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VERSIÓN: 03
VIGENTE DESDE: 17/03/2017

PLAN ESTRATÉGICO

2021 - 2024
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CONTENIDO

1. MISIÓN ………………………………………..……………………………………………………………………………………………………4
2. VISIÓN…………………………………………………………………..…………………………………………………………………………..5
3. OFERTA DE VALOR……………………………………………………………………………………………………………………………..6
4. CONCEPTOS……………………………………………………………………………………………………….………………………………7
5. TRANSVERSALIDADES – ENFOQUE DIFERENCIAL……………………………………………………………..………………...9
6. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS……………………………………………………………………….………………………………………11
7. EL MODELO PEDAGÓGICO DEL IDIPRON: UNA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA DE LA CALLE…………………….13

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INTRODUCCIÓN
El Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y Juventud - IDIPRON se crea
mediante el acuerdo 80 del Concejo de Bogotá en el año de 1967 como respuesta a
unos de los flagelos de mayor impacto en la ciudad de Bogotá: la situación de vida en
calle de la niñez y juventud en condiciones de vulnerabilidad social. De la mano del
sacerdote Javier De Nicoló, el Instituto inició su labor misional basado en los pilares
del afecto, libertad y formación; pilares que hasta el sol de hoy siguen siendo los ejes
fundamentales y estructurantes en la atención y restablecimiento de Derechos de
Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes en condición de vulnerabilidad de la ciudad.

Hoy en día el Instituto es una entidad distrital descentralizada (personería jurídica y


autonomía administrativa) que hace parte del Sector Integración Social.

El plan de Desarrollo Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI 2020-2024, cuyo
objetivo es “consolidar un nuevo contrato social, ambiental e intergeneracional que permita avanzar hacia la
igualdad de oportunidades, recuperando la pérdida económica y social derivada de la emergencia del COVID-19,
capitalizando los aprendizajes y los canales de solidaridad, redistribución y reactivación económica creados para
atender y mitigar los efectos de la pandemia y de esta forma construir con la ciudadanía, una Bogotá donde los
derechos de los más vulnerables sean garantizados a través de: la ampliación de las oportunidades de inclusión social
y productiva, en particular de las mujeres, los jóvenes y las familias, para superar progresivamente los factores de
naturalización de la exclusión, discriminación y segregación socioeconómica y espacial que impiden la igualdad de
oportunidades y el ejercicio de una vida libre, colectivamente sostenible y feliz”

El Plan se estructura a partir de cinco propósitos de ciudad los cuales son: 1) Hacer un nuevo contrato social con
igualdad de oportunidades para la inclusión social, productiva y política; 2) Cambiar nuestros hábitos de vida para
reverdecer a Bogotá y adaptarnos y mitigar la crisis climática; 3) Inspirar confianza y legitimidad para vivir sin miedo
y ser epicentro de cultura ciudadana, paz y reconciliación; 4) Hacer de Bogotá - Región un modelo de movilidad
multimodal, incluyente y sostenible y ; 5) Construir Bogotá - Región con gobierno abierto, transparente y ciudadanía
consciente.

El propósito 1 Hacer un nuevo contrato social con igualdad de oportunidades para la inclusión social, productiva y
política busca “generar condiciones de posibilidad para que las poblaciones que tradicionalmente han sido excluidas
de las oportunidades de desarrollo y han asumido los mayores costos de vivir en la ciudad, puedan ejercer plenamente
sus derechos, realizar sus deberes y disfrutar de los beneficios de vivir en la ciudad. Para quienes han gozado de
mayores oportunidades de desarrollo educativo, social y económico, aumentar las oportunidades de solidaridad,
generación y redistribución de los beneficios de vivir en la ciudad, en función de disminuir las inequidades y aumentar
las oportunidades para todos”, Para contribuir a este propósito, el IDIPRON registra, inscribe y formula los siguientes
proyectos de inversión:

• Proyecto 7720: Protección Integral a Niñez, Adolescencia y Juventud en Situación de Vida en Calle, en
Riesgo de Habitarla o en Condiciones de Fragilidad Social Bogotá
• Proyecto 7726 Desarrollo Capacidades y Ampliación de Oportunidades de Jóvenes para su Inclusión Social
y Productiva Bogotá
• Proyecto 7727: Fortalecimiento de la Infraestructura Física, TIC y de la Gestión Institucional del IDIPRON
Bogotá

1. MISIÓN
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1. MISIÓN
Formar ciudadanos creativos e innovadores con oportunidades, desde un modelo pedagógico
basado en los principios de afecto, alegría y libertad y un talento institucional que apropia la
vocación de servicio y liderazgo para construir proyecto y sentido de vida en los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes en habitabilidad en calle, en riesgo de habitarla o en condiciones de
fragilidad social de la Ciudad.

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2. VISIÓN

2. VISIÓN
El IDIPRON será un referente en la ciudad y en el mundo de prácticas pedagógicas innovadoras, que
desarrollan talentos, generan oportunidades y transforman la vida de los niños, niñas, adolescentes y
jóvenes en ciudadanos felices.

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3.

OFERTA DE VALOR
3.
Cada niño, niña, adolescente y joven, será considerado en su individualidad y entorno, y contará con una
pedagogía de vida que potencialice sus talentos, inspire transformación en su vida y genere oportunidades
productivas.

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4. CONCEPTOS
Para comprender el alcance y real compromiso de IDIPRON en su Misión y Visión, es necesario tener claridad sobre
algunos conceptos sobre los cuales se han construido, de modo que eviten que la libre interpretación aminore o
desvirtúe el verdadero objeto de su esencia. Así mismo ayudan a quienes hacen parte del Instituto, interioricen el
compromiso aquí adquirido.

4.1 DINÁMICA DE LA CALLE:

Se entiende por todas las actividades que confluyen en el espacio público, que generan diversos impactos positivos o
negativos en la población generando diferentes situaciones y problemáticas a nivel personal y social, entre las que se
encuentran la habitancia en calle, la ESCNNA, el consumo de SPA, la estadía en calle por desescolarización, asociado
a la violencia, delincuencia, conflicto con la ley, entre otras. Estas dinámicas son una oportunidad de formar ciudadanía,
de la gestación de procesos socioculturales; son espacios que obedecen a actividades tanto colectivas como
individuales. Cuando estas dinámicas son intervenidas por instituciones, el objetivo es generar participación,
comunicación y/o mecanismos de apoyo social.

4.2 RESTABLECIMIENTO DE DERECHOS:

Se entienden como los procesos orientados para reintegrar y/o permitir a las personas recuperar uno o más derechos
que le hayan sido vulnerados. La restitución de derechos va enfocada a que el Estado, la sociedad y la familia deben
ser garantes del goce efectivo de los derechos de los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes; se debe considerar que
varios de los derechos les han sido vulnerados, incluso desde antes de su nacimiento o por herencias socio culturales.
Y en el ideal de restitución de derechos es que el ciudadano sea capaz de comprender los derechos que posee, pero
también apropiarse de sus deberes, y que sea promotor de garantía de derechos individuales y colectivos.

4.3 FRAGILIDAD SOCIAL:

Es entendida como una condición en la cual las personas, las familias y las organizaciones sociales son expuestas a
riesgos que les impiden el goce efectivo de derechos fundamentales. Es común que la fragilidad social sea asociada
principalmente a condiciones de pobreza, sin embargo, esta no se limita solamente al contexto económico. Más allá de
la solvencia económica, en las condiciones de fragilidad social existen por lo general situaciones extremas de riesgo y
se identifica con frecuencia que las personas están imposibilitadas para obtener un desarrollo integral bien sea por
condiciones sociales, económicas, familiares, étnicas, de género, de edad, culturales o religiosas, educativas, entre
otras. El riesgo aumenta debido a carencia de red de apoyo familiar o institucional, ausencia de condiciones de vida
dignas, y la no inserción al sistema educativo y/o de salud.

4.4 EN RIESGO DE HABITAR LA CALLE1:

Los NNAJ en riesgo de habitar la calle se caracterizan por su alta permanencia en calle (Mayor a 8 horas), pero al
finalizar el día cuentan con un hogar y un núcleo familiar a donde regresar, además de esta condición, se presentan
diferentes situaciones que de alguna u otra manera aumentan el riesgo de habitar la calle, como son: la cercanía a pares
negativos, el consumo de sustancias psicoactivas, la pobreza, la desescolarización o extra edad escolar, las relaciones
conflictivas y hasta violentas con sus familiares, la vinculación directa con la delincuencia y/o violencia; la falta de
oportunidades de acceso a servicios distritales de salud, cultura, recreación y generación de ingresos legales entre otras.

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Definiciones tomadas de la propuesta de Decreto Reglamentario de la Ley 1641 de 2013 y ajustadas acorde a la Misión del IDIPRON.
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4.5 SITUACIÓN DE VIDA EN CALLE:

Cuando una persona haya permanecido por más de ocho (8) días sin un domicilio fijo, haciendo de la calle su hábitat
natural con factores de permanencia y reincidencia arraigados, será reconocido como ciudadano habitante de calle.
Frente al caso particular relacionado con las Niñas, Niños y Adolescentes que se encuentren en situación de vida en
calle, indiferentemente del tiempo que lleven en tal situación, será considerado como un intolerable social y deberá ser
atendido(a) de forma inmediata por el IDIPRON.

4.6 VIDA DIGNA:

Hace referencia a un estado de bienestar en el que el ser humano logra satisfacer plenamente sus necesidades básicas,
y presenta goce efectivo de todos sus derechos que le permiten un desarrollo integral. Adicional cuenta con redes que
le proporcionan afecto, relaciones armoniosas con su entorno social, cultural, ambiental y consigo mismo.

