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Editores:

Rafael Velázquez Flores


Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

FCPyRI
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y RELACIONES INTERNACIONALES

México, 2019
Esta obra fue dictaminada por pares académicos.

Introducción al Estudio de las Relaciones Internacionales:


100 años de disciplina

Primera edición: Agosto de 2019.

D.R. © Rafael Velázquez Flores, Jorge A. Schiavon, Luis Ochoa Bilbao, David
Horacio García Waldman

Las características de esta publicación son propiedad de:

D.R. © Universidad Autónoma de Baja California


D.R. © Centro de Investigación y Docencia Económicas
D.R. © Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
D.R. © Universidad Autónoma de Nuevo León

ISBN: Pendiente

Prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio, sin autorización


escrita de los titulares de los derechos patrimoniales.

Impreso y hecho en México / Printed and made in Mexico.


Índice

PRESENTACIÓN

Rafael Velázquez Flores, Jorge A. Schiavon, Luis Ochoa Bilbao y


David Horacio García Waldman 11

PRIMERA PARTE
La disciplina de las Relaciones Internacionales

Cap. 1 El surgimiento y desarrollo de la disciplina de las


Relaciones Internacionales 19
Rafael Velázquez Flores, Jorge A. Schiavon, Luis Ochoa Bilbao y
David Horacio García Waldman

Cap. 2 El sistema internacional 33


Rafael Velázquez Flores, Luz Araceli González Uresti y
David J. Sarquis

2.1 Sistema de ciudades-Estado (Antigüedad a 1648) 41


David J. Sarquís

2.2 El sistema westfaliano (1648-1815) 53


Sara Musotti

2.3 El sistema del equilibrio del poder (1815-1918) 65


Gianandrea Nodari

2.4 El sistema institucional (1919-1945):


El mundo de entreguerras 77
Luz Araceli González Uresti

2.5 Del Golpe de Praga a la caída del muro de Berlín:


Guerra Fría y bipolaridad 91
Zidane Zeraoui

2.6 El sistema contemporáneo (1991-2019) 101


Walter Astié-Burgos

Cap. 3 Actores y factores de las relaciones internacionales 113


Rafael Velázquez Flores y Luz Araceli González Uresti
7
8 ÍNDICE

Cap. 4 Los tres niveles de análisis 127


Marcela Maldonado Bodart y José Manuel Vázquez Godina

SEGUNDA PARTE
Áreas y conceptos de las Relaciones Internacionales

Cap. 5 El poder: Unidad de análisis en las


Relaciones Internacionales 137
Abdiel Hernández Mendoza

Cap. 6 Seguridad internacional 149


Jorge Chabat

Cap. 7 Terrorismo: La guerra psicológica 157


Mauricio Meschoulam

Cap. 8 Guerra y conflicto 167


Gerardo Rodríguez Sánchez Lara y Naiki G. Olivas Gaspar

Cap. 9 La Geopolítica 183


Carlos Gabriel Argüelles Arredondo

Cap. 10 Gobernanza global 195


Zirahuén Villamar

Cap. 11 La política exterior de los Estados 207


Rafael Velázquez Flores y Jorge A. Schiavon

Cap. 12 Estado y nación 217


Luis Ochoa Bilbao

Cap. 13 La diplomacia 225


Jessica Lillian De Alba Ulloa

Cap. 14 La negociación 237


Jessica Lillian De Alba Ulloa

Cap. 15 Economía internacional 247


José Ignacio Martínez Cortés y Vera Patricia Prado Maillard

Cap. 16 Cooperación internacional para el desarrollo 259


Juan Pablo Prado Lallande
ÍNDICE 9

Cap. 17 Integraciones regionales


Ninfa M. Fuentes Sosa 267

Cap. 18 La ética en Relaciones Internacionales 277


Yleana M. Cid Capetillo

Cap. 19 Derecho internacional 289


Elizabeth Nataly Rosas Rábago

Cap. 20 Organización internacional: Innovación y diversidad 299


Laura Zamudio González

Cap. 21 El estudio de los derechos humanos desde


las Relaciones Internacionales 309
Alejandro Anaya Muñoz

Cap. 22 Migración internacional 319


Adriana Sletza Ortega Ramírez y Claudia Anait Ocman Azueta

Cap. 23 Medio ambiente y energía 331


Paulina Jiménez Quintana y Saúl Oziel López Llanes

Cap. 24 Educación, salud y alimentación en las


Relaciones Internacionales 341
Walid Tijerina Sepúlveda, Jimmy Emmanuel Ramos Valencia,
Etienne Mulumeoderhwa Mufungizi y Gustavo Daniel Ortiz Téllez

TERCERA PARTE
Regiones y relaciones internacionales
Cap. 25 América del Norte 353
Arturo Santa Cruz

Cap. 26 América Latina 361


Alejandro Monjaraz Sandoval y Jorge A. Schiavon

Cap. 27 El Caribe y Centroamérica 375


Jazmín Benítez López

Cap. 28 Europa 389


Lorena Ruano

Cap. 29 Europa Oriental 397


Mohamed Badine El Yattioui
10 ÍNDICE

Cap. 30 Asia Pacífico 409


Carlos Uscanga

Cap. 31 Escenario regional de Asia del Sur:


Evolución histórica y contemporánea 417
Enrique Baltar Rodríguez

Cap. 32 El escenario africano:


Un breve panorama histórico y contemporáneo 429
Myrna Rodríguez Añuez

Cap. 33 Medio Oriente en las relaciones internacionales 441


Marta Tawil Kuri

CUARTA PARTE
Enfoques teóricos de las
Relaciones Internacionales

Cap. 34 El Realismo y sus variantes 459


Rafael Velázquez Flores, Jessica Lillian De Alba Ulloa y
Salvador Gerardo González Cruz

Cap. 35 El Liberalismo y sus variantes 471


Jorge A. Schiavon y Juan Pablo Prado Lallande

Cap. 36 El Constructivismo 483


Arturo Santa Cruz

Cap. 37 Marxismo y sus variantes 491


Carlos Figueroa Ibarra y Rogelio Regalado Mujica

Cap. 38 Enfoques teóricos relacionales:


La Teoría General de Sistemas y el Transnacionalismo 501
Luz Araceli González Uresti y Adriana Sletza Ortega Ramírez

Sobre los autores 509

Índice temático y de autores 519

Bibliografía especializada sobre la disciplina 527


Presentación

Rafael Velázquez Flores


Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

E
l año de 1919 fue uno de grandes esperanzas para el mundo. Meses antes
había terminado la Primera Guerra Mundial, que en aquel momento se
conoció como la Gran Guerra. Hasta entonces ese conflicto resultaba ser el
más devastador en la historia de la humanidad: millones de personas murieron,
ciudades fueron destruidas y la economía mundial se deterioró de manera signifi-
cativa. Fue la primera guerra en la que los beligerantes no solo usaron aviones de
combate, tanques blindados, submarinos, barcos acorazados y ametralladoras,
sino lo peor fue que emplearon armas químicas y biológicas. Además, fue el primer
conflicto en donde el frente se llevó a las ciudades también. Por tal motivo, millones
de civiles perecieron entre 1914 y 1918. Ante este trágico panorama, el proceso
para finalizar la guerra se convirtió en una prioridad. En 1919, las potencias
involucradas en el conflicto concluyeron los Tratados de Versalles, los cuales esta-
blecieron la paz y construyeron las nuevas reglas del sistema internacional que se
empezaba a conformar. Ese mismo año nació la Sociedad de Naciones, la cual
se constituyó como la primera organización de alcance global y cuyo principal
objetivo era evitar un nuevo conflicto de magnitudes similares al que había termi-
nado.
En este contexto de paz y guerra, en 1919 ocurrió un acontecimiento de gran
relevancia para el mundo: el surgimiento formal de la disciplina de las Relaciones
Internacionales (en adelante RI), cuya existencia estaba ligada a los eventos ante-
riormente descritos. En primera instancia, el propósito principal de esta nueva
rama del conocimiento era encontrar las causas del conflicto para impulsar esque-
mas de cooperación que permitieran la paz y evitaran una nueva conflagración
como la que acababa de terminar. Todos estos acontecimientos (fin de la guerra,
tratados de paz, una organización internacional y el surgimiento de las RI) augu-
raban un nuevo orden internacional y buscaban sentar las bases para una paz
duradera. Por esas razones, 1919 fue un año de grandes esperanzas para la huma-
nidad.

11
12 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

Los estudios internacionales no inician propiamente en 1919. Desde la época


antigua surgieron obras que se dedicaron a analizar temas vinculados a las
relaciones internacionales. Los trabajos de Tucídides, Sun Tzu y Kautilya apor-
taron elementos clave para entender la guerra, el conflicto y las estrategias para la
negociación. Más adelante, estas ideas contribuyeron a darle forma a la disciplina
de las RI. Por ejemplo, el texto Historia de la Guerra del Peloponeso de Tucídides,
publicado entre el 429 y el 411 a.C., es considerado por muchos como el primer
libro que aborda un tema internacional desde una perspectiva histórica. El griego
planteó una premisa que hoy día permanece vigente: “los Estados fuertes hacen lo
que quieren y los débiles lo que pueden”. Por su parte, Sun Tzu escribió por esas
mismas fechas el libro El Arte de la Guerra. Esta obra representa un conjunto de
estrategias para ganar una guerra. Hoy día, muchos utilizan este libro como un
manual de negociación en el ámbito militar, campañas políticas, negocios y hasta
en los deportes. El objetivo del texto es hacer recomendaciones para lograr triunfar
frente a un oponente. En tanto, Kautilya aportó muchas ideas acerca de la función
que tiene el Estado en la economía, la guerra y la política. Su principal obra fue el
Artha-shastra, la cual apareció alrededor del siglo IV en India. Su obra representa
un manual de comportamiento para jefes de Estado.
En la Edad Media, diversos autores, vía sus obras, aportaron ideas relevantes
para sentar las bases de las Relaciones Internacionales, tal es el caso de Nicolás
Maquiavelo, Tomás Moro, Thomas Hobbes, Jean Bodin, Emmanuel Kant y Karl
von Clausewitz, entre otros. El primero redactó El Príncipe, un moderno manual
para la obtención, mantenimiento y aumento del poder. El segundo escribió
Utopía, una obra que proponía un sistema social ideal para el hombre en el que
hubiera paz y se evitaran las guerras. Thomas Hobbes, por su parte, fue el autor del
famoso libro El Leviatán, el cual planteaba que el mundo vive en un estado de
naturaleza en donde los más fuertes buscan imponer su voluntad. De estas ideas
surge el concepto de anarquía como principio ordenador del sistema interna-
cional. Por ello, los Estados deben buscar sus intereses en un ambiente de
competencia abierta. Por otra parte, Jean Bodin acuñó el término de soberanía,
que más tarde se convirtió en un concepto clave en las relaciones internacionales.
Kant, por su lado, escribió la obra La Paz Perpetua, que se convirtió en una especie
de tratado de paz que recomendaba el camino para evitar la guerra. Asimismo,
Clausewitz realizó una contribución a la disciplina con su obra Sobre la Guerra, que
también se convirtió en un clásico. “La guerra es la continuación de la diplomacia
por otros medios” es una de las frases de Clausewitz más discutidas todavía en la
actualidad. Sin duda, estos autores y algunos más contribuyeron de manera
significativa a la formación de la disciplina más adelante.
Después de 1919, gracias a los trabajos de varios autores empezaron a
sentarse bases teóricas más concretas de la disciplina, entre ellos destacan los de
Goldsworthy Dickinson, Woodrow Wilson, Alfred Zimmern y E. H. Carr. Los
cuatro son considerados los fundadores formales de la disciplina. El primero fue un
importante promotor de la Sociedad de Naciones y en 1920 escribió la obra
Causes of International War, la cual se convirtió en uno de los primeros trabajos de
las Relaciones Internacionales ya como disciplina científica. Woodrow Wilson,
PRESENTACIÓN 13

además de ser un académico, fue presidente de Estados Unidos de 1913 a 1921.


Su famoso discurso “Los 14 puntos de Wilson” sentó las bases de la Sociedad de
Naciones y de los principios que debían convertirse en los cimientos del idealismo.
Por su parte, Zimmern ocupó una cátedra de Relaciones Internacionales en la
Universidad de Oxford y fue cofundador del Royal Institute of International
Affairs. Fue uno de los primeros especialistas en la disciplina. Finalmente, Carr fue
un notable historiador que, en 1939, escribió uno de los primeros clásicos de la
disciplina: The Twenty Year's Crisis. Esta obra planteó el fracaso del Idealismo de
sus predecesores y propuso al Realismo político como un enfoque teórico más ade-
cuado para explicar los fenómenos internacionales. Con su obra, Carr inició los
debates entre diferentes perspectivas teóricas en el marco de la disciplina.
A pesar del inicio temprano de los estudios internacionales, existe un amplio
consenso entre los especialistas: 1919 marca el origen formal de las disciplina de
las Relaciones Internacionales. Los trabajos anteriores efectivamente analizaban
temas globales, pero lo hacían desde otras perspectivas, como eran la Historia,
la Filosofía, la Sociología, el Derecho, la Economía, entre otras ciencias. Por eso, la
nueva rama del conocimiento adquirió una naturaleza multidisciplinaria a partir de
1919. Es claro que las RI se apoyaron de todas las contribuciones y las ideas ante-
riores para poder ofrecer factores explicativos de la realidad internacional. Sin
embargo, es a partir de 1919 cuando se conforma formalmente la disciplina. La
evidencia es que, en ese año, algunas universidades en Reino Unido y en Estados
Unidos crearon cátedras dedicadas al estudio científico de las relaciones entre las
naciones. Además, en Nueva York apareció en 1921 el Council on Foreign Rela-
tions (CFR), un centro dedicado a investigar temas de política exterior. Más ade-
lante, el CFR iniciaría la publicación de la revista Foreign Affairs, la cual se convirtió
en la primera en su tipo dedicada al análisis científico de la realidad internacional.
Como se puede apreciar, 1919 representa el surgimiento formal de las RI. Así,
este libro tiene como principal objetivo servir como manual para la enseñanza del
curso introductorio en Relaciones Internacionales a nivel universitario, pero tam-
bién constituirse en un acto conmemorativo de los primeros 100 años de la
disciplina. Para lograr la meta, los coordinadores de la obra invitaron a varios de
los más destacados especialistas en relaciones internacionales para escribir los
capítulos en su área de especialidad, haciendo así un reconocimiento al primer
centenario de la disciplina. La mayoría de los autores son mexicanos o trabajan en
instituciones en México. Por lo tanto, esta obra es una contribución de México a los
estudios internacionales.
Esta obra busca convertirse en un libro de texto que facilite el aprendizaje de
los principales temas de las Relaciones Internacionales. Con este fin, cada capítulo
contiene ejercicios y elementos pedagógicos que ayudan a la mejor comprensión
de las cuestiones globales. El libro incluye los objetivos de cada capítulo, burbu-
jas de “¿sabías que?”, líneas del tiempo, resúmenes, preguntas guía, cuadros,
mapas, entre otros componentes pedagógicos. La idea es que la obra se convierta
en un libro de apoyo para los cursos de Introducción a las Relaciones Internacio-
nales en los programas de licenciatura en las diferentes universidades de México y
América Latina.
14 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

El libro está dividido en cuatro grandes secciones. La primera ofrece los ele-
mentos básicos de las RI: el surgimiento y desarrollo de la disciplina; el concepto
de sistema internacional y una breve reseña histórica de cada uno de los diferentes
sistemas; también analiza los actores y factores de las relaciones internacionales,
así como los niveles de análisis propios de las RI. La segunda parte incluye los
principales conceptos de la disciplina y los temas más destacados de la política
mundial, tales como poder, seguridad, terrorismo, guerra, conflicto, política exte-
rior, gobernanza global, economía internacional, cooperación, integración regio-
nal, geopolítica, ética en las Relaciones Internacionales, derechos humanos,
derecho internacional, organizaciones internacionales, medio ambiente, energía,
migraciones, educación, alimentación y salud, entre otros. La tercera parte analiza
brevemente cada una de las regiones geográficas del mundo. La intención es
ofrecer un panorama global desde una perspectiva histórica y contemporánea
de cada una de estas regiones. La última parte describe los principales enfoques
teóricos que buscan explicar la realidad internacional. No es posible incluir to-
dos los que están disponibles en este momento, pero se hizo una selección de los
más usados en la actualidad.
Como se puede observar, el libro es muy amplio en cuanto temas. Con herra-
mientas conceptuales, metodológicas y teóricas, este texto pretende desarrollar
una amplia visión de las relaciones internacionales con bases científicas. La obra
está dirigida principalmente a estudiantes de los primeros semestres de la licen-
ciatura en Relaciones Internacionales, pero también puede ser útil para diplomá-
ticos, funcionarios públicos, periodistas, miembros de organizaciones civiles y todo
aquel interesado en los temas internacionales.
Además, este texto resulta altamente pertinente en la coyuntura interna-
cional actual. El año 2019 es la fecha de conmemoración del primer centenario de
las Relaciones Internacionales como disciplina, pero también es un año muy
complejo para el mundo. Existen conflictos en varias partes del mundo, como Siria,
Palestina, Venezuela, Yemen, Afganistán, Irán, Corea del Norte, entre otros. Es-
tos conflictos amenazan la paz y la estabilidad mundiales. Aunado al hecho de que
muchos problemas globales se han agudizado, como la pobreza, el terrorismo, el
crimen organizado, el cambio climático, las crisis financieras, las migraciones, las
violaciones a los derechos humanos, por mencionar algunos. Por si fuera poco, la
sociedad internacional está amenazada por un nuevo nacionalismo que puede
afectar la convivencia entre los países. Los casos del Brexit en Reino Unido y la
nueva política proteccionista de Estados Unidos con Donald Trump como presi-
dente amenazan a la gobernanza internacional y a las instituciones multilaterales.
En 2019 el resurgimiento de Rusia y la profundización de una guerra comercial
entre Estados Unidos y China podrían afectar al resto del mundo de manera
sustancial.
La creación de instituciones internacionales y la capacidad de destrucción
mutua asegurada como resultado de la carrera armamentista nuclear entre las
grandes potencias tras la Segunda Guerra Mundial evitaron el enfrentamiento
directo entre las superpotencias. Sin embargo, el riesgo de un conflicto mayor es
latente en 2019 gracias a las diferencias actuales entre las distintas potencias. En
PRESENTACIÓN 15

este contexto, otro de los propósitos de este libro es ofrecer herramientas para el
entendimiento del sistema internacional contemporáneo.
Finalmente, los coordinadores de la obra agradecen a cada uno de los auto-
res de los capítulos por su invaluable contribución. El éxito de la obra se debe
fundamentalmente a ellos. También extienden un amplio agradecimiento a las
autoridades de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), del Centro de
Investigación y Docencia Económicas (CIDE), de la Benemérita Universidad Autó-
noma de Puebla (BUAP) y de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) por
su apoyo y confianza para la concretización de esta obra. Esperamos muy sincera-
mente que esta obra consiga sus dos objetivos fundamentales: servir como una
herramienta útil en la formación de los internacionalistas mexicanos durante los
primeros semestres de la licenciatura y conmemorar así el primer siglo de vida de la
disciplina de las Relaciones Internacionales.

Mayo de 2019.
PRIMERA PARTE

La disciplina de
las Relaciones Internacionales
Capítulo 1
El surgimiento y desarrollo de la disciplina
de las Relaciones Internacionales
Rafael Velázquez Flores
Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

Objetivos del capítulo:

• Definir el concepto de Relaciones Internacionales.


• Describir el surgimiento y desarrollo histórico de la disciplina en México y
el mundo.
• dentificar su objeto y método de estudio.
• Ubicar el lugar y la relación que guarda la disciplina con otras ramas del
conocimiento.

¿Qué son las Relaciones Internacionales?

R
esulta importante iniciar este capítulo con una definición general sobre el
concepto principal de esta obra: las relaciones internacionales. En el ám-
bito académico, existe un amplio debate sobre la naturaleza del término.
Semánticamente, se trata de las vinculaciones entre las naciones. Sin embargo,
hay un amplio número de actores que interactúan en el plano mundial más allá de
las fronteras nacionales. Antes, es necesario hacer una distinción entre dos con-
ceptos prácticamente idénticos, pero con distinta connotación: “Relaciones Inter-
nacionales” con mayúsculas y “relaciones internacionales” con minúsculas. El
primer concepto alude a la disciplina que estudia las interacciones entre los
diversos actores en el sistema internacional. El segundo es, en la práctica, el obje-
to de estudio de esa disciplina. Es decir, las Relaciones Internacionales (RI) son una
disciplina científica que estudia las “relaciones internacionales” o, en otras pala-
bras, los acontecimientos que suceden en el sistema internacional.
Si bien también prevalece una discusión sobre la autoría del término “relacio-
nes internacionales”, existe un amplio consenso en que fue el pensador inglés

19
20 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

Jeremy Bentham quien empleó por primera vez el concepto. En su


obra Principios de moral y legislación, de 1789, Bentham propuso
el término para referirse al vínculo entre las naciones en el sistema
internacional.
Otro concepto asociado es el de “relaciones entre Estados”.
El inicio de estas interacciones se remonta a la Paz de Westfalia en
1648. Después de este importante acontecimiento, surgen los
Jeremy Bentham
Estados modernos y, por lo tanto, las relaciones entre ellos. En wikipedia.org
resumen, las relaciones internacionales (con minúscula) surgen muchos años
antes de la era cristiana, mientras que las relaciones entre Estados modernos
surgen a partir de 1648.
Varios autores han aportado distintas definiciones
sobre el concepto. Por ejemplo, Hans Morgenthau
(2005) establece que las Relaciones Internacionales
son teorías que brindan orden y significado a un con-
junto de fenómenos en el plano internacional y que sin
estas dichos fenómenos permanecerían desconecta-
dos e incomprensibles, y que deben cumplir con las
La Paz de Westfalia
pruebas de la lógica y el empirismo. Lo que lleva a que
wikipedia.org la teoría debe ser consistente con los hechos y con sus
mismas premisas. Por su parte, Kenneth Waltz (2010) define a las Relaciones
Internacionales como teorías que sirven principalmente para explicar los resul-
tados de la política internacional, además de explicar la política exterior de los
Estados, de su economía y de otras interacciones. Pero ambas explicaciones, la
económica y la política deben de ser expli-
cadas en conjunto y no sustituirse una por
¿Sabías que? otra. Para ampliar y diversificar las defi-
Las Relaciones Internacionales niciones anteriores, Steans, Pettiford, Diez y
con mayúsculas se refieren a El-Anis (2010) determinan que las Relacio-
la disciplina que estudia las nes Internacionales pueden ser definidas en
interacciones de los distintos un sentido estricto como el estudio de todo
actores en el plano global. lo concerniente a los Estados y a su interac-
Con minúsculas, se trata del ción con otros a través de la política exterior,
objeto de estudio de esta la diplomacia y la guerra. Asimismo, en un
rama del conocimiento. sentido amplio, las Relaciones Internacio-
nales son el estudio de la condición humana
en una escala global. De manera coinciden-
te, Brown y Ainley (2009) dividen a las Relaciones Internacionales en un sentido
convencional o estatocéntrico como el estudio de las relaciones de los Estados,
entendidas estas principalmente en términos diplomáticos, militares y estratégi-
cos; y en un sentido pragmático como el estudio de las transacciones transfron-
terizas en general y de las formas en que se relacionan los Estados y los actores no
estatales entre sí.
En un afán más integrador, Mingst, McKibben y Arreguín-Toft (2018) coinci-
den en que las Relaciones Internacionales son el estudio de las interacciones entre
EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 21

varios actores que participan, y del comportamiento de estos actores en conjunto


dentro de la política internacional, tales como los Estados, organizaciones interna-
cionales, organizaciones no gubernamentales y entidades subnacionales, que
incluye burocracias y gobiernos locales, así como a los individuos. Para efectos de
este texto, se entienden las Relaciones Internacionales como la disciplina científica
que estudia las acciones e interacciones de los diferentes actores en el sistema
internacional.

Importancia de estudiar las relaciones internacionales

Hoy en día, es ampliamente aceptado que lo que ocurre en el mundo afecta direc-
ta o indirectamente la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, un conflicto en
el Medio Oriente puede aumentar el precio de la gasolina, lo que perjudica
directamente la economía de los individuos. Asimismo, un desastre natural en
América Latina puede modificar el valor de ciertos productos agrícolas en otras
partes del mundo. Una declaración de un jefe de Estado o gobierno puede im-
pactar en la cotización de las divisas internacionales. Es decir, el mundo está
crecientemente inmerso en un proceso globalizador y, por tanto, de mayor inter-
dependencia. Es en este contexto donde el estudio de las relaciones internacio-
nales adquiere relevancia para entender su impacto en el plano nacional y local.
Es claro que hoy día la sociedad mundial requiere de menos conflicto y más
cooperación. Tanto conflicto como cooperación son, sin duda, dos conceptos
básicos para las Relaciones Internacionales y, precisamente, uno de sus objetivos
es identificar las causas de los conflictos y la cooperación en el sistema interna-
cional. Así, los estudiosos e interesados pueden hacer propuestas para reducir el
desacuerdo y aumentar la colaboración internacional.
En la actualidad, las causas de los principales problemas que aquejan a la
humanidad son multifactoriales. Esto significa que la pobreza, la degradación del
medio ambiente, las migraciones, la violación a los derechos humanos, las crisis
económicas, la corrupción, etcétera, no son problemas exclusivos de un solo país.
Muchos de estos temas tienen su origen en el ámbito global. Por ello, la solución
requiere de la participación de la comunidad internacional en su conjunto. Siendo
así, son necesarias las medidas multilaterales para resolver esos conflictos. Las
decisiones unilaterales no contribuyen a su arreglo. Bajo esta misma lógica, la
distinción entre lo interno y lo externo se diluye cada vez más. Por ello, el mundo
requiere de visiones “intermésticas”, es decir, existe una necesidad de adoptar
estrategias que combinen acciones de política interna y externa para la solución de
problemas de naturaleza global.
El sistema internacional es cada día más complejo. El número de actores que
participan en los procesos globales se ha incrementado exponencialmente. Des-
pués de la Segunda Guerra Mundial, surgieron diversas organizaciones interna-
cionales y, en la actualidad, su número se ha multiplicado. A finales del siglo XX,
aparecieron en la escena global otros jugadores de naturaleza distinta, como
empresas transnacionales, grupos terroristas, crimen organizado, entre otros. En
consecuencia, a principios del siglo XXI, tanto el número como la naturaleza de
22 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

estos actores es enorme. Por ende, el sistema internacional contemporáneo resul-


ta altamente complejo. De ahí surge la necesidad de estudiar su funcionamiento y
sus efectos sobre la sociedad global.
Por otro lado, el número de temas de la agenda global también ha experi-
mentado un incremento significativo. Durante la Guerra Fría, prevalecían ciertos
asuntos relevantes, tales como la seguridad, comercio, desarme, descolonización,
entre otros. Ahora, los asuntos de la política internacional también se han
incrementado exponencialmente. A principios del siglo XXI, hay asuntos de vital
importancia para la supervivencia y bienestar de las personas, como son el cambio
climático, las migraciones, los derechos humanos, la cooperación, el terrorismo, el
narcotráfico, por mencionar algunos. En este marco, las Relaciones Internacio-
nales, como disciplina, tienen mucho que aportar para el análisis y la atención de
esos problemas.
En el mundo, existen países ricos y pobres. Hoy el contexto mundial evidencia
y acentúa la desigualdad: naciones muy poderosas que ejercen un predominio
sobre las débiles. Esta dicotomía ha llevado al mundo a una importante pola-
rización económica pero también ideológica. Por todas las razones mencionadas
arriba, actualmente la disciplina de las Relaciones Internacionales ha adquirido
mayor importancia entre las Ciencias Sociales.

¿Sabías que? El origen de la disciplina


El origen “formal” de la
disciplina de las Relaciones A menudo existe una confusión sobre el
Internacionales es el año inicio de las Relaciones Internacionales
1919, una vez que terminó la como disciplina científica. Algunos ubican
Primera Guerra Mundial. Su su nacimiento a partir de la Paz de Westfalia
objetivo principal fue evitar en 1648 cuando surgen los Estados moder-
una conflagración como la que nos. Otros aceptan que su nacimiento es a
había terminado un año antes. partir del término de la Primera Guerra
Anteriormente existieron Mundial en 1919 y otros más argumentan
estudios sobre temas que la Segunda Guerra Mundial dio origen
internacionales, pero se a la disciplina. Todas estas versiones enlis-
hicieron desde las
tan argumentos válidos. Inclusive, es posible
perspectivas históricas,
filosóficas, jurídicas, afirmar que los estudios internacionales
económicas, entre otras. Por nacen con Tucídides, hacia el año 500 año
lo tanto, 1919 marca el inicio a.C., con su famosa obra La Guerra del
“formal” de esta disciplina. Peleponeso. Este trabajo fue uno de los pri-
meros textos en abordar una temática
internacional. Más adelante hubo muchas
más obras que contribuyeron significativamente a la construcción del pensa-
miento global. Sin embargo, todas ellas analizaban esos fenómenos desde la
perspectiva filosófica, histórica, sociológica, política, jurídica y económica. Es decir,
no existía una visión internacional como tal.
Al término de la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar una serie de aconteci-
EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 23

mientos de gran peso que llevaron a algunos interesados en el tema a la conforma-


ción de una nueva disciplina. En primer lugar, fue creada la primera organización de
carácter universal, la Sociedad de las Naciones, cuyo objetivo era establecer normas
que garantizaran la paz y evitaran un conflicto como el que acababa de terminar. A
la par, surgieron cátedras especializadas en las relaciones internacionales en
universidades británicas y estadounidenses. También aparecieron centros de investi-
gación dedicados a esos temas, los cuales empezaron a producir libros y revistas
especializadas.
Bajo este contexto, es factible apuntar que las Relaciones Internacionales (con
mayúsculas) como disciplina científica surgen a partir del fin de la Primera Guerra
Mundial. Por otro lado, las relaciones internacionales (con minúsculas) datan a
partir del primer contacto entre dos comunidades distintas, lo que ocurrió miles de
años antes de la era cristiana. Es decir, no hay una fecha exacta de cuándo sur-
gieron las relaciones internacionales. El primer registro histórico que se tiene de un
contacto entre dos comunidades diferentes es el Tratado de Qadesh. Este docu-
mento fue un acuerdo de paz firmado entre los imperios egipcio e hitita en 1269
a.C., el cual ponía fin a una larga guerra entre ellos. Pero es muy probable que antes
de ese evento hayan ocurrido contactos entre dos comunidades distintas. En resu-
men, las Relaciones Internacionales (con mayúsculas) como disciplina científica
aparecen, formalmente, a partir del término de la Primera Guerra Mundial en 1919.
Después de la Segunda Guerra Mundial, esta rama del conocimiento se consolidó y
empezó a tener mayor presencia en muchos otros países.

El desarrollo y fortalecimiento de la disciplina

Como ya se mencionó, el estudio formal de las Relaciones Internacionales como


disciplina científica inició en 1919, después del término de la Primera Guerra
Mundial. Es decir, esta conflagración global tuvo un impacto directo en la confor-
mación de esta disciplina. Por lo tanto, los primeros estudiosos buscaban formas y
medios para evitar un nuevo conflicto de proporciones similares al que acababa de
finalizar. Bajo este contexto, en la enseñanza de las Relaciones Internacionales
prevaleció, en sus inicios, un enfoque idealista porque intentaba alcanzar la paz
mediante la cooperación, las instituciones y las normas internacionales. Ante-
riormente, los interesados en estos temas estudiaban los fenómenos mundiales
desde una perspectiva jurídica, filosófica e histórica.
Los primeros estudios formales aparecieron en Inglaterra y Estados Unidos, por
lo que esta disciplina tuvo un carácter anglosajón desde sus inicios. La Universidad
de Aberystwyth, Gales, estableció la primera cátedra dedicada primordialmente al
estudio de las relaciones internacionales. Más adelante, la London School of
Economics (LSE) fundó otra cátedra similar. En Estados Unidos, en 1921, se erigió el
Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), que fue la primera
institución de investigación dedicada exclusivamente al análisis de los fenómenos
mundiales. El Consejo creó también, desde su fundación, la revista Foreign Affairs,
la primera publicación académica centrada en estos temas.
24 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

Sin embargo, la visión idealista con la que inició la disciplina pronto mostraría
su limitado poder explicativo. Veinte años después surgió un nuevo conflicto, aun de
mayor alcance que la Primera Guerra Mundial. Desde la década de 1920, varios
académicos ya habían cuestionado las propuestas idealistas y planteaban que este
paradigma tenía serias limitaciones explicativas por lo que no resultaba la mejor
alternativa teórica. Por lo tanto, en el periodo de entreguerras apareció el enfoque
realista y, en consecuencia, nació el primer debate entre idealistas y realistas. Así,
al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, el Realismo se convirtió en el
enfoque dominante en la enseñanza de las Relaciones Internacionales.
Más adelante, a finales de la década de 1950 y principios de la de 1960,
emergieron nuevas perspectivas de estudio. Algunos académicos plantearon que
el Realismo carecía de suficiente poder explicativo y, por lo tanto, era necesario
emplear una metodología más científica. Entonces surgió el segundo debate de la
disciplina: los “científicos” que usaban visiones positivistas y los tradicionalistas
que se apegaban a los enfoques realistas e idealistas.
En la década de 1970, tuvieron lugar tres acontecimientos internacionales que
revolucionaron el pensamiento internacionalista: la guerra de Vietnam, la caída del
sistema de Bretton Woods y el final del patrón oro/dólar por parte de Estados
Unidos en agosto de 1971, y el boicot petrolero de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) a los países de Occidente. Estos acontecimientos
ponían en duda las bases explicativas del Realismo al proponer que el poder no era
la única variable que explicaba el comportamiento de los Estados. Siendo así, los
internacionalistas empezaron a tomar en cuenta de manera sistemática otras varia-
bles relevantes para explicar las acciones estatales en el sistema internacional,
como aspectos económicos, otros actores no gubernamentales, los regímenes inter-
nacionales, las instituciones, entre otros. Nació así el tercer debate teórico de las RI
entre los neorrealistas y los neoliberales institucionales, el cual dominó la discusión
teórica entre los académicos hasta finales de la década de 1980.
Obviamente, los académicos en el mundo desarrollaron nuevas formas de
aproximarse a los fenómenos internacionales, ya sea desde los enfoques marxis-
tas, la teoría general de los sistemas, las teorías institucionales y neoinstitucionales,
el posmodernismo como el feminismo, entre muchos otros enfoques teóricos. A
partir de la década de 1990, nació una propuesta teórica muy distinta a las tradi-
cionales: el Constructivismo. Esta visión planteaba un enfoque novedoso, en el
cual las percepciones, las ideas, los valores y la identidad son elementos centrales
para explicar los fenómenos internacionales. Sin embargo, a principios del siglo
XXI, un hecho impactante vendría a cuestionar la viabilidad del Constructivismo:
los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Este suceso puso en la
mesa de discusión el fortalecimiento del Realismo como el enfoque predominante
para estudiar y enseñar las Relaciones Internacionales.
Como se observa en la discusión anterior, el desarrollo y fortalecimiento de la disci-
plina de las Relaciones Internacionales ha sido producto tanto de los debates teóricos
como de los eventos de alto perfil, como fueron la primera y segunda guerras mun-
diales, la Guerra Fría, la detonación de las bombas atómicas, la crisis de los misiles, las
guerras de Corea y Vietnam, y finalmente los ataques del 11 de septiembre de 2001.
EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 25

Origen y desarrollo en México

El estudio universitario de las Relaciones Internacionales en México encontraría su


primera casa en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1951
se ofreció por primera vez la carrera de Ciencias Diplomáticas y admitió en su
primera promoción a 76 alumnos. El plan de estudios de la carrera en Ciencias
Diplomáticas se diseñó bajo la inspiración de los modelos de la LSE, del Institut
d'Estudes Politiques de la Universidad de París y de la Ecole de Ciences Politiques et
Socials de la Universidad de Lovaina. El contenido curricular privilegiaba las
materias jurídicas e históricas, dándole así un perfil propio que distinguiría la orien-
tación de sus egresados.
También en 1951, el Mexico City College (fundado en 1940) abriría a sus estu-
diantes de licenciatura la posibilidad de tomar, junto con materias interdiscipli-
narias de historia, economía o sociología, un par de cursos de Relaciones Interna-
cionales y optar al grado de Bachelor of Arts in International Relations. Posterior-
mente, El Colegio de México fundaría en 1960 el Centro de Estudios Internacionales
(CEI) por iniciativa de Daniel Cosío Villegas.
Tanto en la Universidad Nacional como en El Colegio de México, los estudios
internacionales buscaban resolver la necesidad que enfrentaba el país de preparar
cuadros diplomáticos y consulares de alto nivel para ingresar al Servicio Exterior
Mexicano (SEM) en el contexto mundial de la posguerra que exigía una profesio-
nalización de la labor diplomática. De hecho, la carrera de Ciencias Diplomáticas
en la Universidad Nacional surgió como parte de un proyecto auspiciado por la
UNESCO desde 1950, cuyo objetivo era fomentar la apertura del estudio univer-
sitario de la diplomacia y las Relaciones Internacionales a lo largo y ancho del orbe.
Las tres instituciones aquí descritas pueden considerarse, sin lugar a dudas, como
las fundadoras de los estudios internacionales en México.
En 1967, la UNAM modificó los planes de estudio y cambió el nombre de la
licenciatura de Ciencias Diplomáticas a Relaciones Internacionales. Con el paso
del tiempo, en 1985, del Mexico City College surgirían dos instituciones universita-
rias independientes: la Universidad de las Américas en el Distrito Federal y la Fun-
dación Universidad de las Américas afincada en Cholula, en el estado de Puebla.
En ambas, la licenciatura en Relaciones Internacionales sería parte de su oferta
académica. Es así que la formación de internacionalistas en México estaría con-
centrada en estas tres instituciones hasta la década de 1980.
En esos años, dos personajes merecen ser reconocidos en
la historia de la disciplina en México. Mario Ojeda, egresado
de la primera generación de Ciencias Diplomáticas de la Uni-
versidad Nacional, se incorporaría a El Colegio de México, don-
de dirigiría el CEI y luego sería presidente del mismo Colegio de
1985 a 1995. Posteriormente, se convertiría en embajador
de México ante la UNESCO de 1995 a 1998. A lo largo de su
carrera académica, perfiló los contenidos del programa curri-
Mario Ojeda cular de la licenciatura y redactó trabajos fundamentales para
academia.org.mx el estudio de la política exterior mexicana. Una de sus princi-
26 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

pales aportaciones fue la introducción en México de los planteamientos clásicos


del Realismo en la teoría de las Relaciones Internacionales y su descripción de la
“interdependencia asimétrica” o “independencia relativa” para explicar las rela-
ciones entre México y Estados Unidos. Su libro Alcances y límites de la política
exterior de México, publicado en su primera edición en 1976, es considerado un
clásico latinoamericano de las Relaciones Internacionales.
En la UNAM, Modesto Seara Vázquez sería el partea-
guas de la modernización y la proyección nacional de la
carrera de Relaciones Internacionales en el país. Su labor
docente abarcó varias generaciones de internacionalistas.
Además, fue el principal promotor de la creación del Centro
de Relaciones Internacionales en la UNAM en 1970, que
permitiría la publicación, primero, del Boletín de Relaciones
Internacionales (1970-1973), que luego se convertiría en la Modesto Seara Vázquez
es.wikipedia.org
revista Relaciones Internacionales, un referente funda-
mental junto con Foro Internacional de la producción científica mexicana en la
disciplina. Fundaría también la hoy Asociación Mexicana de Estudios Interna-
cionales (AMEI) en 1982, la cual ha convocado desde entonces hasta la actuali-
dad, de manera ininterrumpida, a los académicos y estudiantes de Relaciones
Internacionales a sus congresos anuales. Además, sus obras sobre derecho inter-
nacional son consideradas piezas fundamentales para entender el desarrollo de la
carrera en México, entre ellas destacan Del Congreso de Viena a la Paz de Versalles
(1982) y La Organización de Naciones Unidas a los cincuenta años (1995).
A partir de la década de 1990, la carrera experimentó un importante auge
resultado del proceso de apertura comercial de México, el cual permitió la apertura
de programas en nuevas universidades. Instituciones privadas y públicas de mucho
prestigio a lo largo de la geografía mexicana ofrecerían la licenciatura en Relaciones
Internacionales para un creciente número de estudiantes interesados en los temas
mundiales. La Universidad Iberoamericana comenzó con este boom en 1982, le si-
guieron la Universidad de Guadalajara (UdG), la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y el Centro de
Investigación y Docencia Económicas (CIDE), las cuales abrieron sus programas a
principios de esa década. Según Marie-Odette Colin (2000-2001), tanto la oferta co-
mo la demanda académica por los estudios internacionales en México se explicaría
por las necesidades de un mercado laboral que experimentaba los cambios en el
sistema internacional y que requería de especialistas preparados en el comercio y los
asuntos internacionales, motivados, en buena medida, por la firma del Tratado de
Libre Comercio en América del Norte (TLCAN). También, dice Colin, esto impactaría
en la currícula de la licenciatura, dominada tradicionalmente por la historia y el
derecho, para incorporar materias de comercio, economía y finanzas internacio-
nales. Actualmente, la carrera se ofrece en más 100 universidades a lo largo y ancho
del país, y la oferta académica también incluye posgrados en la disciplina en ins-
tituciones de prestigio que, en varios casos, cuentan con el reconocimiento del
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cuya acreditación también
da cuenta del creciente número de investigadores internacionalistas en el país.
EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 27

Tabla 1. Origen y desarrollo de la disciplina de Relaciones Internacionales en México,


así como principales acontecimientos mundiales

Fuente: elaboración propia.


