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PROCEDIMIENTO : Recurso de Protecció n

RECURRENTE 1: Ercira Lorena Constanza Gonzá lez Morales CÉ DULA DE IDENTIDAD :


12.377.521-K
DOMICILIO: calle alcade Alcalde Donoso 751, Curanilahue
RECURRENTE 2: Ignacio Felipe Quezada Gonzá lez CÉ DULA DE IDENTIDAD: 19.416.191-3
DOMICILIO: calle alcade Alcalde Donoso 751, Curanilahue
ABOGADO PATROCINANTE: Fernando Rebolledo Palma CÉ DULA DE IDENTIDAD : 17.614.071-
2 DOMICILIO: Chorrillos nú mero 1102, edificio 7, oficina nú mero 404, ciudad de Concepció n,
regió n del Bio Bio
RECURRIDA 1: Crecencia Del Carmen Araneda Muñ oz CÉ DULA DE IDENTIDAD: 6.781.239-5
DOMICILIO: Alcalde Donoso 750, Curanilahue
RECURRIDO 2: Néstor Alejandro Á vila Urrutia 8.970.251-8
DOMICILIO: Calle Balmaceda 40, Curanilahue

En lo Principal: Recurre de Protecció n por vulneració n de Garantías Constitucionales; Primer


Otrosí: Solicita Orden de no Innovar; Segundo Otrosí: Acompañ a documentos; Tercer Otrosí:
Reserva de acciones; Cuarto Otrosí: Poder y Patrocinio

ILUSTRÍSIMA CORTE DE APELACIONES DE CONCEPCIÓ N

Ercira Lorena Constanza Gonzá lez Morales, profesora, cédula de identidad nú mero
12.377.521-K e Ignacio Felipe Quezada Gonzá lez, funcionario judicial, cédula de identidad
nú mero 19.416.191-3 para estos efectos en calle Alcalde Donoso 751, ciudad de Curanilahue,
regió n del Bio Bio, a USÍA ILUSTRÍSIMA, respetuosamente decimos:

Que estando dentro de plazo vengo en interponer Recurso de Protecció n en contra de


doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz, cédula de identidad nú mero 6.781.239-5,
ocupació n, cajera contable, con domicilio en calle Alcalde Donoso 750, ciudad de Curanilahue,
regió n del Bío Bío y de don Néstor Alejandro Á vila Urrutia, cédula de identidad nú mero
8.970.251-8, notario pú blico, con domicilio laboral en Calle Balmaceda 40, Curanilahue
Lo anterior, en virtud de los antecedentes de hecho y de derecho que pasaré a exponer a
continuació n y que han constituido una restricció n, perturbació n y limitació n en el ejercicio de
las Garantías Constitucionales de las personas en cuyo favor se recurre.

I.- Antecedentes de Hecho

1.- Con fecha 25 de febrero de 2020 celebramos contrato de arrendamiento con doñ a Crecencia
del Carmen Araneda Muñ oz respecto de una casa de madera ubicada en calle Alcalde Donoso
751, ciudad de Curanilahue, regió n del Bío Bío, debido a que ambos iniciamos funciones, doñ a
Ercira Lorena Constanza Gonzá lez como Profesora de Lengua y Literatura en el Liceo
Polivalente Mariano Latorre y don Ignacio Felipe Quezada Gonzá lez como funcionario judicial
en el Juzgado de Letras y Garantía de Curanilahue, por lo que debíamos encontrar de forma
rá pida un inmueble céntrico y doñ a Crecencia literalmente "profetizó " que debíamos vivir en su
casa.

2.- El inmueble se nos presentó como una opció n habitable, pero durante todo el tiempo del
arriendo ha presentado falencias en cuanto al desagü e, humedad en invierno, falta de
ventilació n pues sus ventanas no se abren, malas instalaciones de gas, calefont sin ducto de
ventilació n y la en existencia de un medidor de agua autó nomo, todas cuestiones que hemos
debido soportar, ademá s de las diarias intromisiones en nuestra vida privada por parte de doñ a
Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz, quien en repetidas oportunidades ha querido invadir
nuestra esfera privado-familiar, y nuestra tenencia del inmueble pese al contrato y contexto de
pandemia y cuarentena, cuestió n que ha convertido nuestro vivir en una prisió n de la que
deseamos con premura escapar.

3.- Tal situació n se agravó el 12/072020 a las 15:10 horas en que su nieto, cuyo nombre ignoro
nos increpó y amenazó , hechos que está n debidamente denunciados en parte policial, dichos
antecedentes se encuentran en la Fiscalía de Arauco en causa RUC 2000702726-6 que
acompañ o pero expongo extractado:

"CRECENCIA DEL CARMEN ARANEDA MUÑOZ, 6.781.239-5, DOMICILIADA EN CALLE ALCALDE


DONOSO NRO. 750 DE ESTA COMUNA, DESDE SU DOMICILIO LE DECÍA CON SEÑAS QUE SALIERA,
A LO QUE LA DENUNCIANTE HIZO CASO OMISO POR NO ENCONTRARSE EN CONDICIONES DE
SALIR, POSTERIORMENTE SALE DE LA CASA DE SU VECINA UN JOVEN DE PELO RUBIO, OJOS
CLAROS, CONTEXTURA GRUESA, TÉS ROSADA, DE 1.74 METROS DE ALTURA
APROXIMADAMENTE QUIEN SIN MOTIVO LE GRITÓ A VIVA VOZ ?MIRA VIEJA CONCHA DE TU
MADRE, LA CASA ES MIA, TE VOY A PEGAR, ANDATE DE LA CASA?, LUEGO EL SUJETO COMENZÓ A
PATEAR LA REJA QUE DIVIDE LOS SITIOS, POSTERIORMENTE LLEGO LA SEÑORA CRECENCIA Y
LO LLEVÓ AL INTERIOR DE SU CASA. HACE PRESENTE QUE LA SEÑO RA CRECENCIA LA TRATA
DE LOCA Y QUIERE QUE LA DENUNCIANTE SE VALLA DE LA CASA TENIENDO AUN EL CONTRATO
DE ARRIENDO VIGENTE Y LOS PAGOS AL DÍA."

