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Revista Archivística de la Asociación de Archiveros
de Andalucía

TRIA
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TRIA
Revista Archivística de la Asociación de Archiveros de Andalucía

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Fines de TRIA:
La revista TRIA, de periodicidad anual, trata de ser un órgano de expresión y de formación
profesional permanente de los asociados, al servicio de todos los archiveros y estudiosos de
estos temas en general, en el ámbito andaluz y español. Su campo son todos los problemas
teóricos y prácticos que plantea la profesión, sin limitaciones apriorísticas de ningún tipo, ex-
ceptuando el interés y la calidad de los trabajos presentados para su publicación. Las ideas y
opiniones vertidas en los trabajos publicados son responsabilidad de sus autores, y en ningún
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Sevilla 41080
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FINES DE TRIA:
La revista TRIA, de periodicidad anual, trata de ser un órgano de expresión y de
formación profesional permanente de la Asociación de Archiveros de Andalucía, al
servicio de los archiveros e interesados por los trabajos sobre los Archivos, en el ámbito
andaluz y español. Su campo de trabajo incluye todos los problemas teóricos y prácti-
cos que plantea la profesión, sin limitaciones apriorísticas de ningún tipo, exceptuan-
do el interés y la calidad de los trabajos presentados para su publicación. Las ideas y
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Manuel Romero Tallafigo (Universidad de Sevilla)
Manuel Ravina Martín (Archivo General de Indias)
Anabella Barroso Arahuetes (Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya)
Ramón Alberch y Fugueres (Escola Superior d’Arxivística i Gestió de Documents
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Antonia Heredia Herrera (Archivera)
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Madrid.)
Luis Torres Freixinet (Archivo Municipal de Zaragoza)
Luis Hernández Olivera (Universidad de Salamanca)
María Luisa Conde Villaverde (Fiscalía General del Estado)
Severiano Fernández Ramos (Universidad de Cádiz)

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1

PRESENTACIÓN DE LA PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN DE


ARCHIVEROS DE ANDALUCÍA
Noemi Belmonte Rguez-Pascual......................................................................... 9

AL FONDO HAY SITIO


José Ramón Cruz Mundet................................................................................... 15

DIFERENTES INSTITUCIONES, MISMOS PROFESIONALES,


¿IDÉNTICOS RETOS?
Ana Martín Bravo................................................................................................. 23

DIFERENTES INSTITUCIONES, MISMOS PROFESIONALES,


¿IDÉNTICOS RETOS?
Luis Casado de Otaola......................................................................................... 35

CERCA DE LOS POLÍTICOS. ARCHIVOS PARLAMENTARIOS


Rosario Martínez-Cañavate Burgos................................................................... 47

TERMINOLOGÍA ARCHIVÍSTICA: CONCEPTOS Y USO


Antonia Heredia Herrera................................................................................... 61

EL ARCHIVO FOTOGRÁFICO ROMERO DE TORRES


Mª del Mar Ibáñez Camacho............................................................................... 75

AUTORIDADES DE CALIFICACIÓN ESPAÑOLAS: PROCEDIMIENTO DE


CALIFICACIÓN
Jorge Juan Martínez Bernal................................................................................ 113

DE RE PALEOGRAPHICA. SECRETOS EN LA ESCRITURA


DE HOY Y SIEMPRE
Manuel Romero Tallafigo................................................................................... 155

LA ESCLAVITUD: BARBARIE INSTITUCIONALIZADA. NUEVO TALLER DE


HISTORIA DEL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÓRDOBA
Miguel Ángel Sánchez Herrador...................................................................... 197

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PRESENTACIÓN DE LA PRESIDENTA DE
LA ASOCIACIÓN DE ARCHIVEROS
DE ANDALUCÍA
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PRESENTACIÓN DE TRIA 23 DE LA PRESIDENTA DE
LA ASOCIACIÓN DE ARCHIVEROS DE ANDALUCÍA
Noemi Belmonte Rguez-Pascual

C uando en el mes de octubre de 2018 la actual Junta Directiva de la Aso-


ciación de Archiveros de Andalucía se incorporó a sus cargos, uno de
los objetivos propuestos era continuar con la revista TRIA, y fundamentalmente
mantener su periodicidad y regularidad, fruto de la cual a fines de 2019 vio la luz
el número 22 (2018), primero de esta nueva etapa de la Asociación que precisa-
mente recogía las actas de las II Jornadas Internacionales de la AAA.
Un año después y manteniendo ese compromiso adquirido, presentamos el nú-
mero 23, correspondiente al año 2019. Este número con un contenido muy variado,
recoge por un lado algunos de los textos presentados en las VIII Jornadas Técnicas de
Archivos en la Administración Local celebradas en Málaga en octubre de 2019 bajo
el lema Presente y futuro de los profesionales de Archivo: retos, riesgos y oportunidades, y
por otro, una miscelánea de temática muy diversa y a la vez sumamente interesante
como podrán advertir al revisar el índice y contenido de la revista.
Las circunstancias tan especiales que estamos viviendo marcadas por la COVID19,
han modificado sustancialmente gran parte de las actividades de nuestra Asociación
a lo largo de este año 2020, obligándonos a cambiar la formación presencial prevista
inicialmente por webinars online, aplazando otras actividades o replanteándolas tam-
bién de manera telemática como es el caso de los encuentros de archiver@s.con, etc.
Si bien todos estos cambios han resultado un auténtico éxito, afortunadamente en
poco han afectado a nuestra revista, que ya desde hace varios años cambió el formato
tradicional en papel por su edición digital.
Es nuestra intención seguir trabajando en pro de la mejora de esta nuestra y vues-
tra revista, razón por la cual en los próximos meses nos hemos planteado varias tareas
para ello, tales como revisar los órganos de funcionamiento de la misma (consejo de
redacción y consejo asesor), analizar y modificar las normas de edición y presentación
de originales, etc.

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No queremos finalizar sin invitarles a que realicen sus aportaciones a la misma,
remitiéndonos los posibles artículos a nuestra dirección de correo electrónico.
Y por supuesto, desearles que tengan esperanza y fuerzas para luchar y renacer con
nuevas ilusiones. Mientras tanto, la Junta Directiva continuará ahí, renovándose día
a día para conseguir que los Archivos y sus Archiver@s sean considerados.
Un afectuoso saludo.

Noemi Belmonte Rguez-Pascual

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ARTÍCULOS

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AL FONDO HAY SITIO
José Ramón Cruz Mundet

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TRIA Nº 23. 2019
I.S.S.N. 1134-1602 - Pags. 17-22

¡AL FONDO HAY SITIO!1


IN THE BACKGROUND THERE IS ROOM!
José Ramón Cruz Mundet
Universidad Carlos III de Madrid
VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local
Presente y futuro de los profesionales de archivo: retos, riesgos y oportunidades
Málaga, 24-25 de octubre de 2019
Recibido: 12/09/2019
Aceptado: 04/10/2019

Resumen:
El texto pretende recoger la intervención del autor en las VIII Jornadas Técnicas de Ar-
chivos de la Administración Local (Málaga), en la cual se hace un repaso a la evolución que
viene experimentando la disciplina archivística desde la irrupción de las tecnologías de la
información, y en particular durante el proceso de digitalización que nos ocupa. Se ha pasado
de un modelo profesional introspectivo y limitado, a otro cooperativo, transversal y con un
creciente liderazgo.
Palabras clave:
Archivística; Transformación digital; Perfil profesional del archivero.

Abstract:
The text aims to include the author’s intervention in the VIII Technical Conference on
Archives of the Local Administration (Malaga), in which a review is made of the evolu-
tion that the archival discipline has been experiencing since the emergence of information
technologies, and particularly during the digitization process at hand. It has gone from an
introspective and limited professional model, to another cooperative, transversal and with
growing leadership.
Key words:
Archival science; Digital transformation; Archivist professional profile.

1.  Ponencia presentada en las VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local. Málaga,
24-25 de octubre de 2019.

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18 José Ramón Cruz Mundet

1. ¿REALMENTE HAY SITIO?


Quiero antes de nada que mis primeras palabras vayan en recuerdo de nuestro
querido colega Javier Barbadillo, a quien se ha rendido sentido homenaje en estas
jornadas. Javier fue el archivero municipal de Guadalajara, con quien tuve la fortuna
de coincidir desde los inicios de la Mesa de Trabajo de Archivos de la Administración
Local, allá por los años ochenta del siglo pasado. Más de treinta en los que he tenido
la oportunidad, como cuantos le frecuentaron, de disfrutar en lo profesional de sus
conocimientos y de su experiencia, que compartía con generosidad sincera; compro-
metido en los proyectos donde colaboramos, y siempre dispuesto a dar lo mejor de sí
mismo, con capacidad y tesón inagotables. En lo personal, era atento, bueno, cordial,
serio si era menester y, en lo demás, risueño y abierto.
Dado que se trata de una conferencia de veinte minutos apoyada en una pre-
sentación a modo de guion, el texto que sigue carece de las notas y aparato crítico
habituales en las ponencias y comunicaciones al uso. Es más una reflexión personal,
una puesta al día a partir de la experiencia, que un trabajo de erudición.
Y con la pregunta que encabeza el epígrafe podemos plantearnos si realmente
hay sitio, en el sentido de si queda espacio y capacidad para el atribulado archivero
medio, para asumir nuevos retos, nuevas funciones y actividades.
Hubo un tiempo, aquél en el que nos formábamos como futuros profesionales
los licenciados de los setenta y ochenta, en el que la ortodoxia archivística sostenía
que las funciones del archivo eran tres: recoger, conservar y servir. Lo más parecido a
la apartada vida que cantara fray Luis de León en su afamada Oda a la vida retirada.
Toda una declaración de principios respecto del modelo funcional que se pretendía,
el de un servicio finalista, si no terminal, ocupado en recoger, es decir, acoger, ad-
mitir o dar cabida a aquellos documentos que otros, sus productores, tenían a bien
relegar a su destino final con aquella diligencia de ¡Archívese! tan de la vieja escuela
administrativa.
Una vez recopilado cuanto recibíamos nos poníamos a la tarea de conservar, es de-
cir de instalar, clasificar, ordenar... describir en el mejor de los casos. Todo para servir
las necesidades de nuestros usuarios, fundamentalmente historiadores profesionales
y de ciento en vez los órganos productores.
Y esta era nuestra situación, ocupados en la custodia de los fondos históricos, a la
que progresivamente se habían añadido nuevas responsabilidades. Las organizaciones
necesitaban solucionar la contención de las masas documentales cuya conservación ín-
tegra resultaba imposible. Y, sobre todo, un dilema fundamental, esa fuente de infor-
mación era necesaria para su buen funcionamiento. Y en respuesta a la demanda se
fueron disponiendo diferentes herramientas: cuadro de clasificación, calendario de

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¡Al fondo hay sitio! 19

conservación, instrumentos de descripción, transferencias, el archivo intermedio, por


citar las principales; aportaciones originaria y netamente archivísticas.
Así, como si fuera la famosa escena del camarote de los hermanos Marx, llamaron
a la puerta, eran las Tecnologías de la Información. ¡Pasen, pasen!, les dijimos, las
estábamos esperando. Todo el mundo hablaba de ellas y por fin habían llegado. Las
recibimos con cierta prevención, eran pequeñas, complicadas, decían. Tampoco im-
portaba tanto, nosotros atendíamos un servicio finalista. Nuestro lema era: recoger,
conservar y servir, así que todavía quedaba tiempo hasta que nos llegaran los prime-
ros nuevos documentos. Mientras tanto, con parsimonia, fuimos adaptando nuestro
modus operandi a las ventajas que nos ofrecían las nuevas tecnologías, y empezamos
por la descripción, para que nuestros fondos históricos también pudiesen consultarse
en el ordenador. Y entonces caímos en la cuenta de que, si bien teníamos una base
común, había tantas archivísticas como países. Tradiciones las llamábamos. Y las
tecnologías, que exigen normalización, casaban mal en un mundo de tradiciones. Y
empezamos por las normas: ISAD (G), ISAAR CPF...
Cuando aún no habíamos dado solución a la selección de los documentos en pa-
pel, la llamada hiperinflación documental. Llaman nuevamente a la puerta, son los
sistemas mixtos, discos, soportes magnéticos, y toneladas de papel, que debíamos tra-
tar. Empezamos a ver cómo hacemos para conocer el contenido, identificarlo, selec-
cionarlo, conservarlo... cuando llaman una vez más, es la archivística postmoderna,
que nos dice que el archivo no es neutral, no puede escapar de la subjetividad, como
tampoco lo puede hacer el trabajo del archivero. Considera que la función central
del archivero debe ser la de mediador e intérprete, como un importante formador de
memoria documentada del pasado que se legará al futuro. El archivero es un actor,
no un guardián, un transformador no un custodio.
La puerta suena una vez más, y esta vez es una nueva generación tecnológica. Las
organizaciones han invertido mucho y necesitan que todas las actividades sean tec-
nológicamente operativas. Hay que ponerse a normalizar, faltan modelos, y así salen
a la luz ISO 15489, Moreq, DOD 5015.02, ISO 16175...
Llaman por enésima vez, por fin ha llegado la Administración electrónica, la ofi-
cina sin papeles. Y esta vez es una realidad. Todo se centra en la gestión de procesos,
la normalización de los procedimientos y de los documentos, que de otra manera no
correrían sobre las plataformas, no podrían ser automatizados, o su rendimiento sería
muy bajo. Por la misma razón, la organización de los documentos carece de encaje en
la fase final o, cuando se mantiene, cosa aún muy frecuente, produce insatisfacción y
la consiguiente interrogación sobre la utilidad y conveniencia de la función archivís-
tica y del trabajo del archivero, a los que comienzan a dedicarse recursos. Las solucio-
nes aplicadas a la automatización del trabajo administrativo, se basan en la simplifi-

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cación y la normalización de procedimientos y de documentos, generados, utilizados


y conservados en el medio electrónico; que exige anticipar la función archivística al
punto cero o inicial, ya que sólo se podrán usar y conservar documentos descritos,
clasificados, vinculados, seleccionados y archivados antes de entrar en circulación.
2. LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL
El siglo XXI dobla su primera década, y aún estábamos y estamos a punto de ini-
ciar la tercera con tareas pendientes: la valoración retrospectiva, enormes volúmenes
de documentos, en papel, electrónicos y en sistemas mixtos, que se han acumulado
sin capacidad y tiempo para valorarlos y seleccionarlos. Junto con la valoración re-
trospectiva, estamos atascados en el tratamiento de los fondos acumulados, derivada
de la inveterada falta de medios y de su dispersión inevitable, nos hemos encontrado
con significativos volúmenes pendientes de tratamiento adecuado, y en ocasiones
esta acumulación se remonta hasta el Antiguo régimen. De modo que se da la para-
doja de que la digitalización de fondos históricos, ha tenido que ir precedida de una
en cierto modo urgente organización de las agrupaciones documentales objeto de
reproducción.
Si esto no era bastante, tenemos una suerte de agujero negro que no para de cre-
cer, aunque en poco tiempo dejará de hacerlo por la propia evolución de los medios
y soportes. No referimos a lo que podemos denominar documentos electrónicos
heredados, tantos y tantos formatos caducados, cuyo uso depende de generaciones
tecnológicas también superadas y no conservadas, cacharrería casi imposible de recu-
perar, como lo es el contenido de esos discos, cintas, fichas... inertes. Un poco más
fácil, aunque complicado por su mayor volumen, es el tratamiento y la selección de
esos volúmenes de información en formatos compatibles retrospectivamente, aunque
manejados con programas y sistemas ya desaparecidos, que aguardan porque cuando
se produjeron, todavía muchos, aunque en grado decreciente, tenían en el papel un
destino final.
Tampoco se ha resuelto, apenas esbozado, el tema del archivo web, de las perte-
necientes a nuestras organizaciones, como ejercicio de responsabilidad. Hemos visto
cómo algunas bibliotecas nacionales se han pretendido anticipar con el archivo de
los dominios nacionales. Este no es nuestro objetivo, tan titánico como de dudosa
viabilidad, sino el de nuestras organizaciones y ámbitos organizativos, cuya custodia
es la de la memoria electrónica.
Con estos retos, entre otros, sin resolver, surge con fuerza a mediados de la se-
gunda década, y como un mandato legal, la digitalización. El mundo se hace digital
y con él las organizaciones públicas y privadas, y hasta la vida de los individuos se
nos digitaliza.

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¡Al fondo hay sitio! 21

La transformación digital va más allá del uso de las tecnologías en el trabajo admi-
nistrativo, eso ya se venía haciendo de tiempo atrás. Va más allá de la automatización
de las actividades, lo que no sería nuevo. En resumen, no es hacer lo mismo por otros
medios. La transformación digital va de pensar de nuevo, diseñar sobre nuevas bases
y poner en marcha la vida, la actuación de las organizaciones, entre sí y con los indi-
viduos, en eso que ha dado en llamarse ecosistema digital, y que sería más adecuado
denominar simplemente como sistema digital, sin añadirle un prefijo que no hace
demasiado al caso.
Este nuevo entorno nos acarrea nuevos retos, transformaciones de calado y ven-
tajas sustanciales. Entre los retos vamos a centrarnos en dos, en nuestra opinión, de
calado. El primero de ellos es el del documento, objeto de nuestra actividad y centro
de nuestros estudios, tanto en materia de formación como de investigación. El do-
cumento, decíamos, se digitaliza y desaparece. El objeto de tratamiento, la unidad
básica ya no es el documento, sino el dato. Los datos que se obtienen, procesan,
actualizan y conservan en repositorios, que en ocasiones están o son propiedad de
la organización que los utiliza, y otras no, los usa tomándolos de terceros que los
producen, mantienen y ponen a disposición. Tal es, entre otras, la utilidad de la in-
teroperabilidad. Datos que se vinculan a través de metadatos y de marcas (lenguajes
de marcado), que los estructuran y empaquetan, que luego se firman y sellan... y
solo se visualizan como documentos cuando es estrictamente necesario. De modo
que nuestro tradicional objeto de trabajo deja de ser el centro para convertirse en
visualizaciones, vulgo cromos, imágenes para constancia y efectos a terceros, que no
siempre los precisan de esta forma; pero no son, desde luego, el objeto de nuestra
gestión, el principal al menos, sino que lo es su fuente, los datos, de los que debe
predicarse autenticidad, fiabilidad, integridad y accesibilidad. Casi nada.
El otro gran reto que he seleccionado, por la necesaria brevedad del formato de la
intervención, es la preservación digital permanente. Una permanencia muy distinta
de la que estamos acostumbrados en el mundo de papel, y que Jeff Rothenberg resu-
mió muy bien en su famosa sentencia: “Digital documents last forever or five years,
whichever comes first”. Conservar algo cuya naturaleza se resiste a permitirlo y ha-
cerlo a un coste indeterminado, constituyen la esencia de un reto que apenas hemos
esbozado y en que el tiempo corre en contra. Con una capacidad de producir datos,
información, muy superior a la capacidad de conservarlos, la selección sigue siendo
la clave. La conservación absoluta, de todo lo producido, salvo que un beneficio
mercantil la rentabilice, se muestra imposible. Algunos intentos con las redes socia-
les, que han acabado en fiasco y con el presupuesto de alguna institución cultural de
relevancia, nos han marcado el límite.

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Y en este viaje, con el camarote a tope, hemos pasado de ser unos eruditos, a ser
unos dinamizadores, de estar solos, a vivir acompañados; en definitiva de ser una
suerte de cuerpo extraño a formar parte en pie de igualdad del sistema digital. Este es
un viaje con escalas, pero sin fin. Hemos alcanzado un éxito de considerable grado,
ahora debemos consolidarlo y mejorarlos con competencia, cooperación, innova-
ción, visión integradora y liderazgo. Queda mucha navegación por delante. ¡Feliz
viaje!

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DIFERENTES INSTITUCIONES,
MISMOS PROFESIONALES,
¿IDÉNTICOS RETOS?
Ana Martín Bravo

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DIFERENTES INSTITUCIONES, MISMOS PROFESIO-


NALES, ¿IDÉNTICOS RETOS?1
DIFFERENT INSTITUTIONS, THE SAME PROFESSION-
ALS, IDENTICAL CHALLENGES?
Ana Martín Bravo
Jefa de Servicio de Documentación y Archivo. Archivo del Museo del Prado
VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local
Presente y futuro de los profesionales de archivo: retos, riesgos y oportunidades
Málaga, 24-25 de octubre de 2019
Recibido: 12/10/2019
Aceptado: 23/10/2019

PECULIARIDADES Y RETOS DEL ARCHIVO DEL MUSEO DEL PRADO


TRAS 200 AÑOS DE EXISTENCIA
En el marco de las VIII Jornadas técnicas de archivos Municipales, celebradas en
Málaga los días 24-25 de noviembre de 2019, profesionales de diferentes institu-
ciones archivísticas nos reunimos en torno a una mesa redonda para hablar sobre el
tema “Mismos profesionales, diferentes instituciones ¿mismos retos?”. Es muy inte-
resante abordar qué nos une a archivos y archiveros de diferentes instituciones y qué
retos compartimos, porque de ese encuentro podemos aprender diferentes formas de
afrontar problemas compartidos y retos comunes. Cada institución tiene que hacer
frente a las peculiaridades que le otorgan su pasado y su presente, pero los profesio-
nales que trabajamos en los archivos estamos obligados a responder a los requeri-
mientos de la sociedad en la que vivimos. Somos actores individuales, cada cual con
su papel, pero actuamos en un escenario que es compartido y conocer cómo trabajan
los demás nos ayudará a desempeñar mejor nuestro cometido.
El Archivo del Museo del Prado, presente en la institución desde su inauguración
el 19 de noviembre de 1819, celebra este año sus 200 años de existencia. Desde el

1.  Texto presentado en mesa redonda en las VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración
Local. Málaga, 24-25 de octubre de 2019.

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26 Ana Martín Bravo

principio de su andadura, la institución entendió que era fundamental garantizar la


custodia de la documentación que producía y en todos los reglamentos que conoce-
mos desde el siglo XIX está regulado a quién correspondía la tarea de preservar los
documentos administrativos, desde el secretario -según el Reglamento de 1857- al
auxiliar de la Secretaría, ya en el Reglamento de 1876, al que se le encomienda la
tarea de “custodiar los expedientes que se archivan”2. Dos siglos después, el Archivo
cuenta con una plantilla de un técnico de gestión y un ayudante de archivos para
continuar ejerciendo la misma tarea que se realizaba tantos años atrás ¿Ciertamente
es la misma tarea? ¿Quiénes somos ahora los que custodiamos los documentos que
llegan al Archivo y en qué somos diferentes de los que nos precedieron? Esta pregun-
ta nos lleva a examinar qué retos nuevos tenemos que afrontar en la actualidad y en
qué nos acercamos a otros profesionales de nuestro entorno.
EL SERVICIO DE DOCUMENTACIÓN Y ARCHIVO DEL MUSEO DEL
PRADO
En 2008 se creó la jefatura de Servicio de Documentación y Archivo, que reunía
bajo un denominador común los servicios documentales del Museo y, además, se
integró en el Área de Biblioteca, Archivo y Documentación. En 2009 se instala todo
el personal y los fondos del Área en el Casón del Buen Retiro, contando con un lugar
adecuado para los depósitos y un espacio compartido con la Biblioteca para la con-
sulta de todos los materiales, en una sala de lectura instalada bajo la bóveda pintada
por Luca Giordano. El traslado a este edificio, que asume la función de Centro de
Estudios del Museo del Prado, no fue exclusivamente un movimiento de espacio
físico. Cambió especialmente el modo de concebir cuál era el papel del Archivo, que
dejó de ser un servicio de uso interno para tener vocación de servicio al exterior de
la institución. Pasó de la función tradicional de contenedor final de la documenta-
ción a ser el punto donde se inicia cualquier investigación sobre la vida del Museo.
Se empezó en ese momento el camino hacia la apertura del Archivo a la consulta
de cualquier ciudadano y desde cualquier punto, sin tener que acercarse a la sala de
lectura para ver los fondos.
Fue la Dirección la que hace años asumió poner en marcha una política de visibi-
lidad a través de la página web, una decisión tomada a nivel de los órganos rectores,
una cuestión estratégica de la institución, que afectó no sólo al Archivo sino a todo
lo relacionado con la difusión del conocimiento que custodia el Museo. Cuando una
institución decide avanzar en esa línea tiene que poner en marcha los mecanismos
que le permitan alcanzar los objetivos con garantías y la creación de la jefatura de
Área de Biblioteca, Documentación y Archivo fue una de las primeras medidas que

2.  Gutiérrez Usillos 2012. P. 169.

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Diferentes instituciones, mismos profesionales, ¿idénticos retos? 27

se adoptaron, además de reforzar la plantilla con personal técnico. El fruto de todo


ello fue un cambio de mentalidad, basado en percibir que la información que custo-
diamos no ha llegado a su fin sino que el Archivo es un “principio” de conocimiento,
si somos capaces de ponerla en circulación. Estas nuevas necesidades implican un
mayor esfuerzo para el personal, que debe ser previsto. Por ello, la política de visi-
bilidad de la información tiene que ser una estrategia de la institución, impulsada
desde arriba, para contar con los medios necesarios para ponerla en marcha, ya sean
económicos o cambios organizativos, que afecta a otras áreas del Museo, por ejemplo
a los servicios de informática o de la web. En nuestro caso, la colaboración y buena
sintonía con el Área de Desarrollo Digital ha sido imprescindible para el éxito del
proyecto.
Precisamente cuando se acaban de cumplir los 10 años de andadura, tenemos que
indicar que nuestro actuar sigue estando marcado por las directrices que establece la
Dirección del Museo del Prado, coincidiendo con su Bicenterario. Su actual director,
Miguel Falomir, señalaba en una entrevista que el “Museo del Prado es el espejo de la
historia de España, de sus triunfos, de sus logros…no un contenedor de obras maestras,
sino un motor de cambio y generación de debates e ideas”3, lo que nos obliga a estar a
la altura de ese reto, también desde el Archivo del museo. Por otra parte, nuestros
conciudadanos nos perciben como un agente necesario para “hacer la cultura más
accesible”4, difundiéndola y estando a la cabeza de desarrollos novedosos que contri-
buyan a ello. No defraudar en esas expectativas a la sociedad que nos rodea es otro de
los retos a los que nos enfrentamos los responsables del Archivo del Museo del Prado.
El primer paso necesario para acercarnos a la ciudadanía fue tener unos datos bien
estructurados y normalizados, siendo indispensable poner en marcha la descripción y
digitalización de los documentos. Como en la mayoría de los proyectos, se comenzó
por “convencer” dentro de la institución de los beneficios de esta forma de actuar,
para conseguir personal técnico y medios económicos para invertir en tecnología.
Fue importante la elección de por dónde se empezaba a trabajar y se decidió hacerlo
por aquellos fondos que tenían relación directa con la titularidad de las obras de arte,
puesto que es la documentación que refrenda al Museo del Prado como responsable
de los bienes. Se seleccionaron las series documentales de “Adquisiciones de obras de
arte” y “Legados y donaciones”, que además aportan información sobre la proceden-
cia de la colección, siendo unos fondos muy demandados, por lo que su descripción,
digitalización y vinculación con la fichas de obras de la colección de arte nos abrió las
puertas para seguir por este camino. Se partía de una base de datos en la que se ha-
bían volcado los índices antiguos, que fue necesario sustituir en 2011 por un nuevo

3.  El Cultural, 14 de octubre de 2019.


4. <https://www.kissfm.es/2019/10/08/prado-cruza-la-linea-del-tiempo/> (consulta 22/06/2020).

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programa que estuviera adaptado a la normativa internacional y nos permitiera crear


bases sólidas sobre las que construir el proyecto de difusión. Se optó por trabajar con
Albalá para gestionar el Archivo y con Mediasearch para ofrecer una consulta atracti-
va a los usuarios, ambos programas de la empresa Baratz. El contar con un técnico de
archivos5, una herramienta informática adecuada y un escáner comprado ex profeso
nos posibilitó iniciar la descripción y digitalización de los fondos, empezando por los
más antiguos. Los avances que se fueron realizando entre los años 2010 y 2016 sólo
estuvieron accesibles desde la intranet del Museo, a la que podía acceder el personal
interno del Museo, pero también aquellos usuarios que se acercaban hasta su Biblio-
teca, donde por primera vez se dio la posibilidad de consultar la base de datos del
Archivo a investigadores externos.
EL RETO DE LA DIFUSIÓN: EL ARCHIVO DIGITAL
El proceso de difusión del Archivo en 2017 no se puede desvincular del objetivo
de hacer llegar la información que atesora el Museo, a través de la web, a los usua-
rios que no pueden desplazarse hasta nuestra sala de lectura6. El Área de Biblioteca,
Documentación y Archivo nació en 2008 con el propósito de reunir información de
calidad en torno a las colecciones del Museo, mejorando todos los sistemas de ges-
tión para integrar esos datos en programas que se pudieran exportar a la web. Somos
conscientes de que la información que el Museo posee sobre su colección y su propia
historia es un bien muy apreciado por la sociedad, que valora no solo los objetos de
arte sino el conocimiento sobre ellos. En 2015 se presentó una página web semánti-
ca, que adapta el modelo del CIDOC-CRM a nuestros datos, con la que se recupera
una información bien estructurada y de gran calidad sobre la colección artística:
<https://www.museodelprado.es/>7. Si el Servicio de Documentación es quien se
ocupa de alimentar los contenidos sobre la colección, una vez conseguido ese hito,
había que pensar en hacer el mismo proceso con la información del Archivo. Por ello
en 2017 se presentó el Archivo Digital, siendo el primer museo español, y uno de los
pioneros en el mundo, en hacer público y accesible su archivo histórico, dando un
impulso a la libre difusión de la información al ofrecer la consulta en web tanto de
la colección de obras de arte como de los fondos de su Archivo. En este punto hay
que volver sobre la pregunta que se nos ha planteado en esta mesa redonda, en qué
somos diferentes el Archivo del del Museo del Prado respecto a otros archivos como
los municipales, de los que se va a hablar mucho en estas jornadas. Probablemente

5.  Yolanda Cardito Rollán se incorporó a la plantilla del Museo como Técnico de gestión del Archivo
en 2010 y es la responsable de la organización, descripción y digitalización de los fondos.
6.  Martín Bravo (2015). P. 294.
7.  La web del Museo del Prado ha contado con la tecnología de la empresa Gnoss para el desarrollo
semántico.

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los archivos de museos somos más desconocidos para los ciudadanos de lo que lo son
los archivos municipales, quizás porque hasta fechas recientes se ha limitado su uso
a los investigadores. Lejos de la presión que ejerce la ciudadanía sobre la consulta de
los fondos de su municipio, por la inmediatez de respuesta que necesita, el resultado
ha sido encontrarnos con un largo camino por recorrer para alcanzar la meta de estar
presentes en la sociedad.
Con el Archivo digital hemos querido salvar esas diferencias y presentarnos ante
todos, investigadores o sencillamente personas con la inquietud de conocer la his-
toria de una institución con tanta presencia como el Museo del Prado. Además,
preparar nuestros fondos para que se conozcan nos ha ayudado a conocernos mejor a
nosotros mismos, a sacar a relucir la pequeña historia del día a día de este museo. Por
eso necesitábamos un punto de acceso atractivo, de fácil uso, que permitiera trasferir
desde la base de datos interna a la web los documentos que se describen y digitalizan
diariamente.
El sitio web recolecta los datos del programa Mediasearch, pero adapta su diseño
al que tiene la web del Prado. Se ha querido que la visualización de los documentos
sea similar a la que tienen las obras de arte, porque se pretende concienciar a los usua-
rios de que los fondos del archivo tienen similar consideración patrimonial que otros
bienes culturales de esta institución. Somos los archiveros los responsables de educar
a los ciudadanos para que se tenga conciencia de ese valor patrimonial y por ello el
Servicio de Documentación y Archivo muestra todos los registros que gestiona con
el mismo formato, sin distinciones basadas en el contenido artístico.
La consulta a través del Archivo digital cuenta con un buscador general como
pantalla de inicio y una búsqueda avanzada, que permite seleccionar los documentos
por fondos, datación, descriptores o signatura. En la pantalla de inicio se incluyó un
enlace a las series más demandadas por nuestros usuarios, con una imagen que las
identifica, para facilitar la localización de forma rápida aquellos documentos que son
más consultados. Nuestra relación con los investigadores nos ha guiado al hacer esta
selección, porque lo que hemos hecho ha sido trasladar al entorno web la experien-
cia adquirida en la sala de consulta. Las series seleccionadas han sido las que hemos
denominado “Correspondencia de los directores”, “Gestión económica”, “Proyec-
tos museográficos”, “Guerra Civil” y “Madrazo”. Los resultados de las búsquedas se
muestran ordenados cronológicamente, ofreciendo a la izquierda de la pantalla unas
categorías jerárquicas que los agrupa por fondos, materias, instituciones, personas o
tipo de documentos, permitiendo al usuario volver a ajustar su consulta.
Hemos podido constatar el respaldo de los ciudadanos al proyecto de difusión
del Archivo a través del alto número de visitas a nuestro sitio web <https://archivo.
museodelprado.es/prado>. En el primer mes después del lanzamiento, a finales de

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2017, se vieron 72.901 páginas del Archivo digital, frente a las 28.373 búsquedas
que se habían realizado durante todo el año 2017 desde la Intranet del Museo. En
2018 se han visitado un total de 120.196 páginas del Archivo Digital y 88.624 vi-
sualizaciones de documentos, mientras que el número de consultas recibidas desde la
Sala de Lectura del Centro de Estudios del Museo del Prado o por el personal interno
desde sus terminales ha sido de 10.098. Por tanto, las cifras hablan por sí solas y nos
animan a seguir trabajando por aumentar la difusión a través de Internet, a salir fue-
ra del espacio del Archivo para que la sociedad nos conozca. Y este movimiento de
apertura nos está dando la satisfacción de ver cómo nuevos tipos de público se están
sumando recientemente a consultarnos, especialmente el sector de los estudiantes
universitarios. La descripción y difusión del fondo está permitiendo que se lleven a
cabo estudios novedosos sobre la historia del Museo, basados en enfoques antes no
abordados como son la evolución de la museología, los visitantes o las instalaciones,
temas que ya se empiezan a tratar especialmente en los trabajos de fin de máster.
Otro de los retos que hemos tenido que afrontar ha sido el de dar a conocer el
Archivo del Museo por otras vías, para no limitarnos exclusivamente a la presencia en
un sitio en Internet. Difundir a través de las redes sociales es una inquietud compar-
tida por muchos de nosotros. Nuestra peculiaridad es que, en una institución como
el Museo del Prado, la comunicación está centralizada, por lo que el Archivo sale
a las redes a través de los canales institucionales. Nuestra opción ha sido sumarnos
a las estrategias que marca el Departamento de Comunicación, con la novedad de
que en algunos de sus mensajes sustituyan el protagonismo de las obras de arte por
los documentos. Un ejemplo de ello es la participación en Twitter, en la sección de
“Tal día como hoy”, donde el Archivo se hace presente con algún documento que
recuerde una efeméride.

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Una forma de difusión muy característica de los museos son sus exposiciones
temporales y también hemos querido aprovechar ese canal de comunicación para que
los documentos fueran vistos por el público. No ha sido fácil competir con las obras
de arte de la colección para compartir los mismos espacios expositivos, los muros de
pared o las vitrinas de las salas. Sin embargo, estamos observando que cuanto mejor
se conoce el fondo del Archivo mucho mayor es la presencia de sus documentos en
las exposiciones, formando parte del discurso narrativo8, algo casi impensable hace
unos años. Nuestro reto, en este caso, es hacer ver que los documentos permiten
acercarse a las obras de arte desde otros puntos de vista y enriquecen su conocimien-
to. Por ejemplo fue interesante la participación de un libro de copistas de nuestro
Archivo en la exposición “La obra invitada: Las hijas de Edward Darley Boit, Sar-
gent” en la Galería central del Museo del Prado en 2010. Allí se pudo ver el libro de
copistas abierto por la página en la que Sargent había firmado como copista de varios
cuadros de Velázquez en 1879, siendo mucho más fácil de explicar así la fuerte in-
fluencia que Velázquez había ejercido sobre el pintor y, en especial, en la obra que se
presentaba en la exposición. Incluso en el sitio web que se realizó para anunciar este
evento se reproducía el documento del Archivo junto a la obra de arte9. Fue de las
primeras ocasiones en las que fondos documentales y artísticos compartían espacios
expositivos en las salas del Museo, pero abrió el camino para que en lo sucesivo se
tuviera en cuenta que los documentos ayudan a los visitantes a entender los procesos
de creación de las obras de arte.
La celebración del Bicentenario del Museo en 2019 ha sido una ocasión especial
que ha permitido que algunos documentos referidos a la museografía del siglo XIX
ocupen un lugar destacado en el exposición “Museo del Prado 1819-2019. Un lugar
de memoria”, en la que participaron documentos del Archivo que habían sido des-
critos y digitalizados hacía poco tiempo10. Este hecho no solo ha supuesto un salto
cuantitativo en la presencia del Archivo en las exposiciones del Museo sino que,
gracias a ello, los documentos han conquistado otro espacio más de nuestra institu-
ción, haciendo su aparición en la tienda del Museo. En este año del Bicentenario,
los visitantes pueden llevarse como recuerdo no solo la imagen de sus obras maestras
sino también de algunos documentos del Archivo, reproducidos en carpetas, bolsos
de tela o bandejas de cerámica.

8.  Algo similar está sucediendo con los fondos de la Biblioteca del Museo, especialmente de su fondo
antiguo.
9. <https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/la-obra-invitada-las-hijas-de-edward-dar-
ley-boit/0f06721d-0577-4c66-af76-e0f4ed83bd14 (consulta 22/06/2020)>.
10.  Portús (2018). P. 111.

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CONCLUSIONES
Como reflexión final a todo lo ya dicho, queremos terminar señalando que el reto
al que nos enfrentamos los profesionales que trabajamos en archivos de museos es
darnos a conocer a un público mucho mayor del que habitualmente nos consultaba
y cambiar la imagen que se tenía de ellos como un lugar de interés solo para especia-
listas en colecciones de arte. La política de difusión y acercamiento a los ciudadanos
a través de la presencia en portales de internet, de las redes sociales, de exposiciones
temporales o de actividades didácticas está demostrando que existe interés en cono-
cer los fondos documentales que se custodian en nuestras instituciones. En el caso
concreto del Archivo del Museo del Prado está siendo muy gratificante ver cómo
aumenta el número de trabajos de investigación centrados en los documentos del
Archivo, en los que los protagonistas son los documentos y no las obras de arte. Esto
lo estamos observando especialmente en el acercamiento de jóvenes estudiantes que
centran sus trabajos de fin de máster en aspectos nuevos de la Historia del Arte como
es el análisis de la museología, del coleccionismo o del público. Los documentos em-
piezan a ser citados como no lo habían sido nunca antes, los vemos proyectados en
jornadas técnicas sobre edificios de museos, sobre trayectorias de artistas o en un sin-
fín de nuevos enfoques que solo se están pudiendo abordar gracias a que la documen-
tación está siendo fácilmente accesible. Todo ello solo es posible si los archiveros se-
guimos haciendo todas las tareas tradicionales que se nos habían encomendado, que
en el Museo del Prado están recogidas en toda la reglamentación que regula nuestras
funciones desde el siglo XIX, que ponían el foco en la ordenación y la preservación
de los documentos. Pero además, y sin dejar de hacer lo anterior, ampliamos ese foco
hacia la libre distribución de la información que custodiamos. Es imprescindible
trabajar en poner a disposición de los ciudadanos unos documentos bien descritos
y digitalizados, si queremos estar a la altura de lo que la sociedad nos está pidiendo.
Sólo cuando distribuimos de forma abierta y gratuita la información, que es uno
de los bienes más apreciados en esta sociedad actual del conocimiento, seremos re-
conocidos como instituciones necesarias. En los últimos años se está hablando de la
política del “potlatch digital” propuesta por Ortega y Rodríguez (2011)11, según la
cual la generosidad de las instituciones en poner en circulación su conocimiento se ve
recompensada con la adquisición de mayor prestigio. Por tanto nuestro reto es que se
nos conozca mejor, aumentar el número de documentos en nuestro Archivo Digital
y contribuir a que el Museo del Prado sea considerado un importante motor cultural.

11.  Ortega, F. y Rodríguez, J. (2011).

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BIBLIOGRAFÍA
Gutiérrez Usillos, A. (2012), “Evolución y desarrollo de la Documentación y del Ar-
chivo del Museo Nacional del Prado”, Boletín ANABAD, LXII, núm. 1, enero-
marzo, pp. 161-183.
Martín Bravo, A. Mª (2015), “La gestión de la información en el Museo del Prado”,
Liderazgo en los servicios de información en el siglo XXI. Actas de los VII Encuentros
de Centros de Documentación de Arte Contemporáneo, Vitoria: Artium, pp. 287-
300.
Ortega, F. y Rodríguez, J. (2011), El potlatch digital. Wikipedia y el triunfo del proco-
mún y el conocimiento compartido, Madrid: Cátedra.
Portús, J. (2018), Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de Memoria, Catálogo de la
exposición celebrada en el Museo Nacional del Prado, del 19 de noviembre de
2018 al 10 de marzo de 2019, Madrid.