28 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

Objeto y método de estudio de las Relaciones Internacionales

La disciplina de las Relaciones Internacionales ha sido objeto de varias críticas. En


primer lugar, hay quienes consideran que no se trata de una ciencia independiente
por carecer de un método propio de estudio. El argumento es que las Relaciones
Internacionales son una subdisciplina de la Ciencia Política y que, por lo tanto, no
gozan de autonomía. Sin embargo, los internacionalistas han refutado este argu-
mento gracias al desarrollo propio de las teorías de Relaciones Internacionales
que incluyen teorías como el Realismo, Idealismo, Neorrealismo, Neoliberalismo,
Constructivismo, entre muchas otras.
En general, los especialistas en Relaciones Internacionales utilizan el método
científico para realizar sus investigaciones. Es decir, parten de la observación de los
fenómenos internacionales para establecer hipótesis de trabajo. Más adelante
integran evidencia empírica que permita sustentar o no estas hipótesis. Los ex-
pertos en la materia utilizan metodologías tanto cualitativas como cuantitativas
para llegar a sus propias conclusiones.
En cuanto al objeto de estudio, algunos críticos afirman que las Relaciones
Internacionales no tienen un objeto de estudio propio. Esta crítica carece de sus-
tento, ya que mientras la Ciencia Política estudia las relaciones de poder dentro de
la esfera nacional (donde existe un principio ordenador jerárquico, en el cual el
Estado posee el monopolio de la violencia legítima), las Relaciones Internacionales
analizan las relaciones de poder en el sistema internacional, el cual se caracteriza
por tener como principio ordenador la anarquía, es decir, la inexistencia de una
autoridad superior a nivel global que dirima en última instancia los conflictos entre
los actores internaciones. En concreto, el objeto de estudio de las Relaciones
Internacionales son las acciones e interacciones de actores internacionales en un
sistema internacional caracterizado por la anarquía. En otras palabras, la inter-
acción de diversos actores internacionales, los eventos globales, los procesos de
globalización, la creciente interdependencia, el conflicto y la cooperación, las
manifestaciones del poder y el funcionamiento del sistema internacional son, en
conjunto, el objeto de estudio de esta disciplina.

RI y otras disciplinas

Es claro que las Relaciones Internacionales requieren del apoyo y acompaña-


miento de otras ramas del conocimiento. En primer lugar, el criterio utilizado es que
las Relaciones Internacionales están al mismo nivel que otras Ciencias Sociales
(ver figura 1). El argumento es que todas estas disciplinas están interrelacionadas y
permiten, conjuntamente, un mejor entendimiento de los asuntos globales.
Las Relaciones Internacionales precisan de la Ciencia Política, Economía,
Derecho, Historia, Sociología y otras ramas del conocimiento para explicar los
fenómenos globales. En otras palabras, las Relaciones Internacionales son una
ciencia multi, intra y transdisciplinaria. Por ejemplo, de la relación entre las
Relaciones Internacionales y la Ciencia Política surge la política internacional,
EL SURGIMIENTO Y DESARROLLO DE LA DISCIPLINA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 29

como una subdisciplina que estudia los fenómenos del poder fuera de las fron-
teras del Estado. Es decir, el centro de la política internacional es el poder porque
los actores buscan conseguir, preservar y aumentar su poder. De la combinación
de las Relaciones Internacionales y la Economía nace la Economía Internacional
(EI), la cual estudia dos grandes temas: el comercio exterior y las finanzas interna-
cionales. El eje principal de la EI es el mercado internacional porque ahí se pro-
ducen, distribuyen y venden los productos que buscan satisfacer las necesidades
de los individuos. De la unión entre la política internacional y la economía interna-
cional, aparece la Economía Política Internacional (EPI), la cual es una subdisci-
plina que se encarga de estudiar la relación entre el poder y el mercado.

Figura 1. Las Relaciones Internacionales y otras disciplinas

Fuente: elaboración propia.

De la combinación entre las Relaciones Internacionales y el Derecho, surge el


derecho internacional (DI), el cual se define como un conjunto de normas que bus-
can regular las relaciones entre los actores del sistema internacional. El DI se divide
en público y privado. El primero regula las relaciones entre sujetos gubernamentales
y el segundo entre los particulares. El eje principal del DI es la norma. En otras pala-
bras, el conjunto de reglas formales e informales que buscan influir en el compor-
tamiento de los sujetos del DI. Las reglas formales surgen de los tratados, las
convenciones y la jurisprudencia. Las informales nacen principalmente de la cos-
tumbre.
La Historia también ocupa un papel fundamental para las Relaciones Inter-
nacionales. Ambas ramas del saber han producido la historia diplomática (HI), la
cual representa el recuento y la narrativa de los eventos más destacados que han
tenido lugar en el sistema internacional. En este contexto, el eje de la HI es el evento
diplomático. Finalmente, la combinación entre las Relaciones Internacionales y la
Sociología da lugar a la Sociedad Internacional (SI), un concepto muy importante
en el que se vinculan los diferentes actores sociales de naturaleza global. Entonces,
el centro de la SI es el actor.
30 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JORGE A. SCHIAVON • LUIS OCHOA BILBAO • DAVID HORACIO GARCÍA WALDMAN

Resumen

Las Relaciones Internacionales son una disciplina científica que estudia las acciones
e interacciones de los diferentes actores en el sistema internacional. El origen for-
mal de las disciplina data de 1919, al término de la Primera Guerra Mundial. El
desarrollo y fortalecimiento de la disciplina de las Relaciones Internacionales ha sido
producto tanto de los distintos debates teóricos como de los eventos de alto perfil.
El objeto de estudio de las Relaciones Internacionales hace referencia a las
acciones e interacciones de actores internacionales en un sistema internacional
caracterizado por la anarquía. Además, las Relaciones Internacionales son una
ciencia multi, intra y transdisciplinaria, que precisan de la Ciencia Política, Eco-
nomía, Derecho, Historia, Sociología y otras ramas del conocimiento para explicar
los fenómenos globales.

Preguntas guía

1. ¿Por qué es importante estudiar a las relaciones internacionales hoy en día?


2. ¿Cuál es la diferencia entre relaciones internacionales y Relaciones Interna-
cionales?
3. ¿Cuándo surgen de manera formal las Relaciones Internacionales como disci-
plina científica?
4. ¿Cuál es el objeto y método de estudio de las RI?
5. ¿Cómo se relacionan las RI con otras ramas del conocimiento?

Bibliografía consultada y recomendada

Baylis, John y Steve Smith (eds.). (2008). The Globalization of World Politics: an
Introduction to International Relations. Nueva York: Oxford University
Press.
Carr, E. H. (1962). The Twenty Years' Crisis 1919-1939. Londres: Macmillan
Company.
Colin, Marie-Odette. (septiembre 2000-abril 2001). “Desafíos de la enseñanza de
las Relaciones internacionales”. Relaciones Internacionales, UNAM, 84-85,
pp. 107-108.
Legler, Thomas et al. (2013). Introducción a las Relaciones Internacionales:
América Latina y la política global. México: Oxford.
Mingst, Karen. (2018). Fundamentos de las Relaciones Internacionales. México:
CIDE.
Morgenthau, Hans. (1986). La política entre las naciones: La lucha por el poder y la
paz. Buenos Aires: GEL.
Ochoa, Luis. (2011). La carrera de internacionales en México. Orígenes y situación
actual. México: El Colegio de México y Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla.
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Schiavon, Jorge A. et al. (2016). Teorías de Relaciones Internacionales en el Siglo


XXI: Interpretaciones críticas desde México. México: UABC, AMEI y CIDE.
Rourke, John. (2002). International politics on the world stage. Nueva York:
McGraw-Hill.
Waltz, Kenneth N. (2001). The man, the state and the war (2a. ed. revisada).
Nueva York: Columbia University Press.
Capítulo 2
El sistema internacional

Rafael Velázquez Flores


Luz Araceli González Uresti
David J. Sarquís

Objetivos del capítulo:

• Definir el concepto de sistema internacional.


• Identificar los principales componentes de un sistema internacional.

Introducción

E
l sistema internacional (SI) es una categoría básica de la disciplina de las
Relaciones Internacionales (RI). Incluso, muchos especialistas consideran
que es el principal objeto de estudio de esta joven ciencia. Diversos acadé-
micos de la disciplina han dedicado amplias investigaciones sobre el tema. Los
principales puntos de interés han sido la estructura del sistema internacional, sus
componentes básicos y el funcionamiento de las partes.
A lo largo de la historia han existido diversos sistemas internacionales con sus
propias lógica y dinámica. Es decir, los sistemas internacionales no son estáticos,
sino que están expuestos a un proceso de continuidad y transformación constante.
En este contexto, una de las principales preocupaciones académicas entre los
estudiosos de los asuntos internacionales ha sido identificar las variables que
determinan los cambios en un sistema internacional.
Las preguntas que busca responder este capítulo son las siguientes: ¿Qué es
un sistema internacional? ¿Qué elementos componen a un sistema internacional?
¿Qué factores contribuyen a un cambio de sistema internacional? Este capítulo
está dividido en dos partes. La primera describe las diferentes visiones sobre el con-
cepto de sistema internacional. La segunda identifica los principales componentes
de un sistema internacional con base en las diferentes conceptualizaciones.

33
34 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI • DAVID J. SARQUÍS

Sistema internacional: concepto

Para describir el espacio en donde se desarrollan las relaciones internacionales,


varios autores han utilizado diversos términos: sociedad internacional, comunidad
internacional, orden internacional, sistema internacional, entre otros. Cada uno de
estos conceptos responde a diferentes visiones teóricas, ya sea enfoques sociológi-
cos, normativos o de interdependencia, respectivamente. Sin embargo, el concepto
de sistema internacional es más completo toda vez que parte de aproximaciones
teóricas sistémicas, cuya finalidad es explicar de manera amplia e incluso omnicom-
prensiva la realidad a partir del análisis y explicación de al menos tres niveles: la es-
tructura, las conductas y el funcionamiento de los diversos componentes que lo
constituyen. Definir el concepto de sistema internacional, por tanto, es una ta-
rea complicada. A pesar de que diversos autores han buscado definirlo, en la lite-
ratura existe más diversidad que consenso en torno a las conceptualizaciones.
La literatura sobre el concepto de sistema internacional es vasta. Los princi-
pales estudios al respecto se han desarrollado en Estados Unidos (McClelland,
1955; Goodman, 1965; Knorr, 1961; Kaplan, 1967; Waltz, 1979). Algunas co-
rrientes anclan su reflexión en las nociones teóricas formuladas desde la Teoría
General de Sistemas de Ludwig von Bertalanffy, tal es el caso de Charles
McClelland. A mediados de la década de los cincuenta con su obra Applications of
General Systems Theory in International Relations, McClelland fue de los primeros
estudiosos en incursionar en dicho enfoque y formular análisis del sistema interna-
cional. Otro de los autores tradicionales sobre el tema es Morton Kaplan. Este
reconocido teórico define al sistema internacional como un conjunto de variables
relacionadas entre sí y ubicadas en un ambiente específico (Kaplan, 1967, p. 4).
De esta forma, la conducta regular de sus componentes caracteriza las interaccio-
nes al interior del sistema. Cada sistema tiene un conjunto de subsistemas que
también están relacionados entre sí. Para Kaplan, “cuando un insumo (input) lleva
a un cambio radical en las relaciones de las variables del sistema, entonces se
transforma la conducta característica del sistema”. Asimismo, los efectos (outputs)
de un subsistema pueden convertirse en insumos para el sistema en general. Es de-
cir, un evento importante –resultado de un efecto– puede ser un factor determi-
nante en el cambio de un sistema. Por ejemplo, la política exterior de un actor, en
este caso un Estado-nación, es un efecto del sistema político interno y esto puede
representar un insumo importante para el sistema internacional.
Para Kaplan, las variables más importantes al interior de los sistemas son los
actores, los procesos, los valores y las estrategias. Con base en estos elementos,
Kaplan construyó seis sistemas como modelos analíticos: el sistema del equilibrio
del poder, el sistema bipolar flexible, el sistema bipolar rígido, el sistema universal,
el sistema jerárquico y el sistema de veto por unidad.1
Otro destacado teórico de las Relaciones Internacionales es Kal Holsti, quien
también ha hecho una importante contribución al estudio de los sistemas interna-
cionales. Para Holsti, un SI es un “conjunto de entidades políticas independientes
1 Para mayor información sobre las características de estos seis sistemas, consultar Kaplan (1967, pp. 21-

53).
EL SISTEMA INTERNACIONAL 35

–tribus, ciudades Estado, naciones o imperios– que interactúan con una conside-
rable frecuencia y de acuerdo a un proceso regular” (Holsti, 1967, p. 27). El pro-
blema con esta definición es que solamente considera un tipo de actores del
sistema, las unidades políticas, y no toma en cuenta otros como serían las organi-
zaciones internacionales, empresas transnacionales, entre otros.
Holsti, al igual que Kaplan, considera al sistema internacional como una herra-
mienta analítica que puede ser utilizada para estudiar los sistemas sociales. El teó-
rico usa el término bajo dos modalidades: “como una descripción de los patrones
regulares de interacción entre las unidades políticas independientes y como una
variable que explica el comportamiento de las unidades que componen el sistema”.
Holsti también contempla cinco aspectos para caracterizar a los sistemas interna-
cionales: a) las fronteras del sistema, es decir, el grado de aislacionismo que tenían
las unidades en diferentes etapas históricas; b) la naturaleza de las unidades políti-
cas, que incluye los tipos de gobierno y el papel de la sociedad civil; c) estructura del
sistema internacional, que se refiera a la configuración de poder y los vínculos de
dominación y subordinación entre los actores; d) formas de interacción, es decir, los
tipos de contactos tanto diplomáticos como comerciales, rivalidades y la violencia
que pueden existir entre los actores del sistema; y e) las reglas específicas del
sistema, las cuales norman las relaciones entre los actores.
Con base en estos cinco aspectos, Holsti clasifica y analiza diversos sistemas
internacionales, tales como el sistema estatal chino bajo la dinastía Chou, el
sistema griego de ciudades-Estado, el sistema bajo el Renacimiento italiano y los
sistemas europeos modernos a partir del siglo XVIII. Como resultado del análisis,
Holsti plantea cuatro tipos de sistemas internacionales: el jerárquico, el difuso, el
bloque difuso y el polar. 2
Otro autor clásico es Kenneth Waltz, quien define el sistema internacional
como la distribución del poder entre las unidades básicas. En otras palabras, Waltz
enfatizaba el equilibrio del poder entre los principales actores como eje principal de
un sistema internacional.
Autores estadounidenses más contemporáneos también han trabajado el
tema (Pearson y Rochester, 1998; Mingst, 2003; Goldstein, 1994). Por ejemplo,
Pearson y Rochester definen al sistema internacional como “un patrón general de
relaciones políticas, económicas, sociales, geográficas y tecnológicas que dan
forma a los asuntos internacionales” (Pearson y Rochester, 1998, p. 41). Para estos
autores, un SI es el contexto general en el cual ocurren las relaciones interna-
cionales en un tiempo determinado. En tanto, Mingst y Goldstein hacen impor-
tantes contribuciones desde la perspectiva histórica y teórica de los sistemas
internacionales.
En Europa, destacados académicos también han hecho una importante con-
tribución al estudio de los sistemas internacionales. Así, Marcel Merle considera
que cualquier sistema internacional está determinado por ciertos factores, como
serían los geográficos, demográficos, económicos, políticos e ideológicos, entre
otros (Merle, 1991). Estos factores son un elemento relevante que influye en el
comportamiento de los principales actores del sistema: los Estados.
2
Para mayor información, consultar Holsti (1967).
36 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI • DAVID J. SARQUÍS

Por su parte, Esther Barbé define al SI como “un conjunto de actores, cuyas
relaciones generan una configuración de poder (estructura) dentro de la cual se
produce una red compleja de interacciones (proceso) de acuerdo a determinadas
reglas” (Barbé, 1995). De acuerdo con Barbé, estos tres elementos –actores, es-
tructura y proceso– representan los componentes básicos de un sistema interna-
cional. Además, para esta autora “el concepto de sistema internacional presupone
la existencia de un cierto orden, lo que no significa inmovilidad. Al contrario, el
sistema evoluciona e incluso puede desaparecer, en el momento en que la distri-
bución del poder en su seno (la estructura) varía sustancialmente”. La aportación
que hace Barbé es fundamental para el entendimiento del sistema internacional
porque, por una parte, identifica sus componentes principales y, por la otra, plan-
tea que un sistema internacional es dinámico y este puede cambiar cuando las
estructuras básicas se modifican.
Para efectos de este trabajo, un sistema internacional se entiende como un
conjunto de actores, factores, procesos y patrones que interactúan de mane-
ra constante en un espacio y un tiempo determinado, bajo ciertas reglas y en
función de un eje rector. Por actores nos referimos no solamente a los Estados,
sino también a las organizaciones internacionales, las empresas trasnacionales,
los medios de comunicación de impacto internacional, la opinión pública interna-
cional, los grupos de terrorismo transnacionales, el crimen internacional organi-
zado y los distintos individuos que pueden tener influencia en el sistema inter-
nacional. Por ejemplo, el presidente de Estados Unidos, quien de manera auto-
mática se convierte en la persona más poderosa del mundo; el papa por ser el
representante de mayor visibilidad de la religión católica y algunos individuos de
reconocimiento internacional, como ciertos artistas, deportistas, diplomáticos o
empresarios.
Por factores nos referimos al conjunto de variables que determinan las carac-
terísticas de un sistema internacional y que, a la vez, condicionan el comporta-
miento de los actores en el sistema internacional. Los factores más destacados son
los geográficos, económicos, demográficos, tecnológicos, militares, políticos, ideo-
lógicos, sociales y culturales, entre otros. Los procesos son los resultados derivados
de los comportamientos de cada actor del sistema y que se repiten de manera
frecuente. Los patrones son los elementos de cambio y continuidad que brindan
a un sistema estabilidad o variaciones. Por reglas, entendemos el conjunto de nor-
mas que los actores establecen de manera explícita o implícita formal o informal
para acordar el tipo de comportamiento dentro del sistema. Por lo regular, existe un
eje articulador en el que se sustenta un sistema internacional, como lo veremos
más adelante.

Componentes del sistema internacional

A partir de las definiciones analizadas en la parte anterior, los componentes bási-


cos del sistema internacional son los siguientes: a) la naturaleza de los principales
actores del sistema, b) los objetivos y medios de los actores, c) el grado de polari-
EL SISTEMA INTERNACIONAL 37

zación e interdependencia, d) la distribución del poder y la riqueza, e) el eje del


sistema internacional, f) los eventos internacionales que pueden impactar y llevar a
un cambio de sistema, y g) las reglas del sistema.

Figura 1. Componentes del sistema internacional

(estructura)

Fuente: elaboración propia.

Actores, objetivos y medios

Un componente básico que caracteriza a un sistema internacional es la naturaleza


de los principales actores; es decir, aquellos entes políticos, económicos o sociales
que pueden influir en el sistema internacional. Es necesario identificar los princi-
pales actores transnacionales que existen e inciden en el sistema internacional. Por
lo general, se asume que el principal actor es el Estado. Sin embargo, se reconoce
la existencia e influencia de otros actores, tales como las organizaciones interna-
cionales, las empresas multinacionales, la opinión pública internacional, los indi-
viduos con presencia mundial, e incluso el crimen organizado y los grupos terroris-
tas. Bajo este marco, es claro que un Estado sumamente poderoso, en un mo-
mento determinado, puede, por medio de su política exterior, modificar un sistema
internacional.
En segundo lugar, hay que considerar como componentes fundamentales de los
sistemas internacionales los objetivos de los actores y los medios con los que cuentan
para alcanzarlos. En su comportamiento, los actores, especialmente los Estados, bus-
can satisfacer los intereses nacionales y promover los valores que los Estados quieren
proyectar hacia el exterior. De esta forma, cuando un Estado diseña su política exterior,
es fundamental conocer los intereses y objetivos que tienen los otros actores. Sin em-
bargo, no basta con saber las principales metas que tienen los actores, también hay
38 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI • DAVID J. SARQUÍS

que distinguir los medios que están dispuestos a usar para alcanzarlos. Los principales
medios que tiene un Estado para alcanzar sus objetivos en el plano internacional son
el uso de la fuerza, la negociación diplomática, la diplomacia coercitiva, las sanciones
económicas, la ayuda, las alianzas, el Derecho Internacional, entre otros.
Un cambio en la naturaleza de los actores, es decir, la aparición o desapa-
rición de una o varias potencias, imperios o alianzas, puede significar un cambio en
el sistema internacional. Asimismo, el cambio radical de los objetivos y los medios
también puede llevar a la modificación de un SI.

Grado de polarización e interdependencia

El siguiente punto es el grado de interdependencia y polarización que exista en un


momento determinado. La interdependencia se refiere al nivel de interconexión
–es decir el volumen de bienes, servicios, personas e información que fluye a través
de las fronteras– y vulnerabilidad y sensibilidad, que significa el efecto potencial de
las acciones de un país sobre otro. La polarización hace alusión a la flexibilidad o
rigidez de las alianzas entre los actores. El propósito es identificar los diferentes
polos del sistema. Los tipos pueden ser: unipolar, cuando existe una potencia do-
minante; bipolar, cuando hay la presencia de dos bloques antagónicos; y multi-
polar, cuando hay tres o más polos. Es también importante reconocer la flexibilidad
y rigidez de los polos. Obviamente, un cambio en la polarización y el grado de inter-
dependencia pueden llevar a la desaparición y al nacimiento de un nuevo sistema.

Distribución del poder y la riqueza (estructura)

Otro componente del SI es la distribución del poder y la riqueza. Este factor es uno de
los más importantes puesto que los principales conflictos internacionales tienen su
origen en estos dos elementos. De hecho, el poder es el eje central de la política
internacional, mientras que la riqueza y el mercado lo son de la economía inter-
nacional. Parafraseando a Tucídides, “el temor a un cambio en el equilibrio del poder
es la causa más profunda de las guerras y los conflictos internacionales”. De acuerdo
a la teoría del equilibrio del poder, el balance entre los diferentes actores permitirá
mantener la paz y la seguridad. No obstante, la realidad es que el sistema inter-
nacional es jerárquico puesto que existen potencias hegemónicas que dominan a
otros actores secundarios. Por lo tanto, un cambio importante en la distribución
del poder (estructura) y la riqueza pueden llevar, sin duda, a una transformación del
sistema internacional.

Eje, eventos y reglas

Normalmente, un sistema internacional gira en torno a un eje articulador. Es decir,


existe un factor de apuntalamiento en el cual descansa el sistema. El eje le ofrece
al sistema patrones de continuidad, equilibrio, estabilidad y consistencia, pero
también de cambio y variedad. Esto es, el eje no permanece fijo e inamovible, sino
EL SISTEMA INTERNACIONAL 39

que puede tener elementos de variación. Obviamente, la desaparición de un eje


puede conducir al nacimiento de un nuevo sistema internacional.
Asimismo, pueden existir eventos internacionales de gran impacto que pue-
den llevar a la creación de un nuevo sistema internacional. El mejor ejemplo ha
sido la guerra. De manera frecuente, una guerra generalizada, en donde parti-
cipan un grupo amplio de actores, ha llevado al nacimiento de un nuevo sistema
internacional. De igual manera, los acuerdos de paz que establecen las nuevas
reglas del sistema también se han erigido en los elementos de cambio del sistema
internacional.
Las reglas, que también se conocen como regímenes internacionales, son las
normas formales o informales explícitas o implícitas que establecen los actores
para regular su comportamiento en el sistema internacional. Estas reglas pueden
ser establecidas para un ámbito regional o para un tema en específico. Existen
acuerdos que se generan solamente para ciertos actores de una región, como sería
Europa occidental o América del Norte. También pueden existir reglas para ciertas
áreas temáticas, como serían comercio, finanzas, seguridad, armas nucleares,
medio ambiente, derechos humanos, entre otras. Pero también pueden existir
reglas generales para un sistema internacional en particular. En este sentido, un
cambio sustancial de las reglas puede conducir a la aparición de un sistema inter-
nacional distinto.

Resumen

El concepto de sistema internacional es, como se ha afirmado, una categoría


básica para el estudio de la realidad internacional por lo que ha sido objeto de
distintas formulaciones teóricas, las cuales otorgan distinto énfasis a los compo-
nentes referidos. A pesar de esta aparente falta de unidad en su conceptualización,
hoy por hoy esta noción es indispensable para la comprensión de las relaciones
internacionales tanto en su condición actual como en su devenir histórico gracias
al análisis de los distintos sistemas internacionales existentes desde la Antigüedad
hasta el mundo contemporáneo.
Un sistema internacional es un conjunto de actores, factores, procesos y pa-
trones que interactúan de manera constante en un espacio y un tiempo deter-
minado, bajo ciertas reglas y en función de un eje rector. Los componentes básicos
del sistema internacional son los siguientes: a) la naturaleza de los principales
actores del sistema, b) los objetivos y medios de los actores, c) el grado de pola-
rización e interdependencia, d) la distribución del poder y la riqueza, e) el eje del
sistema internacional, f) los eventos internacionales que pueden impactar, y g) las
reglas del sistema.
A lo largo de la historia han existido diversos sistemas internacionales. Los
más destacados han sido: 1) el de ciudades-Estado; 2) el westfaliano; 3) el del
equilibrio de poder; 3) el institucional; 4) el bipolar y 5) el sistema contemporáneo.
Los siguientes subcapítulos desarrollan cada uno de ellos.
40 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI • DAVID J. SARQUÍS

Preguntas guía

1. ¿Qué es un sistema internacional?


2. ¿Qué elementos componen a un sistema internacional?
3. ¿Qué factores contribuyen a un cambio de sistema internacional?

Bibliografía consultada y recomendada

Aron, Raymond. (1985). Paz y guerra entre las naciones. Madrid: Alianza.
Barbé, Esther. (1995). Relaciones Internacionales. Madrid: Tecnos.
Braillard, Ph. (1977). Théorie des systèmes et relations internationales. Bruselas:
Bruylant.
Goldstein, Joshua. (1994). International Relations. Nueva York: HarperCollins.
Goodman, Jay. (1965). “The concept of System in International Relations”.
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Holsti, K. (1967). International Politics: A Framwork for Analysis. Nueva Jersey:
Prentice-Hall.
Kaplan, Morton. (1967). System and Process in International Politics. Nueva York:
John Wiley and Sons, Inc.
Knorr, Klaus y Sidney Verba. (1961). The International System: Theoretical Essays.
Princeton: Princeton University Press.
Merle, Marcel. (1991). Sociología de las relaciones internacionales. Madrid:
Alianza.
Mingst, Karen. (2003). Essentials of International Relations. Nueva York: Norton &
Company.
Pearson, Frederic y Martin Rochester. (1998). International Relations: The Global
Condition in the Twenty-First Century. Nueva York: McGraw Hill.
Waltz, Kenneth. (1979). Theory of International Politics. Estados Unidos: McGraw
Hill.
Capítulo 2.1
Sistema de ciudades-Estado
(Antigüedad a 1648)
David J. Sarquís

Objetivos del capítulo:

• Reflexionar sobre la dimensión histórica en el estudio de las Relaciones


Internacionales.
• Elaborar la categoría de sistema internacional histórico.

Introducción

E
l concepto de sistema internacional es de particular relevancia para los estu-
diantes de nuestra área, porque constituye un objeto de estudio muy perti-
nente para justificar la condición autónoma de la disciplina, misma que ha
sido objeto de un intenso debate desde su surgimiento al término de la Primera
Guerra Mundial.
Aunque este concepto es ampliamente utilizado hoy en día en la literatura
especializada, no existe realmente un consenso universal sobre lo que significa. Si
bien es cierto que la mayoría de los autores reconocen que el sistema está inte-
grado por un conjunto de “actores” que se desempeñan en un ámbito esencial-
mente anárquico, debido a la falta de un poder regulador de sus interacciones, no
hay acuerdo generalizado sobre la naturaleza o diversidad de los actores, los facto-
res que condicionan su comportamiento, la forma en la que ellos se desempeñan
sobre el escenario internacional ni tampoco sobre el modo de funcionar del siste-
ma en su conjunto.
Las distintas teorías de las relaciones internacionales tratan justamente de
responder a esas interrogantes y todas las que se derivan de esta problemática ini-
cial, es decir, determinar si es que de hecho existe y cómo funciona el sistema
internacional. Uno de los objetivos principales de esta obra en su conjunto es justa-
mente tratar de despejar esa incógnita.
El reto inicial en este apartado consiste en indagar sobre el horizonte histórico
del sistema, en otras palabras, precisar cuándo nace, para luego determinar cómo
41
42 DAVID J. SARQUÍS

opera; la tarea consiste en definir a partir de cuándo hay relaciones internacio-


nales como fenómeno socio-histórico observable y qué características tiene.
En la visión clásica, el sistema internacional contemporáneo nació a media-
dos del siglo XVII, a raíz del término de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648)
y de la consecuente firma de los Tratados de Westfalia (refrendados en las ciuda-
des de Münster y Osnabrück), lo que eventualmente dio paso a la creación del
Estado soberano (no subordinado a ninguna otra autoridad), de perfil territorial
(en oposición a los reinos dinásticos jerárquicamente ordenados bajo el poder
imperial, característicos de la Edad Media) y con una tendencia gradual a homo-
geneizar su población (crear una nación) a diferencia de los estados multiétnicos
del periodo precedente.
La Guerra de los Treinta Años es un hito histórico relevante, porque, a raíz de
las controversias generadas por el Movimiento de Reforma del siglo precedente
iniciado por Martín Lutero durante el primer cuarto del siglo XVI en contra de la
hegemonía de Roma sobre el resto de la Iglesia católica, hubo un periodo de más
de un siglo de guerras de religión que devastaron a Europa y finalmente produje-
ron la escisión de la Cristiandad, de la cual eventualmente saldría la Europa mo-
derna al irse conformando los Estados nacionales de manera gradual.
Este nuevo sistema operaría bajo la ficción de la igualdad jurídica, sin recono-
cimiento a ninguna autoridad superior a la de cada Estado, lo cual generaría el
rasgo más característico del sistema: que cada quien tendría que velar por sus
propios intereses, lo que a su vez propiciaría un cierto nivel de anarquía, pues cada
miembro del sistema ostenta el derecho del recurso a la fuerza y la emplea de ma-
nera discrecional. Estas nuevas condiciones de interacción geopolítica en Europa
generaron las bases del sistema internacional contemporáneo, integrado por entes
soberanos, carente de una autoridad común y, por lo tanto, característicamente
anárquico, lo cual impone una de las condiciones de operación más distintivas del
sistema: la búsqueda de un equilibrio de poder.
Los historiadores más ortodoxos de las relaciones internacionales sugieren que
esta fecha (1648), aunque simbólica, es adecuada, ya que no puede haber rela-
ciones internacionales propiamente dichas antes de la existencia de los Estados-
nación, pero al parecer se olvidan que los Estados nacionales solo empiezan a surgir
como tales durante el siglo XIX y se multiplican en el XX. Lo anterior deja abierta la
pregunta: ¿puede hacerse referencia a fenómenos internacionales antes de que se
firmaran los Tratados de Westfalia? Este breve ensayo es un esfuerzo por responder
a tal interrogante.

El sistema westfaliano

La visión clásica o westfaliana sugiere que los actores fundamentales del sistema
son los Estados soberanos (que solo a partir del siglo XIX se convertirían en “nacio-
nales”) y que estos operan, en lo principal, bajo la lógica de la balanza o el equili-
brio del poder. Dicha visión destaca, sobre todo, la especificidad de la interacción
entre Estados-nación, sobre la base de una política de competencia (y en ocasio-
SISTEMA DE CIUDADES-ESTADO (ANTIGÜEDAD A 1648) 43

nes de cooperación, siempre condicionada por el interés nacional de cada actor)


que busca, en términos sistémicos, mantener un equilibrio, frente a las aspira-
ciones de los Estados que pretenden imponer su hegemonía formal sobre la totali-
dad del conjunto. De este modo, el horizonte histórico de las relaciones interna-
cionales se expandiría a menos de cuatro siglos de existencia, una fracción mínima
en el conjunto de la historia universal de la humanidad.
¿Significa eso que no hubo relaciones “internacionales” antes de la firma de
los Tratados de Westfalia en 1648? Para responder a esta pregunta conviene tratar
de identificar el sentido y el alcance del concepto de relaciones internacionales.
Estrictamente hablando se refiere a un flujo de intercambios entre naciones, pero la
nación, como hemos dicho, es una forma de agrupación social muy reciente, que
solo surge en Europa occidental a fines del siglo XVIII, se consolida en el XIX y se
propaga por el resto del mundo en el siglo XX. Hay más de cinco mil años de his-
toria documentada, los cuales desde este punto de vista quedarían totalmente
fuera del horizonte de reflexión para los internacionalistas. Además, desde un prin-
cipio, lo que hoy en día llamamos “relaciones internacionales” fueron, en realidad,
relaciones, no directamente entre las naciones, sino a través de sus estructuras
políticas, por lo que, si el argumento fuera el de hablar con propiedad, tendríamos
que decir “relaciones interestatales”. En fin, los nombres arraigan y la costumbre
hace ley.
El asunto no tendría mayor relevancia si fuese el caso de que, en efecto, no hu-
biera nada que ver durante todo ese extenso periodo en términos “internacionales”
en el escenario histórico. Sin embargo, hay evidencia fehaciente –no solo de gue-
rras o intercambios comerciales, sino de procesos migratorios, alianzas, controver-
sias fronterizas e incluso tratados formales y reflexiones concretas en torno a todo
este campo de acción– que sugiere la necesidad de ampliar el alcance histórico del
concepto de lo “internacional” mucho más allá de mediados del siglo XVII, para lo
cual tenemos que empezar por flexibilizar tanto la intención como la extensión del
concepto.