En el momento en que llegó la patrulla de Carabineros y mientras declaraban los recurrentes


ante los funcionarios judiciales, doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz profirió a viva voz
la siguiente declaració n: ‘’Profetizó que tu hijo va a caer en el penal y en el nombre de Dios declaro
que el juicio ya lo gané’’

4.- Que esta parte recurrente ha pagado rigurosamente todas las rentas de arrendamiento,
procurado vivir una vida con el decoro que deben tener dos funcionarios pú blicos, docente y
judicial respectivamente, mas doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz siempre ha criticado
y estado pendiente de cada momento de sus vidas, de forma asfixiante, cruel y molesta, entre
ellas, riéndose de la forma juvenil de vestir (en contraposició n a la de la recurrida, vestimenta
conservadora evangélica pentecostal), aspecto físico llamá ndola: ‘’gorda’’ e incluso
comentandolo a diversos vecinos y otras personas, observando siempre desde su ventana, que
da directamente al patio del inmueble que arriendan los recurrentes, cuando perros callejeros
rompieron bolsas de basura de los recurrentes, la recurrida denostó pú blicamente a la
recurrente señ alando: "Có mo permitía eso siendo profesora" (gritá ndolo en la calle). Entre otras
declaraciones la recurrida ha señ alado: ‘’doña Constanza sé que usted no cree en Dios y yo he sido
enviada por Él a darle un mensaje: usted no tendrá más trabajo y debe dejar solo a su hijo, porque
no sabe criarlo’’ sobre todo lo cual nos reservamos las acciones legales pertinentes.

5.- Luego con fecha 4 de enero de 2021 los recurridos dirigen carta de desahucio, la cual llega
hasta el lugar de trabajo de don Ignacio Quezada Gonzá lez, esto es, el Juzgado de Letras y
Garantía de Curanilahue, donde se desempeñ a como ayudante de servicios titular, quien la
recibe de manos del cartero don Jorge, ignoro apellido y al abrir tal documento se percata que la
razó n de no renovar el arrendamiento es debido a ‘’motivos de agresiones físicas y psicológicas’’
tal falso fundamento y declaració n efectuada, consiste en el hecho por el cual se produjo el
principal hecho vulneratorio de Garantías Constitucionales y el que motiva este recurso, puesto
que de forma ilegal y arbitraria procedió a realizar autotutela, realizando un juicio en que los
recurrentes determinan la ocurrencia de agresiones físicas y psicoló gicas (que en los hechos
jamá s ocurrieron) mediante instrumento pú blico autorizado por notario competente dirigido
por Oficina de Correos de Chile, que se acompañ a, pero que transcribimos a continuació n:

“ Curanilahue, 04 de Enero del año 2021.-


Sra.: ERCIRA LORENA CONSTANZA GONZÁLEZ MORALES
Calle Alcalde Donoso N°751
Curanilahue
Presente.

De mi consideración.
CRECENCIA DEL CARMEN ARANEDA MUÑOZ, soltera, cajera contable domiciliada en Calle Alcalde
Donoso N° 750, de la comuna de Curanilahue, expongo:
1.- Que con fecha 25 de febrero de 2020, convine con ud., doña Ercira Lorena Constanza González
Morales, contrato de arrendamiento del inmueble ubicado en Calle Alcalde Donoso N° 751, de la
ciudad de curanilahue.
2.- Dicho Contrato se pactó a 1 AÑO, RENOVABLE.
3.- Por el presente instrumento, expreso mi voluntad de dar por terminado (no renovar, por
motivos de agresiones físicas y psicológicas) el contrato de arrendamiento señalado. En
consecuencia el contrato termina el 25 de Febrero de 2021, oportunidad en que tiene que hacer
entrega del inmueble arrendado.

Sin más atentamente.

firma ilegible
CRECENCIA DEL CARMEN ARANEDA MUÑOZ
C.I. 6.781.239-5
ARRENDATARIA

FIRMÓ ANTE MÍ DOÑA CRECENCIA DEL CARMEN ARANEDA MUÑOZ, C.I. 6.781.239-5
CURANILAHUE, 04 DE ENERO DE 2021.-
firma ilegíble y timbre que resa: NÉSTOR ÁVILA URRUTIA NOTARIO, CONSERVADOR Y
ARCHIVERO JUDICIAL, CURANILAHUE-CHILE’’

