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ENSAYO

LA RESPUESTA DEL SISTEMA LÍMBICO ALREDEDOR LA GENERACIÓN DE


EMOCIONES DEL SER HUMANO

Presentado por:
CLAUDIA PUCHANA
YULISA CAROLINA RODRÍGUEZ
VIVIANA MORALES BENAVIDES
DANIELA MERCEDES MERA MERA
CAMILA FERNANDA PADILLA CUÉLLAR

Docente:
XXXXXXXXXXXX

Material:
XXXXXXXXXXXXXX

INSTITUCIÓN UNIVERSITARIA CESMAG


FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS XXXXX
PROGRAMA DE PSICOLOGÍA
PRIMER SEMESTRE
SAN JUAN DE PASTO
2015
ENSAYO

LA RESPUESTA DEL SISTEMA LÍMBICO ALREDEDOR LA GENERACIÓN DE


EMOCIONES EN EL SER HUMANO

El estudio de las emociones a lo largo del desarrollo científico, se ha constituido en


un tema de interés para la psicología, al focalizarse en la necesidad de identificar
lineamientos claros, confiables y válidos, que expliquen los procesos mediante los cuales
se genera la caracterización afectiva en el ser humano. Para Öhman y Birbaumer (1993) las
emociones por lo tanto, se “constituyen un elemento esencial de nuestra existencia, de tal
forma que todo lo que hacemos tiene lugar en un espacio psicológico donde la emoción
define los puntos cardinales” (citado en Molto et al, 1999 p. 56). Según esta perspectiva,
es importante comprender cómo las emociones más allá de considerarse o constituirse en
una reacción frente a un estímulo o situación determinada, se desencadenan como parte de
un proceso interno multidimensional, en el cual se presenta el entrecruzamiento de los
aspectos fisiológicos y psicológicos, movilizados a partir de experiencias particulares y
colectivas que el ser humano ha tenido durante su vida; cabría mencionar entonces, como
la relación entre estos elementos da como resultado la generación de respuestas
emocionales alrededor de circunstancias afrontadas en un momento y espacio determinado.

Ahora bien, considerando la representatividad e importancia asumida por las


emociones en torno a las construcciones devenidas por el ser humano. Es posible dilucidar
la relación existente entre los aspectos fisiológicos desencadenados al interior del sistema
límbico y las respuestas psicológicas, que traducidas en emociones, juegan un papel
fundamental sobre las características de adaptabilidad, desarrollo y evaluación de las
múltiples interpretaciones y comprensiones individuales y colectivas de la realidad. En
este sentido, como se ha mencionado, las emociones no solamente son respuestas ante
hechos determinados; de manera complementaria, a través del tiempo y carácter evolutivo
del ser humano, las emociones toman un rol prospectivo, al organizar los elementos
mediante los cuales se forman estructuras que permiten a los individuos, alcanzar un
mayor grado de transformación y organización de los entornos de los que hacen parte
permanentemente. Siendo de este modo, puede entenderse como las personas mediante su
experiencia, se ven expuestas constantemente a una reinterpretación, comprensión y
significación de sus vivencias llevándoles a interiorizar maneras diferentes de enfrentar
esta realidad, conforme sea vivenciado e intervenido emocionalmente desde diferentes
procesos de adaptación al medio.

Para entender mejor esta perspectiva, se alude a autores como William James y Carl
Lange, quienes a través de sus estudios e investigaciones, lograron establecer una
relacionalidad entre las emociones y el sistema límbico, pues según James y Lange, la
naturaleza y transmisión de las emociones, son el resultado de procesos fisiológicos,
connotados desde una relación recíproca de los procesos viscerales a la integración de
elementos internos y externos al individuo mediante su capacidad de asimilación y
experiencia personal a partir de las características de dicha situación y su análisis
respectivo; por tanto, las particularidades fisiológicas de las emociones, muestran una
mayor relevancia, en el hecho de que las conductas y/o comportamientos en el ser humano,
se ven mediados por aquellos episodios y/o momentos a partir de los cuales se entra en
contacto con la realidad y la manera de enfrentarla, con determinadas emociones, que han
sido interiorizadas, deconstruidas y resignificadas a partir de la experiencia personal y
colectiva de los individuos.