4.7 GOCE PLENO DE DERECHOS:

El goce pleno de derechos hace referencia al estado ideal del individuo donde se garantiza los cuatro atributos del
Derecho que son: Asequibilidad (el Estado garantiza la disponibilidad de los recursos necesarios para la realización de
los derechos creando las condiciones para el acceso a los mismos), Accesibilidad (el Estado garantiza el acceso de los
derechos en igualdad de condiciones sin discriminación), Aceptabilidad (Los proyectos y acciones a atender el derecho
deberán tener los más altos estándares de calidad) y Adaptabilidad (La garantía del derecho respeta y busca satisfacer
los intereses del o la titular del derecho de manera sostenible).

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5. TRANSVERSALIDADES – ENFOQUE DIFERENCIAL


Para el desarrollo del Plan estratégico del Instituto se definen las siguientes transversalidades, las cuales se materializan
en las acciones estratégicas planteadas. Cabe resaltar que estas transversalidades tienen alcance tanto para los NNAJ
como funcionarios y contratistas del IDIPRON.

• Eje 1: Género y Diversidad Sexual: Hace referencia a las expresiones de la sexualidad y el género de los seres
humanos. Incluye las distintas identidades de género y orientaciones sexuales que manifiestan las personas.
Generalmente ha sido utilizado como un término paraguas para incluir en él a gays, lesbianas, bisexuales,
transgéneros e intersexuales.

El enfoque de género visto desde la óptica del IDIPRON se entenderá como la interpretación y análisis de las
diferencias a partir de la forma como los hombres y las mujeres se definen por la sociedad y la forma como
interactúan.

• Eje 2: Víctimas del conflicto armado2:Aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un
daño por hechos ocurridos a partir del 1º de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho
Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos
Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno; la población a atender en el IDIPRON clasificada
dentro de la presente transversalidad, deberá estar registrada en las respectivas bases de datos de la entidad
competente para su certificación.

• Eje 3: Adolescentes en conflicto con la ley: Esta transversalidad desde el marco del modelo pedagógico del
IDIPRON está orientada a la prevención y no reincidencia de los Adolescentes en el Sistema de Responsabilidad
Penal para Adolescentes, la medida busca sensibilizar y prevenir la vinculación de los adolescentes en el delito o
su reincidencia, a fin de afianzar procesos que lleven a un cambio en su proyecto de vida.

• Eje 4: Víctima o en riesgo de ESCNNA 3: Teniendo en cuenta que la ESCNNA es un delito que incluye abuso
sexual por parte de un adulto que remunera en dinero o en especie a la víctima (Niño, Niña o Adolescente), a un
tercero o terceros; El IDIPRON le apuesta a atender integral y estratégicamente a las víctimas y a los que se
encuentran en riesgo de la ESCNNA, buscando mitigar las opciones de riesgo que generan este flagelo y
restableciendo los derechos a los que ya son víctimas en cualquiera de sus modalidades: Utilización en
Prostitución, Pornografía, Actividades vinculadas al turismo, trata de NNA con fines sexuales, matrimonios o
uniones serviles y explotación sexual de NNA por grupos armados organizados al margen de la ley; buscando
por todos los medios desnaturalizar este delito

• Eje 5: Mitigación enfocada a la Superación del consumo SPA: Son las acciones orientadas a reducir los riesgos
y los daños biopsicosociales derivados del consumo de SPA a los que están expuestos los NNAJ objeto de
atención del IDIPRON, a fin de que se propicien las condiciones que modifiquen y/o superen su consumo.

• Eje 6: Cultura ciudadana: Tomando el concepto de la Alcaldía de Bogotá desde 19954, se define como "el
conjunto de costumbres, acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la
convivencia urbana y conducen al respeto del patrimonio común y al reconocimiento de los derechos y deberes
ciudadanos". En el Plan de Desarrollo “Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI
2020-2024”, la cultura ciudadana es transversal a todos los sectores y entidades, y su objetivo es “…aumentar la
eficacia y la eficiencia de la acción de gobierno y de las acciones colectivas e individuales de los ciudadanos,
mediante la promoción permanente de políticas, planes, programas, proyectos y acciones orientadas a fortalecer

2
Sentencia C-781/12, Ley 1448 de 2011, Artículo 3.
3
Lineamiento técnico administrativo para el restablecimiento de derechos de niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia sexual (explotación
sexual comercial, abuso sexual o trata con fines sexuales) – ICBF; LM11.MPM5.P1, Año 2010; Pág. 10.
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Programa de desarrollo "Formar ciudad" 1995-1998.
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la cultura ciudadana de la ciudad, para lograr el bienestar, la protección de la vida, la convivencia, la igualdad de
calidad de vida, la democracia urbana, la construcción de comunidad” 5.

• Eje 7: Derechos Humanos y Ciudadanía: Los Derechos Humanos son aquellas facultades o potencialidades
inherentes a la persona, irrevocables, inalienables, intransmisibles e irrenunciables, establecidos en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos6. Dentro de este marco, también se desempeña el rol del ciudadano,
entendido como un habitante del Estado colombiano, sujeto de derechos y deberes civiles y políticos establecidos
en la Constitución: “El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica
responsabilidades. Toda Persona está obligada a cumplir la Constitución y las leyes" 7

• Eje 8: Etnia: Teniendo en cuenta que el concepto de Etnia hace referencia a una comunidad humana que
comparte un conjunto de rasgos de tipo sociocultural, al igual que afinidades raciales; el modelo pedagógico del
IDIPRON desde su misionalidad establece acciones de restablecimiento de derechos que abarcan a las diferentes
comunidades étnicas identificadas en Colombia tales como: Indígenas, los afrocolombianos o afrodescendientes,
mulatos, mestizo, blanco, raizales, Palenqueros, y los ROM.

• Eje 9: Habilidades diversas: Crear o adecuar ambientes incluyentes para la población objeto (NNAJ) que se
encuentren en condición de discapacidad, priorizando al interior del Instituto la visual, la auditiva y la física,
siempre y cuando su discapacidad le permita autonomía en sus actividades.

5
Acuerdo 645 de 2016, Art. 5. Objetivo de la Cultura Ciudadana del Plan, Pág. 2
6
Tratado, Declaración universal de los derechos humanos - Asamblea General de las Naciones Unidas, Resolución 217 A (III), 10 de diciembre
de 1948.
7
Constitución Política de Colombia de 1991, Artículo 95.
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6. OBJETIVOS ESTRATÉGICOS

6.1 Fortalecer el reconocimiento ciudadano del desempeño institucional del IDIPRON.

6.2 Desarrollo de estrategias para el fortalecimiento de las capacidades físicas, tecnológicas, administrativas,
operativas y mejoramiento del desempeño institucional para enfrentar las necesidades del IDIPRON en el siglo
XXI.

6.3 Determinar las acciones orientadas al cierre de brechas organizacionales.

6.4 Diseñar e implementar prácticas pedagógicas innovadoras para el desarrollo de capacidades, talentos y
oportunidades productivas para los jóvenes.

6.5 Armonizar el modelo pedagógico a las realidades del siglo XXI.

6.6 Ampliar, diversificar y fortalecer los servicios de la oferta pedagógica del IDIPRON.

6.7 Contribuir en la implementación y seguimiento de las políticas públicas sociales que atiendan las realidades de
los niños, niñas, adolescentes y jóvenes en el contexto actual de la ciudad.

6.8 Fortalecer la gestión del conocimiento de la entidad en la atención y prevención de las diversas dinámicas de la
calle que afecta a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

6.9 Diseñar e implementar estrategias para el posicionamiento del IDIPRON a nivel distrital, nacional, regional y
global.

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Figura 1. Mapa de procesos

Fuente. Oficina Asesora de Planeación IDIPRON

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7. EL MODELO PEDAGÓGICO DEL IDIPRON: UNA


EXPERIENCIA PEDAGÓGICA DE LA CALLE
7.1 INTRODUCCIÓN

El IDIPRON observa como misión la


protección de las niñas, niños, adolescentes
y jóvenes (NNAJ), quienes habitan
peligrosamente la calle, se hallan en riesgo
de habitarla o en condiciones de fragilidad
social. Para realizarla implementa una
experiencia pedagógica contextualizada
mediante la cual busca que ellos desarrollen
sus capacidades y amplíen sus libertades,
como expresión de una vida digna.

La experiencia se funda, desde el paradigma


del desarrollo humano o de las capacidades,
que apunta a resolver las necesidades de los
NNAJ vinculados a fenómenos de
habitabilidad en calle, entendidas (las
necesidades) no solo como carencias, sino y
fundamentalmente como potencialidades
en tanto motivan y movilizan individual y colectivamente su realización. Así la necesidad buscará principalmente
realizarse, vivirse y no únicamente satisfacerse para desarrollar capacidades y ampliar libertades (Max-Neef, 1986;
Nussbaun, 2012).

Igualmente, la propuesta pedagógica del IDIPRON alberga entre sus principios para el aprendizaje aquellos que aluden
principalmente a la interacción permanente y dinámica entre afecto, libertad, generación de ingresos y relaciones entre
géneros (IDIPRON, 2011).

Y la base que articula radicalmente el proceso pedagógico se halla ineludiblemente en la vida de los NNAJ que son
población objetivo del IDIPRON y sus familias, quienes, desde un enfoque de derechos, dejan de ser beneficiarios
para reconocerse y visibilizarse como sujetos transformadores de su propia realidad, protagonistas de su historia.
De ahí que las posibles soluciones al fenómeno de su habitabilidad en calle, exige su real participación en la
transformación de su propia historia.

