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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR


INSTITUTO PEDAGÓGICO DE MATURÌN “PROF. ANTONIO LIRA ALCALÁ”

EL DELTA DEL ORINOCO: REFLEXIONES DESDE LO GEOHISTÒRICO


Y LO PEDAGÒGICO

Trabajo de Grado para optar al Tìtulo de Magister Scientiarum


en Educación, Mención Enseñanza de la Geohistoria

Autor: Francisco Rafael Rattia

Tutor: Dr: Maximino Valerio


DEDICATORIA

A mi madre Argelia, ejemplo de resistencia espiritual y de lucha por la reafirmaciòn de la


vida
AGRADECIMIENTOS

A AURA ROSA RATTIA BETANCOURT, còmplice de mis desvelos y perseverancia en


la bùsqueda y construcciòn del conocimiento.
Maturìn, Septiembre de 2015

APROBACIÓN DEL TUTOR

En mi carácter de Tutor del Trabajo (de la Tesis) presentado por el ciudadano Francisco
R. Rattia, para optar al Grado de Magister Scientiarum en Educación, Mención Enseñanza
de la Geohistoria, considero que dicho Trabajo de Tesis reúne los requisitos y méritos
suficientes para ser sometido a la presentación pública y evaluación por parte del jurado
examinador que se designe.
En la ciudad de Maturín a los 05 días del mes de Octubre de 2015.

____________________________
Dr. Maximino Valerio
CI: 13.215.748
INDICE GENERAL

ACEPTACIÒN DEL TUTOR


DEDICATORIA
AGRADECIMIENTOS
INDICE

INTRODUCCIÒN

CAPÌTULO I
El DELTA DEL ORINOCO: PERTINENCIA PARA UN ESTUDIO
GEOHISTÓRICO
a) Autores, obras e ideas sobre el planteamiento geohistòrico
b) Por què un estudio geohistòrico del Delta del Orinoco

CAPÌTULO II
ELEMENTOS FUNDAMENTALES PARA UNA GEOHISTORIA DEL DELTA
DEL ORINOCO: LA PRODUCCIÓN CIENTÍFICA
a) El Delta del Orinoco. Claves para una Definición Político-Territorial
b.) El Delta del Orinoco: elementos geomorfológicos para una caracterización
de su estudio
c.) Sìmbolos regionales
d.)Relieve, hidrografía, clima y vegetación
e.) Actividades económicas

CAPÌTULO III
VISIONES CONCEPTUALES DE LA GEOHISTORIA
Orientación teórico metodológica
a.) Perspectivas geohistòricas: fundamentos y razones
CAPÌTULO IV

EL DELTA DEL ORINOCO: UNA MIRADA ETNOPEDAGÒGICA

a.) Vida cotidiana

b.) Fe y Alegría: una paideia de la autodeterminación pedagógica

CONCLUSIÒN

FUENTES Y REFERENCIAS
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR


INSTITUTO PEDAGÓGICO “PROF. ANTONIO LIRA ALCALÁ”
DE MATURIN
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN: MENCIÓN ENSEÑANZA DE LA GEOHISTORIA

EL DELTA DEL ORINOCO: REFLEXIONES DESDE LO GEOHISTÒRICO Y LO


PEDAGÒGICO
Autor: Francisco R. Rattia
Tutor: Dr. Maximino Valerio
Fecha: 10 de septiembre 2015

RESUMEN

El propósito general de la investigación está centrado en mostrar los componentes


sociales, culturales y antropológicos que subyacen a las dimensiones geohistòricas de una
región que aun comporta grandes zonas de complejidades inéditas o insuficientemente
estudiadas desde el enfoque Geohistòrico. La visión que se tiene de dicha región es
herencia de los Cronistas de Indias y de los viajeros y conquistadores y colonizadores que
llevaron a cabo la empresa de llamada hispanidad. Con esta investigación queremos
impugnar la legitimidad acadèmica del discurso eurocéntrico que ha tratado de explicar las
especificidades sociohistòricas y antropológicas del continente indoamericano en general y
de la región deltaico-orinoquense en particular. Nos proponemos investigar los aspectos
fundamentales de la evolución cultural de la deltanidad desde ámbitos sincréticos como la
imbricación del componente étnico de la margariteñerìa que llega a tierra firme deltaica
aproximadamente en 1848 y mostrar la riqueza cultural y espiritual resultante de ese cruce
étnico-cultural a través de la noción etnohistórica de préstamo cultural. La metodología
seleccionada está basada en análisis histórico dialéctico; igualmente emplearemos recursos
teórico-metodológicos del enfoque geohistòrico. Esperamos que esta investigación arroje
resultados que verifiquen y evidencien la validez universal de ciertas similitudes en el
campo de las representaciones socio-simbòlicas que la perspectiva lewistraussiana,
denomina los universales de la cultura. La importancia de nuestra investigación estriba en
visibilizar la capacidad de resistencia pedagógica del multiculturalismo plurilingüe que
subyace al polifacetismo cultural que cohabita en los màs de 40 mil kilómetros cuadrados
que conocemos con el nombre genérico de región deltaica orinoquense.
Descriptores: Culturas acuatiformes, deltanidad, Región deltaica, etnopedagogìa,
Etnohistoria deltana, multiculturalismo.
INTRODUCCIÒN

Desde tiempos inmemoriales, el Delta del Orinoco ha representado un espacio de suyo


dinámico e hipercomplejo. Su continua e incesante transformación geoespacial y su
dinamismo sociocultural es un rasgo distintivo de su especificidad en tanto objeto de
estudio de las ciencias sociales. Ciertamente, lo que define el devenir deltaico orinoquense
es el cambio.

Leer el Delta desde sus intrínsecos factores geohistòricos y estudiar el origen y


desarrollo de una pedagogía sui generis cuyo elemento antropológico lo constituye la etnia
Guarao es un propósito que exige desplegar grandes esfuerzos de índole teórico y
metodológico.

Nuestra propuesta de investigaciòn consiste en abordar el estudio del objeto de


investigaciòn desde una doble perspectiva, a saber: una dimensión científico-objetiva que
concierne a lo geohistòrico como realidad temporo-espacial por una parte, y por la otra,
estudiar y comprender el fenómeno de lo pedagógico desde la singularidad subjetiva y
estética (mundo de lo intangible en continua mutación axiológica-valorativa).

Dicho en otros términos, reflexionar hasta agotar los límites de su comprensión racional
acerca del hecho geohistòrico en tanto problemática procesual cuyos factores constitutivos
interactúan dialécticamente entre sì, lo geohistòrico y lo pedagógico, sin que ello signifique
el predominio o absolutización de un elemento en detrimento del otro, o viceversa. Por
ejemplo, la mirada sobre la etnopedagogìa Guarao vista como un componente sustantivo de
la historicidad constituida de la deltanidad en continua tensión – contradictoria y
complementaria- con lo histórico constituyente.

Nos interesa especialmente destacar la importancia de los rasgos más sobresalientes del
multiculturalismo y plurilingüismo étnico Guarao en su relación con lo etnopedagògico y
su pertinencia geohistòrica. Ver de qué modo coexisten perfiles identitarios societales,
antropológicos e históricos de lo que se entiende por deltanidad en el contexto geoespacial
de rigor.
CAPÌTULO I

EL DELTA DEL ORINOCO: PERTINENCIA PARA UN ESTUDIO


GEOHISTÒRICO

Partiendo del análisis geohistòrico nos proponemos indagar en las fuentes documentales
del siglo XX y XXI los elementos históricos y pedagógicos que han hecho posible la
emergencia de una serie de características particulares que permiten hablar con propiedad
de una geohistoria del Delta del Orinoco.

Nos proponemos desarrollar una visión histórica, no historicista, especialmente basada en


la idea de proceso, de cómo se ha venido fraguando a lo largo del devenir del último siglo
la geo-historicidad de la región deltaica para dar cuenta de los elementos que constituyen la
especificidad social y antropológica de lo que hemos denominado la singularidad deltaica,
es decir, la deltanidad.

La investigación se realizará privilegiando la modalidad de investigación teórica


documental; no obstante, la línea investigativa estará abierta a posibilidades eventualmente
empíricas o de campo donde hubiere lugar para recuperar y estudiar elementos de análisis
histórico-científicos provenientes de la cambiante realidad deltaica.
a.) Autores, obras e ideas sobre el planteamiento Geohistòrico

El Delta del Orinoco ha sido especialmente estudiado desde ámbitos científico-académicos


e institucionales. Los estudios sobre planificación estratégica llevados a cabo por la
Corporación Venezolana de Guayana (CVG) hacia finales de la década de los años 60 del
pasado siglo dan cuenta del gran interés que desde el punto de vista de su conformación
topográfico y geográfico como entidad político administrativa.

Un autor de obligatoria consulta para el estudio y comprensión de los aspectos toponímicos


y topológicos del Delta es el investigador y antropólogo Adolfo Salazar Quijada. Su muy
pertinente estudio Toponimia del Delta del Orinoco arroja luces sobre la línea de
investigación que nos proponemos en este trabajo. Otro autor que particularmente ilumina
nuestro horizonte investigativo es el estudioso Antropólogo de origen español Julio
Lavandero Pérez con su estudio sobre la cultura de la etnia Guarao titulado III
UAHARAHO. ETHOS NARRATIVO. Los aportes sustantivos de este serio investigador
de la riqueza mitológica de la nación Guarao nos obliga a tomar en cuenta sus conclusiones
en materia de etnohistoria y lingüística pero siempre relacionada con los cambiantes y
complejos contextos sociohistòricos de la geohistoria del Delta.

Nos apoyaremos en el estudio del escritor monaguense Pedro Rattia Ibarra (inèdito)
intitulado ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL DELTA DEL ORINOCO, donde se aborda la
discusión viva y aún no zanjada en torno al nacimiento político y administrativo del Delta
del Orinoco como entidad geopolítica y sus accidentados avances y retrocesos a lo largo y
ancho de todo el siglo XIX y XX y lo que va del XXI.

De igual modo queremos cotejar la visión teórica que postula PEDRO CUNILL GRAU en
su extensa GEOGRAFÌA DE LA SENSIBILIDAD EN VENEZUELA para ver sus
posibles coincidencias o divergencias con EL ENFOQUE GEOHISTÒRICO de RAMÒN
TOVAR.
b.) ¿Por qué un estudio Geohistòrico del Delta del Orinoco?

La necesidad de una urgente e insoslayable profundización de los estudios científicos


sociales y particularmente en el campo de la Geohistoria que dé cuenta del estado en que se
encuentran los conocimientos acerca de la real situación de esa vasta región de Venezuela
que posee tantos niveles de complejidad sociocultural.

Existe una abundante bibliohemerografìa sociológica y antropológica sobre el Delta del


Orinoco y su dinámica política y social desde su constitución como región histórica pero
desafortunadamente desde la perspectiva rigurosamente Geohistòrica no abundan trabajos
de investigación académica y científica que aborden la problemática Geohistòrica bajo el
prisma conceptual y categorial que indica la preceptiva teórica-metodológica del Enfoque
Geohistòrico.

Es obvio que se ha escrito mucho sobre el Delta pero el rigor y profundidad científica no
es un rasgo distintivo de esa abundante producción escritural. Se trata entonces de
sistematizar una mirada geohistòrica del Delta del Orinoco desde una cosmovisión
pedagógica. Desde luego que dicha mirada lleva implicada una ética discursiva y una
trama teórica-metodológica que viene condicionada por el despliegue analítico e
interpretativo de nuestra arquitectura conceptual y categorial específica. Por ejemplo,
queremos aproximarnos a una Geohistoria del Delta del Orinoco desde una pedagogía
etnohistórica que reivindique la ancestralidad aborigen del elemento indígena Guarao en
sus múltiples facetas de producción y reproducción de saberes étnicos afincados en la
dimensión espacio-temporal del objeto de estudio y de investigación que nos ocupa.

Evidentemente, la elección de una temática de investigación científica tiene mucho de


subjetivo porque quien elige y delimita el tema de investigación es siempre un sujeto que
no sólo piensa en términos de una pretensión de “objetividad” científica sino también de un
sujeto epistémico que siente y padece los rigores de la existencia humana igual que el resto
de los seres humanos que cohabitan el contexto sociohistòrico. El científico social, el
geohistoriador, también es susceptible de impregnarse inevitablemente de subjetividad y
subjetivismo, dada su irremediable humana condición. Es más, la ciencia Geohistòrica será
subjetiva o no será.

Lo geohistòico no escinde la dupla “tiempo/espacio” si no por el contrario, como


sostiene el historiador venezolano Tomàs Straka … “la historia local es casi siempre
geohistoria”, porque el elemento básico, la base de su substentaciòn de dichos estudios es
lo geográfico. Dos de sus principios esenciales, el de localización y el de la región como
producto de dinámicas espaciales en las que interactúan la sociedad y la naturaleza,
entran permanentemente en juego dentro de su análisis; tanto, que caso en términos
epistemológicos, ese sea el núcleo, la verdadera revolución de todo el movimiento: el
reencuentro de lo espacial, ya no bajo el barniz determinista del positivismo, sino como
producto de los procesos sociales, económicos y culturales.” (TOMÀS STRAKA.
GEOHISTORIA Y MICROHISTORIA EN VENEZUELA: Reflexiones en homenaje a
Luis Gonzàlez y Gonzàlez. TzinTzun. Revista de Estudios Històricos. Julio-Diciembre, Nº
42, p.p. 87-102.

De acuerdo con la perspectiva analítica y la concepción epistemológica sostenida por


Straka, la columna vertebral de lo geohistòrico està íntimamente atravesada por las
categorías espaciales de lo local que a su vez tiene mucho que ver con lo microhistòrico y
la categoría de “región histórica” que también està muy relacionada con la proposición
general del enfoque geohistòrico. Demás está señalar que nuestra indagación epistemo-
metodològica se inscribe en lo que señala Straka, es decir, “el reencuentro de lo espacial”
como producto de una multiplicidad orgánica de procesos sociales y culturales.

Estimamos que lo nacional, regional y local están inevitablemente relacionados dentro


de complejos procesos de interconexión y que es imposible soslayar algún aspecto de lo
microhistòrico sin afectar la visión de totalidad geohistòrica que subyace a cualquier
proceso socio-histórico susceptible de estudiarse bajo las premisas del enfoque
geohistòrico. En otros términos, lo macro-mezo-micro forman y conforman una unidad
procesual que no excluye ninguna “dimensión” o “aspecto” de lo real histórico constituido.

En la esfera de lo microhistòrico (es decir, lo regional y local) se explicitan, de un modo


más evidente y con una más acentuada relevancia, los indicadores de una historia, por
ejemplo, de las mentalidades, una historia del acontecimiento concreto, una historia de la
sensibilidad y de la subjetividad, o bien una historia de la metáfora o de los microrelatos
singulares que hacen posible la especificidad histórico-particular
CAPÌTULO II

ELEMENTOS FUNDAMENTALES PARA UNA GEOHISTORIA DEL DELTA DEL


ORINOCO: LA PRODUCCIÒN CIENTÌFICA

La importancia científica y educativa de nuestra investigación viene determinada


por la jerarquía del valor cualitativo que tiene intrínsecamente nuestro objeto de estudio: el
Delta del Orinoco no ha sido estudiado ni suficiente ni satisfactoriamente en lo
concerniente a su dimensión Geohistòrica desde una perspectiva pedagógica. Urge
acometer una investigación que reconstruya teóricamente el complejo devenir del Delta (su
pretérito, tan vasto como extrañamente inédito) pero de acuerdo con un enfoque pertinente
y adecuadamente basado en herramientas metodológicas y teóricas propias del Enfoque
Geohistòrico.

Sin duda, el trabajo de investigación que desarrollaremos adquiere una extraordinaria


relevancia científica y educativa por cuanto se trata de un enfoque geohistòrico con visos
innovadores desde el punto de vista de los modos de apropiación teórica (intelectual) de
una antiquísima realidad física (geográfica) y cultural (pedagógica). Consideramos que con
esta investigación pudieran sentarse bases sólidas y fundamentales para futuras
investigaciones en el campo de la Geohistoria de esta porción significativa del Sur-este de
nuestro país.

Siguiendo la propuesta del planteamiento Geohistòrico de Fernand Braudel en lo atinente a


los modos de periodización del tiempo histórico queremos ver las condiciones de
posibilidad y de la eventual aplicabilidad de las categorías de “acontecimiento”,
(coyuntura) “historia estructural” (economía, política, sociedad, cultura) e “historia de
larga duración” si ello fuera posible en el proceso de contraste de algunos elementos
teórico con la compleja realidad socio-antropo-histórica deltaica. No obstante, nada es
apriorístico en nuestra propuesta de investigación. No pretendemos ir a investigar la
polimórfica realidad objeto de estudio con cartabones teóricos-metodológicos predefinidos.

Los autores màs connotados y de mayor relevancia en el ámbito científico nacional que
se han ocupado de abordar el estudio riguroso y con autoridad teórica y metodológica sobre
el Delta en materia geohistòrica son o bien antropólogos, algunos sociólogos y otros
historiadores y/ o cronistas que de un modo u otro han realizado aportes significativos para
el estudio y comprensión de la fenomenología de la deltanidad desde lo identitario, por
ejemplo; un autor de ineludible referencia para el estudio de la toponimia deltaica y sus
variadas implicaciones de índole geohistòricas y toponímicas es el Antropològo, profesor
de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Adolfo Salazar Quijada. Este
investigador y científico social dedicó casi toda su vida a la búsqueda y localización de
datos y fuentes biblio-hemerogràticas en archivos y repositorios de España, por ejemplo, en
el Archivo General de Indias, de Sevilla y en los archivos General de la Naciòn, o del
Archivo General de Miraflores y en archivos y repositorios documentales de
Gobernaciones y Alcaldìas del Oriente venezolano.

Otro estudio de gran importancia para la comprensión toponímica nacional lo constituye


su monumental investigación titulada: “La toponimia en Venezuela” donde abunda
minuciosamente con muchísimos detalles, hasta ahora no suficientemente conocidos por la
comunidad historiográfica venezolana acerca de muchas realidades y situaciones sobre
orígenes y posterior evolución de infinidad de nombres y lugares que dan perfil social e
histórico a muchas expresiones de nuestra venezolanidad como totalidad nacional y a
muchas identidades regionales y locales (el Delta incluido) como especificidad y
particularidad antropo-social. Otro baluarte de las ciencias sociales, antropólogo y lingüista
de una sòlida y rigurosa formación humanística que ha contribuido con la ampliación y
complejizaciòn de los estudios sobre el patrimonio literario, oral y escrito de los mitos y
leyendas de la etnia guarao, es el misionero perteneciente a la Orden Capuchina Julio
Lavandero. Desde los años 60`hasta el presente, el “padre Julio Lavandero” como se le
conoce entre los indígenas del Bajo Delta y particularmente entre los habitantes de la
Misiòn de San Francisco de Guayo ha invertido ingentes esfuerzos intelectuales y
científicos en la recopilación y ordenación de infinidad de relatos y narraciones orales que
dan cuenta de la invaluable riqueza que caracteriza a la vasta cultura y cosmogonía
indígena guarao.

