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DESAMPARO VIOLADO.

TRAICIÓN A LA

DEPENDENCIA.​ ​Acerca del abuso sexual intrafamiliar

Ps. Federica Benassi - Ps. Laura Codina

1° parte Ps. Federica Benassi:

Estamos aquí representando a un colectivo de trabajo. Desde Extensión


Universitaria de esta Facultad venimos asumiendo la valiosa tarea de formación de
graduados. Nuestro espacio, que trabaja hoy en el desarrollo de un Programa de
Extensión Universitaria, se nuclea bajo el nombre de Clínica del Desamparo y la
Dependencia, y tiene, en principio, tres líneas investigativas que lo constituyen:

DESARROLLO TEMPRANO, ADOLESCENCIA EN RIESGO Y EN


CONFLICTO CON LA LEY y el llamado ABUSO SEXUAL. Nos interesa
particularmente, por todo lo que nos plantea y revela, el abuso sexual
INTRAFAMILIAR. Las denominadas diversidades sexuales nos vienen presentando
otro desafío clínico a explorar desde la perspectiva. Hoy nos vamos a detener en el
abuso sexual intrafamiliar.

Teoría y Clínica del Desamparo y la Dependencia

Fue en la búsqueda de conceptos que nos permitiesen llevar adelante argumentos


capaces de responder a las demandas que se nos presentaban, es decir frente a las
exigencias de la realidad de la clínica, que nos encontramos con el trabajo de Jorge
Rodríguez sobre las teorías del desamparo en Freud y de la dependencia en Winnicott.
Algo de esto vamos a desarrollar en este panel, presentando la perspectiva, que
consideramos amplía la mirada, ya que viene a ser un complemento indispensable a las
teorías del Edipo y la Castración, es decir, un complemento a la teoría pulsional. Pensar
en otras coordenadas, categorías, permite reubicarnos en esta y en otras problemáticas.

¿Dónde muerde el abuso?

Decíamos, hace poco, en unas jornadas sobre el tema, que ​Abuso queda corto, y
Sexual encubre poder (y no solo poder). Sexual es lo manifiesto de este abuso, ¿qué
es lo que oculta sexual? ¿Qué es lo que impide ver? ​¿Cómo acercarnos, cada vez más
y mejor, a lo que viven la piba y el pibe abusados? ¿Cuál es la realidad material psíquica
del niño ultrajado, violentado? El estudio de la situación de Desamparo y sus trastornos,
nos abre toda una perspectiva.
El desamparo no es auto erótico ni narcisista. No se autosatisface. Por lo tanto
necesita de un otro, ese que Freud define como objeto auxiliar. El desamparo requiere de
cualidades ambientales para ser atendido. Es un estado de necesidad, no de deseo. El
valor y el lugar de lo ambiental desplazan la mirada de lo individual. La vida psíquica no
está monopolizada por lo individual ni centrada exclusivamente en lo interno. ¿Dónde
transcurre entonces? Se hace necesario no perder la teoría de ​lo intermedio​.

En forma sintética, y con el propósito de plantear la perspectiva, partimos de la


definición que Freud da de ​infancia ​en “Inhibición Síntoma y Angustia”: ​“Periodo
caracterizado por un estado de desamparo múltiple: biológico (la inmadurez sana del
nacer humano), psicológico (no hay yo de entrada), motor (no se puede auto atender) y
material (no se puede auto proveer)”​1​. ​El estado de desamparo exige
DEPENDENCIA​. Sin otro no existimos. El objeto se define aquí como ​“aquel que
protege contra todas las situaciones de desamparo”2​ ​. Son las cualidades ambientales las
que facilitarán el crecimiento emocional, posibilitando y fallando ​(​las fallas son
necesarias, decíamos. Cuando hablamos de las ​intrusiones ​que se producen en las
situaciones de abuso, se trata de fallas organizadas y no espontáneas y recuperables).

“En el campo de la dependencia, real y casi absoluta, no es posible describir lo


que sucede refiriéndose exclusivamente al infante”​, nos dice Winnicott​3​.

En el abuso sexual intrafamiliar estamos frente a ​intrusiones reales​.