El concepto ampliado de lo internacional

Para romper la camisa de fuerza westfaliana que otorga al Estado nacional un lugar
prominente en la concepción de lo internacional, tenemos en la actualidad a un
creciente número de historiadores de las relaciones internacionales contem-
poráneos que parten de la convicción de que el sustento principal de la noción de lo
internacional está en la idea de la interacción entre comunidades humanas políti-
camente autónomas y culturalmente diferenciadas que, en un momento dado y un
lugar determinado, comparten un espacio geo-histórico concreto y que, a través de
su interacción, construyen sistemas históricos internacionales, como entidades
sociopolíticas que abarcan esa geo-temporalidad, influyendo a todos los miembros
del sistema en la forja de un destino común.
En otras palabras, la existencia de distintos grupos humanos, desde bandas
primitivas, hordas, tribus, gens, pueblos y naciones interactuando entre sí, ya sea
44 DAVID J. SARQUÍS

mediante sus liderazgos políticos formales o por cualquier otra vía informal, gene-
ran una estructura común en la que todos se desempeñan y se influyen de manera
recíproca, configurando un sistema que inevitablemente los involucra a todos y los
lleva a compartir su suerte. Aun sin ser un sistema inter-nacional propiamente di-
cho, se trata de un sistema de interacción entre comunidades políticamente inde-
pendientes unas de otras, por lo que, ciertamente, nos ofrecen experiencia directa-
mente vinculada a la de las relaciones internacionales modernas y contempo-
ráneas, y merece ser tomada en cuenta.
La tendencia sistémica del ente creado mediante la interacción de estos grupos
humanos lleva a un proceso progresivo de acoplamiento entre todos los partici-
pantes, que puede llegar a configurar un sistema un tanto más ordenado (en vez del
sistema anárquico del momento inicial) bajo la guía una potencia hegemónica; es
decir, los lleva, de manera progresiva, a intentar crear un imperio, aunque no siem-
pre con éxito. Sin embargo, la dinámica misma de la interacción social, con todas
sus contradicciones, tanto al interior como al exterior del sistema, normalmente
conduce a su desintegración y al reinicio del ciclo. Tal parece ser la tendencia
histórica de largo plazo, por lo que, en efecto, ningún imperio es permanente.
Todos los sistemas internacionales his-
tóricos anteriores al año de 1648 fueron de
¿Sabías que? alcance regional y estuvieron distribuidos
Todos los sistemas por diversas zonas del planeta (Mesopota-
internacionales históricos mia, Mesoamérica, la región andina, China,
previos al westfaliano fueron India, la región del Nilo, la del Mediterrá-
regionales. En tanto,
neo, etcétera). El sistema westfaliano fue el
el sistema westfaliano
es el primero en alcanzar primero en alcanzar una dimensión global o
dimensión planetaria. planetaria a lo largo de sus cuatro siglos de
existencia. Cada sistema ha tenido, por su-
puesto, sus propias especificidades, pero por
ser sistemas todos han compartido también características en común. Por ello es
que su estudio puede ayudarnos a entender mejor y explicar más cabalmente la
naturaleza de “lo internacional” genéricamente hablando.
Desde este punto de vista, por ejemplo, tiene sentido explorar el pasado,
incluso distante, en busca de experiencias que nos ilustren la dinámica genérica de
las relaciones internacionales. Así, por ejemplo, las guerras médicas entre persas y
griegos (490-479 a.C.) ilustran con claridad la idea de la expansión imperial,
característica de todos los sistemas, y la resistencia local que la impide, dando paso
al fortalecimiento de un nuevo subsistema regional: el del mundo helénico inte-
grado por polis independientes. Ese sistema alcanza su máximo esplendor medio
siglo después, con los atenienses luchando por la hegemonía del subsistema con-
tra los espartanos, provocando la terrible Guerra del Peloponeso. Este conflicto
fue narrado por Tucídides en un texto considerado como pionero para el estudio de
la realidad internacional desde una perspectiva realista.
Si bien muchos analistas consideran equivocado el modelo de reflexión histó-
rica de largo alcance, porque dicen que cada época tiene sus rasgos específicos e
incomparables y no se puede generalizar nada relativo a la experiencia humana,
SISTEMA DE CIUDADES-ESTADO (ANTIGÜEDAD A 1648) 45

sin duda hay muchas lecciones importantes que aprender de un enfoque histórico
de largo plazo que involucre la idea de la humanidad en su conjunto desde una
perspectiva internacional.
Por supuesto que cada época tiene sus especificidades y debemos cuidarnos
de las generalizaciones simplificadoras, pero eso no debe impedirnos observar las
semejanzas que también caracterizan a la experiencia humana y que facilitan la
imagen integral del conjunto. La experiencia histórica puede abordarse como un
álbum de fotografías, para apreciar la singularidad de cada imagen, pero también
puede verse provechosamente como una película, para apreciar la continuidad del
movimiento. Los enfoques no son mutuamente excluyentes.

La historia de las relaciones internacionales desde la Antigüedad hasta


1648

Una vez acotado el hecho de que partimos de una concepción flexible de relaciones
internacionales que no se limita de manera exclusiva a los intercambios entre
naciones, sino que abarca de forma genérica a diversos grupos humanos política-
mente autónomos y culturalmente diferenciados, compartiendo y compitiendo en
un espacio geo-histórico común y desde diversos ángulos de interacción, podemos
decir que los fenómenos internacionales, en sentido genérico, son prácticamente
tan antiguos como la humanidad misma. Lo anterior se manifiesta al paso del
tiempo de diversas maneras: los diferentes grupos se hacen la guerra, negocian la
paz, intercambian productos, transitan de un lugar a otro, se mezclan entre sí (o
bien se aíslan para evitar las mezclas) y se influyen de manera recíproca, a través de
muchos otros fenómenos que trascienden los estrechos límites de sus propias
fronteras territoriales o culturales; casi ningún grupo, salvo muy contados casos, vive
en aislamiento total y en ello radica la esencia de la perspectiva internacional en la
historia de la humanidad.
Si partimos de la tesis del origen de la
especie humana en África oriental, podemos ¿Sabías que?
observar un proceso de expansión progresiva Aunque la guerra ha sido una
del hombre que eventualmente va a abarcar constante en la historia de la
la totalidad del planeta, en el curso de unos humanidad, la organización y
250 mil años. Dicho proceso es importante, la cooperación entre grupos
desde la perspectiva internacional, justa- ha sido de mayor relevancia
mente porque implica la diseminación de para el progreso.
distintos grupos que se van a ir estableciendo
(y diferenciando) en diversas regiones del
mundo, condicionantes de su apariencia física y de sus diversificados estilos de vida.
Cada uno de esos grupos va a desarrollar sus propias estructuras políticas y
socioculturales, y estas abonan el terreno para el intercambio intergrupal de diver-
sas maneras, lo cual constituye el ámbito de la internacionalidad (que es la con-
dición de coexistencia con la otredad) y que subyace en el concepto de lo interna-
cional. En otras palabras, lo internacional está configurado por el trato con los otros
46 DAVID J. SARQUÍS

(los extranjeros) mismo que se caracteriza por trascender los estrechos límites
internos de cada grupo y define los rasgos de identidad de cada uno en función de
las percepciones del otro; aun cuando no haya intercambios activos, la sola presen-
cia de los otros en la misma región condiciona de manera inevitable el comporta-
miento de los grupos, que inicialmente tienden a percibir la otredad como una ame-
naza y actúan en consecuencia. Eso no significa, desde luego, que la otredad tenga
que ser inevitablemente percibida y tratada siempre como una amenaza. El análi-
sis histórico de las relaciones internacionales muestra que, aunque las páginas de la
historia estén llenas de episodios de conflictos, es la cooperación entre grupos (im-
puesta o voluntaria) lo que finalmente prevalece; de lo contrario, nuestra especie se
habría extinguido desde hace mucho tiempo.
Si bien es cierto que la evidencia sobre las formas de vida y las prácticas de
intercambio entre esas comunidades prehistóricas es notablemente escasa, hoy en
día, con el apoyo de los arqueólogos y los antropólogos, hemos ido descubriendo
que ya para entonces había entre los seres humanos una clara consciencia de la
presencia y los retos (pero también las oportunidades) que significaba la otredad, y
que desde una época muy temprana se empezaron a desarrollar rituales propicia-
torios de una especie de coexistencia pacífica tendiente a limitar la amenaza del
conflicto permanente con los extranjeros. Estos fenómenos han sido estudiados
directamente por los antropólogos desde las últimas décadas del siglo XIX, cuando
salieron a hacer trabajo de campo con las sociedades más primitivas de la época,
en un esfuerzo por comprender mejor la otredad y justificar los procesos de colo-
nización.
A medida que transcurrió el tiempo y la estructura interna de los grupos se fue
haciendo más compleja, también creció la complejidad de sus relaciones con el
exterior. Cuando los grupos se asentaron y desarrollaron la agricultura, la gana-
dería, la alfarería, entre otras actividades (hace apenas unos 10 a 12 mil años),
tuvieron mayores oportunidades no solo de sobrevivir, sino de prosperar, pero con la
prosperidad, también aumentó su atractivo para los que vivían de la rapiña o los
que codiciaban sus tierras; la intensificación de la guerra resultante también obligó
a tratar de afinar los procesos de paz para hacerlos más duraderos; la diplomacia
como actividad de gestión intergrupal, característica de las relaciones internacio-
nales de todos los tiempos, también se fue haciendo más elaborada.

El nacimiento de las ciudades-Estado


Con el advenimiento de las sociedades agrícolas y ganaderas, los asentamientos
humanos crecieron de forma significativa. Los pequeños caseríos se convirtieron en
aldeas y gradualmente en ciudades, en las que se fusionaban varias aldeas, normal-
mente edificadas en torno a un templo, lo que marcó el nacimiento de la unidad
sociopolítica más importante de la Antigüedad: la ciudad-Estado que floreció en las
regiones de Mesopotamia, Egipto, China, la India, Mesoamérica y la región
andina, consideradas como origen de las civilizaciones primigenias de la
humanidad.
Este proceso, conocido como la revolución urbana, modificó la naturaleza
misma de las relaciones sociales, tanto al interior como al exterior de cada grupo:
SISTEMA DE CIUDADES-ESTADO (ANTIGÜEDAD A 1648) 47

la profesionalización de las actividades económicas, la estratificación social, la


institucionalización del Estado, la aparición de la escritura, la formalización del
derecho, la subordinación del campo a la ciudad y la negociación de los primeros
tratados internacionales fueron algunas de sus manifestaciones.
El más antiguo de los tratados internacionales de los que se tiene noticia hoy
en día fue firmado más de tres mil años antes de Cristo. Fue un convenio suscri-
to entre las ciudades sumerias de Lagash y Umma para fijar los límites territoriales
entre ambas. La firma del tratado es prueba fehaciente, primero, de la existencia
de un conflicto entre dos entidades políticamente autónomas ocasionado por un
diferendo territorial y, segundo, del recurso a un proceso de negociación diplo-
mática para evitar la prolongación del conflicto; eso testifica a su vez la existencia
de relaciones internacionales en este sentido flexible del término que hemos refe-
rido.
Quizá el tratado más conocido de la
Antigüedad sea el firmado entre los egipcios
y los hititas después de la célebre batalla de
¿Sabías que?
Qadesh, aproximadamente unos 1270 años El primer tratado internacional
antes de Cristo. Este es un tratado particular- que tenemos completo se
mente interesante porque hoy en día dispo- firmó en el antiguo Egipto
nemos del texto completo del convenio, alrededor del año 1200 antes
tanto en lengua egipcia como en lengua de nuestra era. Una copia de
hitita, lo que permite comparar sus términos esa versión ahora está colgada
y su veracidad. El tratado, firmado por el en las paredes de la sede de
faraón Ramsés II y su homólogo, el rey de los la ONU en Nueva York.
hititas, Hattusil III, inicia con el reconoci-
miento entre las partes en plano de igual-
dad, luego incluye una sección de considerandos por los que se llega a la nego-
ciación y finalmente un clausulado que estipula compromisos en cuanto al estable-
cimiento de las fronteras y las respectivas zonas de influencia de cada monarca.
También habla de apoyo mutuo en caso de agresión de un tercero, de trámites de
extradición, de fomento al comercio, en términos muy similares a los que siguen
vigentes en las negociaciones internacionales actuales. Excepto por el intercambio
de hermanas entre los monarcas para la formalización del tratado, los términos
legales del compromiso bien podrían haber sido escritos hoy mismo.
En términos de historia universal, en nuestra parte del mundo estamos mucho
más familiarizados con la experiencia mediterránea de la cultura greco-latina y
sus instituciones (el término mismo de diplomacia es de origen griego). Los
próxenos, el pretor peregrino (protectores de los derechos de los extranjeros), las
simmaquias, las anfictionías (alianzas de carácter político-religioso o militar entre
las polis), el iusfetiale (que estipulaba las reglas para la declaración de la guerra o
la firma de los tratados de paz entre los romanos) son ejemplos que se privilegian
entre los estudiantes de las relaciones internacionales, al grado que normalmente
ignoramos o minimizamos la notable experiencia de los chinos o los indios, temas
que solo se tratan de manera muy tangencial en la historia de las relaciones inter-
nacionales que se escribe en el Occidente. Tal pareciera como si los antecedentes
48 DAVID J. SARQUÍS

greco-latinos fueran los únicos que contaran para este efecto, clara evidencia del
etnocentrismo característico de la civilización europea.
En la perspectiva histórica eurocéntrica, el mundo de la Antigüedad abarca
desde la época de la fundación de las ciudades-Estado de la zona del Medite-
rráneo (unos 800 años antes de Cristo) hasta la caída del imperio romano de
Occidente en el año 476 de la era cristiana, cuando Odoacro, rey de la tribu
germánica de los hérulos, captura Roma y se proclama a sí mismo rey de los ro-
manos. Prácticamente durante todo ese periodo, puede decirse que la unidad de
análisis más importante habría sido la ciudad-Estado (el modelo prototipo sería el
de la polis griega).
En su conjunto, el mundo de la Antigüedad ofrece una amplia gama de pers-
pectivas de análisis a través de múltiples casos de estudio que, en conjunto, nos
permiten visualizar un patrón de regularidades sociohistóricas en los procesos de
génesis, desarrollo, funcionamiento y evolución de los sistemas históricos interna-
cionales. Dicho proceso podría sintetizarse brevemente de la siguiente manera:
originalmente encontramos a varios grupos políticamente independientes entre sí
compartiendo un territorio en común; en el momento inicial, su comportamiento
va a estar inmediata e irremediablemente condicionado por la presencia de los
otros, por lo general percibidos como enemigos, entre diversos factores. La ausen-
cia de un poder común regulador de sus relaciones hace que el sistema esté
condicionado por una situación de anarquía.
Al paso del tiempo, las relaciones entre los grupos, que pueden ser de hostili-
dad o de cooperación, se van haciendo más frecuentes y más estrechas; bien sea
mediante imposición o por conveniencia negociada, los grupos institucionalizan sus
vínculos a través de distintos procesos de formalización hasta que alguno de ellos
subordina a los demás o simplemente es seguido por la efectividad de su liderazgo.
De esa forma, el ambiente inicial de anarquía provocado por la ausencia de una
instancia reguladora común empieza a ceder paso a una especie de confederación
organizada bajo algún tipo de reglas compartidas. Esto implica un proceso de hibri-
dación en el cual todos los grupos se van transformando poco a poco al ir forjando
un destino común. Cuando todos los participantes (por imposición o por conve-
niencia) quedan bajo la égida de una potencia hegemónica, el sistema interna-
cional, que nació en un ambiente de anarquía, se reconfigura como un imperio, en
el que la diversidad cultural de todos los pueblos se sintetiza en una civilización, que
perdura hasta que los retos y las contradicciones internos y externos la superan, y
entonces se desintegra.
Prácticamente todos los casos de singularidad histórica de este periodo pue-
den ser analizados a la luz de este patrón de regularidad sociológica. No importa en
qué región del mundo nos encontremos, el proceso es muy similar por todo el
planeta. Esto no significa, en forma alguna, una regularidad mecánica que sugiera
un solo y mismo destino inexorable para todos los sistemas internacionales que han
existido en la historia. Ese sería un enfoque determinista; la historia es cíclica, pero
no es mecánicamente determinista. Es por ello que vemos una gran diversidad en el
expediente de la historia.
SISTEMA DE CIUDADES-ESTADO (ANTIGÜEDAD A 1648) 49

La regularidad sociológica marca tendencias y la especificidad histórica defi-


ne las singularidades de cada experiencia. Es por eso que en algunos casos el
proceso civilizador desemboca en la creación de un imperio, bajo una ciudad-
Estado dominante, como en el caso de Roma, aunque no todas ellas crearon
imperios (como los griegos, que solo lograron una unificación muy efímera), y don-
de cada uno de los imperios escribió su propia historia, aun cuando haya sido
gestado bajo la influencia de la misma regularidad sociológica. Ese es, justamente
uno de los aspectos que vuelve tan fascinante en estudio de la historia.
Al término del periodo de la Antigüedad clásica, la figura de la polis como
unidad básica de análisis decae. Definitivamente no desaparece, las ciudades
seguirán existiendo, pero son gradualmente sustituidas por los reinos (y las unida-
des geopolíticas comandadas por la aristocracia). Su comportamiento, sin embar-
go, desde una perspectiva internacional seguirá siendo muy semejante al de las
polis, en términos de su dinámica de integración y fragmentación; los reinos siguen
un curso evolutivo muy semejante al del ciclo anterior.
La historia universal de corte eurocéntrico privilegia el estudio de Europa occi-
dental y señala que a la caída de Roma sigue un largo periodo de poco más de un
milenio conocido como la Edad Media. Durante este periodo, la diversidad de
pueblos europeos vive un proceso de hibridación del que gradualmente surge un
sistema internacional sui generis conformado en torno a la doctrina cristiana, ini-
cialmente dominado por el obispo de Roma y, a partir del siglo IX, en paralelo, por
un emperador.
Como sistema internacional, la cristiandad convivió y compitió con el imperio
bizantino, particularmente notable por la habilidad y destreza de sus diplomáticos,
y posteriormente con el poderoso imperio árabe musulmán, forjado en torno a la
doctrina propagada por el profeta Mahoma, que entre los siglos VIII y XII llegó a ser
mucho más próspero y floreciente que la cristiandad. Los europeos tuvieron oca-
sión de experimentar sus rezagos materiales y culturales mediante la guerra contra
el Islam, en sus intentos por recuperar el control de la Tierra Santa durante las
Cruzadas, a través de las cuales tuvieron acceso a los atractivos productos de los
mercados orientales: seda, brocados, cubiertos, porcelana, alfombras y, sobre
todo, especias, entre muchos otros.
Luego de ser expulsados de la región del Medio Oriente, a finales del siglo XIII,
los europeos se vieron en la necesidad de aprender a producir más rápido mer-
cancías de mayor calidad y mejor precio para poder participar en el activo comer-
cio oriental, que gracias a los árabes llegaba hasta la India y el Lejano Oriente, y de
esa manera sentaron las bases de un nuevo modo de producción, el capitalismo,
con el cual llegarían eventualmente a dominar al resto del mundo. El proceso no
fue fácil, para hacerlo florecer tuvieron que romper el predominio de la doctrina
cristiana, opuesta a cualquier forma de acumulación para el bienestar material,
sin embargo, a raíz del movimiento de Reforma luterana se fomenta una renovada
ética del trabajo y la ascendente prosperidad económica en Europa del norte,
preparando así el terreno para la expansión europea por todo el planeta.
Cuando Europa, a raíz de la confrontación con los musulmanes, empezó a
experimentar dificultades para acceder a los mercados de la India y el Lejano
50 DAVID J. SARQUÍS

Oriente, los europeos comenzaron a explorar nuevas rutas marítimas que les per-
mitieron la circunnavegación de África y, eventualmente, el descubrimiento de
América. Estos sucesos posibilitaron un acopio de recursos que abriría la puerta
para el gradual dominio del planeta mediante la creación de un solo y dominante
sistema internacional.
El debilitamiento del poder eclesiástico ejercido desde Roma propició más de
un siglo de terribles guerras de religión en el centro de Europa que finalmente
socavaron tanto el poder del papado como el del imperio. De esta forma, se sen-
taron las condiciones para el surgimiento de reinos y otras entidades gobernadas
por la aristocracia, que proclamaron formalmente su poder soberano mediante
la firma de los acuerdos de paz de Westfalia en 1648 y desarrollaron la ficción de la
igualdad jurídica de los Estados sobre la base de la cual surgió el sistema west-
faliano que, a pesar de sus diversas transformaciones, perdura en lo esencial hasta
nuestros días.

Figura 1. Línea de tiempo. Historia general humana


Caída del Imperio
Romano Revolución
de occidente. Francesa.

476 1789
Descubrimiento
Surgimiento de la de América.
escritura.

Prehistoria

EDAD ÉPOCA
ANTIGÜEDAD ÉPOCA CONTEMPORÁNEA
MEDIA MODERNA
3300 a.C. 1492

Fuente: elaboración propia. Las figuras fueron obtenidas de los siguientes sitios web: historia
web.com, elorigendelhombre.com, nationalgeographic.com.es, lavanguardia.com, wikipedia.org y
edadcontemporaneablog.wordpress.com.

 
Resumen

La idea de “relaciones internacionales” como tal cobra forma a partir del sistema
surgido de la ruptura y fragmentación de la cristiandad, a mediados del siglo XVII,
pero como hemos podido observar, considerada desde una perspectiva laxa,
puede cubrir un horizonte histórico de mucho mayor alcance: la experiencia de la
historia humana es, en este sentido, inherentemente internacional.
La mayoría de los internacionalistas suelen mostrar mayor interés por los
acontecimientos de su propia época que por su génesis histórica. Cuando los pro-
gramas de estudio nos exigen la inclusión de temas históricos, muy raras veces
consideramos un escenario histórico anterior a la época en la que se firmaron los
Tratados de Westfalia, que suelen representar la línea de demarcación para el
surgimiento de las relaciones internacionales como objeto de estudio “propia-
SISTEMA DE CIUDADES-ESTADO (ANTIGÜEDAD A 1648) 51

mente dicho” según la concepción clásica. No obstante, un recorrido más amplio


que incorpora la idea de interacción entre entidades políticamente autónomas y
culturalmente diferenciadas, nos ofrece un panorama histórico más amplio y
mucho más aleccionador sobre la naturaleza y la dinámica de la interacción
grupal a través de la cual se ha forjado el destino de la humanidad, así como de sus
tendencias y posibilidades a futuro.

Preguntas guía

1. ¿Cuál es la diferencia entre una concepción rígida y una flexible de la historia de


las relaciones internacionales?
2. ¿Cuáles son las características distintivas de un sistema internacional histórico?
3. ¿Qué tipo de procesos estudia un internacionalista cuando analiza un sistema
internacional?
4. ¿Qué ventajas ofrece el estudio de la historia de las relaciones internacionales
con un horizonte ampliado (más allá de Westfalia)?

Bibliografía consultada y recomendada

Bozeman, A. B. (1960). Politics and Culture in International History. Nueva Jersey:


Princeton University Press.
Buzan, B. y Little, R. (2000). International Systems in World History: Remaking the
Study of International Relations. Oxford: Oxford University Press.
Cheilik, M. (1991). Ancient History. Nueva York: Harper-Collins.
Childe, G. (1948). What Happened in History? Londres: Pelican Books.
Hopkins, A. G. (2006). Global History: Interactions between the Universal and the
Local. Nueva York: Palgrave.
Hopkins, A. G. (2002). Globalization in World History. Londres: Pimlico.
Kennedy, P. (1989). The Rise and Fall of the Great Powers. Londres: Fontana Press.
Malpica De la Madrid, L. (1980). La historia comienza en Egipto con un acto de
derecho internacional. México: Grijalbo.
McLleland, C. (1958). “Systems and History in International Relations: Some
Perspectives for Empirical Research and Theory”. En S. f. Research,
General Systems Yearbook.
Moret, A. y Davy, G. (1995). “From Tribe To Empire: Social Organization among
Primitives in the Ancient East”. En C. K. Ogden, History of Civilization.
Londres: Routledge.
Potemkin, V. I. (1966). Historia de la diplomacia. México: Grijalbo.
Sarquís, D. J. (2012). La dimensión histórica en el estudio de las relaciones
internacionales. México: Grial.
Watson, A. (1992). The Evolution of International Society. Londres: Routledge.
Capítulo 2.2
El sistema westfaliano (1648-1815)

Sara Musotti

Objetivos del capítulo:

• Analizar la coyuntura que favoreció la firma de los tratados de Paz de


Westfalia en 1648.
• Describir el surgimiento de los Estados como actores de las relaciones
internacionales.
• Estudiar el sistema internacional surgido a raíz del Tratado de Westfalia.
• Identificar los momentos de crisis de la paz westfaliana.

Introducción

E
l concepto de relaciones internacionales ha sido empleado durante mucho
tiempo como sinónimo de relaciones interestatales, ya que la única cate-
goría de actores políticos cuya acción estaba legitimada en este ámbito eran
los Estados. Debido a esta premisa, el origen del sistema internacional ha sido
identificado en la fecha-símbolo de 1648 cuando las paces de Westfalia pusieron
fin a las guerras de religión en el continente europeo, al universalismo del Imperio y
del Papado, y significó la irrupción de los Estados modernos en el escenario inter-
nacional.
En Westfalia surgió un nuevo orden internacional, multipolar, basado en el
equilibrio de poderes entre dos o más Estados soberanos, no vinculados a una
autoridad superior reconocida, y cuyos principios de funcionamiento fueron reco-
gidos en tratados. Gracias a estos se logró poner fin a los enfrentamientos religio-
sos que habían devastado el continente europeo durante más de un siglo, y dar
inicio al proceso de secularización de las relaciones internacionales, donde los
intereses de los Estados sustituyeron a los intereses confesionales del Imperio. Fue
el paso a la modernidad que Leo Gross, uno de los principales historiadores rea-
listas de la edad moderna, definió como “el portal majestuoso que conduce del
viejo al nuevo mundo” (Gross, 1948, p. 28).

53
54 SARA MUSOTTI

Otro elemento que merece atención son los principios del nuevo sistema
internacional que fueron estructurados por y para los Estados europeos y, poste-
riormente, fueron exportados al mundo a través del proceso de colonización, o
más recientemente imponiendo el régimen de la capitulación, por lo tanto, cuando
hablamos del modelo westfaliano hablamos de un modelo eurocéntrico. Asi-
mismo, el concepto nacido en Europa desplazó al de imperio y de cristiandad que
ya resultaban inservibles a la hora de definir los actores políticos de este nuevo
contexto, y junto con los de secularización, Estado, soberanía, no injerencia, legi-
timidad, guerra, diplomacia y frontera pasaron a ser los más empleados en el
ámbito de las relaciones internacionales.

Diplomacia, soberanía y equilibrio de poderes en la Paz de Westfalia

En Europa entre 1517 y 1648, se incrementaron


las tensiones internas e internacionales religiosas
que culminaron en las grandes guerras. Efectiva-
mente a raíz de las publicaciones de las 95 tesis
de Witttenberg, Europa fue invadida por una es-
piral de violencia alimentada por el contraste
entre los principios del imperio universal de Carlo
V y lo que se le oponía, en nombre de la Reforma
Martín Lutero (Eisleben, Alemania,
1483-1547 ) es autor de Las 95 protestante, promovidos especialmente por los
tesis. Esta publicación –colgada, príncipes protestantes alemanes, o por los que te-
según la tradición, en las puertas de nían intereses tradicionalmente opuestos, signifi-
la iglesia del Palacio de Wittenberg
en 1517– marca el inicio de un cativamente, Francia y su principal aliado el Im-
debate teológico que desembocaría perio otomano.
en la Reforma protestante. Estos conflictos se intensificaron después del
lucascranach.org
Concilio de Trento y la Contrarreforma cuando
Felipe II acentuó la persecución y la lucha contra
las unidades políticas no católicas. Estas tensiones, entre defensores del catoli-
cismo y de la Reforma, atravesaron trasversalmente a todas las unidades políticas
del continente europeo favoreciendo nuevos procesos disgregativos. Así, por
ejemplo, en Francia los hugonotes se enfrentaron a los católicos, en Prusia los
príncipes católicos al Emperador y en Suecia los protestantes a los católicos,
apoyados por los franceses y, consecutivamente, fue el turno de Inglaterra.
La trama de estos conflictos vio la potencia material acompañada por la
religiosa y moral, lo que los caracteriza como confrontaciones basadas en el princi-
pio de legitimidad, con capacidad de polarizar las partes en lucha y de conectar
facciones de diferentes unidades, que se aliaron en nombre de la fe, rompieron así
todas las relaciones de autoridad, en una sociedad política donde no existía una
clara distinción entre esfera interna e internacional. Por otro lado, el odio confesio-
nal, que caracterizó a estos enfrentamientos, involucró nuevos sectores sociales
que tradicionalmente habían quedado excluidos de eventos belicosos e hicie-
ron que la violencia asumiera características universales.
EL SISTEMA WESTFALIANO (1648-1815) 55

El detonante de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue la Defenes-


tración de Praga, cuyas razones residieron en la voluntad por parte del Imperio de
los Habsburgo de imponer la religión católica y, sobretodo, impedir la difusión
de la fe protestante en sus territorios. La guerra interna al Imperio se transformó en
una lucha internacional con el apoyo que la monarquía hispana brindó a Viena por
cuestiones de dinastía y, en el otro frente, los Borbones, a pesar de ser católicos,
apoyaron a las sublevaciones de los estados protestantes germánicos con el obje-
tivo de limitar el monopolio de los Habsburgo en Europa. Este conflicto se sumó a
la guerra de los Ochenta Años (1568-1648), que empezó con la rebelión de las
Provincias Unidas, donde protestantes que aprovechando otras insurrecciones en
territorio hispánico y del apoyo francés se sublevaron pidiendo la independencia de
la corona.
Fueron guerras que afectaron a toda la zona centro-septentrional del conti-
nente europeo, con excepción de Inglaterra, Imperio otomano y Rusia, lo cual
produjo que las potencias llegaran a la paz cansadas y devastadas. Por ejemplo,
los estados alemanes habían perdido una parte importante de población en el con-
flicto (se calcula entre 20 y 30%) y el destino de los sobrevivientes no fue mejor, ya
que conocieron la carestía, las deportaciones, el saqueo de los pueblos, las epide-
mias y la brutalidad de los soldados; mientras que, a nivel militar, la flota española
fue destruida por los holandeses y las tropas francesas lograron derrotar al ejército
de los Habsburgo en Rocroi.
Las guerras de los Treinta Años y la de los
Ochenta Años representaron el ápice de esta
violencia y destrucción. No obstante, la tenaci-
dad de los protestantes, la intervención de Fran-
cia y Suecia, la habilitad de Giulio Mazzarino y
finalmente el desgaste de los combatientes
fueron los factores que plantearon las bases de
las negocia-ciones para la paz y fijaron las líneas
del nuevo sistema internacional. Las tratativas de
la paz empezaron en 1644 con los diplomáticos
El cardenal Giulio Mazzarino (de
encargados de desanudar cuestiones claves, origen italiano, 1602-1661) fue
inventar soluciones y plantear un nuevo sistema un político y diplomático que
jurídico para el mantenimiento de la paz y la estuvo al servicio del Papa en
Roma y el reino de Francia. Autor
cooperación. de la obra Breviario de los
El primer éxito de los diplomáticos se con- políticos (1648).
musee-conde.fr
cretó en dar solución a un problema típico de la
historia de las relaciones internacionales y que
sigue vigente en nuestros días: sentar a negociar a los rivales. Como los represen-
tantes del Papa no estaban dispuestos a sentarse en la mesa de las negociaciones
con los protestantes, se decidió que los convenios tuviesen lugar en dos localidades
diferentes de la región de Westfalia: en Münster, donde el Emperador negoció con
los representantes de las potencias católicas, y en Osnabrück, donde el mismo
actor negoció con los enviados de las entidades protestantes.
56 SARA MUSOTTI

El diferente estatus y naturaleza de cada Estado hicieron que ningún acuerdo


fuera firmado por la totalidad de los Estados participantes, por estas razones
hablamos de paces de Westfalia en plural. Fueron acuerdos bilaterales separados y
paralelos entre las partes en litigio. Así, por ejemplo, en el mes de enero, la Monar-
quía hispánica formó el acuerdo con las Provincias Unidas; en el mes de octubre,
el Emperador firmó dos acuerdos respectivamente con Francia y Suecia por sepa-
rado. La consecuencia negativa de Westfalia fue la falta de acuerdo entre la Mo-
narquía hispánica y Francia que quedaron en guerra hasta la firma de los tratados
de los Pirineos en 1659.
A pesar de los límites, la diplomacia, a lo largo de todo el proceso, dejó de ser
un simple instrumento para la negociación de la paz y de la guerra, y se transformó
en una institución permanente, un órgano vital del Estado moderno, por lo que se
convirtió en profesión entre el siglo XVII y XVIII. Inicialmente, el diplomático prove-
nía de una elevada estratificación social condicionada por los códigos de pro-
veniencia y la jerarquía nacional de sus integrantes. Solamente algunos grupos
restringidos de mercaderes y corporaciones de comerciantes de las principales
urbes lograron ascender socialmente y pudieron incluirse a los grupos de aristocrá-
ticos en el ejercicio de la profesión, gracias a los cambios en las estructuras
económicas mundiales. Con ello, se dio una ampliación de las redes consulares y
el desarrollo de nuevos mecanismos de negociación y disuasión que incluyeron la
diplomacia informal. Estas limitaciones quedaron invariadas también después de
la Revolución francesa y la independencia de los Estados Unidos de América,
dejando la política exterior en las manos de un grupo restringido de actores.
En segundo lugar, las negociaciones tuvieron que hacer frente a unas enre-
dadas cuestiones políticas y religiosas: las relaciones del imperado con sus súbditos
protestantes y su poder en el ámbito del Sacro Imperio Romano; la libertad de culto
en el territorio del Imperio; el futuro de los católi-
cos en los estados protestantes; el estatus interna-
¿Sabías que? cional de Suiza y Holanda, y las ambiciones terri-
El pintor holandés Gerard ter
Borch fue el encargado de toriales de Suecia y Francia. El resultado fue una
representar la ratificación del serie de decisiones que modificaron profunda-
Tratado de Paz de Westfalia y mente la carta político-religiosa de Europa y defi-
actualmente su famoso cuadro,
“The Ratification of the Treaty of
nió nuevos equilibrios que perduraron hasta la
Münster”, está conservado en The Revolución francesa.
National Galery de Londres, Concretamente, la cuestión religiosa fue so-
Inglaterra, uno de los museos más
visitados en el mundo.
lucionada con el reconocimiento de la libertad de
nationalgalleryimages.co.uk culto y la obligación de garantizar el reconoci-
miento de las minorías, preparando las bases
para las sucesivas teorizaciones de la libertad po-
lítica. Mientras que desde un punto político fue
reconocida la independencia de las siete Provin-
cias Unidas de la Monarquía hispánica, y con
derecho a seguir en la penetración comercial en
las Indias occidentales y orientales, ya que la Mo-
narquía hispánica le reconoció el derecho al libre
EL SISTEMA WESTFALIANO (1648-1815) 57

comercio en ambas zonas con las colonias no españolas. Suecia, también, alcanzó
la independencia y el dominio del mar Báltico, mientras que los cantones suizos
lograron el reconocimiento de la soberanía.
La Guerra de los Treinta Años y las paces de Westfalia (tratados de Münster y
de Osnabrück) no lograron formalizar la extinción del Imperio, pero limitaron los
poderes del Emperador con el reconocimiento de la soberanía de los príncipes
alemanes y de su autonomía en política exterior. Este suceso, les permitió a los
príncipes, sucesivamente, aliarse con potencias externas al Imperio y en 1761
lograr la formación de Alemania como Estado nación. A partir de este momento,
los intereses de los Habsburgo se redujeron a los territorios que les pertenecían por
razones de dinastía, Austria, Bohemia y Hungría, y la secularización del poder les
permitió reforzar la legitimidad nacional y hacer frente al expansionismo francés.
Westfalia representó para el Sacro Imperio Romano una reducción del territorio y
su reorganización, pero no una derrota.
Francia fue la que obtuvo mayores beneficios de Westfalia al lograr nuevos
territorios hacia el oriente y la reconfiguración del mapa europeo en perjuicio de
los Habsburgo, que como ya aclaramos redujo su influencia en Europa central
permitiendo la formación de nuevos polos de poder y alianzas. Los cambios geo-
políticos se vieron reflejados también en la política, donde los principios de la razón
de Estado y del equilibrio de los poderes cambiaron las reglas del nuevo sistema
internacional.

Figura 1. Europa después de los Tratados de Westfalia (1648) y de los Pirineos (1659)

Fuente: Bruce Russett, Harvey Starr, David Kinsella, World Politics:


the Menu for Choice, Boston: Thomson Wadsworth, 2006.

