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Dra.

CHARLOTTE WOLFF

LA MANO
Y SU
LENGUAJE
Con un prefacio del
Dr. W. STEVENSON
Director adjunto del Instituto de Psicología Experimental
de la Universidad de Oxford

Traducción de la segunda edición inglesa por


MIGUEL SIGUAN

EDITORIAL LUIS MIRACLE, S. A. - BARCELONA


Titulo de la edición original inglesa
THE H U M A N H A N D

© Methuen & Co. Ltd, Londres

© EDITORIAL LUIS MIRACLE, S. A


Aríbau, 179 Barcelona (España)

Cuarta edición: febrero de 1970

Impreso en España - Prínted in Spain

Depósito legal B - 3305 - 1970

Romargraf, S. A. - Sants, 387 - Barcelona-14


ÍNDICE DE CAPÍTULOS

P r e f a c i o , por el Dr. W. S t e v e n s o n 11
I. El l u g a r de la mano en la ciencia 13
II. La t e o r í a 21
III. La forma de la mano 43
IV. Las partes de la mano 81
V. Cualidades físicas de la mano 111
VI. Las uñas 115
VII. Las l í n e a s de la mano 133
VIII. Mano derecha y mano izquierda 161
IX. Método p r á c t i c o de i n t e r p r e t a c i ó n de la mano . 173
Bibliografía 213
B r e v e g l o s a r i o d e términos t é c n i c o s . . . . 219
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES

LÁMINA I — AUSENCIA DE LA LÍNEA LONGITUDINAL LARGA


a) en la mano de un recién nacido.
b) en la mano de una muchacha defectuosa mental.
LÁMINA II — AUSENCIA DE LA LÍNEA LONGITUDINAL LARGA
en la mano de un joven idiota criminal (19 años) descendiente de
padres criminales. Su padre asesinó a su madre; ambos eran alco-
hólicos.
LÁMINA III — RASGOS HEREDITARIOS
La mano izquierda del niño se parece a la izquierda de la madre en
el aspecto y las líneas, mientras la mano derecha se corresponde
con la derecha del padre.
LÁMINA IV — a) MANO ELEMENTAL SIMPLE
b) MANO ELEMENTAL IRREGULAR

LÁMINA V — a) MANO MOTORA HUESUDA


b) MANO MOTORA CARNOSA

LÁMINA VI — a) MANO SENSITIVA PEQUEÑA


b) MANO SENSITIVA LARGA

LÁMINA VII — LAS CUATRO FORMAS PRINCIPALES DE LA PALMA


a) Con la eminencia hipotenar acentuada.
b) Con el área basal acentuada.
c) Con el área media acentuada.
d) Con el área distal acentuada.
LÁMINA VIII — FORMA Y LONGITUD DEL PULGAR
a) Pulgar hominiforme (semejante al humano) de un mono capu-
chino.
b) Pulgar largo y bulboso del aviador y escritor Antoine de S. Exu-
pery.
c) Pulgar degenerado, anormalmente pequeño, del bailarín Nijinsky.
8 ÍNDICE DE ILUSTRACIONES

LÁMINA IX — LONGITUD DE LOS DEDOS


a) Dedos anormalmente largos de una monja.
b) Fórmula digital anormal (dedos 2, 3 y 4, casi iguales, dedo 5 anor-
malmente largo) en la mano de un esquizofrénico catatónico.

LÁMINA X — MANO DE UN GORILA

LAMINA XI — MANO DE UN HOMBRE IDIOTA


La mano recuerda la del gorila. Nótese la estructura primaría de las
impresiones digitales, la línea simiesca y el pulgar deforme.

LÁMINA XII — MANO DE UNA MUJER IDIOTA


Nótese la estructura primaría de las impresiones digitales y la línea
simiesca.

LÁMINA XIII — MANO DE UN JOVEN NEURÓTICO


Nótese el remolino de los surcos papilares en la eminencia hipotenar
y las líneas accesorias agrupadas a su alrededor.

LÁMINA XIV — MANO DE UN PARANOICO ESQUIZOFRÉNICO


Nótese la similitud de la distribución de las líneas accesorias entre
esta mano y la de la lámina XIII

LÁMINA XV — MANO DE UN ESQUIZOFRÉNICO CATATÓNICO


Nótese el esquema entretejido de los pliegues papilares y las líneas
accesorias a su alrededor y la longitud anormal de los dedos, así
como el «vacío» de la palma.

LÁMINA XVI — DIFERENCIA NORMAL ENTRE LA MANO DERECHA Y LA IZ-


QUIERDA
La mano derecha tiene la palma más corta, los dedos más largos y la
línea longitudinal larga más marcada.

LÁMINA XVII — MANOS DE M. C.


Marcada disparidad entre la mano derecha e izquierda de un zurdo.

LÁMINA XVIII —MANOS DE K. B.


Manos marcadamente asimétricas, mezcla del tipo motor carnoso y
del motor huesudo. Los dedos, principalmente los de la mano izquier-
da, son de tipo cónico «receptivo».

LÁMINA XIX —MANOS DE H. W.


Palmas de tipo motor carnoso, con dedos de tipo sensitivo. Esquema
perfecto de líneas de pliegue.
ÍNDICE DE ILUSTRACIONES 9

LÁMINA XX —MANOS DE R. M.
Mano de tipo sensitivo pequeño con mezcla del elemental. Nótese las
pequeñas extremidades de los dedos y el aspecto «desordenado» de
las líneas de pliegue.

LÁMINA XXI — MANOS DE R. F.


Manos sensitivas largas con mezcla del tipo elemental. Nótese la emi-
nencia tenar muy acentuada y la «debilidad» de las lineas de pliegue.

XXII — MANOS DE T. A.
LÁMINA
a) Mano derecha tomada en 1936.
b) Mano derecha tomada en 1941.
LÁMINA XXIII — LA MANO IZQUIERDA DE T. A. TOMADA EN 1936
LÁMINA XXIV — LA MANO IZQUIERDA DE T. A. TOMADA EN 1941
Nótese la diferencia de la línea transversal inferior entre esta impre-
sión y la de la lámina anterior. Las «islas» de 1936 han desaparecido
casi por completo.
PREFACIO
por el Dr. W. Stevenson
Director adjunto del Instituto de Psicología Experimental
de la Universidad de Oxford

La doctora C. Wolff dejó las fronteras de Polonia al adveni-


miento del régimen nazi y encontró el camino para una nueva
vida entre sus amigos de París y Londres. Yo la conocí en el
año 1934, cuando fui invitado por el profesor C. Burt a super-
visar su trabajo de investigación en el laboratorio psicológico del
University College de Londres, y ya entonces su visión psicoló-
gica era clara y sus puntos de vista sólidos. Os tomaba ambas
manos, las examinaba exhaustivamente y a su debido tiempo re-
cibíais un breve informe que esbozaba las pequeñas debilidades
y la idiosincrasia de vuestra personalidad con sinceridad y lim-
pieza.
Empecé por pedir a la doctora Wolff que hiciese estas lectu-
ras basándose en las manos solamente. Todo lo que se le daba
era un par de manos, aisladas de su poseedor por una gruesa
cortina que lo separaba de su vista de tal modo que quedaba
suprimido cualquier indicio ilustrativo sobre su personalidad,
como la voz, expresión facial, aspecto, ademanes, porte, etc. Las
lecturas continuaban siendo acertadas y no sólo según el juicio
del sujeto sobre su propio carácter, sino de acuerdo con las ob-
servaciones hechas por otros con plena independencia.
12 PREFACIO

Era indiscutible que la doctora Wolff «léia» realmente las


manos y que sus juicios procedían de esta lectura y not como
podía haber sucedido inconscientemente, de las formas de expre-
sión del sujeto.
Sólo era preciso que la doctora Wolff continuase su camino,
lo que ha hecho de una manera satisfactoria. Su trabajo se ha
desarrollado entre toda clase de hombres y niños, con enfermos
en los hospitales mentales e incluso con monos y cuadrúmanos
en el Zoo.
Su libro es completamente distinto a todos los escritos sobre
psicología de la mano, y pienso que su especial significado se
comprenderá por lo siguiente. La doctora Wolff es un psicólogo
por naturaleza. Entre nosotros algunos se hacen psicólogos, pero
son productos sintéticos construidos pieza por pieza, y hay siem-
pre algo artificial e inacabado en ellos y, sobre todo, demasiada
teoría. No ocurre así con la doctora Wolff, que ha llegado a ser
psicólogo con la misma facilidad que el capullo llega a ser flor.
Y existe un claro paralelismo entre el tipo de psicólogos que somos
y el trabajo que realizamos. Unos escriben artículos científicos so-
bre puntos obscuros de psicología, minuciosamente investigados,
que se publican en autorizadas revistas. Otros, como la doctora
Wolff, abren un nuevo campo psicológico y nos ofrecen un panora-
ma ya bosquejado en sus detalles. Es una impresión de artista,
perspicaz, estimulante. Su resultado, una nueva rama de la psi-
cología, se nos presenta de una vez, lista para el pulimento de la
elaboración científica posterior. También en este aspecto la doc-
tora Wolff es afortunada; esencialmente, como he tratado de
indicar, es una artista, pero está formada en los métodos cientí-
ficos de la medicina y de la psicología al mismo tiempo. El resulta-
do es que su talento para la innovación y su genio para discernir
lo esencial están dirigidos y gobernados por una sólida mentali-
dad científica.
Estoy seguro de que los psicólogos y todos los que se intere-
san por este maravilloso instrumento que es nuestra mano, aco-
gerán con entusiasmo este libro.
CAPITULO PRIMERO

EL LUGAR DE LA MANO EN LA CIENCIA

Desde muy remotos tiempos el estudio de la mano ha exci-


tado la curiosidad del hombre y estimulado su imaginación. En
el esquema de las líneas de su mano ha proyectado el curso de
su destino. Ni aun el racionalismo científico del siglo pasado logró
destruir por completo esta creencia, aunque basta citar la pa-
labra quiromancia, con las imágenes que suscita de adivinos y
gitanas, para advertir cómo la interpretación del significado de
las manos ha llegado a asociarse exclusivamente con la charla-
tanería.
La ciencia ha omitido de una manera rigurosa el estudio de la
mano, olvidando que las ciencias ocultas han suministrado la base
para los descubrimientos científicos; que la astronomía fué un des-
arrolló de la astrología; que hace poco más de tres siglos que la
química surgió de la alquimia, y que fué a través de las ciencias
ocultas como se abrió primeramente el camino del pensamiento,
que desde el plano de la experiencia inmediata condujo a la filo-
sofía y a la psicología. El tabú que impelió a los científicos a ex-
cluir la quirología de sus investigaciones ha producido su entrega
casi absoluta en las manos de los charlatanes y de los aficionados.
Es cierto que el significado del aspecto de las manos en el
diagnóstico de un pequeño número de enfermedades está recono-
14 LA MANO Y SU LENGUAJE

cido por la medicina moderna; pero estas excepciones sólo acen-


túan la general indiferencia de los médicos frente a las indica-
ciones que la mano del paciente puede ofrecerles. Si se admite
— como se hace — que el funcionamiento anormal de la glándula
pituitaria puede ser descubierto en la mano, que el mogolismo
coincide con una estructura inconfundible de la mano; que a las
psicosis acompañan unos gestos típicos y coloración azulada; que
el agarrotamiento de los dedos y las uñas abombadas (en forma
de cristal de reloj) se enlazan con ciertas enfermedades circulato-
rias y pulmonares, de todo ello debe deducirse que la mano está
profundamente enlazada con otras partes del cuerpo, así como
con la mente. Sin embargo, éste es un hecho que la medicina
moderna insiste en ignorar.
No siempre ha sido así. En los tiempos antiguos, la mano es-
taba considerada, tanto por los filósofos como por los médicos,
como un órgano destinado a asumir una parte importante en el
diagnóstico. Platón, Anaxágoras y Aristóteles pueden ser men-
cionados entre otros muchos que han dejado luminosas observa-
ciones sobre la importancia de la mano para el conocimiento de
la salud y del temperamento humanos. Estamos acostumbrados
a considerar a estos grandes hombres exclusivamente como filó-
sofos y metafísicos, pero en aquellos días la medicina no consti-
tuía una rama especializada de conocimientos; era sólo una parte
del amplio conjunto de la filosofía natural. Incluso Hipócrates,
cuyas famosas obras se refieren al arte de curar, no era un mé-
dico en el sentido moderno de la palabra. Su tratado Sobre el
aire, el agua y los lugares, que hoy nos parece muy arcaico y te-
ñido de superstición, es una obra primitiva de filosofía científica.
Para nuestro objeto es particularmente importante por su descu-
brimiento de la correlación entre la mano y el pulmón, testimo-
niado por lo que desde entonces se ha venido llamando «el dedo
hipocrático». Otro médico famoso de la antigüedad, Galeno,
destacó, no sólo la importancia fisiológica de la mano como ór-
gano de aprehensión y tacto, sino también como órgano con el
que el hombre desarrolla su inteligencia.
LUGAR DE LA MANO EN LA CIENCIA 15

En los tiempos moderaos, ramas de la ciencia tales como la


histología, la zoología y la anatomía han continuado teniendo en
cuenta la mano en sus investigaciones, y en realidad, de estas
fuentes han salido todos los estudios preparatorios para una psi-
cología de la mano. Pero la psicología, por su parte, ha ignorado
constantemente la mano, temiendo asociarse con los que tienen
fe en las lucubraciones de los charlatanes pseudopsicólogos.
Una dirección más audaz ha sido recientemente iniciada por
dos psiquiatras, E. Kretschmer y A. Friedemann, profesores en
las Universidad de Tubinga y Friburgo, que han estudiado las
correlaciones entre la forma de la mano y las enfermedades
mentales.
Kretschmer (Korperbau und Charakter) estableció que el tipo
pícnico del hombre con predisposición a la psicosis maníacode-
presiva tiene una mano amplia y más bien corta, con dedos ro-
bustos, mientras que el hombre asténico, predispuesto a la psicosis
esquizofrénica, posee una mano larga y fina.
Friedemann limitó sus investigaciones a las manos de los es-
quizofrénicos, y encontró ciertos tipos de manos asociados con
distintas formas de la enfermedad.
Mi contribución personal a la psicología de la mano tiene
sólo dos precedentes, que son la obra del doctor Cari Gustav
Carus y la del doctor N. Vaschide.
Carus era médico particular del rey de Sajonia a mediados
del siglo pasado. Publicó varios libros sobre la significación psi-
cológica del cuerpo y en particular de la mano. Para nuestro pro-
pósito, los más importantes son: Die Simbolik der Menschli-
chen Gestalt y Ueber Grund und Bedeutung der Versehiedenen
Formen der Hand (1848). Alcanzó una reputación internacional
que le llevó a ser miembro de las Academias de San Petersbur-
go, Londres, Filadelfia, Estocolmo, Napoles y Florencia.
Vaschide, que era director adjunto en el Laboratorio de Psi-
cología Patológica de la «École des Hautes Études», dejó sola-
mente un libro, publicado por su mujer dos años después de su
muerte: Essai sur une Psychologie de la Main. Consta, aparte
16 LA MANO Y SU LENGUAJE

de unas páginas sobre su teoría de la imagen motriz, de una ex-


posición general del tema, incluyendo las supersticiones. Murió a
la temprana edad de treinta y siete años, y, por una ironía del
destino, quien había trabajado con tanta actividad para situar la
interpretación de la mano sobre una base científica tuvo su muerte
exactamente anunciada, años antes de que ocurriese, por un de-
cidor ambulante de la buena ventura.
La psicología de la mano es, como la medicina, un arte tanto
como una ciencia y, por consiguiente, la intuición asume una parte
importante en ella. No hay nada sobrenatural en esto. La exis-
tencia y el poder del subconsciente están reconocidos incluso por
los que no aceptan en su totalidad la psicología freudiana, y
nuestro conocimiento de los sueños nos muestra cuan rápida-
mente se realizan los procesos subconscientes del pensamiento y
cuan veloces y sutiles son las asociaciones formadas. La intuición
no es más que el aprovechamiento por el individuo de estos pro-
cesos y asociaciones. Es significativo, como mostraré más tarde,
que las manos de la gente muy intuitiva muestran un predominio
de la zona del subconsciente y la de la imaginación sobre la que
corresponde al pensar consciente y al yo. Poseer intuición en un
grado elevado no es imprescindible para la vida y no a todo el
mundo le está concedida. Los que la poseen en grado elevado son
los grandes artistas, los buenos doctores, los más profundos psi-
cólogos.
El intento de este libro es proponer un método de interpretar
la mano que toda persona cultivada pueda entender. Habría sido
posible exponer este método en un vocabulario de técnica psico-
lógica, pero he creído que la exposición más simple sería la más
valiosa, aunque sea ineludible el uso de ciertos términos que pue-
den no ser familiares al profano. De todos modos, el éxito en la
utilización de este método depende, como ya he dicho, de la po-
sesión de un cierto grado de intuición, de algo que es una gracia
y no fruto del estudio.
La psicología moderna se basa en experimentos y estadísticas
e incluye entre sus objetivos la investigación de los rasgos físicos
LUGAR DE LA MANO EN LA CIENCIA 17

y su correlación con la personalidad. Carus, Vaschide y yo mis-


ma hemos mostrado que la mano contiene un gran número de
tales rasgos que pueden contribuir a interpretar la personalidad.
Por un procedimiento muy simple de obtener huellas de la
mano he recogido una masa considerable de materiales. Uso para
ello la siguiente técnica. Extiendo una pequeña cantidad de vase-
lina o crema grasa sobre la palma y los dedos y oprimo la mano
engrasada contra una delgada hoja de papel fino sobrepuesto a
una almohadilla de goma que tiene una ligera prominencia en el
lugar correspondiente al hueco de la mano. Así se obtiene lo que
puede llamarse una impresión grasa, que para hacerla visible
basta espolvorear con un polvo negro (óxido de cobre). El resul-
tado es una reproducción de las líneas de la mano que no necesita
más que ser fijada como un dibujo al carbón para convertirse
en un testimonio más o menos duradero. He aplicado este proce-
dimiento en diferentes dispensarios, en clínicas y hospitales de
París y Londres, en mi trabajo en el Jardín Zoológico y en con-
sultas privadas.
He elegido principalmente para la investigación las manos de
los afectados por alguna anormalidad psíquica, ya que es un
axioma tradicional en psicología que lo anormal proporciona la
raejor evidencia sobre la naturaleza de lo normal. Trabajé en Pa-
rís con el profesor Wallon y el doctor G. Robín, a cuyas consul-
tas de niños retrasados, nerviosos y difíciles concurrí con regula-
ridad. Mis interpretaciones de las manos de estos niños fueron
hechas naturalmente con independencia de los doctores y sin nin-
guna información previa sobre los pacientes.
Investigué la correlación entre:
l. La mano y la enfermedad.
2. La mano y la constitución psíquica.
3. La mano y el temperamento.
Los doctores compararon mis interpretaciones con sus propios
diagnósticos y los hallaron concordantes en un elevado número
de casos. Los resultados se publicaron en un artículo titulado Los
principios de la Quirología (Encyclopédie Franfaise, v. VIII, «La
18 LA MANO Y SU LENGUAJE

vie mentale», 1938). Además, estudié en un reformatorio de Pa-


rís las manos de cuarenta y cinco muchachos delincuentes que
habían comparecido ante los Tribunales de menores. También aquí
mis hallazgos fueron comparados con los diagnósticos clínicos. Y
durante los últimos cinco años he coleccionado huellas de cerca
de 900 manos de anormales mentales y esquizofrénicos en una
clínica mental, con la intención de establecer correlaciones entre
la mano y los tipos de dichas enfermedades.
A pesar de esto no he prescindido de los normales. He hecho
investigaciones estadísticas de sujetos normales en el departa-
mento psicológico del University College de Londres, de las que
algunos resultados se han publicado en «Carácter y mentalidad
en relación con las huellas de la mano» (British Journal of Me-
dical Psychology, 1941).
Finalmente, se me ocurrió que para comprender al hombre
como individuo era necesario colocarlo en la perspectiva de su
evolución. Esta idea me condujo a estudiar pies y manos de an-
tropoides y monos. Utilizando la misma técnica descrita, obtuve
gran número de huellas. Era la primera vez, que yo sepa, que se
hacía un estudio comparativo de manos simiescas sobre material
vivo. Publiqué dos notas sobre ello en los «Proceedings of the
Royal Zoological Society of London» (1937 y 1938).
A base de estas variadas investigaciones y de una teoría psico-
fisiológica he elaborado un método para interpretar el significado
de la mano.
En la psicología contemporánea pueden distinguirse dos mé-
todos amplios de investigación; uno dirigido más a la compren-
sión de las tendencias constitucionales, otro que tiende con pre-
ferencia hacia la comprensión de las tendencias adquiridas. El
individuo tiene aparentemente dos estratos en su personalidad,
el estrato fundamental o constitucional y el estrato sobrepuesto o
adquirido, que es producto del contacto con el medio. Mi mé-
todo de interpretación a través de la mano está dirigido prin-
cipalmente a comprender la constitución del hombre, a conocer
la estructura de su personalidad.
LUGAR DE LA MANO EN LA CIENCIA 19

La psicología moderna ha producido valiosos tests de inteli-


gencia, desde Binet a los «matrix tests» de Raven; pero hasta aho-
ra no ha logrado encontrar un método seguro de probar el tempe-
ramento y el carácter. Personalmente creo que este vacío puede
en gran parte llenarlo la psicología de la mano.
CAPÍTULO II

LA TEORÍA

Mucha gente utiliza instintivamente el rostro como el prin-


cipal indicio sobre el carácter, y quizá sentirán dudas si se les
sugiere que la mano es el indicador más seguro del carácter. La
forma, la contextura, las líneas y los gestos inconscientes reali-
zados con la mano están, sin embargo, al contrario que la expre-
sión facial, fuera de nuestro control y, por tanto, poseen el
valioso atributo de ser imparciales. Trataré de probar que son
también reveladores más profundos, más sutiles y más compren-
sivos de la personalidad.
Toda teoría psicofisiológica de la mano es deudora, en gran
parte, al trabajo de Cari Gustav Carus y N. Vaschide, y antes
de avanzar en mi propia teoría debo esbozar la notable contribu-
ción de estos dos hombres.
Carus era un pionero de los estudios sobre las correlaciones
entre el cuerpo y el alma, y su atención se dirigió especialmente a
la mano. En Ueber Grund und Bedeutung der VerscMedenen For-
men der Hand expuso una teoría a la vez evolucionista y fisioló-
gica para explicar las diferentes formas de manos.
Desde el punto de vista evolucionista consideraba la mano
como un órgano intermedio entre la aleta y el ala. Sostenía que
22 LA MANO Y SU LENGUAJE

la palma es la parte elemental de la mano y que a partir de ella


se desarrollaron los dedos. Hacía notar que el desarrollo más
significativo de los dedos se encuentra en las manos de los mamí-
feros. En los animales plantígrados la palma constituye la mayor
parte de la mano; la palma de un cuadrúmano plantígrado, por
ejemplo, es mucho mayor que sus dedos. De estas observaciones
dedujo que los hombres con palmas anormalmente grandes tenían
rasgos atávicos de carácter. Y, generalizando, estableció que la
palma es el índice del subconsciente, y los dedos, desarrollándose
paralelamente con la inteligencia, son el índice de la mente cons-
ciente.
Caras fué el primero en clasificar las manos. Distinguió dos
tipos principales, las adaptadas primariamente para la prensión y
las adaptadas primariamente para la utilización del sentido dd
tacto. Estos tipos primarios se subdividían: el prensil, en ele-
mental y motor; el táctil, en sensitivo y psíquico; cada una de
esas cuatro clases en correspondencia con temperamentos particu-
lares y tipos de mentalidad.
Vaschide era continuador de los fisiólogos Duchenne (de Bo-
lonia), sir Charles Bell, Landry, Weber, Wundt y otros. Su espe-
cialidad era la sensibilidad muscular. Es evidente que el desarro-
llo muscular de la mano de un individuo y sus líneas de flexión o
pliegues están determinados por sus movimientos. Vaschide inten-
tó mostrar que la mano y una cierta parte del cerebro retienen a
la vez impresiones o «recuerdos» de las huellas musculares for-
madas por las innumerables repeticiones habituales de movimien-
tos. Llamó a estas impresiones «imágenes motrices».
Esta teoría está confinada a la sensibilidad muscular y Vas-
chide la aisló netamente de cualquier otra función sensorial de la
mano. Pero, de acuerdo con la fisiología cerebral moderna, no es
posible discriminar entre sí las diferentes funciones del sentido
táctil. Son interdependientes en su función como lo son en su re-
presentación cortical.
Mi teoría es complementaria de la de Vaschide y se basa
basa también en la relación evidente entre la mano y el cerebro.
LA TEORÍA 23

Tiene, sin embargo, un alcance más amplio porque a la idea de la


imagen motriz une la de una imagen táctil producida por todas
las características de este sentido y representada en diferentes
áreas de la corteza, extendiéndose incluso a su totalidad.
Las localizaciones cerebrales son hoy en día un hecho estableci-
do. Esto importa a nuestro tema por la parte predominante que
asume la mano en la realización de las más importantes funciones
del cerebro. Debido en gran parte a las dos funciones de la mano,
prensión y tacto, el hombre adquiere la capacidad de conocer
y pensar. Los medios de expresar el pensamiento (hablar y es-
cribir), así como los de recibirlo (oír y leer), están en gran par-
te en conexión con la mano, como voy a ilustrar más adelante
con demostraciones tanto prácticas como teóricas.
Pero la personalidad no se limita a las facultades mentales.
Instintos y emociones son los factores capitales en la formación
del carácter, y las vías sensoriales que relacionan la medula oblon-
ga y la región de los tálamos (ambas pertenecientes a la parte
más antigua en la evolución del cerebro) con la corteza, asocian
toda clase de estímulos instintivos y emocionales con la representa-
ción de la mano en el cerebro. Insistiré sobre esto más tarde.
Muy pronto en la vida, alrededor de los cuatro meses después
del nacimiento, la mano deviene en el principal instrumento de la
investigación táctil. El niño se adueña de su mundo circundante to-
cando los objetos con sus manos. Sin la evidencia adquirida por
las manos, su concepción de los objetos, incluso cuando son
partes de su propio cuerpo que tienen nervios sensitivos que le
proporcionan evidencia directa, es incompleta. Un niño juega con
su pie, sabe directamente que su pie existe, pero ha de examinar-
lo también con sus manos para que su mente, provista de estas
imágenes manuales táctiles, desarrolle una idea tridimensional del
pie, en este caso el suyo propio.
El estudio del niño en los primeros estadios de su desenvol-
vimiento muestra claramente la parte que asume la mano en la
formación de la imagen, pensamiento y expresión. Durante los
primeros meses de su existencia, el lactante es incapaz de comu-
24 LA MANO Y SU LENGUAJE

nicarse coa el mundo circundante de otra forma que por gestos


y sonidos sin sentido. Al acercarse a los 15 meses empieza a dar
muestras de reconocer los objetos y a usar un lenguaje más diferen-
ciado de gestos. Las deficiencias del vocabulario se compensan
con movimientos de las manos. Cuando, por ejemplo, se le
cae la comida de la boca, intenta atraer la atención tocándose
ésta y apuntando al bocado deseado con el dedo índice. El len-
guaje de los gestos, como medio primario de expresión, pasa a
un lugar secundario a medida que se desarrolla la facultad de
hablar, pero subsiste durante toda la vida acompañando a las
palabras. Así, palabras y gestos mantienen una íntima relación
entre sí que prueba la conexión de la mano con los centros ver-
bales del cerebro.
La escritura, que es uno de los más notables medios de ex-
presión del pensamiento, depende por completo de la mano y ofre-
ce la prueba más directa de la cooperación entre la mano y el cere-
bro. Los sentidos, que sirven para recibir el pensamiento oyendo
y leyendo, están conectados también con la mano. Un ejemplo de
esto es el método empleado para contar cuentos a los niños muy
pequeños. Para dar énfasis a una lección o un ritmo infantil, el
maestro emplea gestos apropiados para ilustrar el sentido de la
historia o canción, formándose así imágenes en la mente infantil
que ayudan a su retención en la memoria. Cómo los movimientos
de la mano cooperan al ritmo se advierte aún más claramente
en los gestos de los directores de orquesta. Igualmente pueden
ser de gran valor en la educación musical. Para ayudar a un
niño que era incapaz de cantar en el tono debido, su maestro
utilizó un lenguaje de signos que correspondían a las diferentes no-
tas, y a la vez movía sus manos de acuerdo con los intervalos del
canto. De este modo, por medio de la cooperación de mano y
ritmo, acostumbró al niño a cantar correctamente. El lenguaje
musical de los sordomudos es un ejemplo de ritmo reemplazado
totalmente por la mano.
La lectura y sus localizaciones en el cerebro está también en
conexión con la mano. Para el ciego, el único medio de leer es
LA TEORÍA 25

por el tacto de tipos en relieve, un ejemplo contundente de la


gran influencia de la mano en esta facultad. Las manos son los
ojos de los ciegos. María Montessori, uno de los adelantados
de la educación moderna, basó sus métodos para enseñar la lec-
tura y la escritura en el sentido del tacto. Para ello colocaba letras
de madera en la mano del niño, de tal modo que éste se for-
maba una imagen concreta de cada letra por el tacto. De esta ma-
nera, la figura y el recuerdo de cada letra se establece mucho
más rápidamente que por el antiguo método, que dependía por
entero de los ojos.
Antes de dar una prueba directa y puramente teórica de la
conexión entre la mano y el cerebro quiero citar un pasaje del
libro de Richard Gill «Agua blanca y magia negra», que muestra
en forma clara el extraordinario papel desempeñado por el
sentido táctil en general y por la mano en la vida del hombre.
A causa de un grave accidente, Gill pierde el sentido del tacto,
y dice:
«No me había dado cuenta antes (hasta que me sucedió y el
eminente especialista me ayudó a comprenderlo) de cómo depen-
den por completo del sentido del tacto la finura y la precisión de
nuestros movimientos y la coordinación. El andar y el moverse en
la obscuridad, los movimientos más instintivos para levantarse,
sentarse o prender con la mano serían imposibles si no pudiésemos
sentir los objetos que tocamos. Sin embargo, el ser capaces de
verlos produce una recoordinación de todos los movimientos
desde un punto de vista puramente visual. Pero es un mundo
extraño y nuevo el que debe aprenderse si por cualquier razón
una persona pierde el tacto. Además, en cuanto se da cuenta de
que todos sus movimientos corporales se basan exclusivamente en
su facultad visual, siente el terror de quedarse ciego. Así estuve
yo todo el tiempo hasta que recobré el sentido del tacto» (pági-
nas 208, 209).
Esta experiencia que Gill describe, ayuda, más que cualquier
experiencia teórica, a comprender el hecho de que, a través de
un período evolutivo de centenares de años, las fibras sensitivas
26 LA MANO Y SU LENGUAJE

de la palma y de los dedos han llegado a estar intrincadamente ela-


boradas, y que no hay exageración al decir que una parte con-
siderable del conocimiento humano del mundo exterior se adquie-
re a través de ellas.
En la actualidad hay pruebas de que la respuesta del cerebro a
los estímulos ha de ser localizada con toda probabilidad en el
órgano en que han sido producidos, en este caso la mano. Y esta
respuesta, que consiste en nuestras reacciones nerviosas, emo-
cionales y mentales, forma, finalmente, después de repeticiones
incesantes, la personalidad (1).
Me doy cuenta de la dificultad que representa para el lector
corriente abarcar los sutiles y complejos fenómenos de la fisiolo-
gía cerebral. Quizá podrían éstos hacerse más claros con una
serie de diagramas mostrando la representación motriz y táctil
de la mano en las diferentes áreas de la corteza del cerebro, pero
probablemente la profusión de diagramas enturbiaría más que
aclararía las ideas. Presento tan sólo una que reproduce a grandes
rasgos algunas de las principales áreas de representación de la
mano en el cerebro.

ÁREA MOTRIZ I

(Área de Rolando)

El área cortical del cerebro que representa las funciones mo-


trices de la mano derecha está situada en el hemisferio izquierdo,
alrededor de la fisura de Rolando. Esta área, que es relativamente
extensa, se junta con el área facial. Esto nos ofrece una prueba de
la historia de la evolución del hombre. La proximidad cortical
de estas dos áreas muestra que el área facial, en estrecha relación
con el sentido del olfato, se ha desarrollado antes que el área de

(1) Pragmáticamente puede definirse la personalidad como el resul-


tado de la acción recíproca de los elementos psíquicos innatos y heredi-
tarios con el mundo externo.
LA TEORÍA 27

la mano, que representa el sentido del tacto, y es, por tanto, la


más antigua. Por esto el sentido del olfato puede ser considerado
como el más primitivo. La nariz es el órgano por el que el ani-
mal primitivo recibe la mayoría de las impresiones del mundo
circundante, mientras el hombre las adquiere por la mano y el

ÁREA INMEDIATA PRECENTRAL


Y ÁREA DE ROLANDO (MOTORA)

SURCO DE ROLANDO

ÁREAS POSTCENTRALES (SENSITIVAS)

ÁREA SENSITIVA VERBAL


( ÁREA DE WARWICK)

Diagrama del hemisferio izquierdo del cerebro, mostrando


el esquema de algunas áreas corticales

ojo. Por esto el sentido del tacto y el de la vista han llegado a


ser los polos y el compás de la orientación del hombre.
El área de Rolando está en conexión con las vías (surcos)
piramidales, que controlan nuestros movimientos voluntarios y
puede ser llamado un centro motor primario. Las características
más salientes de esta región son:
I, Su significación evolutiva.
II. La amplia localización de las funciones motoras de la
mano.
28 LA MANO Y SU LENGUAJE

ÁREA MOTRIZ II

(Área intermedia precentral o psicomotriz)

Esta región registra funciones más elevadas que el área de


Rolando. Todo movimiento volitivo se efectúa según un esque-
ma llamado fórmula motriz, que tiene un efecto selectivo sobre
los grupos musculares, eligiendo los requeridos para la realiza-
ción de un acto motor determinado. Como indican Frederick Til-
ney y Henry Reley:
«Todos los actos diestros requieren este esquema. Esta fórmu-
la, sin embargo, no es inherente a las células cerebrales, sino que
debe ser adquirida por la repetición y la realización persistentes.
El niño que aprende a escribir nos ofrece una demostración clara
de los procesos internos necesarios para el desarrollo de la escri-
tura. Alguna vez, después de muchos intentos y errores que con-
cluyen en torpes y a menudo ineficaces resultados, la fórmula
para la escritura manual se desarrolla en el cerebro, y desde en-
tonces, mientras dura la salud y se mantiene intacta la corteza,
esta fórmula permanece como uno de los caracteres motrices de
la personalidad. Todos los movimientos hábiles se adquieren
de esta forma, y una vez adquiridos determinan una fórmula defi-
nida de movimiento impresa en el cerebro. Al ocupar las células
corticales un gran espacio, son capaces de adquirir numerosas
fórmulas motrices para realizar actos diferentes.»
Esta cita da idea de algunos de los numerosos enlaces entre
la mano y el cerebro. Y, al mismo tiempo, referida a algunos
tipos especiales que realizan los movimientos útiles, confirman la
imagen motriz de Vaschide.
LA TEORÍA 29

ÁREA SENSORIAL I

(Área postcentral)

Esta región ha sido definida recientemente como área sensi-


tiva. La representación en ella de las diferentes partes del cuerpo
es paralela a la del área de Rolando. De acuerdo con las elabo-
radas investigaciones del neurólogo inglés Head, siete corrientes
de impulsos sensitivos están dirigidas hacia esta región del ce-
rebro. La corriente táctil, por ejemplo, llega de todas las partes
del cuerpo, pero principalmente de las manos, siendo éstas la
fuente más importante de las impresiones táctiles. Las sensa-
ciones se registran en forma bruta e indiscriminada y podemos
considerar esta parte del cerebro como una estación receptiva
primaria. Es una área sin memoria especial y, por tanto, sin
«imágenes». Las sensaciones recibidas han de pasar a otras par-
tes de la corteza para ser seleccionadas y asociadas con otras
funciones.

ÁREA SENSORIAL II

(Área psicosomatoestésica)

Está íntimamente relacionada con la precedente. Es una región


de transición entre el área sensorial y las parietales. Poco se
conoce, hasta la fecha, sobre el significado real del área psico-
somatoestésica, pero los experimentos han demostrado que sus
lesiones producen alteraciones en ciertas sensaciones corporales,
como, por ejemplo, la pérdida del sentido del dolor o de las
sensaciones cinestésicas. Cuando estas últimas están afectadas,
el individuo pierde el conocimiento de la situación de su cuerpo
30 LA MANO Y SU LENGUAJE

en el espacio, y es incapaz de distinguir entre su mano derecha


e izquierda, e incluso de advertir que tiene manos.
Tilney y Reley señalan que esta área, así como las áreas
parietales, con las que comparte muchas de sus funciones, sumi-
nistran gran parte de las sensaciones corporales, tales como la
sensibilidad térmica, las sensaciones de peso, la percepción de
la forma, del tamaño y de la consistencia de un objeto, la percep-
ción táctil de la distancia entre dos puntos. El área psicosomatoes-
tésica y la parietal guardan también las huellas de las sensaciones
repetidas y en ellas se imprimen las imágenes táctiles de la mano.
Una consecuencia directa de la representación de las imágenes
táctiles de la mano en las áreas parietales de la corteza es su
conexión con las regiones del lenguaje, la visión y la audición
por medio de las áreas de asociación. Estos enlaces constituyen
la base anatómica, que explica el hecho de que la mano pueda
ayudar al ojo, y en la instrucción y ejecución musical.
La existencia en el cerebro de imágenes motoras y táctiles
de la mano proporciona demostraciones suficientes para una psico-
logía de la mano. Mientras las imágenes motoras hacen posibles
los movimientos intencionados, las táctiles están más en cone-
xión con los movimientos reflejos e involuntarios como los que
en su mayor parte componen el lenguaje de los gestos.
Las imágenes táctiles, así como las motoras, se traducen en
las líneas de los pliegues de la mano, las primeras sobre todo
en ciertas líneas accesorias, que, como mostraré más tarde, están
más directamente relacionadas con el sentido táctil y registran
los movimientos involuntarios. Las imágenes táctiles, sin em-
bargo, no se reflejan sólo en las líneas de pliegue, sino que pare-
cen ser responsables también del desarrollo táctil de la mano, de la
forma y calidad de los bulbos sensitivos, e incluso, en sentido
amplio, de la forma total de la mano. Están también en conexión
con sus cualidades físicas, color, humedad y temperatura. Y tal
como implican sus enlaces con las posibilidades «receptivas»
y «expresivas» de la mano, están asimismo en amplia conexión
con los impulsos emocionales.
LA TEORÍA 31

William James define la emoción como una sensación entre


el instinto y el sentimiento. Un instinto lleva consigo la necesi-
dad de actuar, un sentimiento el placer de la contemplación. Una
emoción es al mismo tiempo una sensación física tal como el ins-
tinto, pero sin la compulsión al acto, y una sensación tal como
un sentimiento, pero sin el remanso de la contemplación. James
distingue entre las emociones groseras y las superiores, colocando
las últimas más cerca del sentimiento, de acuerdo con su carácter
menos físico. Entre las emociones inferiores basta con referirse al
miedo para que el lector advierta la fuerza de las reacciones físicas
que acompañan, en este caso, notablemente, la palidez y el
sudor frío. En cuanto al otro tipo, una emoción superior puede
ser inspirada a un escritor, por ejemplo, por el contacto y la
forma de su pluma preferida.
Las emociones provienen en unos casos del mundo circun-
dante, como en los ejemplos referidos, y en otros se originan en
el propio cuerpo. De estímulos orgánicos nacen emociones pura-
mentemente somáticas, tales como las producidas por las glándu-
las endocrinas. El sistema nervioso autónomo, que pone en rela-
ción los órganos internos con el sistema nervioso central, es el
instrumento a través del cual las emociones se hacen sensibles. Sus
fibras están en estrecha relación con la medula espinal y con las
partes primarias del cerebro (los tálamos y la medula oblonga),
y hay un intercambio constante entre estas partes y la corteza, la
región más desarrollada. Así, el sistema nervioso autónomo, la me-
dula espinal, la medula oblonga, el tálamo, la corteza del cerebro
y la mano participan en la aferencia, transferencia, representación
y expresión de las emociones. Todo el mundo sabe que cuando
siente ira, miedo, alegría o expectación, experimenta ciertas reac-
ciones físicas tales como palpitaciones del corazón, sudor de las
manos, rubor, cortes de la voz, etc., todo producido por el fun-
cionamiento del sistema nervioso autónomo y la región de los
tálamos.
La región de los tálamos es una de las partes más antiguas en
la evolución del cerebro. Su función en los animales y en el hom-
32 LA MANO Y SU LENGUAJE

bre es producir el «tono afectivo», y es la sede principal de las


emociones primarias. Está en estrecho contacto con el sistema
nervioso autónomo, a través del cual recibe los estímulos orgáni-
cos, tales como los impulsos sexuales, para transmitirlos al cere-
bro. Las lesiones en los tálamos originan cambios definidos en la
actitud y en el comportamiento emocional.
Tilney y Reley establecen que:
«La personalidad y el comportamiento en sus formas más
complejas conservan aún sus relaciones básicas con las emociones
primarias. La corriente del «tono afectivo» provinente de los
tálamos invade todas las facultades psíquicas superiores y las
tiñe con cierto grado de placer o de dolor.»
Y que:
«La sensación primitiva del sentimiento básico, probable-
mente originada en los tálamos, es capaz de una gran expansión
en sus combinaciones psíquicas en el interior de la corteza cere-
bral, donde se desarrollan los sentimientos de simpatía y frater-
nidad. De esta forma, los elementos simples del tono afectivo
pueden entrar en combinaciones secundarias y terciarias y deter-
minar así las más complejas emociones y sentimientos.»
Por otra parte, la corteza, a través de las fibras nerviosas
que la relacionan con los tálamos, ejerce a su vez un control
sobre las emociones primarias. Por ejemplo, la influencia de la
imaginación, que está probablemente localizada en el lóbulo
frontal de la corteza, en la región de los tálamos y en el sistema
nervioso autónomo, se hace evidente cuando, en ausencia de una
persona querida, su recuerdo evoca, no sólo representaciones
emocionales, sino también las reacciones físicas conectadas con
ellas. La memoria, surgiendo en la corteza, revive en los tálamos
el «tono afectivo» que acompaña a nuestras relaciones con la
persona amada, y el tono afectivo suscita en el sistema nervioso
autónomo la reacción física. Tal es, en conjunto, el proceso
general, pero hay que tener en cuenta que no es un proceso com-
puesto de etapas sucesivas, sino instantáneo, como el funciona-
miento de una máquina eléctrica cuando se establece el contacto.
LA TEORÍA 33

