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DIRECCIÓN MUSICAL

Pedro Bartolomé Arce


Alumno de Dirección

CONCENTRACIÓN ALDO CECCATO

Cuando en noviembre llegas a clase de Dirección y tu A medida que se acerca la concentración, nuestro pro-
profesor te dice que este año para la concentración de la fesor de Dirección, José E. García Miranda, con quien
orquesta viene Aldo Ceccato, se te abren los ojos como preparábamos el repertorio de la semana, nos cuenta que
platos pensando: «Un gran director del que podremos vamos a dirigir de memoria el movimiento que previa-
disfrutar durante una semana». Pero, acto seguido, nos mente ensayaremos y finalmente dirigiremos en el con-
comentan que hay una novedad más: para esta concen- cierto. Hasta aquí todo normal, ya que resulta muy común
tración el propio Aldo Ceccato quiere que los alumnos de ver al maestro pasar por el podio sin utilizar el atril, de
Dirección del centro dirijamos a la orquesta durante los forma que muestra un gran conocimiento sobre la obra
ensayos y el concierto bajo su supervisión. que trabaja, aunque no resultó tan idílico en el preciso
En ese momento ya si que te pellizcas y piensas: «Es- momento de subirse a la tarima.
taré soñando. ¡Qué gran oportunidad!». Una vez llegado el primer día de la intensa semana, la
Según van pasando los días, conoces más detalles de la clase comenzó a las 9:00. Y digo que se inició a esa hora
concentración; entre ellos, el programa: Primer concierto de porque a cualquier persona que abriera la puerta pasado
piano y Séptima sinfonía de Beethoven. Pensándolo bien, este tiempo no se le permitía entrar por orden del maes-
constituye un buen repertorio para poder trabajar con el tro. Esto, nada más empezar, ya hace darte cuenta del tipo
maestro Ceccato, pues es bien sabido que conoce a la per- de profesional con el que tratas. «Un director no puede
fección las obras del genio de Bonn, como atestigua su permitirse llegar tarde a un ensayo». Y la verdad es que
libro Beethoven Duemila. tiene razón. Él, después, nos contaba que, cuando era jo-

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ven, le pasaba lo mismo: un día llegó tarde a una clase, le mostró más vitalidad y movimiento que todos los jóvenes
cerraron la puerta y no pudo entrar. Desde aquel momen- juntos.
to, comenta, no ha vuelto a demorarse nunca. A lo largo de la semana, entre las clases teóricas por
Estando frente a él, no te percatas realmente de la la mañana y las prácticas por la tarde, también compartió
edad que tiene: más de ochenta años... Empezamos a rea- con nosotros las experiencias de su vida como director de
lizar una serie de estiramientos y calentamientos previos a gran cantidad de orquestas de todo el mundo, sus pen-
los ejercicios de técnica de dirección en los que el maestro samientos acerca de las interpretaciones de las obras, su
manera de enfrentarse a un grupo humano como es la or-
questa y de qué modo extraer el mejor resultado de cada
Otra de las cosas que formación.
Su forma de trabajar nos sorprende a todos ya que res-
nos impactó fue que, en peta escrupulosamente las enseñanzas de su propio maes-
nuestro primer ensayo tro. Sus clases parecen como las que él mismo recibió de
Sergiu Celibidache a mediados del siglo pasado: una for-
con orquesta, tuvimos ma de trabajar donde el maestro es quien posee toda la
que subir al podio sin información y la única manera válida de realizar las cosas.
No contempla la retroalimentación con los alumnos y no
atril ni partitura. Como parece encontrarse muy al día en las tendencias actua-
he comentado antes, nos les de la pedagogía de la dirección. Alguna dosis de este
modo de pensar no viene mal si te ayuda a estar centrado
habían dicho que teníamos en tu labor y a no perder el camino que realmente debes
que dirigir sin estos seguir para poder aspirar a lo más alto.
Otra de las cosas que nos impactó fue que, en nuestro
elementos, pero nosotros primer ensayo con orquesta, tuvimos que subir al podio
entendimos que sería sin atril ni partitura. Como he comentado antes, nos ha-
bían dicho que teníamos que dirigir sin estos elementos,
de cara al concierto de pero nosotros entendimos que sería de cara al concierto
clausura de clausura.
Tal hecho resultó totalmente nuevo para nosotros,
pues ninguno nos habíamos enfrentado a esa situación ja-
más. Al principio nos mostramos un poco descolocados y
perdíamos mucho tiempo intentando comunicarnos con
la orquesta cada vez que parábamos y queríamos volver a
comenzar. El maestro nos explicó cómo debíamos proce-
der preguntando al concertino para que nos informara del
lugar más cercano al que habíamos parado, aunque mu-
chas veces resultaba algo difícil poder llegar a un acuerdo
por nuestra inexperiencia en el tema. No habíamos visto
nunca manejarse de esta manera a ningún otro maestro.
La conclusión que sacamos es que, al no encontrar-
nos habituados a realizar los ensayos sin partitura, el en-
sayo no resultaba totalmente efectivo. Coincidimos en
que cada director ha de saberse la obra antes de su primer
ensayo para poder alcanzar un resultado satisfactorio en
la interpretación, pero en los ensayos no ayuda el hecho
de dirigir sin partitura, cuando la puedes consultar para
mirar cosas puntuales y hacer que el ensayo no se vuelva
pesado e improductivo, sobre todo ahora en los tiempos
que corren en los que los ensayos con las orquestas profe-
sionales se hallan muy limitados en tiempo.
Pero, a pesar de cualquiera de los mínimos motivos de
discrepancia, que siempre deben existir, la concentración,
para los directores participantes, debe definirse como una
experiencia espectacular. Hemos tenido la oportunidad de
aprender de un maestro con una grandísima experiencia y
seguro que nos ayudará a mejorar considerablemente en
la profesión que nos gusta: dirigir. Gracias, maestro.

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