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EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES

Mediante la extinción de obligaciones, se disuelve el vínculo entre la persona acreedora y


deudora. Esta extinción de obligaciones se da mediante los diferentes modos extintivos de las
obligaciones. Los modos extintivos de las obligaciones son los hechos a los que el derecho
objetivo otorga esa función.
El modo más normal y común de que se extinga una obligación es el pago o incumplimiento
realizado por el deudor; esto es, la ejecución de la prestación debida. Sin embargo, existen
otros hechos que, sin implicar la ejecución efectiva de la obligación, tienen el efecto de
liberar al deudor de su obligación.1
Así mismo, en el Derecho romano antiguo se exigió que para extinguir una deuda el deudor
debería de realizar un acto solemne para dar por cancelada la relación. Este acto era conocido
como el actus contrarius, que debía ser similar a aquel que se había llevado a cabo al
contraerse la obligación, así, de la misma forma en la que está obligación había sido
contraída, debía de ser extinguida. La otra forma para realizar el actus contrarius fue la
acceptilatio, por la cual el acreedor reconocía haber sido pagado por el deudor. En el derecho
justiniano el acceptilatio era una manera formal de condonar una deuda oficialmente.2
Al desaparecer los negocios solemnes, se dejó de usar el acto contrario. Fue entonces que, a
finales de la época republicana en la Antigua Roma, los modos extintivos de las obligaciones
se clasificaron en dos grupos: los modos extintivos que operan ipso iure y los modos
extintivos que operan ope exceptionts.

1. Modos extintivos que operan ipso iure

Los modos extintivos que operan ipso iure podían alegarse en cualquier momento al juicio y
extinguen automática y definitivamente la obligación. Todas las causas de extinción de las
obligaciones cobraron la misma eficacia. Los modos extintivos que operan ipso iure son:

1.1. Pago
El pago o cumplimiento es el modo normal, y más común, de extinguirse la investigación.
Este se refiere no solo a la entrega de una cierta cantidad de dinero, sino a el cumplimiento de

1 Marta Morineau Iduarte y Román Iglesias González, Derecho Romano (México: Oxford University
Press México, 1998), 156.
2 Luis Rodolfo Arguello, Manual de Derecho Romano: Historia e Instituciones (Buenos Aires: Editorial
Astrea, 2004), 385-386.
la prestación, cualquiera que esta haya sido. Hay que recordar que la prestación como objeto
de la obligación podía consistir en un: dare, facere, pratare, non facereo parti.
Es entonces que, en relación con el pago, es necesario distinguir los siguientes elementos:
quien lo hace, a quién lo hace, cómo, dónde y cuándo.3
En primer lugar, respecto a quién hace el pago, el pago debe ser realizado el deudor, pero
también su representante, salvo en los casos en que por cualidades personales del deudor se
exija que sea él, necesariamente, quien cumpla con el pago. Luego, la persona a la que se le
debe hacer el pago es al acreedor o a un representante de este último: tutor, procurador,
mandatario, etc.
Referido a la forma de hacer el pago, esta debe coincidir con el contenido de la obligación.
Sin embargo, el deudor puede cumplir con una prestación distinta, siempre que el acreedor
haya dado su consentimiento.
Si el deudor posee múltiples deudas con el mismo acreedor y al momento de entregar una
cantidad no dice a qué deuda debe aplicarse, el orden del pago se hacía de la manera siguiente
primero a los intereses, después a la deuda que haya vencido y finalmente a la más onerosa o
a la más antigua; a falta de lo anteriormente mencionado, el pago se repartía
proporcionalmente a cada una de las deudas.
Acerca del lugar en donde debe hacerse el pago, si nada se hubiera hecho al momento de
nacer la obligación, se aplican las siguientes reglas: si se trataba de cosas inciertas o de poca
duración, el cumplimiento debía hacerse en el domicilio del deudor; si se trataba de la entrega
de un bien inmueble, el lugar debía ser aquel en donde se encontraran los bienes.
En lo que concierne a cuando se debería de realizar el pago, si no lo hubieran establecido las
partes, se aplicaba la regla de que la prestación se debe desde el día en que nace la obligación,
pero si hablamos de la naturaleza de la prestación, el deudor debía cumplir cuando
razonablemente esté en sus posibilidades, circunstancia que podía aparecer cuando se hubiera
señalado un lugar específico para el cumplimiento o cuando se trata de la realización de una
obra, construir un bien inmueble, por ejemplo.4

1.2. Novación
La novación es la sustitución de una obligación por una nueva. Esto sucede al modificarse
uno de los elementos de la primera. La antigua obligación se extingue ipso iure con todos sus

3 Gumesindo Padilla Sahagún, Derecho Romano (México: Universidad Nacional Autónoma de


México, 2008), 266-270.
4 Marta Morineau Iduarte y Román Iglesias González, Derecho Romano (México: Oxford University
Press México, 1998), 157-158.
accesorios, prendas, hipotecas, es entonces que surge una nueva obligación en reemplazo de
la antigua. En pocas palabras, la nueva obligación extingue a la antigua.

