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Universidad Fidélitas

Carrera: Psicología

Materia: Psicología de la personalidad

Compañeras: Melania Águila


Melania González
Paola López

Profesora: Msc. Krysia Morales

Fecha: Martes 15 de Febrero del 2011


Introducción

Mediante este trabajo investigativo, se evaluarán aspecto relacionados con los


rasgos de la personalidad de un hijo único en la sociedad actual, así como sus
consecuencias.

También se tomarán en cuenta, aspectos como: ¿Qué es ser un hijo único?,


factores que influyen en la decisión de los padres de solo tener un hijo. Se hará
énfasis a la teoría de la personalidad según Alfred Adler, se compararan los
aspectos positivos y negativos de las características de un hijo único. Y por
último, se darán recomendaciones para la buena crianza de un hijo único.

Esta investigación ayudará a comprender mejor lo que es ser un hijo único en la


sociedad actual. Se observará que trae tanto ventajas como desventajas el hecho
de tener un solo hijo, tomando en cuenta que no siempre es decisión de los
padres, debido a factores tanto biológicos como culturales.
Según (Joan Baptista 2003) Cuando el tener un sólo hijo pasa por una decisión,
varias pueden ser las razones para que una pareja piense en esta posibilidad:
preocupación por la suficiencia de los recursos económicos de la familia para la
crianza de más de uno, tiempo extra que puede demandar un segundo y tercer
hijo, entre otras. Estos cuestionamientos podrían ser los de una pareja
preocupada por el desarrollo de su hijo, y en este sentido, es una buena señal.
Pero ¿qué gana y qué pierde el hijo único con este planteamiento de los padres?
El aspecto positivo se relaciona con la preocupación que el medio tendrá hacia
ese hijo. El hijo único, si es que la familia es sana, difícilmente se encuentre en la
situación de descuido emocional en la que podría estar un hijo de una familia
numerosa, básicamente por lo limitado del tiempo y del esfuerzo razonable que un
padre o madre puede hacer por captar las necesidades de todos los miembros,
todo el tiempo. Los padres del hijo único podrían asegurarse de proveer un
ambiente donde las necesidades emocionales del infante sean reconocidas, y en
ese sentido pueden entregarle a esa futura persona adulta las bases de la
confianza en sí mismo.
En los casos de familias disfuncionales, los hijos únicos pueden ser el reservorio
de altas expectativas en los padres, o en otras palabras, el canal que ocupan para
desarrollar aspectos propios truncados. Así, estos hijos únicos pasan a ser una
extensión de los padres, lo que le traerá problemas en su vida adulta.

Características.

¿Qué pierde el hijo único? Naturalmente, la experiencia de tener hermanos. Esta


experiencia aporta al desarrollo emocional del ser humano de una manera
fundamental. El nacimiento de un hermano genera potentes emociones ligadas a
los celos y al desplazamiento. El hermano mayor, en un cierto nivel, siente
rechazo hacia el hermano que llega, y este intenso afecto puede, en la medida
que se va creando un vínculo, transformarse en amor. Este aprendizaje será en la
adultez una herramienta fundamental para el establecimiento de relaciones
interpersonales profundas.

El juego entre hermanos constituye una experiencia creativa, que un adulto


difícilmente podrá compensar. Un hermano como compañero de juego puede
facilitar la expresión de la parte espontánea de la personalidad de los niños. Es
por esto necesario que los padres del hijo único potencien sus vínculos con pares
tempranamente, y en este sentido los primos, vecinos o compañeros de jardín o
kinder son de importancia.
La experiencia de un hermano puede enriquecer la vida en muchos niveles. Es
importante que, si el tener un hijo o más de uno pasa por una decisión, los padres
consideren sus propias capacidades para hacerse cargo de una o de más
personas. En esta decisión también es necesario evaluar los recursos
económicos, pero no siempre las razones económicas son las que tienen más
peso a la hora de considerar el buen desarrollo de los hijos.

