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SEMÁNTICA

La semántica estudia los significados propios de la expresión lingüística: caracteriza los distintos
tipos de significado, así como su creación, interrelación, variación contextual y diacronía.

Semas y análisis componencial


Los semas son las unidades mínimas de significado que caracterizan a una palabra. Son los rasgos
que integran la intensión de un término y con los cuales se realiza su análisis componencial:
(gato> [mamífero, felino, cuadrúpedo, doméstico, etc.])

Intensión y extensión
Extensión es el referente al que alude la intensión o descripción de una palabra. Por ejemplo,
“aparato electrónico con pantalla y acceso a internet” es la intensión de varias extensiones
posibles: laptop, televisor, celular, etc.; “Espacio abierto sembrado de árboles y plantas” puede ser
la intensión correspondiente a la extensión de parque, plaza o jardín.

Denotación y connotación
Denotación es el significado literal o primario de una palabra, el cual aparece en el diccionario y
suele ser invariable para todos los hablantes de una lengua; mientras que la connotación es un
significado secundario relacionado a esa palabra y que puede variar de una comunidad de
hablantes a otra. Por ejemplo, la palabra rojo se refiere denotativamente a un color mientras que
connotativamente se le ha dado un significado político. En Venezuela palabras como zamuro, bicho,
avión, entre otras tienen significados connotativos que se han desprendido de la denotación o
significado principal. Ojo, algunas connotaciones son tan fuertes que pasan a formar parte de las
acepciones de una palabra como en el caso de “rata”, “perro” o “gusano”.

Contexto lingüístico o cotexto


Son las variantes discursivas que actualizan o ubican el significado de una palabra. Así el significado
de “llave”, por ejemplo, variará acorde al resto del texto en “pásame la llave inglesa”, “el luchador
le hizo una llave”, “la llave está en la cerrajería”, “la disciplina es la llave del éxito”, “cierra la llave
que se bota el agua”, etc.

Contexto extralingüístico
Son las condiciones externas al hecho lingüístico que igualmente pueden afectar el significado de
las palabras que utilizamos. Así, gritar “fuego” no significará lo mismo ante un pelotón de
fusilamiento que en un cine. O escuchar gritar “agua” no significará lo mismo en el bulevar de
Sabana Grande, en un terminal de parte de un vendedor, o por los vecinos en alguna comunidad de
Caracas.

Significado – sentido
Las palabras tienen un significado común compartido por los hablantes, sin embargo, su sentido
puede variar dependiendo del contexto extralingüístico. Por ejemplo, la pregunta “¿Tienes carro?”
significa: [A pregunta si B tiene C]; el sentido de esta significación podría variar si, por ejemplo, está
lloviendo y lo pregunta un colega a otro en la universidad (tomaría el sentido de “¿me das un
aventón?”); o si se lo preguntan un par de personas coqueteando en un bar (podría tener el sentido
de “¿Nos vamos a otro lugar?”).
FENÓMENOS SEMÁNTICOS
Veamos a continuación los procesos por los cuales el significado de una palabra puede verse
modificado:

Lexicalización
Sucede cuando alguna palabra pasa a formar parte del léxico de una lengua por el uso continuo de
los hablantes. En algunos casos puede llegar a asumir significaciones de otras palabras. Por
ejemplo: “Ace” por detergente o “harina pan” por harina de maíz.

Especialización y generalización
Se da cuando una palabra común obtiene una significación específica en un ámbito especializado.
Por ejemplo: “poner” en avicultura o “alza” (el cajón donde van los paneles de miel) en apicultura.
En el caso de la generalización se da el fenómeno contrario, una palabra del ámbito especializado
se traslada al habla común como en el caso de “accesar” del campo informático o “aperturar” del
bancario.

Hiperonimia – hiponimia
Es la relación jerárquica que establecen las palabras al organizarse por categorías. Por ejemplo
dentro del hiperónimo fruta tenemos los hipónimos mango, piña, uvas, etc.; a su vez la palabra
fruta puede ser el hipónimo de un hiperónimo más amplio como “comida” o “vegetales” (donde
entraría también verduras, legumbres, hortalizas, etc.).

Sinonimia – antonimia
La sinonimia sucede al encontrarnos con significantes distintos que poseen un significado similar.
Por ejemplo: tristeza, pena, aflicción; alegría, dicha, gozo. Por otro lado, la antonimia se da al tener
significantes distintos con significados contrarios: tristeza – alegría, alto – bajo, por ejemplo.

Polisemia
En este caso, tenemos un significante con distintos significados. Por ejemplo, “banco” tiene varias
acepciones: entidad financiera, asiento, conjunto de peces, entre otras.

Anfibología
Se produce cuando el significante puede ser interpretado de dos o más maneras debido al contexto
lingüístico: “Se venden zapatos de piel de niño”, “Allá va la perra de mi tía”.

Homonimia
Son palabras que pueden ser homógrafas (se escriben igual) pero pertenecen a significantes
totalmente distintos como en el caso de “nada” (verbo y pronombre indefinido) o “vino” (verbo o
sustantivo). Dentro de este fenómeno también encontramos los homófonos, que se refieren a
palabras que suenan idénticamente pero que difieren en su escritura y significado: “hay-ay”, “cima-
sima”, “lazo-laso”.

Paronimia
Se trata de palabras que los hablantes suelen confundir por la similitud de su escritura o
pronunciación: “extático- estático”, “aptitud- actitud”, “inocuo-inicuo”.

Antonomasia
Es utilizar algún personaje o referencia histórica para referirse a una situación o persona. Así,
podemos decir que alguien es un “Hitler” si se comporta de manera déspota; referirnos a una pelea
con “ardió Troya”; o decir que el derrotado ha sufrido un “Waterloo”.

Eufemismo y disfemismo
El eufemismo aparece cuando hacemos uso de una expresión lingüística alterna para evitar
connotaciones negativas o suavizar una situación por considerarse incómoda socialmente, como en
el caso de “tercera edad” en vez de viejos o ancianos; o “pasó a mejor vida” por murió.
El disfemismo vienes a ser lo contrario, se utiliza una expresión de connotación negativa para
referirse a algo que no la tiene: niños> carajitos; pareja> peor es nada; teléfono > perol.

Cambio semántico histórico


Algunos significantes se han mantenido en el tiempo a pesar de que el referente o el significado
hayan variado, como en el caso de “pluma” que se refiere a un bolígrafo a pesar de que ya no
desplumamos aves para ello o trasladar la idea del escritorio físico para referirse al inicio en una
pantalla de computadora.

Metáfora
Básicamente se trata de trasladar las características de una entidad a otra. Cuando nos referimos a
que una calle es una boca de lobo trasladamos la idea de oscuridad y peligro a ese espacio. Si nos
referimos al culo de la botella, inmediatamente captaremos que se trata del fondo del recipiente.

Metonimia
La metonimia es un fenómeno lingüístico por el cual se refiere a algo por una de sus partes o por el
todo. Así, cuando hablamos de comernos una torta, normalmente nos referimos a una porción del
postre (se menciona el todo por la parte); “Tiene cuatro bocas que alimentar” (parte por el todo).
También podemos referirnos a algo por su autor (“tengo en mi casa dos Picasso”) o su lugar de
origen (“compré roquefort”).

Sinestesia
Es un efecto que traslada los significados relacionados con un sentido corporal a otro. Por ejemplo:
“amarillo chillón” (visual-sonoro), “le hablo suavemente”(sonoro-táctil), etc.

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