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MAGISTRADA PONENTE: EVELYN MARRERO ORTÍZ

EXP. Nº 2006-0565

Mediante Oficio Nº 1181 de fecha 20 de febrero de 2006, el Juzgado de Protección del Niño y del
Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, remitió a esta Sala el expediente contentivo de la
demanda por divorcio interpuesta por la abogada Irene Hilewski Kusmenko, inscrita en el INPREABOGADO bajo
el Nº 27.302, actuando con el carácter de apoderada judicial del ciudadano TOMÁS REYES OLIVA, venezolano,
titular de la cédula de identidad Nro. 5.609.315, contra su cónyuge la ciudadana OLGA MARÍA RIVERAS DE
LA PEÑA, venezolana y titular de la cédula de identidad Nro. 6.463.077.

La remisión se efectuó en virtud del recurso de regulación de jurisdicción interpuesto por la apoderada
judicial de la demandada en fecha 17 de febrero de 2006, contra el fallo interlocutorio dictado por el referido
Juzgado el 13 del mismo mes y año, mediante el cual negó “… LA DECLINATORIA DE FALTA DE
JURISDICCIÓN…”.

El 14 de marzo de 2006 se dio cuenta en Sala y, por auto de igual fecha, se designó Ponente a la Magistrada
EVELYN MARRERO ORTÍZ a los fines de decidir el recurso ejercido.

Realizado el estudio del expediente, pasa la Sala a decidir, previas las siguientes consideraciones:

ANTECEDENTES

El 10 de agosto y el 22 de septiembre de 2005, la apoderada judicial del ciudadano Tomás Reyes Oliva,
interpuso ante el Juzgado de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado
Carabobo, demanda de divorcio contra la ciudadana Olga María Riveras de la Peña, y oferta de pensión de
alimentos, respectivamente.

En fecha 29 de septiembre de 2005 el referido Juzgado dio por recibido el expediente.

El 05 de octubre de 2005 el Tribunal de la causa acordó acumular las causas antes indicadas y, por auto de
igual fecha, admitió la demanda presentada.

Mediante diligencia de fecha 09 de diciembre de 2005 la abogada María Mercado, inscrita en el


INPREABOGADO bajo el Nº 61.454, renunció al poder otorgado por la ciudadana demandada en fecha 13 de
mayo de 2005.
Mediante escrito de fecha 03 de febrero de 2006 las abogadas Philomena de Freitas Fernandes y Geraldine
Totesaut López, inscritas en el INPREABOGADO bajo los números 15.012 y 67.424, respectivamente, actuando
con el carácter de apoderadas judiciales de la ciudadana Olga María Riveras de la Peña, solicitaron al referido
Juzgado que “declinara” su jurisdicción con respecto al juez extranjero, de conformidad con los artículos 59 del
Código de Procedimiento Civil y 45 de la Ley de Derecho Internacional Privado.

En fecha 07 de febrero de 2006 el ciudadano Tomás Reyes Oliva, asistido por el abogado Víctor Ortíz
García, inscrito en el INPREABOGADO bajo el N° 34.752, impugnó el poder presentado por las apoderadas
judiciales de la parte demandada en fecha 03 de febrero de 2006, de conformidad con el artículo 213 del Código de
Procedimiento Civil.

Mediante sentencia de fecha 13 de febrero de 2006, el Juzgado de Protección del Niño y del Adolescente de
la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, declaró sin lugar “…LA SOLICITUD DE DECLINATORIA DE
JURISDICCION (sic)”.

El 17 de febrero de 2006 la abogada Geraldine Totesaut López, actuando con el carácter de apoderada
judicial de la ciudadana Olga María Riveras de la Peña, ejerció recurso de regulación de la jurisdicción “a tenor de
lo consagrado en el mencionado artículo 57 [Ley de Derecho Internacional Privado]”.

Por auto del 20 de febrero de 2006, el Juzgado de Protección del Niño y del Adolescente de la
Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, ordenó remitir el expediente a esta Sala Político-Administrativa
“conforme a lo ordenado por el artículo 57 de la Ley de Derecho Internacional Privado en relación con el
artículo 62 del Código de Procedimiento Civil”.