El hijo único suele desarrollar características distintivas, en comparación con otros


niños que no lo son. Muchos psicólogos sostienen que el convivir sólo con adultos,
modela la personalidad del niño, de manera muy diferente a los niños que
interactúan periódicamente con otros de su edad. Situación similar se observa en
primogénitos o primogénitas, que han permanecido muchos años solos, hasta la
llegada de un hermanito. Se supone que el niño que no aprende a relacionarse de
manera temprana con otros, presenta complicaciones relativas al compartir, ceder,
otorgar, negociar, etc.
Por otro lado, muchos hijos únicos sufren la ausencia de hermanos con los cuales
jugar, compartir y ser compinches. Por ello, para moderar cualquiera de estas
situaciones, Pierre Weil propone una serie de acciones tendientes a que los hijos
únicos se vinculen diariamente con otros niños de su edad.
Se considera que los hijos únicos sufren consecuencias de la sobre protección de
sus padres, desarrollando una escasa autonomía personal y egocentrismo
exacerbado, con las consiguientes dificultades para relacionarse con las personas,
especialmente de su misma edad. Dado que existe una preocupación general
acerca de este tema, durante los últimos años se han realizado diversas
investigaciones que comparan el nivel de desarrollo alcanzado por los hijos únicos
y por los que tienen hermanos. Los resultados de estos estudios no confirman la
creencia existentes acerca delas dificultades de adaptación y formación de
personalidad de los hijos únicos, mostrando que su desarrollo puede ser tan
bueno como el de los niños que tienen hermanos.

Se ha observado el desarrollo de los hijos únicos que es semejante al de los hijos


mayores, especialmente en las familias con dos hijos. La mayor atención de los
adultos aparece como un elemento positivo que estimula las capacidades ya su
motivación por alcanzar un buen desempeño en las distintas actividades que
realizan. El apoyo que recibe aumenta la confianza de sí mismo y se constituye en
un estímulo para llevar adelante sus proyectos. No presentan tampoco dificultades
específicas para relacionarse con los demás o adaptarse a las normas
institucionales. ( Malva Vilallon 1998, Pag. 58)
Personalidad.

Dentro de los autores de diversas teorías de la personalidad se encuentra ( Alfred


Adler,1953) que da mucha importancia a los factores sociales en el
desarrollo de la personalidad, así considera que el lugar que ocupamos en el
nacimiento de la familia determine nuestra conducta a seguir

Los padres no tratamos a nuestros hijos por igual. Cada uno recibe un trato
diferente porque nosotros vamos cambiando en las diferentes etapas de nuestra
vida y porque los hijos también son diferentes. Las expectativas que tenemos de
cada uno de ellos, la relación con los hermanos influye en su personalidad. Así, se
ha podido demostrar que el lugar que cada uno ocupa en la fratría hace que
desarrolle rasgos de carácter específicos.

El primogénito. Si todos los hijos despiertan ilusión, este más que ninguno. Por
algo es el primero. El primogénito recibe muchos estímulos. Al no tener hermanos,
su modelo son sus padres y esto tiene consecuencias sobre su personalidad: será
más tradicional, responsable, conformista y, según algunos autores, más
ambicioso. Los primogénitos son también los que más acusan la llegada del
hermano y los celos pueden llegar a ser problemáticos si los padres no ayudan a
superarlos. En la edad adulta, son los que suelen responsabilizarse del cuidado de
los padres ancianos y cuando éstos desaparecen, encargarse de mantener la
familia unida.

El segundo y los de en medio. Por un lado, pueden sentir celos del apoyo y
respaldo que recibe el mayor y por otro, deben ocuparse del hermano pequeño.
Suelen ser los más independientes pero también son rebeldes e inconformistas.
Para llamar la atención, tienen que destacar por habilidades propias y el
primogénito es un rival de peso. No siempre es fácil hacerse notar cuando no eres
el mayor ni tampoco el más pequeño. Por eso, se dice que son los más creativos y
que a menudo, se esfuerzan en ayudar a los más débiles.

El pequeño. Es el más mimado y protegido de la fratría. También se le suele


utilizar para doblegar a los padres (“dile a papá que nos lleve al zoo. Como eres
pequeño, seguro que te dice que sí”). Los mimos que reciben en la niñez les
convierten con frecuencia en adultos cariñosos y muy empáticos.

