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Nombre: Germán E.

Herrera Alvarez
Grupo:4°E
Materia: Lenguaje y comunicación.

Después de leer el cuento “Kiutu y la muerte” y ver el video “¿Qué hace a un héroe?”
relaciona las etapas del esquema con las partes del cuento que le corresponden.

ETAPA PARTE DEL CUENTO

1. Status quo un hambre espantosa se abatía sobre las


tierras de África. Kiutu, un niño delgado, de
ojos tan grandes como la gazuza que
anidaba en su vientre, dejó su pueblo y se
fue por los caminos

2. Llamamiento a la aventura . Vagó mucho tiempo por la selva, en la que


los pájaros ya no cantaban, en la que
simios de triste mirada se alimentaban de
hojas secas.

3. Asistencia ayuda Anduvo errante hasta topar con el cuerpo


de un hombre tumbado sobre unos árboles
aplastados: era un gigante dormido. En sus
fosas nasales, grandes como cavernas,
retumbaban borrascas; su caballera se
confundía con su barba, tan larga como un
río; Kiutu habría podido ahogarse en ella.
Prudentemente, dio una vuelta alrededor
del coloso. Pero cuando pasaba ante su
ojo, el párpado se levantó, la boca se abrió
y el niño oyó estas horribles palabras: —
¿Qué quieres, insecto? —¿Que qué
quiero? —respondió Kiutu desde el suelo,
pues el estruendo de la voz del gigante le
había hecho perder el equilibrio—. ¿Que
Nombre: Germán E. Herrera Alvarez
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qué quiero? ¡Comer! Tengo hambre. El


gigante se incorporó apoyándose sobre los
codos, se mesó la barba, en la que
aparecían varios árboles enredados, y dijo:
—Necesito un criado. Te tomo a mi
servicio. Tendrás casa y comida. —Está
bien —respondió Kiutu—. Pero antes me
gustaría saber quién eres. —Soy la Muerte
—rugió el gigante—. Y ahora, al trabajo.

4. Partida Así fue como Kiutu entró al servicio de la


Muerte

5. Contiendas . Su tarea era fácil. El señor Muerte se


ausentaba con frecuencia y él debía
entonces barrer la casa; pero como la
fresquera estaba siempre abastecida,
pasaba más tiempo en refocilarse que en
adecentar la barraca. Un día, cuando
acababa de regresar de un largo viaje, el
señor Muerte lo puso en la palma de su
mano y de repente el joven sirviente se
encontró en pleno cielo, muy por encima de
las copas de los árboles, a la altura de una
boca gigantesca que le dijo:

6. Encuentro El señor Muerte llevó a Kiutu hasta la linde


del bosque. Su pueblo estaba en la sabana,
a orillas de un río casi seco. Kiutu corrió
hacia allí. El hambre seguía siendo terrible.
No veía más que pobres gentes de rostros
escuálidos, ojos hundidos y costillas
prominentes. Ante la choza familiar
encontró a su hermana, sentada en el suelo
y tan fatigada que ni siquiera pudo levantar
los brazos para abrazarle. —Ven conmigo
—le dijo Kiutu—. He encontrado un marido
para ti. Tendrás una casa y estarás bien
alimentada.

7. Crisis A la mañana siguiente, Kiutu encontró al


gigante dormido ante la puerta. Entró en la
casa para dar los buenos días a su
hermana, pero no vio más que un montón
de huesos humanos tirados
desordenadamente en un rincón de la
cocina: el señor Muerte había devorado a
su esposa. Kiutu se escandalizo: “¿Cómo?
—pensó—. ¡Le doy a mi única hermana en
matrimonio y el muy energúmeno se la
come!”. Kiutu salió furibundo, encendió
fuego con unos matojos y prendió la larga
cabellera del señor Muerte. Las llamas
consumieron sus cejas, su barba, su
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cabeza y el señor Muerte, con el rostro


calcinado, pronto dejó de respirar. Kiutu
escaló a su cráneo humeante y saludó
riendo al Sol. Tropezó entonces con un
pequeño saco que se encontraba en una
arruga de la frente quemada. Lo abrió y
comprobó que estaba lleno de un polvo
blanco. “Estoy seguro —pensó Kiutu— de
que se trata de una medicina mágica”

8. Tesoro Se llevó el saco a la casa y espolvoreó con


su contenido los huesos de su hermana,
que al instante resucitó

9. Resultado Kiutu, al transportar el saco sobre la colosal


cabeza del gigante, había dejado caer una
pizca de polvo blanco sobre su pupila. Se
abrió el ojo, único elemento vivo en el
enorme rostro carbonizado, y unos
hombres murieron sobre la tierra

10. Retorno Se abrazaron y juntos se fueron, bailando,


corriendo y gritando: —¡Hemos vencido a la
Muerte! ¡Hemos vencido a la Muerte!

11. Vida nueva . Se abrió el ojo, único elemento vivo en el


enorme rostro carbonizado, y unos
hombres murieron sobre la tierra.

12. Resolución Desde entonces, siempre ocurre de esta


forma: cada vez que el ojo de la Muerte se
abre, se alimenta de luz y hay hombres que
se apagan y vidas que se van y voces que
se callan e historias que terminan...