Tampoco debe olvidarse que el tipo, intensidad y expresión de las


emociones, así como su ramificación en los procesos imaginativos
e intelectuales, no son idénticos en todos los sujetos, sino que se
ordenan en tipos individuales.
Las conexiones entre las diferentes vías nerviosas, la medula
oblonga, los tálamos y la corteza para el registro de las emocio-
nes en la mano, pueden resumirse así:
1. La propia mano como instrumento del tacto asume un
papel esencial al conducir al cerebro las sensaciones corporales
y las emociones que las acompañan.
2. La representación de la mano en el cerebro está, como
he indicado, dispersa por la totalidad de la corteza y en contacto,
además, con las vías nerviosas que relacionan la medula oblonga
y la región de los tálamos con la corteza.
3. El sistema nervioso autónomo que inerva la circulación
sanguínea y estimula las glándulas sudoríparas, afecta intensa-
mente a la mano a través del complicado sistema capilar de los
dedos y las abundantes glándulas sudoríparas de la mano.
4. En los gestos del individuo pueden observarse repercu-
siones de las diferentes emociones, tanto intensas como débiles,
cuando los innumerables movimientos conscientes y principal-
mente inconscientes de su mano ofrecen un «psicograma» de su
estado mental. La localización del origen de los gestos es discu-
tida, pero parece que puede hablarse en este sentido de los tála-
mos y de los ganglios básales.
5. Siendo la mano la parte más móvil, más sensitiva y más
expresiva del cuerpo, no es extraño que por su especialización
funcional, así como a través de su representación en el cerebro,
refleje todas las emociones que experimenta el individuo. Incluso
en posición de completo abandono hay siempre en la mano la
huella del proceso emocional. Durante el sueño, la mano indica
con su postura el estado del subconsciente. Es como si en cada
instante de la existencia experimentase innumerables variaciones.
No es, sin embargo, el movimiento la única forma de expre-
sión de la mano. Las manos pálidas de los melancólicos, las
34 LA MANO Y SU LENGUAJE

rojas de los coléricos, las húmedas de Jos adolescentes inhibidos,


las frías de los atemorizados, todas muestran repercusiones de la
emoción producida por el funcionamiento del sistema nervioso
autónomo.
La mano es el sismógrafo de las reacciones emocionales.
Los quirománticos han sostenido siempre que la mano, y los
dedos en particular, están relacionados con otros órganos del
cuerpo y revelan las enfermedades de estos órganos. Las inves-
tigaciones de Head suministran una cierta base a esta creencia.
Este autor observó que el pulgar y el índice resultan paralizados
cuando el nervio facial se inmoviliza por una lesión cerebral, ob-
servación que está confirmada por nuestro conocimiento de que el
área cortical de la mano recubre el área facial. Head observó
análoga correlación entre el pie y el meñique, siendo afectado
éste cuando se paraliza el pie por una lesión cerebral. Wood
Jones saca la conclusión de estas observaciones de Head que cada
área de la región cortical está en relación con la sensibilidad de
uno de los cinco dedos. Si el pulgar parece estar en relación con la
cara y el meñique con el pie, podemos suponer que otras partes
del cuerpo se correspondan con los otros tres dedos.
Las asociaciones quirománticas entre los cinco dedos y los
diferentes sistemas orgánicos del cuerpo son: El pulgar con la
vitalidad y el estado general de la salud; el índice con el sistema
nervioso y el estómago (el diagnóstico diferencial depende de
otros signos de la mano, principalmente de la forma y caracterís-
ticas de las uñas); el dedo medio con los intestinos y, especial-
mente, con el hígado; el anular con los ríñones, el hueso sacro y la
circulación de la sangre (aquí también el diagnóstico diferencial
depende de las uñas), y el dedo meñique con los órganos sexuales
y los pies.
Que el pulgar indica la vitalidad, el índice las enfermedades
del sistema respiratorio, y que el meñique está en relación con
las glándulas sexuales, puede razonablemente aceptarse, pero no
he encontrado aún pruebas para admitir el resto de las afirma-
ciones de la quirología sobre la salud en relación con los dedos.
LA TEORÍA 35

El pulgar acostumbra a estar muy desarrollado en la mano de la


gente físicamente fuerte y a ser delicado en los hipersensitivos y
físicamente débiles. Fué Hipócrates quien hizo notar que el índice
está en relación con el sistema respiratorio y, sobre todo, con los
pulmones. Un dedo índice de forma especial y provisto de uñas
semejantes a cristales de reloj recibe en medicina el nombre de
«dedo hipocrático». En cuanto al dedo meñique, son frecuentes
las anormalidades de aspecto y tamaño en las enfermedades en-
docrinas, especialmente en el infantilismo sexual y el mogolismo.
Estas relaciones de los dedos con las condiciones de salud de los
diferentes sistemas orgánicos prueban que la mano tiene un carác-
ter regional y contiene «esferas de influencia» que, como demos-
traré, no se limitan a las partes del cuerpo, sino que se extienden
al carácter y a la mentalidad.
Los griegos distinguían dos partes en la mano: la mano pro-
piamente dicha y el pulgar que se le oponía. Para los efectos
de nuestro estudio la dividiremos con más provecho en tres zonas.
La primera zona, llamada radial, comprende el pulgar, la
eminencia tenar, el dedo índice y la palma que lo rodea.
La segunda zona está en la parte opuesta de la mano y com-
prende el dedo meñique, la mitad lateral del anular y la parte
de la palma entre ambos, incluyendo la eminencia hipotenar
(Monte de la Luna en quiromancia). Se llama la zona ulnar.
La tercera zona se extiende entre estas dos y comprende el
dedo medio, la otra mitad del anular y el resto de la mano. Se
llama la zona central.
El pulgar y el índice, que dominan la zona radial, son los
dedos de la orientación, con los que se construye el conocimiento
del contorno, y así se desarrolla la conciencia y gradualmente
la noción de la propia identidad. Indiscutiblemente, la forma y
funciones del pulgar y el índice humanos son privativas del hom-
bre y distinguen su mano de la de los monos, mientras por sus
otros dedos se le parece. El hecho de que en el hombre estos dos
dedos estén tan diferenciados debe significar que realizan activi-
dades distintas de sus correspondientes en el mono.
36 LA MANO Y SU LENGUAJE

En la historia de la evolución del hombre, el avance decisivo


lo constituyó el desarrollo de la consciencia y del yo; y el hecho
de que esos dos dedos, precisamente los únicos que están desarro-
llados en el hombre, se hallen en relación con estos atributos,
también exclusivos — pensar consciente e identidad—, difícil-
mente puede atribuirse a una coincidencia.
El antropólogo alemán Rudolf Martin observó que el pulgar
y el índice de un niño negro antes de nacer son considerablemente
más cortos que los de un europeo, y también que los negros
adultos tienen el pulgar más pequeño que los blancos. Dado que
la consciencia está más desarrollada en los europeos que en los
negros, las diferencias anatómicas comprueban el significado psi-
cológico del pulgar.
La importancia del pulgar en relación con el yo se reveja en
varios gestos simbólicos bien conocidos, de los que sólo mencio-
naré uno. El público de los circos romanos elevaba sus pulgares
cuando quería significar que la vida del gladiador debía ser
perdonada, y los inclinaba hacia abajo cuando lo creía merecedor
de la muerte.
La persistencia del yo se identificaba con el pulgar elevado
y la desaparición del yo con el pulgar inclinado.
Este ejemplo muestra una correlación visible entre el pulgar
y la conciencia. El índice tiene también peculiares cualidades
humanas. En los monos y antropoides, la fórmula digital (se-
cuencia de los dedos según su longitud) es 3, 4, 2, 5, 1, es decir,
que el dedo anular es siempre más largo que el índice. Sólo en
la mano humana encontramos la fórmula 3, 2, 4, 5, 1, aunque
con algunas excepciones. Según las observaciones estadísticas de
Vaschide, éstas se dan en un 10 por 100 de los casos. A me-
nudo el dedo anular es tan largo como el índice.
La notable tendencia del dedo índice (que con el pulgar domi-
na la zona radial) a desarrollarse en longitud parece que debe
asociarse con la evolución del pensamiento y de la conciencia.
La zona ulnar, en la parte opuesta de la mano, posiblemente
responde a las funciones opuestas al yo, a la vida imaginativa y
LA TEORÍA 37

al subconsciente. En la tradición quiromántica, la eminencia hipo-


tenar (el monte de Venus) se describe invariablemente como sede
de la imaginación; los datos obtenidos en mis investigaciones
confirman esta localización. En un estudio estadístico de las
manos de sesenta y nueve individuos normales de diferentes
condiciones sociales en el University College de Londres, mis
interpretaciones de las zonas ulnar y radial fueron correctas en
un 78 por 100 de casos. En otras ocasiones he estudiado las
manos de cerca de 2.000 hombres y mujeres normales y neuró-
ticos, comprobando la corrección de los resultados en el 90 por
100 de los casos. Como es natural, tuve que confiar generalmente
en los mismos sujetos para confirmar o rechazar mis observacio-
nes. Hubo, sin embargo, 26 casos de personas previamente des-
conocidas para mí en los que pude obtener confirmación indepen-
diente en lo que se refiere a las características de su vida, sus
intereses o aficiones e incluso sus profesiones, que a veces me era
posible deducir por el procedimiento de la zona radial o de la
ulnar, atendiendo al mismo tiempo, como es lógico, a otros signos
de sus manos. Así, si una mano que interpretaba por su pulgar
y su índice muy desarrollados y su prominente eminencia tenar
como apta para el caudillaje, resultaba ser de un político afor-
tunado, lo consideraba como una confirmación de mi interpre-
tación (1). A la inversa, la confesión por un sujeto con una
eminencia hipotenar muy desarrollada y una zona ulnar predo-
minante de que había estado sometido a tratamiento por trastor-
nos neuróticos, era para mí el testimonio de que mi opinión era
acertada, considerando que poseía la disposición imaginativa artís-
tica o meramente soñadora propia de un hombre gobernado por
su subconsciente.

(1) El lector no debe deducir, desde luego, que cualquier mano con
una zona radial destacada ha de revelar a un político afortunado. Antes
de dar por sentado un veredicto de tal suerte es preciso tener en cuenta
todas las distintas partes de la mano. Sea como fuere, es interesante obser-
var que la tradición quiromántica llama a los índices anormalmente lar-
gos «napoleónicos».
38 LA MANO Y SU LENGUAJE

La zona ulnar de la mano está principalmente dominada por


el dedo meñique. Se reconoce en medicina que este dedo tiene
una importante significación fisiológica y psicológica, considerán-
dose su pequenez, el agarrotamiento de sus articulaciones y otras
deformaciones como signos degenerativos. Su pequenez y defor-
mación en el mogolismo indica una correlación con las glándulas
endocrinas. El mogolismo se alia con el infantilismo y muestra
las íntimas relaciones entre la insuficiencia hipotiroidea y el fun-
cionamiento de las gónadas. En apoyo de este hecho he podido
establecer por mis propias investigaciones que las anormalidades
en las gónadas se corresponden en muchos casos con deforma-
ciones del dedo meñique. Mis diagnósticos de 430 casos en los
dispensarios de París fueron comparados con los dictámenes de
los médicos y resultaron correctos en el 85 por 100. Respecto a
las mujeres que me han visitado privadamente y a las que por sus
dedos meñiques he diagnosticado insuficiencia ovárica, mi opinión
ha sido confirmada por los especialistas en todos los casos.
Debo mencionar aún que entre los deficientes mentales se
encuentra un porcentaje superior al normal de dedos meñiques
muy cortos o deformados. La deficiencia mental se combina muy
a menudo con la deficiencia endocrina y el infantilismo sexual.
Tenemos con esto prueba suficiente de que el dedo meñique
se corresponde con las glándulas generativas, y, desempeñando
el instinto sexual un gran papel en el conjunto de la vida imagi-
nativa y subconsciente, está claro que esta vida está representada
de alguna manera en la zona ulnar de la mano dominada por el
dedo meñique.
La zona media de la mano está situada alrededor de la línea
longitudinal larga, que corre a lo largo del centro de la mano
y forma, por así decirlo, su eje. De las cuatros líneas principales
de la palma, la longitudinal larga es la más variable. General-
mente nace en la base del dedo medio o en la línea transversal
superior y termina en la parte inferior de la mano. Las otras
líneas importantes son: la línea semicircular o tenar (la línea de
la vida de los quirománticos) bordeando la eminencia tenar; la
LA TEORÍA 39

línea transversal inferior (o línea de la cabeza), nacida en el mis-


mo punto que la línea anterior o en su cercanía y atravesando la
palma de parte a parte, y, finalmente, la línea transversal superior
(o línea del corazón), dirigida en sentido inverso, que parte de
la zona ulnar de la mano, para terminar, por lo general, en un
punto entre los dedos índice y medio.
Fisiológicamente, la función de la línea longitudinal larga es
permitir la flexibilidad longitudinal de la mano. Sin esta flexibili-
dad, la movilidad de la mano no es completa, aunque sus funcio-
nes esenciales no están afectadas. Los quirománticos la describen
como línea del destino. No puedo aceptar esta interpretación
en la forma en que de ordinario se entiende y tengo, en cambio,
mis razones para creer que la zona media de la mano se corres-
ponde con el comportamiento social. Puede, sin embargo, existir
alguna conexión entre esta línea y las perspectivas de la vida
de una persona, porque de la lucha entre el yo superior y el
inferior que gobierna nuestro comportamiento con el prójimo
depende en gran parte los éxitos y fracasos de nuestra vida.
Nuestra conducta respecto a las demás personas es un fenómeno
complejo, determinado principalmente por el carácter y el tempe-
ramento, pero que puede ser modificado por la educación y, sobre
todo en el individuo desarrollado, por sus impulsos para crearse
un super yo.
Pero, ¿ por qué tendrá la línea longitudinal algo que ver con
nuestro super yo, sus conflictos y sus eventuales éxitos o fracasos
al tratar de adaptarse a la sociedad? Si tal conexión existe, ha-
brá ciertas clases de seres humanos — niños, criminales, deficien-
tes mentales — cuya manifiesta falta del super yo y adaptabilidad
social implicará, según nuestra hipótesis, bien la completa ausen-
cia de la línea longitudinal, bien una marcada debilidad de ésta.
He obtenido las huellas de las manos de cuatro recién nacidos
cuyas edades se escalonaban entre siete y cuatro días y he notado
la falta de la línea longitudinal en todos ellos (lámina I, a). Féré,
en sus Notes sur les plis de flexión de la pawne, establece que
las líneas de flexión no se forman hasta el tercer mes de la vida
40 LA MANO Y SU LENGUAJE

prenatal, y que la línea tenar es la primera que aparece y la lon-


gitudinal la última. Helia Poech hace la misma observación en
Ueber Handlinien. En cuanto a los adultos, el lector encontrará
en la lámina I, figura b, y en la lámina II las impresiones de un
deficiente mental y de un criminal habitual. La completa ausencia
de la línea longitudinal larga es suficientemente clara para nece-
sitar ninguna explicación. Como se verá en el capítulo «Las
líneas de la mano», he observado la falta total de esta línea en un
40 por 100 de los deficientes mentales y de los criminales jóvenes.
En cambio, apenas si falta en el 0,50 por 100 de la gente normal.
Cabe esperar que las personas con un fuerte super-ego y una
elevada conciencia respecto a los demás tengan una línea longitu-
dinal bien desarrollada, y en efecto, mis investigaciones me han
mostrado que así es. He observado también que esta línea se
encuentra más a menudo con un trazo más profundo y marcado
en las mujeres que en los hombres. Esto parece concordar con
las ideas generalmente admitidas sobre las diferencias entre el
hombre y la mujer, que atribuyen a la mujer una mayor y más
rápida comprensión simpática del ambiente y un sentido más
elevado del deber, a causa tal vez de que su ego está menos des-
arrollado. Esta línea, sin embargo, aparece más desarrollada en
las manos «sensitivas» que en las «elementales» y «motoras», es
decir, en las manos de la gente receptiva y de espíritu abierto,
interesada por el progreso de los hombres y de la Humanidad.
Podemos decir, por tanto, que la limitación en la movilidad
que resulta de la falta de esta línea se corresponde con una
limitación en adaptarse a las exigencias de la sociedad. Una
naturaleza no social — el inadaptado — no es, desde luego, menos
apta para vivir, pensar y actuar, pero le es difícil alcanzar éxitos
duraderos. Metafísicamente, estas imágenes de la mente, que in-
cluyen una concepción ideal de nosotros mismos, pueden lla-
marse el super-ego. Este yo ideal preside lo que queremos ser
y nuestra disposición hacia nuestros semejantes, lo que designo
con la palabra adaptabilidad.
Hay también pruebas teóricas de que la línea longitudinal
LA TEORÍA 41

refleja nuestra conducta en sociedad, y significa nuestro super yo.


Según la teoría de la imagen motora de Vaschide, la impresión
de los movimientos particulares repetidos se localiza en una
configuración muscular correspondiente. El hecho de que la línea
longitudinal se desarrolle más tarde que las otras líneas principa-
les, así como que sea mucho más variable, indica que aparece
como respuesta a un conjunto de impulsos y movimientos más
complejos y desarrollados que los que se revelan en las líneas
transversales. Se desarrolla además, a diferencia de éstas, a lo
largo de la vida, principalmente hasta los dieciocho años. Que
se encuentre siempre y muy desarrollada en las manos de los
sensitivos caracterizados por su receptividad y sus aficiones inte-
lectuales confirma aún más su correlación con el super-ego (véase
lámina I).
Por todo esto sugiero que la línea longitudinal larga reciba
el nombre de línea del super-ego o línea de la conducta social.
La interpretación que acabo de resumir fué probada a lo largo
de mis trabajos en el University College de Londres con 69 es-
tudiantes, así como en mi práctica privada. En cada interpreta-
ción me procuré datos sobre la conducta social de la persona
examinada y las conclusiones resultaron correctas en un porcen-
taje significativo.
Mi división de la mano en tres zonas la di a conocer por pri-
mera vez en un ensayo en la revista francesa Minotaure (1935)
y la amplié en mi libro Studies in Hand Reading (1936). La
otra parte de mi teoría, referente a las relaciones entre la mano
y el cerebro, se publicó parcialmente en un artículo titulado
«Les principes de la Chirologie» en la Ertcyclopédie Francaise
y lo incluí en un artículo sobre «Character and Mentality as
related to Hand-Markings» en el British Journal af Medical
Psychology (1941).
CAPÍTULO III

LA FORMA DE LA MANO

La forma de la mano está determinada por sus dos funciones:


prensión y tacto. Siendo además la mano una parte del cuerpo,
sigue las leyes que lo regulan en su conjunto; así, su forma está
influida por tres factores: la herencia, la actividad de las glán-
dulas endocrinas y la bioquímica de las células.
El carácter hereditario de las líneas de la mano ha sido obser-
vado por el anatomista Rudolf Martin (1928) y por el fisiogno-
mista francés Pierre Abraham, quien demostró por medio de una
película el parecido de las principales líneas de las manos de unos
padres chinos y sus hijos. La película me pareció sugerir un
medio útil para ayudar a determinar las paternidades dudosas
a través de la mano, pero no lo considero aprovechable, puesto
que los pliegues de la palma sufren cambios en el individuo,
especialmente durante su infancia. En mi opinión, sería mucho
más útil comparar, en primer lugar, el aspecto general de la mano,
fijándose especialmente en las irregularidades del pulgar y del
meñique, cuya forma es a menudo hereditaria; examinar enton-
ces el carácter de las líneas y su situación en la palma, insistiendo
sobre todo en la magnitud y profundidad de las líneas secun-
darias y su posición, y, por último, y en especial, ver si existen
44 LA MANO Y SU LENGUAJE

líneas atávicas, que son con más seguridad las hereditarias. La


línea simiesca que atraviesa la palma de algunas personas debajo
de los dedos recibe su nombre por encontrarse en forma parecida
en la mano de los monos, mientras la línea hipotenar, coincidien-
do con un gran desarrollo de la eminencia hipotenar, se encuentra
en la mano de todos los monos primitivos y de muchos cuadru-
manos. Estas líneas, cuando aparecen en el hombre, son inmu-
tables desde el nacimiento hasta la muerte. Indiscutiblemente tie-
nen también significación hereditaria los pliegues papilares de las
yemas de las manos, tal como han observado Galton y Harry
Foulds, entre otros. Más recientemente, Newman recomendó la
comparación de las huellas dactilares como medio de investi-
gación de la paternidad.
He tomado la impresión de las manos de cincuenta familias,
cuatro de ellas compuestas de tres generaciones, y en todos los
casos he encontrado caracteres hereditarios en hijos y nietos.
En el ejemplo reproducido en la lámina III, el parecido entre la
forma de la mano del niño y la del padre se observa fácilmente,
sobre todo en la curvatura y ligera deformación del meñique.
En conjunto puede decirse que la mano derecha del hijo, con su
eminencia hipotenar aplastada, se parece a Ja derecha del padre,
mientras su mano izquierda muestra la extensa eminencia hipo-
tenar y la fuerte línea hipotenar de la izquierda materna. Las
líneas accesorias del conjunto recuerdan a la madre más que al
padre; la palma de la madre y del hijo están cubiertas de líneas
finas en diferentes direcciones, mientras la palma del padre, en
proporción, está vacía de ellas. Como podía esperarse, las manos
del muchacho muestran rasgos heredados de ambos progenito-
res, pero predominando la influencia materna. La razón de esto
la encontrará el lector al estudiar el capítulo VIII, «La mano
derecha y la izquierda».
El estudio de los rasgos hereditarios de la mano, hecho por
otros autores, tenía sólo por objetivo los problemas legales de la
paternidad. Hasta la fecha no podemos atribuir ningún signifi-
cado psicológico a las huellas dactilares normales, pero sus for-
LA FORMA DE LA MANO 45

mas anormales tienen relación con la mentalidad y el carácter


y en la gran mayoría de los casos corresponden a curvas y vértices
anómalos en los pliegues papilares de la mano. Siendo esto carac-
terístico de los antropoides, su presencia en el hombre debe con-
siderarse como un rasgo atávico. El doctor Cummings, de la
Universidad de Tula, encontró ejemplos de tales pliegues papila-
res en el 60 por 100 de las manos de los imbéciles mogólicos que
examinó. En mis propias observaciones, sobre 650 deficientes
mentales y cerca de 500 neuróticos los encontré también en un
número elevado de casos.
Existe, por supuesto, mucho menos parecido entre las manos
de los hermanos que entre las de padres e hijos, y sería un tema
interesante investigar cómo se cumplen las leyes de Mendel sobre
la herencia en la forma de la mano. La dificultad residiría en
encontrar suficientes familias utilizables, pues hace falta observar
al menos tres generaciones con sus colaterales y hoy día las fa-
milias se dispersan muy rápidamente.
La manera como el sistema endocrino repercute en la mano
es en la actualidad sólo conocida por la medicina. La glándula
pituitaria parece tener un papel directivo en la coordinación de
las influencias que gobiernan el crecimiento y las proporciones
del cuerpo y, por tanto, de la mano. El doctor Pierre Marie
describió, en 1897, la mano «en large» y la mano «en petite»
como síntomas de trastornos en la glándula pituitaria. Todo mé-
dico examina la mano del paciente afectado de acromegalia, que
es una enfermedad debida a un tumor que causa el hiperfuncio-
namiento de la pituitaria, porque ésta produce una mano anor-
malmente grande con dedos enormes y fuertes. Se encuentra, en
cambio, mucha menos tendencia en los médicos a tomar en cuenta
la forma de la mano para diagnosticar el trastorno funcional
opuesto, el hipodesarrollo de la glándula pituitaria. En éste, la
mano es muy pequeña, los dedos muy delgados. Sólo un tipo de
función endocrina anormal ha encontrado verdadera atención
en medicina: el mogolismo. Ningún médico negaría que la mano
de un imbécil mogólico es uno de los signos más característicos
46 LA MANO Y SU LENGUAJE

de su enfermedad. La palma es corta, ancha y cuadrada, los


dedos anormalmente cortos en relación con ella, el pulgar y el
meñique con frecuencia diminutos. El dedo meñique, que en
casi el 10 por 100 de los casos tiene sólo dos líneas de flexión
en vez de tres, puede, de acuerdo con el psiquiatra inglés doctor
Penrose, llamarse un segundo pulgar.
En el mogolismo la deficiencia es a la vez endocrina y mental,
y ambas son posiblemente interdependientes; hay pruebas tam-
bién de que la disfunción endocrina determina el aspecto del
mismo modo que el temperamento. Los imbéciles mogólicos, so-
bre todo los del tipo más corriente, son tan parecidos entre
sí como los guisantes de una vaina. Es difícil entender por qué la
medicina, consciente de la correlación entre la mano y los tras-
tornos endocrinos con su repercusión en el conjunto de la perso-
nalidad, no ha avanzado más en esta dirección, ya que parece
obvia la relación entre la mano y las glándulas endocrinas. Pero
los médicos no han dado este paso, omisión que impide profun-
dizar más la investigación particular de la mano en conexión
con los trastornos físicos y mentales.
Mis propias investigaciones sobre la mano, en casos de anor-
malidad endocrina, me han demostrado que puede ser utilizada
como elemento de diagnóstico, tanto de la propia enfermedad
como de sus posibles implicaciones psicológicas.
Por ejemplo, los efectos de un desarrollo insuficiente de la
tiroides se revelan, principalmente en las mujeres, en unas manos
pequeñas, anchas y regordetas. Tales manos son blancas y blan-
das, con dedos como salchichas y los extremos cortos y por lo
general cónicos. Esta gente tiene un tipo muy definido de perso-
nalidad. Atraen a sus semejantes por su amor a los bienes de la
vida, su deseo de confort y lujo, la atmósfera de encanto de que
se rodean. Tienen escaso autocontrol y rara vez resisten la
tentación de un placer. Son buenos camaradas, cariñosos y com-
prensivos, pero inestables y versátiles. Desconocen la concen-
tración y su inteligencia se mueve mejor en la práctica que en la
teoría.
LA FORMA DE LA MANO 47

En cambio, el tipo contrario, correspondiente a un superdesa-


rrollo de la glándula tiroides (hipertiroidismo), posee unas manos
largas y huesudas de dedos delgados. Es activo y vivaz, pero, a
diferencia del tipo hipotiroideo, no puede estar encerrado en una
jaula, porque gusta de variar y de hacer muchas cosas a un
tiempo.
Además de la pituitaria y la tiroides, que tan decisivamente
condicionan la conformación del individuo, las gónadas influyen
también en el aspecto de la mano. Julián S. Huxley, en su libro
Problems of Relative Growth (1936), indica que la castración
produce un aumento del tamaño de los huesos de las piernas.
En d brazo causa una progresiva reducción, encogiéndose el
antebrazo al alargarse el brazo propiamente dicho y haciéndose la
mano anormalmente pequeña. Puede decirse, además, que la
insuficiencia de las gónadas se traduce en un infantilismo de la
mano y los dedos, sobre todo, como he indicado antes, del
meñique. Así, los conocimientos modernos han confirmado lo
que Caras estableció ya, que las manos en exceso pequeñas
revelan en ambos sexos infantilismo.
La composición química de las células, principalmente la
proporción del líquido, influye en la consistencia de la mano
más que en su estructura ósea. De este factor depende la firmeza
de los músculos y la cantidad de grasa. El antropólogo francés
doctor MacAuliffe diferenció el tipo alto y delgado de hombre
del pequeño y grueso por la proporción de líquido en su cuerpo.
En su libro Les temperaments, MacAuliffe menciona la mano
como signo diferencial de ambos tipos: «Los dedos redondea-
dos y robustos revelan al hombre grueso, así como los cuadrados
y estrechos al delgado».
Además de la herencia, las gílándulas endocrinas y la bio-
química de las células, otros factores como la edad, la enferme-
dad y la profesión, influyen en la forma de la mano. Con la edad,
la mano pierde progresivamente su elasticidad y movilidad,
cambia la calidad de la piel haciéndose más seca y la pérdida de
líquido disminuye su volumen. Que las enfermedades alteran
48 LA MANO Y SU LENGUAJE

la forma de la mano es conocido desde antiguo, y ya hemos dicho


cómo Hipócrates describió la deformación de los dedos en la
tuberculosis. Esta influencia puede apreciarse también en los
dedos hinchados y deformes debidos a la gota y al artritismo.
Otro ejemplo lo proporcionan las manos atrofiadas y de color
blanco o azul en la enfermedad de Reynaud. Las enfermedades
mentales y los trastornos neuróticos que van acompañados de
inactividad y depresión, alteran también el aspecto y la coloración
de la mano; así, el melancólico tiene generalmente la mano páli-
da y lánguida; el esquizofrénico, delgada y amarilla.
Para advertir cómo la profesión modifica la forma y fisono-
mía de la mano basta fijarse en la mano de un pianista. General-
mente es una mano de gran flexibilidad, con las extremidades
de los dedos delgadas y en forma de espátula, esto último más
acusado en los instrumentistas de cuerda. Cada actividad, por
los peculiares movimientos habituales que ejercita, produce una
configuración característica de la mano. La escultura, por ejemplo,
es identificable por los grandes bulbos de las extremidades de los
dedos, siendo éstos, por lo general, cortos y robustos, la pal-
ma ancha y con las líneas de flexión de forma simple.
Varias veces me he referido a manos «grandes» y «peque-
ñas», dedos «cortos» y «largos». Hablando en términos genera-
les, estos adjetivos no pueden ser mal interpretados, pero para
un estudio científico se requiere algo más de precisión, algún
tipo de medida.
La estructura del cuerpo está sujeta a las leyes de proporción,
aunque la norma, o sea la persona de proporciones ideales, sea
sólo una abstracción útil. De la armonía de las proporciones
corporales suministra un ejemplo la longitud del brazo, incluido
el puño (es decir, sin los dedos), que equivale a tres veces la
longitud de la cabeza (la medida del brazo se toma desde el
acromion hasta el tercer metacarpío, incluido el nudillo).
La armonía de las proporciones ha sido una preocupación
de los artistas desde los más remotos tiempos, y fueron ellos y
no los científicos, los que primero intentaron determinar las medi-
LA FORMA DE LA MANO 49

das del cuerpo en general y de la mano en particular. Según el


autor francés Charles Blanc, los egipcios eligieron la longitud
del dedo medio como patrón de medida (módulo). Éste es equiva-
lente a la diecinueveava parte de la altura del cuerpo. Los artistas
griegos siguieron en esto a los egipcios, y Policleto, entre otros,
utilizó el mismo módulo. Vaschide determinó el módulo antiguo
midiendo la escultura arcaica de «El atleta y Aquiles», actual-
mente en el Louvre. Encontró que las proporciones del cuerpo
de Aquiles habían sido exactamente trabajadas según el canon
egipcio; su altura, por ejemplo, equivale a diecinueve veces la
longitud del dedo medio (1). Los escultores griegos descubrieron
también que algunas medidas se repiten en diferentes partes del
cuerpo. Así la longitud de la rodilla y la distancia entre la base
de la nariz y el primer pliegue horizontal de la frente son equi-
valentes a la longitud del dedo medio. En períodos posteriores,
Giotto, Leonardo da Vinci y Durero figuran entre los artistas
que formularon nuevos cánones de las proporciones humanas.
En tiempos más recientes, los científicos se han unido a los
artistas para enriquecer los métodos de medida del cuerpo. Carus
y P. Richer (éste citado por Vaschide) eligieron la longitud de la
mano como «módulo». Ambos observan que la altura de la ca-
beza y la longitud de la mano son iguales y, por tanto, que ambas
pueden ser usadas como unidad de medida. Richer indica, ade-
más, que la longitud del dedo medio incluido el nudillo equivale
a la mitad de la longitud de la cabeza. Según algunos otros auto-
res, la longitud de la mano, incluyendo la muñeca, es igual a la de
la cabeza.
Las medidas «orgánicas», es decir, basadas en las proporcio-
nes mutuas, tienen la ventaja de ser individuales, y constituyen,
por tanto, los mejores medios para apreciar la armonía del cuerpo
y de sus partes entre sí. De este modo, el uso del módulo nos per-
mite decidir si una mano está bien o mal proporcionada, mientras

(1) Este hecho demuestra que los hombres de tiempos pasados de-
bieron ser de mayor altura que nosotros; la proporción indicada, por
tanto, sólo es de interés histórico y no práctico.
50 LA MANO Y SU LENGUAJE

que si nos limitásemos a medidas absolutas en centímetros o pul-


gadas nos sería difícil decidir si una mano es grande o pequeña,
pues una mano grande en una persona baja puede resultar peque-
ña para otra de gran altura.
Para su utilización práctica he establecido una tabla de estas
medidas «proporcionales», útiles para la psicología de la mano.
I. La longitud normal de la mano con la muñeca es igual
a la altura de la cabeza (desde la protuberancia occipital hasta
la cima de la cabeza).
II. La longitud de la mano con la muñeca = longitud de la
cara.
III. La longitud del dedo medio con el nudillo = mitad de
la longitud de la cara.
IV. La longitud del dedo medio sólo = cerca de un cen-
tímetro menos que la longitud del tercer metacarpio (longitud
de la palma).
Este módulo varía ligeramente en los individuos, siendo por lo
general menor en las mujeres que en los hombres y aplicándose
sólo a la persona desarrollada por completo.
Sin embargo, en la práctica de la investigación a veces es
preciso utilizar medidas absolutas en conjunción con el módulo.
Carus da las siguientes medidas «normales» de la longitud de
la mano, sin la muñeca, para las edades que se indican:

Edad Longitud de la mano

Recién nacido 6 cm.


3 años 10 cm.
10 años 13 cm.
15 años 16 cm.
25 años 18 cm.

Esta tabla muestra la disminución del coeficiente de creci-


miento de la mano con la edad.
Friedemann y Kretschmer consideran como mano normal
LA FORMA DE LA MANO 51

en una persona de altura media la que mide 20 cm., muy larga


la de 22,5 cm., y muy pequeña la de 17 cm.
Al mismo tiempo que la longitud debe tenerse en cuenta la
anchura, ya que las dos contribuyen a la forma general de la
mano. Entendemos por anchura la circunferencia de la palma
en su parte más ancha. De acuerdo con Friedemann, y según las
medidas que tomé de las manos de cien estudiantes en el Univer-
sity College de Londres, la anchura es normalmente inferior a la
longitud en un centímetro, aunque esta proporción varía consi-
derablemente, y en manos muy robustas su circunferencia puede
llegar a exceder a la longitud en más de 2 cm.
La longitud de los dedos debe también determinarse, lo cual
es más complicado de lo que parece. Constituye un error medir
los dedos tal como los quirománticos lo han hecho siempre, desde
la palma de la mano, pues los tejidos intermedios de los dedos
disimulan su verdadera longitud, que sólo se obtiene midiendo
los dedos desde el nudillo a las extremidades. Es la estructura
ósea la que fundamentalmente ha de medirse, y ésta es la que
se revela en el reverso de la mano, mientras la palma muestra
la configuración muscular. Siendo el dedo medio el más constante
en longitud, éste ha sido en todo tiempo tomado como patrón,
mientras los otros, más variables, se refieren a él.
El dedo índice, por lo general más corto que el anular, es
más largo aproximadamente en el 10 por 100 de los casos; al-
guna vez los dos dedos son iguales. Un dedo índice largo es el que
mide cerca de medio centímetro menos que el medio; un índice
normal, el que mide un centímetro menos, y un índice pequeño,
el que no alcanza esta medida. La longitud del dedo anular está
en la misma proporción con respecto al dedo medio.
Es interesante observar que el dedo índice de los imbéciles,
sobre todo de los mogólicos, es a menudo anormalmente cor-
to, alcanzando a veces sólo la tercera articulación del dedo
medio, lo que ocurre también en los monos y cuadrumanos.
Wood Jones considera la fórmula 3, 2, 4, 5, 1 como típicamente
humana. Vaschide investigó la fórmula digital en 100 mujeres
52 LA MANO Y SU LENGUAJE

francesas y encontró sólo el 10 por 100 con el dedo índice más


largo que el anular, un buen testimonio de que abunda la gente
que presenta la fórmula digital simiesca.
El dedo meñique normal termina en la tercera articulación
del anular, el pulgar en la mitad de la falange basal del índice.
Tanto Wood Jones como yo hemos observado que a un pulgar
robusto y largo corresponde siempre un índice con parecidas
características.
Los dedos están compuestos de tres huesos o falanges unidos
por articulaciones, excepto el pulgar, que sólo tiene dos. La lon-
gitud de las falanges varía con los individuos, pero la falange
basa] (la que está unida a la palma) es siempre la más larga.
Carus resumió en la siguiente tabla la longitud y proporción
normal de las falanges usando la unidad m' que equivale a la
veinticuatroava parte del módulo, que, como se recordará, es
igual a la longitud total de la mano.

Según esta tabla, que revela con claridad la proporción rítmica


de las tres falanges, las extremidades del índice y el medio son
las más largas; sin embargo, yo he encontrado generalmente que
las tres extremidades son iguales en longitud, excepto la del me-
ñique, que es un poco más corta.
Carus fué el primer científico que puso en conexión la longi-
tud de los dedos con el desarrollo del pensamiento y del carácter.
Las extremidades, donde se concentra la sensibilidad táctil, son,
por razones psicológicas, reveladoras de la inteligencia.
El grosor de las falanges es difícil de definir porque depende
LA FORMA DE LA MANO 53

no de los huesos, sino del tejido muscular y dsl adiposo, que


varían por la salud y otras causas. Lo único que podemos hacer
es hablar de falanges gruesas y delgadas, llamando gruesas a las
de perfil convexo y delgadas a las de perfil cóncavo.
Conociendo todos estos hechos y definiciones, estamos en
condición de discutir la clasificación de las manos. El objeto
de tal clasificación es, desde luego, su análisis, con la finalidad de
descubrir en lo posible las personalidades individuales. La cons-
titución física y el temperamento son los elementos que se
muestran con mayor claridad, pero también pueden deducirse
la mentalidad, la vocación e incluso, a veces, los problemas perso-
nales. Como estos cuatro conceptos, constitución, temperamento,
mentalidad y vocación, aparecerán con frecuencia en mis inter-
pretaciones de los diferentes tipos de manos, creo preferible ante-
poner a mi clasificación unas anotaciones sobre lo que entiendo
con ellos.
CONSTITUCIÓN. Uso este término para indicar la estructura
física del individuo y sus tendencias fisiológicas. Éstas están de-
terminadas por la herencia, la salud y funcionamiento general
de los órganos y por las glándulas endocrinas y el sistema ner-
vioso autónomo. Temperamentos distintos propenden a enfer-
medades distintas también.
En los últimos años se han aclarado mucho las ideas sobre la
constitución física gracias a los trabajos de científicos franceses,
italianos y alemanes. La escuela francesa, representada, por ejem-
plo, por los morfólogos Sigaud y MacAuliffe, habla de cuatro
tipo de constitución:
El tipo digestivo.
El tipo torácico.
El tipo muscular-articular.
El tipo cerebral.

Pero es un punto de vista demasiado «departamental» que


sólo se mantuvo hasta que el conocimiento que actualmente po-
54 LA MANO Y SU LENGUAJE

seemos de las glándulas endocrinas y sus repercusiones físicas


y mentales han invalidado esta clasificación; las glándulas endo-
crinas, en efecto, influyen en la anatomía y en la fisiología, no en
forma fragmentaria, sino difusa y total. La escuela italiana, tal
como la representan Viola, Nacarrati y De Giovanni, que clasifica
los temperamentos según el predominio de una u otra de las glán-
dulas internas, es más profunda y consecuente que la francesa en
su forma de relacionar el cuerpo con el espíritu; y queda, por
último, la escuela alemana, de la que Kretschmer es el más cono-
cido representante y a quien sigo en su clasificación de las cons-
tituciones y de los temperamentos. Siendo un psiquiatra, Kretsch-
mer clasificó los tipos físicos según sus concomitancias menta-
les, llegando a su clasificación de las constituciones físicas des-
pués de haber estudiado las enfermedades mentales.
Su esquema puede reducirse como sigue:
1. El tipo pícnico. Es el hombre de formas redondeadas,
más desarrollado en anchura que en longitud. Tiende a acumu-
lar grasa, principalmente en el abdomen, durante la edad madura.
No hay ángulos ni esquinas en su físico. Sus movimientos son rít-
micos y balanceados. Tiene una cabeza más bien grande y cara
ancha, pero la nariz pequeña. El sistema endocrino se caracteriza
por una ligera insuficiencia hipotiroidea.
2 (a) El tipo asténico es más variado que el pícnico, inclu-
yendo al mismo tiempo individuos altos y muy bajos. Los bajos
son siempre delgados y su peso es desproporcionado con el ta-
maño de su cuerpo. No engordan con la edad. Es frecuente en
ellos la insuficiencia de las glándulas sexuales (individuos eunu-
coides e infantilizados).
2 (b) El tipo leptosamático. Kretschmer lo agrupa con el
anterior, aunque sus representantes no presentan signos mórbidos
en ninguna dirección. Ambos tipos son parecidos, aunque con
algunas características distintas. La fórmula endocrina de los
leptosomáticos se caracteriza por cierto grado de hipertiroidismo.
LA FORMA DE LA MANO 55

3. El tipo atlético debe distinguirse cuidadosamente del píc-


nico. La amplitud de formas es también aquí un carácter dis-
tintivo, pero mientras los pícnicos poseen proporciones equili-
bradas, los atléticos están supeidesarrollados en ciertas partes,
principalmente los hombros y los brazos. Es, por así decirlo, un
tipo hipertrófico.
4. El cuarto grupo lo constituyen los displásticos o amorfos,
que MacAuliffe describió antes que Kretschmer. Este tipo de
hombres presentan diferentes elementos de constitución mezcla-
dos de forma que parecen no poseer una unidad de estructura.
Presentan generalmente estigmas atávicos tales como cabeza y
cara muy pequeñas, frente aplastada con el pelo empezando muy
bajo en ella, nariz muy pequeña y orejas degeneradas.
El TEMPERAMENTO está relacionado con la constitución y de-
pende, por tanto, en gran parte, de lar glándulas endocrinas y
del sistema nervioso autónomo. Fundamentalmente su esencia es
la velocidad e intensidad de las reacciones nerviosas y emociona-
les, entre las cuales Kretschmer destaca las siguientes:
1. La psicastenia o sensibilidad para el mundo circundante.
2. El humor: lo que puede llamarse el «color» de la mente,
la sensación de sentirse bien o mal, el sentimiento elemental de
placer o disgusto.
3. El ritmo psíquico; la aceleración o retraso en la respuesta
mental.
4. La motilldad interna: la manera y grado con que el su-
jeto desea actuar y entrar en contacto con el mundo circundante.
La motilidad interna puede ser lenta, pero eficiente y duradera,
o rápida, pero abrupta y desproporcionada-
No puede dudarse de que este análisis es pertinente, pero el
vasto campo de las emociones, que son las que en primer lugar
determinan la naturaleza y fuerza del temperamento, podía haber
sido investigado más detalladamente por Kretschmer. La emoción
56 LA MANO Y SU LENGUAJE

es el factor capital en las relaciones humanas y está en la raíz de


sus expresiones tanto personales como colectivas.
Al clasificar los temperamentos, Kretschmer distingue dos
grupos principales: cicloide y esquizoide. El cicloide, a su vez,
comprende tres tipos de personas:
a) Individuos sociables, bondadosos, apacibles, sencillos.
b) Individuos alegres dotados naturalmente del sentido del
humor, pero que se excitan con facilidad en una discusión.
c) Individuos reposados que se toman las cosas en serio
y hablan poco, sujetos a veces a depresiones.
En este grupo encontramos al alegre camarada, al joven ele-
gante, al hombre sereno y experimentado, al práctico y bonachón
y al melancólico. El temperamento de los cicloides oscila como un
péndulo entre la excitación y la tristeza. En general puede de-
cirse que el cicloide es extravertido, que se interesa por el mundo
exterior y ve las cosas tal como son, sin demasiadas complica-
ciones, establece fácilmente contacto y acostumbra a sentir el
gozo de vivir.
El grupo esquizoide comprende los tres tipos siguientes de
individuos:
a) El individuo insociable, reservado y solemne, falto del
sentido del humor.
b) El tímido, retraído, sensitivo, hiperestesia), nervioso, ex-
citable, que prefiere los libros y la Naturaleza al contacto con
otras personas.
c) El dócil; el bondadoso y valiente; el indiferente, el torpe
y estúpido.
La vida interior de los esquizoides oscila entre la genialidad
y la estupidez. El tipo «c» del grupo esquizoide puede fácilmente
confundirse con los cicloides; los distingue, sin embargo, la dife-
rente manera de reaccionar a los estímulos. El esquizoide dócil y
bondadoso es así porque es imitativo y falto de iniciativa, mien-
tras las mismas cualidades en los cicloides son debidas a reac-
ciones personales y espontáneas. El grupo esquizoide comprende
al «caballero con monóculo», frío y altivo, al esteta refinado, al
LA FORMA DE LA MANO 57

idealista patético, al bohemio, etc. En general, podemos decir


que el esquizoide es introvertido, sea artista, pensador o román-
tico.
Estos dos grupos de temperamentos, según Kretschmer, se
unen de la siguiente manera a los tipos físicos ya definidos:
El grupo cicloide con la constitución pícnica.
El grupo esquizoide con las constituciones leptosomática,
asténica, atlética, displástica o amorfa.

