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Marco contextual.

Antecedentes Históricos.
Gracias a la disminución en la pluviosidad en el norte del continente suramericano,
como consecuencia del decrecimiento en los casquetes glaciales hace aproximadamente
10000 años. Las zonas desérticas ganaron terreno en la actual Colombia, lo cual forzaría
el ecosistema a adaptarse, generando así zonas con vegetación xerofíticaA, las cuales se
mezclarían con los ecosistemas húmedos conforme cambiase el clima del Pleistoceno y
sustituyendo las zonas desérticas o semidesérticas por bosques secos, uniendo así varios
ecosistemas que estaban aislados unos de otros, estimulando la creación de nuevas
especies que se cruzarían entre sí. (1) [Díaz Merlano, J., Gómez, F. and Montes Arango,
A., 2006. Bosque Seco Tropical Colombia. 1st ed. Cali, Colombia: Banco de Occidente
Credencial.]
Esta mezcla de ecosistemas daría origen al Bosque Seco Tropical, donde la temperatura
anual es mayor a 17°C y la evapotranspiraciónB supera la precipitación (2) [ Pizano, C.
and García, H., n.d. El Bosque Seco Tropical En Colombia. 1st ed.] por lo cual, la
vegetación que evolucionaría en este lugar sería única en el continente, manteniéndose
prácticamente virgen hasta la época de la colonia tardía, debido a que sería en este
momento de la historia en el que la actividad agrícola y ganadera sería lo
suficientemente masiva como para transformar los ecosistemas colombianos
drásticamente, teniendo originalmente una extensión estimada de 80000 km2, cubriendo
alrededor del 7,3% del territorio nacional, lo cual se reduciría entre un 8 y 10% para la
segunda mitad del siglo XX debido a la creación de nuevos pastizales para el ganado
bovino. Ya en 1950, alrededor del 50% de la extensión original había desaparecido, al
ser cedida a ganaderos, usada para cañaduzales, y construcción de vías; dejando así al
país en 2006 con unos 1200 km2, lo que representa un 1,5% de la extensión original, y
además de ser mermado, lo restante se encuentra altamente esparcido por el país,
dejando pequeños parches del bosque aislados entre sí.

Figura 1. De izquierda a derecha, secuencia que muestra la reducción del BSTC desde la extensión
original, pasando por 1920, hasta 1950. (1) [Díaz Merlano, J., Gómez, F. and Montes Arango, A., 2006.
Bosque Seco Tropical Colombia. 1st ed. Cali, Colombia: Banco de Occidente Credencial.]
A. Vegetación propia de climas secos.
B. Total de agua que un sistema biótico terrestre libera en forma de vapor a la atmósfera.
C. Bosque Seco Tropical.
Antecedentes investigativos.
Los primeros en investigar a cerca del rol de los bosques latinoamericanos en la
captación de carbono y su relevancia en el contexto global fueron Sandra Brown, Ariel
E. Lugo, Leslie Holdridge, Joseph Tosi, R. Paul Detwiler y Charles Hall, quienes
discutirían en un simposio que se llevó a cabo en el Instituto de Silvicultura Tropical en
Rio Piedras, Puerto rico en el año 1980 temas como: ¿Son los ecosistemas de bosques
tropicales fuentes o sumideros de carbono?, zonas de vida, el uso de la tierra y
vegetación forestal en las regiones tropicales y subtropicales, estimación preliminar del
almacenamiento de carbono orgánico en ecosistemas de bosques tropicales, tasas de
acumulación de materia orgánica y producción de hojarasca en ecosistemas de bosques
tropicales y el desarrollo de un modelo de simulación impulsado empíricamente de
intercambio de carbono entre ecosistemas tropicales afectados por el hombre y la
atmósfera, el cual sería trascrito en un reporte del Departamento de Energía de los
Estados Unidos (3) [Brown, S., Lugo, A. E., & Liegel, B. Carbon Dioxide Effects
Research and Assessment Program. The role of tropical forests on the world carbon
cycle. United States. doi:10.2172/5254368.], lo cual impulsaría el campo y atraería la
atención global a los ecosistemas latinoamericanos, especialmente al bosque amazónico
al ser la fuente de la mayoría del caucho usado a nivel global, sin embargo no sería
hasta 1994 que se diera un mayor enfoque a los bosques seco tropicales y su