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DIFERENTES INSTITUCIONES,
MISMOS PROFESIONALES,
¿IDÉNTICOS RETOS?
Luis Casado de Otaola

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DIFERENTES INSTITUCIONES, MISMOS PROFESIO-


NALES, ¿IDÉNTICOS RETOS?1
DIFFERENT INSTITUTIONS, THE SAME PROFESSION-
ALS, IDENTICAL CHALLENGES?
Luis Casado de Otaola
Jefe de área de Documentación Administrativa. Ministerio de Trabajo, Migraciones
y Seguridad Social
VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local
Presente y futuro de los profesionales de archivo: retos, riesgos y oportunidades
Málaga, 24-25 de octubre de 2019
Recibido: 02/10/2019
Aceptado: 13/10/2019

ARCHIVOS CENTRALES: ENTRE LAS DOS CARAS DE JANO


If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same.
(R. Kipling, If.)
Quisiera comenzar agradeciendo a la organización de estas Jornadas, y en especial
a Mª Isabel Vila, su invitación a participar en esta mesa, cuyo tema me da la opor-
tunidad de abstraerme un tanto de los aspectos más técnicos de mi profesión para
reflexionar con más libertad y alcance sobre su ejercicio.
Tomando como pie el título que se nos propone para esta mesa (“Diferentes ins-
tituciones, mismos profesionales ¿idénticos retos?”), creo que su propia composición
basta para dar idea de que no siempre somos necesariamente los “mismos profe-
sionales” ni tenemos los mismos perfiles quienes intervenimos en este campo. No
se sabe si esto es bueno o malo, porque probablemente no sea ni lo uno ni lo otro:
simplemente, es así.

1.  Texto presentado en mesa redonda en las VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración
Local. Málaga, 24-25 de octubre de 2019.

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38 Luis Casado de Otaola

Pasaré entonces a lo de “diferentes instituciones”, y ahí tengo que decir que en


esta mesa, aunque muy bien acompañado, me encuentro a la vez un poco solo. Solo,
en el sentido de que el resto de colegas participantes trabajan para centros de archivo
con una orientación preferentemente patrimonial. En un típico esquema de un sis-
tema de archivos basado en el ciclo de vida y las “edades del documento” como el de
la Figura 1, dichos centros están sobre todo orientados a esa fase final del ciclo de uso
de los documentos en que predomina la gestión patrimonial, articulada en torno al
doble eje de conservación + acceso al patrimonio documental histórico.
El centro en el que presto actualmente mis servicios está sin embargo situado
en la parte intermedia de ese esquema que muestra la Figura 1. Corresponde por
tanto a una fase más propiamente de “gestión documental”, precisamente aquella
en que es más importante el planteamiento archivístico de “ciclo de vida / edades
de los documentos”. Su orientación no es tanto la conservación de la información
como resultado sino, en todo caso, su gestión como proceso. Mis compañeros del
Archivo General de Palacio o el Prado, por ejemplo, trabajan como yo mismo para
organismos vinculados a la Administración General del Estado (AGE). Sería difícil,
sin embargo, ubicar sus centros en el Sistema de Archivos de la AGE que regula el
Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre en su capítulo III, bastante parecido
por cierto al de la Figura 1.

Figura 1. Esquema de un sistema de archivos (Fuente: Archivos de oficina; Ministerio de


Administraciones Públicas y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2003).

Los archivos centrales tienen por eso algo que ver con esas dos caras de Jano que
miran simultáneamente hacia el pasado y el futuro y que han simbolizado en ocasiones

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la profesión archivística e inspirado el logotipo -un tanto esquematizado- del Consejo


Internacional de Archivos (Figura 2).

Figura 2. Jano Bifronte en una estampa antigua y en la versión esquematizada del logo
del Consejo Internacional de Archivos.

A diferencia de los tesoros documentales que guardan los archivos históricos, los
archivos centrales reciben documentación cuyos valores de gestión ya no están muy
claros ni siquiera para las Unidades que los produjeron, y que tienen mucho menos
claros todavía sus presuntos valores patrimoniales futuros que, en el mejor de los
casos, estarían aún por demostrar.
Tienen respecto de aquellos una diversidad de usos (y usuarios) de la informa-
ción, no necesaria ni preferentemente orientados a la investigación retrospectiva, y su
actividad no está tan orientada a la conservación como vinculada a la gestión:
• Gestión de ingresos, transferencias, eliminaciones.
• Análisis de valores de uso (valoración).
• Gestión de derechos (interesados, acceso, protección de datos).
Esa posición del Archivo Central que, como Jano, puede a la vez contemplar
el pasado y vislumbrar el futuro, tiene sin duda un algo de magia y de prodigio,
pero me temo que es también una posición melancólica. Entre todos los troyanos,

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Polidamante fue el único a quien los dioses concedieron conocer a la vez lo pasado
y lo futuro y a pesar de ello, sin embargo, sus paisanos de Troya tenían la costumbre
de no hacerle ni caso (Figura 3).

Figura 3. Polidamante en la Guerra de Troya; talla dulce de 1795, obra de Tommaso Piroli
(1752-1824) a partir de un dibujo de John Flaxman de 1793, empleada en una edición
de la traducción de Alexander Pope de la Ilíada para ilustrar el pasaje correspondiente
a los vv. 88 y ss. del Canto XII. © Foto H.-P.Haack Dominio público,
<https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4041100>.

Por eso, a menudo, hablando de archivos administrativos y en encuentros pro-


fesionales como éste que nos acoge, es habitual que esas dos caras de Jano adopten
la forma de otras dos caras de raigambre clásica: las máscaras de la Comedia y la
Tragedia (Figura 4).
Así, la Comedia se ufana de sus logros y expone “casos de éxito” que la expe-
riencia, sabedora de las terribles limitaciones de todo tipo en que se desenvuelve la
actividad archivística, lleva a relativizar. La Tragedia, por su parte, llora siempre inú-
tilmente lo que no puede remediar (medios, influencia, prioridad en presupuestos y
programas…) y acaba por ser pesada, sobre todo para esos responsables que pretende
que le hagan caso.
La Sabiduría acaso nos aconsejara entonces, como en el poema de Kipling que
encabeza estas líneas, tratar a ambas máscaras con la misma indiferencia con que se
trata a dos impostores.
Pero mucho me temo que, a pesar de cuanto he denostado en mi vida a ese pro-
totipo de “archivero llorón” (o quizá como castigo por ello), en estas Jornadas me van

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Figura 4. Las máscaras de la Comedias y la Tragedia (Roma, Museos Capitolinos).

a encontrar ustedes puesta la máscara de la Tragedia, que en mi caso probablemente


no llegue más que a Melodrama.
Pero vuelvo a esas dos caras de Jano, unidas entre sí tan estrechamente que es
casi imposible discernir dónde empieza una y acaba la otra. Porque es precisamente
en ese estrecho margen del presente en el que tenemos que actuar ¿Y qué hay en ese
espacio aparentemente tan estrecho? Pues la primera vez que entré en los depósitos
del Archivo donde ahora trabajo, muchos años antes de imaginar siquiera que algún
día sería su responsable, lo que vi me recordó al espacio representado en la Figura 5.
A primera vista parece un espacio vastísimo y a la vez agobiante, destartalado,
laberíntico y lleno de cosas. Si uno se fija bien, en alguno de esos pasadizos laberín-
ticos se adivina la silueta de un hombrecillo agobiado por el caos opresivo en que se
desenvuelve. Si pudiéramos ver aún más de cerca, veríamos que ese hombrecillo se
parece bastante a mí y que, como propone la idea de esta mesa redonda, corre por
esas pasarelas yendo sin orden ni concierto de buscar noticias de abuelos o pueblos

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Figura 5. Una visión del Archivo Central: las prisiones de Piranesi (Giovanni Battista Piranesi,
Dominio público, <https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=330160)>.

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de sus usuarios al esquema de metadatos, de explicar cómo se ordenan las cajas en la


estantería a atender a un catedrático que tiene prisa o a tratar de explicar al respon-
sable de una Unidad por qué está feo deshacerse de la documentación sin más guía
ni requisito que su propio criterio de alto cargo, y seguidamente a atender a alguien
que simplemente busca algún papel con el que evitar que lo desahucien de su casa;
poco después pasa de desempeñar el papel de consultor al de mozo, y de la gestión
documental a la gestión de desastres…
Pero esa apariencia caótica es sólo apariencia porque, aunque es cierto que ese
espacio entre las caras de Jano está lleno de “cosas”, visto con perspectiva ese espacio
y todas esas “cosas” presentan el aspecto de la siguiente Tabla 1:
Tabla 1 – Otra visión del Archivo Central (¿Qué hay en un Archivo Central?)
EL EMPLEADOR EL “DEBER SER”: LA NORMATIVA LOS USUARIOS
La organización
Una normativa
JURÍDICA TÉCNICA como primer
interna
usuario
Ley
Ley 39/2015 de
16/1985 del
Una “cultura Procedimiento La “Academia”
Patrimonio
corporativa” Administrativo, (investigadores)
Histórico
art.17
Español
ISDAD-G/
Posición y dependen- R.D. ISO 30300
NEDA El Ciudadano
cia en el organigrama, 1708/2011 LOPDPGDD ISO 15489
[Reglamento] ISAAR (“cualquier perso-
peso institucional, Sistema 3/2018 ISO 2946
(CPF) na…”)
expectativas… Archivos (…)
ISDF (…)
R.D.
ENI Otros usuarios
Proactividad en la 1164/2002
NTIs (otros organismos
relación con las Uni- Conserva-
Guías de aplicación / administracio-
dades productoras ción /
e-EMGDE nes, Prensa…)
eliminación
Un estado de
cosas heredado
“Coordina- El “Sistema de
(consultoría / relacio- Los recursos (descripción, Un “antiusuario”:
ción Archivos”
nes públicas) disponibles organización, El titular de datos
de archivos” y su funcionamiento
eliminacio-
nes…)
Las“generaciones
EL “SER”: EL ENTORNO
futuras”

En la parte superior de la Tabla se representa ese mundo platónico de las ideas que
constituyen las normas, compuestas por un marco jurídico de creciente complejidad
cuyo despliegue debe ser coherente en campos sectoriales aparentemente inconexos
como la legislación sobre patrimonio histórico y administración electrónica o la de
transparencia y protección de datos personales; doblados además con los cada vez
más sofisticados requisitos derivados de la normativa estrictamente técnica a la que

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44 Luis Casado de Otaola

también debemos adecuarnos (normas archivísticas y de gestión documental nacio-


nales o internacionales; normativa ISO).
Para alcanzar este conjunto de requisitos formales, técnicos y legales el Archivo
Central parte de un entorno de hecho, representado en la parte inferior, en el que
se incluyen los recursos disponibles, las responsabilidades atribuidas, el sistema de
archivos en que se inserta (y su funcionamiento) y el bagaje histórico de decisiones y
actuaciones (u omisiones) sobre la documentación en custodia que condicionan su
actuación.
En los extremos, se representan los dos agentes que más concretamente condicio-
nan la actividad del Archivo Central: el empleador, es decir la organización a la que
sirve como servicio auxiliar y horizontal, por una parte, y las personas destinatarias
finales de sus servicios, es decir sus usuarios.
De forma más concreta, las tareas específicas del Archivo Central en tanto que tal,
y las que comparte con el resto de archivos integrados en el Sistema de Archivos de la
AGE se enumeran con detalle en los artículos 10 y 14, respectivamente, del Real De-
creto 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema Español de
Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la Administración General del Estado
y de sus Organismos Públicos y su régimen de acceso (Tabla 2).
Es como se ve una lista bastante larga de tareas a abarcar, pero que se ve más que
aumentada si a éstas se añaden, como suele ser el caso frecuente en la realidad, las
tareas de coordinación archivística departamental y de gestión documental reguladas
en los artículos 13 y 15 de la misma norma, que recaen en gran parte o en su totali-
dad sobre las Unidades de Archivo Central (Tabla 3).
A la vista de esta larga y prolija relación de funciones y la creciente complejidad
técnica de algunas de ellas sea acaso llegado el momento de desechar las máscaras
de Tragedia y Comedia y, bajando de las Musas al Teatro, ponderar cómo los Ar-
chivos Centrales de la AGE, a pesar de estar infradotados de medios personales,
materiales y económicos, de contar con instalaciones inadecuadas e insuficientes
y de padecer graves disfunciones en el sistema de archivos, estamos sin embargo
realizando toda esa gama de tareas: conservando, identificando, describiendo y
valorando a la vez que proporcionando acceso a la información a los ciudadanos y
protegiendo sus datos personales. Y además, ahora, también preparando ese “Ar-
chivo Electrónico” que, aunque se proclama “Único”, al parecer se va construyendo
poco a poco y por barrios.

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Diferentes instituciones, mismos profesionales, ¿idénticos retos? 45

Tabla 2 – Las funciones del Archivo Central


Tareas específicas del Archivo Central (art. 9-10 Tareas comunes a lo largo del ciclo de vida (art.14
R.D. 1708/2011) R.D 1708/2011)
[Recibir transferencias de las Unidades de gestión] Garantizar el acceso de los ciudadanos a los docu-
… en la forma y tiempo establecidos en el corres- mentos públicos (…)
pondiente calendario de conservación elaborado
Facilitar a las unidades productoras el acceso a sus
de manera conjunta con el Archivo Central, una
documentos.
vez agotado su plazo de permanencia en la unidad
productora. Dar a los documentos el tratamiento técnico archi-
vístico adecuado, según las normas internacionales
Coordinar y controlar el funcionamiento de los
y nacionales y las instrucciones y recomendaciones
distintos archivos de gestión, así como propor-
emanadas de la Comisión de Archivos de la Admi-
cionar el asesoramiento técnico necesario a las
nistración General del Estado, aplicables en función
unidades y a su archivo de gestión, con el fin de
de la fase en que se encuentren los documentos de
conseguir la correcta conservación y tratamiento
archivo, incluyendo las actuaciones pertinentes de
técnico de los documentos de archivo, de acuerdo
conservación preventiva y activa.
con las normas específicas que correspondan a cada
serie documental. Atender a lo dispuesto en los calendarios de conser-
vación, en cuanto a los plazos de acceso, transferen-
Llevar a cabo el proceso de identificación de series
cia y, en su caso, eliminación de las series documen-
y elaborar el cuadro de clasificación.
tales custodiadas en cada tipo de archivo.
Describir las fracciones de serie conforme a las
Colaborar en el desarrollo de los programas de
normas internacionales y nacionales de descripción
digitalización, reproducción, descripción, planes
archivística.
archivísticos y otras actuaciones que puedan impul-
Llevar a cabo procesos de valoración documental, sarse desde los órganos de decisión del Sistema.
a fin de elevar las correspondientes propuestas de
Emplear las nuevas tecnologías en el desarrollo de
eliminación, o en su caso, de conservación perma-
sus funciones y actividades.
nente de documentos, en aplicación del procedi-
miento establecido por la normativa vigente. Garantizar la integridad, autenticidad, fiabilidad,
disponibilidad, confidencialidad y conservación de
Tramitar, en su caso, los expedientes de elimi-
los documentos y expedientes electrónicos recibidos
nación de documentos, una vez cumplidos los
o almacenados, según lo establecido por la Ley
requisitos exigidos por la normativa vigente y
11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico
de acuerdo con los calendarios de conservación
de los ciudadanos a los servicios públicos, en los
aprobados.
Esquemas Nacionales de Seguridad e Interoperabili-
Realizar las transferencias preceptivas y periódicas dad, y demás normativa de desarrollo.
de documentos al archivo intermedio, acompaña-
das de su correspondiente relación de entrega.
Proporcionar al archivo intermedio las descripcio-
nes de las fracciones de serie objeto de cada una de
las transferencias.
Participar en los equipos multidisciplinares encar-
gados del diseño e implementación de los sistemas
de gestión de los procedimientos administrativos
tramitados en soporte electrónico

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46 Luis Casado de Otaola

Tabla 3 – Tareas de coordinación archivística y gestión documental departamental en el


Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre
Cada Departamento Ministerial organizará sus servicios para garantizar la coordinación del
13.1 funcionamiento de todos los Archivos del Ministerio y de los organismos a él vinculados,
según lo previsto en el artículo 65 de la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español.
A dichos efectos, en cada Departamento podrá constituirse un Grupo de Trabajo para la
coordinación de los archivos que se encuentren dentro de su ámbito departamental y sus
organismos públicos, adscrita a la Subsecretaría. Los grupos de trabajo ministeriales ten-
drán por finalidad:
a) Impulsar el cumplimiento en sus archivos de las instrucciones y recomendaciones de la
Comisión de Archivos de la Administración General del Estado.
b) Promover los criterios particulares en relación con la accesibilidad de la información
13.2
obrante en los archivos de su competencia.
c) Impulsar por la inclusión en el Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica de
cualquier servicio de archivos dependiente de su Departamento.
d) Promover programas de gestión en los que se establezcan los objetivos que deben cum-
plir sus archivos mediante los correspondientes proyectos y actuaciones a desarrollar.
e) Realizar estudios de valoración documental y elevar peticiones de dictamen a la Comi-
sión Superior Calificadora de Documentos Administrativos
Identificación, valoración y eliminación.
1. Los grupos de trabajo de coordinación archivística de cada Departamento ministerial
presentarán sus propuestas de eliminación o en su caso, de conservación permanente para
el dictamen preceptivo por la Comisión Superior Calificadora de Documentos Adminis-
trativos.
2. A los efectos de este Real Decreto, la eliminación de documentos, incluidos los docu-
mentos y expedientes electrónicos, custodiados por los archivos del Sistema, sólo podrá
llevarse a cabo cumpliendo los requisitos y el procedimiento establecido en la normativa
vigente.
3. En el seno de los grupos de trabajo de coordinación archivística se potenciará la elabora-
ción de calendarios de conservación y la valoración coordinada de series.
15 Los calendarios de conservación, determinarán para cada serie o agrupación documental,
las fases de actividad, semiactividad o inactividad administrativa y delimitarán los períodos
de permanencia de los documentos en cada uno de los tipos de archivo definidos según el
ciclo vital. En ningún caso se transferirán al Archivo Intermedio agrupaciones documenta-
les cuando previamente la Comisión Superior Calificadora de Documentos Administrati-
vos haya dictaminado su eliminación.
En todo lo no previsto en este artículo será de aplicación para el régimen de valoración y
eliminación de documentos, lo dispuesto en el Real Decreto 1164/2002, de 8 de noviem-
bre, por el que se regula la conservación del patrimonio documental con valor histórico, el
control de la eliminación de otros documentos de la Administración General del Estado
y sus organismos públicos y la conservación de documentos administrativos en soporte
distinto al original

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CERCA DE LOS POLÍTICOS. ARCHIVOS
PARLAMENTARIOS
Rosario Martínez-Cañavate Burgos

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CERCA DE LOS POLÍTICOS. ARCHIVOS PARLAMEN-


TARIOS1
CLOSE TO POLITICIANS. PARLIAMENTARY FILES
Rosario Martínez-Cañavate Burgos
Jefa de Archivo del Congreso de los Diputados
VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local
Presente y futuro de los profesionales de archivo: retos, riesgos y oportunidades
Málaga, 24-25 de octubre de 2019
Recibido: 27/09/2019
Aceptado: 13/10/2019

PODER LEGISLATIVO EN ESPAÑA


A partir de 1810 se inicia la historia del constitucionalismo en España: la sobera-
nía ha ido evolucionando de residir en el Rey, a ser compartida Rey y Parlamento, a
residir en el pueblo español.
El parlamentarismo actual, derivado de la Constitución de 1978, tiene sus raíces
en el siglo XIX y XX. A pesar de los doscientos diez años desde las Cortes de Cádiz
hay ejemplos de documentos (proyectos de ley, enmiendas), de procedimientos par-
lamentarios (presentación de una iniciativa, debate parlamentario, y aprobación),
órganos (Mesa de la Cámara, Pleno y Comisiones) y actividades (sesiones solemnes
de apertura o capillas ardientes de destacados políticos: (Canalejas o Adolfo Suarez)
que se mantienen a lo largo de este tiempo. Más concretamente, podemos citar el
ejemplo de los Diarios de Sesiones desde 1810 a la actualidad, los taquígrafos que
recogen los debates parlamentarios.
La Oficialía Mayor o la Secretaria General dan soporte administrativo y jurídico
parlamentario a la Cámara, así como la presencia del Archivo desde el 18 de noviem-
bre de 1810 hasta la actualidad.

1.  Texto presentado en las VIII Jornadas Técnicas de Archivos en la Administración Local. Málaga,
24-25 de octubre de 2019.

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50 Rosario Martínez-Cañavate Burgos

La Constitución de 1978 diseña una monarquía parlamentaria con un parlamen-


tarismo asimétrico con preponderancia de la Cámara baja, Congreso de los Diputa-
dos, ya que tiene las funciones de nombrar al Presidente del Gobierno y controlarlo,
presentando una moción de censura, y a los diferentes ministros del Gobierno me-
diante la reprobación.
Para el tema que vamos a tratar nos interesa centrarnos fundamentalmente en
las Cortes Generales, Congreso y Senado, y en los parlamentos de las Comunidades
Autónomas.
• Constitución 1978:
+ Cortes Generales: Congreso de los Diputados y Senado.
• Funciones:
+ Legislativa:
– Cortes Generales: Proyectos de ley, proposiciones de ley de grupos
parlamentaros o comunidades autónomas, iniciativa legislativa po-
pular. La tramitación en el caso de las Cortes Generales se realiza en
las dos Cámaras, siendo el Congreso de los Diputados quien debe
aprobar o rechazar las modificaciones introducidas por el Senado.
+ Control: Las cámaras controlan al gobierno, instándole a realizar alguna
actividad o indicándole qué debe hacer o interesándose de cómo se ha
hecho alguna cuestión. Las iniciativas parlamentarias que podemos en-
contrar son:
– Para recabar información, solicitudes de informe. Preguntas al go-
bierno con respuesta escrita, preguntas orales en Pleno y Comisión.
– Iniciativas, que tiene como finalidad instar al ejecutivo a realizar
alguna acción: Proposiciones no de ley, Mociones, Interpelaciones.
+ Presupuestaria: Las Cortes Generales examinan, enmiendan y aprueban
el Presupuesto General del Estado que ha elaborado el Gobierno, y con-
trolan su ejecución a través de la Oficina presupuestaria de las Cortes
Generales.2

2.  Resolución de las Mesas del Congreso de los Diputados y del Senado, de 19 de julio de 2011, por
la que se regula la composición y funcionamiento de la Oficina Presupuestaria de las Cortes Generales,
creada por la Ley 37/2010, de 15 de noviembre, por la que se crea la Oficina Presupuestaria de las
Cortes Generales.

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Cerca de los políticos. Archivos parlamentarios 51

Todas las tramitaciones de las iniciativas parlamentarias se regulan en el Regla-


mento parlamentario que establece, su tipología, cuándo y cómo se pueden modi-
ficar, cuándo y cómo se publican, si su tramitación es pública o no, qué tipos de
procedimientos hay, qué órganos del Parlamento la realizan, etc., y una vez finalizada
ésta, se transfieren al Archivo de la Cámara.
El parlamento tiene diferentes instrumentos con los que divulga su actividad lo
largo del siglo XIX, XX y XXI.
Las publicaciones oficiales que están reguladas en el Reglamento del Congreso de
los Diputados en el artículo 95:
• Diarios de Sesiones que recogen los debates parlamentarios del Pleno y de
Comisión.
• Boletines Oficiales de las Cortes Generales, Congreso de los Diputados, Se-
nado y Cortes Generales.
Las publicaciones oficiales se editaban en papel hasta la aparición del documento
electrónico.
Es a partir de 1996, cuando se comienza la edición electrónica de las Publicacio-
nes Oficiales de las Cortes Generales. Para completar las colecciones se realiza una
digitalización retrospectiva a partir de 1977 de las publicaciones oficiales y así, poder
consultarla a través de la página Web del Congreso de los Diputados y del Senado.
Paralelamente, el Congreso de los Diputados inicia la digitalización de la serie
histórica de los Diarios de Sesiones desde 1810 a 1977, que puede consultarse en la
página Web del Congreso de los Diputados y del Senado.
Con la evolución de los medios de comunicación social, el Parlamento comenzó
a grabar las sesiones de Pleno y Comisión a partir de 1977. Se ha de tener en cuenta
los cambios generados en el Parlamento tras las elecciones de 15 de junio de 1977,
y las necesidades de los diputados y los grupos parlamentarios durante la Legislatura
Constituyente, así como los medios materiales que se necesitaban y con los que se
podían utilizar para la elaboración de la Constitución de 1978.
Posteriormente se comenzó con la grabación de imágenes de las sesiones. TVE
grabó las primeras sesiones plenarias a mediados de la década de los 70 del siglo XX
siendo difundidas en ese medio.
Con la llegada de las televisiones privadas, todas las cadenas de TV entraron en
el Congreso hasta que en 1996 el Congreso ofrece una señal única que puede ser
utilizada por todos los medios de comunicación.

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52 Rosario Martínez-Cañavate Burgos

Estos nuevos documentos audiovisuales que tienen el mismo contenido que los
Diarios de Sesiones se utilizan en un primer momento como documento audiovisual
de apoyo, y posteriormente, ante los cambios tecnológicos se ofrecen en las páginas
web para ser utilizadas por todas las personas interesadas, tanto a nivel profesional,
utilizadas por un medio de comunicación, como a nivel individual para investigación
o información personal.
El tratamiento documental que se hace es el mismo para un Diario de Sesiones
que para una sesión grabada, sea de audio o de video. La salvedad que debemos ha-
cer es que el Reglamento de la Cámara en su artículo 95 y 96 considera publicación
oficial al Diario de Sesiones.3
En la actualidad, el Parlamento se reafirma y se publicita utilizando los nuevos
medios que tiene a su alcance a través de las páginas web, redes sociales y sus perfiles.
El Congreso de los Diputados tiene una Dirección de Comunicación que es la
encargada de la comunicación institucional, poniendo en valor o comunicando to-
dos los tipos de documentos textuales: actas taquigráficas, Diarios de Sesiones, con-
vocatorias, notas de prensa, así como los documentos audiovisuales: audios de las
sesiones, fotografías o imágenes de las sesiones tanto de Pleno como de Comisión,
así como las ruedas de prensa ofrecidas por los diputados realizadas en la sede de la
Cámara. Esta señal institucional es grabada, realizada y distribuida por ella.
Hemos de señalar el cambio que supuso la apertura de la página Web en 1996, al
poder ofrecer al ciudadano toda la información generada por el Parlamento. Desde
aquel momento la página Web del Congreso de los Diputados ha ido ampliando sus
contenidos e intenta suplir sus deficiencias.
De todos los tipos de documentos que se generan por la institución, por el Con-
greso de los Diputados, nos queremos centrar en la documentación generada por los
cargos institucionales que no forma parte de los expedientes parlamentarios, esa do-
cumentación generada por ellos: Presidente, miembros de la mesa, portavoces de los
grupos parlamentarios, grupos parlamentarios, presidentes y miembros de Comisio-
nes y diputados en general, es decir, correspondencia, notas, informes, preparación
de reuniones, preparación de intervenciones, etc. Estos documentos no se incorpo-
ran a los expedientes parlamentarios pero si tienen una información complementaria
importante.

3.  Canencia Marcos, María Gloria (2018). Pp. 187-217.


Cueto Aparicio, Marina (2016). Pp. 411-429.

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Cerca de los políticos. Archivos parlamentarios 53

PRESENCIA INSTITUCIONAL DE LOS ÓRGANOS DE REPRESENTA-


CIÓN DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS.
En cuanto a la presencia institucional, debemos señalar sobre todo la actividad
del Presidente, los 4 Vicepresidentes, los 4 secretarios y los portavoces parlamentarios
que son los que representan al grupo parlamentario que se constituye de acuerdo con
los requisitos establecidos en el Reglamento de la Cámara, y por último los diputados
considerados de forma individual.
Ya hemos mencionado la actividad parlamentaria de todos los agentes del Con-
greso que está regulada por el Reglamento Parlamentario y que tiene marcados y
regulados los procedimientos:
• Presentación en el Registro General por Diputados, Grupos parlamentarios,
gobierno u otros órganos constitucionales o instituciones.
• La Mesa de la Cámara ordena la admisión o inadmisión a trámite, ordena su
publicación, abre plazos de presentación de enmiendas, lo envía a un órgano
determinado para continuar la tramitación etc.
• Convocatoria, órdenes del día, actas y ejecución de acuerdos adoptados.
Todas estas iniciativas parlamentarias están regladas y organizadas para que se
realice su remisión al archivo de la cámara. En la actualidad, la página web del Con-
greso facilita información sobre toda la actividad parlamentaria oficial del Presidente,
Vicepresidentes, secretarios, portavoces parlamentarios y grupos parlamentarios.
Pero ¿dónde se conservan los testimonios de esa actividad institucional?
Estamos pensando en una invitación para asistir a un acto, una inauguración, o
la preparación y recogida de la información para preparar una iniciativa que puede
presentar un diputado individual o un grupo parlamentario.
¿La correspondencia dirigida al Presidente en virtud de su cargo es oficial o particular?
Una invitación a un viaje oficial al Presidente o a un miembro de Mesa, una invi-
tación al Presidente y miembros de una Comisión, es oficial y se mantiene dentro de
los cauces institucionales parlamentarios, al ser organizado por la Dirección de Rela-
ciones Institucionales y la Dirección de Relaciones Internacionales formalizando un
expediente con la invitación, el registro de entrada se hará por Registro General y el
primer órgano que acepta la invitación es la Mesa de la Cámara que se plasma en un
acuerdo de Mesa para asistir, quienes asisten, información sobre el acto, expediente
de pago, alguna foto, o documentación del acto, pero…
¿Dónde se conservan los documentos o datos utilizados para la preparación de un dis-
curso o las reflexiones para su preparación? ¿Son oficiales o privados?

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54 Rosario Martínez-Cañavate Burgos

Este rastro de la actividad institucional del Presidente del Congreso de los Di-
putados y de los miembros de la mesa se puede rastrear a través del Fotonoticias
<http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/SalaPrensa/Foto-
noticiasPrensa>.
El expediente correspondiente a ese acto se tramita por la Dirección de Relaciones
Institucionales o por la Dirección de Relaciones Internacionales y será transferido al
Archivo del Congreso de los Diputados (ACD).
¿Qué sucede con la documentación generada por la persona que ocupa el cargo?
En el Congreso de los Diputados, la transferencia de los archivos de los presi-
dentes de la cámara es voluntaria y depende de la decisión de cada uno. Como ya
hemos señalado, los documentos estrictamente parlamentarios se integran en sus
correspondientes expedientes parlamentarios y el resto de los documentos recibidos
o generados por la Presidencia es optativo transferirlos al archivo.
• El Archivo del Congreso de los Diputados conserva los archivos particulares
de los siguientes Presidentes que recogen correspondencia con otros parla-
mentos, gobiernos, embajadas, invitaciones de otras instituciones, saludas,
(Besa la mano), participación de diversos foros, congresos, correspondencia
dirigida a la persona y al cargo con informaciones particulares o de ámbito
estrictamente político, etc.4: Podemos citar como ejemplo una carta dirigida
al Presidente Sanchez Guerra en la que un diputado le solicita se adelante su
intervención en el Pleno. ¿Este documento debería incorporarse al expediente de
la iniciativa parlamentaria o dejarse en correspondencia particular?
1. Segismundo Mores y Prendergast (1901-1902) (1912-1913).
2. Álvaro de Figueroa y Torres. Conde de Romanones. (1910-1912).
3. Miguel Villanueva y Gomez (1913- 1919).
4. Jose Sanchez Guerra (1919-1922).
5. Melquiades Álvarez Y Gonzalez (1923).
6. Esteban de Bilbao Eguía (1943-1965) documentación recibida y organi-
zada por su Secretario General Felipe de la Rica Montejo.
7. Antonio Itrumendi Bañales (1965-1969).
8. Alejandro Rodríguez de Valcárcel (1969-1975).

4.  Rodriguez Bermejo, Sandra (2017).


<http://archivosparlamentarios.blogspot.com/p/documentos-de-trabajo-del-grupo.html
https://drive.google.com/file/d/1-cjywLRS9b9zEjc_5E9KUjOi8Z5ur4iK/view>.

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Cerca de los políticos. Archivos parlamentarios 55

9. Torcuato Fernández Miranda y Hevia (1975-1977).


10. Gregorio Peces-Barba (1982-1986).
11. Félix Pons Irazábal (1986-1993) De la III legislatura no envío nada.
Conservamos documentos de la IV y la V.
12. Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde (1996-2000).
13. Luisa Fernanda Rudi (2000-2004).
14. Manuel Marín Gonzalez (2004-2008).
15. Jose Bono Martínez (2008-2011).
16. Ana Maria Pastor Julián (2016-2019) Ha enviado sus discursos solemnes.
En la estructura administrativa que da apoyo al Presidente, normalmente se dis-
tinguen dos unidades, Gabinete, que podemos decir, que engloba la actividad insti-
tucional y que por tanto pasa a la vía parlamentaria, y la Secretaría Particular. Otro
rasgo que puede ayudar a clasificar en qué ámbito se ubica los documentos es el uso
del papel timbrado, que normalmente indicaba o indica su origen: Congreso de los
Diputados Secretaría particular.
En la actualidad, el uso de medios electrónicos, correo electrónico, whatsapp,
redes sociales etc., dificulta aún más la conservación de estos archivos generados por
una persona que ocupa un cargo.
Las transferencias de los archivos generados durante una presidencia deberían
transferirse al archivo de la institución, en nuestro caso al ACD.
En ese sentido, el Grupo español de Archivos Parlamentarios y Partidos Políticos
del ICA aprobó unas Recomendaciones para la gestión de la documentación producida
por la Presidencia parlamentaria, en la reuniones celebradas en las Corts Valencianes
el 1 y 2 de junio de 2017 y en el Parlamento de la Rioja el 21 y 22 de mayo de 2018. 5
Pero existen otra serie de ideas que queremos poner sobre la mesa:
¿Puede el ACD hacerse cargo de los archivos personales de otros Presidentes
o diputados ilustres?
En primer lugar el ACD podría realizar una política activa para que los cargos
institucionales del Congreso de los Diputados transfirieran estos archivos. Además
de realizar una política de divulgación para que se realice, podría ser interesante dar

5.  Recomendaciones para la gestión de la documentación producida por la presidencia parlamenta-


ria., aprobadas en las reuniones del SPP-ICA celebradas en las Corts Valencianes (2017), en el Parla-
mento de La Rioja (2018)y en el Parlamento de las Illes Balears, 2019.

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56 Rosario Martínez-Cañavate Burgos

un apoyo desde el archivo de la Cámara asesorando en cómo realizar la transferencia


y asegurando el cumplimiento de los plazos de accesibilidad y la protección de datos
personales y el derecho a la intimidad.
Al no haber ingresado por transferencia, lo normal de ese tipo de archivos perso-
nales es que
• Se reconstruyan o los conserve la familia del político que puede constituir
una Fundación, por ejemplo la Fundación Felipe Gonzalez.
• Se puedan donar, legar, depositarlos o venderlos a una institución, a una fun-
dación ya existente o al Estado. La propiedad del fondo será pública o privada
según el acuerdo firmado entre las partes.
El ACD, en el caso que nos ocupa, tendría que plantearse y analizar si le interesa
y es pertinente, de acuerdo con la institución a la que pertenece y para la investiga-
ción. Hay que valorar todos los aspectos técnicos que conlleva el ingreso de un nuevo
fondo de forma extraordinaria: volumen que ocupa, estado de conservación, estado
de descripción, digitalización, uso y por último y no menos importante es el coste de
integrarlo en el fondo, el espacio, el personal que trabajaría en él y el presupuesto con
el que se cuenta para poder tratar el fondo.
Como ejemplo de esta política activa de captación de archivos personales pode-
mos citar al Archivo de la Nobleza y la recuperación que está haciendo en este tipo
de archivos patrimoniales, y la Biblioteca Nacional, con la colección de archivos per-
sonales y de entidades relacionadas con la cultura, que ha celebrado dos seminarios
sobre este tema en el 2004 y 2019.
Existe otra cuestión a plantear, ¿en el caso de políticos que hayan tenido una
larga trayectoria política parlamentaria, su archivo personal donde estaría y como se
conservaría?
• Segregado o partido por las instituciones en las que ha ocupado un cargo:
Presidente del Congreso, Presidente del Gobierno, Ministro, etc. Esta situa-
ción se daría en el caso que cuando se cesara en el cargo esos archivos perso-
nales generados durante ese periodo de tiempo se transfirieran al archivo de
la institución.
• Unificado bajo su nombre, así el investigador solo tiene que consultar un úni-
co fondo independientemente del cargo que tuviera. Por ejemplo el archivo
personal de Canalejas se conserva en la Academia de la Historia.
En este caso podemos encontrar infinidad de archivos personales que se pueden
consultar en alguna Fundación como por ejemplo la Pablo Iglesias, la fundación
Miquel Coll i Alentar, o la Fundación Ortega y Marañón.

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Cerca de los políticos. Archivos parlamentarios 57

Podemos hacer referencia a los Presidentes de Estados Unidos que cuando finaliza
su mandato, constituyen una Biblioteca con sus documentos que es administrada por
la Oficina de Bibliotecas Presidenciales que forman parte de los Archivos Nacionales
y Administración de Documentos (National Archives and Records Administration).
ARCHIVOS PERSONALES DE DIPUTADOS, GRUPOS PARLAMENTA-
RIOS Y PARTIDOS POLÍTICOS
Los fondos parlamentarios conservados en el Archivo del Congreso de los Dipu-
tados se completan con los documentos generados:
• Por los diputados a nivel personal.
• Por el grupo parlamentario de orden interno y que no se suman a las dife-
rentes tramitaciones, es documentación utilizada para preparar iniciativas,
reuniones.6
• Por los partidos políticos: actividad de propaganda, campañas electorales,
elaboración de los programas para las elecciones, congresos, conferencias,
presentación de libros.
Tanto los archivos particulares o personales de los diputados, como los de los
grupos parlamentarios y los partidos políticos se conservan o por ellos mismo o se
constituyen fundaciones que recogen estos archivos.
Citaremos algunas, pero téngase en cuenta que es una selección y no una relación
exhaustiva:
• Fundación Pablo Iglesias: reúne la documentación histórica de las organiza-
ciones socialistas: PSOE, UGT, JSE, y de sus principales dirigentes, Pablo
Iglesias, Francisco Largo Caballero, Julián Besteiro y Luis Jiménez de Asúa
entre otros. Su prestigio y buen funcionamiento han atraído las donaciones
de personas y organizaciones no socialistas y, hoy día, su fondo documental
supera con creces los propósitos iniciales de recuperar y conservar la docu-
mentación del socialismo español, abarcando las diversas ideologías del mo-
vimiento obrero español.
• Fundación Indalecio Prieto.
• Fundación Francisco Franco.
• Fundación Miquel Coll i Alentor: recoge el archivo del Unió Democrática de
Catalunya (Arxiu Nacional de Catalunya).

6.  Perez Samperio, Ángela. Serrano Gonzalez, Reyes (2017).

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58 Rosario Martínez-Cañavate Burgos

• Fundación de la Transición.
• Fundación Negrín.
• Fundación Ortega y Gasset - Gregorio Marañón: reúne toda la documentación
escrita y fotográfica de la colección personal de José Ortega y Gasset, y de las
familias Ortega Munilla-Gasset y Spottorno Topete, Rosa Spottorno Topete,
Soledad Ortega Spottorno, José Varela Feijoo, y el de José Varela Ortega.
Pero una y otra vez, volvemos a la misma pregunta ¿son públicos o privados?
¿Cómo se puede deslindar, separar lo personal y lo político?
Actos administrativos y/o parlamentarios si se encuentran en su correspondientes
tramites o expedientes incorporándose a ellos ya que el procedimiento requiere la
enmienda, la intervención en un órgano colegiado: ponencia, comisión o Pleno, el
acuerdo del político que ocupa el cargo.
Otra situación se plantea con las notas, reflexiones o documentos preparados para
participar en un procedimiento.
Debemos tener en cuenta los cambios tan rápidos que se han producido en los
soportes documentales: de una carta o nota en papel y como se conserva un correo
electrónico o una nota de voz en un teléfono,
Para terminar estas reflexiones, quiero citar distintos artículos de la ley 16/1985
de Patrimonio documental.
ARTÍCULO CUARENTA Y NUEVE
2. Forman parte del Patrimonio Documental los documentos de cualquier épo-
ca generados, conservados o reunidos en el ejercicio de su función por cualquier
organismo o entidad de carácter público, por las personas jurídicas en cuyo capital
participe mayoritariamente el Estado u otras entidades públicas y por las personas
privadas, físicas o jurídicas, gestoras de servicios públicos en lo relacionado con la
gestión de dichos servicios.
3. Forman igualmente parte del Patrimonio Documental los documentos con
una antigüedad superior a los cuarenta años generados, conservados o reunidos en el
ejercicio de sus actividades por las entidades y asociaciones de carácter político, sindi-
cal o religioso y por las entidades, fundaciones y asociaciones culturales y educativas
de carácter privado.
4. Integran asimismo el Patrimonio Documental los documentos con una anti-
güedad superior a los cien años generados, conservados o reunidos por cualesquiera
otras entidades particulares o personas físicas.