El principio de la razón de Estado, fundamentado por el político florentino


Nicolás Maquiavelo y aplicado por primera vez al ámbito político por Giovanni
Botero, reconoció soberanía absoluta en los Estados tanto en el contexto nacional
58 SARA MUSOTTI

como internacional. Más en concreto, los Esta-


dos soberanos eran entidades guiadas por un rey
o príncipe cuya finalidad era obtener el bienestar
del pueblo y del territorio que estaba adminis-
trando; en otras palabras, era la autoridad que
actuaba con la finalidad de garantizar la sobrevi-
vencia del Estado, y no por cuestiones teológicas.
A nivel nacional, el pueblo, el territorio y su
organización eran los elementos que legitimaban
El filósofo político y diplomático el poder del soberano y que conllevaron la cons-
Nicolás Maquiavelo (Florencia, trucción de las fronteras para delimitar la circuns-
1469-1527) es ampliamente cripción jurídica de cada Estado, y hacia el exte-
reconocido por su obra El
príncipe, quien además acuñó rior para definir las relaciones con los Estados
algunas de las frases más vecinos. La soberanía en el plano internacional
representativas del pragmatismo se concretó en la existencia de un sistema inter-
político: “El fin justifica los
medios”, “El que quiere ser
nacional donde los Estados, formal e indepen-
obedecido debe saber mandar”, dientemente de la asimetría de potencia exis-
“La habilidad y la constancia son tente, se relacionaban con base en el principio de
las armas de la debilidad”, “Es igualdad, reciprocidad y reconocimiento mutuo.
mejor actuar y arrepentirse que no
actuar y arrepentirse”… Por estas características el nuevo sistema westfa-
es.wikipedia.org liano ha sido definido como un anárquico, en
antítesis al jerárquico de la época medieval, sub-
rayando que las máximas autoridades reconoci-
das eran los Estados y que por lo tanto no admitía la injerencia de otras autoridades
en su territorio.
La razón de Estado fue un principio básico del sistema westfaliano, ya que
definía a los nuevos actores de las relaciones internacionales. Sin embargo, para
funcionar y garantizar la igualdad entre los Estados era necesario introducir un
mecanismo que limitara la política de potencia de las naciones más grandes,
especialmente de la política exterior francesa. A pesar de las alianzas generadas
durante la Guerra de los Treinta Años, una vez instaurado un nuevo mapa
europeo, Francia amenazó, hasta el siglo XIX, el sistema con sus ambiciones
hegemónicas en el continente europeo.
Para evitar las ambiciones expansionistas francesas y las asimetrías que exis-
tían entre los Estados, se introdujo el principio de equilibrio de poderes, basado en
un sistema de alianzas que obligaba a los Estados signatarios a intervenir y apoyar
al Estado más necesitado en caso de requerirlo, así como prevenir nuevos con-
flictos. En esta época más que mantener el status quo, fue pensado como un
principio para limitar las ambiciones expansionistas que pudiesen surgir entre las
naciones europeas.
Históricamente, los primeros en proponer un sistema de equilibrio de poder y
negociar por separado fueron los diplomáticos del Estado Pontificio y de la
República de Venecia. Por su parte, Alberico Gentili, un jurista italiano exiliado en
Londres y sucesivamente embajador inglés en la corte de Felipe III de España, editó
uno de los primeros textos de Derecho Internacional, el De Legationibus (1585),
EL SISTEMA WESTFALIANO (1648-1815) 59

que sirvió como inspiración de la obra De iure belli ac pacis, de


Huig van Groot (en español Hugo Grocio, 1583-1645). Los
tratados, acuerdos y pactos estipulados entre los Estados a raíz
de estos nuevos principios representaron la base textual y la
formalización del Ius Gentium, el derecho internacional públi-
co, que sustituyó las antiguas normativas dictaminadas por los
poderes universales. Para marcar el cambio, estos documentos
fueron redactados en la lengua francesa, la cual pasó a ser el
idioma oficial de las relaciones internacionales en lugar del
latín. De iure belli ac pacis,
La política de equilibrio a lo largo del siglo XVIII fue fuerte- de Huig van Groot
camillesourget.com
mente promovida por la corona inglesa a través de la formación
de nuevas alianzas para frenar las ambiciones expansionistas francesas. Una de
las primeras grandes alianzas fue liderada por Inglaterra e integrada por Suecia,
Austria, Saboya, Sajonia, Holanda y España, que combatió en varias ocasiones a
Francia especialmente y que culminaron con los acuerdos de paz Utrecht y Restad
(1713), donde Inglaterra logró también el control de Gibraltar y otras ventajas
marítimas en el Atlántico, en cambio a Austria le concedía los Países Vascos
españoles, Milán, Nápoles y Cerdeña. Austria se convirtió en la potencia hegemó-
nica en la península italiana, Piamonte y Prusia empezaron a afirmarse en el nuevo
equilibrio de poten-cias, mientras que Francia renunció a la corona de España y a
una parte de sus territorios americanos.
El principio de equilibrio del poder, por lo tanto, resultó ser especialmente
funcional al expansionismo intercontinental británico, ya que le permitiría concen-
trarse en las expediciones para el control marítimo del Mediterráneo y del Atlán-
tico. Esto explica porque Inglaterra sería uno de los grandes defensores del sistema
westfaliano y una potencia hegemónica en los territorios coloniales que lo llevaron
a intensificar nuevas rivalidades coloniales con Francia.
Sin duda, la Guerra de los Siete Años fue, en buena parte, consecuencia de
estas hostilidades coloniales en América, a las que se sumaron las ambiciones
expansionistas prusianas en Europa y el sis-
tema de alianza que rápidamente hizo que
Gran Bretaña se uniera con Prusia para ¿Sabías que?
hacer frente a Francia, Austria y sus aliados Winston Churchill
(Rusia, Suecia, Sajonia y sucesivamente Es- describió la guerra de los Siete
paña). Años como la primera
Fue una guerra global que vio por pri- conflagración global, first
mera vez a las potencias europeas enfren- world war, ya que
tarse en los cuatros continentes, donde In- participaron todas las
glaterra se afirmó como potencia en los potencias mundiales y
mares y reforzó sus dominios en América y sobretodo porque los
combatientes eran, por
en la India. Paralelamente, el sistema de
primera vez en la historia,
alianza introdujo a Rusia al sistema interna- tanto europeos como
cional y marcó la decadencia de Austria habitantes de las colonias.
frente a la superioridad militar de Prusia. El
60 SARA MUSOTTI

Tratado de París, en 1763, puso fin a la conflagración y sobre todo al imperio


colonial francés en América del Norte. Se ha observado como en realidad las
pérdidas territoriales impuestas a París en el continente no fueron tan graves, pues
siguió manteniendo los derechos pesqueros en Terranova y el control de Saint-
Domingue, una de las más grandes productoras de azúcar en el mundo.

Figura 2. Distribución geográfica de los principales imperios y sus colonias


durante el siglo XVIII

Fuente: Bruce Russett, Harvey Starr, David Kinsella, World Politics: the Menu for
Choice, Boston: Thomson Wadsworth, 2006.

En cambio, los ingleses obtuvieron Canadá, Florida y Luisiana oriental. A pesar


de las posesiones, la corona inglesa tuvo que hacer frente a gastos de guerra
expansivos y a la administración de los nuevos territorios americanos. Con el objetivo
de que las colonias también contribuyeran a los gastos del imperio, el Parlamento
inglés, en marzo de 1765, impuso nuevos impuestos a los territorios ultramarinos.
Rápidamente nueve estados de América del Norte protestaron en contra de la
iniciativa de la madre patria y a pesar de las concesiones el proceso hacia la unión
de las trece colonias y su independencia ya había empezado. El 4 de julio de 1776
las colonias se constituyeron como estados libres e independientes, empeñándose
en rechazar la invasión de la que ya consideraban potencia extranjera.
En el caso de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, Londres aceptó
rápidamente negociar de forma directa con las colonias. Jorge III, rey de Inglaterra
e Irlanda, aceptó enviar un representante a París para negociar con Benjamín
Franklin, que sucesivamente con John Gay y John Adams, integrarían la delega-
ción estadounidense en las negociaciones de paz. A diferencia de Westfalia, donde
el Papa no quiso negociar directamente con los protestantes, en este caso los
EL SISTEMA WESTFALIANO (1648-1815) 61

ingleses prefirieron sentarse con los enemigos para


evitar que el nuevo Estado se aliara con Francia, y esta
última aprovechara el deseo de independencia de los
estadounidenses y su necesidad de romper el aisla-
miento a la que habían sido relegados en Europa
después de las revueltas independentistas. El realismo
político inglés convirtió así la guerra en una relación
especial entre Gran Bretaña y Estados Unidos que
sigue prácticamente hasta nuestros días.

Declaración de Independencia
Resumen de Estados Unidos
loc.gov

El modelo westfaliano se fundó en un ordenamiento de viejos y nuevos estados eu-


ropeos, que, desde Inglaterra hasta Rusia, a pesar de los intereses en concurrencia
y a veces de los conflictos entre ellos, buscaron valores y modelos de conducta
comunes que se concretaron en un sistema limitado de reglas, basadas en la reci-
procidad, que aseguraba un régimen de libre concurrencia político-militar y eco-
nómica, capaz de mantener la paz.
La diplomacia y la estrategia militar se trasformaron en los instrumentos em-
pleados por los Estados para mantener el orden en el continente europeo: se
empleaba la diplomacia para mantener el equilibro y la estrategia militar para di-
suadir cualquier tipo de agresión. Sin embargo, en la práctica, el sistema westfa-
liano no logró prevenir nuevas guerras. Se calcula que, durante los siglos XVII y
XVIII, las potencias europeas volvieron a enfrentarse en cerca de 60 a 70 conflictos
por siglo.
Por lo tanto, el logro del equilibrio de poderes en el ordenamiento westfaliano
debe ser fundado en el principio de aversión frente a las acciones expansionistas en
el continente europeo y su inclusión a un nuevo sistema normativo: el derecho
internacional público y el reconocimiento del papel y la capacidad personal de los
diplomáticos en las negociaciones pacíficas y la cooperación entre los Estados
europeos.
A pesar de la existencia de mecanismos de equilibro que se concretaron en un
control colectivo, mediante congresos multilaterales y la introducción de normas
escritas, ningún país creía en un sistema de Estados igualitarios sustentado por el
principio de no injerencia. Francia, a pesar de haber sido la patrocinadora del sis-
tema de Westfalia, fue la primera potencia
en amenazar su equilibrio tanto con la
guerra contra la corona hispánica, como
después de la Revolución francesa (1789-
1799), con el proyecto expansivo de Napo-
león Bonaparte que luego de sus campañas
en Italia y en Egipto logró en 1804 hacerse
proclamar Emperador de los franceses.
Una vez emperador, entre 1805 y 1809, Revolución francesa. louvre.fr
62 SARA MUSOTTI

logró ganar a varias potencias extranjeras, pero todavía no


había enfrentado a su mayor enemigo, Inglaterra. Francia
decidió bloquear todos los puertos y los mares para impedir
las entradas de mercancías a puertos británicos. Posterior-
mente, cuando el zar ruso decidió retomar las relaciones
comerciales con Inglaterra, Napoleón invadió Rusia con un
ejército de 600 mil hombres, la Gran Armada. En sus planes,
Napoleón iba a ganar rápidamente la guerra. Sin embargo,
el frío y el hambre obligaron a la retirada. Al final, Francia fue
Napoleón Bonaparte atacada por refuerzos de Inglaterra, Austria, Rusia, Prusia y
rkd.nl
Suecia, quienes lograron ganar la batalla de Leipzig en 1813.
La derrota de Napoleón marcó el fin de esta primera etapa del orden westfaliano y
abriría una nueva que se inauguró con el Congreso de Viena, en 1815, como se
profundizará en el siguiente capítulo.

Línea de tiempo. Los principales eventos previos y posteriores a


los Tratados de Paz de Westfalia
Publicación de Inicio
las 95 tesis Guerra de los Paz de Guerra de los Revolución
 
de Lutero. ocheta años. Westfalia. siete años. Francesa.

1517 568 1648 1756 1789


Guerra
Napoléonicas.

Paz Declaración de
Concilio de Inicio Guerra de los Utrech y Independencia
Trento treinta años. Restad. de los Estados Unidos.

1545 1618 1713 1776 1799

Fuente: elaboración propia. Las figuras fueron obtenidas de los siguientes sitios web: protestante-
digital.com, radioclaret.net, youtube.com, vidayeltiempo.blogspot.com, guerradelostreinta.blogspot.
com, wikipedia.org, batallashistoricas.com, nuevatribuna.es y ecured.cu.

Preguntas guía

1. ¿Qué se entiende por orden de Westfalia u orden westfaliano?


2. ¿Cuáles son los principios del nuevo sistema internacional?
3. ¿El principal resultado de la Paz de Westfalia fue la paz o el mantenimiento del
status quo en Europa? ¿Hasta cuándo duró?
4. ¿Cómo cambia la diplomacia a partir de Westfalia?
5. ¿Qué es el Ius Gentium?
6. ¿Por qué Gran Bretaña es una de las principales promotoras del orden
westfaliano?
7. ¿Por qué Gran Bretaña y Francia tienen proyectos antagónicos?
EL SISTEMA WESTFALIANO (1648-1815) 63

Bibliografía consultada y recomendada

Asbach, Olaf y Peter Schröder. (2010). War, the State, and International Law in
Seventeenth- Century Europe. Farnham, Surrey: Ashgate.
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Capítulo 2.3
El sistema del equilibrio del poder (1815-1918)

Gianandrea Nodari

Objetivos del capítulo:

• Definir el concepto del equilibrio del poder.


• Identificar brevemente su origen histórico.
• Describir en detalle el funcionamiento del sistema internacional de 1815
a 1914, siendo este el que mejor refleja la esencia de la teoría del equili-
brio del poder.

Introducción

E
l sistema del equilibrio del poder ha sido una configuración del sistema inter-
nacional que ha caracterizado el periodo histórico que abarca desde 1815
hasta 1914. Surgido después del intento de dominación hegemónica llevado
a cabo en Europa por Napoleón Bonaparte en 1799 hasta su derrota final en 1814,
el sistema del equilibrio del poder se fundamentaba en una regla básica: la estabili-
dad del sistema podía ser garantizada solamente a través de una distribución
equilibrada del poder entre todos los actores que competían en la arena internacio-
nal. En otras palabras, ningún actor podía acumular demasiado poder y situarse en
una situación de superioridad con respecto a los demás.
Este subcapítulo está dividido en dos partes. La primera ofrece una definición
del término equilibrio del poder y describe su evolución histórica, desde las pri-
meras teorizaciones hasta la época contemporánea. La segunda describe los
rasgos distintivitos del sistema internacional conocido como “sistema del equilibrio
del poder”, o sea el sistema internacional que estuvo en vigor desde el Congreso
de Viena en 1815 hasta el despliegue de la Primera Guerra Mundial en 1914.

Definición y origen histórico del equilibrio del poder

El concepto de equilibrio del poder está presente en la disciplina de las Relaciones


Internacionales desde el momento que esta nació. Como el teórico de la escuela
65
66 GIANANDREA NODARI

neorrealista, Kenneth Waltz puso de relieve: “si existe alguna teoría auténtica-
mente distintiva de la política internacional, esta es la del Equilibrio del poder”. La
importancia del equilibrio del poder deriva seguramente de su antigüedad. Apre-
ciado por algunos filósofos y diplomáticos, y odiado por otros, el equilibrio del
poder ha sido utilizado tanto en la historia del pensamiento político como en la
historia diplomática, pero solamente a mediados del siglo XX se transformó en una
verdadera teoría de las relaciones internacionales.
Durante el periodo del renacimiento italiano se concretó la primera concep-
tualización teórica del equilibrio del poder. Roberto Guicciardini, en su obra Historia
de Italia, escrita entre 1537 y 1540, identificó cómo la dificultad en lograr un acuer-
do de mutua defensa entre varias ciudades-Estado de la península (Venecia,
Florencia, Milán y Nápoles) fue la causa principal de la pérdida de sus indepen-
dencias, lo cual culmina en la conquista de gran parte de Italia por parte del Imperio
español. Guicciardini describe de manera clara la importancia de la puesta en mar-
cha de estrategias de cooperación para mantener un equilibrio del poder y permitir
a actores pequeños sobrevivir en una arena internacional anárquica. La relación
entre paz, estabilidad y equilibrio del poder caracterizaron el desarrollo histórico del
concepto en épocas posteriores hasta nuestros días.
Después de esta primera fase conceptual, la culminación del concepto y de la
sistematización del equilibrio del poder se dio durante los siglos XVII y XX. Una vez
que la Paz de Westfalia (1648) puso fin a la sangrienta Guerra de los Treinta Años
introduciendo el principio fundamental del cuius regio, eius religió (cada soberano
tiene el derecho de determinar la religión vigente en su propio Estado), los Estados
europeos trataron de manipular la distribución del poder continental para establecer
y defender un sistema estable. La centralidad de Europa durante esta época histórica
ha transformado este concepto en una marca distintiva del sistema europeo. El moti-
vo de la preponderancia europea en el uso del equilibrio del poder se explica fácil-
mente por razones geopolíticas. El viejo continente se caracterizó por la existencia de
un puñado de Estados de fuerza casi igual distribuidos en un territorio geográfica-
mente no extenso. En consecuencia, el objetivo principal de cada actor fue buscar
alianzas para poder limitar la capacidad de un actor para dominar a otros.
El periodo que comprende desde 1648 hasta 1914, a pesar del breve parén-
tesis de las expansiones napoleónicas (1799-1814), fue la edad dorada del equili-
brio del poder. La intensidad y la violencia de la Primera Guerra Mundial marcaron
un cambio profundo sobre la teoría y la práctica del equilibrio del poder. Antes des-
crito como la única manera para alcanzar una estabilidad en el sistema interna-
cional, a partir de 1918 el equilibrio del poder, gracias en parte a la difusión del
idealismo wilsoniano, fue definido como algo diabólico, la evidencia de que la po-
lítica de intriga europea había sido la causa principal de la Gran Guerra. La
reaparición con fuerza del equilibrio del poder en el terreno intelectual se produjo
después de la Segunda Guerra Mundial, cuando nuevos teóricos de las relaciones
internacionales volvieron a estudiar la teoría del equilibrio del poder como meca-
nismo capaz de explicar las dinámicas del sistema bipolar surgido como conse-
cuencia de la Guerra Fría. Los primeros teóricos de las relaciones internacionales
en darse a esta tarea fueron los de la escuela realista y neorrealista. En particular,
EL SISTEMA DEL EQUILIBRIO DEL PODER (1815-1918) 67

autores como Martin Wight, Hans Morgenthau, Kenneth Waltz, John J. Mear-
sheimer y Hedley Bull, a pesar de las diferencias entre sus modelos teóricos,
pusieron de relieve, en distinto grado, como el equilibrio del poder es un elemento
intrínseco a la política internacional.
Este breve recorrido histórico explica tanto la importancia del equilibrio del po-
der como la dificultad en buscar una definición puntual. El hecho es que este
concepto ha sido utilizado como herramienta analítica para describir una simple
distribución de poder en el sistema internacional, para identificar una estrategia
utilizada principalmente en la política exterior y, por último, como una verdadera
teoría sistémica.1
Para los efectos de este trabajo, el término equilibrio del poder describe una
situación en la cual cada entidad política, en particular cada Estado, actúa en el
sistema internacional con el objetivo principal de mantener una situación aproxi-
mada a una condición de equilibrio en sus relaciones con otros Estados. Es nece-
sario también precisar que por poder se entiende principalmente la suma de los
recursos que un actor tiene a su disposición. Dichos recursos pueden ser tanto
económicos como militares o tecnológicos. La ruptura del equilibrio, o del status
quo en favor de otros Estados, puede conceder a algunos de estos una situación de
predominio o hegemonía en la arena internacional. Predominio que, de acuerdo a
la doctrina del equilibrio del poder, los demás gobiernos deben impedir para ga-
rantizar su propia sobrevivencia, balanceando (de aquí el término inglés balance of
power) la distribución del poder en la arena internacional.
Morton Kaplan, importante teórico estructuralista, ofreció la mejor clasifica-
ción de las reglas que rigen el fundamento del sistema de equilibrio del poder.
Kaplan afirma que los diferentes Estados, para hacer funcionar este sistema inter-
nacional, deberán: 1) actuar con el fin aumentar sus recursos, pero negociar antes
que utilizar la fuerza; 2) luchar antes de ser derrotados durante la batalla para
acumular recursos; 3) dejar de luchar antes de eliminar por completo un actor
esencial en el sistema internacional; 4) luchar en contra de cualquier actor que
quiera asumir un rol predominante en el sistema; 5) actuar para contener los
actores que suscriben principios organizativos de tipo supranacional; 6) permitir a
actores vencidos el entrar por primera vez o volver a ingresar al sistema interna-
cional como aliados. El mejor ejemplo histórico que ilustra un sistema internacio-
nal en el cual estas reglas fueron las líneas guía de todos los actores fue el sistema
internacional que nació en 1815.

El sistema del equilibrio del poder (1815-1918)

Cambios estructurales

El sistema de equilibrio del poder del siglo XIX produjo el intervalo de tiempo más
largo sin una guerra de largo alcance durante la época de los Estados modernos:
desde 1815 hasta 1914. Estudiar esta época histórica es de fundamental impor-
1 Para un análisis detallado de los diferentes usos del equilibrio del poder, véase Nye y Welch (2013, pp.

85-90).
68 GIANANDREA NODARI

tancia para explicar cómo el equilibrio del poder funcionó en realidad. En la tabla 1
se presenta un resumen de los cambios estructurales del sistema europeo y de los
diferentes Estados nación en él involucrados desde 1815 hasta 1914. Como se
pone de relieve en la tabla, podemos dividir este siglo en cuatro subperiodos.
El primer subperiodo inició en 1815, después de la derrota de Napoleón en
Waterloo. Como se pone de relieve, una vez puesto fin al intento napoleónico de
establecer la hegemonía francesa en toda Europa, surgió una de las primeras
grandes alianzas en la historia moderna que dio origen a un sistema multipolar. Si
el general francés hubiera logrado su meta, el sistema europeo se hubiera
trasformado en un sistema unipolar. Después de su derrota y del Congreso de
Viena, las potencias europeas establecieron los fundamentos para un orden
multipolar, tal cual al que caracterizó al sistema prenapoleónico, con cinco actores
mayores que se balanceaban entre sí: Gran Bretaña, Rusia, Francia, Prusia y
Austria. Estos Estados, que formaron el famoso “concierto de Europa”, muchas
veces modificaron sus alianzas, siempre con un fin bien preciso: prevenir el
surgimiento de una grande potencia capaz de dominar el continente entero.

Tabla 1. Situación estructural y Estados (actores), 1815-1914

Fuente: elaboración propia a partir de los datos presentados en Nye y Welch (2013, pp. 91-92).

Desde 1815 hasta 1871, en consecuencia, el sistema europeo se puede carac-


terizar como un sistema de “multipolaridad suelta”. En 1871, el surgimiento de dos
nuevos Estados, como Italia y Alemania, modificó la estructura del sistema y la dis-
tribución del poder entre los diferentes actores. Desde 1871 hasta 1890, el creci-
miento económico y militar de Alemania sumado a la nueva diplomacia puesta en
marcha por su canciller Otto Von Bismarck, desempeñaron un papel crucial en la
defensa de la multipolaridad. A pesar de la obra de Bismarck, desde 1890 en ade-
lante el mantenimiento de un equilibrio de poder fue siempre más difícil a causa de
nuevas posturas en la política exterior de muchos “países”, en particular del Imperio
alemán. Estos cambios, a partir de 1907 en adelante, llevaron a la creación de dos
grandes alianzas, las cuales dieron vida a un sistema bipolar, donde ambos bloques
se caracterizaban por una distribución igualitaria del poder.

El sistema del equilibrio de poder: cambios históricos

Una vez analizados los cambios estructurales, es necesario ahora describir los
principales acontecimientos históricos que caracterizaron este periodo. El Congre-
EL SISTEMA DEL EQUILIBRIO DEL PODER (1815-1918) 69

so de Viena, llevada a cabo del 18 de septiembre de 1814 al 9 de junio de 1815,


fue una reunión en la cual participaron los principales Estados europeos. Gran
Bretaña, Austria, Prusia y Rusia, países que derrotaron las tropas napoleónicas y
organizaron la conferencia, invitaron también al antiguo enemigo, Francia. De
acuerdo a estos países, una paz duradera podía ser lograda solamente constru-
yendo un nuevo orden internacional, capaz de establecer nuevas reglas del juego
entre los principales actores.
Este nuevo orden internacional, que de
acuerdo a Henry Kissinger fue creado en ¿Sabías que?
nombre del equilibrio de poder “más explíci-
Henry Kissinger, secretario de
tamente que ninguno anterior o posterior”,
Estado de Estados Unidos y
se sustentó en la búsqueda de un doble
ganador del Premio Nobel de
equilibrio: territorial y moral. Por equilibrio
la Paz, dedicó al Congreso de
territorial se entiende una repartición equi-
Viena su tesis doctoral. El
tativa de los territorios europeos anterior-
texto de Kissinger subraya
mente conquistados por Napoleón. La idea
cómo el equilibrio del poder
de equilibrio moral se sustentaba en la ne-
surgido gracias al Congreso de
cesidad de establecer una paridad entre las
Viena fue capaz de garantizar
cinco grandes potencias (pentarquía).
al mundo una etapa de paz
Paridad que tuvo su aplicación práctica en el
durante casi un siglo.
reconocimiento de la legitimidad del gobier-
no monárquico y del mutuo consenso en la
resolución de cuestiones que podían afectar la estabilidad general del sistema.

Línea de tiempo. Eventos principales durante el periodo 1815-1918


Congreso Independencia Unicación Conferencia
de Viena. de Italia. de Alemania. de Berlín.

1814 1861 1871 1884 1907


1815 Nace la 1885 Primera
Triple Alianza, Guerra
renovada en 1907. Mundial.

Doble entente
Guerra de Guerra (Gran Bretaña
Crimea. franco-prusiana. y Francia).

Rusia
se une a la
1854 1870 1882 1904 doble entente 1914
1856 1871 creando la 1918
Triple Entente.

Fuente: elaboración propia. Las figuras fueron obtenidas de los siguientes sitios web: sobre
historia.com, guntherprienmilitaria.com.mx, wikinet0.webnode.es, scoopnest.com,wikipedia.org,
batallashistoricas.com, saberesafricanos.net e historiasiglo20.org.

Los instrumentos utilizados para lograr estos objetivos fueron dos. El primero,
de naturaleza diplomática, consistió en establecer congresos periódicos entre los
países que firmaron el convenio. Reuniones que tenían como finalidad debatir
alrededor de los grandes problemas geopolíticos del continente. El segundo, más
ligado al ámbito militar, fue la creación de la Santa Alianza. Integrada por Rusia,
Prusia y Austria, la Santa Alianza suele ser considerada como el brazo armado del
Congreso de Viena. Esta alianza militar intervino, siempre de acuerdo con los
70 GIANANDREA NODARI

soberanos de los respectivos Estados, para hacer respetar los dos puntos cardi-
nales del Congreso de Viena: legitimidad monárquica del poder (equilibrio moral)
y respeto de equilibrio de poder (equilibrio territorial). Como ha señalado el histo-
riador Paul Kennedy, gracias a las reglas establecidas durante el Congreso de
Viena y a la obra de la Santa Alianza fue “muy improbable que incluso los cambios
territoriales en pequeña escala” tuvieran lugar sin la aprobación de la mayoría de
los miembros del concierto de las naciones europeas.
Resulta oportuna la metáfora del
concierto para poner de relieve la impor-
¿Sabías que? tancia del Congreso de Viena en el
Durante estos años, el continente futuro de las relaciones entre los países
americano siguió un camino muy europeos. Los cincos países europeos
distinto con respecto al europeo. debían moverse armónicamente, sonan-
Después de la Guerra de do la misma partitura musical de ma-
Independencia (1775-1783) nera conjunta. Partidura musical que, en
entre las trece colonias la práctica, se componía tanto por medi-
norteamericanas e Inglaterra, el das represivas para bloquear cualquier
neonato país de Estados Unidos
intento revolucionario, como por instru-
comenzó un proceso de expansión
mentos pacíficos de naturaleza diplo-
territorial que se concluyó
mática.
solamente a comienzos del siglo
XX. Apoyados por las doctrinas Desde 1815 hasta 1854, el concier-
Monroe (1823) y del Destino to cumplió con sus premisas, garanti-
Manifiesto (1846), los políticos zando a Europa casi cuarenta años de
estadounidenses legitimaron su paz. Esta armonía en las relaciones entre
rol hegemónico en el continente. los países europeos no siempre significó
La guerra entre México y Estados paz interior en cada Estado. Durante estos
Unidos de 1846 a 1848, por años, comenzó a surgir una amenaza
ejemplo, fue fundamental en el para el buen funcionamiento del concier-
proceso de expansión territorial to de las naciones. Esta amenaza fue más
llevada a cabo por el país ideológica que militar y correspondió a la
norteamericano. De hecho, la difusión de ideologías de corte liberal y
conclusión del conflicto y la nacionalista. Durante el año de 1848, va-
siguiente firma de la paz de rios intentos revolucionarios sacudieron la
Guadalupe Hidalgo (1848), mayoría de los países europeos poniendo
permitieron a Estados Unidos en peligro la idea de legitimidad monár-
anexionar los actuales estados de quica. Hasta ese momento estas insu-
California, Nuevo México, Arizona, rrecciones, gracias también a la acción de
Nevada, Utah, Colorado y parte la Santa Alianza, no modificaron el
del hoy llamado Wyoming. equilibrio general de poder establecido
por el Congreso de Viena.
En Europa, el equilibrio del poder imposibilitó cualquier intento hegemónico.
Como anteriormente se señaló, en el viejo continente fue solamente en 1854
cuando las grandes potencias se encontraron en una situación de guerra por
primera vez desde los tiempos de Napoleón Bonaparte. La gestión y control de este
conflicto, conocido como la Guerra de Crimea (1854-1856), nos ofrece una
EL SISTEMA DEL EQUILIBRIO DEL PODER (1815-1918) 71

síntesis perfecta del funcionamiento del sistema del equilibrio del poder. Tres
países, con diferentes objetivos estratégicos, fueron involucrados en esta guerra. El
primer país fue Rusia. El imperio del zar Nicolás I trató de beneficiarse del desmo-
ronamiento y de la pérdida de poder relativo del Imperio otomano para extender
su territorio hacia el oeste conquistando los estrechos de los Dardanelos y
ganando un acceso al mar Mediterráneo. En caso de que Rusia hubiera con-
quistado los territorios de Crimea, el imperio zarista habría logrado convertirse en
una posible potencia hegemónica. Francia y Gran Bretaña, juntos con el pequeño
reino de Cerdeña, crearon una liga con el objetivo de frenar el expansionismo ruso
y mantener el equilibrio del poder.
La acción conjunta de estos países logró su objetivo: frenar el expansionismo
ruso y mantener balanceada la distribución de poder entre los países europeos. La
fuerza de la doctrina del equilibrio de poder y la necesidad de institucionalizar su
funcionamiento fueron subrayadas en los acuerdos que pusieron fin a la guerra
misma, el famoso Tratado de París de 1856. En esta ocasión, Francia e Inglaterra
no solamente subrayaron la importancia de concordar cualquier expansión terri-
torial, sino también decidieron ampliar y abrir la sociedad internacional a otro
actor, el Imperio turco, a fin de poder controlar mejor los fundamentos del sistema
mismo. En otras palabras, como quedó establecido en el artículo VIII del Tratado de
París, el Impero turco debía ser considerado como parte del concierto europeo.
No todas las consecuencias de la Guerra de Crimea fueron positivas para la
estabilidad del orden europeo. La decisión de Austria de declararse neutral duran-
te el conflicto y no apoyar a Rusia, su aliado histórico, llevó a la ruptura del sistema
de la Santa Alianza, sustentada en la unidad entre las tres grandes monarquías
orientales europeas. Las consecuencias de la desintegración de la alianza fue bien
visible durante el periodo que comprende de 1856 a1871, una época de caos rela-
tivo con respecto al periodo de paz precedente. Durante estos años, el sistema
europeo se reorganizó y dio la bienvenida a dos nuevos actores: Italia y Alemania.
Italia, desde 1861, se había unificado en un nuevo Estado, el reino de Italia. El
proceso se completó hasta 1871 cuando la península logró anexar la actual capital
de Roma, antes dominio del Papa. El reino de Prusia, después años de luchas y
bajo la guía del canciller de hierro Otto Von Bismarck, logró en 1871 –después de
haber derrotado la Francia de Napoleon III en la guerra franco-prusiana de 1870-
1871– unificar los 37 pequeños estados que componían la confederación germá-
nica dando vida al Imperio alemán. Los dos procesos de unificación causaron
cambios importantes en la estructura que había regido el equilibrio de poder desde
el Congreso de Viena en adelante.
El primero fue de naturaleza ideológica. Ambos procesos de unificación se
caracterizaron por una legitimación nacionalista, siendo uno de los enemigos prin-
cipales del Congreso de Viena. La transformación más importante fue sin duda de
naturaleza estructural. Mientras Italia era un país caracterizado por atraso eco-
nómico y militar; el Imperio alemán fue un actor capaz de modificar la tradicional
división de poderes en Europa. La importancia de Alemania en el concierto euro-
peo no se explica solamente por una cuestión de extensión geográfica. Fueron la
centralidad de Alemania en el continente europeo, su desarrollo industrial y tec-
72 GIANANDREA NODARI

nológico, y su organización militar masiva y eficiente los que convirtieron este


nuevo Estado en un actor capaz de modificar los equilibrios del sistema multipolar
vigente.
Alemania presentó un nuevo desafío para el sistema del equilibrio de poder
vigente desde 1815. Por un lado, la presencia de un Estado alemán demasiado
fuerte hubiera podido crear problemas y amenazar países continentales como
Francia, Rusia y el Imperio austro-húngaro (como era llamado después del com-
promiso de Viena de 1867 con los húngaros). Por el otro, una Alemania dema-
siado débil podría suponer el mismo destino que Polonia pocos años antes: ser
invadido, dividido o dominado por otros países.
Desde 1871 hasta 1890, la Alemania bismarckiana desempeñó un rol funda-
mental en Europa, a veces defendiendo, otras desafiando el sistema de equilibrios
de poder, pero siempre respetando las reglas del juego del equilibrio de poder.
La diplomacia puesta en marcha
por Otto Von Bismarck permitía, al mis-
¿Sabías que? mo tiempo, el surgimiento de varias
La gran obra estabilizadora de pequeñas crisis diplomáticas o de cam-
Bismarck en los asuntos europeos bios territoriales. Pero lo hacía sin desa-
es evidenciada por la Conferencia fiar abiertamente a los otros grandes
de Berlín. Convocada por Francia actores europeos. Por cierto, la com-
e Inglaterra y organizada por el plejidad de la obra diplomática, la Con-
mismo Bismarck entre 1884 y ferencia de Berlín, representó también
1885, esta reunión puede ser su debilidad. Solamente un hombre del
considerada como el zenit del carisma de Bismarck se demostró capaz
dominio europeo sobre el mundo. de jugar en diferentes frentes geopolíti-
Durante la mencionada cos al mismo tiempo, convenciendo tam-
conferencia, a la cual por primera bién los soberanos europeos que todas
vez fue invitado Estados Unidos, sus maniobras tenían como objetivo prin-
las potencias europeas lograron cipal realizar el bien común, o sea man-
un acuerdo de división y “reparto tener la estabilidad del sistema de equili-
de África”. La distribución de los brio de poder vigente. Una vez que Bis-
territorios africanos se desarrolló marck presentó su dimisión como can-
siguiendo la misma lógica del ciller en 1890 a causa de desacuerdos
“balance of power”. En otras con el nuevo emperador (kaiser) ale-
palabras, los diferentes países del mán Guillermo II, el sistema de equilibrio
viejo continente pactaron para
de poder creado en Viena comenzó su
balancear no solamente el poder
crisis.
adentro de Europa, sino también
a nivel colonial, o sea en el A partir de 1890 en adelante Ale-
continente africano. mania puso en marcha una política im-
perial agresiva, que representaba un pe-
ligro no solamente al dominio naval
británico sino también a toda la piedra angular del edificio sobre el cual se regía el
viejo sistema de equilibrio de poder. El desarrollo de una ideología fuertemente
imperialista fue acompañado por un cambio radical en los medios utilizados hasta
entonces para hacer la guerra misma. Alemania fue pionera en la aplicación
EL SISTEMA DEL EQUILIBRIO DEL PODER (1815-1918) 73

bélica de nuevas tecnologías producto de las


dos revoluciones industriales. Los ferrocarriles
que permitieron mover de manera rápida una
gran cantidad de tropas, el desarrollo de nue-
vas artillerías, ametralladoras y en general de
nuevos instrumentos de guerra cambiaron
por completo la idea bismarckiana que cada
guerra podía ser de corta duración y con bajos
costos de vidas humanas.
El desarrollo de las tecnologías y el cam-
bio en la ideología modificaron por completo
el juego diplomático entre los países euro-
peos. Desde 1882, el Imperio alemán, junto
El sistema de equilibrio de poder
con el Imperio austro-húngaro e Italia, daumer.org
habían creado la Triple Alianza. El objetivo de esta unión fue garantizar la
integridad territorial del Imperio alemán en contra de posibles ataques por parte de
Francia. No obstante, la finalidad de esta alianza cambió de manera drástica a
causa de la agresividad de la política exterior alemana, tanto que a mediados de
1904 el acuerdo político y militar entre los dos imperios y la monarquía italiana fue
vista como una amenaza seria al statu quo, más que una garantía de respeto al
equilibrio de poder vigente. De hecho, Francia e Inglaterra, países excluidos de la
Triple Alianza, crearon en 1904 la Doble Entente. Este acuerdo político y militar de
1904, tuvo su justificación en los temores de Francia, amenazada por el expan-
sionismo alemán, y en las preocupaciones de Inglaterra, deseosa de poner un
freno a los sueños imperiales y al aumento de la tropa naval del Reich. En 1907,
después de la entente entre Rusia e Inglaterra, se transformó de doble en triple.
Los dos bloques vislumbrados después de 1907 transformaron definitivamente el
sistema multipolar heredado por Viena en un sistema de alianzas bipolares carac-
terizado por una gran rigidez. Bajo esta dinámica, una ganancia de cualquiera de
los Estados individuales se podría convertir en una ganancia para su lado y una
pérdida para el otro. Al mismo tiempo, la rigidez de las alianzas más la milita-
rización de varios países hicieron inevitable una movilización, que se hubiera po-
dido transformar de local a general de manera muy rápida. Como subrayó Henry
Kissinger, “el juego de la política europea de poder se había vuelto más o menos
equivalente al juego de suma cero de dos personas”.
El concierto de Europa y el sistema de equilibrio de poder que había nacido en
1815 murió en 1914, después del asesinato del archiduque de Austria, Francisco
Fernando, en Sarajevo, el cual dio comienzo al primer conflicto mundial (1914-
1918). Tres fueron las principales causas de la Primera Guerra Mundial. Primero,
la existencia de un actor como Alemania que, desde que Bismarck dejó su cargo
de canciller, no se comportó según las reglas del juego al buscar una expansión
territorial. Segundo, problemas de percepción por parte de los principales políticos
involucrados en la toma de decisiones, preocupados en defender la integridad de
su propio país frente a las amenazas externas. Tercero, un sistema internacional
extremadamente rígido, que dificultó equilibrar el poder entre los dos bloques. A
74 GIANANDREA NODARI

partir de 1914 se puso en marcha un círculo vicioso y trágico. Austria declaró la


guerra al pequeño reino de Serbia. En tanto, Rusia no podía permitir una expan-
sión de Austria en los Balcanes. Alemania reaccionó, porque resultaba inacep-
table que Austria se retractara. Finalmente, Francia e Inglaterra intervinieron para
ayudar a Rusia, dando origen a la Primera Guerra Mundial.
Después de la Primera Guerra Mundial no solamente cerca de 20 millones de
personas habían muerto, sino también el sistema de equilibrio de poder había
desaparecido por completo. En 1918, los imperios austro-húngaro y el alemán
dejaron de existir. Al mismo tiempo, la monarquía zarista fue derrocada en 1917
por la Revolución bolchevique dirigida por Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), dando
origen a un nuevo actor, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).
Tanto la URSS como Estados Unidos, que ingresó a la conflagración justo en 1917,
serán los países destinados a dominar y revolucionar el sistema internacional que
nació en 1918 sobre las cenizas dejadas por la Gran Guerra.

Resumen
El concepto de equilibrio del poder ha sido utilizado como herramienta analítica
para describir una simple distribución de poder en el sistema internacional, para
identificar una estrategia utilizada principalmente en la política exterior y, por últi-
mo, como una verdadera teoría sistémica. El equilibrio del poder describe una
situación en la cual cada entidad política, en particular cada Estado, actúa en el
sistema internacional con el objetivo principal de mantener una situación aproxi-
mada a una condición de equilibrio en sus relaciones con otros Estados.
El sistema del equilibrio del poder ha sido una configuración del sistema inter-
nacional que ha caracterizado el periodo histórico que abarca desde 1815 hasta
1914. Esto es, el sistema internacional que estuvo en vigor desde el Congreso de
Viena en 1815 hasta el despliegue de la Primera Guerra Mundial en 1914. Este
sistema surgió después del intento de dominación hegemónica llevado a cabo en
Europa por Napoleón Bonaparte en 1799 hasta su derrota final en 1814.