El contenido de la carta claramente se extralimita del fin de desahucio y se constituye


como una herramienta de autotutela, realizando imputaciones de un delito ante una autoridad
no facultada para realizar tal investigació n, que atenta contra la horna y prestigio de la familia
uniparental recurrente, especialmente de doñ a Ercira Lorena Constanza Gonzá lez, má s aú n que
en su calidad de Profesora de Estado en Castellano y funcionaria docente, pues tiene clara
importancia para su ejercicio profesional, sumado a que a ambos recurrentes les atribuye
conductas injuriosas, como se copia en la carta precedentemente transcrita, que asevera y da fe
de la ocurrencia de: “agresiones físicas y psicoló gicas’’
6.- A Doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz y a don Néstor Alejandro Á vila Urrutia les
bastaba dejar constancia de la voluntad de dar término al arrendamiento para tener por
realizado el desahucio, no obstante prefirieron establecerse como jueces y declarar la
ocurrencia de ‘’agresiones físicas y psicoló gicas’’, sin investigació n ni establecimiento de
responsabilidades previo proceso legalmente tramitado, cuestió n que constituye a todas luces
un acto de autotutela, prohibida por el ordenamiento jurídico nacional, con publicidad
suficiente para causar un dañ o que se acreditará má s adelante, que se acrecenta debido a que se
profiere justo en los tiempos en que el Liceo Polivalente Mariano Latorre y sus autoridades
deciden la continuació n del personal a contrata, situació n de doñ a Ercira Lorena Constanza
Gonzá lez Morales.

7.- Dicha declaració n, ademá s de ser temeraria y sin existencia de proceso judicial alguno en que
se comprueben los hechos ni se determinen las responsabilidades aquí determinadas por los
recurrentes, da pie a la comisió n de un delito, y de cuya declaració n atestigua el notario pú blico
involucrando la fe pú blica, haciéndose partícipe de aquella, dando fe de una declaració n
insincera e innecesaria para el fin del acto que emite, lo que agrava la acció n de autotutela ilegal
y arbitraria y sobre lo cual nos reservamos las acciones legales pertinentes.

II. Concepto de agresiones físicas y psicológicas

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Españ ola define agresió n Del lat.
aggressio, -ōnis. como ‘’Acto de acometer a alguien para matarlo, herirlo o hacerle daño. U. t. en
sent. fig. ‘’
La agresió n física es producida por la acció n de golpes de manera directa o mediante
cualquier medio físico que causen lesiones directamente a la otra persona o animal .
En cuanto a la psicoló gica, este tipo de agresió n se da cuando una persona es agredida
mediante malos tratos o insultos de cualquier índole y los cuales pueden llegar a causar lesiones
de índice psicoló gico.

Por violencia se entiende una forma de interacció n que ocasiona o amenaza con
ocasionar dañ o de algú n tipo al otro, ya sea mediante el sometimiento, la humillació n, el dañ o
físico o psicoló gico. De hecho, segú n la Organizació n Mundial de la Salud, se define la violencia
como “el uso intencional de la fuerza física y/o de amenazas contra uno mismo, otra persona, un
grupo de personas o una comunidad, que tiene como consecuencia muy probable riesgos para la
salud, dañ os psicoló gicos o la muerte”.

La violencia puede ser ejercida de muchas formas, de manera activa, mediante silencios,
o puede formar parte de la legítima defensa, ú nico caso en el que es tolerada o justificada por la
moral y por la jurisprudencia. Tradicionalmente, se atribuye al Estado el monopolio de la
violencia, ejercida a través de sus organismos, con la excepció n de las guerras y otras
excepciones.

En ese sentido, la violencia física es la forma de violencia que atañ e al cuerpo y a la


fuerza física: el castigo corporal, capaz de ocasionar dolor o incluso la muerte, así como
sentimientos traumá ticos y de humillació n. La violencia física ocurre cuando una persona
trasgrede el espacio corporal de la otra sin su consentimiento, ya sea sometiéndola a golpes,
jalones o empujones, o bien encerrá ndola, provocá ndole lesiones físicas con algú n tipo de objeto
(letales o no), o forzá ndola a tener algú n tipo de relaciones sexuales. Algunos ejemplos de
violencia física pueden ser:

● Golpizas, asaltos con armas de cuerpo a cuerpo, arrollamientos con vehículos o


agresiones físicas de cualquier tipo.
● Disparos con arma de fuego.
● Violaciones (actos sexuales no consentidos), sin importar el sexo o la orientació n sexual
de tanto víctima como victimario.
● Castigos físicos que infringen dolor, sufrimiento corporal o que causan malestares de
salud.

Violencia psicoló gica

Por violencia psicoló gica se comprende un conjunto de conductas o comportamientos


destinados a ocasionar en otros algú n tipo de sufrimiento emocional o psíquico, constituyendo
actos de verdadera agresió n psicoló gica. Estos actos, intencionados o no, reducen a la víctima,
vulneran su autoestima o la someten a escarnio, humillació n u otras formas de sufrimiento no
físico, es decir, sin llegar a lastimar el cuerpo de la víctima. De hacerse recurrente, la violencia
psicoló gica puede devenir en el maltrato psicoló gico.

Este tipo de violencia puede ser:

● Activa. Por ejemplo, una persona insulta, disminuye o agrede emocional y


psicoló gicamente a otra.
● Pasiva. Por ejemplo, una persona le retira atenció n a la otra, especialmente cuando
requiere de ella, o la somete a abandono emocional.

En ambos casos, la violencia psicoló gica puede ser un anuncio de la violencia física,
especialmente en relaciones de pareja o relaciones familiares, ya sea que se dé como parte de
una reacció n intempestiva o impulsada por el alcohol u otras sustancias.

Fuente: https://concepto.de/violencia-fisica/#ixzz6iidEt0vV

III.- Garantías Constitucionales

1.- Derecho a la Honra, respeto y protecció n de la vida privada.

