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ASIGNATURA

HISTORIA DE LA CIVILIZACION MODERNA Y CONTEMPORANEA

TEMA:

UNIDAD VI

PARTICIPANTE:

CATHERINE COLLADO

MATRICULA:

12-0650

FACILITADORA:

ELIDA E. ESPINAL P.

FECHA:

12-12-2018

Investigan en fuentes bibliográficas y/o electrónicas sobre la


Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín y la Disolución de la
Unión Soviética.  
Guerra Fría

Mapa del mundo en Guerra Fría en 1980, en tonos de rojo los


aliados de la Unión Soviética y otros países comunistas, y en tonos
de azul los Estados Unidos y sus aliados capitalistas; los puntos
rojos significan guerrillas comunistas y los puntos azules guerrillas
anticomunistas.

La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social,


militar, informativo y científico iniciado al finalizar la Segunda Guerra
Mundial entre el bloque Occidental (occidental-capitalista) liderado
por Estados Unidos, y el bloque del Este (oriental-comunista)
liderado por la Unión Soviética.

Su origen se suele situar entre 1945 y 1947, durante las tensiones


de la posguerra, y se prolongó hasta la disolución de la Unión
Soviética (inicio de la Perestroika en 1985, accidente nuclear de
Chernóbil en 1986, caída del muro de Berlín en 1989 y golpe de
Estado fallido en la URSS de 1991). Ninguno de los dos bloques
tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se
denominó al conflicto «guerra fría».

Las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente


ideológicas y políticas. Por un lado, la Unión Soviética financió y
respaldó revoluciones, guerrillas y gobiernos socialistas, mientras
que Estados Unidos dio abierto apoyo y propagó
desestabilizaciones y golpes de Estado, sobre todo en América
Latina y África. En ambos casos los derechos humanos se vieron
seriamente violados.

Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una


guerra mundial, la gravedad de los conflictos económicos, políticos
e ideológicos, marcaron significativamente gran parte de la historia
de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias
ciertamente deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el
planeta.

Algunas guerras subsidiarias de esta época fueron: la guerra civil


griega, la guerra de Corea, la guerra de Vietnam, la revolución
cubana, la guerra civil del Líbano, la guerra civil de Angola, la
guerra afgano-soviética, la guerra del Golfo y la guerra civil de
Guatemala.
Origen
A fines de la Segunda Guerra Mundial, el escritor inglés George
Orwell usó «guerra fría» como un término general en su ensayo
«You and the Atomic Bomb» (en español, «La bomba atómica y
usted»), publicado el 19 de octubre de 1945 en el periódico
británico Tribune. En un mundo amenazado por la guerra nuclear,
Orwell se refirió a las predicciones de James Burnham de un mundo
polarizado y escribió:
Sin embargo, mirando al mundo en su conjunto, desde hace ya
muchas décadas la deriva es no hacia la anarquía, sino hacia el
restablecimiento de la esclavitud [...] La teoría de James Burnham
ha sido discutida ampliamente, pero pocos se han parado a sopesar
sus implicaciones ideológicas, esto es, el tipo de visión del mundo,
el tipo de creencias y la estructura social que es probable que se
imponga en un Estado inconquistable y en constante situación de
«guerra fría» con sus vecinos.
El mismo Orwell escribió en el The Observer del 10 de marzo de
1946 que «después de la conferencia de Moscú en diciembre
pasado, Rusia comenzó a hacer una guerra fría contra Reino Unido
y el Imperio británico».
El primer uso del término para describir específicamente la
confrontación geopolítica entre la Unión Soviética y los Estados
Unidos de posguerra fue en un discurso de Bernard Baruch, un
financiero e influyente asesor presidencial estadounidense, el 16 de
abril de 1947. En el discurso Baruch dijo: «no nos engañemos:
estamos inmersos en una guerra fría». El término fue popularizado
por el columnista Walter Lippmann con su libro The Cold War.
Cuando se le preguntó en 1947 sobre la fuente de la expresión,
Lippmann lo remontó a la guerre froide, un término francés de los
años treinta.