El antropólogo y lingüista Lavandero ha consagrado sus mejores esfuerzos a la


comprensión etnológica de la lengua guarao y sus incesantes estudios cada vez màs
complejos y profundos sobre la morfofonologìa de la rica lengua guarao lo ha convertido en
un singular defensor de la integridad antropolinguistica de los aborígenes que viven en los
intrincados caños de la geografía orinoquense y los habitantes de dicha etnia indígena que
pueblan la diàpora guarao en todo el territorio oriental que comprenden los estados Bolìvar,
Monagas, Sucre y Delta Amacuro.

Un enjundioso estudio que merece bien la pena ser tomado en cuenta para entender los
alcances de la cosmogonía guarao es su amplio estudio titulado: UHAJARAO, ETHOS
NARRATIVO. Igualmente, merece una especial reivindicación, más allá de los ámbitos
académicos, sus trabajos titulados: AJOTEJANA (I) y AJOTEJANA (II). Es preciso
señalar que la bibliografía de este autor es abundante; sus trabajos sobre etnocultura
deltaica son prolíficos y sobrepasan la veintena de libros, y colaboraciones de Artículos y
ensayos de investigación especialmente solicitados por Revistas científicas especializadas
de gran renombre y reconocimiento en el campo sociológico y antropológico internacional.
El gran respeto del que gozan los enjundiosos trabajos científicos de investigación llevados
a cabo por el padre Julio Lavandero no hacer merecedor de ser tomado en cuenta como una
fuente fundamental para el abordaje y tratamiento teórico de nuestra investigación.

A los efectos de aproximarnos lo más cerca posible al núcleo esencial de la cultura


indígena guarao estimamos pertinente estudiar e interpretar el complejo y rico patrimonio
antropolinguistico indígena a la luz de los imponderables aportes y contribuciones que ha
realizado el Misionero de la Orden de los hermanos menores Capuchinos Julio Lavandero
en su “pequeño” pero sin duda enjundioso trabajo de investigación que podemos catalogar
de “etno-geo-històrico” y etnolingüístico titulado: “Humor y furor en los caños”. Lasa
kuare oriasi joia. (Caracas, 2002)

Lavandero Pèrez, una vez màs, con la autoridad científica y literaria que lo distingue, se
interna por los complejos e inagotables laberintos de la mitología y la mitografía indígena
guarao y lo hace desde las maravillosas metáforas de la plàstica linguisticidad étnica de la
oralidad guarao. Su hondo conocimiento del insondable universo indígena orinoquense lo
lleva a considerar la cultura “criolla”, o no indígena, como “cultura periférica”. Y en cierto
modo el padre Lavandero tiene razón. Muchos de los miembros de la etnia guarao también
viven y trabajan en el andamiaje cultural, educativo y político-institucional del vasto
mundo administrativo estatal.

Muchos indígenas trabajan como maestros en escuelas municipales, estadales y


nacionales. Pero también una ancha franja demográfica-poblacional guarao, huyendo de las
terribles enfermedades infectocontagiosas y la endemias que se han apoderado de la
población indígena y que diezman las comunidades indígenas del Bajo Delta se incorporan
al ejército de mendicantes que migran hacia estados circunvecinos; Monagas, Sucre,
Bolìvar, Anzoàtegui, y màs allà, muchos de ellos se arriesgan ir hasta la ciudad Capital de
la Repùblica o hasta las mismas fronteras con la Zona en Reclamaciòn con la Repùblica
Cooperativa de Guyana, y sobreviven practicando la mendicidad y la limosna en calles,
avenidas y semáforos de las grandes ciudades de los estados antes mencionados. Son
verdaderamente unos estoicos los hombres y mujeres de la etnia guarao. Soportan con
hidalguía los rigores y embates de la llamada civilización criolla y logran resistir a la
“máquina” social de destrucción axiológica que representa la sociedad mestiza.

Las costas bajas y boscosas que van desde el amplio estado Sucre hasta la puerta
Atlántica frontera con Guyana han sido escenario de asiento geográfico de esta milenaria
etnia que sobrevive literalmente a las peores calamidades y catástrofes en cuanto a salud y
salubridad pero también a los efectos perniciosos y deletéreos que impacta negativamente
la influencia sociocultural de los grupos sociales ajenos o extraños a su naturaleza aborigen
que hacen presión demográfica hacia sus espacios naturales obligándolos a migrar
internamente abandonando sus lugares de origen y dejando dichas áreas geográfico-
territoriales a merced del expolio y de la irracional contaminación de los por ellos
denominados “jotaraos”. Se comprende entonces por qué consideramos que son una
nación estoica.

Ya hacia la mitad del siglo XVI, los indígenas guaraos aparecen en mapas de la época
rodeados por grupos aborígenes Caribe por el Norte y el Oeste del territorio deltaico y por
indígenas Aruacas por el Sur. Los Caribe con su sempiterna e histórica imagen de gente
belicosa y guerrera y los Aruacas, -segùn lo que hemos podido investigar en trabajos de
etnohistoria- gente de paz y con vocación natural para el comercio, son grupos étnicos màs
dados a la conciliación y la “diplomacia”. Pues, en medio de estos dos temperamentos
“opuestos” se encuentra la etnia guarao. A juzgar por algunas características que sobresalen
en el comportamiento social del guarao, podemos inferir que, pese al fardo de la huella
conquistadora de los dos grupos indígenas antes mencionados (Caribe y Aruacas) sobre la
nación guarao, ha terminado por imponerse la caracterología pacìfica en los pobladores de
las aguas.

Cuando se habla de Alto y Bajo Delta, se hace alusión al aspecto del relieve y de las
características geomorfológicas del Delta del Orinoco; pero en la perspectiva etnohistórica
y màs específicamente geohistòrica el gentilicio guarauno es el que màs aparece en las
fuentes documentales para la historia colonial de esa extensa zona del sur del país. Por lo
menos hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX.

Nos dice el padre Julio Lavandero que es tardíamente, más específicamente a partir de
la última mitad del pasado siglo que se comienza incorporar a la toponimia regional
vocablos como: “Uracoa, Caño Guara, Las Alhuacas, Piacoa, Acure, Aroy, Sacupana,
Aaraguao”.

De igual modo, el sacerdote emplea la expresión “delta bajo orinoqueño” para referirse
al Bajo Delta que es el área geográfica màs extensa del Delta propiamente dicho y donde se
pueden localizar los mayores contingente de población indígena guarao. El mayor número
de caños están ubicados en la parte denominada coloquialmente “bajo Delta”.

Señala el misionero que: “fue al final del siglo XIX y principios del XX cuando los
guaraùnos sufrieron “sacas” forzadas para trabajar en la recolección del balatà (caucho
natural) por las serranías de Imataca y posteriormente para trabajar en el relleno que
requería la ciudad de Tucupita. Estos guarùnos o sus supervivientes, regresaban después
al Delta bajo, mas no ya a los morichales sino a las orillas de los caños abiertos.
Acostumbrados ya al trabajo asalariado y a la vida social fuera de la familia extensa, con
facilidad y entusiasmo se entregaron a las siembras de arròz y a los trabajos forestales,
como obreros pagados en especie y en metálico. La introducción del cultivo, relativamente
fácil, del ocumo chino aseguraba su subsistencia fuera de los morichales, por lo que
abandonaron definitivamente su hábitat natural tradicional, donde había madurado su
cultura.” (Lavandero, Julio. Humor y furor en los caños, Caracas, 2002)

Es con las crecientes restricciones que se le imponen a los indígenas de la etnia guarao para
su desempeño económico autónomo en su propio hábitat y entorno ecosistèmico que
comienza, hacia 1970 (siglo XX) la emergencia de un “nuevo guarao”. Se trata de una
figura “sociológica” que es atraída por las promesas clientelares y demagógicas de la
llamada partidocracia conocida como el fenómeno del populismo. Màs exactamente, del
populismo clientelar, del neopopulismo “revolucionario” finisecular.

Una ola de desplazamiento, o para ser màs exactos, varias oleadas de migración socio-
demográfica internas de guaraos hacia las ciudades circunvecinas a Tucupita en busca de
mejores condiciones de vida; tanto individual como en grupos y colectivos de hombres y
mujeres, niños y ancianos abandonan sus rancherías y se avecindan en pequeños núcleos de
comunidades hacinadas en caseríos cercanos a la capital del estado Delta Amacuro. Es
pertinente señalar que muchos indígenas que migran internamente de los caños hacia la
ciudad no traen un dominio de lo que entendemos como la lengua nacional, o el castellano,
lo que dificulta mucho su asimilación a los procesos de interculturalidad bilingüe y hace
traumático sus modos de relacionamiento social y cultural entre el paradigma societario
indígena y el modelo socioantropològico hegemónico predominante.

La primera gran ola de migración interna de población criolla y guarao se produjo en


1966 por efecto del desbordamiento del principal caño que atraviesa la ciudad de Tucupita
conocido con el nombre de Caño Manamo.

Una noticia de la época revela los detalles de este fenómeno natural que produjo impactos
negativos de significativa importancia para la modificación de la estructura económica y
social del Delta del Orinoco.

Citamos in extenso la noticia porque ello nos revelaría en toda su magnitud las PERDIDAS
POR EL DESBORDAMIENTO.

Ciudad Bolívar, 14 de Octubre de 1966 (Especial).

Las pérdidas causadas por el desbordamiento del Caño Manamo en Delta Amacuro, son
cuantiosas y según se desprende de datos suministrados hoy por un funcionario del Comité
Ejecutivo de la Federación Campesina de Venezuela, estas sobrepasan los 16 millones de
bolívares.

Una Comisión integrada por el doctor Julio Trujillo Arroyo, en representación de la CVG;
Braulio González, Secretario Agrario de la FCV; Rubén Díaz Moreno, por el IAN; doctor
Díaz Rivero, Gerente del BAP en Maturín; doctor Cleto Salazar, del MAC y Cleto Trillo
Peñalver, en representación de los Sindicatos agrarios de Tucupita, se trasladó a la zona
afectada y durante varios días preparó un informe pormenorizado sobre la situación de
2.573 familias campesinas perjudicadas por el desplazamiento de las aguas represadas del
Caño Manamo hacia sus viviendas y áreas de cultivos.

El señor Braulio González, Secretario Agrario Nacional de la FCV, estuvo de paso por esta
ciudad a su regreso de Tucupita y declaró a los periodistas sobre los grandes estragos
causados por el desbordamiento de uno de los brazos más importantes del Delta del
Orinoco.

"El tiempo conspiró contra los planes de la CVG" es el criterio muy personal del Secretario
Agrario. Al no poder este organismo construir totalmente, antes del invierno, el muro de
contención que permitirá incorporar a la producción agropecuaria 370 mil hectáreas del
Delta, las aguas rebasaron el límite del Caño por la parte no amurada e inundaron 40
caseríos diseminados y unas 900 zonas de cultivos. Los cultivos perecederos se estiman
-groso modo- en 3.500.000.00 bolívares y comprenden, según la clasificación hecha por la
comisión, siembras de maíz, yuca, plátanos, ocumo chino, naranja, aguacate, arroz,
auyama, melón, patilla, caña de azúcar, piña, ñame, frijol, mapuey, lechosa, café, batata,
coco, tabaco, cacao, pangola, ajonjolí y otros.

El señor González informó que no hay cifras oficiales con relación a las viviendas y
pertenencias, otras afectadas por la inundación, pero que es evidente que son 2.573 familias
las que prácticamente han perdido sus viviendas, que de retribuírsela, como es natural,
mediante la reubicación en otro lugar, habría que desembolsar no menos de 13 millones de
bolívares. Esto hace suponer que las pérdidas materiales en total sobrepasan los 16 millones
de bolívares.

--La Federación Campesina Venezolana —dijo— ya ha hecho gestiones ante el Directorio


de la CVG para que los damnificados sean indemnizados. La CVG está dispuesta a -un
arreglo para no dejar en la indigencia a estos campesinos, agregó.

40 Caseríos poblados por 2.573 familias quedaron totalmente arrasados por el


desplazamiento de las aguas.

Actualmente este número de familias damnificadas, que comprende también unos 800
indios, se ha desplazado por propio medio y con ayuda del Estado y otros organismos,
hacia las partes altas del Delta, pero según dijo el agrarista González no podràn las familias
regresar a sus antiguos predios sino que tendrán que ser reubicados, posiblemente en esas
370 mil hectáreas dispuestas por la CVG. (El Nacional. 14 de Octubre de 1966. Amèrico
Fernàndez, corresponsal, Ciudad Bolìvar).

El documento gràfico visual de mayor reconocimiento que conoce el país acerca de este
desastre ecosistèmico en el hábitat deltaico es el documental del cineasta Carlos Azpùrua
cuyo título es justamente: Caño Manamo. Aunque la Corporaciòn Venezolana de Guayana
(CGV) por ser el organismo institucional encargado de llevar a cabo dicha obra de
ingeniería posee los mayores y màs precisos documentos técnicos acerca de dicha obra.
a.) El Delta del Orinoco. Claves para una Definición Político-Territorial

En esta subsección es pertinente abordar los diversos aportes que han realizado
investigadores de las ciencias sociales (Sociólogos, Antropólogos, Geógrafos e
Historiadores) en torno las teorías e hipótesis acerca del poblamiento y los primeros
asentamientos socio-demográficos de los “núcleos primeros y primarios de
implantación” (Carvallo, Gastòn y Hernàndez, Josefina) en la vasta región deltana y su
posterior evolución y desarrollo étnico-cultural a lo largo de los siglos XIX y XX.

En este apartado procuraremos problematizar no sólo la noción de espacio y


espacialidad desde el punto de vista del enfoque geohistòrico si no también, colocando
especial énfasis, en la idea de territorio y de región histórica para investigar con la
mayor profundidad que nos sea permitida los orígenes y posterior desarrollo de la
concepción o idea del Delta del Orinoco por oposición o contraste de la idea
decimonónica de Delta Amacuro en alusión directa del río Amacuro.

Nos dicen los científicos DIETER HEINEN Y RAFAEL GASSÒN, miembros


investigadores del IVIC, (Instituto Venezolano de Investigaciones Cientìficas), Caracas,
2006. “El verdadero Delta Indìgena: elementos para una ecología histórica del Delta
del Orinoco”.

“El estado Delta Amacuro tiene 40.200 km2 ubicados entre las coordenadas 07o46’;
10o04’ latitud Norte y 59o47’; 62o36’ longitud Oeste, lo que lo sitúa entre los estados
con mayor superficie de Venezuela. Comparativamente, parece una extensión muy
grande para unos 26.000-28.000 indígenas Warao( ), opinión que aparece con cierta
frecuencia en los medios de comunicación social públicos y privados. De la misma
forma, muchos imaginan la región deltaica como un paisaje “prístino”, que ha
experimentado muy pocos cambios en su geografía natural y humana.
Por el contrario, es fundamental reconocer que el Delta del Orinoco ha cambiado
profundamente durante el último siglo, tanto en su medio ambiente (ecosistema) como
en las características y distribución de su población. Hay áreas del Delta que parecen
haber llegado al límite de su capacidad de carga bajo las económicas y sociales, como
la parte del municipio Antonio Díaz ubicada al norte del Río Grande del Orinoco.”
(Dieter Heinen y Rafael Gassòn)

“Los desequilibrios territoriales en Venezuela son excepcionalmente graves. En los


estados centro – norte - costeros (Distrito Capital, Vargas, Miranda, Aragua,
Carabobo), hay una excesiva concentración ya que en ellos se ha ubicado
aproximadamente el 40% de la población, poco más del 70% de los
establecimientos industriales y las tres cuartas partes del empleo
manufacturero. Allí se genera más de la mitad del valor agregado en las diferentes
actividades productivas. Se acumula así casi el 50% del capital fijo generador de
más del 60% de la producción bruta no petrolera que ocupa menos del 2% del territorio
nacional. Es decir, todo este conjunto de factores ha provocado una macrocefalia de las
actividades productivas y la concentración de la población.” (Cedeño, Osiris. Eje
Apure-Orinoco punto neurálgico del Proyecto Simón Bolívar
b.)El Delta del Orinoco: elementos geomorfológicos y ecofaunìsticos para una
caracterización de su estudio.

 El Delta del Orinoco ubicado en la Región Guayana, se sitúa geográficamente, en el


extremo Nororiental de Venezuela, entre los 59º 30’ y 62º 30’  Longitud Oeste y el 7º y 30’
y 10º y 00’ Latitud Norte.  Limitado al Norte, el Golfo de Paria; Oeste, Estado Monagas;
por el Sur, el Estado Bolívar y la Zona en Reclamación del Esequibo; por el Oeste, el
Océano Atlántico.

Gráficamente  conforma una gran área en abanico resultado de la afluencia del Río Orinoco
a su paso hacia el Océano Atlántico Meridional al desembocar a través de  cuarenta y dos
vertientes desprendidos estos a su vez de cada uno  los tres grandes cursos de agua en los
que se escinde el  Gran Río, a decir: Río Grande, hacia Sur;  Macareo al Suroeste y el
Manamo que se desplaza hacia el Norte,  desembocando en el  Atlántico frente a las costas
de la república de Trinidad-Tobago.

 Con temperaturas medias oscilantes entre los 29.5 ºC (Curiapo) y  35 ºC  (Tucupita) con
promedio  anual de  entre 26.2 ºC Curiapo y 27.7 en Pedernales. Régimen  pluviométrico 
entre 1.370 mm (Tucupita) y 2.357 mm (San José de Yaruara), presenta dos temporadas
lluviosas. La primera de Junio a Agosto,  de Octubre a Diciembre la segunda.  Un período
seco entre los meses de Febrero hasta Abril.

 Los parámetros antes señalados definen climáticamente al Delta del Orinoco como de 
tropical húmedo de fuerte evaporación y una muy marcada homogeneidad.

 Abundante flora autóctona pero de interesante interacción interespecífica con múltiples y


variadas representantes exóticas,  presenta interesante la muestra   de un rico paisaje
variopinto.
Las especies autóctonas notablemente diferenciadas por los diversos tipos de
inflorescencias  o  morfología propias de los Deltas Tropicales de suelos francos arcillosos
inmaduros. Así, la presencia   de palmeras y hierbas gigantes como los denominados
rábanos que pueblan las márgenes ribereñas de los inúmeros caños, en el Delta Medio,
siendo su representante más notable el denominado Rábano de Río (Montrichardia
arborecens) con medidas de hasta cuatro metros de altitud,  única en su especie, al igual
que otras  de sus congéneres.  Las vastas   presencias de árboles, sobre todo en el Delta Alto
Y Medio  forman extensos bosques maderables, algunas de ellas empleadas en la
fabricación de botes y curiaras. 

Entre las palmeras se destacan por su abundancia,  la palma Moriche (Mauritia flexuosa), 
temiches (Monicaria saccifera), Manaca (Euterpe oleácea), por acotar algunas, a manera de
muestra, de las más importantes dada su alta densidad poblacional interespecífica y  de gran
utilidad para el uso doméstico e industrial.

Entre estos últimos se destacan el Apamate, especie originaria de la región Guayana y más
específicamente del Delta(Tobebura roseae), cedros(Cedrela odorata L),
Cachicamo( Callophyllum lucidum ), cuajo( Virola surina mensis), Mora( Mora excelsa),
Guamo( Inga capitata), lechero (Picus sp.), sangrito(Pterocarpus officinalis),
cocojoro(Hamandia güinanensis), cacao de agua(Pachira aguatica), laurel( Acotea sp.),
pilón( Vismia cayennensis).