II

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Corresponde a esta Sala pronunciarse acerca del recurso de regulación de jurisdicción interpuesto el 17 de
febrero de 2006 por la representación judicial de la demandada, contra la decisión dictada el 13 del mismo mes y
año por el Juzgado de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo,
mediante la cual declaró sin lugar la falta de jurisdicción del juez venezolano frente al juez extranjero, en virtud de
estimar “… 1- que el demandante tenía su domicilio permanente en Venezuela para el momento en que presentó la
demanda; 2- que la demandada de autos tenía su domicilio en Venezuela (sic) 3- que ambas partes se sometieron
a la jurisdicción de este tribunal de manera tácita, al presentar la demanda y al no proponer la demandada la
declinatoria de jurisdicción ni oponerse a alguna medida preventiva …”.
En el caso de autos, el ciudadano Tomás Reyes Oliva, de nacionalidades venezolana y española interpuso ante el
Tribunal de Protección del Niño y del Adolescente de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, demanda
de divorcio contra su cónyuge Olga María Riveras de la Peña, de nacionalidades venezolana y española
igualmente, domiciliada en el Reino de España, quienes contrajeron matrimonio en la República de Venezuela en
fecha 09 de agosto de 1986, basando su pretensión en las causales contenidas en los ordinales 2° y 3° del artículo
185 del Código Civil venezolano.

Se trata, así, en el presente caso de un asunto con elementos de extranjería relevantes que impone ser analizado a la
luz del Derecho Internacional Privado, con miras a precisar la jurisdicción para proveer sobre lo demandado. Por
tal razón, debe procederse a la revisión de las fuentes del Derecho Internacional Privado previstas en el artículo 1º
de la Ley de Derecho Internacional Privado, publicada en la Gaceta Oficial Nº 36.511, del 06 de agosto de 1998,
vigente a partir del 06 de febrero de 1999, cuyo texto establece:

“Artículo 1. Los supuestos de hecho relacionados con los ordenamientos jurídicos extranjeros
se regularán, por las normas de Derecho Internacional Público sobre la materia, en
particular, las establecidas en los tratados internacionales vigentes en Venezuela; en su
defecto, se aplicarán las normas de Derecho Internacional Privado venezolano; a falta de
ellas, se utilizará la analogía y, finalmente, se regirán por los principios de Derecho
Internacional Privado generalmente aceptados.”

Conforme a las indicadas reglas, observa la Sala que no existe tratado alguno entre España y Venezuela que regule
lo referente a la materia de divorcio, por lo que se hace necesario el examen de las normas de Derecho
Internacional Privado venezolano a los fines de la correspondiente determinación.

A tales efectos, debe señalarse que el artículo 39 de la referida Ley establece:

“Artículo 39. Además de la jurisdicción que asigna la ley a los Tribunales venezolanos en los
juicios intentados contra personas domiciliadas en el territorio nacional, los Tribunales de la
República tendrán jurisdicción en juicios intentados contra personas domiciliadas en el
exterior en los casos contemplados en los artículos 40, 41 y 42”

 Al respecto, los artículos 40, 41 y 42 anteriormente señalados se refieren a los supuestos en los cuales se atribuye a
los tribunales venezolanos jurisdicción para conocer de las causas derivadas del ejercicio de acciones de contenido
patrimonial, de acciones relativas a universalidades de bienes y de acciones sobre estado de las personas o las
relaciones familiares, respectivamente. En el caso de autos, se ha ejercido una acción sobre el estado de las
personas, como lo es el divorcio intentado por el ciudadano TOMÁS REYES OLIVA, contra su cónyuge la
ciudadana OLGA MARÍA RIVERAS DE LA PEÑA, razón por la cual resulta necesario hacer mención al
contenido del artículo 42 de la Ley de Derecho Internacional Privado, que señala:

“Artículo 42. Los Tribunales venezolanos tendrán jurisdicción para conocer de los juicios
originados por el ejercicio de acciones sobre estado de las personas o las relaciones
familiares:
1º) Cuando el Derecho venezolano sea competente, de acuerdo con las disposiciones de la
presente ley, para regir el fondo del litigio;
2º) Cuando las partes se sometan expresa o tácitamente a su jurisdicción, siempre que la
causa tenga una vinculación efectiva con el territorio de la República.” (Resaltado de la
Sala).

La norma antes transcrita contempla, respecto de las acciones relativas al estado de las personas o relaciones
familiares, dos criterios especiales atributivos de jurisdicción a favor de los tribunales venezolanos, a saber: el
criterio del paralelismo, conforme al cual se le atribuye jurisdicción al Estado cuya Ley resulte aplicable para
resolver el fondo del asunto; y, en segundo lugar, el criterio de la sumisión, es decir, que un Tribunal tendrá
jurisdicción cuando las partes decidan expresa o tácitamente someter la controversia al conocimiento de un
determinado tribunal, siempre que existan elementos que denoten una vinculación efectiva con el Estado a cuya
jurisdicción se sometan.

