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Arnold Schoenberg

Wassily Kandinsky

Cartas, cuadros y documentos


de un encuentro extraordinario

Selección, prólogo y notas de


Jelena Hahl-Koch
Con un ensayo de Hartmut Zelinsky

Versi6n española de:


Adriana Hochleitner

Alianza Editorial
Título original:
Brie/e, ni/de, ulld Dokumenle
cine, I1tme,gewóhlllichen Begegnung

Primen edici6n en «Alianza Música»: 1987


Primer,a reimpresión en «Alianza Música»: 1993

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.! .

Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 534·bis del Có·
¡
digo Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de libertad quienes
reprodui.eren o plagiaren, en rodo o en parte, una obra literaria, artística o científica fijada en
cualquier tipo de"soporte sin la preceptiva autorización.

© 1980 Residenz Verlag, Salzburg und Wien


Pani los cuadros de- Kandinsky © 1986 by ADAGP, Parfs, y COSMOPRESS, Ginebra
© Ed. cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1987, 1993 ,"
CaUe Juan Ignacio Luca de Tena, 15; 28027 Madrid; teléf. 741 66 00
ISBN, 84-206-85J4-8
Depósito legal: M. 24.434-1993
Fotocompuesto en Fernández Ciudad, S. L.
Impreso en Closas-Orwyen, S. L. Po1Jgono 19arsa
Pancuellos d e Jatama (Madrid)
Primed in Spain
La mUSIca de Schoenberg nos lleva -a un nuevo mundo, en el que
las vivencias musicales ya no son acústicas. sino puramente espiritua.
. les. Aquí empieza la «música del futuro»..
lCANDINSKY
(Sobre lo espiritual en el arte, . 1911)

Es Vd. una persona tan plena. que la más mínima <;onmoci6n le ·


provoca un desbordamiento... Estoy muy orgulloso de haber logrado
su respeto y me siento feliz por poseer su amistad.
SCHOENBERG
(en carta del 8-3-1912 a Kandinsky)
W. KAHOr!fSf(y
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W. Kandinsky
Ainmillerstr. 36, 1
Munich 18-1-1911

Estimado Profesor:
Disculpe que me dirija a Vd. de este modo tan simple y directo, a pe-
sar de no tener el placer de conocerle personalmente. Acaho de escuchar
aquí su concierto y me he colmado de una profunda y auténtica alegria.
Vd., naturalmente,' no me conoce a nú, es decir, mis trahajos, ya que no
expongo mucho y sólo expuse una vez brevemente en Viena, ya hace años
(Secesion).· Sin embargo, encu~tro tantas coincidencias en nuestros afa-
nes', en nuestros pensamientos y sentinúentos, queme siento· con derecho
a expresarle mi s~patía.
En sus obras ha hecho Vd. realidad aquello que yo, de forma incierta
desde luego, he estado buscando en la música con tanto anhelo. Ese ·ca-
,. minar independiente de los propios destinos, . de la vida propia de las dis-
tintas voces que hay en sus composiciones, es exactamente 10 que también
yo intento encontrar en la pintura. Actualmente existe una gran tendencia
por' encontrar la «NUEVA» armonía a través de caminos construc~ívos,~.~en­
tras que lo rítmico se construye casi de forma geométrica. Pero mi :se6i1t
y mis aspiraciones s6lo van parcialmente por ese camino. .
Es la construcción lo que le falta desesperadamente a la pintura él,,· los
últimos tiempos. Y es bueno que se busque. Sólo que yo pienso de forma
distinta sobre e! modo de la construcción.
Pienso que la armonla en nuestros días no hay que buscarla por la vía
.de lo «geométrico», sino por 10 directamente antigeométrico, ilógico. Y éste .
es e! camino de las «disonancias en e! arte[»], tanto en la pintura como
. en la música. Pues la disonancia actual de la pintura y la música no es
otra cosa que la· consonancia del «mañana». (Por supuesto que para ello
no hay que excluir por principio la llamada armonía «acadélnica». Se toma
lo que se necesita, sin preocuparse de dónde se toma. Y precisamente hoy,
en vísperas de! «LíberaJismm>, encontramos tantas posibilidades.)
Me ha alegrado enormemente encontrar en Vd. la misma idea. Sólo la-
mento una cosa: no he entendido las dos últimas frases de su cartel. A.pe-
1 En una publicaci6n extractada de esta ·carta E. Hilmar lee a palabra Betrach·
tungen (consideraciones) en lugar de Bestrebungen (afanes). Exposición Memorial
A. Schoenberg 1974, Viena, p. 217, núm. 173.)
17
18 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro exrraordinario

sar de mis repeti~os esfuerzos, no he llegado a encontrar una explicaci6n


exacta.
Me permito enviarle una carpeta mía (las tallas de madera son de hace
casi tres años) y adem~s adjunto a esta carta un par de fotos de los penúl.
timos cuadros. No dispongo de más recientes. Me alegraría que todo esto
deSpertase su interés.
Con profunda simpatía y respeto,
KÁNDINSKY.

/W;Cw SCnO~Dtlt(j
W,CI~. 1.1».
'1I~1ZItlGeA III\UPT~T"''Wt UiI
Las cartas 19

Arnold Schoenberg '


Wien XIII
Hietzinger ,Hauptstrasse 113 24-1-1911

Muy Sr, mío, le agradezco su afectuosa carta. Me ha alegrado 'mucho.


A mis obras les está vetado, de momento, ganarse a las masas. Pero con
más certeza conquistan al individuo. Y me colma de dicha ver, que es un
artista que crea en otra parcela del arte, quién encuentra relación conmigo.
Seguro que entre los mejores de los que hoy en ella se afanan en sus tra-
bajos, existen relaciones y similitudes desconocidas, que no son casuales.
Me enorgullece el hab~r encontrado estas expresiones de simpatía "entre los
mejores.
Pero, ante todo, muchlsimas gracias por los cuadros. La carpeta me
ha encantado. Lo entiendo perfectamente y estoy segur!> de que éoincidi-
mas en ello. Y, además, en lo fundamental. Enlo que Vd. llama 10 «il6-
gico» y yo denomino la «eliminaci6n de la voluntad consciente en el arte».
También comparto su idea sobre el elemento constructivo . Cualquier formu-
laci6n que pretenda desencadenar consecuencias tradicionales, no está exen-
ta de actos de voluntad. Y, sin embargo; el arte pertenece al inconsciente.
¡Uno debe expresarse! ¡Hay que expresarse directamente! Nunca ' expresar
sus gustos o su educaci6n o su inteligencia, sus conocimientos y su saber
hacer . Jamás estas atribuciones adquiridas. Sino todas las innatas o. impul-
sivas. Toda creación, toda· creaCión consciente juega con ciertas matemá-
ticas o geometrías, con el segmento áureo y cósas parecidas. Sin embargo.
la creación inconsciente que se plantea la ecuación «F9rma == Apariencia» ,
sólo ella crea una créatividad auténtica, s610 ella produce aquellos modelos
que lós faltos de originalidad copiarán convertidos en fórmulas. Pero aquel
que logra ·oírse a sí mismo, reconocer sus propios impulsos e introducirse.
con el pensamiento en cualquier problema, no necesita esos apoyos . No es
preciso ser un innovador para trabajar así, sino ser s6lo un hombre que ·
se toma en serio a sí mismo; y que además se toma en serio lo que signi-
fica el auténtico deber de la Humanidad en cualquier 'campo espiritual o
artístico: ¡ j ¡reconocer y expres~r la visión percibida!!! ¡Esa es mi creencia!
Repito que le agradezco mucho los cuadros. Ya le dije que la carpeta
me ha gustado mucho. Lo que de momento entiendo menos son las foto-
grafías. Habría que verlo en color. Por eso me resisto yo a enviarle fotos
de mis cuadros. Tal vez no sepa Vd. que yo también pinto. Pero para mi
tiene tanta importancia el color (no el color «bonito», sino el expresivo,
expresivo en su armonía), que temo que quede incomprendido al ver las
reproducciones. Mis amigos creen en ello, pero yo me siento inseguro.
Sólo si le interesase mucho le mandaría (yo) algunas cosas. Aun siendo mi
pintura muy distinta. estoy seguro de que Vd. lograrla encontrar en ella
20 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

