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En este espacio compartiremos las producciones de cada grupo.

Cada escrito inicia con los nombres


completos de lxs miembrxs del grupo. Debajo, el título de trabajo. Cada trabajo debe iniciar con un
salto de página.
Por favor, tengan sumo cuidado en no borrar nada que no sea del propio equipo. Lo que
hagan afecta a lo que todxs vemos.

Grupo Título Revisión y Comentarios

Bertonatti, Milagros El movimiento persiste, seguimos en 9/11 y 18/11


Costa, Ángela escena. (terminado) Se realizaron mejoras importantes
Lescano, Solana en la escritura. Cambio de título,
Tasso, Macarena cambio en el final.
20/11 listo

Castillo Macarena El movimiento también se contagia 9/11 y 18/11


Gonda, Agustina (terminado) Se realizaron mejoras sustanciales
Strina, Micaela en la escritura. Cambios en el final
20/11 listo

Ludueña Emiliana Perder las piernas (en proceso) 9/11 Y 18/11


Deni, Sabrina hice comentarios, aún no está
Postiglione, Agustina terminado
Zurano, Noelia 8/12
casi listo, mejoras sutanciales

Espinoza, Celeste Besos a dos metros de distancia 9/11 y 18/11


Ruiz, Leandro (terminado) Se realizaron ampliaciones y
cambios que mejoraron la calidad
de la escritura. Cambios en el fina​l
20/11 listo

Otero, inés Retórica corporal de la asepsia 9/11 y 18/11


Espíndola, Ana Clara Sin cambios aún.
Roatta, Lucila 20/11 listo
Militano, Carolina

Fontana, Natalí Los rituales y la muerte (en proceso) 11/11 y 18/11


Zapata Garbiel Se realizaron cambios en la
Zanoni, Laura Actual: “Apuntame al obituario” escritura, título y final.
20/11 listo

Alario, Marianela Emocionalmente reinventadas (en 16/11


Barraza, Nabila proceso) no responde a lo solicitado
8/12
revisado, con comentarios, casi
listo

Arfeliz, Martina ¡Peligro, no tocar nada! (En proceso) 16/11 y 18/11


Fernández, Ulises necesita un poquito de retrabajo,
Macuglia, Agustina pero está casi listo.
Torno, Magadlena 20/11 listo
Amigo, María Florencia Ensayo sobre la ceguera danzada 16/11 y 18/11
Ferreyra Tuan, Aldana (terminado) creo que hay cambios en los
Herrera, María Julia finales de los relatos, pero no estoy
Maciel, Caren segura
Tortul, Delfina listo

Carnevale, Paula Pandemiarte 17/11


Di Paolo, Lucía revisión y comentarios
Minadeo, Tania y 18/11 sin cambios aún
Rubi, Florencia 20/11 intentaron poner los cambios
Rodriguez Costa, Daniela y no lograron acceder al doc. Envié
correo para que lo hagan.
listo

Córdoba, Maricel 17/11 revisión y comentarios y


18/11 sin cambios aún
Rios, Maribel 20/11
última revisión. No está en
Romero, Guillermo condiciones aún. Envié
comentarios y sugerencias por
Vara, Fabio correo.
8/11
Mejoras, pero confuso. Envié
correo con sugerencias

Florencia Gon La pérdida del espacio neutral y el 18/11 revisión y comentarios


Dafne Rucci impacto en las subjetividades (en no pudieron acceder al doc para
proceso) hacer las correcciones. Les envié
Natalia Zatta
correo para que lo hagan.
8/12
Aún en proceso

Corvalán Anahí Cuerpos pequeños a través de la 19/11 revisión y comentarios


Midulla, Lucía pantalla 20/11
mejoras realizadas. Listo
Rojas, Valentina
Villalba, Leila

Calandrielo, Luz, Remedia Redemia 20/11


Cárdenes Nilda, Me enviaron el trabajo por correo
electrónico. Respondí con
Nicolosi Patricia,
sugerencias.
8/12
Priotti Daniela Aún en proceso

Ordoñez; lucía 9/12


no está en condiciones
 Bertonatti, Milagros
Costa, Ángela
Lescano, Solana
Tasso, Macarena
Profe pegamos debajo de cada párrafo en color azul el párrafo con las correcciones. Los que
quedan igual hicimos la aclaración al lado.

El movimiento persiste, seguimos en escena.


“Nuevas maneras de abordar la educación en danza”

En los tiempos que corren y bajo este contexto global tan particular, atravesando una
pandemia e inquietudes por la incertidumbre, nos es inevitable pensar en las cosas que
tuvimos que dejar de hacer, las que cambiaron de manera abrupta y todos los impedimentos
y miedos que nos surgieron a partir de esta “nueva normalidad”. Es difícil no dejarse
absorber por los pensamientos negativos, ya que de un día para otro nuestra rutina y
nuestra cotidianeidad cambió, y como todo cambio, al principio generó miedos y
desequilibrios, pero intentamos adaptarnos.

En los tiempos que corren y bajo este contexto global tan particular, atravesando una
pandemia e inquietades por la incertidumbre, nos es inevitable pensar en las cosas que
tuvimos que dejar de hacer, las que cambiaron de manera abrupta y todos los impedimentos
y miedos que nos surgieron a partir de esta “nueva normalidad” que acontece.

Por ​nueva normalidad​, entendemos a un cambio rotundo en la cotidianeidad, en los modos


de vivir y en la rutina a la que estábamos acostumbrades: en la mayoría de los casos, lo que
antes transcurría desde el encuentro presencial ​cuerpo a cuerpo ahora sucede por medio de
la pantalla y lo virtual.

Consideramos que ningún ámbito de la sociedad, estaba ni está aún preparado para
afrontar este proceso que nos golpea a todes. Tanto lo económico, como lo social, lo
cultural, lo educativo y lo sanitario se vieron afectados y a grandes escalas. ​(este párrafo
queda igual).

Ahora bien, después de tantos meses de pandemia y siendo conscientes de la incertidumbre


en la que estamos inmerses, nos parece importante destacar las cosas que fueron
“positivas” y posibles. El enfoque de este trabajo está puesto en las nuevas propuestas
pedagógicas que surgieron en este contexto, como de lo presencial tuvimos que adaptarnos
a lo virtual. La nueva normalidad en la educación, más específicamente en la educación
artística.

El enfoque de este trabajo está puesto en las nuevas propuestas pedagógicas que surgieron
en este contexto, la llamada “nueva normalidad” en la educación, más específicamente en la
educación artística.

“...yo veo un intento de darle una continuidad pedagógica al vínculo escolar. Y ese intento se
ha encontrado con escenarios que podríamos definir como “socio-técnicos”, en palabras de
Inés Dussel y Ana Pereyra. Estamos hablando de situaciones muy heterogéneas respecto
de la conectividad, los recursos ​económico-tecnológicos... Es realmente muy diverso. La
forma de intentar darle continuidad a ese vínculo pedagógico, entonces, también fue muy
variada y se fue pensando sobre la marcha…” J​ uan José Romero (2020). ​(queda la cita)

Sabemos que hacer una investigación que abarque el mundo educativo del arte, es
demasiado amplio, es por eso que decidimos hacer un recorte y enfocarnos en nuestra
experiencia personal, en la educación en danza, centrándonos específicamente en el
“Instituto Superior Provincial de Danzas Isabel Taboga”. ​(queda este párrafo)

¿Cuáles fueron las nuevas estrategias pedagógicas que hicieron que el vínculo
docente/alumne se sostenga? ¿Qué necesitamos enseñar/aprender hoy? ¿Qué propuestas
surgieron desde el arte en danza para sostener lo educativo desde la virtualidad? ¿De qué
forma podemos hacer que nuestres cuerpes se muevan, sientan y se comuniquen? ¿Cómo
nos reinventamos para poder seguir aprendiendo y compartiendo el arte y el movimiento en
medio de una pandemia?

El sistema educativo tuvo que accionar de manera inmediata. El único modo de asegurar
una continuidad pedagógica fue incorporar una educación de emergencia, la cual ayudó a
acortar las distancias a través de lo “virtual”, gracias a los dispositivos tecnológicos, esto
hizo que se pensaran nuevas formas de enseñar y de aprender en lo inmediato. A medida
que pasa el tiempo estas estrategias van cambiando dependiendo de cómo responden les
estudiantes. ​(este párrafo queda)

La presencialidad es irremplazable, y la escuela sin ella, sin el contacto y los vínculos, no es


la misma. De todas maneras, con esta idea no buscamos exponer que en la virtualidad no
se generan vínculos o que no hay contacto, afirmamos que estos suceden, pero en otros
tiempos y de otras formas. Muchas veces lo difícil es encontrar nuevas maneras de
conectarnos, porque por lo general rechazamos o nos abstenemos a todo aquello que
rompe con nuestras ​normalidades.​

En el transcurso del año escuchamos decir que: ​“La ​presencialidad es irremplazable”,​ es


momento de repensar estos conceptos, y situarnos en lo vivido hoy. Entonces, ¿Qué es la
presencialidad? ¿Se reemplaza o se modifica? Creemos que la presencialidad sigue
aconteciendo aún de manera virtual, en otros tiempos y de otras formas, y aún así, los
vínculos y el contacto suceden. ​Esta pandemia marcó un antes y un después en nuestras
formas de vivir, de habitar los diferentes espacios, de percibir el tiempo, la cotidianeidad, de
movernos, de ​hacer arte​...

Es por esta razón, que queremos visibilizar y/o rescatar diferentes momentos en los que la
danza y la educación no se dejaron sobrepasar por el contexto que acontece.

Pusimos el foco en el Profesorado de Danza "Isabel Taboga". Seleccionamos y


presentamos varios momentos en los que la danza en ámbitos educativos se hizo
movimiento, momentos en los que los impedimentos como la distancia, el espacio, el tiempo,
el miedo o la incertidumbre, se hicieron a un lado.

Como estudiantes en medio de este contexto, podemos traer un reflejo vivo de todo lo que
está sucediendo. Si bien somos conscientes de lo difícil que fue y sigue siendo y todo lo que
significó tomar estas decisiones, sabemos que se intenta y se busca la manera de sostener
los espacios.

El I.S.P.D. “Isabel Taboga” pese a las carencias de todo el ámbito educativo, optó por seguir
con los proyectos institucionales y brindarles a sus estudiantes la posibilidad de continuar
con el cursado y todo lo que eso conlleva.

Se trabajó y se trabaja incesantemente para garantizarles a les estudiantes, por ejemplo, la


posibilidad de recibirse. Y uno de los proyectos a sostener y repensar fueron las prácticas de
les residentes.

Estas residencias se realizaron dentro de una jornada que duró dos semanas titulada
“Jornadas de Práctica Docente: SIN FRONTERAS”.

De lunes a viernes en la primera semana, y de lunes a jueves la segunda se hicieron turnos


de 45 minutos aproximadamente, donde diferentes parejas pedagógicas formadas por
residentes de cuarto año de las cuatro orientaciones propusieron distintos encuentros o
micro-clases de movimiento. Invitando a otres estudiantes de otros años a moverse,
compartiendo la virtualidad desde los espacios que habitan cotidianamente trayendo
diferentes propuestas. A la distancia, se crearon espacios de encuentros virtuales en los
cuales nos movimos gracias a la danza.

Extrajimos algunas experiencias que han sido subidas a un Padlet por aquelles estudiantes
que participaron de esos encuentros:

“El tiempo transcurría; los rostros se transformaban; los cuerpos se habitaban con distintos recorridos
espaciales. Ese espacio enmarcado por el ojo de la cámara que se ofrecía a su espectador
abriéndole nuevos mundos, en mi caso tentándome a ocupar mi espacio sintiendo el movimiento,
ampliarlo con la mirada, saltar, correr y hasta bailar con la silla de sombrero.”

“Trabajar con la mirada, en estos momentos en donde la vista se encuentra cansada,


desgastada por la exposición a las pantallas entre clase y clase virtual, lectura, etc. Poder
darle otro recorrido a la vista, utilizar los ojos para observar, conectar y componer. Fue una
clase de exploración para pensar en los recorridos de la mirada y lo que se puede lograr
corporalmente a través de la misma. Me encantó (...) la conexión que se generó en esta
distancia no tan distante.(...)”

https://padlet.com/jornadadepracticadocenteispd/Bookmarks

Citamos y rescatamos estos sentires, estas nuevas formas de atravesar la danza a partir de
lo virtual. Se generó movimiento a partir de estos sentires pandémicos. Juntes pero
separades, acortando cada vez más las distancias.

Otra cuestión a destacar, y con un peso importante si hablamos de ​posibilidades​, es lo que


sucedió en cuanto a la ​descentralización​ del arte.

Hasta antes de la pandemia, quienes residían en lugares que no están próximos a las
grandes ciudades en donde sabemos que la vida y las oportunidades artísticas abundan
-como por ejemplo la ciudad Autónoma de Buenos Aires en un primer lugar, Rosario,
Córdoba entre otras-, quedaban por fuera de la posibilidad de tomar clases o formarse con
les grandes referentes, y hasta incluso sin la posibilidad de llegar a grandes obras desde el
rol de espectador.

Debido a esta nueva normalidad de abordar las obras, clases, seminarios artísticos desde la
virtualidad, desde un encuentro por alguna plataforma virtual, hasta capacitaciones por
correo, fue que, quienes muchas veces han quedado por fuera de estos saberes y
encuentros presenciales, pudieran de alguna u otra manera ser parte.
Además, abordando algo del tema anterior, esta nueva educación virtual les posibilitó a
muches estudiantes poder sostener su carrera desde sus casas. A lo que queremos llegar
con esta idea es al hecho de que, por ejemplo, quienes no residen en las ciudades de las
instituciones educativas a las que asistían, pudieron seguir su proyecto desde sus casas,
evitando posibles gastos económicos y temporales; el mismo caso aplica para quienes
deben estar al cuidado de sus hijes/hermanes/familiares, y también, para quienes trabajaban
o tuvieron que salir a trabajar debido a las problemáticas del contexto.

Poder seguir cursando y estudiando desde sus hogares para algunes estudiantes pasó a ser
una nueva estrategia a la hora de sostener y concretar sus proyectos educativos.

La trayectoria de los proyectos artísticos de los elencos del Instituto es otra de las
experiencias que queremos traer a colación a nuestro trabajo. Desde hace algunos años, en
el I.S.P.D. “Isabel Taboga, funcionan cuatro Elencos de Danza que corresponden a las
diferentes orientaciones: Danza Folklórica, Expresión Corporal, Danza Contemporánea y
Danza clásica. Los mismos están integrados por une directore, y seis intérpretes. Durante
dos años, a partir de un proyecto presentado por le directore, investigan y producen
movimiento y conocimiento en distintos espacios, concluyendo con una obra final.

Al comienzo del corriente año se renovaron estos elencos, los mismos tuvieron que
adaptarse a nuevas formas virtuales para continuar creando y danzando.

Todas y cada una de estas vivencias son importantes. Atravesandolas es como producimos
nuevos conocimientos, nuevas formas de educar/aprender y nuevas formas de danzar.

(queda todo lo anterior así como está)

Tanto la docencia como la danza se construyen y están completamente atravesadas por


todas las situaciones sociales que emergen. Frente a esta pandemia no quedó otra opción
más que adaptarnos y crear nuevas formas de conectarnos y de danzar mediante la
virtualidad.

Podríamos decir que la tecnología fue fundamental para poder ​acortar las distancias​. Es
decir, sin el internet y dispositivos tecnológicos hubiese sido muy difícil mantener el vínculo
entre docentes y estudiantes, entre las instituciones y la comunidad educativa.
Para finalizar este trabajo queremos dejar asentado los resultados finales de las
experiencias de les alumnes de cuarto año del I.S.P.D “Isabel Taboga”, compartiendo sus
proyectos finales de las técnicas hechas movimiento, hechas danza.

Link de video.

https://youtu.be/XMWT05CHsA8

Si bien intentamos centrarnos en rescatar todas las situaciones que SÍ funcionan y


acontecen en el I.S.P.D. “Isabel Taboga”, no podemos dejar de lado ni correr la vista de
aquellas cosas que no están funcionando, y de aquellas situaciones en las que la
desigualdad se hace presente. Pensar en que la educación sigue exitosamente su curso
pese al entorno y al contexto, y que se puede mover independientemente del resto de lo
social es lo que se denomina tener una mirada “sectorizada” de la educación.

Todes soñamos con un mundo mejor, en donde podamos vivir plenamente. Soñamos con
un mundo donde todo funcione de manera correcta, ordenada, armónica, equilibrada y
equitativa. Si bien, son muchos los condicionantes que hacen que las cosas no funcionen
del todo bien, sin duda una de las principales y más evidentes es la desigualdad. La
desigualdad económica, la desigualdad de oportunidades, la desigualdad en el acceso a la
educación y a la cultura. Son estas cuestiones que, pese a la convicción de las cosas que sí
están sucediendo, nos siguen haciendo ruido y nos siguen movilizando.

Siendo realistas, la inequidad en la educación en nuestro país está presente desde años
remotos, si bien se han intentado estrategias y se ha trabajado para revertir ciertas
situaciones sucede que, en cierto punto, se termina fracasando.

Todos los aspectos que hacen a la vida social, y que son inherentes a la naturaleza del ser
humano, van siempre de la mano, lo económico, lo cultural, lo educativo, lo social, lo
político, etc.; es por esto también, que no se llega -y quizás nunca se llegue- a una total
igualdad en la educación.

Pensar en una educación para todes es una tarea muy difícil. Las desigualdades sociales
existieron, existen y van a seguir existiendo. En el momento actual que estamos viviendo,
atravesades por una pandemia, y por consecuencia, una crisis económica, esto se hace
mucho más visible.

Las situaciones de crisis afectan la desigualdad en general y, con ella, la desigualdad


educativa. Del aula presencial a la virtualidad, si antes la escolaridad no llegaba a todes,
ahora estamos más alejades que nunca, y de esto, quienes nos comprometemos con la
tarea y el rol docente, somos totalmente conscientes.
Castillo, Macarena
Gonda, Agustina
Strina, Micaela

“El movimiento también se contagia” (TERMINADO)

“Lo que estamos haciendo ahora no es danza”

“No es posible danzar en la virtualidad”

“Estamos reemplazando la danza por algo provisorio, con lo que ya teníamos en el cuerpo”.

Estas afirmaciones se instalaron en el discurso colectivo tanto de docentes como de


estudiantes de danza y bailarines ni bien ​explotó la pandemia mundial y no sabíamos en qué
dirección huir primero.

Danzar, no es solamente movimiento, más allá del goce, el simbolismo y el lenguaje,


también es encuentro y comunicación. ¿Es posible afirmar que no existe más la danza si no
la vivenciamos de manera presencial?

Pero, ¿cómo se vive o se piensa la danza en el actual panorama de distanciamiento social


generalizado, cuarentenas, toques de queda, cierre de espacios públicos y privados, y un
sinfín de medidas adoptadas por los gobiernos y autoridades locales para disminuir el riesgo
de contagio de este virus? ¿Cómo influye la realidad de las personas en sus formas de
relacionarse con el movimiento y con el espacio?

En marzo, cuando la pandemia nos arrebató la cotidianidad, la “normalidad”, el encuentro, la


libertad de contacto físico, todos estos pensamientos no dejaban de repetirse una y otra vez
en nuestra mente.

¿Qué sucede cuando un lenguaje profundamente conocido y vivenciado, con un marco y


acuerdos determinados, cambia radicalmente por una fuerza exterior?

¿Por qué hay tanta insistencia en pretender que no pasa nada y que podemos continuar
ejerciendo nuestras actividades y ocupaciones de manera “normal” pero en la virtualidad?
¿Por qué detenerse, observar y rearmar no resulta una opción?

(reemplazamos el interrogante)

¿Existe una actitud de empecinamiento frente al cambio abrupto de actividades que nos
posiciona en un proceder que aparenta que “no pasa nada” y que podemos continuar
ejerciendo nuestras actividades y ocupaciones de manera “normal” pero en la virtualidad?

Los cambios sociales y culturales son procesos que llevan mucho tiempo​, sin embargo
desde que la pandemia y el encierro comenzaron, paradójicamente la velocidad con la que
mutaron las formas de ver la realidad y la capacidad de resiliencia que, en especial los
artistas​ vivenciamos, es digno de admiración.

Practicar danza, moverse,puede ser mucho más cotidiano y accesible de lo creemos, y


justamente esta crisis nos recuerda que la práctica artística, que quizá hemos ubicado en
último lugar, está más cerca de lo que pensamos.

(reemplazariamos por este párrafo, queremos mantener la idea)

Practicar danza, moverse en el espacio cotidiano, puede ser mucho más accesible de lo que
creemos, y justamente la crisis del confinamiento nos recuerda que la práctica artística, que
generalmente se ubica en último lugar, está más cerca, más presente, y más necesaria de lo
que pensamos.

Al movernos, percibimos que el cuerpo nos va dando información de nosotros/as mismos/as,


del espacio, del ambiente que nos rodea, la percepción no está opuesta a la acción, se
convierte en algo activo.

Buscando y experimentando alternativas para hacer llegar la danza al resto de la


humanidad, comenzó a darse una catarata de vídeos de danza en el encierro, y con ello la
invitación a que muchos bailarines intenten moverse desde donde estén.

El arte y el movimiento, al igual que un virus tiene la capacidad de contagiar, lo que ​Hubert
Godar llama “empatía cinestésica”: el movimiento incita al movimiento. Pero lo más
relevante es que estamos compartiendo la posibilidad del movimiento mismo, en nuestros
cuerpos, en nuestra vida diaria/cotidiana ¿Qué reaparece y qué se presenta? ¿Cómo desde
la danza se pueden habilitar “transformaciones permanentes” a través de las sensaciones y
composiciones?

Existe un inmenso universo que se abre con los cambios: “si no tenemos cambios,
eventualmente dejamos de percibir” es decir, los límites que nos pone el contexto pueden
habilitar y abrir imaginarios y percepciones.

“En el mismo instante en que vivo en el mundo, en que estoy entregado a mis proyectos, a
mis ocupaciones, a mis amigos, a mis recuerdos, puedo cerrar los ojos, recostarme,
escuchar mi sangre palpitando en mis oídos, fundirme en un placer o un dolor, encerrarme
en esta vida anónima que subtiende mi vida personal. Pero precisamente porque puede
cerrarse al mundo, mi cuerpo es asimismo lo que me abre al mundo y me pone dentro de él
en situación”

Estas últimas palabras son fundamentales y tensionales respecto a nuestra actualidad.

La ​corporalidad es el conocimiento inmediato de nuestro cuerpo, sea en estado de reposo


o en movimiento, en función de la interrelación de sus partes y de su relación en el espacio y
los objetos que nos rodean (Le Boulch, 1981).
Según esta definición que nos brinda “Le Boulch” podemos repensar el concepto debido a
que la relación cuerpo-espacio se modifica. Existe un antes y un después de la pandemia.
La corporalidad toma otro significado. La corporeidad como la percepción del cuerpo, y el
movimiento motriz que le da expresión al mismo, son elementos característicos y distintivos
del ser humano.

A partir de estas dos características interactuamos, percibimos, recibimos


información, sentimos y le damos significado al mundo exterior y a la relación con nuestros
pares, otorgándole sentido a la existencia humana. Al cambiar nuestro entorno, nuestra
forma de vincularnos, nuestros deseos, anhelos, etc, el modo en que somos y estamos en el
mundo también cambia, y sin duda modifica nuestra forma de movernos y de danzar.

En “​Fenomenología del fin”​, ​Berardi nos coloca sobre un nuevo escenario de comprensión
del cuerpo, su medio de sensibilidad y su potencia sensitiva a la luz del espacio y la
conducta que ha devenido en una nueva digitalización y virtualidad de la vida. Allí leemos:
“nada está llegando a su fin en realidad; más bien se está disolviendo en el aire y
sobreviviendo en una forma diferente bajo apariencias mutadas”. (Berardi).

Las palabras de ​Berardi son iluminadoras para la nueva significación de nuestros cuerpos
en el contexto de la pandemia. Lo que comprendimos como medio, se ha vuelto
definitivamente transformación, pero no porque ha cambiado su operación sobre el mundo
(significar y ser significado), sino más bien porque ha modificado la modalidad en la que se
encuentran nuestros cuerpos. Ahora, el encuentro corporal, representaría un medio de
propagación y contagio del virus, por lo que, antes de un lugar corporalmente habitado
(Körper), nos encontramos interactuando digitalmente como cuerpos virtuales, como
imágenes interconectadas unas con otras.

Lo que viene a mostrarnos este nuevo escenario no es una ruptura y finalización o definición
unívoca de nuestra creencia de vida, sino más bien evidencia la necesidad de repensar el
cuerpo y el movimiento desde una nueva perspectiva, ya no como exclusivo medio o
instrumento, sino como instancia de superación, de transformación imaginativa y simbólica
de la corporalidad, del cuerpo tangible, físico. De este modo, nuestra situación obliga a
pensar al cuerpo como productor de su propia liberación y como torrente de sentido y
emoción.

Lo que viene a mostrarnos este nuevo escenario no es una ruptura y finalización o definición
unívoca de nuestra creencia de vida, sino más bien evidencia la necesidad de repensar la
corporeidad y el movimiento desde una nueva perspectiva, ya no como exclusivo medio o
instrumento, sino como instancia de superación, de transformación imaginativa y simbólica
de la corporalidad, del cuerpo tangible, físico. De este modo, nuestra situación obliga a
pensar al ‘ser corporal’ (integrando pensamientos, emociones y sentimientos) como
productor de su propia liberación y como torrente de sentido y emoción.
​ omo estamos viendo, las relaciones sociales se van transformando en relación a los
“C
contextos y la realidad en la que estamos ha hecho que la manera de sociabilizar vaya
cambiando y se vayan actualizando o redefiniendo​. Sigue habiendo mucha vinculación en el
mundo de la danza en este contexto de ‘aislamiento’, lo que cambia es el modo de
presencialidad que ahora es a través de redes virtuales principalmente, pero sigue habiendo
encuentros, foros, prácticas. Lo más interesante es que se transforma en una manifestación
no académica y no artística sobre todo por esta necesidad de darle corporalidad lo que está
pasando. P ​ recisamente, analizando este panorama en el Departamento de Danza de la
Facultad de Artes estamos trabajando en repensar el proceso de enseñanza-aprendizaje de
la disciplina a la manera remota​. ​Esta nueva realidad llegó de manera radical y repentina,
por eso nuestra atención ha estado puesta cien por ciento en todo lo que significa, no es
sólo readecuar programas, también es repensar la danza y repensar los modos en los que
nos vamos a relacionar como profesores, estudiantes y artistas”​. (R ​ odrigo Oyarzún,
estudiante de danza)

La pandemia, el confinamiento, la digitalización del medio, la virtualidad de la presencia, trae


aparejado una nueva narrativa de lo corporal. El cuerpo ya no solo es una constitución
material, física; antes que eso, el cuerpo es presencia imaginativa que se representa
virtualmente en nuestras pantallas: “Mi cuerpo es, por tanto, en el conjunto del mundo
material, una imagen que actúa como las demás imágenes, recibiendo y dando movimiento,
con esta única diferencia quizá: que mi cuerpo parece escoger, en cierta medida, la forma
de devolver lo que recibe” (Bergson, 1997: 76).

Muchos son los caminos que pudimos haber tomado cuando todo esto comenzó. Pero los
artistas nos caracterizamos especialmente por ser creativos, resilientes y resistentes.(NO
VA)

El cuerpo se transforma, y su configuración también. Y la danza, como disciplina viva no


tiene más remedio (en tanto dosis de elementos que aportan y mejoran una falencia) que
adaptarse al medio en el que se mantiene con vida. Adaptarse y aggiornarse a ese medio,
con su forma, en su espacio y con sus reglas.

“​Ya que no podemos salir por la cuarentena hemos tenido que volver hacia adentro de
nosotros mismos y la danza, en lo personal, me ha ayudado a encontrar el bienestar y la
estabilidad para hacer de este proceso de encierro algo sano. Es difícil no ver a mis
alumnos, a mis colegas, no sentirlos, pero las redes sociales han permitido continuar con
mis clases, motivar a gente que le está costando trabajo llevar estos días, a bailar conmigo a
distancia. No es lo mismo hacerlo a través de una pantalla, pero movernos al mismo compás
nos une y nos entrega un momento íntimo, de conexión y eso es lo mágico que la danza nos
entrega. Son tiempos difíciles para los artistas, pero me aferro a lo que me mantiene activa,
a utilizar el tiempo para crear y creer que esta circunstancia nos va a servir de inspiración,
valorar lo importante del arte para la sociedad y esperar con ansias el momento de volver a
reencontrarme con los míos en el salón, en la barra o en el escenario”. (Claudia Urrutia,
profesora en academia de baile)

La danza folclórica y popular, específicamente (y lo traemos a colación como futuras


docentes del lenguaje), se enfrentó a debates interminables reviendo categorías una y otra
vez: ¿qué es lo popular? ¿Qué es lo colectivo? ¿La danza folclórica está en pausa?

Habrá quienes digan que sí, y habrá quienes digan que no. Sin dudas es una afirmación
imprecisa ya que justamente lo popular es cultura viva, y como mencionamos a lo largo del
ensayo, la danza misma también lo es. Porque quienes la interpretamos-bailamos, estamos
vivos, el movimiento es vida. Y la vida se desarrolla entre todas las adversidades que nos
rodean y abrazan. Fue ahora en medio de esta crisis, así como en algunas/muchas otras,
que identificamos la posibilidad de intercambiar con otros y otras, hasta llegar incluso a la
construcción colectiva desde donde y como se pueda. Porque además de estar necesitados
del encuentro, también construimos colectivamente.

Entonces: ¿Es posible afirmar que no existe la danza si no la vivenciamos de manera


presencial?

Definitivamente no. Y este rotundo NO, lo apoyamos en dos aspectos: el primero es que la
danza sirvió de canal y torrente ​(para volcar lo que emocionalmente nos desbordó, y dejar
que fluya) y que fluya lo que emocionalmente nos ​desbordó de manera casi sublime y ​esta
acción resultó ser indistinta a los actores​: ​Bailamos todos/as: quienes vivencian la danza de
manera profesional, y quienes la apropian en carácter de pasatiempo​. (tanto para quienes
ya tenemos un recorrido en las artes del movimiento de manera profesional, como para
quienes hicieron actividad con tutoriales de youtube).

La danza dejó de ser presencial (circunstancialmente), no se llevó a cabo en amplios


espacios, con otros/as bailando en un salón común con la música al mismo compás. Quizás
dejó de tener un horario fijo semanal, y se desarrolló donde se pudo, a la hora que se pudo,
cuando el dispositivo estaba libre, o cuando estaba libre el espacio, a veces único, y
podíamos negociar el “turno virtual” dentro de los nuevos acuerdos intrafamiliares. Quizás no
aprendimos coreografías, y en realidad encontramos nuevos movimientos, nuevas formas
poéticas, y nuestro cuerpo se desplegó mucho más.

En un segundo aspecto: estamos de acuerdo en que, circunstancialmente la danza dejó de


ser presencial. Los espacios amplios y compartidos se suspendieron. La idea de rutina
estable y horarios fijos se vio arremetida. Las actividades comenzaron a llevarse a cabo en
la medida en que pudimos coordinar: dispositivos y espacios libres y nuevos acuerdos sobre
las dinámicas intrafamiliares. Sin embargo la danza sucedió: Con otros procedimientos, con
otra metodología, con otra búsqueda. Y creemos que en esos nuevos formatos aparecen
nuevas formas de moverse, nuevas poèticas, nuevas corporalidades.
Por supuesto que la danza se sostiene aún en la no presencialidad. Y es que en realidad lo
que nos preocupa no es eso, sino que nos da miedo pensar aquello que ​preferimos​: sin
dudas preferimos la presencia, y la virtualidad no reemplaza bajo ningún punto de vista el
ejercicio de la danza presencial y cercana, ni la va a reemplazar nunca​. Debemos perder el
miedo de pensar que lo que esta sucediendo está instalado de manera fija y no hay vuelta
atrás.

La danza se sostiene aun en la ausencia del ejercicio compartido.


Pero nos detenemos a pensar: ¿Lo que nos preocupa es que la danza se mantenga viva?
¿o en realidad nos preocupa, como actores principales de la actividad, que la danza
presencial quede perpetuada en la virtualidad? Nos da miedo hablar de aquello que
preferimos o deseamos. Sin lugar a dudas preferimos la presencia, y la virtualidad no
reemplaza bajo ningún punto de vista el ejercicio de la danza presencial y cercana, ni la va a
reemplazar nunca. Lo que está sucediendo no está instalado de manera fija, porque la
danza es movimiento, y el movimiento es vida. Y porque todo pasa y todo se reinventa.

Es posible que no vuelvan a existir las cosas tal como las conocíamos, pero nada es fijo e
inacabado y menos aún hoy. ¿Porque mejor no centrarnos y abocarnos a lo bueno que la
pandemia nos trajo? A las transformaciones positivas que trajo aparejado este proceso que
aún no termina.

“Como no vas a poder si he visto flores crecer en el asfalto”.


El 2020 pandémico nos transformó absoluta y profundamente.
No debe existir persona que se haya mantenido inmutable durante el periodo de aislamiento.
Como seres humanos, lo que nos hace distintos a los animales es, no solo la capacidad de
razonar, sino la capacidad de adaptación y transformación del medio.
Hemos sabido de alguna u otra forma, de acuerdo a las posibilidades de cada uno/a,
abrazar la realidad y sacar belleza del caos.