Con relación a la sumisión tácita como criterio atributivo de jurisdicción, este se configura respecto al demandante
por la interposición de la demanda y, en cuanto al demandado, cuando al contestar la demanda no alega la falta de
jurisdicción del tribunal o no se opone a una medida preventiva, conforme lo dispone el artículo 45 de la Ley de
Derecho Internacional Privado.

Ahora bien, con fundamento en el primero de los criterios indicados, los tribunales de la República
Bolivariana de Venezuela tendrán jurisdicción, siempre que se determine que el ordenamiento jurídico venezolano
es el competente para regir el fondo del asunto conforme lo establece el artículo 42, antes referido, por lo tanto, a
los fines de dilucidar si el derecho venezolano es el aplicable al caso de autos, debe atenderse a lo dispuesto en el
artículo 23 de la Ley de Derecho Internacional Privado, el cual establece que:
“… El divorcio y la separación de cuerpos se rigen por el Derecho del domicilio del cónyuge
que intenta la demanda.

El cambio de domicilio del cónyuge demandante sólo produce efectos después de un año de
haber ingresado en el territorio de un Estado con el propósito de fijar en él la residencia
habitual”. (Resaltado de la Sala)

Del artículo anteriormente citado se constata que, en materia de divorcio, la ley o el derecho aplicable es
aquél que se encuentra vigente en el territorio del Estado en el cual el cónyuge demandante hubiere establecido su
domicilio, entendiendo por éste, de conformidad con el artículo 11 de la Ley antes referida, el territorio del Estado
donde el demandante tiene su residencia habitual.

Asimismo, de conformidad con el mismo artículo 23 de la Ley de Derecho Internacional Privado, el cambio
de domicilio del cónyuge demandante sólo produce efectos después de un año de haber ingresado al territorio de un
Estado.

Con fundamento en lo expuesto corresponde determinar en el caso bajo examen si, el cónyuge demandante,
ciudadano Tomás Reyes Oliva, al momento de interponer la demanda de divorcio ante la jurisdicción venezolana
tenía su residencia habitual en la República Bolivariana de Venezuela.

A tal efecto, aprecia la Sala que cursa a los folios 197 al 203 del expediente un escrito mediante el cual las
apoderadas de la demandada exponen que su mandante: “… actualmente y antes del inicio de la presente causa se
trasladó a España, inicialmente para permanecer en dicho país por un tiempo mientras se resolvían algunos
problemas penales que confrontaba su cónyuge en Venezuela y al mes de estar allá, a solicitud de su cónyuge
quien le manifiesta que para su mejor protección es preferible residenciarse en España, así lo hace la familia,
procediendo a empadronarse, tramitar el Titulo de Familia Numerosa, inscribir a los hijos en institutos
educacionales en España, iniciar un negocio y establecer el domicilio conyugal y la vivienda familiar (…).
Igualmente, señalan que su mandante “…previo a la presente demanda accionó, por ante los tribunales españoles,
demanda de divorcio y en tal causa su cónyuge solicitó declinatoria de jurisdicción con respecto al juez
venezolano agotando todas las oportunidades y recursos que permiten las leyes españolas para tal petitorio y en
todas les fue negadas, ratificando el juez español su jurisdicción para conocer de la causa en razón de ser las
partes ciudadanos españoles residenciados de manera permanente en España y de estar localizado en dicho país
el último domicilio conyugal.”

Anexo a dicho escrito las apoderadas de la demandada consignaron “Volantes de Empadronamiento”, emitidos por
el “Padrón Municipal de la Localidad de Villaviciosa de Odon”, en la que se dejó constancia del lugar de
residencia del demandado “calle Guadalquivir, Nº 36” y copias simples del “Título de Familia Numerosa”
expedido por la “Dirección General de Familias de la Comunidad de Madrid” de fecha 26 de enero de 2005,
documentos éstos cursantes a los folios 240 al 256.

Asimismo, se desprende de los folios 273 al 287 del expediente “ESCRITURA DE CONSTITUCIÓN DE
SOCIEDAD DE RESPONSABILIDAD LIMITADA” denominada Inversiones Rivrey, S.L., de fecha 04 de junio de
2004, en la que el ciudadano Tomás Reyes Oliva y la ciudadana Olga María Riveras de la Peña, son propietarios
bajo el régimen económico de gananciales de las acciones de la referida empresa.

Además, consta a los folios 288 al 289 contrato de arrendamiento de fecha 30 de enero de 2004, de un
inmueble ubicado en “Villaviciosa (…) Madrid” suscrito por el actor, en el que se dejó constancia que el
demandante constituyó su domicilio en “C/Guadalquivir, núm. 36 ‘Urbanización El Bosque’ en Villaviciosa de
Odón, 28670- MADRID.”