Antecedentes
Tropas estadounidenses en Vladivostok, en agosto de 1918,
durante la intervención estadounidense en la guerra civil rusa.
Existe un cierto desacuerdo sobre cuándo comenzó exactamente la
Guerra Fría. Mientras que la mayoría de historiadores sostienen que
empezó nada más acabar la II Guerra Mundial, otros afirman que
los inicios de la Guerra Fría se remontan al final de la I Guerra
Mundial, en las tensiones que se produjeron entre el Imperio ruso,
por un lado, y el Imperio británico y Estados Unidos, por el otro.6 El
choque ideológico entre comunismo y capitalismo empezó en 1917,
tras el triunfo de la Revolución rusa, de la que Rusia emergió como
el primer país socialista. Este fue uno de los primeros eventos que
provocó erosiones considerables en las relaciones ruso-
estadounidenses.6
Algunos eventos previos al final de la I Guerra Mundial fomentaron
las sospechas y recelos entre soviéticos y estadounidenses: la
idea bolchevique en el cual el capitalismo debía ser derribado por la
fuerza para ser reemplazado por un sistema comunista, 7 la retirada
rusa de la I Guerra Mundial tras la firma del Tratado de Brest-
Litovsk con el Segundo Reich, la intervención estadounidense en
apoyo del Movimiento Blanco durante la Guerra Civil Rusa y el
rechazo estadounidense a reconocer diplomáticamente a la Unión
Soviética hasta 1933.8 Junto a estos diferentes acontecimientos
durante el periodo de entreguerras agudizaron las sospechas: la
firma del Tratado de Rapallo y del Pacto germano-soviético de no
agresión son dos notables ejemplos

La caída del Muro de Berlín en 1989: el fin del “muro de la


vergüenza”

Durante 28 años el muro de Berlín, erigido por los soviéticos fue el


símbolo más claro del enfrentamiento entre el bloque socialista y el
bloque capitalista. Pero el 9 de noviembre de 1989 comenzaría su
anhelado desplome.

El muro de Berlín, bautizado oficialmente como “Muro de Protección


Antifascista” por la República socialista Democrática Alemana o
RDA, fue erigido el 13 de agosto de 1961 por el bloque soviético
presuntamente para proteger a su población de supuestos
elementos fascistas que pudieran conspirar para evitar la voluntad
popular de construir un estado socialista en Alemania del Este.

Pero la verdadera razón fue otra. Hasta ese día, casi tres millones
de alemanes del Este habían abandonado el Estado comunista para
refugiarse en la República Federal Alemana, una huida masiva que
resultaba verdaderamente insoportable para los comunistas, ya que
afectaba gravemente a las estructuras social y económica de la
RDA por un doble motivo: por la sangría demográfica que suponía y
porque, en general, quienes abandonaban el país eran los
profesionales más cualificados.

El muro, uno de los símbolos más patentes de la denominada


“Guerra Fría”, el conflicto no declarado entre Estados Unidos y la
Unión Soviética que dividió política y económica en dos grandes
bloques al mundo entero, se extendió a lo largo de 45 kilómetros,
dividiendo a la ciudad de Berlín en dos partes, además de 115
kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del
territorio de la RDA. Su pared medía más de cinco metros de altura
y estaba coronada por un tubo de 40 centímetros de diámetro que
impedía aún más la posibilidad de atravesarla. Aparte de ello,
existía la llamada “franja de la muerte” o tierra de nadie, un área de
aproximadamente dos metros de anchura, limitada por una verja de
dos metros de altura que, en algunos tramos, estaba minada y
electrificada y se encontraba permanentemente vigilada por
soldados armados y perros adiestrados.

En la práctica el muro, que comenzó a ser llamado “el muro de la


vergüenza” por los propios alemanes, dividió a Alemania en dos
partes, separando a la RDA de la República Federal Alemana,
obligando a los alemanes que quedaron en la Alemania del Este a
vivir bajo un férreo y opresor sistema socialista, impidiéndoles de
paso que pudieran transitar libremente hacia Occidente.

Por supuesto, desde el momento mismo de su ominosa


inauguración, muchos alemanes que querían buscar la libertad en el
“otro lado” intentaron sortear el muro y cruzar a la Alemania
Occidental, eludiendo la dura vigilancia de los guardias fronterizos
de la RDA. Y no fueron pocos los que murieron en el intento. El
número exacto de víctimas todavía no está del todo claro, pero la
Fiscalía de Berlín considera que el saldo total fue de 270 personas,
incluyendo 33 alemanes que fallecieron como consecuencia de la
detonación de minas. Estas muertes, al cabo, sólo endurecieron la
radical prohibición de cruzar el muro impuesta a los oprimidos
alemanes orientales.