Mantener la danza, disciplina presencial y grupal casi por excelencia, a pesar del
distanciamiento, sin duda en una conquista. Es un acto de supervivencia, de creatividad y de
respuesta frente a una prohibición.

Podemos también pensar en el significado de lo prioritario e indispensable para sobrevivir,


ya que el movimiento también lo fue.

Volvamos a rever nuestros deseos y placeres que jamás son considerados una necesidad
básica humana. La expropiación del placer empieza con ese mandato que nos enseña que
deberíamos satisfacer nuestras necesidades básicas, sin aspirar más allá, sin desear más
allá. Debemos conformarnos con lo necesario, lo demás no es indispensable.

Pero la danza es y siempre va a ser imprescindible.

Es imperioso pensar en un contagio del movimiento. En un contagio placentero de aquello


que nos permite mantenernos comunicados, con nosotros/as y con los/as demás. Que el
movimiento traiga aparejado placer, y que este nos lleve a la manifestación y entrega
convirtiéndose en una experiencia constante de aprendizaje.

Resulta trascendente y transformador pensar que la danza, es una necesidad básica. Como
expresión, como canal, como vía ​para lograr un redescubrimiento de los sentidos, para
buscar una actitud consciente y sensible hacia uno mismo​.
 Emiliana Ludueña

Sabrina Deni

Agustina Postiglione

María Noelia Zurano.

Perder las piernas (en proceso)


"A veces cuando estoy parado me confundo.

No sé con qué pierna avanzar primero…"

Tatsumi Hijikata (en Collini Sartor, 1995: 29)

Desde nuestro recorrido en el campo de las artes, en general y más precisamente de


las experiencias vivenciadas a través de la danza, tanto en nuestro contexto social, cultural
e institucional, el cuerpo presente, habitado, sensible nos predispone y prepara para sortear
las diferentes situaciones cotidianas que se nos presentarán a lo largo de nuestras vidas.

Consideramos que la construcción de subjetividades- corporalidades sensibles les


permite a les individues percibirse desde ese cuerpo, identificar emociones y poder
expresarlas a través del arte, empatizar con pares, desempeñarse, desenvolverse y
desarrollarse en un ámbito donde se sientan seguros de sí mismes, favoreciendo la auto
confianza en todos los aspectos de su vida. Refuerza e incentiva su creatividad y capacidad
de relacionarse consigo misme y les otres de forma responsable y saludable.

Creemos que la danza y el movimiento tanto como otras expresiones artísticas


brindan herramientas que funcionan de sostén o contención ante determinadas
circunstancias. Por eso en este contexto de ASPO, en donde todo transcurre
mayoritariamente en escenarios virtuales o digitalizados, nos urge la necesidad de
preguntarnos sobre cómo se vivencian las corporalidades actualmente.

Nos vemos y vemos a les otres frente a monitores/ pantallas cuestionandonos ​y nos
preguntamos ¿Dónde están nuestras piernas? como si las mismas se tratasen de algo ajeno
a mí, a mi cuerpo. ¿Dónde están mis sentires?, ¿Por qué me duele la espalda, los ojos?
¿Qué es esta nueva sensación de dolor?.

Frente a la pandemia surgieron muchos cambios en distintos ámbitos, entre ellos el


educativo. El tiempo se desdibujó y distintas actividades pasaron a llevarse a cabo en un
espacio virtual. El tiempo de lectura, clases, trabajo nos obligó, y obliga aún ahora, a pasar
largas horas frente a los dispositivos tecnológicos llevándonos a un estado de agotamiento y
estrés sin poder desconectarnos de los mismos. Las materias antes destinadas a la
exploración sensoperceptiva tuvieron que repensarse por la imposibilidad del encuentro en
los salones con les otres​. ​.

Nos encontramos angustiades, soles, nuestros cuerpos se han desdibujado,


fragmentado y hasta mimetizado con los modos del tecnicismo. En algunos casos, unos
pocos encuentran tiempo entre trabajo y estudio para bailar y poner sus emociones, dudas,
incertidumbres en movimiento.

Los relatos sensibles son una forma de plasmar estas vivencias, y además de no
dejar olvidado el cuerpo, que no quede escindido. Como indicios sobre cómo se perciben las
corporalidades

Como Drenkard(2020) expresa: “Desde hace mucho tiempo, me resulta ineludible


pensar que, si algo podemos preguntarnos acerca de nuestra existencia, sólo es posible a
través del relato de la experiencia sensible, de la práctica vivida con nombre propio. En ese
sentido, más allá de las estadísticas y los datos científicos, un pensamiento sensible y un
cuerpo pensante (...), sólo se hacen presentes en el movimiento, en los lazos y en las
historias: amalgamados, entrelazados, acoplados, integrados.”

Así nosotras, como estudiantes de la danza, actores de las artes del movimiento
recopilamos relatos de plataformas de redes sociales y otros escritos por nosotras mismas,
que visibilizan realidades corporales que atravesamos.

Nosotres, como estudiantes de la danza, actores de las artes del movimiento abordamos el
trabajo desde nuestras propias vivencias y experiencias; dejando de lado los dualismos al
poder poner en boca de los relatos sensibles lo que experimentamos en nuestros cuerpes.
Poniendo en relevancia la vivencia corporal.

Observamos relatos que hablan de las nuevas realidades que atravesamos, manifestando
nuestras corporalidades.

Recopilamos relatos de plataformas de redes sociales y otros escritos por nosotras mismas,
que visibilizan realidades corporales que atravesamos​.

Me veo reflejada en la pantalla, ya no distingo qué versión de mi es verdadera. Tomo


el cepillo y me peino casi automáticamente. ¿Pero ese es mi reflejo o soy yo?. Mi
imagen se queda inmovil, mi voz se escucha entrecortada, caigo en la cuenta de que
no es el espejo quién me devuelve esa imagen, el espejo hace días teme ser
reemplazado por el monitor de la computadora o la pantalla del celu…

Narrativa poética de une estudiante de expresión corporal que evidencia cómo es


desplazado ese otre a través del cual une se construye , no porque desaparezca sino que
ahora aparece detrás de esas pantallas.
Hoy domingo. Me levanto como todos los días, con esta sensación de miedo que va
desde la cabeza hasta las plantas de los pies. Se mete en mi estómago, en mi
garganta. No me deja respirar, no me deja pensar. Hay días que puedo un poco más
y otros un poco menos. Trato de poner lo mejor de mi, pero me supera, me perturba,
me angustia, me paraliza. Lo expreso con palabras, porque las lágrimas ya no me
quedan. Espero pronto poder contarlo como solo un mal recuerdo. Deseo poder
ganarle a la maldita ansiedad y el pánico.

Me despierto a la mañana del día domingo, me siento como habitualmente hago en la


computadora, en este contexto de pandemia, todos los días, a cursar las diferentes
materias. Ya sin notar las diferencias de días y darme cuenta que era domingo,
adolorida en mi espalda, piernas dormidas, ojos irritados, mi estómago inflamado de
nervios, sin posibilidad de encuentro presencial con mis compañeros y compartir un
mate, una charla para intercambiar dudas. De repente se convierte todo en virtualidad
hasta mis dolores, sin saber si son normales o producto de mi poca movilidad.

En los dos relatos precedentes, uno escrito por una docente y el otro por une
estudiante, (ambos participantes de una comunidad educativa pero que desempeñan
distintos roles), aparece la sensación del dolor como una relación directa con el cuerpo
como una forma de hacerlo palpable; es en el mismo cuerpo donde se siente el dolor.

Perdí la cuenta del tiempo, los días se suceden sin saber cuál es su límite, mis horas
despierta se han extendido hacia la silenciosa madrugada y por momentos siento que
este instante se detuvo. Por otra parte, al pensar en lo que fue sucediendo, percibo
que también se ha acelerado, pero la sensación más intensa es la de estar en un
presente perpetuo, los días-las noches pasan en una solución de continuidad sin
pausa, sin escansión, a veces se me mezclan las imágenes de los sueños con los
pensamientos en duermevela y los quehaceres extra-rutinarios.

Haciéndonos ecos de las palabras de una actriz y una educadora somática


vivenciamos como el tiempo se paraliza y se desdibujan las horas en la intimidad de
nuestras casas.

“¡El mundo se paraliza por un virus!” escriben los diarios; y lo que parecería entrar en
parálisis, en esta coyuntura, es el cuerpo-sujeto (hoy real y simbólicamente encerrado entre
sus propias paredes, más sujetado que nunca).
DIALOGAMOS …

Estos relatos pretenden visibilizar las nuevas corporalidades atravesadas por los dispositivos
tecnológicos digitales y virtuales en este contexto de ASPO y poner en evidencia cómo son
vivenciados estos cambios por diferentes actores del ámbito educativo de las artes del
movimiento, hayan tenido o no previamente relación con la danza.

En concordancia a lo que expresa la Vicepresidenta de OMEP Argentina, María


Alejandra Castiglioni, consideramos que hay algo más que solo los cuerpos “hay una
interfaz entre ellos donde erupcionan nuestros gestos, voces y relatos, este es el espacio de
la corporalidad”.

Las corporalidades se encuentran hoy más que nunca atravesadas por los
dispositivos tecnológicos digitales y virtuales. Esta realidad actual genera cambios en los
hábitos de todes les habitantes de este planeta.

Previo al Covid-19, podemos decir que vivimos de una manera donde no siempre
encontramos espacios y formas en que podamos digerir las experiencias. El tránsito a estas
nuevas condiciones de vida ha implicado un tiempo de pausa, de sentir, de observar, de ver
cómo estaban empezando a trabajar las nuevas formas de comunicarnos y las señales que
nos da nuestro cuerpo.

Al visibilizar las nuevas corporalidades atravesadas por los dispositivos tecnológicos


digitales y virtuales en este contexto de ASPO, se pone en evidencia como son atravesados
estos cambios por diferentes actores en el ámbito educativo de las artes del movimiento, sus
sensibilidades y las relaciones con les otres​.

¿Cómo percibimos y dónde está ahora nuestro cuerpo? Sentado, pasando mucho
tiempo en esa posición frente a una computadora, con pocas posibilidades y propuestas de
explorar distintas formas de movimientos, sensibilidades, expresiones, interpretaciones.

¿Cómo se resignifica nuestro cuerpo en un entorno virtual? Más precisamente,


acotándolo a nuestro campo, qué hacemos les bailarines o aficionados a la danza con
nuestro cuerpo mediatizado.

Como reflejan los relatos, el espacio y la percepción del cuerpo cambian.El dolor
corporal aparece como un indicador de cómo se encuentra nuestro tono vital ,como una
captura de lo singular, y también la angustia y la incertidumbre del futuro se presentan como
generadores de efectos en nuestra corporalidad.

Vivimos los cuerpos mediatizados por los medios tecnológicos de comunicación,


viendo coartada o modificada nuestra facultad de expresarnos a través del movimiento,
obligándonos a descubrir o buscar nuevas formas de comunicarnos y relacionarnos en
nuestras prácticas sociales. Como una cuestión obligada de adaptación al contexto.

Al ser nosotras mismas sujetos hacedores de la danza, reflexionamos, vivenciamos e


inquirimos cómo es experimentada esta vicisitud por los diferentes actores en el ámbito
educativo de las artes del movimiento, indagando en sus sensibilidades y las relaciones con
les otres.

Ante esto vimos expuesta la necesidad del contacto con el otro, de una manera más
pronunciada, que quizás para los que no trabajen con su cuerpo. La práctica de la danza
claramente se encuentra modificada por el aislamiento, por el no encuentro con otres
bailarines. .

Los datos que podemos recolectar a partir de experiencias personales parten de la


sensibilidad, son subjetivas, por lo tanto no tendremos datos certeros y medibles en
términos matemáticos ( cuantitativos). Hay infinidad de factores,condiciones y variables e
infinita diversidad de cómo afecta a cada persona, lo que observamos que sucede en
nuestras corporalidades.

Los modos de vincularnos se modificaron y aparecieron nuevos espacios de


contención y encuentro. Se generaron así nuevas formas de bailar, nuevos medios y
espacios físicos posibles dentro de esta “nueva normalidad”. La experiencia del convivio se
transformó y como dijo un profesor de danzas en una publicación de facebook: “​El bailar
sole es parte de la experiencia, si bien muchas veces estamos con un grupo de personas
socializando, hay un espacio íntimo siempre en esa búsqueda del movimiento. (...) No es
algo tan ajeno, no es tan extraño bailar sole, lo extraño más que nada es cambiar el
paradigma en relación al espacio donde lo estás haciendo y el por qué lo estás haciendo.”

Justamente, bailar sole no es lo extraño, sino la imposibilidad de bailar con otre es lo


complejo. Falta el encuentro y sostén necesario luego de la búsqueda interna personal, que
no se termina de transmitir a través de las pantallas.

Una de nosotras expresaba: “​A partir del aislamiento bailo en mi casa, pero antes no
lo hacía; Y en mi caso bailo tango, esta es una danza social que se da en un encuentro en el
abrazo con un otre. Puedo practicar las técnicas a solas, pero no voy a poder incorporarlas
del todo hasta no aplicarlas con ese otre​ .” El ámbito de entrenamiento pasa a ser nuestras
casas, modificando el espacio íntimo personal. Debemos mover muebles y utensillos,
preparando un espacio para bailar y compartiendo una parte de nuestra intimidad por medio
de la cámara.

Consideramos importante tener en cuenta las condiciones sociopolíticas que nos atraviesan.
Porque no podemos estar descontextualizados de las decisiones gubernamentales que
están determinando esta realidad. A esto se suma la gran incertidumbre sobre el devenir de
nuestra sociedad en las realidades subjetivas.

Experimentamos la diferencia con compartir un espacio-tiempo en la realidad virtual


donde el movimiento se puede detener de repente, involuntariamente por falta de conexión.
Y a su vez ese cortado no es en el cuerpo; es en la imagen.

Por otro lado uno puede elegir qué mostrar y qué no, apagar la cámara o no, prender
o no el audio. Algunas imágenes se perciben tardías y aunque hagan todes lo mismo la
sincronización de movimientos se desfasa apareciendo nuevas formas de percibir los
cuerpos de les otres.
Trocando la experiencia del convivio por la del tecno-vivio, la virtualidad presenta
ventajas y desventajas. Podemos comunicarnos con otres en cualquier momento y lugar por
diversos dispositivos tecnológicos pero, aunque nos estamos viendo si nos queremos tocar
(entre nosotros) no podemos, hay una pantalla de por medio.

Hay sentidos que quedan por fuera de la experiencia grupal, como el tacto, el
olfato,etc. Ya que si bien las percepciones de cada une son diferentes de por sí, cambian
más aún al estar en diferentes espacios físicos, cada une con sus distintas realidades
según sus sentidos. Nuestras percepciones se revelan dislocadas, separadas, fragmentadas
y disociadas; en definitiva mediadas.

Por otra parte, como estudiantes tuvimos que aprender e investigar sobre el uso de la
tecnología y las distintas aplicaciones en alza para poder conectarnos y no quedar
totalmente desvinculades del mundo y de las clases. Al igual que les docentes para dar las
mismas debieron indagar para poder contactarse con sus teléfonos o computadora, aún sin
tener cámara, cómo meterse en un campus virtual, cómo compartir música o pantalla.
Herramientas que se imponen hoy como aporte también para nuestra formación docente,
no a modo de reemplazar las formas tradicionales de enseñar-aprender, sino cómo
complementarias de las mismas.

Reflexiones finales

Los acontecimientos insisten en direccionarnos hacia un camino que pareciera


irreversible, con una insistencia caprichosa de que el modelo capitalista se siga
reproduciendo, esta vez con un cambio de escenario y donde ahora los sistemas de
control los impone el Sr Google.

Debemos responder a la demanda de un sistema que presiona e insiste en que


seamos productives, obligándonos a borrar nuestras necesidades, nuestros sentires.
Por consiguiente, si bien consideramos que esta modalidad resulta útil y abren
puertas al mundo de la danza para generar nuevos lazos entre la comunidad internacional,
creemos que es positivo siempre y cuando sea una elección y no la única posibilidad la de
estudiar a distancia.

La coyuntura actual sumado al capitalismo de consumo regente exacerban el control


que ejercen las redes y las nuevas prácticas virtuales y nos inhabilitan a poner un stop a
estas omnipresencias. Nos incapacitan a escapar de la trama virtual. Este control invasivo
que penetra nuestra piel mucho más que el covid-19 u otros virus. ​No podemos correr, está
en todo el mundo, como si fuéramos perdiendo las piernas​.
 
Besos a dos metros de distancia​ ​ Celeste espinosa, Leandro Ruiz / terminado

Composiciones virtuales: Crear danza en el año 2020

¿Cómo se desarrollan los procesos creativos en materia de danza durante la cuarentena?

(Retiramos la pregunta)

En una primera instancia y antes las medidas tomadas sin un tiempo amable para digerirlas,
pareciera que les bailarines-intérpretes, coreógrafos, investigadores del movimiento y la
composición, se han quedado sin su lienzo para desparramar sus danzas. Cuando decimos
“pareciera”, abrimos un tajo en el aire para nuevamente escarbar en todas las posibilidades
que les artistas del campo del movimiento han tenido que accionar para poder continuar
creando.

para nuevamente escarbar en todo ese cúmulo de acciones, antes impensadas, que hoy los
artistas han comenzado a habitar para continuar creando.

Tiempo y espacio se han modificado para todas las prácticas, y en la danza más
precisamente, las salas y sus cronogramas de horarios, han mutado por completo.
Podríamos hablar entonces de una danza camaleónica, de una danza que ha dejado de
habitar sus salas y sus ritos grupales de cuerpo a cuerpo, de contacto de pieles, aromas y
sudor, y que aun así, insiste e intenta habitar su universo más pregnante: “el movimiento
poético-danzante”.

Danzas de living, danzas con mascotas, danzas en familia, danzas sin barbijo, danzas en el
balcón, danzas en pijama, danzas con hijos, danzas con duelos.
Una vez más, les artistas, han tenido que viajar a su fibra interna más sensible para poder
encontrar en este nuevo tiempo-espacio, posibilidades que los abracen y que los habiliten a
seguir creando lejos de su hábitat. Más precisamente en uno totalmente desconocido. Y
como si fuera poco, han tenido que negociar con el universo de los dispositivos electrónicos
y las plataformas virtuales para poder comunicar, visualizar, exponer y desarrollar sus
ideas-creativas-móviles-danzantes con los demás actores.

“De esta manera, el encuentro sucede detrás de una pantalla “

De esta manera, el encuentro sucede detrás de una pantalla.

Vidrio, cables, electricidad, WiFi, batería, Zoom, Meet, ¿Transmisiones en vivo?,


computadoras, celulares, tablets, para llegar al otro lado de nuestro hogar, para saludarnos
esta vez mirándonos a los ojos. El único contacto que podemos tener y quizás el más
esperado. El de la mirada.

(*lo desarrollamos un poco más adelante, teniendo en cuenta el comentario)

Danzas que pululan y se evaporan en su mismísima inmaterialidad no solo cuando éstas


finalizan, sino ahora también cuando el nuevo integrante de la escena, “la pantalla”, se
apaga.

Es inquietante indagar sobre este proceso antes impensado, pero tan posible y real que está
sucediendo. Danzas donde los cuerpos no se pueden tocar, ni oler y donde todo sucede en
los interiores de los hogares, rodeados de una escenografía cotidiana, incertidumbre,
deseos y creatividad constante.

De esta manera y para poder ahondar no solo en los registros personales habitados,
queremos compartir algunas experiencias y reflexiones del coreógrafo argentino Oscar
Araiz, en relación a su último proceso creativo-montaje y dirección virtual, en el que estuvo
trabajando para el Ballet contemporáneo del Teatro San Martin ( Buenos Aires ), sobre
“Boquitas pintadas” de Manuel Puig, ya estrenada en 1997 y con una novedosa búsqueda
para su reposición en el 2020.

“Boquitas pintadas” que se besan a la distancia…

En mayo del 2020, el clásico de Manuel Puig iba a tener su estreno en el Teatro San Martín.
Hasta que eso sea posible, el coreógrafo Oscar Araiz ensaya con el Ballet Contemporáneo
una danza en cadena por videollamada-Zoom

Las circunstancias que hemos nombrado con anterioridad no han sido una piedra en los
zapatos de Araiz , ni de todo el equipo de asistentes, bailarines-intérpretes y directores.
Cada ensayo se ha vuelto como un rito religioso, donde el encuentro es acordado con
anterioridad y aunque no se pueden tocar, están allí.

Detrás de cada intérprete, no solo existe un nombre, una identidad, una historia y una
corporalidad, ahora también un marco personal aparece en cada ventana. Como caracoles
y con la casa a cuestas, un segmento de su privacidad toma pregnancia, donde la presencia
de objetos, sonidos, voces, ruidos, mascotas y llantos de bebes que comparten la escena.
Para Araiz esto otorga al trabajo un valor agregado único de confianza y entrega. De esta
manera podríamos decir que el sentido de lo colectivo, la construcción en comunidad, el
vínculo, el hallazgo, la búsqueda y la exploración, invitan a una nueva posibilidad en la
medida que se convoca a la búsqueda incesante, como así también por la apertura de cada
intérprete en permitir ingresar a sus casas, para seguir elaborando esta nueva danza
creativa, donde aún no existen recetarios ni guías acertadas, más que la confianza y la
entrega por poder sostenernos en este nuevo tiempo-espacio, como bien menciona el
coreógrafo.

La creatividad y la imaginación se han unido de modo tal, que cada limitación y problemática
se ha intentado resolver en esta nueva dimensión, dentro de las posibilidades, pero así
también acompañadas de una insistencia permanente por encontrar nuevas formas que
contengan y abracen el deseo. El de crear y el de interpretar.

Araiz habla de la imaginación de los intérpretes y no tanto de la que él mismo utilizó para
llevar a cabo la antes mencionada y virtual “Boquitas pintadas” y aunque la danza colectiva
y en manada aparece detrás de las pantallas, también existe un momento para las danzas
en soledad. Danzas que muchas veces son dúos o grupales y donde los demás cuerpos no
están allí.

Una vez más, la imaginación es la musa de este accionar que no se detiene y que continúa
escarbando hacia el interior…

…la presencia de alguien ausente. Eso da lugar a una especie de danza fantasmal. Es
inquietante…

Fantasmal quizás porque a pesar de que la danza desaparece cuando los cuerpos se
detienen, hay una inmaterialidad poética-danzante que solo la emanan los cuerpos
presentes, un universo intangible pero repleto de sensaciones, sonidos, aromas, acción y
contacto que a pesar del esfuerzo, el entusiasmo y la búsqueda, el mundo virtual no logra
tener el mismo peso y sabor, que el encuentro cuerpo a cuerpo, carne a carne, danza a
danza.

“Hacer este montaje de una manera virtual es una panacea temporaria, no es a lo que
apuntamos. Como dice el crítico Jorge Dubatti: la naturaleza del hecho escénico es el
“convivio”, el compartir con todos presentes”.
En concordancia con el coreógrafo y el propio registro habitado en tiempo presente, como
jóvenes intérpretes-bailarines-estudiantes, podemos afirmar que la búsqueda incesante de
herramientas virtuales nos han contenido y acompañado en la intermitencia, la inestabilidad
y aquel paisaje borroso que estamos transitando, reafirmando una vez más que la
presencialidad es irremplazable.Los abrazos, el roce, las cosquillas, las caricias, todo este
gran cúmulo vital, parece estar en una gran pausa.

parece estar en una gran pausa, sin embargo, existe una sola acción que hemos empleado
y aunque los cuerpos no estén frente a frente, contiene en su raíz la posibilidad del
encuentro: la mirada como único contacto.

Es importante destacar, que en la mirada las distancias se acortan, las corporalidades se


reconocen, y allí en la proximidad, el hecho creativo-compositivo, la danza, sucede.

Mirar es estar presentes. Mirar es urgente y necesario. Mirar es la forma más instantánea
para reconocernos.Mirar es percibir. Mirar es confiar en que podemos establecer vínculos en
esta nueva realidad, y desde allí crear con todo el paisaje interno de claros y oscuros que
que nos habitan.

Lo inimaginable sucede. Sostener vínculos por medio de pantallas que reflejan una mirada,
una sonrisa, una espera y un permiso para la escucha y el habla.

Y si bien somos conscientes que necesitamos continuar germinando aquel vínculo que se
establece en lo presencial, también fuimos capaces de reinventarnos y bucear en nuevos
mecanismos para llegar al otre, porque en la inmediatez si hay algo que es parte del
universo del maestro artista, es hacer de la danza un asunto de magia, uno más ferviente,
uno que nos salve y nos haga vibrar.

Para concluir queremos compartir un fragmento de Silvia Serbini, coreógrafa, bailarina,


docente, actriz y actual directora del Ballet Folklórico Nacional Argentino.

“Como todos, en algún momento, quise volar y la danza me acercó a esa sensación. Pero
también es esa mágica entrega que se construye en el compartir del amor, esa desnudez
sagrada que no se puede ni se debe controlar, esa intimidad con mundos sutiles, esa
sensación de ser dueña del aire y crear otra realidad.

Por sobre todo, siento que cuando bailo me desnudo y me construyo en un acto de amor…
Soy hoy y soy memoria; soy territorio, soy historia…”

Nos enfrentamos hoy a otra dimensión de lo humano. No olvidemos que nuestra práctica
contiene en su intangibilidad el color de un universo más sensible, amoroso, sutil. Una
danza que necesita de mundos menos mecanizados, robóticos, de cuerpos máquinas que
ya han sido analizados. No nos olvidemos que la danza nos necesita para seguir sembrando
en territorios más amables, en tierras donde las plantas de nuestros pies se puedan
expandir, para poder girar, saltar, volar hasta romper las cadenas.

Nos enfrentamos hoy a otra dimensión de lo humano. No olvidemos que nuestra práctica
contiene en su intangibilidad el color de un universo más sensible, amoroso, sutil. Una
danza que acorte las distancias, una danza que hoy nos encuentra entre pantallas y que aún
así insiste en continuar navegando en aguas poco conocidas, quizás con la seguridad de
continuar buceando para alimentar los procesos creativos o por el propio impulso que los
artistas llevan en su fibra más interna.

El anhelo por estar cuerpo a cuerpo habla de nuestras experiencias como intérpretes, de lo
vivido, de lo compartido y de lo transitado. De todas formas no podemos dejar de narrar
esta parte de la historia que hoy nos convoca, que nos lleva a reflexionar sobre procesos
creativos, que nos atraviesa y nos interpela. Quizás con la incertidumbre de no saber hasta
cuando, pero con total seguridad que en la mirada, los cuerpos han logrado encontrarse y el
hecho creativo comienza a desarrollarse.

Miradas con.movedoras, miradas para continuar moviéndome , miradas en el abismo,


miradas hacia adentro y hacia afuera, miradas en el precipicio, miradas repletas de deseos,
miradas innovadoras, miradas creativas, miradas resilientes, miradas a dos kilómetros de
distancia y más, miradas que sostienen, miradas que nos invitan a danzar, miradas aquí
donde estamos vos y yo, y dónde también están los demás..

“En todas partes , la mirada es una forma de lenguaje””( George Herbert )

______________________________________________________________

Bilibiografía:

● https://www.clarin.com/revista-enie/escenarios/boquitas-pintadas-manuel-puig-oscar-a
raiz-san-martin-_0_p2BXI7MoW.html
● https://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/retrato-de-silvia-zerbini-el-efecto-mariposa

Actividad: Aproximación al tema de indagación.


Construcción de la problemática seleccionada.

“RETÓRICA CORPORAL DE LA ASEPSIA”

Docente:

Amine Habichayn

Participantes:

Ines Otero, Ana Clara Espindola, Lucila Roatta, Carolina Militano


¿Normalidad?

Nos ronda el virus y el desconcierto. Y la desconfianza se posa en un par, les vecines, les
compañeres de trabajo, familiares más cercanos.

Escucharla en los medios, leerla en las redes, la palabra “Normalidad”, se aleja del sentido
conocido para reinstalarse con un adjetivo delante: “Nueva normalidad”, como un nuevo
modo de estar y transitar los espacios a merced de las “Aislamiento Social Preventivo y
Obligatorio” y el “Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio”.
Experimentamos una aceleración en los cambios que no llegan a asimilarse, y la normativa
entonces cambia hacia el “DISPO” entre el encierro y la distancia las corporalidades
tambalean,
De aquí nos surgen algunos interrogantes:

- ¿Qué implica la anterior “Normalidad” y hacia dónde caminamos cuando decimos


“Nueva normalidad?
- ¿Qué incidencia tienen en nuestro estar las nuevas narrativas de control? ¿Cuáles
son los nuevos “regímenes” propuestos sobre nuestros cuerpos?

Donde abundan las preguntas, nos planteamos algunos objetivos:

-​ ​Ensayar un modo de análisis de las narrativas de la “normalidad” en el contexto


pandémico neoliberal, a fin de adoptar un estado de alerta.

-​ ​Reconocer algunos elementos históricos que den cuenta hoy el grado de control sobre
los cuerpos que hemos ido experimentando.

-​ ​Intentar poner en diálogo la noción de control social con los presentes “protocolos de
cuidado”

Indagando:

Para aproximarnos a este estudio nos proponemos hurgar en escrituras previas que nos
ayuden a trazar algunos posibles en nuestro pensamiento acerca de los temas propuestos.
Dentro de las nuevas narrativas citadas, nos seduce el intento de volcar la retórica hacia el
cuerpo y en esa búsqueda nos encontramos con un texto “Vigilar y Castigar” que por algún
motivo nos llama a su atención.
Foucault nos convida a pensar la figura del soldado a lo largo de la historia, con una serie de
rasgos que hacen de su fisonomía una “​Retórica corporal del honor​” (Foucault:1975),
obedeciendo así a métodos corporales que automaticen los hábitos correspondientes a su
función, y se maquinicen sus expresiones vitales ubicando al cuerpo en la mira afinada del
poder. Párrafos más adelante nos dice ​“…en toda sociedad, el cuerpo queda prendido en el
interior de poderes muy ceñidos, que le imponen coacciones, interdicciones u obligaciones”.
A modo de reorientar la causa de esta investigación hacia registros sensibles situados,
cuando parece irse hacia el universo academicista arrojamos preguntas: ¿Hay imposiciones
hoy, en este contexto pandémico, sobre nuestros cuerpos? ¿Qué nuevas obligaciones se
nos infunde bajo la premisa de “me cuido, te cuido”? ¿A qué prohibiciones nos enfrentamos?
¿A cuáles proscripciones, de qué facultades?
A aquellxs que recibimoslos relatos de la década de los años70 nos quedaron huellas en el
imaginario acerca de las prohibiciones y prescripciones, la policía en las calles, las
prohibiciones de reuniones, juntarse era posibilidad de arresto, caminar por el lugar
incorrecto según los militares o policías era posibilidad de arresto o desaparición. También
vinculando esto en un momento, a este virus desde lugares del poder lo llamaron “el
enemigo invisible” en nombre de esta misma narrativa se mataban y secuestraban personas.

El filósofo Darío Z desarrolla esta idea "Todo el lenguaje inmunológico es militar. Hablamos
de sistemas de defensa, de un enemigo que nos invade. La elección de la metáfora del
enemigo invisible puede ser muy pedagógica y comprensible, pero no es una metáfora
inocente. En nuestro país, en nombre de esa idea se generaron exterminios de todo tipo.
Pensemos en términos ideológicos: se habla del enemigo invisible como aquel que viene a
generar una disrupción con los valores de la supuesta argentinidad.

Protocolos

Los protocolos gubernamentales de Argentina, coincidentes con los consejos de la OMS,


citan:
“[…] Que un número importante y creciente de brotes se origina a partir de la
transmisión en eventos sociales, en los cuales la interacción entre las personas
suele ser más prolongada y con mayor cercanía física. En efecto, las personas
tienden normalmente a relajar las medidas de prevención en dichas reuniones y
se confirma que, con el transcurrir del tiempo, se relaja el distanciamiento físico,
la utilización de tapabocas/barbijo y la ventilación de ambientes, especialmente
cuando hay bajas temperaturas.”

Nuevos modos de hacer


No intentamos hacer juicios de valor sino citar aquellos nuevos procedimientos que nos
cuesta hacer carne, o bien que no condicen con nuestros tiempos, deseos o sus
planificaciones:
- Organizaciones, planes de acción, resistencia ante consideradas desigualdades o
injusticias, afectándose en número y metodología cualquier convocatoria.
- La postergación de cualquier actividad artística de la danza y afines, que repercute
directamente sobre nuestro trabajo.
- La anulación del encuentro con lo “Otro”, otro, otra, otre, que alimenta las experiencias
individuales. Encuentro que fortalece desde el sistema inmunológico al psíquico.
Encuentro que alivia tensiones, que ofrece la risa, donde circula energía vital.