La novación puede afectar a los sujetos, cuando se da la transmisión de crédito o de la deuda


que ya conocemos a otra persona, o al objeto, cuando esta contenga algo nuevo, ya sea un
cambio en el lugar o tiempo del cumplimiento, o que se agregue o quite una condición, etc.
Así mismo, ambas partes deben tener intención en sustituir la obligación antigua por una
nueva (animus novandi), y declarar expresamente su conformidad para que se de la
novación.5

1.3. Confusión
La confusión como modo extintivo de obligaciones se da cuando coinciden en una misma
persona las calidades de propietario y de acreedor prendario, es decir, deudor y acreedor y de
esta manera se extingue la obligación. Por ejemplo una confusión a consecuencia de una
herencia, en la que el deudor fuera heredero del acreedor o viceversa.6

1.4. Pérdida de la cosa debida


Si el objeto de la obligación fuera una cosa específica y esta se perdía por alguna causa que
no se le pudiera imputar al deudor, la obligación se extinguía.7

1.5. Mutuo disentimiento


La obligación se extingue por aplicación del principio nudi consensus obligatio contrario
consensu disolvitar. El mutuo disentimiento o consenso contrario opera en relación con las
obligaciones nacidas de contratos consensuales, los cuales cobran eficacia por el simple
acuerdo de voluntades de las partes; el mutuo disentimiento debe darse antes de que una de
las partes no haya comenzado a ejecutar la prestación. 8

5 Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, Derecho privado romano (Madrid: Revista Jurídica Universidad
Autónoma De Madrid, 2000), 239 - 240.
6 Mariana Moranchel Pocaterra, Compendio de Derecho Romano (México: Universidad Autónoma
Metropolitana, 2017), 147.
7 Marta Morineau Iduarte y Román Iglesias González, Derecho Romano (México: Oxford University
Press México, 1998), 158.
8 Luis Rodolfo Arguello, Manual de Derecho Romano: Historia e Instituciones (Buenos Aires: Editorial
Astrea, 2004), 391.
1.6. Concurso de causas lucrativas
Existe cuando el acreedor adquiere, por diferente motivo, el objeto específico que se le
adeuda.
La adquisición, por título diferente, de la misma cosa, extingue la obligación, pues no es
posible que esta obligación no puede recaer sobre una cosa que ya es propiedad del acreedor.
Una excepción es que si en un testamento, por ejemplo, se ordenaba al heredero entregar un
objeto específico a un legatario, y el objeto entraba a su patrimonio por otra causa, antes de
que el heredero hubiera podido cumplir el encargo.9

1.7. Muerte o capitis deminutio del deudor


Ciertas obligaciones se extinguían por la muerte de cualquiera de los sujetos. Este es el caso
de las obligaciones delictuales, y obligaciones fundadas en relaciones de confianza.
La capitis deminutio, que era la disminución de la capacidad absoluta del ser humano en el
derecho, fue la causa extintiva de obligaciones en el derecho civil. Se dividía en tres grados
que incluían la pérdida de la familia o cambio de status, pérdida de la ciudadanía y la pérdida
de la libertad. Incluso en el más mínimo de los casos, podía ser motivo para la extinción de
obligaciones.10

2. Modos extintivos que operan ope exceptionis

Los modos extintivos que operan ope exceptionis no extinguían directamente la obligación
sino mediante la vía judicial, esto es, concedían al deudor la posibilidad de oponer una
exceptio frente a la acción ejercitada por el acreedor, para así intentar ser absuelto.11
Los modos extintivos que operan ope exceptionis son: la compensación y el pacto de non
petendo.

2.1. Compensación
Era la cancelación de un crédito por parte del acreedor, quien asu vez está obligado respecto

9 Marta Morineau Iduarte y Román Iglesias González, Derecho Romano (México: Oxford University
Press México, 1998), 159.
10 Gumesindo Padilla Sahagún, Derecho Romano (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 2008), 46.
11 Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, Derecho privado romano (Madrid: Revista Jurídica
Universidad Autónoma De Madrid, 2000), 239.
del deudor. Esto supone la extinción simultánea de dos deudas hasta por su diferencia, la
cantidad de la mayor menos la cantidad de la menor, obteniéndose el efecto económico que
habría resultado de los dos pagos recíprocos.12
Los requisitos para que se dé esta situación fueron:
● Las dos deudas estuvieran vencidas; es decir, que fueran exigibles.
● Que ambas tuvieran el mismo objeto genérico.
● Que ambas fueran líquidas; esto es, determinadas o determinables.
● Que ambas fueran válidas, o sea que no hubiera excepción que se pudiera exponer en
contra de cualquiera de ellas.
Determinados créditos quedaron excluidos de la compensación, tales como los fiscales y los
referentes a pensiones alimenticias.13

2.2. Pactum de non petendo


Era la absolución de la deuda que hace el acreedor de una manera informal, por lo que puede
celebrarse de cualquier modo, ya sea oral, por escrito, mediante un nuntius, etc., lo que
permite que los sordos y los mudos tengan acceso a la celebración del pacto; puede realizarse,
incluso, de manera tácita, como el acreedor que devuelve al deudor el documento donde la
deuda estaba registrada.
El pacto puede reducirse a no pedir que se cumpla con esta obligación durante un cierto
tiempo, lo que implicaba un aplazamiento en el cumplimiento de esta. Diferente es el caso del
constitutum debiti que genera una acción, mientras el pactum de non petendo da lugar a una
exceptio pacti conventi.14

12 Mariana Moranchel Pocaterra, Compendio de Derecho Romano (México: Universidad Autónoma


Metropolitana, 2017), 176..
13 Marta Morineau Iduarte y Román Iglesias González, Derecho Romano (México: Oxford University
Press México, 1998), 159.
14 Gumesindo Padilla Sahagún, Derecho Romano (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, 2008), 273.