Preguntas guía
1. ¿Qué se entiende por equilibrio del poder?
2. ¿Cómo cambió la situación estructural de Europa durante el periodo 1815-
1918?
3. ¿Cuáles fueron las reglas del juego establecidas por el Congreso de Viena en
1875?
4. ¿Cuál fue el papel de la Santa Alianza en la defensa del sistema del equilibrio
del poder?
5. ¿Por qué la obra diplomática de Otto Von Bismarck fue fundamental en la
puesta en marcha del sistema del equilibrio del poder después de 1871?
6. ¿Cuáles fueron las causas que llevaron al desmoronamiento del sistema del
equilibrio del poder?
EL SISTEMA DEL EQUILIBRIO DEL PODER (1815-1918) 75

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Manning. Londres: OUP, pp. 85-115.
Capítulo 2.4
El sistema institucional (1919-1945):
El mundo de entreguerras

Luz Araceli González Uresti

Objetivos del capítulo:

• Conocer los elementos constitutivos del sistema institucional en términos


de actores, factores y dinámicas.
• Identificar los principios sobre los cuales se estructuró el mundo después
de la Primera Guerra Mundial.
• Conocer la importancia de la Sociedad de las Naciones en el sistema
institucional.
• Explorar los factores que propician la crisis del institucionalismo y que
llevan al advenimiento de la Segunda Guerra Mundial.

Introducción

E
l orden internacional posterior a la Primera Guerra Mundial fue para muchos
un periodo de paz, reconciliación y de un aparente optimismo derivado de
los esfuerzos realizados para ordenar el mundo sobre la base de nuevas
reglas fincadas en el institucionalismo liberal cuya materialización se logró con la
creación de la Sociedad de las Naciones. Los esfuerzos por forjar un sistema
internacional en los que la paz y la reconciliación fuesen la norma estuvieron
plasmados en el Sistema de Versalles y en los subsecuentes tratados que al menos,
hasta antes de la Gran Depresión, parecían guiar las relaciones de poder entre los
actores protagónicos.
La llamada hasta ese momento Gran Guerra motivó en políticos, filósofos,
intelectuales y académicos de esa época un ideal para hacer de esta la última gue-
rra e inaugurar una nueva era de paz. Así, el pensamiento juridicista, institucio-
nalista, pacifista y liberal, llamado en su conjunto Idealismo, sentaría las bases de
este periodo. No obstante, todos estos esfuerzos y el precario equilibrio alcanzado
pronto mostrarían su inoperancia. El surgimiento de movimientos extremos de cor-
77
78 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

te nacionalista y la agudización de posturas que cuestionaban los términos de la


Paz de París evidenciaron casi de inmediato el punto de quiebre definitivo de este
efímero periodo de paz, lo que condujo al estallido de una conflagración aún
mayor: la Segunda Guerra Mundial.

Línea de tiempo. Sistema institucional: 1919-1945

1918 1925 30´s


1928 1939

Tratado de Versalles
y Creación de la Crack del 29 y
Sociedad de Fin de la Seguridad
las Naciones. Colectiva.

14 Puntos de Wilson Acuerdo de Locarno y Consolidación de


y n de la Primera Tratado Briand-Kellogg. regímenes totalitarios:
Guerra Mundial. Fascismo / Nazismo
y estallido de la
Segunda Guerra
Mundial.
1919 1929
1920

Fuente: elaboración propia. Las figuras fueron obtenidas de los siguientes sitios web: wikipedia.org,
ocesaronada.net y rankia.mx.
 
1914-1919, el fin de orden de Viena y la creación de un nuevo orden mundial

Para algunos estudiosos, el siglo XX empezó desde una perspectiva histórica y no


cronológica en 1914,1 ya que el estallido de la Primera Guerra Mundial se marca
como un acontecimiento que transformó de manera radical la forma de percibir y
entender la dinámica mundial, misma que se había gestado en Viena casi 100 años
antes. De acuerdo con Villani, “los treinta años que transcurren entre 1914-1915 y
1944-1945 se cuentan entre los más turbulentos y difíciles que haya vivido Europa.
Comienzan con una guerra y terminan con otra”. El arranque del siglo XX, como
prácticamente cualquier otra época, estuvo caracterizado por una permanente
oscilación entre esquemas de cooperación y mecanismos de conflicto cuya
dinámica configuró la política mundial, incluso hasta en los momentos de mayor
tensión que derivaron en guerras devastadoras. Como el mismo Karl von
Clausewitz escribiera: “la guerra es la mera continuación de la política por otros
medios” por lo que “la guerra no es simplemente un acto político, sino un verda-
dero instrumento político” (1999, p.24). De ahí que no es de sorprender que el
periodo que nos ocupa haya estado flanqueado por dos conflagraciones de alcance
mundial y al mismo tiempo haya sido una época en la que el pensamiento idealista
buscó ser guía de los asuntos mundiales para hacer de esta una época de paz.
La Primera Guerra Mundial fue ese acontecimiento que transformó de ma-
nera radical el llamado orden emanado del Congreso de Viena. Ese orden estuvo
basado en el equilibrio de poder, el reconocimiento mutuo entre los participantes
(Rusia, Prusia, Austria, Inglaterra y Francia) que llevó supuestamente a “cien
años de paz”, así como en la definición clara de las cuotas de poder, tanto en
términos continentales como en ultramar. Cabe aclarar que este supuesto orden
1 Véase Thomson (1997, pp. 23-29).
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 79

estuvo salvaguardado por la constante amenaza de los participantes de la


pentarquía, al uso de la fuerza como elemento que garantizaba el orden esta-
blecido, lo que provocó recurrentes enfrentamientos, sobre todo en la segunda
mitad del siglo XIX cuando Italia y Alemania buscaban incorporarse al concierto
europeo y participar del reparto del mundo en términos de trato igualitario res-
pecto a los otros países (Aróstegui, 2001, pp. 185-203). El supuesto equilibrio de
Viena estuvo fuertemente amenazado y cuestionado por la política alemana que
aspiraba a una cuota de poder mayor, lo mismo que los austriacos y rusos. Los
primeros síntomas de esta ruptura se observan con los problemas en la región
otomana y posteriormente en el área de los Balcanes que paulatinamente se irá
convirtiendo en el “polvorín” de Europa2 generando gran inestabilidad en toda la
región y donde finalmente detonará el inicio de la guerra total.
Cuatro años de guerra transformaron definitivamente la política mundial;
misma que fue diseñada en los acuerdos de paz celebrados al término de la confla-
gración. El triunfo de los Aliados, que originalmente integraban la Triple Entente
(Inglaterra, Francia e Italia), va a marcar claramente el establecimiento de las
condiciones para la paz. El embate victorioso de Estados Unidos, Francia, Ingla-
terra, Japón e Italia, principalmente, frente al bloque de los llamados Imperios
Centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio otomano) propiciará una serie
de cambios a partir de los cuales se buscó restablecer la paz y la seguridad en
Europa. El reordenamiento del mundo de la
primera posguerra se fincará, en cierta me-
dida, en los postulados propuestos por el ¿Sabías que?
entonces presidente de Estados Unidos, La Sociedad de las Naciones
Woodrow Wilson, en los llamados Catorce fue una iniciativa del
Puntos, y en toda una serie de tratados que presidente Woodrow Wilson
integrarán el sistema de Versalles (Trianon, en su famoso discurso del 8
Sèvres, Neuilly, Saint Germain y Versalles), y
3 de enero de 1918, conocido
que paulatinamente irán siendo reforzados como los Catorce Puntos de
por todo un esquema adicional de negocia- Wilson. Sin embargo y pese
ciones. que fue su iniciativa e impulsó
Las reglas y elementos sobre las cuales a los países europeos para su
creación, Estados Unidos
se fincó el orden mundial y la política inter-
nunca formó parte de esta
nacional posbélica pueden resumirse en los
institución internacional.
siguientes términos: con base en los catorce
puntos de Wilson se promovió, formalmen-
te, la autodeterminación de los pueblos y, en consecuencia, varios de los territorios
sometidos a la soberanía de los antiguos imperios obtuvieron su independencia o,
por lo menos, la promesa de alcanzar dicha prerrogativa, pues se crea la figura de
los mandatos a través de la cual países mandatarios (Francia, Inglaterra y otros)
tendrían la encomienda de preparar a las poblaciones de esas áreas para su futura
vida independiente. “El modelo wilsoniano partía del axioma de que las causas de
las guerras estaban en el armamentismo, los imperios opresores y las economías
2 Para mayor referencia sobre este conflicto, consultar Bruun (1995, pp.128-131).
3 Véase Villani (1997, capítulo 2).
80 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

cerradas. Propugnaba entonces un nuevo consenso universal, basado en el cons-


titucionalismo democrático, la autodeterminación nacional, el capitalismo de
'puertas abiertas', la diplomacia multilateral y la institucionalización de la seguri-
dad colectiva. De esta manera habría de surgir la paz y la justicia internacionales.”
(Aróstegui, 2001, p.502)
El sistema de tratados con el que se fijan las condiciones para los países perde-
dores será otro de los elementos que integraron las reglas del nuevo orden inter-
nacional. Particularmente en el Tratado de Versalles se le impuso a Alemania toda
una serie de medidas que iban desde la obligación de la Cláusula de Culpabilidad
de Guerra 4 y la reparación moral de los daños, hasta el pago en efectivo por su res-
ponsabilidad en la contienda, lo cual va a significar una política en exceso agresiva
en su contra. Entre las condiciones impuestas a este país destacan las siguientes:
devolver a Francia la región de Alsacia y Lorena, el control de las minas de carbón
de la región del Sarre que a su vez pasaría a ser administrada por la Sociedad de
las Naciones, así como el pago de altas compensaciones en efectivo por los daños
de guerra y la cesión de su flota mercante y naval a los ingleses. No olvidemos que
a principios del siglo los alemanes habían arrebatado el control de los mares a los
británicos. Aparte de renunciar a sus colonias y posesiones en ultramar, los ale-
manes se vieron obligados a conceder importantes regiones de su territorio a favor
de la creación de nuevos Estados como Polonia y Checoslovaquia, además de
verse obligados a aceptar la internacionalización del Río Rin, la desmilitarización
de Renania, la creación de la ciudad libre de Danzig y la renuncia a desarrollar una
industria militar y a la práctica del servicio militar, con la subsecuente reducción de
sus fuerzas armadas y su oficialía.5
Las condiciones de paz impuestas a los imperios centrales (Alemania, Austro-
Hungría y el Imperio otomano) tras su derrota militar propició su total desarti-
culación y, en consecuencia, surgió toda una serie de nuevos estados libres como
Yugoslavia, Checoslovaquia, Polonia y otros más. Asimismo, el resquebraja-
miento de los imperios propició un vacío de poder en la región de Europa central y
el hoy llamado Medio Oriente, que fue aprovechado por Francia e Inglaterra para
asumir el control de dichas regiones, dándose un cambio sustancial en términos
del poder de estos últimos.
Al analizar la serie de condiciones impuestas a los alemanes, resulta más fácil
entender las causas que propiciarán el advenimiento de la Segunda Guerra Mun-
dial, ya que la política internacional asumida por los países vencedores en su
contra auguraba al corto o medio plazo una actitud de recuperación del prestigio
tan vituperado en Versalles, e incluso un fomento a una política revanchista. Por
otra parte, el fin de la Gran Guerra también fue terreno propicio para el estable-
cimiento de nuevas reglas en términos de la convivencia entre los Estados.
Reconociendo que entre las causas que llevaron a tan devastador acontecimiento
se hallaba la diplomacia secreta, se resuelve entonces transformar este tipo de
vinculaciones y en su lugar crear, sobre la base de la propuesta wilsoniana, toda
una estructura que garantizara celebrar tratados, discusiones y demás acuerdos
4 Para mayor detalle sobre el alcance de esta cláusula, véase Lowe (2000, p. 56).
5 Sobre las medidas impuestas a Alemania, consultar Lowe (2000, pp. 55-60)
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 81

internacionales de manera pública y abierta. Con esto se promueve la diplomacia


abierta contra los pactos secretos que hasta ese momento habían sido la norma.
De esta manera, la diplomacia secreta queda proscrita y en consecuencia se ins-
taura una nueva forma de llevar a cabo las relaciones internacionales: el multila-
teralismo vía organismos internacionales como la Sociedad de las Naciones.

Los fabulosos veintes y el auge de la seguridad colectiva

El orden mundial de la posguerra quedó de-


finido formalmente en términos de una bús- ¿Sabías que?
queda permanente de la cooperación, sobre La década de los años veinte
la base del reconocimiento de la sobera- se conoce como los “fabulosos
nía, la independencia, la igualdad entre los veinte” por ser un periodo en
Estados, la autodeterminación de los pue- el que predominó un espíritu
blos y la seguridad colectiva. A partir de es- de optimismo desmedido que
tos principios rectores, se configuró un “nue- se reflejó en expresiones
vo orden internacional”, en el que se generó culturales como el cine, la
una redistribución de las cuotas de poder música, la literatura, producto
entre los Estados. De este proceso, Francia e del crecimiento económico y
Inglaterra, solo en cierta medida, fueron los la prosperidad material
más fortalecidos; pero heridos profunda- resultante de la reconstrucción
mente sobre todo en lo económico por la de Europa.
gran devastación de que fueron objeto sus
respectivos aparatos productivos. Estados Unidos aprovechó esta situación puesto
que el país quedó con una marcada superioridad comercial y financiera, lo que lo
convirtió en una potencia económica que progresivamente se fue perfilando como
superpotencia mundial, posición que alcanzaría hacia 1945, con el término de la
Segunda Guerra Mundial y su monopolio nuclear.
El gran impacto causado por la Gran Guerra tuvo un importante número de
consecuencias, tanto en el plano económico como en lo político y lo social. Incluso
en el ámbito de la reflexión intelectual en torno a la política internacional se generó
todo un movimiento denominado “Idealismo”, en el que se intentaba fincar las
bases de la nueva estructura internacional. Estas ideas partían de concepciones
positivas y optimistas de la naturaleza humana, y concedía especial atención a los
mecanismos de promoción de la cooperación a través de la búsqueda de los inte-
reses comunes y la disminución de los factores que llevan a los pueblos a la guerra.
Los idealistas consideraban que, a partir de la creación de instituciones interna-
cionales que promovieran la paz, sobre la base de normas de derecho claras, el
flagelo de la guerra podría ser erradicado (Mingst, 1999, pp.67-69). Las tesis
idealistas van a ser materializadas con la creación de la Sociedad de las Naciones,
propuesta en el punto 14 del discurso de Wilson. La Sociedad se convirtió en la
primera organización internacional de tendencias universalistas y de fines genera-
les cuyo principal objetivo fue la promoción de mecanismos de paz, sobre bases de
cooperación y respeto mutuo. No obstante estos objetivos, a todas luces loables, la
82 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

organización no logró su cometido de manera contundente, pero sirvió de antece-


dente a su sucesora: la Organización de las Naciones Unidas (ONU), creada al
término de la Segunda Guerra Mundial.
La política internacional de la década de los años veinte estuvo fuertemente
impregnada por este espíritu pacifista promovido por los idealistas (también identi-
ficados como utopistas, descendientes intelectuales del optimismo iluminista del
siglo XVIII y del liberalismo del siglo XIX) y su Sociedad de Naciones (Dougherty,
1993, p.14). Si pudiésemos ubicar un periodo de aparente auge de estas ideas,
sería específicamente esta década, la cual fue escenario de un acercamiento sin
precedentes en la historia entre Francia y Alemania. La firma de los acuerdos
Locarno (1925) y Briand-Kellogg (1928) aumentó la confianza en la cooperación,
sobre todo por la renuncia que se hace al recurso de la guerra como medio para
la solución de las controversias. El ambiente de cooperación propiciado por Locar-
no posibilitó la entrada de Alemania a la Sociedad de las Naciones en 1926. Por
otra parte, programas de moratoria para el pago de la deuda como el Plan de
Lloyd George o de recuperación económica como el Plan Dawes (1924) impulsa-
ron en cierta medida la “confianza” para fincar una nueva era de paz y coope-
ración en Europa. Sin embargo, esto apenas sobrevivió una década, por lo que los
esfuerzos de Aristide Briand y Gustav von Stresemann se vieron obstaculizados
ante los embates del colapso económico mundial que se avecinaba (Howard,
1999, p. 185).
Mientras en Europa se sentaban las bases de esta nueva época de aparente
paz y cooperación, Estados Unidos vivía una etapa de gran auge en diversos
sectores de la actividad económica. Los llamados “fabulosos veinte” fueron un pe-
riodo de crecimiento económico abrumador gracias, en gran parte, a las condicio-
nes en que quedó Europa al término de la guerra, situación que los estado-
unidenses aprovecharon para convertirse en los proveedores de todo cuanto se
necesitaba, principalmente en el mercado europeo. “Después de la guerra, la
economía empezó a crecer nuevamente: la producción industrial aumentó hasta
niveles sin precedentes, y lo mismo ocurrió con las ventas, utilidades y salarios.
Había una gran variedad de artículos novedosos que comprar: aparatos radiorre-
ceptores, refrigeradores, lavadoras, aspiradoras, atractivas ropas modernas, mo-
tocicletas y, sobre todo, vehículos automotrices” (Lowe, 2000, p. 141).
Debido al hecho de que entró tardíamente a la Primera Guerra Mundial
(1917), y sobre todo por no resultar afectado en su territorio de manera directa,
Estados Unidos mantuvo intacta su planta productiva, industrial y agrícola. Más
aún, el país incrementó sustancialmente sus niveles de producción, lo cual generó
una sobreproducción que era absorbida por los mercados europeos. Adicional-
mente, la guerra brindó a los estadounidenses la oportunidad de saldar sus deudas
con los países europeos, al mismo tiempo en que ellos se fueron convirtiendo en los
principales acreedores del viejo continente. Esta situación favoreció el crecimiento
de las instituciones bancarias estadounidenses y su participación en los merca-
dos de capitales europeos. La combinación era ideal; una amplia zona devastada
(Europa) y un país próspero en lo productivo y en lo financiero. El contexto fue
sumamente propicio para convertir a Estados Unidos en una verdadera potencia
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 83

económica y financiera, cuya influencia y presencia se hizo evidente en los prin-


cipales países de Europa. Sin embargo, tal fue la cantidad de recursos destinados a
la recuperación del llamado “viejo continente” que no se dejó esperar, y apenas
transcurridos unos años la situación europea logró cierta estabilidad y recupe-
ración.
El auge económico de Estados Unidos fincado en el exceso de producción
industrial, el desarrollo sin control del crédito especulativo, la distribución de divi-
dendos sin relación con el valor real de las empresas, entre otros elementos,
crearon un mundo de ilusión. Dichos elementos fueron las principales causas de la
crisis económica en el año de 1929 (octubre) a la que siguió una gran depresión. El
Crack del 29 que sacudió la Bolsa de Nueva York pronto se extendió a Europa. A la
crisis financiera se unió una depresión agrícola afectando gravemente las divisas
de muchos países exportadores y acelerando la desagregación del sistema mone-
tario. El huracán financiero se extendió como pólvora, lo cual propició que Estados
Unidos interrumpiera sus préstamos. Finalmente la crisis alcanzó Alemania que
provocó un efecto sobre Reino Unido que a su vez se proyectó a la economía
francesa generando fuertes desequilibrios para los años 1931 y 1932. Esta crisis
económica, financiera y monetaria no solo diezmó las diversas actividades pro-
ductivas y afectó gravemente las estructuras sociales, también generó una crisis de
confianza y una exacerbación del nacionalismo en distintos países sobre todo los
europeos. La euforia de los años veinte vistos como “fabulosos” pronto darían
paso a los años 30, una década de graves crisis económicas y políticas que llevaron
al fin del sueño de la seguridad colectiva y, en consecuencia, al advenimiento de
una serie de movimientos extremos nacionalistas. Estaban sentadas las bases
para el estallido de la Segunda Guerra Mundial y con ello el fin del efímero periodo
de paz y prosperidad europea.

Institucionalismo versus política de poder. Hacia una nueva conflagración


mundial

La realidad de finales de los años veinte y los primeros de la década de los treinta
cuestionó profundamente las bases en que descansaba la política internacional.
Los preceptos idealistas de cooperación, progreso, crecimiento y supuesta solida-
ridad internacional, fincados en la idea de la organización internacional y en la
promoción de los intereses colectivos, sobre la lógica del orden liberal capitalista,
democrático y de mercado, fueron perdiendo vigencia como marco de referencia.
En su lugar, las tesis con inclinaciones más individualistas, nacionalistas, inter-
vencionistas, estatistas y distantes al orden liberal empezaron a tomar peso signi-
ficativo. Tal fue el caso de los llamados movimientos totalitarios europeos o
políticas como la del New Deal (Hobsbawm, 1988, pp.108-110). Estas corrientes
buscaban hacer frente a los desafíos que la crisis había evidenciado además de
convertirse en plataformas para reivindicar posiciones de poder en un nuevo esce-
nario internacional. Adicionalmente es importante mencionar a un actor “extra-
europeo” que definirá nuevas reglas en el sistema, y que se convertirá en el porta-
84 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

dor de una ideología distinta al orden impe-


¿Sabías que? rante en Occidente y consecuentemente de
una organización política, económica y so-
El auge del nazismo obedeció cial que rompió con la lógica capitalista.
a la combinación de dos Este nuevo actor marcaría de manera signi-
fuerzas motrices que Hitler ficativa el rumbo de los acontecimientos
logró unir: el nacionalismo y hacia finales de la década de los treinta y,
socialismo, de ahí el nombre particularmente, al fin de la Segunda Gue-
de nazi (nacional socialismo). rra Mundial. La Unión de Repúblicas Socia-
No obstante, este socialismo listas Soviéticas (URSS) se sumó así a una
no tenía ninguna relación con nueva lucha por el poder internacional.
el socialismo soviético. Ante una nueva reconfiguración de la
correlación de fuerzas, en esta lucha por el
poder hace su aparición una serie de organi-
zaciones y movimientos de corte fascista, entre los que destacan: el fascismo
italiano, el nacionalsocialismo alemán, el falangismo español, el movimiento Rex
en Bélgica, la milicia nacional en Austria, la Ustacha en Croacia y la Guardia de
Hierro en Rumania, sin olvidar el régimen de Antonio Oliveira de Salazar en
Portugal. Estos movimientos tuvieron en común su marcada inclinación a las tesis
ultranacionalistas, antiliberales, antisocialistas, y antiparlamentarias como las más
representativas, pero claramente cada una de ellas se fue diferenciando por las
políticas y prácticas particulares que irán dando tonos singulares a cada movi-
miento (Lowe, 2000, p.132).
Los principales factores que explican el advenimiento y consolidación de los
regímenes totalitarios fueron los cambios políticos y las condiciones de la organi-
zación internacional, particularmente europea, derivados del proceso de Paz de
Versalles y el orden de posguerra, además del creciente temor, de las clases bur-
guesas, a una revolución proletaria siguiendo el modelo soviético. Como comenta
David Thomson: “En un sentido estrecho, los movimientos fascistas significaron
una reacción de temor violento respecto a la expansión del comunismo. En Italia en
1922, en Alemania en 1932, en España en 1936, se trataba, en parte, de movi-
mientos de fuerza activa surgidos entre exsoldados o grupos militares cuyo propó-
sito era combatir la propagación del comunismo” (1997, p. 145). Así las tesis radi-
cales de los movimientos totalitarios prometían contener el comunismo, oponerse a
las desigualdades y crisis derivadas del capitalismo, y eliminar las diferencias
sociales con lemas que exaltaban la idea de la unidad nacional y la exacerbación de
los resentimientos contra los que se consideran no nacionales o distintos al grupo
sea en términos culturales, religiosos o étnicos. Los movimientos totalitarios más
significativos fueron el fascismo italiano y el nacional socialismo alemán, ya que
ambos serían protagonistas de la guerra que estaba por venir.
Respecto al fascismo italiano, este fue definido como un sistema capitalista
de excepción debido a la forma en que conjugó nociones del modelo liberal y de
mercado de corte occidental y elementos del socialismo puestos en práctica en la
recién surgida URSS, aunque al mismo tiempo se opone a ambas, declarándose
como un modelo antiliberal y antisocialista. Combinación de capitalismo, esta-
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 85

tismo, socialismo, corporativismo y pragmatismo con un fuerte sustento ideológico


y de adoctrinamiento, el fascismo se convirtió en el primer régimen totalitario del
siglo XX. Representado por Benito Mussolini, antiguo militante socialista, el fascis-
mo surgió originalmente como un movimiento amorfo, sin una ideología clara-
mente definida, pero con un contenido pragmático sumamente importante. En su
origen, más que constituirse como un partido propiamente dicho, Mussolini orga-
nizó tropas de asalto financiadas por la burguesía italiana, esa guardia pretoriana
para hacer frente a los crecientes movimientos obreros de corte socialista influidos
por las banderas de la revolución rusa (Buron, 1983, p.8).
Un ambiente caracterizado por la ineficiencia política del régimen, los conti-
nuos disturbios sociales –producto de la crisis generalizada expresada en un cre-
ciente desempleo, huelgas, hambre, falta de oportunidades, devaluaciones sis-
temáticas– y un sentimiento derrotista derivado de los acuerdos de Versalles –que
hacen surgir en Italia la sensación de una “victoria mutilada” 6 – crean el ambien-
te idóneo para el surgimiento de movimientos extremistas tales como el fascismo.
Como solución a estos problemas, este movimiento propuso la imposición de un
régimen de mano dura y de gran control en todas las esferas del quehacer
humano-social. De 1925 a 1945, el fascismo se convirtió en el régimen absoluto
en Italia, que solo vino a encontrar su fin con la muerte del propio Mussolini al
término de la Segunda Guerra Mundial.
En Alemania, al igual que en Italia, las condiciones de crisis, particularmente
económica, así como la inestabilidad social, los continuos enfrentamientos entre
distintas tendencias político-ideológicas, la debilidad del presidente Hindenburg y
sobre todo las imposiciones de que fue objeto Alemania en el tratado de Versalles
proporcionarán el terreno idóneo para el surgimiento y consolidación de una ideo-
logía extremista. Adolf Hitler organizó su partido político y sus propias fuerzas de
choque (SS), de forma tal que le garantizaron su llegada al poder bajo la apariencia
de una vía legal y legítima de los procesos electorales. “[…] el advenimiento de
Hitler significa también un cambio total en las relaciones internacionales: el final
de los intentos de seguridad colectiva y del ideal wilsoniano de democracia interna-
cional, el desprecio de los procedimientos diplomáticos clásicos, negociaciones y
tratados, la puesta en marcha de un proyecto de dominio del mundo por medio de
la astucia y la violencia, en nombre de una visión de la jerarquía de los pueblos y las
etnias” (Zorgbibe, 1997, p.539).
En términos de su programa político y económico, el nacional socialismo va a
recuperar las premisas esenciales del fascismo, pero exaltando una serie de elemen-
tos propios tales como: promoción de políticas extremo nacionalistas, anticomunis-
tas y antiliberales, impulso de ideas racistas en términos de la superioridad de la raza
aria y discriminación de cualquier otro grupo, política antisemita, tesis expansio-
nistas y militaristas, además del énfasis en las tesis del “espacio vital”, lebensraum
(Kitchen, 1992 , p. 319). El nazismo se convirtió en un régimen altamente centra-
lizado y poderoso que promovió todo un movimiento de fortalecimiento y recupe-
ración de Alemania, mismo que se vio garantizado por un programa intensivo para
remilitarizar al país y paulatinamente recuperar el poder y prestigio perdidos.
6 Para mayor referencia, véase Kitchen (1992, p. 161).
86 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

Pese a que los alemanes, particularmente Hitler y su gobierno, denunciaron


todos los acuerdos concertados e impuestos a su país como el de Versalles y el de
Locarno, entre otros, violando todas las disposiciones y restricciones en ellos
enunciadas, la comunidad internacional asumió una política sumamente tibia y
hasta indiferente ante los actos nazis. Francia e Inglaterra enarbolaron la política
de apaciguamiento, misma que serviría como marco para la realización de los
acuerdos de Múnich (29 de septiembre de 1938), en los que prácticamente se
cedió a los alemanes más de una tercera parte del territorio checoslovaco y se dio
por hecho la ocupación alemana en Austria (Kitchen, 1992, p.338).
Frente a una política exterior alemana marcadamente intervencionista y mili-
tarista, los países que supuestamente promovían el idealismo y la cooperación
como mecanismos para las relaciones internacionales iban a procurar, según ellos
mismos, evitar una nueva guerra a toda costa y sobre todo frenar el expansionismo
soviético, que ya para estas fechas resultaba sumamente preocupante para el
mundo occidental. La prueba más palpable de dicha política anticomunista se vio
reflejada en el acuerdo Antikomintern, firmado con los japoneses en noviembre
de 1936, al que más tarde se uniría Italia en septiembre de 1937, configurando así
uno de los dos bloques enfrentados en la venidera Segunda Guerra Mundial
(Kitchen, 1992, p.337).
Con el ascenso y consolidación de los regímenes totalitarios y el creciente
poderío alemán, los supuestos idealistas, que habían inspirado relaciones pacíficas
y de cooperación entre los Estados, perdían cada vez vigencia y, en su lugar, el
pensamiento realista adquiría creciente importancia. Con este renovado pensa-
miento, inspirado en las viejas tesis hobbesianas y maquiavélicas del estado de
naturaleza y de la malevolencia innata de los hombres, muchas actitudes y políti-
cas seguidas por los principales actores del momento serían justificadas.
En la década de los treinta se regresa a un plano de relaciones internacionales
donde imperan los intereses individuales y en el que la política de poder se vuelve la
guía obligada en el quehacer internacional. De ahí que la misma Sociedad de las
Naciones pierda progresiva pero determinantemente cualquier capacidad de
actuación. Procesos tales como la invasión de Italia a Etiopía (1935-36), la Guerra
Civil española (1936-1939), la guerra y consecuente ocupación japonesa sobre
China (1931-32 y 1937), la anexión de Austria por parte de los alemanes (1938),
la sistemática violación de varios acuerdos internacionales, la remilitarización de
Renania, la recuperación del Sarre (1935), la ocupación de los Sudetes (1938) por
los nazis y la creciente campaña militar encabezada por los alemanes evidenciarán
la incapacidad de la Sociedad de las Naciones y en general de la comunidad
internacional para preservar la paz (Villani, 1997, pp.116-119).
Hacia 1939 existía un estado generalizado de tensión a nivel internacional
derivado de toda una serie de enfrentamientos y campañas militares. El poderío
alemán era incuestionable y la alianza italo-alemana-japonesa (eje Roma-Berlín-
Tokio) perfilaba las posiciones a futuro. Sin embargo, pese a toda la tensión gene-
rada por los intereses en conflicto, entre los países europeos democráticos y
totalitarios existía un consenso: la idea de frenar y quizá acabar con el comunismo.
El tema de la URSS y del peligro comunista se había convertido en el punto de
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 87

coincidencia de todas las posiciones tanto europeas como extraeuropeas. La


promesa alemana de combatir y erradicar al comunismo fue en gran medida el
factor que promovió esa actitud de indiferencia por parte de la comunidad
internacional ante el creciente poderío alemán. A final de cuentas, el enemigo
común era la URSS. No va a ser sino hasta agosto de 1939 (día 23), poco más de
una semana para que estallara la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre), que
las condiciones de la política internacional se verían transformadas de manera
radical y la correlación de fuerzas francamente alterada.
La firma del acuerdo Ribbentrop-Molotov, mediante el cual los soviéticos y
alemanes no solo se garantizaron no atacarse, sino que a través de un protocolo
anexo secreto se dividieron Europa en esferas de influencia, se convirtió en el acto
con el cual los alemanes rompen toda la lógica que había justificado su creciente
poderío; es decir, firmar un pacto de no agresión justamente con los soviéticos que,
por lo menos hasta ese momento, habían sido el enemigo común, y ponerse de
acuerdo en cuanto a la ocupación de Polonia, vino a desfigurar y a cuestionar
tanto la política de apaciguamiento como la misma tesis alemana del antico-
munismo (Kitchen,1992, pp.362-364).
Paralelamente al desarrollo de todas las campañas militares en Europa, el
norte de África, el Atlántico y el Pacífico como principales escenarios, se desplegó
toda una maquinaria político-diplomática tendiente a establecer estrategias co-
munes para hacer frente a la avanzada del eje en todos los frentes e ir sentando las
bases de un nuevo orden internacional.
Las reuniones y conferencias, tales como la del Atlántico, Teherán, Yalta y
Potsdam, entre las más importantes, celebradas especialmente entre los que
pasarán a convertirse en los tres grandes (Roosevelt, Churchill y Stalin), irían for-
mulando una serie de normas, principios y compromisos que perfilarán las condi-
ciones sobre las que se fincará la reestructuración de la sociedad internacional de
la segunda posguerra (Kitchen, 1992, pp. 519-520). Adicionalmente, la emer-
gencia de nuevos actores, que adquieren un rol central en las relaciones inter-
nacionales tales como la ONU, China y Estados que logran su independencia al
término de la guerra y los propios soviéticos, se sumarán a la estructuración de un
nuevo sistema internacional. “Medida según la magnitud de las pérdidas hu-
manas, esta guerra fue la más terrible de la historia: los cálculos oscilan entre los
42 millones y los 62.5 millones de muertos. A diferencia de lo ocurrido en 1914-
1918, los caídos civiles eran más que los militares. La URSS emergió de la guerra
con la expansión de sus fronteras y el más fuerte ejército en el continente europeo
[…] Estados Unidos contaba con la mitad de la producción industrial, y los dos
tercios del oro mundial, la flota más grande del mundo, la aviación más poderosa y
la bomba atómica” (Kitchen, 1992, p. 521).
De esta manera, la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un aconteci-
miento clave para el siglo XX, pues a partir de ella y de los términos en que se fijan
las condiciones para la paz, se construyó un régimen internacional fincado sobre la
base de dos superpotencias, cada una de las cuales, con áreas de influencia clara-
mente delimitadas, mismas que ya desde el acuerdo de los porcentajes y las confe-
rencias de Yalta y la de Potsdam se habían definido (Zorgbibe, 1997, pp. 614-
88 LUZ ARACELI GONZÁLEZ URESTI

633). Todo esto dio forma al orden de la posguerra y a la estructuración de un


sistema bipolar, caracterizado por el enfrentamiento constante en términos polí-
ticos, económicos e ideológicos gestándose así la llamada Guerra Fría que per-
meó la dinámica internacional hasta la década de los noventa (Kennan, 1998, pp.
143-171).

Resumen

El periodo entreguerras (1919-1945), también conocido como sistema institucio-


nal u orden de Versalles, fue un bloque histórico en el que se intentó poner en
práctica los ideales del liberalismo. La base sobre la cual descansó la estructura
del sistema internacional y se garantizó la paz fueron, a partir de la promoción de
valores pacifistas, la cooperación, la diplomacia abierta, pública y multilateral,
además del institucionalismo representado por la Sociedad de las Naciones y todo
un sistema de tratados como el de Versalles, Locarno y Briand Kellogg, entre otros.
La exaltación del ideario wilsoniano aunado a la fe en el progreso parecían
augurar una época de paz, auge económico y prosperidad, de ahí los llamados
“fabulosos veinte” cuya vigencia no pudo trascender a la propia década. La crisis
de 1929, el advenimiento y consolidación de los regímenes totalitarios (fascismo y
nazismo, entre otros) y las propias condiciones establecidas en el sistema de Versa-
lles propiciaron un ambiente en el que la perspectiva idealista, juridicista y nor-
mativa se enfrentó al pragmatismo del Realismo político fincado en la lógica del
poder y del interés nacional reflejado en los reclamos y reivindicaciones de algunos
Estados.
La década de los años treinta fue el escenario en el que el sistema institucional
entró en crisis. La incapacidad de la Sociedad de las Naciones por responder
efectivamente a los conflictos internacionales y la paulatina organización de los
Estados en dos alianzas militares (los estados del Eje y los Aliados) cuyas lógicas
diplomáticas y de poder fueron evidenciando sus profundos antagonismos, llevó
finalmente al estallido de una segunda conflagración mundial.
Tanto el fin de la Segunda Guerra Mundial como los términos de la paz y la
nueva correlación de fuerzas entre los triunfadores de la contienda aunado a
nuevas variables en el equilibrio estratégico (como la capacidad nuclear), estruc-
turaron un nuevo orden mundial, a saber: el sistema bipolar de la Guerra Fría.

Preguntas guía

1. ¿Cuáles son las bases del institucionalismo liberal?


2. ¿A qué se le conoce como ideal wilsoniano?
3. ¿Cuáles fueron las fortalezas más importantes de la Sociedad de las Naciones?
4. ¿Por qué fracasa el institucionalismo del periodo de entreguerras?
5. ¿Cuáles son los rasgos característicos del sistema internacional de entregue-
rras?
EL SISTEMA INSTITUCIONAL (1919-1945): EL MUNDO DE ENTREGUERRAS 89

Bibliografía consultada y recomendada

Aróstegui, Julio et al. (2001). El mundo contemporáneo: Historia y Problemas.


Barcelona: Editorial Biblos Crítica.
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de Bismarck hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. España: Alianza
Universidad.
Capítulo 2.5
Del Golpe de Praga a la caída del
muro de Berlín: Guerra Fría y bipolaridad

Zidane Zeraoui

Objetivos del capítulo:

• Analizar la realidad internacional de 1945 a 1989 desde el enfoque de los


bloques de poder.
• Explicar la conformación y la dinámica de los bloques de poder durante la
Guerra Fría: zonas de equilibro, de influencia y de seguridad de las dos
superpotencias, la estadounidense y la soviética.

