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INTERNATIONAL BIOCENTRIC FOUNDATION

Curso de Formación para Profesores de Biodanza

IDENTIDAD E INTEGRACIÓN

© Copyright by Rolando Toro Araneda


Biodanza

IDENTIDAD E INTEGRACIÓN

ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN ......................................................................................................................... 3

2. DEFINICIÓN DE IDENTIDAD .................................................................................................. 4

3. DIVERSAS CONCEPCIONES SOBRE IDENTIDAD................................................................ 5

4. VIVENCIA DE ESTAR VIVO ................................................................................................... 6

5. CONCIENCIA DE SÍ MISMO ................................................................................................... 6

6. ESQUEMA DINÁMICO DE LA IDENTIDAD ......................................................................... 8

7. AUTOESTIMA Y AUTOIMAGEN............................................................................................. 9

8. IDENTIDAD NORMAL............................................................................................................... 9

9. AUTOEVALUACIÓN DE LA IDENTIDAD............................................................................ 10

10. IDENTIDAD PATOLÓGICA................................................................................................... 11

11. IDENTIDAD Y VÍNCULO ..................................................................................................... 13

12. IDENTIDAD SEXUAL Y ROLES.......................................................................................... 14

13. IDENTIDAD Y MÚSICA........................................................................................................ 14

14. IDENTIDAD Y ALTERIDAD................................................................................................. 15

15. IDENTIDAD Y DIVERSIDAD ............................................................................................... 16

16. IDENTIDAD Y CONCIENCIA CÓSMICA............................................................................ 16

17. IDENTIDAD Y BIODANZA................................................................................................... 17

18. BIODANZA, EXPANSIÓN DE LA IDENTIDAD................................................................. 17

19. RESUMEN ................................................................................................................................ 18

20. INTEGRACIÓN ........................................................................................................................ 20

21. PSICOPATOLOGÍA DE LA DISOCIACIÓN......................................................................... 21

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1. INTRODUCCIÓN

La elaboración intelectual del concepto de ‘identidad’ es compleja y requiere,


del pensador actual, tanta sutileza como la que fue necesaria para captar las
paradojas de la física moderna.

El pensador occidental necesitó más de dos mil años para desarrollar el


concepto de identidad. Sin embargo, la palabra guía de Parménides1 ‘lo
mismo’, sigue siendo misteriosa.

El principio de identidad clásico ‘A=A’ ha sido superado. Esta fórmula utiliza


dos términos, por lo tanto, nombra la ‘igualdad’ de A y A y no describe una
identidad. Una fórmula más apropiada para el principio de identidad es, según
Heidegger2, A es A. Esto significa no solamente que cada A es el mismo, sino
que dice más: ‘consigo mismo es cada mismo A mismo’. En la mismidad yace
la sintética unidad del concepto. Heidegger propone escuchar la resonancia
ontológica del ‘es’ en la fórmula A es A. “La interpelación de la identidad
habla por el ‘ser’ del ente”.

El abordaje psicológico del principio de identidad requiere una nueva


perspectiva, desde que deja de ser abstracto, para convertirse en materia de lo
viviente y está en permanente cambio. Sabemos que Juan es Juan y, al mismo
tiempo, se está transformando en otro, sin dejar de ser el mismo; cambia en
todo momento, pero en esencia es Juan.

La percepción de la propia identidad nos da la referencia absoluta: ‘soy el


mismo que fui cuando niño; he cambiado, pero soy el mismo; estoy cambiando,
pero seré siempre el mismo, en esencia’.

1
Parménides de Elea: Filósofo griego (Elea, Magna Grecia, c515-c 440 a.J.C). En su poema sobre la
naturaleza formuló la proposición fundamental de la ontología: el ser es uno, continuo y eterno.
2
Heidegger, Martín: Filósofo alemán (1889-1976).
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2. DEFINICIÓN DE IDENTIDAD

La identidad es ‘el único y sus atributos’, lo que cada persona ‘es’


esencialmente, frente a cualquier otro sistema de realidad.

La identidad tiene sus raíces en la estructura genética y su expresión biológica


más dramática es el sistema inmunológico y la incompatibilidad con estructuras
extrañas. La identidad se manifiesta no sólo en el nivel celular y visceral, sino
en el nivel psicológico-existencial. En efecto, la investigación clínica ha
demostrado la estrecha relación entre percepción corporal y percepción de sí
mismo. En trabajos anteriores, he revisado las alteraciones de la percepción
corporal de distintos cuadros clínicos, donde el proceso de identidad está
gravemente alterado.

