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Preámbulo

Karen es una mujer casada, dedicada a su hogar, ya que su esposo Manuel así lo quiso y
ella accedió solo por complacerlo dejando olvidada sus ganas de superarse.
Un tiempo después ella se dio cuenta que de nada servía tanta devoción que tenía por su
esposo, el igual la ignoraba. Un día el llego y le planteo que consiguiera un empleo y así lo
hizo.
Pero todo eso tenía un fin, y era abandonarla, ella quería morirse ya su vida no tenía
sentido sin él, pero llego alguien que le quiera mostrar un mundo diferente, pero ella está
cerrada al amor.
Y solo le queda decir jefe, no por favor, no creo en el amor...
y in Apartado 1 - Un trabajo

- Mi amor, llegaste. - dije dirigiéndome hasta la sala de estar donde él estaba dejando su
maletín y chaqueta de trabajo.
- Eso parece.- dice ignorando mis ganas de darle un beso. No le preste atención seguro
estaba cansado.
- ¿Tienes hambre? Ya está lista la comida, ven siéntate.- le dije y lo tome de la mano para
guiarlo hasta el comedor.
- Si, obvio que tengo hambre, paso todo el día trabajando.- respondió soltándose de mi
mano y sentándose a comer.
- Y ¿cómo te fue en el trabajo? - Dije mientras me sentaba a su lado también para cenar
también.
- Bien.- fue lo que respondió, no está muy hablador, bueno en realidad tiene tiempo así,
pensé, debe ser por tanto trabajo que tiene.
Terminamos de comer en silencio para después levantarse diciendo que se iba a dar un
baño, lo espere en la habitación.
- Ven amor te daré un masaje. - dije una vez salió del baño.
- No, gracias, tengo mucho sueño.- dijo mientras se acostaba y se arropada dándome la
espalda.
No dije nada, y también me acosté. Mañana será otro día y tal vez este de mejor ánimo.
Otro día más y la misma rutina, me levanto hago el desayuno y él se va al trabajo y yo me
quedo aquí limpiando y ordenando la casa.
Como extraño mi vida antes de casarme, todo era tan diferente, trabajaba, salía con mis
amigos, me sentía alguien importante y valiosa. Bueno en realidad es que con Manuel no
es que me vaya mal, de hecho estos dos primero años me ha tratado como una princesa, y
mis amigos lo sigo tratando, no como antes pero si los sigo viendo, pero es que.... de un
tiempo para acá exactamente dos meses él ha cambiado, esta distante, casi no habla
conmigo y en dos meses no me ha hecho el amor, y casi todo los viernes está llegando
tarde y los sábado siempre tiene algo que hacer en la oficina, pero yo lo entiendo, él
trabaja mucho y no es fácil llevar una casa el solo... si tan solo me dejara trabajar.
- Amor la cena esta lista. - dije una vez tuve toda la mesa preparada, comimos como
siempre, solamente hablaba yo y el me respondía con monosílabos.
- Karen... me llamo Manuel, cuando salió del baño.
- ¿Si? Dije y me voltee hacia él ya que ya había terminado de tender la cama.
- Quiero que busques un trabajo. -dijo y lo mire asombrada. ¿Él en serio dijo que buscará
un trabajo?
- ¿Que? Dije aún si poder creer lo que había escuchado.
- Quiero que busques un empleo.- repitió.
-¿En serio? Pregunte todavía dudosa.
- Si, Karen, tú has estudiado mucho, tienes estudios en secretariado general,
administración y sin contar que sabes otro idioma, como para que estés aquí encerrada...
Además necesitas valerte por ti misma... esto último lo dijo casi en un susurro, que no
preste atención, ya que lo que me importaba es que me había dicho que empezará a
buscar empleo y con eso solo me valía.
- Gracias, gracias Manuel. No sabes cuánto te lo agradezco, verás como ahora no tendrás
que trabajar tanto, ya que con lo que yo gane estaremos mejor, ya lo verás.- dije toda
ilusionada porque al fin tendría un empleo, después de tanto tiempo.
- Si, si como sea, ahora déjame dormir ¿sí? - mencionó y se acostó de nuevo dándome la
espalda.
No le preste atención, estaba realmente feliz y nada perturbaría mi felicidad.
- Mónica... te tengo una noticia.- dije cuando mi amiga contesto la llamada. Apenas mi
esposo se fue al trabajo tome el teléfono y le llame.
- Debe ser buena porque te noto emocionada.- dijo y se podía notar en su voz que
sonreía.
- Manuel, me dio permiso de buscar un empleo.- dije casi gritando por la emoción.
La escuche bufa y decir unas cosas que no logre entender.
- Karen, eres mi amiga, casi mi hermana, y te quiero y como tal te digo, así que me veo en
el derecho de decirte que no ¡SEAS ESTUPIDA! ese idiota no tiene por qué darte permiso
para nada, tu puedes hacer lo que quieras, eres libre.
- Estoy casada. - le respondí, Mónica nunca le ha caído bien Manuel y ¿no entiendo por
qué?
- Está casada cariño pero no eres su esclava, él no es tu dueño, además.
- Ya, dejemos esto hasta aquí ¿Si? La cuestión está en que me tienes que ayudar a
conseguir trabajo, tal vez en la empresa donde tu trabajas, o con algún conocido, que se
yo. - dije interrumpiendo lo que me iba a decir.
- Esta bien cariño, veré que puedo hacer por ti, y de verdad me alegra que puede trabajar
y no quedarte encerrada entre cuatro paredes y hay que avisar a los demás, hay que
festejar.
- No, no, mejor lo hacemos cuando tenga el empleo, y yo misma me encargo de avisarle a
Robert a Cris… y a Karol.
- ¿Tenemos que invitar a Karol? Pregunto Mónica. Pues ellas no se llevaban muy bien.
- Es nuestra amiga. - dije
- Es tu amiga, yo solo le trato y es por ti.
- Bueno como sea, es un día importante y quiero que estén todos.
- Si bueno, te aviso si encuentro algo para ti, Chao, tengo que seguir trabajando. - ya voy,
señor Martínez.- la escuche que dijo antes de colgar.
Ya era lunes y Mónica aún no me llamaba, así que decidí comprar la prensa y ver las
ofertas de trabajo.
Empecé a ojear y marque varios a los cuales iría a llevar mi currículo una vez Manuel se
fue a trabajar decidí yo empezar con mi búsqueda.
Fui a varias empresas y tan sólo recibían mi currículo y me despedían con "cualquier cosa
la llamaremos" y eso sonaba más a un "no vuelva por aquí"
Resignada decidí entra a un local y tomar un café, sentándome en una silla al fondo del
local, para volver a ojear el periódico.
Narra Andrés
Era media mañana estaba agotado ya, hacer entrevistas tan temprano para conseguir una
secretaria no era nada placentero y todo por querer escogerla yo mismo de acuerdo a mis
necesidades y que no me pasara lo mismo que con la anterior, que no tenía conocimiento
de nada y solo quería ligar conmigo.
Tengo una hora libre antes de mi próxima entrevista así que salgo de la empresa monto
en mi auto y me dirijo a local donde vendan café y no esté cerca de la empresa, necesito
alejarme de esto antes de que me vuelva loco. ¡Carajo! es que todas las que llegan son
tontas.
Entro al local y me dirijo a una mesa, una chica llega a anotar mi pedido. Y se retira por él,
entonces cuando levanto la vista es cuando la veo, la mujer más bella que alguna vez haya
visto. Blanca pelo liso, castaña, nariz perfilada y unos labios perfecto que invitan a que los
bese y esos ojos, esos ojos color gris son mi perdición.
Ella mira el periódico como buscando algo y no se percata que yo la observo como tonto.
La veo buscar algo en su cartera y saca el celular y contesta una llamada.
- Sí, ¿enserio? No lo puedo creer.- dice y creo que escucho a los ángeles cantar cuando
oigo su voz.
- Ya voy para allá, te debo una.- dice y empieza a buscar en su cartera hasta que saca un
billete mientras que escucha lo que la otra persona dice al otro lado del teléfono.
- Si, ok, chao, te quiero. - dice y cuelga y claro debe ser el su novio con quien hablaba, no
creo que una mujer tan bella este soltera. Maldigo en mi interior y por primera vez en mi
vida siento envidia de alguien.
Me quedo viéndola hasta que la pierdo de vista, imaginándome como seria verme
reflejado aunque sea una sola vez en esos hermosos ojos. Salgo de trance y al percatarme
ya tengo mi café en la mesa... ¿Pero en qué momento? ni siquiera me di cuenta cuando lo
dejaron, lo bebo lentamente mientras sigo pensando en ese hermosa mujer, creo que me
costará sacarla de mi mente, me fijo en mi reloj después de un rato y me doy cuenta que
ya es hora de volver a la empresa debo continuar con la tortura… digo entrevistas.
Llego a la oficina, y atiendo a una muchacha que no tiene ningún tipo de conocimiento en
nada, son de esas que piensan que por vestirse lo que ellas creen que es sexy van a
conseguir lo que quieren... pero que va, yo no busco apariencia, busco conocimiento, lo
vuelvo a decir, son… tontas
La atiendo por ser cortes pero desde un principio que entró supe que no era lo que
buscaba. Después de unos minutos, la despido diciéndole que "cualquier cosa se le
llamara" Pero ni que este tan desesperado la llamo, así duro hasta que atiendo a dos o
tres más, y a todas las despido con la misma frase, creo que ya no encontraré a adecuada
para el puesto.
Y ya cuando me estoy empezando a resignar y a la vez a frustrar la puerta se abre y entra
ella, la chica del café.
La veo entrar un poco nerviosa y mirando a todos lados hasta que se topa conmigo, y ya
puedo morir en paz, ya sus ojos me miraron.
- Buenas.- digo sonriendo y esperando que no sea como las demás. Una cabeza hueca.
Narra Karen
Me encontraba tomando mi café cuando escucho mi teléfono soñar, así que lo saco de mi
bolso. Era Mónica.
- Tienes una entrevista a las 11 en la empresa de tecnología del señor Andrés Lara- dice
apenas contesto la llamada.
- Sí, ¿enserio? No lo puedo creer.- digo emocionada.
- Si y no me quedes mal, me costó mucho conseguir que colocaran tu nombre en la lista
para las entrevistas y por tu culpa hora debo un favor, así que tú me deberás uno a mí
también. - dice y empieza a reír.
- ya voy para allá te debo una.- digo y empiezo a buscar en mi cartera hasta que saco un
billete y lo dejo encima de la mesa para pagar mi café.
- Claro que me la debes y me la vas a pagar no creas que esto te saldrá gratis, quiero tu
cuerpo.- dice y sigo riendo, sé que está jugando conmigo en lo de que quiere mi cuerpo,
pero no sé qué va a querer por el favor... pero ahorita no tengo tiempo para eso, estoy
algo retirada de esa empresa y si voy a tomar el bus tengo que ir ahora.
- Si, ok, chao, te quiero.- digo para cortar la llamar y salir directo a la entrevista.
Llego justo a la hora, una chica estaba saliendo cuando me nombran a mí, la chica me dice
que entre a la oficina que allí me hará la entrevista el jefe.
Entro y estoy un poco nerviosa y miro a todos lados observando lo grande y lujosa que es
la oficina pero de pronto me topo con él. Un hombre que no aparenta un poco más de mi
edad, es blanco cabello negro un poco largo tiene unos rulos que me hacen querer pasar
mi dedos por ellos, tiene un barba junto con unos bigotes que le hace lucir sexy lo que me
hace preguntarme si pícara en el contacto con mi piel y para concluir tiene unos preciosos
ojos azules que deslumbran a cualquiera, sacudo mi cabeza sacando esos pensamiento de
mi mente, no puedo pesar así, estoy casada por Dios.
- Buenas... dice sonriendo...y vaya que es un sonrisa bonita, se le forman unos hoyos
cuando lo hace, solo espero que no sea como esos hombres que se creen que porque son,
hermosos tienen derecho a cortejar a cualquier mujer que se les traviesa y llevársela a la
cama, porque conmigo eso no va a funcionar, estoy casada y a pesar de todo quiero a mi
esposo.

Apartado 2 - Trabajo

- Buen día señor Lara. - digo tragando el nudo que se formó en mi garganta por los
nervios.
- siéntese señorita.- dice y deja la frase sin terminar esperando que yo la concluya.
- señora Karen de Torres. - dije, y me senté donde me indicaba, tenía que dejar en claro
que estaba casada pues no me molestaba y donde iba tenía que decirlo, me sentía
orgullosa de ser la esposa de Manuel .
Lo vi arrugar la frente, para después asentir.
- Bien, señora torres, dígame ¿por qué quiere el trabajo?, y ¿qué estudios tiene? Dijo el
señor Lara.
- Pues, quiero superarme, desempeñarme en lo que el he estudiado y también ayudar en
los gasto de mi hogar. -dice decidida a hablar con un poco de la verdad.
-y ¿que ha estudiado? Pregunto nuevamente.
- Tengo estudios en secretariado general, y administración, también se hablar inglés y
tengo conocimientos en computación.- dije mientras le entregaba mi currículo.
Él lo tomo y lo hojeo, lo veía hacer muecas raras, de verdad este hombre era lindo.
- ¿Cuántos años tiene? Aquí no lo dice.
- Sí disculpe, tengo 25 años.- respondí sonriendo, el me miro de arriba a abajo y me sentí
extraña.
- veo aquí que dice disponibilidad inmediata, ¿puede empezar hoy mismo? Pregunta y no
puedo creer lo que escuche ¿Me dio el trabajo? Voy a poder ayudar a Manuel con los
gastos de la casa ahora tendrá más tiempo libre ya que no trabajará tanto y podrá estar
más relajado.
- Señora.- escuche que me llamo causando que saliera de mi burbuja futurista y me diera
cuenta que se había puesto de pies a mi lado y me veo preocupado.
-claro que ¡sí! - Dije emocionada y no sé por qué mierda me lance a sus brazos, mientras
que decía gracias repetida veces.
- Disculpe fue la emoción. - dije una vez me separe de él, no dijo nada solo sonrió.
- Bueno- dijo aclarando su garganta su voz se notaba un poco ronca.- vaya con Elizabeth,
ella le dirá cuál es su escritorio, a partir de ahora será mi secretaria y asistente personal,
por ahora quiero que ordene los documento que se encuentran en el escritorio por fecha,
después me los trae.- continua. - ah y bienvenida a la empresa señora Torres.
- Gracias de nuevo, le prometo que no se arrepentirá. - digo y salgo de la oficina con una
sonrisa.
Camino hasta donde está la chica que me atendió en un principio y aun mi sonrisa no sale
de mi rostro.
- Buenas, el señor Lara me pidió que hablará con Elizabeth. - dije dirigiéndome a chica.
- Sí, yo soy Elizabeth, en que te puedo ayudar. - respondió amablemente.
- Soy la nueva secretaria del señor Lara, y me dijo que tú me guiaras hasta el escritorio que
usare. - digo sonriendo, creo que seremos buenas amigas me cae bien.
-oh, qué bien, ven acompáñame. - dice y me guía hasta una oficina al lado de la del jefe.
- Esta será tu oficina.- dice cuando abre la puerta - puedes decorarla como quieras, esta es
la contraseña de la computadora, y está es para poder entrar a los archivos - dijo
entregando un papel con dos claves.
- Gracias- dije y me quedé observando la oficina, era bonita, las partes estaban de un color
marfil, había un estante con documentos, carpetas y archivos. También había un cuadro
con la foto de una computadora antigua que captó mi atención.
- Esa fue la primera que se creó- dijo acercándose a mí, no dije nada y seguí observando la
oficina.
En el centro había un escritorio con una computadora de última generación, un porta
lápices con lapiceros, lápiz y marcadores. Y las carpetas que el señor Lara me pidió
ordenar. En una pared estaba colgado una pizarra con anotaciones y por último me fije
que también había dos puertas.
- Una de las puertas es para un baño privado y la otra va directo a la oficina de Andrés. -
dijo y levante una ceja por el abuso de confianza.
- Tranquila, aquí somos una familia y todos nos tratamos así. - dijo sonriendo y no pude
evitar devolverle la sonrisa.
- Gracias.- dije.
- No hay de que, y bienvenida, ahora te dejo sola para que te familiarices. - dijo dando la
vuelta y marcharse.
Me senté frente al escritorio, y tome las carpetas para empezar con lo que sería mi
primera orden, eran más o menos la 1 de la tarde cuando termine.
Las tome en mis manos y con una fuerte bocanada de aire abrí la puerta que dividía mi
oficina con la de mi jefe y entre, él estaba de pie mirando por la enorme ventana hacia el
exterior. Aclare mi garganta y el volteó y se me quedo mirando con esos ojos azules que
me hacían sentir algo incómoda.
- Aquí tiene lo que me pidió.- digo caminando hasta su escritorio y colocando las carpetas
en él.
- ¿Tan rápido? - dijo sonriendo.
- si bueno, no era tan difi.... y no termine pues en ese momento mi estómago hizo un
sonido extraño avisando que no había comido y quise morir de vergüenza pues fue tan
fuerte que mi jefe escucho, mis mejillas se tiñeron de rojo enseguida y baje mi rostro para
mirar mis manos mientras susurraba un "perdón"
-Veo, que tiene hambre.- dijo en tono burlón y mi vergüenza se multiplicó - tranquila, yo
también tengo, venga la invito a almorzar- dijo y empezó a ponerse su chaqueta.
- No creo que sea buena idea.- dije para negarme.
- Boberías, usted tiene hambre, yo tengo hambre, y ¿Que se hace cuando se tiene
hambre? - pregunto.
- Comer.- respondí lo obvio.
- Pues entonces no se hable más, y vamos a comer, además debe acostumbrarse, no será
ni la primera ni la última vez que tengamos que salir a comer... ah y cuando vengamos le
daré un recorrido por la empresa... - dijo y abrió la puerta para que saliera.
- Espere- dije una vez salimos fuera de su oficina y corrí hasta la mía, tome mi bolso y volví
a salir.
- No es necesario subir al auto, iremos al que está frente a la empresa, prepara una
comida muy deliciosa. - dijo y sonrió al igual que yo.
Llegamos al restaurante y era un lugar muy lindo y tranquilo, un camarero llego y anoto
nuestra orden para después marcharse, en eso mi celular suena. Pensé que podía ser
Manuel pero después me acordé que él hace tiempo no me llama, ni me escribe, ni nada.
Solté un suspiro al ver en la pantalla decía Mónica.
- Hola... dije apenas conteste.
- ¿dime como te fue? ¿Te contrataron? ¿Ya estás en tu casa?-
- Si. - respondí.
-¿Si, que? ¿Te contrataron?
- Claro que sí. - dije y me percaté que mi jefe me miraba y sonreía.
-¡Oh, por Dios! ¿Ya conociste a papi chulo de Andrés Lara?
- Si, ahora mismo estoy almorzando…con él. - esto último lo dije en un susurro.
- ¿Está contigo ahora? -dijo emocionada.
- Aja.
- ¿Tienes que contarme todo?
- Si claro cuando llegue, chao… Te quiero. - dije y colgué la llamada antes de que siguiera
con su preguntadera.
Sonreí, y guarde mi celular de nuevo en el bolso, para luego volver a prestar atención a mi
jefe.
- ¿Su esposo? - pregunto.
- ¿qué? No, no él no era. - respondí.
- Disculpe mi indiscreción pero ¿Por qué se casó tan joven? - Pregunto, por lo visto esto no
era un almuerzo común, era un interrogatorio.
- Bueno, conocí a Manuel cuando tenía 20 años, después de tres años de relación,
pensamos que ya era tiempo suficiente para comprometernos y casarnos, así que hace
dos años dimos ese gran paso, pues él me quería y yo lo quiero, así que.
- Mmnnnn ok, y ¿qué tal va su relación ahora?
- Supongo que bien y ¿usted es casado? Pregunte y después me arrepentí. ¿A mí que
mierda me importa su vida sentimental?
- No, no estoy casado Karen.- dijo sonriendo.
-y ¿por qué no? Si es un hombre apuesto. - y de nuevo yo y mi gran bocaza.
- Gracias.- pude notar un poco de rubor en sus mejillas. Wow, había hecho que mi jefe se
sonrojara. - Simplemente no ha llegado la indicada. -respondió.
No volvimos a hablar de cosas personales. No dedicamos a almorzar tranquilos entre
charlas de mi obligaciones como su secretaria y como su asistente personal, me hablo de
algunas cenas o tal vez viajes que teníamos que hacer, lo cual me preocupo, no podía irme
de viaje así no más, estoy casada, así que le plantee mi inquietud y él dijo que trataría de
no necesitarme para los viajes, cosa que le agradecí.
Llegamos a la empresa alrededor de las 2:30 pm. Pero me llevo a hacer el recorrido por la
empresa tal cual me había dicho. Empezó por la recepción donde me presento a Marta, y
los vigilantes de seguridad, Raúl y Marcos, después me llevo al área de creativa, es allí
donde se crea y surgen la ideas de nuevos proyectos, después me llevo al área de diseño,
ahí como su nombre lo indica diseñan el prototipo del nuevo producto, después me llevo
al área de prueba de los nuevas cosas creada, luego pasamos por el área donde se crea
cada pieza al mayor. Para luego ser llevada al área de ensamblaje, y luego a exportación.
Me dijo que no sólo se crean equipos de computación, sino también electrodomésticos,
teléfono, Tablet y consolas de juegos, entre otras cosas.
Pasamos la tarde en casi todo eso, y como a las cuatro de la tarde me dijo que podía
marcharme, se lo agradecí y despidiéndome con un hasta mañana regrese a mi casa con
una sonrisa en mi rostro y feliz por haber encontrado un empleo.

Apartado 3 - Me dejó

Cuando llegue a mi casa eran alrededor de las 5, deje mi bolso en el perchero, quite mis
zapatos y los puse a un lado para que no molestaran, y me fui directo a la cocina a
preparar una cena especial para dos, para celebrar mi nuevo empleo.
Termine todo y aún era temprano, faltaba media hora para que Manuel llegará, así que
tome mi bolso y mis zapatos y me fui a la habitación, saque mi celular y lo puse a cargar
luego me despojo de mi ropa y me voy a bañar antes de que mi esposo llegue.
Salgo de la habitación, cuando escucho la puerta de la entrada abrirse, corro hasta la sala
porque sé que es Manuel, al verlo me lanzó literalmente en sus brazos, la emoción me
embarga, tengo trabajo y tengo que contárselo.
- Pero ¿qué te pasa? Me dice Manuel malhumorado quitando mis brazos de su cuello.
- Estoy feliz. - digo y me vuelvo a abrazar a él.
- Aja, pero deja de abrazarme, estoy agotado y tengo sueño. - dice volviendo a separarme
de él, y quitando el nudo de la corbata, decido ignorar lo que me dijo y sigo hablando.
- Conseguí empleo. - digo casi gritando aún de la emoción.
- Que bueno- dice y lo veo ir al cuarto.
- ¿No vas a cenar? Pregunto.
- No ya comí.- dice y termina de entrar a la habitación, lo sigo unos minutos después y
cuando entro lo veo acostado en la cama dormido solo en bóxer, estaba bien casado que
ni se bañó.- Pienso mientras tomo mi celular.
Abro el chat, donde están todos mis amigos.
-Hola chicos tengo una buena noticia.- escribo.
Robert: ¿dejaste a Manuel?
Cris: ¿estas embarazada?
Karol: ¿Manuel te dejo? - recibí todas las respuesta al mismo tiempo y no sé porque Karol
pensó que Manuel me había dejado, pero no le preste atención.
Estaba por responder cuando llegó un menaje de Mónica.
Mónica: no la bombardeen y déjenla hablar, ¡bueno escribir!
Yo: Gracias amiga... conseguí trabajo....
Cris: y ¿Manuel te dejo que buscarás empleo?
Robert: ¿no me jodas en enserio?
Karol: ya era hora.
Mónica: felicidades, te mereces eso y más.
Leí todas y como siempre mi amiga Mónica se alegra por mí y bueno Cris y Robert nunca
les cayó bien Manuel, dicen que cambie mucho después que me case y que me tiene
sometida y Karol, bueno no entiendo su actitud.
- yo: si, chicos tengo trabajo, y gracias Mónica.
Robert: Me alegro por ti...
Cris: felicidades...
Karol: te felicito…
Mónica: esto hay que celebrarlo...
Robert: Me apunto a esa...
Cris: ¿cuándo? ¿Donde? ¿A qué hora?
Karol: por mí no hay problema.
Mónica: este viernes, en el club yardas, ¿a las 9?
Cris: perfecto, nos vemos el viernes...
Robert: hay nos veremos...
Karol: ok.
Yo: ok, chicos, gracias de nuevo, nos vemos el viernes. Envié el mensaje.
Y ahora como le digo a Manuel que saldré el viernes ¿Tal vez él quiera ir conmigo?
-*-*
La semana paso, tranquila, en el trabajo todo iba normal, y más feliz no podía estar, aún
no habían tenido cenas ni viajes por lo que me sentí más tranquila, Elizabeth me tenía
hasta un apodo, (sonrisa) porque decía que no paraba de sonreír en realidad es que mi
vida no podía ir mejor, tenía un trabajo un esposo una casa y buenos amigos, por eso
sonreía tanto. Hasta mi jefe me sonreía y me trataba bien.
Ya era viernes hoy era la salida con los chicos y me encontraba en casa esperando a
Manuel, ya eran las 7:30 pm y el aun no llegaba. Decidí subir a mi habitación y cambiarme
de ropa y así dar tiempo a que apareciera, el cómo cosa rara no quiso acompañarme, pero
me permitió salir con mis amigos.
Termine de arreglarme, mire la hora y era las 8:30, faltaba media hora para verme con mis
amigos y el nada que aparecía, faltaba 15 minutos para las nueve y decidí no esperar más,
tome mi bolso, las llaves de mi casa y el celular y salí cerrando todo. En el camino decido
mandarle un mensaje a Manuel
- yo: me fui con los chicos, nos vemos cuando llegue, te amo... escribí y envié, dure unos
minutos con el celular en la mano pero no recibí respuesta, así que lo guarde en mi bolsa.
- Disculpen chicos por la tardanza.- Dije apenas los encontré dentro del club.
- Tranquila.- dijo Robert acercándose para saludarme y felicitarme por mi empleo, seguido
de Cris y de Mónica. Los mire a los tres, eran más que mis amigos, eran mis hermanos,
Mónica es una diosa, con ese cabello rojo, pecas en la cara y esos ojos verdes, escultural
cuerpo de mi altura más o menos, y con unos grandes sentimientos, pero tan sincera que
a veces incomodaba con su franqueza. Robert es moreno alto ojos color negros un poco
musculoso y con esa voz tan ronca de locutor, fuerte de carácter, pero tierno a la vez. Y
Cristopher, o como todos los conocen Cris, él es un amor de persona, todo un romántico,
alto delgado, blanco, cabello negro y ojos marrones oscuro
- y ¿Karol? - pregunte al darme cuenta que no estaba.
- No sé, tal vez llegue más tarde. -dijo Cris.
- ¡Por mí que no venga! - dijo Mónica y la mire mal.
- a mí me da igual.- dijo Robert indiferente.
No preste atención y seguimos la noche tranquila entre risas, bebidas y bromas. Eran
alrededor de las 2 de la mañana cuando regrese a mi casa, entro y todo está oscuro, voy a
la cocina y encuentro todo tal cual lo deje, la comida que le deje a Manuel encima de la
mesa, el jugo dentro del refrigerador, suspiro, ¡llego sin hambre nuevamente!, pienso
lanzó la comida al bote de basura y pongo los platos sucios en le lavaplatos, para luego
subir a la habitación.
Mi sorpresa en grande al ver que mi cuarto está vacío. ¿Dónde está Manuel? Me
pregunto, busco en el baño y no está, así que decidí llamarlo. Uno, dos, tres repique y no
contesta, vuelvo a intentarlo y nada, espero unos minutos y vuelvo a intentarlo, el número
que usted marco, está apagado o fuera del área de cobertura. Me dice la voz de la
telefonía. ¿Y si le pasó algo? ¿Y si lo secuestraron? Pienso, sacudo mi cabeza para sacar
eso pensamientos, no, seguro fue que se entretuvo y no se ha dado cuenta de la hora, me
aliento y alejo esos pensamientos pesimista de mi mente, así que un poco más tranquila
decido cambia mi ropa por una más cómoda, pero al abrir el armario me llevo un gran
sorpresa... revisó cada cajón, cada rincón de la habitación y es lo mismo, sus cosas no
están.
Tomo mi celular y vuelvo a intentar llamarlo, pero otra vez la maldita voz que me dice que
no me contestará por estar apagado el teléfono. Lanzó el celular contra la cama y empiezo
a llorar, Manuel no podría hacer esto o ¿sí? No claro que no, el me ama, sé que ha está un
poco distanciado, pero es por el trabajo nada más.
Vuelvo a tomar el teléfono con manos temblorosa e intento llamar nuevamente, pero
nada, la misma respuesta. Lloro más fuerte, esto no me puede estar pasando a mí. Pienso
mientras apretó el teléfono fuertemente, como si el tuviera la culpa de algo. Resignada
tomo el teléfono y lo llevo a mi oreja nuevamente... uno, dos, tres, cuatro repique hasta
que contesta.
- ¿Karen? Pregunta del otro lado de la línea, no digo nada solo lloro.
- Karen, por el amor a Dios dime ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Es Manuel? ¿Te hizo algo?-
pregunta y sigo sin decir nada, solo lloro a un más fuerte al escuchar su nombre.
- ¡Karen Margarita Flores!.. Si no me dices en este momento que mierda te paso, juro que
voy y te...
- Manuel, me dejo... digo cortado su amenaza, tratando de controlar mi llanto para poder
hablar.
-¿QUE?- Grita Mónica.
- Lo que escuchaste.- digo entre lamentos.- Manuel me dejo... no están sus cosas... me
dejo Mónica, me dejo...

Apartado 4 - Destruida

Narra Andrés Lara


No podía creer que mi secretaria siendo tan joven, ¡este casada!, me imagine que podía
tener novio, ¿Pero un esposo? ¡Jamás!
Ya lleva una semana trabajando para mí, y durante este tiempo me he dado cuenta que es
una persona responsable, amable e inteligente. También es muy amigable, siempre tiene
una sonrisa en su rostro y se ha ganado el respeto y el cariño de todos, sobre todo el mío.
Bueno debo de admitir que desde que la vi aquella primera vez en aquel local, no he
podido sacármela de la mente, y durante esta semana que la he conocido más la cosa ha
empeorado, ha despertado en mi ese instinto de protección, quiero darle seguridad, y
amor ¿Amor? Deja de pensar tonterías, ella está casada.- me recrimino.
-Andrés hoy nos vamos de fiesta, una noche, loca, bebida, chicas y sexo… como los viejos
tiempos, ¿Qué me dices?- dijo mi hermano entrando a mi oficina cuando ya todos se
habían ido.
- Sleyter, hoy no. -respondo a mi hermano.
- Vamos hombre, hoy es viernes mañana no trabajas y hace tiempo no salimos, no seas
aguafiestas ¡Coño! - me respondió y de verdad, tenía tiempo que no salía con él y estaba
de acuerdo con lo beber un rato, bailar, pero lo demás no sé, no me gusta acostarme con
cualquiera.
- ¿Está bien… a qué hora te busco? - dije resignado.
- Ese es mi hermano carajo.- celebró Sleyter.- te espero a las 10.- completo y salió de mi
oficina tal cual como llego.
Termine de guardar todo y salí rumbo a mi casa. Una vez allí voy a mi habitación a darme
un baño, me visto con un pantalón negro, franela blanca cuello en V chaqueta negra,
zapatos negros un poco de perfume y listo.
Salgo a la hora justa para buscar a mi hermano, toco la bocina y el sale, sonriendo y ya con
una botella en su mano.
- ¿A dónde vamos? Pregunto cuando arrancó nuevamente.
- A ¡Yardas! - grita emocionado... sonrió y conduzco hasta el club mientras escuchamos
música.
Llegamos al club como a las 10:30 pm, entramos y nos dirigimos directamente a buscar
que beber, una vez tengo mi bebida en mano me volteó sobre la barra y empiezo a
recorrer con la vista el club, veo gente bailando, bebiendo, hablando y otras más atrevida
casi teniendo sexo, hasta que la veo, veo a mi secretaria, hablando con una chica, veo
como se ríe, y hace que yo sonría como tonto al verla feliz.
- ¿Qué tanto miras hermanito? -pregunta gritando por encima de la música mi hermano,
ya ni me acordaba que estaba a mi lado.
- ¡Vaya, sí que son lindas! -dice y me giro y veo que está observando lo mismo que yo hace
tan solo unos segundos.- voy por la morena, tu ve por la otra.- menciona y lo veo caminar
hasta ellas, lo fui a seguir, pero en ese veo dos hombres que se acercan a ellas, seguro uno
es su esposo, tomo del brazo de mi hermano y lo detengo.
- ¡No!... Están acompañadas.- digo y nos dirigimos de nuevo a la barra, seguimos bebiendo
unos tragos más, hasta que mi hermano consiguió una rubia, y se fue con ella. Mientras yo
seguía viendo a mi secretaria reír, y divertirse.
Como a las tres de la mañana y después de haber rechazado algunas mujeres decidí volver
a mi casa.
Narra Karen
Escucho que tocan la puerta, y mi corazón se acelera, ¿Será Manuel? ¿Y si se arrepintió de
verme dejado y volvió?
Me levanto del piso de mi habitación donde había estado llorando, limpio mi rostro con
las manos y salgo corriendo a abrir la puerta.
Pero mi sorpresa es grande al ver en la puerta a mi amiga Mónica y la desilusión y la
realidad me golpea, haciendo que llore y me lance a sus brazos.
-Karen, ¡cariño! - dice mi amiga mientras me devuelve el abrazo y hace que mis lágrimas
se desborden más.
No se por cuánto tiempo llore, ni se en que momento Mónica me llevo hasta la
habitación, lo que sé es que aún me encontraba entre sus brazo acostada en la cama que
una vez compartí con él y al recordar eso, otra vez mi llano inicio.
Mónica solo seguía aquí, a mi lado, sin decir ni preguntar nada, por eso es mi amiga, ella
sabe cuándo hablar y cuando callar…después de un rato mi llanto seso, y solo quedaron
mis sollozos hasta que fue mitigando y solo rodaba por mi mejilla una que otra lágrima
solitaria.
- ¿Te sientes mejor? -me pregunto después de un rato Mónica, aún sin soltarme de su
abrazo.
- Si.
- ¿Puedes contarme lo que pasó? - dijo tanteando un poco el terreno.
- No... No lo sé... no sé qué paso, no sé por qué... por qué se.... fue... por qué me dejo...-
expreso y de nuevo mis lágrimas salieron.
- Llora cariño... cuando estés preparada, me contarás, yo estaré aquí para ti.- me consoló
acariciando mi espalda.
Llore, como cuando perdí a mis padres en aquel accidente, llore al darme cuenta que
estaba sola, llore por lo estúpida que fui al no darme cuenta de las señales, llore por que
no estaría más con mi esposo, llore porque aun lo amaba… Llore hasta quedar
inconsciente y que el dolor me consumiera.
Desperté toda desorientada, no sabía dónde me encontraba, hasta que las imágenes de
ayer junto con el dolor me invadieron, unas cuantas lágrimas brotaron, quise moverme e
ir al baño pero entonces sentí un cuerpo junto al mío, rodeaba mi cintura con un brazo.
Cerré los ojos por unos minutos, y pensé que entonces todo fue una maldita pesadilla, que
Manuel estaba a mi lado, que me abrazaba como lo hacía cuando estábamos recién
casado, como hacía hasta hace unos meses cuando todo empezó a cambiar.
La comisuras de mis labios se alzaron dibujando un sonrisa, trate de pegarme más al
cuerpo de mi esposo y disfrutar de su calor... pero algo no estaba bien... su cuerpo era
más fino, y emanaba un olor más dulce más femenino… me volteó y abro los ojos para que
la realidad me golpeara en el rostro, la tristeza invadiera mi alma, y la desilusión borrará
mi sonrisa.
Mónica dormía a mi lado... ¡Quise morir! ¡Deseo morir! ya nada tiene sentido, sin Manuel
mi vida no vale nada, es él lo único que me quedaba y ya no está, entonces ¿Qué caso
tiene vivir si no tengo a nadie, a nadie le importo?
- Karen, ¿cómo te encuentras? -pregunto Mónica a un adormilada a mi lado.
- ¿cómo crees que me puedo encontrar? Pregunte toda malhumorada, sé que ella no
tiene culpa de lo que estoy pasando, pero el dolor está hablando por mí. - ¿Cómo crees
que me puedo sentir después de descubrir que mi esposo me abandono? ¿Cómo crees
que me puedo sentir al ver que no tengo a nadie? ¿Que no le importo a nadie? Dije
mientras mis lágrimas volvían a brotar
- No digas eso, claro que le importas a alguien o ¿es que acaso yo no soy nadie? Tu me
importas y mucho eres mi amiga, eres mi hermana, en las mala, en las buenas y en las
mejores ¿Recuerdas? Pregunto.
No dije nada solo asentí, la tenía a ella, pero no tenía al hombre con el cual soñé que
llegaría a vieja, con el cual contaría historia a mis nietos, no tenía a Manuel.
- Sé que es duro por lo que estás pasando, que te sientes poca cosa, y que tal vez no
mereces vivir, pero aquí el que es poca cosa, el que no merece vivir es él, no es ni será un
buen hombre, un buen hombre no domina como te tenia domina el, no te prohíbe que
hagas cosas, no te limita… un buen hombre te cuida, te incentiva, te guía, te ama. Y tal
vez ahorita vez todo negro, todo dolor. Pero te juro que todo pasará, que el dolor que
sientes disminuirá y aprenderás a vivir con lo poco que te quede porque gracias a eso no
olvidarás y serás más fuerte... el amor que siente por él se acabará y lo sustituirás por
indiferencia, pero tienes que estar tranquila, dale tiempo a tiempo, dice que el tiempo lo
cura todo y yo opino igual, paso a paso saldrás delante.
No dije nada, trate de analizar sus palabras, Manuel no se merecía mi llanto, pero era muy
difícil, yo lo amaba, aún lo amo y no creo que lo supere algún día… él es todo para mí.
Me levanto bajo la atenta mirada de mi amiga y voy al baño, hago mis necesidades para
luego lavarme los dientes… al mirarme en el espejo no me sorprendo al ver mi reflejo en
el espejo, pues este refleja mi interior, una mujer destruida, abandonada, olvidada y
rechazada.
Salgo del baño arrastrando los pies, mis ánimos están por el piso.
- Vamos Karen, al mal tiempo buena cara.- dice y me jala del brazo para llevarme a la
cocina. - vamos a desayunar, luego vamos a darte un baño y luego vamos a comprar
mucho helado, mucha comida chatarra y mucho licor, beberás hasta más no poder y
sacarás todo de tu interior, pero después de esta noche no te quiero ver sufrir más por un
idiota que no vale la pena.- dice y para ella es fácil, nunca se ha enamorado.
Llegamos a la cocina y pone frente a mí un plato de cereal con leche, como solamente dos
cucharadas, mi garganta está cerrada y se niega a pasar otra cosa que no sea líquido.
- Llamamos a los chicos.- dice después de un rato y de cansarse de hacer que coma, cosa
que me niego.
No digo nada, solo la dejo estar y que ella haga lo que quiera.
- Llamare a todos.- dice y me mira atentamente, esperando mi reacción, pues sé que al
decir todos también incluye a Karol, y sé que lo hace por mí, por tratar de sacarme de este
agujero sin fondo donde estoy empezando a caer.
Después de desayunar, me obligo a bañarme, cosa que le hice creer pues no tenía ánimo
de nada, solo me metí al baño me desnude me mire al espejo de cuerpo completo que
estaba allí, mientras las lágrimas volvían a salir sin permiso, ¿Cómo pretendes que te
quieran con ese cuerpo? Con razón Manuel me dejo, no soy nada, no tengo buen cuerpo,
ni si quiera soy linda, lo único son estos ojos grises que hora se encuentran triste y rojos.-
me dije mientras seguía observándome, moje mi rostro y limpie mis lágrimas, y salí
envuelta en una toalla, Mónica no estaba en mi habitación, así que aproveche y me vestí
con lo primero que encontré, no pude evitar que mis ojos se inundaran de lágrimas al ver
el armario vacío.
Salí rápidamente de mi habitación, antes de que los recuerdo me invadieran, recuerdos de
nuestro primer año juntos como esposo, recuerdos de noches de placer en esa habitación.
- ¿Lista? Dijo Mónica a penas me vio, ella ya estaba lista pues tenía ropa suya aquí en mi
casa, así como yo tenía en la de ella. Asentí sin muchas ganas.
Apartado 5 Desmadre
Got it

Apartado 5 Desmadre

Después de comprar todo volvimos a mi casa y ya los chicos me esperaban en la entrada.