El hijo único. Comparte muchos rasgos con el primogénito: es responsable,


tradicional, poco arriesgado, conservador… Crecer en un mundo de adultos le
convierte en un niño precoz, sobre todo en el habla. Su vocabulario es extenso y
sus temas de conversación poco habituales en un niño. Si los padres no tienen la
precaución de rodearle de otros niños, se puede convertir en una persona retraída
y con pocas habilidades para las relaciones sociales. Se siente a gusto en las
distancias cortas, privilegia las relaciones íntimas. Suele ser exigente consigo
mismo porque las expectativas de sus padres son elevadas y esta situación le
puede llevar a angustiarse. En casa, no tiene con quién medirse y a veces, se
siente inseguro. Por otra parte, como suele conseguir lo que desea, se puede
volver caprichoso, con poca capacidad para aguantar la frustración. Suele ser un
amigo fiel y entregado.

Los años entre los hermanos también influyen.

Cuando la diferencia de edad entre dos hermanos es inferior a 18 meses, la


relación entre ellos se asemeja a la de dos gemelos: mucha intimidad, complicidad
y dependencia y pocos sentimientos de rivalidad. En cambio, a partir de 7 años
entre un nacimiento y otro, tendremos casi dos hijos únicos en casa. Eso no
mermará el afecto que puedan sentir el uno para el otro. Pero compartirán pocas
vivencias y aficiones.

“Inteligente, maduro, responsable, cariñoso, independiente y con mucha


autoestima" o "Egoísta, malcriado, dependiente y agresivo". Los padres son los
que influyen en el comportamiento y la personalidad de ese niño(a) único. Porque
solo los padres son los que marcan el desarrollo en todo los ámbitos de sus hijos.”

No existe hijo único con traumas y esto le preocupa a muchas mamás, se busca
aclarar que no se puede generalizar y decir que todos los hijos únicos van a ser
iguales en todo aspecto, que van a ser traumados de adultos; lo que moldea su
mente y corazón es la manera como se les instruya. Es cierto a veces hay niños
difíciles de controlar o educar pero esa es labor de padres.

El concepto del “hijo único” ha cambiado. Anteriormente se concebía a estos niños


como “hijos consentidos, egoístas, caprichosos, solitarios, introvertidos y hasta
anormales”, pero los últimos estudios han desvirtuado estas creencias.
Se ha comprobado que el tipo de educación que reciben de parte de sus padres y
el ambiente al que son expuestos, determina en gran medida su forma de ser, de
comportarse y de relacionarse.

Y son los padres los que deben vigilar el no exagerar algunos comportamientos o
algunas reacciones para evitar esas actitudes tópicas que, erróneamente, se han
asociado al hijo único.

El riesgo más común es que esa atención exclusiva que podemos prestarle a
nuestro hijo se transforme en una actitud sobreprotectora. Hay muchas maneras
de evitarlo.

¿Quién de nosotros no ha escuchado alguna vez algún comentario respecto al hijo


único tipo “pobrecito, se va a aburrir” o “los hijos únicos ‘salen’ mimados” (o
egoístas, o mandones, o engreídos?

La educación de un solo hijo, como la educación de dos hermanos o de una


familia numerosa, tiene sus pros y sus contras, sus riesgos y sus ventajas.

Ser hijo único tiene riesgos, pero también tiene ventajas. Antes se enfatizaban las
desventajas, pero los últimos estudios proporcionan datos positivos, veamos
algunos de ellos:

• Alta autoestima y seguridad. Como el hijo único crece siendo el centro de


atención de sus padres y estos aplauden y elogian cada uno de sus logros, el niño
tiende a crecer con una autoestima elevada y con mayor seguridad, producto de la
relación que mantiene con sus progenitores, con quienes establece una profunda
relación de amistad.

• Creatividad. El hecho de permanecer más tiempo a solas, permite que eche a


volar su imaginación y capacidad creativa. Recurre a los amigos imaginarios y es
capaz de inventar juegos y actividades en las que puede entretenerse sólo.

