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ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA AGROPECUARIA DE MANABÍ

“MANUEL FÉLIX LÓPEZ”

CARRERA DE MEDICINA VETERINARIA

MATERIA:

CLÍNICA DE ESPECIES MAYORES


NOVENO “A”

ESTUDIO DE CASO

TEMA:
PRINCIPALES ENFERMEDADES EN ANIMALES MAYORES

AUTORES:
YULI E. INTRIAGO MOLINA
MARIA E. INTRIAGO ZAMBRANO
HERMES T. MARCILLO MOLINA
KELVIN L. MERA CHEME
GUSTAVO I. MOREIRA BARRETO
JONATHAN A. MOREIRA FERRIN

DOCENTE:

MVZ. GUSTAVO ADOLFO CAMPOZANO MARCILLO, MG.SC.

CALCETA, FEBRERO 2021


CAPITULO I. ANTECEDENTES
1.1. INTRODUCCIÒN
Cólico es un término conocido hace siglos utilizado para referirse a las
enfermedades gastrointestinales. Deriva de la palabra colon, que significa “el
lugar presumido del desorden”. En el tiempo lego, veterinarios e investigadores
han llegado a aplicar el término a todos los estados patológicos en los que el
animal exhibe una conducta indicativa de dolor o disconformidad, a partir del
abdomen. Con los avances en los métodos de diagnóstico y reconocimiento de
enfermedades específicas que manifiestan signos de cólico, ha habido
numerosos intentos para eliminar el término cólico de la nomenclatura
veterinaria [ CITATION Scp03 \l 12298 ].

Hoy no debería sorprendernos el empleo de la palabra “cólico” para facilitar la


comunicación entre el veterinario y el lego. Sin embargo, debe ser recordado
que, para el veterinario, cólico es solo un signo. [ CITATION Scp03 \l 12298 ].

La intoxicación con nitratos y nitritos generalmente se desarrollan después de


consumir pasto y agua que contienen elevadas concentraciones de nitratos o
por consumo accidental de los animales de sustancias que contienen nitrato
como algunos fertilizantes (Kahn 2005). Los rumiantes son especialmente
susceptibles, porque la flora ruminal reduce el nitrato a nitrito, siendo este
último más tóxico que el nitrato (Issi y col 2008).

Entre los animales monogástricos los caballos son los más susceptibles,
porque tienen un ciego que actúa como rumen convirtiendo el nitrato en nitrito
(pero no en igual medida que los rumiantes). Los nitratos que se ingieren
pueden digerirse directamente e irritar la mucosa gastrointestinal y producir
dolor abdominal y diarrea.[ CITATION Góm17 \l 12298 ]
1.2. JUSTIFICACION

La tasa de cólico en equinos se sitúa entre 4 y 10% al año, y se resuelve entre


el 80 y el 92% con tratamiento clínico cerca del 63% responde de forma
satisfactoria al primer tratamiento y aproximadamente el 29% se resuelve de
manera espontánea los casos de solución quirúrgica, a pesar de presentarse
en menor proporción, muchas veces se caracterizan por constituir un desafío
médico (Zuluaga, A. 2017).

Olympe (2016) señala que el caballo es un animal hipersensible y las


manifestaciones exteriores del cólico pueden ser impresionantes. Por su
anatomía a diferencia de otros rumiantes en el caballo se puede complicar el
cuadro clínico ya que este no puede vomitar, con lo cual el alimento que se
ingirió está obligado a seguir su paso en el tracto digestivo, además ciertos
parásitos como los estróngilos causan un estrechamiento de las arterias del
sistema digestivo, lo que puede empeorar el cuadro.

La presente revisión bibliográfica hace énfasis en diferenciar algunas de las


enfermedades digestivas más comunes que afectan a las especies mayores
basada en literatura y diagnóstico diferencial entre los signos y síntomas que
presentan dicha enfermedad.
1.3. OBJETIVOS
1.3.1. OBJETIVO GENERAL
Investigar prevenciones de enfermedades en especies mayores y recopilar
información bibliográfica sobre la patología de Abdomen Agudo en equinos.

