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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”


SEMESTRE I
Programa: Administración

El Socialismo en América Latina

Alumna:
Ediannis Rosales
30.024.927

Febrero 2021
Introducción
En el siguiente trabajo presentaremos algunas consideraciones y análisis sobre el
socialismo en América Latina, siendo este es una forma de gobierno que no ha
encontrado accesibilidad en la vida de los países que están en la punta de lanza
de los cambios estructurales. Entre las ideas que se presentan sobre el
pensamiento socialista encontraremos con el socialismo utópico de Abreu de
Lima, el socialismo indigenista de Mariátegui, el socialismo cubano de Ernesto
“Che” Guevara y Fidel Castro y por último el socialismo del siglo XXI representado
por el socialismo venezolano instituido y consolidado por Hugo Rafael Chávez
Frías.
El Socialismo en América Latina
Socialismo Utópico: Abreu de Lima
El socialismo, es una obra escrita por José Ignacio de Abreu e Lima (Brasil, 1794-
1869), en tres momentos de su itinerario intelectual, 1852, 1854 y 1855, período
que abarca la paz y la guerra en Europa. Durante este lapso desarrolló su
hipótesis general de trabajo: existe una ley providencial que rige los destinos
humanos desde el principio hasta el fin. El núcleo central de su reflexión es que el
género humano está destinado a conformar una sola e inmensa familia. Esta
tendencia determina el comportamiento de cada uno de los fenómenos sociales,
en ello consiste el socialismo.
“El socialismo no es una ciencia, ni una doctrina, ni una religión, ni una secta, ni un
sistema, ni un principio, ni una idea: es más que todo eso, porque es un designio
de la Providencia”. Abreu e Lima presenta una visión elaborada de los socialismos
modernos: concibe la propiedad, la industria y la familia como medios
concomitantes en el advenimiento de nuevas instituciones que desarrollen una
profunda y auténtica vocación moral, y que además, permitan la generación de
formas sociales que tiendan al progreso y al alcance de la civilización. El mejor
gobierno no es el monárquico ni el republicano ni el autocrático ni el democrático,
sino aquel que hiciera la felicidad, la grandeza, la riqueza y el bienestar del pueblo.
Esta tendencia no se da desde el conflicto sino desde la asociación del género
humano. Abreu e Lima vincula la idea de sociedad con el socialismo, lo cual le
permite tener una visión de los socialistas como pensadores y hombres de acción
insertos en la modernidad: Saint- Simón, Charles Fourier y Robert Owen, entre
otros. Uno de los aportes más interesantes de su pensamiento es el de las
afinidades que existen entre la solidaridad cristiana y la socialista.

Socialismo Indigenista: Mariátegui


Mariátegui analiza las tesis indigenistas de sus contemporáneos, refuta las ideas
reaccionarias y asimila las ideas más avanzadas, recoge por ejemplo la tesis de
Hildebrando Castro Pozo, agudo investigador marxista, el cual sostenía la
posibilidad de que las comunidades indígenas evolucionaran hacia el
cooperativismo socialista, lo que para algunos lo emparenta con los populistas
rusos como Vera Zasúlich, que ya en la época de Marx, sostenía la posibilidad de
que la antigua comuna rural rusa evolucionara hacia el socialismo; lo que le
mereció la crítica de la III Internacional. También, el Amauta puso gran atención en
el estudio de los movimientos campesinos ocurridos en el Perú en los siglos XIX y
XX como las sublevaciones de Huancané y la matanza de Putina de 1867-68, la
heroica protesta del líder campesino Juan Bustamante que pagó con su vida el
haber formado la Sociedad Amiga de los Indios. Lo mismo ocurrió con la rebelión
de Atusparia en Ancash 1885 y las posteriores sublevaciones ocurridas en el
departamento del Cusco, provincia de Espinar en 1921, la revolución de Huan
cané en 1923-24 que siguieron la huella de las luchas indígenas de Azángaro en
los años 10 del siglo pasado. Labor preponderante en esta tarea cumplió la
Revista Amauta, fundada por Mariátegui en 1926, la que consagra un a
primerísima importancia al componente indígena del país. Recordemos que su
primer número presenta en la carátula el rostro de un indio pintado por José
Sabogal, imagen que se convertiría en el logo que la identificó en sus 4 años de
existencia. Es más, el primer artículo de ese primer número fue “Tempestad en los
Andes” del ya citado Luis E. Valcárcel y posteriormente esa misma tendencia pro-
indigenista se mantuvo en los 32 números de la histórica revista. En ella tuvieron
lugar preponderante los textos de los más destacados intelectuales y artistas de
Lima y de las provincias del Perú. Las reflexiones sobre el problema del indio
ocuparon páginas centrales de la revista. Por primera vez los indios y los
intelectuales provincianos, es decir los excluidos de siempre, figuraron en lugares
preferenciales de sus páginas.
Los nombres de connotados pensadores, pintores y poetas de vanguardia como
Luis E. Valcárcel, Uriel García, Enrique López Albùjar, Dora Mayer, Carlos
Oquendo de Amat, Gamaniel Churata, Emilio Romero, José Sabogal, César
Vallejo, entre muchos otros, figuraron en sus páginas. Pero sobre todo Mariátegui
se nutre de la realidad misma, aunque por su limitación física no pudo recorrer
nuestro extenso territorio, sin embargo tuvo contacto directo con el propio
movimiento indígena, con ese fin acude con avidez al Primer Congreso Indígena
realizado en Lima, en el que se nutre directamente de su problemática. Además se
entrevistó muchas veces con líderes indígenas, de quienes acogió sus vivencias y
problemas.

