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DISCERNIMIENTO Y SEGUIMIENTO

Javier Garrido

El camino del discípulo, del mío, entra en la segunda fase: se nos dará a comprender, como
a Pedro, que no cabe seguir a Jesús desde el deseo, aunque sea generoso, sino por gracia
del Espíritu Santo.

1. RESONANCIAS: RELECTURA DE MC 9, 2-13


Los exégetas dicen que la escena ha sido altamente elaborada, a la luz de la Pascua, como
la del Jordán. La meditación que sigue es una relectura plausible, aunque no demostrable.
Pero será una ayuda, espero, para que Jesús nos enseñe a seguirle.
Jesús está sufriendo la crisis del fracaso de su misión en Galilea. No se trata sólo del
sentimiento de frustración normal que todos sentimos. En él, la crisis es vocacional. En
efecto, si tenía que poner en marcha el Reino, era la última intervención de Dios en la
historia, y por lo tanto, victoriosa. Si fracasa, ¿habrá sido su vocación una ilusión?
¿Podemos imaginamos su sufrimiento?
Cuando desaparecen las certezas, queda la oración. Jesús sube con sus amigos más íntimos
al monte.
No indaga, no pide cuentas. Batalla interior hasta la extenuación. Sólo grita y gime: "Padre,
Padre, Padre...".
Al cabo de un tiempo, sin saber cómo, comenzó a invadirle una paz misteriosa. Sólo tenía
forma de obediencia.
Era la respuesta del Padre: en Nazaret se le dio la obediencia en espera; a partir del
desierto, la obediencia de misión; ahora, permanecer en obediencia.
¿Intuyó que su obediencia iba a tener forma de sufrimiento, al modo del Siervo de Yahvé,
Is 53? Probablemente, sí.
a) La curación del ciego (Me 8, 22-26) es uno de los pocos milagros progresivos de Jesús;
alude claramente al proceso de iluminación del discípulo.
Este, en efecto, representado por Pedro, aunque confiesa a Jesús como Mesías, está ciego,
hasta el punto de escandalizarse, cuando Jesús, anuncia su camino mesiánico de
sufrimiento (Me 8, 27-38).

b) La escena de la transfiguración (Me 9, 1-13) hace el contrapunto de diversas


perspectivas complementarias:
• La oración de intimidad con el Padre que termina en transfiguración, anticipando la
gloria de la Resurrección. Tal fue el camino de Jesús.
• La ceguera del discípulo atrapado por sus deseos mesiánicos de triunfo y bienestar.
• Sólo el Padre justificará el camino de Jesús. Pide a los discípulos que crean, que le sigan,
aunque no entiendan nada.
• Así se cumplen las escrituras (simbolizadas por Moisés y Elías), los designios
desconcertantes y salvadores del Padre.
• Pero no podrá ser entendido sino a posteriori, a partir de la Pascua.
c)Jesús sigue haciendo milagros, pero con una dinámica nueva, insistiendo en la fe (Me 9,
14-29).
a) Es el momento en que instruye a los discípulos por separado; les llamaa seguirle
con exigencias radicales, que no pueden ser asumidas sino a la luz del nuevo
camino mesiánico de la Cruz (Me 9, 30-10, 45).
En este apartado, la tradición cristiana ha visto reflejados "los consejos evangélicos" de
perfección. Si se entienden en clave moralista, escandalizan. Si se entienden en clave
teologal, configuran al verdadero discípulo de Jesús, sea casado o célibe, laico, religioso o
sacerdote. Conviene detenerse en el diálogo entre Jesús y los suyos con ocasión de la
llamada al joven rico (Le 10, 23-31).

e)Otro milagro de iluminación, mirando de reojo al discípulo (Mc10, 46-52).

2. PUNTOS DE MEDITACIÓN: MC 8, 22-10, 52


Basta seguir contemplativamente cada una de las perícopas.
Las crisis se agudizará hasta el extremo a partir de la última Cena, el prendimiento de
Jesús, las negaciones de Pedro, la muerte de Jesús, torturado y ridiculizado por sus
pretensiones.
Solo la Resurrección y el don del Espíritu Santo resolverá la crisis:
- A pesar de sus resistencias a creer en el testimonio de las mujeres, el encuentro con
el Resucitado será transformante.
• Pedro no podrá apoyarse en su amor humano a Jesús, sino sólo en la fidelidad de Jesús
mismo.
• El motor del Reino no será su deseo, sino la acción del Espíritu Santo.
• El contenido del Reino no tendrá forma de abundancia material, ni de
político, ni de teocracia. Habrán de discernirlo progresivamente, guiados por el Espíritu
Santo y recordando el mensaje de Jesús y celebrando su presencia en medio de la
comunidad.

3. DISCERNIMIENTO: EL PROCESO DEL DISCÍPULO

Se puede resumir así: la fe en Jesús tiene que ser purificada del deseo para hacerse
seguimiento.

1. Rasgos evangélicos:
¿Qué les motivó a dejar su familia y trabajo y hacerse compañeros de Jesús?
Probablemente, la atracción de Jesús, su autoridad personal. ¿De líder? Más, porque él
irradiaba, aunque ellos no le diesen nombre, autoridad de Dios.

Porque Jesús anunciaba el Reino, y era una de sus aspiraciones más hondas. Algunos se
habían incorporado anteriormente al movimiento mesiánico del Bautista.
Porque los milagros que hacían eran la realización efectiva de lo prometido por los
profetas.
Es verdad que el mensaje de Jesús los desconcierta; pero mientras participan en su misión,
las expectativas del Reino son confirmadas.
A raíz del Tabor y la perspectiva mesiánica del sufrimiento, apareció la crisis del deseo.
¡Repiten tantas veces los evangelios que, según subían a Jerusalén, iban detrás sin
entender nada y aferrados a sus expectativas!
2.- Aplicaciones posibles:
- ¿Qué frustración de mis deseos, los mejores, los que tienen que ver con el
Evangelio, me han ayudado o están ayudando a vivir en abandono de fe?
- ¿Me lleva mi proceso espiritual a comprender positivamente la sabiduría de la
Cruz para la realización, precisamente, del Reino?
• Esta luz teologal, que no depende de expectativas, ¿me está dando otro modo de vivir la
misión y de encontrar mi sitio en la Iglesia?

4. PROPUESTA DE ORACIÓN: MC 8, 22-26

a) Estoy ciego, aunque sea buena persona y me dedique a hacer el bien e incluso a enseñar
el Evangelio a otros.

b) Me han llevado a Jesús, a que me encuentre con él en la soledad, a estos Ejercicios.

c) ¿Qué voy notando al contacto con Él y su Evangelio?

d) Debo respetar el ritmo de transformación/iluminación que está haciendo en mí.


Somos tan torpes que, con frecuencia, las ideas espirituales y teológicas nos impiden vivir
desde la luz interior que sólo da el Espíritu
Santo.
Habrá un momento que vea con claridad.

e) Entonces, la misión nacerá de dentro, y ya no la confundiré con una causa. Celebraré a


Jesús, su persona, su presencia, su palabra.
Estaré en el mundo sin ser del mundo.