• Madurez. Generalmente los hijos únicos tienden a madurar más rápido


emocional e intelectualmente por el trato constante que mantienen con “el mundo
adulto”. Su desarrollo lingüístico también es notable desde muy pequeños.

• Mayor capacidad intelectual y liderazgo. Algunas investigaciones muestran


que los hijos únicos tienden a ser magníficos estudiantes y personas que destacan
en el ámbito laboral, producto de la atención y la estimulación que se les ha
prodigado. Con facilidad se convierten en líderes de grupo, pues su adelantada
madurez les hace gozar de popularidad entre los demás niños de su edad. Esto
indica que pueden trabajar en equipo.

• Generosidad y amistad. Antes se creía que el hijo único era egoísta, por tener
todo sólo para él, pero ese concepto ha cambiado con el tiempo. Se ha
descubierto que al estar satisfecho con todo lo que tiene, comparte con facilidad
con otras personas. También se sabe que al no tener rivalidad fraternal, no
desarrolla el espíritu de competencia, y esto le hace mostrarse más colaborador y
amigable con otros niños.

Pero el ser el hijo único también trae consecuencias:

Negativas

• Todas las expectativas y exigencias familiares recaen exclusivamente sobre


el hijo único.
• Se acostumbran a ser el centro de atención, lo que los hace más
egocéntricos, impacientes y egoístas, ya que no están acostumbrados a
compartir.
• Los padres se sienten culpables de no dar a su hijo un hermanito y tratan
de protegerle en exceso para compensar las carencias que le haya podido
ocasionar criarse en soledad.
• Al convivir sólo con adultos, pronto interiorizan el lenguaje, la forma de
pensar y el comportamiento de las personas mayores, por lo que suelen
madurar a una edad demasiado temprana.

Maneras de cómo educar a sus hijos únicos:

No mimes demasiado a tu hijo este consejo es para hijos únicos y para hijos
con hermanos. Si lo haces harás de ellos adultos irresponsables, inmaduros y
dependientes de ti, ocultarán sus emociones y te buscarán para que les
arregles o soluciones su vida.

No lo sobreprotejas demasiado: Si lo haces estarás haciendo de tu hijo o hija


un niño temeroso, dependiente de ti y de adulto será una persona indecisa e
irresponsable.

Vigila que su ambiente familiar sea saludable. Un hogar en donde el amor


reina le hace bien a hijos únicos e hijos con hermanos.
Dale mucho cariño: Que se vea que lo amas y lo quieres. Hacerlo saber, dile
que lo quieres, afirma tu amor y aprobación hacia él. Muchos padres quien
sabe de niños sufrimos críticas constantes y hasta rechazo, no repitamos esa
cadena con nuestros hijos.

Enséñale a compartir. Los juguetes, la comida, la ropa o todo lo que tenga, sé


que es difícil pero si insistimos en esto siempre, va a llegar ese día en que
vean los frutos, verán como sus hijos comparten y será el día que menos
piensen.

Incentívalo al Juego. No hay nada mejor para los hijos únicos que compartir
con otros niños, deben ser de su edad pues a menudo pasan sus días con
adultos. No pospongas demasiado el jardín de infancia, es una buena
oportunidad para compartir y jugar con otros niños de su edad.

No le digas frases que lo hagan sentirse superior a los demás. Aunque tu


hijo sea súper guapo y súper inteligente, no le digas eres el más guapo de tu
clase, eres el más guapo del mundo o "el más inteligente de todos". Dile mejor
expresiones como: "Eres un niño muy guapo" o "tienes unos lindos ojos" o "Te
felicito por ser tan aplicado" aunque no lo crean, los psicólogos dicen que en
esos detalles esta la diferencia.
Por último siempre digo tengan mucha paciencia. Yo trabajo en eso todos
los días, no es fácil para mi criar a mi hijo único, siempre estoy guiándolo y
ayudándole a tener una opinión equilibrada sobre sí mismo. Esa es mi
abnegada labor.
Conclusión

Dentro de las conclusiones de este trabajo se puede observar que la personalidad


de los hijos únicos en la sociedad actual va a depender de la importancia a los
factores sociales, y del lugar que ocupan en la familia, ya que esto va determinar
nuestra conducta a seguir. Es importante mencionar que atreves de esta
investigación nos hemos dado cuenta que los hijos únicos sufren consecuencias
de la sobre protección de sus padres, desarrollando una escasa autonomía
personal y egocentrismo.