La identidad del propio cuerpo, de los objetos y de otras personas, está sujeta a
una evolución que no termina sino con la muerte. Piaget3 ha descrito este
proceso:

“La identidad consciente no se da como una totalidad desde los


comienzos de la vida mental, puesto que, para el lactante, la realidad
(sin delimitaciones entre un mundo exterior y lo vivido inmediato)
comienza por ser nada más que cuadros móviles susceptibles de
reabsorberse o volver a aparecer. En cambio, la identificación
progresa rápidamente con la constitución y organización de los
esquemas de asimilación a la acción y de ellos resulta que, desde el
fin del primer año, aparecerán dos formas complementarias y
solidarias de identidades que subsistirán durante toda la vida: la del
objeto con su permanencia sustancial y su localización en el continuo
espacio temporal, y del propio cuerpo, así como la del ‘yo’ que se le
adhiere; entre ambos se sitúa la permanencia o identidad del cuerpo
ajeno que es, a la vez, el objeto exterior que adquiere más
rápidamente una permanencia sustancial y el modelo en interacción
con el cual se construyen los esquemas del cuerpo propio y del yo”.

3
Jean Piaget: Psicólogo y pedagogo suizo (Neuchatel 1896 – Ginebra 1980). Estudió el desarrollo
intelectual de los niños y fundó la psicología genética y la epistemología genética, que analizó en numerosas
obras.
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3. DIVERSAS CONCEPCIONES SOBRE IDENTIDAD

La revisión del concepto de identidad representa, a mi modo de ver, la tarea


fundamental de la biología y psicología contemporáneas. La filosofía del
‘idealismo especulativo’, configurada por Leibniz y Kant, fundó nuevas
aclaraciones sobre la esencia de la identidad. Fiche, Schelling y Hegel
contribuyeron profundamente al examen filosófico de la identidad. Los estudios
de Piaget sobre ‘psicología y epistemología de la identidad’ hicieron evidente
que el concepto de identidad ocultaba complejidad aún insospechada.

Las dos paradojas de la identidad hacían de este concepto un enigma, al


parecer, insondable:

a) La identidad se hace patente sólo a través de ‘el otro’ (este planteamiento


superaba en profundidad y dinamismo la antigua división entre ‘mismidad y
alteridad’, todavía influidas por el neoplatonismo y cartesianismo
disociativos).

b) La identidad tiene una esencia invariable, a la vez que se transforma


constantemente debido a su dimensión espacio-temporal. Así, la identidad
es siempre única y, al mismo tiempo, cambia de aspecto con la edad.

La expresión de Fisher de que la identidad es ‘la experiencia de sí mismo como


centro de percepción del mundo’, a pesar de ser operatoria, apenas profundiza
en la dinámica de esa noción. El concepto de ‘proceso de individuación’ de
Jung y la búsqueda del ‘self’ a través del laberinto de opciones existenciales,
posee la profundidad de la concepción genética, pero adolece de cierta
tendencia solipsista. La integración del ‘yo-tú’ y la aparición del concepto de
‘nosotros’, de Martín Buber, significa un requerimiento del concepto de
identidad. Según este autor no existe el ‘yo’, sino el ‘nosotros’. René Spitz
sostiene que la identidad comienza en el contacto afectivo con la madre. La
importancia que da Lacan al lenguaje en la estructuración de identidad, tiene
que ser considerada, pero debe ser integrada a sus antecedentes primales: las
protovivencias de comunicación y los lenguajes preverbales. Según Arnold
Gesell, el niño comienza a percibir su cuerpo independiente y separado del
mundo alrededor de las 28 semanas, cuando succiona el pulgar de su propio
pie.

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Si entendemos por identidad psicológica la ‘capacidad de experimentarse a sí
mismo, como entidad única y como centro de percepción del mundo, a partir de
una ineludible y conmovedora vivencia corporal’, estamos aproximándonos a
una concepción que, aunque insuficiente, resulta de gran valor operatorio en
psiquiatría. En los primeros años de vida se inicia la expresión psicológica de la
identidad. Este proceso de expansión de la identidad dura toda la vida.

4. VIVENCIA DE ESTAR VIVO

La vivencia fundamental de la identidad surge como la sensación endógena del


‘estar vivo’. La experiencia primordial de la identidad es la conmovedora e
intensa sensación de estar vivo, generándose a sí mismo. La vivencia de estar
vivo es, según pienso, el dato primario de la identidad psicológica.

