derecho, buscan delimitar y regular un
concepto tan importante como es el de la sucesión testamentaria, el cual tiene
connotaciones de carácter económico y social, ya que a través de dicho medio se busca
transmitir el patrimonio de una persona a otra u otras.

Por lo tanto consideramos necesario conocer no sólo el alcance de las normas que
regulan la sucesión testamentaria, sino también observar su evolución y vigencia en el
mundo actual.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA SUCESIÓN TESTAMENTARIA

El Código Civil español, en el régimen de sucesiones se formó a partir de: el Código


de Alárico o breviario, fundante del testamento en el antiguo derecho español; así como
el código de los Visigodos o Fuero Juzgo y el Fuero Real de España; las Partidas, el
Ordenamiento de Alcalá, las Leyes de Toro, y las Recopilaciones.

Algunas generalidades de estas fuentes históricas fundantes del derecho hereditario


español son:

• El Código de Alárico o el Breviario: Fue mandado a hacer por Alárico II que


reinaba en Toulouse y publicado por él en 506 D.C.; reprodujo en cuanto al testamento
las reglas del derecho romano, tal y como regía en esa época en occidente, es decir en el
estado que tenía antes de Justiniano. El testamento oral figura en él con el nombre de
nuncupatio, reservando la voz testamentum para el testamento escrito. Indica también el
testamento ológrafo, para el cual no se requieren testigos; pero exige al heredero que lo
invoca la prueba de autenticidad. Nada se dice respecto al testamento militar.
• Código de los Visigodos o Fuero Juzgo: La ley primera de dicho título, la ley
antigua, indica cuatro maneras de fazer manda, es decir el testamento. De modo pues,
que era válido según el Fuero Juzgo:

1) el testamento hecho por escrito firmado por mano del que lo hizo y de los
testigos;
2) el testamento firmado por cualesquiera de ellos, testador o testigos;

3) el testamento que, no sabiendo el testador escribir, hiciese y firmase otro por


él a su ruego;
4) de palabras ante testigos sin escrito. Expresaba la ley que los testamentos de
primera y segunda clase debían ser presentados al Obispo dentro de los seis
meses, jurando los testigos que aquel cuyo era la manda, hizo señal que
aparecía en el testamento; que el testamento de la tercera clase debía ser
presentado también al Obispo dentro de seis meses, jurando el que lo
escribió y los testigos que la manda aparecía hecha tal y como fuera
voluntad del que lo mandó escribir; y que en el de la cuarta clase era
necesario que los testigos jurasen ante el juez dentro de seis meses lo
contenido en la manda y que habían sido rogados para ser testigos,
ratificando el juramento con su firma y la de otros testigos. No indica
tampoco la ley el número de testigos. El Fuero Juzgo reconoció el
testamento olográfico.

• El Fuero Real de España: El Fuero Real no se ocupó especialmente del


ordenamiento de los testamentos; pero en el título V del Libro III se ocupaba de las
mandas, dando a éstas palabras el mismo sentido del testamento que le daba el Fuero
Juzgo.
• Las Partidas: Don Alfonso El sabio, Rey, en el proemio de la sexta partida,
manifiesta la alta idea que tenía del testamento; recomendaba la mayor prevalencia para
hacer el testamento, así lo expresó: “Es una de las cosas del mundo, en que más deuen
los homes aver cordura quando lo fazen; es por dos razones. La una porque en ellos
muestran qual es la su postrimera voluntad. E la otra, porque después que los han fecho,
si se murieren, non pueden tornar otra vez a enderezarlos, nin a fazerlos de cabo.”

Estableció dos clases de testamentos: el testamentum nuncupativum, o abierto que se


otorgaba de palabra, que quir tanto decir como manda que se faze paulatinamente o ante
siete testigos, en que se demuestra el que lo faze, por palabra o por escrito, a cuáles
establece por sus herederos, e como ordena o departe las otras sus cosas.

El otro testamento es el testamentum in scriptis, que quiere decir, como manda que se
faze por escrito. Estas dos formas de testamento eran como se ve, las mismas del derecho
pretoriano, modificadas por las leyes de los Emperadores y tal como funcionaba en la
época de los Justinianos. Opone la ley Alfonsina el testamento de viva voz al testamento
por escrito, sin dejar de coincidir las dos en materia de publicidad. Las Partidas se
introducen en el derecho de sucesiones los principios romanos ya olvidados, y
juntamente influencias de la legislación canónica. Con arreglo a aquella, exigen la
institución de heredero y la adición de la herencia, sienta la incompatibilidad entre la
sucesión testada y la intestada, establecen la legítima justinianea e introducen las
formalidades testamentarias.