El 2020 nos encuentra bajo nuevas estrategias disciplinares, similares a las que Foucault
situaba en los siglos XVII y XVIII, aggiornadas en una temática afín a la “salud”, no
orientadas (a simple vista) en términos de utilidad y bajo formas protocolares oficiales ya no
tan “meticulosas”, se trata de la ​microfísica del poder que el filósofo describe, el
detentamiento de una forma de poder que encauce las costumbres en nuevos lineamientos,
que produzca nuevos registros y nuevas subjetividades, en un salto formal hacia narrativas
explícitas, autojustificables, cadenas naciones que hacen del cuidado un oxímoron en sí
mismo.
Corremos el riesgo de que éste intento crítico hacia la mecanización profundizada de los
hábitos, se confunda con una crítica derechista de sectores privilegiados, cuyo fin es la
defensa del enriquecimiento, que analiza esta problemática desde ópticas puramente
económicas y de sostenimiento de las diferencias que sustentan su posición. Nada más
alejado que asimilarse con este sector interesado; este estudio pretende expresar las
incomodidades que comenzaron a sentirse desde el inicio de la cuarentena y que se
acrecienta al no ver ya luz al final del túnel, o donde mejor dicho, al haberse perdido de vista
todo final y todo túnel, instalándose una realidad como totalidad en el escenario del encierro
y la delegación de los poderes a organismos externos, (((cualquier parecido con la “anterior
normalidad” es pura coincidencia)))

“[…] Que las medidas conocidas para desacelerar la propagación del


SARS-CoV-2 son, principalmente, el respeto a las medidas de distanciamiento
físico (mantener una distancia segura entre personas), el lavado de manos
frecuente, la limpieza y desinfección de superficies, la utilización de
tapabocas/barbijo cuando se está cerca de otras personas y la ventilación de los
ambientes.”

Retomando esta idea de “retórica corporal”, nos suena hoy en torno a la asepsia,
hablaríamos entonces de una ​retórica corporal de la asepsia​, en la medida en que los
comportamientos experimentan un giro brusco hacia la desinfección y los hábitos del
cuidado, donde el contagio es la amenaza y está presente en todo lo que circunda. Por tanto
las corporalidades pueden verse (como el soldado) desde lejos, disgregadas, a caras
tapadas, a distancias insólitas, si es que se ve su materialidad, y no su reflejo virtual.
​Hablemos sino del cinturón del tiempo en cualquier “normalidad”:
De la inconveniente forma de llamar “El” Tiempo a esta insustancia de existencias múltiples,
hacia la apertura de sentidos al descifrar la amplitud de su naturaleza. Emprendemos un
motín sigiloso contra la unidad de sentido, de lo mal llamado común, que no es común, es
“normal” de la norma, la obediencia..

Formulamos un tiempo para el ocio y un tiempo para el trabajo, o uno donde el trabajo
también sea el ocio, un tiempo largo y profundo como el estado de extrañamiento, y un
tiempo fugaz orgásmico que no termina nunca en tanto se queda pegado en la experiencia.
Un tiempo-estado, incalculable.

Asimilamos el tiempo muerto de la espera, el impaciente que no corre y el nervioso que se


acelera. Lo eterno, lo procesual, lo cifrado, un tiempo de minutos y segundos, un tiempo de
la memoria, un tiempo de lo que no fue.

Nos sublevamos ante el tiempo inquisidor, un tiempo productivo, un tiempo capitalista,


imperialista, extractivista, con tiempo productor, jardinero, paciente, de semilla hasta fruto.
Un tiempo significante, productor de formas que sorteen el cifrado normal, y comunalice las
inspiraciones propias para materializarlas colectivas. Un tiempo autónomo, casi utópico.
Contra otros subliminalmente distópicos: jornada laboral de 12 hs.

“Un tiempo” de los tantos creativos, nos invitamos a mapear intentos, oponer ficción a
distopía -que infantil oponerse al tiempo del mundo-. Este es un levantamiento contra el
tiempo adulto, no por mayor sino por obstructor, el tiempo del padre blanco, que tapona las
válvulas de escape, que no permite asirnos de otras corporalidades posibles.

Big Data

Así como lo que se imprime cada vez mas como una herida, en lo que refiere a la falta de
contacto, a los amagues al momento del saludo, al acto reflejo de estirar el cuerpo hacia el
abrazo, la ilusión de bailar en la fiesta de algún cumpleaños, se traduce en algoritmos
limpios y detectables, susceptibles a la estadística y al uso y abuso de su acumulación con
fines económicos y de control. Asceptizar todo campo vincular en post del ​cuidado de la
vida,​ la vigilancia virtual, nos recuerda a militarizar las calles con el mismo fin. La pregunta
es: ¿la vida de quién? ¿O de qué? Preferimos no hacer pie en teorías conspiracionistas,
pero elegimos preguntarnos:
- En lo evidente, la distancia, pero que hay de velado en eso?
La virtualización de la vida y su derivado en el control tecnológico puede observarse con
mucha nitidez en la siguiente cita de Byung Chul Han, del libro “Sopa de Whuan” del año
2020:
“El coronavirus está poniendo a prueba nuestro sistema […]” (​ y mientras juega a
una especie de “riña de egos” entre Asia y Europa) dice: “[…]En comparación con
Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para
combatir la pandemia? Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong,
Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria […] Las personas son menos
renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y
no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está
organizada mucho más estrictamente que en Europa. Sobre todo, para enfrentarse
al virus los asiáticos apuestan fuertemente por la vigilancia digital. Sospechan que
en el big data podría encerrarse un potencial enorme para defenderse de la
pandemia. Se podría decir que en Asia las epidemias no las combaten solo los
virólogos y epidemiólogos, sino sobre todo también los informáticos y los
especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no
se ha enterado. Los apologetas de la vigilancia digital proclamarían que el big data
salva vidas humanas.”

Todas las metáforas parecen irse por el desague, pero aparece el verdugo como salvador,
el encuentro como la muerte probable, la virtualidad como la única vida posible, las colas del
supermercado como el paseo recreativo, la educación como un “mientras tanto” paciente y
resignado, la danza como pantalla de You Tube, lxs abuelxs lejos, lxs jóvenes abrumadxs.
Las luchas que parecen suspendidas van buscando la fuga… Acá intentamos pensarnos,
para inventar otras vías, mientras tanto plantamos tomate en la terraza de casa… Y esa es
parte de nuestra resistencia.
“APUNTAME AL OBITUARIO”

“Los rituales y la muerte”


  ontana Natali - Zapata Gabriel - Zanoni Laura
F
INTRODUCCIÓN

El covid 19 ha penetrado en nuestra vida cotidiana, afectando nuestras relaciones,


salud, trabajo, economía y cultura. Incluso, ha irrumpido en nuestra capacidad de manejar la
muerte. La muerte es universal, pero las formas de morir y significar la muerte se definen
social y culturalmente. Por supuesto, tienen matices únicos en cada sujeto individual y
grupal (en cada familia, comunidad, o a nivel societal). Se trata así de un proceso dinámico,
y se reconfigura ​cómo parte de la cultura. La naturaleza de los rituales funerarios tiene una
relación estrecha con el contexto en el que acontecen.
Antes, la vida social giraba en torno de la relación vida-muerte. Hoy, en contextos
desarrollados, a las personas “por su bienestar” se les manda a morir solas a instituciones
especializadas en manejos técnicos, desplazadas de la vida familiar y social, sin que tengan
capacidad de decidir sobre su muerte.
Los ritos funerarios contribuyen a mantener los lazos sociales, es decir, que
restablecen el equilibrio perdido que produce la muerte de un miembro del grupo, en este
momento las personas no pueden pasar por este proceso al tener impedido el despedirse de
ese ser querido en el ritual del funeral, ya que los cuerpos por prevención no pueden ser
vistos y tampoco luego del entierro o cremación.
Personalmente, como estudiantes y trabajadores de la danza estamos inmersos en
estos aparatos electrónicos, haciendo videoconferencias, explicando un ejercicio al lente de
una cámara, etc. Nos damos apoyo, leemos mensajes de texto, escuchamos notas de audio
y viceversa para tener un contacto humano con nuestro pares.
Hemos escuchado personas, pares que se despiden de un pariente o amistad de esta
manera, para siempre, su último contacto es verlos irse en un taxi al hospital o un llamado
frío diciendo que ya no está, a esto se suma que en general el duelo se realiza en
aislamiento debido al contacto con la persona fallecida.
Uno de nosotros tuvo que pasar por la experiencia de sentir que un ser querido puede
irse y no poder hacer nada para evitarlo, el vacío que invade y la sensación de impotencia
se va transformando de bronca a miedo, sólo se puede esperar. Hay miedo, y ese miedo no
se puede demostrar, uno tiene que transmitirle a ese ser querido y a los más pequeños de la
familia tranquilidad y paz, algo muy imposible. Nunca antes un abrazo había sido tan
necesario, las pequeñas cosas que antes no se valoraban ahora toman un valor
inmensurable. A su vez el mundo continúa y las obligaciones no frenan, hay que seguir pero
uno ya no tiene fuerzas para luchar. El mundo parece detenerse en esos 15 días.
La situación excepcional actual, nos ha hecho cambiar nuestra forma de estar y
experimentar el mundo, teniendo consecuencias impensadas y relevantes, provocando
cambios en todas las esferas de nuestra vida,en nuestra manera de morir y despedir a
nuestros muertos. Cambian nuestras rutinas, hábitos, costumbres, forma de pensar, forma
de relacionarnos, lo que nos ha obligadoa fomentar estrategias de adaptación. En estos
días, muchas personas están falleciendo y/o fallecerán a causa del coronavirus, pero otras
muchas lo harán por el curso natural de la vida. La dimensión social de nuestras despedidas
se ha visto ​alterada​, de forma justificada, para evitar males mayores.

DESARROLLO

Los rituales funerarios que se disponen en Argentina, son los funerales completos
católicos con extremaunción o también conocida como "la unción de los enfermos" es el rito
aplicado al paciente que está agonizando con el fin de liberarlo de sus pecados, darle alivio
espiritual y paz, la preparación del cuerpo consiste en el embalsamamiento del cuerpo para
que no se descomponga. Es una costumbre sanitaria que permitirá al fallecido ser expuesto
en el ataúd frente a sus familiares y amigos por algunos días. Se acostumbra vestir al
fallecido con su mejor ropa y algo de maquillaje, la cremación es opcional, la Iglesia Católica
no impide la cremación del cuerpo, aunque los católicos más radicales y conservadores
prefiere mantener la costumbre del entierro, luego en el velatorio con el cuerpo ya preparado
y colocado en el ataúd, es llevado a la iglesia, velatorio municipal, salón de la casa fúnebre o
la casa de la familia del fallecido para realizar la vigilia o velorio. Esta consiste en velar el
cuerpo del recién fallecido, acompañar a la familia doliente, la vestimenta para guardar luto y
arreglos florales; hay algo similar a un protocolo católico que exige a la familia directa del
fallecido vista de negro durante el velorio y entierro, pero algunos cristianos no tan
tradicionales optan por vestir ropas de cualquier color oscuro en señal de duelo, el traslado
al cementerio y entierro, y misa de difunto esto es luego del velorio, sepelio o vigilia, se
traslada el féretro en un coche fúnebre de color negro al cementerio o crematorio, según sea
el caso. Antes del entierro, el Sacerdote o Ministro Católico procederá con la misa del
difunto. Esta ceremonia es la parte más importante de todo el servicio fúnebre junto con el
entierro y suele ser igual para todos los servicios, y por último la misa del 7mo. día, la misa
del mes y la misa del año. Suele conocerse de manera más acotada este rito, un velatorio
en ataúd abierto o cerrado, y entierro o cremación. Por lo menos en nuestros casos lo
vivenciamos más que nada de esta última manera.
Por otro lado, los orígenes de la cremación en Argentina se remontan a finales del
siglo XIX. Entre los argumentos que se cuentan a su favor están aquellos que exaltan la
higiene y aquellos que fomentan la iniciativa ecológica. Dentro de los bríos higienistas cabe
mencionar al Dr. José Penna, director de la Casa de Aislamiento (actual hospital Muñiz),
quien propuso la cremación como un método eficaz para reducir los riesgos de contagio tras
diferentes epidemias. A la sazón fueron primero la epidemia de fiebre amarilla (en 1871) y
luego dos sucesivas de cólera (entre los años 1873-1874 y 1886-1887).
Antes de la pandemia que comenzó en 2019, desde una visión funcionalista sobre el
rito, destacan su papel catártico lo que promueve a su vez la integración social. El ritual,
desde esta perspectiva, descansa en los efectos performativos del lenguaje que “cura” a
través de la sugestión y la inducción. En el caso de los rituales funerarios esa mediación del
lenguaje es la que permite la comprensión de la muerte biológica.
Ahora la eficacia simbólica que cumplían los rituales funerarios no existe, las
personas se encuentran con el vacío de la palabra y sin el acompañamiento de los
familiares.
La pandemia ha cambiado muchos procedimientos, incluso los relacionados a la
muerte y a los ritos funerarios, ​pero también situaciones previas a estas, la forma de
comunicación de la muerte y los tratos con la persona fallecida, en pacientes de alta
complejidad el último contacto que tienen, a veces, es ver cómo se dirigen a los centros
hospitalarios. Estos últimos no cuentan con la tecnología necesaria para mantener el
contacto del paciente con su familia, desde el wi-fi, pasando por la telefonía celular o tablets,
se ha apelado, en algunos casos, a la solidaridad para conseguir aparatos tecnológicos para
que el paciente aislado pueda mantenerlo.
En Argentina los velatorios tienen un estricto protocolo para el manejo de cadáveres y
ritos fúnebres de casos sospechosos o confirmados de COVID-19, según el Ministerio de
salud en el caso de realizarse un velatorio, las personas deberán cumplimentar las
siguientes medidas en ejercicio de su responsabilidad social y el interés público superior de
salud pública comprometido en el marco de la Pandemia por el nuevo coronavirus
COVID-19:
• El velatorio deberá realizarse a cajón cerrado.
• Utilizar un sensor de medición de temperatura corporal a distancia y prohibir el
ingreso de personas con temperatura igual o superior a 37.5° o que se sientan enfermas.
• Desaconsejar a las personas que forman parte de una población en riesgo (mayores
de 60 años, inmunocomprometidos, diabéticos, hipertensos, entre otros) a concurrir a las
salas de velatorios.
• En la sala velatoria, asegurar un distanciamiento interpersonal mínimo de 2 metros
entre las personas no convivientes que asistan al servicio velatorio, proporcionando
adecuado número de sillas, así como el uso permanente de tapa boca-nariz. Se permitirá la
rotación de acompañantes manteniendo la distancia interpersonal mínima de 2 metros.
• Los asistentes deben preservar una distancia mínima de 2 metros al cajón/persona
fallecida. No se permite tocar ni besar el cajón.
Si la sala velatoria no tiene suficiente espacio para asegurar el distanciamiento de 2
metros al cajón y el distanciamiento mínimo de 2 metros entre las personas, no se permite
realizar el servicio de velatorio.
• Se prohíbe el consumo de alimentos durante el servicio de velatorio.
• Evitar el contacto directo, como apretones de manos, abrazos y besos entre
asistentes en el servicio o funeral.
• Los horarios de los servicios fúnebres se restringen de 6 a 21 para hacer trámites.
• Se pueden utilizar celulares o tablets para transmitir las imágenes a otros familiares
y deudos.
Este último punto es llamativo, nos preguntamos si este método de comunicación de
la muerte estaba prohibido anteriormente, pero en realidad ni siquiera fue pensado.
Seguramente en su momento esto se vería como una total falta de respeto, hoy en día es un
medio, nuestra mayor herramienta de contacto a lugares que no podemos habitar.
La disposición final de los cuerpos puede tener tres destinos de acuerdo a los ritos
religiosos, las costumbres del lugar y/o las disposiciones judiciales emanadas de la
autoridad competente, a saber:
• Inhumación.
• Cremación.
• Traslado al extranjero.
La inhumación, que resulta ser el fin más buscado en caso de fallecimientos
individuales, múltiples y masivos, debe cumplir con algunas normas básicas, en especial la
de identificación y registro de las tumbas, cumplimiento de normas de salud pública y de
procedimientos de bioseguridad y respeto a los principios de diversidad y no discriminación.
En el caso de que los familiares directos del fallecido también hayan sido
diagnosticados como casos positivos de COVID-19 y no cuenten aún con el alta, se sugiere
que la disposición del cadáver sea la “conservación” o la “inhumación” (en un lugar
específico y con clara identificación del cuerpo) de forma tal que se permita a los familiares
la posibilidad de decidir posteriormente el destino final del cuerpo.

El ritual funerario produce un doble movimiento que conjuga separación y ruptura con
la persona que muere y, al mismo tiempo, expresa un deseo de retención. Es,
esa separación y distancia con el cadáver lo que se construye en la interacción que
implica el rito funerario y produce, conjuntamente, una reubicación del difunto en un lugar
otro, lejos del mundo de los vivos.
CONCLUSIÓN

Louis-Vincent Thomas, en el libro Antropología de la muerte de 1985, propone cinco


atributos de los ritos de muerte, que exigen un espacio escénico, (hogar, iglesia, casa
funeraria u otro), una estructura temporal (sucesión de acciones y palabras), una cantidad
de actores (deudos, familiares, allegados), una organización de símbolos (metáforas que
expresan lo misterioso e inefable) y propician además la eficacia simbólica (por ejemplo el
efecto catártico).
Como grupo creemos fervientemente que en la actualidad la visión de muerte se ve
modificada, transformada debido a cambios en las prácticas sociales, los cementerios se
encuentran desolados, poco a poco comienzan a parecer museos y la cremación es el
método más solicitado, ​un cambio en la visión de esta modalidad, la cremación ya se ve
instalada en la cotidianidad, abre una manera de mirar y de tomar la vida, todo acercamiento
a la muerte te acerca más a las vida. . En esta pandemia se ven muy afectadas las casas
velatorias, por consiguiente se ve modificado el ritual conmemorativo a seres queridos, el
cual se ve reemplazado por otros como puede ser el relato de una simple anécdota,
recordar una fecha en particular o subiendo a las redes sociales una foto o un texto.
Pensamos que, como docentes que trabajamos con cuestiones sensibles, es importante dar
lugar en la escuela a la relación entre la vida y la muerte, cuales son los interrogantes que
suscita en los estudiantes y de qué forma estos interrogantes pueden vivenciarse,
expresarse o transformarse, a través del hacer artístico, las acciones poéticas pueden
cumplir el rol ritual necesario que se ha perdido en estas circunstancias.
La muerte tomó un giro, cuando un suceso se padece por un tiempo prolongado, este pasa
a ser habitual en un sentido figurado. Se comienza a convivir con la idea de una muerte
presente, esta se ha naturalizado.

ANEXOS:

- https://www.pagina12.com.ar/280911-la-muerte-y-el-duelo-en-la-era-covid-19

- https://www.fundacionaiken.org.ar/wp-content/uploads/2020/04/GU%C3%8DA-DUEL
O-COVID19-2020.pdf

- https://www.raco.cat/index.php/Athenea/article/download/311175/401138/

- http://www.redfuneraria.com/rituales-funerarios

- https://portal-coronavirus.gba.gob.ar/sites/default/files/Protocolo%20para%20el%20m
anejo%20de%20cad%C3%A1veres%20de%20casos%20COVID-19.pdf
 
Alumnas:​ Alario Marianella, Barraza Nabila

EMOCIONALMENTE REINVENTADAS (EN PROCESO)

La emoción como ese algo abstracto pero que repercute en nuestra concepción en
diferentes direcciones, acciones y decisiones. En nuestra composición como ser racional y
sentimental, afecta directa e indirectamente en cómo entendemos el mundo, la vida y
elegimos transitarla. Una palabra que pensamos cuando reflexionamos sobre la emoción es
el cambio. Es cambio, porque sentimos que la emoción se ve atravesada por diversos
factores, contextos que influyen sobre ella y a su vez sobre la propia persona. Una pizca que
la condimenta es la experimentación, ese punto donde nos entregamos a ese vacío, del no
saber. Experiencia que construye nuestro campo cognitivo y del cual la emoción se hace
partícipe. ¿Pero existe ese no saber? ¿Qué sería lo que sabemos que no sabemos? ¿Cómo
lo delimitamos? ¿Cómo ese no saber repercute en la emoción? ¿A partir de qué hecho
pensamos nuestra emoción? ¿Y la de los demás? ¿Hay factores que la resignifiquen?
Creemos que se genera un ámbito en el cual nos sentimos libres de enriquecernos, de
entregarnos a esa construcción de conocimiento sensible. Un conocimiento sensible, que no
escapa de nuestra emoción, de lo que sentimos y generamos como producción personal y
colectiva. Este contexto de Pandemia, que actúa como emergente, hizo que atravesemos
una soledad forzada, en algunos casos, lo cual repercutió en la construcción de una
fortaleza interna que fue confluida por las emocionalidades de las personas que nos
rodearon. De una manera tan impactante que cruzaron cualquier tipo de dispositivo y
distancia alguna. Generando entornos de acompañamiento, de intercambio de sensaciones,
pensamientos respecto a lo que nos atravesaba y atraviesa a medida que pasan los meses.
Más allá del no-contacto físico, nos preguntamos: ¿Qué hubiese sido sin el contacto virtual
con el otre? ¿Sin la escucha compartida? Estos factores, sensaciones fueron resignificados,
como también lo fue el concepto de la presencialidad. Tratando de comprenderlos, y
ubicarlos en otro plano de la cotidianeidad, y pensar que seguíamos estando presentes
desde otro lugar, con otras acciones y corporalidades aplicadas o adecuadas al plano que
nos permiten las pantallas. Nuestras emociones respecto al sentirnos presentes,
escuchades, mirades por el otre estuvieron en contínuo ir y venir por distintos lugares que
resultaban tanto conocidos como no; encontrando nuevos sitios los cuales habitar, los
cuales poner una semilla de nuestra esencia regada por todo tipos de emoción que nos
cruzaron y marcaron para nuestro futuro caminar.

Pero nos parece importante volver a tomar el concepto de cambio en relación a la emoción.
Debido a que, como sabemos, toda sociedad crea códigos de significaciones, es decir, que
las sociedades crean procesos de construcción, que dan sentido al mundo que nos rodea.
Esto es un punto de partida para pensar en la variedad de concepciones que rodean a la
emoción a lo largo de la historia de cada uno y lo que se proyecta colectivamente. Un autor
que nos resuena en este sentido es, Clifford Geertz, el cual en su libro “La Interpretación de
las culturas”, se explaya sobre estas construcciones de significaciones que producimos y lo
pone en relación al arte, definiéndolo como uno de los ámbitos en que se expresa el modo
de sentir y de entender el mundo en una cultura.

“Si hemos de poseer una semiótica del arte (o de cualquier sistema de signos que no sea
axiomáticamente independiente), tendremos que dedicarnos a una especie de historia
natural de los signos y símbolos, a una etnografía de los vehículos del significado. Tales
signos y símbolos, tales vehículos del significado, desempeñan un importante papel en la
vida de una sociedad, o en alguna parte de una sociedad, y es eso lo que, de hecho, les
otorga validez”.​

Geertz, C. (1973) “La interpretación de las culturas”. Editorial “Basic Books”

Que amplio es el campo de las significaciones construidas en torno a la emocionalidad. Ya


que cada une en su individualidad, interpreta, actúa y representa su subjetividad respecto a
lo que siente y decide expresar exteriormente para con les otres. Que a veces coincide con
ciertos grupos, o con las significaciones que construímos dentro de cada comunidad, y en
otras oportunidades nos percibimos en contraposición a ese sentir colectivo. La multiplicidad
de sensaciones que presenta este campo, pudimos observarlo con este contexto que
vivimos. Donde cada une, creemos, se permitió darle libertad a cada emoción que cruzaba
en nuestra corporalidad y en nuestra percepción mental. Entregándose a la honestidad y
creando un enriquecedor diálogo con sus pares, que ayude a encontrar un supuesto sentido
a lo que sucede.

“La construcción y deconstrucción de sistemas simbólicos con los que los individuos o
grupos de individuos intentan dotar de algún sentido al sinfín de cosas que les suceden”.​

Geertz, C. (1973) “La interpretación de las culturas”. Editorial “Basic Books”

Nos pareció interesante esta forma de ver y pensar desde este punto antropológico, ya que
a partir de eso empezamos a analizar y reflexionar cómo actuábamos ante esta situación
nueva que acontecía y como todo lo que proyectábamos, armábamos y deseábamos, fue y
tuvo que ser remodelado, tal vez de una forma que no esperábamos. Esto dispara a pensar
sobre las significaciones que construimos a través de ciertos factores, contextos y cómo
estas cambian o mejor dicho, se resignifican cuando dichos factores mutan. Nuestros
conceptos sobre la vida, sobre la convivencia, sobre el otro, sobre el contacto, sobre el
tratamiento del ecosistema, sobre la cercanía y lejanía, sobre los trabajos fuera de sus
contextos, de sus lugares típicos; devinieron en nuevas construcciones de significaciones y
conceptos sobre esta “nueva normalidad” que aflora. Y no sólo lo que se transforma de uno
en esta situación, sino como comunidad y como sociedad mundial.

¿Qué relación se entrelaza entre la emoción y este contexto pandémico?

Las emociones, sin importar su naturaleza, van a condicionar nuestra conducta y por lo tanto
nuestra forma de movernos. Un objeto, persona, lugar, acontecimiento, sensación corporal,
o recuerdo despierta emociones en relación con nuestra propia vivencia.
Es por esto, que una utopía como el hecho de que todo el mundo se paralizara y tuviera que
habitar solo un lugar, sin dudas, que se proyectó en nuestras emociones, en las
corporalidades y reflexiones del aquí y ahora. Y funcionó como un punto de partida para
repreguntarse sobre el pasado y accionar en el camino que continúa.

“Las prácticas sociales pueden llevar a engendrar dominios de saber que no solo hacen que
aparezcan nuevos objetos, conceptos y técnicas, sino que hacen aparecer, además, formas
totalmente nuevas de sujetos y sujetos de conocimiento. El mismo sujeto de conocimiento
posee una historia”.​

Foucault, M. (2009) “La verdad y las formas jurídicas”. Editorial “Gedisa”, España.

Nuestras emociones son reacciones ante cualquier acontecimiento, sobre todo del mundo
externo. Cuando experimentamos una emoción, se evidencian diferentes cambios
corporales, teniendo en cuenta que algunos de estos cambios son comunes a varias
emociones diferentes, esto repercute en la consideración de nuevos rumbos, nuevos
sentires e interpretaciones diversas ante determinadas situaciones emergentes. Estos
factores derivarán en nuevas edificaciones de subjetividades lo cual determinará nuevas
formas de sujetos. Debido a estas producciones que realizamos en el camino de la vida, el
carácter cambiante de la emocionalidad se ve atravesado por contradicciones,
afirmaciones, reflexiones, negaciones, aspectos efímeros, duraderos que no hacen más que
constituirnos y hacernos habitar un lugar en el mundo. ¿Cómo habito mi emocionalidad?

Nosotras tomamos el arte en general, la danza misma, como un canal que permite transmitir
todas esas emociones que nos pasan por el cuerpo, es una terapia corporal, que ayuda a
nivelarnos emocionalmente, cuerpo y mente trabajan juntos para un alivio hacia nuestra
alma.

En el campo de la danza, solemos hablar o nombrar el concepto de habitar. Habitar este


espacio, este lugar, habitar un punto, una inquietud, habitar nuestro cuerpo, habitar una
construcción con el otro. Y a su vez, reflexionar sobre dónde lo habito, el cómo lo habito y
por qué lo habito.

Enfocarnos en los disparadores que surgen en relación a esos cuestionamientos e


interrogantes que producimos y darle un tratamiento a las pulsiones emergentes a través de
la danza, hace que funcione como un canal expresivo, entre la emoción interna y lo que yo
comunico y confluyo con otro. Provocar ese acontecer, ese re-descubrir de espacios
habitados, de momentos transitados que construyen al ser social.

Si hablamos sobre la construcción de un sujeto, pensamos en las manipulaciones tanto


internas como externas que recibimos. Si nos detenemos en estas manipulaciones, es
conveniente repensarlas en relación a esta situación pandémica. Cómo los gobiernos
aplicaron diferentes mecanismos con el objetivo de “contener” la dispersión del virus y
mantener a la mayor parte de la población a “salvo”. Lo cual, como sabemos, a medida que
fueron pasando los meses, empezaron a surgir interrogantes y cuestionamientos sobre si
continuaba siendo el mismo objetivo o había variado el fin hacia otro asunto. Se produjeron
emocionalidades rodeadas de temor, en un primer momento, que luego fueron desatándose
en preocupaciones respecto al quehacer de la vida cotidiana y a una crisis en relación a lo
económico y social. Dichas flechas que nos atravesaban desde el exterior, hizo que
emprendamos un viaje al interior, tomándonos el tiempo de reflexionar sobre distintas
acciones, pensares y sentimientos que se percibían afectados por dichos aconteceres.
Entendernos, comprendernos, visualizarnos de una manera más amplia, buscando situarnos
en un lugar que nos diera paz, aunque sea por un momento. La vida tan activada que tal vez
llevábamos previo-pandemia, en constante movimiento, tuvo que ser reconstruida hacia lo
más interno y propio de cada une. Poniendo énfasis en la honestidad de lo que sentíamos y
como esos cambios repercutieron y lo siguen haciendo, para pensarnos a partir de la
emoción a flor de piel y accionar en pos de eso. Con la idea de no dejar nada sin decir, sin
expresar, sin experimentar, sin compartir, sin danzar, sin vivir.

Nos abrazamos a este carácter de la emocionalidad cambiante y lo reflejamos y


compartimos a través de producciones, que en nuestro caso, tomarán la determinación de lo
artístico. La emoción comprendida como material disparador para las creaciones en danza,
no sólo en la concreción de piezas dancísticas sino como material de trabajo docente,
apuntado a la escucha de otras sensaciones, experiencias y sucesos que promueven la
sociabilización y el intercambio entre les estudiantes​.

Como futuras maestras-artistas, queremos transmitirles a nuestros alumnos que se den la


posibilidad de expresión y comunicación, que les va a permitir crearse y recrearse en la
diversidad de realidades, relaciones y formas de vida, potenciando con ello el desarrollo de
habilidades para la socialización. Quisiéramos que se den la oportunidad de explorarse,
conocerse, y hacerse conocer a través de esta expresión corporal, la danza.

“​Uno ha de preocuparse por el alma: ésta es la principal actividad en el cuidado de sí. El


cuidado de sí es el cuidado de la actividad y no el cuidado del alma como sustancia […] Una
de las características más importantes de este cuidado implicaba tomar notas sobre sí
mismo que debían ser releídas, escribir tratados o cartas a los amigos para ayudarles, y
llevar cuadernos con el fin de reactivar para sí mismo las verdades que uno necesitaba”.

Foucault, M. (1990) “Tecnologías del yo y otros textos”. Editorial “Paidós Ibérica”

Poniendo el foco, en el resultado interesante que esto nos regala, ya que como hablamos
anteriormente, se resignifica constantemente. Algo que pudimos haber escrito en un
momento dado, con unas emociones concretas, expresividades corpóreas, cómo son
reinterpretadas y releídas con otros tiempos de proceso y otras situaciones encontradas. Y
no dejar de lado, de que esto termina siendo un material muy enriquecedor para
producciones de conceptos, reflexivos, para el intercambio con otro u otros y como
disparadores de creaciones dancísticas y construcciones de subjetividades que disparen
nuevos interrogantes. Nuestras emocionalidades que transitan cambios constantes, sin
ningún patrón, guiándose por las flechas que las atraviesan, quedando por un instante
dibujadas sobre un papel, intentando no olvidar. Re-conceptualizar la nueva normalidad
creativa.

Hemos visto en la genealogía de la danza, que se construye con sus diversas estéticas,
contextos, reflexiones y necesidades, como la emoción y sus manifestaciones generaron
rupturas entre épocas históricas deviniendo en un proceso de cambio de tratamiento sobre y
en cuanto al objeto artístico. Se propuso una liberación de la subjetividad creadora,
buscando en la recepción una identificación, la cual condujera a construir un modo
representativo separado de la realidad. Empezar a pensar en el pasaje de un vocabulario
que se esforzaba por cumplir requisitos relacionados con la imitación a poder generar un
equivalente simbólico. Sin dejar de lado ​que:

“No se puede romper con lo establecido sin que la acción continua de romper no se
convierta ella misma en algo establecido”.

Perez Soto, C. (2008) “Preposiciones en torno a la historia de la danza”. Editorial “Creative


Commons”

Tomamos esa época en la historia de la danza, para poder generar un paralelismo entre las
necesidades que surgieron en aquel momento, relacionadas a la expresión y como esto
influía en cada intérprete en las creaciones y como nuestras necesidades actuales de seguir
construyendo en el campo de la danza, de seguir haciéndola colectiva, tuvimos que
re-inventarnos para continuar y abordar desde otro lugar todos los mecanismos de esta
virtualidad a la cual no podemos escapar.

Creemos que la danza comienza otra historia, donde cada artista continuará creando,
transmitiendo y enseñando con los instrumentos adquiridos en este contexto. Para ello, se
buscaron otros escenarios, métodos y herramientas para poder expresar esas emociones
causadas y atravesadas por el hecho Pandémico, como pueden ser, la desesperación,
estrés, tristeza, soledad, entre otras. Las redes sociales pasaron a ser imprescindibles, el
internet pasó a ser la herramienta primordial para poder conectarse, aunque sea en una
virtualidad, con el maestre y compañeres. Desaparece el contacto, las miradas, la escucha,
y los sentidos, que se hacen presentes cada vez que danzamos, y compartimos con el otre,
cuerpo a cuerpo.

No es extraño bailar solo, en una habitación, cocina, comedor, terraza; lo que resulta
extraño, desesperante, y que genera mucha incertidumbre y ansiedad es, el contexto del
porqué tenemos que estar en esos lugares.