Pero por sobre toda esta singular presencia forestal cabe hacer referencia aparte del gigante
mangle rojo (Rizófora Mangle) y mangle negro,  especie emblemática del Delta del
Orinoco. El primero de los nombrados mangle rojo, se eleva por encima de los cuarenta
metros, lo que no es usual entre este género que, en general, presentan la conformación de
un arbusto,  pero, como es bien sabido, su invalorable importancia estriba en que  sus
formidables entramados e intrincadas redes de raíces aéreas o subacuáticas, funcionan
como muros de contención de los sólidos arrastrados por los ríos haciendo posible la
formación de islas futuros espacios para asiento de nuevas comunidades bióticas y, por
extensión de asientos humanos a través de la consolidación de suelos tal como son
conocidos actualmente. Pero además, son en las costas con suelos en formación conocidos
como “Barras” donde se mezclan el agua dulce y las aguas saladas del mar, construyen un
formidable nicho biológico de condiciones óptimas para el desovadero de las múltiples
especies marinas o fluviomarinas dinamizando la vida acuática permitiendo el desarrollo de
especies que en tal medio viven y conviven de manera permanente o semi permanente
mientras preparan su viaje migratorio  de retorno hacia el medio marino. 

 El escenario vegetal se extiende sin interrupción a todo lo largo de las costas  con el
Atlántico (y parte de Mar Caribe, hacia el Norte)  formando una franja biótica de un
kilómetro y medio  de ancho promedio.  Ello tiene una marcada influencia en la vida
económica y social de la población, tanto urbana como rural.  Es el manglar lo que hace
posible  un   volumen de pesca considerable, además de  proveedor de madera para la
construcción de palafitos, sistema de vivienda típica del Delta del Orinoco.  Pero tal vez su
mayor significante pudiera estribar en lo arriba anotado. Constituye el manglar el medio
ideal como desovadero  de los inmensos cardúmenes de diversa variedad de especies, que
iniciarán en el manglar su gran aventura migratoria hacia el mar o ríos y lagunas.

 La fauna deltaica la conforman  multiplicidad de especies abundantes  en


microorganismos, en especial hongos y parásitos, insectos chupadores y lagartos, propios
de los grandes humedales. Iguanas  babas;  chigüires, lapas, venados, cachicamos, etc.
Connotada variedad de aves zancudas y arborescentes  y otras como el pato real,
guacharacas, loros, los ornamentales guacamayos y otras de larga enumeración, conforman
el nutrido parque ornitológico del Delta

   En resumen se puede establecer el clima del Delta del Orinoco como tropical con fuerte
evaporación y decididamente homogénea (sin grandes variaciones)  con dos zonas de vida
ecológicas  bien contrastadas: Bosque Seco Tropical, cerca del nivel del mar  con
temperaturas promedios entre 26.4 ºC  y   27.2 ºC, precipitación media anual fluctuando
entre 1.485 mm  (Tucupita) y 1583 mm( Pedernales).   Bosque Húmedo Tropical, cerca del
nivel del mar con precipitación media anual  de 2193 mm y temperatura media anual  de
26.2  ºC. Estas dos zonas de vida marcan de por sí, no sólo las grandes diferenciaciones
existentes de la flora y la fauna, sino también las diferentes formas de vida económica y
social de la población asentadas en una u otra de estas zonas: Una,  en su mayoría urbana y
parasitaria, y otra rural extractora dedicada a la explotación pesquera, forestal y
agropecuaria de connotada ausencia de nuevas tecnologías.

Proceso Fundacional

De su reciente pasado histórico, cabe hacer una  sucinta mención sobre las esforzadas
luchas libradas contra las adversidades presentes en un escenario donde las fuerzas de la
naturaleza imponen  las condiciones.  Tal vez bastaría decir que en este escenario selvático,
inhóspito y alejado de los centros del Poder Central, ya entrado el Siglo XX se encuentran
asentadas, según el enjundioso estudio realizado por el Estadístico Miguel Izard,  unas trece
mil personas entre hombres mujeres niños dedicadas a la actividad agrícola, integrándose a
la naturaleza contando con instrumentos rudimentarios y acosados por enfermedades
animales salvajes, propias estos  pantanos tropicales recién ahoyados, solos y a su suerte.

 Estos habitantes, en su mayoría, provienen de la Isla de Margarita y costas de Paría donde


el futuro es precario, dada la situación general del país de entonces, que paga las
consecuencias de una larga guerra de emancipación y  a las continuas luchas por el poder
de una generación de gobernantes sin una visión clara y trascendente de la nación, donde el
poder lo es todo por sí mismo.

Es un país cuya hacienda depende, todavía, de la actividad extractiva agropecuaria y donde


el cultivo del café y el cacao son sus más importante fuentes de ingresos.

No es de sorprender entonces que los primeros habitantes emigrados del Oriente del país y
conocedores de la importancia de la actividad dedicada al cultivo del Cacaotero, hayan
procurado su siembra en los predios ocupados. 
Sólo que les esperaba una muy interesante sorpresa. Las primeras plantas cultivadas tal vez
a guisa de prueba o, tal vez por pura casualidad, mostrarían desarrollo al tiempo que 
altísima productividad y , por añadidura, las almendras obtenidas        señalaban
propiedades óptimas propias de los cacaos criollos más finos del mundo. 

Hasta donde se tienen noticias, tal prodigio ocurría en la localidad de San José de Amacuro
capital del territorio deltano y límite con la República de la Guayana Esequiba   El
acontecimiento se esparcirá a lo largo y ancho del Territorio.  Grandes plantíos del árbol del
cacao se extenderían desde San José de Amacuro, cubriendo extensas áreas del Delta Alto y
Medio, asociado el cultivo de la esterculiácea con otras especies de gran valor comercial.                                  

El cultivo del Cacao

El Delta del Orinoco desde su nacimiento histórico mostro su vocación agroindustrial


exportadora   Esta actividad irá in crescendo a partir de 1924 cuando ya se enviaban a los
puertos de Carúpano o la República de Trinidad unas 2000 toneladas  de cacao seco
(Ob.cit., ingentes volúmenes de aguardiente, papelón, azúcar,  provenientes estos de los
alambiques instalados en los cañamelares de Remanzón, rio Orinoco, Isla Guara, Macareito
o  Cocuina en el Delta Alto o Superior. También maíz, arroz, copra, tabaco negro y
productos derivados de la pesca artesanal.

 El intercambio comercial cada vez más intenso favorecerá  el surgimiento y posterior
consolidación de centros poblados desde ya muy prósperos producto de la riqueza generada
a partir la una muy febril actividad agrícola.

A comienzos del Siglo, estas comunidades asentadas en las riberas del Orinoco y caños
derivados del mismo eran pequeños centros de acopio  intermedios, las mismas que en
transcurrir de un breve tiempo se convertirían, como se anotó antes,  en prósperas
comunidades agro productoras, agroindustriales, en centros del intercambio comercial
dinamizados cada vez más  por el agregado de nuevos productos como el tabaco negro,
piñas gigantes llamadas papelonas de las estribaciones de Sierra Imataca ribereñas al
Orinoco, así por la reconocida calidad de sus cacaos criollos y el demostrado empeñoso
esfuerzo creador de las familias establecidas a lo largo y ancho de la geografía más o
menos habitable del Delta del Orinoco.

 San José de Amacuro, Curiapo, Sacupana, Araguaito, Santa Catalina en el Bajo Delta;
Coporito, Macareito, La Horqueta, San José, Cocuina, Manamito en el Delta Alto o
Superior son fieles testigos de aquel reciente pasado histórico y Tucupita, como importante
y estratégico enclave para la receptoría y comercialización de los productos que provienen
de los grandes concentraciones agro productivas.

 Emprendedores y creadores

Es una sociedad dispersa en el espacio deltano lo cual será un obstáculo para la


organización social, empero surgen importantes rasgos que ejemplifican que estos grupos
sociales asentados en diversas comunidades, creaban los elementos que hicieran posible
trascender a la actividad meramente extractiva, muy primaria hacia otros estadios más
elevados propios de la condición humana: La agro industrialización.  Es así como en
comunidades tan alejadas unas de otras, surgen iniciativas que predecían la posibilidad de
un desarrollo económico y social de gran proyección nacional, por decir lo menos.  Surge la
instalación de importantes fábricas de papelón, azúcar,  aguardientes y alcoholes en
Remanzón, riveras de Río Grande, Macareito, El Paraíso en Isla de Guara, en Isla Cocuina,
riberas del caño del mismo nombre.  Se instalan Aserraderos industriales, pero algo de un
gran valor revelador de la esencia humana de los pobladores.  A la par de construirse
escuelas a menudo por iniciativa propia, también recintos para el culto religioso o la
fundación de una Escuela de Música, primera en la Entidad Federal, en la señera
comunidad gran productora, entonces, de cacao: Macareito. 

Tucupita

Nace Tucupita en el vértice formado por el Caño del mismo nombre y el Caño Manamo. 
Aún en las crecidas más elevadas, siempre este lugar de alta orografía quedaba libre de la
inundación y en verano ofrecía seguros espacios para uno que otro sembradío, el atraque de
embarcaciones y cierta deseada seguridad para la pernocta en un lugar poblado de fieras y
alimañas propias de los selváticos  pantanos.   Se presentaba el lugar como muy propicio
para los viajeros y navegantes provenientes de las costas o Isla de Margarita. 
Embarcaciones que se dirigían hacia los puertos de San Félix para operaciones comerciales,
en general, tenían en el lugar un sitio para el descanso después de la dura travesía desde el
Atlántico y remonta a través del gran Caño Manamo.  Ya bien entrado el Siglo XX, la
otrora “ranchería”  que fue en sus orígenes, Tucupita se convertirá en único e importante
centro de acopio de la región, donde convergen y se constituye en depositaria de los
productos generados a lo largo de las riberas del Orinoco y caños. 

Comienza entonces a conformarse con perfiles de próspera ciudad.  Será, la Ciudad-Puerto


necesaria. Gran puerto comercial para el mercadeo de los productos que irán luego hacia
los centros y puertos del país, en especial el puerto de Carúpano, asiento de las más
importantes firmas exportadora de la almendra producto del Cacaotero y otras firmas
comercializadoras de los diferentes productos arribados desde el Delta del Orinoco.
Resultado de la febril actividad de hombres y mujeres que algún día, muy a su pesar,
dejaron sus lares nativos y, pioneros llenos de coraje y tesón, se asentaron en un lugar
desconocido, desasistido, pero que asomaba una posibilidad de futuro cierto: El Delta del
Orinoco.  El tiempo premiaría la fe inquebrantable en los resultados de tan empeñoso
esfuerzo y entusiasmado tesón por un futuro posible.

La actividad pesquera y el Sub-Sector  Pesquero Artesanal   del Estado Delta Amacuro.

Damos por entendido  que el término problemática empleado se refiere a la suma de los
factores que intervienen de una u otra manera  en el desarrollo una actividad extractiva 
realizada en un medio caracterizado por lo voluble y natural rusticidad  e intervención de
personas con instrumentos y técnicas tradicionales, a menudo rudimentarias.  A lo anterior
ha de agregarse el tema de las relaciones de intercambio comercial y manejos
administrativos de quienes se dedican a la pesca artesanal, pero también de las relaciones
interinstitucionales, de las cuales este sector depende en grado de manera decisiva.

Caracterización del Pescador del Delta.

Es conveniente señalar que los denominados pescadores artesanales, pueden dividirse en


dos categorías muy importantes  dada su propia naturaleza. Nos referimos al pescador
ocupacional que representan un gran valor económico  de suyo muy influyente en la región
en la que se desempeña, y el pescador  artesanal de subsistencia,  también muy
importante  que debe ser  ponderada en términos ocupacionales y sobre todo por el valor
numérico que representan, sobre todo a lo que se refiere al componente sociocultural
guarao, con experiencia ancestral en la actividad pero mal aprovechada.  Cada una de estas
categorías tiene variantes o aspectos diferenciados tanto en lo cualitativo o cuantitativo,
como se verá más adelante.

 Pescadores Ocupacionales.

 Esta denominación puede aplicarse a los individuos que se dedican de tiempo completo a
la pesca.   Es experto en el manejo de las artes de pesca y gran conocedor de los espacios
acuáticos con presencia de los tipos de peces presentes de manera permanente o temporal,
con precisión de fechas migratorias cuando es el caso; así mismo, los efectos de los
accidentes  telúricos: movimiento de mareas, pasos de luna, inviernos y veranos,
beneficiosos o perjudiciales para la faena.  Aunque de forma tradicional maneja con pericia
todo lo relacionado con equipos y equipamiento, sobre todo lo concerniente a tipos de
embarcaciones, uso adecuado de motores fuera de borda  y la red más conveniente para
cada para cada oportunidad.  Puede señalarse que a esta categoría corresponde a los
pescadores asentados en la franja costera desde Pedernales, al norte,  hasta la Barra de
Cangrejito, desembocadura de Río Grande, al sur, también los pobladores ribereños a los
Grandes caños( Manamo, Macareo y Río Grande ya mencionado) en la parte
correspondiente al Delta Medio y Bajo

Con esta ficha de carácter ocupacional es de colegir que el pescador deltano, en el caso que
nos ocupa, debería ser muy exitoso como pescador.  Sin embargo, en su mayoría, no lo es.
Es fácil la comprobación de que un pescador deltano rinde menos del 50% de su igual
trinitario (costas al sur de Trinidad), un 60% del pescador de las costas del Estado Sucre  y
menos del 40% de un  neoespartano.  Esto en lo referente a la pesquería blanca; en la pesca
del camarón blanco de las costas deltanas, que para la economía del Delta es muy
importante, los rendimientos tienen valores que no rebasan el 20% de la producción en un
día de faena normal.

Entre las causas muy variadas, parecen estar, el tradicionalismo extremo muy acentuado.  
Sin embargo en “ Isla Misteriosa “ o Pedernales que han asimilado los sistemas de pesca
mejorados  de pescadores  que faenan en esas aguas pero de origen sucrense o
margariteños, reconocen que sus rendimientos por lo menos se duplicaron, en muchos casos
y con un menor esfuerzo.  Esta experiencia se ha repetido con algunos pescadores de la
“Barra de Cocuina”  sobre todo pescadores  guaraos de origen.

 Faenar según lo exijan las necesidades de orden doméstico o compromiso económicos 


urgentes es  una modalidad generalizada.  Es decir, no se opera según un plan y metas
preestablecidas, de tal manera que se precise la obligación de producir aún cuando no
existan las premuras mencionadas al comienzo del párrafo.

Si bien es cierto que los pescadores, en su mayoría, tienden a honrar sus compromisos
financieros, en general, se ven siempre en apuros como consecuencia de lo antes anotado.
Innumerables ejemplos podrían citarse que servirían para ilustrar esta situación,  de cómo
un pescador que obtiene importantes ingresos por concepto de su trabajo, a menudo anda en
apuros económicos.

En general, el pescador deltano se caracteriza por un cabal conocimiento de la actividad


que ejerce, es empeñoso y tiene una decidida preferencia por la labor a la que se dedica,
pero, como se anotó antes, dada el tradicionalismo excesivo, no es eficiente tal como si
podría serlo de modificar técnicas de pesca; el perenne estado de precariedad económica
podría superarse mediante un plan de entrenamiento de tal manera que maneje su empresa
con criterio definitivamente económico.  La observación sobre casos particulares demuestra
que si  a los pescadores, de manera colectiva o individualizada, se le entrena impeliéndolos
a abandonar  prácticas ineficientes de capturas, a organizar el trabajo estableciendo planes
para la acción y a asimilar la práctica de una administración razonable de los ingresos,  su
situación cambia de manera dramática.  No es fácil, pero si posible, algunas  experiencias
llevadas a cabo sobre  este tópico asunto  así lo confirman.

Los pescadores “ocupacionales”, es decir a tiempo completo, como ya fue señalado, se


encuentra dispersos ocupando grandes espacios de la geografía deltana,  sobre todo en las
barras del Orinoco: Pedernales, Cocuina, Macareo, Mariusa, Güiniquina, Cangrejo y la
Gran Ensenada de Yautica.

 De la población warao, los asentados en las barras de Pedernales (Isla Misteriosa y
Güinamorena), Cocuina, Boca de Macareo, hacia el norte y los pobladores desde Mariusa
hasta la barra de Cangrejito, en el Sur, se dedican sólo a la actividad pesquera artesanal
como medio de vida.  Los pescadores criollos asentados en el  Delta Medio y Bajo Delta
desde la Boca de Araguao hasta las inmediaciones de Manoa, piedemonte de Sierra de
Imataca,  se dedicana la pesca artesanal como actividad única.  Las razones son obvias,
dada la naturaleza del entorno, la actividad pesquera es posible, si bien se practica otros
oficios complementarios como la caza a manera complemento alimentario y la construcción
de curiaras para uso personal o por encargo de  terceros, aun cuando no usual esto último. 
Pero así mismo se acota  de cómo  en la medida que los pobladores asentados en
comunidades ubicadas en los márgenes del Río y caños, estas se hacen más urbanas, así
mismo los pescadores tienden a  cambiar de ocupación, diversificando sus actividades:
albañiles, mecánicos, comerciantes en víveres, transportistas y obreros dependientes  de la
administración pública( Gobernación y Alcaldías).  Este traslado de actividades puede ser
fácilmente observado en comunidades otrora eminentemente pescadoras como Macareito,
Volcán, La Horqueta, en el Municipio Tucupita; en Pedernales y Capure (Área urbana) del
Municipio Pedernales, por citar algunos casos.

Pescadores estacionales

Dentro de esta denominación se ubican quienes realizan actividades de pesca en alternancia


con otros oficios.  Poseen, algunas veces, y en general, equipos de  pesca precarios de poco
radio de acción y el producto de cada faena se dedica al consumo doméstico o es vendido al
momento con lo que incrementan el ingreso familiar.  Es el tipo de pescador que si
encuentra otra oportunidad de trabajo, como obreros en general, que le obligue a prescindir
de la pesca, lo hace sin mayores miramientos.  No es para ellos, la pesca, una actividad 
importante; vale decir vocacional.

Este pescador, de por si inestable, vive en condiciones muy precarias, en connotada


dispersión familiar,  expectativas de cambio social positivo casi nulas e impregnados, por lo
demás, de una visión de la vida emocionalmente fatalista.  Esta configuración es aplicable
tanto a la población criolla  como a los representantes de la etnia guarao que viven y operan
en las mismas condiciones.

 
Dentro de la configuración anotada se agrupan los habitantes de las comunidades o caseríos
asentados en los márgenes del Río o caños del Delta Superior sobre todo de las
inmediaciones de la ciudad de Tucupita y el primer tramo del  Caño Manamo.  La
excepción la constituyen los habitantes del Brazo o Caño Macareo (Delta Superior), en
especial su segundo tramo ( río abajo) hasta la barra o “boca” del mismo nombre donde se
practica la actividad de la pesquera con sentido ocupacional  permanente.

El Pescador guarao.  

Con respecto a los pobladores guaraos de los caños y barras se pueden apreciar dos tipos de
comportamiento.  Los asentados en el Delta Medio y Superior tienen actividades bastantes
diversificadas: Carpintería de ribera,  artesanía, la  caza, agricultura de subsistencia, obreros
a destajo por lo general, sobre todo los que permanecen en Tucupita;  un número muy
reducido practican  la pesca de manera  eventual.