• El Ordenamiento de Alcalá, las Leyes de Toro y las Recopilaciones: En 1348, el


Ordenamiento de Alcalá da fuerza, como derecho supletorio, o acaso confirma la que ya
tenían a las Partidas, pero simultáneamente, de acuerdo con la orientación canonista de
respetar al voluntad del causante, da mayor flexibilidad y sencillez a la forma de los
testamentos y rechaza implícitamente la incompatibilidad entre las sucesiones testada e
intestada y expresamente la necesidad de la institución de herederos.

Las Leyes de Toro contienen importantes disposiciones sobre testamentos y reservas,


así como normas complementarias muy detalladas en materia de mejoras. Dedican 7
leyes a los mayorazgos, institución regida hasta entonces por el pacto y la costumbre, y 9
al testamento por comisario, admitido antes por el Fuero Real, pero no por las Partidas y
que había venido practicándose, según parece al amparo del Ordenamiento de Alcalá.
La nueva Recopilación y la Novísima contienen algunos preceptos concretos sobre
testamentos, albaceas, incapacidades para recibir, mayorazgos que no modifican en lo
esencial el sistema anterior.

Los derechos forales evolucionan en la baja Edad Media de modo distinto que el de
Castilla, todos tienden, en contraposición con el régimen originario, a la libertad de
disposición, salvo excepciones muy locales; entre otros respectos mientras Navarra y
sobre todo Cataluña y Baleares se inclinan a la regulación romana, Aragón conserva y
completa su derecho de la Alta Edad Media.

Como resultado de la influencia del derecho romano, canónico y germánico, que son
las bases históricas, en la actualidad se puede decir que las bases del derecho sucesorio
en nuestro Cc son: Canalización, de una parte, del caudal relicto hacia la comunidad, a
través de un sistema de impuestos. Consagración del principio de la libre voluntad del
causante. Principio que está limitado por la legítima, que es una parte del caudal relicto,
que por preverlo así la ley ha de ir a para a manos de determinados parientes. La
ordenación de los llamamientos legales a la sucesión en defecto de testamento, se hace
conforme a la proximidad de las relaciones familiares entre el causante y el heredero.
Primero se llama a los grados más próximos, si estos no existen se llama a los de grado
más lejano. Se llama al Estado en defecto de familiares con derecho a la sucesión.
DINÁMICA DE LA HERENCIA

EL FENÓMENO SUCESORIO

Sucesión por causa de muerte es la aplicación concreta del concepto genérico de


sucesión, que es la sustitución de un sujeto por otro en una relación jurídica que
permanece inmutable. En cuanto a los demás elementos, la particularidad es que en
sucesión mortis causa la causa de la sustitución es la muerte de una persona.

Se distinguen distintos puntos de vista:

• Por su origen:

Sucesión voluntaria: es la que tiene lugar cuando el sucesor ha sido designado


libremente por el causante, y el fenómeno sucesorio ha sido libremente regulado por el
causante. Y ello puede verificarse bien en testamento (sucesión testamentaria: que es
regla general en Cc) o bien mediante convenio con otra persona (sucesión contractual
que en el Cc es excepcional.

• Sucesión legal: es la que tiene lugar cuando la designación del sucesor y


regulación del fenómeno sucesorio lo hace la ley. Es sucesión abintestato que funciona
en defecto de la testamentaria.

• Por su objeto: el art. 660 Cc hace la distinción.

• Sucesión a título universal: es la que unifica un llamamiento a la totalidad de los


derechos y obligaciones del acusante o a una parte alícuota, por ejemplo, en designación
de heredero, porque se sucede al causante en universalidad.

Sucesión a título particular: es la que el sucesor, legatario sucede en


determinadas y concretas relaciones al causante o en determinados bienes al causante.
Por eje. un coche. Se trata de relaciones jurídicas determinadas.
LA FIGURA DEL HEREDERO. HERENCIA Y LEGADO

Art. 660 Cc.: “Llámese heredero al que sucede a título universal, y legatario al que
sucede a título particular”.

El heredero es quien sustituye de una vez al difunto en la titularidad de sus derechos y


obligaciones, es decir, no hay que transmitir al heredero nada, ni cada uno de los
derechos ni bienes no hay que transmitir individualmente, va a parar a éste de un solo
golpe.