Tomando como referencia una entrevista de Judith Buttler que realizó para un Festival con
una Universidad de México este año, sobre la cual habla de un mundo habitable, una vida
vivible, y cómo se hace sentir la faltante de empatía. Esta ausencia de empatía, impacta con
violencia sobre cada uno de nosotres, nos perturba, nos genera incomodidad; va a
movilizarnos tanto emocional como sentimentalmente. Tener empatía con el mundo y las
personas, hace un planeta vivible y más generoso.
¿Qué es una vida vivible? ¿Qué hace mi vida vivible? ¿Qué factores hacen que mi vida sea
vivible?

“Puede que el mundo y la Tierra no sean lo mismo, pero si destruimos la Tierra entonces
destruimos nuestros mundos; y si vivimos vidas humanas sin ningún límite a nuestra
libertad, disfrutamos de esa libertad en desmedro de una vida vivible”. Judith Buttler

Es interesante este planteo, ya que esta pandemia nos llevó a reflexionar, si realmente
teníamos una vida vivible, que tan solidarios somos con el resto de la sociedad, con
nosotros mismos, y sobre todo con nuestro Planeta, entender nuestras relaciones con la
tierra y con las demás personas de manera más solidaria. Esa solidaridad claramente de
alguna u otra manera termina influyendo en nuestro cuerpo, en nuestras emociones;
debemos aprender a cuidarnos para poder cuidar. Una idea que se relaciona a lo que
menciona Foucault, sobre que: “uno no puede ocuparse de sí mismo, sin conocerse”. Es
decir, que el cuidado de uno, conlleva un conocimiento de uno mismo.

Debemos saber aprovechar nuestra libertad, no desecharla, maltratarnos o maltratar al resto


del mundo con ciertos actos o actitudes; justamente para no llegar al límite de tener que
privarnos de eso tan sagrado, que es la “libertad”. Las emociones cambian frente a las
consecuencias del impacto de ese maltrato, actúan como defensa a lo que sucede a nuestro
alrededor; las emociones cambian para poder, de alguna manera, usar como canal eso que
sucede y poder exteriorizarlo, con el tinte particular de cada individuo​.

Bienvenidas serán esas olas que renueven y muevan nuestras emociones, llevándolas a
lugares impensados, probándonos, desafiandonos hacia un camino más honesto, de
sinceridad con lo que nos acontece y permitirnos dejar a nuestras emocionalidad ser libre en
el intercambio, en el diálogo con el otre. Que la misma no actúe como barrera, sino como
disparador. Que sea esa semilla por nacer, por florecer, y podamos recolectar esos frutos
tanto individuales como colectivos. Siempre pensando en pos de la comunidad, en lo que
nos pertenece y que sentimos que somos parte. Consideramos que es un factor
fundamental, y es preciso tomarlo como material enriquecedor, para seguir reflexionando y
con ello contribuir en el intercambio escolar y en el campo de la danza donde nos
desarrollaremos como futuros profesionales.

Bibliografía

● Perez Soto, C. (2008) “Preposiciones en torno a la historia de la danza”. Editorial


“Creative Commons”
● Foucault, M. (1990) “Tecnologías del yo y otros textos”. Editorial “Paidós Ibérica”
● Foucault, M. (2009) “La verdad y las formas jurídicas”. Editorial “Gedisa”, España.
● Geertz, C. (1973) “La interpretación de las culturas”. Editorial “Basic Books”
● https://youtu.be/4qhh0SAcqtc​ ​- ​Festival Aleph 2020. What Makes for a Livable Life. 
(2020) 
 Arfeliz, Martina

Fernandez, Ulises
Macuglia, Agustina
Torno, Magdalena

¡PELIGRO, NO TOCAR NADA! ​ (TERMINADO)

Pandemia en Argentina, se decreta cuarentena obligatoria estés donde estés.


Forzadxs al encierro nos acostumbramos a virtualizar los encuentros. Terror al contacto, al encuentro
vivencial, a que te respiren o respirar cerca. ​Nadie está a salvo, esto es una guerra viral.
Con el paso de los días, y ya con una mejora en los números de infectadxs, nos atrevemos a
salir. A ver amigxs, a charlar face to face, hasta incluso compartir mates, bebidas, abrazos.
Ya estamos en situación de reuniones, bares abiertos, caminatas por el parque y las calles.
Pero no podemos negar los cambios que todo esto dejó en nuestra experiencia cotidiana, social,
vincular.
Hay algo en la percepción de los encuentros, de estar en multitud que cambió. Hay
algo de las formas de vincularnos que cambió. Podemos retomar las actividades, volver a todo
eso que dejamos en pausa, pero las transformaciones que generó esta pandemia junto a las
posturas de las instituciones, los comunicados, los masivos hashtags, todo el discurso sobre cómo
actuar, cómo vivir tu propia cotidianeidad excepcional, cómo relacionarnos con otrxs, impusieron un
imaginario de la distancia, del encierro como salvación, de lxs otrxs como algo peligroso.
Bitácora de Agustina, 18 de Junio 2020.

¿Cómo se modificá el contacto con el otrx y que significa este acercamiento ante el
distanciamiento social? ¿Qué rol tendrá la confianza en el otrx en nuestras prácticas frente a la
peligrosidad del otrx?

Hoy el distanciamiento es un hecho impuesto y normativo que conlleva una esfera imaginaria
alrededor de uno mismo que le es concebida para pensarse en su cotidiano, incorporamos esto a
nuestras prácticas de enseñanza, el espacio delimitado para cada unx en el salón recuerda a la
kinesfera o a un ejercicio para la exploración del espacio personal, una alergia suspende un ensayo​,
el peligro es el otrx, una ficha de ingreso obligatoria y una declaración jurada delimita también los
parámetros de la normativa, los barbijos son nuestra nueva prenda global incluso para usarse en la
clase como forma de cuidado e higiene, todo lo demás fuera de la norma ya es clandestino.

Los medios de comunicación hegemónicos y las redes sociales con sus campañas de
concientización “espontáneas” llevadas adelante por personalidades famosas/artistas fogonearon la
construcción de un imaginario basado en combatir al virus. A nivel global, esto se traduce en una
guerra viral, fortalecida además por el cierre de fronteras actualizando la idea de Estado Nación.
Cada país adapta las medidas correspondientes en concordancia a sus lineamientos estatales​1 . En
este escenario una de las ideas construidas es la del enemigo invisible: ​El otrx se transformó en un
peligro y ​yo también soy un peligro para el otrx​, y es en nuestras acciones cotidianas,
paradójicamente, que nos volvemos peligrosos. Estamos haciendo esto por el otrx, es una
experiencia obligatoria del cuidado del nivel bacteriológico y viral ¿Qué doble experiencia nos puede
dar esta condición? ¿Qué produce el distanciamiento dentro de nuestras prácticas del contacto?

LA PANDEMIA COMO ACONTECIMIENTO QUE UNIFICA CRITERIOS DENTRO DE UN “NUEVO”


SENTIDO COMÚN.

¿Cómo la noción amplificada de peligro por este acontecimiento de pandemia afecta a la


subjetividad/corporalidad y a los lazos sociales?

Consideramos que la concepción de peligro desde que comenzó la pandemia hasta ahora se
ha transformado y nos proponemos investigar cómo fue esa mutación, y cómo esta concepción junto
a nuevos hábitos impuestos por esta " nueva normalidad",enmarcada en un estado de excepción,
modificaron nuestros vínculos.

1
​En palabras de Esteban Torres: “Acerca del proceso socio-histórico asociado a la crisis planetaria activada por el
Covid-19 uno de los aspectos a destacar es el advenimiento de nuevos estados protectores y agresores, de una novedosa
legitimidad de excepción asociada al accionar de los primeros, y de un discurso estatal de la guerra que refuerza la
conducción política en el marco de la incertidumbre de la coyuntura actual” (Teoría & Cambio Social, La nueva América
Latina, La crisis mundial del Covid-19 (I),Mayo 2020)
Cabe aclarar que recortamos la idea de peligro en torno al discurso hegemónico del sistema
sanitario pero sabemos que existen otras nociones/percepciones de “lo peligroso” socialmente
construidas que a la larga ponen en riesgo a la salud de las personas.

Éstas, junto al abanico de preguntas anteriores son algunos interrogantes que nos motivan a
escribir y pensar en estos tiempos de incertidumbre generalizada.

Para comenzar a hilar algunas ideas, y aproximaciones acerca del tema que nos compete
nos remontaremos a los orígenes. Para ello comenzamos buscando algunas definiciones de
PELIGRO:

- Proviene del español antiguo ​periglo​, del latín ​pericŭlum que significa ‘ensayo’, ‘prueba’.
La palabra ​peligro se deriva de ​periri ‘probar’, ‘experimentar’. La norma ​OHSAS​[1] lo
define como:
Fuente, situación o acto con potencial de daño en términos de enfermedad o lesión a las
personas, o una combinación de estos.

Fuente: Wikipedia.

- Sustantivo masculino. Este término se refiere a una contingencia, ​amenaza​, riesgo,


contingencia, inseguridad, trance, lance, accidente, desgracia, ventura, escollo o fatalidad
de manera inminente en que puede acontecer, suceder y ocurrir algún mal o también
alguna desgracia, ​contratiempo o suceso infortunio. Lugar, sitio o zona en que está
dispuesto o que tiene probabilidad en una inminencia de algún daño o perjuicio.
Fuente: definiciona.com

[1] OHSAS ​es un acrónimo en inglés de ​Occupational Health and Safety Assessment Series​, cuya
mejor traducción es ​Serie de Evaluación de Seguridad y Salud Ocupacional.​ Es una ​norma británica
para la ​gestión​ de la ​seguridad y salud ocupacional​.

La construcción del peligro se basa en el miedo: miedo a morir, a perder un familiar, al fin de
la vida. El miedo hace tolerable la angustia, es decir que nos permite seguir con nuestras
responsabilidades, con nuestros consumos. Si el peligro se alimenta por el miedo a perder la vida
propia o la de nuestros seres queridos, es posible que necesitemos de una protección superior que
nos ayude a saldar estas emociones, a ampararnos en un protocolo para sentirnos resguardades.
Es aquí donde vemos desarrollarse los sistemas de vigilancia global, naturalizada y aceptada
por el estado de emergencia que pareció acaparar toda subjetividad, o incluso hasta por la
convicción ideológica particular que aprueba al Estado protector, y aporta a la causa desde su auto
vigilancia (a través de apps, de permisos de circulación etc.).

Acerca del poder disciplinario Foucault expone: ​“El poder que tenía como modalidad, como
esquema organizativo, la soberanía, se hubiera visto incapaz de regir el cuerpo económico y político
de una sociedad entrada en una fase de explosión demográfica y de industrialización, de modo que a
la vieja mecánica del poder escapaban muchas cosas, por arriba y por abajo, a nivel de los
individuos y a nivel de la masa. Para recuperar lo particular tuvo lugar una primera adaptación de los
mecanismos de poder, dirigida a la vigilancia y el adiestramiento. Nace así la disciplina. Por eso,
entre los siglos XVII y XVIII, fue el primero realizado, aunque sólo a nivel local, en forma empírica,
​ ás que nunca
fraccionada y en el marco limitado de la escuela, el hospital, el cuartel, la fábrica.” M
están repetidas las acciones de las instituciones con las que convivimos con las acciones del
presente utilizadas para cuidarse y cuidar al otro: el hospital y el distanciamiento de los enfermos, el
encierro y las cárceles, el disciplinamiento en los regímenes corporales y el ejército.

Foucault, M. (1976). ​Genealogía del racismo​. Altamira.

Conductas de disciplinamiento, distanciamiento y de encierro, acompañadas por el miedo, la


situación de riesgo y la peligrosidad del contagio, afectan no solo a nivel de las individualidades, sino
también, a niveles macros de las conductas de masas y su circulación. Un disciplinamiento por
“clausura” que afectó nuestras realidades cotidianas, laborales y sociales volviendo ilegales y
riesgosas nuestras prácticas y modos de vinculación tal como los conocíamos.

A continuación nos aventuramos a proponer algunas categorías de análisis que


consideramos son exponentes de formas de percibir al otre dentro de estos nuevos códigos de
socialización:
- Le otre como enemigue:
Esta categoría interpela la construcción social de ese peligro que nos genera desconfianza de
cualquier interacción humana. Caemos en las naturalizaciones de las percepciones que generamos
sobre le otre como alguien peligroso. Nos intimidamos, la distancia espacial sostiene una interacción.
Nos cubrimos las caras, sólo quedan las miradas al descubierto. Se borran los gestos.
Encontrarnos implica un riesgo de imagen. Si no cumplimos quedamos expuestos a cualquier
posibilidad de denuncia o escrache público bajo el estigma de la irresponsabilidad. Nos quedamos
sujetos a decisiones ajenas que categorizan nuestras acciones. Los conflictos sociales basados en el
odio se amplificaron con la idea de peligro y sus consecuencias se camuflan bajo el autocuidado. El
discurso de la responsabilidad propia nos dejó en un estado de “sálvense quien pueda” proponiendo
maneras violentas de juzgar y categorizar a les otres como materias biológicas cargadas de peligro.
Consideramos que la divulgación de metáforas bélicas tanto desde los medios oficiales como
desde los medios de comunicación hegemónica, afianzan y recrean esta percepción del otre como
enemigo. El enemigo invisible contra el que tenemos que batallar, que luchar, que puede portarlo ese
otre, que termina siendo en sí, lo peligroso. Asimismo observamos cómo estos discursos se van
naturalizando permitiendo que avance el control social sobre aquellos grupos/sectores que
desobedecen el control de las medidas para evitar los contagios.
No solo es a través del miedo que cuidamos al otre sino a través de la responsabilidad. El uso
de la terminología bélica referido a la pandemia implica la creación de un imaginario que puede
estigmatizar al otro, asustarlo si es portador. El otre como enemigo ahora no es solo aquello que es
anormal, extranjero o diferente sino a lo que no se comporta dentro de los medios del buen
encauzamiento impuestos por la pandemia. Podemos decir que es una de las experiencias más
totalizadoras a nivel histórico y global.
Si los límites del cuidado se pierden y se incrementan las violencias urbanas, ¿cómo creamos
soportes de contención y redes que pujen hacia una sociedad con herramientas humanas para
construir convivencias saludables, afectivas y empáticas?
- Le otre como par en la creación de una red de cuidado:
Esta categoría se opone rotundamente a la anterior, ya que su propuesta es entender a ese
otre, a eses otres como aliades en la creación de una red de cuidado colectiva. Entender que con
mis acciones de cuidado, estoy protegiendo a un otre, además de a mi misme ya nos propone una
visión superadora a la idea de sociedad y vínculos sociales marcados por el interés individual.

La virtualidad nos brinda plataformas donde podemos estar presentes. Recreamos formas de
encuentro donde atender a la importancia de la afectividad. La imposición de normativas y protocolos
que modifican las maneras en que interactuamos colectivamente y las restricciones que no nos
permiten salir libremente activan la escucha, la espontaneidad de la emoción y el afecto en cualquier
tipo de espacio. Indagamos en las palabras y los relatos que generan aliento, entendemos la
importancia de proteger y cuidar a nuestras redes sociales y afectivas, y adaptarlas a la necesidad
de sobrevivir y de no perdernos en la individualidad avasallante impuesta por el miedo a la muerte. A
la sociedad la construimos entre todes desde nuestras luchas e intentos y consideramos
imprescindible hacer otras lecturas de las directivas del gobierno y control policial que nos arroja al
olvido de nuestra autonomía como sujetos sociales.

Lo que aquí se plantea es un paradigma del cuidado, en el que se registra a un otre que no
solo es humano sino también naturaleza, entendiendo que la instalación del sentido de que el peligro
es el virus, nos corre del verdadero eje problemático en cuestión: el sistema que promueve una
globalización depredadora y la relación que sostiene el capitalismo con el medio ambiente. La
necesidad de entendernos en una relación dialógica con el entorno y los otros seres vivos, nos
permite corrernos del paradigma del terror individualista, fortaleciendo los lazos sociales generando
redes de contención para les que más lo necesitan.

-Le otre como resistencia​ ​al olvido de lo colectivo:

La homogeneización del discurso del “quedate en casa”, renovó la idea de un sentimiento


colectivo, de una causa común que nos mantenía en vilo, y de la que éramos responsables de
sostener. Sin embargo, la contradicción entre “todes contra un enemigo” y la realidad de que
cualquiera puede ser la causa de llevar el virus a tu cuerpo, genera una confusión en la construcción
de comunidad. En este período, se hizo necesario recurrir a las huellas de nuestra comunidad, de
nuestros hábitos de encuentro. La resonancia de una pandemia no puede hacernos olvidar nuestra
acción frente a situaciones de injusticia. Necesitamos recrear formas de lucha que nos recuerden
como personas activas y sobre todo partícipes de una coletividad.De otra manera estaríamos
naturalizando el silencio, la espera. Ese es el terreno verdaderamente peligroso. A escala local,
podemos pensar en los reclamos por los humedales que irónicamente se hicieron notar en la ciudad
desde el humo y las cenizas, en simultáneo al uso del barbijo. Si no salimos a encontrarnos, si no
componemos esa escena: ¿qué archivo estamos generando? Si no construimos una ética colectiva,
que exceda a los cuidados y protocolos anti covid, ¿qué mundo estamos construyendo?
El análisis es complejo y excede al contexto pandémico; aún más siendo quienes escribimos
esto jóvenes de una clase social media con privilegios a la cual el mismo sistema policial protege y
controla. Si bien no dejamos de lado la empatía ni negamos los daños del sistema punitivista, no
podemos ubicarnos a representar a otras comunidades o clases sociales que sí viven problemas de
este tipo en su vida cotidiana de manera directa.
Frente a una Nueva Normalidad en la que la mayoría de la información está mediatizada en
plataformas de fácil rastreo, es importante no dejarnos llevar por la necesidad de protección. En este
sentido, surgen entonces acciones artísticas que siguen pujando hacia una reflexión sobre lo que
normalizamos. Ejemplo de esto es el artista Paolo Cirio con su trabajo Capture​2 ​, en donde utiliza el
arte callejero de la pegatina para publicar imágenes de reconocimiento facial a policías en pleno
ejercicio de represión a manifestantes. Asimismo, subvierte el uso de los dispositivos de vigilancia,
volviéndolo en contra de las mismas autoridades que lo promueven y ejercen. De esta manera, a
través de una obra artística es que podemos reflexionar sobre qué tipo de peligro es el que debemos
combatir.
La obra de Paolo Cirio parece demostrarnos además que la calle sigue siendo un espacio de
discusión, de visibilización de las problemáticas que la pandemia acarrea o incluso anteriores a ésta.
Es necesario plantearnos en qué formas podemos recuperar los intercambios de compromiso, y de
qué manera los reconstruimos para evitar la estigmatización social, para que luchar no sea sinónimo
de tentar al peligro.

Consideraciones finales
Estas categorías no son aisladas, ni herméticas. A lo largo de todo este proceso que fue desde el
aislamiento hasta el distanciamiento actual pudimos notar diferentes etapas, no lineales, de estas
tres descripciones. Incluso en nuestra experiencia particular notamos la convivencia de las mismas,
conforme las medidas de cuidado iban modificándose. Es decir que estas construcciones derivan de
hábitos impuestos de la mano de las decisiones del Estado,y yendo a favor o en contra de ellos. Esta
tensión no lineal en el tiempo también se refleja en nuestro estilo de escritura. Nos encontramos
muchas veces utilizando distintos tiempos verbales en un mismo relato. Pasado, presente, futuro
parecen complejos de delimitar en un contexto como el que nos encuentra escribiendo esta
producción.

Bibliografía

Michel Foucault - “Genealogía del racismo” (1976) Editorial Altamira.Citado en:


https://variacionesdelacarne.wordpress.com/2017/04/20/genealogia-del-racismo-y-homo-sacer/

“Crisis del Covid-19, transformaciones del Estado y cambio social mundial” - Mayo 2020

https://www.clacso.org/boletin-1-la-crisis-mundial-por-el-covid-19-del-grupo-de-trabajo-teoria-social-y-
realidad-latinoamericana/
Maristella Svampa, Mónica Cragnolini, Silvia Ribeiro, Marina Aizen, María Pía López, Esteban
Rodríguez Alzueta, Rafael Spregelburd, Ariel Petruccelli, Federico Mare, Lala Pasquinelli, Bárbara
Bilbao, Candelaria Botto, Fernando Menéndez, Alejandro Kaufman, Lucas Méndez y Giorgio
Agamben. 2020. Editorial: ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) “LA FIEBRE” -
Pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia.
https://drive.google.com/file/d/1k-YzHu9LgPajOuqz8WS5XKjfbj-EqAvM/view

2
Paolo Cirio, Capture, Oct. 2020.
https://www.instagram.com/p/CFzlY88Ijkk/
https://paolocirio.net/work/capture/
Fuentes sensibles:
Un común sentir. Esquirlas del Miedo #3 // Marcelo Percia
https://www.pagina12.com.ar/285358-del-cuerpo-el-horror-y-el-amor-en-los-tiempos-pandemicos
https://www.pagina12.com.ar/291795-me-preocupa-mucho-la-naturalizacion-del-riesgo
Podcast “Memorias de una Pandemia”, en el ​marco de la investigación Memorias de una Pandemia,
liderada por el Doctorado en Estudios Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas
de Colombia y apoyada por el GT CLACSO Territorialidades, Espiritualidades y Cuerpos.
https://www.clacso.org/memorias-de-una-pandemia/​ (Cotidianidad y Pandemia)
Ciclo de debates «Invenciones sociológicas en tiempos de pandemia». Segundo encuentro:
Pandemia, obediencia y lazo social. ​Grupo de Trabajo CLACSO
https://www.youtube.com/watch?v=n21u8RwCsb8

Capitalismo Digital: formas de dominación y pistas emancipatorias - Taller de Estudios Sobre el


Medio Oriente- Encuentro virtual,4 de Mayo 2020.

https://www.facebook.com/temounam/videos/225602619803854

 Amigo, María Florencia.

Ferreyra Tuan, Aldana.

Herrera, María Julia.

Maciel, Caren.

Tortul, Delfina.
“AZOTADAS”

(TERMINADO)

“No tengo derecho a mirar, si los otros no me pueden mirar a mí”


J. Saramago

Introducción

Este escrito es un trabajo de reflexiones sobre nuestras propias vivencias como


bailarinas, estudiantes y docentes, en tiempos pandémicos.

Partiendo de la novela del dramaturgo y periodista portugués José Saramago, “Ensaio


sobre a cegueira”, publicada en ​1995​, pudimos notar que nos sentíamos identificadas con
algunos padecimientos de sus personajes que también atraviesan una pandemia (la ceguera
blanca masiva) y nos permitimos hacer una analogía crítica de la sociedad que el mismo
autor definía como “podrida y desencajada”. El profundo egoísmo que marca a los distintos
personajes en la lucha por la supervivencia se convirtió en una parábola de la sociedad
actual, trascendiendo así el significado de ceguera más allá de la propia condición física.
Pero en este caso, los hechos no son de ciencia ficción.

En el año 2020, convivimos con la pandemia del Covid y la desigualdad económica y


social se profundizó. En medio de ello, nosotras nos preguntamos muchísimas veces si
seguir danzando, de qué manera, cómo hacer para estudiar y trabajar en plena crisis
sanitaria y hasta podríamos afirmar como humanitaria. Todas las bases de organización
social tambalearon, algunas pretenden seguir firmes, otras podemos apreciarlas como
oportunidad para hacerlas caer…

A continuación, compartiremos cinco relatos acerca de las tensiones entre


danza-pandemia-educación-desigualdades sociales. Crónicas que pueden parecer una
narración dramática ficcional, pero cuyas historias son tristemente reales y contadas en
primera persona. Consideramos importante ponerle voces a nuestros cuerpos, éstos que
siempre bailan; no en un mero acto de catarsis sino como denuncia frente a una sociedad
que tantas veces se nos impone como opresora, y con la esperanza de anunciar un modo
de movernos, habitar y hacer juntas un mundo más humano para todes.

Primer testimonio:

Me encontraba cursando el 7° mes de embarazo cuando se decretó en Argentina el


aislamiento social obligatorio y preventivo. Quedamos confinados con mi marido en casa,
transitando distintas emociones, principalmente temor, porque poco se sabía de las
secuelas que tenía el virus tanto en fetos como en bebes recién nacidos, soledad porque
no pudimos ver a nuestras familias en lo que quedó de embarazo y el nacimiento, e
incertidumbre de cómo sobrevivir, ya que estábamos muy afectados económicamente,
porque mi marido fue echado de su trabajo por reducción de personal, y yo no pude
continuar con el dictado de mis clases en forma virtual porque al vivir en edificio y dar clases
de Tap dance fue imposible.

Mientras tanto en el profesorado de danzas se estaba iniciando el dictado de clases


en forma virtual, pero yo, lo que menos podía era depositar energías ahí, de pronto todo lo
que tenía organizado se derrumbó y fue un volver a empezar, desde cero. Reinventándonos
con mi pareja para poder pagar las cuentas, para poder tener internet y acceder a la
educación, que de pronto me dejó de ser gratuita para pasa a ser un privilegio, porque no
solo se debe contar con un dispositivo que lo permita, sino que también se debe tener
internet. La educación se privatizó.

Pasamos por varios acontecimientos pandémicos: el nacimiento de nuestra hija en


aislamiento, la muerte de un familiar por causa del covid, el desempleo y la lucha diaria para
acceder a la educación. Muchas fueron las veces que pensé en dejar la carrera, me
cuestioné en reiteradas ocasiones mi lugar como alumna en este contexto, me encontré en
situaciones inhóspitas bailando y forzando mi cuerpo para subirme a las puntas en un piso
que no es adecuado, cayéndome “redonda” al piso, con una bebé que me demanda cada 5
minutos porque al estar en casa sola, sin contar con la ayuda de abuelas que son riesgo,
depende únicamente de mi asistencia. Cargada de mucho estrés, con la cabeza
completamente quebrada y paralizada buscando nuevas soluciones para salir adelante y
mientras tanto en las clases virtuales continuaban haciendo de cuenta “que no pasaba
nada”, se tomó asistencia como si estuviéramos en un mundo “normal” y en paralelo había
compañeras que no podían acceder por no contar con internet, porque le habían robado el
celular, o porque simplemente no podía realizarlo porque la situación económica no las
dejaba.

¿Cómo hacerle frente a una sociedad que nos exige seguir siendo productivos, para
no quedar por fuera? Aun cuando nuestras bases se quebraron en varios aspectos de
nuestras vidas, que nos creíamos con las cosas resueltas hasta la llegada del covid.

Cegados por una sola realidad y no viendo lo que le pasa al otro, preocupados por el
continuar y no advirtiendo lo que ya estaba pasando y que con esta pandemia se acrecentó:
la desigualdad, el desamparo, el olvido, la desidia.

Segundo testimonio:

El día 2 de marzo del 2020 me avisaron de una compañía de Rosario que había
quedado seleccionada para viajar a Brasil para trabajar como bailarina. El 8 de marzo del
2020 emprendí viaje a Salvador de Bahía (Brasil) a trabajar por tres meses en un circo. Los
rumores de covid-19 estaban presentes pero no sabíamos de su magnitud. Viajé con tres
compañeras que no conocía y con la incertidumbre de no saber con quién me iba a
encontrar, de no saber si me iba a gustar a donde estaba yendo. El 13 de marzo debutamos
en el circo y ese mismo día en Argentina habían decretado quince días de suspensión de
clases y el aislamiento preventivo y obligatorio a personas de riesgo. Fueron un montón de
emociones y sensaciones juntas. No sabía bien que era lo que estaba pasando.

Seguimos trabajando en el circo durante una semana y media. Mi mamá y papá (de
Las Rosas) estaban aislados y con sus negocios cerrados, mi hermanita sin poder ir a la
escuela y mi hermano sin poder seguir con sus estudios. En Brasil la gente seguía “como si
nada”. Mirábamos los medios de comunicación y los casos positivos y muertes por covid-19
seguían aumentando, pero lo económico era más importante para el presidente de ese país.
Los dueños del circo estaban preocupados por la situación y decidieron cerrar por
quince días.

Con mis compañeras estábamos viviendo en un departamento. Nunca sentí tanta


soledad, tristeza, bronca e incertidumbre como en esos días. Creo que nos pasó un poco a
todas.

Viendo que la situación era para largo plazo, empezamos a ver la idea de volver, con
todo lo que conllevaba en ese momento estar en un aeropuerto, no saber si nos íbamos a
quedar varadas, si nos íbamos a contagiar, si íbamos a poder llegar a nuestras casas.

Después de habernos cancelado tres vuelos pudimos volver a Argentina. Tuve que
cumplir con el aislamiento por 15 días en mi departamento, lejos de mi familia. En ese
momento todo se sentía más “a flor de piel”, todos estábamos más vulnerables.

Antes de todo esto, yo había decidido dejar el profesorado hasta volver a Argentina y
retomar cuando pudiera.

Después del aislamiento pude volver a mi pueblo y ver a mi familia. Empecé a cursar
el 4to año del profesorado, con muchas dudas, sin ganas, sin motivación y muchas veces
sin acceso a internet, ya que en mi casa éramos 4 personas que necesitábamos
computadora y conexión, y no teníamos los recursos para todes.

Empecé a cuestionarme si seguir con el profesorado o no. Si quería terminar en estas


condiciones. Si era posible.

Pensé en las prácticas, en les niñes de la escuela en donde había hecho mis
observaciones y prácticas docentes el año pasado en el barrio Las Flores. En cómo podrían
estar elles pasando este momento. En que si estaba “bien” que yo me quiera recibir y hacer
prácticas en este contexto. Pensé en mis compañeres que no se habían podido conectar.
Pensé en la danza y la virtualidad. En las sensaciones y las emociones. En el abrazo. En el
contacto con le otre, en la danza con le otre. En les niñes que no tenían para comer y en
cómo se ha intensificado todo. En les niñes que su única escapatoria a modo de contención
era la escuela.

Pensé en la educación. En el derecho a la educación, que ya no es un derecho.


Pienso que es solo una cuestión de suerte.

Tercer testimonio:

El problema económico es algo que vengo arrastrando hace unos años, mi marido sin
un trabajo estable viviendo de changas, yo esforzándome para poder terminar un último año
de la carrera, dictando algunas clases en donde me quede cómodo para seguir estudiando,
mi hijo en preescolar…

Cuando se decretó el aislamiento social obligatorio pasamos una primer etapa,


sinceramente, “haciendo malabares” para poder comer, ambos sin trabajo, las clases que
iban a continuar de forma on line, y nosotros sin tener los recursos necesarios para
conectarnos y seguir con nuestros estudios, plasmando en cada grupo de whatsApp tanto el
de mi hijo como el mío, mi situación de no poder seguir con las clases, o que mi conectividad
iba a ser esporádica solamente cuando pudiera ir de mis padres. Hasta el día de hoy tengo
que ir hasta su casa para poder estar activa en los encuentros pactados, descargarme
materiales, etc. Sin dejar de pensar en los riesgos para mis padres, ir y venir, y que mi hijo
tenga su clases virtuales. En varias ocasiones me ha pasado sentir que lo dejo en segundo
lugar. He manifestado que prefería darle un plato de comida antes que cargarme crédito en
el celular, o las veces que no pudimos salir por miedo. Sentí ese agobio de no poder con
todo.

Mi marido tenía que salir igual a hacer sus changas, con todo el miedo por el covid,
pero lo debía hacer para que podamos comer, cuando era nuestro único ingreso, y lo
detuvieron por romper el aislamiento, sin importarles la necesidad que otra persona pueda
tener, reteniendo su movilidad, su bici, que él usaba para trabajar.

Sólo recibimos ayuda de bolsones del municipio, y encima algunos dejaron de


repartirse cuando se fueron acrecentando más las necesidades de las familias y no pudieron
sostenerlo por la gran demanda.

Nuestra situación económica luego de un pequeño ingreso se estableció un poco,


podemos tener un plato de comida y no estar en esa incertidumbre y malestar al no tener ni
para comprar pan. Pero sinceramente fueron situaciones extremas, muy tristes, sin
olvidarnos también del virus y las consecuencias que trajo. Y es ahí donde yo me pregunto,
¿qué tan importante son las clases virtuales en estos contextos? Habiendo miles de familias
en situaciones aún peor que la nuestra. ¿Cómo se hace para llegar a esxs niñxs? ¿Y su
educación cómo se hace? Yo como estudiante me lo pregunto y sostengo que muchas
veces se piensa en la totalidad de los alumnxs que cuentan con recursos ¿Y los que no los
tienen?

Con esta pandemia se acrecentó mucho más la desigualdad social, económica y el


derecho de los millones de niñxs a su educación, una vez más, dejándolos en el olvido.

Cuarto testimonio:

“Bienvenido 2020”… Enero, pedaleando sola por el Uruguay, me sentía tan fuerte.
Mujer empoderada.

Febrero, repentinamente me surgió un viaje corto laboral hacia Cuba. Volví a la Isla a
trabajar y de paso visité a familias amigas. Comencé a tramitar mi futura residencia allí. Me
sentía feliz. Mujer revolucionaria. En los aeropuertos mucha gente con barbijos, yo no. Mujer
despreocupada.

Marzo, retorné a Argentina con entusiasmo. Éste se suponía que debía ser mi último
año trabajando como profesora interina en la Facultad de Derecho, plazo suficiente para
recibirme en el Profesorado de Danzas y continuar como docente extensionista en el Centro
Cultural de la UNR. Mi familia, quienes hemos padecido tantas desgracias de salud, por el
momento se encontraba relativamente bien. Todo me parecía auspicioso. Mujer
esperanzada.

