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Huellas.

Psicoanálisis y territorio se propone armar un espacio de encuentro "entre"

experiencias de los últimos días: qué venimos haciendo, qué venimos escuchando, cómo se va

tejiendo nuestro oficio en esta situación. Se trata de reunir retazos sobre los que luego ir

pensando, escribiendo, formalizando. Dejar una marca para luego leerla.

Un llamado a la invención
Victoria Caso Rosendi; Stefanía Cirigliano; Florencia Heredia; Juliana Kaiser; Manuela

Millo; Romina Recalde; Estefanía Rodegher; Ana Zaballa; María Luz Zaffino.

Residentes de Psicología, PRIM Moreno, sede CIC Sanguinetti.

I
ntroducción: Un recorrido por los primeros movimientos en el contexto de

la pandemia por COVID-19 dentro de un equipo de psicología emplazado

en el primer nivel de atención en la Provincia de Buenos Aires. De allí

surgirán preguntas y lecturas posibles en torno al trabajo realizado tanto al

interior del equipo de salud como con la comunidad, el cual está orientado por

la ética del psicoanálisis.

“...Es la táctica razonable: arremetemos y después vemos; mientras tanto,

intentamos ver un poco, pero no intentamos comprender todo ni saber todo antes (...)

Estamos, pues, en una situación tal que la prudencia es la audacia” - Miller, “Un esfuerzo

de poesía”i

¿Lo vimos venir? Tal vez, pero aún así, llegado el momento nos llevó un

tiempo reacomodarnos en nuestra tarea. No fue sencillo poder enunciar que nos

encontrábamos ante un real sin precedentes que cambió rotundamente nuestra

existencia. Las primeras semanas fueron intensas, sentimos en el cuerpo la

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necesidad de encontrarnos: videollamadas, WhatsApps, mensajes anotados en la

sala, nuevos inventos para dar cauce a la palabra. Entretanto, durante este primer

momento de comunicación “sin límite” que nos dejaba con la sensación de que

nada era suficiente, fuimos pensando los modos de encontrarnos con nuestrxs

pacientes, descubriendo que la apuesta a la “atención a distancia” implicaría el

armado de un modo propio para cada unx de ellxs. En medio del caos fueron

apareciendo los primeros escritos, lecturas preliminares que nos habilitaron a

esbozar preguntas sobre nuestro lugar en todo esto. Ante la primerísima

sensación de impotencia y de parálisis, de a poco fuimos encontrando la manera

de intentar situar un simbólico que comience a bordear lo que ha irrumpido y

continúa irrumpiendo. Y la apuesta fue, una vez más, la de la palabra.

Nos vamos a contagiar todxs, ¿para qué nos cuidamos? No hay limpieza,

¿atendemos? Una paciente en el teléfono, angustiada, pregunta por psico.

Protocolos y EPP; sólo quedan barbijos bicapa. Saludo de codo. Armar el triage

con hilo y sillas de escuela, ¿te tomaron la fiebre? Angustia, queja, miedo en los

pasillos. Escuchamos ahí la necesidad de armar un lugar donde apalabrar con

otrxs. El malestar empezó a inscribirse de otra manera, la queja y el miedo

trocados en organización colectiva. Voces que no habíamos escuchado antes

hablando de sus familias y el posible contagio para luego construir consenso

sobre el ingreso y la circulación dentro de la sala. Acompañar en ese armado, oír

lo que hace falta, motorizar que pudiera aparecer una terceridad que ordene la

acción, consensuar protocolos, “legislar” nuestro nuevo cotidiano. Citando a M.

Bassols (2020)ii “hacer una experiencia colectiva de lo real de la manera menos

traumática posible”, con más o menos tropiezos, apostando cada vez, a intentar

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decir, eso que, sabemos, nunca podrá terminar de decirse.

Frente a lo que nos íbamos encontrando, sentimos la necesidad de dar un

paso más: habilitamos una línea telefónica para la comunidad del CIC

Sanguinetti que decidimos nombrar “de acompañamiento psicológico”. Algo

inédito, por fuera de todo protocolo existente. A medida que los llamados iban

llegando hubo que pensar, cada vez, una estrategia distinta. Algunas personas

sólo necesitaban de ese único llamado en determinada ocasión, y con esa escucha

algo del malestar se apaciguaba. También hubo otros llamados, con situaciones

más complejas, que requerían repensar nuestro acompañamiento y armar redes.

El desafío de construir, para cada caso, la manera de dar continuidad a la

intervención, leyendo lo que de allí se ponía en juego de la transferencia: al CIC,

al equipo o a aquella psicóloga que atendía el teléfono. Escuchar eso, ordenar

nuestra tarea, inventar el modo, continuar revisándolo.

Y en esto estamos, con nuestra tarea al interior del equipo de salud y en el

teléfono, entre llamados, reuniones en la sala y la hoy irreductible virtualidad,

dispuestas a seguir pensando nuestras intervenciones, apostando sin garantías,

cada vez. Tenemos una brújula, desde ya, y es el sujeto que, -con o sin pandemia-

orienta nuestra práctica.

i
Miller, J.A. (2016)- “Un esfuerzo de poesía”, p. 139.
ii
Bassols, M. (2020), Zadig España. CORONAVIRUS: “La ley de la naturaleza y lo real sin ley”.

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