Para lo cual dos asuntos resultan relevantes: acompañar cuidadosa, responsable y amorosamente cada una de las
historias de vida de los NNAJ que los han conducido a habitar peligrosamente la calle, y acompañarlos a encontrar
las posibles salidas, serán tareas fundamentales del IDIPRON y por ende de educadores; y al mismo tiempo, el Instituto
deberá brindar la condiciones suficientes y necesarias que les permitan a los NNAJ desarrollar sus capacidades y
libertades, por lo que intencionalmente se deben vincular real y crecientemente a la planeación, organización,
realización y evaluación de procesos y acciones en las unidades y los territorios del Instituto. Es decir, se trabaja
intencionalmente con y desde ellos y no solamente para ellos (aunque los procesos iniciales pueden tener un alto
componente en este último sentido).

Finalmente, esta propuesta es un esfuerzo común entre educadores por resolver en alguna medida ciertas cuestiones
que vamos conversando con algunos NNAJ que siguen habitando peligrosamente la calle, otros que se liberaron de
habitarla, así como con otros que han pasado durante años por un sinnúmero de instituciones.

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Preguntas que hoy nos mueven la mente y el corazón: ¿Por qué iniciaron a habitar la calle y sus peligros? ¿Por qué
esta sigue siendo un referente tan atractivo para ellos? ¿Por qué prefieren la calle a su casa y su familia y/o a la escuela
y sus profesores? ¿Por qué luego de pasar varios años por el Instituto, la calle sigue siendo tan importante vitalmente
para los adolescentes y jóvenes? ¿Qué relaciones existen entre habitar la calle y los maltratos recibidos en la familia o
en la escuela? ¿Cómo fue posible que una buena cantidad de jóvenes dejaran definitivamente la calle y sus peligros?
¿Qué papel juega el afecto para que un NNAJ deje o no la calle? Puede ser que aquí radique el quehacer pedagógico
del IDIPRON y por ende de cada educador.

7.2 PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS

Con el propósito de brindar elementos pedagógicos preliminares en la dirección que sugieren los anteriores párrafos,
contemplamos algunas mediaciones o insinuaciones pedagógicas que pretenden ir al origen y especificidad del asunto,
no de forma normativa, sino más bien con el fin de evocar, provocar y convocar la praxis pedagógica (práctica y teoría)
de educadores.

Destacamos la creación y el trabajo en


pequeños grupos, idealmente conformados y
liderados de manera voluntaria por los
mismos NNAJ, los cuales oscilarán entre 8 y
10 integrantes, quienes elegirán un
representante y tendrán espacios
pedagógicos específicos para el desarrollo de
sus propias actividades y planeación de las
mismas. Así como por la praxis de esta
mediación, se espera que los miembros de
los grupos vayan desarrollando sus
capacidades y ganando en autonomía; se
confía también que las etapas sean cada vez
más orientadas por los mismos jóvenes.
Cómo en otros asuntos, se aprende haciendo.

Igualmente, el paso de una etapa a la otra, o de una unidad a la otra se debe celebrar con una “fiesta creativa” donde,
entre otras acciones, se visibilicen los adelantos realizados por los mismos NNAJ. Esto con el fin de brindar cada vez
mayor confianza en ellos e instalar en su vida asuntos de merecimiento: “Es posible”, “Se puede”, “Yo puedo” (por lo
general los NNAJ vinculados al IDIPRON han sido reconocidos por sus fallas, sus transgresiones, casi nunca por sus
aciertos).

También se realiza el uso de los “Buenos días y buenas noches” (vincular a los NNAJ siempre) como la propuesta para
vivir cada día y la evaluación de cada jornada, siempre en sentido propositivo. Puede ser que para la noche se haga uso
de una evaluación, en la que cada representante de grupo (previa reunión de su grupo), relate a los reunidos las
conclusiones del día: en qué avanzaron, cómo se sintieron, qué proponen para el siguiente día, etc.

Conviene prontamente cuando ingresen los NNAJ conocer sus nombres y dirigirse a ellos por sus propios nombres y/o
por los nombres identitarios -hablando de identidades sexuales y de género- y si así lo desean los NNAJ, evitando los
apodos.

En caso de que se programen actividades que implican competencia (excepcionales), estas tendrán como objetivo
principal el apoyo y la cooperación con quienes terminan de últimos (asuntos nada fáciles de conjugar). Entendiendo
que, si bien es fundamental que todos tengan las mismas oportunidades, no menos importante es que todos alcancen
los mismos resultados. Lo anterior exige revisar continuamente y desde un enfoque diferencial cómo hacer para que
todos los alcancen, especialmente aquellos NNAJ que se rezagan. Implica entonces abordar diversas metodologías
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para trabajar explícitamente con los que se quedan relegados (por lo general este es un nefasto resultado de las
actividades competitivas que no se trabajan pedagógicamente desde un enfoque diferencial).

Algunos NNAJ se hallan vinculados peligrosamente a la calle por la falta de ingresos. Más aún, algunos retornan a ella
luego de varios procesos institucionales por la falta de los mismos. En este sentido, durante la estadía de los NNAJ en
el IDIPRON es importante que pedagógicamente ellos adquieran habilidades que les permitan generar ingresos de
forma legal. Para lo cual algunos de los oficios que se realizan en las unidades constituyen una oportunidad casi natural
para adquirir tales habilidades. Por ejemplo, participar en actividades de cocina, lavandería, jardinería, arreglo y
mantenimiento de las unidades, etc. Si bien la generación de ingresos ha sido excluida de los aprendizajes,
especialmente escolares, nuestro proceso pedagógico exige integrarlos. Más aún, los aprendizajes para nosotros deben
abordar: generación de ingresos, conocimiento y gozo.

Es importante revisar en el mayor detalle


posible y en el marco del principio del
afecto la forma como los educadores se
relacionan o tratan a los NNAJ y cómo
estos lo hacen entre sí. Tal principio exige
promoverse y cuidarse de múltiples
formas, pues, entre otras nos alerta de
algunas formas de maltrato que pueden
haberse naturalizado en el Instituto. Por
ejemplo, conviene revisar las formas
como se levantan los NNAJ, los juegos
que practican, los comentarios y chistes
sobre género y sexualidad, las formas
como participan de los alimentos y cómo
se dan los egresos y traslados, entre otros.

Uno de los objetivos fundamentales del proceso pedagógico es alcanzar mayores niveles de autonomía, esta se
alcanzará en la medida en que se acrecienten ejercicios reales y cotidianos en este sentido, y para ello es fundamental
transformar las prácticas corrientes. Por ejemplo, si pretendemos que los NNAJ sean libres y responsables ellos deben
realizar ejercicios cotidianos en libertad y responsabilidad. Por ende, necesitamos plantear retos, experiencias de
sobrevivencia, solución y presentación de problemas, asignación de responsabilidades, valoración de los avances,
reflexión de los fracasos como posibilidad de aprender (nunca castigando) que les permitan ganar capacidad de
autonomía. Conviene tener presente que por lo general y sin pretenderlo, la institucionalidad puede reemplazar las
decisiones del sujeto, donde este resulta desplazado de sus responsabilidades y finalmente dependiente. Una muy
posible expresión de la autonomía es preguntarse continuamente: ¿qué tanto, los educadores como los NNAJ, son
expertos en solucionar problemas? (“solucionólogos y no problemólogos”). Con lo cual no se pretende desconocer el
valor de la crítica.

Resulta determinante dar tiempo al silencio. Aprender a encontrarse a sí mismo en el tiempo del no hacer, no
producir… resulta fundamental para quien pretende cuidar de sí, pues constituye la posibilidad de la contemplación de
sí mismo, de sus relaciones y al mismo tiempo su re-creación (“Sujeto de mi historia”). Y este es un proceso pedagógico
que busca el cuidado de cada uno/una y de la naturaleza. De ahí la necesidad de implementar la biodanza, el yoga, la
meditación, la oración, etc. En este sentido conviene contemplar conscientemente los momentos de ocio como espacios
pedagógicos.

Las y los educadores que se sienten a gusto acompañando cada una de las actividades, pero principalmente las vidas
de los NNAJ encontrarán que, si bien resulta pesada la tarea, finalmente también la hallarán gratificante. (Pesca,
2014). En este sentido vale recordar la tarea a la que se enfrentan las y los maestros, según la versión del maestro Javier
De Nicoló: “atender niños callejeros es más agotador que ‘lidiar borrachos’ como se diría vulgarmente” (2000, 363).
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Por ende es necesario estar pendientes como equipo de las unidades y del territorio y desde el nivel central, que las y
los educadores no entren en la rutina, pues les implicará un trabajo más desgastante, poco creativo y carente de sentido,
que en últimas afecta negativamente sus vidas y las de los NNAJ.

Dado que el conocimiento es cada vez más amplio y a la vez especializado, las y los educadores necesitan incorporar
la actitud de dejarse interrogar y movilizar por las búsquedas, preguntas, intereses de los NNAJ. Es
absolutamente compresible que ellos no sepan sobre una inquietud, necesidad, búsqueda… planteada por los NNAJ,
pero que no se mueva a acompañarlas en su búsqueda es inaceptable pedagógicamente.

La actitud de las y los educadores exige atención continua a los comportamientos de los NNAJ, por ello se requiere
estar presentes amorosa y activamente en todas y cada una de las actividades. Dispuestos siempre a escucharlos,
a conversar con ellos, también deberán dialogar sobre lo que les incomoda y las pretensiones de las actividades. Es
acudir a la razón antes que a la imposición. Conviene recordar que la razón no siempre la tienen los NNAJ, así como
tampoco las y los educadores, más aún, puede ser que en conjunto encuentren nuevas razones. (Pesca, 2014).