Mentalidad. Entiendo por tal las diferentes cualidades de


la inteligencia: si la mente se inclina con predilección por el pen-
samiento abstracto o por la observación concreta; si su interés se
centra en los problemas teóricos, en la contemplación artística, o
en los asuntos prácticos, etc.

La vocación. Apenas si precisa ser definida. Comprende


las aptitudes y facultades especiales con que la Naturaleza ha
dotado al individuo. El uso corriente de la palabra, significando
la aptitud para desempeñar un oficio o profesión determinada,
nos da una buena orientación sobre su sentido, pero psicológica-
mente debe entenderse que se refiere a todas las facultades del
individuo, puedan o no utilizarse en una actividad cotidiana.

Al llegar aquí puedo presentar ya mi esquema de clasificación


de las manos.
Como he indicado más de una vez, la mano es un órgano con
dos funciones: prensión y tacto; su forma depende, por tanto,
de la preponderancia de uno de ambos usos. Esta idea suministra
la base para la clasificación que propongo. Establezco tres grupos
A, B y C; en los A y B incluyo las manos que son predomi-
nantemente prensiles, y en el C más bien las táctiles. A su vez
subdivido estos tres grupos.
58 LA MANO Y SU LENGUAJE

El resultado puede verse con claridad en la siguiente tabla:

Así resultan seis clases de manos correspondientes a seis tipos


de personalidad. El conocimiento de estas seis clases permite
formarse a primera vista una impresión general del carácter de
una persona, pero nada más que una impresión general; un cono-
cimiento real de las peculiaridades que distinguen a un individuo
de otro se obtiene sólo por un estudio detenido del significado
psicológico de las diferentes partes de la mano, la palma, el pul-
gar, los dedos, las líneas de flexión y los pliegues papilares. Tal
conocimiento es un trabajo personal para el que se requiere un
cierto grado de intuición (en el sentido en que la definí en el pri-
mer capítulo de este libro).

GRUPO A (1)
Mano elemental de tipo simple (lám. IV, fig. a)

Es el tipo de mano más primitivo. Es grande y musculosa,


con la piel fuerte, a veces endurecida por el trabajo, líene poca
flexibilidad, sobre todo longitudinal. El aspecto de la línea de
flexión es muy simple; a menudo se encuentran sólo las cuatro
líneas principales y algunas pocas accesorias e incluso éstas
pueden faltar. En general las líneas son grandes y profundas y
principalmente horizontales. Los dedos son cortos, gruesos y más
bien rígidos. Sus extremidades son cortas, con uñas cortas y
LA FORMA DE LA MANO 59

anchas. El pulgar y la eminencia tenar están siempre muy des-


arrollados y, en consecuencia, la línea tenar (línea de la vida) es
profunda y larga. La eminencia hipotenar (monte de la Luna)
es aplastada, mientras el gran desarrollo de los músculos del me-
ñique forma una protuberancia en el otro extremo de la mano,
lo que da a la palma una forma ovalada.

Constitución

La mano de tipo elemental corresponde a un cuerpo grueso,


más bien robusto, del tipo pícnico. MacAuliffe ha notado que el
sistema endocrino de este tipo se caracteriza por un ligero hipo-
tiroidismo, y esto explica la anchura de la mano y el predominio
de las líneas horizontales. Los hombres con esta constitución están
predispuestos a trastornos del sistema circulatorio, especialmente
por exceso de presión y a todas las enfermedades debidas a estasis
en los diferentes órganos.

Temperamento

Las condiciones físicas descritas se acompañan del tempera-


mento cicloide. Las personas con estas manos son generalmente
sencillas, calmosas y benevolentes y bien equilibradas mientras
no las afecten fuertes emociones, pero aun en la tristeza o la
depresión continúan siendo aproximables. Por lo común, la mano
elemental es poco sensitiva, siendo de reacciones lentas; en la
vida de su poseedor dominan los instintos primarios.

Mentalidad

La inteligencia de estas personas es basta y no se desarrolla


mucho, pero se substituye en parte por la intuición. Su imagina-
60 LA MANO Y SU LENGUAJE

ción permanece infantil y su dominio del lenguaje es pequeño.


Como los niños, poseen a veces buena memoria.

Vocación

Tales personas son adecuadas para actividades de tipo sim-


ple, como la agricultura y todos los trabajos que no exigen ni
gran iniciativa ni inteligencia muy desarrollada.

GRUPO A (2)
Mano elemental de tipo irregular (lám. IV, fig. b)

En esta mano contradictoria, la simplicidad esconde la com-


plejidad de su poseedor. Es difícil a primera vista distinguir los
dos tipos de manos elementales; se parecen en la forma, y la
composición de sus líneas no es muy diversa. Las líneas son es-
casas y preponderantemente horizontales; la piel acostumbra a
ser más fina que en el tipo anterior. El rasgo diferencial es la
invariable presencia de estigmas atávicos. Las manos con el
pulgar demasiado corto y la falange terminal en forma de mazo,
y las manos con una línea simiesca deben ser consideradas como
irregulares. La línea simiesca, cuando existe, atraviesa la mano
de parte a parte y tiene como resultado la eliminación de la
transversal inferior o la reducción a una bifurcación secundaria.
A menudo el dedo meñique de tales manos es también anormal,
demasiado pequeño y deformado. Otros signos atávicos son el tra-
zado atípico de los pliegues papilares en ambas manos, princi-
palmente en las prominencias tenar e hipotenar y en los tres
primeros dedos. Tales manos son características de las personas
de constitución displástica y se encuentran en gentes muy diversas,
cada una de las cuales física y mentalmente puede considerarse
un mundo aparte. Muchos atletas, como boxeadores y luchado-
LA FORMA DE LA MANO 61

res. tienen manos del tipo elemental irregular, como he podido


comprobar en una investigación efectuada en el Palacio de los
Deportes de París. Veintiocho de entre treinta y cuatro de estos
atletas presentaban tal como podía esperarse:
1) La eminencia tenar desarrollada de una forma despropor-
cionada.
2) El borde exterior de la mano anormalmente protuberante.
3) El pulgar corto, grueso, a menudo «brutal».
Con la mano elemental irregular a menudo coincide una inte-
ligencia inferior a la media. Entre sesenta y tres muchachos dé-
biles mentales que examiné, cuarenta y cuatro poseían esta mano.
Pero debo advertir que la mano elemental irregular se encuentra
también en anormales superdotados. En estos individuos la vida
emocional presenta una regresión que los aproxima al hombre
primitivo, mientras su inteligencia sobrepasa el nivel normal.
Entre ellos pueden encontrarse artistas y científicos de fama
mundial.

Constitución

MacAuliffe describe las personas «regresivas» como de frente


aplastada y cara muy pequeña, de aspecto indefinido. Esta des-
cripción concuerda en gran número de casos, pero los atletas,
que acostumbran a tener una cara muy grande, presentan otras
formas de desproporción tales como la nariz aplastada y la man-
díbula exageradamente desarrollada. Los neuróticos que perte-
necen a este tipo no presentan signos tan claros de degeneración,
pero siempre tienen algún estigma característico de la constitución
displástica. La insuficiencia endocrina es la causante de estas
diferentes desproporciones. El infantilismo debido a la insufi-
ciencia de las glándulas sexuales y de la pituitaria es el síntoma
más corriente del tipo regresivo.
62 LA MANO Y SU LENGUAJE

Temperamento

Según MacAuliffe, en este grupo abundan los inadaptados


sociales y entre ellos hay crimínales habituales, idiotas y locos.
Describe sus reacciones como torpes y su sensibilidad como in-
existente. Sin embargo, esta caracterización es demasiado rígida;
personas dóciles y flamáticas, pero de buen corazón, pertenecen
también a este grupo. Tales personas poseen una mentalidad to-
talmente infantil, como los boxeadores, que pueden noquear a su
contricante en el ring, pero que se convierten en niños dóciles al
llegar a su casa.
Los neuróticos excitables, hipersensitivos e inestables están
en el polo opuesto de la misma clase. Sus emociones son super-
ficiales y sus instintos y su imaginación no están equilibrados, lo
que es causa de sus frecuentes fracasos para adaptarse a la vida.
Estos tipos opuestos de reacción, a pesar de su divergencia,
son ambos típicos del temperamento esquizoide.

Mentalidad

Una persona «regresiva» posee una inteligencia infranormal o


supernormal. No puedo dar ninguna explicación de este capricho
de la Naturaleza que otorga los mismos signos físicos para cua-
lidades mentales opuestas.

Vocación

Dado que la mano elemental irregular se da en científicos y


artistas al mismo tiempo que en débiles mentales, no es posible
ninguna descripción de sus aptitudes congénitas.
LA FORMA DE LA MANO 63

GRUPO B (1)
Mano motora de tipo huesudo (lám. V, fig. 4)

Es una mano larga, de dedos largos y huesudos. Combina la


energía muscular de la palma con la fina movilidad de los dedos.
La firmeza de los músculos y la falta de grasa son las causas
de la relativa delgadez de la palma. El pulgar y el índice son lar-
gos y huesudos y la eminencia tenar está bien desarrollada. La
preponderancia de la zona del yo y de lo consciente se revela así
con claridad. Es una mano de aire elegante. El esquema de sus
líneas presenta gran variedad y, generalmente, abundan más las lí-
neas que en la mano elemental, tanto en sentido vertical como ho-
rizontal y son profundas y claramente marcadas. Las uñas son de
muchos tipos, pero la forma alargada y con lúnulas grandes es la
más corriente.

Constitución

La mano motora huesuda se encuentra sobre todo en in-


dividuos altos y delgados del tipo leptosomático. Su sistema endo-
crino se halla afectado de hipertiroidismo, causa de su energía
impulsiva, así como de la falta de líquido y grasa en sus tejidos.
La predisposición a las enfermedades del tiroides, la tuberculosis
y los trastornos nerviosos (especialmente el insomnio y la neuro-
sis) son los peligros que amenazan la salud de estas personas.

Temperamento

El temperamento de los leptosomáticos ha sido bien resumi-


do por Kretschmer, que los describe como tímidos, sensitivos,
reprimidos, nerviosos, excitables. El «esteta refinado» correspon-
64 LA MANO Y SU LENGUAJE

de claramente a este tipo, así como el hombre que gusta tanto de


la paz de la Naturaleza como de la excitación de la ciudad. En
este tipo se encuentran en realidad dos direcciones, hacia la ex-
pansión y la actividad vigorosa y hacia la hipersensibilidad y el
aislamiento. Sus representantes poseen vivacidad, encanto, firmeza
de carácter e impresionabilidad, una combinación que puede re-
sultar a la vez agradable y afortunada. Son generalmente popu-
lares y se les tributa admiración, obtienen con facilidad lo que de-
sean y corren el riesgo de convertirse en egoístas. Divididos entre
el deseo de escapar y el de participar en la vida activa, emprenden
más cosas de las que en efecto realizan.

Mentalidad

El poseedor de estas manos tiene inteligencia vivaz y com-


prensión amplia. Generalmente es flexible. Gusta de la elegancia
de expresión y de las frases bien construidas y su capacidad ver-
bal es grande. Su pensamiento está más vuelto a la observación
que a lo abstracto y simbólico y, por consiguiente, es más prácti-
co que teórico.

Vocación

Especialmente dotado para el movimiento, se encuentra en su


elemento en las actividades corporales que exigen inteligencia y
precisión, como el deporte. Muchos campeones de tenis y de polo,
admirados por la agilidad y gracia de sus movimientos, tienen estas
manos. Tales individuos sobresalen en los juegos de tenis de mesa,
golf y de precisión, como los dardos, y pueden ser buenos danza-
rines y tiradores. Están bien dotados para la construcción y tra-
bajos técnicos como la ingeniería. Se adaptan también a todas
las profesiones para las que el tacto y el conocimiento de los
demás determinan las posibilidades de éxito.
LA FORMA DE LA MANO 65

GRUPO B (2)
Mano motora de tipo musculoso (lám. V, fig. b)

Los dos tipos de la mano motora se distinguen con facilidad.


Aunque tengan en común la firmeza de los músculos, la primera
es larga y huesuda y la segunda ancha y carnosa. En la primera
el pulgar y los restantes dedos son finos, y en la segunda robus-
tos. La eminencia tenar, aunque muy desarrollada en ambas, es
más llena en el tipo musculoso, en el que las almohadillas debajo
de los dedos están también más marcadas. Este tipo de mano
coincide con una tendencia general a la amplitud en las propor-
ciones del cuerpo como en el tipo elemental simple. Las uñas son
anchas, cortas, con lúnulas pequeñas o no existentes. Esta mano
corresponde a la constitución pícnica; los músculos del pecho,
brazos y manos están desarrollados sin ser típicamente atléticos.
En sus movimientos la mano motora musculosa, aunque fuerte,
es lenta; eficiente, pero pesada. El nivel algo bajo de su metabo-
lismo, sus proporciones más bien voluminosas, indican una ten-
dencia hacia el hipotiroidismo. Sus poseedores están predispues-
tos a los trastornos circulatorios y a las enfermedades debidas a
estasis en los diferentes órganos.

Temperamento

Estas manos indican un temperamento cicloide. Su poseedor


es extravertido y ama la belleza y la comodidad de la vida. Apre-
cia la buena comida y las compañías agradables. Es jovial y bon-
dadoso, pero se excita fácilmente en las discusiones. Tiene des-
arrollado el sentido de la protección, que gusta de ejercer sobre
individuos sensitivos, que acostumbran a ser débiles. Siendo sus
emociones fuertes y estables, es paciente y animoso. Ejerce auto-
66 LA MANO Y SU LENGUAJE

ridad sobre los demás y a menudo ocupa lugares de responsabi-


lidad. No logra el éxito con facilidad, sino por el esfuerzo perse-
verante, y cuando lo alcanza es duradero.

Mentalidad

Su entendimiento no sobresale por su agudeza, pero posee un


fondo de buen sentido unido generalmente a un sentido natural
del humor. Es un hombre consciente, cuyas acciones son sensatas
y que tiene un buen golpe de vista para las personas y las cosas.
Sus opiniones en asuntos teóricos y prácticos son objetivas y
equilibradas.

Vocación

Tiene el don de empresa y responsabilidad que caracteriza a


las personas enérgicas de temperamento cicloide y que faculta
para la organización y el gobierno. Abunda este tipo entre los
estadistas, jefes militares y hombres de negocios. Sus capacidades
artísticas se orientan hacia las artes que podríamos llamar prima-
rias, tales como la escultura.

GRUPO C (1)

Manos sensitivas del tipo pequeño (lám. VI, fig. a)

Es una mano pequeña y estrecha que se encuentra más a me-


nudo en las mujeres que en los hombres, por lo que Carus la con-
sidera un signo de feminidad. Así como la mano motora es una
mano activa, la sensitiva es más bien receptiva; la primera im-
presiona por su aspecto de fuerza, mientras que la segunda está
poco desarrollada muscularmente; su eminencia tenar es blanda y
la eminencia hipotenar es muy extensa, lo que significa una per-
LA FORMA DE LA MANO 67

sona que vive bajo el dominio de la imaginación y el subcons-


ciente. Es una mano con la palma relativamente larga, los dedos
cortos y el pulgar pequeño. A diferencia de la mano motora, que
es rígida, la roano sensitiva es por lo general flexible. Las extre-
midades de los dedos pueden doblarse con facilidad hacia atrás,
mientras el pulgar tiene de ordinario doble juego. Los abulta-
mientos de la palma en las extremidades de los dedos están fuer-
temente desarrollados y provistos, como las extremidades de
los dedos, de bulbos de sensibilidad muy acentuados, testigos
del gran desarrollo del sentido del tacto. La palma está cubierta
de espesas líneas que dan la impresión de una telaraña. Las uñas
presentan gran variedad, pero con frecuencia son más gruesas
que largas y estrechas. Casi siempre son de tamaño normal con
lúnulas poco desarrolladas o no existentes.

Constitución

Como puede suponerse, estas manos corresponden a un físi-


co pequeño y delicado y a una constitución nerviosa. El funcio-
namiento endocrino se caracteriza por la insuficiencia de las góna-
das o de la glándula pituitaria. El sistema nervioso autónomo
es a menudo hipersensitivo y predispuesto, por tanto, a las enfer-
medades alérgicas como el asma y la colitis nerviosa. La acentuada
flexibilidad de la mano revela una presión sanguínea baja, cuyo
resultado es la fatiga y la falta de energía.
Esta falta de vitalidad y una naturaleza muy tensa preparan
el terreno para los desórdenes nerviosos de los que las personas
neurasténicas son víctimas tan a menudo.

Temperamento

La hipersensibilidad y excitabilidad de los poseedores de estas


manos los sitúan entre los esquizoides. Fácilmente emocionales,
68 LA MANO Y SU LENGUAJE

su resistencia en cambio es mínima, por lo que con facilidad caen


en dependencia de los que los rodean.
Un ambiente tranquilo y armonioso es imprescindible para
su salud y su equilibrio mental. Sin embargo, en momentos de
verdadero peligro son capaces de descubrir un vigor insospecha-
do y asombrar por su sangre fría y sus dotes de mando, como si
su vitalidad se reforzase por la presión exterior. Conservan du-
rante toda su vida características infantiles, y siendo inestables
y egocéntricos, se construyen un mundo subjetivo de románticos
proyectos que les ofrecen un modo de escapar a las asperezas de
la realidad.

Mentalidad

Su inteligencia es vivaz y original; su intuición y su imagina-


ción recogen todas las impresiones. El tipo sensitivo y nervioso
suministra al mundo la mayoría de sus intelectuales. En este
grupo encontramos gente cuyo vocabulario es rico y original, do-
tados de estilo propio y de gran sentido crítico.

Vocación

Los antiguos llamaban al hombre nervioso el «tipo de Mer-


curio». Como su carácter y su mentalidad son amplios y flexi-
bles, sus aptitudes son muy variadas y se extienden en una escala
considerable; ya indicamos su especial adaptación para la vida
intelectual y artística.
LA FORMA DE LA MANO 69

GRUPO C (2)

Mano sensitiva del tipo largo (lám. VI, fig. b)

Es la hermosa mano que se encuentra a menudo en los retra-


tos pintados por los antiguos maestros. Es fina y flexible, con las
extremidades aguzadas y tan sutiles que se inclinan hacia atrás.
Es un tipo de mano femenino. Abunda entre los miembros de las
familias de abolengo y puede llamarse la mano aristocrática; las
diferentes veces que he podido identificarla nunca ha sido, al me-'
nos en su forma pura, en personas pertenecientes a la clase tra-
bajadora. A primera vista puede confundirse con el tipo motor
huesudo, puesto que ambas son alargadas y elegantes, pero el pa-
recido engaña. Los músculos de la mano sensitiva larga son dé-
biles, prueba de su inactividad motora. Sus dedos dan tal impre-
sión de fragilidad que uno teme romperlos al estrecharla. La pal-
ma está normalmente cubierta de finas líneas en todas direcciones,
pero las longitudinales son las marcadas con más claridad. Los de-
dos son rectos y provistos de largas uñas planas o curvadas. Ca-
ros llamaba a esta mano la «mano psíquica» y aseguraba que se
correspondía con las más perfectas cualidades del carácter. No
puedo suscribir esta afirmación, ya que nunca he encontrado estas
manos en personas fuertes bien adaptadas a la vida.

Constitución

La mano delicada, larga, implica, como la pequeña, un ca-


rácter nervioso y delicado. Su poseedor acostumbra a ser delgado,
de media estatura, con la típica cabeza grande del intelectual. Su
sistema endocrino presenta a veces una anomalía poliglandular
conocida como «estado timolinfático»; el timo, que normalmente
desaparece en la pubertad, persiste y favorece el crecimiento de
70 LA MANO Y SU LENGUAJE

los tejidos linfáticos. Existe en estas personas una tendencia al


hipertiroidismo y la tuberculosis (que parecen poseer alguna afini-
dad) y a la clorosis, y también la propensión a las neurosis y
psicosis.

Temperamento

La mano sensitiva larga se encuentra con frecuencia en los


esquizofrénicos, y no hay duda de que en las personas normales
denota un temperamento esquizoide del tipo más introvertido.
Estos individuos son solitarios y reservados y reaccionan como las
plantas sensitivas a la atmósfera que les rodea. Su vida está co-
loreada por un acentuado sentimiento de depresión. Su vida emo-
cional es delicada, pero al mismo tiempo extravagante y les falta
naturalidad para responder a las afecciones humanas. Sufren le-
targos emotivos que les hacen aparecer como insensibles. Tenien-
do pocos contactos con los demás, son en cambio muy sensi-
bles para los estímulos del mundo espiritual. Gozan del arte como
si fuese la misma vida y se refugian a veces en el misticismo. Son
más sentimentales que sensuales. El tipo femenino de la «ma-
donna» en el arte y la literatura está cortado por este patrón, y
en los cuadros de Cimabue, Giotto, Botticelli y tantos otros se
encuentran estas manos.

Mentalidad

La receptividad caracteriza su forma mental, y la intuición


y la imaginación ocupan el lugar del pensamiento lógico y siste-
mático. Un sentido artístico fuertemente marcado se refleja en
su lenguaje; su estilo personal es muchas veces bello y original,
aunque con tendencia al preciosismo y el amaneramiento. El po-
seedor de la mano sensitiva larga tiene tendencia al simbolismo,
no viendo las cosas tal como aparecen, sino dotándolas de un
significado profundo.
LA FORMA DE LA MANO 71

Vocación

Se comprende que el individuo esquizoide sensitivo tenga una


naturaleza artística, pero su receptividad es mayor que su impulso
creador. En este tipo se encuentran intérpretes de muchas clases,
músicos, actores, danzarines, dibujantes. Rara vez producen
nada considerable en el arte; tienden más bien a ser dilettantes.
Entre ellos se encuentran también muchas mujeres que a lo largo
de la historia han inspirado a los creadores.

Todo lo expuesto hasta ahora son casos ideales, pero en la


realidad los que se encuentran son casos complejos. Sin embargo,
esta clasificación en seis tipos es útil porque permite reconocer
rápidamente los elementos predominantes en una mano. Las for-
mas atípicas son las que arrojan más luz sobre las características
íntimas de una persona, pues personalidad significa diferencia-
ción y nuestra individualidad se pone de manifiesto en mayor
grado en las cualidades que nos distinguen del tipo.
Describo a continuación, no las catorce combinaciones posibles
de los dos tipos, sino solamente doce. El lector comprobará que
estas doce incluyen la mayor parte de las manos que pueden exa-
minarse para poner a prueba el método. Es preciso advertir que
para esto no basta una simple primera impresión y que no deben
establecerse conclusiones antes de estudiar la mano en todos sus
detalles: palma, dedos, uñas, líneas de flexión y pliegues papi-
lares. Pues ningún par de manos es exactamente igual a otro par
e incluso la mano derecha difiere de la izquierda en una misma
persona.
Los doce tipos mixtos aludidos son los siguientes:
I. Elemental simple con elemental irregular.
II. Elemental simple con motora musculosa.
III. Elemental simple con motora huesuda (raro).
IV. Elemental simple con sensitiva pequeña (más bien raro).
V. Elemental irregular con motora huesuda.
72 LA MANO Y SU LENGUAJE

VI. Elemental irregular con motora musculosa.


VII. Elemental irregular con sensitiva pequeña.
VIII Elemental irregular con sensitiva larga.
IX. Motora huesuda con motora musculosa.
X. Motora huesuda con sensitiva pequeña (raro).
XI. Motora huesuda con sensitiva larga.
XII. Motora musculosa con sensitiva pequeña.

Se advierte que en esta lista he distinguido tres combinacio-


nes como menos frecuentes que las otras. Además, otras dos com-
binaciones teóricamente posibles, el tipo elemental simple con el
sensitivo largo y el motórico musculoso con el sensitivo largo, se
han omitido. Esto es porque la mano elemental simple y la moto-
ra musculosa son las más lejanas a la sensitiva larga y la mezcla
de cualquiera de las dos con ésta es virtualmente imposible.
La frecuencia con que estas combinaciones se producen está
en relación con la mutua afinidad de los tipos mezclados. Así,
por ejemplo, la mano elemental simple y la motora musculosa
tienen una forma similar, uñas y líneas parecidas, y la función
predominante en ellas es la prensión, por lo que la diferencia
entre ellas es más bien en grado que en especie. La mano elemen-
tal simple y la motora huesuda, por el contrario, presentan gran
diferencia, ya que la primera es ancha, predominando en ella las
líneas horizontales, y la segunda alargada, con predominio de las
líneas longitudinales.
La mano elemental simple y la sensitiva pequeña tienen en
común la anchura y el ser relativamente cortas; pero los múscu-
los, la piel, las líneas y el desarrollo del tacto son esencialmente
distintos.
El tipo elemental simple y el sensitivo largo son los más opues-
tos en sus características y en principio nunca aparecen mezcla-
dos, aunque alguna vez puede observarse una palma elemental
provista de dedos sensitivos largos.
El tipo elemental irregular presenta una amplia gama de po-
sibles combinaciones. Siendo una mano amorfa, sin elementos
LA FORMA DE LA MANO 73

formales fijos, se encuentra en gentes muy diversas, débiles men-


tales, inteligencias muy desarrolladas, neuróticos, etc.
La mezcla del tipo motórico huesudo con el motórico mus-
culoso es relativamente frecuente, a pesar de que ambos tienen
principios distintos de estructura, el uno tendiendo a la longitud
y el otro a la anchura. Su combinación generalmente se traduce
en una clara diferenciación entre la palma y los dedos, siendo la
palma musculosa y los dedos huesudos. La unión del tipo motóri-
co musculoso con el sensitivo pequeño es mucho más rara; los
dos son absolutamente distintos, pero el primero es más bien
amorfo, lo que hace posible la combinación.
La mano motora musculosa y la sensitiva larga resultan
difíciles de distinguir entre sí al que no posee una buena prácti-
ca. Ambas son alargadas y graciosas y a primera vista parecen
iguales. Difieren en la firmeza de los músculos y también, a veces,
en la calidad y profundidad de sus líneas. Hay entre ellas una cier-
ta afinidad a pesar de las distintas categorías funcionales a que
pertenecen. El elemento motor generalmente viene representado
en la palma y el sensitivo en los dedos.
La mano motora musculosa y la sensitiva pequeña se mezclan
a menudo. Se encuentran palmas que son demasiado musculadas
para describirlas como sensitivas, palmas que presentan a escala
reducida todas las características del tipo motórico musculoso,
pero a las que se unen los dedos típicos de la mano sensitiva
pequeña.
En las notas que siguen sobre los doce tipos compuestos in-
dico sólo brevemente en cada caso los efectos recíprocos de am-
bos elementos en su influencia sobre el aspecto y la personali-
dad. Teniendo en cuenta las descripciones por extenso de los seis
tipos puros que hemos dado ya, el lector podrá formarse por sí
mismo una idea más completa de la constitución, temperamento,
mentalidad y vocación de cada variedad.
74 LA MANO Y SU LENGUAJE

I. MEZCLA DEL TIPO ELEMENTAL SIMPLE CON EL ELEMENTAL


IRREGULAR

En esta mezcla, la constitución física que corresponde al hom-


bre de mano elemental simple resulta modificada por uno o más
rasgos atávicos. El sistema nervioso está falto de equilibrio, y la
misma inestabilidad se da en el temperamento, que en el tipo ele-
mental simple es cicloide y que al mezclarse con elementos esqui-
zoides convierte a la persona en algo errático. Si el espíritu resulta
afectado, el nivel de la inteligencia es inferior al que corresponde
a la mano elemental simple.

II. ELEMENTAL SIMPLE CON MOTORA HUESUDA

Aquí el físico es menos pesado que en el tipo elemental pícni-


co, pero vasto y más pesado que en el leptosomático y despliega
a la vez una fuerza notable y cierta gracia en los movimientos.
La salud es, por lo general, excelente, neutralizándose entre sí
las predisposiciones de los dos componentes. Un grado de sen-
sibilidad más alto hace el contacto con el mundo circundante más
variado, pero pueden aparecer también rastros de nervosidad e
inestabilidad debido a los elementos esquizoides introducidos. La
inteligencia es más viva que en el tipo elemental puro. En los
deportes la inclinación de estos individuos se dirige hacia los que
exigen movimiento y velocidad, tales como nadar, cabalgar o
cazar.

III. ELEMENTAL SIMPLE CON MOTORA MUSCULOSA

En este caso los dos elementos constitutivos tienen una gran


afinidad mutua y a ambos les corresponde un físico parecido
LA FORMA DE LA MANO 75

(constitución pícnica), pero la característica musculosa, añadida al


tipo elemental simple, representa un nivel más elevado de sensi-
bilidad e inteligencia.

IV. ELEMENTAL SIMPLE CON SENSITIVA PEQUEÑA

Esta curiosa combinación de elementos casi contradictorios


se presenta algunas veces. Por lo general, en el poseedor de estas
manos las enérgicas características del tipo elemental están debi-
litadas en los diferentes estados de la personalidad. El cuerpo es
menos pesado y menos resistente y el sistema nervioso menos
equilibrado. Una cierta sensibilidad se inserta casi paradójica-
mente en la personalidad, sensibilidad que puede traducirse en
una veta de masoquismo. Este tipo de hombre pierde fácilmente
la seguridad en sí mismo y acepta una situación inferior. Es inde-
ciso y más o menos afeminado. Su inteligencia es poco aguda y el
campo de sus posibilidades está limitado por su escasa inteligen-
cia y sus escasas aptitudes para triunfar. Su mejor sitio es un
trabajo sin especialización ni responsabilidad; así, por ejemplo,
puede ser, con un dueño firme, pero comprensivo, un magnífico
sirviente.

V. ELEMENTAL IRREGULAR CON MOTORA HUESUDA

Esta combinación se encuentra a veces en sujetos altos, de


peso más bien pequeño, pero relativamente fuertes y ágiles. El
poseedor de estas manos, siendo mezcla de un tipo amorfo con
otros más o menos excéntricos, presenta los caracteres negativos
de ambos tipos. La inestabilidad emocional es el rasgo más acu-
sado de su temperamento y son típicos también los trastornos en-
docrinos y nerviosos. Entre esta gente se encuentran neuróticos
de todas clases y a veces pertenece también a este tipo el encan-
tador tricheur — el caballero ladrón—. Su inteligencia, que en
76 LA MANO Y SU LENGUAJE

realidad es superficial, es a menudo brillante y se manifiesta en


una forma independiente y subjetiva de pensar.

VI. ELEMENTAL IRREGULAR CON MOTORA MUSCULOSA

El tipo elemental irregular de mano, que pertenece al grupo


más variable y anormal de personalidades, y el motórico muscu-
loso, que corresponde al más estable, hacen a esta mezcla inar-
mónica. La desarmonía se refleja naturalmente en la mentalidad
y en el carácter, en el que aparecen fuertes rasgos negativos. La
neurastenia en una persona por otra parte físicamente fuerte es
una consecuencia frecuente. Los rasgos del temperamento cicloide
se combinan con los del esquizoide en forma que resulta peligro-
sa para la salud mental porque es capaz de destruir el equilibrio
interior.
Según predomine en la mano el carácter elemental irregular o
el motórico musculoso, la mentalidad resulta afectada bien por la
incoherencia y falta de concentración, cuarteando la inteligencia
sólida y organizadora de la personalidad pícnica, bien por la men-
talidad subjetiva de la personalidad regresiva. Para esta mezcla
no puede determinarse una vocación definida.

VII. ELEMENTAL IRREGULAR Y SENSITIVA PEQUEÑA

Tenemos aquí otra combinación de elementos afines. Física-


mente la persona regresiva es muy distinta del poseedor de una
mano sensitiva pequeña. La estructura del primero propende a
ser fuertemente musculosa y a tener la cabeza pequeña, mientras
el segundo tiende más bien a unos músculos débiles y una gran
cabeza. Pero ambos tipos son displásticos y comprenden gran va-
riedad de estructuras. Debe entenderse que cuando se da la mez-
cla de ambos tipos de mano, su poseedor posee una constitución
física indefinida que escapa a la descripción. Siendo el infanti-
LA FORMA DE LA MANO 77

lismo y la inestabilidad la cualidad más característica de ambos


tipos, su mezcla los exagera aún. La mentalidad de tal persona
es tan indefinible como su apariencia exterior y puede llamarse
también displástica.

VIII. ELEMENTAL IRREGULAR CON SENSITIVA LARGA

Esta combinación es de resultados negativos. En una persona


con tales manos pueden presumirse toda clase de insuficiencias
endocrinas y una salud mental muy frágil. Al mismo tiempo,
siendo la vitalidad por lo general baja, también los trastornos
físicos son frecuentes. Todos los rasgos negativos del tempera-
mento esquizoide están exagerados en esta constitución y su ex-
centricidad viene acentuada por una exagerada sugestibilidad que
anula el sentido crítico y la visión realista del mundo.

IX. MOTORA MUSCULOSA CON MOTORA HUESUDA

Es una de las combinaciones más afortunadas en la forma de


las manos. Significa en general una salud excelente y un buen
equilibrio de las glándulas endocrinas. El metabolismo es más
rápido que en el tipo pícnico puro, pero más lento que en el lep-
tosomático hipertiroideo. En el temperamento, la estabilidad se
une a la ligera excitación que caracteriza a los leptosomáticos,
resultando una proporción equilibrada. Así, la profundidad y
calma de la mente pícnica se armoniza con la vivacidad y agili-
dad leptosomática, neutralizándose mutuamente sus defectos.
78 LA MANO Y SU LENGUAJE

X. MOTORA HUESUDA CON SENSITIVA PEQUEÑA

Es una combinación rara y de gran interés psicológico. Físi-


camente un hombre con este tipo de mano es pequeño y delica-
do, pero no frágil. Hay una afinidad natural en los temperamen-
tos de los tipos asténico y leptosomático, y en una mezcla de los
dos el peligro de la neurastenia queda anulado por la fuerte vita-
lidad y el impulso combativo. La vena de excentricidad, sin em-
bargo, que a veces se encuentra en ambos tipos, resulta reforzada
en la combinación. La mentalidad intelectual o imaginativa de las
personas sensitivas del tipo infantil se combina y equilibra con
dotes de observación, mientras a las aptitudes más bien prácticas
de los leptosomáticos se añade una gran capacidad de pensamien-
to abstracto.

XI. MOTORA HUESUDA CON SENSITIVA LARGA

Es una combinación frecuente en la que es difícil distinguir


los elementos. La persona que la presenta tiene no menos salud
que el poseedor de la mano motora huesuda, pero peor que el
de la sensitiva larga. El hipertiroidismo es frecuente en él, y asi-
mismo la neurastenia y la neurosis. Su temperamento es una mez-
cla de los dos grupos esquizoides, el hipersensitivo y excitable
que reacciona con exceso y el frío y distante que es insensible a
los estímulos exteriores. La mentalidad que corresponde a estas
manos tiene una tendencia imaginativa unida al amor al méto-
do y un buen sentido de la proporción; su interés se dirige más
hacia lo artístico y abstracto que hacia lo práctico y concreto,
pero posee además el sentido de la realidad, que acostumbra a
faltar en los poseedores de manos sensitivas largas y éste confiere
claridad de pensamiento y cierta habilidad creadora.
LA FORMA DE LA MANO 79

XII. MOTORA MUSCULOSA CON SENSITIVA PEQUEÑA

Aunque de estructura más bien pequeña, el poseedor de esta


mano tiene una constitución robusta y llena de vida. Su sistema
nervioso es más sólido que el correspondiente a la mano sensitiva
pequeña, pero menos que el de la motórico muscular. Esta com-
binación se da en un cuerpo bien formado y generalmente con
buena salud. La combinación del temperamento excitable con el
calmoso y estable es excelente, ya que reúne el élan y la agilidad
que falta en la personalidad pícnica, sin la inestabilidad propia
del hombre nervioso. Su resultado es a menudo una sorprendente
capacidad para la lucha, combinada con una gran elasticidad.
La mentalidad tiende al tipo intelectual, trabaja con método y
continuidad y revela gran poder organizador. Los artistas con
este tipo de manos son infatigables en el ejercicio de sus aptitudes.
En resumen, puede decirse que esta combinación se caracteriza
por su inteligencia metódica (como en el poseedor de la mano
sensitiva pequeña) y su agilidad mental (como en el poseedor de
la mano motora huesuda).

La realidad está más allá de toda clasificación. No sólo una


mano puede englobar más de dos de los tipos estudiados, sino
que propiamente son inclasificables todos los rasgos de cada in-
dividuo. De todas maneras, el método expuesto en este capítulo
es suficiente para permitir al interesado en la materia identificar
algunas características generales de la persona cuyas manos trata
de interpretar.
CAPITULO IV

LAS PARTES DE LA MANO

LA PALMA

La palma es la parte primaria de la mano. En el hombre sus


dimensiones son reducidas en beneficio de los dedos, que alcan-
zan la máxima movilidad.

Estructura de la palma

El esqueleto de la muñeca y de la base de la mano está cons-


tituido por una serie de huesos, de forma variada, unidos como
un mosaico y soldados a los cinco delgados metacarpios, que
constituyen propiamente la mano. Esta estructura es la base me-
cánica de los movimientos de la mano, muy limitados en los meta-
carpios y extremadamente amplios en los dedos.
El tercer metacarpio, o central, que es el más fino, forma el
eje central de la palma. Está unido al hueso mayor de la muñeca,
el hueso magno, y esto determina su relativa falta de movilidad.
El metacarpio del dedo índice posee una movilidad ligeramente
superior. El lugar que ocupa y la relativa «fijeza» de su articula-
Estructura ósea de la mano
LAS PARTES DE LA MANO 83

ción con la muñeca lo convierten en un segundo eje, por así de-


cirlo, de la mano. La función mecánica de arabos metacarpios
consiste en servir de soportes estables a los dedos índice y medio.
Los metacarpios del anular y del meñique tienen mayor am-
plitud de movimiento que los del índice y medio. Esto puede
probarse fácilmente en la propia mano. Tomando el quinto meta-
carpio de la mano izquierda con el pulgar y el índice de la dere-
cha se puede mover el hueso con facilidad. Lo mismo puede ha-
cerse en menor grado con el cuarto metacarpio, pero es imposible
con el segundo y el tercero.
A causa de esta disposición, el borde ulnar de la palma puede
acercarse al radial por el movimiento que produce el hueco de
la mano.
Que el hueso metacarpio del pulgar tiene mayor movilidad
que todos los demás es tan obvio que no haremos más que men-
cionarlo.
La estructura mecánica de la palma y los dedos nos permite
dividir la mano en una parte activa y otra pasiva. La parte acti-
va comprende los dedos pulgar, índice y medio y la parte de la
palma correspondiente a ellos. El lado pasivo es el resto: los
dedos cuarto y quinto y la palma en conexión. Si se piensa en la
postura y en los movimientos de actividades típicas de la mano,
como escribir, dibujar, coser, comer, fumar, etc., se comprueba
con facilidad que es sobre todo la parte activa de la mano la que
las efectúa. La función de la parte pasiva es principalmente de so-
porte y equilibrio.
El lado activo comprende las zonas del yo y la conciencia y
del comportamiento social: el lado pasivo, la zona de la imagi-
nación y del subconsciente.

Los músculos de la palma

Los músculos de la palma se distribuyen en dos grupos prin-


cipales: los del pulgar, un apretado paquete que forma la emi-
84 LA MANO Y SU LENGUAJE

nencia tenar, y los del dedo meñique, que forman en el lado


opuesto la eminencia hipotenar. La región metacarpiana interme-
dia es menos musculosa, presentando sólo los grupos conocidos
como interóseos y lumbricales, que operan sobre las falanges bá-
sales de los dedos.
Los dedos y los músculos de las eminencias tenar e hipotenar
son responsables de la movilidad del pulgar y del meñique. Es
interesante notar que en los individuos degenerados ambos pre-
sentan variaciones y deformaciones.
En general, los músculos de la palma producen la flexión y
los del anverso la extensión. Cuanto más se separa la mano
en su desarrollo de su función original de locomoción, me-
nos importancia tienen los extensores; en la mano humana su
papel queda prácticamente reducido a equilibrar la acción de los
flexores. Éstos, por lo general, inician los movimientos de ida y
los extensores los de vuelta. De ordinario, los primeros corres-
ponden a impulsos positivos y están conectados con sentimientos
de seguridad y expansión, mientras que los segundos se alian con
la inhibición y el retraimiento. Su predominio revela fuertes meca-
nismos inhibitorios — tensión o inquietud —. La posición normal
sugiere relajación y descanso, pero si esta postura es habitual de-
nota debilidad emocional o falta de sentimientos.