Vivir en la alegría de ‘ser con otro’ significa ‘convivir’, adquirir la capacidad


de vínculo afectivo. La vivencia de sí surge durante la ‘convivencia’. Danzar en
grupos, descubriendo progresivamente los rituales de aproximación, permite la
integración de la identidad. ‘Nuestra identidad se revela en presencia del otro’.

La vivencia de estar vivo está afectada constantemente por el humor corporal y


por los estímulos externos, pero su génesis es visceral.

5. CONCIENCIA DE SÍ MISMO

La conciencia de sí mismo se organiza por un doble camino:

a) Conciencia del propio cuerpo


La percepción del propio cuerpo evoluciona a través de las experiencias
cotidianas: el cuerpo como fuente de placer y como fuente de dolor, sufrimiento
o malestar.

El patrón de respuesta del cuerpo como fuente de placer es susceptible de


autoestimulación y se vincula a la sexualidad. Ambos patrones (fuente de placer
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y fuente de dolor) desenvuelven una estructura de selectividad bastante estable,
que permiten al individuo saber lo que quiere y buscar su autorrealización.

b) Conciencia de ser diferente


Las primeras nociones de ser diferente se dan en el contacto con el grupo, pues
la identidad se hace patente en el espejo de otras identidades. Esto conduce a la
conciencia de la propia singularidad y al acto de pensarse a sí mismo frente al
mundo, lo que configura la autoimagen.

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6. ESQUEMA DINÁMICO DE LA IDENTIDAD

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7. AUTOESTIMA Y AUTOIMAGEN

Autoestima:
La vivencia del propio valor y de la autoaceptación es compleja. Proviene de la
intensa sensación de estar vivo, de sentirse a sí mismo, de sentir el cuerpo
como fuente de placer y de saber lo que se quiere. No obstante, la autoestima
se estructura en base a la calificación afectiva de los progenitores y otras
personas más próximas (seres queridos).

Autoimagen:
La autoimagen es la imagen mental (interna y externa), que se tiene de sí
mismo. Esta imagen se estructura en la confrontación con el espejo que muestra
la apariencia y los rasgos personales, pero también se combina con ciertos
análisis introspectivos sobre lo que se representa para los demás y para sí
mismo.

Podemos decir que la autoestima tiene raíz vivencial y mística, mientras que la
autoimagen tiene un carácter más conceptual y formal.

8. IDENTIDAD NORMAL

La vivencia de constituir una criatura única, en resonancia e intimidad con todo


lo viviente, es la característica anímica de la identidad sana. La identidad
saludable va siempre unida a una percepción corporal de límites netos, con
tendencia a la autonomía. La ‘percepción corporal’ y la ‘percepción de los
objetos’ mantienen coherencia y unidad.

Es indudable que, en la esquizofrenia, esta relación se quiebra y el juicio de


realidad aparece bruscamente alterado: la autoimagen se altera perdiendo
unidad. La persona enferma percibe cambios cualitativos en su cuerpo y
modifica el trato con los objetos. Es así como los objetos se le presentan con
una fisonomía nueva y con significados diferentes de aquellos que socialmente
se les atribuye. Las psicosis y ciertas neurosis parten de una profunda
alteración de la propia identidad. Es como si a la persona enferma se le
revelaran cualidades, roles y atributos nuevos. La esquizofrenia se inicia,
generalmente, con un ‘sentimiento de extrañeza’.

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La investigación clínica ha demostrado la estrecha relación entre percepción
corporal y percepción de la realidad. En los enfermos, la alteración de la propia
identidad involucra la alteración de la identidad de los objetos y de otras
personas. La angustia ya fue examinada por Freud como temor al naufragio del
‘yo’. De allí surge la elaboración de mecanismos de defensa y toda clase de
artimañas del ‘yo’.

Criterios de identidad normal:


1. Percepción del semejante como único, diferente y con valor intrínseco.
2. Percepción de sí mismo como criatura con valor intrínseco.
3. Respuesta en feed back con la realidad.
4. Motricidad con equilibrio, energía y sinergismo.
5. Ausencia de agresión gratuita.
6. Capacidad para poner límites a la agresión externa.
7. Capacidad de huida frente a una fuerza superior (supervivencia).
8. Capacidad de intimidad.
9. Vivencia de consistencia.
10. Autodeterminación del límite de contacto.
11. Ausencia de espíritu competitivo.
12. Ausencia de autoritarismo.
13. Alto nivel de vitalidad.
14. Capacidad creativa.
15. Conciencia ética.