Ellos no venían a mi casa pues a Manuel no le gustaba mi amistad con ellos.
- Hola Kar. - dijo Robert abrazándome y dando un beso en mi cabeza. Respondí el gesto no
con tantos ánimos como él
- Karen.- dijo Cris cuando me solté del brazo de Robert y me ocupo su lugar.
- Cris- dije a modo de saludo ocultado mi cara en su pecho para tratar de que mis lágrimas
no salieran nuevamente.
- ¿Karen te encuentras bien? -pregunta Karol situándose a mi lado también para
abrazarme, ella si era bella, era alta, delgada, rubia y unos ojos color miel, que no le
restaban atractivo, era mi amiga pero en estos momentos me hace sentir más miserable.
- Estoy....bien chicos. - dije y tome una bocanada de aire para evitar que mis ojos se
humedecieran.
- Entremos - dice Mónica abriendo las puerta de mi casa, ella era como mi hermana por lo
tanto mi casa era como su fuese de ella también.
- Y bien ¿a qué se debe la reunión? Y más aquí.- Dijo Robert viendo el lugar,
- Si, ¿a qué se debe? Es primera vez que entramos aquí.- dice Cris apoyando a Robert,
mientras Karol se mantenía callada.
- Chicos.... este… Manuel. - dije y empecé a llorar sin contemplación alguna.
- Hey... hey… que paso Kar… ¿Por qué lloras? Dijo acercándose a mi Robert.
Me oculte en sus brazos nuevamente mientras ahogaba mi llanto en su pecho.
- Deje todo en la heladera- dijo Mónica entrando a la cocina.
- ¿Karen, que ha pasado? -dijo Cris con un tono preocupado mientras yo aún seguía en los
brazos de Robert.
- Manuel... - intente decir nuevamente pero mi voz se fue apagando, se formó un nudo en
mi garganta que me impedía respirar y hablar.
- Yo le explicaré.- dijo Mónica mirándome... Asentí dándole a entender que estaba de
acuerdo, aunque ella estaba era afirmando no preguntando.
- Resulta que el idiota de Manuel le dejo.- dijo y pude ver el asombro en el rostro de
todos- anoche cuando llegó después de festejar con nosotros. Que por cierto tu no fuiste
Karol ¿Dónde estabas?- Pregunto Mónica a Karol, esta se puso nerviosa y miraba a todos
lados, como buscando una excusa.- bueno no importa, al menos no a mí- siguió hablando
Mónica- en fin anoche cuando llegó Karen a su casa, él no estaba, ni sus pertenencia, se
fue sin dar ninguna maldita explicación, sin dejar aunque sea un maldito papel, el muy
cobarde.
- Cuando vea a ese desgraciado lo mataré. - dice Robert tomando en sus manos mi rostro.
-no llores Kar ese idiota no merece ni una sola lágrima más. - dijo limpiando mi rostro.
Como si eso fuera tan fácil… dejar de llora por una persona que amas y que te abandono
sin dar una explicación, sin un ¿por qué? y como si fuese tan fácil dejar de amarlo de un
día al otro.
- Robert tiene razón Karen, y nosotros estaremos aquí para ti. - dijo Cris y entre los dos me
abrazaron.
- Él no era para ti.- dijo Karol aún desde su posición... lo que no sabía era si lo que había
dicho fue porque él no era bueno para mí o al contrario. Karol nunca ha sido muy
expresiva y explícita que digamos.
Les agradecí a todos por su apoyo y luego empezamos con el desmadre por el despecho,
comimos helado directamente del envase mientras veíamos una película rápido y furioso
7 no quería nada romántico, a partir de ahora el amor ya no existe para mí.
Luego empezamos a beber y comer comida chatarra, la comida se acabó rápido así que
seguimos con el licor. Karol no bebió mucho, y se retiró a eso de las 11 de la noche, según
tenía algo que hacer. Robert se quedó dormido en el suelo, llenado mi alfombra de baba.
Cris término dormido sobre la encimera de la cocina y Mónica en el mueble con la cabeza
colgando y yo me fui a mi habitación a llorar, ni que me bebiera todo el licor del mundo
dejaría de pensar en Manuel, y mucho menos el dolor pasaría, era todo lo contrario lo
recordaba más y el dolor se profundizaba más en mi corazón.
No sé a qué hora me dormí, los chicos a las 7 de la mañana se fueron pues tenían que
trabajar, le hice creer que yo también iría a mi trabajo, pero en realidad lo menos que
quería era eso, quería estar sola y revolverme en mi dolor.
A medio día desperté nuevamente, mire mi celular y tenía varios mensajes de mis amigos
donde me preguntaban ¿cómo seguía?, y a todos les conteste igual, "que me encontraba
mejor y que estaba trabajando". Luego de eso, fui al baño y después de hacer mis
necesidades me vi nuevamente en el espejo y ni apariencia no era mejor, tenía los ojos
hinchados y rojos, mi cabello era un desastre, parecía que unos pájaros decidieron hacer
nido en él, creo que si me fijaba bien encontraría los huevos o sus pichones.
Recogí mi cabello en una coleta alta y mal hecha, me coloque un pantalón holgado y una
sudadera con capucha, y una pantuflas de perro y salí a la calle, me importaba una mierda
mi apariencia. Camine una cuadras y compre todo el licor que puede, es decir 6 botellas
de whisky, 8 de vodka, 5 vinos, 6 sangrías, 6 tequila, y cervezas mucha cerveza, tuve que
pagar a un taxista que me lo llevara a mi casa, e inventarme que tendría una fiesta, pues la
cara que puso a ver tanta bebida fue épica.
Tal vez lo que bebí anoche fue muy poco para olvidar, eso fue lo que pensé al comprar el
licor. Tal vez si bebo más el dolor pase y el olvido me abrace, tal vez si bebo más cupido se
apiade de mí y saque esa flecha que clavo en mi corazón con el nombre de Manuel.
“Chicos estoy bien, pero necesito tiempo, agradezco todo lo que hacen por mí, pero
necesito estar sola, cuando me sienta mejor los buscaré, por ahora solo le puedo pedir que
me dejen estar sola, necesito salir de esto sola… gracias los quiero".
Ese fue el menaje que mande al grupo de Whatsapp antes de apagar el teléfono y
olvidarme del mundo por un tiempo. Después saldría a buscar empleo, porque estaba
segura que después de eso, el señor Andrés no querrá saber nada de mí.
-*-
Es lunes nuevamente, una semana a pasado y aún sigo igual, no he dejado de pensar en
Manuel, el dolor no ha cesado, y el licor no ha ayudado nada.
No pudo ni levantarme del sofá así que duermo aquí, hay cajas de pizza y botellas
esparcidas por todo el suelo, no me he bañado ni peinado en todo este tiempo, "para que
si no tengo nadie a quien mostrárselo" pensaba, así que no tiene caso hacerlo.
Aún sigo sin saber nada de nada, pero tendré que salir el licor se está acabando y necesito
más, si no me da una cirrosis hepática, entonces que me dé un coma etílico, tal vez así
deje de sentir.
Toca a mi puerta, y sosteniéndome del mueble, y luego de una mesa para después
apoyarme de la pared logro llegar hasta la puerta donde alguien toca insistentemente.
- Peroooo... quiiiiienn... tocaaaa... mi pueerrrr.-digo arrastrando las palabras y abriendo
sin terminar al ver quien se encuentra parado frente a mí...

Apartado 6 Ayuda
Narra Andrés Lara.
Una semana había pasado y no sabía nada de mi secretaria, la angustia me invadía, me
sentía atado de manos y pies, no sabía dónde buscarla, no sabía su dirección, ni su
número de teléfono.
Es lunes nuevamente y no aparece, no ha llamado, ni enviado a alguien para justificar su
ausencia, así que desesperado llamo a Elizabeth.
- Dígame señor, ¿en que puedo ayudarlo? - dice una vez entra en mi oficina.
- ¿Sabe algo de la señora Torres? Pregunto aunque se me hace raro llamarla señora, pero
ella si lo quiere.
- No, señor, no sé nada y me tiene preocupada, he pensado en ir hasta su casa.- dice y
siento un rayito de esperanza al escuchar esas palabras.
- Que espera, vamos a su casa. - digo poniéndome de pie.
- Señor... es que no sé dónde vive. - dice un poco apenada.
- Mierda. - digo pasando mis manos por mi cuello, para calmar un poco la tensión que
siento en estos momentos.
- Vaya a recursos humano, y dígale a Mirta que me entregue la carpeta de historial de la
señora Karen. - digo y ella asiente saliendo rápidamente de mi oficina, no sé porque no se
me ocurrió esto antes. En su currículo debe aparecer su teléfono y su dirección.
Camino de un lado al otro en la oficina, mientras espero que Elizabeth llegue, Karen, tiene
que estar bien, pienso mientras veo los minutos correr en el gran reloj que cuelga en una
pared de mi oficina, han paso unos quince minutos y aun Elizabeth no llega, estoy
pensando en ir yo mismo a buscar el historia.
-señor... - dice Elizabeth entrando a mi oficina toda acelerada. - no lo encontraban por eso
tarde un poco, pero aquí está. - dijo tendiendo la carpeta con el historial de Karen.
Lo tomo y corro a sentarme detrás de mi escritorio y empiezo a ojear... revisó sus
asistencias durante esta semana y su currículo, y ¡BINGO! Encuentro su número de
teléfono y su dirección, tomo mi teléfono y marco su número.
Maldición. - digo cuando ni siquiera réplica, sino que me manda al buzón.
-¿Qué paso jefe? -preguntó Elizabeth, me sobresalto un poco, pues no me acordaba que
ella aún estaba aquí.
- No contesta el celular. - dije levantándome de donde estaba sentado.
- Y ¿qué haremos? - dice y noto preocupación en su voz.
- Iré a su casa. - dije muy seguro y tomando mi chaqueta del perchero para salir de la
oficina.
- Iré con usted. - dijo ella muy segura.
- No, tú quédate aquí, atiende todo y cancela mis reuniones, te avisaré cualquier cosa. -
dije y salí sin esperar una respuesta de su parte.
Maneje por las calles con un poco de velocidad, pero sin excederme, no quería ser el
causante de un accidente de tránsito.
Llegue creo que ni aparque el coche bien, baje y apresuró mis pasos hasta llegar a su
puerta, toque una vez y espere y nada, vuelvo a tocar pero con más insistencia y vuelvo a
esperar; escucho como suenan una botellas y decido esperar a ver si alguien abre.
-Perooo... quiiiiienn... tocaaaa…. mi pueerrrr.....-dice Karen arrastrando las palabras y sin
terminarlas y no puede ser más grande mi sorpresa al verla, tienes los ojos hinchados y
rojos señal que ha estado llorando, su cabello está totalmente enmarañado, y puedo jurar
que no se ha bañado en días… ¿qué le paso?
- ¿Esta ebria? Digo al ver que sigue allí sin decir nada y apoyada en la puerta.
- ¿Queee... haaaace.... uuuusted.... aquí? -dice sin responder a mi pregunta, la cual no es
necesario que me responda, pues su aliento es la prueba irrefutable que ha bebido. ¿Pero
por qué lo ha hecho?
- ¡No apareces en una semana en el trabajo, y vengo a buscarte y está en esta
condiciones! ¿Por qué está usted así? -pregunte y al momento me arrepentí ya que sus
ojos se inundaron de lágrimas que segundo después derramó, luego se derrumbó de
rodillas frente a mí.
Sin dudar le tomo entre mis brazos mientras ella sigue llorando. Necesito que se calme
para poder hablar con ella y saber que paso Camino hasta el sofá esquivando botellas y
cajas de comida rápida, y me siento con ella aún en brazos.
No sé cuánto tiempo estamos así, pero después de un tiempo que creo que es mucho se
calma y se levanta con dificultad de mí, se tambalea y cae al suelo, golpeando su trasero.
La escucho reír fuertemente después de eso lo cual me hace que me quede confundido,
primero llora y después ríe ¿Pero qué le pasa?
- Veeete.- dice y baja su rostro avergonzada mientras aún está en el suelo.
- No me iré hasta que usted este bien. - dije tendiendo mi mano para levantarla.
- uusted...no...tienee...porr...quee...eestar...aqui.-dice rechazando mi ayuda y
levantándose con dificultad para luego tomar un botella y llevársela a los labios.
- Ya basta, me canse- dije y le quite la botella, la tome en brazo y aunque se negó y luchó
la lleve por un pasillo hasta que entre en una habitación que creo que es de ella pues hay
botellas y resto de comida al igual que cajas en el piso.
- ¡Nooo!, ¡saquéeme... de aquí! - dijo para empezar a llorar nuevamente.
No le preste atención y camine hasta una puerta que se encontraba dentro de la
habitación y que supuse era un baño, pues la otra era un armario y estaba abierto y con
ropa esparcida por todos lados.
Entre la baño y abrí el grifo de la regadera del agua fría y la metí dentro, grito, lloro y
pataleo hasta que se cansó, cuando vi que ya no protestaría más salí del baño y me fui a la
cocina.
Después de buscar por cada gabinete, estante y anaquel de la cocina encontré el café y la
azúcar, prepare un café doble, no mejor triple, pues esa borrachera que carga no se
quitará tan fácil.
Subí a la habitación y la encontré acurrucada en su cama, me acerque y le di la taza con el
café humeante.
- Ten. -le dije, ella estiró la mano y sin mirarme tomo la taza, soplo un poco y empezó a
beber el café haciendo muecas, bebió todo el contenido en silencio, yo también me
mantuve en silencio dándole tiempo a que hiciera efecto el café y que ella se decidiera a
hablar.
- No debió molestarse señor Lara.- dijo después de haber hecho efecto el café.
- Claro que sí, mi secretaria desapareció por una semana sin justificarse, era mi deber
saber que había pasado con ella.- dije mirándola.
- Disculpe eso, me imagino que ya no tengo empleo.- dijo aún sin mirarme.
- ¿por qué habría de despedirla? - pregunte.- Y por favor míreme.- complete.
- Usted lo acaba de decir, falte una semana completa al trabajo señor es más que obvio
que ya no tengo trabajo, y como complemento viene y me encuentra en estas
condiciones. - dice levantando el rostro para mirarme como le pedí.
- No se realmente que fue lo que paso, para que llegará a este extremo, pero sea cual sea
la situación, tenga seguro que se solucionará, solo tiene que ser la mujer fuerte que estoy
seguro que es y no dejarse vencer.
- No es tan fácil.- respondió.
- Nada en esta vida es fácil, pero está en nuestras manos si dejamos de luchar, .ahora
necesito que sea fuerte y la espero mañana en su puesto de trabajo.- dije sonriendo un
poco para darle más seguridad.
- Trataré. - dijo y bostezo.
- Descanse, la espero mañana.- dije y vi cómo se acurrucaba en su cama... salí de su
habitación, saque el teléfono de mi pantalón y marque.
- Hola... necesito que vengas a una dirección que te voy a mandar por mensajes.
- Como usted mande señor.
- Te esperaré aquí igual, para darte instrucciones.- Mencione antes de colgar para
luego mandar el mensaje con la dirección. Unos 15 minutos después llego Antonia tan
servicial como siempre.
- Señor. - dijo apenas me vio.
- Disculpa que te llamara así- digo un poco apenado.
- No hay problema, dígame en que puedo ayudar. - dijo con su habitual sonrisa.
- Necesito que órdenes y limpies esta casa, pero tratar de no hacer tanto ruido, la dueñas
esta indispuesta, y se encuentra arriba durmiendo. Cuando termines aquí, sube a la
habitación donde ella esta y ordena allí también o no, mejor empieza por la habitación y
después aquí, mientras yo iré por algo de comida.
- Como usted ordene señor. - respondió.
Salí de la casa y monte en mi auto y maneje hasta encontrar donde comprar comida
saludable.

Apartado 7 Una nueva Karen

Desperté y no sabía ni qué hora era, abrí mis ojos muy lentamente y me di cuenta que era
de noche, una lámpara con una tenue luz alumbrar un poco la habitación, quise
levantarme y un fuerte dolor de cabeza me atravesó el cerebro, el cráneo y todo lo que
llamo cabeza, lleve mis manos a la sien y quise masajear, pero al hacer presión el dolor era
muy fuerte, miro hacia la mesa donde está la lámpara y veo un vaso de jugo de naranja
con una pastilla, al lado había una nota.
Enciendo la luz de la Habitación con el interruptor que está junto a la cama para poder
leer la nota.
"Creo que necesitar esto al levantarse tómela, y vaya a la cocina."
Andrés Lara.
¡Mierda! Volví a cerrar los ojos y quise que la tierra me tragará al recordar lo que pasó,
abro los ojos nuevamente y me tomo la pastilla con el jugo ya que el dolor de cabeza me
va a matar.
Inspeccionó la habitación y todo está en orden y me sorprende pues si mal no me acuerdo
esto era un desastre, está más limpia que cuando yo lo hago y huele a frambuesa…salgo a
la sala y todo está impecable y sigue permaneciendo el olor ¿Dónde están las botellas y
cajas vacías? Camino hasta la cocina y veo encima de la mesa y encuentro un envase junto
a otra nota.
Me imagino que ahora tiene hambre, pues aquí tiene una comida un poco más saludable
que la que venía comiendo.
PD. Le espero mañana en el trabajo...
Atte. Andrés Lara.
No puedo creer lo que mi jefe ha hecho por mí, tomo el envase y lo meto al microondas,
después de calentarla procedo a comer, no sabía que tenía tanta hambre hasta que probé
el primer bocado de la rica sopa.
Con un poco más de ánimo, pero con la tristeza igual en mi corazón busco el teléfono y lo
enciendo. Varios mensajes llegan, y otras notificaciones de llamadas.
Los mensajes eran de mis amigos, todos decían básicamente lo mismo "queremos saber
de ti" "contesta los mensajes" "ya te dimos tiempo suficiente si no contestas iremos hasta
tu casa" abrí el Whatsapp y escribí el en grupo.
Estoy bien chicos, no se preocupen por mí, solo necesito tiempo. Les escribiré después
para quedar. Cuando el dolor pase. ¡Los quiero!
-Mónica: Me importa una mierda si necesitas tiempo, ya te di suficiente y no es bueno
estar sola. Ya voy camino a tu casa, y no me iré de allí hasta ver que estas bien.
-Robert: yo igual… casi llego.
Cris: ya estoy aquí.
Leo el último menaje alguien toca a la puerta y doy gracias a dios que ni jefe haya limpiado
la casa. ¡Oh, por Dios! Mi jefe limpio mi casa. ¡Qué vergüenza! Bueno nadie lo manda a
venir...
Abro y encuentro a Cris frente a mi puerta, este me ve de arriba a abajo y entra sin decir
nada a mi casa, estaba a punto de cerrar la puerta cuando llega Robert hace lo mismo que
Cris y entra.
Cierro la puerta y cuando me volteó para hacer frente a mis amigos vuelven a tocar a la
puerta, bufo y abro para encontrarme a Mónica, esta se abalanza encima de mí y me
abraza.
-¡Karen! - dice y me sigue abrazando.
- No... Puedo... respirar. - dije con el poco oxígeno que quedaba en mis pulmones... ella
me suelta y entra a mi casa cierro la puerta y me giro para ver a los tres que miran mi casa
con asombro. Y lo comprendo yo también la miro así, nunca había estado tan limpia.
- Wow- dice Robert
- No pensé que estuviera tan limpia. - dice Cris.
- Pensé que la iba a encontrar hecha un desastre y con botellas en todos lados. - dice
Mónica y veo como Robert y Cris asienten respaldando las palabras de mi amiga.
Si supieran que de verdad estaba así. Pensé.
- Pues ya ven que no está así. Y ya vieron que estoy sana y salva, así que dejen el drama.
- Wow, sí que estas de humor.- dijo con burla Cris
- ¡No has sabido nada de él? Pregunta Robert y no hace falta que diga nombre porque se
de quien habla.- augh. - se queja sobando donde Mónica le había golpeado.
- No preguntes por el idiota. - le dijo lanzándole un mirada asesina.
- Perdón.- dijo y Cris empezó a reír para luego unirse Mónica y Robert, yo solo los miraba.
¡Están locos! Pero así los quiero.
- Muy bien chicos, ya está bien, ya me vieron, ya se percataron que estoy bien, ahora se
pueden ir.- les dije y me gire para abrir la puerta.
Ellos me miraron con asombro y abrieron sus ojos de par en par, pero no dijeron nada,
fueron saliendo de uno a uno, dejando de último una Mónica que me miraba molesta.
- Se lo que pretendes, y déjame decirte que conmigo no funcionará, no me apartaras, no
te dejaré, soy tu mejor amiga casi tu hermana y te conozco, te daré unos días más pero
después vendré nuevamente. - dijo y salió de mi casa.
Y si tenía razón, no quiero nadie a mi lado, así no sufro cuando me dejen sola, así como lo
hicieron mis padres y mi hermano al irse a otro estado y tal como lo hizo Manuel.
Me fui directo a mi cuarto, el tiempo de luto había pasado, dejando oscuridad en mi
interior y un vacío que nadie puede llenar, a partir de ahora no hay más Karen feliz, no hay
más amor, ya no creo en el amor, pues sólo me trajo daño.
Ame a mis padres y mi madre murió dejándome sola y mi padre de cierta forma también
murió en vida, se entregó al alcohol, haciendo que tanto mi hermano y yo tomaremos
rumbos diferentes, ame a Manuel y el me hizo daño, me abandono y me dejo sola, no
estoy hecha para el amor, y aunque aún amo a Manuel, sé que con el tiempo dejaré de
hacerlo.
Me lance a mi cama, y llore una última vez, jurándome a mí misma que no lo volvería
hacer, no volveré a llorar y mucho menos por el amor y a partir de mañana empezaría una
nueva Karen.

Apartado 8 De nuevo al trabajo

Me levante temprano, me tome otra pastilla pues sentía un poco de molestia en la


cabeza. Me duche vestí con una falta tubo hasta mi rodilla color negro una chaqueta a
juego y una blusa blanca, típico traje de secretaria. Me maquilló un poco para tapar las
ojeras, recogí mi cabello en un mono, y salí a esperar el bus. Pues no tenía carro, eso
también Manuel me lo había prohibido, según por no tener dinero y porque yo no lo
necesitaba.
Llegue a la empresa y salude a Raúl y Marcos los de seguridad luego subí a la oficina aún
era temprano por lo tanto no hay llegado el jefe.
Media hora después escuche la puerta de la oficina del jefe abrirse para después escuchar
movimiento adentro, me levante y abrí la puerta que dividía mi oficina con la del jefe y
entre él estaba en su escritorio ya revisando algunos documentos.
- Buen día, señor Lara. - dije con mi tono carente de emoción, dejo los documentos a un
lado y levanto la vista para observarme.
- Buen día señora Torres. - dijo y sentí mi corazón romperse más, y el nudo formarse en mi
garganta, ya no era más la señora Torres ahora era simplemente Karen Salas.
- Me alegra que haya vuelto ¿Cómo se encuentra? - Pregunto aun mirándome y
sonriendo.
- Bien… solo le quería decir que ya me incorpore al trabajo y que estoy a la orden.- dije lo
más neutra que pude después de tragar el nudo en mi garganta.
- Gracias y de nuevo me alegro de que se incorpore al trabajo es bueno tenerla por aquí.-
forcé una sonrisa que no me llego a los ojos, de hecho creo que era más una mueca que
una sonrisa.
- ¿le pasa algo? Pregunto el jefe, quitando su sonrisa. Seguro se acordó de las condiciones
en que me encontró ayer.
- No, no pasa nada- dije dando la vuelta para volver a mi oficina. - ah, señor Lara de ahora
en adelante soy señorita Salas. - aclare y entre a mi oficina…No quería ni tenía porque
darle explicaciones a mi jefe.
Estaba en mi oficina, habían pasado como dos horas cuando recibo una llamada de mi
jefe.
Por favor venga a mi oficina.
- Enseguida voy. - dije y colgué, entre y el seguí observando unos documentos, su ceño
estaba arrugado y hacia muecas con su rostro, se veía algo cómico, pero aun así no sonreí.
- Necesito que vaya al área de ensamblaje y me traiga el nuevo prototipo del celular que
se está creando. - mi jefe dijo a penas entre.
- De inmediato me dirijo allí. -respondo dando la vuelta para marcharme.
- Ah, otra cosa, tengo una reunión a la hora del almuerzo, y es necesario que este usted
Karen.
-no hay problema. - dije y salí de allí rumbo al área del ensamblaje.
- Hola soy la secretaria personal de señor Lara, vine a buscar un prototipo. -dije hablando
a un chico que se encontraba de espalda.
- Oh, si ya sé quién eres- dijo dando la vuelta. - me llamo Ricardo. -y tendió la mano que
acepte por ser cortes.
- Soy Karen. - respondí y él sonrió. Tenía una sonrisa linda, en realidad era lindo tenía una
cara fina era alto, blanco y su cabello era rubio y sus ojos eran de un color miel muy
atractivo.
- Bueno aquí tienes. - me tendió una cajita con el prototipo del teléfono. - después me los
traes cuando el jefe lo haya revisado, junto con el informe de lo que opina.
- Ok nos vemos luego. - le dije y salí de allí nuevamente a la oficina del jefe.
La hora del almuerzo llego y aunque no tenía apetito, pero tenía que ir, así que me
encuentro esperando al jefe.
Pasaron unos minutos y ni jefe no llegaba, así que fui al baño, al mirarme al espejo, no vi a
la mujer que fui en un pasado, ahora estaba más delgada, mi cabello lucía sin brillo, y mis
ojos sin vida, y sin contar que tenía una bolsas con ojeras debajo de mis ojos.
Saque de mi bolso el estuche del polvo compacto y aplique un poco en mi rostro, luego un
poco de máscara para la pestaña e hice una línea por encima del párpado con un
delineador negro, un brillo labial y listo, pero aunque mi rostro ya no parecía el de un
zombi, no me sentía mejor, y desee tener un estuche especial de maquillaje y así poder
maquillar mi alma y cuerpo por dentro y así mitigar el dolor.
Soltó un suspiro y resignada salió a la oficina a esperar al jefe, me lleve una sorpresa al
verlo de pie junto a mi escritorio viendo una foto mía con mis padre, era la última foto que
tenía junto mi madre, antes de que ella falleciera. Las otras fotos de Manuel y ella ya las
había desechado.
- ¿son sus padres? Pregunto aun observando la foto.
- Si, y por favor le agradecería que dejará la foto en su sitio.- pidió, la verdad era que no
quería hablar sobre sus padres, y sentía que él podría seguir preguntado y el tema de su
madre era un tema muy delicado.
- Disculpe. - hablo colocando la foto donde la había encontrado.
- Bueno, es hora de irnos a almorzar- mencionó para dejar zanjado el tema.
- Después de usted.- Dijo sosteniendo la puerta para que saliera.
Salimos juntos y caminamos hacia el ascensor en completo silencio, sentía como Andrés
me observaba, me estaba sintiendo incómoda, volteó para encararlo y él estaba sonriendo
abrió la boca para hablar algo, pero justamente en ese momento las puertas del ascensor
se abrieron.
Después de eso no hubo ningún intento de comunicación entre nosotros, llegamos al
restaurante, m jefe muy amable corrió la silla para que mi tome asiento mientras
esperaban a los socios con los cuales se reunirían.
- ¿le puedo preguntar algo? Dijo Andrés después de varios minutos de silencio, salí de mis
pensamiento, unos donde era feliz con Manuel, uno donde ellos salían a pasear, a comer,
justo como estaba en estos momentos, y deseando que en vez de su jefe fuese su amado
Manuel, sacudí la cabeza alejando esos pensamientos, ya que mis ojos volverían a
derramar lágrimas que no estaba dispuesta a dejar salir y se concentró en prestar
atención a Andrés.
- Si, ¿dígame? - respondí esperando que mi jefe preguntará lo que quería saber.
- Le puedo decir Karen, es decir ¿la puedo tutear? Dijo y mostró esa sonrisa que si ella no
estuviese tan triste, tan deprimida le parecería la sonrisa más bella que haya visto.
- oh, bueno… este no hay problema.- respondió, de todas las cosas que podía preguntar
no se imaginó que sería eso, tal vez preguntar ¿por qué ahora le dijo que le dijera señorita
en vez de señora? o ¿por qué respondió de esa manera por la foto que el observaba?
- Fantástico, no me gusta tratar a mis empleados de usted, somos una gran familia. Así
que tú también puedes decirme Andrés. - su jefe acotó con la sonrisa más bella que la
anterior si era posible, mientras que yo solo hice una mueca y asentí con la cabeza.

Apartado 9 El sobre

El almuerzo término y todo resultó de maravilla, Andrés se asoció con unos Colombianos
que querían lanzar al aire uno de sus últimos invento, según era un teléfono que
funcionaba con la voz, o algo así.
Una vez estuve de nuevo en la oficina tuve que ir nuevamente donde Ricardo para hacerle
entrega del prototipo y el informe que mi jefe había enviado.
- Karen cariño- me saludo el apenas me vio, no me gustó mucho su manera de hablar, se
estaba tomando demasiada confianza.
- Hola Ricardo… Esto lo mando el jefe. - dije entregándole la cajita y la carpeta con el
informe.
- Ah, si, lo estaba esperando, esta vez Andrés tardo un poco enviándolo. - dijo sonriendo.
- ¿No crees que es un abuso de confianza al tratarlo de Andrés? Pregunte.
- ¿Que? No, claro que no hermosa, aquí todos somos iguales y él nos los ha hecho saber,
pero obvio si olvidar que él es el jefe. - respondió
- Bueno como sea, no creo que yo lo pueda tratar con su nombre. - dije haciendo un gesto
con la mano.
- si es que él te lo permite...- murmuró, - bueno si quieres para que no estés bajando a
cara rato, en el telefonillo presión el número 5 y pregunta por mí, si yo no estoy ocupado
subo y evitó que tu vengas hasta acá. - dijo mientras trataba de leer el informe, cosa que
creía imposible pues no dejaba de hablar conmigo.
- No, ese es mi trabajo. - respondí para dar la vuelta e intentar retirarme.
- Espera… es enserio, llama y yo subiré, así salgo de vez en cuando de aquí. -. Mencionó y
me guiño un ojo cuando voltee para prestar atención.
- Ok.- dije y no acote más nada, algo me decía que si hablaba nuevamente el seguiría la
conversación.
Al llegar nuevamente a mi oficina, mis ojos se abrieron de par en par y corrí al escritorio,
allí se encontraba un ramo de rosas blancas, aproximadamente media docena, sujetas con
un lazo rojo, las tome y las abrace a mi pecho.
Empecé a buscar una tarjeta o algo que me dijeran que era de Manuel, estaba segura que
serían de él... Al fin encontré una tarjeta y con manos temblorosas la abrí pero mi
desilusión fue grande al leer la nota.
Gracias por el almuerzo y por compartir conmigo, fuiste de mucha ayuda....
Andrés…
Mi jefe me había enviado rosas, y yo como tonta creí que era Manuel, ¿Cuándo entenderé
que él me dejo? Con mi mano trate de echarme aire y así evitar llorar, jamás lo volveré a
hacer.
Aun con las flores en la mano entre en el despacho de mi jefe, lo encontré como siempre
metido de cabeza en el ordenador.
- Jefe. - lo llame para captar su atención.
- ¿Te gustaron las rosas? - pregunto el sonriendo cuando me vio con las flores en las
manos.
- Venia a hablar con usted de eso.- dije y el frunció su frente confundido.
- Tú me dirás.
- No debió molestarse, yo solo cumplía con mi trabajo.
- Karen, por favor, solo quiero agradecerte y es tu trabajo si pero en horario de oficina, y
esa es tu hora de almuerzo.
- ¿Pero no puede darme flores cada vez que valla a un almuerzo de negocios?
- Claro que puedo. - mencionó y volvió a sonreír.
- Jefe, ¡no, por favor!
- Soy Andrés, Karen… ¡Andrés!
- Pero también es mi jefe.
- Sí, y no te estoy diciendo lo contrario, pero mi nombre es Andrés Lara, y como te dije
prefiero que me digas Andrés.- respondió.
- Como diga jefe. -. Dije y vi como el negaba con la cabeza pero aun sonriendo.- bueno me
retiro.- dije y deje la flores sobre su escritorio.
- Karen.- me llamo haciendo que me detuviera y girará para prestar atención a lo que me
diría y pronunciando un si jefe
- ¿No se le olvida algo? Pregunto señalando las flores encima de su escritorio.
No dije nada, solo retrocedí los pocos pasos que había dado y tome las flores nuevamente.
Estaba llegando a mi casa después de unas largas horas de trabajo, llevaba conmigo las
flores, no las dejaría en mi oficina.
Incierto las llaves en la puerta y me sorprende darme cuenta que estaba abierta,
ilusionada entro rápido a mi casa.
- Manuel.- llamo en eso escucho pasos en la cocina, lanzó las flores al piso y corro hasta
allí, mi corazón iba a mil por hora.... pero mi sorpresa es más grande, mi cara se
transforma a una completamente de desilusión al ver a Mónica.
- ¿qué haces aquí? ¿Cómo entraste? -pregunte de mal humor.
- Si, hola, ¿bien y tú? Dijo de forma sarcástica.- vine a saber cómo estabas, entre con la
llave de emergencia que guardas debajo de florero en la entrada, te dije que no te dejaría,
no te libraras de mi fácilmente.- respondió y camino hasta donde yo estaba para darme un
abrazo.
- Disculpa… tuve un día agotador en el trabajo.- me excusó separándome de su abrazo.
-Es bueno saber que estás trabajando y no lamentándote por los rincones.- ahora ven
vamos a comer, te prepare la cena.
Empezamos a comer en silencio, pero notaba de vez en cuando la mirada me Mónica
sobre mí, sé que me estaba analizando, se podía apreciar la duda en su rostro, algo tenía
que decirme, pero no se animaba.
Me canse de su inspección después de unos minutos, así que hable.
- Ya suéltalo ¿qué paso? Pregunte y ella suspiro.
- Cuando llegue encontré esto encima de la mesita que está en la sala. -dijo y me tendió
un manojo de llave y un sobre, eran las llaves de Manuel, él había venido cuando no
estaba y las dejo, mi cara se contrajo, eso solo significaba que no había vuelta atrás.
- No tienes por qué abrir ese sobre. - Mónica me dijo al ver mi rostro.
- Déjame sola por favor. - pedí.
- No, no lo haré…me quedaré aquí y te apoyaré.- sentenció cruzándose de brazo.
- No te preocupes por mí, estaré bien. - dije y agarrando las llaves y el sobre para ir a mi
habitación. Quería gritar y maldecir mi serte, pero no lo haría frente a Mónica.
Pase seguro a la puerta y fui y me senté en el centro de la cama cruzando mis piernas a
modo indio, deje las llaves a un lado y abrí el sobre para sacar una carta.
Para Karen.
Hola, espero estés bien y no me odies por la decisión que tome… en esta carta no te
pediré perdón, porque no me arrepiento de lo que hice, solo te contaré porque lo hice.
Contigo ya no sentía nada, ya no sentía amor, me sentía abrumado y encerrado en una
vida vacía. Pero todo cambio cuando la conocí a ella.
En un principio me negué, no quería engañarte, pero a medida que pasaba el tiempo, la
rutina me iba consumiendo.- leí, y quise reír con ironía, él se sentía consumido por la
rutina, él que salía todos los días, él que tenía un empleo, él que viajaba cuando le pegaba
la gana… bufé y me sorprendí por no tener indicio de querer llorar, .así que seguí leyendo
la carta… Ella estaba allí, en un principio solo salíamos, pero hace como dos meses o más,
todo cambio y me sentí libre, no quise hacerte esto, pero las cosas sucedieron. Tú eres
muy insistente conmigo y me sentía presionado, quise dejarla a ella, y hablar contigo, pero
me di cuenta después de una semana que ella era importante para mí, y que contigo no
me sentía a gusto. Por eso me fui, necesitaba sentirme libre y buscar mi felicidad y contigo
no podría.
Te repito, no te voy a pedir perdón, pero si te voy a pedir que al igual que yo busques tu
felicidad y te olvides de mí.
PD: te anexo los documentos del divorcio. Firma y mi abogado se contactará contigo
mañana.
Manuel.
AHHHH!!!!! Grité llena de ira, él se sentía presionado por mí, esta con otra mujer, y yo
como tonta aun esperándolo, deseando que él se arrepintiera y volviera a mi lado. Agarre
la carta y la volví pedazos, Manuel era un idiota que no merecía más lágrimas mías, ningún
hombre merece una sola lágrima de mi parte.
Por mí que Manuel se vaya al freír espárragos al infierno, no joda, Manuel no sirve para un
coño…
Me levante de la cama y busque entre mis cosas y tome un lapicero, busque en el sobre y
efectivamente allí estaba el documento del divorcio, fui y me senté frente al escritorio que
se encontraba en la habitación y firme ese documento, ya no esperaría más por él, por mí
él y todos los hombres pueden irse al mismísimo infierno.

