Está en la página 1de 25

Memorias de un Hombre Invisible

________________________

SOMBRA INORGÁNICA

______ ABELARDO FALLETTI _______

1
I
El Yo Soy que hay en mí es inmortal, de modo que para mi no tiene mayor significado la memoria
que se origina en la línea del Tiempo. En la Eternidad existe algo enteramente distinto que puede ser
llamado "Conciencia Unitotal de un Sí único e indivisible" que al mismo tiempo proyecta una sombra
existencial que es dueña de un lenguaje y una memoria temporal.
Voy a aprovecharme de este lenguaje y de esta memoria para redactar la relación que se establece
entre la existencia de dicha sombra y la vida en la inmortalidad.
Ya he dicho que el Yo Soy que hay en mi es inmortal, lo que es decir atemporal. O dicho de otro
modo: que no es en la línea del Tiempo. Y como la sombra que proyecta existe en esa línea, ser inmortal
significa sentir con toda la masa que no se es dicha sombra.
La sombra es, sencillamente, una manifestación, tal como si se tratara de una imagen proyectada
que tiene su existencia en un mundo de esa índole, y el equipo proyector son los sentidos exteriores.
Ser inmortal también significa estar desintegrado e integrado de instante en instante, sin que
medie proceso temporal alguno. Por tal razón estoy desintegrado e integrado en el ahora.
Estar desintegrado quiere decir que en vez de uno soy muchos, y esos muchos son sombras
proyectadas. Por lo tanto desintegrado existo en la línea del tiempo, e integrado no. Pero como ambas
cosas ocurren simultáneamente en el ahora, resulta imposible atraparlas con la memoria y redactarlas o
meterlas dentro de palabras, ideas o conceptos.
¿Para qué diablos, surge la pregunta por sí sola, me pongo a escribir estas páginas?
Eso es: ¡Para qué diablos! Si en definitiva lo que escribo no puede describir la Realidad. ¿No se
tratará, inevitablemente, de un lenguaje de sombras para sombras? Si y no. Todo junto: Si y no.
Trataré de explicarlo. La sombra en que estoy apoyado actualmente como es de la línea del tiempo
un día morirá tal como un día nació. Es por lo tanto necesario para mí -invisible e integrado- tener un
lugar preparado en otra sombra. Yo no hago nada al respecto, por supuesto. Por algo soy inmortal. Existe
si una inteligencia trabajando en el cosmos de las sombras para que tal cosa ocurra inevitablemente.
Esa misma inteligencia hace que escriba esto con el lenguaje de las sombras, para que en las
propias sombras se incube mi lugar.
Ella, la Inteligencia, se ocupa de todo. Yo, entre tanto, me divierto construyendo una expresión
literaria creada por las sombras: Mis memorias.

II
De pronto un espermatozoide fecundó un óvulo. Y allí caí, desintegrado y con la advertencia de
no olvidar mi alto origen.

2
Un día, el tres de octubre de mil novecientos treinta y tres, se hizo visible un organismo físico
sobre la Tierra en el cual me sostuve, invisible y desintegrado y con un destino Real determinado por
ciertas leyes de la Creación.
La inteligencia que se ocupa de esta cuestión puso manos a la obra y en pocos meses fui
desarrollando la conciencia física de mi mismo. Hasta un punto en que tal desarrollo de conciencia se
detuvo, a la espera de proseguir con otro de distinta cualidad.
En esa detención, por imitación y para escapar del tironeo de la contradicción a la que estoy
sometido en el estado de desintegración, utilicé el espacio para identificarme con la sombra y le di
certificado de realidad en mi corazón.
Otras sombras me llamaron Abelardo Jesús José Falletti Sincovich, y fui creyendo -casi sin
brechas- que era eso.
La sombra fue acumulando valores que eran introducidos desde el mundo de las sombras en que
existía- Todo le fue informado y enseñado: Qué bandera debía amar y cual odiar; qué era el amor; que
era la envidia; que era la libertad, la felicidad, Dios y la paz; qué era lo bueno y qué lo malo. Todo estaba
rotulado y encasillado. Cuándo había que llorar y cuándo reír.
La sombra no tenía nada que descubrir: todo estaba descubierto, conocido y controlado por las
propias sombras desde un tiempo inmemorial.
Ninguna sombra sabía cosa alguna por sí misma. Todo había sido recibido por
información de una sombra a otra. Eso si, cada una le daba una forma distinta a la misma
información. Y por estas formas discutían, chocaban entre sí y llenaban el planeta con un ruido
infernal.
Unas sombras mataban a otras; unas sombras se casaban con otras.
No eran hormigas pero se parecían. Sin embargo, la inmensa mayoría terminaba
realmente su existencia en calidad de hormigas.
La llamada Abelardo Falletti Sincovich participó de la misma escuela, que incluía una
rigurosa obligación educativa llamada "escuela primaria" que concluyó en el año mil novecientos
cuarenta y cinco.
Tenía, por entonces, una tía llamada Elena, sombra de origen italiano. Única sobreviviente,
radicada en la Argentina, de tres hermanas. Elena se había mantenido soltera, y las otras dos fueron
viudas de generales italianos. De allí que éstas al morir legaron sus posesiones -que eran considerables-
a favor de la causa política de Mussolini, y por esta razón se ganaron el odio de toda la familia.
Elena, que sentía una especial predilección afectiva por mi, era la única y última esperanza
económica de una serie de sombras llamadas sobrinos, primos y cosas parecidas.
Sin embargo los hechos se sucedieron de un modo impensado, especialmente para mí.
Elena era una sombra espiritualmente (como suele decirse) muy inquieta. Así fue como antes de
abandonar Italia para radicarse en la Argentina, se conectó con un hombre muy extraño que vivía en un
Castillo situado en los alrededores de París, más precisamente Fontainebleau.
Este hombre, dueño -según Elena- de un poder interior indescifrable para el mezquino pensar de
las sombras , había instalado en el Chateau du Prieuré (así se llamaba el Castillo) un "Instituto para el
Desarrollo Armónico del Hombre".
En este Instituto -de acuerdo con su creador- las sombras podían encontrar el ambiente adecuado
para dejar de ser sombras en cuyo caso la existencia se iluminaba con la presencia consciente del Yo Soy
integrado.
Elena estaba seducida por este hombre y creía -casi fanáticamente- en sus poderes. Concluida la
Segunda Guerra Mundial de este siglo y completado mis estudios primarios, Elena convenció a la sombra
de Mi Padre para que me permitiera viajar con ella a París a los efectos de reencontrarse con aquel gran
hombre y proseguir durante un año sus estudios espirituales.
Para evitar conflictos con las sombras familiares todo se hizo bajo la secreta promesa del silencio.