La figura es una construcción de la ley, tiene lugar porque lo prevé la ley, sólo por la
voluntad del testador no se poses la posesión civilísima.

La doctrina ha tratado de hallar una fórmula con la que explica sencillamente como se
produce tal cual, es la esencia del fenómeno de la sucesión mortis causa. Básicamente la
doctrina ha aceptado uno de estos supuestos, dos tesis:

• Considera que el heredero es el continuador de la personalidad del causante. Es


decir que es algo más que su sucesor en los bienes, porque viene a representar al
difunto y continua su personalidad, estos autores se fijan en el aspecto subjetivo.

• Para otros la especialidad de la sucesión mortis causa reside en el objeto en


cuando se produce la sucesión en la totalidad de un patrimonio, lo que el sucesor
adquiere es la universalidad de cosas.

Son criterios objetivos de configuración de la herencia. Aunque por separado estas


tesis son insuficientes para explicar el fenómeno sucesor no sirven ni aunque se tuvieran
los dos en cuenta para entender la figura del heredero que es algo más que ser adquirente
de bienes.

El legatario es el sucesor que sucede al titular de forma particular, la sucesión


particular de la herencia supone la atribución de un derecho singular o de la suma de
derechos singulares, no de una universalidad a un nuevo titular. A diferencia del
heredero el sucesor particular mortis causa es un mero perceptor de bienes, un sucesor
en relaciones jurídicas concretas.
Hay muchas modalidades de legado, la mejor forma de definir la figura es de forma
negativa. Así es cualquier disposición patrimonial realizada en acto mortis causa que
confiere directamente derechos al favorecido sin tratarse de la institución de heredero.

Su falta de fuerza expansiva por el legatario adquiere solo los derechos que le son
atribuidos mientras al heredero pasan todos los derechos y obligaciones del causante
incluso aquellos que el causante ignoraba que existen. El legatario adquiere derecho
patrimonial ya sean reales o de crédito.

Así como en la sucesión mortis causa para que haya heredero no es necesario que el
causante así lo disponga, para que exista o existen legatarios es preciso el acto de
voluntad del causante de ordenar el legado.

LA ADQUISICIÓN DE LA HERENCIA. LLAMAMIENTO Y


ACEPTACIÓN

Hay 4 fases que pueden coincidir en el tiempo, pero pueden separarse


conceptualmente:

• Apertura de la sucesión: se produce en el momento de la muerte del causante, El


patrimonio de éste se convierte en herencia en espera de un sucesor.

• Vocación de la herencia: implica el llamamiento de un sujeto a la herencia por ej.


Si no se ha hecho testamento arts. 930 y ss.

• Delación de la herencia: supone da un paso mas pues una persona de las llamadas
o varias tienen la oportunidad de aceptar la herencia o repudiarla. Se requiere
primero a los descendientes, si estos aceptan ya no hay delación para otros.
• Adquisición de la herencia: es cuando el llamado a la herencia la acepta
quedando investido como heredero.
Hay dos sistemas de adquisición:

1. Germano: la herencia pasa ipso iure del difunto al heredero. Como el heredero no
está obligado a tener que aceptar la herencia, puede renunciar y si lo hace se entiende
que en ningún momento la ha adquirido.

2. Romano: el llamado solo adquiere herencia mediante aceptación, hasta este


momento no es sucesor, de forma que entre la delación y la adquisición de la herencia
media un lapso de tiempo más o menos largo, en ese lapso no hay sucesor, solo un sujeto
que está llamado a serlo. Se entiende que la herencia está yacente.

El Código civil hasta 1944, la doctrina aceptó que el sistema de nuestro ordenamiento
era el Romano, pero Guillermo García Valdecases planteó, por primera vez, la
controversia al defender la solución germanista. Esta tesis halló seguidores y detractores.

En la actualidad es un problema de escasa trascendencia practica, ya que en los


problemas concreto se resuelven prescindiendo si el sistema es Romano o Germánico.

No obstante actualmente se considera que la postura más correcta es la que considera


necesaria la aceptación para adquirir la herencia.

RESPONSABILIDAD DEL HEREDERO. EL BENEFICIO DE


INVENTARIO

Queda vinculado frente a los acreedores del causante por las deudas que este contrajo
con aquellos, existen un doble régimen de responsabilidad según se acepte la herencia de
forma pura y simple o a beneficio de inventario.