Apartado 10 Dolor

Desperté en la oscuridad, era de madrugada, mi mente me traiciona y recuerdo de


Manuel vienen a mí, miro a todos lados, no lo dejo de pensar, su aroma y huellas aún
están en mi cama, en mi almohada, veo su rostro frente a mí, creo que aún está aquí, y
aunque sé que no es así, todo mi cuerpo lo llama, lo extraña, puedo ver sus ojos cuando
me miraba con pasión y amor, maldigo en mi interior mi debilidad... creo que voy a perder
la razón de seguir así, pero tengo que aceptar que ya lo que había entre los dos, ya no
será, mi amor no fue ni será suficiente para él.
Enciendo la lámpara que está sobre la mesita junto a la cama, y lo primero que veo es el
documento de divorcio que Manuel me ha enviado, ¿Cómo pudo tenerlo tan rápido? Me
pregunto, y llego a la conclusión de que ya lo tenía planeado desde hace tiempo, desde
antes de dejarme.
La ira me invade, ese idiota no merece que sufra más por él, y me enojo a un más, por aún
yo soy el doble de idiota, por aún esperar que él se arrepienta y vuelva a mí, pero no que
va, en cambio él me manda el divorcio, esta con otra, ya no soy la dueña de su corazón, y
yo tengo que sacarlo del mío, sé que me costará pero también sé que lo lograré, me
acuesto nuevamente para tratar de conciliar el sueño, mientras me hago una nota mental
«Mañana comprare un colchón nuevo».
-*-
Me levanto y a pesar del dolor de cabeza que tengo por no haber dormido nada, decido
que hoy será un día diferente, me tomo uno pastilla después de ducharme, camino hasta
mi armario y decido hoy vestir un pantalón crema con chaqueta a juego, tacones negros,
recojo mi cabello en un moño alto, me maquilló y trato de ocultar mis ojeras, tomo mi
bolso y cuando abro la puerta para salir, un hombre vestido de traje negro esta frente a mi
puerta.
- buenas... - digo para saludar al hombre y que hable ya que me está quitando tiempo
valioso.
- ¿La señora Karen Torres?.. -pregunta el hombre que una no estoy al tanto de quién es.
-Karen simplemente y ¿usted es? Pregunto
- Soy Pedro Ureña, mucho gusto, soy el abogado del señor Manuel Torres.- responde, y mi
mundo cae al suelo, pero me esfuerzo para que no lo note.
- ¿Viene por los papeles del divorcio?- Pregunto y me sorprendo al ver mi voz suena clara
y fuerte, aunque por dentro este muriendo.
- Si, disculpe que haya venido tan temprano.
- No se preocupe, espere aquí. - dije y di media vuelta cerrando la puerta en su cara, sé
que fue grosero pero ahorita en estos momentos me importa una mierda si soy grosera.
Voy a la habitación y busco los documentos ya firmado salgo nuevamente.
- Aquí tiene, está firmado y le agradezco que no me quite más tiempo, necesito ir a
trabajar. - digo y después de cerrar las puertas de la casa me retiro dejándolo un poco
confundido.
Llego a la calle y suelto el aire que tenía retenido en mis pulmones, tomo un taxi pues
perdí el bus, por atender al abogado de Manuel, llego a la empresa con 5 minutos de
retardo, entro a mi oficina y me sorprende encontrar otro ramo de flores, sin saber que
quien es, me dirijo al escritorio, para buscar alguna nota que me diga quien la envío, pues
no creo que sea Manuel.
Buen día Karen, estas flores es para disculparme por las flores de ayer.... aunque no me
arrepiento.
Andrés…
PD: todos los días recibirá un detalle.
Leo la nota y frunzo el ceño, ¿Me dio unas flores para disculparse por haberme dado unas
flores ayer? Es ilógico.
Camino hasta su oficina esta vez sin las flores, sé que igual hará que me las quede. Toco la
puerta y entro después de escuchar un pase de su parte.
- Buen día Karen. - dice el con esa sonrisa en su rostro.
- Buen día jefe.
- Andrés, Karen... Es Andrés.- me corrige.
- ¿Jefe, no le parece ilógico darme flores para disculparse por haberme dado flores ayer?
Le pregunto para ir directo al grano.
- Bueno, sí... pero no se sus gusto.. ¿Te gusta el chocolate? ¿Bombones? ¿Peluches?
¿Joyas?- Pregunta y se me queda mirando de una forma tan intensa que me incómoda.
- ¡No tiene por qué obsequiarme nada!- le respondo de forma cortante ¿Este quien se ha
creído para estar regalándome cosas?
- Claro que sí, y lo haré hasta que vea una sonrisa en su rostro, hasta que vuelva a ser la
misma Karen que empezó a trabajar aquí, esa que sonreía todo el día. - dice tan fresco.
¡Así que es eso! Pienso.
- Pues entonces se cansará, porque esa Karen ha muerto. - digo y me levanto para
retirarme.
- Karen. - me llama, me detengo sin darle la cara, esperando que hable.
- ¿No respondió a mis preguntas, que le gusta?
Bufo, quiero gritarle, que eso ¡no le importa!, pero en cambio me volteó, para responder,
sé que si no lo hago no me dejara salir, en el poco tiempo que tengo trabajando lo he
conocido un poco más… ¡es tan insistente!
- Todo, como toda mujer - digo y doy dos paso para entrar a mi oficina, pero justo cuando
abro la puerta, el vuelve a hablar.
- ¡Ah!, Karen, ese conjunto le queda muy bien.
No digo nada, y oculto una sonrisa que quiso salir, este hombre es tan... ahgg... no puedo
dejar que el traiga a la vieja Karen.
-*-
Estos dos días han transcurrido normal, bueno a excepción del "detalle" que encuentro en
mi oficina todos los días y que ya no me molesto en ir a reclamar a mi jefe.
Es viernes por la tarde, y ya solo quedan dos horas para terminar mi turno.
- Karen, ¿puede venir a mi oficina? Pregunta mi jefe a través del teléfono.
- Enseguida jefe. - dejo de hacer el informe sobre las nuevas creaciones de la empresa.
- Dígame jefe.- Digo apenas entro en la oficina.
- Siéntate por favor. - dice y me señala la silla frente a su escritorio, hago lo que me pide y
el empieza a hablar.
- Necesito que el día de mañana venga a trabajar, sé que es sábado y que es su día libre,
pero vendrán unos empresario que están interesado en comprar nuestros productos y
usted sería de mucha ayuda.- dice y abro mi boca para responder y el vuelve a hablar.
- Por favor no se niegue, le pagaré doble, o triple el día, hablé con su esposo.- y al
escuchar eso siento como mi corazón se quiebra un poco más.- acepte por favor.- dijo y
me miro con esos ojos de súplica.
-Si quiere yo mismo voy y....- siguió hablando y lo corte, al parecer cuando está nervioso
habla hasta por los codos.
- Señor... ya pare de hablar, no me ha dejado responder. - dije y él se quedó callado ahora
mirándome con pena.
- Por mí no hay, problema, mañana estaré aquí, dígame ¿a qué hora quiere que este aquí?
- A las 9 de la mañana estará bien, necesito que tengas un informe con todos nuestros
equipos con las características, funciones año de duración, garantía, y una foto.
- Pero eso es mucho.- me queje, ya era mi hora de salida y si quería eso para las nueve de
la mañana tendría que trabajar hasta tarde o llevarme trabajo a la casa.
- Claro que no, en la computadora esta toda esa información, y si llega mañana a las 9
estaría listo ese informe para las 1 de la tarde que es cuando nos encontraremos con los
empresarios.
- Ah... - dije soltando un suspiro.
- Nos veremos con ello a 1 en un restaurante.
- Ok, entonces no vemos mañana, si me disculpa ya termino mi hora de trabajo.- dije
poniéndome de pie.
- ¿Si quiere la llevo hasta su casa? Pregunto también poniéndose de pie para colocarse la
chaqueta de su traje gris plomo que llevaba puesto hoy.
- No gracias, no se preocupe. - respondí, en realidad no quería llegar a mi casa, ya que los
recuerdo me inundan la mente.
- No es problema.
- No, jefe, no por favor, no se moleste, estoy bien. - respondí y entre a mi oficina por mis
cosas sin esperar un respuesta de su parte.
-*-
Sábado, todo había resultado estupendo, los empresarios hicieron una cantidad de pedido
exuberante, según crearían un combo, que iba entre celular de nueva generación,
computadoras, y electrodomésticos y se la ofrecerían a sus empleados con facilidades de
pago lo que me hace preguntar ¿Por qué mi jefe no hace algo igual?
- Jefe ¿por qué usted no crea un combo así como esos empresarios para sus empleados?
Pregunte cuando salíamos del restaurante, el almuerzo también se había convertido en
cena, pues la reunión se extendió, y como en el restaurante asignaron un área exclusivo
para mi jefe y su acompañantes ni nos fijamos en la hora.
- Karen... ¡claro que los hay!! Dice y se empieza a reír al ver mi cara de sorpresa.
- Y ¿por qué yo no sabía nada? Dije con voz un poco alta.
- Nunca preguntaste. Dijo con indiferencia encogiéndose de hombro.
- Eso no se vale. - dije y él iba a comentar algo cuando mi teléfono nada moderno suena.
- ¿Hola? Dije saludando y preguntando a la vez al contestar la llamada.
- ¿señorita Karen Salas? Pregunta la voz de un hombre.
- Si... y ¡usted es? - Pregunte.
- Soy el comisario Elton, de la comandancia ubicada en caracas. - dice y mi cuerpo se
eriza… caracas… donde vive mi hermano.
- ¿Karen te encuentras bien? ¿Estas pálida? – pregunta mi jefe que está aún lado de mí, le
hago señas para que aguarde mientras escucho al hombre que está en la línea.
- Necesito que venga hasta aquí, sabemos que se encuentra en Valencia pero es necesario
de su presencia.- me dice.
- Pero… ¿por qué? ¿Para qué? - Pregunto con el corazón a millón, escucho al hombre
suspirar se nota que es difícil decirme lo que me dirá.
- Encontramos a su hermano hace una semana.
- ¿Qué le paso a mi hermano? ¿Dónde está? ¿Está bien? Pregunto desesperada.
- El joven Derek Salas está muerto.
Narra Andrés
Veo como Karen se queda estática, no dice nada, sus ojos se inundan de lágrimas, esta ida,
le grito para saber qué le pasa, pero no reacciona, así que le quito su teléfono y hablo a la
persona que sea quien esté al otro lado de la línea.
Escucho lo que el hombre dice al otro lado y ahora entiendo el porqué de su reacción,
corto la llamada y me fijo y ella está en la misma postura que cuando le quite el celular.
- Karen... le digo dulcemente.- Karen.- vuelvo a insistir.- ¡KARENNN! Le grito y la tomo por
el hombro para sacudirle, ella reacciona y sus ojos derraman las lágrimas contenidas...
- Andrés… mi.... hermano. - y cae en mis brazos mientras llora... si fuese sido otra la
situación me hubiese emocionado al escuchar que me llamo por mi nombre pero hora
solo tengo que pensar cómo convencerla que me deje llevarla donde su hermano.

Apartado 11 Viaje

Narra Karen
Después de llorar como jamás había llorado, ni cuando Manuel me dejo llore tanto, esto
era lo último que me faltaba.
Mi jefe me dijo para el llevarme hasta Caracas, y no lo pensé dos veces, acepte, necesitaba
llegar rápido.
- jefe, ¿por qué me pasa todo esto a mí?- Pregunte cuando íbamos en su auto después de
ir a buscar ropa para los dos.
- A veces, nos ocurren cosas que nos sirven para demostrar al mundo lo fuerte que
somos.- responde viendo la carretera.
- No creo ser tan fuerte.- dije en un susurro.- mi mundo se está viniendo abajo y yo con
él... ya no tengo fuerzas.
- Karen… dios no nos pone pruebas que no seamos capaces de superar, sé que en estos
momentos debes sentir que no serás capaz, que quieres morir y evitar tanto dolor, pero
debes ser fuerte, la muerte es parte de la vida, y tienes a gente que te apoya, tienes a tus
padres, a tu esposo y aunque no lo creas tienes a Elizabeth que estuvo preocupada por ti
esos días que te ausentarse y a mí, yo estaré a tu lado.- dice viéndome de reojo.
- Estoy sola.- respondí.
- Claro que no.- empieza a hablar pero lo interrumpo.
- Estoy sola.- hable tragando el nudo de mi garganta, aspire una fuerte cantidad de
oxígeno y continúe.- mi madre murió de cáncer hace dos años, mi padre se dedicó al
alcohol después de eso y no sé dónde está ahora y mi hermano se fue a vivir a caracas
porque no soportaba la situación y ahora está muerto... - dije y lágrimas salieron de mis
ojos pero de forma silenciosa, las limpie con el dorso de mi mano y seguí hablando, había
tomado el valor para decir todo lo que tenía atorado en mi garganta, no sé si él es la mejor
persona para desahogarme, ya que él es mi jefe, pero necesitaba decirlo, necesitaba que
alguien me dijera algo que me hiciera sentir mejor, dicen que es bueno hablar con alguien
ajeno a tus problemas, tener una perspectiva diferente a veces resulta lo mejor.
- Mi esposo... bueno ahora ex... me abandono una semana después de haber empezado a
trabajar, cuando me encontraste en mi casa, en las condiciones en que me encontraste
fue por él, quería morir, sentía que no había dolor más fuerte que el que mi esposo me
dejara, pero me equivoque, no hay dolor más fuerte que saber que he perdido a mi
hermano, no recordaba un dolor tan fuerte, ni cuando mi madre murió dolió tanto, debe
ser porque ella estaba desahuciada ya sabíamos que iba a morir, y nos habíamos hecho a
la idea de eso, si dolió, lo admito pero no como este dolor que siento ahora, él era joven
tenía apenas 21 años, tenía toda una vida por delante y ya no está.- dije mientras el
escuchaba en silencio.
- Quiero que mi corazón deje de doler… quiero dejar de amar a Manuel, quiero un poco de
luz en mi vida, no quiero seguir siento la de la mala suerte. - Mencione y mire por la
ventana del vehículo mientras lloraba en silencio, el aparcó el auto a un lado de la vía y se
volteó a verme.
- Karen. - me llamo y gire mi rostro para verlo, sentía mis ojos hinchado y me ardía la vista,
pero no me importo él me había visto en situaciones peores.
- Quisiera tener un don o un poder eliminar todo rastro de dolor, pero lamentablemente
no lo tengo, lamento lo de tu madre, lo de tu padre y tu hermano pero te puedo decir que
el dolor que sientes en este momento pasará, ya no dolerá tanto, y aprenderás a vivir sin
tu hermano, no lo olvidarás por que fue parte de ti, de tu familia, y de ahora en adelante
te formarás un futuro, yo estaré para ti, como te dije no estás sola, solo piensa en las
personas que te quedan, en las que te apoyan y te darás cuentas que ellos te aman...y
espero me incluyas a mí en ellos. - dijo y mi mente viajo a él y a mis amigos a Robert, Cris,
Mónica y Karol aunque esta última está un poco distanciada la considero mi amiga…
entonces no estoy tan sola.
- Y con respecto a tu ex esposo… déjame decirte que es un idiota al dejarte… yo no lo haría
nunca. - dijo y volvió a poner en marcha el auto, sé que lo que dice lo hace solo por darme
ánimo, yo no valgo tanto como para que la gente se quede a mi lado.
- yo no te dejaré nunca, siempre estaré a tu lado mientras tú me lo permitas, y te apoyaré,
y te ayudaré a salir adelante, no descansare hasta volver a ver esa sonrisa que me encanta
en esos lindos labios.- dijo y tomo mi mano izquierda que se encontraba sobre mi rodilla y
la apretó fuerte… sentí una corriente en la palma de mi mano lo que hizo que retirará la
mano de inmediato, todo quedo en silencio nuevamente y me dispongo a mirar
nuevamente por la ventana.
- Karen despierta. - me dice mi jefe no se en que momento me dormí.
- ¿Dónde estamos? Pregunto a ver que no estamos en la comandancia.
- Estamos en un hotel, ya es un poco tarde para ir a la comandancia, además necesitas
descansar, mañana a primera hora iremos hasta allá. - dijo ayudándome a bajar del auto,
mi cuerpo dolía por las horas de viajes.
- Está bien. - dije y quise tomar mi bolso con mis pertenencias pero él ya los había tomado
junto con el suyo.
- Ven- dijo me tomo de la mano y otra vez se hizo presente esa sensación de corriente en
la palma de mi mano, me llevo dentro del hotel donde pidió dos habitaciones, pero que
estuviera juntas, me dio las llaves de la que yo usaría y subimos al ascensor.
Entre a mi habitación y sin siquiera quitarme la ropa me lance a la cama, lágrimas
silenciosas rodaban por mi rostro, imágenes de los últimos días de vida de mi madre
llegaron, estaba tan agotada, y sufría con las continuas punzada de dolor en su estómago,
todo lo que comía lo devolvía, perdió peso y su cabello por las quimioterapia, su piel
perdió brillo y su ojos siempre con esa marcas de ojeras debajo, sus labios resecos, y sus
uñas frágiles... aún recuerdo su últimas palabras, que hasta ahora no había entendido..
"busca tu felicidad" no entendí porque me había dicho eso, ¿que buscará mi felicidad?
pero si yo era feliz con Manuel y hasta ahora lo entiendo, ella sabía que Manuel no era mi
futuro, ella sabía que no era mi felicidad, pero yo como tonta enamorada no entendí y me
aterre a él, a Manuel.
Mi padre también llego a mi mente, él y sus grandes consejos, consejos que me daba
cuando mi madre vivía y que dejó de hacerlo después de su muerte, él se olvidó de que
tenía hijos y se dedicó a beber, bebía de día y de noche, gritaba y nos maltrataba, hasta
que llegó a un punto en que nos amenazó y nos corrió de la casa, para luego venderla, se
fue y no supimos más de él, es por eso que Derek se fue a vivir a caracas buscando su
independencia y yo me quede aquí, casándome con Manuel para no estar sola.
- Karen... ¿ya estas lista?- dijo mi jefe desde la puerta seguido de unos toques, me levante
con pereza de la cama, había dormido muy poco pues la mayoría de la noche la pase
sumergida en mis recuerdos.
- No, aún no jefe.- dije y entre al baño, me duche, cepille mis dientes, mi cabello e hice mis
necesidades, todo en tiempo récord.
- Lista. - dije ya cuando estuve frente a mi jefe que esperaba en la recepción del hotel.
- Hay que desayunar. – dijo, cosa a la cual me negué quería ir directo a la comandancia, el
no insistió y condujo hasta nuestro destino.
Estuve en ese sitio durante 4 horas, después de explicar la relación que tenía con mi
hermano, comentar la última vez que lo había visto, me mostraron sus pertenencias. No
me dejaron observar su cuerpo según están en un estado de descomposición muy
avanzado y aunque me lo mostrará sería difícil reconocerlo, pero no había duda, su ADN
confirmaba que era él.

Apartado 12 ¿Me Quiso?

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Apartado 12 ¿Me Quiso?

Narra Andrés
Salimos de la comandancia y lleve a Karen a un restaurante, no había desayunado nada y
ya era hora del almuerzo, quise entablar conversación con ella, pero estaba tan triste y
sumida en sus pensamientos que no quise insistir cuando ni me respondía.
De vez en cuando la veía como derramada lágrimas silenciosa, y es entendible cuando mi
abuelo murió hace dos años atrás me sentí desbastado, y quería estar solo, es por eso que
la entiendo y le doy su espacio aunque agradezco que por lo menos me deje estar con ella
y apoyarla en silencio, estoy con ella que es lo que importa y comparto su dolor.
Volvimos al hotel completamente en silencio, quería que durmiera, pero no sabía cómo
hacer para que ella logrará descansar, se notaba por las bolsas y las ojeras debajo de sus
ojos que no había dormido nada en toda la noche.
- Karen, necesitas descansar.
- No, jefe no podría.- me respondió y no quise decir nada cuando me trato de jefe, no era
el momento ni el lugar.
- Vamos Karen, mañana te espera un día agotador, necesitas fuerzas para afrontarlo. - dije
y abrí la puerta de su habitación mientras la tomaba de la mano para guiarla hasta el
interior.
Ella me siguió como un zombi, con mucho cuidado y delicadeza la guíe hasta la cama
donde la senté y quede frente a ella de pie.
- Karen.- la llame y sentí mi corazón caer a mis pies cuando levanto el rostro y vi en sus
bellos ojos toda la tristeza y dolor acompañado de lágrimas por la pérdida de su hermano.
Quise en ese instante tener el poder de lograr borrar ese dolor o tal vez ser yo el capaz de
su sufrí la pena por ella, me partía el alma verla así tan vulnerable.
- ¿Por qué todo lo que amo me abandona? - Indagó mientras lágrimas silenciosas corrían
por su rostro.
Me agachó frente a ella y levante mi mano y la lleve hasta su rostro mientras que con los
pulgares limpia sus lágrimas, sostengo su rostro para que me mire.
- La muerte es parte de la vida Karen, y sé que duele, duele saber que ya no verás a
alguien que es importante para ti, y no te puedo prometer que dejará de doler pero si te
puedo jurar que con el tiempo aprenderás a llevar ese dolor, aprenderás a vivir con él en
tu corazón.
- No quiero que duela más, ¿Cómo hago para no sufrir ya que mi corazón se quiebra más
al saber que ya no lo veré? - Inquirió, me levante y me senté a su lado mientras sostenía
sus manos junto con las mías.
- Escucha Karen, solo recuerda cada momento vivido con él, piensa en lo mucho que lo
quieres y en lo mucho que sé que él te quiso, y el dolor cesará.
- ¿Cómo estás seguro que él me quiso? Pude haber sido una mala hermana... yo creo que
fui una mala hermana, si yo no hubiese dejado que él se fuera, si me hubiese impuesto tal
vez el estaría aquí conmigo.
- Estoy 100% seguro que él te quiso, que aún te quiere, donde quiera que este, ¿Sabes por
qué lo sé? - pregunte y ella negó - pues porque tú eres una mujer dulce, alegre, fácil de
querer, fuerte, decidida, responsable, y sobre todo amable, y si siempre estas sonriendo
para una extraño, me es difícil imaginar que no lo hagas para tu seres querido.
- ¿cómo puede usted decir todo eso de mi si apenas me conoce?- Preguntó bajando su
mirada y observando nuestras manos juntas.
- Fácil, porque a pesar del corto tiempo, he podido ver todo eso es ti, y si yo te quiero,
¿cómo no lo haría tu hermano?... piensa en el como un ángel que te cuidara junto con tu
madre desde allá arriba.- dije y me arrepentí en el momento en que vi sus ojos
nuevamente bañado de lágrimas, ¡maldición! no debí haber mencionado a su madre.
Desesperado por calmar su llanto, por calmar su dolor, no pude hacer otra cosa más que
atraer la hacía mí y cubrirla con mis brazos, ella acuñó su rostro en mi pecho y lloro aún
más, empecé a deslizar mi mano por su espalda en una caricia reconfortante, guarde
silencio y la deje que se desahogara todo lo que quisiera, yo sería su apoyo, yo estaría
para ella cuando quisiera. Sentí como poco a poco su llanto cesaba, y su respiración se
calmada hasta que fue solamente un leve movimiento casi imperceptible, se había
dormido, poco a poco la acosté y acomode en la cama, para luego salir de esa habitación y
salir rumbo a la preparación del entierro que sería el día siguiente donde después
partiríamos rumbo a casa nuevamente.
Narra Karen
Desperté y ya era de noche, mire a todos lados en busca de mi jefe y él no estaba por
ningún lado, me levante y camine hasta el cuarto de baño donde lave mi rostro y dientes
después de hacer mis necesidades, cuando salgo me percató de una mesa que no había
preciado antes, en ella había una bandeja con la cena.
Por favor come. Y luego sigue descansando, pase temprano pero aún dormías, no quise
despertarte te veías tan tranquila que no quise cometer ese pecado. Pasaré más tarde
para ver cómo estas... y que hablemos.
Andrés Lara
Leí la nota que estaba sobre la mesa junto a la comida, me dedique a comer después de
eso, pero sólo un poco, no me pasaba bocado, cansada de mirar la comida entre
nuevamente al baño donde llene la bañera agregue jabón y especia haciendo que este se
llenará de espuma y de un olor relajante, me introduje en está olvidándome del mundo
que me rodeaba y dejándome envolver por los recuerdos de mi madre y hermano.
-¡¡KAREN!! Escucho mi jefe gritar seguido de una sacudida en mis hombros, abro los ojos y
veo a mi jefe allí a un lado de mi arrodillado y agarrándome con fuerza, podía ver en sus
ojos ¿preocupación?
-¿Qué paso? Pregunto después de uno segundos de silencio.
- Disculpa, es que tocaba a la puerta... y tú no abrías... ni respondías... así que yo....yo
pensé que…
- ¿Pensó que me quitaría la vida? Pregunte un poco indignada de que el pensará que yo
sería capaz de semejante acto.
- Bueno yo.-empezó a decir pero no concluyó y pude ver como sus ojos se abrían y miraba
mis... ¿pechos? ¿Pero qué le pasa? Me pregunte y ahí fue cuando me acordé que yo
estaba en la bañera y me había enderezado dejando mis pechos fuera del agua y a la vista
de mi jefe.
Inmediatamente el rubor cubrió mi rostro y lleve mis manos a mis pecho y me volví a
sumergir dentro del agua.
- No, jefe, salga por favor... grité y le señale la salida con mi mano, el bajo la mirada y salió
sin decir una sola palabra, pero pude ver una sonrisa en su rostro, mientras yo sentía que
me enrojecía hasta la punta de mi cabello.
-*-
Estaba saliendo del cementerio donde había sido enterrado mi hermano, donde sólo
estuvo los dos policía que siguen el caso de mi hermano y el cual estoy seguro que sólo
estaban allí por apoyo a mí y a la novia Derek que también estaba allí, no hable mucho con
ella, se veía igual de desolada que yo, y no quise juntar su dolor con el mío, solo sé que se
llama Juliette.
Después de darle mi número y de decirle que podía contar conmigo, me marche a mi casa,
no tenía caso seguir allí, los policías quedaron en informar cualquier novedad, y yo tenía
que trabajar a parte de afrontar mi otra situación… el divorcio.
Eran aproximadamente las 2 de la tarde cuando estuve frente a mi casa, no hable nada en
todo el camino, estaba tratando de reunir todas las fuerza posible para afrontar mi nueva
vida. Una vida donde no tenía a mi madre, no tenía a mi hermano y no tenía a Manuel.
- Gracias por todo jefe, no debió molestarse. - dije antes de bajar del auto.
- No hay de que, y no fue una molestia, sabes que puedes contar conmigo.- respondió y
bajo del auto, en menos de lo que esperaba se encontraba abriendo la puerta del auto
para que yo bajará.
- Gracias- dije al bajar, intente tomar mi bolso con las cosas para entrar a mi casa pero mi
jefe me lo impidió.
- Me iré cuando esté seguro que está tranquila en su casa. - dijo haciendo una señal con la
mano para que empezará mi caminata hasta mi hogar.
Busque las llaves y la introduje dentro de la puerta la gire pero esta no abrió, saque la
llave y la observe, tal vez me haya equivocado, la reviso con esa esperanza, pero no, no
me he equivocado, esta es la llave de mi casa.
Vuelvo a meter la llaves y hago el mismo procedimiento, para obtener el mismo resultado,
la puerta no abre, me giro y estoy a punto de maldecir mi suerte, cuando la vecina sale de
su casa con una cara de preocupación, ligada con tristeza, pena y lástima y camina hasta
mí.
- Hola.- dice con pena.
- Hola- saludo ¿Sabe que pasó aquí?- Pregunto porque algo me dice que ella sabe algo.
- Esta mañana... vinieron unos señores... - empieza a decir y yo hago un gesto con la mano
para que siga contando...- se presentaron como abogados que representan al banco
central... y.... empezaron a sacar tus cosas.
- ¿mis cosas? Pregunte sorprendida, ¿por qué el banco saco mis cosas? Pensé.
- Trate de impedirlo pero no pude hacer nada, sino más que guardar lo que pude en mi
casa, el resto lo subieron a un camión y dejaron este sobre para ti, después de cambiar la
cerradura.- concluyó mi vecina y me dio el sobre.
Lo abro con dedos tembloroso y no puedo creer lo que dice, miro a mi jefe que no me
acordaba que estaba allí, para después susurra solo el nombre del causante de mi
desgracia...
Manuel.......
Apartado 13 Ayuda

- ¿Qué pasa? Pregunto mi jefe, pero yo no podía pensar en más nada, sino en el maldito
papel donde decía que había perdido mi casa, la casa que era de mi abuela, la casa que
por años había pertenecido a la familia de mi madre, la había defraudado, seguro mi
madre estaría decepcionada de mi... ¿Pero por qué el banco me la quito? ¿Cómo Manuel
pudo hacerme esto? Yo nunca había firmado nada a él autorizando que la hipotecara, y
tampoco se la había vendido, esta era una propiedad que obtuve antes de casarnos, es
por eso que no entraba como bienes materiales del matrimonio, era un bien familiar, el
nada tenía que ver con esto ¿Pero entonces como lo hizo?
Y entonces como por arte de magia el recuerdo llego a mí... teníamos un año de casados
cuando…
- Karen amor. - dijo Manuel entrado a la casa después de un día de trabajo.
Salí de la cocina con una radiante sonrisa y secando mis manos en el delantal que tenía
puesto.
- Estoy aquí.- dije para acercarme y darle un beso de bienvenida.
- Tengo que hablar contigo cariño.- mencionó tomando mi mano y dirigiéndonos al
comedor donde nos sentamos.
- Dime mi vida.- respondo feliz, Manuel me hacía feliz.
- Sabes que la empresa le está yendo bien, así que pensé que todo lo mío es tuyo como la
pareja que somos.- empezó a hablar y yo solo asentí y sonreí aún más, era bueno que sus
negocios estuvieran marchando de maravilla, pues si él es feliz yo lo soy.- es por eso que
decidí que parte de la empresa estará a tu nombre.- completo y yo lo mire con asombro,
nunca pensé que me diría algo así, no supe que decir, mi voz no salía, era una emoción
que se atoro en la garganta que impedía que emitiera algún sonido.
- Solo tienes que firmar aquí.- Dijo mientras sacaba un papel del maletín que hasta ese
momento no me había dado cuenta que aún llevaba.
- ¿Lo...lo puedo leer? – pregunte, queriendo tomar el papel y corroborar que no era un
sueño, una ilusión y que de verdad él quería compartir conmigo su empresa.
-¡¡¡Nooo!!! ¿Acaso no confías en mí?- Dijo un poco ofendido. Y claro que confiaba en él,
estábamos casado, era mi esposo, el hombre que amo.
- Claro que si- respondí para luego tomar el bolígrafo que me tendió, y firmar donde me
indicaba.
- Y ¿me dejarás trabajar a tu lado? - pregunte esperanzada, si ya tenía parte de su
empresa, aunque no la necesitaba ni la quería, pero si podía estar a su lado y trabajar.
- No, sabes que no me gusta, prefiero tenerte aquí, que cuando llegue del trabajo cansado
este aquí para mí, con la cena lista, en vez de tener que esperar que mi esposa llegue
cansada también y que tengas que preparar la cena.
- ¡Oh!... bueno, pensé que como.- empecé a balbucear mientras bajaba mi rostro y miraba
mis manos sobre mi regazo y jugaba con mis dedos.
- No puedes pensar en que trabajarás porque yo nunca te dije que lo harías.-empezó a
decir y no pude evitar sollozar y que un par de lágrimas brotaran de mis ojos- y no llores,
no me gusta verte así, ya hemos tenido esta discusión antes y sabes muy bien lo que
opino, ahora ve y tráeme la cena.
Pero que estúpida fui, ese fue el único papel que yo firme, no era ningún documento para
compartir su empresa, era un documento para quitar mi casa, Manuel es un maldito
¿cómo pude enamorarme de él? ¿Por qué no me di cuenta de sus intenciones? ¿Cómo
pude ser tan ciega?
- No nos vamos a quedar aquí.- dijo mi jefe sacándome de mis pensamiento, al girar mi
cara y verlo me di cuenta que tenía el papel del banco en sus manos ¿Pero en qué
momento me lo quito?
- ¿Nos vamos? Dijo tomando mi mano y queriendo llevarme al auto nuevamente.
- ¿Que? No, no, claro que no. - dije soltándome de su agarre y plantando mis pies en el
suelo para no moverme
- Escucha Karen, no sé qué coño paso con tu esposo, ni por qué mierda te hizo esto- dijo
enojado y ondeando el papel de desalojo en mi rostro.- pero no estás sola, no te voy a
dejar aquí en la calle hundiéndote en la miseria, ya bastante tienes con lo de tu hermano,
como para que el venga a joderte la vida.- completo
Mis ojos se abrieron de par en par, por dos razones. Primero porque tenía razón, mi vida
era una mierda y después de lo de mi hermano esta era la gota que faltaba para que el
vaso se rebosara, y segundo porque nunca había visto a mi jefe enojado y mucho menos
diciendo groserías que no debía, siempre había sido tan educado. Estaba bien enfadado
para perder los estribos así, pero... ¿quién era el para interferir en mi vida, y decirme que
debía hacer? Si quería echarme a morir era mi asunto o ¿No?
Levante mi barbilla, y me cruce de brazos antes de hablar, necesitaba tomar una postura
que me diera tranquilidad y que mostrará seguridad, ya no me dejaría dominar por un
hombre, era libre después de todo.
- Si quiero o no hundirme en la miseria es asunto mío. - dije y vi como su ojos se abrieron
con asombro, tal vez no esperaba que respondiera de esa forma.- y si tiene razón no sabe
nada de mi vida, ni de mi esposo, así que le agradecería que no se meta, usted muy bien lo
ha dicho, no estoy sola, por lo tanto no necesito de usted.. -complete, lo escuche suspirar
fuertemente y vi como pasaba su mano por el cuello, señal de que se sentía frustrado, el
en su empresa podía pedir y ordenar lo que quisiera pero no con mi vida, no pude
pretender que sólo porque él lo dice y porque por lo visto no tengo donde vivir, me voy a
ir con él, así como así.
- Karen... disculpa mi actitud, pero no puedo dejar que te quedes aquí, donde vas a
dormir, yo puedo ofrecerte un lugar mientras solucionas, no te estoy obligando pero
tampoco me pidas que acepte dejarte aquí, así no más, te están pasando muchas cosas y
quisieras que cuentes conmigo, yo estoy aquí y te apoyaré en lo que necesites. -dijo con
un tono de voz un poco más calmado.
- Jefe, mi vida privada es mía ya soy mayor y puedo arreglármelas sola, su único problema
debería ser si llego o no a la empresa y que cumpla con mi obligación, de resto no es de su
incumbencia. - respondí igual de molesta,
- Claro que es de mi incumbencia, y más sí sé que esto interferirá en la labor que usted
desempeña en mi empresa. Además mi honor de caballero no me dejara tranquilo
sabiendo que la deje aquí varada sin ningún tipo de ayuda.- respondió.
Así que es eso, mi desempeño en el trabajo y su orgullo de hombre, de macho alfa lo que
le impide largarse y dejarme aquí con mi mierda de vida, por un momento pensé que de
verdad le importaba.
- Ya le dije que tengo quien me ayude. - le dije apretando los dientes. - así que puede irse
tranquilo, por mí no se preocupe que mañana estaré en su empresa igual que siempre.
- No me iré de aquí hasta que esté sana y salva.- manifestó también cruzando sus brazos a
la altura de sus pecho, y vaya que era necio en hombre,- pensé mientras veía como su
traje se prensaba por la presión que hacia sus brazos al tensar los músculos, se veían tan
grandes... desvíe la mirada y relaje mis músculos y trate de calmarme. De nada servía
seguir peleando con alguien tan necio como yo.
- ¿Una vez que compruebe que estoy bien, se irá? Pregunte más relajada, el también
relajo su cuerpo y sonrió antes de decir que sí.
Tome el celular y llame a Mónica, repicaba y repicaba y no contestaba, lo volví a intentar y
nada, a la tercera vez ni siquiera replicó sino que me mando al buzón, maldiciendo
internamente, me puse a pensar a quien más podía llamar, los chicos estaba descartado,
no quería vivir con alguien que metería mujeres diferente todas las noches, y mucho
menos escuchar sus gemidos.
Piensa Karen a ¿quién puedes llamar? Me dije a mi misma, tenía que encontrar a alguien
si no me vería obligada a aceptar la ayuda de mi jefe, y no quería, eso sería perder mi
orgullo que era lo único que me quedaba, me fui a mi lista de contacto hasta que encontré
a quien me ayudaría.
- Hola... dijo apenas contesto.
- Hola Karol.- dije
- Si. Dime Karen, es extraño que me llames. - dijo y si es extraño, mayormente solo
hablábamos por mensaje o Whatsapp.
- Si, bueno, disculpa pero necesito tu ayuda- empecé a hablar mientras veía de reojo como
mi jefe me observaba fijamente, me sentía incómoda, pero puse todo mi empeño por
ignorarlo.
-¿Dime? Dijo Karol de otro lado de la línea.
- Pues verás... este… necesito un lugar donde quedarme.... es solo por unos días, mientras
soluciono el problema que tuve con mi casa.- digo rápidamente antes de que ella diga
algo.
- Lo siento Karen… pero no puedo... tengo una visita en mi casa y no tengo habitación
disponible.
- Oh... está bien... tranquila… de todas maneras gracias.- digo y cuelgo inmediatamente,
no sé ni por qué la llame, ella a pesar de ser mi amiga, siempre ha sido un poco distante
con todos, no es de la que demuestra cariño.
- Y bien. - dice mi jefe, para saber si ya tengo donde ir, estaba a punto de contestar que no
y que aceptaría su propuesta cuando mi teléfono suena, el alma me volvió al cuerpo a ver
el identificador de llamada que decía "Mónica"
- Hola.- digo al responder y hacerle un gesto con la mano a mi jefe para que esperar un
momento.
- ¿Karen? ¿Qué paso? ¿Estás bien? ¿Qué tienes? - me pregunto toda acelerada.
- Sí, estoy bien Mónica, a menos físicamente. - dije y la escuche solar un suspiro
-y ¿qué paso? Me preocupe cuando vi tus llamadas pérdidas, estaba en una reunión y por
eso no las vi sino hasta que terminó. ¿Segura te encuentras bien?
- Si, solo te quería pedir un favor.- dije y espere que hablará, pero al no escuchar
respuesta seguí hablando.- necesito un lugar donde dormir durante unos días.
- ¿Qué paso con tu casa? Me pregunto
- Es un cuento largo, te lo digo después, pero dime ¿puedo quedarme contigo?
- Karen eso no se pregunta, mi casa es tu casa, es más no tenías ni porque pedirlo, tu
sabes dónde están las llaves de repuesto así que solo tenías que ir y listo. - mencionó
- Claro que tenía que pedir permiso, es tu.
- Boberías, eres mi hermana, no de sangre pero si de corazón y sentimiento así que tú
puedes ir y durar el tiempo que quieras, a mí no me molesta. - respondió cortando mi
frase a la mitad.
- Gracias… te contaré todo cuando llegue allá.
- Cuando nos veamos más tarde cariño, porque ahorita estoy trabajando, así que debo
cortar antes de que me corten los ovarios por retrasarme con los documentos.- hablo y
luego colgó.
No pude evitar que una sonrisa se dibujará en mi rostro, pero la borre de inmediato, mi
vida era un caos como para sonreír en medio de la tormenta.
- Ya puede irse, ya tengo donde ir. - dije a mi jefe que aún seguía mirándome
detenidamente.
- ¿crees que es así de fácil? Pues no, busca tus cosas que te llevo a donde vayas, o ¿Cómo
piensas llevarte las cosas?
Maldije para mis adentros, tenía razón, pero no se la daría, así que sin responder y
bufando exasperada me di la vuelta y camine hasta la puerta de la casa de mi vecina.
Una vez en el carro le indique la dirección de Mónica a mi jefe, no había pasado ni veinte
minutos y ya estaba frente a la casa de mi amiga. Si fuese ido en bus seguro hubiese sido
un viaje de cuarenta minutos.
Mi jefe quiso ayudarme con mis cosas, pero me negué, volvimos a discutir, pero termine
ganando yo, y a él no le quedó más remedio que dejarme llevar mis cosas yo sola.
- Adiós jefe y gracias.- dije cuando ya había metido todo, porque si resulta que mi jefe, a
pesar de no dejarlo ayudarme, igual se quedó recostado a su auto y con los brazos
cruzados, según él, no se iría hasta que estuviera segura dentro de la casa y no sé si fue
peor que no me ayudar por que las cajas pesaban, o que se quedará allí observándome.
- ¿Gracias? ¿Por qué? - Pregunto haciéndose el tonto.
- Por su ayuda con lo de mi hermano y por traerme hasta acá.- dice sincera pero de mala
gana.
- Karen, no tienes por qué dar las gracias, todo lo que hice lo hice de corazón, no por
esperar gratitud de tu parte, lo hice porque...
-¿Por qué?... pregunte esperando que terminará su frase.
- Porque... quiero ser tu amigo no solamente tu jefe y quiero que sepas que cuentas
conmigo para lo que quieras, es más te hubiese ayudado más pero te negaste... eres
cabeza dura, ¡eh!... pero solo espero que no te niegues con la ayuda que voy a ofrecerte.
- ¿Qué ayuda? interrogue un poco dudosa, porque si era que otra vez me ofrecería su casa
estaba bien equivocado.
- Te ayudaré a averiguar qué fue lo que paso con tu casa y que se puede hacer para
recuperarla. - respondió con una sonrisa que nunca había visto, sus ojos brillaron con la
ilusión que no lo iba a rechazar, y como negarme a esa ayuda, si quería mi casa de vuelta.
- Esta bien y gracias de nuevo. - dije y me gire para entrar a la casa de Mónica.
- No tienes por qué darla. - fue lo último que escuche antes de cerrar la puerta y escuchar
su carro partir.
Apartado 14 Almuerzo