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Cerca de los políticos. Archivos parlamentarios 59

ARTÍCULO CINCUENTA Y DOS


1. Todos los poseedores de bienes del Patrimonio Documental y Bibliográfico
están obligados a conservarlos, protegerlos, destinarlos a un uso que no impida su
conservación y mantenerlos en lugares adecuados.
ARTÍCULO CINCUENTA Y CUATRO
1. Quienes por la función que desempeñen tengan a su cargo documentos a los
que se refiere el artículo 49.2 de la presente Ley están obligados, al cesar en sus fun-
ciones, a entregarlos al que les sustituya en las mismas o remitirlos al Archivo que
corresponda.
2. La retención indebida de los documentos a que se refiere el apartado anterior
por personas o instituciones privadas dará lugar a que la Administración que los hu-
biera conservado, generado o reunido ordene el traslado de tales bienes a un Archivo
público, sin perjuicio de la responsabilidad en que pudiera haberse incurrido.
BIBLIOGRAFÍA
Canencia Marcos, María Gloria (2018), “El diario de Sesiones entre 1978 y 2018:
publicación oficial de los debates parlamentarios en la nueva etapa democrática”,
Revista de las Cortes Generales. Nº 105 (3-2018). P. 187-217.
Cueto Aparicio, Marina (2016), “Diarios de sesiones y documentos audiovisuales en
la web: coexistencia y complementariedad”, Revista de las Cortes Generales. Nº
97-98-99 (1-2-3-2016). P. 411-429.
Perez Samperio, Ángela; Serrano Gonzalez, Reyes (2017), “La documentación de los
grupos parlamentarios”, XXI reunión SPP-ICA, Valencia.
<http://archivosparlamentarios.blogspot.com/p/documentos-de-trabajo-del-
grupo.html>.
<https://drive.google.com/file/d/1cMuEpMGcgFKGmsldDpK7r43dRHB3-
dkb/view> (consulta 15/06/2020).
Rodriguez Bermejo, Sandra (2017), “La documentación de Presidencia en el Archivo
del Congreso de los Diputados”, XXI reunión SPP-ICA. Valencia.
<http://archivosparlamentarios.blogspot.com/p/documentos-de-trabajo-del-
grupo.html> (consulta 15/06/2020).

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TERMINOLOGÍA ARCHIVÍSTICA:
CONCEPTOS Y USO
Antonia Heredia Herrera

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I.S.S.N. 1134-1602 - Pags. 63-73

TERMINOLOGÍA ARCHIVÍSTICA: CONCEPTOS Y USO1


ARCHIVISTIC TERMINOLOGY: CONCEPTS AND USE
Antonia Heredia Herrera
Doctora en Historia. Archivera.
Recibido: 24/11/2020
Aceptado: 30/11/2020

"A Bibiano Torres Ramírez, usuario ejemplar


de los archivos y mucho más que un amigo"

Resumen:
Fue Theodore Schelleberg quien afirmó que el mayor impedimento con que se enfrentaba
la metodología archivística era la falta de uniformidad terminológica.
Desde entonces los problemas de la terminología se han dimensionado. La globalización,
la corresponsabilidad y la aplicación de las nuevas tecnologías han ampliado el vocabulario y
su expresión, el lenguaje, se ha enriquecido y actualizado. Pero si el vocabulario y, consecuen-
temente, el lenguaje son manifestación de la identidad archivística, la convivencia necesaria
con los vocabularios y lenguajes de otros profesionales no puede menoscabar dicha identidad.
Desde ese punto de vista nos hemos referido a los instrumentos para su estudio y hemos
establecido la relación entre algunos términos con aplicación de su uso.
No hay maltrato mayor para un término científico que la tergiversación que desvirtúa su
identidad y conduce a la confusión.
Palabras claves:
Archivística - Terminología - Terminología archivística - Vocabulario.

Abstract:
It was Theodore Schelleberg who claimed that the biggest impediment to archival meth-
odology was the lack of terminological uniformity.

1.  Este texto corresponde a la conferencia impartida en la sede de la ALA (Asociación latinoamaricana
de Archivos) en Santiago de Chile, el 26 de noviembre de 2020.

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Since then the problems of terminology have been sized. The globalization, co-respon-
sibility and application of new technologies have expanded vocabulary and its expression,
language, has been enriched and updated. But if vocabulary and, consequently, language
are manifestations of archival identity, the necessary coexistence with the vocabularies and
languages of other professionals cannot undermine that identity.
From that point of view we have referred to the instruments for their study and have
established the relationship between some terms with application of their use.
There is no greater mistreatment for a scientific term than misrepresentation that under-
mines your identity and leads to confusion.
Key words:
Archival science – Terminology - Archival Terminology - Vocabulary.

Quiero empezar por una frase que he repetido con frecuencia: ”los nombres de
las cosas son esenciales para el conocimiento de éstas”, y digo nombres y no títulos,
porque los nombres acercan al conocimiento y los títulos pueden desvirtuarlo.
Desde 1992, frente a la ISAD(G) que abogaba, como elemento de descripción,
por título para los documentos, he defendido en su lugar la precisión del nombre y
ahora, en España para los documentos electrónicos se reclama, como metadato, el
“nombre natural”.
Hoy vamos a hablar de nombres y por lo tanto de terminología.
La terminología archivística es un tema, yo diría, inconmensurable por su ampli-
tud y profundidad y sobre todo, apasionante a la par que divertido. No es situarse
ante la soledad de un diccionario, ni ante la frialdad de una lista de tipos documen-
tales, pongo por caso. Sus manifestaciones son numerosas: los diccionarios, muy
generales, que son la fotografía del vocabulario, con definiciones precisas, no diver-
tidos, pero de una utilidad indiscutible; los glosarios, más reducidos en extensión y
acotados temáticamente van ganando adeptos y proliferan al ritmo de los numerosos
textos normativos; las listas alfabéticas y monográficas de términos específicos como
las de atributos o las de tipos documentales. Todas estas manifestaciones, convertidas
en instrumentos para su estudio, a la hora de insistir en su conceptualización y con-
textualización y a partir de las relaciones nos están facilitando las ontologías para lle-
gar con más profundidad a la esencia de los términos, voces, expresiones o vocablos
permitiéndonos además conocer su evolución a partir del desarrollo, del cambio, de
la aparición de algunos nuevos o de la desaparición de otros obsoletos. Valgan como
ejemplo: “tratamiento archivístico” que desarrollándose llega a “gestión de documen-
tos”, “la calificación” que sustituye a la valoración, “el metadato” que como nuevo se
ha convertido en imprescindible y “el expurgo” que, por el contrario, se ha quedado

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Terminología archivística: conceptos y uso 65

en el camino. De tal manera que las ontologías se convierten en la parte novelada


de la terminología al ir más allá de las frías definiciones, atrapando y relacionando
conceptos y contextualizándolos.
Al referirme a las relaciones que tan importante papel juegan hoy, no quiero dejar
de hacer una observación. La relación no necesariamente ha de llevarnos a la iden-
tificación. Y pongo un ejemplo. Es el caso de la “serie”, término indispensable para
los archiveros, que se ha llegado a identificar, en un texto normativo de gestión de
documentos electrónicos, con el procedimiento administrativo. La relación entre la
una y el otro es indiscutible, pero la identificación entre ellos no se sostiene: la serie
es una sucesión de documentos similares y el procedimiento administrativo es una
sucesión de fases o trámites para llegar a una resolución, que, obviamente, son cosas
diferentes. Y esto no quita la necesidad de elaborar instrumentos para identificar los
procedimientos administrativos de una institución en los que a su lado se reconozcan
y representen las series documentales correspondientes. Pero ¡ojo! No confundamos
un trámite o fase con un procedimiento porque desvirtuaremos el procedimiento y
romperemos la unidad del expediente.
Pero es en la bibliografía y en los textos hablados donde el vocabulario, las listas y
las ontologías se transforman en lenguaje archivístico que es donde la terminología se
manifiesta activamente haciendo patentes la evolución, los cambios, la actualización,
las modas, no solo de nuestra disciplina sino poniendo de manifiesto la formación y
el nivel científico de los autores, es decir de los archiveros.
No me equivoco si digo que todos los que estamos aquí reconocemos que el vo-
cabulario y el lenguaje:
• son manifestación de nuestra identidad,
• son testimonio de nuestra evolución y desarrollo,
• son la medida de nuestro nivel científico
• son instrumento indispensable para la comunicación y la normalización.
Todo lo cual no es impedimento para la ampliación y para la actualización, pero
no para la invención, ni la tergiversación. En el marco de la globalización se le exige
convivencia con otros lenguajes.
Sin embargo, cada vez se hace más complicada la unificación terminológica,
como luego veremos, al existir circunstancias que llegan a convertirse en riesgos para
dicha unificación.
Ese vocabulario y ese lenguaje han de acompañarnos siempre que actuemos como
archiveros y como tales han de visualizarse no solo en los textos de monografías, de

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66 Antonia Heredia Herrera

artículos o de manifestaciones habladas sino en los títulos y programas de cursos de


formación, en nuestra participación en la elaboración de leyes o de normas, en la pro-
gramación de pruebas de acceso a una plaza de archivero/a, incluso en los textos de
contrataciones para trabajos externos del Archivo. Y algo muy importante, el vocabu-
lario se convierte en instrumento fundamental a la hora del magisterio archivístico.
Ni siquiera debemos tomar por coloquial la alteración del orden lógico en la
enumeración de los procesos. Es rechazable ver escrito “clasificación e identificación”,
“descripción y análisis documental”, “selección y valoración”, cuando los segundos
han de preceder a los primeros. Pero tampoco la expresión “gestión y administración
de documentos” es rigurosa, cuando gestión y administración acusan la sinonimia y
difícilmente se aplique dos veces la misma gestión a los documentos. Hace unos días
volví a leer algo parecido: “administración y gestión archivística”. ¿No bastaría con
administración o gestión?
Siempre he sido devota de la terminología. No hay texto que haya leído que no
esté subrayado y comentado al margen. Tempranamente me llamó la atención un
artículo de nuestro colega francés, Michel Duchein, que tuve la suerte de conocer y
tratar, sobre la Torre de Babel que comparaba con el lenguaje archivístico. Años más
tarde Theodore Shellenberg afirmaba que el mayor impedimento con que se enfren-
taba la metodología archivística era la falta de uniformidad terminológica. Actual-
mente Alicia Barnard autora con el prof. Voutssas del último glosario, en español, de
InterPARES manifestaba la dificultad de establecer la correspondencia del término
“records” para el que no hay equivalencia en otros idiomas.
La dificultad permanece, pero desde mi punto de vista está favoreciendo el desa-
rrollo teórico de la Archivística porque los procesos de análisis ahondan en la esencia
de lo que analizamos.
Desde 1931 que se anuncia la publicación de un Lexicón y con más intensidad
desde 1950 con los primeros Congresos internacionales del CIA, la preocupación
por la uniformidad del lenguaje a partir de un vocabulario con términos y conceptos
intercambiables no nos ha abandonado. La unificación que tuvo alguna oportunidad
en la época de la normalización no solucionó el problema que sigue agrandándose
por efectos de la globalización, la corresponsabilidad, la irrupción de las nuevas tec-
nologías y los cambios de ellas derivados.
Son muchos los intentos de unificación terminológica empezando por las inicia-
tivas del CIA. Los últimos intentos a nivel internacional corresponden al proyecto
InterPARES, al MAT (Terminología archivística multilingüe) y con algo menos de
amplitud al glosario de la RED de transparencia y acceso (RTA) para los países de
América Latina.

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Terminología archivística: conceptos y uso 67

Detengámonos ahora en los peligros o riesgos que antes hemos anunciado para
la terminología.
Como en todas las manifestaciones sociales, incluida la científica y por tanto la
archivística, la dimensión electrónica ha venido a colonizarnos y como primer resul-
tado está mutando los vocabularios empezando en nuestro caso por el término que
ha de encabezar el objeto de nuestra disciplina: el documento de archivo, que según
la teoría general y como tal, ampliamente admitida, es una unidad de información
registrada cuya amplitud abarca el documento en soporte papel, el electrónico, el
administrativo, el de conservación permanente y es testimonio y prueba, siempre re-
lacionado tanto con un agente con competencias atribuidas como con una función/
actividad derivada de esas competencias. Su hábitat natural el fondo.
En España desde el año 2007 con la ley del acceso electrónico de los ciudadanos
a los servicios públicos, el documento de archivo pasa a denominarse “documento
electrónico”, sin más, y queda definido como “la información de cualquier natura-
leza de forma electrónica en un soporte electrónico según un formato determinado
y susceptible de identificación y tratamiento diferenciado”. Definición que vale para
cualquier documento electrónico sin que tenga que ser un documento de archivo.
Su hábitat el repositorio electrónico. Ocurre que el documento electrónico es más
amplio que el documento de archivo al incluir bases de datos, webs y otras entidades
documentales electrónicas.
El segundo peligro para la terminología, relacionado con el primero, es la obse-
sión por la novedad que rechaza muchos términos que no por tradicionales son ob-
soletos, sustituyéndolos por otros más novedosos aunque puedan resultar equívocos.
Es el caso de “catálogo de disposición” en lugar de “calendario de conservación”. La
lógica nos ayuda a discernir. Un catálogo como tal se refiere a múltiples entidades. Es
difícil hacer un catálogo de una canción, de un grabado, sí es fácil hacerlo de varias
canciones o de muchos grabados. Por otra parte “disposición” es un término sufi-
cientemente ambiguo por sus múltiples significados, dada su naturaleza polisémica.
Entre una y otra expresión, no creo equivocarme, es más acertada la de “calendario de
conservación” para dar nombre a los plazos de tiempo para conservar un documento
manteniéndolo disponible. Entiendo que “schedule” en inglés del que deriva, no le
corresponde la traducción de catálogo.
En este sector de peligros hemos de referirnos a otra dimensión que se encuen-
tra en la aplicación de las traducciones. Es el caso de “creación” y de su derivado
“creador” cuyo uso está desbancando a términos archivísticos relacionados con el
principio de procedencia: producción, productor, procedencia. No cabe duda que
los documentos, objeto de la Archivística, se producen, no se crean, no se inventan,
porque la necesidad de registrar determinadas actividades sociales no es aleatoria,

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68 Antonia Heredia Herrera

discrecional, ni creativa, sino necesaria. Esa producción no es facultad de cualquiera


sino de un agente productor que tiene reconocidas competencias y funciones, mien-
tras la procedencia es una relación con los documentos que afecta al productor y a las
funciones, es decir una procedencia orgánica y otra funcional. Así está reconocido en
el glosario NEDA-voc como parte integrante del modelo conceptual de descripción
archivística del Ministerio de Cultura de España. Quizá se entienda hasta donde no
afectan estos términos al documento electrónico, al no utilizarlos. Sí los reconoce el
glosario de InterPARES en su versión en lengua española cuando se refiere al docu-
mento de archivo digital. La creación puede ser un momento anterior a la produc-
ción, pero no puede identificarse con ella.
El afán de novedad del que estamos hablando parte a veces del olvido consentido
que permite hacer suyas y novedosas realidades archivísticas que ya existían. Es el
caso del cuadro de clasificación funcional, que no de funciones, con el que ahora sin
embargo se confunde.
La discrecionalidad y el uso aleatorio también se prodigan, es el caso de califica-
ción, identificación y valoración para la misma función y se confunden repertorio,
inventario, catálogo, lista, esquema.
Junto a estas situaciones que como tales podemos estimarlas negativas, hay que
resaltar como positivas la contextualización, la actualización y la integración por lo
que suponen de revitalización de la terminología.
No vamos a insistir más en la importancia de los contextos y de las relaciones.
Pero si reconocer que del análisis del contexto y de sus relaciones surgirán revisiones
importantes para términos que con el tiempo se han quedado obsoletos y necesi-
tan de actualización. Será el caso de “expurgo”. Pero no solo la obsolescencia puede
llevarnos a la actualización sino sobre todo la evolución de nuestra disciplina. Hay
actualmente tres términos que están en plena ebullición terminológica: documento,
archivo y gestión de documentos cuyo interés indiscutible parte de ser los dos prime-
ros el objeto de la Archivística y el tercero la aplicación de la misma. Para el primero
de los tres será importante marcar la diferencia con la información y su relación con
los datos. A estos tres términos habría que añadir serie, serie documental que no
tipológica.
Pero hay otras actualizaciones recientes al hilo de la evolución de las funciones
archivísticas, como es el caso de la descripción que tiempo ha pasó de la catalogación
a la descripción archivística y no ha dejado de seguir evolucionando. Así a partir de
la ISO 23081 se estimó como objeto de dicha función, además de los documentos,
todas aquellas realidades del entorno archivístico que podían ser de interés para los
usuarios y que pasan a estimarse también unidades de descripción, es decir no solo

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Terminología archivística: conceptos y uso 69

los documentos y sus agrupaciones, sino los agentes, las funciones, las normas y los
lugares. Nivel de descripción en cambio va a quedar en desuso. De hecho, no figura
en el glosario NEDA-voc.
En cuanto a la integración terminológica es resultado de la inevitable corres-
ponsabilidad. Los archiveros comparten trabajo con otros profesionales que tienen
lenguaje propio y es necesaria una convivencia que nos permita mantener identi-
dades compartiendo vocabularios para facilitar un conocimiento preciso. Es en la
terminología de los textos legales y de las normas técnicas donde más se acusa la falta
de integración terminológica, sobre todo cuando en la elaboración de dichos textos
se comprueba la ausencia de archiveros.
Esta conferencia ha tenido como objetivo clausurar el programa de formación de
la ALA a lo largo del 2020, próximo a concluir y como tal quisiera incorporar alguna
aportación docente dando juego a esa calificación de divertida que he reconocido a
la terminología.
Voy a elegir algunos términos que entiendo están relacionados para contextuali-
zarlos, definirlos y marcar su uso. Os recomiendo que toméis nota de vuestras dudas
y al final estoy dispuesta a tratar de contestaros. Y veremos quien convence a quien.
Quizá antes no he comentado, aunque sois conscientes, que partimos de la base
de que los términos de nuestro vocabulario, la mayoría, son términos comunes: cla-
sificación, ordenación, descripción, fondo, serie, gestión, administración, atributo,
forma, formato, etc., pero que usados en el contexto archivístico partiendo de su
significado originario adquieren uno específico, en este caso archivístico. A estos tér-
minos se suman hoy un gran número de neologismos que hemos de conocer porque
hemos de convivir con ellos.
Empecemos por archivo y memoria. Partiendo de la doble acepción del término
“archivo” como conjunto y contenido de documentos y como institución conser-
vadora y gestora de ese contenido, voy a quedarme con la primera para establecer
la relación con la memoria, no sin antes comentaros que para distinguir una y otra
acepción, personalmente, uso la minúscula para el contenido y la mayúscula para la
institución (archivo y Archivo). Os aseguro que esta práctica es bastante aclaratoria.
Hemos llamado memoria de un continente a los documentos del Archivo de In-
dias y memoria de la cristiandad al contenido del Archivo Vaticano. Esa que en uno
y otro caso es una relación figurativa y repetimos continuamente no puede llevarnos
a la identificación porque mientras la memoria olvida, selecciona y hasta puede dis-
torsionar, los documentos de archivo fijan, acotan, estabilizan. Algo parecido ocurre
hoy con la información.

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70 Antonia Heredia Herrera

La memoria es la retención del recuerdo de algo pasado, reciente o remoto, de tal


manera que su percepción no es evidencia sino aproximación a una realidad siempre
retrospectiva.
Actualmente el concepto de memoria ha cobrado, por una parte dimensión políti-
ca, en mi país está pasando de histórica a democrática, y, por otra, dimensionamiento
conceptual abanderado en su día por el modernismo que ha estado obsesionado por
una memoria “sin rastros de olvido” culpando a los archiveros de haberse desenten-
dido. De aquí que descartando la identificación entre archivo (con minúscula) y me-
moria, el uso de uno y de otra no puede ser aleatorio porque la falta de precisión –lo
hemos repetido muchas veces- no favorece el conocimiento. Es importante reconocer
la distinción para aplicar metodologías convenientes. La memoria no es, sino está en
los documentos y por otra parte la memoria no se reduce a los documentos de archi-
vo. Me llena de inquietud cuando alguien –que lo ha difundido- se le ha ocurrido
decir que se va a crear el “Archivo de la memoria” y me pregunto ¿en qué archivo no
encontramos fuentes de memoria?
Y pasemos a otra relación para abundar en la misma. Hay quienes mantienen la
identidad entre fondo y archivo, como contenido. Fondo es el conjunto de docu-
mentos producidos por una entidad (institución, familia o persona) en el ejercicio
de sus atribuciones. Quedándonos, como he dicho, con la acepción de contenido
documental para el término “archivo” suele existir una relación de coincidencia entre
archivo y fondo, pero no siempre ocurre así porque también es frecuente que el con-
tenido esté formado por dos o más fondos a los que a veces se añaden colecciones y
otras agrupaciones documentales. La relación permanece, pero no la identificación.
Más distante es la relación entre Archivo, como institución, y fondo. El fondo
tiene agente productor, el Archivo (con mayúscula) agente custodio; el fondo es una
entidad documental reconocida como única -completa o incompleta- y el Archivo
puede contener varias entidades documentales. En este caso el cuadro de clasifica-
ción del fondo no coincide con el cuadro de clasificación del Archivo. El cuadro del
primero nos lleva a las series, el del segundo nos lleva a los fondos y, de haberlas, a las
colecciones y otras agrupaciones documentales.
Bien comunes son los términos de gestión y administración. Entre ellos se re-
conoce la sinonimia, pero los dos cobran especificidad a partir de la entidad que le
asociemos: objetos y productos u organizaciones. No es lo mismo gestión de docu-
mentos que gestión de Archivos, ni tampoco es igual “gestión de documentos” que
“gestión de documentos electrónicos” o “gestión de la información” aunque en las
tres se aplique la mayoría de los procesos archivísticos, pero son diferentes los espa-
cios, los tiempos y los agentes, incluso hay bastantes exigencias diferentes para uno y
otro documento y para la información y los datos.

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Terminología archivística: conceptos y uso 71

Existe en la práctica común un uso preferente para gestión de productos, re-


servándose administración para las organizaciones (se gestionan medicamentos y se
administran Hospitales). Práctica que me permitió dar el título de “Gestión de do-
cumentos y Administración de Archivos” al Máster que he codirigido durante siete
ediciones en la Universidad internacional de Andalucía al que han asistido muchos
hispanoamericanos.
Cuando algunos de nuestros colegas han escrito “principios de gestión documen-
tal y archivística” o “gestión de documentos y Archivo” parecen hablar de dos reali-
dades y me pregunto si en la Archivística y en el Archivo no tiene cabida la gestión
de documentos. No creo que la citada expresión se pueda identificar con esa otra de
“gestión de documentos y administración de Archivos”. Os decía que uno de los tér-
minos o expresiones que están en ebullición terminológica es gestión de documentos.
Adentraros y participad.
Y seguimos con las relaciones, esta vez con el tratamiento archivístico y la gestión
de documentos.
Hace algunos años, no muchos, un grupo de alumnos peruanos de la Universi-
dad Católica Sedes Sapientiae de Lima, a través de mi querida amiga y colega Aida
Mendoza, me plantearon si tratamiento archivístico y gestión de documentos podían
identificarse. Trate de exponerles mi criterio hablándoles de relaciones entre uno y
otra que no exactamente de identificación, aunque sí de evolución. Suponen tiempos
y espacios diferentes aunque los agentes y los contenidos -es decir los archiveros y las
funciones o procesos- los acerquen. Uno y otra tienen como objeto al documento de
archivo. El espacio y el tiempo para el primero ha sido el Archivo (con mayúscula),
el del segundo – hoy y según los países- empieza en la captura por el sistema y ter-
mina en la transferencia o eliminación o bien se adentra y continúa en el Archivo.
El contenido de uno y otra son la aplicación de los procesos de las funciones archi-
vísticas, ampliadas y normalizadas para la gestión de documentos. Actualmente se va
arrinconando el uso de tratamiento archivístico que queda embebido en la gestión
de documentos.
Respiremos y sigamos.
La conservación durante muchos años ha sido la función identificadora de nues-
tra profesión sin embargo se quedó escasa tiempo atrás para marcar esa identidad.
La rentabilidad social ha sustituido tanto a la conservación como ha ampliado la
difusión a la que siempre hacíamos mención. En el preámbulo de la segunda ley de
Archivos de Andalucía con el título de “Documentos, Archivos y Patrimonio docu-
mental” se afirma que los Archivos concebidos como instituciones al servicio de la
ciudadanía no pueden generar sino servicios y prestaciones, reconociendo así que un

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72 Antonia Heredia Herrera

Archivo sin servicio no es tal. Y esto es bien fácil detectarlo. Esa rentabilidad social
pretendida se ha puesto de manifiesto a partir del servicio y del uso, relacionados y a
la vez diferenciados. El servicio es ofrecimiento de los archiveros, el uso demanda de
los ciudadanos. El servicio ha de programarse, el uso no, pero su insistencia puede
determinar la programación de los archiveros.
Sigamos.
Ni los cambios de nombre, ni su multiplicación varían la naturaleza de las cosas,
pero pueden favorecer la confusión. Y los documentos de archivo no son ajenos. Es
el caso de atributos y metadatos, términos que no ocultan la sinonimia pero que se
aplican en contextos diferentes aparte de remontarse alguno de ellos en el tiempo,
reconociéndolos con otras denominaciones. Así características o caracteres externos e
internos y elementos de descripción.
Todos ellos responden al concepto de ser notas o elementos propios e identifica-
dores de un documento y cuyo uso nos permite su reconocimiento, su representación
y su recuperación.
Los caracteres o características internas y externas se sitúan en un tiempo tempra-
no de la Archivística y se utilizan en el espacio de la catalogación cuando todavía no
se hablaba de descripción. Es en pleno desarrollo de la descripción, con su normali-
zación a raíz de la difusión de las cuatro Normas internacionales cuando se sustituyen
nominalmente por elementos de descripción y será ya en un tiempo cercano cuando
se les dé el nombre de atributos, sin variar el concepto. Más adelante, los cambios
surgidos de la aplicación de las nuevas tecnologías le dan el nombre de metadatos y
empiezan a convivir con los atributos. Habrá un uso habitual para los atributos en el
mundo analógico y otro de los metadatos en el mundo digital. Los primeros se están
aplicando después del ingreso en el Archivo y los segundos a lo largo de la produc-
ción/tramitación. Ahora bien, significando lo mismo no tiene sentido elaborar listas
de unos y de otros. Al menos en España está ocurriendo, cuando sería bueno unificar
para hacer un uso más comprensivo del lenguaje a favor del conocimiento.
Para ir terminando me voy a referir a dos voces: agregación y acumulación que
entiendo son distintas y no sinónimas, aunque es bastante frecuente encontrarse
con un uso discrecional. La agregación necesita de un agente que añada o agregue,
la acumulación no, y puede estar cercana al amontonamiento. A este respecto, el 23
de enero de 2004, en Colombia se reconoció la expresión de “fondos acumulados”
definiéndolos como “conjunto de documentos de archivo, dispuestos sin ningún
criterio de organización archivística, ni las mínimas condiciones de conservación y
sin la posibilidad de ser fuente de información y consulta”. Atribuir el desorden a
un fondo y a un archivo no es conveniente, aunque la realidad exista. Pero tampoco

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Terminología archivística: conceptos y uso 73

es razonable llamar “expediente de agregación” a un conjunto de documentos con la


misma información sin responder a un procedimiento administrativo. El concepto
de expediente sin duda queda maltrecho.
Durante años en la bibliografía española “forma” como característica de los docu-
mentos estuvo identificada con la tradición documental. Se definía como la manera
o forma de llegar hasta nosotros los documentos. La cumplimentación de la forma
nos exigía precisar si se trataba de un original, de un borrador, de una copia. Hoy,
forma, conceptualmente, se acerca al tipo documental porque se dice que afecta a la
estructura de la información quedando con él representada. De aquí la importancia
de tras la identificación de los procedimientos administrativos y la confección de su
catálogo, elaborar listas de tipos documentales.
Mi exposición puede causar interrogantes, dudas, pero quiero insistiros en algo:
el archivero no solo aplica los procesos archivísticos que son muchos, también le
corresponde colaborar en el diseño de un plan de gestión de documentos, en la re-
dacción de algún texto normativo, en la elaboración de un proyecto de licenciatura,
en el dictado de clases para la formación de archiveros, en la dirección de un trabajo
final de Máster, en la publicación de un artículo o una monografía. Para todas esas
actividades y alguna más necesita conocer la terminología archivística. En el Máster
de la UNIA siempre fue mi primera clase.
La sensibilidad terminológica se adquiere, si se practica su análisis, por eso os
invito a ello. Ánimo y mucha suerte.

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EL ARCHIVO FOTOGRÁFICO
ROMERO DE TORRES
Mª del Mar Ibáñez Camacho

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EL ARCHIVO FOTOGRÁFICO ROMERO DE TORRES


THE PHOTOGRAFIC ARCHIVE FROM THE ROMERO
DE TORRES FAMILY
María del Mar Ibáñez Camacho
Archivo Histórico Provincial de Córdoba
Recibido: 24/11/2020
Aceptado: 30/11/2020

Resumen:
El archivo fotográfico de la Familia Romero de Torres fue adquirido por la Junta de An-
dalucía a María, hija del pintor Julio Romero de Torres y última descendiente de la saga, en
1988. El conjunto está formado por más de 3000 fotografías y su cronología abarca 150 años,
desde mediados del S. XIX a los años 70 del S. XX. Supone un amplio muestrario de técnicas
y autores nacionales e internacionales. Su temática incluye fotografías personales, de amigos,
relacionadas con el patrimonio y con las actividades profesionales de la familia, así como una
colección de fotografías de famosas. Es una fuente de primera mano para ilustrar la vida del
pintor, su familia y su tiempo.
Palabras clave:
Familia Romero de Torres; Julio Romero de Torres; Archivos fotográficos; Fotografía –
España – Historia; Pintura – España - Historia

Abstract:
The Romero de Torres Family photographic archive was acquired by the Junta de Andalu-
cía from María, daughter of the painter Julio Romero de Torres and the last descendant of the
saga, in 1988. The set consists of more than 3000 photographs and its chronology covers 150
years, from the middle of the XIX century to the 70’s of the XX century. It involves a large
sample of national and international techniques and authors. Its theme includes personal
photographs, of friends, related to heritage and professional activities of the family, as well as
a collection of photographs of famous people. It is a first-hand source to illustrate the life of
the painter, his family and his time.
Key words:
Romero de Torres Family; Julio Romero de Torres; Photografics archives; Photography -
Spain - History; Paintry - Spain - History

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Ilustración 1. Los protagonistas de este legado fotografiados por Eleuterio Almenara


en el patio del museo hacia 1886.

Esta saga de intelectuales y artistas amantes del patrimonio, estuvo encabezada


por Rafael Romero Barros y fue continuada por la mayoría de sus hijos y nietos. El
patriarca llegó a Córdoba procedente de Sevilla en 1862 para trabajar como conser-
vador del hoy Museo de Bellas Artes y se instaló en la vivienda aneja donde la familia
creció y se desarrolló en contacto permanente con el mundo del arte pues el recinto
acogía también la Escuela de Bellas Artes, el Conservatorio o la Real Academia entre
otras instituciones. El apellido se vincula normalmente a Julio, aunque no podemos
olvidar a sus hermanos Rafael destacado pintor prematuramente desaparecido, y En-
rique que heredó de su padre la dirección del museo y los desvelos por proteger el
patrimonio. La relevancia que tuvo esta familia para la ciudad hizo que sus bienes
fueran adquiridos por la Junta de Andalucía en 1988, al fallecimiento de María, hija
de Julio y última descendiente de la saga.
El material fue adscrito al Museo de Bellas Artes de Córdoba. Junto a la colección
arqueológica, los dibujos, pinturas, grabados y cerámicas, se encontraba el archivo.
Un archivo textual donde se agrupaban los documentos generados y conservados
por los distintos miembros de la familia y uno fotográfico que es hoy objeto de
nuestro interés. Por razones de conservación y de gestión documental ambos están

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depositados en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba sito en la C/ Pompeyos


n.º 6. A partir de 2006 el archivo fotográfico se sometió a un proceso de identifi-
cación, organización y descripción, así como de instalación utilizando materiales
específicos de conservación, y en 2019 se digitalizó en su totalidad.
Detrás de la identificación hay un arduo trabajo pues una fotografía puede decir
mucho, pero es muda en sí misma, sobre todo si no queda nadie que dé una pista
acerca de ella. Recordemos que la familia se extinguió y también sus contemporáneos
han desaparecido con el paso del tiempo. La principal fuente de información acerca
de las imágenes ha sido el archivo textual, que contiene el trasunto de las vivencias
y actividades que reflejan. En otras ocasiones la prensa del momento, bibliografía
especializada e internet han sido claves para poder identificar personas, lugares y
circunstancias.
El concepto de fotografía ha cambiado en nuestros días, pues la posibilidad de
disponer al instante de una cantidad casi ilimitada de imágenes o de poder acceder de
inmediato a instantáneas de casi cualquier asunto a través de la red, nos hacen obviar
su valor. Pero en tiempos pasados una fotografía era un objeto valioso y una ventana
abierta. Sustituyeron a los retratos pintados, de difícil acceso para el gran público
llenando de recuerdos los hogares y dando a conocer lugares, obras de arte y paisajes
de todo el mundo, por lo que fueron objeto de colección a través de postales, láminas
y álbumes. No todo el mundo tenía acceso a esas imágenes y mucho menos llegaban
a tirarlas, por el alto precio de equipos y materiales, casi todos ellos de importación.
Cuando Romero se estableció en Córdoba en 1862 como conservador del hoy Museo
de Bellas Artes, se involucró de lleno en la vida cultural. Fue profesor y más tarde director
de la Escuela Provincial de Bellas Artes. Señalemos que, en los inicios de la fotografía, ésta
corrió pareja a la pintura y con frecuencia los primeros profesionales practicaban ambas
disciplinas como sucedía con algunos de los profesores de la escuela. Además de su perte-
nencia a las Reales Academias de Córdoba, San Fernando y otras, cultivó la pintura y fue
un destacado arqueólogo. En el último tercio del s. XX cuando las murallas de la ciudad
caían sin remedio y las obras de remodelación y ensanche usaban la piqueta sin piedad,
Romero Barros formó parte del pequeño grupo que clamaba por la conservación de aque-
llas joyas testimonio de un brillante pasado. No siempre tuvieron éxito, pero ahí quedan
sus campañas en prensa, que sus contemporáneos no llegaron a secundar las más de las
veces. Sus hijos, educados en el amor al arte y su preservación, siguieron en algunos casos
sus pasos profesionales. El segundo de ellos, Rafael (1865-1898), fue un pintor brillante
formado en Madrid y Roma, exponente de la pintura social. Su temprana muerte nos
privó de su prometedora carrera. El siguiente de los hermanos, Carlos, cultivó la escultura
y establecido en Buenos Aires regentó el Liceo Louis Legrand. Cuando en 1895 fallece
el cabeza de familia su hijo Enrique (1872-1956) toma el relevo de las actividades de su

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Imagen 2. Julio camino a Marruecos,


con su cámara al hombro. 1903.

padre y es nombrado director del Museo de Bellas Artes y secretario de la Comisión de


Monumentos, cargos que ostentaría hasta su fallecimiento. Fue el verdadero continuador
de la labor conservacionista iniciada por su progenitor, temido por los constructores que
a menudo descubrían restos arqueológicos en las obras acometidas en la ciudad. Respecto
a Julio, de todos conocido, fue el más famoso de toda la saga y su genio pictórico era
respaldado por una amplia formación patrimonial.
El conjunto es por tanto un claro reflejo de sus aficiones y actividades. A lo largo
de su existencia atesoran imágenes que ilustran tanto su vida privada como profesional;

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muchas son obra de fotógrafos y casas comerciales, pero otras imágenes cuyas placas de
cristal se conservan, indican que fueron realizadas por ellos mismos y en sus composicio-
nes artificiosas y teatrales a veces, participan todos. Más adelante, con la proliferación de
las cámaras portátiles, los aficionados que podían permitírselo hacían sus propias fotos
de viajes. Muestra de ello son las instantáneas efectuadas por Julio y Enrique durante su
viaje a Marruecos en 1903. Hoy nos quedan las cámaras de su propiedad, entre los fondos
adscritos al Bellas Artes cordobés.
La acumulación de un conjunto tan interesante se produce también por otras
causas que iremos desgranando en estas letras. Su estudio es fundamental para poner
imagen a los principales acontecimientos de la vida de Julio Romero pero también
arroja luz sobre otros aspectos de la realidad de su época y su valor como fuente his-
toriográfica está fuera de toda duda.
CRONOLOGÍA
Su arco cronológico abarca más de 150 años y lo integran cerca de 3000 ejemplares.
Quizá los más antiguos sean los procedentes de la familia Montis, cuyo último descen-
diente Ricardo1, legó sus pertenencias a los Romero de Torres pues ambas casas man-
tuvieron una estrecha relación desde antiguo. Lo componen hermosos álbumes de piel
labrada con retratos en formato tarjeta de visita, donde pequeños y mayores posan en
estudios con decorados de calidad; sillones, librerías y cortinajes recrean un ambiente
culto y acomodado y nos devuelve el aspecto de la burguesía urbana del s. XIX. Pueden
datarse entre 1860-1880, y su factura la firman múltiples autores en especial García
Córdoba y Almenara. La calidad es indiscutible y su estado de conservación excelente.
Algo posteriores son los procedentes de la Compañía de Jean Laurent, especiali-
zada en reproducciones de obras de arte, que probablemente fueron adquiridas para
el Museo o tal vez para la Escuela de Bellas Artes. Destaca la lámina que reproduce
la Ofrenda a Venus de Tiziano hecha en torno a 1863. También corresponde a esta
época el retrato del bandido Pacheco obra de José García Córdoba en 1865. Para
Julio Romero encarnaba el mito del justiciero que roba a los ricos para repartir a los
pobres, y lo instaló en su estudio de Madrid dentro de una vitrina con otros objetos
pertenecientes al famoso bandolero.
Pero el grueso del conjunto fue producido en el s. XX llegando hasta la década de
los 70. Es entonces cuando se datan las láminas adquiridas en varias ciudades europeas,
los reportajes sobre acontecimientos familiares o institucionales o las fotografías como
recuerdo de amigos y artistas. El sepia se torna blanco y negro y a pesar del paso del
tiempo, son escasos los ejemplares en color.

1.  Ricardo de Montis (1871-1941) insigne periodista, autor entre otras de Notas Cordobesas. Murió
sin descendencia y fue el último miembro de su familia.

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Ilustraciones 3 y 4 Tarjetas de visita procedentes de la familia Montis.

GRUPOS TEMÁTICOS
La organización del material ha permitido establecer diferentes agrupaciones en
función de su origen, las causas de su llegada al conjunto, su función en las tareas
profesionales, etc. Los desglosamos a continuación.
Fotografías familiares. Desde el retrato de Emilia fechado en 1875, encontramos
los rostros de niños y adultos de varias generaciones. Algunos de gran tamaño, están
firmados por los mejores fotógrafos locales. Otros presentan composiciones ideadas
y realizadas por la propia familia: los hermanos pintando en el estudio, reuniones en
vacaciones, retratos de grupo en torno a la madre, viajes…. pero también momentos
solemnes como la inauguración del busto de Romero Barros, del Museo de Julio, ban-
quetes, homenajes…, donde están rodeados de autoridades y personajes anónimos.
Las más abundantes son los retratos de Julio y Enrique, con gesto serio a veces o
en poses alegóricas, en diferentes momentos de su vida. Eligieron estudios cordobe-
ses, pero también galeristas de Madrid casi siempre entre los más reputados.

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Ilustración 5. La familia de vacaciones en la playa a principios del pasado siglo.


Fotografía de factura propia

Fotografías de amigos y personalidades. Como era corriente, especialmente


entre la clase acomodada, las relaciones familiares y de amistad se ilustraban con
fotografías dedicadas. Las parejas intercambiaban sus retratos, y los artistas estam-
paban sus autógrafos en instantáneas para la ocasión. En nuestro caso destacan las
pertenecientes a personajes como Alfonso XIII en varios momentos de su vida, la
Infanta Isabel de Borbón conocida como La Chata, que visitó Córdoba y el Museo
en 1915, la de Vicente Blasco Ibáñez dedicada a Enrique en torno a 1902, o la de un
majestuoso Benito Pérez Galdós acompañado de su perro, captado por Alfonso, don-
de se declara admirador de Julio. También Regina Pacini, primera dama argentina,
el periodista Francisco Gómez Hidalgo (1912), el poeta sevillano Joaquín Alcaide de
Zafra, el torero Rafael Guerra Guerrita; y las de intelectuales cordobeses contempo-
ráneos como el escritor Manuel Reina o la de Ricardo Velázquez Bosco para Angelita,
la menor de los hermanos.

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Ilustración 6. Retrato de Benito Pérez Galdós realizado por Alfonso


en su casa madrileña de la C/ Hilarión Eslava hacia 1910.