coincidencias. Al menos para mi las hay en las fotografías. Sobre todo en


el hecho de que es Vd. aparentemente muy poco objetual. Tampoco puedo
creer que la pintura tenga que ser necesariamente objetual. Más bien ase-
gurarla lo contrario. No pongo objeci6n si es la fantasia la que nos inspira
lo objetual. Se deberá a que nuestros ojos s610 perciben objetos. ¡Esa es la
ventaja que tiene el oido! Pero cuando el artista llega al punto de desear
expresar en los ritmos y valores del sonido únicamente procesos e imáge-
nes intcrnos 1, entonces el «objeto de la pintura» .ya no servirá solamente
para la reproducci6n de lo percibido por la vista.
Lamento mucho no haber estado en Munich. Tal vez nos hubiésemos
conocido. Desde luego eso sucederá algún dia. Bien cuando yo vaya a Mu-
nich " Vd. venga a Viena. Pienso que tenemos mucho que decirnos. Lo
deseo. eón ilusión y espero tener pronto noticias suyas. Hasta entonces, un
afectuosisimo saludo.
ARNQLD SCHOENBERG.

Por cierto: no tengo d cartel a mano, no lo encuentro; Por eso tampoco _


sé de qué frases se trata. Estas frases las puso en el cartel la agencia de
conciertos Gutman sin que yo lo supiera. Este tipo de anuncios me resul-
. tan indeseables y antipáticos. Pero me fue imposible evitarlo y s610 pude
quejarme en la agencia. Por otra parte, no tenia ningún derecho a hacerlo.
La velada habia sido organizada en todo por esa agencia y totalmente a
expensas suyas (lo que, por lo demás, les agradezco mucho). Asi es que
no tenia · yo ningllna influencia:
Las frases se sacaron de mi ensayo «Un capitulo de mi Teoria de la Ar-
. monia» (publicado en el número de octubre de Musik) '.
SCH.

Cita de la Harmonielebre aplicada en el cartel del concierto


de. Munich del 1-1-1911
I
j
2 Se 'trata de la prueba de imprenta «Oktaven- und QuintenparalleJen» de la
Harmonielehre de Schoenberg en la revista Mt,sik, 1910, 2. núm. de octubre, pp. 97-
0

105. Ver nota 3 y comentarios de Ka~dlnsky. p. 125. . . .

1,
~
Las cartas 21

W. Kandinsky
Murnau
Oberbayern 26-1-11

Estimado Sr. Profesor;


Recibí una gran alegria con su carta. Se la agradezco mucbo y tam-
bién espero con ilusión el día en que nos conozcamos. He pensado mucho
'y de muchas formas sobre algunas cosas (por ejemplo,· sobre el trabajo
consciente.trabajo inconsciente). Fundamentalmente estoy de acuerdo con
su punto de vista. Quiero decir, que cuando se dispone uno a trabaj~r, a la
mente no deberían acudir ideas, sino únicamente la «voz» interna, hablando
y dirigiendo. Pero hasta la fecha han sido los pintores los que me~os pen-
saban. Consideraban su trabajo como una especie de equilibrio colorístico.
Sin embargo, el pintor debe conocer todo su material (precIsamente para
poder expresarse) y entrenar de tal forma sus sentimientos, ¡que sepa y
sea capaz de temblar espiritualmente ante la diferencia entre = y /-.! En-

tonces se puede edificar, construir, sin que se obtenga geometría alguna


- sino arte. Me alegra que hable de reconocerse a sí mismo; ésta es la raíz
del arte «nuevo», del arte en general, que nunca: es nuevo, sino que .se .
encuentra iniciando una nueva fase - - j «hoy»!
.Me alegrarla mucho recibir de Vd. algunas fotos. La verdad es que
creo poder entenderlas aun a falta de color. Una foto así es una especie de
secuencia de piano. Le doy las gracias por anticipado.
Ahora quisiera hablar de un asunro muy importante para mI. En Rusia
va a dar comienzo en breve el segundo Salón Itinerante. Se trata de una
exposición internacional de arte que se llevará por las capitales rusas · y
que se dedica al arte <<lluevo». Su promotor, el Sr. Ev. v. Isdebsky, es-
cultor, es un buen amigo mío', Me pidió, como viene siendo habitual, mi
3 Vladimir A1ekseevic Izdebskij (W. von Isdebsky, 1882, Kiev - 1965; Nueva
York) escultor ruso y promotor de importantes exposiciones; estudió escultura pri-
mero en Odessa y desde 1903 con WilheJm von Rümann en la Academia de Arte
de Munich. Aquí: conoció a Kandinsky; es posible, aunque no seguro, que la: amistad
viniese desde Odessa, donde Kandinsky había vivido con su familia hasta 1885 · y
a donde más tarde volvió de visita frecuentemente. En 1905 Izdebsky lucha contra

; . t. i.
54 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

Berlín-Zehlendorf 22-5-1912

Queridísimo Sr_ Kandinsky, sólo quiero, brevemente, pedirles a Vd. y


a su mujer que no me tomen a mal mi largo silencio. Tengo 'muchísimo
que hacer y no podré descansar hasta que no lo haya acabado. Creo que lo
habré logrado en dos semanas y entonces les escribiré extensamente. Así
que) mientras tanto, acepten Vd. y la Srta. Münter 'mis más cariñosos sa-
ludos. .

[Tarjeta ' postal Matasellos del 6-7-[1912]


Playa Ostseebad Carlshagen
Villa Concordia]

Queridó Sr. Kandinsky, estimada Srta. Münter:


¿Están enfadados conmigo? ¡¡Para que no oiga ni una palabra de Vds.!!
Yo mismo he trabajado muchísimo y voy a trabajar ahora más aún y .ten-
go varios problemas - - ¡por eso no me fue posible escribides! ¿Cómo es-
tán? ¿Trabajan Vds. mucho? ¿En qué? Por 6n,.ahora quiero componer mi
G/ückliche Hand (Mano feliz), si tengo una mano feliz. Muchos y cordiales
saludos para Vds. dos, también de mi mujer. Su
. ARNOLD SCHOENBERG.