Riego sanguíneo de la mano


El riego sanguíneo de la palma de la mano es complejo y aca-
bado. Los arcos arteriales, formados por el entrecruce de las
ramas terminales de las arterias radial y ulnar, cruzan la palma
y terminan en sus músculos superficiales y profundos. De estos
arcos parten las arterias digitales, que llegan a los finos capilares
de las yemas de los dedos. La circulación venosa tiene el mismo
esquema. Se ensambla con el sistema arterial a través de los ca-
pilares y forma un sistema sanguíneo por el que los productos del
metabolismo son conducidos a las venas radiales y cubitales y, a
través de ellas, a las grandes venas.
LAS PARTES DE LA MANO 85

Sistema nervioso de la mano

Los nervios del plexo braquial inervan la mano y animan


todo su intrincado mecanismo. El nervio radial (espiral muscu-
loso) es el nervio principal de los músculos extensores. Operando
en el dorso de la mano controla los movimientos del pulgar y,
parcialmente, de los dedos índice y medio. Tiene poco papel en
las funciones sensoriales de la mano, que se realizan por los ner-
vios medio y ulnar, los nervios de la superficie de la palma.
El nervio medio actúa en toda la sección radial (la eminencia
tenar y el espacio cercano al dedo índice) y en el centro de la
palma (el espacio correspondiente al dedo medio y la mitad del
correspondiente al anular), o sea las regiones que he llamado, res-
pectivamente, la zona del yo y de la conciencia, y la zona del
comportamiento social. El mismo nervio inerva los dedos perte-
necientes a estas zonas: el lado palmar del pulgar, el índice, el
dedo medio y parte del anular. El nervio medio es el más comple-
jo de estos tres nervios de la mano. Además de ramas motoras
para los músculos y los conductos sanguíneos, tiene ramificacio-
nes sensitivas conectadas con corpúsculos de Paccini (los mecanis-
mos del sentido táctil). Asegura todas las diferentes funciones de
la sensación táctil, por ejemplo, contacto, temperatura, dolor (sen-
sibilidad epicrítica), posición en el espacio, peso y discriminación
de la forma de los objetos.
El nervio ulnar se distribuye a través de la base ulnar del
dedo anular, todo el dedo meñique y la porción de palma que le
corresponde. Ésta es la región que he llamado la zona de la ima-
ginación y el subconsciente. El nervio ulnar suministra toda clase
de sensaciones; pero abarcando menos corpúsculos de Paccini que
el medio, su sensibilidad es menos aguda y discriminativa.
De la lesión o enfermedad de cualquiera de estos nervios,
pero principalmente del nervio ulnar, resultan cambios conside-
rables en la intensidad de las sensaciones y en la movilidad, la
86 LA MANO Y SU LENGUAJE

forma y la fisonomía de la mano, y estos cambios afectan a la


personalidad en forma definida. La fuerza expresiva de la mano
resulta dañada y se interrumpe y rompe el ritmo de sus gestos.
La mente sufre más o menos seriamente cuando su enlace con el
mundo circundante es así estorbado o torcido, la fuerza del pen-
samiento y de la imaginación se empobrece, y las emociones, pri-
vadas de uno de sus cauces más expresivos, se congestionan. To-
dos estos síntomas se intensifican en gran escala en los casos de
amputación, cuando la pérdida de la mano priva al brazo de sus
órganos sensitivos y lo deja inerte como un pedazo de madera.

Formas de la palma de la mano

Las formas principales de la palma son cuatro (véase lámi-


na VII, figs. a, b,c,d):

1. La palma con la eminencia hipotenar alargada.


2. La palma con el área basal acentuada.
3. La palma con el área media acentuada.
4. La palma con el área distal acentuada.

1. Una eminencia hipotenar alargada se encuentra en los


monos. En ellos, una profunda línea (pliegues) separa esta región
del resto de la palma. En el hombre, una eminencia hipotenar
alargada está siempre en relación con un pensamiento prelógico,
como indica su nombre en quiromancia de Monte de la Luna, y
con una fuerte imaginación. Si la eminencia hipotenar está anor-
malmente dilatada en su longitud y en su anchura, lo que acos-
tumbra a darse a la vez en las manos sensitivas grandes y en las
pequeñas, resulta un predominio de toda el área del subcons-
ciente y la imaginación e indica una persona que dominada por su
subconsciente es víctima de su imaginación. No es raro que una
persona con esta constitución psíquica en nuestra cultura occiden-
tal tenga una tendencia a la neurosis de tipo ansioso o histérico,
LAS PARTES DE LA MANO 87

ya que en medio de una civilización basada en la lógica vive


como el hombre primitivo en un mundo prelógico.
2. El área basal no tiene una línea visible de demarcación.
Su límite es una línea imaginaria que partiendo de la inserción
del pulgar corre a través de la palma. Esta región incluye la emi-
nencia tenar y la hipotenar (los montes de Venus y de la Luna),
y en mi libro Studies in Hand Reading la he llamado «el área de
los instintos». En las manos elementales y motoras carnosas, la
eminencia tenar está siempre bien desarrollada; en las sensitivas,
que se encuentran a menudo en las personas intelectuales y ner-
viosas, es mucho menos marcada. Una eminencia tenar abultada,
junto con una línea de demarcación (línea de la Vida de los qui-
románticos) profundamente marcada, indica una personalidad
enérgica cuya actividad es más bien física que intelectual. Una
eminencia hipotenar predominante revela una persona que sigue
sus impulsos sin sujetarlos a la crítica y al control voluntario. El
desarrollo pronunciado de ambas eminencias se corresponde con
un comportamiento espontáneo, fuertes instintos e imaginación y
una naturaleza ágil y enérgica. Los actos de estas personas están
motivados más por la intuición que por la razón. Los defectos de
tales individuos derivan de su profundo egoísmo, ya que el prin-
cipal objetivo de su vida es la satisfacción de sus deseos ambicio-
sos y sensuales.
3. El predominio del área media de la palma de la mano,
en la cual el borde exterior (conocido en quiromancia como Mon-
te de Marte) tiene forma oval, se da sobre todo en las manos ele-
mentales y motoras carnosas. Los músculos que forman el Monte
de Marte tienen mayor desarrollo en los tipos pícnicos y atlé-
ticos, especialmente en aquellos cuyos movimientos habituales
comprenden trepar, o cualquier actividad manual basada en la
flexión de los dedos. Como fácilmente se comprende, la eminencia
tenar está también muy acentuada en tales manos. Este aspecto
de la mano es típico de los deportistas, y es también frecuente en
campesinos, obreros de diferentes clases y soldados. Cuando se
encuentra en intelectuales, revela el tipo activo, no el que se
88 LA MANO Y SU LENGUAJE

sienta tras de una mesa de despacho, sino el que ejerce activida-


des exteriores y posee aptitudes directivas. En todos los estratos
de la sociedad, las personas con estas manos tienen espíritu prác-
tico, están llenas de sentido común y poseen un temperamento
equilibrado y estable. Un carácter «deportivo», aliado con un ra-
zonamiento frío, un sentido realista y autodisciplinado. Esto in-
cluye la capacidad para tomar decisiones rápidas y apropiadas.
Esta caracterización tan definida sólo se aplica a las manos de
tipo elemental o motórico carnoso puro. En las diferentes com-
binaciones en que ambos tipos intervienen, debe modificarse de
acuerdo con la influencia que ejercen los elementos mezclados
en las cualidades descritas. Por ejemplo, en una mano carnosa,
pero con dedos largos y afilados, debemos interpretar que la re-
ceptividad y una inclinación contemplativa contrarrestan posible-
mente Jas tendencias predominantes de una personalidad pura-
mente pícnica. Debe recordarse que el tipo deportivo no incluye
al «astro» atlético. Su palma tiene la misma forma oval, pero
generalmente exagerada, y su eminencia tenar acostumbra a estar
superdesarrollada. Esto significa que su equilibrio físico-mental,
tan evidente en las personas de tipo pícnico, está alterado.
4. La palma de la mano que tiene el área distal acentuada,
sugiere la figura de un trapezoide cuya base superior es la mayor,
y el lado exterior presenta un saliente justamente debajo del dedo
meñique. Esta forma se encuentra a menudo en las manos sensi-
tivas pequeñas; difiere claramente de la palma del tipo motor. Una
de sus características es su elevada movilidad. Es la mano que
acostumbramos a considerar como «hábil» y cuyos movimientos
son sutiles y graciosos. Los quirománticos llaman a la protube-
rancia contigua al dedo meñique «Monte de Mercurio». Su signi-
ficado casi no necesita explicación, dado que, con independencia
de los quirománticos, el término «mercuriano» ha venido a signi-
ficar un determinado tipo de carácter, carácter que muestra labi-
lidad física y mental y un cierto infantilismo e inestabilidad moral.
Diplomáticos, embaucadores hábiles, actores teatrales, e incluso
periodistas, pueden ser así calificados, no ciertamente todos, pero
LAS PARTES DE LA MANO 89

sí algunos que nos impresionan como típicos. Esta forma de mano


corresponde a personalidades sensitivas y vitales, que se mantie-
nen más de la energía nerviosa que de su vigor físico.

EL PULGAR

El pulgar es solamente un dedo, pero su evolución en el hom-


bre es tan singular que prefiero tratarlo por separado. De he-
cho, desde que empezaron los estudios sobre la mano ha ocupa-
do un lugar aparte.
El pulgar ocupa la posición clave de la mano. Por su inserción
angular y su excepcional movilidad resultante, el hombre percibe
la forma tridimensional de los objetos, y así se hace capaz de juz-
gar la distancia entre dos puntos, capacidad que está en la raíz
de nuestro conocimiento del espacio. El pulgar puede cooperar
con cualquiera de los otros dedos, y su disposición y su movilidad
gobiernan la fisonomía de toda la mano. El pulgar puede ser lla-
mado el dedo más humano, ya que alcanza en el hombre un des-
arrollo sin comparación con el de los monos, cuyos pulgares ope-
ran en el mismo plano que los otros dedos. He estudiado las
manos de muchas especies de monos, del Viejo y del Nuevo Mun-
do, y sólo en el capuchino pardo he encontrado un pulgar pareci-
do al del ser humano. En la lámina VIH, figura a, puede verse
la mano de esta pequeña criatura, que si no fuese por su eminen-
cia hipotenar alargada y en forma de garfio que sugiere la ani-
malidad, podría tomarse por la miniatura de una mano humana
perfectamente formada. El pulgar humano es más parecido al de
los monos primitivos que al de los antropoides. Algunos indivi-
duos degenerados muestran una regresión al aspecto siniestro y a
la forma de inserción del pulgar propia del mono, particularidad
que he notado en imbéciles e idiotas de nivel inferior. La inserción
y la musculatura propias del pulgar aseguran su peculiar movili-
dad, que parece corresponderse con la conciencia de la identidad,
asi como con el grado de contacto con el mundo circundante.
90 LA MANO Y SU LENGUAJE

Un pulgar muy móvil está en relación con una gran flexibili-


dad, lo que puede ser una virtud o un defecto; hasta un cierto
grado permite una compenetración armoniosa con el contorno del
individuo, pero si es excesiva lo hace juguete de influencias con-
tradictorias y con facilidad lo convierte en presa de los demás. Los
pulgares extraordinariamente móviles son frecuentes en las manos
sensitivas pequeñas pertenecientes a personas nerviosas que son
muy receptivas respecto a las demás y a las cuales la armonía con
el ambiente es necesaria para su equilibrio mental. Lo contrario,
pulgares relativamente fijos, se encuentran más a menudo en las
manos elementales de los dos tipos. La movilidad moderada co-
rresponde a las manos motoras carnosas y, en menor grado, a las
motoras huesudas. Este caso es el preferible porque comporta
un justo equilibrio entre los contactos armoniosos y logrados con
los otros y la estabilidad interna que elimina el peligro de ser
arrastrado. Un pulgar rígido, como se encuentra a veces en manos
elementales, indica una mentalidad limitada y cerrada a las ideas
nuevas y con el mundo reducido típico de la gente sencilla, que
pueden desplegar, sin embargo, equilibrio e independencia,
como sucede, por ejemplo, en los campesinos. Si la rigidez llega
casi a la inmovilidad, como en algunas manos elementales irre-
gulares, nos encontramos ante individuos más o menos segrega-
dos de la comunidad humana que llevan una vida solitaria. Esta
característica, que demuestra una mentalidad obtusa y limitada,
revela muchas veces la debilidad mental.
El poder expresivo del pulgar está estrechamente ligado con
su movilidad. El pulgar excede en esta faceta a todos los demás
dedos, cualidad que le confiere un lugar singular en el aspecto y
en la mímica de la mano. Algunos de estos gestos tienen una defi-
nida significación psicológica, como el puño cerrado con el pulgar
extendido, que es característico de los individuos que sufren de
inhibiciones que se agotan en combatir o reprimir y que sugiere
una tensión de tipo histérico o exhibicionista. El pulgar escondido
en el puño cerrado es una regresión a la infancia que revela una
profunda fatiga interna, el deseo de abandonar la lucha y volver
LAS PARTES DE LA MANO 91

a la protección y la comodidad de la infancia. Mientras ésta es


una postura de resignación, las manos fuertemente estrechadas
una contra otra, con los pulgares enlazados debajo de las palmas,
indican un estado de aguda ansiedad, común entre personas de-
primidas o melancólicas.
Estos gestos se refieren a estados anormales de la mente, que
van desde la conciencia exagerada del yo hasta el completo co-
lapso de la voluntad y de la identidad. Pero otras posturas no
son menos significativas. ¿Qué expresa el gesto «pulgares alza-
dos» sino la alegre determinación, la consciente superioridad, la
confianza en que podemos seguir nuestro camino y triunfar sin
tener que someternos al camino y a la voluntad de otros? Como
ya he recordado antes, en los juegos circenses romanos, los es-
pectadores expresaban su voluntad de que el gladiador vencido
conservase la vida, elevando los pulgares, o de que fuese muerto,
bajándolos.
Los frailes benedictinos, en su lenguaje de signos, para signi-
ficar la muerte, tiraban del pulgar con otro dedo, lo que equivale
a identificar el pulgar con el yo y la voluntad. Ciertas expresio-
nes y actos simbólicos dan un significado parecido al pulgar. En
algunos períodos de la historia china, la impresión del pulgar se
utilizaba como una forma de firma, implicando que el documento
al que se aplicaba la impresión expresaba la voluntad del firman-
te. Cuando hablamos compasivamente de una persona, de la que
decimos que está bajo los pulgares de otra, queremos significar
que está bajo su dominio.
Estos ejemplos testifican que de una manera inconsciente se
reconoce la existencia de un vínculo entre el pulgar y la voluntad,
y esta asociación intuitiva se apoya en una base lógica: el pulgar
es, como he mostrado, la parte peculiarmente humana de la mano,
y la voluntad personal y libre es la cualidad más característica de
la mente.
92 LA MANO Y SU LENGUAJE

Longitud del pulgar

La forma del pulgar está determinada por factores fisiológi-


cos. En las manos elementales y motoras carnosas, generalmente
encontramos un pulgar grande, robusto y fuerte. En las manos
motoras huesudas, el pulgar acostumbra a ser largo y esbelto,
y en las sensitivas, pequeño y ligero y a menudo biarticulado.
La longitud del pulgar depende del tipo de mano a la que el
dedo pertenece, pero en general puede llamarse pulgar corto al
que no alcanza a la mitad de la primera falange del dedo índice,
y pulgar largo el que la sobrepasa en un centímetro o más. Del
pulgar solo, como de cualquier otra parte aislada de la mano, no
pueden deducirse conclusiones absolutas. La clase de mano en
la que se encuentra un pulgar determinado establece su significa-
ción de tal modo que un pulgar inapropiado a su mano es un
síntoma divergente. Un pulgar corto y ligero en una mano motora
indica una voluntad débil contrastando con una naturaleza fuerte
y unos impulsos poderosos. Un pulgar desarrollado en una mano
sensitiva revela una sorprendente firmeza de carácter en una per-
sona de constitución nerviosa.
D'Arpentigny, que ideó la palabra «quirognomía» para sig-
nificar la interpretación de la forma de la mano, en vez de utili-
zar las líneas como hace la quiromancia, concedió gran importan-
cia al pulgar como índice del talento o del genio. Los grandes
hombres, afirmaba, tuvieron grandes pulgares, y citaba como
ejemplo a Voltaire, el tamaño de cuyos pulgares era famoso.
Desbarolles, contemporáneo de D'Arpentigny, se acercó más a
la verdad poniendo en relación la longitud y la forma del pulgar
con la fuerza de la voluntad. Subraya también el hecho de que
ciertos tipos de grandes hombres tienen grandes pulgares, y espe-
cíficamente los que toman una parte directa y activa en los acon-
tecimientos humanos, y que se distinguen por su capacidad en
perseverar en la lucha por el desarrollo de la Humanidad. Entre
LAS PARTES DE LA MANO 93

los reformadores políticos menciona a Danton y a Saint Simon,


y entre los filósofos, a Descartes, Newton y Leibnitz, todos ellos
famosos por sus grandes pulgares. Dice, por otro lado, que los
grandes artistas tienen a menudo pulgares pequeños, con una fa-
lange terminal marcadamente corta, y menciona a Durero, al que
llama un artista ingenuo tiranizado por su mujer, así como a
Shakespeare y a Montaigne. No hay pruebas para demostrar que
estas afirmaciones sean ciertas, excepto en el caso de Durero, en
cuyos famoso autorretrato el pulgar se corresponde exactamente
con la descripción.
No puedo descartar como superstición la creencia, siempre
mantenida por los quirománticos, que pone en relación la longi-
tud y la forma del pulgar con la fuerza de la personalidad, en
general, y con la fuerza de la voluntad, en particular, porque he
llegado a la misma conclusión a través de la evidencia teórica
y de la interpretación de ciertos gestos típicos.
Hallazgos idénticos de la quriomancia y de la psicología de
la mano tienen un interés especial, y en orden a comprobar esta
creencia y mis propias ideas sobre la correlación, hice una inves-
tigación estadística de los pulgares de 89 hombres famosos, es-
critores, pintores, músicos y científicos, muchos de ellos de repu-
tación internacional. Encontré en un 75 por 100 pulgares de lon-
gitud normal, en un 10 por 100 pulgares largos, y en un 15 por 100
cortos. Entre los de pulgar normal y falange terminal delgada es-
taban los escritores famosos internacionalmente Aldous Huxley,
Gerald Heard y cierto número de científicos. Entre los poseedores
de un pulgar más largo y con falange terminal gruesa y bulbosa
estaban el escritor Osbert Sitwell (véase lámina VIII, fig. b) y el
psicólogo Henri Wallon, ambos notables por su energía e inicia-
tiva. El primero es soldado y viajero tanto como poeta y sa-
tírico, y el segundo se esforzó tanto por la mejora de las con-
diciones sociales como por el progreso de la psicología. El pul-
gar del genial Nijinsky es extraordinariamente corto (ver lá-
mina VIII, fig. c), y también el del compositor Maurice Ravel,
y es sabido que ambos fueron incapaces de regirse por sí mis-
94 LA MANO Y SU LENGUAJE

mos y dependían de un modo casi infantil de los demás. Esta in-


vestigación estadística ha mostrado que la longitud del pulgar» así
como la forma de la falange terminal, está en relación con la
fuerza de voluntad, y también que no hay relación entre estas
características y la inteligencia. Esto se confirma en la observación
de imbéciles, entre los que se encuentran pulgares muy largos
y muy cortos, generalmente rollizos y rígidos.
Esta interpretación no se limita, como es lógico, a los hombres
extraordinarios, sino que también puede aplicarse a los individuos
corrientes en relación con su nivel mental y moral.

La falange basal

La falange basal une la eminencia tenar que rodea al hueso


metacarpiano del pulgar con su falange terminal. La eminencia te-
nar representa el ímpetu y la fuerza de los instintos naturales,
y la falange terminal el grado de energía consciente. Es, por tanto,
razonable suponer que la falange basal del pulgar representa la
reserva de energía latente, el refuerzo a que podemos apelar en
cualquier momento en la lucha por la propia afirmación.
Un pulgar con la falange terminal corta y gruesa es normal
en manos elementales y motoras carnosas, en la que meramente
acentúa alguna de las principales características de la personali-
dad pícnica, como la paciencia, la resistencia y la estabilidad. Pe-
ro una falange basal de este tipo en una mano sensitiva signifi-
caría cualidades muy distintas, poique sería una forma anormal.
Indicaría una potencia y una reserva insospechadas. Podemos
incluso ponerla en relación con un fuerte sentimiento de supe-
rioridad.
La falange basal en las manos motoras huesudas es general-
mente más larga y fina que en las manos carnosas, y está mode-
lada en taille. Los quirognómicos han atribuido a esta forma del
pulgar, con independencia de la mano en que se encuentre, las
características de impulsividad y falta de continuidad en la acción,
LAS PARTES DE LA MANO 95

cualidades que son características de los representantes leptoso-


máticos del grupo esquizoide de temperamentos.
En las manos sensitivas de las personas infantilizadas y asté-
nicas encontramos la misma forma de la falange basal, pero con
una estructura ósea muy frágil. Aquí estamos ante las mismas
características, pero con un tipo de conducta más inseguro.
Las manos elementales irregulares muestran a menudo anor-
malidades del pulgar, que denotan degeneraciones. Estos estig-
mas tienden, sin embargo, a aparecer más bien en la falange ter-
minal que en la basal, que varía considerablemente en estas manos
amorfas. En ellas, el aspecto psicológico de la falange basal es
favorable cuando es corta y gruesa y peyorativo cuando es corta
y delgada. La primera revela energía y fuerza impulsiva y una
resistencia interior superior a la de los esquizoides infantiles,
que acostumbran a poseer estas manos. La segunda significa lo
contrario: falta de energía y resistencia interior y dependencia
infantil respecto a los demás.

La falange terminal

La falange terminal del pulgar puede ser considerada como


representante de la transformación que cambia la energía latente
utilizable en energía consciente. La falange terminal en conjunto
es el vehículo del sentido del tacto y, como tal, está íntimamente
en conexión con la conciencia. Mientras las extremidades de los
dedos representan el grado de pensamiento consciente, la falange
terminal del pulgar representa el grado de energía consciente.
La forma corta y abultada — como si la punta hubiese sido
arrancada — es evidente en los pulgares de los mogólicos y otros
tipos de imbéciles. El mismo desagradable aspecto «animal» se
encuentra a veces en las manos elementales irregulares. Es siem-
pre signo de tendencias degenerativas, como algunos tipos de
conducta irracional, principalmente la falta de control emocional.
En tales pulgares primarios, la articulación es muy rígida, como
96 LA MANO Y SU LENGUAJE

si el dedo estuviese constituido por una sola pieza y la limitación


de su movilidad se corresponde con la rigidez del espíritu.
Una falange terminal corta, pero bien formada, es normal en
las manos elementales simples, y frecuente en las motoras carno-
sas; es común también en las mezclas de ambas. El equilibrio
entre lo vital y lo consciente que revela conduce a una actuación
inmediata y eficiente. La claridad de visión y la determinación
no resultan estorbadas por reacciones inhibitorias ni exageradas.
Una falange terminal larga y fuerte, como se encuentran en
ciertas manos motoras carnosas, indica una naturaleza autori-
taria y emprendedora. La misma forma es rara en las manos sen-
sitivas, y en este caso tiene un significado preciso, una actitud
dominante y enérgica frente a los demás.
Una falange terminal larga y delgada va unida a una adapta-
bilidad diplomática para plegarse a las circunstancias y a un cierto
oportunismo, y, como indican estas cualidades, es frecuente en
las manos motoras huesudas.
Una falange terminal corta y fina da al pulgar una apariencia
aplastada. Se encuentra a menudo en las manos sensitivas y se
asocia entonces con la tendencia a tomar decisiones intuitivas,
más bien que racionales. Tales personas son más inclinadas a
recibir órdenes que a darlas. Este tipo de falange terminal puede
siempre doblarse hacia atrás, y el pulgar en el que se encuentra
tiene a menudo doble juego y ambos rasgos revelan típicamente
impresionabilidad y falta de voluntad propia. Una falange termi-
nal muy delgada y roma indica gran sugestionabilidad. Una falan-
ge terminal corta y puntiaguda es muy rara y sólo se encuentra
en manos degeneradas. Por lo general la he observado en imbé-
ciles y neuróticos de mentalidad pobre, que demuestran una
completa falta de personalidad y de fuerza de voluntad.
LAS PARTES DE LA MANO 97

LOS DEDOS

Los dedos son los instrumentos del sentido del tacto y los me-
dios por los que obtenemos gran parte de nuestra información
sobre el mundo exterior. Por ello están implicados en las más
altas funciones del hombre: conocimiento y pensamiento. En la
evolución de la mano su papel es capital, como se muestra por su
longitud y por el desarrollo de las complejas y variadas formas
de las papilas sensitivas. Además de la alta diferenciación del
sentido táctil, que distingue a los hombres de los antropoides,
los dedos poseen un elevado grado de movilidad de un tipo por
completo singular. Su forma triplemente articulada y su longi-
tud variable les permite realiza una gran variedad de movimientos.
Son los instrumentos que traducen el pensamiento y los impulsos
en expresiones visibles.

La longitud de los dedos

La longitud relativa de cada uno de los dedos ha sido ya des-


crita en el capítulo III, pero aquí debemos insistir en ello. El
dedo medio, que es el más estable, por lo general es igual a la
mitad aproximada de la longitud total de la mano. El índice es
más variable. De ordinario es más corto que el dedo anular
y se considera anormalmente corto cuando no alcanza a la mitad
de la falange terminal del dedo medio. La longitud del dedo
anular es menos fácil de definir: a veces es igual al índice; pero
por lo general es mayor que éste. Un dedo meñique normalmente
largo alcanza a la articulación de la falange terminal del dedo
anular.
Caras afirma que, en general, la longitud de los dedos está en
relación con el grado de desarrollo intelectual. Dedos anormal-
mente largos coinciden con una inteligencia demasiado abstrac-
98 LA MANO Y SU LENGUAJE

ta, desarrollada a expensas de la vitalidad y del instinto. La


lámina IX, figura a, reproduce la mano de una monja, una per-
sona de aspecto típicamente esquizoide, con los dedos más largos
que he visto. Los pintores clásicos utilizan manos de dedos lar-
gos como modelo para sus retratos de santos; son indudable-
mente hermosas, pero no poseen ninguna fuerza, y pertenecen a
las personas más introvertidas y desvitalizadas.
En un estudio reciente de las manos de 110 esquizofrénicos
encontré que el 85 por 100 tenían manos sensitivas, con dedos
delgados y esbeltos, desviados de lo normal sólo por su postura,
su notable atrofia muscular y su extremada flexibilidad.
No hay duda de que los ejemplares más mórbidos de este tipo
de mano se encuentran entre las víctimas de la esquizofrenia,
pero la misma enfermedad parece estar en relación con las manos
elementales irregulares, que en este caso presentan además una
completa anormalidad en la fórmula digital. Mientras los pacientes
con manos sensitivas presentan con preferencia formas paranoicas
de la esquizofrenia, los de manos irregulares tienden más bien a las
formas catatónicas. En este caso los dedos índice, medio y anu-
lar tienen la misma longitud, y el meñique es anormalmente lar-
go. En un hospital mental tomé las impresiones de ocho manos
de este tipo pertenecientes a cuatro imbéciles psicóticos y a cua-
tro esquizofrénicos catatónicos (véase lámina IX, figura b).
Podemos deducir de estos ejemplos patológicos, confirmados
por las investigaciones de Friedemann, que la longitud anormal
de los dedos unida a atrofia de los músculos, y también la com-
pleta anormalidad de la fórmula digital, son síntomas sospecho-
sos de enfermedad mental. Las mismas características en menor
grado significarían una naturaleza débil y, más o menos, anormal
en sus emociones.
En el rápido progreso de la psicología en los últimos treinta
años, cada vez se ha prestado mayor atención a la correlación
entre los cambios físicos y mentales. Así, los psiquiatras contem-
poráneos admiten generalmente una base fisiológica para la esqui-
zofrenia. Cambios orgánicos en los órganos respiratorios, en las
LAS PARTES DE LA MANO 99

meninges y en el metabolismo bioquímico son responsables, o al


menos concomitantes, de la profunda alteración mental de los
esquizofrénicos.
El psiquiatra suizo Bleuler distingue ciertas células nerviosas
en el cerebro que se degeneran en esta enfermedad. Si existen
localizaciones físicas de la esquizofrenia, especialmente en la cor-
teza del cerebro, su consecuencia natural serán repercusiones
definidas en la forma de la mano, así como en sus actitudes.
Que los dedos muy cortos están asociados con anormalidades
del equilibrio endocrino se revela en los casos de hipotiroidismo,
infantilismo sexual y de hipofuncionamiento de la glándula pitui-
taria. En un estudio sobre las manos de los imbéciles mogólicos
noté que los pacientes del grupo «introvertido» tenían general-
mente los dedos más largos que los del grupo considerado como
típico de la enfermedad. Éstos se distinguen por su temperamento
emocional y alegre y por la viveza de contacto con su ambiente,
mientras los primeros son notables por su naturaleza abstraída
y ensimismada y por la pobreza de su vida emocional. Los afec-
tados de infantilismo son también en conjunto vividamente emo-
cionales, pero su personalidad es desequilibrada, inestable y
errática. Lo mismo puede decirse de los individuos hipotiroideos,
que en conjunto son, sin embargo, más sensuales y plácidos. Su
escala de reacciones emocionales es muy amplia y les lleva desde
las cumbres de una intensa alegría vital a los abismos de una
desesperación completamente irracional.
Para comprender las leyes psicológicas aplicables a la «nor-
malidad» es necesario conocer las que gobiernan la anormalidad.
La diferencia entre salud y enfermedad es más de grado que de
especie, ya que la enfermedad es una exageración de condiciones
normales. Por esto los estados anormales del cuerpo y del espí-
ritu pueden enseñarnos mucho sobre los estados normales. Hace
cerca de veinte años, el sabio francés MacAuliffe mostró cómo
ciertas ligeras disfunciones de las glándulas endocrinas determinan
el aspecto de las personas normales y describió el «tipo digestivo»,
que se asemeja a la constitución pícnica por tener tendencia al
100 LA MANO Y SU LENGUAJE

hipotiroidismo. El individuo pícnico posee manos elementales o


motoras carnosas, con dedos cortos y vigorosos; en él acostum-
bran a combinarse una vida emocional fuerte con una inteligencia
media. Los poseedores de manos motoras huesudas o sensitivas
largas, en las cuales los dedos largos son característicos, tienen
tendencia al hipertiroidismo, pertenecen al grupo esquizoide, y el
alto desarrollo de su inteligencia se une a cierta anormalidad
de temperamento y de carácter. En los impulsivos poseedores de
manos motoras huesudas, esta insuficiencia está compensada
hasta cierto punto; pero los hipersensitivos poseedores de las
manos sensitivas largas son víctimas de ella.
Estas observaciones indican, en resumen, que por lo general
los dedos cortos se corresponden con un temperamento emocio-
nal y una naturaleza relativamente sensual, y los dedos largos
con un temperamento pobre o desproporcionado en lo emocional
y una mentalidad imaginativa. La longitud y el desarrollo muscu-
lar de la mano debe ser siempre tenido en cuenta para evaluar
el equilibrio entre las reservas de vitalidad y las desviaciones en el
temperamento y en la mentalidad.

Las falanges básales

Las falanges básales en forma de salchicha de los hipotiroi-


deos y las huesudas de los hipertiroideos indican una relación
entre ellas y el equilibrio endocrino. En las manos elementales
y motoras carnosas son generalmente cortas y robustas, significan-
do una tendencia al hipotiroidismo. En las manos sensitivas pe-
queñas son a menudo alargadas y coinciden con un dedo meñique
muy corto, síntoma de insuficiencia gonádica. En las manos sen-
sitivas largas son, a veces, incluso más delgadas que en las moto-
ras huesudas y en ambas están asociadas al hipertiroidismo.
LAS PARTES DE LA MANO 101

Las falanges medias

Hay también ciertas conexiones entre estas falanges y el esta-


do orgánico. Bn los enfermos de tuberculosis son a menudo tan
delgadas que parecen estar reducidas al hueso. El dedo «hipo-
crático» presenta este aspecto junto con una forma especial de
uña. Hipócrates, que, como he dicho, fué el primero en relacionar
este síntoma con las afecciones pulmonares, fué también el pri-
mero en observar que es la falange media del dedo índice la afec-
tada principalmente. En otras enfermedades consecutivas resultan
dañadas de este modo las falanges medias de todos los dedos.

Las falanges terminales

Con la concentración de los corpúsculos de Paccini en los


bulbos sensitivos, los extremos de los dedos son la sede de la
sensibilidad táctil más aguda y diferenciada y aseguran al mismo
tiempo el suministro del riego sanguíneo a las uñas.
La longitud de las falanges terminales varía con el tipo de
mano. Friedemann indica que entre los enfermos mentales son
más largas en los esquizofrénicos que en los maníacos depresi-
vos. Yo he observado que las extremidades de los dedos son en
conjunto más cortas en las manos elementales y motoras carnosas
que en las sensitivas y motoras huesudas.
Los pliegues papilares de las yemas de los dedos son también
característicos. El estudio de su forma, que por permanecer inva-
riable proporciona un medio fácil de identificación, da lugar
a una ciencia especial. Las huellas dactilares correspondientes a
dos individuos no son nunca exactamente iguales. El filósofo
Kollman, en su libro The Sense of Touch in the Human Hand in
Respect of its Evolution and Distribution, las ha llamado las
circunvoluciones de la piel, usando esta denominación cerebral
102 LA MANO Y SU LENGUAJE

para destacar, no sólo su relación, sino también su parecido con


la corteza del cerebro, y lo justifica por ser el sentido táctil el
enlace más importante entre el cerebro y el mundo exterior.
El estudio comparativo de las huellas dactilares del hombre
y de los monos ha originado ya bastantes trabajos, y es cier-
tamente un tema que merece la atención de psicólogos y antro-
pólogos. Thomas Huxley merece ser llamado el padre de estos
estudios. Su Evidence as to Man's Place in Nature (1863) inspiró
una serie de investigaciones en este sentido, sobre todo las
de los antropólogos franceses Broca, Alix y Gratiolet. Posterior-
mente, el anatómico irlandés Hepburn, y, en los comienzos de
este siglo, el alemán Schlagínhaufen, hicieron estudios comparati-
vos detallados de las impresiones digitales de los monos antro-
poides y del hombre, y, más recientemente, el americano Harold
Cummings, de la Universidad de Tula, y la autora de este libro
las ha completado con algunas observaciones. En A Comparative
Study of the Form and Dermatoglyphs of the Extremities of
Primates y en otro estudio sobre los chimpancés he demostrado
que las extremidades digitales del gorila son algo mayores que las
del chimpancé, siendo el conjunto de la mano de los primeros
más parecida a la humana, pero en cuanto a la longitud de
la falange terminal, sólo los monos capuchinos presentan un
franco parecido con el hombre.
Las falanges terminales son sin duda de gran interés. Pue-
den revelar mucho sobre la actividad cerebral humana. Las ex-
tremidades digitales alargadas, que se dan generalmente en las
manos sensitivas largas y en las motoras huesudas (las más
alejadas del tipo primario), indican un elevado desarrollo de
la sensibilidad y de la inteligencia. Estas manos tienen también
muy marcados los bulbos sensitivos y las uñas bien formadas. Las
extremidades digitales cortas, que se encuentran en las manos
elementales, indican características opuestas. Estas manos, por lo
general, están provistas de uñas poco desarrolladas.
LAS PARTES DE LA MANO 103

Forma de las falanges terminales

Pueden describirse cuatro tipos: falange terminal cuadrada,


espatulada, cónica y puntiaguda.
Los quirólogos utilizan la forma de las extremidades de los
dedos para su clasificación de las manos, utilizando los mismos
términos: cuadradas, espatuladas, cónicas y puntiagudas, pero
esta clasificación es artificial, puesto que pocas manos tienen todos
los dedos de la misma forma y lo más frecuente es que difieran.
El índice y el meñique son casi siempre cónicos, y el pulgar y
los otros dedos varían con los individuos. Sólo en un tipo puro
— la mano sensitiva larga y sus combinaciones — se encuentran
las cinco extremidades digitales con la misma forma cónica.
Las extremidades cuadradas abundan en las manos elementa-
les, motoras carnosas y sensitivas pequeñas; más raramente en las
sensitivas largas. Los quirólogos las interpretan como signo de
actividad, sentido crítico, claridad de juicio y disciplina, cualidades
de la gente que sigue un camino definido a lo largo de la vida.
Recordando el significado general de la mano motora carnosa
podemos aceptar esta interpretación quirológica. Pero en las
manos elementales o infantiles, el mismo signo no tiene este
valor. Los quirólogos incurren aquí en un error corriente que con-
siste en dar una interpretación absoluta a detalles parciales, sin
tener en cuenta el efecto calificativo del tipo total de la mano.
Las extremidades espatuladas, al menos en los franceses, ingle-
ses y alemanes, son más raras que las cuadradas, pudiendo
tener también una significación médica. Friedemann las identifica
en un 62 por 100 de los esquizofrénicos catatónicos; pero se
encuentran asimismo fuera de los hospitales, principalmente en las
manos irregulares y en las motoras huesudas, tipos ambos que
están siempre en conexión con un temperamento esquizoide. Las
personas con tales manos sufren a menudo de neurosis obsesivas,
que pueden ser un estado intermedio entre la salud y la enfer-
104 LA MANO Y SU LENGUAJE

medad mental. En las personas normales, las extremidades espa-


tuladas pueden ser debidas a una «deformación» profesional,
como en el caso de los pianistas, instrumentistas de cuerda,
escultores y artistas y todos aquellos cuyo trabajo ocasiona pre-
siones intermitentes de las falanges terminales.
Las extremidades cónicas, en las que el dedo se estrecha
hacia el extremo, son generalmente largas, y típicas de las ma-
nos sensitivas. Se consideran un signo estético, y fueron muy re-
producidas por los pintores del Renacimiento, cuyo ideal de belle-
za física era muy diferente del de los antiguos escultores griegos,
que preferían tipos más vigorosos y dotaban a sus creaciones de
manos elementales o motoras carnosas con extremidades cuadra-
das. Los pintores renacentistas idealizaron el tipo femenino de la
Madona, mientras los escultores griegos daban forma al semidiós
y a la belleza fecunda, tipos ambos vigorosos, activos y hermosos
en un sentido terrenal. Estas preferencias estéticas responden
a diferencias morfopsicológicas reales.
Los dedos cónicos indican una naturaleza imaginativa e intui-
tiva y un alto grado de sensibilidad. Están a menudo conexos
con hiperestesia y son más frecuentes en las mujeres que en los
hombres, en los cuales su valor significativo es aún más acen-
tuado. El que todos los dedos, incluso el pulgar, tengan forma
cónica, significa voluntad débil y sugestionabilidad.
He encontrado este tipo de mano con cierta frecuencia en
actores, actrices y bailarines.
La forma puntiaguda, que es una exageración de la cónica,
se encuentra rara vez en las manos normales, pero a menudo
en los débiles mentales y en los imbéciles. Su significado psico-
lógico es aún bastante obscuro y por ahora debe limitarse a una
falta absoluta de voluntad y de iniciativa. Sin embargo, el dedo
meñique puntiagudo es un caso aparte. Se presenta con frecuencia
en combinación con dedos de otras formas. Significa entonces, pro-
bablemente, anomalías endocrinas, porque lo he observado en
manos de individuos hipotiroideos y en afectados de infantilismo,
y es corriente en los imbéciles mogólicos.
LAS PARTES DE LA MANO 105

EL DEDO ÍNDICE

Se ha discutido mucho antropológica y anatómicamente sobre


la especialización del dedo índice en la mano del hombre, en
cuya constitución juega un papel importante desarrollando una
independencia de movimientos que no se encuentra en los ani-
males. Se distingue con ello claramente de los dedos medio y
anular. Dependiendo de la musculatura especial del índice, la
línea transversal superior de la palma de la mano, que en los
monos llega de lado a lado, en el hombre acostumbra a terminar
entre el dedo índice y el medio.
El alto grado de movilidad del dedo índice, resultado de su
peculiar musculatura, le da una amplitud de movimientos incom-
parablemente superior al mono, que no puede usar este dedo
por separado. Y no debe extrañarnos que todos los gestos y po-
siciones típicos del dedo índice sugieran la expresión del pensa-
miento consciente y de la persuasión. El gesto de apuntar, de
donde deriva el nombre de índice, es general a lo largo de la
vida y desde la niñez. El gesto autoritario del maestro también
está referido a un objeto o le da énfasis a una opinión que debe
ser compartida, haciéndolo con una fuerza persuasiva casi amena-
zante. Sin embargo, la autoafirmación expresada por los gestos
del dedo índice tiene un carácter más intelectual que la que se
expresa con el pulgar.
Además de su movilidad, la longitud de este dedo es una de
sus características más salientes. Todos los monos tienen el dedo
índice mucho más corto que el humano, generalmente sin sobre-
pasar la segunda falange del dedo medio. Y es interesante obser-
var que en cierto número de imbéciles mogólicos se da el mismo
hecho. La corta falange terminal de estas manos parece como si
hubiese sido cortada y coincide con el pulgar, también de apa-
riencia simiesca.
Los gestos típicos, a que hemos aludido, y la longitud revelan
106 LA MANO Y SU LENGUAJE

la conexión entre el dedo índice y la conciencia, así como con


la autoafirmación.
He mencionado ya que en un 10 por 100 de las manos, el
dedo índice excede al anular en longitud, produciendo la fórmu-
la digital exclusivamente humana: 3, 2, 4, 5, 1; y Wood Jones
observa que un índice largo siempre coincide con un pulgar bien
desarrollado. Ambos dedos dominan el área del yo y de la con-
ciencia.
Cuando los dos dedos son muy largos, como acostumbra a su-
ceder en las manos motoras huesudas, encontramos que su posee-
dor está más dirigido por el razonamiento lógico que por la espon-
taneidad y la imaginación y que domina sus sentimientos. Tales
personas poseen una gran capacidad de observación y un fuerte
sentido de la realidad; son a menudo grandes egoístas que impo-
nen su voluntad a los demás. Los individuos con el pulgar y el
índice cortos, por ejemplo, la mayoría de los poseedores de
manos sensitivas, son mucho menos capaces de abrirse camino
en la vida, porque en ellos el sentimiento domina al pensamiento.
Estas observaciones coinciden con la creencia de los quiró-
logos, que sitúan en el dedo índice la sede del egoísmo y la
ambición.
En quirología, el dedo índice recibe el nombre de dedo de
Júpiter, y este nombre da ya idea de la significación que se le
atribuye.
Entre todos los dedos, el índice ha sido señalado por los
módicos como poseedor de un significado especial, descubierto
ya por Hipócrates cuando ponía en relación su deformidad con
las enfermedades pulmonares. Por tanto, no hago más que seguir
una tradición médica al afirmar que este dedo está probable-
mente relacionado con el sistema respiratorio.

EL DEDO MEDIO

El dedo medio participa en la mayoría de los variados movi-


mientos de los dedos de la mano, pero en forma más indirecta
LAS PARTES DE LA MANO 107

que el pulgar y el índice. Es probable que esté en relación con las


visceras abdominales, lo que justificaría la creencia de los qui-
rólogos de que un dedo medio largo indica melancolía, ya que
es sabido que las condiciones abdominales defectuosas producen
una marcada depresión.
Un dedo medio largo se da con una relativa frecuencia en las
manos sensitivas largas, cuyos poseedores presentan típicamente
una disposición melancólica y una tendencia a las enfermedades
viscerales y linfáticas.

EL DEDO ANULAR

Mientras los tres primeros dedos realizan los actos voluntarios,


como escribir, pintar y la mayoría de las obras artísticas y son los
dedos demostrativos en el lenguaje mímico, los otros dos son
más bien pasivos y decorativos, por ejemplo llevan los anillos.
El cuarto dedo, siendo el más claramente usado con estas fina-
lidades decorativas, ha sido asociado por todos los quirólogos
con el amor a la belleza y a las artes. Los mismos quirólogos sos-
tienen que si está bien formado y excede al índice en longitud,
el sentido estético, así como la fuerza del sentimiento y de la
imaginación, son más fuertes que la ambición y el razonamiento
lógico, especialmente en el caso de que la mano posea también
una eminencia hipotenar grande y dilatada.
Esta presunción se corresponde con mi comprobación de que
la parte exterior de la mano, incluyendo al anular y al meñique,
representa la parte imaginativa y subconsciente de la persona-
lidad.

