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PARROQUIA SAN MARTIN DE PORRES

FRAILES DOMINICOS - CÚCUTA


CELEBRACIÓN DE SEMANASEMANA SANTA
DEL 23 DE MARZO AL 01 DE ABRIL – 2018.

23 DE MARZO: VIERNES DE DOLORES


6:30 p.m. Celebración Eucarística.
José Marquéz
Monición de Entrada: Buenas noches hermanos y Hermanas. Hoy la iglesia celebra el
viernes de Dolores, haciendo memoria de los dolores de la Santísima Virgen María y
dando apertura a la celebración de la Semana Santa. Vivamos juntos esta celebración
Eucarística y oremos por los dolores y sufrimientos de nuestros hermanos pobres,
desprotegidos y afligidos.
Monición de Lecturas: En el marco de la celebración del viernes de dolores, las
lecturas de este día nos presentan que en el camino de Salvación se presentan
dificultades de injusticia, murmuración, irrespeto a la dignidad del creyente. Sin
embargo, Dios no nos desampara y nos acompaña con su gracia y su amor.
Escuchemos con atención.

Giovanni Moreno

Jeremías 20:10-13
Escuchaba las calumnias de la turba: «¡Terror por doquier!, ¡denunciadle!,
¡denunciémosle!» Todos aquellos con quienes me saludaba estaban acechando un
traspiés mío: «¡A ver si se distrae, y le podremos, y tomaremos venganza de él!»
Pero Yahveh está conmigo, cual campeón poderoso. Y así mis perseguidores
tropezarán impotentes; se avergonzarán mucho de su imprudencia: confusión eterna,
inolvidable.
¡Oh Yahveh Sebaot, juez de lo justo, que escrutas los riñones y el corazón!, vea yo tu
venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa. Cantad a Yahveh, alabad
a Yahveh, porque ha salvado la vida de un pobrecillo de manos de malhechores.

V/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor.

Salmo responsorial Sal 17,2-3a.3bc-4.5-6.7 (Carmenza Martínez)

R/. En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó


Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,


mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos. R/.

Me cercaban olas mortales,


torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte. R/.

En el peligro invoqué al Señor,


grité a mi Dios.
Desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos. R/.

† Lectura del santo Evangelio según Juan 10:31-42

Los judíos trajeron otra vez piedras para apedrearle.


Jesús les dijo: «Muchas obras buenas que vienen del Padre os he mostrado. ¿Por cuál
de esas obras queréis apedrearme?»
Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por
una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.»
Jesús les respondió: «¿No está escrito en vuestra Ley: Yo he dicho: dioses sois?
Si llama dioses a aquellos a quienes se dirigió la Palabra de Dios - y no puede fallar la
Escritura - a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís
que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis;
pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed por las obras, y así sabréis y
conoceréis que el Padre está en mí y yo en el Padre.»
Querían de nuevo prenderle, pero se les escapó de las manos.
Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había estado antes
bautizando, y se quedó allí.
Muchos fueron donde él y decían: «Juan no realizó ninguna señal, pero todo lo que dijo
Juan de éste, era verdad.»
Y muchos allí creyeron en él.

V/ Palabra del Señor.


R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Homilía
Consagración y Renovación de los Hermanos de Nazarenos.
Queridos Hermanos Nazarenos: ahora que van a renovar sus promesas de Bautismo y
a consagrarse a Dios por medio de la Hermandad de Jesús Nazareno, conviene
considerar con atención la responsabilidad que hoy toman ante Dios y la comunidad
aquí reunida:
 Uds, como Nazarenos deben confirmarse constante mente con Jesucristo quien
toma su cruz para salvar a la humanidad.
Es decir, han de ser miembros vivos de la Iglesia procurando dar testimonio de
palabra y de obra.

 Prestarán un gran servicio a la Iglesia en la medida que descubran en la palabra de


Dios cómo han de comportase para ser signos eficaces de salvación ante la
comunidad.
 La misión de ustedes no se limitará solamente a la semana Santa, sino han de
fomentar el verdadero amo de Jesús Nazareno en los ambientes donde viven:
familia, trabajo, vida social durante toda la vida, porque la fe exige respuesta diaria.
La mejor predicación de esta vivencia de Jesucristo la lograrán dando buen ejemplo
cristiano: amando, perdonando, cumpliendo con los deberes diarios.
 Para ser nazarenos auténticos tienen que esforzarse por rechazar el mal, que lleva la
pecado y es negación de Dios.
(Los nazarenos encienden los cirios)
Presidente de la Celebración: ¿Renuncian a Satanás, a todas sus obras y a todas sus
seducciones?
Nazarenos: Sí, Renuncio.
Presidente de la Celebración: La fe que se les dio en el Bautismo y que ahora van a
renovar, exige un compromiso. Se comprometen a:
 Tomar el Evangelio como norma de Vida, hacer de las Bienaventuranzas la
inspiración de la conducta.
 Orar en el nombre del Señor y en unión de los hermanos, celebrar el día del Señor y
la Eucaristía, con el fin de ser apóstoles de Cristo.
 Trabajar por la promoción de la vida humana y dignidad de las personas.
Nazarenos: Con la ayuda de Dios sí, prometo.
Presidente de la Celebración: Ahora juntos profesamos la Fe: Creo en Dios Padre
Todopoderoso…
Nazarenos (un miembro de la hermandad lee públicamente las promesas): Señor
hoy venimos ante Ti para consagrarnos ante tu Hijo, Jesús de Nazaret, queremos correr
su misma suerte y participar de sus mismos ideales.
Danos Fuerza para vencer los obstáculos que se nos presentan en la vida.
Danos fe para descubrirte presente entre los hermanos.
Danos amor para poder llevarte a todos los lugares y para que todos te descubran
como verdadero Dios.
Me consagro a Ti oh Dios para poder llevar en mi vida la pasión, muerte y resurrección
de tu Hijo Jesucristo.
Presidente: Oremos: Oh Dios, fuente de toda luz y origen de toda bondad, que nos
enviaste a tu Hijo único, Palabra de Vida, para que revelara a los hombres el misterio
escondido de tu amor; bendice a estos hermanos nazarenos. Concédeles ser fieles a tu
llamado y que se sientan responsables de anunciar con su ejemplo lo que hoy
prometen. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Bendición de las Túnicas.


Presidente: Oremos: Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo que nos has
despojado del pecado y nos has revestido de la dignidad de hijos; te pedimos que
bendigas estas túnicas y a quienes las van a llevar por amor a tu Hijo y concede que,
recordando sus compromisos de cristianos, rechacen todo pecado y cumplan sus
mandamientos, y alcancen la plenitud de los méritos de la muerte y resurrección de TU
Hijo Jesucristo. Que vive y reina por los Siglos de los Siglos. R/. Amén
(Según las circunstancias, el presidente de la celebración rocía con agua bendita la túnica y a
los presentes)

Vestición de las Túnicas


Cada Hermano Nazareno se acerca hasta el presbiterio con la túnica doblada; los
frailes sacerdotes lo ayudan a ponerse la túnica. Se realiza un canto alusivo al Espíritu
Santo.
Oración de los Fieles

Presidente: Oremos en comunidad a Dios Todopoderoso, nuestro Padre Celestial, por


las necesidades y dolores de nuestra comunidad eclesial y del mundo entero; digamos
juntos:
R/. Padre de Bondad, por intercesión de la Virgen María, acoge nuestras súplicas.

Por la Iglesia, peregrina por el mundo: para que medite, como María la palabra de Dios
y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor. R/.

-Por los padres de familia: para que, ejemplo de María, que vivió la experiencia de la
vida privada de Jesús de Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la fuerza
de la fe. Roguemos al Señor. R/.
Por su santidad el Papa Francisco, nuestro Obispo Víctor Manuel Ocho, y nuestro
párroco Fray Álvaro José Arango, O.P., para que la Virgen les colme de bendiciones y
desplieguen en la iglesia muchas posibilidades de evangelización y santificación.

Roguemos al Señor. R/.

Para que todos nosotros seamos como la Virgen María, fieles oyentes de la palabra de
Dios, para acogerla y meditarla en nuestro corazón. Roguemos al Señor. R/.

Encomendamos a nuestros Hermanos Nazarenos, que hoy han hecho su consagración,


para que el Señor Jesús, cada día los motive a vivir según su amor y su entrega a la
comunidad eclesial. Roguemos al Señor.

Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de
María a hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un
compromiso de vida. Roguemos al Señor. R/.

Padre de bondad te pedimos que escuches vuestra suplicas y nos acompañe tu espíritu
santo en cada paso de nuestras vidas. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

(Recogen limosna quienes leen)


VIACRUCIS DE LA DOLOROSA
Recorrido: Templo Parroquial; Av 9ª; Calle 1ª; Av 10ª; calle 3ª; Av 9ª y Templo
Parroquial
(Responsables: Alexander Álvarez, Wilson Álvarez y Stella Jurado)
Meditación de los Siete Dolores de la Virgen María

Comentario:

Hermanos y hermanas, nos disponemos a acompañar el doloroso camino de María al


lado de su Hijo Jesús. Ella nos enseña el peregrinar del discípulo en el seguimiento del
Maestro; el seguirle en muchas ocasiones se presenta difícil, por ello, pongamos en las
manos del Señor, a través de María, nuestras luchas, esfuerzos y sufrimientos que
acontecen cotidianamente en nuestra vida, pidiéndole discernimiento y fortaleza para
no desfallecer.
Con fervor iniciemos nuestro recorrido…

Canto: Santa María del camino

PRIMER DOLOR
LA PROFECÍA DE SIMEÓN
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
 Del evangelio según San Lucas: (Lc 2, 34-35) Simeón, después de
bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para
muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el
corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”
Palabra del Señor.

 ORACIÓN: Virgen María, por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció
que una espada de dolor atravesaría tu alma y por los sufrimientos de tu hijo Jesús; te
acompañamos en este momento y te pedimos que guíes y fortalezcas a tantas madres
traspasadas en su corazón por el dolor a causa de sus hijos. Te lo pedimos por tu hijo
amado Jesucristo, que vive y reina por los siglos, de los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…


Canto: Junto a Ti María.

SEGUNDO DOLOR
LA PERSECUCIÓN DE HERODES Y LA HUIDA A EGIPTO.
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
 Del evangelio según San Mateo (Mt 2,13-15) “Después de la partida de los
magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al
niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo”. José se levantó, tomó de noche al niño y a
su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se
cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: "Desde Egipto llamé
a mi hijo". Palabra del Señor.

 ORACIÓN: Virgen María, por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir
precipitadamente tan lejos, pasando tantas dificultades, sobre todo al ser tu Hijo tan
pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había
venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor y te pedimos por tantos
hermanos que han perdido todo y ahora pasan necesidad. Dales fortaleza y
perseverancia para que puedan superar estas pruebas tan duras. Por Jesucristo su hijo
que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…


 Canto: Es María la Blanca Paloma.

TERCER DOLOR
JESÚS PERDIDO EN EL TEMPLO

Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.


R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
 Del evangelio según San Lucas (Lc 2,41-50) Sus padres iban todos los años a
Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como
de costumbre, y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en
Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana,
caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y
conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. Al tercer día,
lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y
haciéndoles preguntas. Y todos los que los oían estaban asombrados de su inteligencia
y sus respuestas. Al ver, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: “Hijo
mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos
angustiados”. Jesús les respondió: ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo
ocuparme de los asuntos de mi Padre?”. Ellos no entendieron lo que les decía. Palabra
del Señor

 ORACIÓN: Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste
al perder a tu Hijo, te pedimos por tantas madres que sufren la perdida violenta de sus
hijos, tu viviste la experiencia de los tres días de angustia, pensarías qué le habría
podido ocurrir a tu hijo en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San
José; te acompañamos en este dolor, y te encomendamos nuestros afanes. Por
Jesucristo su hijo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…

 Canto: María de Nazaret.