Pero a mitad de marzo, nos comunicaron que por quince días suspenderíamos las
actividades académicas en la Universidad. Llamé por teléfono a un amigo médico y le
expresé mi asombro: “-¿es para tanto?, -sí, si la gente no se cuida y hace el aislamiento,
esto dentro de un mes será Camboya.” Mujer alertada.

Pasé los dos primeros meses de cuarentena encerrada con una amiga en un
departamento sin siquiera balcón. Una semana de semi vacaciones, una semana de
paranoia y obsesión por la limpieza anti virus. Quince días más, muy preocupadas por las
horas de trabajo en condiciones irregulares que estábamos perdiendo y no cobraríamos.
Una quincena más, intentando aprender a trabajar virtualmente, turnándonos en el uso de
una computadora y el comedor. Aumentaron los casos de covid, se siguió extendiendo la
cuarentena, mucha incertidumbre y extrañamos a nuestras familias que estando cerca no
podíamos ver. Empezaron las discusiones y malestares entre nosotras. Mujeres
angustiadas.

Decidí mudarme temporariamente a casa de mi madre y convivir con mi familia. Me


sentí protegida, querida, aliviada por muchas semanas, cual niña mimada. Le fui “agarrando
la mano” a los encuentros virtuales del profesorado y pude tomar clases privadas de danza;
volví a proyectarme recibirme este año, y eso me dio un poco de tranquilidad. Aunque la
convivencia familiar se tornó un tanto insoportable. Familia agobiada.

Para todo esto, ya hacía cuatro meses que no veía ni podía trabajar con les niñes del
Barrio la Sexta. ¿Qué actividades de danza podemos ofrecerles a distancia? ¿Cómo nos
comunicamos con las familias que no tienen internet y cuentan con un solo celular para
todes sus integrantes? Podemos hacer muy poco. Me regresé a mi casita para poder
movilizarme con más facilidad. Entonces, nos habilitaron a hacer algunos encuentros
presenciales porque nuestro trabajo se convirtió en asistir a las familias con alimentos y
apoyo escolar. El arte ya no era nuestro objetivo principal. Teníamos que procurar el vínculo
con la comunidad y las escuelas. Más allá de enseñar y/o aprender los contenidos
escolares, era necesario que les niñes coman y no dejen la escuela. Y para ello, les
trabajadores de Estado no podíamos dejarles en soledad a las familias. Luego, sucedió la
circulación comunitaria del covid y ya no pudimos ir más al Centro Cultural. Sólo pudieron
tres personas de la dirección colaborar con las entregas de bolsones en las escuelas y
aprovechar esas ocasiones para obsequiarles a les niñes algunos juegos de
entretenimiento, como una especie de mimo y muestra de cariño a les infantes. Otra vez, las
desigualdades económicas y sociales golpean fuertemente. Talleristas limitades.
Hace casi cinco meses que estoy sola en mi casita, intentando estudiar, trabajar y
danzar virtualmente. Personalmente podría afirmar que estoy bastante ilesa. Sin embargo, el
contexto social me angustia, me asusta y me duele. Mi sostén diario son los grupos de
amigues con quienes nos conectamos y apoyamos a través del celular. Pero el ejercicio
docente y la danza no pueden realizarse a través de una pantalla, o al menos no la
educación liberadora en la que me formé y pretendo seguir construyendo. Aún estoy
tomando coraje para salir a la calle y volver a organizarme en una lucha colectiva por los
derechos humanos. Pero tengo miedo y me siento un poco paralizada y ciega: no veo luz ni
colores. Docente bailarina hipocondríaca, sensible, pandémica.

Quinto testimonio:

Incertidumbre. Creo que es la palabra que mejor define este año 2020. Al menos en
mi caso. Al menos los primeros ocho meses de él.

Solemos tener la costumbre de pensar que el inicio de un nuevo año nos trae una
especie de “borrón y cuenta nueva” respecto del anterior… Pero, indudablemente, no
funciona de esta manera. Así que, en marzo, a todo aquello que acarreábamos del año
anterior se le sumó la incertidumbre de todo lo que tenía que ver con esta nueva Pandemia
que azotaba al mundo.

Se decretaron los primeros quince días de aislamiento social preventivo y obligatorio,


todavía con la esperanza de que pasadas esas dos semanas, las actividades retomaran su
curso inicial. Cuando se siguieron decretando cuarentenas, una detrás de otra, y
empezábamos a ver cada vez más lejano el retorno a la vida tal como la concebíamos
empezaron los problemas. O mejor dicho, salieron a la luz, omnibulándonos cual una
ceguera.

Todo aquello que por la vida rutinaria, con la intención de vivir “pleno y feliz”, de ser
siempre productivo, de pensar más en el futuro que de realmente vivir el presente, de alguna
u otra manera quedó oculto bajo una fachada… Todo eso que intentamos esconder,
encontró en el aislamiento social el ambiente propicio para despertar.

No puedo dejar de pensar en que fui y soy una privilegiada. El aislamiento lo hice
acompañada por mi familia, sin dejar nunca de tener un plato para comer, teniendo siempre
mi propio dispositivo con el cual acceder a las clases, al igual que permanente conexión a
internet. Si hablamos de recursos, nada me faltaba.

Sin embargo, la cuarentena me llevó inevitablemente a varios estadios. El primero, un


duelo. Duelo por aquel año laboral y profesional que había planificado durante todo el
verano, y que ahora no podía ser. Luego, el miedo. Miedo por una relación amorosa que
comenzaba hace unos pocos meses y que se encontraba ahora con el impedimento del
contacto físico, de la construcción diaria, del acompañamiento permanente… Después, la
enfermedad. El covid en casa atacó en dos oportunidades. Primero a mamá, después a mí.
Y a pesar de acompañarnos entre nosotros en casa y de tener las oportunidades para hacer
el tránsito de la enfermedad más amena, el sentimiento de soledad y de abandono fue
gigante.

No sabíamos y no entendíamos nada. En la tele cada profesional decía algo distinto.


En la vida real, los médicos poco y nada se acercaban a ver cómo estabamos. Cuando me
tocó a mí, cuando me hicieron una mínima revisación médica para saber si “era necesario
hisoparme o no”, sentí que los números de contagio que veíamos en las noticias eran solo
eso. Números. Sentí que me hisopaban sólo para saber si era reactiva o no reactiva.
Después, nada más importaba.

Pensaba entonces en los testeos masivos que se realizaban en los barrios. “Testeos
rápidos” le dicen en mi ciudad. Nos daban un número exagerado de contagios, suponemos
que reales pero, ¿qué pasaba después de tener los resultados? ¿Había acompañamiento?
¿Había atención? O eran sólo un trámite…

Me cuesta ordenar mis ideas, poner en palabras. Creo que al día de hoy no tengo una
mirada clara sobre todo lo que implicó y significó este año. Hay tantas cosas por decir,
tantas cosas por contar, que una carilla no es suficiente. Es que cuando la incertidumbre
azota, parece que nos quedamos estáticos, como congelados… Pero, en realidad, es
cuando más movimiento se produce.

Consideramos que la novela de Saramago es un ensayo sobre la humanidad y su


supervivencia a raíz de la crisis desatada por la aparente ceguera que se cree contagiosa.
Tomamos este drama literario como punto de partida para nuestras reflexiones porque como
ya explicitamos antes nos sentimos referenciadas con las situaciones sociales extremas y
los padecimientos sufridos por sus personajes. Por ejemplo durante la cuarentena del
manicomio, en donde se presenta el caos, la confusión y los personajes no tienen tiempo ni
capacidad de pensar con claridad. “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos
ciegos.”

Un detalle no menor en esta ficción es que nunca se dicen los nombres personales de
los personales, como si en medio de la crisis social hasta se perdiera la identidad aunque
aflorando más el individualismo. ​“Pronto empezaremos a no saber quiénes somos, ni
siquiera se nos ha ocurrido preguntarnos nuestros nombres.” Nos preguntamos, ¿cómo nos
hacemos responsables de lo que nos sucede entonces?, ¿cómo sobrevivimos en la
individualidad?, ¿cómo es que danzamos en soledad?

Durante los últimos ocho meses, se nos hizo habitual tener que levantarnos de la
cama y afrontar cada día realizando un esfuerzo que nunca antes habíamos vivido. Por
momentos, desesperación, desolación, cansancio, angustia, desmotivación, estrés, agobio,
dolor, incertidumbre. Aun sabiendo que estos malestares son comunes a toda la sociedad,
no podíamos dejar de sufrirlos de manera personal y algunas veces, incluso, exigirnos ser
productivas y creativas, como si nos quedara resto para la danza.

Nos hicimos eco del lema DANZA ES TRABAJO como modo de lucha en la
visualización de la precariedad en la que aún estamos les trabajadores de la danza. Sin
embargo, las condiciones laborales empeoraron y en algunos casos hasta nos quedamos
sin trabajo.

La novela presenta un personaje (la esposa del médico, única vidente) como líder y
que contiene a los enfermos. ​“Estamos ya medio muertos, respondió el médico. Todavía
estamos medio vivos, contestó la mujer.” ​Ella no tiene miedo y puede organizar al grupo.
¿Cuántas veces necesitamos de ciertos líderes que nos guíen? ¿Les educadores no ocupan
en alguna medida ese lugar?

Estamos próximas a recibirnos en un instituto de formación docente , y sin embargo,la


mayor parte de este año nos sentimos muy poco comprendidas o acompañadas.
Entendemos que esta situación nos afectó a todes, también a les docentes, pero esa guia
que les profesores enunciaron, en muchos casos, no se pudo concretar y fue generador de
más estrés para les estudiantes.

En la narración de Saramago, ocurre que los personajes se van curando casi


mágicamente. De a poco cada uno va recuperando la vista, gracias a recuperar la
esperanza al saber que el otro recupera la vista, al borrar el miedo de sus vidas. Sabemos
que en la historia las cosas no suceden mágicamente. Estamos convencidas que nuestra
“suerte” no es cuestión de mérito ni esfuerzo individual, sino que el contexto social nos
condiciona y que por lo tanto la salida es colectiva.

Al final, la esposa del médico, quien parecía que llevaba todo el peso en su espalda,
cae rendida ante el futuro miedo. Ya que cuando todos empiezan a ver se pregunta cómo
vamos a arreglar el mundo de nuevo con tanto desastre causado, cómo reaccionarán los
antiguos ciegos al ver a muertos por la calle y ver sus propios cuerpos deshidratados…

​Miedo. A nosotras no se nos va. Todos los días sentimos miedo por algo. Por el
pasado, por el presente y por el futuro. Somos mujeres, artistas y futuras docentes de danza
¿Cómo no sentir miedo? Sufrimos en carne propia una cotidianidad cada vez más violenta y
debemos buscar fuerzas para sobrevivir en esta sociedad que nos exige ser individualmente
proactivas, emprendedoras, valientes, exitosas, bellas, autónomas.

¿Qué sería de nosotras sin este grupo de mujeres?

Tantas veces rompimos en llantos y nos refugiamos y contuvimos frente al pánico


cotidiano para continuar abrazadas en la distancia, donde ni las palabras alcanzaban para
consolar a la otra. Sólo teníamos nuestro cariño.

La pandemia nos dejó más desnudas, ciegas, lastimadas y rotas que nunca; sin
maquillajes, ni espejos, ni barras de las cuales sostenernos, ni zapatillas de puntas, ni
concheros, ni plumas, ni luces de neón. Ningún espectáculo, nada que aplaudir. Vacío
desgarrador…

Y entonces, maestres artistas, ¿cómo continuaremos con esta historia?

Autoras:

Amigo, María Florencia.

Ferreyra Tuan, Aldana.

Herrera, María Julia.

Maciel, Caren.

Tortul, Delfina.

Año 2020, Santa Fe, Argentina.

PA​ND​EMI​AR​TE
Integrantes​:
● Paula Carnevale,
● Lucía Di Paolo,
● Tania Minadeo,
● Daniela Rodríguez Costa y
● Florencia Rubí.
COMENZARTE

En este año tan atípico que transcurrimos, nos encontramos interpeladxs por una
pandemia como consecuencia del surgimiento de un nuevo virus llamado Covid-19 el
cual, a estas alturas, ya es de público conocimiento por excelencia. Dicho acontecimiento,
afectó a nivel mundial en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, nuestras maneras
de relacionarnos con el entorno y con lxs otrxs, nuestras costumbres, incluso cómo nos
posicionamos frente al mundo. Asimismo, a nosotrxs como bailarinxs, artistas, docentes y
trabajadxs del arte esta pandemia nos atraviesa de una manera muy particular, el
movimiento y la danza se vieron afectados con una magnitud inimaginables y, por ello,
tratamos de comprender la vivencia de cada unx. Nos detenemos un segundo a
reflexionar en dónde estamos paradxs, cómo nos encontramos, cómo nos sentimos,
cómo nos influye, cómo nos cambia y transforma. ¿De qué manera este nuevo virus
produjo ciertos cambios en nuestras vivencias artísticas? Aisladxs, distanciadxs,
encerradxs, sin contacto… anímica y emocionalmente generó huellas; pero en la danza
específicamente empleamos además nuestros cuerpos, los cuales se encontraron
habitando nuevos espacios que quizás no eran los ideales o los que acostumbramos para
el movimiento, tuvimos que reconocernos, re-encontrarnos y volver a sentirnos. En
respuesta, han surgido nuevas formas y métodos para continuar con el dictado de clases
de danza y, para seguir bailando, se reestructuraron los espacios de nuestros hogares,
transformando el living, el dormitorio o la cocina en lugares para habitar la danza. Como
así también se vieron afectadas las relaciones vinculares entre docentxs y estudiantxs,
que debieron continuar en contacto a través de dispositivos personales reestructurando
contenidos y modalidades, ya sean virtuales o físicamente presentes en un espacio en
común. Por otro lado, la situación económica a nivel mundial sufrió una crisis que
inevitablemente nos influyó y que se acrecentó con el cerramiento de instituciones ligadas
al arte, como escuelas y teatros.

AMPLIARTE

Debido a que el COVID-19 es un conflicto reciente, aún no contamos con material


teórico específico sobre la Danza en pandemia. Por lo tanto, procederemos a explayarnos
sobre el tema basándonos en nuestras propias experiencias y vivencias, generando así
conceptos nuevos acerca de la temática elegida.
Comenzaremos reflexionando respecto a las nuevas normas impuestas para continuar
con el dictado de clases de danza concurriendo al salón. Se han dictaminado, a nivel
provincial y municipal una serie de protocolos de prevención del COVID-19, los cuales
debemos obedecer de manera obligatoria como condición para poder abrir las puertas de
las instituciones artísticas. De no cumplir con dichos protocolos, se aplicarán multas a lxs
responsables de las infraestructuras. Sabemos, por experiencia propia, que dichos
protocolos nos limitan en nuestras actividades y modifica los tiempos de las mismas ya
que, por un lado, debemos respetar los distanciamientos sociales de dos metros
cuadrados por persona, lo cual nos quita ese acercamiento estrecho entre docentxs y
estudiantxs donde está en juego el contacto físico imprescindible para transmitir
correcciones corporales que acompañan al lenguaje verbal. Por otro lado, reducimos la
cantidad de personas que ingresan al aula a un número de 10, incluídx xl docente, lo cual
(en el caso de instituciones grandes) obliga a hacer divisiones por grupos reducidos de
estudiantes donde no solo se le exige al docente a trabajar el doble o el triple sino que,
también, desglosa los grupos consagrados. Además, se debe tener en cuenta que en el
ingreso entre un grupo y otro, los cuales no deben tener ningún tipo de cruzamiento ni
contacto, se debe dedicar un momento para hacer desinfección y ventilación de todo el
espacio y materiales utilizados. Por último, pero no menos importante, el uso de barbijos o
tapabocas es desfavorable a la hora de realizar actividad física ya que nos sofoca y exige
a nivel respiratorio, provocando dolores de cabeza y hasta descompensaciones y, en
cuanto al docente, también le exige a nivel vocal ya que debe elevar la voz para ser
escuchado y más aún si hay música sonando. Creemos que estas medidas son
favorables en cuanto a la prevención del Coronavirus se trata, pero pueden traer, a la
larga, problemáticas de índole física, social y mental.

Por otra parte, la situación económica institucional y/o personal, es un punto primordial
y totalmente movilizante en todos los aspectos. Los ingresos de artistas y docentes se
redujeron parcialmente o se anularon en su totalidad debido al aislamiento social,
preventivo y obligatorio dispuesto a nivel nacional por la expansión del COVID-19 en
nuestro país. Se redujo considerablemente la cantidad de estudiantes, en parte porque no
contaban con los ingresos suficientes como para invertir en clases de danza comparado
con años anteriores. Como así también, en la implementación de las nuevas modalidades
en el dictado de clases de danza hubo quienes no se sentían a gusto con lo virtual o bien
tampoco quisieron asistir al aula con los riesgos que conlleva y el gran número de
contagios que hay en nuestra ciudad. Además, lxs artistas quedaron sin trabajo al no
realizarse eventos, shows ni presentaciones, ya que los teatros siguen cerrados y sin
noticias de abrir sus puertas, al igual que los boliches, cumpleaños de 15, casamientos,
entre otros, todos lugares de trabajo que generaban ingresos y que resultan un tanto
irremplazables.

En cuanto al Estado, se produjeron subsidios y bonificaciones que brindaron asistencia


económica a distintos sectores de nuestro país, a las cuales pudimos acceder ya sea
como personas civiles, artistas o responsables de instituciones. El IFE fue una de las
opciones más utilizadas debido a que podíamos acceder como ciudadanos argentinos y/o
residentes cumpliendo los requisitos establecidos y fue una salida rápida para quienes no
contaban con una habilitación oficial en sus instituciones. La Beca Sostener Cultura I y II
del Fondo Nacional de las Artes en convenio con el Ministerio de Cultura de la Nación por
un monto de hasta treinta mil pesos, destinada a trabajadores de la cultura en general
como a artistas, bailarines, actores, etc., que se vieron afectadxs económicamente y que
puedan comprobar ello a través de un certificado de trabajo a modo de comprobante de la
imposibilidad de poder trabajar en el área artística como consecuencia de las limitaciones
otorgadas por el Estado para prevención de contagios de COVID-19. Además, se debía
presentar constancia de CUIT o CUIL, CBU, declarar la situación actual en el AFIP y
presentar un Currículum Vitae abreviado para recibir la Beca. En caso de no contar con
todos estos requisitos, se desestima la solicitud. Todx aquel que recibiera dicha Beca
deberá luego contribuir con algún aporte artístico a la comunidad, ya sea dando clases en
algún taller, presentando una obra o prestando asistencia técnica para alguna obra, etc.
Además, el Estado otorgó un subsidio nacional llamado “Plan Federal de Cultura” que
está destinado a proteger salas, espacios, colectivos y organizaciones culturales, como
así también a artistas y trabajadorxs de la cultura en general. Consiste en un ingreso de
hasta quince mil pesos por los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre del corriente
año.

Por otro lado, el Fondo Desarrollar, nace de una política pública que tiene como
objetivo contribuir a la sostenibilidad de los espacios culturales otorgado por el Ministerio
de Cultura de la Nación. Es un fondo federal concursable que brinda apoyo económico a
espacios culturales de todo el país, ya sea para gastos corrientes como para la
adquisición de equipamientos, y luego se deberá rendir cuenta de los gastos del subsidio.
Uno de los requisitos por lo que varias instituciones no pudieron acceder al mismo es que
debían estar habilitadas e inscriptas en AFIP, una condición que no muchos pueden
acceder debido a los grandes costos que eso implica. A pesar de las diversas ayudas
económicas que describimos y otras más que quizás desconocemos, muchos artistas
siguen estando en situación crítica y varios estudios y espacios, al no poder seguir
sosteniéndose físicamente, optaron por cerrar sus puertas, ya que los gastos superaban
ampliamente los ingresos que se producían y las bajas ganancias. Cabe destacar que
muchos de estos subsidios no son acumulables, es decir no pueden solicitarse más de
uno; de hecho, el IFE es el más incompatible debido a que una vez que se haya aplicado
a éste no se podrá acceder a diversos beneficios otorgados por el Estado durante un
período que no está explicitado hasta la actualidad.

Específicamente en nuestra ciudad, contamos con una asociación sin fines de lucro
que defiende los derechos de lxs trabajadores artísticos como una entidad gremial. Se
lanzó una campaña de alimentos para artistas en situación económica crítica y además
tuvieron un acompañamiento constante brindando información relevante, incentivando
asambleas y tomando decisiones colectivas en base a las necesidades particulares de
nuestro contexto rosarino. Asimismo, dicha organización gestionó dos ediciones de un
Festival Virtual “Danza en Red”, en el que podían participar todxs los artistas mayores de
18 años, con el objetivo de visibilizar la problemática que lxs artistas atravesaron al no
poder trabajar. Para realizar la filmación, se debió asistir al teatro estatal de “La
Comedia”, mediante un protocolo específico para luego realizar una transmisión virtual en
vivo por un canal de Youtube. El mismo funcionó a través de una modalidad colaborativa,
en la se gestionó una cuenta bancaria para el funcionamiento de una gorra virtual,
además estuvo la opción de la compra de una entrada simbólica, que se podía adquirir
por la página de una ticketera. El monto total de la recaudación se repartió entre quienes
participaron, a modo de remuneración para sumar un ingreso hacia los artistas.

Es, además, de vital importancia entender las relaciones vinculares con lxs estudiantes,
las familias e instituciones, con respecto al acompañamiento o a un distanciamiento por
parte de lxs mismos hacia los institutos. Lxs padres y madres, como así también el
alumnado independiente, que tuvieron la posibilidad de seguir abonando las clases de
danza lograron una continuidad del año artístico educativo, acompañando con la ayuda
tecnológica correspondiente, en donde todxs tuvieron que adaptarse y aprender a
manejar los dispositivos. Otras familias, como dijimos anteriormente, tuvieron que ser
selectivos con sus gastos económicos y con mucha tristeza le dieron prioridad a otras
necesidades más elementales, dejando apartadas las actividades artísticas de su
cotidianeidad. Muchas personas no contaban con los recursos que exigían estas nuevas
formas, como por ejemplo una buena conectividad de internet o simplemente dispositivos
como celulares o computadoras, lo cual produjo una exclusión social y discriminación
limitando la posibilidad de adentrarse en un aprendizaje artístico. Hubo también nuevas
familias interesadas en aportarles algún tipo de actividad para que sus hijxs inviertan
tiempo y sea más pasajera la cuarentena; o personas que comenzaron a incorporar
actividades físicas, que requiera movimiento o cuidado del cuerpo a sus rutinas diarias
para combatir el sedentarismo, aburrimiento y soledad que acarrea la cuarentena y el
aislamiento. Incluso, algunxs estudiantes que otros años no podían asistir a clases debido
a superposiciones de horarios, ya sean estudiantiles, laborales, etc., o por distancias
físicas de vivir alejadxs, en otras ciudades o países, aprovecharon este año tan particular
para cumplir sus deseos. Es muy gratificante encontrar el apoyo en las familias y
estudiantes, y que se apoyen en el arte tanto en momentos difíciles como buenos. Hay
tanta variedad de situaciones como personas existen en el mundo, cada hogar con sus
dificultades o cualidades.

Por último, se efectuaron diversas reestructuraciones sobre los objetivos y propósitos


de los contenidos académicos que se venían desarrollando con cierta normalidad. Las
clases de danza debieron adaptarse a los espacios particulares de cada sujetx y a sus
hogares: con reducción de la superficie, un piso que posiblemente no era el apropiado,
reemplazando sillas o muebles por barras de Ballet, esquivando elementos cotidianos que
ahora aparecen como limitaciones u obstáculos. Sumado al déficit de atención que
naturalmente surge cuando no estamos en un espacio pensado para, que dificulto darle
continuidad y agilidad al desarrollo de la clase. La virtualidad hizo que mucho contenido
no pueda dictarse como estamos acostumbradxs y que por lo tanto no se lleguen a
cumplir objetivos que tradicionalmente tenemos como docentes. Además, cuando se pudo
volver a la presencialidad dentro del aula, al existir un protocolo de distanciamiento, la
enseñanza de danzas enlazadas, es decir que implican contacto, abrazos, etc. siguen
modificándose para poder ser desarrolladas en la individualidad. Por otra parte, también
se vio repensada la tradición de las muestras anuales en los teatros, transformando esta
escena a la virtualidad.
REFLEXIONARTE

¿Qué pasa con los cuerpos? ¿Cómo se re-descubren en ese hábitat (cotidianeidad)?
¿Qué es común para la vida pero no para la danza?

Al pasar por las instancias virtuales que vinieron en combo con la pandemia, se efectuó
una modificación de la técnica y formatos de clase influenciados por el aislamiento en los
hogares. La falta de espacio hace que xl docente repiense la manera de hacer los
ejercicios para que xl estudiante pueda ejecutar su danza en un lugar reducido con
condiciones no propicias, como sí lo son en un salón tradicional. Asimismo, la enseñanza
a través de un dispositivo electrónico obliga a indagar en las diferentes formas que tiene
un docente para transmitir una idea y al mismo tiempo corregir a lxs estudiantes

Además, podemos rescatar que lxs docentes en el ámbito de la danza ahora están más
unidos, gracias a un fin en común: lograr volver a la“normalidad” o adaptarse a esta
“nueva modalidad” para volver a las actividades. Donde antes había competencia, hoy
existe el compañerismo, escucha abierta a las dudas y aportes, solidaridad entre
docentes en situación de emergencia y compromiso para lograr una visualización de la
disciplina ante el Estado. Por ende, nos atrevemos a afirmar que esta distancia que nos
exige la pandemia logró de todas formas generar que todxs estemos más conectados
entre nosotrxs.
También, pudimos observar que existen problemáticas en la enseñanza de la danza
que aún no se han podido resolver como, por ejemplo, es inviable que las instituciones de
danza logren una infraestructura adecuada para llevar a cabo sus tareas sin contar con
ayuda económica por parte del Estado; tampoco podemos dejar de lado la desmedida
presencia de obstáculos a la hora de llevar a cabo las clases virtuales tanto para lxs
docentes como lxs estudiantes, por no contar con dispositivos adecuados y una buena
conexión a internet, dejando lejos la similitud con las clases tradicionales en el aula y, a
su vez, dejando por fuera de los contenidos educativos a aquellxs que no cuenten con
dichos recursos.

Posterior a adoptar estas nuevas modalidades virtuales, se volvió a un formato post


online donde se sigue sin estar en una clase tradicional de danza a pesar de haber vuelto
al aula: hay nuevas medidas de higiene, cantidades limitadas de estudiantes, no hay
contacto, entre otros. Los pisos de los salones están enmarcados con medidas exactas
que marcan de una manera explícita que tan lejos deben estar unx de otrx al bailar,
mientras que otrxs, excluídos por un cupo mínimo o por la edad, están en sus casas
tomando esa misma clase; con unx docente partido a la mitad que tiene cuerpos físicos y
virtuales a quienes enseñar y contener. Y, por otro lado, también hay estudiantes que
optan por seguir de manera online y no volver de manera presencial, ya sea por miedo y
preocupaciones, por cuestiones de comodidad o porque es también una oportunidad de
tomar clases con docentes de otras ciudades o países.

Nos planteamos entonces, que luego de vivir y atravesar esta pandemia con todas sus
problemáticas y sus resoluciones, quedará siempre en cada unx de nosotrxs una marca
para toda la vida que nos hará rehacer o deshacer hábitos para construir nuevos recursos
a la hora de dar o tomar clases de danza.

HISTORIZARTE

● BONIOLO, Paula; SAUTU, Ruth; ELBERT, Rodolfo (2005); “Manual de la


metodología (Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la
metodología)”; CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
● VASILACHIS DE GIALDINO, Irene (2006); “Estrategias de investigación cualitativa”
; Gedisa, S.A.
● AGAMBEN Giorgio, et. al. “Sopa de Wuhan” ; Aspo
● GOFFMAN Erving (2006); “Los marcos de la experiencia”
 

( EN PROCESO)
 
“LA CONSTRUCCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA”

Docente: Amine Habichayn


Orientación de la carrera​: Expresión Corporal

Integrantes: ​Córdoba, Maricel

Rios, Maribel

Romero,Guillermo

Vara, Fabio.

Las “nuevas formas” de movimiento cotidiano

​Después de plantearnos diversos temas, decidimos investigar, reflexionar, pensarnos y pensar el


entorno que nos rodea en este contexto de crisis sanitaria mundial. Una pandemia que afecta,
sanciona y prohíbe la forma de relacionarnos , esa que construimos como colectivo social al que
estábamos acostumbrados. Esto se ve rápidamente transformado: Nuevos gestos, movimientos y
rituales que construyen como base sólida, segura y sana la ​“nueva normalidad”.​ Repetimos, como si
​ n caso de tener que salir, las nuevas reglas son claras: No se
fuera un mantra, ​“Quedate en casa”. E
puede salir sin el barbijo que nos cubra la nariz, la boca y el mentón, el cual se convirtió en un
elemento fundamental que cubre no solo nuestro rostro sino también las expresiones y la
gestualidad, quedando en evidencia las miradas… Mantener la distancia con otrxs humanxs
también es fundamental ya que acercarse es peligroso y no sabemos quién puede tener el virus. En
la calle, en una fila o en el supermercado nos movemos con cautela y atentxs a no acercarnos a lxs
otrxs. Y nunca olvidarse: ​no debemos tocarnos la cara.​
Una vez que llegamos a nuestro hogar realizamos los nuevos rituales, sacarse el calzado,
cambiarse la ropa, y lavarse las manos rigurosamente. Ahora sí, nos relajamos un poco. Bajamos la
guardia, pero no sin que el estrés nos invada como si fuésemos animales acechados por
depredadores.

¿Será que el virus es nuestro depredador? ¿Cómo se modifica nuestro cuerpo luego de ese suceso?

Entran en esta ​etapa ​de “​estar en casa​” una serie de intensas y numerosas actividades que
realizamos cotidianamente habitando los espacios de otras formas. Delimitando nuestra observación
al sector social conocido como ​“clase media”,​ podemos enumerar algunas de las actividades como,
por ejemplo, trabajar desde casa, estudiar una carrera, dormir más, tomar clases de alguna disciplina
o comunicarse de manera virtual con familia y amigxs. Estas son algunas posibilidades para seguir
activxs y siendo productivxs, aunque sea en casa… Por lo tanto nos preguntamos:

¿Qué pasa con todo lo que queda por fuera, lo que ya no está? ¿Qué sucede con el intercambio con
el otrx? ¿La ausencia del abrazo, del intercambio de miradas, sonrisas, el espacio y tiempo
compartido? ¿Qué sucede con los espacios que habitamos? ¿De qué manera los resignificamos? Ya
en el hogar, ¿Debo seguir cuidándome de lxs otrxs? ¿Los demás convivientes son un peligro para
mí? ¿Soy un peligro para ellxs? ¿Puedo contagiarlos y matarlos? ¿Los otrxs son el enemigo?
¿Cómo transforma​ la manera en que nos relacionamos con otrxs vivenciar esta “guerra viral”, como
la llaman los medios de comunicación? A través de las emociones ¿Cómo somatizamos? ¿De qué
maneras estas nuevas miradas, estos nuevos gestos se internalizan y hacen cuerpo cuando
transgredimos un ritmo cotidiano procesado desde una experiencia habitual pasada?

Estéticamente, es muy interesante ver como lo que hoy nos gusta y tomamos como propio, va
formando parte de una construcción social, de la que a su vez aprendemos y nos insertamos en ella.
Ese recorrido también se siente en un movimiento contínuo. ​Nos dedicamos a visibilizar la línea
ideal dominante, quizás hegemónica, raíz en el tiempo donde sentimos a los cuerpos (desde
lo que nos enseñaron) caracterizándose desde una mirada estructurada por el devenir del
pensamiento. ​Hoy en emergencia, se referencia ​a lo emergente desde el individuo y el
colectivo, desde nuestros sentires a nuestras conductas y movimientos. El aislamiento y
confinamiento nos obliga a reinventarnos a través de nuevos modos de hacer, de percibir,
dejando huellas estéticas y emocionales.

La imagen a través de pantallas de dispositivos electrónicos de comunicación ​resume lo


que somos en estos momentos: una colmena infinita y virtual. ¿Será la multipantalla la
estética que defina el inicio de nuestro siglo?

Nada es ajeno a la moda ni a las industrias de la representación. La estética de la pandemia


tuvo durante las primeras semanas un icono indudable, la mascarilla. Pero durante las
semanas de encierro son las aplicaciones de videoconferencias y reuniones virtuales las
que han proporcionado los símbolos visuales más reconocibles de la profunda alteración
social. Representan perfectamente cómo los gobiernos, las empresas, la educación o el ocio
siguen en activo pese a los respectivos confinamientos. La biología está acelerando la
digitalización del mundo y emergen narrativas de una nueva escala humana, que dejan atrás
la selfie y la autoficción, para encontrar formas de representarnos más humildes, más
acordes con el lugar que nos corresponde realmente en el planeta Tierra. En plena
pandemia, sin nadie que asuma el liderazgo mundial, sin héroes que no sean colectivos, las
imágenes que mejor representan la realidad son las de pantallas divididas en celdas ¿Qué
Arte nos espera luego de la pandemia?