EL DEDO MEÑIQUE

El dedo meñique se parece al pulgar en la variedad de sus


formas, aunque es mucho menos móvil. En medicina, un dedo
meñique deformado con una articulación rígida se considera como
un signo claro de degeneración. Su longitud parece tener también
108 LA MANO Y SU LENGUAJE

una clara significación patológica. Friedemann encontró a menudo


longitudes anormales en los casos de esquizofrenia. Yo también
he observado en esta enfermedad dedos meñiques muy largos y
muy cortos, los primeros característicos de los catatónicos, y los
segundos propios de los paranoicos.
Dedos meñiques muy cortos se encuentran también con fre-
cuencia en las manos sensitivas pequeñas, y parecen significar in-
fantilismo. No es raro, sin embargo, encontrarlos en cierto número
de paranoicos esquizofrénicos, que acostumbran a ser hiperdes-
arrollados sexualmente. La longitud anormal es más corriente en
manos elementales irregulares y en las combinaciones de este
tipo. En el mogolismo y en otras afecciones de tipo glandular,
el dedo meñique, no sólo es muy corto, sino también, muchas
veces, puntiagudo. Razonablemente puede suponerse su correla-
ción con las glándulas de secreción interna y con las gónadas en
particular, y avanzando un paso más, incluir estas repercusiones
en el temperamento que acompaña a cierto equilibrio glandular.
Podemos poner en conexión la forma del dedo meñique, no sólo
con las glándulas sexuales, sino en cierta manera con el tempe-
ramento sexual.
Igual que el dedo anular, el meñique pertenece a la parte
pasiva de la mano, el área del subconsciente y de la imaginación,
las cuales están ambas relacionadas íntimamente con las funciones
sexuales y con la fantasía. Ciertos gestos son peculiares del dedo
meñique, por ejemplo la manera afectada de sostener una taza
manteniendo el meñique elevado, dirigido a llamar la atención.
Cuando el mismo dedo se dobla hacia abajo, el gesto es de replie-
gue, indicando inquietud, timidez y falta de confianza en sí
mismo.
En algunas manos observamos una relativa hipertrofia de los
tres primeros dedos y una cierta atrofia del cuarto y del quinto,
un desarrollo que da a la mano un aspecto inarmónico. He
notado este contraste en ciertas mujeres «emancipadas», y su
significación puede ser un superdesarrollo del yo consciente, a
expensas de la parte subconsciente e imaginativa.
CAPITULO V

CUALIDADES FÍSICAS DE LA MANO

El contenido de este capítulo versará sobre temas bien cono-


cidos de los médicos y usados con amplitud en el diagnóstico,
pero que con justicia deben ser tratados también en este libro.
La temperatura, la humedad, la flexibilidad y el calor de las
manos son cuatro cualidades físicas estrechamente relacionadas
y tan significativas desde el punto de vista psicológico, como in-
dicadoras de la salud física.
El color y la temperatura de la mano están sometidos a la
influencia del sistema nervioso autónomo, que controla la dila-
tación y la contracción de los vasos sanguíneos y de los capilares
de la mano. También la proximidad de los nervios a las glán-
dulas sudoríparas influye en la humedad. Pero no puedo entrar
aquí en el intrincado funcionamiento del sistema nervioso autó-
nomo; la descripción de sus dos redes nerviosas, el simpático y
el parasimpático, con su abundancia de ganglios trabajando al
unísono y en oposición, nos llevaría muy lejos de nuestro tema.
El funcionamiento normal o anormal del sistema autónomo, tal
como se revela en la mano, suministra indicaciones valiosas sobre
el estado mental del individuo. Por «anormal» no quiero signi-
ficar las enfermedades del sistema nervioso autónomo, como la
110 LA MANO Y SU LENGUAJE

enfermedad de Reynaud, en la que las manos están continua-


mente heladas y de color blanco o azul y las extremidades gene-
ralmente atrofiadas o esclerodermatosas, por lo que las puntas
de los dedos parecen de cuero. El color normal de las manos es
amarillo rosado y en las condiciones corrientes están calientes
y secas. Esta apariencia implica cierto equilibrio humoral. Por
el contrario, las manos que de ordinario están blancas o cianóticas
y frías, cuando no corresponden a personas que sufren de una
enfermedad cardíaca o de un trastorno circulatorio, significan
un estado de ánimo deprimido o melancólico o una condición
psicótica. En estos casos, por lo general, la mano es además
húmeda. Tales estados anormales pueden ser periódicos o cró-
nicos. Los desórdenes funcionales y orgánicos del hígado y de
los intestinos producen depresión e irritabilidad nerviosa, y en
estos casos la mano es también fría, blanca y húmeda, pero
vuelve a ser caliente, seca y rosada con el restablecimiento de la
salud.
Las manos con exudación rápida, en respuesta a los estímulos
emocionales, revelan en sus poseedores una clara inestabilidad
emocional. También esto puede ser temporal o permanente. En los
adolescentes es corriente, y en la pubertad, casi normal debido a
los cambios y trastornos afectivos que se producen en la persona-
lidad en estos períodos. En una escuela descubrí hasta 25 de 30
adolescentes, entre 14 y 20 años de edad, con manos húmedas,
y en el University College de Londres hice una comprobación
parecida. La mayor frecuencia de este síntoma se daba de los
16 a los 20 años y en la misma proporción en los dos sexos. La
transpiración de las manos y el espasmo vascular son esencial-
mente resultado de un estado mental de ansiedad expectante que
irrita el sistema nervioso autónomo.
Ciertas enfermedades producen anomalías en las cualidades
físicas de la mano. Los defectos circulatorios y la clorosis pro-
ducen habitualmente manos blancas y frías; algunas enfermeda-
des del corazón, manos azules y frías y dedos agarrotados; la
hipertonía accidental o crónica, manos rojas; las enfermedades
CUALIDADES FÍSICAS DE LA MANO 111

endocrinas, sobre todo la de la glándula tiroides, conocida por


enfermedad de Basedow, manos fáciles al sudor.
Que las infecciones, temporales o permanentes, afectan al
color, temperatura y humedad de la mano casi no necesita ser
mencionado. Manos muy secas se encuentran muchas veces aso-
ciadas a una disposición reumática, a una constitución tubercu-
losa o a otros estados mórbidos. Son frecuentes, por ejemplo,
en los imbéciles mogólicos, víctimas tan a menudo de la tu-
berculosis.
Unas manos muy flexibles indican una presión sanguínea
baja. La flexibilidad, la cuarta de las cualidades físicas de la
mano, tiene, sin embargo, un significado más psicológico que
fisiológico. Depende en gran parte de la forma y del desarrollo
muscular. Las manos sensitivas son generalmente más flexibles
que las elementales y motoras. Una gran movilidad de las ma-
nos se corresponde en general con un alto grado de movilidad de
las articulaciones de todo el cuerpo. Debe distinguirse la flexibili-
dad longitudinal de la mano de la flexibilidad horizontal de los
dedos. La flexibilidad de los dedos es la amplitud con que pueden
ser llevados hacia atrás; y su movilidad exagerada, tal como se
encuentra en algunos casos en las manos sensitivas largas, en que
los dedos pueden ser doblados hasta formar un ángulo recto con
la palma, es en los pueblos occidentales signo de degeneración.
El poder expresivo de la mano está en relación directa con su
flexibilidad. Los pueblos orientales tienen los dedos y la palma
más flexibles que las razas nórdicas. Entre ellos, tanto en las
mujeres como en los hombres, el tipo sensitivo es más frecuente
que el motor. El mayor poder mímico de sus manos se revela,
no sólo en su viva gesticulación, sino en el uso y el cultivo cons-
ciente de los gestos de la mano, como se da en las artes de la
mímica y de la danza.
CAPITULO VI

LAS UÑAS

Ya desde los tiempos de Hipócrates se reconoce cierto valor


diagnóstico a las uñas, cuyo estudio constituye uno de los pocos
capítulos de la medicina en los que se toma en consideración,
aunque sea en pequeña escala, el aspecto de la mano.
Las enfermedades propias de las uñas no nos interesan aquí.
Constituyen una extensa rama del estudio de las enfermedades
de la piel que, como es lógico, han ocupado intensamente a los
especialistas. Nos ocuparemos sólo de lo que hace referencia a
las relaciones entre las uñas y las enfermedades de otros órganos
y en especial los trastornos mentales. Estas investigaciones son,
por desgracia, escasas y sus resultados están dispersos en revistas
científicas muy especializadas. Una de las raras veces en que se
ha tratado sistemáticamente este tema en su totalidad ha sido en
la obra The Diseases of the Nails, de V. Pardo-Castello. En el
prólogo a este libro, el dermatólogo norteamericano Howard Fox
se refiere a la poca extensión de la bibliografía aprovechable
sobre este tema en lengua inglesa y afirma que pocos médicos
tienen un conocimiento suficiente de las enfermedades propias de
las uñas. Puede añadirse que son menos todavía los que conocen
114 LA MANO Y SU LENGUAJE

el valor diagnóstico de las uñas en relación con las enfermedades


orgánicas y mentales.
En este capítulo he utilizado el libro de Pardo-Castello como
resumen de lo que se conoce actualmente sobre las uñas, y he
añadido, de mis propias investigaciones, algunos datos que pue-
den aumentar nuestro conocimiento de las anormalidades de la
mano en los trastornos endocrinos y en las deficiencias menta-
les, dos temas a los que, como el lector habrá notado, he dedi-
cado atención preferente en mi trabajo. No pretendo hacer de
este capítulo un tratado sobre las uñas, sino sólo subrayar ciertas
correlaciones que pueden apoyarse en una base estadística. Ello
puede ser de alguna ayuda al médico como guía en su diagnóstico
y también interesar al profano como manifestación complementa-
ria del valor práctico de la interpretación de la mano.
Para comprender el lugar que ocupan las uñas en medicina
es preciso saber algo de su evolución y de su composición ana-
tómica y química.

Evolución

Muchos autores suponen que las uñas achatadas del hombre


derivan de las garras que se encuentran en varias especies de
monos. Sin embargo, según Wood Jones, la evolución es mucho
menos simple, ya que los monos primitivos poseen en unos
casos garras y en otros uñas. El grupo más primario, los lemú-
ridos, poseen precisamente uñas achatadas. La evolución de las
uñas depende de su empleo funcional. En los anímales sirven
como órganos de ataque y de prensión; en el hombre estas fun-
ciones se han atrofiado. Es cierto que en algunos casos las uñas
nos sirven como órganos de prensión, por ejemplo, cuando
las empleamos para coger alfileres u otros objetos pequeños;
pero, en general, no son más que un escudo para proteger las
extremidades de los dedos. En la evolución del individuo humano
las uñas son los primeros tejidos de la superficie del cuerpo que
LAS UNAS 115

se desarrollan, apareciendo ya en el noveno mes de la vida pre-


natal. En un principio están situadas exactamente en el extremo
de los dedos, de donde resbalan, por así decirlo, hasta su posi-
ción definitiva en el dorso de los dedos. La uña embrionaria
difiere de la adulta también en su contextura, que es delicada,
transparente y sin lúnulas.

Anatomía

Las uñas tienen una estructura semejante a la piel de la que


se originan. Consiste en la hoja de la uña (que el lenguaje popular
considera la totalidad de la uña), la lúnula, el lecho de la uña, la
matriz, la raíz y el tabique de la uña. Su estructura y composición
se parece a la del pelo. Ambos, uña y pelo, pierden su calidad bri-
llante al reducirse la vitalidad.
La hoja de la uña es su parte córnea. La cornificación es más
avanzada en el extremo y menos en la base.
La lúnula es el segmento blanquecino alrededor del punto en
que la piel recubre la raíz de la uña. En esta zona la cornificación
es incipiente y esto produce su transparencia característica.
El lecho de la uña es el estrato de células en que descansa la
hoja de la uña. Debajo de ellas se encuentra el elemento más
importante, la matriz.
La matriz produce por su mecanismo germinativo la substan-
cia de la hoja de la uña. El crecimiento de sus células acumula
en el extremo de las uñas la queratina que las endurece.
La raíz es simplemente el principio de la uña. Y el tejido
celular que la recubre recibe el nombre de tabique de la uña.
Existen grandes diferencias individuales en las dimensiones
de las uñas. Su tamaño depende en gran parte de la forma de
la mano a que pertenecen. En las manos alargadas, como son las
del tipo motor huesudas y las sensitivas largas, las uñas acostum-
bran a ser también alargadas, y en los otros tipos, especialmente
los elementales, cortas y anchas. Desde luego, la uña del pulgar
116 LA MANO Y SU LENGUAJE

es siempre la mayor y la del dedo meñique la menor. Parecida


diferencia se da en las lúnulas, que disminuyen gradualmente del
pulgar al meñique, faltando en éste generalmente; pero aunque
en algunas uñas las lúnulas sean insignificantes, casi nunca faltan
en los pulgares, demostrando que sus uñas son las que crecen con
más rapidez.
Wood Jones observó que en los individuos que de ordinario
se sirven de la mano derecha, las uñas de esta mano se desarro-
llan más rápidamente que las de la izquierda. Las uñas se renue-
van por completo en un tiempo que oscila entre 130 y 160 días.
Después de los treinta años la velocidad de crecimiento disminuye,
lo que demuestra que la vitalidad general y el estado de salud re-
percuten en las uñas. Crecen a velocidades diferentes con el pul-
gar en primer término, como hemos dicho. Esto confirma la
antigua creencia de los quirománticos de que el pulgar está espe-
cialmente relacionado con la vitalidad; el crecimiento más rá-
pido de su uña revela su mayor receptividad de los estímu-
los de crecimiento, resultante de la vitalidad y del estado de
salud. Las uñas de forma alargada con lúnulas grandes crecen más
rápidamente que las cortas con lúnulas pequeñas. En las uñas
bien desarrolladas, la lúnula es proporcionada a su tamaño y la
hoja de la uña es fuerte y dura, prueba de la intensa cornificación
de sus células. La cornificación tiene sin duda una gran impor-
tancia respecto a la función principal de la uña humana: la pro-
tección de las extremidades de los dedos.
El riego sanguíneo del lecho de la uña es muy rico y regula
el riego sanguíneo de la mano. El suministro linfático de este
lecho de la uña es más fino y más rico que el de ninguna otra
parte del cuerpo. El sistema nervioso es también extremadamente
elaborado, tanto en el lecho de la uña como en la extremidad
del dedo, donde, para proteger las fibras nerviosas, las uñas son
más duras. Así ha previsto la Naturaleza una forma eficiente de
salvaguardar el sentido del tacto.
LAS UÑAS 117

Composición química

La composición química de la substancia de la uña tiene una


influencia directa en su forma y crecimiento. La hoja de la uña
contiene células queratinizadas con azufre y éste disminuye en
la atrofia y distrofia de las uñas. La substancia de la uña incluye
además colesterina, que ayuda a mantener la cohesión y elastici-
dad de las células, cerca de un 14 por 100 de agua, fosfato cal-
cico, carbonatos y pequeñas cantidades de arsénico. El método
capilaroscópico ha demostrado la presencia de los productos
de dos glándulas endocrinas, la adrenalina y la pituitina, en la
corriente sanguínea que riega la uña, lo que puede explicar
ciertos trastornos vasculares, como, por ejemplo, la enfermedad
de Reynaud. La composición química de las uñas deja fuera
de duda su conexión con las glándulas endocrinas y con el meta-
bolismo de las sales minerales en el cuerpo.

La uña normal

Las anormalidades de las uñas consisten en la distrofia (cre-


cimiento defectuoso o deforme) y en la atrofia (falta de desarrollo).
Una uña normal de dimensiones medias, tal como puede encon-
trarse en una mano motora carnosa o sensitiva pequeña, tiene
una longitud de 12 a 13 milímetros. La anchura varía con cada
dedo. Los diagramas 1 y 2 muestran uñas de dimensiones medias;
en una mano larga del tipo motor huesudo una uña más larga
sería normal. La raíz de una uña normal está bien asentada en el
tabique ungular y la hoja es de crecimiento uniforme, no presen-
tando ninguna deficiencia de substancia y con una lúnula de 1,3
milímetros aproximadamente en el dedo índice.
118 LA MANO Y SU LENGUAJE

Las uñas en las enfermedades pulmonares y cardíacas

El primer lugar corresponde a la distrofia clásica de la uña


hipocrática (diagramas 3 y 4). Cualquier estudiante de medicina
conoce su significado. Se presenta en la tuberculosis pulmonar, en
los tumores pulmonares y en las enfermedades crónicas del cora-
zón. En estas últimas coincide con dedos en forma de palillo de
tambor, generalmente azulados, que son síntoma de graves de-
ficiencias circulatorias. La uña hipocrática puede describirse como
parecida a un cristal de reloj, ya que es redonda, de gran con-
vexidad y acostumbra tener una lúnula grande. No es raro que
presente deficiencias en su substancia, así como en su forma
(diagrama 5). La correlación entre la uña hipocrática y la tubercu-
losis viene comprobada por el hecho notado por Pardo-Castello
de que las uñas recobraron su forma normal en casos de cura-
ción de esta enfermedad.
He observado la uña hipocrática en enfermos de tuberculosis
pulmonar, pero he visto también, asociado a esta dolencia, un tipo
completamente distinto: larga y estrecha, de perfil marcadamente
convexo y apariencia general de garra. Se encuentra, sobre todo,
en los largos dedos de las manos motoras huesudas, las que, como
dijimos en el capítulo II, caracterizan a las personas altas y del-
gadas, las más propensas justamente a la tuberculosis.

Las uñas en las infecciones agudas y los traumatismos

Casi tan conocida como la uña hipocrática es en medicina


la uña con una o varias líneas de «Beau». Esta anomalía reci-
be su nombre del médico francés que la descubrió en 1846.
Las líneas de Beau consisten en surcos o pliegues horizontales que
aparecen primero en la raíz y avanzan con el crecimiento de la
LAS UÑAS 119
120 LA MANO Y SU LENGUAJE

uña hasta su desaparición al cabo de unos 160 días aproxima-


damente. La uña afectada resulta así con un perfil ondulado
(diagrama 7). Las líneas de Beau están siempre asociadas con al-
guna enfermedad aguda, en el curso de la cual quedó suspendida
la actividad de la matriz de la uña. Sabiendo que avanzan de la
raíz hasta la punta es posible deducir de su situación en un mo-
mento dado el tiempo aproximado en que se produjo la perturba-
ción. Las enfermedades infecciosas, tales como la fiebre amarilla,
el tifus y la gripe son especialmente aptas para producir las líneas
de Beau, así como los traumatismos tales como las fracturas.
En la guerra de 1914-1918 los cirujanos utilizaban a veces las
líneas de Beau para diagnosticar la fecha de una herida. Algunos
autores citan también los shocks nerviosos como causas producto-
ras de estas líneas.

Las uñas en los desórdenes intestinales


y en el reumatismo

Las líneas o pliegues longitudinales en las uñas sor tan fre-


cuentes como las horizontales. Son consecuencia de imecciones
crónicas y perduran tanto tiempo como la enfermedad, a veces
durante años. Las he observado con frecuencia en casos de colitis
crónica. En los casos agudos los surcos longitudinales terminan
en hendiduras (diagrama 8). Este síntoma, frecuente en la segunda
mitad de la vida, indica generalmente la presencia del reumatismo
con un foco de infección que puede estar en las raíces de los
dientes. Las líneas longitudinales en las uñas pueden ser también
hereditarias, significando entonces una tendencia reumática en la
familia.
LAS UÑAS 121

Las uñas en los estados de nerviosismo agudo

Todos los que han escrito sobre las uñas notan los cambios
que acompañan al nerviosismo agudo, con lo que quiero indicar
la fuerte tensión conocida coa el nombre de agotamiento ner-
vioso. En este caso las uñas pierden su calidad brillante, las
lúnulas se obscurecen y la hoja de la uña se hace quebradiza; pero
el síntoma más común y familiar de este estado son las llamadas
«manchas blancas», que tienen incluso un papel en el folklore,
en el que son conocidas como «dones» o «presentes». Según Pardo-
Castello, se encuentran, al menos en pequeña cantidad, en las
manos del 85 por 100 de los hombres y del 75 por 100 de las
mujeres. Los médicos y los quirólogos están de acuerdo en que
abundan en las personas débiles, cansadas o nerviosas y que des-
aparecen cuando se recobra el equilibrio. Las manchas blancas
pueden significar asimismo una deficiencia de calcio, que muchas
veces produce también uñas blandas y quebradizas. Con revela-
dora frecuencia se presentan en los niños y en los adolescentes,
que son los principalmente afectados por la insuficiencia de calcio
en las células. Dado que el calcio, en sus diferentes combinaciones
químicas, influye en la estabilidad del sistema nervioso autónomo,
resulta evidente que las manchas blancas indican a la vez la falta
de calcio y el desequilibrio nervioso.

Las uñas en las perturbaciones endocrinas

Este aspecto de las uñas me parece de particular interés e


importancia, y es aquí donde debo añadir a las conclusiones de
Pardo-Castello algunas observaciones propias que pueden ayudar
a las posibilidades del diagnóstico. No voy a intentar en este libro
enfrentarme sistemáticamente con todas las condiciones de la
salud y la enfermedad; puedo sólo aludir a algunos estados y
122 LA MANO Y SU LENGUAJE

enfermedades que parecen estar especialmente relacionados con


la mano. Las alteraciones endocrinas están sin duda entre ellas
y he de hacer constar que, a veces, he diagnosticado perturbacio-
nes pituitarias y tiroideas por el aspecto de las uñas sin que
hubiese otros síntomas clínicos, confirmándose mi diagnóstico
mucho más tarde, cuando estos síntomas han aparecido y se han
aplicado pruebas especiales.
La bibliografía médica e incluso el libro de Pardo-Castello
ofrecen pocos y a veces contradictorios datos sobre las uñas en
las enfermedades endocrinas. La información se refiere principal-
mente a las glándulas tiroides y pituitaria, las que yo misma he
encontrado con más frecuencia conexas con las deformaciones
de las uñas. Pardo-Castello atribuye la fragilidad y la estriación de
las uñas al hipotiroidismo y las considera típicas en los casos
de mixedema, con los cuales coinciden, según afirma, un cuero
cabelludo seco y la pérdida parcial del cabello. Las uñas son
entonces delgadas y frágiles, generalmente de aspecto infantil a
consecuencia de su desarrollo atrofiado. A veces son muy blandas
y tienen forma de abanico. El mismo tipo de uñas infantiles y
poco desarrolladas se considera por otros autores como síntoma
de infantilismo sexual. Hollander, citado por Pardo-Castello, indi-
ca la hipertrofia de las uñas en el hipopituitarismo, pero nunca
lo he comprobado en la práctica. He observado, sin embargo
(lo que afirma también Pardo-Castello), que en los desequilibrios
opuestos, hipertiroidismo y hiperpituitarismo, las uñas están bien
desarrolladas, brillantes y crecen rápidamente.
Esto es todo lo que he encontrado en la literatura existente
sobre las uñas y las enfermedades endocrinas. Mis propias obser-
vaciones pueden resumirse en lo siguiente:

I. La uña delgada, quebradiza, corta y sin lúnulas es caracte-


rística del desarrollo insuficiente de las glándulas tiroides y sexua-
les y de la hipofunción de la pituitaria. Un metabolismo bajo,
como por ejemplo en el hipotiroidismo, reduce el ritmo de creci-
miento y las uñas resultan pequeñas y sin lúnulas. Para determinar
LAS UNAS 123

cuál de estas tres causas endocrinas es responsable debe exami-


narse el aspecto de las manos y de los dedos. Entonces tenemos:
a) En una mano amplia, esponjosa, con una palma pequeña
y dedos en forma de salchichas, de los que el pulgar es general-
mente puntiagudo, la anormalidad de la uña significa hipotirodis-
mo (diagrama 9). A veces, en casos de mixedema, las uñas tienen
forma de abanico (diagrama 10).
b) En una mamo con la palma ligera, flexible, infantil y en
la que el dedo meñique es generalmente deformado o muy corto,
la misma distrofia de la uña significa infantilismo sexual (dia-
grama 12).
c) En una mano con la palma amplia, cuadrada, muy flexible
y con los dedos proporcionalmente cortos, la misma deformación
de la uña significa hipopituitarismo (diagrama 13).

II, La uña larga, estrecha y brillante, con una lúnula grande


y opaca (diagrama 11) que representa al hipertiroidismo, puede
ser definida con más precisión que lo hace Pardo-Castello. Se
parece a la uña tuberculosa, de la que, sin embargo, se distingue
fácilmente por su perfil aplanado en vez de curvo y su hoja sana
y brillante. Ambos tipos de uñas se encuentran en los largos
dedos de las manos motoras huesudas, cuyos poseedores son
víctimas apropiadas tanto de la tuberculosis como del hipertiroi-
dismo. En los individuos que tienes tales manos, el metabolismo
es acelerado, produciendo un crecimiento rápido y, en consecuen-
cia, unas uñas largas con lúnulas grandes. Es interesante notar que
este tipo de perturbación endocrina se asocia a menudo con una
inteligencia viva e incluso brillante, rasgo característico de la
personalidad leptosomática con mano motora huesuda.

III. La uña larga, bien desarrollada y brillante, caracterís-


tica del hiperpituitarismo, es, a diferencia de la anterior, muy
ancha, grande y con una lúnula amplia (diagrama 14). Esta uña
se encuentra en los robustos dedos de las grandes manos de los
individuos hiperpituitarios. Son, por tanto, completamente dife-
124 LAS UÑAS

Mano «hipotiroidea>
LA MANO Y SU LENGUAJE 125

Mano infantil
126 LA MANO Y SU LENGUAJE

Mano «hipopituitaria»
LAS UÑAS 127

rentes en su forma de las uñas hipertiroideas, con las que algunos


autores las confunden.

Las uñas en la herencia patológica

Abordo aquí este tema porque debe preceder a la discusión


con que concluye este capítulo, sobre la relación entre las uñas

y las enfermedades y deficiencias mentales, ya que ambas anorma-


lidades tienen a menudo una historia familiar, y las deficiencias
hereditarias de las uñas pueden ayudarnos a describir por otro
camino las causas ocultas de los desórdenes mentales.
En primer lugar debe aclararse que el solo hecho de un
desarrollo pobre de las uñas en los miembros de una familia,
acompañado a menudo de debilidad en los dientes y el cabello,
no significa más que una falta general de vitalidad. Pero la
atrofia completa de las uñas es asunto distinto. Es muy rara y
se encuentra en familias elevadamente anormales. Se señala en
casos de polidactilia, un síntoma de degeneración muy poco fre-
cuente. He podido observar dos casos y ambos mentalmente anor-
males.
La uña muy corta o embrionaria (diagrama 15) es asimismo
rara. Su anormalidad consiste, no solamente en la pequenez de
la substancia de la uña, sino en la situación que puede estar,
incluso en la cara palmar en vez de la dorsal del dedo. Una vez
he visto una uña embrionaria en un defectuoso mental.
La sífilis, que produce atrofia e hipertrofia en las uñas, es una
128 LA MANO Y SU LENGUAJE

causa hereditaria frecuente de la epilepsia y la deficiencia mental.


Generalmente se traduce en una uña blanda y corta de perfil
cóncavo, llamado «uña de cuchara» (diagrama 16). La he obser-
vado en una elevada proporción de defectuosos mentales. A ve-
ces la historia familiar descubre antecedentes sifilíticos, a veces
no; sin embargo, es difícil conseguir estadísticas precisas porque
las enfermedades venéreas son a menudo disimuladas por los
parientes del sujeto.
La uña blanda y en forma de abanico (diagrama 17) abunda
también en las manos anormales. Indica una herencia nerviosa
defectuosa y probablemente también alteraciones endocrinas he-
reditarias. Se encuentra en enfermos mentales que padecen mixe-
dema.

Las uñas en las enfermedades y deficiencias mentales

A menudo se han observado distrofias de las uñas en casos


de psicosis, pero no se han identificado sus significaciones.
En los esquizofrénicos he encontrado uñas normales con ma-
yor frecuencia que en los maníacodepresivos. Puede también
afirmarse que en los esquizofrénicos las uñas son generalmente
largas y bien desarrolladas, mientras en las psicosis maníaco-
depresivas pueden presentarse toda clase de distrofias; pero no he
tenido la oportunidad de hacer un trabajo estadístico sobre la
materia.
En la deficiencia mental, la anormalidad de las uñas es indu-
dable. La tendencia se inclina a la atrofia. Rara vez se encuentran
uñas bien desarrolladas con las lúnulas correspondientes; en
650 casos examinados sólo he encontrado el 10 por 100.
Uñas atrofiadas, anormalmente pequeñas — las que he lla-
mado uñas «rudimentarias» (diagrama 18)—, las he encontrado
en el 25 por 100 de los deficientes mentales que he examinado.
Según Pardo-Castello, esta forma de uña es congénita y revela,
por lo tanto, una herencia degenerada. La considera muy rara,
LAS UÑAS 129

lo que puede explicarse suponiendo que el tipo de pacientes que


generalmente vio sufrían de enfermedades de la piel y venéreas.
Lo que he llamado uña «primaria» (diagrama 19), otra forma
de uña corta, ancha y sin lúnula, es aún más corriente en los defi-
cientes mentales. Casi no puede llamarse anormal, pero es, desde

luego, insuficientemente desarrollada. Personas normales de men-


talidad simple, poseyendo, por ejemplo, manos elementales sim-
ples, las presentan a menudo. He observado que en los deficientes
mentales son más a menudo planas que curvadas (diagrama 20).
No creo que esto pueda permitir afirmar que el desarrollo par-
cial o insuficiente de las uñas es una característica reveladora en
las manos de los anormales mentales. Pero dado que las defi-
ciencias mentales se basan tan a menudo en la herencia pato-
lógica, naturalmente las distrofias y atrofias de las uñas ligadas
con la sífilis y las enfermedades endocrinas hereditarias se en-
contrarán en las manos de tales pacientes.
El organismo de los anormales mentales está muy a menudo
mal desarrollado y sus funciones endocrinas son también anor-
males en una gran proporción. Generalmente la anormalidad
consiste en el desarrollo insuficiente de una o más de las glán-
130 LA MANO Y SU LENGUAS

dulas endocrinas. Ésta es la razón por la que los débiles mentales


y los imbéciles presentan a menudo las uñas típicas de la insu-
ficiencia endocrina.
El lector pensará que este conjunto de diagnósticos basados
en las uñas no es muy considerable. Muchas enfermedades muy
corrientes no han aparecido en esta relación. Pero esto es debido
a la insuficiencia de las investigaciones sobre este asunto. Muchas
correlaciones parecen existir además de las que he indicado, pero
hace falta comprobarlas. El diagnóstico basado en las uñas está
todavía en la infancia y abre un campo de gran interés a la inves-
tigación de los médicos y de los psiquiatras.
CAPÍTULO VII

LAS LINEAS DE LA MANO

Hasta ahora me he referido sólo incidentalmente al aspecto


de la mano más familiar al gran público: las líneas. Son las
líneas de la palma y de los dedos lo que utilizan las gitanas y
los adivinos como instrumento de su clarividencia, y los nombres
que los quirománticos han dado a las principales entre ellas — lí-
nea del corazón, línea de la cabeza, línea de la vida, línea del
destino — indican ya la elevada significación que les atribuyen.
Pero las líneas de pliegue no son tan importantes como la forma
general del mano, sin tener en cuenta la cual no puede describirse
adecuadamente el significado de las líneas. Puede incluso afir-
marse que existe una especie de esquema general de líneas para
cada tipo de mano, al cual se aproximan las líneas de cada mano
individual. Es más acertado decir que la interpretación de las
líneas de una mano debe hacerse más en función de las divergen-
cias respecto a su tipo que no pensando que cada línea «significa»
un atributo o tendencia psicológica.
132 LA MANO Y SU LENGUAJE

LOS SURCOS PAPILARES

Mientras la mayor parte de los investigadores científicos no


han prestado ninguna atención al sistema de las líneas de pliegue,
otro sistema de líneas de la mano, el de los surcos papilares — las
finas y apretadas, aunque regularmente espaciadas líneas que,
como la trama de un grabado, cubren toda la superficie palmar,
incluyendo los dedos — ha sido un tema fascinante para los estu-
dios científicos desde los días de Malpighi en el siglo XVII. Los
resultados de estos estudios han arrojado nueva luz sobre la
filogenia del hombre y también han influido en la medicina y la
criminología, haciendo posibles métodos ingeniosos para identi-
ficar a los individuos por sus huellas dactilares.
Los surcos papilares cruzan la palma en diferentes direcciones
y forman dibujos variados en las eminencias y en la base de los
dedos, y con mayor complicación en las yemas de los dedos. En
sus intersticios, especialmente en la palma y las yemas de los
dedos, se concentran en gran número unas células nerviosas espe-
ciales, llamadas corpúsculos de Paccini, que constituyen el vehículo
del sentido del tacto.
Los surcos papilares en los monos y cuadrumanos suministran
importantes datos. En las manos de los monos se encuentran
formaciones complicadas como remolinos parecidos a los de las
manos humanas; pero estas formaciones no están concentradas
en las yemas de los dedos, sino repartidas por las eminencias
de la palma, principalmente la tenar y la hipotenar; de hecho,
las yemas de sus dedos tienen una distribución de las líneas
papilares muy simple. En las falanges básales de los dedos hu-
manos nunca se encuentran remolinos y, en cambio, los he visto
en las manos de un mono capuchino. En los monos, los dedos
y la palma no están funcionalmente separados, y el sentido del
tacto, que es más agudo donde los pliegues papilares son más
complejos, está más disperso que en el hombre. Los pliegues
LAS LÍNEAS DE LA MANO 133

papilares de las yemas de los dedos de un chimpancé ofrecen


cierta semejanza con los de un ser humano, como ha mostrado
el doctor Cummings en un artículo reciente. Yo he publica-
do las impresiones digitales de un gorila que tenían aspecto
humano por sus pliegues papilares. En este caso, sin embargo,
el parecido estaba limitado al pulgar, pues en los demás dedos
tenían una configuración distinta de la que se da en los hombres
e incluso en los chimpancés. No hay diferencias apreciables entre
las impresiones digitales de los cinco dedos de un mono, pues
todas presentan la misma estructura, característica que se llama
monomorfismo. Según el doctor Cummings, cerca del 25 por 100
de los seres humanos tienen manos monomórficas; pero personal-
mente las he encontrado en proporción mucho menor y sólo en
personas anormales.
De esto creo que podemos concluir que en los seres humanos
las manos monomórficas, así como los remolinos papilares en
las eminencias tenar e hipotenar, son características simiescas,
apuntando alguna anormalidad.
Dado que el aspecto simiesco de las manos en general y de los
pliegues papilares en particular es corriente en los débiles menta-
les y en los imbéciles, puede ponerse en relación con alguna ano-
malía cerebral. He observado configuraciones simiescas de los
pliegues papilares en varios tipos de mano, pero especialmente
en las elementales irregulares. Estas manos se encuentran en defi-
cientes y en anormales, como artistas neuróticos y excéntricos.
El hecho curioso de que personalidades muy desarrolladas, pero
anormales, posean el mismo tipo de manos que otras muy poco
desarrolladas, puede ejemplarizarse con el caso de los zurdos.
Muchos «ases» en campos diferentes de la actividad humana
— deportes, teatro, cine, etc. — son zurdos, y lo son también
muchos débiles mentales y epilépticos. La causa ha de ser la
misma; la herencia patológica que puede producir a la vez la
insensibilidad infranormal y la hiperestesia anormal. Por consi-
guiente, debo prevenir al lector contra las conclusiones preci-
pitadas cuando descubra estas características en unas manos.
134 LA MANO Y SU LENGUAJE

En nuestra época, con su gran inestabilidad social, práctica-


mente ningún grupo social puede considerarse libre de cierto
grado de degeneración. Es fácil encontrar rasgos atávicos en
una mano sin que caractericen a su poseedor como un neuró-
tico o un débil mental. El equilibrio entre el dominio de la
mente y las fuerzas disgregadoras hay que juzgarlo por el con-
junto de toda la mano. Los rasgos atávicos pueden significar
tanto una aceleración y diferenciación de la sensibilidad como
una influencia negativa y entorpecedora. El problema que se
plantea al intérprete experto es decidir dónde y con qué efectos
los elementos degenerativos se integran en la totalidad del ser
del sujeto.
Por lo general, las figuras de los pliegues papilares de los de-
dos humanos son muy variables. Vaschide notó que la tendencia
a las variaciones morfológicas del sentido del tacto aumenta desde
el meñique al pulgar. El hecho merece atención. Recordemos las
funciones del pulgar, del índice y del dedo medio. Estos tres
dedos, los más desarrollados, desempeñan ciertas actividades en
las que los otros tienen poco o ningún papel: señalar, escribir,
dibujar, pintar, etc. Puede verse que la observación de Vaschide
confirma mi teoría de que el pulgar y el índice están en relación
con el pensar consciente y con el yo. Las funciones más dife-
renciadas y complejas de la mente humana utilizan el pulgar, el
índice y el dedo medio como instrumentos de su expresión. En
otros capítulos hemos visto que el pulgar y el índice son los dedos
más movibles; ahora vemos que poseen también las zonas de tacto
más fino. En los monos, la zona radial no está separada del resto
de la mano y el pulgar y el índice no son superiores, ni en movi-
lidad ni en tacto, a los otros dedos.
Es el alto grado de variación de las impresiones digitales
humanas lo que ha hecho posible su uso para fines de investi-
gación. El sistema de las huellas dactilares que actualmente utili-
za la policía de todo el mundo es en gran parte obra de Galton,
Forgeot y Féré. Galton distinguió diez tipos principales. No me
compete entrar en los detalles de este tema, que ha encontrado
LAS LÍNEAS DE LA MANO 135

amplia aplicación en la investigación científica y en la práctica.


Pero hay que confesar que, por ahora, los investigadores de las
impresiones digitales raramente han prestado atención a las impli-
caciones psicológicas de su estudio. Aquí me referiré sólo a aque-
llos autores que han contribuido a aumentar nuestros conoci-
mientos sobre la herencia o sobre los factores psicológicos relacio-
nados con estas impresiones.
Féré encontró que las impresiones digitales de los degenerados
eran más desiguales entre sí que las de los normales y que presen-
taban a la vez formas progresivas y regresivas. Esta observación
es interesante porque sabemos que la asimetría física es uno de
los caracteres más marcados de la degeneración. Parece además
arrojar alguna luz sobre el verdadero lugar de la anormalidad y la
degeneración en la escala de la evolución humana. Debemos,
creo yo, reconocer una diferencia real entre las dos direcciones
de la degeneración. Hay una dirección progresiva que produce
la hipersensibilidad y la hiperconsciencia, y otra dirección regresi-
va que produce la insensibilidad y la restricción de la consciencia.
Así, la mezcla de estructuras progresivas y regresivas en los plie-
gles papilares de las manos de los degenerados se acompaña de
una discrepancia similar a la constitución psicológica: una ten-
dencia ascendente hacia la mayor diferenciación de algunas facul-
tades, como la inteligencia, y una tendencia opuesta de los impul-
sos primarios, es decir, instintos y emociones.
El antropólogo francés Alix describió una de las formas de
impresiones digitales regresivas más corriente e importante: los
triángulos. Algunas veces se encuentran en los dedos humanos,
especialmente en los tres primeros, y son constantes en los dedos
de los antropoides. Alix los define como líneas que discurren
primero paralelas a la línea de flexión de la articulación de la
falange terminal, después más o menos oblicuamente y al llegar
a la punta del dedo se hacen elípticas. Esta forma simple de arco
o triángulo ha sido descrita también por Galton y Féré como
el esquema humano más primario de los pliegues papilares. No
la he encontrado en ninguna especie de monos, en los que sólo
136 LA MANO Y SU LENGUAJE

se observan líneas longitudinales rectas hasta el extremo del dedo,


donde se hacen elípticas.
La forma primaria descrita por Alix es frecuente entre los
imbéciles de nivel bajo. La he encontrado en 30 de 112 deficientes
mentales examinados. De ellos, en 20 casos aparecía en el pul-
gar, índice y medio, y en 2 casos en los cinco dedos. Las lámi-
nas XI y XII muestran las manos de dos idiotas con forma pri-
maria en los pliegues papilares, y junto a ellas he situado, para
efectos de comparación, las impresiones digitales de un gorila (lá-
mina X). En los treinta casos citados la distribución primaria de
los pliegues iba acompañada de otros rasgos simiescos en la
mano. La lámina XI muestra la mano muy primitiva de un idiota
masculino de veintiocho años. En comparación con la del gorila,
parece menos diferenciada y desarrollada. De hecho se da un
notable parecido entre ambas manos, lo que me incitó a contra-
ponerlas.
Se observará en la fotografía que la mano del idiota mascu-
lino es más primitiva que la de la mujer. Tiene sólo cuatro líneas
en total: 1) la clásica línea simiesca transversal; 2) la línea te-
nar; 3) una línea accesoria en la eminencia tenar, y 4) la mitad
inferior, solamente, de la línea longitudinal. El aspecto del pulgar
es típicamente simiesco.
La mano de la mujer presenta también la línea simiesca y el
pulgar pequeño, pero tiene más líneas en conjunto. Podemos con-
cluir, en resumen, que tanto los surcos papilares como las líneas
de pliegues de la mano presentan cambios regresivos en los casos
graves de degeneración.