CUARTO DOLOR
MARÍA ENCUENTRA A JESÚS CON LA CRUZ
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
 Del evangelio según San Lucas: (Lc 23,27 - 31) “Lo seguían muchos del
pueblo y un buen número de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por
él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: “¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí;
lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá:
"¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no
amamantaron!" Entonces se dirá a las montañas: "¡Caigan sobre nosotros!", y a los
cerros: "¡Sepúltennos!" Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña
seca?”. Palabra del Señor.

 ORACIÓN: Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste
al ver a tu Hijo amado cargado con la cruz, coronado de espinas, siendo flagelado,
sufrido y humillado, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este
dolor y te pedimos por tantos inocentes que han muerto a causa de las injusticias de
este país. Por Jesucristo tu hijo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…

 Canto: El ángel vino de los cielos

QUINTO DOLOR
CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE CRISTO
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
 Del evangelio según San Juan (Jn 19, 25 - 30) Junto a la cruz de Jesús, estaba
su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al
ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí
tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquel
momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya todo estaba
cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: Tengo sed.
Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una
rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús:
“Todo se ha cumplido”. E inclinando la cabeza, entregó su espíritu. Palabra del Señor.

 ORACIÓN: Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste
al ver la crueldad de la crucifixión de tu amadísimo Hijo, y luego verlo agonizando en la
cruz, para darnos vida en abundancia; te acompañamos en este dolor y te pedimos por
tantos hermanos que sufren a causa de injusticias y odios. Por Jesucristo tu hijo que
vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…

 Canto: Madre de los Pobres.

SEXTO DOLOR
MARÍA RECIBE A JESÚS DE LA CRUZ.
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
Del evangelio según San Marcos: (Mc 15, 42 - 46) Era día de Preparación, es decir,
vísperas de sábado. Por eso, al atardecer, José de Arimatea, miembro notable del
Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios– tuvo la audacia de presentarse ante
Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Pilato se asombró de que ya hubiera muerto;
hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. Informado por
el centurión, entregó el cadáver a José. Este compró una sábana, bajó el cuerpo de
Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después hizo
rodar una piedra a la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José,
miraban dónde lo habían puesto. Palabra del Señor.

ORACIÓN: Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver
la lanzada que dieron en el costado de tu Hijo, te pedimos por tantos hermanos pobres
y despreciados, que sufren la violencia, como fruto de las injusticias y ambiciones
sociales. Tu sentiste como si la lanza hubiera dado en tu propio corazón, tú, que habías
tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto,
víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te
acompañamos en este dolor, y te suplicamos que intercedas para poder ser capaces de
sentir el dolor del hermano. Por Jesucristo tu hijo que vive y reina por los siglos de los
siglos. Amén.

Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…

Canto: Hoy he vuelto Madre.

SEPTIMO DOLOR
LA SEPULTURA DE JESÚS
Alabada sea la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.
R/ Y los dolores de su santísima madre al pie de la cruz.
Del evangelio según San Juan: (Jn 19, 38 - 42) Después de esto, José de Arimatea,
que era discípulo de Jesús, pero secretamente, por temor a los judíos, pidió
autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió, y él fue a
retirarlo. Fue también Nicodemo, el mismo que anteriormente había ido a verlo de
noche, y trajo una mezcla de mirra y áloe, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron
entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de
perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. En el lugar donde lo
crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había
sido sepultado. Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba
cerca, pusieron allí a Jesús. Palabra del Señor.
ORACIÓN: Virgen María, por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al
sepultar a tu Hijo, te pedimos que consueles y animes a tantas madres que
injustamente han perdido a sus Hijos por causa de la violencia tan absurda que vive
nuestra región norte santandereana. El trance y la incertidumbre era real, te quitaron a
Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo y en todos
los siglos; tú, Madre de la esperanza, le acompañaste en todos sus sufrimientos, ahora
estas llena de aflicción, con mucho amor te estamos contigo en este dolor y te
suplicamos intercedas siempre por nosotros. Por Jesucristo tu hijo que vive y reina por
los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro, Dios te salve, María… (3 veces) y Gloria al Padre…

Canto: María Tú que velas junto a mi

LETANIAS A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES


Señor, tened piedad de nosotros.
Cristo, tened piedad de nosotros.
Santa María, Santa Madre de Dios, ROGAD POR NOSOTROS
Madre crucificada,
Madre dolorosa,
Madre afligida,
Madre abandonada,
Madre desolada,
Madre privada de vuestro Hijo,
Madre herida con una espada de dolor,
Madre espiritualmente clavada en la cruz,
Alegría de los santos, rogad por nosotros.
Cordero de Dios, dadnos una mirada,
Cordero de Dios, libradnos de todo mal.
Cordero de Dios, socorrednos en todas nuestras necesidades.

ORACIÓN. Poned vuestras penas, Reina del cielo, en el fondo de nuestro corazón, a fin
de que en ellas podamos leer y aprender el dolor y el amor; dolor, para sufrir con
contigo y por ti todo dolor; y amor, para despreciar contigo y por ti todo amor que no sea
el de Jesús. Amén.

BENDICION FINAL…

25 DE MARZO DOMINGO DE RAMOS


Monición de Entrada: Hoy Domingo de Ramos, nos reunimos para iniciar la Semana
Mayor en la Iglesia. Durante cuarenta días hemos recorrido el camino de la Cuaresma y
nos preparamos para vivir con fe y amor los acontecimientos de salvación de
Jesucristo Nuestro Señor. En la liturgia de este contemplaremos el amor hasta el
extremo por parte Dios por cada uno de nosotros; por eso, Iniciemos nuestra
celebración Eucarística con mucha disposición y atención.
6:00 a.m. Celebración Eucarística
Comentador de Moniciones y Preces: Verángela Contreras
Primera Lectura: Carmenza Martínez
Salmo: Sonia Cecilia Contreras
Segunda Lectura: Mariela Meneses
Pasión:
Comentador: Jorge Castro
Sanedrín: José Márquez

8:00 a.m. Celebración Eucarística


Comentador de Moniciones y Preces: Camilo Ruiz Jurado
Primera Lectura: Hector Parra
Salmo: Carmen Vasquez
Segunda Lectura: Maruja Celis
Pasión
Comentador: Edwin Tarazona.
Sanedrín: Stella Jurado

5:00 p.m.: Celebración Eucarística (Lectura de la Pasión Corta)


Comentador de Moniciones y Preces: Juan Pablo Escalante
Primera Lectura: Wilson Álvarez
Salmo: Camilo Rojas
Segunda Lectura: Carolina Mina
Pasión:
Comentador: Karen Amaya
Sanedrín: Alexander Álvarez
6:30 p.m.: Celebración Eucarística (Lectura de la Pasión Larga)
Comentador de Moniciones y Preces: Marylin Álvarez
Primera Lectura: Carlos Pacheco
Salmo: Maria Fernanda Luna
Segunda Lectura: Carmen Sofia Lemus
Pasión
Comentador: Marcela Sanguino
Sanedrín: Paola Solano

PROCESIÓN DE RAMOS.
9:00 a.m. Desde la parte final Sector las Minas, Cll 1E; parquesito; Av 11; cll 2; Av
10; Cll 4; Av 9 y Templo
(Responsables:)

En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para


consumar su misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de
la entrada del Señor en la ciudad santa; esta memoria se hace o bien por la procesión o
entrada solemne antes de la misa principal, o bien por la entrada simple antes de las
restantes misas. La entrada solemne –no así la procesión–, puede repetirse antes de
aquellas misas que se celebran con gran asistencia de fieles.

Monición de Inicio.
Hermanos y hermanas: La Celebración Eucarística del Domingo de Ramos, con la
antesala de bendición y procesión de los ramos, es la puerta de la Semana Santa.
Queremos acompañar desde una fe viva y adulta a Cristo en su Misterio Pascual, su
paso de la muerte a la vida, de la cruz a la resurrección, como nos va a enseñar el
relato evangélico de su Pasión; porque Dios Padre ha cumplido en Jesucristo las
promesas de salvación hechas a la humanidad, y esto nos llena de alegría.
Además, los ramos expresan este gozo, y anticipan y hablan del triunfo de la vida sobre
la muerte. El relato evangélico de la Pasión nos recuerda que la muerte de Jesús, el
Mesías prometido y esperado, es el camino hacia su resurrección y la nuestra.
Participemos en la procesión y la Eucaristía de este Domingo de Ramos:
acompañemos a Jesús en su entrada en Jerusalén.
Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

Forma primera: Procesión

Queridos hermanos: Ya desde el principio de la Cuaresma nos venimos preparando con


obras de penitencia y caridad. Hoy, cercana ya la Noche santa de la Pascua, nos
disponemos a inaugurar, en comunión con toda la Iglesia, la celebración anual de los
misterios de la pasión y resurrección de Jesucristo, misterios que empezaron con la
solemne entrada de Jesús en Jerusalén.

Por ello, recordando con fe y devoción la entrada triunfal de Jesucristo en la ciudad


santa, le acompañaremos con nuestros cantos, para que, participando ahora de su
cruz, merezcamos un día tener parte en su resurrección.
Oración.
Dios todopoderoso y eterno,
santifica con tu † bendición estos ramos,
y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo
aclamándolo con cantos,
concédenos entrar en la Jerusalén del cielo,
por medio de él.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

A continuación rocía con agua bendita los ramos sin decir nada.

7. Seguidamente, se proclama el evangelio de la entrada del Señor, según el texto


evangélico correspondiente a cada uno de los ciclos. Este evangelio lo lee en la forma
habitual un diácono o, en su defecto, el mismo sacerdote.

Año B:

† Lectura del Evangelio según san Marcos (Mc 11, 1-10)

Cuando se aproximaban a Jerusalén, cerca ya de Betfagé y de Betania, al pie del


monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos diciéndoles: «Vayan a ese
pueblo que ven enfrente; apenas entren encontrarán un burro amarrado, que ningún
hombre ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta: ¿Por
qué hacen eso?, contesten: El Señor lo necesita, pero se lo va a devolver aquí mismo.»
Se fueron y encontraron en la calle al burro, amarrado delante de una puerta, y lo
desataron. Algunos de los que estaban allí les dijeron: «¿Por qué sueltan ese burro?»
Ellos les contestaron lo que les había dicho Jesús, y se lo permitieron. Trajeron el burro
a Jesús, le pusieron sus capas encima y Jesús montó en él. Muchas personas
extendían sus capas a lo largo del camino, mientras otras lo cubrían con ramas
cortadas en el campo. Y tanto los que iban delante como los que seguían a Jesús,
gritaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Ahí viene el bendito
reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!»
V/ Palabra del Señor.
R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Monición a la Procesión
La procesión que va a dar comienzo en este Domingo de Ramos expresa la fe en
Jesucristo. Sólo si creemos en Él podremos celebrar, vivir y anunciar de forma auténtica
su muerte y resurrección. Jesús de Nazaret no es un rey encumbrado sino cercano, de
a pie, porque así es mucho más fácil estar disponible para todos y así se hace cercano
y vivo el Amor de Dios.
Y así como el pueblo fiel y sencillo aclamó a Jesús en su entrada en Jerusalén,
nosotros lo hacemos en este día, expresando nuestro deseo de seguirle cada día y de
caminar a su luz, anticipando su vida sin fin. Iniciemos nuestra procesión de ramos con
cantos y vítores.

CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, 


tú quisiste que nuestro salvador se hiciese hombre 
y muriese en la cruz, 
para mostrar al género humano 
el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; 
concédenos que las enseñanzas de su pasión 
nos sirvan de testimonio, 
y que un día participemos en su gloriosa resurrección. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

10:00 a.m.
Eucaristía solemne
Comentador de Moniciones y Preces: Alcira Lizarazo
Primera Lectura: Maryi Sarmiento
Salmo: Jessica Mina
Segunda Lectura: Yajaira Torrado
Pasión
Comentador: Asdrubal Muñoz.
Sanedrín:; Ingrith Sánchez.
Monición de Lecturas:
Las lecturas de este domingo de ramos, vamos a meditar acerca del plan salvífico de
Dios, a través de los profetas y luego con su Hijo Nuestro Señor Jesucristo, como lo
resalta el Apóstol Pablo en la Carta a los Filipenses; él entregó su vida por la salvación
del mundo. La misión de Jesús culmina con gran exaltación con su pasión, crucifixión y
muerte; y al tercer día su Padre Celestial, lo resucitará, dando la victoria a los hombres,
sobre la muerte y el pecado. Contemplemos atentamente estas lecturas

Primera Lectura: Isaías 50, 4-7


Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado,
para saber decir al abatido
una palabra de aliento.
Cada mañana me espabila el oído,
para que escuche como los iniciados.
El Señor me abrió el oído.
Y yo no resistí ni me eché atrás:
ofrecí la espalda a los que me apaleaban,
las mejillas a los que mesaban mi barba;
no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos.
El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes;
por eso endurecí el rostro como pedernal,
sabiendo que no quedaría defraudado.
V/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor.

Salmo 22 (21), 8-9.17-18a.19-20.23-24 (R. 2a)


R/. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Al verme, se burlan de mí,


hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere. » R.

Me acorrala una jauría de mastines,


me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R.

Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.

Contaré tu fama a mis hermanos,


en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.
Segunda Lectura: Carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 2,6-11.
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre–sobre–todo–nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor,
para gloria de Dios Padre.

V/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor.

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San (Mc 14,1-15,47) (Forma Larga)


 (Mc 15,1-1,39) (Forma corta)

Homilía

Credo
Oración de los Fieles (Alcira Lizarazo)

Presidente: Al comenzar los días de la Semana Santa, presentamos al Padre nuestras


peticiones, junto con el deseo sincero de seguir los pasos de Jesús. Responderemos:
Creemos en tu amor, Señor.

1- Para que la Iglesia esté atenta a las necesidades y sufrimiento de la humanidad, y


pueda llevar en nombre de Dios una palabra de ánimo y consuelo. Oremos.

2- Por todos los que sufren, para que, identificados con la cruz de Jesús, puedan
también gozar de la alegría de la resurrección. Oremos.

3- Para que la contemplación de la Pasión de Jesús mueva nuestros corazones al amor


y a la entrega a los pobres y a cuantos ahora sufren, en su cuerpo o en su espíritu, los
padecimientos de Cristo. Oremos.

4- Por un mayor compromiso a favor de la paz y la justicia, para que los cristianos
participemos más valientemente en aquellas iniciativas que favorezcan la construcción
de un mundo fraterno. Oremos.

5-Por nuestra comunidad parroquial, para que en estos días acompañemos, como
discípulos y testigos del Señor, los momentos de su Pasión, muerte y resurrección.
Oremos.

Presidente: Escucha, Padre nuestro, las oraciones que a Ti te dirigimos, para que los
que acompañamos a Cristo, en su entrada en la ciudad santa de Jerusalén, vivamos
desde la confianza en tus promesas y el servicio desinteresado a los hermanos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

26 DE MARZO, LUNES SANTO


(Responsables:)
3:00 p.m. Pascua Infantil
6:30 p.m. Celebración Eucarística
Lecturas
Lectura del libro de Isaías (42,1-7):
Sal 26,1.2.3.13-14
Lectura del santo evangelio según san Juan (12,1-11):
7:00 p.m. Pascua Juvenil
27 DE MARZO: MARTES SANTO
3:00 p.m. Pascua Infantil
6:30 p.m. Celebración Eucarística:
Lectura del libro de Isaías (49,1-6):
Sal 70,1-2.3-4a.5-6ab.15.17
Lectura del santo evangelio según san Juan (13,21-33.36-38):
Entrega de Kits a los Ministros Extraordinarios de la Eucaristía

7:00 p.m. Pascua Juvenil.

28 DE MARZO: MIÉRCOLES SANTO


6:30 p.m.:
CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA

Comentador de Moniciones y Preces: Verángela Contreras


Primera Lectura: Luz Marina Villamizar
Salmo: Johnatan Contreras

Monición de Entrada: Querida Comunidad Parroquial ¡Buenas Noches! Hoy Miércoles


Santo, cuando el evangelio nos recuerda la traición y entre de Judas Iscariote contra
Jesús, nos preparamos para la celebración del Sagrado Triduo Pascual. Además, el
grupo de Nuestros Hermanos Nazarenos se consagran y renuevan sus promesas de
servicio y colaboración, tomando, de forma constante, la cruz de Jesús.
Acompañémoslos con alegría y fe, y participemos en comunidad en esta Celebración.

Monición de Lecturas: En estas lecturas se nos presenta la donación del siervo de


Yavhé, Jesucristo, sin importar a las calumnias de sus perseguidores y hasta la traición
de alguien cercano. Sin embargo, Jesucristo movido por el amor misericordioso, lleva a
cabo hasta entregar su vida, por la salvación del mundo. Escuchemos con mucha
atención.

Lecturas.

Lectura del libro de Isaías (50,4-9a):


Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra
de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El
Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me
apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes
ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el
rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Tengo cerca a mi
defensor, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos. ¿Quién tiene algo contra
mí? Que se me acerque. Mirad, el Señor me ayuda, ¿quién me condenará?

V/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor.

Salmo 68,8-10.21-22.31.33-34

R/. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor

Por ti he aguantado afrentas,


la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre;
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. R/.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.


Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,


proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

†Lectura del santo evangelio según san Mateo (26,14-25):


En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y
les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?»
Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando
ocasión propicia para entregarlo.
El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?»
Él contestó: «ld a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: "El Maestro dice: Mi momento
está cerca; deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos."»
Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al
atardecer se puso a la mesa con los Doce.
Mientras comían dijo: «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.»
Ellos, consternados, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?»
Él respondió: «El que ha mojado en la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El
Hijo del hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo
del hombre!; más le valdría no haber nacido.»
Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?»
Él respondió: «Tú lo has dicho.»

V/ Palabra del Señor.


R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Homilía

Preces
Presidente: Unamos nuestras plegarias a las de nuestro Señor Jesús, de Nazaret,
quien dio su vida por la salvación de los hombres y digamos: R/ Señor, escucha a tu
pueblo.
Por aquellos cuyo amor ha sido traicionado o rechazado, para que encuentren amor y
consuelo, en Jesucristo. roguemos al Señor.
Por las personas que están ahora afrontando la muerte, para que se pongan con
confianza en las manos del Señor, roguemos al Señor.
Por todos los que sufren y tienen que tomar decisiones difíciles, para que Dios sea su
fuerza e inspiración, roguemos al Señor.
Por todos los cristianos, para que busquemos la presencia del Señor en la Eucaristía,
roguemos al Señor.
Presidente: Padre Misericordioso, escucha nuestra súplica por nuestra comunidad
parroquial; que cada día asumamos la cruz de tu Unigénito con amor y entrega, le
ayudemos a nuestros hermanos a llevar sus cruces. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

7:20 p.m.

PROCESIÓN CON JESÚS NAZARENO


MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE JESÚS.
Recorrido: Templo; aV9; Cll 0; V 10; cll 00; Trv 17; Cll 0; Loma Arrecha: Cll 1; Av 10;
calle 2; Templo
(Responsables: John Escalante, Lizeth Osorio; Paola Castellanos; Jessica Mina)
Monición a la Procesión: Hermanos, ahora los invitamos a caminar junto a la imagen
de Jesús de Nazaret. Reflexionemos sobre vida, obra y palabras de Jesucristo,
verdadero Dios y verdadero hombre, quien pasó haciendo el Bien y enseñándonos el
rostro de misericordia y compasión de Dios Padre. Iniciemos con mucha disposición
nuestra procesión.

1. Venga tu Reino Señor ¡Viva Cristo Rey!


Un Reino que los hombres no entendemos porque lo que tú viniste a enseñar no está
en el exterior sino en lo más profundo de nuestro corazón.
El Padre Eterno, como tú nos enseñaste a llamarle a Dios, es el Rey del Universo
porque todo lo hizo de la nada. Es el Creador de todo lo visible y de lo invisible, pero...
¿cómo podía este Dios decírselo a sus criaturas? ¿Cómo podría hacer que esto fuese
entendido?... pues simplemente mandando un emisario.
No fue un ángel, no fue un profeta, fuiste tú, su propio Hijo, tu, Jesús.
Como nos dice San Pablo: Fue la propia imagen de Dios, mediador entre Este y los
hombres y la razón y meta de toda la Creación. Él existe antes que todas las cosas y
todas tienen su consistencia en Él. Es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia
Católica. Es el principio, el primogénito, para que sea el primero en todo. Así se expresa
San Pablo de ti, Jesús mío y en esa creencia maravillosa vivimos.
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (Tú Reinarás)

2. Jesús perdona siempre


Cuando Jesús se relaciona con el hombre, especialmente con los necesitados y
pecadores siente una profunda misericordia
Jesús dio la vida por todos, inclusive por sus enemigos. En él tenían cabida todos los
seres humanos, en especial los más despreciados. El no vino a llamar a los justos, sino
a los pecadores y no pedía sacrificios, sino misericordia (Mt 9,13). Jesús practicaba y
enseñaba a otros a practicar la lección más difícil: pasar haciendo el bien y perdonar y a
Pedro le manda que perdone siempre (Mt 18,21). La reconciliación perfecta la hizo
Jesús, él es el único mediador entre Dios y los seres humanos (1Tm 2,5). Él murió por
todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó
por ellos, a quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros (2Co 5,14-21). Cristo
nos ha reconciliado con Dios “por medio de la cruz, destruyendo en sí mismo la
enemistad…; por él tenemos acceso al Padre en un mismo espíritu” (Ef 2,14-18).
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (Hoy Perdóname)

3.Jesús con la samaritana, un encuentro misericordioso


Un hombre se perdió en el desierto. Estaba a punto de perecer de sed, cuando
aparecieron algunas mujeres donde él. Él les pidió agua, pero ellas discutían entre sí en
qué darle el agua, si en jarra de plata o de oro. Mientras discutían las mujeres, el
hombre agonizaba por falta de agua.

En la vida nos ocurre con frecuencia lo mismo. Mientras hay muchas personas que
mueren de hambre o de sed, hablamos de cosas que no tienen importancia y lo más
trágico es que nosotros mismos desfallecemos sin saberlo.

