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LEO,

SOÑÓ Y VENCIÓ.
Aroa Guayerbas Fernández

*autoedición
NOTA A LOS LECTORES

Dedicado y escrito con mucho cariño para cualquier lector que


quiera pasar un rato diferente y entretenido con este cuento, pero en
especial a todos los NIÑOS y NIÑAS de cualquier rincón de nuestro
planeta.

Cuento, donde he querido plasmar en un “sueño”, esta pandemia,


esta cuarentena, este estado de alarma, esta pesadilla… que ya forma
parte de la Historia de España y de todo el mundo.

Cuento sencillo e ilustrado, para que todo niño y niña pueda


entender esta situación, y para que aprendan que con ESFUERZO,
SOLIDARIDAD y UNIÓN se puede conseguir lo que uno se proponga.

Os dejo que disfrutéis de este fantástico cuento y sobre todo os


recuerdo, que todos juntos y unidos, terminaremos con el COVID-19.

Bargas (Toledo)- Abril 2020

Aroa Guayerbas Fernández


LEO, SOÑÓ Y VENCIÓ.

1. ¿QUIÉN ES LEO?

Leo es un niño de 6 años, de ojos marrones y pelo castaño muy


rizado. Es un niño muy alegre, explorador, siempre dispuesto a ayudar a
sus amigos y amigas, comparte todo lo que tiene y lo que más destaca de
él, es que nunca se queda con ninguna duda, le gusta preguntar y saber el
por qué de las cosas.

Vive en un pequeño pueblo de Castilla La Mancha llamado Gamonal,


en la provincia de Toledo. Su mamá se llama Eva y su papá Alejandro.

A Leo le gusta mucho estar con su mamá y su papá en su tiempo


libre, sobre todo salir al campo y disfrutar de la naturaleza, de las flores, y
cazar mariposas, que luego las vuelve a dejar en libertad.
Para Leo, el mejor momento del día, sin duda, es ir al colegio. Le
gusta mucho aprender y siempre está dispuesto a colaborar en cualquier
actividad que proponga su maestra Inmaculada.

Inmaculada, habla muy bien de Leo y asegura que en un futuro será


una gran persona y podrá destacar en todo lo que se proponga.
2. ALGÚN DÍA LO ENTENDERÁS.

Durante la clase de matemáticas, entró el señor director a hablar con la


maestra Inmaculada. Leo no pudo evitar oír algo de la conversación, y
llegó a sus oídos que se iban a suspender las clases en el colegio y una
palabra rara y extraña, “virus”.

Al terminar la clase, Leo no quería quedarse con la duda y entonces


preguntó a su maestra:

- Leo: señorita Inmaculada, ¿Qué fue lo que dijo el señor director?

- Señorita Inmaculada: Leo, no te preocupes, no es nada importante.

- Leo: pero… señorita Inmaculada, me puede explicar ¿qué es un


“virus”?

- Señorita Inmaculada: pequeño Leo, es hora de ir a casa a descansar,


algún día lo entenderás. Hasta mañana Leo. Mañana será otro día…

Cuando Leo salió del colegio, saludó y dio un beso a su mamá y


preguntó por su papá.

- Eva (mamá): hijo, papá sigue trabajando. Hoy no sé a qué hora


llegará porque tienen mucho trabajo.

Pero a pesar de todo, Eva notó extraño a Leo. Con muy pocas ganas de
hablar y tenía la sensación que le preocupada algo.

Una vez en casa:

- Eva: Leo, cariño, ¿Qué ocurre?, ¿ha pasado algo en el colegio?

- Leo: no mamá, solo estoy cansado.

- Eva: está bien hijo. Ahora merienda, luego hacemos los deberes y
así puedes tener la tarde libre para jugar y descansar.
Leo después de merendar, se puso a jugar con sus dinosaurios. Tenía
una gran colección, y le encantaba inventar historias con ellos.

Pero esa tarde, Leo no estaba bien, le preocupaba mucho la


conversación de la maestra con el señor director. Sabía que algo estaba
pasando, y sobre todo, él quería saber el significado de esa palabra tan
extraña: “virus”.
3. EL BICHO.

Durante la cena, Leo no sabía cómo preguntar a su mamá y a su papá,


cuál era el significado de esa palabra tan extraña. Pero como es un niño
que nunca se queda con la duda, decidió preguntar:

- Leo: papá…, mamá… ¿Qué es un virus?

- Eva: pero hijo, ¿de dónde has sacado esa palabra?, ¿Quién te la
dijo?