Por momentos podemos llegar a ser conscientes de estar en nuestra burbuja, admitiendo nuevos
gestos, creando nuevos esquemas cargados de sentido. En este marco están siempre presentes el
“tiempo”, y el “espacio'' ¿Cómo son éstos en la realidad de la vida cotidiana donde hacemos con
nuevas formas de expresar? ¿Cómo lo habitamos en este contexto?¿De qué formas corpóreas? El
lenguaje usado en la vida cotidiana proporciona continuamente objetivar un orden dentro del cual
éstas adquieren sentido y dentro del cual la vida cotidiana un significado ¿Cómo podríamos describir
a un pre-gesto en estas acciones derivadas del impulso primero?

Intentaremos, mediante un análisis, investigar las conductas corporales (gestos, miradas,


movimientos) que interpelan la realidad de la vida cotidiana desde una perspectiva que engrana lo
que nos aporta y nos quita, como ausencia del contacto con lxs otrxs, contextos generadores de
pánico, miedo, soledad, ansiedad, etc; en situaciones de confinamiento y distanciamiento social.

Tomamos como material de lectura ; además de bibliografía propuesta por la cátedra ; el artículo
siguiente: ​“Una reflexión sobre los cambios que la cuarentena impone en los espacios internos y
externos​”
http://cck.gob.ar/eventos/habia-una-vez-un-cuerpo-de-martin-kohan_3853#episodio-2-habia-una-vez-
un-cuerpo

“Los estímulos se multiplican y producen efectos de choque (ya se ha dicho muchas veces: la
ciudad, al igual que el cine y al igual que algunas vanguardias, responde al principio del montaje).
Miramos de otra forma, caminamos de otra forma y sentimos de otra forma ¿Nosotros? Sí, pero
también el cuerpo. Que accede a una serie de experiencias inéditas…”

Este período de confinamiento y aislamiento social (ASPO) creó un contexto social donde se
convirtió en el aire que respiramos, y el cuerpo con el que expresamos. Definitivamente estamos
viviendo una etapa impensada, donde nuestra corporalidad se ve muy limitada y podemos terminar
distanciandonos de nosotros mismos. ​Nuestro cuerpo, específicamente el cuerpo en estado de
emergencia, es una construcción social, política, económica, cultural, que se transforma a través del
tiempo. Es una construcción, que desea, que siente, que percibe, que resiste...

Luego de todos estos análisis, nos detenemos con estos interrogantes:

​¿El espacio público es también un espacio compartido?


·
¿Cómo vivencia la cuarentena un sujeto que habita la ciudad y uno que habita zona rural?
¿Qué diferencias podemos encontrar en estos casos?
·
El cuerpo como propiedad privada individual. Negación del cuerpo social. ¿Cómo se observa
la construcción de colectivos?

Gracias por los comentarios profe, aca abajo subimos el trabajo terminado con las
correcciones pertinentes, cualquier revisión estaremos atentxs.

​INSTITUTO SUPERIOR PROVINCIAL DE DANZAS N° 5929 “Isabel Taboga”

PRÁCTICAS INVESTIGATIVAS (TERMINADO)

Docente​: Amine Habichayn

Orientación de la carrera​: Expresión Corporal 4° Año

Integrantes: ​Córdoba, Maricel

Rios, Maribel
Romero,Guillermo

Vara, Fabio.

“SUBJETIVIDADES EN MOVIMIENTO”

Las “nuevas formas” de movimiento cotidiano y corporalidad en tiempos de


pandemia

“Yo soy el espacio donde estoy” - Nöel Arnaud, poeta

Introducción

Con el objetivo de investigar las ​conductas corporales​ (gestos, miradas, movimientos) que
interpelan la realidad de la vida cotidiana desde una perspectiva centrada en las
alteraciones de las costumbres que suceden a raíz del contexto de crisis sanitaria mundial,
pretendemos reflexionar y pensarnos en el entorno que nos rodea.
Creemos que es fundamental poder visibilizar nuestros cambios en las ​conductas y hábitos
en el quehacer cotidiano, y en consecuencia llegar a explorar qué sucede en nuestras
corporalidades.
Contextualizando el entorno, describimos una pandemia que afecta, sanciona y prohíbe la
forma de relacionarnos como lo hacíamos, esa que construimos como colectivo social al que
estábamos acostumbrados .
La imagen a través de pantallas de dispositivos electrónicos de comunicación resume lo
que somos en estos momentos: una colmena infinita y virtual. Durante las semanas de
encierro, las aplicaciones de videoconferencias y reuniones virtuales son las que nos han
proporcionado los símbolos visuales más reconocibles de la profunda alteración social. Por
momentos, podemos llegar a ser conscientes de estar en nuestra burbuja creando nuevos
esquemas cargados de sentido. En este marco están siempre presentes el “tiempo” y el
“espacio'', el cual se ve transformado desde nuestro ser y hacer.

“No hay que decir que nuestro cuerpo está en el espacio, ni tampoco que está en el tiempo,
habita el espacio y el tiempo” ​Maurice Merleau-Ponty, filósofo.

¿Qué sucede con los espacios que habitamos? ¿De qué manera los resignificamos?

“Las paradas en recintos cerrados, la intromisión en espacios virtuales... ese conjunto de


acciones deriva en una experiencia biográfica que se sedimenta acompañado de
percepciones y sensaciones placenteras y displacenteras. “ Gabriel C, “Cuerpo y
subjetividad”

​“Primeramente, el rincón es un refugio que nos asegura un primer valor al ser: la


inmovilidad” Gastón Bachelard, filósofo.

Transformamos a partir de lo que percibimos y sentimos construyendo nuevos gestos,


movimientos y rituales emergentes que caracterizan una etapa inédita en nuestra historia y
construyen como base sólida, segura y sana la ​“nueva normalidad”.​
​ n caso de tener que salir las
Repetimos, como si fuera un mantra, ​“Quedate en casa”. E
nuevas reglas son claras y las nuevas formas de hacer son impuestas para el cuidado de
nuestra salud y de lxs demás. Se puede salir con el barbijo que nos cubra la nariz, la boca y
el mentón, el cual se convirtió en un elemento fundamental que cubre no sólo nuestro rostro,
sino también las expresiones y la gestualidad, quedando en evidencia las miradas. Mantener
la distancia con otras personas también es fundamental ya que acercarse es peligroso y no
sabemos quién puede tener el virus. En la calle, en una fila , en cualquier lugar nos
movemos con cautela, y no debemos olvidar ​no tocarnos la cara​.
Una vez que llegamos a nuestro hogar seguimos con más rituales, como sacarse el
calzado, cambiarse la ropa, y lavarse las manos rigurosamente. Después de estas acciones,
podemos relajarnos e intentamos dejar de pensar en el virus.

A través de las emociones que nos dejan estas acciones : ¿Cómo somatizamos? ¿De qué
maneras estas nuevas miradas, estos nuevos gestos se internalizan y hacen cuerpo cuando
transgredimos un ritmo cotidiano procesado desde una experiencia habitual pasada?

El lenguaje usado en la vida cotidiana proporciona continuamente objetivar un orden dentro


del cual éstas adquieren sentido y dentro del cual la vida cotidiana un significado.

"El cuerpo y la subjetividad constituyen dos conceptos relevantes en las ciencias sociales.
Solos o agrupados han sido objetos de estudios de diversas disciplinas, abordados con
tratamientos de lo más diversos. Su riqueza es inagotable y admite infinitas miradas” Gabriel
C. “Cuerpo y subjetividades”

Nuestro cuerpo, específicamente el cuerpo en estado de emergencia, es una construcción


social, política, económica, cultural, que se transforma a través del tiempo. Es una
construcción, que desea, que siente, que percibe, que resiste.
“Sentimos el cuerpo distinto. Pero no es una sensación nada más; el cuerpo es de veras
otro. Amputado de ciudad, vulnerable o peligroso, cuerpo aislado como nunca y cuerpo
social más que siempre, no es sin duda el mismo de antes. Y hay que ver cómo será
después. La pregunta capital: “¿Qué puede un cuerpo?”, se ha convertido por estos días en
otra: “¿Qué es lo que no puede?” Martín Kohan, “Había una vez un cuerpo”

Hoy en emergencia, se referencia a lo emergente desde el individuo y el colectivo, desde


nuestros sentires a nuestras conductas y movimientos. El aislamiento y confinamiento nos
obliga a reinventarnos a través de nuevos modos de hacer, de percibir, dejando huellas
estéticas y emocionales., trazando nuevas formas de movernos.

¿Podríamos pensar, generalizando en este contexto, un cuerpo social y su corporeidad?

“Existen prácticas corporales cada vez que participan un conjunto de personas involucrando
sus cuerpos como elemento central de la comunicación humana produciendo sentidos
sociales. Es decir, están agrupados por algún elemento y están ubicados en procesos
compartidos. Tomar como referencia esas estructuras que operan a las espaldas de los
sujetos nos permiten ver a los cuerpos individuales y colectivos en comunidades de sentido.”
Gabriel C, “Cuerpo y subjetividad”

Dejamos en la sección de la bibliografía, el link de las devoluciones de les participantes de


las prácticas docentes, donde podemos demostrar formas de reinventarnos, de percibir,
mediante las resonancias de las "Jornadas de Prácticas Docentes Sin Fronteras".
Personalmente, percibimos como impactante esta resonancia: “​Pies me recorren, flotan y se
emancipan de mi piel. El pantalón flameaba a cada paso que dio una bailarina. Todos los
suelos estaban presentes cuando miraba el fondo de las pantallas, hacia el punto de fuga y
​ a posibilidad de moverse de nuevo, de volver a
eso me gustaba; como caer sus rizos” L
transformar el cuerpo dancístico, aunque haya sido a través de la pantalla, dejó esas huellas
emocionales.

Nos reinventamos, como bien dice la palabra,​ nos trasmite el “inventar de nuevo”, crear a
partir de lo ya conocido, adaptarse, RE-inventarse y, según lo investigado, tiene lugar
cuando una persona “​se enfrenta a un cambio importante en su vida o su entorno, negativo
o positivo, que suele ocurrir de forma inesperada.” ​Tal cual nos sucedió a todxs. Lidiamos
con lo negativo y positivo de la situación, de lo objetivo y lo subjetivo, de lo cotidiano y lo
inusual, del espacio habitado y deshabitado, conciencia del adentro y del afuera.
Lxs sujetxs se expresan a través de sus cuerpos, con diferentes niveles de movilidad y la 
participación los expone dentro de situaciones de interacción social. Existe un devenir del 
cuerpo y la subjetividad donde cada participante crea sus lugares, sus límites y propios 
recorridos.   

Nos parece pertinente compartir nuestro trabajo realizado en Proyecto de Producción 


Escénica, donde mediante la virtualidad dada por el contexto actual, pudimos expresar lo 
acontecido en los espacios habitados, a través de la corporalidad, de la voz y obras 
artísticas. Nos basamos en el libro “Espacio Habitado” de Daniel Calmels.  

Tenemos la posibilidad de tomar conciencia de nuestras nuevas formas de corporizar, de 


movernos, de ir, de venir, de tomar, de dejar, de relacionarnos...a partir de las percepciones 
de nuestras posibilidades y aperturas en nuestras maneras de hacer. Creando nuevas 
dinámicas desde lo personal a lo social, enriqueciendonos y reconociéndonos nuestra 
creación como seres sociales. 

Bibliografía:

● “Cuerpo y subjetividad: Rasgos, configuraciones y proyecciones”, Gabriel Cachorro.


● “Espacio Habitado, en la vida cotidiana y la práctica profesional”, Daniel Calmels.
● “Había una vez un cuerpo”, Martín Kohan.
https://cck.gob.ar/eventos/habia-una-vez-un-cuerpo-de-martin-kohan_3853#episodio-
2-habia-una-vez-un-cuerpo
● Proyecto Final de Producción Escénica Expresión Corporal

https://youtu.be/gDPtcCqtZ-A

● Resonancias Prácticas docentes

https://padlet.com/jornadadepracticadocenteispd/Bookmarks

Buen día profe, gracias por las sugerencias. Aquí le subimos un nuevo trabajo reelaborado.

Trabajo terminado.

INSTITUTO SUPERIOR PROVINCIAL DE DANZAS N° 5929 “Isabel Taboga”


PRÁCTICAS INVESTIGATIVAS

Docente: Amine Habichayn

Orientación de la carrera: Expresión Corporal 4° Año

Integrantes: Córdoba, Maricel

Rios, Maribel

Romero, Guillermo

Vara, Fabio.

​Cuerpos Emergentes
“Ese cuerpo que soy no solamente es carne y huesos, sino también emociones, significados,
símbolos y demás. Me di cuenta que cuerpo y persona son sinónimos, que ese cuerpo al que me
refiero tiene un nombre y una historia: Yo, cuerpo.​ ” ​Cuerpos Emergentes,​ ​Adrián Miranda​.

Introducción

Contextualizando el entorno, describimos una pandemia que afecta, sanciona y prohíbe la


forma de relacionarnos como lo hacíamos, esa que construimos como colectivo social al que
estábamos acostumbrados.

​ a imagen a través de pantallas de dispositivos electrónicos de comunicación resume lo que


L
somos en estos momentos: una colmena infinita y virtual. Durante las semanas de
aislamiento, las aplicaciones de videoconferencias y reuniones virtuales son las que nos han
proporcionado los símbolos visuales más reconocibles de la profunda alteración social. Por
momentos, podemos llegar a ser conscientes de estar en nuestra burbuja creando nuevos
esquemas cargados de sentido. En este marco están siempre presentes el “tiempo” y el
“espacio'', los cuales se ven transformados desde nuestro ser y hacer. Podemos caracterizar
dicha transformación por las modificaciones en los límites espacio-temporales.

La concepción que teníamos sobre estos, se ve puesta en duda y es necesario crear nuevos
significados. Creemos que la construcción de nuevas concepciones surgen al mismo tiempo
que “habitamos la pandemia”, es decir, que percibimos los espacios y tiempos de nuevas
maneras sin avisos previos, en un acontecer inesperado e inédito que irrumpe la
cotidianeidad conocida.

Podemos enumerar algunas de las actividades como por ejemplo, trabajar desde casa
(“​Home office​”), estudiar una carrera a distancia, dormir más, tomar clases de alguna
disciplina o comunicarse de manera virtual con familia y amigxs. Estas son algunas
posibilidades para seguir activxs y siendo productivxs, aunque sea en casa.
PROTOCOLOS EN LO COTIDIANO

Repetimos, como si fuera un mantra, “Quedate en casa”. En caso de tener que salir las
nuevas reglas son claras, y las nuevas formas de hacer son impuestas para el cuidado de
nuestra salud y de lxs demás. Se puede salir con el barbijo que nos cubra la nariz, la boca y
el mentón, el cual se convirtió en un elemento fundamental que cubre no sólo nuestro rostro,
sino también las expresiones y la gestualidad, quedando en evidencia las miradas. Mantener
la distancia con otras personas también es fundamental ya que acercarse es peligroso y no
sabemos quién puede tener el virus. En la calle, en una fila, en cualquier lugar nos movemos
con cautela, y no debemos olvidar no tocarnos la cara.

Una vez que llegamos a nuestro hogar seguimos con más rituales, como sacarse el calzado,
cambiarse la ropa, y lavarse las manos rigurosamente. Después de estas acciones, podemos
relajarnos e intentamos dejar de pensar en el virus.

Estas reglas poblacionales son encarnadas por las personas de diferentes maneras, cada
unx tiene su barbijo personalizado, a veces dando cuenta de cómo es esa persona, qué
música escucha, a qué gimnasio va, cuál color es su favorito, o si es una persona clásica con
un barbijo negro, que cumpla su función y punto. Es curioso lo que ocurre cuando a veces
nos cruzamos con personas sin barbijo, porque te miran fijo, como si hubiera una “condena
social” o si todes nos convertimos en policías. Llama la atención las diferentes maneras de
sobreponerse a esta situación, desde gente que buscó mil actividades para estar entretenidx
y activx desde casa, otres que vivieron la pandemia paranoicos sin salir consumiendo noticias
con mucho miedo y estrés, y otrxs que preferían tener la enfermedad pronto para poder vivir
más tranquilos y así, inmunizarse. Aquí se puede evidenciar las distintas formas de
“emerger”, de salir a la superficie, de afrontar las adversidades, y seguir adelante como cada
unx sabe, aprendió, vivió.

Por lo tanto nos preguntamos:

¿Qué pasa con todo lo que queda por fuera, lo que ya no está? ¿Qué sucede con el
intercambio con el otrx? ¿La ausencia del abrazo, del intercambio de miradas, sonrisas, el
espacio y tiempo compartido? Ya en el hogar, ¿Debo seguir cuidándome de lxs otrxs? ¿Los
demás convivientes son un peligro para mí? ¿Soy un peligro para ellxs? ¿Puedo contagiarlos
y matarlos? ¿Los otrxs son el enemigo? Y todas estas indagaciones, ¿Por qué llevan a
moverme distinto? A moverme como me muevo...

“Estamos en casa, metidos adentro. Pero también la casa ha cambiado, también se ha


transformado adentro. Porque ese adentro se creó con ese afuera, porque las casas que
habitamos cobraron sentido en la historia respecto de la ciudad.” Martín Kohan, “Había una
vez un cuerpo”

A partir de los gestos, miradas, movimientos que interpelan la realidad de la vida cotidiana
desde una perspectiva centrada en las alteraciones de las costumbres que suceden a raíz del
contexto de crisis sanitaria mundial, pretendemos reflexionar y pensarnos en el entorno que
nos rodea. Visualizamos cambios en las conductas y hábitos en el​ ​quehacer cotidiano, y en
consecuencia llegar a nuestras corporalidades. ¿De qué maneras estas nuevas miradas,
estos nuevos gestos se internalizan y hacen cuerpo cuando transgredimos un ritmo cotidiano
procesado desde una experiencia habitual pasada?
“Sentimos el cuerpo distinto. Pero no es una sensación nada más; el cuerpo es de veras
otro. Amputado de ciudad, vulnerable o peligroso, cuerpo aislado como nunca y cuerpo social
más que siempre, no es sin duda el mismo de antes. Y hay que ver cómo será después. La
pregunta capital: “¿Qué puede un cuerpo?”, se ha convertido por estos días en otra: “¿Qué es
lo que no puede? Martín Kohan, “Había una vez un cuerpo”

Se referencia a lo emergente ​desde el individuo y el colectivo, desde nuestros sentires a


nuestras conductas y movimientos. El aislamiento y confinamiento nos obliga a reinventarnos
a través de nuevos modos de hacer, de percibir, dejando huellas estéticas y emocionales.,
trazando nuevas formas de movernos pautadas en los protocolos.

Nos reinventamos, como bien dice la palabra, nos trasmite el “inventar de nuevo”, crear a
partir de lo ya conocido, adaptarse, RE-inventarse y, según lo investigado, tiene lugar cuando
una persona “​se enfrenta a un cambio importante en su vida o su entorno, negativo o positivo,
que suele ocurrir de forma inesperada.”​ Tal cual nos sucedió a todxs. Lidiamos con lo
negativo y positivo de la situación, de lo objetivo y lo subjetivo, de lo cotidiano y lo inusual, del
espacio habitado y deshabitado, conciencia del adentro y del afuera.

Lxs sujetxs se expresan a través de sus cuerpos, con diferentes niveles de movilidad y la
participación lxs expone dentro de situaciones de interacción social. Existe un devenir del
cuerpo y la subjetividad donde cada participante crea sus lugares, sus límites y propios
recorridos.

Tenemos la posibilidad de tomar conciencia de nuestras nuevas formas de corporizar, de


movernos, de ir, de venir, de tomar, de dejar, de relacionarnos, a partir de las percepciones
de nuestras posibilidades y aperturas en nuestras maneras de hacer. Creando nuevas
dinámicas desde lo personal a lo colectivo, enriqueciéndose y reconociendo nuestra creación
como seres sociales

“El abrazo, ese gesto vital que tenemos los humanos, reconfortante y dador de
energía, es objeto ahora del escrutinio del protocolo: con mascarilla, mirando a lados
opuestos, conteniendo la respiración y sólo por unos segundos. El abrazo como acto
instintivo de afecto, es un gesto fundacional de la empatía y de la confianza entre
nosotros ¿Qué humanidad seremos sin los abrazos espontáneos? ¿Cómo sustituir la
emoción que genera la cercanía deseada del otro(a)?” Las fisuras que la pandemia
impone a los cuerpos” Márgara Millán.

​ uestra vida cambió, como así también muchos hábitos o rituales que eran parte de
N
nuestra cotidianeidad fueron modificados o prohibidos. La pandemia nos muestra que
somos seres vulnerables y nos invita a tomar mayor conciencia acerca de nuestra
corporalidad, antes de la divulgación de los protocolos preventivos por el covid-19 por
ejemplo, no éramos conscientes de cuántas veces nos lavamos las manos o
tocábamos la cara hasta que tuvimos que prestarle más atención. Incluso llegamos a
limpiar todo lo que venía de afuera, como los productos de supermercado y los
dispositivos electrónicos. Hábito que va a ser difícil de quitar.
El otre se convirtió en alguien sospechoso y nosotres también podemos ser
peligrosos para las demás personas, por eso se nos sugirió tomar distancia física
limitándose así nuestra vida social. Aún así, hay que reconocer que no todes
reaccionamos de igual manera, algunes recurren a la negación como si nada
estuviera pasando y otres a la obsesión con los cuidados y sanitización. Ya no
tenemos las mismas libertades, de actuar, transitar o reunirnos libremente, ni de
recibir o despedir a nuestros seres queridos. Tomando conciencia de lo que está
sucediendo, ya no nos besamos ni abrazamos como antes ni compartimos un mate,
por dar sólo algunos ejemplos.

Por un largo periodo de confinamiento la cotidianeidad pasó a darse solamente


dentro de 4 paredes en soledad o teniendo en muchos casos que compartir mucho
más con las personas con las que vivimos, transformando los espacios comunes e
invadiendo otros, donde la intimidad se vio modificada. Este periodo aunque parece
haber pasado, puede llegar a volver como vemos que sucede en otras partes del
mundo.

Pasamos más tiempo que nunca sentados o recostados recurriendo a la virtualidad


para seguir conectados con otres aunque de una manera intangible.

El miedo y la incertidumbre, el no saber cuánto va a durar este periodo de pandemia


nos coloca en un lugar de fragilidad, por esa razón los nuevos rituales se tienen muy
en cuenta, porque en muchos casos nos dan tranquilidad y ordenan nuestra
cotidianeidad.

CONCLUSIONES FINALES

A modo de cierre, creemos importante reconocer que todes vivenciamos situaciones


traumáticas o adversidades de diferentes maneras. Aún así, la actual crisis sanitaria
mundial nos iguala en el sentido que todes nos vemos atravesados por ella. Por ello
podremos hacer múltiples lecturas sobre esto contextualizando diferentes entornos y
culturas.

Desde nuestro rol como estudiantes y futuros docentes nos parece pertinente
pensarnos y pensar el contexto en relación a las transformaciones en los
movimientos, gestos y vínculos humanos. A su vez, no podemos evitar pensar en la
Expresión Corporal como disciplina artística, creemos que registrará cambios
profundos a nivel social y emocional.

BIBLIOGRAFÍA

https://cuerposemergentes.wordpress.com/
https://cck.gob.ar/eventos/habia-una-vez-un-cuerpo-de-martin-kohan_3853#episodio-
2-habia-una-vez-un-cuerpo

https://www.lavanguardia.com/vivo/lifestyle/20200502/48893696584/la-nueva-ritualidad-de-las
-relaciones-sociales-que-viene-con-la-pandemia.html

https://www.conclusion.com.ar/info-general/como-se-han-ido-modificando-los-rituales-en-pand
emia/11/2020/

https://prensaindigena.org/web/pdf/Alem-549.pdf

“Las fisuras que la pandemia impone a los cuerpos” Márgara Millán.

 FlorenciaGon
Dafne Rucci
Natalia Zatta
La pérdida del espacio neutral y su afectación en las subjetividades

Introducción.

En este contexto de Pandemia en el que nos encontramos se ha instalado una nueva normalidad y
modo de conectarnos. Los diferentes ámbitos, ya sean laborales, personales, educativos, han sido
modificados, instalándose nuevas formas de conexión y encuentro. Bajo el lema “Quédate en casa”,
las actividades convergen en un mismo lugar, y a través de las pantallas.

Amén de las diversas situaciones a las que este contexto nos enfrenta, hemos sido testigos de las más
variadas formas de exteriorización de cómo está atravesaba e interpelaba a los sujetos. Fotos casuales
en los hogares, una nueva vida laboral, el famoso “home office”, exposición exacerbada de la
intimidad, indicadores de una romantización del confinamiento, que, a su vez, dejaban entrever la
brecha social existente, visibilizando y profundizando las desigualdades sociales y el estado de
precarización de diversas instituciones, vinculadas sobre todo a lo público.

En el transcurso del año muchas han sido las reconfiguraciones y mutaciones de estos estados, como
así también de las diferentes lecturas sobre este hecho inédito. Puntualizando y considerando que la
danza históricamente ha sido una actividad presencial, construyendo corporalidades con, desde y junto
a otros, como estudiantes del cuarto año del profesorado de danzas “Isabel Taboga”, y ubicando este
como nuestro espacio común, tanto de formación como de producción, nos resulta interesante indagar
acerca de cómo la pérdida de dicho espacio neutral afecta a las subjetividade. Utilizando el término
neutral, para referirnos al hecho de ser un espacio en común, el cual habitamos desde determinados
roles, sean estos, alumnos/as, docentes con un objetivo y fin determinado.

Para el desarrollo de nuestro trabajo, recurrimos a material bibliográfico, y realizamos una


recopilación de testimonios, tanto a docentes como así también a alumnos de nuestra Institución.

Producir desde casa

“El espacio tiene intimidad en su disponibilidad, en su vacío. Ocuparlo es un modo de volverlo


explícito, público. Estar con otros, compartir el espacio, es un modo íntimo y ​público de espacialidad.
La sensación es ​íntima​, la acción es pública. Lo e​ specífico ​es íntimo, lo general es público. El criterio
es una regla í​ ntima,​ el resultado es general, p​ úblico”
​ ​3

3
​ Fabiana Caprioti. Hacer magia. Asuntos de danza. 2016. ISBN 978-987-42-2504-7
Citando a Capriotti, en su definición acerca de los espacios, podemos aseverar que estos están en
constante construcción, en sus miles de formas, sean estas físicas, simbólicas y ahora también
podríamos agregar la categoría de virtual. Como sean, están para ser habitados, siendo generadores de
encuentros, vínculos e identidades. Demarca límites y determina roles. La pandemia desnuda toda una
dinámica social, poniendo de manifiesto ​cuán centrales y estructurantes son las instituciones y los
espacios educativos en la constitución y forjamiento de las subjetividades.

“La caída de los velos deja ver entonces un aspecto central y estructurante de la escuela-espacio en
la sociedad: tentáculo omnipresente del Estado donde se ofrece futuro -no se encarcela, no se interna,
no se enjuicia-, se tramitan allí demandas sociales que ninguna otra institución estatal detecta​.”,
relata la revista ​Anfibia​4​, ​y continúa,​“… La escuela emerge como parte central de la dinámica social,
como ordenadora de subjetividades y ritmos, como tramitadora de demandas imperceptibles al
Leviatán. Aunque se vea en un estado de excepción que nos obliga a pensar didácticas -ahora sí,
forzosamente, como se aprenden las cosas que no consideramos prioritarias, muchas veces porque
efectivamente no lo son- alternativas y mediadas por las nuevas tecnologías, por detrás parece
aparecer la revalorización de lo presencial, del encuentro. De mirar al otro. De leer su cuerpo.”

La rutina cotidiana, incluye diferentes espacios dentro del espacio personal desde donde construimos
subjetividades, en algunos encontramos cierta homogeneización en vestimenta, conducta, tiempo, e
intención, nos modifican y modificamos. Espacios que son propios y sin embargo se encuentran por
fuera, pertenecemos, más allá de nuestro origen o condición. En esta nueva normalidad, donde estos
espacios han sido modificados y su tránsito es desde los hogares y a través de pantallas, vemos y
sentimos que algo de nuestra intimidad fue develada.

Los testimonios que hemos ido recopilando nos permitieron construir categorías y puntos de referencia
en los cuales se encuentran y entrecruzan las distintas experiencias de las personas que nos
compartieron sus vivencias. Las mismas son: beneficios, adaptaciones y pérdidas.

En la primera de éstas encontramos una marcada referencia al hecho de ​“poder cursar la carrera
desde la casa” en el caso puntual de los/as alumnos/as, la des - jerarquización de la verticalidad en la
relación docente – alumno/a, ​“la empatía”,​ la horizontalidad en la que este hecho nos ubicaba.

4
​http://revistaanfibia.com/ensayo/no-abrimos-google-classroom/​ ​Manuel Jerónimo Becerra. Bloguero,
Profesor de Historia por el ISP “Dr. Joaquín V. González” y Magíster en Historia por la Universidad
Nacional de San Martín (UNSAM).
“Recuperé textos y bibliografías que tenía olvidadas…fui encontrando el gusto y la importancia que
tiene trabajar con pareja pedagógica, me hizo sentir en compañía. Acuerdos, ideas, aprendizajes.
Flexibilizar las posiciones”, “Se abre un horizonte de otros encuentros y de otras construcciones. Las
​ ocente del Instituto Superior Provincial
relaciones de jerarquía cambiaron, todo se horizontaliza” D
de Danzas “Isabel Taboga”

“Este año no iba a poder hacer el profesorado porque tenía un bebé muy chiquito y me imaginaba
que iba a ser una demanda tremenda y que no me iba a dejar, que no iba a tener con quien
dejarlo…Yo me iba a tomar un impase. Cuando se abrió esta nueva normalidad de las clases
virtuales, de seguir el profesorado, me anoté en cinco materias. Para mí eso fue un alivio, me alivió
un montón poder hacer el profesorado en mi casa. Fue una herramienta súper ventajosa, para mí y
para personas como yo que tienen mucho laburo y no pueden estar tantas clases en el profesorado”
Alumna del Instituto Superior Provincial de Danzas “Isabel Taboga”

En este contexto, y considerando que la propuesta de este trabajo partió desde una concepción de
pérdida, la diversidad de testimonios nos enfrentó con otra mirada acerca de la situación. El
aislamiento obligatorio como posibilitador en este caso del cursado del año lectivo, la flexibilización
de las condiciones del mismo, el descubrimiento de nuevas herramientas y formatos que posibilitan,
otros modos de vinculación y trabajo.

En relación directa con la danza permitió una nueva forma de apropiación a partir de la generación de
materiales desde los espacios disponibles de cada uno/a, una implicación más profunda y personal en
cuanto a la producción y búsqueda de los medios que requiere la danza para su creación ,
transformación, materialización y comunicación. Así mismo, surgieron nuevos territorios donde volcar
el arte, generando diversos formatos, atravesados y pensados desde las particularidades de cada hogar,
convirtiéndonos en directores, intérpretes, productores, managers, diseñadores, arquitectos,
camarógrafos; ampliando nuestros espacios, trasladando, adaptando y produciendo de y desde el
cotidiano. En fin, un beneficio, poder flexibilizar el umbral crítico que juzga qué, cómo y dónde se
produce el hecho artístico, explorando aristas desconocidas, resignificándolas.

En cuanto a la categoría “ adaptación”, los relatos dan cuenta del poder de supervivencia y adaptación
que tenemos los seres humanos. lo que al inicio de la pandemia fue caótico con el tiempo devino en
una nueva normalidad, en la cual ingresamos rápidamente y en la que continuamos el resto del año.
Las clases vía meet, la danza a través de videos, los power point circulando e incluso nuevas formas de
danzar, solos/as y con otros/as. Se reinventa el espacio, el movimiento, los modos, la forma de
transmitir, podríamos decir que nuevas pedagogías surgen en este contexto. Los hogares se
transformaron en escenarios llenos de dispositivos que facilitan estas nuevas maneras de abordar las
clases.

“Armé mi propio rincón para dar clases dentro de mi dormitorio, fue el nido de mi danza este año,
una danza, un movimiento contenido, insinuado, algo que todavía no termina de decirse. En cuanto a
las clases tome la decisión de grabarlas para luego subirlas y crear así una especie de archivo, a
través del cual los/as alumnos/as podían acceder a estas en caso de no haber participado del
encuentro virtual, algo que la presencialidad no podía otorgar” Docente del Instituto Superior
Provincial de Danzas “Isabel Taboga”

Esto nos introduce en la última categoría propuesta en este trabajo, “ perdida”. En la misma,cobra un
fuerte protagonismo la figura del otro. Las relaciones comenzaron a establecerse en un nuevo plano,
intentado buscar formas mediante las cuales encontrar a ese otro en el espacio virtual.

Mariana Garcés, menciona como el régimen de la visión,aquel en el que:

“La mirada, se impone a la vez como desencarnada y focalizada. Es una mirada que se sustrae al
movimiento del cuerpo y a sus potencias perceptivas, y que cancela, de este modo,nuestra relación
con el entre, es decir con el mundo como aquello que hay entre nosotros y está entretejido,
necesariamente de visibilidad e invisibilidad”5​

En estos tiempos donde hay un predominio de la imagen y la mirada, nos encontramos en una
situación que refuerza la necesidad del otro/a. La necesidad del tacto, de la presencia, del abrazo, del
encuentro sin pantallas mediante, en la cual y por la cual muchos/as quedan fuera.