3
Durante el viaje -que se realizó por vía marítima- Elena me habló mucho de las ideas del hombre
que nos esperaba en Francia.
Por las cosas que me dijo deduje que este hombre había sufrido un terrible accidente
automovilístico con graves consecuencias físicas, de las que se recuperó por sí mismo. Supuse también
que a raíz de ello había abandonado el famoso Castillo pero no el objetivo de su empresa: Seguía
impartiendo enseñanza espiritual desde un cómodo departamento ubicado en la propia ciudad de París.
La sombra de este hombre era llamada Jorge Ivánovitch Gurdjieff.
Recuerdo que el día que mi pequeña sombra conoció a esa sombra tan especial.
Gurdjieff vivía en un cómodo departamento ubicado en la calle Renard del Barrio L'Etoile, y
frecuentaba un café ubicado en las cercanías del mismo. Allí, en la terraza, numerosos discípulos
rodeaban su mesa para escuchar nuevos aspectos de la enseñanza que impartía, con la íntima esperanza
de desentrañar el secreto -más oculto de lo que uno pueda imaginar- de su conocimiento.
En ese sitio lo vi por primera vez. Gurdjieff no se sorprendió: parecía esta previamente informado
de nuestra llegada. Vestía un sombrero panamá, y había cruzado su bastón sobre la mesa.
El bastón hizo que funcionara sobre mi un circuito asociativo relacionado con el accidente
relatado por Elena. Luego despertó mi atención su forma de beber café: lo acompañaba con limón y
comía azúcar.
Me trató con un cariño que sentí absolutamente verdadero, y le dijo algo en francés a Elena que
supuse era sobre mi. En el hotel ella me lo tradujo. Había dicho: "Este chico tiene un serio problema; ha
sido muy cuidado de las corrientes de aire". Cosa que puede comprender, más de un cuarto de siglo
después, cuando desperté en el cuerpo físico heredado.
Algunas veces, muy pocas, fui llevado por Elena al departamento de Gurdjieff. Siempre lo vi
vestido de la misma forma: bata de cachemira gris, camisa blanca con el cuello abierto y pantuflas
forradas en piel. En esas oportunidades presencié lo que hoy podría llamar "sesión de lectura", en las que
algún discípulo leía un manuscrito incomprensible , cuyo autor era el dueño de la casa. No estoy muy
seguro pero me pareció que los que participaban de estas sesiones pagaban una importante suma de
dinero previamente convenida.
Entre tanto Gurdjieff desaparecía por momentos y desde la cocina se escuchaba su voz en tono
de órdenes. Tuve toda la sensación, en esos instantes, de estar dentro de un "gran negocio". Pero también
me quedó esta curiosa sensación: el dueño de casa deseaba que se tuviera aquella desagradable
percepción.
Lo corriente era quedarme en el hotel realizando tareas asignadas por Elena y Gurdjieff. Entre
ellas dibujar y pintar según ideas transmitidas por mi tía. Participé al mismo tiempo, en grado de oyente,
en la redacción del diario que confeccionaba Elena relatando su experiencia con este misterioso hombre.
Ella trataba de explicarme cada cosa que escribía, porque según me dijo correspondía al aprendizaje de
un lenguaje especial tendiente a acceder a un conocimiento verdadero. Para mí se trataba de cosas tan
incomprensibles como el hombre de quien provenían.
Todo siguió funcionando según lo previsto y nos aproximábamos al plazo que nos habíamos
fijado con Elena, o sea un año en París. Recuerdo que jamás me sentí aburrido o con deseos de volver.
Sin embargo ocurrió algo inesperado. Un día que me encontraba solo, haciendo mis tareas en el
hotel, en lugar de producirse el acostumbrado regreso de Elena vino una persona perteneciente al grupo
de Gurdjieff que hablaba perfectamente el castellano: Elena había muerto.
Ante mi desconcierto y ya en presencia de Gurdjieff, este me dijo utilizando un rudimentario
castellano que había ejercitado con Elena: "Tú no ser una tía que muere. Tú necesario ser Hombre."
Elena me lo había anticipado, y Gurdjieff me lo confirmó: la inmensa fortuna de mi tía había sido
legada a favor de Gurdjieff. De inmediato fui puesto en manos de la señora de Salzman, administradora
del grupo, la que se ocupó de facilitarme la estadía final y el retorno.
Un hombre desconocido me trajo de regreso a casa.

4
Elena me había hablado muchas veces del esfuerzo que realizaban los discípulos para encontrar
una pista que los condujera al Secreto Maestro de Gurdjieff. Esfuerzos que siempre fueron vanos . Y sin
embargo, en ese viaje tuve la sensación integral de estar en manos de ese Hombre tan buscado .
Un Hombre que luego de dejarme con la sombra de Mi Padre, desapareció silenciosamente.

III
Veintitrés años después, la existencia de mi sombra, sintéticamente llamada Abelardo Falletti,
había sido -más allá de las formas- igual a la de todas las sombras: Vacía, febrilmente empeñada en
hacerse plena. Toda la sombra es sencillamente eso: "búsqueda".
Para la sombra vivir no es vivir sino buscar vivir; la libertad no está en ser realmente libre sino
en buscarla; la virtud no está cuando se realiza verdaderamente sino en la búsqueda.
Para la sombra el cese de la búsqueda es vegetar como una vaca.
Por lo tanto, la más pura lógica permite deducir que si la búsqueda jamás debe cesar ello implica
que se sabe de antemano que lo que se busca es irreal, o de lo contrario inalcanzable, cosa que convierte
a la búsqueda en algo estúpido.

5
Por lo tanto la búsqueda -sin destino determinado- sencillamente eso: la búsqueda disfrazada de
una forma particular condujo a mi sombra hasta un pequeño pueblo de la Provincia de Córdoba situado
casi en el límite con la Rioja, llamado Soto.
Durante la permanencia en ese lugar se produjeron estos hechos oportunamente escritos por mi
sombra según lo transcribo a continuación de modo textual.

IV
1-3-69:
"Y me volví para ver la voz que hablaba con migo, y vuelto
vi siete candeleros de oro." (Apocalipsis 1-12)

Recuerdo que cuando niño me cautivaban los números. Y cuando preguntaba a la gente grande
sobre su significado, me decían:
- "Los usan los ingenieros y los contadores."
A medida que pasaban los años comenzó llamarme la atención algunas cosas en los números,
tales como que el 1 dividido 3 da siempre 3 y retorna eternamente al uno; o bien que la suma de los
números de una cifra determinada cuando da 9 o múltiplos de 9 es divisible por 9. Sobre esto último me
informaron:

6
-"Los usan los contadores. Si tienen una diferencia suman los números que componen
dicha diferencia y si la misma arroja como resultado 9 o múltiplos de 9 entonces saben que se trata de
una de una inversión de números. Hay gente propensa a invertir: si leen 369 e escriben 963, por
ejemplo."
En lo que se refiere al 3 retornando a la unidad una vez se me ocurrió preguntarle al sacerdote del
barrio si no estaría relacionado con la Santísima Trinidad. El religioso soltó la carcajada y me dijo: "No
seas cabecita de ajo."
Finalmente me convertí en un gran estudioso de las leyes contables pero ello no me ayudó en
absoluto para descubrir el real significado que yo creía, desde niño, encerraban los número del sistema
decimal. Quizás fuera -esta creencia- la consecuencia de mi estadía en Francia con tía Elena: allí se
hablaba de todas estas cuestiones.
Hasta que un día ocurrió lo siguiente:
Por la mañana tuve dificultades con la máquina electrónica de calcular. Se me había trabado. Por
el mediodía ya estaba decidido que la embalaría y enviaría a Rosario para que la revisaran porque aquí,
en Soto, me resultaría imposible conseguir un entendido en el asunto.
Hace unos años siete años fui a vivir en pequeño pueblo del norte argentino, por razones de índole
privada. Y he aquí que la máquina electrónica de calcular que llevaba conmigo para seguir con las
anotaciones de mi semi-abandonada actividad en la ciudad, se descompuso.
Estaba ocupándome de ello cuando recibí la visita de un vecino. Curioso, como todos, me
preguntó sobre lo que estaba haciendo en esos momentos. Y se lo expliqué con detalles. El me dijo:
-"¿Porqué no se la lleva a Abdel Nassim?"
Debió observar la sorpresa en mi rostro porque agregó enseguida:
-"Sí; él lo arregla todo."
Por respeto no me reí, pero le dije:
-"¿Y tú crees que podrá arreglar esto tal como se arregla una máquina de coser?"
-"Abdel Nassim lo arregla todo." -fue la seca respuesta.
Mi esposa, que escuchaba la conversación, fue la que me convenció de que llevara la máquina al
mencionado Nassim.
-"De todos modos no pierdes nada probando" -me dijo.
Abdel Nassim tenía el aspecto de un augusto anciano. Hablaba poco, lo acompañaba siempre una
extraña mansedumbre, y poseía una espesa pero pulcra barba blanca. Parecía un ser bíblico.
-"¿Qué le pasa?"-preguntó mirando a la máquina.
-"Está trabada. Allí en la tira está la última operación realizada."
La observó y ordenó enchufar la máquina.
-"Divida uno por siete" -me pidió luego.
-"Está trabada"-insistí regalando inteligencia por todos los poros.
-"Por favor -insistió suavemente-; divida uno por siete."
Sentí que me hablaba y miraba con cariño. Y el término es exacto: lo sentí con todo mi ser. Quizás
fue este sentimiento el que me impulso a jugar con lo que supuse era una tontería y procedía a realizar
la operación indicada.
Ante mi asombro la máquina funcionó. Miré rápidamente el resultado:
142857
Y como residuo quedaba el uno de mi niñez: la misteriosa recurrencia.
- "¿Cuánto es? ¿Cuánto le debo? -fue lo único que se me ocurrió decir.
Su respuesta fue la siguiente:
-"¿Cuánto es?"
Su respuesta fue la siguiente:

7
-"¿Cuánto cree usted que vale esto? ¡Las leyes de la creación no tienen valor de mercado,
amigo! Y no me refiero al arreglo de la máquina sino al significado de la división realizada por usted."
Sentí que mi confusión estaba desnuda ante su mirada, y con una dulzuras misteriosa señaló un
pájaro que cantaba en la ventana que daba al río, y agregó:
-"Él está dividiendo uno por siete."
Ignoro por qué extraña asociación mecánica dije:
"Gurdjieff."
Abdel Nassim sonrío.
-"Usted no me reconoce -afirmó-; pero yo soy quien lo trajo a Usted de Francia ... Y por
favor, no piense en casualidades. La casualidad no existe."

3-3-69:
"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta,
entraré a él y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3-20)

Anoche tuve un sueño muy extraño. Cuando desperté lo sentí como una cosa viviente e irrepetible.
Quise luego recordarlo y escribirlo fielmente pero me resultó imposible: sólo pude rescatar migajas. Sin
embargo no puedo dejar de escribirlas en este diario. El sueño fue algo así:
Desde que había descubierto y adquirido aquella mina de oro yo vivía en una cabaña construida
por mí mismo en el centro de esta posesión.
Todo mi tiempo estaba dedicado a extraer el oro y depositarlo en el Banco del pueblo.
Y aquella noche, cuando me senté para saborear mi cena y el buen vino que había comprado en
el Almacén de Ramos Generales, estaba realmente agotado debido al esfuerzo y la tensión a que vivía
sometido durante el día.
Estaba allí prácticamente solo. Me había acostumbrado a vivir con un lobo y un cordero que se
habían querenciado en el patio interior de mi vivienda. El terreno era relativamente amplio pero bien
cercado, y en él cultivaba algunas verduras y disponía de tres galpones para almacenar las cosas
necesarias. Yo alimentaba a ambos -al lobo y al cordero- de la manera más adecuada, pero he aquí que
un día noté que tanto el lobo como el cordero comían el alimento del lobo. Era algo extraño que no tuve
tiempo de investigar.
Pensando en esas cosas me dormí profundamente. Al llegar el alba -hora en la que solía despertar-
escuché un tenue golpe en la puerta de mi cabaña. Fui y al abrir me encontré con un pastorcillo de ojos
vivaces y cabellos encendidos que tenía una flauta en sus manos. Parecía que el primer rayo de Sol venía
en él: era una llama. Limpio, inmaculado.
Yo estaba totalmente lúcido.
-"Entra" - le dije.
Y él entró.
-"¿Cómo me has oído? -preguntó.
Le expliqué que había escuchado su golpe en la puerta de mi cabaña.
-"He golpeado durante mucho tiempo y a cada instante -me dijo- pero no me oías."
-"Estaría dormido."-repuse.
-"No sólo hoy, desde siempre golpeo, día y noche."
No usaba un tono de reproche. Ni tierno ni dulce tampoco. No puedo definirlo: sencillamente era.
Y no quise discutirle lo que me pareció un absurdo, pero le pregunté:
-"¿Y con qué motivos estuviste tanto tiempo golpeando en la puerta de mi cabaña?"
-"Por causa del lobo y del cordero."
-"¿¡De qué!?"
-"Del lobo y el cordero que tienes a tu cuidado."

8
-"¡Un momento! -dije algo molesto- ¡Yo no los he traído! ¡Ellos vinieron solos y se
adueñaron de mi patio interior, y ahora tú quieres hacerme responsable de ellos. ¿Qué pretendes?"
-"¿Responsable? ¿Quién habla de obligaciones? Deja las responsabilidades,
obligaciones y deberes para tu oro. Hablo del Amor ... pero ya veo que estás aislado de El a causa de tu
descuido."
El tono seguía siendo indiferenciado (no indiferente), pero claro, fresco, desconocido.
-"Mira -le dije-; tengo que comenzar mi trabajo diario. Puedes quedarte si lo deseas y
luego o mañana discutiremos la cuestión ¿Quieres?
-Tienes la enfermedad del mañana ¿Comprendes ahora por qué razón no escuchabas mis
llamados? ¿Lo comprendes? Estás dormido para todo excepto para tu oro y sus consecuencias.
De sus ojos brotaron dos lágrimas que posadas en sus mejillas se convirtieron en estrellas de seis
puntas. Y allí se quedaron: luminosas e inmutables.
En ese instante comencé a escuchar una música que jamás había oído; campanas suaves en el
medio del pecho. Y creo que fue ello lo que me hizo decirle.
-"Y bien amiguito; te escucho con atención.
-¡Ahora emites notas maravillosas! -se alegró.
Y después de un silencio que parecía contener la eternidad, dijo:
-"Escucha: el lobo te ha engañado. Se viste a veces de cordero para hacerte creer que sigue en
buenas relaciones con él, pero en verdad lo ha perseguido hasta un punto tal que lo ha obligado a
esconderse en una oscura cueva de tu patio interior, y carece de alimentos."
-"¿Estás seguro de lo que dices? -inquirí.
-"Y está a punto de morir. Si no despiertas y haces algo el cordero morirá.
-"¿Y qué debo hacer?"
-"Tú no puedes. Primero hay que saber. Déjame a mi. Yo tocaré la flauta y entre tanto tú mira
pasivamente por la ventana que da al patio interior." -me propuso.
Acepté y él agregó:
-"Quizás aprendas."
Dicho esto comenzó a soplar la flauta. Fue algo que inundó mi corazón: se sucedían melodías
jamás escuchadas, de un tono, intensidad y pureza en las vibraciones que eran desconocidas.
Yo miraba por la ventana que daba al patio interior de mi cabaña. De pronto vi al lobo quitarse el
disfraz de cordero e ir al lugar que tenía asignado.
-"¿Cómo lo haces?" -pregunté al niño.
-"Con la nota SI 12 -fue la respuesta-, seguida de un FA 24."
Y prosiguió tocando la flauta.
-"¡Allí está el cordero! -grité jubiloso "¡vuelve!"
-"¿Ves lo flaco que está?" -certificó el niño.
-"Si" -repuse con sentimiento de culpa.
El lo notó y me miró con real dulzura, como diciéndome: "No has sido verdaderamente tú quien
lo ha hecho".
-"¿Y cómo lo alimentaré -me animé a preguntar.
-"Así." -me dijo. Y volvió a soplar la flauta.
Al instante el cordero se animó y comenzó a mostrarse juguetón, alegre, viviente. Y entretanto el
lobo no parecía triste sino satisfecho de ocupar su lugar y ver al cordero tan alegre.
-"¿Qué notas son esas?"
-"SOL 12, LA 6, RE 24, MI 12" -repuso el niño.
Yo estaba deslumbrado observando el patio interior de mi cabaña mientras duró el concierto de
mi amiguito y su flauta, pero cuando volví para mirarlo y hablarle, él ya no estaba más. Se había
marchado, aún cuando me parecía escuchar su voz diciéndome:

9
-"Tienes que mirar pasivamente."
Lo busqué fuera de la cabaña y no pude encontrarlo. Regresé apesadumbrado pero con la urgencia
de mantener indemnes el lobo y el cordero confiados a mi cuidado.
Seguí observando por la ventana que daba a mi patio interior y poco a poco fui descubriendo que
cuando yo era pasivo (cuando comprendía que nada podía hacer ni modificar) había una flauta invisible
que emitía las notas adecuadas. Era algo incomparable.
Y un día con el alba, se produjo una nota FA 6 combinada con un LA 6 que dio como resultado
un DO en el patio interior, con el cual nació un niño pastor de mi cordero.

