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Créditos

Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico


Autor: © Krzysztof Makowski
Edición y dirección general: Anel Pancorvo Salicetti
Diseño y edición gráfica: Mario A. Vargas Castro
Editado por: © Apus Graph Ediciones SAC
Calle Alberto del Campo 411, piso 12. Lima 17
e-mail: contacto@apusgraph.com
web: www.apusgraph.com
Corrección de textos: Jorge Coaguila
Asistencia de producción: Doris Mandujano
Fotografías: Archivo Apus Graph Ediciones (p. 22), Ignacio Alva (p. 71a), Alejandro Balaguer (pp. 64, 74,
211, 234), José Bastante (pp. 199, 200, 276-277), Marina Burgos (p. 142), Luis Jaime Castillo (pp. 67, 120,
127, 177, 195, 197) Verity Cridland (p. 28 b), Mylene D’Auriol (pp. 6-7, 26, 40, 48, 92, 98, 100, 105, 135,
153, 159, 179, 181, 182, 203, 208, 217, 255), Carlos García (pp. 110, 114, 229, 259, 267), Iván Ghezzi (pp.
57, 185, 187), Milosz Giersz (p. 161), Daniel Giannoni (pp. 88, 133, 193, 268), Eduardo Herrán (pp. 71 b,
71 c, 189), Krzysztof Makowski (pp. 220, 263, 271, 273), Iñigo Maneiro (pp. 145. 147), Óscar Montufar
(pp. 116-117), Joaquín Rubio (p. 81), Carlos Wester (p. 69).
Ilustraciones: Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva corónica y buen gobierno, ca The Guaman Poma
website of the Royal Library, Copenhague: www.kb.dk/elib/mss/poma (p. 125), Alfio Pinasco (pp. 106,
251), Peter Eeckhout (p. 245), Max Uhle (p. 201), Gabriela Oré (pp. 224, 237), Jerry D. Moore (p. 88),
Alan Kolata (p. 75), Lizardo Tavera (pp. 76, 174), Graziano Gasparini (p. 122), Proyecto Arqueológico
Huaca del Sol y Huaca de la Luna (p. 174).
Primera edición, diciembre 2016
Primera edición digital, setiembre 2020
Libro electrónico disponible en www.apusgraph.com
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú No. 2020-05315
ISBN: 978-612-5007-13-1

Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o


parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Índice

Presentación 8 Capítulo 3
Prólogo 10 Ciudad y centro ceremonial 142
Introducción 14 El debate sobre el hipotético urbanismo precerámico en el Norte Chico 144
Las teorías y los modelos relativos a la ciudad en los Andes 160
Capítulo 1 ¿Urbanismo o urbanismos?: la universalidad de modelos procesuales
La arquitectura pública del Periodo Precerámico Tardío y en tela de juicio 166
el reto conceptual del urbanismo andino 22 Las particularidades del urbanismo andino 175
Çatal Hüyük y el Periodo Formativo Precerámico centroandino 23 Pachacámac y el urbanismo inca en el valle de Lurín 205
Nuevas luces sobre la Revolución Urbana 39 Conclusiones 227
Las interpretaciones acerca del urbanismo en los Andes Centrales 44
La ciudad y el centro ceremonial 51 Capítulo 4
Conclusiones 60 La transformación del paisaje sagrado en el valle bajo de Ychsma (Lurín)
durante la ocupación inca 234
Capítulo 2 Las transformaciones imperiales del paisaje sagrado de Pachacámac 239
Ciudad, templo y palacio en los Andes 64 La sacralización del paisaje en el asentamiento de los mitmaquna:
Capitales de los reinos de la Costa Norte 65 Pueblo Viejo-Pucará 256
Asentamientos, paisaje y sociedad 91 Conclusiones 270
Pachacámac, Chan Chan y los patios cercados en la arquitectura
pública de los Andes 102 Bibliografía 278
Los palacios y el templo de Pueblo Viejo-Pucará 109
El palacio real y la cancha inca 117
Cuzco, una ciudad diferente 131

4
Krzysztof Makowski Presentación

En Apus Graph Ediciones hemos asumido el compromiso cultural y el reto de


difundir nuestra herencia histórica. En esta ocasión es un orgullo presentar los
resultados de las investigaciones del doctor Krzysztof Makowski, quien nos
ilustra con un maravilloso compendio de artículos dedicados al estudio del
urbanismo prehispánico.

La destrucción que ocasionaron los diversos conflictos bélicos en Europa obligó


a los urbanistas a proyectar su reconstrucción. Este esfuerzo y desafío en el siglo
pasado ha sido esencial para entender cómo desarrollar un territorio a partir de sus
Presentación vestigios arquitectónicos.

En este sentido, el trabajo de Makowski ha motivado preguntas fundamentales


acerca del urbanismo, algunas de ellas: ¿En que condiciones logran formarse y
sostener, en la antigüedad en el Viejo y en el Nuevo Mundo, las ciudades populosas
comparables con las modernas?, ¿Cuál es la diferencia entre un centro ceremonial
poblado y una ciudad antigua?, ¿La veracidad de la influyente hipótesis sobre el
supuesto carácter universal de la revolución urbana planteada por V. Gordon
Childe se comprueba en el caso de los Andes Centrales prehispánicos, o por lo
contrario, el aporte de las civilizaciones del Perú antiguo fue muy original en este
aspecto? El autor considera valida a la segunda de las dos alternativas y brinda en
las páginas de este libro un sólido sustento a su apreciación.

En su estudio, el autor revela un importante interés por reconocer los centros


urbanos monumentales, la organización social, la búsqueda de identidad, la
religión, sus procesos económicos y la manifestación de su poderío. Gracias
a su investigación, interpretación y clasificación, hoy se conoce un
horizonte cronológico estructurado y, sobre todo, conceptual del mundo andino.

Felicitamos los cuarenta años de investigación de Makowski, su entregada


docencia académica, base para futuras generaciones de investigadores y cada uno
de sus proyectos arqueológicos, los cuales han generado escuelas de pensamiento
en arqueología e historia del urbanismo.

Anel Pancorvo Salicetti


Directora
Apus Graph Ediciones

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Krzysztof Makowski Prólogo

Prólogo
Esta obra de Krzysztof Makowski, profesor de Arqueología de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, se basa en cuarenta años de investigación sobre
la naturaleza del urbanismo. Ofrece una visión de cómo era el urbanismo en
los Andes centrales antes de la invasión de los españoles. A base de evidencias
arqueológicas, Makowski identifica una tradición que describe como «urbanismo
andino», la cual vincula centros como Caral, del periodo Precerámico Tardío
(hacia 2.500 a. C.), con Pachacámac y otros ejemplos del urbanismo inca que
se edificaron casi 4.000 años después. Así, cuestiona una visión del urbanismo
prehispánico que domina aún en la arqueología peruana contemporánea y que ha
sido ampliamente difundida por la prensa.

Desde la formulación de la «Revolución urbana», hecha por el arqueólogo


australiano Vere Gordon Childe en 1950, los académicos han buscado evidencia
de la aparición de ciudades primitivas, porque se cree que constituyen un paso
imprescindible hacia la aparición de verdaderas civilizaciones. Debido a que los
Andes centrales son una de las pocas regiones del mundo donde la civilización
apareció de manera autónoma, el enfoque en las primeras ciudades ha sido
particularmente intenso. Las ampliamente difundidas afirmaciones de Ruth Shady
de que Caral (ubicada en el valle de Supe, 182 kilómetros al norte de Lima) es la
primera ciudad de América reflejan el marco desarrollado para el Viejo Mundo
por Gordon Childe. Cabe destacar que Makowski rechaza la propuesta de Gordon
Childe por ser inconsistente con la evidencia empírica.

De manera contundente, Makowski sostiene que el concepto de ciudad utilizado


por Shady y otros proviene de percepciones adquiridas de los primeros trabajos
arqueológicos realizados en la cuenca del Tigris-Éufrates, Asia Occidental.

10 11
Richard L. Burger Prólogo

Este concepto considera que el proceso de domesticación y la introducción de mucho más reducidas y relativamente marginales. Varios de estos elementos
la agricultura de riego —lo que Childe califica como «Revolución agrícola»— caracterizan los centros andinos posteriores, pero a menudo se les pasan por alto.
conducía naturalmente a la aparición de las ciudades, la «Revolución urbana» Ello como resultado del sesgo consciente o inconsciente de investigadores que ven
de Gordon Childe y las poderosas instituciones estatales que posibilitaron estas configuraciones desde el lente del urbanismo occidental.
la desigualdad social, la especialización artesanal y el comercio a distancia. Se
suponía que este patrón se repetiría en otras partes del mundo, como los Andes En parte, la presencia en el tiempo de estas características es resultado del énfasis
centrales y Mesoamérica, donde la civilización se desarrolló de forma autóctona. La andino en el uso de sus centros para reuniones públicas, ayunos, ofrendas,
definición de ciudad no fue más que una descripción del urbanismo mesopotámico. banquetes, bailes y pronunciamientos de oráculos, entre otras funciones, más que
Así, se hizo un gran esfuerzo para ajustar la evidencia andina a esta modalidad para el comercio, la fabricación de bienes u otras actividades frecuentes en las
preconcebida con origen en el Viejo Mundo. ciudades occidentales. En algunos aspectos se puede indicar que el enfoque de
Makowski es una ampliación del clásico análisis de John Rowe acerca del Cuzco
Makowski está muy bien posicionado para considerar la naturaleza del urbanismo incaico, el cual se enfocó en cómo la evidencia empírica sugiere que la capital
antiguo desde una perspectiva comparativa. Nacido en Varsovia en 1952 y del Tahuantinsuyo era un tipo de asentamiento radicalmente diferente al de las
educado en Polonia, inició su carrera arqueológica en Siria. Está íntimamente ciudades contemporáneas del Viejo Mundo.
familiarizado con los sitios arqueológicos del Oriente Próximo. Gran parte de su
vida profesional, sin embargo, se ha desarrollado en el Perú, lo que le brinda una Desde luego, como señala Makowski, a medida que la investigación avanzó desde
perspectiva única que abarca al Viejo y el Nuevo Mundo. Además, a diferencia la época de Gordon Childe, ha quedado claro que en el Viejo Mundo hay muchas
de muchos de sus colegas, no ha limitado sus investigaciones a una sola región tradiciones urbanas antiguas muy distintas. Por ejemplo, el patrón y la trayectoria
o un solo periodo. Sus publicaciones se centran en toda la prehistoria andina y del urbanismo en Egipto son distintos con los de Mesopotamia. Es más, se podría
gran parte del territorio que hoy es el Perú. Así, Makowski puede recurrir a esa argumentar que no hay un solo patrón de «urbanismo andino», como el que
rica experiencia en arqueología andina y prehistoria mundial, al considerar el Makowski propone en este volumen, sino más bien múltiples urbanismos andinos
apremiante problema del urbanismo antiguo. que aparecen en diversos momentos y configuraciones geográficas.

En este volumen Makowski señala que el contraste entre ciudad y campiña, Sea o no este el caso, al rechazar la anticuada noción del urbanismo que
concepto tan básico para el análisis del urbanismo en el Viejo Mundo, no parece ser propuso Gordon Childe, el trabajo de Makowski es un paso muy importante
válido en los Andes. Así, mientras en el Viejo Mundo grandes murallas rodeaban en el estudio del urbanismo en los Andes. Los abundantes dibujos y fotografías
las ciudades, en los Andes vemos a menudo nociones como los sistemas de ceques, a color que acompañan al texto hacen que este hermoso libro sea un estímulo
que integraban el paisaje circundante con las áreas de mayor densidad poblacional. intelectual y estético.
También considera que muchos de los sitios arqueológicos identificados como
ciudades carecen de un foco físico de autoridad política. En cambio, muestran Richard L. Burger
múltiples características monumentales, cada una «cosmocéntrica», con​​ su propia Profesor de Antropología
orientación y lógica. Universidad de Yale, EE. UU.

Otras características de los primeros centros andinos, como Caral, incluyen espacios
públicos abiertos que ocupan la mayor parte de la superficie del asentamiento
con grandes áreas dedicadas a la arquitectura monumental y zonas residenciales

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Introducción

Una sola visita en Chan Chan o en Machu Picchu basta para que un observador
atento e interesado se dé cuenta de las múltiples diferencias que marcan la distancia
entre su ciudad de origen y, en general, el urbanismo occidental, por un lado, y los
asentamientos andinos a los que se atribuye el carácter urbano, por el otro. La red
de calles articulada por medio de plaza o plazas, que da acceso a cientos o miles de
Introducción residencias permanentes familiares o multifamiliares, brilla por su ausencia.

En cambio, el visitante se pierde en el caso de Chan Chan en pasadizos y recintos


cercados y no techados, y se pregunta: ¿Dónde vivía la gente, dónde dormía y
comía el soberano? En el caso Machu Picchu sorprende no solo la ubicación sino
el predominio sobre los sectores residenciales de áreas destinadas al cultivo y
dispuestas sobre andenes, así como de ubicuos espacios ceremoniales. El visitante
tiene derecho de sorprenderse además al enterarse que no se trata de una ciudad
ni de una ciudadela (del italiano citadella: «Recinto de fortificación permanente
en el interior de una plaza, que sirve para dominarla o de último refugio a su
guarnición», RAE sub voce), sino del palacio imperial, uno de varios fundados por
el inca Pachacútec.

No es fácil encontrar la explicación de estas diferencias en la literatura del tema


pese a que la formación de las ciudades y la aparición del paisaje urbano, analizadas
respectivamente desde la perspectiva regional o global, se han convertido
progresivamente en el área principal de interés para la arqueología a partir de la
segunda mitad del siglo XX. Generaciones de arqueólogos de ayer y de hoy pasaban
por alto las diferencias obvias en forma y función que he mencionado. La razón
principal de esta actitud metodológica se desprende del supuesto vínculo causal
entre el proceso urbano, la formación del Estado y los orígenes de la «civilización»
con sus principales manifestaciones, las artes figurativas y las altas tecnologías
artesanales y manufactureras, entre otros.

El concepto mismo de la «civilización» acompaña el desarrollo teórico de las


ciencias históricas y sociales desde el siglo XIX, cuando estas se consolidaron
como disciplinas académicas y en medio de los debates filosóficos del positivismo.

14 15
Krzysztof Makowski Introducción

La reflexión sobre los antecedentes mediterráneos históricos y prehistóricos arriba. Por el contrario, el desarrollo de las ciencias histórico-sociales mostró la
de la cultura occidental industrializado en el apogeo de su expansión colonial arbitrariedad de los criterios utilizados para equiparar a fuerza los rasgos distintivos
ha servido para construir la conocida secuencia del desarrollo de las culturas del mundo global industrializado moderno con las realidades del pasado. Los
humanas en tres etapas de supuesta vigencia universal —salvajismo, barbarie y estudios realizados en la segunda mitad del siglo XX evidenciaron que la historia
civilización— correspondientes a tres periodos tecnológicos: paleolítico, neolítico de la humanidad se compone de varios procesos paralelos originales cuyos destinos
(con chalcolítico) y edades de metales (Bronce y Hierro). confluyen a medida que se afianzan los procesos de globalización. Las prehistorias
e historias de la India, del Sudeste Asiático, de Mesoamérica y de los Andes
El famoso arqueólogo australiano Gordon V. Childe, influenciado por los postulados Centrales tienen innumerables aspectos originales que no se dejan entender a
filosóficos del materialismo histórico de Marx y Engels, ha reinterpretado el modelo partir de una sola línea de desarrollo y siguiendo la perspectiva eurocéntrica.
de evolución lineal de tres etapas mencionadas desde la perspectiva dialéctica. La
«revolución neolítica» con las nuevas estrategias de subsistencia a base de la agricultura Los estudiosos de estos pasados descubren inventos ingeniosos, estrategias novedosas
y de la actividad pastoril, previa a la domesticación de plantas y animales, condiciona y adaptadas a retos medioambientales particulares, formas de organización social
la transición hacia la vida sedentaria. Le sigue la Edad de Bronce, la segunda y política inéditas, sistemas de intercambio y distribución de productos muy
revolución, la revolución «urbana», causante del surgimiento de la civilización y la distantes de las que imperan en la economía del mercado, urbanismos sui géneris,
aparición de la propiedad privada, de las clases antagónicas, y del Estado. incomparables en forma y en contenido con las ciudades antiguas del Mediterráneo
y modernas de la Europa medieval o renacentista. El camino para descubrir las
La idea de que las sociedades del pasado (y del presente) se pueden clasificar entre las complejidades y acercarse al entendimiento de las idiosincrasias de las sociedades
«civilizadas» y no civilizadas, siendo las primeras muy parecidas una a la otra, y las asiáticas y americanas fue trazado por antropólogos durante el siglo pasado. Basta
segundas, tan megadiversas como lo son el registro etnográfico, han calado hondo recordar a Franz Boas, Bronislaw Malinowski, Marcel Mauss, Claude Lévi-
y mantienen su vigencia en el imaginario compartido por varios investigadores y la Strauss, Maurice Godelier, Clifford Geertz, sus alumnos y seguidores.
mayoría de aficionados. Por medio de la lista de las características de lo que es una
civilización o no, la que varía de autor en autor, se expresa la suposición de que las El valor universal de las teorías evolucionistas ha sido también seriamente
expresiones culturales del pasado han sido formas evolutivamente imperfectas de cuestionado por generaciones de arqueólogos. Recientemente, Norman Yoffee
los componentes de la civilización occidental, concebida como un ideal y un fin de (1993, 2005) demostró que ni las jefaturas ni los señoríos (complex chiefdom)
la historia humana, siguiendo a Hegel. pueden ser considerados antecedentes de ciudades-Estados en las cuencas del
Éufrates y Tigris, donde habría acontecido —según Gordon V. Childe (1974)— la
Según esta manera de pensar, toda civilización antigua debe compartir, se primera revolución urbana en la historia de la humanidad. Ello se debe al hecho
supone, con los tiempos actuales, sistemas de gobierno burocratizado provisto de que estos conceptos de la organización política pre-, o mejor dicho no-estatal,
de medios coercitivos, del aparato fiscal y del control de territorio, expresiones fueron forjados a partir del estudio de diversas áreas muy distantes una de la otra,
de artes figurativas, y de preferencia la escritura como medio principal de entre el continente americano y Hawái, y pertenecen a historias que no guardan
comunicación social, así como una condición indispensable: la red de ciudades ninguna relación con la de Mesopotamia.
cuya existencia está condicionada por amplios excedentes agrícolas y un intenso
comercio a larga distancia. Maurice Godelier (1969, 1975) ha desarrollado una profunda y bien fundada crítica
del carácter universal de los modos de producción en cuyo contexto habrían acontecido
Contrariamente a lo que se podría suponer, ni la arqueología, ni la antropología, transformaciones del modo de producción basado en el parentesco, presentándose
ni menos la historia comparada ha confirmado la validez de la suposición expuesta nuevas relaciones sociales que implicaban la aparición de la propiedad privada y la

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Krzysztof Makowski Introducción

formación de clases de carácter antagónico (esclavismo, feudalismo). Cada uno de Ñanchoc en el valle de Zaña, Sechín Bajo en el valle de Casma o Caral-Chupacigarro
estos modos de producción —asiático, antiguo, germánico— fue extraído por así en el valle de Supe. Algunos investigadores se sirven de la coincidencia fortuita de
decirlo de la historia de otra región del continente euro-asiático (respectivamente, fechas absolutas, para convencer a sus lectores que en estos valles peruanos se ha
Mesopotamia y Egipto, Mediterráneo y Europa occidental), y ninguno de ellos está llegado a niveles de desarrollo en todos los aspectos comparables con Mesopotamia o
concatenado con los demás formando parte de la misma secuencia causa-efecto. Egipto y en el mismo tiempo que en estas dos áreas. Según ellos, en todos estos casos,
el andino incluido, se trataría de civilizaciones, producto de revoluciones urbanas.
Todos estos aportes críticos, intencionalmente libres de eurocentrismos implícitos, No obstante, a diferencia de Próximo Oriente, la aparición de la arquitectura
cito a título de ejemplo y sin pretensiones de resumir ni menos agotar el rico monumental en los Andes ocurre en el pleno proceso de domesticación de plantas
debate posmoderno y poscolonialista en medio del cual emergen y se consolidan y en el contexto de desarrollo tecnológico muy incipiente (Periodos Arcaico Medio
las reconstrucciones de procesos e instituciones. El área centroandina quizá haya y Tardío), sin conocimiento de cerámica, metales o medios de transporte terrestre
aportado mayor número de evidencias que cualquier otra zona para demostrar y marítimo. Otra gran diferencia es la falta de continuidad en las tradiciones
que los modelos evolucionistas eurocéntricos con su definición de la «civilización urbana y arquitectónica monumental, la que en cambio se percibe con tanta fuerza
urbana» no son de aplicación universal y resultan de poca ayuda para entender tanto en Egipto como en Mesopotamia. Las capitales de estados prehistóricos que
los procesos acontecidos en los Andes Centrales. Papel pionero, particularmente se desarrollaron en la segunda mitad del Ir milenio y en la primera mitad del II°
importante, ha tenido el debate que se desarrolló entre la etnohistoria y la milenio en la costa del Perú, cuyas características se discute en la segunda parte del
arqueología a partir de las investigaciones de John Murra (1980, inter alia), María libro no se parecen a centros ceremoniales del Periodo Arcaico ni tampoco son el
Rostworowski (2002, 2006, 2007, inter alia) y Tom Zuidema (2010, inter alia). resultado de la evolución continua a partir de antecedentes arcaicos. Esta revisión de
casos invita al lector a una reflexión teórica comparativa sobre los modos de concebir
El presente libro es la compilación de una selección de textos escritos en los el urbanismo en la literatura del tema. Esta reflexión se desarrolla en la tercera parte
últimos veinte años y cuyas sucesivas versiones fueron publicadas en español, del libro y que conduce a la conclusión que es menester entender los sistemas de
inglés, italiano, polaco y japonés en volúmenes compilados y en revistas asentamientos que se desarrollan en el Perú prehispánico en su propio contexto,
especializadas, algunas de difícil acceso. Todos los textos comparten el mismo tan distante y original en comparación con otros urbanismos preindustriales, de los
tema —el urbanismo andino— y la misma preocupación metodológica, la de cuales cada uno, hay que decirlo, tiene sus particularidades. Por lo tanto, en lugar
interpretar los complejos arquitectónicos de supuesto carácter urbano a partir del de manejar el modelo de un solo urbanismo, similar al contemporáneo se debería
análisis de formas, sistemas de comunicación y visibilidad, así como probables pensar en múltiples urbanismos. La cuarta parte está dedicada a un caso específico
funciones, ubicando a cada uno en su particular contexto cultural, y sin dejarse de estudio, perteneciente al periodo final de la larga secuencia prehistórica andina.
sugestionar por las eventuales similitudes con otros procesos urbanos, por lo Se trata de los asentamientos en el valle de Lurín (Ychsma), donde la administración
general superficiales y aparentes. inca ha construido el famoso centro ceremonial y oráculo de Pachacamac, destino
de peregrinajes, el tercer templo de culto imperial en Tahuantinsuyu en cuanto
Los cuatro capítulos de los que se compone el volumen están dedicados cada uno a la importancia. El caso ilustra a perfección las características particulares del
a diferentes áreas de los Andes Centrales y diferentes periodos en los que aparecen urbanismo andino.
manifestaciones de arquitectura y tipos de asentamientos que merecían en la opinión
de algunos estudiosos el adjetivo de “urbano”. En el primer capítulo discutimos
el sorprendente fenómeno de arquitectura monumental compleja, a menudo con Krzysztof Makowski
decoración parietal figurativa, cuyas primeras expresiones fueron construidas entre Departamento de Humanidades. Arqueología
fines del IV° milenio a.C. y la primera mitad del IIIr milenio a.C., verbigracia Pontificia Universidad Católica del Perú

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

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Krzysztof Makowski

La arquitectura pública del Periodo


Precerámico Tardío y el reto conceptual
del urbanismo andino1

Çatal Hüyük y el Periodo Formativo Precerámico centroandino

Han transcurrido varios años desde que tuve la oportunidad de expresar mis ideas
sobre el controvertido tema de las características de la complejidad social en el
Periodo Precerámico Tardío, gracias a la invitación a un simposio internacional,
«Los orígenes de la ciudad en el Perú prehispánico», organizado por Ruth Shady
en agosto de 1998.

El título de la ponencia —«El síndrome de Çatal Hüyük: observaciones sobre


las tendencias aglomerativas tempranas», publicada en el año 2000— sintetizaba
la idea central: las arqueologías comparadas proporcionan sugerentes pruebas de
que en el lapso desde el inicio de la transición hacia la vida sedentaria hasta la
difusión del uso de cerámica, las condiciones ambientales propicias y las avanzadas
estrategias de subsistencia posibilitaron que los asentamientos caracterizados por
extensión y complejidad fuera de lo común de las estructuras, como Jericó o Çatal
Hüyük, surgieran y se desarrollaran durante varios siglos, en algunos casos de
manera excepcional.

Estos asentamientos, cuya complejidad pareciera incompatible con el desarrollo


tecnológico propio de las fases precerámicas del proceso de neolitización, habían

1 Este texto fue publicado por la primera vez en «La arquitectura pública del Periodo Precerámico
Tardío y el reto conceptual del urbanismo andino», en Boletín de Arqueología PUCP, nro. 10, 2006,
Procesos y expresiones de poder, identidad y orden tempranos en Sudamérica, Primera parte P. Kaulicke y
T. Dillehay (eds.), pp. 167-200. Lima: Fondo Editorial PUCP, Lima 2008.

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Acceso sur a la plaza circular hundida de la Pirámide Mayor, Caral, valle de Supe, Lima.
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

merecido a menudo, en opinión de sus descubridores, el calificativo de ‘urbanos’, Hay, por lo menos, tres razones para esta reconsideración. Por un lado, ha sido
con todos los contenidos socioeconómicos que este adjetivo suele implicar (clases demostrado que la domesticación de plantas y animales, y la transición hacia la
sociales, comercio a larga distancia, entre otros). Sin embargo, tras algunas décadas vida sedentaria se dieron de manera simultánea e independiente en diversas áreas
de estudios avanzados en nuevos asentamientos y contextos arqueológicos, los del mundo, y en varios focos a la vez en cada continente e, incluso, en cada región,
resultados contradicen esta primera impresión. en los lugares donde existieron ancestros de las especies actualmente domesticadas.
La neolitización puede ser entendida como el resultado de la adaptación a cambios
Por otro lado, la monumentalidad de los espacios públicos ceremoniales, la ambientales del fin del Pleistoceno y el comienzo del Holoceno, a lo que se debe
extensión muy reducida de las áreas claramente residenciales y la aparición de su carácter sincrónico.
centros ceremoniales monumentales en los albores de la vida sedentaria constituyen
rasgos particulares andinos que no guardan ninguna similitud con el urbanismo En cada caso, estos procesos produjeron efectos distintos en cuanto a estrategias
evolutivo registrado por primera vez en las cuencas del Éufrates y Tigris desde el de subsistencia y patrones de asentamiento. Por otro lado, existe un consenso
fin del Periodo Chalcolítico. En este aspecto, discrepaba con aquellos autores que acerca de la larga duración y la naturaleza acumulativa de los procesos de
se sirvieron de las propuestas de interpretación planteadas por Childe y Adams domesticación, los que en zonas peritropicales se inician a fines del Pleistoceno
acerca del origen de la civilización en Mesopotamia para sugerir que los centros (Younger Dryas, 11.500-10.000 antes de Cristo) y tardan cuatro a seis milenios
ceremoniales con arquitectura monumental en los Andes Centrales habían tenido en transformar de manera permanente la vida de las sociedades de cazadores-
carácter urbano. recolectores-agricultores incipientes.

Transcurridos diez años y con nuevas evidencias a disposición, me afirmo en Los mecanismos y las cronologías sugeridas por Childe en su hipótesis de la
la hipótesis que acabo de exponer, pese a que el contexto del debate es menos Revolución Neolítica quedaron superados. Por último, bajo el peso de las evidencias,
propicio que antes para evaluar escenarios alternativos. Gracias a un exitoso el escenario de las «sociedades aldeanas», fragmentarias, igualitarias, sin ningún
programa de difusión, el público nacional e internacional se ha informado acerca tipo de liderazgos y sin mecanismos para construir y cultivar la memoria colectiva
de la sorprendente monumentalidad de la arquitectura ceremonial en Supe y en los quedó también descartado para dejar el camino abierto a nuevas alternativas.
valles aledaños del Norte Chico del Perú. En estas últimas, la dicotomía sociedades fragmentarias «aldeanas» y sociedades
complejas «urbanas» no solo queda estrecha, sino que, además, no es operativa.
El público interesado se ha acostumbrado también a creer que se trata de
las ciudades más antiguas en el continente americano, pese a las opiniones La comparación entre Caral y Çatal Hüyük es estimulante y productiva como punto
discrepantes de varios especialistas (por ejemplo, Dillehay, Bonavia y Kaulicke de partida para la reflexión sobre el hipotético urbanismo precerámico en los Andes
2004: 28; cfr. Quilter 1991; Burger 1992). El complejo de Caral, conocido antes Centrales. En Anatolia, como en muchas otras zonas de neolitización temprana —
como Chupacigarro (Engel 1987; Burger 1992: 31, 76), es interpretado como la en las que se incluyen los Andes Centrales—, el inicio de la producción alfarera no
capital de un Estado prístino (Shady 1999, 2000, 2006; Shady y otros 2001). No se relaciona con cambios relevantes en otros aspectos tecnológicos y de subsistencia.
obstante, el avance de los estudios sobre la neolitización y sus consecuencias en
Anatolia, el Creciente Fértil y en los Andes Centrales invita a una reconsideración Hasta hace pocos años, el peso de la tradición académica impedía que en la
profunda de términos, cronologías y conceptos relacionados con los cambios arqueología peruana se difunda el uso del término «Formativo Precerámico»
culturales ocurridos desde el fin de Pleistoceno hasta el Holoceno Medio II (Makowski 1999; Lumbreras 2006), equivalente al «Neolítico Precerámico» y
(Sandweiss y otros 2007: tabla 2.1). mucho más apropiado que el «Arcaico Superior»2. Por ende, y dado que Çatal
2 Durante el Periodo Arcaico Medio no solo se dan avances significativos en la domesticación, en

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Hüyük fue fundado en el Neolítico Precerámico (hacia 7.400 antes de Cristo


[calib.]), podría decirse que ambos asentamientos han sido construidos por
sociedades que se encontraban en estadios similares de evolución cultural, pese
a que el asentamiento de Anatolia fue abandonado 3.500 años antes de que se
fundara Caral (hacia 6.000 antes de Cristo [calib.]).

Sin embargo, se debe recalcar que, en comparación con Caral-Chupacigarro, los


habitantes de Çatal Hüyük contaban con mayor cantidad de recursos locales de
alto contenido de proteínas y carbohidratos provenientes de agricultura intensiva
de cereales, y cría de cápridos y de óvidos, además de caza de mamíferos grandes, en
especial bóvidos salvajes. También se deben mencionar las tecnologías y materias
primas sofisticadas que incluyeron herramientas de obsidiana, los primeros objetos
hechos de cobre y la alfarería introducida cuando el asentamiento ya existía
(Hodder 2006, 2007). Obviamente, todas estas tecnologías están ausentes en el
Supe precerámico.

Como Caral, Çatal Hüyük fue considerado por su descubridor una expresión del
urbanismo precoz:

Está del todo claro ahora que este sitio no fue una aldea, sino una ciudad en
la que vivía una comunidad con economía desarrollada, compleja organización
social, rica vida religiosa, artesanía especializada y artes plásticas avanzadas. De
ninguna manera fue una comunidad autosuficiente, ya que obtenía las materias
primas que su economía requería mediante el comercio a larga distancia que cubría
amplias áreas. Fuera de la ausencia de escritura, esta población satisfacía todas las
condiciones que requiere, por lo general, el uso del término ‘civilización’ (Mellaart
1963: 19; traducción mía)3.

la sedentarización y en las tecnologías de pesca y marisqueo (Lavallée 1995: 138-165; 187-223;


Dillehay Bonavia y Kaulicke 2004), sino también en la tecnología lítica (Lavallée, loc. cit.). Como
consecuencia de ello, el Periodo Arcaico Superior comparte la mayoría de sus características con el
Periodo Formativo Inferior y dista, en casi todos los aspectos relevantes, del Periodo Arcaico Inferior
(Lavallée 2006; Lumbreras 2006).
3 «[...] it is now abundantly clear that this site was not a village, but a city, inhabited by a community
with a developed economy, social organization, a rich religious life, specialized crafts y a well-de-
veloped art. They were anything but self-sufficient, but traded far y wide to obtain the raw mate-
rials their economy demanded. But the absence of writing they satisfied all the conditions usually
demanded for the use of term ‘civilization’». Véase también Mellaart (1967: 19) y el resumen de la
discusión posterior en Wason (1994: 134-179).

26 27
Cerro Sechín, relieves de la fachada.
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Çatal Hüyük, como años después Caral, fue llamado «centro de la civilización
matriz» (Fairservis 1975, passim) y visto como lugar de origen de una cultura
en la que el género femenino desempeñaba el papel preponderante (Gimbutas
1991, passim). En efecto, al momento de su descubrimiento, Çatal Hüyük no solo
era el primer asentamiento neolítico de su tipo conocido en Anatolia, sino que,
además, impactaba por su tamaño, comparable con Gordion, capital de Frigia
helenística y romana, y mayor que el de la famosa Troya (Wason 1994: 153): el
montículo artificial estratificado se levanta 17,5 metros sobre el nivel de la planicie,
con estructuras habitacionales aglutinadas que cubren 13,5 hectáreas y esconden
18 niveles sobrepuestos que corresponden, aproximadamente, a 1.400 años de
ocupación ininterrumpida (Hodder 2007: 106).

Un porcentaje importante de las estructuras llevaba una abundante decoración


en forma de estucos en relieve policromado y pinturas. Pese a que la forma de
Çatal Hüyük, el asentamiento-colmena más grande y mejor preservado de la época estos ambientes no difería mayormente de los espacios habitacionales comunes,
neolítica de Oriente. Mellaart (1967) las consideraba templos del culto de la diosa Madre, cuya imagen
estaba reproducida en numerosas figurillas de arcilla.

Las prospecciones desarrolladas en los años posteriores al descubrimiento (Bartel


1972) revelaron la existencia de cuatro grupos de poblados menores con cultura
material similar a la de Çatal Hüyük, lo que permitía sugerir que en la planicie
Konya se inició, de manera temprana, un proceso de crecimiento nuclear con
centros poblados rodeados de anillos de aldeas menores (nucleation, en inglés),
un proceso comparable con lo observado por Adams en la zona de Uruk, en la
Mesopotamia del fin de Periodo Obeid. Este mismo argumento es esgrimido por
Shady (1999, 2003a, 2003b, 2006; Shady y otros 2001) y por Haas (Haas y otros
2004b) para los casos del valle de Supe, con Caral a la cabeza, y los valles aledaños
del Norte Chico, respectivamente.

Pese a que las interpretaciones de los casos de Caral y Çatal Hüyük guardan
estrecho parecido, a la hora de comparar las evidencias se perciben más diferencias
que similitudes. Caral es descrito y documentado por Shady (2006: 34-48) como
un conjunto de agrupaciones de arquitectura pública y residencial diseminadas
sobre un área de 66 hectáreas. Las construcciones de forma piramidal y plataformas
asociadas a plazas circulares suman 5,27 hectáreas de área construida4, mientras
Las casas deshabitadas se convertían en espacios «de memoria», lugares de entierro y de
culto a los muertos. Recibían decoración especial. 4 Se han sumado las áreas proporcionadas por Shady (2006: 34-48) para la Gran Pirámide (170,8

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

que las estructuras residenciales de élite ocupan, por su parte, 0,08 hectáreas Tampoco está claro qué porcentaje de las construcciones estuvieron en uso
(Shady 2006; cfr. Shady y otros 2001)5. Estas estructuras se distribuyen en simultáneo durante los mil años o más de la existencia del centro ceremonial o
dos grupos ubicados en la cercanía de dos de las siete edificaciones claramente «ciudad sagrada» planteados por Shady. Obviamente, las características del material
ceremoniales cuyos volúmenes dominan el paisaje. Shady (Shady y otros 2001) lítico no permiten construir cronologías relativas finas. En la larga lista de fechas
reconoce que por lo menos parte de los ambientes en las estructuras consideradas calibradas (Shady 2006: 60, tabla 2.7) llama la atención la posible relación entre el
de élite tuvieron funciones rituales. Debido a las asociaciones encontradas, y en inicio de la construcción de la Gran Pirámide y de la Pirámide Cuadrada, por un
particular por la limpieza ritual de pisos, queda abierta la interpretación alternativa lado, y el uso de unidades residenciales en los sectores A e I (pisos de ocupación y
de estos ambientes como lugares destinados para reuniones festivas y todo tipo áreas de descarte), por el otro. Ambos hechos se podrían situar entre 2.600 y 2.500
de actividades ceremoniales —ayunos, ritos de iniciación y banquetes— las que antes de Cristo (calib.). De hecho, la Gran Pirámide sigue en construcción hasta,
requieren de espacios techados, provistos de plataformas y banquetas. por lo menos, el siglo XXI antes de Cristo (calib.). Las fechas relacionadas con los
rellenos de plataformas de otros dos edificios monumentales, las pirámides del
Las edificaciones de menor envergadura, en las que las funciones residenciales Anfiteatro y del Altar Circular, son posteriores y corresponden al lapso de 2.300 a
parecen también combinarse con las ceremoniales, suman no más de 3 hectáreas 2.000 antes de Cristo (calib.)7.
del área construida6. Estas edificaciones se encuentran ubicadas sobre las laderas
de los cerros aledaños en la periferia del núcleo monumental. Si bien las áreas Comparado con Caral (8,35 hectáreas de área construida sobre 60 hectáreas de
entre edificios —en particular el área central, llamada «plaza» por Shady (2006: terreno), Çatal Hüyük (13,5 hectáreas de área construida equivalente al área total
36)— fueron, seguramente, utilizadas como espacios de comunicación e, incluso, del sitio) tiene, aproximadamente, 30 por ciento más de área construida total y
pudieron servir como lugares para la realización de actividades, no hay evidencias 450 por ciento más del área destinada al uso residencial (13,5 hectáreas frente
de una traza planificada con plazas y/o avenidas, ni que la mayoría de edificios fue a 3 hectáreas) que el asentamiento del valle de Supe. Se trata de un montículo
localizada y construida con el mismo proyecto urbanístico. Shady (2006) sugiere artificial compuesto de 18 niveles estratigráficos sucesivos de construcciones
lo contrario, pero a partir de un solo argumento no muy convincente: la supuesta habitacionales densamente aglutinadas sin la presencia de plazas ni calles (Hodder
división del conjunto en dos mitades, alta y baja, separadas por un accidente 2006, passim; 2007: 106). No se han registrado construcciones monumentales ni
geomorfológico, el borde de una terraza fósil. áreas ceremoniales separadas e independientes de los espacios domésticos. Según
Hodder (2007: 16), las edificaciones con abundante decoración no cumplían
por 149,7 metros = 25.568,76 metros cuadrados), el Templo del Anfiteatro (157,4 por 81,6 metros la función de templos, como creía Mellaart (1967, passim) y solo se trataba de
= 12.843,84 metros cuadrados), la Pirámide de la Galería (71,9 por 68,5 = 4.925,15 metros cuadra-
dos), la Pirámide Cuadrada (65,67 por 44 metros = 2.886,4 metros cuadrados), la Pirámide de la residencias de familias más importantes.
Huanca (54 por 52 metros = 2.808 metros cuadrados), la Pirámide Menor (49,3 por 43,3 = 2.160,67
metros cuadrados), la Pirámide Central del Altar Circular (44 por 27 metros = 1.188 metros cua- Çatal Hüyük es aún un fenómeno excepcional en el Neolítico de Anatolia, lo que
drados) y el Pequeño Templo en el Sector N (25,9 por 10,91 metros = 282,57 metros cuadrados). El
total es de 52.663,39 metros cuadrados. no ocurre, en cambio, en la costa peruana, pues varios asentamientos de tipo Caral
5 Se han sumado las áreas mencionadas por Shady en el Sector I.2 (2006: 34-48) para las estructuras fueron registrados no solo en el valle de Supe (Shady 2006: 30-34, tablas 2.1 y
cerca de la Pirámide de la Huanca (286 y 158 metros cuadrados) y para las tres edificaciones asociadas
al Templo del Anfiteatro en el Sector L13 (estructura B1 [16 por 12,5 metros = 200 metros cuadra-
2.2), sino en todo el Norte Chico al sur de Casma, en particular en los valles de
dos], estructura B2 [10,6 por 7,5 metros = 83,74 metros cuadrados] y estructura B5 [12,6 por 11 Pativilca y Fortaleza (Haas y otros 2004a, 2004b; Vega-Centeno 2004).
metros = 138,6 metros cuadrados]). El total es de 866,34 metros cuadrados.
6 Shady (2006: 42, 46-47) calcula que la unidad residencial más extensa en el Sector A tuvo 20.235,8 7 Shady (2006: 60, 61, tabla 2.7) proporciona diversas fechas corregidas por medio de fechados
metros cuadrados, a lo que se agrega un área menor, en el Sector NN2, de 4.987 metros cuadrados. 12C/13C a. p. (antes del presente) y fechas calibradas para la Pirámide del Anfiteatro (Beta-184982).
En el alejado Sector X hay, por lo menos, una estructura de 300 metros cuadrados. En cualquier caso, A esta corresponde una fecha de 3690 ± 110 a. p. (2120 antes de Cristo [media calibrada]) y para
el área construida en este sector no parece superar los 3.000 metros cuadrados. Además, hay lugares la Pirámide del Altar Circular (Beta-184979) se define un fechado de 3.800 ± 70 (2.210 antes de
con eventos breves de ocupación con arquitectura de materiales perecibles. Cristo [calib.]).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

En realidad, el mismo fenómeno de arquitectura religiosa monumental temprana el periodo de Optimum Climaticum, cuando las condiciones en el altiplano de
trasciende de lejos este marco territorial y atañe a la mayor parte de los Andes Anatolia fueron más favorables para la agricultura que hoy. El cultivo de cereales
Centrales, la costa y la sierra del norte y del centro, por lo que fue considerado altamente productivos estuvo complementado por el pastoreo de cápridos y óvidos.
la característica relevante del Formativo Precerámico centroandino (Precerámico Los bóvidos y suidos presentes en la iconografía no estaban domesticados aún
Tardío [Quilter 1991; Burger 1992; Makowski 1999] y Arcaico Tardío [Kaulicke (Hodder 2007: 106).
1994; Dillehay, Bonavia y Kaulicke 2004]). En la sierra norte, los primeros casos de
arquitectura monumental con plataformas asociadas a plazas provienen del Periodo Un interés no menor que las diferencias entre los dos casos de supuesto urbanismo en
Precerámico Medio (Dillehay y otros 1997). Existe una relación muy probable los albores de la vida sedentaria poseen las razones por las que las características urbanas
entre los avances de la domesticación de plantas, por un lado (Dillehay Bonavia y de Çatal Hüyük fueron puestas en duda. Los principales argumentos provienen
Kaulicke 2004: 28), y el desarrollo de las tecnologías de pesca y marisqueo, por el del análisis de los contextos funerarios confrontados con las características de la
otro (Moseley y Day [eds.] 1982, 1985). arquitectura doméstica. Todo indica que el ritual funerario ponía énfasis en perpetuar
los lazos de parentesco intracomunitarios en los que la familia extensa, residente de una
Según Sandweiss (Sandweiss y otros 2007: 38-41), el incremento de productos estructura doméstica, se constituía en la unidad básica de organización social, la que
marinos en la dieta está adicionalmente impulsado por el cambio climático, es cooperaba y competía con las demás (Wason 1994: 159-163).
decir, la transición hacia condiciones similares a las del Holoceno Tardío, cuando
el fenómeno de El Niño (ENSO) se empezó a presentar con la misma frecuencia e Los entierros de carácter secundario estuvieron sepultados, salvo excepciones,
intensidad que en la actualidad. debajo de las banquetas, al interior de los recintos techados residenciales. Los
neonatos e infantes menores de un año no gozaban de este privilegio (Angel
La tradición de arquitectura monumental, típica para Caral, se mantiene vigente, 1971: 82). Es frecuente el manejo ceremonial de cráneos separados del esqueleto
aproximadamente, 2.500 años y se extingue con el ocaso de los centros ceremoniales poscraneal. Los ajuares, cuando aparecen, guardan relación estrecha con el
de Chavín y Kuntur Wasi, en el periodo en el que ocurren notables y favorables género: a los hombres se les asocia armas, entre porras y puntas, sellos de arcilla
cambios en la producción de alimentos: se incrementa de manera drástica el y herramientas de obsidiana, mientras que las mujeres presentan espejos de
consumo de maíz, gracias a la construcción de eficientes sistemas de riego (Burger obsidiana, adornos, paletas de pintura corporal, herramientas de hueso y piedra
y Van der Meerve 1990), y el porcentaje de carne en la dieta aumenta gracias a la (Todd 1976: 69-70). La existencia de algunos entierros excepcionales de infantes
difusión de la cría de camélidos en la costa y en la sierra norte. Este es un posible con ajuares ricos de adultos sugiere que el rango de algunos niños (por ejemplo,
indicador de que la vigencia de la arquitectura ceremonial y de asentamientos primogénitos) estaba adscrito.
tipo Caral haya guardado relación causal con sistemas de organización específicos,
propios de sociedades cuya subsistencia dependía de la variedad de recursos Sin duda, el cuadro que se presenta es el de una sociedad no igualitaria. Los
combinados entre caza, pesca y marisqueo, recolección y agricultura. entierros más ricos, tanto de mujeres como de hombres, eran recurrentes en las
casas con paredes decoradas, que Mellaart (1967: 204-206) consideraba templos,
La agricultura del Periodo Arcaico es relativamente incipiente en comparación con pero no se asociaban con ellas de manera preferente. Las eventuales diferencias de
los periodos posteriores, pese a que se registran los primeros casos de uso de riego estatus no se reflejaban tampoco en las dimensiones de las unidades domésticas,
por gravedad (Dillehay y otros 2005). Una economía mixta, en la que la caza y la ni en el número de ambientes bajo el mismo techo.
recolección son importantes complementos de la agricultura, caracteriza también
a Çatal Hüyük. Hay, sin embargo, una diferencia notable: el asentamiento se sitúa Wason (1994: 178, 179) concluye: «Casi con seguridad, Çatal Hüyük no ha tenido
en el centro de tierras cultivables bajo riego por inundación y está ocupado en carácter de una sociedad igualitaria, tanto en el sentido que le da Fried, como en el

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sentido literal; no obstante, las diferencias de rango social se sobreponían a las de Buena parte de esta producción especializada era destinada para depósitos votivos
género [...] los roles religiosos de sacerdotes, curanderos, chamanes o cualquiera que (numerosos cachés) y ofrendas funerarias (Wason 1994: 167). Su comercialización
fuera decisivo como fundamento de estatus» (traducción mía)8. Al margen de las masiva a larga o mediana distancia nunca fue demostrada.
apreciaciones de Wason (1994), cabe recordar que la transformación a un carácter
esclavista de la sociedad estamental de Mesopotamia debido al surgimiento del Las artes figurativas proporcionan argumentos igual de contundentes contra la
régimen privado de tenencia de tierra durante la segunda mitad del tercer milenio «hipótesis urbana» de Mellaart. En la iconografía, no hay imágenes factibles de
antes de Cristo estuvo acompañada por el profundo cambio que experimentaron relacionar con la existencia de estratos sociales diferenciados y de desigualdad
los rituales y las creencias funerarias. Entre estos cambios resalta la ausencia del institucionalizada como imágenes de gobernantes en audiencia o rodeados por
ajuar y el tratamiento relativamente uniforme de los individuos de acuerdo con su subalternos, escenas de combate o de héroes conquistadores (Wason 1994:
estatus, de manera independiente del sexo y de la edad (Forest 1983; Campbel y 168-169). Buena parte de la iconografía se vincula con el universo de creencias
Green 1995). En la sociedad clasista, el alto estatus del difunto se expresaba por religiosas compartidas por muchas sociedades que combinan la agricultura y la
medio de la ubicación del sepulcro —por lo general dentro de la residencia— y en recolección con la caza, pero no están presentes en el repertorio de las sociedades
la arquitectura funeraria. urbanas de Oriente Próximo, como las escenas de caza de venado o de caza
«ritualizada» de toro.
Tampoco existen indicios inequívocos de la especialización de la producción
artesanal a tiempo completo, pese a la alta calidad de la industria lítica, de hecho En todas ellas, la diferencia en tamaño y la ubicación de figuras humanas no parece
la más refinada del Neolítico del Oriente Próximo al lado de la de Biblos (Oats y sugerir un estatus particular de algún grupo o individuo. El estilo conservador de
Oats 1976: 97). Como bien lo expresa Fairservis, «entre 20 oficios cuya existencia las pinturas de Çatal Hüyük, que se mantiene sin cambios mayores durante toda la
podría deducirse del cruce del repertorio de materias primas con los procesos larga secuencia de 14 siglos, no guarda ninguna similitud con los «grandes estilos»
necesarios para transformarlos en artefactos utilitarios, ninguno se ubica fuera de del arte figurativo de las sociedades clasistas de la antigüedad, cuya evolución
las posibilidades de los diversos miembros de las sociedades tribales registradas en estuvo marcada por frecuentes y dramáticas innovaciones alternadas con arcaísmos
diferentes partes del mundo. La división social de trabajo sobre la base de criterios voluntarios (Patterson 2004).
de género y de edad, las temporadas en las que baja la intensidad de actividades
de subsistencia y el concurso de ciertos miembros diestros del grupo hacen posible Para Wason, el apego a la tradición y la ausencia de cambios constituyen fuertes
que un estilo cultural se elabore a partir del trabajo de ciertos individuos; ello indicios de que la sociedad de Çatal Hüyük carecía de las características propias a
ocurre dentro del contexto ‘no civilizado’ en el caso de todos los grupos humanos los habitantes de una ciudad: «La estabilidad excepcional del orden social —con
cuyas habilidades están a la par o, incluso, son superiores en comparación con las la mayor parte de las características de la cultura material perpetuándose siglo tras
de Çatal Hüyük» (Fairservis 1975: 167, traducción mía)9. siglo— refuerza el punto de vista de que la rivalidad por el estatus, la ambición del
desarrollo personal, el liderazgo combativo o el control económico probablemente
8 «Çatal Hüyük was almost certainly not an egalitarian society, either in the literal or in Fried’s sense, no se manifestaban en el sistema de organización social de Çatal Hüyük. Y no
but what ranking there was appears to cross-cut gender lines [...] the religious statuses, priests, heal-
ers, shamans or whatever, were the most distinctive in status-role attribute».
hay muchos indicios en el registro para hablar de acumulación de riqueza, estratos
9 «Of the twenty occupations represented at Çatal Hüyük which can be defined from the combination sociales o acceso diferenciado a los recursos» (Wason 1994: 178; traducción mía)10.
of material used y the processes necessary to turn them into usable artifacts, there are none that do
not fall within the normal capabilities of the various members of tribes found in various parts of
the world. Sex y age division of labor, lulls in subsistence activity, y the support of certain skilled 10 «The exceptional stability of social order —with most patterns of material culture persisting century
members of the group on an individual basis make possible the collaboration in cultural style among after century— reinforces the view that status rivalry, personal aggrandizement, y expanding leadership
some known groups which are on par y indeed superior to that of Çatal Hüyük —all in an ‘uncivi- or economic control could not have been characteristic of Çatal social organization. y there is little in the
lized’ context». way of evidence for wealth accumulation, social strata, or differential access to basic resources».