Por su parte, los guaraos habitantes del  el Bajo Delta son pescadores por antonomasia y
casi no realizan otro tipo de actividad, como no sea la cacería de aves, chigüiros, dantas y
venados, pero tiene, repetimos, en la actividad de la pesca como  modo de vida.

Expertos navegantes de cabotaje, si fuera el caso, operan con gran pericia botes del tipo
peñero, pero es la  ancestral curiara su embarcación preferida sobre todo para faenar en las
desembocaduras del Río.  Sin embargo, dentro de su sistema de trabajo tienen un radio de
desplazamiento fijo cuyos límites lo decide la autonomía propia de un motor fuera.  Casi
desconocen la técnica de la pesca marina y en estos menesteres  no se aventuran  más allá
de la media milla.  Ello de por si dice del agotamiento que se produce en zonas donde
operan un número importante de ellos( Isla Misteriosa, Güinamorena, Mariusa, barra de
Cangrejito, al sur), lo que los obliga a desplazarse y establecerse  hacia otras áreas más
prometedora, donde se repetirá el mismo proceso.

De todas maneras, se puede dar por sentado de cómo los guaraos dedicados a la pesca
compendian un sinnúmero de habilidades y experiencias hasta ahora subutilizados.

Tal como se anotó al principio, en lo referente al pescador deltano en general, este tipo de
pescador es de por sí muy tradicionalista, apegado a las costumbres de por si remotas.  Sus
metas de vida son precarias vistas del el concepto de la cultura europeo occidental.  Estas
metas se reducen a la salvaguarda de la  familia de por sí extendida y que incluye el
aseguramiento de los alimentos al “día”; conservación temporal de la vivienda siempre
palafítica y, por sobre todo, antes que todo, una embarcación, y lo máximo, el motor fuera
de borda

Dado su enorme potencial pesquero, agrícola, forestal y hasta pecuario, podría colocarse,
sin duda alguna, entre uno de los estados más  desarrollados del país.

Tal potencial agrícola  está representado en uno de sus cultivos históricos más notables
como lo es el cultivo extensivo del Cacaotero.  Ha sido suficientemente demostrada la
vocación de los suelos deltaicos para la explotación de de esta familia de las esterculiáceas,
cuya almendra ha gozado de aceptación internacional, siendo ponderado, sin lugar a
equívocos,  como uno de los más finos del mundo.  Un plan de fomento y desarrollo del
cultivo generaría ingresos suficientes, por si solos, para el desarrollo económico y social del
estado, aprovechando la demanda mundial de esta almendra y la calidad óptima de estas
por su condición bien posicionado dentro la categoría comercial denominado fino.

 
A este cultivo habría de agregarse el cultivo con fines industriales del ocumo chino dada la
altísima productividad demostrada en la explotación que se realiza en los numerosos
acuíferos a lo largo de las riberas de ríos y caños. Por lo demás, goza de una altísima
demanda en los mercados  internacionales por sus excelentes características alimentarias e
industriales. La industria apícola merece capítulo muy especial, considerando dos aspectos
relevantes: La existencia de los extensos manglares de la costa atlántica meridional
abundantes en inflorescencia durante todo el año, lo que garantiza la importante posibilidad
de la racional explotación melífera permanente.  El otro  aspecto  es de cómo esta actividad
sería una fuente de ingresos muy importante que beneficiaría a  la numerosa, población
warao asentados en estas áreas, algunos de los cuales se dedican, desde siempre, a este tipo
de industria, aun cuando en condiciones rudimentarias no deseables.

Desde luego que otros cultivos necesarios para la dieta diaria de los habitantes tendrían su
espacio con tal propósito.

Es importante acotar que el Delta es inmenso pero con espacios muy reducidos para el uso
agrícola  y pecuario.   Lo deseable será utilizar esos espacios con criterio y sentido
económico, ecológico y de máximo aprovechamiento para los habitantes.

El turismo

Esta actividad debe tener en cuenta el turismo interno, en primer lugar.  Desarrollar los
atractivos recreacionales que posee el escenario deltano para disfrute de los habitantes
deltanos, es cuestión que debe tener una importante implicancia de carácter social.  El
habitante deltano tiene pocas opciones recreacionales y esta incongruencia deberá tener una
respuesta urgente que beneficie la población local.

 
Por otra parte, el turismo en general es una industria que tiene en el espacio deltano
posibilidades casi inimaginables.  Su explotación es de promoción obligada de un plan de
desarrollo del turismo.

La pesca

Lo propio deberá  plantearse  en la actividad pesquera, dado su impresionante potencial en


esta área.  Explorarse las posibilidades de asociación estratégica con la República de
Trinidad-Tobago, se hace imperativo, dada la experiencia y desarrollo tecnológico de tan
importante vecino y sus conexiones comerciales con los mercados internacionales.

Por aproximación podría decirse que una manera de afrontar la situación es con el
desarrollo de un Plan de Desarrollo estructurado sobre la base  del posible aprovechamiento
del potencial de trabajo productivo presentes en este sector de la población del Delta, Plan
que contemplaría la dotación de instrumentos de trabajo (embarcación tradicional y artes y
equipos); reentrenamiento para el empleo de técnicas de pesca; formación en asuntos
administrativos y reafirmación de su acervo cultural.  Empleo de técnicas de conservación y
elaboración de productos y subproductos del pescado y la dotación de centros de acopio y
conservación en frío, todo de acuerdo a las exigencias de cada caso y cada lugar, que al
final parecen ser muy parecidas.

 
Las Intervenciones antrópicas y consecuencias.

El Delta del Orinoco de unas cuatro décadas al presente empezó a acusar el impacto  por la
intervención humana.  Las manifestaciones más dramáticas y evidentes es cada vez más
notable en la fauna y la flora.  En la fauna sus representantes ornitoculturales como el
guacamayo azul, por desaparecer, el guacamayo rojo de las estribaciones de Sierra Imataca
ya desaparecido, entre otras especies;  algo semejante ocurren con otras y muy variadas
representantes de la otrora abundante avicultura, cuyo inventario hoy es casi nulo. Lo
propio puede afirmarse de especies ictícolas como la virtual desaparición del Manatí o
delfín de aguas dulces, a lo que se agregaría un lamentable y largo etcétera. La tala con
fines industriales de árboles  maderables han hecho estragos semejantes.

Pero tal vez la intervención de mayor intensidad ha sido la ejecutada por la Corporación
Venezolana de Guayan (C.V.G).  Como se anotó al inicio, esta obra de ingeniería tan
importante para el desarrollo de la región quedó desvirtuada al no cumplir con las premisas
propuestas entonces: Recuperación de áreas inundables por las crecientes del Río Orinoco
para uso agropecuario,  agroindustrial y expansión urbana previsibles en el tiempo.

Si bien un importante espacio quedó protegido haciendo posible el uso urbano, la parte que
correspondía al uso de los espacios con fines agro productivos y pesqueros quedó sin
efecto, y por el contrario, algunos sembradíos como el Cacaotero fueron afectados
irreversiblemente, sobre todo en el Delta Superior.

 Tal vez el efecto de mayor impacto ecológico de signo negativo está representado en la
desaparición  de vías de aguas llamados caños en los que se divide el Orinoco antes de su
desembocadura en el Atlántico Meridional. Es de mucha importancia anotar que estas vías
de agua tuvieron un importante papel en el desempeño histórico de comunidades dedicadas
a la agricultura y le pesca, pobladores de estas comunidades que con un descomunal
esfuerzo, lograron convertir al Delta del Orinoco en uno de los más importantes
productores de cacao fino del país así como otros productos de origen agropecuario y
pesquero. Estas comunidades desaparecerían como entes productores y entrarían en franca
decadencia y  deterioro.  Caños enteros, antes navegables y grandes reservorios ictícolas,
por lo demás, ricos en fauna silvestre, se convertirían en pantanos putrefactos convirtiendo
extensas áreas en inmenso erial.

El Estado Delta Amacuro se encuentra entre una de latitud 60° 40’ y 62° 30’ de
longitud Oeste y los grados 8°30’ y 9°58’ de Latitud Norte en la Zona Intertropical,
presenta condiciones geográficas muy específicas y una exuberante vegetación.
Resultado de una inmensa acumulación de sedimentos de origen cuaternario es un delta
oceánico en forma de abanico que se extiende en un área aproximada de 22.500 km2, el
paisaje se compone de islas de diferentes tamaños, separados por un laberinto de
“caños” o brazos de río. Algunos, permiten la navegación a buques de gran calado
(buques que transportan cargas líquidas, generalmente petróleo).

El brazo principal es el río Grande por allí navegan la mayoría de buques de gran
calado; otros más pequeños auténticos atajos, sirven de vías de penetración a los lugares
donde los indígenas siembran sus conucos o a los morichales (Mauritia flexuosa) en el
interior de las Islas.

El Estado Delta Amacuro limita por el Norte con el Golfo de Paria y Mar Territorial
de por medio, con la Republica de Trinidad y Tobago; por el Sur con el Estado Bolívar;
por el Oeste con el Océano Atlántico; por el Sureste con la República Cooperativa de
Guyana con la cual existe una extensa Zona en Reclamación desde 1965 (Acuerdo de
Ginebra) ; y por el Oeste limita con el Estado Monagas del que lo separa el Caño
Manamo y gran parte del Río Orinoco
Fuente: (COPLANARH, 1979).

La proximidad del océano delimita tres zonas deltaicas: una pre-litoral, una fluvial,
habitada en su mayor parte, por núcleos de población “criolla” y una zona costera baja e
inundable donde predomina el fango. En las ciénagas abundan los manglares
(Rhizophora Mangle). Estas dos zonas constituyen los ecosistemas naturales en donde
habitan y desarrollan sus actividades los indígenas guarao.

Existe en este Estado una gran diversidad biológica. En estos ecosistemas existe una
variada vegetación en la que se pueden encontrar cerca de 2.000 especies de plantas por
lo que es parte de la Reserva de Biosfera del Delta del Orinoco (decretada por el
gobierno de Venezuela, 1991). Buena parte de esta diversidad vegetal o biodiversidad
se encuentra del área de la reserva de biosfera y del Parque Nacional Mariusa.

En un estudio de investigación científica sobre el Delta del Orinoco llevado a cabo por
la antropóloga de la Universidad Central de Venezuela (UCV) que: “Los caños y ríos
habitados por los indígenas Warao y afluentes del río Orinoco son: Pedernales, tiene
una longitud de 110 Km. y nace en el caño Manamo y sigue rumbo al norte hasta
desembocar en el Golfo de Paria, Acure, tiene 105 Km. de longitud y nace en la
altiplanicie de Nuria y desemboca al Sur del brazo Imataca. Se llama también Río
Aguirre. Manamo, tiene 200 Km. de longitud nace en el Río Grande al Noreste de
Barrancas y desemboca en el Atlántico, pasa por Tucupita. Tucupita, tiene 80 Km. de
longitud nace en el Caño Manamo y desemboca en el Caño Macareo. Macareo, tiene
211 Km. de longitud nace en el caño Manamo y desemboca en el Atlántico, su caudal
aumentó a partir del cierre del Caño Manamo, inundando caños pequeños como el
Muerto, Vuelta larga y otros. Guayo, tiene 25 Km. de longitud nace en el Caño
Araguao y desemboca en el Atlántico, se comunica con los caños Araguao, Araguabisi,
Yaguarimabo, Araguaimujo y Yuruguara. Guarina, tiene 60 Km. de longitud nace en el
caño Tucupita y desemboca en el caño Cocuina cerca de la isla Cocuina.”

(GUANIRE, NOREYE.) (ETNOBOTÁNICA MEDICINAL DE LOS INDÍGENAS


WARAO DE TUCUPITA Y DE LA ISLA DE ARAGUABISI EN EL ESTADO
DELTA AMACURO, VENEZUELA.) Tesis de Grado para optar al título de Magister
en Etnología por la ULA-MÈRIDA. VENEZUELA.

El Delta del Orinoco se encuentra situado al Este de Venezuela y en su vasta extensiòn


alberga el río Orinoco. Limita por el Norte con el Golfo de Paria y el Océano
Atlántico, de allì su condición de puerta atlántica del Venezuela, por el Sur limita con
el estado Bolívar, al Este con el Océano Atlántico y el territorio en reclamación de la
Guayana Esequiba y al Oeste con el estado Monagas. Posee una superficie de 40.200
km2 lo que representa un 4,6% del territorio nacional. Población (según proyecciones
del INE para el 2010):137.939 habitantes 0.5% del país.

Principales ciudades, pueblos, caseríos y comunidades del Delta del Orinoco.


Los principales centros poblados son: Curiapo, capital del Municipio Antonio Dìaz,
Pedernales, capital del Municipio Pedernales, Casacoima, cuya capital es El Triunfo, es
un importante centro poblacional que congrega a muchos habitantes que trabajan en San
Fèlix y Puerto Ordàz y pernoctan en El Triunfo, convirtiendo a este Municipio en una
especie de “ciudad dormitorio” como lo es Guarenas a Caracas. La Horqueta, Piacoa,
Santa Catalina y Tucupita, mismo nombre que funge como capital del Estado Delta
Amacuro. Tambièn el Delta posee una mirìada de pequeñas comunidades de regular
extensión territorial y moderada densidad poblacional que las hacen dignas de
mencionar. Entre las màs notables se pueden nombrar: Curiapo, Isla Misteriosa, El
Garcero, La Horqueta, Caño de Las Guacharacas, San Josè, Clavellinas, Geina, Santa
Catalina, Sacoroco, El Toro, Sacupana, Araguao, Araguaìto, Piacoa, y muchas otras
comunidades cuyos topónimos sería demasiado extenso mencionar.

La densidad poblacional es de 2,3 habitantes por Km2, lo que indica un espacio


geográfico prácticamente despoblado.
Fuentes: Instituto Nacional de Estadísticas. (INE) 2010.

Elementos y características etnobotánicas del Delta del Orinoco

Es obvio que la relación hombre/naturaleza en la cosmogonía indígena guarao no es


vista con la misma mirada con que la vemos nosotros los miembros de la cultura
criolla/mestiza. Naturalmente existe entre el guarao y la naturaleza una relación
mediada por factores de creencias mágico-religiosas que provienen de su ancestral
condición aborigen cuya cosmogonía y espíritu de religiosidad no está separado del
resto de las sociedades prehispánicas que poblaron los espacios marítimos y fluviales de
los Estados Sucre, Monagas y el Delta del Orinoco. Por otra parte es importante señalar
que el elemento demográfico adquiere una significativa relevancia en la caracterización
etnohistórica de la sociedad deltaica dada la singularidad de su población.

El porcentaje de población del Delta con respecto al país ha disminuido, lo cual es


producto del éxodo de los habitantes del Estado en búsqueda de mejores oportunidades
de estudio y trabajo lo cual ha originado procesos de migración interna. El componente
social indígena guarao, dada su fragilidad y vulnerabilidad socioeconómica como grupo
social con lazos de parentesco y de cohesión familiar débiles por su situación
económica en los caños y riberas del Bajo Delta se ve impelido a abandonar sus lugares
de origen, sus hábitats naturales e iniciar un peregrinaje hacia centros poblados y
ciudades con mayores ofertas de servicios públicos en materia de salubridad y salud
pública.

Las comunidades indígenas emigraron masivamente en 1968 al Estado Monagas y a


otras zonas circunvecinas huyendo especialmente del proceso de salinización de las
aguas, producto del cierre del Caño Manamo que provocó una violenta ruptura del
equilibrio ecosistèmico del Estado. La violenta ruptura de dicho equilibrio ecosistèmico
está reflejada en la cèlebre película (documental) del cineasta Carlos Azpùrua, titulada
justamente Caño Manamo.

En las márgenes de los ríos y caños del Delta del Orinoco se asienta la nación indígena
Guarao, conocidos como “los hombres de la curiara” por su etimoloigìa que procede
de las raíces gua= que significa canoa y arao= que literalmente significa gente. Se
trata de una de las diversas, y más numerosas demográficamente hablando, etnias
indígenas autóctonas que pueblan el territorio venezolano.

c.) Relieve

El Delta del Orinoco ocupa una superficie, como ya lo indicamos anteriormente, de


40.200 km², con islas mayoritariamente formadas por la acumulación de residuos del
río. Varios canales están abiertos a la navegación fluvial.

La Serranía de Imataca, ubicada hacia la margen derecha del Río Orinoco


extendiéndose ampliamente hacia el Estado Bolívar tiene una extensión de 21.390 km².
Tres grandes franjas montañosas son observables en ella: la primera de poca altura,
bastante húmeda y llena de vegetación; la segunda al sur de la primera, formada por una
plataforma de cuarzo; la tercera está formada por rocas ígneas y metamórficas, las
cuales constituyen elevaciones irregulares. Grandes recursos madereros o maderables
posee esta serranía y materias primas que aún no se han cuantificado ni estimado su
volumen ni cantidades.

LÍMITES: NORTE: GOLFO DE PARIA Y OCÉANO


ATLÁNTICO
SUR: ESTADO BOLÍVAR
ESTE: OCÉANO ATLÁNTICO Y ZONA EN
RECLAMACIÓN CON GUYANA
OESTE: ESTADO MONAGAS
CAPITAL:
SUPERFICIE:
TUCUPITA
40.200 Km2
POBLACIÓN CENSO 2011: 165.525
MUNICIPIOS1: 4
MUNICIPIOS CAPITALES Y
PARROQUIAS:21
FUENTE: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA 2010

La densidad demográfica-poblacional del Delta, obviamente, ha crecido a un ritmo


relativamente lento si tomamos la extensión territorial que conforma nuestro objeto de
estudio

El Estado Delta Amacuro

Capital Superficie Población se subdivide en cuatro municipios y 20


Parroquias:

Municipio Antonio Díaz Curiapo 22.746,49 km² 19.308 hab.


(2001) Antonio Díaz -Delta Amacuro.PNG

Casacoima Sierra Imataca 2.920,69 km² 29.200 hab. (2001) Pedernales


Pedernales 3.537 km² 6.990 hab. (2001) Pedernales-deltaamacuro.PNG

Tucupita Tucupita 10.996 km² 72.856 hab. (2001)


c.) Símbolos Regionales:

El Himno del estado Delta Amacuro, es el canto al delta, a sus bellezas y riquezas
naturales, a sus episodios bélicos, demostrando la valentía de nuestros heroicos
soldados, en la lucha por la libertad de Venezuela, constituido por un poema con letra
de José Joaquín de león, música de José Inés Richemón y arreglo del maestro David
del Moral. En la actualidad, en el sistema educativo regional para el fortalecimiento de
la identidad regional se entona traducido al guarao como una expresión de
biculturalidad regional o interculturalidad bilingüe.

Himno del Estado Delta Amacuro

Letra:

José Joaquín de León

Música:

José Inés Richemón

Coro

Amacuro, jirón de la Patria,

del progreso estandarte y blasón,

en tu Delta germina la fibra

que dará más firmeza y unión.

Tus campiñas y ríos hermosos

del progreso generan la acción;

es inmenso y es fértil tu suelo

que estremece de grande emoción.


II

En tu cielo fulgura la estrella

de la noble y heroica deidad;

sitio honroso y trabajo fecundo

tendrás siempre con gran libertad.