7-3-69
"Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los
cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender
el cántico sino aquellos 144.000 que fueron redimidos de entre
los de la tierra." (Apocalipsis 14.3)

Al día siguiente de haberme reencontrado con Abdel Nassim participé de un experimento


irrepetible, del que dejaré constancia esta noche.
En estos días pude tomar conocimiento de las extraordinarias cualidades de este hombre
realmente notable. Jamás me habló de su origen -que es desconocido para los habitantes del lugar- y
todas nuestras conversaciones han girado sobre el hombre y sus posibilidades interiores. Generalmente
Abdel Nassim daba término a las reuniones con estas palabras:
-"El hombre, tal como lo forma eso que llamamos vida, es una máquina".
Cosa, que como es obvio, yo no puedo aceptar. No puede medirse a todos los hombres con la
misma vara: hay salvajes, intelectuales y genios, entre otras cosas. Para este argumento Abdel Nassim
me repuso lo siguiente:
-"Es cierto, pero tal diferencia entre ellos no es la que usted imagina. Una locomotora es
una máquina, un auto es una máquina, y un revolver es una máquina. ¿Qué diferencia real hay entre
una y otra? Al fin y al cabo todas son eso: máquinas. Hoy hay -tanto como ayer- miles de máquinas en
todo el mundo que matan a otras máquinas, y entre ellas hay salvajes, intelectuales y genios. ¿Qué
diferencia ve usted entre unos y otros? A todos les suceden las únicas cosas que pueden sucederles: son
máquinas."
Tanto insistí en el asunto y tan interesado me veía Abdel Nassim, que hace unas noches atrás me
dijo:
-"¿Quiere usted hacer un experimento?"
-"¿De qué tipo?"-dudé.
-"Un experimento que le demostrará de hecho que usted, tal cual es ahora, es una
máquina."
Y como me viera indeciso agregó:
-"No haga usted como aquel borracho que lo que más temía era que el otro lo
emborrachara."
Su sentencia me pareció certera y apropiada en mi caso. Desorientado como estaba ¿qué podía
temer?
-"Acepto"-le dije con plena confianza en él.
Me pidió permiso para buscar algo, y regresó pocos minutos después trayendo un pequeño aparato
cuyo tamaño no era mayor al de un paquete de cigarrillos.

10
-"¿Qué es eso?"- pregunté intrigado, y ya no tan seguro de mi decisión.
-"No tema usted -dijo adivinando mis dudas -. Donde hay temor no puede haber
experimento."
Acto seguido me mostró la caja, que era metálica y muy similar en su aspecto exterior a una
pequeña radio a transistores, y me explicó:
-"Mire; del aparato salen dos cables con sus terminales, de un material especial, y que
usted no ve porque dicho material es inmanifiesto a los sentidos. Estos cables se conectan exteriormente
en lugares específicos de la cabeza, y puesta a funcionar esta caja electrónica acumula en si todos los
dato registrados en el centro emocional adquirido del hombre. Es decir, todo lo relacionado con lo que
llamamos vivir psicológico. Y mientras tanto los centros motores, sexual e intelectual siguen funcionando
normal y libremente. ¿Qué sucede entonces? Algo muy sencillo. Usted quedará liberado de todas sus
necesidades y reacciones emotivas: el aparato se ocupará de ello a través de su cuerpo. Usted estará
desconectado por completo de ese centro psicológico y podrá observar a eso que usted llama sí mismo
como si fuera algo separado. Y nadie notará cambio alguno en usted, porque la caja seguirá
almacenando las variantes por impresiones emocionales y respondiendo en base a ellas, o sea a su
conjunto asociativo consciente e inconsciente."
-"¿Y qué sucederá cuando se desconecte el aparato?" -pregunté.
-"¿Qué teme? ¿Perder sus posesiones psicológicas, sus ataduras y dependencias, sus
recuerdos de placer y dolor, sus sentimientos de que es un buen muchacho víctima de la vida?"
No pude responder. Abdel Nassim tenía razón.
-"No sucederá cosa alguna -me tranquilizó. Al desconectarse el aparato la mente
correspondiente recuperará de él, en forma automática, todos los datos acumulados, y usted volverá a
sentirse un buen muchacho. Lo contrario sería haber descubierto un medio mecánico para vivir en
libertad y eso sería un absurdo porque usted dependería entonces del aparato. ¿Y dónde estaría la
libertad?"
Aquella noche salí de la casa de Abdel Nassim con lo cables invisibles conectado en mi cabeza,
y la caja guardada en uno de mis bolsillos.
Al llegar a mi casa pude notar que el aparato respondía psicológicamente a todas las preguntas de
mi esposa y a todo tipo de impresiones que recibía, y a su vez, requería cosas, mientras yo lo observaba
todo en un silencio desconocido. Lo notable radicaba en que mi esposa, sin lugar a duda alguna, creía
que hablaba realmente conmigo.
Era una sensación extraña saber que tenía la personalidad guardada en el bolsillo.
Y lo mismo ocurrió al día siguiente con mis hijas y mis amigos o vecinos. Nadie noto nada raro
en mi comportamiento.
Por la noche regresé a la casa de Abdel Nassim para comentarle la experiencia.
-"Bien -me dijo-; continúe y observará un aumento extraordinario en sus energías
interiores porque ya no estarán desperdiciadas por el centro psicológico y además
porque se crean otras enteramente nuevas."
-"¿Y qué se puede hacer con ellas?" -pregunté, o mejor dicho preguntó la caja metálica.
-"En este experimento artificial tan sólo algunas cosas curiosas pero nada de real valor.
Para que se produzca algo de valor en usted el experimento tiene que ser realizado sin
aparato alguno."
-"¿Y cómo se hace tal cosa?"
-"Comprendiendo por usted mismo la verdad de su mecanicidad." -fue la sintética
respuesta.
"Y entre tanto -pregunté otra vez- ¿Qué se puede hacer con este aumento de energías?
-"Use el centro intelectual, que está liberado de todas las presiones emocionales.
Escriba, por ejemplo."