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

En un artículo, Hodder (2007) ha propuesto una alternativa de interpretación el papel de soportes de la memoria colectiva compartida por los miembros de
interesante y bien documentada para el sorprendente continuismo en cuanto a una comunidad territorial. Sin el sentimiento de pertenencia al grupo unido
la organización espacial de estructuras domésticas, reconstruidas periódicamente por lazos de parentesco consanguíneo y ritual, las comunidades neolíticas no
encima de los vestigios de las anteriores, sepultadas bajo sus cimientos. Asimismo, hubieran afrontado de manera satisfactoria el duro régimen de vida y de trabajo
su argumento se sustenta en la presencia de profusa decoración religiosa en del agricultor incipiente, en todo caso mucho más exigente que la suerte de los
las paredes y de los entierros humanos debajo de las banquetas en un número cazadores-recolectores.zEl razonamiento de Hodder es plenamente aplicable para
importante de recintos domésticos. el caso del Periodo Formativo Precerámico y Cerámico de los Andes Centrales e,
incluso, podría parecer más convincente en este contexto que en el de Anatolia o
Las excavaciones recientes han demostrado no solo que las casas antiguas fueron del Creciente Fértil. Los imponentes edificios de culto con amplias plazas están
cuidadosamente desmanteladas y cubiertas ex profeso con rellenos limpios, sino diseminados con variada densidad en áreas eriazas, en los lugares fronterizos
que los enlucidos se renovaban varias veces al año en las casas habitadas (Hodder entre áreas aptas para cultivo. En valles como el de Lurín (Burger 1992: 57-75;
2007: 108)11. A menudo, las casas nuevas repetían la forma y distribución de 2007) o Supe (Shady y otros 2000, 2006: 30-34, figura 2.1) estos monumentos
ambientes, por lo que la organización espacial del asentamiento no variaba durante se encuentran a distancia visual o siempre a menos de medio día de camino a pie
siglos, a diferencia de lo que ocurre con las trazas urbanas en el contexto de las unos respecto de otros.
dinámicas sociedades clasistas.
La apropiación del paisaje (Silverman 2002: 5-20; Dillehay 2004, 2007)
Para Hodder, estas evidencias demuestran que «las actividades diarias al interior y la creación de un espacio ceremonial en el que la memoria del grupo puede
de las casas estaban envueltas en un complejo universo simbólico y, por medio materializarse por medio de cantos, narraciones y bailes como parte de rituales
de ellas, se formaba y reformaba el mundo de las relaciones sociales» (Hodder en honor de los ancestros directos e indirectos parecen ser las principales razones
2007: 108)12. Buena parte de estas actividades —en particular la construcción, del trabajo constructivo emprendido por una comunidad. Da la impresión de que
la renovación y la decoración de los ambientes—, así como los ritos funerarios, los asentamientos que cuentan con mayor número de edificios de culto —y que,
tuvieron por finalidad crear y perpetuar la memoria de la comunidad. Las prácticas por lo tanto, merecen el calificativo de «urbanos», según algunos investigadores—
de reconstrucción y renovación de las viviendas y el culto de cráneos de ancestros tienden a ubicarse de manera estratégica respecto de los caminos tradicionales
no son exclusivos de Çatal Hüyük. Todo lo contrario, se registran durante todo el de penetración hacia la sierra y en quebradas desérticas a lo largo de la costa y,
proceso de neolitización de Levante y fueron abandonados antes de la Revolución asimismo, estuvieron en uso durante un tiempo más largo que las demás.
Urbana. Tampoco son exclusivos para Çatal Hüyük los temas iconográficos de
caza de animales salvajes, violencia, sexo y muerte, los que aluden, probablemente, Este es, por ejemplo, el caso de Caral-Chupacigarro, ubicado en la parte del valle
a rituales de pasaje (Hodder 2007: 114, 115). que en la actualidad posee menos área potencial cultivable en comparación con
otras en toda la parte baja y media de la cuenca (Shady 2006: 30-34, figura 2.1).
Desde la perspectiva expuesta, ni la fundación de asentamientos extensos ni el Su localización es estratégica respecto del litoral: a menos de un día de camino
desarrollo de artes figurativas guardan relación con la formación de hipotéticas (23 kilómetros). Se ha demostrado que algunos grupos concurrentes a Caral
ciudades neolíticas y la legitimación de diferencias socioeconómicas supuestamente traían productos del mar en abundante cantidad, mientras que otros llevaban
imperantes en ellas. Por el contrario, la arquitectura y el arte habrían desempeñado consigo plantas y materias primas originarias de la sierra. También hay evidencias
de materias primas destinadas a adornos y ofrendas, como conchas de Spondylus
11 Se han registrado 450 eventos en viviendas utilizadas entre 70 y 100 años. princeps, así como condimentos y semillas que provienen de largas distancias
12 «Embedded within a complex symbolic world, the daily activities within houses formed and reformed
the social world».
(Shady 2006: 48-49; tablas 2.3-2.5).

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Shady (2006: 52) sugiere que la presencia de todos estos bienes se debe a intercambios Nuevas luces sobre la Revolución Urbana
comerciales desarrollados entre los pobladores de Caral, los productores de
algodón y los pescadores del litoral, además del intercambio de larga distancia. Tanto Shady como Haas se sirvieron de modelos y argumentos que tienen su
Dado que la existencia del comercio organizado (¿por el Estado?) en esta época no origen en las propuestas de Childe (1974, inter alia), Adams (1966, 1981) y Service
ha sido demostrada con argumentos empíricos convincentes, existe un escenario (1975) en sus interpretaciones del supuesto urbanismo del Norte Chico. Estas
alternativo: la composición de los basurales —que se ubican en la vecindad de se originaron a partir de los resultados de las primeras investigaciones sobre el
espacios ceremoniales apropiados para banquetes y contienen evidencias de una fenómeno de urbanismo en las cuencas del Éufrates y Tigris. La evidente relación
dieta muy rica en las preciadas proteínas animales de mar y de tierra— sugiere que entre el urbanismo mesopotámico, el origen de la escritura y la formación de las
se trata de vestigios de fiestas multitudinarias y no de simples desechos domésticos ciudades-Estado más antiguas en la historia de la humanidad ha hecho que el
(véase más adelante). caso fuese y sea considerado paradigmático por muchos para el desarrollo de toda
sociedad compleja, considerada «civilizada».
Cabe resaltar que cada edificio monumental en Caral difiere del otro en detalles
importantes que fueron resaltados en su nomenclatura por Shady (2006: 36- Shady (Shady y otros 1999, 2000, 2003a, 2003b; Shady 2006: 61-63, inter alia),
48) —plazas circulares hundidas, anfiteatros, recintos con nichos, altares con un enfoque claramente ecléctico, adaptó a su manera la teoría de la Revolución
circulares, huancas13, galerías con nichos—, además de existir diferencias en la Urbana de Childe (véase más adelante)14. En cambio, Haas (1987) tomó por
distribución de ambientes respecto a atrios y patios, y en la forma del témenos. sustento la teoría de Carneiro en su afán de fundamentar el surgimiento temprano
En varios de ellos se han comprobado múltiples reconstrucciones encima de los de organizaciones políticas complejas en los Andes Centrales. En posteriores
vestigios del edificio anterior, así como reparaciones de pisos y enlucidos (Shady publicaciones, Haas (Haas y otros 2004b) retoma, en buena parte, las ideas de
1999, 2006: 60-61). Shady. Los investigadores mencionados buscan explicar la difusión de arquitectura
ceremonial con volúmenes piramidales, atrios elevados, fogones ventilados y plazas
En este contexto, desde el punto de vista del autor, resulta muy probable que cada circulares hundidas a lo largo de la costa norcentral como efecto del supuesto
edificio fuese construido y mantenido por una comunidad asentada en algún lugar surgimiento del Estado o de los Estados arcaicos, de sus capitales y de sus centros
del valle de Supe, no necesariamente cerca de Caral. Si fuese así, en la organización administrativos secundarios y terciarios.
espacial del sitio se reflejaría una organización político-religiosa confederativa,
similar a la que fue planteada para el centro ceremonial de Cahuachi por Silverman La propuesta pone a prueba los principios elementales de la lógica evolucionista
(1993: 309-316; 2002). empleada por la arqueología procesual, tanto la inspirada por Steward (Steward
y otros 1955) como la influenciada por el modelo de la Revolución Urbana de
El trabajo corporativo mancomunado en la construcción y renovación de edificios Childe (1974). Numerosas preguntas sin respuesta llegan a la mente si se asume
de culto, y la organización de las fiestas religiosas periódicas emprendida en Caral como posible el escenario mencionado:
y en otros sitios similares serviría, según esta propuesta, para cimentar lazos de
parentesco real, consanguíneo y ritual. Gracias a múltiples lazos de parentesco, se ¿Qué tipo de urbanismo pudo haberse desarrollado en el contexto tecnológico
habrían sustentado los derechos y obligaciones mutuos que facilitaban la movilidad, correspondiente a un Periodo Formativo Precerámico, anterior a la domesticación
el trueque y el acceso a recursos en las zonas de control respectivo de cada grupo. de camélidos, con una agricultura de nivel incipiente y sin medios de transporte?
¿Cómo imaginarse la vida urbana en asentamientos de traza dispersa, con el 70 por
13 Voz quechua que se refiere a piedras paradas, las que fueron plantadas intencionalmente en el cen- ciento del área construida destinada a fines ceremoniales, cuya área supuestamente
tro de áreas habitadas y cultivadas (huanca de abajo), áreas de pastoreo (huanca de arriba). Las huancas
eran veneradas como huacas debido a su poder de fertilizar la tierra (Duviols 1979). 14 La perspectiva metodológica adoptada por Shady es comparativa, pragmática y axiomática a la vez.

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

residencial, aunque también provista de ambientes de uso ritual, es similar a la de


una aldea (menos de 4 hectáreas)?

¿Por qué la tradición arcaica de la arquitectura ceremonial desaparece al inicio


del Horizonte Temprano —salvo en algunos centros de la sierra, como Chavín
y Kuntur Wasi— y no se registran niveles semejantes de esfuerzo constructivo
mancomunado en el ámbito local del Norte Chico hasta la conquista española?

¿Por qué el patrón de asentamiento del Periodo Precerámico Tardío, supuestamente


urbano, guarda pocas similitudes con el urbanismo que se conoce en la Costa
Norte durante el Horizonte Medio, un periodo en el que varios estados regionales
cuya existencia está fuera de la discusión —por ejemplo, Moche, Wari, entre
otros—, se habrían enfrentado en una lucha por hegemonía?

Estas preguntas inspiran otras, más de fondo y de carácter metodológico: ¿Es


admisible en todos los contextos preindustriales una definición del urbanismo
europeo de la era moderna, con una rígida separación entre el campo, lugar de
trabajo y de residencia del campesinado explotado, por un lado, y la ciudad,
entendida como la residencia de élite, el centro de producción y de distribución
de bienes no alimenticios, así como el principal escenario de lucha por el poder
entre clases sociales, por el otro? ¿Puede ser operativa y acertada una definición
trascultural y ahistórica del urbanismo, concebida, además, como fundamento de
una sola línea evolutiva en la prehistoria e historia de la humanidad?

Todas estas preguntas se vuelven aún más actuales en el contexto de trabajos


recientes en Mesopotamia, los que invitan a una profunda reevaluación de los
modelos del surgimiento de sociedades urbanas pre- y protohistóricas. El desarrollo
de los centros urbanos de la cultura Uruk (hacia 4.000-3.100 antes de Cristo)
antecede por más de mil años el uso generalizado de la escritura en la cuenca.

Vista panorámica de las pirámides del sector alto, Caral, Lima. En los asentamientos urbanos del valle alto solo se han encontrado evidencias de
sistemas contables (tokens, en inglés). Asimismo, es evidente que tanto la primera
como la segunda «Revolución Urbana» —en la terminología usada, entre otros,
por Akkermans y Schwartz (2003)— anteceden por varios siglos el incremento de
la estratificación social y el surgimiento de la propiedad privada a fines del tercer
milenio antes de Cristo (Trigger 2003).

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Diversos investigadores (Butterlin 2003; Yoffee 1993, 2005) destacan tanto en Egipto tiene carácter compulsivo y se origina como consecuencia del surgimiento
el carácter relativamente igualitario de las primeras sociedades consideradas y evolución del Estado territorial desde la última fase del Gerzeense (Nagada III).
«urbanas» como el papel de la religión con ciertos matices «chamánicos» en su vida Los centros «urbanos» son capitales, centros administrativos y ceremoniales a la
política. En la discusión surgieron dudas bien fundadas acerca de la validez del uso vez. Los más grandes de ellos (por ejemplo, Gizeh, Kahun), con diseño planificado
de criterios y conceptos acuñados para describir la realidad política y económica y de trazo ortogonal, fueron construidos para los obreros y funcionarios encargados
de los estados de la segunda mitad del tercer milenio antes de Cristo para describir del mantenimiento de las necrópolis reales. La mayoría de la población vive en
los procesos del surgimiento de las sociedades complejas durante el cuarto milenio asentamientos pequeños de carácter rural e incluso los centros urbanos principales,
y, en particular, de los conceptos de la ciudad-Estado y del sistema-mundo, este como Hieracómpolis, poseen un área muy restringida.
último propuesto por Algaze (1993). Entre otros, se ha propuesto hacer un deslinde
entre la aparición de centros administrativo-religiosos y el verdadero fenómeno Diferente es también el lugar de la arquitectura ceremonial monumental en el
urbano de la época histórica y caracterizar los desarrollos prehistóricos como contexto considerado urbano en ambos casos. En Egipto, las áreas residenciales
«protourbanos» en esencia (Butterlin 2003). de tamaño relativamente reducido en comparación con la envergadura de
espacios públicos ceremoniales se construyen para albergar a los constructores
La comparación entre las seis subregiones en Mesopotamia15 y el valle del Nilo y los funcionarios de las necrópolis y los centros ceremoniales. En la literatura
debajo de la Primera Catarata refuerza la impresión de que en el Cercano Oriente existe un marcado consenso para considerar los casos de Egipto y Mesopotamia
se observan varios tipos de urbanismo y varias secuencias de procesos aglomerativos como ejemplos de dos desarrollos distintos en sus características y en cuanto
tempranos, todos ellos condicionados por las características del medio ambiente a sus efectos: el brusco surgimiento de un Estado regional que da impulso a
en buena parte. la fundación de centros urbanos en el primer caso, frente a la lenta evolución
del sistema protourbano que anticipa la formación de múltiples entidades
Cada una de estas zonas es escenario de procesos diferentes respecto de las demás estatales de manera simultánea en el segundo (ciudades-Estado históricas
en cuanto a las características, los tamaños y la organización espacial de los preaccadienses).
asentamientos. La típica organización jerárquica, producto del proceso sostenido
de nucleación, con la población concentrada en varios asentamientos muy grandes El deslinde entre el urbanismo evolutivo y el compulsivo resulta útil, también, para
(mayores de 200 hectáreas) y grandes (mayores de 40 hectáreas), rodeados de aldeas entender el contexto en el que aparecen complejos urbanos planificados, a menudo
medianas (mayores de 5 hectáreas) y pequeñas, dispuestas en las orillas de cursos de traza ortogonal. Estos complejos, cuyos ejemplos son abundantes, se construyen
de agua —que incluyen también una red de canales—, caracteriza solo a dos zonas debido a la decisión política de un gobernante y, por lo general, se abandonan con
intercuenca de Uruk-Warka y Nippur, aunque en el paisaje de esta última zona el colapso del sistema político responsable de su fundación. Los asentamientos de
predominan asentamientos pequeños, con extensiones por debajo de 1 hectárea16. las necrópolis en Egipto, la traza de las colonias griegas, las ciudades helenístico-
De manera acertada, Trigger (1985, 2003: 139, 140) ha sugerido que la historia del romanas (según los principios atribuidos a Hipodamo de Mileto y desarrollados
urbanismo en Egipto difiere diametralmente de la de Mesopotamia. El urbanismo por Vitruvio) y las fundaciones de la Corona española inspiradas por los textos
teóricos del reconocido arquitecto romano, todos ellos, deben sus características
15 Según Ramazzotti (2003: 57-71), el Uruk-Warka (intercuenca baja del Éufrates-Tigris), el Ur-Eridu particulares y su existencia a una decisión política.
(cuenca baja del Éufrates suroeste), el Nippur (intercuenca media central del Éufrates-Tigris), el Diala (cuen-
ca media del Tigris) y el Akkad (cuenca media del Éufrates).
16 En cambio, los asentamientos medianos (de 5 a 20 hectáreas, 90 por ciento de la muestra) caracterizan Las ciudades que se formaron en largos procesos evolutivos prístinos o inducidos
la zona de Akkad (Ramazzotti 2003). La zona de Ur-Eridu es un caso intermedio, con un solo centro carecen de traza planificada y se caracterizan por un laberinto de calles estrechas y
grande, escasos centros secundarios (de 5 a 20 hectáreas) y un número más elevado de aldeas (de menos
sinuosas: Sevilla, Uruk, Damasco, Roma antes de Nerón, Atenas y miles de ejemplos
de 1 hectárea).

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más. Solo la ubicación del ágora, fórum o plaza de armas y el recinto de defensas el urbanismo wari)— de que el proceso de evolución social y política relacionado
traen recuerdos de un orden simbólico que, a veces, remite al rito de fundación. con el surgimiento de la ciudad y del Estado en el área de Uruk se repite en otras
áreas culturales, con variantes poco significativas.
Las interpretaciones acerca del urbanismo en los Andes Centrales
Con el supuesto de que el fenómeno urbano estuvo condicionado por la consolidación
El debate expuesto en el párrafo anterior ha tenido aún pocas repercusiones en de estructuras administrativas del Estado, su presencia o ausencia podía ser
las interpretaciones de asentamientos con arquitectura monumental en los Andes, inferida a partir de las relaciones jerárquicas y espaciales entre asentamientos: el
pese a que dos de las cuatro propuestas que han orientado la discusión sobre el tamaño y la diferenciación formal de conjuntos de arquitectura confrontados con
tema durante la segunda mitad del siglo pasado se inspiran en la lectura de las la distribución espacial de sitios permitiría distinguir, conforme a los lineamientos
expresiones del urbanismo evolutivo registradas en las cuencas bajas del Éufrates, del modelo, entre los rangos de capital, centro regional, provincial, distrital, entre
Tigris (Sumeria) y Karun (Susiana). Se trata de las propuestas de Collier (1955) otros. Para los seguidores del enfoque comparativo que trabajan el área andina,
y Lumbreras (1974, 1987). Ambas estuvieron articuladas a partir de la idea de el fenómeno urbano es tardío: nace entre los siglos VII y IX después de Cristo
que las características del urbanismo europeo de la era industrial tienen carácter y se relaciona de manera directa con la transformación de cacicazgos en estados
universal y que sus antecedentes más remotos se encuentran en Mesopotamia. expansivos. No obstante, Shady (Shady y Leyva [eds.] 2003; Shady 2006) no ha
Ambas propuestas fueron concebidas a partir de evidencias registradas en la tenido reparos al retroceder esta fecha dos mil años atrás pues su enfoque se deriva,
superficie o en sondeos, y sin que se conocieran a fondo tanto las funciones de la en gran medida, de la perspectiva axiomática de Lumbreras.
arquitectura como su contexto cultural y social.
Para Lumbreras y otros seguidores del enfoque axiomático en los estudios sobre
La propuesta de Collier podría denominarse «comparativa» y sus planteamientos
17 el urbanismo prehispánico (Canziani 1987, 2003a, 2003b), inspirados en la obra
(1955) fueron retomados por Schaedel (1966, 1978, 1980), quien realizó los de Gordon V. Childe (Lumbreras 1987), la existencia de extensos complejos de
primeros intentos de contrastarlos de manera sistemática por medio del uso de los arquitectura monumental, diversificados formalmente y rodeados de áreas de
criterios empleados por Adams (1966) para cruzar los resultados de prospecciones vivienda, almacenaje y de producción, implica necesariamente un grado avanzado
en las áreas respectivas de Uruk (Mesopotamia) y Teotihuacán (México). Los de complejidad socioeconómica llamado «urbano». En su opinión, el Estado
influyentes trabajos de Adams (1966, 1981; Adams y Nissen 1972) y de Schaedel despótico, con un aparato coercitivo desarrollado, y el urbanismo constituyen
convencieron a generaciones de investigadores —como Shimada (1994, acerca del fenómenos tan universales como indisociables en los orígenes de la civilización.
urbanismo mochica) e Isbell (1988; Isbell y McEwan [eds.] 1991, inter alia, para Según los lineamientos del materialismo histórico, la Revolución Neolítica habría
creado, inevitablemente, las bases para la Segunda Revolución Urbana, siempre
17 Según Collier (1955), el desarrollo cultural en la costa del Perú sigue la línea evolutiva que Adams y cuando el sedentarismo generalizado hubiese estado sustentado por eficientes
y Wittfogel (Steward y otros 1955) creyeron haber definido en los restantes focos prístinos de civili-
zación. Entre el fin del Periodo Formativo y el Periodo de Desarrollos Regionales, la introducción de sistemas agropecuarios, capaces de generar excedentes posibles de almacenar. Shady
sistemas complejos de riego por gravedad y el desarrollo de otras tecnologías (ganadería, metalurgia) (loc. cit.) tomó por suyo este argumento y lo aplicó al estudio del Periodo Arcaico
posibilitó un marcado aumento de la población. Como consecuencia de ello, se habrían producido
conflictos armados y apareció la élite guerrera, la que pronto había entrado en el conflicto latente
—considerado por los marxistas como el escenario de la Revolución Neolítica—
con la vieja élite sacerdotal. Así, se habrían creado condiciones para que los señoríos teocráticos del sobre la base de argumentos similares a los que esgrimía Robert Carneiro (1970;
Periodo Formativo se transformaran en Estados seculares, militaristas y expansionistas, como el wari. véase también Haas 1987).
Aquella secuencia hipotética de estadios se vería fundamentada por la siguiente evolución de formas
arquitectónicas: 1) centros ceremoniales del Periodo Formativo, 2) capitales de estados regionales:
pueblos grandes, aglutinados alrededor de enormes templos-pirámide (Periodo de Desarrollos Regio- Gracias a ello, ha podido obviar los argumentos en contra de su hipótesis que se
nales), 3) tipos urbanos de poblamiento planeado cuya aparición estaría relacionada con el estadio
desprenden del axioma marxista en cuanto a la correspondencia necesaria entre las
militarista (Wari) (Collier 1955).

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fuerzas de producción (densidad poblacional y tecnologías)18 y la superestructura mayormente rurales. La presencia de población permanente y la extensión de
(Estado). Para Carneiro, la formación del Estado es una consecuencia de áreas residenciales respecto a la arquitectura pública permiten hacer la distinción
conflictos por tierras de cultivo bajo riego, lo que puede manifestarse con entre una ciudad y un centro ceremonial, mientras que el tipo de ocupación, y
relativa independencia del desarrollo tecnológico (fuerzas de producción) en no el tamaño, marca la diferencia entre una ciudad y un pueblo. La definición de
cualquier estadio de evolución social, siempre y cuando se hubieran consolidado «ciudad» de Rowe (1963) es pragmática y de orden funcional: se trata del lugar
las condiciones de la vida sedentaria. Los habitantes de los valles fértiles y de las permanente de residencia de administradores, comerciantes, artesanos y militares.
periferias semidesérticas fueron los protagonistas hipotéticos de estos conflictos.
Desde esta perspectiva, los asentamientos que carecen de núcleos públicos
Cabe enfatizar el hecho de que ni Lumbreras (1987) ni Shady toman en cuenta formalmente diferenciados y ocupan un área menor de 4 hectáreas son de
los principios centrales del materialismo como sí lo hace, por ejemplo, Aidan naturaleza aldeana. En un artículo posterior sobre las características particulares
Southall. Southall (1998: 8, 15 y passim) sugiere la existencia de diferentes tipos del Cuzco como capital del Tahuantinsuyo, Rowe (1967) abordó un tema que se
de urbanismo en cada uno de los modos de producción, en respuesta a dramáticos puede considerar clave: el carácter particular de la ciudad andina reside en el hecho
cambios de fuerzas y de relaciones de producción. que esta cumple, al mismo tiempo, las funciones de centro ceremonial y de capital.

Por su parte, Jonathan Haas (1987) se ha interesado, como los Pozorski (1987), en De ahí que, como en el caso del Cuzco, el tejido urbano está formado, esencialmente,
las consecuencias de la teoría de Carneiro para la interpretación de la arquitectura por templos y extensas áreas monumentales (por ejemplo, kallankas y canchas de
monumental temprana en los Andes, por lo que sus argumentos guardan cierta los supuestos palacios). Estas áreas sirven de albergue y de lugar de reunión para
similitud con los de Shady (Haas y otros 2004a, 2004b). Ninguno de los dos ha las élites locales y foráneas cuando estas acuden al centro en las fechas festivas y
empleado las propuestas heterárquicas, de las que la primera fue introducida de para iniciar acciones bélicas. La población permanente es muy reducida, pues la
manera pionera en la discusión por John H. Rowe (1963). mayoría de usuarios de los espacios públicos de la «ciudad sui géneris andina» vive
dispersa en la cercanía de los campos de cultivo y de las pasturas.
Según Rowe, ni la presencia de arquitectura ceremonial ni la distribución nuclear
de asentamientos son, por sí mismos, diagnósticos para los sistemas urbanos, pues Los argumentos de Rowe se han visto reforzados por los resultados de excavaciones
durante la antigüedad clásica se conocen tipos de organización acorítica (con arqueológicas realizadas durante los últimos treinta años, los que alimentaron un
asentamientos grandes y distanciados entre sí) y sincorítica (nuclear) en zonas cuarto enfoque del problema del urbanismo en los Andes, el enfoque funcional.
18 El incremento del excedente crea el sustento necesario para el número cada vez mayor de produc- A diferencia de los enfoques anteriores que sintetizan resultados de prospecciones
tores especializados y dirigentes según las propuestas neomarxistas. En estas condiciones, la aparición y de reconocimientos de superficie, la perspectiva funcional se fundamenta en
de las clases sociales con intereses antagónicos es inminente y, con ellas, el surgimiento del Estado las excavaciones sistemáticas realizadas en presumibles conjuntos urbanos y
con su aparato coercitivo. La clase dominante reside en la ciudad, la que se convierte también en
la sede de los poderes del Estado. El desarrollo urbano es, desde esta perspectiva, el reflejo material es alimentada, con frecuencia, por la reflexión metodológica postprocesual.
de la formación de clases sociales. El incremento del excedente está condicionado por el desarrollo Las investigaciones en el enfoque funcional evidenciaron el carácter falaz de la
de fuerzas de producción, el aumento sostenido de la densidad poblacional, los cultivos altamente
productivos gracias a técnicas de riego, y el uso de arados y medios de transporte. Pese a que en los
dicotomía propia de los planteamientos procesuales: la sociedad teocrática, con sus
Andes no existieron el arado, los animales de tiro, los botes de calado, los carros de dos ejes, ni las centros ceremoniales vacíos y poblados rurales, frente a los estados prehistóricos
demás condicionantes de la revolución urbana de tipo mesopotámico, Lumbreras ha considerado que seculares, con sus centros administrativos de carácter urbano.
las condiciones tecnológicas fueron propicias para que se formaran clases antagónicas en la región de
Ayacucho entre los siglos V y VI después de Cristo y, con ellas, las instituciones políticas del Estado
expansivo wari. Los avances en los estudios sobre los periodos Arcaico (Precerámico) y Formativo Los directores de proyectos arqueológicos en áreas monumentales potencialmente
(Periodo Inicial y Horizonte Temprano) lo han hecho cambiar de opinión y retroceder esta fecha, de
urbanas vieron, con sorpresa, que sus supuestos teóricos iniciales, formulados
manera coincidente con la propuesta de Rowe, hacia el fin del Periodo Formativo.

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a partir de postulados procesuales, no se confirmaban en el transcurso de las


excavaciones (por ejemplo, Silverman 1993; Anders 1986). En primera instancia,
o no se lograba ubicar áreas claramente destinadas para la ocupación domésticas
o, en otros casos, las áreas y estructuras residenciales que se han registrado no
eran destinadas para poblaciones permanentes, sino, más bien, fueron concebidas
para alojar temporalmente a mitimaes, pobladores venidos de zonas vecinas para
realizar variados trabajos de producción, en cumplimiento de sus obligaciones
para el Estado. Las construcciones monumentales asociadas tuvieron funciones
ceremoniales, incluidas funerarias, y eventualmente administrativas.

En las estructuras menores se encontraban depósitos y talleres de producción de


parafernalia de culto. Estas características se revelaban no solo en los complejos
planificados, hipotéticas capitales provinciales de imperios, sino también en
asentamientos de crecimiento desordenado (por ejemplo, Cahuachi: Silverman
1993; Azángaro: Anders 1986, Wari y Conchopata: Isbell 1988, 2001, 2009,
Huánuco Pampa: Morris y Thompson 1985). Con el peso de las evidencias, varios
investigadores optaron por abandonar la hipótesis urbana y cambiar de terminología
dado que el nombre del centro administrativo-religioso o del conjunto de palacios
con anexos sintetizaba mejor las particularidades de forma y de función que fueron
registrados durante las excavaciones.

El impacto de la perspectiva funcional se incrementó en los últimos años y, con ella,


el convencimiento de que el urbanismo andino tiene características particulares
gana adeptos. A título de ejemplo se pueden citar las opiniones vertidas por Wilson
y Kolata, investigadores cuyos planteamientos anteriores estuvieron estrechamente
vinculados con la perspectiva epistemológica procesual. En un volumen dedicado
a debatir los alcances de la hipótesis de Trigger (1985, 2003), Wilson (1997) y
Kolata (1997) llegan a la conclusión coincidente de que en el registro no hay
evidencias que permitan interpretarlas como pruebas de la formación de varias
ciudades-Estado en competencia para el valle del Santa y la cuenca del Titicaca,
respectivamente. Sus argumentos hacen pensar que las particulares expresiones
del urbanismo andino guardan mayor similitud con el valle del Nilo que con el
proceso de evolución urbana en Mesopotamia.

En este contexto se sitúa mi propuesta (1996, 2002, 2008), formulada a partir


de las observaciones y críticas de Rowe (1967), Morris y Thompson (1985),

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Vista desde la gran plaza hacia la pirámide principal, centro ceremonial de Cahuachi, Nazca.
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Silverman (1993), Anders (1986), entre otros. Considero que el sistema andino fue, suma utilidad para comprender las características y funciones de los centros. La
básicamente, «antiurbano», si se toman como referencia las características esenciales hipótesis de Makowski tiende a explicar las siguientes características particulares
del urbanismo occidental (Kolata 1997). En los Andes, eficientes ideologías del urbanismo sui géneris andino:
religiosas y nutridos calendarios ceremoniales regulaban desplazamientos anuales
de grupos de población y, con ellos, de servicios y bienes requeridos (Von Hagen La inestabilidad del sistema de asentamientos: esta se refleja en la ausencia de tell19
y Morris 1998). urbanos estratificados con largos hiatos ocupacionales, los que se observan en la
estratigrafía de asentamientos con ocupaciones múltiples y en cambios drásticos
La arquitectura monumental, distribuida a lo largo de caminos y canales de riego, en la distribución espacial de sitios cada 400 a 600 años.
y agrupada en los centros ceremoniales de distinto rango, orientaba los flujos de
mano de obra y de productos, convertía el paisaje profano en un escenario sagrado y El predominio de la arquitectura pública: que comprende, en promedio, más del
otorgaba a los tributos, en trabajo y en productos, el carácter de obligación religiosa. 60 por ciento del área total del sitio y que incorpora a los espacios sagrados y
Las preparaciones para la guerra y los intercambios comerciales no escapaban de margina a los espacios domésticos en todos los complejos considerados urbanos
este marco ceremonial. En todas las épocas, desde el Periodo Precerámico, la mayor que se han documentado hasta el presente.
parte de la población vivía en asentamientos dispersos, localizados fuera del límite
de cultivos; su área promedio no sobrepasaba las 4 hectáreas, salvo los casos de las La recurrencia de las formas de arquitectura ceremonial: por ejemplo, la plaza,
capitales regionales, probables lugares de residencia de la élite guerrera. Escasas el patio hundido, el recinto cercado, la plataforma escalonada y la pirámide con
aglomeraciones cuya extensión supera las 200 hectáreas —por ejemplo, las Huacas rampa (PCR), en los sitios calificados como centros urbanos o administrativos.
del Sol y de la Luna, Wari, Pampa Grande, Cajamarquilla, Chan Chan, Huánuco Los antecedentes sorprendentemente precoces de varias formas de arquitectura
Pampa— deben su existencia al urbanismo compulsivo del Estado, pero ninguna ceremonial y del particular sistema andino de asentamientos, caracterizados en los
de ellas sobrevivió a la coyuntura política que contribuyó a su fundación. Los numerales 1 a 3, en el Periodo Precerámico Tardío.
complejos considerados cumplían la función de capitales, centros administrativos
y ceremoniales. La ciudad y el centro ceremonial

Desde la perspectiva de la historia de las instituciones políticas, el urbanismo Más allá de las discrepancias, todos los autores reconocen la importancia del
andino podría definirse en primera instancia, como la materialización del poder fenómeno del centro ceremonial en los Andes prehispánicos, y los conceptos de centro
difuso (Mann 1986) y, por lo tanto, como el medio y el escenario de transmisión ceremonial poblado y vacío se constituyen en nociones claves en el debate sobre el
de ideologías religiosas, así como el instrumento poderoso de la memoria social urbanismo andino desde sus inicios. Este tipo de asentamientos con arquitectura
inscrita en el paisaje (Silverman 2002; Dillehay 2004). Las élites de los señoríos y monumental pública —y, eventualmente, con un reducido sector residencial
de los Estados arcaicos emergentes (Yoffee 2005) hacen uso de estos mecanismos y asociado— se presenta de manera simultánea en la costa y en la sierra norte del
recursos ancestrales para tejer redes de poder de carácter esencialmente hegemónico Perú desde el cuarto milenio antes de Cristo [calib.] (Dillehay y otros 2004), mucho
(D’Altroy 2002: 6-9). antes de la fundación de Caral-Chupacigarro, El Paraíso y otros asentamientos
precerámicos a los que se atribuía características urbanas. Según estas evidencias,
El desarrollo incipiente de medios de transporte marítimo y terrestre pone serias
19 Voz árabe sinónimo de hüyük (turco) y de magula (griego moderno) que define la particular
limitaciones para la organización territorial del poder hasta el Horizonte Tardío. rasgo cultural que transforma los paisajes del Mediterráneo: un montículo compuesto por decenas o
Así, los instrumentos de análisis heterárquico, de uso reciente en la historia de cientos de capas sobrepuestas cada una correspondiendo a una fase de ocupación. Los montículos de
este tipo se forman durante siglos y/o milenios enteros gracias a las reconstrucciones consecutivas de
las investigaciones (por ejemplo, Dillehay 2001; Vega-Centeno 2004), resultan de
asentamientos temporalmente abandonados o destruidos por guerras.

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la aparición precoz de la arquitectura pública se manifiesta como parte medular del consideran falaz la distinción entre ciudad y centro ceremonial, pues asumen que
proceso de constitución de sociedades sedentarias agrícolas (Burger 1992; Dillehay, las áreas adyacentes a las pirámides fueron ocupadas por residencias de élite y
Bonavia y Kaulicke 2004; Dillehay, Rossen y Netherly 2005) y pastoriles (Bonnier viviendas de personal de servicio. La presencia de estructuras de crecimiento
y Rozenberg 1988; Bonnier 1997) en los Andes Centrales. horizontal y de amplias áreas de basurales se convierte en el argumento empírico
para contrastarla. Este es el caso de Caral-Chupacigarro (Shady 2006), Pampa de
Los partidarios de la idea de que los centros ceremoniales habrían sido parcialmente la Llamas-Moxeque (Pozorski y Pozorski 1991), Chavín (Burger 1992: 183-227),
sustituidos por complejos urbanos recién entre el Periodo Intermedio Temprano los complejos monumentales paracas-topará del valle bajo de Chincha y Cahuachi
y el Horizonte Medio usan los mismos argumentos esbozados por Collier (Llanos 2007, cfr. Silverman 1993). Además, y con razón, los partidarios de esta
(1955) hasta el presente. Estos argumentos se desprenden del convencimiento hipótesis aducen que no se observan diferencias abismales entre los asentamientos
acerca del carácter paradigmático y universal de las características formales de con arquitectura monumental de los periodos Precerámico Tardío e Inicial, por un
la ciudad moderna, planificada, con traza continua y ortogonal —inspirada por lado, y del Periodo Intermedio Temprano, Horizonte Medio y los periodos tardíos,
los principios descritos por Vitruvio y atribuidos a Hippodames de Mileto (véase por el otro.
antes: enfoque comparativo)—, y que se organizaba por medio de calles y plazas
(Ward Perkins 1974). Desde el punto de vista formal, todos los tipos generales de sitios con arquitectura
pública conocidos de los periodos posteriores están representados: la estructura
La disminución de la importancia —o, incluso, la desaparición— de las ceremonial aislada (Las Haldas, La Galgada, Mina Perdida), el complejo de
construcciones piramidales en el paisaje, considerado urbano, por contar con estructuras ceremoniales (Áspero, Salinas de Chao, Caral-Chupacigarro, Taukachi-
parte de los atributos arriba mencionados, suele ser tomada como prueba empírica Konkán, Kotosh) y el complejo planificado y articulado alrededor de plazas y ejes
fehaciente de la existencia de las ciudades —sedes de poderes seculares de Estado— de comunicación (El Paraíso, Moxeke). Hay otros aspectos comparables con los
en una época y en un área concreta. Por ello, se atribuyen características urbanas a grandes complejos de periodos posteriores:
sitios que datan del periodo transicional entre el Horizonte Temprano y el Periodo 1. La costumbre de sepultar ritualmente los edificios ceremoniales y volver a
Intermedio Temprano, como San Diego (Pozorski y Pozorski 1987; Burger 1992: construir otros similares en la cima.
186, 187, figura 192), Cerro Arena (Brennan 1980) y Chongos (Peters 1987-1988), 2. Una extensión de hasta 220 hectáreas (por ejemplo, Caballo Muerto).
hasta Galindo, Pampa Grande, Marca Huamachuco, Cajamarquilla, Wari, Chan 3. Impresionantes volúmenes construidos en adobe y piedra (por ejemplo,
Chan, Pisquillo Chico, Huánuco Pampa, Pumpu, Cuzco, entre otras (Von Hagen Sechín Alto, con 300 por 250 metros de extensión y 44 metros de altura).
y Morris 1998). 4. La decoración figurativa de fachadas (por ejemplo, Garagay, Cerro Sechín)
y de interiores (Templo del Zorro, valle del Chillón).
El complejo de las Huacas del Sol y de la Luna fue reconocido como urbano — 5. La diversidad formal —y potencialmente funcional— de la arquitectura
en lugar de ser considerado centro ceremonial poblado (Collier 1955)— recién (por ejemplo, Moxeke, Huaca de los Reyes).
cuando amplias áreas residenciales con arquitectura de traza ortogonal fueron
descubiertas por medio de excavaciones sistemáticas (Chapdelaine 2002, 2003). Los datos acerca de áreas domésticas y de depósitos están sesgados, pues se
Un área se encontraba adyacente a la Plataforma Uhle y la Pirámide de la Luna, y desprenden del avance de investigaciones de campo y del estado de conservación.
la otra a la Pirámide del Sol. Sin embargo, se han documentado algunas áreas habitacionales como componentes
de los sitios pertenecientes en cada una de las tres categorías mencionadas (por
Los defensores de la hipótesis reciente sobre la existencia de ciudades anteriores a ejemplo, Caral [cfr. supra], Cardal [Burger 2007], Monte Grande [Tellenbach
las fases medias y tardías del Periodo Intermedio Temprano en los Andes Centrales 1986: 153-300] y Moxeke [Pozorski y Pozorski 1987, 1991]).