9. AUTOEVALUACIÓN DE LA IDENTIDAD

Es extraordinaria la dificultad que tienen las personas para discriminar, dentro


de una lista de características, aquellas que realmente corresponden a sí
mismas. Los inventarios de autoevaluación, más que una estimación del propio
perfil caracterológico, pueden servir como medida del nivel de la conciencia
que la persona tiene de sí misma, vale decir, de la percepción de su propia
identidad. Hay personas que se autodescriben como armónicas, sensibles y
afectivas, cuando la percepción unánime de otras personas es de que se trata de
individuos rígidos, torpes e incapaces de dar afecto.

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Toda persona disociada carece de las condiciones mínimas para hacer una
autoevaluación, debido a que sus referencias son externas y no posee la
capacidad de autopercepción. Las listas de autoevaluación pueden servir,
apenas, como punto de partida para establecer los grados de confort y
desconfort interno, la actitud hipocondríaca o la de total indiferencia respecto a
sí mismo. Por ejemplo, cuando una persona señala, en una lista de 100
características, un número superior a 50, es indudable que está con un interés
volcado sobre sí mismo; por el contrario, cuando marca un número inferior a 10
podríamos sospechar que está desconectada de su identidad.

10. IDENTIDAD PATOLÓGICA

La identidad patológica es ‘la dificultad para percibirse y vivenciarse a sí


mismo’. Sus características conciernen al hombre tipo de nuestra civilización:
movimiento corporal acelerado; tensiones musculares localizadas (que tienden
a hacerse crónicas); agresivo; con gran fuerza para alcanzar objetivos sin
importar los medios utilizados; pensamientos rígidos; afectividad pobre;
carácter omnipotente; egoísta; competitivo; autoritario; explotador; posesivo;
orgulloso; con fuerte instinto territorial; deseoso de poder; con grave dificultad
en la comunicación; actitud sexual estrictamente genital; sufre en especial de
enfermedades psicosomáticas, accidentes automovilísticos y problemas
relacionados con la violencia.

El desarrollo de la identidad no depende solamente de la maduración del


sistema nervioso sino también de la relación con el medio ambiente. En este
sentido es un proceso dramático. Cada individuo forja su identidad -y descubre
la identidad de las personas y objetos que le rodean- a través de su devenir
biográfico. El proceso de formación de la identidad de sí mismo, del prójimo y
de los objetos no es estático, sino esencialmente dinámico y transitivo.
Podríamos decir que existe una sincronicidad perfecta entre las
transformaciones de la identidad del sujeto y la identificación del mundo. Esto
sucede también con el mundo percibido. La realidad es la misma, hay una
constante en ella, una especie de estructura superestable y, sin embargo, ella se
modifica cualitativa y cuantitativamente en cada momento.

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Es indudable que en la esquizofrenia esta relación se quiebra y el juicio de
realidad aparece bruscamente alterado. La persona enferma percibe cambios
cualitativos en su identidad y modifica el trato con los objetos. Es así como los
objetos se le presentan con una fisonomía nueva y cuajada de significados
diferentes a los que la sociedad le atribuye. La esquizofrenia, psicosis y ciertas
neurosis, parten de una profunda alteración de la identidad. Corresponde a una
futura investigación, establecer la génesis de este proceso.

Como hipótesis se podría proponer el siguiente desarrollo:


 Leves alteraciones de la percepción espacio-temporal, debido a cambios
metabólicos.
 Aparición de pareidolias intensas.
 Configuración de pareidolias a partir de fuerte carga afectiva, con el
consecuente cambio radical de los esquemas estables de identificación.
 Estabilización del proceso alucinatorio. Las alucinaciones no son, como se
ha afirmado tradicionalmente, percepciones con ausencia de objeto. En
realidad, parten siempre de alguna situación pareidólica. Si hay un fuerte
predominio de la aceleración de las funciones corticales, es posible que las
alucinaciones sean de tipo auditivo. Si, por el contrario, hay una
identificación de la corteza, irrupción de emociones fuertes y grave
alteración de la vivencia espacio-temporal, las alucinaciones son
principalmente visuales. Si hay una fuerte activación instintiva, se
presentarán trastornos neurovegetativos y delirios cenestésticos.
 Expansión del proceso alucinatorio.
 Interpretación de alucinaciones de acuerdo a la nueva autoimagen.
 Establecimiento de delirios.

