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1 INT. PENAL 1.

NOCHE 1
El haz de luz que emite una linterna en movimiento frenético
apenas revela lo deteriorada de la construcción y los
innumerables charcos por los que los pies de dos hombres se
desplazan a gran velocidad. Se escucha la respiración
jadeante y entrecortada de ambos corredores. Los zapatos del
guía son de distintos modelos y colores pero los dos muy
desgastados, los del segundo son deportivos, blancos, de
marca, algo sucios pero en buen estado.

Poco a poco descubrimos a los dos hombres que se desplazan


ansiosos y apremiados por los pasillos estrechos de un
edificio que, por sus cruces y bifurcaciones, parece un
laberinto.
El guía es JUANCHO (40), un hombre mestizo de contextura
gruesa que se agita ante la velocidad, el nerviosismo y el
peso de su abultado abdomen, es quien empuña la linterna.
Detrás lo sigue BRIGADIER BLANCO (33) un hombre blanco, de
ojos claros, que a pesar de su barba incipiente y su pelo
despeinado, se ve que es una persona fina y de buen estado
físico.

BRIGADIER avanza ansioso y temeroso, sistemáticamente duda


ante cada cambio de dirección. Cada vez que se detiene es
arengado por JUANCHO, con señas, para que lo siga.

Los dos hombres llegan hasta una reja en la que se detienen


algo frustrados intentando nivelar pulso y respiración.
BRIGADIER
¿Y ahora?

JUANCHO niega con la cabeza, su rostro expresa incertidumbre


y temor, tantea con nerviosismo todo su cuerpo, introduce su
mano en un bolsillo del que extrae una llave al tiempo que
su cara dibuja una sonrisa cómplice.
JUANCHO abre el candado de la reja, BRIGADIER lo mira
sonreído y chocan las manos.
BRIGADIER impulsivamente se lanza intentando continuar la
carrera más es detenido por JUANCHO antes de traspasar la
reja. JUANCHO se asoma, mira a todos lados con detalle, gira
hacia BRIGADIER y lo invita a que lo siga primero en sigilo
y seguidamente con rapidez.
2.

2 EXT. ALAMBRADO PENAL 1. NOCHE 2


JUANCHO guía, a toda velocidad, a BRIGADIER hasta la esquina
del alambrado exterior.
Los hombres se detienen y observan muy atentos hacia todas
las direcciones, sus miradas y sus gestos denotan una gran
tensión. Hacen un importante esfuerzo por recobrar el
aliento y nivelar su respiración.
JUANCHO apunta la linterna hacia el piso, toma una escalera
metálica escondida entre los arbustos, mientras es vigilado
por BRIGADIER. JUANCHO coloca la escalera contra el enrejado
dejando un trecho entre su tope y el tope de la reja. Invita
a BRIGADIER a que tome la delantera.
JUANCHO
Fuego mi dóctor...
BRIGADIER mira atento la escalera, mira el extremo de la
reja en la que destaca una gran serpentina de
púas, desconfiado frena su impulso por ascender y toma a
JUANCHO por los hombros.

BRIGADIER
No maestro, faltaba más. Yo lo
sigo, usted es el hombre.
JUANCHO sube por la escalera, BRIGADIER lo secunda.

JUANCHO llega al final de la escalera se quita su chaqueta y


la lanza cubriendo parcialmente la serpentina de púas, con
gran dificultad trepa por el tramo de reja hasta arribar a
su tope.

BRIGADIER lo empuja debajo de él ayudando a alcanzar el


tope.
JUANCHO, con extremo cuidado trata de pasar por encima de
las púas, pero su pie derecho resbala, suelta la linterna
que queda engarzada en el alambre y su grueso abdomen se
incrusta en la serpentina. Con gran dificultad contiene el
grito de dolor, se voltea a BRIGADIER clamando por ayuda.
Brigadier, con decisión, utiliza el cuerpo engarzado de su
guía y pasando sobre el mismo logra colocarse del lado libre
de la reja.
JUANCHO
¡Coño, mi dóctor! ¡Esta vaina puya!

(A CONTINUACIÓN)
A CONTINUACIÓN: 3.