11
-"¿Qué cosa?"
-"Algún poema, tal vez."
-"¿¡Qué!?"
-"Ya sé que nunca se le ocurrió hacerlo. Pruebe."
Y así lo hice. Al día siguiente empecé a ver cosas que jamás había visto, o sea con otros
significados. Lo que comunmente llamamos inspiración aparecía a cada instante, y no me resultó difícil
en modo alguno compaginar ciertas obritas literarias. Pude notar en todos los casos de qué manera
intervenía en la construcción de poemas la personalidad contenida en la caja metálica.
Cuando le mostré los versos a mi esposa se sintió muy emocionada y me aduló en gran medida.
Ello provocó un rápido movimiento en la acumulación contenida en el aparato: noté que se expandía, y
había una sensación de importancia, de orgullo, de realización, e incluso de fantásticos sueños mezclados
con la fama, con el éxito. Y hasta creo haber captado que se le ocurrió sentir: "Ahora ella me considera
mejor que antes", y también que se comparaba con Darío y ... ¿por qué no? con Borges.
Anoche Abdel Nassim desconectó los cables de mi cabeza y le reintegré el extraño aparato.
-"Ya tiene usted otra vez el aparato de su propiedad dentro suyo" -me dijo.
-"¿Y por qué razón no lo veo ahora como una cosa separada de mi?"
-"Porque está identificado con él. Es una ilusión: Usted cree que es ese aparato."
Algo no me dejó profundizarlo en esa dirección, y me hizo decir:
-"¿Y los poemas? ¿Podré seguir escribiendo?"
-"¿Por qué le interesa tanto? Construir un poema es algo tan mecánico como cualquier
otra cosa."
-"¿Es el intelecto otro aparato?"
-"Ese -y remarcó esta palabra-, ese intelecto sí. ¿Y sabe por qué razón usted siente tanto
tal cosa?
-"No creo saberlo."
Abdel Nassim hizo un pequeño silencio, y luego repuso muy lentamente;
-"Por el aparato emocional que hay dentro suyo. No es usted el que lo siente, es el
aparato."
Opuse toda mi resistencia preguntando:
-"¿No hay, acaso, emociones verdaderas?
-Por cierto que sí, pero no es mecánica.
Me llamó poderosamente la atención que utilizara el singular, y antes que pudiera decir algo al
respecto agregó:
-"Usted está olvidado de ella."
Y otra vez algo que no pude determinar en ese instante desvió mi atención hacia otro aspecto y
me hizo preguntar:
-"¿Y podrían alterarse las acumulaciones trasladas a la caja electrónica y con ello
cambiar la personalidad de un hombre determinado?"
-"Efectivamente. Podría hacerse a voluntad. ¿Pero qué valor tendría?. Cambiar un
auto en una locomotora es siempre la misma cosa: una máquina."
Con una estupidez sin límites dije:
-"Este aparato es, en verdad un ser humano."
Con real misericordia me contestó:
-"No. Él no puede darse cuenta de todo su mecanismo. Y un mecanismo no puede amar:
lo que él siente es un amor de sí. El ser humano existe cuando hay algo arriba del
mecanismo que se da cuenta de él. Y una máquina que se da cuenta que es una máquina
deja de serlo."
Y luego de una profunda pausa deslizó:

12
-"O por lo menos es una máquina enteramente distinta a la observada."
Totalmente perturbado pregunté:
-"¿Existen hombres que se encuentren encima del nivel del mecanismo?"
-"Sí -contestó- pero usted no los conoce ni los puede ver. Ya se -agregó enseguida-, me
preguntará usted ahora cómo hará para conocerlos y verlos. Y bien; lo primero que tiene
que comprender es que usted, tal como es ahora, nada puede hacer. La máquina, por
esfuerzo que realice, jamás podrá aprender el cántico siempre inagotable, siempre
nuevo, de aquellos Hombres".

1-7-69

"Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada,


si no le fuere dado del cielo." (Juan 3.27)

Anoche tuve un sueño nuevo. Su calidad de siempre nuevo impide que lo atrape con el
pensamiento, que lo encierre en ideas o palabras. Sin embargo quisiera dejar escrito la sensación que me
dejó.
Hay un océano en que las profundidades están arriba y la superficie abajo. La Luz está en las
profundidades y las tinieblas en la superficie; la presión y la turbulencia moran en la superficie y la
serenidad en las vastas profundidades.
Y en ese océano habitan todos los seres, lo que es decir también que el océano habita en cada
ser. Ello es posible en virtud del ingenio de un sabio que ahora vive en la cercana presencia del Altísimo.
A Trifusionado -que así se llama ese santo individuo- le fue ordenada cierta vez la confección de
un habitáculo para los seres vivientes dentro de aquel océano.
Como Trifusionado era un individuo de real valor aceptó de inmediato el arduo e increíble trabajo.
Pero además, siendo sabio, lo único que hizo fue concebir la forma y ésta -guardando la ley de simetría-
fue esférica. Y tan sólo hizo algo más: determinó los metales con los que habría de construirse.
Hecho esto se selló a si mismo separándose del mundo exterior sin dejad de vivir en él. Con lo
cual se desprendió de todas las ideas de jerarquía y dignidades, de modo tal que no influía en su Trabajo
la cuestión de quién había pedido el mismo, como tampoco tenía sentido hacer una esfera mejor según
quien fuera el que lo había solicitado. O sea no había en él temor alguno, ni siquiera aquel de tener o no
éxito en su ardua labor, porque desconocía la alabanza y la censura.
Y finalmente perdió su identificación con el cuerpo. El era su Trabajo: si se le pudiera cortar un
brazo seguramente de él saldría una esfera conteniendo a los seres vivientes.
En ese estado y visualizando los metales necesarios se internó en el océano, y circuló sin rumbo
conocido hasta encontrar ese algo que necesitaba en "algo ya existente".
Cada vez que encontraba un yacimiento de metal que servía a sus fines decía: "Esa es la esfera".
En su sabiduría él sabía que lo único que hacía era cambiar de lugar la forma de la esfera pues
ésta ya existía en el metal. Al sacarla fuera, la esfera podía ser visualizada.
Al hacer lo mismo con siete metales se construyeron siete esferas conteniendo en si lo siete
metales unidos por una costura perfecta.
Así las esferas eran parte de algo inmensurable, y de acuerdo, y de acuerdo con sus vibraciones,
ubicadas en los lugares afines. Unas cerca de la superficie y otras en las profundidades.
El Trabajo de Trifusionado fue tan perfecto que el Altísimo lo consideró Su Trabajo y colocó a
los seres vivientes para que moraran en dichas esferas, las que a su vez formaban parte del inmutable
equilibrio del océano todo.

13
La cosa funcionó normalmente durante cierto tiempo, hasta que un día se recibió en las
profundidades del océano un télex-todo-abarcante proveniente de la esfera llamada Marte, en el que se
daba cuenta de ciertas anormalidades en las vibraciones de la esfera más superficial llamada Tierra.
Visto el peligro que ello involucraba para la inmutabilidad del equilibrio total, el Altísimo dispuso
la correspondiente investigación y encargó de ello a una comisión de individuos de la esfera de Marte,
que era aproximado a la Tierra.
Estos seres vivían sometidos al Altísimo, y este sentimiento no era relativo sino absoluto. Su vida
no era una posesión sino que pertenecía en su totalidad al Señor. Tales seres eran llamados Eternos
Móviles.
Los Eternos Móviles no retenían absolutamente nada para sí mismos; no tenían apegos ni
identificaciones, y todo -ara ellos- residía en rendir fidelidad a Su Gobernante. Morir en cumplimiento
de las leyes del Señor era considerado no sólo un deber sino un privilegio.
En otras palabras: carecían de personalidad separada, fragmentada. No tenían intereses
personales, simpatías ni aversiones: no establecían vínculos psicológicos y si por alguna circunstancia lo
hacían ellos sabían que era secundario y que debían ser disueltos sin pena cuando la fidelidad al Señor
lo requiriera. Pero cosa curiosa: no eran fanáticos.
Por lo tanto estos seres carecían de todo temor pues no tenían posesión alguna, y en ellos existía
un estado de coordinación siempre-nuevo, fresco. Y eran además, todo ternura.
Todo el Ser de los Eternos Móviles -no parte, todo- intervenía en cada una de las labores que les
eran encomendadas por el Altísimo, y en su frente tenían grabada una estrella de seis puntas.
No había cosa alguna que pudiera quebrar la estabilidad de los Eternos Móviles. Morían, pero no
podían ser abatidos.
Esta Comisión de Eternos Móviles pidió para su cometido el envío de ciertos aparatos especiales
de observación, los que les fueron remitidos de inmediato.
Al término de tres días del tiempo objetivo, la Comisión elevó el siguiente informe al Altísimo:

Ante la crítica situación el Altísimo conferenció con Trifusionado, el más sabio de todos los
sabios, y le encomendó la solución de tan delicada cuestión diciéndole: "Ve allá, para que yo pueda
mirar."
Trifusionado que como ya se ha dicho era un individuo de real valor, aceptó el Trabajo y de
inmediato se trasladó a Marte. Desde allí, en una nave especial, se hizo dejar en un bote pequeño provisto
de una caña de pescar sin anzuelo, y sobre la superficie del océano.
Uno de los Eterno Móviles le preguntó:

14
-"No precisamente. -fue la respuesta-. Más bien a descubrir en la pesca."