importancia para un país, con la investigación llevada a cabo por Gerardo Ceballos y
Andrés García en la conservación de la biodiversidad neotropical y el rol de los bosques
secos tropicales en el occidente de México, donde discutirían el valor económico,
cultural y ambiental de dichos bosques, junto con los problemas que enfrenta la
conservación de BSTs en la región y brindarían nuevas perspectivas para la
conservación y el manejo de esta (4) [Ceballos., G., & García., A. (1994). Conserving
Neotropical Biodiversity: The Role of Dry Forests in Western Mexico. Wiley Society
for Conservation Biology, 2-6. https://www.jstor.org/stable/2387179?seq=1]. En ese
mismo año, T Mitchell Aide y Jaime Cavalier publicarían un estudio que discute las
dificultades presentadas en la restauración de bosques de tierras bajas en la sierra
nevada de Santa Marta, como el efecto de las gramíneas en el establecimiento y
crecimiento de la siembra, el tipo de suelos y depredación de semillas entre otros
factores. (5) [Aide, T. M., & Cavelier, J. (1994). Barriers to Lowland Tropical Forest
Restoration in the Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Restoration Ecology, 2(4),
219–229. doi:10.1111/j.1526-100x.1994.tb00054.x] Ya en 1999 Jaime Cavalier, junto
con otros cientificos escribiría un articulos sobre los efectos a largo plazo de la
deforestación en las porpiedades fisicas y quimicas de los suelos y la vegetación en un
bosque de tierras bajas en Colombia, que muestran como desde la colonia el pastoreo
intesivo y el uso de fuego ha causado grave degradación en el suelo, facilitando la
erosión y desbalance de pH junto con la reducción en la diversidad, resultando en la
trasformación de bosques a sabanas (6) [Cavelier, J., Aide, T., Dupuy, J., Eusse, A., &
Santos, C. (1999). Long-Term Effects Of Deforestation On Soil Properties And
Vegetation In A Tropical Lowland Forest In Colombia. Ecotropicos, 12(2), 57-68.]
Con el inicio del nuevo milenio, el campo de la ecología y biología de la conservación
tuvieron un estallido en cantidad de estudios publicados, y más aún referentes a la
deforestación en latinoamerica, iniciando en el 2000 con la economía de la
deforestación por Sven Wunder, donde explora los motivos economicos, politicos y
sociales detrás de la deforestación, usando como ejemplo a Ecuador, concluyendo que
para solucionar el problema de la deforestación en latinoamerica, es necesario tener en
cuenta todos los factores que rodean a quienes se vean afectados y buscar una iniciativa
que resulte en una mezcla de todos los intereses, tanto de desarrollo como de
preservación y económicos. (7) [Wunder, S. (2000). The economics of deforestation.
Basingstoke: Macmillan Press.]. Por otra parte, Michele Ataroff y Fermín Rada, por
medio de un articulo, brindaron luz sobre el impacto de la deforestación en las
dinamicas del ciclo del agua en un bosque andino venezolano, mostrando como el
proceso de remplazo de bosque con pastos disminuye el ingreso y salida de agua en los
bosques, cambiando tambíen las propiedades fisicas del suelo como el drenaje de esta.
Con este renacimiento en las investigación ecológica, gran cantidad de estudios que
tomarían en cuenta a la región en la que se ubica Colombia se llevarían a cabo, como
por ejemplo en 2001, un estudio amplio revisaría los cambios en la composición de la
avifauna subandina después de una fragmentación antropogenica de largo plazo en el
bosque, mostrando como el 30% de las aves de dicho bosque se han extinto en las partes
fragmentadas, y el 4% a nivel regional (8) [Renjifo, L. M. (1999). Composition Changes
in a Subandean Avifauna after Long-Term Forest Fragmentation. Conservation Biology,
13(5), 1124–1139. doi:10.1046/j.1523-1739.1999.98311.x ], otro estudio, por Maria D.
Álvarez, profundiza en como los cultivos ilicitos han afectado la biodiversidad y
cantidad de especies de aves en Colombia, tomando en cuenta dos tipos de prioridades
en la conservación de estas, siendo las distribuciones de aves amenazadas y los
conjuntos de areas mínimas para la conservación de todas las especies. (9)[ Alvarez, M.