BRIGADIER
¡Disculpe maestro! Cuando pueda yo
le mando una grúa para que lo
saque.
BRIGADIER, empieza a descender con sigilo.
JUANCHO
(adolorido)
¡¿Pero... me va a dejar morir aquí
sin el billete que me prometió?!
BRIGADIER
(cínico y desaprensivo)
Tranquilo, yo le abro una cuenta
para que le vaya ganando intereses.
BRIGADIER, logra descender de la reja. Salta. Ya en el piso,
se percata de que tiene dos caminos, se paraliza indeciso.
JUANCHO
Es por la derecha mi dóctor, por la
derecha.
BRIGADIER mira hacia el tope de la reja donde yace JUANCHO
engarzado, mira hacia la opción que éste le propone, luego
ve al lado opuesto, duda un instante, hace un gesto
desconfiado y despectivo, y opta por ir a la izquierda.
JUANCHO
¡Coño por ahí no!
(más incrédulo y adolorido)
¡Ahí! ¡¿Y de verdad me va a dejar
morir?!
BRIGADIER avanza con dificultad tanteando en la oscuridad
hasta tropezarse con la barrera de una alcabala. Su rostro
es iluminado por dos linternas empuñadas por DOS GUARDIAS
armados con fusiles. La frustración de Brigadier es un
poema.

3 EXT. PATIO DEL INTERNADO JUDICIAL DE LA GRITA. DIA 3

El rostro melodramático de un hombre barbudo, canoso, de tez


negra, ATANASIO (58) gira hacia cámara con voz grave y
engolada.
ATANASIO
"Por eso les digo legisladores
míos, que la Moral y las Luces son
los grandes polos de una
República...

(A CONTINUACIÓN)
A CONTINUACIÓN: 4.

Poco a poco descubrimos que ATANASIO, hombre de gran porte y


estatura, es franqueado por CAMPO ELÍAS(36) un pelirrojo
vestido con la franela de la selección colombiana y ENDER
(21) un joven con varias cicatrices en el pecho. Todos
actúan con actitud marcadamente pomposa como si fueran los
personajes históricos de un cuadro del siglo XIX.
ATANASIO se lleva la mano al pecho y mira al infinito.
Engola aún más la voz.
ATANASIO
"Moral y luces son nuestras
primeras necesidades".
A un lado, muy atento, JOSEF (24) un joven de sutiles
ademanes femeninos, toma nota en un cuaderno. Los cinco se
hallan en el ala derecha del patio de un penal.

EN EL ALA IZQUIERDA DEL PATIO


EL CHIPO (35) un fornido hombre de pelo rapado y su banda
improvisan versos en clave de salsa, burlándose y saboteando
el ensayo de la banda de FÉLIX.

Al final del patio, por el pasillo techado hace su ingreso


BRIGADIER esposado, escoltado por el SARGENTO CAÑAS (38) y
el CABO CABRUJAS (31).
EN EL PASILLO DE ENTRADA

Mientras camina, BRIGADIER, altivo, desdeñoso y con cara de


asco, hace un reconocimiento visual del lugar.
En el patio el grupo de teatro diluye el ensayo y se
enfrenta verbalmente a distancia con los saboteadores.

CAÑAS le coloca la mano en el hombro, BRIGADIER


instintivamente lo rechaza parcialmente, gira y lo mira con
aprobación. CAÑAS recoge su brazo y cruza mirada con
CABRUJAS sintiéndose regañado.

CAÑAS
¿Y en que teatro de operaciones
está destacado mi coronel Palacios?
BRIGADIER regula el paso y detalla, con desaprobación, la
pugna verbal entre los dos grupos de presos en el patio.

BRIGADIER
¿Mi tío? Creo que en el número 5,
Sargento.

(A CONTINUACIÓN)
A CONTINUACIÓN: 5.

CAÑAS
(solícito, casi adulante)
Cañas, doctor, dígame Cañas.
BRIGADIER
(lo ve de soslayo, sonriendo
para si)
Anjá... Cañas... ¿Se puede saber
porque se pelean estos güevones?