Se desploma el “muro de la vergüenza”

Después de 28 años de oprobio, las políticas reformistas


impulsadas desde mediados de la década de 1980 en la Unión
Soviética por el líder soviético Mijail Gorbachov se tradujeron en la
decisión de abrir poco a poco las fronteras de la República
Democrática Alemana. El 9 de noviembre de 1989, finalmente, y
después de una breve conferencia de prensa realizada por el jefe
de prensa del Partido Comunista oriental, se anunció, visado
mediante, la libertad para viajar hacia la otra Alemania o a cualquier
parte del mundo, elecciones libres y la configuración de un Nuevo
Gobierno. Ello pareció anunciar por fin el desmoronamiento de la
aterradora estructura de hierro, cemento y alambre que por casi tres
décadas aisló brutalmente a todo un pueblo.

Los alemanes del este reaccionaron de inmediato. Miles de


berlineses, tanto del lado oriental como occidental, se aglomeraron
frente al muro y sus barreras fronterizas tomando parte ese mismo
día en una de las acciones político-sociales más relevantes del siglo
XX: la caída del muro de Berlín.

Muchos jóvenes alemanes orientales, con pequeñas mochilas al


hombro, vacilaron antes de saltar el Muro. Una hora antes, sólo
aventurarse cerca de la barrera habría significado la muerte
inmediata. Pero ahora muchas manos desde el otro lado se
extendieron para ayudarlos. Como tantos otros, esa larga noche del
jueves 9 de noviembre, saltaron finalmente las barreras que fueron
completamente inútiles, paseándose felices por las iluminadas
calles de Berlín Occidental.

Otros, en tanto, con martillos e improvisadas picas en las manos,


compartieron desde arriba del muro la alegría de derribarlo trozo a
trozo, muy cerca de la imponente puerta de Brandenburgo. Desde
lejos los sombríos policías de la ex RDA observaban recelosos,
pero por el otro lado los improvisados anfitriones occidentales se
fundieron en un emocionado abrazo con sus visitantes. El canciller
de Alemania Federal, habiendo interrumpido abruptamente su viaje
a Polonia, acompañado de Willy Brandt y otras personalidades, se
mezclaron con la multitud para dar la bienvenida a los recién
llegados.

La acelerada desintegración del aparato político de la Alemania


Oriental, primero a las órdenes del anciano Erich Honecker –quien
se refugiaría posteriormente en Chile con su esposa e hija- y luego
de Egon Kretz, sólo fue el preludio de un gigantesco desbande.
Desde Leipzig hasta Dresde, más de un millón de alemanes se
movilizaron exigiendo libertad de expresión y movimiento,
liberalismo político, cese de discriminaciones y privilegios y el
reconocimiento oficial de los representantes de los partidos políticos
de oposición. El socialismo soviético había caído y, con él, su “muro
de la vergüenza”.

Disolución de la Unión Soviética

La Disolución de la Unión Soviética o la Disolución de la URSS fue


la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno
central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS),
que culminó en la independencia de las quince Repúblicas de la
Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de
diciembre de 1991. El Tratado de
Belavezha (en ruso, Беловежские соглашения,
en bielorruso, Белавежскія пагадненні, en ucraniano, Біловезькі
угоди) fue un acuerdo internacional firmado el 8 de diciembre de
1991 por los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de
Ucrania y RSS de Bielorrusia(Borís Yeltsin, Leonid
Kravchuk y Stanislav Shushkiévich, respectivamente) en la reserva
natural de Belavézhskaya Pushcha. La firma del Tratado fue
comunicada por teléfono al presidente de la Unión Soviética Mijaíl
Gorbachov por Stanislav Shushkiévich.123 Estos acuerdos declaran
la disolución oficial de la URSS poniendo fin a la vigencia
del Tratado de Creación de la URSS y el establecimiento de
estados en las antiguas Repúblicas de la Unión Soviética. La
disolución del Estado socialista más grande del mundo también
marcó el fin de la Guerra Fría.