Es así como la teoría de James-Lange (s. f. citados en Chóliz, 2005) mencionan que
el estímulo emocional se encamina desde el tálamo, al sistema límbico, el cual produce
reacciones corporales mediante el hipotálamo y la división simpática del Sistema Nervioso
Central. De ahí que la corteza cerebral, reciba e interprete los estímulos sensoriales,
provocando de manera consecutiva una emoción, que conlleva cambios en los órganos
viscerales mediante el Sistema Nervioso Autónomo, además de presentar permutaciones en
los músculos del esqueleto a través del Sistema Nervioso Somático, todas estas reacciones
de manera directa, ofrecen una perspectiva en relación a la forma como se presentan las
emociones en un momento y espacio determinado. Por otra parte, a partir de la experiencia
adquirida por un individuo y los estímulos del sistema nervioso central, se crean respuestas
fisiológicas tales como: tensión muscular, lagrimeo, aceleración cardiaca entre otras,
obteniendo como resultado una emoción, dependiente al contexto desde donde se
experimenta, además de tener en consideración la experiencia y la interpretación de las
circunstancias vividas a nivel general.

Ahora bien, realizando una interpretación y comprensión sobre las características


fisiológicas de las emociones, mediante la activación del sistema límbico, es posible
determinar los procesos mediante los cuales las emociones presentan una condición
psicofisiológica, existiendo algunas similitudes en cuanto a la forma de activar estas
emociones a partir de las situaciones afrontadas. En este orden de ideas, los procesos
psicológicos se interpretarían a partir de las acciones individuales, subyacentes en el
actuar de cada persona; si se tiene en consideración como este modelo emocional está
supeditado a las situaciones afrontadas y a la experiencia de cada una de ellas, cabe
rescatar como en los procesos psicológicos, en torno a la emoción, se representan mediante
respuestas condicionadas a los aspectos fisiológicos que producen algunos eventos y/o
circunstancias del medio; así también se sobreentiende la multidimensionalidad de las
respuestas fisiológicas como condiciones alternantes a la existencia de los estímulos
provenientes del exterior. Las emociones por lo tanto se constituyen en un elemento
importante del desarrollo humano al mostrar las características significativas en torno al
quehacer cotidiano donde una persona se ve inmersa.

Por otra parte, autores como un Kandel (2000 citado en López, Valdovinos Méndez
y Mendoza, 2009), menciona como

El estado emocional de los humanos está compuesto por un elemento evidente


caracterizado principalmente por las sensaciones físicas y otro caracterizado
por un sentimiento concreto (por ejemplo, cuando se tiene la sensación de
“pesadez” en el corazón, concretamente se siente miedo: es decir, se interpreta
una sensación). En resumen, para mantener una distinción semántica entre
ambos términos, el término emoción a menudo es usado para referirse sólo al
estado corporal (estado emocional, como por ejemplo una alteración en la
frecuencia cardíaca y respiratoria, la contracción y relajación involuntaria de
los músculos faciales y la emisión de sonidos), mientras que el término
sentimiento se refiere únicamente a una sensación concreta (como pueden ser el
miedo, la alegría, la ira, la tristeza, el placer o la ansiedad). El estado
emocional y los sentimientos son regulados por estructuras anatómicas
diferentes. De esta forma, los sentimientos concretos están regulados por la
corteza cerebral, en parte por la corteza cingulada y la corteza orbitofrontal.
Los estados emocionales están regulados por un conjunto de respuestas
periféricas, autónomas, endocrinas y esquelético-motoras.