Si bien es importante que durante el proceso o la estadía de los


NNAJ en la experiencia pedagógica del IDIPRON gocen de una rica
y variada oferta de actividades, estas quedan articuladas y
determinadas por el fin último: reconocer qué sucesos,
acontecimientos, acciones…los han llevado a habitar la calle de
forma peligrosa y a partir de este punto iniciar una experiencia lo
más conscientemente posible que les permita vivir su nueva vida de
manera digna. Es decir, las actividades son principalmente pretextos
para tomar conciencia de la historia personal y al mismo tiempo la
oportunidad para construir experiencialmente una nueva vida en la
que priman la autonomía, la superación de la habitabilidad de la calle
en forma peligrosa, el cuidado de sí, la capacidad crítica y soñadora,
etc. Más aún, el material fundamental de trabajo sobre el que
gravita la propuesta pedagógica del IDIPRON son todas y cada
una de las historias de vida de los NNAJ. Acompañarlas nos
brindará los pasos a seguir. No hay un programa preestablecido,
existen vidas concretas a acompañar. De ahí la necesidad de
consignar diligentemente en el sistema del Instituto lo que vamos
encontrando en la vida de los NNAJ, pues de esta manera la
información resulta institucional y no personal, pero además a través
de ella los podremos conocer mejor y así acompañar (es importante
que en el Sistema de Información queden registradas las visitas y
cambios de quienes intervienen las historias de vida).

Un principio fundamental de la pedagogía del Instituto es ejercer


continuamente la libertad (conviene recordar que, en la historia, así como la libertad produce la ciencia también
provoca la tragedia). Y en tal ejercicio es muy posible que los NNAJ decidan salir del IDIPRON. Es su decisión.
(Frankl, 1946). Si bien se debe respetar tal decisión, es importante tener presente, principalmente en el caso de los
niños y adolescentes, que tal decisión los vincula nuevamente a los peligros de la calle, de ahí que es importante recurrir
creativamente a motivaciones que los hagan desistir de tal propósito, pero si en últimas nada funciona para protegerlos
en el IDIPRON, los padres o el defensor de familia en su defecto serán quienes se hagan cargo de ellos. Para lo cual
se deben seguir rigurosamente los procedimientos respectivos y de forma inmediata.
La sociedad postmoderna construye al ser humano a partir de unas dimensiones que Bauman llama “líquidas”, es decir,
no sólidas, fáciles. En este contexto, lo “fácil” epistemológicamente se entiende como lo viable, lo “difícil” como
descartable de ser realizado. Esto ha llevado a la sociedad en general a una posición que no prepara a sus individuos a
enfrentar lo difícil, no los prepara a la templanza. El carácter pasa a ser, por ende, uno de los aspectos fundamentales
a construir hoy, particularmente en los NNAJ del IDIPRON, sobre todo frente a problemáticas como el consumo
de SPA, que para enfrentarlo requiere tener el carácter para decir “NO”. El desafío que tiene el Instituto es
construir estructura de carácter con peso en los beneficiarios, para no dejarse, para salir adelante, para aprender a
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tomar decisiones que, por difíciles que sean, les brindarán la posibilidad de un futuro. Sin la formación en el carácter
las posibilidades de recaer en los círculos de vicio, de ilegalidad o de rendirse ante las circunstancias es muy alta.

Si bien consideramos importante que los NNAJ aprendan o cualifiquen la forma de generar ingresos legalmente,
algunos de ellos, especialmente los adolescentes y jóvenes, al conseguirlos se les vuelve “un lío” el manejo de estos.
Pues, en algunos casos los retorna con facilidad a habitar el mundo de la calle de forma peligrosa. Por lo tanto, se
debe realizar un trabajo con ellos sobre el uso del dinero. Es más, abordar con ellos la relación que establecen entre
este y la calle.

Entender que la pedagogía del Instituto es un asunto cotidiano, nos lleva a aprovechar lo que suceda, ya sea un
problema, un error, una celebración, un fracaso, un acierto, una noticia, etc., como parte del material de consulta para
aprender a vivir mejor.

7.3 PUNTO DE PARTIDA: NNAJ EN SITUACIÓN DE CALLE, EN RIESGO DE HABITARLA Y/O EN


FRAGILIDAD SOCIAL.

En 50 años comprendiendo y a la vez atendiendo las dinámicas callejeras de Bogotá, inicialmente con los niños que
hacen de la calle un escenario para el ejercicio de su libertad, llamados “gamines”, posteriormente también con los
jóvenes que prueban finura al filo de la muerte, denominados “trapecistas”, Javier De Nicoló, dio respuestas concretas
a una población que no hallaba oportunidades reales para vivir bien.

Posterior y principalmente las dinámicas de


las pobrezas que históricamente vienen
tomándose unas determinadas poblaciones
de la capital (denominadas empobrecidas),
también se aproximan a un grupo más
amplio de niñas, niños, adolescentes y
jóvenes (NNAJ) que habitan principalmente
los barrios periféricos de la ciudad. Al igual
que los dos grupos anteriores, la calle se
torna en su escenario casi natural para
expresar su tensa relación con sus familias,
la ciudad y sus instituciones. Es una
población que no entra en la clasificación de
los gamines o ahora llamados ciudadanos
habitantes de calle, como tampoco en la de
los trapecistas; constituyen un nuevo rostro
que ha tomado la segregación en Bogotá.

A todos nuestros NNAJ que vienen habitando diversamente la calle, los caracteriza la desnutrición, el acceso casi
imposible a los servicios distritales de salud, cultura, recreación; igualmente, la incomodidad con la escuela tradicional
y por ende su deserción, las relaciones conflictivas y hasta violentas con sus familiares, la procedencia de familias y/o
grupos desplazados por el conflicto armado y la pobreza, la proximidad a prácticas de prostitución y de explotación
sexual y/o comercial, la falta de oportunidades laborales, y la generación creativa de ingresos no siempre de forma
legal. También los caracteriza su resistencia tenaz a las enfermedades; su compromiso serio con el consumo de
psicoactivos y hasta con el policonsumo; su temprana vinculación a grupos violentos y/o de delincuencia territorial
que en no pocos casos comprometen seriamente su seguridad.

Unido a lo dicho, estas poblaciones experimentan, ya desde temprana edad, la sensación de no futuro. Mucho más
cuando algunos de sus aprendizajes que les han permitidos sobrevivir resultan invisibilizados y hasta despreciados por
la sociedad y las instituciones. Pero tal vez lo más destacado es su capacidad para habitar la calle de forma
creativa y casi contra toda probabilidad real de sobrevivencia. Así también asombra su lucha indescifrable por
vivir, pues con tanto en su contra resisten cada día a las inclemencias ambientales, sociales y culturales.
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En términos generales, los NNAJ en situación de calle o en peligro de habitarla es con la que el Instituto Distrital para
la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON) lleva adelante su privilegiada misión. Asunto que como ya fue
dicho la realiza atendiendo a las necesidades de los NNAJ, quienes son considerados como sujetos del desarrollo de
sus capacidades.

Las necesidades a las que aludimos son las mismas que reconoce el Informe de desarrollo a escala humana, entre otros
de Max-Neef. Ellas son: Subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad,
libertad y trascendencia.

7.4 CONDICIONES U OPORTUNIDADES PARA EL DESARROLLO DE CAPACIDADES: MODELO DE


ATENCIÓN SE3

Los NNAJ con las características descritas anteriormente, expuestos a continuas e históricas falta de oportunidades y
con necesidades, nos llevan como Instituto a ofrecerles las condiciones requeridas para que ellos mismos y en compañía
de sus educadores desarrollen sus capacidades y amplíen sus libertades. En este sentido, el IDIPRON les ofrece las
condiciones u oportunidades pedagógicas necesarias, y a los NNAJ les corresponde iniciar, permanecer y finalizar el
proceso. Así, condiciones u oferta institucional y ejercicio de la libertad de los NNAJ son los dos aspectos que entran
en juego continuo dentro del proceso pedagógico para el desarrollo de capacidades. Uno y otro se exigen.

Conviene ahora precisar que aquellas condiciones u oportunidades que les ofrece el IDIPRON a los NNAJ, al mismo
tiempo que operan transversalmente a las tres formas específicas de intervención (territorio, externado - casas de
acogida e internado - casas de cuidado), también pretenden aportar transdiciplinariamente al desarrollo de los NNAJ
desde el ejercicio de acompañamiento que realizan los educadores.

Trabajar transdisciplinariamente en el IDIPRON es fundamental hoy, pues se busca de esta forma que los equipos
de educadores comprendan en mayor detalle y profundidad las razones que han llevado a los NNAJ a habitar la calle
peligrosamente y determinen con estos los posibles caminos a transitar para salir de ella. Pero, tal mirada pedagógica
exige disposición a salirse de la seguridad y confort que brinda la experticia del manejo de una disciplina, que cada
vez queda en mayor entredicho su capacidad de resolver asuntos complejos, como es el caso de la condición de la vida
humana y en mayor medida la de los NNAJ vinculados al IDIPRON. Significa no suprimir, sino principalmente ampliar
los conocimientos especializados y analíticos para entrar en un horizonte complejo que considera que las partes tienen
que ver con el todo y este con las partes (Morin, 2003).