“Sin presencialidad no hay clases de danza, perdimos a los cuerpos y perdimos el tacto, ¿ Con qué
haríamos la danza ahora?, eso me daba angustia, debíamos trabajar para mejorar el
acompañamiento en la distancia”, n​ os relata una docente del Instituto Superior Provincial de Danzas
“Isabel Taboga”

“Durante los primeros encuentros la conexión fue débil, los demás parecían videos pregrabados sin
interacción con el momento presente, los cuerpos se amoldaban a los requerimientos de la tecnología
más que al estado que quizás podía requerir la actividad en sí, sumado a esto que muchas veces esta

5
Marina Garcés. Visión periférica. Ojos para un mundo común.
era interrumpida por la dinámica del hogar”, ​alumna del Instituto Superior Provincial de Danzas
“Isabel Taboga”.

Quizás esta sea una de las categorías que más nos interpela, ya que es donde se ponen de manifiesto de
un modo explícito las desigualdades, la falta de recursos, de posibilidades, donde entran aquellos/as a
quienes nos mencionamos en las categorías anteriormente mencionadas. Si bien ya aclaramos al inicio
de nuestro trabajo, que esta situación deja ver las desigualdades sociales, y han sido numerosos los
análisis y lecturas que esta situación nos ha acercado, no queremos dejar de hacer referencia al hecho
de que estas categorías que mencionamos, las cuales pudimos construir en base a los relatos de
compañeros/as y docentes de nuestra institución, están ubicadas dentro de un sector social y
económico, que ante todo, se encuentran en una situación de privilegio en relación a otros/as.

Conclusión:

En nuestro escrito, establecimos tres categorías de una manera excluyente, aunque al analizar las
mismas y reflexionar acerca de los testimonios que muy generosamente nos brindaron compañeros/as
y docentes, podemos observar que es muy difícil separar unas de otras, las mismas se entremezclan, y
no hay ganancias sin pérdidas. Como ya lo manifestamos anteriormente la pandemia, fue un hecho
inédito, arrasador, que si bien, algunos/as pudimos sacar algún rédito de la situación, no deja de
manifestar pérdidas por doquier. Nos pareció interesante, reflexionar acerca del modo en que la
pérdida de los espacios, en este caso, nuestro profesorado, afectó en las subjetividades. Cómo se vivió
el hecho de compartir los espacios personales, de producir con y a través de ellos. Construir un espacio
donde se pone en juego la mirada, donde se pueden develar los roles que tenemos por fuera de ser
alumno/a o docente. una especie de panóptico, al que Foucault, hace referencia como una máquina
para modificar el comportamiento, encauzar o reeducar la conducta de los individuos.​6

Cuando a fines del siglo XVIII, se declaraba la peste en una ciudad, se determinaban medidas a tomar
según un reglamento:

“en primer lugar una estricta división espacial , cierre, naturalmente , de la ciudad y del terruño...Si
bien es cierto que la lepra ha suscitado rituales de exclusión que dieron hasta cierto punto el modelo y
la forma general del gran encierro, la peste ha provocado esquemas disciplinarios. Más que la
división masiva y binaria entre los unos y los otros, apela a separaciones múltiples, a distribuciones

6
Michael Foucault. Vigilar y Castigar.
individualizantes, a una organización en profundidad de las vigilancias y de los controles, a una
intensificación a una ramificación del poder”, ​según Foucault.

Nos preguntamos si algo de este poder y control no es el que se pone en juego y opera sobre nuestras
subjetividades. Esta especie de vigilancia que se cuela por nuestros hogares, donde el espacio de lo
íntimo y lo público queda desdibujado.

.
 Corvalan, Anahi
Midulla Carnota, Lucía
Rojas, Valentina
Villalva, Leila.

Cuerpos pequeños a través de la pantalla.​ ​(terminado?)


El disparador de este trabajo surge con un interrogante que nos atravesaba:​¿Es posible la
danza desde la virtualidad?
Considerando las disposiciones del Estado, respecto al aislamiento social desde el 16 de Marzo del
2020 y aún sin el método para la cura, el ASPO​7 se convirtió en el método para cuidar y cuidarnos.
Esto llevó a replantearnos las nuevas formas de encuentro y dentro de ello el rol y las nuevas formas
que debía tomar la educación. Así, la virtualidad se convirtió en parte de nuestras vidas cotidianas.

En relación con esto, tomamos las palabras de ​Albert Sangrà (2001):​


La educación en la virtualidad, es decir, desde la no-presencia en entornos virtuales de
aprendizaje, no se sitúa necesariamente en ninguna orientación educativa concreta. Al
igual que en la presencialidad existe la convivencia entre orientaciones y didácticas
diversas, siempre que éstas actúen de forma coherente con las finalidades educativas y
con los fines de la educación, de la misma forma sucede en la virtualidad. La clase
magistral es una clase presencial, y suponiendo que sea un buen recurso, que a veces lo
será, no puede «copiarse» en otro medio. Será necesaria una adaptación, que
aproveche lo mejor que ese medio ofrece y que, de esta forma, alcance los mismos
objetivos formativos que se plantearía una acción presencial.

Tanto la presencialidad como la virtualidad nos permiten la valoración de la educación, pero la


diferencia más importante se centra en el cambio de medio y las posibilidades que este brinda en su
óptimo funcionamiento.

La finalidad es perseguir los objetivos que tenemos como docentes, tratando de realizar ese tránsito
virtual de la misma manera que lo hacíamos de forma presencial, no podría ser igualmente efectivo,
poder encontrar el camino para que la enseñanza sea eficiente y eficaz en este contexto, es la búsqueda
que lxs docentes se proponen frente a esta nueva normalidad.

Perseguir los objetivos que tenemos como docentes, tratando de realizar ese tránsito de manera virtual
de la misma forma que lo hacíamos presencial, no puede ser igual de efectivo, el poder encontrar el
camino para que la enseñanza sea eficiente y eficaz en esta coyuntura es, justamente, la búsqueda de
lxs docentes se proponen.

A raíz de esta situación, en momentos de confinamiento social, la danza y/o la práctica artística
corporal se ve afectada y obligada a recurrir a nuevos espacios para mantener su difusión y
transmisión. Danzar es mantenernos en contacto con un otrx, pero cuando el personal de salud nos
aconseja mantener distancia, nuestra profesión, va en contra de esta indicación. ¿Cómo llevamos
adelante la danza ante esta nueva normalidad?

Los medios tecnológicos, y de conexión pasaron a ser el centro de atención y el único recurso para
poder acceder a las distintas clases, quienes no cuentan con ellos se ven aislados de esta nueva forma
de aprender o transmitir.

En el siguiente trabajo nos planteamos la idea de pensar, desde un enfoque positivo y alentador a ​la
danza desde la virtualidad​. El mismo surge de la necesidad de evaluar la danza folklórica y popular
durante la pandemia. Hay quienes dicen que, si el encuentro de manera presencial no se está dando, la
danza folklórica no está sucediendo, puesto que esta danza plantea su construcción desde lo colectivo,
lo popular y lo ritual, y frente a esto plantean que desde lo individual-virtual esta construcción no

7
Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio.
sucede. Nuestra postura es pensar que el encuentro al cual nos referíamos antes como normal
(presencial), hoy se está dando en esta nueva normalidad, de manera virtual.

Los nuevos tiempos nos presentan retos impensables anteriormente, y para lograr la continuidad se
deberá adaptar y crear procesos que nos permitan la continuidad de la danza en este contexto.

Conseguir que la clase sea igual de cautivadora como si se estuviera allí con lxs alumnxs frente a
frente. Y que se mantenga el interés y la atención durante el tiempo de clase, no afectar el proceso de
interiorización de los contenidos, flexibilizar los objetivos y la metodología adaptándola a las
circunstancias, son algunas de las situaciones que lxs docentes de danza tuvieron que plantearse frente
a la danza en la virtualidad.

A pesar de no ser lo ideal en el aprendizaje de la danza, la virtualidad nos permite aprender y conocer
una nueva metodología de conexión, retándonos como maestrxs artistas a trabajar la atención y la
concentración con capacidad de respuesta desde un estímulo distinto y que implica una interacción
más global de todos los sentidos.

La virtualidad no impide la conexión con el ser.

Para tener otra valoración de esta problemática decidimos entrevistar a Florencia Passoni y a Ruben
Forlin, profesores egresados del Instituto Superior Provincial de Danza Nº5939, “Isabel Taboga”,
directores de la compañía folklórica “La Biaba”, ganadores del rubro “Pareja de Danza Estilizada” en
la competencia “pre-Cosquín 2020” (destacamos este último dato, teniendo en cuenta que la salida
laboral de lxs ganadores de este certamen se incrementa, son elegidxs para dar seminarios, clases, son
convocados por otras agrupaciones, por bailarines para armados coreográficos, etc.).
Luego de que esta pandemia nos sorprendiera a todxs, Flo y Teto (como deciden llamarse) tuvieron
que reinventarse y comenzar a explorar en la posibilidad de que todo el trabajo que tenían durante este
año sucediera de manera virtual.

A continuación compartimos las preguntas y respuestas de la entrevista ​realizada el Lunes 26 de


Octubre a las 21:15hs mediante la plataforma de videollamada “Zoom”. Las preguntas realizadas
fueron pensadas grupalmente y dadas a conocer en la misma charla. La entrevista fue realizada por
Anahí Corvalán con intervenciones de Valentina Rojas. Esta organización también fue decidida de
manera conjunta, ya que las plataformas virtuales muchas veces no permiten la intervención de varios
micrófonos al mismo tiempo, pero aun así hemos estado presentes todas las integrantes del grupo en la
misma. Hay registro de audio.

1)¿Cómo y por qué comenzaron con los seminarios virtuales?


Teníamos mucho trabajo programado presencial antes de que arrancara la cuarentena, hasta agosto
ocupado todos los fines de semana, en diferentes provincias, grupos, parejas, varias categorías, infantil
mayor, teníamos mucho laburo. Cuando vimos que la cuarentena se iba a extender, decidimos empezar
con las clases online.

Comenzamos con las clases online porque es nuestro laburo, y porque el año pasado renunciamos a
nuestro trabajo formal, las escuelas, para dedicarnos cien por ciento a nuestro trabajo privado.

Nos fuimos a vivir a Capital Federal para poder tomar clases de lunes a jueves y de jueves a domingo
dar clases en distintos lugares.
Cuando nos dimos cuenta que pasó todo abril y que no había cambiado, dijimos “de algo tenemos
que vivir”, así que al principio comenzamos con dudas, si se iba a enganchar la gente, si iba a ser fácil,
si iba a ser difícil, pero bueno nos lanzamos y hace siete meses que estamos haciendo clases online.

2)¿Cómo se sienten ustedes frente al rol docente a través de una pantalla?


Estamos dando clases y seminarios, pero también estamos trabajando en el armado coreografías de
parejas estilizadas que ya estaban programadas en lo presencial, y decidieron empezar de esta manera.

A nosotros nos gusta, obviamente que a todo el mundo le gusta estar cara a cara, eso es otra cosa,
pero lo que encontramos en esta cuarentena es aprender más. Aprendimos muchísimo y nos re ayudó.

Nosotros mirábamos las clases que estamos dando ahora virtualmente, y son mucho mejores que las
que dábamos presencial, sentimos que nos ayudó a aprender un montón en cuanto a la docencia y en
cómo hacer llegar a las otras personas lo que queremos transmitir. La virtualidad lo que tiene es que
tenés que estar todo el tiempo remarcando mil veces las cosas, ya sea un dedo o dos dedos, o la mano
izquierda o derecha, y también las sensaciones... porque uno cuando está trabajando cara a cara, la otra
persona ve lo que estás sintiendo o lo que estás tratando de transmitir, lo que querés generar en el otro,
personalmente es otra cosa, uno se maneja con sensaciones, con la mirada, ahí, en el momento, uno
aprende y la clase avanza, fluye.

Acá con lo virtual, tenes que estar súper ajustado en cuando a lo que decís, que también nos ayudó un
montón, porque siempre fuimos más del cuerpo, trabajar desde el cuerpo y hay veces que por la
camarita no le llega a la gente todo lo corporal, sino lo que uno dice… incluso muchas cosas que
trabajamos ahora online, que nos parece que re funciona, nos decimos: cómo no hacíamos esto en lo
presencial, cómo no lo trabajamos desde este lado…

Realmente a nosotros nos re ayudó, como profes y también creativamente.

Como es nuestro trabajo, y la única fuente laboral y económica que tenemos, tenemos que estar todo
el tiempo renovándonos, viendo que hacer para que la gente se sienta bien, le guste. Y por suerte,
venimos bien hasta ahora.

Es como todo el tiempo un desafío para nosotros, sostenernos ahí y que la gente se siga
enganchando. No podemos creer que tenemos gente que viene desde mayo tomando los seminarios
con nosotros, “cómo no se cansan”, decimos.

3)¿Qué problemáticas tuvieron que afrontar frente a esta nueva modalidad?


Por sobre todo tuve que aprender un montón las cosas de tecnología, dónde poner la música, de dónde
sale. Eso al principio nos costó, porque hablábamos arriba de la música, no le llega en tiempo a la otra
persona, entonces nosotros queríamos ayudar guiándolos con la voz, pero no, porque la música les iba
en cualquiera y por ahí los hacíamos perder, eso sigue siendo un impedimento.

Después que la otra persona tenga buen internet, nosotros incluso tuvimos que aumentar los megas,
porque cuanta más gente se conecta al Zoom, más te consume, entonces nuestra cámara se tiene que
ver bien sino no sirve.

Después te encontrás también con el problema de que esa persona que viene a tomar la clase y que es
la primera clase que toma online. Vos ya venís con todo el trajín, incluso tenés en el grupo mucha
gente que ya está re canchera para tomar clases online, y te aparece una pareja o un solista que nunca
hizo, y te preguntan ¿pero cómo? y ahí vos te das cuenta y te empezás a acordar cómo eras vos al
principio.
Y para los que vienen desde marzo tomando clases virtuales debe ser un bajón, pero tampoco
nosotros nos podemos poner en clases para “principiantes” porque no tenemos tiempo. Entonces ahí es
todo un tema, nosotros tenemos tratar de que el que toma por primera vez una clase online se sienta
cómodo y enganche la onda, y el que ya viene a full no se aburra, porque tenés que explicar veinte
veces los frentes, que pierna, que brazo. Es una cosa que uno lo va resolviendo ahí.

4)Desde su perspectiva, ¿Qué rol toma la danza hoy, transmitida y aprendida desde un
dispositivo tecnológico?
Nos parece que el rol que toma la danza es el que cada uno le dé.

Nosotros vivimos de esto y no quisimos tomar esta cuarentena como un año sabático. Además de que
tenemos que trabajar, también tomamos clases por zoom con otros docentes. Conocemos bailarines
que no están haciendo nada en esta cuarentena y conocemos gente que está utilizando esto para poder
llegar a más profesores y a más capacitaciones, ya que en el año presencial vos no podes tomar una
clase con un profesor de una provincia distinta cada día. Entonces pensamos que el rol es el que le da
cada uno y el provecho que le saca cada uno a esto, incluso no solo a las clases, sino también a las
funciones virtuales, uno se tiene que ir aggiornando, se tiene que plantear “como cuando hicimos una
función no tuvimos una buena filmación para después poder transmitirlo”. Uno va empezando a
entender un montón de cosas que la tecnología te va pidiendo, más allá de que nosotros, y vamos a
hacerlo de por vida, cien por ciento presencial, carnal, ver, sentir con el otro al lado, creemos que
también hay que agarrar de la mano lo tecnológico, para que sea como un complemento, no que nos
venga a superar, sino que nos venga a acompañar en nuestro camino, sobre todo cuando pasan cosas
como esta. El rol es el que le de cada uno, mucha gente se está capacitando en danza, no solo en danza
folklórica.

5)En relación y comparación con clases presenciales que ustedes han dado ¿Qué sucede con los
cuerpos que participan con estas clases virtuales? ¿Que perciben o divisan?
Desde nuestro punto de vista, como decíamos anteriormente, cada uno toma las clases como se toma
el rol de la danza en su vida. Por ejemplo, hay veces que tomamos clases y no nos gusta, pero
intentamos hacer todo lo que más podemos aunque no nos estemos sintiendo bien, porque sabemos
que nos va a ayudar. Y vemos los cuerpos, por lo menos en nuestra clase, que están motivados, y
creemos que eso también es punto para nosotros que buscamos todas estas estrategias del habla, de las
palabras que les decimos, o las propuestas que buscamos, porque por ahí nosotros hemos tomado
clases que eran siempre lo mismo o los profes no tenían algo que brindarnos más allá del cuerpo.

Como profe, en la modalidad online tenemos que trabajar más duro, porque debemos que captar
doblemente la atención del estudiante, del alumno, del bailarín, porque es completamente distinto,
porque estamos tomando una clase viendo a alguien por una pantalla del celular y es complicado
llegar al otro, entonces el docente tiene un trabajo muy arduo.

Hemos tomado clases con gente que nosotros queríamos y sentimos que la clase no nos llenó, y
hemos tomado con otros que quedamos wow, enloquecidos, consideramos que depende de cómo se
predispone el profe y como lo hace el alumno. Al principio era todo nuevo para todos, entonces no se
disfrutaba la clase al cien por ciento, en cambio al acostumbrarse que la modalidad sea esta uno se va
entregando y va disfrutando más de las clases.

Si nos preguntas qué es lo mejor, obvio que nos quedamos con la clase presencial, pero online nos
ayudó mucho, no solo como trabajadores de la danza, porque es nuestro ingreso, sino como bailarines
en formación y como formación nos ayudó.
6)¿Creen que estas formas llegaron para quedarse? ¿De qué manera les parece? ¿Podría
convivir lo tecnológico y virtual junto a lo presencial?
Lo hemos charlado mucho, y creemos que sí, hay mucha gente tomando clases con nosotros, personas
que son de Colombia, Uruguay, Bolivia, Chile. Esto permite llegar a otros lados, tenes la posibilidad
de estar tomando clases con profesores de lugares lejanos a los que quizás de otra manera no podrías
llegar, entonces pensamos en esta posibilidad de continuar con esta modalidad tal vez una vez por
semana para esa gente que realmente les gusta compartir con nosotros, la gente también nos pide, “
Chicos por favor cuando termine la cuarentena, no dejen de dar las clases virtuales”; nos parece que
está bueno esto, cuando vuelva lo presencial, regresar a lo presencial, pero también sostener lo de las
clases online, como un complemento a la formación, no para elegirlo.

7)¿Qué opinan ustedes, está sucediendo o no danza folclórica y popular a través de la


virtualidad?
Lo que más nos llega, lo que más nos conecta, es el encuentro, es ir a un festival, a una peña, por
supuesto que sí, y eso no lo vamos a cambiar por nada en el mundo, pero esta opción de hacer clases
online nos sigue conectando con la danza folclórica y nos brinda un montón de emociones. Estar una
clase con sesenta personas conectadas haciendo todos juntos una secuencia coreográfica, uno en el
Chaco, el otro en Colombia, en el sur, es increíble, está siendo colectivo, y se está moviendo, se está
nutriendo.

El folklore, o la danza popular la llevan los cuerpos, no solamente un salón de ensayo, cada uno va
haciendo la danza, y la danza que quiere, porque nosotros tomamos la danza folklórica y la trabajamos
desde la estilización y no quiere decir que no sea popular, porque la estamos haciendo popular a esta
estilización, pero antes de estilizarla pasamos muchos años aprendiendo todas las danzas que se
enseñan en el profesorado y en las academias privadas, pero nosotros lo estamos haciendo desde otro
punto de vista a lo popular y a la danza. Y también creo que esto nos unió mucho más a los profesores,
bailarines, directores, y coreógrafos del sur con los del norte, se dieron un montón de vivos, de
proyectos artísticos con bailarines de diferentes lugares, academias compañías o grupos que se unieron
para hacer cosas. Los bailarines folklóricos no nos quedamos, nos movimos en esta cuarentena, tanto
en formación, como en espectáculos, charlas, compartir pensamientos con otros. Lógico que queremos
volver a los presencial, volver a encontrarnos, a abrazarnos, eso no se discute, pero mientras tanto, que
no podemos, le estamos sacando todo el provecho a esto. Ese es nuestro pensamiento, por supuesto
que habrá gente que no les gusta el online y no se quiere involucrar en eso, pero este es nuestro punto
de vista.

A modo de cierre cada una de las integrantes del grupo les agradeció el tiempo que nos brindaron y
su buena predisposición, a lo que ellxs agradecieron por haberlxs tenido en cuenta. De esa manera,
dimos por finalizada la entrevista.

Con la entrevista como marco, podemos confirmar que sí hay otras formas de vivir el encuentro, de
preservar lo popular, lo folklórico, a través de las pantallas. y estamos de acuerdo con los chicxs
cuando dicen que “el folklore lo llevan los cuerpos”. Hoy aprendemos y sentimos diferente, sí, pero
esos nuevos saberes y conexiones que nos recorren las diferentes corporalidades, nos dan el pie para
poder pensar la danza desde otros aspectos y también para pensarnos a nosotros desde la danza, ¿Yo
vivo porque bailo? o ¿Yo bailo porque vivo? son interrogantes que se nos presentan al pensar el rol
que toma la danza hoy, que muy simple lo dejan Flo y Teto, "La danza toma el rol que cada unx le de".
Estos espacios nos permiten conocernos desde la soledad de la habitación, pero también desde el
compartir las pantallas con gente de diferentes regiones y así seguir nutriendonos de la diversidad.
La danza sigue sucediendo porque nosotrxs hacemos que suceda, porque la habitamos, nos paramos
frente a los nuevos contextos, nos resignificamos, nos amoldamos, porque el cuerpo tiene memoria y
eso se hace amalgama con las nuevas experiencias, porque nos aggiornamos para seguir haciendo
danza, hoy desde la virtualidad.

Compartimos los dichos mencionados por lxs directivos del ISPD Nº5929:

Es muy importante insistir en que pensamos que el modo virtual no reemplaza la


experiencia en vivo, pero que sin embargo nos vemos en el desafío como docentes de
poder crear traducciones, adaptaciones, novedades y hasta incluso invenciones que
puedan mantener activo el entorno educativo, tratándose además de una actividad que
nos permitiera a todos sostenernos en el aislamiento y en todo lo que trae en relación
con los cuerpos en acción y en movimiento.

Luego de la entrevista, concluimos, grupalmente, que la danza es un arte que sucede en vivo, desde la
presencia, en contacto cercano y directo con lxs otrxs, el cual necesita habitar un espacio y un tiempo
en común. Pero cuando esto se ve truncado por el aislamiento social, el marco que nos reúne se da
virtualmente, creando un ambiente en donde se posibilite el encuentro y el danzar.

Estas nuevas formas de danzar, en la virtualidad, nos brindan nuevas herramientas para llegar a
distintos puntos del país y del exterior simultáneamente. Nos ha puesto en un lugar de nuevos
aprendizajes en la docencia, nuevas maneras de transmitir la danza.
En un mundo donde la tecnología avanza rápidamente, debemos apropiarnos de estas y
resignificarlas para sacar su mejor provecho frente a distintas situaciones, pensando que ese también es
el rol docente, seguir nutriendonos todo el tiempo y lo más importante, seguir haciendo, transfiriendo
y compartiendo la danza.

REMEDIA-REDEMIA. ​(TRABAJO TERMINADO- SOCIALIZACIÓN 15-12)


LUZ TAMARA CALANDRIELLO
NILDA CARDENES
PATRICIA NICOLOSI
DANIELA PRIOTTI

“Remedia-Redemia”

Cuando el remedio puede ser peor que la enfermedad…

El Covid-19 nos ha puesto cara a cara con un escenario complejo en el cual, a raíz del aislamiento
social obligatorio nos vimos en la necesidad de tener que responder a nuestras obligaciones (trabajo,
estudio) a través del uso de las redes sociales y plataformas digitales.

WhatsApp, meet, zoom, padlet, classroom aparecen ahora en nuestro vocabulario de uso diario para
reemplazar la escuela, el aula, o el lugar de trabajo, y re-mediar aquello que no podemos hacer
desde la presencialidad.

Los cambios de hábitos, horarios y rutinas generada por esta nueva forma de vivir-convivir,
previniendo el contagio, cumpliendo con el distanciamiento social y la virtualidad como modo de
comunicación, nos convoca al hecho de “tener que estar” en distintos espacios al mismo tiempo,
transformando nuestra vida diaria en verdaderos “microsucesos cotidianos” desconcertantes,
movilizantes, dramáticos, cómicos, creativos, desoladores, desesperantes, críticos, agobiantes….

Relatos de esos días…

Tamara, docente de música, por la mañana antes de empezar una clase por zoom le lleva 30
minutos organizar la casa para generar el silencio necesario para poder dar su clase, no tiene un
lugar apartado donde puede estar tranquila, TODOS los sonidos conviven en el mismo lugar, ella
está sola con sus dos hijos en ese horario dónde necesita el orden.

-10 minutos para que sus hijos bajen el volumen del televisor.

-7 minutos para que los perros dejen de ladrar a todo el mundo que pasa caminando por su vereda.

- 6 minutos para explicarle a sus hijos que no pueden pasar en calzones por delante de la cámara.

- 2 minutos para resolver los pedidos de los niños.

- 2 minutos para preparar el mate.

- 3 minutos para cortar la pelea que empezaron hace 5 minutos mientras ella prendía la computadora
y preparaba el mate.

Se sienta para conectar la clase... el internet está lento... se olvidó de conectar el auricular que hace
que los ruidos externos no se escuchen tanto ( descubrimiento que hizo después de experimentar
con varias formas), los busca y los conecta.. desenfunda los instrumentos, revisa que estén afinados
y se escuchen bien, los acomoda para tenerlos a mano, pide un último “HAGAN SILENCIO, QUE
ESTOY POR EMPEZAR LA CLASE”, Y UN … “SI LADRA EL PERRO LO CALMAN POR FAVOR”.

Le da ingreso a les alumnes, saluda uno por uno, charlan un ratito sobre como andan, le da ingreso
a su pareja pedagógica, a ésta el micrófono no le funciona, la señal se le corta, tratan de
solucionarlo, lo logran. Empieza la clase. (EL PERRO LADRA Y DEJA SORDO A TODO EL
CURSO), se disculpa, silencia el micrófono y llama al perro para que deje de ladrar, enciende el
micrófono, continúa la clase, su hija que tiene 8 años se cruza en calzones comiendo un durazno por
detrás de ella, silencia el micrófono, y apaga la cámara para hablarle a su hija recordándole lo que
habían hablado antes, (todo en microsegundos), enciende la cámara y el micrófono, continúa con la
clase… GOLPEAN LA PUERTA…el perro ladra, deja sordo a todo el curso, su hija de 8 años en
calzones comiendo un durazno vuelve a pasar por delante de la cámara para ver quién está
golpeando la puerta. Por suerte la clase ya termina, por lo menos la primera del día ... aún le quedan
4 más por resistir…

Nilda. Docente de primer grado, madre de una niña de 11 años, estudiante

Lunes 7 de la mañana, suena la alarma del despertador. Lo apago. Vuelve a sonar 7:30, lo apago,
abro los ojos. Vibra el celular. Me levanto, camino al baño, pongo la pava. Preparo un espacio
improvisado. Mesita, títere, abecedario, material para contar. Hago el mate y unas tostadas. Me
pongo el guardapolvo y empiezo a grabar un video para mis alumnes.

10 de la mañana, después de interminables intentos. Termino de grabar. Comienzo a editar.

Anteriormente en WhatsApp – Grupo 1er grado 2020 ¡Buen día a todas y todos que tengan un buen
comienzo de semana!, después del mediodía estaré enviando la propuesta semanal-

Mientras tanto en el grupo oficial de la escuela -Buen día a todos, enviar esta información para las
familias: Les informamos que el día de mañana la escuela estará abierta de 9 a 11 para recibir,
formularios de anses, para quien necesite firmar. Los bolsones se entregan el día 15 a las 10 hs.
Atte. La Dirección. Enviando el mensaje….

Simultáneamente en casa –¡Hija son las 10 y media, a levantarse!!!

Sigo editando el video. El celular me indica, batería baja. Guardando video, mantenga la aplicación
abierta en para una descarga efectiva. ¡¡Se me apaga el celulaaaar!!! Desesperación ¡que no se me
pierda el video!

Al mismo tiempo… Gmail ¡Clin! Has recibido una notificación del Profe Nahuel – Aquí les dejo el link
para la reunión por meet de hoy a las 13 hs. Recuerden tener en mano la tarea que les envié ayer.

Chan! La impresora sin cartuchos. Pero...por suerte el video se ha guardado correctamente.

12.30 del mediodía: Má ¿qué vamos a comer?

WhatsApp:

Mamá 1: Señorita ¿Los formularios de Anses para que serían?

Mamá 2: ¿Los bolsones los entregan el 15?

Mamá 3: ¿No sabes cuál es el número del formulario que tenemos que llenar?

¡Chan! Cara de circunstancia, contando hasta 100 .... oooommmm. Respondiendo mensajes con una
dulce voz, que hasta yo desconocía.

14 horas, almorzando con mi hija. Enviando video, y actividades semanales.

Más tarde…AUDIOS

Alumno x: Seño, no mane mas mentaje, mi mamá está numerno, no mandes más mentaje. Yo te
taño seño, te taño tanto tanto….

Madre x: Seño, no puedo ver el video, no tengo datos, ni plata para cargar crédito. ¿No puede
mandar de otra manera las actividades?

Mientras tanto, me froto la cintura, me duele. Se me duermen las piernas. Roto cabeza para un lado,
para el otro. Siento una contractura total.

15.00hs –Hija vamos a hacer tu tarea-

Dos horas más tarde…

¡En Gmail…Clin! Diego García envió un mensaje, haz clic para ACCEDER. Buenas tardes a
todes…aquí les dejo el enlace para el encuentro de hoy a las 19.30. ¡Nos vemos, abrazo!

Preparo el mate de nuevo, mientras barro, doy de comer al gato, cuelgo ropa, ya tiene olor, a lavar
de nuevo. Abro la heladera ¿qué podemos comer esta noche?

Se enfrió el agua, volviendo a calentar…

19: 26 hs Me siento mate en mano. En la pantalla nueva frase de todos los días “Esperando para
unirse a la reunión”

20 hs…Y el profesor que dice - ¿Cómo están para moverse?


​Patricia. Mujer. Estudiante. Contadora

13-11-20 viernes.

Suena el reloj a las 7, pero estoy despierta desde las 6 ​(efectopandemico)

Salto, ya me levanto apurada ​(lapandemianolomejoro),​ porque hoy tengo un coloquio importante y


para llegar a horario necesito terminar de trabajar temprano.

Tengo que subir todo el material para el coloquio antes del mediodía, así lo indicó la profe.

Suena el teléfono: Llamada de mi jefe…

- Necesito una proyección de gastos para el 2021…

- Juajuajua!!! ¿Vos me estas pidiendo que proyecte?? No sé qué va a pasar mañana.

- No importa, lo tenemos que mandar como mucho a las 15 hs.

La charla se extiende, los pedidos llueven, somos pocos trabajando y la ciudad no para, la basura
creció, hay que “poder dar respuesta”. Anoto para no olvidarme ​(lapandemianorompioelhabito)

Chau organización, la vi irse corriendo

Los perros quieren salir, y también quieren comer…me hago un mate y los saco…

Salgo a pasearlos en pijama, no me importa, está bien así. Miro el reloj ​(efectopandemico),​ ya son
las 9

¡Vuelvo a casa trotando con la manada, entro…se cortó la luz! Se cortoooo la luz. Pego una puteada
que escucha el vecino y me dice…

-Pato yo tengo un generador…

-Gracias Vecino, pero lo que necesito es internet

Llamo a la EPE, eso me lleva otra media hora, pero al menos me entero que la luz va a volver hasta
dentro de 4 hs, aproximadamente…

Respiro y me dispongo a juntar las cosas que necesito para enfrentar el día, afuera de mi casa…

Son las 10 de la mañana y siento un cansancio que no conozco. Algo va a quedar sin resolver como
tenía pensado, lo acepto, meto alcohol en la mochila, una botella de agua y una banana, porque no
desayune.

Mevoyalaoficina, trabajodemaneradesordenada, suboalclassroomelmaterial, suena wsp, suena el


mail…todo suena….

El tiempo voló ​(lavidatoda),​ son las 14.30, acabo de mandar una proyección que miente…

Llamo a mi vecino…la luz volvió. Meto todo otra vez en la mochila, llego a mi casa, me olvido a un
perro adentro y se comió una planta de la bronca, hago el coloquio, no es del todo bueno y me
frustro, no me dan ganas de explicar lo que me pasó…a todos nos están pasando cosas…

Agobio, frustración, enojo… y eso que hoy no leí noticias, no sé cómo va la curva.
La curva, la curva…

Me tiro panza arriba en el césped, escucho el silencio y agradezco no tener cerca el teléfono… La
banana quedó en la mochila, tengo un agujero en la panza, me olvide de comer. No me gusta esa
señal. Eso me suena adentro.

Tengo una clase…vuelvo a la pantalla… la pregunta del profe me pega derecho en la frente…y me
incorporo como un gesto de valentía

- ¿Cómo están para moverse?

Daniela. Contadora. Estudiante del profesorado de danza. Año pandémico.

Día Lunes 7:30 hs suena el despertador, arranca otra semana de las que denomino “caóticas”, 7:50
empiezo a activar el cuerpo para empezar el día, pongo la pava para unos mates, miro el celular, ya
tengo 3 mensajes del trabajo, uno de mi jefe, dos son de compañeros de trabajo, “no entiendo el
Excel que enviaste”, “no puedo abrir los archivos adjuntos, me podés mandar foto?”, “Nico está con
síntomas, parece que es covid, hoy no le envíes nada”. Me siento frente a la compu, empiezo a abrir
páginas y documentos, abro los mails, en su mayoría son mails laborales, otros son promociones de
bancos, y otras promociones y descuentos variados, los mails “afectivos” están en extinción, elimino,
elimino, elimino.