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Apartado 14 Almuerzo

Una semana, una semana llevaba viviendo en la casa de mi amiga, una semana donde el
abogado que mi jefe había mandado a averiguar sobre el asunto de mi casa no me daba
respuesta y sobre todo una semana donde mi jefe estaba más atento conmigo, casi todo
los días encontraba algún detalle en mi escritorio, que aunque no quiero que lo haga no
tiene caso que le reclame, pues el con esa sonrisa que debo admitir me encanta, soluciona
todo y yo término aceptando el detalle, ya sea flores, dulces o chocolate y el que más me
gustó fue un osito de peluche que tenía un corazón entre sus manos y por extraño que
suene en vez de decir "I LOVE YOU" decía un simple palabra que me llegó más al alma
"Sonríe" por ese obsequio no dije nada, en cambio es mi acompañante de todas las
noches.
Con cada detalle no puedo evitar compararlo con Manuel, mi jefe es tan distinto, Manuel
era frío, algo distante y ahora que lo pienso cada vez que decía algo bonito era porque
quería algo ¿cómo fui tan estúpida? ¿Cómo me deje engañar por Manuel? Claro, estaba
enamorada pero ¿Cómo me fui a enamorará de alguien que no me quería? Por qué es más
que obvio que Manuel nunca me amo. Sacudo mi cabeza y alejo esos pensamientos de mi
mente, de nada sirve ya torturarme, lo hecho, hecho esta.
Era lunes nuevamente y ya me encontraba en mi lugar de trabajo, era el único lugar
donde me sentía tranquila, me encuentro frente al ordenador revisando las próximas citas
de mi fije y me doy cuenta que tiene una muy importante este viernes por la noche con
una tal Amelia Duwon... no sé por qué pero al leer el nombre un ácido raspa mi garganta,
el nombre de esa mujer no inspira nada bueno.
- Buenos días. -escucho que habla alguien frente a mí, no necesito mirar para saber que es
mi jefe, pero no puedo evitar sorprenderme, mayormente soy yo quien va a su oficina, no
al revés.
- Buen día.- respondo educadamente y apartó mi vista de computador para prestar
atención a mi jefe. - ¿puedo ayudarle en algo? - pregunto.
- No... Bueno… si… este… vera Karen le traje esto. - dice mientras me muestra una bolsita
de terciopelo anudada que da la forma de un saquito.
Junto mis cejas haciendo que mi frente se arrugue y lo miro con la duda reflejada en mi
cara.
-¿Qué es esto?- Pregunto porque su expresión no le reveló nada.
- Pues si no lo abres no lo sabrás.- Me dice el con esa sonrisa que ya estoy empezando a
odiar siempre me hace ceder a sus obsequios, pero esta vez no quiero, se ha excedido.
- Pues no lo abriré, jefe le he dicho hasta el cansancio que no tiene que regalarme nada
¿Por qué lo hace?- Pregunte pues esa duda siempre la he tenido.
- Lo hago… pues tú me...
- ¿Yo que? Pregunte al ver que se quedó mudo.
- Pues lo hago porque quiero verte sonreí, como cuando empezaste a trabajar aquí, quiero
ver a mi secretaria sonriente esa que.
- Pues eso será muy difícil, pues esa ya no existe, aparte no tiene por qué hacerlo, no me
gusta y no me siento cómoda, así que le pido por favor jefe no lo vuela hacer.-digo tajante
pues desde que me paso toda esta mierda, que Manuel me dejara y de paso sin casa y lo
de mi hermano me he vuelto una mujer sin alegría o es que acaso ¿podía sonreír cuando
todo me sale mal?
- Pues no me daré por vencido, sé que en el fondo esta esa mujer alegre, feliz, que
hablaba con todos y que siempre veía el lado positivo de la vida.
- ¿Todo eso vio en un semana de trabajo? - Pregunte por que fue exactamente eso una
semana que trabaje para que Manuel se fuera y destruyera mi vida.
- Te sorprendería de lo que puedo llegar a ver y conocer de la persona que me importa.
- ¿Yo le importo? - Pregunte y no sé porque pero saber que le importaba hizo que algo se
removiera dentro de mi pecho y un sensación extraña se instalará en mi estómago.
- Yo...yo.- lo vi como pasaba sus manos por su cabello y trataba grueso para luego aclarar
su garganta. ¿Acaso estaba nervioso? ¿Yo ponía nervioso a mi jefe?
- Claro que me importa, todas las personas que están bajo mi cargo me importan, y como
jefe me esmero porque cada uno se sienta seguro y en un lugar de trabajo armonioso, es
por eso que todos nos tratamos con familiaridad, mi empresa es una gran familia. - dice
todo de sopetón como si fuese un discurso diseñado y estudiado para exponer.
Pero sus palabras me trajeron un nudo en la garganta y una decepción... pero ¿por qué?
¿Acaso quería que mi jefe sintiera otras cosas por mí?
- Bueno gracias por aclarar, pero igual no lo voy a aceptar.
- Por favor acéptalo, no es nada del otro mundo de echo es algo sencillo, cuando lo vi
pensé en ti, es igual a ti, único, sencillo, hermoso, y resalta sobre todo lo demás.- dijo y
volvió a sonreír, lo mire dudosa, sus palabras me confunden, primero dice que le importo,
después dice que no de manera especia sino como a sus otros empleados, después dice
palabras tan lindas hacia mí. Pero ¿acaso a sus otros empleados le da obsequios como a
mí?
- Lo aceptaré solo con una condición.- dije después de meditarlo un rato.
- ¿Cual? Pregunto y pude ver la esperanza en su rostro.
- Sera el último obsequio que me haga.- dije firme.
-¿qué? No, no, no pide otra cosa.
- Es eso, lo toma o lo deja, yo no necesito de regalos, como usted lo dice soy una mujer
sencilla.
- Esta bien.... pero no te aseguro nada.- dijo y yo bufé, mi jefe es tan testarudo, abrí la
bendita bolsa y me encontré con un esclava de plata, era hermosa, sencilla tal cual dijo,
sonreí inevitablemente, la pulsera encajaba perfectamente entre mis gusto… no sé cómo
lo había hecho pero era algo que yo perfectamente me hubiese comprado por mi cuenta
si la fuese visto primero.
- Ahora vamos a almorzar. - dijo después de haberme colocado la pulsera y mirando su
reloj. ¿Tanto tiempo había pasado que ni cuenta me di?
- Pero no tengo hambre... me queje cuando en realidad si tenía, pues no tuve tiempo de
desayunar en la mañana.
-yo creo que si.- dijo tratando de esconder la carcajada que quería salir de su boca al
escuchar a mi estúpido estómago hacer acto de presencia ante la mención de comida.
Me ruboricé fue inevitable por la pena que mi jefe escuchará mi estómago, sé que es algo
natural y que es un instinto básico del hombre pero igual mi jefe no debió escuchar eso.
-vamos no de avergüences… si vieras como suena el mío cuando muero de hambre,
parece un oso bramando. - dice y empieza a reír, no puedo evitarlo y me uno a su risa.
- Y bien ¿qué vas a pedir? -pregunto mi jefe, ya nos encontrábamos en el restaurante, ya
que al final no pude negarme, era absurdo negar que no tenía hambre.
- Me trae por favor, una pasta con albóndigas en salsa roja, ensalada de lechuga y batido
de fresa. - le dije al mesero que estaba anotando la orden.
- A mí me traes lo mismo. - dijo mi jefe, el mesero anotó y se fue por nuestra orden
Pasaron cerca de unos 5 minutos donde ninguno dijo nada, pero no fueron incómodo,
estaba a punto de abrir mi boca y preguntar cualquier estupidez cuando apareció el
mesero con muestra comida.
Empezamos a comer aún en silencio, yo tenía la vista fija en el plato, estaba deliciosa la
comida, observo a mi jefe de reojo y veo que cerca de la comisura de su labio tiene un
poco de salsa, las manos me picaba por querer ser yo quien la limpiará…levanto mi rostro
y abro la boca para hablar pero él ya tenía la servilleta y limpiaba su boca con delicadeza.
Lo escucho reír y lo miro con cara de, ¿Qué? Y el señala su labio. Asentí en señal de que si,
ya lo había visto que tenía salsa allí.
- Ya se ha limpiado digo...ya no tiene más salsa.- le hago saber... pero el vuelve a sonreír y
un corriente recorre mi estómago, debe ser por el hambre que aún tengo pienso.
- No soy yo, eres tú. - dice en modo burlón y como tonta me ruboricé y bajo la mirada a mi
plato en vez de limpiarme.
De pronto siento una mano en mi barbilla que hace que levante mi rostro, me quedo
mirando sus ojos y persigo un brillo que no había visto antes, el con suma delicadeza toma
una servilleta y empieza a pasarla por mis labios, quitando todo rastro de salsa, luego pasa
el pulgar…es un acto que me dejo más desorientada y confusa ¿Que estaba haciendo mi
jefe? Sentí mis mejillas arder y una especie de cosquillas donde mi jefe pasaba el dedo. Mi
estómago empezó a sentir un hormigueo extraño, algo que no sentía desde hace mucho y
¡Oh… no! No puedo sentirme así junto a mi jefe... quise apartarme pero no fue necesario
pues una voz interrumpió y saco de trance a mi jefe haciendo que bajara la mano de
inmediato y mirara a la persona que le hablaba.
-Andrés... dijo una rubia despampanante parada frente a nuestra mesa.

Apartado 15 Risas

- Amelia.- dijo mi jefe poniéndose de pies y estrechar su mano como todo caballero que
es, mientras yo aproveche y tome la servilleta para limpiar mi boca bien.
- No espere encontrarte aquí. - dice la tal Amelia, y no sé por qué ese nombre me suena,
¿no sé de dónde?, pues a esa mujer yo no la conozco.
- Viene a almorzar con Karen.- responde mi jefe, lo que hace que esa rubia platinada
voltee a verme, tal parece que no se había percatado de mi presencia pues se me quedó
mirando con asombro, y después cambia su mirada a una de indiferencia e insignificancia
al mirarme de arriba a abajo. Bueno lo que podía ya que yo seguía sentada.
- Karen te presento a Amelia Duwon. Amelia te presento a Karen Salas.
- Un placer.- respondo por ser educada mientras tiendo mi mano hacia ella, pero la muy
maldita me dejo con la mano estirada mientras hacia un gesto de asco hacia mí y se giraba
nuevamente hacia mi jefe y sonreía hacia él.
Mi sangre hirvió en mis venas, pero trate de contenerme de insultarle por descortés, por
lo visto a algunas persona el dinero no le enseña modales, pues se nota que ella tiene
dinero, cada poro de su piel lo grita a los cuatro vientos, pero carece de educación...
Ahorita que lo pienso esta mujer es la que tiene cita con mi jefe el viernes. ¡Maldición! mi
jefe estará reunido con ella, no puedo evitar que la vena de mi cuello palpite, mi sangre
hierva y mi corazón bombee con más fuerza, ya está mujer se ganó mi odio y ni siquiera sé
por qué.
- ¿Puedo sentarme contigo? - pregunto la arpía ignorándome por completo, me quede
mirando a mi jefe esperando a ver que respondía, y si esta mujer se sentaba aquí, yo me
levantaba, no iba a arruinar mi almuerzo con su presencia en la mesa.
- La verdad Amelia, no puedes... estoy almorzando con Karen, nos veremos después.-
respondió mi jefe, y quise pararme y abrazarlo, ¡Stop!... aguanta ahí… ¿cómo que abrazar
a tu jefe? ¡Estoy loca!
- Si, espere hasta el viernes que tiene cita con mi jefe.- dije para olvidar mi instinto
cariñoso hacia mi jefe.
- ¿Tu jefe? Dijo la bruja, ahora si mirándome
- Si, ella es mi asistente personal... así que nos vemos el viernes como dijo Karen.-
respondió mi jefe.
- Pero a mí nadie me aviso que tenía reunión contigo… tal parece que tu asistente no
cumple bien con su labor. - dijo la muy maldita, y ahora si es verdad que me hizo llegar a
mi límite, si antes era la Karen sumisa que todos pisaban, esa se acabó, ahora no voy a
permitir que nadie me insulte, y mucho menos que se metan con mi trabajo, y menos que
menos que me dejen mal delante de mi jefe..
- Disculpe, ¿Amelia vedada? - pregunte y poniéndome de pie, para verla frente a frente.
- Yo, cumplo muy bien con mi trabajo, y no voy a permitir que usted venga a poner en
duda mis capacidades, yo no tengo la culpa que usted no tenga la suficiente capacidad
cerebral para recordad una cita, así que le recomiendo dos cosas…primero compre una
agenda y anote todo lo que considere importante, y segundo deje de usar tanta agua
oxigenada para descolorar su cabello, tal parece que le quema las pocas neuronas que
tiene.- respondí amablemente, quise reír en su cara por la cara de asombro que tenía.
- Si me disculpa jefe, ya se me quito el apetito así que me voy. - dije mirando a mi jefe, que
tenía igual una cara de asombro, tome mi bolso y salí de ese restaurante para tomar un
taxi y volver a mi oficina.
Narra Andrés.
Karen se marchó dejándonos tanto a Amelia como a mí con la boca abierta, jamás pensé
que Karen sería capaz de responder así, jamás pensé que tendría una lengua tan afilada, y
aunque me gustó que se defendiera, tengo que reprenderla, pues Amelia es un cliente
importante y debió de controlarse y no decir todo lo que piensa, y ahora para completar
tendré que disculparme con Amelia.
- No puedo creer que me he haya tratado así, tienes que despedirla, es una incompetente,
es una don nadie, que se cree mucho.- dijo saliendo de trance Amelia y sentándose en una
silla junto a mí.
- Te voy a aclarar algunas cosas, primero no es una incompetente, segundo no la voy a
despedir, y si, no debió comportarse así, pero yo hablaré con ella por eso, y también
debes de admitir que tú tampoco fuiste muy cortes con ella, así que ambas se deben una
disculpa.
- Jamás le pediré disculpa a esa. - dijo haciendo un gesto con la mano.- ella no es nadie. -
completo.
- Perfecto has lo que quieres, pero no esperes que ella se disculpe contigo, todos somos
seres humanos y tenemos el mismo valor ante los ojos de Dios.
- Yo estoy por encima de ella.- dijo haciendo una mueca de asco por haberla comparado
con Karen.
- Piensa lo que quieras y ahora si me disculpas se me quito el apetito y tengo que volver a
trabajar. - me levante de la mesa y me marche, después vendré a cancelar el almuerzo,
después de todo soy cliente y no me dirán nada por marcharme sin cancelar.
Subí a mi auto, mientras pensaba las palabras adecuadas para llamarle la atención a Karen
sin que sonará muy brusco. Y tratando de controlar mis ganas de reír, pues me parece
cómico que mi linda, dulce y tierna secretaria haya sacado las garras, y sin hablar que ya
era hora de que alguien pusiera en su sitio a Amelia, empecé a reír solo en mi auto,
cualquiera que me viera pensará que estoy loco. Pero es que.... fue muy cómica la cara de
Amelia.
Llegue a mi oficina y me senté en mi silla detrás de escritorio, estaba a punto de presionar
el botón que me comunica con Karen cuando ella entro, traía entre sus manos unas
carpetas y venía mirando al suelo, era algo tierno digno de admirar verla así.
- Karen...
- Jefe, vengo a pedirle disculpa por mi actitud en el restaurante, no debía haber
reaccionado así y entenderé si quiere despedirme por mi comportamiento.- dijo
interrumpiendo lo que iba a decir.
- ¿Qué? No voy a despedirla, pero si te voy a pedir que trates de controlar ese carácter
que no sabía que tenías.- digo aguantando las ganas de reír..
- Créame ni yo sabía que lo tenía.- dijo muy bajo
- Levante el rostro, siéntese y dígame ¿por qué reaccionó así? - le pregunté mientras le
señalaba donde sentarse.
- Es una déspota, grosera y sin educación, no debió cuestionar mi trabajo, yo no tengo la
culpa que sea una cabeza hueca.- respondió aún sentada, pero sin mirarme aún.
- Sé que ella es todo eso, pero igual es un hija de cliente importante y hay que tratarla con
amabilidad.- le dije, la escuche bufar y murmurar algo entre diente que no llegue a
entender.
- Mírame.- le pedí y ella levanto la vista, se veía apenada por los acontecimiento, pero la
imagen de la cara de Amelia volvió a mi mente y no pude contener más la risa.
Empecé a reír, como hace tiempo no lo hacía, de mis ojos empezó a salir lágrimas y mi
estómago dolía y al ver la cara de confusión de Karen trate de controlarme, no es bueno
que ella vea como me río de un cliente.
- ¿De que se ríe? Pregunto Karen aún confusa.
- Hu... hubieses... visto... su cara… cuando le... dijiste... todo... aquello... - dije entrecortado
por la risa, ya no podía aguantar si ella veía que me reía de Amelia qué más da.
De repente escucho una risa que hizo que yo parará de golpe, tenía tiempo que no la
escucha reír y debo admitir que me gusta, y si para que esto pase tengo que reír de los
cliente, lo haré con gusto
Me quede como tonto viendo como ella reía, era la mejor imagen que podía tener, me
sentí completo al verla tan relajada y riendo.
-si… si... la vi.... antes de irme.- dijo - era algo como así.- mencionó y puso la cara igual a la
de Amelia imitando su gesto.
No aguante más y empezamos los dos a reírnos aún más.

Apartado 16 Fue por ella

Era miércoles y había quedado con Mónica para ir a ver un posible apartamento que se
ajustará a mi presupuesto, y que fuera suficiente para mí, nada extravagante.
- Karen hay uno a una cuadra de aquí, vamos a verlo y espero si te guste, porque ya estoy
cansada de caminar y ver apartamentos y que no te decidas por uno. - dijo Mónica
seguido de un suspiro de frustración.
Y en realidad si me había gustado uno que otro de los 5 que habíamos visto, lo que pasa
es que eran muy costos.
- Eso espero también.- respondí,- ¿Qué tal si después de observarlo vamos por un café o
un helado? -pregunte para calmar su ánimo.
- y ¿si mejor vamos por un trago? - dijo con esa mirada de inocente que no quiebra ni un
plato pero en realidad quiebra la vajilla completa.
- Es miércoles Mónica. - mencione y la mire como diciendo…estás loca mañana tengo que
trabajar.
- Bueno eso lo vemos después... ahora camina y veamos tu posible nuevo hogar.
Llegamos al edificio que no era muy alto solo contaba con tres piso, se veía en buenas
condiciones, entramos a este y la señora encargada de mostrar el apartamento ya nos
esperaba en recepción, nos llevó al segundo piso donde habían aproximadamente 6
puestas tres de cada lado, nos guio hasta la puerta que tenía el número 2-6 grabado en un
chapa al frente y abrió.
El apartamento era pequeño, la sala y cocina estaban en el mismo lugar sin nada que las
separará, la habitación era también pequeña pero por lo menos tenía un baño, y era el
único en todo el apartamento, para lavar ropa había se subir a la azotea donde se
encontraba el tendedero y también habían lavadoras del tiempo donde mi abuela andaba
en burros, pero por lo menos estaba funcional, había una ventana en la sala/cocina por
donde entraba la luz, me asome por esta y no es que tenía una estupenda vista de la
ciudad, al contrario mostraba una pared de otro edificio, observe más detenidamente por
la ventana y me percaté al mirar hacia abajo que se encontraba un depósito de basura que
estaba repleto, ¿Es que acaso no pasaba el aseo?
El apartamento no me gustaba mucho, pero era accesible a mi economía todo era
cuestión de acostumbrarme verdad.
-me lo quedo. - le dije a la mujer la cual sonrió
- ¿qué? - dijo Mónica. - ¿estás loca? De todos los que hemos visto este es el que menos
me gusta y tú decides quedártelo. - completo haciendo que la mujer borrará la sonrisa y
yo la mirara con desaprobación, si no le gustaba tenía que esperar a estar sola y dar su
opinión, no tenía por qué hablar tan discriminatoria y menos hacer sentir mal a la mujer.
- Lo que escuchaste, me lo quedo. A mí sí me gustó, esta entre mis posibilidades.
- Karen, sabes ¿que no tienes que hacer esto verdad? Puedes quedarte en mi casa todo el
tiempo que quieras.
- Lo se Mónica, pero ambas necesitamos nuestra privacidad. – dije, yo para seguir
lamentando mi vida sin que nadie este mirando si me deprimo, o estoy triste y ella para
llegar con sus ligues, complete en mi mente.
- Pero…
- Pero nada, ya decidí y me quedaré con este, ahora vamos por un helado.... y el viernes
salimos a celebrar que tengo hogar nuevo.
-Está bien. - dijo Mónica ya resignada, pues sabía que cuando se me mente algo en la
cabeza no hay manera de que la saque.
Después de firmar el contrato de arrendamiento salí de allí junto con Mónica a una
heladería.
- Te veo mejor... se te ve más tranquila.- dice Mónica cuando tomamos asiento en una
mesa frente a la heladería.
- Estoy mejor.- digo y hago un intento de sonrisa, que no llega a mis ojos, ya que aún me
duele saber todo lo que me hizo Manuel.
- Me alegra saber eso, ver que no te sigue afectado todo lo que te hizo ese desgraciado.-
menciona mi amiga.
- Si me afecta, aún me duele, pero no puedo darme el lujo de seguir sufriendo por el… aún
lo amo… pero no quiero decaer por él.
- No me digas ¿aún lo esperas? Pregunto Mónica y pude notar en su voz un poco de
amargura.
- Si… llámame tonta, o lo que quieras, pero a pesar del todo lo que me ha hecho a un lo
espero... aún lo quiero.
- No puedo creer que aun...
- Entiende, yo lo amo y no es algo que se olvide de la noche a la mañana... y aunque he
decidido no dejarme decaer, no sufrir más por él y aceptar todo lo que me está pasando,
no quiere decir que en el fondo aún guarde un poco de esperanza de que vuelva, y me
explique qué fue lo que pasó. Y tal vez si me pide perdón, yo lo perdone.- dije
interrumpiendo lo que fuera ella a decirme. - solo espero que no tarde mucho.
- Esto en insólito...
- Lo sé, soy una. - y no termine de decir la oración por que justo en ese momento se
estacionó unos locales más allá de donde yo estaba el auto de Manuel.
- ¿Una qué? - pregunta Mónica.
- Manuel. - digo no lo había visto desde que se había marchado.
Mónica gira y ve en su espalda justo a donde yo aún observaba, Manuel se había bajado
del auto y dirigido al lado del copiloto justo para abrir la puerta a su acompañante y
grande fue mi sorpresa a ver quién era.
Karol, bajo de allí al tenderle la mano como todo un caballero, luego ella se puso de punta
de pies y rodeo el cuello de Manuel para darle un beso en los labios, y él le rodeaba la
cintura con sus manos para luego separarse y entrar al restaurante de comida china.
- Voy a matarla… y a él le cortare su diminuto pene y haré que se lo coma. - dijo Mónica
poniéndose se pie de golpe.
- No... Déjalos.- dije sosteniendo su mano para evitar que hiciera un escándalo.
- ¿Cómo que los deje? ¿Es que acaso no te duele lo que ese par de buitres te hicieron?
- Claro que sí, pero dime ¿Qué caso tiene que haga algo? ¿Acaso borrará todo lo que he
sufrido? O ¿evitará que siga sufriendo?
- No... Pero te ayudará a desahogarte.
- Ya no tiene caso. - dije volviendo a interrumpirla
- Solo espero que con esto termines de abrir los ojos y borres esa idea absurda de seguir
esperando por él.
No dije nada, creo que aún estaba un poco sorprendida por esta última revelación, mi
amiga… ella fue la causante de que Manuel me dejara.
- Karen... ¿no me digas que aún lo vas a esperar? Pregunto y yo baje mi rostro apenada…
no porque aun guardara esperanza... sino porque con esto me había dado cuenta que ya
no significaba nada para Manuel, y apenada por haber confesado minutos antes que aún
esperaba a que mi esposo, bueno ex esposo, recapacitara y volviera a mí, realmente soy
una estúpida.
- No... No lo puedo creer, ¿Dime qué esperas para terminará de abrir los ojos y ver que
ese desgraciado no te quiere, que nunca lo hizo? ¿Vas a esperar la tarjeta de invitación a
su boda para afrontar la realidad? ¿Eres acaso estúpida?- Casi grito Mónica.
- No, claro que no. - dije y mis ojos se llenaron de lágrimas que inmediatamente empecé a
derramar, me dolía saber que si fui una estúpida, pero ya no más, Manuel no vale la pena
y Karol tampoco.
- Ya no más, ya está bueno de sufrir por él.
- Discúlpame no debí haberte dicho todo eso. Pero me duele verte así, sufriendo por
alguien que no vale la pena, tu eres mucho para él, eres bella, inteligente, independiente,
y cualquier otro hombre estaría encantado de que fijaras tus hermosos ojos en él aunque
fuese solo uno segundos. - argumento abrazándome.
- Vámonos de aquí.- dije en un susurro.
- Si, vámonos antes de que me decida y vaya donde esa zorra y la haga pagar por todo el
daño que te causó.
- Mónica. - dije a modo de regaño.
- Mónica nada… no creas que lo he olvidado... me estoy conteniendo ahorita porque estás
aquí. Pero no te aseguro nada si me la encuentroApartado 16
Fue por ella, o mejor dicho si me lo encuentro por el camino.

Apartado 17 Llamadas

Es viernes y va a ser un día ajetreado, mi jefe tiene un almuerzo con la zorra de Amelia
Duwon, al cual yo no asistiré, pues porque justamente a zorra, no quiere que esté
presente, y mi jefe por no tener problemas y que el padre de la zorra rechace el negocio
ha aceptado las demandas de Amelia.
Hoy también he quedado con Mónica y los chicos para salir y festejar que tengo
apartamento nuevo, que por cierto me mudare el fin de semana y aunque no quiero ir
pues después de haber visto a Manuel con Karol mis ánimos no están muy felices que
digamos. Pero no puedo negarme, no quiero que mis amigos vean que aún me afecta.
Después de ese día, Mónica ha eliminado del grupo a Karol y tanto ella como los chicos y
por supuesto yo hemos perdido contacto con ella, (bueno no es que tuviéramos mucho
contacto que digamos).
Me encuentro en la oficina. Aún es temprano y mi jefe no ha llegado, siempre llego
primero que él, estoy revisando y organizando su agenda, cuando alguien llega a mi
oficina.
- Buenas.- dice una voz gruesa y varonil frente a mí, levanto la vista y me encuentro a un
hombre, alto, corpulento, el traje que llevaba se ajustaba a su fornido cuerpo, el cabello
un poco alborotado, dándole un toque rebelde, se parecía a mi jefe, tal vez eran familia.
- Buenas ¿en qué puedo ayudarle? - Pregunto después de unos segundo "creo" o tal vez
minutos.
- Oh... pensé que iba a seguir detallándome.- dice con una sonrisa burlona.
Sentí mi rostro arder, y puedo jurar que mis mejillas estaban rojas, al parecer si fueron
minutos lo que me le quede viendo.
- Disculpe... pero es que no lo conozco, pero se me hace familiar. - dije después de haber
tragado el nudo de mi garganta que se formó por la vergüenza que sentí.
- Claro, mi nombre es Sleyter y soy hermano de Andrés por eso se te hace familiar mi
rostro.- respondió sin borrar esa sonrisa de su rostro.
- ¡oh!... ¿en que lo puedo ayudar señor Lara? Pregunte de manera profesional.
- Por favor dígame Sleyter... ¿mi hermano esta?
- Sería una falta de respeto tutearlo. Y el señor Andrés aún no llega. - respondí
- No es una falta de respeto si yo te lo pido...pero si es un falta que tu aún no me dices tu
nombre.
- Ah... disculpe, mi mala educación… mi nombre es Karen… Karen Salas es un placer señor
Lara. - dije y le ofrece mi mano como saludo.
- Sleyter. - dijo tomando mi mano y respondiendo a mi saludo.- ¿no habrá problema que
espere a mi birmano en su oficina? Pregunto.
- No… no, claro que no, el señor Andrés no debe de tardar.
*-*
Hace una hora mi jefe se fue al almuerzo con la zo... digo con la señorita Amelia Duwon. Y
¿yo? bueno yo salí a almorzar y me encontré con Ricardo, que resultó se Ricky y que pensé
en presentárselo a Cris, hablamos durante todo el almuerzo donde me hizo reír y
olvidarme de mis problemas por un rato y lo invite a la salida de la noche. La cual acepto
encantado.
- Karen ¿puede venir a mi oficina? Pregunto mi jefe por el comunicador.
- Enseguida voy.- respondí.
- Acabo de hablar con el abogado que lleva el caso de su casa. - dijo apenas estuve frente
a él en su oficina.
-Y ¿qué le dijo? - pregunte impaciente, ya habían sido muchos días y aun no tenía
respuesta alguna.
- Lamentablemente, la casa fue tomada como pago por una deuda que tenía su.... ex
pareja.
- Entonces no hay nada que hacer, perdí mi casa.- asegure ya con mi ojos inundando de
lágrimas, perdería mi casa, la casa que había heredado. Y todo por firmar un maldito papel
que Manuel me había dado confiando en él.
- Hay una solución... la ca...
- ¿Cuál?- pregunte, mientras la esperanza volvía a mí, tal vez no todo este perdido.
- El banco la pondrá a la venta dentro de dos meses.
- ¿qué? ¿Por qué tanto tiempo? Pregunte volviendo a interrumpirlo.
- El banco, hará una remodelación de algunas áreas de la vivienda, luego le harán un
evaluó para luego ponerla a la venta.
- Entonces la perdí... - asegure.
- No, claro que no, tu por ser la antigua dueña, tiene primera opción de compra.
- Usted no entiende…esa casa es un legado, tiene un valor tanto sentimental para mí
como monetario para otros, es una buena propiedad y su valor era elevado, ahora
imagine con las remodelaciones que el hagan, su calor económico aumentará y yo... pues
yo... yo no tengo el dinero suficiente para volver a comprarla ¿Ahora entiende por qué le
digo que la perdí?
- Pero yo podría.- empezó a decir mi jefe.
- ¡No!, ya olvídelo, jamás aceptaré nada de usted, ni siquiera un préstamo, sería mucho
dinero, tengo que aceptar que la perdí, la perdí por ser tan confiada. Ahora si me permite
quisiera regresar a mi lugar de trabajo. - dije y ni siquiera espere una respuesta cuando ya
estaba caminando hasta mi oficina.
*-*
Nos encontrábamos Robert, Cris, Mónica y yo en el club, ya les había contado lo últimos
acontecimientos de mi vida, es decir, la pérdida definitiva de mi casa, todos estaba
molestos, maldecían y quería golpear a Manuel, y Mónica a Karol, porque ella también era
culpable de mi desgracia, me costó que dejará de seguir profesando el odio que sentían
por Manuel y Karol, ya que esa era una noche para relajarnos, pero al final lo hicieron. Y
más cuando llegó Ricky.
Cris dejo de prestarnos atención a nosotros para concentrarse en Ricardo, y Ricardo en él.
Me olía que había creado una pareja, y me alegraba, todos merecen ser felices.
Robert se fue con una mujer que no sé de donde salió y Mónica estaba junto a mí
bebiendo, pero como ella es más tolerante al alcohol que yo, ella se veía radiante, en
cambio en mí los efectos al alcohol ya me estaba haciendo estragos en mi cuerpo.
- Karen. - dice una voz a mi espalda. Me giro y veo a Sleyter.
- Señor Lara. - respondo.
- Sleyter, Karen, mi nombre es Sleyter.
- Como sea. - digo restándole importancia y girando donde mi amiga estaba, que miraba a
Sleyter con cara de boba.- voy al baño, ¿Quieres que te traiga papel de allí? Pregunto en
tono burlón.
- ¿Que? ¿Por qué? – dijo saliendo de su estado de letardo.
- Para que te limpies la baba. - digo y me levanto de golpe, antes de que me hiciera pis en
el banco, pero fue un grave error pues me fui de lado y casi caigo al suelo.
- ¿te encuentras bien? Pregunta Sleyter.
- Si solo me maree por pararme de golpe. - respondí.
Y empecé a caminar hasta los baños con mi bebida en la mano.
Había una fila de una 10 chicas para poder entrar al dicho baño, y yo me estaba haciendo
pis, cruzaba mis piernas y apretaba evitando que un accidente ocurriera, me moriría de la
vergüenza, la fila fue avanzando poco a poco y yo termine de beber mi trago…15 minutos
después me encontraba en un cubículo vaciado mi vejiga, fue la sensación más placentera
del momento.
- Karol, estas hermosa esta noche. - escucho la voz de una mujer.
- Si, espero conseguir al amor de mi vida está noche. - respondió otra mujer, pero esa no
era su amiga. Era otra que se llamaba igual, pero igual no pudo evitar pensar en ellos en
Manuel y Karol juntos. La bilis se le vino a la garganta, y unas ganas enormes de devolver
todo, pero tomo la fuerza y evitó que eso ocurriera.
Salí del cubículo y me sentí aún más mareada, me dirigí al lavado para lavar mi mano y al
mirarme el espejo no puede evitar reír al mirar mi rostro, tenía las mejillas sonrojadas y mi
ojos estaban rojos y me costaba enfocar un poco la vista… reí durante unos minutos al
recordad mi patética vida, sin importar que aún ese par de chicas estaban viéndome,
pensarán que estaba loca.
- Vamos Karol. - dijo una de ellas, haciendo que parará de reír y mis ojos ahora se llenarán
del lágrimas, ¡maldita Karol! si no fuese por ella mi vida no sería una mierda.
Aguante mis lágrimas hasta que salí del local y me deje caer en la acera mientras buscaba
mi celular y marcaba el número de uno se los causante de mi desgracia.
- Hola.- dijo ella a penas contesto.
- Tu...tu… maldita mujer... acabaste mi vida.
- ¿De qué hablas Karen? ¿Estas borracha?
- Sa... sabes muy bieennn... de lo que hablo maldita zorra. - dije arrastrando las palabras.-
Y no... no es tu… problema si estoy bebida... o no.
- Karen ¿Qué es lo que te pasa?
- Te odio... Karol… te odio… tanto… tu… tu destruiste mi vida... sabes te deseo que él te
haga lo mismo… ya no eres más mí... amiga.. .y si... un día me vez… no me hables, no me
llames, no... Me saludes… has de cuenta que... no existo. - dije y colgué, no quería
escuchar lo que me diría.
Un ataque de hipo me llego, mientras buscaba entre mis contactos.
- Karen… no insista, ya no te quiero. - fue el saludo del idiota de Manuel. Me empecé a
reír, a reír por mi estupidez al llamarlo y por la absurda respuesta de él.
- No te llamaba para pedirte que volvieras conmigo idiota.- dije seguido de un hipo.
- Karen...
- No, no, no me interrumpan, ahora quien me va a escuchar eres tú... Hipo… Te doy las
gracias por irte, y librarme de un ser tan repugnante... hipo… Gracias a ti ahora soy una
mujer libre… Hipo… Te deseo el doble del daño que tú me hiciste, y no te hablo solo de
haberte ido, sino por haberme quitado mi casa… Hipo… Deseo que sea todo lo infeliz y
desdichado que puedas junto a Karol.
- Karen, yo…
- ¡CALLATE!- le grite.- me da igual, te voy a decir lo mismo que le dije a ella… Hipo… si… un
día me vez... no me hables, no me llames, no... Me saludes… has de cuenta que... no
existo.
- Quiero que seas fe.- empezó a decir el pero de nuevo no deje que hablará, no quería
escucharlo, pero sí que me escuchará.
- ¿sabes que Manuel? PU-DRE-TE.- le dije y empecé a llorar. Lance el teléfono
destrozándolo, cubrí mi rostro con mis manos y empecé a llorar entre hipidos.
- ¿Karen? - dijo una voz conocida para mí.
Destape mi rostro para verlo, sin poder creerme que él estuviera aquí.
- ¿Jefe? - dije, como es posible que sea él.
- ¿Qué hace usted aquí? Pregunte.
- Sleyter, me llamo avisando que estabas aquí. - respondió y me tendió la mano para que
me levantará.
- Pero ¿por qué?- Hice otra pregunta aún sin tomar su mano.
- Eso no tiene caso, lo que importa es que estoy aquí, que cuentas conmigo, que no me
gusta verte llorar, que quiero a la Karen que conocí, la alegre, la risueña.- dijo y se agacho
frente a mí, ya que yo no tome su mano ni mucho menos me levante de donde estaba
sentada...no dije nada solo seguí llorando en silencio.
- Sabes que en mi tienes un hombro para llorar, yo estoy aquí y no dejaré que nada te
falte.- dijo y me rodeo con sus brazos, transmitiendo seguridad, tranquilidad y calor, cosas
que me faltaba. - quiero que llores, todo lo que tengas que llorar, pero que sea la última
vez, eres una mujer fuerte, valiente y ningún hombre merece tus lágrimas.
Seguía muda, mi voz se había esfumado junto a mi fortaleza en ese momento, oculte mi
rostro en su pecho, y llore, llore hasta que mis párpados se sintieron pesado, llore hasta
que mis ojos ardieron, llore hasta que sentí no tener más lágrimas, llore hasta que el
cansancio, pudo conmigo y me dormí, en esos brazos que fueron mi guarida, mi refugio,
mi tranquilidad, llore hasta que no supe más de mí. Pero con la seguridad que estando
junto a mi jefe nada pasará.