En resumen, en 1991 la Unión Soviética, que era


la superpotencia del bloque socialista, se derrumbó económica y
territorialmente debido a las reformas (Perestroika) llevadas a cabo
por Mijaíl Gorbachov a la vista del colapso económico de la Unión
Soviética que consistían en pasar rápidamente de una economía
planificada socialista para convertirse en una economía de mercado
libre similar a China, a las cuales se oponía la parte más
conservadora del Partido Comunista. Este rápido intento de
transición provocó la dislocación de todo el entramado industrial y
agrícola de la URSS, el país virtualmente se paralizó, la inflación se
disparó y aumentó la pobreza y las consiguientes protestas sociales
se canalizaron a través del nacionalismo.

La desintegración de la Unión Soviética está claramente


relacionada con el contexto surgido tras el fin de la Guerra Fría y la
disolución de otros países del bloque oriental como la disolución de
Yugoslavia y la disolución de Checoslovaquia. A diferencia de
Checoslovaquia, no fue una disolución totalmente pacífica y prueba
de ello es la existencia todavía de conflictos latentes como los
de Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno
Karabaj, Transnistria, Chechenia, o Crimea. Pero a diferencia
de Yugoslavia, tampoco degeneró en una guerra abierta como
fueron las Guerras Yugoslavas.
Durante la última parte de los años 1980 se agudizaron ciertos
problemas económicos en la URSS y en un lapso relativamente
corto, la economía de la Unión Soviética sufrió drásticos cambios.
Con el fin de dejar de lado el estancamiento de la economía
soviética, el líder soviético Gorbachov inició un proceso de apertura
política (glásnost) y reestructuración económica (perestroika) en el
que había sido un Estado totalitario unipartidista. Las Revoluciones
de 1989 llevaron a la caída de los Estados socialistas aliados a la
Unión Soviética, del llamado Bloque del Este, e incrementaron la
presión sobre Gorbachov para implementar una mayor democracia
y autonomía para las repúblicas constituyentes de la URSS.

Bajo el liderazgo de Gorbachov, el Partido Comunista de la Unión


Soviética (PCUS) introdujo elecciones directas, formó una nueva
legislatura central y puso fin a la prohibición de partidos políticos.
Las legislaturas de las repúblicas soviéticas empezaron a promulgar
leyes que disminuyeron el control del gobierno central y ratificaron
su soberanía. En 1989 Mijaíl Gorbachov declaró que los países
miembros del Pacto de Varsovia podrían resolver libremente su
porvenir.

El 15 de marzo de 1990 Gorbachov es elegido presidente de la


URSS en el III Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión
Soviética. Gorbachov propone la firma de un Nuevo Tratado de la
Unión para así salvar al país de la crisis. A pesar de los resultados
del Referéndum de la Unión Soviética de 1991, Ucrania y Armenia,
entre otras repúblicas, exigen su independencia mientras el resto
apoya el Nuevo Tratado de la Unión. El 11 de julio de 1990, durante
la celebración del XXVIII Congreso del Partido Comunista de la
Unión Soviética, Borís Yeltsin anuncia su baja en el PCUS.4 En
las elecciones presidenciales de junio de 1991 Borís Yeltsin,
presentándose como independiente, saldría elegido presidente de la
RSFS de Rusia.

El 12 de junio de 1990, el Congreso de los Diputados del Pueblo de


la RSFS de Rusia aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de la
RSFS de Rusia. El 16 de julio de 1990, la Rada Suprema de la RSS
de Ucrania aprobó la Declaración de Soberanía Estatal de Ucrania.
En 1991 se reconoció la independencia de Estonia, Letonia y
Lituania.

Las crecientes reformas políticas llevaron a un grupo de miembros


del gobierno y el Comité de Seguridad del Estado (KGB),
encabezado entonces por Vladímir Kryuchkov, intentar un golpe de
Estado para derrocar a Gorbachov, el entonces Presidente de la
Unión Soviética, y volver a establecer un régimen central autoritario
en agosto de 1991. Si bien fue frustrado por las protestas populares
recogidas por Borís Yeltsin, el entonces presidente de la República
Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFS de Rusia), el intento
de golpe aumentó el temor de que las reformas fueran revertidas.
La mayoría de repúblicas soviéticas empezó a declarar su
independencia absoluta.

