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Traducción Literaria

Instancia de traducción N.º 5

GRUPO

Ciminello Agostina
Legajo: 99676/4
e-mail: agostinaciminello@hotmail.com.ar

Fiorotto Carla
Legajo: 98780/9
e-mail: carlii.f@hotmail.com

Marziali Melisa
Legajo: 98854/9
e-mail: melisamarziali@hotmail.com

Molina Ailen
Legajo: 00759/6
e-mail: ailenverom@hotmail.com.ar

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REGINALD´S CHOIR TREAT

“Nunca”, escribió Reginald a su más querido amigo “seas un pionero. Es el primer cristiano
quien consigue el león más gordo”.
Reginald, a su manera era un pionero.
Nadie del resto de su familia tenía nada que se aproximara al cabello Tiziano o al sentido
del humor, y usaban primaveras como decoración de la mesa.
Por tanto, ellos nunca entendieron a Reginald, quien bajaba tarde a desayunar, y
mordisqueaba las tostadas, y decía cosas irrespetuosas sobre el universo. La familia comía avena
y se creían todo, incluso el pronóstico del tiempo.
Por tal motivo, la familia se sintió aliviada cuando la hija del vicario asumió la reforma de
Reginald. Su nombre era Amabel; la extravagancia del Vicario. Amabel era conocida por su
belleza y por ser intelectualmente dotada; nunca jugaba al tenis y tenía la reputación de haber
leído Life of the Bee de Maeterlinck. Quien se abstiene de jugar al tenis y de leer Maeterlinck en
un pequeño pueblo rural, es por necesidad un intelectual. Además, estuvo dos veces en Fécamp
para pescar un buen acento francés de los americanos que estaban allí; por consiguiente, tenía un
conocimiento del mundo que podría ser considerado útil en tratos con un mundano.
De ahí las felicitaciones en la familia cuando Amabel asumió la reforma del miembro
díscolo.
Amabel inició las operaciones al invitar a su alumno desprevenido a tomar el té en el jardín
de la vicaría; creía en la influencia saludable de los entornos naturales, al nunca haber estado en
Sicilia, donde las cosas son diferentes.
Y como toda mujer que siempre ha predicado arrepentimiento a la juventud impenitente,
ella pensaba demasiado en el pecado de una vida vacía que siempre parecía mucho más
escandalosa en el pueblo, donde la gente se levanta temprano para ver si ha aparecido una nueva
frutilla durante la noche.
Reginald recordó los lirios del campo “que simplemente estaban allí y se veían bellos, y
desafiaban competencia”.
“Pero ese no es un ejemplo para que sigamos”, jadeó Amabel.
“Desafortunadamente, no podemos darnos ese lujo. No sabes el mundo de problemas que
significa para mí tratar de competir con los lirios en su simplicidad artística”.
“Eres muy indecentemente vanidoso con tu apariencia. Una buena vida es infinitamente
preferible antes que una buena apariencia”.
“Estás de acuerdo conmigo en que las dos son incompatibles. Siempre digo que la belleza
es un pecado profundo”.

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Amabel comenzó a darse cuenta de que la batalla no siempre es para el decidido. Con el
inmemorable recurso de su sexo, abandonó el ataque frontal, e hizo hincapié en sus labores sin
ayuda en el trabajo de la parroquia, su soledad mental, sus desánimos —y en el momento
oportuno sacó frutillas y crema. Reginald se vio claramente afectado por esto último, y cuando su
preceptora sugirió que él podría comenzar la vida extenuante ayudándola a supervisar la
excursión anual de los infantes bucólicos que conformaban el coro local, sus ojos brillaron con el
entusiasmo peligroso de un converso.
En lo que a Amabel le concernía Reginald se introdujo solo en la vida extenuante. Las
mujeres más virtuosas no son a prueba de césped húmedo, y Amabel tuvo que quedarse en cama
por un resfrío. Reginald lo llamó bendición; había sido el sueño de su vida dirigir una excursión de
un coro. Con una perspicacia estratégica, dirigió a sus tímidas y obstinadas criaturas al arroyo del
bosque más cercano y les permitió bañarse; luego se sentó en sus prendas desechadas y
conversaba acerca del futuro inmediato de los discípulos, el cual, él declaró, era emprender la
procesión báquica a través del pueblo. Una reflexión previa le brindó a la ocasión una provisión de
silbatos celtas, pero la presentación de un macho cabrío de un huerto vecino fue una brillante
provisión de última hora. Lo apropiado, explicó Reginald, debería haber sido una vestimenta de
piel de pantera; así, aquellos que habían tenían pañuelos con lunares tenían permitido usarlos, lo
que hicieron con gratitud. Reginald reconoció la imposibilidad, en el tiempo que disponía, de
enseñarles a sus neófitos tiritantes un cantico en honor a Bacco, entonces comenzó con un himno
antialcohólico más familiar, aunque menos apropiado. Después de todo, es el espíritu de las cosas
lo que cuenta. Siguiendo la etiqueta de los autores dramáticos en las primeras noches,
permaneció discretamente en el fondo mientras que la procesión, con extremo retraimiento y el
cabrío, se abría camino hacia el pueblo. El canto había muerto mucho antes de llegar a la calle
principal, pero el llanto miserable de los silbatos atrajo a los habitantes hacia sus puertas.
Reginald dijo que había visto algo similar en fotos; los habitantes del pueblo no habían visto nada
como esto en sus vidas, y lo comentaron libremente.
La familia de Reginald nunca lo perdonó, no tenían sentido del humor.