- Leo: verás, mamá… hoy en clase de matemáticas, el señor director


entró para hablar con la señorita Inmaculada, y pude oír algo de la
conversación. Esa palabra tan extraña me asustó mucho. Además
quieren suspender las clases.

- Eva: hijo, aun eres pequeño para entender ciertas cosas y ciertas
palabras. Algún día lo entenderás…

- Leo: no mamá, estoy cansado que tanto tú como la señorita


Inmaculada me digáis lo mismo. Soy pequeño, pero quiero saber
que es un “virus”.

- Eva: está bien Leo, te lo explicare pero después te irás a la cama a


descansar.

- Leo: vale mamá.

- Eva: pues un virus, es un “bicho”. Podíamos decir, que es un bicho


que en su cabeza tiene muchas patitas o antenas, y que cuando
una de esas patitas toca a una persona, manda un mensaje para
que esa persona se ponga malita.

- Leo: pero… ¿ese bicho puede desaparecer y la persona se puede


curar?
- Eva: Si hijo, el bicho puede desaparecer, pero hay que luchar
mucho y sobre todo hay que conseguir que toque a poca gente.

- Leo: muy bien mamá, muchas gracias. Creo que hoy dormiré bien y
soñaré bonito, porque por fin sé lo que es un virus. Buenas noches
mamá, buenas noches papá, os quiero.

Leo, se fue a su cama. Había sido un día duro para él, pero por fin había
conseguido lo que quería. Ya sabía lo que era un virus y como podía
desaparecer.
4. EL SUEÑO DE LEO.

Pero aquella noche, Leo tuvo un sueño, vivió un sueño…. Y el sueño fue
así:

“Como cada mañana, Leo se reunió con su amigos y amigas en el patio


del colegio. Remedios, Vera, Jorge, Julia y Lucia eran sus mejores amigos.

Esa mañana no sonó la sirena como siempre, pero anunciaron por


megafonía que todos los niños y niñas tenían que volver a casa, y el motivo
era por el dichoso virus que estaba en nuestra tierra.

Pero Leo, como ya sabía que era ese virus, tranquilizó a sus amigos y se
le ocurrió una gran idea.

-Leo: chicos me dijo mamá que juntos y luchando se puede terminar


con el virus, con ese bicho malo. ¿Me ayudáis?

- Amigos: Leo estás loco, nosotros no podemos hacer nada…

-Leo: sí que podemos, y tengo una idea. Hay que luchar, y qué mejor
manera de luchar contra el bicho qué con un ejército. ¿Estáis conmigo?

-Amigos: ¡sí, estamos contigo!

-Leo: pues bien amigos, como el bicho está en las calles, la gente no
puede salir de casa. Mamá me dijo que si el bicho te toca te pones malito.
Entonces todo el mundo se quedará en casa, niños, niñas, abuelos, papás,
mamás, primos, tíos… menos nosotros y el gran ejército.

-Amigos: genial Leo, pero ¿y qué pasa con el ejército?

-Leo: el ejército lo formaremos con 6 personas. Cuando salgan de casa


llevarán un cordón fuerte y de color. Esos cordones los ataremos y
podremos pillar al bicho.

-Amigos: Leo, esto no saldrá bien… no es tan fácil.


-Leo: claro que es fácil, y os prometo que TODO SALDRÁ BIEN. Mi papá
es policía y será una de las personas que forme el ejército. Ahora sólo nos
faltan 5 más.

-Julia: mi mamá es auxiliar en una residencia de abuelitos, ¿podría


formar parte del ejército?

-Leo: ¡claro que sí!

-Remedios: mi papá también se une, es camionero.

-Lucas: el mío también se une, es enfermero.

-Lucia: mi mamá trabaja en un supermercado, pero estoy segura que


también querrá formar parte del ejército.

-Vera y Jorge: nuestra mamá es panadera y mi papá es vigilante de


seguridad, uno de ellos se sumaran al ejército.

-Leo: ¡fenomenal! Ya tenemos a todos. El policía llevará un cordón


amarillo, la auxiliar llevará el cordón verde, el enfermero lo llevará azul, el
camionero morado, la dependienta rojo y el vigilante de seguridad lo
llevará naranja. Por supuesto, tienen que ir protegido para que el bicho no
les haga nada. Tendrán que ir con guantes, una máscara gigante
transparente y con un traje de plástico. ¿Está todo claro?

-Amigos: sí Leo, está todo entendido y nos parece un buen plan.