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En ambos casos, como se aprecia, el razonamiento de los investigadores se Sostengo que es muy probable que los basurales excavados por Shady y sus
fundamenta en un paradigma: las estructuras techadas y abiertas de crecimiento colaboradores en Caral (Shady y Leyva [eds.] 2003; Shady 2006) tuvieron este
horizontal y con altura de un solo piso asociadas a otras de crecimiento vertical origen. Lo indica tanto la importancia de productos marinos en la dieta, pese a que
y de forma piramidal, consideradas lugares de culto, cumplen necesariamente la Caral está distante de cinco a seis horas de camino a pie del mar (25 kilómetros),
función residencial. El alto estatus de sus hipotéticos habitantes se expresa en la traza como, sobre todo, el repertorio de materiales e insumos descartados. Shady
ortogonal, en la mampostería de calidad, así como en los pisos limpios y gruesos. (2006: 48-52) explica la presencia de insumos y alimentos procedentes de lugares
distantes por medio de su hipótesis urbana que implica, entre otros, la existencia
Como he señalado en otros estudios (Makowski 2005, 2006: 109-119, 124-128), del comercio institucionalizado a larga distancia. Sin embargo, el peso de las
la atribución mecánica de funciones ceremoniales a las estructuras piramidales y evidencias la induce a emplear el adjetivo «sagrado» cuando califica al complejo
de funciones residenciales a las edificaciones cuyos cimientos no se elevan sobre monumental de Caral-Chupacigarro como «ciudad» (Shady y otros 2000).
una plataforma no siempre es cierta. Las excavaciones en numerosos sitios han
demostrado que muchas estructuras de traza ortogonal con las características En efecto, la relación porcentual entre el área construida de pirámides (8 por
señaladas arriba fueron construidas con fines ceremoniales20. La presencia de zonas ciento), el área supuestamente destinada para fines de residencia permanente (4,6
de basurales en las áreas adyacentes a estas estructuras tampoco es concluyente por ciento) y de las áreas descampadas entre edificios (87,4 por ciento) indica que
como argumento a favor del uso residencial permanente. el complejo cumplía funciones ceremoniales21. En esta misma dirección apuntan
numerosos hallazgos de ofrendas que incluyen sacrificios humanos, estatuillas
Las reuniones masivas, prolongadas por varias semanas y repetidas varias veces al de arcilla sin cocer e instrumentos musicales (Shady y otros 57-58, figuras 2.9,
año, pueden dejar desechos similares en volumen que las actividades domésticas. 2.10, 2.11).
No obstante, un análisis riguroso de las características de lo descartado suele revelar
el verdadero origen de la basura. Por ejemplo, los instrumentos musicales y las Cabe resaltar que las ofrendas en pequeñas estructuras, especialmente preparadas
vasijas para transportar y servir líquidos y sólidos, así como restos alimenticios con para este fin («cajones»), fueron registradas en áreas de arquitectura considerada
predominancia de ingredientes de comida festiva, rica en proteínas, indican que el residencial (Shady y Leyva [eds.] 2003: 187-197), al igual que los altares-fogón
basural se formó debido a repetidos banquetes ceremoniales (Anders 1986; Peters ventilados (Shady y Leyva [eds.] 2003: 145). Además, el enterramiento ritual
1987-1988; Silverman 1993: 171-173; Swenson 2006; Ikehara y Shibata 2008). En de las estructuras no es exclusivo de las plataformas y pirámides, sino que fue
los Andes Centrales es también frecuente la coexistencia de restos de banquetes documentado por igual en sectores de arquitectura de piedra considerados de
y de desechos de trabajo especializado (Anders 1986; Rodríguez 2004), lo que se carácter residencial (Noel 2003).
interpreta como una prueba de que los grupos humanos acudían periódicamente
al espacio ceremonial para cumplir con la mita en un ambiente festivo y/o rendir En mi opinión, en este contexto resulta improbable —además de incongruente
honor a los ancestros. con el contexto tecnológico y demográfico del Periodo Formativo Precerámico
(Arcaico Superior)— que Caral-Chupacigarro haya sido una ciudad mercante con
20 Por ejemplo, Conchopata (Isbell 2001), Cerro Lampay (Vega-Centeno 2008), Cahuachi (Sil-
verman 1993), Chongos (Peters 1987-1988), San Diego (Ghezzi, comunicación personal) y Cerro
barrios de élite, barrios artesanales y zonas populares como lo propone Shady (ob.
Baúl (Nash y Williams 2005; Williams y otros 2008). En todos los casos, los ambientes de los com- cit.). Se trataría, más bien, de un centro ceremonial poblado de notable prestigio
plejos ortogonales parecen haber servido de escenario de banquetes rituales y de otras ceremonias, en la región. Este prestigio se expresa en el número de estructuras de piedra, en
ocasionalmente relacionadas con el culto de ancestros sepultados en la proximidad y dentro de la
estructura (por ejemplo, Conchopata). Cabe recordar también el muy conocido papel de las kallankas
con canchas como espacios ceremoniales incas, con el famoso Coricancha a la cabeza. Se ha postulado 21 Se trata de 5,27 hectáreas frente a 3 hectáreas, lo que incluye áreas de arquitectura de materiales
también que las pirámides pudieron cumplir funciones palaciegas en Batán Grande (Shimada 1995) perecibles y de piedra que Shady considera como estructuras residenciales de élite (0,08 hectáreas)
y en Pachacámac (Eeckhout 1999, 1999-2000). (2006: 34-48).

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Krzysztof Makowski

el volumen estimado de movimiento de tierra y de materiales constructivos, en la


larga duración del uso de algunas construcciones, así como en la dieta variada e
importaciones exóticas (por ejemplo, Spondylus sp.).

Numerosos grupos humanos del litoral y de la sierra habrían aportado su trabajo


para la construcción de edificios que les servirían después como lugares de reunión
en las fechas festivas. El número elevado y la notable variación de formas de
edificios en el valle de Supe y en el propio Caral sugieren que las comunidades
entablaban competencia, unas con otras, no solo durante los banquetes festivos,
sino también para construir y ampliar las áreas destinadas al culto y a las reuniones.
La importancia del trabajo mancomunado, la competencia entre vecinos y la
probable relación entre la arquitectura y el paisaje (geografía sagrada, véase, por
ejemplo, Dillehay 2001, 2004, 2007: 75-80, passim; Silverman 2002) se parecen, si
se guardan las proporciones, al fenómeno megalítico del Neolítico europeo.

Según el cuadro publicado por Shady (2006: 32-33, tablas 2.1, 2.2), Caral y
Miraya, ubicadas en la margen izquierda del río, pudieron haber competido como
centros ceremoniales con Pueblo Nuevo y Era de Pando, que destacan por el área
total y el volumen de las estructuras en la margen derecha. No obstante, tanto en el
valle de Supe como en todo el Norte Chico entre Chancay y Santa se construyeron
centros ceremoniales con estructuras que varían en número y en tamaño. El autor
considera probable que la distribución de estos centros guarde relación con las vías
de comunicación, por un lado, y con las coyunturas variables de alianzas político-
religiosas entre comunidades, por el otro.

Desde la perspectiva del enfoque funcional, adoptada aquí, en la que se reconocen


rasgos muy particulares del urbanismo en sentido amplio andino, la hipótesis
planteada por Collier (1955) y sus seguidores sobre la transformación de los centros
Templo fortificado, Chanquillo, Casma, Áncash.
ceremoniales vacíos en poblados —y, finalmente, en ciudades planificadas— no solo
no se comprueba en la confrontación con las evidencias, sino que su fundamento
teórico no es operativo. Tal como lo planteaba Rowe para el Cuzco (1967), todos
los asentamientos con arquitectura monumental en los Andes Centrales, lo que
incluye aquellos que contienen instalaciones defensivas (por ejemplo, Chanquillo,
Ghezzi 2006), comprenden vastos espacios de uso ceremonial y cuentan con
un número reducido de residentes permanentes en comparación con su notable
extensión y el volumen de construcciones.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Un porcentaje importante del área total construida estuvo destinada, además, para área se han encontrado campamentos para los trabajadores de la construcción, talleres
el uso de visitantes en la forma de plazas cercadas tipo cancha, salas hipostílicas de producción de adobes y de bloques de revestimiento de piedra, y áreas de producción
o salas tipo kallanka. Los resultados de las investigaciones y polémicas recientes artesanal, posiblemente de parafernalia de culto. El área fue utilizada exclusivamente
sobre las características arquitectónicas de Pachacámac ilustran bien el punto de durante el Horizonte Tardío, es decir, cuando se construyeron las murallas.
vista que se presenta aquí.
Según los resultados de las excavaciones de Eeckhout (1999, 2008, inter alia) y
Gracias al cúmulo de relatos españoles del siglo XVI (Rostworowski 1992; Makowski (Makowski [edit.] 2006, 2008), las pirámides con rampa y los amplios
Ravines s. f.) y de las investigaciones arqueológicas al interior del área monumental recintos cercados del Periodo Ychsma Tardío fueron edificados uno tras otro,
relativamente bien conservada, Pachacámac es y ha sido siempre considerado una y varios de ellos estuvieron en uso intensivo y ordenado por un corto lapso. El
referencia obligada para definir tanto a la capital de un curacazgo andino, con sus sistema de acceso desde el valle fue modificado dos veces durante el Periodo
templos y palacios de élite (Tello 1960; Eeckhout 1999, 2008; Uhle 2003 [1903]), Ychsma Tardío, lo que corresponde parcial (Eeckhout 1995, 1999-2000; Vallejo
a un casco urbano planificado por los constructores wari e inca (Patterson 1966: 2004) o totalmente (Makowski ob. cit.) al Horizonte Tardío.
16; Shimada 1991), como a un centro ceremonial poblado (Rostworowski 1992:
78-87; Makowski [edit.] 2006, 2008; Ravines s. f.). Dado que el sitio adquiere Al comienzo del Horizonte Tardío se construye la avenida Norte-Sur, la que dobla
características monumentales durante la fase Lima Medio (Patterson 1966; en ángulo recto para asegurar el acceso a la pirámide con rampa 2. La avenida
Shimada 1991, 2007) alrededor de los siglos V y VI después de Cristo, el tiempo brinda también acceso lateral a otras pirámides con rampa, como la 12 y la 1. Otra
en el que permanece en uso continuo o con ciertos hiatos es similar que en el caso avenida fue trazada a lo largo de la Segunda Muralla.
de Caral-Chupacigarro, es decir, durante aproximadamente mil años.
Al final del Horizonte Tardío, tras un movimiento sísmico que destruye parte de
Las excavaciones recientes (Eeckhout 1999, 2008; Shimada y otros 2004; las murallas laterales de la vía, el acceso a la avenida fue clausurado y ocupado
Makowski y otros 2008) evidenciaron que la traza actual se debe esencialmente a por las estructuras de los campamentos y talleres adyacentes a la pirámide con
una actividad constructiva muy intensa durante el Horizonte Tardío. A comienzos rampa 8, que acababa de construirse. En su lugar se construye una amplia portada
de este periodo se inician las labores que darán la apariencia planificada, tras varias alineada, por un lado, con la portada que se abre en la Tercera Muralla y, por el
décadas, a buena parte del complejo. Ello se debe al trazado de un sistema de otro, con la pirámide con rampa 1. Esta última portada se comunica con amplios
calles que se cruzan en ángulo recto y a la construcción de una imponente muralla patios cercados ubicados frente a las pirámides con rampa 1 y 4.
perimétrica, conocida como la «Segunda Muralla».
Como se desprende de lo expuesto, Pachacámac carecía de traza planificada antes
Esta muralla orienta el acceso al complejo monumental desde el valle, por medio del Periodo Horizonte Tardío. A fines del Periodo Intermedio Tardío el paisaje de
de las únicas dos portadas que se abren en ella, vecinas una de la otra. A este Pachacámac estuvo dominado por la pirámide con rampa 3 (Eeckhout 1995, 1999,
mismo proyecto corresponde la Tercera Muralla, un corto segmento de muro de 2003), mucho más imponente que el Templo Pintado, el que reutiliza la pendiente
adobes con una amplia portada reforzada de un lado con un saliente a manera de de una pirámide lima —conocida como Templo Viejo— como si esta fuese un
«bastión» que da hacia el interior (Guerrero s. f.). El espacio entre las dos murallas montículo natural. Entre estas dos pirámides había otras construcciones de menor
fue considerado urbano desde los trabajos pioneros de Uhle (Shimada [ed.] 1991). envergadura, cada una con un sistema de ingreso independiente de las demás. Su
cronología es materia de estudios recientes aún inéditos. La organización espacial
No obstante, a la luz de las excavaciones de Guerrero (s. f.) y Makowski (Makowski de Pachacámac en el Periodo Intermedio Temprano y al inicio del Horizonte
[edit.] 2006, 2008), esta hipótesis debe descartarse: en lugar de la traza urbana, en el Medio no guarda relación con la del Periodo Intermedio Tardío: la pirámide

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

del Templo Viejo domina al paisaje y diversas construcciones menores de traza en el culto: banquetes, ayunos, bailes, presentación de tributos a la comunidad
ortogonal están dispersas alrededor de la laguna (Urpaihuachac). De manera del templo, ofrendas, sacrificios, rituales de iniciación, espacios de oráculo,
clara, no hay ninguna relación de continuidad entre la organización espacial de la entre otros. Las diferencias en la extensión, volumen construido y duración de
arquitectura monumental en los tres periodos. uso continuo tanto entre los edificios del mismo complejo como entre diferentes
centros ceremoniales no guardan relación proporcional directa con el número de
Cabe enfatizar que la apariencia de una «ciudad sagrada» se forma en Pachacámac, eventuales habitantes permanentes, pero sí con el número de visitantes periódicos
al parecer, gracias a la superposición de la traza planificada inca —con murallas, y, por ende, con su prestigio religioso y político.
grandes plazas cercadas y avenidas delimitadas por murallas laterales— sobre
los vestigios y ruinas de arquitectura de adobe de los periodos anteriores. Esta La construcción de manera mancomunada —por parte de una comunidad o por
impresión aumenta gracias a las extensas áreas de campamentos y de basurales una alianza de varias comunidades del espacio ceremonial y monumental—, su
con desperdicios dejados tanto por los constructores como por los peregrinos. mantenimiento y eventuales ampliaciones se constituyen, en este contexto, en
El Pachacámac preinca guarda cierto parecido con Caral-Chupacigarro debido el mecanismo de materialización de la memoria sobre los lazos de parentesco
tanto a la dispersión relativamente desordenada de edificios piramidales sobre una ritual establecido por este medio, legitimado de manera periódica mediante
meseta arenosa que domina el valle como a la presencia de estructuras ortogonales rituales compartidos. Es probable que esta clase de parentescos determinara, en
de crecimiento horizontal en la cercanía de las pirámides. buen grado, las alianzas matrimoniales, garantizara intercambios permanentes
de ciertos productos y materias primas, derechos de paso por territorio ajeno y,
Conclusiones eventualmente, de cultivo en áreas controladas por otra comunidad confederada.
Visto desde esta perspectiva, el fenómeno de la arquitectura monumental temprana
La comparación entre Pachacámac y Caral, así como otros elementos de juicio puede ser entendido como el antecedente del particular sistema «antiurbano» de
expuestos en el presente artículo, refuerzan la impresión del autor de que las los Andes Centrales en la definición que acabo de exponer.
hipótesis que atribuyen contenidos urbanos a los centros ceremoniales poblados
de los periodos Precerámico Tardío e Inicial (Formativo Precerámico) no explican
de manera adecuada las funciones de la arquitectura monumental y menos las
razones por las que este fenómeno se manifiesta de manera tan excepcional y
«prematura» en los Andes Centrales. Estas propuestas tampoco ayudan a entender
la organización social y económica subyacente, pues atribuyen a las poblaciones
de constructores características que difícilmente pudieron tener: alta densidad
poblacional, plena estabilidad sedentaria, con poca movilidad tanto en el sentido
físico (desplazamientos regulares) como en el metafórico y social (clases sociales
antagónicas), y un papel decisivo del comercio institucionalizado para asegurar
el abastecimiento de la hipotética «población urbana». En la alternativa de
interpretación que se acaba de plantear con el pleno respaldo de las evidencias se
esboza un escenario distinto.

La diversidad formal de ambientes arquitectónicos de los que se componen los


edificios monumentales tempranos se explicaría por las necesidades involucradas

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

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Krzysztof Makowski

Ciudad, templo y palacio en los Andes

Capitales de los reinos de la Costa Norte1

Las obras públicas emprendidas por los Estados norteños de los periodos
Horizonte Medio e Intermedio Tardío han transformado el paisaje de la Costa
Norte de manera duradera con la construcción de la red de canales intervalle
y de los conjuntos de arquitectura de barro, que impresionan por extensión,
volumen, complejidad de trazo y sofisticada decoración con pinturas murales y
relieves. Entre estas obras, destacan las supuestas ciudades-capitales de Estados
que surgieron sucesivamente entre los valles de Piura y Huarmey. Su comparación
da resultados de algún modo sorprendentes, tanto por la poca afinidad con la
organización del espacio urbano según los principios de la cultura occidental,
como por el hecho de que todos los asentamientos son diferentes. Algunos
rasgos permiten establecer características regionales compartidas. La tarea de
comparación se complica por el hecho de que no hay dos edificios iguales. Cada
construcción es única. La ausencia de calles bien establecidas, salvo algunas
excepciones, y de la planificación que organiza el casco urbano es otro hecho
que merece énfasis.

El asentamiento Batán Grande, la capital del reino Sicán según Shimada (1985,
1990, 1995, 2014), se compone de ocho pirámides grandes (huacas Rodillona, Oro
o Loro, Ingeniero, Las Ventanas, La Merced, Corte y dos sin nombre) y medianas,
así como de aproximadamente 15 plataformas chicas (como Huaca Botija) que
se extienden en medio del denso bosque seco de algarrobos, en un área de 1,9
kilómetros por 1,1 kilómetros. La relación entre la localización del asentamiento

1 La primera versión de este texto fue publicada por primera vez en inglés, en 2006 «Late Prehispanic
Styles and Cultures of the Peruvian North Coast: Lambayeque, Chimú, Casma». En: K. Makowski,
A. Rosenzweig y M. J. Jiménez (eds.), Weaving for the Afterlife, vol. II, 103-138, Ampal/Merhav
Group of Companies, Tel Aviv, 2006.

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Huaca Rajada, valle de Lambayeque.
Krzysztof Makowski

y la bocatoma del canal Túcume en el río la Leche es evidente. Las construcciones


grandes no son equidistantes. Hay una agrupación central alrededor de la Huaca
Las Ventanas y dos complejos distantes alejados de ella unos 900 metros, las
huacas Rodillona y Corte.

Las pirámides poseen planta rectangular, la que en algunos casos quedó


modificada por el adosamiento de otras plataformas (por ejemplo, en la Huaca
Corte). Las rampas de acceso perpendiculares al cuerpo de la pirámide suelen
localizarse de lado oriental. No hay evidencias de la ocupación doméstica densa
en la proximidad de las pirámides ni tampoco de la arquitectura monumental
intermedia. Se presume que las salas con techos sostenidos por las columnas y
otros ambientes en la cima cumplían funciones residenciales de élite, además de
ceremoniales. Elera (2008) y Shimada (2014b) sostienen que la ubicación de cada
pirámide, que correspondería al palacio y al templo de culto funerario de otro
linaje gobernante, fue premeditada. Se ha deseado dibujar en el paisaje la forma de
Recorrido laberíntico ritual que precede la entrada a la sala de trono en la residencia
cuchillo ceremonial (tumi) orientado según el eje que unía el lugar de desembarco
de élite de la Huaca Chornancap, Lambayeque. El corredor adopta la forma de una ola
del mítico fundador de la dinastía Naylamp con las montañas donde nacen los geométrica articulada al elemento escalonado. Vista vertical.
cursos de agua.

El entorno arquitectónico de las pirámides lambayeques está igualmente bien


conservado en el complejo Chotuna-Chornancap, quizá correspondiente a la
leyendaria capital de Naylamp, Chot, como lo sospecharon Rowe (1948, 1993)
y Donnan (1990b). Chornancap es un sitio con una sola pirámide de planta
rectangular, orientada según puntos cardinales, con una rampa perpendicular al
cuerpo que lleva a la cima atravesando una plataforma intermedia. Un complejo
de recintos y plazas está adosado de lado norte.

Una de las plazas conserva cerca de la cúspide del alto muro que la rodea un
largo friso pintado en seis colores de origen mineral: rojo, amarillo, verde oscuro,
verde claro, negro y blanco. El friso representa a guerreros con dardos y cabezas
humanas cortadas. Chornancap, situado a 1,5 kilómetros al Oeste de Chotuna,
fue excavado recientemente por Wester (2014, 2016). En el transcurso de estos
trabajos, se ha expuesto de manera integral dos conjuntos de arquitectura
horizontal de aparente carácter palaciego, ambos situados a poca distancia de
las conocidas pirámides con rampa. Uno de ellos destaca por contar con un
recinto para un trono doble, así como por la decoración del segundo patio Recorrido laberíntico ritual con la sala de trono en la Huaca Chornancap, Lambayeque.
Vista oblicua.

66 67
Krzysztof Makowski

con un friso continuo pintado que representa a guerreros con armas y cabezas
cortadas (Wester 2016: 116-127, figuras 48, 50). La otra estructura palaciega
comprende la singular forma de signo escalonado y de una ola estilizada a
manera de voluta. El signo construido como volumen configura así, de manera
extraña y sofisticada, el pasadizo de acceso al ambiente donde se encuentra
el pórtico sobre una plataforma con rampa (Wester y otros 2014). Con esta
excepcional arquitectura, se relacionan dos entierros de élite sucesivos, ambos al
parecer correspondientes al periodo definido como Lambayeque Tardío. En el
ajuar de entierro masculino, más antiguo, hay una botella asa-estribo Moche V.
En cambio, las ofrendas posteriores a la clausura del entierro femenino ubicado
encima del anterior comprenden un cántaro escultórico chimú-inca, así como
botellas chimús. Estas últimas ofrendas sugieren que la memoria sobre los dos
personajes sepultados se ha mantenido luego de la conquista chimú.

Chotuna se compone de dos pirámides grandes de planta casi cuadrada, una


con la rampa de acceso desde el Este (Huaca Susy) y la forma similar como la
de Chornancap: la otra (Huaca Mayor) posee una rampa que asciende desde el
Oeste por el perímetro de la construcción. Un recinto con evidencias de talleres
artesanales es contiguo al corredor que da acceso a la rampa. Un gran cerco de 400
por 220 metros une las dos pirámides por sus partes traseras. Vista general de residencia de élite al sur de la Huaca Chornancap, Lambayeque.

En el cerco se encuentra una tercera pirámide de tamaño menor, la Huaca Gloria


(Donnan 1990a; 2011: 233-244). Varios recintos se adosan a ella del Norte, Este
y Oeste. Uno de ellos es conocido por la decoración en relieve que adorna sus
paredes. El recinto se compone de patio, de banqueta techada y de una rampa
central que permite acceder a ella. Dos otras plataformas menores se encuentran
afuera del cerco. A juzgar por los estilos cerámica Casma impreso y tricolor, los
trabajos de construcción en Chotuna se iniciaron en el siglo IX. El asentamiento
fue ocupado hasta el Horizonte Tardío y la época colonial.

En el caso de la tercer posible capital de los señores Lambayeque, Túcume, la intensa


actividad constructiva relacionada con la indudable importancia del asentamiento
Reconstrucción en 3D de la residencia de élite de la Reconstrucción en 3D de fase intermedia en el
durante las fases chimú e inca hace difícil reconstruir su aspecto en los tiempos del Huaca Chornancap, Lambayeque (Wester). patio del trono de la residencia de élite en la Huaca
reino Sicán. Tampoco es fácil determinar cuales construcciones seguían en uso en Chornancap, Lambayeque (Wester).
los tiempos chimús. Las excavaciones de Sandweiss y Narváez evidenciaron que
Túcume se ha convertido en un importante centro administrativo inca.

68
Krzysztof Makowski

En estado actual, Túcume es el impresionante complejo de pirámides que circunda


el cerro solitario (Narváez 1996, Narváez y Delgado 2011). No se percibe ningún
rasgo ni criterio de planificación previa, o de regulación a posteriori, tampoco hay
ejes de comunicación o murallas compartidas. Cada conjunto tiene orientación
diferente y guarda poca relación con los demás. Podría decirse que hay una cierta
tendencia a orientar los ejes de las construcciones en dirección hacia la cima del
cerro en cuyas faldas y alrededores se distribuyen. Narváez y Delgado (2011)
consideran que el cerro organizaba el espacio circundante en dos mitades divididas
cada una en dos. No se trataría, por supuesto, de una planificación urbana sino,
como en el caso anterior, de Batán Grande, de reglas estructuradas de percepción
y vivencia de un paisaje sagrado,

La cuarta de las capitales de Lambayeque, Pacatnamú (Donnan 1986a, 1986b),


tiene el carácter muy diferente de las demás quizá por su ubicación en el valle bajo
de Jequetepeque, en una tradicional frontera de influencias entre reinos. El control
de Jequetepeque ha sido según las fuentes históricas y arqueológicas una de las
primeras aspiraciones de los señores de Chan Chan.

El general Pacatnamú habría tomado el control del valle y quizá fundado el centro Complejo arqueológico de Túcume, valle La Leche, Lambayeque.
administrativo de Chimor en Farfán. El asentamiento Pacatnamú está fortificado
por la naturaleza y por el arte humano, lo que es un rasgo excepcional en la costa,
compartido solo con Pachacámac: ocupa un espolón rocoso entre el mar y el valle
cultivable. Los escarpados barrancos lo defienden de estos lados. En cambio, la
base del espolón está protegida por murallas y por un profundo foso al pie de ellas.
En total, hay tres trazas de murallas paralelas de los cuales la externa nunca fue
terminada. Otra muralla protege el tope del espolón. Las murallas tienen entre 5
y 7 de alto y la fosa llega a 2 metros de profundiad. El espacio contenido entre las
murallas supera 1 kilómetro cuadrado.

Al interior, 53 plataformas rectangulares medianas se distribuyen sin un orden


preestablecido aparente, pero guardando la misma orientación Norte de la
entrada. Hay además unas 69 plataformas menores. Como han demostrado las
excavaciones en las huacas 4 (por Richard W. Keatinge: Donnan 1986a) y 23a, 49
y 50 (por Christopher Donnan 1986a), las plataformas forman parte integral de
varios complejos planificados y cercados de muros perimétricos rectangulares, los Complejo arqueológico de Pacatnamú, Pacasmayo, La Libertad.
que comprenden patios y espacios techados.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Según Donnan, las plataformas fueron construidas antes que los recintos. Las Chan Chan es, sin duda, la más impresionante de las capitales prehispánicas
rampas sirven de ejes de acceso a las partes elevadas. La existencia de los altares de la costa, tanto por la extensión que bordea los 6 kilómetros cuadrados (20
en los patios frente a las plataformas confirmaría su función como lugares de kilómetros cuadrados con canales, campos hundidos y pirámides) como por la
culto. Se ha encontrado también entierros de mujeres. Se supone que los recintos envergadura de los diez palacios-‘ciudadelas’ que forman su núcleo monumental
construidos al ras del suelo tuvieron la función de habitaciones de élite, pero esta (Moseley y Day 1982; Ravines 1980a; Moseley y Cordy Collins 1990; Ravines
hipótesis no ha podido ser comprobada. 1980a; Campana 2006). Tanto el nombre Chan Chan, conocido desde el siglo
XVII y posteriormente difundido por Ernst Middendorf, como el término
Desde la tierra o desde el aire, destaca en medio de las ruinas de Pacatnamú una ‘ciudadela’ son modernos.
gran unidad planificada rectangular que se asemeja a los palacios-‘ciudadelas’
de Chan Chan. El recinto denominado Huaca 1 (Donnan 1986b) es todo un El desconcierto que causa en todos los visitantes de ayer y de hoy la compleja
laberinto de ambientes organizados alrededor de un gran número de patios y arquitectura monumental de Chan Chan se refleja en esta denominación común,
plazas; comprende también dos altas plataformas. Una de ellas situada en la y en otros nombres y funciones que se la atribuía. Middendorf ([1894] 1974)
parte central del complejo tiene la envergadura de pirámide. Tres rutas alternas estuvo impresionado por las altas murallas que creía defensivas, y les dio el nombre
llevan al visitante por medio de las plazas y conjuntos de ‘audiencias’, es decir, de ‘ciudadelas’, a diferencia de Rivero y Tschudi (1851), quienes asumían que se
cuartos con plataformas elevadas en forma de la letra U que contienen en sus trataba de palacios. Antes de los trabajos sistemáticos emprendidos por el Proyecto
paredes nichos techados. Valle de Moche-Chan Chan, dirigido por Michael Moseley, las opiniones en la
literatura estaban divididas.
El conjunto cuenta también con una plataforma funeraria, pero esta difiere por
completo en forma y en envergadura de las de Chan Chan. El complejo tiene Kosok (1965), Bennett (1937) creían que cada recinto con funciones residenciales y
apariencia palaciega y si bien no se esclarecieron las funciones de los conjuntos de ceremoniales fue construido por un grupo étnico, un clan u otra clase de comunidad
ambientes, algunos tuvieron claro propósito ceremonial. Por ejemplo, el ‘patio de territorial o de parentesco. Horkheimer (1944) y Day (1972, 1982) poblaban los
la audiencia’ contó con tres cámaras funerarias que contenían entierros de adultos recintos con gremios de artesanos, y enfatizaban el papel divisorio de las murallas
y subadultos con ofrendas de conchas de Spondylus sp. y Conus sp. Los entierros que separaban a los grupos sociales. Schaedel (1966, 1978), en cambio, consideraba
fueron alterados por huaqueros. Uno de los hallazgos más espectaculares fue el que solo linajes nobles tenían derecho de residir en las ‘ciudadelas’. Schaedel con
fragmento de un tapiz que representa el dios alado de Lambayeque, pero con los razón observó que el complejo urbano comprende no solo los famosos palacios.
ojos redondos, sentado debajo de un techo monumental y rodeado de un número En los espacios adyacentes a las ciudadelas de Chayhuac y Uhle, por un lado, y
de personajes humanos con ofrendas. a la ciudadela Velarde, por el otro, se extienden aglomeraciones de arquitectura
‘palaciega’ menor y barrios residenciales con casas habitacionales, residencias para
Christpher Donnan (1986a) cree que la mayoría de construcciones proviene del transeúntes, talleres (véase la discusión en Topic 1990). Varias pirámides están
periodo posterior al Mega-Niño del siglo XI. El asentamiento se desarrollaba diseminadas al este del complejo urbano, en medio de los campos bajo riego y
en su opinión entre 1100 y 1370. La cronología de Pacatnamú está también campos hundidos (huachaques).
fundamentada por las formas de adobes y por la composición de desgrazantes
(arenas y aditivos orgánicos agregados a la arcilla durante su producción). Las No existen evidencias de algún tipo de planificación previa. Los ejes largos de
adobes previos a la conquista chimú son moteados, cóncavos y hechos a mano. los recintos de las ciudadelas tienen orientación similar, aproximadamente Norte-
Los adobes chimús, en cambio, son paniformes o rectangulares hechos con Sur, pero no idéntica. Masato Sakai (1998) piensa que han sido trazados gracias
conglomerados, y arena de variada grosor. a un sistema de triangulación con el punto de observación principal situado en la

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Plano general de Chan Chan, Trujillo,
La Libertad (Kolata, 1990).
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Vista panorámica oblicua desde el este, Chan Chan. Trujillo, La Libertad.
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

cima de la plataforma de la ciudadela de Chayhuac. Vistas desde ahí, las cimas de


cerro Prieto y cerro Blanco ayudan a trazar un ángulo recto referencial gracias a la
proyección sobre el suelo de los ejes visuales que apuntan hacia ellos. La línea que
une el centro de la plataforma funeraria de Chayhuac con la cima del cerro Prieto
servía para trazar el eje Nor-Sur del complejo.

Con la observación de la puesta de las Pléiades desde el cerro Blanco, se habría


definido el eje transversal (aproximadamente Este-Oeste) de la ciudadela Uhle.
En cambio, la observación de las salidas de Orión sirvió según Sakai (1998)
para definir la dirección del este celestial, la que quedó marcada en el paisaje
por la construcción de la pirámide El Higo. La localización de la plataforma
funeraria de cada ciudadela, de las pirámides construidas a lo largo del río Moche
y la orientación de los muros perimétricos habría sido producto de un sistema
relativamente complejo de observaciones cruzadas y simultáneas.

Desde Chayhuac se fijaba las direcciones de las salidas heliacales de Orión (hacia
Cerro Blanco), Canis Mayor, Pez Austral, Cola de Scorpio y la Cruz del Sur, en
Recreación en 3D del recinto Tschudi, Chan Chan (Tavera). el cuadrante sudeste del cielo. Para fijar la localización de la futura edificación,
los constructores reproducían sobre la tierra el ángulo entre la dirección del Este
celestial y la salida de la constelación dada, en la proyección espejo, sobre la
superficie de la pampa al Norte de Chayhuac. Por ejemplo, la dirección hacia la
salida heliacal de la delta Crucis (Cruz del Sur) desde Chayhuac es Sur 55,5° y el
eje proyectado hacia la Huaca El Dragón es Norte 56,5°-56,5°.

La hipótesis de Masato Sakai es especulativa, pero verosímil desde el punto de


vista técnico. Cálculos de ejes arquitectónicos, de complejidad similar o mayor a
la planteada, realizaban los constructores egipcios o mayas con instrumentos muy
sencillos. El sistema de torres de observación, sukankas, utilizado para cálculos
calendarios en el Cuzco inca, y estudiado por Tom Zuidema (2010: 100-208,
773-804), Anthony Aveni (1981), Brian Bauer (1998), Brian Bauer y David S.
P. Dearborn (1995) y Carlos Williams (2001), se fundamenta en los principios
similares de la observación de ángulos en el horizonte.

Aveni (1980) recuerda en sus trabajos que el glifo maya relacionado con la
Recreación en 3D de la Huaca del Dragón (Tavera).
observación astronómica del cielo representa a un hombre, el que echado de
espaldas sobre el suelo ha formado una mira en forma de la letra V con sus propias

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piernas levantadas hacia el firmamento y cruzadas, un instrumento de simplicidad la historia del crecimiento del complejo urbano. A diferencia de las otras capitales
completamente desproporcionada en comparación con la conocida sofisticación de la Costa Norte, Chan Chan fue construido en medio de campos de cultivo. Es
de cálculos astronómicos mayas. Bastones, horcones-miras y cordeles solían cierto que estas áreas adyacentes al mar eran menos consideradas por el alto grado
bastar a los constructores antiguos para fijar orientaciones con precisiones a veces de salinidad que los suelos tierra adentro, pero el ingenioso sistema de campos
asombrosas, y logradas gracias a la experiencia de mirar y la extraordinaria nitidez hundidos constituía un posible remedio contra este mal.
de los firmamentos preindustriales. Las constelaciones que Masato Sakai (1998)
tomó en cuenta servían de puntos de referencia para los pescadores tradicionales El sistema de huachaques consistía en levantar las capas superficiales del suelo
entrevistados por Gary Urton. Algunas de ellas están explícitamente mencionadas hasta llegar a niveles cercanos a la napa freática que lleva agua con menor grado
por el cronista español padre Antonio Calancha en el siglo XVII, cuando se refería de salinidad. Además, se puede evacuar en bloques la costra salina que se forma
a las creencias indígenas. en la superficie (método no comprobado para la época Chimú) o utilizar un
sistema de drenaje debajo de la napa. La inversión de trabajo en preparar estos
Tampoco es improbable la hipotética razón que habrá motivado a los constructores campos era sorprendente.
para realizar las complejas mediciones astronómicas, a saber el deseo de establecer
un lazo de parentesco entre el monarca divinizado, posiblemente sepultado en El mayor de los campos hundidos, el Huachaque Grande, tiene una extensión
la plataforma-mausoleo y un cuerpo celestial. Desafortunadamente, no se pudo aproximada de 580 hectáreas según Ravines (1980; véase también Campana
comprobar si parte de la plataforma funeraria de Chayhuac fue efectivamente 2006: 114-137). Algunos de los huachaques conservan sus muros perimétricos
destinada para un observatorio. En cualquier caso resulta claro para todos que cada de hasta 3 metros de altura, así como las terrazas de cultivo y las plataformas
palacio fue concebido como una unidad independiente de las demás. Fundarlo fue con probables depósitos en la esquina sudeste. En la hipótesis de Moseley
como fundar una ciudad. (Moseley y Deeds 1982) se trataría de los huachaques reales construidos al fin
de la existencia de Chan Chan para contrarrestar el déficit de suelos cultivables.
Ninguna calle ni plaza articula las entradas a los conjuntos palaciegos grandes y Sin embargo, John Topic y Theresa Topic Lange (1980) sugieren, que en vista de
chicos (mencionados en los textos arqueológicos como ‘arquitectura intermedia’), la falta de pruebas de que el sistema de desalinización fue realmente eficaz, los
salvo un excepcional caso documentado en el complejo Laberinto-Las Avispas. Los huachaques eran destinados principalmente para el cultivo de totora, la materia
barrios habitacionales son más desordenados aún, y tampoco guardan relación con prima tan preciada e importante en la vida diaria de los habitantes de la Costa
las ciudadelas vecinas. No las rodean de manera sistemática ni tampoco bordean Norte. Recordemos su uso en la construcción de paredes, techos, embarcaciones,
un camino de acceso al palacio. Su forma caótica sugiere que se destinaba áreas trabajos de cestería, etcétera.
libres fuera de los recintos de manera algo improvisada para estos fines, y se dejaba
que los barrios crezcan, guardando las proporciones, como los pueblos jóvenes Las tierras al norte de los huachaques en la Pampa Esperanza estuvieron bajo riego
de las ciudades peruanas del siglo XX. De manera sorprendente los caminos con las aguas llevadas por un canal troncal de la margen derecha del río Moche.
Este-Oeste y Norte-Sur que organizan el espacio circundante bajo cultivo dando El canal fue dañado por El Niño del siglo XI y reconstruido con recorridos
asimismo acceso a los lugares sagrados (huacas) no se proyectan al interior de la diferentes dos veces. Hubo también el intento de ampliar el volumen de aguas con
traza urbana (Campana 2006: 156, 157, figura 124). la construcción del canal intervalle Moche-Chicama de 70 kilómetros, pero este
nunca llegó a llevar agua por un probable error de cálculo de gradiente, como lo
Las excavaciones en área y los levantamientos detallados han brindado algo de habían demostrado Ortloff (y otros 1980) y Kus (1973). Moseley y Deeds (1982)
información sobre la posible función de las formas arquitectónicas y sobre el sospechaban que la obra fue dañada por los movimientos tectónicos. Estos intentos
paisaje agrícola de antaño. Se ha intentado asimismo reconstruir tentativamente de ampliar la frontera agrícola a toda costa son significativos, porque indican el

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muy alto grado de dependencia de la población urbana respecto a recursos agrícolas


producidos localmente, a las puertas de la ciudad.

Existe un consenso que la construcción de Chan Chan se inició con la ciudadela


Chayhuac en la mitad meridional del complejo. La mayoría de investigadores
considera que las ciudadelas Bandelier, Velarde, Tschudi y Rivero han sido
construidas como las últimas del complejo y que, por lo tanto, el crecimiento de
la ciudad no seguía ninguna dirección predeterminada. En la propuesta de Kolata
(1982, 1990), coincidente con la de Carlos Williams Léon (1986-1987), Chan
Chan habría atravesado cinco etapas del desarrollo, caracterizados por el uso de
técnicas constructivas específicas (Tabla 1).

No se dispone de evidencias suficientes para correlacionar esta secuencia preliminar


con los palacios menores (arquitectura intermedia) y los barrios residenciales.
Las características de estos últimos han sido definidos por Klymyshyn (1987) y
Topic (1990) para el periodo en el que Chan Chan se convirtió en la capital de un
imperio costeño (aproximadamente 1350-1470 después de Cristo).

Tabla 1

1400-1470 Ciudadelas Rivero y Tschudi adobe alto y tapia

Ciudadelas Bandelier y Velarde,


1300-1400
Huacas Toledo y El Dragón* adobe alto y tapia
Ciudadelas Squier y Gran Chimú adobe alto o parelelipípedo, de corte cuadrado
1200-1300
Huaca Las Conchas*
Ciudadelas Laberinto y Tello adobe paralelipípedo,
1100-1200
Huaca Tacaynamo* cuadrado o paralelipípedo, plano
Ciudadelas Uhle y Chayhuac adobe paralelipípedo
900-1100
Huacas El Olvido* y El Higo plano

* La cronología de las construcciones piramidales, las ‘huacas’, no concuerda necesariamente


con otras propuestas, como la de Schaedel y Donnan para la Huaca El Dragón, y se
fundamenta en materiales constructivos.

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Detalle de muros de audiencias en la ciudadela de Tschudi, Chan Chan, Trujillo, La Libertad.
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Hay una coincidencia interesante en las secuencias de Kolata (1990) y de Caballaro: al interior de estos recintos que contienen arquitectura pública albergan a su
en cada periodo se habría construido dos imponentes recintos-ciudadelas. Estas vez recintos menores, que restringen acceso a patios, y a conjuntos de pequeños
parecen formar parejas, una ubicada al Este de la otra. Una plataforma-mausoleo ambientes modulares techados repetidos en configuraciones preestablecidas. Hay
constituye el elemento arquitectónico central de siete ciudadelas, Chayhuac, Uhle, dos tipos de ambientes modulares techados: ‘audiencias’ y ‘depósitos’.
Gran Chimú, Bandelier, Velarde, Rivero y Tshudi. El mausoleo albergaba el o los
cuerpos de gobernantes muertos, rodeados de su harén, según lo ha demostrado Los nichos alineados y agrupados en la cima de una banqueta en U recibieron el nombre
Conrad (1982). Dos plataformas funerarias más, Las Avispas cerca de Laberinto y de ‘audiencia’. Se la comparaba con las pinturas moches tardías y con las maquetas
la plataforma adosada a Squier, se encuentran afuera de las murallas. chimús, en las que construcciones techadas sobre una plataforma sirven para que se
pueda sentar en la sombra un sacerdote o un mandón que presenciaba o dirigía una
Existe, por ende, un consenso en la literatura reciente del tema (Pillsbury y Banks ceremonia. Cabe observar, sin embargo, que las audiencias de Chan Chan no siempre
2004) que las ciudadelas cumplían función palaciega durante vida del rey, quien la dan a un espacio abierto. Muy a menudo están accesibles desde un corredor.
había mandado a construir, y de mausoleo y templo funerario después de su muerte.
Para Pillsbury (2008: 202), «en su periodo de vigencia, los palacios costituyeron Las audiencias no son exclusivas de las ciudadelas: aparecen también en las
formas arquitectónicas dinámicas que experimentaron transformaciones: los construcciones planificadas ‘de élite’ tanto en la capital como en los supuestos
activos centros administrativos, rituales y residenciales devinieron en mausoleos centros administrativos provinciales (por ejemplo, Farfán en Jequetepeque) y
y lugares de pública veneración. Lo que ahora vemos es la fase final, el resultado locales (por ejemplo, Milagro de San José). Hay también algunos casos no muy
acumulado de esas transformaciones». Es posible que cada uno de los dos palacios frecuentes de audiencias construidas al lado de talleres de producción en los barrios
potencialmente coetáneos haya sido construido para uno de los dos cogobernantes, ‘populares’ de Chan Chan.
lo que respondería a un esquema dual de organización de poder, conocido como Por ello, se ha sugerido que estas misteriosas construcciones se relacionaban
diarquía. Múltiples ampliaciones (anexos) y modificaciones sugieren asimismo que con el ejercicio del poder político y, en particular, con el pago de tributo. Varios
el palacio estuvo habitado por los parientes del rey aún después de su muerte. investigadores compartieron la idea de que numerosos funcionarios cómodamente
Algunas ciudadelas, particularmente las más antiguas pudieron haber servido de sentados bajo techo, al interior de los nichos, controlaban el flujo de visitantes,
residencia a varios señores. quienes se dirigían hacia depósitos cargando canastas, bolsas, u objetos. Así, se
estaría asegurando el control numérico de tributos y ofrendas entregadas al rey por
Si la función ceremonial del complejo está bien fundamentada por las características artesanos, campesinos y sus mandones.
de arquitectura y por los hallazgos, no ocurre lo mismo con las hipotéticas
funciones administrativas y residenciales de élite. Todas las ciudadelas difieren Jerry Moore (1996a) ha demostrado con un fino análisis de distribución,
unas de otras en la organización interna. No hay dos iguales. Sin embargo, se respaldado por sólido manejo estadístico, que este escenario tan convincente
repiten algunos principios de organización de espacio y varias formas de ambientes carece de fundamentos empíricos. Las audiencias, por lo general, no colindan con
techados. Todas las ciudadelas están subdivididas en recintos internos por medio los depósitos y tampoco se ubican en el camino que lleva hacia ellos. El número
de grandes murallas. Las ampliaciones (anexos) implican también el adosamiento de casos de asociación directa entre audiencia y depósitos no sobrepasa el 20 por
de nuevos extensos recintos a los ya existentes. ciento de la muestra. Las excavaciones de 30 entre 178 audiencias registradas
en Chan Chan tampoco arrojaron vestigios a favor de la hipótesis burocrático-
Con el tiempo, a juzgar por la secuencia de Williams León (1986-1987) y Kolata administrativa. Se ha confirmado la existencia de techos, pero el interior estaba
(1982, 1990), se generaliza una tendencia a dividir el palacio en tres grandes completamente limpio. Mención aparte merece el hallazgo de entierros de
recintos, de los cuales el central circunda a la plataforma funeraria. Los espacios mujeres jóvenes, potencialmente sacrificadas y sepultadas debajo de los pisos de

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las audiencias con ofrendas de Spondylus princeps, semillas selváticas, huesos de trono’, plataformas de mando, e incluso rituales en presencia de fardos como en la
llama, recipientes de cerámica. Los hubo en varias ciudadelas (Gran Chimú, maqueta chimú de la Huaca de la Luna. Campana (2006: 210-211) cita al respecto
Bandelier, Tschudi, Uhle y Rivero). Se refuerza así la sospecha de que la función una reveladora obervación de Squier, quien visitó, guiado por el huaquero coronel
de las audiencias no fue tan secular como se creía inicialmente. La Rosa a las audiencias decoradas de pinturas polícromas y ubicadas probablemente
en las ciudadelas Velarde o Squier: «Casi todos tienen nichos en costados o
En varios casos resulta claro que el conjunto de audiencias fue concebido como enfrente de las entradas, Dos o Tres, tienen dos hileras de nichos, unos sobre
el destino al final de un largo camino por medio del laberinto arquitectónico del otros. Encontramos que esqueletos y cuerpos desecados, primorosamente vestidos
palacio (Topic 2003). Cuando las audiencias son varias y colindantes, el sistema y emplumados y acompañados por adornos de oro y plata y diversas insignias de
de accesos las ordena de modo que para llegar a la siguiente hay que pasar por la rango ocupan los nichos de todos estos aposentos o bóvedas» (Squier 1974: 77). Si
anterior. En mi opinión, el contexto arquitectónico de las audiencias, documentadas esta observación de viajero es extrapolable a todas las audiencias, habría que pensar
en relación con zonas de producción y con pequeños centros administrativos de que en cierto momento de la historia de cada palacio cada nicho podía convertirse
provincias, sustenta de manera convincente la hipótesis de que las audiencias eran en el lugar de sepultura de un personaje de importancia.
destinadas para los curacas de diferentes rangos y funciones.
En el caso de Chan Chan llama atención el frecuente aislamiento de conjuntos de
Es una forma arquitectónica en la que se materializa el rango del individuo, que audiencias. Da la impresión que se quería crear ambientes de reunión separados
puede ocupar el asiento techado en ciertas circunstancias relacionadas con el para grupos de curacas y/o cabezas de linajes. Cada grupo disponía de su propio
ejercicio de su función. No cabe duda tampoco que los conjuntos de audiencias recinto. La ubicación respecto al acceso guardaba quizá relación con el lugar que
ofrecían condiciones para una cómoda reunión en la sombra. En el caluroso clima sus potenciales usuarios ocupaban en la compleja jerarquía social, fundamentada,
que reina en el valle de Moche, la mayor parte del año el contraste entre amplios entre otros, por los lazos de parentesco y por los deberes de la función política.
espacios abiertos bajo el sol ardiente y la sombra de los pórticos es muy fuerte.
El sol y la sombra trazarían una frontera contundente separando los gobernados Kolata (1990) observa que las audiencias de los palacios construidos en los tiempos
de los múltiples gobernantes. Nos parece significativo que el alto número de posteriores a las grandes conquistas realizadas por el reino de Chimor en el siglo
audiencias hace la diferencia entre las diez ciudadelas y las supuestas residencias XIV (Velarde, Bandelier, Tschudi y Rivero) tienen formas estandarizadas con
palaciegas menores aglutinadas en espacios intermedios entre las ciudadelas. cuatro o seis nichos. En cambio, en los casos anteriores la forma de la audiencia y
Andrews (1974) registra 101 audiencias en las ciudadelas, 33 en palacios menores, el número de nichos internos varía sustancialmente de un palacio a otro: dos, tres,
47 en arquitectura intermedia de variada envergadura y función. cuatro, cinco, seis, ocho, nueve. ¿Quizá la estandarización numérica es un reflejo
de la organización del sistema del poder en el etapa imperial? Según la hipótesis
La razón de ser de las audiencias queda entonces de algún modo esclarecida, pero que acabamos de plantear, los conjuntos de las audiencias habían sido diseñados
la finalidad de las reuniones para los que servían no lo es. No creemos que hubo de acuerdo con la configuración coyuntural de los sistemas de mandos sustentados
necesariamente una sola razón para construirlas. Todo lo contrario, la variedad por lazos de parentesco entre la nobleza gobernante.
de espacios y ubicaciones de las audiencias respecto a áreas de reunión (pequeños
patios), de tránsito (grandes patios), y de aislamiento (corredores apartados), y El análisis realizado por Moore (1996a) indica además que los tres caminos que
también respecto a zonas de preparación de alimentos (como en Milagro de San se iniciaban en la única entrada a la ciudadela, y seguían por corredores y patios,
José), y de producción especializada (barrios de Chan Chan), sugiere una diversidad se bifurcaban para dar acceso a conjuntos concretos de ambientes con funciones
de funciones ceremoniales y administrativas, incluido, por ejemplo, ambientes diferentes. Una de estas bifurcaciones llevaba, por ejemplo, al espacio ceremonial
destinados para el ayuno ritual mencionado por los cronistas y también ‘salas de delante de la plataforma funeraria. Otras bifurcaciones permitían el acceso a las

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audiencias, otras más a los depósitos. Estos últimos tienen un tamaño estandarizado En resumen, el diseño de los palacios parece estar subordinado a las funciones
y están dispuestos por filas. Los hay de dos tipos: ceremoniales por medio de los cuales se ejercía la administración del Estado y se
fundamentaba los derechos dinásticos gracias al culto de ancestros divinizados. La
 Pequeños cuartos techados de tamaño estandarizado (2 × 2,5 × 2 metros), mayor parte de espacio cercado se destinaba a las reuniones masivas. Nos referimos
alineados a lo largo de un corredor y accesibles por medio de la puerta con un a las grandes plazas y patios con ciertos tipos de audiencias para dignatarios y con
umbral inusualmente alto. plataformas donde podían sentarse mandones de menor rango.
 Ambientes cuadrangulares sin puerta, accesibles desde arriba y ordenados a
manera de celdas en un panal. Las actividades relacionadas con el culto funerario ocupan posiblemente el
segundo lugar en cuanto el uso del espacio. Es probable, pero difícil de demostrar
Es muy probable que sirvieran para almacenar diversos tipos de productos. En empíricamente, sin excavaciones en área a gran escala, que las audiencias y los
los palacios considerados más antiguos, como Chayhuac o Uhle, los depósitos depósitos del sector adyacente al mausoleo tuvieron también que ver con el culto
se concentran en la cercanía de la plataforma funeraria. Estas dos ciudadelas póstumo, como es evidente en el caso de Chayhuac, gracias a una asociación
tienen también inusualmente bajo número de depósitos (67 Chayhuac y 68 Uhle). directa. Las dependencias para proveer las actividades de alimentos, almacenes y
Posteriormente los almacenes se distribuían en varias agrupaciones al interior de fuentes de agua se asocian a estos dos sectores principales.
los recintos septentrional y central. Su número promedio oscila alrededor de 200.
Las variaciones del área de almacenamiento se deben, según la interpretación de En todo caso, el análisis del sistema de comunicación por Moore (1996) brinda
Alan Kolata (1990), a dos factores: a la duración de la ocupación de palacio y sus un cómodo sustento para nuestra hipótesis. Es revelador que todas las vías
remodelaciones, y a las necesidades de un Estado que inicia la lucha por hegemonía convergen a manera de árbol genealógico en una sola entrada y salida. Hay pocas
regional. A este último factor se atribuye la inusual envergadura de áreas de comunicaciones transversales internas. Ello sugiere, desde mi punto de vista, que
depósito, superiores a 9.000 metros cuadrados, al interior de los palacios Laberinto los complejos fueron diseñados como espacios destinados para visitas periódicas.
y Gran Chimú, cuando, en los conjuntos restantes, el área total promedia oscila La arquitectura ordena y clasifica grupos de visitantes según rango, función y
entre 2.000 y 6.000 metros cuadrados. destino. Grupos sociales definidos adoptaban los caminos indicados hacia espacios
concretos en los tiempos previstos, quizá guiados por guardias.
Las áreas específicamente residenciales y de preparación de alimentos nunca han
sido bien definidas. No se puede, por ende, estimar la cantidad de habitantes La extrema, laberíntica complejidad de organización arquitectónica interna no es
permanentes de cada complejo ni precisar el lugar donde vivía el rey y sus propiedad exclusiva de las diez ciudadelas, como podría pensarse. En los espacios
familiares. Kent Day (1982) menciona grandes cocinas en las partes relacionadas intermedios entre ellas hay conjuntos muy similares de menor envergadura. Según
con el acceso principal en los sectores norte y central del palacio Rivero. Ulana Klymyshyn (1982), tres de estos complejos, construidos al final de la historia
de Chan Chan, se caracterizan por la subdivisión tripartita y poseen todos los
Parece tratarse, sin embargo, de dependencias de las áreas públicas, quizá destinadas elementos y rasgos de las ciudadelas.
para banquetes en el marco de lo que los antropólogos llaman ‘la política de
comensales’, tan recurrente en los Andes prehispánicos. Los estudiosos de Chan ¿Podría tratarse también de residencias reales? Otras seis carecen de subdivisiones
Chan sugieren que las áreas domésticas se ubicaban en el Sector Sur, detrás de (como la ciudadela Chayhuac) y de plataformas funerarias (como las ciudadelas
la plataforma funeraria y que estaban constituidas por modestas construcciones Laberinto y Tello), pero cuentan con patios, pozos, estanques, audiencias y
de materiales perecibles. Mención aparte merecen los estanques y los pozos muy almacenes. Seis complejos más poseen organización interna variada, una extensión
recurrentes en los sectores a los que se atribuye la función residencial. considerable, pese a que solo algunos componentes de la arquitectura pública, que

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

acabamos de enumerar, están presentes, además del pozo de agua. Otros siete se
asemejan a los anteriores pero carecen de fuente de agua visible sobre la superficie.
Las construcciones descritas, que suelen ser interpretadas como residencias
palaciegas de nobleza, se ubican en la mitad meridional de Chan Chan, en el área
central (entre Tschudi, Uhle y Laberinto), al Oeste de Rivero y al Sur de Tschudi.