III

Tu pujanza y denuedo es lección

que se vierte grandiosa en la Historia,

y que aumenta los patrios anales

con el bello fulgor de la gloria.

La Bandera del Estado Delta Amacuro.

Creada por: María T. Marcano V.

Está fundamentada en la descripción de los siguientes conceptos:

Delta: Zona de Acumulación Aluvial de forma triangular elaborado por un río en su


desembocadura.

Está diseñada de forma horizontal, conteniendo en su interior un triángulo que indica la


desembocadura de un río y está ubicado en el extremo izquierdo que parte desde la
esquina superior hasta la esquina inferior, con la punta hacia el centro de la bandera que
a su vez está formada por cuatros (4) franjas de diferentes colores.
La Primera Negro: Representa la riqueza petroleras acumuladas en nuestro subsuelo
especialmente hacia la zona del municipio Pedernales y la carbonífera del Municipio
Casacoima.

La Segunda Marrón: La extensión de tierras fértiles y productivas. Así como el color


castaño o pardo oscuro expresado en la piel de nuestros indígenas guaraos.

La Tercera Amarilla: Representa los minerales que se encuentra en nuestro suelo y


subsuelo, hacia los lados del Municipios Casacoima y además indica en reflejo que se
forma sobre el río por la combinación del verde de la vegetación y el anaranjado de los
atardeceres del Delta Amacuro en cierta época del año.

La Cuarta Blanca: Representa la presencia de persona perteneciente a la raza blanca de


la población que descubrieron y fundaron al Delta y representan también la
combinación de todos los colores y espectro solar que nos ilumina.

En El Centro del Triángulo está Ubicado Un Croquis: El mapa del Delta en color verde
que nos identifica a nivel nacional en el mapa de Venezuela y está rodeado de color
azul marino indicando las aguas de mares y Océano que rodean una parte importante de
nuestra zona fronteriza.

En el extremo derecho hay tres franjas horizontales que simbolizan lo siguiente:

La de arriba azul cielo representa el espacio aéreo o cielo deltano.

La franja del medio del color verde, representa toda la vegetación comprendida en
montañas, bosques, selva, llanuras y agricultura del Delta.

La franja de debajo de color azul marino, representa el caudal de agua de nuestros ríos y
caños diseminados a lo largo y ancho de nuestro Delta.

En la primera franja (azul cielo) se encuentran cuatros estrellas de cinco puntas que
simbolizan los cuatros (4) municipios: Tucupita, Pedernales, Casacoima, Antonio Díaz.
Su color blanco indica la Paz, Tranquilidad y Bonanza que protegen al Delta.
ANTONIO DIAZ: MUNICIPIO GUARAO POR EXCELENCIA

Luego de sendos concursos realizados en las comunidades guaraos para elegir el


Himno, la Bandera y el Escudo del municipio Antonio Díaz, estado Delta Amacuro, es
una realidad la existencia de los mismos. Según el Prof. Héctor González, integrante del
comité organizador, jurados altamente calificados tuvieron la ardua responsabilidad de
evaluar numerosos trabajos hasta dar con los ganadores.

El Prof. González, también conocido como “tripita”, afirmó que lo acompañaron en el


comité organizador los guaraos Jesús Beria, Carmen Polanco y Eudis Cequea entre
otros, contando con la importante colaboración de la Alcaldesa del municipio Profa.
Digna Sucre.

Las premiaciones y reconocimientos se otorgaran en un acto público en el Auditorio


Warao Oriwakanoko, donde los asistentes tendrán la oportunidad de ver y escuchar los
símbolos del municipio Antonio Díaz.

Cabe destacar que durante seis meses decenas de alumnos de las escuelas del bajo Delta
y la comunidad en general presentaron sus dibujos y composiciones, dando como
resultado la obtención de un viejo sueño de los guaraos, como era contar con sus
símbolos municipales.

Los ganadores fueron: en el renglón Bandera Israel Arintero Núñez con el diseño “Mis
caños son navegables”; el Escudo fue elaborado por Gabriel Andrade, estudiante
universitario guarao oriundo de Guayo, quien lo tituló “Warotuma Akojo Arao”; aún
no se ha hecho público el nombre del autor del Himno, debido a que se grabarà
nuevamente con toda la instrumentación antes de presentarlo públicamente.

He aquí la imagen del escudo oficial del Municipio Antonio Díaz:


Fuente: Venezuela / Martes, Septiembre 08, 2015Viernes, Julio 25, 2014

http://www.radiofeyalegrianoticias.net/sitio/
Hidrografía

El Delta está surcado por numerosos ríos y caños, se estima que unos 36 con decenas
de bocas que se entrelazan como una red hasta desembocar todas sus aguas en el
Océano Atlántico. Es impresionante que en esa tupida y enmarañada red fluvial existan
muchos balnearios y hermosas lagunas.

Fuente: Mapa hidrográfico de los principales caños del Delta del Orinoco.

(tomado de “Los Peces del Delta del Orinoco”)


Clima y Vegetación

Las características climáticas del Estado están influidas principalmente por su latitud y
proximidad al Océano Atlántico y debida a la existencia de grandes masas forestales.

El clima es predominantemente tropical lluvioso en la zona continental y en la costa es


marcadamente de sabana. Este tipo de clima viene dado por la latitud, la proximidad al
océano y la existencia de grandes masas forestales.

Arbustal alto denso de pantano con Montrichardia arborescens. (Fotografía V.


González).

La precipitación anual es relativamente alta en toda la región deltaica y mayor en la


costa y decreciente a medida que penetra hacia el Oeste en tierra firme.

El estado cuenta con cuatro tipos de formaciones vegetales a saber:

Bosque: el Delta Amacuro muchas formaciones boscosas las cuales 96.802 la mayoría
están cubiertas por bosques de manglar ubicados cerca de las costas marinas, son de
gran importancia económica aunque su aprovechamiento se realiza a escala muy
reducida el resto corresponde a la reserva forestal del Imataca al Sur del estado.

Detalle del bosque de pantano caño Buja (Foto M. Lentino). b) Vista aérea de un
bosque de pantano (Foto L. Alonso).

“El bosque nativo de la Reserva Forestal de Imataca, es insustituible debido a su


diversidad biológica, su relevancia en la protección de suelos y aguas, su capacidad
como regulador de gases y del clima, y sus imponentes bellezas escénicas, entre otros
servicios ambientales. Esta Reserva es una de las “fronteras forestales más importantes
del trópico a escala global y de Suramérica en particular”. Estos bosques por su alta
fragilidad ecológica, su bajísima capacidad de regeneración una vez intervenido, y la
posible intensificación del uso minero y forestal al que proyecta el Gobierno
venezolano someterlos con el Proyecto de Decreto de Plan de Ordenamiento

y Reglamento de Uso de esta Reserva, los sitúan en la categoría de “bosques en peligro


de desaparecer”.

Selva: localizada en el centro del estado, constituye un manto tropical siempre verde,
con una gran variedad de especies.

Sabana: situada al Oeste del territorio, con predominio de gramíneas

Estuario: ubicado en la parte oriental de la costa colindante con el océano Atlántico,


donde abundan los manglares y en menor cantidad las palmeras. De las palmas
obtienen, comida, el lecho, la casa y otras cosas.
Delta estuarino, caño secundario afluente del caño Macareo.

La amplia franja que va del Delta hasta el estado Monagas y que algunos estudiosos
denominan “ecoregiòn llanera” està conformada por:

“Los estados Monagas y Delta Amacuro (09°09' a 09°35' N y62°27' a 62°47' O) con
elevaciones de 2,7 a 6 msnm. La conformaron los siguientes recorridos fluviales: a.
caño Buja, desde San José de Buja hasta Boca de Tigre (ca. 40 km); b. caño Manamo,
desde Boca de Tigre hasta Boca de Wacajara (ca. 16 km); c. río Morichal Largo, desde
Boca de Wacajara hasta el puente sobre este río, incluyendo la Laguna Guasacónica y
su confluencia con el río Tigre (ca. 84 km); d. otros caños de mediano o pequeño caudal
que se ramifican de los anteriores y conforman la intrincada red fluvial de esta planicie,
entre los cuales destacan: Arenal, Bagre (ca. 11 km), Cacho de Vaca (ca. 9 km), Del
Medio, El Limón, El Tigre (ca. 8 km), El Toro, Majagual y Miguel”. (Làrez, Amèrica
y Prada, Elizabeth.) ADICIONES A LA FLORA DE LOS LLANOS
VENEZOLANOS. UDO, Maturìn, Monagas. Tesis en PDF)

En el contexto geohistòrico deltaico es muy significativo insertar el concepto de


ecorregión debido, entre otras razones a la riquísima biodiversidad ecofaunìstica y a lo
abundante que representa la diversidad ecosistèmico en general.
Veamos: “Las ecorregiones o biorregiones son unidades geográficas con flora, fauna y
ecosistemas característicos. Son una división de las grandes “ecozonas” o regiones
biogeográficas. Las divisiones políticas de municipios, estados y países, no respetan los
procesos ecológicos, por lo que es importante el desarrollo de políticas públicas que
incluyan escalas espaciales adecuadas y que consideren la dinámica ambiental. El
enfoque ecorregional es importante desde varios puntos de vista.

Muchas especies requieren de regiones amplias para mantener poblaciones viables. Por
ejemplo, las grandes rapaces y los grandes depredadores tienen áreas de actividad de
más de 20 km2. Para mantener poblaciones de cientos de individuos de estas especies,
necesitamos grandes regiones.

Los procesos de los ecosistemas, como el ciclo del agua y de nutrientes, a veces
suceden a grandes escalas espaciales y temporales; por ejemplo, la composición de las
lagunas costeras está influenciada por el océano y por las corrientes de agua dulce que
la alimentan que provienen desde lugares lejanos.

La mayoría de las comunidades humanas soportan sus actividades económicas y


sociales dentro de un marco ambiental regional. Un ambiente saludable proporciona
bienes y servicios de alta calidad a las poblaciones. Por el contrario, las grandes
ciudades abarcan más allá del ámbito local o regional para satisfacer las necesidades de
sus pobladores: el agua, los alimentos, los materiales y la energía tienen que importarlos
de lugares lejanos.” http://www.biodiversidad.gob.mx/region/quees.html)

“En cuanto al aspecto geográfico nos encontramos que el relieve que identifica al
Estado Delta Amacuro es el del Delta del Orinoco, constituido por una planicie
surcada por numerosas corrientes de agua que forman islas fácilmente inundables. El
paisaje está compuesto por las llanuras aluviales de escasa pendiente, formadas por
los sedimentos aportados por las corrientes de agua. Estos paisajes se complementan
con la cadena montañosa de la sierra Imataca, ubicada hacia la margen izquierda del
río Orinoco y paralela al mismo en la mayor parte de su longitud. Su mayor altitud, la
altiplanicie de Nuria, alcanza los 600 m. La sierra se extiende desde el límite con el
estado Bolívar hasta la frontera con la República de Guyana, hasta el vértice del Delta
del Orinoco.” (Delta Amacuro, Fuentes para el estudio de los resultados del Censo
de población y vivienda del año 2010.)
e.) Actividades económicas

La economía del Estado está dominada por la pesca, que en la mayoría de los casos se
realiza en los caños. Los principales peces son el Lebranche, la lisa, el mero y la raya
(marinos). El camarón (crustáceos) que abunda mucho en el área de Pedernales y la
zona de Capure, frente a la costa atlántica del país. El Bagre rayado, y el Busco que
prolifera en grandes cantidades en áreas de lagunas y ciénagas de poca profundidad en
las adyacencias y predios aledaños a Tucupita. La Cachama, y una variedad mixta
conocida con el nombre de Cachamoto, Coporo, Curbinata, Morocoto, Cajaro y Laulau
(de río).

“Después de salir de sus palmares, los antiguos morichaleros se defendieron durante


algún tiempo en las riberas de los caños abiertos, complementando el cultivo del ocumo
chino y la pesca con trabajos en empresas criollas madereras y de la explotación del
palmito. Ya no tenían la alimentación equilibrada de los morichales con sus frutas oji y
“mono” (dokomuru) de las palmas de Moriche y de la Manaca, la miel salvaje y la
recogida del cangrejo he) en los meses de Julio y Agosto. El almidón, ojidu aru, de la
palma de Moriche (Mauritia flexuosa) era abundante y algunos momentos de escasez
durante el comienzo de las lluvias (najanaka) se superaba durante los rituales del
najanamu con las provisiones almacenadas.” (Dieter Heinen y Rafael Gassòn)

Es muy importante acotar que la economía del Delta, vista en su totalidad como “región
histórica” es muy rica y variada en lo relativo a complejidad agropecuaria y pesquera,
fuera de sus aun no suficientemente exploradas y diagnosticadas potencialidades
mineras. Las mayores cantidades de pescado para la subsistencia de los pequeños y
medianos pescadores que habitan las zonas ribereñas del Bajo delta provienen de la
llamada barra de Mariusa y de las áreas pesqueras circunvecinas o aledañas a dicha
barra.

No obstante, y pese a la abundante demanda de pescado de agua dulce que tiene el


municipio Antonio Dìaz, cuya Capital es Curiapo, hacia la llamada puerta atlántica de
Venezuela, más exactamente en el denominado corredor marítimo cerca del Municipio
Pedernales, existe una extraordinaria vocación pesquera en la zona que comprende en
los meses de Agosto y septiembre la recolección del cangrejo que representa una fuente
alimentaria de primer orden ya que este crustáceo tiene una alta fuente nutricional para
los habitantes de todo el Municipio Pedernales.
Veàmos someramente una definición de “región histórica” para delimitar el ámbito
semàntico de lo que afirmamos en este contexto.

“Para caracterizar o diferenciar una región es menester identificar la formación


económica-social que allí se asienta, considerándola como unidad histórica y
reconociendo que la misma es el resultado de relaciones históricas y sociales màs
amplias que le dieron origen y cuyo predominio se extiende màs allà de los confines
regionales. En síntesis, la región se conceptúa como un espacio históricamente
constituido que es producto de las relaciones sociales y de los patrones de
dominación imperantes en las sucesivas etapas históricas de su desarrollo”.
(Palacios, Juan José. “El concepto de región: la dimensión espacial de los
procesos sociales”.)

En concordancia con los elementos enunciados anteriormente por Palacios, el Delta del
Orinoco es susceptible de ser abordada como una región histórica con tanta pertinencia
de legalidad teórica y epistemológica como podría serlo la región pariana (Costa del
Golfo de Paria, por ejemplo) o la región centro norte costera, o la andina, por citar tres
ejemplos de regiones históricas ampliamente estudiadas en su dilatada y exhaustiva
historicidad evolutiva por la perspectiva geohistòrica.
Fuente: Los Peces del delta del Orinoco. Carlos A. Lasso Alcalá y Paula Sánchez-
Duarte. Ediciones de la Fundaciòn La Salle en coedición con Chevron Latinoamèrica.
La agricultura es extensiva aunque el rendimiento por hectárea suelen ser poco
elevados. Los principales productos son el arroz, cacao, coco, maíz, el ocumo chino, la
yuca y plátano, se destaca la producción de palmito, principalmente para la
exportación. En la comunidad de La Horqueta se encuentra ubicada la fábrica y
envasadora de la pulpa del palmito.

Igualmente posee una considerable extensión de tierras con vocación ganadera. Desde
la segunda mitad del siglo XX, con el cierre del Caño Manamo, en 1968, y con la
emergencia de las tierras que forman la Isla de Guara, el Delta ha sido una escenario de
crìa de grandes rebaños de bùfalos y ganado vacuno por parte de una legiòn de
pequeños y medianos empresarios del agro y la actividad ganadera que tienen sus
residencias en Tucupita pero trabajan y atienden sus labores ganaderas en Isla de Guara.

El Delta del Orinoco es una región muy rica en materias primas. Existen grandes
yacimientos de hierro, manganeso, bauxita, arcillas y oro aluvional en las vertientes de
la Sierra de Imataca. Sin embargo, pese a la existencia de tales reservorios de materias
primas y minería, está prohibida su explotación por particulares debido a la reserva
exclusiva que se atribuye el Estado en materia de exploración, explotación y
comercialización de dichos minerales por razones estratégicas y de seguridad de Estado.

De acuerdo con la LEY DE MINAS cuyo Decreto Nº 295 del 5 de septiembre de 1999.
Establece en su “Artículo 2: Las minas o yacimientos minerales de cualquier clase
existentes en el territorio nacional pertenecen a la República, son bienes del dominio
público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles.” (CRBV, 1999)

De modo que, constitucionalmente, por mandato de la Carta Magna se establece


taxativamente por imperativo jurídico y de bienestar general de la nación que los
yacimientos mineros que eventualmente se encuentran en la Serranía de Imataca son
patrimonio de la nación.
CAPÌTULO III

VISIONES CONCEPTUALES DE LA GEOHISTORIA

Nos dice Elizabeth Aponte en su trabajo LA GEOHISTORIA, UN ENFOQUE PARA


EL ESTUDIO DEL ESPACIO VENEZOLANO DESDE UNA PERSPECTIVA
INTERDISCIPLINARIA: “En Venezuela, desde lo espacial, el desarrollo desigual se
expresa a través de los desequilibrios espaciales, la estructura espacial dominante desde
1950 es la Centralizada (Ceballos, B.), consecuencia de la transferencia del ingreso
petrolero. El Enfoque Geohistórico (Tovar, R. 1986), es una propuesta teórico-
metodológica para el análisis del espacio geográfico desde una perspectiva
interdisciplinaria, entendiendo al espacio como producto social, síntesis de la acción de los
grupos humanos consecuencia de una realidad histórica.

La Geohistoria es definida por Santaella, R. (1990) como la “relación entre la geografía


y la historia; una modalidad de interdisciplinariedad obligante en el estudio del espacio y su
dinámica. Lo geográfico forma parte del proceso histórico y necesita de la historia para ser
explicado socialmente”. Lo temporal y lo espacial se apoyan en la categoría proceso, el
espacio (nacional, urbano, rural, fronterizo, industrial, comercial…) presenta una dinámica,
complejidad, heterogeneidad y especificidad que lo define, de acuerdo a las condiciones
históricas determinadas”. Como puede inferirse de la afirmación anterior, el mayor énfasis
del enfoque Geohistòrico debe colocarse en la categoría de proceso y de relaciones
procesuales pues ello nos garantizaría estudiar nuestro objeto de investigación bajo el
prisma de múltiples determinaciones de factores dinámicos en constante desarrollo
contradictorios y complementarios; de avances y retrocesos, de afirmación y negación;
cualitativos y cuantitativos.

En atención a una de las visiones Geohistòricas fundacionales en Venezuela y Amèrica


latina es bueno recordar que “el Profesor Tovar desde los años 60 exclamaba, “basta de
ciencia prestada”, por lo que desde el Enfoque Geohistórico se aporta “…un
planteamiento sólido, epistemológicamente rico… metodológicamente en expansión”…
(Rojas, A. 1995 p.1)
Para Tovar, R. (1986) la Geohistoria se entiende como la “ciencia que intelecta el espacio
concebido y creado por los hombres, organizados en sociedad, ceñidos a condiciones
históricas dadas o determinadas…no hay otra geografía que no sea la llamada humana,
mejor identificarla como Geohistoria”.

