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expresa del grupo Traducciones Ganimedes, además esta obra es de


contenido homoerótico, es decir tiene escenas sexuales explicitas
hombre/hombre, si te molesta este tema no lo leas, además que su
contenido no es apto para cardíacos.
Eli fue azotado y mordido hasta que ya no parecía un humano. Despierta
a un mundo de vampiros que nunca supo que existía, y una sociedad a la que no
estaba seguro poder adaptarse y poder vivir en ella. Él lucha contra su nueva
vida, negándose a comer y negándose a admitir que tiene sentimientos por un
grande vampiro.

Jersey, guardaespaldas del joven príncipe Yasuko, por fin ha encontrado


a su pareja. Lo que debería haber sido un motivo de alegría, se convierte en un
arduo camino que tiene que recorrer. Eli lo combate en cada paso del camino
hasta que Jersey y su hermano Buck, le muestran a Eli otro lado de en lo que se
convirtió.

Ayudar a Eli a enfrentar su nueva vida es sólo una de las muchas duras
cosa que desafían a Jersey. Mallon, el Anciano responsable del secuestro y
tortura de Eli, se niega a dejar en paz a Eli viniendo tras él una y otra vez.

¿Podrá Jersey ayudar a Eli a enfrentar su nueva vida mientras evita que
el ex Anciano llegue tras su pareja o Jersey perderá a Eli por sus inseguridades y
la locura de Mallon?
Jersey rugió golpeando con su puño el muro de concreto, la
indignación hacía su sangre hervir. Había estado tan cerca de
capturar a Mallon, el sádico Anciano sobre el que ahora pendía un
precio por su cabeza.

El mismo Anciano que había permitido y había participado en


la tortura de su pareja.

Jersey había descubierto que los ghouls1 habían mordido a Eli


hasta que la carne de su pareja parecía carne masticada. Eso había
sido suficientemente horrible, pero había sido Mallon el que había
flagelado cada centímetro del cuerpo de Eli por puro sádico placer.
Quería a ese bastardo muerto ayer.

—¿Cómo infiernos logra alejarse? —Christo, el segundo del


Príncipe, preguntó con frustración.

Girando el cuchillo aserrado en la mano, Jersey lo enfundó y se


giró hacia Christo. —Llévame con mi pareja —dijo mientras miraba
alrededor de la sala cavernosa—. A la mierda con Mallon. Va a caer,
y cuando lo haga, voy a estar ahí para cortar su jodida cabeza.

Christo tenía una seria expresión mientras se difuminaban de


nuevo al club, directamente a la oficina de Christian. A Jersey, no le
importaban lo gráfico que sus palabras fueran. El bastardo estaría
muerto cuando lo encontrara. Él cruzó rápidamente la habitación,
tomando asiento en el suelo junto al sofá donde dormía Eli. Su pareja
había dormido mucho desde que lo encontraron en la casa de
Mallon, quebrado y casi muerto.

1
Ghoul en la mitología islámica, el ghoul es un demonio del desierto capaz de adquirir la forma de un animal.
Es un espíritu demoniaco que se alimenta de la carne de cadáveres o de niños. Viven en lugares aislados o en
los cementerios. Atraen a los viajeros seduciéndolos y se prostituyen para después devorarlos. Es la
personificación del terror del desierto. Aunque también significa, vampiro, espíritu o demonio necrófago. Se
deja el original.
Christian le dijo que Eli había sufrido mucho, y aunque la sangre
vampírica en él estaba sanando a la pareja de Jersey, Eli necesitaba
tiempo. Jersey le daría eso y más.

Su pareja parecía muy tranquilo acostado con los ojos cerrados


y sus labios ligeramente entreabiertos. Jersey había tenido miedo de
moverlo a la mansión. Sentía que era mejor tener a Jimmy, el mejor
amigo de Eli, ahí cuando Eli despertara porque Jersey no tenía ni idea
lo que podría hacer cuando despertara. Además, Eli parecía
demasiado a gusto ahí acostado y Jersey no quería molestarlo.

—Voy a dejarlos solos —dijo Christo cerrando la puerta de la


oficina detrás de él.

Jersey pasó las manos por el suave cabello castaño de Eli,


deseando que su compañero estuviera despierto y hablando. Había
escuchado atentamente cuando Eli habló durante algunos minutos
que estuvo despierto, poco después de su conversión, pero su voz
había sido áspera y rugosa.

Su corazón empezó a latir más fuerte detrás de sus costillas


cuando los ojos de Eli se agitaron y luego giró la cabeza. Eli estaba
viendo directamente a los ojos a Jersey.

Jersey no podía respirar.

Los ojos de su pareja se veían impactantes mientras yacía ahí


viendo a Jersey. El color verde avellana recorría el cuerpo de Jersey y
después se fijaron en los ojos de Jersey.

—Hola —dijo sin convicción mientras luchaba por encontrar


algo inteligente que decir. Elí en cambio no dijo nada, mientras sus
ojos empezaron a ver la habitación. Parecía perdido y confundido
cuando sus ojos finalmente se detuvieron en Jersey, una vez más.
Lamiéndose los labios, las cejas de Eli se unieron en un gesto de duda.

—¿Quién eres? —murmuró, su voz todavía no estaba bien.

El pulgar de Jersey trazó la concha de la oreja de Eli mientras le


ofrecía a Eli una amable sonrisa. —Jersey. —Dios, su compañero era
increíblemente hermoso, incluso en su estado actual—. Sólo descansa
—lo acostó.
Eli tragó un par de veces, las lágrimas brillando en sus ojos. —
Esos hombres...

Jersey tuvo que morder de nuevo el gruñido que amenazaba


con desgarrar su pecho. No serviría de nada asustar a su pareja en
este momento, pero la idea de que alguien dañara a su pareja lo
hacía sentirse violento. —Esos hombres no pueden hacerte daño
nunca más, Eli. —Él malditamente se aseguraría de que Mallon nunca
se acercara a Eli de nuevo.

Nadie se acercaría a Eli. Su hermano, Buck, había estado


revisando a Eli en un par de ocasiones al igual que Jimmy y Nija, pero
Jersey no permitió que nadie más viera a su pareja.

Bueno, excepto por el Príncipe y sus parejas, pero eso no


contaba.

Todos ellos eran de una clase extraña en sí mismos. Jersey se


acercó más, revisando cuidadosamente las heridas de Eli, viendo que
lentamente estaban sanando. No eran las heridas externas lo que más
preocupaba a Jersey, sino el daño mental que Mallon y esos ghouls
pudieron causarle a Eli. Esas eran cicatrices que tardaban más en
sanar.

—Te estás recuperando —dijo Jersey, tratando de conversar


mientras bajaba la camisa de Eli a su lugar. Se sentía un poco extraño
hablar de algo tan personal como sus heridas con alguien que nunca
había visto antes.

Eli asintió, viendo sobre Jersey. Había duda en sus ojos, como si
quisiera preguntarle algo a Jersey, pero tenía miedo de hacerlo. Jersey
lo captó rápidamente. Sólo había una cosa que Eli pudiera desear en
estos momentos. —¿Tienes sed?

Jersey vio cómo la lengua de Eli salía. El apéndice de color rosa


recorrió su labio inferior mientras asentía. Poniéndose de pie, Jersey
levantó con suavidad a su pareja, acomodando a Eli en su regazo
cuando se sentó en el sofá e inclinó la cabeza hacia un lado, dejando
al descubierto su cuello. —Muérdeme.
Los ojos de Eli se abrieron como platos cuando se echó hacia
atrás en los brazos de Jersey, sacudiendo la cabeza rápidamente de
un lado al otro. Jersey rodó los ojos, tamborileando los dedos por
encima de su vena yugular. —Justo aquí, vamos, que no me harás
daño.

—N… no puedo morderte.

Jersey bufó cuando su sonrisa caía de sus labios. —No tuviste


problemas cuando te convertimos. —Eli había bebido hasta casi secar
a Jersey la primera vez que se despertó después de su conversión. Fue
el mejor momento de su vida. Ser capaz de alimentar a tu pareja para
un vampiro era algo que lo enorgullecía en sí mismo. Era un honor
entre los de su raza. Sabía que su pareja no recordaba haberse
alimentado de él. Eli había pasado por demasiado al mismo tiempo.

Las cejas de Eli se unieron, frunciendo el ceño mientras veía


confundido a Jersey. Podía entender que Eli no supiera nada sobre el
mundo de los vampiros, y Jersey se sentía honrado de enseñarle a su
pareja todo lo que necesitaba saber. —¿Conversión?

«¡Oh, mierda!» Quería enseñarle a Eli, pero ahora no era el


momento. Necesitaba alimentar a su pareja primero antes de
asustarlo. Jersey tenía la esperanza de demorar el desastre hasta que
su pareja estuviera bien alimentado. De esa forma, si Eli se asustaba, al
menos estaría lleno.

No había nada peor que asustarse con el estómago vacío.

Jersey ignoró la única pregunta de su pareja mientras


tamborileaba sobre su vena de nuevo, tentando a Eli a alimentarse.
Entre más a menudo su pareja se alimentara, más rápido sanarían las
heridas. A Jersey, honestamente, no le importaba que a Eli le
quedaran marcas del ataque, pero a su pareja le importaría lo que los
demás pensaran de él.

Las marcas eran visibles, recorriendo su cuerpo, incluyendo los


brazos, el cuello y la cara. Jersey no quería que nadie viera a su pareja
como si fuera un monstruo. —Muérdeme.
—No estoy seguro si debo morderte o si me estás insultando —
declaró Eli como si fuera un hecho, que solo hacía la resistencia de su
pareja tan cómica que Jersey se carcajeó. Esperaba que la
verdadera personalidad de Eli saliera porque el chico era gracioso.

—Créeme, no te estoy insultando. —Supuso que él también


dudaría si después de haber sido torturado se despertara en un lugar
extraño con un desconocido que le decía muérdeme. Jersey buscó su
teléfono celular en su bolsillo, lo sacó y lo abrió, marcándole a Nija.

—Necesito a tu pareja aquí —dijo y luego colgó. Quizás Jimmy,


el mejor amigo de Eli, podría ayudar a su pareja a sentirse un poco
más cómodo con su nuevo entorno y con la alimentación. A pesar de
que a Jersey no les gustaba el hecho de necesitar ayuda con su
pareja.

—Llegué —gritó Jimmy desde el otro lado de la puerta, pero no


intento abrir. Jersey rodó los ojos. Como si fuera a joder a Eli tan pronto
como se despertara…

Ni siquiera él sería tan burdo, a pesar de que su pene tenía


otras ideas acerca de lo que debería estar haciendo ahora mismo con
Eli sentado en su regazo y su apretado culo moviéndose. Trató de no
pensar en eso, realmente lo hacía, pero Eli se lo hacía difícil.

Estaba dándole un duro momento.

Jersey esperó. Cuando Jimmy no entró, gritó: —Trae tu culo


aquí.

Jimmy abrió la puerta, asomando la cabeza y mirando por


encima al sofá. Cuando vio que Jersey y Eli estaban aún vestidos,
entró con una gran sonrisa en su rostro. —¿Me llamaste?

—¿Jimmy? —Eli dijo en shock y luego se movió un poco más.


Jersey iba a correrse en sus pantalones si su pareja no se quedaba con
una jodida quieto—. ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó
rápidamente saltando del regazo de Jersey y sentándose a su lado.

«Maldición». Su pene estaba muy feliz de que Elí estuviera sentado


en donde estaba aunque el movimiento lo estuviera volviendo loco.
—Estás despierto —dijo Jimmy sonriendo y deteniéndose frente
al sofá—. Hombre, me tenías preocupado.

Eli veía de Jimmy a Jersey, deslizándose rápidamente unos


cuantos centímetros más lejos de Jersey mientras veía nervioso a
Jimmy. —¿Dónde estoy?

—Bueno, ahora, eso es una historia muy larga —dijo Jimmy,


mientras señalaba con sus dos dedos índices a Eli y luego veía a
Jersey—. Uno, creo que alguien más debería de explicártelo.

Jersey le dio un gruñido, señalando con la cabeza hacia


Eli. Jimmy levantó las manos, moviendo la cabeza. —¡De ninguna
manera! Puede que sea mi mejor amigo, pero es tu pareja. Lo he visto
enojado. Dejaré que patee tu culo.

Jersey inclinó la cabeza hacia atrás, pasándose la mano por su


rostro mientras dejaba escapar un suspiro. Él sabía que Jimmy estaba
en lo cierto, pero aun así quería patear su flaco culo para ponerlo en
su lugar.

Quería ser él quien se lo dijera a Eli pero, ante los ojos de su


pareja, él era un extraño.

Jersey no estaba muy seguro de lo bien que le caería cuando


le dijera a Eli que era un vampiro. Sabía que el hombre no recordaba
mucho de la primera vez que estuvo despierto. La alimentación había
tomado asiento delantero y conducido sobre cualquier otra pregunta
que Eli tuviera en la cabeza. Pero ahora su pareja tenía la mente clara.

Lo suficientemente clara como para hacer preguntas antes de


alimentarse.

—Él es cool, Eli. Jersey puede explicarte todo. Y si me necesitas,


estoy justo al final del pasillo —dijo Jimmy, dándole un guiñó a Jersey y
saliendo casi corriendo de la habitación, cerrando la puerta detrás de
él.

Jersey miró a su pareja, viendo que Eli lo miraba con


suspicacia. Sentía como si su pareja pensara que estaba a punto de
decirle que sería sacrificado en la cueva de los leones. Lo cual era
extraño, ya que Jersey amaba ser un vampiro, a pesar de que sólo era
un medio-vampiro.

—Eres un vampiro —le soltó y luego se tocó el cuello—. Ahora,


muérdeme.

Eli saltó del sofá y se apartó mientras su cabeza giraba


bruscamente y sus ojos parecían que iban a saltar de su cabeza. —
¿Soy qué?

—Drenador de venas, ahora muérdeme. —Jesús, ¿era tan difícil


que comenzara a alimentarse? No necesitaba entrar en una
conversación a profundidad hasta que Eli se alimentara y Jersey lo
jodiera hasta que su nombre estuviera permanentemente pegado a
los labios de Eli.

¿Qué había de complicado en eso?

Eli salió corriendo hacia la puerta, la abrió tan fuerte que la


puerta golpeó contra la pared y rebotó, golpeando a Eli en el trasero.
Eso no causo que su pareja se detuviera mientras salía corriendo de la
oficina.

—¡Joder! —Jersey gritó, saltó del sofá y comenzó a perseguirlo.

No quería que nadie se acercara a Eli hasta que él lo


reclamara y ni siquiera después de eso. Bueno, Jersey era un poco
posesivo, entonces, maldición, ¿y qué? Nunca dijo que tenía bien la
cabeza.

Jersey gruñó cuando perdió de vista a su pareja ante la


multitud de cuerpos retorciéndose en la pista de baile. Con las luces
láser rebotando por todas partes y la baja iluminación, Jersey tuvo que
concentrarse para encontrar a Eli.

Él podía ver bien en la oscuridad pero con tanta gente, le tomó


un tiempo extra.

«Joder con eso».

Jersey comenzó a empujar a las personas fuera de su camino,


empujando a algunos de más, mientras buscaba a su pareja. Vio a Eli
corriendo hacia la puerta principal, empujando su paso entre la
multitud de humanos. Jersey rugió mientras empujaba a todos
alejándolos de su camino. Levantó la mano, señalando a Eli y luego
moviendo la cabeza hacia Harley.

El limpiador de mentes y guardia de la puerta lo vio y asintió


justo antes de que Eli saliera, colocó una mano en el hombro de Eli y
sacudió la cabeza.

Está bien, a pesar de que le dijo a Harley que evitara que Eli
saliera, iba a patear el culo del tipo por tocar a Eli. Los humanos se
apartaban de Jersey mientras caminaba hacia la puerta principal, la
determinación lo llenaba al ver a Eli mirando alrededor con una
expresión de terror en su rostro. Incluso Harley se alejó de Jersey, pero
no lo suficiente como para permitir que Eli se fuera.

—¡Mío! —Jersey rugió tan fuerte que su voz ahogó el sonido de


la música del club. La gente dejó de bailar para ver al gran vampiro ir
tras su pareja como si fuera una especie de danza hipnótica de la que
no podían quitar los ojos. Jersey se acercó a Eli, suavemente agarró a
su pareja por la cintura, levantándolo.

—Wow —dijo Jimmy mientras corría hacia la puerta—.


Cálmate, chico grande.

—¡Mío! —Jersey volvió a rugir mientras veía alrededor para ver


quién sería tan estúpido como para desafiar su reclamo. Su pecho
subía y bajaba mientras sentía que sus ojos se volvían de un profundo
carmesí.

Su pareja trató de correr, y eso sólo hizo que los instintos


protectores de Jersey aumentaran. Nadie, ni siquiera Eli mismo, iba a
alejar a su pareja de él.

—¿Qué debo hacer? —Elí le preguntó a Jimmy, mientras Jersey


lo sostenía con fuerza del brazo. Jersey, sabía que estaba sobre
reaccionando, pero no podía lograr calmarse en este mismo
momento—. ¿Qué infiernos va a hacerme?

—No hagas movimientos repentinos —advirtió Jimmy mientras


se rascaba la cabeza y se encogía de hombros—. Sólo tienes que
relajarte en sus brazos o algo así. Acurrúcate en posición fetal si
puedes. No te hará daño.

—¿Cómo infiernos dices eso? —Eli le gritó al tiempo que


señalaba a Jersey—. ¿Lo ves?

Jersey dio un gruñido en dirección a Jimmy, que hizo que Nija,


la pareja del chico, siseara, le enseñó los colmillos listos para actuar
mientras empujaba a Jimmy detrás de él. —Cálmate o te juro que te
voy a joder —Nija amenazó.

Jersey comenzó a calmarse cuando sintió que Eli se


calmó. Sabía que era la presencia de Nija la que estaba haciendo
que Eli se relajara y a él no le gustaba eso. Los dos tenían algún vínculo
extraño por el simple hecho de que fue Nija quien había convertido a
Eli, pero aun así no tenía que gustarle. Jersey quería enlazarse con su
pareja. Quizás era celoso, pero no le importaba en este momento.

Jalando a su pareja más cerca a su pecho, Jersey miró


alrededor del club. Él vio a Christian de pie en el balcón del segundo
piso, viendo la escena con una leve sonrisa en su cara. Jersey
parpadeó un par de veces, haciendo todo lo posible para frenar su
ira.

Lo último que necesitaba era ser expulsado del Aquelarre por


actuar como un total cavernícola y dejar de tener protección para su
pareja.

No estaba seguro si en su ira y desesperación hubiera lastimado


a humanos, pero sabía que Christian no iba a permitir que nadie
saliera lastimado mientras se encontraban de fiesta en su club.

—Yo me encargo —dijo Buck, el hermano de Jersey,


empujando a la multitud—. Vamos, hermanito. Llevemos a tu pareja a
la oficina y lejos de todos.

Jersey gruñó. Odiaba cuando Buck le hablaba como si fuera


un niño pequeño. Él era un vampiro enojado, no un niño de cinco años
con una rabieta. Jersey miró a su alrededor por última vez antes de
seguir a su hermano, sosteniendo fuerte a Eli mientras recorrían el
pasillo.
—Siéntate. Al parecer tu pareja necesita que le expliquen las
cosas —dijo Buck tan pronto como abrió la puerta de la oficina.

Jersey se sentó en el sofá, sintiendo que su sentido común


regresaba lentamente. Buck entró al cuarto junto con Nija, Jimmy y
finalmente Christian con sus parejas, cerrando la puerta detrás de ellos.

El encargado de Jersey, Yasuko, llevaba a su hijo y se sentó tras


el escritorio. Minsheng tomó su posición detrás de él mientras que
Christian se apoyó en el escritorio, colocándose entre el cuarto y sus
parejas.

—Confíen en mí, no es necesario la intervención —dijo Jersey a


todos en la habitación mientras acercaba a Eli—. Estoy bien. Acabo
de enloquecer un poco, pero ya estoy mucho mejor ahora.

Buck bufó mientras señalaba hacia Eli. —Entonces, ¿por qué tu


pareja se está poniendo rojo?

Jersey rápidamente lo soltó, maldiciéndose a sí mismo y a su


fuerza. Eli luchó por liberarse, pero Jersey sólo aflojó un poco el
control. Su pareja no tendría ninguna oportunidad para correr a
ningún lado.

—Fuiste secuestrado y torturado, Eli —comenzó Christian. Jersey


quería cubrirle las orejas a su pareja y evitarle a Eli los sórdidos detalles,
pero sabía que para que el interior de su pareja sanara, necesitaba
hacer frente a todo lo que le había sucedido. Por mucho que quisiera
proteger a su pareja de los detalles del evento, necesitaba revivirlos—.
Estabas cerca de morir por lo que se tomó la decisión de convertirte.

—¿Quién? —Elí preguntó con ira mientras empujaba los brazos


de Jersey—. Yo no pedí esto.

—Yo decidí —Jimmy respondió mientras daba un paso hacia


adelante, una gran determinación en sus ojos—. Eres mi mejor amigo, y
no iba a perderte.

—¿Eres uno de ellos? —Elí preguntó con incredulidad dejando


de luchar por liberarse y quedándose en los brazos de Jersey.
Jimmy asintió. —Sí, y tú también. Siento haber tomado la
decisión por ti, pero no iba a perder a mi mejor amigo.

—¡No tenías ningún derecho! —Eli le gritó a Jimmy—. Esto no es


normal. ¡Deberías haberme dejado morir!

—¿Me habrías dejado morir? —Jimmy gritó golpeándose el


pecho y luego señalando a Eli—. No, habrías hecho lo que fuera para
salvarme. Te conozco, Eli, así que no me mientas.

Eli se quedó en silencio, poniendo mala cara en el regazo de


Jersey. Jersey pasó su mano hacia la parte de atrás de la cabeza de
Eli acunando el cuello mientras luchaba contra un gruñido. No le
gustaba que nadie le hablara a su pareja de esa manera, aunque sea
su mejor amigo.

—Eres una parte de nuestro Aquelarre ahora, estás bajo nuestra


protección —dijo Christian—. Bienvenido, Eli.

—Gracias —respondió Eli de mala gana.

Jersey estaba aliviado de que su pareja no maldijera al


Príncipe. Podría no tener bien la cabeza, pero aun así Jersey no era
tan valiente ni tan loco para faltarle al respeto al Príncipe. Le dio al
cuello de su pareja un ligero apretón, haciendo todo lo posible para
asegurarle de que todo iba a estar bien.

—No entiendo nada de esto —confesó Eli.

—Lo harás. Deja que Jersey te muestre las costumbres de


nuestra gente —dijo Christian, poniéndose de pie, sus parejas hicieron
lo mismo. Yasuko le dijo adiós a Jersey, con un movimiento de la mano
y salió con su hijo, Minzhe, en los brazos y sus parejas a su lado.

Nija y Jimmy iban detrás, Jimmy vio con tristeza a Eli. —Siento
que me odies por esto, pero era mi decisión y elegí mantenerte en mi
vida por un poco más de tiempo.

Eli suspiró viendo a Jimmy. —No te odio. Estoy confundido.

—Si me necesitas, soy barman.


Esto hizo sonreír a Eli. —Simplemente no puedes mantenerte
alejado de esa profesión, ¿verdad?

Jimmy se echó a reír sacudiendo la cabeza. —Supongo que


no. —Jimmy y su pareja salieron de la oficina junto con Buck, dejando
ahora solo a Jersey para hablar con Eli. Se sentía un poco incómodo
después de su arrebato y la forma en que había manejado la situación
cuando Eli huyó de él. Jersey no estaba seguro qué decir, pero sabía
que Eli necesitaba respuestas.

Mirando fijamente a la puerta por la que su mejor amigo


acababa de salir, Eli se sentía nervioso como el infierno por haberse
quedado a solas con el enorme vampiro. Se sentía un poco intimidado
de estar sentado en el regazo de un vampiro, pero lo que lo ponía
muy nervioso era el hecho de que el hombre estaba haciendo que
cada oscuro deseo subiera a su repugnante cabeza.

Había mantenido los deseos ocultos de la mirada pública, pero


Jersey estaba haciendo que Eli deseara cosas que sabía que nunca
podría tener.

Cosas malas, cosas perversas.

Cosas por las que su padre mataría a Eli si alguna vez las
descubría.

Echó un vistazo alrededor de la lujosa oficina, haciendo todo lo


posible por mantener su acelerado corazón bajo control. No se
suponía que deseara estar sentado en el regazo del hombre, en el
regazo de ningún hombre. Eli lo sabía, pero su pene tenía mente
propia, ya que se levantó y tomó nota.

Trató de aclararse la garganta, pero tenía una sensación de


tensión oprimiendo el camino hacia arriba desde su esófago, lo que le
dificultaba respirar. Tenía una sed infernal, pero no estaba seguro de
qué tipo de sed tenía. Bueno, dado que era un vampiro, tenía que ser
de sangre, y eso lo asqueaba completamente.

—¿Tienes sed? —Jersey le robó la idea a Eli mientras la gran


mano seguía fija en el cuello de Eli. ¿Temía Eli que la quitara? Cruzó
por su mente el pensamiento de huir de esa locura, pero ¿hacia
dónde? No era como si pudiera volver a casa. ¿Y qué con el lio en su
cabeza?

—Mis padres —dijo Eli en voz alta. ¿Cómo iba a explicar todo
esto a su madre y su padre? ¿Se le permitiría volver a verlos?—. ¿Se me
prohíbe verlos ahora?

—No —respondió Jersey, mientras sus dedos jugaban


perezosamente en el cuello de Eli, por lo que su pene crecía a pasos
agigantados—. Pero sólo puedes visitarlos cuando afuera esté oscuro,
y no se permite que muestres tus colmillos.

Eli asintió. Por lo menos aún se le permitía visitarlos. Tristeza se


apoderó de él mientras seguía sentado ahí. Su vida había dado un
bizarro giro, y no estaba seguro ahora dónde encajaría. Había tenido
una vida, un trabajo, y una familia. Ahora tenía... nada.

—¿Te importa si me acuesto? —le preguntó a Jersey. Ni siquiera


estaba seguro de dónde viviría ahora. Estaba seguro de que no se le
permitiría regresar a su departamento.

Jersey levantó a Eli de su regazo y lo acostó en el sofá,


acomodando la cabeza de Eli en el regazo del vampiro. No
discutió. Eli no tenía energía para sostener una discusión en estos
momentos. Estaba tan malditamente cansado. Incluso su erección
empezó a disminuir.

—Descansa. No te dejaré.

Y eso era lo que Eli temía. Estaba en el armario, temeroso de


salir y anunciar su preferencia por los hombres. Tenía la sensación de
que Jersey iba a arrancar la puerta justo de las bisagras, arrojando a la
luz sus depravaciones. Su padre había golpeado hombres gay,
hablando de ellos como si todos fueran putos pervertidos, creaciones
del diablo.
Eli cerró los ojos. Se preocuparía mañana. Ahora se dejaría
arrastrar por el sueño. Bostezó y giró su cuerpo, acurrucándose
mientras descansaba los ojos. Quería que Jersey pensara que estaba
dormido así tendría tiempo para tratar de arreglar todo en su cabeza,
pero cuanto más tiempo se quedaba ahí, más confusa parecía su
vida.

¿Cómo iba a encontrar un trabajo ahora? No podía salir a la


luz del día. ¿Podría? Eli se dio cuenta de que no sabía nada acerca de
su nueva vida. ¿Podría comer ajo? ¿El agua bendita podría
quemarlo? ¿Podría el sol hacerlo estallar en llamas? ¿Podría convertir a
la gente mordiéndolos?

Ni siquiera quería pensar en morder a alguien.

A Eli le dolía la cabeza de tanto pensar en su nueva vida, así


que sólo apagó su cerebro mientras lentamente se fue quedando
dormido.
Jersey, empujaba a un lado a la multitud de humanos cuando
atravesaba el club, caminando detrás de su pareja mientras el
pequeño hombre se dirigía a la barra. No le gustaba el hecho de que
Eli estuviera entre el público, pero no podía mantenerlo preso.

Bueno, podía, pero...

—Aleja eso de mí. —Eli hizo una mueca a la copa con sangre
empujándolo a la mano de Jersey—. No voy a beber.

Jersey tomó la copa un momento antes de que se cayera de la


mano. Estaba empezando a cansarse de que Eli empujara la copa a
su mano cada vez que trataba de darle una.

También estaba empezando a preocuparse. Con su pareja


negándose a alimentarse, su piel estaba demacrada y hundida. Tenía
una apariencia pálida que debería de ser hermosa, pero su falta de
sangre se la robaba. Se veía más gris que blanca.

Y eso se agravaba con el hecho de que su pareja tenía


múltiples heridas de mordedura y marcas de latigazos en todo el
cuerpo que no curaban desde su ataque, porque Eli no se
alimentaba. Jersey estaba llegando al fin. —Si no bebes, vas a morir,
Eli.

—¡Eso es mejor que vivir como un monstruo! —Eli soltó, sus


palabras cargadas de veneno mientras le fruncía el ceño a Jersey—.
En primer lugar, no pedí esto, deberías dejarme morir. Soy un
vampiro. ¿Qué clase de mierda es eso?

Jersey dejó con cuidado la copa en la barra mientras contaba


hasta diez. Parecía que no importaba lo que le dijera a Eli, el hombre
no quería escuchar razones. Era como si tuviera una erección por la
muerte o algo así. Los ghouls habían quebrado varias partes de su
cuerpo y habían casi mordido cada centímetro de su carne, y
después había sido flagelado como un perro fuera de control, en una
caverna en donde su pareja había logrado sobrevivir. Eli se tenía que
enfocar en eso.

Estaba jodidamente vivo.

—Si no bebes esto, voy a amarrar tu trasero y te conectaré una


maldita intravenosa. —«Al infierno con los deseos de Eli». Jersey no iba a
perder a su pareja. Estar solo apestaba, y se negó a estar solo porque
su pareja rechazaba su nueva vida.