Dispone el artículo 19 Nº 4 que la Constitució n asegura a todas las personas: el respeto y


protecció n a la vida privada (....) de la persona y su familia. La Convenció n Americana dispone,
en su art. 11.2 que “Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida
privada, en la de su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su
honra o reputación”.
En similares términos se pronuncia el art. 17.1 del PIDCP que prescribe: “Nadie será
objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su
correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación”
El concepto de vida privada es diná mico, variable, en el sentido que su contenido
específico y sus límites se van configurando de distinta manera segú n la época y la sociedad en
que se examinen. Ademá s, la vida privada está configurada por distintas situaciones,
circunstancias, datos, características y opciones de cará cter personal, pero también incluye su
proyecció n en las relaciones con otros y a esas mismas relaciones, dentro de ciertos límites, es
decir, la vida privada se proyecta a distintos ámbitos o espacios de la conducta humana. Por ello,
una definició n de la vida privada comprensiva de toda su riqueza y complejidad resulta muy
difícil de lograr.
En un concepto general, la Corte Suprema de Estados Unidos ha sostenido que la
privacidad “está constituida por un á mbito de autonomía de la persona donde esta forma su
personalidad y su proyecto de vida, donde toman sus propias decisiones que no afectan ni
dañ an a terceros, donde el individuo actú a como parte de una pequeñ a unidad (familia, círculo
de amigos), entre dos o má s personas”.1
Como ha señ alado la Corte Interamericana de Derechos Humanos “La protecció n a la
vida privada abarca una serie de factores relacionados con la dignidad del individuo,
incluyendo, por ejemplo, la capacidad para desarrollar la propia personalidad y aspiraciones,
determinar su propia identidad y definir sus propias relaciones personales. El concepto de vida
privada engloba aspectos de la identidad física y social, incluyendo el derecho a la autonomía
personal, desarrollo personal y el derecho a establecer y desarrollar relaciones con otros seres
humanos y con el mundo exterior. La efectividad del ejercicio del derecho a la vida privada es
decisiva para la posibilidad de ejercer la autonomía personal sobre el futuro curso de eventos
relevantes para la calidad de vida de la persona. La vida privada incluye la forma en que el
individuo se ve a sí mismo y có mo decide proyectarse hacia los demá s, y es una condició n
indispensable para el libre desarrollo de la personalidad”2
Por su parte, el Tribunal Constitucional españ ol ha precisado que “La intimidad (...) no
se reduce necesariamente a la que se desarrolla en un ámbito doméstico o privado. El Tribunal
Europeo de Derechos Humanos ha señ alado que sería muy restrictivo limitar la noció n de vida
privada (...) a un “círculo íntimo” en el que el individuo puede conducir su vida personal a su
manera y excluir plenamente el mundo exterior no incluido en este círculo. No puede
desconocerse que también en otros ámbitos, y en particular en el relacionado con el trabajo o la
profesió n, se desarrollan relaciones interpersonales, vínculos o actuaciones que pueden
constituir manifestació n de la vida privada”.3
Si bien no es posible describir con mayor precisió n el contenido de la “vida privada” sí es
posible afirmar que, desde un punto de vista espacial, ella se vincula no só lo a la actividad
desplegada en el hogar o en recintos privados, sino también a lo realizado en ámbitos pú blicos,
cuando, en este ú ltimo caso, exista una razonable y legítima expectativa de sustraerlo del
conocimiento ajeno. Pensemos, por ejemplo, en conversaciones celebradas en un restaurante o,
incluso, en la calle.
Ademá s, el derecho a la protecció n de la vida privada también se extiende al necesario
control que las personas deben tener sobre la informació n que le concierne, y particularmente a

1 Caso Griswold vs Connection, de 1965, citado por Humberto NOGUEIRA ALCALÁ , Derechos
Fundamentales y Garantías Constitucionales, Tomo I, obra citada, pá gina 628.
2 Sentencia caso Artavia Murillo contra Costa Rica, pá rrafo 143.
3 Sentencia del Tribunal Constitucional españ ol N° 12/2012, Fundamento jurídico 5.
la recolecció n, almacenamiento, tratamiento y comunicació n de sus datos personales por
terceros, control que por cierto no es absoluto, sino relativo.
Lo anterior, por cuanto lo que se protege con la vida privada no es un espacio físico
determinado, sino actividades de la persona que son expresió n o manifestació n de su dignidad.
Como ha señ alado el Tribunal Constitucional “considera esta Magistratura necesario realzar la
relació n sustancial, clara y directa, que existe entre la dignidad de la persona, por una parte, y su
proyecció n inmediata en la vida privada de ella y de su familia, por otra, circunstancia que
vuelve indispensable cautelar, mediante el respeto y la protecció n debidas, ese á mbito
reservado de la vida, en el cual no es lícito penetrar sin el consentimiento del afectado”.4

Ademá s, la Convenció n Americana dispone:


Artículo 11. Protección de la Honra y de la Dignidad.
1. Toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad.
2. Nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de
su familia, en su domicilio o en su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación.
3. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos
ataques.
Por su parte, el PIDCP consagra, en su artículo 17, que:
1. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su
domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos
ataques.
La honra, o aspecto objetivo del honor, es la apreciació n y estimació n que hacen los
demá s de nuestras cualidades morales y de nuestro valor social. 5 Así, la honra “es la buena fama,
el crédito, prestigio o reputació n de que una persona goza en el ambiente social, es decir, ante el
pró jimo o los terceros en general”; y se halla íntima e indisolublemente unida a la dignidad de la
persona y a su integridad, sobre todo de naturaleza psíquica”6.