Aceptar pura y simple. Art. 1003 Cc: “Por la aceptación pura y simple, o sin
beneficio de inventario, quedará el heredero responsable de todas las cargas de la
herencia, no sólo con los bienes de ésta, sino también con los suyos propios.”

Por lo tanto hay una responsabilidad total.


Si se acepta a beneficio de inventario 1023.1 solo responde hasta donde alcancen los
bienes de la herencia.

Art. 1023 Cc: “El beneficio de inventario produce a favor del heredero los efectos
siguientes:

• El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la


herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma.

• Conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera
contra el difunto.

• No se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes


particulares con los que pertenezcan a la herencia.”

La aceptación a beneficio de inventario es aquella aceptación de la herencia que limita


la responsabilidad del heredero a los bienes existentes en la herencia si cumple
determinados presupuestos que son:

• Que se solicite el beneficio de inventario. Esto se puede solicitar


simultáneamente al aceptar la herencia o se puede solicitar después de la
aceptación de la herencia.

Según el art.1.010: “Todo heredero puede aceptar herencia a beneficio de inventario


aunque el testador se lo haya prohibido.”

El art. 1011: “ la aceptación a beneficio de inventario podrá hacerse ante notario o


por escrito ante cualquiera de los Jueces que sean competentes para prevenir el juicio
de testamentaría o abintestato.”

El art. 1012: “Si el heredero a que se refiere el art. Anterior se hallare en país
extranjero, podrá hacer dicha declaración ante el Agente diplomático o consular de
España que esté habilitado para ejercer las funciones de Notario en el Lugar del
otorgamiento.”
Plazo para solicitar el beneficio en los tres supuestos Arts 1014 a 1016 Cc:

• Supuesto General art. 1016 como regla general puede el heredero aceptar a
beneficio de inventario mientras no prescribe la acción para reclamar la herencia.

• Art. 1014: se caracteriza por que el heredero tiene en su poder los bienes de la
herencia o parte de ellos, el plazo que tiene el llamado como heredero para
aceptar es de 10 días o 30 días según reside respectivamente en el lugar donde
hubiese fallecido el causante o fuera de él.

• Cuando ya se ha aceptado la herencia o el heredero ha sido interpelado para


aceptar, Cuando administrativamente no tenga el heredero la herencia o parte de
ella los plazos son los mismos anteriores de 10 o 30 días según si reside en el
mismo lugar de la muerte del causante o en otro.

Los efectos de aceptación a beneficio de inventario son:

• Si se acepta así se produce una separación entre el patrimonio del causante y del
heredero. Esto resulta del art. 1023.2 y 3:
• Conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera
contra el difunto.
• . No se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes
particulares con los que pertenezcan a la herencia.”

El heredero no está obligado a satisfacer a los acreedores con sus bienes solo con su
caudal relicto, art. 1023.1º: “ El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás
cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma.”

Aceptada la herencia a beneficio de inventario el caudal relicto se mantiene separado.


Tiene vida propia mediante su actuación separada según el art. 1026:“ Hasta que
resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se
halla la herencia en administración”.
El heredero es administrador de la herencia a beneficio de inventario, es
administrador a no ser que el causante haya nombrado a otro o lo han elegido así la
pluralidad de herederos o que se haya incoado procedimiento de testamentaria o
abintestato.

LIQUIDACIÓN DE LA HERENCIA

Cuando el heredero haya aceptado la herencia, es regla general de toda liquidación de


herencia que, en relación a los bienes relictos, los acreedores del caudal preceden a los
legatarios, y éstos a los acreedores del heredero. Así, el activo herencial se halla
reservado, en principio, a los acreedores de éste, y si algo queda a los legatarios. De esta
forma se consigue que los acreedores que tenían garantizados sus créditos por el
patrimonio del causante, los sigan teniendo después de la muerte de éste, puesto que si
no, por ejemplo, ningún banco concedería créditos puesto que el riesgo de perder los
créditos ya concedidos sería muy alto.

Los acreedores del caudal y en su caso los legatarios, con el fin de defender su
preferencia frente a los que intentan embargar los bienes al amparo de un crédito inferior
al suyo, pueden interponer “tercería de mejor derecho”. Esto le daría preferencia a la
hora de liquidar la herencia frente a otros acreedores o legatarios.