Munich 2-8-1912

Querido Sr. Schoenberg:


¡No' debería tener tales pensamientos! Es tanto que se viven tantas
cosas, que al final todo parece creíble. Pero si yo tuviese algo contra Vd.,
. con toda 'seguridad le plantearía abiertamente mis dudas o mi disgusto.
y espero lo mismo por su parte.
Hace algunas semanas Vd. había anunciado una extensa carta. Yo la
estaba esperando y queda escribirle también ampliamente cuando la re-
¡ cibiese. Además me he encontrado mal casi todo el verano y he ido retra-
sando ~on gusto las cartas. Finalmente tuve que decidirme por operarme
~
¡
t: 44 Alexander Skrjabin (1872, Moscú· 1915, Moscú), compositor y virtuoso pia-
nista ruso. Al mismo tiempo que Kandirisky y Schoenherg, trabajó en la obra de arte

I 'total; lo inició con una sinfonía sobre Pron¡eteo con coro y piano de colores, 1909-
1910.; sus Misterios, proyectados más tarde, deberían haber incluido, aparte de ]a
música y otras artes, también el murmullo de Jos árboles, las salidas y puestas de

I
sot,'olores, etc., y tendría que haber tenido una duraci6n de varios días. De todo esto
no se llevó a cabo nada. Kandinsky se interesó por Skrjabin e imprimió en el Blauer
Reiter un ensayo· de su biógrafo Leonid Sabaneev.
Las cartas 55

(verá por mí estilo que aún no estoy bien), cosa que hice hace tres semanas.
Desde hace ocho dfas vuelvo a estar en casa, me recupero rápidamente, pero
mi capacidad de trabajo es mínima todavía. Dentro de 4-5 días podremos
irnos otra vez a Murnau, donde espero recuperar las fuerzas perdidas.-
En las VOSJtante 4S hemos leído que ha sido propuesto Vd. como pro-
fesor de la Academia Real e Imperial. ¿Por qué lo ha rechazado? ¿O es
que Viena no resulta ser tierra buena? Por otra parte, me parece muy co~
rrecto el que sólo quiera dedicarse a la composición. .
Así que no se enfade conmigo y escríhame la larga carta que me pro~
metió. Nosotros dos les saludamos cariñosamente a Vd. y a su mujer. Su
KANDINSKY.

Berlín 19-8-1912

Querido Sr. Kandinsky, lamento enterarme que haya estado Vd. enfer-
mo y que debiese ser operado. ¿Qué es lo que le ocurría realmente? No lo
menciona Vd. en su carta. ¿Fue peligroso? Pero ante todo: ¿se encuentra
bien ya y libre de una recaída? ¿Sospecbo apéndice? Ojalá sea eso. Al
menos es algo sin problemas.
Sobre mí hay poco que decir. Ya sabía Vd. que me querían para pro-
fesor en la Academia de Viena. Y también que decliné. Pero' no, como me
hubiese gustado que fuesen las cosas, para poder «dedicarme totalmente
a mis composiciones». Pues a eso aún no he llegado. Sino que me parece
fuera de lugar volver a Viena por un asunto secundario, cuando me fui
de allí por los asuntos primordiales. Y no es más que un tema secundario
el que me han ofrecido. Un tema secundario con opción a pensión: un
ingreso seguro, sin duda, que a mí me haría mucha falta. Pero dentro de
un campo de acción muy reducido, ya que al mismo tiempo que a mí,
también contrataron a Schreker 46 y a Nova ".- El verano lo be pasado en
Carlshagen, junto a la Ostsee (Mar del Este). Muy bonito. Por una vez sin
pensamientos; simplemente con divagaciones relajantes. Es decir, menos

45 «Vosstante» fue un mote frecuentemente utilizado para la Vossische Zeitung


(periódico de Vossia), «periódico berlinés privilegiado por la realeza sobre asuntos
de Estado y de Cultura».
46 Franz Schreker (1878, Mónaco -1934, Berlín), compositor austriaco; en 1912,
profesor de composici6n en la Academia de Arte Tonal de Vi~na, donde, por ejem-
plo, representó los Gurrelieder de Schoenberg con mucho éxito. El mismo año escri-
bió su ópera con libreto propio Der jeme Klal1g (El sonido lejano). Desde 1920
fue director de la Escuela Superior de Música de Berlín, enseñando teoría de com-
posición. Sobre su relación con Schoenberg, véase la correspondencia A. Schoenberg~
F. Schreker, edito F. C. Heller, Tutzing, 1974.
47 Vitezslav Novak (1870, Kamenice -1949, Skutet), compositor checo, en 1920· rec-
tor del Conservatorio de Praga.
56 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

bonito aunque más relajante. Pero al parecer me estaba haciendo falta. En


los últimos tiempos estaba muy excitable y cansado. - - He escrito un
[ ••• ] 48. Tal vez no sea, por su tema (el Pierrot Lunair. de Giraud), una ne-
cesidad del corazón. Pero sí en su forma. De cualquier modo, para mí fue
importante como estudio previo para otro trabajo que dese~ comenzar aho·
ra: Seraphita, de Balzac. ¿La conoce Vd.? Tal vez lo más hermoso que exis·
te. 10 quiero hacer escénico. No precisamente teatro. Al menos no en el anti-
guo sentido. En cualqu¡e~ caso, no «dramático». Sino más bien: oratorio,
que se hace visible y audible. Filosoffa, religión, que se recoge con órganos
artísticos.- Ahora estoy trabajando en mi Cliickliche Hand, pero sin lográr
realmente muchos progresos. Pronto tendrá tres años y aún no está com-
puesta . Esto es verdaderamente extraño en mi. Quizás aún tengó que pa-
rarlo nuevamente, a pesar de que me siento muy satisfecho de lo que ya
está terminado.
También tengo que decirle algunas cosas sobre sus aportaciones al
B/auer .Reiter. Bien: su composición escénica me gusró sobremanera. Tam-
bién el prólogo a ella. Estoy bastante conforme con eso. Pero ¿qué rela-
ción guarda eón la «construcción»? A mí me parece que es el contrario
de ella. Pienso que uno que construye tiene que sopesar, probar. Tiene
que calcular la capacidad, la correspondencia, eíc. Sin embargo, el Celber
Klang no es construcción, sino simplemente: reproducción mirando hacia
el interior. Existe aquí la siguiente diferencia:

Mirar hacia el inte~ior es una unidad que, aunque posee elementos,


éstos ya están seleccionados, ligados.
Construir: son dos elementos que pretenden simular una unidad.
Pero no existe garantía de que no falten los más importantes. Y si
el material de unión de estos elementos que faltan no sería: el alma.

~stoy convencido de que esto no es más que una disputa dialéctica y


que en lo esencial pensamos igual. Pero «Construccióm>, aunque es sólo
una palabra, sin embargo, es aquello en lo que estoy de acuerdo 'con Vd.
Aunque es lo único. .,.
. Pero, lo dicho; el Ce/ber K/ang me gusta muchísimo. Al fin y al cabo
es lo miSmO que yo ambicionaba con mi G/ückliche Hand. Pero aún va
Vd. más lejos en su renuncia a cualquier idea, a cualquier acción vital.