No hay que olvidar que lo teórico y metodológico siempre está inextricablemente


dialectizados en una permanente simbiosis interaccional. No se puede concebir como una
dupla escindida ni como una antinomia binomial irreductible. Uno supone la existencia del
otro y viceversa.
ORIENTACIÓN TEÓRICO METODOLÓGICA

En el contexto geohistòrico se tiene que abordar la construcción y la reconstrucción del


objeto de estudio, dentro de un marco de múltiples determinaciones que influyen sobre una
determinada realidad, y bajo condiciones históricas dadas. Dentro de la interpretación
teórica se hará referencia a diversos factores que intervienen directa o indirectamente en el
proceso de formación geohistòrica del Delta del Orinoco; los cambios, momentos claves y
transformaciones de la dinámica social y cultural ocurrida o por ocurrir en el espacio que
conforma el Delta del Orinoco. Así la elección del tiempo y espacio obedecen a momentos
concretos.

El hombre se presenta como un ser transformador del sistema sociedad naturaleza


condición que le es inmanente con la capacidad para organizar el medio donde vive
(organización del territorio). Tovar, (1986) afirma.

Los grupos humanos se han afirmado organizando sus espacios dentro de condiciones
históricas determinadas, el espacio así constituido, consciente o inconscientemente, tiene
error fundamental de facilitar la conservación como la producción de la comunidad
respectiva (p.37 ).

Por su condición, el hombre es el único animal capaz de plantearse objetivos cada vez
más elevados. Lo natural aparece dado, lo humano es crear, concebido, planeado. Esta
acción se produce dentro de un sistema dinámico sociedad – naturaleza, responde a un
equilibrio integrado por un complejo de relaciones factibles de ordenar en las inter-
relaciones sociales y políticas de los hombres con su entorno y de los hombres entre sí.

Se trata de un equilibrio socio-histórico detectable tanto a escala planetaria como en la


del nivel que se selecciona. La perspectiva metodológica del enfoque geohistòrico conduce
a la identificación del problema espacial especifico y determina en la medida de sus
alcances u objetivos la gama de factores o variables participantes en el mismo, así como su
ponderación.”

En tanto que desde la perspectiva de Pedro Cunill Grau lo Geohistòrico complementa y


amplìa la visión de Tovar pero, obviamente, ampliando las fronteras de lo geohistòrico.

Para Cunill Grau (2011) el ser humano es geográfico. Desde su perspectiva la idea de lo
geográfico va màs allà de las apreciaciones objetivas que utilizan datos históricos y
económicos, sin desestimar la importancia que tienen los aspectos socioeconómicos en el
análisis e investigación.

La visión geohistòrica de Cunill intenta aprehender un territorio, un país, cruzando de lo


subjetivo y lo externo, enhebrando ambas totalidades como si fueran una sola?

Sostiene el escritor José Balza, en el introito a la “Geohistoria de la sensibilidad en


Venezuela” que somos lanzados hacia “la geografía de la percepción”, en cuyos giros la
historia es también un elemento del terreno y la intimidad del màs común habitante o la del
sabio que frota, se altera en lo exterior, altera lo frotado, para convertirse en una “cambiante
geografía”. Grau lo dice más taxativamente: “todo paisaje es interpretado y percibido
variablemente por las geografías personales, inmersas en sus respectivas expresiones
vividas históricas y sociales. Es decir, la visión del paisaje geográfico es personal,
mezclando la realidad con la fantasía, con los sueños, con los temores, con las esperanzas
que tiene todo ser humano”.

El Enfoque Geohistòrico constituye una propuesta teórico-metodológica desde una visión


interdisciplinaria y transdisciplinaria para el análisis y explicación de la realidad geográfica
venezolana, en atención a las condiciones históricas determinadas de cada realidad
específica que se pretenda estudiar”. (Aponte, Elizabeth. 2006, p.4)

Como nos dice el profesor Peñalver B, Luis R. (GEOHISTORIA: TEORÍA,


METODOLOGÍA Y DISCURSO, p.5) “Como síntesis del proceso de conformación,
estructuración y reestructuración, se pueden destacar componentes sustantivos de la
geohistoria:

1. Visión interdisciplinaria, no como enfrentamiento entre las disciplinas, sino como


estrategia epistemológica de relaciones entre las ciencias.
2. Explicación fundada en el proceso de múltiples vinculaciones ser humano /
naturaleza.

3. Afianzamiento de la unidad tiempo / espacio.

4. Orientación metodológica que parte del presente al pasado, (visión retrospectiva),


donde el presente se constituye como el resultado de una sucesión integrada de presentes.”

Los cuatro ejes transversales que atraviesa la visión Geohistòrica sugerida por Peñalver nos
ilumina el propósito fundamental de la investigación pues nos brinda un marco de
orientación teórico-metodológica para no extraviarnos en la espesa selva de conceptos y
categorías que proliferan en las diversas perspectivas analíticas e interpretativas del
enfoque geohistòrico en Venezuela.

Es menester precisar que: El enfoque geohistòrico plantea otra necesidad de orden


metodológico. La periodización de carácter histórico donde se apoya; periodización que no
tiene que ser coincidente con la de los que cultivan y ejercen el oficio de historiadores
(p.69).

Desde este punto de vista, el enfoque geohistòrico se basa en propuestas no en


imposiciones. La conformación de los espacios geográficos y la dinámica espacial, forman
parte del contexto geográfico mundial. Dentro de este contexto está inmerso el hombre, que
es parte elemental del dinamismo y transformación del mismo. Tovar, (1986) Afirma.

“La presión demográfica de las sociedades apoyadas en el campo, se volvió inmigraciones


y en una distribución en el sentido de la extensión (p40).

Este no ha sido el caso que ha generado la “gran industria”. El paralelismo industrialización


– urbanización es un fenómeno único y relativamente reciente en la historia de la
humanidad, que ha generado gran congestionamiento en las grandes ciudades y las
ciudades industrializadas, por la deficiencia de espacios y de los servicios básicos para las
personas.

Tal situación la vivimos en la actualidad por diversas razones (migraciones campo –


ciudad), mala planificación de ordenamiento territorial y otras que se mencionarán en este
trabajo de investigación. En lo relativo a lo metodológico el enfoque geohistòrico se
incorpora a explicar nuestras realidades, no puede ni debe seguir dándose dentro de
esquemas y métodos prestados. Estamos en presencia de una nueva tendencia que permite
explicar y buscar la realidad venezolana y latinoamericana a partir de unas bases
metodológicas engendradas desde su propio seno ahondando en la investigación desde la
localidad y haga posible la explicación de su dinámica, así como también del contexto
nacional y mundial.
El enfoque geohistòrico trasciende para dar explicación con una visión geodidactica de la
dinámica del espacio. Rojas, (1992). Afirma.

La investigación, la reflexión y la acción mediante las múltiples aplicaciones que se van


produciendo a través de los espacios geográficos en acción y en base al descubrimiento de
nuevas categorías (p3).

Tal situación obliga a una flexibilidad y evita la conversión del enfoque geohistòrico
en un dogma. La investigación geohistòrica permite comprender la
magnitud de los cambios desde una nueva perspectiva, en la que se vincula la externalidad
y la internalidad. Este enfoque no está sujeto a una limitación del problema, sino que
incluye la especificidad que se reviste de la totalidad de un enfoque global de esta totalidad.
En otro sentido este enfoque no particulariza ni excluye.”
a.) PERSPECTIVA GEOHISTORICA FUNDAMENTOS Y RAZONES

Perspectiva Geohistòrica: Fundamentos y Razones. La fundamentación teórica que nos


anima se inscribe esencialmente en la idea de lo geohistòrico como suma de múltiples
totalidades en permanente proceso dialógico de sus partes. No es pertinente, antes de
desarrollar nuestra investigación, aplicar conceptos y categorías apriorísticamente ni de
manera predeterminada al objeto del estudio. Por ejemplo, no estimamos prudente decretar
la aplicabilidad a priori de alguna de las visiones de la geohistoria que circulan en
Venezuela, ya sea la concepción de geohistòrica sostenida por Tovar, Cunill Grau,
Santaella, u otros geohistoriadores que han configurado un respetable corpus teórico y
metodológico capaz de generar admiración y hasta seguidores en el seno de la comunidad
académica y científica nacional.

La perspectiva geohistòrica que subscribe Tovar, por ejemplo, apunta especialmente a


una visión interdisciplinaria donde la tríada antropología, sociología e historia se hermanan
para dar cuenta de la complejidad científica social. En palabras del propio Tovar, R. (1986)
“Si procediéramos a resumir, tendríamos que el enfoque geohistòrico abarcaría un objeto
que sintetiza tres direcciones fundamental e indispensables: la antropológica, la sociológica
y la histórica que conlleva conjuntamente la fundamentación económica, ésta al realizarse o
resolverse en el espacio, apoyada en un territorio, ceñida a la división del trabajo, determina
que este objeto se reproduzca en unidades espaciales (territoriales) concretas con las que el
Hombre asegura su permanencia sobre la superficie de la tierra.”

Obviamente, más allá de la concepción metateòrica y metodológica de Tovar y Cunill


Grau, existe una amplia franja de posibilidades conceptuales para explorar lo Geohistòrico
desde ámbitos discretos e inexplorados por la geohistoria tradicional. Por ejemplo, lo
social, económico, político, no son las únicas dimensiones susceptibles de corroboración
científica; también lo simbólico, subjetivo, intangible e inclusive lo difícil de describir con
nuestros recursos discursivos y semánticos son áreas factibles de ser abordadas en el
proceso de investigación con igual estatuto de legalidad y pertinencia de cientificidad.
CAPÌTULO IV

El DELTA DEL ORINOCO: UNA MIRADA ETNOPEDAGÒGICA

a.) Vida cotidiana

“El pueblo Warao ha sido tradicionalmente una naciòn recolectora, agricultora y pescadora.
En cuanto a su lengua, se puede decir que no pertenecen a las grandes familias lingüisticas
indígenas: Caribe, Arawak o Chibcha.Los Waraos poseen una rica cosmovisión nacida y
cimentada a partir de sus ancestrales vivencias y relación diaria con el mundo animado.

En ella tiene cabida los relatos de su nutrida tradición oral que refieren a la transformación
de seres humanos en animales como zamuros, mosquitos, guacamayos y tigres; por este
último sienten los Waraos especial respeto; la magia para la curación de enfermedades y
otros maleficios, el temor al Jebú, espíritu maligno al que atribuyen muchos de los
problemas que confrontan en la vida diaria, etc. La lengua guarao es hablada en nuestros
días por más o menos 8000 hablantes.

Los guarao poseen una cultura ancestral, cuya base económica se funda en el
aprovechamiento de la inmensa riqueza del ecosistema deltaico, caracterizado por los
suelos húmedos y pantanosos, una extensa red de caños aptos para la navegación que
comunican con el Océano Atlántico, el clima corresponde con las características del
denominado clima macrotérmico lluvioso. Los manglares crecen abundantemente en esta
región.” (www.redindigena.blogspot.com )

De tal modo que lo cotidiano en el universo singular de la etnia guarao está íntimamente
asociado con su abundante etnonimia y topónimia que circula profusamente entre sus
hablantes y protagonistas con la naturalidad de un saber ancestral sabido o autoinstituido
por sus prácticas de la vida diaria.

Desde la perspectiva de NELSON TELLERÌA en su trabajo de investigación científica


titulado: “CARACTERIZACIÓN SOCIO-EDUCATIVA DE UNA COMUNIDAD
WARAO ESTADO DELTA AMACURO” “El Warao es considerado el grupo
indígena más numeroso, después de los Wayuu, unos 24.555 individuos conocidos como
gente de embarcación, gente que navega. Habitan en los caños del Delta del Orinoco, áreas
adyacentes de la Guayana Esequiba y de los estados Bolívar, Sucre y Monagas. La región
se caracteriza por ser un delta Oceánico, faja costera de unos 70 kms de ancho. Durante la
estación seca el agua se vuelve salobre (enero-abril), penetrando unos 40 kms. Río arriba.
En la estación lluviosa (agosto-septiembre), ocurre la creciente anual del Orinoco, las islas
deltaicas con depósito de aluviales, se llenan de agua. La marea viva y muerta influye en la
vida de los habitantes. El uso de la canoa (en lengua autóctona wahibaka) es imprescindible
para la subsistencia de los Waraos; también el conocimiento del medio ambiente y
orientación espacial, donde los innumerables recodos muy semejantes, hacen de los
naturales verdaderos navegantes. Las especies animales ictícolas preponderantes son el pez
“Morocoto”, el rayado y otras especies de animales terrestres y aves de la selva tropical,
entre las especies vegetales más significativas están la palma Moriche (Mauritia minor,
Mauritia flexuosa), el Ocumo Chino (Xanthomona sagitifolia) (especie introducida en
1920, pero de relevancia actual para la alimentación del warao), la yuca amarga y dulce, la
caña de azúcar; el mangle colorado (Rhizophora mangle ); el mangle negro (Avicennia
nítida), y el mangle blanco (Laguncularia racemosa) y numerosas especies madereras.”
(Nelson Tellerìa)

CARACTERIZACIÓN SOCIO-EDUCATIVA DE UNA COMUNIDAD WARAO.


ESTADO DELTA AMACURO. (Investigación y Postgrado Vol. 23, No. 1 Abril, 2008,
p.257)

Nuestra mirada sobre la pedagogía o estrictamente hablando sobre la etnopedagogìa


deltaica, pues estimamos que desde tiempos prehispánicos o “precolombinos” la vasta
región deltaica experimentó la existencia de una cultura inabarcable que sugiere una
pedagogía aborigen que involucra el componente étnico local, la etnia Guarao. Sus
saberes ancestrales, su racionalidad y cosmovisión, su espíritu de religiosidad, su praxis
ceremonial, su abigarrada estética de resistencia ante los embates de la aculturación de los
paradigmas societarios conocidos por la etnia guarao como “jotaraos”, o comportamientos
criollos o criollizantes de la sociedad mestiza.

Ahora bien, desde el punto de vista de la definición conceptual. Nos preguntamos: ¿què
se entiende en rigor por etnopedagogìa? Veamos:

“la Etnopedagogía es la rama de las etnociencias que se ocupa de estudiar los factores
educativos propios de las culturas populares, la tradición, el folklore desde la perspectiva de
la epistemología compleja. La etnopedagogía se ocupa de explorar las redes de la
transmisión de la cultura y del saber entendido como un fenómeno de inclusión y exclusión
social. Venezuela es reconocido por ser un país “pluricultural y multilingüe”. De hecho, lo
multilingüe y pluricultural aluden a lo polícromo de la cultura, la proliferación y
abundancia de matices socioculturales de las sociedades indígenas. Tal es el caso específico
de los grupos humanos asentados en las extensas riberas del Orinoco que definen la
población guarao.

Históricamente, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, las administraciones


gubernamentales que se instauraron en 1959, con el advenimiento de la “democracia
representativa”, pusieron en práctica un proyecto educativo conocido con el nombre de
“educación intercultural bilingüe” que consistía en llevar los valores del “sistema
democrático representativo” a las comunidades indígenas guaraos esparcidas por todo lo
largo y ancho del Delta del Orinoco. Dicho proyecto relacionaba la cosmovisión
sociocultural de la ancestralidad aborigen con los valores de la cultura criolla mestiza. Lo
intercultural y el bilingüismo hacía referencia justamente a lo binario, es decir, lo aborigen
y lo criollo.

La educación intercultural era considerada como una especie de inserción de lo indígena


guarao en la cultura criolla dominante pero en su condición de cultura enajenada al modelo
o paradigma socioeducativo hegemónico. Los programas y planes educativos que dictaba el
Ministerio de Educaciòn llevaban el ròtulo de “educación intercultural bilingüe”.

La lengua guarao fungía como una caja de resonancia de lo español o la visión cultural
castellanizada. Así por ejemplo, las llamadas “cartillas guaraos” diseñadas con el propósito
de alfabetizar a la población guarao, lo cual dejaba entrever que lo intercultural bilingüe era
la viva representación de lo civilizado, de la cultura socialmente aceptada y lo indígena era
la expresión de lo bárbaro, lo atrasado, lo “primitivo” que era menester civilizar o culturizar
o “educar” institucionalmente por intermedio de los planes y programas concebidos por el
llamado centralismo democrático.

No podríamos dejar pasar por alto las consideraciones sobre la educación intercultural
bilingüe porque estimamos que de una u otra forma representa un paso importante y muy
significativo del proyecto socioeducativo de las clases dominantes con vocación
neocolonial en la Venezuela del siglo XX.

“El proyecto de educación intercultural bilingüe fue creado el 20 de septiembre de 1979,


mediante decreto presidencial Nº 283, del presidente Luis Herrera Campins y fue
reimpulsado durante el año de 1999 y 2000 por el presidente Hugo Chávez Frías.

Segùn la docente Àngela RIVAS, miembro de la Cumbre de Docentes del estado Carabobo:
“La Educación Intercultural Bilingüe se establece para los pueblos indígenas por primera
vez a través del Decreto Presidencial Nº 238 del 20 de septiembre de 1979. En la Ley
Orgánica de Educación (1980) se hace referencia a los indígenas y a la creación de
programas para su educación en los artículos 51 y 53, sin mencionar la Educación
Intercultural por ninguna parte”. Y más adelante puntualiza con mayores detalles la
docente e investigadora que:

… “todo este camino de la Educación Intercultural Bilingüe bien merecida para la


diversidad indígena en nuestra nación ha dejado de lado el resto de la diversidad cultural
como parte constitutiva de la venezolanidad. Desde ahora con la inclusión insistida y
justificada por parte de los colectivos de la Red afro venezolana, en búsqueda de la
EDUCACIÓN INTERCULTURAL donde se considere toda la diversidad étnica, cultural,
migratoria, de creencias y de pluralismo, han sido incorporados en el proyecto de Ley
Orgánica de Educación en segunda discusión y aprobados el 14 de agosto de 2009, la
interculturalidad se presenta en el artículo 3 dentro de los Principios y Valores Rectores de
la Educación, luego en el artículo 24 se incluye como una Modalidad del Sistema
Educativo la Educación Intercultural Bilingüe y la Educación Intercultural, ampliándose en
el artículo 25 expresando lo siguiente: "La Educación intercultural transversaliza al sistema
educativo y crea condiciones para su libre acceso a través de programas basados en los
principios y fundamentos de las culturas originarias de los pueblos indígenas y
afrodescendientes valorando su idioma, cosmovisión, valores, saberes, conocimientos
mitologías, organización social, económica, política y jurídica todo lo cual constituye
patrimonio de la Nación y de la humanidad (...) Hasta el Subsistema de Educación Básica la
Educación Intercultural Bilingüe es de carácter obligatorio..." (LOE, 2009)

De lo anterior se infiere que el componente africano es un elemento constitutivo de lo


intercultural. No sólo lo indígena aborigen es un factor intercultural y tampoco lo
lingüístico se puede reducir a lo meramente intercultural. La interculturalidad es social y
cultural, por tanto educativa.

Venezuela tiene el privilegio de ser uno de los países pioneros en el tema de la


Educación Intercultural Bilingüe para los pueblos indígenas, cuando desde los años 70 del
pasado siglo se hablaba ya del valor patrimonial de los idiomas originarios. Pero no fue
sino hasta finales de esa década que se promulga por primera vez de manera oficial un
decreto sobre ese asunto, que estuvo carente de “algunos aspectos importantes” como lo
reconoce el especialista en Educación Intercultural, Antropòlogo y profesor de la UCV
Esteban Emilio Mosonyi para quien no fue hasta 1999 con la nueva Carta Magna
venezolana que se reafirman los derechos colectivos de esos grupos sociales en aspectos
como “identidad étnica”, “cultura propia”, “idioma” y el respeto a sus conocimientos
ancestrales e innovadores.”

