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Andrés Múnera Patiño

El Conflicto en Yves Lavandier

El conflicto se encuentra como una noción inherente en toda obra dramática,


subyace en su epicentro, Yves Lavandier lo define como el elemento básico de la
dramaturgia, como el indicio más aproximado que responde al interrogante: ¿Qué
es una buena historia?; una que contenga un conflicto y que haga emocionar al
espectador, ya sea por su naturaleza, verosimilitud o factor de identificación que el
receptor tenga con la obra en particular.

El conflicto es el núcleo de la vida misma, el corazón del drama; la cotidianidad de


las personas esta plagada de conflictos que deben ser encarados, asimilados y
que deben transformar nuestras acciones e impulsos de cómo acarreamos el
devenir o al menos sugerir un proceso de confrontación entre la persona y el
conflicto, esa medida que imposibilita la consecución de un objetivo. Es la forma
más optima de congeniar con el espectador, el protagonista de una obra que esta
inmerso en un conflicto obtiene especial atención del espectador, él se identifica,
sufre, busca redención en las acciones de dicho personaje; un vinculo secreto de
confidencialidad se forja en el subconsciente del espectador y del idilio del
personaje por conseguir lo que quiere.

Lavandier sintetiza el mecanismo de un conflicto como la oposición entre el


objetivo y el obstáculo, la naturaleza del objetivo pertenece a aquél que vive el
conflicto, dicho en otras palabras a un personaje; el obstáculo se define en
relación con una voluntad, un deseo, un ansía. De esta terminología Lavandier
define la cadena básica del drama: Personaje-objetivo-obstáculo-conflicto-
emoción . Un personaje intenta conseguir un objetivo, se enfrenta a obstáculos, lo
cual genera un conflicto y emoción tanto en el personaje como en el espectador.

El principio universal para conocer la naturaleza del conflicto, y su impacto en la


vida para Lavandier dicha semilla fecundadora del significado del conflicto es la
frustración, como sentimiento primigenio de desear algo y no llegar a obtenerlo de
forma inmediata; un correcto uso de este principio en la dramaturgia de la historia
y de la correcta creación del personaje para que su carácter o situación puedan
volverlo conceptualmente universal.

El conflicto y la emoción es generado por el principio básico del drama: Cuando un


personaje tiene un objetivo difícil de conseguir, este objetivo surge de una
intención o impulso que es la génesis de la acción humana, la acción humana es
el pilar de la dramaturgia. No importa la naturaleza del relato la omnipresencia del
conflicto es indiscutible, ya que este debe generar al menos sensaciones o
sentimientos y solo un conflicto las puede fecundar.