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DEVOCIONAL DE HOY: VIERNES 08 DE ENERO 2021

1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel,


    Para con los limpios de corazón.


En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;
Por poco resbalaron mis pasos.
3 Porque tuve envidia de los arrogantes,
Viendo la prosperidad de los impíos. (Salmos 73:1-2)

“Salmo de Asaf”; Asaf era director del coro en el templo en la época de


David.
El salmo comienza diciendo: “Ciertamente”, asevera una verdad de que
Dios es bueno, ¡cuán bueno es Dios con Israel!, que es lo mismo que
decir con su pueblo, con su iglesia, es bueno con los limpios de
corazón. 

Asaf reconoce la bondad de Dios, y reconoce también que sus pies


estuvieron a punto de resbalar, si usted se resbala es porque perdió el
equilibrio, algo afectó su firmeza para caminar, y es lo mismo en la fe,
Asaf reconoce que su fe tambaleó, porque la fe de los creyentes aún de
los que están firmes puede ser muy conmovida y quedar a punto de
caer. “Vendrán tormentas que probarán la fe aún más resistente”.

Asaf dice ¡Por poco resbalaron mis pasos!, por poco caigo de mi fe, él se
permitió ser tentado al mirar la prosperidad de los impíos, tuvo envidia
de sus logros.

Y en más de una ocasión nos pasa también, nuestro corazón reclama y


dice ¿Por qué la gente necia prospera?, si hasta parece que tienen
menos problemas de esta vida. Ellos viven sin temor de Dios, y aun así
progresan, si hasta parece que los malos suelen pasar su vida sin
mucho dolor; en cambio, nosotros los cristianos padecemos de grandes
sufrimientos y aflicciones, ellos no se asustan con el recuerdo de sus
pecados y mueren sin temor, así estaba Asaf descontento de lo que veía
en los impíos.
Asaf al ser tentado en comparar estas realidades siente que su fe se
desliza, entra en desánimo y amargura.

Pero llega el momento en que Asaf reacciona, él ve como la tentación


había avanzado y había dejado de ser agradecido con la bondad de Dios,
y ¿qué hace? Entra en el santuario de Dios (vr.17), Es en la oración, en
la comunión que podemos resistir la seducción de Satanás para
hacernos caer, es ahí donde el Espíritu Santo rompe las cadenas.

Es en el santuario donde Asaf pudo decir “ahí comprendí”, en el


santuario es donde todo lo entendemos, Asaf se arrepiente de éstos
malos pensamientos de su corazón y entendió el final desdichado de la
gente mala, él reconoce su necedad, “Tan torpe era yo, que no
entendía”.

Asaf vuelve a mirar a Dios, por tanto, él es feliz, en el santuario el


corazón es lavado por la sangre de Cristo, demos gracias a Dios por lo
bueno que es ÉL para con nosotros, acerquémonos y mantengámonos
cerca de nuestro Dios.

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