LAS LÍNEAS DE PLIEGUE

Los investigadores científicos han negado siempre la posibi-


lidad de una interpretación psicológica de las líneas de la mano
por la misma razón que les ha alejado de todo el tema de la
mano: el miedo a los contactos con el charlatanismo. Nunca se
LAS LÍNEAS DE LA MANO 137

han preocupado por considerar si podía imaginarse un proce-


dimiento de interpretar las líneas de la mano distinto de la quiro-
mancia, un procedimiento científico. No tengo inconveniente en
reconocer que la quiromancia, como interpretación supersticiosa
de las líneas de la mano considerándolas símbolos del destino
y del carácter, no tienen ningún fundamento científico. Algunas
de sus tradiciones pueden recibir una explicación psicológica, pero
el método en conjunto, como se hace, pretendiendo encontrar un
sentido psicológico o misterioso a cada centímetro de la palma
y a cada pliegue microscópico es absurdo.
La teoría de Vaschide de la imagen motora, representada
por las líneas de pliegue de la palma y los dedos, teoría que he
descrito en el capítulo II, era un punto de partida valioso para
un nuevo método, Pero Vaschide no desarrolló la aplicación
práctica de su teoría. Mi trabajo ha consistido precisamente en la
realización de esta aplicación práctica y en la generalización de
la teoría.
La clave para la interpretación de las líneas de la mano debe
apoyarse siempre en la figura que entre todas presentan; pero para
su estudio es necesario un mínimo de clasificación. Por fortu-
na, hay una distinción muy clara y visible para todo el mun-
do entre las cuatro líneas principales, que se encuentran con tal
regularidad en las manos normales que han recibido nombres
especiales de los quirólogos, y las líneas accesorias, que varían
considerablemente en número, espesor y posición y que no tienen
nombres propios.
Esta división no es un fenómeno casual. Tiene causas fun-
cionales. Las líneas de flexión de la mano son el resultado directo
de la actividad muscular de la mano y del brazo. Están situadas
en relación con las articulaciones; pero la calidad y la consisten-
cia del tejido de sostén produce las diferencias individuales en
su situación. Las líneas accesorias comprenden dos grupos:
1) un cierto número de pequeñas líneas de pliegue que surgen en
lugares donde la piel cede como consecuencia de los movimientos
manuales y que, aunque en relación con la actividad muscular, lo
138 LA MANO Y SU LENGUAJE

están más indirectamente que las líneas principales; 2) las res-


tantes líneas accesorias, para las que no puede darse una explica-
ción motora. Ningún investigador, que yo sepa, ha diferenciado
con claridad las unas de las otras en cuanto a su origen y signi-
ficación.
Ya que son de gran importancia para mi tema, hablaré de ellas
con mayor detalle.
Deben distinguirse los movimientos voluntarios y más o menos
intencionados, de los involuntarios y más o menos expresivos.
Mientras los primeros están en relación con los impulsos cons-
cientes y el pensamiento, los segundos pueden considerarse en
general como movimientos reflejos en relación con los impulsos
nerviosos y emocionales que emanan en gran parte del subcons-
ciente. Que cierto número de líneas accesorias se deben más a
movimientos involuntarios que voluntarios, se comprenderá mejor
por lo siguiente.
Las líneas de pliegue accesorias no están en proporción con
la actividad manual del sujeto sino que, por el contrario, las ma-
nos «perezosas» acostumbran a ser las más ricas en estas líneas.
Las manos de las personas intelectuales y nerviosas — manos
sensitivas y, en parte, manos motoras — están poco acostumbradas
al trabajo manual y, sin embargo, en ellas se encuentra una red
tupida de líneas accesorias. Puede explicarse diciendo que en
ellas los tejidos de sustento son más flojos que en las manos ele-
mentales y motoras carnosas de las personas manualmente activas;
pero esto es sólo la mitad de la verdad. Cuanto más sensitiva
es una persona, mayor es su necesidad de expresión personal y
más rico el lenguaje de sus gestos. Los gestos envuelven comple-
jos movimientos característicos que necesitan un alto grado de
movilidad y producen muchas líneas accesorias. El sentido de
los gestos es por completo psicológico. Están profundamente co-
nexos con las reacciones nerviosas y emocionales y sólo en peque-
ño grado con los estímulos intelectuales.
En una revisión estadística de 1.600 manos, ninguna de las
cuales pertenecía a individuos zurdos, encontré, por término me-
LAS LÍNEAS DE LA MANO 139

dio, más líneas accesorias en la mano izquierda que en la derecha.


Ninguna explicación mecánica puede darse de este hecho, que
ilustra la afirmación de que las líneas de flexión registran otros
movimientos además de los simplemente intencionales.
Cuanto más frecuentes y complejos son los estímulos emo-
cionales y nerviosos de una persona, mayor será su tensión emo-
cional y su nerviosismo, y esto afectará a la amplitud y a la va-
riedad de sus movimientos y de sus gestos, los cuales se registra-
rán en las líneas accesorias de sus manos. Tenemos, por tanto, una
correlación entre el número de líneas accesorias y el equilibrio
nervioso, de lo cual he encontrado también una correlación nega-
tiva. En 32 manos de boxeadores y atletas, todas pertenecien-
tes al tipo elemental, de las que tomé las impresiones, observé
en todos los casos un mínimo de líneas accesorias. Lo mismo
comprobé en las manos de débiles mentales e imbéciles en un
hospital mental. El doctor Earle me comunicó que había obser-
vado en imbéciles de su hospital privado la «mano de boxea-
dor» y ciertas anormalidades en las líneas de pliegue en casos
en los que no se encontraba ninguna otra displastia. Además
de la evidencia experimental» la explicación teórica descarta la
ideal convencional de que las líneas accesorias sean arrugas de
la piel originadas indirectamente por movimientos intencionales.
En toda palma que presenta formaciones complejas de líneas
papilares — remolinos o lazos en las eminencias tenar e hipote-
nar — se encuentran acumulaciones de pequeñas líneas de pliegue
corriendo centrípetas a éstas. He explicado ya que estas forma-
ciones de líneas papilares indican centros de sensibilidad táctil
y las líneas de pliegue a su alrededor parecen, por tanto, tener
relación con la sensibilidad.
Para aclarar mis puntos de vista sobre estas conexiones psi-
cológicas, he de referirme a las láminas XIII, XIV y XV, que
ofrecen las impresiones de tres manos.
La lámina XIII corresponde a la mano de un joven de elevada
inteligencia, pero con algunos rasgos degenerados. Es una mezcla
del tipo motor carnoso con el tipo huesudo. En la mano izquierda,
140 LA MANO Y SU LENGUAJE

las líneas de pliegue accesorias están situadas principalmente en


la eminencia hipotenar y en el borde radial de la mano, mientras
que en la mano derecha estas zonas están casi vacías de líneas. En
el centro de la región ulnar (el área de la imaginación y del sub-
consciente) hay una espiral muy visible, y es evidente que todas
las líneas accesorias de su alrededor están dispuestas en relación
con ella. Una espiral en tal lugar es un rasgo atávico.
La lámina XIV muestra la mano de un muchacho esquizofré-
nico. El grabado denota claramente lo extremado de la forma sen-
sitiva larga de la mano — larga, elegante y con los huesos poco
aparentes —. Como en la lámina XIII vemos tres líneas transversa-
les, de las cuales la central recuerda la línea simiesca y, casi en el
mismo lugar que en la lámina XIII, se encuentra un remolino ro-
deado de líneas accesorias. De hecho puede observarse que la
mayoría de las líneas accesorias se encuentran en esta zona.
La lámina XV corresponde también a la mano de un esqui-
zofrénico, pero de tipo distinto: un catatónico. Esta mano tiene
una forma curiosa debida a la longitud anormal de sus dedos.
Proporcionalmente el dedo medio es muy largo y el meñique
mucho más. Respecto a las líneas, merece atención la complicada
distribución de las líneas papilares en la eminencia tenar. Varias
líneas de pliegues accesorias provinentes tanto del centro de la
palma como de la parte inferior de la emiencia tenar se agrupan
alrededor de este centro. El resto de la palma está «vacío».
Estos ejemplos ayudan a explicar el origen de este tipo de
líneas accesorias, que parece demostrado que se constituyen en re-
lación con los pliegues papilares, especialmente donde éstos se
agrupan en remolinos o lazos; es decir, donde se concentran
las células nerviosas táctiles. Kollmann llamó a estas agrupaciones
de líneas papilares las «circunvoluciones» de la piel, sugiriendo
con ello su relación con las circunvoluciones cerebrales. Estas
líneas de pliegue accesorias, por razón de su conexión directa
con el sistema nervioso sensorial y las imágenes táctiles de la
corteza, probablemente registran reacciones nerviosas y emociona-
les de tipo más o menos receptivo. Puesto que hemos visto que
LAS LÍNEAS DE LA MANO 141

las estructuras peculiares de las líneas papilares de la mano con


las que están en relación directa no se encuentran normalmente
en el hombre, podemos imaginar que son índice de alguna anor-
malidad psíquica.
De las tres manos reseñadas podemos discutir esta referencia
sólo en el primer caso, porque las otras dos corresponden a indi-
viduos evidentemente anormales, mientras el poseedor de la mano
de la lámina XIII, aunque neurótico, es físicamente normal y de
elevada inteligencia. La palma fuerte y ancha corresponde al tipo
motor, de lo que podemos deducir considerable vitalidad y domi-
nio. El pulgar es fuerte y vigoroso, como de una persona con
fuerza de voluntad, pero impulsiva. La estructura general de las
líneas de pliegue es clara y equilibrada. Sin embargo, y a pesar
de estas características, que apuntan todas a una personalidad
enérgica y físicamente vigorosa, la línea transversal en la base de
los dedos se aproxima, por su forma, a la de los monos, y hay
una espiral en la eminencia hipotenar como se encuentra también
en los cuadrumanos. Estos rasgos son claramente atávicos y reve-
lan una disposición neurótica.
Aunque no puede intentarse ninguna interpretación psicoló-
gica de las otras dos manos, merece notarse que incluso un pro-
fano podría distinguirlas de unas manos normales, no sólo por
los remolinos, sino por otras anormalidades evidentes en la forma
y en la longitud de los dedos.
Los tres grabados muestran que el origen de ciertas líneas
accesorias está directamente relacionado con el sentido táctil y,
por tanto, con el sistema sensorial nervioso. Esto implica que los
movimientos que originan estas líneas tienen carácter de reflejos.
No debe limitarse, sin embargo, el origen «táctil» de estas líneas
a las que se encuentran alrededor de una formación anormal de
líneas papilares. He elegido estos casos extremos para mostrar
la correlación más claramente, pero de hecho en todos los «cru-
ces» de líneas capitales donde convergen diferentes direcciones
hay concentraciones de sensibilidad táctil y de líneas de pliegues
accesorias que sugiero podrían llamarse «pliegues táctiles». En las
142 LA MANO Y SU LENGUAJE

manas «normales» la interpretación debe hacerse también en


consecuencia.
Volviendo a la interpretación del conjunto de las líneas de
pliegue, su estructura no puede separarse nunca de la forma ge-
neral de la mano en que se encuentran, hecho ya observado por
el doctor Cummings. A cada tipo de mano corresponde un cierto
esquema de líneas de pliegue y esto determina su sentido. Pero
los esquemas «puros» son tan raros como los tipos puros de las
manos y en nueve casos sobre diez, los que se encuentran son
mezclas. Cuando las líneas están en parte o en todo en desarmo-
nía con el aspecto general de la mano, representan rasgos singu-
lares o anormales del carácter.
La forma de la mano indica también la zona en la que puede
esperarse la mayor concentración de líneas de pliegue acceso-
rias. Así, una mano sensitiva pequeña tiene la mayoría de sus
líneas accesorias en la eminencia hipotenar, que es la parte más
acentuada en este tipo de mano. Una mano motora carnosa tiene
la mayor concentración de estas líneas, bien en la eminencia
tenar, bien en el «bord frappeur», siendo ambas las partes acen-
tuadas en este tipo de mano. En una mano motora huesuda en-
contramos líneas accesorias en toda la palma, pero a menudo
concentradas en su zona media y en el área distal. En las manos
elementales irregulares, las líneas accesorias, cuando no faltan
totalmente, están, como puede esperarse en un tipo amorfo, lo-
calizadas del modo más irregular.
Las líneas de pliegue pueden ser consideradas como signos
de individualidad y no de discriminación. Incluso las manos de
los individuos más vulgares e insignificantes presentan siempre
diferencias respecto al esquema de líneas correspondiente a su
tipo de mano. Puede pensarse que tales diferencias son raras,
pero de hecho son muy pocas las manos que no muestran algún
rasgo atípico en sus líneas de pliegue.
Un esquema de líneas de pliegue puede llamarse armónico
cuando sus características se corresponden con los elementos cons-
titutivos de la mano, e inarmónico cuando discrepan.
LAS LÍNEAS DE LA MANO 143

Características tales como el grosor o la finura y la dirección


general en que corren las líneas están psicológicamente relacio-
nadas con el tipo de mano en que aparecen. En las manos elemen-
tales y motoras carnosas se encuentran por lo general líneas hori-
zontales amplias y largas, mientras que en las sensitivas, sobre
todo del tipo pequeño, son finas y superficiales, corriendo en dife-
rentes direcciones.
El significado psicológico de las líneas de pliegue consiste en
conjunto en la reiteración de las cualidades deducidas de la forma
de la mano, poniendo el énfasis en las características personales.
Que cada una de las líneas de la mano tenga un significado par-
ticular, como pretende hacernos creer la quiromancia, es eviden-
temente falso, pero esto no quiere decir que las pequeñas líneas
no sean significativas. Cualquiera que haya examinado cierto nú-
mero de palmas habrá comprobado que la estructura de las lí-
neas nunca es exactamente igual y que las mayores diferencias
se encuentran en las líneas accesorias. Incluso la mano derecha
y la izquierda de una misma persona nunca son idénticas.
¿Pero cómo pueden descubrirse los rasgos secretos del carác-
ter en estos sencillos pliegues de la mano? Por lo que llevo dicho,
principalmente sobre las tres manos ilustradas en las láminas
XIII, XIV y XV, se comprende que es fácil diagnosticar los casos
patológicos y las personalidades anormales y excéntricas. Lo difí-
cil es distinguir las características de los hombres y mujeres co-
rrientes. Localizar e interpretar las pequeñas desviaciones de lo
«normal» que revelan la esencia de cada personalidad, requiere
una larga práctica y experiencia. Algunas observaciones generales,
sin embargo, pueden ser de utilidad.
144 LA MANO Y SU LENGUAJE

A. LÍNEAS ACCESORIAS

La ausencia completa de líneas de pliegue accesorias, incluso


en una mano elemental, indica falta de sensibilidad; su abundan-
cia, incluso en una mano sensitiva, indica una persona receptiva
en alto grado. La falta de líneas accesorias combinada, como pue-
de ocurrir en una mano elemental irregular, con otros rasgos de
atavismo, significa un desequilibrio emocional, quizá de tipo
obsesivo, estando la receptividad y la expresión emocional gra-
vemente obstaculizada o totalmente obstruida. La abundancia
de líneas de pliegue siempre significa elevada receptividad y poca
resistencia nerviosa; la facultad de penetración de las influencias
perturbadoras produce la tendencia a la ansiedad.

B. LOCALIZACIÓN DE LAS LÍNEAS ACCESORIAS,


ESPECIALMENTE EN CUANTO A SU
DESPLAZAMIENTO

El significado de la situación de las líneas accesorias debe


considerarse en relación con el área en que se encuentran. Por
ejemplo, deben considerarse desplazadas si se hallan en la emi-
nencia hipotenar de una mano motora, especialmente si es del
tipo carnoso, en cuyo caso deben interpretarse como signifi-
cando la influencia debilitadora de la imaginación y el subcons-
ciente, interfiriendo la simplicidad natural de este tipo de persona.
El mismo desplazamiento en una mano motora huesuda no re-
presentaría un trastorno tan grande en la personalidad, ya que
la mano motora huesuda corresponde a un tipo de persona ner-
viosa, y el desplazamiento subrayaría meramente un margen de
excentricidad.
Esto en cuanto a las líneas accesorias. Describiremos ahora
las cuatro mayores, más estables e importantes líneas de pliegue.
LAS LÍNEAS DE LA MANO 145

Las líneas de la mano


146 LA MANO Y SU LENGUAJE

LA LÍNEA TENAR

La línea tenar rodea la eminencia tenar y tiene un desarrollo


proporcional a ésta. Cuando la eminencia tenar es fuerte y muscu-
losa, la línea tenar es profunda y claramente marcada; cuando
aquélla está pobremente desarrollada, ésta aparece débil o frag-
mentada. Nunca he visto una mano en la que la línea tenar falte
por completo.
La tradición quirológica que atribuye a la eminencia tenar la
fuerza del instinto y a la línea tenar la vitalidad y la salud física
apunta inconscientemente a una idea psicológica. Rudolf Martin
afirma que la línea tenar es la primera en desarrollarse en la vida
embrionaria y que ya no se altera durante la vida. El trazado,
longitud, espesor y continuidad de esta línea revela la vitalidad
de su poseedor. Una línea tenar bien desarrollada se encuentra
principalmente en las manos elementales y motoras carnosas,
manos que corresponden a individuos vigorosos y activos, y es
en estos tipos de manos que encontramos líneas tenares profun-
das y sin roturas. Por el contrario, una línea tenar corta, vaci-
lante o fragmentada se encuentra más a menudo en las manos
sensitivas y va acompañada de una vitalidad nerviosa y una
constitución asténica.

LA LÍNEA TRANSVERSAL INFERIOR

Esta línea, la línea de la cabeza de los quirománticos, se ori-


gina en el mismo lugar que la línea tenar o cerca de ella y gene-
ralmente traza una curva descendente hacia el lado opuesto de
la mano. Es mucho más variable que la línea tenar. A veces des-
ciende hasta la eminencia hipotenar, en algunos casos se dirige
hacia la línea transversal superior; en cerca del 2 por 100 de
individuos atraviesa toda la palma horizontalmente de un borde
LAS LÍNEAS DE LA MANO 147

a otro, en cuyo caso la llamamos línea «simiesca». Como he in-


dicado antes, es éste un de los más típicos y frecuentes rasgos
atávicos en la mano humana.
En alemán, la línea transversal superior se llama Vierfin-
gerfurche (línea de los cuatro dedos), nombre que ilustra sobre
su origen. Se produce como resultado de los movimientos flexo-
res de los cuatro dedos. La función de los músculos que operan
sobre los diferentes dedos está mucho más diferenciada en el hom-
bre que en los monos, y el índice, en particular, tiene movimien-
tos mucho más especializados, lo que produce la mayor variabi-
lidad y la curvatura de la «línea de los cuatro dedos» humana,
en comparación con la de los monos.
Los quirománticos relacionan la línea transversal inferior con
la inteligencia, y debemos examinar si existe algún fundamento
adecuado para esta creencia. Que alguno puede existir lo indica
lo que expliqué en páginas anteriores sobre la relación entre el
pulgar y el índice con el yo y la conciencia. La inteligencia se
desarrolla en conexión con la conciencia, y parece que debe
existir alguna relación entre la inteligencia y estas líneas de fle-
xión, que dependen de la especialización de los músculos del
dedo índice. Las investigaciones estadísticas refuerzan esta hipó-
tesis. Miss E. Wilson, de la Columbia University de Nueva York,
estudió la situación y los fallos de la línea transversal inferior de
50 estudiantes universitarios, 50 esquizofrénicos y 47 deficientes
mentales, encontrando que las posiciones anormales de esta línea y
fallos como islas, derivaciones e interrupciones eran más frecuentes
en los individuos anormales que en los normales. De los prime-
ros, el 45 por 100 tenían algún defecto. Mis propias investigacio-
nes sobre este punto, que alcanzan a 650 deficientes mentales e
igual número de sujetos normales, revelan un porcentaje extra-
ordinariamente alto de fallos en la situación, longitud y diseño de
esta línea en los deficientes mentales, que llega al 70 por 100,
contra el 30 por 100 en los normales. He de mencionar, además,
como dato revelador, que las anomalías de la línea transversal
inferior resultan más frecuentes en los idiotas e imbéciles de nivel
148 LA MANO Y SU LENGUAJE

bajo que en los débiles mentales. En los deficientes mentales leves


es frecuente que esta línea sea anormalmente corta; en estos casos
a menudo sólo empieza debajo del dedo medio.
Con estos datos podemos afirmar que la línea transversal in-
ferior está relacionada de alguna manera con la inteligencia. Al
hacer una interpretación debe confrontarse con otros rasgos de la
mano, como la claridad de la composición general de las líneas de
pliegue y la forma de los dedos, particularmente las falanges
terminales.

LA LÍNEA TRANSVERSAL SUPERIOR

Conocida en quiromancia como línea del corazón, la línea


transversal superior empieza en el borde ulnar de la mano y des-
cribiendo una curva hacia arriba termina con cierta variabilidad,
bien entre el dedo índice y el medio, bien en una o más ramas
debajo del índice. En algunas manos converge hacia la línea trans-
versal inferior o incluso se junta con ella. Participa con la línea
transversal inferior en los movimientos flexores de los cuatro
dedos, pero no de la misma manera; depende del medio, anular
y meñique más que del índice. Que esto sea así depende de la
mayor especialización del dedo índice humano, ya que los monos,
cuya mano no posee esta especialización, tienen sólo una línea
transversal. En los seres humanos deficientes mentales la línea su-
perior presenta menos irregularidades de posición, longitud y fa-
llos que la línea inferior.
Cualquiera que sea el significado que pueda tener esta línea,
debe estar relacionado, si no es idéntico, con el de la línea infe-
rior, ya que sus funciones se superponen y en ciertas personas
una compensa a la otra. Muchos hechos indican una correlación
entre las dos líneas, principalmente la inferior, y la inteligencia,
de tal manera, que, en principio, puede considerarse probado,
pero no estoy demasiado convencida de que signifiquen exclusi-
vamente la inteligencia. Un argumento contra ello se basa en el
LAS LÍNEAS DE LA MANO 149

hecho de que en muchos deficientes mentales, al mismo tiempo


que las funciones mentales, están perturbadas las motoras. Son
bien conocidos en estos casos los movimientos torpes, los gestos
abruptos o el andar tardo.
En conjunto, como el profesor H. Wallon ha demostrado, la
coordinación motora se desarrolla en conexión con la inteligencia.
Incluso los individuos muy inteligentes, piensa Wallon, tienen al-
gún defecto en su inteligencia si sus movimientos presentan falta
de coordinación. Sabemos también que una baja inteligencia co-
incide con disturbios motores. Pueden, por tanto, esperarse líneas
defectuosas en la palma de la mano cuando la cualidad del im-
pulso, pensamiento y movimiento son defectuosos y al mismo
tiempo la respuesta emocional resulta degenerada o empobrecida.
Las anormalidades de las dos líneas transversales, superior e
inferior, deben referirse, por tanto, al síndrome completo de su
anormalidad: anormalidad y empobrecimiento del pensamiento,
anormalidad de las funciones motoras, anormalidad de la res-
puesta nerviosa y emocional.
Ne es, por tanto, todavía posible determinar de una manera
positiva las correlaciones entre las dos líneas transversales y la in-
teligencia solamente. Pero existe suficiente evidencia en su favor
para justificar y animar otras investigaciones sobre personas nor-
males de diferentes tipos y grados de inteligencia para descubrir
si estas líneas varían regularmente según los diferentes niveles
de inteligencia.

LÍNEA LONGITUDINAL LARGA

Esta línea es mucho menos estable que los otros tres pliegues
principales ya descritos. En algunas manos falta por completo.
Es la última en formarse de las líneas de flexión y su aspecto
puede cambiar durante la vida. Por mis propias observaciones
puedo decir que se altera mucho hasta los quince años. Los quiro-
mánticos la llaman la línea del Destino, y el misterioso perfume
150 LA MANO Y SU LENGUAJE

de este nombre todavía ejerce influjo sobre las mentes supersti-


ciosas.
Aparece, como indiqué en el capítulo II, como resultado de
la flexión longitudinal de la mano, que produce el «hueco de la
mano». En el capítulo II mostré también el lugar que ocupa esta
línea en la psicología de la mano y la llamé la «línea del compor-
tamiento social». A la exposición teórica añadiré algunos datos
estadísticos.
Las manos en las que la línea longitudinal falta totalmente
son por lo general manos anormales, manos del tipo elemental
irregular, las mismas, en definitiva, que presentan la línea simies-
ca. Casi siempre se observa que cuando falta una de las líneas
transversales, la línea longitudinal o falta también o está muy im-
perfectamente desarrollada.
A estos aspectos de la mano corresponde una «estructura psí-
quica» definida. La correlación entre la línea longitudinal larga, y
en parte la línea simiesca con el comportamiento social, se con-
firma por el hecho de que en un gran porcentaje de débiles men-
tales e imbéciles, así como también en «rebeldes» de todas clases,
falta esta línea. En 532 deficientes mentales encontré:
A. Falta de la línea longitudinal larga en 224 casos, aproxi-
madamente el 40 por 100.
B. Presencia de la línea simiesca (y falta de una de las líneas
transversales), en 50 casos, aproximadamente el 10 por 100.
En una investigación en menor escala examiné la presencia de
ambos rasgos en las manos de 55 jóvenes franceses, moralmente
deficientes, en una institución de París. Sus edades oscilaban entre
15 y 19 años y todos habían comparecido ante el Tribunal Juve-
nil y sufrido un proceso. En las manos de 20 de ellos (aproximada-
mente el 40 por 100), la línea longitudinal faltaba por completo.
En la mayoría de los restantes estaba imperfectamente desarro-
llada. En cinco casos, una de las líneas transversales faltaba tam-
bién.
La comparación de la doble anormalidad en individuos nor-
males y anormales aclara su significado.
LAS LÍNEAS DE LA MANO 151

Ausencia de la línea longitudinal:

En individuos normales: 0,5 por 100.


En individuos anormales (mental y moralmente): 40 por 100.

Presencia de la línea simiesca:


0,3 por 100 y 10 por 100, respectivamente.
En personas con manos del tipo elemental irregular — la
mano del comportamiento asocial, como podría llamarse — se ob-
servan a menudo posturas de la mano atávicas, lo que es muy
comprensible, ya que la presencia de la línea simiesca signi-
fica que el dedo índice no se mueve fácilmente con indepen-
dencia (en lo que se asemeja a la mano de los monos), y la falta
de la línea longitudinal implica otra restricción de movimiento,
el movimiento transversal que produce el hueco de la mano.
Pueden observarse personas con este defecto que, con inde-
pendencia de su nivel de educación, «empuñan» la cuchara y el
tenedor, pues las manos elementales irregulares no son privativas
de los individuos obtusos e ignorantes, y personas muy inteligen-
tes, aunque neuróticas, las poseen. Un pintor conocido mío cogía
el pincel cerrando toda la mano, y lo he visto también escribir
de un modo infantil no usando el índice como un órgano indepen-
diente. Este ejemplo es típico y sería muy interesante estudiar la
escritura de personas inteligentes y cultivadas que tienen este
defecto en la mano. Mis observaciones de casos aislados me ha-
cen pensar que hay siempre rasgos de inhibición y rudeza en su
escritura, y que ésta no tiene nunca un aspecto fácil y fluido.
Que los gestos de la mano elemental están, quizá, más co-
nexos con el comportamiento social que con la inteligencia, se
deduce del hecho de que las personas inteligentes neuróticas y
moralmente desequilibradas los presentan de la misma manera
que los deficientes mentales.
En los casos ordinarios, la longitud y profundidad de la línea
152 LA MANO Y SU LENGUAJE

longitudinal deben considerarse conjuntamente con la forma de la


mano en que aquélla se encuentra. De ordinario es más corta y
menos definida en las manos elementales y motoras carnosas, en
las que las líneas horizontales son las más desarrolladas. En las
manos motoras huesudas y en los dos tipos de las sensitivas está
por lo general muy marcada y constituye el verdadero eje de la
mano. Las manos sensitivas, que a menudo poseen gran abundan-
cia de líneas accesorias, pertenecen a personas que propenden a
los disturbios nerviosos, porque su receptividad está demasia-
do desarrollada, de forma que las repercusiones del ambiente
pueden sobrecargar su delicada constitución nerviosa y provocar
reacciones anormales. En estas manos, que se encuentran más a
menudo en las mujeres que en los hombres, la línea longitudinal
larga está muy marcada.
Esta última comprobación parece paradójica. ¿Por qué la línea
del comportamiento social ha de estar más especialmente marca-
da en las manos de los individuos nerviosos, incluso en los más
introvertidos, que en las manos de los acomodaticios elemen-
tales y pícnicos, que no tienen dificultades para comunicarse
con su ambiente? La respuesta es que estos últimos se satis-
facen fácilmente en sí mismos, en su ambiente inmediato y en
los grupos a que pertenecen; sus sentimientos por la Humanidad
rara vez exceden a la satisfacción del grupo. No hay duda de
que las tendencias altruistas pueden encontrarse con mayor faci-
lidad en las personas sensitivas e intelectuales que en las primiti-
vas y egoístas. Es cierto que el hombre nervioso es a menudo
egocéntrico, pero lucha por coordinarse con la Humanidad y por
lograr un efectivo super-ego, mientras el pícnico, que es de una
manera egoísta indulgente consigo mismo, tiene un super-ego ende-
ble y se satisface con facilidad llevando una vida primaria. La per-
sonalidad pícnica puede aparecer, sin embargo, superior en un
momento de peligro, ya que sus reacciones no están dificultadas
por problemas de adaptación. Pero la experiencia prueba que la
inversa es más a menudo verdadera. En la guerra, por ejemplo, los
individuos nerviosos e introvertidos muestran notable capacidad
LAS LÍNEAS DE LA MANO 153

de sacrificio, valor y espíritu de grupo, mientras los pícnicos son


menos aptos para afrontar situaciones complejas y comprometidas.
La formación de la «línea de la conducta social» está relacionada
con las luchas del super yo, que a menudo implican problemas de
adaptación al contorno inmediato; pero el verdadero objetivo del
super yo es la incorporación a la Humanidad como un todo.
Podemos, por tanto, concluir que los individuos en cuyas ma-
nos la línea longitudinal larga está muy marcada y es la línea
dominante en la palma, poseen aspiraciones altruistas y un es-
forzado super yo, pero también tienen dificultades en su adapta-
ción inmediata, resultantes de los conflictos entre los instintos
primarios y las solicitudes de su ambiente.
La evaluación del significado de esta línea depende, como to-
das las interpretaciones de signos particulares de la mano, del con-
junto de las características de los rasgos y las líneas de la mano
en que se encuentra.

EL ARCO DISTAL

El pliegue semicircular en la base de los dedos, conocido en


quiromancia como «cinturón de Venus», es mucho menos fre-
cuente que las cuatro líneas principales que hemos descrito. Se
debe a los movimientos independientes de los dedos medio y anu-
lar, y se encuentra sobre todo en manos muy móviles. Rara vez
se encuentra en las manos elementales y motoras carnosas, y es
más corriente en las sensitivas y motoras huesudas. A veces se
encuentra también en las elementales irregulares, acompañando
generalmente a la línea simiesca.
El arco distal aparece en muchos casos psiquiátricos, por
ejemplo en las manos de los esquizofrénicos y de los deficientes
mentales con psicosis primarias, individuos anormales que adop-
tan extrañas posturas y hacen gestos de significado esotérico. El
doctor Earl los ha descrito en un artículo reciente. El virtuosis-
mo que despliegan estos enfermos moviendo los dedos medio y
154 LA MANO Y SU LENGUAJE

anular, balanceándolos y retorciéndolos indefinidamente, parece


el trabajo de un prestidigitador. Una persona normal no podría
imitar la complejidad y la rapidez de estos movimientos. Como
indica el nombre de «cinturón de Venus», los quirománticos po-
nen en relación esta línea con las tendencias eróticas, y si recor-
damos el nombre antiguo del dedo medio, «impudicus», no nos
equivocaremos al pensar que el refinamiento sexual y las tenden-
cias autoeróticas se le atribuyen con razón.

LA LÍNEA HIPOTENAR

Dicha línea limita la eminencia hipotenar cuando ésta es muy


desarrollada y profunda. Por tanto, se presenta rara vez en las
manos elementales y motoras, en las que la eminencia hipotenar
es por lo general pequeña, pero abunda, al contrario, en las manos
sensitivas. La línea hipotenar es más frecuente en la mano iz-
quierda que en la derecha. Es prácticamente invariable durante
toda la vida, y como se ve más a menudo en las manos en las que
la eminencia hipotenar tiene forma simiesca, debe considerarse
como un rasgo atávico. La línea hipotenar es la consecuencia fisio-
lógica de un hiperdesarrollo de la eminencia, y esto determina su
significado psicológico: una imaginación exagerada, factor que
tan a menudo produce un sentido inadecuado de la realidad y
disturbios neuróticos e histéricos. El yo de tales personas es frá-
gil y se desintegra fácilmente por la influencia reprimida del sub-
consciente.
Por ser la línea hipotenar un estigma degenerativo, a menudo
va acompañada de otros signos de herencia defectuosa.

FALLOS

Varias veces he mencionado los fallos o irregularidades en


diferentes líneas y he de añadir algo sobre su posible significado
LAS LÍNEAS DE LA MANO 155

psicológico antes de resumir las características de las líneas en


los cinco tipos fundamentales de manos. Los «fallos» en las lí-
neas de pliegue son signos de un desarrollo deficiente; son más
frecuentes en las manos de los individuos anormales, especial-
mente imbéciles, es decir, individuos que presentan falta de coor-
dinación motora, emocional y mental, que en las personas nor-
males, en las que se deben principalmente al antagonismo de los
impulsos reprimidos. Vaschide explica el carácter del hombre
como el resultado de la lucha entre los impulsos centrífugos y
centrípetos. Ambas series de impulsos, al ser continuamente pro-
yectadas a través de movimientos conscientes e inconscientes so-
bre las líneas de pliegue de la mano, parecen registrar en éstas,
en forma de fallos, los éxitos de las influencias centrífugas o per-
turbadoras en su lucha con los impulsos centrípetos. Una mano
en la que el trazado de las líneas presente muchos fallos, da la
impresión de inseguridad, falta de claridad y de decisión. Cuando
esta mano pertenece a un individuo que no es por descontado
anormal, significa antagonismo de impulsos, así nerviosos como
emocionales e intelectuales.
Resultará útil para el lector estudiar las siguientes notas es-
quemáticas sobre las características de las líneas de pliegue en los
seis tipos básicos de manos, en conjunción con las notas corres-
pondientes a la forma de estas manos dadas en el capítulo III.
Estas anotaciones deben considerarse como generalizaciones prác-
ticas.

I. En la mano Elemental simple, las líneas son:


a) Pocas.
b) Horizontales más bien que verticales.
c) Profundas y amplias.
d) Raramente interrumpidas por fallos.
e) Es notable la presencia de líneas accesorias en la eminen-
cia tenar y en el «bord frappeur» de la palma.
f) La composición general de las líneas es simple y clara.
156 LA MANO Y SU LENGUAJE

II. En la mano Elemental irregular, las líneas son:


a) Pocas.
b) Predominantemente horizontales.
c) Menos profundas y amplias que en el tipo anterior.
d) Más interrumpidas y con más fallos que en el tipo an-
terior.
e) Con frecuencia faltan completamente las líneas accesorias.
f) La composición general es simple, pero anormal, bien
por falta o por colocación anormal de las líneas accesorias, bien
por presencia de líneas de flexión atávicas, tales como la línea
simiesca o la línea hipotenar.
III. En la mano Motora carnosa, las líneas son:
a) Pocas, pero más abundantes que en la mano elemental.
b) Horizontales más bien que verticales.
c) Profundas y amplias, pero de dibujo más «acabado» que
en la mano elemental.
d) Relativamente desprovistas de interrupciones y otros fallos.
e) Las líneas accesorias concentradas en la eminencia tenar
y en el «bord frappeur» de la palma.
f) Más diferenciadas en su composición general que en la
mano elemental, pero todavía clara y simple.
IV. En la mano Motora huesuda, las líneas de la mano son:
a) Abundantes,
b) Más longitudinales que horizontales.
c) Más finas y superficiales que en la mano motora carnosa.
d) Señaladas por fallos de diferentes tipos.
e) Las líneas accesorias con localización menos definida que
en la mano motora carnosa.
f) De composición general compleja, pero clara.
V. En las manos Sensitivas pequeñas, las líneas son:
a) Muy abundantes.
LAS LÍNEAS DE LA MANO 157

b) Esparcidas en todas las direcciones posibles, pero con ten-


dencia a concentrarse en las eminencias tenar e hipotenar.
c) Generalmente superficiales y estrechas.
d) Con frecuentes interrupciones y fallos de todas clases.
e) De composición general muy compleja y mucho menos
clara que en los anteriores tipos de mano, a veces tan intrincada
como una tela de araña.

VI. En las manos Sensitivas largas, las líneas son:


a) Abundantes, pero menos que en el anterior.
b) Predominantemente longitudinales.
c) Finas, pero menos superficiales que en el tipo anterior.
d) Con frecuentes fallos de todas clases.
e) Con líneas accesorias en todas las partes de la mano,
como la mano sensitiva pequeña, pero distinguiéndose por el he-
cho de que a menudo se concentran en el área distal.
f) De composición general compleja, pero por lo regular
clara.
CAPITULO VIII

MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA

Es una antigua creencia quiromántica, aceptada por la genera-


lidad, la de que la mano izquierda revela lo que fundamental-
mente somos, y la derecha, lo que hemos llegado a ser como resul-
tado de nuestro desarrollo. Esta creencia no ha sido nunca exami-
nada de una manera científica. Para la psicología de la mano, el
significado de la diferenciación entre las dos manos es de capital
importancia, y debemos investigar también con rigor la diferencia
de destreza entre ambas. Hay dos caminos para abordar este pro-
blema: la teoría y la experimentación. Seguiremos los dos.

Teoría

En la mayoría de las personas predomina la mano derecha;


en nuestros días, los zurdos no alcanzan más que al 2 ó 3 por
100 de la población. La zurdería, a causa de su rareza, ha sido
considerada siempre como anormal y ha provocado repetida-
mente la curiosidad científica y la investigación. En medicina y
en psicología se considera como un signo de degeneración, porque
parece darse con mayor frecuencia en los defectuosos mentales
160 LA MANO Y SU LENGUAJE

y en los neuróticos que en las personas normales, y se ha obser-


vado también en un buen porcentaje de epilépticos que no son ni
deficientes mentales ni emocionalmente desequilibrados. Existe
abundante literatura sobre el problema de los zurdos, pero en
relación con nuestro tema de localizar diferentes cualidades en
la mano derecha o en la izquierda, citaré sólo el libro: Handed-
ness, Right and Left, de Ira S. Wile. La parte de este libro que
se refiere a la evolución de la destreza manual y a la interpreta-
ción de la diferenciación de esta destreza aclara la cuestión que
este capítulo pretende contestar.
El hombre primitivo era ambidextro, como lo son los monos,
y el niño pequeño entre el nacimiento y los 2 años repite este
estadio primitivo usando igualmente ambas manos; después de
esta edad especializa cada vez más una mano. En períodos an-
tiguos de la Historia, la utilización de la mano izquierda era más
extensa de lo que es hoy día. Se dice que entre los hebreos podían
predominar los zurdos porque su escritura corre de izquierda a
derecha. En la Grecia antigua, al contrario, la zurdería era ya con-
siderada tan anormal como en la actualidad. Wile señala la teo-
ría de Platón, que atribuía la zurdería exclusivamente a un de-
fecto de crianza atribuíble a las mujeres que llevan sus hijos en el
brazo izquierdo, dejando así en libertad el brazo izquierdo del
niño, en vez del derecho, con lo que el primero adquiere un mayor
desarrollo y movilidad. Platón, al parecer, no dudaba de que
la mano derecha estaba naturalmente destinada a desarrollar una
mayor destreza.
Cualquiera que sea la teoría que se adopte respecto al des-
arrollo de la especialización manual, es evidente que en la evolu-
ción humana la mano derecha ha tenido un papel cada vez más
predominante. La ambidestreza y la zurdería se consideran con
razón como características atávicas, opinión corroborada por el
hecho de que estos estigmas son hereditarios y se transmiten, se-
gún Wile, de acuerdo con las leyes de Mendel, en familias que
muestran signos de degeneración. No puedo abordar aquí la inte-
resante cuestión de si la tendencia al alumbramiento de mellizos es
MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA 161

un signo de degeneración, pero resulta interesante notar que la


zurdería se presenta en el 18 por 100 o más de los mellizos. Al-
gunos autores han propuesto la explicación de que esto es debido
a la posición del feto en el útero. Puede pensarse que uno de los
mellizos ha de tener una postura prenatal anormal. Por lo gene-
ral la mano izquierda está fijada a la espalda, teniendo la derecha
mayor libertad de acción. En posturas defectuosas, posibles en
uno o en los dos mellizos, la mano izquierda queda libre, con
lo que adquiere mayor movilidad y desarrollo muscular. Debo
prescindir de otras teorías sobre la zurdería.
El estudio del desarrollo del hombre nos lleva a la conclusión
de que la especialización de la mano derecha está ligada al des-
arrollo de la inteligencia, y que ésta está relacionada con la topo-
grafía y la fisiología del cerebro. Sabemos que el hemisferio más
desarrollado es generalmente el izquierdo, que es el que está
conexo con la mano derecha. En muchas personas normales, en
las que predomina la mano derecha, predomina también el he-
misferio izquierdo, que por esto recibe el nombre de hemisferio
director. No sólo su función es más diferenciada, sino que su
peso es mayor. Todos los centros importantes del conocimiento
— por ejemplo, los de la lectura y la escritura — se encuentran
localizados en el hemisferio izquierdo de la corteza. Pero en los
individuos zurdos su posición está invertida. Dado que el hemis-
ferio izquierdo muestra una tendencia general a un desarrollo
predominante, tanto si la persona utiliza la derecha como la iz-
quierda, encontramos aquí la razón por la que los zurdos mues-
tran a menudo rasgos anormales. Se ha observado que un por-
centaje relativamente alto de niños zurdos tienen dificultades en
la lectura y el aprendizaje de memoria de letras y números; mu-
chos de ellos son capaces de «leer en el espejo» y de escribir sin
dificultad de derecha a izquierda, incluso cuando, adultos, conti-
núan siendo lentos para leer y contar. Una cierta dislocación de
los centros cognoscitivos puede ser la causa del lento desarrollo
mental de los zurdos, e incluso de su frecuente debilidad mental.
No es, sin embargo, constante que la zurdería coincida con un
162 LA MANO Y SU LENGUAJE

bajo nivel intelectual. Existen muchos zurdos muy bien dotados y


entre ellos se cuentan campeones deportivos, actores, escritores y
pintores. Leonardo de Vinci utilizaba la mano izquierda para
dibujar y la derecha para pintar. Pero esto no elimina la degene-
ración como causa de la zurdería. Como he indicado respecto a
otras conexiones, las familias degeneradas pueden dar origen a
individuos tanto de baja inteligencia como de elevado nivel inte-
lectual y especialmente dotados, con tendencia, sin embargo, a la
neurosis. En los sujetos bien dotados, neuróticos, la zurdería pue-
de aparecer junto a otros rasgos degenerativos, o ser directamente
la causa de un comportamiento emotivo anormal.
En el capítulo II describí los complicados conductos nervio-
sos que van de la superficie del cuerpo al cerebro, y las comuni-
caciones entre los centros del comportamiento emocional (la me-
dula oblonga y los tálamos) y la corteza, así como sus relaciones
con la mano. La transferencia de las localizaciones cerebrales en
los zurdos tiene probablemente, en cierta medida, un efecto dis-
locador, no sólo sobre los centros del conocimiento y del pensar,
sino incluso sobre las vías que unen la región de los tálamos con
la corteza. Esto podría dar razón de las alteraciones en el tono
de la sensibilidad y en el comportamiento emotivo. Los induda-
bles síntomas anormales que acompañan a la zurdería demuestran
claramente que la evolución del cerebro ha establecido el predo-
minio de la mano derecha.
Que la mano derecha tiene una función activa y práctica y la
izquierda pasiva y de sostén, no necesita demostración. Pero estos
calificativos implican sólo una concepción motora, mientras de
hecho las conexiones entre la mano y el cerebro permiten loca-
lizar en aquélla otras cualidades. El hemisferio izquierdo del cere-
bro registra las facultades humanas superiores — inteligencia,
razonamiento — y su expresión en el lenguaje, la escritura y la
realización artística. Es de creer, por tanto, que la mano derecha
incluye las imágenes motoras y táctiles que están conexas con
estas facultades. Podemos decir en consecuencia que la mano de-
recha no es sólo la mano activa y práctica, sino la mano inteli-
MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA 163

gente. Y esto no es todo. El pensamiento y el juicio contribuyen


a constituir el super-ego, que controla nuestras relaciones con los
demás, las emociones más altas y desintersadas: fraternidad,
camaradería, solidaridad, piedad, son el resultado del dispositivo
emocional producido por el super yo. También las imágenes mo-
toras y táctiles de la mano, conexas con estas sutiles emociones,
puede creerse que se imprimirán con mayor fuerza en la mano
derecha que en la izquierda. Podemos por ello añadir las emocio-
nes superiores a los atributos de la acción voluntaria y la inteli-
gencia referidos a la mano derecha.
La función pasiva y de sostén atribuida a la mano izquierda
la convierte en vehículo de la receptividad. Cualquiera puede com-
probar lo siguiente: en los individuos normales con predominio
de la mano derecha, la izquierda siempre parece más delicada,
muchas veces es más pálida y generalmente más flexible que la
derecha. Esto sucede incluso en las manos del tipo sensitivo.
No hay manifestaciones directas que relacionen la mano iz-
quierda con atributos mentales especiales. Pero de nuestro cono-
cimiento de las facultades que están especialmente conexas con
la otra mano y del carácter receptivo de la izquierda podemos
deducir que: 1) en el plano mental, la mano izquierda registra
las imágenes motoras y táctiles que están en relación con la inte-
ligencia prelógica, la imaginación y el subconsciente; 2) en el plano
emocional, las imágenes táctiles y motoras correspondientes a la
esfera de los instintos, las emociones inferiores, como las sexuales
en sentido lato, las de alegría, miedo, ira, etc. Podemos llamar a
la mano izquierda la mano pasiva, de sostén, la mano de la ima-
ginación y de las emociones primarias.
En la zurdería, todas las localizaciones están desde luego inver-
tidas. La zurdería puede diagnosticarse fácilmente con sólo atender
al aspecto de las manos. La mano izquierda tiene el desarrollo
más fuerte y, a menudo, el color más vivo. Debe tenerse en
cuenta, sin embargo, que la asignación de cualidades a cada mano
que hemos hecho no es nunca exclusiva y sólo predominante; la
psicología de la mano no puede concebirse como un estudio me-
164 LA MANO Y SU LENGUAJE

cánico. En los ambidextros no es posible una interpretación dife-


renciada de cada mano» y en los demás individuos, los rasgos
fundamentales de la naturaleza del sujeto se encuentran en ambas
manos. Pero si ha de contarse sólo con una mano para deducir
conclusiones, es preferible la izquierda, porque es en conjunto la
que más revela acerca de las emociones reprimidas y, por tanto,
de los conflictos y dificultades del sujeto.