La imagen de la capital sería incompleta sin las extensas dependencias (conocidas


bajo siglas inglesas de SIAR, small, irregular, aglutinated room, pequeños cuartos
irregulares y aglutinados, lo que describe bien una de las características recurrentes).
Según John Topic (1980), las casas unifamiliares aglutinadas a lo largo de senderos
y pasadizos se agrupan en verdaderos barrios. Los hay por lo menos cinco, de
crecimiento desordenado. Algunos invaden áreas de entierros.

Los barrios residenciales se alinean en una franja casi continua, en las periferias
Este y Sudeste del área monumental. Es posible que cada barrio guarde relación con
uno de los cementerios cercados de doble muro que se encuentran en su vecindad.
Por ello, Topic (1980) piensa que cada barrio podía corresponder a una comunidad
territorial de parentesco tipo aillu. A las casas se entra por la cocina que puede
convertirse en taller. Varios ambientes, depósitos y dormitorios se intercomunican
con ella (Topic 1982, 1990). Es una distribución similar que en aldeas chimú, pero el
área promedio es más grande que la de una casa campesina. Un porcentaje relevante
de los habitantes de las unidades excavadas eran artesanos que trabajaban madera,
fibras, tejidos y metales. Las casas contaban con acceso a un pozo de agua común.

Núcleos no muy extensos de arquitectura doméstica de otro carácter están


diseminados en la parte central del área monumental, y ocupan áreas no cercadas
Modelo de recinto ceremonial chimú con
representación de episodios de culto a los (al lado de las ciudadelas Velarde, Squier, Bandelier, Uhle y Chayhuac) entre
muertos, Huacas del Sol y de la Luna, las ciudadelas y la arquitectura intermedia (Topic 1990). Se distinguen por ser
Trujillo, La Libertad. construidos encima de plataformas. Algunos de los conjuntos se componen de
casas habitacionales alternadas por áreas de actividad artesanal y cuentan con
sus fuentes de agua y cocinas. Otras construcciones parecen ser destinadas
exclusivamente como ambientes de trabajos especializados de varios individuos
Distribución de personajes en la maqueta-
bajo la supervisión.
modelo con organización simétrica dual
(Moore 2006).
Las cocinas en estos sectores pueden abastecer a más de una casa. Las audiencias
y los puestos de vigilancia, conocidos como arcones, se relacionan con áreas

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de producción especializada y con los accesos a agua. Las alacenas asociadas a Asentamientos, paisaje y sociedad2
las unidades domésticas y de producción carecen de manera significativa de
características que se encuentran en los depósitos de alimentos de las áreas rurales, La distribución de asentamientos, los cambios en las formas arquitectónicas y en
y parecen haber sido destinados para almacenar objetos producidos. Por ende, las técnicas de construcción forman una fuente privilegiada de información sobre
resulta probable que los ocupantes de las casas estuvieron mantenidos por el Estado posibles transformaciones sociales y políticas para el Periodo Intermedio Tardío,
y se dedicaban a la producción de objetos encargados por sus curacas. preferida por arqueólogos que hacen del seguimiento comparativo de procesos
evolutivos el objetivo principal de su quehacer. Las modificaciones en el paisaje
Un tercer tipo de construcciones fue localizado al sudeste de Chayhuac y El Higo cultural que anteceden este periodo y continúan en los primeros siglos del segundo
y al norte de Tello. Se trata de un edificio con varias banquetas que suelen servir milenio después de Cristo son fáciles de percibir, pues, por un lado, se desprenden
de cama en las casas habitacionales, la cocina tiene varios fogones y está destinada de grandes obras de riego y, por el otro, de una revolución conceptual en la
para abastecer a un alto número de personas. Ofrendas de camélidos jóvenes, los tecnología de construcción de edificios monumentales. La región de Lambayeque
que se encontraron debajo de una plataforma con el carácter de altar, sugieren destaca en particular por haber sido integrada a través del más grande sistema de
que la ocupación de los residentes estuvo estrechamente relacionada con estos riego forzado en la costa del Perú prehispánico. Se ha comprobado que este sistema
animales. En las ofrendas hay además plumas y semillas de la selva. se fue desarrollando entre los periodos Moche Tardío y Lambayeque, a partir de
los antecedentes mucho más modestos (Castillo 2010; Dillehay 2001; Eling 1987;
Topic (1990) supone que el edificio, que carece de fuentes directas de agua, servía Shimada 1990).
de hotel para los arrieros de las caravanas que abastecían a la capital de productos
foráneos. Calcula, asimismo, en aproximadamente 600 camas la capacidad de los El esfuerzo mancomunado, en el que el trabajo corporativo era un valor en sí y
hoteles-caravanseraï. En su estimación, 12 mil artesanos habrían trabajado en los la inversión del tiempo social no importaba, se materializaba en la arquitectura
talleres de Chan Chan y en sus casas durante el periodo del apogeo de Chimor. pública desde el Periodo Arcaico hasta los tiempos mochica. Los adobes mochica,
Se supone que la producción estaba destinada para abastecer a los palacios y a los hechos de gavera y marcados, así como la técnica de levantar volúmenes con
templos. La mayor parte de producción servía de ofrenda funeraria. columnas de miles de ladrillos contravienen principios de eficiencia y economía de
tiempo. El trabajo era tan importante como su efecto. Al igual que en el Periodo
La preocupación por elucidar la organización del poder y de la producción ha Arcaico, pero a escala incomparablemente mayor, comunidades organizadas bajo
hecho que la arquitectura con la función claramente religiosa no fue estudiada, el mando de curacas juntaban el esfuerzo para construir o, más a menudo, ampliar
salvo la Huaca El Dragón, excavada por Richard Schaedel (1966b) y restaurada. y renovar sus espacios ceremoniales, adyacentes a las moradas de dioses ancestrales.
Son seis los volúmenes piramidales más importantes de formas variadas en el
paisaje de Chan Chan: El Dragón, Toledo, las Conchas, Tacaynamo, El Olvido Con esta participación reafirmaban su identidad, y los lazos de obediencia y respeto
y El Higo. La Huaca El Dragón tiene forma de pirámide de dos escalones, la que debían a las autoridades. A partir de la estratigrafía de la Huaca Fortaleza en
altura total de 7,50 metros y está cercada por una muralla. Sus paredes estuvieron Pampa Grande, Shimada y Caballaro (1986, Shimada 1990) han demostrado que
decorados con relieves. Decoración similar en el relieve tuvieron las Tres Huacas a fines de la historia moche (Moche V) este sistema ancestral fue reemplazado por
y El Higo. Todas las pirámides se encuentran dispersas en los campos de cultivo, otro, diferente y mucho más sencillo: plataformas de cuartos de relleno. El sistema
algunos de ellos cercados, al este y nordeste del complejo monumental (Campana
2006: 181-198). 2 La primera versión de este texto fue publicada en inglés, como «Late Prehispanic Styles and Cul-
tures of the Peruvian North Coast: Lambayeque, Chimú, Casma». En: K. Makowski, A. Rosenzweig
y M. J. Jiménez (eds.), Weaving for the Afterlife, vol. II, 103-138, Ampal/Merhav Group of Compa-
nies, Tel Aviv, 2006.

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

consiste en levantar recintos cuadrangulares de adobes a manera de panal de abejas


y rellenarlas con arena, adobes fragmentados y enteros, y otros materiales.

El sistema tiene la ventaja de crear elevaciones y volúmenes impresionantes en


poco tiempo, con la utilización de un número grande de trabajadores manuales
inexpertos y bajo conducción de dirigentes especializados. A diferencia de Moche,
en la arquitectura lambayeque se utilizan adobes hechos en serie, pero a mano y de
formas variadas regionalmente. En Chimú entra también en uso generalizado la
técnica tapial, que permite levantar muros con mayor rapidez. Howard Tsai (2012)
ha reconstruido recientemente el sistema de construcción de adobe utilizado en el
Periodo Chimú en Farfán (Complejo IV), tomando en cuenta todas las etapas de la
cadena operativa desde la producción de ladrillos hasta su colocación en el muro, y
puesto en evidencia notables diferencias en comparación con los periodos anteriores.

Los muros chimús están construidos de tal manera que ladrillos de diferentes
características en cuanto a la textura, el desgrasante y el tamaño se encuentran
en el mismo tramo-tarea. Ello contrasta con el sistema mochica. Este último fue
reconocido para las Huacas de la Luna y del Sol, incluida la «zona urbana» por
Hastings y Moseley (1975) y Moubarac (2002). Sus características son las siguientes.

La edificación se hace con adobes de gavera de tamaños variados, las que se


apilan fijándolos con argamasa, formando columnas constructivas. Los adobes de
tamaños similares suelen concentrarse en ciertas partes de la construcción. Estas
columnas adosadas una a la otra crean el volumen sólido de las plataformas moche.
Dado que un porcentaje alto de los adobes lleva marcas que son recurrentes en
ciertas partes del edificio, Hastings y Moseley (1975) han concluido que algunas
comunidades bajo el mando de sus curacas y de los especialistas estuvieron a
La Huaca El Dragón, conjunto de plataformas escalonadas en las afueras de Chanchan.
cargo del proceso productivo de adobes y estos mismos se desempeñaban como
albañiles en una parte del edificio dado. Los adobes fueron producidos y secados
lejos separadamente en las áreas de origen de cada grupo. Ni la producción de
adobes ni la mampostería fueron normadas y supervisadas por los representantes
del poder estatal.

En el caso de las construcciones Sicán Medio y Tardío (900 -1375 después de Cristo)
queda, en cambio, claro que las tareas de albañilería y de la producción de adobe
(Tsai 2012) están a cargo de grupos separados. Los productores apilan los adobes

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

secos cerca del área de la construcción. Los mandones supervisan directamente el en las cercanías de las orillas de los canales y se mantuvieron poblados de manera
avance en la producción de cada grupo, por lo que el marcado de adobes ya no es continua o con reocupaciones sistemáticas hasta la conquista inca. El sistema que
necesario. Los albañiles escogen adobes de características variadas sin fijarse en ellos, interconecta las cuencas de La Leche y de Chancay-Reque en la forma que aún
dado que ellos también trabajan bajo la supervisión directa (Tsai 2012). está en uso, es decir, por medio de los canales Taymi y Raca Rumi fue construido
durante la fase Sicán (Sicán Medio) de la cultura Lambayeque. El desarrollo
Las consecuencias de cambios en la organización de construcción se perciben tecnológico, particularmente la metalurgia de bronce arsenical, ha favorecido
tanto en las capitales como en las residencias de curacas y centros administrativos eventualmente los ambiciosos trabajos de ingeniería, gracias a nuevas herramientas.
dispersos en las provincias. La corta duración y la remodelación muy frecuente
caracterizan a la arquitectura. El número de estructuras de variado tamaño supera En el marco del Proyecto Alto Piura, Anne Marie Hocquenghem (Hocquenghem
a las tazas establecidas para los periodos anteriores. En la costa de Lambayeque, y Vetter 2005) ha identificado un imponente canal troncal a lo largo del valle. La
aproximadamente un 30 por ciento de asentamientos de los periodos Lambayeque relación entre este canal y los sitios administrativos Lambayeque de la fase Sicán
y Chimú, los que han sido localizados durante las prospecciones arqueológicas es probable. Makowski (1994) ha estudiado un sistema de represas que cerraban
intensivas, cuenta con una construcción de carácter público. La extensión de las quebradas del cerro Vicús para distribuir el agua de lluvias acumuladas hacia
algunos complejos, como Chan Chan, Pacatnamú o Túcume, tampoco tiene los campos. Las represas fueron construidas posiblemente en el siglo XI por los
precedentes en los periodos anteriores. pobladores que utilizaban la cerámica local en estilo Piura. Las evidencias de
Piura son relevantes para definir en qué medida el reino Lambayeque ha tenido
Si bien los primeros canales fechados con seguridad provienen del Periodo la capacidad administrativa para organizar obras de envergadura en los valles
Formativo, y la agricultura de inundación es posiblemente tan antigua como la conquistados al norte de La Leche y así evaluar mejor el indudable aporte posterior
vida sedentaria en la costa, nunca antes había existido una red de riego de tanta chimú a la expansión de la frontera agrícola.
envergadura como la de la Costa Norte en el Periodo Intermedio Tardío. Kosok
(1965) fue el primero en percatarse en sus vuelos del origen prehispánico y gran Los sistemas de riego, una vez creados, dejaron una impronta duradera en la
complejidad del sistema de irrigación actualmente en uso, el que no solo cuenta con manera como se distribuía la población sedentaria en cada valle, y, por lo tanto,
troncales a lo largo del curso de la cuenca, sino que interconecta tres valles: Leche, también en los sistemas políticos. Las capitales y los centros locales, las residencias
Zaña y Lambayeque. Dos de estos canales, el Taymi y el Reque, se confunden con de señores y de los curacas subalternos suelen situarse cerca de las bocatomas de
ríos por su ancho y por su caudal. canales troncales, verbigracia Batán Grande. El asentamiento de Úcupe (Alva
y Meneses 1984), con sus famosos murales que representan a varios personajes
Los estudios realizados en los valles de Piura, La Leche, Lambayeque y Jequetepeque con los atributos de la ‘deidad Sicán’, puede servir de ejemplo de una probable
sugieren que los primeros trabajos a gran escala que tuvieron por objetivo unir a residencia de una importante autoridad local que quería enfatizar su parentesco
diferentes cuencas se iniciaron durante las fases tardía y terminal de la cultura directo con los reyes de Batán Grande. Las informaciones etnohistóricas son en
Moche. Estas fases se caracterizan por la presencia de la característica cerámica este caso completamente compatibles con las evidencias arqueológicas.
Moche V, al lado de varios otros estilos influenciados por las tradiciones sureñas
Wari (Shimada 1990, Castillo 2010). Del periodo mencionado provienen los En el estudio de la organización del poder desde la perspectiva arqueológica los
canales que unen el valle norteño de Chancay con Zaña: Collique y Reque. estudiosos toman en cuenta la extensión de los asentamientos, la diversidad formal
de las construcciones, y el parecido entre ciertas formas de arquitectura pública de
Esta suposición se desprende, entre otros, de la notable continuidad, la que se la capital y de los supuestos centros provinciales y locales. Este método ha servido
observa en varios asentamientos, los que fueron fundados en el Horizonte Medio bien para demostrar que el reino de Chimor ha extendido toda una red de centros

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administrativos regionales, como Farfán en el valle Jequetepeque, Manchan en el Como lo demuestran los estudios de Willey (1953) y Wilson (1988, 1990)
valle de Casma (Mackey 1987, 2004, 2006, 2009; Mackey y Klymyshyn 1990) en los valles de Virú y Nepeña, los asentamientos grandes de los periodos
y, probablemente, Tamarindo en el valle de Chira. La frontera meridional del posteriores al Horizonte Medio 2, cuya extensión puede superar las 15
Imperio chimú se extendió quizá hasta el valle de Casma, dado que ni en el valle hectáreas, se construyen siempre fuera del área de cultivos sobre la andenería
de Culebras ni en Huarmey se han registrado evidencias de la presencia política ascendente por las laderas de quebradas laterales y sobre espolones que bordean
de Chimor, menos huellas del control directo. Por el contrario, la población local el valle. El real impacto de la dominación chimú en el desarrollo de agricultura
mantiene incólumes sus tradiciones en cuanto a la arquitectura y la cerámica y en la densidad demográfica está en discusión. Wilson está observando la
(Przadka 2012; Makowski y otros 2012; Giersz y otros 2014). disminución del número de asentamientos con la arquitectura pública durante
el Periodo Intermedio Tardío.
En los complejos monumentales provinciales de Chimor se repiten los patios
amurallados, y los conjuntos de ‘audiencias’, similares a los que caracterizan la No disponemos aún de evidencias suficientes para entender a profundidad
arquitectura de Chan Chan. En Farfán está presente también la plataforma del qué implicancias haya tenido la consolidación de poderosos Estados regionales
culto funerario. Richard W. Keatinge (1974, 1975, 1980) ha estudiado centros expansivos en la vida social y económica de las provincias sometidas. Los
locales chimús en el valle de Moche, y en las quebradas adyacentes entre Moche resultados de los trabajos de Harmuth Tschauner (2001, 2009, 2014) en
y Chicama. El Milagro de San José en la quebrada del río Seco a 9 kilómetros al Lambayeque y de Klaus Koschmieder (2012) en Casma, quienes excavaron de
norte de Chan Chan es un buen ejemplo de un centro regional de envergadura manera intensiva y sistemática pequeños asentamientos del Periodo Intermedio
relacionado con el canal El Milagro. Con su extensión 55 por 45 metros estaría Tardío, hacen entrever las potenciales debilidades de modelos interpretativos
muy por debajo de Farfán en escala de importancia. Contiene siete conjuntos propuestos. Es cierto que las tipologías formales de centros administrativos,
de audiencias, dos patios, una amplia cocina y patios anexos, además de la la envergadura y la suntuosidad de la arquitectura pública invitan a tomar en
monumental entrada principal. La entrada cuenta con rampa que lleva a los consideración mecanismos de control burocrático directo y omnipresente por
visitantes a la plataforma y luego a un vestíbulo de acceso restringido. parte de las capitales sobre las áreas rurales dominadas.

El pequeño centro local de la quebrada del Oso contiene solo un conjunto de Pampa de Burros en Lambayeque (Tschauner 2001, 2009) podría interpretarse
audiencias en el eje de dos patios. El recinto de la quebrada de Katuay es aún como asentamiento de élite y un centro administrativo local, a juzgar por el
menor. Estos estudios comparativos de formas arquitectónicas sirvieron para carácter planificado de la arquitectura del pequeño complejo, el que cuenta en el
demostrar empíricamente que el reino de Chimor, como cualquier estado, contaba interior del recinto cuadrangular con un laberinto de recintos techados y patios.
con centros administrativos de más de cuatro rangos de magnitud y complejidad, Las excavaciones demostraron que las construcciones servían de residencia en dos
y que en este sistema las audiencias simbolizaban la autoridad delegada (Keating y periodos sucesivos, Sicán-Lambayeque y Chimú, a dos comunidades de artesanos
Conrad 1983; Keating y Day 1973). especializados, de metalurgistas y de alfareros.

En los valles al sur de Moche el fin del Horizonte Medio se relaciona también con Se ha excavado un área residencial para varias familias, una cocina común,
intentos de extender al máximo la superficie de cultivos. La morfología de la costa además del área de producción compartida. Sorpresivamente no se ha encontrado
con varias cadenas que separan a las cuencas hacía imposible interconectar los evidencias de relaciones de dependencia con los centros administrativos regionales
canales con uno transversal, de trasvase, similar al moderno Chavimochic. Estas y centrales, ni de la producción por encargo de élites. Los resultados de las
limitaciones fueron parcialmente superadas de otra manera, con el ahorro de la investigaciones apuntan hacia la amplia independencia y el carácter autosuficiente
tierra cultivable. de las economías rurales.

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Las investigaciones sobre los cambios en la organización de asentamientos desde


Sicán Medio hasta los tiempos incas, realizadas por Tschauner (2014) en el área
de los señoríos Túcume y Cinto, aportan datos significativos para repensar las
relaciones entre los poderes locales y foráneos, tal como estas se reflejan en la
arquitectura y en la distribución espacial de asentamientos.

El sistema de asentamientos Sicán Medio tiene carácter centralizado alrededor del


complejo de pirámides de la Vista Florida en el valle bajo. Tras la desaparición de
Vista Florida, tres centros periféricos, que tuvieron carácter secundario por breve
tiempo, ascendieron al rango más alto en la jerarquía de asentamientos. Hacia el
final de Sicán Tardío, dos asentamientos grandes, Pátapo y Mocce, se perfilan
como centros políticos en el sur del área. Al norte no se ha encontrado poblados
de mayor extensión, pero en la vecindad inmediata está el área monumental de
Túcume. Tschauner observa que el corredor deshabitado entre las áreas norte sur
corresponde exactamente a la frontera entre dos señoríos, Cinto-Pátapo y Túcume,
documentados en las fuentes coloniales (Netherly 1990).

La conquista de Lambayeque por los chimús no ha implicado cambios sustanciales


en la organización espacial de los asentamientos. No obstante, no se observa la
correlación típica para Sicán Medio Tardío entre el volumen de las pirámides de
adobes y el tamaño de asentamiento. El dominio chimú no se expresa en este tipo
de arquitectura, sino en la construcción de cuatro centros fortificados ubicados
encima de cerros a lo largo del canal de Taymi. Otra cadena de centros similares,
pero más pequeños, fue hallada en la margen sur del valle. La arquitectura de
dichos centros es típicamente chimú, con las características audiencias. Por
otro lado, la intrusión chimú no ha modificado la geografía de asentamientos
secundarios. El dominio chimú se expresa de manera diferente en la arquitectura
de los dos centros administrativos principales, Túcume y Pátapo. En Túcume se
Pirámides de Túcume, Lambayeque.
amplía considerablemente el volumen de la Huaca Larga para construir en su cima
la réplica de las «ciudadelas» chimús del valle de Moche. En Pátapo se construye
un gran asentamiento en la cima con arquitectura chimú mientras que abajo sigue
en uso el asentamiento lambayeque. No se observa ni fusión de las tradiciones
arquitectónicas ni comunicación entre ambos sectores del asentamiento.

Varias conclusiones de interés para el debate sobre el sistema de poder fueron


formuladas por Tschauner a partir de sus investigaciones de campo. Una de

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

ellas concierne a la probable cronología de los señoríos a los que alude el mito
de Naylamp (Shimada 1990, Makowski 1994), cuya formación se originaría
en el ocaso del estado Sicán. La administración chimú e inca al parecer se han
contentado de controlar las cabezas de los curacazgos. Los estudios sobre la
producción y el uso de la cerámica y de otros productos sugieren asimismo que
los señoríos fueron ampliamente autosuficientes y que hacían poco intercambio
incluso con los vecinos inmediatos.

Según Tschauner (2014: 356), la administración chimú de ninguna manera


corresponde «al modelo burocrático de una economía comandada». Los centros
chimús no estaban involucrados en la distribución y dependían de los señores
locales de rango medio. Todas las funciones administrativas, incluido el sistema
de irrigación y el reclutamiento de mano de obra, fueron delegados a grupos de
rango menor y sus líderes (Netherly 1990: 481). Eran ellos que negociaban con sus
súbditos las condiciones en el marco de festividades y banquetes con abundante
consumo de chicha.

En las investigaciones que he presentado en un apretado y necesariamente


incompleto resumen, se vuelve cada vez más evidente que el modelo de estados
despóticos y burocráticos cuya organización administrativa se reflejaría en la
jerarquía de núcleos «urbanos» de cuatro o cinco niveles no asegura la adecuada
interpretación de las evidencias. La extensión de los asentamientos, supuestas
capitales, sedes del poder de curacas y señores supremos, no se desprende del
número de pobladores permanentes, sino de la envergadura de espacios del poder,
plazas y patios destinados para congregar los súbditos, negociar su colaboración y
tras la muerte del mandón convertirse en el lugar del culto funerio de él o ella y,
eventualmente, de sus descendientes. Esta clase de funcionalidad se desprende del
análisis de palacios-templos de Chornancap (Wester 2014, 2016), Dos Cabezas
(Templo Sacrificial, Lambayeque: Donnan y Cordy-Collins 2015), Huaca de las
Balsas de Túcume (Narváez y Delgado 2012) y de Úcupe (Alva y Meneses 1984).
Residencia de élite de la Huaca Las Balsas, Túcume, Lambayeque.
Las aglomeraciones de palacios-templos y de plataformas de culto en un solo
espacio restringido, como Chan Chan y Túcume, cuya traza aparentemente
regular invita a una fácil comparación con los urbanismos de otros tiempos y otras
áreas culturales, no es un fenómeno recurrente. Por el contrario, su formación
parece obedecer a coyunturas particulares.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Pachacámac, Chan Chan y los patios cercados en la arquitectura públi- como deidad suprema (Rostworowski 1992, 2000, inter alia), se ha interpretado a
ca de los Andes3 las pirámides con rampa como templos de «hijos e hijas de Pachacámac» (Jiménez
Borja y Bueno 1970; Jiménez Borja 1985).
La recurrencia de patios cercados (canchas), ‘audiencias’ y pórticos, lugares destinados
para albergar largas filas de personas sentadas de manera cómoda a la sombra de techo Peter Eeckhout (1999, 2004) ha puesto en duda la validez de los planteamientos
y de espaldas a una pared, y de plataformas accesibles por medio de rampas o escaleras mencionados y ha sugerido que se trataba, en realidad, de residencias palaciegas
cuentan entre los rasgos que definen el carácter peculiar de la arquitectura de los de los señores ychsmas, por lo menos en el caso de las pirámides monumentales
periodos tardíos en los Andes, un aspecto difícil de interpretar desde el punto de vista de construidas en Pachacámac. Su argumento se sustenta, básicamente, en dos
la función. Estos rasgos poseen, además, amplios antecedentes en las épocas anteriores. premisas: una de orden formal y la otra cronológica.

La mayoría de características arquitectónicas mencionadas arriba se manifiesta ya En primera instancia, hay evidentes diferencias en el diseño del templo del dios
en el Periodo Precerámico Tardío (Moore 1996a, 1996b), y caracteriza por igual las Pachacámac (Templo Pintado, cfr. Ravines s. f.: 13-18; Dulanto 2001) y el de las
estructuras consideradas ‘templos’ o ‘centros ceremoniales’, como las que cumplirían, pirámides con rampa en cuanto a la ubicación de plazas y patios, la configuración
tentativamente, las funciones de residencias de élite o de edificios de carácter del sistema de accesos y la morfología de la fachada. En el Templo Pintado, los
administrativo. Los casos de Pachacámac (Eeckhout 1999) y Chan Chan (Moore patios cercados se ubican en la cima y un laberíntico sistema de accesos lleva al
1996; Topic 2003; Pillsbury y Banks 2004; Mackey 2006, Makowski 2006b, inter estrecho recinto donde se hallaba la imagen de la divinidad. El espacio frente a la
alia) son particularmente ilustrativos al respecto: el primero resulta paradigmático pirámide fue convertido en cementerio. En las pirámides con rampa, en cambio,
para el concepto del centro ceremonial, mientras que el segundo concierne a la un alto muro rodea tanto el cuerpo elevado como el amplio patio que se extiende
capital de un Estado andino mejor conservada y estudiada. al pie de la fachada. Una rampa frontal o lateral interconecta el patio con las
terrazas de la pirámide y con los ambientes en la cima.
En Pachacámac, el conocido templo y oráculo del dios del mismo nombre en el
valle de Lurín, la discusión sobre las funciones de la arquitectura monumental se La premisa cronológica de la hipótesis de Eeckhout se desprende de la comparación
ha centrado en las pirámides con rampa. Este peculiar tipo de arquitectura pública de la serie de fechados radiocarbónicos que, en su lectura, sugieren que las pirámides
está representado en un considerable número de asentamientos de periodos tardíos con rampa estuvieron en uso un corto tiempo luego de que fueran construidas
en la costa central, en las áreas definidas por la distribución de los hallazgos de sucesivamente una después de la otra. De ahí se desprende un supuesto, aún no
cerámica ychsma (Vallejo 2004) y chancay (Krzanowski 1991). demostrado empíricamente, de que el palacio se convertía en el mausoleo luego de
la muerte del soberano y, por lo tanto, perdía su función inicial residencial para
Se trata, por lo general, de pequeñas estructuras, cuyo diseño pone énfasis en la adquirir una nueva, de carácter ceremonial.
plataforma con rampa que ocupa la parte central. Solo en Pachacámac, y en menor
grado en el valle de Chancay, las estructuras adquieren dimensiones monumentales. Los críticos de la hipótesis de Eeckhout (por ejemplo, Farfán 2004; Villacorta
Debido a su dispersión en el área, en la que —según las fuentes escritas coloniales— 2004) señalan que la ausencia de evidencias claras de recintos residenciales y
se distribuían tierras del dios Pachacámac y de las comunidades que lo reconocían de actividades domésticas, así como el tamaño reducido de las pirámides con
rampa registradas en los valles del Rímac y Lurín fuera de Pachacámac ponen
3 La primera versión de este texto fue publicada como la contribución del autor al artículo más largo en tela de juicio su función como morada permanente del gobernante. La serie
en K. Makowski y otros [2005] 2008, «La plaza y la fiesta: reflexiones acerca de la función de los de fechados radiocarbónicos tampoco es concluyente. Por otro lado, Franco
patios en la arquitectura pública prehispánica de los periodos tardíos». En: Boletín de Arqueología de
(2004) menciona evidencias de sepulturas al interior de la pirámide con rampa
la PUCP, 9, pp. 297-333.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

2 en Pachacámac, así como de vestigios relacionados con el consumo masivo de El segundo ingreso a través de la Segunda Muralla, excavado por Makowski (ed.
comidas y bebidas en los patios. 2006), daba acceso a un conjunto de dos extensos patios alineados frente a las
fachadas respectivas de las pirámides con rampa 1 y 10. Debido al alineamiento
Investigaciones recientes en Pachacámac (Makowski 2006) han aportado datos con la portada en la Tercera Muralla y a la existencia de un puquial apropiado
a favor y en contra de la hipótesis de Eeckhout. Se han reunido evidencias para abluciones en los patios mencionados, el segundo acceso pudo haber sido el
estratigráficas contundentes en cuanto a la creación del sistema de accesos a los principal por donde ingresaba todo aquel que tomaba el camino del valle de Lurín
complejos de pirámides con rampa a través de la Segunda Muralla y por medio durante el Periodo Horizonte Tardío. Ello implica, a su vez, que cada complejo
de portadas y avenidas que llevan a extensos patios cercados. Estos trabajos amurallado en Pachacámac funcionaba como un recinto independiente con su
edilicios ocurrieron en el transcurso del Periodo Horizonte Tardío. Los resultados propio sistema de accesos.
mencionados coinciden con los de Ponciano Paredes (1988) y Jesús Ramos, quienes
consideran que los elementos estructurales de las pirámides con rampa 1 y 2, en la En su interpretación funcional de las pirámides con rampa, Eeckhout (1999, 2004)
actualidad visibles sobre la superficie, corresponden al Periodo Horizonte Tardío. se ha inspirado en una de las hipótesis propuestas años atrás para el caso de Chan
Chan. Todos los postulados acerca de las funciones de las ciudadelas de Chan
A esta fase se asignan también superficies de uso de los patios y recintos, si bien en Chan se fundamentaron en el seguimiento comparativo de tres componentes de
algunos casos se registran eventos y construcciones anteriores, es decir, del Periodo su diseño arquitectónico: los corredores y recintos con las ‘audiencias’ alineadas,
Intermedio Tardío. Una opinión parecida, si bien con reservas, presenta Régulo las filas de depósitos y las plataformas funerarias. La existencia de estas últimas
Franco (1998, 2004) para la pirámide con rampa 2. El sistema de comunicación sustenta empíricamente la propuesta de la transformación del palacio en mausoleo
comprendía a la avenida Norte-Sur, la que fue construida —según Makowski (ed. y templo de culto funerario administrado por la extensa familia del gobernante
2006, 2016b)— para dar acceso a la pirámide con rampa 2. Además, la avenida muerto (Conrad 1982; Kolata 1990; Pillsbury y Banks 2004). Los depósitos,
aseguraba la comunicación con el área de depósitos en la parte trasera de las cuyo número, volumen y ubicación varían de ciudadela en ciudadela, han sido
pirámides con rampas 1 y 12. Luego la avenida atravesaba una extensa depresión utilizados como una variable para evaluar la eficiencia del sistema administrativo
y terminaba en un patio hundido frente al cuadrángulo. chimú y, al mismo tiempo, como argumento central a favor de un uso secular y
administrativo del complejo.
El hecho de que se permitiera que la avenida se enarenara y su subsiguiente clausura
durante el Periodo Horizonte Tardío (Makowski ed. 2006) concuerdan con el Los recintos con múltiples nichos techados, llamados ‘audiencias’, habrían servido,
postulado de la corta duración del uso de las pirámides con rampa propuesto por supuestamente, como lugares de control del flujo de contribuyentes, los que
Eeckhout (1999). No obstante, la construcción —o, por lo menos, el uso intensivo, llevaban bienes hacia depósitos determinados bajo la supervisión de funcionarios
previa reconstrucción— de cuatro (1, 2, 10, 12) e, incluso, seis pirámides con cómodamente sentados uno dentro de cada nicho, a la sombra de los techos (Topic
rampa —entre las que estaban las pirámides 8 y 5 fuera de la Segunda Muralla y 2003; Pillsbury y Banks 2004). Esta hipótesis ha sido sometida a la crítica por
al lado de la entrada a la avenida— durante el Periodo Horizonte Tardío llama la Moore (1996) mediante el análisis del sistema de comunicación.
atención en el contexto del escenario interpretativo esbozado por Eeckhout. Para
mantener vigente su hipótesis, habría que asumir que bajo la dominación incaica Moore demostró que los sectores de depósitos y las audiencias estaban alejados
se habrían construido dos tipos de residencias de élite, formalmente distintas en uno del otro y carecían de conexión directa por el mismo eje de comunicación.
su diseño, como las pirámides con rampa y el Palacio de Tauri Chumbi (Ravines En todos los palacios-templo de culto funerario, los tres caminos que se iniciaban
s. f.: 38, 39), y que el Tahuantinsuyo estuvo interesado en invertir en los símbolos en la única entrada a la ciudadela, y seguían por corredores y patios, se bifurcaban
tradicionales de poder de los señores de Ychsma. para dar acceso a conjuntos concretos de ambientes con funciones diferentes.

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Una de estas bifurcaciones llevaba al espacio ceremonial delante de la plataforma


funeraria. Otras bifurcaciones permitían el acceso a las audiencias, mientras que
otras más lo hacían a los depósitos.

En otra publicación, he propuesto (2006b: 109-135) que las audiencias se deben


interpretar como áreas de recepción de dignatarios y parientes del gobernante.
Estas podían usarse durante ayunos, así como antes y después de las ceremonias
que se desarrollaban en espacios abiertos colindantes. Su carácter, más ceremonial
que administrativo, se desprende tanto de la ubicación alejada de los depósitos
como de la presencia de restos óseos humanos depositados intencionalmente debajo
del asiento en algunas audiencias. Por ende, el número y el ordenamiento espacial
de las audiencias corresponderían directamente a la organización del poder y al
sistema de parentesco consanguíneo y simbólico que unía al gobernante supremo,
residente en el palacio, con los demás ‘mandones’.

Las áreas específicamente residenciales y de preparación de alimentos nunca han


sido bien definidas, por lo que no se puede estimar la cantidad de habitantes
permanentes de cada complejo ni precisar el lugar donde vivían el gobernante
y sus familiares. Kent Day (1982) menciona grandes cocinas en las partes
relacionadas con el acceso principal en los sectores Norte y Central del Palacio
Rivero. Parece tratarse, sin embargo, de dependencias de las áreas públicas, quizá
destinadas para banquetes en el marco de «la política de comensales». Se ha
sugerido también que las áreas domésticas se ubicaban en el sector sur, detrás de
la plataforma funeraria, y que estaban constituidas por modestas construcciones
de materiales perecibles.

En resumen, el diseño de los palacios parece estar subordinado a las funciones


ceremoniales por medio de las cuales se ejercía la administración del Estado y se
fundamentaban los derechos dinásticos gracias al culto de ancestros divinizados.
La mayor parte del espacio cercado estaba destinada a las reuniones masivas.
La constituyen las grandes plazas y patios, con ciertos tipos de audiencias para
dignatarios y con plataformas donde podían sentarse mandones de menor
rango. Las actividades relacionadas con el culto funerario ocupan, posiblemente,
el segundo lugar en cuanto al uso del espacio. Si bien es difícil de demostrar
Recreaciones en 3D del Templo del Sol, Pachacámac (Pinasco, 2016).
empíricamente mediante excavaciones en área a gran escala, es probable que las
audiencias y los depósitos del sector adyacente al mausoleo estuvieran también

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relacionados con el culto póstumo, como es evidente en el caso de Chayhuac volúmenes dedicados al tema del palacio en América prehispánica (Pillsbury y
gracias a una asociación directa. Banks 2004; Vaughn, Ogburn y Conlee 2005; Christie y Sarro 2006) lo confirman
con creces.
Los espacios potencialmente destinados para almacenar alimentos o parafernalia
de culto que se consumían o usaban en las ceremonias, así como para dotar a Una parte de estas dificultades se debe al estado de conocimientos: no son muchos
sus participantes de fuentes de agua (estanques) se asocian a estos dos sectores los potenciales complejos palaciegos excavados en área y debidamente publicados.
principales. En todo caso, el análisis del sistema de comunicación de Moore (1996) Por ende, solo en pocos casos se cuenta con información sobre contextos y sobre el
brinda un cómodo sustento para la hipótesis presentada aquí. Es revelador que material asociado a superficies de uso que puedan aportar al esclarecimiento de la
todas las vías convergen, a manera de «árbol genealógico» en una sola entrada función de los patios y de los ambientes techados que los rodean.
y salida. Hay pocas comunicaciones transversales internas. Ello sugiere que los
complejos fueron diseñados como espacios destinados para visitas periódicas. La Los palacios y el templo de Pueblo Viejo-Pucará4
arquitectura ordenaba y clasificaba grupos de visitantes según el rango, función y
destino. Grupos sociales definidos estaban conminados a tomar caminos que les Las investigaciones realizadas en Pueblo Viejo-Pucará en el marco del Proyecto
correspondían hacia espacios concretos y en los tiempos previstos, quizá guiados Arqueológico-Taller de Campo Lomas de Lurín, bajo la dirección de Makowski
por guardias. desde 1999 hasta el presente, aportan datos valiosos a la discusión del tema dado
que han abarcado más de 6.000 metros cuadrados de superficie excavada en cuatro
Pese a evidentes diferencias, las pirámides con rampa de Pachacámac y las de los cinco sectores del sitio, incluidas dos estructuras residenciales de élite de
ciudadelas de Chan Chan comparten muchos aspectos esenciales: carácter palaciego y un templo sobre una de las elevaciones vecinas, denominado
a. Cada complejo cercado —ciudadela o templo con rampa— posee un Templo de la Cima.
ingreso independiente y no se vislumbra un sistema de comunicación
entre ellos. Con sus 12 hectáreas de construcciones, sin contar el área asociada de andenes y
b. Un complejo sistema de entradas restringidas guiaba el flujo de visitantes sitios menores en la periferia que se extienden sobre aproximadamente 26 hectáreas,
desde los patios de acceso a una serie de patios internos cuyo ingreso Pueblo Viejo-Pucará es el asentamiento de carácter habitacional más extenso entre
estaba restringido por medio de pasadizos (Chan Chan) o rampas (Pa- los que fueron habitados tras la conquista inca en el valle bajo de Lurín y que se
chacámac). han conservado hoy. Se ubica en el laberíntico sistema de quebradas laterales que
c. En ambos casos existen plataformas desde las que los participantes de atraviesan las primeras estribaciones de los Andes en la margen izquierda del río
mayor estatus o rango podían presenciar o dirigir las ceremonias que se Lurín y sus coordenadas UTM correspondientes son 18304211 E y 8650496 N.
desarrollaban en espacios abiertos.
d. En los dos existen espacios techados de acceso restringido y sectores de Gracias a su localización con respecto a los cerros más altos (Lomas de Pucará
depósitos. y Manzano), en la cercanía del litoral marino y entre 400 y 600 metros sobre
e. Hay indicios para sugerir que determinadas ceremonias de culto de an- el nivel del mar, circunstancias que favorecen la manifestación del fenómeno
cestros se desarrollaban periódicamente en su interior. de loma costera durante la época del estiaje, toda la zona se cubre de un espeso
4 La primera versión de este texto fue publicada como la contribución del autor al artículo más largo
La comparación entre Pachacámac y Chan Chan revela las dificultades objetivas en K. Makowski y otros [2005] 2008, «La plaza y la fiesta: reflexiones acerca de la función de los
que surgen a la hora de hacer un deslinde entre las formas arquitectónicas que patios en la arquitectura pública prehispánica de los periodos tardíos». En: Boletín de Arqueología de
la PUCP, 9, pp. 297-333,. Aprovecho por agradecer a los coautores por la invalorable colaboración
corresponderían, respectivamente, al templo y al palacio en los Andes. Recientes
en el campo y en el gabinete durante las excavaciones en Pueblo Viejo-Pucará

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

manto de gramíneas y arbustos, en los periodos junio-julio y octubre-noviembre.