El 8 de diciembre de 1991, los presidentes de las repúblicas


soviéticas de RSFS de Rusia, RSS de Ucrania y RSS de
Bielorrusia se reunieron en secreto firmando el Tratado de
Belavezha por el que se disolvía la Unión Soviética y se remplazaba
por una forma de unión voluntaria conocida como la Comunidad de
Estados Independientes (CEI). Cada vez más impotente frente a los
eventos, Gorbachov renunció a su cargo y la Unión Soviética dejó
de existir formalmente el 25 de diciembre de 1991.56 El Soviet
Supremo reconocería al día siguiente la extinción de la Unión, 7
disolviéndose y asumiendo Rusia los compromisos y la
representación internacional del desaparecido Estado, siendo
reconocida como el Estado sucesor de la Unión Soviética en
el derecho internacional.5

Impacto económico tras la desintegración de la URSS

Como ya se ha indicado, durante la última parte de los años


1980 se agudizaron ciertos problemas económicos en la URSS y en
un lapso relativamente corto, la economía de la Unión
Soviética sufrió drásticos cambios. Tanto en la URSS como en la
mayor parte de países independientes, se instauraron políticas de
transición al capitalismo relativamente rápida. Bajo esas políticas,
todos los cuales experimentaron severas contracciones de sus
economías.

Este colapso posterior a la disolución de la URSS ha recibido varias


interpretaciones. Es cierto que en algunos sectores relacionados
con las tecnologías de la información y la comunicación, fuera de
aplicaciones militares estaban relativamente poco desarrolladas.
Esto afectaba particularmente a las telecomunicaciones y el
tratamiento de la información. Muchos países tardarían
prácticamente una década en recuperar los niveles previos
existentes en los últimos años del régimen socialista.
La disolución de la Unión Soviética fue una de las pérdidas
territoriales más repentinas y dramáticas que haya acaecido a algún
Estado en la historia. Entre 1990 y 1992, el Kremlin perdió el control
directo sobre un tercio del territorio soviético (la mayor parte había
sido adquirida entre 1547 y 1945) que albergaba alrededor de la
mitad de la población soviética al momento de la desintegración.

Vladímir Putin se expresó acerca del desmantelamiento de


la URSS de la siguiente manera:

La caída de la Unión Soviética ha sido la mayor catástrofe


geopolítica del siglo XX. La epidemia de destrucción se expandió
incluso en Rusia. El ahorro de los ciudadanos fue aniquilado y los
viejos ideales destruidos.

La disolución de la Unión Soviética y la consecuente ruptura de


lazos económicos tuvieron como consecuencia una severa crisis
económica y una caída catastrófica de los niveles de vida en
los años 1990, tanto en las antiguas repúblicas soviéticascomo en
todo el Bloque del Este, aún peor que con ocasión de la Gran
Depresión.1011 Incluso antes de la crisis financiera rusa de 1998, el
producto bruto interno de Rusia era la mitad de lo que había sido a
inicios de los años 1990.11

Membresía de las Naciones Unidas

En una carta fechada el 13 de diciembre de 1992, el presidente de


la Federación Rusa, Borís Yeltsin informó al Secretario General de
las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, que la membresía de
la URSS en el Consejo de Seguridad y todos los demás organismos
de la ONU serían continuadas por la Federación Rusa, con el apoyo
de los 11 miembros de la Comunidad de Estados Independientes.

Los otros catorce Estados independientes creados a partir de


las antiguas repúblicas soviéticas fueron también admitidos en las
Naciones Unidas:

 La República Socialista Soviética de Bielorrusia y la República


Socialista Soviética de Ucrania ya se habían unido a la ONU
como miembros originales el 24 de octubre de 1945, junto con
la URSS. Tras declarar su independencia, la República
Socialista Soviética de Ucrania cambió su nombre
a Ucrania el 24 de agosto de 1991, mientras que el 19 de
septiembre de 1991 la República Socialista Soviética de
Bielorrusia informó a la ONU que había cambiado su nombre
a Bielorrusia.

 Estonia, Letonia y Lituania fueron admitidos en la ONU el 17


de septiembre de 1991.

 Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikis
tán, Turkmenistán y Uzbekistán fueron admitidos en la ONU
el 2 de marzo de 1992.

 Georgia fue admitida el 31 de julio de 1992.

Observar los videos:


El colapso de la URSS primera parte disponible en:
https://www.youtube.com/watch?v=jk1Ru35IzdA
El colapso de la URSS segunda parte disponible en:
https://www.youtube.com/watch?v=RL1CMCnnKTA
La Guerra Fría EEUU vs URSS
https://www.youtube.com/watch?v=ulezQSUeKv8

Realizar reportes de los puntos más importantes presentado en


cada documental. 

