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1.

La voluntad
La voluntad se forma en cada persona mediante un proceso interno, por el cual,
de forma libre, racional y consiente un sujeto toma una decisión, una vez concluido
este proceso interno, se hace necesario exteriorizar esa voluntad, si se quiere que
la misma llegue a conocimientos de terceros.
A los efectos del derecho, la declaración de voluntad será uno de los elementos
esenciales para que los actos humanos produzcan efectos jurídicos, es necesaria
la manifestación de voluntad del agente mediante signos que se puedan
considerar expresivos. Sólo las personas con capacidad jurídica pueden hacer una
declaración de voluntad válida.
Nuestro Derecho considera nulos los negocios jurídicos en los que se dé una falta
total de la voluntad, así como tiene por defectuosos aquéllos en los que la
voluntad se ha formado o exteriorizado con algún vicio. Así, establece el art. 1.508
del Código Civil que será nulo el consentimiento prestado por error, fuerza o dolo.
En los actos jurídicos unilaterales, se habla propiamente de “voluntad”, mientras
que en los actos jurídicos bilaterales ésta toma el nombre de “consentimiento”,
que es el acuerdo de las voluntades de dos o más personas dirigido a lograr un
resultado jurídico.

Formas de la declaración de voluntad, La manifestación de voluntad puede ser:

- Expresa: La manifestación expresa está orientada, de forma directa e inmediata,


a hacer conocer la voluntad interna, siendo intrascendente el mecanismo o
vehículo de exteriorización por medio de la palabra oral o escrita, o a través de
cualquier medio directo, manual, mecánico, electrónico, informático o telemático o
mediante grabaciones en casettes, videos.

- Tácita: La manifestación tácita o implícita es la que se infiere de actos u


observancia de ciertas conductas positivas o negativas del sujeto, que aunque no
estén dirigidos principal y directamente a hacer conocer la voluntad interna o
animo negocial, permiten deducir su existencia sin que quepa lugar a dudas.
Los requisitos de la existencia de la voluntad tacita son:
a) La certidumbre, o sea que del comportamiento del sujeto se deduzca sin lugar
a dudas la existencia de su voluntad.
b) Que la ley no exija declaración expresa. No puede haber voluntad tácita allí
donde la ley exige que la manifestación sea expresa como ocurre con los
actos con forma solemne.
- Presunta: La manifestación presunta se da cuando una determinada conducta
de una persona es considerada por la ley como una declaración de voluntad en
determinado sentido. En otras palabras, la ley establece ciertas circunstancias
bajo las cuales la inactividad de la persona, determinan la manifestación de
voluntad.
También la ley puede presumir que hay manifestación de voluntad en casos
específicos como lo es el silencio ya que cuando este se configura lo que produce
efectos no es la voluntad real del agente, sino una voluntad que presume es la que
corresponde a determinado comportamiento omisivo.
Por otro lado, dependiendo de si estas declaraciones de voluntad serán recibidas
o no por un destinatario, las declaraciones pueden ser de dos tipos:
- Recepticias: Es aquella declaración de voluntad unilateral que requiere del
conocimiento del destinatario de dicha declaración, para poder producir efectos
jurídicos. 
- No Recepticias: Es aquella que no va dirigida a una determinada persona, sino
a una colectividad.