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Taller de ESI: “Quien lo probó lo sabe.

El amor y la literatura en tiempos de ESI”


A cargo de los profesores Ana Sol Villarreal y Juan Cruz Zariello Villar
Soneto V, de Garcilaso de la Vega El poeta le pide a su amor que le escriba, de Federico García
Lorca
Escrito está en mi alma vuestro gesto 
y cuanto yo escribir de vos deseo: Amor de mis entrañas, viva muerte, 
vos sola lo escribisteis; yo lo leo,  en vano espero tu palabra escrita 
tan solo, que aun de vos me guardo en esto. y pienso, con la flor que se marchita, 
que si vivo sin mí quiero perderte.
En esto estoy y estaré siempre puesto, 
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no El aire es inmortal. La piedra inerte 
entiendo creo,  ni conoce la sombra ni la evita. 
tomando ya la fe por presupuesto. Corazón interior no necesita 
la miel helada que la luna vierte.
Yo no nací sino para quereros; 
mi alma os ha cortado a su medida; Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, 
por hábito del alma misma os quiero; tigre y paloma, sobre tu cintura 
en duelo de mordiscos y azucenas.
cuanto tengo confieso yo deberos; 
por vos nací, por vos tengo la vida, Llena pues de palabras mi locura 
por vos he de morir y por vos muero. o déjame vivir en mi serena 
noche del alma para siempre oscura.
 

El amor empieza cuando se rompen…, de Roberto Juarroz. La enamorada, de Alejandra Pizarnik


El amor empieza cuando se rompen 
ante la lúgubre manía de vivir
los dedos
esta recóndita humorada de vivir
y se dan vuelta las solapas del traje,
te arrastra Alejandra no lo niegues.
cuando ya no hace falta pero tampoco
sobra
hoy te miraste en el espejo
la vejez de mirarse,
y te fuiste triste estabas sola
cuando la torre de los recuerdos, baja o
y la luz rugía el aire cantaba
alta,
pero tu amado no volvió
se agacha hasta la sangre.
El amor empieza cuando Dios termina enviarás mensajes sonreirás
Y cuando el hombre cae, tremolarás tus manos así volverá
mientras las cosas, demasiado eternas, tu amado tan amado
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos, oyes la demente sirena que lo robó
se muerden mutuamente en cualquier el barco con barbas de espuma
parte. donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
El amor empieza oh nada de angustias
cuando la luz se agrieta como un ríe en el pañuelo llora a carcajadas
muerto disfrazado pero cierra las puertas de tu rostro
sobre la soledad irremediable. para que no digan luego
Porque el amor es simplemente eso: que aquella mujer enamorada fuiste tú
la forma del comienzo
tercamente escondida te remuerden los días
detrás de los finales. te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto y me picaba la nariz porque el pelo se volaba re bien)
desesperada ¿adónde vas? cosa que me pasa la remera y me dice
desesperada ¡nada más! teneme rubio
soy castaño, Ramo, le digo
sos hermoso, me dice
Una galaxia llamada Ramón, de Mariano Blatt. cosa que llegamos y Ramo recolecta unos yuyos
son los yuyos mágicos
La otra vuelta Ramoncito le puso un yuyo al mate me dice
eran como las 10 de la mañá los yuyos santiago del estero
cosa q nos empezamos a reír y mirar re bien le pone unos al mate y me pone unos en la boca
entonces Ramo dice que a medida que se van disolviendo
eh, rubio me hacen la locura más linda de Argentina
vamo a agarrar la motito
y por el camino de tierra q es barro
le damos hasta el cruce con la ruta
ahí zas le damos derecho q yo conozco un campo
vos llevá el mate allá hay más yuyo
cosa que cuando yo iba atrás en la moto
re agarrado a Ramo que silbaba
pero clá el viento ni escuchar me dejaba
así que en una que desacelera un toque
para evitar el barro loco
le digo Ramo no silbé
Ramo cantá
entonces Ramoncito medio que se saca la remera
con una mano
y con la otra maneja la moto
habilidad
(yo con las dos me abrazaba a Ramoncito
Amar el día, aborrecer el día, de María de Zayas y Sotomayor
Amar el día, aborrecer el día, Amor empieza…, de Sor Juana Inés de la Cruz
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego, Amor empieza por desasosiego, 
tener a un tiempo pena y alegría. solicitud, ardores y desvelos; 
crece con riesgos, lances y recelos; 
Estar juntos valor y cobardía, susténtase de llantos y de ruego. 
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego, Doctrínanle tibiezas y despego 
atada la razón, libre osadía.
conserva el ser entre engañosos velos, 
Buscar lugar en que aliviar los males hasta que con agravios o con celos 
y no querer del mal hacer mudanza, apaga con sus lágrimas su fuego.
desear sin saber qué se desea.
Su principio, su medio y fin es éste: 
Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la ¿pues por qué, Alcino, sientes el desvío 
esperanza, de Celia, que otro tiempo bien te quiso? 
si aquesto no es amor, no sé qué sea.
¿Qué razón hay de que dolor te cueste? 
Pues no te engañó amor, Alcino mío, 
sino que llegó el término preciso.
[…] si no te ama, no tardará en amarte / mal que le pese”.