La Disolución de la Unión Soviética o la Disolución de la URSS fue


la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno
central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS),
que culminó en la independencia de las quince Repúblicas de la
Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de
diciembre de 1991. El Tratado de
Belavezha (en ruso, Беловежские соглашения,
en bielorruso, Белавежскія пагадненні, en ucraniano, Біловезькі
угоди) fue un acuerdo internacional firmado el 8 de diciembre de
1991 por los presidentes de la RSFS de Rusia, RSS de
Ucrania y RSS de Bielorrusia(Borís Yeltsin, Leonid
Kravchuk y Stanislav Shushkiévich, respectivamente) en la reserva
natural de Belavézhskaya Pushcha. La firma del Tratado fue
comunicada por teléfono al presidente de la Unión Soviética Mijaíl
Gorbachov por Stanislav Shushkiévich.123 Estos acuerdos declaran
la disolución oficial de la URSS poniendo fin a la vigencia
del Tratado de Creación de la URSS y el establecimiento de
estados en las antiguas Repúblicas de la Unión Soviética. La
disolución del Estado socialista más grande del mundo también
marcó el fin de la Guerra Fría.

En resumen, en 1991 la Unión Soviética, que era


la superpotencia del bloque socialista, se derrumbó económica y
territorialmente debido a las reformas (Perestroika) llevadas a cabo
por Mijaíl Gorbachov a la vista del colapso económico de la Unión
Soviética que consistían en pasar rápidamente de una economía
planificada socialista para convertirse en una economía de mercado
libre similar a China, a las cuales se oponía la parte más
conservadora del Partido Comunista. Este rápido intento de
transición provocó la dislocación de todo el entramado industrial y
agrícola de la URSS, el país virtualmente se paralizó, la inflación se
disparó y aumentó la pobreza y las consiguientes protestas sociales
se canalizaron a través del nacionalismo.

La desintegración de la Unión Soviética está claramente


relacionada con el contexto surgido tras el fin de la Guerra Fría y la
disolución de otros países del bloque oriental como la disolución de
Yugoslavia y la disolución de Checoslovaquia. A diferencia de
Checoslovaquia, no fue una disolución totalmente pacífica y prueba
de ello es la existencia todavía de conflictos latentes como los
de Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno
Karabaj, Transnistria, Chechenia, o Crimea. Pero a diferencia
de Yugoslavia, tampoco degeneró en una guerra abierta como
fueron las Guerras Yugoslavas

EEUU vs URSS: La guerra fría

Con la finalización de la Segunda Guerra Mundial, se instaura


la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

A partir de ese momento el mundo se alinea en dos bloques


político-económicos. Se crean los organismos internacionales y,
paralelamente a la reconstrucción europea, las antiguas colonias
buscan su independencia.
El 5 de marzo de 1946, dirigiéndose a la inmensa multitud reunida
en el "campus" de la pequeña Universidad norteamericana de
Fulton, Winston Churchillpronunció un discurso que puede
considerarse el balance final de la guerraapenas terminada y la
anticipación de la política mundial posbélica. Churchill dijo que un
"telón de acero" había caído sobre el continente europeo,
partiéndolo en dos desde el Báltico al Adriático por una línea
tendida entre Stettin y Trieste.

El "telón de acero" al que ya se había referido antes de finalizar la


guerra, era el primer signo del mundo "bipolar" que había emergido
de las ruinas de una Europa y un mundo definitivamente
desaparecidos.

W. Churchill

La coalición de la URSS con los países occidentales durante la


guerra, no había sido fruto de ideologías o intereses convergentes,
sino de un contexto difícil para todos.

La Unión Soviética, había expulsado al invasor del primer y único


país socialista, y no podía dejar de estimular el fermento
revolucionario más allá de las fronteras. Los Estados Unidos, por su
parte, se presentaban también como portadores de un mensaje
universal, diametralmente opuesto al de la Unión Soviética.
Así pues, antes incluso del cese de las hostilidades, la Unión
Soviética y los Estados Unidos aparecían como los dos polos en
torno a los que estaban llamados a colocarse los pueblos y las
naciones del mundo para afrontar los problemas de la paz.