Por eso es que decimos que, sexual es lo manifiesto. De lo que se abusa es de la


dependencia, de las necesidades de la dependencia, que son necesidades de ser
(sostenido, atendido, protegido, cuidado). Y eso es grave.

1 Freud, S.; ​“Obras Completas. T.XX Inhibición, síntoma y angustia (1626); ​Traucción de L. L.
Ballesteros

2 Jorge Rodriguez (clase año 2018).

3​
​ iblioteca Fundamental de las
​Winnicott, D.; ​“Los procesos de maduración y el ambiente facilitador”; B
Ciencias de la Psicología. Posfreudianos; 1ª. Ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Paidós, 2015.
Hablamos, siguiendo a Winnicott (1963), de VIOLACION al núcleo del self.
“La violación sexual, el ser comido por caníbales, no son más que bagatelas en
comparación con la violación del núcleo del self”4​ .​ El ataque atañe, decimos, al
sentimiento de existencia, de continuidad del ser. Redefinición de violación. Los daños
no se reducen al terreno de la sexualidad.

Hablamos de abuso de la dependencia, de ​violación del ​desamparo. La


apropiación de la dependencia incluye la apropiación del cuerpo. Estudiamos el cuerpo,
siguiendo a Rodríguez, desde varias perspectivas. El cuerpo no es solo el cuerpo
erógeno. El cuerpo de la niñez, robado, ultrajado, sustraído, es también, el cuerpo
experiencial. El cuerpo experiencial es el cuerpo del jugar. Las pulsiones son el
principal peligro, tanto para el juego como para el yo, dice Winnicott (1971): ​“en la
seducción, algún agente exterior explota las pulsiones del niño y ayuda a aniquilar su
sentimiento de que existe como unidad autónoma.”​5 ​Esta es una de las formas en las que
Winnicott señala la diferencia entre cuerpo erógeno y cuerpo experiencial, si aparece lo
pulsional en el juego, se interrumpe el jugar.

El ​abuso de la dependencia ​condena a un permanecer obligadamente en la


situación de desamparo, así se lo viola y se vuelve traumático. Freud define en
“Inhibición, Síntoma y Angustia” (1926): ​“Tales situaciones de desamparo realmente
experimentadas son las que calificamos de situaciones traumáticas”6​ .​ ​El estudio del
estado de desamparo se nos aparece como la realidad psíquica donde suceden los
hechos. Complemento imprescindible de lo sexual. Es el terreno de las agonías
primitivas, que la angustia casi no alcanza a describir.

Si tuviéramos que pensar ​en síntomas o formaciones de la dependencia


arrasada​, explotada, podríamos enumerar:

4 Winnicott, D; ​op cit.

5 Winnicott, D.; ​“Realidad y Juego”; ​Gedisa editorial; primera edición en Buenos Aires, 1972. 6

Freud, S.; ​op cit.

• ​Desarrollos prematuros del yo: ​dice Ferenczi (1932): ​“podemos pensar en los
frutos que maduran enseguida cuando los hiere el pico de un pájaro”​7.​ ​El niño
es obligado, forzado a intelectualizar lo impensable.
• ​Autoprotección ante amenazas múltiples (de desintegración, aniquilación,
despersonalización, irrealidad): ​El yo organiza defensas contra el derrumbe de
la organización yoica, que es la amenazada, pero nada puede organizar contra la
falla ambiental, en tanto y en cuanto la dependencia es un hecho viviente.
• ​Inversión de la dependencia: ​Estados alterados, del dormir, soñar, estar
despierto. Quienes deberían cuidar y proteger se convierten en Objetos
protegidos​8 ​(inversión de la carga del cuidado, una de las razones por las que los
pibes no hablan, o se retractan).
• ​Afectos alterados en su función. La angustia pierde su valor de espera y
preparación para quedar fijada a un peligro inminente. Cristalización del
dolor, terror, son otros de los afectos.
• ​Temor al desastre: ​se teme ocasionar un desastre si se habla, “romper la familia”,
cuando, en realidad, este desastre ya aconteció (ya “la han roto” a ella​9​). ​• ​Búsqueda
compulsiva del estado temido: ​(en la necesidad de experienciarlo), ya que lo que
sucede no “me sucede”, un psiquismo en estado de desamparo no está en
condiciones de acoger ni recibir.
• ​Terrorismo del sufrimiento​, así define Ferenczi a este medio de dominación de
un niño por parte del adulto, producido por la intrusión del sufrimiento y la
pasión (sexualidad genital adulta) en el estado de ternura infantil (la carga de
pasión y culpabilidad conscientes testimonian una estimulación exógena).