1.3.2. OBJETIVO ESPECÍFICOS


Elaborar un informe para resaltar la importancia del síndrome, de los signos
clínicos, del diagnóstico precoz para resolver la urgencia y de los posibles
tratamientos.

Evaluar cuál es el mejor tratamiento a instaurar en un equino que presenta


síndrome abdominal agudo.
CAPITULO II. MARCO TEORICO

2.1. COLICO EQUINO

El cólico es la principal causa de muertes en equinos y es provocado por


cualquier dolor abdominal según Choez., et al (2016), menciona que es más
conocido como dolor abdominal agudo, es un término inespecífico dada la gran
variedad de causas (abdominales y no abdominales) que pueden llevar a la
presencia de los signos clínicos. La impacción gástrica debida a un gran
acúmulo de forraje fibroso de baja digestibilidad o concentrado altamente
fermentable es una de las causas más comunes de cólico.

Frecuentemente, se observa depresión e inapetencia; asimismo, el animal


suele mirarse los flancos, tumbarse y levantarse repetidas veces o revolcarse,
rascar en el suelo y pegarse patadas al abdomen, y en casos graves, adopta
una

2.1.1. CLASIFICACIÓN DE LOS CÓLICOS

2.1.1.1. DISFUNCIONES INTESTINALES

Esta es la categoría más común y significa simplemente que los intestinos del
caballo no están funcionando correctamente. Esto incluye espasmos (motilidad
desordenada), distensión de gas, retención y disminución de la motilidad (íleo
paralítico). Estos tipos de problemas suelen responder bien al tratamiento
médico (AAEP, 2010).

2.1.1.2. ACCIDENTES INTESTINALES

Estos son menos frecuentes e incluyen desplazamientos, torsiones y hernias,


secciones del intestino queda atrapado o atrapados en las cavidades del
cuerpo. Estos tipos de cólico casi siempre requieren cirugía de emergencia
(AAEP, 2010).

2.1.1.3. ENTERITIS O ULCERACIONES


Estos son cólicos relacionados con inflamaciones, infecciones y lesiones en el
tracto digestivo. Pueden ser causadas por numerosos factores como el estrés,
las enfermedades, la salmonelosis y parásitos (AAEP, 2010).

2.1.2. SIGNOS CLÍNICOS DE CÓLICO

Según, (Moore, 2007). Los caballos con cólicos a menudo exhiben uno o más
signos clínicos que pueden interpretarse como evidencia de dolor que se
origina dentro del abdomen. Sin embargo, no todos los caballos con cólicos
muestran todos estos signos clínicos, ni todos los caballos con la misma
enfermedad muestran los mismos signos.

Uno de los signos más comunes de dolor abdominal es patearse repetidamente


con los miembros anteriores muchos caballos se estiran en respuesta al dolor
abdominal. A menudo levantan la cabeza, plantan su antepié frente a ellos y
luego se inclinan hacia atrás. Presumiblemente hacen esto para tratar de aliviar
la presión excesiva o la tensión que sienten en el abdomen. Hace años, la
gente decía que los caballos que se estiraban tenían "cólicos renales", pero el
estiramiento no tiene nada que ver con los problemas renales.

Otro signo típico de dolor abdominal es girarse para mirar el flanco. Muy a
menudo, los caballos que muestran este signo se estiran y luego se giran para
mirar el abdomen. A menudo, los caballos con cólicos bailan, se enroscan en
sus piernas y se dejan caer sobre sus vientres, y muchos se levantan, se dan la
vuelta y luego vuelven a caer. Un signo comúnmente asociado con
enfermedades más graves es el rolling.

Los caballos que tienen dolor continuo lo harán repetidamente y pueden


lastimarse a sí mismos o a sus cuidadores en el proceso. Hace años la gente
pensaba que los caballos torcían sus intestinos cuando rodaban, pero es
mucho más probable que rueden porque ya tienen una torsión. Sin embargo,
muchos caballos sin giros intestinales también muestran este signo, (Moore,
2007).