La mayoría cuentan con dedicatoria, algunas con mensajes intimistas fruto de


una relación sentimental, como la que expresa: “Mi querido Enriquito: te dedico heste
pequeño requerdo, tu vuena amiga Adela” o “Si sabes que siempre te quiero… a qué te
enfadas?”, “Ronpa la tarjeta para que no la bea nadie...”, “Para la familia Romero de
Torres, con todo el cariño se merecen..”; otras desde la admiración de un artista por

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Ilustración 7 y 8. Rafaela Ruiz? Fotografiada para Amor Místico y Amor Profano. Ca. 1908.

otro, como la de Eduardo Zamacóis que escribe: “Para Enrique Romero de Torres con
un abrazo de hermano” o la de Francisco Alemany que reza: “Para el inmenso artista
Julio Romero de Torres, poeta del color, que con sus mágicos pinceles realiza el milagro
de eternizar a quien con fidelidad suma traslada a la tela”. Los destinatarios son sobre
todo Enrique y Julio, aunque también Angelita.
Se han incluido en esta agrupación los retratos de personas que sirvieron de modelo
a Julio que usaba además del dibujo del natural, la copia de las figuras a partir de las fo-
tografías. En ocasiones él mismo o alguien de su entorno realizaba las tomas como en el
caso de una Pastora Imperio que mira a la cámara con la mano en el hombro tal como
aparece en La Consagración de la Copla, o la imagen de cuerpo entero de Machaquito
en traje de calle que presumiblemente sirvió para su monumental retrato.
Fotografías de arte. Naturalmente dada la actividad profesional, son numerosas las
láminas con reproducciones de obras artísticas, especialmente de pintura. Más de una
treintena de ellas pertenecen a J. Laurent y se datan entre 1863 y 1893; representan
obras del patrimonio nacional. Varias son de pintores decimonónicos, algunos de los
cuales estuvieron afincados en Roma, lo que parece indicar un nexo de unión con Ra-
fael Romero de Torres quien también residió en la capital italiana entre 1888 y 1891.

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Ilustración 9. Instantánea tomada en una calle de Pegalajar (Jaén) para el Catálogo monumental
y artístico de la provincia. En primer término puede observarse la sombra
de fotógrafo y cámara. Ca. 1915.

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Con frecuencia acostumbraban a reproducir fotográficamente los cuadros que


pintaban. A excepción de algunos pertenecientes al patriarca, Rafael, Enrique o Ra-
faelito, 172 corresponden a pinturas de Julio que gustaba de retratar sus lienzos antes
de desprenderse de ellos, lo que permite tener la imagen de muchos de sus trabajos,
algunos poco conocidos. Otras son instantáneas de los cuadros en exposiciones, con
el título en la parte inferior del marco, o se muestran antes y después de procesos
restauradores.
Las actividades profesionales de Enrique que ejerció diversos cargos relacionados
con el patrimonio quedaron documentadas por numerosas fotografías. Cerca de 200
de ellas proceden de su actividad como vicepresidente de la Junta de Cultura His-
tórica y Tesoro Artístico, que se creó en un intento de salvar el patrimonio durante
la Guerra Civil. Se tomaron para estudiar los daños producidos y hoy ilustran este
extremo en muchos de nuestros pueblos. En ellas edificios y objetos sufren desperfec-
tos o destrucciones parciales fruto de ataques y bombardeos. Algunas, anteriores a la
contienda, probablemente se incluyeron en este apartado para servir de antecedente.
No presentan autoría, salvo escasas excepciones; es más plausible imaginar a Enrique
visitando los pueblos de Córdoba, cámara en ristre, en busca de los vestigios de la
guerra, repitiendo su experiencia de cuando realizó los catálogos de Cádiz y Jaén.
De hecho, las instantáneas procedentes de la elaboración de estos catálogos son
muy abundantes, con reportajes completos de yacimientos arqueológicos, piezas ar-
tísticas o iglesias de ambas provincias. Esta iniciativa institucional para realizar el
Catálogo Monumental de España cuyos textos iban acompañados de fotografías, es
destacable por lo avanzado de su criterio recién iniciado el siglo XX. El catálogo de la
provincia de Cádiz le fue encargado a Enrique por el entonces Ministerio de Instruc-
ción Pública y Bellas Artes en 1907 y durante los siguientes dos años hizo el trabajo
de campo ayudándose de su cámara fotográfica ya en época tan temprana. También
utilizó tomas realizadas por otros arqueólogos como el gaditano Cayetano de Mer-
gelina o el Abate Breuil, eminente erudito y prehistoriador francés que realizó varias
campañas en Cádiz entre 1913 y 1919. El resultado se publicó en 1935 en un libro
en varios tomos, y se encuentra disponible en la web del CSIC2. En 1913 recibe un
nuevo encargo, el de realizar el catálogo de la provincia de Jaén. El proceso se repite
y de nuevo son numerosos los reportajes sobre bienes histórico-artísticos.
Abundan las reproducciones de obras escultóricas; unas 60, son de Mateo Inurria
alumno de Romero Barros, y cuya obra tiene una amplia representación en el Museo
de Bellas Artes al ser adquirida en parte por el Ayuntamiento a su viuda en 1943. Asi-
mismo, está presente la obra de Juan Cristóbal gran amigo de Julio y autor del busto de

2. <http://biblioteca.cchs.csic.es/digitalizacion_tnt/buscar.html>.

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Ilustración 10. Portada de la iglesia románica de San Nicolás de Soria en


su ubicación original. A causa de su deterioro en 1908 se decidió
su traslado a la iglesia de San Juan de Rabanera,
donde hoy luce. Ca. 1907.

Romero Barros y del monumento al pintor tras ganar el concurso convocado a tal fin
con la maqueta de lema Séneca y Romero presentada junto al arquitecto Adolfo Blanco.
Su factura queda constatada en algunas secuencias obtenidas en el estudio del escultor.
Otras fotografías pertenecen a Agustín Querol con dedicatoria fechada en Roma, que
ilustran su amistad con Rafael Romero de Torres pues ambos estuvieron pensionados
en la capital italiana. También están representados en sus esculturas Julio Antonio que
mantuvo una estrecha relación con Julio ya que compartieron el círculo cultural madri-
leño de principios del s. XX, Benlliure, Coullaut Valera, o Ruiz Olmos.

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Ilustración 11. Casa de los Bañuelos derribada en 1898 a pesar de la


oposición de los conservacionistas entre los que se encontraba
Romero Barros. Ca. 1897.

El patrimonio arquitectónico también está recogido, por ejemplo un par de re-


portajes de la Catedral de León, u otros de Soria y La Rioja, realizados en torno
a 1910. Córdoba y sus tesoros artísticos están ampliamente representados con sus
museos, rincones, monumentos… en diferentes momentos.
Fotografías de artistas. El afán coleccionista vigente a finales del s. XIX, llegó
también a la familia Romero de Torres. Restos arqueológicos, cerámica..., fueron
atesorados en la casa familiar. Pero especialmente algunos de sus miembros gusta-
ron de solicitar fotografías dedicadas a las artistas más destacadas del momento o
a otras más modestas que venían a actuar a Córdoba en ferias y verbenas. Enrique,

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Ilustración 12. Aspecto que presentaba el panel con las fotografías de artistas
en el estudio cordobés del pintor.

Fernando, Julio y sobre todo Rafaelito, son los devotos admiradores que consiguen
los autógrafos de sus ídolos plasmados en sus retratos. Llegaron a reunir cerca de
500 ejemplares y muchos fueron expuestos por Rafaelito colgándolos en la pared del
estudio familiar sobre un paño burdeos adamascado.
Las protagonistas de esta heterogénea colección son mujeres del mundo del espec-
táculo como bailarinas, cantantes, actrices o artistas de variedades. Todo ello en una
cronología muy amplia que abarca más de 60 años. Su procedencia geográfica es tam-
bién variada: España, Francia, Italia o Alemania. Abundando en las personalidades y
amplitud de la época que recoge, encontramos imágenes de algunas de las damas del
cuplé, como La Chelito, La Goya o La Fornarina que reinaron en el Madrid del 1900
instaladas en los escenarios del Trianon Palace, el Kursaal o el Romea.
Junto a ellas, las actrices más reputadas del momento tienen una importante
representación. Adela Carbone, María Tubau, Aurora Redondo, Margarita Xirgú,
Mercedes Prendes, Julia Pachelo, Sarah Larco, Emérita Esparza, dedicaron sus fotos,
e incluso muchas de ellas protagonizaron los cuadros del pintor cordobés.

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Pero si los Romero de Torres sentían preferencia por algún género artístico en
particular, este fue sin duda el baile. Son las más numerosas las instantáneas de bai-
larinas y bailaoras, con las que además de admiración, cultivaron amistad. Pastora
Imperio, varias veces pintada por Julio Romero, La Argentina, que estrenaba en París
los ballets de Falla, Amarantina, Lolita Astolfi, Custodia Romero, Tórtola Valencia...,
todas ellas representantes del baile, especialmente español, que vive en estos años
un momento de apogeo y reconocimiento mundial. Tal vez fueron las favoritas del
pintor porque la danza acercara su físico al modelo estilizado que buscaba el artista.
Así lo expresa Julio cuando le preguntan por su tipo de mujer: “Se dice por ahí que mi
tipo de mujer es la morena porque he pintado muchas. Pero hay algo que me sugestiona
más que el color: un rostro de un interés codiciable y un cuerpo todo flexibilidad”.3
Cuentan con dedicatorias, esteriotipadas en su mayoría (Con cariño y simpatía,
a mi querido amigo…), pero llenas de gracejo y picardía otras, pues el mundo de la
farándula manejaba expresiones menos encorsetadas, lejos del formalismo burgués.
Ejemplos no faltan como la que firma Carmen de Cádiz: Te quiero una barbaridad,
o Tina de Jarque: A Rafaelillo: lo más “resalao” y embustero de todos los hombres que he
conocido. O el pareado de Isabel Rueda: Al pincel de Romero de Torres, le cantan las oli-
vets en el teatro. Pues al pincel y a quien con él las pinta, le dedica Isabel este retrato. Son
relativamente frecuentes en otros idiomas, inglés, italiano y especialmente francés.

Gráfico 1. Porcentaje por áreas temáticas

3.  “Nuestras encuestas: Cuál es su tipo de mujer?” en Enciclopedia. Madrid, diciembre de 1923.

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Muchas otras, cuya vida profesional no fue tan exitosa, dejaron su imagen y su
firma en esta colección. Acudieron a fotógrafos modestos, ataviadas con su “traje de los
domingos”; las más atrevidas se retratan con “descarados atuendos” en espera de que el
triunfo les llegue desde una pequeña ciudad de provincias. La candidez de algunas imá-
genes deja entrever hasta donde volaban los sueños de estas mujeres de hace un siglo.
FOTOS DE AUTOR
Los cordobeses
El conjunto es un crisol donde brillan los miembros más representativos de este
gremio en la ciudad. Desde los trabajos más antiguos a cargo de José García Cór-
doba que nos deja elegantes retratos de gran perfección técnica tanto de los Romero
como de los Montis (1865-1875), a los del malagueño José Osés de quien se con-
serva una toma de la Comisión de restauración de la imagen de la Virgen de Linares
fechada en diciembre de 1881, de la que fue miembro Romero Barros; y los trabajos
de Eleuterio Almenara de quien la familia fue cliente en varias ocasiones. Su obra
más conocida es el retrato de la saga en el patio del museo en torno a 1887.
De estas fechas son también algunos trabajos de Miguel Bravo, de quien se con-
servan algunos retratos de la familia Montis en formato tarjeta de visita y cabinet.
Un niño de pie, con gesto solemne y sombrero en la mano queda inmortalizado en
su estudio con una calidad exquisita. Algo posterior, en torno a 1880 es un busto
enmarcado en un óvalo y acabado en papel brillante. Esta técnica novedosa y com-
plicada, denota la habilidad profesional del autor y la definición y conservación de la
imagen es asombrosa.
Hay en el conjunto dos trabajos de José Nogales, la más conocida foto de grupo,
una de sus especialidades, del curso de la entonces Escuela de Bellas Artes 1894-1895
en la que aparece Romero Barros rodeado de sus alumnos entre los que destacan sus
hijos Julio y Enrique. Los jóvenes se disponen en torno al viejo profesor intentando
transmitir el ambiente académico de sus clases.
Una de las galerías más distinguidas en el periodo de entresiglos fue la conocida
como La Fotografía Madrileña, situada en la calle Duque de Hornachuelos y regen-
tada por Antonio Palomares; varios son los trabajos que llevan el membrete de esta
casa, fechados entre 1890 y 1901. Su fuerte era el retrato, sobre todo infantil y segu-
ramente por esto Julio Romero se hace uno junto a su hijo Rafael, con 18 meses sobre
un taburete. El dato es conocido por una anotación que especifica: “tiene el niño año
1/2”. Todas ellas están soportadas por hermosos cartones de cuidada estética donde
resaltaba sus méritos profesionales. Otro de los autores elegidos por nuestra familia
para retratarse fue el jiennense Tomás Molina que por esas fechas se instala en la calle
Gondomar, donde su negocio gozó de prosperidad.

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Ilustración 13. Retrato del curso 1894-1895 de la Escuela de Bellas Artes por Nogales. 1895.

Junto al tempo lento de las galerías donde el cliente sigue acudiendo, los profesionales
marcan un nuevo ritmo al salir con su cámara a la calle para tomar el pulso a la ciudad im-
presionando los acontecimientos del momento. Son los reporteros. Muchos de sus trabajos
se guardan en este archivo, siendo Montilla el más representado. Múltiples retratos indi-
viduales y de grupo llevan su firma tirados ya sea en una taberna ya en el estudio familiar.
Pero sobre todo testimonia momentos y lugares en reportajes que recogen la inauguración
del Museo de Julio, un grupo de visitantes, fachadas monumentales o esculturas y pinturas
de artistas locales. La misma actividad ejerció Francisco González que plasmó con su cá-
mara rincones como El Portillo o la Calleja de los 7 Infantes de Lara pues la fotografía de
patrimonio era uno de sus fuertes. Sin embargo, el reportero por excelencia no es otro que
Santos, quien ya se dedica en exclusiva a la fotografía de prensa y cuyo olfato periodístico le
lleva a documentar desde la inauguración del busto de Romero Barros (1926), al entierro de
su hijo Julio (1930), una conferencia de Enrique o un grupo de visitantes al museo. Otros
como Serrano o Tejada completan el panorama de la fotografía cordobesa en el siglo veinte.

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Ilustración 14. Fachada del Museo Arqueológico Provincial cuando se ubicaba en la actual
C/ Samuel de los Santos Gener. El edificio mudéjar es hoy sede de la
Casa Árabe. Montilla, ca. 1930.

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Los nacionales
La actividad profesional de los Romero de Torres centrada en el arte los convirtió
en usuarios de algunas de las casas especializadas en la reproducción patrimonial.
Quizá el pionero en España y uno de los de más éxito internacional fue Jean Laurent
de origen francés y establecido en la madrileña Carrera de San Jerónimo en 1857, sin
cerrar sus estudios parisinos. Desde allí dirigió a un considerable número de profesio-
nales que trabajaron por toda España realizando miles de fotografías. Su trabajo cu-
bre prácticamente todos los temas con mayor popularidad de su época: reproducción
de obras de arte, tipos populares, ciudades y monumentos. De ahí la clave de su éxito
entre el público general y también su presencia en conjuntos de temática artística
como el nuestro. Tras su muerte varios fotógrafos -entre ellos J. Lacoste, Juana Roig
y J. Ruiz Vernacci - continuaron la actividad bajo su firma, siendo en el archivo de
este último donde se integró el grueso de las fotografías creadas en época de Laurent.
Desde 1975 el Ministerio de Cultura se encarga de su conservación y archivo en el
Instituto del Patrimonio Cultural de España.4
En la Plaza de las Cortes se ubicaba la Fotografía de Arte Moreno, fundada
por Mariano Moreno (1865-1925), conocido sobre todo por documentar las obras
de arte de los museos españoles más importantes. Su labor fue continuada por su
hijo Vicente que se hizo cargo del estudio de su padre. Entre estos museos estuvo
el cordobés de Romero de Torres, donde cerca de una cincuentena de obras fueron
reproducidas por esta casa. Muchos historiadores apreciaron su labor y le encargaron
copias de obras de arte, como Aureliano de Beruete o Elías Tormo, ambos buenos
amigos y colaboradores de Enrique Romero, que también requirió sus servicios.
Barcelona también contó con casas especializadas en fotografía de arte. No fal-
tan ejemplares de Arxiu Más, fundado por Adolfo Más (Solsona 1860), intelectual
vinculado a los movimientos de vanguardia, integrante de la tertulia Els Quatre
Gats junto a Ramón Casas, Rusiñol, Mir o Picasso. Concibió la idea de reunir
una colección fotográfica sobre arte español. Los Romero acudieron a él en va-
rias ocasiones para reproducir obras procedentes de la provincia de Cádiz donde
Enrique realizó su catálogo monumental y artístico, pero también le confiaron la
reproducción de las piezas de la colección arqueológica familiar. Las fotografías se
servían instaladas en cartones con el nombre de la empresa y una serie de datos
identificativos sobre las mismas: nombre, fecha, procedencia…, lo que sin duda,
añade calidad y rigor al servicio. Misma actividad profesional siguió el Instituto
Amatller de Arte Hispánico.

4.  Recientemente el Instituto del Patrimonio Cultural de España ha puesto en línea el Archivo Ruiz
Vernacci FOTOTECA DEL PATRIMONIO HISTÓRICO (mcu.es)

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Ilustración 15. Retrato de Perla Negra, bailarina cubana que triunfó en los escenarios europeos entre
1913 y 1922. La Casa de Arte Moreno inmortalizó este lienzo del maestro Romero. Ca. 1922.

Julio y Enrique recurren con asiduidad a profesionales instalados en Madrid para


retratarse en poses artísticas como la de un joven Enrique a guisa de pintor realizada
por Mariano Peiró, o las de un ajado Julio que posa con su capa efectuadas por
Miguel Andrés.
La mayoría de los fotógrafos frecuentaba los círculos artísticos y trabajaba para
periódicos y revistas ilustradas. La saga de los Calvache, iniciada por el patriarca en
Jerez hasta su traslado a la madrileña Carrera de San Jerónimo, está bien representada
con retratos realizados por el padre y los hijos como los de la actriz Margarita Xirgu
(1921) o la de la italiana Adela Carbone esposa del cordobés Cristóbal de Castro y
protagonista de la Consagración de la Copla, que en 1912 escribe: “Para S. M. el más
admirado maestro, con la devoción de Adela Carbone”. Uno de los hermanos Calvache,
José, abrió su propio estudio en la capital bajo el pseudónimo de Walken. En la gale-
ría se retrataron las gentes del espectáculo sobre todo actrices y cantantes populares.
Ejemplos de ello son sus fotografías de Teresa Saavedra (1920) o Concha Piquer en
su famoso posado con guitarra y manzana en 1927. También Margarita Godoun, la
bailarina rusa que posa desnuda en un diván, (ca. 1924). ….Cuando llegó a Madrid,
la Goudun, aquella bailarina rusa de la compañía del “Cri-Crí”, buscó a Romero. Había

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Ilustración 16. Un joven Enrique captado por la Ilustración 17 Julio Romero posando con capa en
cámara de Peiró en torno a 1900. su estudio de Madrid. Miguel Andrés hacia 1925.

visto un cuadro del maestro en Barcelona y se le ofreció como modelo5… El resultado fue
Rivalidad.
El danés Cristian Franzen (1863-1923), abrió estudio en España y su galería en
la calle Príncipe 11, fue centro de reunión de aristócratas, intelectuales, políticos y
artistas. Un Alfonso XIII muy joven con uniforme militar quedó inmortalizado en
su estudio.
El madrileño Antonio Cánovas del Castillo, alias Kaulak (1862-1934), intelec-
tual, político y artista, tuvo una prestigiosa carrera fotográfica y su estudio fundado
en 1904 disfrutó de gran éxito en la década de los 20. La gran actriz y bailarina fran-
cesa Regina Badet, no dudó en ponerse delante de su cámara a su paso por Madrid en
torno a 1915. Tres imágenes de Estrellita Castro tomadas alrededor de 1925 son las
más representativas de este autor que conserva la colección. Su archivo fue adquirido
por la Biblioteca Nacional. También Juan Pacheco “Vandel”, fotógrafo madrileño y
autor de reportajes fotográficos para prensa ilustrada desde 1924 y en 1935, se con-
vertirá en uno de los principales operadores, productores y directores de fotografía

5.  Ambientes: el estudio de Romero de Torres. Nuevo Mundo nº 1650. 4, septiembre 1925

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Ilustración 18. Margarita Godoun, la bailarina rusa que manifestó su deseo de posar para el pintor,
protagonista de Rivalidad (1925), posando para Walken.

de la cinematografía española de la época. Aparte de varias instantáneas de Amalia


Manfredi, Julio y Enrique se hicieron retratar en su estudio de la Puerta del Sol, nº
3, cuando acudieron a él en 1915.
Manuel Compañy fue maestro de fotógrafos como Alfonso y Campúa. Su traba-
jo apareció en revistas gráficas de la época siendo claramente precursor de los derro-
teros profesionales que habían de seguir sus colegas más jóvenes. Su éxito le llevó a
tener dos estudios en Madrid y uno en Toledo. A su fallecimiento en 1909 la prensa
publicó: retrató al todo Madrid, desde la encopetada y linajuda dama hasta la humilde
criada de servir, desde el prestigioso general hasta el último recluta, desde el gran literato
y académico hasta el modesto gacetillero, desde el más elevado gobernante al más obscu-
ro hombre de pueblo. No se quedó fuera de este grupo un joven y coqueto Enrique
Romero que acude en diversas ocasiones ataviado con sus mejores galas para hacerse
retratar en varias poses.

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Ilustración 19. Pastora Imperio fotografiada por Compañy, hacia 1905.

Posteriores son las diferentes secuencias que Alfonso (1880-1953) inmortaliza


del pintor, de quien era buen amigo, realizando su trabajo, pintando a Juan Belmon-
te o posando ante Cante Jondo. Impresionante el retrato de gran formato de Galdós
junto a su perro o la conocida Los lavaderos del Manzanares.

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Ilustración 20. Julio Romero ante Cante jondo por Alfonso.

Lejos de la notoriedad de estos profesionales, hay un nutrido grupo de trabaja-


dores anónimos que ejercieron su carrera con dedicación, pero cuyos nombres no
figuran en diccionarios ni manuales. Son los modestos, a quienes podemos seguir
el rastro en este archivo. Es de justicia recordar a los minuteros y ambulantes que
recorrían ferias y mercados instalando sus puestos en busca de clientes. En tan sólo
unos minutos disponían del revelado. Otros montan pequeños estudios en barrios
populares. Las gentes humildes dejaban sus ahorros en un retrato para su familia, su
pareja o para sí mismos, ataviadas con sus mejores galas. Los fondos no pasan de ser
una lona desvaída o un suelo desportillado, pero la expresión de solemnidad de los
protagonistas no difiere tanto de los deslumbrantes retratos de personas de renom-
bre. El Trébol de Cádiz, o Fotos por Amor son algunos de estos establecimientos,
aunque muchos fotógrafos ni siquiera dejan su impronta.
Los internacionales
Algunas fotografías de factura extranjera provienen de los viajes que los hermanos
Romero de Torres realizaron en su juventud; a su paso por Italia adquirieron vistas de

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Ilustración 21. Fotografía de autor desconocido Ilustración 22. Anita Delgado en torno a 1905
donde se aprecia la modestia de fondo en un modesto retrato antes de convertirse en
y mobiliario. Maharaní de Kapurthala.

Florencia firmadas por Jacquier, establecimiento de fotografía artística de la ciudad,


y un retrato del Papa Pablo III de Ediciones Brogi, entre otros. Muchas más láminas
procedentes de Grecia, Turquía o los Países Bajos carecen de autoría, aunque su cali-
dad y belleza son indudables.
Quizá el más antiguo ejemplar de un profesional foráneo sea un retrato masculino
de estudio firmado por el francés C. Silvy. El dorso nos informa de su ubicación en
Londres, donde el fotógrafo se trasladó en torno a 1859. La calidad de sus trabajos le
granjeó una selecta clientela entre la que se contaba la familia real. Nuestro retratado
es un hombre sin identificar, sin duda acomodado, ataviado a la moda británica con
grandes patillas y apoyado en una estantería con libros que forma parte del decorado
de la galería. Sus archivos se conservan en la National Portrait Gallery de Londres.
La mayoría de los trabajos de autoría extranjera proceden de la colección de foto-
grafías de famosas, algunas de las cuales se retrataron en estudios de ciudades como
el Berlín de los años 20 que vivía sus momentos dorados a la vanguardia cultural de

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Ilustraciones 23 y 24. Retrato masculino procedente de la familia Montis,


realizado por C. Silvy ca. 1860.

Europa. Allí es donde la bailarina sevillana Elisa Muñiz, Amarantina posa para Ernst
Schneider en torno a 1925, ataviada con sombrero calañés y aires de mujer fatal.
Otras acuden a estudios parisinos para inmortalizar su imagen. Muy destacadas
son las de Anita Delgado, princesa de Kaphurtala, quien pasa de ser una joven baila-
rina malagueña que actúa con su hermana Victoria formando el dúo Las Camelias en
el madrileño café Kursaal, a prometida de un maharajá hindú que la envía a la capital
francesa para pulir sus formas y hacerla “digna” de presentarla como su esposa. En los
dos años que dura el proceso pasa por la cámara de Paul Berger, que en su estudio
de la rue Caumartins refleja a una joven arrobada con traje blanco y pelo recogido. La
dedicatoria al pintor, cuya tertulia en aquel café-cantante tuvo una intervención no-
table en la realización de tan exótico matrimonio, reza: le dedico este retrato emprueba
de amistad, su amiga Anita Delgado.

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Ilustración 25. Retrato de Amarantina por Ernst Schneider. Ca. 1925.

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Ilustración 26. La malagueña según la cámara de Lalie.


Charles. Ca. 1910.

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Ilustración 27. Musidora ante el objetivo de Albert Wyndham. Ca 1922.

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Ilustración 28. Una joven Estrellita Castro fotografiada en Nueva York por
Irving Chidnoff. Ca. 1930.

Un año más tarde, una solemne Anita, posa con toda seriedad para la fotógrafa
Lalie Charles, en su estudio de Londres. En un mundo masculino esta mujer y su
hermana Rita llegaron a ser las retratistas de mayor éxito comercial de la capital bri-
tánica en la primera década de 1900.
Un local de la capital francesa es también el elegido por la actriz María Tubau,
quien fue calificada por la crítica como la mejor intérprete del teatro francés de

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finales del s. XIX en nuestra escena. P. Apers firma su retrato. Años después la
actriz Jean Roques Musidora, musa de los surrealistas franceses y tan vinculada a
Andalucía donde dirigió y protagonizó varias películas y algún amor tormentoso,
se pone delante de la cámara de Albert Wyndham, famoso por sus fotografías eró-
ticas, ataviada con mantilla de madroños.
Otros autores europeos también están presentes en este archivo. Como los ale-
manes Baer y Hense con estudio en Düsseldorf, o Erfurth que trabajó en Dresde, el
belga E. Bauwens cuyos cartones rezaban: ……Photographe du Sénat et de la Cham-
bre des Representants; el portugués pionero de la fotografía en el país vecino Vicente
Gomes da Silva que firma un magnífico retrato del músico valenciano Telmo Vela
quien trabajó en Funchal, Madeira en 1912; los italianos Varischi & Antico con
local en Milán… son otros de los profesionales presentes en este archivo.
Fuera de la vieja Europa la vibrante Nueva York, acoge algunos de los autores más
reconocidos de la historia fotográfica. Es el caso de Jean de Strelecki, quien desde
la Calle 57, cultivó con maestría el retrato. Disparando desde un plano ligeramen-
te inclinado para darle estatura, consigue unas figuras estilizadas y profundamente
sombreadas. Es el caso de la bailarina Tórtola Valencia, cuyos éxitos la llevaron por
medio mundo, que posa para él en 1917 con gesto teatral, muy del gusto del autor.
Mas tarde una joven Estrellita Castro se retrata también en Nueva York con Irving
Chidnoff, fotógrafo de origen ruso que fundó su estudio neoyorquino en 1925 y
durante 30 años captaría la imagen de los famosos y celebrities de la ciudad.
México, Chile o Argentina, cuando en 1922 las Galerías Witcomb fotografían
con esmero a Enrique y Julio Romero de Torres con motivo de la exposición celebra-
da en sus salas de Buenos Aires, son ejemplo del estado de los profesionales sudame-
ricanos en el primer tercio del s. XX.
SOPORTES Y FORMATOS
Remontándonos a la segunda mitad del s. XIX, los procedimientos utilizados
son diversos. El más usado es el positivo en papel albuminado especialmente retra-
tos, pero también vistas de rincones cordobeses. La mayoría están montados sobre
cartones con los datos del fotógrafo, en ocasiones con hermosos motivos dorados de
estilo decimonónico, otros con sellos secos. La variedad de estos cartones nos serviría
para repasar la historia y la evolución de la publicidad y firma de identidad a través
de los dibujos y las tipografías, durante más de ochenta años. El tamaño era elegido
por el cliente en función de su gusto y poder adquisitivo. Miñón, carta de visita, ca-
binet, promenade, imperial… De ellos, los retratos en formato tarjeta de visita de la
familia Montis, están instalados en un hermoso álbum con tapas de cuero repujado
y remaches metálicos, muy de moda en la época. Otras copias a la albúmina que no

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108 María del Mar Ibáñez Camacho

representan retratos no cuentan con el soporte de cartón, siendo peor su estado de


conservación con deterioros por causas mecánicas.
Otro grupo numeroso lo forman los aristotipos, papeles para positivar tratados al
colodiocloruro de plata, de aspecto mate o brillante. A pesar de su calidad, el éxito
del producto fue modesto y sólo se distribuyó entre 1866 y 1870 de la mano de Jean
Laurent y José Martínez Sánchez. De estos primeros ejemplos se conservan en la
colección varias láminas de las vendidas por la Casa Laurent, que representan obras
de arte.
Más tarde este tipo de papel sería retomado. La causa es el éxito del negativo de
vidrio al gelatino-bromuro de plata, comercializado por una industria naciente, lo
que propiciará que la fotografía sea practicada por un nuevo público de aficionados a
quienes se abre la posibilidad de realizar tomas de manera simple y fiable. La necesi-
dad de este público de una técnica de positivado de fácil uso se vuelve evidente. Así,
dos casas alemanas introducen en el mercado, los papeles leptográficos que denomi-
narán aristotipos. Entre 1880 y 1940 gozan de gran éxito comercial. De esta segunda
etapa son numerosos los ejemplos existentes que en su totalidad reproducen motivos
patrimoniales, como el reportaje sobre el románico de Soria y La Rioja, de gran valor
testimonial, o muchas de las instantáneas que ilustran los catálogos de Cádiz y Jaén.
Mención aparte merecen los positivos al gelatino-bromuro de plata, utilizado
desde 1880 que se impone en el mercado, por su facilidad de uso y porque posibilita
ampliaciones partiendo de negativos pequeños. Su gran problema de conservación
frente a residuos del proceso, humedad y gases es la oxidación de la plata provocando
un amarilleamiento localizado o uniforme de la imagen. Igualmente, las deficiencias
de almacenamiento pueden dar lugar a la aparición de un reflejo metálico en la su-
perficie, “espejo de plata”.
Además de estas técnicas tan extendidas, también constatamos la existencia de
tres ferrotipos. El procedimiento, inventado en 1853 por Adolphe Alexandre Martin,
perduró hasta el s. XX, permitiendo a los fotógrafos ambulantes producir rápida-
mente imágenes a bajo coste en ferias y mercados. Los ejemplares son pequeños, de
tipo sello o estampilla, aunque al tratarse en realidad de un negativo que parece un
positivo, la imagen está invertida como en un espejo.
Un pequeño cianotipo con su característico color azul, representa el jardín fami-
liar, mientras Angelita o su madre nos ofrecen retratos de tamaño imperial.
Las numerosas placas de cristal, algunas estereoscópicas, negativos de las instan-
táneas domésticas, están depositadas en la Filmoteca de Andalucía por motivos de
conservación.

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Ilustración 29. Ejemplo de fotografía adornada con pequeñas piezas brillantes. Ca. 1905.

Interesante es también el dato que nos ofrece Tina de Jarque en la nota escrita en
el reverso de una fotografía dedicada al hijo de Julio Romero en la que le advierte…
“que están todas las fotografía hechas al magnesio y salimos todas espantadas, parece que
nos dan un susto”. La misiva fechada en torno a 1931 marca el momento en que esta
técnica de iluminación para tomas nocturnas o interior estaba quedando obsoleta y
siendo sustituida por el flash de bombilla.
Era frecuente que los fotógrafos intervinieran en el resultado retocando los po-
sitivos. En bastantes casos están retocadas con carboncillo, en especial las de gran
formato que eran enmarcadas y expuestas. También las destinadas a su publicación
eran sombreadas para conseguir mejor el efecto de luces y sombras. Estas fueron
destinadas a ilustrar las numerosas publicaciones de Enrique. También se utilizó el
retoque a color, especialmente para los retratos, donde se colorearon mejillas y se
pintaron labios. En algunas con vistas a su comercialización, los estudios llegaron
también a aplicar adornos dorados o incluso piezas brillantes o lentejuelas super-
puestas. La moda del iluminado y adorno tiene su auge en la primera década del
siglo veinte. No olvidemos que también las fotografías sirvieron de base para realizar
cuadros, como el caso del conservado en el Museo de Bellas Artes sobre un retrato
de Rosario de Torres.

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Respecto al estado de conservación es bueno en general, exceptuando aquellas


fotografías que estuvieron expuestas que presentan orificios a veces con oxidaciones
por efecto de las puntillas que las fijaron a una pared con problemas de humedad.
En espera de una restauración física, la digitalización del material permite el acceso
evitando la manipulación de originales y facilitando el estudio al detalle por la posi-
bilidad de ampliar la imagen en pantalla.
CONCLUSIÓN
El repaso a este archivo fotográfico nos da idea de su valor como fuente icono-
gráfica, no solo en el estudio de la propia familia, sino que por su riqueza es impres-
cindible para ilustrar aspectos patrimoniales tanto locales como de otros pueblos y
ciudades. También para conocer el aspecto de muchos de los artistas y personalidades
de buena parte de la primera mitad del siglo XX así como la manera de relacionarse
a través de la fotografía. El conjunto está disponible para los investigadores en el Ar-
chivo Histórico Provincial de Córdoba y recibe constante demanda de consulta por
el interés de su contenido y la variedad de temas que ilustra. Al encontrarse descrito
en breve podrá accederse a través de @rchivA web.
BIBLIOGRAFÍA
Aguado Serrano, Carolina y otros (2019), La España de Laurent (1856-1886): un
paseo fotográfico por la historia. Madrid: Ministerio de Cultura.
Bertrand Lavedrine (2010), [re]Conocer y conservar las fotografías antiguas. París: Édi-
tions du Comité des travaux historiques et scientifiques.
Boadas, Joan; Casellas, Lluís Esteve; Suquet, M. Angels (2001), Manual para la ges-
tión de fondos y colecciones fotográficas. Girona: Ajuntament de Girona.
Domínguez Clavellino, A.J.; Ibáñez Camacho, M.ª del Mar (2005), “Las Coleccio-
nes fotográficas del Archivo Municipal de Córdoba. Un programa de actuación
integrador” [Recurso electrónico], en ¿Qué hacemos con las fotografías en los archi-
vos? (Jornadas técnicas). Córdoba, Ayuntamiento de Córdoba
Gisèle Freund (2017), La fotografía como documento social. Barcelona: Gustavo Gili.
González Pérez, Antonio Jesús (2007), La mezquita de plata: un siglo de fotógrafos y
fotografías de Córdoba: (1840-1939). Córdoba: Fundación Provincial de Artes
Plásticas “Rafael Botí”.
Ibáñez Camacho, M.ª del Mar (2010), Inventario del Archivo de la Familia Romero de
Torres [Recurso electrónico]. Sevilla: Consejería de Cultura
Ibáñez Camacho, M.ª del Mar; Hens Pulido, Inés (2003), “Julio Romero de Torres
en sus documentos”, Almirez n.º 12. Pp.241-251
—— (2006), Miradas en sepia: Julio Romero de Torres [recurso electrónico], Córdoba:
Ayuntamiento de Córdoba.

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El archivo fotográfico Romero de Torres 111

Rodríguez Molina, María José, Sanchis Alfonso, José Ramón (2013), Directorio de
fotógrafos en España (1851-1936): (elaborado con la información que proporcionan
los anuarios y guías comerciales). Valencia: Archivo General y Fotográfico de la
Diputación de Valencia, 2 v.
Sánchez Vigil, Juan Manuel (2007), Del daguerrotipo a la instamatic: autores, tenden-
cias, instituciones. Gijón (Asturias): Trea.
—— (2013), La fotografía en España: otra vuelta de tuerca. Gijón (Asturias): Trea.

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AUTORIDADES DE CALIFICACIÓN ESPAÑOLAS:
PROCEDIMIENTO DE CALIFICACIÓN
Jorge Juan Martínez Bernal

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AUTORIDADES DE CALIFICACIÓN ESPAÑOLAS: PRO-


CEDIMIENTO DE CALIFICACIÓN1
SPANISH QUALIFICATION AUTHORITIES: QUALIFICA-
TION PROCEDURE
Jorge Juan Martínez Bernal
Universidad de Sevilla
Recibido: 09/11/2020
Aceptado: 30/11/2020

Resumen:
El presente trabajo pretende abordar de manera detallada los procedimientos de califi-
cación que tienen lugar en el seno de los organismos calificadores de España, centrándonos
en las comisiones de valoración de las comunidades autónomas y en la Comisión Superior
Calificadora de Documentos Administrativos, de ámbito estatal. Para ello, hemos utilizado
el TFM de Juan Jesús Sacie con el fin de obtener una visión general de los diferentes organis-
mos calificadores, así como de la normativa por las que se rigen estas comisiones. Asimismo,
hemos consultado dicha normativa, así como las páginas webs de los mismos, además de con-
tactar con las secretarías de algunos de ellos para ampliar la información disponible. Finaliza-
mos el trabajo con un cuadro comparativo de los diferentes procedimientos de calificación.
Palabras clave:
Procedimiento administrativo, organismo calificador, evaluación/valoración, calificación.
Abstract:
The present paper aims to address in detail the procedures of appraisal that take place
within the disposition authorities in Spain, focusing on the assessment commissions of the
Autonomous Communities and the Higher Committee for the Rating of Administrative
Documents, which is a state-level institution. For this purpose, we have used the Juan Jesús
Sacie’s paper to get an overview of the differents disposition authorities, and the legislation
that govern these commissions. We have also consulted this legislation, and their web pages,

1.  El presente artículo fue presentado como como parte de un Trabajo de Fin de Máster en el Máster
en Documentos y Libros. Archivos y Bibliotecas de la Universidad de Sevilla en septiembre de 2020
bajo la tutorización de Mateo Antonio Páez García.

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116 Jorge Juan Martínez Bernal

and we have spoken with the secretariats of some of them to get information. We finish the
paper with a comparative table of the differents appraisal procedures.
Keywords:
Administrative procedure, disposition authority, appraisal.