Para la liquidación de la herencia beneficiaria establece el art. 1026 que hasta que
resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se
halla la herencia en administración. El administrador, ya sea el mismo heredero, ya sea
cualquiera otra persona, tendrá, en ese concepto, la representación de la herencia para
ejercitar las acciones que a ésta competan y contestar a las demandas que se interpongan
contra la misma.
PLURALIDAD DE HEREDEROS

LA COMUNIDAD HEREDITARIA

Los coherederos tienen una cuota sobre el conjunto de los bienes relictos, pero no
sobre cada uno de los bienes singulares y por tanto, un coheredero aislado, no puede
vender, permutar, donar, etc., durante la indivisión, porción indivisa en bienes singulares
de la herencia.

Desde el derecho romano se ha visto en la comunidad hereditaria un estado indeseable


y transitorio, y es por lo que el Cc. Facilita la división y limita los convenios de no
dividir entre los comuneros. De ahí que el mismo Código no regule especialmente la
vida de la comunidad hereditaria, y sí sólo su acabamiento, esto es, la partición de la
herencia

LA PARTICIÓN: MODOS DE REPARTIR Y OPERACIONES


ADICIONALES

La comunidad hereditaria acaba, como toda situación de comunidad, por la división


de su activo. Pero tal división presenta, en este caso concreto, particulares dificultades,
porque no se trata sólo de partir un objeto singular, sino un conjunto de bienes; porque
primero es preciso pagar deudas y legados; y finalmente, porque más frecuentemente los
participes en la herencia son familiares con derecho a legítima.

Modos de partir la herencia:

• Acuerdo entre los interesados


• Encomendar por acto inter vivos o mortis causa la facultad de hacer la
partición a cualquier persona que no sea de los coherederos aludiendo al
artículo 1057 Cc.
• Si hay una porción de sucesores que representen por lo menos el cincuenta por
ciento del haber hereditario, puede tal mayoría solicitar la juez el
nombramiento de un contador-partidor, cuya partición, sin más trámites qu la
aprobación judicial, será vinculante.
• Establecer un arbitraje para solucionar las diferencias que puedan surgir entre
herederos no forzosos o legatarios.
• Partición judicial

Operaciones particionales:

• Inventario del caudal relicto


• Avalúo
• Liquidación
• Formación de lotes
• Adjudicaciones

LAS DISTINTAS CLASES DE SUCESIÓN “MORTIS CAUSA”

SUCESIÓN VOLUNTARIA Y SUCESIÓN LEGAL

El derecho permite que cada persona disponga su propia sucesión, quién ha de


heredarle, y bajo qué modalidades y condiciones. A esta comunicación de la herencia
siguiendo las instrucciones de la persona que fallece y es heredada se le llama sucesión
voluntaria, aludiendo a que la herencia se comunica por testamento.

La sucesión testamentaria se desarrollo ampliamente en el derecho romano. En


cambio, entre los pueblos germanos era heredero, necesariamente y por ley, el más
próximo pariente de sangre del difunto, prescindiendo de la voluntad del fallecido.

En el Derecho de Código civil, la sucesión se ordena, en principio por el causante, y


sólo a falta de disposiciones de éste, a los herederos los nombra la ley.
EL TESTAMENTO

En el testamento se recoge la voluntad del difunto en cuanto a sus bienes, su


disposición para después de su muerte de todos ellos, o de una parte. Si se quiere
desheredar a alguien, he de hacerse por escrito, explicándose la causa ya que el Código
civil recoge unas causas concretas por las que se puede desheredar a alguien.

Caracteres del testamento:

• Es un acto unilateral. No es un contrato


• Es un acto unipersonal
• Es un acto estrictamente personal
• Es un acto formal
• Todas las disposiciones testamentarias son esencialmente revocables aunque
el testador exprese en el testamento su voluntad o resolución de no revocarlas.

El testamento puede ser común o especial. El común puede ser ológrafo, abierto o
cerrado. Se consideran testamentos especiales, el militar, el marítimo y el hecho en país
extranjero. De modo que estas son las clases de testamento:

• Los abiertos se caracterizan porque el autorizante conoce el contenido de la


ultima voluntad, así como los testigos de haberlos. Puede ir el testador solo
presentando el DNI.
• En el cerrado escribe y fecha el testador el papel que contiene su última
voluntad y lo incluye en una cubierta sellada y cerrada de modo que esta no
pueda extraerse sin romperla. Se hace ante notario y se manifiesta que el
pliego contiene el testamento, y sobre la cubierta extiende el notario el acta del
otorgamiento testamentario.
• El ológrafo solo podrá otorgarse por personas mayores de edad. Deberá estar
escrito todo él y firmado por el testador. Si contuviere palabras tachadas,
enmendadas o entre reglones las salvará el testador bajo su firma.
LA INSTITUCIÓN DE HEREDERO Y LA SUSTITUCIÓN
FIDEICOMISARIA