Como vemos, la ecuación sujeto-mundo puede estar sujeta a profundos


cambios cualitativos y cuantitativos en su totalidad o en algunas de sus partes.
Piaget y Dahne Liambey, en la obra citada, enuncian los factores que favorecen
el proceso de identidad: ‘De modo general, la identidad de objetos es
favorecida por su unicidad, así como por la continuidad de los cambios de
posición o de propiedades a las cuales se les puede someter’. Ahora bien, los
caracteres de unicidad, continuidad, cambio de posición y modificación
cuantitativa (alargamiento, etc.), pueden provenir de comprobaciones
puramente perceptivas, tanto como provocar elaboraciones o interpretaciones
gnocionales, de tal manera que existe una ‘identidad perceptiva’ (vinculada al
reconocimiento, etc.), tan característica como una ‘identidad conceptual’.
Todos están de acuerdo, por ejemplo, en que siguiendo con los ojos un móvil
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se ‘percibe’ la identidad, lo mismo que se pueden percibir sus semejanzas o
diferencias con otros objetos presentes.

Todos los seres vivos, objetos y elementos poseen identidad (aunque no tengan
conciencia de ella), por el hecho de poseer características intrínsecas. La
identidad de una persona es ‘lo que esa persona es’ como acontecimiento único
dentro de la diversidad. La identidad es, por lo tanto, la ‘cualidad de ser’. Los
problemas que debemos plantearnos aquí son, ante todo, los correspondientes a
la naturaleza y evolución, con la edad, de esta ‘identidad perceptiva’. La
hipótesis metodológica es que, precisamente, el análisis de este desarrollo,
según la edad, será lo que mejor nos enseñe en qué consiste la naturaleza de
estas identidades o identidades no percibidas. La aplicación de estas nociones,
en las nuevas psicoterapias, recién se inicia.

Conciencia de identidad:
El ser humano es, posiblemente, de todas las criaturas, la única que tiene
conciencia de su identidad. La conciencia de la propia identidad es ‘la vivencia
ineludible y conmovedora de sentirse vivo’. No es solamente un pensamiento,
es una vivencia corporal y representa la sumatoria de todas las aferencias
corporales que dan al individuo la referencia interior acerca de ‘su estar vivo’.
La pregunta ¿quién soy yo? apunta al concepto de identidad. ‘Conciencia de
identidad es la capacidad de experimentarse a sí mismo como entidad única y
como centro de la percepción del mundo’.

11. IDENTIDAD Y VÍNCULO

La identificación de objetos y personas sólo puede hacerse a través de un juego


dialéctico, aproximación empática y distanciamiento formalizador respecto al
objeto. La vinculación con el mundo significa perder y ganar identidad, ser o
dejar de ser; sólo así se organiza y reorganiza el trato con la realidad. La
identidad, por lo tanto, es estable y a la vez dinámica. Es lo que en mí
permanece a pesar de los cambios.

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12. IDENTIDAD SEXUAL Y ROLES

¿En qué medida cada individuo se identifica con el rol femenino o masculino
que le proponen los padres? En el proceso de asumir uno de los roles queda
determinada la naturaleza de su futura respuesta sexual. El varón es
‘penetrante’ (yang) y la mujer ‘receptiva’ (yin). El niño termina por aceptar,
básicamente, su respectivo rol; sin embargo esto no siempre es así
(homosexualidad).

Durante el acto sexual, la comunicación de dos identidades diferentes se


transforma en comunión, lo que implica el abandono de la identidad individual.

Identidad y amor
El amor, visto desde el enfoque del problema de la identidad, es el drama de
dos identidades que luchan por la unicidad y la continuidad en una ‘identidad
mayor’. En el acto amoroso, el sujeto disminuye la potencia de su identidad
para identificarse con la otra persona. Esto le produce placer.

13. IDENTIDAD Y MÚSICA

Yo puedo identificarme, en un momento dado, con el “Aleluya” de Haendel.


¿Qué significa esto? Simplemente, que me dejo conducir por ese movimiento
musical, hasta el punto de disminuir la distancia entre la música y la percepción
de mí mismo, hasta que la frontera exterior-interior queda abolida y, entonces,
ya no estoy escuchando la música, sino que ‘yo soy la música’. Se ha
producido, entonces, una transubstanciación ontológica, un acto de
mediumnidad.

