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TECHOTIVA ¿TERRITORIO DE AGUA?

¿Es posible la vida sin tener en cuenta al agua? En los últimos siglos, al parecer para el ser humano
NO, pues con sus acciones de desarrollo desenfrenado y de avaricia constante ha mostrado que sus
ansias de progreso económico han sido más grandes que el sentido común de aprecio y defensa del
líquido vital, poco aprendió de los legítimos y eternos dueños de estas tierras quienes basaron su
vida, conocimiento, creencias religiosas y su civilización en si rodeando el agua dándole la
importancia como el eje primordial de la existencia.

La colonización cultural a la que se ha visto sometidas las Américas, o mejor dicho América, nos ha
tratado de borrar la memoria ancestral con sus respectivos nombres, lo que hoy conocemos como
localidad de Kennedy, era tierra a cargo del cacique techotiva, y por ende es su nombre el que debió
haber quedado en la historia. Nuestra localidad fue premiada por la naturaleza, otorgándole grandes
riquezas hídricas que, debido al modelo de desarrollo del hombre blanco, se ha ido destruyendo. A
esta tierra la demarcan tres ríos, el rio Bogotá, Fucha y Tunjuelito y es penetrada por tres humedales
constantes: la vaca, techo y el burro y uno de temporada, el de la tyngua azul, lo que escenifica la
magnitud de agua en el territorio.

La destrucción de las cuencas hídricas fue un objetivo pernicioso para los españoles, pues al ser
estos lugares divinos y de adoración de los aborígenes significada un triunfo cultural, pisoteando la
identidad y creencias de nuestros hermanos mayores y en esos actos fueron las plantas secadoras
del agua como el eucalipto sus principales aliados, afectando irreversiblemente los cuerpos de agua.
Luego, con el inicio del desarrollo industrial se profundizo la contaminación, continuando esta con la
densificación masiva de la localidad con el proyecto de la alianza para el progreso.

Años y años de maltrato, han permitido que un gran porcentaje del territorio que alguna vez fue
agua se haya transformado en cemento, quedando bajo tierra lo que alguna vez fue nuestra riqueza.
En el recorrido por las sendas hídricas de techotiva pude darme cuenta la desolación de estos
terrenos, pues donde alguna vez prevaleció la vida hoy solo hay destrucción y muerte, y más
decepcionante que aun a sabiendas de la importancia del líquido precioso se siga destruyendo sin
consideración alguna.

Y si, es techotiva territorio de agua, maltratado, subyugado, ultrajado, pero sigue en nuestros días
siendo la esencia misma de nuestro hábitat, es este líquido que clama a gritos lo que le fue
arrebatado, es la sangre de nuestra tierra que, aunque enferma sigue confiando en la medicina de la
conciencia y que a diario le recuerda a los hombres que tiene memoria.

La esperanza para mí, fue ver cientos de jóvenes, universitarios, de barras bravas, artistas,
dispuestos a restaurar lo ancestral, ese empuje para resignificar los territorios, esa férrea defensa de
lo que todavía queda y el anhelo profundo de que alguna vez nuestras sociedades, reaccionen y
reflexionen, pero de verdad, acerca de la importancia de organizar la vida alrededor del agua y
empezar a devolverle de a poquitos su territorio.