Sobre las organizaciones defensivas puestas en marcha:

De modo simplificado, puede describirse al ambiente facilitador como un ​sostén,​


que se acompaña de un ​quehacer,​ que no se da sin la ​presentificación ​de objetos (es
decir, el hecho de poner objetos al alcance de un niño); en un ambiente tal, cada uno de
nosotros tiene un desarrollo que puede ser clasificado como integración (más psíquico),
junto con

7 Ferenczi, S.; ​“Confusión de lengua entre los adultos y el niño. El lenguaje de la ternura y de la
​ onferencia pronunciada en el XII Congreso Internacional de Psicoanálisis en Wiesbaden en
pasion”; C
septiembre de 1932.
8​
​Concepto de Jorge Rodríguez.
9​
​En relación al caso clínico que se presenta a continuación.
la construcción de otros espacios en los que vivimos, el cuerpo y el mundo. Frente a una
intrusión como la del abuso del que hablamos, se desarrolla la amenaza de un
movimiento en reversa que obliga a organizaciones defensivas frente a las agonías
primitivas. Hablamos de: amenaza de desintegración, auto sostén, despersonalización,
(explotación del narcisismo primario).

Las formas de auto sostén, que prescinden fundamentalmente del ambiente,


sustituyéndolo, constituyen todo un campo a explorar, ya que nos hablan del desamparo
vivido (o violado).

El retorno al estado de desamparo aniquila, arrasa al yo. No podemos pretender,


en este terreno, trabajar solamente con el recordar. Se torna imprescindible el
experienciar, que es el equivalente del recordar en la psiconeurosis. Son necesarias
nuevas experiencias en el presente, en un encuadre ​(setting) ​especializado, trabajo del
analista mediante.

Lo que para la Justicia es un agravante​: la convivencia, el vínculo de parentesco,


es, en realidad, ​la condición de posibilidad del abuso.​ (La dependencia y su correlativo
desamparo son su condición de posibilidad). Se nos vuelve imprescindible estudiar,
repensar, ​lo familiar (​ que no es la familia, ni es el Edipo). Estamos hablando de una
categoría conceptual diferente (categoría intermedia), la constitución de lo familiar. La
construcción de la confianza es la base material de lo familiar. El abuso de la
dependencia destruye la ​confiabilidad ​(cualidad ambiental) y el ​confiar en (​ su
consecuencia psíquica). La ​composición de lo familiar​10 ​nos plantea los reversos de las
cualidades ambientales. Cuando en vez de cuidar, se descuida, se ataca. Cuando la
protección es reemplazada por desprotección y amenazas. Y cuando en vez de proveer
se desprovee, se quita, se saca, se usa, explota. Lo horroroso también forma parte de lo
​ ​¿Qué es
familiar. Freud se pregunta, ​“¿Cómo se le presenta el prójimo al hombre?” 11
el prójimo para el hombre?

Es este reverso el que obliga a tener que pensar lo impensable de lo familiar, lo


que en situaciones favorables permanece silencioso. Si lo familiar tiene que ser pensado
de este modo, es traumático.

10​
​Concepto de Jorge Rodríguez.
11 Freud, S.; ​“Obras Completas. T.XXI El malestar en la cultura (1930)”; ​Traducción de Lopez
Ballesteros.
Esto obliga a desarrollos prematuros, corporales, sensorio motrices, intelectuales,
donde no tendría que haberlos. ​“Transformación psíquica ante un esfuerzo
sobrenatural. ¿Cómo soportar esta no familiaridad?”12

Laura va a contarnos sobre una niña y el modo en que se ve forzada a teorizar


sobre su abuso.

