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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA


VICERRECTORADO ACADÉMICO
FACULTAD DE CIENCIASADMINISTRATIVAS Y SOCIALES
ESCUELA DE PSICOLOGIA

LENGUAJE DESDE LA NEURONATOMICAHACIA LAS


NEUROCIENCIAS

Alumno:
CI: V-
Neurociencias
Núcleo temático II

Junio de 2020
INTRODUCCION

El cerebro está compuesto por 100 mil millones de neuronas, miles de millones de
fibras interconectadas y a cada segundo suceden innumerables sinapsis entre ellas:
"La riqueza de estas interconexiones sinápticas es el elemento principal en la
mentalidad humana" (Rodríguez, 2009, p. 213). A gran escala, está conformado por
dos hemisferios conectados por el cuerpo calloso que, si no estuviera, las dos mitades
funcionarían de manera independiente. Su capacidad es tal que, representando
alrededor del 2 % de la masa corporal, es capaz de utilizar cerca del 20 % de la
energía del ser humano. La característica más fundamental del cerebro es su alta
interconexión: "ninguna neurona está separada de cualquier otra por más allá de 4
conexiones" (González, 2007, p. 2). De tal modo, el cerebro se caracteriza por sus
funciones paralelas (reconociendo formas, intuyendo patrones, abstrayendo
conceptos, etc.) y su alta distribución, es decir, la información no se almacena
localmente, sino que se distribuye ampliamente por el cerebro. Por consiguiente, el
enigma sobre la existencia de la mente aislada de la realidad física es un aspecto que
subyace a gran parte de las investigaciones. Según Ferrater Mora "si el hombre se
distingue de otros seres biológicos no es porque, a diferencia de ellos, posea alguna
realidad además del cuerpo: es por el modo como el cuerpo, su propio cuerpo, es y
funciona" (1979: pp. 107-108 citado en González, 1994, p. 57).

En el estudio de la relación entre cerebro y lenguaje se identifica un periodo pre


científico, uno de controversia localizacionista-antilocalizacionista y un periodo
contemporáneo de grandes avances en materia de neurociencias, psicología y
lingüística cognitiva. El primer periodo, fue desarrollado por autores como
Hipócrates, Platón, Aristóteles, Galeno, Alberto Magno, Vesalio, Descartes y Francis
Gall, quién supuso una relación entre el tamaño de los globos oculares, el desarrollo
de la memoria y la localización de un área del lenguaje en esa zona, alcanzando gran
repercusión entre científicos e intelectuales de la época (García, González, 2014). Sin
embargo, Gall también fue pionero y valiente al oponerse a la idea imperante que el
cerebro era un órgano sin estructura. El segundo periodo, fue liderado por Paul Broca
(1824-1880), quien, gracias a estudios en cadáveres, determinó que la zona
relacionada con el lenguaje era la tercera circunvalación frontal izquierda. Igual de
relevante, fue lo realizado por Carl Wernicke (1848-1904), quien, con procedimientos
similares, descubrió que la comprensión del lenguaje se encontraba en la parte
posterior de la primera circunvalación temporal izquierda. Entre ambas zonas, se
encuentra el córtex motor que controlaría la articulación (entre otros movimientos
musculares del cuerpo) y existiría un fascículo de fibras nerviosas, denominado
fascículo arcuato o arqueado que, descubierto por Wernicke, conectaría ambas zonas.
Evolución procesamiento del lenguaje

En ese sentido, cobra relevancia el trabajo de Francis Gall (1758-1828), quien supuso
que las funciones y facultades mentales, de alguna manera, debían tener una
correspondencia anatómica, sobre todo en la corteza cerebral (organología),
surgiendo, por tanto, la idea del locacionalismo, aunque poco sustentada en la ciencia
(Donoso, 1992). Para Gall, el cerebro, de alguna manera, era el órgano que alojaba el
alma, estando conformado por una serie de subórganos que poseen funciones
específicas y que determinan también la forma del cráneo durante su proceso de
osificación (Nofre, 2006). Por ejemplo, un discípulo de Gall, Johann Spurzheim,
siguiendo a su maestro, concluyó que el área para el lenguaje debía encontrarse
debajo de los ojos (Labos, Slachevsky, Fuentes y Manes, 2008) y aventuró la idea que
el tamaño relativo de cada "órgano" se relacionaba directamente con su potencia
(Nofre, 2006). Así surgió la frenología, rápidamente descartada, que determinaba
rasgos de la personalidad de acuerdo a la forma craneal.  pesar de la escasa
metodología científica, a Gall se le debe, como ya se mencionó, el locacionalismo, "la
concepción de que cada facultad psíquica se apoya en determinado grupo de células
cerebrales" (García y González, 2014, p. 42) y el diferenciar la naturaleza biológica
de la sustancia gris de la naturaleza biológica de la sustancia blanca.
Complementando el valioso aporte de Wernicke, Lichteim en 1885 realiza un listado,
aún vigente con correcciones, de distintos trastornos afásicos y generó un modelo
sobre el procesamiento del lenguaje que fundamentaba la idea conexionista, pues "los
distintos tipos de afasias serían, por tanto, producto de una lesión que afectase a un
centro o a una conexión entre centros"