No se puede negar que dicho proyecto significó un importante paso en el


reconocimiento de la autonomía cultural de los pueblos originarios en su constante lucha
por su autodeterminación cultural y su soberanía axiológica y valorativa. Es decir, aunque
desde el punto de vista estructural, el programa de educación intercultural bilingüe no
representó un giro sustantivo en el proceso emancipatorio global de la etnia guarao, se
puede considerar, en su singularidad como un programa concreto con gran aliento social
que pretendía. A saber, promover en la nación guarao su inserción en la cosmovisión
cultural y educativa considerada como paradigma dominante en Venezuela.

Obviamente, el prefijo inter alude a la idea de la interacción o el interaccionalismo;


intercultural por ejemplo refiere más allá de dos lógicas culturales, trasciende el
bilingüismo español-guarao/ guarao/español y se extiende hacia los confines
socioculturales de una abigarrada sociedad mestiza que se vuelve proliferante, plural,
compleja y multilingüe.

Lo más sensato y coherente sería hablar con propiedad de una educación intercultural
plurilingüe en honor a la coherencia lógica de la proposición. Pues, la educación
intercultural “bilingüe” supone que siempre habrá una cultura con pretensión hegemónica y
de dominación que en este caso particular es la cultura criolla o mestiza institucionalizada
en los planes y programas ministeriales y educativos.

En síntesis, el discurso intercultural bilingüe es, por su propia naturaleza binaria,


restrictivo y por tanto no permite leer acertadamente la realidad educativa de la etnia
guarao. Es preciso ampliar la noción de interculturalidad para dar cuenta de un
plurilingüismo multicultural en el Delta del Orinoco como escenario de múltiples
expresiones de la multiculturalidad social, antropológica e histórica.

Leer críticamente lo multicultural implica que: “Las palabras multilingüismo o


plurilingüismo describe el hecho de que una persona o una comunidad sea multilingüe, es
decir sea capaz de expresarse en varias lenguas. En particular se habla de bilingüismo, o
incluso de trilingüismo cuando dos lenguas o incluso 3 vuelven a entrar en consideración.

“El multilingüismo es percibido por los que lo defienden como una solución al problema
de la desaparición de las numerosas lenguas. Este problema amenaza la diversidad cultural
del mundo, dedicando a la desaparición un gran número de lenguas, que consisten con todo
en tantas maneras diferentes de ver, comprender, clasificar y establecer relaciones entre las
cosas.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Multilinguismo). En este contexto el guarao se
expresa simultáneamente tanto en su lengua materna como en español pero la evaluación y
corroboración de los procesos de aprendizaje son realizadas desde la lengua que opera
como lengua hegemónica, es decir, el español. Ello es así debido a que, entre otras razones,
los programas educativos diseñados para la etnia indígena se conciben y ejecutan desde lo
institucional, desde la lógica ajena del Estado Nacional mestizo. De tal modo que la
cosmovisión sociocultural implícita en los programas educativos dirigidos a “civilizar” y a
“socializar”, a “educar” es decir, a incorporar de manera “incluyente” a los indígenas del
Delta a lo que se conoce con el nombre genérico de “Plan de la Patria” (2013-2019).
Una verdadera y auténtica educación con genuino carácter intercultural tendría que
poner su mayor acento en la formación de los futuros formadores, es decir, formar con
sentido humanístico y crítico a los maestros guaraos que posteriormente se encargarán de
formar a los miembros de las generaciones que vienen formándose. Al respecto, sostiene el
misionero Capuchino Julio Lavandero en una didáctica entrevista que: “educar
“patrióticamente” en la frontera más conflictiva de nuestro país, a los futuros ciudadanos
adultos en respeto y amor a lo nuestro, a lo vernáculo, a lo que nos identifica como
venezolanos latinoamericanos, también ¿cómo no? en la ortografía de la lengua nacional
y las de las lenguas aborígenes, elementos tan importantes en la educación”.

De nuevo emerge con fuerza el problema sempiternamente irresuelto de la “identidad”


étnica, aborigen, y su inevitable relación con las culturas populares y la correspondencia de
éstas con la identidad nacional y regional y local. Citamos ex profeso al sacerdote Julio
Lavandero por considerarlo un investigador serio y comprometido con el desarrollo
educativo y cultural de la etnia indígena guarao en todos los órdenes de su existencia
material y espiritual.

El P. Julio Lavandero es un misionero, entre muchos, que ha entregado casi toda su vida
a un pueblo indígena: los Guaraos. Le podríamos describir como etnólogo, etnógrafo,
etnolingüística, antropólogo y traductor. Su trabajo de campo ha sido inmenso: primero
grabando, no sólo la lengua, también los relatos de una literatura ágrafa hasta ese momento.
Las ha transcrito para los

propios hablantes y traducido para nosotros, para todos. Pero desgraciadamente no


solamente no se le reconoce el trabajo, sino que se pisotean sus derechos de autor que
jamás reclamará.

Más adelante, en la entrevista sostiene Lavandero a propósito de la lengua indígena


guarao que: “Los guaraos sólo hablan su lengua. No la escriben ni la describen, ni la
analizan ni la banalizan. Por tanto, en propiedad, no tienen letras ni abecedario propio de su
cultura, es decir: carecen de signos escritos, inventados y organizados por ellos mismos, de
los sonidos articulados de su lengua para manifestar sus pensamientos, sentimientos y
quereres.

Los no guaraos que escriben esa lengua, -diré simplificando grosso modo- unos usan el
modo inglés; otros, el venezolano. Los que escriben a lo inglés, usan las cinco vocales: a, e,
i, o, u, más las semiconsonantes inglesas w, y de esa lengua, por imitación de los
profesionales que nos invadieron desde el norte a partir de los años cincuenta,
aproximadamente, del siglo XX, tras el olor del petróleo y demás riquezas de nuestra patria,
por sí mismos o mediante los venezolanos que de ellos bebieron y de ellos se formaron. Los
que escriben a lo venezolano con orgullo patrio, sólo deben usar esas mismas vocales, sin w
ni y. Pues esas w, y suenan en guarao lo mismo que las vocales u, i. Sólo se distinguen por
su posición periférica de sílaba diptongada con la que se identifican suficientemente y por
su consiguiente brevedad por representar no lo nuclear de la sílaba sino su periferia. De esta
forma resultan redundantes las y, w inglesas.”

Esta extensa cita se justifica a los efectos de clarificar la razón por la cual desde la
perspectiva de la fonética y fonología guarao, Lavandero no escribe ni pronuncia nunca la
expresión guarao con la semivocal inglesa w.

No obstante, la visión antropolinguistica de Lavandero, el profesor de la Universidad de


Oriente, Hèctor Granados adopta una explicación distinta que bien merece la pena citar
aquí para cotejarla con la postura de Lavandero. Dice Granados en su investigación titulada
“Etimología y morfofonología /waraw/” “El pueblo waraw es históricamente conocido a
través de muchas denominaciones. No obstante, el vocablo /guaraúno/, que comienza a
manejarse en el siglo XVIII, deriva de la más usual de las denominaciones: /waraw/,
designación que toma en cuenta el significado etimológico de los lexemas /wa/= «canoa»
y /arao/ = «gente», para obtener una acepción literal de «gente de las canoas». La gran
mayoría de los investigadores señalan que la emisión [arao] o [a rao] significa «gente»,
pero esto no es así, esta expresión realmente deriva de /daw/ que, en este caso, significa
«gente» y no «árbol» o «madera», como suele aparecer en las traducciones. La expresión
[arao] es fonéticamente correcta, pero fono lógicamente [r] se comporta, por efectos de un
recubrimiento fonémico, como un alófono de /d/ en las estructuras de posesión y
pertenencia, regla establecida en Granados (1991 y 1996).” Y, luego, se extiende màs en
detalle y explicaciones rigurosas el profesor Granados para abundar en su perspectiva
etnolingüística del grupo aborigen guarao y dice, entre otras cosas que:

“Hoy se reconoce universalmente el significante /warao/ como la autodenominacion de ese


pueblo aborigen habitante de la tierra del agua. Esta denominación asume el contenido
etimológico de /wa/ «canoa», «embarcación» y /arao/ «gente», para concluir con la
designación literal de «gente de canoa» o «navegantes». Y el otro término que pareciera
confirmar esta apreciación semántica es el de /hotarao/, probablemente inferido por el
contraste sémico con la palabra /warao/, el cual ha servido para identificar a la gente que
vive en las tierras no sujetas al flujo de las mareas, es decir, la gente de «las tierras altas», al
«criollo», a la «persona no-indígena», y cuyo significado deriva de los morfemas: /hota/
«tierras altas» y /arao/, como ya hemos señalado, «gente».

Sin embargo, a pesar de la argumentación de ambos estudiosos, Julio Lavandero y


Hèctor Granados, el objeto de estudio e investigación científica que consume los mejores
esfuerzos intelectuales de ambos estudiosos es un universo de una vastísima amplitud que
se caracteriza por su complejidad y vivaz movilidad; pues nada hay más cambiante que la
lengua y más tratándose de una lengua que ha soportado los embates y rigores de tantas
“ocupaciones” e “invasiones” socioeducativas desde tiempos de conquista y colonización.
No se trata de concebir las visiones “divergentes” o “diferenciadas” o aparentemente
“antagónicas” de ambos estudiosos sobre aspectos puntuales de la fonética y fonología de
la lengua guarao como dos perspectivas sociolingüísticas antagónicas irreconciliables, pues
obviamente no lo son; antes bien, es menester ver con buenos ojos y mejor entusiasmo los
pareceres y ángulos de estudio distintos de los científicos antes referidos como parte del
resultado natural de procesos investigativos que producen resultados naturalmente distintos
con menor o mayor grado de diferenciación en lo concerniente a resultados y conclusiones
provisionales de los objetos de investigación de ambos estudiosos.

FE Y ALEGRÌA: UNA PAIDEIA DE LA AUTOODETERMINACIÒN PEDAGÒGICA

Hablar de Fe y Alegría es “ir más allá de donde llega el asfalto”, e ir donde están los
grupos aborígenes primigenios de Venezuela y dar educación a los más excluidos; por algo
se dice que es un sistema de promoción social que tenía una deuda pendiente con el Delta.
Ya Fe y Alegría en el año 2000 se habían instalado en Paraguaipoa, Machiques, Puerto
Ayacucho a través de alianzas estratégicas con otras instituciones. Más recientemente ha
estado en Pariaguán y en Kavanayén, con una pequeña emisora educativa, pero tenía una
deuda de carácter educativo y socio-cultural con los Guaraos del Delta del Orinoco que
salda poco antes del 2000 a través de un convenio con PVDSA, cuando logra adquirir su
sede ubicada en la Calle Petión, donde funciona ahora.

Antes funcionaba en una pequeña oficina ubicada en la Calle Bolívar, una oficina pequeña
de la cual realizaba labores de promoción, aún no estaba la radio.

En esa oficina FE Y ALEGRÌA comenzó a desarrollar los CCA, que son los Centros
Comunitarios de Aprendizaje que forman parte del sistema educativo que siempre ha
inspirado la labor de Fe y Alegría. Estos CCA fueron los núcleos primer sistema educativo
con el cual trabajó Fe y Alegría.

Son muy conocidos los pasos que dio Fe y Alegría de la mano del Padre Vèlaz, quien
comienza yendo a un barrio de Caracas donde consigue el apoyo y anuencia de un señor,
que le presta la casa para iniciar la escuelita y los docentes son alumnos de la Universidad
Católica Andrés Bello.

Mutatis mutandis, Fe y Alegría inicia su labor de esa forma en el Delta. Instalándose en las
en casas de las personas que viven allí y con la colaboración de orientadores voluntarios
que residen en la misma comunidad. Allí con esa oficina de promoción y luego se muda
para la Calle Petión con el propósito de complementarse con la radio, que es una de las 27
emisoras de Fe y Alegría, esparcidas por toda Venezuela.

De tal modo que los inicios de Fe y Alegría en el Delta estuvieron orientados básicamente
hacia el trabajo pedagógico, de alfabetización, educación e inclusión de amplias franjas de
la población Guarao y criolla, pero haciendo énfasis en los sectores indìgenas por razones
obvias.

Históricamente, se instala la oficina educativa, pequeñas oficinas en varias comunidades


aledañas, tales como Macareo, Coporito, Guara… y otros que se van gradualmente
estableciendo en comunidades rurales y semirurales. Son 7 centros comunitarios que
cuentan con la colaboración de personas que vivían en la comunidad y voluntarios que se
ofrecían para impartir clases de alfabetización y primaria; porque el bachillerato siempre es
un poco más exigente. Pero cuando se logra “sincronizar” la radio con el trabajo
propiamente educativo ya había un primer gran bloque de programación educativa, es decir
las clases se impartían a través de la radio.

Valga decirlo, era el esquema modélico que venía empleando Fe y Alegría en toda
Venezuela, entonces la radio surge de forma alterna al tema educativo, por tanto se puede
decir con toda verosimilitud que en un primer momento fundacional de Fe y Alegría en
Delta Amacuro el objetivo era, sobre todo, educativo.

Los primeros beneficiarios del proyecto educativo y radiofónico

Los primeros beneficiarios de este legado estaban ubicados en Macareìto, que son zonas
más vulnerables, de difícil acceso, donde el sistema educativo tradicional no se traslada.
Por fortuna, el sistema educativo de Fe y alegría es muy flexible: se puede dar clases en un
conuco bajo una mata por ejemplo, justo ahora en Barrancas del Orinoco se están
impartiendo clases bajo unas matas.

En una primera etapa de relacionamiento inicial no contaban con medios de transporte. Y,


en paralelo se fue gestando la oficina de educación de los caños que coordina Pedro
Martínez, quien para ese entonces era hermano Marista, ya no lo es pero sigue
estrechamente vinculado con la Iglesia. Luego Fe y Alegría adquirió una lancha y
comenzó a realizar la misma labor de promoción educativa. Esto es ir a la comunidad,
ubicar la casa, el orientador y los alumnos, porque es básicamente eso: se hace un censo,
se observa cuál es el nivel educativo de los potenciales alumnos, se invita a participar, se
convoca a una reunión, luego se identifica a alguien que tenga un nivel educativo un poco
superior para que se haga cargo de esa cohorte de alumnos y Fe y Alegrìa les brinda las
herramientas y la supervisión.
En ese entonces Pedro Martínez comienza a visitar los caños del bajo Delta y va realizando
el mismo trabajo con una lancha que también fue donada. Es en ese contexto que se fue
abriendo el ámbito, el campo de acción social y educativa de Fe y Alegría en el Estado
Delta Amacuro.

Los fundadores que colocaron las primeras bases de la institución en el Delta.

Los primeros que colocaron las bases para la creación de oficinas regionales en el Delta
fueron el Director nacional de Fe y Alegrìa Gerardo Lombardi, en compañía del Padre
Sabino Izaguirre, y el primer Director fue Domingo Centeno, quien decidió afrontar el reto
como locutor de la radio en su primera etapa. Un reto muy complejo porque Domingo tenía
su familia en Maturín y vivía en una habitación de una casa que tenían rentada los
hermanos Maristas en San Rafael. En ese sentido, él es el pionero del proyecto institucional
en el Estado Delta Amacuro, pero, es bueno repetirlo, en compañía del Padre Gerardo y del
Padre Sabino, quienes fueron los primeros que llegan a la zona, otean el horizonte,
visualizan y determinan hacia dónde se puede dirigir la acción. Después a Domingo
Centeno le correspondió ir conformando un equipo de trabajo integrado siempre por la
parte de la nómina, los pocos que devengan sueldo en Fe y Alegría y el gran cúmulo de
personas, básicamente, colaboradoras, voluntarias que conforman ese gran “ejército” con el
cual Fe y Alegría planta un frente de batalla todos los días, para lograr que un mayor
número de personas tengan una promoción social adecuada.

En una visión retrospectiva los primeros éxitos que se recuerdan, dignos de ser
rememorados, que marcaron una huella en el devenir institucional de Fe y Alegría, puede
señalarse lo siguiente: se han abierto 7 pequeños CCA lo que significó un gran éxito. Hay
que subrayarlo, los CCA son Centros Comunitarios de Aprendizaje, porque fíjese: llega
usted con una oferta educativa pero no hay sueldos, no hay salarios, no hay emolumentos,
no hay retribuciones, prácticamente ad honoren; entonces quien se suma a una causa de
este tipo es porque lo hace realmente convencido, porque tiene una altísima sensibilidad
social y, evidentemente, es una persona con mucho desprendimiento.

Aparte de eso aquellos alumnos que se incorporan, que son personas que desean ser
alfabetizadas ven a Fe y Alegría como una especie de nueva luz en sus vidas y aquí hay que
resaltar; ha habido muchos planes, muchos métodos, muchas iniciativas gubernamentales
de alfabetización, pero si hay una que se ha sostenido, precisamente por tener una especie
de convicción, de convencimiento de ideas claras y de objetivo que persigue, es Fe y
Alegría, que tiene más de 50 años activada con este tipo de tarea. Y luego viene otro
momento en el cual, el hecho de tener una programación radial intercultural bilingüe; que
se empiece a escuchar el idioma Guarao a través de la radio, cuando el idioma Guarao en la
ciudad se va perdiendo; porque hay un proceso evidente de transculturización, el indígena
va a la ciudad donde mayormente se habla la lengua castellana e inclusive hacia los caños.
Un éxito simbólico e intangible en el plano social y educativo de la institución

La inauguración de la radio significó un impacto psicológico y social-cultural muy grande.


Además, la incorporación de un considerable número de indígenas Guaraos a la actividad
radiofónica representó un gigantesco paso en la lenta evolución cultural deltaica.

En realidad, fueron varios elementos determinantes que incidieron para que Fe y Alegría
comenzase a caminar con paso firme en el Estado Delta Amacuro.

Por otra parte, si hay una forma de definir a Fe y Alegría es como el reino de las
dificultades; empero, precisamente esas dificultades son las que fortalecen a diario el
espíritu laborioso de sus miembros, porque son retos que se deben enfrentar todos los días,
minuto a minuto. No obstante, así es Fe y Alegría, la escasez de los recursos, tiene
realmente pocos en verdad.

El hecho de conseguir un local que afortunadamente, gracias a la colaboración de PDVSA


se obtuvo, los medios de transporte para desplazarse a los sitios, la impresión de los
materiales didácticos, tener una programación educativa a diario, durante las 24 horas.

El seguimiento, la motivación a las personas mayores, por ejemplo, que en esas


comunidades van a recibir clases y que por cualquier mínima razón se desaniman, hay que
estar muy motivados para lograr que el entusiasmo de esas personas se sostenga en el
tiempo. Inclusive, convencer a los hermanos Guaraos de la importancia de hablar en su
lengua a través de las ondas sonoras de la radio… que venzan la vergüenza étnica,
incorporar más y más hermanos Guaraos a este medio.