Apartado 18 Conversación

Después de llorar por no sé cuánto tiempo en los brazos de mi jefe, y después de una
disputa interna conmigo misma, decidí que ya era hora de dejar de llorar por Manuel, ya
estaba bueno de hacer el ridículo delante de mi jefe.
¡Oh, por Dios! Mi fije ya me había visto borracha, llorando y hecha un desastre. ¿Acaso
faltaba algo más para humillarme más delante de él? Espero que no.
-*-*-*
- ¿Karen? Venga a mi despacho por favor. - dijo mi jefe el lunes por la mañana.
- En seguida señor. - respondí a través del teléfono, me levante después de guardar el
documento que estaba redactando y fui hasta su oficina.
- Diga ¿en qué puedo ayudarle?
- El fin de semana estoy invitado al fin de semana de mi prima y me gustaría que usted me
acompañará.
-¿yo? ¿Por qué? - pregunte
- Porque no puedo ir solo, mi familia es algo particular, quieren verme casado y con hijos,
y buscan emparentarme con alguien todo el tiempo. - dijo y vi cómo se estremeció.
- ¿Tan mal es? - dije con la intriga de saber que le había podido pasar.
- No tienes idea Karen, una vez hicieron todo un complot..
- ¿Complot? Pregunte aún con más duda.
- Oh, si, se fueron todos dejándome solo, supuestamente cada uno tenía alguna cosa que
hacer, entonces estaba yo muy tranquilo revisando el refrigerador para ver que comía,
cuando siento que alguien llega por detrás y coloca sus manos en mi espalda… te podrás
imaginar el susto que me pegue.
- ¿qué pasó? Pregunte interesada en la historia
- Era la hija de la vecina, me acorrala contra la mesa de la cocina cuando intenté escapar,
intento besarme en la boca ¿Puedes creerlo?
Oh, sí claro que lo creo, ¿Quien no quiere va a querer besar esos labios? Que se ven tan
suaves y apetitosos cuando hablan. ¡Oh maldición!, Karen deja de pensar así, es tu jefe, tu
jefe y no debes tener ese tipo de pensamientos, me regañe sacudiendo la cabeza para
despejar mi mente.
- Bueno, si usted le gustaba es obvio que quisiese besar sus labios.- respondí después de
unos segundos.
-¿tú me besarías Karen?
- ¿QUE? Grité, mientras sentía el rubor subir a mis mejillas.- ¿Cómo puede preguntar eso,
usted es mi jefe? - dije después con la voz más tranquila, pues no era bueno que le gritara
a mi jefe.
- Es solo una pregunta Karen ¿Digo si usted sintiera algo por mí, también intentaría
besarme? - menciono redactando mejor la pregunta.
Me quede pensándolo unos segundos, ¿lo besaría? Claro que lo haría pero no podía
decirle eso o ¿Si?
- No... Bueno... si… bueno depende... primero tendría que saber que siente usted por mi…
ojo, hipotéticamente hablando, porque sabes que usted es mi jefe y yo su secretaria y
entre los dos no puede haber nada. - respondí
- Si, si claro.- dijo algo nervioso.
- Bueno y ¿que hizo usted después? Pregunte
- ¿de que?- Dijo y creo que ya perdió el hilo de la historia.
- después que su vecina intento besarle.- aclare sus dudas.
- Ah, sí, la aparte muy educadamente y le dije que no estaba interesado, ella salió
corriendo y llorando mientras decía lo ingenua que era por creer en lo que había dicho mi
prima.
- Oh, pobre. - dije poniéndome en sus zapatos.
- si bueno, después hable con mi prima y le aclare las cosas, pero igual cada vez que voy
siempre hay alguien que ella quiere presentarme, por eso no puedo ir solo.
- Exactamente ¿cuál sería mi papel? Pregunte pues aun no entendía cuál sería mi rol en
todo esto.
- Usted sería mi acompañante.
- Acompañante ¿en qué condición? Déjeme decirle que yo no soy esa clase de chicas, no
voy a participar en ningún engaño con su familia diciéndole que soy su novia o algo por el
estilo, conmigo no cuente con eso.
- Cálmate, no es ese tipo de compañía, sino que como iré acompañado con una amiga,
aún además es mi secretaria, no querré dejarte sola, y así mi familia no tendrá
oportunidad de presentarme a alguien o que yo pase tiempo con alguien... igualmente así
nos conocemos mejor.- dijo y sonrió.
- No es necesario conocernos, usted es mi jefe, y le debo respeto… eso es todo... conmigo
no cuente.-
- Por favor Karen, no puedo ir solo, y como te darás cuenta no soy de tener muchos
amigos.
- Bueno entonces dígale a la señorita Amelia, ella estará encantada de ir con usted y
servirle de excusa para lo que quiera.- dije y después me arrepentí, como le voy a sugerir a
la zorra que de lejos se le nota que quiere de todo con mi jefe.
- ¿En serio? ¿Le cayó tan bien Amelia que quiere que la invite? Pregunto sorprendido pues
él sabe muy bien el altercado que tuvimos.
- Bueno no, pero.- intenté hablar pero que le digo, que no la puede invitar que me
retracto de lo que dije, que no quiero esa zorra junto a él.
- ¿Entonces irá conmigo? Pregunto y colocó ojitos de perrito triste.
- Oh, está bien, pero tiene que dejar claro desde un principio que solo soy su secretaria,
nada más.- respondí si poder negarme más a querer estar a su lado.
- Perfecto, saldremos el viernes en la mañana es un viaje largo, iremos en la camioneta
4X4 por que nos iremos al campo.
-*-*-*-*-
- ¿Entonces saldrás el fin de semana con tu jefe? - ese era Cris a través del grupo de
Whatsapp.
- Si, por eso no poder salir con ustedes.- respondí aclarando, ya que me había dicho para
salir por unas copas.
- y ¿por qué vas a salir con tu jefe? - pregunto a hora Robert.
- pues porque se casa una prima y no quiere ir solo. - seguí respondiendo parecen mis
padre cuando pedía permiso, ¡Por Dios!
- Ya dejen de tantas preguntar y tantas estupideces, Karen cariño relájate y disfruta el
lugar, y si te consigues un novio por eso tres días mejor, nadie te va a criticar eres joven y
bella. - y esa es mi mejor amiga Mónica y sus locuras.
- Tratare de disfrutar pero no creo que lo de conseguir un novio. –respondí al menos que
sea uno como mi jefe, bueno eso no lo dije pero lo pensé.
- Como sea, no quiero que te deprimas.- de nuevo Mónica.
- Si, disfruta y consíguete un buen morro y comételo entero.- esta vez fue Cris y su
comentarios libertinos
- Creo que me tender que salir de este grupo, soy el único hombre y hablan solo de
hombres. - comento Robert seguido de una carita triste.
- ¡Hey! Que yo soy hombre ¡carajo! - dijo cris.
- Si, pero te gustan los hombres.- de nuevo Robert.
- Bueno sí.- respondió con una carita ruborizada Cris.
- Bueno ya, espero que la pases bien me cuentas todo apenas llegues.- se despidió
Mónica.
- Chao.- Cris.
- Adiós.- Robert
- Hasta luego chicos. - dije yo y me desconecte del Whatsapp
-*-*-*-*-*-*-*-*-
- ¿Cuando falta jefe? Pregunte como por décima vez.
- Falta poco. - y otra vez la misma respuesta, desde hace 1 hora y siento que estamos en el
mismo lugar, solo veo camino de tierra, árboles por los lados y ya el sol se está ocultando.
¿Es que piensa llevarme al fin del mundo?
- Eso me dijo hace una hora, y estamos donde mismo - me queje y bufé, estaba agotada,
me dolía el trasero, tengo hambre y quiero un baño.
Mi jefe paro a un lado de la vía, se giró y sonrió hacia mí ¿Y ahora por qué sonríe? ¿Es una
gracia estar tantas horas en un camino de tierra, donde la camioneta salta con cada bache
que hay? Pues no, no hay gracia, mi trasero lo sabe, creo que ya lo tengo cuadrado.
- ¿Cuál es la gracia? Pregunte ofuscada.
- Tú, pareces una niña, ya falta poco. - volvió a decir y con eso último perdí mi paciencia.
- ¿Qué falta poco dice? Pues no veo que falte poco, estamos en medio de la nada, solo veo
árboles y tierra, no veo casas ni señal de civilización por ningún lado, me duele las piernas,
el trasero y tengo hambre.- dije sin respirar.
- Wow, nunca te había escuchado así.- dijo y volvió a sonreír, y ahí fue que me di cuenta
de todo lo que había dicho.
- Disculpe. - dije y baje el rostro hasta mirar mis manos.
- No tienes de que disculparte, sé que es agotador, pero de verdad falta poco, y además
me gustan todas tus facetas y esta es una que no había visto. - menciono y yo estaba en
shock, pero fue peor, creí que iba a morir cuando sentí su mano en mi rostro apartando
un mechón de mi cabello y llevarlo detrás de mí oreja, deslizó su mano hasta mi barbilla e
hizo que levantará mi rostro y lo mirara a la cara.
Mi corazón se paró, unos segundos para después volver a latir como un caballo
desbocado, cuando vi a mi jefe acercarse a mi rostro ¡Oh, maldición me va a besar! ¿Pero
que estoy diciendo? Tienes que detenerlo Karen… es tu jefe, no puede permitir que eso
pase, se dañará la relación jefe empleado, no, no Karen… ¡Reacciona!......aparte mi rostro
justo en el momento indicado haciendo que él me diera el beso en la mejilla.
- Debería poner el auto en marcha, está oscureciendo y estoy cansada. Me imagino usted
también. - dije omitiendo lo que estaba a punto de suceder.
- Lo haré, pero tenemos una conversación pendiente. - luego puso en marcha el carro y
esta vez sí dijo la verdad, 10 minutos después estábamos llegando.

Apartado 19 ¿Su novia?

Cruzamos una reja que mostraban un camino largo rodeado de unas hermosas flores
rojas, al final se podía apreciar una casa enorme. Apenas mi jefe estación el auto baje sin
darle tiempo a nada, no quería tocar el tema del casi beso, eso no debió pasar y punto.
- Andrés.- lo llamo una señora de estatura media y algo regordete que salió corriendo
hacia mi jefe y lo abrazo efusivamente.
- Mamá. - dice el devolviéndole el abrazo, mientras yo me siento fuera de lugar y como
una intrusa viendo el reencuentro madre e hijo, no puedo evitar que mis ojos se llenen de
lágrimas al recordad a mi madre, lo feliz que fuimos mi padre hermano y yo cuando ella
vivía y después todo se fue a la mierda cuando ella murió. Mi padre se dedicó a la bebida,
mi hermano se fue de la casa al igual que yo que me fui a la casa que había dejado mi
abuela.
- Mama, ella es Karen... Karen ella es mi madre Juana.- me presenta mi jefe sacándome de
mis pensamientos.
- Mucho gusto señora. - digo educadamente y le tiendo mi mano, mientras pestañeo para
alejar mis lágrimas
- El placer es mío. - dice la señora. - y dime Juana.- me sonríe y después se gira hacia mi
jefe.- Andrés no me dijiste que traerías compañía. Y mucho menos que tu novia era una
mujer tan bella.
- Oh, no señora yo.-
- Juana.- dice cortando mi dialecto. - llámame Juana, oh, no, mejor mamá Juana. - dice y
mis mejillas se tornan rojas, pero aun así miro a mi jefe pidiendo ayuda.
- Verdad que si madre… es bellísima. - dice el muy maldito y yo quiero matarlo, lo primero
que le dije que tenía que aclarar que solo soy su empleada y no lo hace.
- Señora- digo y ella me lanza una mirada que hace que me arrepienta. ¿Pero qué manía
tiene la gente con que los llame por su nombre y no con respeto como se debe?
- Juana... lamento decirle que…
- Oh deben de estar cansados ya es tarde, seguro no han comido nada, entremos para que
coman algo, ya estos están acostados es muy tarde, mañana te presentaré a todos, están
muy contentos de conocerte y de saber que al fin Andrés consiguió una novia, algunos de
los primos ya estaban pensando mal de él..- habla mientras yo pienso si no necesita
respirar y es que acaso no me dejara aclarar que no soy novia de su hijo. Miro a mi jefe y
veo un pequeño rubor en su rostro y ahí es cuando caigo en que la señora dijo que su
familia estaba penado que su jefe era gay.
Ahogo una risita, y trato de concentrarme necesito aclara que no soy nada de él, más que
su secretaria.
- Juana… vera yo.
- Ah no te preocupes, es entendible que estés cansada, vamos entremos. - dijo mientras
me tomaba del brazo y llevaba dentro de la enorme casa. -
- Vamos coman.- dijo la señora mientras se sentaba frente a nosotros que ya teníamos un
plato de comida cada uno.
- y ¿cómo te fue Andrés? ¿Qué tal el viaje? ¿Seguro fue agotador? Bueno aunque con una
compañía como la de Karen, seguro no fue tan tedioso y cuéntame que tal la empresa,
Sleyter aún no ha llegado, seguro llega mañana, tal vez ya viene en camino. Oh me alegra
tanto tenerlos a todos aquí, tu papá se fue dormir más temprano, ayer se cayó y se
lastimo la espalda, tu papá no entiende que ya no es ningún quinceañero para añadir por
allí, es tan testarudo ¿Es que acaso no se cansa? -hablaba la señora sin descanso, pasaba
de un tema al otro sin reparo, ¿Como pretendía que mi jefe le contestará si no hacía
pausa?
- Todo bien mamá.- fue la respuesta que mi jefe le dio a toda la retahíla que la señora
había dicho.
- Oh, Andrés, como no me avisaste que vendría acompañado solo ésta tu habitación
disponible, las otras ya están ocupadas así que tendrás que compartir habitación con
Karen. Aunque bueno como es tu novia, no creo haya inconveniente, bueno me voy a
dormir, hasta mañana.- dijo y se fue dejándome confundida ¿Acaso dijo que dormiría con
mi jefe? si, eso dijo...
- ¡No pienso dormí con usted!! - dije entre dientes cuando lo que de verdad quería era
gritar.
- Oh, vamos Karen no vas a dormí literalmente conmigo, solo vamos a compartir
habitación, te prometo que no haré nada.- dijo levantando sus manos y poniendo ojitos
de ángel.
- ¡No!, ¡me niego! ¡Tiene que haber una solución!... no puedo estar con usted en la misma
habitación.-replique
- Pues al menos que duerma con los caballos, o que haga un viaje de 3 horas para
conseguir un hotel no le queda de otra.
Al mencionar la palabra caballo, me recorrió un escalofrío, yo odio los caballos... y un viaje
de tres horas, ni muerta.
- Puede estar tranquila Karen, no soy un pervertido, dormiré en el mueble que está
allí…además necesito que me ayude...
- Que le ayude ¿en qué?
- Disculpe que no saque a mi madre del error pero no podía hacer eso... no puedo
soportar otro fin de semana con mi madre y prima queriendo emparentarme con alguien,
y tampoco quiero seguir escuchando los comentarios de mis primos hablando sobre mi
orientación sexual.
- ¿Es usted gay? - le pregunté directamente.
- ¿Qué? ¡Oh, no! ¿Tú también piensas eso?
- No, no claro que no, es solo que nunca...
- ¡Nunca me has visto con alguien!- Completo la frase por mí.
- Si, eso.- dije un poco apenada.
- Pues eso es sencillo, no soy de esos que se acuestan con cualquier mujer, creo en el
amor y en la relaciones, además estoy enamorado de alguien y me gusta ser fiel a ese
sentimiento.- respondió seguro.
- Entonces ¿por qué no trajo a esa mujer a esta fiesta?, nos hubiésemos ahorrado tanta
confusión.- respondí recordando cual era el origen de la discusión.
El murmuro algo por lo bajo pero no le entendí, seguro era la señorita Duwon de quien
estaba enamorado, pero ¿por qué no se lo dice y ya? si se nota que ella quiere algo con él,
no sé si este enamorada pero de qué quiere algo con mi jefe lo quiere ¡Maldición! Y yo
aquí, ¿Cómo aguantarte un fin de semana con mi jefe en la misma habitación.
- ¿No cree que al decir que soy su novia, esa mujer se entere y cree problema entre
ustedes? Le pregunté.
- No, de hecho creo que solo así se enterara de lo que yo siento por ella y tal vez así se dé
cuenta que ella siente algo por mí. - dijo y no entendí un carajo.
Es que acaso no se dan cuenta que la zorra si quería algo con él, es aún los hombre
realmente están ciego.
Ahora vamos a dormir mañana nos espera un día largo.
- Pero ¿las maletas? Aún están en el auto, y yo aún no he aceptado dormir con usted.-
- ¿Vas a negarte a ayudarme?
- Si, bueno… no... Pero nada de besos, nada de demostraciones de cariño en público. - le
mencione.
- ¡Oh! pero entonces en privado sí. - dijo pícaro.
- No, ni en privado, ni en público, prohibido manifestaciones de camino entre los dos...
ahora ¿cuál es la habitación? –pregunté.
- Espera aquí voy por las maletas, vuelvo enseguida.- dijo y se marcho
A los 5 minutos volvió con nuestro equipaje y subimos a una habitación ¡Por favor Dios
aleja las tentaciones de mí! No me dejes caer ante el deseo, aleja todo mal pensamiento
de mi... rogaba mientras entrábamos a aquellas cuatros paredes que serían mi tortura.

Apartado 20 Confundida

Maldición, en la habitación de mi jefe, no había baño, así que me encontraba en un lio


¿Dónde me cambiaria?
- Bueno vendré en un momento.- dijo mi jefe después de dejarme en el cuarto.
Solté un suspiro de alivio, el mismo me había dado la solución… como un rayo corrí hasta
mi maleta y busque un pijama y me cambie la ropa, para luego acostarme y cubrirme
hasta la cabeza y hacerme la dormida.
Cuando Andrés llego, bueno mi jefe hacia como media hora que yo fingía dormir, sentí
como se movía por la habitación, escuche el cierre de la maleta, y me imagine que se
cambiaría de ropa, me imagine a mi jefe en ropa interior ¿Cómo se vería? Inmediatamente
sentí mis mejillas arder y di gracias al cielo estar cubierta con la sábana hasta la coronilla.
Unos minutos después sentí el lado contario de la cama hundirse ¿acaso va a dormir
conmigo? Me pregunte mientras me tensaba ¿Cómo podría dormir con mi jefe? ¡Oh,
maldición! Siento el calor que emana el cuerpo de mi jefe… me hace recordad cuando
dormía con Manuel, como su cuerpo y calor cubrían el mío… ¿Por qué a pesar de todo no
puedo olvidar a Manuel? ¿Por qué siento que aún lo amo? Aunque por otro lado está mi
jefe, que también despierta cosas en mí, ¿se puede sentir cosas por dos personas a la
vez?
- Que pases buenas noches Karen. - dijo mi jefe sacándome de mis pensamientos… y no sé
por qué pero desee un beso de buenas noches.
No sé cómo, cuándo ni por qué, pero cuando desperté después de haberme dormido
quien sabe a qué hora, me encontraba abrazada al cuerpo de mi jefe, con mi cabeza
apoyada en su pecho, mi brazo derecho abrazado a su torso y mi pierna derecha encima
de sus piernas… y el… el… tenía su brazo derecho por debajo de mi cabeza y el izquierdo
rodeando mi cintura.
Y debo admitir que mi primer impacto fue la vergüenza… pero después me di cuenta que
estaba tan cómoda, así que decidí disfrutar un poco más de su calor, su cuerpo y olor…
después de todo mi jefe aun dormida, podía darme el lujo de un momento de
tranquilidad…
- Andrés.- Grito una voz de mujer muy fina y chillona para mi gusto en la habitación.
- Mmnnnn.- dijo mi jefe y me apretó más a él, cuando quise levantarme.
- ¿Por qué no me avisaste que llegaste anoche? Volvió a hablar como si alguien le
estuviese prestando atención.
- ¡Coño! llegue tarde, ya todos dormían.- respondió mi jefe con una voz gruesa y sexy.
- ¿Ella quién es? ¡Oh, por Dios! trajiste una novia.-volvió a gritar la mujer que hasta ahora
se había percatado de mi presencia.
- No - dije yo.
- Si- dijo él al mismo tiempo que yo.
- ¡entonces! ¿Es sí o no? Pregunto la mujer que aún no sé quién es, ni como se llama.
- Ya sal de mi habitación Abril.- Hablo mi feje mientras quitaba la sábana que nos cubría y
se ponía de pie para dejar al descubierto su fornido pecho, ya que estaba sin camisa.
- Pero Andrés.- trato de contradecir la tal Abril.
- Pero nada… puedes ir y decirle a la chica que tenías esta vez para presentarme que ya no
estoy disponible. - respondió Andrés tomándola de los hombros para luego sacarla del
cuarto.
- Disculpa por eso- volvió a hablar mi jefe ahora hacia mí.
- tranquilo.- comenté desviando mi vista hacia otro lado que no fuera su cuerpo,
y cubriendo el mío más con la sábana.- Ahora podría por favor ponerse una camisa.-
indiqué mientras sentía mis mejillas arder.
- Pero si eres mi novia, deberías estar acostumbrada a verme en poca ropa.- responde y
empieza reír mientras se pone una camisa… y sé que debería estar molesta por
seguir diciendo que soy su novia, pero es que su risa hace que me olvide de todo.
- ¿Karen?
-¿Ah? Si... diga…
- ¿En qué piensas? Pregunta
- ¿Hasta cuándo va a decir que soy su novia?
- Pensé que habíamos hablado de eso… es solo este fin de semana… y fue bueno que Abril,
nos viera así… abrazados y dormidos juntos.
- ¿Quién es ella?- pregunte para obviar el comentario de mi jefe y matar la curiosidad.
- Ella es Abril, mi prima, venimos a su boda.
- Ah, y ella.- empecé a hablar para hacer otra pregunta, pero en eso suena mi teléfono…
así que estirando la mano lo tome de la mesita junto a la cama y sin siquiera ver quien era
conteste.
- Karen.- dijo la voz de Manuel del otro lado de la línea.
- Ma…Manuel.- hablé tartamudeando.- ¿que…que… quieres? – pregunte mientras sentía
mis ojos llenarse de lágrimas.
- Quiero tu perdón... quiero volver… -respondió y sentí mi corazón saltarse un latido, lo
que desee está a punto de cumplirse, Manuel está arrepentido, pero ¿estoy yo dispuesta a
perdonarlo? ¿Siento lo mismo por Manuel?
- Karen, sé que me equivoque, sé que cometí muchos errores, pero por favor quiero
enmendar mis fallas, quiero que lo volvamos a intentar.- siguió hablando
Manuel mientras mis ojos derramaba lagrimas que no había vuelto a derramar, mientras
mi dolor, tristeza y amor por el volvía a revivir.
Pero que podía decirle a Manuel… el me hizo daño, me abandono por otra mujer, que era
una de mis amigas, me dejo en la calle quitándome lo único que me quedaba de mi abuela
y sin importarle que sería de mi vida… pero a pesar de todo lo sigo queriendo, y también
está mi jefe, Andrés el hombre que está en estos momentos frente a mí, mirándome
preocupado y con una interrogante muy clara en su cara ¿Qué te pasa? El hombre que ha
estado aquí para mí, que me ayudo en la muerte de mi hermano, que ha tratado de
levantar mi ánimo durante esos días de depresión, el hombre que me ha llenado de
detalles con tal de ver una sonrisa en mi rostro… ¿podría volver e intentarlo nuevamente
con Manuel o intentar algo con mi jefe?
- ¿Qué me dices lo intentamos?- volvió a preguntar Manuel
- Manuel… yo… yo… -intente hablar pero mi voz se ahogó por las lágrimas y el nudo que
se formó en mi garganta.
- escucha idiota se quién eres y solo te voy a decir que dejes en paz a Karen, ella no
merece sufrir, ni soltar una lagrima más y yo me encargare de eso… - apuntó mi jefe
cuando me quito el teléfono de la mano para luego colgar la llamada. Cosa que debí de
haber hecho yo apenas supe que era el quien llamaba.
- Karen.- llamo mi jefe mientras se sentaba junto a mí en la cama y me abrazaba.
- Manuel… El… está arrepentido… quiere… Volver conmigo… quiere… que lo volvamos a
intentar.- dije en un susurro solo como para yo poder creérmelo.
- ¿Qué quieres tú? Pregunto mi jefe mientras limpiaba mis lágrimas con su pulgar y
acunaba mi cara con sus dos grandes manos y me miraba directamente a los ojos.
Oh, maldición estoy confundida, ¿Cómo puede gustarme mi jefe, si quiero a Manuel?
Pensé.
- Estoy confundida. - respondí.
- ¿Confundida? Pregunto y quise responder que sí, que no sé si volver con él o dejar que
mis nuevos sentimientos hacia ti florezcan... recapacité, sin poder decírselo.
- Sí, son muchas cosas en que pensar, muchos sentimientos que aclarar.
- Pues tengo el lugar correcto para que aclares tus dudas… te doy media hora para que te
arregles.- explicó mientras se levantaba y me daba un beso en la frente antes de
marcharse.

Apartado 21 Confesiones

Salí de la habitación ya lista mi jefe ya me esperaba en la sala.


- ¿Lista? Pregunto apenas me vio.
- Sí, eso creo, ¿a dónde vamos?- Pregunte al verlo que llevaba un cesta en su mano.
- Es sorpresa... ahora ven.- acoto mientras me tomaba de la mano, me guio a un garaje
donde solo había una moto, ¡Siempre me he querido montar en una!
- Espero no te moleste que nuestro medio de transporte sea una moto.- comentó mi jefe
- Claro que no jefe.
-¿Cuando me vas a decir Andrés? Tienes que hacer un esfuerzo o mi familia no se creerá
que eres mi novia.
- Tratare... Andrés...- respondí tratando de sonreír pero me salió más una mueca.
- Perfecto... Ahora, subamos.- ambos subimos a la moto, mi jefe tomo la cesta y la coloco
frente a él, encía del tanque, y yo subí a la parte trasera aferrándome a la parrilla para no
caerme.
- Karen, cariño puedes agarrarte de mí.- manifestó Andrés luego me guiño un ojo y sonrió.
No respondí, pero si hice lo que me dijo. Y pude sentir su duro cuerpo, el arranco y yo
cerré mis ojos, no por miedo, sino por la sensación de libertad que estaba
experimentando en ese momento, la brisa golpeando mi rostro, mi cabello suelto
moviéndose al compás del viento, el silencio que solo era quebrado por el ruido del
motor.
- A partir de aquí tenemos que ir a pie.- hablo Andrés, No sé cuánto tiempo estuvimos en
camino, pero para mí fue poco... no me di cuenta que la moto se y había detenido sino
hasta que mi je... hasta que Andrés hablo.
Tomo mi mano y me guio por un camino de tierra que no había visto, no hablo en todo el
trayecto, pero si lo veía que me observaba de vez en cuando, mientras yo solo observaba
los enormes árboles, y escuchaba el cantar de algunos pájaros..
- Llegamos- informó, y mi boca se abrió al ver el lugar donde estábamos, era una especie
de acantilado o mirador, frente a mí se veía la mejor y más esplendida vista que alguna
vez haya visto, se veía el cielo completamente azul, algunas montañas mostrando su más
verde gala, y la nubes la veía y las sentía tan cerca, que imagine que si me estiraba un
poco podría tocarlas. Soltó mi mano y yo di vueltas mirando todo alrededor.
- Esto es hermoso- manifiesto asombrada
- Sí, y estamos solos, te traje porque quiero que te desahogues, quiero que grites, que te
liberes y despejes todas tus dudas. - determino guiándome a la orilla del acantilado para
después dar unos pasos lejos de mí.- Grita lo que sientes Karen.
- ME RINDO, grite- YA NO QUIERO SUFRIR MAS, YA NO QUIERO LLORAR MAS- seguí
gritando a todo pulmón mientras las lágrimas volvían a cubrir mi rostro.
- NO QUIERO SENTIR LO QUE SIENTO POR EL, YA NO QUIERO QUERERLO... volví a gritar
- SOLO QUIERO SER FELIZ, QUIERO QUE MIS SENTIMIENTOS HACIA.... Grite y me detuve de
golpe, no podía decir que los sentimientos que tengo por Andrés sean más fuerte que los
que siento por Manuel.
- QUIERO SER FELIZ, MEREZCO SER FELIZ.- Fue lo último que grite antes de caer de rodillas
y llorar por última vez.
Andrés me rodeo con sus fuertes brazos y me levanto para guiarme hasta una manta que
ya tenía en el suelo.
- Ya no quiero que llores, tú quieres ser feliz, pues yo también quiero que seas feliz.
- Soy egoísta, yo aquí sufriendo y tu consolándome, mientras tú también sufres por querer
a alguien que no sabes que siente por ti.- mencione y me lamente después internamente
por ser tan estúpida al querer que mis sentimientos por Andrés crecieran sin recordarme
que él ya quiere alguien y que ese alguien no soy yo, ¿acaso también quiero sufrir por él?
No, claro que no, ya está bien de tanto sufrir.
- Ya se cuáles son sus sentimientos- hablo mi jefe- y no soy correspondido - determinó
para concluir con una sonrisa que no llego a sus ojos.
- ¿te gustaría gritar como yo? Es una buena terapia.- aconseje, Andrés no dijo nada solo se
levantó y camino hasta donde yo estuve minutos antes y empezó a gritar.
-TE QUIERO... ¿POR QUÉ TU NO ME QUIERE? QUIERO HACERTE FELIZ ¿POR QUÉ NO ME
DEJAS HACERTE FELIZ? SOLO QUIERO QUE ME AMES COMO YO A TI. - grito mientras se
giraba y caminaba hasta sentarse a mi lado.
- ¿Por qué? Pregunto mirándome
- Porque ¿Qué?.. Pregunte de vuelta yo, pues no entendía su pregunta.
- ¿Por qué no siente lo mismo que yo?
- No lo sé, en los sentimientos no se manda - respondí, sabiendo muy bien lo que se siente
no poder mandar en tu corazón, cuanto no quisiera yo no estar confundida con dos
hombres, uno que me ha hecho daño y que sigo queriendo y otro que no me quiere por
que ama a otra pero por el cual estoy empezando a sentí cosas, la vida es tan confusa y el
destino un maldito traidor.
- Pensé que podía sentir algo por mí, sentí que yo le gustaba, pero me equivoque...
ella…Ella quiere a alguien más.-
- ¿Cómo estás seguro de eso? Pregunte
- La conocí un día en una cafetería, bueno en realidad la vi por primera vez en un
cafetería, ella hablaba por teléfono buscaba trabajo y cuando escuche su voz creí que era
un ángel, me gusto a penas la vi, después tuve el placer de tratarla y aunque estaba
pasando por un momento difícil, estuve para ella, porque su felicidad es mi felicidad. -
Hablo sumidos en sus pensamientos e ignorando mí pregunta-
- ¿Le dijiste alguna vez que la querías? Realice otra pregunta.
- ¿Tiene caso? Pregunto
- Es bueno expresar los sentimientos, tal vez ella si siente algo por ti, tal vez solo tiene
miedo de expresar lo que siente.- trate de darle ánimo.
- Ella sin saberlo me dijo lo que siente, pero aun así me pregunto ¿por qué no me quiere?
¿Por qué lo sigue queriendo a él que le hace daño?
- No lo sé, no entiendo como alguien no puede quererte, eres un buen hombre, guapo,
atento, alegre, inteligente, trabajador y cariñoso.- respondí resaltando algunas de sus
cualidades.
- Entonces, ¿Por qué no puedes quererme Karen?- Pregunto mirándome directamente a
mí, entonces entendí, soy yo, la mujer que Andrés quiere, soy yo la mujer que no lo quiere
a él, soy yo la que lo hace sufrir por amor. Debo de admitir que me alegro saber que soy
yo la mujer de la que habla Andrés, pero por otro lado me sentí mal, pues yo aún creo
tener sentimientos por Manuel y aun no sé si lo perdonare, no puedo darle falsas
esperanza a mi jefe.
- Andrés.... Yo....

Apartado 22 La Boda

- No, digas nada… no es tu culpa que yo te quiera… además soy feliz si tú lo eres, y te
apoyare en la decisión que tomes.-hablo el evitando que yo diera algo.
- Pero Andrés yo.- intente hablar nuevamente.
- Además, hay que celebrar que ya me has llamado dos veces Andrés. Ahora desayunemos
que hoy es un día largo.- Me volvió a interrumpir.
Decidí no volver a decir nada, de todas formas que podía decirle, que él me gusta, crear
falsas ilusiones, sin saber exactamente qué es lo que voy a hacer con mi vida, pero que
también esta Manuel que aún no sé qué hacer con él, me ha hecho mucho daño, pero
¡maldita sea! que uno no manda en el corazón.
Una vez terminamos de comer, recogimos todo, volvimos a la casa que estaba hecha un
alboroto, gente corría de aquí para allá, mesas y sillas pasaban frente a mí para ser situada
en la parte trasera donde se celebraría la boda y después la fiesta..
- Esto es un desastre.- dice Andrés sonriendo y tomando mi mano, mire nuestra manos
unidas y luego a él.
- Disculpa, pero no estoy dispuesto a que se enteren que esto es una farsa, no quiero
conocer a nadie, además tengo que aprovechar el momento.- explico.
- No hay problema.
- ANDRÉS…- Grito una voz de hombre, gire a la posición dónde provenía y me encontré un
hombre mayor, era la copia de mi jefe pero con unos años más encima. – ¿dónde estabas?
te estuve buscando. – hablo nuevamente una vez estuvo frente a nosotros.
- papá, ella es Karen.- Me presento Andrés.
- Es un placer, soy Moisés, y me habían hablado de ti, es la primera vez que Andrés trae un
novia a la casa, Abril ha intentado buscarle pareja en varias oportunidades, hasta ya
estaba pensando que era del otro lado. Pero bueno, necesito que vayamos al pueblo por
mi traje, si no lo busco tu madre y Abril me cuelgan de las pelo…
- Vamos papá.- lo corto Andrés antes de que dijera una mal palabra.
- KAREN…-grito la madre de Andrés. ¿Pero es que todos aquí solo saben gritar?
- Mamá, íbamos de salida con papá a buscar su traje. –
- Eso son cosas de hombres, Karen, viene conmigo, tengo que conocer a la novia de mi
hijo… Adiós... - hablo la mujer haciendo un gesto con la mano y me tomaba de la mano y
me trataba de alejar de Andrés ¿y ahora qué hago? Mire a Andrés pidiendo ayuda y el solo
se encogió de hombros y se acercó a mí.
- Nos vemos luego, cariño.- dijo y me dio un beso de piquito en los labios ¿mi jefe me
había dado un beso? Me quede como tonta, aun sentía su roce, ni cuenta me di cuando se
había ido, si no fue por mi “suegra” no vuelvo en sí.
- Y bien ¿cómo conociste a mi hijo?- Y esa fue la primera pregunta de la mama de mi jefe
que se encontraba con Abril y la suegra de esta y yo era el centro de atracción de esta
conversación, en una habitación donde una mujer arreglaba el cabello de Abril.
- Oh, nos conocimos en una cafetería, yo estaba allí y el llego.- comente recordando algo
de lo que él me había dicho horas antes.
- Oh ¿fue amor a primera vista? - pregunto Abril.
- Si-. Respondí algo incomoda.
- Pero niña no seas tímida, cuenta que paso después.- y esa fue la suegra de Abril ¿y ahora
que digo?
- Yo estaba en la cafetería tomando un café, mientras ojeaba el periódico en busca de un
trabajo, cuando llego Andrés… él… él se acercó a mí, y empezamos a hablar…
-Y ¿qué pensaste cuando viste a mi hijo? A ¿qué es guapo?
-sí, es guapo, es un gran hombre.- respondí.- Y es mío.- complete y no sé porque mierda
dije eso.
- Calma, que aquí nadie va a quitártelo, y me alegra que mi hijo, haya encontrado a
alguien que lo quiere, y se nota que él también te quiere.- expresó mi “suegra” con una
sonrisa en la cara.
- Te pido disculpa, por todas la veces que intente encontrar pareja a mi primo, por lo visto
el no necesitaba ayuda, bienvenida a la familia Karen.
- Gracias. - respondí con pena, por estar engañando a esta familia.- necesito ir al baño.-
Acote poniéndome de pie para ir hasta el cuarto y encerrarme allí hasta que llegara
Andrés.
Salí de esa habitación sin esperar una respuesta y corrí por el pasillo hasta el cuarto donde
había pasado la noche, cerré la puerta a mi espalda y me deje caer deslizándome hasta
llegar al suelo, no me gusta engañar a la gente; mi teléfono sonó y lo deje que mandara al
buzón. Unos minutos después me levante y cogí mi celular que lo había dejado en la
mesita de noche cuando salí esta mañana con Andrés.
Tenía 20 llamadas pérdidas de Manuel y varios mensajes que borre sin ni siquiera leerlos,
en eso vuelve a sonar y es nuevamente mi ex… solté un suspiro y decidí atender la llamada
armándome de valor.
- ¿Karen?
- Si, ¿qué quieres Manuel? ¿Para qué vuelves a buscarme?
- Quiero volver a intentarlo, Karen dame otra oportunidad.
- Manuel, me dejaste, me hiciste daño, me hiciste pensar que no fui suficiente para ti, me
cambiaste por una de mis amigas, me dejaste en la calle, sin un techo y a pesar de todo
pude salir adelante y así de pronto tu vienes a rogarme, que ¿te diste cuenta que si valgo?
¿Que no eres nada sin mí? O no, ya se, ¿Karol te dejo y vienes a mi como repuesto?
- Estoy arrepentido de todo lo que hice, pero te juro que lo solucionare, te pido, te ruego
otra oportunidad, Karol no fue nada, fue un error, y tú no eres un repuesto, eres todo
Karen, yo te amo, por favor volvamos a intentarlo.
- No lo sé, no sé si pueda perdonarte, me has hecho daño.
- Por favor, sé que puedes, sé que me amas como yo a ti… piénsalo Karen, te daré unos
días.
- Adiós… - musité para luego colgar la llamada.
Cuando Andrés llego, me encontraba echa una bola en la cama, sumergida en mis
pensamientos, ¿merecía la pena intentarlo con Manuel nuevamente? Y mi jefe, ¿Qué
pasaría con él? ¿Qué pasaría con lo que me hace sentir?
- Karen, ¿qué te sucede?- Pregunto mi jefe cuando se sentó a mi lado en la cama. Levante
la vista y lo mire, se notaba tan preocupado por mí.
- Nada. – respondí.
- Sé qué te pasa algo, pero no insistiré, ahora a levantarse y ponerse más bella de lo que
eres que hay que ir a una boda, y disfrutar un rato, te levantare ese ánimo y te olvidarás
de todo por unas cuantas horas.- afirmó
Me bañe y vestí agradeciendo la privacidad que Andrés me había dado, me coloque un
vestido rojo con escote corazón, largo con un abertura que mostraba mi pierna derecha
cuando caminaba, me recogí el cabello en un moño alto, unos pendiente pequeños y una
gargantilla de piedras brillante y no podía faltar los zapatos de tacón color plata, me
maquille sencillo.
Salí al pasillo y allí me esperaba Andrés que se había ido a otra habitación a vestirse... se
veía más guapo si es posible, llevaba un traje negro, camisa blanca y una corbata roja.
- Estas… ¡Wow! estas bellísima.- Comento mientras me miraba de arriba a abajo.
- Tu tampoco estas mal- expuse
- Bien ahora usted y yo nos vamos a divertir un rato. - manifestó ofreciéndome su brazo
que tome gustosa.
La boda ocurrió con un rotundo éxito, todos celebraban y festejaban por los novios, de
lejos vi a Sleyter, y agradecí eso, pues él sabía que yo era la secretaria no la novia… me
encontraba bebiendo de mi copa cuando Andrés llego de bailar con la novia.
- Ahora nos toca a nosotros bailar ¿Me concede esta pieza? - Pregunto frente a mi
ofreciendo su mano y esa sonrisa tan encantadora que tiene.
- Por supuesto caballero.- Respondí con la primera sonrisa sincera de la noche y tomando
su mano.
Andrés me guio hasta una pista de baile que habían colocado en medio del jardín, me
tomo de la cintura y empezó un movimiento suave, yo lleve mis manos hasta sus hombros
y luego las cruce detrás de su cuello.
- ¿La estas pasando bien? Pregunto
- Si, la estoy pasando bien.- murmure y mordí mi labio. – y ¿tú? Pregunte de vuelta
- Contigo, siempre.
- Andrés… yo.
- Karen... Disculpa por lo que voy a hacer, pero no aguanto más.- dijo y no entendí a qué
se refería hasta que sentí como sus labios se unía a los míos.
Sus labios cubrían los míos, eran tan suaves y fresco, su lengua rozaba mi boca, pidiendo
permiso y se lo di, abrí mi boca y el introdujo su lengua y empezó una danza con la mía,
que también quería recorrer cada centímetro de su boca… una sensación de paz y
tranquilidad, se adueñó de mi cuerpo, me sentía segura entre sus brazos, que me
apretaban y me unían más a él.