La calificación es el proceso por el que la autoridad competente establece el dic-


tamen sobre la conservación, plazos de permanencia, transferencia, eliminación y
plazos de acceso. Es decir, se trata de los acuerdos alcanzados por las autoridades de
calificación tras la valoración de los documentos y dotados de autoridad normativa2,
mientras que en el caso de la identificación y la valoración, el proceso es realizado
previamente, como ya hemos indicado, por los organismos productores de la docu-
mentación.
En cualquier caso, hemos de tener presente que la identificación-valoración cons-
tituye un estudio previo al proceso de calificación, y consiste únicamente en el traba-
jo técnico de identificar una serie documental y proponer su valoración, realizando
para ello un único estudio con un modelo de formulario para ambos procesos, por lo
que hablamos así de “estudios de identificación y valoración” y no por separado. No
obstante, en el caso de la calificación, no aparece definida como tal en la legislación
vigente, pero se distingue de la identificación y la valoración en que es realizada por
la autoridad calificadora competente y posteriormente elevada al titular de la Con-
sejería competente para su aprobación, adquiriendo así el rango de norma, mientras
que los estudios de identificación y valoración son realizados, como veremos más
adelante, por los organismos productores de la documentación.
ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO
El procedimiento de calificación da lugar a la elaboración de los instrumentos de
valoración, que en el seno de la CSCDA reciben el nombre de Dictámenes. Como
hemos comentado con anterioridad, este procedimiento se regula a través del Real
Decreto 1164/2002. Este procedimiento consta de las siguientes fases:
1. Iniciación: La Comisión Calificadora de Documentos Administrativos de
cada Departamento u organismo público será la encargada de iniciar el procedimien-
to de eliminación de documentos o de conservación en soporte distinto al original, a
iniciativa propia o de los organismos responsables de la documentación, mediante la
elaboración de un Acuerdo de Iniciación en el que deberá constar que la documenta-
ción no posee valor administrativo, histórico ni probatorio, y que deberá ser enviado
a la presidencia de la CSCDA, acompañado de la siguiente documentación:

2.  Sacie Moreno, J.J. (2019). Pp. 14.

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 117

• Informe del órgano proponente justificando la necesidad de la eliminación y,


en su caso, de la conservación en soporte distinto, acreditando la valoración
documental. También se deberá mencionar si contiene datos referentes a la
intimidad de las personas, datos sanitarios personales, y si afecta o afectará a
la defensa nacional o la seguridad del Estado, así como otros datos de interés.
• Memoria relativa (formulario de identificación y valoración) a la documenta-
ción en la que se haga referencia al estudio histórico institucional, cuadro de
clasificación, órgano productor, signaturas extremas, tipo documental, resu-
men del contenido, fechas extremas, legislación relativa al origen y desarrollo
de la documentación, tipo de muestreo que se propone, en su caso, y archivo
u oficina en la que se encuentra depositada la documentación.
2. Petición de información (en su caso): La CSCDA solicitará más informa-
ción, en caso de considerarlo necesario, a la Comisión del Departamento u organis-
mo iniciador del procedimiento, y/o a los Departamentos u organismos que estime
afectados. Esta información deberá ser suministrada en un plazo de tres meses.
3. Resolución por dictamen favorable/desfavorable: La CSCDA emitirá dicta-
men sobre el Acuerdo en el plazo de un año, pudiendo solicitarse un plazo inferior en
caso de justificarlo debidamente. En el caso de emitirse un dictamen desfavorable
a la propuesta de eliminación este tendrá carácter vinculante, y no podrá presentarse
otra propuesta relativa a la misma documentación en el plazo de dos años, salvo que
se modificasen los criterios archivísticos aplicados en la primera valoración. Mientras
que en caso de emitirse un dictamen favorable a la propuesta, el Subsecretario del
Departamento ministerial o el Presidente o Director del Organismo público don-
de se encuentren custodiados los documentos adoptará la resolución que considere
oportuna, pudiendo disponer la eliminación y/o la conservación de los documentos
en soporte distinto al original.
4. Publicación de la resolución en el BOE: La resolución deberá ser publicada
en el Boletín Oficial del Estado. El objetivo es publicitar el contenido de dicha re-
solución, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOE. La publicación de la
Resolución deberá incluir:
• Descripción de la documentación, que incluirá: signaturas, órgano(s) pro-
ductor (es), resumen del contenido, fechas extremas, tipo de muestreo y ar-
chivo donde se encuentra depositada la documentación.
• Indicación de que en virtud del artículo 39.2 de la ley 39/2015, de 1 de
octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones

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Públicas3, la eficacia de la Resolución, quedará demorada hasta transcurridos


tres meses desde su publicación en el BOE, siempre que no se interponga
recurso contra la misma y, en caso de ser impugnada, la Resolución sea firme.
• Señalamiento de los recursos que procedan.
• Determinación de las medidas precisas para la destrucción de los documentos
y, en su caso, para su conservación en soporte distinto al original.
ANDALUCÍA
1. Iniciación: los coordinadores de los grupos de trabajo o los responsables de
los archivos inician el procedimiento, remitiendo a la presidencia de la Comisión
el estudio de identificación y valoración de la serie objeto de calificación4, junto
con reproducciones representativas de la serie identificada y valorada que se deberán
adjuntar como anexo. Asimismo, estos coordinadores o los responsables de los ar-
chivos requerirán información a la Secretaría de la Comisión acerca de la existencia
de estudios similares, con tablas de valoración aprobadas y publicadas o en vías de
aprobación y publicación antes de proceder a la elaboración del estudio.
2. Registro: Una vez recibido el estudio y la documentación anexa, se asienta
en el Registro de Estudios de Identificación y Valoración recibidos, al que tenemos
acceso a través de la web de la CAVD.
3. Admisión/inadmisión: La Comisión acordará la admisión o no de los estu-
dios de identificación y valoración ajustados al propósito de selección. Si no reúnen
los requisitos se dará al solicitante un plazo de subsanación de 10 días en virtud del
artículo 68 de la Ley 39/2015 de 1 de octubre del Procedimiento Administrativo
Común de las Administraciones Públicas5. En cualquier caso, la Comisión podrá
recabar toda la información necesaria antes de realizar las tablas de valoración.
4. Resolución por inadmisión (En su caso): En el caso de que estos estudios no
reúnan los requisitos y, una vez transcurrido el plazo de subsanación, puede darse la
circunstancia de que el organismo productor de los documentos no subsane correc-

3.  El Decreto hace referencia al artículo 57.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Ju-
rídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, que actualmente
se encuentra derogada.
4.  Como ya hemos señalado anteriormente, la fase de identificación y valoración consiste en el análisis
de la organización, sus funciones y las series documentales que produce, y se plasma en el estudio de
identificación y valoración, según el formulario normalizado.
5.  La Orden menciona el artículo 71 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico
de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, mas esta ley se encuentra
derogada actualmente.

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tamente o en el plazo estipulado los requerimientos de la Comisión, dando lugar a la


resolución del procedimiento por inadmisión.
5. Resolución por desistimiento (En su caso): Del mismo modo, en caso de no
atenderse el requerimiento de subsanación, el procedimiento también llegaría a su
fin, quedando resuelto por desistimiento.
6. Elaboración de propuesta de tabla de valoración: Como hemos explica-
do anteriormente, el procedimiento puede ser iniciado por los coordinadores de los
grupos de trabajo o los responsables de los archivos. En el caso de que el estudio de
identificación y valoración haya sido elaborado por un grupo de trabajo, este estudio
ya incluye la propuesta de tabla de valoración, por lo que pasaríamos directamente a
la fase 7 de elaboración de tablas de valoración.
Por su parte, en el caso de que el estudio haya sido realizado por un responsable
de archivo, este pasaría al grupo de trabajo competente, que se encargaría de realizar
un informe/propuesta de tabla de valoración que posteriormente será ratificado por
la Comisión y aprobado por el titular de la Consejería competente, como veremos a
continuación.
7. Elaboración de tablas de valoración: La Comisión elaborará las tablas de
valoración basándose en la información obtenida en estos estudios, que contendrá
los siguientes datos:
• Código de la serie, correspondiente al Registro de tablas de valoración.
• Denominación de la serie.
• Procedencia y unidad productora.
• Normativa aplicable.
• Régimen de acceso.
• Documentos que integran cada unidad documental.
• Plazos de permanencia y transferencias.
• Series relacionadas.
• Resolución, que incluye técnica de muestreo.
8. Resolución por aprobación de tabla: Estas tablas de valoración serán elevadas
al titular de la Consejería competente en materia de documentos, archivos y Patri-
monio Documental para su aprobación, dando lugar a la calificación.
9. Notificación: El plazo para dictar y notificar a los responsables de los archivos
la Orden que ponga fin al procedimiento será de 6 meses. En caso de que el procedi-

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miento sea iniciado por los coordinadores de los grupos de trabajo no será necesaria
su notificación, ya que estos pertenecen a la CAVD.
10. Publicación de extractos de tablas de valoración: Por último, una vez apro-
badas las tablas de valoración, la Dirección General competente en materia de docu-
mentos, archivos y Patrimonio Documental dispondrá la publicación de su extracto
en el BOJA en un plazo de dos meses. El objetivo es publicitar el contenido de di-
chas tablas, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOJA. Estos extractos de
las tablas de valoración incluirán únicamente: código, denominación, procedencia y
resolución. Al igual que en el caso de los estudios de identificación y valoración, tam-
bién se llevará a cabo un registro de tablas de valoración aprobadas, asignándole un
código a cada una de ellas, y al que tenemos acceso a través de la web de la Comisión.
Fase Documentos Productor Destinatario Observaciones
Estudio de - Responsable Con carácter previo a la elabo-
identificación del archivo ración del estudio, requerirán
y valoración, del organismo información a la Secretaría de
acompañado productor Presidencia de la Comisión acerca de la exis-
1. Iniciación
de: - Coordinador la Comisión tencia de estudios similares,
- muestra repre- del grupo de con tablas de valoración apro-
sentativa de la trabajo corres- badas y publicadas o en vías de
serie estudiada. pondiente aprobación y publicación.
Registro de
los estudios de Acceso a través de la web de la
2. Registro CAVD
identificación y Comisión.
valoración.
Informe de
admisión de
Organismo
3. Admisión los estudios de CAVD.
productor
identificación y
valoración.
Requerimiento
4. Subsanación (en de Subsanación Organismo
CAVD.
su caso) en el plazo de productor
10 días.
En caso de que el organismo
Informe
5. Resolución por in- Organismo productor no subsane nos
incompleto de CAVD
admisión (en su caso) productor encontraríamos ante una reso-
subsanación.
lución por desistimiento.
Informe (en
6. Elaboración de
su caso) y pro- Grupos de Secretaría de
propuesta de tablas de
puesta de tablas Trabajo la Comisión
valoración.
de valoración.
Basándose en la información
7. Elaboración de Tablas de
CAVD de los estudios de identifica-
tablas de valoración. valoración.
ción y valoración.

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Fase Documentos Productor Destinatario Observaciones


8. Resolución por Aprobación de Titular de la
aprobación de tablas las tablas de CAVD. Consejería
de valoración. valoración competente.
Orden de Titular Conseje- Organismo
9. Notificación Plazo: 6 meses
notificación. ría competente. productor.
Publicación ex-
10. Publicación de
tracto de tablas Dirección Gene-
extractos de tablas de Plazo: 2 meses
de valoración ral Competente
valoración
en B.O.J.A.

ARAGÓN
1. Iniciación: El Archivo de la Administración de la Comunidad Autónoma de
Aragón remitirá a la CVDA la propuesta de valoración y eliminación de documentos
para que proceda a su estudio. Esta propuesta irá acompañada de la siguiente docu-
mentación:
• Estudios de tipología documental.
• Evolución orgánica de la Unidad estudiada.
• Cuadro comparativo entre los procedimientos electrónicos dados de alta en
el Catálogo y su correlación con las series del Archivo.
• Cuadros de valoración de otras Comunidades Autónomas.
2. Elaboración de propuesta de calificación: La Dirección General competente
en materia de Archivo, en calidad de Presidente convocará la CVDA a propuesta
de la Jefa de Sección de Archivo, en calidad de Secretaria de la Comisión, para que
elaboré una propuesta de calificación, levantando acta y haciendo rectificaciones a la
propuesta de valoración remitida por el Archivo en caso de ser necesario.
3. Resolución: La propuesta de calificación será remitida a la persona titular de
la Dirección General de Contratación, Patrimonio y Organización para que resuelva
el procedimiento.
4. Publicación de la tabla de valoración: Una vez aprobados, estos acuerdos se-
rán publicados por el titular de la Consejería de Hacienda y Administración Pública
mediante orden en el Boletín Oficial de Aragón. El objetivo es publicitar el conteni-
do de dichos acuerdos, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOA.
ASTURIAS
El proceso de calificación culminará con la elaboración del Cuadro General de
Calificación y Valoración de Documentos Administrativos de la Administración del

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Principado de Asturias6 (en adelante CGCDAPA), en el que se incluye el calendario


de conservación.
1. Iniciación: Los responsables de los archivos de los organismos productores
de la documentación remitirán las solicitudes al Registro de Solicitudes de Identifi-
cación y Valoración en el que se aportarán los siguientes datos: Fecha de solicitud,
número de solicitud, solicitante, motivación inicio estudios, autor/a estudios, estado,
institución / organismo, órgano, servicio, denominación serie, código serie, función
/ subfunción, tipo de propuesta y observaciones. En cualquier caso, se podrá solicitar
al proponente la información complementaria que se considere necesaria.
2. Emisión de dictamen: Una vez examinados por los miembros de la Comisión
los estudios de identificación y valoración, la CCVDAPA adoptará un dictamen7,
que incluirá una relación de las series estudiadas con los siguientes elementos: Có-
digo del registro, denominación de la serie, función, órgano productor, acceso y
dictamen, que se materializará en alta/baja de la serie en el CGCDAPA o valoración
de la misma.
3. Elaboración de propuesta de resolución: A partir de los dictámenes, la CCV-
DAPA elaborará una propuesta de resolución por la que se aprueba la modificación
parcial del CGCDAPA, así como los plazos de conservación de series documentales
incluidas en el mismo. Estas propuestas contendrán los siguientes datos:
• Código y denominación de función/subfunción.
• Código y denominación de serie documental.
• Acceso
• Conservación (dictamen)
• Plazo
• Observaciones: Incluye acceso directo al Dictamen publicado en el BOPA a
través del portal del Gobierno del Principado de Asturias.
4. Resolución: Esta propuesta de resolución será elevada por la CCVDAPA al
Consejero/a competente, quien emitirá resolución.
5. Publicación de la resolución: Por último, esta resolución será publicada en
el Boletín Oficial del Principado de Asturias e incluida en SIGIA. El objetivo es

6.  Resolución de 3 de marzo de 1999, de la Consejería de Cooperación, por la que se desarrolla el De-
creto 21/96, de 6 de junio, regulador del sistema de archivos administrativos del Principado de Asturias.
7.  Denominados “acuerdos” en otras comisiones.

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 123

publicitar el contenido de dichas tablas, es decir, comunicarlo oficialmente a través


del BOPA.
CANARIAS
En este caso, el procedimiento de calificación, que exponemos a continuación, es
más breve que en otros organismos calificadores, ya que los estudios de identificación
y valoración son realizados por el Archivo General.
1. Iniciación: El Archivo General de la Comunidad Autónoma de Canarias ela-
borará una propuesta de tabla de valoración documental. En el caso de las series do-
cumentales comunes será necesaria la autorización de todos los archivos centrales. En
el caso de las series documentales comunes el Archivo General deberá cumplimentar
el formulario previsto aprobado por la CGVD. Por su parte, el archivo central de la
Consejería competente en la materia será quien remita al archivo general el estudio
de series documentales específicas. Posteriormente, El archivo general trasladará al
archivo central correspondiente las observaciones pertinentes, si procede. El formu-
lario facilita el procedimiento de valoración y selección, por lo que se recomienda
que vaya acompañado de la siguiente documentación:
• Copia de los expedientes o documentos que se evalúan.
• Informes de las unidades técnicas y jurídicas que gestionan el expediente.
• Copia de la normativa específica que regula los trámites de la serie a evaluar.
• Informe sobre los cambios normativos que se han producido durante el pe-
riodo que abarca la serie.
2. Resolución por aprobación de la tabla de valoración: Esta propuesta será
enviada a la CGVD para su aprobación. Para ello se redactará el acta de la sesión y el
acuerdo de aprobación.
3. Actualización de la base de datos (en su caso): LA CGVD procederá a la
actualización definitiva de la base de datos de referencia en caso de que se produjese
alguna modificación.
4. Publicación en el Boletín Oficial de Canarias (BOC): Tras la aprobación de
las tablas de valoración, estás serán publicadas en el BOC por el Archivo General. El
objetivo es publicitar el contenido de dichas tablas, es decir, comunicarlo oficialmen-
te a través del BOC.

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CASTILLA-LA MANCHA
1. Iniciación: El archivero/a enviará los estudios de identificación y valoración a
la Secretaría de la CCDCM, que a su vez los remitirá al pleno para que proceda a su
dictamen, acompañados de la siguiente documentación:
• Copia completa de uno de los expedientes o documentos que se evalúan.
• Informes que hayan podido realizar sobre la propuesta diversas unidades ad-
ministrativas y jurídicas.
• Copia de una parte de los documentos recopilatorios.
2. Petición de información (en su caso): La CCDCM podrá requerir la infor-
mación y asesoramiento que considere necesarios para emitir el dictamen.
3. Emisión de dictamen: La CCDCM emitirá su dictamen en un plazo de seis
meses. En caso de no emitirse dictamen transcurrido este plazo se entenderá contra-
rio a la eliminación de los documentos.
4. Resolución por aprobación de tabla de valoración: El dictamen emitido por
la CCDCM será enviado al titular de la Consejería competente para que proceda a
la resolución del expediente, dando lugar a la aprobación de las tablas de valoración.
5. Notificación: De esta resolución se harán tres certificaciones: para el Archivo
Regional de Castilla-La Mancha, para el titular de los documentos, y para el archivo
donde se transfiere la documentación, en su caso.
6. Publicación de las tablas de valoración: Por último, las tablas de valoración
aprobadas por el titular de la Consejería competente serán publicadas en el Diario
Oficial de Castilla-La Mancha. El objetivo es publicitar el contenido de dichas tablas,
es decir, comunicarlo oficialmente a través del Diario Oficial de Castilla-La Mancha.
CASTILLA Y LEÓN
Las reglas de conservación son el instrumento que determinan el tránsito y desti-
no de los documentos que forman parte de la serie documental estudiada desde que
se generan en las oficinas hasta su depósito definitivo, así como los plazos de elimi-
nación cuando alcancen su fase inactiva8.
“El conjunto de reglas de conservación generadas por las distintas unidades adminis-
trativas dependientes de un mismo órgano conforman el calendario de conservación”9, en
los cuales se establecen “los plazos para las transferencias y conservación de documentos,

8.  Reglas y calendarios de conservación. Consultado el 24 de junio de 2020 en: <https://archivoscas-


tillayleon.jcyl.es/web/es/area-profesional/reglas-calendarios-conservacion.html>.
9. Ibid.

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 125

así como las series que deberán ser eliminadas”10. Estas reglas son elaboradas tras el
análisis de la propuesta de reglas de conservación, que da lugar al proceso que deno-
minamos calificación.
1. Iniciación: El Director o responsable del archivo del organismo productor de
los documentos enviará la propuesta de calendarios de conservación a la Secretaría
de la CSAPD mediante el modelo normalizado de formulario que hemos explicado y
desglosado en el anterior epígrafe. Estas propuestas irán acompañadas de la siguiente
documentación:
• Informe favorable del titular de los documentos.
• Ejemplo de los expedientes que integran la serie.
• Propuesta de Regla de Conservación según el modelo normalizado de anexo
I, aprobado también por acuerdo interno de la CSAPD. Esta Regla de Con-
servación deberá contar con la conformidad de los organismos productores
de la documentación e incluir al menos lo siguientes datos:
a. Nombre de la serie.
b. Órgano o unidad productora.
c. Plazo de transferencia entre los distintos archivos.
d. Plazos de eliminaciones y tipo de muestreo (en su caso).
No obstante, aquellos organismos productores de la documentación que lo consi-
deren necesario o que no dispongan de personal cualificado para elaborar el estudio,
podrán solicitar asesoría técnica al Archivo Histórico Provincial correspondiente.
2. Petición de información (en su caso): En cualquier caso, la CSAPD podrá
requerir al Archivo proponente la información complementaria que considere nece-
saria para emitir el preceptivo acuerdo.
3. Emisión de acuerdo: La CSAPD emitirá su acuerdo en un plazo de seis me-
ses, en el que se expondrá la relación de las series o fracciones de serie a eliminar o a
transferir al archivo que proceda. En caso de producirse silencio administrativo, este
se entenderá como desestimatorio.
4. Notificación: De este acuerdo se harán cuatro certificaciones: para la Conse-
jería competente, para el Consejo de Archivos de Castilla y León, para el titular de
los documentos, y para el archivo donde se transfiere la documentación, en su caso.

10.  Decreto 115/1996, de 2 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento del Sistema de Archivos
de Castilla y León. Art. 2.

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126 Jorge Juan Martínez Bernal

5. Emisión de informe: El Consejo de Archivos de Castilla y León emitirá un


informe sobre las distintas propuestas de calendario de conservación, que remitirá a
la Consejería competente, lo cual constituye una peculiaridad con respecto a otros
organismos calificadores, en los que el Consejo de Archivos no participa activamente
en el procedimiento de calificación.
6. Resolución: La Consejería competente, aprobará el calendario de conserva-
ción.
7. Publicación de la regla de conservación: Por último, las reglas de conserva-
ción aprobadas por el titular de la Consejería competente serán publicadas en el Bo-
letín Oficial de Castilla y León. El objetivo es publicitar el contenido de dichas reglas,
es decir, comunicarlo oficialmente a través del Boletín Oficial de Castilla y León.
CATALUÑA
1. Iniciación: El responsable de la unidad administrativa o responsable del archi-
vo del organismo productor de los documentos remitirá a la CNAATD la propuesta
evaluación y acceso documental siguiendo el modelo normalizado de formulario que
hemos desglosado anteriormente.
2. Resolución por inadmisión (en su caso): En el caso de que la propuesta de
evaluación y acceso documental no se encuentre correctamente formulada, y una
vez transcurrido el plazo de subsanación de 10 días establecido por el artículo 68
de la Ley 39/2015 de 1 de octubre del Procedimiento Administrativo Común de
las Administraciones Públicas sin que se hayan subsanado los requerimientos de la
Comisión, se procederá a resolver el procedimiento por inadmisión.
3. Elaboración de tablas de evaluación y acceso documental: La CNAATD
elaborará las TAAD basándose en la información obtenida de la propuesta de evalua-
ción y acceso documental.
4. Resolución por aprobación de tablas de evaluación y acceso documental:
la CNAATD elevará las tablas de evaluación y acceso documental al titular de la
consejería competente para su aprobación mediante Orden.
5. Notificación: La CNAATD notificará la resolución del procedimiento a los
responsables de los archivos de los organismos productores de la documentación.
6. Publicación de las tablas de evaluación y acceso documental: Por último, las
TAAD serán publicadas en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya. El objetivo
es publicitar el contenido de dichas tablas, es decir, comunicarlo oficialmente a través
del DOGC.

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 127

EXTREMADURA
El procedimiento de calificación, da lugar a la elaboración de las reglas de con-
servación o tablas de valoración11, con las cuales se confeccionará el Calendario de
Conservación de documentos de la Junta de Extremadura.
1. Iniciación: El responsable del archivo del organismo productor de los docu-
mentos iniciará el procedimiento mediante la presentación de la solicitud, acompa-
ñada de dos expedientes o documentos originales (uno se conservará en el expediente
de valoración de la serie y otro será enviado al Archivo General), informes jurídicos y
otra documentación de interés para el estudio. Esta documentación deberá ir firma-
da por el responsable del archivo y la persona responsable de la documentación que
autoriza el estudio.
2. Resolución por inadmisión (en su caso): En el caso de que la solicitud de
dictamen de valoración no esté correctamente realizada una vez transcurrido el plazo
de subsanación, el órgano directivo responsable de la documentación emitirá Dic-
tamen contrario a la propuesta, dando lugar a la resolución del procedimiento por
inadmisión.
4. Elaboración de propuesta de regla de conservación y acceso: El Secreta-
rio procederá a la apertura del expediente de valoración, que estará formado por la
solicitud de valoración y la documentación remitida junto a esta por el organismo
proponente, así como otra documentación que se considere de interés para el pro-
cedimiento. Este expediente será remitido a los miembros del pleno de la CVDJE,
quienes primero emitirán una valoración individual y posteriormente una valoración
colectiva, dando lugar a la propuesta de regla de conservación (conservación perma-
nente, conservación o eliminación parcial y tipo de muestreo, o eliminación total)12.
Del mismo modo, al igual que en el caso de la CAVD, podrán formarse grupos de
trabajo para elaborar propuestas de reglas de conservación y acceso, o para informar
sobre cuestiones técnicas relativas a la valoración y acceso.
5. Comunicación de la propuesta al archivo: El Secretario/a de la CVDJE co-
municará al archivo o entidad responsable de la custodia de la serie documental la
propuesta de regla de conservación elaborada por el pleno del Consejo, con el objeti-

11.  Las normas de funcionamiento de la CVDJE hablan de “tablas de valoración” y “reglas de con-
servación” indistintamente; el Decreto, en su artículo 7 hace referencia a las “tablas de valoración; y la
Ley 2/2007, de 12 de abril, de Archivos y Patrimonio Documental de Extremadura, menciona en su
artículo 45 las “reglas y calendarios de conservación”.
12.  Comisión de valoración de documentos de la Junta de Extremadura. (2012). Pp 6. Consultado
el 24 de junio de 2020 en: <http://archivosextremadura.gobex.es/WAREX/live/comisionvaloracion/
calendariodevaloracion/nfcvddef.pdf>.

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128 Jorge Juan Martínez Bernal

vo de que ésta pueda mostrar su desacuerdo con la propuesta de tablas de valoración


/ reglas de conservación, antes de que esta sea firme.
6. Resolución por aprobación de las tablas de valoración / reglas de conser-
vación: El órgano directivo responsable de la documentación será el encargado de
resolver el procedimiento, a través de la emisión de acuerdos, dando lugar a las tablas
de valoración / reglas de conservación a través de las conclusiones de los estudios de
identificación y valoración. Estas reglas de conservación / tablas de valoración con-
tendrán los siguientes datos:
• Código / Número de la serie identificada y valorada.
• Denominación de la serie / Título
• Organismo productor.
• Función administrativa.
• Soporte
• Normativa
• Régimen de acceso.
• Documentos que integran cada unidad documental.
• Plazos de transferencia / Años de vigencia.
• Conservación / Eliminación.
• Publicación.
7. Comunicación de la resolución: Una vez resuelto el procedimiento de califi-
cación, el órgano directivo responsable de la documentación comunicará la resolu-
ción a la CVDJE y al organismo productor de la documentación.
8. Publicación de las tablas de valoración / reglas de conservación: La persona
titular de la Consejería competente dispondrá la publicación de las tablas de conser-
vación / reglas de conservación en el Diario Oficial de Extremadura, que contendrán
los siguientes datos:
• Código
• Serie documental
• Organismo productor
• Función
• Fechas extremas de la serie valorada

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 129

• Dictamen
• Fecha de dictamen
El objetivo es publicitar el contenido de dichas tablas/reglas, es decir, comunicar-
lo oficialmente a través del DOE.
Posteriormente, la Secretaría de la CVDJE elaborará el calendario de conserva-
ción utilizando los datos obtenidos de las reglas de conservación / tablas de valora-
ción. Será de libre acceso, en soporte informático, y contendrá los siguientes datos:
• Código
• Serie documental
• Organismo productor
• Fechas
• Dictamen
• Acceso
• Publicación.
GALICIA
1. Iniciación: Los responsables de los archivos o titulares de los documentos
de la serie estudiada enviarán las propuestas de evaluación junto con los estudios
de identificación, evaluación y selección basados en el formulario que acabamos de
explicar al órgano superior competente. En el caso de evaluación de procedimientos
administrativos electrónicos, se incluirá en la propuesta el informe de evaluación y
selección del CEDG.
2. Registro: Una vez recibidos los estudios de identificación y evaluación, la Se-
cretaría del CEDG los incluirá en un registro.
3. Admisión/inadmisión: El Consejo acordará la admisión o no de los estudios
de identificación y evaluación. Si no reúnen los requisitos se dará al solicitante un
plazo de subsanación de 10 días en virtud del artículo 68 de la Ley 39/2015 de 1 de
octubre del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públi-
cas13. En cualquier caso, el CEDG podrá recabar toda la información necesaria antes
de realizar las tablas de evaluación.

13.  El Decreto menciona el artículo 71 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico


de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, mas esta ley se encuentra
derogada actualmente.

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130 Jorge Juan Martínez Bernal

4. Resolución por inadmisión (En su caso): En el caso de que estos estudios no


reúnan los requisitos y, una vez transcurrido el plazo de subsanación, puede darse la
circunstancia de que el organismo productor de los documentos no subsane correc-
tamente o en el plazo estipulado los requerimientos del Consejo, dando lugar a la
resolución del procedimiento por inadmisión.
5. Resolución por desistimiento (En su caso): Del mismo modo, en caso de no
atenderse el requerimiento de subsanación, el procedimiento también llegaría a su
fin, quedando resuelto por desistimiento.
6. Elaboración de tablas de evaluación: El Consejo elaborará las tablas de eva-
luación basándose en la información obtenida de las propuestas de evaluación con
sus estudios, que contendrá los siguientes datos:
• Código de la serie, correspondiente al Registro de tablas de valoración.
• Denominación de la serie.
• Procedencia y unidad productora.
• Fechas extremas
• Normativa aplicable.
• Régimen de acceso.
• Documentos que integran cada unidad documental.
• Plazos de permanencia y transferencias.
• Series relacionadas.
• Resolución, que incluye técnica de muestreo.
7. Resolución por aprobación de tabla: El CEDG elevará estas tablas evalua-
ción al titular de la Consejería competente para su aprobación, dando lugar a la
calificación.
8. Notificación: El plazo para dictar y notificar a los responsables de los archivos
la resolución que ponga fin al procedimiento será de 5 meses.
9. Publicación de extractos de tablas de valoración: Por último, una vez apro-
badas las tablas de evaluación, la persona titular de la Consejería competente dispon-
drá la publicación de su extracto en el Diario Oficial de Galicia en un plazo de dos
meses. El objetivo es publicitar el contenido de dichas tablas, es decir, comunicarlo
oficialmente a través del DOG. Estos extractos de las tablas de valoración incluirán
únicamente: código, denominación, procedencia y resolución. Al igual que en el caso
de los estudios de identificación y evaluación, también se llevará a cabo un registro

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 131

de tablas de evaluación aprobadas, asignándole un código a cada una de ellas. Estas


tablas de evaluación aprobadas pasarán a formar parte del inventario de información
administrativa
ISLAS BALEARES
1. Iniciación: Los estudios de identificación, clasificación y evaluación de docu-
mentos son elaborados por las secretarías generales u órganos directivos de organis-
mos productores de la documentación, que los remitirán a la CCED para la emisión
de dictamen vinculante favorable o desfavorable de los mismos.
2. Emisión de dictamen desfavorable (en su caso): En el caso de que la CCED
emita un dictamen desfavorable sobre los documentos, estos han de “seguir la trami-
tación normal que les corresponde”14, dejando sin efecto la propuesta de calificación
sobre los mismos recogida en los estudios de identificación, clasificación y evaluación.
3. Resolución por aprobación de la tabla de evaluación: Si la propuesta de
evaluación recibe un dictamen favorable por parte de la CCED, esta pasa a ser una
tabla de evaluación aplicable, en la que se recogen los plazos de conservación de los
documentos, los documentos a eliminar, plazo de eliminación y documentos que se
conservan indefinidamente.
4. Publicación de la resolución: Por último, la resolución se publicará en la
página web del Archivo General y el Boletín Oficial de las Islas Baleares. El objetivo
es publicitar el contenido de dicha resolución, es decir, comunicarlo oficialmente a
través del BOIB.
COMUNIDAD DE MADRID
1. Iniciación: Los organismos productores de la documentación estudiada ela-
borarán los estudios de identificación y valoración, que serán remitidos al CACM,
acompañados de una fotocopia de un expediente completo de la serie estudiada.
2. Elaboración de propuesta de tabla de valoración: El CACM emitirá un in-
forme a través del cual se elaborará la propuesta de tabla de valoración.
3. Resolución de aprobación de la tabla de valoración: Esta propuesta será
elevada a la persona titular de la Consejería competente para su aprobación mediante
Orden.
4. Publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM):
Tras la aprobación de las tablas de valoración, la Orden de aprobación de estas, será

14.  Decreto 99/2010, de 27 de agosto, por el cual se regulan los archivos de la Administración de la
Comunidad Autónoma de las Illes Balears y de las entidades que integran su sector público instrumen-
tal. Art. 20.4.

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publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. El objetivo es publicitar


el contenido de dichas tablas, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOCM.
Asimismo, se crea un Registro en el que se recogen todos los estudios de identi-
ficación y valoración aprobados mediante orden del titular de la Consejería compe-
tente previo informe favorable del CACM.
REGIÓN DE MURCIA
La CCDARM aún no ha publicado ninguna tabla de valoración, siendo asumida
esta función hasta el momento por el Archivo General de Murcia15.
1. Iniciación: Las propuestas de dictamen de valoración documental son elabo-
radas por el órgano productor de los documentos o por las subcomisiones creadas
en el seno de la CCDARM. Estas propuestas irán acompañadas de los estudios de
valoración documental, y serán dirigidas a la Secretaría de la CCDARM, que a su vez
las remitirá al pleno de la CCDARM.
2. Admisión/inadmisión: El Consejo acordará la admisión o no de las propues-
tas de dictamen de valoración documental. Si no reúnen los requisitos se dará al
solicitante un plazo de subsanación de 10 días en virtud del artículo 68 de la Ley
39/2015 de 1 de octubre del Procedimiento Administrativo Común de las Adminis-
traciones Públicas.
3. Resolución por inadmisión (en su caso): En el caso de que estos estudios no
reúnan los requisitos y, una vez transcurrido el plazo de subsanación, puede darse la
circunstancia de que el organismo productor de los documentos no subsane correc-
tamente o en el plazo estipulado los requerimientos del Consejo, dando lugar a la
resolución del procedimiento por inadmisión.
4. Resolución por desistimiento (en su caso): Del mismo modo, en caso de no
atenderse el requerimiento de subsanación, el procedimiento también llegaría a su
fin, quedando resuelto por desistimiento.
5. Elaboración de propuesta de resolución: Tras el análisis de las propuestas de
valoración documental, la CCDARM emitirá un dictamen que será elevado al órga-
no competente para que proceda a la resolución del procedimiento.
6. Resolución por aprobación: Una vez recibido el dictamen de la CCDARM
por parte del órgano competente en materia de patrimonio documental, este proce-
derá a la resolución del procedimiento mediante Orden.

15.  Sacie Moreno, J.J. (2019). Pp. 132.

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7. Publicación de la resolución: Por último, una vez aprobada la resolución por


parte del órgano competente en materia de patrimonio documental, se procederá a
su publicación en el Boletín Oficial de la Región de Murcia. El objetivo es publici-
tar el contenido de dicha resolución, es decir, comunicarlo oficialmente a través del
BORM.
Posteriormente, el contenido de los dictámenes aprobados se incorporará a los
cuadros de clasificación de series documentales de las Administraciones Públicas que
proceda, que serán publicados en la página web de la administración regional de
Murcia y en el Portal de la Transparencia de la Región de Murcia.
NAVARRA
1. Iniciación: Los estudios de identificación y evaluación documental pueden ser
presentados por organismos que pertenezcan a la Administración de la Comunidad
Foral u entidades que no pertenezcan a ella, por lo que el ámbito de actuación de la
CED se circunscribe también a los documentos privados, al igual que en el caso de
la CNAATD. En cualquier caso, será el organismo productor de la documentación
quien envíe la solicitud a la presidencia de la CED, acompañada de un informe en
el que deberá figurar:
• Una ficha de identificación de cada serie evaluada, según modelo normali-
zado aprobado mediante Orden por el titular de la Consejería competente a
propuesta de la CED.
• Un modelo o copia de la documentación a evaluar.
• Copia de la normativa específica que afecta a la serie documental estudiada.
• Informe con los criterios que recomiendan la destrucción o conservación de
la documentación de la serie evaluada.
• Otra documentación de interés para que la CED emita el dictamen.
2. Emisión de acuerdo: La CED propondrá un acuerdo para cada una de las
series documentales estudiadas en los que se consignarán los plazos de conservación,
así como la posterior eliminación (parcial o total) o conservación permanente, y el
régimen de acceso.
3. Resolución por aprobación del acuerdo: La CED elevará este acuerdo al
titular de la Dirección General competente en materia de archivos, quien resolverá
el procedimiento.
4. Publicación del acuerdo: Una vez aprobados, estos acuerdos serán publicados
en el Boletín Oficial de Navarra. El objetivo es publicitar el contenido de dichos
acuerdos, es decir, comunicarlo oficialmente a través del Boletín Oficial de Navarra.

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Una vez publicados los acuerdos, se actualizará el calendario de conservación, y serán


de obligado complimiento para las unidades concernidas, siendo la CED la encarga-
da de velar por dicho cumplimiento.
PAÍS VASCO
1. Iniciación: La Dirección del Sistema de Archivo elaborará la propuesta del Ca-
lendario de Conservación basándose en los estudios de identificación y evaluación.
Esta propuesta deberá contener los siguientes aspectos:
a. Periodo de permanencia y transferencia de la documentación en los archivos
del sistema.
b. Plazos de conservación.
c. Tipo de conservación de la serie (total o parcial).
d. Tipo de eliminación y muestreo a aplicar.
d. Condiciones de accesibilidad y consulta: libre o restringida y plazo de la res-
tricción.
f. Si se trata o no de documentos esenciales de la Administración General e
Institucional de la Comunidad Autónoma de Euskadi.
2. Remisión a la COVASAD: La Dirección del Sistema de Archivo remitirá las
propuestas de calendarios de conservación a la COVASAD, acompañadas del cues-
tionario de identificación y evaluación de la serie documental analizada, los ane-
xos con la documentación justificativa de la información aportada en el estudio,
así como ejemplares de los expedientes tipo de la serie documental estudiada. Del
mismo modo, también se recomienda anexar la siguiente documentación16:
• Informes elaborados por diversas unidades administrativas del organismo
productor de los documentos sobre la serie estudiada.
• Copia de la normativa específica que regula los trámites de la serie a evaluar.
• Informe del archivero en el que se expliquen los cambios normativos en el
caso de las series documentales que abarquen un gran periodo de tiempo.
3. Dictamen de la COVASAD: La COVASAD analizará las propuestas de Calen-
darios de Conservación y emitirá su dictamen en el plazo de tres meses.

16.  Instrucciones para la elaboración y propuestas de evaluación documental (2008). pp 2. Consul-


tado el 27 de junio de 2020 en: <http://www.artxibo.euskadi.eus/documents/22528/51541/Instruccio-
nes-para-cumplimentacion_cas.pdf/92e1e175-9e3d-4ac8-a628-5f1dd117fe64>.

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4. Informe de la COVASED: La COVASAD enviará el dictamen a la COVA-


SED, quien emitirá su informe favorable o desfavorable en un plazo de tres meses.
En caso de no emitirse el informe en el plazo indicado se entenderá como favorable.
5. Resolución por aprobación de los Calendarios de Conservación: Poste-
riormente, la COVASED elevará la propuesta de calendarios de conservación a la
persona titular de la Consejería competente en materia de Administración Pública
para que proceda a su aprobación mediante Orden.
Esta peculiaridad competencial del País Vasco es muy importante, pues en la ma-
yoría de los órganos calificadores que estamos analizando, la potestad para resolver el
procedimiento de calificación reside en la persona titular de la Consejería competen-
te en materia de Cultura, mientras que en este caso es competencia del titular de la
Consejería competente en materia de Administración Pública.
6. Publicación de la Orden de aprobación de los Calendarios de Conserva-
ción: Finalmente, la persona titular de la Consejería competente dispondrá la publi-
cación de la Orden de aprobación de los Calendarios de Conservación en el Boletín
Oficial del País Vasco en el plazo de seis meses desde la fecha de aprobación del dic-
tamen de la COVASAD. El objetivo es publicitar el contenido de dichos Calendarios
de Conservación, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOPV. Una vez pu-
blicada la Orden, los calendarios de conservación serán de obligado cumplimiento.
El conjunto de órdenes por las que se aprueban los Calendarios de Conservación
darán lugar al Calendario General de Conservación de la Documentación del Sistema
de Archivo de la Administración General e Institucional de la Comunidad Autónoma
de Euskadi; en el que se describen la totalidad de las series documentales existentes. En
el Calendario General de Conservación se consignarán los siguientes datos:
• Código de la clasificación.
• Denominación normalizada de la serie.
• Unidad administrativa productora.
• Soporte.
• Periodo de permanencia en los distintos niveles de archivo (en años naturales).
• Tipo de conservación.
• Tipo de muestra a conservar.
• Régimen de acceso.
• Orden de aprobación del calendario de conservación (fecha y número del BOPV).

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LA RIOJA
1. Iniciación: Una vez elaborados los estudios de valoración documental, serán
remitidos por las secretarías generales técnicas u órganos asimilables de los organis-
mos productores de la documentación al órgano gestor del Sistema de Archivos, es
decir, la Secretaría General Técnica de la consejería competente en materia de Archi-
vo General de La Rioja, que actualmente es la Consejería de Gobernanza Pública.
2. Elaboración de propuesta de calendario de conservación documental y ac-
ceso: El órgano gestor del Sistema de Archivos, es decir, la Secretaría General Técnica
de la consejería competente en materia de Archivo General de la Rioja, elaborará el
proyecto de calendario de conservación documental y acceso, en el que se consigna-
rán como mínimo los siguientes datos:
• Datos de identificación de cada serie.
• Periodo de permanencia y transferencia de cada serie en los archivos del sis-
tema.
• Plazo de conservación.
• Tipo de conservación de la serie: total, parcial de la serie o del expediente.
• Tipo de eliminación y método de muestreo.
• Condiciones de accesibilidad y consulta.
3. Resolución por aprobación del calendario de conservación y acceso: El
proyecto de calendario de conservación y acceso será elevado al titular de la Conseje-
ría competente para su aprobación mediante orden.
4. Publicación de la resolución: Por último, la resolución y sus posibles modi-
ficaciones serán publicadas en la sede electrónica del Gobierno de La Rioja17 y en el
Boletín Oficial de La Rioja. El objetivo es publicitar el contenido de dicha resolu-
ción, es decir, comunicarlo oficialmente a través del BOR.
COMUNIDAD VALENCIANA
El Decreto establece que la principal función de la JCDA es el estudio de las
de tablas de valoración documental presentadas por las Comisiones de Valoración
documental para la emisión del preceptivo dictamen en el que se establecerán los
plazos y condiciones de las transferencias y acceso documental18, procedimiento que

17. <www.larioja.org>.
18.  Decreto 189/2005, de 2 d diciembre, del Consell de la Generalitat, por el que se regula Junta
Calificadora de Documentos Administrativos y el procedimiento de valoración, conservación y elimi-
nación del patrimonio documental de los archivos públicos. Art. 10.