Webgrafía:

“Saki: Reginald”. Blog Un libro al día. Disponible en http://unlibroaldia.blogspot.com/2010/02/saki-


reginald.html [fecha de acceso: 1 de noviembre de 2016]

3
“H. H. Munro (SAKI)” American Literature. Disponible en: https://americanliterature.com/author/hh-munro-
saki/bio-books-stories [fecha de acceso: 1 de noviembre de 2016]

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA.


Ortografía de la Lengua Española, 2010 [en línea] Disponible en: http://www.rae.es/recursos/ortografia
[último acceso: 6 de noviembre de 2016]

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA.


Diccionario Panhispánico de dudas [en línea] Disponible en: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd
[último acceso: 8 de nobiembre de 2016]

Oxford Dictionaries Disponible en: https://www.oxforddictionaries.com/ [último acceso: 8 de noviembre de


2016]

El rompecabezas de Reginald

Era un día muy soleado y caluroso en la ciudad de La Plata cuando un grupo de


compañeras se juntó a hacer el trabajo final de Traducción Literaria I en el que debían traducir el
cuento "Reginald´s Choir Treat", Reginald de Saki. Todas las integrantes decidieron que el trabajo
se realizaría en tres etapas: investigación, traducción y edición, y que debería ser un trabajo en
equipo en el que todas juntas lograran un producto uniforme y consensuado.   

En el primer día del proceso de traducción decidieron embarcarse en una investigación


breve sobre el autor y el contexto sociohistórico para contextualizar el texto y lograr así una mejor
comprensión del mismo. Luego de la primera lectura del texto llegó el momento de pensar quién
sería su lector meta y así fue que decidieron que fueran aquellos lectores de habla hispana que
consumen la revista Letralia.  

En esta primera lectura el texto no parecía presentarles grandes dificultades, pero a


medida que se detuvieron en los detalles de cada párrafo, oración y palabra comenzaron a
sumergirse en diversos problemas entre los cuales se destacaban la comprensión, la elección de
palabras, las referencias, la concordancia, la puntuación, el juego de palabras en los proverbios,
etc. Otro de los problemas que afrontaron era reflejar a los personajes exactamente como el autor

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lo había hecho en el original, ya que Reginald y Amabel son dos personajes totalmente opuestos,
por un lado Reginald era rebelde y caprichoso, lejos de ser como su familia, él tenía sentido del
humor; y por otro lado, Amabel se destacaba por su belleza y su intelectualidad. Caracterizar a
Reginald les resultó particularmente complejo dado que querían mantener su humor y a su vez
mantener el sentido del texto.  Así fue como el proceso de traducción se les fue presentando como
un rompecabezas que tenían que armar, pieza por pieza, para lograr que el producto final en la
lengua meta expresara lo que el autor quería decir en la lengua de origen. 

Habían pasado cuatro horas del primer día del proyecto de traducción y con dificultad
habían logrado llegar a la mitad del texto con frases completas para revisión, ideas inconclusas y
una decena de palabras que se peleaban por ser la opción correcta para algunas expresiones.
Con todo esto dieron por terminado el día con la esperanza de que al día siguiente la situación se
revertiría. 

Desafortunadamente, en su segundo encuentro los problemas continuaron, pero poco a


poco fueron sorteando los obstáculos hasta finalizar la traducción del texto. Ahora solo les
quedaba por delante la edición y la tarea de pensar qué quedaría mejor en cada contexto y qué
opción haría que se entienda aun mejor el texto y así fue como al revisar párrafo por párrafo
pudieron  terminar la traducción de manera consensuada, aportando los conocimientos de cada
una.