\
Naturalmente, esto es una gran cualidad. Debemos ser conscientes de que
~:~~F?S rodead?s por e~gmas . Y debemos tener el valor de mira.r}e a los
olBl'., ~" .es,os enIgmas, stn preguntar cobardemente por «la soluclOn». Es
itTIportante que nuestro poder de creatividad reproduzca enigmas como los
,
\

48 Aquf fatta media frase. porque se ha roto el borde inferior de la carta.


Las cartas 57

;t.lfl~;iil.O:s rode'an ;.;.;Para que nuestro espiritu intente - no solucionarlos-


sino descifrarlos. Lo que ganarnos con ello no,',debe ser la"si>lud6h;diÍJi¡:¡,
ijl'l.PU'IVO _método de 'oifrat, y descifrar;·,Ehual, en ,sÍsólo sin·valor/ ofteid
!i!~te,i~1 para crear nuevos: enigmas;. Pues los enigmas' sOl'hll1a' <im~ge¡j,,* .
lo . incbncebibk ,Una imagen incompleta; es decir; UIlaimÍlgen! humana.
Peto si aprendemos por ella tan Sóloa ~ creer posible lo in=ebible; rio~
acercamos a Dios, puesto que ya no 'pediríamos·querer,'coníp1'enderlo·,'.Ya
qJre :etltonces no le' ·~edimos con nuestra inteligencia, no ' lecritieamo~~ no
leneg~os, porque·no. le podemos descomponer en esa <le6cienda'·huniána
que cs ' nuestra c1aridad.- .
Por eso me .alegró el Goldenen Klang .(sonido amarillol, y me imagino
que, puesto en escena, debe causarme un enorme impactó:
' . -Me huhiese gustado saher lo que le ha parecido mi Harmonie/ehre.
¿La ha leído? ¿Y mi ensayo en el B/auer Reiter? Ahí también digo algu-
nas cosas. que se acercan mucho a lo que dice' Vd. en su pr610go al Gelber
K/ang.
Ojalá sepa pronto de Vd. ¿Qué tal está la Srta. Münter? Le. deho con-
testación a una cariñosa carta suya. Pronto se la mandaré. Aunque tendré
ya en los próximos días ensayos para el Pierrot Lunairc) que será repre-
sentado por la Sra. Alhertine Zebme 49 durante una gran tourné, Pero en-.
contraré tiempo para ello. Por hoy, nuevamente, cord'¡ales saludos a los
dos, también de mi mujer, su .
ARNOLD SCHOENBERG.

¿¿Qué pasa con la visita que nos queda hacer en Berlln??

[Letra de Münter] Murnau,20.8-1912 -

Querido Sr. Schoenherg:


Hace muchas semanas que tengo el deseo de escrihirle. Pero siempre
faltaha de algún modo un último grano de arena para llevarlo a caho, Bien,
quiero llamar su atenci6n sobre un lihro que creo que a Vd. también le
agradaría. Y sobre su autor, que es con toda certeza una persona curiosa
y rara. Se llama Volker y su Iihro Sireische Geburt (Nacimiento siderall,
Editorial Karl SchnabcI, Berlín, 1910. VoIker vive en Nikolaussee, cerca

49 Albertine Zehme (1857 -1946), actriz vjenesa, ' desde 189.3 cantante, formada en
Bayreuth con Cosima Wagner también teórica (A. Z., Ba.res para el hablar y cantar
artístico Leipzig, 1920). Schoenberg la conoci6 en 1912 cuando le encargó el Pierrot
J
Lunaire, No solamente fue una excepcional intérprete de sus obras, sino también
una especie de mecenas de Schoenberg. Más en H. H. Stuckenschmidt, Schoenberg,
entorno, vida, obra, Zurich, 1974.
58 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

de Berlín, Luckoffstrasse, 33. No quiero contarle nada más sobre el libro.


Voy abriéndome camino muy despacio en él y lamentablemente con pau-
sas. Solamente tomo de él, tanto como puedo aguantar. No llego a enten-
derlo todo y sobre todo el final creo que · será demasiado elevado para mI.
Pero va .pasando entre mis manos como una pesada cadena, eslab6n por
eslabón, frase por frase. IY creo que es algo para Vd.! ¿Qué tal está Vd.?
El próximo domingo tenemos que volver a Munich para que la publicación
de K., un álbum con tallas de madera y textos, . apare~ pronto .. Se va
recuperando lentamente, ya le contó lo ·de su enfermedad, el médico está
contento con sus progresos. Yo me encuentro bien, no trabajo y paso el
tiempo. Me "gustada que una vez escribiese Vd. extensamente.
A Vd. y a su señora cordiales saludos, su
MONTER.

(P ..S.) Hasta aqui había llegado anoche y lo dejé; hoy llega su fan-
tástica carta. ¡Ahora estoy completamente segura de que · Volker es su
hombre! En la página 31, en la parte inferior, describe los elementos de
las Composiciones de Kandinsky TI, IV, V, etc. Naturalmente, no en re-
lación con K., a quien y cuyo trabajo desde luego no conocía entonces.
·Creo que personas así deben conocerse. (Igual que yo encontré su dirección
entonces.)
A su pregunta. Fue mía operación de doble rotura, a la que se unió una
nueva operación de varices. El médico había hablado de una pequeñez,
pero luego vimos cuántas cosas se van añadiendo y lo mucho que aún falta.
para que K. vuelva a ·encontrarse ·como antes. Lamentablemente, aún no ha
llegado · a ello y quiere salir aproximadamente dentro de un mes, hacia el
sur de Rusia, para visitar a su padre. .
. [Letra de Kandinsky:] Su carta me alegró mucho. Pronto le escribiré
detalladamente. Cordiales saludos, su
. KANDINSKY.

Murnau 22-8-1912

Querido Sr. Schoenberg:


¡Eso es lo malo y lo que siempre me disgusta, que no pueda leer las
obras sobre inúsica! Lo generalmente comprensible de su libro lo he leido
con gran deleite y esa fina alegría con la que leo todos sus escritos. Por
lo que entiendo, no deja Vd. ningún «principio», ninguna «ley» de la teo-
ria existentes, sin someterlos a un riguroso análisis. Hace Vd. tambalear
todo y demuestra (¡esto es lo más importantel) que todo sucumbe a este
tambaleo y que todo; tomado de forma abstracta, es relativo y temporal.
Las cartas 59
Que s6lo se queda inmovilizada la pequeñez de espíritu (resp. «tontería»)
humana. ¡Y ahí es donde trabajan los dioses ... , etc.! - Pero lo que, como
le decía, me disgusta es el no poder entender el lado positivo de su libro.
¡Cuánto me gustada hablar con Vd. alguna vez sobre esto! ¡Tal vez a fina-
les de octubre! ¡Quizás entonces estemos en Berlín! En octubre se mos-
trar' en el «Sturm» una exposici6n colectiva mía bastante grande. Pero yo
mismo me encontraré en Rusia y s6lo espero volver a finales de octubre
por Berlín. Münter probablemente ya estará antes.-La cosa es que los
músicos boyen día necesitan en primer lugar y primordialmente revolucio-
nar las· «leyes eternas de la armonía», cosa que para los pintores es secun-
daria. Para nosotros lo primordial es .mostrar las .posibilidades 'de la com-
posici6n (resp. construcci6n) y levantar el principio general (muy general).
Este es el trabajo que he comenzado en mi libro - a rasgos muy «libera-
les». Resulta que. la «necesidad interior» es s610 un term6metro (o bien
una escala), pero que al mismo tiempo lleva a la gran libertad, colocando
la capacidad de comprensi6n interna como única limitación de .esta ·liber-
tad. A lo largo del trabajo que abora (y desde bace años) va madurando
en ·mÍ, paso a paso, logro tocar en instantes felices la raíz universal de
todas las formas de expresi6n. A veces quisiera comerme los codos de
rabia, por lo lento que se desarrolla el asunto. Con relaci6n a su artículo
en el B[/auer] R[eiter] debo decirle que he gozado con él continuamente.
Finalmente quisiera decirle: ¡O viceversa! Es decir, si se aparta uno de la
raíz, cada posibilidad de combinación -se convierte en un «o viceversa».
Pero a veces está uno Obligado a iluminar t..o sólo un lado de forma lIa·
mativa y es así como yo entiendo su artículo. Mi prólogo al Gelber Klang
está escrito de modo similar. Este «viceversa» lamentablemente s610 lo
pueden entender unos pocos y por eso. los 10 Mandamientos se dieron de
forma unilateral y «positiva». Por eso dijo Cristo: «Lo demás no podéis ·
comprenderlo hoy.» Y hoy nos encontramos en el umbral de <<lo demás~.
Lo que es fiuestra gran suerte. Al fin: así entiendo yo también la construc-
ci6n, que como a Vd. le parece, no se armoniza con el Gelber K/ang.
¡Vd. ya me entiende! Ocurre, que hasta hoy la palabra construcci6n se ha
usado s610 de forma unUateral. Pero todo tiene al menos dos caras - «o
viceversa». En este caso: por c[onstrucciones] se entendía hasta hoy lo
impertinentemente geométrico (Rodler, cubistas, etc.). Sin embargo, yo
quiero demostrar que la c[onstrucci6n] también es posible sobre el «prin-
cipio» de la atonalidad (o mejor)" que aquí tiene muchas más posibilida-
des y que en la era que se está iniciando tienen que ser expresadas inelu-
diblemente. Así está construido el Gelber Klang, es decir, igual que mis
cuadros. Esto es lo que se llama anarquía, bajo lo que se entiende una
ausencia de leyes (puesto que se sigue viendo s610 un lado de Jos 10 Man-
damientos) y por lo que hay que entender un orden (en el arte de la cons-
60 Cartas; cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