En el fondo de lo que se trataba era de que se siguiesen incorporando Guaraos, que esta
fuese una radio de los Guaraos, en la cual ellos ocupasen toda la programación y pudiesen
dirigirse en su lengua a los hermanos que viven la ciudad, que es una forma también de
visibilizarlos, de incluirlos, de hacerles sentir que tienen un valor, que merecen ser
respetados, que son personas dignas. Entonces es un cúmulo de retos, casi que un abanico
de retos que confronta Fe y Alegrìa a diario, pero que fortalecen en la labor.

Y precisamente para expandir la labor educativa y radiofónica hay que valerse de todos
los medios disponibles. Así como hoy en día el tema tecnológico es preponderante, en
aquellos días había que perifonear con un megáfono, ir a los barrios y perifonear y decir:
mira hay un sistema educativo, está abierto, ir casa por casa entregando el papel casi que
con una labor diríamos misional, buscar a alguien que nos dijera, mira yo les cedo la
vivienda, vengan a dar clases aquí. En cierto modo es una labor inmensurable.

Por ejemplo, el hermano Pedro Martínez decide, a instancia de Fe y Alegría, alfabetizar a


los Guaraos en su lengua porque no tenía sentido que aprendiesen a escribir la nuestra sin
que antes aprendiesen a escribir la suya. Entonces es cuando Pedro decide, para apoyar esa
labor alfabetizadora, elaborar una cartilla Guarao. Y comienza a alfabetizar a los
hermanos Guaraos en su lengua, para que después ellos aprendan a escribir en la otra
lengua. Y esa cartilla se reprodujo gracias a los aportes de Fe y Alegría recientemente, y es
la cartilla que ha servido y va a servir durante muchísimos años para seguir realizando ese
bonito trabajo.

En Los caños es todavía más difícil, porque, si parece complicado que se hace en la ciudad,
imagínese a un Pedro que tiene que montarse en una embarcación, y ya no sólo en el día, e
ir a la comunidad, si no también dormir en la misma con los hermanos Guaraos, pescar con
ellos y en aquel medio a veces inhóspito y con tantas necesidades, conseguir que alguno de
ellos les cediera la vivienda, comer con ellos a diario, buscar a alguien que tuviera deseos
de sobresalir, en el sentido de querer aprender más que el resto de sus compañeros, esa
persona sirva de facilitador. Ese es un proceso complicado, muy exigente y muy hermoso,
por lo demás.

Pero no sólo era el hermano Pedro, también otras personalidades que estuvieron presentes
en esta primera fase de forjamiento, de sentar los pilares de creación institucional.

Por ejemplo, cuando Domingo Centeno se va, pasa Gueiler Moreno a encabezar la
institución en compañía del señor Hernán Fermín, quien también hizo una excelente labor,
-repito- Pedro se encargaba del tema de los Caños. Pero, seríamos egoístas si
mencionáramos nombres cuando han sido muchas las personas que han contribuido para
que Fe y Alegría se engrandezca. Evidentemente hay que reconocer, por ejemplo, el
trabajo de Melquíades Ávila, quien ha sido la persona que durante 13 o 14 años ha
conducido el noticiero bilingüe institucional, el noticiero “Tane Tanae”, (Así ocurrió).

Melquíades, es una figura emblemática hoy en día dentro del mundo Guarao. Pero son
muchísimos los nombres porque si algo ha entendido Fe y Alegría es que si no hacen
alianzas, amistades, si no hace relacionamientos, si no toma en cuenta la necesidad de que
tiene de propiciar la contribución de las autoridades gubernamentales y del Estado y de
todas aquellas personas interesadas en levantar un proyecto como este no llegaría a ninguna
parte. El corazón simboliza allí lo grande que es Fe y Alegría.

El acento está colocado en lo colectivo, más que en la individualidad. Justamente, énfasis


colocado en el trabajo creador colectivo es lo que ha permitido obtener los grandes
beneficios, que recibe esa inmensa legión de seres humanos excluidos de la lógica social,
diseminados en toda la extensa geografía deltamacurense.

¿Hasta dónde llega Fe y alegría?

Desde el punto de vista técnico, es una radio de 5000 vatios de potencia, lo cual le permite
llegar al Sur de Monagas, cubrir todo lo que es el Municipio Tucupita, la capital del Delta,
y adentrarse en los caños hasta la zona de Araguaimujo. Desde esta perspectiva el alcance
sería limitado, pero luego, en la ciudad está presente en las troncales campesinas. El
Municipio Tucupita tiene tres o cuatro CCA. Cuando se habla de las troncales se hace
referencia a la de Macareìto, La Horqueta y Palo Blanco, que son las vías alternas a la
salida terrestre de Tucupita que es la carretera nacional.

En los caños, zona fluvial por excelencia, está en el Municipio Antonio Díaz con una
reconocida presencia en al menos 10 comunidades. También está sembrada y en evidente
proceso de germinación en Barrancas, Sur del Orinoco, y en el Municipio Casacoima,
gracias a la colaboración del Padre José, quien hace un excelente trabajo allí, tiene
igualmente un grueso número de alumnos. Faltaría, en todo caso el Municipio Pedernales,
pero en el resto del Estado Delta Amacuro sí está operativa aunque con una presencia, en
algunos casos, mínima, pero con miras a crecer y expandir la matrícula y la labor tanto
educativa como radial.

Puede decirse que ya abarca un 70% del territorio deltaico. Y lo otro es que todos los días,
con los vehículos de Fe y Alegría, y cada 15 días con la embarcación recorre unos 70
kilómetros diarios y cada viaje a los caños representa unos 250 kilómetros más de
recorrido. Entonces también es una tarea de kilometraje, porque se trata de llevar a los
docentes a las comunidades y supervisar las tareas para garantizar que no se caigan.

Y luego, toda esa legión de alumnos que, se van graduando de alfabetización y de primaria,
se reúnen los Sábado en un centro educativo que viene siendo el bachillerato, en el cual
luego de 6 años se gradúan de Técnico Medio en Computación. Y hoy en día Fe y Alegría
pone en práctica la modalidad de que aquel alumno que está a punto de graduarse de 6to
año se le solicita que como parte de la labor social que debe realizar, obligatoriamente, abra
un CCA y dicte clases en su comunidad, de modo que en vez de buscar hacer una pasantía
en cualquier institución pública o privada la hacen con Fe y Alegría y realizan una especie
de contraprestación en forma de trabajo social comunitario.

Eso es lo que le ha permitido a la institución alcanzar la matrícula global regional de 600


alumnos. Pero en el Estado Lara la matrícula está casi cerca de los 3 mil. Y afirmaba
alguien que tiene mucha experiencia en ese proceso de acercamiento y captación de
alumnos que la mejor forma de promover a Fe y Alegría es la “radio bemba”: los
estudiantes contentos, satisfechos, luego de largos años en la institución convirtiéndose en
un agente multiplicador. Cada uno da buenas referencias del trabajo que hace FYA y
entonces son más los que se suman. Aparte de que algunos de ellos han pasado a formar
parte del staff de locutores o de operadores de la radio.

En Fe y Alegría se vive un constante proceso de transformación personal de estos


alumnos a partir de los beneficios recibidos. Hay un proceso de crecimiento cualitativo, un
proceso de ascenso social vertical.
Fe y Alegría es algo realmente maravilloso. Va llenando los espacios que demanda el
mismo trabajo de la institución. Un ejemplo; actualmente existe un programa llamado
FYA-LABORAL. ¿Qué es el FYA-LABORAL? Es una forma de ayudar a los muchachos
a insertarse en el mercado laboral, se le hace un acompañamiento; una vez que están en
proceso de graduación Fe y Alegría va con ellos a las instituciones y plantea la posibilidad
de que realicen la pasantía. Y luego de la mano del pasante se realiza un proceso de
supervisión. Aparte de este nuevo programa, que es muy reciente, la misma dinámica de Fe
y Alegría va observando, por ejemplo, que hay un vacío y trata de llenarlo. También cuenta
con un programa denominado CECAL (Centro de Capacitación Laboral). ¿Qué hace
CECAL? Realiza cursos de capacitación laboral. Por ejemplo, en este momento se están
impartiendo cursos de AUTOCAD, electrónica, de Bases de Datos, Peluquería,
Manualidades, Manualidades en madera, en total son siete cursos que se ofrecen a un costo
bajísimo; un semestre cuesta 20 o 30 bolívares, y casi siempre orienta la oferta a los
mismos alumnos de Fe y Alegría; de manera tal que, complementariamente a las clases,
realicen un curso que les brinde una educación formal completa y adquirir algunas
herramientas profesionales que les posibiliten trabajar. En resumen, si se van sumando
todas esas series de herramientas: alfabetización, primaria, bachillerato, Técnico Medio,
CECAL, FYA-LABORAL se observa que prácticamente dejamos a los alumnos a las
puertas de una universidad, pero con herramientas para valerse por sí mismos.

Y herramientas por ejemplo como la alfabetización tecnológica que es fundamental para


poder encarar los desafíos complejos y exigentes de este presente que nos ha tocado vivir.

Es evidente que se trabaja de manera intensa en este orden de ideas. Fe y Alegría trata de
cubrir vacíos con las Tics dándoles muchísima importancia; es decir, no espera a que llegue
el momento de impartir las clases de computación una vez que están en el 7mo u 8vo
semestre, porque Fe y Alegría trabaja bajo la modalidad del régimen semestral; sino que
trata de poner en práctica las Tic’s como materias complementarias, que aunque sirven de
refuerzo durante los fines de semana, ayuda mucho, por ejemplo, algunos convenios que
se han establecido con DIGITEL.

La operadora de telefonía móvil donó unas computadoras modernísimas y es que esos


laboratorios de computación se emplean para soportar el trabajo del Técnico Medio en
Informática pero complementariamente también para formar a los alumnos de Fe y Alegría
en el área de computación.

En este sentido la empresa privada entiende su responsabilidad y su compromiso con el


trabajo formativo de educar para forjar un ciudadano útil a la sociedad, y no solamente esa
educación “bancaria” de acumulación de datos innecesarios. Se trata de educar para
convertir al ciudadano en un sujeto productivo.
Cuando se dice esto se hace referencia a que; por ejemplo, así como usted va a una
academia militar, usted tiene que ponerse un uniforme, vestir de cierta y determinada
manera, adoptar un corte específico de pelo, no puede presentarse desordenado y
desmañado en un lugar público; así es Fe y Alegría pero de forma distinta, no porque
imponga que hay que vestir de tal o cual forma, sino que cuando se está en Fe y Alegría
se entiende que hay que comportarse de forma distinta, porque la tarea de alguien que está
en Fe y Alegría es predicar con el ejemplo para la sociedad. Verbigracia, una vez que está
aquí, desandar los pasos, es “perderse” por ciertos caminos turbios, por decirlo de alguna
manera. Porque demanda tanto que prácticamente se va adquiriendo la identidad. Y la
identidad de Fe y Alegría se va sembrando en la esencia del ser.

Otro ejemplo gráfico, cómo educo, ¿cuál es la mejor forma de educar? A través del
ejemplo. Debo transmitir una conducta ejemplar, debo comportarme de acuerdo con unos
valores y principios acordes con los principios de Fe y Alegría. Esa tarea va más allá del
tema reglamentario. Se trata de proyectar el paradigma de la humildad. Porque ¿de qué
forma me acerco yo a un hermano Guarao que vive, por ejemplo en el Bajo Delta, muchas
veces sin lo necesario para subsistir? Entonces me tengo que acercar con espíritu de
desprendimiento, porque ya ellos de por si nos tienden la mano a nosotros, entonces yo
debo ir con esa humildad característica hacia ellos para poder llegar a ese corazón de
nuestros hermanos.

Es evidente que ellos son seres más puros que nosotros. Un ejemplo elocuente de ello es
que sin reglas muchas veces se respetan mucho más de lo que podríamos respetarnos
nosotros. Diríase mejor que tenderles una mano. ¿Si tú tuviste la oportunidad, si Dios te
brindó la oportunidad de formarte, por qué no le vas a tender la mano al prójimo, por qué
no darle un poquito de lo que te dieron a ti a ellos? Y de esa forma nos vamos elevando
todos, por eso es un sistema de promoción social. Para que no te sientas desvalorizado, para
que no pienses que la sociedad te segregó, insertarse en los mecanismos formales de
acogida que tiene la sociedad, para que crezca tu autoestima y para que te desarrolles.

Cuando hablamos de Fe y Alegría en el Delta hablamos de IRFA porque, evidentemente,


Fe y Alegría, tiene sus obreros, tiene su instituto universitario, tiene los colegios en todo el
país que son inmensos y están en toda Venezuela. Y el IRFA es la herramienta para los
mayores de 15 años.

Ahora, también hay que decirlo, por ejemplo, en comunidades indígenas llegan y bajo el
árbol o bajo el toldo o el plástico y también se incorporan y evidentemente no se les puede
decir que no. Pero es un ala para mayores de 15 años. En la sede central, por supuesto,
están ubicados los equipos de la radio, están los laboratorios, funcionan los CCA, pero
luego Fe y Alegría va a las comunidades tratando de capturar esas almas para involucrarlas
en su proceso de alfabetización, porque FYA ha constatado que después de los 15 años
hasta cuesta tener la voluntad de hacerlo. Entonces el proceso de convencimiento requiere a
veces un doble esfuerzo porque hay que decirle al potencial alumno: -chico, tú estás a
tiempo. Hay casos de personas de 50, 60 y 80 años que han decidido aprender las primeras
letras.

Y a propósito de ello viene a la mente una frase del Maestro Simón Rodríguez que dice:
“instruir no es educar”. En el caso de Fe y Alegría, obviamente se combinan esas dos
dimensiones.

El nombre, la palabra de los que dan clases en Fe y Alegría son facilitadores. Se diría;
facilitan con amor. Hay una serie de herramientas creadas, yo me valgo de ellas, me acerco
a esa otra alma cristiana, la visito en el lugar en el cual vive e intento convencerla para que
eso que yo le estoy ofreciendo intente asimilarlo, se motive a recibirlo.

Algunas instituciones, en virtud del trabajo que observan han decidido prestarle a Fe y
Alegría docentes para poder expandir la labor. La Dirección de Educación, la Zona
Educativa han prestado docentes y eso ha permitido ampliar fronteras y llegar un poquito
más lejos. En otros casos, los institutos indígenas apoyan con la gasolina, inclusive
vigilancia. Recientemente la gobernación ha facilitado un vigilante para proteger y
resguardar la sede central. Es decir, que han entendido que de parte de Fe y Alegría no hay
ningún tipo de egoísmo, saben que este no es un sistema que genere ganancias. De hecho
entienden que es una institución sin fines de lucro. Porque lo que ingresa por concepto de
publicidad en la radio se invierte netamente en el área educativa. Por sólo citar un ejemplo:
de 600 alumnos, solamente 200 cancelan su libro y una inscripción parcial; el resto que son
400 reciben la cartilla, los lápices y los cuadernos en forma gratuita.
CONCLUSIONES
Estimamos que, dada la naturaleza hipercompleja de este trabajo de investigación
científico-social, todo intento de extraer conclusiones más o menos firmes y definitivas
chocaría con la obviedad y las irrebatibles evidencias que caracterizan a un objeto de
estudio tan cambiante y dinámico como lo es el Delta del Orinoco.

La propia evolución vertiginosa de la dinámica geohistòrica del Delta nos coloca en


serios aprietos teóricos-metodológicos al momento de tratar de asir con certidumbre las más
relevantes aristas del problema central de la investigación: la mirada etnopedagògica desde
la perspectiva geohistòrica en sus múltiples dimensiones empíricas (economía, sociedad y
política) y subjetivas (cosmogonía, valores y costumbres, mitos y creencias, cultura y vida
cotidiana) de la etnia indígena guarao. No obstante la anterior aclaratoria que en rigor,
consideramos necesario hacer vamos a consignar algunas conclusiones no concluyentes, es
decir, conclusiones abiertas susceptibles de ser confrontadas con otras perspectivas de
análisis derivadas de otros trabajos de investigación en el campo de las ciencias sociales,
bien sean estos de índole documental o de campo o experimental.

Una primera conclusión que se deriva de nuestro estudio está relacionada con la
impresionante capacidad de resistencia socioantropològica (etnolingüística y cultural) que
ha demostrado la nación guarao durante las últimas décadas del siglo XX y comienzo del
presente. Por ejemplo, la riqueza imponderable de su caudaloso patrimonio literario oral
representada en relatos representativos de mitos y leyendas distintivas de la identidad
indígena de la etnia guarao nos hacen pensar que la capacidad de autodefensa de su
integridad socio-cultural de las comunidades acuatiformes(*) expresa de manera diáfana y
meridiana la natural reticencia del guarao a ser asimilado e incorporado al paradigma
cultural y educativo hegemónico de raigambre criollo-mestizo fundado en la dominación de
la lengua nacional oficial.

Un conclusión que salta a la vista al término de nuestro estudio y que no podemos ni


debemos soslayar bajo ningún concepto es la que pone en evidencia la desconcertante
ausencia de trabajos específicos de investigación geohistòrica que ponderen en su justo
valor la necesidad ineludible de investigar con criterios de rigor científico numerosos
ámbitos de la formación económico-social deltaica en sus múltiples aspectos socio-
simbólicos y subjetivos. Casi no existen, salvo contadas excepciones, estudios sobre
historias de las mentalidades, ni trabajos que den cuenta de un atlas de la sensibilidad
literaria deltaorinoquense, por ejemplo, en todo el siglo XX y lo que va del XXI. Instar a las
nuevas generaciones de estudiosos e investigadores de las ciencias sociales y
particularmente de la geohistoria a voltear su mirada hacia un universo de incalculables
riquezas de datos e informaciones aun no suficientemente estudiadas bajo el prisma de la
rigurosidad epistemo-metodològica científico social.

Los resultados de las diversas disciplinas de las ciencias sociales, tanto de los etnólogos,
los sociólogos, los historiadores, los antropólogos, los lingüistas y los semiólogos de la
cultura que se han abocado a investigar aspectos sustantivos y relevantes de la cultura
deltaica especialmente las que enfatizan sus especificidades étnicas y sus singularidades
antropológicas y culturales, permanecen lamentablemente aisladas y muchas de ellas aún se
encuentran inéditas a la espera de su publicación para consulta y conocimiento de la
comunidad académica y científica nacional e internacional.

Pese a los grandes esfuerzos que a través de la ejecución de Planes y Programas oficiales
ha intentado el Estado venezolano, mediante resoluciones ministeriales los proyectos de
interculturalidad bilingüe y las pretensiones civilizadoras de la cultura nacional, no ha
podido someter las costumbres ni las prácticas etnopedagògicas guaraos basadas en los
procesos de producción, circulación y transmisión de sus ricas tradiciones y patrimonio oral
y literario, pues aún prevalece la oralidad por encima de la imposición grafemàtica de la
escrituralidad. La gran riqueza sociosimbòlica del imaginario representacional de la etnia
guarao se sigue expresando mediante el discurso oral o hablado; sólo una porción
estadísticamente poco representativa desde el punto de vista de la totalidad de la población
guarao adopta la lengua nacional para desarrollar su comercio simbólico e interactuar
en/con el resto de la sociedad criolla. La etnia guarao, históricamente està destinada a ser
una minoría étnica sometida a los influjos del logocentrismo del paradigma societario de la
estructura organizacional mestiza.
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