Hay también escasos árboles de tara (Caesalpina tinctoria) y guarango (Acacia
macracantha), pero, en el pasado, las laderas estuvieron forestadas, además de estos,
por árboles de lúcumo (Pouteria lucuma; Moutarde 2006), algarrobo (Prosopis
limensis), papaya silvestre o mito (Carica candicans) y boliche o choloque (Sapindus
saponaria; Mendoza y Eusebio 1994; Chevalier 2002).

De la parte más alta del asentamiento se domina visualmente el acceso al famoso


templo y oráculo de Pachacámac desde el sur. Se ha determinado que el complejo
de vestigios arquitectónicos prehispánicos de piedra, hoy conocido como Pueblo
Viejo-Pucará, corresponde al asentamiento principal del aillu Caringas de
Huarochirí, cuyos señores administraban la margen izquierda del valle, con la
extensa área de lomas que se extiende hasta el vecino valle de Chilca (Makowski
2003; Makowski y Vega-Centeno 2004).

Es probable que el nombre de «Caringas de Huarochirí» fue dado, en el periodo


colonial, a los descendientes de pobladores serranos desplazados sucesivamente
por la administración inca y por la administración española. Este grupo habría
estado emparentado con los checas, cuyas costumbres, ceremonias y deidades se
conocen en detalle gracias a testimonios que recogió De Ávila hacia 1600 después
de Cristo. En estos relatos, los checas afirman que Pariacaca, su dios tutelar, fue el
único aliado de los incas del Cuzco, lo que, sin duda, remite a una relación política
privilegiada de los serranos de Huarochirí durante la conquista inca (Salomón y
Urioste 1991; Taylor 1999).

El hallazgo de dos cuentas de vidrio en la capa de abandono de una de las


estructuras monumentales, probable residencia del curaca principal, y la ausencia
de cerámica vidriada demuestran que la población dejó el asentamiento poco
después de la aparición de los conquistadores españoles en el valle de Lurín. Por
otro lado, hallazgos de cerámica diagnóstica inca provincial en el primer nivel de
Barrio central (Sector 3), vista de sur a norte, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima. ocupación sobre el estrato estéril, tanto en los conjuntos habitacionales como en
los basurales asociados, dejan en claro que el asentamiento fue construido durante
el Periodo Horizonte Tardío.

Las dos fases definidas de manera estratigráfica en la mayoría de sectores


corresponden a esta etapa (aproximadamente 1470-1560 después de Cristo).

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Un terremoto que causó el colapso de buena parte de las estructuras marcó el acceso desde las dos quebradas principales, y un sistema de puestos fortificados de
fin de la primera fase. Luego, el asentamiento fue reconstruido y se mantuvo la observación o atalayas completan el sistema defensivo. Los depósitos de proyectiles
misma tradición arquitectónica y la organización general del espacio. y los talleres de producción de porras, muy frecuentes en las casas habitacionales
excavadas, confirman la vocación guerrera de la población y, por ende, su papel
La característica distribución de núcleos de arquitectura en las cimas intermedias como fuerza militar que tuvo a su cargo el valle y el santuario.
y la localización del sitio en la zona de pasturas —utilizada hasta hoy por los
pastores serranos de Santo Domingo de los Olleros—, la mampostería de piedra El asentamiento se compone de cuatro aglomeraciones de arquitectura doméstica
en modalidades desconocidas en la costa central, pero difundidas en las alturas de distantes unas de otras entre 200 y 300 metros en promedio, además de dos
Huarochirí, la organización modular de espacios domésticos, los comportamientos complejas estructuras de diseño ortogonal con patios internos y amplios espacios
funerarios y la presencia del componente serrano en el repertorio de estilos de de almacenamiento que poseen características de residencias palaciegas. Por su
cerámica indican que el asentamiento fue construido y habitado por los pobladores extensión y complejidad, una de estas últimas podría considerarse, eventualmente,
serranos desplazados como mitimaes hacia la costa desde las alturas del valle. el quinto barrio residencial. Dos aglomeraciones y una de las dos residencias se
encuentran en la parte alta del sitio, desde donde se domina la costa con la entrada
Hay, por lo tanto, una plena coincidencia con las evidencias etnohistóricas que al valle.
mencionan a los caringas de Huarochirí como una de las dos parcialidades del
macroaillu indígena asentado sobre la margen izquierda de Lurín. Estos caringas Las dos aglomeraciones restantes y la más monumental de las dos residencias
fueron bautizados con los incas de Sisicaya y mantuvieron una posición privilegiada palaciegas están escondidas en el fondo de las quebradas tributarias de la quebrada
con respecto a la otra parcialidad, los ychsma-caringas. A juzgar por el nombre, esta de Pueblo Viejo, al abrigo de dos pucarás (los sectores IV y V, ubicados en dos
última parcialidad estuvo integrada por la población costeña (Makowski 2002a). cumbres intermedias vecinas). Tanto en las residencias palaciegas como en las
áreas residenciales comunes se han localizado áreas de entierros humanos. Algunas
La organización espacial del asentamiento, reconocida en detalle por el partes de las estructuras habitacionales, y en particular los depósitos, fueron
Proyecto Lomas de Lurín, posee también las características recurrentes en la transformadas en cámaras mortuorias para recibir variado número de individuos.
sierra. Una mitad del asentamiento se extiende en las cimas y la otra mitad en La organización espacial del asentamiento evoca quizá una organización social
la parte baja, al fondo de dos quebradas paralelas que se bifurcan partiendo de frecuente en la sierra (Makowski 2003): dos mitades, una alta y una baja, cada
la quebrada de Río Seco, conocida también como Pueblo Viejo. La apariencia una con dos barrios (¿aillus comunes?), además de una gran residencia de carácter
inexpugnable de la mitad alta, fortificada por obra de la naturaleza, le ha valido palaciego con tres anexos, de los que uno comprende estructuras domésticas
el nombre quechua de ‘lugar fuerte’ o ‘pucará’. La otra mitad recibió el mismo comunes agrupadas alrededor de un patio secundario, el otro es un edificio de
nombre que cientos de asentamientos de la población indígena abandonados tendales y depósitos y el tercero se compone de dos grandes plazas cercadas para
por orden de la administración colonial española a raíz de la política de las ceremonias (¿residencia del quinto aillu gobernante?). Esta suposición se desprende
reducciones: «Pueblo Viejo». tanto de la organización espacial del asentamiento como de la distribución de las
zonas de entierro al interior de las unidades-patio.
No obstante, esta mitad es también fácil de defender pues el camino hacia ella
lleva por medio de un laberíntico sistema de cauces que cortan las terrazas fósiles Cada una de las cinco aglomeraciones residenciales se compone de varias unidades-
de la quebrada de Río Seco-Pueblo Viejo. Estas terrazas, similares en su forma a las patio, de tres a cinco casas de planta rectangular, varias de las cuales están
morrenas glaciares, constituyen verdaderas murallas que esconden bien el acceso alineadas y unidas por sus paredes laterales cortas. Las entradas dan al espacio
al asentamiento. Pequeños asentamientos de vigilantes, escondidos cerca del abierto común, cuya forma es irregular y ocasionalmente cuenta con un cerco de

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pirca que cierra el acceso en las partes no ocupadas por la arquitectura doméstica.
El pórtico con una banqueta a lo largo de la fachada caracteriza la arquitectura
palaciega y está presente también en las casas de familias de mayor estatus.

La arquitectura de las casas comunes y de las residencias de élite tiene el mismo


diseño modular. Un módulo se compone de dos ambientes rectangulares
intercomunicados por un pasadizo y de uno a tres depósitos que comprenden
dos cámaras sobrepuestas a manera de dos pisos con una altura aproximada de 1
metro cada uno y cuyas dimensiones son, en promedio, 3,90 por 1,90 metros. El
depósito o los depósitos se levantan, por lo general, en la parte central de la casa,
entre los dos ambientes rectangulares. Las cámaras eran accesibles desde el exterior
por medio de pequeñas ventanas cerradas con lajas.

En algunos casos, se construye un tercer depósito en lugar de una de las paredes


cortas. La construcción de cada conjunto doméstico se iniciaba con el complejo
de los depósitos. Estos no solo separaban las ambientes y a veces también las
casas contiguas, sino también ofrecían apoyo a los techos, los que estaban
ligeramente inclinados en configuración a dos aguas y se formaban de materiales
perecibles. La entrada desde el patio externo daba al interior de uno de los dos
ambientes rectangulares que constituían el módulo. La forma más recurrente
en el asentamiento es la de un módulo completo; sin embargo, existen modestas
viviendas compuestas de medio módulo: un ambiente rectangular adosado a un
solo depósito.

Las estructuras palaciegas cuentan en su diseño con los mismos elementos de


los que se componen los módulos residenciales comunes, a saber, depósitos de
dos pisos, ambientes techados rectangulares que se adosan a ellos, plataformas
destinadas como lugares de descanso, depósitos subterráneos y canaletas con hoyos
alineados en su fondo para empotrar, en fila, grandes cántaros de almacenamiento.
La gran diferencia está en la extensión del conjunto, en el número, las dimensiones
y la diversidad funcional de ambientes y, sobre todo, en el diseño planificado:
todas las unidades de vivienda se distribuyen en tres de los cuatro lados de un patio
central con el que se comunican por medio de pórticos.

El cuarto lado está ocupado por espacios no destinados a fines residenciales y, en


particular, por el área de cocina. Se adosan a este lado espacios ceremoniales en

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Palacio del Curaca del Sector 2, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
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forma de plazas cercadas o abiertas. A diferencia de las unidades-patio comunes, las se encuentra al sur de la gran residencia palaciega, frente a su fachada principal. El
estructuras palaciegas fueron construidas con sus patios y plazas en un tiempo breve otro conjunto se encuentra contiguo al límite norte del Sector I, el que comprende
y su diseño planificado se mantuvo hasta el final del uso sin modificaciones mayores. una aglomeración de unidades residenciales excepcionalmente grandes. Cada una
Su traza es aproximadamente ortogonal, pero adaptada al relieve del terreno. de ellas cuenta con un patio interno y, por lo menos, con cuatro habitaciones
techadas y ocho depósitos de dos pisos.
La estructura ubicada en el Sector II de la mitad baja del asentamiento es
incomparablemente más extensa que la de arriba y, sin duda, fue destinada como Los corrales del Sector I tienen cámaras funerarias asociadas. Las pasturas de
residencia del curaca principal. Dos extensas plazas alineadas y cercadas de muros Pueblo Viejo-Pucará son consideradas como de las mejores por los pastores de
anchos se adosan a su fachada. Las plazas poseen una sola entrada desde la fachada Santo Domingo de los Olleros, en Huarochirí, quienes cada año traen su ganado
lateral que es común para ambas y completamente independiente del único acceso en la época de estiaje. Este hecho y la muy alta recurrencia de huesos de camélidos y
al palacio. Una estrecha puerta conduce de una plaza a la otra. Los muros, de una de venados en los basurales contiguos a áreas habitadas sugieren que los habitantes
altura aproximada de 2 metros, impedían ver lo que pasaba alrededor del palacio del asentamiento pudieron tener a cargo el abastecimiento de animales de sacrificio
en los espacios del otro lado del cerco perimétrico, salvo las actividades que se para el santuario-oráculo de Pachacámac.
desarrollaban en una plataforma elevada del ushnu5 colindante con las plazas y
en la alejada terraza del Templo de la Cima, al sur del edificio (compárese con los El Templo de la Cima se encuentra en una cumbre plana ubicada entre dos picos
ushnus de los sitios de La Puruchuca y San Juan de Pariachi en Villacorta 2005: de la cadena montañosa Lomas de Pucará, desde donde se controla gran parte del
117, 118, figuras 18-21). asentamiento, en particular de los sectores II y III. La plataforma del ushnu, las
dos plazas de la gran residencia palaciega en el Sector II, la huanca y el altar en
La plataforma, interpretada como ushnu, se ubica al lado de la cocina del palacio, medio de los corrales, y el templo no solo están alineados a manera de ceque en el
en el lugar donde el muro que separa las dos plazas llega a la fachada. Un estrecho eje Norte-Noroeste-Sur-Sudeste, sino que de cada uno de estos lugares se puede
pasadizo con una escalera permitía descender a las plazas a la persona que dirigía avizorar los restantes con toda claridad (Makowski y Ruggles 2011).
las ceremonias o realizaba una ofrenda desde la plataforma. Esta persona pudo
haber estado sola o con acompañantes, quienes podían haber sido congregados El palacio real y la cancha inca6
previamente en el patio central del palacio. La función ceremonial de las plazas se
desprende no solo de la falta de conexión con los sectores domésticos, la presencia El Cuzco prehispánico monumental —el que se extendía al pie de Sacsayhuamán
del ushnu y la vista que se extiende al Templo de la Cima. Lo sugieren también entre los ríos Tullumayu y Saphi— estaba compuesto de edificios que fueron
los hallazgos de fragmentos de concha Spondylus sp. esparcidos en la superficie y considerados palacios de los sucesivos incas de Hanan Cuzco, además de algunos
la presencia de una gran roca cerca del centro de la segunda plaza, similar a la que templos con el famoso Coricancha a la cabeza, del Yachaywasi y del Acllahuasi.
recibía culto en el templo mencionado. Los terremotos y la destrucción intencional para conseguir las piedras canteadas
y construir nuevos edificios han dejado en la superficie solo algunos imponentes
Un énfasis aparte merece la relación espacial directa entre las dos áreas residenciales trazos de muros perimétricos o divisorios (Mar y Beltrán Caballero 2014b,
de familias de mayor estatus y los corrales para ganado. Un conjunto de corrales Santillana 2001; Bauer 2004: 98-157).
5 Voz quechua que define a un lugar apropiado para realizar ofrendas líquidas (libaciones), vertiéndo-
los del vaso (kero) en el orificio de una piedra oradada o de un cántaro empotrado dentro de rellenos
permeables. En numerosos casos este dispositivo se encontraba en la cima de plataformas piramidales 6 La primera versión de este texto fue publicada como la contribución mía a un artículo más largo, es-
construidas especialmente para tal fin durante el Periodo Horizonte Tardío. El ushnu fue el lugar de crito en colaboración con Carla Hernández: K. Makowski y C. Hernández, «Las casas de Sapa Inca».
rituales de mayor importancia en el calendario ceremonial inca. En: K. Makowski (ed.), Señores de los imperios del Sol, pp. 173-183. Lima: Banco de Crédito del Perú.

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118 Sacsayhuaman. Complejo ceremonial de Illapa, la deidad del Trueno. Vista


119desde el
norte hacia terrazas monumentales en zigzag y en segundo plano la ciudad de Cuzco.
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Varios de estos tramos fueron reutilizados como cimientos o paramentos bajos de las
construcciones coloniales. Las excavaciones no muy frecuentes, de poca envergadura
y su registro gráfico limitado, no ayudan tampoco a revelar en detalle cómo se
organizaba el espacio palaciego7. Los cronistas españoles y mestizos (Murúa [1605]
2004; Garcilaso de la Vega 2007) parecen atribuir a las residencias de los incas la
apariencia de los palacios ibéricos, y, en todo caso, resaltan las características que le
parecían de algún modo familiares. Entre estos rasgos mencionan lo elaborado de
la mampostería, las altas murallas, los accesos restringidos y celosamente protegidos
por guardias, la existencia de varios patios con funciones definidas (Burger y Salazar
2004; Christie 2006: 359-363; Hernández 2009; Kendall 1985: 239; Morris 2004).
Los andenes que rodean al Cuzco monumental se convierten en sus narrativas en
jardines palaciegos y los recintos con jaguares y algunos otros animales de la selva en
refinados jardines zoológicos.

En ausencia de buenas fuentes materiales, varios arqueólogos tomaron estas


descripciones como punto de partida para intentar de definir las características de la
arquitectura palaciega en los Andes. Por ejemplo, en un lúcido e influyente estudio,
Morris (Morris y Thompson, 1985; Morris 2004) se sirvió de las descripciones
de Murúa ([1605] 2004) para identificar el palacio en Huánuco Pampa, capital
provincial y centro administrativo inca en la sierra norte del Perú.

En un análisis acerca de la traza de los vestigios arquitectónicos con la crónica


en la mano, Morris ha concluido que la única construcción que se parece a las
descripciones de Murúa es la que cuenta con tres patios alineados. Los ambientes
agrupados en la segunda cancha-patio destacan por la calidad de mampostería,
así como por el acceso restringido, y, por lo tanto, es ahí donde se ubicarían los
ambientes de recepción y residenciales del inca en el hipotético palacio.

En cambio, Isbell (2001: 11, 12; 2004; 2006) sugiere que las mismas características
mencionadas hayan tenido palacios de los reyes Tiahuanaco, Wari e, incluso,
Mosaico de ortofotos de drone del área monumental de Wari, Nótese que salvo residencias de los señores del hipotético reino Ychsma, construidas en Pachacámac.
excepciones la traza arquitectónica está cubierta por aluviones y la vegetación de cactáceas. El análisis de Morris (2004), sin embargo, resalta las dificultades que se presentan
cuando se usa de manera algo acrítica las percepciones necesariamente eurocéntricas
de los cronistas españoles.

7 Entre otras, se han realizado excavaciones en Casana, Coracora, Amaru Kancha, Pukamarca, Colcam-
pata, Hatun Rumiyoc y Kiswar Kancha (Makowski y Hernández 2010: 173, nota 1, Hernández 2009).

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

En primera instancia, la estructura supuestamente palaciega no difiere de manera


clara ni en forma ni en aparejo de otras estructuras ceremoniales o administrativas,
como de hecho era el caso de palacios respecto a castillos, iglesias, conventos,
barrios residenciales de ciudades o villas en el paisaje ibérico. El supuesto palacio
no destaca tampoco en comparación con otras formas de la arquitectura pública
ni por acabado ni por monumentalidad.

Por otro lado, Morris (2004) hace entrever que la existencia de tres patios podría
corresponder a razones que se explicarían bien solo en los contextos andinos. Según
él, los tres patios alineados segregarían a los usuarios y visitantes en igual número
de grupos: collana (miembros del linaje real con el derecho de acceder al patio del
fondo), payan (parientes, acogidos en el patio intermedio), cayao (otros visitantes
ilustres no emparentados y admitidos solo en el patio de la entrada).

Las dificultades que se presentan al investigador que desea guiarse de las crónicas
para identificar a edificios públicos y asignarles diferentes funciones refuerzan
Puerta trapezoidal de doble la impresión de que los cronistas españoles no solo se sirvieron de los conceptos
jamba en Huánuco Pampa, europeos de realeza, de transmisión del poder en el interior del linaje patrilineal
valle de Vizcarra, Huánuco.
(Rostworowski 1970; Zuidema 2004; Pärssinen 2003). Ellos adoptaron también
criterios tipológicos enraizados en su cultura de origen para describir paisajes
arquitectónicos andinos y asignar funciones conocidas a los edificios monumentales
extraños. La mejor prueba de ello está en el vocabulario quechua, lengua que sirvió
de medio de comunicación entre poblaciones que manejaban idiomas maternos
distintos tanto en el Tahuantinsuyo como en la época colonial, y, por supuesto,
entre los conquistadores y los indígenas.

Como lo han notado Salazar y Burger (2004), Diego González Holguín (1989:
613) en su Vocabulario de la lengua general de todo el Perú (1608) no consigna
ningún término quechua para decir ‘palacio real’ y tiene que recurrir a una larga
traducción descriptiva del concepto castellano. El ‘palacio real’ se traduce al
quechua —según Holguín (1989: 613)— ‘çapay ccapakpa huacin: palacio real’. Es
decir, ‘la casa única/del único rey’.

Similar problema con la traducción del concepto español y de la definición del


palacio tuvo Guamán Poma de Ayala ([1615: 329-330] 1987: 332), quien sí llama
«Cuyosmango» al «palacio real». En seguida agrega una lista larga de edificios de forma

122
Huánuco Viejo (Gasparini, 1980). 123
Krzysztof Makowski

y función variada. Todos ellos —enfatiza el cronista— sirven como aposentos del inca
o guardan relación estrecha con diferentes funciones y actividades del gobierno. Hay,
por ejemplo, en esta lista, además del ya citado «Cuyosmango», el dormitorio (Punona
Uaci), cuartos reservados (Quinco Uasi), dos casas circulares (Muyouaci y Suntoruaci),
casa de tres paredes como corredor (Carpauaci), casa de solo dos recintos (Marca Uaci),
casa para recibir visitas (Uaruya Condo Uaci). Guamán Poma (loc. cit.) menciona
también a casas para depósitos, para cuidar cosas de valor, para preparar chicha, para
funcionarios y sirvientes y para los parientes lejanos (y/o) pobres (Uccha Uaci).

En el dibujo que acompaña el texto (Guamán Poma 1615: 329) se aprecian cinco
de estas «casas del rey» (Incapuaci) representados como edificios independientes,
las que, incluso, como los depósitos que figuran al fondo, pudieron haber sido
localizados lejos de los demás, en diferentes partes del centro monumental del
Cuzco. El cronista observa, asimismo, que las casas del inca no se diferenciaban
en forma, pero sí en dimensiones y acabado, de construcciones en las que se
manifestaba el poder de otros señores del imperio.

En el caso del término «la casa única/del único rey» queda claro que cuando los
españoles trataron de averiguar qué era un palacio para los nativos, entendido como
la vivienda del gobernante, sus informantes indígenas tradujeron literalmente al
quechua la frase ‘casa del rey’. Llama poderosamente atención el énfasis doble en
lo único. Este doble énfasis se entiende bien desde la perspectiva española del siglo
XVI, pero no desde la perspectiva andina.

A diferencia de la Edad Media, y sin duda a diferencia de los Andes prehispánicos,


el poder supremo, tanto terreno como divino, se encarnaba en la monarquía
española en el cuerpo individual vivo del ‘único rey’ y su legitimidad descansaba
en el derecho de sucesión. No lo disputan ni el clero ni el Papa ni los poderosos
vasallos. Tampoco era ya vigente la autoridad del emperador, heredero del imperio
de Constantino. El único soberano representaba en la tierra, dentro de los límites
de su reino, al único Dios.

Desde el siglo XIV aproximadamente, se ha realizado en Europa una gran


transformación en todos los ámbitos de la vida social entre cuyos efectos políticos Ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala [1615]1987: palacios reales.
relevantes para nuestra discusión están la consolidación de las monarquías
hereditarias, el inicio del largo y el complejo proceso de formación de identidades

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Krzysztof Makowski

nacionales —por ejemplo, los capetingios se llamarán a sí mismos reyes de los


franceses y no reyes de los francos como lo hacían siglos atrás los merovingios—. En
el contexto mencionado vuelve a consolidarse el papel del centro, de la capital del
reino, y del palacio real en la capital. Este palacio, a diferencia de otras residencias
del rey, se constituye en el centro del espacio soberano, el centro en el que se
manifiesta el poder del rey vivo y se realizan todos los actos políticos relevantes.

La palabra ‘palacio’ en castellano, como en otros idiomas europeos, viene del latín
‘palatium’, derivado de una de las siete colinas de la campiña romana —el Palatino,
donde la leyenda situaba el palacio de Rómulo y, posteriormente, se construyeron
los palacios de Augusto, Tiberio así como la imponente Domus Flavia; la Domus
Aurea de Nerón se extendía al pie de la famosa colina— (Alessio 2006).

La palabra ‘palatium’ como denominación del lugar desde donde se ejerce el poder
entra el vocabulario del latín medieval a partir del siglo VII después de Cristo y se
difunde en toda la Europa cristiana con el canon arquitectónico carolingio y con
el programa ideológico de la renovación del Imperio romano, cuyos orígenes en las
personas de Julio César y Augusto, residentes en el Palatino, se entrelazaban en la
memoria histórica con los de la cristiandad.

El palatium carolingio, según el modelo de la residencia de Aquisgrán, la ‘cuarta


Roma’, se componía de una amplia sala con columnas, la aula palatina, el lugar de
reunión del rey con sus señores, de la galería que daba a los aposentos laterales y de
la monumental capilla en el extremo opuesto del complejo (Hubert y otros 1968).
Los emperadores y los reyes de la Europa medieval construían palacios en todos
sus feudos para atender en constantes viajes las necesidades de las más alejadas
provincias y limitar las ambiciones de sus vasallos. Palacios similares construían
también los obispos.
Garu, región Huánuco, provincia de Yarowilca, distrito de Choras, uno de los sectores residenciales
Por cierto, los palacios edificados en el siglo XVI por los reyes de España distaban del asentamiento construido durante el Periodo Intermedio Tardío (1100-1470 d.C.)
mucho del palatium carolingio no solo en forma. Su macizo trazo de cuadrilátero
con uno o varios patios internos, numerosos pisos y torres en las esquinas dominaba
orgullosamente el paisaje (véase El Escorial o el Alcázar de Toledo). Cientos de
habitaciones permitían albergar y atender toda la numerosa corte, a la guardia y
a cientos de sirvientes. Su sólido aspecto defensivo es heredero de la tradición de
castillos urbanos, una solución híbrida, entre castillo y mansión palaciega, aunque

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

no se resigna a perder los elementos característicos de las antiguas fortificaciones poder, y donde el gobernante no solo aparecía en público sino también moraba por
cuyos cánones se han formado desde el siglo XIII en Italia (Soraluce 2008: 272) y lo menos temporalmente. A esta forma la denominamos «palacio», que, en primera
durante el siglo XV en España8. instancia, es un espacio público, y a nivel secundario, un espacio privado, si bien
a menudo este adjetivo no se aplica bien ni siquiera al área de vivienda (Moore
Los cronistas españoles que llegan a los Andes podían, por supuesto, guardar 2005). Sin embargo, no tiene por qué existir un patrón universal de palacios, dado
también el recuerdo de otras formas ibéricas de la residencia real y, en particular, que son la manifestación del poder y la estructura de este varía entre las distintas
del palacio morisco, heredero de las villas helenístico romanas, todo un pueblo sociedades, tanto en el tiempo como en el espacio. La historia y la arqueología
de patios, pórticos, aposentos, espacios rituales y de producción. La Alhambra comparadas de la arquitectura considerada palaciega en el mundo, dentro de los
y la ciudad palacio de Medina Azahara, construida por Abderramán III son sus complejos urbanos o fuera de ellos, revelan una gran diversidad de formas desde
mejores exponentes. relativamente sencillas hasta extremadamente complejas.

Esta tradición se encontrará en la península con otra más reciente, pero también En el grupo de las formas sencillas están los tipos de arquitectura destinadas
de raíces helenístico-romanas, la de villas palladianas, ubicadas siempre, como esencialmente a brindar residencia al señor, eventualmente a su linaje, y su guardia
las de Roma en el campo, separadas de la hacienda contigua por un vistoso personal: por ejemplo, el palatium, los castillos medievales. En muchos casos las
jardín. Al llegar al corazón político de Tahuantinsuyo, los conquistadores parecen funciones residenciales y de recepción se realizan en el mismo ambiente techado
haber captado cierto parentesco funcional entre esta clase de residencias reales y y relativamente monumental. En el otro extremo se sitúan laberínticos complejos,
los palacios-haciendas de los incas en las cercanías del Cuzco, como la de inca verdaderas ciudades con múltiples patios y recintos en las que la parte residencial se
Pachacútec en Ollantaytambo y Machu Picchu (Burger y Salazar 2004; Protzen pierde o incluso está ausente, como en el palacio principal de Amarna en Egipto. Esto
2005: 23; Rowe,1990) o de Huayna Cápac en Quispeguanca (Farrington y Zapata se debe al hecho de que el palacio es concebido como la imagen materializada del
2003) y Yucay (Makowski y Hernández 2010: 176, nota 17; Hernández 2009). orden cósmico y el escenario legítimo de todas las actividades políticas del Estado.

¿Cómo se explica en este contexto la ausencia de un término simple y tradicional El templo o la capilla suele ser incluido en el complejo o, por lo menos, colinda
para la residencia oficial del gobernante? Una probable y sugerente explicación está con él. La gran tradición de los palacios de la Edad de Bronce en Mesopotamia,
en la manera de concebir el poder real en Tahuantinsuyo, distinta de la europea del Egipto y el mundo egeo —recuérdese el famoso laberinto de Minos, el palacio de
siglo XVI, la que a su vez repercute directamente en las formas arquitectónicas en Cnosos en Creta, o la ‘ciudad prohibida’, el palacio de los emperadores chinos—
las que este poder pueda manifestarse, realizarse y legitimarse. Por cierto, desde una son buenos ejemplos de esta segunda manera de concebir el palacio. La diversidad
aproximación comparativa (Christie y Sarro 2006; DeMarrais y otros 1996; Evans mencionada a su vez deriva de las diferencias sociales, políticas, ideológicas y de
y Pilsbury 2004; Moore 1996b, 2005) resulta lícito asumir que todas las sociedades organización económica.
complejas preindustriales contaban con formas de arquitectura monumental
pública en las que se materializaban algunas de las ideas rectoras de la ideología del El modo como la violencia se institucionaliza y ejerce con fines políticos, así
como el desarrollo tecnológico de la guerra y de la construcción, es, por supuesto,
8 El surgimiento de los castillos en España ocurrió en el marco de la guerra civil de Castilla, en igual de relevante. Por ejemplo, las subsiguientes etapas de la evolución de la
el siglo XV, cuando los señores oligárquicos buscan retomar el control de las ciudades en su lu- residencia política de élite mediterránea, la villa-hacienda tardo-romana (desde
cha contra los reyes de la dinastía Trastámara. Sus fortificaciones se convirtieron en los primeros
castillos militares de España. Los castillos señoriales eran edificios compactos y jerarquizados, con siglo IV después de Cristo), el palatium carolingio (desde siglo IX después de
una planta rectangular delimitada por dos torres hacia los extremos. En el centro se encontraba la Cristo), y la torre residencial, conocida como torre de homenaje, defendida por
torre de honor, estructura de mayor tamaño que controlaba el acceso a un patio porticado (Cobos
un cerco de murallas, el castillo rural y el castillo urbano (desde el siglo XIII/XIV
Guerra y Castro Fernández 1990).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

después de Cristo), y el palacio de la aristocracia y la casa-hacienda de la nobleza


(manor, en inglés), generalmente no fortificados (desde el XVI después de Cristo), Por último, no hay que olvidarse que ni los palacios ni los rebaños ni las tierras de
corresponden directamente a los siguientes estadios de la transformación social cultivo eran propiedad exclusiva de un individuo. Las posesiones incaicas tuvieron
y política en Europa preindustrial: el sistema económico del colonato romano carácter corporativo (D’Altroy 2002: 263-286; Murra 1980; Ziólkowski 1997b;
vinculado con la doctrina del emperador como dominus-ac-deus (señor y dios, en Zuidema 2004). Por las características tecnológicas e ideológicas de la guerra
latín), el feudalismo señorial de la alta Edad Media, el feudalismo mercantil y las ritualizada, que enfatizaba la destreza individual del guerrero y el combate mano
monarquías absolutas protonacionales de la baja Edad Media, y la consolidación a mano, las defensas necesarias en el caso de asedio con máquinas no formaban
del primer sistema-mundo en el Renacimiento con la progresiva consolidación de parte del diseño de las residencias de élite inca.
monarquías parlamentarias.
Como se desprende de lo antedicho, no había en esta realidad política lugar para
Con esta línea de razonamiento, las dificultades para definir tipológicamente el la ‘casa única del único rey’. Coricancha, el templo y el lugar de culto de los
palacio en las tradiciones arquitectónicas andinas se explican por las particularidades ancestros del linaje de Manco Cápac y no el palacio de Pachacútec se constituía
del sistema social y político imperante en el Perú prehispánico. A diferencia de las simbólicamente en el centro del cosmos imperial. El poder itinerante y ubicuo del
monarquías europeas del siglo XVI, la soberanía del sapa inca, su realeza, no se soberano necesitaba de múltiples espacios sacralizados de manifestación: plazas
manifestaba nunca y bajo ninguna perspectiva, en el cuerpo vivo de un mortal con cercadas (canchas) y aulas techadas (kallankas).
nombre propio, predestinado para gobernar por derecho de sangre, sucediendo a
su padre o hermano y por la voluntad de un solo dios. Su vida familiar y privada, como hombre de carne y hueso, no estaba expuesta
a la vista y curiosidad de cortesanos y de la familia como era el caso de Europa
Como los dioses del panteón cuzqueño, Inti-Punchao, Huanacuari, Illapa y renacentista. Todo lo contrario, se desarrollaba en espacios reservados y sacralizados
Viracocha (Makowski 2001; 2015; Ziólkowski 1997), el sapa inca podía desdoblarse como corresponde al representante de la deidad mayor en la tierra, de manera
y, de hecho, sus poderes terrenal y divino se manifestaban en diferentes cuerpos similar como en muchas monarquías antiguas. Las características particulares del
‘consustanciales’ como bultos, mallquis, huauques y segundas personas. A lo largo poder y de su materialización en forma de la arquitectura palaciega que observamos
de su vida, el sapa inca cambiaba de nombre (D’Altroy 2010; Houston y Cummins en el Cuzco son en buena parte extensivas a otras regiones de los Andes y también
2004; Ziólkowski 1997a, 2010). a las épocas precedentes al Tahuantinsuyo (Campana 2006; Chapdelaine 2006;
Christie y Sarro 2006; Isbell 2001b, 2004, 2006; Mackey 2003, 2006; Moore
Por otro lado, las características hegemónicas del sistema del poder requerían que 2003; Makowski y otros 2005; Pillsbury 2004, 2008; Pillsbury y Leonard 2004;
el gobernante esté en un constante movimiento dentro del valle del Cuzco y fuera Salazar 2004; Salazar y Burger 2004; Houston y Cummins 2004; Villacorta
de él, incluso tan lejos como en la nueva capital fundada en la sierra septentrional 2003, 2004, 2010).
de Ecuador. Sus movimientos obedecían a los mandamientos del calendario
ceremonial, del oráculo y de la política (Ziólkowski 1997a). Cuzco, una ciudad diferente9

El inca acompañaba a sus capitanes en la gesta de la conquista, en persona o más Las diferentes fuentes del siglo XVI señalan que los incas a partir de Viracocha,
a menudo por medio de uno de sus cuerpos ‘cosustanciales’. El poder de sapa inca, antecesor de Pachacútec, al que se atribuye la creación del imperio, construían,
electo entre varios descendientes de Manco Cápac, no solo se negociaba en el
momento de la elección sino que estaba puesto a prueba durante su vida y requería 9 La primera versión de este texto fue publicada con mi contribución a un artículo más largo, escrito
en colaboración con Carla Hernandez: K. Makowski y C. Hernández, «Las casas de Sapa Inca». En:
a menudo de un fino juego político con los nobles incas y foráneos.
K. Makowski (ed.), Señores de los Imperios del Sol, pp. 173-183. Lima: Banco de Crédito del Perú.

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Krzysztof Makowski

cada uno, varios complejos palaciegos: por lo menos uno en el caso del Cuzco
monumental y varios fuera de la capital, generalmente en los valles aledaños como el
de Urubamba (Hernández 2009, Makowski y Hernández 2010). En comparación
con las propiedades de las provincias, los palacios del Cuzco ocupaban una
extensión relativamente limitada.

Pese a ello, sus recintos amurallados formaron al cabo de aproximadamente cinco


generaciones la traza del núcleo monumental urbano de la capital. Este núcleo
se constituía eventualmente en el cuerpo del felino imaginario cuya cabeza está
integrada por el imponente complejo ceremonial, y defensivo, de Sacsayhuamán,
dedicado quizá entre otros al dios del trueno y del cielo nocturno Illapa, y la
cola por la unión —tinkuy— de dos riachuelos que dan origen al río Huatanay
(Rowe 1967; Santillana 2001). En la base de la cola se encuentra Coricancha,
el famoso templo de culto dinástico dedicado en primera instancia al Sol, Apu
Punchao, y considerado el centro simbólico de Tahuantinsuyo.

Hay que enfatizar el hecho de que la tradición señala por la boca de Sarmiento
de Gamboa (1988: cap. XIII, p. 59) a este mismo complejo como el lugar donde
residían los gobernantes anteriores a Inca Roca. Es ahí donde el leyendario
Manco Cápac al fundar el Cuzco habría construido su palacio, el Inticancha.
La misma ambigüedad se repite en el caso del palacio de Inca Viracocha, Kiswar
Kancha, que ha sido también señalado como el templo del dios Viracocha.

En los tiempos de la conquista española, el conjunto de palacios se extendía


alrededor de una gran plaza, Hanan Aucaypata, que se encuentra en la actual
Plaza de Armas. Del lado Sur-Oeste la plaza se abría hacia el conjunto de
andenes, Cusipata. Otras plazas alineadas —Intipampa (Chiquipampa),
Hurin Aucaypata y Limacpampa— separaban la zona de la residencia de los
gobernantes incas del área de Coricancha-Inticancha, donde según la tradición Recinto principal al interior del Coricancha, Cuzco.
moraban sus antecesores, cuando el Cuzco era la capital de un pequeño señorío
local. Desde la plaza Hanan Aucaypata, se ingresaba a los palacios de Huayna
Cápac (Casana), de Inca Roca (¿?) o Túpac Yupanqui (Cora Cora), y de
Huáscar (Amarucancha), ubicados respectivamente en sus esquinas Noroeste
y Norte. Del lado opuesto, estaba el Acllahuasi. En el lado este de la plaza, se
encontraba el templo de Viracocha y/o el palacio del inca de mismo nombre
(Bauer 2004: 111-137; Makowski y Hernández 2010: 178-179, notas 28-32).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Cabe enfatizar las características muy particulares del Cuzco como la capital del
imperio y como el complejo urbano. Estas características lo diferencian de las
ciudades españolas del siglo XVI. Las primeras diferencias están en la relación
entre el campo y la ciudad, así como entre los espacios públicos con los palacios
reales, por un lado, y los espacios residenciales de élite y del pueblo, por el otro.

A diferencia de una ciudad de Castilla o de Andalucía, cuyo casco compacto está


separado material, social y simbólicamente del campo, entre otros, por el cerco
de las murallas —como lo era también el Cuzco colonial— en el Cuzco de los
incas este límite no existe. Los andenes, los campos-pampas, se entreveran con
las áreas de uso urbano. Las recientes investigaciones sobre el paisaje modificado
de la cuenca alta de Huatanay (Mar y Beltrán 2014a, 2014b) han demostrado
que las actividades de construcción del casco urbano fueron siempre precedidas
por obras de gran envergadura, mediante los cuales no solo se ampliaba la red de
canales, sino se modificaba completamente el relieve de terreno creando amplios
andenes. Su complejidad y la calidad de mampostería guardaba relación directa
con la importancia del edificio que soportaba (véase Coricancha). El diseño de la
traza urbana era condicionado por el resultado de estas obras de ingeniería.

Por otro lado, al cruzar, como lo hizo Rowe (1967, 1990), las fuentes etnohistóricas
con las arqueológicas, se descubre con sorpresa que tampoco se puede definir el centro
como un espacio donde se manifiestan y se concentran todos los poderes del Estado.

Ningún castillo, palacio o templo, ninguna plaza en la que convergen todas las calles
principales marca en el paisaje este estratégico lugar. Los aillus del Cuzco, tanto los
nobles descendientes de Manco Cápac, los incas, como las comunidades autóctonas
subyugadas, los incas de privilegio, residen de manera dispersa entre campos y
canales alrededor del núcleo monumental. Sus casas no forman barrios, se trata de
aldeas y estructuras aisladas, edificadas a distancia visual una de la otra y cercanas a
los campos de cultivo. Los caminos y ante todo los sistemas de canales organizan el
espacio de la cuenca de Huatanay (Bauer 2004; Rowe 1967; Sherbondy 1982, 1986).

Por otro lado, la vida religiosa de los habitantes de la capital tampoco transcurría
en un templo mayor del centro, en la plaza delante de él y en los templos de los
barrios, como después de la conquista española (Flores Ochoa 2009). Los complejos
ceremoniales que sorprenden aún hoy por su monumentalidad y envergadura,

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Intihuatana, Machu Picchu, Cuzco.
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Sacsayhuamán y Coricancha se sitúan, como hemos visto, en dos extremos opuestos no resulta operativa. No solo hay huacas importantes en forma de piedras, bultos
del centro. Tres principales fiestas del Tahuantinsuyo, el Cápac Raymi, el Inti Raymi o fuentes dentro de los palacios, sino que los importantes rituales del Estado se
y Situa, cuya función política al lado de la religiosa queda fuera de duda, pues se desarrollaban en las dos plazas principales. Ambas plazas contaban con los ushnus,
pone de manifiesto en ellas el origen divino del poder del sapa inca, no se celebraban altares de libación, en los que el sapa inca ofrecía chicha al Punchao, el dios Sol
en Hanan Aucaypata, sino en los templos solares alejados del centro monumental e diurno, protector de la dinastía de Manco Cápac.
implicaban amplios recorridos a través de la campiña (Zuidema, 2004; 2010).
El espacio de Hanan Aucaypata fue ocupado originalmente por una laguna y luego
En realidad, la mayor parte de las ceremonias en el frondoso calendario ceremonial convertido en un símil del mar (cocha) cubriendo la superficie de la futura plaza
imperial tuvieron por escenario lugares sagrados (huacas) —328 o más de 350— de una capa gruesa de arena del mar, traída ex profeso (Santillana 2001: 260, 261).
diseminados por toda la cuenca de Huatanay dentro de la línea de horizonte y Los principales ritos se realizaban de manera alterna en una de las plazas, durante
fuera de ella (Bauer 2000; Zuidema 2010). Es necesario también subrayar que, los meses cruciales para la agricultura, respectivamente, durante la estación de las
hasta donde sepamos, no se ha llegado a formar en la prehistoria incaica una forma lluvias en Hanan Aucauypata y durante la estación seca en Hurin Aucaypata.
canónica del templo, similar a la basílica cristiana, estupa budista, pirámides de
Teotihuacán o el templo grecorromano en sus múltiples variedades de planta y La disposición de los participantes vivos y muertos (fardos transportados en literas)
pórticos de columnas (perístasis). en la plaza, sus acciones, movimientos y gestos se estructuraban al parecer de tal
manera que se expresaban en ellos los principios cosmológicos del orden natural
La lista de lugares sagrados dentro del núcleo monumental del Cuzco y fuera de y social. Por ejemplo, durante la fiesta de Situa los representantes de los aillus del
él (sistema de ceques) pone en claro que una imagen de culto, un ídolo encerrado Cuzco con sus fardos se agrupaban según los puntos cardinales en dos mitades y
en el espacio techado de algún recinto sagrado, no ha sido el objeto de veneración cuatro parcialidades frente el Sapán Inca parado en la cercanía del ushnu, en cuyo
recurrente. La lista de huacas (Rowe 1979) está integrada por las fuentes y rocas orificio vaciaba llegado el momento el sagrado brebaje (Zuidema 1980).
modificadas enmarcadas en la arquitectura muy variada de plazas y recintos, por
los accidentes de relieve de terreno y rocas en las cimas y en las pendientes de los Los agudos análisis de los relatos de los cronistas, de los documentos judiciales y
cerros, por las piedras de formas especiales expuestas en nichos y plazas, los fardos de los relatos etnográficos hechos por Zuidema (2004, 2010 inter alia), Sherbondy
que contenían cuerpos de los incas muertos o bultos hechos con partes incineradas (1982, 1986), Urton (1981, 2004) y Pärssinen (2003), entre otros, evidencian que
de estos con parte del cuerpo (pelos y uñas; Bray 2015). estos mismos principios regían en términos ideales —como modelo de referencia—
sobre la organización del sistema de riego, de los espacios cultivados y pastoriles, del
Las menciones de formas figurativas son completamente excepcionales. Solo un cielo nocturno, de la sociedad y del poder. Solo conociéndolos se puede entender,
reducido porcentaje de las huacas se ubicaba en el núcleo monumental. La piedad por lo menos en parte, las razones que impulsaban a los habitantes del Cuzco de
de los fieles se expresaba más en recorridos, carreras, peregrinajes, procesiones que transformar el paisaje del valle modelando y puliendo inmensas rocas (Van der
tuvieron por escenario el paisaje de la campiña que en las reuniones en espacios Guchte, 1990) e ubicar la mayoría de templos y residencias fuera del núcleo urbano
abiertos y cerrados, aunque las ofrendas, los bailes y los banquetes requerían, por monumental.
supuesto, también de ellos. No obstante, ni unos ni otros tuvieron por el lugar
preferente el espacio urbano y menos su centro. Desde la perspectiva de la cosmología inca, la que se expresa en primera instancia en
la geografía sagrada y en las características particulares de la capital, el conjunto de
Ello no quiere decir que el espacio urbano tuviese carácter secular, a diferencia de palacios se encuentra en la mitad superior de un todo que es el valle, cerca del lugar
la campiña. Todo lo contrario, la distinción entre los espacios sagrados y seculares preciso donde se une el río de arriba (hanan), el que recibe innumerables confluentes, y

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

el río de abajo (lurin o hurin: Cerrón Palomino, 2002), el que a diferencia del anterior del imperio. Creemos que luego de cada elección por medio de negociación o
no recibe sino distribuye el agua por medio de canales a los campos de cultivo. imposición se llegaba a acomodar la nueva realidad en el marco los principios
generales del ideal político-religioso. La versión transmitida por Cobo a partir
Un río similar, la Vía Láctea, se encarga en repartir el agua por el universo desde su de un registro de las huacas sobre quipus es, de hecho, una de las más recientes
fuente primigenia, el mar primordial siguiendo el ciclo de las dos estaciones. En la versiones y se dejan leer en ella compromisos, negociaciones e inevitables omisiones.
percepción indígena, los dos segmentos del valle se diferencian uno del otro también
por el tipo de cultivos. Por ejemplo, los tubérculos altoandinos versus el maíz y la coca. Según las reglas de geografía sagrada que acabamos de describir, Coricancha e
Inticancha, los palacios-templos de los incas legendarios y semilegendarios, forman
Según este modelo ideal, cada valle en este y en el otro mundo posee la misma el centro y desde ellas hacia afuera los informantes de Polo de Ondegardo y de Cobo
organización en la que las dos mitades complementarias, pero diferentes (hanan y trazaron las líneas imaginarias que correspondían a los cordeles de los quipus en los que
hurin o lurin) se dividen en veinte amplias parcelas (‘barrios de agua’) de acuerdo estaban anotadas nudo por nudo las subsiguientes huacas, con sus características, con
con el recorrido de canales y la distribución de manantiales (puquios). Cada parcela sus ofrendas y con sus devotos. Respecto al resto de palacios, el área de Coricancha e
está usufructuada por otra comunidad o linaje noble, de ahí el número canónico Inticancha se clasifica como la mitad subordinada, dado que sus residentes principales
de aillus comunes y nobles (panacas) del Cuzco (Sherbondy 1982, 1986). Es cierto, temporales y permanentes correspondían a los linajes nobles lejanamente emparentados,
la realidad política ha modificado este modelo ideal de organización. a través de las generaciones pretéritas, con los incas en ejercicio.