La identidad es permeable a la música


Pienso que el centro de atención para la investigación de una ontología tiene
que hacerse a través del éxtasis musical, por ser la música la ‘vía regia’, es
decir ‘la forma en que la conciencia se transforma en vivencia y la vivencia
retorna de nuevo a la conciencia’. También es el fenómeno de la identificación
musical el que hace accesible la comprensión de la unidad cuerpo-alma, el
continuo psicosomático y la filiación visceral de la vivencia.

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Este fenómeno puede ser el punto de partida de nuestra meditación respecto al
fenómeno de la identidad. Del examen fenomenológico de esta identidad con la
música, podemos inferir que la identidad es permeable a ésta..

La ontología de Heidegger no encontró la brecha en la pesquisa de la


identificación musical. He planteado anteriormente que el estado actual del
problema de la identidad, dentro de la historia del pensamiento humano, está
tan atrasado como lo estaba el concepto de átomo en 1905 o el concepto de
estructura genética en 1950. Los resultados futuros de la investigación sobre la
identidad serán de consecuencias fecundas sobre la psicología, la sociología, la
medicina y la educación.

14. IDENTIDAD Y ALTERIDAD

Los frutos sexuales y las flores carnívoras de la


alteridad brotan del tallo único de la identidad.
Octavio Paz

En la conmovedora percepción de sí mismo, en el placer de sentirse vivo, en la


belleza pavorosa de ser único, estará siempre presente, con la intensidad del
ácido sobre el metal, la grabación de ‘lo otro’, lo diferente, el fondo genital de
lo múltiple, la alteridad. La posibilidad de comprender lo extraño y aún más, de
vincularse, entrar en contacto y copular con lo extraño, requiere una
hermenéutica propia, un arte de interpretar los signos de esa ‘realidad-otra’, en
suma, una especie de genial aparato biológico de identidad e identificación.

Heidegger reveló, de modo convincente, que el ‘ser-sí-mismo’, como obviedad


óntica (la cualidad de sí mismo), puede llevarnos a la convicción engañosa de
que el sentido de ese ser se agota ontológicamente ahí, cuando en realidad sólo
adquiere existencia explícita en el mundo. Entregarse a otros, tomar contacto,
permitir ser absorbido, abrirse o bien, crear distancia, decretar límites de
aproximación, evitar el contacto, son diversas formas de ser en relación con
otros. En otros términos, constituyen las expresiones actitudinales del
ineludible ‘ser en el mundo’. Identidad y alteridad son, por lo tanto, las
polaridades entre las cuales se generan y organizan las posibilidades de la
existencia. Heidegger aclara, con poética determinación, que ‘no somos una
síntesis de cuerpo y alma, ya que la esencia humana es la existencia’.

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15. IDENTIDAD Y DIVERSIDAD

De nuestra identidad brota la percepción de lo diferente y la capacidad para


identificar los objetos. En la vivencia de nosotros mismos se organiza nuestra
percepción; del ‘tallo único’ de nuestra identidad brotan los frutos de la
diversidad. Quien vive aferrado, mezquinamente, a defender los límites de su
identidad, se priva del sabor de los frutos, se agota en sí mismo. Las raíces de
la identidad se nutren en el seno de lo extraño. La identidad se renueva en
actos permanentes de comunión con lo extraño. Por el contrario, el miedo a la
diversidad revela un profundo trastorno de la identidad y genera formas de
intolerancia, racismo, fobias y delirios persecutorios.

Perder la conciencia de identidad representa un acto de regresión que puede


ser disociativo o integrativo. La regresión integrativa es el abandono de sí a lo
indiferenciado, desde donde provienen los signos más arcaicos y los mensajes
cósmicos de renacimiento.

16. IDENTIDAD Y CONCIENCIA CÓSMICA

El Bhagavag-Gita, al referirse al ‘invulnerable morador interior’, propone la


idea de que el ‘ser absoluto’ habita en cada individuo. Es decir, cada ser
humano participaría de una identidad mayor, absoluta y eterna.

La ‘experiencia mística’ es la conciencia suprema de ser ‘único’, es decir, de


poseer identidad propia y diferente, pero al mismo tiempo en completa
conexión con la ‘totalidad-otra’. En el ‘íntasis’ se entra en la esencia de sí
mismo. El ‘éxtasis’ es la experiencia de ser parte de la totalidad. El estado de
expansión de conciencia alterna el íntasis y el éxtasis. De regreso del trance, se
tiene acceso al estado de conciencia cósmica.