-"Efectivamente -aclaró Trifusionado-.. Quiero ver qué clase de pez hay alli, en la esfera
tierra, pero no tengo la intención de traerlo a la superficie y menos aun de matarlo. Nada debe ser
destruído, más todo en cambio tiene que ser comprendido."
Y tras esto los hombres de la esfera Marte cerraron sus naves y se fueron dejando a Trifusionado
solo, con su bote y su extraña caña de pescar.
Cumplido el noveno día del tiempo objetivo Trifusionado envió un vibra-telex solicitando a la
esfera Marte vinieran a buscarlo. Así se hizo, y en el décimo día presentó el informe y la solución al
altísimo, según estos términos:
"Los Eternos Móviles habían dictaminado correctamente sobre los sucesos en la esfera Tierra.
Se trata de un crimen, efectivamente. He descubierto el autor: se llama Kundafungus".
"Más nada puede hacerse con él porque no existe; es una idea. No se sabe cómo pero los
seres terrestres han perdido la razón objetiva y ven todas las cosas bajo el poder ilusorio
de este castrador de las vivencias."
"Kundafungus se ha instalado, en estos seres, en la habitación del frente, y a través de él
ven todo invertido y lo creen real. A raíz de ello Kundafungus se alimenta de sus energías y
la máquina de estos seres está desgastada y casi destruída".
"Según mi saber Kundafungus ha nacido en ellos como consecuencia de haber instalado su
corazón en el nivel de los sentidos exteriores, soñando que están ubicados en el nivel
superior, que llaman "espiritual". Ellos creen que su ser es Kundafungus, y que éste hace en
lo vital tanto o más que el Altísimo".
"Señor, la esfera Tierra es un enorme cementerio con un ruido infernal provocado por
imágenes que chocan con otras imágenes."
"Ciertamente no es posible recomendar sin más la destrucción total de la esfera Tierra
porque en tal caso la sabiduría dejaría de ser."
"La solución es la siguiente: Si bien están atrapados por el poder de esa fuerza ilusoria que
he llamado Kundafungus, tienen -como es obvio- un pequeño rastro de su verdadero
origen. Y he notado que este rastro aunque se encuentre pasivo muestra signos de vida."
"En vuestro reino, Señor, nada se pierde y todo se transforma. Quizás se pueda aprovechar
esta deficiencia para transformarla en un ser excepcional."
"A este ser se lo podría llar Hombre. Tendría la capacidad de darse cuenta de su situación
en la esfera Tierra, recordar su origen, y alimentarse con el propio Kundafungus para
desarrollar su conciencia y su voluntad. El Hombre viviría de este modo, en la totalidad de
las siete esferas y el equilibrio quedaría reestablecido."
"Bastaría para ello incorporar en su ser este mandamiento: "Ganarás el Pan con el sudor de
frente". Kundafungus hará que lo interpreten al revés y pensarán en el trabajo físico para
alimentar su físico, pero el pequeño rastro de su verdadero origen podrá tener -en algunos
casos- un destello, una vislumbre, de un Trabajo Interior que invertirá los signos haciendo
pasivo a Kundafungus y activo al rastro de su esencia. Por lo tanto Kundafungus no debe ser
condenado, sino comprendido ."
"Señor: hay que crear el hombre a tu imagen y semejanza . El hombre será en cierto modo
un ser autocreado, porque con su Trabajo se desprenderá de la ilusión de Kundafungus y
dejará conscientemente el espacio para que Tú, Señor, hagas en él."
Y el Altísimo dijo: "Hecho está"

3-7-69

"Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios". (Juan 6-45)

Anoche Abdel Nassim me permitió realizar todas las preguntas que yo considerara necesarias.
Estoy tratando de recordarlas lo más fielmente posible para dejarlas escritas en este diario. Con la "P"

15
marcaré mi pregunta y con la "R" su respuesta, aún cuando es posible que no respete la secuencia en que
fueron formuladas y respondidas.
*
P: ¿Es posible entrar en la realidad ?
R: Entra.
P. ¿Dónde está la puerta?
R. Has salido.
*
P: ¿Dónde está Dios?
R: En el mismo lugar donde formulaste la pregunta.
P: ¿Y por qué razón no lo veo?
R: Por tu ego ilusorio.
P: ¿Y usted lo ve?
R: Separarse en "tú" y "yo" complica aún más la posibilidad de ver.
P: Por lo tanto si no hay ni "tú" ni "yo", ¿lo veré?
R: En ese caso: ¿Quién es el que lo ve?
*
P: Entiendo que su Enseñanza es la enseñanza de la Nadidad. ¿Qué es la nada?
R: Prueba aferrarte a la nada.
(Y yo apreté mis puños en el aire)
¿Y así pretendes vivenciar la nadidad? ... Ven aquí.
(Me acerqué a él y me tiró la oreja con todas su fuerzas)
P: ¡Eh! ¡Casi me saca la oreja!
R: Pues así se aferra uno a la nada. ¿Quién eres?
P: Abelardo Falletti.
R: ¡Ah, pobre oreja! ¡Pobre oreja que has servido de poco!
*
P: ¿Qué es el sentir todo simultáneamente?
R: Moral verdadera.
*
P: ¿Puede romperse el Karma?
R: El pasado sólo es forma, proceso de pensamiento. No tengas formas de él, y tu
mente estará desconectada de lo que llamas Karma."
P. ¿Y qué hacer con el presente?
R: No te apegues.
P: ¿Y con el futuro?
R: Si no hay pasado no hay futuro. Y tampoco presente, que es un puente entre ambos.
Hay otra cosa: el ahora, la eternidad.
*
P: ¿Cómo debe usarse el pensamiento para lograr la iluminación? ¿Qué debo hacer?
R: No pensar.
P: ¿Y quien me iluminará?
R: ¿Acaso pretendes hacerlo tú que habitas en la oscuridad?
*
P: Si usted renaciera, ¿en qué camino le agradaría hacerlo?
R: Objetivamente no hay muerte, no hay nacimiento, no hay camino.
*
P: ¿A qué conduce sus enseñanzas?