—Dame un maldito whiskey —gritó Eli mientras palmeaba la


barra. Winston, el barman, arqueó una ceja hacia Jersey. Muy bien, ya
que su pareja quería aprender de la manera difícil… Jersey asintió
hacia Winston.

—No le pidas su aprobación. Soy mi propio hombre. Dame la


maldita bebida —Eli bufó hacia Winston después de que sus ojos color
avellana miraron fijo a Jersey.

Jersey contó hasta veinte, respirando lentamente cuando


Winston se molestó ante el indignante tono de Eli. Si él no conseguía
que su pareja dejara de bufar y gruñirle a todos los que se acercaban
a él, el Aquelarre entero iba a colgarlo de las pelotas al sol para darle
una lección.

En realidad no, pero seguro que estarían enojados. Él no quería


que la nueva vida de su pareja empezara con Jersey salvando a Eli de
una multitud de vampiros enojados. Él era grande y duro, pero ni
siquiera Jersey podría detener a un Aquelarre entero.

Eli se bebió el whisky y luego lo arrojó al otro lado de la barra,


Winston se libró pero roció a Vincent.

—Jodido huma… —Vincent cortó sus palabras viendo fijamente


a Eli. El vampiro sabía que si pisaba un pie fuera de la línea de
Christian, sería aniquilado. El vampiro había causado tantos problemas
con Nija y Jimmy y pensando que los humanos eran solo una manada
de donantes de sangre. Esta era la última oportunidad que Christian le
daba antes de matarlo. Vincent se limpió la parte delantera de su
camisa con un trapo de la barra mientras murmuraba en voz baja
para sí mismo. Jersey se sentía mal por lo que su pareja había hecho,
pero ignoró a Vincent viendo a su pareja, entrecerrando los ojos.

—¿Qué infiernos estás haciendo, Eli? —Jimmy le preguntó


mientras caminaba detrás de la barra—. Ya no puedes beber esa
porquería.

Eso no era del todo cierto. Un vampiro puede adquirir el gusto


por beber otras cosas además de sangre, solo que tomaba años y Eli
era un vampiro nuevo recién convertido.

Así que el whisky estaba fuera de toda cuestión.

Eli dejó de un golpe el vaso en la maltratada madera de la


barra viendo a cada uno de los hombres por separado y fijando la
mirada en Jersey. —¿Qué jodidos puedo hacer?

Oh, eso era la más jodida pregunta capciosa que Jersey


hubiera oído. Había un montón de cosas flotando en su cabeza, pero
se abstuvo de marcar la lista. Algunas eran eróticas como el infierno,
mientras que otras no eran malditamente corteses.

—Si has dejado de luchar contra tu nueva vida y bebes un


poco de carmesí, te sentirías un infierno mejor —dijo Jimmy mientras
deslizaba una copa de sangre hacia Eli. Jersey no estaba muy seguro
de que su pareja bebiera la fórmula que Jimmy preparaba. El tipo era
recién convertido, y a pesar de que solía ser un barman, mezclar el
carmesí era complicado.

Hasta el momento la mitad del Aquelarre se alejaba de Jimmy


cada vez que preparaba un vaso. Era muy malo. Sin embargo, tenía
que darle crédito a Jimmy de seguir intentándolo.

Jersey solo deseaba que Eli intentara un poco más duro


aclimatarse a su nueva vida.

—Te dije que no voy a beber esa mierda —bufó Eli golpeando
el vaso y derramando el rojo líquido que se extendió por la barra y
luego empezó a gotear al suelo—. ¡Jodidos vampiros, jodidos ghouls, y
jodido el mundo entero!
Jersey gruñó bajo, contando hasta treinta, se inclinó y tomó a
Eli de la cintura lanzando al hombre sobre su hombro y dirigiéndose
hacia la oficina de Christian.

Tenía que sacar a su pareja de ahí antes de que alguien


pulverizara a Eli, y luego Jersey tendría que matar a quien pulverizó a
su pareja. Era difícil tratar con Eli.

—¡Bájame, gran bruto!

Jersey le dio una nalgada a Eli cuando entraron a la oficina de


Christian. —Lamento golpearte, pero no me has dejado otra opción —
señaló Jersey dejando a su pareja de pie y cerrando la puerta de la
oficina—. Ahora, ¿voy a tener que palmear de nuevo tu trasero, o vas
a actuar como si tuvieras algo de sentido común?

Eli le lanzó una mirada desafiante con las manos en un puño a


sus costados. —¡Yo te doblaré perro si te atreves a siquiera pensar en
golpearme de nuevo!

Jersey, se pasó las manos por el cabello, listo para arrancárselos


todos mientras se preguntaba qué hacer con su voluntarioso
compañero. Era como tratar de sacar los dientes de un maldito león.
¿Cómo podía hacer que Eli viera las cosas de una manera diferente?
El hombre veía el mundo a su manera y se negaba a siquiera
considerar cualquier otra opción.

Eli seguía pensando como un humano. Si no abrazaba su


nueva vida pronto, Eli iba a desaparecer. Jersey se sentía impotente
por el momento, algo a lo que no estaba acostumbrado.

Contó hasta cuarenta y luego tomó una respiración limpia y


profunda. —Está bien, no bebas carmesí, no veas cómo tratas a los
demás, y no te molestes en llamarme cuando estés demasiado débil
para sostener tu propio maldito pene para orinar —gritó Jersey,
saliendo como tromba de la oficina de Christian, cerrando la puerta
detrás de él con tanta fuerza que sacudió las paredes.

Jersey se giró y golpeó su puño contra la pared, y luego apoyó


la cabeza contra ella, deseando que su pareja no estuviera actuando
como un... un hombre que había pasado por algo terrible.
Suspiró, dándose cuenta de que sólo estaba empeorando la
situación de Eli con su temperamento. Toda esta situación era una
jodida y Jersey no era ni por mucho la pareja más fácil. No importaba
cuánto luchara Eli, él sabía que su pareja luchaba a causa del miedo,
tenía que tener un poco más de paciencia con el chico.

Abriendo la puerta, Jersey asomó la cabeza y vio a Eli hecho


una bola en el sofá, con la cara hundida entre las manos. Ahora, ¿no
lo hacía eso sentir como un gran bastardo? Jersey abrió la puerta y
entró en la oficina, apoyándose contra la puerta cuando la cerró
suavemente.

Vio a Eli durante mucho tiempo, pero su pareja no levantaba la


vista demostrando que era consciente de que Jersey estaba ahí de
pie. Vio hacia el suelo, confundido, preguntándose qué debía de
hacer.

Eli había sido más que un problema desde que se le dijo que
ahora era un vampiro y tenía que beber sangre. Su pareja de mala
gana bebió de él cuando Christian le dijo por primera vez que era un
vampiro. Eso sólo hacía dos veces que Eli había bebido de él, y Jersey
no estaba seguro de cómo hacer que se alimentara con regularidad.

Jersey cruzó la habitación, tomando asiento en el sofá junto a


la forma acurrucada de Eli. Quería acercarse, pero no estaba seguro
de que su pareja lo recibiera.

—No es como si estuviera tratando de ser un imbécil —susurró


Eli, se oía herido y perdido. Jersey no estaba seguro de qué decir a
eso. De alguna manera ‘has sido un total imbécil’ no se oía bien ni en
su propia cabeza. Se había olvidado de tomar en cuenta todo lo que
Eli había pasado.

Las emociones de Jersey se elevaban cada vez que Eli se


enojaba. Sus defensas caían y Jersey estaba listo para pelear. Sin
embargo, luchar contra su pareja no le haría ganar nada, excepto
una cama y un corazón solitarios.

Acercándose, Jersey tomó a Eli y lo sentó en su regazo mientras


envolvía sus brazos alrededor de su pareja. Exhaló fuerte mientras
acomodaba la cabeza de Eli bajo su mentón. —No tengo ni idea de lo
que has pasado —comenzó—. Todo lo que veo son las cicatrices que
quedaron. Estoy aquí para ayudarte en todo lo que pueda, pero
luchar contra mí por esto no va a resolver nada.

Eli asintió. —Tengo miedo. No sé nada acerca de ser un


vampiro, acerca de esta vida.

Esa era la primera vez que su pareja había bajado las defensas,
lo que permitió a Jersey ver una pequeña parte de su dolor. —
Entonces deja que te enseñe. ¿Puedes hacer eso?

Eli tomó una profunda respiración y luego soltó el aire, casi


como si estuviera contemplando su respuesta. Se encogió de hombros
mientras jugueteaba con las manos en su regazo. —¿Puedo tomar de
ti? No me gusta beber la sangre de desconocidos en una copa.

«¡Joder sí!»

Jersey se aclaró la garganta, tratando de no sonar demasiado


excitado. Solo le había pedido que fuera su donante, no la roca en el
mundo de Eli. Por otra parte, su pareja estaba vulnerable en este
momento, y Jersey no iba a aprovecharse de eso.

—Si eso es lo que quieres —dijo, haciendo todo lo posible por


minimizar su anticipación ante el hecho de que Eli bebiera de él.

Dios, su pene estaba duro pensando en Eli chupando la sangre


de su vena. Recordó de nuevo que Eli no estaba preparado para algo
más, pero no podía evitar la reacción de su cuerpo. Eli se movió un
poco, haciendo que Jersey olvidara lo que había estado pensando.

¿Podrían tener sexo mientras que Eli bebiera de él? Estaba en la


punta de la lengua preguntarle, pero Jersey no quería empujar a su
pareja demasiado lejos.

Ellos estaban haciendo progresos.

No había necesidad de asustarlo más.

Tenía todo el tiempo del mundo para explorar el pequeño y


compacto cuerpo de Eli, una vez que su pareja aceptara su nueva
vida. Ahora mismo estaba a punto de conseguir que las heridas de su
pareja curaran apropiadamente.
Cuando Eli no se movió más cerca de su cuello, Jersey tomó el
asunto en sus propias manos, jalando a su pareja hasta su pecho y al
mismo tiempo inclinando la cabeza. Colocó la mano en la parte de
atrás de la cabeza de Eli, persuadiéndolo a moverse más cerca.

Jersey se estremeció cuando los suaves labios de Elí rozaron su


piel, deslizándose sobre su cuello, provocándolo lentamente. Sabía
que Eli no lo estaba haciendo a propósito, pero su pene no sabía la
diferencia. Se moría de ganas de desgarrar la ropa y enterrar su pene
profundamente en el culo de Eli, pero Jersey se detuvo, esperando ver
lo que Eli iba a hacer después.

Si su pareja le daba luz verde, Jersey no iba a dudar en


desgarrar la ropa y joderlo hasta la inconsciencia.

—No puedo —dijo Eli mientras comenzaba a alejarse.

—Sólo muerde, no pienses —instruyó Jersey a su pareja,


presionando la cabeza de Eli cerca de su cuello. Estaba a punto de
explotar sólo de la anticipación. Su pene palpitaba dolorosamente,
esperando, deseando y rezando.

Se estremeció cuando los colmillos de Elí rasparon su cuello,


pero no se hundió en Jersey y éste estaba a punto de volverse loco. —
Muérdeme —dijo tragando saliva—. Sólo muérdeme.

Eli hizo todo lo posible para apagar el cerebro.

«Sólo muerde, no pienses».

Eso era más fácil decir que hacer. Respiró hondo, tomando el
olor masculino, y luego apretó los colmillos en el cuello de Jersey,
sintiendo el calor de la sangre del vampiro salpicando su boca.

El hambre que lo había estado carcomiendo rugió a la vida


mientras bebía golosamente.

Eli no parecía tener suficiente.


Temía que el sabor metálico regresara, pero la sangre que
brotaba de cuello de Jersey era dulce y adictiva, con sabor a vino
dulce. Eli comenzó a atragantarse cuando la sangre era demasiada.
Estaba bebiendo demasiado rápido, pero Eli no podía detenerse. Se
estaba muriendo de hambre, y la sangre de Jersey era lo que su
cuerpo había estado anhelando. Cuanto más bebía, menos le dolía el
estómago.

—Más despacio. No me voy a ninguna parte —dijo


entrecortadamente Jersey mientras su mano presionaba con más
fuerza la parte posterior de la cabeza de Eli—. Tómate tu tiempo.

Eli respiraba por la nariz mientras tragaba lo que tenía en su


boca y luego comenzó a beber más despacio, tragos más pequeños.
El perfecto y dulce almizcle de la piel de Jersey era embriagador. Eli ya
no pensaba en el aspecto de beber, enfocándose en su furiosa
erección.

Daría cualquier cosa por tener a Jersey mordiéndolo hasta


dejarlo sin sentido ahora. Pero no podía pensar de esa manera. Esos
eran los pensamientos oscuros que necesitaba mantener en el
armario. Él usualmente se escondía para saciar sus deseos, pero Jimmy
estaba en el club. No quería que su mejor amigo supiera lo depravado
que realmente era.

Elí sabía que Jimmy era gay, pero eso no contaba. Jimmy
había sido su mejor amigo desde siempre y no veía al hombre de
manera diferente.

Él, en cambio, tenía un padre que había dejado bien claro que
los gays eran pervertidos y demonios. Eli no podía dejar de sentir de
esa manera mientras se sentaba en el regazo de Jersey.

Eli no era ciego. Podía ver a otras parejas de hombres


alrededor, pero estaba tan acostumbrado a ocultar sus necesidades
que era difícil dejarlo ir.

Jaló su ingle un poco, no quería que Jersey sintiera cómo le


estaba afectando la alimentación. Colocó las palmas de sus manos
sobre el pecho de Jersey, manteniendo sus cuerpos centímetros
separados mientras tragaba la sangre con sabor dulce.
Eli quería gemir cuando Jersey colocó su mano libre en su
trasero, pero gemir sería un error. Cuando Eli sintió uno de los suaves
dedos de Jersey sobre su piel justo por encima de la pretina, sacó los
colmillos y respiró fuerte y rápido.

—Mierda, lame la herida cerrándola antes de que me


desangre hasta la muerte —gritó Jersey llevando la mano hasta el
cuello, la sangre brotaba de entre sus dedos.

Los ojos de Eli estaban bien abiertos como platos cuando se


inclinó hacia delante mientras Jersey apartaba su mano y recorrió con
su lengua la herida lamiéndola varias veces hasta que vio que la
sangre solo era un lento goteo y luego se detuvo por completo. Se
quedó ahí sentado, aturdido por lo que acababa de hacer.

—No te puedes apartar de esa manera, Eli. Podrías haberme


arrancado la maldita yugular.

Eli se apartó de Jersey, sentado en un lado del sofá, acercando


sus piernas hacia su cuerpo por la vergüenza y para ocultar su
erección. —Lo siento.

Jersey lo confundía. El hombre se veía poderoso, con pecho


ancho y musculoso. Era enorme y una presencia confiada que hacía
que los deseos más profundos de Eli brotaran.

Lo que confundía más que nada a Eli de este lugar, era que en
donde quiera que mirase, a nadie —humanos o vampiros— parecía
importarle en absoluto que Jersey estuviera con él. Al parecer en este
lugar se atendía el lado oscuro y depravado de las personas. Era
como si la gente que venía alentara esa conducta.

Eli nunca había visto antes tantos hombres semidesnudos


sudando unos encima del otro, y eso era sólo en la pista de baile. Sólo
podía imaginar lo que estaba sucediendo en alguno de los cuartos
traseros o el callejón.

—Yo, uh, gracias —balbuceó mientras miraba alrededor de la


lujosa oficina. Había cedido a su lado perverso en algunas ocasiones,
siendo siempre de una sola noche.

Conexiones.
Jodidas en callejones traseros.

Su padre era bien conocido en la comunidad, y Eli siempre


había temido que lo vieran y le contaran a su padre. Eli odiaba los
prejuicios de su padre sobre los gays, pero su padre siempre había sido
bueno con él, tratando a Eli y a su madre con amabilidad. Sentía
como si estuviera desilusionando a su padre cada vez que buscaba a
un extraño.

¿Realmente eso importaba ahora? Ahora era un vampiro, una


criatura de la noche. Pero de alguna manera eso lo molestaba. Quizás
después de todos esos años de esconderse alrededor, ahora estaba
dentro de él el esconder lo que realmente era.

—Debes de beber más, Eli. Te ayudará a fortalecerte y sanarán


tus heridas más rápido.

Eli asintió, mirando los zapatos que estaban en el sofá. —Voy a


tratar —dijo mientras pensaba en casa. Tenía que llegar a su
departamento y recoger algunas cosas.

¿Ahora estaba sin casa? ¿Dónde iba a dormir? Su estómago se


redujo al pensar en todas las películas que había visto en el pasado
acerca de los vampiros. ¿Iba a tener que dormir en un ataúd?

La idea lo hizo temblar. No había manera de que Eli se metiera


en un maldito ataúd. Él podría ser un vampiro ahora, pero había
ciertas cosas que no haría, y acostarse en un ataúd de pino era una
de ellas. No importaba qué tan elegante pareciera.

—Estoy un poco hambriento —dijo Jersey, poniéndose de pie y


pasando sus dedos sobre su plano abdomen. Eli se puso tenso,
preguntándose si Jersey lo drenaría, tan grande como el tipo era. Su
mano fue automáticamente a su cuello, preguntándose lo doloroso
que esto iba a ser.

Él exactamente no podría decir ‘no’ después de que Jersey se


había ofrecido como cena. Él podría estar confundido y actuar como
un imbécil porque estaba asustado, pero no era un imbécil.
Si Jersey necesitaba alimentarse, Eli encontraría el valor de
donde pudiera para permitirlo. Solo rezaba para que Jersey le dejara
un gramo de sangre después.

La risa de Jersey llenó la oficina mientras extendía la mano


hacia él. —No tomaré de ti. Estaba pensando más en la línea de un
sándwich de pescado.

Eli ahora estaba irremediablemente confundido.


¿Pescado? ¿Desde cuándo los vampiros comían pescado?

—No te confundas —dijo Jersey, tomando la mano de Eli, que


estaba en un puño sobre su rodilla—. Soy mitad humano por eso
puedo comer. Pero no voy por ahí anunciándolo. Podría causarme
problemas con personas agresivas.

Eli asintió mientras se ponía de pie, sin entender ni una maldita


cosa de lo que Jersey acababa de decir.

Siguió a Jersey fuera de la oficina, hacia el club en el que una


multitud de cuerpos giraban uno contra el otro, hombre-mujer,
hombre-hombre, mujer-mujer, y algunos en un gran grupo.

Eli estaba hipnotizado por la vista. En realidad, nunca había


visto a la gente mostrando abiertamente sus deseos y necesidades
para que el público lo presenciara. Se quedó ahí por un momento
viendo cómo dos hombres se toqueteaban, malditamente cerca de
joder en la pista de baile.

Jersey se detuvo y luego regresó, tomando la mano de Eli


mientras se abría paso entre la multitud, empujando a algunas
personas a un lado, mientras murmuraba algo acerca de sacar a su
pareja.

Terminaron del otro lado del club y en otro pasillo. Este club
tenía un montón de pasillos. Sólo que éste no parecía del tipo
empresarial, no en el sentido de collares blancos2. Hablando de
collares, Eli vio a unas cuántas personas con ellos alrededor de sus
cuellos, dirigiéndose hacia la entrada trasera.
2
White collar, aunque significa cuello blanco y se refiere a profesionistas, refiriendo al uso de camisas blancas
que requieren corbata, se traduce literal por su relación con los collares del sadomasoquismo que no se
entendería si se cambia collar por cuello.
Nunca en su vida había visto cosas tan extrañas en un mismo
lugar, y le fascinaba.

—No quiero que vengas a este pasillo a menos que esté


contigo —dijo Jersey por encima del hombro mientras se colocaba
junto a Eli.

Eli alcanzó a ver una de las habitaciones, cuando de repente


una puerta se abrió de golpe. Sus ojos se agrandaron cuando vio a un
hombre que colgaba en el centro de la habitación, desnudo con
fuertes marcas rojas manchando su cuerpo.

Rápidamente miró hacia otro lado, preguntándose ¿en qué


clase de agujero de conejo había caído3?

¿Y Jimmy era una parte de esto?

«Increíble».

Él nunca había estado con un tipo adicto al dolor. A Eli le


preocupaba que Jersey lo fuera a llevar a una de las habitaciones y lo
amarrara suspendiéndolo en el aire.

Eso era algo que él no quería experimentar.

—Oye, Vaughn —dijo Jersey, inclinando la cabeza a un


hombre sentado en una silla alta viendo el pasillo como una especie
de monitor.

El chico inclinó la cabeza, viendo a Eli, que caminaba hacia


allá.

Sus manos comenzaron a sudar hasta que llegaron al fondo del


pasillo y el vampiro grande empujó una puerta abriéndola.

Salieron a la noche, Eli respiró una bocanada de aire fresco.


Nunca antes se había sentido tan feliz de estar de pie afuera. La luna
estaba llena y las nubes eran pocas, inclinó la cabeza hacia atrás y
suspiró.

3
Metáfora de Alicia en el país de las maravillas que cayó en un agujero de conejo y se encontró en el país de
las maravillas.
—Vamos —dijo Jersey, señalando con la cabeza el frente del
callejón—. Vamos a conseguir un poco de pescado.

—¿Puedo comer eso? —Elí preguntó caminando más aprisa,


haciendo todo lo posible por seguir el ritmo del enorme vampiro.

—Lo siento, Eli. Tú estás a dieta de sangre. Voy a comer


rápidamente para que no lo extrañes demasiado.

—No te preocupes. No me gusta la comida del mar, cuando yo


era... —Eli miró a su alrededor al barrio por el que iban caminando
mientras pensaba en la palabra para terminar la frase. Finalmente lo
golpeó la realidad.

Ya no era un humano.

Ahora era un vampiro.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Cualquier cosa que quieras saber, pregunta —respondió


Jersey, mientras se abrían camino hacia... ¿dónde había pescado a la
una de la mañana?

—Vi a un hombre entrar con un bebé en sus brazos. Él estaba


con otros dos hombres. ¿No secuestraron al bebé, verdad? —La idea
hacía que Eli se sintiera enfermo del estómago al pensar en los
vampiros entrando en la casa de alguien y robando niños inocentes
de sus camas.

Si eso era lo que eran, Eli iba a correr rápido y duro lejos de ese
extraño lugar. Había líneas que se negaba a cruzar, y quitarle el bebé
a una mamá era uno de ellas.

—¡Claro que no! Ese era mi amigo, Yasuko. Él dio a luz a Minzhe.

Los pasos de Eli vacilaron cuando su cerebro captó las palabras


de Jersey. —¿Él hizo qué?

Jersey se detuvo, mientras esperaba que Eli lograra sacar la


cabeza de su culo y empezara a caminar. No podía evitarlo. El
concepto era alucinante. No había manera de que Jersey estuviera
diciendo la verdad.
—Dado que somos pareja, te lo puedo decir. Christian es el
vampiro original. Cualquier descendiente de él o sus parejas pueden
quedar embarazados, sean hombres o mujeres. Dado que sus parejas
son hombres, Yasuko fue el afortunado.

«¿Afortunado?»

¿Cómo diablos era afortunado un hombre al estar


embarazado? ¿Por dónde empujaba al bebé...ew…? Eli quería
mantener sus piernas muy juntas y rezar para que no fuera así como
Yasuko había dado a luz.

—¿No eres un descendiente, verdad? —«Por favor, que diga que no».

Jersey, se carcajeó y sacudió la cabeza. —No. Christian es solo


mi Príncipe, nada más.

«Jodidas gracias por los pequeños favores».

Eli no podía ni siquiera empezar a imaginar quedar


embarazado. Para empezar, nunca quiso tener hijos, pero ¿llevarlo en
sí mismo? Se estremeció ante la posibilidad. Eli tenía un nuevo respeto
por Yasuko.

«Mejor él que yo».

Espera, Jersey sería el que quedaría embarazado si se tratara


de un descendiente. No, a Eli aun así la idea le hacía estremecerse.

—Aquí estamos —anunció Jersey cuando llegaron a una


esquina. Había un gran cartel que decía ‘Papa Dock´s’ frente a ellos.
Era un pequeño restaurante, con solo algunas mesas en el interior y
unas mesas en el exterior y ahí era donde Eli quería sentarse—. Mi
padre es el dueño de este lugar, de hecho de toda una cadena de
ellos.

—¿Así que tu papá es humano? —Eli conjeturó. La única otra


respuesta es que lo era la madre de Jersey.

—Sí, y el mejor papá del mundo. Él me crio y a Buck, y no fue


una tarea fácil.
—¿Tienes un hermano? —Elí le preguntó. ¿Como hubiera sido
crecer con un hermano? Eli era hijo único. Él tenía un montón de tíos y
tías y primos, pero sus padres solo lo habían tenido a él.

En realidad no le molestaba ser hijo único dado que conocía a


Jimmy desde que eran pequeños. Los dos se habían convertido en
inseparables de niños, lo que hizo que el anhelo de tener un hermano
no existiera.

—Sí, lo conociste, pero no se han presentado formalmente. Él


era el gran hombre que me dijo que te llevara a la oficina cuando
trataste de escapar del club. Su nombre es Buck.

Eli recordó al hombre. Buck era tan grande como Jersey. Lo


que lo desconcertaba era la manera casual en que Jersey se refería a
su intento de fuga, como si no fuera gran problema. Jersey parecía
manejar las cosas con bastante facilidad. No parecía importarle el
mundo. Incluso era abiertamente gay. Eli deseaba poder tener esa
confianza. Haría su vida mucho más fácil.

Eli envidiaba a Jersey por eso.

—Es un cool vigilante. Si alguna vez tienes algún problema y no


estoy alrededor, busca a Buck, él haría cualquier cosa por ti.

—¿Por qué?

—Duh, eres mi pareja —dijo Jersey, mientras se acercaba a la


ventanilla a pedir su orden.

—Hey, Jersey —un hombre mayor saludó al vampiro—. ¿Lo


usual?

—Sí —respondió Jersey, mientras se frotaba el estómago. Los


ojos de Eli siguieron el movimiento, preguntándose qué se sentiría pasar
su mano sobre ese plano abdomen. Levantó la vista cuando Jersey
tomó la bandeja y se acercó a una mesa.

—¿Qué es una pareja? —Elí le preguntó mientras observaba a


Jersey tomar el supergrande sándwich y darle una mordida. Los ojos
de Eli se abrieron como platos cuando vio la mitad del maldito
sándwich desaparecer. No había dejado de notar los grandes
colmillos en la boca de Jersey, cuando estaba bien abierta.

Su mano instintivamente fue a su cuello, preguntándose si su


cuello sería arrancado si Jersey se alimentaba de él. ¡Sus colmillos eran
enormes!

—¿Bebes sangre y puedes comer? —Eli preguntó mientras


señalaba a la bandeja de Jersey repleta de alimentos y un refresco. Eli
necesitaría un año entero para comer todo eso.

—Por supuesto. Yo no necesito sangre como tú la necesitaras,


pero soy un vampiro. —Jersey hizo sonidos de sorber como si estuviera
bebiendo sangre. Eso hizo que Eli sonriera.

Su mundo podría ser un loco lioso ahora, pero Eli tenía que
admitir que Jersey estaba resultando ser cool y divertido. No dolía que
el vampiro también fuera guapísimo.

—Entonces, ¿qué es esa cosa de pareja? —Elí le preguntó


mientras tomaba una papa y la olía. Le dio una pequeña mordida y
luego escupió la papa. Tenía un sabor como a arena seca. Jersey se
rio mientras masticaba su comida. Después de que tragó, tomó otra
papa y la agitó delante de la cara de Eli.

—¿Quieres intentarlo de nuevo?

Eli arrugó su rostro mientras golpeaba la mano de Jersey. —No,


gracias. — Nunca le gustó la comida rápida antes de la conversión,
por lo que ver la bandeja de Jersey no le molestaba.

Jersey empujó la papa dentro de su boca y luego tomó un


sorbo de su refresco antes de hablar. —Una pareja, un esposo, un
compañero, todo es la misma cosa.

Eli se aferró a la pequeña mesa mientras su cuerpo se


balanceaba. —Esposo —gritó y luego apretó los labios con fuerza,
mirando a su alrededor para ver si alguien lo había oído. Gracias a
Dios que era tan tarde. No había nadie alrededor.
—Sí —dijo mientras bajaba su sándwich. La expresión de La
cara de Jersey le recordó a Eli un cachorro pateado. Parecía herido
como el infierno—. ¿No quieres ser mi pareja?

Eli se quedó estúpidamente inmóvil. Su cerebro se rebelaba


contra la idea, pero su corazón se rompía por la tristeza en los ojos y la
voz de Jersey. Se sentía conectado con el hombre de alguna manera,
y él no quería ver a Jersey con el corazón roto. Le molestaba. —No te
conozco.

Una sonrisa remplazó el ceño fruncido de Jersey mientras


levantaba su sándwich. —Entonces tenemos que llegar a conocernos
—dijo Jersey, extendiendo la mano frente a él—. Hola, mi nombre es
Jersey Iachino.
Jersey observaba a su pareja caminar por el bar. Eli atravesaba
la multitud mientras las luces de láser rebotaban alrededor de la
multitud. Su pareja se veía tan malditamente perdido. Jersey quería ir
con él y consolar a su pareja, pero Eli había atravesado por mucho
últimamente

—He oído que Christian va a elegir a otro Anciano para ocupar


el lugar de Mallon —dijo Buck sentándose en la silla vacía al lado de
Jersey. El nombre del Anciano psicótico inmediatamente encendió la
sangre de Jersey, por lo que la presión se le disparó hasta la azotea
mientras se mordía un gruñido.

No quería hablar de política o de Mallon. Él no quería hablar de


nada en este momento y punto. Jersey estaba demasiado ocupado
manteniendo su ojo en Eli, que estaba de pie al final de la barra
inquieto. Parecía como si quisiera unirse a la multitud, pero tenía
demasiado miedo de dar ese primer paso.

—Cálmate, hermano. Lo encontraremos, y cuando lo


hagamos, vamos a enseñarle acerca de lastimar a tu pareja.

Jersey asintió. Amaba un infierno a Buck y apreciaba tenerlo


respaldándolo, pero su mente no estaba en la conversación. Él se
apartó de la silla alta y caminó por el bar hacia Eli. Tomó la mano de
su pareja, jalándolo a la pista de baile.