El abuso muerde, entonces, en las necesidades de la dependencia, no en el


deseo. Instrumento del patriarcado, que no es sin impunidad, complicidad,
corrupción y connivencia (que puede ser inconciente)

Como indicación terapéutica: nos centraríamos en lo que Winnicott (1971) nos


dice ​en el Capítulo 4 de Realidad y Juego ​(retomando esa diferencia que establecíamos
entre el experienciar y el recordar): ​“ofrecer oportunidades para la experiencia de no
forma y para los impulsos creadores, motores y sensoriales, que constituyen la materia
prima del jugar. Y es sobre la base del jugar, que se constituye toda la existencia
​ .​
experiencial del hombre”13

2° parte: Ps. Laura Codina:

Buenos días a todos, lo que en este ratito voy a intentar hacer, es invitarlos a un
encuentro particular, un encuentro profundo, desde la generosidad de una niña de 11
años que ha vivido lo más profundo del dolor, que me ha dejado sumergir con ella, para
salir de la mano –un modo de llamarle al instante en el cual es posible confiar- dando
lugar a una verdadera experiencia.

“La verdad es algo que pasó sin ocultar que no pasó… y la mentira es lo
opuesto, lo que se inventó para hacer como que sí pasó pero no pasó...” (​ Luz)

Estamos leyendo sus palabras en este momento al inicio de una entrevista a la


que acudió a modo de declaración.

12​
​Jorge Rodríguez: comunicación personal.
13 Winnicott, D.; ​op cit.
Intentaré compartir con uds, entonces, un fragmento donde nos encontramos con
todos aquellos elementos que componen el terreno del llamado abuso sexual
intrafamiliar. En su conjunto, todos esos elementos van dinamitando un espacio muy
particular: el espacio de lo intermedio, allí donde de alguna manera ​somos.​

Mi mente, para serles honesta, se ha tentado con salir escapando de allí, así
ocurre al tomar contacto con el terror de ​lo impensable.​ Pero me quedé con ella… y al
quedarme, me llevé en mi cuerpo una sensación muy particular, una perforación en los
oídos que me acompañó todo ese día. Acompañar al encuentro de lo impensable
familiar implica recorrer un camino elíptico, con recovecos, pausas, esperas, delicadeza,
ternura, ritmos, climas… estar dispuesto, en fin, a prestarse a una comunicación –por
momentos silenciosa- que, sin perder la esperanza, respete el límite de lo comunicable y
recepcione el sentimiento de profunda soledad.

Su presentación

Luz me cuenta que es muy amable con todos y que no espera demasiado para su
cumpleaños, próximo a venir, conformándose con muy poco.

Sabe por qué está acá… ​“Vine acá para declarar lo que mi papá hizo conmigo y
con mi familia. Él… abusó de mí y de mi hermana mayor cuando ella era chica y tenía
mi edad.”

Que la tocaba y amenazaba… dice de él; que se cansó y empezó a escaparse…


dice de ella.

Teoría infantil del abuso

“Y yo conocí el motivo que era porque… él por así decirlo me odia. Cuando yo
nací él tenía una mujer y dos hijos, una mayor que mi mamá y otro de la edad de ella,
que ya tenían hijos y todo. Y mi mamá estuvo casada con un hombre que la golpeaba, ya
tenía 3 hijos. Y entonces, la mujer de él se enteró de que yo era su hija y lo echó. Y él se
vino con nosotros porque no tenía adónde ir… yo pienso que me odia porque yo fui el
motivo de que él no tuviera adonde ir y que se separara de su feliz familia”.

Traición a la dependencia. Comienzo de la apropiación


Me cuenta que a partir de sus 3 años de edad él comenzó a abusarla; que siempre
hacía lo que quería con ella en su habitación. Es el mismo tiempo en el que empezó a
convivir con ella. Una infancia minada por la traición, la extorsión y por estafas: le
compraba cosas, a los ojos del resto, Luz era “la preferida”…

La orquestación del terror

Comienza a meterme en los espacios de su casa… y dice que su madre


permanecía empastillada por un diagnóstico falseado por su padre junto a médicos
cómplices. En esa serie, policías amigos y vecinos socios y encubridores, eran
partícipes de una orquestación donde el único despierto en la casa era él.
Un ambiente profundamente desolador

“Y… mi mamá caía rendida, o sea, estaba dolorida, no se acordaba de nada,


caía en un sueño muy profundo. Y mi hermana ya lo tenía al nene y luego se fueron a
dormir en una pieza de abajo. Y mi hermanita se quedó en la pieza de ellos, pero a ella
no le hacía nada, para mi suerte y la de ella. Yo… intentaba escaparme… y nunca lo
lograba.”