Otros autores —Pierre Marie, Goldstein, Moutier, Dejerine- fueron modificando,


refutando y corrigiendo este modelo clásico, destacando lo realizado por Luria
(1947), quién generó la tendencia a comprender de manera más globalizada y menos
localizada las funciones del lenguaje. Es decir, no se puede hablar de facultades
mentales separadas de otras, aisladas, sino que "dependen de sistemas organizados o
zonas que trabajan concertadamente, cada una de las cuales ejerce un papel dentro de
un sistema funcional complejo, y que pueden estar situadas en áreas completamente
diferentes y muy distantes del cerebro por tanto, las áreas específicas no deben ser
consideradas como fijas, sino como "estaciones de paso" o convergencia de distintas
comunicaciones.

Más adelante, Geschwind (1926-1984) especificó que la afasia de conducción podría


deberse a lesiones en el fascículo arqueado, además que incorpora a las áreas
cerebrales involucradas con el lenguaje al girus angular, "región especializada en la
integración de información visual, táctil y auditiva en un código fonético y auditivo
que es vital para el lenguaje oral y escrito", que, según Owens, colabora
específicamente con "el recuerdo de palabras, mientras que la circunvolución
supramarginal está relacionada con el procesamiento de unidades sintácticas más
grandes, como la oración". Tanto así que, la información proveniente del exterior se
transforma en un código fonético en esa región y luego es transmitida al área de
Wernicke, donde es asociada a un significado Es más, el autor también señaló que
áreas de la corteza parietal, temporal y frontal estarían implicadas en la capacidad
lingüística humana.

Las neurociencias del lenguaje son una rama de la neurociencia cognitiva, disciplina
que trata de entender la relación entre las experiencias mentales y la biología humana,
y se enfatiza en el cerebro y sus vínculos con el cuerpo. Los seres humanos tenemos
muchas capacidades mentales distintas que pueden ser exploradas científicamente.
El lenguaje es un fenómeno diverso y complejo, por lo que puede ser abordado de
diversas maneras. En primer lugar, puede investigarse mediante sus productos, es
decir, se pueden tomar muestras de lo que las personas escriben o grabar lo que dicen
y, a partir de ahí, inferir los procesos mentales que estuvieron a la base de esa
producción. También se lo puede explorar mediante evidencia conductual: “Un
experimento típico consiste en que una persona se siente frente a una pantalla en
donde aparecen diversas palabras y debe apretar una tecla cada vez que aparece una
palabra que cumple con cierta condición, por ejemplo, estar escrita en cierto color o
pertenecer a una categoría particular”, describe García.

En este tipo de experimentos se pueden ver dos aspectos: 1) la precisión o eficacia,


es decir, cantidad de aciertos y 2) la eficiencia, el tiempo empleado para categorizar
una palabra. Estos estudios se pueden combinar con mediciones cerebrales:
“Mientras el individuo realiza una tarea, como la de categorización, se puede utilizar
la técnica de electroencefalografía, en la cual se le coloca a la persona una gorra con
numerosos electrodos y se le va midiendo la actividad eléctrica del cerebro mientras
procesa cada palabra”, explica. El resultado es una cronometría muy precisa de
cuándo se inició el proceso que interesa estudiar y cuándo hubo un pico eléctrico
específico asociado a él.

Las tareas conductuales también pueden combinarse con técnicas de neuroimágenes,


como la resonancia magnética funcional. Con ella se puede ver, por ejemplo, cuáles
áreas cerebrales se activan más intensamente cuando uno está haciendo determinada
tarea. Este abordaje sirve para resolver preguntas del tipo “dónde”, ya que se registran
cambios hemodinámicos en regiones específicas del cerebro. Con los datos obtenidos
se puede trazar una cartografía cerebral del lenguaje.