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conocemos con el nombre de calificación, y que da lugar a la elaboración de las tablas


de valoración, contempladas también por el mismo Decreto.
Sin embargo, con carácter previo al inicio del procedimiento de calificación, la
Comisión de Valoración Documental competente remitirá a la Secretaría de la JCDA
el documento de “Comunicación previa” con las series a valorar con el fin de que la
JCDA compruebe que estas no han sido valoradas ni están en proceso de estudio por
otras comisiones19. Esta fase previa al procedimiento de calificación no se encuentra
normativizada.
1. Iniciación: Una vez que la JCDA comunica que las series propuestas para
valorar no han sido estudiadas con anterioridad, la Comisión de Valoración Docu-
mental correspondiente elaborará la propuesta de tabla de valoración documental,
que será remitida a la JCDA, para que esta emita el preceptivo dictamen, junto con
la siguiente documentación:
• Una copia de un expediente tipo o documentación a valorar.
• Informes elaborados por las diferentes unidades administrativas en los que se
justifique la propuesta de conservación o eliminación, así como el régimen
de acceso.
• Una relación de la normativa que afecte a la serie documental estudiada.
• Informe favorable del responsable del órgano productor de la serie estudiada.
• Cualquier documentación que la Comisión consideré necesaria, la cual habrá de
ser requerida a la unidad administrativa correspondiente en el plazo de un mes.
• Cuando el contenido de la serie estudiada afecte a otros organismos públicos,
habrá que aportar informe favorable de los mismos.
El plazo para emitir resolución sobre las propuestas de tablas de valoración será de
un año desde la solicitud del dictamen a la JCDA, entendiéndose el silencio adminis-
trativo como resolución desfavorable a la propuesta.
2. Requerimiento de subsanación (en su caso): En el caso de que la JCDA
emita un dictamen desfavorable a la propuesta de valoración, se dará al solicitante un
plazo de subsanación de 10 días en virtud del artículo 68 de la Ley 39/2015 de 1 de
octubre del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas.

19.  Junta Calificadora de Documentos Administrativos. Procedimiento para realizar la propuesta de


valoración documental. Consultado el 28 de junio de 2020 en: <http://www.ceice.gva.es/es/web/archi-
vos/jqda/propuestas-de-valoracion>.

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138 Jorge Juan Martínez Bernal

3. Resolución por inadmisión (en su caso): Una vez transcurrido el plazo de


subsanación, no habiéndose subsanados los requerimientos de la Junta, la Comisión
de Valoración Documental competente no podrá presentar otra propuesta relativa a la
misma documentación en el plazo de dos años desde la comunicación del dictamen.
4. Resolución por desistimiento (en su caso): Del mismo modo, en caso de no
atenderse el requerimiento de subsanación, el procedimiento también llegaría a su
fin, quedando resuelto por desistimiento. En este caso tampoco se podrán presentar
propuestas sobre la misma documentación en un plazo de dos años.
5. Emisión de dictamen: La JCDA examinará los expedientes de propuestas de
tablas de evaluación y emitirá el dictamen vinculante correspondiente en un plazo
de cuatro meses, para lo que podrá solicitar la información y asesoramiento que
considere necesario.
6. Resolución por aprobación de la propuesta de tablas de valoración do-
cumental: En caso de que la JCDA emita un dictamen favorable a la propuesta de
valoración, esta será elevada al titular de la Conselleria competente en materia de
cultura para su aprobación mediante Orden.
7. Publicación de la Orden: La Orden será publicada en el Diari Oficial de la
Generalitat Valenciana. El objetivo es publicitar el contenido de dicha Resolución, es
decir, comunicarlo oficialmente a través del DOGV. La publicación de la Resolución
deberá incluir:
• Descripción de la documentación: órgano productor, resumen del conteni-
do, fechas extremas de la serie, conservación permanente o temporal, tipo de
muestreo (en su caso) y forma de conservación en soporte distinto al original
(en su caso).
• Indicación de que en virtud del artículo 39.2 de la ley 39/2015, de 1 de
octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones
Públicas20, la eficacia de la Resolución, cuando sea favorable a la eliminación
de documentos, quedará demorada hasta transcurridos tres meses desde su
publicación en el DOGV, siempre que no se interponga recurso contra la
misma y, en caso de ser impugnada, la Resolución sea firme.
• Señalamiento de los recursos que procedan.
• Medidas para la eliminación y/o conservación de los documentos en soporte
distinto al original (en su caso).

20.  El Decreto hace referencia al artículo 57.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen
Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, que actualmen-
te se encuentra derogada.

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 139

CONCLUSIONES
El procedimiento de calificación, se trata a mi juicio del más importante de los
que tienen lugar en el seno de los diferentes organismos calificadores, pues a través
de él la autoridad calificadora dictamina sobre la conservación y/o eliminación de
las diferentes series documentales producidas por los organismos públicos (salvo la
CNAATD en Cataluña que también tiene competencias sobre la documentación
privada), así como los plazos de transferencias entre los diferentes archivos, dando
lugar a las tablas de valoración, que su vez darán lugar al calendario de conservación.
En la mayoría de los casos el procedimiento es iniciado por los organismos pro-
ductores de la documentación y es resuelto por el titular de la Consejería o Dirección
General competente. Aunque es destacable el caso de la Comisión General de Va-
loración Documental de Canarias, donde resuelve la propia Comisión. Finalizando
el procedimiento con la publicación de las tablas de valoración en el boletín oficial
correspondiente y adquiriendo con ello carácter normativo.
No obstante, nos encontramos con casos como en el Consejo de Archivos de la
Comunidad de Madrid, donde el procedimiento de calificación no está normativiza-
do, por lo que hemos tenido que elaborar sus fases basándonos en la documentación
que está disponible para su descarga en su página web. Por su parte, otras comisiones
como la Comisión Andaluza de Valoración de Documentos y la Comisió Nacional
d’Accés, Avaluació i Tria Documental catalana dónde este procedimiento si se encuen-
tra más normativizado.
Asimismo, resulta destacable que algunos organismos calificadores dispongan fa-
ses específicas propias en el procedimiento de calificación, como son el caso de la
COVASED y la COVASAD (País Vasco), CVDJE (Extremadura), CSAPD (Castilla
y León) y CGVD (Canarias).
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
• AGE: Administración General del Estado.
• CSCDA: Comisión Superior Calificadora de Documentos Administrativos
(A.G.E.).
• CAVD: Comisión Andaluza de Valoración de Documentos.
• RSAA: Reglamento del Sistema Andaluz de Archivos.
• CVDA: Comisión de Valoración de Documentos Administrativos (Aragón).
• CCVDAPA: Comisión de Calificación y Valoración de Documentos Admi-
nistrativos de la Administración del Principado de Asturias.
• CGVD: Comisión General de Valoración Documental (Canarias)

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140 Jorge Juan Martínez Bernal

• CCDCM: Comisión Calificadora de Documentos de Castilla-La Mancha.


• CSAPD: Comisión Sectorial de Archivos y Patrimonio Documental (Castilla
y León).
• CNAATD: Comisió Nacional d’Accés, Avaluació i Tria Documental (Comi-
sión Nacional de Acceso, Evaluación y Selección Documental) (Cataluña).
• TAAD: Taules d’Accés i Avaluació Documental (Tablas de Evaluación y Ac-
ceso Documental).
• CVDJE: Comisión de Valoración de Documentos de la Junta de Extrema-
dura.
• CEDG: Consejo de Evaluación Documental de Galicia.
• CCED: Comisión de Calificación y Evaluación de Documentos (Islas Ba-
leares).
• CACM: Consejo de Archivos de la Comunidad de Madrid.
• CCDARM: Comisión Calificadora de Documentos Administrativos de la
Región de Murcia.
• CED: Comisión de Evaluación Documental (Navarra).
• COVASED: Comisión de Valoración y Selección de Documentación (País
Vasco).
• COVASAD: Comisión de Valoración, Selección y Acceso de la Documenta-
ción (País Vasco).
• CAR: Consejo de Archivos de La Rioja.
• JCDA: Junta Calificadora de Documentos Administrativos (Comunidad va-
lenciana).
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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 143

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Comunidad Valenciana:
Ley 4/1998, de 11 de junio, del Patrimonio Cultural Valenciano. Diario Oficial
de la Generalitat Valenciana, nº 3267, de 18 de junio de 1998. Consultado en:
<http://www.ceice.gva.es/documents/161634402/163458822/VALLey4-1998patr.
cult.val.pdf/af711858-7a48-45a7-b5cd-1fcf44e23c5a>.
Decreto 189/2005, de 2 de diciembre, del Consell de la Generalitat, por el que
se regula la Junta Calificadora de Documentos Administrativos y el procedimiento
de valoración, conservación y eliminación del patrimonio documental de los archivos
públicos. Diario Oficial de la Generalitat Valenciana, nº 5150, 7 de diciembre de 2005.
Consultado en: <http://www.ceice.gva.es/documents/161634402/163458822/VAL-
Decreto189-2005.regulacion.JCDA.pdf/8f626282-5d92-4ebe-bd42-c5a33137edc8>.
Decreto 50/2018, de 27 de abril, del Consell, por el que se regula la gestión docu-
mental, la organización y el funcionamiento de los archivos de la Generalitat. Diario
Oficial de la Generalitat Valenciana, nº 8288, 7 de mayo de 2018. Consultado en:
<https://www.dogv.gva.es/datos/2018/05/07/pdf/2018_4405.pdf>.
Resolución de 30 de octubre de 2012, de la consellera de Turismo, Cultura y De-
porte, por la cual se crea la Comisión de Valoración Documental para los municipios
de la Comunitat Valenciana, dependiente de la Junta Calificadora de Documentos
Administrativos y se establece su composición. Diario Oficial de la Generalitat Va-
lenciana, nº 6907, 21 de noviembre de 2012. Consultado en: <http://www.ceice.
gva.es/documents/161634402/163458822/2012_10691.pdf/7de7ec58-4fd1-40bc-
85ac-829670d56779>.

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152 Jorge Juan Martínez Bernal

Junta Calificadora de Documentos Administrativos (JCDA), Instrucciones para la


elaboración de las propuestas de tablas de valoración documental.
RECURSOS ELECTRÓNICOS
Comisión Superior Calificadora de Documentos Administrativos. Comisiones
Calificadoras. Consultado en: <https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/
archivos/mc/cscda/presentacion/comisiones-calificadoras.html>.
Archivos de Castilla y León. Reglas y calendarios de conservación. Consultado
en: <https://archivoscastillayleon.jcyl.es/web/es/area-profesional/reglas-calendarios-
conservacion.html>.
Transparencia Cataluña. Comisión de Garantía del Derecho de Acceso a la Infor-
mación Pública. Consultado en: <http://www.transparenciacatalunya.cat/es/detalls/
article/Comissio-de-Garantia-del-Dret-dAcces-a-la-Informacio-Publica>.
Comunidad Autónoma de las Illes Balears. Valoración de series documentales del
Archivo General Administrativo. Consultado en: <https://www.caib.es/seucaib/es/
tramites/tramite/1526036/>.
Consejo de Archivos de la Comunidad de Madrid. Valoración de Documentos.
Consultado en: <http://www.madrid.org/archivos/index.php/quienes-somos/cono-
cenos/consejo-de-archivos/valoracion-de-documentos>.
Consejo de Archivos de la Comunidad de Madrid. Eliminación de Documentos.
Consultado en: <http://www.madrid.org/archivos/index.php/quienes-somos/cono-
cenos/consejo-de-archivos/eliminacion-de-documentos>.
Archivo Histórico de Euskadi. Servicio de Archivos y Patrimonio Documental.
Comisión de Valoración y Expurgo. Propuestas de eliminación. Consultado en:
<http://www.artxibo.euskadi.eus/es/propuestas-de-eliminacion>.
Generalitat Valenciana. Conselleria de Educación, Cultura y Deporte. Servicio
de Archivo. Junta Calificadora de Documentos Administrativos. Instrucciones y
Formularios. Procedimiento para realizar la propuesta de valoración documental.
Consultado en: <http://www.ceice.gva.es/es/web/archivos/jqda/propuestas-de-valo-
racion>

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Autoridades de calificación españolas: procedimiento de calificación 153

1.  CUADRO COMPARATIVO PROCEDIMIENTO DE CALIFICACIÓN21


Castilla-La Comunidad de Comunidad
A.G.E. Andalucía Aragón Asturias Canarias Castilla y León Cataluña Extremadura Galicia Islas Baleares Región de Murcia Navarra País Vasco La Rioja
Mancha Madrid Valenciana
Órgano gestor del
Archivo de la Secretarías Sistema de Archivos.
Coordinadores Archivo General Responsable Responsables de Comisión de
CCDA de cada Depar- Administración Director o generales u Organismos Órgano productor o Organismo Secretaría General
grupos de trabajo o Responsables de de la Comunidad de la unidad Responsable del los archivos o Dirección del Sis- Valoración
1. Iniciación tamento u organismo de la Comunidad Archivero/a responsable del órganos directivos productores de la subcomisiones de la productor de la
responsables de los los archivos Autónoma de administrativa o archivo. titulares de los tema de Archivo. Técnica de la Conse- Documental
público. Autónoma de archivo. de los organismos documentación. CCDARM. documentación.
archivos. Canarias. del archivo. documentos. jería de Gobernanza competente.
Aragón productores.
Pública.
2. Registro - CAVD - - - - - - - CEDG -- - - - - - -

3. Petición de infor- CSCDA - - - - CCDCM CSAPD - - - - - - - - - -


mación (en su caso)

4. Admisión / Órgano directi-


inadmisión [en su vo responsable
- CAVD - - - - - CNAATD CEDG - - CCDARM - - - JCDA
caso: resolución por de la documen-
inadmisión] tación.

[Remisión a la Dirección del Sis-


- - - - - - - - - - - - - - - -
COVASAD]. tema de Archivo.

5.Requerimiento
de subsanación (en
su caso) [Si no se - CAVD - - - - - CNAATD - CEDG - - CCDARM - - - JCDA
atiende: resolución
por desistimiento]

Órgano gestor del


6. Elaboración Sistema de Archivos.
de propuestas de: Secretaría General
resolución/ tabla de - Grupos de trabajo - CCVDAPA - - - - CVDJE - - CACM CCDARM - - Técnica de la Conse- -
valoración/ regla de jería de Gobernanza
conservación y acceso Pública.

[Comunicación de la
propuesta al archivo - - - - - - - - CVDJE - - - - - - - -
proponente].

7. Emisión de
dictamen / acuerdo
/ elaboración de - CAVD - CCVDAPA - CCDCM CSAPD CNAATD - CEDG - - - CED COVASAD - JCDA
tablas de valoración /
evaluación y acceso

Consejo de
[Emisión de informe] - - - - - - Archivos de - - - - - - - COVASED - -
Castilla y León
8. Resolución: Subsecretario del Titular Consejería
- por aprobación de Ministerio o Presidente/ Dirección General Titular Dirección Gene-
Titular Titular Órgano competente competente Titular de la
autoridad competente Director del organismo Titular Consejería de Contratación, Consejería Titular Conse- Titular Conse- Titular Conse- ral competente Titular Consejería
CGVD Consejería Consejería jería competente. CVDJE jería competente. CCED jería competente. en materia de patri- en materia de Consejería
- por dictamen que custodia docu- competente. Patrimonio y en materia de competente.
competente. competente. competente. monio documental. Administración competente
desfavorable (en su mentos./ CSCDA (en Organización. archivos. Pública.
caso). su caso)
[Actualización de la
base de datos (en su - - - - CGVD - - - - - - - - - - - -
caso)]
Órgano directi-
vo responsable Titular Conse-
9. Notificación. - CAVD - - - CCDCM - CNAATD jería competente. - - - - - - -
de la documen-
tación
Subsecretario del Dirección General Titular Consejería Titular Archivo General Dirección Gene-
Ministerio o Presidente/ Competente en ma- Titular Titular Titular Órgano competente Titular de la
de Hacienda y de la Comunidad Titular Conse- Titular Conse- Titular Consejería Titular Conse- ral competente Titular Consejería Titular Consejería
10. Publicación Director del organismo teria de documentos, Consejería Consejería Consejería jería competente. Consejería jería competente. en materia de patri- Consejería
Administración Autónoma de jería competente. competente. en materia de competente. competente.
que custodia docu- archivos y patrimo- competente. competente. competente. competente. monio documental. competente
Pública. Canarias. archivos.
mentos. nio documental.

21  En el presente cuadro se presentan algunos procedimientos sin numerar, entre corchetes y con otro color, debido a que se trata de procedimientos muy específicos de algunos órganos de valoración, lo que creemos conveniente resaltar.

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DE RE PALEOGRAPHICA. SECRETOS EN LA
ESCRITURA DE HOY Y SIEMPRE
Manuel Romero Tallafigo

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DE RE PALEOGRAPHICA. SECRETOS EN LA ESCRITU-


RA DE HOY Y SIEMPRE
SECRETS IN WRITING TODAY AND FOREVER
Manuel Romero Tallafigo
Catedrático emérito
Universidad de Sevilla
Recibido: 17/11/2020
Aceptado: 30/11/2020

Resumen:
Se definen dos conceptos de escritura, el estático y el dinámico, es decir, conservador de
la memoria y organizador de la sociedad. La escritura alfabética latina ha sido abordada desde
su lectura y transcripción, desde el análisis y evolución de sus formas, y desde una perspectiva
histórica y cultural. Se abordan los mensajes icónicos y persuasivos de los tipos de escritura,
de las enfáticas letras mayúsculas y de las siglas, junto con sus claves identitarias, publicitarias
y nacionalistas.
Palabras claves:
Paleografía latina, escritura estática, escritura dinámica, historia de la escritura, historia de
la cultura escrita. Letras mayúsculas. Iconografía de la letra
Abstract;
As a previous issue two concepts o writing are established, the static and the dinamic,
i.e. conservative of the memory or organizar of the societies. The latin alphabetic writing has
been approached from its reading, from the form’s analysis and from perspective’ historical
and cultural. It addresses the iconic and persuasive messages of types, of capital and hot letters
and acronyms, along with their identity, advertising and nationalist keys.
Key words:
Latin Paleography, static writing, dinamic writing, Writing culture’s history. Capital let-
ters, Letter’s iconography

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158 Manuel Romero Tallafigo

Hace varios miles de años, por Mesopotamia la chispa innovadora de la escritura


estuvo en una convención o acuerdo asumido por los hombres de transmitir el len-
guaje oral, huidizo, esquivo y efímero, a otro visual y fijo, más inerte, terco y tenaz,
condenado a morir sin morir y sujeto a duraciones que el tiempo y la antigüedad no
consumen por estar estampado en arcilla, tabla, papiro, pergamino, papel, silicio…
Desde el brillo de ese chispazo, escritura, por un lado, y sociedad compleja y organi-
zada, por otro, se hicieron realidades inseparables. A sociedad más compleja, más es-
critura, más documentos, más archivos. A sociedad menos compleja menos escritura,
menos documentos y menos archivos. De los 130 mil años que el hombre ha reinado
sobre la tierra, hecho tan decisivo como la invención de la escritura, se produjo hace
unos 5 mil años y a partir de ahí el tiempo fue más complejo y enredado, porque
se hizo historia. En una lámina modelo del maestro calígrafo Santiago Palomares
(1728-1796), Madariaga lamentaba que el primer hombre conocido, Adán, no hu-
biera usado la pluma en sus momentos estelares y anteriores a la expulsión del paraíso
terrenal. Hoy tendríamos con su lectura una ciencia clara de todas las cosas naturales:
Es la pluma tan acertado y eminente instrumento del entendimiento humano, que si tan
presto como al primer hombre le fue dado entendimiento, se aprovechara de la pluma,
todos fuéramos muy sabios, porque tubiéramos ciencia clara de todas las cosas naturales sin
sofistería, ni error alguno.
El cerebro humano con cientos de miles de millones de células y neuronas se arti-
culó maravillosamente en tres áreas para concebir y producir la escritura: Una recep-
tora de información por los sentidos del oído, de la vista…, otra dedicada a procesar
tal información y a prepararla, para que la tercera área, un conjunto de neuronas,
asocie las informaciones y elabore síntesis mentales de ideas, palabras articuladas y
voces para materialmente encarnar símbolos escritos que llegan hasta la mano que
sostiene la pluma. Somos capaces de escribir lo que pensamos, lo que oímos, lo que
sentimos, lo que imaginamos y lo que recordamos, según unas formas que se han
encarnado en las neuronas durante muchos siglos.
Del universo selvático de pictogramas en que cada signo representaba un objeto
concreto, desde un buey hasta el sol, desde ese complejo mundo de cosas y formas grá-
ficas, pasó el hombre al ideograma o escritura de solo conceptos y acciones. Pero el paso
innovador por excelencia, el hoy todavía vigente en nuestros aparatos informáticos,
estuvo en el segundo milenio antes de Cristo, en el siglo XIII, cuando los fenicios con
22 signos sencillos, sólo 22, codificaron 22 sonidos consonánticos. La palabra volátil
quedó más cautiva de la escritura. Hicieron la primera revolución “informática”, si
entendemos por este término el máximo de información con el mínimo de elementos,
crearon un sistema flexible para el máximo de palabras con el mínimo de signos. Ya
vendría, la revolución que conocemos hoy, en que toda la información se guarda en sólo
combinaciones digitales de unos y ceros. La transcripción de la dicción oral al vocablo

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 159

Figura 1. Lámina del calígrafo Santiago Palomares.

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160 Manuel Romero Tallafigo

Figura 2. Cristóbal Persona comenta una epístola de san Pablo. Por el maestro Teofilacto.
1478. Biblioteca Apostólica Vaticana.

escrito en forma de alfabeto permitió separar las palabras, manipular retóricamente


el orden de las mismas, y desarrollar argumentos y silogismos, importantísimos en la
comunicación política y comercial y sobre todo en la vertebración y sistemas ideológicos.
Tales signos alfabéticos, que hablaban elocuentemente a los ojos, que no al oído,
fueron el vehículo de comunicación en el complejo tráfico marítimo y mercantil de
los afanosos fenicios desde sus oficinas comerciales de Tiro y Cartago a todas sus
colonias en nuestro mar Mediterráneo. Cádiz, Málaga, Cartagena y otras muchas
ciudades púnicas conocieron alfabeto.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 161

Figura 3. Original del último folio de la Constitución Española de 1978.

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162 Manuel Romero Tallafigo

En el siglo X antes de Cristo los griegos, constituidos en compleja sociedad, adop-


taron el alfabeto fenicio, pero crearon cinco signos más para las vocales. Hicieron así
el alfabeto más universal porque con las vocales se asumían los sonidos de más len-
guas esparcidas por el planeta. Tres siglos después los etruscos construyen el arcaico y
proteico alfabeto latino, proteico porque sigue siempre latente y fue el de la literatura
de Cicerón y Virgilio, el que utilizó Cristóbal Colón en sus cartas a los Reyes Católi-
cos o Hernán Cortés en sus memoriales al rey emperador Carlos, y el nuestro, el que
ahora mismo estamos viendo en este artículo de la revista Tría y en la pantalla de un
ordenador
Una parcelación es necesaria dada la amplitud del género, la escritura: latina,
griega, aramea, maya, asiria... Aquí nos ceñimos fundamentalmente a la “escritura
latina” la que en muchas versiones leemos día a día en nuestros archivos, bibliotecas
y museos. Para ver escrituras debemos emprender una travesía por el túnel de la his-
toria, desde una inscripción en un ánfora de aceite bético en el monte dei Cocci de
Roma a los trazos de una pizarra visigótica de Diego Álvaro (Ávila), de un precepto
de Ordoño I, a un Yo el Rey de Carlos I, de un decreto marginal de Felipe II en una
consulta del Consejo de Indias a un Yo la Reina de Isabel II en la Ley general del
Notariado o a las firmas en bolígrafo de los diputados españoles dentro de la Cons-
titución española de 1978. Partiremos del principio de que lenguas diferentes como
el francés, el español, el inglés… se expresan en el mismo sistema de signos gráficos
latinos1. Otro hilo metodológico y enriquecedor, que aquí no asumimos, sería el es-
tudio de la “escritura de los íberos”, la “de los árabes” que fue en España, la “griega”
o la “hebrea” que también tuvieron aquí sus escribidores. Ni tampoco los sistemas
de escritura tan ricas como las que se plasmaron en lenguas mesoamericanas como
la maya, azteca, teotihuacana, mixteca, olmeca, istmeña, izapa-costa sur y zapoteca,
que también son hoy paleografía.
LA INERCIA PERDURABLE DE LA ESCRITURA
Hay dos perspectivas para interpretar cualquier escritura, la estática y la dinámi-
ca. La primera, más inerte y más abstracta, la considera como sistema de “fijación
del lenguaje articulado y perecedero” por medio de signos naturales o artificiales.
Es el repetido lema conservador de verba volant, scripta manent, las palabras vuelan,
los escritos permanecen. Es decir, ante todo fue un sistema para acuñar y fijar para
siempre el pensamiento y el flato huidizo de la palabra efímera en un soporte mate-
rial, estable y comprensible a otros. La escritura, así entendida, es memoria, registro,
testimonio, texto y recordatorio estáticos para constituir la prueba del derecho o para
fijar un pensamiento en el tiempo. En esa estabilidad, la encontramos definida como

1.  Mallon 1952, p. 169.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 163

procedimiento inteligente del hombre para “fijar la lengua articulada fugitiva por
naturaleza”2. Los griegos clásicos no fueron en general buenos valedores de la escritu-
ra en esta función estática, sustitutiva de la memoria personal. Argumentos como los
de Platón y Zeuxídamo que desconfiaban de la firmeza de la escritura frente a la que
proporcionaban la potencia del alma:
“El que piensa que al dejar un arte por escrito, y, de la misma manera, el que lo recibe, deja
algo claro y firme por el hecho de estar en letras, rebosa ingenuidad...”3.
“Los hombres fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera a través de caracteres
ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos”4.
En la Esparta, gobernada por las Leyes de Licurgo, detestaban la finalidad estática
de la escritura y preferían actuaciones y gestos nacidos de la educación de la persona
o ayudarse de la rima, el canto y el verso para recordar por generaciones:
“Los libros son desterrados del país al igual que los maestros extranjeros, y el odio a la pala-
bra escrita se lleva al extremo de no escribir las Leyes. Zeuxidamo, según cuenta Plutarco,
respondió a una pregunta, según él, impertinente: Las leyes de la andreia o del valor no se
escribían por ser lo importante el acostumbrar a los jóvenes a su cumplimiento estricto y no
al aprendizaje memorístico de su texto”5.
La definición estática ha sido, sin embargo, la que más ha llamado la atención en
la Paleografía tradicional, la preocupada siempre de servir al historiador textos fieles
a los originales y a los archiveros descriptores exactos en sus inventarios:
“La escritura aparece siempre como el útil, el instrumento, y el contenido transmitido y
ocupa siempre un lugar privilegiado. Esta concepción de la escritura ha generado una
disciplina dedicada a la lectura y crítica de contenidos transmitidos diacrónicamente, y, en
España, especialmente dedicada a los de la época medieval”6.
El positivismo, siguiendo los senderos medievalistas destacados por los eruditos
benedictinos de los siglos XVII y XVIII, marcó a la escritura como mera y necesaria
pasarela para penetrar y explorar en las sombras de la antigüedad. Textos inertes se
convertían a través de su lectura en máquinas del tiempo, para la recuperación del
pasado. Generaban fe, razón, prueba y certeza sobre un hecho pretérito, argumentos
que reportaban al mundo del derecho o de la historia. En el siglo XIX y XX, dos
definiciones positivistas del documento de Theodore von Sickel y Cesare Paoli, son
claros paradigmas de ese concepto jurídico y estático de un texto escrito:

2.  Février 1959.


3. Platón, Fedro, 275 c.
4. Ibidem.
5.  Gil 1961, p. 47.
6.  Gimeno 1988, p. 45.

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164 Manuel Romero Tallafigo

“Es un testimonio escrito, redactado según una forma determinada, variable en función
del lugar, de la época, de la persona o del negocio, sobre un hecho de naturaleza jurídica”7.
“Testimonio escrito de un hecho de naturaleza jurídica, realizado con la observancia de for-
mas ciertas y determinadas, las cuales van destinadas a darle fe y darle fuerza de prueba”8.
Razón tiene Gimeno Blay, a la vista de las dos definiciones anteriores, cuando
afirma:
“El texto se había convertido en el punto de mira de unas prácticas cognoscitivas eruditas
que aspiraban a alcanzar la verdad y que además descubrían el pasado. El texto, centro de
atención, se perfilaba como el lugar de encuentro entre el ayer y el hoy”9.
Esta tradición científica de casi tres siglos, con este sesgo definitorio, tiene su
importancia, porque creemos que el estudio empirista, la inspiración positivista, la
taxonomía de las letras y la descripción gráfica, la lectura y la edición correcta de tex-
tos, han aportado y aportan categorías muy útiles al conocimiento y saber históricos
y han justificado en gran parte la presencia de la Paleografía en la docencia de las
titulaciones de Historia y Filología.
DINAMISMO ORIGINAL Y SOCIAL DE LA ESCRITURA
Es la segunda perspectiva para abordar la escritura que yace en los documentos.
El proceso técnico del acto de escribir, el acto origen y fijador de la inercia de la es-
critura, es puro dinamismo, es diligencia de una extremidad humana con la pluma
apoyada al soporte (antebrazo, brazo, posición del codo y la mano, el instrumento
utilizado, el corte del tajo de la pluma y su posición con el renglón, el orden de los
trazos). Este dinamismo ha dejado un poso de historia en el devenir de la figura de
cada letra. A través del tiempo y en cada espacio se ha generado y cincelado “secuen-
cias de formas” o mutantes figuras, clases o tipologías de nuestra escritura latina (ar-
caica romana, clásica romana, nueva romana, merovíngica, insular irlandesa, bene-
ventana, visigótica, precarolinas, carolina, góticas, y humanística y bastardas pasadas,
y derivadas, junto a actuales como las Times, Calibri, Arial…). Y es así como a través
de ese dinamismo creador de formas como ha sido estudiada también por el método
paleográfico tradicional
Pero otra vertiente dinámica y más señera de la escritura es la de constructora,
componedora, organizadora, transformadora y dinamizadora de mentes, imaginarios
y voluntades de los que la leían, la veían o simplemente la escuchaban. El texto es-
crito ha sido pilar del sistema de muchas sociedades como ya demostró Jack Goody,

7.  Sickel 1867, p. 4-5


8.  Paoli 1929, p. 18.
9.  Gimeno 1998, p. 4.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 165

Figura 4. Dinamismo que transforma la a en a.

y el mismo Archivo General de Indias es un testimonio fehaciente y palpable. La


escritura es agente y agitador social que ha convivido con el hombre y por sí misma
es protagonista de primer orden de comportamientos en la historia. Jacques Le Goff,
en la tradición historiográfica de los Annales franceses, dentro de unos proyectos
colectivos de los años 70, como Faire l’Histoire o La Nouvelle Histoire amplió meto-
dológicamente el concepto de documento escrito, como territorio escriturario del
que emanan estrategias de poder. Lo resumió con esta frase tan significativa sobre los
documentos que manejamos en el archivo:
No es un objeto bruto, objetivo e inocente, sino que expresa el poder de la sociedad del
pasado sobre el futuro sobre la memoria y el futuro. El documento es monumento10.
Distinguía el sabio francés una crítica externa, la de autenticidad del documento
verdadero y del falso, y otra interna, la de credibilidad, competencia y sinceridad de
ese autor auténtico. El texto, como el grano trillado en la era, había que pasarlo por
la tela o red de un cedazo que separa lo grueso de lo sutil, que discierna, tríe y separe
al logos frente al mito, a la verdad frente a la fábula, a la realidad frente al teatro y
la representación. Una prevención importante para la hermenéutica e interpretación
de los diplomas escritos es dudar por principio de la inocencia de cualquier escrito:
Ningún documento es inocente. Debe ser juzgado. Todo documento es un monumento que
hay que saber desestructurar y desmontar. El historiador no sólo tiene que saber discernir la
falsedad, evaluar la credibilidad de un documento, tiene que desmitificarlo11.

10.  Le Goff 1991, p.11.


11.  Idem, p. 108

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166 Manuel Romero Tallafigo

El documento como utensilio de autoridad entra así en lo que Marc Bloch, de-
nominó como la “vertiente burocrática del orden” de cualquier sociedad. La escritura
con su dinamismo bloquea respuestas disgregadoras de cualquier estructura social y
política12. Los sistemas socioeconómicos para su subsistir llevan aparejados sistemas
complementarios de simbolización, aplicados desde ámbitos como puede ser el de la
escritura. Economía y símbolo se combinan sin identificarse ni jerarquizarse13. His-
toria de la escritura es historia de la sociedad. La historia de la economía se combina
con la historia de los símbolos que atrapan las voluntades y sentimientos.
Escribir genera influencias sociales y políticas, es un poderoso sistema de la co-
municación dirigida (emisor, canal, receptor), donde su eficacia persuasiva se calcula
previamente por el emisor. Se sopesan los mensajes inconscientes y subliminales que
producen reacciones insospechadas en los receptores. En este contexto la escritura ha
de ser considerada como una “tecnología de comunicación”, que acompaña y convive
ahora, acompañó y convivió antes, con otras técnicas de comunicación, las orales y
las icónicas.
Concebida así la escritura es activa porque va de la acción al efecto14, va de un
emisor a un receptor, va del escribir al leer o escuchar la lectura. La escritura:
…convierte al conocimiento en algo externo... Una vez que el conocimiento se encuentra
fuera del individuo, puede ser regulado y controlado; se convierte en “información”, depen-
diente por tanto de una tecnología de la información15.
La “lógica” de la escritura con sus alfabetos y sus tipologías de letras, con su per-
manencia y durabilidad y con su facultad expansiva, estimula en un sentido y otro la
“organización social”, la “religión y el ritual”, “la economía y el mercado”, “el Estado,
la oficina y la burocracia”, “la ley y el derecho, las rupturas y continuidades”16. El
novelista norteamericano John Irving en su obra Las normas de la casa de la sidra da
una versión interesante de estos “poderes organizativos y unidireccionales” de la es-
critura como generadora de comportamientos entre la Casa Cuna y la anexa factoría
de la sidra. Cuando en una sociedad se implanta un nuevo sistema de comunicación,
se dinamiza, se producen “rupturas” y “redistribución de tareas” y el “nacimiento de
nuevas formas de lógica”17.

12.  Bloch 2001.


13.  Certeau 1975, p.73.
14. Alonso, Enciclopedia del idioma, voz Escritura y Escribir.
15.  Clanchy 1999; Ong 1987.
16.  Goody 1990.
17.  Martin 1985, p. 84.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 167

Figura 5: La escritura de los banqueros de Carlos I de España. Los Fugger

La pluma, desde ese dinamismo, ha demostrado ser tan poderosa como la espada,
y para comprobarlo basta leer a M. T. Clanchy en su obra dedicada al tránsito de la
memoria consuetudinaria y oral hacia el registro o documento escrito en la Inglate-
rra medieval18. Con respecto a la colonización del Nuevo mundo hemos tratado la

18.  Clanchy 1979, p. 3

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escritura alfabética como potente artificio de comunicación, a través del desafío de


los correos y del gobierno medido por expedientes19.
FISIOLOGÍA Y PSICOLOGÍA EN EL ACTO DE ESCRIBIR
Giorgio Costamagna en un libro editado en Roma en 1987 invitaba y justificaba
el método analítico de la Paleografía latina con este sugerente título, cargado de sabia
curiosidad: Perché scriviamo cosí: Invito alla Paleografia Latina. ¿Por qué hoy escribi-
mos y leemos en letras como las que aparecen en este artículo que estoy escribiendo y
ustedes leen? ¿De qué modelos proceden las formas que tiene nuestro alfabeto latino
ahora mismo cuando escribimos a bolígrafo o imprimimos un texto? ¿Por qué enla-
zamos las letras así? ¿Por qué hacemos lazadas y ganchos? ¿Por qué existen mayúsculas
y minúsculas con formas tan diferentes y sonidos equivalentes? Entre otras cosas a
estas preguntas tan curiosas como actuales se encarga de responder una ciencia his-
tórica denominada Paleografía. En efecto, la escritura latina como producto humano
para la comunicación es un sujeto histórico con un recorrido prolífico de más de dos
milenios y medio hasta hoy mismo en nuestras pantallas e impresoras informáticas.
La Paleografía tradicional se ha pertrechado de eficaces armas para diagnosticar
y señalar elementos y características propias de identificación de escritura. Con ellas
ha alcanzado la máxima “depuración” del texto original, vehículo transmisor de la
información20. Los métodos, elementos y categorías de análisis de la escritura, fun-
damentalmente la libraria, pero sin excluir la documental, fueron científicamente
fijados por la Escuela francobelga21, aunque han sido notablemente enriquecidos por
la Escuela italiana de Giorgio Cencetti, el citado Costamagna y otros que aportaron
categorías funcionales de la pluma y la mano para analizar los distintos sistemas
gráficos.
Existen categorías de identificación para todo tipo de escrituras, dirigidas a re-
construir el acto mismo y todo el proceso de construcción de cada letra, cada sílaba
y cada palabra. Son las formas propias de cada letra, el ángulo de la pluma sobre el
renglón, el número de trazos o pausas, el ductus u orden de conducción y ejecución
de cada trazo, el peso o relación empaste grueso o fino de tinta, los ligados interlitera-
les, los nexos, el módulo o tamaño de las formas y el estilo peculiar de cada escritura.
Con estas categorías de observación se objetiva y afina el análisis gráfico de tal modo
que se dejan a un lado las meras y muchas veces peligrosas intuiciones. Pero ya el
rey Alfonso X en su código de Las VII Partidas recogía lo anterior y la tradición de

19.  Romero Tallafigo 2014.


20.  Trenchs, Gimeno Blay 1988, p. 44-45.
21.  Poulle 1974, pp. 101-110. Ornato 1975, pp. 198-234. Perrat 1955, p. 359.

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los peritos calígrafos que eran sabedores de las formas, figuras y alineamientos de las
letras según cada persona. Su mano se retrataba en un documento sospechoso:
“Cómo debe facer el judgador quando alguna carta mostraren antél en juicio que non fuese
fecha por mano de escribano público et la quisieren desechar, diciendo que no fuera fecha
por mano de aquel cuyo nombre está escripto en ella”.
Si vivía el escribano, valía el testimonio del escribano aunque las letras aparecieran
“desemejantes”. Porque esta falta de correspondencia podía serlo por cinco cosas:
“variamientos de los tiempos, mudamiento de la tinta, mudamiento de la péñola”,
por enfermedad, y por vejez del escribano. Si este no vivía había “homes sabidores et
entendudos consigo que sepan bien conoscer et entender las formas, et las feguras de las
letras e los variamientos dellas”.

Figura 6: Dinamismo y ductus de la conversión de la G en g.