-Leo: pues entonces amigos, esta tarde nos reuniremos todos en la


plaza del pueblo a las 20:00h. El ejército llegará por una calle y nosotros
llegaremos primero por otra. Cuando estemos nosotros en la plaza,
daremos muchas palmadas, para que el bicho nos oiga y vaya a la plaza.

Y cuando el bicho esté llegando… El ejército unirá todos sus cordones y lo


atraparán.

- Amigos: ¿y si sale algo mal Leo?, ¿Nos pillará el bicho?


- Leo: tranquilos, tenéis que confiar en mí y en el trabajo del ejército,
TODO SALDRÁ BIEN. Y después de esto, todos seremos unos héroes
porque habremos terminado con el bicho, con el virus.”
Fbhdfg

A la mañana siguiente:

- Eva: Buenos días hijo, ¿Qué tal has dormido?, ¿has descansado?

- Leo: si mamá, he dormido muy bien, he luchado y he descansado.

- Eva: ¿cómo Leo?, no sé a qué te refieres con luchar…

- Leo: tranquila mamá, son cosas de niños y algún día lo entenderás.

Y así fue como Leo entendió lo que era un virus y en un gran sueño pudo
vencerlo, gracias a la ayuda de sus amigos y de un GRAN EJÉRCITO.
“APRENDÍ QUE EL CORAJE NO ERA LA AUSENCIA DE
MIEDO, SINO EL TRIUNFO SOBRE ÉL. EL VALIENTE NO ES
QUIEN NO SIENTE MIEDO, SINO AL QUE CONQUISTA ESE
MIEDO.”
Nelson Mandela
AGRADECIMIENTOS Y MENCIONES

En primer lugar, gracias a todos vosotros, amigos, familia, lectores,


por sacar un hueco de vuestro tiempo para leer este cuento de “andar por
casa”. Porque para mí es un cuento sencillo, corto y como ya he dicho, de
andar por casa”, pero con mucho significado.

Gracias a ese GRAN EJÉRCITO que tenemos día a día luchando y


trabajando para hacer desaparecer a este virus (COVID-19), y que velan y
cuidan de las miles de personas contagiadas, para salvar sus vidas.

Gracias enfermero/a, gracias médico, gracias auxiliar, gracias


celador, gracias cocinero/a, gracias policía, gracias UME, gracias vigilante
de seguridad, gracias transportista, gracias farmacéutico/a, gracias
personal de supermercados, gracias personal de residencia de ancianos,
gracias panadero, gracias óptico-optometrista….. y GRACIAS a un largo
etcétera.

GRACIAS a todos los que estamos metidos en casa para que esto sea
mucho más fácil, y por supuesto GRACIAS a todos los niños y niñas por su
paciencia, porque si para nosotros es difícil la situación, imaginemos para
ellos. Están siendo unos campeones y campeonas.

El protagonista del cuento, es un niño llamado Leo. Actualmente, en


la realidad, Leo es un niño de tres años, mi primo. La idea es, que en un
futuro, cuando Leo pueda leer este cuento, pueda recordar una pandemia
que superamos con éxito pero por desgracia hizo historia, dejando a miles
de víctimas. Gracias Leo, gracias mi pepón por ser como eres.

Además de Leo, aparecen sus amigos y amigas. Más de un lector


sabrá de quien se tratan. Pero para los que no, ellos son niños y niñas que
en la realidad, actualmente tienen aproximadamente la misma edad que
Leo, y que también quiero que algún día sean conscientes de lo que
pasamos.
En la página anterior, os dejo una frase de Nelson Mandela, que con
muy pocas palabras, dice mucho. Para mí, una persona admirable y que
también dejó huella.

Y bueno…. Ha llegado la hora de despedirme. Pero por último os


quiero mandar un mensaje: OS MANDO MUCHO ÁNIMO Y FUERZA A
TOD@S, PORQUE ESTO PASARÁ Y POR SUPUESTO TODO SALDRÁ BIEN. ES
TIEMPO DE CARGARSE DE ENERGÍA, PARA QUE CUANDO VOLVAMOS A
VERNOS PODAMOS ABRAZARNOS Y VIVIR TODO LO QUE NO HA SIDO
POSIBLE EN ESTOS DÍAS.

Aroa Guayerbas Fernández


- Escrito por: Aroa Guayerbas Fernández

- Diseño: Aroa Guayerbas Fernández

- Dibujo y viñetas: Aroa Guayerbas Fernández.

Escrito durante el confinamiento debido a la pandemia del COVID-19.

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