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EL MONJE QUE VENDIÓ SU FERRARI

PRESENTADO A
MARGARITA ALBINO

PRESENTADO POR
FEJIDE PEÑA

PROGRAMA
CONTADURÍA PUBLICA
FACULTAD
CIENCIAS ECONÓMICAS
CORPORACIÓN UNIVERSITARIA AMERICANA
2020
El monje que vendió su Ferrari

El trabajo, estudios y demás responsabilidades son preocupaciones que diariamente


ocupan nuestro pensamiento día tras día, sin dejarnos espacio para pensar en nosotros
mismos o en otras cosas que pueden ayudar a despejarnos, esta conducta puede
lentamente acabar consumiéndonos, dejándonos con estrés y mayor preocupación que, a
la larga, puede terminar afectando nuestra salud de una manera grave. A pesar de que es
inevitable tener preocupaciones, siempre podemos controlar la manera en que las
afrontamos, tomando control de nuestra mente tal y como lo hizo Julián.
En los lugares en los que nos relacionamos con otras personas, pude ser nuestro lugar de
estudio, trabajo o alguna otra actividad que hagamos, vemos gente que sobresale de
gran manera y nos genera un sentimiento de admiración hacía a ellos, pero no sabemos
que tanto sacrificio ha puesto esa persona para llegar a donde está o que tanto se ha
sobre exigido para hacerlo. Esa admiración puede ser buena para ayudarnos a nosotros
mismos a superarnos, pero se torna mala cuando decidimos hacer lo que sea con tal de
llegar a la posición en la que están ellos o ser mejores, descuidando así nuestra vida,
familia, salud, etc. Así es como la frustración que nos causa no conseguir lo que
queremos, o el estrés que nos causa lo mucho que nos concentramos en lo mismo
siempre, puede acabar nuestra salud sin que nosotros lo sepamos hasta que sea muy
tarde.
No es necesario esperar a que eso ocurra para tomar la decisión de tomarnos un tiempo
para nosotros mismos y despejarnos, alcanzar una paz para nosotros mismos, que nos
permita alcanzar todas nuestras metas de una manera más sencilla, porque estaremos en
armonía con la paz mental que es tan importante es y que tanta falta nos hace
últimamente. Aunque eso suena maravilloso, necesitamos de determinación y disciplina
para realizarlo, como la mayoría de cosas buenas que podemos conseguir, necesita de la
disciplina, pero al final nos daremos cuenta de lo mucho que vale la pena dedicarnos
algo de tiempo a nosotros y a nuestra paz.
La principal razón para hacer esto, es que el éxito que podamos tener con lo que sea que
nos propongamos no va a significar mucho para nosotros si no estamos bien, al
contrario, nos hará aún más daño; al no encontrar satisfacción en una meta que
consigamos, hará que nos exijamos aún más y así la pasaremos, dañando cada vez más
nuestra mente y alejándonos de la felicidad.
Una de las primeras cosas que tenemos que aprender es a apartar nuestra mente de los
pensamientos negativos que repetimos una y otra vez, solemos reproducir los malos
recuerdos en nuestra cabeza como si fuera un disco rayado, aunque no lo creamos esta
actitud nos destruye. No podemos esperar un resultado diferente, un cambio positivo, si
todo lo que creamos dentro de nuestra cabeza es malo, es como ese dicho que dice que
no podemos esperar que algo resulte diferente si lo hacemos de la misma forma una y
otra vez; hay que aprender a ver lo bueno en lo negativo, por difícil que parezca, no hay
ninguna situación totalmente mala, no si logramos aprender algo de ella y usarla para
crecer como personas, como profesionales y como miembros de una sociedad. Es cierto
que hay luchas que nos parecen eternas, pero en ellas está la fuerza, si en vez de
enfocarnos en lo difícil que es mejorar o el tiempo que nos tomará hacerlo y empezamos
a pensar en lo maravilloso que será ver nuestra vida convertirse en algo que nos llene de
felicidad y plenitud, nos daremos cuenta del tiempo que perdimos enfocándonos solo en
lo malo.
Es bueno alejar nuestra mente de lo que nos afecta, podemos intentar concentrarnos en
una sola cosa, ejercitar nuestra mente para dirigir todo nuestro enfoque hacía ello,
también es buena técnica cambiar de pensamiento cada vez que una idea negativa llegue
a nuestro cerebro a invadirnos, cambiándolo por un pensamiento positivo, que nos
anime a seguir adelante y nos haga creer en nuestras capacidades.
Deberíamos empezar a llenar nuestra mente de las ideas que queremos ver en la
realidad, cerrar los ojos y visualizarlas como si fueran reales y no una simple fantasía
que nunca podremos ver materializada, así ejercitamos nuestro subconsciente para que
vaya en busca de eso que tanto deseamos y que esperamos conseguir algún día, sin