4 INT. OFICINA DE SANTANDER. DIA 4


Titular de periódico: "POR UNA HILERA DE POCETAS" "En el
penal de La Grita, llamado también El Purgatorio, dos bandos
pugnan por el control de los baños". En caliente, como si
respondiera a Brigadier:

SANTANDER (OFF)
(en creciente ira)
¡Por una hilera de pocetas, coño!
SANTANDER (43) un hombre elegante, muy robusto y rozagante,
se desplaza energúmeno por el despacho, golpea
insistentemente el periódo contra su mano, contra el
escritorio, contra un saco de boxeo colgado del lado opuesto
al mástil de la bandera de Venezuela, justo cuando va a
golpear al CABO MONTEVERDE (34) que se mantiene espectante
de pie, se contiene y gira hacia el escritorio.
SANTANDER
¡El Purgatorio!¡Nadie sabía dónde
quedaba esta vaina y ahora resulta
que somos famosos porque mis
internos se pelean por tener donde
cagar!
Frente al escritorio está sentado FÉLIX (48) un hombre
adusto, sereno, de mirada penetrante, goza internamente la
ira de SANTANDER que gira hacia él mostrándole el reportaje.

SANTANDER
¡Esto es una mierda, Félix! ¡Una
mierda!
Se oye un sonido de radiotransmisor, el CABO MONTEVERDE baja
el radio de su oreja e intenta dirigirse hacia SANTANDER con
suma delicadeza.
MONTEVERDE
Señor...

(A CONTINUACIÓN)
A CONTINUACIÓN: 6.

SANTANDER detiene a MONTEVERDE con un la mano, coloca el


periódico sobre su escritorio junto a un cartel que reza,
"Director F. Santander". Golpea el periódico con su palma y
señala con el dedo a Félix que se mantiene impertérrito.

SANTANDER
¡Y esta mierda es tuya, Félix, no
de El Chipo! ¡Tuya!
FÉLIX mira fijamente a SANTANDER, sin pestañear, sube las
manos y mueve ligeramente el rostro.

FÉLIX
(irónico)
Si me quitaron el lugar donde
echarla...

SANTANDER
(amenazante)
¡Con mi prestigio no te juegues,
Félix! ¡Me paras las llamadas pa’la
calle, ya!

FÉLIX
¿Cómo hacemos Santander? Si tu les
niegas los beneficios a mi gente yo
tengo que buscar un hombro a quien
llorarle.

MONTEVERDE
(cauto, mostrando el radio a
Santander)
Señor... el sobrino del coronel,
ya...

SANTANDER
(destemplado a Monteverde)
¡Ya va, coño!
(a Félix)
¿Cómo es la vaina?

FÉLIX
¿Ah, no? ¿Y el entrenador de
deportes? ¿El director de teatro?
¿El instructor de corte y
confección? ¿Te tengo que recordar
el artículo...?
MONTEVERDE
(interrumpe, dando un paso
adelante, apenado y apremiado)
¡Señor...!

(A CONTINUACIÓN)
A CONTINUACIÓN: 7.

SANTANDER
(fuera de si)
¡Qué carajo pasa Monteverde!
MONTEVERDE
(insiste en mostrar el radio)
El sobrino del coronel Palacios, el
fugao de Caracas, que... ya llegó.
SANTANDER se toma la cabeza con las manos.

SANTANDER
¡Coño! ¡El sifrinito!

5 INT - EXT. PASILLO DE "LA GRITA". DIA 5

BRIGADIER es trasladado por los pasillos del penal guiado


por el SARGENTO CAÑAS y CABRUJAS, avanza intentando evitar
pisar la gran cantidad de charcos y esforzándose por
contener las arcadas producidas por la confluencia de olores
desagradables.

6 INT. ENTRADA DE PABELLÓN 1. DIA 6


BRIGADIER y CAÑAS pasan por la entrada del Pabellón 1, una
celda común desordenada, sucia y maloliente. BRIGADIER
detiene el paso, mira al interior del pabellón con cara de
asco y fastidio.
BRIGADIER
¿Qué es esto, Cañas? ¿A dónde me
metieron?

7 INT. OFICINA DE SANTANDER. DIA 7


SAÉNTANDER menos iracundo niega con la cabeza mirando a
FÉLIX y señalando el periódico.

SANTANDER
¡El Purgatorio! ¿Eso fue un invento
tuyo?
FÉLIX
(sarcástico)
Usted sabe como es la prensa señor
Director.
SANTANDER se levanta, le hace una seña a MONTEVERDE quien
convida a FÉLIX a levantarse.

(A CONTINUACIÓN)