—Yo no bailo. —Eli dio una protesta a medias.

—Entonces, sólo quédate quieto —dijo Jersey tomando las


caderas de Eli y empezando a balancearse de un lado a otro, luego
bajó la cabeza para mordisquear la embriagadora piel de su pareja.
Su cabeza daba vueltas mientras inhalaba el olor de su pareja. Era
masculino mezclado con un toque de colonia. El olor era la
combinación perfecta para lograr que el pene de Jersey comenzara
a alargarse bajo sus pantalones. Sus dedos se clavaron en el costado
de su compañero y Eli se puso rígido, viendo alrededor.

—A nadie le importa, Eli. —Jersey jaló a Eli más cerca, dejando


que sus cuerpos se moldearan juntos con la música que inundaba el
club, haciendo que el cuerpo de Jersey girara en hipnóticas formas.

Su pene creció aún más bajo sus pantalones, la cabeza de Eli


cayó hacia atrás al pecho de Jersey, entregando su cuerpo y
balanceándose de un lado a otro sin cuidado. Jersey acerco más a Eli
dejando que su pene se acomodara en el trasero de Eli. Escuchó un
gemido sobre el ruido del club y sabía que venía de su pareja.

Se moría por tener a su pareja en algún lugar privado y enterrar


su pene en el culo de Eli.

—¿Te gusta eso? —Bajó la cabeza y le susurró al oído a Eli—.


¿Te gusta cuando mi cuerpo se frota contra el tuyo? ¿Cuando mi
pene acaricia tu culo? —Jersey terminó la oración dándole una
pequeña mordida en el cuello a Eli mientras empujaba su duro pene
contra Eli y se empujaba duro contra el trasero del hombre.

Se estremeció mientras frotaba su pene arriba y abajo del


cuerpo de su pareja, amaba el contacto mientras su pene palpitaba
ante la erótica acción. Sus caderas se balanceaban de un lado al
lado, mientras las manos de Jersey recorrían el costado de su pareja.
Se inclinó un poco hacia atrás y vio el trasero como roca de Eli
moverse de un lado a otro.

En todo lo que Jersey podía pensar era en joder al hombre


hasta que ambos estuvieran sudando y jadeando. Se dio cuenta del
color de la piel de su pareja cuando una de las luces láser iluminó a Eli.

Había pasado una semana desde la última vez que su pareja


se había alimentado. Aun seguía nervioso como el infierno a la hora
de alimentarse, por lo que Jersey no lo presionaba. Sabía que Eli se
ajustaría a su nueva vida, pero aun así estaba preocupado de que su
pareja no estuviera llevando suficiente sangre a su sistema.

Las caderas de Eli comenzaron a balanceándose por su


cuenta, su trasero presionándose voluntariamente contra el eje de
Jersey. Los brazos de Jersey rodearon a Eli y tomó el duro pene de Eli.
Estaba tan condenadamente caliente que estaba medio tentado a
inclinar a Eli aquí en la pista de baile y tomarlo.

A nadie le importaría —a nadie excepto a Eli, por supuesto.

Su pareja se comportaba como si ser gay fuera una cosa


mala. Cada vez que Jersey se acercaba, Eli se alejaba. Estaba
sorprendido de que ahora Eli estuviera bailando eróticamente con él.
Lo que fuera que hubiera relajado a Eli, Jersey iba a disfrutar de cada
pedacito de esto.

Jersey giró a Eli, su pierna entre las de su pareja.


Sorprendentemente, Eli se montó en Jersey jalándolo más cerca, tomó
sus caderas mientras ayudaba a su pareja a montar su placer. Estaba
fascinado ante la mirada de pura felicidad en el rostro de Eli. Su
cabeza se balanceaba hacia adelante. Jersey, estaba decidido a
hacer que su pareja se corriera justo ahí sobre su pierna.

Jersey empujó la pierna hacia adelante mientras Eli subía su


eje, sus dedos se curvaron en la camisa de Jersey. Jersey pasó la mano
por la parte de atrás de la pretina de los pantalones de Eli, su mano
deslizándose dentro, sus dedos sobre la grieta de Eli. Eli gimió cuando
sus dedos se tensaron.

Eli estaba cerca. Jersey podía verlo en sus ojos. Estaban


vidriosos y ardientes.

—Eres sexy cuando bailas. ¿Quieres que te joda? Me tienes duro


como el infierno —le dijo al oído a su pareja. Deslizó una mano sobre el
cuello de Elí, dejando que sus dedos acariciaran su suave piel—.
Quiero beber de ti mientras te jodo.

Tal vez no debería haber dicho la última parte porque Eli se


alejó, dirigiéndose directamente a la barra.

Jersey estaba en la pista de baile aturdido. Estaba caliente y


enojado a partes iguales. A pesar de que Eli había dicho que quería
conocer a Jersey, el hombre se agachaba y se alejaba en cada
oportunidad, dormía en el sofá de la oficina de Christian y se negaba
a ir a casa con Jersey y el resto del Aquelarre.
Vincent era el único que dormía en el club durante el día, y eso
no le sentaba bien a Jersey. No le había dicho a Eli, pero estaba
usando una de las habitaciones de arriba sólo para estar cerca. El
hombre le estaba dando señales mixtas más que un semáforo
descompuesto que parpadeaba rojo, ámbar y verde, al mismo
tiempo.

Y si se masturbaba una vez más, Jersey estaba seguro de que


con un jalón de su pene se correría de inmediato.

Tenía que encontrar una manera de bajar las defensas de Eli y


enlazarlo a él. A Jersey no le gustaba la indiferencia y la distancia
entre ellos. Quería estar muy cerca de su pareja, compartiendo un
vínculo que nadie pudiera penetrar.

Vio cómo Shelby se acercó a Eli y comenzó a hablar con él.


Jersey no se sentía amenazado por el pequeño vampiro. Conocía a
Shelby, acababan de comenzar a ser amigos. La mayor parte del
Aquelarre le sonreía a Shelby, pero ninguno pasaba su tiempo con él.

El vampiro gritaba falto de atención y también lo mostraba.


Yasuko había sido el único en hacer amistad con el pequeño vampiro,
pero ahora estaba ocupado con su hijo y parejas, dejando muy poco
tiempo para Shelby.

Jersey, se marchó de la pista de baile, dirigiéndose


directamente a la barra. No estaba seguro de lo que iba a hacer con
su pareja, pero él estaba cansado de este efecto yo-yo tirando de él
hacia atrás y adelante, arriba y abajo, dando vueltas y vueltas.

Un minuto Eli aceptaba su nueva vida, y al siguiente actuaba


como si se tratara de una miserable maldición. Jersey tenía dolor de
cabeza de tratar de entender a su pareja.

Girándose en el último segundo, Jersey se dirigió al segundo piso


subiendo los escalones de dos a la vez. Christian no estaba en su
mesa, tampoco sus parejas. Jersey tomó asiento, echándose hacia
atrás y tomando una profunda respiración. Se pasó las manos por la
cara y luego se inclinó hacia adelante, viendo a Eli desde el balcón.
Aun estaba más caliente que el infierno después de lo que había
sucedido en la pista de baile y no había absolutamente nada que
pudiera hacer al respecto, a menos que se masturbara, y esa idea no
tenía en absoluto ningún atractivo para él.

Jersey se enderezó cuando vio a Dante Malone entrar en el


club. ¿Qué estaba haciendo aquí el líder del Aquelarre del norte? Sus
ojos fijos en Eli, asegurándose de que aún seguía en la barra en donde
Jimmy y Winston estaban sirviendo. Vio a su pareja que seguía
hablando con Shelby.

Buck levantó la vista hacia Jersey y luego se levantó de su


asiento, acercándose a Eli.

Dios, amaba a su hermano.

Después de lo que el Anciano le había hecho a Eli y lo que


había permitido que los ghouls le hicieran, los hermanos Iachino no
estaban corriendo ningún riesgo con Eli.

Jersey amaba el hecho de que Buck fuera tan protector con su


pareja. Le decía mucho acerca del carácter de su hermano. Buck era
el mayor y siempre había cuidado de Jersey. Se alegraba de que Buck
hubiera extendido el cuidado a su pareja.

—¿Qué está haciendo aquí? —Christo preguntó al lado de


Jersey. Se contuvo antes de sobresaltarse. Infiernos, ni siquiera había
visto a Christo acercarse.

—Me sorprendiste —dijo Jersey, levantándose y comenzando a


buscar a Yasuko hasta que recordó que él estaba con sus parejas.

Jersey se sentía un poco perdido por aquí ya que Yasuko


estaba bajo llave y candado con sus parejas, por lo que no estaba
seguro de cuáles eran sus funciones ahora que su trabajo de
guardaespaldas por el momento no era necesario.

Quizás podría ayudar a Harley como guardia.

Él era malditamente bueno empujando a la gente. Su tamaño


intimidaba a todos, especialmente a los humanos. Sería el trabajo
perfecto para él. Jersey necesitaba ver a Christian sobre un cambio de
carrera.
—Mantén un ojo en él. Voy a ver a Christian —dijo Christo,
difuminándose. Jersey de verdad deseaba poder desaparecer en el
aire sin la ayuda de un vampiro de sangre pura. Solo eso era extraño y
frío como una jodida. Quería el poder, pero al ser un mestizo, carecía
de ese muy útil pequeño truco.

Jersey se inclinó más por el balcón, viendo detenidamente a


Dante, pero sus ojos continuamente saltaban hacia Eli. Quería estar
ahí, pero... infiernos, ni siquiera sabía por qué aún seguía en el balcón.

Jersey se dirigió a las escaleras, caminó hacia su pareja, sus ojos


fijos en el líder del Aquelarre del norte. A excepción de Christian,
Jersey no se fiaba en nadie con poder, y tenía una buena razón para
eso después de lo que Mallon le había hecho a Eli.

Juraría que vio una mirada de alivio en el rostro de Eli mientras


se acercaba, pero su pareja desvió la mirada demasiado rápido para
que Jersey pudiera estar seguro. No importaba, el trabajo de Jersey
era proteger a su pareja. Se detuvo frente a Eli, colocando su cuerpo
entre Dante y Eli, e incluso Shelby.

Alguien tenía que cuidar al pequeño chico.

Dante le dio un rápido vistazo a Jersey y luego desvió la mirada,


como si estuviera desinteresado. Bueno, tenía que mantenerse de esa
manera. Jersey se relajó un poco cuando vio a Christian salir del pasillo
que conducía a su oficina.

Se giró hacia Eli. —Ve a buscar algo que hacer, Shelby —dijo
Jersey al pequeño vampiro mientras dirigía a Eli hacia las escaleras
que conducían al piso superior. No estaba seguro de por qué Dante
estaba aquí, pero si las cosas enloquecían, Jersey quería que su pareja
estuviera lo más lejos posible del drama.

—¿A dónde vamos? —Elí le preguntó mientras trataba de seguir


el ritmo de Jersey. Jersey estaba empezando a ver que su pareja no
era una persona muy rápida. Eli sólo tenía una manera de hacer las
cosas, con calma.

Tal como Eli estaba haciendo al aceptar su nueva vida:


lentamente. El hombre no se daba prisa para nada.
—Lejos de ese grupo —respondió cuando llegó a la cima de las
escaleras y señaló una mesa—. Toma asiento hasta que el líder del
Aquelarre del norte se vaya.

Eli jadeó mientras se dejaba caer sobre la banca frente a la


mesa. —¿Hay más por ahí?

—¿Qué, vampiros? Duh... Están por todas partes. Nosotros


somos parte del Aquelarre del Príncipe. ¿Afortunados, verdad?

—Si lo dices —murmuró Eli sentándose frunciendo el ceño como


si realmente no quisiera estar aquí.

Jersey se apoyó en el barandal, viendo hacia los dos líderes que


conversaban. Sus pensamientos se fueron hacia su pareja y se
preguntó si Eli alguna vez iba a aceptar lo que ahora era. Sabía que
tenía que ser extraño entrar a una nueva vida, una nueva especie en
verdad, y que así era ahora y no había vuelta atrás. Jersey no podía ni
siquiera empezar a imaginar lo que era eso.

Jersey parpadeó hacia su pareja, sintiendo una necesidad tan


profunda que casi se agarró para evitar tocar a Eli. Aun ni siquiera
había recibido un beso de su pareja. Tenía abrumadores sentimientos
brotando dentro de él, y la única persona que podía tenerlos no los
quería.

—¿Sería posible recuperar mis cosas de mi departamento antes


de que el dueño las lance al jardín?

Jersey se giró bruscamente, viendo por un momento a Eli,


dejando que las palabras de su pareja penetraran en su errante
cerebro. —Sí, podemos ir mañana por la noche —dijo Jersey, mientras
veía a los dos líderes. Se había formado una pequeña multitud
alrededor de ellos mientras Christian y Dante hablaban. Jersey tenía
curiosidad de por qué el vampiro estaba aquí, pero mantener a su
pareja segura tenía prioridad sobre su curiosidad.

—¿Voy a guardar mis cosas en la oficina del Christian?

Jersey, suspiró. ¿Eli iría a aceptarlo alguna vez? —Hay


habitaciones aquí —dijo mientras señalaba con la mano la parte de
atrás del segundo piso—. Eres bienvenido a quedarte en una de ellas.
—«Como en la mía».

—Gracias. —Eli rodó los ojos y soltó un bufido—. Me gustaría


hacerlo. Me han hablado de ellas. Ese sofá no es el lugar más cómodo
para dormir.

Podría haberle engañado.

Jersey juraría que a Eli le gustaba el sofá. Tal vez debería


haberle preguntado, pero su pareja estaba sanando y tenía miedo y
no quería que se mudara a un lugar desconocido en el segundo piso.

Él había estado dispuesto a mudar a Eli a su habitación en la


mansión, pero sabía que no se acostaría con su pareja hasta que él
estuviera de acuerdo. Jersey odiaba el hecho de que Eli quisiera
dormir solo. También dolía como el infierno. —Déjame mostrártelas.

Eli se deslizó fuera de la mesa, colocándose detrás de Jersey


que le mostraba a su pareja en dónde estaban las habitaciones
adicionales. Jersey le dijo que el Aquelarre utilizaba esas habitaciones
para los vampiros de visita, Christian no los quería en la mansión.
Nunca hubiera imaginado que su pareja ocuparía una de ellas.

Eli se quedó esperando en silencio. Jersey vio los bonitos ojos


verdes de Eli fijos en los negros de Jersey. —¿Voy a estar solo en el club
durante el día? —su pareja preguntó mientras veía alrededor de la
zona de la terraza.

Juntando sus oscuras cejas y frunciendo el ceño, sacudió la


cabeza. —Prefiero nunca dejarte solo, Eli. Mi habitación está justo al
lado de la tuya.

—Oh. —Eli se sonrojó y luego desvió la mirada hacia


abajo. Jersey no estaba seguro de lo que significaba ese rubor, pero la
coloración hizo maravillas para el tono cenizo de la piel de su pareja.
Se veía bien en él. Jersey quería ver a Eli sonrojarse más a menudo.

Sabiendo que estaba soñando lo imposible, Jersey llevó a su


pareja a las habitaciones de la parte trasera del club, abriendo la
puerta al lado de su dormitorio. —¿Qué tal esta habitación?
Eli entró, su mirada recorría la habitación mientras caminaba
hacia la cómoda. El lugar estaba sencillamente decorado solamente
con una cama, mesita de noche y cómoda. Había una alfombra en el
centro de la habitación, pero nada más. Estas habitaciones no
estaban destinadas para tener las comodidades del hogar. No eran
más que un lugar para pasar la noche si era necesario. Las ventanas
tenían unas cortinas de metal negro que las cubrían en las horas del
día, asegurándose de que los ocupantes de la habitación no sufrieran
quemaduras por el sol.

—Sí, gracias.

Jersey sabía que estar a sólo una recámara de distancia iba a


causar estragos en su cuerpo y mente. Tampoco le gustaba el hecho
de que no iba a estar entrelazado alrededor del cuerpo de Eli. Pero
¿qué podía hacer?

Eli seguía viéndose pecaminosamente delicioso mientras Jersey


se sentía perdido. Fue un momento muy incómodo, ninguno de los dos
dijo una palabra mientras Eli apoyaba su trasero en la cómoda,
viéndose las manos. Jersey estaba en la puerta recorriendo su mente
buscando qué decirle a su pareja. Estaba en blanco. Por lo general no
era una persona a la que se le trabara la lengua, pero infiernos si se le
ocurría algo que decir.

—Hey, Jersey —le hablo Isla, el tercero al mando de Christian,


desde el pasillo. Jersey salió a la puerta, viendo en el pasillo al vampiro.

—¿Qué sucede?

—Christian quiere verte.

Jersey giró para ver a su pareja. Eli había cruzado la habitación


y estaba de pie junto a él, como si él no quisiera que Jersey se fuera. —
¿Estás en problemas?

Jersey no podía pensar en nada que hubiera causado que


estuviera en problemas. Le gustó que su pareja pareciera
preocupado. Eso le hacía sentir como si Eli finalmente estaba
aceptándolo. —No lo creo, ¿quieres acompañarme?

—Hoy —dijo Isla antes de desaparecer por las escaleras.


Jersey sabía que tenía que empezar a moverse. Nadie dejaba
al Príncipe esperando cuando él los llamaba.

Cuando entró en el pasillo, seguido de Eli, se alegró de no tener


que dejar a su pareja aquí, solo. No conocía muy bien a Vincent, pero
le cortaría las bolas y las empujaría por su garganta si decía una cosa
mala a Eli.

Todos sabían que Vincent odiaba a los humanos con pasión.


Pensaba que eran ganado, y tenía poca consideración por ellos.
Jersey los encontraba fascinantes. Los humanos eran una raza perdida
que necesitaba orientación. Él no podía entender que Vincent los
detestara, pero no tenía que hacerlo. Como siempre, si mantenía su
afilada lengua y sus manos en sí mismo, entonces todo estaría bien.

Jersey fue como una aplanadora moviéndose entre la gente.


Muchos se habían reunido en la parte inferior de los escalones, lo que
dificulta su paso hacia el Príncipe. No quería que nadie tocara a su
pareja, y no tenía miedo de que se enteraran de eso. Vio a Buck de
pie detrás de Minsheng mientras Christian hablaba con Dante. Yasuko
estaba detrás de Christian con su hijo en sus brazos, pero la mayoría
del Aquelarre estaba detrás de Yasuko.

¿Qué infiernos estaba sucediendo aquí?

El Príncipe no paraba de hablar con Dante. Acababa de


señalar a Yasuko. Jersey de inmediato tomó una posición detrás del
joven príncipe, jalando a Eli detrás de él. Gracias a Dios que su pareja
no preguntó mientras Jersey se quedó ahí, protegiendo a los dos
hombres.

—Simplemente no entiendo cómo esto puede estar ocurriendo


—decía Dante—. Maurice está muerto y sin embargo los miembros de
mi Aquelarre están siendo encontrados muertos.

Jersey escuchaba más de cerca.

—¿Y crees que es alguien de mi Aquelarre? —preguntó


Christian.

—Confía en mí cuando te digo que venir contigo es muy difícil


para mí. Es un signo de debilidad por mi parte, pero he intentado todo
lo que puedo pensar para encontrar al culpable y poner fin a esto,
pero el número de muertos sigue en aumento. Tengo a los jóvenes
temiendo salir a alimentarse, temiendo por sus vidas. No se les puede
culpar, pero no puedo encontrar quién está haciendo esto.

Jersey prestó mucha atención. Si alguien por ahí estaba


matando miembros del Aquelarre, necesitaba saberlo. Su pareja
ahora era miembro de un Aquelarre. Podía ser que el Aquelarre del
norte fuera el que estuviera experimentando el problema, pero eso
podría cambiar rápidamente.

Después de todo, fue el Aquelarre de Christian quien había


derrotado a Maurice y terminó su reinado de la locura. Sin contar que
tenía un interés personal. Se sorprendió de que nadie hubiera
intentado vengarse del Príncipe por lo que le había hecho a Maurice.
El hombre estaba loco, pero parecía tener muchos seguidores.

—Hay algo más —dijo Dante, su mandíbula visiblemente


tensa—. Los rebeldes se están uniendo. Ellos están trabajando juntos
ahora.

Jadeos resonaban entre el Aquelarre mientras Jersey maldecía.


Eso no era bueno. Los rebeldes se quedaban solos, bebían sangre y
mataban a sus victimas. Si cazaban ahora en grupo… Jersey se
estremeció ante las ramificaciones detrás de ese pensamiento.

Esto era malo.

Sería masacrar a la humanidad, así de simple.

—Vi a un grupo de ellos en mi camino aquí. Estaban atacando


salvajemente a una joven pareja de humanos. No fuimos capaces de
salvar a la pareja, pero mis hombres y yo nos las arreglamos para
matar a los cuatro rebeldes.

Jersey, podía sentir los dedos de Eli agarrar su muñeca. Vio a su


pareja viendo a Dante con horror. Incluso su pareja recién convertida
sintió las consecuencias de lo que Dante estaba diciendo.

—Sé que conoces a los shifter. Puede que quieras advertirles. No


estoy seguro de hasta dónde se extiende esta unión —finalizó Dante.
Jersey, sabía que alguien había colocado un precio por la
cabeza de Christian y los otros líderes por la destrucción del laboratorio
de la Liquid Wrath4 en la villa Brac.

¿Ahora, esto?

Las cosas se estaban saliendo de control, y a Jersey no le


gustaba ni un poco. Tendría que hacer un viaje a casa de sus padres
muy pronto para revisarlos. Aunque su madre era un vampiro y muy
capaz de cuidar de sí misma, los rebeldes eran astutos bastardos y no
se podía confiar una mierda. Sabía que su padre iba a morir
defendiendo a su madre, y eso era algo que Jersey no iba a dejar que
sucediera.

—Gracias por avisarme. Voy a encargarme del problema que


tiene tu Aquelarre inmediatamente.

Dante inclinó la cabeza y salió del club con los vampiros que lo
acompañaban, su perfil agudo y confiado. Dante podría haber
venido a pedirle ayuda a Christian, pero Jersey podría decir que el
líder no era de los que perdían el tiempo.

Era alto, delgado, y tenía un aire en él que gritaba letal.

Christian había elegido a la persona correcta para dirigir el


Aquelarre del norte.

Christian giró, convocando a Buck y Jersey a una conferencia


privada. —Voy a ir al Aquelarre del norte a hacer frente a este asunto.
Cuiden de mis parejas y mi hijo.

—Con nuestras vidas —respondió Buck automáticamente.

—Sí, Príncipe.

—Tu pareja puede unirse, Jersey. Así la mantendrás a salvo —


Christian dijo antes de difuminarse ante sus ojos. Minsheng lanzó
mierdas cuando Christian desapareció, pero Buck logró meterlo en la
oficina de Christian. Yasuko se apresuró sin quejarse.

4
Liquid Wrath, literalmente, liquido furioso, o ira liquida, pero como es el nombre con el que designan una
droga se deja el original.
—¿Que está sucediendo? —Eli murmuró a Jersey una vez que
entraron en la oficina.

Jersey cerró la puerta, bloqueándola antes de acercarse a su


pareja.

—¿Recuerdas cuando te dije que Christian era el vampiro


original?

Eli asintió.

—Bueno, él va a ir a un Aquelarre a buscar quien está haciendo


una matanza y hacerlos desear nunca haber jodido el Aquelarre de
Dante.

Las cejas de Eli subieron hasta su cabello mientras sus labios se


redondeaban en una ‘O’.

—Él va a patearles el trasero —dijo Yasuko sentándose en el


sofá. Jersey jaló a su pareja hacia atrás cuando Minsheng cruzó la
habitación y se sentó junto a Yasuko, prácticamente envolvía al
hombre más pequeño y al bebé.

Nadie sabía si el padre del bebé era Christian o Minsheng, y


honestamente no importaba. El trío era una familia apegada, Jersey
envidiaba la cercanía. Le hubiera gustado tener un gramo de eso con
su pareja.

Jersey empujó a su pareja más lejos de la pareja. Eli era un


recién nacido inconsciente de la ferocidad de Minsheng cuando se
trataba de Yasuko, Christian, y el bebé. El tipo gruñía, quebraba y
gritaba a quien se acercara demasiado a sus parejas.

Jersey se sentó detrás del escritorio y jaló a Eli a su regazo. Su


pareja parecía nervioso, pero Jersey se había acostumbrado a amar
abiertamente a un hombre. Él no iba a ocultar lo que sentía por Eli y
sería un maldito si iba a dejar que Eli ocultara sus sentimientos.

Él no iba a permitir que eso sucediera.

Jersey sabía que su pareja lo quería. Podía verlo en sus


deslumbrantes ojos de color avellana. Cada vez que lo miraba, Eli lo
estaba viendo, Jersey podía ver el deseo inundar los ojos de Eli. Había
un hambre al que Eli se moría de ganas de dar rienda suelta. Jersey
podía sentirla como una corriente eléctrica entre los dos. Iba a
aprovechar esa electricidad tarde o temprano, pero él estaba
rezando para que fuera pronto antes de que sus bolas se pusieran
azules y se cayeran.

—¿Tienes sed? —le preguntó a Eli.

Los ojos de su pareja recorrieron a cada una de las personas en


la habitación y negó con la cabeza, pero Jersey podría ver la verdad
por la forma en la que Eli tragaba rápidamente y frotó su estómago y
luego su garganta.

Su pareja tenía un hambre como el infierno.

Tan pronto como volviera Christian, Jersey iba a llevar a Eli a su


dormitorio y hacer que su pareja bebiera. Era una completa tontería
que Eli se estuviera muriendo de hambre. A Jersey no le gustaba ni un
poco. Su pareja necesitaba fuerza, pero maldición si Jersey no se
ponía duro como el granito cuando alimentaba a Eli.

Quizás podría conseguir algo de ese culo apretado que seguía


retorciéndose en su regazo y jugar con él.

Uno podía tener esperanza.


Christian se apareció en el Aquelarre del norte. Había pasado
un tiempo desde que había venido aquí. Desde que mató a Maurice y
que su Aquelarre había venido aquí y limpiado la casa. Al parecer
dejaron que una cucaracha se escapara.

Christian planeaba aplastar fuerte al bastardo contra el suelo.

Los jóvenes inclinaron la cabeza cuando Christian pasó entre


ellos. Algunos temblaban visiblemente mientras Christian pasaba, otros
se le quedaban viendo como si fuera una deidad. Christian amaba su
raza y lo que realmente le molestaba era que alguno se volviera
rebelde. Su raza era hermosa, encantadora, compuesta por míticas
criaturas como ninguna otra. Odiaba ver la destrucción de alguno de
ellos.

—¿Cómo puedes saberlo con sólo mirarlos? —Dante preguntó


mientras caminaba a su lado por la gran sala de la mansión del
Aquelarre del norte en donde vivía. Christian estudiaba cada cara, en
silencio investigando cada mente, en busca de quien tuviera secretos
que ocultar.

—¿Éstos son todos? —Christian preguntó mientras seguía


estudiando a los jóvenes ahí reunidos.

Dante asintió mientras permanecía firmemente de pie junto a


Christian, el rostro desfigurado con líneas de ira. —Sí, convoqué a todo
el Aquelarre aquí.

Christian asintió mientras se daba cuenta que uno de los


hombres se movía muy lentamente hacia la puerta. No dejó que se
diera cuenta que lo había visto y actuó tan casual como cuando
llegó. Sus ojos se movían alrededor de la habitación tan rápido que
sabía que ninguno de los vampiros podía ver lo que estaba viendo.
—Deténganlo —Christian mentalmente ordenó a los dos vampiros
cercanos al que intentaba huir. También entró en la mente del
culpable.

—Creo que he encontrado a quien buscas —dijo Christian


mientras los dos hombres luchaban contra el delincuente, llevando al
hombre junto a Christian. El vampiro pateaba y gritaba, luchando
contra los dos que lo detenían, obligó al culpable a arrodillarse.

—¡Lo voy a matar! —Dante rugió, pero Christian levantó la


mano evitando que Dante hiciera lo que declaró mientras rodeaba al
joven y le colocaba la mano en la cabeza, revisando en los recuerdos
del hombre lo que buscaba.

Era cien por ciento seguro que él estaba matando a los otros
vampiros, pero quería verlo por sí mismo, ver los recuerdos del joven al
matarlos.

A medida que los recuerdos se formaban, se desarrolló una


historia diferente. Christian vio cómo el joven arrodillado frente a él
cortaba la cabeza de una de sus víctimas, pero no antes de que
hablara con el joven.

—No voy a permitir que te vayas con los rebeldes. Maurice está muerto, y
sus costumbres deben también morir. Te comportas como si él aun estuviera
gobernando.

—Jódete, Dante no es como Maurice —el hombre con la espada en el cuello


bufó—. Maurice era brillante, y voy a llevar a cabo sus deseos. No puedes detenernos a
todos nosotros, idiota.

—Que así sea. Te has condenado a muerte —espetó el joven y luego dejó caer
la espada, causando la muerte del pronto a ser rebelde.

Christian vio jugar escenarios similares por la mente del joven


vampiro, todos y cada uno con casi el mismo diálogo. Quitó la mano,
del joven delante de él que inclinó la cabeza ante Christian. —¿Por
qué no fuiste con tu líder con esto?

El joven vampiro sacudió la cabeza, levantó la mirada con sus


labios firmes y su mandíbula tensa. —Entonces ellos lo sabrían y se
ocultarían, Príncipe. Tenía que detenerlos.
Dante levantó al hombre y hundió sus colmillos en el cuello del
joven. Esperó pacientemente a que los ojos de Dante se abrieran más
y se redondearan. Sacó sus colmillos y selló la herida.

—¿Has matado a todos? —Dante le preguntó al hombre.

—Sí, líder, lo hice. Y lo haría de nuevo si se da la ocasión. Ellos no


merecen vivir —declaró el joven con convicción.