D. (2002). Illicit Crops and Bird Conservation Priorities in Colombia. Conservation
Biology, 16(4), 1086–1096. doi:10.1046/j.1523-1739.2002.00537.x]. Ya a mediados de
la primera decada del 2000, tomando un foco más relacionado al BST, en 2005, se
publicó un estudio en el la Resvista de Gestión Ambiental de Elsevier, que modela la
conversión de ecosistemas de tierras bajas desde 1940, enfocandose en los motivos,
patrones y tasa de deforestación, tomando en cuenta como variables independientes la
fertilidad del suelo, una función de costo-distancia, bosques vecinos y cobertura de
vegetación secundaria, concluyendo que en general el proceso de deforestación se
predice mejor mediante el modelo completo que contiene todas las variables, mientras
que para el recrecimiento el modelo ha de contener solo los términos de vecindad
autocorrelacionados para mostrar predicciones más acertadas, surgiendo patrones
consistentes, aunque con variaciones entre regiones y tiempo. D urante el proceso de
transformación, tanto el orden de importancia como el significado de los motivos
cambió. (10) [Etter, A., McAlpine, C., Pullar, D., & Possingham, H. (2006). Modelling
the conversion of Colombian lowland ecosystems since 1940: Drivers, patterns and
rates. Journal of Environmental Management, 79(1), 74–87.
doi:10.1016/j.jenvman.2005.05.017]. Al año siguiente, un grupo de cientificos
publicaría un estudio que da cuenta de la fragmentación de bosque aluviales en las
tierras bajas del oriente colombiano, en el periodo comprendido entre 1939 y 1997 en
un área de 2800 hectareas, evidenciando de como los bosques con un dosel con una
altura superior a 15 metros (bosque maduro de dosel alto; HCM por sus siglas en inglés)
han sido disminuidos por 70,4% mientras que los que poseen doseles menores a 15m
(bosque maduro de dosel bajo; LCM por sus siglas en inglés) se redujeron en un 51%
resultando en un paisaje altamente fragmentado, teniendo origen, en su mayoría,
antropogénico. Siendo así, el 27% de las perdidas totales del bosque causadas por la
migración del canal del río Meta. Los bosques HCM, se vieron más afectados debido a
que son más accesibles y viables para tala, y ocurrían en tierras fertiles, siendo más
utiles para la agricultura, en cambio los bosques LCM, al poseer tierras menos fertiles y
regimenes de inundaciones mayores, son menos favorables para actividades humanas y
se vieron menos afectados. (11) [Madriñán, L. F., Etter, A., Boxall, G. D., & Ortega-
Rubio, A. (2007). Tropical alluvial forest fragmentation in the eastern lowlands of
Colombia (1939–1997). Land Degradation & Development, 18(2), 199–208.
doi:10.1002/ldr.767]. Dos años después María D. Álvarez, realiza un paper el cual sería
el primero en Colombia en analizar la distribución geografica de los remanentes
forestales en relación con el conflicto armado, mostrando como las guerrillas y / o los
paramilitares se extienden a lo largo de áreas de invasión humana en dichos remanentes,
lo cual se traduce en unas politicas que van desde la “conservación a plomo” por parte
de las fuerzas irregulares colombianas, raramente aplicada por las guerrillas, hasta la
conversión de bosque en ranchos ganaderos y sembradíos de coca; esto sumado a la alta
distribución de dichos grupos al margen de la ley, tiene como consecuencia que estos
grupos jueguen un papel crucial en la determinación del futuro de los bosques
colombianos. (12) [Álvarez, M. D. (2003). Forests in the Time of Violence. Journal of
Sustainable Forestry, 16(3-4), 47–68. doi:10.1300/j091v16n03_03]. El mismo año, un
grupo de cientificos analizaría como el aumento del consumo de carne a nivel global, se
convierte en un motivo del cambio regional e internacional, basandose en evidencia de
Queensland (Australia), Brazil y Colombia, en el cual a través de datos obtenidos de
diversos estudios y sistemas de información geográfica, muestra como el impacto del
consumo de carne ha dejado a zonas en Colombia con 10% o menos de cobertura
boscosa natural, haciendo un llamado a los gobiernos internacionales para poner en
practica politicas de reducción de consumo de carne y protección de zonas y
ecosistemas de suma importancia para la estabilidad climatica regional y global. Por
otra parte, evidencia como la mayoría de la zonas en las que pasta el ganado con
céspedes y gramíneas introducidas, coincide con la distribución natual del BST en el
país como se muestra en la figura 2, lo cual sustenta la teoría de como este
bosque ha sido impactado como ningun otro en el país por la
ganadería, al no solo ser reducido en su mayoría por pastizales, sino
también al ser dichos pastizales no propios del ecosistema. (13)
[McAlpine, C. A., Etter, A., Fearnside, P. M., Seabrook, L., &
Laurance, W. F. (2009). Increasing world consumption of beef
as a driver of regional and global change: A call for policy
action based on evidence from Queensland (Australia),
Colombia and Brazil. Global Environmental Change, 19(1), 21–