En este contexto, no debe extrañar que las fuentes de agua superen en el número Como recordamos, el conjunto de las plazas de Hurin Aucaypata separaba la parte
a todos los tipos restantes de los lugares sagrados en el listado de las huacas del ‘baja’ (Hurin Cuzco), consagrada en mayor grado a cultos agrarios y de origen, de
Cuzco, transmitido por Cobo (Rowe 1979). En este listado quedó registrado un la parte ‘alta’ (Hanan Cuzco), donde pernoctaban a menudo los incas en ejercicio
complejo sistema, conocido como el sistema de ceques, el que otorgaba sustento y sus parientes más cercanos. La parte alta con su plaza era escenario de ritos de
religioso a los derechos de usufructo de agua y de suelos, así como de otros derechos guerra y de propiciación de lluvias.
políticos y económicos.
Como se desprende de lo expuesto en el acápite anterior, ni el concepto tipológico
En el listado se respeta todas las reglas cosmológicas que acabo de exponer: la y funcional renacentista del palacio, ni tampoco el del templo, estos mismos que
división del espacio en dos mitades complementarias, del tiempo en dos estaciones siguen en alguno modo vigentes en la cultura del Occidente hasta hoy, resultan
y quizá en meses de calendarios ceremoniales, de la sociedad en aillus y panacas operativos cuando se los usa en los análisis de la arquitectura monumental,
ordenadas en tres categorías de parentesco (Zuidema 2004, 2010), cada una, con «pública», cuzqueña. Tampoco resulta útil el modelo ideal manierista de la ciudad
sus huacas tutelares, sus ancestros convertidos en piedras o rocas y sus fuentes. Así, como una villa fundada ab novo —véase Lima o el Cuzco colonial— sobre la traza
los derechos históricos de las comunidades y de los incas estuvieron inscritos en ortogonal de manzanas con su organización en zonas concéntricas y claramente
el paisaje de la ciudad y de la campiña por medio de los lugares sagrados (huacas). separadas unas de otras: el castillo o el palacio en el centro o en el promontorio,
la Plaza de Armas y las manzanas vecinas con los palacios urbanos, luego las
Cabe por supuesto preguntarse con Rowe (1979, 2003b) y con Rostworowski (2006, manzanas burguesas, las periferias de la plebe y, finalmente, la campiña. La mera
2007), cómo se llegaba a coincidir la realidad política cambiante que contaba en similitud formal del núcleo compuesto entres los ríos Saphi y Tullumayu con este
cada generación con nuevos actores, incas y sus panacas, con un modelo rígido tipo de traza, así como la mención sobre la obra de Pachacútec como el gran
ideal del orden natural y social establecido supuestamente para siempre en los urbanista hicieron que generaciones de historiadores de arquitectura dejaban de
tiempos de Manco Cápac y eventualmente reformado por Pachacútec, fundador lado las evidentes particularidades del Cuzco prehispánico.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

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Krzysztof Makowski

Ciudad y centro ceremonial1

Los descubrimientos de las últimas décadas del siglo XX pusieron en tela de


juicio el valor universal de los modelos procesuales clásicos del desarrollo urbano,
fundamentados por los estudios pioneros de patrones de asentamientos en las
cuencas bajas del Éufrates, Tigris y Karún, por un lado, y en la planicie mexicana,
por el otro (Marcus y Sabloff 2008). Los Andes Centrales proporcionan una
perspectiva particularmente cómoda para evaluar los alcances del debate, debido
a las características únicas del urbanismo en sentido amplio que se desarrolla en
el Perú prehispánico y la sorprendente fecha precoz de sus orígenes en el primer
milenio de la vida plenamente sedentaria, aún sin conocimiento de cerámica,
desde la segunda mitad del cuarto milenio antes de Cristo.

El propósito de este capítulo es definir al urbanismo andino en su contexto


tecnológico y social propio. Asimismo demostrar que sus principios rectores se
oponen en varios aspectos a las características esenciales del sistema urbano, tal
como este se manifiesta en Mesopotamia o en el área de interacción de Teotihuacán.
Para ello, se evaluarán los alcances de la discusión sobre la arquitectura monumental
pública en el Periodo Precerámico Tardío. Luego se revisará las aproximaciones
teóricas subyacentes en el debate. El análisis comparativo de las características
de asentamientos considerados urbanos en los Andes Centrales, con el énfasis en
las expresiones del urbanismo inca en el valle de Lurín, servirán de sustento para
fundamentar la apreciación general que resumimos a continuación.

Considero que el urbanismo andino se ha desarrollado en el contexto tecnológico


completamente diferente en comparación con los demás urbanismos de la
antigüedad: sin medios de transporte de grandes volúmenes de bienes por mar, por
la vía fluvial o la vía terrestre (salvo caravanas de camélidos), sin animales de tiro y
sin herramientas que puedan reemplazar la fuerza de brazos humanos en el trabajo

Galería subterránea en el templo de Chavín de Huantar, Áncash. 143


Krzysztof Makowski

agrícola, como el arado, sin guerras tecnológicamente sofisticadas por el uso del
arco, ballesta, máquinas de asedio, armas ofensivas y defensivas de bronce y hierro,
así como de algún tipo de caballería. Además, este desarrollo tiene por escenario
un medio ambiente desértico y agreste que dificulta tanto la comunicación, como
la producción agrícola a gran escala.

Todas estas características condicionan las tendencias a mantener el patrón


disperso de asentamientos residenciales de extensión menor de 4 hectáreas,
con los promedios oscilando alrededor de 1 hectárea, a lo largo de la secuencia
y desde las primeras fases de sedentarización hasta la conquista española. Los
asentamientos considerados urbanos por los estudiosos tienen características de
centros ceremoniales, incluso cuando se constituyen en capitales políticas y en
centros administrativos.

Por lo general, carecen de defensas, salvo atalayas y templos fortificados. La


arquitectura monumental, tanto la que se concentraba en estos asentamientos
como la que fue distribuida a lo largo de caminos y canales de riego, orientaba
a los flujos de mano de obra y de productos, convertía el paisaje profano en un
escenario sagrado, y otorgaba a los tributos, en trabajo y en productos, el carácter
de obligación religiosa. Las preparaciones para la guerra y los intercambios
comerciales no escapaban de este marco ceremonial. El paisaje organizado por
medio de la arquitectura cumplía asimismo el papel del soporte material de la
memoria social compartida, un soporte indispensable para una sociedad ágrafa.

El debate sobre el hipotético urbanismo precerámico en el Norte Chico


Centro ceremonial inca de la Fortaleza de Paramonga, valle bajo del Rímac, Lima.
El urbanismo prehispánico es uno de los temas más polémicos en la arqueología
de los Andes Centrales, con posiciones discrepantes en cuanto al concepto
mismo, a la cronología del proceso, a la función de los complejos supuestamente
urbanos, y a las características del contexto social y económico. Las discrepancias
y las contradicciones se han exacerbado aún más en la última década cuando la
sorprendente arquitectura monumental del Periodo Precerámico Tardío (2.700-
1.800/1.500 antes de Cristo) en la costa centro norte del Perú fue reinterpretada
por Ruth Shady (Shady 2006; Shady y Leyva 2003; Shady y otros 2001) como la
evidencia de procesos de nucleación, característicos para las ‘revoluciones urbanas’
de la prehistoria.

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Krzysztof Makowski

Shady (2000) considera que el desarrollo de la agricultura de riego al interior de los


valles y de la pesca con redes en las zonas costeras hayan condicionado el desarrollo
precoz de una civilización urbana en el área de interacción que comprende la costa
y la sierra entre los valles de Santa y de Chillón, con las cuencas colindantes de la
vertiente oriental. El sitio de Caral, conocido antes como Chupacigarro Grande
(Burger 1992: 76; Engel 1957, 1987; Kosok 1965: 223; Williams 1985), se hubiera
convertido, según el tenor de esta misma hipótesis en la capital urbana de un
Estado territorial, cuya organización basada en hunos, sayas y pachacas anticiparía
el orden administrativo del Tahuantinsuyo (Shady 2000, 2003a, 2003b, 2006).

La hipótesis de Shady se fundamenta en apariencia sobre sólidas evidencias


empíricas. Hasta la fecha cerca de cuarenta conjuntos arquitectónicos monumentales
precerámicos se han identificado a lo largo de los valles Fortaleza, Pativilca, Supe
y Huaura, tanto en el litoral del océano Pacífico como tierra adentro. Sin duda,
se trata de sitios cuya extensión y complejidad arquitectónica no fue superada en
ninguno de los periodos posteriores. Hasta el presente, muchos de ellos dominan
el paisaje semidesértico de las márgenes de los oasis costeros, como la única obra
del pasado visualmente perceptible.

Por otro lado, desde el punto vista formal, sus componentes, como pirámides
aterrazadas, plataformas, plazas circulares hundidas, anticipan a la imponente
arquitectura ceremonial de los periodos Inicial y Horizonte Temprano, de los que
constituyen además el antecedente inmediato. Es más, se ha comprobado que la
introducción de la cerámica no se relaciona con ningún otro fenómeno cultural de
relevancia, de modo que el término cronológico ‘Periodo Arcaico Tardío’ debería
ser sustituido, por otro, que describe mejor el contexto cultural de la época, a saber
‘Formativo Precerámico’ (Makowski 1999, Lumbreras 2006). Pirámide de Caral, Sector H, valle de Supe, Lima.

La similitud evidente entre los conjuntos monumentales del Periodo Precerámico y


los centros ceremoniales posteriores, como Cahuachi en el valle de Nazca, a los que
algunos investigadores atribuyen características urbanas (por ejemplo, Rowe 1963,
Canziani 2009), refuerza la hipótesis de Shady. Las diferencias en la extensión
entre un sitio precerámico y otro, y la complejidad de la arquitectura pública,
brindan asimismo el sustento para la aplicación de clásicos modelos jerárquicos
en la intrepretación de la organización espacial de asentamiento en cada valle. Por
consiguiente, Caral como el hipotético centro administrativo primario estaría a la

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

cabeza de una vasta red de centros secundarios y terciarios, distribuidos en Supe e La domesticación de animales de tiro, el invento del arado y de la trilladora
incluso en los valles vecinos. jugaban en este razonamiento el papel central, pues sin ellos no se hubieran
podido transformar las relaciones comunitarias basadas en la reciprocidad y el
No obstante, la polémica que se ha desatado acerca de los factores que desencadenaron trabajo mancomunado, lo que originaba una sociedad estratificada en clases con
el proceso, y acerca de los contenidos sociales y políticos sociales que están detrás, la propiedad privada de la tierra y del ganado, la explotación de mano de obra y
evidencia que la pregunta si el fenómeno de arquitectura monumental tiene o no la apropiación de excedentes por la élite como principios del nuevo ordenamiento
características urbanas no resulta operativa, y no lleva a respuestas convincentes. (modo de producción asiático; véase la discusión crítica del término en Godelier
Ello se debe a amplias discrepancias en cuanto a lo que puede considerarse 1969, 1975).
justamente como tales características. Estas discrepancias inducen al alto margen
de arbitrariedad en las interpretaciones. Por ende, resulta aconsejable sustituir la Los arqueólogos procesualistas, seguidores de neoevolucionismo de Leslie White y
pregunta ¿si los asentamientos son no urbanos? por la pregunta ¿cómo entender James Steward (1955 inter alia), a su vez, ponían mayor énfasis en el desarrollo de la
las múltiples posibles funciones sociales de la arquitectura pública, incluidas las agricultura tecnificada de riego y en la domesticación avanzada de plantas de alto
dimensiones políticas y religiosas, en el contexto de las primeras fases de la vida rendimiento, como el maíz. En el debate sobre la urbanización en Mesopotamia
sedentaria del Periodo Arcaico Tardío? papel a parte se atribuía a la institucionalización de la violencia y a la tecnificación
de la guerra, en el contexto del creciente conflicto endémico entre las ciudades-
La propuesta de Shady constituye, sin proponérselo, una especie de reductio Estado nacientes. El uso del nuevo costoso armamento, espadas, hachas y dagas
ad absurdum (‘reducción al absurdo’) de los planteamientos tradicionales y de bronce, cascos y armaduras, así como carros de batalla y luego máquinas de
consagrados de la arqueología procesual, tanto aquella inspirada por Steward asedio, ha dotado a las élites del poder coercitivo, ha revolucionado las estrategias
(Steward y otros 1955) como la influenciada por el modelo de la revolución urbana de la guerra y tuvo notable repercusión en la arquitectura de ciudades (murallas,
de Childe (1974). En ambas propuestas el desarrollo urbano está condicionado fosas y puertas fortificadas).
por el desarrollo tecnológico que posibilita el incremento exponencial y sostenido
de la densidad demográfica. El desarrollo de un complejo agropecuario de alto La difusión tardía de la metalurgia de bronce a partir del siglo IX después de Cristo
rendimiento en cuanto a valores energéticos de carbohidratos y proteínas de origen (Lechtman y Farlane 2006; Lechtman 2007) no ha provocado resultados similares
animal y vegetal, y la aparición de medios eficientes de transporte, en particular en los Andes. La formación de élites guerreras (Chamussy 2009; Makowski 2010)
fluvial y marítimo (Mesopotamia), pero también terrestre (caravanas de camélidos fue tomada en cuenta por varios investigadores del pasado prehispánico del Perú
en los Andes), están entre los factores decisivos para que las ciudades, populosas para encontrar las causas del proceso urbano y también para definir las razones por
aglomeraciones humanas, aparezcan y sean viables. las que las formas menos complejas de la organización de poder, como las jefaturas
y los señoríos, fueron sustituidos por el Estado (por ejemplo, Carneiro 1970; véase
Con estas premisas, Canziani (2009: 181-309) ubica en una monografía reciente la también el resumen en Arkush y Tung 2013).
construcción de las primeras ciudades en los Andes Centrales recién en su periodo
de Desarrollos Regionales Tempranos (500 antes de Cristo-700 después de Cristo), Cabe acotar que la formación de las élites guerreras no es el origen de la violencia,
el que se iniciaría con el ocaso de Chavín y de la tradición de centros ceremoniales pero sí implica su institucionalización y notable incremento respecto a periodos
tempranos y terminaría con la expansión Wari. Siguiendo la propuesta marxista, anteriores (Keeley 1996). Arkush y Tung (2013) demuestran que la formación de las
Childe (1974) otorgaba también el papel crucial a otras innovaciones tecnológicas que culturas guerreras al fin del Horizonte Temprano y al inicio del Periodo Intermedio
afectaban profundamente a la organización y al rendimiento de la producción (fuerzas Temprano se correlaciona directamente con un claro incremento de huellas de
de producción) y a las relaciones entre seres humanos (relaciones de producción). violencia en individuos adultos y que antes los niveles de violencia interpersonal

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

tienen niveles poco significantes. En las épocas posteriores, la violencia disminuye urbanas, guarda tan pocas similitudes con las formas urbanas que se conoce en
en tiempos y áreas donde arqueólogos ubican a complejos estados territoriales y la Costa Norte durante el Horizonte Medio, un periodo en el que varios Estados
se incrementan en las zonas y periodos de fragmentación de poder (por ejemplo, regionales, cuya existencia está fuera de la discusión, por ejemplo, Moche, Wari,
Periodo Intermedio Tardío y la costa de los Andes Meridionales). etcétera, se habrían enfrentado en una lucha por la hegemonía?

Shady (y otros 1999, 2000, 2003a, 2003b; Shady 2006: 61-63, inter alia) visiblemente El tenor del debate sobre el hipotético urbanismo precerámico demuestra que no
no cree que las estrategias de subsistencia basadas en agricultura aún incipiente, se tienen respuestas claras a estas preguntas y tampoco hay consensos. Jonathan
pesca, recolección y caza (por ejemplo, Dillehay y otros 2004), y la ausencia de Haas y los miembros del Proyecto Norte Chico (Haas y otros 2004a, 2004b;
todos los demás factores condicionantes del desarrollo de la tecnología, demografía, Ruiz y otros 2007) consideran que la arquitectura monumental del Periodo
transporte y comercio, hayan sido el impedimento para que Caral y otros centros Precerámico es la expresión material de competencia política no exenta de
ceremoniales del Norte Chico tuvieran carácter de aglomeraciones urbanas. Según violencia, entre líderes de las poblaciones costeras, cuya subsistencia depende de
ella, en el caso de los Andes ya en los inicios de la vida sedentaria (Arcaico Medio y la pesca y marisqueo, y líderes de las poblaciones de agricultores tierra-adentro.
Temprano) se hubiera producido la separación de destinos históricos. Estas últimas poblaciones cultivan el algodón indispensable para la producción de
redes y, por lo tanto, preciado por los vecinos del litoral. El conflicto contribuye
Algunas poblaciones, las de la cultura Caral, entraron en la senda de la civilización en afirmar liderazgos locales. No obstante, dado el desarrollo tecnológico y la
mientras que las asentadas fuera de este polo privilegiado se quedaron en el estadio densidad demográfica no se dan aún las condiciones para la formación de jefaturas
de la barbarie. Los lectores que optan por dar crédito a su hipótesis se pueden complejas (complex chiefdom) y menos de Estados territoriales. Los asentamientos
topar con la sorpresa al enterarse que el vertiginoso desarrollo de las «ciudades con la arquitectura pública tuvieron carácter y función de centros ceremoniales.
sagradas» no ha continuado, cuando al inicio del primer milenio después de Cristo
las tecnologías agropecuarias, y los avances de domesticación de animales y plantas A medida que avanzan las investigaciones se incrementan las voces críticas en
—implicando el mejoramiento genético en relación con usos alimenticios o de contra de los modelos procesuales mencionados a partir de las lecturas de las
materia prima que se les daba— adquirieron niveles comparables con los que se evidencias de corte heterárquico. Rafael Vega-Centeno (2008a, 2008b, 2010), a
registran en los siglos XV y XVI después de Cristo. partir de sus excavaciones en el cerro Lampay y de las prospecciones en el valle de
Fortaleza, enfatiza en el carácter y en la función eminentemente ceremonial de la
Por el contrario, la tradición arcaica de la arquitectura ceremonial se ha extinguido arquitectura. Recuerda, asimismo, que los tipos de edificios se repiten tanto en los
al inicio del Horizonte Temprano, salvo en algunos centros de la sierra, como asentamientos que cuentan con un solo monumento aislado, y que, por lo tanto,
Chavín y Kuntur Wasi (Burger 1992, 2008; Fux 2015; Conklin y Quilter 2008; no suelen ser catalogados como urbanos, como en los sitios que los tienen varios.
Onuki 1995; Rick 2008; Seki 2014). Es más, en el valle de Supe y en los valles
aledaños del Norte Chico no se registraron niveles semejantes del esfuerzo El montículo-plataforma con una plaza circular hundida es la forma más recurrente
constructivo mancomunado hasta la conquista española. La arquitectura pública tanto en el valle de Fortaleza como en las otras cuencas del Norte Chico. Los
de etapas posteriores a los periodos Arcaico y Formativo Temprano es tan modesta resultados de las excavaciones en el cerro Lampay coinciden con los de Caral en
que su presencia poco se nota en el paisaje. Ningún punto de comparación con la varios aspectos de importancia primordial. La plataforma se está constituyendo
envergadura de pirámides y plazas tempranas. cuando un edificio queda intencionalmente sepultado con rellenos y sellos. Cuando
sobre la plataforma se construye otra estructura, la que también puede resultar
Queda también en el tintero la pregunta: ¿Por qué el patrón de asentamiento sepultada intencionalmente, el montículo resultante adopta la forma piramidal.
del Periodo Precerámico Tardío, al que Shady (ob. cit.) atribuye características Por otro lado, los recintos abiertos y techados de cerro Lampay, como los de Caral,

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Krzysztof Makowski

fueron construidos en un esfuerzo mancomunado de grupos compuestos por sus


posteriores usuarios, y carecen de accesos restringidos. Todo lo contrario, el flujo
libre, pero ordenado de visitantes, está asegurado.

Alejandro Chu (2008) demuestra a su vez en Bandurria que los asentamientos


con la arquitectura monumental precerámica, construidos en la costa por las
poblaciones, cuya subsistencia dependía en buen grado de pesca y de marisqueo,
no difieren en complejidad, ni tampoco formalmente de los sitios situados tierra
adentro. Ambas investigaciones apuntan a la conclusión de que cada comunidad
territorial solía construir su edificio ceremonial, de forma aislada, en el centro del
espacio controlado, o al lado de otros edificios similares en el centro ceremonial
compartido con los vecinos o aliados.

Como bien lo observa Vega-Centeno (2008b: 39), «las diferencias de escala entre
estructuras —mínimas en ciertos casos, notables en otras— podrían explicarse de
diversas formas: por el número de remodelaciones y ampliaciones experimentadas,
como producto de la mayor o menor longevidad de los edificios, por la escala de
grupo comunal involucrado o por distintas contingencias dentro de la trayectoria
de dicho grupo. A esto habría que añadir la observación de que varias estructuras de
mayor escala en los complejos de Fortaleza han sido construidas sobre montículos
naturales, con lo que adquirieron su volumen actual».

Las conclusiones de Vega-Centeno coinciden con las críticas a las que Makowski
(2000, 2008) ha sometido la propuesta de Shady (2003a, 2003b, 2006). Caral está
descrito y documentado por la investigadora (Shady 2006: 34-48) como un conjunto
de agrupaciones de arquitectura pública y residencial diseminadas sobre un área de
66 hectáreas. Las construcciones de forma piramidal y plataformas asociadas a plazas
circulares suman 5,27 hectáreas de área construida, mientras que las estructuras
Pirámide del Anfiteatro, Sector L, Caral, valle de Supe, Lima.
residenciales de élite ocupan 0,08 hectáreas de área construida, según Shady (2006;
cfr. Shady y otros 2001). Las edificaciones de menor envergadura, en las que las
funciones residenciales parecen también combinarse con las ceremoniales, suman no
más de 3 hectáreas del área construida. Estas edificaciones se encuentran ubicadas
sobre las laderas de los cerros aledaños en la periferia del núcleo monumental.

Las 58 hectáreas restantes corresponden a los descampados entre y alrededor


de espacios construidos. Las estructuras de Caral se distribuyen en dos grupos

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

ubicados en la cercanía de dos de las siete edificaciones claramente ceremoniales En todo caso, incluso asumiendo que la extensión del área construida no haya
cuyos volúmenes dominan el paisaje. Shady (ibídem) reconoce que por lo menos variado en Caral a lo largo de los siglos de su existencia, lo que es muy poco
parte de los ambientes en las estructuras consideradas de élite tuvieron funciones probable, un asentamiento con 5,27 hectáreas de la arquitectura ceremonial pública
rituales. Debido a las asociaciones encontradas, y en particular por la limpieza y con 3,08 hectáreas de construcciones supuestamente residenciales, difícilmente
ritual de pisos, queda abierta la interpretación alternativa de estos ambientes como amerita el adjetivo de urbano. Por estas y otras razones, Canziani (2009), en una
lugares destinados para reuniones festivas y todo tipo de actividades ceremoniales reciente historia de urbanismo andino, tilda el fenómeno de la época de Caral de
—ayunos, ritos de iniciación y banquetes— las que requieren de espacios techados, ‘urbanismo incipiente’, y la propia Shady siente la necesidad de agregar el adjetivo
provistos de plataformas y banquetas. ‘sagrada’ al nombre de ciudad cuando se refiere a sus excavaciones.

Si bien las áreas entre edificios —en particular el área central, llamada «plaza» El debate sobre Caral se parece en más de un aspecto a la discusión que se
por Shady (2006: 36)— fueron, seguramente, utilizadas como espacios de ha desencadenado a raíz del descubrimiento de Jericó y de Çatal Hüyük
comunicación e, incluso, pudieron servir como lugares para la realización de (Makowski 2000, 2008 y este volumen). Ambos asentamientos paradigmáticos,
actividades, no hay evidencias de una traza planificada con plazas y/o avenidas; respectivamente, para el Neolítico Precerámico y Neolítico Temprano del
tampoco hay indicios que la mayoría de edificios fue localizada y construida con Creciente Fertil, y en particular el segundo, fueron caracterizados como ‘urbanos’
el mismo proyecto urbanístico. Shady (ibídem) sugiere lo contrario, pero a partir por sus descubridores con todos los contenidos socioeconómicos —clases sociales,
de un solo argumento no muy convincente: la supuesta división del conjunto en comercio a larga distancia, entre otros— que este adjetivo suele implicar. Sin
dos mitades, alta y baja, separadas por un accidente geomorfológico, el borde de embargo, tras algunas décadas de estudios avanzados, los resultados contradijeron
una terraza fósil. esta primera impresión (Wason 1994, Hodder 2007 inter alia). Tanto Jericó
como Çatal Hüyük resultaron muy distantes en aspectos económicos y sociales, y
Tampoco está claro qué porcentaje de las construcciones estuvieron en uso también en cuanto al sustento tecnológico, de las ciudades de la Edad de Bronce,
simultáneo durante los mil años o más de la existencia del centro ceremonial o que se desarrollaron en este mismo territorio varios miles de años después.
ciudad sagrada planteados por Shady. Obviamente, las características del material
lítico no permiten construir cronologías relativas finas. En la larga lista de fechas No obstante, se ha demostrado que las primeras épocas de vida sedentaria
calibradas (Shady 2006: 60, tabla 2.7) llama la atención la posible relación entre el también tienen sus dimensiones de complejidad. Una de estas dimensiones que
inicio de la construcción de la Gran Pirámide y de la Pirámide Cuadrada, por un parece manifestarse también en los Andes Centrales se relaciona con el culto
lado, y el uso de unidades residenciales en los sectores A e I (pisos de ocupación y de los ancestros. Sin la proliferación de las ‘casas de memoria’ (Hodder 2006),
áreas de descarte), por el otro. Ambos hechos se podrían situar entre 2.600 y 2.500 profusamente decorados con relieves y pinturas decorativas, que Mellaart (1967) y
antes de Cristo (calib.). Gimbutas (1991) erróneamente consideraban templos, el aglutinado Çatal Hüyük
que carece de calles, plazas, y edificios públicos en sentido estricto, quizá nunca
De hecho, la Gran Pirámide sigue en construcción hasta, por lo menos, el siglo XXI hubiese sido tildado de ciudad.
antes de Cristo (calib.). Las fechas relacionadas con los rellenos de plataformas de
otros dos edificios monumentales, las pirámides del Anfiteatro y del Altar Circular, Hodder (2006, 2007) y su equipo han demostrado que estas casas fueron alguna
son posteriores y corresponden al lapso entre 2.300 a 2.000 antes de Cristo (calib.). vez residencias comunes de familias extensas, y luego se transformaron en lugares
Por lo visto, la extención y la apariencia monumental de Caral hoy parece ser el de culto de muertos por parte de los descendientes. Recientes descubrimientos en
resultado de acumulación de eventos de construcción que se sucedieron durante Göbekli Tepe, y algunos otros sitios vecinos de Anatolia (Schmidt 2009), demuestran
por lo menos seiscientos años. que los primeros ejemplos de la arquitectura ceremonial de notable complejidad que

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

se conocen en la historia de humanidad, no se relacionan con algún tipo de sociedad relación directa entre estas actividades edilicias y la conservación de memoria y
urbana, y ni siquiera fueron hechos por sociedades sedentarias. de identidad por parte del grupo involucrado (Tilley 1994, 2004 inter alia). Por
medio de rituales, las historias de origen, los mitos compartidos se inscribían en el
En Göbekli Tepe, Schmidt ha documentado una larga tradición de construcciones paisaje organizado mediante construcciones megalíticas.
que se parecen a kivas de los indios Pueblo, y que cuentan con un círculo de
monolitos en forma de la letra ‘T’ dispuestos en círculo ovalado, al interior de Al margen de los debates sobre el abanico de posibles funciones sociales del
cada estructura. Los monolitos están decorados en relieve con diseños figurativos monumento y su relación comprobable con el paisaje (Barrett y Ko 2009), el
variados en bajorrelieve. La tradición se inicia en el Periodo Epipaleolítico y fenómeno del megalitismo en la prehistoria europea invita a revisar paradigmas
continúa en el Neolítico Precerámico (PPNA), entre el undécimo y noveno de uso común en la arqueología andina. Uno de ellos concierne al supuesto y
milenio antes de Cristo (C 14 cal.). La interpretación que el investigador da a esperado vínculo causa-efecto entre el surgimiento de sistemas políticos de
este sorprendente hallazgo aporta nuevas luces a la discusión teórica acerca de las carácter jerárquico y coercitivo, por un lado, y la inversión del tiempo social en
relaciones entre el poder, la religión y sus expresiones materiales en arquitectura y la construcción de edificios públicos, por el otro (Scarre 2012). Se suele asumir
en iconografía. que la ideología de élites emergentes, o ya establecidas, se materializa de manera
preferente en la arquitectura (por ejemplo, DeMarrais y otros 1996).
Según Schmidt (2009: 264), «los cazadores-recolectores dependían de territorios
muchos más extensos para su subsistencia comparados con los campesinos [...]. Por ende, la presencia/ausencia de esta clase de la arquitectura pública es considerada
En ese sentido, las reuniones cíclicas fueron imprescindibles para la sociedad como un indicador de intereses antagónicos y de mecanismos de dominación
subdividida en grupos reducidos. En estas reuniones se intercambiaban objetos en las relaciones entre actores sociales, y en particular de la presencia/ausencia
que los grupos pequeños no podían adquirir o producir por su propio esfuerzo. de la estratificación, de la ciudad y del Estado (véase adelante). Por supuesto, el
De este modo se comprende la relevancia fundamental de ciertos sitios que, en su razonamiento descrito no se aplica a los casos que acabamos de presentar, los que
función de lugares centrales, garantizaban este modo básico de comunicación para demuestran que el postulado carece de valor universal. Se ha visto, como en los
sociedades preneolíticas». Andes del Periodo Arcaico, en Europa y en Asia de los Periodos Mesolítico y
Neolítico Precerámico, ciertas comunidades territoriales compuestas de grupos
El razonamiento de Schmidt coincide en varios aspectos con el tenor de discusión numéricamente restringidos, realizaban el esfuerzo mancomunado para construir
sobre el fenómeno megalítico en Europa neolítica. Recordemos que los asombrosos tumbas para sus ancestros y/o centros y lugares ceremoniales y/o para inscribir en
monumentos monolíticos fueron hechos por poblaciones asentadas en áreas menos el paisaje vestigios materiales de su memoria compartida y fijar relaciones de poder
favorecidas en cuanto a la calidad de suelo y el clima en Europa, poblaciones que entre poblaciones y líderes (Scarre 2012).
experimentaban la transición del mesolítico al modo de vida neolítico (Sherratt
1995). Como en el caso citado, se trataba de grupos numéricamente reducidos y Hay una clara relación inversa entre esta particular estrategia y el desarrollo
en varios casos aún no sedentarios. tecnológico. Con el progreso en materia de agricultura y ganadería, las poblaciones
del área donde se manifestaba el fenómeno megalítico dejaron de construir nuevas
Las razones para invertir el tiempo social en la talla, en el transporte y en la estructuras, y sus líderes eventualmente volvieron a usarlas de manera oportunista.
construcción de tumbas con entierros múltiples, así como de espacios ceremoniales, Es significativo que los vecinos de los pueblos que cultivaban la tradición
debieron ser tan variados como las formas de edificaciones, y como sus orientaciones megalítica tampoco desarrollaron esta clase de arquitectura, a pesar de que se
respecto a los puntos relevantes del paisaje circundante. El encendido debate y la trataba de grupos plenamente sedentarios, ocupando mejores suelos de Europa, y
abultada literatura del tema lo sugieren. Hay un relativo consenso en cuanto a la considerados exitosos pioneros de neolitización.

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Krzysztof Makowski

Fenómenos y condicionamientos similares se observan también en el Nuevo Mundo


fuera del área centroandina, como en el valle de Misisipi y en la baja Amazonía.
Hole (2012) concluye con convicción en el capítulo de conclusiones del volumen
consagrado al contexto social en el que aparece la arquitectura monumental
en las sociedades del Periodo Arcaico y Formativo de ambas Américas (Burger
y Rosenzweig 2012): «Monumentos se presentan en amplia gama de diferentes
tamaños y sirven para propósitos variados en el caso de las sociedades cuyo rango
de complejidad varía desde cazadores-recolectores a Estados. Queda claro a partir
de las contribuciones en este volumen que el nivel estatal y el poder coercitivo no
son necesarios para que la gente sea inducida a emprender labores de construcción
de envergadura monumental»1.

Resulta, por ende, necesario, desde el punto de vista metodológico, hacer un


deslinde entre la construcción de espacios ceremoniales y el fenómeno urbano.
Por cierto, ambos espacios son lugares en los que se materializa la cultura (‘To
materialize culture is to participate in the active, ongoing process of creating
y negotiating meaning’: DeMarrais y otros 1996: 16), negocia el poder y se
establecen relaciones cruciales para la subsistencia. No obstante, para entender
bien los mecanismos de poder, puede ser muy útil la distinción que hace Mann
(1986) entre los poderes autoritario y difuso.

Las características de organización de las sociedades en vía de sedentarización y


del neolítico (formativo) precerámicos, y de la arquitectura ceremonial misma,
sugieren que las ideologías religiosas ampliamente compartidas, los rituales
inclusivos, son las fuentes del poder de convencimiento que manejan los líderes.
Es, por lo tanto, el poder difuso el que se materializa, no el poder autoritario. En
cambio, la aparición posterior de monumentales palacios, de los templos con el
acceso restringido, y más aún de los templos-mausoleos del culto del gobernante
Pampa de las Llamas-Moxeque, Casma, Áncash.
único, a menudo honrado con la imagen y con la inscripción que lo perennizan
e inmortalizan, deificándolo, hechos que ocurren en el contexto de procesos de
urbanización evolutiva o compulsiva (Makowski 1999, 2002, 2008a, 2008b véase
adelante) son expresiones claras de un poder autoritario que busca el equilibrio con
el poder difuso, para garantizar su legitimidad.

1 «Monuments occur in vastly different sizes and serve different purposes amog societies that range from
hunter-gatherers to states. It si clear form the essays in this volume that state level society and physical
coercion are not necessary to induce people to undertake monumental works» (Hole 2012: 457).

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Krzysztof Makowski

Por otro lado, varios prehistoriadores consideraron necesario recurrir, con razón, a las
propuestas teóricas de Bourdieu (1977) para entender las dimensiones económicas
en el contexto de sociedades fragmentarias, preestatales. Los conceptos de capital
simbólico, en forma de honor, honradez, solvencia, entrega, de capital cultural
objetivado, que se vuelve visible en la acumulación de objetos extraordinarios, de
capital social, conseguido a través de la red de relaciones que establece cada agente,
son de utilidad para captar la esencia de los juegos de competencia entre líderes y
entre linajes en los espacios ceremoniales. La capacidad de organizar los banquetes
en los que se sellan los pactos y legitimizan las jerarquías incipientes entre líderes
frecuentemente elegidos de manera democrática, y, por un tiempo determinado,
ha sido reconocida en las últimas décadas como uno de los aspectos centrales en
la manifestación de poder en las sociedades preindustriales (Bray 2003a, 2003b;
Dietler y Hayden 2001; Jennings y Bowser 2008; Kaulicke y Dillehay 2008). El
capital económico acumulado por las comunidades con sus líderes se transforma
en estas fiestas en los capitales simbólico y social.

Las teorías y los modelos relativos a la ciudad en los Andes

La polémica sobre el urbanismo andino se originó a partir de tres propuestas,


formuladas respectivamente por Collier (1955), Rowe (1963) y Lumbreras (1974,
1987), las que se desprendían, respectivamente, de las definiciones comparativa,
pragmática, y axiomática del fenómeno urbano. Similar diversidad de enfoques
caracteriza a la discusión del fenómeno urbano también en otras áreas del mundo
(Marcus y Sabloff 2008).

Según Collier (1955), el desarrollo cultural en la costa del Perú sigue la línea
evolutiva que Adams y Wittfogel (ibídem) observaron en los restantes focos prístinos
de civilización. Entre el fin del Periodo Formativo y el Periodo de Desarrollos
Regionales, la introducción de riego forzado y el desarrollo de otras tecnologías
(ganadería, metalurgia) posibilitaron un marcado aumento de población. En
consecuencia, se habrían producido conflictos armados, apareció la élite guerrera,
la que pronto había entrado en el conflicto latente con la vieja élite sacerdotal. Así,
se habrían creado condiciones para que los señoríos teocráticos del Formativo se
transformen en Estados seculares, militaristas y expansionistas, por ejemplo, Wari.
Aquella secuencia hipotética de estadíos se vería fundamentada por la siguiente
evolución de formas arquitectónicas: Castillo de Huarmey, Cultura Wari, Costa norte.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

1. Centros ceremoniales del Formativo. como el lugar permanente de residencia de administradores, comerciantes,
2. Capitales de Estados regionales: pueblos grandes, aglutinados alrededor artesanos y militares.
de enormes templos-pirámides (Desarrollos Regionales).
3. Tipos urbanos de poblamiento planeado (los términos son de Collier 1955), La presencia de la población permanente permite hacer la distinción entre una
cuya aparición estaría relacionada con el estadío militarista (Wari). ciudad y un centro ceremonial, mientras que el tipo de ocupación, y no el tamaño,
marca la diferencia entre una ciudad y un pueblo. Desde esta perspectiva, que
Los planteamientos de Collier (1955) fueron retomados por Schaedel (1966, podría ser caracterizada como pragmática, los asentamientos que carecen de
1978, 1980), quien ha hecho los primeros intentos de contrastarlos de modo núcleos públicos formalmente diferenciados, y ocupan el área menor de 4
sistemático con los criterios empleados por Adams (1966) para cruzar los resultados hectáreas, son de naturaleza aldeana. Las evidencias sugeridas para determinar si
de prospecciones en las áreas respectivas de Uruk (Mesopotamia) y Teotihuacán un asentamiento fue una ciudad, un centro ceremonial o un centro administrativo,
(México). Los influyentes trabajos de Adams (1966, 1981, 1988; Adams y Nissen a saber la ocupación de las élites residentes, no se consiguen por supuesto sin las
1972) y de Schaedel convencieron a generaciones de investigadores que el proceso de excavaciones sistemáticas en área y a largo plazo.
la evolución social y política relacionados con el surgimiento de la ciudad y del Estado
en el área de Uruk se repite en otras áreas culturales, en variantes poco significativas. Por consiguiente, los partidarios del enfoque pragmático usan a menudo los
tres términos que acabamos de mencionar alternativamente, como sinónimos
En los Andes el enfoque comparativo fue adoptado posteriormente, entre otros, o como términos compuestos. Por ejemplo, ciudad sagrada, centro ceremonial-
por Shimada (1994) para el caso de urbanismo mochica, Isbell (1988, Isbell y administrativo, centro ceremonial poblado. Siguiendo los planteamientos de
McEwan 1991 inter alia) para el caso de urbanismo wari). Isbell y sus colaboradores Rowe y sus propuestas cronológicas, Burger (1992) interpretó el crecimiento del
aplicaron la metodología elaborada por Adams (ob. cit.), Wright y Neely y área circundante el templo de Chavín de Huántar, en los siglos IV y III antes de
Wright (1994). Con el supuesto que el fenómeno urbano estuvo condicionado Cristo como la expresión de un urbanismo incipiente. Algunos autores intentaron
por la consolidación de estructuras administrativas del Estado, su presencia o retroceder la fecha del inicio del urbanismo en los Andes mucho más hacia atrás, al
ausencia podía ser inferida a partir de las relaciones jerárquicas y espaciales entre segundo o incluso tercer milenio antes de Cristo (Pozorski y Pozorski 1987; Shady
asentamientos; el tamaño, y la diferenciación formal de conjuntos de arquitectura, 2003a, 2003b, 2006; Haas y Creamer 2004; Haas y otros 2004a, 2004b).
confrontada con la distribución espacial de sitios permitiría distinguir, según los
lineamientos del modelo, entre los rangos de capital, centro regional, provincial, Sus propuestas se fundamentaban en la relativa frecuencia con la que rasgos
distrital, etcétera. Para los seguidores del enfoque comparativo que trabajan el considerados diagnósticos para centros administrativos y/o urbanos se manifiestan
área andina, el fenómeno urbano es tardío; nace entre el siglo VII y el IX después en la costa del Perú desde del Periodo Precerámico Tardío, y durante el Periodo
de Cristo, y se relaciona de modo directo con la transformación de cacicazgos en Inicial, a saber:
Estados expansivos. 1. Diseño espacial planificado u ordenado.
2. Complejidad formal y diferenciación funcional de la arquitectura
A diferencia de Schaedel, Rowe (1963) no le dio mucha importancia a criterios monumental.
formales, demográficos y de organización espacial. Según él, la distribución 3. Presencia de zonas de vivienda, y de preparación de alimentos, en la
nuclear no es por sí sola diagnóstica para los sistemas urbanos, pues se conocen vecindad de arquitectura monumental.
tipos de organización acorítica (con asentamientos grandes y distanciados entre 4. Área total que frecuentemente supera 10 hectáreas y puede llegar a 220
sí) y sincorítica (nuclear), en zonas mayormente rurales durante la antigüedad hectáreas (Caballo Muerto, Pampa de las Llamas-Moxeque; véase la
clásica. Su definición de la ciudad es pragmática y de orden funcional. La define síntesis en Seki 2014).