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17. IDENTIDAD Y BIODANZA

La expresión ontológica de nuestra identidad es el movimiento corporal. La


danza, por lo tanto, es una acción ejercida directamente sobre la identidad. El
amor y el deseo sexual refuerzan la identidad, que a su vez la vuelven
vulnerable. Esta es una nueva paradoja.

La complejidad de componentes y estructuras que constituyen la identidad es


lo que, en cierto modo, hace de ella una noción difícil de operar. Podemos
descubrir una vía de acceso a las estructuras de la identidad, llamada la ‘vía
regia’, el instrumento más sutil y poderoso para penetrar en el integrado
mecanismo de la identidad: la danza.

La danza activa el núcleo central de la identidad: la conmovedora sensación de


estar vivo y la percepción de la unidad de nuestro cuerpo con las vivencias y
emociones. A partir de esa sensación visceral, se reactualizan las primeras
nociones del cuerpo y su perfección como fuente de placer. Al mismo tiempo,
se acentúa la noción de ser diferente y único, al entrar en contacto con otras
personas. La autoestima y la conciencia de sí mismo se elevan a niveles
desacostumbrados. El sentirse vivo ‘con otro’ y, al mismo tiempo, exaltando
sus características, refuerzan todos los circuitos de la identidad saludable.

18. BIODANZA, EXPANSIÓN DE LA IDENTIDAD

Durante los ejercicios de Biodanza, la persona es, más que nunca, ella misma:
respetada, valorizada, querida y aceptada. Experimenta su cuerpo como fuente
de placer y, al mismo tiempo, como potencialidad capaz de expresarse
creativamente. Los dos grandes polos entre los cuales se recicla el proceso de
identidad, son así fuertemente activados dentro de Biodanza.

Las danzas de amor y acariciamiento, los ejercicios de dar y recibir, contienen


y, a la vez, activan la selectividad sexual y la intimidad afectiva. El ‘ser-en-
comunicación’ ayuda a descubrir progresivamente la identidad sexual y
capacidad de amor comunitario. Simultáneamente, se activa la línea de
vitalidad y las respuestas asertivas (feed-back) frente a la realidad externa.

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Durante los ejercicios se aprende a expresar los potenciales en forma creativa,
promoviendo así el proceso de diferenciación evolutiva. En tales condiciones,
el estudiante de Biodanza alcanza una identidad suficientemente integrada
como para alcanzar los estados de conciencia cósmica.

19. RESUMEN

Las ideas fundamentales sobre identidad pueden resumirse en 7 puntos:

1. La identidad de un individuo se revela sólo en presencia de otro.

2. La identidad es inmutable y, sin embargo, está en permanente


transformación (génesis actual).

3. La relación erótica refuerza la identidad, a la vez que la torna vulnerable


mediante el contacto.

4. La ‘vía regia’ para comprender la identidad es el trance musical.

5. Siendo el movimiento la expresión de nuestra identidad, el acceso a sus


modificaciones sólo puede ser la danza, en su condición de vehículo para la
vinculación afectiva y el trance.

6. Es impensable separar el concepto de identidad con el de regresión.

7. La identidad es permeable a los agentes externos, en especial a la música.

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20. INTEGRACIÓN

Biodanza es, por definición, un sistema de integración de potenciales humanos.


‘Integración’ significa ‘coordinación de las actividades de varios subsistemas
para alcanzar el funcionamiento armonioso de un sistema mayor’. Así, por
ejemplo, la unidad funcional del organismo se realiza por la coordinación de
tres subsistemas: nervioso, endocrino e inmunológico. La integración del
organismo al medio ambiente se realiza por la acción del Sistema–Integrador–
Adaptativo–Límbico–Hipotalámico (SIALH).

Cuando los componentes de un sistema no están integrados, se dice que hay


una ‘disociación’. Integración y disociación son términos ‘antagónicos’ desde
el punto de vista funcional. Ciertas enfermedades, como la esquizofrenia y el
cáncer, son formas graves de disociación, en las que la unidad de las funciones
se ha perdido, generando la desorganización mental o celular. En Biodanza,
comenzamos por superar las disociaciones motoras, inducidas en gran medida
por nuestra cultura disociativa. Los ejercicios y danzas de integración tienen
por objeto devolver al cuerpo su unidad.

Entre los ejercicios de integración motora, podemos mencionar los siguientes:


 Integración sensorio-motora (danzas rítmicas).
 Integración afectivo-motora (ejercicios de integración pecho - brazos).
 Integración sensitivo-motora (ejercicios de placer cenestésico).