16
R: No conduce a cosa alguna. Se come cuando se tiene hambre, se duerme cuando se
tiene sueño.
P: Eso es lo que hacemos todo.
R: Lo dudo. Cuando comes, ¿come todo tu ser? Cuando duermes, ¿duerme todo tu ser?
P: ¿Y qué mérito tiene eso?
R: Ninguno.
*
P: ¿Hay alguna visión sublime en su vida?
R: ¿Y quién habría de tenerla?
P: Supongo que usted.
R: ¿La has tenido tú?
P: No.
R: Yo tampoco.
*
P: ¿Qué es Dios?
R: ¿Quién eres tú?
P: Abelardo Falletti.
R: No. Eso no es Dios.
*
P: ¿Qué forma tiene Dios?
R: ¿Qué forma tienes tú?
*
P: ¿Existe la reencarnación?
R: Si y no.
P: No lo comprendo.
R: ¿Cómo te llamas?
P: Abelardo Falletti
R: La respuesta es no.
P: ¿Y cuando es si?
R: Cuando Falletti no está.
*
P: ¿Cuál es la idea fundamental de su Enseñanza?
R: Pregúntale al gato.
P: No contesta.
R: Yo tampoco.
*
P: Estoy perturbado y tengo una duda ...
R: ¿Qué tienes?
P: Eso. Estoy perturbado y tengo una duda.
R: ¡Bendito seas! ¿Y quieres terminar con ello?
*
P: Mediante el karma se explican muchas cosas, ¿por qué razón dice usted que no
existe?
R: ¿Por qué no explicas a Dios? Si lo haces te adoraré.
P. No lo sigo.
R: Tan sólo las cosas del pensamiento pueden explicarse con el pensamiento.
P: ¿Quiere decir que el karma sólo existe en el pensamiento?
R: Y el pensamiento es forma. Desapégate de las formas y no hay karma. Lo que no es

17
del pensamiento no tiene karma.
*
P: ¿Qué significado tienen los Evangelios?
R: Eso está muy lejos todavía para ti.
P: Perdone que insista. ¿Fue Jesús un personaje histórico o significa otra cosa?
R: Te diré algo al respecto Jesús es un nombre que deriva del hebreo: "Yeshua". Y
"Yeshua" quiere decir "ayuda de Jehová". Y Jehová a su vez significa "El que existe
por sí mismo". Por otro lado, Juan el Bautista, deriva del significado hebreo "de Don
de Jehová".
P: Espere ... Si uno está deseando la iluminación es porque existe un don de Dios en
cada hombre. Y a su vez, si la iluminación es posible debe deducirse que también
existe en cada hombre la ayuda de Dios ... ¿No es así?
R: (silencio)
P: ¡Conteste, por favor!
R: (silencio)
*
P: ¿Cómo puedo realizar en mí el Yo Real?
R: El Yo Real se realiza a si mismo de instante en instante y como es el Uno sin
Segundo no puede ser realizado. Él es su propia realización, existe por sí mismo.
*
P: ¿No es cierta la muerte del que nace?
R: Si. Es cierta la muerte de los que nacen, y cierto el nacimiento de los muertos. Por
lo tanto enfrenta ese hecho ahora mismo. Hay algo real que no nace ni muere.
*
P: ¿Se pueden olvidar las ofensas?
R: Olvidarlas es también tener memoria de ellas.
*
P: ¿Es buena la oración, alzar una plegaria?
R: No es bueno ni malo. Hay gente que cree que el único equipo orgánico que necesita
para vivir en religión es la boca y la laringe.
*
P: ¿Podría decirse que tengo una visión egoísta de las cosas ?
R: Tener un ego es un lujo. Tu visión no es egocéntrica, es "Falletticéntrica".
*
P: ¿Qué piensas de las religiones organizadas?
R: Son necesarias, pero es un problema de cada hombre acercarse adecuadamente a
ellas. Equivocar la forma de acercarse conduce al lema: y los
organizadores cobran el peaje.
*
P: ¿Qué es el Universo?
R: Nuestros ojos abiertos.
*
P: ¿Usted me tomaría como discípulo?
R: Tengamos cuidado. Infeliz es aquel que toma sobre sus hombros el compromiso de
obtener un objetivo cuya magnitud no puede valorar adecuadamente con la tabla de
cálculo de su inteligencia.
*
P: ¿Estoy muerto?
18
R: No. Te estás suicidando.
*
P: ¿Cómo acceder al conocimiento de Dios?
R: El conocimiento no provocará ningún cambio. El Diablo conoce a Dios pero a pesar
de ello no deja de ser el Diablo.
*
P: ¿Qué es la realización?
R: No lo sé.
P: ¿Cuál es el camino?
R: No lo sé.
P: Entonces usted no sabe nada.
R: Es cierto. Pero yo no estoy perdido.
*
P: ¿Cómo se cura un corazón "destrozado"?
R: Destrozándolo del todo.
*
P: Después que usted me trajo de Francia, ¿se radicó de inmediato aquí?
R: El Hombre Entero es mi domicilio.
*
P: Usted dice que uno está desintegrado, pero no aclara cómo se hace para integrarse.
R. Uno está lleno de hombres imbéciles. Y ninguna suma de hombres imbéciles puede
integrar un Hombre que viva en la Inteligencia.
*
P: ¿Qué nombre le daría a nuestra enfermedad psíquica?
R: Estasifobia psíquica. Es decir, un temor morboso a estar psíquicamente de pie.
*
P: ¿Y qué nombre le daría a la integración del hombre, según su Enseñanza?
R: Biotransformación emocional.

21-7-69:

"¿Y quien de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura
un codo? (Mateo 6-27) "... porque separados de Mi nada podeís hacer" (Juan 15-5)

Anoche tuve un sueño de una belleza extraordinaria. No se trataba de acciones ni palabras: estaba
inundado de significados. Lamentablemente tropiezo otra vez con la mezquindad del lenguaje ordinario
para reflejarlo en este diario.
Después de reflexionar sobre la forma de transmitir el mismo, aunque fueren sus residuos ya
desvirtuados, he decidido hacerlo a través de un diálogo entre un lobo y una caña de bambú llamada
Cristina.
-Tú puedes ser, si lo deseas, algo distinto a lo que actualmente eres. -dijo el lobo.
-¿Y en ese caso dejaría de ser una caña de bambú, verdad? -repuso Cristina.
-¿No estás aburrida de florecer siempre igual y al mismo tiempo que las otras cañas?
-Es inevitable pero maravilloso. Esté donde esté, y en el clima que sea, florezco al
mismo tiempo que todas las cañas de mi especie, aún cuando estén desparramadas por
la tierra.
-Eso es una atadura. Estás esclavizada. -sentenció el lobo.
-¿Esclavizada? ... ¿Qué significa eso?

19
- ¡Oh Dios! -exclamó el lobo- Estás más hipnotizada de lo que imaginaba. Mira;
podrías tener tu propia personalidad, florecer cuando quisieras, multiplicarte en
hijos propios, o en otras palabras, separarte de esa masa. Entonces podrás amar,
sabrás lo que es la amistad, la libertad.
-Acabas de utilizar una palabra que me llamó la atención...
-¿Cual?
-Creo que ... amor.
-Si; eso dije -confirmó el lobo con una sonrisa de bestia inteligente.
-¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué es el amor?
-Es algo que une a las personas.
-Y en mi caso ¿para qué lo necesito? ¿Para qué unir lo que está unido? Primero dices
que me separe, que me divida, que me aisle, y luego inventas una palabra que se
supone me unirá. Verdaderamente no te comprendo.
-Te daré un ejemplo excepcional, si quieres -arriesgó el lobo.
-¿Cual?
-El hombre. El se ha separado y dividido de todo, tiene su propia personalidad, su
propia individualidad, él hace lo que quiere, lo que desea. El hace un culto del amor.
-Sigo sin entender -clarificó Cristina-. El hombre que tú mencionas cree haber roto lo
que está unido, ¿verdad?
-Si. Exactamente.
-Entonces -dijo Cristina- aquí viene lo que no entiendo: ¿Por qué quiere unir luego,
con la palabra amor, lo que antes se empeñó en fragmentar?
Y a eso el lobo no supo responder.
Cristina, sin embargo, agregó algo:
-Todo eso que tienes en la mente es un mero sueño.