E l análisis de la realidad internacional de 1945 a 1989, hasta el derrumbe del


bloque socialista, requiere de un marco conceptual adecuado para enten-
der los procesos mundiales. Entre otros enfoques, la teoría de los bloques de
poder ofrece una herramienta metódica para ubicar los fenómenos internacio-
nales dentro de una lógica bipolar. Este esquema parte de la división del mundo en
varias zonas enfatizando la zona de equili-
brio (Europa occidental y Europa oriental) y
la zona de seguridad tanto geoestratégica
¿Sabías que?
como económico-estratégica. En la literatura occidental se
Aunque los orígenes del proceso de la habla del Golpe de Praga para
Guerra Fría pueden ubicarse desde la Se- dejar entender que se trataba
gunda Guerra Mundial o inclusive desde la de un golpe de Estado. En
formación de la Unión de Repúblicas Socia- realidad, fue un simple
listas Soviéticas (URSS), la fecha simbólica cambio ministerial, en 1948,
que se ha tomado es el año de 1948, con el en donde el Partido
mal llamado Golpe de Praga. El año ante- Comunista, cambiando la
rior se habían diseñado las dos concepcio- coalición, formó un nuevo
nes ideológicas de las superpotencias con la gobierno, que eliminaba la
Doctrina de la Contención de George coalición a los partidos
de derecha.
Kennan y la teoría de los dos mundos de
91
92 ZIDANE ZERAOUI

Zhdanov. Durante casi una década, las nue-


¿Sabías que? vas potencias globales se enfocaron a conso-
lidar sus bloques respectivos, antes de iniciar
Durante la Guerra Fría, varias su expansión hacia el Tercer Mundo. Todos
reglas tácitas entre las dos los elementos de la integración de los blo-
superpotencias existirán como ques se diseñaron en este periodo básica-
la no invasión a un aliado mente en lo militar, la Organización del Tra-
confirmado, la imposibilidad
tado del Atlántico Norte en 1949 y el Pacto
de la presencia de las dos
de Varsovia en 1955, y en lo económico, el
superpotencias en un mismo
territorio, el control del nivel Plan Marshall en 1947 y el Plan Molotov en
de los conflictos y la no 1949.
presencia de armas nucleares Así, la Guerra Fría se inició en el viejo
fuera de la zona de equilibrio. continente, pero a partir de la crisis del Ca-
nal de Suez de 1956, se trasladó al Tercer
Mundo con el concepto de la coexistencia
pacífica, lanzado por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Sovié-
tica, Nikita Jruschov, en el XX congreso del PCUS de febrero de 1956. En la pers-
pectiva de Moscú, la coexistencia pacífica significaba el reconocimiento de la
división europea en dos zonas de equilibrio inalterables, pero la pugna ideológica
entre Este y Oeste, tenía que seguir dentro de las nuevas áreas desocupadas por
las antiguas potencias coloniales. Las independencias asiáticas en la década de los
años cuarenta y las africanas en el siguiente decenio ofrecían la posibilidad de una
expansión ideológica a las dos nuevas superpotencias. 
El marco principal de análisis para la aprehensión de la realidad mundial,
hasta el derrumbe del bloque soviético, es en primera instancia el conflicto Este-
Oeste y sus repercusiones en las distintas
regiones. La inserción de Europa, primero, y
¿Sabías que? del Tercer Mundo, posteriormente, en la rea-
La conflagración de 1973 en lidad bipolar a partir del fin de la Segunda
el Medio Oriente es conocida Guerra Mundial, ha determinado los proce-
como la Guerra del Yom sos regionales con mayor fuerza (durante los
Kippur (el Día del Perdón periodos de Guerra Fría) o con menor pre-
judío) por haberse iniciada el sencia de las potencias globales (durante la
6 de octubre de este año distensión).
correspondiente, en el
calendario judío a la fiesta Un mundo bipolar
mencionada. En el mundo
islámico, es llamada la Guerra
del Ramadán, porque el mes Para entender la política de las potencias
sagrado de ayuno del islam globales, 1
debemos ampliar y especificar la
coincidió con el mes de conceptualización realizada por Silva-
octubre de 1973. Para una Michelena en su obra Política y Bloques de
denominación más objetiva Poder (1987). Este autor, a pesar de la
llamaremos al enfrentamiento profundidad de su investigación, no diferen-
la Guerra de octubre. 1 Entendemos por potencias globales o superpotencias a
Estados Unidos y a la Unión Soviética. Hemos rechazado la
DEL GOLPE DE PRAGA A LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN: GUERRA FRÍA Y BIPOLARIDAD 93

cia claramente la zona de equilibrio de la zona de influencia o más bien utiliza


indistintamente los dos términos.
Para el objetivo de este capítulo, definimos a la zona de equilibrio como “un
conjunto de países con condiciones tales (población, extensión territorial, fuerza
económica, etc.) que si cualquiera de ellos pasará de una zona (de equilibrio) a
otra, tendría lugar un cambio cualitativo (sustancial) en el balance de poder entre
las dos (potencias globales) implicadas” (Silva-Michelena, p. 24).

Figura 1. Los bloques de poder

Fuente: elaborada por el propio autor.

Las características señaladas por Silva-Michelena (población, extensión terri-


torial, fuerza económica, etcétera) deben ser matizadas. Ni la población ni la exten-
sión territorial son determinantes. La fuerza económica o sea el grado de desarrollo
y la situación estratégica (Europa, Japón y Canadá) son los elementos fundamen-
tales para considerar al país como parte de la zona de equilibrio. En efecto, una
nación como Bélgica con sus 30,507 km² y 10 millones de habitantes 2 u Holanda
con sus 33,491 km² y 15 millones de habitantes son estratégicamente más impor-
tantes para Estados Unidos que Brasil con sus 8,511,965 km² y 126 millones de
terminología de Silva-Michelena (1987) de gran potencia por considerarla insuficiente. En efecto, nos
podemos referir a una gran potencia tanto a nivel económico (Japón) como a nivel político y económico
(China) o nuclear (Francia), pero ninguna de ellas es potencia global o superpotencia en el sentido, durante la
Guerra Fría, de un poderío tanto nuclear como político y económico y de un alcance que abarca a todo el orbe.
En esta medida, el significado de global es doble: por una parte, se refiere a los distintos ámbitos (nuclear,
político, ideológico, económico...) y por la otra a la totalidad mundial. Las potencias medianas citadas carecen
de esta perspectiva globalizante. Una superpotencia se define también por la formación de su zona de
equilibrio y de su liderazgo dentro de un bloque de poder, conformado por la zona de equilibrio y la potencia
global. Con el derrumbe de la URSS, esta estructura mundial se ha desmembrado, dejando a Estados Unidos
como única superpotencia temporal en la actual fase de transición hacia un mundo multipolar.
2 Todas las cifras son tomadas de García-Pelayo y Gross (1984). El espacio que el propio Diccionario (se tomó

un diccionario de final de la Guerra Fría para tener una mejor idea del peso de los países) dedica a cada país es
94 ZIDANE ZERAOUI

seres o Nigeria con 924,000 km² y 80 millones de habitantes. Esta observación es


válida para el exbloque soviético. Hungría (93,300 km² y 10.9 millones) o Checos-
lovaquia (127,800 km² y 15.7 millones) resultaban más prioritarios para la URSS
que sus gigantes vecinos como la India (3,268,000 km² y 690 millones) o
Paquistán (945,000 km² y 123.4 millones).
De esta manera, las condiciones de población y extensión territorial no repre-
sentan ningún elemento determinante. La condición absoluta es el aspecto de
desarrollo que implica un alto nivel, relativo, tanto industrial como tecnológico.
Definida así la zona de equilibrio, podemos ubicarla como Europa occidental,
Canadá y Japón para los Estados Unidos y Europa oriental para la Unión Soviética.
La zona de equilibrio y la potencia global conforman al bloque de poder.
El derrumbe del mundo bipolar no se originó con el paso de la India, de Ni-
geria o de Brasil de un bloque al otro, sino con la desaparición de la zona de
equilibrio de una de las dos superpotencias (la URSS), demostrando que la Guerra
Fría nació en Europa y desapareció en el viejo continente.
El conflicto Este-Oeste se determinó con la partición de Europa en dos zonas
de equilibrio. La participación del Tercer Mundo fue marginal y se inició solamente
a partir de mediados de la década de los años cincuenta precisamente alrededor de
la crisis del Canal de Suez de 1956.Los países subdesarrollados, de una manera
general el llamado Tercer Mundo salvo algunas excepciones (Yugoslavia, Albania y
la República Sudafricana), constituyen la zona periférica. Sin embargo, este térmi-
no es demasiado amplio y abarca a países totalmente asimétricos. Para fines analí-
ticos es necesario ampliar la propuesta de Silva-Michelena y subdividir la periferia
en una zona de seguridad, una de influencia y la periferia propiamente dicha.

La dependencia asimétrica

En la periferia, además de la zona de seguridad, debemos separar a la zona de in-


fluencia, en donde la presencia de las superpotencias es uno de los principales
componentes, de las otras áreas periféricas caracterizadas por influencias más
tenues. La zona de influencia no necesariamente recubre toda la zona de segu-
ridad y se distingue de esta por la alianza existente entre ella y la superpotencia,
mientras que en la zona de seguridad varios países pueden ser aliados de la otra
potencia global.
Mientras que la existencia de una zona de equilibrio es exclusiva de la potencia
global, la zona de influencia puede crearse alrededor de las grandes potencias.
Japón ha logrado establecer una zona de influencia económica en el sudeste
asiático. China ha tenido siempre su zona de influencia cultural tanto en Vietnam
como en Corea e inclusive en Laos, Kampuchea, Japón. Las antiguas metrópolis
muy significativo. Si exceptuamos a los países latinoamericanos que por razones de cercanía geográfica y de
relaciones culturales y políticas reciben una mayor atención, los países europeos, o sea de la zona de equilibrio
tanto de la URSS como de Estados Unidos, tienen preferencia sobre los países periféricos incluyendo a los más
extensos y poblados. A la India, Paquistán y Nigeria, por ejemplo, a pesar del tamaño tanto territorial como
poblacional, se les dedica respectivamente 25, 17 y 7 líneas, mientras que países como Holanda, Bélgica,
Hungría o Checoslovaquia reciben un espacio de 60, 64 y 46 líneas para los dos últimos.
DEL GOLPE DE PRAGA A LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN: GUERRA FRÍA Y BIPOLARIDAD 95

coloniales han mantenido lazos políticos, financieros, económicos o culturales con


sus excolonias, permitiendo así el surgimiento de varios tipos de zonas de in-
fluencia. “El sistema de relaciones que se establece dentro de un bloque de poder
es siempre jerárquico, en el sentido de que la (potencia global) es siempre hege-
mónica, dicta los lineamientos políticos generales y establece relaciones [...]
asimétricas (a su favor) con el resto del bloque. Sin embargo, mientras la relación
que establece con los países de la zona de equilibrio es ligeramente asimétrica, la
relación que establece con la periferia es altamente desigual” (Silva-Michelena,
1987, p.24).
Esta caracterización de las relaciones entre la potencia global y sus respectivas
zonas debe ser más definida. En efecto, las relaciones de la superpotencia con su
zona de equilibrio son también estratégicas y convergentes ideológicamente; ade-
más abarcan todos los ámbitos: económico, político, financiero, nuclear e ideoló-
gico, mientras que la relación de la superpotencia con su zona de influencia es
coyuntural y limitada.
A nivel militar, el emplazamiento de cohetes nucleares se hizo exclusivamente
en la zona de equilibrio, por la estabilidad de las relaciones existentes y por la
convergencia ideológica, además de que la zona de equilibrio de una superpo-
tencia no constituye parte de la zona de seguridad de la otra. Dentro de su propia
zona de seguridad, una potencia global no puede aceptar el riesgo de ver instalados
cohetes nucleares que la amenazan directamente. El caso de la crisis de los misi-
les de Cuba en octubre de 1962 refleja precisamente este hecho. A cambio del
retiro de los misiles soviéticos de la isla caribeña, Washington eliminó los que tenía
instalados en Turquía. Por su débil impacto en el equilibrio mundial, las alianzas
en la zona de influencia fueron cambiantes. Egipto, aliado principal de la Unión
Soviética desde 1956, se convirtió a partir de 1976 en el segundo país (después de
Israel) que recibía la mayor cantidad de ayuda militar estadounidense. En el con-
flicto somalo-etíope, las alianzas con las superpotencias fueron aún más coyun-
turales. Etiopía, principal aliado norteamericano en el continente negro, después
de la República Sudafricana, se enfrentaba a una Somalia apoyada por la URSS. A
partir de mediados de los setenta, se invirtieron las alianzas: Etiopía, después del
derrocamiento del emperador Halie Selassie, pasó al lado soviético mientras que la
Somalia de Siad Barre se acercó a Washington.
Mientras que entre la potencia global y su zona de equilibrio hablamos de rela-
ciones estratégicas, entre la primera y su zona de influencia se trata de relaciones
tácticas o coyunturales, que no necesariamente abarcan todos los niveles de los
intercambios.
La fuerte dependencia que genera la dominación norteamericana en su zona
de influencia conlleva a la necesidad de rupturas dramáticas entre los aliados y
la potencia hegemónica a raíz de violentas revoluciones: Nicaragua en 1979, Etio-
pía en 1974, Irán en 1979, Afganistán en 1978, sin mencionar la revolución
cubana de 1959 o la larga guerra de Indochina.
96 ZIDANE ZERAOUI

La conformación de los bloques

A partir de la elaboración de las doctrinas de la contención en Estados Unidos y de


la teoría de los dos mundos de Zhdanov en la URSS, las dos superpotencias
iniciaron la construcción de sus zonas de equilibrio respectivas.
La doctrina de la contención, elaborada por George Kennan, con su famoso
artículo aparecido en Foreign Affairs en 1947 y firmado por “Mr. X”, fue comple-
mentada por el corolario de Dean Acheson, secretario de Estado norteamericano
en 1952, que planteaba la idea del roll back o la política de inversión de los
procesos: no solamente contener el avance socialista sino revertirlo.
La teoría de los dos mundos de Zhdanov plantea la división planetaria en dos
campos irreconciliables. El ideólogo soviético presentó su tesis en la conferencia de
los partidos comunistas de Sklarzka Poreba (Polonia) que vio nacer a la Kominform
en 1947. Según este autor, “Cuanto más nos alejamos del fin de la guerra y más
aparecen nítidamente las dos direcciones principales de la política internacional de
la posguerra correspondiente a la división en dos campos principales de las fuerzas
políticas que operan en la arena mundial: el campo antiimperialista y de-mocrático
y el campo imperialista. Los Estados Unidos son la principal fuerza dirigente del
campo imperialista. Gran Bretaña y Francia están unidas a los Estados Unidos [...]
El campo imperialista es sostenido por los países que poseen colonias, tales como
Bélgica y Holanda, así que países dependientes política y económicamente de los
Estados Unidos, como el Oriente Cercano, América del sur y China” (Zhdanov, s/f,
p. 53).
En el bloque occidental, el Plan Marshall de 1947 buscó no solamente man-
tener el mercado europeo-occidental para la industria norteamericana, sino im-
pulsar la economía del viejo continente para impedir el desarrollo de los partidos
comunistas que se estaban consolidando por la crisis generalizada de la pos-
guerra. De hecho, la administración de Truman impuso la prohibición de las coali-
ciones con partidos de izquierda para recibir el apoyo financiero del Plan Marshall.
Otros instrumentos financieros vinieron a completar el plan anterior: el Fondo Mo-
netario Internacional y el Banco Mundial que orientan sus préstamos ideológica-
mente.
La COCOM, o ley de comercio exterior de 1948, clasifica los países según su
pertenencia ideológica (total con la URSS, parcial o aliados de los Estados Unidos)
para fijar el nivel de la tecnología susceptible de ser vendida por las empresas
norteamericanas o las de sus aliados occidentales. A nivel militar, Estados Unidos
inició la construcción de un cordón sanitario alrededor de la Unión Soviética. La
primera fase de la estructura militar la constituyó la Organización del Tratado del
Atlántico Norte en 1949, que reagrupa a todos los países de Europa occidental,
además de Estados Unidos y Canadá, y los países mediterráneos hasta Turquía.
En la década siguiente, varias nuevas alianzas militares complementaron la
cadena defensiva occidental. En el Medio Oriente, la creación del CENTO (Estados
Unidos, Gran Bretaña, Irak, Irán y Paquistán) en 1955 (Organización del Tratado
del Centro o mejor conocida como el Pacto de Bagdad) permitió conectar la OTAN
a la SEATO (Organización del Tratado del Sur Este Asiático), constituida un año
DEL GOLPE DE PRAGA A LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN: GUERRA FRÍA Y BIPOLARIDAD 97

antes y que reagrupa a las naciones desde Indonesia hasta Filipinas. La ANZUS
(Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos) cerró el círculo en el Pacífico, en
1951.
Dentro del campo soviético, Moscú procedió a una reorganización similar. A
nivel ideológico, la formación de la Kominform en septiembre de 1947 permitió la
estalinización del bloque con la exclusión de los países con una línea indepen-
diente de Moscú (la Yugoslavia del mariscal Josip Broz Tito) o la eliminación de los
líderes nacionalistas como el polaco Stanislaw Gomulka, el húngaro Rajk (en
1949) y el checoslovaco Slansky (1952).
A nivel económico, el Plan Molotov de 1949 pretendió ser la contrapartida
al Plan Marshall y dirigido al bloque socialista. Diez años después, se convirtió en
el COMECON o CAME (Consejo de Ayuda Económica) que agrupaba a todos los
países socialistas, sean de Europa oriental o de otras regiones del mundo, como
Cuba, Vietnam, entre otros. A nivel militar, la Unión Soviética, en una primera
instancia, firmó acuerdos de asistencia mutua con las democracias populares
y con China, no fue hasta 1955 cuando se formalizó la alianza militar socialista,
llamada el Pacto de Varsovia, a raíz de la inclusión de Alemania Federal en la
OTAN.

Guerra Fría y distensión

El marco global explicativo de las alianzas de las superpotencias con los países
periféricos que hemos llamado la teoría de los bloques de poder, marcó la vida po-
lítica internacional desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, pero no fue
estático ni unilateral. En primera instancia el nivel de las relaciones entre las dos
potencias globales influyó directamente sobre su comportamiento con sus respec-
tivos aliados.
Podemos esquemáticamente dividir el periodo de la posguerra mundial (ver
Figura 2) en una fase de primera Guerra Fría que abarcaría desde el llamado
Golpe de Praga de 1948 hasta 1969. Este último año fue marcado por la subida al
poder de Nixon con su decisión de iniciar nuevas relaciones con la URSS, de Willy
Brandt y su Ostpolitik, de la multipolaridad económica y política mundial, aunque
estratégicamente las dos superpotencias seguían teniendo el monopolio mundial y
la paridad estratégica reconocida por ambas potencias globales en la MAD
(Destrucción Mutua Asegurada). Durante este periodo, el elemento ideológico en
la contradicción Este-Oeste predominó sobre las demás variables.
Durante esta época destacan varios hechos. Con el problema del Canal de
Suez que marcó el inicio de la expansión de las superpotencias hacia el Tercer
Mundo y con el muro de Berlín, construido en 1961, podemos afirmar que la divi-
sión de Europa se consumó plenamente. La crisis de los misiles de Cuba de 1962 y
la intervención norteamericana en Vietnam a partir de 1964 representan un punto
culminante de la Guerra Fría, pero también el inicio de una fase de acercamiento
entre las dos superpotencias que conllevaría a la distensión de la década de los
años setentas por el propio desgaste del poderío estadounidense.
98 ZIDANE ZERAOUI

Figura 2. El proceso de la Guerra Fría

Fuente: elaborada por el propio autor.


Mientras que la primera fase de la Gue-
rra Fría, la variable ideológica predominó
¿Sabías que? entre las relaciones interbloquista, la década
La coexistencia pacífica de la coexistencia pacífica que se inicia a
conocida también como partir de 1970 será marcada por la preocu-
Détente no implica el fin pación económica y la división del mundo
de la rivalidad entre las dos
entre los países ricos y los subdesarrollados.
superpotencias, sino
De una visión Este-Oeste pasamos a una
el traslado de ésta
lógica Norte-Sur, reflejada por la crisis de los
al Tercer Mundo.
energéticos (Terzian, 1988) y el debate so-
bre el Nuevo Orden Económico Internacio-
nal. Es importante mencionar que, durante este periodo, las dos superpotencias
se retiraron de ciertos conflictos como Estados Unidos de Vietnam. También esta
década es marcada por varias revoluciones o cambios de régimen que modificarán
los viejos equilibrios.
Nuevamente al finalizar la década, las
contradicciones de la Détente llevaron a la
ruptura, simbolizada por la invasión sovié- ¿Sabías que?
tica a Afganistán en diciembre de 1979. El El llamado crack de Nixon se
primer periodo de Ronald Reagan se inser- refiere a la decisión del
tará totalmente en la llamada segunda presidente norteamericano, en
Guerra Fría con su visión del globalismo que agosto de 1971, de devaluar
divide drásticamente el mundo en dos cam- el dólar, pero sobre todo de
pos irreconciliables. La lógica Este-Oeste desvincular la moneda
retomó su espacio perdido durante diez norteamericana del oro, que
años. La segunda Guerra Fría (1979-1987) había servido de base a todo
se caracterizó por la presencia soviética en el sistema financiero de la
Vietnam, Afganistán, Etiopía y Angola, fun- posguerra de la Segunda
damentalmente, mientras que Estados Guerra Mundial.
Unidos inició su guerra de baja intensidad
DEL GOLPE DE PRAGA A LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN: GUERRA FRÍA Y BIPOLARIDAD 99

contra Nicaragua y su apoyo a la guerrilla en Afganistán y en Angola. La am-


pliación de los teatros de conflicto de la Unión Soviética conlleva, rápidamente, a
su desgaste.
Así, la segunda distensión que se inicia
con la nominación de Gorbachov a la secre- ¿Sabías que?
taría general del Partido Comunista de la En Angola, la URSS no
Unión Soviética muestra la incapacidad de participó directamente en el
Moscú de mantener una rivalidad con Esta- conflicto contra la República
dos Unidos. Esto permitió la firma de los Sudafricana, sino que utilizó a
acuerdos INF (Fuerzas Nucleares de Alcance más de 45 mil soldados
Intermedio) en Washington en diciembre de cubanos para este fin. Sin
1987, los acuerdos de paz del año de 1988 embargo, el costo de mantener
que pusieron fin a varios conflictos locales a todos estos hombres además
del armamento proporcionado,
(salida de la URSS de Afganistán en 1989, de
contribuyó al desgaste
Vietnam en 1988, de Angola en 1988) y, fi-
financiero de la
nalmente, el derrumbe del bloque soviético Unión Soviética.
en 1989. Mientras que el fin de la primera
Guerra Fría se debió a un debilitamiento de
Estados Unidos (Guerra de Vietnam, guerrillas en América Latina, crisis econó-
mica como el crack de Nixon de 1971), el fin de la segunda Guerra Fría fue más
bien el desgaste de la Unión Soviética por sus múltiples compromisos estratégicos.
Durante esta nueva fase de las relaciones internacionales, las negociaciones
entre la URSS y Estados Unidos seguían siendo el elemento central de las decisio-
nes políticas de las superpotencias. Hasta la crisis del Golfo Pérsico en 1990, la
posición norteamericana dependía en gran medida de la actitud de Moscú. El
acuerdo de Helsinki en septiembre de 1990 entre Bush y Gorbachov simboliza el
último acto de superpotencia de la Unión Soviética.
Durante las primeras semanas de la crisis del Golfo, la actitud soviética podía
constituir el principal obstáculo a las iniciativas estadounidenses. En Helsinki, la
Unión Soviética al apoyar incondicionalmente las decisiones de Washington,
abandonó al mismo tiempo su papel de contrapeso a la potencia norteamericana.
Es el fin del mundo bipolar.

Resumen
La Guerra Fría fue una confrontación ideológica entre Estados Unidos y la Unión
Soviética que tuvo sus orígenes al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Fue
prácticamente una carrera entre las dos superpotencias para mostrar su superio-
ridad. Los principales ámbitos en donde compitieron fueron el armamentista, el
espacial, el científico, el económico, el deportivo y el cultural. Por fortuna, las dos
superpotencias nunca se enfrentaron de manera directa durante la Guerra Fría. Sin
embargo, sus diferencias fueron trasladadas a diferentes escenarios, principal-
mente en países en vías de desarrollo, como fueron los casos de la Guerra de Corea,
la Guerra de Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, la invasión soviética a
Afganistán, entre otros acontecimientos.
100 ZIDANE ZERAOUI

Preguntas guía
1. ¿Cuáles son los principales instrumentos (militares, económicos, ideológicos,
etc.) de la Guerra Fría?
2. ¿En qué consiste la ruptura de la primera Guerra Fría?
3. ¿A qué se refiere la ruptura de la distensión?
4. ¿Cuáles son las relaciones de cada zona con su superpotencia?
5. ¿Por qué se habla de zona de equilibrio y de zona de seguridad?
6. ¿Cuáles fueron las principales causas del fin de la bipolaridad entre Estados
Unidos y la Unión Soviética?

Bibliografía consultada y recomendada

Cañagueral, Albert. (2011). Historia del siglo XX: la Guerra Fría. Madrid: Ed. Sol
90.
Gellner, Ernest. (1986). La sociedad musulmana. México: FCE.
Kapéliouk, Amnon. (1975). Israel: la fin des mythes. París: Albin Michel.
McMahon, Robert. (2009). La Guerra Fría: una breve introducción. Madrid: Alian-
za Editorial.
Silva-Michelena, José A. (1987). Política y bloques de poder: crisis en el sistema
mundial. México: Ed. Siglo XXI.
Terzian, Pierre. (1988). La increíble historia de la OPEP. Miami, Florida: Ed.
Macrobit Corporation.
Zeraoui, Zidane. (2018). Los procesos políticos mundiales. Un mundo restaurado.
México: Ed. Trillas.
Zhdanov, A. (s/f). “Rapport sur la situation internationale”. En Documentos del
Partido Comunista de la Unión Soviética. Moscú: Ed. Progreso.
Capítulo 2.6
El sistema contemporáneo (1991-2019)

Walter Astié-Burgos

Objetivos del capítulo:

• Definir las principales características del sistema contemporáneo.


• Contextualizar el inicio de un nuevo sistema internacional a partir del fin
de la Guerra Fría.

Introducción

L
a gran característica de este periodo fue el fin de la Guerra Fría, por lo que a
continuación se explica la forma en que concluyó, y la manera en que está
emergiendo un nuevo sistema internacional. Otro rasgo distintivo de estos
años ha sido los profundos y radicales cambios que han tenido lugar, lo cual se
examina en los apartados relativos al nuevo orden mundial en gestación, la gober-
nanza global y especialmente las profundas transformaciones geopolíticas que
han ocurrido y siguen ocurriendo. Este apartado concluye con un sintético análisis
de uno de los problemas fundamentales de la época, que es el de la seguridad
internacional.

¿Cómo terminó la Guerra Fría?

El prolongado periodo de tres guerras mundiales iniciado en 1914 y que carac-


terizó al siglo XX, concluyó con el fin de la Guerra Fría. Ello se gestó desde los años
60 de la pasada centuria, cuando comenzó a resquebrajarse la bipolaridad surgida
al finalizar la Segunda Guerra Mundial. La rivalidad entre Estados Unidos (EU) y la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que dividió al mundo en cam-
pos antagónicos, prácticamente concluyó cuando Ronald Reagan y Mijaíl Gorba-
chov firmaron en 1987 un tratado para eliminar misiles nucleares de mediano y
corto alcance. Ese fue el sorprendente episodio que puso fin a las tensiones deriva-
das de la elección de Reagan (1981-1989), ya que, como parte de su propósito fue
101
102 WALTER ASTIÉ-BURGOS

restituir la preminencia de Estados Unidos, suspendió la “Detente” –iniciada con


la crisis de los misiles nucleares rusos instalados en Cuba– y las negociaciones de
desarme (SALT 2). La Doctrina Reagan pretendía revertir el expansionismo sovié-
tico, y para lograrlo se inició un rearme masivo –convencional y nuclear–, desta-
cando la producción de nuevo armamento espacial de alta tecnología llamado
Strategic Defense Iniciative (SDI), popularmente conocido como “Guerra de las
Galaxias”. Lo anterior resucitó el espectro de una Tercera Guerra Mundial, que
implicaría la extinción del planeta (Rosas y Astié-Burgos, 2005, pp. 49-50).
Sin embargo, tanto los problemas domésticos que enfrentó Reagan ante la
amenaza de un juicio político por el escándalo “Irán-Contras”, como los de Gor-
bachov que gobernaba una URSS en decadencia, incapaz de responder al nuevo
desafió de su rival, favorecieron un acercamiento histórico, patentizado con la
firma del mencionado tratado, y la posterior declaración de Gorbachov de que ya
no consideraba a Estados Unidos como enemigo y, por tanto, nunca iniciaría una
guerra (George Bush y Brent Scowcroft, 1999, p. 169). Al desaparecer la confron-
tación bipolar que originó la Guerra Fría, sorpresiva e inesperadamente concluyó,
desatándose una reacción en cadena sin precedentes. En 1989 inició la caída del
muro de Berlín y en 1990 las dos alemanias se reunificaron. En 1991 se llevaron a
cabo elecciones libres en la URSS, resultando vencedor Boris Yeltsin, quien disolvió
la Unión Soviética y el comunismo. Las 15 repúblicas que la conformaban se sepa-
raron de Moscú, y las naciones socialistas de Europa del Este se convirtieron en
capitalistas. Ello tuvo repercusiones globa-
les: los soviéticos abandonaron Afganistán;
¿Sabías que? concluyó la ocupación vietnamita de Cam-
¿La Guerra Fría terminó boya; los cubanos salieron de Angola; cayó
inesperadamente? Como las el régimen comunista de Etiopía; el gobierno
tensiones entre Washington y sandinista perdió las elecciones, entre otras
Moscú se agudizaron con la (Rosas y Astié-Burgos, 2005, p. 50).
llegada de Ronald Reagan a la En atención a que Moscú hizo mayores
presidencia, se creyó que concesiones y la nueva Federación de Rusia
dicha guerra se prolongaría al enfrentó inestabilidad, crisis económicas y
siglo XXI.
políticas, decadencia social y pérdida de
poder y prestigio, entre otros efectos, Esta-
dos Unidos se proclamó vencedor de la Guerra Fría. Sin embargo, como en su
momento lo afirmara el creador de la política de contención que normó la con-
ducta de Washington hacia Moscú, George Kennan: nadie ganó esta guerra, pues
fue un prolongado conflicto que agotó a los dos contendientes, dejándoles
pesadas cargas financieras y sociales que en los siguientes años harían crisis
(Kenan, 1998, pp. 210-211).

Nuevo sistema internacional

Dichos cambios fueron causa y efecto de otras importantes mutaciones –como la


tercera revolución industrial de carácter digital– que nos están conduciendo a una
nueva civilización, denominada como la “sociedad postindustrial”, la “sociedad
EL SISTEMA CONTEMPORÁNEO (1991-2019) 103

de la información”, la “era del conocimiento”, la “poscivilización”, la “posmoder-


nidad”, el “superindustrialismo”, entre otros. Los cambios son de tal magnitud,
que se equiparan a los que ocurrieron con la invención de la agricultura o la pri-
mera revolución industrial, de manera que estamos dando un salto cuántico “a
una nueva civilización” (Tofler, 1993, p. 19).
La gran característica de la época es la difundida globalización, que funda-
mentalmente es económica (la “nueva economía”), pero igualmente está presente
en todos los aspectos de la vida contemporánea. Durante la Guerra Fría, el sistema
internacional estaba dividido en dos subsistemas: el capitalista y el socialista que
operaban de forma independiente. Con los cambios ocurridos, todas las naciones
se integraron en un sistema capitalista uniforme y único que se hizo global.
Las relaciones internacionales se “economizaron”, y la principal competencia
ya no fue política-ideológica-militar como antes, sino por mercados, inversiones,
comercio, negocios, tecnologías, etcétera. Por ello proliferaron los grandes bloques
económicos, que se convirtieron en influyentes actores y ocuparon espacios del
otrora boyante multilateralismo, el cual está en franco estancamiento. El ejemplo
más acabado del nuevo regionalismo fue la Unión Europea (UE), que profundizó la
integración, aumentó sus miembros a 28 y fue el ejemplo a imitar.
Aunque el gran protagonista de la confrontación Este-Oeste y de su desen-
lace fue el Estado nacional, desde tiempo atrás perdió fuerza y espacios frente a
nuevos actores, como las grandes empresas transnacionales. Estas han sido los
principales “agentes globalizadores”, pues su supervivencia y ganancias depen-
den de la dimensión del mercado del que dispongan. El poderío económico que
han adquirido es descomunal, de suerte que es superior al PIB de la mayoría de los
países. De las 100 principales economías del mundo, 51 corresponden a grandes
corporaciones y 49 a países, siendo las más poderosas las financieras-bancarias,
las de tecnología de la información, las automotrices y las petroleras (Astié-Burgos
y Rosas, 2017, pp. 307-312). Como su peso económico se ha traducido en in-
fluencia política, han impulsado políticas públicas que fundamentalmente las
benefician a ellas, como es el caso del Consenso de Washington (Rosas y Astié-
Burgos, 2005, pp. 119-142).
Otra de las grandes y contradictorias características del sistema contempo-
ráneo es el fenómeno de unificación-fragmentación. Si bien poderosas fuerzas
–como la globalización– impulsan la unificación y la uniformidad, al mismo tiempo
operan otras que propician la fragmentación. Por ejemplo, la mayoría de los países
han adoptado la democracia liberal, la economía de mercado, y valores y formas
de vida similares. Empero, al mismo tiempo han proliferado los bloques econó-
micos que compiten entre sí, y surgido fuertes tendencias regionalistas, naciona-
listas, localistas, separatistas, etcétera (Giddens, 1999).
De particular importancia recubre el hecho de que, de una férrea estructura
bipolar, regresamos a una multipolar que ha sido la predominante en la historia.
Sin embargo, cabe recordar que muchos proclamaron la emergencia de un siste-
ma unipolar, pues ninguna otra nación tenía el poderío económico y militar de EU.
El entonces representante de esa nación ante la ONU, John Bolton (hoy asesor de
seguridad nacional del presidente Donald Trump), afirmó que en el Consejo de Se-
104 WALTER ASTIÉ-BURGOS

guridad solo debería figurar EU. No obstante, la cantidad y magnitud de los pro-
blemas contemporáneos es tan abrumadora que es imposible que una sola nación
pueda enfrentarlos o solucionarlos. A pesar del fuerte unilateralismo prevalecien-
te en Washington, en varios conflictos no solo ha tenido que forjar coaliciones, sino
solicitarles cooperación financiera para sus aventuras bélicas.
La anterior estructura mundial estaba artificialmente dividida en tres mundos,
dentro de los cuales se colocó a todas las naciones con criterios políticos, ideoló-
gicos, económicos y de alianzas militares. Actualmente y conforme la prevalencia
de lo económico, las naciones se catalogan de acuerdo al ingreso per cápita de-
terminado por el Banco Mundial. Por ende, de los 194 países existentes, 55 son
de alto ingreso, 43 de ingreso medio-alto, 44 de ingreso medio-bajo y 52 de ingre-
so bajo. La diferencia del primer grupo (entre 11 mil y 40 mil dólares) y del último
(menos de 900 dólares) es de más de 30 mil dólares, lo que indica que un tercio de
la población mundial vive en la pobreza, y que otra característica del nuevo orden
mundial es la pésima distribución de la riqueza. El 51% de los pobres radica en
Asia, el 28 % en África, pero la Comisión Económica para América Latina y el Ca-
ribe (CEPAL) indica que la región con la mayor desigualdad en ingresos es América
Latina (Astié Burgos y Rosas, 2017, pp. 401-403).

¿Sabías que? Gobernanza global


¿Dónde se originaron los
terroristas fundamentalistas La globalización, el acelerado desarrollo
contemporáneos? Para frenar científico-tecnológico, el crecimiento de la
la invasión soviética en población mundial que ya rebasa los 7 mil
Afganistán (1979), la CIA millones, el incremento exponencial de vín-
financió, armó y entrenó a culos entre los países, entre otros, ha creado
musulmanes radicales de 80 un sistema internacional muy complejo,
países, que después se profundamente interconectado y difícil de
volvieron sus enemigos. gobernar. Si agregamos que el Estado na-
cional ya no es el único actor que determina
el curso del acontecer, el panorama es mucho más complicado. Como se indicó, el
escenario global ya no es esencialmente estatocéntrico, pues coexisten muchos
actores que compiten, y que incluso se contraponen y obstaculizan. Están presentes
otros actores gubernamentales como los organismos internacionales, los bloques
económicos, los gobiernos provinciales, regionales o locales, etcétera. También hay
actores no gubernamentales de diversa índole: desde las mencionadas grandes
empresas transnacionales, hasta los medios de comunicación, las iglesias, las
universidades, asociaciones y grupos de la sociedad civil (ONG), celebridades y
personajes, etcétera. Su actuación simultánea parecería crear un ambiente caótico,
pero sorprendentemente el sistema –obviamente con problemas y contratiempos–
funciona con suficiente estabilidad, ya que se trata de actores que principalmente
actúan con racionalidad. Sin embargo, otro rasgo de la época es el impacto de
actores negativos y peligrosos, cuyas acciones son irracionales en tanto perjudican
y vulneran al sistema, como es el caso de los terroristas, las mafias, el crimen organi-
zado, el narcotráfico, por mencionar algunos (Astié-Burgos y Rosas, 2017).
EL SISTEMA CONTEMPORÁNEO (1991-2019) 105

En un complejo mundo multipolar, es imposible que un solo país determine el


curso de los acontecimientos mundiales, pues los únicos mecanismos adecuados
para ello son los multilaterales. Sin embargo, la estructura del multilateralismo es
básicamente la de la Guerra Fría, diseñada para las realidades de aquella época.
El basto sistema de las Naciones Unidas sigue siendo indispensable, puesto que
no se ha creado nada que lo sustituya. A pesar de los grandes esfuerzos, no se ha
actualizado al siglo XXI, como lo demuestra la composición de su Consejo de Se-
guridad, que sigue siendo la de la extinta Guerra Fría. Por ello se han venido
creando nuevos mecanismos “de concertación” más flexibles, menos formales y
burocráticos, como el G20 del cual forman parte las principales economías del
mundo. Este comenzó en 1973 como G6 (EU, Reino Unido, Alemania, Francia,
Italia y Japón) para ocuparse de los problemas económicos y financieros globales,
pero obligadamente se fue ampliando (G7, G8, G8+5) hasta que en 2008 estalló la
grave crisis económica mundial que hizo indispensable ampliarlo a los actuales 20
miembros (Astié-Burgos y Rosas, 2017, pp. 275-304). Fue sintomático que la ini-
ciativa la tomara el presidente George Bush hijo, ya que años antes en Washington
se argumentó que el nuevo orden mundial era unipolar. Este mecanismo fue muy
útil para enfrentar la brutal recesión económica, pero al paso de los años, de los
cambios que continúan ocurriendo, y la aparición de gobiernos nativistas y popu-
listas opuestos al multilateralismo, el G20 ha perdido importancia, como quedó
demostrado en sus últimas reuniones en Hamburgo (2017) y especialmente en
Buenos Aires (2018).
Las naciones que tienen mayor capacidad de incidir en el sistema internacio-
nal son un puñado, a las que en ocasiones les conviene cooperar a través de los
distintos mecanismos existentes, y en otras actuar unilateralmente, pues al final de
cuentas hay una férrea competencia entre ellas para posicionarse y ocupar ma-
yores espacios (Kissenger, 2014). Ese puñado está representado en los cinco
asientos permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos,
Rusia, China, Francia y Reino Unido) y el G7 (Estados Unidos, Canadá, Reino Uni-
do, Alemania, Francia, Italia y Japón) que se siguen reuniendo al margen del G20.
Tanto China –que está llamada a convertirse en primera potencia mundial–, como
algunas potencias tradicionales que forman parte de la Unión Europea y otras
más están ascendiendo, tal es el caso de India, Indonesia, Brasil, México,Turquía,
entre otras. Consecuentemente, se han formado otros mecanismos informales no
regionales que aglutinan a naciones con niveles de desarrollo equiparables, como
los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y MITKA (México, Indonesia,
Corea del Sur, Turquía, y Australia).
Henry Kissinger (2001, p. 22) indica que las naciones, al tiempo que forman
parte de un sistema global unificado, también pertenecen a uno de los cuatro
subsistemas estatales conformados por la geografía, la historia, la cultura, la eco-
nomía, valores compartidos, por rivalidades, etcétera, que poseen su propio
modus operandi. Uno es el Occidental integrado por los continentes europeo y
americano. Otro se encuentra en Asia y gira en torno a las rivalidades estratégicas
entre China, Japón, Rusia e India. El tercero se ubica en el Medio Oriente, donde
existe un precario equilibrio entre sus múltiples naciones, y cuyos problemas tienen
106 WALTER ASTIÉ-BURGOS

repercusiones mundiales. El cuarto se localiza en África, caracterizado por el atra-


so y ancestrales rivalidades étnicas y religiosas. Dentro de cada uno de esos
subsistemas, están presentes subsistemas más reducidos, como los tres países de
América del Norte, las naciones del Cono Sur o las de Centroamérica y el Caribe,
por mencionar algunos.