La vida está amasada de encuentros y desencuentros. El Evangelio está lleno de


encuentros de Jesús con distintas personas: Nicodemo, Jairo, Zaqueo, la hemorroísa,
el centurión, la mujer cananea, la pecadora, el ciego de Jericó, los pescadores del lago,
los doce, los 72 discípulos, los hermanos de Betania, la gente.
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (Renuévame Señor)

4.Celebrar a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, nos llena de alegría


Nuestro corazón está herido por el pecado, nuestra mente vive dispersa en mil
distracciones vanas, nuestra voluntad flaquea entre el bien y el mal, entre el egoísmo y
el amor.
¿Quién nos salvará? ¿Quién nos apartará del pecado y de la muerte? Sólo Dios. Por
eso necesitamos acercarnos a Él para pedir perdón.
Pero, entonces, "¿quién subirá al monte de Yahveh?, ¿quién podrá estar en su recinto
santo?" Sólo alguien bueno, sólo alguien santo: "El de manos limpias y puro corazón, el
que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura" (Sal 24,3-4).
Sabemos quién es el que tiene las manos limpias, quién es el que tiene un corazón
puro, quién puede rezar por nosotros: Jesucristo.
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (un Mandamiento Nuevo)

5.Jesús, tú eres mi Pescador


El buen pescador sabe muy bien que debe tener absolutamente todo en cuenta antes
de abordar su desafío: el horario del día, la transparencia y temperatura del agua, la
profundidad a la que hay que buscar a la presa, y en función de ello elige su señuelo. 
Y así fue como se transformó en un orgulloso pescado, presa del Pescador de
hombres, atrapado por no poder resistir el llamado del Señuelo Santo, de la Madrecita
del mismo Dios. Nuestro amigo vio todo esto con tanta claridad que no pudo más que
sonreír, abrazarse a la Cruz del Rosario, y sentirse feliz de comprender la profundidad
de aquel signo que nos representa, el Pez, Ictis, símbolo de Jesucristo, Pescador de
hombres. Así lo conocieron, así se presentó al mundo El desde la barca de Pedro, la
misma Barca que dos mil años después sigue transportándolo por los mares del
mundo, mientras El sigue pescando a hombres y mujeres de buena voluntad.
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (No vayas Triste en Soledad)

6.Reconocer el rostro de Cristo


Fray Angélico decía que quien quiera pintar a Cristo sólo tiene un procedimiento: vivir
con Cristo. Aceptamos la explicación de que a los apóstoles les importaba más contar
el gozo de la resurrección que describir los ojos del Resucitado. Lo aceptamos todo,
pero aun así, ¿qué no daríamos por conocer su verdadero rostro?
Isaías lo describirá como varón de dolores. Su aspecto no era de hombre, ni su rostro el
de los hijos de los hombres. No tenía figura ni hermosura para atraer nuestras miradas,
ni apariencia para excitar nuestro afecto… Era despreciado y abandonado de los
hombres, varón de dolores, como objeto ante el cual las gentes se cubren el rostro (Is
52, 14; 53, 2).
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Canto (Nadie te Ama como Yo)

7.Nuestro Dios, un mendigo de amor


Jesús se manifestó a muchas almas a través de los siglos, a partir de aquel día en que
Sus amigos, discípulos, apóstoles y Su propia Madre presenciaron Su Ascensión al
Reino. De este modo, Él se presentó hace ya tiempo a Santa Margarita María, para que
a través de ella recibamos la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y se apareció a
Santa Gertrudis para enseñarnos, entre muchas otras cosas, el misterio de las almas
del Purgatorio y la necesidad de orar por ellas. Y también se manifestó a Santa
Faustina, para regalarnos esa maravilla que es la devoción al Jesús Misericordioso, al
Jesús de la Misericordia. Esa hermosa imagen que ha llenado en pocos años las
iglesias, los hogares y los corazones de tantos enamorados de Jesús.
(Meditación, de quien dirige la procesión, para la Actualidad)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías...
Gloría al Padre….
Canto (un Pueblo que Camina)

8.¿Quién es Jesucristo Para el mundo actual?: (Meditación, de quien dirige la


procesión)
Padre Nuestro….
Cinco Avemarías.
Gloría al Padre….
Bendición Final.

7:00 p.m.: Pascua Juvenil

29 DE MARZO: JUEVES SANTO

8:30 a.m.: SANTO ROSARIO (Ministros extraordinarias de la Eucaristía)

9:00 a.m.
EUCARISTÍA POR LOS ENFERMOS

Comentador de Moniciones y Preces: Carolina Mina


Primera Lectura: Carmenza Martínez.
Salmo: Berenice Echeverry
Segunda Lectura: Alcira Lizarazo

Monición de Entrada: Buenos días Hermanos y Hermanas. Hoy jueves Santo, cuando
conmemoramos en horas de la tarde la entrega del Señor en la última Cena, queremos
vivir el mandamiento del amor, celebrando en la mesa del Señor, con nuestros
hermanos enfermos, tristes y afligidos. Así como Jesús, compartió la mesa con quienes
eran excluidos, hoy también, en comunidad parroquial, acogemos nuestros hermanos y
motivarlos a tener fe y esperanza en Dios, a través de la oración y la unción con el
Santo Óleo de los enfermos. Iniciemos nuestra celebración Eucarística
1. Ritos Iniciales
Antífona de Entrada: Sal. 6, 3
Misericordia, Señor, que desfallezco; cura, Señor, mis huesos dislocados
Canto de Entrada
Acto Penitencial
Oración Colecta: Tú quisiste, Señor, que tu Hijo Unigénito soportara nuestras
debilidades, para poner de manifiesto el valor de la enfermedad y la paciencia; escucha
ahora las plegarias que te dirigimos por nuestros hermanos enfermos, y concede a
cuantos se hallan sometidos al dolor, la aflicción o la enfermedad, la gracia de sentirse
elegidos entre aquellos que tu Hijo ha llamado dichosos, y de saberse unidos a la
pasión de Cristo para la redención del mundo. Por Nuestro Señor Jesucristo….Amén
(Misal Romano, pag. 974)

Monición de las lecturas: En las lecturas de esta celebración Eucarística por nuestros
hermanos enfermos, la compasión de Dios para con los débiles y enfermos. Es un
mensaje de esperanza y fortaleza, para que no perdamos el horizonte frente al dolor y
la enfermedad y seamos también instrumentos de Cristo y a través de nuestra ayuda y
solidaridad.

2. Liturgia de la Palabra
Primera Lectura
Lectura del profeta Isaías 61, 1-3ª
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para
dar la Buena Noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para
proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad; para proclamar el año
de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; para consolar a los afligidos,
los afligidos de Sión.
V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

Salmo 142, 1-2.5-6.10. R/. Por tu nombre, Señor, consérvame vivo.


Señor, escucha mi oración; tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú, que eres justo, escúchame. No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti. R/.

Recuerdo los tiempos antiguos, medito todas tus acciones,


Considero las obras de tus manos, y extiendo mis brazos hacía ti:
Tengo sed de ti como tierra reseca. R/.

Enséñame a cumplir tu voluntad, ya que Tú eres mi Dios.


Tu espíritu, que es bueno, me guie por tierra llana. R/.

Segunda Lectura
Lectura del Apóstol Santiago 5, 13-16
¿Hay entre ustedes alguno desanimado? Que rece. ¿Está alguno alegre? Que cante
himnos a Dios.
¿Hay alguno enfermo? Que llame a los ancianos de la Iglesia, que oren por él y lo unjan
con aceite en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al que no puede
levantarse y el Señor hará que se levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán.
Reconozcan sus pecados unos ante otros y recen unos por otros para que sean
sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea perseverante.
V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

Canto para el Evangelio

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según San Lucas: 10, 5-6. 8-9

En aquel tiempo dijo Jesús:


Al entrar en cualquier casa, bendíganla antes diciendo: La paz sea en esta casa. 6 Si en
ella vive un hombre de paz, recibirá la paz que ustedes le traen; de lo contrario, la
bendición volverá a ustedes.
No vayan de casa en casa. Cuan do entren en una ciudad y sean bien recibidos, coman
lo que les sirvan,
sanen a los enfermos y digan a su gente: El Reino de Dios ha venido a ustedes.
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Homilía

3. Liturgia del Sacramento de la Unción de los Enfermos

Letanías (Preces)
(Puede recitarse ahora o después de la Unción, o también en ambos momentos. El sacerdote
puede abreviar o adaptar el formulario según aconsejen las circunstan
cias).

Con Humildad y confianza invoquemos al Señor en Favor de Nuestros hermanos


enfermos de la Parroquia San Martín de Porres; nos unimos diciendo:
R. Te rogamos, óyenos
 Dígnate visitarlos con tu misericordia y confórtalos con la Santa Unción. R.

 Líbralos, Señor, de todo mal. R.

 Alivia el dolor de los enfermos de nuestra Parroquia San Martín de Porres. R.

 Asiste a quienes se dedican al cuidado de los enfermos. R.

 Libra a estos enfermos del pecado y de toda tentación. R.

 Da vida y salud a quienes en tu nombre vamos a imponer las manos. R.

Si el óleo está ya bendecido, dice sobre él una oración de acción de gracias:

V. Bendito seas Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación
enviaste tu Hijo al mundo.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Bendito seas, Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como
nosotros, para curar nuestras enfermedades.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

V. Bendito seas Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad
de nuestro cuerpo.
R. Bendito seas por siempre, Señor.

Mitiga, Señor, los dolores de este hijo tuyo, a quien ahora, llenos de fe, vamos a ungir
con el óleo santo; haz que se sienta confortado en su enfermedad y aliviado en sus
sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.
Santa Unción
El sacerdote toma el santo óleo y unge al enfermo en la frente y en las manos, diciendo una
sola vez:

POR ESTA SANTA UNCIÓN Y POR SU BONDADOSA MISERICORDIA TE AYUDE EL


SEÑOR CON LA GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO.
R/. AMÉN.

PARA QUE, LIBRE DE TUS PECADOS, TE CONCEDA LA SALVACIÓN Y TE


CONFORTE EN LA ENFERMEDAD.
R/. AMÉN.

Después dice esta oración:

Oremos. Te rogamos, Redentor nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo, cures el
dolor de este enfermo, sanes sus heridas, perdones sus pecados, ahuyentes todo
sufrimiento de su cuerpo y de su alma y le devuelvas la salud espiritual y corporal, para
que, restablecido por tu misericordia, se incorpore de nuevo a los quehaceres de su
vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.

4. Liturgia Eucarística
Responsables de Recogida de Ofrendas Ministras extraordinarias de la Comunión y lectores

Oración sobre las Ofrendas: ¡Oh Dios!, bajo cuya providencia transcurre cada instante
de la vida; recibe las súplicas y oblaciones que te ofrecemos por nuestros hermanos
enfermos, para que, superado todo peligro, nos alegremos de verles recobrar la salud.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
(Misal Romano, pág. 974)

Prefacio de la Unción de los Enfermos: (Misal Romano, pág. 487)

Oración después de la Comunión: ¡Oh Dios!, singular protector en las enfermedades,


muestra el poder de tu auxilio con tus hijos enfermos, para que, aliviados por tu
misericordia, vuelvan sanos y salvos a tu Santa Iglesia. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén
(Misal Romano, pág. 975)

3:00 p.m.:

TRIDUO PASCUAL MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR.