20
V
De pronto desperté.

_______________________________________________________________

21
OTRAS OBRAS PUBLICADAS POR EL AUTOR
------------------------------------------------------------------------------------------------------
POESIAS:
-Los ponchos pedido Diciembre 1971
-Romance de la Niña Nada Diciembre 1972
-El Trigal de los Fariseos Marzo 1973
-Sin Multiplicar Julio 1973
-Adiós a la Poesía Julio 1974
-El Hijo del Vacío Julio 1990

CUENTOS Y ENSAYOS:
-Un extraño en el planeta Diciembre 1973
-El espejismo de los libertadores Diciembre l974

INDAGACION EXISTENCIAL:
-Frente al mito Diciembre 1975
-Cuadratura del círculo y universo del ser Octubre 1978

DE CIRCULACIÓN REDUCIDA:
-Rastros de un vuelo solitario (4 tomos) Noviembre 1977
-La luz puede curarnos Enero 1978
-Diálogos por causa de una parábola Abril 1978
-La Revolución Invisible Enero 1979
-Arte y Ciencia de los Seres Extraterrestres Abril 1979

OBRAS TEATRALES:
-Esa cuerda locura (coautor con Mario Street) 1984
-El Hombre invisible 1985
-Una pareja de tres 1986
-La autorización 1987
-Mujeres 1988
-Monólogo para Ernesto y Esmeralda 1988
-Doctor Fausto 1989

OBRAS MUSICALES:
Con Luis Gulisano:
-Resurrección 1984
-Rosario Silbido y Nostalgia 1985
-De la Poesía al Tango y la Milonga 1988

Con Cecilia Filas de Cisneros:


-La Civilización Americana del Sol 1987

22
Te presento a Abelardo Falletti con un trozo de un prólogo que escribí para un libro que sobre la
“Cuadratura del círculo” él publicó oportunamente; al final de todo está su dirección y teléfono,
pero si por prudencia quieres conocer algo más sobre su obra y actividad, estoy a tu disposición:
Abelardo Falletti, es un filósofo pero un
filósofo de aquellos como los que emergían de la Academia de Platón -quizás el discípulo mas fiel del
viejo Pitágoras, de quién había aprendido el apotegma que inscribió en su pórtico: "Si no sabes
matemáticas no entres". Abelardo Falletti es un hombre difícil de encontrar y más difícil de
comprender. Surgido de su propio esfuerzo y careciendo de diplomas académicos indaga asuntos
espinosos. Está comprometido con el Ser, y como dirían los astrólogos antiguos: de espíritu alegre y
abierto, sin complicaciones, pletórico de humor sociable. En sus obras no oculta nada al lector, sino que
juega limpio con él, brindándole las mismas posibilidades de que disfruto para encontrar algo nuevo;
más aun, frecuentemente le guía hasta el umbral, dejándole la alegría del descubrimiento, única
pedagogía valedera. De allí que sus libros sean para quien los estudia algo único, una experiencia insólita
y a la vez cautivadora. Es que Falleti está dotado de un equilibrio emocional y una memoria excepcional,
que le han llevado a desarrollar una gran capacidad de concentración y sobre todo de una disciplina de
trabajo incesante y tranquila.
¿Se está intentando levantar una punta del velo que cayó sobre este
Conocimiento, o es el velo todo el que se corre? Este pequeño libro es un libro de matemática y como
todos sabemos las matemáticas constituyen una de las formas más abstractas de la creación intelectual.
Sin duda que su comprensión demandará tiempo y esfuerzo, y también será necesaria un poco de pasión.
Falletti nos dice: "Cada hombre es un Camino. Si tiene pasión por descubrir, descubrirá"

Edición del Autor:


Correspondencia:
Av. Francia 267 (2154) Capitán Bermúdez
Provincia de Santa Fe
República Argentina
Tel:0341-4916372
Queda hecho el depósito de Ley.

Lucia: esta última página ya no tiene mucho valor: Abelardo murió el 08 de enero de 2009; un
amigo y discípulo de él, José Espinosa, de Murcia escribió en un su blog (http://jose-espinosa-
lamanga.blogspot.com/2008_01_01_archive.html ), casi proféticamente, las dos notas que siguen,
la primera cuando se enteró de la enfermedad de Abelardo, y la segunda su despedida.

MIÉRCOLES 9 DE ENERO DE 2008

23
El maestro esta a la espera en la estacion

Perturbacion , esa seria la sensación que uno tiene cuando lo que mas siente como su maestro , en todos sus
aspectos y significados mas profundos , esta a punto de abandonar esta estación de tren para partir hacia el
gran viaje , ese fantástico viaje que aunque desconocido se trata del único gran viaje.

Hubo un tiempo en mi existencia que supe que las casualidades no existen y que las personas nos encontramos
en el camino por la afinidad de significados mutuos , así es como llegue a él.

La existencia es un descubrimiento continuo , hoy me decía una amiga Argentina a la par psicóloga...que
curioso verdad?.. que la vida política es " un curso acelerado acerca de la lucha por los bienes de sí!".

Realmente es así , en todos los aspectos , lo psicológico y lo puramente existencial. Unos defienden sus ideas
, es una forma de sentirse bien y de engordar su ego , y otros meramente sus bolsillos...la pregunta es ¿ en
cual de los dos me encuentro yo , esto es DESCUBRIRSE y es el milagro de la vida en vida.

Abelardo has sido y serás en mi la gran experiencia terrenal lo mas increíble que me ha podido suceder , el
maestro en vida , has renovado el significado original degradado en el tiempo en un mensaje renovado y vivo
en cada uno de nosotros.

""Podrá sostenerse que hay quienes se rebelan contra la estructura social imperante. Y en efecto los hay, pero es gente que
cambia una estructura por otra, y que además quiere imponer su estructura a los otros. Yo no llamo a esto revolución, sino
una simple modificación de lo viejo; cambiar las formas no es revolución, sino algo inmaduro, infantil. ""
(Fragmento de "FRENTE AL MITO")
"Pepe, que la llama de la pasión en el descubrimiento no la ahogue el humo de la imagen de si"
(fragmento de uno de los miles de correos..año 1998)

""Los Misterios antiguos representados teatralmente en Egipto y Grecia miles de años a.C.: Estaban
compuestos por seis actos : La Ultima Cena, la Oración en el Jardín, la Pasión, el Juicio, la Crucifixión, y la
Resurrección de la Muerte. Cuando los Misterios desaparecieron de la existencia humana, el vínculo que
existía entre la humanidad terrestre y lo Atemporal quedó profundamente oculto. Y dice John M. Robertson
en su libros "Cristos paganos" que este drama de los Misterios fue trasladado a un escenario geográfico con su
contexto histórico socio-político en el medio del cual se desarrolló el drama evangélico como si se tratara de
un suceso histórico llevado a cabo en Jerusalem"
Abelardo Falletti

MARTES 13 DE ENERO DE 2009

24
Feliz viaje..in memoriam Abelardo Falletti

El 8 de enero inicio el gran viaje nuestro querido Abelardo , cuantas conciencias movilizaste con la sabiduría y
significados de tus palabras.
Somos la misma cosa , aunque lo ignore.
Estarás en todo lo que veamos , pi , la pro.áurea , un tablero de ajedrez , en la inconstante física quántica
,en la geometría , en Keops , en la música , en la cueva de Lascaux , en la obra de Leonardo , en gurdjieff ,
en Krishnamurti , en Jesús , en San Juan , en Sidharta, en los mayas , en la naturaleza..y en cualquier rincón
que miremos te descubriremos.
Ciao Maestro!
"Por un instante se pareció a su remero, había un canto en su corazón, trepó hasta sus labios, pero él sólo
oyó el agua, el viento….
Pequeño viajero, hiciste tu viaje, tu largo viaje, tu sabes cosas que yo aun no sé, pequeño viajero.
Te han dado un nombre, un nombre de verdad en la cabaña de mi padre, buena medicina pequeño viajero,
eres un remero de verdad"
Ahí lo tenéis amigos, porque todos tenemos un niño curioso que vive dentro de nosotros
(Remando hacia el mar)

25