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A continuación, escribo las convenciones de resaltados para los posibles errores de escritura.

No deben preocuparse, que, seguramente, no cometerán la mayoría de estos. Los escribo


completos, porque es un inventario que facilita mi revisión.

Precisiones conceptuales, en las ideas o en la argumentación


Precisiones metodológicas
Errores de la macroestructura (exposición de ideas, estructura argumentativa, división de
párrafos, etc.)
Problemas de la claridad sintáctica
Errores gramaticales
Errores en la gramática de la enunciación
Errores ortográficos
Dificultades con la cohesión (en la referencia, en la ilación de ideas, etc.)
Dificultades con la coherencia
Errores estilísticos
Errores ortotipográficos y de digitación, sugerencias ortotipográficas y errores en el uso de la
normativa APA
Precisiones lexicales o en la referencia, errores en la referencia o en la semántica del léxico
Variar lexicalmente, usar sinónimos, evitar expresiones vagas y coloquiales
Logros en lo conceptual (expresión de ideas)
Logros estilísticos
Logros en la expresividad ensayística
Profundidad en la reflexión ensayística
Logros en la claridad, coherencia y cohesión
Sugerencias/Logros bibliográfica(o)s o conceptuales

Universidad del Valle


Humanidades
Escuela de estudios literarios
Licenciatura en literatura
Luisa Muñoz- 1723556

Un sistema de supervivencia

He tenido largas e interesantes conversaciones con mi hermana menor desde que aprendió a hablar
fluidamente. Recuerdo años atrás en el que dos niñas discutían afablemente la mejor forma de pelar
una naranja, la estrategia sistemática de ganar siempre en el piedra, papel o tijera o cómo funcionan
los relojes; ¿los fantasmas existen? ¿y las brujas? Cuando iban a misa debatían entre susurros las
afirmaciones del sacerdote hasta que sus padres desistieron en llevarlas de nuevo. Esas
conversaciones han madurado con nosotras, por eso ahora, incluso desde países distintos, seguimos
sosteniendo esas charlas, y es que llegamos a repetir los mismos temas agregando una visión
diferente, alguna actualización o la evocación de algún descubrimiento surrealista.

¿Tendría hijos algún día? Se lanza la pregunta al aire y queda suspendida un buen rato. Por mi parte,
estoy segura de que me aterra la idea, pero si es posible algún día no tendría problema con adoptar; y
es en ese momento cuando después de una larga reflexión sobre el corrupto mundo de las oficinas de
adopciones, la situación de los niños abandonados o los que nunca son adoptados, mi hermana se
inquieta y arroja la siguiente pregunta clave: ¿acaso entre madre e hijo puede existir exactamente esa
misma conexión si es adoptado o biológico? Después de pensarlo un momento contesto muy segura
que sí, en primer lugar, somos seres sociales por naturaleza y el ser humano, a diferencia de otros
animales, no nace completamente desarrollado, el cerebro tarda años en terminar de formarse y por lo
tanto, toma mucho tiempo ser independiente o autosuficiente. Si todo esto es así, se tiene que generar
un apego a la persona (madre, abuelo, tía o cuidador) que le brinde seguridad y satisfacción de sus
necesidades básicas, pues es la única fuente de protección que conoce.

La conversación termina, los computadores se apagan y la pregunta sigue acechando desde mi cabeza.
Permanecer acostada rodeada por la oscuridad y escuchando a la noche acrecienta mi curiosidad; a lo
lejos las campanas de la iglesia del centro de la ciudad dan la media noche, me levanto decidida y
busco información de todo tipo; al otro lado de la pantalla una mujer de cabello corto y voz serena
mejora y profundiza mi explicación: el ser humano, no solo busca satisfacer sus necesidades
fisiológicas sino también responde emotivamente a su cuidador, pues este percibe la inquietud,
preocupación, serenidad o tristeza de quien lo protege, el adulto también responde y ayuda a entender
las emociones del pequeño, es decir, si el bebé llora, el cuidador actúa de alguna forma para calmarlo;
John Bowlby desarrolló toda una teoría al respecto y así, dependiendo de esa relación con el cuidador
se genera toda una personalidad.