Christian admiraba la tenacidad que el joven vampiro


mostraba. No muy a menudo se encontraba a alguien dispuesto a
ponerse de pie por lo que creía, incluso corriendo el riesgo de morir por
evitar que su propia raza matara a humanos. —¿Cómo te llamas?

—Brandon, Príncipe —contestó el vampiro y luego bajó la


cabeza una vez más—. Entiendo que tengas que matarme. No voy a
acobardarme ni huir.

Christian se apartó unos metros con Dante a su lado. —No voy


a castigarlo por librar a tu Aquelarre de los seguidores de Maurice.

Accediendo a ello, Dante asintió. —Desde mi punto de vista, es


un verdadero guerrero.

—Sí, pero un guerrero que necesita protección en este


momento. He leído la mente de los miembros de tu Aquelarre y
algunos no están de acuerdo con lo que Brandon ha hecho. Algunos
todavía sienten a Maurice como su verdadero líder y te desprecian.
Me lo llevaré a mi Aquelarre hasta que este asunto se resuelva. Creo
que hay algunos más que tienes que apartar del grupo —dijo Christian
mientras nombraba a los miembros descontentos del Aquelarre cuyas
mentes había leído—. Ellos lo ocultan bien. Debido a que no han
cometido ningún crimen, no se les puede matar. Vigílalos de cerca.

Dante inclinó la cabeza. —Gracias por hacer frente a esto.

Christian se rio mientras volvía a ver al Aquelarre de Dante. —


Vamos a dejar la ceremonia aquí. El destructor vendrá conmigo.
¿Admites eso?
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Dante cuando asintió.
Colocó sus manos detrás de su espalda mientras sus ojos vagaban por
los vampiros que tenía que vigilar. —Con cada fibra en mí.

Christian gruñó enfrentando a Dante. —No pienso menos de ti


por acudir a mí. Todos necesitamos ayuda de vez en cuando.

—Solo no hagamos un hábito de esto —dijo Dante mientras se


alejaba.

Christian sonrió cuando saludó a Brandon llegando con él. Le


agradaba el nuevo líder del Aquelarre. Le iba ir bien a Dante.

—¿Sí, Príncipe?

—Reúne tus pertenencias. Ahora eres parte de mi Aquelarre.

—Pero…

Christian miró a los ojos de Brandon para hacerlo callar de


inmediato. Él se acercó, sus labios a escasos centímetros del joven. —
Has matados a varios y ahora ellos quieren tu cabeza. Sugiero que
hagas lo que te digo. Sé que tienes un corazón valiente Brandon, pero
tienes que admitir que has matado a los vampiros por pura
casualidad.

Brandon se veía como si lo matara admitirlo, pero lentamente


asintió. —Lo hice.

—Entonces, reúne tus cosas. Voy a esperar por ti.

—¿Pero qué con mi hermano, Príncipe? No es mi intención


faltarte al respeto, pero es todo lo que tengo.

Christian suspiró. ¿Por qué la familia siempre complicaba las


cosas? Sabía que tenía que llevarse también al hermano de Brandon o
el hermano sería el siguiente en ser decapitado. —Muy bien, ve a
buscar a tu hermano. Pero date prisa, tengo que regresar con mis
parejas e hijo.

Brandon se fue hacia su habitación como si su vida dependiera


de eso. Christian se dirigió a los dos vampiros a su lado. —Vayan con
Brandon y asegúrense de que no le pase nada.
Los dos corrieron a la habitación para hacer lo que se les
ordenó. Tan pronto como Brandon regresó jalando a su hermano,
Christian se difuminó del Aquelarre del norte.

Jersey tamborileaba los dedos sobre la silla mientras su pene se


ponía increíblemente duro. No estaba seguro de por qué estaba
torturándose al mantener a Eli en su regazo, pero maldición si no se
sentía bien.

Sostenía sus caderas, viendo cómo su compañero subía y


bajaba. Cuando Eli giró para verlo, Jersey rápidamente desvió la
mirada, tarareando como si no hubiera hecho nada. Tan pronto como
Eli volvió a ver hacia la sala, Jersey tomó de nuevo sus caderas.

—¿Puedes dejar de hacer eso? —Eli le preguntó con


indignación mientras apoyaba sus manos en el escritorio evitando ser
levantado.

—¿Dejar de hacer qué? —preguntó inocentemente—. Yo


estaba estirándome.

Eli entrecerró los ojos, los labios adelgazados mientras veía a


Jersey como si no le creyera ni una palabra de lo que dijo. Jersey
reprimió la risa mientras le daba a Eli la mirada más inocente que pudo
conseguir.

—Te estoy vigilando —advirtió Eli dándole la espalda. Jersey


podía ver a Buck sonreír de oreja a oreja del otro lado de la oficina. Le
guiñó un ojo a su hermano y luego enganchó las caderas de nuevo.

—¡Lo hiciste a propósito! —Eli gruñó mientras giraba la cabeza


para ver a Jersey, una vez más.

—¡No lo hice! —dijo Jersey de nuevo. Podía ver a los demás


riéndose desde el rabillo del ojo—. Mi espalda está rígida.

Y su pene.
Imágenes de Jersey deslizando los pantalones de su pareja
hacia abajo y mordiéndolo llegaron a su mente, haciendo que su
pene endureciera más.

—Está bien, puedo resolver ese problema —bufó Eli


comenzando a deslizarse fuera del regazo de Jersey.

—Está bien, está bien —se quejó Jersey acomodando a Eli en su


lugar e impidiendo que escapara— hombre. —«Jesús».

Eli gruñó, pero se quedó donde estaba. Jersey podía ver el brillo
en los ojos de Eli y sabía que estaba disfrutando de esto. El hombre era
demasiado terco para admitirlo. Cuando todo el mundo estaba
viendo a otro lado, Jersey tomó las caderas de Elí y empujó su duro
pene hacia el culo de su pareja.

Eli esta vez no protestó. De hecho, se empujó un poco hacia


atrás. Eso fue hasta que Buck se giró hacia ellos. Entonces Elí se
calmó. Jersey odiaba esa mierda de encubierto. Él no era de los que
ocultaban sus deseos, y maldición si iba a permitir que su pareja lo
arrastrara a la oscuridad. Pero por ahora, Jersey estaba disfrutando de
la sensación del apretado culo de Eli en su pene, incluso si era a través
de la ropa.

Jersey deslizó la silla más cerca del escritorio y luego deslizó su


mano hacia la parte delantera de los jeans de Elí, acunando el pene y
pasando su pulgar sobre la erección de su pareja. Eli empujó su culo
hacía el pene de Jersey mientras Jersey tomaba más fuerte la
erección de su pareja. Podía oír los pequeños jadeos que salían de los
labios de Eli.

Ahora Jersey estaba decidido a hacer que su pareja se corriera


mientras estaba sentado ahí. Desabrochó el botón de Eli y lentamente
bajó el cierre, y luego pasó el pulgar sobre la cabeza del húmedo
pene de Eli, tomando el pre-semen y jugando con la pegajosa
humedad. Se estaba muriendo por lamerse los dedos para limpiárselos.
Su boca se hacía agua por saborear el semen de su pareja.

Buck vio hacia ellos, pero Jersey sacudió la cabeza ligeramente.


Su hermano cubrió una sonrisa y vio hacia otro lado. Jersey metió la
mano dentro de los pantalones de Eli, liberando el pene de su pareja
por debajo de la mesa. Eli se tensó, su espalda rígida, mientras veía
alrededor.

Jersey colocó su mano libre en el abdomen de Eli, presionando


hasta que la espalda de Eli estaba descansando sobre el pecho de
Jersey. —Nadie va a ver —Jersey le murmuró al oído a Eli.

Su pareja no parecía muy convencido.

Trazando el pene de Eli muy lentamente, Jersey empujó su duro


eje contra el culo de Eli. Daría cualquier cosa ahora para tener su
pene enterrado profundamente dentro de Eli. Pequeñas ondas
eléctricas se disparaban desde la ingle de Jersey mientras palmeaba
el pene de Eli y distribuía el pre-semen alrededor con su pulgar.

Las caderas de Eli comenzaron a moverse ligeramente, un


pequeño gemido escapó de sus labios mientras se empujaba hacia
adelante, empujando su pene hacia la mano de Jersey.

Tal vez esta mierda encubierta tenía sus méritos, porque Jersey
no podía recordar haber estado tan encendido. Miró a su alrededor,
viendo a Minsheng y Yasuko hablando en voz baja y Buck viendo una
pintura en la pared, ignorándolo deliberadamente

Jersey fue más audaz, deslizando su mano libre por detrás de los
pantalones de Eli. Si alguien los veía ahora, sería más que obvio lo que
estaba sucediendo detrás del escritorio y debajo del mismo. Tenía la
sensación de que todos sabían lo que estaba pasando y evitaban ver
por Jersey.

Todos sabían lo quisquilloso que Eli estaba desde su conversión.


Jersey apostaría que estaban ayudando a su causa, dándole una
apariencia de intimidad. Su atención estaba centrada en hacer que
su pareja se corriera.

El dedo índice de Jersey circuló alrededor del agujero de su


pareja, jugando con él mientras seguía acariciando a Eli por debajo
del escritorio. Su pareja estaba empezando a jadear más fuertemente
mientras se inclinaba hacia delante, apoyando los brazos sobre el
escritorio, haciendo todo lo posible por lucir casual, mientras
levantaba un poco el trasero, dándole a Jersey más espacio para
insertar sus dedos.

Eli parecía cualquier cosa menos casual. Estaba soltando


pequeños gruñidos y moviéndose como si sus pantalones estuvieran en
llamas. Jersey pasó los dedos por encima de la cabeza del pene de Eli
y luego por su eje, utilizando el claro liquido como lubricante mientras
aumentaba el ritmo, dándole a Eli una total masturbación. Cuando
sintió las bolas de su pareja acercándose a su cuerpo, Jersey empujó
un dedo dentro del culo de su pareja, haciendo que Eli gritara su
liberación —justo cuando Christian se apareció en la oficina.

El Príncipe levantó una ceja mientras veía a Jersey y Eli y luego


alejó su vista. Jersey besó la parte de atrás del cuello de su pareja y
entonces le acomodó su ropa, justo cuando aparecieron dos
vampiros.

—Eres caliente cuando te corres. La próxima vez, te quiero en


mi boca —Jersey le murmuró antes de que Eli con tambaleantes
piernas se pusiera de pie. Jersey se rio y colocó su mano en la espalda
de Eli, estabilizándolo.

—Buck, Brandon y… —Christian dejó de hablar y vio al otro


vampiro que estaba cerca de él—. ¿Cuál es tu nombre, joven?

—August, Príncipe.

Christian asintió y le sonrió, y entonces se dirigió de nuevo hacia


el hermano de Jersey. —Brandon y August se alojarán con nosotros.
Brandon ha hecho un servicio en el Aquelarre del norte dándole
muerte a algunos de los seguidores de Maurice. Pero hay algunos más,
y la vida de Brandon ya no es segura en esa casa.

Jersey metió la mano en su bolsillo delantero, no estaba seguro


de qué hacer con la semilla de Eli. Simplemente rezaba para que
nadie quisiera estrecharle la mano. Su pegajosa mano sería una tarea
difícil de explicar.

Cuando el cuarto se despejó. Eli lo rodeó. El cuerpo de Jersey se


tensó preparándose para la discusión que sabía vendría. No iba a
pedirle disculpas a Eli por lo que hizo. Fue la cosa más sexy que hubiera
hecho, y podría hacerlo de nuevo en un segundo. Llamaría a todo el
Aquelarre para ver si Eli hacía esos pequeños ruidos de nuevo. ¡Eso fue
tan caliente!

Eli sonrió, su hermoso rostro de un tono rosado. —Yo, uh, me voy


a la cama.

¿Era una invitación?

Un plan se formó en la cabeza de Jersey. Iba a esperar unos


minutos y subiría a la habitación de su pareja, insistiendo en que Eli
debía alimentarse, y entonces bam, iba a joder a su pareja hasta que
el club entero se estremeciera con los empujones que haría sobre el
culo de Eli.

Se limpió la garganta, asintiendo hacia Eli, haciendo su mejor


esfuerzo por ser tan casual como fuera posible. —Si, ve a la cama. —
«Porque estaré ahí arriba en un caliente segundo mordiéndote hasta el próximo milenio,
pareja».

Podía ver la duda en los ojos de Eli, como si Jersey fuera a


dejarlo. No había necesidad de eso. Jersey no iba a dejar pasar su
oportunidad ni siquiera si un milagroso sol penetrara al club y
empezara a quemar su velludo trasero. Jodería a Eli mientras su piel se
ampollara. Nada iba a sacarlo del camino.

Eli salió de la oficina viendo sobre su hombro a Jersey antes de


salir. Oh si, eso era una mirada de ‘ven-mírame’ como nunca la había
visto. El pene de Jersey estaba tan duro que estaba a punto de hacer
un agujero en sus pantalones y liberarse sólo para cazar a Eli.

Contó hasta cincuenta y entonces salió tras su pareja. Eso tenía


que ser tiempo suficiente. «Joder si esperaría más». Jersey ya había
esperado mucho este momento. Si alguien intentaba detener a Jersey
los lanzaría sobre su culo —el Príncipe incluido. Nadie iba a sacarlo del
camino de conseguir algo de Eli. Subió la escalera de tres escalones a
la vez corriendo a la recámara de Eli. Su pareja se giró cuando Jersey
empujó la puerta abriéndola. Eli estaba ahí parado con solo sus
bóxers. Un profundo gruñido desgarró el pecho de Jersey mientras sus
ojos absorbían toda esa expuesta carne blanca como la leche.
El cuerpo de su pareja aun tenía cicatrices, marcas de
mordidas y delgadas marcas de latigazos que manchaban su
hermosa piel. Pero estaban casi desvaneciéndose y no disminuían en
lo más mínimo su belleza.

Jersey acortó la distancia, levantando a Eli y apoyándolo


contra la pared. Sus labios se unieron en un duelo de lenguas mientras
las piernas de Eli se envolvían alrededor de la cintura de Jersey. Su
primer beso fue explosivo mientras Jersey intentaba chupar la lengua
de Eli en su maldita boca. Sus dientes chocaron juntos cuando Eli se
abrió, dejando que la lengua de Jersey explorara la caliente
cavernosa boca. El sabor de su pareja era exactamente como Jersey
se había imaginado que sería, dulce, cálido y varonil.

«¡Malditamente caliente!»

Estaba a punto de reclamar a su pareja.

«Joder, si».
Jersey había estado esperando este momento. Se había
sentido como si el tiempo se hubiera prolongado durante siglos, desde
que vio a su pareja desplomado en el sofá de cuero la primera noche.
Quería a Eli con tanta urgencia que rayaba en la locura.

Eli rompió el beso, apartando sus húmedos e hinchados labios


debido al beso, mientras sus dedos se clavaban en la piel de Jersey.
Empujó su duro pene contra el abdomen de Jersey. La cabeza del
pene de Eli se asomaba, pre-semen bañaba su abdomen mientras Eli
enterraba su cara en el cuello de Jersey e inhalaba profundamente,
oliéndolo. —Jódeme, Jersey. Por favor, jódeme, jódeme.

Jersey gruñó por la manera en que su pareja le rogaba que lo


llenara. Eso era lo más dulce para sus oídos. Salió de la recámara de Eli
llevándolo a su recámara.

En la habitación de Jersey había lubricante.

Jersey cerró la puerta detrás de él y luego depositó a su pareja


en la desecha cama. Eli saltó y se apoyó en sus codos levantando la
vista hacia Jersey, mientras un mechón de cabello caía sobre sus ojos.
Joder si no era una buena vista extendida sobre las arrugadas sábanas
—como suponía que debían de estar.

Eli no dijo ni una palabra mientras Jersey se quitaba la ropa,


pavoneándose.

Flexionándose.

Mostrándose.

«Malditamente correcto».

Iba a mostrarle a su pareja lo que tenía para ofrecer.

Eli se lamió los labios mientras veía a Jersey revelar su piel


desnuda, su pene que sobresalía con orgullo y escurriendo en gran
cantidad mientras la lengua de Eli recorría su labio inferior. Cuando Eli
se rodó colocándose sobre sus manos y rodillas, Jersey tomó un
costado de Eli y lo acomodó sobre su espalda. —Te quiero sobre tu
espalda.

Eli parecía confundido, pero no discutió.

«Joder con eso». Quería ver a su pareja derrumbarse cuando Jersey


sacudiera su maldito mundo. Había estado esperando este momento,
y no iba a perderlo por ver la parte de atrás de la cabeza de Eli.

Se agachó y metió los dedos en la pretina de los bóxers de Eli,


jalándolos hacia abajo y quitándoselos. Maldición, su compañero
tenía un fino pene. La cabeza del pene ya era de un violeta furioso,
diciéndole que Eli ya estaba cerca.

Jersey tomó del cajón de la mesita de noche la bien usada


botella de lubricante mientras se ponía de rodillas, asombrado de la
erección que sobresalía y lo tentaba. Sus labios entreabiertos mientras
la lengua de Jersey tomaba el claro líquido que se escapaba, el pene
de su pareja que saltó dando su aprobación. Jersey abrió más la boca
y tomó el pene de su pareja profundamente sintiendo la esponjosa
cabeza del pene deslizarse por sus labios y lengua.

—¡Jersey!

«Eso es correcto, grita mi nombre. Grítalo al maldito cielo».


Jersey humedeció sus dedos con el gel y luego empujó dos en
el interior del culo de su pareja mientras su lengua lamía de arriba
abajo el pene de Eli, lamiendo la gran vena y luego deslizándose sobre
la cabeza del pene.

No había manera de que Eli incluso fuera a dudar que sería


apropiadamente jodido. Jersey se aseguraría de eso, pasó su lengua
arriba y abajo del pene de Eli mientras abría sus dedos en tijera dentro
de la apretada entrada de su pareja. Su propio pene estaba rogando
por entrar en acción, estaba palpitando su ruego.

Las manos de Eli recorrían el cabello de Jersey mientras sus


caderas comenzaron a moverse, jodiendo la boca de Jersey con un
ritmo errático. Jersey abrió más la boca mientras agregaba un tercer
dedo.

Tomó a Eli completamente hacia atrás y abajo de su garganta


mientras su lengua salía y lamía sus bolas. Eli se empujaba y gritaba
mientras su culo apretaba fuerte los dedos de Jersey. Jersey jodía el
culo de Eli con tres dedos en rápidos movimientos mientras Eli se corría
en su garganta, chorros calientes bajaron en ráfagas rápidas.

Jersey sacó los dedos mientras su lengua lamió la ranura,


tomando hasta la última gota de miel.

—Mi turno —gruñó cuando se echó hacia atrás y luego se puso


de pie. Eli estaba jadeando tratando de tomar aire, mientras Jersey
tomaba el lubricante y vertía la maldita botella sobre su pene.

—Vas a alimentarte de mí, justo como lo sabes —advirtió


mientras se hundía profundamente en el apretado culo de Eli, por lo
que su pareja aulló de placer, sus manos apoyándose en los hombros
Jersey. Jersey tomó a su pareja de la cama y luego se giró cayendo
sobre su espalda, su pareja arriba de él, viéndose como un caliente y
sexy lío.

—Ahora aliméntate —exigió mientras jalaba la cabeza de Eli


hacia abajo, hacia su cuello, los dedos enterrados en el cabello de su
pareja. Eli se encajó y tragó grandes cantidades de sangre de Jersey
mientras Jersey agarraba las caderas de su pareja y lo jodía con tanta
fuerza que Eli estaba jadeando.
Sus bolas se aplastaban entre ellos, el pene de Eli era un duro
recordatorio de que estaba disfrutando tanto como Jersey. Jersey se
deleitaba con la sensación del pene de Eli frotándose contra su
abdomen mientras empujaba tan duro su pene dentro del culo de Eli
que los muslos de Jersey temblaban.

Eli empujó sus manos bajo los hombros de Jersey, abrazándolo


más fuerte mientras bebía con glotonería. El pene de Jersey hundido
profundamente mientras apretaba sus dientes, se negaba a correrse
tan pronto.

«Todavía no, todavía no, todavía no».

Sus bolas estaban tan apretadas a su cuerpo que Jersey


pensaba que subirían dentro de él en cualquier momento. Empujaba
a Eli hacia abajo, hacia su pene, mientras él lo hacía adelante,
amaba el sonido de piel golpeándose que retumbaba en las paredes.
El lubricante se deslizaba entre ellos, haciendo más fácil que Jersey
empujara su pene al interior.

Eso era jodidamente fantástico.

Cuando Eli lamió la herida cerrándola, su lengua en el cuello


de Jersey lo hacía temblar de placer, Jersey hundió sus dientes y bebió
de su pareja por primera vez. La sangre era tan embriagadora que la
cabeza le daba vueltas pero Jersey no tomó tanto como Eli lo había
hecho, después de todo el hombre aún se estaba recuperando, pero
tomó lo suficiente como para unirse a Eli por toda la eternidad.

«Mio».

«Eli era mio por fin».

«Por toda la eternidad».

Con renuencia, Jersey selló la herida y entonces se giró,


sujetando a Eli debajo de él, mientras enterraba su pene en el culo de
Eli una y otra vez, el apretado cuerpo de Eli aceptaba su duro pene
repetidamente.

Eli gritó por tercera vez esa noche, mientras su pene estallaba
entre ellos, haciendo que sus pechos se cubrieran con esperma. Jersey
no se detuvo. Él iba a asegurarse de que Eli quisiera regresar por más.
Rogarle por más.

Se apartó, empujó las piernas de Eli contra su pecho y agarró


las caderas de su pareja, empujándose duro contra el culo de Eli con
un rápido ritmo. Veía cómo el medio-duro pene de Eli rebotaba
alrededor, haciéndole agua la boca a Jersey por saborearlo de
nuevo.

Sólo una vez más.

Sus ojos iban del pene al arrugado agujero rojo e hinchado de


su pareja, entraba y salía del culo creando una maravillosa vista. La
piel se estiraba alrededor del pene de Jersey, tomándolo,
tragándoselo.

Jersey tensó los músculos del cuello mientras luchaba contra su


inminente orgasmo apretando la mandíbula. Quería que esto durara
por horas, por toda la eternidad. Pero era su primera vez juntos, y
Jersey sabía que no sería capaz de contenerse.

Levantó la mano y pellizcó los pezones de Eli con sus dedos


mientras su cabeza caía hacia atrás sobre sus hombros, y un rugido
rasgó su pecho cuando sus bolas vaciaban su semilla.

Jersey se movió lentamente mientras su corazón latía sin


control. Levantó la mano y se secó el sudor que goteaba en sus ojos y
que le picaban, la otra mano la deslizó sobre el tembloroso abdomen
de su pareja.

—Ahora eres mío, Eli. —Jersey miró a su pareja que no


respondió.

Su sonrisa se extendía al ver a Eli profundamente dormido.

Sí, de eso era de lo que estaba hablando.


Eli se movió hacia su nalga izquierda, pero no sirvió de
nada. Hizo una mueca de dolor mientras trataba de sentarse en la silla
alta como de costumbre, sobre sus dos nalgas. Jersey se había
asegurado de que no se sentara correctamente durante mucho
tiempo. Su vampiro no era como esas jodidas en los callejones a las
que Eli estaba acostumbrado. Jersey ganó la jodida del año, por
mucho.

—Sabes que si dejaras de tratar de ocultar que estás


enamorado del chico grande serías un poco más feliz —dijo Jimmy
desde el otro lado de la barra—. No hay que avergonzarse de amar a
un hombre.

Eli desvió la mirada, mientras la voz de su padre resonaba en su


cabeza. «Maricón, demonio, engendro, abominación». Se frotó las sienes con las
yemas de los dedos para liberar de su mente la voz de su padre. No
sabía qué hacer, y Eli estaba cansado de luchar contra eso. Estaba
malditamente cansado de luchar contra lo que realmente era.

Todo porque no quería desilusionar a su padre.

Quizás podría ser realmente feliz. Vivía en un completo mundo


diferente, donde a nadie le importaba a quién veía. Se estaba
acostumbrando a sus colmillos y al hecho de que ahora era un
vampiro. Quizás en realidad podría bajar la guardia y ser él mismo.

—Dame un carmesí —le dijo a Jimmy que dio una palmada en


la barra.

Su mejor amigo sonrió y le guiñó un ojo. —Ese es el espíritu. Echo


de menos al viejo Eli.

Él también lo hacía.
Eli tomó el vaso de la sangre de Jimmy y tomó un trago grande,
escupiéndolo mientras su cuerpo se retorcía como si hubiera comido
cincuenta litros de limones. —¿Qué diablos es eso?

Vincent gruñó mientras tomaba el trapo de la barra y limpiaba


la parte delantera de su camisa. —Voy a empezar a usar un traje de
plástico si sigues haciendo el maldito carmesí —le murmuró a Jimmy.

—¿Es malo? —Jimmy le preguntó a Elí—. Voy a hacerlo bien


con el tiempo.

—Hasta que no lo hagas, mantenme fuera de tu experimento


científico. —Eli se estremeció mientras el mal sabor de la sangre seguía
en su boca. Tomó una servilleta y comenzó a limpiarse la lengua—.
Entonces, ¿quién es quién? —Elí preguntó lanzando la servilleta sobre
la barra.

—Él es Winston. —Jimmy señaló con la cabeza a un vampiro


detrás de la barra. Eli se acercó y le estrechó la mano al tipo.

—Y él es Vincent. Él odia a los humanos y trató de usarme como


vaca de sangre y enojó a mi pareja cuando llegué aquí.

—Yo… —Vincent curvó los labios hacia adentro y vio a Jimmy.

—Si, saca un dedo fuera de la línea y Christian va a ser


barbacoa contigo —declaró Jimmy improvisadamente. Eli se dio la
vuelta, viendo hacia el club mientras su mejor amigo seguía señalando
a la gente—. Él es Harley, el de la puerta. Él limpia la mente de los
humanos antes de que salgan para que no recuerden a los vampiros.

Eli vio hacia la puerta y recordó al vampiro de cuando trató de


escapar. El chico había bloqueado su camino. Harley vio hacia él,
como si supiera que estaban hablando de él, y le guiñó un ojo a Eli
antes de levantar la mano sobre la cabeza del chico que se iba.

Estaba feliz de no haber salido por la puerta esa noche. Ya


estaba bastante confundido. Tener su cerebro borrado lo habría
confundido más.

—Aun estoy conociendo a más miembros del Aquelarre, pero


ellos son Christo, el segundo al mando de Christian, e Isla junto a él, es
el tercero al mando de Christian. Vaughn es el guardián del pasillo
trasero, si alguna vez vagabundeas por ahí, pero no te recomendaría
hacerlo.

Eli vio hacia donde estaba señalando Jimmy. ¿Cada vampiro


de este maldito lugar era hermoso, o era su nueva libertad al
declararse gay que lo hacía sobre reaccionar? Hey, él podía ver.

—Él es Emilio, el de la pista de baile. Y Shelby al que ya


conoces.

Eli recordaba haber conversado con Shelby la noche anterior.


El hombre estaba un poco emocionado, pero era un chico muy
agradable. Le hizo un gesto a Eli cuando Eli lo miraba. Eli lo saludó con
un movimiento de la mano y luego se giró hacia la pared de los
licores.

—Los dos guardias entre la multitud son Hudson y


Sutton. Conocerás a todos —le aseguró Jimmy—. No es tan malo
como crees, estaré aquí. Son realmente una familia muy unida que
cuidan unos de los otros. Si necesitas ayuda, cualquiera de los
vampiros aquí será más que feliz de ayudar.

Eli asintió mientras buscaba alrededor a Jersey.

—Tu pareja está en una reunión con el Príncipe. Tienen muchas


de esas. Mi pareja es Nija. Él es el cuarto al mando de Christian.

Eli vio a Jimmy, preguntándose si su compañero tenía una


posición. —¿Qué es Jersey?

Jimmy lo vio sorprendido mientras apoyaba los brazos sobre el


mostrador e inclinaba la cabeza hacia un lado. —¿No lo sabes?

—¿Si lo supiera te hubiera preguntado? —bufó y luego sonrió.

—Imbécil. —Jimmy bufó apartándose de la barra—. Él es


guardaespaldas de Yasuko.

Eli se quedó totalmente sorprendido. Su pareja tenía un trabajo


muy importante aquí. Eli estaba realmente orgulloso de eso.
—Buck, el hermano de Jersey, es el guardaespaldas de
Minsheng. No quieres hacer enojar a ese pequeño hombre. Sé cortés
como el infierno con Yasuko. Minsheng explota en lo concerniente a su
pareja. Tampoco haría nada para enojar a Christian. No porque él es
el Príncipe, a pesar de que es un factor, pero más porque Minsheng
trataría de comerte en el desayuno por hacer algo que moleste a sus
parejas.

«He tomado debida nota».

Eli no había planeado hacer nada para enojar al hombre con


el bebé, o al Príncipe, pero era bueno saber lo que pasaría si lo hiciera.
Eli vio a dos hombres caminar a través de una puerta de atrás del bar.
Uno se veía feliz mientras que el otro parecía aturdido, con una sonrisa
de bien jodido pegada en su cara.

—Hay una cocina ahí. Pero también hay una pequeña


habitación de madera fuera de la cocina que los vampiros utilizan
para hacer sus cosas cuando no quieren ir a las salas de BDSM —
Jimmy le informó antes de caminar a lo largo de la barra para atender
un pedido. Eli miró sobre su hombro al pasillo del otro lado del club, el
que había utilizado con Jersey cuando salieron por los sándwiches de
pescado.

Así que eso era lo que era. Él no tenía el menor interés en


probar una de esas habitaciones, pero era bueno saber para qué se
usaban esas habitaciones. Eso explicaba por qué había visto al
hombre colgado ahí esa noche.

Dulces vaquitas, ¿qué clase de lugar era este? Todo el mundo


caminaba por aquí como si el club no estuviera lleno de vampiros o
humanos que trataban de conseguir una mordida o una palmada.
Todo eso era raro. La primera vez que había venido a este club, antes
de que lo secuestraran, cuando él era inocente de todo a su
alrededor, Eli había bailado y se había ido. Nada espectacular.