Ha sostenido el Tribunal Constitucional que “el derecho a la honra, cuyo respeto y


protecció n la Constitució n asegura a todas las personas, alude a la “reputació n”, al “prestigio” o
el “buen nombre” de todas las personas, como ordinariamente se entienden estos términos, má s
que al sentimiento íntimo del propio valer o a la dignidad especial o gloria alcanzada por
algunos. Por su naturaleza es, así, un derecho que emana directamente de la dignidad con que
nace la persona humana, un derecho personalísimo que forma parte del acervo moral o
espiritual de todo hombre y mujer, que no puede ser negado o desconocido por tratarse de un
derecho esencial propio de la naturaleza humana”7

También se ha señ alado que “el derecho a la honra es un derecho que reú ne una serie de
elementos componentes que constituyen la esencialidad de éste. Es un derecho (un interés
jurídicamente protegido) que tiene como sujeto titular a la persona natural. Es un derecho de
libertad que exige de otros (sujetos pasivos –el Estado y los terceros-) el respeto del contenido
constitucional del derecho. Es un derecho que emana de la dignidad de las personas, pues todas

4 STC rol N° 389, de 2003, considerando 18.


5 VERDUGO MARINKOVIC, Mario, y otros. Derecho Constitucional, obra citada, Tomo I, pá gina
251.
6 CEA EGAÑ A, José L. Derecho Constitucional Chileno, obra citada, Tomo II, pá gina 180.
7 STC rol N° 943, de 2007, considerando 25.
tienen honra. La honra se refiere al derecho que tiene toda persona a su buen nombre, buena
fama, prestigio o reputació n. Es un derecho relacional y de la sociabilidad, que se instituye sobre
la base de la intercomunicació n e interacció n permanentes entre las diversas personas. La
honra es objetiva, en el sentido de que el contenido del derecho es la buena fama o buen nombre
de las personas, pero de manera independiente del sujeto evaluador, ya sea éste la propia
persona o cualquier otra. Es un derecho de geometría variable e indeterminada”8

En la Comisió n de Estudio se dejó constancia que se protegía la honra no só lo de la


persona, sino también de su familia por ser esta ú ltima la comunidad bá sica por excelencia de la
sociedad. Ahora bien, ni en el orden constitucional ni en el orden legal existe un concepto de
familia de general aplicació n, ni tampoco se contempla un concepto de familia para los efectos
específicos de la protecció n de su honra, por lo que el determinar en qué circunstancias se ha
afectado este bien jurídico respecto de una familia será una cuestió n que, hasta ahora por lo
menos, se deberá determinar en forma casuística.

Se ha dicho principalmente que la honra puede verse afectada mediante la injuria y la


difamació n. Así́ ́“para que haya injuria no es necesaria la falsedad del hecho que se le imputa al
demandante, porque está definida por el insulto voluntaria y precisamente dirigido a afectar la
honra ajena; por el contrario, la difamación no exige que el ofensor haya tenido la intención de
dañar el nombre ajeno, sino que haya divulgado, sin haber incurrido en el cuidado debido, hechos
falsos que producen ese efecto dañoso”.

1.- Los recurridos doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz y don Néstor Alejandro Á vila
Urrutia han afectado la honra de estas partes recurrentes procediendo en primer lugar con la
imputació n de un delito, contraviniendo lo dispuesto en los artículos 6 y 7, 83 y 76 de la
Constitució n Política de la Repú blica correspondiendo la investigació n de todos los hechos que
puedan revestir carácter de delito al Ministerio Pú blico y conocer, resolver y hacer ejecutar lo
juzgado es entregada por la ley al juez de garantía o al Tribunal de Juicio Oral en lo Penal.

Los actos de lo recurridos claramente se enmarcan dentro de lo descrito y citado por el


profesor Enrique Barros Burie, ya que, el dar fe de tales declaraciones en descrédito de los
recurrentes no han sido realizadas con el debido cuidado, ha atribuido hechos absolutamente
falsos como es la imputació n de un delito y que vienen a producir claros efectos dañ osos a la
honra de doñ a Ercira Lorena Constanza Gonzá lez, porque en su calidad de profesora, con má s
de 27 añ os de ejercicio docente, el prestigio y la horna son indispensables para la credibilidad
tanto en la vida cotidiana como en la vida profesional en el ejercicio de la enseñ anza, en
circunstancias de las pocas posibilidades de empleo que existen por la pandemia, tales
imputaciones complican sus posibilidades de continuació n laboral, toda vez que la divulgació n
hecha por los recurridos ha sido revestida de certeza por la declaració n del notario pú blico
dando fe de su existencia y comisió n.

Incluso continuando con su acto lesivo y vulneratorio de Garantías Constitucionales,


porque de forma ilegal y arbitraria ha imputado a doñ a Ercira Lorena Constanza Gonzá lez y don
Ignacio Felipe Quezada Gonzá lez actos que son absolutamente falsos, tales como: “agresiones
físicas y psicoló gicas” afectando así la honra nuestra como personas individuales y como familia

8 STC rol N° 2523, de 2013, voto disidente del ministro Gonzalo García Pino, considerando 11.
en nuestras calidades de madre e hijo. Má s aú n al ser entregadas en el lugar de trabajo de don
Ignacio, ante sus colegas y usuarios del sistema judicial.

Lo anterior acredita ú nicamente que en forma ilegal, en sentido estricto de la definició n


de ley en el artículo 1 del Có digo Civil, por el hecho de ser un acto de autotutela y arbitrario y
ser antojadizo, carente de fundamento, justicia y razonabilidad ha procedido directamente a
dañ ar, desprestigiar y afectar la imagen y honra de estas partes recurrentes, así como de la
familia uniparental que forman, con el envío de una carta certificada firmada ante notario e
incluida en el repertorio de que el segundo recurrido es custodio, registro que es notoriamente
pú blico y que se entiende conocido por terceros y que divulga ante la comunidad hechos
difamatorios que comprometen su integridad psíquica y honra como ciudadanos y sus
posibilidades laborales, así comosu dignidad humana.