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La teoría de Carneiro fue evocada por Haas (1987) como sustento teórico para han hecho cambiar de opinión y retroceder esta fecha, de manera coincidente con
fundamentar el surgimiento temprano de organizaciones políticas complejas. la propuesta de Rowe, hacia el fin del Periodo Formativo.
Shady (Shady y Leyva 2003) prefirió, en cambio, adaptar a su manera la teoría de
la revolución urbana de Childe, y enfocar el tema desde la perspectiva ecléctica, Canziani (2009), a su vez, asume en el contexto del debate sobre la arquitectura del
comparativa, pragmática y axiomática a la vez. Periodo Precerámico que paradójicamente la ‘revolución urbana’ tuvo en los Andes
un carácter evolutivo con cambios lentos y acumulativos. El proceso de urbanismo
Los usuarios de la acepción axiomática asumen que la existencia de extensos se iniciaría a fines del cuarto milenio antes de Cristo y demoraría más de tres mil
complejos de arquitectura monumental, diversificada formalmente y rodeada años consolidarse al compás del surgimiento de élites sacerdotales y luego de élites
de áreas de vivienda, de almacenaje y de producción, implica necesariamente guerreras cuyas relaciones con el campesinado habrían adquirido con el tiempo
el grado avanzado de complejidad socioeconómica, llamado urbano (Southall características antagónicas.
1998). En su opinión, el Estado despótico, con el desarrollado aparato
coercitivo, y el urbanismo constituyen fenómenos tan universales como A diferencia de los tres enfoques anteriores, la perspectiva funcional no se inspira en
indisociables en los orígenes de la civilización. En la arqueología andina estos los resultados de prospecciones y de reconocimientos de superficie. Por el contrario,
planteamientos se introdujeron a raíz de una interpretación del modelo de sus propuestas se fundamentan en las excavaciones sistemáticas, realizadas dentro
Collier (Steward y otros 1955) por Lumbreras (1974, 1986, 1987) y su alumno, de presumibles conjuntos urbanos, y están alimentadas, con frecuencia, por la
Canziani (1987, 2009, 2010), siguiendo las pautas de Childe. Sus ideas han reflexión posprocesual en arqueología. Aquellos resultados entraron en abierta
calado profundamente en la percepción del fenómeno de urbanismo por contradicción con supuestos teóricos iniciales. Se ha investigado tanto los complejos
arqueólogos peruanos, del mismo modo como las de Collier y Schaedel en las planificados, hipotéticas capitales provinciales de imperios (por ejemplo, Azángaro
investigaciones de estudiosos estadounidenses. wari: Anders 1986 o Huánuco Pampa inca: Morris y Thompson 1985), como
asentamientos de crecimiento relativamente desordenado (por ejemplo, Cahuachi
Según los lineamientos de materialismo histórico, la revolución neolítica nazca: Silverman 1993, o Wari y Conchopata: Isbell 1988, 2001, 2009). En ambos
inevitablemente estaría creando bases para la segunda revolución urbana, siempre casos se ha encontrado pocas áreas estrictamente residenciales, cuya extensión
y cuando el sedentarismo generalizado estuviese sustentado por eficientes sistemas total estuvo en desproporción flagrante (por debajo de 10 por ciento del área total)
agropecuarios, capaces de generar excedentes almacenables. El incremento del respecto a la gran extensión de recintos abiertos y techados para reuniones, calles,
excedente crea, conforme con la propuesta, el sustento necesario para el número pasadizos y plazas.
cada vez mayor de productores especializados y dirigentes. En estas condiciones, la
aparición de las clases sociales con intereses antagónicos es inminente, y con ellas Los asentamientos planificados del Horizonte Medio resultaron ser muy distantes
el surgimiento del Estado con su aparato coercitivo. en cuanto al uso y a la organización del espacio urbano de las colonias griegas
o ciudades helenístico-romanas de traza supuestamente inspirada en las obras
La clase dominante reside en la ciudad, la que se convierte también en la sede de Hipodamo de Mileto y/o descrita por Vitruvio. Por ende, los seguidores del
de los poderes del Estado. El desarrollo urbano es, desde esta perspectiva, el enfoque funcional prefieren guardar mayor prudencia a la hora de usar conceptos
reflejo material de la formación de clases sociales. Originalmente, Lumbreras de la ciudad y del urbanismo, los que están relacionados de manera indisociable
relacionaba el origen del fenómeno urbano en los Andes Centrales con las causas con la reflexión histórica sobre el origen y el desarrollo de la cultura occidental.
que hicieron surgir el Estado expansivo wari en la región de Ayacucho, entre el
siglo V y VI después de Cristo. Los avances en los estudios sobre los periodos La perspectiva funcional implica un reto: hay que afrontar la reconstrucción del contexto
Arcaico (Precerámico) y Formativo (Periodo Inicial y Horizonte Temprano) lo cultural indígena a partir de las evidencias recuperadas en la excavación sistemática, y

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de la lectura crítica de fuentes históricas provenientes del Periodo Colonial Temprano. 4. El paisaje urbano de las cuencas del Éufrates y Tigris varía también en
Este difícil camino fue de algún modo trazado por Rowe (1967) en el precursor artículo diacronía, pues dos otras ‘revoluciones urbanas’ suceden a la ‘segunda’,
sobre las características particulares del Cuzco como capital de Tahuantinsuyo. Lo conforme cambia la organización económica, social y política durante el
siguieron también John Murra y Craig Morris cuando se enfrentaron al reto de segundo y primer milenio antes de Cristo, antes de la conquista persa
entender uno de los centros administrativos inca de mayor complejidad, fundado en (Ramazzotti 2002; Ur 2010).
medio de la puna, el de Huánuco Pampa (Morris y Thompson 1985).
Hoy cabe poca duda que, durante Chalcolítico Tardío y Bronce Temprano (cuarto
¿Urbanismo o urbanismos?: la universalidad de modelos procesuales y tercer milenio antes de Cristo), el tamaño promedio y la organización espacial
en tela de juicio de asentamientos guardaban relación directa con la calidad de suelos, el balance y
características de recursos hídricos (Córdova 2005). Ramazzotti (2003) distingue
Tanto la perspectiva comparativa, de inspiración neoevolucionista, como la cinco regiones en la parte media y baja de la cuenca de dos ríos (véase también
perspectiva que llamamos axiomática, de corte neomarxista, se fundamentaban Wilkinson 2000, 2003). Cada una posee características diferentes respecto a las
sobre el supuesto de carácter paradigmático que el proceso de formación de demás en cuanto a la organización espacial de asentamientos.
ciudades y luego de Estados e imperios, reconstruido a partir de las prospecciones
y excavaciones en la cuenca baja del Éufrates y Tigris, tiene el carácter universal y La típica organización jerárquica, producto del proceso sostenido de nucleación
se repite, por lo tanto, con mínimas variantes en todas las áreas del mundo donde (Adams 1966, 1981) con la población concentrada en varios asentamientos
se orginaron las civilizaciones prístinas. muy grandes (mayores de 200 hectáreas) y grandes (mayores de 40 hectáreas),
rodeados de aldeas medianas (mayores de 5 hectáreas) y chicas dispuestos en
Las diferencias ambientales, tecnológicas e históricas no tendrían, por lo tanto, las orillas de cursos de agua, incluida la red de canales, caracteriza solo a dos
relevancia y no afectarían por nada la lógica de dicho proceso (Childe 1974; zonas entrecuencas de Uruk-Warka y al área de Nippur, aunque en el paisaje de
Adams 1966, 1981; Service 1975; Schaedel 1966, 1978, 1980). La falacia de este esta última zona predominan asentamientos chicos por debajo de 1 hectárea.
supuesto se evidenció en las últimas décadas a raíz del vertiginoso avance de las Algunas de las cinco regiones estuvieron periódicamente alteradas por sequías,
investigaciones arqueológicas en el Oriente Próximo. Se ha demostrado que: otros (cuenca baja) por incrementos de salinidad a raíz del riego intensivo. Por
1. El proceso de formación de primeras ciudades en Mesopotamia ocurrió consiguiente, ninguno, salvo el valle de Diyala, gozaba de estabilidad, y las
mil años antes de la ‘revolución urbana’ descrita por Childe, esta misma secuencias de cambios en el patrón de asentamientos durante el cuarto y tercer
que hoy recibe el nombre de la ‘segunda revolución urbana’ (Frangipane milenio son marcadamente diferentes.
2001; Akkermans y Schwartz 2003; Butterlin 2003; Yoffee 2005).
2. El proceso no se circunscribe a la cuenca baja sino que abarca tanto a la No se dispone de datos analizados con esta misma metodología para la parte
cuenca alta como a las cuencas vecinas, las que forman el centro dentro alta de la cuenca del Éufrates y Tigris. No obstante, las evidencias de las
de una gran área de interacción que amerita por la primera vez en la excavaciones sistemáticas realizadas en los últimos 25 años sugieren que se trata
historia de humanidad el nombre de ‘sistema mundo’ (Algaze 1993, 2001; de una evolución que posee también características particulares (Ur 2010) y
Rothman 2001). no es comparable con los procesos observados en la cuenca del Uruk (Uruk
3. La evolución del patrón de asentamiento durante el tercer milenio antes countryside), pese a la indudable interacción, particularmente fuerte en el
de Cristo en el área de ‘Uruk countryside’ (Adams y Nissen 1972) no periodo Uruk. En este último periodo acontece una rápida transformación del
puede considerarse universal porque no se aplica a otras partes de la misma sistema de asentamientos en el alto Éufrates y Tigris, gracias la fundación de
cuenca, ni tampoco a otras cuencas, como el valle del Nilo. colonias Uruk, como Habuba Kabira, y el crecimiento de centros locales cuya

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cultura material es también fuertemente influenciada por la cultura Uruk, como crecimiento sostenido de los asentamientos, y los espacios urbanos están ocupados
Tell Brak (Rothman 2004; Akkermans y Schwartz 2003). mayormente por densa arquitectura residencial (Liverani 2006; Stone 1997,
1999; Crawford Harris 2004; Van De Mieroop 1997). Los recientes trabajos en
La comparación entre estas seis áreas en Mesopotamia y el valle del Nilo refuerza Mesopotamia están invitando también a una profunda reevaluación de la definición
la impresión que varios tipos de urbanismo y varias secuencias de procesos de la revolución urbana propuesta por Childe. El desarrollo de los centros urbanos
aglomerativos tempranos se observan en el Oriente Próximo, todas en buena parte de la cultura Uruk (hacia 4.000-3.100 antes de Cristo) antecede por más de mil
condicionadas por las características del medio ambiente y también por respuestas años el uso generalizado de la escritura en la cuenca. En los asentamientos urbanos
tecnológicas a los retos que este impone a las sociedades sedentarias y pastoriles. del valle alto solo se han encontrado evidencias de sistemas contables (tokens).
Por otro lado, la comparación mencionada invita a reconsiderar las relaciones entre
el proceso de urbanismo (revolución urbana) y el surgimiento el Estado. Varios Es asimismo evidente que tanto la primera como la segunda revolución urbana
egiptólogos (Kemp 1989; Midant-Reynes 2000; Wilkinson 2001) han coincidido anteceden por varios siglos el incremento de la estratificación social y el surgimiento
en observar que el Estado territorial que se forma en la cuenca del Nilo carece de de la propiedad privada a fines del tercer milenio antes de Cristo (Steinkeller
antecedentes de ciudades-Estado como ocurrió en la vecina Mesopotamia. 2007; Trigger 2003). Los investigadores destacan tanto el carácter relativamente
igualitario (Yoffee 2005) de las primeras sociedades consideradas ‘urbanas’,
Trigger (1985, 2003) ha sugerido de manera acertada que la historia de urbanismo como el papel de la religión con ciertos matices ‘chamánicos’ en su vida política
en Egipto difiere diametralmente de la de Mesopotamia. El urbanismo en Egipto (Butterlin 2003). En la discusión surgieron dudas acerca de la validez del uso de
tiene carácter compulsivo y se origina como consecuencia del surgimiento y criterios y conceptos acuñados para describir la realidad política y económica de
evolución del Estado territorial. El origen del Estado fue tradicionalmente ubicado los Estados de la segunda mitad del tercer milenio antes de Cristo para definir los
a fines de Nagada III, pero hoy se dispone del número creciente de evidencias, en procesos del surgimiento de las sociedades complejas durante el cuarto milenio,
particular procedentes de los cementerios de élite, que sitúan los inicios de este y, en particular, del concepto de la ciudad-Estado y del sistema-mundo (Algaze
proceso muchos siglos antes (Seidlmayer 2009). 1993, 2001).

Los centros ‘urbanos’ son capitales, centros administrativos y ceremoniales a la vez. Los Se ha propuesto, entre otros, diferenciar entre una aldea grande que cumple el papel
más grandes de ellos (por ejemplo, Saqqara), con diseño planificado, de trazo ortogonal, del centro y una ciudad, y caracterizar los desarrollos prehistóricos Obeid y Uruk
fueron construidos para los obreros y funcionarios encargados del mantenimiento de como protourbanos en esencia (Butterlin 2003; Ur 2010), en vista de contrarrestar
las necrópolis reales. La mayoría de población vive en asentamientos chicos de carácter el sesgo mencionado. Por otro lado, el concepto de jefatura (chiefdom) como de
rural, e incluso los centros urbanos principales, como Hieracompolis, poseen un área señorío (complex chiefdom) tampoco ayudan a definir con precisión la diversidad
muy restringida (Butzer 1976; Seidlmayer 1996; Wilkinson 1996; Trigger 1995, 2003: de sistemas políticos complejos que emergen en Mesopotamia del cuarto milenio
139-140). Diferente es también el lugar de la arquitectura ceremonial monumental (Stein 2001; Frangipane 2001).
en el contexto considerado urbano en ambos casos. En Egipto, las áreas residenciales
de tamaño relativamente reducido en comparación con la envergadura de espacios Los investigadores enfatizan también las características particulares del urbanismo
públicos ceremoniales se construyen para albergar a los constructores y los funcionarios autóctono emergente en alta Mesopotamia y en Anatolia colindante (Stein 2001),
de los palacios, de los templos o de las necrópolis. como la ausencia de la arquitectura ceremonial monumental, comparable con los
templos de Uruk (Liverani 2006). En algunos asentamientos, como en Arslan
En Mesopotamia la arquitectura monumental, tanto de los templos como de Tepe se registra en cambio primeros ejemplos de arquitectura palaciega y de las
los palacios, aparecen tarde en la secuencia (Uruk Tardío) tras varios siglos de tumbas de élite guerrera (Frangipane 2001).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Estas nuevas evidencias invitan una vez más repensar la aplicabilidad de Se ha visto líneas antes que grandes diferencias se observan también cuando se
influyentes modelos comparativos propuestos en el siglo XX por Steward y otros compara los casos de Mesopotamia y de Egipto (Cowgill 2004). Trigger (1985,
(1955), Adams (1966) y Service (1975). En Mesoamérica, como en Mesopotamia, 1995, 2003) ha sido el primero en exponer estas evidencias y proponer un modelo
la nucleación y la aparición de la arquitectura pública ocurrieron, por lo general, alternativo de interpretación: relativamente brusco surgimiento de un Estado
de manera simultánea. En ambos casos, el proceso de desarrollo ‘urbano’ tuvo regional que impulsa la fundación de centros urbanos (Egipto: Kemp 1977, 1989)
carácter evolutivo, ha antecedido por varios siglos el uso de la escritura y abarcó versus lenta evolución del sistema protourbano que anticipa la formación de peer
regiones diferentes desde el punto de vista ecológico. polities, primeras ciudades-Estados históricos, preaccadienses (Mesopotamia).

Los estudios recientes ubican los orígenes del proceso en el Preclásico Temprano Desde la perspectiva teórica propuesta por el autor, esta diferencia se puede
(Clark 2009), entre 1.600-900 antes de Cristo C14 (cal.), en el contexto político y describir también de otra manera. El urbanismo egipcio posee características de
social, interpretado como el periodo de formación de jefaturas que antecedieron al un urbanismo compulsivo, promovido por el Estado territorial más antiguo del
Estado olmeca. La arquitectura y las estatuillas de élite, incluidas las imágenes de Oriente Próximo. De ahí la fuerte recurrencia de asentamientos planificados. En
jugadores de pelota, ofrecen un cómodo sustento para esta interpretación. Hay que cambio, el urbanismo mesopotámico se constituye en el caso paradigmático del
enfatizar también en el papel de la plaza para juego de pelota que forma el centro urbanismo evolutivo. Wilson (1997) y Kolata (1997) han intentado utilizar esta
de asentamientos protourbanos. Uno de ellos, el Paso de la Amada en Chiapas, propuesta de Trigger (ob. cit.) para definir mejor la relación entre el urbanismo y
llega a tener 140 hectáreas de extensión y cuenta con arquitectura ceremonial de el Estado en los Andes.
carácter monumental en su centro (Clark 2009).
Ambos coinciden en que no hay evidencias en registro que permitan interpretarlas
A juzgar por estas evidencias, más allá de las similitudes aparentes, hay también como pruebas de la formación de varios ciudades-Estado en competencia,
notables diferencias cuando se comparan los procesos urbanos en ambas áreas respectivamente para el valle de Santa y la cuenca del Titicaca. Sus argumentos
nucleares de desarrollo de civilizaciones prístinas. En Mesopotamia, la inversión hacen pensar que las particulares expresiones del urbanismo andino guardan
del tiempo social en la construcción de templos se incrementa gradualmente con mayor similitud con el valle del Nilo que con el proceso de evolución urbana
el desarrollo de la ciudad-Estado. El centro ceremonial, a menudo cercado con en Mesopotamia. No obstante, es menester tomar en cuenta que el Estado
murallas, que comprende la pirámide escalonada-zigurat, otros templos de traza territorial egipcio carece de antecedentes de más de cuatro mil años de desarrollo
horizontal, y un palacio, llega a ser componente universal del paisaje urbano recién de sociedades complejas con características de jefaturas, jefaturas complejas y
a partir de la Segunda Revolución Urbana (Crawford 2004). Estados, como el Tahuantinsuyo.

Cabe recordar, sin embargo, que en varias ciudades-Estado de la cuenca alta, como A su vez, es posible seguir cambios sociales y vaivenes de la coyuntura política,
Ebla o Mari, el palacio y no el templo se constituía en el centro del tejido urbano. auges y crisis, de un Estado despótico por intermedio de la impresionante
Los antecedentes de la arquitectura pública ceremonial en los periodos Obeid y arquitectura pública del Egipto Antiguo: necrópolis, centros ceremoniales,
Uruk (Primera Revolución Urbana) son modestos. El edificio de culto repite en templos fuera del ámbito urbano, ciudades, fortalezas. Los antecedentes de esta
Mesopotamia del Sur el plano de una casa multifamiliar. Por otro lado, la mayoría arquitectura en la época predinástica, cuando el poder estuvo repartido entre
de investigadores que trabajan en Mesopotamia (por ejemplo, Frangipane 2001; jefes de varias comunidades territoriales en competencia, son más que modestos
Stein Klein 2001; Yoffee 2005) están de acuerdo con que la ‘revolución urbana’ ha (Seidlmayer 1996; Wilkinson 1996; Middant-Reyes 2000). Se presume que los
condicionado desarrollos sociales y políticos que carecen por completo de rasgos espacios ceremoniales se creaban mediante construcciones de materiales perecibles
comunes con jefaturas. días antes de las fiestas para desmontarlas luego total o parcialmente.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

A medida que la discusión del fenómeno urbano por arqueólogos e historiadores Modo de producción Ciudad y campo indisociables (unity of town and
abarca nuevas áreas de América indígena, África y Asia, antes no incorporadas asiático country)
en el discurso sobre el origen de la civilización, el debate se vuelve más Modo de producción
encendido, la diversidad de procesos urbanos y también de características Ruralización de la ciudad (ruralization of the city)
antiguo
de asentamientos y sus redes es más evidente (Marcus y Sabloff 2008). La
Modo de producción Relaciones antagónicas entre la ciudad y el campo
idea de que el concepto de urbanismo es una herramienta comparativa para
feudal (antagonism town y country)
describir una rica diversidad de destinos históricos no es nueva. Tampoco es
nuevo el convencimiento de que, dada esta diversidad, el urbanismo no se debe Modo de producción Urbanización del campo (urbanization of the
circunscribir a una sola imagen paradigmática, acuñada a partir de la realidad capitalista country)
moderna, la que se forja con el capitalismo mercantil del fin de la Edad Media
y consolida con la Revolución industrial.
del sistema, en tanto como infraestructura, como expresión del poder y como
Sospecho que la intuición más o menos consciente de la diversidad de la materialización de los múltiples capitales (Bourdieu 1977), acumulados por
urbanismos fue compartida por generaciones de historiadores, de arqueólogos los actores sociales, y también como vehículo de la memoria compartida.
clásicos y de medievalistas desde Foustel de Coulanges. Para todos ellos
quedaba muy en claro cuán diferentes eran, por ejemplo, las poleis griegas de Es evidente, por ejemplo, para todo visitante culto, la relación cambiante en el
tiempo de la gran colonización, en comparación con las ciudades helenísticas paisaje mediterráneo entre las múltiples tipos de residencias de élite, rurales y
y romanas, y estas con complejo urbanismo medieval. A lo largo de siglos urbanas, fortificadas o no, por un lado, las ciudades de distinta traza, planificadas
cambiaban drásticamente las relaciones entre la ciudad y el Estado, entre los o no, por el otro, y templos así como conventos, a medida que transcurren los siglos
habitantes de las ciudades y las clases dominantes, las que no necesariamente y cambian los condicionamientos tecnológicos y socioeconómicos. El conocedor
residían de manera permanente en el casco urbano. de la historia descubre diversos paisajes culturales sobrepuestos desde los tiempos
romanos hasta nuestros días.
El seguimiento de estas diferencias fue siempre relevante en la historiografía
marxista de ayer y hoy. Por ejemplo, en una síntesis de historia de urbanismo La cambiante estructura de tenencia de tierra, condicionada por las tecnologías
reciente, escrita desde la perspectiva de materialismo histórico, Aidan Southall agrícolas está también inscrita en el paisaje (por ejemplo, Vermeulen y De Dapper
(1998: 8, 15 y passim) enfatiza las diferencias abismales de relaciones entre 2000). Por otro lado, para Marx y varios de sus seguidores posmodernos (por
la ciudad y el campo que se manifiestan en diferentes lugares y épocas ejemplo, Mann 1986, Wolf 1982), el tipo de urbanismo como todo el sistema
históricas que Marx consideró diagnósticas para la definición de sus modos económico están condicionados por el desarrollo tecnológico y en particular por los
de producción, a saber el Oriente Próximo, Grecia, Europa medieval, la Era medios de transporte marítimo, fluvial y terrestre. Desde la perspectiva delineada,
Moderna (véase el cuadro): resulta obvio que el urbanismo que nace en el seno de la variante andina del modo
de producción basado sobre parentesco, con un sistema económico caracterizado
Si bien la redefinición de los modos de producción y la caracterización del por la propiedad corporativa y por el monopolio de Estado en intercambios a larga
urbanismo grecorromano por Southall son discutibles, la idea de fondo es distancia (Murra 1980; Burger 2013; Goldstein 2013; Topic 2013; Stanish y Cohen
convincente. En cada urbanismo se materializan los mecanismos económicos, 2013), y además con serias limitaciones en cuanto al volumen de bienes que se
las relaciones sociales y las instituciones políticas vigentes en el lugar y en la podrían transportar, debería poseer características singulares que lo distinguieran
época. Asimismo, cada tipo de paisaje urbano es un poderoso elemento activo de los demás.

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Las particularidades del urbanismo andino

Tras recoger las observaciones y críticas de Rowe (1967), Morris (1972), Morris
y Thompson (1985), Silverman (1993), Anders (1986), entre otros, sugerí (1996,
1999, 2000, 2002, 2008) que el sistema andino fue en su esencia antiurbano, si
se toma por referencia las características esenciales del urbanismo occidental. El
mismo término usó de manera independiente Kolata (1997) para referirse a las
características de las capitales de Tiahuanaco.

En los Andes Centrales, la mayor parte de población en todas las épocas, desde el
Precerámico, vivía en asentamientos dispersos, localizados fuera del límite de cultivos.
Su área promedia no sobrepasaba 4 hectáreas, salvo casos de capitales regionales,
probables lugares de residencia de élite guerrera. Muchos de los sitios grandes y
Plano general de las Huacas medianos de tamaño mayor de 4 hectáreas deben su tamaño al crecimiento horizontal
del Sol y de la Luna (Proyecto durante fases sucesivas en las que asimismo se abandona zonas previamente usadas.
Arqueológico Huacas del Sol y
de la Luna, 2010). Escasas aglomeraciones cuentan con amplias zonas residenciales comprobadas y
cuya extensión supera 200 hectáreas. Por ejemplo, las Huacas del Sol y de la Luna,
Wari, Pampa Grande, Cajamarquilla, Chan Chan y Huánuco Pampa deben su
existencia al urbanismo compulsivo del Estado (Morris 1972).

Ninguna sobrevivió a la coyuntura política que ha contribuido en su fundación.


Los complejos considerados urbanos cumplían la función de capitales, centros
administrativos y ceremoniales. En los Andes, eficientes ideologías religiosas y
nutridos calendarios ceremoniales regulaban desplazamientos anuales de grupos de
población, y con ellos de servicios y bienes requeridos, por ejemplo, la descripción
del sistema inca por los cronistas españoles (Rowe 1967; Von Hagen y Morris
1998). La arquitectura monumental, distribuida a lo largo de caminos y canales
de riego, y agrupada en los centros ceremoniales de distinto rango, orientaba a
los flujos de mano de obra y de productos, convertía el paisaje profano en un
escenario sagrado y otorgaba a los tributos, en trabajo y en productos, el carácter
de obligación religiosa.

Las preparaciones para la guerra y los intercambios comerciales no escapaban


de este marco ceremonial. Desde la perspectiva de la historia de instituciones
Levantamiento 3D de la Huaca de la Luna Plano de la Huaca de la Luna (Proyecto políticas, el urbanismo andino podría definirse en primera instancia como la
(Tavera en Gavazzi, 2010). Arqueológico Huacas del Sol y de la materialización del poder difuso (Mann 1986) y, por lo tanto, como el medio
Luna, 2010).

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Krzysztof Makowski

y el escenario de transmisión de ideologías religiosas, así como el instrumento


poderoso de la memoria social inscrita en el paisaje (Silverman 2002). Élites de
los señoríos (complex chiefdoms) y de los Estados incoados emergentes utilizan
estos mecanismos y recursos ancestrales para tejer redes del poder de carácter
esencialmente hegemónico (D’Altroy 2002).

El desarrollo incipiente de medios de transporte marítimo y terrestre pone serias


limitaciones para la organización territorial del poder hasta el Horizonte Tardío.
De ahí, los instrumentos de análisis heterárquica de uso reciente en la historia de
investigaciones (por ejemplo, Dillehay 2001; Vega-Centeno 2004, 2008; Janusek
2010) resultan de suma utilidad para comprender las características y funciones
de los centros.

Mi hipótesis tiende a explicar las siguientes características particulares del


urbanismo sui géneris andino:
1. La inestabilidad del sistema de asentamientos. Esta se refleja en la ausencia
de los tell urbanos, estratificados, en largos hiatos ocupacionales, los
que se observan en la estratigrafía de asentamientos con ocupaciones
múltiples, y en cambios drásticos en la distribución espacial de sitios
cada 400 a 600 años.
2. La predominancia de la arquitectura pública (en promedio, más de 60
por ciento del área total del sitio) que incorpora a los espacios sagrados, y
margina a los espacios domésticos, en todos los complejos considerados
urbanos, y documentados hasta el presente.
3. La recurrencia de las formas de arquitectura ceremonial, por ejemplo,
la plaza, el patio hundido, el recinto cercado, la plataforma escalonada,
la pirámide con rampa, en los sitios calificados como centros urbanos o
administrativos.
4. Los antecedentes sorprendentemente precoces de varias formas de
Huacas del Sol (primer plano) y de la Luna, vista desde el Oeste hacia el Cerro Blanco;
arquitectura ceremonial y del particular sistema andino de asentamientos,
entre las dos pirámides se extienden área residenciales.
caracterizado en los numerales 1-3, en el Precerámico (Periodo Arcaico)
Medio y, sobre todo, Tardío.

La mayoría de autores relaciona orígenes del urbanismo andino con el particular


tipo de asentamiento extenso que corresponde a la definición del centro ceremonial
poblado. Este tipo de asentamiento con arquitectura monumental pública y

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Krzysztof Makowski

reducido sector residencial asociado aparece de manera simultánea en la costa


y en la Sierra Norte del Perú, desde el Precerámico Tardío (aproximadamente
2.700-1.800/1.500 antes de Cristo). Aislados antecedentes en el periodo anterior
(Precerámico Medio: Dillehay y otros 1997) y la relación cronológica directa con
el fin del proceso de domesticación de la mayoría de cultígenos, insinúan que la
aparición precoz de la arquitectura pública forma parte del proceso mismo de
constitución de sociedades sedentarias, agrícolas (Burger 1992, 2007; Dillehay y
otros 2004, 2005) y pastoriles (Bonnier y Rosenberg 1988) en los Andes Centrales.

El papel de uso de recursos marinos, aunque importante (Chu 2008), no parece


tener relevancia que le atribuía Moseley (1975, 1985). Lo demuestran tanto los
estudios recientes sobre la dieta (Dillehay y otros 2004), como el desarrollo precoz
de la arquitectura monumental en la sierra, lejos del litoral marino (Dillehay y
otros 2005; Bonnier 1997; Bonnier y Rosenberg 1988). Cabe enfatizar que las
variadas formas de arquitectura ceremonial, entre plataformas, pirámides, recintos
techados y abiertos, plazas circulares, con gradería o sin ella, las que se combinan
en Caral (Vega-Centeno 2004, 2010), y deciden sobre su apariencia ‘urbana’
aparecen aisladas o combinadas de manera de lo más variada, tanto en el valle de
Supe como en los valles vecinos.

Para Vega-Centeno (2008b: 47), «dos recintos articulados, con accesos frontales,
laterales y uno posterior, con banquetas en las zonas posterior y lateral, y con un
fogón cerca de la zona frontal» suelen esconderse en un montículo artificial bajo o
sobreponerse en una pirámide. La asociación con una plaza circular es frecuente.
Hay por lo menos un asentamiento de este tipo en cada segmento del valle. Por
otro lado, el número de estructuras monumentales en cada asentamiento varía
entre una, la situación más frecuente (por ejemplo, Cerro Lampay: Vega-Centeno
2004, 2008) y casi dos decenas, sin algún patrón numérico particularmente
recurrente (Shady 2003a, 2003b, 2008).
Templo Las Haldas, Casma, Áncash.
Como bien lo ha observado Vega-Centeno (2008, 2010), la variación de extensión
del sitio, del número de estructuras monumentales y del volumen de muros y
rellenos movilizado durante la construcción parecen guardar relación con factores
de orden heterárquico, como la ubicación del centro ceremonial respecto a caminos
intervalles y a áreas de cultivo, la duración del uso de este espacio para reuniones
de uno o varios grupos humanos, etcétera.

178 179
Krzysztof Makowski

El área con la comprobada ocupación doméstica es ínfima respecto al área pública


de uso ceremonial incluso en el caso de Caral, no superando 1 por ciento. En este
contexto, resulta muy probable que la extensión y la complejidad es el resultado
del crecimiento a lo largo de siglos, en el que algunas estructuras quedaron
abandonadas, otras adaptadas, otras construidas sobre las anteriores en desuso,
otras nuevas levantadas en espacios vacíos. Las tazas del uso simultáneo de los
espacios construidos durante por lo menos mil años de existencia de Caral quedan
por establecer.

La introducción de la cerámica no implica cambios culturales de importancia


y las tradiciones arquitectónicas originarias del Periodo Precerámico continúan
desarrollándose aproximadamente 800 antes de Cristo C 14 cal. (Donnan 1985;
Burger 1992; Kaulicke y Onuki 2010; Seki 2014). Desde el punto de vista formal,
todos los tipos generales de sitios con arquitectura pública, conocidos de los periodos
posteriores, están representados: la estructura ceremonial aislada (Las Haldas, La
Galgada, Mina Perdida), complejo de estructuras ceremoniales (Aspero, Salinas
de Chao, Caral-Chupacigarro, Taukachi-Konkan, Kotosh), complejo planificado
y articulado alrededor de plazas y ejes de comunicación (El Paraíso, Moxeke).

Hay otros aspectos comparables con grandes complejos de periodos posteriores:


1. La costumbre de sepultar ritualmente edificios ceremoniales y volver a
construir otros similares en la cima.
2. La extensión de hasta 220 hectáreas (por ejemplo, Caballo Muerto).
3. Impresionantes volúmenes construidos en adobe y piedra (por ejemplo,
Sechín Alto, 300 por 250 por 44 metros).
4. La decoración figurativa de fachadas (por ejemplo, Garagay, Cerro
Sechín, Cerro Ventarrón, Limoncarro).
5. La diversidad formal, y potencialmente funcional, de arquitectura (por
ejemplo, Moxeke, Huaca de los Reyes). La Galgada, Pallasca, Áncash.

Los datos acerca de áreas domésticas y de depósitos están sesgados, pues se


desprenden del avance de investigaciones de campo y del estado de conservación.
Sin embargo, se han documentado algunas áreas habitacionales como componente
de los sitios pertenecientes a cada una de las tres categorías mencionadas. Por
ejemplo, Caral, Cardal, Monte Grande, Moxeke (Burger 1992, 2007; Pozorski y
Pozorski 1987, 1991; Tellenbach 1986). Todas estas evidencias a favor de la fecha

180 181
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

temprana para el inicio del urbanismo, en sentido estricto, en los Andes se ven
contrarestadas por el contexto socioeconómico.

La imagen de una sociedad relativamente igualitaria y pacífica se desprende de


las costumbres funerarias. Entre los hipotéticos jefes, hay personajes de ambos
sexos y a veces de edad muy avanzada para la época. El ajuar funerario enfatiza
sus destrezas como chamanes o diestros cazadores y pescadores (Burger 2008;
Chapdelaine y Pimentel 2008). Si bien pueden haber materias primas u objetos
exóticos (conchas de Spondylus sp., plumas y semillas de la selva), los ajuares de los
jefes son muy modestos en comparación con los ajuares de élites provenientes de
los periodos posteriores.

La época de la construcción de grandes centros ceremoniales que se originó en el


Periodo Precerámico culmina de manera abrupta tras tres mil años de vigencia
en algunas zonas. Resulta paradójico que el ocaso de esta tradición acontece en
el contexto de importantes adelantos tecnológicos, estos mismos que suelen ser
considerados factores que propician la diferenciación social y la ‘revolución urbana’
en los influyentes modelos procesuales de Steward (Steward y otros 1955), Childe
(1974), Service (1975) o Schaedel (1978, 1980).

A partir de la primera mitad del primer milenio antes de Cristo, aproximadamente,


se intensifican de manera gradual intercambios a larga distancia de materias primas
(obsidiana, oro, Spondylus sp., lana de camélidos) y de parafernalia de culto (cerámica,
textiles, adornos de oro; Burger 1988, 1992, 1993). Se difunde de Sur al Norte la
crianza de camélidos (Uzawa 2010) y se dan los principales inventos tecnológicos en
materia de producción textil, de metalurgia y de orfebrería, cuya relevancia se aprecia
en el resto de la secuencia prehispánica. No cabe duda que la estratificación social se
incrementa (por ejemplo, tumbas de Kuntur Wasi: Onuki 1995) y los liderazgos se
institucionalizan y cambian de carácter a partir de este periodo.

Las evidencias de conflictos bélicos (armas y estructuras defensivas: Topic y Topic


1997; Ghezzi 2004, 2008a; Chamussy 2009; Arkush y Tung 2013) se vuelven
notorios durante el Horizonte Temprano (Formativo Medio, aproximadamente
800-200 antes de Cristo). La iconografía y los ajuares funerarios no dejan lugar
a duda que la preparación para el combate es una de las principales condiciones
para que un individuo pueda ascender en la escala social e integrar al estrato de

182 183
Pintura mural en Huaca Ventarrón, valle de Reque, Pomalca, Lambayeque.
Krzysztof Makowski

élite (Makowski 2010). Las élites se autodefinen asisimismo por sus atuendos y
atributos como guerreras.

Se ha intentado correlacionar estas tendencias de desarrollo socioeconómico,


con la ampliación gradual del área circundante al templo de Chavín de Huántar
(Burger 1992, 1993 inter alia) y con la aparición de sitios con arquitectura de
diseño ortogonal (por ejemplo, San Diego: Pozorski y Pozorski 1987; Huambacho:
Chicoine 2006, 2010), como expresiones de un urbanismo incipiente. Sin embargo,
no fue posible aún demostrar en Chavín que los cambios mencionados se deben
efectivamente al incremento de la población permanente, y no se desprenden de
funciones ceremoniales específicas.

Campamentos de peregrinos, recintos para banquetes rituales, talleres de


producción de parafernalia de culto, etcétera, pueden dejar vestigios similares que
un asentamiento protourbano. En el caso de Huambacho (Chicoine 2006) y de San
Diego (Pozorski y Pozorski 1987) no cabe duda de que la razón de la construcción
de edificios fue ceremonial (Ghezzi, información personal). Los edificios de traza
ortogonal, repetidos con variaciones y diferencias de escala, erigidos uno al lado
del otro, se componen de patios con pórticos, banquetas y nichos decorativos en
los muros. Las vasijas para ofrecer bebida y alimentos y los instrumentos musicales
son los hallazgos particularmente recurrentes. Es de suponer que cada edificio
podía albergar en los días festivos a un grupo concreto de oficiantes y participantes
de rituales.

Chanquillo, si bien destaca por su complejidad y envergadura, es representativo


para el nuevo tipo de asentamientos con la arquitectura pública, que se construyen
durante y luego del ocaso de Chavín de Huántar en el Norte Chico, y en la Costa
Norte, al sur del valle de Moche, hasta el Norte Chico (Brown-Vega 2010). En Chanquillo, torres para la observación del movimiento anual del Sol y de la Luna,
términos generales, el asentamiento se compone de un templo fortificado en la valle de Casma, Áncash.
cima de la montaña cercada con imponentes murallas concéntricas, y de un gran
complejo de traza ortogonal que se extiende de ambos lados de una fila de trece
torres, al pie del templo. El complejo ortogonal comprende plazas y recintos con
pocos espacios techados.

Las investigaciones realizadas demuestran que el asentamiento pese a su apariencia


fue un gran centro ceremonial en el que se realizaban varias fiestas al año, incluidos

184 185
Krzysztof Makowski

combates rituales. Los participantes reunidos en las plazas podían participar en las
ceremonias en las que se establecían fechas importantes mediante observación del
desplazamiento del Sol y de la Luna en sus salidas y puestas respecto a la línea
demarcada por las torres. El templo cumplía también la función del refugio en
el caso de conflictos bélicos reales y de hecho fue clausurado cuando sus usuarios
fueron derrotados, posiblemente por vecinos (Ghezzi 2004, 2008a, 2008b; Ghezzi
y Ruggles 2011).

Como se ha visto, las grandes tradiciones norteñas de arquitectura ceremonial


precerámica y formativa no constituyen un antecedente directo para los centros
ceremoniales y urbanos del Periodo Intermedio Temprano y Horizonte Medio
(200 antes de Cristo- 900 después de Cristo). En el Norte, el ocaso de las culturas
Chavín y Cupisnique implica una ruptura de continuidad cultural, que se
manifiesta con particular fuerza en el diseño de arquitectura y en las técnicas
constructivas. Entre el siglo II antes de Cristo y II después de Cristo, el patrón
predominante de asentamientos es disperso, las construcciones de probable
carácter defensivo son más frecuentes que estructuras ceremoniales. Estas últimas,
por lo general de poca envergadura, salvo excepciones (por ejemplo, Chanquillo)
combinan componentes de posible función ceremonial en el interior con múltiples
recintos defensivos (Topic y Topic 1997).

La aglomeración de Cerro Arena (cultura Salinar: Brennan 1980) constituye un


caso excepcional del gran asentamiento solo habitacional, con características
defensivas y barrios de élite. Como se desprende de lo expuesto, entre el Horizonte
Temprano e Intermedio Temprano, en la mitad norte de los Andes Centrales
acontecen dramáticos cambios en la manera de invertir el tiempo social. La
inversión en la arquitectura ceremonial disminuye drásticamente restringiéndose
a centros políticos principales.

En cambio, se incrementa el tiempo consagrado por las poblaciones para producir Templo fortificado de Chanquillo y el observatorio solar, Casma, Áncash.
materias primas y artefactos —en particular, vestidos, tocados y adornos— que
se consideran indispensables en la realización de rituales supracomunitarios. Estos
mismos artefactos son depositados en los entierros como símbolos de poder y
eventualmente medios de su legitimación mediante la figura de ancestralización
o deificación del gobernante (Makowski 2005b, 2010). En estas mismas cuencas
donde antes se construía cientos de centros ceremoniales en el fondo del valle

186 187
Krzysztof Makowski

a lo largo del río, poblaciones (Horizonte Temprano) levantan laboriosamente


murallas y recintos fortificados en las cimas de los cerros, a partir de fases finales
del Periodo Formativo.

Poca duda cabe para mí que el ocaso de Chavín marca un antes y un después para
dos estrategias diferentes de poder. En la más antigua, relacionada posiblemente
con el periodo mismo de sedentarización, las relaciones políticas entre grupos
aldeanos se negociaban en medio de fiestas compartidas. Las ideologías religiosas
que brindaban sustento para la convivencia esencialmente pacífica —salvo casos
excepcionales como el del cerro Sechín con las imágenes de sacrificio humano
masivo— se inscribían en el paisaje mediante construcción y remodelación cíclica
de centros ceremoniales.

En cambio, en los periodos subsiguientes, los pobladores de aldeas construían


edificios que servían de escenarios para las batallas rituales y las contiendas bélicas,
así como para las ceremonias de iniciación y de instrucción de guerreros. Se ha
incrementado dramáticamente la competencia entre las poblaciones vecinas por
acceso a recursos, tierra, agua, áreas de caza, recolección, marisqueo, pesca, lo que
explica las manifestaciones tan contundentes de la violencia institucionalizada.

En el Sur, las tradiciones regionales de arquitectura monumental nacen con dos


mil años de atraso respecto al Norte, a partir del Periodo Horizonte Temprano
(Silverman 2009), y se proyectan manteniendo sus características formales y
funcionales hacia el Periodo Intermedio Temprano (equivalentes de manera
aproximada al Periodo Formativo de la cuenca del lago Titicaca). Las expresiones
más antiguas se conocen del altiplano del Titicaca (Chiripa y Pucará: Stanish
2003; Tantaleán 2010). En la costa, el bajo Chincha (s. V-IV antes de Cristo) y
el centro ceremonial las Ánimas de Ica (Paracas Cavernas siglos III-I antes de
Cristo) podrían considerarse como antecedente de Cahuachi (cultura Nazca,
siglos II-V después de Cristo).
Foto aérea de Pikillacta, centro administrativo wari, Cuzco.
Los tres complejos arriba mencionados se componen de plataformas escalonadas
con recintos rectangulares y espacios techados en la cima. En los tres casos, hay
evidencias de ampliaciones y de sepultura intencional del edificio más antiguo
dentro de la plataforma que sirve de base para una estructura nueva (Gavazzi
2010). En el caso de Cahuachi, los constructores modifican asimismo mediante

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

muros de contención y rellenos el relieve natural de terreno. Silverman (1993, Cajamarquilla, Wari, Tiahuanaco) fueron construidos con notable rapidez a partir
2003) y Orefici (ed. 2009) demostraron en sus excavaciones que Cahuachi fue del siglo VI después de Cristo (Von Hagen y Morris 1998; Shimada 1991, 1994;
un centro ceremonial vacío o con poca población permanente (Llanos 2009), Mogrovejo y Segura 2001; Isbell 2001; Janusek 2004; Canziani 2009).
construido por el esfuerzo de varias comunidades. Cada una de ellas contribuía en
la ampliación de su recinto. Dado el contexto de calamidades climáticas (prolongadas sequías y un meganiño)
y de conflictos políticos, que preceden y acompañan la expansión wari, es probable
Del mismo periodo se conoce una serie de sitios con arquitectura ortogonal y que este fenómeno constituya una respuesta a la situación de crisis política en el
de gran extensión (Chongos, Paracas 54 hectáreas, Ventilla, 200 hectáreas, Dos caso de la costa. Las aglomeraciones cercanas a las bocatomas de canales principales
Palmas, Cordero Bajo: Peters 1987-1988; Tello 1959, Tello y Mejía Xesspe 1979: permitían mantener concentrada a la élite guerrera en un punto estratégico central
251-261, figura 2 76, 78, 81; Rowe 1963, plano I; Massey 1986). Algunos de ellos respecto al sistema de riego y, por lo tanto, disponible para defender sus linderos.
son claramente domésticos (por ejemplo, Cordero Bajo: Massey 1986), pero otros
(por ejemplo, Chongos: Peters 1987-1988) parecen haber cumplido funciones La premisa de trazo planificado se está formulando sin duda, a partir de la
públicas, ceremoniales, dadas la dimensión de recintos y las características de comparación implícita con el trazo de damero de las ciudades mediterráneas,
hallazgos. Similares tendencias aglomerativas se observan a partir del segundo construidas según el ordenamiento tradicionalmente atribuido a Hipodamo
siglo después de Cristo en la Costa Norte (Wilson 1988). de Mileto (Ward Perkins 1974) e incorporado en la teoría del urbanismo de
tiempos modernos gracias, entre otros a Vitruvio. Dado que el trazo del damero,
Los sitios se distribuyen de manera bipolar: extensos asentamientos alrededor o lado característico para las ciudades que la Corona española funda ab novo tanto en
de los templos monumentales erigidos sobre plataformas escalonadas, estuvieron la Península Ibérica como en las colonias, se ha difundido en ambas Américas,
localizados en el litoral, uno por valle (por ejemplo, Grupo Gallinazo y Huancaco, numerosos investigadores (por ejemplo, Collier 1955; Schaedel 1966, 1978, 1980;
Moche-Huacas del Sol y de la Luna, huacas Cao, Maranga: Canziani 2009); Hardoy 1999) lo consideran una característica imanente de toda ciudad, no
aldeas, asentamientos de élite y estructuras defensivas formaban aglomeraciones obstante que este tipo de trazo no se manifiesta en las ciudades que hayan conocido
discontinuas en las laderas atarazadas, valle adentro, cerca de las bocatomas de una evolución larga (por ejemplo, Uruk, Roma, Atenas, Sevilla y tantos otros casos
canales (por ejemplo, valles de Virú y Santa: Willey 1953; Wilson 1988). de ciudades medievales: Buko y McCarthy 2010). Todo lo contrario, en los casos
citados del urbanismo evolutivo, y en tantos otros más, las aglomeraciones urbanas
La mayoría de estudiosos coincide en la opinión que las primeras ‘ciudades’, en con calles estrechas y sinuosas suelen crecer de manera más o menos caótica,
sentido estricto, aparecen en los Andes Centrales al fin del Periodo Intermedio limitadas solo por las áreas públicas, y eventualmente por el cinturón de murallas.
Temprano y durante el Horizonte Medio (hacia 400-1.000 después de Cristo, C14
cal. Collier 1955; Schaedel 1966, 1978, 1980; Lumbreras 1974, 1975, 1987; Shimada El criterio de planificación según la traza ortogonal, como supuesta propiedad
1994; Von Hagen y Morris 1998; Canziani 1992, 2009). Entre los argumentos de todo asentamiento urbano, resulta a nuestro juicio inaplicable a los contextos
principales que lo respaldan se suele citar la intempestiva y generalizada aparición andinos por varias razones, tanto empíricas como teóricas. En primera instancia,
de grandes aglomeraciones, así como la supuesta difusión de trazo planificado. El en ninguno de los asentamientos considerados urbanos que cuentan con varias fases
primer argumento es convincente. Complejos de apariencia urbana y crecimiento ocupacionales sobrepuestas, correspondientes a más de un periodo en la secuencia
parcialmente desordenado, compuestos de amplios núcleos de arquitectura regional, se ha podido demostrar que haya existido un plano regulador inicial, y que
ceremonial, de talleres de producción, de áreas de preparación de alimentos a gran este plano haya condicionado la organización espacial del asentamiento. Durante
escala, de depósitos, de residencias de élite y de barrios habitacionales de población décadas se ha mantenido vigente en la arqueología andina la hipótesis de que ambos
dependiente (por ejemplo, Galindo, Pampa Grande, Marca Huamachuco, imperios, el hipotético Imperio wari y el Tahuantinsuyo, fundaron capitales y

190 191
Krzysztof Makowski

centros administrativos de carácter urbano, según la traza ortogonal, similar a las


fundaciones españolas (Schaedel 1978, 1980; Isbell 1988; inter alia; Hyslop 1990).

La hipótesis no se ha confirmado en las posteriores excavaciones en área, que se


iniciaron en estos mismos centros. Se ha descartado la posibilidad que la apariencia
planificada de los asentamientos de la Costa Norte (por ejemplo, Pacatnamú,
Galindo, Pampa Grande, Pacatnamú o Chan Chan: Bawden 1982; Shimada
1994; Donnan y Cock 1986; Moseley y otros 1990; Campana 2006) y los de la
Costa Central (por ejemplo, Cajamarquilla, Pachacámac) se haya originado con su
fundación por los hipotéticos constructores waris. En ciertos casos (por ejemplo,
Pachacámac, Makowski (ed.) y otros 2006, 2008b, 2010b, 2011 y este volumen)
esta apariencia es el resultado de la intervención inca, en otros, la organización
espacial del sitio obedece a cánones claramente locales, previos o posteriores al
Horizonte Medio 2 (por ejemplo, Cajamarquilla, Mogrovejo y Makowski 1999,
Mogrovejo y Segura 2001, Narváez 2006).

Se ha puesto incluso en tela de juicio de manera justificada el origen wari de la traza


de algunos complejos urbanos de la sierra norte (por ejemplo, Marcahuamachuco:
Topic 1991, Topic y Topic 2001; Honcopampa: Tschauner 2003). Por otro lado,
tanto en las tradiciones regionales como en las tradiciones imperiales, los principios
de la planificación que se registran empíricamente carecen de parecido con las
reglas y procedimientos que rigen en el urbanismo moderno. En el urbanismo
occidental con indudables orígenes grecorromanos, las calles como ejes de
comunicación entre zonas residenciales y de producción, por un lado, y las áreas
públicas articuladas alrededor de las plazas, por el otro, se constituyen asimismo
en ejes naturales de planificación.

En cambio, en el urbanismo andino del Horizonte Medio y de los periodos


tardíos, la apariencia planificada se crea, por lo general, cuando se construyen Paccha inca con representación de la típica cancha, Cuzco.
secuencialmente, uno a lado del otro, recintos amurallados. La complejidad
comprendida en los recintos varía regionalmente y temporalmente. Las cercaduras
en la Costa Norte, las ciudadelas como las de Chan Chan y las canchas en la
arquitectura inca (Hyslop 1990) pueden citarse entre ejemplos mejor conocidos.
En la mayoría de casos, cada recinto es independiente del otro en cuanto a su traza
y orientación precisa. Los recintos difieren también uno del otro en tamaño y en
la organización espacial interna.

192 193
Krzysztof Makowski

No obstante, debido a su traza cuadrangular y, a veces también posiblemente por


los coincidentes principios de orientación astronómica para algunos edificios (por
ejemplo, Chan Chan: Sakai 1998; Tiahuanaco: Benítez 2009), se crea la impresión
falsa de un ordenamiento espacial preconcebido. No obstante, en todos los casos
paradigmáticos de las grandes capitales prehispánicas estudiadas por medio de
excavaciones en área, como Chan Chan (Kolata 1982, 1990; Campana 2006),
Tiahuanaco (Vranich 2006, 2009), Wari (Isbell 2001, 2004, 2009; Ochatoma y
Cabrera 2010) y Pachacámac (Makowski [ed.] 2006, 2008, 2010, 2011; Eeckhout
1999, 1999-2000, 2004a, 2004b), los recintos, o los recintos sobre plataformas como
en el caso de Tiahuanaco, se construían rápido, se usaban en un tiempo relativamente
corto y se volvían a construir nuevos, al lado o encima de los anteriores.

Es cierto también que la mayoría de los centros administrativos provinciales waris,


como Pikillacta (Mc Ewan 2005), Viracochapampa (Topic 1991), Azángaro
(Anders 1986, 1991) o Jincamocco (Schreiber 1992), fueron edificados según un
diseño previamente concebido, diáfano en su rigurosa geometría y en la lógica de
combinaciones de formas arquitectónicas. Es más, tanto la traza marcada en el
Pikillacta, departamento de Cuzco, centro administrativo provincial del Imperio Wari.
terreno para la edificación posterior de muros como los edificios en diversas etapas Vista oblicua con un sector de canchas, nótense muros con hastiales consevados.
de avance de la construcción, nunca terminada, se han conservado bien (Topic
1991, Mc Ewan 2005).