2.1.2.1. INTENSIDAD DEL DOLOR


El dolor puede ser clasificado en leve, moderado y severo, continuo o
intermitente y sensible o refractario a los analgésicos. Equinos con dolor severo
son más susceptibles a necesitar cirugía; así mismo, tienden a ser refractarios
al tratamiento analgésico.

Si el dolor retorna entre una y dos horas después de aplicar el analgésico, es


muy probable que el paciente requiera cirugía. Sin embargo, el dolor de alta
intensidad con curso variable también se puede presentar en casos de úlceras
gástricas, en las que no se requiere intervención quirúrgica (Zuluaga., et al,
2017).

2.1.2.2. FRECUENCIA CARDIACA

Es un parámetro clínico considerado un indicador sensible de severidad de


cólico. En ocasiones, la frecuencia cardiaca (FC) no se altera a pesar del dolor
intenso, por ejemplo, en casos de distensión intestinal, vólvulos del colon
mayor y estrangulación intestinal aguda, puesto que en estos casos puede ser
influenciada por el sistema vagal activado, lo cual produce bradicardia
(Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.3. EVALUACIÓN DE MUCOSAS Y TIEMPO DE LLENADO CAPILAR

Son parámetros de gran utilidad en la evaluación del estado de hidratación y


capacidad de perfusión tisular, pero no son específicos para indicar necesidad
de tratamiento quirúrgico. Casos de obstrucción, estrangulación y enteritis
pueden presentar signos de choque a pesar de no requerir cirugía. Cuando
estos parámetros se encuentran muy distantes de los valores de referencia y
se ha confirmado que la terapéutica indicada es la cirugía, primero debe
estabilizarse con terapia de soporte intensivo, especialmente fluidoterapia,
antes de realizar la cirugía (Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.4. REFLUJO GÁSTRICO

La presencia o ausencia de reflujo no es suficiente para justificar la indicación


de tratamiento quirúrgico, ya que puede estar presente tanto en cuadros de
obstrucción del intestino delgado que demandan cirugía como en cuadros de
enteritis proximal e íleo, donde la primera opción terapéutica es
medicamentosa.

Además de esto, el reflujo gástrico no es signo exclusivo de alteraciones


intrínsecas en el intestino delgado; puede resultar de trastornos en el colon que
derivan en tensión del pliegue duodeno-cólico.

Más frecuentemente ocurre competición por espacio en la cavidad abdominal,


de lo cual quedan segmentos de intestino delgado aprisionados por segmentos
de intestino grueso distendidos y dislocados (Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.5. AUSCULTACIÓN ABDOMINAL

La atonía intestinal no indica siempre cirugía, pero es un indicador importante.


En un estudio realizado con 44 equinos con silencio abdominal se encontró que
20 de ellos no necesitaron cirugía. Sin embargo, se verificó que la probabilidad
de requerir cirugía es 7,6 veces mayor en caballos con cólico y atonía intestinal
que en caballos con cólico sin atonía intestina (Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.6. DISTENSIÓN ABDOMINAL

El cúmulo de gas en el intestino grueso representa graves amenazas al equino


con cólico. Generalmente, es evidenciado por distensión abdominal y puede
resultar en isquemia visceral y compromiso respiratorio. No siempre el perfil
externo del abdomen refleja fielmente la intensidad de la hipertensión en el
segmento intestinal; por eso se realiza el examen transrectal cuando es
posible, así como las técnicas de diagnóstico por imagen son importantes en la
estimación de la tensión de la pared intestinal (Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.7. DEFECACIÓN

En condiciones normales un equino puede defecar de seis a ocho veces por


día.

La reducción de la defecación indica disminución del consumo de alimento o


problema en el tracto gastrointestinal. De modo general, obstrucciones
intestinales determinan reducción o ausencia de defecación. Por otro lado,
puede ocurrir defecación de contenido presente en el segmento aboral al
proceso obstructivo (Zuluaga., et al, 2017).