Igualmente existen otras categorías más generales de análisis que nos permiten
ver los tipos de escrituras dentro de un sistema gráfico. La Paleografía analiza con
detenimiento todos los testimonios que nos han llegado de la escritura usual, común
y cursiva o currens para fines prácticos y diarios (comerciantes, banqueros, estudian-
tes, notarios, escribientes. graffiteros…). Los considera importantes determinar un
por qué del nacimiento de nuevas formas o explicar por ejemplo la dualidad de a y a.
También aprovecha la escritura libraria, siempre más estética de los valiosos códices
manuscritos o impresos, que fue creada para fascinar, deleitar y facilitar la fruición de
la lectura personal o para maravillar a un grupo que la escucha a uno que lee en voz
alta. Ha dedicado también muchas obras a la escritura cancilleresca o de oficinas del
Poder que con sus formas a simple vista persuaden al lector e identifican al poder que
gobierna y provocan sumisión en el menos poderoso que lee. La escritura del poder
es sabiduría y majestad, lo óptimo y lo máximo del monarca, “que bien semeje que de

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corte del rey salle e ome entendido lo fizo”22. Con loables incursiones recientes incluso
en la epigrafía ha analizado la escritura de aparato y exhibición para llamar la aten-
ción (inscripciones en monumentos, altares, códices litúrgicos, grandes cartularios,
portadas de periódico, títulos que se exponen en la pared, cartelería.... ).
Hoy se analiza también la “escritura elemental de base”, nomenclatura de Armando
Petrucci, la aprendida en las escuelas infantiles o en los talleres de maestros calígrafos;
y por fin, se consagra la escritura canonizada, la anclada en su belleza, aquella cuyas
formas discurren impertérritas muchos siglos con la misma figura, medida estricta
de proporción y geometría, inclinación, peso de empastes y finos y que a través de
los siglos llega intacta al uso de nuestros días. Es la escritura que pasa de un códice
litúrgico a una etiqueta de botella de vino o a un cartel anunciador de película.
Este utillaje terminológico de la Paleografía causó y causa un gran acervo científi-
co en torno a la escritura como se comprueba mediante una lectura de la bibliografía
especializada.
El sistema gráfico de cada época, con su engranaje de mecanismos humanos e
instrumentales, hace que la pluma unas veces ruede más veloz, otras menos, sea más
cursiva o suelta, sea más reposada o estricta en sus formas, sea más o menos redonda.
Para conseguirlo se aúnan en el escribiente la sicología, la anatomía, la fisiología, los
distintos soportes e instrumentos de escribir y el sentido estético de cada época, lugar y
contexto. La escritura latina enhila una sucesión de peripecias a través de siglos y
edades, hebra a hebra desde el estilo metálico sobre la tablilla de cera a las plumas de
ave, de acero, bolígrafos y rotuladores. ¿Cuáles han sido los elementos determinantes
del acto material de escribir desde la escritura arcaica latina del siglo VII antes de
Cristo hasta la actualidad? ¿Qué procedimientos gráficos han sido perfeccionados
por mecanismos síquicos? ¿Qué movimientos escritorios se impiden o se facilitan
por la anatomía y fisiología del cerebro, del brazo, y de la mano? ¿Qué influencias en
las formas y el estilo de escritura han tenido los soportes donde se estampó la mate-
rialidad de la escritura y los instrumentos con los que se escribió? ¿Qué mecanismo
permite que el momento y ambiente estético y cultural influya en la forma expresiva
del signo gráfico de esa época? Contestamos mediante la definición de las leyes sico-
lógicas, fisiológicas, y anatómicas.
En todo tiempo la escritura ha sido impulsada por la fuerza psicológica del “im-
perativo gráfico- económico”, señalado por Costamagna, o aspiración tan humana
y lógica de conseguir una meta u objetivo con el máximo resultado y la óptima
calidad a los ojos, pero al mismo tiempo con la mínima fatiga y desgaste físico o
mental. Es decir, se trata siempre de escribir rápido y al mismo tiempo claro, conju-

22.  Alfonso X: El Espéculo, ley IV y XIII.

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gando la acción innovadora de la mano con la reacción conservadora del ojo: El clásico
aforismo latino de máximum in minimis. Como activa la mano escribiente durante
siglos ha desatado la evolución de las formas de la escritura acelerando los tiempos
de ejecución, inventando enlaces, ligaduras, caídos y alzados, o potenciando curvas
de fantasías envolventes, o rectas ingenuas. Pero siempre avizor, el ojo lector como
fuerza pasiva frena, rige y sujeta a la presta mano con la finalidad de que siempre la
escritura sea comprensible y se respete la sustancia gráfica o arquetipo de cada fone-
ma en un alfabeto determinado, sea el griego, el cirílico o el latino. El ojo, además,
domina y mantiene la horizontalidad del renglón de escritura, sobre todo si se escribe
de izquierda a derecha, pues la mano no tapa lo que se va escribiendo. En el hom-
bre la mano es un instrumento privilegiado de interacción entre el sistema nervioso
central (cerebro y cerebelo) y el entorno (escultura, pintura, música de instrumento,
habilidades manuales,...). La mano es parte integrante del cuerpo humano, es uno de
sus órganos junto con la cabeza con más conexiones nerviosas, es herramienta para
exteriorizar el pensamiento, es un reflejo caleidoscópico de la personalidad, y es un
medio para la comunicación escrita con los otros hombres. La información del ojo
es memoria de una forma de alfabeto, es freno e inercia a ese dinamismo creador y
arrollador de la mano, y es producto de la experiencia y el aprendizaje de las primeras
letras en la escuela.
Jon Gibbs nos ayuda a entender este juego opuesto de mano y ojo mediante una
experiencia: Si escribimos la palabra “hilo” con los ojos cerrados, de forma relativa-
mente rápida, suelta y desenfadada, las letras aparecerán inclinadas progresivamente
hacia la derecha, la “o” tendrá forma estrecha y ovalada, el arco del segundo trazo de
la “h” nacerá como una prolongación del final del asta anterior y lo más probable
es que todas las letras de la palabra irán enlazadas intensamente para que la mano,
sin la ayuda del ojo, no se pierda. El movimiento de la mano es más dinámico sin
intervención del ojo que condiciona y retiene para que se imite y respete un modelo
o forma de letra23.
Desde el punto de vista fisiológico-nervioso para realizar una coma es suficiente un
solo impulso cerebral o síquico, mientras que para hacer un punto concurren dos,
uno impulsivo de inicio de partida seguido súbitamente de otro repulsivo, de pausa
o parada. Es más rápido escribir una coma o vírgula que un punto, una curva que un
ángulo, y para la “A” mayúscula tipográfica, si no se ligan sus tres trazos, se precisan
cuatro impulsos. Ligar entre sí las letras de una palabra permite no interrumpir con
impulsos de parada el ritmo y vuelo de la escritura. Se hace una escritura más rauda
y veloz. Para escribir rápido es mejor deslizar uniformemente la pluma sin cansancio

23.  Gibbs 1999.

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Figura 7: Cúbito fijo y radio en giro natural.

muscular de los dedos por la presión para empastar de tinta gruesos trazos al bajar,
que alternen con finos rasgos al subir.
Desde el punto de vista anatómico-óseo-muscular, no es un misterio como la mano
derecha traza más fácilmente un círculo cuando hace rotar la pluma en sentido inver-
so al de las agujas del reloj . Todo por la sencilla razón que la mano se desliza y des-
plaza a lo largo del papel merced, no por las falanges de los dedos pulgar e índice que
sólo ascienden y descienden, sino por los huesos del antebrazo (cúbito y radio) que
son los que transportan los dedos por el renglón poniendo en juego la articulación
del codo (antebrazo con brazo) y el hombro (parte superior y lateral del tronco del
hombre, de donde nace el brazo). En el antebrazo, el cúbito es más largo y es fijo en
su movimiento, mientras el radio es más corto pero giratorio y radial en un sentido
dextrógiro en la mano derecha.

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Figura 8. Festones y arcos.

Este sentido giratorio que el radio da a la mano tiene mucha importancia por
tanto en la velocidad, presteza y tiempos cortos de las grafías en las peripecias de las
formas de la escritura latina durante sus 27 siglos de existencia. En la escritura de
espirales, festones o guirnaldas, presente en los protocolos notariales vemos como el
vuelo de la mano se hace más cómodo y rápido con la colaboración del hueso radio
porque hace fácil el vuelo de la mano cuando desarrolla. Con la misma mano es
menos natural, menos suelto, y más lento el sentido de movimiento de las agujas del
reloj (enlaces en arco)

Figura 9a. Tajo y ángulo de la pluma y empastes gruesos y finos de tinta (Gibbs).

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Figura 9b. Variedad de plumas metálicas en sus cortes,


ángulos y hendiduras.

La práctica de la escritura, como la de cualquier arte, en cada lugar y en cada


tiempo adopta soluciones y claves diferentes en soportes e instrumentos gráficos. El tajo
de la punta y el ángulo que adopte sobre el renglón, tanto del cálamo de caña, como
de la pluma de ave y metálica, crean juegos de empastes de tinta, paulatinamente
gruesos o finos, como brocados en un tejido. El pincel, con la moldeabilidad de sus
pelos y cerdas, permite adornar las mayúsculas con gracias, serifs y remates variados.
El estilo metálico con su punta para grabar en la tablilla de cera genera formas ver-
ticales y curvas que se vuelven rectas y la pluma estilográfica o el bolígrafo con sus
puntas romas o redondas generan escrituras filiformes. En definitiva, la escritura ha

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recorrido junto al hombre los saltos y los progresos de la tecnología (pincel, cálamo,
pluma de ave, moldes de imprenta, pluma de acero, máquina de escribir, ordenador
etc.) por el sano principio de conseguir la comunicación escrita por el procedimiento
más breve, menos fatigoso y más económico.
PALEOGRAFÍA E HISTORIA DE LA CULTURA ESCRITA
Una vez descifradas las escrituras y sus signos por las anteriores categorías de
análisis se puede con más profundidad ejercer el oficio de historiador y conseguir
una construcción más completa, un nuevo edificio de historia, el de la Historia de la
Escritura. La escuela filológica alemana de Ludwig Traube y la de Luigi Schiaparelli,
el cual consideró a la escritura como un objeto cambiante en la Historia, las de Giulio
Battelli (Lezioni di Paleografia) y Georgio Cencetti (Lineamenti di Storia della Scrittu-
ra Latina), que es el primero que titula un manual de Paleografía como Historia de
la Escritura, situaron a los diferentes signos gráficos como parte de la Cultura, o a la
evolución de la escritura como parte de la Historia de la Cultura. A partir del aná-
lisis de los procedimientos gráficos, extraídos desde las mismas escrituras, sabemos
prácticamente la evolución histórica de las formas (“secuencia histórica de formas”
en expresión de Armando Petrucci) de la escritura latina, sus usos localizados y tem-
poralizados, salvo temas pendientes como puede ser el nacimiento de las escrituras
romanas o el mismo nacimiento de la escritura carolina.
Pero hay mucho más en el plano social y cultural. La escritura es un artificio
humano, modelado como vehículo para comunicar unos hombres con otros. Es una
cultura, la escrita. Es un sujeto histórico activo entre pasado y presente, un hilo de
Ariadna que trama una tela formada por la escritura y el “entorno social”. En la dé-
cada de los años sesenta del siglo pasado, al hilo de los fulgurantes progresos de la Se-
miología y Semiótica en el estudio de los signos lingüísticos, Herbert Marshall Mac
Luhan en su obra The Gutenberg Galaxy, impulsó desde fuera una nueva corriente
enriquecedora de la Paleografía, que se sumó a aquéllas tradicionales ya consolidadas.
Desde sus ideas sobre el Universo de la escritura, quedarán positivamente afectadas
las ciencias sociológicas y, cómo no, la Historia y la constelación de sus Ciencias
Auxiliares relacionadas con la Escritura.
Mac Luhan insistía en la espléndida y vital luz que adquiría la gran Historia,
cuando se aplicaban los resultados del análisis de dos tecnologías de comunicación,
o tecnologías mediáticas (“mass media”): la “escritura” y la “oralidad”. La comunica-
ción afecta y sustenta el sistema de organización, adoptado o impuesto en una socie-
dad, y consecuentemente condiciona los esquemas mentales de esa misma sociedad
en un momento determinado24. Ampliaba así este autor el mero concepto formalista

24.  Mc Luhan 1962, 1964.

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176 Manuel Romero Tallafigo

y estático de la escritura como medio inerte de transmisión de textos. Ésta también


estaba preñada de persuasión y retórica, matriz generadora de campos simbólicos,
pegamento para la sociedad:
Una matriz de significaciones sociales, como un campo fundamental de producción sim-
bólica25.
En ese sentido la Escuela de Armando Petrucci y Atilio Bartoli Langeli, desde el
mundo de los paleógrafos, desde Italia, una década después, abre la Paleografía a la
Historia Social de la Escritura. Se perfila una nueva línea, la del nexo entre escritura
y status social. Es decir, se parte de la consideración de las formas gráficas en su evo-
lución histórica (diacronía gráfica) y se verifican históricamente los usos comunica-
tivos de esa misma escritura en una sociedad concreta, en un espacio y en una época
determinados (sincronía gráfica).
Esos cortes sincrónicos, analizados previamente con las categorías paleográficas
tradicionales (“método analítico formal”), permitían captar mejor el uso de la escri-
tura (“indagación histórica sobre los problemas del alfabetismo y la cultura escrita”)26
por estamentos y capas sociales, por niveles de ejecución, por destinos de la escritura,
y por sus grados de difusión:
Ya no se estudia sólo el signo gráfico en sí, sino éste dentro de un proceso comunicativo entre
los hombres27.
Proceso comunicativo que ha sido configurado por Fernando J. Bouza como in-
tegrante de un conjunto más amplio: El “triángulo” comunicativo, cuyos vértices son
la “comunicación oral”, la comunicación “icónico visual” y la comunicación por la
“escritura”. Todos estos vértices van relacionados entre sí y cada uno de ellos adopta
dimensiones cambiantes, escalenas y asimétricas según las situaciones históricas. Asi-
metría histórica, según los tiempos y los espacios, la asimetría entre el oír, el ver y el
escribir en una sociedad28.
La escritura, además del texto y las ideas, también transmitía en sus diferentes
clases y tipologías mensajes del otro vértice, el de los “mensajes icónico-visuales”.
Mensajes éstos que con tales ingredientes fueron utilizados como una carga más de
seducción, persuasión y efectividad. Por este poder de la escritura, como tecnología
de comunicación, se abrió paso a lo que hoy se llama “canonización del discurso” o

25.  Cardona 1994, p. 10.


26.  Petrucci 1999, p. 25.
27.  Costamagna 1980, p. 2.
28.  Bouza 1992, p. 10.

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imposición de corpus de textos fijos que se exhibían como objetos de admiración,


referencia y estudio29.
Las categorías que facilitan una observación minuciosa de la escritura dentro de la
historia social de la cultura escrita, se pueden plantar en formas interrogantes como
los que siguen:
1. Quién escribe y quién no escribe, quién lee y quién escucha.
2. Qué mensajes transmite sobre la sociedad coetánea, con sus estilos y escalas
de valores, y qué mensajes reciben las siguientes generaciones, cómo la inter-
pretaron, la restauraron, o la olvidaron.
3. Qué tipo de escritura actúa como modelo o referente gráfico en una época y
cómo y por qué conviven diferentes tipos gráficos30.
Hay paleógrafos españoles, que bajo la brillante batuta de Petrucci, abren más y
nuevas perspectivas en un campo denominado Historia de la cultura escrita. Sin olvi-
dar la producción del citado Gimeno Blay, Margarita Gómez realiza una aportación
muy original y crea una línea de investigación sobre el uso simbólico de la escritura,
del registro y del sello como imagen y representación de la corona española en las
Indias31. En el mismo sentido Antonio Castillo Gómez lo hace sobre prácticas de
escritura en una ciudad o una época, e incide en la práctica epistolar32.
COMUNICACIÓN ESTÉTICA Y PERSUASIVA DE LA ESCRITURA
Es evidente que los signos alfabéticos tienen una “forma expresiva”, definida por
Giorgio Costamagna como capacidad de revelar algo más que un simple fonema o
un contenido del pensamiento al más profano que la observe33. Las escrituras en las
chancillerías de documentos y en escritorios y talleres de libros, han sido conscien-
temente revestidas de un “uniforme” majestuoso o bien sencillo, a través de formas
gráficas distintivas34. Las marcas y logotipos de muchos productos del mercado, des-
de una cerveza a un perfume, se revisten al gusto del consumidor.
La escritura en sus clases y tipos, como obra humana de arte, merece por sí misma
un “análisis plástico” de sus “signos”, de sus “significantes” para ponerlos en relación
con sus “significados”. Los grafemas no sólo refieren texto sino que autónomamente

29.  Harris 1986, p. 39.


30.  Petrucci 1970, p. 157-213; 1989, p. 47-63.
31.  Gómez 2008.
32.  Castillo 1997, 2014.
33.  Costamagna 1987, p. 59.
34.  Idem, p. 80.

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Figura 10. Estética de la escritura carolina. Siglos VIII-X.

brillan un estilo o modelo estético, identitario de un lugar y una época, un gusto


selecto o de modus vivendi, una expresión delatora de poder o, incluso, una seña na-
cional o de pueblo. Hay escrituras librarias que miran a satisfacer un “gusto estético”
de los lectores, y otras, las cancillerescas “creadas expresamente para que el que la lea
espontáneamente capte la distancia que hay entre él y quien la ha escrito o, al menos,
dictado”35
En nuestra experiencia vital hemos descendido a este campo en dos temas, uno,
el uso enfático, hiperbólico y ceremonial de las mayúsculas es decir, la ortografía
simbólica, y otro sobre las identidades escriturarias.

35.  Costamagna 1987, p. 21-22.

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Figura 11. El nombre de Fernando IV en el privilegio rodado fundacional


de Sanlúcar de Barrameda. Fotografía de Luis Parejo

La mayúscula o la letra más notable, littera notabilior36, es una hipérbole figurati-


va. Ésta deriva también a otra nueva hipérbole sonora de la palabra al ser pronuncia-
da. Y también ésta lleva a otra hipérbole, la de enfatizar la idea escrita. La Ortografía
de la Lengua Castellana de 1815 se refería a las mayúsculas como pregoneras y men-
sajeras de voces notables, cargadas de matices señalados de dignidad y cortesía:
El oficio y uso de las letras no bastan por sí solos para escribir con propiedad: porque no
pueden declarar los accidentes de las palabras como son si éstas se han de escribir con letras
mayúsculas... Estas letras se usan en lo escrito para distinguir las voces que son notables
por su significación o se indican como tales... Los nombres de dignidad, empleos y cargos
honoríficos [se ponen con mayúscula] sólo cuando están puestos en lugar del nombre propio.
Igualmente los nombres que sirven para los tratamientos de cortesía.
Secularmente se practicó poner el nombre propio del rey todo en mayúsculas,
pintadas y dibujadas a diferente color, en los privilegios rodados de Castilla en la
Edad Media, en las mayúsculas de las Reales provisiones y cédulas de la Moderna, y
también hoy día en las intitulaciones puestas en mayúsculas, cuando el Rey o un pre-
sidente de la República promulga una ley para ser cumplida en la Gaceta de Madrid.
En Reales órdenes, remitidas a la Isla de Puerto Rico durante el trienio constitucional
(1820-1823) se va a más: no el nombre propio sino la palabra Rey va toda con ma-
yúsculas (“Enterado el REY... Se ha servido el REY... El REY ha resuelto... He dado

36.  Parkes 1992, p. 305.

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cuenta al REY37. Parece un recurso retórico para convertir un nombre que es común
a muchos, en un nombre propio atribuido al rey Fernando VII.
Por distintos formularios de ceremonias del antiguo Régimen, podemos llegar a
entender por qué figuran así los nombres propios de los reyes: Aparte del énfasis en la
lectura en voz alta tenían la función de llamar la atención para un momento especial
y señalado: Hacer gestos de reverencia al rey, confundido y hecho presente con la
pronunciación de su nombre (levantarse en pie si se está sentado en unos casos, qui-
tarse el sombrero en otros, o hacer la venia inclinando la cabeza). En el siglo XVIII,
en el reinado de Carlos IV, la real provisión de nombramiento de Gobernador de un
Consejo Real, que se iniciaba DON CARLOS, por la Gracia de Dios, se leía con este
ritual para el rey ausente y el gobernador presente:
“Habiéndose sentado S.E. [el Ministro Gobernador del Consejo de Indias] al lado derecho
del enunciado Señor Decano, y cubiértose el Consejo, toma el Título el Señor Secretario
más antiguo y le empieza a leer, y al nombrar Don Carlos por la gracia de Dios se quitan
todos los Señores el Sombrero, haciendo una gran venia, y bueltos a cubrir, prosigue el
Señor Secretario a leer estándose sentado y cubierto. Todas las veces que se hace mención de
S. E. o de su antecesor se quitan los Señores el sombrero” 38.
Tiene hondas raíces religiosas el uso de estas mayúsculas de aparato para cargar de
fascinación los nombres propios de reyes y emperadores. Estos trataron de apropiarse
del sentido reverencial y ceremonia ritual debidos sólo al nombre de Dios y de Jesu-
cristo que se practicaba en la escenografía de la Liturgia en las catedrales. En la Biblia
el salmista entonaba “Santo y Reverendo es Su nombre” o “Santo y Temible es su
nombre”39 Nombre y esencia natural de Dios se sentían fundidos en uno al cantarlo
o recitarlo. Esta fusión la profetizaba Malaquías con categorías de omnipresencia de
Dios y rito cultual “porque desde donde nace el sol hasta donde se pone, es grande mi
nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda lim-
pia, dice Yaveh de los ejércitos”40. La liturgia de la misa que durante siglos en capillas
y catedrales han presenciado los reyes y cortesanos prescribía por ello una clara incli-
nación de la cabeza cuando se nombran las tres personas de la Trinidad, el nombre
de Jesucristo, el de la Virgen María y el del santo en cuyo honor se celebra la misa41.
Hoy día lo he visto en la basílica de Santa María La Mayor de Roma.

37.  Archivo General de Puerto Rico. Records of the spanish Gobernors of Puerto Rico. Reales órde-
nes. Reservados, caja RG186, caja 175. Entries 58-59.
38.  Archivo General de Indias, Ultramar, legajo 803. “Formulario de las Ceremonias que se observan, quando
S.M. nombra Presidente del Consejo”. Documento cedido por la profesora Margarita Gómez Gómez.
39.  Salmo 111, 9.
40.  Malaquías, 1, 11.
41.  Instrucción general del Misal n. 275.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 181

Los antropólogos han resaltado que en todas las culturas escritas el nombre pro-
pio se distingue por una patente diferenciación visual y gráfica42. Como sucedía con
el Jesu Christe del Gloria in excelsis, Nombres y voces como Alfonso, Fernando, Isa-
bel… se consideraron como una esencia y parte vital de tal rey y persona individual,
como lo eran sus manos, sus uñas, sus pies. La magia y carisma personal actuaba igual
tanto por su persona, como por su nombre propio43, de ahí el respeto gráfico y ritual
de las mayúsculas y la importancia de esos gestos en tierras alejadas y ultramarinas.
LA IDEA ENFATIZADA POR LA MAYÚSCULA
En los documentos merece la pena señalar y estudiar por períodos y espacios
históricos el uso, continuidad y novedad de las iniciales mayúsculas aplicadas a todo
tipo de palabras, sean nombres comunes, sean nombres propios. como una forma
diplomática externa más, que resaltaba no sólo de forma visual sino oralmente de-
terminadas palabras. Estamos pensando por ejemplo en las tres diferentes formas y
tamaño que tiene la “a” en la escritura cortesana del siglo XV y XVI, explicable no
sólo por el trazado y ligazón sino también por marcar un énfasis de voz. Lo mismo
podríamos decir de la “r” como vibrante simple o vibrante múltiple, esta última
adopta en medio de palabra una figura mayúscula. El empleo y transmisión de las
mayúsculas, que sobresalen en un texto minúsculo, por ejemplo en el inicio de las
bulas pontificias (INOCENTIUS, episcopus, servus servorum Dei, ad perpetuam
rei memoriam), letras que alzan sus astas y se estrechan elevándose e invadiendo el
margen superior, tienen que traer a la memoria rituales de solemnidades y pausas
rituales hacia el nombre adoptado por el papa al ser elegido por los cardenales. Voz
lenta y acompasada para dar ritmo, orden y poder que provoquen gestos de respeto.
Las letras afiligranadas en el primer renglón de los documentos pontificios tienen
“un gran peso simbólico”, junto a una mayor figuración sobre el resto del texto,
pues escenifican un poder que por “impresionante” quiere llamar la atención de sus
lectores, pretende que el documento se grabe mejor en sus mentes, y su contenido
sea “más atractivo”44.
La escritura refleja una escala mayor de valores y conceptos autónomos dentro
del fardo de las palabras minúsculas y la prosa. Sobrevaloración de determinados
conceptos e ideas por su puesta en mayúsculas e infravaloración por las minúsculas.
Estudiar la evolución o la misma permanencia da idea de la escala social de valores en
la grafía de determinados nombres y conceptos en cada documento, es hacer historia
de la cultura escrita. En los documentos de la Edad Contemporánea, finalizadas las

42.  Christin 2001, p. 20.


43. Frazer, La rama dorada, p. 290.
44.  Bertrand 2015, p. 189.

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Figura 12. Letras alzadas en el primer renglón de una bula del papa Inocencio VIII.
Archivo general de Simancas.

monarquías absolutistas por la gracia de Dios, el peso de una serie de circunstancias


históricas y sociológicas influyen sobre el uso selectivo de las mayúsculas para resaltar
palabras conforme a una graduación de valores. Desde ellas en los documentos ofi-
ciales se han resaltado valores como el “predominio de la política social de la burgue-
sía conservadora”, el “maridaje entre oligarquía y burocracia”, y el “influjo de pautas
y comportamientos judicialistas en el orden administrativo”45. M. Hespanha, histo-
riador del Derecho, partió de la ortografía de mayúsculas para deducir argumentos
de Historia del Derecho e Historia Social en su estudio sobre la forma y valores en
los Estatutos para la Universidad del Marqués de Pombal en el año 1772. Bartolomé
Clavero, Jesús Vallejo y Raquel Rico Linaje han incidido también en la significación
jurídica del uso de mayúsculas y minúsculas (carácter o forma externa del documen-
to) de los textos constitucionales de España. Para ella “La alteración ortográfica no
resulta inocua”. En el juego de mayúsculas y minúsculas deducen mensajes de índole
muy específica en 80 conceptos (Autoridad, Cortes, Corona, Ejército, Gobierno,

45.  Ministerio de Administraciones Públicas 1992, p. 31

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Juez, Jefes, Nación, Obispos, Real decreto, Reino, Religión y Trono entre otros) 46.
Jesús Vallejo llega a la siguiente conclusión sobre la intencionalidad de esa ortografía
formal: “Puede decirse que, prácticamente en todos los casos, se ha prestado a estos
aspectos formales atención suficiente como para pensar que no se consideraban del
todo intrascendentes”47.
También en los documentos llama la atención el uso de mayúscula inicial y enfá-
tica voz en los verbos indicativos de mandato y voluntad Real o mayestática (...Vengo
en nombrar... He tenido a bien...), conjugados en tiempos de presente y pretérito. En
su presentación impresa en la Gaceta de Madrid aparecen además resaltados median-
te sangría de un renglón aparte. Sin lógica ortográfica, por ejemplo, tras una coma,
se abre y sangra un párrafo iniciado con mayúscula para resaltar un determinado
verbo de voluntad o acción Real. El “he” en primera persona del verbo haber se hace
solemne y enfático con el uso de la mayúscula. Veamos un ejemplo:
“Atendiendo al cúmulo de los negocios de la Secretaría de Estado y del Despacho de Ha-
cienda de España e Indias que He tenido a bien poner a vuestro cargo, y a que podáis
despacharlos con más prontitud,
He venido en concederos la gracia de que uséis de media firma con el título de Toreno en
todos los papeles y órdenes de oficio...” (Real decreto de 20 de Junio de 1834)48.
Otro texto, refrendado por Juan Bravo Murillo como Presidente del Consejo
de Ministros, situado dentro del período de vigencia de la Constitución de 1845,
una de las que exaltaron mayormente a la monarquía como instrumento mediático
para conseguir adhesiones, merece también una lectura atenta sobre el significado de
las mayúsculas. Este ministro consiguió exaltar la institución y la voluntad Real sin
palabras expresas, sólo con la fuerza del tono y la figura de las mayúsculas que usa
en adjetivos posesivos, pronombres personales y verbos de voluntad referidos a la
persona de la Reina:
“Siendo uno de Mis primeros deberes, así como el más glorioso timbre de Mi Corona, me-
recer el dictado de Católica, que He heredado de Mis augustos y piadosos Progenitores, He
puesto Mi mayor cuidado, tan luego como por la Misericordia Divina se ha restablecido la
paz interior del Reino... y en vista de todo y de acuerdo con el parecer de Mi Consejo de Mi-
nistros, He venido en espedir esta Mi Real Cédula por la cual declaro lo siguiente... en cuya
meritoria obligación Quiero y es Mi voluntad continuar, no sólo por la que Me impone la
cualidad de Hija predilecta de la Iglesia, sino también por el Patronato que han ejercido
los Monarcas Mis Predecesores y más ostensiblemente desde Mi augusto y piadoso Bisabuelo

46.  Hespanha 1978, p. 150-164; Clavero 1989, p. 841-857; Vallejo 1993-1994, p. 616-699; Rico
1989, p. IX y X.
47.  Vallejo 1993-1994, p. 628.
48.  Archivo General de Indias, Sección de Ultramar, leg. 778.

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el Señor Don Carlos III, a tenor de su Real resolución de diez y siete de Diciembre... y
deseando Yo suplir en la forma mas adecuada esta disposición, Quiero que, terminado que
sea el inventario, se estienda por el Superintendente en Mi Real Nombre obligación formal
a favor de la iglesia... mediante estar asegurada por las que Tuve a bien espedir..”49.

LA SACRALIDAD ANCESTRAL DE LAS SIGLAS MAYÚSCULAS


El uso de una mayúscula, como abreviatura o sigla de una palabra ha tenido
trascendencia simbólica. En los libros del primitivo cristianismo este fenómeno es-
criturario se daba en los Nomina sacra o nombres sagrados. La ortografía de la pluma
se cargaba así de culto ritual de los lectores. Ludwig Traube ilustró el uso sacralizante
de las siglas en las primeras traducciones griegas de la versión hebrea del Antiguo
Testamento. Los traductores transcribían el nombre de Yahvé en una abreviatura
por contracción que dejaba sólo la primera y última letra. En la misma época en la
versión griega de los Evangelios sucedía los mismo con los nombres de Jesús y Cristo.
Como siglas sagradas siguieron usándose en la Edad Media recuérdese el Crismón de
los diplomas-, tanto que, como recoge Giorgio Cencetti, un tal Cristiano de Stavelot,
monje de Corbie, apelaba al simbolismo cuando decía que el nombre de Dios como
el de Jesús no se puede desplegar con todas sus letras, sólo abreviado. Porque según
el monje, sólo cuando un nombre propio designa a un humano, no a un ser divino,
se emplean todas sus letras: scribitur lesus per iota et eta et sigma (JHS) et apice desuper
apud nos...sicut et alia nomina Dei comprehensive debent scribi, quia nomen Dei non
potest litteris explicari. Quando purum hominem significat, per omnes litteras scribitur.
Los obispos y canónigos en la Edad Media, Moderna y Contemporánea se aplica-
ron también esa teoría cuando sus firmas se reducen a una estricta sigla para procla-
mar su carácter sacro y divino. También en el mundo profano como vemos en plena
Edad moderna los reyes, ungidos por la gracia de Dios, se aplican estos modos en
saludos y referencias50.
Con la proclamación de Carlos I como emperador del Sacro Imperio en 1520 su
tratamiento en saludos y despedidas epistolares pasó a ser el de Sacra Cesárea Cató-
lica Real Majestad, las más de las veces expresadas en las siglas S. C. C. R. M. Este
protocolo ortográfico es una imposición de la etiqueta promovida por los borgoño-
nes, y cuadraba poco en los reinos de Castilla donde hasta entonces muy pocas veces
había llamado majestad al Rey51.

49.  Real cédula de Isabel II restableciendo el clero regular en la Isla de Cuba de 26 de noviembre de
1852.
50.  Cencetti 1979, p. 160; Battelli 1999, p. 76.
51.  Noel 2004; Cartellieri 1970, p. 53-54 y 63.

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Figura 13a. Siglas sacras XRTS y AΩ o Christus. Alfa y Omega en la invocación de un privilegio
rodado de Sanlúcar de Barrameda. Archivo Ducal de Medinasidonia. Foto Luis Parejo.

Felipe II para remediar “la desorden y abuso que avía en el tratamiento de palabra
y por escrito” castellanizó en 1586 la etiqueta. En su Pragmática “en que da la orden y
forma que se ha de tener y guardar en los tratamientos y cortesías de palabra y por escri-
to…” redujo saludos, despedidas y sobrescritos al simple “Señor” en paradoja con sus
ministros que eran “Muy poderosos señores”52.

52.  Impresa en Madrid: Pedro Madrigal, 1586.

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Figura 13b. Siglas S.C.C.Mt de tratamiento al rey Carlos I: Sacra Cesárea Católica Majestad.

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IDENTIDADES Y ESTÉTICAS DE ESCRITURA


Cada época tiene sus cánones estéticos que asocian la escritura con el agrado de la
belleza. Un “texto” sólo por serlo es etimológicamente un “tejido”, urdido y tramado
con hilos de trazos y rasgos de letras. Por tanto, es un espacio organizado y estético
como una catedral, una estatua, un retablo, un cuadro de Velázquez, un repostero
bordado, una ciudad y sus calles, un cartel publicitario y otros muchos que nos ro-
dean, aunque dentro de un pergamino, un papel, impulsos eléctricos. En ese espacio
se plasman armónicamente expresiones variopintas con blancos y negros, con o sin
fascinación geométrica, de luces y sombras, con claros y oscuros, en letras, vocablos
y espacios intervocablos, con finos y gruesos empastes de tinta según sean rasgos o
trazos, con curvas, círculos, ángulos y rectas, con esquematismo o con abundancia
de formas, con horizontalidad o verticalidad, con ataques y remates, con astas y caí-
dos largos o cortos, con lazadas o con ganchos en astas y gambas, con quebraduras,
torsiones o erguidos, pausas y ligados, con euritmia o arritmia, con movimientos
dextrógiros y sinistrógiros, con austeridad o frondosidad de líneas, todo según una
estética y cultura del momento.
Para entender este sentido estético es evidente que los signos alfabéticos, además
de su “substancia fónica”, añaden y suman “formas expresivas”, definidas por Giorgio
Costamagna como las capacidades de un alfabeto para revelar algo más que un fone-
ma determinado o un contenido del pensamiento al más profano que la observe. En
tal sentido los documentos en las cancillerías y escribanías, o los libros en los talleres
de escritura, han sido conscientemente revestidos de un “uniforme” o un vestido
distintivo de formas gráficas, como si fuera su traje, que desde lejos permite deter-
minar su procedencia, autenticidad y origen de poder, de clase, de grupo, marca de
producto... En un gran almacén, en los departamentos de vinos y licores o el de per-
fumes, las etiquetas de los géneros pueden estar en letra capital clásica, en unciales,
en góticas, en bastarda española del siglo de Oro, en egipcias de fuertes trazos y serifs,
y en populares letras de paloseco… Esas etiquetas dicen algo más que una marca de
un producto. En el subconsciente se asocia la elegancia y medida forma de la capital
clásica a un producto dirigido a clientes de gusto refinado y distinguido, las unciales
o góticas medievales a los que gustan de la tradición artesana e historia, las góticas a
los románticos de la libertad, la egipcia con su gran masa de empaste de tinta a los
deportistas y su fuerza, y la bastarda española a la tradición y gusto nacional, ligados
al siglo de Oro y a lo más autóctono de nuestra cultura. Son asociaciones de letra y
producto que persuaden a los que las contemplan y perciben.
A través de las formas de la escritura y sus diferentes formas expresivas, como ha
sucedido en el urbanismo, la arquitectura, escultura y pintura, se han identificado y con-
trapuesto culturas, la cristiana ante la pagana (uncial ante capital clásica), la irlandesa

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Figura 14. La fascinación geométrica de la siempre bella


Capital Clásica Romana.

católica ante la inglesa anglicana (escritura semiuncial ante inglesa), la germana luterana
ante la romana católica (góticas alemanas y luteranas ante humanística, romana y católi-
ca), la mozárabe hispana ante la francesa (visigótica y carolina), la renacentista y huma-
nística ante las góticas, la liberal ante la conservadora del siglo XIX (góticas e inglesa ante
bastarda española). Cada situación cultural puede desembocar en diferentes soluciones
gráficas, nada inocentes, para identificarse y distinguirse en un status y momento social
determinado.
Contemplar los capiteles románicos en columnas de monasterios como los de
San Salvador de Oña o Santo Domingo de Silos, o el cáliz de ónice, estructurado
en orfebrería de oro y gemas, que doña Urraca dejó a la colegiata de San Isidoro de
León, y al mismo tiempo leer y contemplar la llamada letra visigótica de los códices

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Fig. 15. Escritura bastarda inglesa.

de las glosas silenses o emilianenses del nacimiento de la lengua castellana, es una


experiencia estética con los mismos mensajes expresivos y la misma sustancia estética.
Igualmente los libros pontificales góticos de las catedrales de León y Sevilla semejan
en el tejido y urdimbre de su escritura una arquitectura de nervios, arbotantes, luces
y vidrieras de sus soberbios y góticos templos.
Baste recordar la carga de identidad corporativa o mayestática de las artificiales,
ilegibles53 y congeladas litterae coelestes reservadas a los praecepta imperiales de las
cancillerías tardorromanas frente a las litterae comunes del resto de los hombres54, o
también las exclusividad de la letra bulática en la cancillería pontificia con respecto a
documentos de subalternos, en la letra gótica en Alemania desde Lutero hasta Hitler,
en la letra irlandesa en Irlanda frente a Inglaterra, en la visigótica en León y Toledo
en pugna con la carolina francesa que traían monjes reformadores, de la pugna en

53.  Soló eran aptos para ello los lectores sacrarum apicum. En Sancti Gregorii Pape I Opera Omnia. t.
VII, 284, nota e.
54.  Brühl 1977, p. 508.

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Figura 16. La naturaleza es número y geometría, la capital clásica también.

España durante el siglo XIX entre la letra inglesa (tajo de pluma en punta) y la letra
bastarda española (pluma con la punta tajada) a la que se le da un valor político e
identitario entre maestros de la caligrafía. Hasta por lo menos 1957 se escribía por
un profesor de caligrafía, Alcázar Anguita, sobre la decadencia de la escritura espa-
ñola, la “castiza”, la “viril de la raza” y la “nacional”, y el impulso de las extranjeras y
“exóticas” inglesa y francesa55
Con el régimen franquista confía el autor en un posible resurgimiento, tras su
prescripción en las Escuelas de Magisterio:

55.  Alcázar 1957, p. 95.

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“Ya era hora de que en España volviera con nuestro resurgir espiritual a enseñarse la letra
nacional. ¿Por qué los españoles que tenemos tan valiosa historia en el arte de escribir íba-
mos a despreciar la letra viril de la raza?56.
En realidad el fin de la letra española no estuvo en la ideología liberal sino en la
paulatina desaparición de la pluma de ave, con la cual nació y se perfeccionó, y la
introducción de las plumas metálicas más adecuadas a las letras inglesa y francesa y la
posterior aparición de las plumas estilográficas y el bolígrafo.
Además de caligráfica también hay escrituras (en minutas, resoluciones margina-
les, decretos al pie) nacidas sólo de un imperativo gráfico-económico para hacer correr
la pluma rápidamente, sin ninguna intención de reflejar un modo de pensar o de
poder57.
La elección de los diversos tipos de escritura empleados en una ejecutoria o en un
Misal o en diversas marcas y anuncios publicitarios tienen siempre una explicación
por parte de los actores y los espectadores, y son una muestra manifiesta de este
lenguaje autónomo de la escritura, lenguaje debemos intentar traducir en todo el
proceso de análisis de los documentos
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56.  Alcázar 1957, p. 129.


57. Costamagna 1987, p. 25.

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De Re Paleographica. Secretos en la escritura de hoy y siempre 195

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LA ESCLAVITUD: BARBARIE INSTITUCIONALIZADA.
NUEVO TALLER DE HISTORIA DEL ARCHIVO
HISTÓRICO PROVINCIAL DE CÓRDOBA
Miguel Ángel Sánchez Herrador

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TRIA Nº 23. 2019
I.S.S.N. 1134-1602 - Pags. 199-220

LA ESCLAVITUD: BARBARIE INSTITUCIONALIZADA.


NUEVO TALLER DE HISTORIA DEL ARCHIVO HISTÓ-
RICO PROVINCIAL DE CÓRDOBA
SLAVERY: INSTITUTIONALIZED BARBARISM. NEW HIS-
TORY WORKSHOP OF THE ARCHIVO HISTÓRICO PRO-
VINCIAL DE CÓRDOBA
Miguel Ángel Sánchez Herrador
Archivo Histórico Provincial de Córdoba
Recibido: 24/11/2020
Aceptado: 30/11/2020

Resumen:
Hubo una época no muy lejana en que una persona podía ser propietaria de otra. El escla-
vo dependía por completo de su dueño y como bien podía ser vendido, alquilado, hipoteca-
do... En la actualidad nuestra imagen de aquella situación no se ajusta a lo que fue realmente,
puesto que la hemos conocido a través de películas, internet o redes sociales. Con este taller
de historia continuamos la labor iniciada con el de historia de la mujer e intentamos mostrar
con una pedagogía participativa cómo era la vida de esas personas. A través de documentos de
los fondos del Archivo Histórico Provincial de Córdoba y con la colaboración de los alumnos
presentamos hechos reales e intentamos desmontar algunos de los mitos más difundidos. Se
trata de acercar una historia rigurosa a los jóvenes de una forma amena y participativa, en
definitiva de convertir el archivo en un aula de historia.
Palabras Clave:
Archivos; Difusión; Enseñanza; Educación Secundaria Obligatoria; Bachillerato; Historia
de la Esclavitud.
Abstract:
There was a time not too long ago when one person could own another. The slave was
completely dependent on its owner and how it could well be sold, rented, mortgaged ... At
present our image of that situation does not conform to what it really was, since we have
known it through movies, the Internet or social networks. With this history workshop we
continue the work begun with the women’s history workshop and we try to show with a par-
ticipatory pedagogy what life was like for these people. Through documents from the funds

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200 Miguel Ángel Sánchez Herrador

of the Provincial Historical Archive of Córdoba and with the collaboration of the students,
we present real events and try to dismantle some of the most widespread myths. It is about
bringing a rigorous history closer to young people in an entertaining and participatory way,
in short of turning the archive into a history classroom.
Keywords:
Archives, Diffusion, Teaching, Secondary Education, High School Education, Slavery’s
History

INTRODUCCIÓN
Las razones por las que nuestros archivos se esfuerzan por ir más allá de sus com-
plicadas e interminables labores técnicas e intentan acercarse a la sociedad son múl-
tiples. De entre todas podríamos destacar tres: la educativa, la social y el mostrarse
a la sociedad que creó dichos archivos y los mantiene. La educación debe constituir
uno de los pilares que conforman el archivo. En esa línea sumamos este taller al ya
existente en nuestro archivo sobre historia de la mujer,1 con el objeto de consolidar
un corpus de contenidos y documentos susceptibles de ser mostrados y comunicados
pedagógicamente a los alumnos de Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato,
y ofertados como actividades extraescolares a institutos.
La creciente importancia de los archivos en la Historia Social y la relación cada
vez más estrecha entre archiveros e historiadores,2 nos hace pensar en la posibilidad
de que estas instituciones divulguen de una forma cercana y amena, la historia de
quienes nos precedieron, de los vecinos que vivieron en nuestros barrios y calles, lla-
mando la atención sobre las condiciones de vida y las mentalidades de otras épocas,
y muy especialmente sobre los derechos que hemos adquirido a lo largo de nuestra
historia. El archivo debe añadir el compromiso social a sus fines, concienciando de
la importancia de los derechos humanos adquiridos a lo largo de siglos de lucha y
sufrimiento. También puede introducir una reflexión sobre cuánto han cambiado
nuestros derechos y cuánto queda aún por cambiar. Por desgracia, la esclavitud no ha
desaparecido por completo, aún persiste en algunos países, y la explotación laboral o
sexual siguen existiendo a nuestro alrededor.
En último término buscamos hacer patente a la sociedad la necesidad de archivos
bien equipados y con personal suficiente, lo que en último término significa estar
presentes en los presupuestos de nuestras instituciones más como una necesidad y
una inversión que como una entidad gravosa y sin importancia.