Inestabilidad geopolítica

El fin de la Guerra Fría también trajo consigo una dramática alteración de la


geopolítica mundial. Los principales cambios se registraron en Europa y en la gran
meseta euroasiática que se extiende desde Rumania hasta Mongolia (Marshall,
2015, pp. 1-11). Con la desaparición de la URSS surgieron 23 nuevos o modifi-
cados Estados, donde habitan más de 170 millones de personas. Dicha meseta fue
muy estable bajo el control de la URSS, pero cuando se independizaron sus 15
repúblicas satélites surgieron graves tensiones entre algunas de ellas, entre esas y
Rusia, o dentro de las mismas. Adicionalmente, la región se ha convertido en la
más inestable, debido a que en la zona del mar Caspio existen importantes reser-
vas de gas y petróleo, hay colindancia con el explosivo Medio Oriente, y coexisten
varias potencias (Rusia, China, Turquía, Israel, Irán, India, entre otras), al grado que
se piensa es el lugar donde podría estallar una tercera guerra mundial.
Uno de los muchos problemas es que, a diferencia de las pasadas guerras
mundiales, la Fría concluyó sin arreglos de paz que definieran las nuevas reglas
del juego geopolítico. Por ende, cada quien busca ocupar espacios, desatándose
una fiera competencia. Equivocadamente se creyó que se transitaba a una etapa
de mayor estabilidad y paz, pero no sólo resurgieron conflictos nacionalistas, terri-
toriales, regionales, étnicos, religiosos, culturales, que permanecieron adorme-
cidos durante la confrontación Este-Oeste, sino también aparecieron nuevos deri-
vados del radical reacomodo de fuerzas. En virtud de que se han registrado más de
93 guerras en las que murieron más cinco millones de personas, se estima vivimos
una “geopolítica del caos”. Muchos de esos conflictos han tenido lugar en la men-
cionada meseta euroasiática y en la antigua zona de influencia del espacio
soviético, como la desaparecida Yugoslavia, Afganistán, Chechenia, Georgia,
Irán, Irak, etcétera. El fin de la competencia entre las dos superpotencias para
ganar adeptos en otras regiones, como en África, igualmente ha tenido un im-
pacto desestabilizador, como lo patentizan las crisis en Somalia, Ruanda, Congo,
Sierra Leona, Libia, Mozambique, entre otras.
En el supuestamente “vencedor” bloque occidental, la desaparición del rival
también creó antagonismos, pues muchos en Europa consideraron que la Orga-
nización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya no tenía razón de ser; percepción
que se agudizó por las posiciones encontradas entre europeos y estadounidenses,
abriéndose, como lo señaló Francis Fukuyama, “un inmenso foso en las concep-
ciones del mundo” de uno y otro (Rosas y Astié-Burgos, 2005, pp. 172-182). En
una primera instancia, Washington abogó por la sobrevivencia de la OTAN, al argu-
mentar que el enemigo comunista fue remplazado por el terrorismo islámico.
EL SISTEMA CONTEMPORÁNEO (1991-2019) 107

Posteriormente los europeos fueron los que insistieron en su mantenimiento frente


al peligro de la Rusia de Vladimir Putin. Pero para complicar mayormente las
discrepancias, Donald Trump, como parte de su agenda nacionalista, nativista y
unilateralista, ha puesto en duda la utilidad de la OTAN, tratando con inimaginable
desdén a sus aliados, y mostrando extrañas y sospechosas simpatías por Putin.
Los antiguos adversarios aparentemente iniciaron una era de mayor armo-
nía, pero la animadversión no tardó en resurgir. Ante el malestar de Moscú, los
países de la ex Europa del Este se transformaron en democracias liberales que
solicitaron ingresar a la OTAN o a la Unión Europea. De las 15 ex repúblicas
soviéticas, las más antirusas son Estonia, Lituania, Letonia, Georgia, Moldavia
y Ucrania, por lo que los tres países bálticos no tardaron en incorporarse a la
OTAN (Marshall, 2015). Para los otros tres dar ese paso resultaba muy riesgoso por
su frontera con Rusia, su dependencia energética, y porque un importante seg-
mento de su población es de origen ruso. La tolerancia rusa hacia lo que consideró
violaba el acuerdo de respetar la zona tradicional de influencia del otro
–Washington niega existiera semejante acuerdo– tocó su fin cuando el presidente
de Ucrania, Viktor Yanukovich, anunció la negociación de un acuerdo comercial
con la Unión Europea, que podría ser un primer paso a la membresía. Debido a
que Ucrania es un buffer state que protege geográficamente a Rusia de Europa del
norte (desde donde fue invadida dos veces), y ha concesionado a Moscú el puerto
de Sebastopol en la península de Crimea (el único de Rusia que no se congela),
el acercamiento fue inadmisible para una nación históricamente obsesionada con
la protección de sus descomunales 14 fronteras terrestres en dos continentes.
Yanukovich aceptó generosas concesiones de Putin a cambio de desechar dicho
acuerdo, pero los ucranianos proeuropeos desataron violentos disturbios que
obligaron a Yanukovich a exiliarse. La agitación llegó a la nutrida población rusa
de Crimea, y para protegerlos, en 2014, Putin celebró un referéndum que
favoreció la anexión de la península a la Federación rusa. Lo anterior anunció el
regreso de Rusia a las luchas de poder y el reinicio de las hostilidades con Occi-
dente, pues el referéndum fue considerado ilegal y violatorio de la soberanía
ucraniana, imponiéndose sanciones a Rusia, a sus funcionarios, militares, em-
presas, empresarios, etcétera.
En otro complicado rincón geopolítico, el viejo problema de la partición de
Palestina (1947), y las subsecuentes guerras entre Israel y las naciones árabes se
magnificaron, pues el terrorismo localizado se combinó con otros problemas,
transformándose en regional, continental y global. Otra funesta herencia de la
Guerra Fría fue el problema de Afganistán: en 1979 fue invadido por los soviéti-
cos, y la CIA implemento su más costosa operación encubierta (3 mil 500 millones
de dólares) para armar, entrenar y financiar afganos para que repelieran a los
invasores (Astié-Burgos y Rosas, 2017, pp. 122-154). Sin embargo, esa operación
atrajo a miles de musulmanes fanáticos de 80 países, que fueron capaces de
expulsar a los soviéticos y enfrentarse a su patrocinador, llegando al extremo de los
criminales ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, orquestado por la
organización Al Qaeda nacida en Afganistán. Parte del magnificado problema
entre musulmanes radicales y Occidente fueron las dos guerras del Golfo Pérsico
108 WALTER ASTIÉ-BURGOS

(1990-1991 y 2003-2011), a lo que se agregó la sacudida de la Primavera Árabe.


Esta fue consecuencia tardía del fin de la Guerra Fría, pues comenzaron a ser
destituidos los dictadores que gobernaban el Magreb durante más de 20, 30 o 40
años. La mayor convulsión tuvo lugar en Siria, pues la lucha de los sirios contra el
dictador Bashar Al-Assad (él y su padre han gobernado 42 años) se convirtió en un
conflicto internacional en el que se involucraron, por un lado, Estados Unidos, la
UE, Turquía y varias naciones árabes que respaldan a los rebeldes sirios sunitas y,
por el otro, Rusia, China, Irán y la organización terrorista chiita Hezbolá que apo-
yan al dictador. Aprovechando el descomunal embrollo geopolítico, los terroristas
fundamentalistas que también se involucraron se apoderaron de un vasto territorio
de Irak y Siria (más grande que el Benelux) para crear un Califato, Estado Islámico
o ISIS (Irak, Siria Islamic State) que contó con más de 30 mil efectivos, más de dos
millones diarios de euros provenientes de los pozos petroleros secuestrados, un
gobierno, policía, recaudadores de impuestos, entre otros recursos. La guerra se
prolongó por más de ocho años, devastó al país, murieron más de 500 mil per-
sonas y migraron cinco millones, siendo una de las catástrofes humanitarias más
severas desde la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente los contendientes,
unas veces aliados y otras enfrentados, derrotaron al Estado Islámico, en conse-
cuencia a que miles de fanáticos indoctrinados se esparcieron por todos los
continentes, la amenaza a la seguridad internacional sigue vigente.

¿Sabías que? Seguridad internacional


Si no se frena el
calentamiento global, El gran y abrumador debate ha sido el del
desaparecerán bajo el agua la binomio inseguridad-seguridad, puesto que
mayoría de las grandes con el fin de la Guerra Fría dejaron de ser
ciudades localizadas cerca válidas las doctrinas estratégicas de la
del mar o de ríos. seguridad creadas para la confrontación
bipolar. Los llamados ampliacionistas sos-
tenían que la agenda de seguridad tenía que
ampliarse para incluir nuevas amenazas distintas a las tradicionales de carácter
militar y estatocéntrico. Los tradicionalistas, por su parte, argumentaron que la
principal amenaza seguía siendo la estatocéntrica y atender múltiples amenazas
debilitaría al Estado frente a un rival. Mientras, tenía lugar este poco objetivo de-
bate, ocurrieron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, que los tra-
dicionalistas aprovecharon para justificar sus argumentos: la principal amenaza
seguía siendo la militar, aunque ya no fuera estatocéntrica sino proveniente de
fuerzas irregulares que desataron una lucha asimétrica. El criminal atentado fue
un parteaguas en la historia contemporánea, pues en lo sucesivo el tema prioritario
sería la lucha antiterrorista. Como ya se mencionó, de ello derivó la prolongación
del conflicto afgano, la segunda guerra de Irak, múltiples ataques terroristas en
varios continentes, la creación del Estado Islámico, por mencionar algunos. Un
daño colateral fue la desatención de las otras amenazas que se siguen agravando
(Astié-Burgos y Rosas, 2017, pp. 365-390).
EL SISTEMA CONTEMPORÁNEO (1991-2019) 109

En atención a que la seguridad es muy subjetiva, cada quien la define de dis-


tinta manera y fija la prioridad de las diversas amenazas. Para los países desarro-
llados, las principales amenazas son la militar (bien sea de origen estatal o de
fuerzas irregulares como los terroristas), la proliferación de las armas nucleares, la
competencia por los recursos, el crecimiento demográfico, las pandemias-biote-
rrorismo y el cambio climático. Por el contrario, para las naciones en desarrollo
son la pobreza-marginación, los estallidos sociales, el crimen organizado, la com-
petencia por los recursos, los desastres naturales, la salud-pandemias, la militari-
zación global y el cambio climático. Otra corriente de opinión sostiene que la
seguridad no debe verse desde el punto de vista de unos u otros, sino tomando en
cuenta que habitamos una casa común. Desde esta perspectiva, las amenazas
más apremiantes con potencial catastrófico son el cambio climático, la pobreza,
el crimen organizado, la competencia por los recursos y la militarización. Esta
posición es acorde con los Objetivos de Desarrollo del Milenio aprobados en la
Cumbre del Milenio de la ONU en 2000, así como con la Agenda 2030 para el
Desarrollo Sostenible. Todo lo anterior se sustenta en el novedoso concepto de la
seguridad humana del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), que sostiene que la agenda de seguridad debe centrarse en las necesi-
dades, aspiraciones y dignidad de la persona, y ya no, como ha sido hasta el mo-
mento, en el Estado.
El apremiante problema del calentamiento global ocasionado por la quema
de combustibles fósiles es parte del problema de la contaminación, degradación
y destrucción de los componentes vitales de la biosfera por las actividades huma-
nas. Si bien se han adoptado algunas medidas merced los esfuerzos de la ONU,
que afectan poderosos intereses económico-políticos, hay una tendencia a impe-
dir mayores avances, siendo difícil vaticinar las consecuencias para el planeta y la
civilización.
Vinculado a los problemas medioambientales, se encuentra el imparable
crecimiento de la población mundial. Aunque en la mayoría de los países se ha
reducido la tasa de natalidad, la reproducción de los 7 mil millones de seres huma-
nos ocasionará que para el año 2045 seamos 9 mil millones, y para la segunda
mitad del siglo más de 12 mil millones. Lo anterior, junto con el grave problema de
la pésima distribución de la riqueza, han fomentado grandes flujos migratorios,
otro de los graves fenómenos contemporáneos. El gran problema es que se
intensificará el desequilibrio y la falta de sustentabilidad, puesto que los recursos
naturales son cada vez más escasos; ni el planeta ni la civilización tendrán la
capacidad de satisfacer las necesidades de la población mundial (Astié-Burgos y
Rosas, 2017, pp. 393-429).
Como se indicó, por razones político-económico-estratégicas se decidió darle la
prioridad al terrorismo, al grado de sostenerse que la principal causa de conflicto en
el nuevo orden mundial será el “choque de civilizaciones” (Huntington, 1996). Si
bien en los principales conflictos han estado presentes las creencias religiosas de
los contendientes, no ha sido la causa de los mismos: judíos y palestinos no están
enfrentados por su distinta religión, sino por la posesión de la tierra y de los recursos
naturales. El prolongado conflicto de Afganistán se derivó de la rivalidad de la URSS
110 WALTER ASTIÉ-BURGOS

y de Estados Unidos, y de la decisión de los radicales de expulsar de suelo musulmán


a los infieles. De la misma forma, los ataques terroristas del 11 de septiembre fue-
ron provocados por la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudita. En
las dos guerras de Irak, el meollo del problema fue el petróleo. Así, se trata de
luchas de poder con objetivos territoriales, económicos, políticos, estratégicos, entre
otros, que se sitúan en el ámbito de las “guerras por los recursos”, pero que se
buscan disfrazar con el aura más sublime de la religión. Afortunadamente con la
toma de Bagbuz en marzo de 2019, se destruyó el último reducto del peligroso
Califato, pero obviamente las inestabilidades continuarán porque no se resuelve el
fondo de los problemas que afectan a esa conflictiva región.
Estrechamente ligado a lo anterior, se encuentra el problema de la pésima
distribución de la riqueza, producto del capitalismo salvaje y deshumanizado
aplicado desde el fin de la Guerra Fría. Baste señalar que existen alrededor de mil
700 millones de pobres en el mundo, y que merced a las políticas neoliberales
aplicadas para salir de la recesión económica iniciada en 2008, la riqueza se con-
centró mayormente: casi 40% de la misma se encuentra en manos de solo el 1% de
la población. Hoy hay un mundo de pocos multimillonarios y millones de pobres,
siendo el caldo de cultivo para la proliferación de agravios y conflictos.
Esa situación, que es grave por sí misma porque impide una mayor armonía
social a nivel nacional e internacional, además desencadenó el fenómeno “anti-
sistema” característico de los últimos años, lo cual está afectando la estabilidad y
funcionamiento del sistema internacional. Como explicable reacción a la concen-
tración de la riqueza, a la reducción del Estado benefactor, al desempleo, a la dis-
minución de los niveles de vida de las clases pobres y medias, y principalmente al
devastador impacto de la recesión económica de 2008, el voto popular ha casti-
gado a los partidos políticos y a los políticos tradicionales que han abandonado a
sus bases, y favorecido a personajes antisistema. Esa situación ha sido aprove-
chada por demagogos populistas nativistas, quienes, manipulando la ignorancia
y el rencor de la población, y también utilizando perversas campañas de comuni-
cación política basadas en fake news y desinformación, han llegado al poder. Ello
explica fenómenos como el de Donald Trump, el ascenso de la extrema derecha
en la Unión Europea, o el triunfo del Brexit para que Reino Unido abandone la
integración europea.
EL SISTEMA CONTEMPORÁNEO (1991-2019) 111

Línea de tiempo. Principales acontecimientos mundiales de 1991 a 2019


George Bush ocupa la
presidencia y en
Borís Yeltsin septiembre ocurren
gana las elecciones los ataques terroristas
y disuelve la URSS. contra EU.

Hong Kong
1991 1995 regresa a la 1999 2001 2003
soberanía
de China.

Se rma el Vladímir Putin


tratado de gana las elecciones Entra en
Maastricht. de Rusia. circulación el euro.

Comienza Polonia, Segunda guerra


a funcionar la Hungría y la del
Organización República Checa Golfo Pérsico.
Mundial ingresan a la
de Comercio. OTAN.

1992 1998 1999 2002

Concluyen la
renegociación del TLC
Barack Obama y se convierte en el T-MEC.
ocupa la presidencia de EU Andrés Manuel López Obrador
y recibe el premio es elegido presidente
Nobel de la Paz. de México.

2009 2013 2015 2018


Donald Trump
En Túnez, se derroca es elegido presidente y
Ban Ki-moon es Crimea se anexa a la en Reino Unido se
elegido al presidente Ben Ali, Federación de Rusia realiza el
Secretario General iniciándose la y esta es expulsada referéndum sobre
de la ONU. Primavera Árabe. del G8. el Brexit.

Muere Hugo Chávez Cuba y Estados Unidos


y se elige restablecen
Nicolás Maduro relaciones
como presidente diplomáticas.
de Venezuela.

2006 2011 2014 2016

Fuente: elaboración propia. Las figuras fueron obtenidas de los siguientes sitios web: larazon.es,
es.wikipedia.org, elmundo.es, mesaredonda.cubadebate.cu, annurtv.com, youtube.com,
muyhistoria.es, saberesafricanos.net, wikipedia.org, blog.mienciclo.com y bbc.com.

Resumen
Aunque oficialmente la Guerra Fría concluyó en 1989, continuamos experimen-
tando muchos cambios radicales como consecuencia de la transición a un nuevo
sistema internacional distinto al que prevaleció durante dicha guerra. Por ende,
atravesamos por un periodo turbulento y atribulado de constantes cambios y
alteraciones, siendo imposible predecir cuándo llegaremos a una mayor estabili-
dad. Parte de este problema radica en que debido a que la Guerra Fría no concluyó
con acuerdos de paz que definieran nuevas reglas del juego geopolítico, las carac-
terísticas del orden mundial en formación están siendo definidas por la vía práctica
entre los múltiples actores que hoy día coexisten en el escenario internacional. En
suma, los espectaculares avances en la ciencia y tecnología que igualmente
112 WALTER ASTIÉ-BURGOS

caracterizan nuestra época están forjando una nueva civilización que, paradó-
jicamente, corre graves peligros por la gran cantidad de problemas potencial-
mente devastadores que se están acumulando, y que no están siendo debida-
mente atendidos. Frente a esta realidad que nos hace comprender que vivimos uno
de los periodos más definitorios de la historia, se hace indispensable el estudio de
las relaciones internacionales y la debida preparación de nuevos internacio-
nalistas que puedan contribuir a vislumbrar con mayor claridad el incierto futuro
que tenemos por delante.

Preguntas guía

1. ¿Cuáles fueron las causas del resquebrajamiento de la bipolaridad surgida


entre Estados Unidos y la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra
Mundial?
2. ¿Cuáles son las principales causas de la aparición de un nuevo sistema
internacional?
3. ¿Qué elementos distinguen al sistema contemporáneo internacional?
4. ¿Qué efectos trajo consigo el fin de la Guerra Fría?
5. ¿Cuáles son los principales retos en el nuevo sistema internacional?

Bibliografía consultada y recomendada

Astié-Burgos, Walter y María Cristina Rosas. (2017). Las relaciones Internacionales


en el siglo XXI. México: FCPyS-UNAM.
Drucker, Peter. (1999). Las nuevas realidades. Buenos Aires: Editorial Sudame-
ricana.
Giddens. Anthony. (1999). Un mundo desbocado. Madrid: Grupo Santillana.
Huntington, Samuel. (1996). The Clash of Civilizations and the Remaking of World
Order. Nueva York: Simon & Shuster.
Kissinger, Henry. (2014). Orden mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países
y el curso de la historia. México: Debate.
Marshall, Tim. (2015). Prisoners of Geography. Ten Maps that Explain Everything
about the World. Nueva York: Scribener.
Rosas, María Cristina y Walter Astié-Burgos. (2005). El mundo que nos tocó vivir. El
siglo XXI, la globalización y el nuevo orden mundial. México: Miguel Ángel
Porrúa.
Stiglitz, Joseph. (2010). Caída Libre. El libre mercado y el hundimiento de la
economía mundial. México: Taurus.
Toffler, Alvin. (1993). La tercera ola. Barcelona: Plaza & Janes.
Capítulo 3
Actores y factores
de las relaciones internacionales

Rafael Velázquez Flores


Luz Araceli González Uresti

Objetivos del capítulo:

• Identificar los principales actores que influyen en el funcionamiento del


sistema internacional.
• Clasificar a los diferentes actores por su importancia y jerarquía.
• Identificar los principales factores que moldean el comportamiento de los
actores y determinan la dinámica del sistema internacional.
• Explorar el impacto que tienen los factores de las relaciones interna-
cionales en la capacidad de negociación de los Estados.

Introducción

E
l sistema internacional es cada día más complejo debido, entre otros as-
pectos, al gran número de actores que existen y a los nuevos que aparecen
repentinamente. Incluso hay quienes sostienen que cualquier persona que
viaja a otro país o establece relación con un extranjero se convierte en un actor
internacional. Sin embargo, no todos estos jugadores tienen un impacto signifi-
cativo para las interacciones globales. Por ello, este capítulo se concentra en des-
cribir aquellos agentes que tienen la capacidad para influir, de manera significa-
tiva, en las relaciones internacionales.
Existen también diversos factores que moldean las interacciones entre los dis-
tintos actores y determinan el funcionamiento del sistema internacional. Los más
destacados son el factor natural que contempla las dimensiones geográficas y me-
dio ambientales, el demográfico, el económico, el militar, el político, además del
factor sociocultural en el que el ideológico y religioso se hacen presentes. Esta
realidad demuestra que la disciplina de las Relaciones Internacionales debe inter-
actuar con otras ramas del conocimiento para poder explicar los fenómenos que

113
114 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

ocurren a nivel global. En concreto, los factores de las relaciones internacionales


impactan en, al menos, tres dimensiones. La primera es que afectan de manera
directa o indirecta el funcionamiento del sistema internacional. La segunda es que
estos factores son determinantes en la conducta de los diversos actores en el plano
global, y la tercera es que esos elementos determinan, en buena medida, el nivel
de capacidad de negociación que los Estados y otros actores tienen en la política
internacional.

Los actores primarios

En la actualidad, desde una perspectiva clásica y estatocéntrica, hay un consenso


general de que los Estados son los actores primarios de las relaciones internacio-
nales, además de ser vistos como los jugadores más antiguos. Aunque existen des-
de la Antigüedad, y han evolucionado en sus formas, es ampliamente aceptado
que el Estado moderno surge a partir de la Paz de Westfalia de 1648. A partir de
entonces, estas entidades gozaron de soberanía, un concepto fundamental para
el concierto de las naciones. El principio central era que cada gobierno podía to-
mar, de manera independiente, las decisiones más importantes sin la necesidad de
responder a otros poderes por encima de sí mismos. El respeto a la soberanía en
principio suponía ser un recurso para evitar los conflictos entre los países y así
lograr la tan deseada paz en el mundo.
Dentro de la definición formal, el Estado está compuesto por tres elementos
materiales: territorio, población y gobierno; además de dos inmateriales que son
la soberanía y el reconocimiento, este último otorgado por otros Estados quienes
constituyen la comunidad de naciones. En general, el Estado es un ente territorial,
demográfico, político y jurídico-administrativo cuyas funciones son, entre otras,
proveer seguridad a su población, asegurar la aplicación del estado de derecho,
garantizar la paz social, proveer a la población de los servicios básicos y fomentar
el desarrollo económico. En los últimos años, algunos pensadores han cuestio-
nado la existencia del Estado. Por ejemplo, los marxistas plantean su desaparición
porque es el promotor de la explotación del hombre por el hombre. Otros plantean
que el Estado se está desdibujando debido a los procesos de globalización, incluso
tesis como la de Kenichi Ohmae plantearon el fin del Estado-nación. Para este tipo
de posturas, esta entidad no resulta necesaria, ya que las fronteras en la actualidad
se están difuminando ante los intercambios que ocurren entre los diversos actores
sin la supervisión directa del Estado. Sin embargo, también somos testigos de nue-
vas oleadas en las que se recrudecen las reivindicaciones nacionalistas y vuelve al
centro del escenario la figura fortalecida del Estado, así hoy día no podemos negar
que el Estado sigue siendo un actor primario de las relaciones internacionales y
esta tendencia se mantendrá a corto y mediano plazo.
Otro actor primario es la nación. A diferencia del Estado, una nación es una
población unida por ciertos elementos como la historia, la religión, la costumbre, el
idioma y la cultura. El principal ingrediente de la nación es el nacionalismo. Por lo
tanto, la nación es un ente político-social. Tradicionalmente y de manera enfática,
se asoció, durante los siglos XIX y XX, el Estado y la nación, lo que dio por resultado
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 115

un mundo integrado por Estados-nación. Sin embargo, en la realidad en el mundo


existen naciones sin Estado, como por ejemplo los palestinos o los kurdos; Estados
sin nación, como el caso de El Vaticano; o Estados plurinacionales, como España y
muchos otros.
El Estado-nación es, entonces, el actor más completo de las relaciones inter-
nacionales porque conjuga elementos territoriales, políticos, jurídicos y sociales.
Sus principales características de manera formal es que existe un nacionalismo
fuerte que lo mantiene unido. Además, un elemento sumamente importante es
que poseen un proyecto de nación. Es decir, la población tiene un conjunto de as-
piraciones proyectadas hacia el futuro y este elemento permite la cohesión de este
actor. No obstante, también podemos señalar que en las últimas décadas hemos
sido testigos de cómo fuerzas contradictorias se enfrentan al interior de los Esta-
dos, y con ello la supervivencia de estos está a debate.

Los actores sistémicos

Después de los Estados-nación, existen actores globales que influyen de manera


decidida en el sistema internacional. Estos jugadores tienen presencia más allá de
los Estados, por ello llevan la denominación de sistémicos. Los más importantes son
las organizaciones internacionales, las empresas multinacionales, los medios de co-
municación, los grupos terroristas y el crimen organizado, la iglesia y los individuos.
Las organizaciones internacionales (OI) gozan de una larga trayectoria histó-
rica, recordemos que su aparición y evolución puede remontarse incluso con las
anfictionías griegas u otras agrupaciones que nos sirven de antecedentes para
las OI como se conocen hoy en día. De manera formal, la primera reconocida data
de 1815 (Comisión Central para la Navegación del Rin) y buscaba administrar la
navegación de este río. Luego de la Primera Guerra Mundial (PGM), surgió la So-
ciedad de Naciones, cuyo principal objetivo era evitar un conflicto como el que
acababa de terminar. Sin embargo, esta organización fue un fracaso porque 20
años más tarde inició la Segunda Guerra Mundial (SGM). En 1945, los aliados
organizaron la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su ob-
jetivo principal era proporcionar paz y seguridad al mundo. En la etapa de la
posguerra, surgieron un número muy grande de organismos internacionales (para
mayor detalle sobre el tema, ver el capítulo correspondiente a las organizaciones
internacionales en este mismo libro).
Las OI pueden clasificarse en gubernamentales (OIG) y no gubernamentales
(OING). Las OIG están representadas por los gobiernos de los Estados; las segundas
(OING) tienen un carácter privado y se caracterizan por perseguir fines, gene-
ralmente, no lucrativos. Pero también hay OI mixtas, como es el caso de la Orga-
nización Internacional del Trabajo (OIT), que está representada por funcionarios
públicos del área laboral, empresarios y sindicatos o trabajadores. Las guberna-
mentales (OIG) a su vez se clasifican en universales, regionales y mixtas a partir del
ámbito geográfico de su competencia, además por el alcance de sus actividades o
funciones (funcionales) se dividen en organizaciones de fines generales y de fines
particulares. De acuerdo al alcance geográfico, las universales tienen un carácter
116 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

global, como es el caso de la Sociedad de Naciones y de la ONU. Las segundas se


limitan a una zona o área geográfica, como la Organización de los Estados Ame-
ricanos (OEA), la Unión Africana (UA), la Asociación de Naciones del Sureste
Asiático (ASEAN), la Liga de los Estados Árabes, o la Unión Europea (UE), entre mu-
chas otras. Las funcionales se clasifican por áreas temáticas. Existen las de seguri-
dad, como la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN); económico-finan-
cieras, como son el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI),
la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización para la Coopera-
ción y el Desarrollo Económico (OCDE), entre otras; y las sociales, como la Orga-
nización Mundial de la Salud (OMS), la OIT, la Organización de las Naciones Uni-
das para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otras.
La ONU es hoy en día la organización gubernamental más representativa en el
sistema internacional. Si bien ha recibido fuertes críticas porque no resuelve mu-
chos de los problemas globales, la ONU ha cumplido uno de sus principales obje-
tivos: evitar una tercera guerra mundial y en la medida de sus posibilidades ha
promovido la cooperación internacional en muchos ámbitos. Esta organización
está conformada por la Asamblea General, donde están representados todos los
miembros y cada uno cuenta con un voto. Aquí se debaten los temas generales de
la agenda de la ONU. Otro órgano es el Consejo de Seguridad (CS), cuya función
principal es mantener la paz y seguridad internacional. Está compuesto por cinco
miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) y
diez no permanentes que se rotan entre las diferentes áreas geográficas. El CS
puede enviar misiones de paz a las zonas de conflicto. Otro actor importante de la
ONU es el Secretario General, quien representa a la organización frente a otros
actores. También está la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la cual se erige
como el tribunal mundial a cargo de resolver jurídicamente los conflictos entre los
Estados y otros actores públicos. Asimismo, la ONU está compuesta por otros orga-
nismos como el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y el Consejo de Adminis-
tración Fiduciaria. El primero está a cargo de los temas económicos y sociales
de la ONU, y el segundo fue creado para supervisar los procesos de descoloniza-
ción luego de la SGM.
Por otra parte, las organizaciones no gubernamentales (ONG) son asociacio-
nes de particulares que persiguen fines generalmente no lucrativos, con caracte-
rísticas específicas. La primera es que deben tener una función particular. Muchas
de estas organizaciones se dedican a temas de defensa de los derechos humanos
(como Amnistía Internacional), protección del medio ambiente (como Green
Peace), a la atención médica (como la Cruz Roja Internacional), entre otras activi-
dades. Las ONG no deben tener una naturaleza lucrativa y deben trabajar por el bien
de la sociedad. Además, financieramente no pueden depender de los gobiernos,
por lo que deben buscar sus fuentes propias de financiamiento. Tienen que disponer
de una estructura administrativa y establecer su propio autogobierno.
Después de las organizaciones internacionales, las empresas multinacionales
representan un actor con gran influencia en el sistema internacional. En el mundo,
estas compañías poseen mucho poder económico, incluso llegan a tener mayor
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 117

influencia que muchos Estados. Por ejemplo, Apple obtiene más ingresos que
Haití. También, algunas de estas empresas han promovido golpes de Estado en
algunos países. Tal es el caso de American Telephone and Telegraph (mejor
conocida como AT&T Corporation), quien influyó para que la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) apoyara el derrocamiento de Salvador Allende en Chile en 1973
luego de la nacionalización de la industria del cobre.
Por otra parte, los medios de comunicación con presencia global también son
actores sistémicos muy influyentes. Estas entidades también pueden dar forma al
sistema internacional e incidir en el comportamiento de los Estados. Su poder está
basado en la información y en la posibilidad de formar opinión pública interna-
cional. Algunos ejemplos son Cable News Network (CNN), la British Broadcasting
Corporation (BBC), el New York Times, el Washington Post, Le Monde, El País, Al
Jazeera, entre otros.
Los grupos terroristas y el crimen organizado transnacional también lla-
mados, junto a otros, actores al margen de la ley o actores atípicos, se han conver-
tido en actores relevantes del sistema internacional. Los primeros son organiza-
ciones que buscan en primer lugar provocar miedo e influir en las decisiones de los
gobiernos. Normalmente atacan a civiles y realizan actos violentos para atraer la
atención a sus causas. Los ejemplos más representativos son Al Qaeda, Hamas,
Hezbollah, Estado Islámico (ISIS), Boko Haram, las Fuerzas Armas Revolucio-
narias de Colombia (FARC), entre otros. Los segundos son organizaciones que
buscan como principal objetivo obtener un lucro mediante mecanismos no legales
y el uso también de la violencia. Los ejemplos más representativos son la japonesa
Yamaguchi Gumi, la rusa Solntsevskaya Bratva, la italo-estadounidense Camorra,
el mexicano Cártel de Sinaloa, entre otros. Desafortunadamente, los actos terro-
ristas y los crímenes han aumentado en los últimos años. Por lo tanto, estos fenó-
menos se han convertido en un gran reto para la disciplina de las Relaciones
Internacionales. Primero porque es necesario explicar los factores que originan
estos actos y porque la comunidad internacional debe encontrar soluciones a estos
flagelos.
A nivel sistémico, la iglesia como institución ha desempeñado un papel impor-
tante en las relaciones internacionales. Por ejemplo, El Vaticano ha tenido histó-
ricamente un peso destacado en el sistema global pues ha podido influir en
muchos procesos. En el siglo XIX, a través de la Santa Alianza, el Papa y la iglesia
dieron su apoyo para que las monarquías mantuvieran sus privilegios y evitaran la
independencia de los países americanos. A finales del siglo XX, el papa polaco
Juan Pablo II desempeñó un papel importante en los movimientos laborales en
Polonia. Este fenómeno más tarde derivó en la caída del muro de Berlín y en el
inicio del fin de la Guerra Fría. En otras religiones (como la musulmana, la judía, la
budista, la hindú, la sintoista y otras), la iglesia predomina en las relaciones so-
ciales y ello impacta de manera directa e indirecta en el curso de las relaciones
internacionales.
Finalmente, otro actor destacado es el propio individuo. Muchas personas
adquieren influencia internacional por su trabajo, sus aportaciones, sus ideas, su
poder económico, etcétera. Aquí debemos distinguir el actuar de jefes de Estado,
118 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

quienes son un actor híbrido: por una parte, son la extensión del Estado y, por otra,
su carisma, personalidad o liderazgo les da un protagonismo singular. Por ejemplo,
el presidente de Estados Unidos es el individuo más poderoso del mundo porque
tiene acceso directo a las armas nucleares y es el comandante supremo del ejército
con mayores capacidades en el mundo. También tenemos otro tipo de actores
individuales, personas cuyas acciones, sin necesidad de estar asociadas directa-
mente al Estado, trascienden e impactan el rumbo de las relaciones internacio-
nales. Hacer una lista sería interminable, pero algunos ejemplos de personas con
mucha influencia en el sistema internacional serían el secretario general de la
ONU; el Papa; los presidentes de los países más poderosos; los empresarios más
ricos (como Bill Gates, el fallecido Steve Jobs, Carlos Slim, Mark Zuckerberg, Jeff
Bezos, entre otros); artistas (como el fallecido John Lenon); deportistas destaca-
dos (como Muhammad Alí); científicos (como Albert Einstein, Isaac Newton,
Stephen Hawking, Charles Darwin, Marie Curie y otros); luchadores sociales (co-
mo Martin Luther King, Ghandi, Mandela, etc.); pensadores (como Tucídides,
Maquiavelo, Hobbes, E. H. Carr, Hans Morgenthau, Karl Marx, Adam Smith, Paul
Krugman, Noam Chomsky y otros); diplomáticos (como Henry Kissinger, Klemens
von Metternich); figuras históricas (como Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler,
Franklin Roosevelt, Josef Stalin, Ho Chi Minh, Mao Tse-tung, Fidel Castro, el Che
Guevara, entre otros) e incluso individuos que se mueven al margen de la ley como
Osama Bin Laden, Joaquín Guzmán Loera, Pablo Escobar y otros. Muchos de estos
individuos tuvieron en su momento un papel histórico para el mundo y otros están
marcando el paso de las relaciones internacionales en la actualidad.

Los actores subnacionales

Existen además diversos actores subnacionales involucrados en las relaciones


internacionales. Su principal característica es que se ubican dentro de las fronteras
de los Estados pero que tienen actividad y presencia fuera de ellas. Los hay tanto de
carácter gubernamental como no gubernamental. En los sistemas presidencia-
listas, los jefes de Estado son los actores que inciden de manera determinante en
las relaciones internacionales de su país porque, en general, tienen poderes for-
males e informales que les permiten amplias facultades en la materia. En términos
generales, las principales funciones de los jefes de Estado son dirigir la política
exterior, firmar tratados, nombrar agentes diplomáticos, ser el comandante supre-
mo de las fuerzas militares, entre otras.
Otros actores subnacionales clave en las relaciones internacionales son las
burocracias; es decir, aquellas estructuras e instituciones administrativas que ayu-
dan a los jefes de Estado y participan en el proceso de formulación y ejecución de
las decisiones en el ámbito global. En otras palabras, son las personas encargadas
de ejecutar las instrucciones de los jefes de Estado. En términos de relaciones
globales, la principal dependencia es el ministerio de asuntos exteriores. En este
caso, esta instancia es la encargada de diseñar y ejecutar la política exterior. Nor-
malmente estas oficinas cuentan con un servicio exterior encargado de llevar a
cabo las acciones fuera de las fronteras. Estos grupos son servicios civiles de ca-
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 119

rrera prácticamente permanentes y que cuentan con expertos en los asuntos


globales. Normalmente este personal se ubica en las embajadas, consulados y
misiones permanentes ante organismos internacionales. Pero también pueden
trabajar en el ministerio de relaciones exteriores. Su labor principal es representar y
promover a su país, proteger a sus connacionales, y trabajar por los intereses
nacionales de su país.