Referirse de este modo a las respuestas del sistema límbico alrededor de la


generación de emociones en el ser humano; presenta una propuesta compleja, en relación a
determinar que este sistema, representa una parte de todo el mundo intrapsiquico de un
individuo. No obstante, las diferentes situaciones vivenciales que una persona experimenta
en un momento dado, pueden explicar la manera como se originan las emociones a partir
de las respuestas fisiológicas que ocasionan un sentimiento, anclado a la reciprocidad entre
todo el proceso derivados de dicha respuesta; sin embargo, a pesar de mostrar una
diferencia entre lo fisiológico y lo psicológico, no puede desligarse completamente esta
relación, pues de manera complementaria cada área representa un punto de referencia
desde el cual el ser humano puede dar sentido a sus propias conductas y/o
comportamientos. Hablar entonces de las respuestas emocionales como un factor
secundario a las consecuencias fisiológicas, no permite comprender cómo las reacciones
orgánicas y/o viscerales desencadenan de manera directa una emoción determinada con
características particulares que dependen de la intensidad de los estímulos internos como
externos de las personas. Por lo tanto, aún a pesar de que las personas afronten un mismo
hecho o situación, esto implica una igualdad en torno a sus respuestas fisiológicas como
psicológicas, pues estas reacciones dependen de la forma como la persona ha asimilado su
propia existencia.

En este sentido, los motivos personales, se orientan bajo características particulares


de desarrollo, con una relación estrecha entre lo personal, lo colectivo y la experiencia que
se tiene de estos procesos, en la búsqueda e incorporación de respuestas posteriores, ante
sucesos de la vida cotidiana tanto a nivel fisiológico, psicológico. Estos aspectos
relacionados con las características de las emociones, dejan entrever como a pesar de
contar con un alto reconocimiento e interpretación de las situaciones, los sentimientos
frente a un hecho concreto, se satisfacen o bloquean dependiendo de la evaluación de la
realidad que cada sujeto tiene y/o construye en sus contextos de participación e inclusión
individual y colectiva.

Es así como esa capacidad de integrar nuevos elementos fisiológicos, a lo largo de


la evolución del ser humano le han permitido evolucionar y adaptarse a los diferentes
medios y entornos adversos en los cuales se ve inmerso. Puede aludirse de igual manera,
que los procesos fisiológicos, han significado la construcción de estructuras a nivel
visceral, mediante las cuales se ha contribuido a generar salidas efectivas frente a peligros
afrontados permanentemente, esta condición desarrollada en torno a la evolución humana,
se constituye como un valor aplicado a la capacidad de analizar, proyectar y configurar
salidas efectivas ante riesgos evidentes y potenciales del entorno natural.

Esto deja entrever como los procesos fisiológicos en una emoción, se constituye
como elementos indispensables en la construcción de de la realidad de una persona,
cuando estos actos se encuentran derivados de situaciones específicas que se han
vivenciado y experimentado a partir de elementos de tipo intrínseco y extrínseco;
generando comportamientos y/o conductas que llevan a un ser humano a reaccionar
dependiendo de la evaluación e interpretación de las situaciones o problemas emergentes
en su contexto del desenvolvimiento; de este modo, la visión o expectativa que la persona
tiene en torno a su experiencia, se constituye como parte del crecimiento personal, en
torno a las circunstancias referidas, particularmente desde el manejo fisiológico que se da
y el sentimiento que genera dicho proceso.

Como puede entenderse, bajo los procesos desencadenados a partir de la activación


del sistema límbico y su relación con las condiciones emocionales de una persona, se ven
representados varios aspectos de orden multidimensional, los cuales se encuentran ante la
presencia y participación de diferentes estructuras fisiológicas que tiene un impacto sobre
las emociones, no únicamente desde la reacción como tal, si no en todo el proceso del
Sistema Nervioso Central que constituye en sí, la herramienta mediante la cual el ser
humano se adaptado a su entorno próximo y la forma como poder modificarlo desde las
diferentes estrategias adquiridas durante todo el proceso evolutivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Chóliz, N. (2005). Psicología de la emoción: el proceso emocional. Valencia: Universidad


de Valencia. Departamento de psicología básica.

López, D., Valdovinos, A., Méndez, M. & Mendoza, V. (2009). El sistema límbico y las
emociones: empatía en humanos y primates. Revista de psicología iberoamericana.
Vol. 17, núm. 2. Disponible en base de datos Dialnet.

Molto, J. & et al. (1998). Un nuevo método para el estudio experimental de las emociones:
el “International Affective Picture System” (IAPS). Revista de psicología General
y aplicada. 52 (1), 55–87. Recuperado de base de datos Dialnet.