Las distintas técnicas existentes permiten estudiar las múltiples dimensiones del
cerebro que están relacionadas con los diversos aspectos de las capacidades
lingüísticas. “No existen técnicas buenas ni malas, cada una es útil para responder a
los distintos interrogantes científicos”

Para Martín García, la tarea de la ciencia debe trascender las esferas científicas y
llegar a la sociedad. “Desde nuestro laboratorio queremos contribuir con la
apropiación social de la ciencia para a empoderar a los no científicos con
conocimiento científico”, afirma. Desde el instituto se realizan distintas acciones de
divulgación. “En diciembre del 2019, inicié un ciclo televisivo, titulado De cerebros y
palabras, que está dedicado específicamente a la relación entre el cerebro y el
lenguaje”. El programa consiste en una serie de entrevistas en las que García dialoga
con distintos investigadores, del país y del exterior, especializados en neurociencia
del lenguaje. Algunas temáticas a abordar serán: aprendizaje del lenguaje, patologías
del lenguaje, bilingüismo, relación entre lenguaje y memoria, entre otras.

Los espacios de formación también sirven para que los conocimientos científicos
lleguen a la sociedad. “Recientemente, creamos la Maestría en Lenguaje y Cognición
en la Facultad de Educación en la Universidad de Cuyo, carrera que tengo el honor de
dirigir y que comenzará en febrero de este año”. El posgrado tiene dos orientaciones:
bilingüismo y trastornos del lenguaje. García muestra entusiasmo: “Es un espacio que
permitirá poner en diálogo distintas disciplinas en dos temas que son vigentes y
relevantes. Además, todas estas iniciativas colaboran a diseminar y multiplicar el
conocimiento neurolingüístico por todo el país”.

Existen muchas ramas diferentes de la neurociencia. Cada una se enfoca en un tema,


sistema corporal o función específicos:

 La neurociencia del desarrollo describe cómo el cerebro se forma, crece y


cambia.
 La neurociencia cognitiva trata sobre cómo el cerebro crea y controla
pensamiento, lenguaje, resolución de problemas y memoria.
 La neurociencia molecular y celular explora los genes, las proteínas y otras
moléculas que guían el funcionamiento de las neuronas.
 La neurogenética se enfoca en los cambios heredados de las neuronas, incluidos
los estudios de determinadas enfermedades genéticas, como la enfermedad de Huntington
y la distrofia muscular de Duchenne.
 La neurociencia conductual examina las áreas y los procesos del cerebro que
subyacen a la conducta animal y humana.
 La neurociencia clínica explora cómo tratar y evitar los trastornos neurológicos y
cómo rehabilitar pacientes cuyos sistemas nerviosos han sido dañados.
 La neurofisiología describe el estudio del sistema nervioso propiamente dicho y
cómo funciona.
 La neurociencia sensorial examina las características de los sistemas sensoriales
del cuerpo y cómo el sistema nervioso interpreta y procesa la información sensorial.
CONCLUSION

A manera de aportes y conclusiones podemos decir que: El lenguaje posee un carácter


activo y constituye todos los ámbitos relacionales hu-manos, para autores como
Wittgenstein, Austin y Searle el lenguaje no solo describe el mundo, sino que permite
construir nuestra realidad. Pero independiente de la naturaleza del lenguaje, la cual ha
sido estudiada desde diferentes miradas, diversas regiones del cerebro son las
estructuras fundamentales para el surgimiento de esta forma de comunicación,
incluyendo la corteza motora, la corteza auditiva, núcleos subcorticales, cerebelo y
diversos puentes de unión entre estas zonas. Los estudios revelan que las lesiones de
estas regiones afectan diferentes procesos del habla y la escritura, razón por la cual
resulta fundamental el conocimiento de las bases cerebrales del lenguaje para
cualquier especialista que trabaje en este ámbito (profesores/as, psicopedagogos/as,
educadores/as diferenciales, fonoaudiólogos/as, etc.) ya que solo de esta forma es
posible comprender en profundidad procesos como el aprendizaje de la lectoescritura
y por ende, enfrentar de mejor manera las didácticas de enseñanza y la orientación en
caminos de rehabilitación cuando es necesario. La educación del siglo XXI necesita
del estudio y comprensión del sistema nervioso para elaborar estrategias más
adecuadas y eficientes dentro del aula de clases.
REFERENCIAS

García AM, Bocanegra Y, et al. (2017). Parkinson’s disease compromises the


appraisal of action meanings evoked by naturalistic texts. Cortex 100, 111-126.
DOI: https://doi.org/10.1016/j.cortex.2017.07.003

Polanco, R. (2007). «El objeto de la mente: Revisión histórica sobre el abordaje de la


mente
Rockenhaus, F. (2011) El cerebro automático: El poder del inconsciente.
Lenguaje: Algo más que un mecanismo para la comunicación.

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