(Responsables: Marcela Sanguino, Alexander Álvarez y Stella Jurado)

Comentador de Moniciones y Preces: Alcira Lizarazo


Primera Lectura: Patricia Omaña.
Salmo: Marylin Álvarez
Segunda Lectura: Karen Amaya

Monición de Entrada
Hermanos Buenos tardes: Nos reunimos, como comunidad creyente, somos invitados a
compartir la cena de Jesucristo; él, antes de despedirse de los suyos, quiso resumir con
unos gestos todo el sentido de su vida y de su Palabra: Partió el pan y se los dio a sus
discípulos. Tomó una copa de vino y la repartió entre ellos. Luego se quitó el manto,
echó agua en una jofaina y se puso a lavarles pies a los que estaban con Él.
Por eso, no podemos separar la Eucaristía del amor fraterno, servicio a los hermanos y
comunión con el Cuerpo de Cristo.
Recordemos también que iniciamos la celebración del triduo pascual, donde forman un
solo cuerpo esta celebración de la última Cena de Jesús, con la conmemoración de su
pasión y muerte en la cruz, mañana viernes Santo; y terminamos con la vigilia Pascual,
del Sábado en la Noche.
Canto
Ritos Iniciales

Acto Penitencial
Antes del canto del Gloria, se entrega la Matraca al coordinador de los Nazarenos
Gloria:
Mientras se canta el Gloria, se hacen sonar las campanas del templo, que ya no se vuelven
a tocar hasta la Vigilia Pascual
Oración Colecta: (Es propia; Se toma del Misal Romano, Triduo Pascual pag. 262)

Liturgia de la Palabra
Monición de lecturas

Las lecturas de la Cena del Señor, nos muestran el amor y la entrega, hecha por Dios,
hacia nosotros: El libro del éxodo, narra la liberación y salida del pueblo, de la
esclavitud egipcia; el apóstol Pablo recuerda a los cristianos de Corinto la tradición que
él recibió sobre la última cena del Señor Jesús con sus apóstoles y como arranca de allí
mismo y del mandato del Señor el hecho de que ellos se reúnan para celebrar la
Eucaristía.
Por su parte, el Evangelio de Juan nos indica esa entrega amorosa hasta el extremo,
dejando como enseñanza el mandamiento del amor, el sacerdocio y el servicio hacia la
comunidad
Primera Lectura: Éxodo 12, 1-8. 11-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:

-«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer
mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno
procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña
para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de
personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto,
macho, de un año, cordero o cabrito.
Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al
atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo
hayáis comido.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras
amargas.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y
os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor.

Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos,
de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el
Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré
de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto.

Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley
perpetua para todas las generaciones."»
V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

Salmo 115, 12-13. 15-16bc. 17-18 (R.: cf 1Co 10,16)


R. El cáliz de la bendición
es comunión con la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor


todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Mucho le cuesta al Señor


la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,


invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11,23-26
Hermanos:
Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la
acción de gracias, lo partió y dijo:

—«Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».
Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo:

—«Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo
bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del
Señor, hasta que vuelva.

V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

Evangelio
†Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 1-15.
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de
este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó
hasta el extremo.
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de
Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus
manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y,
tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los
pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:
—«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».
Jesús le replicó:
—«Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».
Pedro le dijo:
—«No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó:
—«Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo».
Simón Pedro le dijo:
—«Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».
Jesús le dijo:
— «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está
limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
—«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y
"el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado
los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo
para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Homilía

Monición al Lavatorio de los Pies


Jesús realiza un gesto desconcertante, propio de esclavos: arrodillarse ante sus
discípulos y lavarles los pies. El mensaje que transmite no puede estar más claro. El
cristiano está llamado a ser como Él: ser de los que sirven. Eucaristía y servicio no
pueden separarse. Ahora, entre nosotros, vamos a realizar el mismo gesto de Jesús, en
la última Cena. El sacerdote, que preside la celebración y representa a Jesucristo,
lavará los pies a algunos miembros de esta comunidad parroquial. Es un signo del amor
y la entrega de Jesús; es lo que debemos hacer cada día también nosotros si de verdad
queremos seguir el camino de Jesús.

Responsable del grupo Lavatorio Familias (Marcela Sanguino)


Oración de los Fieles
Presidente: Adoremos a nuestro Salvador, que en la última cena, confió a su Iglesia la
celebración perenne del memorial de su muerte y resurrección; oremos, diciendo:
Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu Sangre
 Padre Santo, concede a nuestro Santo Padre el Papa, a los Obispos, Sacerdotes y
demás ministros de la Iglesia el don de poder vivir con autenticidad el mandato del
amor, la celebración Eucarística y el don del sacerdocio. Ruega por nosotros.
 Padre de infinita misericordia, concede a los gobernantes de las naciones la
verdadera experiencia del servicio a todos aquellos que dependen de su mandato.
Ruega por nosotros.
 Por nuestra comunidad parroquial de San Martín de Porres y por nuestro Párroco
Fray Álvaro José Arango, O.P., para que la gracia y la paz que viene de Dios se
infunda en cada hogar, transformando así los corazones y dando fruto abundante.
Ruega por nosotros.
 Padre bondadoso, concede que podamos nosotros consolar a los que están
atribulados, ya todos los que sufren, mediante el consuelo con que tú nos consuelas.
Ruega por nosotros.
 Haz que tus fieles participen en la pasión de tu Hijo, mediante los sufrimientos de su
vida, para que manifestemos a los hombres, por nuestra vivencia comunitaria, los
frutos de la salvación. Ruega por nosotros.

Presidente: Dios nuestro, que para tu mayor gloria y para la salvación del género
humano, has constituido a Jesucristo, tu Hijo, Sumo y Eterno Sacerdote, haz que
recibamos plenamente del memorial de su pasión y resurrección, los tesoros que
dimanan de su misterio Pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. R. Amén.

Liturgia de la Eucaristía
Presentación de las Ofrendas:
Cecilia Cuadros
Pan: Presentamos al Señor el pan, fruto del trabajo del hombre que se transformará en
su cuerpo para la salvación de la humanidad. Que cada día seamos más los que nos
alimentemos sinceramente con este sacramento que reconforta y nutre para siempre.
Gloria Elena Caicedo
Vino: Presentamos el vino como fruto de la vid, que se transformará en tu Sangre para
la redención del género humano. Que entendamos Señor que por tu Sangre derramada
hemos obtenido la salvación.

Oración sobre las Ofrendas (Es propia; se toma del Misal Romano, Triduo Pascual)
Prefacio I de la Santísima Eucaristía
Plegaria Eucarística I o Canon Romano
Oración después de la Comunión (Es propia; se toma del Misal Romano, Triduo Pascual)

PROCESIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO POR LAS DIVERSAS CALLES DEL


SECTOR.
Recorrido: Templo; Av 9; cll 00; Av 10; Cll 2 (Definir la extensión del recorrido)
Se realiza la procesión, de acuerdo al recorrido establecido; se hacen cantos de alabanza y
adoración.
Mientras se hace el recorrido con el Santísimo Sacramento, se va adecuando el monumento en
el Templo

8:00 p.m.:
HORA SANTA
El sacerdote asignado prepara el momento de oración, alabanza y súplica

9:00 p.m.:
PROCESIÓN DEL PRENDIMIENTO
Recorrido se esta definiendo
(Responsables: Grupo de Nazarenos)

(Se sale del templo al Cerro Indicado en silencio. El encargado del Recorrido
En el Cerro indicado, se encuentra la imagen del prendimiento. Se hace la lectura del
Evangelio sobre el Prendimiento de Jesús).

†Lectura del Santo Evangelio según San Juan 18, 1-24


Cuando terminó de hablar, Jesús pasó con sus discípulos al otro lado del torrente
Cedrón. Había allí un huerto, y Jesús entró en él con sus discípulos.
Judas, el que lo entregaba, conocía también ese lugar, pues Jesús se había reunido allí
muchas veces con sus discípulos. Judas hizo de guía a los soldados romanos y a los
guardias enviados por los jefes de los sacerdotes y los fariseos, que llegaron allí con
linternas, antorchas y armas.
Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelantó y les dijo: «¿A quién
buscan?» Contestaron: «A Jesús el Nazoreo.» Jesús dijo: «Yo soy.» Y Judas, que lo
entregaba, estaba allí con ellos.
Cuando Jesús les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron al suelo. 7 Les preguntó de
nuevo: «¿A quién buscan?» Dijeron: «A Jesús el Nazoreo.» Jesús les respondió:
«Ya les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan.» 9 Así se
cumplía lo que Jesús había dicho: «No he perdido a ninguno de los que tú me diste.»
Simón Pedro tenía una espada, la sacó e hirió a Malco, siervo del sumo sacerdote,
cortándole la oreja derecha. Jesús dijo a Pedro: «Co loca la espada en su lugar.
¿Acaso no voy a beber la copa que el Padre me ha dado?»
Entonces los soldados, con el comandante y los guardias de los judíos, prendieron a
Jesús, lo ataron 13 y lo llevaron primero a casa de Anás. Este Anás era suegro de
Caifás, sumo sacerdote aquel año. Caifás era el que había dicho a los judíos: «Es mejor
que muera un solo hombre por el pueblo.»
(Se suspende la lectura del Prendimiento y se retorna la procesión hacia el Templo
Se baja de cerro en silencio hacia el Templo; al llegar allí se termina la lectura del Prendimiento.
En el templo se adecua el paso del prendimiento
Se continúa con la lectura del Evangelio)

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Como este otro discípulo era conocido
del sumo sacerdote, pudo entrar con Jesús en el patio de la casa del sumo sacerdote,
mientras que Pedro se quedó fuera, junto a la puerta. Entonces salió el otro discípulo, el
conocido del sumo sacerdote, y habló con la portera, que dejó entrar a Pedro. La
muchacha que hacía de portera dijo a Pedro: «¿No eres tú también de los discípulos de
ese hombre.» Pedro le respondió: «No lo soy».
Los sirvientes y los guardias tenían unas brasas encendidas y se calentaban, pues
hacía frío. También Pedro estaba con ellos y se calentaba.
El sumo sacerdote interrogó a Jesús sobre sus discípulos y su enseñanza. Jesús le
contestó: «Yo he hablado abiertamente al mundo. He enseñado constantemente en los
lugares donde los judíos se reúnen, tanto en las sinagogas como en el Templo, y no he
enseñado nada en secreto. ¿Por qué me preguntas a mí? Interroga a los que
escucharon lo que he dicho.»

Al oír esto, uno de los guardias que estaba allí le dio a Jesús una bofetada en la cara,
diciendo: «¿Así contestas al sumo sacerdote?» Jesús le dijo: «Si he respondido mal,
demuestra dónde está el mal. Pero si he hablado correctamente, ¿por qué me
golpeas?» Al fin, Anás lo envió atado al sumo sacerdote Caifás.
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.

Se finaliza la procesión en el Templo Parroquial


30 DE MARZO VIERNES SANTO
8:00 a.m.:
SANTO VIACRUCIS
(Responsables: Catequistas de la Parroquia)
Recorrido: Proceso de Elaboración

4:00 p.m.:
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
(Responsables:)

Según una antiquísima tradición, la Iglesia no celebra la Eucaristía ni en este día ni en el


siguiente.

El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles.

Después del mediodía, cerca de las tres de la tarde, a no sr que por razones pastorales se elija
una hora más tardía, tiene lugar la celebración de la Pasión del Señor, que consta de tres
partes: liturgia de la Palabra, adoración de la Cruz y Sagrada Comunión.

En este día la Sagrada Comunión se distribuye a los fieles únicamente dentro de la celebración
de la Pasión del Señor; a los enfermos que no pueden participar en dicha celebración, se les
puede llevar a cualquier hora del día.

El sacerdote y el diacono, revestidos de color rojo, como para la misa, se dirigen hacia el altar,
y, hecha la debida reverencia, se postran rostro a tierra o, si se juzga mejor, se arrodillan, y
todos oran en silencio durante algún espacio de tiempo.