33. doi:10.1016/j.gloenvcha.2008.10.008]. En 2010, un
estudio que examinaría la extensión y conservación del
BST en toda america latina concluiría que el 48,5% de
bioma ha sido remplazado para otros usos de la tierra, anotando
que la fragmentación del ecosistema en pequeños fragmentos
(<2,5km2), fragmentos intermedios (>2,5km2 y <10km2) y
fragmentos de alta amplitud (>10km2) tiene un gran
impacto en la biodiversidad, ya que solo los últimos
contienen la mayoría de especies y procesos vitales para
mantener el sustento y las funciones del ecosistema, mientras que fragmentos de tamaño
crítico (fragmentos pequeños e intermedios) presentan tasas mayores de extinción de
especies, y de ser convertidos en terrenos dispuestos para otro usos, por otra parte,
también señala como solo el 5,1% del BST está en zonas protegidas en el país (14)
[Portillo-Quintero, C. A., & Sánchez-Azofeifa, G. A. (2010). Extent and conservation of
tropical dry forests in the Americas. Biological Conservation, 143(1), 144–155.
doi:10.1016/j.biocon.2009.09.020]. Ese mismo año, sería publicada una tesis por Carlos
Alonso Portillo de la universidad de Alberta (Canadá), la cual analiza y estima la
extensión del BST a nivel continental, subcontinental, regional y subregional, , evalua el
potencial de las técnicas de teledetección para detectar efectos borde(fenómeno que
ocurre cuando dos hábitats muy diferentes el uno del otro se encuentran lado a lado en
un ecosistema.) e incendios en bosques secos tropicales para determinar de manera más
acertada la tasa de deforestación, convirtiendose así en una herramienta de gran ayuda
para conservacionistas y biologos a la hora de desarrollar proyectos que requieran un
arduo analisis de la extensión del terrreno y el ecosistema. (15) [Portillo, C. (2010).
Assessing the Conservation Status of Neotropical Dry Forests using Geographical
Information Systems and Optical Remote Sensing (Doctor of Philosophy). University of
Alberta.]
En 2014, Quintillo y un grupo de cientificos elaboraron un estudio que analizaría
literatura existente a cerca de los BSTs, estableciendo tres puntos de analisis base,
biodiversidad, conservación del agua y almacenamiento de carboono. Y encontraron
que en cuanto a la diversidad, hay altos niveles de endemismo, es decir, especies unicas
de esta región y ecosistema; desde el punto de vista de almacenamiento de carbono,
descubrieron que si se restauraban los BSTs del mundo, todo el ecosistema
comprendería 22 Pg de carbono en biomasa aérea; en cuanto al agua, ellos encontraron
que al menos 66% de los reservorios de agua en los neotrópicos se encuentran dentro de
las ecorregiones de bosque seco; por tanto, la conservación de la calidad de fuentes
hidricas para consumo humano en esta región depende directamente del manejo
sostenible de las zonas dominadas por BSTs (16) [Portillo-Quintero, C., Sanchez-
Azofeifa, A., Calvo-Alvarado, J., Quesada, M., & do Espirito Santo, M. M. (2014). The
role of tropical dry forests for biodiversity, carbon and water conservation in the
neotropics: lessons learned and opportunities for its sustainable management. Regional
Environmental Change, 15(6), 1039–1049. doi:10.1007/s10113-014-0689-6] Para el
2018 varios cientificos colombianos con el apoyo de diversas instituciones como el
Instituto de Investigacion de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, y el
Programa de Biología, Facultad de Ciencias Naturales y Matematicas, Universidad del
Rosario entre otras hicieron un estudio que analizaría 571 fragmentos de BST en toda
Colombia, y encontraron que los BSTs no deberían clasificarse únicamente en función
de las precipitaciones estacionales, ya que la alta variación en precipitación y la
temperatura se correlacionó con las características del suelo. De hecho, con base en
factores ambientales y composición florística, los bosques secos de Colombia son
agrupados en tres grupos distintivos, con una alta rotación de especies entre y dentro de
las regiones. Encontraron también que las especies de BST ampliamente distribuidas
eran generalistas favorecidas por la alteración de los bosques y las primeras etapas de
sucesión de los bosques secos. Por otro lado, los fragmentos de BST no sólo eran de
tamaño pequeño, sino de forma muy irregular en todas las regiones, y comprendían
en su mayoría etapas sucesionales tempranas e intermedias, con muy poco bosque
maduro a nivel nacional. En todos los sitios, detectaron al menos siete tipo de
disturbaciones antropogénicas, siendo la ganadería la ganadería y la infraestructura los
disturbios que más presión causan en todo el país; por lo que, aunque los factores
ambientales y la composición florística de los bosques secos varían entre las regiones, a
nivel nacional, los bosques secos están igualmente amenazados por la deforestación, la
degradación y las actividades antropogénicas, convitriendo al BST en un prioridad en
cuanto a conservación se refiere en el país. (17) [Roy González-M et al 2018 Environ.