En los propios términos del profesor Enrique Barros Burie hay una clara vulneració n a
la Garantía Constitucional de la honra de ambos recurrentes “Mientras que la idea de honor se
asocia a la consideració n moral que tenemos de nosotros mismos, la honra se refiere al nombre
y fama en nuestros ámbitos relevantes de relació n. El honor difícilmente se ve afectado por la
maledicencia ajena, porque reside en la propia conciencia. Lo contrario vale para la honra, que
se expresa en un interés relacional, cuyo objeto es la estima y la reputació n entre los propios.
Desde un punto de vista del titular del derecho, la honra expresa una expectativa de validació n
social. Desde un punto de vista social, es el conjunto de apreciaciones que componen el capital
simbó lico de una persona”

2. La conducta desplegada por doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz y fon Néstor
Alejandro Á vila Urrutia ha tenido un claro á nimo difamatorio, enfocada y realizada con el solo
objetivo de provocar un desprestigio de estos recurrentes, con el solo á nimo de causar perjuicio,
usada como revancha por la denuncia de amenazas presentada en contra de su nieto (que se
acompañ a) y gravemente refrendada por la certificació n y fe pú blica realizada por el notario
pú blico don Nestor Alejandro Á vila Urrutia, que viene a ser contraria incluso a la objetividad y
buena fe en el que todo individuo debe actuar en la sociedad y má s en este caso en particular en
su calidad de Notario Pú blico de la comuna de Curanilahue.

El constituyente ha querido así dejar en claro la relevancia que tiene el derecho a la


honra, estableciéndolo como un límite objetivo a la libertad de expresió n o incluso de
informació n, postura que ha sido apoyada por la jurisprudencia al señ alar que “el respeto a la
vida privada, a la dignidad y a la honra de la persona humana y de la familia constituyen valores
de tal jerarquía y trascendencia que la sociedad política se organiza precisamente para
preservarlos y defenderlos, de modo que no puede admitirse concepció n alguna del bien comú n
que permita el sacrificio de ellos, ni convertir tal sacrificio en medio para que prevalezca otra
garantía constitucional. La procedencia de la protecció n ante la sola amenaza, se afirma al
considerar que los valores en cuestió n son por su naturaleza de tal índole, que el só lo inicio de
su vulneració n genera dañ os imposibles de reparar en términos equivalentes al 2 Enrique
Barros Bourie, Tratado de Responsabilidad Extracontractual, Editorial Jurídica de Chile, Primera
Edició n, pp. 576 bien que significa su respeto para quien lo posee y requiere conservarlos
íntegros e inviolables”.

2.- Derecho de Igualdad ante la Ley y Debido Proceso


La Constitució n Política de la Repú blica declara en el nú mero 2 del artículo 19 “La
igualdad ante la ley. En Chile no hay persona ni grupos privilegiados. En Chile no hay esclavos y el
que pise su territorio queda libre. Hombres y mujeres son iguales ante la ley. Ni la ley ni autoridad
alguna podrán establecer diferencias arbitrarias” y en su nú mero 3 inciso 4 y 5 del artículo 19 de
nuestra Carta Magna prescribe:

‘’Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la
ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho.
Toda sentencia de un órgano que ejerza jurisdicción debe fundarse en un proceso previo
legalmente tramitado. Corresponderá al legislador establecer siempre las garantías de un
procedimiento y una investigación racionales y justos”.

Así mismo, la Constitució n en su artículo 76 establece que:

‘’La facultad de conocer de las causas civiles y criminales, de resolverlas y de hacer


ejecutar lo juzgado, pertenece exclusivamente a los tribunales establecidos por la ley. Ni el
Presidente de la República ni el Congreso pueden, en caso alguno, ejercer funciones judiciales,
avocarse causas pendientes, revisar los fundamentos o contenido de sus resoluciones o hacer
revivir procesos fenecidos’’

Y el artículo 83 de la Carta Constitucional establece:

"Un organismo autónomo, jerarquizado, con el nombre de Ministerio Público, dirigirá en


forma exclusiva la investigación de los hechos constitutivos de delito, los que determinen la
participación punible y los que acrediten la inocencia del imputado y, en su caso, ejercerá la acción
penal pública en la forma prevista por la ley. De igual manera, le corresponderá la adopción de
medidas para proteger a las víctimas y a los testigos. En caso alguno podrá ejercer funciones
jurisdiccionales.
El ofendido por el delito y las demás personas que determine la ley podrán ejercer
igualmente la acción penal."

Y por ú ltimo, el Artículo 401 del Có digo Orgá nico de Tribunales establece que:
.- Son funciones de los notarios:
1.- Extender los instrumentos públicos con arreglo a las instrucciones que, de palabra o
por escrito, les dieren las partes otorgantes;
2.- Levantar inventarios solemnes;
3.- Efectuar protestos de letras de cambio y demás documentos mercantiles;
4.- Notificar los traspasos de acciones y constituciones y notificaciones de prenda que se
les solicitaren.
5.- Asistir a las juntas generales de accionistas de sociedades anónimas, para los efectos
que la ley o reglamento de ellas lo exigieren;
6.- En general, dar fe de los hechos para que fueren requeridos y que no estuvieren
encomendados a otros funcionarios;
7.- Guardar y conservar en riguroso orden cronológico los instrumentos que ante ellos se
otorguen, en forma de precaver todo extravío y hacer fácil y expedito su examen;
8.- Otorgar certificados o testimonios de los actos celebrados ante ellos o protocolizados
en sus registros;
9.- Facilitar, a cualquiera persona que lo solicite, el examen de los instrumentos públicos
que ante ellos se otorguen y documentos que protocolicen;
10.- Autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, sea en su presencia o
cuya autenticidad conste;
11.- Las demás que les encomienden las leyes.