Se fue la Luna, de Safo No hago otra cosa que pensar en ti, de Joan Manuel Serrat
Se fue la Luna.
No hago otra cosa que pensar en ti... 
Se pusieron las Pléyades. Por halagarte y para que se sepa, 
Es medianoche. tomé papel y lápiz, y esparcí 
las prendas de tu amor sobre la mesa. 
Pasa el tiempo.
Estoy sola. Buscaba una canción y me perdí 
en un montón de palabras gastadas. 
No hago otra cosa que pensar en ti 
Inmortal Afrodita, de Safo y no se me ocurre nada. 

Enciendo un cigarrillo, y otro más... 


Inmortal Afrodita, la de polícromo trono, Un día de ésos he de plantearme 
muy seriamente dejar de fumar, 
con esa tos que me entra al levantarme... 
hija de Zeus, urdidora de engaños, te lo ruego,
Busqué, mirando al cielo, inspiración 
no me oprimas con penas ni con fatigas, y me quedé "colgao" en las alturas. 
Por cierto, al techo no le iría nada mal 
una mano de pintura. 
Señora, el ánimo. […]
Miré por la ventana y me fugué 
“¿Quién es, oh Safo, la que te agravia? con una niña que iba en bicicleta. 
Me distrajo un vecino que también 
no hacía más que rascarse la cabeza. 
Que si te huye, no tardará en seguirte;
No hago otra cosa que pensar en ti...  Quiero marido.
Nada me gusta más que hacer canciones, 
pero hoy las musas han "pasao" de mí.  Dicen que le hace,
Andarán de vacaciones… Pero no le hace,
Lo que nunca he tenido,
La Petaquita, de Violeta Parra Falta no me hace.

Tengo una petaquita, Pero algún día,


Para ir guardando, Pero algún día,
Las penas y pesares, Abro la petaquita
Que estoy pasando. Y la hallo vacía.

Pero algún día, Poema XV, de Pablo Neruda


Pero algún día,
Abro la petaquita Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
Y la hallo vacía. y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
Todos los hombres tienen, Parece que los ojos se te hubieran volado 
En el sombrero, y parece que un beso te cerrara la boca. 
Un letrero que dice:
Casarme quiero.
Como todas las cosas están llenas de mi alma 
Pero algún día, emerges de las cosas, llena del alma mía. 
Pero algún día,
Abro la petaquita y Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
La hallo vacía. y te pareces a la palabra melancolía. 

Todas las niñas tienen,


En el vestido, Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Un letrero que dice: Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:  soberana libertad, elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu
déjame que me calle con el silencio tuyo.  cara, y que por un azar que no busco comprender coincide
exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te
Déjame que te hable también con tu silencio  dibuja.
claro como una lámpara, simple como un anillo. 
Eres como la noche, callada y constelada.  Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.  jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se
agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran,
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.  respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente,
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.  mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes,
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.  jugando en sus recintos donde el aire pesado va y viene con un
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. perfume viejo y un silencio. Entonces, mis manos buscan hundirse
en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras
nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces,
TOCO TU BOCA (FRAG. DE RAYUELA. CAP 7), de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el
DE JULIO CORTÁZAR dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber
«Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una
dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar
boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo contra mí como una luna en el agua».
y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi
mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con
Descalzo, me acordé de tus pies.
Diario de un enamorado, de Martín Prieto
21 de mayo
26 de abril y varios días siguientes Estaba esperando cruzar la calle,
No te llamé ni me importó. en la esquina de Córdoba e Italia.
Pensé todo el tiempo Te vi bajar de un taxi, acomodarte el pelo.
en que no te llamaba Tuve una especie de taquicardia histérica.
y que no me importaba. Te iba a gritar. No eras vos.

16 de mayo 22 de mayo y otros días siguientes


Una mujer golpeaba el portón de San Cristóbal. Recibí unos mensajes en el contestador
Tenía un pantalón y un saco negros. que no decían nada.
Pensé que eras vos. Me acomodé Dos o tres segundos de silencio, y clanck.
para verte sin que me vieras. No eras vos. Pensé que se trataba de una clave. De una clave tuya.

17 de mayo 30 de mayo
Soñé que dormíamos juntos. Te preguntarás por qué no te llamo.
Ojalá todavía te lo preguntes.
19 de mayo