Experimentación

Dado que hay más pruebas teóricas que estadísticas para la


localización de cualidades particulares en la mano derecha, y en
cambio más pruebas estadísticas que teóricas para la localización
en la izquierda, me referiré primero a ésta.
Para empezar, debo aludir una vez más a la creencia de que las
líneas de pliegue son debidas sólo a movimientos producidos por
actividades voluntarías y que no tienen un significado psicológico.
Si este argumento fuese correcto, los individuos en quienes pre-
domina la mano derecha, especialmente trabajadores manuales,
presentarían más líneas de pliege en la mano derecha que en la
izquierda. Pero, de hecho, en un examen estadístico de 2.000
manos de gentes de toda clase, desde aristócratas a trabajadores
manuales, encontré en el 78 por 100 más líneas en la mano iz-
quierda que en la derecha.
Éste es un hecho de capital importancia para la psicología
de la mano, que no sólo indica que ciertas líneas accesorias son
debidas a actividades no intencionadas y que, por tanto, tienen un
significado psíquico, sino también que la izquierda es la mano
receptiva y la de las emociones primarias. Las emociones supe-
riores, cercanas a los sentimientos, no dejan huellas tan defi-
nidas ni en la memoria cerebral ni en las imágenes motoras o
táctiles de la mano.
En segundo lugar, examinando 660 manos del tipo sensitivo
encontré que el 100 por 100 tenían la zona ulnar (la zona de la
MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA 165

imaginación y el subconsciente) más acentuada en la mano izquier-


da que en la derecha. Incluso en la mano en que la forma y la
configuración de las líneas es poco definida, esta diferencia es
visible. Si el lector observa las manos de un niño de tres años en
la lámina III, lo notará por sí mismo. En la zona ulnar de la mano
izquierda, la eminencia hipotenar está sumamente marcada, mien-
tras que en la mano derecha es pequeña y llana.
En tercer lugar, en 500 casos, encontré que en el 55 por 100 los
signos atávicos, tales como la conformación anormal de los surcos
papilares o la presencia de la línea simiesca, estaban localizados en
la mano izquierda; en el 30 por 100 en ambas manos, y sólo en
el 15 por 100 en la mano derecha exclusivamente. Estos estigmas,
que son característicos de disturbios neuróticos — conflictos entre
el yo y el ello, en terminología psicoanalítica—, confirman que
la izquierda es la mano del subconsciente y de las emociones
primarias.
Dado que hay evidencia estadística de que la mano derecha
está en conexión con la aptitud cognoscitiva y las emociones su-
periores, es razonable esperar que las imágenes motoras y tácti-
les que se imprimen en la mano derecha sean distintas de las
que se imprimen en la izquierda, y que estas diferencias estén
visibles en el sistema de las líneas de pliege y en el aspecto de
la mano. Por otra parte, las diferencias existentes no son total-
mente explicables como resultado de las respectivas actividades
intencionales de las dos manos.
Como he dicho, el sistema de líneas de pliegue en las dos
manos es diferente, no sólo en cuanto a su número, que tiende
a ser mayor en la izquierda, sino en la composición y el dibujo
general. En 2.000 manos de individuos no zurdos encontré que
el 78 por 100 tenían el conjunto de las líneas de pliegue más
claro y definido en la mano derecha que en la izquierda. Por
otra parte, las líneas accesorias de la zona ulnar de la mano de-
recha eran menos numerosas.
En vista de esto he establecido una diferencia entre las imá-
genes motoras y algunas de las táctiles registradas en la mano
166 LA MANO Y SU LENGUAJE

derecha y en la izquierda. ¿Qué significa esta diferencia? Pone


en relación el pensamiento y la inteligencia en el esquema de lí-
neas de la mano derecha más que con el de la izquierda. Resu-
miré mis razones.
1. En un estudio sobre las manos de los niños nerviosos difí-
ciles y anormales (cuyos resultados se publicaron en el tomo VII
de la Encyclopédie Francaise, 1938), noté que uno de los rasgos
más salientes de sus manos era la falta de una composición cohe-
rente, y la abundancia de fallos en sus líneas de pliegue. Esta
confusión o dibujo anormal de las líneas (como si hubiesen sido
dibujadas por una mano infantil) se encuentra sólo en las perso-
nas anormales o intelectualmente débiles. Cuando la confusión
no corresponde a la inseguridad de los débiles mentales, expresa
la falta de élan que nos impresiona en las manos del tipo elemen-
tal y que se encuentra también en algunos defectuosos mentales.

2. El hecho de que la mayoría de las líneas de la mano dere-


cha estén situadas en las zonas radial y media más bien que en
la ulnar, sugiere que deben estar en conexión con la conciencia
y el pensamiento, porque en nuestro estudio de las tres zonas de
la mano hemos relacionado la zona radial con la conciencia y el
yo y la zona media con el super yo.
3. Por regla general, la mano derecha y la izquierda tienen
diferente forma; la derecha es más ancha y ligeramente más ro-
busta, sobre todo cuando, como es frecuente, la izquierda tie-
ne una eminencia hipotenar acentuada que alarga la zona ulnar
de la palma.

Carus hizo notar que en la historia evolutiva del hombre,


paralelamente al desarrollo de su capacidad intelectual, la palma
se ha acortado y los dedos se han hecho más largos y flexibles
respecto a la mano. De las dos manos, por tanto, la izquierda,
que tiene la palma más larga, será la más atávica, y la derecha,
coa la palma más corta, la más desarrollada. El significado de
MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA 167

esta longitud ligeramente menor de la palma derecha está confir-


mado por la mayor movilidad y destreza de sus dedos, que tam-
bién resultan a veces un poco más largos. De esto deducimos que
la mano derecha y la izquierda revelan, aunque sea en muy peque-
ño grado, las diferencias entre una mayor y una menor evolución.
Finalmente queda por confirmar, a través de pruebas esta-
dísticas, lo que por la teoría hemos adelantado ya, es decir, que la
mano derecha está en conexión con las emociones superiores.
En primer lugar parece ya natural que la mano más inteligente
esté en relación con el super yo, que es la parte de la personali-
dad que dirige nuestro comportamiento respecto a los demás.
Pero además puede probarse directamente. La zona media de la
mano, situada a ambos lados de la línea longitudinal larga, es
claramente distinta en las dos manos. Parece que la línea longitu-
dinal larga, por razones fisiológicas, debería estar más desarrollada
en la mano izquierda, porque esta mano es menos muscular y
más móvil y tiene, por tanto, más flexibilidad longitudinal. Sin
embargo, examinando 2.000 manos de personas normales de
todos tipos, encontré que el 68 por 100 tenían la línea del super
yo más desarrollada y más marcada en la derecha que en la iz-
quierda (v. lám. XVI).
La falta absoluta de esta línea era un 50 por 100 de veces más
frecuente en la mano izquierda que en la derecha. Y cuando la
línea longitudinal larga estaba poco desarrollada en ambas manos,
en la derecha era, por lo general, más marcada.
El hecho de que el área que rodea la línea longitudinal larga,
la zona media o zona de la conducta social, que está en relación
coa las emociones superiores, esté por lo general más marcada y
con mayor claridad en la mano derecha que en la izquierda, indi-
ca la tendencia de las emociones superiores a localizarse en la
mano derecha.
Así vemos que la teoría y la observación confirman, en cierto
modo, la antigua creencia quiromántica de que la mano izquierda
muestra nuestro carácter primario y la derecha el resultado de
nuestro desenvolvimiento.
168 LA MANO Y SU LENGUAJE

En un artículo titulado «El estudio experimental de las formas


de expresión», original del doctor Werner Wolff (en Character
and Personality, vol. II, 1932-33) encuentro una confirmación
tan notable de mi propia teoría sobre la derecha y la izquierda,
que he de añadir unas palabras sobre ella.
W. Wolff se ha ocupado principalmente del estudio de la ex-
presión facial y ha encontrado que los dos lados de la cara de
una persona muestran fisonomías por completo distintas. Tiene
interés observar que todos los sujetos de sus experiencias recono-
cieron como propio el retrato de su perfil izquierdo y raramente,
en cambio, el del derecho, mientras lo contrario ocurría al exami-
nar fotografías de otras personas; en este caso se identificaba
más fácilmente el lado derecho que el izquierdo.
Wolff deduce de esto que el lado izquierdo corporaliza la ima-
gen-deseo de una persona — cómo se ve a sí misma —, y el lado
derecho, la imagen convencional — cómo la venólos demás.
La impresión producida por el perfil derecho de una cara
concuerda plenamente con la que produce una fotografía de fren-
te obtenida superponiendo dos mitades derechas invertidas al
efecto.
La impresión que da el lado derecho de la cara es de vivaci-
dad y personalidad, mientras que el lado izquierdo da una impre-
sión alejada de la vida. La primera puede describirse con adjetivos
como «llena de vitalidad», sensual, activa, alegre, franca, brutal,
social, etc., mientras la segunda muestra la persona en un estado
de rigidez, sueño, concentración, pasividad, etérea, demoníaca,
solitaria, etc. La misma observación puede aplicarse a las másca-
ras fúnebres y a las obras de arte. El lado izquierdo de la cara
muestra, incluso en las representaciones más primitivas como en
el arte de los primitivos y en los dibujos infantiles, una expresión
más abstracta, general y colectiva.
Wolff hace notar que de los resultados de su estudio pueden
deducirse conclusiones sobre el papel de los hemisferios cerebra-
les: el hemisferio izquierdo, que actúa sobre la parte derecha del
cuerpo, controla las funciones individuales. Así se explicaría tam-
MANO DERECHA Y MANO IZQUIERDA 169

bien su capacidad funcional específica: el hemisferio derecho


dejaría libre al izquierdo de las funciones colectivas del incons-
ciente.
Estas ideas concuerdan exactamente con mis propias interpre-
taciones de la mano derecha y de la izquierda, y su conexión con
el cerebro.
CAPITULO IX

MÉTODO PRACTICO DE INTERPRETACIÓN


DE LA MANO

Una vez entendidos los fundamentos de la psicología de la


mano expuestos en los capítulos anteriores, el lector estudioso
estará provisto de los principios y de los conocimientos necesarios
para proceder a su aplicación práctica: el estudio de las manos y
de su correlación con la personalidad. Para conseguir un conoci-
miento objetivo y completo de los individuos, el intérprete debe
poseer el método más útil y constructivo para aplicar los resul-
tados que hemos expuesto, y esto es lo que procuraremos ofrecer
en este capítulo.
Aunque el método práctico que voy a describir no es más que
la síntesis de lo que ya he expuesto, es esencial advertir que un
intento exclusivamente analítico no podría conducir muy lejos en
el conocimiento del carácter humano. Para construir una máqui-
na hacen falta, desde luego, todas las partes componentes, cada
una de ellas ajustada exactamente a su función, pero la máquina
que resulta es algo más que la suma de las partes. Y si esto es
cierto en una máquina, lo es mucho más en la mente humana;
cada mente es, a la vez, un agregado de partes y un conjunto.
Esta basta analogía, tomada del mundo mecánico, puede ayudar a
172 LA MANO Y SU LENGUAJE

demostrar la insuficiencia de una psicología basada sólo en el


análisis. Debemos ordenar de tal forma los resultados de nuestro
estudio que de ellos brote un «yo», una entidad humana indi-
vidual.
Podemos aprovechar aquí dos expresiones forjadas por un
conocido crítico literario (1) para caracterizar los personajes no-
velescos. El análisis sólo produce caracteres «planos», máquinas
animadas que reaccionan según fórmulas calculables; la síntesis
psicológica nos da en cambio retratos «de bulto», individuos con
cierto margen de indeterminación en sus respuestas, algo así como
cuando en una escultura sabemos que el lado opuesto existe sin
que podamos verlo simultáneamente con el frente. En este capítulo
utilizaré la palabra «retrato».
No hay nada misterioso en esta concepción de la psicología.
Pretende alcanzar la estructura real, la «Gestalt» del individuo, lo
que le diferencia esencialmente de los otros, por parecidos que
puedan ser los elementos componentes de su naturaleza a los de
millares de semejantes. Pero esta concepción no exagera el mé-
todo analítico, al que considera un primer paso necesario para su
comprensión profunda de la mano. No desprecia los conocimien-
tos analíticos precisos, pero sugiere que la expresión de los atri-
butos del carácter en fórmulas matemáticas y estadísticas sólo
puede ser un estadio intermedio de la investigación y no su límite
final.
Posiblemente el lector considerará el método práctico que a
continuación se expone muy difícil de adquirir. Pero, tal como
sucede cuando se aprende a conducir un vehículo, una vez que por
un esfuerzo continuado se ha adquirido la técnica, ésta se hace in-
consciente y sin esfuerzo y la atención del conductor puede ver-
terse a la carretera y al resto del tráfico, de la misma manera
que, cuando la técnica de la interpretación de la mano ha sido
trabajosamente adquirida por la mente consciente, pasa al sub-
consciente y el intérprete puede operar como si practicara un
juego sin escapársele un ápice de exactitud ni de objetividad. Es
1. E. M. Forster, Aspects of the Novel.
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 173

casi evidente que retratos exactos, en el sentido en que los he de-


finido, sólo son posibles cuando los conocimientos técnicos y una
larga experiencia están plenamente asimilados por la mente cons-
ciente y subconsciente del investigador. Sólo entonces la estruc-
tura fundamental y unificada de un individuo puede hacérsele
visible.
Creo conveniente empezar la descripción del método práctico
por una recapitulación de lo que estamos en condiciones de
descubrir.

De la forma de la mano podemos deducir una impresión gene-


ral de 1) la constitución física y la herencia, 2) el potencial emo-
cional e instintivo, o, en otras palabras, el temperamento, 3) la
mentalidad y las aptitudes y talentos innatos.
De las uñas y de las cualidades físicas de la mano podemos
derivar indicaciones sobre la herencia y las condiciones de salud.
Las partes de la mano pueden ayudarnos a conocer: 1) la
fuerza relativa del ego y del id, 2) el poder de la voluntad,
3) una idea más detallada que por el solo estudio de la forma de
la mano sobre los aspectos «activos» y «receptivos» de la perso-
nalidad.
Por las líneas podremos conocer: 1) los rasgos degenerativos
que se manifiestan en la falta o en el trazado y en la posición anor-
males de las lineas de pliegue y el aspecto simiesco de los surcos
papilares (otros rasgos degenerativos se revelan en la forma de la
palma, dedos y uñas); 2) la fuerza o debilidad del super-ego
3) una idea más clara de la vitalidad, la inteligencia y la disciplina
mental y emocional; 4) el grado de estabilidad y el índice de re-
sistencia nerviosa.
Para ilustrar el método práctico de la manera más clara posi-
ble tomaré un par de manos reales (lámina XVI), las de una
mujer que llamaré «M. C», y en nueve cuestionarios o tablas que
recogen todos los datos necesarios, ofreceré las respuestas corres-
pondientes a las manos de dicho sujeto. Algunos aspectos de estas
manos, como las cualidades físicas, la forma de las uñas y ciertas
174 LA MANO Y SU LENGUAJE

medidas no son, desde luego, apreciables en el grabado, pero las


he incluido también entre los datos que proporciona la mano de
M. C. para completar la fundamentación del retrato psicológico
que sigue.
En relación con la tabla A puede notarse que Carus, en el si-
glo XIX, algunos morfologistas italianos en nuestro tiempo y más
recientemente el psiquiatra Kretschmer, han establecido correla-
ciones entre ciertas proporciones corporales y el carácter y la
mentalidad.

TABLAS A a I

A. MEDIDAS LONGITUDINALES

Todas las medidas están tomadas en el dorso de la mano, ex-


cepto cuando su longitud se compara con la longitud de la cara
y la altura de la cabeza (1), en cuyo caso se ha tomado en la su-
perficie palmar empezando en el punto medio del primer pliegue
de la muñeca (excluyendo la misma muñeca) y terminando en la
punta del dedo medio.
Cuerpo: 160 cm.
Cabeza: 18 cm.
Cara 19 cm.
Mano (incluyendo la muñeca): izquierda, 19,6 cm; derecha, 19,5
centímetros.
Palma (incluyendo la muñeca): izquierda, 10,2.; derecha, 10,0
centímetros.
Dedos:
Izquierda, 9,4 cm.
Medio Derecha, 9,5 cm. ¿Normal? + ¿Muy largo? ¿Muy
corto?

1. La altura de la cabeza es la distancia entre la prominencia occi-


pital y la cima de la cabeza.
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 175

Izquierda, 8,6 cm. ¿Normal? ¿Muy largo? + ¿Muy


Indice corto?
Derecha, 9 cm. ¿Fórmula digital humana? ¿Simies-
co? +
Izquierda, 9 cm. ¿Normal? ¿Muy largo? + ¿Muy
Anular corto?
Derecha, 9,1 cm
Izquierda, 6,7 cm.
Pulgar Derecha, 6,7 cm. ¿Normal? ¿Muy largo? + Lige-
ramente. ¿Muy corto?
Izquierda, 7,5 cm. ¿Normal? ¿Muy largo? + ¿Muy
Meñique corto?
Derecha, 7,5 cm.

Proporciones

Mano en relación con la cabeza: mano muy grande.


Mano en relación con la cara: mano muy larga.
Palma en relación con los dedos: dedos más bien demasiado
largos.
Mano en conjunto: ¿Bien proporcionada? ¿Mal proporciona-
da? +

B. MEDIDAS CIRCULARES

La circunferencia de la mano se mide alrededor de los nu-


dillos.

Mano izquierda: 18,1 cm. ¿Normal? + ¿Ancha? ¿Estrecha?


¿Muy ancha? ¿M a N?
Mano derecha: 18 cm. ¿Normal? + ¿Ancha? ¿Estrecha? ¿Muy
ancha? ¿M a N?
¿Predominio de la mano derecha? ¿Zurdería? +
176 LA MANO Y SU LENGUAJE

C. FORMA DE LOS DEDOS

¿Robustos? + ¿Delgados? ¿Toscos? ¿Delicados?


¿Deformaciones debidas a enfermedades? + Ligero reumatismo.
Pulgar: ¿Largo? + ¿Corto? ¿Normal? ¿Robusto? + ¿Del-
gado?
¿ Falange terminal? Gruesa y alargada.
¿Falange basal? Fuerte.
Índice: ¿Largo? + ¿Corto? ¿Normal? ¿Robusto? + ¿Del-
gado?
Medio: ¿Largo? ¿Corto? ¿Normal? + ¿Robusto? + ¿Del-
gado? '
Anular: ¿Largo? + ¿Corto? ¿Normal? ¿Robusto? + ¿Del-
gado?
Meñique: ¿Muy largo? + ¿Muy corto? ¿Normal? ¿Defor-
mado?

Falanges

Básales: ¿Normales? ¿Finas? ¿Alargadas? + ligeramente.


Medias: ¿Normales? + ¿Finas? ¿Alargadas?
Terminales: ¿Normales? ¿Largas? Dedos cuarto y quinto. ¿Cor-
tas? Dedos segundo y tercero.
Predominantemente: ¿Rectangulares? + ¿Espatuladas? ¿Punti-
agudas? ¿Cónicas?
Estigmas degenerativos: ¿En el pulgar? ¿En el meñique? +
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 177

D. FORMA DE LAS UÑAS

Tipo:
¿Largas y estrechas? ¿Largas y anchas? +
¿Curvadas? ¿Planas? +
¿Cortas y estrechas? ¿Cortas y anchas?
¿ Curvadas? ¿ Planas?
¿Angulares? ¿Redondea- ¿Tubulares?
das? +

¿Anormalidades en la forma?
¿Anormalidades en la substancia? Estrías.

E. CUALIDADES FÍSICAS DE LA MANO

¿Caliente? ¿Fría? + ¿Rosada? + ¿Amarilla? ¿Azul?


¿Seca? + ¿Húmeda? ¿Dura? + ¿Blanda? ¿Muy flexible?

F. ZONA PREPONDERANTE

¿Radial (zona del ego y de la consciencia)?


¿Ulnar (zona de la imaginación y el subconsciente)? + Especial-
mente en la mano izquierda.
¿Media (zona del super-ego y el comportamiento social)?

G. PARTE DE LA PALMA PREDOMINANTE

¿Eminencia hipotenar? Mano izquierda.


¿Área basal?
¿Área media?
¿Área distal? En la mano derecha.
178 LA MANO Y SU LENGUAJE

H. TIPO DE MANO

¿Tipo puro?
¿Elemental simple? ¿Elemental irregular?
¿Motora carnosa? ¿Motora huesuda?
¿Sensitiva pequeña? ¿Sensitiva larga?
¿Tipo mixto? ¿Qué combinación? Elemental irregular con sensi-
tiva larga.

I. LÍNEAS

Surcos papilares

¿Formas anormales en la palma? — ¿En una? ¿En ambas?


¿Formas anormales en las yemas? ¿En qué dedos?

Líneas de pliegue

Aspecto general:
¿Predominantemente horizontales? ¿Predominantemente vertica-
les? ¿Equilibradas? -+
¿Muchas líneas accesorias? + ¿Pocas líneas accesorias?
¿Anchas y profundas? + ¿Estrechas y superficiales?
¿Composición clara? + ¿Composición vaga? ¿Composición
confusa?
¿En qué zona se concentran las líneas accesorias? Ulnar,
¿Las líneas de pliegue están acordes con la forma de la mano?
¿Las líneas de pliegue no están acordes con la forma de la
mano? +
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 179

Rasgos especiales

¿Se encuentran las cuatro líneas principales? +


¿Falta alguna?
¿Las líneas principales están bien dibujadas? Parcialmente.
¿Las líneas principales están mal dibujadas? Parcialmente.

Línea tenar

¿Fuerte? ¿Débil? + ¿Profunda? ¿Superficial? ¿Larga? ¿Cor-


ta? + ¿Continua? ¿Con fallos? + ¿Qué clase de fallos?
¿Situación normal? + ¿Situación anormal?
Relación entre el tipo de líneas y el tipo de mano:
¿Acuerdo? ¿Desacuerdo? +

Línea transversal superior

¿Fuerte? En la mano derecha. ¿Débil? Mano izquierda.


¿Profunda? ¿Superficial? ¿Larga? Mano derecha.
¿Corta? Mano izquierda.
¿Bien dibujada? Claramente. ¿Mal dibujada?
¿Fallos? + ¿Pocos? + ¿Muchos? ¿De qué clase? En la mano
izquierda muy corta, en la mano derecha algunas interrup-
ciones e islas.
¿Situación normal? Mano derecha. ¿Situación anormal? Mano
izquierda.
¿Dónde termina? En la derecha entre el segundo y tercer dedos;
en la izquierda, debajo del tercero. ¿Dirección humana? +
¿Dirección simiesca?
Relación entre el tipo de líneas y el tipo de mano: ¿Acuerdo?
+ ¿Desacuerdo?
180 LA MANO Y SU LENGUAJE

Linea transversal inferior

¿Fuerte? ¿Débil? + ¿Profunda? ¿Superficial? + ¿Larga?


¿Corta? Mano izquierda,
¿Bien dibujada? ¿Mal dibujada? + Especialmente mano de-
recha.
¿Fallos? + ¿Pocos? Mano izquierda. ¿Muchos? Mano derecha.
¿Qué clase?
¿Situación normal? + ¿Situación anormal?
¿Dónde termina? Mano derecha, en medio de la palma bajo el
quinto dedo. Mano izquierda, en medio de la palma bajo
el cuarto dedo.
Relación entre el tipo de línea y el tipo de mano: ¿Acuerdo?
¿Desacuerdo? + Muy superficial para el tipo elemental y
muy dibujada y demasiado corta para el tipo sensitivo largo.

Línea longitudinal larga

¿Fuerte? Mano izquierda. ¿Débil? Mano derecha. ¿Profunda?


Mano izquierda. ¿Superficial? Mano derecha. ¿Larga? Mano
izquierda. ¿Corta? Mano derecha.
¿Bien dibujada? Mano izquierda. ¿Mal dibujada? Mano derecha.
¿Fallos? + ¿Pocos? + ¿Muchos? ¿De qué clase?
¿Situación normal? + ¿Situación anormal?
¿Dónde empieza? M. izquierda: parte basal de la eminencia
hipotenar. M. derecha: parte superior de la eminencia hipo-
tenar.
¿Dónde termina? Entre los dedos tercero y cuarto.
Relación entre el tipo de líneas y el tipo de mano: ¿Acuerdo?
+ ¿Desacuerdo?
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 181

Rasgos atávicos en las líneas de pliegue

¿Ausencia de alguna línea principal? ¿Cuál?


¿Orientación simiesca?
¿Presencia de la línea simiesca?
¿Presencia de la línea hipotenar? +

Recogidos los datos necesarios, debemos relacionarlos con


rasgos y atributos de la personalidad. A este objeto distribuyo
las características de la personalidad en tres categorías: la cons-
titución física, la vida emotiva, la vida mental, que he ordenado
en las tablas que se encuentran a continuación. Las cuestiones
que se encuentran en ellas han sido contestadas con las caracte-
rísticas personales de «M. C», deducidas de los rasgos de sus
manos expuestos en las tablas A a I.

TABLAS J a M
J. RASGOS FÍSICOS

Elementos hereditarios

¿Linaje fuerte y vital? ¿Linaje débil y nervioso?


¿Síntomas de degeneración? +

Condiciones de salud

Estado general: francamente bueno. Reservas de vitalidad:


regulares o deficientes.
¿Enfermedades infecciosas?
¿Síntomas de trastornos físicos o nerviosos?
¿Desequilibrio nervioso agudo?
182 LA MANO Y SU LENGUAJE

Enfermedades constitucionales

1. Tuberculosis. 5. Infecciones crónicas:


2. Enfermedades endocrinas: ¿De los dientes?
a) ¿Hiperfunción tiroidea? ¿De los intestinos?
¿ Hipofunción tiroidea? 6. ¿ Neurastenia?
b) ¿Hiperfunción pituita- 7. ¿Psicopatía? +
ría. a) ¿Neurosis de ansie-
¿Hipofunción pituitaria? dad? +
c) ¿Glándulas sexuales? b) ¿Histeria? Probable.
¿Infantilismo? c) ¿Melancolía?
3. ¿Reumatismo crónico? + d) ¿Perversión sexual?
¿Artritismo? 8. Psicosis:
4. ¿Enfermedades del cora- a) ¿Esquizofrenia?
zón y de la circula- b) ¿Maníaco depresiva?
ción? 9. ¿Deficiencia mental?

K. LOS INSTINTOS Y LAS EMOCIONES

Instintos

l. Sexo: ¿Fuerte? + ¿Débil? ¿Normal? ¿Anormal? +


2. Autoafirmación: ¿Fuerte? + ¿Débil?
3. Agresividad: ¿Fuerte? + ¿Débil?
a) Heteroagresividad: ¿Fuerte? + ¿Débil?
b) Autoagresividad: ¿Fuerte? + ¿Débil?

Emotividad

Emociones inferiores:
1. Emociones sexuales: ¿Fuertes? + ¿Débiles? ¿Perversidad?
Tendencia.
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 183

¿De tipo activo?


¿De tipo pasivo? +
2. Actividad emocional general: ¿Fuerte? + ¿Débil? ¿In-
existente?
3. Receptividad emocional general: ¿Fuerte? ¿Débil? + ¿In-
existente?
4. Afán de poder: ¿Fuerte? + ¿Débil? ¿Inexistente?
5. Ambición: ¿Fuerte? + ¿Débil?
6. Emociones inhibidoras: ¿Fuertes? + ¿Débiles?
7. ¿Emociones pervertidas? Probablemente.

Emociones superiores:
¿Potencialmente fuertes? Regular. ¿ Potencialmente débiles?
Capacidad general para el sentimiento: ¿Fuerte? ¿Débil? +
Emociones correspondientes al super yo: ¿Fuertes? + ¿Débiles?
a) Emociones personales y sociales: ¿Fuertes? + ¿Débiles?
b) Emociones humanitarias e idealistas. ¿Fuertes? ¿Débiles?
Emociones estéticas: ¿Fuertes? + ¿Débiles?
a) ¿Amor por la belleza de formas en general? +
b) ¿Amor por las artes? +

Temperamento

¿Cicloide?
¿Esquizoide? +
¿Mixto?

L. MENTALIDAD

Incluyo en este apartado, no sólo las capacidades intelectua-


les, sino también talentos de aplicación física, porque podemos
afirmar que las aptitudes deportivas, por ejemplo, no pueden
ser desarrolladas sin inteligencia y esfuerzos conscientes. La fa-
184 LA MANO Y SU LENGUAJE

cuitad imaginativa, que tiene amplias ramificaciones en la esfera


intelectual y en la emocional, se incluye también en esta categoría
a causa de su efecto determinante en el pensamiento y en la
habilidad artística. En el sentido amplio en que se usa aquí la
palabra mentalidad, puede identificarse con el aspecto espiritual
del hombre.

Tendencias generales

¿Idealista? ¿Realista? ¿Materialista? +


¿Artista? + ¿Intelectual? | ¿Práctico?

a) Inteligencia:
¿Elevada? ¿Media? + aunque lenta. ¿Baja? ¿Infra-
normal?
b) Imaginación:
¿Fuerte? ¿Media? ¿Débil? ¿Superdesarrollada? +
¿Creadora? ¿Subjetiva? + ¿Destructiva?
c) Aptitudes innatas:

Físicas

Para juegos y deportes:


Deportes duros: boxeo, lucha.
Deportes ligeros: tenis, equitación, atletismo, etc.
Juegos de pelota: golf, fútbol, tenis, etc.
Actividades rítmicas: danza, acrobacia.

Técnicas

¿Habilidad manual en general? +


¿Mecánica? ¿Ingeniería?
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 185

Trabajos manuales: ¿ Carpintería? ¿ Modelado? +


¿Dibujo? + ¿Costura? ¿Modistería?

Interpretativas

Teatrales: ¿Interpretación? ¿Danza?


Musicales: ¿Piano? ¿Instrumentos de cuerda?
Literarias: ¿ Crítica?

Creadoras

Escultura
Pintura En pequeño grado
Literatura

Científicas

Ciencias abstractas: por ejemplo, ¿Filosofía? ¿Matemáticas?


¿Teoría de las Ciencias Naturales?
Ciencias aplicadas: por ejemplo. ¿Arquitectura? ¿Ingeniería?
¿Medicina? ¿Psicología? ¿Derecho? ¿Economía?

Aptitudes organizadoras

¿Para los negocios? —


¿Para la administración pública? —
¿Para el arte? —

Aptitudes políticas

¿Diplomacia?
¿Dotes de mando?
186 LA MANO Y SU LENGUAJE

M. FUERZA DE VOLUNTAD

Para este atributo característico y exclusivamente humano,


recojo la definición de Jung, que expone en su obra Tipos Psi-
cológicos:
«Entiendo por fuerza de voluntad la suma de energía a dis-
posición de la mente consciente. El «acto voluntario» es, pues,
un proceso causado por motivos conscientes. Según esto, no lla-
maré acto voluntario a un proceso psíquico desencadenado por
motivos inconscientes. La fuerza de voluntad es un fenómeno
psíquico que debe su existencia a la cultura y a la educación
ética y que en la mentalidad primitiva falta en grado consi-
derable.»

Fuerza de voluntad activa:


¿Fuerte? + pero impulsiva, ¿Media? ¿Débil? ¿Inexistente?
Fuerza de voluntad pasiva:
¿Fuerte? ¿Media? + ¿Débil? ¿Inexistente?
Autodisciplina:
¿Fuerte? ¿Media? + ¿Débil? ¿Inexistente?

EJEMPLO I

(Véase lámina XVII)

Los rasgos de la mano de M. C. en relación con su perso-


nalidad.

Las manos están proporcionadas a la dimensión del cuerpo,


pero son muy largas comparadas con la cara y la cabeza. La
palma y los dedos están bien proporcionados entre sí. Es notable
que los dedos de la mano derecha sean ligeramente más largos que
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 187

los de la izquierda, lo que no es corriente en los zurdos. El pulgar


y el índice son fuertes, el pulgar robusto y con la falange terminal
alargada. El dedo meñique es también muy largo. En conjunto,
los dedos son robustos y rígidos, con las falanges básales ligera-
mente alargadas y las falanges terminales de longitud normal y
forma cuadrangular. Presentan ligeras deformaciones reumáticas.
Las falanges terminales de los dedos anular y meñique de ambas
manos son relativamente más largas que las de los otros dedos.
Sus longitudes son:

Índice: 2,5 cm. Anular: 3 cm.


Medio: 2,6 cm. Meñique: 2,7 cm.

La marcada desproporción de las dimensiones de la cara y la


cabeza, comparándolas con las de las manos, indica, junto con
otros rasgos, que M. C. es una personalidad de un tipo amorfo
que a menudo implica degeneración. Esta desproporción con la
zurdería del sujeto y la longitud anormal del meñique apunta a
una constitución neurótica o incluso psicopática. Los dedos, que
resultan largos medidos por el envés de la mano, pero relativa-
mente cortos medidos en el lado palmar, corresponden al tipo
de mano elemental, así como su robustez y el pulgar largo, fuerte
y bulboso. La forma oval de la palma izquierda acaba de situar
estas manos en la categoría elemental. Por otra parte, las varia-
ciones en la longitud de las falanges terminales y la longitud
anormal del dedo meñique indican una mezcla con el tipo sensi-
tivo largo y lo mismo revela la eminencia hipotenar alargada en
ambas manos. Podemos concluir, por tanto, que M. C tiene una
estructura neurótica de tipo esquizoide mezclada con rasgos
atávicos elementales.
La forma del pulgar en una mano de tales características
apunta a un comportamiento impulsivo en el sujeto. La firmeza
y carnosidad de esta mano corresponden a una gran fuerza im-
pulsiva y a un amor por la actividad física y la vida al aire libre.
La forma superior del anular y el meñique junto con la eminencia
188 LA MANO Y SU LENGUAJE

hipotenar alargada indican una tendencia imaginativa y artística


de la clase que puede esperarse en una personalidad sensitiva y
esquizoide. No puede dudarse de que un profundo cisma divide
su interior.
Las uñas revelan un estado de salud normal, pero la frialdad
habitual de las manos indica una circulación periférica deficiente
debida probablemente a causas nerviosas, ya que por lo general
se encuentran las manos frías en perdonas esquizoides propensas
a la depresión.
La forma de las palmas subraya el temperamento esquizoide.
Están tan diferentemente conformadas que parecen pertenecer
a personas distintas. La izquierda es oval, con las eminencias
tenar e hipotenar marcadas con fuerza. La derecha es trape-
zoidal, con el área distal protuberante, la eminencia tenar débil-
mente marcada y la hipotenar como en la mano izquierda.
Con la tendencia de M. C. a una vida físicamente activa pa-
rece aliarse una fuerte sensualidad y emotividad, pero como posee
al mismo tiempo una clara tendencia a la vida imaginativa y
rasgos infantiles de carácter, así como una mentalidad imitativa
y versátil» es difícil verla asentada en una situación definida en
la vida.
Las líneas accesorias, numerosas, amplias y profundas, están
distribuidas con claridad. El que estén situadas principalmente
en las eminencias tenar e hipotenar indica que el lado imagina-
tivo y receptivo de su naturaleza es capaz de neutralizar sus
impulsos centrípetos. Sus emociones tenderán a ser inhibidas.

Respecto a las líneas principales:


a) El dibujo de las dos líneas transversales y la composición
general de todas las líneas revela una inteligencia cabal, pero no
elevada. La zona de la imaginación está claramente marcada,
lo que revela que la fuerza imaginativa y el pensamiento correc-
to de M. C. están mucho más desarrollados que su pensamiento
metódico y abstracto.
b) La relativa debilidad de la eminencia tenar y la línea tenar
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 189

eo la mano derecha indican vitalidad insuficiente para una acti-


vidad deportiva al aire libre.
c) La línea longitudinal larga, fuerte, profunda y bien dibu-
jada en la mano izquierda demuestra la presencia de un fuerte
super-ego con un genuino interés por los problemas humanos.
M. C. tiene sentido del deber y se esfuerza por desempeñar su
papel en la evolución humana. Pero como su yo incluye cierto
número de características contradictorias, mencionadas en el
análisis anterior, sus tendencias humanitarias están mezcladas con
sentimientos personales y emociones, y se reducen a un pequeño
grupo.
d) La presencia de la línea hipotenar no sólo refuerza el
aspecto imaginativo del sujeto, sino también sus tendencias dege-
nerativas.

Retrato de M. C.

Una mentalidad rústica combinada con un gusto refinado por


las artes y una concepción elevada de la sociedad, lo que por
cierto no constituye para el sujeto una combinación de cualidades
fáciles de dirigir.
Su ingenio elemental es más bien regresivo que realmente
primitivo. Uno describiría sus acendientes como vitales y enér-
gicos por un lado y refinados y neuróticos por otro. En la familia
debe haber, a la vez, fuerza vital y excentricidad.
M. C. es una persona físicamente activa, pero siempre impe-
dida para utilizar su potencialidad física a consecuencia de un
estado de salud irregular y de los elementos incongruentes de su
personalidad. Como resultado se encuentra insatisfecha de sí mis-
ma y de su vida. Física y emocionalmente desea una vida campes-
tre que la ponga en contacto con la Naturaleza y el aire libre. Pero
su fuerte super-ego y ciertos aspectos de su temperamento la ale-
jan de esta simplicidad y la ligan a la vida urbaría, donde sus
ideas humanitarias pueden emplearse en un servicio social.
190 LA MANO Y SU LENGUAJE

Quizá aún más fuerte que estas ideas es, sin embargo, el
deseo de realizar una vida artística. Tiene el sentido del color y
quizá aptitud para el dibujo o el modelado; pero su fuerza crea-
dora no es lo bastante fuerte como para permitirle sobresalir en la
pintura o en la escultura, mientras que en colaboración con otros
puede triunfar en algún oficio artístico. Cualquiera que sea la
forma de expresión que adopte encontrará grandes dificultades en
perseverar largo tiempo y pronto se sentirá atraída en otra di-
rección.
La falta de una estructura profunda definida la hace insegura
de sí misma y sus emociones son tan vacilantes como su mente.
En sus relaciones con otras personas siente hasta cierto punto
tendencias aproximativas, fuertes impulsos sexuales y sentimientos
protectores y maternales, pero su temperamento esquizoide le
cohibe los contactos directos y nunca sabe si se apoya en los
demás o en sí misma. Esto la mantiene en cierto infantilismo
mental y al mismo tiempo, por la acumulación de la tensión
interior, la lleva a actitudes agresivas tanto contra sí misma
como contra los demás.
De esta descripción puede deducirse que la Gestalt (estructu-
ra) de esta mujer es muy vaga y que el núcleo de su personalidad
es inexistente o tan débil que apenas puede distinguirse. Su
personalidad es, sin duda, amorfa. Pero no es forzosamente
de un tipo negativo, y antes de establecer un juicio es nece-
sario poner sus elementos constructivos en la balanza y ver
hasta qué punto pueden compensar las fuerzas disgregadoras
que he descrito.
Debe reconocerse que tiene una fuerte imaginación, una buena,
aunque impulsiva, fuerza de voluntad; una inteligencia desarro-
llada, un código ético elevado y una fuerte vida emocional e
instintiva, a pesar de las inhibiciones obstaculizadoras. Todo esto
constituye un rico material. Comprende todo lo necesario para
la autosuficiencia y las relaciones con los demás. Pero necesita
ser aplicada y para ello tropieza con los factores contradictorios
que describía. Necesita también encontrar de alguna manera una
INTERPRETACIÓN DE IA MANO 191

forma auténtica de realización personal y de contacto con sus se-


mejantes. Su energía psíquica debe abrirse camino a través de los
elementos encontrados de manera que no se agote en el camino.
De otro modo — lo que es muy propable que le ocurra — desa-
rrollará una neurosis, posiblemente de tipo obsesivo. De hecho
es posible que en la actualidad sea una neurótica o haya atra-
vesado fases neuróticas.
Dado que no posee un carácter sólido, quizá la mejor solución
sería que aceptase la dirección de una personalidad fuerte, pero
incluso en este caso debería vigilar con cuidado para que su
agresividad, debida a la falta de confianza en sí misma o al
desequilibrio de su vida emocional, no produjese fricciones. Pero
una vez claramente consciente de sus problemas emocionales,
sus valores morales la ayudarían a encontrar un sólido fundamen-
to para su vida en comunidad con una o dos personas con las
que compartiera un ideal humanitario, con preferencia en forma
activa. Una vez asegurada la compenetración personal y los lazos
afectivos sobre estos cimientos, podría construir con facilidad
y éxito.
Sus dificultades no se desvanecerán naturalmente nunca, pero
viviendo en este estado de simbiosis psicológica podría desen-
volverse con ellas en forma menos difícil. Podría, por ejemplo,
cuidar bien de una casa o unos jardines o dedicarse a enseñar
a niños dibujo y pintura. Situada en un medio que la ayudase a
superar la escisión y la debilidad de su carácter, encontraría
satisfacción en su vida.
Podemos describirla, por tanto, como una persona de consi-
derables posibilidades, pero con una composición desfavorable
de los elementos básicos de su personalidad. Su única oportuni-
dad para una vida satisfactoria reside en la colaboración con
otras personas y estas otras personas deben ser justamente del
tipo que le permitan desplegar la riqueza de sus emociones hu-
manas y de sus dotes artísticas.
Para exponer el procedimiento de interpretar psicológica-
mente la mano, este ejemplo es suficiente. Para la auténtica
192 LA MANO Y SU LENGUAJE

comprensión del método se requieren más ejemplos, a fin de


poder efectuar comparaciones. Desearíamos insertar la descrip-
ción detallada de muchas variedades de manos; pero por razones
de espacio esto es imposible. Daré, sin embargo, los análisis
abreviados de otros cinco pares de manos, limitándome a breves
indicaciones sobre los rasgos de la mano y la personalidad de
los sujetos.