Aparatado 23 El Lago

Narra Andrés
No podía creer que al fin estuviera besando a Karen, desde que la conocí, desde que la
escuche hablar y vi cómo se movía sus labios, desde ese día quería besarla, y al fin lo
estaba haciendo, sentía como respondía a mi beso, como rodeaba mi cuello con sus
manos, como nuestro cuerpo se pegaban el uno al otro y como nuestra lengua iniciaban
una lucha entre ellas por el poder, poco me importaba si nos estaban viendo o que
pensaran, me importaba era ella y nada más que ella, y el darme cuenta que no le soy
indiferente.
Nos separamos después de un par de minutos, mi corazón latía a mil por hora y luchaba
por salir de mi pecho, nos quedamos mirando fijamente, yo queriendo decirle muchas
cosas, ella respirando entrecortada. Abrió la boca para decir algo y la volvió a cerrar.
- Andrés, hermano, te estaba buscando.- dijo Sleyter justo llegando a mi lado y palmeando
mi espalda con un golpe macizo.
- Llegas en un mal momento- respondí entre dientes, no quería dejar a Karen por hablar
con mi hermano, que era lo más seguro.
- Oh, vamos, necesito hablarte. - Insistió Sleyter.
- Tranquilo, ve con tu hermano, yo... estaré por allí. – hablo Karen apuntando hacia la
mesa donde estaba mi madre.
- Gracias preciosa. – respondió mi hermano, y me dieron ganas de darle un golpe, en vez
de eso solo gruñí.
- ¿Estas segura? Pregunte a Karen, quería que dijera que no, no quería dejarla.
- Sí, estoy segura Andrés, no te preocupes. - respondió segura.
- Está bien, no tardare. - aclare y volví a rozar sus labios y guiñarle un ojo, para luego
tomar a Sleyter de un brazo y sacarlo a rastras de allí, mientras más rápido hablara más
rápido volvería con Karen.
- Y bien, ¿dime que quieres? casi gruñí mi pregunta.
- En realidad solo quería joderte un rato.- menciono para después soltar una carcajada, y
ahora si quería matar a mi hermano.
- Pero que mierda... proteste mientras lo tomaba de la solapa de su chaqueta. ¡Oh, ahora
si lo mataba!- Ahora si te mato, corre Sleyter porque de esta no te salvas.
- Calma, calma... dime ¿qué te sucede con tu secretaria? – pregunto mientras se soltaba
de mi agarre. No pude evitar la sonrisa que se dibujó en mis labios al recordar a Karen y
ese beso que aun sentía palpitar en mi boca- ¡vaya! ¡Te gusta tu secretaria! - Exclamo
Sleyter.
- No es solo eso hermano, a ella yo la quiero.- respondí aun con mi sonrisa en el rostro,
pero después se me borro de inmediato a recordar lo que había pasado en la mañana, al
recordar que ella aun quería al idiota del esposo.
- Pero... ¿Cuál es el problema de la historia? Pregunto Sleyter al percatarse de mi cambio
de humor.
- El problema es que ella no me quiere, el problema es que ella quiere al idiota de su ex
esposo, el idiota que la dejo, que le dejo sin casa... - respondo molesto mientras camino
de un lado a otro y sacudo las manos.
- Pues con ese beso que vi, no creo que le seas indiferente hermano. – me alentó Sleyter.
- ¿En serio crees eso? Pregunte esperanzando, mis cambios de humor estaban variando
mucho, primero alegre, luego mal humorado, y ahora esperanzado.
- Claro que si hermano, si la quieres lucha por ella, no soy muy dado a eso del amor, pero
te conozco, sé que tu si crees en eso del amor, corazones, arcoíris y toda esa mierdas
cursis... pero como tu hermano te apoyo, así que tienes dos opciones o luchas por ella, o
te alejas... si la conquistas seré el padrino de bodas, y si no seré tu compañero de
borrachera.
- Gracias hermano.
Narra Karen
Andrés se había ido hacía ya varios minutos, y me encontraba un poco aburrida, no
conocía a nadie, a excepción de la madre y el padre de Andrés, que se habían ido por un
aperitivo y a Abril que en estos momentos se encontraba bailando en los brazos de su
ahora esposo, mientras yo estaba allí sentada y sin saber qué hacer y viendo a las
personas caminar comer y bailar.
Me levante de allí y empecé a caminar, alejándome con cada paso que daba un poco más
de la gente, ya estaba oscuro así que no quería tampoco alejarse tanto, solo quería un
lugar donde pudiera observar todo sin necesidad de ser vista. Me situó al lado de un árbol
y me quede en aquel lugar mirando a mí alrededor, y recordando cuando me case con
Manuel.
En aquel momento era tan feliz, me estaba casando con el hombre que amaba y que me
amaba, a pesar de que fue una boda solo por el civil, para mí fue la más perfecta, Manuel
en una traje gris oscuro, camisa blanca y yo con un vestido marfil, ceñido a mi cuerpo y
con la sonrisa más radiante que podía tener en mi rostro, y con tantos sueños por cumplir
¿será bueno darle otra oportunidad a Manuel? ¿Se merece Manuel esa oportunidad?
¿Estará realmente arrepentido de haberme dejado? ¿Cuál será la verdad de su
arrepentimiento? ¿Seguiré queriendo a Manuel? Y ¿Andrés que pasara con él?
Aun siento los labios de mi jefe sobre mi boca, aun siento su sabor, su lengua jugando con
la mía, y esa sensación extraña en mi estómago, ¿será que estoy sintiendo algo por mi
jefe? No, claro que no, yo aún amo a Manuel, o eso creo.

- ¿Por qué estás aquí? Te estuve buscando por todos lados. – hablo mi jefe frente a mí,
¡vaya, ni siquiera me di cuenta cuando llego! ¿Tan metida estaba en mis pensamientos?
- Oh, estaba aburrida y decidí caminar un rato- respondí
- ¿Quieres dar un paseo? – pregunto Andrés ofreciéndome su mano.
- ¿A dónde vamos? – pregunte aceptando su mano y por ende su invitación
- Ya lo veras. - respondió, mientras iniciamos uno camino entre los árboles.
Caminamos en silencio como 15 minutos el me llevaba de la mano y yo solo veía nuestra
unión, me sentía tan tranquila, veía como nuestras manos encajaban a la perfección, pero
¿acaso así no era con Manuel? ¿Acaso no sentía que Manuel era mi otra mitad?
- Llegamos – menciono Andrés sacándome de nuevo de mis pensamientos.
Levanto la vista y mis ojos se abrieron de par en par, frente a mí, y solo con un árbol que
se interponía entre ese majestuoso lugar y yo, camine la distancia que faltaba, me
encontraba frente a un hermoso y gran lago, la luna se reflejaba en el agua cristalina y
tranquila y mostraba un brillo espectacular, se podía respirar tanta paz, di dos pasos más
como hipnotizada por esa vista y mis zapatos se hundieron en la arena suelta que rodeaba
el lago.
Aun viendo como la luna se reflejaba me agache y quite mis zapatos y dejándolos allí corrí
hasta la orilla donde metí mis pies, a pesar de ser de noche el agua estaba tibia, cerré mis
ojos y aspire profundamente, tratando de llenar mis pulmones y mi alma de toda esta
armonía que rodaba en el ambiente, pero fue inevitable, estaba muy sensible por todo lo
que ha pasado en mi vida, las llamadas de Manuel pidiendo perdón y otra oportunidad,
también el maldito hecho de estar en una boda, hicieron que todos los recuerdos de mi
vida con Manuel volvieran a mí. Cuando lo conocí, cuando me pidió matrimonio en plena
calle frente a un montón de desconocidos, cuando dijo si frente a un juez y cuando me
hizo el amor por primera vez, todo era tan perfecto, hasta ese día, ese día donde me dejo,
donde se fue y me dejo completamente en la calle... aun con mis ojos cerrados un par de
lágrimas salieron de mis ojos... pero de repente la imagen de mi jefe, de Andrés vino a mi
mente, apartando los recuerdo de Manuel, allí, en mi mente estaba ahora Andrés,
sonriendo y tendiendo su mano hacia mí, y luego estábamos besándonos... quise reír...
estaba completamente loca y confundida.. ¿Qué hago?
Gire y me encontré a mi jefe, también descalzo, sin la chaqueta de su traje y los primeros
botones de la camisa sin abrochar y lo más importante tendido sobre la arena y
mirándome solo a mí... sonreí y el me devolvió la sonrisa, camine hasta él y me senté a su
lado.
- Gracias. – dije ahora mirando nuevamente al lago
- ¿Por qué? Pregunto
- Por traerme aquí, es hermoso.
- No es más que tú. - Menciono el, y mi rostro se tiño de rojo, jamás había recibido tantas
atenciones ya halagos como lo recibía de Andrés.
- Andrés, yo.... – empecé, era hora de hablar del beso, era hora de hablar de los
sentimientos de él y los míos.
- No, digas nada, ya lo sé, lo quieres a él, y yo... yo solo quiero que seas feliz.
- No, no es eso... déjame hablar- dije cuando el volvió a abrir la boca para interrumpirme
nuevamente. – es que estoy confundida, tú me gustas, están todas tus atenciones, tus
detalles, pero también esta Manuel, él ha sido el amor de mi vida, fueron varios años
junto a él, su amor por mí, sabes él nunca fue malo, y él está ahora pidiendo perdón,
pidiendo otra oportunidad y no sé si dársela, no sé si lo que también siento por ti es solo
una ilusión producto del abandono de Manuel. ¡Maldición estoy confundida! – me
desahogue y voltee mi rostro para verlo y estaba ¿sonriendo? Pero ¿por qué sonríe?
- Solo te diré que... no es producto de nada lo que sientes por mí, lo sientes porque tu
corazón sabe que lo que yo siento es sincero y jamás te haré daño, y al decir que yo te
gusto me has dado una de las mejores noticias que me podías haber dado, y no parare
hasta que tomes una decisión, hasta que decidas con cuál de los dos, y espero sea yo el
dueño de tu corazón... ahora volvamos a la fiesta.- concluyo poniéndose de pie y
ayudando a levantarme.

Apartado 24 Bichos Voladores

Ya era domingo y no pudimos partir de regreso en la mañana como estaba planeado, pues
la familia de Andrés, decidió hacer una barbacoa para seguir festejando, en un principio
me sentí un poco incomoda, la mama de Andrés no dejaba de hablar y preguntar cuando
seria nuestra boda, o cuando le daríamos un nieto y cosas así, el papa de mi jefe hablaba
solo para apoyar a su esposa y para agregar alguna otra cosa aún más vergonzoso, Sleyter
solo me miraba y se reía de nosotros, también estaba una chica joven, según era una
vecina que no sabía cómo se llamaba y que para ser sincera no me importaba, la joven no
dejaba de ver a Andrés y de darle miradas coquetas, es que ¿acaso no sabía que yo era su
novia? Bueno al menos frente a todos era así y después del beso que nos dimos no había
duda de eso para ellos.
Eran alrededor de las 6 de la tarde cuando Andrés decidió que debíamos marcharnos, y
aunque su familia quería que nos quedáramos hasta el día siguiente él se negó, y yo
agradecí internamente eso, aun sabiendo que llegaríamos de madrugada a la ciudad pues
eran un viaje de unas 8 o 9 horas de regreso... después de despedirnos de todo y de que la
vecina resbalosa le diera un beso en la mejilla a mi jefe más largo de lo debido subimos al
carro 4 x 4 de mi jefe.
Andrés empieza a manejar y en mi mente solo se escucha el eco de la vos de mi jefe al
decirme que no parara hasta que tomes una decisión, hasta que decidas con cuál de los
dos, y que espera sea el dueño de mi corazón. Empecé mirar por la ventana, veía como la
calles de tierras se convertían en asfalto y como dejábamos los árboles atrás para empezar
con casas, edificios y tiendas, veía Andrés de reojo, su perfil, como esa barba que tenía
embellecía su rostro, como fruncía el ceño cuando un conductor pasaba a toda velocidad y
nos pasaba, sonreí al ver que también de vez en cuando me miraba de reojo y sonreía
también, no decíamos nada, pero sabía que él estaba pensando en mí...No sé en qué
momento me dormí, pero cuando desperté ya estábamos en la cuidad, miro la hora en mi
teléfono y son las 2 de la madrugada. ¡Mierda dormí todo el camino!

-menos mal que despiertas. ¿Dónde vives? Ya estaba pensando llevarte a mi casa.- Hablo
mi jefe
Un bostezo salió de mí, y me estire en el asiento como una gata, antes de contestar, me
dio vergüenza al ver que él sonreía por mi mala educación, (pero debe de entender estaba
profundamente dormida) le di la dirección y me dedique a ver como las luces de los faros
de luz alumbraban el camino.
Unos minutos después llegamos a mi nueva y nada reconfortante casa, Andrés me ayudo
con la maleta y me acompaño hasta la puerta del apartamento.
- Listo ya está en su casa señorita- dijo de forma galante Andrés.
-Gracias... ¿quisieras un café?-pregunte, el seguro tenia sueño y estaría cansado, pero el
café le daría un poco de resistencia hasta que llegara a su casa que estaba en la otra punta
de la cuidad.
- Me encantaría. - Respondió y entramos al apartamento mientras yo prendía las luces,
Andrés miraba a todos lados, seguro no se creía que yo vivía allí, pero, no es que no
pudiera pagarme uno mejor, es que no quería gastar más de lo necesario.
- Espera aquí, siéntate, ya vuelvo con el café.- le aclare mientras caminaba hacia la mini
cocina y encendía la luz.
-AHHHHHHHH.
Narra Andrés
Entre al apartamento de Karen, mirando a todos lados, no podía creer que ella viviera
aquí. ¿Acaso no le pagaba lo suficiente para tener algo mejor? No dije nada por no
incomodarla, pero hablaría con ella más adelante, le aumentaría el sueldo si es necesario,
pero ella no podía seguir viviendo aquí.
Me senté en ese sofá, de segunda que había, mientras la veía como caminaba hacia la
cocina y entraba encendiendo la luz, de repente un grito de ella me hizo poner alerta y
corrí hasta donde estaba.
La encontré hecha una bolita en el suelo con la cara entre las piernas y las manos en la
cabeza como ocultándose y protegiéndose de algo.
-¿Qué paso? Pregunte preocupado y agachándome frete a ella. Ella seguía allí y llorando.
- Maldición Karen ¿dime que paso? Dije al borde de la histeria, no había nadie más que
nosotros dos aquí ¿Qué pudo haberla puesto así?
- U...u...una...cucaracha.- Respondió levantando la cara, quise reírme, ¿por un animal tan
pequeño se puso así? Pero al ver su cara, esos ojos asustados, quise abrazarla y llenarla de
besos, protegerla y que nada la asustara.
- ¿Donde la viste cielo? Yo la matare por ti.- Le informe poniéndome de pie, para acabar
con ese insecto que asusto a mi chica.
- Allí...- Dijo apuntando con su dedo donde la había visto, se había puesto de pie y se
ocultaba detrás de mi cuerpo.
Empecé a buscar la cucaracha, pero no la encontraba, abrí un cajón y abrí mis ojos de par
en par, no solo había una cucaracha, allí estaba toda la maldita familia. Una salió volando
por toda la cocina y el terror, el pavor se apodero de Karen, se quedó como un palo,
viendo como la cucaracha volaba por todos lados, luego empezó a temblar, para después
empezar a llorar, posterior empezó a gritar. Todo en menos de un minuto.
- ¡Andrés vuela!, ¡esa cosa vuela!- gritaba mientras corría por todos lados, salió de la
cocina, si es que se le puede llamar así, y la maltita cucaracha detrás de ella, yo la
perseguía a ella, pero no podía corría rápido. El maldito insecto voló justo hacia ella y
Karen dejo de correr, se quedó presa de pánico, dejo de respirar, su cara se tornó roja y
sus temblores eran más fuertes.
- QUÍTAMELA... QUÍTAMELA... ANDRÉS, QUÍTALA... grito para luego caer al suelo
inconsciente.
- ¡Oh maldición! - dije cuando corrí hacia ella, no sé qué se había hecho la maldita
cucaracha, pero de algo estaba seguro, ni muerto dejo a Karen aquí.
Me acerque y vi que respiraba, solo se había desmayado por causa de ese bicho del
demonio, la tome en brazos y la saque de ese sucio lugar, la monte en el auto y arranque
hasta mi apartamento.
- ¿Qué paso? Dijo cuando despertó, aun íbamos en camino en el auto.
- Te desmayaste... Creo…
- Perdón... Dijo escondiendo su rostro entre las manos.
- No tienes por qué...pero dime ¿qué paso?
- Es que le tengo fobia a esos bichos, en especial a las cucarachas.
- Bueno no te preocupes, no volverás a ese lugar y mucho menos con esos bichos.-
expresé seguro
- Claro que tengo que volver, allí vivo.
- Oh, no, no puedes seguir viviendo en ese apartamento
- Claro que sí, lo mandare a fumigar, o que se yo, pero no dejare mi hogar.- respondió,
¡pero qué mujer más testaruda!
- ¿A dónde me llevas? Pregunto unos minutos después, al darse cuenta que íbamos en el
auto.
- A mi apartamento, te quedaras allí, hasta que fumigues o hasta que encuentres otro
apartamento muchísimo mejor que ese.- dije o hasta que te decidas por mí, complete en
mi mente.

Apartado 25 Los Dos

Iba sumergida en mis pensamientos, mientras miraba por la ventana y mi jefe conducía,
no podía creer que había tenido una de mis crisis debido al animal que más le temía. Pero
lo que menos creía era que ¡me había hecho pis en mi ropa! No sé si por lo educado de mi
jefe o por no haberse dado cuenta, pero no comento nada, yo particularmente me inclino
por la primera opción, y doy gracias a Dios por eso, de lo contrario sería ya aún más
vergonzoso de lo que ya es.
Llegamos a un edificio, de esos lujosos, de esos que un solo piso es un apartamento o
pent-houses y para mi sorpresa su apartamento era el del segundo piso, entramos en
este, y yo aún no emitía ni una palabra, me estaba muriendo de la vergüenza, solo quería
un baño donde llenar la tina y ahogarme en mi miseria. No quería ver la cara de Andrés y
ver la burla reflejada en sus ojos, no quería que dijera que soy una cobarde por temerle a
un animal que es más pequeño que yo, pero... es que no puedo evitarlo, ni el psicólogo
logro que perdiera mi fobia a esos animales rastreros…
- ¿Karen? Mírame.- dijo mi jefe tomándome del mentón y haciendo que levantara mi
rostro para mirarlo.
- Lo…lo Siento.
- No tienes porque, eso le puede pasar a cualquiera, y más si se sufre de fobia, no se sabe
cómo reaccionara el cuerpo y la mente en esos momentos. Ahora ven que te mostrare
donde dormirás.
Lo seguí en silencio, lo que más quería era que me mostrara donde quedaba un baño y así
quitar los rastros de mi humillación, me guio por un pasillo donde solo había dos puertas y
¿el baño donde esta?
- Esta será tu habitación, y esta puerta que está al frente es la mía, cada habitación tiene
su propio baño. - hablo Andrés mientras abría la puerta de la alcoba y entraba junto
conmigo.
- Te dejare sola para que descanses, es ya muy tarde, hablamos mañana, hasta más tarde
Karen- se despidió dándome un beso en la mejilla.
Agradecí que me dejara sola, ya no aguantaba la vergüenza, fueron muchas las cosas que
me han pasado, por lo visto Andrés está destinado a estar en mis peores momentos, me
ha visto borracha, llorosa, con crisis de nervio por ese animal que no puedo decir ni su
nombre, y para completar la cereza del pastel, me hice pis…. Puede ser más mi
vergüenza.
- Karen, cielo, es hora de levantarse- escucho que dice Andrés, y yo me hago una bolita y
me arropa hasta la cabeza, ¡no quiero levantarme!
- Vamos, hay que ir a trabajar, se nos hizo tarde a los dos- dice y puedo escuchar una
sonrisa al ver cómo me envuelvo más en la sábana.
- Tendré que implementar medidas drásticas - Lo escucho hablar, para pronto sentir
como se hunde el colcho a un lado y luego sentir como posabas sus manos en mis costillas
y empezaba a hacerme cosquillas.
- Nooooooo… no… Andrés… jajajajaja, jajaja… no Andrés…. No……. Dije entere risas.
- ¿Te vas a levantar? – me pregunta deteniendo sus manos… Respiro fuerte y destapo mi
rostro y lo veo, tiene una sonrisa burlona en sus rostro y yo quiero comérmelo a besos.
- Si, ya me levanto.- Respondo de mala gana para que no vea como me afectó su bella
sonrisa.
- Perfecto… no vayas a tardar porque vendré a buscarte nuevamente y no parare hasta
que te hagas pis de tanta risa...- menciona cuando se levanta de la cama y se dirige a la
puerta, mientras que yo solo me pongo roja hasta la raíz del cabello recordando lo que me
había sucedido el día anterior.
30 minutos después ya me encontraba, bañada, vestida con la ropa que tenía en la
maleta y que gracias a Dios mi jefe decidió traer cuando me desmaye; ya maquillada salgo
de la habitación y voy a donde proviene un olor exquisito, y que no era nada más y nada
menos que la cocina, al entrar quede con la boca abierta, y no por que la cocina fuera un
paraíso para cualquier chef, no, claro que no, mi boca se abrió fue al ver la imagen que
apreciaba mis ojos, Andrés estaba en unos ajustados pantalones gris, su camisa manga
larga, dobladas hasta los codos, y un delantal azul marino, y estaba preparando el
desayuno.
Aclaro mi garganta y trago un poco de saliva mientras que sacudo mi cabeza para salir del
trance, Andrés se percata de mi presencia y se gira mostrándome la más radiante sonrisa,
¡oh, podría acostumbrarme a esto! Pienso.
Lo miro de pies a cabeza y tengo que morder mis labio para no soltar la carcajada que
quiere salir al leer lo que dice el delantal, ¿Cómo mi jefe un hombre de negocios, un
hombre respetado tiene un delantal con semejante frase?
- Sé que lo leíste, tu cara me lo dice, así que me debes un beso… habla en tono burlón. Y
yo no aguanto y suelto la carcajada que tenía retenida… pero como no reírse el hombre
serio de negocio tiene escrito en su delantal, “si lees esto, me debes un beso” y no solo
eso, sino que está sobre la silueta de una hombre y la palabra beso quedaba justo encima
de donde debería estar su miembro.
- Me debes un beso… vuelve a repetir mientras que dejo de reír.
- Ok… ok.- digo.- Cierra los ojos.- Pido y él lo hace mientras que frunce sus labios y los deja
como pico de pato, quiero volver a reír pero me contengo, me pongo de puntitas ya que él
es más alto que yo, y le doy un beso en la majilla.
- Oye, eso no se vale. - me reclama cuando me separo de él.
- Claro que sí, allí dice un beso, pero no dice dónde- aclaro.
- Mmnnnn… buen punto, le mandare a timbrar el sitio donde quiero el beso.
Después de un alegre desayuno y de una charla agradable, salimos rumbo al trabajo,
donde al llegar y de discutir un poco, pues yo no quería llegar junto con el jefe,
argumentando que dirían los compañeros de trabajo, y él decía que le daba igual, pues él
era el jefe y llegaba con quien le diera la gana aparte de que nadie hablaría pues todo
éramos una familia, termino ganando el, así que ahora me encuentro en mi oficina,
ordenando las próximas reuniones de Andrés.
- Karen ven a mi oficina por favor. – pide mi jefe a través del teléfono.
- A su orden jefe- digo cuando entro y me percato de que Elizabeth también está allí con
él.
- Y vuelve el jefe, pensé que esa etapa ya estaba superada y que ahora era Andrés.- habla
y rueda los ojos, mientras que Elizabeth cubre con sus manos una sonrisa.
- Disculpa Andrés. – respondo un poco tímida.
- Tranquila Karen, todos pasamos por eso, siempre le decíamos jefe y él se molestaba pues
quiere que todo seamos una familia unida donde exista la confianza y no tanto
formalismo. Solo lo tratamos de jefe cuando hay gente importante que quiere tratar algún
negocio. – me aclara Eli.
- Gracias por aclarármelo.- digo con una sonrisa hacia ella en agradecimiento.
- Bueno, te llame para decirte que salimos esta noche de viaje. – informa mi jefe así como
si nada.
-¿Qué? – pregunto sin creerme lo que escuche.
- Que esta noche nos vamos de viaje. – vuelve a hablar Andrés.
- Pero eso no estaba en su agenda- menciono
- Bueno es que eso fue mi error, no te lo informe a ti, pero Andrés si sabía, es por eso que
no me metí en problema.- Habla Eli, seguida de una risita, y yo a pesar de que ella me cae
bien, en estos momentos quiero matarla.
- Sí, pues yo con lo de la boda de mi prima se me paso por alto, si no es por Elizabeth que
me recuerda no hubiese viajado, y por ende perdido un buen negocio. – acota Andrés.
- ¿Bien a qué hora se va? Pregunto para saber si tengo que cancelar las reuniones de la
tarde.
- Nos vamos, Karen, vamos los dos.
- ¿Los dos?
- Si, los dos nos vamos a margarita.

Apartado 26 Complicidad

- Pero jefe…
-Bueno yo me retiro.- dice Eli interrumpiendo y saliendo de la oficina de Andrés para
dejarnos solos.
-Jefe yo. – empiezo a hablar pero al ver la mirada de Andrés, me di cuenta del error y me
corregí inmediatamente.
- Andrés, yo no puedo ir contigo.
- ¿Por qué?
- Pues... Porque… este.- empiezo a hablar pero no sé por qué no puedo ir, ya no tengo a
nadie, soy una mujer libre, entonces ¿por qué no puedo ir a un viaje de trabajo? Y de
repente me viene a la mente que no tengo ropa, solo tengo un bolso con la ropa que
utilice para ir a visitar a la familia de Andrés, e ir a mi casa a buscar ropa, no lo creo, con
solo pensar ir hasta allá y encontrarme con un animal de esos, se paran todos los vellos
del cuerpo.
- Y ¿Entonces? Insiste Andrés para que le de mis razones.
- No tengo ropa. – Suelto de golpe y al ver la cara de confusión de él decidí aclarar- todo
mi ropa esta en mi apartamento, y no iré para allá hasta que hayan fumigado. Así que no
tengo ropa adecuada para ir hasta margarita por… ¿Cuánto días será de viaje?
- Regresaremos el jueves…
- Bueno, no tengo ropa para durar tres días en margarita.
-¿Y eso es todo? – pregunta tan tranquilo
- Si- respondo.
- Pues yo puedo ir hasta tu apartamento y buscar lo que necesites.
¿Qué? no, no, claro que no, de solo imaginar a Andrés hurgando entre mis cosas, entre mi
ropa interior, mi cara se torna roja.
- No… no… es necesario, yo iré- Digo pero con el horror reflejado de mi rostro de solo
pensar que un animal de eso se me aparezca, sé que me volveré a hacer pis.
Andrés
No podía creer que Karen me diera una excusa tan tonta para no ir conmigo de viaje
¿Acaso no quiere viajar conmigo? No, no, puede ser eso, ¿verdad? Y al ver la cara de
pánico que puso al decir que ella iría hasta su casa, me sentí mal, no puedo obligarla a
viajar conmigo y menos a ir hasta su apartamento y enfrentarse al mayor de sus miedos…
de pronto una idea viene a mi mente.
- Tú tampoco iras. – Aseguro - Haremos algo mejor, cancela todas mis reuniones, nos
vamos de compra.
- ¿Queeeee? Oh, no, no, no... Yo no voy a ir de compra, primero no tengo tiempo, tengo
que trabajar, y segundo no cuento con el capital para hacer semejante locura. - Sentencia
ella muy segura.
- Primero, yo soy tu jefe, y andarás conmigo, así que es como si aún estuvieras trabajando,
y segundo no gastaras ni medio, porque yo pagare todo.
- Primero no es lo mismo que yo ande de compra a estar aquí trabajando como se debe y
segundo usted no pagara nada para mí.
- Primero, se lo tomara como un trabajo de campo, y segundo si pagare por eso, y si
quiere se lo descontare de su paga así no lo tomara como que yo se lo estoy regalando o
algo por el estilo.- finalizo y la tomo de la mano para salir de allí antes de que vuelva a
refutar algo.
- Elizabeth, llama y cancela todas mis reuniones y pautadas para después del jueves que es
cuando llego de viaje. Le digo a Eli, que está en su puesto de trabajo, veo como ella sonríe,
y mira mi mano que sostiene la de Karen, Eli es mi amiga por eso le di trabajo la conozco
desde pequeños, ella es la hija de mi nana. Y pues a ella no le puedo mentir, Eli sabe lo
que siento por Karen.
- ¿Las llaves de tu apartamento? Le pregunto esta vez a Karen. Ella me ve sin entender y
un poco dudosa me las entrega.
- Eli, necesito que llames a un fumigador y vayas a esta dirección y que te encargues que
quede sin rastro de ningún insecto en ella. – Hablo mientras escribo la dirección en un
papel del apartamento de Karen y le entrego las llaves.
- Como órdenes Andrés. – responde Elizabeth aun con esa sonrisa en su cara, que me dice
que ella conoce el secreto.
Vuelvo a tomar a Karen de la mano y esta parece volver en sí, no le doy tiempo de decir
nada y camino con ella rumbo al estacionamiento donde está mi auto, por el pasillo veo la
mirada de los demás empleados, pero no es esa que dice que están creado un chisme,
más bien es una de complicidad, de apoyo… aquí todos nos apoyamos, confiamos y nos
ayudamos. Es por eso que digo que somos una gran familia unida.
- Andrés. – dice Karen en un tono bajo, y siento todo mi cuerpo estremecer al escuchar
como sonó mi nombre en sus labios.
- Escucha Karen, en verdad quiero, necesito que vayas conmigo a ese viaje, pero no te
pediré ni te dejar que vayas a tu apartamento después de lo que paso ayer, y tú no me
dejar ir en tu lugar, así que no lo tomes a mal, compraremos justo lo necesario y si te
sientes tan incómoda porque yo pagare, crearemos un método de pago factible para ti.
¿Te parece? – digo sosteniendo sus manos y mirando a sus ojos.
- Está bien.- Responde unos minutos después de haber meditado mi propuesta.
Llegamos al centro comercial, y después de una cuantas horas y de obligar a Karen, logre
compra lo que necesitaba, ropa de noche, ropa para día, zapatos, trajes de baño, pues no
todo sería reuniones (al menos yo esperaba eso), y a la hora de comprar ropa interior fue
toda una odisea, pues tuve que durar dos horas en el auto mientras ella compraba sola.
Y bueno ahora nos encontramos ya en el avión listos para salir rumbo a una isla, donde
espero pueda ganarme el corazón de Karen, y así hacer que se decida por mí, y logre
olvidar al idiota de su ex, que ahora resulta que se dio cuenta de lo maravillosa que es
Karen y quiere recuperarla, pero primero tendrá que pasar sobre mi cadáver antes de que
tenga a Karen nuevamente, o, bueno al menos que ella lo escoja a él, hay si es verdad que
no puedo hacer nada.
Miro a Karen como observa a través de la ventanilla y no puedo evitar que una sonrisa que
instale en mi rostro, es tan bella, inteligente, independiente, fuerte, alegre, quiero
conocer más de ella, y que ella conozca más de mí, por eso es este viaje, aparte de
concretar unos negocios, aprovechare para enamorarla y ganarme su corazón.

Apartado 27 No se lo merece

Llegamos al hotel que no es más que la personificación de la maravilla, es un hotel 5


estrellas y mis ojos no alcanzan para abarcar tanta hermosura, subimos cada uno a su
habitación después de pasar por recepción, y mi habitación esta junta a la de Andrés.
- Espero que hayas descansado bien durante el viaje, aunque aún tienes unas horas para
estar lista para la primera reunión que será a las 9 de la mañana, es algo informal, así que
puedes ir como te plazca.- anuncio Andrés, y claro que había descansado, dormí durante
todo el viaje.
Con un asentimiento de cabeza afirmo a mi jefe y me giro para entrar a mi cuarto, pero
justo cuando estoy por entrar, Andrés vuelve a hablar.
- Karen, lleva un traje de baño y todo lo que necesites, después de la reunión, no abra más
nada que hacer e iremos a la playa.- anuncio y entro en su habitación, dejándome
pasmada y con la boca abierta, jamás me pondría un traje de baño frente a mi jefe, es
como estar desnuda frente a él, no, no, no claro que no.
Una hora después me encontraba saliendo de la habitación rumbo a la cita de negocio que
tenía mi jefe Andrés. Y dos horas después alrededor de las 11 de la mañana ya estaba
aburrida, ya habían dejado de hablar de negocios para hablar de las atracciones que había
en la isla.
- Karen, ¿te gustaría dar un paseo por algunas de las atracciones de las que habla el señor
Johnson? - Pregunta Andrés captando mi atención, pero no respondí de inmediato,
sonaba atractivo ir de turista e indagar, pero eso llevaba a estar con Andrés sola,
compartir y en algunos caso andar ligera de ropa, y eso no estaba en mis planes y más
después de lo que me pasa con mi jefe, mas después de lo que sentí con ese beso en la
boda de su prima, mas desde que estoy tan confundida.
- No creo que sea buena idea señor.- respondo educadamente.
- Tonterías. -respondió Andrés haciendo un ademan con la mano para restarle
importancia.
- Bueno nosotros nos retiramos- hablo el seños Johnson junto con el señor Vegas.
- Bueno esperare tu proyecto formalmente y después hablaremos. – respondió Andrés
levantándose de la mesa y tendiendo su mano para despedirse de ambos caballeros.
- Y bien, ¿trajiste tu traje de baño? Pregunto Andrés
- No.
- Pero ¿Por qué?
- Porque este viaje es de negocio no de placer o diversión.- respondí
- Mmnnnn y me puedes decir ¿qué vas a hacer desde este momento hasta las 8 de la
noche que es cuando tenemos una cita con otro posible socio? – indago nuevamente
Andrés.
- Pues... pues... - ¿qué voy a hacer yo en una isla sola donde no conozco a nadie?
- Vez no sabes que vas a hacer, así que ahora vamos a tu habitación te cambias y te
colocas un traje de baño que nos vamos a la playa. Dijo sin darme tiempo a refutar se
levantó, me tomo de la mano y me arrastro hasta el ascensor donde me subió y marco
nuestro piso.
--******---
Llegamos a una playa hermosa el agua era de un azul cristalino, se podía ver el fondo, la
arena era casi banca, tenía unas palmeras de coco y una chozas echas de palmas, quede
literalmente con la boca abierta, esto era el paraíso.
Junto a una de las chozas coloque un paño encima de la arena y me tendí con vestido y
todo, (no quería quedarme en traje de baño frente a mi jefe) cerré mis ojos y me deje
relajar por la brisa y el sonido de las olas, sentía tanta paz como hacía tiempo no tenía.
- Karen, vamos quítate esa ropa y vamos a nadar.- dijo Andrés haciendo que yo abriera
mis ojos y los nervios me invadieron, primero, porque vuelvo a repetir y hacer énfasis, no
quiero quedar frente a mi jefe en traje de baño, y segundo porque mi jefe estaba en unas
maldita bermudas de esa típicas que tiene el océano y plañera estampadas y tenía su
pecho al descubierto mostrando su perfecto pectoral con esa tableta de chocolate que me
dejo echa agua la boca - anda, no seas aburrida.-
Trago el océano que se formó en mi boca con la saliva que acumule al ver a mi jefe y me
armo de valor para hablar - No soy aburrida, simplemente estoy bien así, además usted es
el empresario, el jefe, debería ser el más sensato y serio aquí, y en vista de que su
sensatez la dejo quien sabe dónde, yo decido serlo por usted.
- Y vuelve el usted... murmuro en tono bajo, pero yo lo escuche, solté un bufido y volví a
cerrar los ojos. Tal vez así se dé cuenta que no me quitare el vestido. ¡Gran error!
- ¡Ahhhh!- grite cuando siento como me levantan en el aire, abro los ojos y me doy cuenta
que estoy entre los brazos de mi jefe, por instinto y miedo a que me deje caer, me aferro a
su cuello.
- Bájeme por favor jefe. – pido
- No, no, no.- Dice él y a la vez niega con la cabeza para reafirmar su respuesta.
- Por favor.- Suplico pero él, en vez de contestar empieza a caminar, ¡oh, no!, ya se lo que
pretende.
- Llámame por mi nombre, me gusta cómo suena en tus labios. – dice y yo como tonta y
creyendo que si lo hago me dejara tranquila, caigo en su trampa.
- Por favor Andrés, bájame.- vuelvo a pedir, el solo sonríe de medio lado y yo me quedo
como tonta viendo esa sonrisa.
- Toma aire. – Me dice Andrés y yo no capto lo que me dice sino hasta que me veo bajo el
agua, mis ojos, mi boca y mi nariz se llenan de agua salada.
Salgo a la superficie unos segundos después, tosiendo como una loca, restregando mis
ojos y con mi bello vestido amarillo empapado al igual que mi cabello que chorrea el agua,
no le digo nada, pero le lanzo una mirada que si tuviera rayos láser ya lo hubiese vuelto
cenizas, salgo de allí con un poco de dificultad, con fuertes y grandes pisadas me
encamino hasta donde está la toalla, y molesta me quito el vestido para tenderlo sobre
una silla.
Me giro para enfrentar a mi jefe y lo encuentro mirándome fijamente, sus ojos me
recorren el cuerpo entero, y es allí donde mi rabia se transforma en pena, había olvidado
que no quería que mi jefe me viera.
- Karen. – dice Andrés acercándose y a mí no se me ocurre otra cosa más que hacer que
bajar mi rostro haciendo que el cabello caiga hacia delante aun goteando y mirar mis
manos nerviosa, siento como él toma mi mentón con una de sus manos y me obliga a
mirarlo, mientras que con su otra mano coloca mi cabello mojado detrás de mí oreja.
- Necesito que me perdones.- dice el mirando mis ojos
- No lo vuelvas a hacer.- respondo también mirando a sus ojos y dejándome envolver por
su mirada.
- No, no es por lanzarte al agua. – aclara, pero no entiendo entonces a que se refiere, y
creo que vio la confusión en mi rostro, pues vuelve a hablar. – es por lo que voy a hacer.
No me da tiempo de entender a qué se refiere, cuando ya siento sus labios junto a los
míos, una mezcla entre dulce y saldo por el agua del mar, tardo unos segundo en
responder el beso, pero después me dejo llevar, sus besos son aditivos, son especial y
aunque es la segunda vez que los pruebo debo admitir, que no se parecen en nada a los
que me daba con Manuel.
Molesta conmigo misma por estar comparando, me separo de él, sus labios están un poco
rosados y se ven provocativos, pero no puedo dejarme llevar, no puedo darle esperanza,
yo aún no sé lo que siento, aún sigo confundida y volverlo a besar es crear falsa ilusiones
en Andrés, y él no se lo merece.
Apartado 28 Celos