La violación al núcleo del self

Se quiebra su voz… me dice que pensó hacer algo que a él le gustara. Él cantaba
tango y ella comenzó a cantar tango, pensando que así él le tendría más cariño y dejaría
de abusar de ella; algo que nunca le gustó porque lo hacía por obligación. A partir de
eso, fue exhibida en festivales…

“Pero nunca dejó de hacer eso, yo empecé a cantar. Y él año pasado como que
me rebelé un poco, y dije que yo quería cantar rock, pero todavía no canto. Él nunca
dejó de hacer eso. Luego empecé a dibujar, eso sí era algo que me gustaba, pero a él no
le gustaba tanto… entonces muy de vez en cuando dibujaba delante de él”​. Me contará
luego que él le rompía todos sus dibujos…

Amenazas múltiples (de desintegración, despersonalización, aniquilación).


Autoprotección

“Pero el año pasado pasó algo muy terrible, yo me escapé de casa una noche
que no aguantaba más… eh… esa vez se pasó un poco, me había atado a la cama con
una remera y me empezó a desvestir besándome el cuerpo y a mí no me gustó, no
llegando
tan lejos… mi mamá se había enojado conmigo porque yo gracias a todo lo que estaba
pasando, no sé qué tengo pero cuando tengo miedo, es un mecanismo de defensa que me
hago encima. Cuando tenía miedo, o apenas sentía un poco de preocupación me hacía
encima y él me dejaba en paz. Cuando quise dejar de hacer eso mi cuerpo se había
acostumbrado y no podía dejar de hacerlo. Esa noche mi mamá me retó porque ella no
sabía nada, y me hice sin querer ​-llora y le doy pañuelo, me responde- ​no, gracias; él se
pasó de la raya ese día…”

Disponiendo de mayor delicadeza aun, saco el pañuelo de la bolsita y se lo dejo


ahí en la mesa, acercándolo a ella con sigilo. Me encuentro con su profunda soledad, no
me deja darle la mano, allí a la espera, está el pañuelito sobre la mesa, a tientas… yo no
puedo acercarme, sólo no extraviarme… permanecer ahí para cuando ella se quiera
agarrar. La sensación de desolación nos invade… estamos en medio del río, no se
visualiza orilla alguna.

Es un momento muy delicado en la entrevista, relata detalladamente la situación


referida en la cual él la desviste. Esta vez, nombra cada prenda de su ropa que le saca,
una a una, nombra a su madre dormida y empastillada, nombra a su hermana ocupada
de su hijito. Habla de ella misma como si fuera un adulta hablando de una niñita:
“Escribí una cartita rosa, cualquier boludez, me puse un vaquerito, caminé toda la
noche… me besaba la panza, los pechos, el cuello, los brazos, las piernas…”. ​Casi en
simultáneo, habla del despojo de su ropa, y de ella misma como la grande que vuelve a
vestir a la niña para escapar.

En otra vuelta elíptica para intentar nombrar lo inconcebible, se aproxima más a


la situación en la cual él la ató a la cama, y de hacer tanta fuerza ella se hizo encima, a
partir de lo cual se empezó a hacer caca encima a modo de protección, sin poder
controlarlo ya… empezó a esconder la ropa interior manchada para que su mamá no la
viera. Paradójico modo de preservarle la ceguera… paradójica instrumentación corporal
para protegerse…

Luz está llorando, en esta vuelta, toma los pañuelos ofertados, me encuentro con
su desolación: traicionada. Repara mucho en cómo él empezó a pegarle con la excusa de
que era porque se hacía encima, a tocarla con la excusa de lavarla y a torturarla
pasándole un cepillo: “mi papá no paraba de hacer eso y yo simplemente no sabía qué
hacer y lo utilicé como mecanismo de defensa… y él dio vuelta los papeles”.
Por si no lo notaron, recién ahora dice “mi papá”. Ni Luz ni ninguna otra nena al
relatar la traición puede decir “mi papá… mi padrastro” hasta muy avanzada la
entrevista, siempre es ÉL Decir “mi papá” fuerza a pensar lo impensable de lo familiar.