EJEMPLO II

(Véase lámina XVIII)


K. B.

En contraste con el ejemplo anterior, K. B. tiene la mano


derecha fuertemente desarrollada y muy poco la izquierda. Ambas
manos, sin embargo, pertenecen como puede apreciarse al tipo
motor carnoso.
Las diferencias en las circunferencias de la palma y del pulgar
son muy notables.
Palma izquierda: 17,6 cm. Palma derecha: 18,2 cm.
Pulgar izquierdo: 6,1 cm. Pulgar derecho: 6,8 cm.
La longitud de ambas manos, no obstante, es casi igual; la
derecha (19,4 cm.), ligeramente más larga que la izquierda (19,2),
lo que es normal en una persona no zurda (v. capítulo VIII).
Es notable, sin embargo, que esta diferencial normal en la lon-
gitud total no sea debida a una diferencia de las palmas, sino
que deriva de la diferente longitud de los dedos. El dedo
índice de la mano derecha mide 9,6 cm. y el de la izquierda 9,2.
Los otros dedos presentan diferencias parecidas. El dedo medio
de la derecha es 0,3 cm. más largo que el izquierdo. Los dos
meñiques resultan un poco cortos.
La forma cónica de las extremidades de todos los dedos no
es corriente en las manos del tipo motor carnoso.
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 193

Sin descender a detalles de medición, puede afirmarse que las


manos están bien proporcionadas en relación con el tamaño del
cuerpo, pero son ligeramente cortas en relación con la cara. La
cabeza y la cara de K. B. son muy grandes comparadas con su
cuerpo, lo que, según la escuela francesa de morfología, es signo
de tipo intelectual.
Al tacto, las manos son calientes y secas. Su color es normal.
Ambas palmas son firmes, pero los dedos son flexibles y se do-
blan con facilidad hacia atrás.
La forma de las manos de K. B. ofrece una mezcla de tipos.
Las palmas, como he dicho, son motoras carnosas. Los dedos,
con sus largas extremidades cónicas, tienen un aspecto más inte-
lectual, receptivo y sensitivo del que es propio del tipo carnoso
y corresponden más bien al motor huesudo o al sensitivo largo.
Tres rasgos degenerativos deben mencionarse. En primer
lugar la disimilitud entre las dos manos, que sugiere algún dis-
turbio nervioso. En segundo lugar, la forma de las uñas, sorpren-
dentemente pequeñas. Son estrechas, cortas y poco desarrolla-
das y contrastan fuertemente con las amplias manos y los largos
y bien conformados dedos. Cuando tales uñas son una caracterís-
tica familiar, denotan alguna degeneración física o mental.
El tercer rasgo degenerativo se encuentra en los surcos papi-
lares. En las yemas de los dedos medio, anular y meñique de la
mano izquierda se observan figuras triangulares primarias de los
surcos. En las palmas no se encuentran irregularidades de este
tipo.
En las palmas abundan las líneas de pliegues accesorias, lo
que es característico de las manos motoras huesudas más que
de las del tipo carnoso, al que estas manos pertenecen. Tales
líneas se concentran principalmente en la eminencia tenar. La
mano derecha tiene, además, una concentración de líneas acceso-
rias en la parte protuberante de la zona ulnar (bord frappeur).
Las líneas de pliegue principales de la mano derecha están
poco diferenciadas de las accesorias y esto las hace aparecer como
algo confusas. En la mano izquierda, por el contrario, son muy
194 LA MANO Y SU LENGUAJE

claras y las dos líneas transversales, en particular, están perfecta-


mente dibujadas. En ambas manos, aunque algo menos en la
izquierda, la línea longitudinal larga está muy poco marcada.

Retrato de K. B.

Casi no puede dudarse de que K. B. procede de una familia


degenerativa tanto en lo mental como en lo físico. Sin embargo,
personalmente es de una gran vitalidad y energía, con una fuerte
resistencia física, aunque su sistema nervioso la expone a debi-
lidades inesperadas. Su salud, aunque buena e incluso fuerte, está
ligeramente afectada por cierta insuficiencia endocrina, qui-
zá de las glándulas sexuales. Su herencia y la mezcla de ele-
mentos en su carácter la designan como una persona de con-
trastes. Es físicamente dinámica, goza en deportes como la nata-
ción y la equitación y al mismo tiempo tiene las características
de una personalidad sensitiva y contemplativa. A menudo debe
sufrir conflictos entre el lado activo y el pasivo de su carácter,
que pueden incluso paralizar sus progresos en ambas direcciones.
Por estas manos podemos imaginar una joven en buenas
relaciones con los animales, que pasa los días en su jardín o
en el campo y busca un refugio en la Naturaleza. Y podemos
imaginar otra mujer cultivada, refinada, amante de la lectura
y de la música, atraída por la gente y la sociedad. Ambas co-
rresponden a K. B. Se interesa por la vida, como el público se
interesa por una representación teatral. Las impresiones y sensa-
ciones del mundo exterior a veces la desbordan y necesita un
cierto tiempo para asimilarlas de tal modo que pasen a formar
parte de sí misma.
Su espíritu está en continua actividad, pero coloreado por
fuertes instintos y emociones, su inteligencia es más pasiva e
intuitiva que constructiva. Posiblemente no tiene una forma de
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 195

satisfacción directa de sus fuertes impulsos a causa de una veta


infantil en su carácter derivada de su equilibrio endocrino, por lo
que aquellos resultan en parte reprimidos. Esta deficiencia en
la satisfacción instintiva directa unida a su genuina riqueza de
pensamiento y a su facilidad de contacto con el mundo sugiere
la posibilidad de éxito en una carrera artística, bien como actriz
o como escritora, o como ambas cosas a la vez, ya que se adivina
que su obra tendría un carácter dramático y sensacional. En
cualquier caso, sus escritos tendrían un tipo más interpretativo
que inventivo.
Su vocación está estrechamente limitada por su constitución y
en especial por sus dificultades emocionales y nerviosas, que intro-
ducen un elemento de inestabilidad en su trabajo. En su vida y en
su trabajo oscilará de un modo permanente entre períodos de
gran optimismo y de profunda depresión, lo que le dará un ritmo
irregular. Estas oscilaciones, que son normales en el tempera-
mento cicloide, están acentuadas en K. B. a causa de la debilidad
de su resistencia nerviosa y de las contradicciones entre la fuerza
de sus instintos y su actitud contemplativa, idealista respecto a
los demás. Su encanto hará más por ella de lo que puede hacer
ella misma, porque será tímida y, probablemente, poco segura de
sí misma.
Las antítesis que he descrito en el temperamento de K. B.
conducen a una gran tensión interna. Pero al mismo tiempo su
equilibrio le asegura algo parecido a una eterna juventud. Algu-
nas personas presentan una adolescencia prolongada, en cuyo
caso quizá permanezcan las dificultades emocionales profun-
das y, con ellas, las reacciones propias de los jóvenes. Como el
adolescente, las personas idealistas e individualistas necesitan toda
su energía para equilibrarse, y ésta es posiblemente la razón del
gran desarrollo de su super-ego. Su contacto con los demás es de
tipo observador y emocional, tienden a evitar las responsabilida-
des, que les parecen una carga demasiado pesada. Pero esto no
debilita su capacidad para establecer contactos humanos. De he-
cho, K. B. puede ser considerada como una excelente compañera.
196 LA MANO Y SU LENGUAJE

Tiene la joie de vivre natural en las personas cicloides, gozando


en el confort, la buena comida y todos los refinamientos.
Su fuerza de voluntad es débil. Adopta decisiones con difi-
cultad, prefiriendo en lo posible que decidan por ella los aconte-
cimientos y las circunstancias.

EJEMPLO III

(lámina XIX)
H. W.

El sujeto es un hombre de 52 años, aproximadamente.

Rasgos de la mano

Los rasgos de estas manos pueden describirse con más breve-


dad que los de los ejemplos anteriores. No son asimétricos. La
mano derecha, como puede verse (lámina XIX), es más amplia
que la izquierda y también 0,2 centímetros más larga, pero estas
diferencias son normales en un sujeto que claramente no es zurdo.
Por desgracia, los grabados muestran las manos en posturas
diferentes y esto puede despistar al lector respecto a ciertos
detalles de su forma. El pulgar izquierdo, sobre todo, aparece
deformado, parece largo y delgado, en contraste con el robusto
pulgar de la mano derecha, cuando en realidad ambos son igual-
mente bien proporcionados.
Las manos son normales en proporción a las dimensiones del
cuerpo, cabeza y cara.
El rasgo más saliente lo constituyen los robustos pulgares,
con sus falanges largas, fuertes y bien desarrolladas. Las falanges
terminales son grandes y bulbosas y pueden doblarse hacia atrás
con facilidad.
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 197

Los dedos son de longitud media y más bien gruesos que


huesudos. Las extremidades de los dedos son rectangulares en
la mano izquierda y espatulados en la derecha. Son notables los
protuberantes bulbos sensitivos, especialmente en los dedos de
la mano izquierda, que dan un «aire» sensitivo a una mano,
por otra parte, del tipo motor carnoso.
Las uñas son amplias, de longitud media, con lúnulas bien des-
arrolladas y están libres de síntomas patológicos.
Al tacto, las manos son calientes y secas, su color es amarillo
rosado, sin flexibilidad. De estas cualidades podemos deducir
un sistema nervioso autónomo bien equilibrado.
Por su forma, estas manos son de un tipo motor carnoso casi
puro. Sólo los dedos de la mano izquierda, con sus bulbos des-
arrollados, introducen algo ajeno al tipo, la fuerte sensibilidad
apreciable en las yemas de los dedos a la que ya he aludido.
Los surcos papilares no presentan particularidades de interés
para nuestro estudio.
Las líneas accesorias de pliegue, escasas en conjunto, abun-
dan más en la mano izquierda que en la derecha (ver capítu-
lo v m ) .
Las cuatro líneas principales merecen atención. En la mano
derecha son de un élan y un dibujo perfectos. En la izquierda
también están bien trazadas, pero no con la misma gracia y per-
fección.
Rara vez he visto un esquema de líneas de pliegue más puro,
tanto intrínsecamente como en relación con el tipo de mano.
Debe añadirse que no se encuentran rasgos atávicos en estas
manos.

Retrato de H. W.

Es evidente que el poseedor de estas manos tiene una sana


procedencia. Él mismo es físicamente fuerte y no presenta nin-
gún signo de enfermedad ni de tendencia a la enfermedad.
198 LA MANO Y SU LENGUAJE

Es una personalidad poderosa y equilibrada, un hombre en


el que el cuerpo y el espíritu marchan en armonía. Su tempera-
mento es el correspondiente a la mano motora carnosa: cicloide.
Siendo extrovertido, está interesado en el mundo exterior, esta-
blece con facilidad contacto con sus semejantes, posee una gran
energía y está lleno de joie de vivre.
Tiene una gran firmeza en sus propósitos y decisiones. Nunca
dejará de cumplir una promesa, nunca dejará un trabajo por
hacer. Siendo fuerte, tiende a proteger a los débiles. Este hom-
bre jovial ama a los perros y a los gatos, se preocupa por el
doliente e interrumpe su camino para asistir a los necesitados.
Pero en su dispositivo emocional hay una dificultad notable
que puede acarrearle muchos disgustos. Se irrita con demasiada
facilidad si sus deseos o sus acciones son impedidos o contraria-
dos por otros hombres u organismos. Sus pulgares revelan, no
sólo una gran energía para tomar decisiones en el momento opor-
tuno y una gran capacidad de resistencia, sino también cierto
fanatismo. Si cree que algo es justo y necesario, arrostrará por ello
todos los sacrificios y se enfrentará con todas las oposiciones, des-
preciando la prudencia y la diplomacia.
Aparte el santuario de sus ideales humanitarios, su vida per-
sonal y su trabajo se desenvuelven en sentido realista y extrover-
tido. Su terreno propio es la esfera del pensamiento consciente,
mientras su imaginación tiene escaso desarrollo. Por la primera
impresión, uno podría dudar de si estas manos pertenecen a un
soldado, un político, un hombre de negocios o cualquier tipo
organizador, o más bien a un intelectual, un médico, un abogado
o un juez. Es evidente que el sujeto posee una gran energía y
fuerza física, y, cualquiera que sea su profesión, las cualidades
de un buen deportista. Puede esperarse que conduce con segu-
ridad, nada, y gusta de hacer largos paseos. Pero el psicólogo
no queda satisfecho con clasificar estas manos como pertene-
cientes a un tipo activo y deportivo de hombre. Los pulgares,
así como los atributos que implican, considerados en relación
con el dibujo perfecto de las líneas de pliegue, de las cuales las
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 199

principales son finas y bien marcadas, designan una persona de


alta capacidad intelectual, de pensamiento metódico y basado en
claras y exactas observaciones.
Los bulbos sensitivos de las yemas de los dedos, especial-
mente marcados en la mano izquierda, pueden ayudarnos a diag-
nosticar la vocación de este hombre, y, quizá, su profesión.
Los bulbos sensitivos significan, desde luego, un sentido del tacto
bien desarrollado, y, de hecho, los encontramos particularmente
desarrollados en la mano izquierda de los médicos, que con pre-
ferencia usan esta mano para examinar el cuerpo. Las yemas
de los dedos constituyen en este caso unos «segundos ojos».
Pero este rasgo de sensibilidad física, teniendo en cuenta la
fisonomía total de la mano, coincide también con características
psicológicas más generales. Denota la presencia, al lado de cuali-
dades fuertemente activas, de un poder respectivo: el «lado fe-
menino», por así decirlo, de un hombre fuerte. La combinación
del pensamiento vigoroso y metódico con la sensibilidad y el
«tacto acertado», significa una actividad interna, y quizá también
externa, de un tipo más idealista y desinteresado.
Como su imaginación está poco desarrollada, podemos dedu-
cir que esta actividad se basará probablemente en la actividad
correcta. Todo lo que sobre él he dicho apunta hacia un trabajo
de alguna esfera social, es posible que en la del médico, con
seguridad en una esfera en la que puedan aplicarse el pensa-
miento concreto, el conocimiento metódico, la habilidad orga-
nizadora, y las tendencias protectoras.
Que este hombre pueda tener una fuerte personalidad sin ser
egoísta, es la consecuencia natural de las cualidades psicológicas
que he descrito. Es un idealista, con una veta de fanatismo por lo
que considera justo: a lo mejor un médico, un científico metódico
y un buen organizador, un hombre que necesita y busca respon-
sabilidades.
En este caso, el nombre del sujeto puede revelarse. Se trata
del profesor Henri Wallon, un eminente médico y psicólogo
francés, autor de libros normativos de psicología médica; organi-
200 LA MANO Y SU LENGUAJE

zador en París de higiene social, profesor de la Sorbona y direc-


tor de la Escuela de Altos Estudios.

EJEMPLO IV

(véase lámina XX)


R. M.

Rasgos de la mano

Al decir que las manos representadas en la lámina XX per-


tenecen a un hombre de 55 años, aproximadamente, de talla
media (por desgracia no poseo las dimensiones exactas del
cuerpo), el lector advertirá en seguida que son unas manos
pequeñas. Pertenecen al tipo sensitivo pequeño, con mezcla, sin
embargo, del tipo elemental irregular, que se revela en los dedos
robustos y cortos, y en los pulgares algo deformados, rígidos e
«impulsivos». Las yemas de los dedos presentan bulbos sensitivos
bien marcados.
A diferencia del ejemplo anterior, los rasgos degenerativos
son numerosos. La forma del pulgar, las espirales de los surcos
papilares de la eminencia hipotenar de ambas manos y la direc-
ción simiesca de la línea transversal superior saltan a la vista.
Las manos son duras y de color azulado rojizo. Las uñas son
convexas y de forma abombada.
Ambas palmas son casi rectangulares, presentando la dere-
cha una ligera tendencia al óvalo, y la izquierda, una eminencia
hipotenar acentuada, pero no protuberante. La normal diferencia
de amplitud indica que R. M. no es zurdo.
El pulgar llama la atención por su pequeñez y fealdad, y
especialmente en la mano izquierda, por su falange terminal
bulbosa.
Las líneas accesorias no son ni muy numerosas ni muy esca-
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 201

sas. En la zona ulnar de la mano izquierda se encuentran más


que en la misma zona de la mano derecha. En general, estas
líneas son más penetrantes y escasas de lo que es corriente en
las manos sensitivas pequeñas, pero esto es debido a la mezcla
con el tipo elemental.
De las líneas principales, la tenar es la más fuerte. Las líneas
transversales son claras, pero la superior tiene un trazado simies-
co, y la inferior, especialmente en la mano izquierda, es muy
corta. La línea longitudinal larga, muy bien dibujada y situada
en la mano derecha, está en cambio desplazada en la izquierda.
La composición general de las líneas de pliegue es clara, pero
tiene un aspecto que podríamos llamar confuso. Si el lector com-
para las manos de R. M. con otras reproducidas en este libro,
advertirá que su conjunto tiene una fisonomía propia, y que su
esquema es elemental y claro, pero desordenado y artificioso.

Retrato de R. M.

R. M. presenta rasgos indiscutibles de enfermedad y degene-


ración. Es un individuo dañado tanto física como mentalmente.
En el tiempo en que se tomaron estas impresiones debía sufrir
alguna grave deficiencia circulatoria, es posible que motivada por
una enfermedad cardíaca. Tales enfermos están siempre afectados
en lo psíquico. La enfermedad produce ansiedad e irritabilidad,
que en este caso está agravada por la inestabilidad emocional y la
impulsividad inherentes y por las tendencias degenerativas del
sujeto. Además, la escasa resistencia nerviosa hace más difícil
al sujeto luchar contra su irritabilidad y lo vuelve indulgente
consigo mismo.
Su temperamento es difícil de clasificar. Probablemente pre-
senta rasgos de los tres tipos del temperamento esquizoide. Su
humor es cambiante en grado perturbador, prevaleciendo el esta-
do de depresión. Tiene períodos de excitación en los que puede
202 DRA. CHARLOTTE WOLFF

realizar un gran trabajo, pero más a menudo está tan deprimido


que no es capaz de «mover un dedo». Es un ritmo emocional que
bordea la psicosis. Fobias tenaces y sobre todo ideas de per-
secución son sus principales enemigos en los días de depresión.
Los contactos de R. M. con lo demás, naturalmente inciertos
y con frecuencia desgraciados. Su agresividad, consecuencia de
su temperamento, le hace desagradable e injusto. Es tan suscep-
tible que se ofende por la más ligera provocación, ampliando la
impresión desagradable con su imaginación enfermiza y vengán-
dose de palabra y de hecho. La vanidad y el orgullo impiden
sin esperanza las posibilidades de equilibrar su naturaleza.
La tensión interna resultante y los rasgos adolescentes, que
conservará a lo largo de toda su vida, le hacen esforzarse por
encontrar una persona en la que pueda confiarse plenamente. Es
el clásico hombre de una sola mujer. A ella le dará lo mejor que
puede dar, pero se ligará demasiado a ella pidiéndole más de lo
que una persona puede dar. Los problemas de su vida sentimental
son los típicos de un adolescente: dependencia de una persona
amada en la que la afección alterna con las rebeliones y los celos.
Desea escapar a toda responsabilidad, que le parece una carga.
A pesar de estas tendencias negativas hay cierta solidez en
este hombre. Es, sin duda, inestable y propenso a cambiar sus
planes y sus ideas, y, posiblemente también, su profesión, pero
como compensación posee una auténtica energía en la esfera
intelectual. El pensamiento lógico y la imaginación están bien
equilibrados y tiene inspiración natural. Sólo que el subjetivismo
tiende siempre a obstaculizarlo.
El orden y el método por los que lucha se contradicen con
el fondo de su carácter. Su inteligencia es de tipo interpretativo,
y en ella se mezclan la receptividad y la observación. El contenido
de su pensamiento se nutre más de la realidad que de la imagi-
nación.
No es posible definir su vocación porque no la tiene definida.
Sus aptitudes pueden emplearse en varias profesiones. Probable-
mente su ética, que no es elevada, y la orientación materialista
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 203

de su mentalidad, que le hacen sobrevalorar el dinero y la como-


didad, determinarán su elección.
He elegido estas manos para uno de los ejemplos, y he colo-
cado su interpretación aquí porque forman un contraste intere-
sante con las de H. W. del ejemplo anterior. No puedo dar el
nombre del sujeto, pero puedo decir que se trata de un psicó-
logo ocupado en una rama especial de investigación.

EJEMPLO V

(lámina XXI)
R. F.

Rasgos de la mano

Aunque mucho más grandes y largas que las de R. M., estas


manos son, en esencia, sensitivas, pero del tipo largo. Su posee-
dos es un hombre muy pequeño, que no mide más que 1,63 m.
aproximadamente. Aun a simple vista las manos son muy pe-
queñas.
La relativa amplitud de la mano izquierda, en comparación
con la derecha, muestra que R. F. es zurdo o ambidextro. En
la mano izquierda, la zona basal o de los instintos está acentuada;
en la derecha prepondera la distal; en ambas es notable el desa-
rrollo algo exagerado de la eminencia tenar, tanto en dimensión
como en volumen.
Los pulgares son largos, huesudos y graciosos (la aparente
tosquedad del pulgar izquierdo en el grabado es un defecto de
impresión).
La longitud de los dedos corresponde a la fórmula digital
simiesca. En la mano derecha, todos los dedos están bien con-
formados, y en la izquierda ocurre más bien lo contrario; sólo
el dedo meñique está realmente bien formado en ambas manos.
204 DRA. CHARLOTTE WOLFF

Hay una marcada diferencia entre las dos manos en la longitud


de las falanges terminales de los cuatro dedos, en la derecha
2,6 cm. y en la izquierda 2,3. En una mano sensitiva larga, lo
normal son dedos largos, flexibles, graciosos, con extremidades
igualmente largas, pero en este caso lo son sólo en la mano de-
recha.
En la mano derecha, la zona radial es sin duda la preponde-
rante, mientras en la izquierda la zona radial y la ulnar están
igualmente bien desarrolladas.
El esquema de las líneas de pliegue, con abundantes y finas
líneas accesorias, es el apropiado a este tipo de mano. Las líneas
principales, excepto la longitudinal larga, están mal dibujadas
en la izquierda, y al contrario, en la derecha. La línea trans-
versal superior tiene una orientación simiesca en ambas manos.
Un triple arco distal circunda el tercero y cuarto dedos en am-
bas manos.
Estamos, por tanto, en presencia de unas manos sensitivas lar-
gas con ciertos rasgos atípicos. Los rasgos irregulares elementales
están representados por los dedos de la mano izquierda y las
protuberantes eminencias tenares de ambas manos.
Recomiendo al lector la atenta comparación de estas manos
con las del ejemplo I. La mezcla de tipos de manos es similar
— sensitiva larga con elemental irregular —, pero los rasgos indi-
viduales varían tanto que la personalidad y el carácter de los dos
sujetos no pueden confundirse. La comparación revelará las
similitudes y diferencias, y demostrará, más claramente de lo
que puede hacerse con palabras, cómo puede discernirse la indi-
vidualidad a través de la interpretación de la mano.

Retrato de R. F,

Es evidente que R. F., un hombre de cerca de 54 años,


está muy degenerado. Una profunda debilidad nerviosa y falta de
resistencia agravan su herencia defectuosa; su vitalidad, lejos
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 205

de compensarle de estas deficiencias, es excepcionalmente baja.


Frecuentes crisis mentales y físicas parecen inevitables. Siendo
tan inadecuados sus recursos naturales, es probable que refuerce
su energía por medios artificiales.
Un rasgo sorprendente en tales manos es el gran desarrollo
de la eminencia tenar. Indica una sensualidad avasalladora. Pero
siendo la vitalidad completamente insuficiente para colmar estos
estímulos (adviértase la línea tenar muy superficial y rota en
ambas manos, rasgo que no es corriente encontrar junto a una
eminencia tenar fuerte), debe recurrir a refinamientos y artificios
para canalizar y satisfacer la urgencia erótica. Ni la resistencia
nerviosa ni la inhibición moral impiden la persecución de los pla-
ceres eróticos, y como la hipersensibilidad le hace inútil para to-
mar contacto con una realidad auténtica, busca una evasión en
la bebida. Es narcisista y erotomaníaco. Gasta su tiempo persi-
guiendo sensaciones de todas clases y estas mismas sensaciones le
obsesionan. Para la consecución de sus deseos emplea una gran
habilidad y diplomacia. Las relaciones con sus semejantes, no es-
torbadas por un fuerte super-ego, están orientadas a los estímulos
sensitivos que pueden ofrecerle. Y como debe suponerse en una
naturaleza tan sensual, hay un claro elemento de sadismo.
Pero a pesar de esta idea nada más que sensual del hombre,
idea que va necesariamente unida a una mentalidad materialis-
ta— amor al dinero y al lujo y adoración de su propia per-
sona—, el sujeto tiene una concepción inmaterial de la realidad.
Que no es un realista, casi no hace falta decirlo, pero, además,
todo apunta hacia una interpretación simbólica y mística del
mundo exterior en todo lo que le afecta.
La necesidad de expresión en una persona tan instintiva e
intuitiva, naturalmente se vierte en una forma original. R. F. es
un artista cuya erotomanía podría llevarle con facilidad a la auto-
destrucción, pero que haciendo de tal erotismo el objeto de sus
meditaciones y de sus escritos ha logrado un cierto equilibrio que
le permite vivir.
Es desigual en todos los aspectos de su personalidad y de su
206 DRA. CHARLOTTE WOLFF

expresión; un ser fantasmagórico. Su estado mental alterna entre


un profundo letargo en el que parece semimuerto y una embria-
guez que, como en Baudelaire, engendra inspiradas y obsesio-
nantes creaciones artísticas de rara originalidad.
Este hombre es tan excepcional que no puede bosquejarse
un retrato suyo en líneas normales. Su personalidad escapa a las
clasificaciones ordinarias y desborda las medidas de los valores
normales. R. F. es un célebre poeta cuyo nombre no puedo» na-
turalmente, revelar.

EJEMPLO VI

(láminas XXII, XXIII y XXIV)


T. A.

He elegido a T. A., como último ejemplo, por dos razones. Pri-


mera porque sus manos son de un tipo casi puro, lo que no es
muy frecuente. Segunda, porque puedo mostrar con impresiones
tomadas con un intervalo de cinco años un cambio en una de las
líneas principales (la transversal inferior), que no he visto nunca en
una persona de más de veinte años y que aun en las de menos
edad es extremadamente raro.
Las manos largas y musculosas con sus dedos huesudos están
bien proporcionadas con las dimensiones del cuerpo, pero muy
largas respecto a la cara. Originariamente los dedos eran mucho
más finos de lo que aparecen en el grabado, pues el reumatismo
los ha deformado. En las extremidades predomina la forma es-
patulada. El pulgar es largo, fuerte y bien formado y se corres-
ponde con un dedo índice proporcionalmente largo, sobre todo
en la mano derecha. En ambas manos el índice es más largo
que el anular.
Por todo esto puede decirse que dichas manos pertenecen al
tipo motor huesudo puro. Pero advertimos que la forma de la
mano con su eminencia hipotenar alargada, más visible en la
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 207

mano izquierda que en la derecha, introduce un rasgo atípico


característico del tipo sensitivo. Existe también una línea hipote-
nar marcada, lo que constituye un rasgo atávico.
Aparte de esto, el sistema de las líneas de pliegue en su dise-
ño y contextura corresponde por completo al tipo motor huesu-
do. Su dibujo es muy notable, porque una composición tan fir-
me y clara tiene un significado psicológico particular en las ma-
nos de una mujer. En ambas manos de F. A., las líneas parecen
haber sido cuidadosamente grabadas por un artista.
Las líneas accesorias son abundantes, pero no con exceso, y
están repartidas por igual en las distintas partes de la mano. El
conjunto es rítmico y equilibrado.
La línea tenar y la longitudinal larga tienen un dibujo perfec-
to, sin fallos. Pero en ambas manos las dos líneas transversales
principales, aunque de trazado claro y definido, presentan claras
irregularidades; en vez de ser más ancha en el principio y adel-
gazarse hasta un extremo muy fino, como es lo corriente, la línea
tranversal inferior se hace más ancha hacia el final. Particular-
mente, en la mano izquierda, la línea transversal inferior ha cam-
biado de un modo considerable en el curso de los cinco años, he-
cho que da a estas manos un excepcional interés. En las láminas
XXII, XXIII y XXIV presento impresiones tomadas en enero de
1936, frente a otras tomadas en 1941. En la impresión de 1936
de la mano izquierda (lám. XXIII) hay tres islas bien visibles en
la línea transversal inferior, dos de las cuales, las que hay debajo
de los dedos índice y medio, están enlazadas, mientras la tercera,
debajo del anular, tiene una amplitud de dos milímetros. En la
impresión de 1941 de la misma mano (lámina XXIV), la primera
isla ha desaparecido por completo, y la segunda y tercera han
perdido su forma oval para convertirse en líneas dobles. En la
descripción que sigue de la personalidad de T. A. me referiré a
este fenómeno singular.
En la mano derecha, la zona radial es claramente predomi-
nante, pero en la izquierda es difícil decidir entre la radial y la
ulnar, porque ambas están bien desarrolladas.
208 DRA. CHARLOTTE WOLFF

Por lo general, en una mano motora huesuda el pulgar y el ín-


dice son largos y la eminencia tenar está desarrollada, con lo que
la zona radial resulta predominante. Aquí, en cambio, la emi-
nencia hipotenar tiene el desarrollo propio de una mano sensiti-
va, en la que normalmente el pulgar es pequeño, el índice corto
y el anular largo. La eminencia hipotenar de T. A. representa
una interferencia del tipo sensitivo largo.
Por último, debe consignarse que estas manos son al tacto
tensas, secas y calientes, y que su color es más bien encarnado.

Retrato de T. A.

Un solo rasgo degenerativo en estas manos, la línea hipotenar,


sugiere la existencia de alguna dificultad nerviosa constitucional.
Por lo demás, la notable vitalidad de T. A. le asegura un buen
estado general de salud, sólo afectado por ataques intermitentes
de reumatismo y dificultades circulatorias, debidos probablemente
a causas nerviosas.
Su carácter es viril (no digo que masculino). No tiene com-
plejos de inferioridad como tantos hombres y mujeres. No sólo
sabe lo que quiere, sino lo que es. Tiene una estructura de la
personalidad muy fuerte, y la inteligencia y la voluntad le per-
miten convertir sus pensamientos y sus deseos en acciones en
forma muy directa y organizada, algo así como un estratega. Sin
duda puede proyectar su estructura al exterior al estilo masculino,
pero siendo una mujer es más probable que la utilice en sus re-
laciones personales.
En su trato con otras personas es un consumado diplo-
mático que consigue sus fines gracias a la energía de sus propó-
sitos, la claridad de su visión y la gracia de sus maneras. Energía,
tacto y habilidad para observar las «reglas de juego», le permiti-
rán alcanzar el éxito donde vaya y le asegurarán un dominio
discreto pero efectivo.
Si la estrategia y la diplomacia fuesen el eje de su personali-
INTERPRETACIÓN DE LA MANO 209

dad, T. A. sería una mujer notable y afortunada, pero no muy


diferente de muchas otras. Indudablemente, en el estrato más vi-
sible de su personalidad, es esta mujer inteligente, práctica y há-
bil, aficionada a los viajes y al contacto con la gente, con la com-
binación de energía y sensibilidad característica de los poseedores
de la mano motora huesuda, impresionable por el mundo exterior,
amante de las artes y de la belleza en todas sus formas, poseedo-
ra de la gracia de vivir necesaria para gozar de la compañía y
de los placeres, cualidades todas que no pueden dejar de hacerla
encantadora. Pero hay otro estrato más profundo en su persona-
lidad que no se corresponde con estas características.
Por debajo de ellas, T. A. es reservada, retraída y profunda-
mente imaginativa y contemplativa. Es solitaria no menos que
gregaria. A veces, llevada por fuertes impulsos inconscientes, se
desliza del mundo de las actividades prácticas y claras a un reino
de contemplación imaginativa. Esto, naturalmente, le ofrece un
campo más vasto de pensamiento y de expresión, pero como
su vida consciente y su imaginación son en gran parte contradic-
torias, le produce una falta de armonía que perturba su calma y
su felicidad.
Esta desarmonía produce la tensión que ha sido probable-
mente la causa de varios trastornos físicos y nerviosos en la vida
de T. A. En ocasiones habrá sufrido del sentimiento de un ais-
lamiento desesperado y de la falta de coordinación entre su pen-
samiento y sus emociones. Que esto ocurrió algunas veces antes
de 1936, lo revela la formación en cadena de la línea transversal
inferior visible en el grabado (lámina XXIII) correspondiente al
mes de junio de aquel año. Naturalmente y como siempre, un fac-
tor constitucional es el responsable básico del trastorno, ayudado
sin duda por causas ocasionales. A quién corresponde la parte
principal no puede ser deducido y, en mi opinión, no tiene impor-
tancia. Lo que nos interesa destacar es que estas manos ofrecen
el raro ejemplo de un maravilloso reajuste. El disturbio psíquico
y sus consecuencias han dejado prácticamente de existir (lámi-
na XXIV). Han desaparecido los síntomas de la falta de coordina-
210 DRA. CHARLOTTE WOLFF

ción interna y la personalidad ha encontrado un nuevo equilibrio.


Este reajuste ha debido tener lugar en los últimos cinco años, ya
que las impresiones tomadas en 1941 muestran una línea transver-
sal inferior completamente transformada, habiendo desaparecido
las islas indicadoras de la perturbación descrita.
Respecto a la vocación, los caminos apropiados a los posee-
dores de una mano motora huesuda y, en menor grado, de una
mano sensitiva, están abiertos a T. A. Está dotada para dife-
rentes actividades manuales por su destreza, y para los asuntos
prácticos donde un entendimiento claro y la aptitud de dirigir a
los demás deciden el éxito. Su imaginación le abre también las
puertas del arte, de la literatura y del teatro en particular, y tam-
bién del pensamiento intuitivo, religioso y místico. Probablemente
posee aptitudes para escribir y representar, sobre todo esto
último, porque además de la atracción que el teatro ejerce sobre
ella como forma artística, posee un sentido dramático natural y
una gran habilidad para situarse en el interior de otra persona.
Termino el libro con este ejemplo porque ofrece una demostra-
ción tan clara de la relación entre el sistema de las líneas de plie-
gue y la vida mental en general, y entre la línea transversal infe-
rior y la coordinación del pensamiento y las emociones en particu-
lar. Este sorprendente y poco frecuente hecho del cambio en una
de las líneas más invariables es una indicación positiva, no sólo
del valor diagnóstico, sino del valor pronóstico de la psicología
de la mano.
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BREVE GLOSARIO DE TÉRMINOS TÉCNICOS
Acromegalia. — Gigantismo con- Atlético. — Tipo de constitución
génito de las extremidades. En- descrito por Kretschmer y ca-
fermedad crónica caracterizada racterizado por el gran desarro-
por el aumento de volumen de llo del esqueleto y de la muscu-
los huesos y partes blandas de latura. (Véase cap. III.)
las manos, pies y cara. Es pro-
ducida por una disfunción de la Autónomo (Sistema nervioso au-
hipófisis y por afecciones del tónomo). — Porción del sistema
tiroides. nervioso, independiente del cen-
tral y compuesto de los nervios
Acromion. — Apófisis o eminencia simpático y parasimpático, que
triangular del omóplato, que controla el funcionamiento de
forma la articulación con la ex- los órganos internos y de los va-
tremidad externa de la cla- sos sanguíneos. A través de las
vícula. fibras de este sistema, que pe-
netran en la medula, las sensa-
Alergia. — Estado de susceptibili- ciones orgánicas llegan a los
dad especíñca exagerada de un centros motores y a la concien-
individuo para una substancia cia. El enlace entre el sistema
que es innocua en iguales can- nervioso autónomo y el sistema
tidades y condiciones para la central es de la mayor impor-
mayoría de los individuos de la tancia para el estudio de las re-
misma especie. Concretamente acciones orgánicas y del com-
el polvo y el polen de las plan- portamiento.
tas pueden exacerbar esa sus-
ceptibilidad. La fiebre del heno Catatónico. — Relativo a la cata-
y algunos tipos de asma son en- tonía o forma de esquizofrenia
fermedades alérgicas. en la cual el paciente pasa de
la melancolía a la manía, de la
Amorfo. — Que no tiene forma manía al estupor y de éste a la
definida. demencia y decaimiento físico.
Asténico. — Etimológicamente sig- Disposición a la contracción tó-
nifica sin energía. Tipo de cons- nica de los músculos de ciertas
titución física descrito por partes del cuerpo, de donde re-
Kretschmer y caracterizado por sultan actitudes singulares per-
un fuerte desarrollo del volu- sistentes y que podrían creerse
men y formación de grasas jun- afectadas. Generalmente va aso-
to a una débil estructura ósea. ciada a la demencia precoz.
(Véase cap. III.)
Cianótico. — Relativo a la ciano-
A távico. — Determinado por la sis (llamada también enferme-
herencia de caracteres de los dad azul). Coloración azul o lí-
antepasados remotos; reapari- vida de la piel y mucosas, espe-
ción en un descendiente de una cialmente debida a las anoma-
característica cualquiera que ha- lías cardíacas, que son causa de
bía quedado latente durante una una oxigenación insuficiente de
o varias generaciones. la sangre.
220 BREVE GLOSARIO DE TÉRMINOS TÉCNICOS

Cicloide. — Tipo de temperamen- Extrovertido (vertido hacia fuera).


to descrito por Kxetschmer y Tipo psicológico descrito por
caracterizado por la fácil exci- Jung, quien lo caracteriza como
tabilidad sentimental unida a la un ser acogedor aparentemente
intensa necesidad de expresar franco y solícito que se encuen-
sus sentimientos. (Véase capítu- tra bien en toda situación dada,
lo I I I ) entabla relaciones con rapidez
y que se arroja despreocupado
Diátesis. — Término que general- y confiado a situaciones desco-
mente se aplica a una predispo- nocidas.
sición individual, congénita, he-
reditaria, a enfermar de un gru- Hiperestesia. — Aumento o exage-
po determinado de dolencias. ración de la sensibilidad general
o especial.
Displástico. — Mal conformado.
Una constitución displástica se Hipertiroidismo, hipertiroidia. —
compone de elementos inarmó- Conjunto sintomático debido a
nicos y desproporcionados. la actividad exagerada de la
(Véase capítulo III.) glándula tiroides.
Distrofia. — Trastorno de la nu- Hipotiroidismo, hipotiroidia. —
trición y estado consecutivo. Actividad deficiente de la glán-
dula tiroides y estado consecu-
Endocrinas, glándulas. — Glándu- tivo.
las productoras de hormonas y
sin conducto de salida que vier- Introversión, introvertido (vertido
ten sus jugos directamente en el hacia dentro). — Tipo psicológi-
torrente circulatorio e influyen co descrito por Jung, quien lo
poderosamente en el funciona- caracteriza como un ser titu-
miento de todo el organismo. beante, reflexivo, retraído, que
El timo, el tiroides, la pituita- no se entrega fácilmente, se en-
ria, las suprarrenales y las se- cuentra siempre a la defensiva
xuales ñguran entre las más im- y le gusta ocultarse tras una ob-
portantes. servación desconfiada.
Esquizofrenia. — Término emplea- Leptosomático. — Constitución fí-
do por Bleuler para designar la sica descrita por Kretschmer,
demencia precoz, la cual, según caracterizada por el gran des-
dicho autor, sería un desdobla- arrollo, en longitud, óseo y
miento o ñsuración de las fun- muscular. Sus representantes re-
ciones psíquicas. sultan así altos y angulosos.
(Véase capítulo III.)
Esquizoide, — Semejante a la es-
quizofrenia. Afecto de esqui- Maníaco depresiva, psicosis. —
zoidia (forma abortiva de la Enfermedad mental que com-
esquizofrenia). Término aplica- prende tres cuadros patológi-
do por Bleuler ai tipo de perso- cos: la manía, la depresión y la
nalidad insocial introspectivo locura circular, que es la su-
que ofrecen por lo general algu- cesión alternativa de ambas.
nas personas, artistas y pensa-
dores especialmente, y por Mendel (leyes mendelianas de la
Kretschmer a una forma asté- herencia). — Reglas sobre la he-
nica de demencia precoz. (Véase rencia de los caracteres y su dis-
capítulo III.) tribución entre los descendien-
BREVE GLOSARIO DE TÉRMINOS TÉCNICOS 221

tes. Establecidas por el agusfino el crecimiento de todos los te-


Gregorio Mendel en el si- jidos orgánicos y el desarrollo
glo XIX. Sólo mucho después y función del tiroides, corteza
de su muerte se reconoció su suprarrenal y gónadas, afectan-
importancia. do la presión sanguínea, la con-
tractilidad de los músculos y la
Mogolismo, mongolismo. — For- función renal, entre otras.
ma de imbecilidad que lleva
aparejada una constitución físi- Plexo braquial. — Plexo nervioso
ca parecida a la de la raza mo- del que parten los nervios de ia
gólica. mano y del brazo (nervio ra-
dial, nervio ulnar y nervio me-
Paranoia. — En genera], alteración diano).
mental. Especialmente, psicosis
funcional crónica progresiva, Protopática, sensibilidad. — Sensi-
caracterizada en particular por bilidad a los estímulos de do-
delirios sistematizados edifica- lor y temperatura en la piel y
dos lógicamente: de persecu- visceras, que actúa como agente
ción, de grandeza, litigiosos, et- defensivo contra los cambios
cétera. patológicos de los tejidos.

Pícnico. — Constitución física des- Psicosis. — Trastorno mental en


crita por Kretschmer y caracte- general. Especialmente, enfer-
rizada por formas redondeadas medad mental definida, de sin-
buen desarrollo muscular, cara tomatología y curso propios.
redonda, etc. (Véase cap. III.)
Sensibilidad epicrítica. — Sensibi-
Pituitaria, glándula. — Es una lidad cutánea a los estímulos li-
glándula de secreción interna geros, que permite el discerni-
que produce numerosas e im miento de pequeñas variaciones
portantes hormonas, regulando táctiles o térmicas.