truccí6n) que, sin embargo, radica en otra esfera, en la de la necesidad


interior. Dicho brevemente: existe una ley que está a millones de kilóme-
tros de nosotros y a la que llevamos milenios queriendo llegar, que pre-
sentimos, .adivinamos, aparentemente vemos con claridad y a la que por
eso damos diversas formas. Este es el desarrollo de «Dios», de la religión,
de la ciencia, del arte. Y todas estas formas son «correctas», puesto que
todas han sido percibidas. Sólo están equivocadas porque son unilaterales.
y el desarrollo es simplemente el hacer que todo aparezca multilateral,
complicado. Y cada vez más y más. Así es, por ejemplo, también la historia
de la música : melodía, etc.
y detrás de esta última ley aún hay una mucho más alejada, ya que
esta última no se más que una cara. Es para volverse loco y para cantar
aleluyas.
Les saludamos a Vd. y a su mujer cordialmente.
KANnINSKY.

Odessa (sur de Rusia) 23-10·1912


Skohelewstr. 12

Querido Sr. Schoenberg:


. Me complació mucho su carta. Qué bueno que tenga tanto trabajo, que
se toque tanto su música. Estos éxitos, sin embargo, por otra parte traen
malas consecuencias. Llega Vd., descuartiza el tiempo y se lo come. Me
alegra mucho que vaya personalmente a Petersburgo. Se lo escribiré al
Dr. Xulbin", agradable, simpático y enérgico médico, profesor de acade-
mia militar, artista organizador, ' etc. Le dará los mejores consejos y le
prestará su ayuda de todo corazón para cualquier cosa. Conozco Petersbur~

50 Nikolaj Kul'bin (1868, Sto Peter.sburgo ~ 1914, Sto Petersburgo), capitán-médico


e import~nte personalidad de la vida artística rusa alrededor de 1910, menos como
pintor de cuadros simb61ico-impresionistas y estupendos dibujos de retratos que como
teórico de arte y música (sobre la síntesis de 1as artes y el 1909) ya sobre semitonos
y cuartos de tono y el efecto inmediato sobre el subconsciente humano, no registrado
·por el cerebro de disonancias por medio de Jo. conjunción de tonos muy cercanos en
la escala de sonidos. El mayor mérito de Kul'bin fue el haber promocionado, como
amigo mayor, y haber establecido socialmente a los «Salvajes de Rusia» (véase el en-
sayo de D. Burljuk en el Blotler Reiter), a los cubistas-futuristas; empezando por el
volumen Studio impressionistov de 1909, hasta exposiciones, conferencias, etc. Por esta
actividad conoció a Kandinsky y encontró puntos de contacto básicos en su ideología
artística. Kandinsky editó en el BIauer Reiter una versión abreviada del ensayo de
Kul'bin «Música libre» y puso mucho interés en que KuJ'bin y Schoenberg se llega~
sen a conocer, como se desprende de sus cartas a Kul'bin. Por tanto, el viaje de
Schoenberg a Sto Petersburgo, donde dirigió el 21 de diciembre de 1912 su obra
Pellelu utld MeliJatlde, no sólo fue promocionado por Alexander Siloti (ver H. H. Stuc~
kenschmidt, Schoenberg, Zürich-Freiburg, 1974, pp. 164 y ss.), sino también por
Kandínsky (nota 29).
Las cartas 61

go, pero como ciudad. Hace unos años me alojé por unos días en el Hotel
d'Anglaterre. El antiguo estilo de Pet., sin 2.000 botones y demás adere·
zas inapetecibles de los hoteles de gran estilo. De tono noble simplemente.
Mny del gusto de los ingleses serios, no como los ¡presuntuosos! ameri·
canos. La situación es muy buena y al mismo tiempo muy tranquila.
Pagaba 4 r[ublos] al dla por una habitación grande con dos ventanas
que daban a la plaza Isaak. ¡Pet[ersburgo] es caro! 4 rublos son apro·
ximadamente 9 marcos. Si anuncia Vd. a Kulbin su llegada, seguro que
le recoge en la estación y le atenderá. Su dirección es: Sto Petersburgo,
Glawny Stab, Dr. N. J. Kulbin.
Kulbin lo conoce todo, es decir, también a los artistas que serían inte·
resantes. Con el Pete ersburgo] liberal (no radical) me llevo mal. K. creo
que conoce también estos círculos. En Peto hay pocas cosas importantes
en nuestro sentido. También en esto tiene Moscú la primera plaza, aunque
los de P~tersburgo no lo quieran reconocer. Hartmann suele vivir también
en Moscú (actualmente se encuentra en Nápoles), pero tal vez esté en
Peto para nov.·dic. . .
Dentro de 14 días viajaré a Moscú para quedarme allí 3-4 semanas.
Después quizás unos días a Petersburgo y por Berlín de vuelta a Munich,
a donde pienso llegar a mediados o en la segunda semana de diciembre.
¿Cómo viene programado su tiempo? ¡Escríbame rápidamente diciéndome-
lo, aunque sea muy brevemente!
Mi exposición está en Konigin-Augusterstr. 51 (Der Sturm) y se que-
dará hasta finales de oct. en Berlin. Después a Holanda. En enero ... Mu-
nich, etc.
¡Con prisa!
Muchos y cordiales saludos a Vd. y su mujer.
KANDINSKY.

Así que espero su rápida contestación. Su carta dirigida a mí, se la he


mandado a Münter.