1.  Sánchez Herrador 2017.


2.  Nesmith 1982.

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LA HISTORIA DE LA ESCLAVITUD EN EDUCACIÓN SECUNDARIA


OBLIGATORIA Y BACHILLERATO
Si nuestros estudiantes no reciben aprendizaje de calidad sobre la historia de la
esclavitud, es posible que fíen sus conocimientos a series de televisión, vídeos de you-
tube, videojuegos y todo tipo de contenidos colgados en Internet sin criterio, ni base
histórica. Esas imágenes, a menudo deformadas, los predispondrán para aceptar cual-
quier teoría y ser víctimas de noticias falsas o manipuladas, las conocidas como fake
news, y servir en último término a intereses ocultos. Evidentemente los destinarios
de nuestro taller son alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.
En el Real Decreto 1105/2014, de 26 de diciembre, por el que se establece el
currículo básico de la Educación Secundaria Obligatoria y del Bachillerato, no en-
contramos ninguna alusión a la historia de la esclavitud. Sin embargo encontramos
muchas alusiones a los derechos humanos y a la Declaración Universal de los Dere-
chos Humanos que en su artículo 4 establece: Nadie estará sometido a esclavitud ni
a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.
Este Real Decreto determina en el artículo 6.2 de sus disposiciones generales que
“las Administraciones educativas fomentarán el aprendizaje de la prevención y resolución
pacífica de conflictos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social, así como
de los valores que sustentan la libertad, la justicia, la igualdad, el pluralismo político, la
paz, la democracia, el respeto a los derechos humanos, el respeto a los hombre y mujeres por
igual, a las personas con discapacidad y el rechazo a la violencia terrorista, la pluralidad,
el respeto al Estado de derecho, el respeto y consideración a las víctimas del terrorismo y la
prevención del terrorismo y de cualquier tipo de violencia”.
Asimismo dentro de los Objetivos de la Educación Secundaria en su artículo 11a,
se establece que los alumnos deben:
Asumir responsablemente sus deberes, conocer y ejercer sus derechos en el respeto a los demás,
practicar la tolerancia, la cooperación y la solidaridad entre las personas y grupos, ejercitar-
se en el diálogo afianzando los derechos humanos y la igualdad de trato y de oportunidades
entre mujeres y hombres, como valores comunes de una sociedad plural y prepararse para el
ejercicio de la ciudadanía democrática.
Del mismo modo, en el artículo 25a se establece como objetivo para Bachillerato:
Ejercer la ciudadanía democrática, desde una perspectiva global, y adquirir una con-
ciencia cívica responsable, inspirada por los valores de la Constitución Española así como
por los derechos humanos, que fomente la corresponsabilidad en la construcción de una
sociedad justa y equitativa.

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202 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Sobre los derechos humanos encontramos contenidos en las siguientes asignaturas:


• Historia de España, 2º de Bachillerato, cuyo estudio deberá contribuir a fo-
mentar una especial sensibilidad hacia la sociedad del presente y su problemática,
que anime a adoptar una actitud responsable y solidaria con la defensa de la
libertad, los derechos humanos y los valores democráticos.
• Valores éticos, 1º de ESO, cuyo currículo básico establece como uno de sus
ejes: favorecer la construcción de una sociedad libre, igualitaria, próspera y justa,
mediante la participación activa de ciudadanos conscientes y respetuosos de los
valores éticos en los que debe fundamentarse la convivencia y la participación de-
mocrática, reconociendo los derechos humanos como referencia universal para su-
perar los conflictos, defender la igualdad, el pluralismo político y la justicia social.
Íntimamente relacionado con el contenido del taller se encuentra el criterio 6
de evaluación del Bloque 5. Los valores éticos, el Derecho, la DUDH [Decla-
ración Universal de los Derechos Humanos] y otros tratados internacionales
sobre derechos humanos, que determina que el alumno sea capaz de com-
prender el desarrollo histórico de los derechos humanos, como una conquista de la
humanidad y estimar la importancia del problema que plantea en la actualidad
el ejercicio de los derechos de la mujer y del niño en gran parte del mundo, cono-
ciendo sus causas y tomando conciencia de ellos con el fin de promover su solución.
• Valores éticos, 4º de ESO, hace continuas referencias a los derechos huma-
nos. El estándar de aprendizaje 1.1 del Bloque 3, La reflexión ética, hace
referencia a otro de los puntos clave que tratamos en el taller, concretamente
intentamos animar el debate entre los alumnos sobre los peligros a los que
se enfrentan los derechos humanos en el siglo XXI. En esa línea, el estándar
3.1 del Bloque 5, establece que el alumno debe ser capaz de justificar racio-
nalmente la importancia de los derechos humanos como ideales a alcanzar por las
sociedades y los Estados y reconoce los retos que aún tienen que superar.
En Andalucía, el Decreto 111/2016, de 14 de junio, por el que se establece la
ordenación y el currículo de la Educación Secundaria Obligatoria en la Comunidad
Autónoma de Andalucía, recoge dentro del bloque de asignaturas de libre configura-
ción autonómica, la materia de 3º de ESO denominada Educación para la Ciudada-
nía y los Derechos Humanos.
Un estudio que compara el tratamiento de la esclavitud en libros escolares simila-
res de Colombia y Suecia, concluye que los libros colombianos, país donde la esclavi-
tud estuvo más presente en tiempos no muy lejanos, profundizan más en los hechos

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a los que dedican una mayor extensión y explicación3. Córdoba y el Reino de Castilla
no constituyeron una sociedad esclavista sino más bien una sociedad con esclavos, es
decir, una sociedad en la que existían esclavos pero su papel no era vital para la eco-
nomía. Desempeñaban determinadas funciones pero eran totalmente prescindibles a
diferencia de las sociedades esclavistas en las que los esclavos constituyen la mano de
obra principal. Por todo ello, es posible que no prestemos la atención necesaria a esa
parte de nuestra historia.
EL TALLER
En torno a la esclavitud se unen dos temas muy presentes en los documentos de
nuestro archivo. Por un lado la necesidad de garantizar los derechos económicos que
constituían el principal motor del mercado esclavista y por otro lado, la inexistencia
de muchos derechos humanos que hoy nos resultan básicos. En otras palabras, nues-
tros documentos fueron creados en muchos casos para asegurar derechos económicos
pero algunos derechos humanos vitales no aparecen en ellos hasta épocas recientes.
Es preciso tener en cuenta que la esclavitud ha existido hasta hace menos de dos
siglos y que como hemos dicho, en algunos países aún perdura. William Phillips nos
recuerda:
Aunque resulte desagradable reconocerlo y lamentable tener que relatarlo, la esclavitud
tuvo una existencia ininterrumpida a lo largo de la historia de Europa hasta el siglo
XVIII.Y a ello, por supuesto, contribuyó España. De hecho la esclavitud ha sido un rasgo
común de la existencia humana, y pocos pueblos del mundo han escapado al sino de ser
esclavos, esclavistas o ambas cosas, en una u otra época.4
Es probable que la primera vez que encontremos una escritura de compraventa
de un esclavo nos impresione profundamente. Los esclavos dependían por completo
de su dueño, quien ejercía su derecho de propiedad en sentido amplio, es decir po-
seía al trabajador y al ser humano, no únicamente su fuerza de trabajo. Además los
nacidos de madre esclava continuaban perteneciendo al dueño de la madre. Carecían
de personalidad jurídica, y estaban desprovistos del gobierno sobre su persona y su
personalidad.5 Por tanto, el esclavo era una propiedad y una mercancía, y como bien
mueble podía ser vendido, alquilado, hipotecado, dado en dote, legado, y en este último
caso principalmente, podrá tener varios amos que lo poseen indiviso.6

3.  Aman 2009.


4.  Phillips 1990, p. 9.
5.  Piqueras 2011, p. 41.
6.  Orsoni-Avila 1997, p. 19.

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204 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Como hemos dicho es jurídicamente incapaz (excepto para ser testigo y sufrir con-
dena penal), siempre será representado por el amo, que paga, si fuese necesario, los gastos
de la cárcel y los perjuicios causados a otros, puesto que el esclavo no puede tener bienes
propios.7
Para mostrar todos estos contenidos a los alumnos de forma amena, empleamos
una metodología participativa, metodología que se podría definir como:
Una forma de aprendizaje, en la que se aprende haciendo; crítica; liberadora; reflexiva;
que busca la emersión de las conciencias; transformadora de la realidad y del individuo
que aprende, que se hace sujeto de su aprendizaje y protagonista de su propio cambio. Una
opción ética, que conlleva una visión del mundo, de la sociedad y del mismo aprendizaje.8
Buscamos crear una atmósfera de aprendizaje que sin dejar de ser eficaz, sea a la vez
amena, se desarrolle en un clima de empatía y solidaridad con los compañeros/as, y haga
capaz al alumnado de establecer una relación viva y activa con la realidad que aprende.9
No exigimos a los alumnos la memorización de contenidos, de hecho no podemos
pedir cuentas a través de exámenes. Lo que sí buscamos es que se conviertan en suje-
tos activos de su proceso de aprendizaje, protagonistas de su propio cambio.10
Se trata asimismo de un aprendizaje grupal. De las trece notas desarrolladas por
Fernando de la Riva para el formador de aprendizaje cooperativo11, adaptamos las
siguientes para nuestro taller:
• Escuchar, observar, estar atento al grupo: el formador escucha antes de ha-
blar, en lugar de abusar de las lecciones magistrales escucha, observa y está
atento a las reacciones y expresiones de los alumnos.
• Dejar hacer al grupo todo lo que pueda hacer por si mismo, deja la iniciativa
en todo momento a los alumnos.
• Hacer buenas preguntas que inviten a pensar, la pregunta es una de sus prin-
cipales herramientas.
• Favorecer el diálogo e intercambio entre los propios alumnos.
• Utilizar las técnicas adecuadas en cada momento, alternar momentos activos
con otros más reposados.

7.  Orsoni-Avila 1997, p. 20.


8.  Gallego Cubiles 2008, p. 20.
9.  Gallego Cubiles 2008, p. 17.
10.  Gallego Cubiles 2008, p. 18.
11.  Gallego Cubiles 2008, pp. 24-26.

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• Fomentar la participación de todos, sin coartar la continua participación de


los más activos ni atosigar a los más callados.
• Conocer dentro de las posibilidades y breve duración del taller, a los alumnos
para utilizar sus potencialidades en la dinámica de la enseñanza. No es posi-
ble que se presenten uno a uno.
• Convertir el aprendizaje en algo ameno, favorecer y utilizar la empatía, la
sonrisa, la sorpresa… estimular la motivación, el interés hacia el tema.
• Cambiar continuamente y probar nuevos contenidos, técnicas de enseñanza,
y también los documentos mostrados.
• El aprendizaje es el objetivo principal, no se debe sacrificar en pos de la di-
versión.
Comenzamos el taller con una dinámica que consiste en que los alumnos dibujen
cómo imaginan que era un esclavo. Intentamos establecer un punto de partida, pro-
ducir y reflexionar sobre los primeros contenidos del aprendizaje y sobre todo saber
el grado de conocimiento que los alumnos tienen sobre este tema. Además fomenta-
mos la participación, interacción y creatividad plástica del grupo. Comentamos los
dibujos con los alumnos, intercambiando alguna idea sobre lo que han dibujado, y
abordamos el contenido del taller, cuya duración estimada es de una hora.
A continuación recurrimos a una presentación en Prezi12 creada para mostrar las
ideas y contenidos que queremos enseñar, reforzadas por imágenes de documentos y
de cuadros e ilustraciones de la época.
Comenzamos preguntando a los alumnos qué creen que era un esclavo. Las pre-
guntas los sitúan en el plano de interés sobre la materia y les motivan para el descu-
brimiento de las respuestas que han de ser respondidas entre todos. Además les indu-
ce a pensar y permite a profesor y alumnos conocer el grado de conocimiento sobre
el tema, lo que facilita desarrollar otro de los principios del aprendizaje cooperativo:
partir del contexto, de los conocimientos del alumnado.13
Para intentar erradicar mitos, mostramos las tres principales características de los
esclavos:
• Color de piel: negro, tinto, retinto, atezado, prieto, mulato, amulatado, par-
do, bazo, membrillo cocho, loro, trigueño y también blanco.

12.  La esclavitud: barbarie institucionada. Disponible en web: https://prezi.com/1dreslwxrx80/la-escla-


vitud-barbarie-institucionalizada/?frame=13cacb79a3079a931cfe060705ca954a6c65ed0a [Consulta 23
de noviembre de 2020].
13.  Gallego Cubiles 2008, p. 21.

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206 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Imagen 1. Vista general de la presentación.

• De nación de moros, berberisca, portuguesa...


• De cualquier religión, no cristiana.
Y concluimos que cualquiera podía ser esclavo independientemente de su color
de piel y procedencia. En principio sólo se excluía de la esclavitud a las personas
de religión cristiana, aunque si de veras ese hubiese sido un motivo de libertad, las
conversiones hubiesen sido masivas. En la mayoría de las sociedades se esclavizaba a
quienes no pertenecían a su propio grupo bien fuese por costumbres o por color de
la piel. Con esas diferencias se evitaba identificarse o empatizar con el esclavo, y sufrir
por ver a un igual reducido a la esclavitud. El esclavo era primordialmente un extraño
en la sociedad que le acogía.14
Para ilustrar la explicación utilizamos la imagen de un esclavo tomada del libro
de Christoph Weiditz, Trachtenbuch. Con el objeto de demostrar que cualquiera in-
dependientemente de su color de piel y otras características podía llegar a ser esclavo,
mostramos cuatro ventas de esclavos extraídas de nuestros protocolos notariales: la

14.  Phillips 1990, p. 10.

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Imagen 2. Representación de un esclavo tomada de la obra de


Christoph Weiditz, Trachtenbuch, fol 22-23.

venta en 1566 de una esclava negra atezada ladina de once años de edad15, la de un
esclavo moro, color membrillo, llamado Jamete, en 172416, la de un esclavo blanco

15.  Venta de una esclava negra atezada ladina de once años de edad, en la ciudad de Lucena (1566).
Archivo Histórico Provincial de Córdoba (AHPCO en adelante), 2703P, sin fol.
16.  Venta de esclavo moro color membrillo, llamado Jamete, por el Marqués de Benamejí a Francisco
Bernardo Cisneros (1724). AHPCO 13.799P, fol. 40r41v.

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208 Miguel Ángel Sánchez Herrador

de unos 14 años, llamado Miguel, capturado en el levantamiento del Reino de Gra-


nada en 157117 y finalmente la de un esclavo blanco de Canarias en 1501.18
Si cualquiera podía convertirse en esclavo, ¿cómo se llegaba a esa situación? Ésta
es la siguiente pregunta que hacemos a la que damos tres respuestas:
• Nacer de una mujer esclava.
• Captura en guerra justa, que en la mayoría de los casos era simplemente
captura.
• Por deudas con otra persona, pagadas con la propia libertad o la de los hijos.
Por lo general, el esclavo ingresaba en una sociedad por medio de una acción
violenta, bien fuera en el transcurso de su vida natural o durante la de su ascendientes
más próximos.19 A menudo ese acto violento era el caer prisionero en una batalla, por
secuestro o lo más habitual, por el tráfico de esclavos. También por deudas se llegaba
a ser esclavo, bien vendiéndose a uno mismo bien a los propios hijos.20
Ilustramos el texto con un detalle de Negros no Porão, una litografía del alemán Jo-
hann Moritz Rugendas publicada en su obra Voyage Pittoresque au Brésil (Paris,1827-
35).21 De nuestra documentación tomamos la carta de venta de tres esclavos negros
apresados en el norte de África.22
El marcaje constituye uno de los elementos más significativos de la esclavitud.
Con la marca se buscaba identificar claramente la condición del esclavo. Pero no
todos eran marcados de la misma forma. Por ejemplo en Extremadura en el siglo
XVII se mantenía la costumbre de aplicar el hierro candente en la frente, las mejillas
o los carrillos de ciertos esclavos, más frecuente entre los varones que en las mujeres, en
los mulatos y blancos sobre los negros, por lo común en personas jóvenes que han protago-
nizado huidas y actos de rebeldía, en signo de castigo y para que no pudieran pasar por
libres.23 Es decir, esta marca de identificación era utilizada a falta de otros elementos

17.  Carta de venta de Bartolomé de Panes, tratante, vecino de Córdoba, a Juan Pérez de Carvajal,
espadero, vecino de Loja, de un esclavo blanco de unos 14 años, llamado Miguel, herrado en la cara con
una S y un clavo (1571). AHPCO, 10319P, fol. 257v.-258r.
18.  Esclavo blanco de Canarias (1501). AHPCO, 13671P, fol. 21v.
19.  Phillips 1990, p. 10.
20.  Idem., p. 171.
21.  Diener 1996.
22.  Carta de venta de tres esclavos negros apresados en el norte de África. AHPCO, 10328P, fol.
1608r.-1609r.
23.  Piqueras 2011, p. 55.

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Imagen 3. Marca de esclavo.

(color de piel, lengua) que permitiesen conocer al esclavo como tal, o también como
castigo destinado a esclavos rebeldes.
Mostramos la imagen de la ese y el clavo que designaba la palabra esclavo y expli-
camos que éste era uno de los símbolos más habituales con los que se marcaba a los
esclavos. Sobre ese hierro Sebastián de Covarrubias aclaró en su Tesoro de la lengua
castellana, de 1611, que el segundo de los símbolos grabados en la carne esclava era una
“I”, y que su lectura correcta debía ser Sin Iure, “porque el esclavo no es suyo, sino
de su señor”, principal rasgo de la naturaleza del sometido, la ausencia de derechos
sobre sí mismo porque los retiene su dueño.24
Ilustramos lo explicado en documentos, para ello retomamos un ejemplo ya uti-
lizado anteriormente: la venta de un esclavo blanco de unos 14 años que para no ser
confundido como otro muchacho de su edad, fue herrado en la cara con una S y un
clavo.25 También tomamos de una testamentaría26 en la que se describen las marcas
de dos esclavos: una esclava señalada en la frente y debajo de la barbilla con una flor
y un esclavo herrado en la nariz. Las testamentarías constituían el reparto de bienes
entre los descendientes de un difunto, cuyos bienes se inventariaban y clasificaban

24.  Piqueras 2011, p. 26.


25.  Carta de venta de Bartolomé de Panes... AHPCO, 10319P, fol. 1662v.-1664r.
26.  Testamentaría de Juan de Torres Guerrero (1668). AHPCO Cajas 36(1), 17r.

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210 Miguel Ángel Sánchez Herrador

antes de repartirlos entre los herederos.27 En esta testamentaría los esclavos aparecen
entre los bienes semovientes, junto a la descripción de una mula.
Otros tipos de hierros que aparecen en nuestros documentos pueden ser unas
letras en los carrillos con los que se marcó a Beatriz, una esclava morisca28, o una señal
con tres rasgos, uno hacia la frente y otro hacia la oreja y el otro para abajo de un esclavo
negro de diecinueve años.29
Preguntamos a los alumnos que quiénes de ellos se fugarían si fuesen esclavos o
quiénes tienen la piel más clara, para comentarles que tal como hemos explicado,
los que hayan contestado afirmativamente a alguna de las dos cuestiones tendrían
más posibilidades de ser marcados en alguna parte visible de la cara. A continuación
enseñamos un sello de tinta con el símbolo de la ese y el clavo, y preguntamos quién
quiere ser marcado con tinta. Con esta actividad, garantizamos un momento de di-
versión y descansamos brevemente de los contenidos.
El siguiente apartado se dedica a los trabajos a los que se destinaban a los esclavos.
Como ya dijimos, al no ser España una sociedad esclavista sino una sociedad con
esclavos, éstos no representaban la base de la mano de obra como en otras sociedades.
Durante el Renacimiento, la posesión de esclavos constituía un signo de distinción y
eran muy demandados en las casas principales en las que eran destinados al servicio
doméstico.30 Sin embargo en una población como Lucena los esclavos domésticos se
dedicaban a las tareas que más esfuerzo físico requieren como transportar el agua, la
leña, vaciar la basura, cuidar de los animales y labrar la tierra.31
La pintura de Diego de Velázquez, La cena de Emaús, representa a una esclava
sirvienta e ilustra perfectamente el tema que explicamos. Documentalmente, mostra-
mos el contrato de 1631 de Juan Ortiz del Real por el que se compromete a liberar a
su esclava Leonor con el dinero que gane en su trabajo en una panadería.32
A continuación pasamos a comentar la cuestión más importante para muchos
propietarios de esclavos, su valor económico. La terminología que se utiliza para
describir a los siervos en las escrituras de venta era muy similar a la utilizada para las

27.  Sánchez Herrador 2018.


28.  Carta de alhorría de Beatriz, morisca esclava de Bartolomé Sánchez de Cárcamo, de color blanca
con “unas letras en los carrillos” (1608). AHPCO, 11536P, fol. 111v.
29.  Venta de un esclavo negro de 19 años con “una señal con tres rasgos, uno hacia la frente y otro
hacia la oreja y el otro para abajo” (1608). AHPCO, 3105P, fol. 113r.-116r.
30.  Piqueras 2011, p. 51.
31.  Orsoni-Avila 1997, p. 56.
32.  Juan Ortiz del Real promete liberar a su esclava Leonor con el dinero que gane en su trabajo en
una panadería (1631). AHPCO, 2493P, fol. 200r.-201r.

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bestias: se menciona si es varón o hembra, el color, la constitución física, la apariencia


(tachas, marcas de origen, hierros), la edad estimada, su procedencia (étnica o de la geo-
grafía de embarque según denominación local o europea), las cualidades y sus virtudes si
se conocen, a veces el color de los ojos y la forma del cabello (rizado, crespo, ensortijado),
de los labios y la nariz (chata, aguileña). El color da lugar a una variada serie de matices:
blanco, moro, morisco, para los de origen musulmán; negro, tinto, retinto, atezado, prieto,
para los negros considerados sin mezcla; mulato, amulatado, pardo, bazo, membrillo co-
cho (o cocido), loro, trigueño, e incluso mulato claro que tira a blanco, para los mestizos.33
En ese sentido preguntamos a los alumnos, ¿qué esclavos llegarían a alcanzar ma-
yor precio en el mercado?
Como hemos dicho, en Córdoba y el Reino de Castilla en general, al tratarse de
esclavitud doméstica las mujeres tenían un valor comercial más alto que los hombres.
Sin ir más lejos, en Lucena, la edad de la pubertad (situada aproximadamente en los
14 años) marcaba la mayor valoración de las mujeres. En el intervalo de edades entre
20 y 39 años, las mujeres alcanzan un precio más elevado. Aunque a esa misma edad
un hombre fuese sin duda más fuerte para trabajos de todo tipo incluidos los domés-
ticos (cultivo de las huertas, transporte del agua, de la leña y de la basura, cuidado
de los animales del corral, de los de montar o de carga) alcanzaba precios inferiores
a las esclavas. La mejor valoración de la mujer se explica por su utilidad sexual y re-
productiva. En la madurez se observa a menudo que esas diferencias de apreciación
económica disminuyen o se invierten por las mismas razones: la fuerza física de los
hombres se mantiene, mientras que disminuyen el atractivo de las mujeres y su ca-
pacidad reproductiva.34
El color de la piel también determinaba el precio. En las escrituras vemos como
propietarios y escribanos intentan describir con precisión el color de la piel, algo
complicado cuando no eran totalmente blancos o negros. Por ello recurren a una lar-
ga lista de adjetivos a la que ya nos referimos o a su origen, nación, religión… Todo el
interés por describir con precisión la piel del esclavo se debe a que los esclavos blancos
o de piel clara podían alcanzar precios más elevados. En el caso de las mujeres, el co-
lor de su piel podría estar relacionado con su situación de concubinas o progenitoras
que procurarían al amo una nueva generación de esclavos que alcanzarían un buen
precio en el mercado, y si fuesen liberados, serían fácilmente asimilados a la categoría
de los criados.35

33.  Piqueras 2011, p. 42.


34.  Orsoni-Avila 1997, p. 23.
35.  Orsoni-Avila 1997, p. 27.

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Imagen 4. Escritura de venta de dos esclavas (1610). AHPCO, 9866P, fol. 1330r.

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Acompañamos esta explicación con la imagen de una venta de esclavos agrícolas


en Virginia (Estados Unidos), tomada del periódico The Illustrated London News de
1861.
De nuestro fondo, extraemos una venta de dos esclavas mulatas realizada a través
de García Ruiz Colorador, corredor de esclavos en 161036. También mostramos el
precio de dos esclavos: una esclava negra llamada Juana de 28 años vendida por 1.430
reales en 161237 y un esclavo negro llamado Agustín de 23 años vendido por 110
ducados en 1612.38
Con la obra de Tiziano, Laura de Dianti (esclava concubina) iniciamos el siguiente
apartado relativa a la vida amorosa de los esclavos, que comenzamos preguntando a
los alumnos: ¿se enamoraban los esclavos?
La vida amorosa o sexual de los esclavos dependía de muchos factores y azares, las
transmisiones por venta, herencia o dotes determinaban que se encontrasen con uno
u otro amo que decidía también en ese aspecto de su vida.
Teóricamente el casamiento entre esclavos o de esclavos con personas libres era
posible, pero necesitaba el permiso del amo. Para ello era preciso que ambos esclavos
pertenecieran al mismo amo o que los amos de ambos se pusiesen de acuerdo, todo
lo cual resultaba muy complicado. El casamiento con una persona libre tampoco era
fácil, y por tanto los propietarios no facilitaron mucho estas uniones oficiales que po-
nían en riesgo la tranquila posesión de un esclavo. En cambio sí eran más habituales
los casos de concubinato, que conocemos sobre todo cuando se trata de mujeres, sea
por el escándalo que provocaban, sea por los hijos que nacían de esas relaciones.39
Que fuesen más o menos habituales esos concubinatos, no quiere decir que no
fuesen moralmente reprobados. En 1671, fecha en que la esclavitud estaba en retro-
ceso en España, el obispo de Badajoz, Francisco Roys y Mendoza, convocó un sínodo
diocesano en el que se reprobaron entre otras conductas, el destino dado a las escla-
vas: Pónense especialmente penas contra los amancebados con sus esclavas...40

36.  Venta de dos esclavas mulatas por Duarte Rodríguez, portugués, a María de Herrera, a través de
García Ruiz Colorador, corredor de esclavos (1610). AHPCO, 9866P, fol. 1330r.-1331v.
37.  Venta de una esclava negra llamada Juana de 28 años por 1.430 reales (1612). AHPCO, 10763P,
fol. 638v.-639r.
38.  Venta de un esclavo negro llamado Agustín de 23 años por 110 ducados (1612). AHPCO,
10763P, fol. 749v.-751r.
39.  Orsoni-Avila 1997, p. 61.
40.  Piqueras 2011, p. 55.

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De nuestro fondo extraemos varios documentos para ilustrar estas historias. Por
ejemplo, una querella de Matías Gómez de Arrabal, regidor de Rute, quien envió a
su esclava Antonia con 200 reales a Archidona para que comprase a la hija de dicha
esclava, pero la propietaria en el último momento se arrepiente de la venta y le da una
carta de alhorría o libertad a la esclava.41 Un probable concubinato se encuentra en
la testamentaría de Antón Velasco, cura de Lucena, entre cuyos bienes se encuentra
un esclavo barbirrubio nacido en su propia casa.42 También en la carta de alhorría
o libertad dada en 1538 a un niño, hijo de una esclava, cuyo padre probablemente
fuese el dueño de dicha esclava.43 Finalmente ejemplificamos el amor de una esclava
con un hombre libre. María Rico, propietaria de una esclava, vende a la hija de ésta
de año y medio a su padre, Alonso Macías, hombre libre.44 Como ya dijimos la des-
cendencia de los esclavos pertenece a su amo independientemente de quienes sean
los progenitores.
Con la obra de Murillo, Tres muchachos, de los que uno es evidentemente esclavo,
pasamos a preguntar a los alumnos ¿cuál era la forma más eficaz de evitar la fuga de
esclavos?, para lo que les damos tres opciones:
• Violencias y amenazas.
• Buen trato.
• Promesa de una futura libertad.
La promesa es la respuesta acertada. La promesa de una futura libertad daba es-
peranza a los esclavos y permitía que permaneciesen en su triste situación de forma
pacífica. Entre el siglo XV y XVI hubo en Sevilla un elevado número de esclavos.
Para reducir el número de huidas se determinó que aquellos huidos que fuesen cap-
turados ya jamás podrían ser manumitidos. Se eliminaba así la esperanza de esa an-
siada libertad y se recompensaba la docilidad. Esta medida probablemente funcionó

41.  Querella de Matías Gómez de Arrabal, regidor de Rute, con Antonia María y Bernabé Pisón,
sobre que la dicha Antonia no compró una esclava, llamada María Josefa y que era su hija, por 200
reales que le dio el dicho Matías, a Luisa de Cárdenas, en Archidona, y en cambio consiguió que le diese
escritura de libertad (1670). AHPCO Caja 2338(21), [3]r.
42.  Testamentaría de Antón Velasco, cura de Lucena entre cuyos bienes se encuentra un esclavo “bar-
birrubio” nacido en su casa (1623). AHPCO, 2385P, fol. 642v.
43.  Carta de alhorría de un niño, hijo de una esclava, cuyo padre probablemente sea el dueño de dicha
esclava (1538). AHPCO, 9024P, fol. 642v.
44.  Escritura de venta de María Rico a Alonso Macías, vecinos de Lucena, de una niña esclava de año
y medio de edad que es hija del dicho Alonso y de su esclava, María Méndez, de nación portuguesa
(1631). AHPCO, 2493P, fol. 393r.-395v.

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como un formidable elemento desalentador para aquellos esclavos que consideraban la


posibilidad de huir.45
Es preciso recordar que:
Cualquier experiencia sufrida bajo la esclavitud era humillante y, dada la autoridad que el
amo ejercía sobre el esclavo, éste se hallaba en riesgo permanente. El amo tenía muy pocas
cortapisas respecto del esclavo. Incluso si era humanitario, tenía un poder aterrador sobre
el esclavo, aun en el caso de que no hiciera uso de él. El esclavo, por el contrario, no tenía
ningún poder. No podía recurrir a los tribunales de justicia, y su dueño podía hacer con
él lo que quisiera.46
A continuación hacemos otra pregunta a los alumnos: ¿cuál era la principal razón
para que los dueños no maltratasen a sus esclavos?, a la que damos tres opciones:
• Razones humanitarias,
• Su atractivo físico,
• El elevado precio que tenía un esclavo.
Damos la última como la respuesta correcta o al menos como la más probable y
remitimos a todo lo explicado anteriormente.
Para acompañar esta explicación hemos tomado un detalle de la ilustración del
artista francés Debret, de la obra Introduction to World History. Gallery Images for
Lecture. Part IV.
Concluimos con la cuestión: ¿Cómo se dejaba de ser esclavo?, que presenta tres
posibles respuestas: liberación, fuga o muerte. Existía la posibilidad de que el amo
liberara al esclavo tras un largo y fiel servicio, o bien el esclavo podría comprar su
libertad con dinero que el amo le permitiese ganar en otros trabajos. Sin embargo
la esclava podría obtener la libertad de otras formas, teniendo hijos para el amo.
No obstante, a pesar de ser liberado podría mantener algunas obligaciones con su
antiguo amo, y solo sus hijos sí participarían plenamente en la vida de los miembros
libres de la comunidad.47 En cualquier caso, se necesitaban dos o más generaciones
para conseguir la liberación de los descendientes de esclavos. Como ya expusimos la
liberación era un arma de control del propietario sobre su siervo, ya que sólo liberaba,
por lo general, a esclavos dóciles, acomodaticios, y la promesa de manumisión contribuía
a mantener a los esclavos dentro de las mencionadas condiciones de total sumisión.48

45.  Phillips 1990, p. 168.


46.  Phillips 1990, p. 12.
47.  Phillips 1990, p. 10-11.
48.  Phillips 1990, p. 14.

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216 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Además en algunas ocasiones las disposiciones testamentarias incluían la manumi-


sión de alguno de los esclavos, por lo común, mujeres.
En la carta de ahorría, alhorría o ahorro, un documento firmado ante escribano
público por el que el dueño reconocía la condición de libre de su siervo, se estipula-
ban las condiciones de su libertad. La carta podía tener efectos inmediatos o consistir
en una promesa para un tiempo venidero, cuando pasasen un número de años o
a la muerte del amo, siempre condicionado a que el amo fuera bien servido hasta
entonces. El ahorramiento podía ser una medida graciosa o un compromiso de rescate
sufragado por el esclavo que para ser llevado a término exigía un acuerdo de las partes
sobre su pertinencia y sobre el valor en que se tasaba aquél, que sería satisfecho de una vez
o mediante pequeñas sumas. Los dueños, bajo diversos pretextos, no siempre cumplieron el
compromiso; muchos de los ahorramientos iniciados no alcanzaron su objetivo al fallecer
el esclavo.49
Las diferencias físicas o culturales que presentaban los esclavos al ser capturados,
se desvanecía a partir de la segunda generación, debido a los frecuentes mestizajes,
por la cristianización de sus descendientes, bautizados al nacer, o bien por el uso de
la lengua y de las costumbres castellanas sobre todo de aquellos que desempeñaban
servicios domésticos.50
Otra posibilidad de incierto resultado fue la huida. A pesar de las escasas posibi-
lidades de éxito, en todas las épocas hubo esclavos que intentaron escapar, causando
con ello problemas a propietarios y autoridades públicas. Tarde o temprano los fugi-
tivos eran aprehendidos y, por lo regular, devueltos a sus amos, quienes como vimos
en ocasiones marcaban cruelmente su cara como castigo y para posibilitar su rápida
captura.51 Los esclavos rebeldes que tendían a huir estaban peor valorados por lo
que en la escritura de venta se hacía constar que el esclavo no es ladrón, fugitivo ni
borracho.52
Y por fin llegamos al declive de la esclavitud, al menos en Occidente:
Durante los siglos en que gobernaron Austrias y Borbones, la esclavitud en España fue de-
cayendo gradualmente hasta que, al final, dejó de existir. El modelo era similar al existente
en el resto de Europa. Por aquellos tiempos la esclavitud ya desempeñaba un papel muy
reducido y, sin una justificación económica, gradualmente declinó. Había, por supuesto,
cientos de miles de esclavos en las colonias americanas de España, Portugal y de otros po-

49.  Piqueras 2011, p. 44.


50.  Orsoni-Avila 1997, p. 45.
51.  Phillips 1990, p. 14.
52.  Orsoni-Avila 1997, p. 31.

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deres europeos. Incluso en la Península todavía existían miles de esclavos durante el siglo
XVII. A partir de ese momento cada vez fueron más raros.53
Como vemos, a pesar de su continua presencia, cada vez más anecdótica en Euro-
pa, los esclavos progresivamente se convirtieron en un lujo a lo largo de la Edad Mo-
derna. El porcentaje de esclavos de la población siempre fue de escasa importancia y
sus dedicaciones muy concretas.54
Ya en el siglo XVIII existían pocos esclavos en España, pero si en sus colonias.
En 1836, cuando se promulgó la ley que prohibía traer esclavos a España, aún se
mantenía la esclavitud en sus únicas colonias americanas, Puerto Rico y Cuba. La
esclavitud fue finalmente abolida en Puerto Rico en 1873 y en Cuba en 1880. No
obstante esos esclavos tendrían que trabajar para sus amos hasta pagar el precio de su
libertad. Finalmente, en 1886, los últimos esclavos cubanos que quedaban recibieron
su libertad definitiva.55
La ilustración final de nuestro taller es un detalle del cuadro de François Biar,
Abolition de l’esclavage, de Biard de 1849.
De nuestra documentación, enseñamos un poder de 1632 otorgado por Sancho
de Sarriá, clérigo presbítero y vecino de Córdoba, para ir en busca de su esclavo
fugado.56 Además mostramos la disminución del valor de venta de los esclavos que
hubiesen protagonizado una o más huidas, con la escritura de venta de Beatriz de
Prado a Gaspar de Valencia de un esclavo con la advertencia que es fugitivo y se ha
escapado en varias ocasiones.57 Y para concluir, compartimos una carta de alhorría y
libertad de 1569 otorgada por Francisca de León, vecina de Córdoba, a favor de su
esclava, Luisa de Godoy.58
Al igual que en el taller de historia de la mujer, concluimos con un pequeño taller
de escritura en el que invitamos a los alumnos a firmar un documento que certifica

53.  Phillips 1990, p. 235.


54.  Phillips 1990, p. 177.
55.  Phillips 1990, p. 252.
56.  Poder de Sancho de Sarriá, clérigo presbítero, vecino de Córdoba, para ir en busca de su esclavo
fugado, llamado Domingo, de nación portugués, color membrillo cocido (1632). AHPCO, 13105P,
fols. 448r.-449r.
57.  Venta de Beatriz de Prado a Gaspar de Valencia de un esclavo con la advertencia que es fugitivo y
se ha escapado en varias ocasiones (1557). AHPCO, 10299P, fols. 261r.-262r.
58.  Carta de alhorría y libertad otorgada por Francisca de León, vecina de Córdoba, a favor de su
esclava, Luisa de Godoy (1569). AHPCO, 11695P, fols. 313v.-316r.

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218 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Imagen 5. Carta de alhorría y libertad de la esclava, Luisa de Godoy (1569).


AHPCO, 11695P, fol. 313v.

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su visita.59 Dividimos el grupo de alumnos en dos, y mientras unos firman el docu-


mento, aprovechamos para que el resto visite las instalaciones.
CONCLUSIONES
Los archivos deben realizar un esfuerzo para acercarse a la sociedad con el objeto
de dar a conocer la riqueza documental que conservan. En este sentido pueden cola-
borar en la formación histórica, principalmente de alumnos de ESO y Bachillerato
con contenidos de calidad. Para ello partimos de la premisa de que todo documento
puede ser comunicado pedagógicamente, dependiendo del grupo al que se muestre y
buscando siempre la complicidad de los docentes.
Nuestros documentos fueron creados en muchos casos para asegurar derechos
económicos, sin embargo algunos derechos humanos vitales no aparecen en ellos
hasta épocas recientes. Sumamos este taller al ya existente sobre la historia de la
mujer con el objeto de llamar la atención sobre todos los derechos adquiridos y para
concienciar sobre la importancia de consolidarlos y conservarlos.
BIBLIOGRAFÍA
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en libros escolares suecos y colombianos”, Teré: Revista de filosofía y socio política
de la educación, vol. 5, n. 10. Pp. 31-39. Disponible en web: <https://www.diva-
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Phillips, William D. (1990), Historia de la esclavitud en España, Madrid: Editorial
Playor.
Piqueras, José Antonio (2011), La esclavitud en las Españas: un lazo trasatlántico,
Madrid: Catarata.

59.  Sánchez Herrador 2017, p.160-161.

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220 Miguel Ángel Sánchez Herrador

Sánchez Herrador, Miguel Ángel (2017), “Taller de historia “La mujer tutelada” del
Archivo Histórico Provincial de Córdoba: la dimensión educativa y social del
archivo”, en Revista Tria, vol. 21. Pp. 139-173. Disponible en web: https://www.
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—— (2018), “Testamentarías, mucho más que una serie”, en Revista Tria, vol. 22. Pp.
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Herrador.pdf [consulta 10 de noviembre de 2020]>.

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