Ahora bien, las condiciones que considera relevantes el IDIPRON y que pone a interactuar se han denominado áreas,
que si bien observan una denominación y acciones específicas, su funcionamiento debe ser transdiciplinar. Ellas
son Salud, Sicosocial, Sociolegal, Escuela, Emprender y Espiritualidad – por sus iniciales, SE3:

SE3
7.4.1 Salud. Se enfoca sobre la calidad de vida, es decir, abarca techo, vestuario, alimentación que inciden en la
salud y bienestar de los NNAJ. Igualmente, ya sea de forma directa o a través de la Secretaría de Salud y de las EPSs
a las que se hallan afiliados, asume lo relacionado con la salud tanto física como mental. De ahí que adelanta acciones
que tienen que ver con la nutrición balanceada, el cuidado del cuerpo, el ejercicio y el deporte cotidianos, la vinculación
a los sistemas de salud, la atención en salud oral, la vinculación a procesos de medicina alternativa, así como a procesos

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personales y grupales para la mitigación del consumo de psicoactivos, entre otras. Así mismo, propende por evitar que
la alimentación sea entendida o manejada como un elemento de castigo.

7.4.2 Sicosocial. Atender la configuración de la subjetividad de los NNAJ, es decir, la forma como ellos se
comprenden a sí mismos en sus familias y en la sociedad concreta que en muchos casos los han abandonado,
maltratado, abusado, comercializado, explotado, etc., es otra de las tareas en la que se empeña el IDIPRON. Es por
esto que adelanta acciones que tienen que ver con el acompañamiento de los procesos psicológicos de los NNAJ, las
relaciones afectivas con sus familias y la sociedad, y el acompañamiento a las historias de vida.

7.4.3 Sociolegal. En general quienes habitan la calle de forma peligrosa se hallan vinculados a tensiones que tienen
que ver con la vulneración y desconocimiento de sus derechos, así como con la transgresión de los demás, que los
llevan a vivir su ciudadanía y su convivencia de forma tensa y hasta riesgosa. De ahí que el IDIPRON adelanta acciones
que tienen que ver con la cultura ciudadana, la orientación y restitución de sus derechos, la asesoría familiar, el trámite
de una póliza de seguros y de la documentación, la expedición de certificados de vinculación al Instituto, el apoyo en
el ejercicio de los mecanismos de participación ciudadana, el acompañamiento y asesoría sobre el sistema de
responsabilidad penal adolescente, el acompañamiento a procesos penales, el apoyo en la Unidad de Protección de
Justicia, la pedagogía de respeto a los adolescentes y jóvenes con autoridades de justicia, el acompañamiento y
seguimiento a los procesos de ingreso, permanencia y egreso, etc. Otra de sus responsabilidades de mayor relevancia
es la implementación y seguimiento a los beneficiarios que están en conflicto con la ley o en riesgo de estarlo, a través
de la línea transversal de Justicia Restaurativa en la cual se realizan talleres e intervenciones desde una pedagogía y
enseñanza reflexiva, de modo que se facilite el diálogo entre los ciudadanos que han sufrido un daño y quienes lo han
causado.

7.4.4 Escuela (Proceso educativo). Si no todos, sí la mayoría de NNAJ han desertado de la escuela tradicional, de
ahí que en el Instituto se han diseñado procesos escolares que pretenden desde un modelo flexible y contextualizado
vincular a NNAJ a alcanzar una mejor comprensión de la cultura, así como una mejor relación con el mundo y la
sociedad. Adelanta acciones que tienen que ver con la nivelación y aceleración académica, la vinculación a la oferta
distrital escolar, el desarrollo de procesos de ciudadanía, participación y convivencia. Pretende conectar todo aquello
que los NNAJ realizan cotidianamente y también de forma esporádica con las exigencias del Ministerio de Educación
Nacional.

7.4.5 Emprender (Tomar acción para el trabajo). En el IDIPRON se asume que, así como todo sujeto está
llamado a recrear o transformar el mundo por el trabajo, los NNAJ que habitan la calle o se hallan en peligro de
habitarla son concebidos desde esta misma perspectiva. El trabajo es la acción creativa del hombre que propende por
la felicidad y observa la posibilidad de dignificar al ser humano y viceversa; por lo tanto, adelanta acciones pedagógicas
cotidianas que tienen que ver con la participación de los NNAJ en el mantenimiento, arreglo, producción y cuidado de
los bienes del Instituto y del Estado; igualmente, está alerta a replantear aquella noción del trabajo que lo concibe como
castigo; asimismo, estimula las diversas formas de generación de ingresos, así como forma en la relación que se
presenta entre trabajo, ética y política, también en el uso del dinero, así como en competencias básicas, laborales y
específicas para la inclusión laboral, suscribe convenios para la vinculación de los jóvenes al mundo del trabajo y
apoya el seguimiento de los egresados, etc.

7.4.6 Espiritualidad. Es entendida desde un ámbito antropológico no limitado únicamente a la religiosidad, más
bien conectado a la trascendencia del ser humano en la historia. Las nuevas concepciones del mundo especialmente
desplegadas por la física cuántica, si bien nos han llevado a replantear conceptos como materia, vacío, caos, fractales,
cosmogénesis, etc, también nos remiten a una visión muy antigua en la que el todo, fuente de múltiples posibilidades,
tiene que ver con las partes y estas se hallan conectadas con el todo. En este sentido lo que le sucede a un NNAJ que
habita la calle o se halla en peligro de habitarla no es meramente su asunto o el de su familia, es nuestro asunto. En
ellos, en su vida, se pone en juego nuestra humanidad, nuestra sociedad, la vida del Instituto. De ahí que el IDIPRON
desarrolla acciones que tienen que ver con la promoción y el cuidado de las relaciones afectivas, del arte y el deporte
como elementos transformadores del ser humano, así como también adelanta prácticas de meditación, oración, yoga,
relajación, silencio, entre otras.

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Como ya lo anotábamos anteriormente, estas áreas pedagógicas, concebidas como las condiciones u oportunidades que
ofrece el IDIPRON, para que den lo mejor de sí, necesitan funcionar de manera transdisciplinaria en cada unidad o
territorio donde haga presencia el IDIPRON. De ahí la importancia de trabajar con servidores que estén dispuestos a
implementar este enfoque Institucional, a quienes se hallan vinculados a él los consideramos “educadores”.

7.5 CONTEXTOS PEDAGÓGICOS DE INTERVENCIÓN

Si bien la institucionalidad del IDIPRON en su conjunto lleva adelante la misión, esta se realiza con mayor intensidad
donde se interviene directamente con los NNAJ que habitan y/o han dejado de habitar peligrosamente la calle. Para
nuestro caso la hemos concretado en tres:

7.5.1 Territorio. Corresponde a la intervención que realiza el IDIPRON directamente en los barrios más
vulnerables de las localidades de la ciudad, mediante la cual se busca reconectar al NNAJ con su entorno de forma
positiva. Busca esta intervención como primera instancia la restitución de los derechos de las NNAJ aprovechando las
habilidades e intereses individuales y colectivos, los vínculos familiares, los capitales sociales, el equipamiento
instalado tanto del sector público como privado, etc. en su propio espacio.

Además, dado que un propósito fundamental del Instituto tiene que ver con la conservación y cuidado de los vínculos
afectivos de los NNAJ con sus familias, la intervención territorial facilita este objetivo, pues constituye casi el escenario
natural donde transcurre la vida de ellos y los educadores tienen mayores posibilidades de acompañar tales vínculos,
previniendo de esta manera que los NNAJ queden expuestos en mayor medida a los peligros de la habitabilidad en
calle. También tal intervención permite visibilizar el protagonismo de los NNAJ, quienes exhiben sus habilidades en
la transformación de su territorio y de esta manera las comunidades, especialmente los adultos los perciben de forma
positiva y unos y otros logran mejores capitales sociales.

Puede que existan varios lugares de intervención por localidad en donde se trazará de forma individual y grupal (o
viceversa) un plan de atención que comprenda diagnóstico (es fundamental recoger habilidades), objetivos,
actividades, recursos, tiempo, número de NNAJ, etc. Tal plan de acción debe ser evaluado periódicamente.

7.5.2 Externado - casas de acogida. Estos espacios de intervención trabajan articuladamente con los equipos de
territorio, ya que ambos responden y se nutren de la realidad y dinámicas de las localidades en las que se encuentran
inmersos. Están conformados por casas (conocidas formalmente como Unidad de Protección Integral, UPI) que ofrecen
un mayor nivel de protección a los NNAJ cuando en su territorio no se puede realizar la restitución de derechos
necesarios, ya sea parcial o totalmente, o cuando se presentan riesgos que amenazan los procesos de los mismos.

En estas casas se hace mayor intensidad en la formación, ya sea educativa, en desarrollo de competencias y
potencialidades, y/o en habilidades sociales. Por medio de ellas, los NNAJ tienen la oportunidad de recibir un
seguimiento más cercano con mayor tiempo involucrado de las áreas transversales, en el que pueden interactuar con
otros (NNAJ), incluso con aquellos que en condiciones normales tenderían a evitar por diversas fricciones. En este
sentido, las casas son un entorno seguro y neutral, donde es posible romper dinámicas de tensión que ellos viven en
sus territorios y en las que pueden desarrollar actividades que ellos mismos pueden proponer.

7.5.3 Internado - casas de cuidados. Resulta ser una mediación tradicional, pero a la vez fundamental para los
casos de NNAJ que carecen de referentes familiares y/o sociales o estos se constituyen en una amenaza tan alta para
sus vidas, o al mismo tiempo sus familias se hallan habitando en condiciones sumamente frágiles. Si bien esta
intervención tiene como efecto una interferencia en las relaciones familiares, el Instituto se preocupa por fortalecer sus
redes para que sirvan de apoyo y refuercen los lazos afectivos, de modo que logren superar sus vulneraciones o nivelar
sus condiciones y se logre un retorno que permita un estado de goce de derechos más estable. Las casas de internado
- casas de cuidado están concebidas como el entorno protector máximo que ofrece el Instituto, puesto que se brinda de
forma permanente a los NNAJ servicios como alimentación, techo, vestuario, educación, recreación, adicional al

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acompañamiento en todos los espacios, la atención inmediata, el fortalecimiento de habilidades de convivencia y
ciudadanía donde cada NNAJ cumple un rol, desarrollándose como comunidad.