Gran Bretaña no estaba en condiciones de contrarrestar aquel


proceso de organización bipolar de la sociedad internacional
posbélica: aunque no era menos digna que los EEUU de
representar la ideología política de Occidente frente a la soviética,
había perdido hacía ya tiempo su antigua fuerza de atracción y de
convocatoria. Debía inevitablemente doblegarse al aplastante
poderío eonómico-militar de los Estados Unidos e ingresar en su
área de influencia.

Los efectos de la Segunda Guerra Mundial

La situación de buena parte de Europa tras el fin de la Segunda


Guerra Mundial era lamentable.

 Pese a que Europa Oriental sufrió las mayores pérdidas por haber
sido el principal escenario de lucha, los países occidentales también
vieron afectadas sus economías. Cada país se apresuraba ahora a
recontruir lo perdido.

Había que reorganizar el mundo, y para ello las principales


potencias acordaron la formación de organismos internacionales
que salvaguardaran la paz y la economía mundiales. 
Francia, país que estuvo ocupado por los nazis durante largo
tiempo, sufrió las mayores pérdidas de Europa Occidental,
especialmente en el sector económico y de transportes. Por otra
parte, a la guerra y la ocupación se sumó una guerra civil entre los
colaboracionistas con el régimen nazi y el poderoso movimiento de
la Resistencia.

Con la instauración de la IV República en 1946 y la promulgación de


una nueva Constitución, se aplicaron políticas sociales creando un
sistema de seguridad social que atendiera la asistencia médica,
seguros por incapacidad, jubilación  y desempleo para todos los
ciudadanos. Por otra parte, se llevó adelante una reforma
económica tendiente a recontruir y dinamizar los sectores
productivos afectados por la guerra.

En Gran Bretaña, pese a que su territorio no había sido escenario


de guerra, la economía se encontraba debilitada. Sus reservas se
habían agotado en el transcurso del conflicto, y era imprescindible
para el país una política de exportación para recuperar los
mercados perdidos durante la contienda, reactivar y modernizar la
industria, así como limitar las importaciones. Desde el punto de
vista político, la coalición nacional formada en tiempos de guerra
quedó dislocada, y el enfrentamiento entre los laboristas y las ideas
conservadoras del gobierno de Churchill, resultó favorable a los
primeros, quienes obtuvieron por primera vez en la historia la
mayoría en el parlamento tras las elecciones de 1945.

Tras el hundimiento del nazismo, en varios países de Europa


central, estallan revoluciones sociales. Los jefes de los partidos
campesinos y demócratas que lucharon contra el nazismo
perseguían dos objetivos: la eliminación de los fascistas y
colaboracionistas, y llevar una vigorosa reforma agraria en regiones
donde unos pocos grandes latifundistas poseían la mayor parte de
la tierra. Esta revolución fue encauzada por la URSS, país
ocupante, siguiendo las normas de la ortodoxia comunista.

La Unión Soviética, que sufrió las mayores pérdidas humanas y


materiales durante la guerra, estableció su propio régimen en las
zonas que le fueron asignadas, y en 1947 ya había diseñado el
llamado "Telón de acero", a fin de separar Europa oriental y algunas
zonas de Europa central de la Europa occidental.

El gobierno soviético afrontó los problemas de la posguerra bajo el


prisma de una política expansionista destinada a aumentar los
territorios controlados por gobiernos comunistas leales a la URSS, a
fortalecer su seguridad en previsión de futuras agresiones y a
utilizar el movimiento comunista internacional como instrumento
para incorporar a otros países a la órbita soviética.

EEUU, por su parte, se vio favorecida durante la guerra.

Desde el punto estrictamente bélico su territorio no se vió afectado


durante la confrontación, y por dicha razón no sufrió bajas civiles ni
destrucción de su economía; sus bajas militares fueron las más
bajas comparadas con los demás ejércitos aliados. Desde el punto
de vista de la economía mundial, el impresionante desarrollo
industrial que llevó adelante en las primeras décadas del siglo le
permitió absorber los mercados que antes de la guerra eran
manejados por el comercio europeo, especialmente el británico.

La política mundial, lejos de distenderse tras seis años de guerra,


crecía en tensiones. Ahora el conflicto se instalaba entre dos
concepciones políticas y económicas antagónicas: las potencias
occidentales y la Unión Soviética. Este distanciamiento, que duró 52
años y que ha sido denominado Guerra Fría, marcó el inicio de un
nuevo orden mundial: la división del mundo en bloques

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