En este punto tengo los ojos machacados, las tripas anudadas y el interés a flor de piel; mientras
escucho, me maravilla una y mil veces la forma en que funcionamos como seres, el cerebro se
convierte en lo necesario para sobrevivir, proteger y supervisar un cuerpo que se mueve a órdenes
suyas, es como un ente superior que toma el control remoto y mueve este mundo a su antojo.

Entonces la mujer del vídeo, Lore, enumera los diferentes tipos de apego, entre ellos: el apego seguro
que denomina como el más sano y que se espera en toda crianza, pues el bebé se siente libre de
explorar y de consolarse en compañía de su cuidador, muestra ansiedad y estrés ante la ausencia de
este. Así me queda claro que la conexión debe ser de ambas partes, en tal caso ¿qué sucede si el
cuidador no responde a las expresiones del infante? Lore se detiene repentinamente en un tipo de
apego que capta mi atención: El apego desorganizado. En este, el niño no sabe qué hacer con el estrés,
por lo que demuestra patrones de conducta contradictorios, como comportamientos de apego seguidos
súbitamente de una actitud evasiva o confusa hacia el cuidador en lugar de buscar proximidad, siente
malestar y en general situaciones difíciles de visualizar en una criatura indefensa y es justo en ese
momento en el que Lore menciona la disociación, relaja la cara un momento y lo explica como un
fenómeno de desconexión. Lore habla en plural: Nosotros investigamos, encontramos, vimos,
¿nosotros quienes? Su voz es suave, y sus ojos grandes, negros y brillantes.

El cuidador se convierte tanto en la figura suscitante de temor como en la que calma, colocando al
niño en una situación totalmente contradictoria e irresoluble - Lyons-Ruth Y Spielman, E.

Tenemos pues, dos sistemas que nos ayudan a sobrevivir diariamente, uno que se encarga de la vida
diaria, el juego y la socialización; por otro lado, un sistema de defensa o emergencia ante situaciones
de peligro. Cuando se vive un trauma, una situación de abuso constante o diferentes posturas
complejas en las que el cuidador no responde a las actitudes del niño o es atemorizante, puede detonar
un instante en que estos dos sistemas entran en choque o colisionan. La única forma de solucionar la
necesidad natural de apego y de satisfacer sus necesidades de protección o seguridad es producir una
especie de desconexión. El niño no conoce otra forma de sobrevivir a parte de la vida junto a su
cuidador, sobrevive diariamente y a medida que crece y va formando una identidad, esta se
desconecta resultando probablemente en diferentes trastornos de identidad o personalidad, entre ellos
trastorno límite de personalidad o trastorno de identidad disociativo.

He llegado ya a un momento difícil de entender, me estalla el cerebro de forma absurda, poco a poco
voy formando teorías en mi mente gradualmente a la misma velocidad en la que brotan más
preguntas. Que la disociación no es un disfraz, no son pedacitos de personas, tampoco son asesinos,
locos o esquizofrénicos, porque al final todos somos parte de un todo y un todo particular en la mente
de muchos. Lore convive en su mente con seis identidades diferentes que trabajan en conjunto para
cuidar su propio cuerpo; vive con los murmullos interiores y la memoria de un trauma infantil y aun
así, de todas las maneras posibles, viven en una constante aventura feliz en un mundo que los juzga
constantemente y no los concibe como lo que son: un sistema de supervivencia.

Bibliografía

Bowlby, J. (1969). El vínculo afectivo. Buenos aires

Long Soul System -Trastornos Disociativos. (2020, 12 julio). Estilos de Apego y

Apego DESORGANIZADO | Trastorno de Identidad Disociativo [Vídeo].

YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=XcR4oG_zqVo&t=315s

Oliva, A. (2004). Estado actual de la teoría del apego.

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