Todas aquellas funciones del Notario, no pueden en ningú n caso soslayar la dignidad
humana, ni oponerse a derechos fundamentales reconocidos por la Constitució n Política y por
los Tratados Internacionales sobre derechos humanos ratificados por Chile, los que son el límite
al actuar estatal, en conformidad al artículo quinto inciso segundo de Constitució n vigente.

Es por esto que la Garantía Constitucional citada se ha vulnerado toda vez que, en forma
ilegal y arbitraria, doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz y de Don Néstor Alejandro Á vila
Urrutia han investigado, juzgado y establecido los hechos, aplicado el derecho y tipo penal en el
caso concreto, constituyendose ambos en fiscal, juez y parte, determinando e imputando la
ocurrencia de "agresiones físicas y psicológicas" y establecido una condena, sin ningú n proceso
legalmente tramitado, comprometiendo la fé pú bica y siendo juez de facto, fuera de toda
competencia e investidura legal, creando así una discriminació n arbitraria e ilegal, escapando
así dentro de las funciones que le entrega el Có digo Civil ni se encuentran en el Reglamento del
Conservador de Bienes Raíces ni en el Có digo Orgá nico de Tribunales, ni menos su competencia
en virtud de los artículos 6 y 7 de la Constitució n Política. Dichas acciones, vulneran incluso, el
derecho a la tutela judicial, que importa el reconocimiento de un derecho prestacional que
recaba del Estado la protecció n jurídica debida, en el igual ejercicio de los derechos ante la
justicia, proscribiendo la autotutela y garantizando una respuesta a la pretensió n de derechos e
intereses legítimos con autoridad de cosa juzgada y con la eficacia coactiva que demanda la
satisfacció n de derechos fundamentales.

Nuestra Excelentísima Corte Suprema ha sancionado conductas similares declarando así


en causa RIT 12.426-2018 considerando quinto “Que, como se advierte, la norma transcrita
autoriza una forma de autotutela, por la cual una de las partes –la comunidad de copropietarios-
es autorizada a adoptar una medida compulsiva, unilateral y extrajudicial para solucionar
conflictos que mantenga con sus miembros” y en su considerando sexto “Que, como es sabido y
se sigue de lo dispuesto por los artículos 19, nú mero 3, y 76 de la Constitució n Política de la
Repú blica, 1º del Có digo Orgá nico de la Repú blica, y demá s disposiciones legales que proscriben
el uso de la fuerza en sus diversas formas, la autotutela está generalmente prohibida y es
procedente ú nicamente en aquellos casos en que el ordenamiento jurídico la permite…”

En conformidad a lo anterior, la imputació n realizada por los recurrentes claramente es


un acto de autotutela, donde se exceden las facultades que le son conferidas a un notario
pú blico, en conformidad a los textos citados, ya que ademá s de efectuar imputaciones a la honra
de esta parte en calidad de recurrentes individualmente considerados y como familia, con
protecció n constitucional, efectú a una discriminació n ilegal y arbitraria, contraria a la ley,
atribuyéndose funciones que no le son conferidas en cuerpo legal alguno y que son
exclusivamente de los jueces de la Repú blica9 que conozcan materias penales, previa
investigació n objetiva que determine la culpabilidad del individuo, vulnerando las Garantías
Constitucionales citadas, ya que incluso como ó rgano que ejerce una funció n pú blica desde el
punto de vista de los auxiliares de administració n de Justicia jamá s podría corresponderle tal
facultad y no posee los medios para corroborar la veracidad de los hechos de los cuales dió fe
pú blica ante terceros.
Incluso, no obstante, haber vulnerado las garantías citadas amenaza con proceder de la
misma forma lo que se transforma en otra vulneració n arbitraria e ilegítima.

IV.- Arbitrariedad e ilegalidad

Las conductas de doñ a Crecencia del carmen Araneda Muñ oz y don Néstor Alejandro
Á vila Urrutia se encuadran dentro de los requisitos que establece el artículo 20 de nuestra
Constitució n Política de la Repú blica, ya que son a todas luces arbitrarios e ilegales, vulnerando
así incluso cuerpos normativos como el Có digo Penal, Có digo Orgá nico de Tribunales, Có digo
Civil, y la misma Constitució n Política de la Repú blica, existiendo una clara perturbació n,
limitació n, amenaza y restricció n, porque una vez producido el hecho vulneratorio de Garantías
Constitucionales la recurrida ha amenazado con persistir en su actitud violentando así las
normas de nuestra Constitució n Política de la Repú blica de sus artículos 19 nú mero 2, nú mero 3
incisos 4 y 5 y nú mero 4.