Basados en la experiencia de 50 años, la forma de atención que el IDIPRON proyecta hacia el futuro será
mayoritariamente en sus territorios, cercanos a las redes familiares o de apoyo de los NNAJ, y cada vez menos en los
tradicionales internado - casas de cuidados. Esto con el fin, de atender las problemáticas de las dinámicas de calle de
forma más preventiva que correctiva.

7.6 ETAPAS PEDAGÓGICAS

Entendemos por etapas pedagógicas aquellos caminos vitales que necesitan transitar los seres humanos durante su vida
y en tal sentido, y de manera particular, los NNAJ vinculados al IDIPRON. Señalamos a continuación algunas pistas
que consideramos se necesitan recorrer, aunque a la vez precisamos que cada vida posee sus propios ritmos.

Individualizar versus homogenizar el acompañamiento, es un dilema que continuamente debe resolver un educador.
Por ejemplo, tenemos una expresión que habla de tal tensión: “si a Usted le permito esto, todos los demás lo van a
querer”. El asunto de no fácil resolución se minimiza cuando se conjugan el trabajo en equipo y la búsqueda sincera
de hacerles a los NNAJ el bien.

Aunque el modelo invita a que todos los NNAJ transiten todas las etapas, no necesariamente ellas exigen un tiempo o
periodo determinado. El ritmo de cada etapa se desarrolla de forma individual para cada uno de los beneficiarios, en
este sentido una misma etapa puede comprender meses para unos, mientras que para otros puede ser cuestión de días,
todo estará ligado al compromiso, problemática y necesidades emocionales de cada uno.

7.6.1 Operación amistad. Por lo general hallarse habitando la calle, en peligro de hacerlo o en condiciones de
fragilidad social ha significado para algunos NNAJ una opción libre y para otros la reacción ante múltiples
desencuentros, rechazos, malos tratos, etc.

Mientras la mayoría de sujetos viven en sus hogares, una pequeña y al mismo tiempo inmensa población (por la
problemática) debe hacerlo en la calle. Para unos y otros, incide en la forma de concebir y relacionarse con el mundo.
De ahí la necesidad de trabajar procesos pedagógicos con estos últimos que les brinden las herramientas para
relacionarse con sus nuevas realidades. Y en este sentido precisamos en dos aspectos que aluden al encuentro y la
acogida, pues si bien los dos tienen que ver con actitudes, también y en gran medida se reflejan en comportamientos
cotidianos que hacen más o menos llevadera la convivencia.

Si bien todo el proceso pedagógico tiene como base la creación del vínculo de amistad, aquí resulta relevante. En la
ciudad existen calles, barrios, sectores que albergan en mayor medida y complejidad personas que habitan la calle o se
hallan en peligro de habitarla. Es a estas personas y lugares, como propósito principal de esta etapa y del IDIPRON,
a quienes y a donde acude el Instituto con su equipo especializado con el fin de encontrar NNAJ con las características
ya descritas. Ellos se convierten en sujetos de atención prioritaria para el Instituto. Pues una convicción que ha
acompañado los casi 50 años de existencia del IDIPRON, hoy cobra su vigencia: ninguna vida se halla acabada.

Con ellos y allí, los educadores mediante una serie de estrategias, entre las que cuentan el juego, el compartir una
merienda, tejer una manilla, etc., buscan (1) crear los primeros y fundamentales vínculos de amistad con las NNAJ,
pues entendemos que el afecto es determinante para movilizar la vida de ellos, (2) conocer de primera mano su
situación, (3) presentarles la oferta educativa del IDIPRON, y (4) orientarlos hacia la superación de sus necesidades.

Durante este proceso los educadores sabrán discernir, un tanto por su experticia, qué NNAJ son habitantes de calle,
están en riesgo de habitarla o están en fragilidad social y los atenderán y/o direccionarán según sea el caso, ya sea para
invitarlos y apoyarlos a superar sus dificultades, establecer algún vínculo con la familia y/o en caso negativo a
vincularse a las siguientes etapas pedagógicas propuestas por el IDIPRON u a otras instituciones que den respuesta a
sus necesidades.
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7.6.2 Acogida. Si la convivencia entre dos o más personas que han gozado de crecimientos matizados por ser
amorosos y armónicos, en algunos casos resulta tensa y con rasgos de violencia, qué no decir de aquellos que han
crecido en ambientes que los conducen a habitar la calle y sus peligros (cabe reconocer las expresiones de cariño entre
estos). De ahí que los educadores necesitan estar atentos a las formas cómo evolucionan las relaciones entre quienes
se vinculan al Instituto, pero de manera especial al trato entregado por aquellos hacia estos. Es decir, las formas como
los NNAJ perciben que son tratados por sus educadores se constituirá en un interrogante vital para quienes han crecido
en las dinámicas callejeras. Si son maltratados por sus educadores reafirmarán sus referentes para relacionarse con los
demás, pero si por el contrario experimentan cariño, respeto… sus aprendizajes previos resultarán cuestionados. Como
todo nuevo aprendizaje requiere tiempo. Pero cada nuevo encuentro que a los NNAJ les resulte acogedor, con los
educadores y explícitamente (3) presentarles, aunque de manera muy informal, la propuesta pedagógica del IDIPRON
para ellos.

En los internado - casas de cuidados, externado - casas de acogida, como en los territorios se pretende que los
educadores establezcan una relación cada vez más profunda con los NNAJ, lo cual implica conocer sus intereses,
habilidades y dificultades con las que han sobrevivido a la calle y sus peligros, obtener una mejor caracterización de
cada uno de ellos/as y darles a conocer de manera más explícita la propuesta del Instituto. En últimas, los educadores
tienen una noción más clara de quiénes son ellos/as, se dan a conocer mejor y el IDIPRON será presentado como una
de las posibilidades que tienen para superar la problemática.

Vale recordar que en esta etapa, como durante todo el proceso, tiene como objetivo generar mayores niveles de
confianza entre ellos mismos y con sus educadores, con el fin de conocer mejor por qué la calle y sus peligros les
resulta tan atractiva al punto de habitarla, y cómo a partir de lo encontrado trazarse caminos que les permitan dejar de
frecuentarla como lo venían haciendo.

Dentro del proceso se motivará a los NNAJ a vincularse a la siguiente etapa, pues la decisión de continuar o no es
exclusivamente de ellos. Aquí se expresa una manifestación de los principios fundamentales de la apuesta pedagógica
del IDIPRON, que consiste en el ejercicio de la libertad, pues como ya fue expresado, entendemos que educarse exige
actuar libremente en el contexto concreto. De ahí que el tiempo para esta etapa depende en gran medida de la decisión
de ellos. Más aún, tienen la posibilidad de reiniciar las veces que lo deseen. Igualmente, la decisión de poder avanzar
involucra la evaluación 360 grados (evaluación individual, de pares y de educadores) que indicará si el/la NNAJ se
encuentra en condiciones para acceder a la siguiente etapa.

7.6.3 Personalización. Tiene que ver con la configuración de la subjetividad, necesariamente ocurre por la manera
como el sujeto se relaciona con el mundo. “Yo soy yo y mis circunstancias”, dirá Ortega y Gasset. Una ciudad como
Bogotá que permite y hasta promueve la segregación social, económica y cultural de su población, profundiza la
desigualdad histórica de sus habitantes que, para nuestro caso, incide en la forma cómo son enunciados y se conciben
personal y socialmente quienes habitan la calle, se hallan en riesgo de habitarla o en fragilidad social. De forma más
concreta, Bogotá alberga una sociedad que en algún momento calificó a una parte de su población como “desechables”.

Tales concepciones de un grupo social facilitan que se pueda prescindir y hasta erradicar sin mayores problemas a otro
grupo de seres humanos. Pues, si así los concibe de la misma forma los trata. De ahí que este proceso necesita acudir
necesariamente a la resiliencia con la que han sobrevivido quienes habitan la calle y por la que ellos mismos y de tantas
formas se han resistido, hasta violentamente, a dejarse eliminar por este tipo de sociedad y en algunos casos por sus
mismas familias. Es decir, este proceso debe partir por reconocer y comprender en ellos y de forma particular aquellos
aspectos, que como ya fue dicho, expresan una lucha indescifrable por vivir. Y al mismo tiempo ayudarles a visibilizar
aquel o aquellos elementos vitales, y muy seguramente significativos (de sentido), que les han permitido sobrevivir y
no pocas veces sonreír. (Frankl, 1946).

Igualmente, es deseable que se creen condiciones suficientes de confianza entre los NNAJ y de ellos con sus
educadores, para que emerjan de manera espontánea sus historias de vida personales y familiares que los llevaron a
la calle y sean acompañadas amorosa y responsablemente por el equipo de educadores (aquí tal vez radica una clave
para que ellos dejen de habitar la calle y sus peligros). Además, intencionalmente se pretende transformar radicalmente
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el atractivo de la calle por el atractivo del cuidado de sí mismos. Este trabajo acontecerá, no necesariamente como
resultado de un taller, sino y principalmente, porque los NNAJ alcanzaron los niveles de confianza suficientes en
quienes han estado presentes activamente y que en adelante reconocerán como sus maestros.

Dejar de habitar la calle y sus peligros con todos sus atractivos exige una propuesta pedagógica que en principio ponga
en duda afectiva y racional los supuestos y prácticas sobre los que las NNAJ hacen de la calle su forma de vida más
importante, entre ellos el hoy creciente policonsumo de sicoactivos.