importar lo que los demás nos digan acerca de lo mucho que aspiramos, ya que somos
nosotros quienes nos damos nuestro propio valor y eso es lo verdaderamente
importante.
Otra situación que nos daña mucho es la de siempre quedarnos en nuestra zona de
confort, no nos atrevemos a ir más allá y buscar lo que nos hace verdaderamente felices,
nuestro propósito en la vida, para lo que venimos a la tierra. Si nos atrevemos a tomar
retos y a emprender la búsqueda de nuestro propósito y felicidad, nos daremos cuenta de
todo lo que nos perdimos a causa del miedo que nosotros mismos nos creamos y el cual
no nos dejaba avanzar.
De la mano de la situación anterior va la fatiga, un mal habito que nos visita siempre
que intentamos concentrarnos en cosas como el trabajo o nuestros compromisos, nos
aburrimos demasiado fácil de cosas que sabemos que tenemos que realizar y
terminamos procrastinando responsabilidades una y otra vez, cosa que claramente no
nos permite avanzar, porque nunca estaremos del todo libres para crear nuevos
proyectos y aparte de eso nuestra mente siempre estará ocupada recordándonos todo lo
que aún no hemos realizado.
Para superar esto podemos empezar por organizarnos, no intentar hacer todo a la vez, si
no trazarnos metas realistas. Crear horarios o escribir las cosas que haremos durante el
día o la semana, así optimizaremos nuestro tiempo y gastaremos menos de este
pensando en qué vamos a hacer, porque al final, si pensamos mucho en eso, terminamos
por no hacer nada.
La fatiga puede ser una debilidad que puede hacernos daño, pero debemos analizarnos a
nosotros mismos y darnos cuenta que seguramente tendremos muchas más, pero no
haremos esto para repetirnos a nosotros mismos lo malos que somos en determinadas
situaciones, si no para darnos cuenta que debemos mejorar en eso para crecer y avanzar.
Todos tenemos debilidades y eso no es un secreto, por lo que no es algo que debamos
avergonzarnos cuando necesitemos ayuda para volvernos más expertos respecto a
determinadas situaciones.
Aunque estemos hablando de la mente, nuestro cuerpo es parte de nosotros y también
debemos cuidarlo y edificarlo así como a nuestra mente, ya sea ejercitándonos o
fijándonos en lo que consumimos, nuestro cuerpo a la larga también puede sufrir
consecuencias en forma de enfermedades si no nos cuidamos como deberíamos y eso
sería otra carga para nuestra mente, darnos cuenta que ahora aparte de nuestras
preocupaciones diarias ahora tenemos una enfermedad con la que lidiar.
Hay muchas técnicas que podemos usar para alcanzar una plenitud mental, pero otra de
las que considero es la más importante es la simplicidad, dejar de vivir en cuanto a lo
que opinen las demás personas o seguir haciendo lo que se supone que deberíamos
hacer y empezar a vivir conforme a una vida más sencilla y tranquila, que al final nos
dejará con más dinero y tiempo para hacer cosas que nos hacen verdaderamente felices
y a lo que nosotros le queramos dedicar tiempo.
Como se menciona más arriba, ninguna de estas técnicas o consejos funcionan si la
disciplina, si las empleamos con dedicación y conciencia poco a poco nos irán
construyendo y harán de nosotros una persona fuerte y que entiende de su valor y su
propósito en el mundo, sin necesidad de vivir bajo la aprobación de otras personas o de
vivir una vida llena de lujos y de cosas que realmente no necesitamos.
Recordemos que nuestro tiempo no es infinito, pero que tampoco vivimos dirigidos
conforme al tiempo de las demás personas, vivimos en nuestro propio tiempo y
debemos saber optimizarlo lo mejor posible para conseguir resultados que nos lleven a
nuestra felicidad como prioridad y no a darle a felicidad a otra persona con nuestro tan
valioso tiempo.
No hay que dedicarles todo nuestro tiempo a las demás personas, pero no nos debemos
olvidar de la valiosa virtud de ayudar a las demás personas, eso no solo edifica a las
personas que nos rodean si no a nosotros mismos, nos ayuda a crecer como personas y
no hay mayor satisfacción que la de ayudar a alguien más que lo necesita.
Aunque pueda parecer difícil seguir todos estos consejos y nos parezca imposible
cambiar nuestros hábitos que tantos años tenemos construyendo, al final nos daremos
cuenta que es posible manejar nuestra mente con estas herramientas y alcanzar la
plenitud y felicidad a través de ella, aunque en un principio nos parecía un proceso
difícil o demasiado extenso, al final agradeceremos haber dedicado tiempo para
nosotros mismos y para esta forma de crecimiento personal que en un futuro no nos
arrepentiremos de haber aprendido y aplicado.