Así las acciones mencionadas cumplen con los parámetros de esta Ilustrísima Corte de
Apelaciones que en otras instancias ha resuelto para efectos de su acogida “Que, por
consiguiente, resulta requisito indispensable de la acció n de protecció n la existencia de un acto
u omisió n ilegal -esto es, contrario a la ley, segú n el concepto contenido en el artículo 1° del
Có digo Civil- o arbitrario —o sea, producto del mero capricho de quien incurre en él- y que
provoque algunas de las situaciones o efectos que se han indicado, afectando a una o má s de las
garantías -preexistentes protegidas, consideració n que resulta bá sica para el aná lisis y la
decisió n del recurso que se ha interpuesto”

POR TANTO, En base a las actuaciones arbitrarias e ilegales en que ha incurrido e


incurren los recurridos, lo que menoscaba y amenaza los derechos constitucionales asegurados
en el artí́culo 19 nú mero 2, nú mero 3 inciso 4 y 5 y nú mero 4 de la Constitució n Política de la
Republica, y de acuerdo con lo dispuesto en el artículo ́ 20 de la Carta Fundamental y Auto
Acordado de la Excelentísima Corte Suprema sobre tramitació n y fallo de las Recursos de
Protecció n, RUEGO A SU SEÑ ORÍA ILUSTRÍSIMA tener por interpuesto el presente Recurso de
Protecció n en contra de doñ a Crecencia del carmen Araneda Muñ oz y don Néstor Alejandro
Á vila Urrutia, individualizados previamente, declarando que han vulnerado, limitado,
amenazado y perturbado el ejercicio de las mencionadas Garantías Constitucionales, acogerlo a
tramitació n, y que en definitiva, se declare ilegal y arbitrario el acto de los recurridos, derivado
de la declaració n contenida en la carta de desahucio firmada ante notario de fecha 04 de enero
de 2021, y que en definitiva, se ordene la adopció n de todas las medidas necesarias conducentes
a la protecció n y efectiva tutela de las Garantías Constitucionales lesionadas y amenazadas en su
ejercicio por el acto ilegal y arbitrario reclamado en autos, conducentes a restablecer el imperio
del derecho en la situació n fá ctica alegada. Entre estas medidas, se incluyan condenarla a que

9 Revista Fallos del Mes, No 415, Junio 1993, pá g. 347


deje sin efecto el acto atentatorio de Garantía Constitucional que incluye la vulneració n de la
horna de las partes recurrentes, adonde se efectú a atribució n de un delito falso y perseguible de
oficio, por lo demá s calificado como tal por los propios recurridos, escapando a sus facultades
en atenció n a lo dispuesto en los artículos 6 y 7 de la Carta Magna, así como otras conductas
atentatorias a la misma Garantía Constitucional y a las del artículo 19 nú mero 2 y nú mero 3
inciso 5 de la Constitució n Política de la Repú blica, dejando sin efecto la carta de desahucio, y
condenandolos a abstenerse en vulnerar las Garantías Constitucionales violentadas en la forma
descrita como amenaza en la misma carta, y ordenar la reparació n del mal causado, con expresa
condenació n en costas.

Primer Otrosí: Solicito de USÍA ILUSTRÍSIMA orden no innovar de suspender la vulneració n


ordenando a la recurrida doñ a Crecencia del Carmen Araneda Muñ oz y don Néstor Alejandro
Á vila Urrutia a dejar sin efecto el instrumento pú blico y el desahucio de fecha 04 de enero de
2021 y evitar todo lanzamiento, toda vez que violenta gravemente y de forma permanente las
garantías constitucionales señ aladas precedentemente, todo ello mientras no se resuelva este
Recurso de Protecció n.

Segundo Otrosí: Tenga SU SEÑ ORÍA ILUSTRÍSIMA por acompañ ado los siguientes documentos:

- Contrato de arrendamiento celebrado entre Ercira Lorena Constanza Gonzá lez Morales y
Crecencia del carmen Araneda Muñ oz con fecha 25 de febrero de 2020.
- Parte policial 1074 de la Cuarta Comisaría de Curanilahue de fecha 12 de julio de 2020
obtenido desde el portal de víctimas de fiscaliadechile.cl
- carta certificada de desahucio de fecha 04 de enero de 2021, firmada por los recurridos.
- Informació n de Correos de Chile sobre envío y recepció n de la carta.

Tercer Otrosí: Que venimos en solicitar a Usía Ilustrísima, tener presente que, hacemos
expresa reserva de las acciones civiles y penales que nos correspondan por todos y cada uno de
los perjuicios ocasionados por las acciones y omisiones arbitrarias e ilegales de los recurridos,
para la oportunidad procesal respectiva.

Cuarto Otrosí: Téngase presente por SU SEÑ ORÍA ILUSTRÍSIMA que este Recurso de
Protecció n será patrocinado por don Fernando Rebolledo Palma, abogado, cédula de identidad
nú mero 17.614.071.2, a quien doñ a Ercira Lorena Constanza Gonzá lez Morales cédula de
identidad nú mero 12.377.521-K y don Ignacio Felipe Quezada Gonzá lez cédula de identidad
nú mero 19.416.191-3 le confieren mandato judicial con todas las facultades del artículo 7 del
Có digo de Procedimiento Civil, incluyendo las especiales. Hago presente que el patrocinio y
mandato judicial está n en conformidad y presentados de acuerdo al artículo 7 de la Ley 20.886 y
al Autoacordado 37 del añ o 2016 en su artículo 3 inciso 3 de la Excelentísima Corte Suprema;
esto es, firmados con firma electró nica del patrocinante y de la mandante; y, ademá s, en base al
Autoacordado 53-2020 de la Excelentísima Corte Suprema y la Ley 21.226; en razó n de la alerta
sanitaria existente en el país al momento de la presentació n de esta demanda y así evitar poner
en riesgo la salud de mi representada, de funcionarios y usuarios del Poder Judicial.

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