Miró a Harley en la puerta, borrando la mente de los humanos


que salían, y se preguntó si había hecho algo más esa noche y no
podía recordar. Se estremeció al pensar en lo que podría haber
sucedido.
Nadie lo trató de manera diferente, por lo que al parecer,
nada demasiado malo había ocurrido.

Su cabeza giró bruscamente cuando escuchó la profunda voz


de Jersey detrás de él. Su pareja se acercaba desde el pasillo de la
oficina de Christian. Esa era la única habitación de ese
pasillo. Viéndolo todo, una persona no podría creer que el club fuera
tan grande. Las apariencias engañaban.

Jersey se acercó por detrás de él, apoyando su cuerpo en


Eli. —Por la forma en que estás sentado, alguien está dolorido —le
murmuró al oído a Eli, haciendo que el calor cubriera su cara. Buck se
sentó junto a Eli, sonriéndole.

—Vamos a salir esta noche. ¿Quieres unirte a nosotros? —Buck


se acercó a Eli de una manera cómplice y preguntó en voz baja.

—Él no va —protestó Jersey detrás de Eli.

—Él estará a salvo. Además, tiene que estar aburrido de estar


aquí todo el tiempo —argumentó Buck.

Eli lo estaba. —Pensé que íbamos a recoger las cosas de mi


departamento —le recordó a Jersey deslizándose de la silla alta y
haciendo una mueca de dolor mientras caminaba. Jersey sabía cómo
jodidos hacer que un hombre lo recordara.

Jersey le dio una palmada en el trasero y le guiñó un


ojo. «Bastardo». Siguió a Buck, Jersey iba detrás de él mientras salían del
club. Harley inclinó la cabeza hacia Eli a su paso, moviendo su mano.

—Ni siquiera pienses en ello. —Jersey gruñó y apartó la mano de


Harley.

—Sólo jugaba. —Harley rio cuando Jersey entrecerró los ojos y


agarró la mano de Eli. Eli se perdió en lo que acaba de
suceder. Salieron a un estacionamiento, Jersey sacó las llaves del carro
y presionó un botón. Eli se quedó con la boca abierta cuando vio las
luces de un pequeño como la jodida Nissan parpadear. Estos dos eran
más grandes que el promedio de los vampiros, ¿realmente conducían
ese carro? En comparación con el tamaño de los hermanos, el carro
parecía más una lata de atún. Demasiado pequeño.
—¿Por qué no podemos simplemente aparecer como vi que
hacen los demás vampiros? —Elí preguntó al acercarse al carro de
color azul celeste.

¿Azul celeste?

¿En serio?

—No somos de sangre pura, así que no podemos


difuminarnos. Adelante, entra —dijo Buck, mientras abría la puerta del
lado del pasajero y se metió en el asiento trasero. El carro bajó por un
lado mientras Buck se acomodaba. Eli no estaba muy seguro acerca
de ir en este autito. Vio entrar a Jersey al asiento del conductor y el
coche se enderezó. ¿Quizás tenían que viajar juntos para mantener el
carro equilibrado? Eli se metió en el asiento del pasajero y se colocó el
cinturón de seguridad bajando la ventanilla. Era una noche un poco
fría, pero quería disfrutar del aire fresco. Se sentía como si hubiera
estado encerrado en ese club por una eternidad.

Jersey encendió el carro y metió un CD, Eli curvó los dedos


alrededor del cinturón de seguridad cuando Madonna comenzó a
cantar. Jersey y Buck comenzaron a cantar mientras Jersey sacaba el
carro del estacionamiento.

¿En qué clase de mundo loco vivía ahora?

Jersey le bajó el sonido a la canción ‘Like a Virgin’ viendo a Eli.


—Entonces, ¿dónde queda tu departamento?

—En Miles Avenue.

Jersey movió el carro, Eli temía que pudiera volcarse cuando


Buck se inclinó hacia delante entre los dos asientos. —Tienes que estar
bromeando. Esa es la peor parte de la ciudad. Ni siquiera iría ahí
durante el día si fuera un humano viviendo ahí. Nosotros nos
alimentamos mucho en Miles —dijo Buck de entre los asientos.

—¿Nunca has sido mordido? —Jersey preguntó asombrado—.


Espera, borra eso. De cualquier manera no lo recordarías. ¿Por qué
infiernos vives ahí?
—¡Es todo lo que puedo permitirme! —Eli les gruñó a ambos—.
Jesús, ustedes matan el orgullo de un hombre.

—Es peligroso —dijo Buck.

—Oh, ¿y la vida que estoy viviendo ahora no lo es? —Elí


respondió.

—Infiernos, no. Me tienes a mí y a Buck para protegerte. Nada


va a pasarte —dijo con orgullo Jersey.

—Eso si Buck acomoda su gran trasero en el asiento —Eli


argumentó mientras Buck se volvía a acomodar.

Jersey se carcajeó subiendo el volumen de la música. Eli quería


hundirse en su asiento. Él era gay pero no escuchaba esa música. Rezó
porque nadie que lo conociera lo sorprendiera dentro de un carro con
dos grandes hombres que cantaban como una virgen por primera vez.
La canción cambió a ‘Borderline’, y Eli estaba listo para saltar del
coche.

Buck comenzó a cantar más fuerte a medida que se


adelantaba y agarraba a Eli de los hombros, haciendo que se
sacudiera de un lado a otro como si estuviera bailando la canción.

—¿Puedes detenerte? —Eli gritó golpeando las manos de Buck.

—Oh, vamos, relájate —dijo Buck detrás de él—. Vive un poco.

Eli sonrió cuando Jersey comenzó a bailar en su asiento. Era la


escena más bizarra que hubiera visto, además de los dos grandes
vampiros conduciendo ese pequeño jodido carro azul celeste.

Rodó los ojos cuando la canción ‘Hungry Like the Wolf’5


comenzó a tocar. ¿Qué tipo de mezcla de CD era ese? Buck aulló
desde el asiento de atrás, Jersey siguió haciendo movimientos bruscos.
Eli rogó que no fuera así la forma en la que su pareja bailaba
realmente.

Los tres se reían para el momento en que el carro se detuvo


delante del edificio de departamentos de Eli. Los dos hermanos eran

5
Hungry Like the Wolf, canción de la banda Duran Duran.
divertidos. Eli finalmente bajó la guardia y disfrutó. Los hermanos,
incluso le habían hecho cantar, aunque nunca en un millón de años lo
admitiría.

—Está bien, entramos, empacas y salimos de aquí —dijo Jersey


al tiempo que abría la puerta del carro del lado de Eli. Los hombres
que estaban en la cuadra y que normalmente molestaban a Eli
retrocedieron, viendo a los dos vampiros. Eli sonrió, sintiéndose
poderoso mientras se dirigía a su departamento.

«Jodan conmigo ahora, bastardos».

Jimmy le había pedido a Eli que se mudara con él miles de


veces, pero Eli siempre se había negado. Le gustaba vivir por su
cuenta, aunque fuera en un barrio peligroso. Sus padres nunca
vinieron aquí a causa de los hombres de aspecto rudo que decoraban
las calles como zombis en la noche. Tan pronto como notaban carne
fresca, todos se acercaban tropezando.

—Bonitos adornos —dijo Buck, mientras caminaba hacia el


edificio—. Me recuerda a zombis apocalípticos.

Eli se rio mientras dejaba entrar a los dos hombres a su


edificio. —Estaba pensando en la misma línea —admitió.

Las llaves tintinearon cuando Eli le quitaba la llave a la puerta


de su departamento. La abrió ampliamente y se congeló cuando vio
a un desconocido de pie en su sala. —¿Quién eres tú?

El hombre trató de llegar al pasillo, pero Buck y Jersey estaban


tras él en cuestión de segundos, jalando al punk6 por el cuello mientras
Buck le enseñaba los grandes colmillos al hombre. El desconocido se
orinó en los pantalones temblando como una hoja. Eli arrugó la nariz
ante el inmediato olor de orina mientras Buck jalaba al chico de nuevo
dentro del cuarto.

—¿Qué jodidos estás haciendo aquí? —Jersey gruñó, haciendo


que el hombre se volviera más pálido de lo que ya era. Eli tragó saliva.
Nunca había visto a Jersey de esa manera. Su cara estaba cerrada en

6
Punk, coloquialmente se refiere a alguien malo, que no vale la pena, un joven agresivo, violento
generalmente un criminal.
una máscara de ira y sus colmillos brillaban ante la tenue luz. Era
realmente un espectáculo de película de terror.

—Yo no vi a nadie por aquí en las últimas semanas. Pensé que


el ocupante había abandonado el lugar —confesó el hombre, viendo
a los hermanos con los ojos muy abiertos.

—¿Así que irrumpiste? —preguntó Buck sacudiendo al tipo.

—¡Aquí está! —El hombre comenzó a vaciar sus bolsillos. Eli vio
que el reloj de su abuelo cayó al suelo junto con los pendientes de su
abuela. El poco dinero que había guardado bajo el colchón se unió al
resto de los elementos en el suelo.

Eli comenzó a sentir pena por el chico. Era tan delgado como
un riel, y su ropa era tan descuidada como la de un vagabundo. Tomó
el dinero y se lo entregó al hombre. —Lo necesitas más que yo.

—¿En serio? —preguntó Buck—. ¿Él irrumpe en tu


departamento, te roba y le pagas por eso?

—Que se vaya, Buck. Yo sé lo que es estar sin suerte y


desesperado —dijo Eli mientras se dirigía hacia su dormitorio. Él sólo
quería hacer las maletas y salir volando de aquí. Ahora sentía su
departamento extraño. Eli sentía como si estuviera en el lugar de otro,
un extraño en su propia casa.

Tomó una bolsa de gimnasio del armario y empezó a meter


varios artículos de ropa en ella y luego fue al baño para tomar sus
artículos personales. Cuando la bolsa estaba llena, Eli tomó una
mochila del suelo.

Luego Eli caminó alrededor de la vivienda, tomando las fotos


de la familia y cualquier otra cosa de la que no podría desprenderse.
Revisó el lugar dos veces, asegurándose de no dejar nada atrás. Él no
quería tener una razón para volver a este basurero. Cuando no pudo
encontrar nada más que meter en su mochila, declaró que había
terminado.

Eli entró en la habitación y dejó sus maletas en el suelo junto al


sofá. Se sorprendió al ver a Buck todavía sosteniendo al hombre por el
cuello.
¿Qué infiernos está esperando? ¿A la policía? No era muy
probable. —¿Por qué no lo dejaste ir?

Buck se encogió de hombros, viéndose arrepentido mientras


estaba ahí con sus dedos curvados en la camiseta del desconocido.
—Pensé que tal vez cambiarías de opinión y desearías patearle el culo.

Eli suspiró mientras se acercaba al hermano de Jersey,


golpeando la mano de Buck en varias ocasiones. Buck se comportaba
como si no quisiera dejar ir al chico, pero finalmente cedió y lo dejó en
libertad.

—Toma esto —dijo Jersey y le ofreció al extraño una tarjeta de


visita—. Si vas a ese club y preguntas por Jersey o Buck, tendrás una
comida decente, por cuenta de la casa —agregó Jersey, en el último
segundo.

—¿Qué jodido es esto? —Buck preguntó mientras pasaba las


manos sobre su cabeza y luego señaló la tarjeta de visita en la mano
del desconocido—. ¿Por qué no le abrimos una maldita cuenta en el
banco? ¿Desde cuándo extendemos la alfombra roja a los ladrones?

—¡No soy un ladrón! —gritó el hombre y luego se sonrojó de un


profundo rojo carmesí—. Bueno, excepto por este lugar. Pero yo tenía
hambre —dijo, justificando el allanamiento de morada.

—Relájate, Buck —advirtió Jersey. Eli amaba a su pareja por


estar de su lado en esto. Por lo general no era caritativo, pero por
alguna razón, el hombre de pie en su sala jalaba cuerdas de su
humanidad.

—¿Cuál es tu nombre? —Elí preguntó ignorando el gruñido de


protesta de Buck.

—Connor —respondió el hombre—. ¿Vas a llamar a la policía?


—preguntó mientras sus ojos veían hacia la puerta.

—No, sólo ten cuidado ahí fuera. Algunas personas prefieren


disparar primero y luego llamar a la policía por irrumpir su casa —dijo Eli
mientras se inclinaba y tomaba el reloj y los pendientes del suelo,
empujando los elementos en su bolsillo delantero.
Connor asintió rápidamente mientras Jersey pasaba la mano
por la cabeza del chico. Eli sólo podía suponer que Jersey estaba
borrando cualquier recuerdo de los vampiros de la memoria de
Connor.

Connor vio a los tres y luego corrió hacia la puerta. Se marchó


antes de que Eli pudiera decir una palabra.

—¿Por qué no les entregamos tarjetas del club a los chicos de


la calle y abrimos un hotel gratuito para ellos? —Buck murmuró
mientras tomaba una de las bolsas de Eli—. ¿Desde cuándo los
vampiros hacen todo ese jodido trabajo de caridad? —se quejó
mientras salía.

—¿Es siempre tan agradable? —Eli preguntó tomando su


chaqueta, Jersey tomó su otra bolsa.

—Créeme, se está moderando. Buck haría cualquier cosa para


mantenerte a salvo, incluso dar su vida, pero no es muy compasivo
cuando se trata de delincuentes. Ninguno de los dos lo somos.

—Entonces, ¿por qué le ayudaste? —Elí preguntó con


curiosidad.

Jersey, se encogió de hombros. —Porque tú lo hiciste.

Eli tampoco por lo general era caritativo con los delincuentes,


pero Connor no encajaba en el estereotipo típico de penal. Parecía
malditamente demasiado... inocente. Eli le sonrió a Jersey y se inclinó
para besarlo. Jersey era un guardaespaldas, ¿quién sabía que el
hombre tenía un gran corazón? A él le gustaba eso de él.

Rompió el beso cuando sus pulmones comenzaron a arder, su


pareja tenía una tonta sonrisa de oreja a oreja.

—Vamos. Tenemos un verdadero regalo para ti. —Jersey le


guiñó un ojo mientras caminaba detrás de Eli, cerrando la puerta del
departamento.

Eli subió al asiento delantero una vez que sus bolsas fueron
guardadas en la cajuela. Buck y Jersey siguieron en donde se habían
quedado como si la escena del departamento no hubiera ocurrido. Se
rieron, cantaron algunas canciones de los ochenta, y se movieron
alrededor como si estuvieran bailando —o sosteniéndose. Eli aún no
había descubierto esa parte.
Jersey estacionó delante de una casa de piedra rojiza de
aspecto muy caro apagando la música. Eli no estaba seguro de
dónde estaban, pero se sentía fuera de lugar. Este barrio apestaba a
dinero y riqueza. Miró a su alrededor para ver las calles desiertas, pero
había un montón de luces encendidas en el porche.

Los árboles estaban perdiendo hojas que eran sopladas por el


viento alrededor de la banqueta, haciendo bailar las hojas en un
extraño ballet sobre el concreto. Vio de nuevo la casa frente a la que
estaban estacionados, preguntándose por qué estaban allí.

—No es skeard7 —Jersey bromeó mientras salía del coche y


caminaba al lado de Eli, jalándolo del asiento.

—No, ¿qué? —Eli preguntó mientras Buck salía del asiento


trasero.

—Aterrador —aclaro Buck—. No te preocupes por mi tonto


hermano. Ve demasiada televisión.

La puerta de la casa de piedra rojiza se abrió en ese momento,


una mujer muy alta y elegante salió sonriéndole a los tres. —Ya era
tiempo que me brindaran una visita. Estaba comenzando a pensar
que tendría que ir a ver al Príncipe para pedir una cita para ver a mis
propios malditos hijos.

Eli se quedó con la boca abierta hasta el pecho viendo a la


mujer ahí de pie pareciendo una princesa. ¿Ella era la madre de
Jersey y Buck? A pesar de su gusto corriendo por el lado perverso, Eli
podía apreciar su belleza. Ella era muy atractiva.

—Ahora tenemos trabajo —protestó Jersey, mientras caminaba


hacia las escaleras, abrazando a su madre y besando su mejilla antes

7
Skeard, mala pronunciación de Scared – aterrador.
de girarse hacia Eli—. Y él es mi pareja. —Señaló hacia Eli, poniendo el
foco directamente sobre él.

Eli sintió que debía correr y esconderse en alguna parte. La


mayoría de las madres pensaba que no había nadie lo
suficientemente bueno para su hijo. ¿Por qué la madre de Jersey
debería ser diferente? En todo caso, ella debería de estar echando
vapor ahora que su hijo le presentaba un hombre.

—Bienvenido, dulzura. —Ella le sonrió a Eli, mientras él subía las


escaleras hacia su destrucción—. Mi nombre es Marie, ya que mis hijos
han olvidado sus modales.

—Eli —ofreció rápidamente. Se colocó junto a Jersey mientras


Marie cerraba la puerta detrás de ellos. La mirada de Eli recorría el
cuarto, admirando la forma en que la madre de Jersey había
decorado el lugar.

Era elegante, con clase, y cada maldita cosa parecía frágil. La


sala era un contraste con el resto de la casa. Había sofás, libreros
alineados, mantas en los respaldos del sofá y dos sillones grandes
frente a una televisión que estaba sintonizada en el juego de futbol.
Ese cuarto parecía más normal, más hogareño. Eli se apresuró a
colocarse al lado de Jersey justo cuando vio a un hombre muy grande
sentado en uno de los sillones viendo el partido en la televisión.

—Oye, papá —dijo Jersey dejándose caer en el sofá, jalando a


Eli a su lado.

—Ya era la maldita hora que mostraras tu fea cara por


aquí. Estaba empezando a preguntarme si tenía que unirme al
Aquelarre de Christian sólo para verlos a ambos.

—Yo pagaría por ver eso —dijo Buck, dejándose caer del otro
lado de Jersey. Eli pudo sentir el rebote en el sofá cuando cayó Buck.
Vio al padre de Jersey para ver que el hombre lo miraba con
curiosidad. Eli tragó saliva. El tipo estaba construido como un maldito
quarterback de fútbol americano y tan alto como uno. A su propio
padre no le gustaban los hombres gay y Eli se preguntaba si el padre
de Jersey era de la misma opinión.
—Oh, infiernos, lo siento —dijo Jersey, lanzó un pesado brazo
sobre el hombro de Eli—. Papá, él es mi pareja, Eli.

Una amplia sonrisa se formó en el rostro del padre de Jersey. —


Ya estaba empezando a pensar que traías merienda a casa.

Jersey aullaba de carcajadas mientras Buck se agarraba los


costados con el rostro rojo a causa de su ataque de carcajadas.

—Sabes que mamá me mataría si hiciera algo así —dijo Jersey,


tan pronto como logró componerse algo.

—Mi nombre es Dominic. —El padre se acercó, estrecho la


mano de Eli y volvió a acomodarse en su silla—. ¿Ves el fútbol, hijo?

Eli se quedó totalmente sorprendido. Jersey acababa de


admitir que Eli era su pareja, y Dominic ni siquiera se inmutó por lo gay
de la declaración. Estaba confundido como el infierno mientras
sacudía la cabeza. —No, señor.

—Eso es malo. Aaron Rodgers está teniendo una temporada


fenomenal. Estaba esperando que mi yerno fuera un fanático de los
deportes —dijo Dominic y luego le dio un guiño a Eli—. Pero qué se va
a hacer. No hay nada de malo en aprender.

—¿Aaron Rodgers?

—Green Bay —dijo Dominic con un gruñido—. Vas a aprender.

En ese momento, Marie llegó con una bandeja. La dejó en la


mesa de café y se sentó en el otro sillón junto a Dominic. Todo era tan
normal por aquí que Elí estaba nervioso. Él ahora era un vampiro,
emparejado a un hombre. No debería ser tan normal. Eli estaba
esperando ataúdes, candelabros y música espeluznante de órgano.

Pero June and Ward Cleaver8 estaban en la sala viendo el


partido de fútbol.

«Qué extraño».

8
June y Ward Cleaver, personajes de ficción del programa Leave it to Beaver, se consideran la pareja suburbana típica de
los 50, con dos niños de 13 y 7 años.
—¿Bebes, dulzura? —dijo Marie mientras señalaba la bandeja
llena de tazas y aperitivos—. Espero que te guste el O negativo9.

Eli se quedó con la boca abierta viendo la bandeja y luego a


Jersey, que había tomado un sándwich de pizza, tragándolo y luego
fue por otro. Buck golpeó la mano de Jersey apartándola y tomó un
puñado de pequeños bocadillos. Eli no estaba seguro de qué hacer.

—Él no bebe carmesí mamá —dijo Jersey antes de meterse otro


sándwich de pizza a la boca—. Él bebe de la fuente —afirmó con
orgullo como si eso fuera algo para presumir.

—Bien, bueno para él —dijo Marie mientras tomaba un vaso


carmesí y se recargaba, cruzando las piernas y viendo el partido de
fútbol. Eli estaba un poco perdido. No, corrección, estaba tan perdido
que necesitaba un mapa para regresar a la conversación.

—La cena está casi lista —dijo y luego se giró hacia Eli—. No
estoy segura de qué servirte dado que no bebes carmesí. Quizás te
puedes alimentar de Jersey mientras come.

¿Era en serio? Eli tragó saliva ante la idea de subir al regazo de


Jersey mientras todos se sentaban alrededor con porcelana fina y lo
veían. Podía sentir su corazón latiendo fuera de control cuando el
pánico comenzó a establecerse. Esto era una locura. Eli no iba a
hacerlo.

—Ella está jugando contigo, Eli —dijo Jersey, chocándole los


hombros—. Má tiene un sentido de humor muy retorcido.

Fuerte alivio recorrió a Eli mientras echaba una mirada a


Marie. —Muy buena —dijo con voz débil.

—Ella es más de lo que se puede manejar —dijo Dominic sin


apartar la vista del juego.

¿Era eso un cumplido o una advertencia?

—No tienes problemas porque tus hijos sean gay? —La


pregunta salió tan rápido que, cuando Eli curvó los labios, ya era
9
La sangre Rh negativo es la mas común de las sangres raras, teniéndola solo del 6 al 8% de la población mundial, por lo
que le esta ofreciendo una bebida especial.
demasiado tarde. Las palabras se habían deslizado de sus labios y
ahora por ahí colgaban de la habitación.

En cierto modo, se sintió aliviado de que la pregunta saliera. Si


los padres de Jersey iban a oponerse o protestar porque Jersey
estuviera con un hombre, quería saberlo y Eli quería estar donde
pudiera presenciarlo. Tan loco como sonara, quería que hablaran de
él mientras él estaba sentado allí.

No tenía sentido para él.

—Sí, estoy muy consciente de que mis dos hijos son gays.

Nunca había visto una familia tan dispuesta a aceptar que eso
entrara en su vida. Era bizarro como el infierno ver a Dominic mover la
mano desestimando la pregunta de Eli. Su padre probablemente
tendría un ataque al corazón si Buck y Jersey se aparecieran en su
puerta, y peor si Eli anunciaba que tenía una pareja masculina.

Eli señaló con su mano a Jersey y luego a sí mismo. —¿Y que él


joda mi culo? —Palmeó su boca tan pronto las palabras salieron de sus
labios. ¿Qué jodidos estaba mal con él? Nunca había estado más
mortificado en su vida. ¿De dónde infiernos había venido esa
pregunta?

Elí tenía una fuerte urgencia de caer dentro de los cojines y


rezar para que se lo tragaran. Nunca había usado ese tipo de
lenguaje frente a su madre, entonces, ¿por qué lo usaba frente a la
mamá de Jersey? ¿Podría golpear el botón de rebobinar del control
remoto y evitar hacer esa burda pregunta?

Marie fue bondadosa al respecto y se rio mientras Dominic


trataba de ocultar la sonrisa que se extendía por su cara. Eli miró a su
pareja, viéndolo que sonreía mientras masticaba la comida.

—Eso es, um, bien, eso no es mi asunto. Pero sí, también, soy
muy consciente de eso —dijo Marie.

La cara de Eli ardía mientras se deslizaba hacia atrás, con la


esperanza de que los cojines realmente salieran y se lo tragaran. Lo
curioso era que nadie estaba prestando atención, mientras Jersey lo
jalaba tan cerca que prácticamente estaba sentado en el regazo del
hombre mientras todos veían el partido.

Era extraño saber que aquí él no tenía que ocultar sus


depravados pensamientos. A nadie le importaba. Se recostó,
disfrutando de la sensación de los brazos de su pareja. Aun así seguía
robando miradas hacia los padres de Jersey, después de la loca
pregunta. Hablando de momentos embarazosos en la vida que le
gustaría poder borrar…

Mientras observaba el juego y se sentía más normal en este


momento, en esta casa de piedra rojiza, con una madre vampiro y un
padre humano, Eli empezó a relajarse en los brazos de Jersey.

Quizás después de todo no era un individuo depravado.

Jersey estaba en la puerta del club, de guardia. Christian había


accedido a la petición de Jersey de tomar otra función ya que el
Príncipe y Minsheng no permitían que el pequeño hombre saliera de su
vista. Jersey amaba la parte física de su trabajo —golpear cabezas
juntas cuando los humanos o incluso los vampiros se salían de control.

Era mejor que estar sentado por ahí con su pulgar en el


culo. Claro, él podría pasar todo el día en la cama con Eli, jodiendo
hasta que sus cerebros se salieran, pero Jersey quería ser un poco más
productivo que eso.

Aunque la idea lo tenía duro todo el tiempo.

Eli estaba con Shelby, ya que Yasuko nunca parecía estar


cerca. Los dos se hicieron amigos rápidamente, y Eli incluso ayudaba a
Shelby cuando el pequeño vampiro estaba ocupado atendiendo las
mesas del segundo piso.

Christian creía en alimentar a los humanos. Decía que era


necesario remplazar los nutrientes después de su donación al
Aquelarre. Eso mantenía a Eli ocupado, así no enloquecería de
aburrimiento. Eli confesó que realmente no estaba en la escena del
club. Él había ido sólo para lograr joder.

Esa confesión disparó una racha de celos en Jersey que llegó al


techo, pero no dejó que Eli lo notara. Su pasado era su derecho, pero
no tenía que gustarle a Jersey. Él mismo no estaba todo cubierto de
nieve blanca.

—Parece que Eli finalmente se ajustó —comentó Harley,


cuando ambos veían a Eli y a Shelby bajar una carga desde las mesas
del piso de arriba.

—Está tratando. —Y eso era la pura verdad. Eli aún tenía sus
arrebatos, sus inseguridades en ser él mismo delante de todos, pero en
su mayor parte, era genial. Sonrió cuando vio hacia su pareja que le
daba una dulce sonrisa.

—Dios, te tiene —bromeó Harley dándole un codazo a Jersey—.


Espero que nadie me sostenga de la nariz de esa forma tan abierta.

Jersey fulminó a Harley. —Métete en tus propios asuntos,

—Me gustaría si no le hicieras esos tontos ojitos. ¡Eso es


vergonzoso!

Jersey ignoró a Harley saliendo a detener una pelea entre dos


humanos que se lanzaban golpes. Jaló a los hombres separándolos y
empujándolos en dirección opuesta. —Hagan eso en otro lugar.

Jersey regresó a la puerta donde Harley le sonreía a un rubio, se


dio cuenta que era Mallon. Sonreía con aire de suficiencia apoyado
contra el carro de Jersey. Sin pensar, solo reaccionando, fue tras el
bastardo por su venganza.

—Jersey, ¡espera! —Harley le gritó, pero Jersey no estaba


escuchando. No podía entender por qué el sádico Anciano se
presentaba aquí, pero esto era por Eli, Mallon no iba a ningún lado
cerca del hombre.

Él le había hecho a su pareja esa promesa, y Jersey no tenía


intención de romperla e iba a mantener a Eli a salvo aunque Jersey
tuviera que matar al bastardo con sus propias manos.
Jersey se lanzó de cabeza para poner las manos sobre el ex-
Anciano que había azotado cada centímetro del cuerpo de su
pareja, dejándolo por muerto en aquella maldita cavernosa
habitación. El mismo Anciano que había traído a los ghouls al juego y
les había dejado que mordieran a Eli hasta dejarle un mínimo de vida.
El mismo Anciano que Jersey iba a matar.

No, él no iba a esperar.

Jersey había esperado lo suficiente.

Un tic comenzó en la mandíbula de Jersey, cuando vio a


Christian aparecer justo frente a él, bloqueando que alcanzara a
Mallon. El Príncipe iba tras Mallon por los horrendos crímenes que
cometió, pero Jersey tenía un interés personal para destrozar al
vampiro. Una venganza personal que quería asegurarse de que Mallon
recibiera.

Mallon vio a Christian y se desvaneció, Christian desapareció


segundos después de que Mallon desapareció. Jersey gritó su protesta
en el estacionamiento, pateando la llanta de un carro. Estaba más
allá de la razón por la injusticia de no ser capaz de obtener su
venganza. Se quedó ahí hirviendo antes de caminar hacia el club.

Miró a Harley, pero el vampiro no dijo ni una palabra cuando


Jersey pasó junto a él para ir a revisar a su pareja. Vio alrededor del
club hasta que sus ojos negros se encontraron con los ojos avellana. Eli
lo miraba con extrañeza como si pudiera decir que algo le
preocupaba a Jersey.

Tomando una respiración profunda, Jersey trató de suprimir su


rabia mientras se dirigía hacia su pareja. Lo último que quería era
asustar a Eli.

—¿Todo está bien? —Eli preguntó cuando Jersey se


acercó. Sabía que no había controlado totalmente su ira, pero se
calmó lentamente ahora que se dio cuenta de que Eli estaba bien.

—Estoy bien. Me emociono cada vez que te veo —respondió


dándole un guiñó. Se sentía como una rata bastarda por mentir a su
pareja, pero Jersey no quería que Eli supiera que Mallon estaba cerca,
que había venido al club. Eli estaba haciendo progresos, y no quería
arruinarlo porque el bastardo quería jugar juegos mentales.

—Te ves constipado —dijo Eli que estaba dejando la bandeja


en la barra—. Si eso es entusiasmo, odiaría ver cómo te ves cuando
estés muy feliz.