San Petersburgo 18-12-1912

Querido Sr. Kandinsky, estaba seguro de verle en Petersburgo o en


Berlín. Le escribí a Odessa, pero no me ha contestado Vd. Ahora me en-
cuentro en casa del Sr. Kulbin y me alegro de haber .descubierto que es
igual a como Vd. me lo describió.- Cariñosos saludos a Vd. y a la Srta.
Münter (tan pronto como llegue a Berlín, escribiré a la Srta. Münter). Su
ARNOLn SCHOENBERG.
78 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

mentos puedo continuar. Será una gran obra: coro, solistas, orquesta. Apar M

te de esto .tengo planeado un tratado teórico más pequeño, «Lehre vom


musikalis~hem Zusammenhang» [Teoría sobre la cohesión musical], que ya
viene ocupando mi mente desde hace varios años -posiblemente no está
madura todavía- y que una y otra vez he vuelto a aplazar. Por lo demás:
música de cámara y cosas similares. Para e! futuro pienso en una teorla
de composición para la que también vengo preparando trabajos desde hace
años. Bueno, ahora dejé correr mi fantasía como un niño pequeño, lo que
realmente ya no soy desde hace algunos decenios. Pero es lo que suele
pasar cuando se escriben cartas: cuando uno está por fin lanzado, viene el
cansancio.
¿Le ~eráposib)e venir alguna vez a Austria? Me gustaría verle.
De cualquier modo, espero saber ahora con frecuencia de Vd., lo que
me hará mucho ·bien. Le saludo con todo cariño [ ... 1, y también a su muo
jer. También recuerdos de mi mujer y mi hija, que se ha convertido en
la Sra. Gertrud Greissle (nacida Schoenberg). Mi chico es ya 'un fanático
jugador de fútbol, que populariza .mi nombre en circulas más amplios
-soy el padre del conocido jugador de fútbol Georg Schoenberg.
Muchos, muchos cord. saludos.
ARNOLD SCHOENBERG.
P.D.-Mi Harmanielehre está agotada desde hace tres años (llevo trabajan-
do casi e! mismo tiempo, con pausas, en la nueva edici6n) y por eso no
podrá conseguirla en ninguna parte. Tan pronto como salga se la mandaré.

Weirnar
Bauhaus. 15-4-1923

Querido amigo, me alegró ' mucho su carta y solameoie la frenética ve-


loci<lad de! tiempo en que vivimos puede disculpar mi largo silencio. Ver-
.daderamelIte · es como un mal sueño -quiere Vd. saltar sobre el tren que
está patúendo, 'co~re con todas sus fuerzas, pero las piernas no consiguen
. alcanzar la misma velocidad. Primero pensé que sería ·s610 una. forma· de
vivir rusa y esperaba. eocontrar 'aquí una vida distinta -con más posibili-
dades para la éoncentraci6n_ En BerIJn llevaba una vida especialmente agi-
tada, que creía que sería transitoria, ya que confiaba eo encontrar quietud
suficiente en el «tranquilo Weimar». Fue una falsa i1usi6n. Jamás consigo
terminar ni la mitad de las cosas que me propongo. Y, a pesar de todo,
. este lugar es bonito: hay .IDuchas posibilidades y, ante todo, la de formar
un centro que pudiese irradiar desde aquí y resultase contagioso. Pero para
eso bacen falta; ademá~ de nuestro circulo, fuerzas poderosas: Cuántas ve-
ces me deda: «si tan ·8610 estuviese Scboenberg aquí». Y, fijese, abara tal
Las cartas 79

vez podría venir, pues se ha formado un círculo con ciertas influencias


cerca de las instancias correspondientes. Quizás la decisión sólo dependa
de Vd. En confianza, la escuela de música de aquí busca un nuevo direc-
tor. Y pensamos inmediatamente en Vd. Escribame a ser posible en segui-
da, si estaría Vd. de acuerdo, aunque sólo sea en principio. Si es así, em-
pezaremos a trabajar inmediatamente.
Muchos cordiales saludos a Vd. y a su familia de mi parte y de parte
de mi mujer.
Siempre su
KANDINSKY.

¿ Ha salido la reedición de la H armonielehre? Los músicos rusos la es-


peran con impaciencia.

Miidling bei Wien


Bernhardgasse 6 19-4-1923

Querido Sr. Kandinsky:


Si hubiese recibido su carta hace un año, hubiese renunciado a mis
principios y a la esperanza de poder, al fin, componer y me hubiese .Ian-
zado, con la cabeza por delante, a la aventura. Lo confieso: aún hoy he
dudado por un instante: tan·grande es mi deseo por enseñar, tan fácilmente
me entusiasmo aún hoy en día. Pero no puede ser. .
Pues lo que tuve que aprender e! año pasado forzosamente, lo he .com-
prendido finalmente y no volveré a olvidarlo. y es que no soy un alemán,
ni siquiera un europeo, sí, quizás ni siquiera un ser humano (al menos
los eu}opeos prefieren a los peores de su raza antes que a mi), que soy, al
fin, un judio.
. ¡Estoy satisfecho con serlo! Hoy ya no deseo ni siquiera ser una ex-
cepción: no tengo nada en contra de que se me mezcle con todos los demás.
Pues he visto que en e! lado contrario (que, por lo demás, para mi no
resulta modélico) también están todos mezclados. He visto c6mo uno, que
yo creía que estaba a mi mismo nive!, buscaba la compañía de la masa:
" i he oido que también un Kandinsky sólo ve 10 malo en los actos de los
~> judíos y en las malas acciones s610 ve lo judio y por eso he perdido la es-
lil':i peranza en la comunicación. ¡Definitivamente! .

l 'J.:... ' Por eso, comprenderá Vd. que hago s610 aquello que es necesario para
:.i':sonservar la vida. Tal vez una generación posterior sea capaz de volver
i'~",ll.·.:~oñat. Yo no lo deseo ni ~ara ella ni para mi. Más bien al contrario,
~;it,d'arfa' mucho porque me estuviese dado provocar un despertar.

~!~t
f.3!i :· ,. .
80 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

Que el Kandinsky del pasado y el de hoy se repartan equitaLÍvamente


mis cordiales y respetuosos saludos.

[En la copia de Schoenberg, sin firma.]

Weímar
Bauhaus 24-4-23

Querido Sr. Schoenberg, ayer recibí su carta, que me ha conmovido y


dolido profundamente. Jamás hubiese pensado que nosotros ~precísamente
nosotros-- llegaríamos a escribirnos asÍ. No sé quién y por qué alguien
puede tener interés en enturbiar nuestra relación, que yo creía seguro que
era fuerte y puramente humana, para, tal vez, romperla definitivamente.
Vd. escribe «definitivamente». ¿A quién le va a servir?
Yo le aprecio como artista y como persona o, tal vez, como persona
. y como artista. En tajes casos es cuando menos pienso en nacionalidades
-me son totalmente indiferentes.
Entre mis amigos, bien probados a través de muchos años (la palabra
«amigo» tiene un gran significado para mí, la utilizo poco), hay más judíos
que rusos o alemanes. Con uno me une una fuerte relación desde los
tiempos del bachillerato, con lo que dura ya 40 años. Tales relaciones
sólo 'las interrumpe «la tumba».
Cuando no le encontré en Berlín -3 mi regreso a Alemania-, me
sentí muy entristecido, ya que llevaba años añorando nuestro encuentro.
Si nos hubiésemos visto en Berlín, probablemente habríamos hablado, en-
tre muchos temas acuciantes, también del problema «judío» , Me gustaría
tanto conocer su opinión al respecto. Hay épocas en las que el diablo sube
a la superficie y busca cabezas y bocas a prop6sito para sus actividades.
Del mismo modo que en cada nación hay características propias, que pue-
den influir en un determinado radio, así hay, aparte de personas «poseí~
das», también naciones «poseídas». Esto es una enfermedad, que también
se puede curar. Durante esta enfermedad aparecen dos características ha·
rribles: la fuerza negativa (demoledora) y la menLÍra, que también resulta
demoledora. ¿Me entiende bien? Sólo así se puede hablar de la «mezcla
de masas» . Nosotros dos no pertenecemos a ninguna masa y la estampa
más triste sería ver que nos estamos empujando el uno al otro hacia ella.
Si uno no está hecho para vivir entre la masa, tiene que poder meditar
fríamente o con dolor, pero siempre objetivamente sobre su nación, buscan-
do en eUa idiosincrasias y los cambios temporales que puede sufrir.
Talés··iemas s6lo se pueden discutir entre personas libres. Las personas
no Iíbr~s·'malentienden estos problemas y el resultado son los cotilleos.
Las cartas 81