Esta etapa pretende propiciar el conocimiento, valoración y cuidado de sí mismo. Intencionalmente se busca que cada
NNAJ a partir de lo que hasta ahora ha vivido, se detenga a pensar hacia dónde va orientando su vida y converse sobre
el asunto con un educador que le genere confianza. Por un lado, conviene reflexionar en algunos escenarios hacia los
que bien podrían estar aproximándose: privación de la libertad, habitantes de calle y/o muerte violenta. Y por el otro,
encontrar aquellos asuntos, sentidos o razones que les permiten seguir vivos, y le ayudaron a vincularse a la propuesta
de vida del IDIPRON buscando liberarse de las atracciones de la calle y sus peligros.

De ahí que esta etapa propicia aquellas acciones que tienen que ver principalmente con el contacto intenso de las NNAJ
con la naturaleza en todas sus expresiones y la exposición y uso del cuerpo en actividades como el deporte, el teatro,
la danza, la música, las caminatas, los ejercicios de relajación, de meditación y de yoga, el arreglo y cuidado de la ropa,
el tejido, el cultivo y cuidado de la huerta y el jardín, el cuidado de la casa, entre otros.

Aquí se provocará por primera vez, y en las etapas posteriores, la organización de grupos espontáneos de los NNAJ
con un representante elegido por voluntad de los integrantes y con tiempo para realizar sus propias actividades, que
estarán bajo el acompañamiento de las y los educadores.

7.6.4 Socialización. Denme un punto de apoyo y les moveré el mundo, idea de un pensador antiguo, será la
convicción pedagógica que determinará esta etapa. De ahí que el propósito central sea acrecentar los niveles de
confianza entre quienes participan en cada lugar donde hace presencia el IDIPRON. Conviene aprovechar una cierta
facilidad que tienen los NNAJ para entrar en relación con los demás, y de esta forma, que reconozcan que sus esfuerzos,
sus acciones por salir de la calle, en la medida en que se juntan a las de sus compañeros y compañeras, resultan mucho
más potentes. El poder, su poder se halla en mejorar sus relaciones. En este sentido, es fundamental trabajar sobre las
relaciones familiares. Pues si ellos encuentran apoyo allí, las soluciones a sus problemas se moverán con menor
dificultad.

No recaer en la calle y sus peligrosos atractivos exige a los NNAJ que la habitaban por lo menos considerar y/o crear
vínculos de confianza suficientemente fuertes que les permitan sentir y ojalá expresar que confían en los demás y que
pueden confiar en ellos, que son capaces de querer y ser queridos. Que son amorosos. Aquí radica el propósito
principal de la socialización: la mayor circulación de afecto. Amar y ser amados. Si por la personalización se
buscaba el cuidado de sí mismos, aquí se le añade el cuidado personal de los otros y las otras. Es por esto que está la
necesidad de acompañar y tramitar de manera nunca violenta los conflictos propios de la convivencia, con el fin de
acrecentar los niveles de confianza de los NNAJ en sí mismos, en sus maestros e idealmente con algunos miembros de
su familia.

En lo posible se debe evitar cerrar puertas con llave o candado con el fin de que experimenten que los educadores
confían en ellos y estos en sí mismos. Igualmente, se consolidarán grupos de NNAJ y se incrementará la autonomía de
estos y sus líderes, pues las acciones pedagógicas realizadas por los NNAJ en la etapa previa se verán fortalecidas por
la presencia de ellos en la planeación y realización de las mismas, esto exige preparación y acompañamiento por parte
de los educadores y durante este proceso, éstos tendrán voz, pero no voto.

7.6.5 Autonomía y autogobierno. Entendido este en dos sentidos: el gobierno de sí y el gobierno de los demás.
Al pasar uno o varios años seguidos en el Instituto se corre el riesgo de institucionalizarse, es decir perder el contacto
con la realidad, sus oportunidades y exigencias. Por esta razón y en el proceso ascendente de resolver las necesidades,
a esta etapa le corresponde sumar un trabajo sobre el autogobierno. (Freire, 2010).
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Un aspecto que caracteriza el comportamiento de la actual sociedad tiene que ver con el inmediatismo, asunto que en
muchos casos se incrementa entre quienes habitan la calle o están en riesgo de habitarla. Sin embargo, su sobrevivencia
obedece en buena medida a haber reaccionado tantas veces de forma rápida. Lo que en algunos casos los hace pasar
velozmente y mediante ciertos estímulos externos: de la euforia a la depresión, de la alegría a la melancolía, del
agradecimiento al rechazo, del amor al odio, de reconocimiento a la violencia. Si en la calle su salvación fue la reacción
inmediata, seguir así los hace bastante vulnerables, razón entre otras por lo que se debe en el proceso, trabajar
pedagógicamente sobre las consecuencias de sus actos, que les permitirá en buena medida ser señores de sí mismos y
exponerlos a autogestionarse. Si ayer actuaron para pensar hoy se espera que piensen para actuar.

Si bien el arte de gobernarse a sí mismo es necesario para el buen vivir, también resulta ser un requisito para quienes
pretenden gobernar a los demás y en cierta medida dejarse gobernar. Como un proceso creciente de participación de
los NNAJ que cursan un proceso pedagógico en el IDIPRON, resulta importante que ellos tengan una experiencia real
de gobierno autónomo y de ciudadanía. En el ejercicio del gobierno a los demás, podrán observar como el poder se
pone al servicio de la dominación o de la libertad. (Foucault, 2001), o mejor, como el poder que se mueve entre claros
y oscuros, resulta un asunto real y no algo incomprensible y misterioso, acción humana que como tal es posible
transformar, pues por su participación en el proceso del Instituto, se espera que salgan identificándose como ciudadanos
con derechos y deberes y transformando su realidad.

Si en las etapas anteriores el trabajo de y en grupo fue importante, en esta cobra mayor relevancia. Pues, en esta etapa
las decisiones las toman los líderes de grupo de los NNAJ, bajo tres criterios: (1) le hacen bien a quienes deciden, (2)
le hacen bien a todos los grupos de la casa y (3) le hacen bien al IDIPRON en su totalidad.

Como última parte de esta etapa de autogobierno, los jóvenes pueden participar en procesos pedagógicos que les
permitan ser vinculados al mundo del trabajo a través de la generación legal de ingresos. En la mayoría de los
casos, no siempre, los NNAJ vinculados al IDIPRON se apropiaron de algunos bienes de la ciudad y de los de sus
familiares de forma ilegal. Asunto para el cual necesitaron desarrollar habilidades. Algunos de ellos iniciaron la escuela
delictiva en el seno de sus familias, y otros luego de tropezar con tantas puertas cerradas con las que esperaban suplir
sus necesidades y en algunos casos también las de sus familias.

Transformar tales prácticas implicará, entre otros, nuevos aprendizajes que desde el corto plazo necesariamente deben
suplir sus necesidades económicas. De ahí que esta experiencia Institucional concibe que toda actividad pedagógica
asume que los NNAJ necesitan quedar expuestos rápidamente a diversas formas de adquirir y mejorar sus capacidades
para el mundo de trabajo y más en concreto para generar ingresos. Como ya fue expresado, el trabajo es la capacidad
por la que los humanos transforman su mundo, es decir, el trabajo realizado es la expresión creativa con la que el
hombre sale de sí para transformar su mundo. En buena medida la obra o labor realizada revela el ser humano que la
realizó.

Si bien existe una normatividad que no permite el trabajo de los niños para que se les facilite ir a la escuela y jueguen,
también existe una ley de la vida que enseña que la vida misma es la mejor maestra para aprender a vivir. Es decir,
considera que el trabajo no riñe con la escuela y el juego, más aún aquel resulta educativo. Eliminando así la
dicotomía educación versus trabajo a la que nos acostumbró a naturalizar la escuela, en el IDIPRON se conjuga
durante el aprendizaje y al mismo tiempo el trabajo, el juego y el conocimiento.

• Generación de ingresos – un camino hacia la autonomía y autogobierno. En la posmodernidad, es decir


hoy, la calidad de vida de la mayoría de los sujetos tiene que ver no solamente con tener trabajo, sino de forma más
específica con la generación de sus ingresos.

Egresar del IDIPRON sin generar ingresos de manera autónoma y legal equivale casi a retornar nueva y/o lentamente
a habitar la calle y sus peligros y quedar expuestos a la vulneración de sus derechos. Explícitamente esta intervención
pedagógica, en el marco de la formación para la inclusión al mundo del trabajo, pretende que los beneficiarios mejoren
y/o aprendan a generar sus propios ingresos ya sea de forma autónoma, así como de manera solidaria y/o empleándose,
de tal manera que les permita mejorar su calidad de vida o lo que es lo mismo acercarse a una vida digna.

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Aunque la formación hacia la generación de ingresos es transversal en todos los niveles etarios, es especialmente con
los jóvenes de IDIPRON que se hace más urgente, ya que estos han adquirido responsabilidades consigo mismos y
con otros desde muy temprana edad. Pensando en esto, el Instituto en esta etapa propone tres posibles intervenciones
pedagógicas para la generación de ingresos:

La primera hace referencia a la formación ya sea técnica o informal que se realizará en las unidades, pero
principalmente en aquellas que se definan para la formación técnica. Esta exige adquirir unas habilidades y destrezas
cualificadas en unas determinadas horas de formación para obtener así el certificado de técnico laboral (para nuestro
caso módulos completos y a la vez abiertos). Conviene tener presente que algunos aprendizajes (conocimientos,
habilidades y destrezas) realizados en todas y cada una de las unidades y territorios donde hace presencia el IDIPRON,
contarán con créditos que serán válidos para algunos cursos de técnico laboral.