Sacrificar inmadurez

“Y yo… yo tenía los bolsos preparados desde antes, había guardado mis cosas
de dibujo, lo de la escuela, mis muñecas, los patines -se sonríe/ríe tiernamente, como
quien se refiere a una niña, en medio de la voz entrecortada del llanto-, todo con tal de
irme de ahí esa noche. Me fui con 2 bolsitos a una estación de servicio… a las 3 de la
mañana me encontraron y cuando todos se habían ido de la estación de servicio para
entrevistarse con la policía que estaba afuera, él me agarró del brazo y me amenazó
con que si yo contaba algo iba a hacer algo contra mi familia y siempre me amenazaba
– su voz está entrecortada-, ​yo no dije nada esa noche, pero igual tenía miedo…”.

Entre el terror y el silencio: el temor al desastre

Luego de eso cuenta que en ocasión de “llevarla al médico”, él la tocó por debajo
de la falda… y vuelve a idear cómo escaparse, pero la encuentran… ​“el me encontró, y
yo peleaba con todas mis fuerzas para no volver ​-llora como una nena chiquita, con
congoja-, ​entonces mi mamá llegó y se le declaró un montón de cosas hasta fuimos a mi
casa, yo no miraba más que mi celular. Cuando volvimos a casa al día siguiente
teníamos que ir a Niñez, yo a las chicas las conocía desde la primera vez que me había
escapado; ahí mi hermana mayor declaró que él había abusado de ella, hicimos los
trámites, y él se escapó… yo tenía miedo que él le hiciera algo a mi familia”.

Escribir: hacer real lo real del abuso

Cuando aprendí a leer y escribir agarraba unos papelitos y escribía lo que me


hacía ese día y agarraba una vela y los quemaba. Escribía dónde me tocaba, cuándo me
tocaba, y las amenazas ​“si vos les llegás a decir algo a tu mamá, yo te mato… yo la voy
a matar a tu mamá… voy a matar a tu familia, voy a hacer tal cosa, tal esto, tal otra”.

Estar prisionera: la falta de aire

Me cuenta que tiene mucho miedo que él salga de la cárcel. Llora, se quiebra, le
acerco otro pañuelo que estaba sobre la mesa y lo recoge. De la mano, esta vez,
comenzamos a salir, se angustia… recupera alerta.
Muchas otras nenas me hablan repetidamente de una sensación de ahogo/falta de aire ante la
posibilidad de que el agresor salga de la cárcel. Recientemente un niño expresaba sentirse
como apresado en una habitación, tener palpitaciones y sudor en las manos al cruzar a su
agresor en el colectivo.

Inversión de la dependencia

La madre le dice absolutamente todo lo que va sucediendo en el proceso judicial, no


pudiendo poner piel, barrera, y la distancia que ella necesita a las intrusiones… al salir de la
entrevista se encuentra a la madre llorando, Luz sostiene a su madre y le dice: ​“¿estás
bien?”.

“Te cubro las espaldas”: la necesidad de ser creído


Ya llegando a la orilla del río, juntas, de la mano, se va terminando ese encuentro… hace un
dibujo. Recupera espalda, que es poder permanecer en otro estado con alguien: un estado de
relajación, para tener espalda necesitamos que alguien nos la cubra.

A los días me comunicará su psicólogo que antes de la entrevista las ideas suicidas habían
tomado fuerza en el último tiempo, como un intento de escaparse del infierno y frente a la
desesperanza de la dependencia. La madre seguía sin verla, aun despierta.

De la entrevista conmigo, Luz le dijo que habíamos llorado juntas y que creía que yo le había
creído, sintiendo mucho alivio.