Después el sacerdote, con los ministros, se dirige a la sede, donde, vuelto hacia el pueblo, con
las manos juntas dice la oración.
Comentador de Moniciones y Preces: Alcira Lizarazo
Primera Lectura: Jorge Castro
Salmo: Flor Elba Torres
Segunda Lectura: Esperanza Aparicio

Monición de Entrada
Hoy, Viernes Santo, hacemos memoria que Jesús, el Señor, muere en la cruz. Este día,
en que «ha sido inmolado Cristo, nuestra Pascua» (1 Co 5,7), lo que por largo tiempo
había sido prometido en misteriosa prefiguración, se ha cumplido con plena eficacia: el
Cordero verdadero sustituye a la oveja que lo anunciaba, y con el único sacrificio se
termina la diversidad de las víctimas antiguas.
Según una antiquísima tradición, ni hoy ni mañana celebramos la Eucaristía. El altar
debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros, sin manteles. Pero, sin los
anteriores signos litúrgicos, somos convocados a reunimos en esta tarde para celebrar
la Pasión del Señor, la cual consta de tres partes:
1. Liturgia de la Palabra, que concluye con la Oración Universal, particularmente
solemne e inspirada, en la cual la comunidad cristiana deposita a los pies de su Señor
crucificado todas las necesidades del mundo.
2. Solemne adoración de la santa Cruz, instrumento de muerte y de triunfo que es
exaltado y venerado. Ella es signo de la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la
muerte. Es el momento cumbre de la acción litúrgica de este día.
3. Sagrada Comunión, que nos proporciona Cristo Jesús, hecho Sacerdote Eterno y
Universal mediante su muerte y resurrección. El silencio, signo valioso en esta
celebración, nos permita vivir y asimilar el gran acontecimiento.
Por eso los invitamos hermanos, a participar en actitud de recogimiento,
arrepentimiento y adoración en esta celebración litúrgica. En silencio y puestos de pie
recibimos al Presidente de esta celebración.

Oración
No se dice Oremos.
Se toma de la celebración propia del Misal Romano, del triduo Pascual, Viernes Santo

Primera Parte: Liturgia de la Palabra

Luego todos se sientan y se proclama la lectura, del profeta Isaías (52, 13-53, 12), con su
salmo.
A esta lectura sigue la de la carta a los Hebreos (4, 14-16; 5, 7-9), y el canto antes del
Evangelio.
Finalmente se lee la historia de la Pasión del Señor según san Juan (18, 1-19, 42), del mismo
modo que el domingo precedente.
Después de la lectura de la Pasión es oportuno hacer una breve homilía. Al final de la homilía,
el sacerdote puede invitar a los fieles a que permanezcan en oración silenciosa durante un
breve espacio de tiempo.
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías 52,13 - 53,12

He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será puesto en alto.
Muchos se horrorizaron al que verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no
tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se llenaron de asombro. Ante él los
reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y
comprenderán lo que nunca se habían imaginado.
 
¿Quién habrá de creer lo que hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poder del
Señor? Creció en su presencia como planta débil, como una raíz en el desierto. No
tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún aspecto atrayente; despreciado y
rechazado por los hombres, varón de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del
cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado.
 
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por
leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por
nuestros crímenes. El soportó el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido
curados.
 
Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor
cargó sobre él todos nuestros crímenes. Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría
la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía
y no abría la boca.
 
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó de su suerte? Lo
arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo,
le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no había
cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.
 
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación,
verá a sus descendientes, prolongará sus años y por medio de él prosperarán los
designios del Señor. Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus
sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes de ellos.
 
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, ya que
indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó
sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.
V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25

R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo:


no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R.

Soy la burla de todos mis enemigos,


la irrisión de mis vecinos,
el espanto de mis conocidos;
me ven por la calle, y escapan de mí.
Me han olvidado como a un muerto,
me han desechado como a un cacharro inútil. R.

Pero yo confío en ti, Señor, te digo:


"Tú eres mi Dios."
En tu mano están mis azares;
líbrame de los enemigos que me persiguen. R.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,


sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor. R.

Segunda Lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9.

Hermanos: Mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sume sacerdote


grande, que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios.

No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades,


sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.
Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia
y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y
súplicas al que odia salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a
pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha
convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.
V/ Palabra de Dios.
R/ Te Alabamos Señor.

†Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18, 1 - 19, 42


(Lectura realizada por los frailes)
Homilía
Oración universal

La Liturgia de la Palabra se concluye con la oración universal, que se hace de este modo: el
diácono, desde el ambón, dice la invitación que expresa la intención.
Después todos oran en silencio durante un espacio de tiempo, y seguidamente el sacerdote,
desde la sede o, si parece más oportuno, desde el altar, con las manos extendidas, dice la
oración. Los fieles pueden permanecer de rodillas o de pie durante todo el tiempo de las
oraciones.

La Conferencia Episcopal pueden establecer una aclamación del pueblo antes de la oración del
sacerdote o determinar que se conserve la tradicional monición del diácono: Pongámonos de
rodillas, y: Podéis levantaros, con un espacio de oración en silencio que todos hacen
arrodillados.

En grave necesidad pública, el Ordinario del lugar puede permitir o mandar que se añada
alguna intención especial.

De entre las oraciones que se proponen en el Misal, el sacerdote puede escoger aquellas que
se acomoden mejor a las condiciones del lugar, pero de tal modo que se mantenga el orden de
las intenciones que se propone para la oración universal (cf. Ordenación general del Misal
Romano, n. 46, p. 41).

Monición a la Oración Universal: La cruz de Cristo es el amor de Dios Padre hecho


certeza victoriosa. No se puede dudar que Dios nos salva, nos perdona, nos ama.
Jesucristo, su Hijo, ha dado la vida por nosotros. La cruz de Jesús es vida para todos.
En este momento de nuestra celebración elevamos nuestras súplicas a Dios para que
nadie quede fuera de ese amor, de esa vida que brota del “árbol” de la Cruz. Nos
dirigimos a Dios enumerando los grandes problemas de la sociedad actual que nos
sirven de recordatorio y de despertar a una realidad que, a veces, tenemos olvidada. A
cada intención, todos rezaremos un momento en silencio y, después de la oración del
celebrante, todos responderemos con nuestro Amén. Pongámonos de pie.

I. Por la santa Iglesia (Carlos


Pacheco)
Oremos, hermanos, por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz,
la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida
confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.
Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que en Cristo manifiestas tu gloria
a todas las naciones,
vela solícito por la obra de tu amor,
para que la Iglesia, extendida por todo el mundo,
persevere con fe inquebrantable
en la confesión de tu nombre.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

II. Por el Papa (Mariela Meneses)


Oremos también por nuestro santo padre el Papa Francisco, para que Dios, que lo
llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del
pueblo santo de Dios.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


cuya sabiduría gobierna todas las cosas,
atiende bondadoso nuestras súplicas
y protege al Papa,
para que el pueblo cristiano,
gobernado por ti
bajo el cayado del Sumo Pontífice,
progrese siempre en la fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

III. Por todos los ministros y por los fieles (Camilo Ruiz)
Respecto al nombre del obispo y de la fórmula que se ha de emplear, cf. Ordenación general
del Misal Romano, n. 109.

Oremos también por nuestro obispo Víctor Manuel Ochoa Cadavid, por todos los
obispos, presbíteros y diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


cuyo Espíritu santifica y gobierna
todo el cuerpo de la Iglesia,
escucha las súplicas
que te dirigimos por todos sus ministros,
para que, con la ayuda de tu gracia,
cada uno te sirva fielmente
en la vocación a que le has llamado.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

IV. Por los catecúmenos. (Maruja Celis)


Oremos también por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor
los ilumine interiormente, les abra con amor las puertas de la Iglesia, y así encuentren
en el bautismo el perdón de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro
Señor.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que heces fecunda a tu Iglesia
dándole constantemente nuevos hijos,
acrecienta la fe y la sabiduría
de los (nuestros) catecúmenos,
para que al renacer en la fuente bautismal,
sean contados entre los hijos de adopción.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V. Por la unidad de los cristianos. (Carmen Vásquez)


Oremos también por todos los hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios
nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a los que viven de acuerdo con la
verdad que han conocido.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que vas reuniendo a tus hijos dispersos
y velas por la unidad ya lograda,
mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo,
para que la integridad de la fe
y el vínculo de la caridad
congregue en una sola Iglesia
a los que consagró un solo bautismo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
VI. Por los judíos. (Paula Olivares)
Oremos también por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por
los profetas, para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a
la alianza que selló con sus padres.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia,
escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia,
para que el pueblo de la primera alianza
llegue a conseguir en plenitud la redención.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

VII. Por los que no creen en Cristo. (María Fernanda


Luna)
Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu
Santo, puedan encuentren también ellos el camino de la salvación.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


concede a quienes no creen en Cristo
que, viviendo con sinceridad ante ti,
lleguen al conocimiento pleno de la verdad,
y a nosotros concédenos también
que, progresando en la caridad fraterna
y en el deseo de conocerte más,
seamos ante el mundo
testigos más convincentes de tu amor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

VIII. Por los que no creen en Dios. (Stella Jurado)


Oremos también por los que no admiten a Dios, para que por la rectitud y sinceridad de
su vida alcancen el premio de llegar a él.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que creaste a todos los hombres
para que te busquen
y, cuando te encuentren, descansen en ti,
concédeles que, en medio de sus dificultades,
los signos de tu amor
y el testimonio de los creyentes
les lleven al gozo de reconocerte como Dios
y Padre de todos los hombres.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

IX. Por los gobernantes. (Jhon Escalante)


Oremos también por los gobernantes de todas las naciones, para que Dios nuestro
Señor, según sus designios, les guíe en sus pensamientos y decisiones
hacia la paz y libertad de todos los hombres.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


que tienes en tus manos
el destino de todos los hombres
y los derechos de todos los pueblos,
asiste a los que gobiernan,
para que, por tu gracia,
se logre en todas las naciones
la paz, el desarrollo
y la libertad religiosa de todos los hombres.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

X. Por los que se encuentran en alguna tribulación. (Alexander Alvarez)


Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, por todos los que en el mundo sufren
las consecuencias del pecado, para que cure a los enfermos, dé alimento a los que
padecen hambre, libere a de la injusticia a los perseguidos, redima a los encarcelados,
conceda volver a casa a los emigrantes y desterrados, proteja a los que viajan, y dé la
salvación a los moribundos.

Oración en silencio. Prosigue el sacerdote:

Dios todopoderoso y eterno,


consuelo de los que lloran
y fuerza de los que sufren,
lleguen hasta ti las súplicas
de quienes te invocan en la tribulación,
para que sientan en sus adversidades
la ayuda de tu misericordia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Segunda Parte: Adoración de la Santa Cruz


Acabada la oración universal, tiene lugar la solemne adoración de la santa Cruz.

Monición a la Adoración de la Cruz


Llega el momento culminante de la celebración del Viernes Santo: la Adoración de la
Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo, el lugar en el que nuestro Dios se
pone a la altura de los más pequeños para levantarlos a la categoría de hijos con todos
los derechos de hombres y mujeres libres.
La Cruz es signo de dolor, de humillación, de amor, de victoria, de salvación. Vamos a
adorarla, a besarla. Adorar la Cruz es adorar a Cristo. Es agradecerle su entrega por
amor, un amor que da la vida para librarnos de la muerte y el sinsentido. Es contemplar
a los que, como Él, hoy están crucificados; a los que son víctimas de la maldad y el
olvido humanos.
La Cruz de Jesús es luz que ilumina nuestros sufrimientos, nuestras cruces personales
y comunitarias. Dispongámonos a recibir la Santa Cruz. Poniéndola en el centro de
nuestra celebración y pasando después a adorarla y besarla, expresamos nuestro
agradecimiento por ese amor tan grande de Jesús por nosotros que se ha manifestado
en su entrega hasta la muerte. Pongámonos de pie.