Igualmente, cursan a los folios 290 al 292 constancias de estudio de los tres hijos de los ciudadanos Tomás
Reyes Oliva y Olga María Riveras de la Peña, emanadas en fecha 07 de febrero de 2005 por instituciones
educativas ubicadas en la localidad de Villaviciosa de Odón, Madrid, España, correspondientes a los años lectivos
2004/2005.

De dichos documentos se desprende que el ciudadano Tomás Reyes Oliva, efectivamente, constituyó su
domicilio en España conjuntamente con su grupo familiar.

Por su parte, el actor alegó en su escrito libelar que regresó a Venezuela “…el 30 de abril de 2005, para
administrar nuevamente los negocios y a ordenar la vivienda que es el asiento de la residencia y del domicilio
conyugal habitual de la familia REYES RIVERAS, en Valencia Estado Carabobo, Venezuela”.
Ahora bien, por cuanto consta al folio 29 del expediente que la demanda de divorcio fue interpuesta el 10 de agosto
de 2005, evidencia la Sala que desde la fecha en que el actor afirma haber regresado a Venezuela (30 de abril de
2005) hasta el momento en que interpuso la acción, no ha transcurrido el lapso de un año al que se refiere el
artículo 23 de la Ley de Derecho Internacional Privado, para considerar que se haya producido el cambio de la
residencia habitual del demandante.

Por lo tanto, visto que el ciudadano Tomás Reyes Oliva no tiene constituida su residencia habitual en
Venezuela, tal como lo exige nuestro ordenamiento jurídico al establecer que los tribunales venezolanos tendrán
jurisdicción para conocer de las acciones de divorcio cuando el cónyuge demandante esté domiciliado en
Venezuela, debe esta Sala concluir que el poder judicial venezolano no tiene jurisdicción para conocer de la
demanda de divorcio interpuesta, en razón del criterio atributivo de jurisdicción establecido en el artículo 23 de la
Ley de Derecho Internacional Privado. Así se decide.

Por otra parte cabe agregar, que mediante escrito de fecha 03 de febrero de 2006, las apoderadas judiciales
de la ciudadana Olga María Riveras Peña, solicitaron ante el Juzgado de Protección del Niño y del Adolescente de
la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo que “declinara” su jurisdicción con respecto al juez extranjero, de
conformidad con los artículos 59 del Código de Procedimiento Civil y 45 de la Ley de Derecho Internacional
Privado, lo cual constituye su primera actuación en el juicio, razón por la cual considera la Sala que no existe
sumisión tácita en los términos del artículo 45 de la referida Ley, por cuanto la parte demandada expresó su
voluntad de someter la controversia ante el juez extranjero.

III

DECISIÓN

Por las razones antes expuestas, esta Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia,
administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley, declara:

1.- CON LUGAR el recurso de regulación de jurisdicción interpuesto por la abogada Geraldine Totesaut
López, actuando con el carácter de apoderada judicial de la ciudadana Olga María Riveras de la Peña.

2.- Que EL PODER JUDICIAL VENEZOLANO NO TIENE JURISDICCIÓN para conocer y decidir
la demanda de divorcio interpuesta por la abogada Irene Hilewski Kusmenko, actuando con el carácter de
apoderada judicial del ciudadano TOMÁS REYES OLIVA, contra la ciudadana OLGA MARÍA RIVERAS DE
LA PEÑA.

En consecuencia, se revoca la decisión consultada de fecha 13 de febrero de 2006 mediante la cual el


Juzgado remitente declaró su jurisdicción frente al juez extranjero.

Asimismo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil, SE
CONDENA EN COSTAS a la parte demandante por haber resultado vencida en la presente regulación de
jurisdicción.

Publíquese, regístrese y notifíquese. Devuélvase el expediente al Tribunal de origen. Cúmplase lo ordenado.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Político-Administrativa del Tribunal Supremo de
Justicia, en Caracas, a los dieciocho (18) días del mes de abril del año dos mil seis (2006). Años 195º de la
Independencia y 147º de la Federación.

La Presidenta- Ponente

EVELYN MARRERO ORTÍZ

La Vicepresidenta,
YOLANDA JAIMES GUERRERO

Los Magistrados,

LEVIS IGNACIO ZERPA

HADEL MOSTAFÁ PAOLINI

EMIRO GARCÍA ROSAS

La Secretaria,

SOFÍA YAMILE GUZMÁN

En veinte (20) de abril del año dos mil seis, se publicó y registró la anterior sentencia bajo el Nº 00941, la
cual no esta firmada por el Magistrado Hadel Mostafá Paolini por no estar presente en la Sesión por motivos
justificados.

La Secretaria,

SOFÍA YAMILE GUZMÁN