¿Por qué no me escribió tan pronto como le contaron mis comenta-


rios? Podía haberme dicho que le parecían mal esas afirmaciones .mías.
¡Tiene Vd. una imagen horrible del Kandinsky «actual», yo le rehúso
como judío, pero de todas fonnas le escribo una buena carta y le aseguro
que me gustarla mucho tenerle a Vd. aquÍ" para trabajar junJos! Querido
Sr. Schoenberg, antes de decir «definitivamente» piense a ver si cree que
es posible enviade a ese «acrual>, saludos respettiosos. Seguro que falta
el «ir-».
Nosotros, tan pocos, que en cierta medida podremos ser interiormen-
te libres) no deberíamos permitir que nos separasen con golpes bajos. Este
trabajo también es un trabajo negro. Hay que defendernos de ellos.
No sé si he logrado expresade con suficiente claridad mis sentimientos.
No es una gran suerte ser judío, ruso, alemán, europeo. Mejor ser hom-
bre. Pero deberíamos aspirar a ser «superhombres». Esa es la obligación
de unos pocos .
Aunque Vd. me divida, le mando mis más cordiales saludos y la ex-
presión de mi respeto.
KANDINSKY.

[En la copia de Schoenberg se lee lo siguiente en la segunda página arriba: ]


escri to sin borradqr

M¡;dling 4-5-1923
Querido Kandinsky:
Le escribo ·porque me dice que mi carta le conmovió. Esto es lo que
esperaba de Kandinsky, aunque no he dicho aún ni la centésima parte de
lo que la fantasía debería poder ante los ojos de un Kandinsky, si quiere
ser mi Kandinsky. Porque aún no he contado que, por ejemplo, clIando
voy por la calle me mira todo el mundo a ver si soy judío o cristiano
y no le puedo ir diciendo a todo el mundo que soy un elegido por Kan-
dinsky y otros pocos, mientras que desde luego Hitler no es de esa opi-
nión. Y, desde luego, no me serviría de gran cosa su sentimiento bien
intencionado, 3t;1nque lo llevase escrito, como los mendigos ciegos) sobre
una pizarra prendida del pecho, para que todos lo pudiesen leer. ¿No de-
bería un Kandinsky recapacitar sobre esto? ¿No tendría un Kandinsky que
inruir lo que realmente ha ocurrido, para que me haya visto obligado a
interrumpir mi primer verano de trabajo en 5 años y abandonar· el lugar
en el que había buscado paz para trabajar, sin ser·' capaz de volver a en-
contrar la tranquilidad para ello nuevamente? 60 iPorq~e los alemanes no
60 Durante una estancia veraniega en Mattsee (entorno de Salzburgo), se le hizo
saber a Schoenberg que allí los judíos no eran bien recibidos. Véase más extensa-
82 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

soportan a ningún judlo! ¿Puede un Kandinsky tener opiniones paralelas


con otros más que conmigo? Pero ¿es que puede tener aunque sea una
sola idea en común con PERSONAS que son capaces de molestarme en la
quietud de mi trabajo? Y: ¿puede eso estar bien? Yo pienso: Kandinsky
no puede tener con ellos en común ni la geometría. ¡Esa no es su posición,
o no está de mi parte!
Pregunto: ¿Por qué se dice que los judíos son como san sus traficantes?
¿Se dice también que los arios son como sus peores elementos?
¿Por qué se mide a un ario por Goethe, Schopenhauer y similares?
¿Por qué no se dice que los judlos son como Mahler, Altenberg,
Schoenberg y tantos otros? .
. ¿Por qué, si tiene Vd. un sentimiento hacia las personas, es Vd. po-
lítico?
¿ Cuándo para éstos no tiene valor la persona y s610 pueden ver las
metas de m partido?
Todo judlo delata por su nariz torcida no s610 su propia pulpa, sino
la de todos los nariz-torcidas no presentes en ese momento. Pero [si] es-·
tán juntos cien delincuentes arios, sólo se podrá leer en sus narices su pre-
.ferencia por el alcohol, pero por lo demás, serán ·tomados por gente honrada.
Y en esto participa Vd. y «me rehúsa como jndlo». ¿Es que acaso me
le he ofrecido yo a Vdo? ¿ Cree que alguien como yo permite que le rehú-
sen? ¿Cree Vd. que quien sabe lo que vale le concede a otro e! derecho a
criticar,. aunque sólo sea una· de sus características más insignificantes?
Además, ¿qnién sería e! que tendría tal derecho E?] ¿En qué sería me-
jor [?] Sí, cualquiera puede criticarme a mis espaldas, que hay mucho ";

sitio. Pero si Jo oigo, está expuesto, en gracia o desgracia, a que


me de~
fienda.
¿Cómo puede aprobar un Kandinsky que me insulten? ¡Cómo pue-
de tomar parte en una política que quiere crear la posibilidad de excluirme
de mi radio de acción natural; cómo puede dejar de luchar contra una vi-
sión del inundo, cuya meta son Noches de Bartolomé, eit cuya oscuridad
no· se podrá leer la pizarrita en la que pone que soy una excepción! .
Vd. dirá que fue un lamentable caso aislado, si también resulto toca-
do por las .consecuencias de! movimiento antisemita. Pero ¿por qué no se
ve en el judlo malo un lamentable caso aislado sino típico [?] En e! círculo
más estreclio de mis alumnos ·después de la guerra, result6 que casi todos
los atÍos no habían estado en el frente, 'sino que habían hecho trampa.

mente sobre este particular el catálogo de la Exposición Memorial, Viena, 1974, p. 291,
núm. 336, y "en ]. Rufer, «Hommage a Schoenberg», en A. Seh., Diario berlinés
(Berlln, 1974), pp. 54.y s.
Las cartas 83