La integración con las personas se realiza mediante ejercicios de la línea de la


afectividad (encuentro, grupo compacto, etc.). La integración con la naturaleza
se realiza mediante ejercicios de la línea de trascendencia (coro de caña divina,
trance de suspensión). Los ejercicios de integración van alcanzando niveles
cada vez más profundos.

La integración afectiva y ontocosmológica representa niveles avanzados en la


evolución humana. El proceso ontogenético de individualización se alcanza por
la integración de los potenciales genéticos bajo el impacto de ecofactores. Los
potenciales se integran recíprocamente y aumentan su potencia al coordinarse
entre sí. La identidad se expresa a través de las cinco líneas de vivencia. La
plenitud existencial se alcanza por sucesivos procesos de integración.

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21. PSICOPATOLOGÍA DE LA DISOCIACIÓN

Concepto de disociación:
‘Disociación’ es ‘la separación de las partes dentro de una totalidad’. Desde el
punto de vista gestáltico es ‘la pérdida de la relación entre la parte y el todo’.
La disociación dentro de un organismo representa, por lo tanto, diversos niveles
de desintegración de la unidad intraorgánica.

Disociación no debe confundirse con la diferenciación funcional de una parte.


La disociación es un trastorno grave, una enfermedad dentro de un sistema. La
diferenciación funcional, en cambio, es la manifestación de un proceso
evolutivo que diseña pautas cada vez más óptimas de funcionamiento.
Disociación es sinónimo de enfermedad; integración, en cambio, es equivalente
a salud. La disociación se expresa como ‘separación’ (tanatos), mientras que la
integración se expresa como ‘unión’ (eros).

Las disociaciones se detectan objetivamente en el cuerpo: personas con grave


represión apenas permiten la intervención de los glúteos. La marcha presenta,
además del impulso sagital, un impulso lateral. En el pie hay movimientos de
báscula subastragaliana. La rodilla no interviene para nada en el impulso
lateral, en cambio la cadera tiene una decisiva participación mediante los
músculos peroneos, tibiales posteriores y glúteos medios. Los movimientos del
tronco y la cintura escapular acompañan la progresión. Hay un perfecto
sinergismo en la oscilación del eje de los hombros y el eje horizontal de la
pelvis. Hay una compensación escapular de la torsión pélvica que se conjuga
con la subastragaliana. La disociación de las piernas, respecto al resto del
cuerpo, altera completamente la marcha, dando lugar a una ‘marcha de robot’,
en que sólo se mueven las piernas y el cuerpo permanece rígido.

Disociaciones corporales más frecuentes:


1. Disociación del rostro: contradicción entre la mirada y la sonrisa.
Ejemplo: ojos tristes y boca sonriente.
2. Disociación del rostro y resto del cuerpo: disociación entre pensar y sentir.
Ejemplo: rostro indiferente y cuerpo con gran movilidad (prostitutas,
jugadores de póker, psicópatas, bailarinas clásicas, modelos).
3. Disociación brazos-tronco: disociación entre sentir y actuar
(inautenticidad, inconsistencia).
4. Disociación entre brazo y antebrazo.
5. Disociación de la mano respecto al resto del brazo.
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6. Disociación entre la parte superior e inferior del cuerpo a partir de la línea
de la cintura: conflicto entre impulsos sexuales y conceptos morales
(represión sexual, histeria). La parte superior es vivida como sublime y la
inferior como denigrante. Gran movilidad de tronco y brazos, con rigidez
de caderas y piernas. Tendencia a la idealización neurótica. Movilidad a la
inversa, exhibicionismo sexual.
7. Disociación tronco - piernas: adaptación conformista a las normas.
8. Disociación entre muslos y piernas.
9. Disociación entre piernas y pies.
10. Disociación lado derecho e izquierdo: valorización emocional,
simbolizaciones mágicas (obsesivos).
11. Disociación antero posterior: tensión defensiva posterior (parancia, delirio
sensitivo de autorreferencia).

Una medición más profunda del mecanismo de las disociaciones nos ha


conducido a establecer cuatro grandes formas de disociación existencial:
1. Disociación psico-somática.
2. Disociación entre vida y obra.
3. Disociación entre individuo y especie.
4. Disociación entre individuo y naturaleza.

Estas cuatro formas de disociación pueden ser reconocidas por diversos signos
motores y psicológicos. El diagnóstico de las disociaciones permite hacer las
prescripciones terapéuticas de Biodanza.

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