Las investigaciones que comparan el nivel de desarrollo alcanzado por los hijos
únicos y por los que tienen hermanos. Los resultados de estos estudios no
confirman la creencia existentes acerca delas dificultades de adaptación y
formación de personalidad de los hijos únicos, mostrando que su desarrollo puede
ser tan bueno como el de los niños que tienen hermanos.
Bibliografía

Adolecente: Rut VeenhovenVol.24 Nº 93, primavera 1989, págs. 155-166

Practica y teoría de la Psic.Individual: Alfred Adler,1953.

Educar a un hijo único: Guía para evitar los errores más comunes
Carolyn White

Las psicólogas María Elena López y María Teresa Arango cierro foto HIJO
UNICO, 2005.

Hijo único: Joan Baptista 2003.

Psicología básica: Malva Vilallon 1998, Pag. 58


ANEXOS

El Síndrome del Hijo Único

Características Diagnósticas:

1. Les gusta su soledad, la pasan bien aunque parezca raro.


2. De niños son los populares "chiquiviejos" ( niños que parecen adultos por el
lenguaje que usan para expresar sus ideas)
3. No conocen muchos juegos de niños, porque no tuvieron con quien jugar en
esa etapa de sus vidas, o de lo contrario: saben jugar juegos de mesa,
solitario, yaxes, videojuegos o los de computadora; aman los
rompecabezas, coleccionan algunas cosas o leen libros.
4. Han vivido su infancia con algo más de seguridad, pues no tienen la tensión
de pelear por el cariño y atención de sus padres. Por lo que cabe el riesgo
de que sean unos futuros engreídos.
5. De niños quieren opinar y participar en la toma de decisiones familiares,
aunque no siempre las familias permiten eso, usualmente terminan
excluyendolos.
6. Son introspectivos, tanto que se conocen demasiado.
7. Prefieren no hablar mucho, les gusta más observar, pensar y tener ideas
nuevas y/o locas. (creativos, ocurrentes, usan más la imaginación)
8. Odian los lugares con demasiada gente, el escándalo, la bulla, risas
chillosas, o las conversaciones superfluas y sin sentido de las personas de
su edad; por lo que nuevamente... les gusta su soledad o en todo caso la
compañía de alguien interesante.
9. Son misteriosos, no comparten mucho sus intimidades (sentimientos u
emociones) a menos que se lo pregunten o quieran hablar de ello.
10. Alguna vez tuvieron un amigo imaginario o suelen hablar solos y/o con
cualquier cosa (sea mascotas, animales en general, objetos o inclusive
frente al espejo, fotos, etc)
11. Parecen distraídos, pero en el fondo están analizando algo o alguien.
(parecido al punto 7)
12. Son más independientes y maduros que cualquiera de su edad, inclusive
más que sus propios padres.
13. Son más perceptivos y sensibles sobre lo que sucede al rededor.
14. Son los populares cerebritos, mataditos u cualquier otro apodo por ser
inteligentes y dedicados en el estudio. O en todo caso son los más rebeldes
de la clase u hogar. En conclusión son incomprendidos a principio por ser
algo diferentes.
15. Poseen algo de tensión al tratar de hacer entender a sus padres y familia
en general que no están para cumplir sus deseos y sueños; quienes tienen
demasiadas expectativas, exigencias y responsabilidades puestas en ellos.

* Si el evaluado presenta más de 5 características, entonces posee este síndrome,


siempre y cuando haya manifestado estas conductas previamente, por lo menos
durante 6 meses. No existe límite de edad.

* Esté síndrome puede ser parecido al Trastorno Esquizoide, Esquizotípico o


Evitativo de la personalidad, tener en cuenta la anamnesis del evaluado y
comparar adecuadamente las características diagnósticas de estos trastornos.