La segunda posibilidad pedagógica hace referencia a la inclusión de jóvenes a actividades de corresponsabilidad que
se hallan bajo el modelo del IDIPRON. Expertos en determinadas ocupaciones serán los maestros y maestras de quienes
“aprenderán a trabajar trabajando”. Este es un espacio explícito de formación donde se aprende pedagógicamente una
ocupación haciéndola, es decir, es brindarles la oportunidad de tener la experiencia de asumir una responsabilidad con
terceros y lo que esto implica en la realización de un oficio concreto.

Los jóvenes que se hallan vinculados a esta segunda expresión de la intervención, recibirán un estímulo de
corresponsabilidad. Como fase inicial, de manera explícita se orientará a los jóvenes sobre el trabajo a realizar,
precisando detalles e insistiendo en la responsabilidad que ellos asumen como ciudadanos frente a las nuevas
oportunidades de generar ingresos para ellos y para las nuevas generaciones, así como frente a la percepción que de
ellos y del IDIPRON tendrá la ciudadanía en general.

La tercera expresión de esta intervención hace referencia al apoyo en la organización de los egresados. Acompañar
las formas organizativas que los egresados concreten para vincularse al mundo del trabajo de forma autónoma, será
una prioridad del IDIPRON.

Los egresados ya sea de forma individual y en su conjunto portan un capital pedagógico importante y son la expresión
concreta de que sí es posible salir de los peligros de la calle mediante las apuestas del Instituto.

7.7 SEGUIMIENTO AL EGRESO

Es una actividad que puede llevarse a cabo en cualquiera de las etapas, pues hace referencia a la salida de un NNAJ
del Instituto de forma satisfactoria o no satisfactoria. Cada una de las áreas que conforman el modelo SE 3 tienen la
obligación de definir sus actividades de seguimiento según la competencia del área, a fin de que se dé cuenta de los
logros alcanzados en la gradualidad del NNAJ teniendo en cuenta el diagnóstico de cómo ingresó al Instituto y
contrastándolo con el diagnóstico de su salida.

La acción clave de esta etapa es el seguimiento post egreso, ya que una vez que los NNAJ vuelven a sus entornos, a la
vida de ciudad, a la vida en familia, es necesario que a través de visitas en medio familiar, o con seguimientos
constantes a través de diferentes canales, se evalué y se identifique el cumplimiento de la garantía del derecho del
NNAJ egresado. El seguimiento debe ser periódico y personal y partir de los resultados de dicha evaluación, se deberá
identificar si el NNAJ requiere de un reingreso nuevamente al modelo pedagógico del Instituto o de otras acciones que
le den garantía total a sus derechos bien sea con su núcleo familiar o con otras entidades. Por lo contrario, si el NNAJ
ya cuenta con la garantía del derecho, se debe dar por terminado el proceso con el IDIPRON, evidenciando y
registrando los resultados de los logros alcanzados.

Realizar el seguimiento al egreso es clave para medir en términos de impacto la dignificación de vida de la población
atendida, sin esta etapa es difícil dar cuenta de la efectividad del modelo pedagógico del IDIPRON.

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7.8 PUNTO DE LLEGADA: NNAJ VIVIENDO DIGNAMENTE ¡FELIZ!

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, reza el poema de Antonio Machado. Quienes caminaron
contemplando su vida y la de tantos acompañantes, paso a paso y sin mayores sobresaltos transitan ahora la calle, solo
que desde otro lugar. Y desde allí, encuentran ahora que el IDIPRON formó parte de sus calles, que transitaba por y
en sus calles, y desde allí les mostró que otra vida era posible. Y tal vez por las ganas que aún les quedaban de vivir,
se dejaron “encarretar”.

En los múltiples caminos que fue tomando la asunción de la propuesta pedagógica por parte de los NNAJ vinculados
al IDIPRON, ellos fueron adquiriendo en diversos niveles y mediante los procesos explícitos y aquellos que se
reinventaron unas características que les definen su forma de comprenderse y de relacionarse con los demás. Ellos
necesitaron comprometer al máximo su vida durante el paso por la experiencia. Les exigió vivirla de forma vital.
Seguramente debieron echar mano en muchos momentos de crisis, de aquel o aquellos aspectos de su vida que les
ayudaron y les han permitido sobrevivir a las inclemencias de la calle. De ahí podemos concluir que ellos son ahora
hijos de sí mismos, de sus aciertos, errores, incertidumbres, elecciones, sueños, alegrías… y de las condiciones u
oportunidades que el IDIPRON colocó a su disposición. Más aún, las necesidades no solo fueron satisfechas, también
fueron sus potencialidades, sus puntos de apoyo.

Entre las capacidades que desarrollaron los NNAJ egresados del IDIPRON y que entendemos como vida digna,
observamos: ser autónomos para tomar sus decisiones; ser cuidadosos de sí mismo, de los otros y de la naturaleza; ser
ciudadanos que ejercen sus derechos y deberes; ser transformadores de su propia realidad; y al mismo tiempo con
capacidad de seguir soñando su vida, de criticar todo aquello que atenta contra los seres humanos, la sociedad y contra
su nueva vida; y finalmente vinculados diversamente al mundo del trabajo que les permite recrear la historia y generar
ingresos que le dan lo necesario para vivir bien. En últimas, felices.

8. REFERENCIAS

Ellacuría, I. 1994. El compromiso político de la filosofía en América Latina. Bogotá: El Búho.


Foucault, M. 2001. La hermenéutica del sujeto. Buenos Aires: Fondo de cultura económica.
Frankl, V. 1946. El hombre en búsqueda de sentido. Barcelona: Herder.
Freire, P. 2010. Cartas a quien pretende enseñar. México: Siglo XXI.
2008. Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI.
Fromm, E. 2008. El miedo a la libertad. España: Paidos.
______. 2007. La revolución de la esperanza. México: Fondo de cultura económica.
IDIPRON. 2015. Estudio distrital de juventud. Un análisis hacia la construcción de política pública en Bogotá D.C.
Bogotá.
IDIPRON. 2011. Pedagogía de la calle. Actualización del modelo pedagógico del IDIPRON. Bogotá.
Maturana, H. 2012. Discurso doctor honoris causa por la universidad de Málaga. Revista interuniveritaria de formación
de profesorado, volumen 26, 197 – 203.
Max-Neef, E. y Hopenhayn, M. 1986. Desarrollo a escala humana. Una opción para el futuro. Suecia: Cepaur.
Morin, E. 2003. La mente bien ordenada. Barcelona: Seix Barral.
Nussbaum, M. 2012. Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona: Paidos.
Pesca, A. 2014. Calidad de la educación escolar e inclusión. Aproximación a experiencias pedagógicas artesanales y
locales. Ponencia para la 1ª bienal de infancias y juventudes. CINDE. 17 -21 noviembre, Manizales.
Pesca, A. 2014. Cuando la escuela es un goce: Experiencias pedagógicas alternativas al interno de la escuela
tradicional. Ponencia para el 4º Congreso internacional - educación sin escuela (ESE), autoaprendizaje colaborativo
(AC), educación en familia (EF), modelos de escuela flexibles (MEF). Universidad Nacional. 2 - 4 de octubre de 2014,
Bogotá.
Pesca, A., Mariño, G., Ríos, C. y Ortiz, K. 2011. ¿Las pandillas en Bogotá? Reflexiones
Pesca, A., 2016. IDIPRON: Una Experiencia Pedagógica de la Calle. Documento interno del Instituto.

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9. CONTROL DE CAMBIOS

FECHA
VERSIÓN DESCRIPCIÓN DE CAMBIOS ELABORÓ
(DD/MM/AÑO)
Se crea el plan estratégico del Instituto
desagregando la misión, visión, objetivos, Yuly Viviana Melo Moreno
01 01/04/2013
estrategias, acciones y política del Sistema Profesional Universitario
Integrado de Gestión.
• Se ajustan los objetivos estratégicos.
• Se incluye descripción de la alineación Yuly Viviana Melo Moreno
02 10/09/2014
estratégica. Profesional Universitario
• Se actualizan las figuras 1 y 2.

FIRMA EN ORIGINAL
1. Se ajusta el documento de acuerdo con los
____________________
lineamientos del Plan de Desarrollo “Bogotá
KATHERINE BETANCUR GARCÍA
Mejor para todos” 2016 - 2020
Contratista Profesional
2. El documento anteriormente pertenecía al
Oficina Asesora de Planeación
proceso de “Gestión de Mejoramiento” Cód.: E-
03 17/03/2017
MEJ-DI-001 en versión 02, y vigente desde
FIRMA EN ORIGINAL
12/09/2014, se traslada al proceso de Planeación
____________________
ya que el ejercicio del direccionamiento
HERNÁN HUMBERTO PARRA
estratégico, hace parte del planear del proceso de
FIGUEREDO
Planeación.
Contratista Profesional
Oficina Asesora de Planeación

Yuli Cristel Peña Arboleda


04 Se realiza actualización de la información conforme 12-02-2021 Contratista Profesional especializado
a la nueva plataforma estratégica Oficina Asesora de Planeación

10. REVISIÓN Y APROBACIÓN

FECHA
NOMBRE CARGO FIRMA
(DD/MM/AÑO)
Fabian Andrés Correa Jefe Oficina Asesora de
REVISÓ 12-02-2021 FIRMA EN ORIGINAL
Álvarez Planeación
APROBACIÓN
Fabian Andrés Correa Jefe Oficina Asesora de
LÍDER DEL 12-02-2021 FIRMA EN ORIGINAL
Álvarez Planeación
PROCESO

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