Res. Lett. 13 045007] En 2019, Andrés Viña y Jaime Vicente Estévez Varón
realizzarían un estudio que evaluaría los efectos de la fragmentación sobre la diversidad
de especies arbóreas en el país en el cual concluirían que la similitud floristica en
fragmentos del bosque es baja, sugiriendo que la composición de especies arbóreas
presente antes de la fragmentación se mantiene, aunque dichas especies pueden
extinguirse a nivel regional si se mantiene o incremeta la fragmentación de los bosques
(18) [Viña, Andrés, and Jaime Vicente Estévez Varón. "EFECTOS DE LA
FRAGMENTACION SOBRE LA DIVERSIDAD DE ESPECIES DE ARBOLES EN
UN AREA DE BOSQUE DE TIERRAS BAJAS EN EL PIEDEMONTE ANDINO DE
COLOMBIA." Boletín Científico Centro De Museos De Historia Natural, vol. 23, no. 2,
2019, p. 109+. Accessed 3 Dec. 2020.]
En base a esta y similar literatura no mencionada del tema, se concluyó que era
necesario crear una iniciativa que lograse restaurar y reconectar partes del BST
afectadas en la región de influencia de la Institución Eductaiva Inem Jorge Isaacs, es
decir, la ciudad de Santiago de Cali, debido a que la transformación del BST en tierra
dispuesta a agricultura y ganadería pone en riesgo a las casi 2600 especies de plantas
vasculares, 230 de aves y 60 de mamíferos que llaman a este bioma su hogar (2), debido
a que, como se ha visto, el reducir el tamaño y dividir el bosque, fuerza a la especies a
competir más por los recursos que quedan o a invadir terreno ocupado por humanos,
teniendo como consecuencia la desaparición de múltiples especies, traspaso de diversos
virus entre especies y la reducción general de la biodiversidad.

Inicativas anteriores en la región.


Como respuesta a la afectación del bosque seco tropical, varias organizaciones se han
dispuesto a generar iniciativas que recuperen zonas destruidas por incenndio o actividad
antropogénica, como el Proyecto Naturalizando Cali en 2013 que planteo la siembra de
1000 arboles la Asociaación Conservar Nuestro Entorno en conjunto con el dagma (19)
[Reforestación: Proyecto Naturalizando Cali, Noviembre – Diciembre 2013, Convenio
de Asociación con el DAGMA | Asociación Conservar Nuestro Entorno. (2020).
Retrieved 3 December 2020, from http://conservarnuestroentorno.org/?p=347], o el Plan
ave Fénix liderador por el dagma, que planea recuperar parte del sector afectado por
incendios en los ultimos años alrededor de la estatuda de Cristo Rey y del cerro los
Cristales, a través de especímenes donados de diversos jardines botanicos o viveros de
la ciudad. (20) [Alcaldía de Santiago de Cali. (2018). Así avanza el Plan Ave Fénix con
la reforestación de los cerros Cristo Rey y Los Cristales (p. 1). Santiago de Cali.] pero,
nunca antes había surgido un proyecto de este tipo encabezado por estudiantes, hasta
ahora.

Figura 2. Distribución del BST en 2010 (3) [Roy González-M et al 2018 Environ.. Res Lett. 13 045007]

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