Empieza la catarata de audios y llamados del día, problemas y más problemas...en el medio llamado
de mi madre, que si me olvidé de ella, la computadora no responde, veo la ruedita girar y nada.
Empiezo a ponerme ansiosa, me pongo a barrer para calmar la ansiedad. Mientras tanto llegan al
celu notificaciones de mensajes del Instituto, “lunes que viene entrega del trabajo final” y yo todavía
estoy en deuda con trabajos anteriores. Una sensación de estrés me atraviesa...trato de mantener la
calma.,enciendo la radio, cambio el dial una y otra vez, la apago y pongo a Raúl Carnota.

Cuando al fin puedo “conectar” conmigo, con el trabajo, con mi dispositivo, miro el reloj y ya son las
15:00 hs, no almorcé aún, busco en la heladera y sólo encuentro la botella de agua semi vacía, ahí
entro en cuenta de que hace tres días que no salgo de mi casa, ni siquiera a hacer las compras. Bajo
al super, abre a las 16:00 hs, la rotisería recién cerraba, un sándwich en el kiosco de la esquina fue
mi salvación.

Salgo un rato al patio, mi hogar es muy pequeño, pero tiene un patio que es mi ambiente preferido
para habitar, sobre todo cuando hay sol, llevo la computadora conmigo, tengo que ponerme a leer
para ponerme al día con los trabajos que debo. Cuando menos lo esperaba.. Se hizo la hora de la
clase de García por meet, me conecto y escucho al profesor que dice - ¿Cómo están para moverse?

A​lgunas conclusiones y más interrogantes...

Como correlato del agobio generado por el uso de las redes, las demandas que signan nuestra vida
diaria permanecieron firmes, exigentes y exigibles, con la imperiosa necesidad de “aceptar” y
“adaptarnos” a las nuevas modalidades y formas de vínculo que se hicieron presentes. Satisfacerlas
tratando de mantener en equilibrio nuestras emociones y evitar entrar en crisis con nuestro entorno.
¿Es posible “no adaptarnos” a esta nueva “normalidad”, a este nuevo modo de relación y
vínculo?¿Son las redes y las plataformas la solución a la no presencialidad? ¿Cómo se vive la
sobrecarga de conexión? ¿Cómo se configura el enseñar, aprender, trabajar en un mismo espacio y
tiempo todos los días durante tantos meses?¿Cómo interpelan/repercuten, estas demandas
intelectuales y laborales a las corporalidades?

Desde nuestras experiencias como trabajadoras, estudiantes, algunas madres; durante este año,
podemos dar cuenta que la sobrecarga de conexión por las diferentes demandas alteró, resignificó
nuestras vidas de diversas maneras, configurándose un espacio tiempo único en el cual se
desarrollan las diferentes situaciones cotidianas, trabajo, escuela, tareas domésticas, entre otras. En
nuestros relatos describimos microsucesos cotidianos en los que se refleja la forma en que nuestras
casas se convirtieron ámbitos educativos u oficinas de trabajo. La dificultad que significa crear un
multi-espacio apto para desarrollar diversas actividades en un mismo ámbito al mismo tiempo que
ocurren infinitas situaciones.

Inés Dussel (Profesora investigadora del departamento de Investigaciones Educativas del


CINVESTAV-IPN), en un conversatorio virtual “La clase en pantuflas” plantea las complejidades de
las nuevas condiciones de enseñanza en un nuevo entorno socio-técnico y la transformación del
espacio doméstico en espacio de trabajo.

Plantea la idea de espacios que se confunden. El derrumbe de la diferenciación de espacios de la


casa y de la escuela. Una casa multifunción , donde literalmente estamos haciendo de todo.

Y que sí, efectivamente estamos dando clases en pantuflas, es posible, lo estamos haciendo. Pero,
se pregunta “¿Qué cambia en esta situación, cuando estamos en casa, y los estudiantes en la suya?
¿Qué pasa con nuestro trabajo cuando tenemos que lidiar con miles de demandas domésticas y
laborales en el mismo espacio, al mismo tiempo?”

Muchos estamos estallados, por esta sensación de desborde, mucha demanda. Y describe la
situación con una frase de Lenin “Hay décadas en las que no pasa nada, y hay semanas en las que
pasan décadas”.

Ciertamente en esta situación de pandemia, el uso de las redes ha venido a suplir de alguna manera,
la presencialidad estudiantil, laboral, social… pero ¿este reemplazo es factible? ¿Reemplaza o se
convierte en otro método, distinto, con sus particularidades, sus alcances, que merecen ser
analizados y entendidos, para poder aprovechar su pro y esquivar sus contras?

Nuevas formas de ser y estar en estos microespacios aislados, interpelan nuestras


corporalidades,con multiplicidad de sentidos. No pasan desapercibidas, más aún para docentes y
estudiantes de una carrera donde el cuerpo presente, la creación del ambiente que invita y
predispone al movimiento y el espacio convivial son primordiales​. ¿Aquellos cuerpxs habituados al
movimiento, fueron más afectados que aquellxs para los cuales el movimiento era una excepción o
no formaba parte de la vida cotidiana? ¿Podemos identificar una pérdida de identidad del
movimiento?

Si bien la virtualidad estaba presente en nuestras vidas, había herramientas que no se habían
utilizado hasta la irrupción de este contexto para dar respuesta a aquello para lo que fueron creadas.
La pandemia no nos dio tiempo de adecuarnos a la virtualidad, sino más bien nos obligó a usarlas de
manera urgente, volviéndose imprescindible para poder seguir al menos en parte con nuestras vidas
laborales, y sociales. Al unísono aprendimos, ejecutamos y sonreímos al final del zoom para la nueva
manera de ser sociales, foto grupal.

Quizás esta revolución tecnológica nos develaría lo que a gritos nos venía diciendo la realidad..
somos más virtuales de lo que creemos. Nuestros dispositivos son parte de nuestras vidas, de
nuestros planes, de nuestras necesidades...reducirlos a simples artefactos de conectividad no les
hace justicia. ¿Por qué son tan importantes? ¿A que nos acercan? ¿Que nos permiten? Nos
permiten otra realidad posible, que dicho sea de paso en esta pandemia fue la posibilidad más real
de todas. Pudimos estar mas cerca, trascendimos pantallas y nos abrazamos las emociones, aunque
nuestros cuerpos no pudieran tocarse.

Las pantallas parecen ser el límite, la línea entre lo real y lo virtual… Entonces será que a través de
ella habitamos otra realidad que no es ni totalmente real, ni totalmente virtual?
Proceso, aceptación, flexibilidad...algo de esto tendremos que intentar para trascender estas
pantallas, este tiempo, de manera más o menos íntegra y encontrarnos agobiadxs en el abrazo que
nos sane de esta Redemia.
EXPRESIÓN COR-PANDEMIA
¿Y la danza?

Índice:
1. Introducción al trabajo.
2. Menciones al arte en nombre de la salud mental.
3. Líneas históricas: la educación crítica y popular.

Introducción al trabajo:

El arte interroga, quiere saber. El conocimiento es una herramienta de poder y su


principal fuerte es el cuestionamiento. De todas las ramas del arte, la danza es la
disciplina más cuestionada en términos de funcionalidad, utilidad; ¿Para qué bailar?
¿Por qué bailar?.

El objetivo del presente trabajo es ​repensar aspectos de la danza en la salud mental​,


pero sobre todo ​repensar roles de la danza en la educación​; ambos aspectos, salud
mental y educación, pareciera que rondan lejos del término danza, cuando en
realidad es hacia esos dos campos donde la mente ronda cuando preguntamos el por
y el para qué.

¿Cuál es la solidez que le falta a la danza que ​siempre hay que pensarla como medio
para otra cosa​? Por ejemplo, afirmaciones como “es beneficiosa para la salud”, “es
beneficiosa para el crecimiento cognitivo”, son las que mueven a este trabajo para
generar un cuestionamiento acerca de qué es lo que le falta a la danza para no ser el
transporte hacia algo, sino la llegada en sí misma.
Contextualizando, la pandemia actual de COVID-19 ya provocó más de 44 millones
de contagios en todo el mundo y más de 1.1 millones de muertos.

El colectivo de docentes artísticos ha tenido muchas idas y venidas en cuanto a


aperturas y cierres del rubro. Días buenos y malos, días cerrados o abiertos. Lo
problemático respecto a la situación es la incertidumbre. Hace tiempo ya lxs
bailarinxs docentes estamos organizados en torno a esa perspectiva; ​la de docentes
por sobre artistas.​ Entonces, esta situación, nos toca desde nuestro lugar económico
y esa ocupación que tenemos dentro del ámbito laboral social.

Este documento pretende plantear y cuestionar las visiones respecto de la danza


como conformadora de un futuro laboral viable, como arte que ayuda pero también
como arte que nada. Arte y punto.

MENCIONES A LA DANZA EN NOMBRE DE LA SALUD MENTAL.

Cuando se habla de danza en el contexto social, se hace referencia a sus múltiples


beneficios en la salud en general. Bajo este contexto de pandemia la OMS envía un
comunicado diciendo la importancia de realizar actividades artísticas para la salud
mental durante el ASPO (Aislamiento Social Preventivo Obligatorio). Teniendo esto
en mente, comienza la investigación acerca de las nociones que se tiene sobre la
danza dentro de la sociedad.

La danza trae consigo otras ramas artísticas que tienen ya su propia fama, por
ejemplo la música y la gimnasia.

Aunque ambas ramas artísticas ya están sólidas y conformadas en sí mismas, ambas


se aplican directamente con la danza desde sus inicios, remontándonos a la
Antigüedad donde nace la danza clásica como principal figura.
La danza clásica trae consigo la conformación de muchas nociones en cuanto a lo
que es bailar o no bailar, quiénes bailan y quiénes no. Esas son nociones que se
mantienen fuertemente arraigadas hasta el día de hoy.

Supongamos que, siguiendo el consejo de la OMS, alguien quiere empezar a pasar


las tardes en su casa bailando o realizando alguna actividad artística.

La inclinación de las personas a las artes casi nunca empieza por la danza. Pueden
rondar caminos que tienen que ver con la danza; por ejemplo el hábito de escuchar
música, o los videos de gimnasia en casa.

Pero, por alguna razón, siempre pareciera que a la hora de la danza hay una
incomodidad general.

Con esto no me refiero a preguntarme por qué la gente no baila, rebuscar sus
motivos y dictaminar la danza como régimen. Este apartado apunta a percatarnos de
todas estas cosas que pasan desapercibidas a nuestro alrededor, cosas que
emergen por salir, cosas en crisis como lo es nuestra labor dancística. Percatarnos
que el estado de la danza parece ser un terreno incómodo y una labor destinada
únicamente a lxs bailarinxs.

Es tan fuerte la historia de la danza que siempre se espera tener un cuerpo


específico, un talento específico para entrar en ese ámbito.

El arte, específicamente la pintura, es tomada como terapia tras ver que la expresión
de las propias emociones a través de ella, puede ayudar a resolver problemas del
pasado y puede ayudar a mejorar el autoconocimiento, el autoestima, el control
emocional, reducir el ​estrés​ y la ​ansiedad​, mejorar el estado de conciencia, la
atención o la ​creatividad​.

Para que alguien pueda beneficiarse de los aspectos positivos de la arteterapia no es


necesario que sea un artista con talento, ya que el objetivo de este tipo de terapia es
la mejora del bienestar y la calidad de vida.
Esto está bien aceptado en común acuerdo, pero no puede decirse lo mismo de la
danza, que, históricamente, requiere de un tipo de cuerpo específico, algunos tipos
de movimientos en específico, y por sobre todo, su característica de entretenimiento.

No decimos que la danza no se use como terapia, sino que hablamos de las
incomodidades en el cuerpo de las personas que nunca bailaron a la hora de bailar.

Sabemos que las viejas escuelas de danza clásica han conformado una noción de
bailainxs que deja desencajando a muchas personas que, dependiendo su figura, su
capacidad de movilidad, quedarán por fuera de este grupo.

Entonces, aquí es donde viene la mención de la danza siendo incómoda. ¿Por qué?
Porque hay algo que se espera de ella. Un orden más allá de nuestro entendimiento
que dictamina qué es y qué no es danza.

¿Cómo se relaciona este apartado a la danza como trabajo? Con todo.

Desde la perspectiva de quienes luchamos por incluir la danza a una currícula


escolar, esta como patrón número uno que debe dejarse a la construcción la estética
de la danza, basándose en la estética de cada unx de lxs niñxs a quienes les demos
clases.

LÍNEAS HISTÓRICAS; LA EDUCACIÓN CRÍTICA Y POPULAR

La educación popular en América Latina es un fenómeno sociocultural que existe


desde hace muchísimos años y que ha ido cambiando. Tenemos una educación
popular, tras las colonias, cuando nacen las repúblicas. Se le llama popular a la
instrucción pública. Luego, en el inicio del siglo XX con las experiencias de las
universidades populares obreras aparece vinculada a procesos de movilización
obrera: dirigida a una educación de clase.

En los años 60-70, con el aporte de Paulo Freire, surge la


noción de una educación crítica.
Habla de una educación liberadora en dos sentidos: de las cosas que nos atan de
forma dominante y para liberar las potencialidades que tenemos.

Surge una forma de entender el proceso educativo vinculado a procesos


organizativos, con perspectiva transformadora y de liberación.

Durante mucho tiempo se pensaba que esta educación popular se hacía con
personas adultas y de manera no formal. Pero a partir de este siglo, tiene la
característica de ser problematizadora, crítica, liberadora y busca que las personas
seamos protagonistas de los procesos de transformación en nuestra vida. No es una
educación para adaptarnos al sistema, a la realidad, sino procesos educativos que
desarrollan nuestra capacidad de cambio vinculada a cambios sociales, culturales, de
mentalidad.

Puedes hacer una educación que sea adaptativa a las condiciones vigentes, con
contenidos preelaborados o generar capacidad de aprendizaje, de cuestionamiento,
de análisis… en un proceso preescolar con niños y niñas que van trabajando su
creatividad, su capacidad relacionarse, de vincularse con el medio, de preguntarse
cosas… eso en primaria, secundaria o universidad, poniendo como eje la idea de
generar cuestionamiento, pensamiento propio y acción colectiva.

Una de las bases de este trabajo es mirar hacia los derechos a la educación desde
una perspectiva que permita a lxs niñxs a obtener información crítica sobre sus
futuros, profesiones o labores. Formar ese pensamiento, ese poder de elección.

Entonces podemos relacionar esta educación crítica y popular con lo que quiere
lograrse al incluir a la danza en la currícula escolar.

Quitarla de ese lugar inalcanzable en el que se encuentra, el lugar del talento, del
artista por sobre todas las cosas, el lugar poco democrático del que la danza forma
parte.
¿Por qué fue necesario que llegara una pandemia para ponernos a cuestionar el rol
del arte en la sociedad? ¿Por qué, como sociedad, todavía no podemos dejar de ver
al arte como hobby? Y entonces también, ¿por qué hoy lo vemos como un
tratamiento? Como decíamos antes ¿por qué siempre es un medio y pocas veces es
un fin?

Tenemos un molde social adherido a nosotrxs en el que, todavía, seguimos creyendo


en esa ​supremacía de algunas profesiones por sobre otras​. Si lo hacemos con los
mantenimientos de limpieza, conserjería, recolección de residuos, obrerxs, que son
bases de la construcción de una ciudad, ¿por qué no lo haríamos con la danza?.

Estudiar “una carrera de verdad”, “una carrera por las dudas”.

Desde la Antigüedad, desde la bufonería, el arte está a la ​disposición del


entretenimiento​, pero que hoy en día se esté cuestionando el hecho de añadir la
expresión corporal a una currícula de escuela pública es un avance gigante que
estamos teniendo nosotrxs bailarines, artistas, docentes.

El comienzo de nuestros derechos siendo tomados en serio se da cuando esa


seriedad la incorporamos en nosotrxs mismxs. Al valorar nuestro trabajo, nuestros
costos, nuestros tiempos. Ir extinguiendo de a poco el “amor al arte” como respuesta
a todo. Ya es un paso agigantado que, después de tantos años, hoy estemos
luchando por un sindicato de bailarinxs. Que nos veamos a nosotrxs mismxs como
trabajadores por sobre todas las cosas, primero trabajadorxs, luego artistas.

Y, más aún, que luchemos para que las próximas generaciones sepan que ​el arte
también es una opción​.

LUCÍA ISABEL ORDOÑEZ


María Sol Bennasar

‘Lo que urge’ (Falta corrección final, notas y bibliografía)

LO QUE URGE

‘La música, los estados de la felicidad, la


mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos
crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo,
o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o
están por decir algo; esta inmanencia de una
revelación que no se produce es, quizá, el hecho
estético’ J. L. Borges[1]

El tema que delimitamos al inicio de este proceso fue: ‘La mediación tecnológica de la
presencia en el ámbito de lo escénico’.

Nuestra inquietud residía en las implicancias que tendría el reemplazo de la


presencia física por imagen virtual, la descorporización del `yo digitalizado’ o la
`telepresencia’, teniendo en cuenta que el hecho escénico desde el primer ‘giro performático’
iniciado por los estudios teatrales[2], supone el ritual de co-presencia de actor y espectador
y su mutua afectación.

Nuestra primera sensación respecto a esta mediación tecnológica que irrumpía


incidiosamente en todas nuestras interacciones (artísticas-pedagógicas-familiares) era que
nos quitaba peso, nos convertía en partículas, nos reducía otra vez a la representación en
detrimento de la presentización, reeditaba la cartesiana división cuerpo-mente, nos dejaba a
expensas de las traducciones del lenguaje, reinstalaba su primacía.

Algunos de los interrogantes que nos planteamos en este inicio al calor de nuestras
primeras sensaciones y vivencias fueron: ¿cómo se reconfigura el espacio- tiempo
constitutivo de lo escénico en la virtualidad? ¿Cualquier dispositivo es una plataforma desde
la cual producir realizaciones escénicas? ¿Todos somos susceptibles de convertirnos en
productores de hechos escénicos? ¿Da lugar esta proliferación a una banalización del
hecho artístico? ¿De qué manera se ve alterada la interacción entre actor y espectador?
¿Cómo se da la relación entre lo público y lo privado en este contexto? ¿Cómo es vivida la
percepción sensible de nuestra corporalidad? ¿Cuál es la experiencia somática? ¿Qué
forma adopta el ritual del hecho escénico? ¿Es posible la creación de comunidad el
compromiso corporal de la presencia? ¿Las producciones escénicas filmadas no resultan
una regresión hacia formas más tradicionales?

Con el paso de los meses y las vivencias atravesadas surgieron otras inquietudes que
intentaremos problematizar: ¿No es acaso la resistencia a producir en este contexto o por lo
menos muchos de los discursos que enarbolan la imposibilidad de casi todo una
reafirmación de la división cartesiana cuerpo- mente? ¿No es acaso posible crear efectos
de presencia a partir de las mediaciones tecnológicas? ¿No es acaso nuestro cuerpo físico y
simbólico la condición de posibilidad del hecho escénico, su espacio privilegiado? ¿No es
posible instituir espacialidades, lugares, habitares?¿No es posible afectar y ser afectados?
La cámara… ¿Es una ventana o un espejo? ¿No será acaso la irrupción de esta pausa la
posibilidad misma de la presencia? ¿No es acaso la quietud la consumación más acabada
del estar siendo en el mundo?

La pausa sensible

​‘Del combate con las palabras ocúltame y


apaga el furor de mi cuerpo elemental’ A.
Pizarnik[3]

Antes de continuar debemos dejar en claro de qué hablamos cuando hablamos de


presencia y para hacerlo nos basaremos en las apreciaciones de H. Gumbrecht, J. L. Nancy
y en lo que Erika Fischer llamó ​concepto radical de presencia​.

Según Erika Fisher a partir de la década del 60 del siglo XX se da en las artes en
​ ste vino a desvanecer la fronteras entre las
general algo que ella llama ​Giro Performativo. E
diferentes disciplinas artísticas y estableció que ya no se podía hablar de obra de arte sino
de hecho o realización escénica, no sólo en el teatro sino en todas las artes. Se le llamaron
obras de acción y de lo que se trataba era de crear un acontecimiento; no una
representación. Nada podía buscarse por fuera del ritual de copresencia que imponía la
realización.

En el mismo sentido los acontecimientos escénicos ya no buscan ser interpretados


sino experimentados. Podemos decir que el giro performativo descrito por la autora lo que
hace es alterar la relación sujeto/ objeto-obra, la que existe entre la materialidad y la
signicidad, y por otra parte, introduce una nueva relación entre actor/ performer/espectador.

Podemos decir entonces que se establece una nueva relación entre espectador y
obra, al instituir la realidad de lo escénico se lo hace protagonista. Se instaura así una
relación singular entre actores y espectadores que busca la potencia en el efecto, en que
pase algo, el estatus material se desprende del sígnico y cobra autonomía. Cabe aclarar que
no quiere decir esto que no pueda atribuírsele significado, sino que el efecto y la reacción
del espectador no dependen de él.

Para la autora, este giro performativo tuvo su antecedente en la Alemania de la


década del 20 con los Estudios Teatrales de Max Hermann. A partir de esos planteos se
instituye en el ritual de la realización teatral el verdadero hecho artístico y no en la
dramaturgia o la obra de teatro escrital.

Es en este contexto, que cobran importancia los procesos de corporización como


modos de crear presencia escénica y afectar al espectador.

Según J. Butler la identidad corporal se compone de actos performativos, que


constituyen una realidad; en este sentido, uno no es su cuerpo sino que se hace su cuerpo
en determinadas condiciones de ​corporización.​

Según Merleau Ponty, este proceso consiste en la práctica de crearse a sí mismo, a


partir de determinadas posibilidades culturales e históricas. En este sentido, la corporización
es un hecho simbólico, político y de resistencia; en palabras de Emilio Rosales, la
posibilidad de una reacreación poética de la propia imagen corporal.

En este sentido y a partir de estos primeros impulsos desde el teatro, el cuerpo del
performer se volvió el lugar de emergencia de lo escénico. La​ corporización​ del hecho
escénico, la instauración de la ​presencia​ se daba en el ‘​físico estar en el mundo del actor’.​
Desde este punto de vista muchos directores e investigadores teatrales desde
Meyerhold hasta Barba pasando por Grotowsky dieron muestras de esta superación de los
dualismos que implica la corporización y la presencia, uniendo los dos mundos que hasta el
moemento estaban tajantemente separados, el de la obra literaria teatral, por un lado, y el
de la representación por el otro.

El performer no representa, sino que es el físico estar en el mundo del actor donde la
idea se manifiesta: mente corporizada, dirá Grotowsky; no se trata de tener un cuerpo sino
ser un cuerpo, carnal y espiritual. Ésta misma búsqueda es expresada por Eugenio Barba
como el nivel pre-expresivo, de presencia, no de representación. La cuerpo extracotidiano,
que desarrolle una energía capáz de afectar al espectador.

A este proceso de conciencia que se articula físicamente y que también el espectador


experimenta físicamente es lo que la autora denominó, ​Concepto radical de presencia​; y
se trata de un proceso físico y mental.

En este sentido, podemos decir que la estética performática supone una superación
de los dualismos sujeto -objeto, actor-espectador, material-sígico, cuerpo-mente,
teoría-práctica. Siguiendo a Marie Bardet en ‘Un Uplecut al dualismo’, podemos hablar de
una coextensión de cuerpo y alma, el alma pesa en el cuerpo y esta parece ser para
Elisabeth de Bohemia la prueba contundente para nockear al destinatario de sus
correspondencias, René descartes.

Pero para la autora, se trata, además, de superar los dualismos en las prácticas del
conocer, en el modo de pensar. En Su ensayo ‘Articular’, la autora propone el acto de
pensar como creación de una red que permita esta coextensión también entre la teoría y la
práctica, a partir de una coautorización mutua que habilite un ser en el mundo; ya no un
arriba y abajo, sino un estar en el medio. Concibe el pensar como un ​espaciamiento.

​ sta metáfora anatómica de la articulación implica una integración de espacio a


E
espacio, y la espacialidad que surge de la misma es tridimensional; produce e instaura
espacios a partir de un materialismo de lo sensible.

Res extensa y Res cogitans tienen una unión substancial sostiene J.L.Nancy: ‘El
cuerpo es pensante, soñante, imaginante…’ versa uno de sus ’58 indicios sobre el cuerpo’.
Habitar

Pensando el espacio a propósito del espacio escolar, Sandra Nicastro propone dos
concepciones: como exterior al sujeto (espacio físico euclidiano), o como ​lugar.

Comprendido​ ​como lugar el espacio trasciende su fisicalidad y adquiere una


dimensión simbólica:

‘Al hablar de espacio como objeto exterior al sujeto, se lo caracteriza teniendo en


cuenta su cualidad de espacio físico y material, al hablar de lugar, se hace hincapié en la
dimensión simbólica. <así un espacio ocupado, vivido, se convierte en lugar en tanto
posibilita puntos de identificación, relaciones con la historia, posibilidades de historizar y
hacer memoria con otros, entramarse en situaciones singulares y situacionales (…) lo
atraviesa un movimiento constante que lo deje abierto y en pleno acontecimiento’

Sostiene luego, que un lugar está alrededor de algo; es la extensión de una presencia
o la consecuencia de una acción. Es lo opuesto de un espacio vacío, es donde sucede o ha
sucedido algo. Podemos pensarlo entonces también como evocación, de eso acaecido o de
alguna presencia.

En este sentido, la idea de espacio como lugar, se relaciona con la noción de habitar
como acto subjetivo, ésto es: la manera que tienen los hombres de percibir, de leer lo que se
lee, de ver lo que se ve. El habitar y el tejido de relaciones que supone e instaura, son
formas de hacer el espacio. No se trata de acceder sino de ​Instituir​.

La pausa sensible

‘Se puede leer en los textos antiguos: Nosotros


somos dos. El pájaro que picotea y el pájaro que mira.
Uno morirá, uno vivirá. Embriagados en estar en el
tiempo, preocupados de picotear, nos olvidamos de
hacer vivir la parte de nosotros mismos que mira’​ J.
Grotowski

En su libro ‘La Producción de presencia,’ H. Gumbrecht define al sujeto moderno


como un ​sujeto excéntrico​, ésto es, enfrentado al mundo. Sostiene que por el contrario el
Dasein de Heiddeger, su ​‘siendo en el mundo’,​ supone un espacio que, en términos de
​ sostiene luego que este ser en el mundo supone la
Nicastro podríamos llamar​ habitado. Y
emergencia de un observador de segundo grado, alguien condenado a observarse cuando
observa.

En este sentido según el autor se instaura el ​ser como presencia​, ya no identificado


cartesianamente con la cosa que piensa; para Gumbrecht la presentificación es aquello que
el significado no puede transmitir y que nos invita a pensar más allá:

‘La cultura en general no se trata de significados (…) deberíamos hacer una pausa,
quedarnos quietos y en silencio’

Según el autor es en la quietud donde se hace el cuerpo presente, o en sus palabras


​ onde aparece el ​estar en el mundo​ superando la
‘la corporización de una presencia’ d
dicotomía sujeto-objeto, cuerpo mente, manifestaciones de la de ​res extensa-res cogitans…

‘Aquello que es irreversiblemente no conceptual es nuestra existencia (…) la dimensión


cartesiana nunca cubrirá la entera compejidad de nuestra existencia…’

Para Grotowski este yo desdoblado es la escencia del performer y la llama Yo-Yo.


Dice a propósito de la misma:

‘El yo-yo no quiere decir estar cortado en dos sino ser doble. Se trata de ser pasivo en la
acción y activo en la mirada (al contrario de lo habitual). Pasivo quiere decir, receptivo.
Activo estar presente. Para nutrir la vida del yo-yo, el performer debe desarrollar no un
organismo- masa, organismo de músculos, atlético, sino un organismo-canal a través del
cual las fuerzas circulan…’[5]

Lo que urge es lo sublime

‘…Cuando llego allí, nadie me pregunta de dónde vengo,


ni donde he estado. Allí soy eso que era, no crezco ni
disminuyo, porque allí soy una causa inmóvil, que hace
mover todas las cosas’ (Anónimo)
En la obra ya citada Gumbrecht propone la experiencia del arte no como disciplina
sino como posibilidad de presentización y vivencia y propone la experiencia estética como
un modo de producir un efecto de presencia a lo que define como epifanía.

En la experiencia estética el hombre encuentra una exacerbación de sus facultades


cognoscitivas, emocionales y incluso físicas y lo define como la experiencia a la que debe
aspirarse también al educar. La define como una experiencia de intensidad, una que no
podemos encontrar en los mundos cotidianos. Se pregunta el autor:

‘¿No estamos añorando la presencia, no es nuestro deseo de tangibilidad tan intenso debido
frecuentemente a que nuestro propio entorno cotidiano está tan centrado en la conciencia?
En lugar de tener que pensar, siempre e interminablemente qué más podría saber a veces
parecemos conectar con un estrato de nuestra existencia que simplemente quiere las cosas
del mundo cera de nuestra piel…’

Se pregunta luego si no es la pérdida de nuestros cuerpos y de la dimensión espacial


de nuestra existencia en los contextos de las pantallas una oportunidad para encender el
deseo que nos atrae hacia las cosas del mundo. Y propone permitirse ser tocado
literalmente por la intensidad de una voz que viene de un disco compacto, o por la cercanía
de un hermoso rostro en la pantalla.

Sostiene luego que no hay epifanía sin violencia, sin la circunstancial pérdida del
control sobre uno mismo, la experiencia estética es la reverberación de nuestro estar en el
mundo. El autor propone esta experiencia como un modo de conocer, educar, mirar, ser,
estar en el mundo, como un modo de producir efectos de presencia e intensidad.

La piel que sabe, la mano que piensa, la voz que toca

Cuando iniciamos este trabajo planteamos el interés por la presencia en las


realizaciones escénicas y los modos en que se vió alterada por la mediación tecnológica
resultante del contexto ASPO (aislamiento social preventivo y obligatorio). Más tarde y a
calor de experiencias vividas como alumnes, docentes y artistas en este contexto los
interrogantes se reformularon.

Lejos estamos de responderlos sino más bien de abrir otros nuevos a partir de la
vivencia que nos produjo leer estos autores pensando en nuestro contexto y volver a pensar
la presencia. En todo caso lo que pudimos fue repensar a partir de nuestras experiencias de
vida y de lectura en este contexto, la presencia, la corporalidad, el espacio, el pensamiento,
el hecho escénico, la experiencia estética… Y no fue poco.

En todo caso nos preguntamos para seguir pensando:

¿No fue la irrupción de la pandemia y el consecuente aislamiento la posibilidad de hacer una


pausa sensible para observar, escuchar, sentir, pensar? ¿No fue acaso la cámara de la
computadora en muchas ocasiones estos meses una ventana o incluso un espejo para
observarnos/observar? ¿No hubo acaso espacios habitados, presencias evocadas?
¿Algunas voces y palabras no llegaron, como dice Gumbrecht, a tocarnos la piel? ¿No
buscamos y rebuscamos como artistas docentes estudiantes familiares afectar al otro con la
intensidad requerida para hacerlos/nos presentes? ¿No tuvo el lenguaje, potenciado y
poetizado la posibilidad de hacerse cuerpo para estimular, mover, conmover?

Para terminar, y siguiendo a Emilio Rosales, ​lo que urge!​ Instaurar el cuerpo en
estado de danza para resistir a los discursos del cuerpo organismo que aún subsisten
incluso entre nosotros para instaurar lugares y efectuar presencias…

‘Quien danza se conoce a sí mismo, en forma no ordinarias, inmediatas. Quien


observa la danza, al menos por instantes, contempla el cuerpo desde una perspectiva
fuera de los común…Saber que pasa y pesa…’[6]

Epílogo

A lo que fue, a los que se fueron, a lo ausente…


‘¿Con la irrupción _como en el regreso de un exiliado_ se puede tocar algo que ya no
está ligado a los orígenes pero _si oso decirlo_ al origen? Creo que sí. ¿Está la
esencia tras la memoria? No sé nada. Cuando trabajo muy cerca de la esencia, tengo
la impresión de actualizar la memoria. Cuando la esencia está activada, es como si
fuertes potencialidades se activasen. La reminiscencia es tal vez una de estas
potencialidades’​ J. Grotowsky ‘El Performer’

…Presencia

[1]​ De ‘La muralla y los libros’ en ‘Otras inquisiciones’

[2]​ Según sostiene Erika Fischer en su libro ‘Estética de lo performativo’ es con este
movimiento iniciado por Max Hermann en Alemania en 1920 que se produce el
primer ‘giro performativo’ al revocar la supremacía de los textos teatrales e instituir a
la realización escénica como lo fundamental para que acontezca el teatro. Y a la
interacción entre actores y espectadores como lo que lo hace posible.

[3]​ Destrucciones, ‘Los trabajos y las noches’ 1965

[4]​ Pizarnik, Alejandra. ‘Los trabajos y las noches’. Obras completas. Poesía y prosas.
Ed Corregidor. 1990
[5]​ Grotowsky, Jersy. ‘El Performer’. Revista Máscara. Pág 76 a 79. 1987

[6]​ Rosales, G. E ‘Saber’ Revista DCO págs. 13 a 22