Jersey suspiró mientras cambió su peso a su otro pie. Quería


cambiar el tema. Mentir a su pareja no le sentaba bien, y no quería
enredarse más en una telaraña. —Estoy bien, bebé. ¿Cómo esta todo
con Shelby?

Eli rodó los ojos mientras se quejaba. —Está bien, pero el


hombre tiene demasiada energía para mí. Es como tratar de
mantener el ritmo del Correcaminos.

Jersey hizo a un lado a un humano, se sentó en una silla alta


frente a la barra y pidió una bebida.

—Me dirijo de nuevo a la puerta. Ya sabes dónde estoy si me


necesitas. —Odiaba que su pareja trabajara en el club. No es que
Jersey se opusiera a que Eli trabajara, pero odiaba a cualquiera
alrededor de su pareja. Su lado posesivo no se había atenuado ahora
que se emparejaron, pero no iba a mantener a Eli encerrado.

A pesar de que se había entretenido con la idea muchas


veces.

Emilio se apoyó contra la pared del pasillo de BDSM. Sus ojos


escaneando la pared de cuerpos retorciéndose eróticamente en la
pista de baile. Él había extrañado esto cuando estaba en el Aquelarre
del norte de espía. No había nada en el mundo como ver cuerpos
calientes y sudorosos de hombres moviéndose, llamándole, rogándole
porque tomara un trago.
The Manacle10 había sido una brillante idea, y estaría
eternamente agradecido de ser parte del Aquelarre del Príncipe. El
lugar era hipnótico, erótico, y un sabor a lo prohibido que le gustaba
disfrutar.

Apartándose de la pared, Emilio se dirigió a un hombre que


movía las caderas mientras sus manos recorrían su desnudo
pecho. Emilio podía ver los pequeños y marrones pezones levantados
más allá de la perfección. Su lengua se deslizó a través de sus colmillos
mientras le sonreía seductoramente al hombre.

—Christian quiere hablar contigo —dijo Christo detrás de él.

Emilio estaba medio tentado de ignorar al segundo al mando,


mientras veía al hermoso con cabello castaño y ardientes ojos azules
llamándole. El humano se acarició la ingle, deslizando sus dedos hacia
arriba y abajo de su longitud, rogando que Emilio llegara con él.

—¿Ahora? —preguntó con irritación.

—No, a la brevedad posible —dijo Christo con sarcasmo.

Emilio se acercó al extraño, colocando su índice en el mentón


del humano y levantándolo para un sensual beso. El hombre jadeaba
para el momento que Emilio rompió el beso. —No irás a ninguna parte,
amor.

Él asintió, obediente mientras Emilio se alejaba de su merienda.


Su pene estaba muy duro, mientras caminaba detrás de Christo a la
oficina del Príncipe. «Más vale que sea importante». Emilio anhelaba al
humano, y tenía muchas ganas de ir con él.

Al entrar en la oficina de Christian, se dio cuenta que Brandon y


August estaban de pie junto al escritorio del Príncipe.

Christian se inclinó hacia adelante, colocando los brazos sobre


el escritorio señalando con la cabeza hacia los hermanos. —Emilio,
conoce tu nuevo encargo.

10
The Manacle, mancuernas, esposas como es el nombre del club se deja el original
Christian tamborileaba los dedos sobre las rodillas mientras se
sentaba en su silla en la sala de la mansión. Esta noche era la noche
en que tenía que elegir a un Anciano que remplazara a Mallon. El club
estaba cerrado, y el Aquelarre entero estaba aquí, junto con Dante.

Era como el maldito baile social de la preparatoria de los


humanos. Su Aquelarre se quedó en un lado de la habitación, mientras
que Dante se quedó en el otro. Los miembros de cada Aquelarre
veían a los otros como si fueran bandas rivales.

Esto era ridículo. Todos ellos eran de la misma raza, todos


vampiros. ¿Por qué infiernos no podían actuar como tal? Christian
sabía que tenía que unirlos o siempre habría problemas. En su infinita
sabiduría, decidió formar pares de compañeros, dando a cada
miembro de su Aquelarre un miembro del Aquelarre del norte para
que mostrara los alrededores en los próximos días.

Si no se mataban entre sí para el tercer día, tal vez su raza


tendría una oportunidad. Christian estaba cansado de los rebeldes y
los informes del aumento de la población era inquietante, ellos se
estaban uniendo. Aún no le había informado a nadie, pero los
rebeldes estaban formando una comunidad en la ciudad. No podía
entender sus motivos para hacer eso. ¿Qué es lo que ganarían
uniéndose?

Si lo que estaba escuchando era cierto, entonces los vampiros


necesitan dejar sus rencillas a un lado y unirse contra quienes habían
tomado el lado oscuro de la vida del vampiro. Christian podía ver el
encanto de ser un rebelde, pero también sabía que un rebelde pierde
su humanidad cuando abraza esa vida.

Se levantó de su asiento cuando Savas y Vinicio entraron a la


mansión. Los dos Ancianos saludaron a Christian y tomaron asiento.
—Entonces, ¿quién es el recién elegido? —Savas preguntó
cruzando las piernas—. Por favor, dime que no es el imbécil de
Gallagher, el líder del Aquelarre en el sur.

Christian ya tenía dolor de cabeza. Los Ancianos


chismorreaban peor que mujeres ancianas en su club de costura. Esa
era una de las razones por las que había luchado por mantenerse lejos
de ellos.

—Pronto lo averiguarán —dijo Christian. Él preferiría estar en la


cama con sus parejas o incluso pasar tiempo con su nuevo hijo que
escuchar a los dos hombres quejarse sobre el mundo de los humanos y
los vampiros.

Se recargó y fingió interés, mientras rezaba para que la


inducción pronto comenzara. El recién nombrado debería llegar en
cualquier momento.

Una sonrisa inclinó un lado de su boca cuando Damiano entró


en la mansión, seguro de sí mismo y caminando con confianza.

«Ya era la maldita hora».

—¿Elegiste a Damiano? —Vinicio siseó—. ¿Por qué en la tierra lo


elegiste? Es arrogante y grosero. ¡Dante hubiera sido una elección más
sabia que esa pomposa bolsa de aire!

Christian rodó los ojos. —¿Vas a argumentar mi elección?

Vinicio bufó y gruñó, pero sacudió la cabeza. «Hombre


inteligente». Christian se levantó para saludar a Damiano en un lado de
la habitación, señalando con la cabeza a Christo para que iniciara el
curso de inducción.

Eli se rascó la cabeza mientras veía al vampiro frente a él como


si estuviera muerto de aburrimiento. Christian dijo que tenía que
enseñarle todo y ser amable, pero infiernos si él sabía qué decir. Aun
tenía sus pies húmedos en esta nueva vida por así decirlo.

—De nuevo, ¿cual es tu nombre?

Los labios del vampiro se curvaron mientras veía a Eli como si


fuera un imbécil. —Taras —dijo lentamente, cimentando la creencia
de Eli de que el vampiro lo creía un tonto. Quería darle un buen golpe
en el ojo, pero no sería ‘la unión de los Aquelarres,’ como Christian
había propuesto.

Le gustaría unir su puño con la mandíbula del tipo. Taras no


había hecho nada pero cada vez que Eli lo veía desde que los unieron
como compañeros tenía la nariz levantada. Eli estaba listo para decirle
al hombre que se jodiera pero vio a Christian sonriéndole suavemente
desde el otro lado de la sala, dándole una ligera inclinación de
cabeza.

Suspirando con resignación, Eli se giró a ver a Jersey. Quizás


podría arrojar a Taras hacia su pareja. Eli no era una persona sociable,
y hacer frente a la apestosa actitud del vampiro estaba empujando su
ira cerca de la superficie.

—Sígueme.

El vampiro parecía que preferiría comer clavos de algún ataúd,


pero de todos modos siguió a Eli mientras pasaba entre la multitud
hacia su pareja. Jersey estaba ahí de pie viendo como su siguiente
respiración a Eli, mientras hablaba con su hermano del otro lado de la
habitación, ajeno a la ira de Eli.

Si el imbécil detrás de él veía a Eli una vez más como si fuera


mugre en la suela del zapato, se iba a olvidar de la unión y golpear el
culo del vampiro.

La idea de patear el culo de Taras huyó cuando Jersey se giró y


le sonrió, el corazón de Eli se saltó un latido. Eli podía sentir su pecho
oprimirse con los sentimientos hacia su pareja. Nunca había pensado
encontrar a alguien que le hiciera sentir como si las estrellas en el cielo
eran sólo para él.
Jersey curvó un brazo alrededor de la cintura de Eli y lo atrajo
hacia sí, mientras se giraba hacia Buck. —Eso es lo que estoy
escuchando —le dijo a su hermano. Eli no se preocupaba por la unión,
los rebeldes, el nuevo Anciano, ni cualquier otra cosa. Estaba bien
dentro del brazo de Jersey en donde pertenecía. El resto del mundo se
derretía en un suspiro.

—¿Me trajiste aquí para que pudieras abrazarlo? —Taras


preguntó, mientras señalaba a Jersey—. Pensé que íbamos a hacer
algo interesante.

—¿Es amigo tuyo? —Jersey preguntó, mientras veía de Eli a


Taras.

—Difícilmente —respondió Eli—. Él es el compañero con que me


unió Christian. —Notó que otros lo veían y Eli comenzó a sentirse
incómodo. A Eli no le gustaba llamar la atención, y demasiados ojos
veían hacia él. Se salió del brazo de Jersey y se dirigió hacia el cuarto
de baño. Cuando Taras lo seguía, Eli lanzó su mano hacia arriba.

—No, amigo. Esto lo puedo hacer solo.

Taras entrecerró los ojos hacia Eli mientras caminaba de regreso


hacia Jersey. Se quedó mirando la sonrisa de Taras y cómo
juguetonamente palmeaba el brazo Jersey. Eli estaba apretando los
dientes en el momento en que entró en el baño de hombres. No le
gustaban los cazadores furtivos, y Taras estaba empujándose cerca de
la zona de peligro.

Elí estaba sentado en el asiento del inodoro y respiró


profundo. Nunca pensó que vería el día en que sería capaz de salir del
armario, pero joder, ¿por qué tenía que estar enfrente de tantas
malditas personas?

Sacó su teléfono celular del bolsillo y marcó el número de su


padre, sintiéndose algo nostálgico.

—Ya era hora de que llamaras. Estaba empezando a


preocuparme por ti.
Eli sonrió ante el profundo tono de su padre. Eso lavó todas sus
preocupaciones en un momento y lo hizo sentir como galletas caseras
y refresco de manzana. —Hola, papá.

—Entonces, ¿dónde has estado, hijo? Tu madre está muy


preocupada. —Su tono de padre era suave y tranquilizador. Eli quería
romper a llorar en ese mismo momento. Quería sentir los brazos de su
papá a su alrededor, haciéndole saber que él no era un fracaso como
un hijo y que todavía lo amaba a pesar de que se emparejara con
Jersey, un hombre. Sabía que era una ilusión, pero lo quería con tan
maldita urgencia que su corazón dolía.

—He estado muy ocupado con algunas cosas. Lo siento, me


olvidé de llamar. ¿Cómo está mamá?

—Además de preocupada, ella está bien. El trabajo la


mantiene ocupada, y pasar tiempo con Elda.

Eli sonrió. Amaba a su tía Elda. Era surrealista y burbujeante, y


francamente perfecta. Le hubiera gustado poder ir a casa para una
visita a ver a su familia, pero Eli tenía miedo de lo que su padre haría
cuando llevara a Jersey con él. —Diles que les digo hola.

—Tu mamá va a tener una de sus infames reuniones familiares


este domingo. No te estoy pidiendo que estés aquí, solo te digo. Tu
mamá quiere a todos juntos —dijo su padre y luego se echó a reír—.
Ella piensa que tu prima Madeline está embarazada por lo que está
corriendo por aquí como si fuera a ser abuela.

Eli se echó a reír. —Estoy contento por Madeline y Sam


finalmente lo hizo bien.

—Yo también. Elda está muy entusiasmada con ser abuela. Ella
va una y otra vez sobre eso. Sólo te lo advierto.

«Genial». Eso significaba que su madre le hablaría acerca de


establecerse y producir nietos. Eli se rascó la pierna de sus pantalones
mientras veía sus zapatos. Sabía que no había forma en que le diera
nietos a su madre. Sentía que estaba desilusionando a su familia. Se
limpió los ojos y se aclaró la garganta. —Me tengo que ir, papá. Dile a
mamá que la quiero.
—Mantente seguro, hijo. Nos vemos el domingo. Entonces me
podrás decir por qué solo te levantaste y desapareciste.

Eli asintió mientras colgaba, dejó caer el teléfono en su regazo


mientras lloraba. Estaba en el baño, por lo que no tenía que
preocuparse de que alguien lo viera. Desenrolló algo de papel
higiénico y se limpió la nariz mientras un nudo se formaba en su
garganta. Eli haría cualquier cosa para complacer a su padre, pero
sabía que casarse con una mujer no estaba en sus cartas.

Se puso de pie y giró, viéndose al espejo, su nariz estaba roja y


sus ojos hinchados. Uff, Jersey iba a saber de inmediato que Eli había
estado llorando. Abrió el grifo y salpicó agua fría sobre su rostro. No
sirvió de nada. Su rostro aun era un claro indicativo.

Eli entreabrió la puerta del baño, mirando reflexivo hacia la


multitud de vampiros alrededor. No quería volver a eso. Deslizándose
desde el cuarto de baño, Eli se dirigió a la puerta principal. Necesitaba
aire fresco. No había manera de que fuera a dejar que Jersey lo viera
de esa manera. Se veía y se sentía como una mierda, y su noche no
parecía mejorar. Él sabía que mucha gente estaba peor que él, pero
Eli todavía luchaba con su nueva vida.

Una vez fuera, Eli se apoyó contra la pared de la casa. Se


sentía bien estar a la intemperie, lejos de la multitud, podía tener un
momento para pensar. Si sólo Jersey supiera lo difícil que era para él
en ocasiones mantenerse juntos. Eli podría poner buena cara, pero la
mayor parte del tiempo estaba completamente perdido. Esta nueva
vida no era exactamente un paseo por el parque. Nunca hubiera
imaginado que había tantas malditas reglas en una sociedad de
vampiros.

Por las películas, Eli había pensado que vivían en ataúdes y


atacaban a sus victimas en callejones, drenándolas antes de seguir
adelante. Joder, era toda una sociedad con normas, repercusiones y
política. Estaba empezando a desear que vivieran en un ataúd y
atacaran en callejones. Esta mierda era complicada.

Metiendo sus manos detrás de su espalda, Eli apoyó la cabeza


contra la casa. Su lengua jugaba con su dentadura mientras se
preguntaba cómo sería realmente salir ahí afuera y morder una
víctima inocente. Había bebido de Jersey y sólo de Jersey desde su
renacimiento y se preguntó si la sangre de todo el mundo tendría el
mismo sabor.

¿Era el sabor de la sangre o el encanto de ser capaz de hacer


que la gente se sometiera y se entregara? Pateó el concreto con la
punta de su pie mientras veía el laberinto de carros estacionados en la
parte de atrás. Eli se preguntó ¿si caminaba por las calles en este
momento y mordía a alguien, lo dejarían?

Joder, estaba comenzando a pensar como un maldito vampiro.


Había pasado de estar asqueado incluso con la idea de beber sangre
a querer conocer el sabor de la de otros. ¿Qué tan jodido era eso?

—Ahí estás.

Eli levantó la vista y vio a Jersey caminando hacia él. El hombre


era realmente hermoso. Incluso caminando, hacía que Eli quisiera
desnudarse y rogar a sus pies. Vio en dirección opuesta, inseguro si
tenía la cara hinchada de tanto llorar.

—¿Te sucede algo? —La voz de Jersey estaba llena de


preocupación, y se detuvo junto a Eli. Eli quería decirle todo, sus
temores, sus preocupaciones, su sentimiento de ineptitud y la forma en
que extrañaba a su familia, pero no salió nada. Todo lo que pudo
hacer fue sacudir la cabeza y ver la fila de carros.

Jersey entró en su línea de visión, inclinando la cabeza de Eli


con sus nudillos. Sus cejas se unieron mientras movía la cara de Eli de
un lado a otro. —Has estado llorando.

«Y eso era algo».

—Solo estoy un poco abrumado —confesó una pequeña parte


de lo que le estaba pasando con el abrumado que ni siquiera lo
cubría todo. Había momentos en que sentía como si todo a su
alrededor se caía a pedazos, y ni siquiera podía reunir las piezas lo
suficientemente rápido.

—¿Hay algo que pueda hacer para ayudar? —Jersey


preguntó. Se quedó a un paso de Eli, dándole su espacio, pero no
demasiado, lo que Eli apreciaba. Jersey parecía ser la única cosa
sólida en su vida en estos momentos. Jimmy era su mejor amigo, pero
su mejor amigo estaba ocupado estos días con Nija.

No es que le echara la culpa al hombre. Nija era bastante


caliente. Pero ningún hombre se acercaba a la buena apariencia de
Jersey. Sacudió la cabeza mientras veía a Jersey. —No, estoy bien. —Y
él se sentía mejor ahora que Jersey se encontraba junto a él.

—Sabes que estoy aquí para ti si necesitas cualquier cosa,


incluso alguien con quien hablar.

Eli asintió. Él lo sabía. Sólo que no estaba acostumbrado a


confiar en nadie. Ni siquiera le contó a Jimmy ni la mitad de las cosas
que le sucedieron en su vida. —¿Alguna vez te has sentido tan perdido
que no sabes a dónde ir?

Jersey se apoyó contra la pared al lado de él, metiendo las


manos tras la espalda de la misma manera que Eli. —La mayor parte
de mi vida. Podré actuar como si supiera lo que estoy haciendo la
mitad del tiempo, pero realmente no. Confío mucho en mi hermano.

—Yo soy hijo único —señaló Eli.

—Puedo prestarte a Buck. Él es genial. O puedes tenerme a mí.


Soy bueno escuchando. No puedo decir que voy a darte una
solución, pero a veces la gente está buscando solo a alguien que los
escuche. Inténtalo —Jersey, chocó los hombros con Eli mientras
cruzaba los tobillos.

¿Podría? ¿Podría Eli decirle a Jersey los pensamientos que


corrían a través de su cabeza la mitad del tiempo? Eli se aclaró la
garganta, mirando a los carros de nuevo, incapaz de mirar a Jersey
mientras hablaba. —Desde que tuve edad suficiente para darme
cuenta del sexo opuesto, mis ojos se desviaron hacia el quarterback o
al chico sentado a mi lado. Siempre pensé que algo estaba mal
conmigo.

Jersey se puso en cuclillas, tomando algunas piedras y


lanzándolas lejos mientras lo escuchaba.
—Mi padre me ha hecho saber que no le gustan los hombres
gay, pero es un padre genial, un hombre realmente fuerte, que
siempre me ha demostrado que me ama. Me siento como si lo
estuviera defraudando. —Se sentía muy bien finalmente decírselo a
alguien, sin embargo, al oír las palabras en voz alta Eli se daba cuenta
lo mucho que realmente sentía decepcionar a su padre.

—A mi me sucedió de la misma manera —dijo Jersey—. Fui


educado en casa porque no podía estar fuera a la luz del día, pero
cuando me alimentaba, mis deseos iban más allá de alimentarme de
los hombres. Estaba aterrorizado de decirle a mi papá.

—¿En serio? —Elí preguntó mientras se deslizó hacia abajo con


Jersey—. ¿Cómo obtuviste el valor para decirle?

Jersey, se echó a reír. —No lo hice. Buck le dijo. Se dio cuenta


de que sólo me alimentaba de chicos y sumó dos y dos. Yo me enojé
con él por un tiempo por sacarme de esa manera. Mi papá no estaba
muy emocionado al respecto en un primer momento, sobre todo
cuando Buck también salió, pero él aprendió a lidiar con eso. Ahora
está bien, no es gran problema. Me he dado cuenta que no puedo
vivir a través de mis padres. Al final del día, lo que más importa es que
ésta es mi vida, y tengo que vivir de la manera que me haga feliz. Y
emparejarme contigo me hace feliz.

—Esta es la primera vez que he estado abiertamente con un


hombre. Da miedo. Siento que todo el mundo me está mirando,
juzgándome. —Sabía que no importaba lo que otra gente pensara. Tal
como Jersey había dicho, al final del día, era su vida. Pero Eli no había
sido feliz escondiendo lo que era. De hecho, se había sentido
miserable.

—Tan grande como soy, estaba asustado —admitió Jersey. Esa


revelación sorprendió a Eli. A Jersey parecía que no le importaba lo
que la gente pensara de él. Su pareja parecía tan seguro de sí
mismo—. Pero salí del armario y no he mirado atrás. Si quieres, te
puedo ayudar. He estado allí y sé por lo que estás pasando.

—Me gustaría eso. Gracias —dijo Eli.


Jersey se puso de pie, ofreciéndole la mano. Eli la tomó,
levantándose y Jersey lo abrazó. Sabía que podía hacer esto. Tan
difícil como era, con Jersey ayudándole en el camino, podría hacer
esto.

—Eso fue tan dulce. Creo que puedo llorar.

Eli jadeó cuando Jersey se giró cubriendo a Eli con su cuerpo.


Era el hombre que lo había secuestrado atrás del bar en donde Jimmy
solía trabajar, ‘The Cave’. Él empezó a temblar cuando los recuerdos
de esa noche inundaron de nuevo su mente.

El tipo lo había atraído fuera del bar con la promesa de darle a


Eli un buen momento. Había sido estúpido y confiado. Todas sus
campanas de alarma habían sonado la noche en que vio a los ojos
del tipo, pero Eli las había ignorado y de todos modos siguió al hombre
hacia el callejón.

No recordaba mucho después de eso, salvo cuando se


despertó con cortes de látigo en todo su cuerpo. Quizás era la mirada
del extraño, pero hasta la última cicatriz que le quedaba a Eli empezó
a doler. Sus dedos se cerraron en la camisa de Jersey mientras se
acercaba más.

—Mallon. Sigues viniendo buscando que patee tu culo. —


Jersey se burló mientras daba un paso atrás, empujando a Eli a la
pared—. ¿Por qué no vas a jugar con tus jodidos ghouls y sales con un
infierno de aquí?

El hombre dio un paso hacia adelante, su ojos fríos y carentes


de cualquier emoción cuando señaló con su mentón a Eli. —Prefiero
continuar donde lo dejé con él.
Buck vio alrededor de la sala y se dio cuenta de que no había
visto a Jersey en un tiempo. Ese pequeño imbécil molesto de Taras
seguía a su alrededor, tratando de coquetear con Buck. El hombre no
era su tipo, y era arrogante como el infierno.

Buck podía decir que joder a Taras sería una mala decisión, por
lo que intentaba infructuosamente mantenerse alejado del punk.

No era como su hermano que se apegaba a sus


responsabilidades. Incluso cuando Christian había nombrado a Eli
como niñera de esa mierda, Jersey no podría estar demasiado lejos.
Además, tampoco había visto a Eli. ¿Dónde jodidos estaban?

—¿Problemas? —Isla preguntó.

Sí, había un problema. Su hermanito no estaba en ninguna


parte de este lugar. Sus ojos seguían buscando entre la multitud.
Normalmente no estaría pensado nada por la desaparición de Jersey.
Al chico le gustaba salir a comer por su cuenta. Sin embargo, ahora su
hermano estaba emparejado y esta era una noche importante. Jersey
no podría haber salido. —¿Has visto a Jersey o a Eli?

Isla negó con la cabeza. —No en un tiempo.

Sus miradas se encontraron y luego Buck maldijo. Algo tenía que


estar mal para que su hermano no estuviera aquí. Buck e Isla se
dirigieron a la puerta del frente para ir a buscar a Jersey y su pareja.

Jersey estaba haciendo todo lo posible para mantener su ritmo


cardíaco bajo control. No le haría ningún bien que Mallon supiera lo
realmente asustado que estaba. No por sí mismo, sino por Eli. Su pareja
había hecho algunos progresos, y temía que ver a Mallon pudiera
alterar a Eli y hacerlo caer en espiral descendente en su manera de
luchar. Enfrentar a su atacante podría ser demasiado para su pareja
en estos momentos. Era todavía demasiado nuevo en todo esto, su
vida de vampiro, su aceptación de quién era realmente. Él no tenía
necesidad de agregar esta mierda.

Siseó y mostró los colmillos cuando el loco bastardo dio un paso


más cerca.

—¿Se supone que me asuste de ti? —dijo Mallon, con aspecto


irritado porque le negaban a Eli—. Entrégamelo.

—¿Es jodidamente en serio? —Jersey, preguntó, mientras


presionaba su espalda contra el pequeño cuerpo de Eli. Quería
romper la garganta del vampiro, pero temía dejar atrás a su pareja.
No se fiaba del loco bastardo en lo más mínimo.

Por lo que sabía, esto muy bien podría ser una trampa. Jersey
había estado preguntándose por qué Mallon seguía viniendo por más,
y ahora lo sabía. Por Eli. Pero lo que no podía entender era por qué
quería a Elí. Su pareja había sido solo un peón en sus malvados planes,
no era nada especial para Mallon. Así que, ¿por qué seguía
regresando por él?

Inclinó ligeramente la cabeza cuando vio a Shelby asomándose


desde detrás de la casa. Eso era todo lo que necesitaba en estos
momentos. Defender a Eli era suficiente. No necesitaba añadir a
Shelby a la mezcla. Rápidamente regresó sus ojos de nuevo a Mallon.
No quería que el vampiro supiera que Shelby estaba cerca.

Una sonrisa maligna inclinó los labios de Mallon. Su mirada fue


hacia Shelby y luego a Jersey. —Tal vez me he encontrado un juguete
nuevo —dijo mientras giraba la cabeza hacia la parte de atrás de la
casa—. Sal, joven. Ven a jugar con nosotros.

—¡Regresa a la casa! —Jersey, gritó, pero ya era demasiado


tarde. Mallon era rápido como una jodida y estaba al lado de Shelby
en menos de una milésima de segundo. Los ojos del pequeño vampiro
se agrandaron mientras veía a Jersey, pidiendo que hiciera algo.
Jersey no iba a permitir que Mallon tuviera a Shelby. Había visto la obra
del hombre, y él no iba a dejar que Shelby fuera su siguiente víctima.

—Déjalo ir, Mallon —dijo Jersey en voz baja y amenazante.


Estaba cansado de esos juegos. ¿Por qué el vampiro no se iba? La
vida sería mucho más sencilla para todos.

—¿O qué? —Mallon preguntó en un malicioso tono de burla—.


¿Qué puedes hacerme?

—Nada. —Jersey sonrió cuando vio a los tres Ancianos de pie


detrás de Mallon—. Pero ellos pueden.

Mallon siseó y giró, liberando a Shelby mientras luchaba contra


los tres vampiros. Jersey salió disparado hacia adelante y tomó a
Shelby empujándolo a sus espaldas mientras observaba la pelea. Tan
imposible como era, Mallon estaba ganando.

Los Ancianos luchaban ferozmente, los tres contra Mallon, al


mismo tiempo, rodeándolo, atrapándolo y luego Mallon desapareció,
difuminándose frente a sus propios ojos. Los tres Ancianos
desaparecieron a su caza.

—Mételos adentro —gritó Buck detrás de él.

Jersey giró para ver a su hermano e Isla frente a su camino. Él


lanzó a Shelby hacia Buck mientras agarró a Eli y corrió con él. Él no iba
a correr ningún riesgo en lo que concernía a su pareja. Los tres
Ancianos atenderían eso. En realidad, no había más que pudiera
hacer.

Gruñó bajo cuando se dirigía a la puerta del frente y vio a Taras


en el camino. Realmente no necesitaba esa mierda ahora mismo. Las
aletas de la nariz del vampiro se movían mientras se dirigía hacia
Jersey y Eli.

—¿Dónde han estado? ¡Poco anfitrión has resultado ser!

Jersey contó hasta diez antes de hacerle algo muy malo al


vampiro. Tenía suficiente de la desagradable actitud del vampiro por
una noche. Ignoró al indignado hombre y dirigió a su pareja
directamente hacia su dormitorio. Eli no había dicho ni una palabra y
Jersey estaba preocupado, pero primero tenía que llevar a su pareja a
un lugar seguro.

Cerró la puerta de su dormitorio, bloqueándolo antes de girarse


hacia su pareja. Eli se veía aturdido con una extraña expresión en su
rostro. Jersey no estaba seguro de lo que debía hacer. —Sabes que
nunca permitiría que pusiera sus manos en ti, ¿verdad?

Eli parpadeó un par de veces y luego pareció salir con fuerza


del aturdimiento en el que se encontraba. Vio alrededor. Su mirada se
detuvo en las cosas que había traído y que aun no había guardado.
Eli levantó la vista hacia Jersey, una sonrisa en su cara. Jersey, no
estaba seguro de si debía sentirse aliviado o nervioso. ¿Su pareja
estaba bien o era el comienzo de un ataque de nervios?

Jersey lentamente guio a Eli a su cama, lo acomodó en ella y


fue al cuarto de baño por una toalla fría. Cuando regresó, vio a Eli un
poco más relajado, pero seguía sentado muy tieso.

—Estoy bien —dijo Eli, pero su lenguaje corporal desmentía sus


vacías palabras. Pasó la tela sobre la parte posterior del cuello de
Eli. No estaba seguro de por qué hacía eso, pero se acordó de que
Buck lo hizo una vez para él cuando Jersey se había asustado en sus
años de adolescencia después de su primer encuentro sexual con un
hombre. Si solo su pareja supiera que ellos habían recorrido el mismo
camino en cuanto a revelar quién realmente eran. Ellos tenían más en
común de lo que su pareja creía.

—¿Te sientes mejor? —preguntó mientras apartaba la toalla y la


lanzaba hacia el cuarto de baño.

—Es solo un pequeño shock —Eli confesó mientras se empujaba


en la cama—. Enfrentar al hombre que había...