2.1.2.8. PALPACIÓN TRANSRECTAL

Cuando es viable y bien realizado, el examen transrectal puede ayudar en la


definición etiológica y la necesidad o no de tratamiento quirúrgico. La palpación
transrectal por sí sola no es sensible para predecir la necesidad quirúrgica. En
la

mayoría de los casos es importante correlacionar con otros resultados del


examen físico; sin embargo, realizada por manos expertas puede brindar una
indicación aproximada de lo que sucede en el abdomen caudal, como en
procesos de distensión del intestino o dislocación de este (Zuluaga., et al,
2017).

2.1.3. TRATAMIENTO
El tratamiento inicial del cólico es un momento crítico en el que el veterinario
tiene la oportunidad de tomar las decisiones que pueden salvar la vida del
animal según el curso que le dé al tratamiento (Betancur, 2005). Si un caballo
muestra signos de cólico de forma activa, el propietario estará ansioso y, una
vez se haya obtenido el estado cardiovascular, este es el momento de tratar el
dolor (Blikslager, 2009).

Según, (Blikslager, 2009). El tratamiento médico inicial del cólico se debe


enfocar a corregir cinco puntos básicos:

 Aliviar o disminuir el dolor


 Eliminar la distensión abdominal y descompresión gastrointestinal
 Regular o normalizar el peristaltismo y motilidad intestinal
 Eliminar la obstrucción

 Restablecer la pérdida de líquidos y electrolitos.

Flunixin meglumine: Es el AINES más empleado, inhibe la ciclooxigenasa y


las prostaglandinas y no tiene efecto sobre la motilidad intestinal; además
controla la endotoxemia. A la dosis terapéutica de 1 .1 mg/kg de peso vivo se
pueden enmascarar los síntomas del dolor, de la endotoxemia y del deterioro
cardiovascular; para evitar este problema se emplea una dosis de 0.25 mg/kg
cada 6 horas, intramuscular o endovenoso.

Fenilbutazona: Este analgésico actúa impidiendo el dolor al inhibir la


biosíntesis de las prostaglandinas, no es tan potente como el flunixin. Su dosis
es de 2.2 a 4.4 mg/kg de peso, cada 12-24 horas, vía endovenosa. Puede ser
tóxica para la mucosa intestinal ya lesionada.

Xilazina: Betancur (2005) lo considera como el analgésico más eficaz para el


control del dolor visceral en los equinos al igual que el doctor Blickslager (2009)
quien también lo prefiere por lo que al sedar el caballo facilita el resto del
examen. Esta droga es un analgésico sedante agonista α2 adrenérgico, de
acción corta (40 min), que en pequeñas dosis es bien tolerada produciendo
sedación, relajación muscular y una analgesia profunda de mayor duración que
otros analgésicos. Su dosis es de 0,6 a 1,1 mg/kg de peso, vía endovenosa,
según el efecto se repetirá la dosis (Betancur, 2005).

2.1.4. DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES


Según, (Betancur, 2005). Debemos tener en cuenta que hay varias
enfermedades que afectan a varios aparatos o sistemas del organismo que
pueden causar dolor abdominal aparente y pueden llevar al veterinario a un
diagnóstico errado de cólico.

Laminitis, Rabdomiólisis, Lesiones vertebrales, Estrés de trabajo, Obstrucción


de vías urinarias, Pleuritis, Encefalitis, Torsión uterine, Enfermedades
hepaticas.

2.2. LA INTOXICACIÓN CON NITRATOS Y NITRITOS


Generalmente se desarrollan después de consumir pasto y agua que contienen
elevadas concentraciones de nitratos o por consumo accidental de los animales
de sustancias que contienen nitrato como algunos fertilizantes. Los rumiantes
son especialmente susceptibles, porque la flora ruminal reduce el nitrato a
nitrito, siendo este último más tóxico que el nitrato. Entre los animales
monogástricos los caballos son los más susceptibles, porque tienen un ciego
que actúa como rumen convirtiendo el nitrato en nitrito (pero no en igual
medida que los rumiantes) (Gómez et al., 2017).