Era miércoles por la noche, ya pronto volveríamos a nuestros hogares, Andrés ya había
concretado varios negocios, no volvimos a besarnos y aunque era algo contradictorio lo
que sentía, quería volver a probar sus labios. El día de hoy habría una cena en un
restaurant lujoso, así que tuve que vestirme elegante, me coloque un vestido ceñido a mi
cuerpo, color salmón. Me maquille sencillo pues no me gusta nada extravagante y mi
cabello lo deje suelto pero con ondas.
- Estas preciosa.- susurra Andrés cuando vamos de la mano entrando al restaurant, su voz
se cuela por mi oído mandando una corriente por toda mi columna vertebral, respiro
profundo tratando de calmarme pero fue un gran error, su aroma se filtró por mis fosas
nasales y actuó como un calmante, mis piernas se pusieron como gelatina y tuve que
sostenerme fuerte de su brazo para no caer.
Entramos al restaurant, yo muerta de nervios y el sonriendo, nos sentamos en un
apartado donde había una mesa para 6 personas, y mis nervios aumentaron, en la mesa se
encontraba una pareja ya un poco mayor, después de las presentaciones cada uno tomo
su asiento Andrés empezó una plática con la pareja mayor, mientras por debajo de la
mesa tomaba mi mano y le dada caricias que me estaba ayudando a relajar.
- Muy bella tu acompañante.- escucho que dice el señor Trevor.
- Toda una preciosura- concuerda la señora Diana, esposa del señor Trevor, yo les doy un
gracias mientras bajo la cara para ocultar mi rostro sonrojado de la mirada de los señores
y de Andrés, nunca había sido foco de atención de nadie.
- No sabía que tenías novia.- dice Diana y yo levanto el rostro de inmediato y abro mis
ojos, ellos piensan que yo soy novia de mi jefe.
- Yo...- empiezo a hablar para aclarar pero mi jefe me interrumpe.
- Empezamos hace poco. – aclara el, y yo lo miro con asombro, ¿acaso está loco?
- Pues felicitaciones.- dicen ambos.
- Gracias- responde Andrés
- Buenas noches.- dice una voz, de mujer demasiado dulce y a la vez sexual.
Quito la vista de mi jefe y me enfoco en la mujer que está de pie frente a la mesa, es una
rubia, elegante, con un cuerpo de infarto, lleva el cabello recogido mostrando su cuello
perfecto, tiene los labios rojos igual que su vestido, y lo peor de todo es que mira a Andrés
con tanta intensidad que yo me siento nada, miro a mi jefe y este la está observando con
una sonrisa de estúpido en su cara, siento la sangre hervir y me aclaro la garganta para
llamar su atención.
Andrés se levanta todo eufórico y abraza a la mujer que aún no se su nombre, siento que
explotare en cualquier momento cuando veo como esa mujer rodea con sus brazos el
cuello de Andrés y le planta un beso en la mejilla y le deja la marca de su pintalabios para
luego con sus dedos perfectos que tienen sus uñas perfectas limpiarlo. ¡Maldita bruja!
- Anny, ella es Karen.- empieza a presentar Andrés.- Karen ella es Anny. – completa y yo
me pregunto ¿Dónde quedo el que soy su novia?
- Mucho gusto.- dice la bruja sonriendo.
- Igual.- Respondo entre dientes, ni yo misma puedo soportar mi mal humor.
Andrés vuelve a tomar asiento y la mujer se sienta a su lado, empiezan una plática donde
me ignoran por completo, esto molesta, si pudiera echaría humo por las orejas, quiero
que esta cena termine y largarme de aquí lo más rápido que pueda.
- Buenas noches, damas, caballeros, disculpen el retraso.- dice una voz gruesa y profunda,
levanto mi rostro y dejo de torturarme para observar al dios griego que esta frente a mí.
Andrés lo mira y arruga su entre cejo, yo por el contrario lo detallo de pies a cabeza, lleva
un traje gris con una camisa blanca y una corbata negra, su cabello contrasta con su
apariencia pues es algo rojizo y peinado de una forma dispareja dándole un toque rebelde,
tiene una mirada azulada que me recuerda el mar, su sonrisa es perfecta con sus dientes
perfectos.
- Karen, él es mi hijo Carlos- presenta Diana, pues Andrés solo lo mata con la mirada al
hombre. – Carlos ella es Karen.- dice ella y me guiña un ojo, seguro se dio cuenta que
Andrés me presento como simplemente Karen a esa rubia y ella decidió jugar las cartas a
su favor, por lo que se lo agradezco con una sonrisa.
Escucho a Andrés gruñir, pero decido ignorarlo tal cual él había hecho conmigo, Carlos se
sienta junto a mí, y empezamos una plática como si fuésemos amigos de toda la vida.
- ¿Entonces él es tu jefe? Pregunta Carlos en un murmuro, yo miro a Andrés de reojo y veo
que nos mira como queriendo matarnos, la bruja que está a su lado platica como cotorra y
no se da cuenta que Andrés no le presta atención.
- Sí. Él es mi jefe, respondo también en un murmuro.
- Y le gustas. – asegura el, a lo que yo abro los ojos como plato.
- ¿Qué? No te hagas la tonta, bien que sabes, si no fuese así, explícame por qué me mira
como si quisiera cortarme las bolas y hacérmelas comer, tan solo por estar hablando
contigo.- dice y yo vuelvo a ver a Andrés, de verdad parece que quiere brincarle encima a
Carlos y degollar su cuello.
Empiezo a reír como foca retrasada y Carlo me acompaña, me fijo en todos, y TODOS, en
la mesa están mirando nuestra muestra de comedia, intento calmarme pues recuerdo que
estamos en un lugar público y lujoso, pero de pronto me encuentro siendo tomando por
un brazo y puesta de pie de golpe.
- Lo siento pero nosotros tenemos que irnos. – dice Andrés de mala gana y me jala fuera
del restaurant sin dejar que siquiera me despida.
- Pero ¿qué te pasa? Pregunto y me suelto de su mano, jamás voy a permitir que otro
hombre haga conmigo lo que le dé la gana y me manipule como lo hizo Manuel.
- ¿Qué, que me pasa? ¿Quieres que te diga que me pasa? - Pregunta alterado frente a mí,
las aletas de su nariz se dilatan, está molesto, nunca lo había visto así, pero me da igual.
- Claro que quiero saber.- respondo con el mentón en alto
- Que ese idita estaba coqueteando contigo, te estaba haciendo reír, frente a mis narices,
que tú te reías con él, ignorándome por completo, eso me pasa, que estaba malditamente
celoso.- responde y yo quiero volver a reír por lo estúpido de sus palabras.
- ¿Te estas escuchando? Tú el que me ignoro toda la puta noche por estar hablando con la
maldita bruja rubia, el que me presento como su novia a los señores Trevor y Diana pero
cuando llego Anny se olvidó que yo existía, no me vengas con reclamos y celos estúpidos
cuando tú fuiste el que empezó. – le digo de corrido y me detengo para tomar aire, lo veo
sonreír y me molesto mas ¿y a este que le pasa?
- Eso fue todo, actuaste así para darme celos porque tú también estabas celosa.- asegura.
- Estás loco. – menciono y me doy la vuelta para empezar a caminar hasta el hotel, no
estamos muy lejos.
- Si, loco por ti.- Responde para después agacharse, tomarme por las piernas y subirme a
su hombro como si fuera un saco de papas.
- Suéltame Andrés, bájame ahora mismo.- Grito mientras golpeo su espalda.
- Me encanta como suena mi nombre en tu boca.- Dice y sigue caminando.
- ¡Coño Andrés!, eres un Idiota, bájame ahora mismo.- demando enfadada
- no seas grosera.- dice para luego darme una nalgada.- te bajare solo cuando no puedas
huir de mí.
- AHHHHHHHH- grito de frustración, este hombre es más terco que una cabra.
Andrés sigue caminando y yo no digo nada más, ya empiezo a ver el lado bueno de esto,
primero no estoy caminado con estos tacones de muerte, segundo tengo una buena vista
de su trasero y tercero estoy de alguna forma entres los brazos de Andrés.
- ¿Estabas celosa? Pregunta una vez entramos a su habitación y me coloca de pie.
- No. – respondo
- Claro que si.- dice él y sonríe.
- Claro que no, solo estaba molesta, porque se supone que yo era tu acompañante y me
ignoraste toda la cena. – aclaro
- Pues yo si estaba celoso, moría por partirle la cara a ese idiota por robarme tu atención,
pero ahora que estas aquí eres toda mía.
Dicho eso, me tomo por el rostro y empezó a devorar mi boca, no sé cómo, ni cuando,
pero me deje llevar, empecé a devolver el beso, todo mi cuerpo vibraba, mi piel se eriza
con cada beso con cada caricia, Andrés me hace sentir diferente, me hace sentir especial.
Así que no pongo ninguna objeción cuando caigo en la cama con mi jefe encima, son
demasiado sensaciones que no había sentido nunca, así que me dejo envolver en nuestra
burbuja de pasión y lujuria y me entrego a mi jefe, y aunque sé que tal vez me arrepentiré
después, no me echare para atrás en estos momentos, quiero sentirme querida, amada,
respetada y sobre todo deseada aunque sea por única vez.

Apartado 29 Necesito alejarme

Me quedo mirando a Andrés como duerme, después de haber hecho el amor no pude
cerrar los ojos, no niego que me gusto, que me encanto, que nunca me había sentido así
en los brazos de un hombre, pero mis pensamientos no me dejaban en paz, había hecho el
amor con un hombre que no es mi esposo, sé que Manuel no es el hombre perfecto, y que
cometió un error, pero está arrepentido, y yo, yo aún no se si todavía lo quiero, si estoy
dispuesta a darle la oportunidad que él quiere.
Molesta conmigo misma por haber caído en los brazos de Andrés, no por lo que hice, sino
por haberle dado a entender algo que aun ni yo sé, poco a poco me levanto de la cama sin
hace mucho ruido, y busco mi ropa, no quiero que él se despierto, veo mi vestido en el
suelo, lo tomo y lo veo, no me lo quiero poner así que busco la camisa de él y me la
coloco, me cubre hasta medio muslo, camino hasta la puerta de la habitación y la abro,
saco la cabeza y miro a los lado al ver que no hay nadie, salgo de allí como un ladrón en
plena huida.
Entro a mi habitación lanzo el vestido a cualquier lado y busco entre mis cosas un short y
una sandalias bajas, una vez me la coloco salgo nuevamente, necesito estar sola, respirar
aire fresco, y pensar, no importa si es de noche, madrugada o hace frio.
Salgo del hotel y camino hasta la playa que justamente está al frente de esta, me siento en
la arena y me abrazo a mis rodillas, mientras lágrimas recorren mi rostro, ¿Cómo fui a
acostarme con mi jefe? ¿Cómo lo veré a la cara de ahora en adelante? ¿Cómo le aclaro
que aún sigo confundida? Maldita sea ¿por qué me deje llevar sin haber aclarado mis
sentimientos? Y Manuel, que hare con él, le daré una oportunidad, ¿merece Manuel que
yo le dé una oportunidad? ¿Qué hago? Un frio me recorre la espalda haciendo que me
estremezca, me abrazo aún más si eso es posible.
- Así que aquí estas. –dice una voz desde mi espalda y no es necesario que me gire para
saber que es Andrés, oculto mi rostro entre mis piernas y sollozo, no quiero que él me vea
así.
- Karen, mírame.- pide Andrés, yo me niego, él se sienta a mi lado y habla.
- Sé que lo que paso entre nosotros, no lo planeaste, de echo yo tampoco lo planee, pero
tampoco me arrepiento, y espero que tampoco tú lo hagas, no tienes por qué
mortificarte, torturarte o reprocharte nada, tampoco te exigiré nada, ni una explicación,
sé que aún no sabes a quien quieres, y aunque me duele, y debo admitir que yo tenía más
oportunidad que tu ex, y en el fondo alberque la esperanza que te decidieras por mí, no te
voy a presionar, solo quiero que sepas que lo que acaba de pasar es y será lo mejor que
me ha pasado.
- Andrés, yo…- digo levantando mi rostro para mirarlo y darme cuenta que no me mira,
tiene la vista fija en las olas tranquila del mar.
- ¡Ahhhh! no digas nada, déjame recordar esta como la mejor noche de mi vida, ahora
levántate, ya es tarde y hay que descansar, mañana nos espera un viaje de regreso. – dice
y se levanta tendiéndome la mano, la tomo y nos dirigimos a nuestras habitaciones en
completo silencio.
(******)
Llego a mi casa después de unas cuantas horas de viaje, ni Andrés ni yo hablamos por el
camino, lo único que pronuncio mi jefe fue que me daba el día libre, y que me esperaba el
día siguiente para seguir con el trabajo.
No dije nada, pues necesitaba pensar, necesitaba está alejada de mi jefe por unas horas y
poner todo en una balanza, estaba agotada mentalmente, así que después de descansar
decidí escribirle a Mónica, necesito el consejo de una amiga.
(*******)
- ¿Entonces te acostaste con tu jefe? –pregunta por enésima vez Mónica y yo asiento.
- Y ¿estas confundida por que Manuel quiere volver y tú sientes que aún lo quieres? –
hace otra pregunta y yo vuelvo asentir.
- Augh.- me quejo al sentir el golpe que me acaba de dar mi amiga en la parte trasera de
mi cabeza. – ¿Y eso por qué fue? - pregunto sobando mi cabeza.
- Por idiota...- responde ella. La miro como su le hubiese salido un tercer ojo.
- ¡No joda Karen! ¿Dime que sientes cuando tu jefe te besa? ¿Dime que sientes cuando
estas a su lado? ¿Dime que sentiste cuando estabas entre sus brazos?
- ¿Qué siento cuando mi jefe me besa? Me siento en las nubes, es aditivo, tiene un sabor
dulce que me ínsita a querer seguir besando sus labios, cuando estoy a su lado siento un
hormigueo en el cuerpo, las manos me tiemblan, y quiero que me abrace, y cuando
hicimos el amor, pues me sentí en el puto cielo. – Respondo sin siquiera pensarlo.
- Bien ahora dime ¿qué sentías junto a Manuel?- pregunta y pienso, y pienso y sigo
pensando hasta unos minutos después hablo.- Con Manuel no me sentía yo, me sentía un
adorno más, me sentía como un personal de limpieza, no me sentía mujer, no me sentía
valiosa, pero él era mi vida, él era mi esposo, y por el deje todo, con el fui feliz durante un
tiempo. Me sentía a gusto a su lado, a pasar de todo yo lo quería.
- Vez, has dicho era, fui y me sentía, no dijiste nunca soy, fui o siento, date cuenta Karen
ya Manuel perdió el tren contigo, el ya no es tu destino, así que piénsalo, o te embarcas
en un nuevo tren o abordas uno que no te llevara por un camino diferente sino por uno
que ya recorriste y no te dejo nada bueno.
- Pero Manuel, él está arrepentido, tal vez él ha cambiado y quiere una mejor relación
conmigo.
- Cielo, porque te empeñas en bajar la misma luna junto a Manuel, si con Andrés puedes
tener una nueva con estrellas incluidas, acaso no me dices que Andrés te dijo que te ama,
acaso él no ha sido especial contigo, te ha comprendido, te ha ayudado, ha estado contigo
en los peores momentos y no te ha juzgado… Piénsalo, piensa ¿es lo correcto volver con
Manuel?, o ¿darte una oportunidad para el amor junto a tu Andrés?
Andrés
Después de esa noche tan magnifica que pase junto a Karen pensé que todo iría mejor,
que ella ya no tenía dudas que yo salía triunfador, pero me equivoque, despertarme y no
verla a mi lado fue un golpe duro, y pero fue encontrarla sentada en la arena llorado, eso
termino de romper mi confianza, ¿acaso no soy suficiente para ella? Es por eso que le di el
día libre, necesitaba pensar y sabía que ella también lo necesitaba, no quería que se
arrepintiera de lo que paso entre nosotros, no quería que me mirara de otra forma, pues
yo a ella no podría mirarla diferente, la amo y eso no cambiara así ella no se decida por
mí.
Es viernes y estoy llegando tarde a la oficina, pues vengo de una reunión, abro la puerta
de la oficina de Karen y me arrepiento de inmediato, pues Karen está allí, pero no está
sola, un hombre la tiene rodeada con sus brazos y la está besando, siento la ira crecer
dentro de mí, me siento como un volcán en plena erupción, quiero ir y golpear a ese
hombre por besarla, pero después recuerdo que yo no soy nadie para ella, gruño de rabia
lo que hace que Karen se dé cuenta de mi presencia.
- Andrés... dice ella en un susurro que yo logro escuchar. El hombre se gira y sonríe para
luego acercarse a mí.
- Buenas soy Manuel, el esposo de Karen.- Se presenta el hombre y allí entendí al final
Karen tomo una decisión y yo no fui el vencedor, solo espero que ella sea feliz.
- Buenas, yo soy su jefe. – digo en un tono neutro para cubrir mi dolor.
-Andrés... yo... - empezó ella a hablar pero no quería escucharla, no quería escuchar de su
boca que ya había decidido eso era más que obvio, solo quería salir de allí.
- Cancela todas mis citas para hoy. No estaré en la empresa.- digo y limpio mi rostro antes
de que noten la maldita lágrima que salió sin mi autorización. Me giro y salgo de allí, ante
la atenta mirada de ella. Tengo que poner distancia, no puedo estar allí y ver como ella
está con él, no puedo.
Salgo a la calle y busco llenar mis pulmones de oxígenos, me cuesta respirar, parezco un
pez fuera del agua, parece como si hubiese corrido un maratón, llevo mis manos al pecho
y echo la cabeza hacia atrás, miro al cielo y lágrimas salen sin parar de mis ojos, duele
como los mil demonios saber que ella ya decidió y salí perdiendo, mi corazón está roto, se
quebró como un cristal cuando lo arrojas al piso.
- ¿Andrés que tienes? Escucho que preguntan y yo maldigo mi suerte, de todas las
personas ¿por qué ella?
- No tengo nada Amelia.- Respondí mientras limpiaba mi rostro.
- ¿Seguro? Sigue insistiendo ella.
- Seguro, ahora déjame en paz, quieres.- respondí y me fui hasta mi auto, sé que fui duro
con ella, pero no estoy de humor para sus cuestionamientos y su falsa preocupación por
mí.
Llego a mío auto y una vez dentro empiezo a golpear el volante, mientas me pregunto una
y mil veces ¿Por qué? ¡Coño! ¿Por qué? lloro como niño pequeño cuando le niegan un
dulce, lloro por lo que perdí y pude tener, lloro por ella, lloro por mí, pero sobre todo lloro
por mi amor.
No sé cuánto tiempo duro allí, pero después de haberme calmado, saco mi celular y hago
unas llamadas, necesito alejarme, no puedo estar aquí, no puedo verla y no tenerla, y
menos después de lo que paso, aun siento su piel con mi piel, sus besos, sus caricias y
todo se fue a la mierda de un día al otro.

Apartado 30 Se fue

Después que Mónica se fue me quedé pensando, en mi situación sentimental era una
mierda, peto ya estaba bueno, ya era hora de darme y darle valor al amor, era hora de
darle una oportunidad al amor, y de ser feliz.
Así que con una determinación y más segura que nunca de mis sentimientos me fui a
dormir con una felicidad que hacía mucho no había sentido.
(***)
Llegó a la oficina con una radiante sonrisa, Andrés aún no llegaba, Elizabeth me dijo que se
le presentó una reunión y no llegará a primera hora.
Tengo como 1 hora trabajando cuando tocan a mi puerta. Digo un adelante, y casi mis ojos
se salen de mis órbitas al ver a Manuel entrar con un ramo de flores.
- Hola Karen.
- Ho...hola... - respondo.
- Te traje esto...- dice tímido y me entrega el ramo de rosas, lo tomo con manos
temblorosa y lo dejó sobre la mesa, me preocupa más como le diré que ya tome una
decisión.
- Gracias... ¿qué haces aquí? - pregunto
- Vine por ti, porque quiero una respuesta y la quiero ahora.- dice y se va acercando como
una pantera a la presa.
Un nudo se forma en mi garganta. Trago grueso y me abanico el rostro. Manuel me pone
nerviosa con esa forma de mirarme.
- Entonces, ¿me das una oportunidad? -pregunta y siento su aliento en mi rostro ¿en qué
momento se acercó tanto?
-Manuel, ya tome una decisión… yo... - digo y no puedo seguir hablando por que Manuel
impacta sus labios con los míos. Y allí confirme mi decisión, allí pude darme cuenta a quien
amo.
Una especie de gruñido capta mi atención y al separarme de Manuel, quise que la tierra
me tragara, esto no podía estar pasando, no así.
- Andrés... digo en un susurro, que no se si logró escuchar, Manuel se gira con una sonrisa
al escucharme y camina hacia mi jefe
- Buenas soy Manuel, el esposo de Karen.- Se presenta Manuel y yo quiero matarlo, aún
no he hablado con ninguno de los dos, él no puede venir y hablar así como así.
- Buenas, yo soy su jefe. – dice Andrés, recalcando el" jefe" quiero llorar ya no es Andrés,
mi Andrés.
- Andrés... yo...- empiezo nuevamente a hablar para poder justificarse, para poder aclarar
y que no mal entienda las cosas.
- Cancela todas mis citas para hoy. No estaré en la empresa.- dice evitando que yo diga
algo más, lo veo limpiar su rostro y sé que está llorando, no quiero hacerle daño, sé gira y
sale de allí, intento ir detrás de él pero Manuel me detiene agarrando mi brazo.
La ira se apodera de mí, quiero golpear a Manuel, quiero sacarle los ojos. Me suelto de su
agarre y lo enfrentó.
- ¿Te das cuenta de lo que acabas de hacer? - pregunto apretando los dientes.
- No es nada malo, solamente tu jefe acaba de ver a su empleada besando a su esposo.
- ¿qué no es nada malo? Claro que es malo, tú no eres mi esposo, y jamás, escucha bien,
jamás lo volverás a hacer, ya no te amo, ya no te quiero, no quiero nada que venga de ti…
Acabas de terminar de arruinar mi vida.
- ¿Qué?...
- Lo que oyes, ese hombre que acaba de salir por esa puerta con el corazón destrozado, no
es sólo mi jefe, es el amor de mi vida, y tú lo acabas de arruinar.
- No puedes estar hablando en serio. - dice Manuel, mientras da un paso hacia mí, y yo
doy uno atrás.
- Muy enserio. Tú tuviste tu oportunidad, me tuviste primero y no lo supiste aprovechar,
preferiste, humillarme, doblegarme, tenerme prisionera entre cuatro paredes, y no
conforme con eso me engañaste, me dejaste en la calle, y todavía así vienes a pedir
perdón y una oportunidad.- aclaro y tomo aire para continuar, lo veo abrir la boca para
decir algo, pero no los dejo.
- Y todavía vengo yo a pensar si puedo darte una oportunidad, fui una estúpida, ¡pero eso
se acabó!, me di cuenta que tu no vales nada, no eres nadie, Andrés es mucho mejor que
tú, es mil veces mejor.
- Eres una interesada, es por eso que lo escoges a él, no porque lo ames, eres una… - no
continúa de decir la frase porque mi mano impacta con toda la fuerza, la rabia, y el dolor
que temía contenido desde hace mucho en su rostro.
- No te permito que me insultes, trágate tus palabras, y sólo para aclarar, no es por dinero,
es por amor, es por cariño, pasión, apoyo, él ha estado conmigo en todo los momentos
que más necesite, no me ha juzgado, no ha querido cortar mis alas como tú lo hiciste, me
cuida y sobre todo me ama, ahora quiero que te largues, y no vuelvas a aparecer, no
quiero volver a verte en mi vida. -digo y tomo las flores que están en el escritorio y sé las
lanzó por el pecho.
Manuel esta atónito, así que aprovechó y lo sacó de mi oficina, para luego llamar a
seguridad y prohibirle la entrada.
Ahora tengo que buscar a Andrés, tomo nuevamente el teléfono y le marcó a su número,
pero me manda al buzón, intento nuevamente y otra vez lo mismo. Tal vez deba dejar que
se calme, sólo espero que me escuché y deje que le explique.
(*****)
Ya es medio día y aún Andrés no aparece, no contesta las llamadas, estoy desesperada, así
que tomo mi cartera y salgo si el no vine a mi yo iré a él.
Tomo un taxi y le doy la dirección de su casa, minutos después me encuentro tocando a su
puerta, y también obtengo la misma respuesta. ¡Nada!
¿Dónde estás Andrés? Pienso mientras lágrimas recorren mi rostro.
No vuelvo a tomar el taxi, decido caminar y despejar mi mente, tal vez sólo necesite
tiempo, cuanto se calme sé que me escuchara, sé que podremos hablar y podré decirle
que es a él a quien quiero, que me perdone por ser tan idiota y no haber visto a tiempo
cuanto lo amo.
Llegó a mi casa alrededor de las 4 de la tarde, y aún no sé nada de Andrés, mi estómago
ruge por comida, así que llamó a una pizzería y después a Mónica, necesito a mi amiga.
- Entonces ¿Andrés te vio con el idiota de Manuel? - pregunta mi amiga después de haber
comido la pizza y haberle contado todo.
- Si, el estúpido me estaba besando y Andrés nos vio, seguro pensó que volví con Manuel.-
digo y empiezo a llorar, necesito ver a Andrés y que me escuché.
- Me imaginé que algo así pasó, cuando me llamaste por eso traje esto. -dice y saca un par
de botellas de su gran bolso.
Empezamos a beber hasta no sé qué hora, me encontraba en un estado, donde lloraba y
reía por todo, y Mónica no estaba mejor que yo.
- Vamos donde vive tu jefe. - dice Mónica de repente.
- No... Tiene caso… no está....- digo recordado que ya había ido y ni señas de Andrés.
- Eso fue temprano, seguro a esta hora, ya él está en su casa, vamos y llevémosle serenata.
- dice poniéndose de pie para ir a la cocina.
- Que... estas... loca. – respondo y río.
- No... Mira y escucha.- dice y veo que trae en su mano un tobo con una cuchara de
madera, y empieza a golpear el tobo como si fuese un tambor y a cantar totalmente
desafinada.
Río por su ocurrencia y corro a mi habitación, donde busco un pito. -vamos... - digo y
ambas salimos a la calle en busca de un taxi.
Mónica, tenía el pito (silbato) en sus labios, y el tambor improvisado en sus manos, tocaba
de forma estruendosa mientras yo hacía el intento se cantar..
Te amo, aunque no es tan fácil de decir, y defino lo que siento con estas palabras…te
amo…
Empiezo a cantar y luego estallamos en risa… respiro y sigo cantando.
Te amo desde el primer momento en que te vi...
- No fue desde el primer momento.- aclara Mónica.
- Ah, ya cállate, lo importante es que lo amo.- le respondo.
- ANDRÉS... ANDRES. SAL… AQUI ESTA KAREN.- grita Mónica y volvemos a reír.
- El señor Andrés no está salió esta mañana de viaje.- dice la señora de apartamento de
abajo.
- ¿QUE? - gritamos Mónica y yo al mismo tiempo.
- Lo que escucho, el señor Andrés salió de viaje, lo vi cuando iba con unas maletas, se
despidió de mí y todo, ahora dejen de hacer tanto escándalo parecen un par de gatas
jaladas por la cola. - y dicho eso se giró y volvió a entrar dejándome con el corazón aún
más roto, él se fue sin siquiera oír una explicación.

Apartado 31 Indefinido

A penas analizo las palabras de esa señora, siento como mi mundo se viene abajo, Andrés
se fue, también me abandono, las lágrimas se deslizan por mi rostro sin mi permiso, y
tampoco me importa, caigo al piso derrotada, todo rastro del alcohol que había en mi
cuerpo se esfumo.
Apoyo mis manos en el suelo y bajo mi rostro, ¿Qué hare sin Andrés? Siempre lo tuve allí y
ahora que me doy cuenta cual importante es para mí, el ya no está, soy una estúpida...
¡maldita sea! ¡Lo perdí!
- Cálmate Karen, tal vez solo fue de viaje el fin de semana, seguro el lunes lo vez en la
oficina y puedes aclararle las cosas- intenta darme animo Mónica, mientras se agacha a mi
lado.
Quiero creer cada palabra que dice Mónica, pero sé que no es verdad, algo dentro de mí
me dice que no es así, que él se fue y no volverá.
- Vamos, arriba ese ánimo, veras que el lunes estará junto a él y serán felices y comerán
perdices.- dice Mónica y aunque su comentario me causo gracia, no puedo reír, más bien
hago una mueca que está muy lejos de ser una sonrisa.
Con piernas temblorosas me levanto, y mientras ruego a los cielos, a los ángeles, a Dios o
a quien sea que este allá arriba, que las palabras de mi amiga sean ciertas y Andrés este el
lunes en la empresa y me escuche.
(******)
Es lunes y no he podido cerrar los ojos en toda la noche los nervios me carcomen, intente
comunicarme con Andrés todo el fin de semana y nada, el no da señales de vida.
Miro el reloj y los minutos no avanzan son las 6 de la mañana y yo estoy más que lista para
ir a la empresa, muevo mi pie con impaciencia, creo que hasta un tic nervioso se creó en
mi ojo, la tensión va a acabar conmigo, vuelvo a mirar el reloj y apenas a pasado 20
minutos, ya no aguanto más, salgo de mi apartamento y salgo a la calle, el frio se cala en
mis hueso, así que me abrazo a mí misma mientras busco una cafetería.
Entro y una campanita anuncia mi llegada al local, me dirijo a una empleada detrás de un
mostrador y pido un café bien cargado, junto con un cup cake de chocolate. Una vez me
entregan mi pedido camino hasta sentarme en una mesa al fondo. Empiezo a comer
lentamente, mientras me lamento lo estúpida que fui, no supe valorar a Andrés y por eso
se fue, bien ciertas son las palabras que decía mi madre, "no Valorar lo que se tiene,
significa perder todo" y si perdí, perdí a Andrés, su amor, mi felicidad.
La campana vuelve a sonar anunciando la entrada de otra persona, no le prestó atención y
sigo con mi agonía mental... un carraspeo llama mi atención y al levantar la vista vuelve a
aparecer frente a mí la persona causante de todo mil mal.
- ¿Qué haces aquí? ¿Acaso me estas siguiendo?- pregunto de mal humor y con la
mandíbula apretada, no le basto con todo lo que le dije el viernes que viene por más.
- No, solo vine por mi desayuno, ahora tengo que comprar comida preparada. –dice aun
de pie.
-y ¿Karol?
- Hace mucho que no sé nada de ella, además ella no es de cocinar.- dice y me imagino
que por allí van los tiros de por qué me busco, necesitaba a su cachifa personal, no era
porque me amara, decido no hacer ningún comentario y sigo con mi desayuno, no quiero
volver a caer en lo mismo, además ya no me importa lo que haga con su vida, mi interés
está en encontrar a Andrés.
- ¿Podemos Hablar? – pregunta captando nuevamente mi atención, no sé qué mierda vi
en sus ojos, en su rostro, pero termine aceptando que se sentara en la misma mesa que
yo.
- Bien, habla, te escucho, no tengo todo el día.- digo queriendo salir de esto rápido, ya va a
ser hora de ir por mi amor.
- Quiero pedirte perdón, sé que fui un idiota al dejarte, y hacerte todas esa canalladas, sé
que no merezco ni mirarte a la cara, sé que te hice daño, y eso jamás me lo perdonare,
también quiero pedirte perdón por volver a tu vida y arruinártela nuevamente, lamento
todo lo que paso con tu jefe, pensé que aún tenía una oportunidad y podía arreglar
nuestra situación, pensé que podíamos ser felices, pero como siempre termine arruinando
todo. De verdad, de todo corazón, te pido perdón, y te prometo que no volverás a verme.
- Manuel... intente hablar pero él me detuvo.
- Déjame continuar, por favor, sé que te hice daño, te abandone cuando más te
necesitaba, supe lo de tu hermano y me lamente no estar allí para ti, también te deje en la
calle, y creme intente recuperar tu casa, pero era tarde el banco la había vendido, busque,
indague para saber quién la compro y volver a hacer una contra oferta y recuperarla para
devolvértela pero no pude, la persona que la compro protegió su identidad, así que no
puedo devolvértela, por eso aquí tienes.
Manuel coloca un cheque sobre la mesa con una fuerte cantidad d dinero, lo observo pero
no lo tomo, sé que por derecho me corresponde, pero simplemente no puedo aceptarlo,
eso fue lo que valió mi amor para él, así que simplemente puede quedárselo, pues lo
único que recibirá de mi párate.
- No lo quiero- Digo. – eso todo tuyo, esa cantidad de dinero es lo que valió mi amor para
ti, así que espero lo disfrutes, y no tengo nada que perdonar, todo lo que paso me sirvió
de mucho, me sirvió para valorarme, para ser mejor, para no dejarme encerrar entre
cuatro paredes, para que no me trataran como una muñeca con la cual jugar, gracias a ti
se lo que valgo y créeme es mucho más que lo que dice ese cheque, tu dejaste de ser
importante para mí, ahora no eres ni serás más nadie en mi vida, de ahora en adelante
solo serás una persona más en el planeta que vive y respira sin que interfiera en mi vida,
un ser humano que merece vivir así como lo merece el ser más rastrero del universo...
cuídate Manuel, y de ahora en adelante piensa bien lo que haces, recuerda, "cosechamos
lo que sembramos" yo no te deseo mal, espero seas feliz... Adiós.- Hablé poniéndome de
pie para salir de esa cafetería donde no volvería jamás.
Llegue a la oficina y me encontré con una sorpresa que no esperaba, todos los empleados
estaban reunidos en la planta baja, unos hablaban tranquilos entre sí, otros cuchicheaba
en secretos y otros simplemente tenían cara de susto, se corría el rumor que iban a ver
despidos, otro decían que la empresa estaba en bancarrota, y otros que la empresa seria
vendida. Yo por mi parte solo veía como se aproximaba Sleyter el hermano de Andrés
vestido en traje negro, pulcro e impecable.
Mi mundo, mis esperanzas, mi alegría, mi felicidad, y mi fuerza y toda yo se fue al retrete
cuando lo escuche hablar.
- Señores, señoras. – Dijo Sleyter Captando la atención de todos.- los reuní aquí para hacer
una declaración y que no se corra rumores- aclaro pero todos en la sala en vez de hacer
silencio estallaron en preguntas, rumores y alboroto que Sleyter cayó con un gesto de
manos.
- A partir de hoy, yo seré su jefe inmediato, rendirán cuenta a mi persona, cualquier
novedad, inquietud o duda, se dirigirán a la señorita Karen y después ella a mí.
- ¿qué paso con Andrés? Pregunto Elizabeth y lo agradecí, yo no encontraba mi voz...
- Andrés tuvo un viaje de emergencia y no sabemos cuándo volverá, será por tiempo
indefinido.
¿Indefinido? ¡Indefinido! Esa palabra se repetía en mi cabeza una y otra vez, lo perdí,
Maldita sea lo perdí.
- ¿dónde se fue? Hizo otra pegunta Elizabeth y nuevamente agradecí mentalmente su
intervención
- Eso no estoy autorizado a decirlo.- dijo y empezó a andar dejando a todos nuevamente
con otra inquietud. – Karen te espero en la oficina.- hablo esta vez mirándome a mí, pero
yo aún no salía de mi trance, las piernas me fallaban, las sentía como gelatina, mi cabeza
empezó a palpitar, mi corazón parecía caballo desbocado, la boca y garganta estaba ceca,
mis ojos húmedos, veía borroso, sentía como mi cuerpo se desvanecía..
- KAREN. - alguien grito y fue lo último que escuche antes de caer en la oscuridad.

Apartado 32 Penas

Andrés
Después de haber llamado a Sleyter e informales que me iría por tiempo indefinido y que
el quedaba a cargo de la empresa, y que tenía terminantemente prohibido decir donde
me iría, fui a mi apartamento hice mis maletas y marche rumbo al aeropuerto donde
compre el boleto más próximo a España. Tuve que esperar durante tres horas en ese
maldito aeropuerto hasta que saliera el avión, y con cada minuto que pasaba mi
determinación de marcharme también se iba, peo luego la imagen de Karen en los brazos
de aquel hombre, me partía el corazón, ella tenía derecho de ser feliz, y si era con él, no
me opondría, el problema era que yo no era tan fuerte para ver eso, el problema era que
no soy valiente para verla sonreír, y saber que no es por mí, así que mejor poner distancia
entre los dos, me confiaba con que ella estaba bien y feliz, así yo me estuviese muriendo
por dentro al no tenerle.
Llego a España y no sé dónde coño ir, por lo apresurado no reserve ninguna habitación, así
que camino por las calles sin rumbo fijo, la imagen de Karen no sale de mi mente,
frustrado, decepcionado, dolido y muerto de amor, entro en un bar, tengo que sacarla de
mi mente, tengo que olvidarla.
Entro y camina hasta la barra, dejo las maletas aun lado, poco me importa si me las roban,
tal vez también puedan robar mi corazón y con el este sentimiento que quema todo mi
pecho.
Pido un vaso de whisky y lo bebo de un solo trago, luego otro, y otro, y otro, y con cada
trago en vez de no pensarla su recuerdo llega con más nitidez, pido una botella completa y
empiezo a tomar directamente de ella, aflojo mi corbata, siento que me ahogo.
Voy a empinarme nuevamente la botella cuando me la arrebatan de las manos, quiero
refutar, pero ya el licor en mis venas no me deja fuerza para nada, levanto el rostro para
ver quien fue el causante de ese arrebato, y creo ver alucinaciones es... ¿Karen?
¿Karen? – pregunto y trato de enfocar bien la imagen frente a mí.
- No, idiota, soy Anny. ¿Se puede saber que mierda te pasa? – pregunta y se sienta en un
banco junto a mí. Vuelvo mi atención a la barra, mientras me sigo lamentando y mis ojos
se inundan de lágrimas, estoy completamente loco, ya la empiezo a ver por todos lados.
- Háblame, Andrés, me duele verte así.
- Es triste, Anny, es triste querer y no se querido. Yo, hubiese dado todo por ella.
- ¿de qué estás hablando?- inquiere.
- Ella… Ella no me quiere y me condeno al olvido, eligió a su ex, y yo... yo... sufro por no
tenerla, por no... - intento seguir pero mi llanto me ahoga, llevo mis manos al rostro y me
apoyo en la barra.
Ella no dice nada, así que busco la botella nuevamente, pero no la encuentro, así que le
hago una seña al que está detrás de la barra y pido nuevamente otro trago, quiero
ahogarme en mi pena, quiero ahogarme en licor, tal vez así pueda olvidarla, tal vez así
caiga en un sueño profundo y cuando despierte ya no la recuerde.
- Ya está bueno Andrés. - habla Anny quitándome nuevamente mi preciado licor.- Nada
vas a remediar bebiendo como un loco, y ya está bueno de llanto, con eso no solucionas
nada, es todo lo contario, con cada trago la recuerdas más, y tu corazón sufre más.
- Que vas a saber tú de cómo me siento. – casi le grito en la cara.
- Créeme, se lo que digo, se por lo que pasas, yo también lo pase, pero el destino sabe lo
que hace, tal vez ella no era para ti, tal vez no era tu tiempo. Ahora levántate que nos
vamos.
- No tengo a donde ir. – digo en un susurro, me siento como la mierda.
- Te iras a mi casa, te puedes quedar allí el tiempo que quieras.
Karen
4 meses después.
Han pasado 4 meses donde no sé nada de Andrés, le he preguntado a Sleyter, y el solo me
dice que está bien y que no sabe cuándo vendrá, y que no puede darme más información,
no he querido insistir por no ser descubierta en mi sentimiento, tal vez a él no le guste que
yo quiera a su hermano y me eche de la oficina y no puedo darme el lujo de quedar sin
empleo, ahora menos que nunca.
Salgo del trabajo y unas gotas de agua empiezan a mojar mi rostro, corro como puedo y
subo a un taxi, mi nuevo apartamento no está muy lejos de la oficina, pero con el clima
como esta es mejor prevenir.
Llego a mi apartamento que está en un tercer piso y a penas entro me quito los tacones
mis pies duelen, están hinchados, siento como el frio del piso se cala en la planta de mis
pies y me refrescan, camino hasta la cocina y preparo una taza de chocolate, desde hace 3
meses solo me gusta chocolate caliente, será porque calienta mi interior que se siente frio
y desolado desde que Andrés no está, o será por otra cosa, sonrió un poco, yo y mis
manías.
El silencio me aturde, así que me dirijo a la radio y pongo una emisora al azar, está
sonando una canción la cual no le prestó atención, y luego camino hasta la ventana, y la
abro, mientras veo al cielo cubierto de nubes grises. Una canción capta mi atención y
mientras la escucho los recuerdos vuelven a mí.
Veo mi ventana y el cielo esta gris, pasan las horas y no estás aquí, me llora el cielo...
No puedo evitar sorprenderme con la letra de la canción describen exactamente como me
siento.
Como deseo que estés junto a mí, como quisiera en tus brazos vivir, me llora el cielo.
Y si extraño tanto a Andrés, quisiera que este aquí y que compartiéramos nuestra
felicidad, deseo tenerlo a mi lado... mis ojos se inundan de lágrimas ¿Qué será de ti
Andrés? ¿Me extrañaras?
"que con tu calor, me das color, secando mi tristeza, aleja el dolor, de un corazón que te
ama con certeza, ay... ay... ay... lagrimas con dedicación que alumbra mi habitación, que si
no estás amor, me llora el cielo.”
¿Te habrás olvidado de mí ya? ¿Me pensaras? ¿Algún día volverás? Espero que sí, lo
extraño tanto.
Siento las gotas que mojan mi piel, mi fiel compañero el recuerdo de ayer, me llora el
cielo.
Como te extraño en mitad de mí ser y hacer el amor hasta el amanecer, me llora el cielo.
Recuerdo aquel día en la playa, en aquel hotel, y me dejo llevar por ese recuerdo, de sus
manos en mi piel, de sus besos, sus caricias y de todas esas sensaciones que me hizo
sentir, y que no supe reconocer en ese momento, fui una estúpida, ¿cómo no darme
cuenta de lo que sentía por él? Lo amo, y tengo la esperanza que en algún momento
volverá y podre aclara todo y si él no me quiere, por lo menos lo aclarare y podré estar
tranquila, sé que todo fue mi culpa por no decidirme a tiempo, pero dicen que las cosas
pasan por algo ¿no?
El timbre me saca de mis pensamiento, así que limpio mis lágrimas y apago el maldito
radio que me hizo que me torturara con los recuerdo, aunque bueno no necesito de una
canción para recordarlo, lo recuerdo cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo de
mi existencia.
El timbre vuelve a sonar y voy directo a abrir, allí están como siempre mis amigos, Mónica,
Robert y cris... ah y Ricardo que ahora se unió al grupo como pareja de cris. Ellos todos los
fines de semanas nos reunimos, cada viernes vienen a mi casa, comemos, hablamos y
hacemos planes, me ayudan a distraerme de mi pena y hoy es uno de esos días donde los
necesito más que nunca.