—Lo sé. —Jersey acerco a Elí, acunando a su pareja en sus


brazos—. Sólo recuerda que sobreviviste y que no dejaré que nadie te
haga daño.

Jersey podía oír el errático pulso de Eli mientras envolvía sus


brazos con fuerza alrededor de su pareja. Había un momento en la
vida de un hombre cuando se sentía impotente, incapaz de evitar que
alguien que amaba se hiciera daño en su interior. Este era uno de esos
momentos. El dolor de Eli no era físico, algo que él pudiera matar y
hacer que se sintiera mejor. Era algo dentro de sí mismo con lo que
tenía que llegar a un acuerdo, y lo único que Jersey podía hacer era
estar ahí para él cuando Eli finalmente lo dejara ir.

No sabía lo que era ser secuestrado en la calle, azotado y


mordido hasta que ya no parecía un hombre, roto hasta que ya no
quería vivir. No, eso era algo con lo que Jersey no podía identificarse
con su pareja. Y ahí era donde entraba la impotencia.

Eli inclinó la cabeza hacia atrás, con la mirada atormentada,


perdida, mientras tomaba una profunda respiración. Se inclinó hacia
delante, besando los labios de Jersey. Empezó lenta, suave y
reconfortante, pero pronto se convirtió en algo que hizo acelerar el
corazón de Jersey. No estaba seguro si Eli estaba tratando de usar el
sexo como una manera de hacer frente a su situación o si incluso era
lo que debía de hacer. Pero Jersey no iba a profundizar y cedió a todo
lo que Eli necesitara para plantar sus pies firmemente en el suelo una
vez más.

Se abrió, dejando que Eli tomara la iniciativa, dejando que su


pareja le mostrara lo que necesitaba. Eli pasó una mano encima de la
camisa de Jersey, dejando un caliente camino por todas las partes
que tocaba. Fuego lamía su piel cuando Eli gimió en su boca,
empujando hacia atrás a Jersey en la cama.

Lo que fuera que su pareja necesitara para dejar esa mirada


perdida, Jersey se lo daría. Odiaba ver a Eli tan preocupado, tan
torturado. Quería borrar su dolor. La mano de Eli jaló la camisa de
Jersey hacia arriba hasta que se la quitó y la lanzó a un lado, las
manos de Eli rozaban su duro pecho, evaluándolo, lamiéndose los
labios.

Su pene se endureció bajo sus jeans mientras el cuerpo de Eli se


extendía a lo largo del cuerpo de Jersey, sus piernas se alineaban
mientras Eli comenzaba a mordisquear sus duros pezones. Jersey
separó las piernas, lo que permitió que Eli cayera entre sus muslos
mientras sus manos recorrían los suaves picos castaños del cabello de
Eli, Jersey gimió cuando la lengua de Eli recorría alrededor de su
pezón, haciéndolo temblar mientras estaba ahí acostado.

Había pasado un largo tiempo desde que un amante lo había


llevado a la cama, mostrándole el camino. Jersey pasó sus dedos bajo
el mentón de Eli mientras su pareja atendía su carne. Su aliento se
convertía en irregular cuando Eli se apartó y se quitó su camiseta
lanzándola a un lado. Su desnudo torso rozaba con el de Eli cuando se
inclinó y tomó la boca de Jersey, una vez más

Jersey tomó las caderas haciendo que las ingles se unieran


mientras pasaba sus manos por el trasero de Eli. El cuerpo de Eli se
sentía caliente contra el suyo, su pene tan duro como el de Jersey.

Su cabeza daba vueltas cuando Eli lo mordió justo sobre su


corazón, bebía de él, sus labios sellados alrededor de la herida. Su
pene casi estalló mientras Eli bebía. Sus manos se enredaban tratando
de conseguir quitarse los jeans mientras los colmillos de su pareja se
hundían más profundamente. No estaba seguro de cuánto tiempo
más duraría con Eli alimentándose de su corazón.

Jersey logró quitarse los jeans y luego empujó los de Eli por sus
muslos. El golpe del pene de su pareja contra su pierna hizo que la piel
de Jersey zumbara con vida. Cuando Jersey vio a su pareja, una
sensualidad llenaba los ojos avellana de Eli. Eli lamió la herida
cerrándola y se quitó los jeans.

—Quiero... —Eli bajó la mirada hacia la ingle de Jersey y un


rubor se extendió por su cara. Jersey sabía lo que su pareja quería. Era
exactamente lo que él quería. Ser jodido por ese magnífico hombre.
Jersey alcanzó el cajón y tomó la botella de lubricante dejándola en
la mano de Eli y luego separando las piernas.

Los ojos de Eli se abrieron como platos y luego bajó los


párpados. Jersey podía ver la cruda y ardiente pasión en los ojos de su
pareja. Su pene estaba duro y escurriendo sobre su abdomen, tragó
saliva viendo a Eli verter un poco de lubricante en los dedos y luego
dejar la botella. Se acercó más sobre sus rodillas, la mano desapareció
entre las piernas de Jersey y luego sintió los húmedos dedos sobre su
agujero.
—¿Alguna vez has hecho esto antes? —Sabía que su pareja
había estado bien escondido en el armario antes de que Jersey lo
sacara, por lo que no estaba seguro de cuánto había experimentado.
Sintió una opresión en el pecho cuando Eli negó con la cabeza, sus
dedos seguían circulando el agujero de Jersey, provocándolo como si
temiera entrar.

Jersey resolvió ese problema. Se empujó hacia abajo contra los


dedos de Elí, sintiendo la fría humedad entrando en él. Jersey gimió
mientras Eli jadeaba. Su mano se detuvo, los ojos fijos en sus dedos que
se incrustaban en el culo de Jersey. Jersey le sonrió y luego se deslizó
por los dedos de su pareja de nuevo.

—Agrega otro —ordenó.

Eli tragó saliva audiblemente mientras deslizaba un tercer dedo


junto a los dos que ya estaban en el interior de Jersey. Se mordió el
labio inferior ante el ardor y rodó los ojos. Había sido malditamente
mucho tiempo. Había olvidado lo bien que se sentía que su culo fuera
invadido. Su pene se sacudió y un chorro de pre-semen salió
disparado cuando Eli rozó la glándula en forma de nuez.

—Estoy listo. Jódeme.

Eli asintió y retiró la mano. Parecía que estaba a punto de


desmayarse. Jersey gruñó, se enderezó y lanzó a Eli a la cama, y luego
subió a su regazo, con cuidado de no dejar que su peso aplastara a su
pareja.

Levantó las caderas, tomando el pene de Eli y luego se guio


hacia el duro eje, lentamente, empalándose.

—¡Oh mi Dios! —Eli gritó cuando Jersey tocó fondo. Eso era
exactamente como Jersey se sentía, se inclinó hacia adelante y
apoyó sus manos en el respaldo. Entonces se salió hasta la mitad y se
volvió a empujar. La sensación era indescriptible mientras cabalgaba
el pene de Eli.

Eli pareció salir de su aturdimiento mientras colocaba sus


manos sobre los lados de Jersey y comenzaba a empujar hacia arriba,
empujando su pene profundamente en el culo de Jersey.
—Eso es, bebé. Jódeme. —Jersey se movió, asegurándose de
que su peso no estuviera totalmente sobre su pareja.

—¿Te gusta? —Eli preguntó con un poco de provocación en su


voz mientras se movía dentro de Jersey.

—Joder, sí. —Jersey bajó la mirada para ver a su compañero


sonriéndole, sus afilados colmillos brillando con la tenue luz. Infiernos
sangrientos si eso no era un vista imponente. Ningún hombre se vería
mejor que Eli acostado debajo de él. Y Jersey no sabía por qué Eli
estaba en eso por él.

—Más duro, Eli.

Eli plantó los pies en la cama, sus caderas comenzaron a


moverse con una increíble velocidad, mientras jodía el arrugado
agujero de Jersey, mostrándole que sabía qué infiernos estaba
haciendo. Los músculos del cuello de Jersey se tensaron mientras
hacía todo lo posible por no correrse tan pronto, pero no estaba
funcionando, sentía el calor construyéndose en su baja espalda.

—Eli, yo…

—Hazlo —gruñó Eli mientras se empujaba con más fuerza


dentro de Jersey. Sus dedos se aferraron al respaldo mientras su
cabeza caía hacia atrás sobre sus hombros. Jersey gritó el nombre de
Eli cuando su caliente semilla se derramó sobre el pecho y cuello de su
pareja.

—Maldición —exclamó Eli, se empujó un par de veces más


hacia el culo de Jersey y luego con un tercer empujón llevó su pene
más dentro del interior de Jersey y lo bañó con su semen.

Jersey se aferró a la cabecera, el sudor brillaba en su piel. Hacía


todo lo posible por recuperar el aliento mientras Eli gemía y se
liberaba.

—Eso fue…

—Sí —dijo Jersey, sosteniendo el aliento—. Lo sé. —Se apoyó


sobre los talones viendo a Eli, sus ojos brillaban. No estaba seguro de lo
que su pareja estaba pensando en este momento, pero juraba que vio
amor en sus ojos.

—Mejor regresamos a la fiesta —dijo mientras se rodaba de la


cama. Estaba en la punta de la lengua decirle a su pareja que lo
amaba, pero Jersey no estaba seguro de si este era el momento
adecuado. Elí había pasado por muchas cosas y no quería asustarlo.

Se inclinó y colocó un suave beso en los labios de Eli antes de


vestirse. Jersey podría ver la guerra dentro de Eli por la expresión de su
cara, pero él no presionó preguntando. Eli hablaría con él cuando
estuviera listo.

Se unió a los demás cuando la inducción se convirtió en una


fiesta que estaba empezando a terminar, había solo unas cuantas
personas en la sala. Una de ellas era Taras.

—¡Te juro que eres el peor anfitrión! —se quejó tan pronto como
vio a Eli—. Se supone que estamos unidos y lo único a lo que logras
unirte es a tu novio. —Taras señaló con la mano a Jersey.

Jersey contó hasta veinte antes de terminar estrangulando al


pequeño malcriado. Taras no había sido más que un dolor en el culo
toda la noche, y Jersey estaba cerca de cerrar los dedos alrededor
del cuello del chico.

—Lo siento —se disculpó Eli, acercándose—. He sido grosero.


¿Quizás esta noche te pueda mostrar todo?

—¡Olvídalo! —dijo Taras furioso—. El Príncipe ya ha asignado otra


persona para unirse a mí. Gracias por tu hospitalidad.

Los dedos de Jersey hormigueaban por encajarse en el tipo,


estaba más cerca de estrangularlo con cada palabra que salía de sus
labios. Agarró a su compañero y se alejó antes de que el Aquelarre del
norte tuviera un miembro menos, pero Eli detuvo a Jersey.

—¿A quién te asignó el Príncipe?

—No es que sea de tu incumbencia, pero a Shelby —dijo Taras


yéndose como el verdadero dolor en el culo que era.
—Oh no —dijo Eli levantando la vista hacia Jersey—. Es mi
culpa, Shelby está a punto de ser torturado.

Jersey iba a tener que mantener un ojo en Taras y asegurarse


de que el pequeño demonio no le causara ningún dolor a Shelby. Se
sintió mal de que le dieran a Shelby el ser el compañero de Taras, pero
era más seguro a que siguiera con él.

Sabía que si se quedaba un minuto más en presencia de Taras


le enseñaría al tipo una lección de modales, y no de forma educada.
Harley estaba agotado como el infierno, mientras levantaba la
mano para limpiar la mente de un par de humanos, que salían del
club. Había estado allí toda la noche, sin descanso, y tenía hambre.

Isla y Christo estaban en un cuarto de atrás permitiéndose jugar


a adficio venatus11, un juego donde los dos vampiros se turnaban para
morder a un humano, cada uno tratando de ser el encargado de
hacer que el humano tuviera un orgasmo con su mordida. Harley se
suponía que entraría en el juego, pero estaba atrapado en la puerta
de guardia. Emilio debería haber estado ahora aquí para relevarlo,
pero vio al jodido escabullirse a los cuartos traseros con un humano.

—¿Eso es todo lo que haces?

Esa era otra cosa que irritaba un infierno a Harley. ¿Qué era esa
cosa de integrarlos? No le hacía falta un lacayo siguiéndolo
alrededor, metiéndose en todos sus asuntos. Sus cejas se juntaron en
un gesto enojado cuando giró hacia el vampiro. —Ve a buscar algo
más que hacer ya que este trabajo es demasiado humillante para ti.

—Está bien, como sea —dijo el vampiro mientras se alejaba


con una rabieta. Como sea. Harley se sintió aliviado de que el chico
desapareciera. Sentía que ahora podría relajarse, pero aun tenía un
infierno de hambre. Le dio una rápida señal con su mentón a Vaughn
cuando el vampiro pasó junto a él.

—¿Qué sucede? —Vaughn preguntó mientras se acercaba a


Harley.

—Necesito que cuides la puerta. Tengo un infierno de hambre.

Vaughn asintió, tomando el lugar de Harley. «Ya era el maldito


momento». Fue directamente hacia la entrada trasera en donde están

11
Adficio venatus - En latín causar dolor.
los cuartos de acción de BDSM, preguntándose qué habitación Isla y
Christo habían decidido utilizar cuando vio a Shelby salir de una de las
habitaciones, con rojas lágrimas en sus mejillas.

Harley inmediatamente se paró en seco y agarró el brazo de


Shelby, impidiendo que corriera hacia la multitud de bailarines. —¿Qué
sucede?

Shelby lanzó una mirada hacia la habitación de la que


acababa de escapar, todo su cuerpo temblando bajo la mano de
Harley. —Yo…

Justo en ese momento Taras salió de la sala de la que Shelby


había salido, una diabólica sonrisa en su rostro. Harley vio rojo cuando
el cuerpo de Shelby estaba temblando tan malditamente tanto que
estaba cerca de quebrarse bajo su mano. —¿Que sucede? —repitió la
pregunta.

—Nada —Taras bufó hacía Shelby—. Él es malditamente


demasiado gallina.

Harley se inclinó más cerca de Shelby, poniendo su oído


cerca. —Dime lo que pasó, Shelby —dijo suavemente mientras sus ojos
veían a Taras.

—Él T… trató de atarme a una de las mesas y me decía todo


tipo de cosas, promesas de lo que iba a hacer.

—¡No lo toqué!

—Está mintiendo —dijo Shelby en voz baja al oído de


Harley. Eso fue todo lo que Harley necesitaba escuchar. Con cualquier
otro vampiro la verdad estaría en duda, pero sabía a ciencia cierta
que Shelby no mentiría sobre algo así.

Agarró a Taras antes de que pudiera irse, jalando su brazo


hacia su espalda. —Vamos a dejar que el Príncipe decida quién está
mintiendo —Harley dijo en voz baja y amenazante en su oído.
Desapareció del pasillo, reapareciendo en la oficina de Christian, junto
a él Shelby que se retorcía las manos.
Christian debió haber entendido la escena, Shelby tenía
lágrimas rojas en las mejillas mientras Harley doblaba los brazos del
bastardo detrás de su espalda. Se puso de pie y salió de detrás de su
escritorio, sus ojos mirando a los tres.

El Príncipe no dijo ni una palabra mientras ponía la mano sobre


la cabeza de Taras. Sus ojos comenzaron a estrecharse a medida que
sus colmillos mostraban su letalidad. —Así no es como yo destiné que
se unieran. ¡No forzamos a nadie en este club!

Harley mantenía los brazos de Taras doblados a su espalda,


mientras Christian confirmaba lo que Harley creía, que Shelby había
estado diciendo la verdad. Quería arrancarle los brazos al bastardo,
pero se detuvo de exigir venganza. Aunque Harley sabía que Christian
no lo culparía por eso.

—Dado que él te ha ofendido, Shelby, nombra el castigo —dijo


Christian mientras retrocedía. Harley podía ver muerte en la mirada del
Príncipe. Ambos querían arrancarle las extremidades a Taras, pero era
decisión de Shelby.

El pequeño vampiro se veía horrorizado mientras sacudía la


cabeza de un lado a otro. —No puedo hacer eso.

—Es una orden —dijo Christian suavemente.

Harley, como todos en el Aquelarre, sabía que Shelby no era


una persona violenta. El pequeño vampiro no estaba acostumbrado a
ordenar.

—¿A… atarlo afuera? —Shelby pregunto nervioso. Harley podía


decir que el pequeño vampiro no quería tomar la decisión. Parecía
que iba a vomitar.

Harley jaló a Taras del cuarto antes de que dijeran otra palabra.
Jaló al vampiro a través del club, el bastardo gritaba sobre la injusticia
de todo eso. Si quería justicia, debería haber nacido humano. Podría
llegar más lejos con eso.
Eli se paseaba de un lado a otro en la oficina de Christian, no
podía creer que Shelby casi había sido lastimado porque él había
descuidado su responsabilidad. Eso lo carcomía. Quería encontrar a
Taras y golpearlo.

—Todo es mi culpa —balbuceó por centésima vez—. Si no me


hubiera alejado del tipo, Christian no se lo habría dado a Shelby.

Jersey suspiró audiblemente mientras llegaba detrás de Eli y lo


sostenía. —No es culpa de nadie, solo de Taras. Nadie podría haber
adivinado lo que sucedería, ni siquiera el Príncipe. Él está masticando
clavos por esto. Dante jura que Taras será tratado con severidad tan
pronto como termine el castigo de Shelby.

Eli se giró en los brazos de Jersey. —Aun no puedo creer que


hicieran que Shelby diera el castigo. Él ya está tratando con mucho.

—Si, pero el que Shelby nombre el castigo de su atacante, le da


cierto control que había perdido. Es una retorcida lógica, pero no
cuestiono a Christian. Él ha estado por aquí por mucho tiempo. Estoy
seguro que sabe lo que hace.

Aun así, Eli quería encontrar a Shelby y asegurarse que estaba


bien. La culpa lo estaba carcomiendo. Se apartó de los brazos de
Jersey y se dirigió a la puerta. —Voy a buscar a Shelby.

Caminó a través del club hasta que vio al pequeño hombre


hablando con Yasuko. Los dos parecían estar en una profunda
conversación cuando él se acercó. Eli nunca había tenido una
conversación con el otro hombre y no estaba seguro qué decirle al
pequeño príncipe, se veía extraño pegado al bebé.

Los ojos de Shelby se iluminaron tan pronto como se percató de


que Eli se acercaba. Eli tomó asiento ante la mesa del segundo piso
del club. —¿Cómo te sientes?

Shelby mordió su labio inferior y asintió. —Mejor.


—Mira, quiero disculparme contigo.

—¿Por qué?— Shelby preguntó viendo intrigado a Eli.

Dios, eso era difícil. —Es mi culpa. Si no hubiera dejado a Taras


colgado, entonces Christian no lo hubiera reasignado contigo.

Shelby parecía aun más confundido. —Pero tú no hiciste que


Taras me atacara, entonces, ¿cómo es tu culpa que lo hiciera?

Era lo mismo que Jersey le había dicho, pero aun así Eli sentía
que había causado esto.

—Él me golpeó en el momento que cruzamos la puerta. Si tú


aun hubieras estado unido a él, tengo la sensación de que lo hubiera
hecho de cualquier manera. Ese hombre es malo —dijo Shelby
mientras todo su cuerpo temblaba—. Que el hombre sea malo no es tu
culpa, Eli. Algunas personas son malas semillas.

Eli suponía que eso tenía sentido. —Gracias —dijo alrededor de


una sonrisa—. Haces que se vea todo blanco y negro.

Shelby se encogió de hombros y le sonrió. —Así es.

Sentándose más adelante, Eli pudo ver a Jersey mirándolo


desde la barra. Su pareja rápidamente alejó la mirada, como si
escondiera el hecho de que lo vigilaba de cerca. Eli sonrió, se disculpó
y se dirigió a las escaleras.

—¿Espiándome?

—¿Quién, yo? —Jersey preguntó llevándose la palma al


pecho—. Nunca.

Eli sacudió la cabeza mientras tomaba asiento junto a su


pareja. —Me preguntaba si podríamos salir un rato.

—Pensé que nunca lo propondrías —dijo Jersey y luego le silbó


a su hermano.

—¿Qué pasa con Yasuko? —Eli preguntó mientras veía hacia el


segundo piso del club en donde Yasuko y Shelby estaban
conversando.
—Mierda —maldijo Jersey—. Ahora vuelvo.

Elí observó a Jersey subir corriendo las escaleras, levantar a


Yasuko de su asiento y luego correr con él hacia la oficina de Christian.
Le sonrió a su pareja. Jersey podría ser grande y duro, pero era un niño
pequeño en su interior. Eli se dio cuenta de que él ya no quería ocultar
quién era. Estaba orgulloso de estar emparejado con Jersey, y ya
había llegado malditamente el momento para comenzar a
demostrarlo.

Sabía que tenía un viaje que realizar.

Jersey regresó por el pasillo buscando a Eli. Buck se unió a ellos


en la puerta mientras salían. —¿A dónde?

—Yo te indico —dijo Eli mientras esperaba que los hermanos


subieran al carro. No había manera de que él entrara primero.
Cuando el carro se estabilizó, Eli subió al asiento del pasajero. Se
acomodó mientras Jersey encendía el carro. Su pareja colocó el CD, y
luego la música llenó el carro.

Eli dio a su pareja las indicaciones y luego se recargó. No


estaba de ánimo para bailar como un loco esta noche. Las mariposas
se agitaban por su interior mientras comenzaba a sudar.

Esto era así.

¿Realmente iba a hacer esto? Eli cerró sus manos en un puño


sobre su regazo mientras veía las casas pasar al lado de él, llevándolo
más cerca de su destino. No estaba seguro de si su pareja podía sentir
su estado de ánimo o no, pero Jersey dejó a Eli con sus pensamientos,
lo que agradecía. Ni siquiera Buck lo molestaba.

Al doblar la esquina, el corazón de Eli empezó a latir más rápido


y más fuerte en su pecho. Se frotó las palmas en sus jeans cuando
Jersey estacionó el carro y apagó el motor. —Entonces, ¿dónde
estamos?

Eli vio hacia la puerta principal. Parecía siniestra mientras estaba


ahí sentado preguntándose si realmente tenía el valor. La luz de la sala
iluminaba suavemente el jardín. —Mis padres.
Jersey apagó la música y se giró en el asiento viendo hacia
afuera por la ventanilla del lado de Eli. —No estoy seguro de lo que
sucede, pero no tienes que ir ahí si no quieres —dijo Jersey en voz baja.

Eli vio a Jersey, dándole una suave sonrisa mientras su mano


jugaba con la manija de la puerta. —Mi padre ha expresado su
opinión sobre los gays, y no es amable.

Jersey se puso rígido junto a él mientras veía hacia el asiento de


atrás y luego hacia Eli. —Lo que sea que quieras hacer, estoy contigo.
Solo quiero que lo sepas.

Eli curvó los dedos alrededor del mango, sabiendo que tenía a
Jersey incluso si su padre lo repudiaba. Se sentía bien saber que
también tendría a Jersey incluso si su padre lo aceptaba. Asintió y
abrió la puerta del carro y salió hacia la sombra de un árbol. Se quedó
ahí un momento, tomando una profunda respiración mientras los
hermanos se unían a él.

Dando el primer paso hacia lo desconocido, Eli caminó por la


pasarela de ladrillo hasta que se detuvo en el porche. Levantó la
mano, el estómago hecho nudos mientras tocaba el timbre. Su cuerpo
estaba temblando ligeramente mientras su temperatura se elevó unos
cuantos grados.

Por lo general sólo entraba a la casa de sus padres, pero con


dos grandes desconocidos con él, eso podría asustar a sus padres.

La puerta del frente se abrió, su padre le dio una amplia sonrisa


hasta que vio a Jersey y Buck. —¿Sucede algo malo, hijo?

Todo estaba mal, pero Eli sabía que tenía que hacer
esto. Estaba cansado de esconderse. Estaba cansado de sentirse
sucio y pervertido por lo que sentía por dentro. —He venido a hablar
contigo, papá. Ellos son Jersey y Buck —dijo mientras señalaba con su
mano a cada hermano y luego se giró hacia Jersey—. Él es Carl, mi
papá.

Se estrecharon la mano, su padre dio un paso atrás para


dejarlos entrar y Eli vio alrededor de la casa de su infancia. No estaba
decorada como la mansión, pero había vivido en ella, estaba bien
amueblada, y el lugar le traía muchos recuerdos, cada vez que
entraba. Eli rezó para que eso no cambiara.

Su madre entró en la sala, sonriéndole a Eli y luego a los


hermanos. —Me gustaría que me hubieras avisado que vendrías con
compañía.

Eli levantó la vista hacia su madre, dándole una pequeña


sonrisa mientras se sentaba al lado de Jersey, tomando su gran mano.
Su padre vio la acción, sin decir nada.

—Papá, conozco tu punto de vista sobre la gente gay, pero


creo que tienes derecho a saber que soy gay. —Eli no estaba seguro
de cómo iniciar la conversación, así que dijo la verdad y luego
contuvo la respiración.

Jersey le dio un ligero apretón a su mano, el interior de Eli


temblaba. Su papá seguía ahí sin decir una palabra mientras seguía
viendo a Eli y la mano de Eli unida a la de Jersey. Su mamá se acercó
a su padre, poniendo su mano en su muslo mientras le sonreía a Eli.

Buck se removió a su lado. Él sabía que los hermanos se sentían


incómodos y Eli odiaba traerlos aquí sin decirles completamente lo que
estaba sucediendo, pero tampoco quería que ellos le dijeran que lo
dejara. Tenía que tomar una postura y ser quien era.

Su padre se levantó y salió de la sala, sin decir una sola


palabra. Eli sintió que las lágrimas luchaban por caer, pero tragó unas
cuantas veces, manteniéndolas en la bahía. Dolía como el infierno
que su padre no lo aceptara por quien era. Sentía que una pequeña
parte de él moría mientras veía a su padre salir del cuarto.

Los recuerdos de su padre enseñándole a lanzar una pelota de


fútbol en el patio delantero, o enseñándole a manejar, llegaban a su
mente. Su padre había sido el que le enseñó cómo pescar,
llevándoselo a sus largos viajes de pesca los fines de semana. Habían
estado cerca, como un padre y un hijo deben de estar, y él había
desilusionado a su padre.

Eli quería correr con su papá y pedirle perdón, pero ser gay no
era una elección y Eli necesitaba que aceptara quién era. Tragó saliva
mientras se puso de pie con las piernas temblorosas, jalando a Jersey
con él. —Creo que debemos irnos.

Su madre se puso de pie y cruzó el cuarto. Eli se preparó para


las maldiciones que ella le digiera e incluso para una bofetada. Se
quedó atónito cuando su madre lo abrazó. —Siempre lo supe —le
susurró al oído—. Dale tiempo.

Ella lo sorprendió aún más al abrazar a Jersey y luego a Buck. —


Ustedes muchachos, son siempre bienvenidos aquí.

—Gracias, señora —dijo Jersey, jalando a Eli.

Eli se giró hacia la puerta, mirando a su madre. —Dile a papá


que lo siento, le fallé, pero traté de ser el mejor hijo posible. Es el mejor
papá, y si él no me perdona, dile que aun así lo amo.

Eli giró, sintiéndose como si estuviera caminando por una larga


y solitaria carretera mientras sus pies lo llevaban al carro. Una parte de
él aun estaba sentado en casa de sus padres mientras Jersey y luego
Buck subirían al carro.

—Eli.

Se dio la vuelta para ver a su padre de pie en la entrada, con


las manos en los bolsillos delanteros. Eli vio a Jersey, que apoyó los
brazos en el techo del carro. Sintiéndose como un hombre que
camina a su ejecución, Eli regresó y se detuvo a poca distancia de su
padre.

—No lo entiendo —dijo su padre mientras veía los arbustos que


rodeaban la casa. Se veía tan perdido y confundido como Eli se sentía
en ese momento. Quería abrazarlo pero temía que su padre lo
rechazara.

—Lo sé.

—Yo… —Su padre dejó escapar un largo suspiro y luego se


aclaró la garganta—. No sé qué decir.

—Yo tampoco —admitió Eli—. Todavía soy el hijo que has


criado, el mismo Eli que te admira y te ama más que nada.
Su padre le dio una ligera inclinación de cabeza mientras veía
el suelo. El corazón de Eli latía tan fuerte que escuchaba muy fuerte el
ruido de la sangre correr, casi ahogando todos los ruidos a su
alrededor. Abrazó su abdomen, mientras esperaba que su papá
hablara. Sentía como si los segundos se extendieran hasta el infinito,
mientras seguían en silencio.

—Te amo, papá.

Carl asintió mientras veía el carro y a Jersey que estaba


esperando —¿Te veré el domingo?

Eli sonrió mientras asentía. —Estaré aquí el domingo.

Su padre se giró para irse y luego se detuvo, sin girarse y con los
hombros caídos dijo: —Puedes traer a tu... —Suspiró y se alejó.
Las piernas de Jersey se movían a toda velocidad mientras
corría rápido a través del bosque. Estaba realmente cerca de jadear,
sostenía sus cuchillos en sus manos mientras agachaba la cabeza ante
las ramas bajas. Sus pies se estrellaban contra la dura tierra, Buck,
Christian y Dante corrían con él.

No estaba seguro por qué Christian no los transportaba a la


ubicación, pero no iba a discutir el punto. Lentamente bajó el ritmo
cuando llegó a una muralla. Vio por encima del hombro a su hermano
detrás de él. La cara de Buck era sombría mientras veía la muralla.

Los brazos de Christian estaban tensos mientras abría la muralla,


Dante a su lado. Los hermanos levantaron la vista mientras los cuatro
entraban en la oscuridad. Jersey notó que no se oía ni un solo animal
en el área. El silencio era inquietante. Christian les indicó que se
detuvieran, Jersey llegó al lado del Príncipe.

Ahí, de pie en medio del bosque, Jersey oyó un ruido extraño a


su izquierda. Casi sonaba como un canto, pero ¿quien estaría
cantando en medio de la nada? Él escuchó con atención. Christian
no dijo por qué estaban ahí. Él sólo dijo que necesitaba que Buck y
Jersey lo ayudaran.