Socialismo Cubano
Ernesto “Che” Guevara
Ernesto Guevara de la Serna (Comandante «Che» Guevara), nace un 14 de Junio
en la ciudad de Rosario - Argentina. Desde joven se dedica a viajar para conocer
su país y el continente. Viaja en su famosa moto a Chile y Perú. Luego viaja hasta
Venezuela y por azares del destino llega a conocer Estados Unidos, Miami. Todo
esto antes de 1952.
En Agosto de 1953 lo encontramos en la ciudad de La Paz - Bolivia donde
permanece por algo más de un mes. Parte para Guatemala donde asiste a la
caída de Arbens. Este acontecimiento marca a Ernesto Guevara para toda su vida,
porque participa activamente en la oposición al gobierno que se impone en
Guatemala y es exiliado a México, allí conoce a Fidel y se embarca en la gran
aventura cubana…
El año 67', diez años después y luego de haber dado lo mejor de sí a la revolución
cubana triunfadora, así como a las luchas de liberación de los pueblos africanos,
lo descubre en Bolivia, una v es más dispuesto, como siempre, "a darlo todo por
los que nada tienen". Lo demás de su vida, hasta su inmolación, un 9 de octubre
de 1967, es conocido en parte y será esclarecido durante los días del Encuentro
en algunas de las mesas de reflexión del mismo.

Fidel Castro Ruz


Fidel Castro Ruz nació el 13 de Agosto de 1926 (algunas fuentes dan 1927), en
una granja en el municipio de Mayari en la provincia de Oriente. Asistió a buenas
escuelas Católicas en Santiago de Cuba y Habana, donde tomó el régimen
espartano en una escuela Jesuita, Colegio de Belén. En 1945 entró en la
Universidad de la Habana, graduándose con un título en leyes en 1950. Se casó
con Mirta Diaz-Balart en 1948, pero se divorciaron en 1954. Su hijo, Fidel Castro
Diaz-Balart, nacido en 1949, ha servido como cabeza de la comisión de energía
atómica de Cuba.
Fidel Castro Ruz fue miembro del partido social-democrático Ortodoxo a finales de
1940 y comienzo de 1950, Castro fue un temprano y vocal oponente de la
dictadura de Fulgencio Batista. El 26 de Julio de 1953, Castro liderizó un ataque
contra el cuartel Moncada del ejército que falló pero que lo llevó a la prominencia.
Nacional. En esta fecha, sus ideas políticas eran nacionalistas, antiimperialistas, y
reformistas; él no fue miembro del Partido Comunista Luego del ataque al
Moncada, Castro fue enjuiciado y sentenciado a 15 años de prisión, pero fue
sobreseído en 1955. Entonces se fue al exilio en México, donde fundó el
"Movimiento 26 de Julio", proclamando el retorno a Cuba para luchar contra
Batista. En Diciembre de 1956, él y otros 81, incluyendo al Ché Guevara,
retornaron a Cuba y lograron llegar a la Sierra Maestra, desde la cual lanzaron una
exitosa guerra de guerrillas. Castro se probó a sí mismo como un fuerte líder;
también demostró amplio nivel político, convencido que tenía un deber histórico
para cambiar el carácter de la sociedad