Por el contrario, casi todos los judíos estuvieron en el campo de batalla y


fueron heridos. ¿Qué me díce de los casos de excepción?
Pero no se trata de ningún caso aislado, es decir, de nada fortuito.
Sino que todo obedece a un plan trazado, para que yo, después de que no
merecí hacerme notar por el camino ordinario, tenga que hacer un rodeo
por la polftica. Naturalmente: esa gente, que se senda incómoda con mi
música y mis ideas, sólo puede alegrarse de que ahora se les. ofrezca otra
posibilidad más de liberarse de mí. Mi éxito ardstico me da igual, eso lo
sabe Vd. ¡Pero no permito que me insulten!
¿Qué tengo que ver yo con el comunismo? ¡No soy comunista ni lo he
sido nunca! ¿Qué tengo que ver con los Sabios de Sión? ¿O cree Vd. que
le debo mis descubrimientos, mi sabiduría y mis conocimientos a la ·pro-
tección judía? ¿O le debe Einstein la suya a la encomienda de los Sabios
de Sión?
:Tal vez ha olvidado Vd. los desastres que es capaz de producir una
manera especial de encauzar los sentimientos. ¿No sabe Vd. que. en tiem-
pos de paz, cuando se produce un accidente de ferrocarril, todo el mundo
se horroriza porque mueren 4 personas, mientras que durante la guerra
se podía oír hablar de 100.000 muertos, sin que nadíe intentase Ífnagi-
narse la miseria, el dolor, el miedo y las consecuencias? Sí, que incluso
hubo gente que se alegraba de la gran cantidad de enemigos muertos;
¡cuántos más, mejor! No soy un pacifista, estar en contra de la guerra
tiene tan poco sentido como estar en contra de la muerte. Ambas cosas
son irremediables y dependen sólo en una mínima parte de nosotros, sino
que pertenecen a los métodos de renovación de la especie humana, que
no fueron inventados por nosotros, sino por fuerzas superiores. De igual
modo, no hay que echarle la culpa a un solo indíviduo por el cambio que
se está produciendo en la estructura social. Está escrito en las estrellas
y se produce necesariamente. La burguesía ya se encontraba en un plano
demasiado ideal, incapaz de luchar, por lo que surgen de las profundidades
de la Humanidad los míseros pero robustos elementos, para volver a crear
una clase medía capaz de sobrevivir. El último se compra un bonito libro
de mal papel y se muere de hambre. Así y no·de otra forma vendrán las
cosas, ¿se puede pasar por alto esto?
y esro es lo que Vd. pretende detener. ¿De esto quiere Vd. hacer res-
ponsables a los judíos? ¡No lo entiendo!
¿Son todos los judíos comunistas? Sabe Vd. tan bien como yo que
no es el caso. Yo no lo soy porque sé que de las cosas que merecen· ser
compartidas no hay suficiente para todos los hombres, sino casi sólo una
décima parte. Lo que abunda (desgracia, enfermedad, bajezas, inutilidad y
similares) está repartido de todos modos. Luego, porque sé que el senti-
i[~.l~;'
:·'1
1;: ,:,
84 Cartas, cuadros y documentos de un encuentro extraordinario

miento de felicidad subjetivo no depende de lo que se posee, sino que es


::.i,,"
,-,.1 una predisposición misteriosa~ que se tiene o no se tiene. Y tercero l porque
1-.;
la Tierra es un valle de lágrimas y nó una sala de diversión, por lo que no
está' en los planes del Creador que les vaya igual de bien a todos, sin que,
además, tenga un sentido más profundo:
Hoy sólo bace falta decir alguna tonterla en la jerga científico-perio-
dística para que las personas más inteligentes le tomen a -uno como una
revelación. Los Sabios de Sión, claro: así se llaman hoy en dia las pelleu-
las, las obras científicas, operetas) cabarets, vamos, todo 10 que mueve esta
Tierra espiritualmente.
Los judíos hacen negocios como comerciantes. Pero si molestan a la
competencia son atacados; pero no como comerciantes sino como judíos~
¿Cómo tienen entonces que defenderse?
:! . Pero yo sólo estoy convencido de que únicamente se defienden como
I
"
comerciantes y que la defensa como judíos sólo es aparente. Quiero decir,
que sus átacantes arios se defienden, cuando son atacados ellos, de igual
modo, aunque con algunas palabras distintas y utilizando diferentes formas
de' hipocresía (más simpáticas); ¡y que los judíos no pretenden batir a la
competencia cristiana sino a cualquiera!, igual que a los arios les preocupa
cualquier competencia; y que cualquier unión que lleve a la rlleta es ima-
ginable entre ellos, así como cualquier contraposición. Hoyes la raza; en
otra ocasión no sé qué. cosa será. ¿Y un Kandinsky participa en esto?
Los grandes bancos americanos han dado dinero para el comunismo y
no han desmentido este hecho. ¿Sabe Vd. por qué? El Sr. Ford debe saber
que no están en posición . de poderlo desmentir: tal vez se destaparía así
un asunto que para ellos resultaría mucho más embarazoso. Porque, si fue-
se verdad, ya se habría demostrado hace tiempo que es mentira.
¡ESO YA LO SABEMOS! ¡ESAS SON NUESTRAS EXPERIENCIAS!
Trotski y Lenin han derramado rlos de sangre (lo que, por otra parte,
no se puede evÍtar en ninguna revolución de la Historia de la Humani-
dad) para convertir una reorla, por supuesto equivocada (pero bien inten-
cionada, como la de la mayoría de los salvadotes del mundo en anteriores
revoluciones), en realidad. Merecen que se les maldiga y se les castigue,
¡quienes manej'an tales cosas no pueden errar! ¿Pero serán los hombres
mejores y más felices, si ahora se llevaraD a la práctica con el mismo fana-
tísmo y los mismos ríos de sangre, otras teorías, que no por ser contrarias
serán más ' correctas (porque todas están equivocadas y s6lo nuestra fe en
ellas les da de vez en vez un destello de verdad, que es lo suficiente para
engañarnos)?
Pero ¿a qué va a llevar el antisemitismo sino a actos de violencia?
¿Es tan difícil imaginar esto? A Vd. tal vez le baste con quitarle sus de-
Las cartas . 85

· rechos a los judíos. Con ello, desde luego, quedarlan eliminados Einstein,
MahIer, yo mismo y muchos otros. Mas una cosa es segura: nunca podrán
aniquilar a los elementos correosos, gracias a cuya capacidad de resisten'
·cia el pueblo judío ha sobrevivido durante 20 siglos sin protección frente
a toda la Humanidad. Pues aparentemente están tan organizados; que pue-
den cumplir con el deber que Dios les ha encomendado: ¡mantenerse en el
exilio, sin mezclarse y sin .quebrantarse, hasta que llegue la hora de la Sal-
vación!
Al fin y al caho los antisemitas son mejoradores del Mundo sin una
· visión muy amplia y con tan poco entendimiento como los comunistas.
Utopistas, las buenas personas, negociantes las malas. .
Tengo que' terminar, pues me duelen los .ojos de escribir "a máquina.
Me vi obligado a interrumpirme un par de dfas y veo ahora que moral y
tácticamente he cometido un gran error: '
¡·He polemizado! ¡He defendido!
He olvidado que no se trata de razón o sinrazón, de verdad o mentira,
de entendimiento o de ceguera, sino de razones de poder: y enesopar~ce
que todos están ciegos, tan .cegados por el odio como por el amor.
. Olvidé que no tiene sentido polemizar porque no bay quien me escu'
che; porque no existe una voluntad que quiera comprender,"silla sólo unas
contra~eñas para no escuchar lo que dice el otro.
Si Vd. quiere, lea lo que he escrito, peró · le ruego encarecidamente
que no me conteste con otra polémica. No cometa el mismo error que yo.
Intento librarle de ello diciéndole:
No le vaya entender, no le puedo entender. Tal vez confiaba aún hace
unos días causarle alguna impresión con mis argumentos. Hoy ya
"no 10 creo
· y me parece deshonroso haber defendido.
Quise contestarle porque quería demostrarle que para mí existe Kan-
dinsky a pesar· del traje nuevo, y que no he perdido el respeto que le tuve
en su día. Y si quiere trasladarle a mi viejo amigo Kandinsky ·saludos, me
gustaría confiarle algunos de los más calurosos, aunque no podría dejar de
añadir el mensaje:
Hace mucho que no nos hemos visto; quién sabe si nos volveremos
a ver; pero si llegase el caso de que volviésemos a encontrarnos, seria triste
que tuviésemos que estar ciegos el uno para el otro. Así que recoja Vd. mis
más cordiales saludos .

[En la copia de Schoenberg, sin firma.]

[Tarjeta postal desde Juan les Pins, (,La Girelle», a Schoenberg en


Roquebrune, Cap Marta, Pavillon Sévigné]

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