Apartado 33 Volver

8 meses, 8 meses y no sé nada de él, 35 casi 36 semanas si noticias suyas, me siento


agotada, tanto física como mentalmente, necesito vacaciones.
Entro a la oficina como todos los días, camino lentamente por los pasillo, sin ver a ningún
lado, siempre es lo mismo, llego me siento en el escritorio y no hago absolutamente nada,
Sleyter ya no requiere tanto de mis servicios. Pero hoy es diferente, llego y él está como
loco, dando órdenes y gritos por todos lados.
- ¿Qué ocurre?- Pregunto cuando llego a su lado.
- Los señores Maldonado nos están demandando. - dice y pasa sus manos por el cabello
alborotándolo.
- ¿Qué? ¿Pero por qué?- pregunto incrédula
- Según los últimos pedidos que hicieron llegaron con retraso y de paso los equipos
presentaron fallas, quieren una indemnización, por los daños causados, ya que ellos
vendieron nuestros productos y estos fueron devuelto a ellos junto con una demanda. El
problema es que ellos exigen más de lo que corresponden.
- Pero se puede llegar a un acuerdo, hablar con ellos.
- Sí, claro, pero hay otro detalle, no quiere hablar conmigo, sino con el dueño de la
empresa, según ellos y palabras textuales "queremos hablar con el dueño del circo, no con
los animales" ¿puedes creerlo? Me han insultado, han insultado mi inteligencia, si no
fuera porque es una inversión de mucho dinero lo habría mandado a la mierda a ellos y
todo su ejército de abogados.- dice y bufa.
Pero en mi mente solo se repite que quieren hablar con Andrés, lo que quiere decir que el
volverá, todo mi cuerpo se tensa, y mi mundo se mueve, con solo pensar que el volverá.
Siento que mi rostro pierde el color, y Sleyter se da cuenta, por que corre y me sostiene
antes de que caiga y grita pidiendo una silla.
Elizabeth trae una inmediatamente y se va por un vaso de agua. – te pusiste pálida. ¿Te
encuentras bien? – pregunta Sleyter y yo quiero gritarle que no, que no me siento bien,
que a pasar de todo no me siento preparada para ver de nuevo a Andrés, no sé cómo se
vaya a tomar mis palabras, tengo miedo de que ya me haya olvidado, de que este con otra
persona o peor que este casado, mientras yo aún lo espero.
Elizabeth llega con un vaso con agua, lo tomo con manos temblorosas y bebo de él,
respiro con más calma y veo a Sleyter que me ve profundamente, esperando una
respuesta, se nota que está preocupado por mí.
- Ya estoy mejor, Sle.- digo, ya nos tenemos más confianza y nos tratamos así.
- ¿Cuándo vas a tomar las vacaciones que te dije? – Pregunta mientras me ve de arriba
abajo.- Has trabajado mucho.- acota.
Yo frunzo el ceño, ahora menos que nunca salgo de vacaciones, tengo que verlo primero y
afrontar mi realidad me guste o no.
- Sabes que aún no lo hare... aun no es tiempo de eso. - digo mientras me levanto y entro
a la oficina para dar por concluida esta charla.
Me dejo caer en el sillón que está en mi oficina y me quilo los zapatos para levantar mis
pies y subirlos al apoya brazos. Mientras el rostro de Andrés vuelve a mi mente como cada
día, cada noche, como cada maldito minuto del día.
Solo espero que cuando Andrés vuelve me deje explicarle, que me escuche, que me
perdone, y que no me vea como un error, quiero escuchar de sus labios que cada noche
me recordó, así como yo lo recuerdo a él, que no haya borrado mis besos y mis huellas de
su piel, así como las de él están grabadas en cada milímetro de mi cuerpo, en cada poro de
mi piel.
Todavía recuerdo como cada vez que sonaba mi teléfono corría hasta el, creyendo que
podía escuchar su voz, es patético, sí, pero tenía la esperanza que el volvería y me diría
que me amaba y nunca más se alejaría de mí, ¿suena estúpido pensar en él y yo juntos?
Andrés.
Mi teléfono suena y lo atiendo sin mirar quien es.
- Hola. - digo
- Andrés, te necesitamos en la empresa. – es lo único que dice Sleyter apenas escucha mi
voz, y yo me congelo, volver, volver a Venezuela, ¿volver a verla? No, no, no, aun no estoy
listo, aun no la he olvidado. Ni pensar en volver, aquí estoy creando una nueva vida, una
donde a pesar de que su recuerdo me acosa cada noche, y que mi mente me tortura con
sus besos, son su caricias, no puedo volver, no puedo hacerle esto a Anny, ella ha estado
aquí para mí, aún recuerdo su cara de felicidad cuando le dije que lo intentaría, que tal vez
podría enamorarme de ella, y desde entonces estamos juntos, aun no olvido a Karen, pero
también esta Anny, y se lo que es que te rompan el corazón y no soy capaz de hacerle eso
a ella, porque se y puedo jurar con mi vida que si la vuelvo a ver, todo o lo poco que he
construido se ira a abajo en un dos por tres.
- no, no puedo. – respondo
- ¿Qué? Sabes que si no vienes quedaremos en la ruina, los Maldonado no quieren llegar a
ningún acuerdo al menos que sea contigo, nos tienen cogidos por las pelotas, es una
demanda multimillonaria.
- Veré que puedo hacer desde aquí.- respondo sin dar mi brazo a torcer, no quiero volver y
no lo hare.
- Pues la empresa está en tus manos, tu mejor que nadie saber lo que arriesgas, después
de todo tu eres el dueño, te mande un correo con la información, revisa y dame una
respuesta.
- ok. – digo y voy a colgar cuando vuelve a hablar.
- Si vas a venir, tienes que saber algo, es sobre ella. - dice y yo sé a quién se refiere, no es
necesario que diga su nombre, él sabe muy bien que me vine a España huyendo de ella,
bueno de mi amor por ella, pero no sabe todo los por menores, no quise contarle esos
detalle.
- Andrés, Karen ella....
- No, no me digas nada, no quiero saber nada. – digo antes de que continúe, siempre es lo
mismo evito preguntar por ella, y él siempre quiere decirme algo, pero lo evito, ¿acaso no
se da cuenta que me hace daño? - sabes muy bien que estoy con Anny, así que no me
digas nada de ella, ella ya es pasado.- digo sin yo mismo creerme lo que digo.
- Bien, después no me vengas con reclamos por que no te lo dije.
- Aún no se si voy, así que no te preocupes, afrontare lo que tengas que afrontar si algún
día vuelvo.- digo y corto la llamada.
Voy por mi laptop me siento en el sofá y entro en mi correo, reviso los datos enviado por
Sleyter, y de verdad la situación está mal, requiere mi presencia, pero me niego a ir, soy
un cobarde, lo sé, pero como te afrontas al amor de tu vida, como afrontar el hecho de
verla feliz al lado de otro.
- ¿Qué pasa amor? Pregunta Anny sentándose a mi lado vestida con ese conjunto tan
diminuto que en cualquier hombre causaría sensaciones de placer, pero a mí no,
sencillamente porque ella no es Karen.
- Hay problemas en la empresa. – respondo sin ningún apelativo cariñoso, simplemente no
me sale.
- ¡oh!...
- Tengo que ir hasta allá, pero no quiero. - digo como niño chiquito.
- ¿Es por ella verdad?- Pregunta y yo asiento, Anny sabe toda la verdad, a ella no puedo
mentirle, pero también esta consiente que Karen no me quiere, por eso está dispuesta a
luchar por mi amor, y yo lo estoy intentando, le di mi palabra y lo hare cueste lo que
cueste.
- Si quieres te acompaño, no te dejare solo...
- ¿Harías eso? – pregunto, viendo en sus ojos el amor que siente por mí, no debe ser fácil
para ella ver el hombre que ama no le corresponde y mucho menos acompañarlo a un
viaje con su pasado.
- Claro mi vida. – dice ella y se inclina para besar mis labios, dulcemente.
Bien iré a Venezuela, solo espero que todo se soluciones rápido y así volver a la
tranquilidad que Anny me ofrece aquí en España.

Apartado 34 La verdad

Estoy a punto de aterrizar en el aeropuerto de Venezuela y mi nervio me retuerce las


entrañas, no sé qué hare cuando la vea, no sé qué hará ella cuando me vea, le he
extrañado tanto. ¿Será ella feliz junto a su esposo? ¿Se habrá vuelto a casar con él? Pienso
mientras veo por la ventanilla del avión
Me muevo nuevamente buscando una cómoda posición, el cinturón me molesta, las
manos me sudan, un tic nervios en mi pie derecho que se mueve sin permiso llega.
Maldición, parezco adolescente.
- Tienes que tranquilizarte. – menciona Anny a mi lado, giro el rostro y la veo, me está
sonriendo y sé que también está nerviosa, pero lo oculta muy bien, sé que tiene miedo de
perderme, yo también tengo miedo, miedo a no llegar a enamorarme de ella y hacerle
daño.
- Tratare- respondo y fuerzo una sonrisa, para volver a concentrarme en mirar por la
ventana.
Llegamos al aeropuerto y nadie nos espera, pues al final nadie sabe que volvería.
Tomamos un taxi, yo decido ir directo a la empresa y Anny a mi casa, dejara las maletas y
vendrá por mí. No quiere dejarme solo mucho tiempo, y se por qué.
Llego a la empresa y me bajo del taxi mientas Anny sigue el camino hasta la casa. El miedo
me vuelve a invadir así que saco la mano y paro otro taxi, subo en él y no sé dónde ir, así
que después de pensarlo durante unos minutos donde el taxi solo daba vueltas sin rumbo
fijo, le doy la dirección de aquella cafetería donde vi a Karen por primera vez.
Entro y busco una mesa al fondo me siento mirando hacia la puerta, una muchacha se
acerca pidiendo mi orden, una vez se va por ella, yo me sumerjo en mis pensamientos, no
puedo evitar recordar aquella primera vez, donde la vi, concentrada leyendo el periódico y
tomando un café, cuando escuche su voz y pensé que era un ángel.
La chica vuelve con mi pedido y trae consigo la prensa, así que la pido prestada. Mientras
tomo el café. Leo un anuncio donde se habla de la demanda echa a mi empresa y donde
informan que yo me niego a dar la cara, mi ira cree, Malditos periodistas, no saben nada y
hablan como si lo supiera todo.
La campana de la puerta anuncia la llegada de alguien, como toda persona, levanto el
rostro y me tragante con el café, frente a mi esta Karen, tan bella, perfecta como siempre,
mi vista recorre desde su rostro hasta los pies, mis ojos se abren desmesuradamente, al
ver su prominente vientre.
¡KAREN ESTA EMBARAZADA! Un nudo se forma en mi garganta, al darme cuenta que es
feliz, que su reconciliación fue al máximo, tanto así como para tener un bebe, envidio la
suerte de Manuel, cuanto quisiera ser yo el padre de ese hijo, cuanto quisiera yo ser el
causante de esa sonrisa que ella lleva en este momento en el rostro.
Oculto mi rostro detrás del periódico y evito que me vea, necesito recuperar fuerzas antes
de enfrentarla, antes de que nos podamos ver frente a frente. Respiro profundo varias
veces, para tratar de calmar mi alocado corazón, esta tan bella, el embarazo le sienta
bien.
Escucho que habla con alguien y bajo un poco el periódico y la veo con otra mujer, esta le
dice algo y ambas vuelven a reír.
- Disculpe señor, pero si ya no está leyendo el periódico podría devolverlo, otro cliente lo
necesita. - dice la muchacha parada frente a mí, maldigo mi suerte, y se lo entrego, me
levanto con cuidado para salir de allí, tal vez pueda hacerlo sin que se den cuenta de mi
presencia.. Pero por lo visto mi suerte no está de mi lado, ya que mi teléfono empieza a
sonar.
Todos voltean a verme, pero la mirada que más pesa es la de ella, me mira sin poder creer
que yo estoy allí, todo mi mundo desaparece, solo estamos ella y yo, pero el teléfono
vuelve a sonar sacándome de mi trance así que decido contestar.
- Hola.- respondo-
- Amor ¿Dónde estás? Llegue a la empresa y tú no estás. – es Anny y es allí donde
recuerdo que tengo una vida igual que Karen, ella ahora es feliz con él y yo tengo a esa
chica que está dispuesta a todo por mí.
- Hola Amor, salí por un café. Ya voy para allá. – digo cuando veo que Karen da un par de
pasos hacia mí.
- Ok ¿te espero? - dice Anny y puedo sentir la confusión en su voz y lo entiendo nunca le
digo ningún mote cariñoso y de repente le salgo con un "amor"
- Si, tranquila, espérame allí. – digo y cuelgo, doy un par de pasos y me detengo, si quiero
salir tengo que pasar por donde esta Karen mirándome aun con asombro.
- Andrés... - dice ella y yo cierro los ojos al escuchar como mi nombre es pronunciado por
su dulce voz... no tengo ni una hora aquí y ya la tuve que ver, no entre a la empresa
tratando de evitar este momento y fue inevitable, ¡vaya que el destino es un perro!
- Hola Karen, ¿cómo estás?- Pregunto
- Bien, Andrés, yo...
- Después hablamos, me están esperando.- Digo y salgo de esa cafetería casi corriendo, sé
que me comporte como un canalla al responderle así, pero no podía permanecer allí, de lo
contrario la tomaría entre mis brazos y la besaría, como cada noche en mis sueños.
Corro por las calles y cuando siento que ya estoy lejos de ella, me permito respirar, su
presencia me perturba ¿cómo voy a hacer para trabajar durante este tiempo sin querer
tenerla entre mis brazos?
Tomo un taxi y le doy la dirección de la empresa, y en el camino le marco a mi hermano.
- ¿Por qué mierda no me dijiste que Karen está embarazada?- Le cuestiono apenas
contesta.
- Intente decírtelo pero no me dejaste.... Espera... ¿Cómo sabes que está embarazada?
- Porque estoy aquí maldito Idiota, y tenías que decírmelo, así yo no quisiera saber nada
de ella, tenías que obligarme a escucharte.
- No eres un niño para obligarte a nada.
- No sabes la sorpresa que me lleve al verla así... ¿dime ella es feliz? Pregunto.
- No he visto que no lo sea, pero tampoco es que desborda felicidad.
- Bien, voy para allá. – digo queriendo cortar la conversación.
Karen
Salgo del consultorio en compañía de Mónica, hoy era mi última consulta, ya dentro de
poco tendría a mi bebe, a mi pequeña Ashley entre mis brazos
Recuerdo como si fuese sido ayer cuando me entere que sería mama. Estaba saliendo de
trabajo cuando un fuerte mareo me hizo tambalear, Sleyter estaba saliendo también en
ese momento y me ayudo, pero al sentir el olor a su colonia, las náuseas se hicieron
presente y con ellas las arcadas y termine vomitando en sus zapatos caros.
Palidecí aún más, pensé que me insultaría, que se molestaría y me gritaría, pero pese a
todo lo contario, él se preocupó por mí, me tomo entre sus brazos y me llevo hasta su
auto, para después llevarme al médico, allí me hicieron todo tipo de exámenes pues
seguía estado pálida, él no se fue, se quedó allí hasta que los resultados estuvieron listos.
El doctor entro a la habitación donde estaba y creyendo que Sleyter era mi esposo nos dio
la buena noticia "señora mis más sinceras felicitaciones, serán padres", Sleyter palideció y
eso que no era el padre y yo... pues estaba feliz, siempre quise ser madre y si era de
hombre que amo la felicidad era doble, no importaba que él no estuviera, tenía un
pedacito de el para no sentirme sola, además sabía que el algún día volvería. Desde ese
día mis lazos de amistad con Sle se estrecharon más, él se encargó de cuidarme,
consentirme, de cumplir mi antojo y todo lo que yo quisiera.
Entro a la cafetería que está cerca del consultorio aun con ese recuerdo en mi mente y
sonrió, Mónica busca donde aparcar el auto, y otro recuerdo vuelve a mi mente y sonrió
aún más, llevo en mi bolso una foto del ultimo eco de mi bebe donde sale chupando su
dedo, tuve que imprimir tres, uno para mí, uno para mi amiga y uno por su puesto para
Sleyter que será el padrino de mi niña. Busco una mesa y segundos después llega Mónica.
- Me costó encontrar un lugar donde dejar el auto, al final lo estacione en un lugar para
discapacitado. – dice y ríe contagiándome a mí de su risa.
Una chica se acerca a nosotros, anota nuestra orden incluyendo el periódico para Mónica.
La muchacha se retira y nosotras seguimos con la plática y las risas, minutos después
escuchamos un teléfono sonar, levanto mi rostro y si no fuese porque estoy sentada me
hubiese caído de bruces.
Andrés está allí de pie, como queriendo correr, pero no puede. Lo miro, lo miro todavía sin
poder creerme que él es real, sus ojos conectan con los míos y me olvido de todo, solo
somos él y yo. Quiero caminar hasta el, pero mis piernas no responden, su teléfono vuelve
a sonar, sacándonos de nuestra burbuja.
- Hola.- contesta él y yo me pongo de pie sacando fuerzas de donde no tengo.
Se queda en silencio escuchando a la otra persona al lado de la línea y yo un par de pasos
en su dirección
- Hola Amor, salí por un café. Ya voy para allá. – dice él y yo me detengo de golpe ¿dijo
"amor"? ¿Está casado?
- Si, tranquila, espérame allí. – vuelve a hablar mientras da un par de pasos para salir ¿se
va? No, no quiero, tenemos que hablar, se detiene unos pasos frente a mí y me mira, yo
aún no salgo de mi asombro
- Andrés... - digo pero las palabras se atoran en mi boca, el cierra los ojos al escuchar mi
voz ¡acaso no quiere escucharme!
- Hola Karen, ¿cómo estás?- Pregunta y siento un golpe en el pecho al escuchar su voz
dirigida a mí, cuanto había soñado con este momento, pero no así, soñé con el corriendo
hacia mí, abrazados y besándonos, criando a nuestra niña juntos, no así, el distante, con
otra mujer y yo sufriendo por no tenerlo.
- Bien, Andrés, yo... intento hablar pero nuevamente el maldito nudo en mi garganta me
lo impide, ¡quiero llorar!
- Después hablamos, me están esperando. – dice y se va casi corriendo lejos de mí.
Me quedo como tonta mirando la puerta por donde acaba de salir cuando siento unos
brazos que me rodean, no necesito mirar para saber quién es, oculto mi rostro en su
pecho y me dejo llevar por el dolor, lloro por todos estos meses sin él, por tenerlo aquí
frente a mí y no haber podido hablar con él.
(********)
Dos semanas han pasado, dos semanas donde cada vez que intento acercarme a él, el
prácticamente huye, ya estoy cansada de buscarlo, de querer explicarle lo que paso,
además él está con esa mujer, la misma que me presento en Margarita, se nota que ella lo
quiere y yo no seré un impedimento para que él sea feliz, tampoco le diré que mi bebe es
de él, para que arruinar su felicidad con un hijo, yo soy más que suficiente para mi hija.
Además lo peor de todo es que Anny no es mala mujer, es duce, cariñosa, amable, ¿Cómo
odiar a alguien así? Pues fácil, no se puede. Así que por esa parte estoy contenta, Andrés
se merece ser feliz, después de todo yo soy yo la culpable de todo, yo por mis
inseguridades, yo por no elegir a Andrés desde un principio.
Anny
Dos semanas llevamos aquí, y han sido las peores semanas de mi vida, trato de sonreír y
que nadie se dé cuenta de mi sufrimiento, pero no puedo seguir así, durante estas dos
semanas Andrés ha solucionado el problema por el cual volvió pero aún faltan algunos
detalle, también me he dado cuenta que Andrés nunca me querrá, me he dado cuenta de
las miradas de añoranza que le da a Karen cada vez que la ve, sé que el la ama, y pensé
que después de todo lo que ella hizo el la olvidaría y me amaría, pero no, el jamás la
olvidara, además también me doy cuenta que ella también lo quiere, veo cómo lo ve,
como sus ojos se humedecen cada vez que intenta hablar con él y el huye, veo su mirada
llena de amor y eso me mata, no puedo estar entre dos personas que se aman. Ella está
embarazada y como conocedora de toda la historia puedo jurar que ese bebe es de
Andrés, así que voy a hablar con ella antes de tomar cualquier decisión.
Entro a la oficina donde ella esta mientras me pregunto ¿Por qué aún está trabajando? Se
nota que está a punto de dar a luz.
- Hola.- digo un poco tímida.
Ella levanta el rostro de los papeles que está observando, y frunce el ceño al verme.
- ¿Te sorprende verme aquí?- pregunto mientras me siento en la silla frente a su escritorio
y ella asiente.
- Bien vayamos directo al grano, quiero hablar de Andrés. – noto el cambio inmediato en
su postura.
- No sé de qué quiere hablar- dice ella, y yo sonrió, está a la defensiva.
- Sé que ese niño es de Andrés. – Digo mostrando seguridad en lo que digo, y aunque no
estaba segura, sus gesto, su nerviosismo me confirmaron mi sospecha.
- No... No sé de qué hablas... no sé por qué dices eso...
- No me mientas, he visto como lo vez, como él te ve, y no entiendo por qué le ocultas que
él es el padre.- Digo y me cruzo de brazos. Tal vez algo trama. Ella suelta un suspiro antes
de hablar.
- No pensé ocultárselo, simplemente cuando me entere, el ya no estaba, no sabía nada de
él, lo busque, lo llame y nada, después de aquel día el desapareció...
- ¿Qué paso aquel día? Se la versión de Andrés pero me gustaría saber la tuya.- Hablo, y
aunque en el fondo sé que me dolerá escuchar, que ella lo ama, necesito escucharlo de su
boca... ella se levanta y camina hasta un sofá que está en esa oficina y se acuesta en el
levantando sus pies hinchado.
- Disculpa que hago esto, pero hoy no me he sentido bien. - dice ella y yo le hago un gesto
con la mano para restarle importancia.
- Bien.- Dice ella y cierra los ojos como recordando ese día. – llegue a la oficina como
todos los días, empecé con mi trabajos como normalmente lo hacía, Andrés no llegaba
pues estaba en una reunión, mi ex esposo llego unas horas después, él quería una
oportunidad ¿sabes?- dice y hace una pausa, yo respondo un sí, eso me lo había contado
Andrés. – ese día suplico por que volviera con él y me beso antes de yo darle una
respuesta, en ese momento llego Andrés, y bueno tu sabes el resto.
- ¿Qué paso después que Andrés salió de la oficina? - pregunto,
- Estalle, insulte a Manuel, lo corrí de aquí, literalmente lo mande a la mierda, le prohibí la
entrada, por su culpa perdí a Andrés... dice y veo como lagrimas salen de sus ojos.
- No lo has perdido.- digo y ella abre sus ojos enormemente.
- El aun te ama, durante este tiempo he intentado que me ame, pero no he podido, si me
quiere pero no me ama, no de la forma que te ama a ti, no me mira cómo te mira a ti.
- Pero está contigo y yo no voy a intervenir. - Dice ella y hace una mueca de dolor.
- No lo harás. – digo y me levanto de allí, es hora de hacer lo correcto así mi corazón se
rompa en mil pedazos.
Entro a la oficina de Andrés y él está distraído, otra vez sumido en sus pensamientos, me
aclaro la garganta y capto su atención.
- Tenemos que hablar.- digo
- ¿Qué paso? Dice levantándose y yendo a mi encuentro, lo tomo de la mano y lo dirijo al
sillón. Me siento con él a mi lado.
- ¿Sabes que te amo? Pregunto y el asiente.
- Y por eso te dejo libre. - Digo con el nudo en mi garganta, el intenta hablar pero levanto
mi mano para callarlo. – sé que no me amas, que nunca me llegaras a amar, sé que la
amas a ella, e igual que ella te ama a ti. Se feliz Andrés no te niegues ese derecho por estar
conmigo, escucha lo que ella tiene que decirte.
- Pero...
- Pero nada, ella está libre. – digo y veo como sus ojos brilla, mientras que en mi interior
mi corazón se encoje.- te repito, búscala y escúchala, yo estaré bien... algún día llegara
alguien que me ame como tú la amas a ella... y seré feliz al igual como yo deseo que seas
tú. – dije y le di un beso en la mejilla para salir de allí, rumbo a una nueva vida y en busca
de mi felicidad
Andrés
Todavía no salgo de mi asombro, Anny me ha dejado, para que busque a Karen, según ella
esta soltera, pero entonces ¿ese bebe? Una idea loca surca mi mente, recuerdo aquel día
en el hotel ¿será que es mi hijo? Sacudo la cabeza y niego, solo estuve con ella una sola
vez, seguro el idiota de sus ex, después de usarla la dejo nuevamente, Maldito imbécil si lo
veo lo golpeare hasta cansarme, ¿Cómo se le ocurre hacerle algo así a ella?
Escúchala, esas palabras se repiten en mi mente, salgo de mi oficina y voy a la de Karen,
ella esta acostada en el sofá, con los ojos cerrados, veo como unas lágrimas salen de sus
ojos, y me siento un idiota, ella lleva sus manos a su vientre y hace una mueca de dolor,
corro hasta ella.
- Karen.- digo arrodillándome a su lado.
- Andrés.- dice ella
- ¿qué tienes?
- Me duele.- Dice para después soltar un grito. Y agarrar su vientre muy fuerte.
El miedo me invade, tengo que ayudarla, la tomo en brazos y salgo con ella rumbo al auto,
no puedo permitir que nada malo le pase.
- Andrés, mi niña. _ dice y la emoción me embarga, es una niña será igual a su madre.
- Tranquila Amor, estarás bien, las dos lo estarán, - digo mientras que la acuesto con
cuidado en el asiento trasero del auto y conduzco hasta la clínica.
Llego a la clínica y Karen aún se queja de dolor, una enfermera trae una silla de ruedas e
intentan ingresarla, pero ella se niega.
- Andrés.- dice ella.
- Tranquila, dame el número del padre, tiene que estar aquí. _digo aunque no me gusta
mucho la idea, no quiero ver a ese idiota. Siento mi vena del cuello palpitar solamente con
la idea de ver su cara y que este cerca de la mujer que amo, pero no puedo hacer nada.
- ¡No!... AHHHHHHHH.- grita nuevamente. - No es necesario. - dice y aunque en el fondo
agradezco no tener que llamarlo, me duele que ella este sola pasando por esto. -el padre
ya está aquí.- Continua ella y siento que mi mundo se ilumina y resplandece en un millón
de colores al entender sus palabras, es mi bebe, es mi hija, es fruto de mi amor hacia ella,
estoy apoyando a la mujer que amo y presenciare el nacimiento de uno de los seres más
importante de mi vida… Mi Hija.
FIN.-

Epílogo 2 días después...

Me encontraba entrando a la habitación de Karen después de 2 días... 2 días donde no


había podido hablar con ella y pedirle perdón por ser un idiota y haber huido sin siquiera
escuchar lo que ella tenía que decirme, fui un cobarde, un total y completo cobarde.
- ¿Puedo pasar? – pregunto mientras que asomo solo la cabeza a través de la puerta.
- Claro.- Dice ella y yo entro hipnotizado por la imagen que presencia mis ojos. Karen tiene
a nuestra hija entre sus brazos, y sonríe de la forma más dulce que había visto, irradia
amor por todos lados, y yo me siento agradecido con el ser supremo por ser causante de
tan maravillo ser.
- Es preciosa.- digo aun observando como mi hija suelta un bostezo y cierra sus ojitos poco
a poco.
- Karen.- digo unos minutos después de completo silencio y de haber comprobado que
Ashley dormía plácidamente en el pecho de su madre.
- Andrés, no digas nada.- dice y siento mi corazón contraerse y volverse pequeñito, ¡me
jodí!, ¡la perdí!, no quiere escucharme y todo por ser un idiota, un cobarde que no supo
esperar y luchar por la mujer que ama.
- Soy yo la que tiene que pedir perdón.- continuo hablando, sacándome de mi estado de
sufrimiento interno y haciendo que la mire con total asombro.
- ¿Qué? ¿Por qué? No entiendo, fui yo quien huyo, fui yo quien no lucho por ti, quien casi
te deja sola, luchando con nuestra hija, quien fue un completo idiota, pero ya no más, ya
no huiré, me quedare aquí y luchare por ti, por nuestra hija, y si ya no quieres verme, pues
me da igual, porque siempre estaré aquí, y no descansare hasta que me ames y estés
junto a mí, no descansare hasta que seamos una familia, tú y mi hija son lo más
importante que tengo y no los volveré a perder. – sentencio firme y sin vuelta atrás.
Ella intenta hablar y hago un gesto con la mano y sigo hablando quiero que me escuche,
que entienda que la amo y que no me daré por vencido, no quiero escuchar de su boca
que no hay solución, que no me perdonara o que ya no le gusto siquiera, no, eso jamás lo
quiero escuchar.
- Por favor, dime que no todo está perdido, dime que aún podemos estar juntos, o por lo
menos dime que no me alejaras, que me dejaras se parte de ustedes, dime que no hay
nadie, dime.
- MALDICIÓN ANDRÉS, DÉJAME HABLAR. Grita y mi hija se mueve inquita en sus brazos. –
vez lo que acabas de hacerme hacer. – dice en un susurro y mese a mi niña con sumo
cuidado y cariño, mientras yo solo me repito que no las perderé.
- Andrés. – dice y yo cierro los ojo, estoy volviendo ser el cobarde que se niega a escuchar
la verdad más dolorosa ¿desde cuándo me he dado por vencido? Yo no soy así, soy un
hombre que lucha, que alcanza sus mentas y ella es mi meta final, ella y mi hija son mi
felicidad para siempre.- Mírame.- ordena y yo abro mis ojos, un calor se dispersa por todo
mi cuerpo, recorre cada rincón de mi piel, de mi alma, para luego instalarse en mi pecho,
al ver como ella me sonríe, como sus ojos me atrapan y me transporta a un lugar seguro
tranquilo y lleno de amor.
- te amo. - Dice y yo no sé si reír, llorar o bailar de la dicha que tengo. – perdóname por no
ver a tiempo cuanto sentía por ti, por ser una estúpida y no valorar lo que tú me das, ese
día, yo había tomado una decisión, tú eras mi decisión, pero llego Manuel me besos tu
llegaste y confundiste todo, fui a buscarte y no estabas. Y te entendí, entendí por lo que
estabas pasando y te espere, sabía que volverías y te podría explicar que desde ese día ya
te amaba.
- te amo, te amo, te amo.- digo mientras me acerco a ellas y las rodeo con cuidado con mis
brazos y lleno el rostro de Karen con besos y escucho su risa de fondo, la mejor melodía
que podría escuchar.
(********************)
Karen
Me encuentro nerviosa, jamás pensé que me volvería a casar, y mucho menos con Andrés,
mi jefe, estoy más nerviosa que cuando me case con Manuel. ¿Será porque con Andrés
todo es distinto?
Camino por todo la habitación, de un lado al otro, mis manos sudan, y me las retuerzo una
con las otras, ya estoy maquillada, y peinada, pero mi vestido, mi vestido aun no lo tengo,
estoy al borde de un colapso cuando entra Mónica corriendo, su cabello esta despeinado y
su maquillaje un poco corrido.
-¿Qué ha pasado? ¿Por qué no llegabas?, pregunto mientras agarro mi apreciado vestido
- Ka...Karol... -dice y yo detengo mis movimientos de golpe.
- ¿Qué? –digo aun estupefacta.
- Me subí a un taxi después de buscar tu vestido, venia justo a tiempo, pero resulta que el
taxista no era hombre sino ella, quise bajar enseguida, pero ella ya había arrancado aparte
de que había colocado los seguros.- dice y suelta un suspiro, la miro y le hago una seña
con la mano para que continúe.
Me llevo hasta el mirador, una vez aparco me baje de allí, pero ella fue más rápida y quiso
quitarme tu vestido, no sé qué mierda le pasa, está loca. – Habla nuevamente y vuelve a
suspirar.- me dijo que no serias feliz, que no dejaría que te casaras. Karen en serio me
asuste, tenía una vista como de demente, temí por mi vida.
- Oh, Mónica...- me lamento mientras la abrazo. – ¿Pero cómo te libraste de ella?-
pregunto y ella empieza a reír, ¿la locura se pega? Porque creo que la loca ahora es
Mónica.
- Eso es lo más cómico, empecé a tratarla como un niño pequeño, le dije que tenía razón y
que yo la ayudaría en acabar contigo, se emocionó tanto, que se olvidó de tu vestido, me
dijo que se acercó a ti porque tu tenías algo que ella quería, que ella había visto a Manuel
primero, pero no se atrevía a hablarle pero que después apareciste tú y se lo quitaste, por
eso se acercó a ti, quería recuperar lo que según ella, era suyo, pero que al perder a
Manuel nuevamente por ti, había perdido todo, por eso tu ibas a perder todo también,
que no ibas a ser feliz.
- Pero eso no explica como escapaste. ¿Ahora tendré una demente detrás de mí?,. Me
pregunto mientras empiezo otra vez mi recorrido por el cuarto, ¿nunca podre ser feliz?
- Cálmate, y termina de escuchar. – me tranquiliza Mónica. – le dije que subiéramos otra
vez al taxi que la llevaría donde tú estabas, ella empezó a reír como demente, parecía esas
rizas de los malos de la película... subimos al auto y ella aun reía, sentí todo mi vello
ponerse de punta, conduje como pude hasta que llegue al hospital, ella necesita ayuda
médica, no paro de reír en todo el camino y retorcer sus manos. La atendieron y después
de dar sus datos me informaron que será trasladada al psiquiátrico corazón de Jesús... y
bueno ahora estoy aquí lista para tu boda y tú no tienes que preocuparte más.- Corro
hasta ella y la brazo, ella es una buena amiga, casi una hermana, y gracias a ella tendré mi
boda y mi feliz para siempre.
Mientras Mónica me ayuda a colocar mi vestido, dejo atrás los recuerdo de Karol y pienso
en ese día cuando Andrés me pidió matrimonio, estábamos entrado a la cafetería, aquella
donde lo vi después de tantos meses sin él.
Flashback
- ¿Puedes pedir algo mientras busco una mesa para ti y Ashley? Me pregunta Andrés
- Claro. – confirmo y me encamino hasta la fila para pedir la orden mientras él caminó
empujando al coche de nuestra hija hasta una mesa.
La fila avanza lentamente y yo de vez en cuando giro el rostro para ver a Andrés, pero no
lo veo. Giro en redondo para buscarlo y no está por ningún lado.
Escucho murmullos en mi espalda y cuando giro encuentro a Andrés arrodillado en una
sola pierna, tiene en sus manos una cajita azul con un hermoso anillo, mis ojos se
humedecen de inmediatamente y pican queriendo derramar las lágrimas por le emoción,
se lo que va a decir y mis nervios ligado con felicidad están a un nivel máximo.
- Karen, aquí, en este lugar, donde te vi por primera vez. – empieza a hablar y yo no puedo
más con la emoción. – quiero que sepas que te amo, que desde ese minuto donde vi tu
rostro, donde escuche tu voz, supe que eras la indicada para mí, por eso hoy aquí, con
toda esta gente de testigo y con nuestra hija como prueba de nuestro amor quiero pedirte
que me hagas el hombre más feliz de la tierra al aceptar ser mi esposa ¿quieres tu ser feliz
a mi lado como la mujer de mi vida, como la madre de mis hijos, como mi esposa amada?
Prometo serte fiel, amarte, respetarte y sobre todo estar contigo apoyándote y
ayudándote.
No aguanto más y me arrodillo frente a él, rodeo su cuello con mis manos y oculto mi cara
en su cuello, mientras absorbo su fragancia, mis ojos no se contienen más y lloro,
mojando su camisa.
- No llore mi vida, si no quieres casarte lo entenderé.- dice el mientras toma mi rostro
entre sus manos.
- No...No es eso, es que.... – digo y empiezo a llorar nuevamente.
- Shhh.... Dice él y limpia mis lágrimas con sus pulgares.
- Claro que quiero ser tu esposa, claro que quiero compartir el resto de mi vida contigo,
lloro porque me siento feliz, soy tan dichosa a tu lado y de Ashley.
Él no dice nada solo me besa con tanta ternura con tanto amor que me siento mi corazón
desbordar de tanto amor que me olvido de todo, hasta que unos aplauso silbidos, y gritos
nos sacan de nuestra burbuja, nos levantamos y sonreímos a todos los que nos miran,
incluidos mis amigos.
Fin del flashback
Ahora me encuentro caminando hacia al altar donde me espera Andrés con una radiante
sonrisa que me confirma que hago lo correcto, que Andrés vale la pena, que todo lo que
pase y todo lo que sufrí tuvo un porque y fue conocerlo a él, fue estar junto a mi jefe, y
que a pesar de que en un principio me negué a aceptar lo que sentía por el hoy no me
arrepiento porque soy feliz a su lado.
- Karen, tengo una sorpresa para ti. – dice Andrés mientras toma mi mano y me saca de la
fiesta de nuestra boda, yo giro y veo como mi suegra tiene a Ashley en brazos, me sonríe y
me guiña un ojo.
- ¿Otra? ¿Cuál? – pregunto y me dejo guiar por él.
- Si te lo digo ya no será una sorpresa, ahora date la vuelta- dice cuando se detiene.
Sonrió y después de darle un piquito en su labios hago lo que dijo, el cubre mis ojos con
un pañuelo mientras yo sigo sonriendo, espero que el me guie a donde quiera que vaya,
pero en vez de eso me toma como un saco de papa y empieza a correr conmigo encima,
suelto un grito seguido de una carcajada. Me deposita en algo suave para después cerrar
lo que creo es la puerta de un auto, segundos después enciende el motor y arranca.
- ¿Cuánto falta? Pregunto cómo niña chiquita, al ver que ya han transcurrido varios
minutos y aun no se detiene.
- Ya casi llegamos preciosa, no te impacientes. –dice y yo no digo más nada, pero ¿Cómo
quiere que no me impaciente cuando no sé dónde me lleva?
Siento como el auto se detiene y yo suelto un suspiro de tranquilidad, escucho como abre
la puerta y en vez de ayudarme a bajar, me toma en brazos como un bebe y yo rodeo su
cuello con mis brazos, escucho como ríe y su pecho vibrar.
- Llegamos.- dice y me baja con mucho cuidado, cuando siento el piso el se aparta, quiero
quitar la venda de mis ojos, pero él me lo impide, en cambio lo hace el. Tardo unos
segundos en acostumbrarme nuevamente a la luz, parpadeo varias veces hasta que
vislumbro mi gran sorpresa.
Frente a mi esta mi casa, bueno la casa que Manuel me había quitado y que no pudo
devolverme, me giro con lágrimas en mis ojos y busco a Andrés, él está sonriéndome y
tendiéndome la llaves de la casa.
- Es toda tuya amor.- dice- no está como antes pues el banco la remodelo, pero en general
es la misma, es tu casa.
- Gracia... Gracia… gracias.- Digo mientras lleno su rostro de besos.
- No tienes por qué, solo te estoy devolviendo lo que es tuyo, aquí criaremos a nuestra
hija y los futuros hijos que vengan.
- Te amo.- digo y me pego más a su cuerpo.
- Te amo.- responde él y sé que es así, sé que con el seré feliz, y con el mi vida será la
mejor.