Los nitratos que se ingieren pueden digerirse directamente e irritar la mucosa


gastrointestinal y producir dolor abdominal y diarrea. El nitrito como tal causa
metahemoglobinemia que se absorbe por la mucosa gastrointestinal, en
consecuencia, el tejido no recibe suficiente oxígeno y se desarrolla hipoxia
anémica (Gómez et al., 2017).

2.2.1. NITRATOS

Los nitratos no son muy venenosos pues son transformados en amonios en el


rumen y luego en proteína bacteria. Cuando los nitratos se consumen en
exceso se produce también mucho nitrito que pasa a la sangre y este es diez
veces más toxico. Los síntomas se manifiestan cuando un 30% de la
hemoglobina total ha sido transformada en metahemoglobina al reaccionar con
los nitritos, la cual es incapaz de transportar el oxígeno (Vivas, 2008).

Los nitratos se acumulan cuando las plantas no los utilizan en su crecimiento o


en la formación del fruto, lo cual puede suceder en plantas afectadas por
sequia o frio o durante ciertos inviernos nublados y húmedos en climas
subtropicales. Estos compuestos se acumulan en las partes inferiores de la
planta, luego se distribuyen por toda la planta al reiniciarse el crecimiento por la
lluvia o riego (Vivas, 2008).

Un contenido de 45 ppm/ peso seco se considera aceptable, de 133-220 ppm


es dañino con el tiempo y más de 800 ppm es letal. El crecimiento normal y los
días soleados eliminen los excesos de nitratos en los pastos, además se
recomienda cortar el pasto sobre los 30 cm del suelo (Vivas, 2008).

2.2.2. ETIOLOGÍA

Los nitratos son principios tóxicos que se encuentran en los vegetales y en el


agua (en ésta por lo general en forma de nitrato potásico), que pueden
ingerirse como tales o como nitritos preformados. Esta transformación puede
producirse en planta (difícilmente) o en el heno, sobre todo de avena,
transformación que es favorecida por la humedad y las altas temperaturas
(Perusia, O. y Rodríguez, R. 2017).

2.2.3. PATOGENIA

La toxicidad de los nitratos se debe a la acción caustica que producen sobre la


mucosa gastrointestinal, para esto deben ingerirse en cantidades importantes.
Gran parte de los nitratos ingeridos en la alimentación son transformados
dentro del rumen en nitritos, los cuales al pasar a la circulación transforman la
hemoglobina en metahemoglobina produciendo anoxia anémica subsiguiente,
esto se debe a que la metahemoglobina no tiene capacidad para transportar
oxígeno, pero la muerte no se produce hasta que no se sature gran parte de la
hemoglobina disponible y este umbral se halla entre el 70-90% (Perusia, O. y
Rodríguez, R. 2017).

Es por esta causa es que los animales anémicos y desnutridos son más
sensibles a una intoxicación aguda por nitritos, es decir que tienen menos
hemoglobina disponible, la que se va a saturar mucho más rápido de
metahemoglobina (Perusia, O. y Rodríguez, R. 2017).

2.2.4. SINTOMATOLOGÍA

Cianosis, metahemoglobinemia, disneas, debilidad, mayor frecuencia de orina


(poliurina), hinchazón, abonos, postración y coma (Perusia y Rodríguez 2017).

CONCLUSIONES

De igual forma que con los análisis clínicos, se puede predecir el pronóstico de
una enfermedad, mediante la exploración de los signos clínicos que presenta el
paciente.

Estos no son tan específicos como las mediciones de laboratorio, pero


representan una herramienta importante para el profesional.
RECOMENDACIONES

Establecer una rutina diaria, en la que se tengan en cuenta aspectos como la


alimentación y el trabajo que el animal ejerce.

Es importante alimentar al caballo con una buena cantidad de forrajes, de esta


manera se logra una dieta de alta calidad.

Asimismo, es importante implementar un programa de control parasitario,


siempre con la ayuda de un veterinario.
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