Primera forma de mostrar la santa Cruz.

Se lleva al altar la cruz, cubierta con un velo y acompañada por dos ministros con velas
encendidas. El sacerdote, de pie ante el altar, toma la cruz, descubre un poco su parte superior
y la eleva y comienza a cantar la invitación: Mirad el árbol de la Cruz acompañándole en el
canto el diácono o, si es necesario, la “schola”.

Todos responden: Venid a adorarlo, y acabado el canto se arrodillan y adoran en silencio,


durante unos momentos, la cruz, que el sacerdote, de pie, mantiene en alto.

Seguidamente el sacerdote descubre el brazo derecho de la cruz y de nuevo, elevándola,


cantar la invitación: Mirad el árbol, y se hace todo lo restante como la primera vez.
Finalmente descubre totalmente la cruz y, elevándola, canta por tercera vez la invitación: Mirad
el árbol, y se hace todo lo restante como la primera vez.

Adoración de la santa Cruz


Seguidamente, acompañado por dos ministros con velas encendidas, lleva la cruz al comienzo
del presbiterio o a otro lugar apto, y allí la deja o la entrega a los ministros para que la
sostengan, una vez dejadas las velas a ambos lados de la cruz.

El sacerdote, los ministros y el pueblo se acercan procesionalmente y adoran la cruz mediante


una genuflexión simple o con algún otro signo de veneración (por ejemplo besándola), según
las costumbres de cada lugar.
Para la adoración sólo debe exponerse una cruz. Si por el gran número de asistentes resulta
difícil que cada uno de los fieles adore individualmente la santa cruz, el sacerdote, después que
una parte de los fieles haya hecho la adoración, toma la cruz y, de pie ante el altar, invita al
pueblo con una breve monición a que adore la santa cruz.
Luego la levanta en alto durante unos momentos y los fieles la adoran en silencio.
Mientras tanto, se canta la antífona Tu Cruz adoramos, los Improperios, u otros cánticos
apropiados. Los que ya han adorado la cruz, regresan a sus lugares y se sientan.

Cantos para la adoración de la santa Cruz


Responsable: Cantora

Antífona
Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos. Por el
madero ha venido la alegría al mundo entero.

Salmo 66, 2
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros y tenga piedad.

Antífona
Tu cruz adoramos, Señor, y tu santa resurrección alabamos y glorificamos. Por el
madero ha venido
la alegría al mundo entero.

Sobre el altar se extiende el mantel y sobre el mismo se coloca el corporal y el misal. Luego el
diácono, o en su defecto el mismo sacerdote, traslada el Santísimo Sacramento desde el lugar
de la reserva al altar, pasando por el recorrido más breve, mientras todos permanecen de pie y
en silencio.
Dos ministros con velas encendidas, acompañan al Santísimo Sacramento y dejan luego las
velas cerca del altar o sobre el mismo.
Después que el diácono ha colocado sobre el altar el Santísimo Sacramento y ha descubierto el
pixis, el sacerdote se acerca y, previa genuflexión, sube al altar.
Allí, teniendo las manos juntas, dice en voz alta:

Tercera Parte: Sagrada Comunión

Fieles a la recomendación del Salvador,


y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:

El sacerdote, con las manos extendidas, dice junto con el pueblo:


Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada
día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo:


Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que,
ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos.


El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:


Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mí un motivo
de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para defensa de alma y
cuerpo y como remedio saludable.

Seguidamente hace genuflexión, toma una partícula, la mantiene un poco elevada sobre el pixis
y dice en voz alta, de cara al pueblo:
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la
cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade una sola vez:


Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.

Comentario a la Comunión
Jesús, una vez entregado ya no vuelve a morir. Por eso podemos recibirlo, ya que
desde ayer en el Altar de la Reserva ha aguardado este momento para hacer más
plena su unión con nosotros. Al comulgar expresemos y vivamos la unión con Aquel
que se entregó por nosotros en la cruz.

Luego, comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo. Después distribuye la comunión a los


fieles. Durante la comunión se pueden entonar cantos apropiados. Acabada la comunión, un
ministro idóneo lleva el pixis a algún lugar especialmente preparado fuera de la iglesia, o bien,
si lo exigen las circunstancias, lo reserva en el sagrario.
Después el sacerdote, guardado si lo cree oportuno un breve silencio, dice la siguiente oración:

Oración después de la Comunión


Oremos. Dios todopoderoso, rico en misericordia, que nos has renovado con la gloriosa
muerte y resurrección de Jesucristo, no dejes de tu mano la obra que has comenzado
en nosotros, para que nuestra vida, por la comunión en este misterio, se entregue con
verdad a tu servicio.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.
Para despedir al pueblo, el sacerdote, de pie cara al pueblo, y con las manos extendidas sobre
él, dice la siguiente oración:

Oración sobre el pueblo: Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre
este pueblo, que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa
resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y
consolida en él la redención eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

Y todos salen en silencio. El altar se desnuda en el momento oportuno. Los que han participado
en esta solemne acción litúrgica vespertina no están obligados a rezar Vísperas.

Comentario Final.
Después de haber sido testigos del amor del Padre por nosotros, al entregarnos a su
propio Hijo, con la gracia del Espíritu Santo y en compañía de María Santísima, la
Madre de la Esperanza, prolonguemos en el silencio de hoy y de mañana la
contemplación del Misterio de la Pasión, y preparémonos al gozo de la Resurrección.
Esforcémonos por permanecer en silencio mientras que los ministros se retiran del
altar.

7:00 p.m.:
SERMÓN DE LAS SIETE PALABRAS
(Coordinadora y Monitora: Marcela Sanguino)

Monición de entrada: Hermanos y Hermanas buenas noches. Después de haber


celebrado la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, en la tarde de este Viernes Santo,
nos congregamos para contemplar y meditar, en las predicaciones del Sermón de las
Siete Palabas, sobre sus últimas frases en la cruz antes de entregar su Espíritu a su
Padre Celestial. Estas Palabras nos motivan a contemplar las grandes acciones de
perdón, acogida, sufrimiento y compasión vividos por Jesucristo en su vida ministerial.
Ahora, exaltado en el árbol de la vida, la cruz, El Señor nos muestra su verdadero rostro
de misericordia.

Primera Palabra: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen..." (Lc 23,34)

"Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí, y a los dos malhechores,
uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben
lo que hacen. Dividiendo sus vestidos, echaron suerte sobre ellos. El pueblo estaba allí
mirando, y los príncipes mismos se burlaban, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí
mismo si es el Mesías de Dios, el Elegido. Y le escarnecían también los soldados, que
se acercaban a Él ofreciéndole vinagre y diciendo: Si eres el rey de los judíos, sálvate a
tí mismo. Había también una inscripción sobre Él: Este es el rey de los judíos
(Lc 23, 33-38)".
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Segunda Palabra: "En verdad te digo hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc 23, 43).

"Uno de los malhechores crucificados le insultaba, diciendo: ¿No eres tú el Mesías?


Sálvate, pues, a ti mismo y a nosotros. Pero el otro, tomando la palabra, le reprendía,
diciendo: ¿Ni tú temes a Dios? En nosotros se cumple la justicia, pues recibimos el
digno castigo de nuestras obras; pero este nada malo ha hecho. Y decía: Jesús,
acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.

Él le dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso." (Lc 23, 39-43).
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Tercera Palabra: “Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí A tu madre " (Jn 19, 26-27).

"Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María de


Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su Madre y al discípulo que amaba, que
estaba allí, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu
Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa"
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Cuarta Palabra: "¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" (Mt 27, 45-47)

"Desde la hora sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora de nona.
Hacia la hora de nona exclamó Jesús con voz fuerte, diciendo: ¡Eloí, Eloí, lama
sabachtani! Que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Algunos de los que allí estaban, oyéndolo, decían: A Elías llama éste"
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Quinta Palabra: Tengo Sed " (Jn 19, 28-29)

"Después de esto, sabiendo Jesús que todo estaba ya consumado, para que se
cumpliera la Escritura dijo: Tengo sed. Había allí un botijo lleno de vinagre. Fijaron en
una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la llevaron a la boca"

V/ Palabra del Señor


R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Sexta Palabra: "Todo está terminado" (Jn 19, 30)

"Cuando hubo gustado el vinagre, dijo Jesús: Todo está acabado" E inclinando la
cabeza entregó el espíritu.
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Séptima Palabra: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc. 23, 44-46)

"Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la
tierra hasta la hora nona. El velo del Templo se rasgó de parte a parte; y Jesús, dando
un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos entrego mi espíritu' :
V/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti Señor Jesús.
(Lector: Marcela Sanguino)
Predicador:

Canto

Oración en Silencio
EXCLAVACIÓN Y DESCENDIMIENTO.
(Responsables: Ministras extraordinarias de la Eucaristía y Grupo de Adoradores)

Monición: Hermanos, después de escuchar las últimas palabras de Jesucristo en la


cruz, nos disponemos a contemplar y descendimiento de su cuerpo para llevar a al
Santo Sepulcro; luego en recogimiento acompañaremos la procesión con el sepulcro
por los diversos sectores de nuestra Parroquia San Martín de Porres.

(Mientras se baja y se acomoda la imagen del cuerpo de Jesucristo en el Sepulcro, se hace la


siguiente meditación)

(Jorge Castro)
Ahora ya sabemos que eres Dios José Luis Martín Descalzo

Nadie ha muerto tanto como tú. No jugabas a morir.


Ni siquiera te limitabas a saltar de una a otra vida,
como un niño que juega entre las zanjas.
Nosotros simplemente pasamos de dormidos a muertos;
tú caías a pique contra tu propia esencia, la luz se hacía tiniebla
y la ni tiniebla no era ni siquiera oscuridad.
No eran los brazos taladrados.
y la espina que penetra hasta el centro sanguinolento del ojo;
era el ojo que se asoma a la nada y la nada ni siquiera aúlla.
Era Dios haciéndose nada. Era un Dios hecho muerte,
infinito también en su desvalimiento...
No fueron, en verdad, ni el clavo ni la lanza,
no fue la espalda arada por los látigos, ni el alma que se desgarra,
como una piel, del cuerpo.
Ah, qué feliz habrías sido si el dolor te hubiera cloroformizado el alma,
si el descoyuntarse de los huesos te hubiera vendado los ojos en el derrumbamiento.
Entrar. Entrar. Agachar la cabeza de Dios y penetrar a tientas en el túnel.
No sólo cargar con el mal como con un saco grasiento,
sino convertirse en él, ser la sangre más corrompida de la historia.
Gritabas en la tarde. Y el vinagre era una bendición. Y los clavos un descanso.
Gritabas y el infierno no podía escucharte, porque eras tú.
Luego vino la dulce muerte.
Ahora ya sabemos que eres Dios.
Bajada del cuerpo de Jesús: Nazarenos
Reciben el Cuerpo: Los frailes.
Ungen el cuerpo: ministras y Adoradores.

Procesión con Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo en el Templo


(Responsables: Grupo de Adoradores)
Procesión del Santo Sepulcro.
(Responsables: Grupo de Nazarenos)

Procesión con la Dolorosa.

Recorrido del Sepulcro: Templo; Cll 2; Av 10; cll 0; Av 9; Cll N; Av 8A; Cll 0; Av 8;
Cll2 y Templo.

31 DE MARZO: SÁBADO SANTO

8:00 a.m.:
Oración de Laúdes con toda la Comunidad.
(Responsables: Frailes Dominicos)

11:00 a.m.:
Procesión Nuestra Señora de la Soledad.
(Responsables: Cayetano Peñaranda, Wilson Álvarez, Yurley Aparicio)

8:00 p.m.:

SOLEMNE VIGILIA PASCUAL.