¿Sabías que?
En el caso de México, la Constitución señala que el jefe del Ejecutivo es el
encargado de diseñar la política exterior. El artículo 89 le otorga al
Presidente amplios poderes puesto que lo faculta a “dirigir” la política
exterior con base en los principios tradicionales. En cambio, el artículo 76
le otorga al Senado la función de “analizar” la política exterior que
desarrolla el Ejecutivo. Como se puede apreciar, existe una gran diferencia
entre “dirigir” y “analizar”. Por ello, el Presidente de México ha tenido un
mayor peso en el proceso de toma de decisiones de la política exterior. El
Senado mexicano tiene la facultad de aprobar tratados, ratificar
nombramientos diplomáticos, autorizar la salida de tropas militares al
extranjero, entre otras funciones.

Como un mecanismo de consulta en asuntos internacionales, muchos países


cuentan con una agencia o una oficina cuya función es la de asesorar la toma de
decisiones. Por ejemplo, en Estados Unidos existe el Consejo de Seguridad Nacio-
nal, el cual asiste al presidente estadounidense en asuntos de política exterior. Asi-
mismo, existen otras oficinas que participan en el proceso de toma de decisiones,
entre ellas los ministerios de defensa, economía, comercio, etcétera. General-
mente, estas instancias tienen sus propias preferencias de política y buscan impo-
nerlas. Así, los ministerios de defensa tratarán de enfocar las decisiones en el
aspecto militar, mientras que el de asuntos exteriores enfatizará la diplomacia. Un
problema de las burocracias es que, a veces, no siguen al pie de la letra las
indicaciones o los compromisos adquiridos por sus respectivos jefes de Estado y
esto puede acarrear algunos conflictos diplomáticos.
Además del Ejecutivo, los congresos también son actores subnacionales que
tienen funciones específicas en los vínculos con el exterior. En muchos países, los
legisladores desarrollan un sistema de pesos y contrapesos para que el Ejecutivo no
se exceda en sus atribuciones. Las principales funciones de los congresos son
aprobar los tratados, ratificar los nombramientos más importantes de sus respec-
tivos servicios exteriores y, en algunas ocasiones, declarar la guerra a propuesta del
Ejecutivo. Los legisladores tienen, por lo regular, una visión más localista y por ello
son menos efectivos para identificar intereses más generales. El poder legislativo
realiza lo que se denomina diplomacia parlamentaria, que representa la actividad
internacional que llevan a cabo los legisladores.
También los gobiernos locales (ya sean estados, provincias, departamentos,
municipios, condados o ciudades) son actores relevantes en el ámbito global. Re-
120 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

cientemente, su interés de participar en asuntos externos ha aumentado signifi-


cativamente. La globalización, la apertura de mercados, la descentralización ad-
ministrativa y los procesos democráticos han servido de incentivos para buscar una
mayor presencia mundial. Estos actores llevan a cabo lo que se conoce como
diplomacia local o paradiplomacia; es decir, los vínculos que establecen los go-
biernos locales con otros actores externos. Normalmente, estos jugadores firman
acuerdos con sus pares o con organizaciones internacionales; sus autoridades
realizan giras internacionales para promover a su entidad, atraer turismo e inver-
siones y buscar mercados externos para los productos locales; abren oficinas de
representación en el exterior, entre otras actividades.
En el ámbito subnacional, también existen actores no gubernamentales que
buscan participar e incidir en las relaciones internacionales. Los grupos de presión,
la opinión pública, los partidos políticos, las organizaciones empresariales, los sin-
dicatos, los grupos étnicos, las organizaciones no gubernamentales y otras asocia-
ciones civiles tienen presencia y visibilidad en el ámbito global. Regularmente, las
empresas y sus organizaciones gremiales son actores subnacionales no guberna-
mentales muy influyentes debido a su poder económico y capacidad para cabil-
dear. Por sí solas o en asociaciones, las empresas buscan incidir en el proceso de
tomas de decisiones para dar respuesta a sus propios intereses económicos.
Muchos de los acuerdos de libre comercio que firman los países se deben a la
influencia que las empresas ejercen sobre el gobierno para facilitar el ingreso de
sus productos a otros mercados. En otras palabras, estos actores se han convertido
en grupos de presión muy notables y su incidencia rebasa las fronteras.
Los partidos políticos también establecen vínculos con sus pares en el mundo y
pretenden imponer sus preferencias en la agenda de la política exterior de sus paí-
ses. Por lo regular, el partido político que obtuvo la presidencia busca defender y
justificar las acciones externas del gobierno en turno. Por otro lado, los partidos de
oposición regularmente critican la conducta externa del Ejecutivo porque ello les

¿Sabías que?
En el caso de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) es el
ministerio encargado de planear y ejecutar la política exterior del Ejecutivo. Al
interior de este órgano, existe el Servicio Exterior Mexicano (SEM), el cual está
encargado de asesorar, proveer información, ejecutar las instrucciones, promover
al país en el extranjero, y proteger los intereses y derechos de los mexicanos que
se encuentran fuera del país. Pero también existen otras secretarías que tienen
vínculos con las relaciones exteriores de México. Por ejemplo, las secretarías de
Gobernación, Marina y Defensa Nacional poseen facultades relacionadas con el
exterior puesto que las tres velan por la seguridad del país y las amenazas que
pueden provenir de fuera. Las secretarías de Economía y Hacienda tienen
también facultades para actuar en el exterior puesto que la primera está
encargada de negociar los acuerdos comerciales y la segunda administra la
deuda externa del país. Sin embargo, bajo la ley, la SRE es la encargada de
coordinar todas las acciones hacia el exterior.
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 121

puede redituar ganancias electorales. En algunas ocasiones, los gobiernos fede-


rales modifican sus posiciones hacia el exterior para evitar la crítica de los partidos de
oposición y generar consenso interno; esto les ayuda a tener mayor control político.
La opinión pública nacional también puede obtener presencia y visibilidad
externa. Regularmente existen dos tipos de públicos. El primero está compuesto
por las personas con escaso interés y poca información de los eventos interna-
cionales. Este grupo cuenta con una reducida influencia. Solamente en casos de
guerra o en acontecimientos de alto impacto pueden llegar a prestar interés en los
temas internacionales y buscar el cambio de la política exterior mediante protestas
o vía el voto. Un ejemplo fue la Guerra de Vietnam, donde cientos de estadouni-
denses salieron a las calles a exigir el término del conflicto. El gobierno de Estados
Unidos tuvo que modificar su política hacia Vietnam cuando la presión popular
aumentó. En tanto, el otro grupo está compuesto por las personas con interés e
información sobre asuntos internacionales. Por lo regular, este grupo es bastante
reducido pero en ocasiones es más efectivo para influir en las decisiones. Los me-
dios de comunicación también pueden incidir en el diseño de la política exterior.
Muchas veces, los gobiernos toman una decisión hacia el exterior en función de las
noticias que aparecen en estos medios.
Los grupos étnicos (minorías) pueden llegar a tener una influencia conside-
rable, dependiendo del país que se trate. Tal es el caso de la política exterior de
Estados Unidos hacia el Medio Oriente y Cuba, gracias en gran parte al cabildeo
que hacen los judíos y los cubano-estadounidenses. Los think tanks también
buscan influir en el proceso de toma de decisiones de la política exterior a través de
investigaciones y opiniones sobre temas particulares. Los sindicatos buscan que
los gobiernos adopten medidas acorde a los intereses de las clases trabajadoras y
sus agremiados. Algunos sindicatos muy poderosos pueden llegar a presionar
tanto que logran la modificación de las políticas. Por ejemplo, luego de la firma del
TLCAN, Estados Unidos tenía que permitir que los camiones mexicanos cruzaran la
frontera; sin embargo, el sindicato de transportista estadounidense logró que su
gobierno no pusiera en marcha esta medida. Las ONG también tratan de influir en
el diseño de las políticas públicas, especialmente en temas de derechos humanos,
medio ambiente, democracia, entre otros. Las iglesias locales también se pueden
convertir en actores muy influyentes. Algunos casos emblemáticos son los países
musulmanes, donde la esencia de la política está en la religión; esto es, no se pue-
de entender la política exterior de esos países si no se contemplan los elementos
religiosos que componen a esas naciones.
En asuntos exteriores, los gobiernos deben estar abiertos a las demandas de la
sociedad civil tomando en cuenta la opinión de los diferentes grupos sociales y
organizaciones no gubernamentales que conforman al Estado. Esto no significa
que la sociedad deba tomar las decisiones y el gobierno siempre tenga que con-
sultarla. Una política exterior que no considera las necesidades de la población y
no escucha a la sociedad civil es una política con rasgos antidemocráticos.
122 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

Los factores de las relaciones internacionales

Como hemos mencionado, existen diversos factores que determinan las interac-
ciones globales y moldean el funcionamiento del sistema internacional. Uno de
ellos es el factor natural que integra los elementos geográficos puesto que los
rasgos físicos y territoriales son fundamentales para entender la dinámica mundial.
El tamaño del país y su posición geopolítica pueden influir determinantemente en
el tipo de relaciones que establecen. Por ejemplo, Estados grandes como Rusia o
Brasil comparten fronteras con varios países. Este rasgo puede provocar diversos
conflictos fronterizos o al mismo tiempo puede traer mayores esquemas de coo-
peración. En tanto, países con una posición geográfica estratégica pueden tener
ventajas o desventajas en sus relaciones con otras naciones. En el caso de Cuba,
este país tiene una posición clave para la política de seguridad de Estados Unidos y
ello ha determinado la relación bilateral a través de la historia. Dentro de los fac-
tores geográficos, el clima, la salida al mar, la posesión de ríos, así como las
características orográficas influyen en el tipo de comportamiento internacional de
los Estados. En esta misma lógica, la posesión de recursos naturales o su escasez
le confieren a los países ventajas y desventajas. Normalmente, una amplia pose-
sión de estos recursos mejora el margen de negociación exterior. Sin embargo,
pueden existir países con grandes riquezas naturales, pero que no poseen la tecno-
logía para explotarlas. En este caso, esta característica representa una desventaja
porque se genera una situación de dependencia.
Los factores demográficos también inciden en el comportamiento de los
Estados. Generalmente, los países con alta población pueden disfrutar de ventajas
porque ello representa mayor mano de obra, más poder adquisitivo y la posibilidad
de disponer de un número amplio de efectivos militares. Sin embargo, si un país es
altamente poblado, pero sus habitantes no tienen acceso a fuentes de empleo u
oportunidades de educación, entonces el rasgo se convierte en una desventaja. La
situación anterior es la receta perfecta para un país con altas tasas de migración.
Como la población no puede encontrar opciones de empleo en su país, entonces
tienen que emigrar a otro lugar en búsqueda de mejores oportunidades. Esta reali-
dad también crea una situación de dependencia hacia el exterior y, por lo tanto, los
asuntos migratorios ocupan una parte muy importante de la agenda de política
exterior de estos países. El análisis del factor demográfico debe considerar tanto las
dimensiones cuantitativas como las cualitativas, pero además los rasgos cultura-
les, religiosos e ideológicos para evaluar el impacto de las poblaciones en los
asuntos mundiales.
Los factores económicos que contemplan cuestiones monetarias, financieras,
comerciales, de distribución de la riqueza, acceso a recursos, inversiones, flujos de
capital, transacciones globales, sectores productivos y otras resultan muy rele-
vantes. Así, los países ricos tendrán mayores capacidades para influir en el sistema
internacional, mientras que los pobres tendrán menos posibilidades de incidencia.
Un Estado con una industria consolidada se convertirá en una potencia global, en
tanto que una nación con un sector agrícola ampliamente desarrollado será
autosuficiente desde el punto de vista alimentario y no dependerá del exterior para
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 123

dar de comer a su población. Por su parte, los países débiles económicamente


tendrán una situación de dependencia al exterior para satisfacer las necesidades
básicas. El tipo de modelo de desarrollo económico también influye en el sistema
internacional. Si el mundo adopta un modelo abierto al comercio y a las inver-
siones externas, entonces el sistema internacional funcionará de una forma. Por
ejemplo, los Estados tendrán una tendencia a abrir sus mercados por presiones
externas. Pero si se adopta un modelo proteccionista, entonces buscarán una acti-
tud internacional más apegada al aislacionismo. Por otro lado, el equilibrio finan-
ciero también impacta al sistema internacional. Por la creciente interdepen-
dencia, las crisis económicas afectan de manera global a la mayor parte de la
comunidad de naciones. Igualmente, aquellos países con graves problemas de
deuda externa, inestabilidad monetaria, fuga de capitales, bajo crecimiento y
necesidad de importar productos básicos tendrán una relación de dependencia
hacia el exterior. Por lo tanto, su autonomía en sus relaciones exteriores se reduce y
necesitan recurrir a otros países o a organizaciones internacionales financieras
para resolver sus problemas económicos.
Los factores tecnológicos (científico-tecnológicos) también son de gran rele-
vancia en el sistema internacional. Países con alto desarrollo científico pueden
tener una mejor posición negociadora. Los países que no invierten en estos
aspectos están destinados a tener una relación de dependencia. Por ello, los temas
de la transferencia tecnológica y de la cooperación científica son fundamentales
en la agenda de la política internacional. Otro aspecto tecnológico importante es
la red de comunicaciones que disponga un Estado. La posesión de modernos ae-
ropuertos, eficientes puertos marítimos, carreteras seguras, satélites y adecuadas
vías de comunicación, le otorgarán amplias ventajas en el ámbito global.
El factor militar es y ha sido uno de los más preponderantes en las relaciones
internacionales. Las naciones que cuentan con un amplio poder militar influyen
con mayor intensidad en el concierto de las naciones, mientras que los países con
capacidades bélicas más reducidas desempeñan en papel secundario en la polí-
tica internacional. En consecuencia, una potencia militar actuará de cierta forma:
la tendencia a usar la fuerza es mayor. En cambio, un país débil en esta materia
buscará resolver los asuntos mediante mecanismos pacíficos. En otras palabras,
preferirá la diplomacia como arma de negociación y solución de conflictos. No
obstante, cabe señalar que el poder militar puede ser relativo. De tal forma que
muchos países poseen armas nucleares, pero no las pueden usar porque ello im-
plicaría la destrucción del mundo. En la actualidad, varios países están buscando
desarrollar esta tecnología no para utilizarla con sus enemigos, sino para au-
mentar su capacidad de negociación y usarla como elemento disuasivo frente a
sus adversarios. Por otro lado, potencias militares han perdido guerras frente
a países más débiles, como fue el caso de la Guerra de Vietnam. Es posible afirmar
que Estados Unidos perdió ese conflicto porque no logró su objetivo de evitar que
ese país se unificara bajo un régimen comunista. Luego de varios años de lucha,
Vietnam se unificó en 1975 y se instaló un gobierno de corte socialista. Hoy el aná-
lisis del factor militar debe además considerar variables tales como la producción,
venta y transferencia de armas convencionales y no convencionales, además del
124 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • ARACELI GONZÁLEZ URESTI

tráfico ilegal de armamento que ha aumentado drásticamente en las últimas déca-


das y que nutre conflictos que ponen en riesgo la seguridad internacional.
Los factores políticos e ideológicos también le dan forma y curso al sistema
internacional. Por un lado, la polarización política puede generar más conflictos de
orden global. En cambio, una mayor cohesión permite mayores espacios para la
cooperación. Por otro lado, los elementos ideológicos pueden determinar el tipo
de comportamiento internacional. Países con ideología liberal y democrática ten-
drán una actuación distinta frente a regímenes totalitarios o de poder centralizado.
En la literatura de las Relaciones Internacionales, existe el planteamiento que entre
países democráticos las posibilidades de cooperación son mayores y las opciones
de conflicto se reducen. Las ideologías liberales, socialistas, populistas, naciona-
listas, intervencionistas, humanitarias, xenófobas, racistas y muchas más dibujan
gran parte de los conflictos contemporáneos.
Finalmente, los factores socioculturales tienen igualmente un peso significa-
tivo en las interacciones globales. Los rasgos históricos, las costumbres, la religión,
los valores y tradiciones impactan de manera significativa en el comportamiento
de los Estados y de una amplia gama de actores. Todos estos elementos buscan
generar una identidad nacional que mueve, por una parte, a la unidad y al mismo
tiempo a separatismos en aras de la exacerbación de lo propio frente al “otro”. En
el ámbito de las relaciones internacionales, la identidad nacional tiene un valor
muy importante. De acuerdo a la visión constructivista, los vínculos externos se
establecen a partir de las identidades, las cuales son otro factor de conflicto en las
agendas internacionales.

Resumen

En el marco de las relaciones internacionales, los actores tienen un papel central


para la conformación del sistema global. Su comportamiento determina el tipo de
interacciones mundiales: pueden generar elementos que ocasionan conflictos o
pueden abrir espacios para la cooperación. Estos agentes actúan, generalmente,
a partir de sus propios intereses que moldean el escenario externo. Por ello, el
sistema internacional es mayormente complejo. El alto número de actores de dis-
tinta naturaleza y su aparición constante también llevan a un mundo cada vez más
complicado.
Los factores de las relaciones internacionales determinan en gran medida el
funcionamiento del sistema internacional. Asimismo, impactan en el tipo de com-
portamiento que asumen los actores. Además, estos elementos ofrecen ventajas,
pero también desventajas, en cuanto a las capacidades de los Estados y demás
actores para alcanzar sus objetivos en el plano internacional. Es decir, pueden au-
mentar la capacidad de negociación o disminuirla, dependiendo de las caracte-
rísticas geográficas, económicas, militares, políticas y sociales.
Tanto los actores como los factores, en constante interacción e interdepen-
dencia, resultan de gran importancia para explicar las dinámicas del sistema inter-
nacional. Los fenómenos y procesos que ocurren en el plano global solo pueden
ACTORES Y FACTORES DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 125

ser analizados a la luz de estas dimensiones. En la disciplina de las Relaciones


Internacionales, su estudio es de alta relevancia para el entendimiento del mundo.
Este capítulo simplemente sienta las bases para que los interesados en estos temas
puedan seguir investigando a mayor profundidad.

Preguntas guía

1. ¿Cuáles son los actores primarios de las relaciones internacionales?


2. ¿Cuáles son los actores sistémicos que tienen influencia para moldear un siste-
ma internacional?
3. ¿Cuáles son los actores subnacionales tanto gubernamentales como no guber-
namentales que buscan tener presencia y visibilidad en los asuntos externos?
4. ¿Qué factores geográficos impactan en el sistema internacional?
5. ¿Cómo las características demográficas determinan el comportamiento de los
Estados?
6. ¿Qué importancia tienen los factores económicos y tecnológicos en las relacio-
nes internacionales?
7. ¿Qué peso tienen los factores militares en un sistema global?
8. ¿Cómo influyen los factores políticos e ideológicos en las interacciones exter-
nas?
9. ¿De qué forma los factores socioculturales moldean las relaciones internacio-
nales?

Bibliografía consultada y recomendada

Baylis, John y Steve Smith. (2011). The Globalization of World Politics, An


Introduction to International Relations. Reino Unido: Oxford.
Merle, Marcel. (1995). Sociología de las Relaciones Internacionales. España:
Alianza.
Mingst, Karen. (2018). Fundamentos de las Relaciones Internacionales. México:
CIDE.
Pearson, Frederic. (2011). Relaciones Internacionales. Situación global en el siglo
XXI. Colombia: McGraw Hill.
Truyol y Serra, Antonio. (2008). La sociedad internacional. España: Alianza.
Capítulo 4
Los tres niveles de análisis

Marcela Maldonado Bodart


José Manuel Vázquez Godina

Objetivos del capítulo:

• Identificar los orígenes de los tres niveles de análisis y sus principales


precursores.
• Explicar los principales supuestos teóricos de los tres niveles de análisis.
• Aplicar esta herramienta teórico-metodológica a un caso específico de las
relaciones internacionales.

Introducción

L
os tres niveles de análisis han sido una herramienta teórico-metodológica
muy útil para explicar los fenómenos internacionales. Es una visión simple,
pero de amplio alcance. Es decir, su aplicación para explicar las relaciones
internacionales es sencilla pero al mismo tiempo es profunda. Muchos de los fenó-
menos internacionales pueden ser interpretados a partir de los supuestos que plan-
tean los tres niveles de análisis. Por lo tanto, esta herramienta es un complemento
de los diferentes enfoques teóricos de la disciplina de las Relaciones Internacio-
nales.
El objetivo de este capítulo es acercar al interesado en los asuntos interna-
cionales en el contenido de los tres niveles de análisis. En primer lugar, el texto
describe el origen de esta herramienta, así como sus principales supuestos teó-
ricos. También identifica las principales fortalezas y debilidades del enfoque.
Finalmente, el capítulo introduce algunas herramientas pedagógicas para el mejor
entendimiento de los tres niveles de análisis.

Origen de los tres niveles

Para encontrar las causas que originaban la guerra, Kenneth Waltz propuso tres
niveles de análisis: el individual, el estatal y el sistémico (Waltz, 1959). En el primer
127
128 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JOSÉ MANUEL VÁZQUEZ GODINA

nivel, Waltz planteaba que la causa de la guerra


Principal precursor se encontraba en la naturaleza humana. Es decir,
los Estados iban a la guerra debido a la persona-
lidad de los líderes. En el nivel estatal, Waltz plan-
teaba que los países iban a la guerra motivados
por necesidades e intereses internos. Finalmente,
el autor rechazaba esos dos niveles y planteaba
que los Estados iban a la guerra debido a la natu-
raleza anárquica del sistema internacional. Waltz
afirmaba que el verdadero origen de la guerra se
Kenneth Waltz (1924-2013) fue
un destacado politólogo encontraba en los factores que se encuentran en
estadounidense que se dedicó a el plano global.
estudiar la política internacional. Más tarde, otros autores ajustaron las tres
Es considerado uno de los
principales fundadores de la visión
imágenes (como las llamaba Waltz) para explicar
neorrealista de la disciplina de las el comportamiento de los Estados en la arena
Relaciones Internacionales. Sus internacional (Rourke, 2003; Mingst, 2003;
principales obras fueron El Goldstein, 1994). El primero de ellos es el “nivel
hombre, el Estado y la Guerra
(1959), así como Teoría de la internacional o sistémico” que explica la con-
política internacional (1979). ducta de un Estado a partir del contexto inter-
Foto tomada de wikipedia.org nacional. Es decir, la principal motivación de la
política exterior se encuentra fuera de las fron-
teras estatales. El segundo se conoce como “nivel
estatal” y presenta explicaciones a partir de la estructura interna y del juego de los
diferentes actores subnacionales. En otras palabras, la principal motivación de la
política exterior se encuentra al interior de las fronteras. Por último, el tercer nivel es
el “individual” y analiza las características personales y psicológicas de los indivi-
duos encargados del diseño de la política exterior de un Estado.

Principales supuestos teóricos

Nivel sistémico

El nivel sistémico asume que los Estados son actores unitarios que responden a
incentivos externos. Bajo este criterio, cada actor puede establecer ampliamente
sus preferencias nacionales y sus procedimientos de toma de decisiones. De esta
manera, los Estados se distinguen solo por su posición relativa en el sistema
internacional. Ante este contexto, el nivel sistémico supone que los países y otros
actores internacionales operan en un ambiente social, económico, político y geo-
gráfico global en donde las características específicas del sistema ayudan a
determinar el modelo de interacción entre los actores.
Para entender el nivel de análisis sistémico existen cinco variables a consi-
derar. La primera es la naturaleza de los actores. Aquí, el propósito es identificar
los principales actores transnacionales que existen e inciden en el sistema inter-
nacional. Este marco explicativo asume que el principal actor es el Estado, pero
reconoce la existencia e influencia de otros actores, tales como las organizaciones
LOS TRES NIVELES DE ANÁLISIS 129

internacionales, las empresas transnacionales, la opinión pública internacional,


los individuos con presencia mundial, e incluso el crimen organizado y los grupos
terroristas. El papel de los actores permite conocer la frecuencia e intensidad de los
elementos del sistema. Entre las diferentes formas de interacción de los actores, la
economía y la política son dos de los escenarios de relación con mayor importancia
en la arena internacional (Rourke, 2003, p. 63).
La segunda variable incluye los objetivos de los actores y los medios con los
que cuentan para alcanzarlos. La tercera variable es el grado de interdependencia
y polarización que exista en el sistema en un momento determinado. La cuarta
variable es la distribución del poder y la riqueza. Parafraseando a Tucídides, un
cambio en el balance del poder es la causa más profunda de las guerras. De
acuerdo a la teoría del balance del poder, el equilibrio entre los diferentes actores
permitirá mantener la paz y la seguridad. Sin embargo, la realidad es que el
sistema internacional es jerárquico puesto que existen potencias hegemónicas que
dominan a otros actores secundarios.
Cuando un Estado asume una conducta basada en la mayoría de estos
elementos, entonces es posible afirmar que las decisiones de política exterior se
enmarcan en el nivel sistémico. Por lo tanto, este nivel opera cuando el elemento
externo es el predominante y el más influyente. En otras palabras, una política
exterior que reacciona a los estímulos externos puede ser clasificada en el nivel
sistémico.

El nivel estatal

El segundo nivel de análisis es el nacional o estatal. Es el que localiza los


determinantes de la política exterior dentro de los márgenes del propio Estado-
nación. En este sentido, la conducta del Estado no responde a un sistema
internacional, sino a la estructura interna, a los intereses de los actores nacionales
y a las necesidades internas.
En el proceso de formulación de política exterior, el nivel estatal contempla
tres grupos de elementos. El primero incluye los factores políticos, ideológicos,
económicos, tecnológicos, geográficos, militares, sociales y culturales del Estado.
El segundo comprende los actores subnacionales gubernamentales y no guber-
namentales. El tercero considera el interés, los objetivos, el proyecto y la identidad
nacionales, así como la capacidad de negociación internacional.
Las características sociodemográficas de un país inciden significativamente
en su conducta externa. Un país con una sociedad educada y con una tasa baja de
desempleo tendrá diferentes objetivos y diseñará distintas estrategias de política
exterior en comparación con otras naciones con rasgos demográficos distintos. Un
gobierno estará condicionado a tomar ciertas decisiones si su población está
caracterizada por un alto flujo migratorio. A manera de ejemplo, China resulta
una potencia porque, entre otros factores, tiene la quinta parte de la población
mundial. Por otro lado, las costumbres de una sociedad, su religión, sus valores
socioculturales, su historia y hasta su lenguaje, marcarán en gran medida la
conducta a seguir en el escenario internacional. Otros elementos que condicionan
130 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JOSÉ MANUEL VÁZQUEZ GODINA

la política exterior son el nivel de vida, la estratificación social, grados de nutrición,


tasas de mortalidad y natalidad, etcétera. El fin último de la política exterior
debería ser mejorar los niveles de vida de la población.
La situación económica determina también el tipo de comportamiento de los
Estados. El grado de desarrollo, la producción industrial y agrícola, el nivel de
inversión extranjera, el estado de la balanza comercial, el desarrollo tecnológico y
la situación financiera en general, precisan en gran medida la política exterior de
los Estados. Un país con alto desarrollo económico y tecnológico tendrá un
comportamiento distinto y gozará de una mayor autonomía en sus relaciones
externas en comparación con los países de menor desarrollo. De hecho, la política
exterior puede contribuir significativamente a mejorar la situación económica de
los Estados, especialmente cuando se trata de temas como la inversión extranjera,
la deuda externa y el comercio exterior.
El factor político es una de las variables que afecta directamente el proceso de
formulación y ejecución de la política exterior. Aquí hay que considerar los tipos
de gobierno, la estabilidad política, la relación entre los principales poderes y la
cohesión social. Al clasificar los sistemas políticos, se distinguen dos regímenes: el
democrático y el autoritario. Dependiendo de su funcionamiento y ubicación, los
Estados modulan el proceso de política exterior. La estabilidad política ayuda en
mucho a alcanzar los objetivos de política exterior. Un país inestable es más
vulnerable ante las presiones y amenazas externas. La cohesión social es impor-
tante para dar legitimidad a las decisiones. Con una población que apoya a su
gobierno, un presidente puede tomar decisiones de política exterior con mayor
facilidad porque sabe que cuenta con el respaldo de sus representados.
Otros condicionantes internos son la geografía, la ideología del Estado y la
historia. Las particularidades geográficas resultan igualmente determinantes en el
curso a seguir en materia de política exterior. Un país de grandes proporciones
territoriales, con ríos y lagos, y con comunicaciones eficientes, tendrá más margen
de maniobra hacia el exterior. El comportamiento de un Estado con salida al mar o
que comparta fronteras con una potencia mundial será definitivamente distinto a
otros. Asimismo, la posesión de recursos naturales estratégicos definirá el papel de
un país en las relaciones internacionales. Un país con grandes reservas de petró-
leo, por ejemplo, tendrá una mayor influencia o, al menos, asumirá un papel más
dinámico en el concierto de las naciones.
La ideología del Estado es también un factor importante para la política
exterior. Esta puede definirse como un conjunto de representaciones imaginarias
que implican una visión coherente de la realidad y que aspiran a ofrecer una
explicación de la totalidad de los fenómenos y la adhesión a un sistema de valores
que constituyen una justificación de la acción. Entre las ideologías más comu-
nes que afectan la política exterior de los Estados están el capitalismo, el libera-
lismo, el socialismo, el comunismo, el fascismo, el nacionalismo, el expansio-
nismo, el neutralismo, el pacifismo y el globalismo. Dependiendo de su ubicación
ideológica, el Estado asumirá una posición frente al exterior y, de la misma
manera, será tratado por los otros actores.
LOS TRES NIVELES DE ANÁLISIS 131

Como ya se mencionó, la experiencia histórica también impacta el proceso de


formulación y ejecución de la política exterior. Derivado de un pasado accidental y
escabroso, muchos países adoptan principios que más tarde guían su conducta
externa. Otros países, con una historia diferente, tratarán de preservar su orgullo y
sus raíces mediante una política exterior agresiva.

Nivel individual

En el nivel individual, el papel de la persona que toma una decisión en la política


exterior puede ser visto desde dos diferentes perspectivas: la naturaleza humana y
el comportamiento organizacional. La perspectiva de la naturaleza humana
incluye los factores cognoscitivos, psicológicos y biológicos. Este nivel sostiene que
las características emocionales y las limitaciones del hombre afectan directa-
mente sus decisiones. El factor cognoscitivo incluye las habilidades y conoci-
mientos que tiene una persona para tomar decisiones. Una de las bases prin-
cipales de este factor es la experiencia pasada, es decir, la preparación académica,
los anteriores puestos profesionales, entre otros. En el marco de este factor, se
reconoce que los seres humanos necesariamente toman decisiones dentro de los
límites que ellos conscientemente conocen y quieren considerar. Esto es, el ser
humano busca tomar decisiones en un marco racional, pero siempre se enfrenta a
los límites cognoscitivos puesto que es imposible que una persona tenga la habi-
lidad precisa y cuente con toda la información necesaria para tomar una decisión.
Para atenuar esos límites, los tomadores de decisiones de política exterior recurren
a ciertas estrategias: 1) consistencia cognoscitiva, 2) buenos deseos, 3) límites al
alcance de las decisiones y 4) uso de dispositivos heurísticos (Rourke, 2003).
La consistencia cognoscitiva significa evitar información o ideas que van en
contra de las interpretaciones aceptadas o
del camino que uno quiere seguir. Sim-
plemente se trata de ignorar los obstáculos Supuestos básicos de los tres
cuando se tiene un plan delineado sin estar niveles de análisis:
consciente de que esto puede llevar al fra- 1) Las preferencias de los
caso. Los buenos deseos se usan para individuos, así como sus rasgos
justificar las decisiones tomadas. Los toma- personales, afectan el curso de
dores de decisiones creen que con el solo la política internacional.
hecho de desearlo se puede hacer realidad. 2) Lo que suceda al interior de
El limitar el alcance de las decisiones es sim- las fronteras determina en gran
plemente el no tomar grandes decisiones medida el proceso de toma de
en lo inmediato para evitar sufrir las conse- decisiones de la política
cuencias de un cambio drástico. Los disposi- exterior.
tivos heurísticos son herramientas mentales 3) Los acontecimientos que
o marcos de referencias que ayudan a los ocurren en el sistema
individuos a procesar la información. Ejem- internacional impactan de
plos de ellos son un sistema de creencias manera directa en las
nacionales, los estereotipos y las analogías decisiones de política exterior
(Rourke, 2003). de los Estados.
132 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JOSÉ MANUEL VÁZQUEZ GODINA

El nivel individual también considera las características personales de los


tomadores de decisiones. Bajo este enfoque, los sujetos seleccionan las alter-
nativas de acuerdo a ciertos rasgos psicosociales: la personalidad, el código de
valores, la salud mental y física, el ego y la ambición, la historia política y las expe-
riencias personales, así como la percepción. Esta última es de suma importancia.
La forma en que un jefe de Estado o de gobierno perciba la realidad será
determinante en su elección de política. Una percepción errónea puede llevar a un
fiasco. El factor psicológico ayuda a explicar la conducta política de los individuos.
Según este marco interpretativo, algunas personas que llegan al poder están
cargadas de pasadas frustraciones que los hacen ser muy agresivos. Un jefe de
Estado o de gobierno puede llegar a tomar una decisión en un momento de cólera,
lo que puede traer graves consecuencias. Por ejemplo, la determinación de un
presidente de invadir a otro país puede darse en este contexto, afectando miles de
vidas humanas.

Resumen

Los tres niveles de análisis son una herramienta muy útil para explicar los fenó-
menos que ocurren en el sistema internacional. Una de las grandes ventajas es
que se pueden utilizar los tres niveles de manera conjunta para una mejor expli-
cación de la realidad. Así, cada nivel explora una realidad distinta. Por lo tanto, los
tres ofrecerían una visión completa de los fenómenos. La debilidad se encuentra
también en este mismo punto. Si solamente se usa uno de los niveles por separado,
entonces el observador de los asuntos internacionales adquiere solamente una
parte parcial de la realidad.
De manera separada, los tres niveles presentan ventajas y desventajas. Res-
pecto al nivel individual, una debilidad es que se trata de una exploración alta-
mente subjetiva porque es difícil demostrar cómo el rasgo personal de los toma-
dores de decisión afecta el curso de la política internacional. Pero es obvio que las
decisiones de los individuos efectivamente afectan el desarrollo del sistema inter-
nacional. Por lo tanto, sus preferencias, miedos, ambiciones y percepciones son
importantes para entender el curso de la política internacional. Sin embargo, la
utilización exclusiva del nivel de análisis individual es altamente sesgada porque
ignora otros factores, como son la naturaleza del sistema internacional y los pro-
cesos internos en los Estados.
En cuanto al nivel estatal, una fortaleza es que considera los diferentes fac-
tores tanto políticos, sociales y económicos para entender cómo lo interno afecta
las decisiones de política exterior. Asimismo, este nivel estudia el papel de cada uno
de los diferentes actores, tanto gubernamentales como no gubernamentales, del
sistema político que pueden influir en las decisiones de política exterior. Su prin-
cipal debilidad es que no considera la dinámica externa, la cual puede tener un
peso a veces mayor que los procesos internos.
Finalmente, la ventaja del nivel sistémico es que considera los diferentes pro-
cesos, reglas y la variedad de actores que influyen en el sistema internacional. Este
LOS TRES NIVELES DE ANÁLISIS 133

nivel es el más amplio porque puede abarcar un gran número de actores y de


procesos que ocurren a escala global. Una fortaleza importante es que considera
al equilibrio de poder como uno de los principales ejes del sistema internacional.
Por lo tanto, un cambio en el equilibrio de poder puede llevar a la desaparición y
creación de un sistema internacional. La desventaja es que no considera los
elementos internos e individuales que también tienen su peso para explicar los
fenómenos de las relaciones internacionales.

Preguntas guía

1. ¿Quiénes fueron los primeros precursores de los tres niveles de análisis?


2. ¿Cuáles son los supuestos básicos de los tres niveles de análisis?
3. ¿Qué estrategias utilizan las personas para facilitar el proceso de toma de
decisiones?
4. ¿Cuál es el impacto que tiene el cambio en el equilibrio del poder en el sistema
internacional?
5. ¿Qué factores internos inciden significativamente en la política internacional?
6. ¿Cuáles son las principales fortalezas y debilidades que tienen los tres niveles
de análisis como herramienta explicativa de la realidad internacional?

Bibliografía consultada y recomendada

Barbé, Esther. (1989). “El estudio de las Relaciones Internacionales. ¿Crisis o


consolidación de una disciplina?”. Revista de Estudios Políticos, 65, pp.
131-196.
Baylis, John y Steve Smith (eds.). (2011). The Globalization of World Politics: an
Introduction to International Relations. Oxford: Oxford University Press.
Clausewitz, Karl von. (1972). Sobre la Guerra. México: Diógenes.
Goldstein, Joshua y Jon Pevehouse (2006). International Relations. Wisconsin:
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Jackson, Robert y Georg Sørensen (2003). Introduction to International Relations:
Theories and Approaches. Nueva York: Oxford University Press.
Mingst, Karen. (2006). Fundamentos de las Relaciones Internacionales. México:
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Pearson, Frederic y Martin Rochester. (1997). International Relations: The Global
Condition in the Twenty-First Century. Nueva York: McGraw-Hill.
Rourke, John. (2003). International Politics on the World Stage. Nueva York:
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Schiavon, Jorge y Rafael Velázquez. (2013). “Los tres niveles de análisis y las
relaciones internacionales de los gobiernos locales de México”. En Zidane
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134 RAFAEL VELÁZQUEZ FLORES • JOSÉ MANUEL VÁZQUEZ GODINA

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México en el sexenio de Felipe Calderón bajo los tres niveles de análisis:
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Velázquez Flores, Rafael. (2006). “Modelos de análisis de política exterior: El caso
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