El ordenamiento quiere que cada causante tenga uno o varios herederos que le
sustituyan en sus posiciones jurídicas transmisibles. Si aquél no los nombra en su
testamento, el artículo 912 indica que procede abrir sucesión intestada cuando el
testamento no contiene institución de heredero en todo o en parte de sus bienes. El
heredero es un elemento indispensable de la sucesión, cosa que no ocurre con los
legatarios.

El testador puede nombrar un sub-heredero, es decir, uno que recoja la herencia a la


muerte del primer heredero nombrado y herede a su vez. Esto se denominaría sustitución
fideicomisaria, en cuya virtud se encarga al heredero que conserve y transmita a un
tercero el todo o parte de la herencia, pero con limitaciones para que la vinculación no
dure indefinidamente y los bienes salgan alguna vez del estado de amortización y
vuelvan al tráfico.

LOS ALBACEAS

En el Cc. el albacea es un cargo destinado a ejecutar y vigilar la ejecución del


testamento. Ordena el entierro y los sufragios del testador si éste no los especificó y
adopta ciertas medidas conservativas de los bienes y, si le quiere encomendar el testador
tal cometido, administrarlos. Es bastante frecuente que el albacea sea, a la vez contador-
compartidor, facultado también para administrar los bienes y entregarlos a los herederos,
y por tanto que desempeñe un papel bastante semejante al “executor” del sistema inglés.

LA SUCESIÓN INTESTADA

Es aplicable cuando el causante no otorgó testamento, o éste no comprende todos los


bienes posibles, o renuncia alguno de los favorecidos y no tiene quién le sustituya entre
los nombrados, o cuando son nulas las disposiciones testamentarias pero en cualquier
caso es un modo subsidiario de suceder.
El Código civil designa como herederos abintestato primero a la línea de
descendientes, luego a la de ascendientes, después al cónyuge, y finalmente a la línea de
colaterales, es decir, hermanos, sobrinos carnales, etc. Si no hubiera parientes ni
cónyuge, heredaría el Estado o, en ciertos casos, la Comunidad Autónoma.

Según el artículo 921 del Cc. dentro de cada línea , dice que en las herencias el
pariente más próximo en grado excluye al más remoto, salvo el derecho de
representación en los casos en que deba tener lugar. Los parientes que se hallan en el
mismo grado heredarán por partes iguales.

LAS LEGÍTIMAS

En los casos en los que el testador, olvida u omite o se niega a incluir en la herencia,
la Ley interviene como freno o limitación a la arbitrariedad de un causante que se olvida
de sus hijos o sus padres y deja su herencia en todo en gran parte a personas extrañas.

A los más próximos parientes y al cónyuge, el Código civil y varios derechos forales,
de manera distinta al Código civil, da un derecho a participar en la fortuna del difunto,
derecho que se llama legítima, y que cuando no ha sido satisfecho por aquél mediante
donación o testamento, permite al “legitimario” pedir que se rectifique la distribución, a
fin de percibir él su parte legal, e incluso más.

La legítima de los hijos o descendiente es de dos tercios del caudal del difunto, pero
no del patrimonio que deja a su muerte, sino del resultado de sumar a este acervo las
donaciones de importancia económica que hizo en vida, pues de lo contrario cabría
burlar la legítima regalando los propios bienes a fin de que no quede nada en la herencia
en el momento de causarse ésta.

De los dos tercios del caudal computables, uno lo puede repartir el ascendiente a sus
descendientes a su voluntad y lo cual se denomina mejora y permite, junto a la parte que
puede disponer libremente el testador (un tercio), favorecer sustancialmente a un solo
heredero, atribuyéndole lo sustancial de la herencia.

El Código civil también establece que la mejora puede asignarse a los nietos y que la
legitima de los ascendientes es de la mitad del caudal computables, así como que el
cónyuge es legitimario también.
BIBLIOGRAFÍA

• Nociones de derecho civil y patrimonial e introducción al


derecho. José Luis Lacruz Berdejo (Segunda edición). Ed.
DYKINSON, Madrid 2000

• Código Civil, de 24 de julio de 1889. LIBRO TERCERO (DE LOS


DIFERENTES MODOS DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD)
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