Socialismo Venezolano
La idea del socialismo del siglo XXI empezó a caminar por América Latina desde
la reflexión del profesor de la UNAM, Heinz Dieterich. Según él, los nuevos
tiempos demandan reformular el concepto. “Con Marx aparece el socialismo
científico, basado en el materialismo dialéctico, que en última instancia significa
que todo está en movimiento. Materialismo significa que tú reconoces un mundo
fuera de ti, objetivo, independiente del observador, y dialéctico se refiere al
movimiento. Lo único que existe en el universo es la materia, ella tiene extensión
física e ahí nace el espacio, tiene corporalidad y está en constante movimiento, lo
que significa cambio. Por eso es ridícula la idea de Francis Fukuyama, porque es
contraria al axioma del cosmos. Conocer ese movimiento presupone que podemos
prever los desastres económicos, así como podemos prever los huracanes. ¡Eso
es ciencia!”. El teórico alemán radicado en el México recordó que Lenin intentó
implementar el socialismo, experimentar en la práctica, pero las condiciones no lo
permitirán, apareciendo entonces el bolchevismo, la economía planificada. Eso ha
colapsado y hoy ahí está otra concepción del socialismo, que llama de l siglo XXI.
“Es una democracia participativa, con economía planificada en el valor del trabajo
y no en el valor de mercado. Son cosas muy diferentes. Por ejemplo, en ninguna
constitución del mundo es el pueblo quién decide si el país se va a la guerra. La
decisión está en la mano de una pequeña elite. En esa democracia burguesa, el
dinero tiene una influencia tremenda. Ejemplo: la tasa de millonarios en los
Estados Unidos es el 1% de la población, pero en el Congreso es de 60% a 90%,
o sea, es una plutocracia. Mandan los ricos, que son la minoría”. A causa de ello,
un sistema de voto secreto y universal por si solo no significa democracia.
El socialismo del siglo XXI plantea otra forma de organizar la vida, democratizando
no solo la política – con otras formas de participación popular y no solamente la
elección ritual – sino también la economía, la cultura y el poder militar. “El
presupuesto debería ser decidido por la población, otras cuestiones de la
economía también. Con la televisión y la Internet se podría informar y formar
ciudadanos”.
Esa minoría que hoy manda en el mundo pretende seguir apostando a la
economía de mercado, creyendo que el mercado tiene mas eficiencia para
coordinar el proceso, que esa es una área compleja y no puede quedarse en las
manos de un partido o de las gentes. En eso no se puede creer más. “Hay que
clarificar esa mentira. En la Unión Soviética el socialismo no ha naufragado por
cuenta de la planificación. Toda la economía es planificada, incluso la del
mercado. Hasta en el neolítico 10 personas tenían que planificar como cazar un
animal. En el capitalismo también se planea. Pero tanto en el socialismo soviético
como en el capitalismo era y es una minoría la que hace eso. No había consulta al
pueblo. En el socialismo del siglo XXI tiene que existir esa participación, esa
planificación tiene de ser democrática”.
Heinz también avanza en la proposición de otra medida del trabajo. Hoy, el valor
del mercado es una expresión de poder, el aumento de sueldo solamente viene si
existe un sindicato fuerte, luchas descomunales, competencias. Los empresarios
tienen el poder, dirigen y controlan la economía. En el socialismo se puede tener
otra medida de valor, la cantidad de energía, la cantidad de información o valor del
trabajo. “En el socialismo del pasado la propiedad privada era considerada algo
muy malo, había que acabar con ella. Los socialdemócratas hallaron una manera
de mantenerla. Decían: ellas siguen privadas pero pagan impuestos que serán
distribuidos para toda la gente. No ha sido cierto. En el socialismo del siglo XXI,
no importa quien tiene los medios si quitamos a los empresarios la facultad de
explotar al trabajador. Cada trabajador tiene derecho al valor total de su trabajo. Si
uno trabaja 40 horas, recibe productos y servicios iguales a las de 40 horas. Lo
que no puede haber es la permisión para enriquecerse”.
En el socialismo del siglo XXI, dice Heinz, tampoco puede haber un partido
único, porque se trata de llevar al pueblo más democracia. Hoy la conformación de
clases es diferente a la del tiempo de Marx. “En esa fase de transición es
necesario organizar las fuerzas en un centro común, un centro de gravitación
común, pero no único, como es el Frente Amplio, en Uruguay. No es un partido
único. No queremos monopolios ni en los partidos ni en la economía”.