(Responsables: Ministras Extraordinarias, Marcela Sanguino, Ingrid, José
Márquez, Lizeth Osorio, Pedro Becerra)

. Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor (Ex 12, 42).
Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35 ss), deben asemejarse a los criados
que, con las lámparas encendidas en sus manos, esperan el retorno de su Señor, para que
cuando llegue les encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa.

2. La celebración de esta Vigilia se desarrolla de la siguiente manera: después de un breve


lucernario o liturgia de la luz (que es la primera parte de la Vigilia), la santa Iglesia, llena de fe
en las palabras y en las promesas del Señor, contempla las maravillas que el Señor Dios realizó
desde el principio en favor de su pueblo (segunda parte de la Vigilia o liturgia de la palabra),
hasta que, al acercarse el día de la resurrección y acompañada ya de sus nuevos hijos
renacidos en el bautismo (tercera parte de la Vigilia o liturgia bautismal), es invitada a la mesa
que el Señor, por medio de su muerte y resurrección, ha preparado para su pueblo (cuarta parte
de la Vigilia o liturgia eucarística).

3. Toda la celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no debe
escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio de la noche, ni tan
tardía que concluya después del alba del domingo.

4. La misa de la Vigilia pascual, aunque se celebre antes de la medianoche, es ya la misa de


Pascua del Domingo de Resurrección.

5. Los fieles que participan en la misa de la Vigilia pueden comulgar de nuevo en la segunda
misa del día de Pascua. El que celebra o concelebra la misa de la noche pascual puede
celebrar o concelebrar de nuevo la segunda misa del día de Pascua.

6. El sacerdote y el diácono se revisten desde el principio con las vestiduras blancas que han
de usar en la misa.

Han de prepararse velas suficientes para todos los fieles que participen en la Vigilia pascual. Se
apagan todas las luces de la iglesia.

Primera parte
Lucernario o solemne comienzo de la Vigilia

Se apagan todas las luces del templo.

Monición Inicial: Hermanos nos hemos reunido en esta noche Santa; expectante
nuestro corazón aun entristecido tras la muerte de Jesús, esboza una luz de esperanza.
No podemos quedarnos ahí, Cristo Resucito, por eso hoy con toda la Iglesia en el
mundo vitoreamos a aquel que vive y habita en medio de nosotros, Cristo el Señor,
dispongámonos ahora a  vivir esta celebración Litúrgica

Celebrante
Hermanos: En esta noche santa, en que nuestro Señor Jesucristo pasó de la muerte a
la vida, la Iglesia invita a todos sus hijos, a reunirse para velar en oración.
Conmemoremos juntos La pascua del Señor, escuchando su palabra y participando en
sus sacramentos, con la esperanza cierta de participar también en su triunfo sobre la
muerte y de vivir con Él para siempre en Dios.

Monición a la Bendición del fuego:


Ha llegado el momento de la bendición a este fuego que representa la vida de Dios
manifestada a los hombres en una luz plena en medio de nuestra noche de pecado y
muerte. Por medio de Cristo, Dios nos ha comunicado la claridad de su vida.

Bendición del cirio pascual


El celebrante enciende el cirio pascual con el fuego nuevo, diciendo:
Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de
nuestro Espíritu.

Monición a la Procesión
Comenzamos la solemne procesión, para recordar que el Señor aleja con su luz las
tinieblas de nuestras vidas y del mundo entero. Iluminados por la luz de Cirio Pascual,
seguiremos a Cristo que sale resplandeciente del sepulcro y, a la luz de su triunfo, nos
disponemos  a inaugurar las fiestas pascuales.
(Se canta el Pregón pascual)
 

Monición al Pregón Pascual


El corazón de la Iglesia, al verse iluminada por el resplandor de tanta luz, estalla en un
himno de alegría y de acción de gracias, pregonando las maravillas que Dios realizó y
va a realizar esta noche: llenos de alegría aclamemos a Cristo, nuestra vida.
Segunda parte
Liturgia de la palabra

En esta vigilia, "madre de todas las vigilias", se proponen nueve lecturas, siete del antiguo
Testamento y dos del nuevo (epístola y evangelio).

Por motivos de orden pastoral puede reducirse el número de lecturas del antiguo Testamento.
Pero téngase siempre en cuenta que la lectura de la palabra divina es parte fundamental de
esta Vigilia pascual. Deben leerse, por lo menos, tres lecturas del antiguo Testamento, que en
casos muy especiales pueden reducirse a dos. Nunca puede omitirse la lectura del capítulo 14
del Éxodo (tercera lectura).

Apagadas las velas todos se sientan. Antes de comenzar las lecturas, el sacerdote hace una
breve monición al pueblo con estas palabras u otras semejantes.

Comentador y Preces: Jorge Castro

1 Lectura: Carlos Pacheco


Salmo: Paula Olivares

2 Lectura. Alcira Lizarazo


Salmo: Pedro Becerro

3 Lectura: Camilo Ruiz Jurado


Salmo: Stella Jurado

4 Lectura: Luz Marina Villamizar


Salmo: Alexander Álvarez.

5 Lectura: Ingrid Sánchez


Salmo: Jhon Escalante
6 Lectura: Andrea Aponte
Salmo: Edmundo Andrade

7 Lectura: Marylin Álvarez


Salmo: Anderson Torrado

Lectura de la Epístola: Yurley Aparicio


Salmo: Cayetano Peñaranda

Monición a la Primera Lectura: Escuchemos como la mirada amorosa de Dios, que


crea el mundo y lo pone en nuestras manos como un gran don de bondad.

Lectura del Libro del Génesis 1, 1-2,2


Salmo 103, 1 2a. 5 6. 10 y 12. 13 14. 24 y 35c
Oración del Celebrante

Monición a la Segunda Lectura: Abrahán está dispuesto a sacrificar a Dios a su


propio hijo. Pero Abrahán será para siempre, para todos, el modelo de la fe y la
fidelidad.
Lectura del libro del Génesis 22, 1-18.
Salmo 15, 5 y 8. 9 10. 11
Oración del Celebrante

Monición a la Tercera Lectura: En el relato que vamos a escuchar, Israel, el pueblo


esclavo, es arrancado por Dios del poder del faraón. Este es, verdaderamente, nuestro
Dios.
Lectura del Libro del Éxodo 14, 15-15
Salmo: Éxodo 15, 1 2. 3 4. 5 6. 17 18
Oración del Celebrante

Monición a la Cuarta Lectura: Isaías habla en nombre de Dios y anuncia a su pueblo,


a todos nosotros, la ternura del padre del amor.
Lectura del Libro de Isaías 54, 5-14.
Salmo 29, 2 y 4. 5 6. 11 y 12a y 13b

Monición a la Quinta Lectura: Las palabras de los profetas son siempre un anuncio
del amor de Dios, pero son también una llamada a no olvidar al Señor, a volver a él, a
reconocer que sólo en él podemos encontrar vida.
Lectura del Profeta Isaías 55, 1-11.
Salmo: Is 12, 2 3. 4bcd. 5 6
Oración del Celebrante

Monición a la Sexta Lectura: Con frecuencia nos sentimos sin ánimos para seguir el
camino que quizás en otro tiempo habíamos proyectado con una fe y una entrega que
hoy quizás encontramos a faltar. ¿No será quizás porque nos hemos dejado cautivar
por otras sabidurías, por otros “Evangelios” que no son la Palabra de Jesucristo?
Lectura del Libro de Baruc 3,9-15, 32-4, 4.
Salmo 18, 8. 9. 10. 11.
Oración del Celebrante

Monición a la Séptima Lectura: El pueblo está en el exilio y reconoce su culpa. Y Dios


les anuncia la gran esperanza: él mismo vendrá a cambiar los corazones, él mismo
transformará la vida de los hombres.
Lectura del Libro de Ezequiel 36, 16-28.
Salmo: 41, 3. 5bcd; 42, 3. 4
Oración del Celebrante

Después de la última lectura del antiguo Testamento, con su salmo responsorial y oración, se
encienden los cirios del altar, y el sacerdote entona el himno Gloria a Dios, que todos prosiguen
mientras se hacen tocar las campanas, según las costumbres de cada lugar.

Monición al Gloria
Antes de escuchar el anuncio de esta vida nueva, cantemos y alabemos a nuestro Dios,
y a Jesucristo, el único camino, la única verdad, el único Señor.

Acabado el himno (Concierto de Alabanza), el sacerdote dice la oración colecta, como de


costumbre.
Ingresa en procesión el paso de la Imagen del resucitado.

Celebrante: Oremos. Dios nuestro, que iluminas esta noche santa  con la gloria de la
resurrección del Señor,  aviva en tu Iglesia el espíritu filial,  para que, renovados en
cuerpo y alma,  nos entreguemos plenamente a tu servicio.  Por nuestro Señor
Jesucristo.
Monición a la epístola:
San Pablo en la epístola nos indica el significado del Misterio Pascual: Muerte y
Resurrección de Cristo; muerte y resurrección de los bautizados que se unen a Cristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Salmo 118 (117), 1-2. 15c+16a+17.22-23.

Evangelio según San Lucas 24, 1-12

Homilía.
(Después de la Homilía los encargados de recoger las ofrendas, empiezan su colaboración; en
el momento de la oración de los fieles, se suspende la recogida de las ofrendas)

Tercera parte
Liturgia Bautismal
Monición Liturgia Bautismal: En la presencia de Jesús Resucitado la Iglesia se abre a
todos para ofrecerles una vida más plena. Nosotros, además, renovaremos nuestras
promesas bautismales. Es como una conmemoración individual y comunitaria del
bautismo que todos recibimos en su día. El Bautismo se recibe en el Nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo y concentramos, en este Momento Trinitario, toda la
fuerza de nuestra fe y de nuestro amor.

Bendición del Agua

Renovación de las promesas bautismales

Oración de los fieles

Sacerdote: Con un corazón sincero y lleno de alegría, oremos diciendo:


R/. Jesús resucitado, escúchanos.

1.- Por los pastores de nuestras almas, para que puedan apacentar según la voluntad
del Supremo Pastor al rebaño que Él mismo, les ha encomendado. Roguemos al
Señor.

2.- Por todas las naciones de la tierra, para que puedan gozar de la verdadera paz que
Cristo les ha venido a traer. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestros hermanos que sufren, para que su tristeza se convierta en un gozo tan
grande que nadie sea capaz de quitárselos. Roguemos al Señor.

4.- Por nuestra comunidad cristiana, para que con firmeza y confianza dé en todas
partes un vivo testimonio de Cristo Resucitado. Roguemos al Señor.

Sacerdote: Todo esto lo ponemos en tus manos de Padre: atiéndelo y despáchalo


favorablemente, por Cristo, nuestro Señor. Amén.

Cuarta parte
Liturgia Eucarística

Monición a la liturgia eucarística


Llegamos al momento central de nuestra celebración. Jesús resucitado se hace
presente entre nosotros con los signos que nos dejó: el pan y el vino. Con alegría
celebramos la Eucaristía de Pascua.
Oración sobre las Ofrendas

Prefacio Pascual I

Plegaria Eucarística I

Oración después de la Comunión

Bendición Solemne

16 DE ABRIL DOMINGO DE RESURRECCIÓN


(Los lectores serán de la lista ya establecida; se sugiere la participación de otra persona para la
lectura de la secuencia)

11: 00 a.m.: Celebración Eucarística

12:00 a.m.: Celebración Eucarística

5:00 p.m.: Celebración Eucarística.

6:30 p.m.: Celebración Eucarística

¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR, ALELUYA!

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