El canto comenzó a apagarse, bajando a un suave zumbido. El


príncipe y Dante avanzaron lentamente hacia una pequeña masa de
arbustos, Jersey y Buck los seguían de cerca. La ira de Jersey se
encendió cuando vio a Mallon de pie en un pequeño claro, los brazos
en alto mientras hablaba en voz baja. Había media docena de
hombres que estaban ahí, tarareando. Estaban de pie en un círculo
alrededor del ex Anciano, todos viendo a Mallon con una mirada de
respeto en sus rostros.

Jersey quería caer sobre el bastardo y sangrarlo dejándolo


seco. Mallon no merecía vivir después de lo que le había hecho a
Eli. Las cicatrices de su compañero podrían haber sanado, pero eso no
significaba que Eli se había olvidado de ninguna de las terribles cosas
que le habían sucedido.

Christian se acercó un poco más, levantando las manos en alto


cuando comenzó a cantar en un idioma que Jersey no reconoció.
Mallon giró alrededor, entrecerrando los ojos mientras veía a los
cuatro. —¿Creen que me pueden detener?

Christian no respondió mientras seguía cantando con los ojos


cerrados y los brazos levantados. Jersey de pie junto a su Príncipe,
dispuesto a morir para defenderlo.

—Atrápenlos —gritó Mallon a los seis hombres que lo rodeaban,


formando el círculo. Gritaron mientras corrían hacia los cuatro. Jersey,
levantó los cuchillos, cortando al primero que lo atacó, Jersey cortó el
hombro del ghoul. Jersey no tenía duda de qué eran esas cosas. El
hedor único los delató.

La cosa aulló tratando de morder a Jersey. Quería maldecir a


la cosa, pero temía romper la concentración de Christian. Su hermano
y Dante permanecían en silencio, mientras luchaban contra una
lamia12 que se movió rápidamente hacia ellos. Jersey utilizaba sus
habilidades con los cuchillos. No había manera de que él fuera a
morder a una de esas horribles cosas.

—¿Qué estás haciendo? —Mallon gritó desde la distancia.

Jersey quería ver, pero estaba demasiado ocupado tratando


de matar la profana cosa frente a él. Él debería de ser el que fuera tras
Mallon, el que lo matara, pero en su lugar Jersey utilizó su rabia contra
el ghoul. Sabía que Mallon había aumentado su poder, demasiado
poderoso para que Jersey lo matara con sus propias manos.

Jersey blandió su cuchillo, cortando el cuello de la lamia.


Empujó todo su peso sobre el chuchillo, decapitando a la tonta
criatura.

12
Lamia, monstruo con cuerpo de mujer que chupa la sangre de los niños en la mitología greco romana monstruo con cabeza
y torso de mujer y cuerpo de víbora, en otras demonio femenino, o vampiro femenino.
Se dio la vuelta para ayudar a su hermano, cuando un suave
resplandor se inició. Giró la cabeza para ver a Mallon lentamente
elevarse en el aire, gritando mientras se retorcía. Christian siguió
cantando. Sus rasgos faciales relajados, y luego extendió sus brazos.

Jersey hizo una mueca mientras el Anciano sufría una muerte


horrible. Se dio la vuelta, enfermo de lo que había sucedido. Su
atención regresó hacia su hermano, ayudándolo a destruir a las
repugnantes criaturas que Mallon había convocado.

Cuando él y Buck mataron a la última que seguía luchando,


Jersey se giró para ver a Dante terminando con el ghoul que
intentaba morderlo. El líder del Aquelarre del norte fue feroz y rápido
cuando mató a la cosa. Jersey tenía un nuevo respeto por el vampiro.

—Todo está terminado —dijo Christian mientras se difuminaba


al club, llevándose a los hermanos con él.

Jersey dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio a Eli


sentado en el sofá esperándolo. Se giró hacia el Príncipe. —¿Por qué
no solo aparecimos en donde estaba él?

Christian se dirigió hacia la puerta de la oficina, dándole una


mirada a Jersey.

—Debido a que nos habría sentido si lo hiciéramos.


Necesitábamos el factor sorpresa de nuestro lado.

Tenía sentido para él.

Buck salió de la oficina después de Christian. Jersey se giró


hacia su pareja, jalándolo a sus brazos. —Mallon está muerto.

Eli asintió mientras veía a Jersey. Maldición, nunca se cansaría


de ver los hermosos ojos color avellana de su pareja. Eran como
gemas brillantes. Bajó la cabeza y capturó los labios de Eli. Eran tan
suaves y perfectos. Jersey acunó la parte de atrás de la cabeza de Eli
mientras exploraba la maravillosa boca de su pareja.

Jersey acercó más a su pareja, Eli subió arriba de él,


envolviendo sus piernas alrededor de su cintura. Empujó sus dedos
dentro de la pretina de los pantalones de Eli, sus dedos jugando en la
suave piel de su pareja. Las cicatrices se habían ido, finalmente eran
un recuerdo lejano.

Elí tenía un cuerpo compacto y sólido que Jersey amaba


explorar. Mordió suavemente los labios de Eli, bebiendo la sangre
mientras lentamente caminaba hacia la puerta de la oficina y la
cerraba con llave. Su mano regresó a la piel de Eli, acariciándolo con
los dedos mientras profundizaba el beso. Sabía que su pareja aún
estaba sufriendo por su padre. Elí le había dicho lo que le dijo en la
entrada, y Jersey estaba agradecido de que Carl quisiera seguir
siendo parte de la vida de Eli, aunque pasara un momento difícil
debido a la preferencia de su hijo.

El pene de Jersey latió cuando Eli empujó su culo contra su eje,


lo que hizo que olvidara lo que fuera que había estado
pensando. Rompió el beso, pasó su pulgar por arriba y abajo de la
mejilla de Eli mientras veía los increíbles ojos. —Te amo, Eli.

—También te amo, Jersey —dijo Eli mientras sus labios


comenzaron a recorrer el cuello de Jersey. Apoyó la espalda contra la
puerta, la cabeza inclinada hacia atrás, empezó a jadear. La lengua
rosa de Eli lamía su cuello, provocándolo.

Dejando a Eli de pie, ambos se quitaron rápidamente sus


pantalones y luego la camisa. Eli saltó de nuevo a los brazos de Jersey,
sonriendo mientras besaba el pecho de Jersey, su lengua iba de un
pezón al otro. Jersey gimió cuando Eli se pegó a uno de ellos y
comenzó a chupar duro. Su cabeza daba vueltas cuando su pareja
pellizcó el otro bronceado disco.

Jersey alineó su pene, trabajando lentamente, mientras Eli


mordía su pecho, bebiendo de él y al mismo tiempo empujándose
hacia abajo hacia su pene. Las piernas le temblaban a Jersey y apoyó
su peso contra la puerta. Su cabeza se balanceaba de un lado a otro
mientras su pareja se alimentaba, jalando su piel mientras chupaba de
su vena.

La calidez de los labios de Elí en su pecho era


embriagadora. Envolviendo sus brazos alrededor de su pareja, Jersey
comenzó a entrar y salir del apretado agujero, sintiendo como si
estuviera en una espiral descendente a las profundidades del placer.
Su cuerpo zumbaba, su pene palpitaba mientras lo empujaba aún
más dentro del cuerpo de su pareja. Sus malditos ojos rodaron hacia
atrás. La sensación era increíble.

Cerrando la herida lamiéndola, Eli envolvió sus brazos alrededor


del cuello de Jersey, apoyándose en mayor medida en Jersey que
tomaba su turno alimentándose de su pareja. Cuando la sangre de Eli
salpicó su lengua, Jersey tomó las caderas más determinado de hacer
correr a su pareja. Gruñó mientras bebía profundamente, retirando su
pene y volviendo a empujarlo dentro del cuerpo de su pareja. Eli se
echó hacia atrás, inclinando la cabeza más hacia un lado.

Jersey extrajo sus dientes y lamió la herida cerrándola mientras


pasaba sus manos arriba y abajo de la espalda de su pareja, sintiendo
que su orgasmo se acercaba.

Metiendo la mano entre sus duros cuerpos, jaló el pene de Eli


mientras empujaba sus caderas.

Eli echó la cabeza hacia atrás, gritando mientras Jersey


ordeñaba hasta la última gota de su pareja. El que el agujero de Eli se
tensara alrededor del pene de Jersey fue demasiado y Jersey rugió
cuando se corrió, derramando su semilla dentro de su pareja.

Su piel estaba pegajosa y sudada cuando apartó el cuerpo de


Eli de su cuerpo. Echó de menos la cercanía tan pronto como Eli se
alejó. Nunca tendría suficiente de Eli, ni en un millón de años.

Eli balanceaba sus caderas, haciendo todo lo posible para


imitar los movimientos de Jersey en la pista de baile. No podía creer
que ¡en realidad estaba bailando en público! Él normalmente tenía
dos pies izquierdos, pero con la ayuda de su pareja, en realidad era
bastante gracioso.
Jersey sonrió seductoramente mientras Eli se movía a su manera
alrededor de él, con las manos agarrando el muy bien formado trasero
de Jersey. Visiones de la noche que Jersey montó el pene de Eli, tenía
al eje de Eli endureciéndose.

Frotó su pene contra el trasero de Jersey, empujándolo hacia su


culo mientras sus manos subían y bajaban por la espalda de su pareja.
Esta era una especie de diversión. Nunca antes se había sentido tan
liberado. A Eli no le importaba lo que otros pensaran mientras se movía
hacia el frente de Jersey.

—Me vas a joder —Jersey susurró en el oído de Eli, haciendo


que instantáneamente jadeara ante la sucia promesa. Tenía que
admitir que joder a Jersey había sido todo y más. Eli era generalmente
el receptor, pero rápidamente se convirtió adicto también a dar.

—Será un placer. —Estuvo malditamente cerca de ronronear


las palabras en el oído de Jersey. El pensamiento lo tenía caliente
como una jodida. Imágenes de empujarse profundo dentro del culo
de Jersey tenían a su boca hecha agua. Eli pasó la mano por el gran
bulto en los pantalones de Jersey, apretando la cabeza del pene
mientras su pareja colocaba sus manos en los hombros de Elí, jalándolo
más cerca.

Eli vio a Jimmy haciéndole señas desde la barra. “¿Ahora?”,


marcó con los labios.

Jimmy asintió y agitó la mano una vez más. Eli gruñó por lo bajo
diciéndole a Jersey que ahora regresaba. Eli iba a castrar a Jimmy en
el bar si no era importante. Se abrió paso a través de la multitud,
tomando asiento en una de las sillas altas vacías. —¿Qué?

Jimmy le dio una sonrisa diabólica mientras deslizaba el vaso


de carmesí sobre el maltratado mostrador. —Por fin he perfeccionado
esto. Toma una copa.

¿Hablaba en serio? ¿Él lo llamó alejándolo de Jersey para


esto? —Sabes que no tomo esas cosas.

—Vamos. —Jimmy hizo un puchero—. Toma una bebida por los


viejos tiempos.
Eli vio el vaso, tragando saliva mientras sus dedos envolvían el
vaso. Recordó la última vez que Jimmy le había deslizado un vaso. Esa
mierda había sido repugnante. ¿Realmente iba a intentarlo de nuevo?

No estaba muy seguro de eso. No le gustaba recibir la sangre


de cualquiera, solo de su pareja. Eli inclinó el vaso cerca de su nariz
mientras tomaba el olor. Su nariz se arrugó cuando dejó el vaso. —
Huele a sangre.

Jimmy señaló el vaso y vio a Eli con exasperación. —Se supone


que huela a sangre, idiota. Ahora, bebe.

Eli tomó la copa una vez más, la punta de la lengua poco a


poco cerrando la distancia con el líquido carmesí. Apartó el vaso en el
último minuto moviendo la cabeza. —¡No puedo hacerlo!

Antes de saber lo que estaba haciendo Jimmy, su mejor amigo


metió su dedo en el vaso y luego lo metió en la boca de Eli. El sabor
explotó en la lengua de Eli mientras golpeaba la mano de Jimmy
apartándola. —Has eso otra vez y voy a patearte el culo.

—Sí, sí. ¿Cómo sabe? —Jimmy se apoyó en el mostrador, los


ojos fijos en Eli, una mirada de esperanza en sus ojos.

Eli se lamió los labios, pasándose la lengua por encima del


techo de su boca en donde estaba la muestra que Jimmy había
empujado. —No está mal. —Se sorprendió de que el carmesí no
tuviera un sabor metálico y amargo. Era muy malditamente buena...
sangre.

—¡Malditamente caliente! —Jimmy soltó una exclamación—.


Finalmente lo hice bien.

—No, mierda —dijo Winston mientras caminaba a lo largo de la


barra y tomaba el vaso, apenas dejando que tocara sus labios
mientras le daba un pequeño sorbo—. Maldición, lo hiciste.

Jimmy hizo un baile raro detrás de la barra, moviendo el culo y


agitando los brazos en el aire. —¡Lo hice!

Eli se echó a reír sacudiendo la cabeza. Las cosas que hacían


feliz a su mejor amigo. Cuando se giró hacia su pareja, Eli vio a un tipo
empujándose hacia Jersey demasiada cerca, personal. Su carácter se
disparó al techo bajando de la silla alta mientras sus colmillos salían y
empujaba a la gente fuera de su camino.

—¡Mio! —gritó mientras se acercaba a su pareja apartando al


extraño de Jersey—. ¡Mio! —repitió. Su pecho subía y bajaba mientras
miraba fijamente al humano con tantas perforaciones en su cara que
era difícil reconocer.

—Pero…

Eli se dio la vuelta, siseando a su pareja. —¡Eres mio! —No había


discusión en eso. No quería oír nada que Jersey dijera. Se acercó y
hundió sus colmillos en el cuello de Jersey, haciendo su reclamación
ahí mismo, en la pista de baile.

Jersey se estremeció en sus brazos mientras envolvía sus brazos


alrededor de Eli. Jimmy podría haber perfeccionado el carmesí, pero
nada se comparaba con el sabor de la sangre de Jersey en los labios.
Él extrajo sus colmillos, cerrando la herida lamiéndola, cuando se giró
hacia el humano. El chico había desaparecido, dejando a Eli una
sensación de triunfo.

—Él sólo estaba hablándome al oído porque yo no le oía entre


la multitud. Preguntaba dónde estaba el baño —dijo Jersey con una
gran sonrisa.

Eli debería de sentir vergüenza por sus acciones, pero no lo


hacía. Quería que todos supieran que Jersey era suyo y que no
compartía. Agarrando a su pareja de la mano salió de la pista de baile
en dirección al segundo piso para enseñar a su pareja sobre
acercarse demasiado a alguien, sin importar la razón.

The Manacle estaba lleno hasta el límite un jueves por la


noche. Jersey de pie junto a Harley en la puerta principal, ayudándole
a controlar la cantidad de gente que salía y a cuántos dejaban entrar.
Tenía que admitir que le gustaba ser guardia. Siempre había
algo pasando dentro y fuera. Él ya había detenido dos peleas esta
noche entre humanos borrachos. Parecía que los humanos borrachos
se volvían más violentos de lo que solían ser. Pero no todos los
humanos eran así. Algunos se volvían muy participativos y otros reían y
pasaban un buen momento.

Jersey comenzaba a tener una idea de quiénes eran los


alborotadores en la multitud. Usualmente hablaban muy fuerte
cuando estaban en la línea esperando entrar y eran muy groseros.
Esos eran a los que le permitieron entrar al último en el club. Ellos
siempre tenían unas palabras para él, pero lo sabía bien, para
empezar algún problema. Una mirada de Jersey usualmente los
tranquilizaba.

Mostrar sus colmillos tampoco lastimaba.

Harley palmeó el hombro de Jersey y le hizo una seña con el


mentón.

Jersey vio en la dirección en que Harley señalaba con la


cabeza. Vio a algunos hombres en la parte de atrás de la línea
hablando con algunos humanos. Su vello se erizó con la vista. Podía
detectar a rebeldes en una multitud de mil hombres.

—Voy por Christian —dijo Harley entrando al club. Jersey no


apartó los ojos de los hombres, maldiciendo cuando vio a los tontos
humanos caminar con ellos. Echó un vistazo a la línea y luego de
nuevo al club. No había manera de que permitiera que los rebeldes
mataran a humanos inocentes.

—Oye, ven aquí —le gritó a un hombre grande en la fila. El


hombre salió de la fila y fue hacia adelante—. Necesito que cuides la
puerta mientras yo me encargo de un problema. No dejes que nadie
entre hasta que el otro guardia regrese. —Pensó en la cosa de lavar la
mente y maldijo—. Tampoco dejes que nadie salga.

—Lo entiendo —dijo el hombre asumiendo el cargo en la


puerta. Su rostro era sombrío mientras veía a la gente en línea. Jersey
rodó los ojos y salió hacia el callejón. Había oído decir que los rebeldes
se estaban uniendo. Incluso sabía de hecho que dos rebeldes habían
atacado a Jimmy la noche en que había venido aquí de fiesta, pero el
verlo era algo totalmente diferente.

Cuanto más Jersey se acercaba al callejón, más enojado


estaba. No entendía la necesidad de matar a un donante. No tenía
sentido para él. Si los donantes comenzaran a morir, tendrían miedo de
salir de noche. Y entonces, ¿qué harían los vampiros? Eso no tenía
ningún sentido en absoluto para él.

Al doblar la esquina, vio que sólo un humano estaba allí de pie


entre tres rebeldes. A los otros humanos debió de haberles crecido un
cerebro y se fueron. Lástima que el hombre más pequeño no era
así. Veía a los tres hombres con una expresión de terror en su rostro.

Jersey, maldijo. —¡Apártense con una jodida de él! —gritó.

Los rebeldes se giraron y sisearon hacia Jersey. ¿En serio? ¿Qué


se supone que hacían, asustarlo? Golpeaba el suelo mientras corría
tras los tres vampiros. Ellos corrieron en direcciones opuestas.

«Cobardes».

Él dejó de correr y se acercó al hombre aún aturdido. El chico


se quedó ahí, mirando a los hombres que huían.

—¡Ellos eran vampiros!

Jersey asintió mientras colocaba una mano sobre la cabeza del


chico, limpiando su mente.
Eli se quedó en el escalón frente a la casa de sus padres. Era
domingo. La noche en que sus padres tenían la cena familiar. Tragó
saliva cuando presionó el timbre. Eli normalmente entraría
directamente, pero con Jersey con él lo pensó dos veces.

Su madre abrió la puerta, sonriéndole a él y a Jersey y les hizo


una seña con la mano. —Adelante, muchachos. —Eli precedió a
Jersey, dando un paso en la casa. Podía oír a su tía Elda riendo en la
cocina, junto con su prima Madeline y su esposo Sam. Escuchó otras
voces, así que sabía que más de su familia estaba aquí.

—Todo el mundo está en la cocina como puedes escuchar —


dijo su mamá cuando ella agarró el brazo de Jersey y lo acompañó
hasta su destino. Eli quería apoderarse de su pareja y correr, pero él
sabía que tenía que enfrentarse a su familia.

Eli se había preocupado por venir aquí. Él ahora era un


vampiro, así que… ¿cómo iba a comer? Jersey le explicó que podía
comer, y lo vomitaría después. Eli no tenía ganas de comer.

Entró en la cocina para ver una gran cantidad de miembros de


la familia. Eli sonrió a los bebés que corrían, jugando al escondite,
todos dejaron de hablar viendo al par en la puerta.

—Así que es cierto —dijo la tía Elda, mientras caminaba


alrededor de la isla y evaluaba a Jersey—. Fuiste y conseguiste un
novio.

Eli podía sentir el calor en su rostro mientras entrelazaba sus


dedos con los de Jersey. Él ya no iba a ocultar quién era más
tiempo. —Es cierto, tía Elda. —El corazón le martilleaba en su pecho
mientras se enfrentaba a toda su familia. Nunca se había sentido tan
vulnerable en su vida. Jersey lo sorprendió envolviendo un brazo
alrededor de su hombro, jalando más cerca a Eli.
—¿Es eso un problema? —Jersey preguntó, entrecerrando los
ojos hacia Elda.

Dios, Eli estaba orgulloso de su pareja en ese momento. Él sabía


que si toda su familia le diera la espalda, él aun tendría a Jersey. Era la
misma sensación que tuvo cuando finalmente salió con sus padres la
otra noche.

—No, en absoluto. —Tía Elda sonrió, palmeando el ancho


pecho de Jersey—. Es de la familia. Aceptamos a la familia de la
manera que sea —terminó, y luego vio hacia el padre de Eli. Eli no se
había dado cuenta que su padre estaba de pie a un lado hablando
con el tío Bert.

Sus miradas se encontraron, y luego su padre apartó la vista. Le


dolió como el infierno, pero Eli se negó a demostrarlo. Estaba contento
de que su tía no le hubiera dado la espalda. Eli amaba
entrañablemente a Elda.

—Ven aquí para que podamos echarte un vistazo —dijo la tía


Elda mientras jalaba a Jersey a la cocina. Eli sonrió mientras las mujeres
pululaban alrededor de su pareja, hurgando en sus músculos y
haciéndole mil y una preguntas.

Se quedó de pie en la puerta, sin saber qué hacer. Todos los


hombres estaban de pie a un lado, mirándolo. Tío Bert por fin se
acercó y empezó a hablar con él. —Entonces, ¿qué planes tienen
ustedes dos?

Eli comenzó a hablar con Bert, usándolo como su salvavidas


mientras recordaba ocultar sus colmillos. Jersey le había enseñado
cómo hacerlo.

Los otros hombres lentamente se acercaron, algunos por


curiosidad y otros porque no les importaba que fuera gay. Su padre
fue el último en acercarse a Eli.

Él no dijo mucho, pero se acercó aún más, llegando junto a Eli.

Cuando la novedad se calmó, Eli estaba menos ansioso y más


relajado. Jersey lo miró desde el otro lado de la cocina un par de
veces sonriéndole a Eli, y guiñando un ojo. No podía creer lo mucho
que amaba a ese enorme vampiro.

—La cena está lista —anunció su madre y todos se movieron


hacia el comedor. Eli se sentó al lado de Jersey cuando la cena
comenzó. La comida sabía como la arena en su boca, pero Eli fingió
su entusiasmo y le sonrió a su madre, diciéndole lo maravilloso que
sabía. Jersey no tenía ningún problema. Se comió todo lo que estaba
en su plato y volvió a servirse acabándoselo en segundos. El hombre
era una máquina de comer. Algo más por lo que su madre deliraba.

Cuando la noche terminaba, su madre llenó recipientes de


plásticos con comida y los apiló en una bolsa. —No puedes comer de
esto hasta que se vayan —su mamá le advirtió a Jersey con un brillo
travieso en sus ojos—. Pero hay suficiente comida en la cocina si
quieres…

Jersey se fue antes de que su madre pudiera terminar la


frase. Ella se echó a reír girándose hacia Eli. —Ese hombre seguro que
puede comer.

—No tienes ni idea —respondió sacudiendo la cabeza.

Eli se dirigía hacia la cocina cuando su padre entró en su


camino. —¿Cómo has estado?

Sólo habían pasado unos días desde que había visto a su


padre, por lo que Elí sabía que Carl quería decir algo.

—Estoy bien, papá. ¿Cómo va todo en el trabajo? —La


conversación era difícil, pero su padre lo estaba intentando y Eli se
aferraba a eso. Sabía que tenían un largo camino por recorrer antes
de que su padre aceptara plenamente su elección, pero que lo
intentara era lo importante.

Christian tamborileaba sus dedos en la mesa mientras veía al


Aquelarre reunido. El intento de unión no había funcionado tan bien
como él había esperado. Hubo un par de peleas, algunas mordidas no
deseadas, y el desastre de Shelby.

Tenía que encontrar una manera de unir a su raza antes de que


los rebeldes se hicieran cargo por completo y tuviera que despertar al
Consejo Superior. Eso era algo que Christian usaría como último
recurso.

El Consejo Superior se componía de dos Antiguos vampiros, dos


vampiros que no tenían la compasión que Christian tenía. Matarían a
todos los rebeles y luego empezarían con lo peor de la sociedad
humana. Sin discriminar a la hora de limpiar la tierra de los seres
sórdidos y criminales.

Esa fue una de las razones por las que Christian los había puesto
en un sueño profundo. Sus dos hermanos gemelos menores se habían
salido de control cuando estaban en el punto más alto de su reinado
de poder. Ceri y Rhys habían casi matando a todos los asesinos y
escoria de la sociedad.

Se aclaró la garganta y se inclinó hacia adelante, viendo a


cada uno de los vampiros en la habitación. —Mi búsqueda de unir a
nuestros Aquelarres no salió según lo planeado. Si no nos unimos, los
rebeldes nos alcanzarán. —Lo que no mencionó fue que la tríada,
formada por Christian y sus hermanos menores, podrían detener el
problema de inmediato, pero eso significaría aniquilar a la mitad de la
población mundial. Eso era algo que Christian no estaba dispuesto a
hacer.

—Quizás deberíamos ir a esto desde otro ángulo —sugirió


Christo—. Quizás podrían miembros de un Aquelarre acercarse a
miembros de otro Aquelarre individualmente. Yo estaría dispuesto a
tomar el primer turno.

Christian asintió. Eso significaba un tiempo de rotación más


largo, pero algo que tenía que hacerse. —Puedes comenzar con los
hermanos August y Brandon, ellos parecen creer que aun pertenecen
al Aquelarre del norte. Quiero que vean que no importa a qué
Aquelarre pertenecen, todos somos uno. Ellos han hecho a Emilio
correr por su dinero. Creo es hora de entregarlos a otra persona. —
Christian inclinó la cabeza hacia Emilio, haciéndole saber que no
había resentimientos y no era su culpa.

Christo asintió. —Voy a mantenerlos bajo mi ala.

Mientras tanto, Christian tenía que encontrar una manera más


rápida. Estaban perdiendo vampiros que se iban hacia el lado oscuro
y seductor de su raza a un ritmo alarmante.

Se apartó de la mesa, Minsheng tras él mientras se preguntaba


qué podía hacer para que la raza de vampiros se uniera. Ceri y Rhys
no se quedarían dormidos por mucho más tiempo, y para ser honesto,
Christian los echaba de menos.

Si tan sólo pudiera encontrar una manera para que fueran


menos letales para el mundo, él podría despertarlos y reunirse con
ellos.

Jersey le dio un beso a Eli en su espalda, los dos estaban en la


cama disfrutando de su tiempo juntos. Sus manos recorrían el hombro
de Eli, besando la suave piel de su pareja. Eli se acercó a Jersey, la
espalda contra el pecho de Jersey.

Habían pasado semanas desde que había encontrado a su


pareja sangrando y roto, y Jersey se había enamorado locamente del
hombre. No podía ver una vida sin él.

Sus dedos jugueteaban por encima del hombro de Eli mientras


pasaba su mejilla sobre el cabello de su pareja, agradecido de que Eli
hubiera sobrevivido no sólo de su terrible experiencia, sino también de
la conversión.

Eli se giró en sus brazos, viendo a Jersey con esos hermosos ojos
verde-avellana. Su pecho se oprimió ante la magnífica vista. —Te amo
—murmuró antes de tomar los labios de Eli en un ardiente beso.
Parecía que no podía tener suficiente de su pareja. Solo el hecho de
estar cerca de él hacía que Jersey estuviera más duro que una roca.
Su pareja gimió en el beso, empujando hasta que fue envuelto
por el cuerpo de Jersey. Sus penes juntos, haciendo que la sangre de
Jersey ardiera. El cuerpo de su pareja era duro, compacto y
cincelado. Era de baja estatura, pero Jersey no lo tendría de ninguna
otra manera.

Jersey respiró hondo cuando Eli empezó a oler su cuello, las


puntas de los colmillos recorriendo su piel. Su pene palpitaba con el
ritmo que igualaba el de su corazón con la sensación de estar tan
cerca de Eli.

Pasó un dedo por la grieta del trasero de Eli. Era tan


jodidamente erótico que Jersey pensó que perdería la cabeza. Su
dedo trazó un círculo alrededor del arrugado agujero de Eli,
presionando la punta ligeramente.

Eli se empujó hacia el dedo de Jersey mientras lamía el


cuello. —Yo solía pensar que era depravado querer estar con un
hombre.

—¿Y ahora? —Jersey preguntó, aun con el dedo moviéndose


perezosamente.

—Me has ayudado a darme cuenta de que no hay nada malo


en lo que necesito de ti. Me has ayudado a atravesar un montón de
cosas, Jersey, y te amo por eso.

Jersey sonrió tomando el lubricante, recubriendo los dedos e


insertando dos dedos en el apretado culo de su pareja. —Fue un
honor para mí mostrarte el camino.

Eli gimió, extendiendo las piernas más abiertas para dar más
espacio a Jersey. Movió su muñeca estirando a su pareja mientras
tomaba de nuevo los labios de Elí. El beso fue lento y luego agregó un
tercer dedo.

Cuando Eli empezó a joder los dedos, Jersey los retiró y los
remplazó por su pene. Eli lentamente se empujó, sus ojos cerrados con
una expresión de pura felicidad en su rostro. Jersey veía a su pareja
mientras Eli se sentaba a horcajadas en sus caderas sin sentir otra cosa
más que puro amor por el pequeño hombre.
—Móntame, bebé.

Eli plantó los pies en la cama, las manos sobre el pecho de


Jersey mientras conducía el pene de Jersey hasta su culo. Jersey
plantó los pies en la cama así al mismo tiempo podía joder más duro el
culo de Eli. Acomodó las manos detrás de la nuca, disfrutando la
perezosa tarde que compartían. Jersey no quería estar en otro sitio,
solo debajo de su pareja siendo jodido o jodiendo al hombre, y
simplemente eso había cambiado su vida para siempre.
Lynn Hagen ama escribir acerca de algo imperfecto, pero
adorable. También ama los héroes que pueden pasar por todo
para al fin encontrar el diamante de un hermoso corazón.

Puedes encontrarla cualquier día frente a su laptop con una


taza de caliente té de Java, trabajando en lo que dirán los
personajes de su siguiente historia

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