Isbell (Isbell 2004, 2006) ha propuesto que la planificación se organizaba


respecto a la traza del patio central. A la unidad patio central se adosaba unidades
cuadrangulares similares. Mc Ewan (2005), a su vez, ha demostrado que los
constructores combinaban un repertorio reducido de formas arquitectónicas
techadas, para organizar el espacio interno de las unidades-patio adosadas una a
la otra. Anders (1986, 1991) ha sugerido para Azángaro que las ideas cosmológicas
muy complejas incluyendo conteos calendáricos se materializaban en el número
y en la ubicación simétrica de ambientes. Cabe enfatizar, sin embargo, todos los
centros administrativos waris son diferentes en tamaño, organización y formas
de unidades modulares techadas y abiertas (Schreiber 1992; Schreiber y Edwards
2010). Algunos, como Conchopata (Isbell 2001) o Cerro Baúl (Nash y Williams
2005; Williams y otros 2008), carecen de traza claramente planificada.

Por otro lado, llama atención el hecho de que las calles, cuando existen, como
en Wari o en Pikillacta, no se configuran en ejes de comunicación y de acceso a

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Krzysztof Makowski

numerosas residencias. Todo lo contrario, se trata de vías amuralladas que separan


a dos complejos que comprenden plazas y patios internos, y permiten acceso a
un tercero y eventualmente a algunos más. Da la impresión que la intención
de los constructores ha sido encausar al movimiento de gente hacia un espacio
arquitectónico concreto, en lugar de crear un verdadero eje de comunicación entre
múltiples espacios urbanos. Esta particularidad no es exclusiva del urbanismo
wari. La observamos también en arquitectura inca (por ejemplo, Pachacámac:
Makowski 2006, 2008). Recientemente Campana (2006: 156, figura 124) ha
llamado atención que varias vías paralelas se dirigen hacia el núcleo monumental
de Chan Chan desde el Este y desde el Norte. Es notorio, sin embargo, que
estas vías no organizan ni la arquitectura de recintos-ciudadelas, ni menos la
aquitectura residencial intermedia (SIAR), como ocurre en las ciudades del
Mediterráneo o en Teotihuacán.

En todos los casos, en los que sectores residenciales estuvieron visibles sobre Viracochapampa, distrito de Huamachuco, provincia de Sánchez Carrión, departamento de
la superficie, o fueron excavados en área, en las zonas contiguas a complejos La Libertad. Centro administrativo del Imperio Wari abandonado en proceso de construcción.
monumentales cercados, resultaba notorio que la arquitectura doméstica tanto en
el Horizonte Medio como en los periodos tardíos, no estuvo planificada en el
sistema de damero ni tampoco se distribuía a lo largo de calles. Todo lo contrario,
en la Huaca de la Luna (Chapdelaine 2002, 2003), Galindo (Bawden 1990),
Pampa Grande (Shimada 1994), Tiahuanaco (Aldenderfer 1993; Aldenderfer
y Stanish 1993; Bermann 1994; Couture 2003; Escalante 2003), Chan Chan
(Topic 1990), Pueblo Viejo-Pucará (Makowski 2004; Makowski y otros 2008;
Makowski y Ruggles 2011), para citar algunos ejemplos mejor estudiados, las casas
habitacionales formaban unidades-patio aglutinadas o diseminadas.

Por lo general, da la impresión que nunca se ha impuesto una planificación de


conjunto o por barrios, como se oberva en los complejos monumentales cercados.
Las orientaciones de cada unidad pueden variar adaptándose al relieve de terreno.
En Chan Chan, por ejemplo, no se percibe ningún tipo de asociación preferente con
un eje de comunicación o con las ‘ciudadelas’, o con ‘recintos de élite’ secundarios.
Resulta ilustrativo que la única calle en el complejo urbano de la Huaca de la Luna
separa la zona contigua al templo, de carácter ceremonial, del área residencial y
de producción. A grupos de casas se accede por medio de callejones sin salida que
terminan en pequeños patios que dan acceso a unidades de vivienda (Chapdelaine
2002, 2003).

196 197
Krzysztof Makowski

Gavazzi (2010) ha sugerido de manera coincidente con nuestros planteamientos


(Makowski 1996, 2002) que la organización de espacio en la arquitectura andina
obedece a fundamentos conceptuales diametralmente distintos si se la compara
con la arquitectura occidental y con sus orígenes en la antigüedad clásica. Según
Gavazzi (2010), la concepción del espacio arquitectónico en general, y del espacio
urbano en particular, en la tradición occidental, es antropocéntrica. La ciudad está
concebida como el lugar de residencia sustraído del paisaje circundante, y separada
de él por murallas, por pomoerium2, por cinturón de jardines, dramáticamente
opuesto al ámbito aldeano.

La oposición entre la ciudad y su contorno natural se materializa con particular


nitidez en el caso de cascos previamente planificados. El arquitecto sustrae del
entorno natural, considerado salvaje y desordenado, una porción del espacio a
la que impone el orden distinto, civilizado, y crea ejes de comunicación, y de
percepción visual, nuevos, previamente inexistentes. En la ciudad occidental,
todas las orientaciones y sistemas de comunicación están supeditados a facilitar las
relaciones interhumanas, incluidas las del poder. Las calles principales convergen
en la plaza o las plazas, donde se concentra la arquitectura pública que comprende
edificios seculares (por ejemplo, palacio municipal, boulé-edificio del consejo
municipal) y espacios religiosos, templos y altares.

En cambio, los complejos urbanos andinos se rigen por una organización


cosmocéntrica (Gavazzi 2010). Para su fundación se escoge lugares variados,
casi siempre fuera del área cultivable. Algunas de las locaciones sorprenden
al visitante europeo por su inaccesibilidad (por ejemplo, Machu Picchu,
Choquequirao) o por inhospitalidad aparente del entorno natural (por ejemplo,
Tiahuanaco, Huánuco Pampa). Otro aspecto llamativo es la frecuente ausencia
de articulación clara entre edificios y grupos de construcciones. A menudo,
cada edificio parece ser y es independiente de los demás. Cuando se trata de
un espacio arquitectónico de carácter público, las investigaciones específicas
Entorno paisajístico del palacio del inca Pachacúti en Machu Picchu, Cuzco.
suelen revelar que las orientaciones de las principales ejes visuales apuntan hacia
las salidas o puestas heliacales de Sol, Luna y algunas constelaciones, como las
Pléiades, el Alfa Centauri, y/o hacia picos montañosos, abras, nacientes de ríos,
fuentes, rocas de forma particular, visibles en el horizonte, etcétera (por ejemplo,

2 Voz en latín: fosa que delimita el trazo de las ciudades romanas durante la ceremonia de su
fundación.

198 199
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Bauer y Dearborn 1995; Benítez 2009; Janusek 2010; Ruggles y Ghezzi 2011;
Makowski y Ruggles 2011).

Por ende, la razón de alinear construcciones no se desprende del imperativo de


correlacionar un edificio con un otro, mediante ejes e incluso ilusiones visuales, como
ocurre en el urbanismo occidental, regido por principios antropocéntricos, sino se
trata de integrarlas con el espacio natural circundante, incluido el cielo nocturno. A
las conclusiones muy similares a las de Gavazzi (2010) llegó recientemente Janusek
(2010: 55), para el caso concreto de los asentamientos de la cuenca de Titicaca: «El
crecimiento urbano de Tiahuanaco no fue similar al del urbanismo occidental,
en abstracción y en desmedro del contexto ambiental adyacente. La intención de
los constructores fue reproducir los componentes del paisaje animado que podrían
darles la oportunidad de controlar o por lo menos influenciar las fuerzas de la
naturaleza» (2010: 55). «En la percepción de gobernantes y de los súbditos, el
bienestar social y la legitimidad del poder dependían de fuerzas y ciclos naturales
perceptibles por medio de sus manifestaciones en el cielo (astros) y en la tierra (rasgos
del paisaje natural, ritmo estacional). Mantener vigentes estos ciclos y animar estas
fuerzas se constituía en un imperativo político primordial» (Janusek 2010: 40).

El tema de la planificación de los asentamientos urbanos y de la función de la


arquitectura pública, sin cuya presencia los sitios no merecerían nombre de
ciudades, guarda relación con dos otros paradigmas polémicos en el que se sustenta
la mayoría de propuestas procesuales. Uno de ellos concierne al supuesto carácter
secular de toda sociedad urbana, y el otro al hipotético carácter universal del
binomio templo-palacio, el templo con la obligada forma piramidal en oposición
a la extensa planta horizontal y ortogonal del palacio. Desde los escritos de Collier
(1955), Schaedel (1966) y Lumbreras (1974, 1987) se mantiene vigente la idea de
que el surgimiento de la ciudad y del Estado implica el avance en la secularización.

La ciudad remplazaría, se supone, al centro ceremonial, el palacio desplazaría al


templo. Se creía asimismo que la gran transformación de este tipo en los Andes haya
Rocas aflorantes talladas, Machu Picchu, Cuzco. ocurrido en los periodos posformativos. Hoy muchos investigadores (por ejemplo,
Rappaport 1999), incluido quien escribe (Makowski 2000, 2001, 2005a, 2005b,
2008, 2010) consideran que la idea de secularización se basa en la generalización
de las características sociales y políticas de la modernidad extrapolándolos de
manera mal justificada hacia las sociedades preindustriales.

200 201
Krzysztof Makowski

En esta dirección apuntan las investigaciones de Janusek (2010 inter alia y


de Gavazzi 2010), y la mayoría de estudios serios sobre el sistema del poder y
sobre el urbanismo en el Tahuantinsuyo. En términos empíricos, los partidarios
de modelos procesuales suelen considerar que las pirámides escalonadas y,
eventualmente, plataformas simples o compuestas de varias terrazas, poseen
siempre funciones ceremoniales, mientras que las construcciones planificadas
de traza ortogonal, extendidas horizontalmente tienen carácter secular y eran
destinadas para las residencias de élite o para funciones de carácter administrativo,
desligado de culto.

La validez de estas premisas no se han comprobado en las excavaciones de ningún


complejo urbano. Bastan solo algunos ejemplos para comprobarlo. Entre las tres
capitales regionales del Periodo Intermedio Tardío en la Costa Norte, Sicán-
Batán Grande (Shimada 1995) está compuesto de grandes pirámides dispersas
con entierros de familias reales, Túcume (Heyerdal y otros 1995) es un conjunto
aglutinado de estructuras piramidales con arquitectura intermedia, y solo Chan
Chan tiene diseño planificado de trazo ortogonal. Ushnu en Vilcashuamán, Ayacucho.

Según la interpretación bien fundamentada de Moseley, Conrad (Moseley


y Day 1982; Moseley y otros 1990) y Topic (1990; Topic y Moseley 1983), el
sector residencial de Chan Chan, caracterizado por un crecimiento desordenado,
agrupaba casas, talleres y otras áreas de servicios de templos y de palacios. Las
ciudadelas palacios se convertían en santuarios de culto funerario, tras la muerte
del soberano. El trabajo de los artesanos y de los agricultores, residentes en Chan
Chan y fuera de él, se destinaba en buena medida a cubrir las necesidades rituales
de la capital. Varios segmentos de la arquitectura palaciega de Chan Chan se
repiten en los centros administrativos de provincias (por ejemplo, Manchán,
Farfán: Mackey 2006; Moore y Mackey 2008), particularmente estos que podrían
relacionarse con el cobro de impuestos (recintos, audiencias, depósitos) y con las
ceremonias de calendario religioso estatal.

La imagen del Cuzco esbozada por los cronistas no parece muy distante: palacios
de los linajes (panacas) reales dedicadas al culto de las momias de sus fundadores,
mausoleos y templos distribuidos alrededor de dos plazas conforman el núcleo
monumental, rodeado de terrazas de cultivo y aldeas dispersas. El Cuzco fue,
asimismo, el corazón del sistema centralizado de culto estatal (Bauer 2004), cuyas
Templo del Sol, Machu Picchu, Cuzco.

202 203
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

funciones profanas y religiosas estuvieron entrelazadas. Lo sugiere no solo la generaciones, dado que fueron dedicados a la gloria de un solo linaje. En varios
importancia política del sistema de ceques que sacraliza el entorno geográfico de la casos, como en Batán Grande (Shimada 1995) o Chan Chan (Pillsbury y Leonard
capital (Zuidema 2010; Bauer 1998). 2004), se ha comprobado que en estas mismas construcciones se sepultaba a
gobernantes supremos y se realizaba su culto póstumo a cargo de los miembros
En los grandes centros administrativos de provincias (por ejemplo, Huánuco sobrevivientes del linaje.
Pampa, Pumpu: Morris y Thompson 1985; Matos 1994), unidos por el gran
camino Cápac Ñam, en los centros administrativos secundarios, en las residencias Numerosos investigadores (Christie y Sarro 2006; Pillsbury 2004; Evans y
de los incas (por ejemplo, Vilcashuamán, Machu Picchu: Burger y Salazar 2004) Pillsbury 2004) han considerado apropiado llamar a estos edificios ‘palacios’,
e, incluso, en tambos, la plaza con el ushnu forma el elemento central del complejo término nuevo en la arqueología andina. No obstante, no hay que perder de vista
arquitectónico. Su planificación, siempre adaptada a la morfología y, por lo tanto, que en la idiosincrasia andina el paisaje animado es el escenario de rituales. Este no
única e irrepetible, puede adoptar esquemas de cuadras, de ejes radiales, y hacer se circunscribe por nada a templos y plazas al interior de una urbe como ocurrirá
coincidir los contornos del núcleo monumental con la forma de un animal mítico luego de la conquista española (por ejemplo, Swenson 2004 para el caso Moche;
(Hyslop 1990; Kendall 1985; Gasparini y Margolis 1980). Los principales ejes Zuidema 2010; Bauer 1998 inter alia para el caso del Cuzco inca). En el paisaje se
visuales demarcados por la arquitectura monumental apuntan a rocas, apachetas, inscriben por igual espacios ceremoniales destinados al culto de soberano vivo o
sucancas, picos, lagunas, y a salidas y puestas del sol en cénit, nadir, solsticios y muerto y de las huacas, deidades y ancestros de múltiples rangos y orígenes (véase
equinoxios (Ziólkowski y Sadowski 1992; Bauer y Dearborn 1995; Pino 2010; Dillehay 2004, 2007; Silverman 2002).
Ziegler y Melville 2011). Las razones de la elección no son pragmáticas y tienen
que ver con la ubicación del asentamiento respecto a los lugares sagrados y a los Pachacámac y el urbanismo inca en el valle de Lurín
caminos ceremoniales.
Las polémicas recientes sobre las características arquitectónicas de Pachacámac en
El debate desarrollado a partir de las excavaciones sistemáticas en la arquitectura el contexto de las investigaciones sobre los asentamientos del Horizonte Tardío
monumental de los periodos tardíos ha evidenciado la dificultad de aplicar que se desarrollaron en las últimas dos décadas en el valle de Lurín ilustran bien el
términos y definiciones de las formas de arquitectura vigentes en la tradición punto de vista que se presenta aquí.
moderna occidental a la realidad andina (Makowski y Hernández 2010). Ello
concierne en primera instancia a la posibilidad de asignar la función del palacio Gracias al cúmulo de relatos españoles del siglo XVI (Rostworowski 1992;
o, por el contrario, la del templo a partir de la forma del edificio (Eeckhout 1999, Ravines s. f.) y de las investigaciones arqueológicas al interior del área monumental
1999-2000, 2003; Isbell 2004). Como se ha visto, es cierto que en los periodos relativamente bien conservada, Pachacámac es y ha sido siempre considerado una
tardíos se construyen estructuras de gran envergadura y complejidad de trazo, referencia obligada para definir tanto a la capital de un curacazgo andino, con sus
destinados esencialmente como lugares donde los representantes de élite y con templos y palacios de élite (Uhle 2003, Tello 1960; Eeckhout 1999, 2008), como
el gobernante supremo o los gobernantes supremos aparecen en público durante a un casco urbano planificado por los constructores wari e inca (Patterson 1966;
las ceremonias. Shimada 1991), y a un centro ceremonial poblado (Ravines s. f.; Rostworowski 1992:
78-87; Makowski y otros 2006, 2008). Dado que el sitio adquiere características
A diferencia de los templos de los periodos Arcaico y Formativo, estas edificaciones, monumentales durante la fase Lima Medio (Patterson 1966, Shimada 1991, 2007;
que implicaron notable cantidad de trabajo social invertido, no crecieron durante Makowski 2016), alrededor de los siglos V y VI después de Cristo, el tiempo en
siglos inscribiendo en el paisaje la marca del prestigio de la comunidad, sino el que permanece en uso continuo o con ciertos hiatos es similar que en el caso de
fueron construidos, usados y abandonados en un tiempo breve, de una o pocas Caral-Chupacigarro. Es decir, de aproximadamente mil años.

204 205
Krzysztof Makowski

Las excavaciones recientes (Eeckhout 1999, 2008; Shimada y otros 2004;


Makowski [ed.] 2006, 2008, 2010, 2011, este volumen; Ramos y Paredes 2010)
han evidenciado que la apariencia monumental que el santuario de Pachacámac
tiene hoy se debe esencialmente a la actividad constructiva muy intensa durante el
Horizonte Tardío. Las edificaciones incas no se limitan, como se creía antes, a la
Pirámide del Sol (Templo de Punchao), a la Plaza de los Peregrinos, al acllahuasi
y al Palacio de Taurichumbi (Eeckhout 1999; Ravines s. f.), sino comprenden
también a las calles, murallas perimétricas y varios recintos rectangulares con las
pirámides con rampa.

Es menester observar que la apariencia planificada se debe justamente a la presencia


de calles y murallas. Tres calles, una Norte-Sur y dos Este-Oeste se cruzan en ángulo
recto. Una imponente muralla perimétrica, conocida como la Segunda Muralla,
orienta el acceso al complejo monumental desde el valle, hacia dos portadas, vecinas
una de la otra. A este mismo proyecto corresponde la Tercera Muralla, un corto
segmento de muro de adobes con una amplia portada reforzada de un lado con un
saliente a manera de «bastión» que da hacia el interior (Guerrero s. f.).

El espacio entre las dos murallas fue considerado urbano desde los trabajos
pioneros de Uhle (Shimada 1991). No obstante, a la luz de las excavaciones de
Guerrero (s. f.) y Makowski (Makowski [ed.] 2006, 2010, 2011), esta hipótesis debe
descartarse: en lugar de la traza urbana, en el área se han encontrado campamentos
para los trabajadores de la construcción, talleres de producción de adobes y de
bloques de revestimiento de piedra, y áreas de producción artesanal, posiblemente
de parafernalia de culto. El área fue utilizada solo durante el Horizonte Tardío,
cuando se construyeron las murallas.

La Primera Muralla, que cerca parcialmente la Pirámide del Sol, el Templo


Pintado, la plataforma de Uhle y El Templo Viejo, ha sido construida también
en el Horizonte Tardío, quizá al final del periodo, a juzgar por la estratigrafía. Plano general de Pachacámac (Uhle, 1905).
Las características de sus vestigios en varios tramos excavados de lado sur indican
con claridad que el proyecto nunca fue terminado. Ha quedado definitivamente
descartado que haya existido algún antecedente de esta muralla de lado del litoral
marino en la época previas a la conquista inca (Makowski [ed.] 2010, 2011). Ello
implica que no se puede hablar de un recinto sagrado, témenos, como un espacio
especialmente delimitado con rasgos arquitectónicos.

206 207
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Según las excavaciones de Eeckhout (1999, 2008, inter alia) y las mías (Makowski
y otros 2006, 2008), las pirámides con rampa y los amplios recintos cercados del
Periodo Ychsma Tardío/Horizonte Tardío fueron edificados uno tras otro, y varios
de ellos estuvieron en uso intensivo y ordenado por tiempo corto. Luego llegó un
periodo de paulatino abandono. El sistema de acceso a la arquitectura monumental
de Pachacámac desde el valle fue creado y luego modificado durante el Periodo
Ychsma Tardío (Vallejo 2004), el que corresponde parcial (Eeckhout 1995, 1999-
2000, Feltham y Eeckhout 2004); Vallejo 2004) o totalmente (Makowski y otros
2008b; Ramos y Paredes 2010) al Horizonte Tardío.

En todo caso, la presencia de material del Horizonte Tardío en los cimientos y


sobre estéril, las características de pisos y de canales asociados dejan poco lugar
a duda que ambas entradas monumentales, y, por ende, también las murallas en
las que se abren, fueron edificadas por iniciativa de la administración inca. La
más antigua de las dos entradas da acceso a la calle Norte-Sur, la que corre entre
dos murallas laterales. Estas murallas corresponden a recintos rectangulares que
rodean los patios con las pirámides con rampa colindantes de ambos lados de la
vía Norte-Sur. Su aparejo aparejo es uniforme y coincidente con el de las portadas
y de la Segunda Muralla.

La estratigrafía de la portada sugiere que las pirámides con rampa cuyas murallas
perimétricas bordean a la avenida Norte-Sur de lado este fueron construidas antes
de la calzada. En cambio, las pirámides con rampa 1 y 4, cuyo muro perimétrico
delimita la calle desde el oeste forman parte del mismo proyecto que la traza de
la avenida. Desde la publicación de trabajos de Uhle, se ha asumido que la calle
Norte-Sur se cruza con su similar de orientación Este-Oeste, de manera similar
como lo hace el cardo con el decumano en las ciudades planificadas romanas. Se
ha considerado también (Patterson 1966: 115; Eeckhout 2008) que esta misma
calle fue la principal avenida ceremonial que orientaba el flujo de visitantes desde
el ingreso por las portadas de la tercera y la segunda murallas hasta el recinto
sagrado de los templos y la Plaza de los Peregrinos.

A juzgar por los resultados de mis excavaciones en 2016, la calle Norte-Sur atraviesa
la depresión creada por una cantera antigua, y llega hasta un gran patio hundido.
Su recorrido Norte-Sur termina en una portada que se abre al interior de un
gran recinto casi cuadrado, construido durante el Horizonte Tardío. Su nombre

208 209
Vista del Templo del Sol desde el suroeste, Pachacámac, valle de Lurín, Lima.
Krzysztof Makowski

tradicional «Cuadrángulo» se debe a la forma y a la ausencia de una pirámide con


rampa reconocible en su interior. Muy probablemente es un edificio de culto.

A diferencia de la calle Este que tuvo calzada bien conservada y el recorrido recto,
encausada por dos murallas paralelas y con entradas a los patios de varias pirámides
con rampa, la calle Oeste, en los tiempos de Uhle y hoy, se compone de espacios
irregulares con montículos de desmonte y de basura orgánica, acumulada en la
antigüedad entre muros traseros ciegos. La supuesta calle no conduce a ningún
lugar. Lo observó bien Ravines (s. f.). Su superficie actual se encuentra más de
3 metros por debajo de la calzada del cruce entre la calle Norte-Sur y la calle
Este y coincide con el fondo de la cantera. Resulta, por ende, claro que nunca
se ha pensado ordenar el espacio de Pachacámac con el trazo de dos avenidas
principales. La calle Norte-Sur en lugar de continuar hacia el Templo Viejo, hacia
una plaza contigua a la Peregrinos, dobla en ángulo recto para asegurar el acceso
a la pirámide con rampa 2 (Franco 1998; Paredes 1988; Ramos y Paredes 2010).
La avenida brinda también acceso lateral a otras pirámides con rampa, como la
12 y la 1.

Otra vía, paralela a la calle Este-Oeste, fue trazada a lo largo de la Segunda


Muralla en la parte externa de esta, pero nunca se terminó. Parece que corresponde
al mismo proyecto que la vecina pirámide con rampa 8. Al final del Horizonte
Tardío, tras un movimiento sísmico que destruyó parte de las murallas laterales
de la vía, el acceso a la avenida fue clausurado y ocupado por las estructuras de
los campamentos y talleres adyacentes a la pirámide con rampa 8, que acababa
de construirse. En su lugar, se había construido una amplia portada alineada,
por un lado, con la portada que se abre en la Tercera Muralla, y, por el otro, con
la pirámide con rampa 1. Esta última portada se comunica con amplios patios
cercados ubicados frente a las pirámides con rampa 1 y 4.
Vista panorámica del sector de pirámides con rampa en la esquina superior izquierda,
Como se desprende de lo expuesto, Pachacámac carecía de traza planificada antes Templo Viejo, Templo Pintado y Templo del Sol, Pachacámac, valle de Lurín, Lima.
del Periodo Horizonte Tardío y su organización del espacio cambiaba de manera
dramática de un periodo a otro. A fines del Periodo Intermedio Tardío, el paisaje
de Pachacámac estuvo dominado por el volumen de la pirámide con rampa 3
(Eeckhout 1995, 1999, 2003), mucho más imponente que el Templo Pintado.
Este último templo adoptó la forma escalonada en su fachada conservada que data
del Horizonte Tardío y está decorada con pinturas murales. El edificio reutiliza

210 211
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

la pendiente de la pirámide lima —conocida como Templo Viejo—, como si (Feltham y Eeckhout 2004; Makowski y otros 2008b; Álvarez-Calderón s. f.;
esta fuese un montículo natural (Paredes 1985; Franco y Paredes 2000; Franco y Ramos y Paredes 2010; Pavel 2011).
Paredes 2016). Durante el Periodo Intermedio Tardío, el Templo Pintado era una
plataforma relativamente modesta. En el espacio entre la pirámide con rampa 3 y Como en Pachacámac o Túcume, los obreros de origen local usaron sus
el Templo Pintado había otras construcciones de menor envergadura, cuyos muros conocimientos para cumplir con las obligaciones impuestos en la mita y construir
se encuentran hoy debajo de la construcciones del Periodo Horizonte Tardío residencias para curacas y poblaciones privilegiadas, lugares de reunión, depósitos
(Pavel 2011), así como núcleos funerarios (Shimada y otros 2004). Es de suponer y templos. La mayoría de estos edificios conservaba las características regionales,
que cada estructura contaba con un sistema de ingreso independiente de las demás por ejemplo, la recurrencia de las plataformas con rampa (a los que se suele incluir
dado que no se ha probado la existencia de vías monumentales de acceso como en la categoría formal de pirámides con rampa de manera independiente de su
en el Horizonte Tardío. La cronología de vestigios del Periodo Intermedio Tardío tamaño: Eeckhout 1999), de ahí la confusión cronológica inicial. La consecuencia
claramente preinca es materia de estudios recientes aún inéditos. de la revisión de la cronología ha tenido serias repercusiones para la comprensión
del carácter de la presencia inca en el valle de Lurín. Hoy resulta claro que la
La organización espacial de Pachacámac en el Periodo Intermedio Temprano y administración imperial promueve trabajos de construcción a gran escala que
al inicio del Horizonte Medio no guarda ninguna relación con la del Periodo transforman el paisaje del valle creando nuevos asentamientos o transformando
Intermedio Tardío: la pirámide del Templo Viejo domina al paisaje y diversas por completo los antiguos.
construcciones menores de traza ortogonal están dispersas alrededor de la
laguna (Urpaihuachac: Shimada 2007). Por lo visto, no hay ninguna relación de Pachacámac es, por supuesto, el asentamiento con mayor extensión y envergadura
continuidad entre la organización espacial de la arquitectura monumental en los de edificaciones en todo el valle. Es posible que todos los otros asentamientos del
tres periodos. Horizonte Tardío registrados en la cuenca del Lurín cupieran en el área delimitada
por sus murallas. No obstante, no se ha encontrado hasta el presente barrios con la
Cabe enfatizar que la apariencia de una «ciudad sagrada» se forma, al parecer, en arquitectura residencial destinada para la población permanente. Solo el Palacio de
Pachacámac gracias a la superposición de la traza planificada inca con las murallas, Taurichumbi y algunas estructuras dispersas en la parte oriental pudieron haber
grandes plazas cercadas y avenidas delimitadas por murallas laterales sobre los cumplido con funciones residenciales de élite.
vestigios en ruinas de arquitectura de adobe de los periodos anteriores. Esta
impresión aumenta gracias a las extensas áreas de campamentos y de basurales Los recintos con las pirámides con rampa en uso durante el Horizonte Tardío
con desperdicios dejados tanto por los constructores como por los peregrinos. estuvieron destinados como lugares de encuentro para numerosos grupos de
El Pachacámac preinca guarda cierto parecido formal con Caral-Chupacigarro visitantes. Algunos de ellos traían bienes alimenticios y otros productos en tributo
debido tanto a la dispersión relativamente desordenada de edificios piramidales o como ofrendas. Estos bienes se depositaban en amplios depósitos que suelen
sobre una meseta arenosa que domina el valle como a la presencia de estructuras ocupar la parte trasera de las pirámides. La presencia de cocinas y de gran cantidad
ortogonales de crecimiento horizontal en la cercanía de las pirámides. de fragmentos de cerámica utilitaria relacionada con la preparación y el expendio
de chicha (Feltham y Eeckhout 2004) sugiere que se organizaban agasajos. Por su
En los últimas dos décadas se ha demostrado que los asentamientos prehispánicos lado, numerosas ofrendas —pagos— depositados en hoyos (Farfán 2004), así como
prospectados que los investigadores asignaban inicialmente al Periodo Intermedio la frecuente reutilización de depósitos como lugares de entierro brindan pruebas
Tardío (Feltham 1983; Eeckhout 1999), debido a las características locales, y no del carácter sagrado de estos espacios arquitectónicos. En un caso la pirámide
cuzqueñas de su arquitectura, y la recurrencia de la cerámica utilitaría del Ychsma 3 se adosa a un templete (Templo del Mono). La ubicación privilegiada de las
Tardío, fueron en realidad construidos por la iniciativa de la administración inca pirámides con rampa 1 y 4, 2 y 12 con sus extensos patios respectivos, a los que

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

se puede acceder desde las portadas en las murallas perimétricas de Pachacámac Sospechamos, por los contextos hallados por Eeckhout (1999, 2004a, 2004b),
directamente (como la 1 y 4) o por medio de la vía monumental de acceso (como Farfán (2004), Franco (1998), Ramos (2011, información personal), Paredes
la 2 y 12), no deja lugar a duda que estas han sido las edificaciones previstas para la (1988), que había tareas diferenciadas para grupos alfareros, de productores de
recepción de visitantes que ingresaban al santuario de lado del valle. chicha, de pastores de camélidos que cuidaban animales y los seleccionaban para
sacrificio, etcétera. La compleja arquitectura organizaba los movimientos de la
Todas las pirámides con rampa registradas (Eeckhout 1999, 1999-2000) gente de acuerdo con su origen de una provincia, mitad, parcialidad e incluso aillu,
difieren, una de la otra, en diseño general y en la distribución de ambientes y según tareas específicas. Por otro lado, el autor concuerda con Eeckhout (1999,
techados y abiertos, así como de depósitos. Sin embargo, todas las edificaciones 2004b) que Pachacámac es el escenario de una febril actividad constructiva. No se
de esta clase reproducen con variantes la misma idea general de organización dispone aún de la cronología fina de Ychsma Medio y Tardío para tener una visión
funcional de espacios. Los ambientes techados de carácter monumental suelen de consenso en cuanto a la secuencia de crecimiento de Pachacámac y la historia
distribuirse en la plataforma más elevada y estar separados de la zona de de cada edificio.
depósitos. El núcleo central de cada edificio está constituido por una plataforma
o varias plataformas escalonadas e intercomunicadas por una rampa central. En todo caso, resulta muy probable que cada Sapán Inca haya promovido la
El conjunto está cercado por alto muro perimétrico. Se forma así, frente a la construcción de edificios o vías concretas. Hay que tomar también en cuenta la
plataforma un amplio patio que, por lo general, cuenta con un solo ingreso posibilidad que los cambios en las relaciones de poder entre los curacas y grupos
(Eeckhout 1999, 1999-2000, 2003). étnicos residentes en la costa central, antes y después de la conquista, hayan
dejado su propia huella en la organización espacial del sitio. Al margen del debate
Resulta evidente de esta descripción que se trata de edificios que proporcionan cronológico, queda claro para mí que las alternativas presentes en la discusión sobre
un marco casi teatral a las reuniones multitudinarias de gente con el claro énfasis las pirámides con rampa —palacios o templos de deidades locales (Eeckhout 1999,
en las diferencias de estatus tanto por medio de podios y plataformas como por 1999-2000)— no brindan escenarios convincentes para explicar sus funciones.
medio de los pórticos que protegían del sol a algunos de los participantes. Por otro Poca duda cabe que se trata de lugares sagrados —huacas— apropiados para
lado, es recurrente una organización de espacio que podría insinuar organizaciones depositar ofrendas, sepultar los muertos y venerar a los ancestros.
duales de poder, tan recurrentes en la costa central (Rostworowski 1983): dos
pirámides dentro del mismo recinto con orientaciones diferentes (1 y 4), dos patios Por otro lado, la arquitectura ofrece escenarios perfectos para las manifestaciones
y dos plataformas (1 y 2). Esta clase de organización dual se observa en edificios públicas de gobernantes en el contexto festivo. En cambio, queda muy poco
de mayor envergadura. probable que las pirámides con rampa fueran construidas como residencias
principales y menos permanentes de los curacas (Villacorta 2004, 2010). Visto
Queda también en claro que durante el Horizonte Tardío varios recintos estuvieron desde esta perspectiva, Pachacámac carece de características de una populosa
en uso simultáneo e incluso contaban con una vía de acceso común: el circuito de capital, de un centro urbano. El término ‘centro ceremonial poblado’ describe
las calles Norte-Sur y Este. Hay que recordar también que no todos los recintos mucho mejor que el de la ciudad su papel en el sistema de asentamientos durante
cuadrangulares cuentan con pirámides con rampa. Su uso parece ser, por lo tanto, el Horizonte Tardío.
diferenciado de un caso al otro. Sin embargo, todas estas observaciones llevan a
una sola conclusión. Los recintos monumentales de traza ortogonal de Pachacámac Los resultados de las múltiples prospecciones realizadas en la cuenca de Lurín
fueron concebidos para constituirse en destinos para grupos humanos de diferente dejan en claro (Patterson y otros 1982, Feltham 1983) que la población del
procedencia y estatus. Es posible también que la razón de la presencia de cada valle de Lurín desde inicios del Periodo Intermedio Temprano vivía en aldeas
grupo no ha sido la misma. dispersas de reducida extensión, y equidistantes, ubicadas en clara relación con

214 215
Krzysztof Makowski

áreas de cultivo. En el Horizonte Tardío el paisaje quedó transformado con la


construcción de asentamientos de mayor extensión, que superan con frecuencia
10 hectáreas.

Estos asentamientos suelen componerse de varias unidades residenciales-patio.


Muchos de ellos, como Pampa de las Flores (Eeckhout 1999; 2003) o Panquilma
(López-Hurtado 2010, 2011; López y Nesbit 2010), se distinguen de los demás
por la presencia de pirámides con rampa en ciertos aspectos formales semejantes
a las de Pachacámac, pero de tamaño reducido. Las recientes excavaciones
sistemáticas en tres asentamientos, Panquilma (López-Hurtado 2010, 2011),
Huaycán de Cieneguilla (Álvarez-Calderón s. f.) y Pueblo Viejo-Pucará
(Makowski 2004, Makowski y otros 2008a y 2008b), evidencian las variadas
características de estos complejos indudablemente residenciales, a menudo
calificados en la literatura de urbanos, debido a la relativa monumentalidad y la
presencia de la arquitectura pública.

López-Hurtado evalúa la extensión total de Panquilma en 30 hectáreas (López-


Hurtado 2010, 2011). El asentamiento se compone de tres sectores a juzgar por
las características de la arquitectura. El primero, ubicado en la parte central del
sitio, entre las dos áreas restantes, comprende tres pequeñas pirámides con rampa
asociados a un laberinto de recintos habitacionales aglutinadas, interpretadas
como zona residencial de élite. El segundo, el más extenso se compone de 15
unidades residenciales multifamiliares aglutinadas. Cada unidad cuenta con un
numero elevado de recintos techados, cámaras funerarias y varios pequeños patios;
esta separada de las demás por un muro perimétrico. No hay diferencias claras
entre las estructuras cercanas a las pirámides y las demás.

Entre algunas unidades hay espacios irregulares sin construir que no llegan a
Templo con rampa 1, vista del oeste, Pachacámac, valle de Lurín, Lima.
constituir calles, en sentido estricto. El asentamiento parece haber crecido sin
planificación previa. López-Hurtado (2011) considera que cada casa se expandía
hacia afuera según el crecimiento de la familia. Andenes para tendales, posibles
áreas domésticas de población de menor estatus social, y áreas de actividad con
batanes y depósitos circundan la mitad alta de asentamiento distribuyéndose
sobre las laderas y en el cauce de la quebrada. Según López-Hurtado, la ocupación
se divide en dos fases estratigráficas con el material cerámico Ychsma Tardío. El
porcentaje de cerámica inca provincial se incrementa de una fase a la otra.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Como Panquilma, Huaycán de Cieneguilla se extiende sobre el cono de deyección árboles de tara y guarango. En el pasado, las laderas estuvieron forestadas por los
de una quebrada lateral. Se ubica sobre la margen opuesta, izquierda del río Lurín, Acaciaciae, Lucuma obovata y Prosopis juliflora (Moutarde 2006).
y sus vestigios ocupan aproximadamente 18 hectáreas. Se ha comprobado que
todas las fases constructivas y ocupacionales corresponden al Horizonte Tardío Las excavaciones que se realizaron en el Proyecto Arqueológico-Taller de Campo
(Álvarez-Calderón 2009). Una parte de arquitectura prehispánica fue destruida y Lomas de Lurín (hoy Valle de Pachacámac), Convenio Cementos Lima S. A. (hoy
cubierta por deslizamientos de lodo (huaico). A primera vista los dos asentamientos UNACEM)-Pontificia Universidad Católica del Perú, con mi dirección, desde
se parecen. 1999 hasta el presente, han abarcado más de 12 mil metros cuadrados de superficie
en los cinco sectores del sitio. El hallazgo de dos cuentas de vidrio en la capa
Huaycán se compone de aproximadamente 15 grandes unidades residenciales de abandono de una de las estructuras monumentales, probable residencia del
multifamiliares que cuentan con cámaras funerarias y depósitos. En las ruinas se curaca principal, y la ausencia de cerámica vidriada demuestran que la población
conservan aún plataformas con rampa. Las laderas y la parte de mayor elevación ha dejado el asentamiento poco después de la aparición de los conquistadores
están ocupadas por tendales, áreas de actividad y eventualmente estructuras españoles en el valle de Lurín.
habitacionales de población de menor estatus. No obstante estas similitudes, hay
también notables diferencias. La principal concierne al papel de la plataforma Por otro lado, hallazgos de la cerámica diagnóstica inca provincial en el primer
con rampa. Este rasgo no se encuentra incluido en edificio de carácter público, nivel de ocupación sobre el estéril, tanto en los conjuntos habitacionales como en
ceremonial como en Panquilma. los basurales asociados, dejan en claro que el asentamiento fue construido durante
el Horizonte Tardío. Las dos fases definidas estratigráficamente en la mayoría de
En Huaycán los patios centrales de estructuras habitacionales de mayor sectores corresponden al Periodo Horizonte Tardío y las primeras décadas del
complejidad arquitectónica albergan en su interior bajas plataformas con rampa. Periodo Colonial (aproximadamente 1470-1560 después de Cristo). Un terremoto
Álvarez-Calderón (2009) ha comprobado que el acceso desde afuera a estos patios que ha causado el colapso de parte de las estructuras marcó el fin de la primera
fue muy restringido de manera intencional. Más bien, se trataba de espacios fase. Luego, el asentamiento ha sido reconstruido manteniendo la misma tradición
intercomunicados por puertas y pasadizos con los demás ambientes de cada casa. arquitectónica y la organización general del espacio.
Parece entonces que estos particulares espacios fueron destinados para realizar
ceremonias internas organizadas por cada familia extensa residente. La característica distribución de núcleos de arquitectura en las cimas intermedias y la
localización del sitio en la zona de pasturas utilizada hasta hoy por los pastores serranos
Pueblo Viejo-Pucará con sus 12 hectáreas de espacios construidos dispersos, sin de Santo Domingo de los Olleros, la mampostería de piedra en las modalidades
contar andenes y sitios menores en la periferia que suman unos 26 hectáreas, desconocidas en la Costa Central, pero difundidas en las alturas de Huarochirí, la
es el asentamiento de carácter habitacional más extenso entre los que fueron organización modular de espacios domésticos, los comportamientos funerarios, la
habitados después de la conquista inca en el valle bajo de Lurín y se conservaron presencia del componente serrano en el repertorio de estilos de cerámica, indican que
hasta la actualidad. Se ubica en el laberíntico sistema de quebradas laterales que el asentamiento fue construido y habitado por los pobladores serranos desplazados
atraviesan las primeras estribaciones de los Andes en la margen izquierda del río hacia la costa desde las alturas del valle como mitimaes. Hay, por lo tanto, una plena
Lurín. Gracias a su localización respecto a los cerros más altos (Lomas de Pucará coincidencia con las evidencias etnohistóricas que mencionan a los caringas de
y Manzano) en la cercanía del litoral marino, y la altura entre 400 y 600 metros Huarochirí como una de las dos parcialidades del macroaillu indígena asentado
que favorece la manifestación del fenómeno de loma costera durante la época del sobre la margen izquierda de Lurín. Estos caringas fueron bautizados con los incas
estiaje en junio-julio y octubre-noviembre, toda la zona se cubre de espeso manto de Sisicaya y mantuvieron una posición privilegiada respecto a la otra parcialidad,
de gramineas y arbustos, como el mito, y la papaya silvestre. Hay también escasos los yschsma-caringas (Makowski 2004).

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

La organización espacial de asentamiento reconocida en detalle posee también


las características recurrentes en la sierra. La mitad del asentamiento se extiende
en las cimas y la otra mitad en la parte baja, al fondo de dos quebradas paralelas
que se bifurcan partiendo de la quebrada de Río Seco, conocida también como
la de Pueblo Viejo. La apariencia inexpugnable, fortificada por la naturaleza de
la mitad alta, le ha valido el nombre quechua de un lugar fuerte, ‘pucará’.

El asentamiento se compone de cuatro aglomeraciones de arquitectura doméstica


distantes unos de otros 200-300 metros en promedio, además de dos complejas
estructuras de diseño ortogonal con patios internos y amplios espacios de
almacenamiento, que poseen características de residencias de élite (Makowski y
otros 2008a). Hay también dos pequeños sitios-satélite en los caminos de acceso
desde la sierra. Dos aglomeraciones de arquitectura doméstica y una de las
dos residencias de élite se encuentran en la parte alta del sitio. Desde las cimas
colindantes al Sector IV, se domina visualmente la costa con la entrada al valle y
el acceso al santuario de Pachacámac desde el Sur.

Las dos aglomeraciones restantes y la más monumental de las dos residencias


palaciegas están escondidas en el fondo de las quebradas tributarias de la
quebrada Pueblo Viejo, al abrigo de las dos pucarás y protegidos por la muralla
natural formada por terrazas fósiles, cuya forma recuerda la de las morenas
laterales del paisaje glacial. La ubicación es estratégica tanto desde el punto
de vista ofensivo como defensivo. Cada aglomeración residencial se compone
de varias unidades-patio con tres a cinco conjuntos de casas cuyas entradas
dan al espacio abierto común. La forma del patio es irregular y puede estar
parcialmente cercado. Además en cada aglomeración, hay un número variable
de unidades de mayor extensión y complejidad que tienen características de
residencias de élite.

Depósitos de dos pisos en el centro de recintos residenciales, Sector 3, Pueblo Viejo-Pucará,


valle bajo de Lurín, Lima.
La arquitectura de las casas comunes y de las residencias de élite tiene el mismo
diseño modular. Un módulo se compone de dos ambientes rectangulares
intercomunicados por un pasadizo, y de dos depósitos de dos pisos cada uno,
por lo general dispuestos en fila en el centro entre ambos recintos con un corto
pasadizo en el medio. No obstante, es frecuente también la ubicación de uno de
ellos en uno de los lados cortos, en L. La construcción de cada conjunto doméstico
se iniciaba con el complejo de los depósitos. Los depósitos no solo separaban las

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

ambientes y a veces también las casas contiguas, sino también ofrecían apoyo a los mayor número de residentes, mayor estatus de la cabeza de la familia. Esta
techos, ligeramente inclinados a dos aguas, de materiales perecibles. conclusión se desprende también de calidad y de la cantidad de artefactos
indicadores de estatus cuyo número se incrementa drásticamente en las
Pequeñas ventanas cerradas con lajas de pizarras una por piso constituían únicos estructuras extensas y planificadas de trazo ortogonal.
accesos a las cámaras de los depósitos. La entrada desde el exterior daba al interior 3. Sobre las dos primeras hipótesis se fundamenta una tercera. La
de uno los dos ambientes rectangulares que formaban parte de cada módulo. La organización espacial del asentamiento evoca una organización social
forma más recurrente en el asentamiento es la de un módulo completo. Algunas frecuente en la sierra: dos mitades, alta y baja, cada una respectivamente
casas compuestas de un solo módulo, pero con ubicación privilegiada en la unidad con dos barrios (¿aillus comunes?), además de la gran residencia de
patio, poseen una terraza-pórtico con banqueta en el frontis, como las unidades carácter palaciego con dependencias (¿residencia del quinto aillu
residenciales de élite. gobernante?).

Las residencias de élite se componen de dos a seis módulos habitacionales con La conclusión acerca de la procedencia serrana de los constructores de Pueblo
terrazas-pórticos cuyas entradas dan al patio interno, con acceso restringido desde Viejo-Pucará se fundamenta no solo en la organización espacial del asentamiento
el exterior. El patio forma parte del mismo proyecto constructivo y fue edificado y en los rituales funerarios. A la misma conclusión lleva la comparación con otros
con los recintos techados que lo rodean. Esta es una principales diferencias entre sitios que comprenden arquitectura monumental del Horizonte Tardío en el valle
las casas de élite y las casas comunes que se aglomeran alrededor de un patio bajo como Panquilma y Huaycán de Cieneguilla. Pueblo Viejo-Pucará no se parece
compartido preexistente. Las estructuras de élite son también las únicas que a ninguno de los sitios antes citados, ni en aparejo ni en el diseño arquitectónico.
poseen una gran cocina asociada al patio, con evidencias de preparación de bebida En cambio, sí a la arquitectura de la vecina sierra de Huarochirí.
y comida para una cantidad importante de comensales. La más grande de las
estructuras excavadas tiene aire monumental de residencia palaciega. A su fachada Las características de cada una de las aglomeraciones de arquitectura doméstica
se adosan dos patios que carecen de conexión con los sectores domésticos y cumplía sugieren que sus residentes tuvieron ocupaciones diferentes respecto a los demás.
quizá funciones ceremoniales, a juzgar por los hallazgos de conchas de Spondylus A conclusiones similares llevan los estudios bioantropológicos aún inéditos. Los
sp. y la presencia de una gran roca en el centro. grupos de mayor estatus residen la estructura palaciega (Sector II) y en el barrio
del Sector I, ambas ubicadas en la parte baja de asentamiento, al lado de corrales
En la mayoría de conjuntos residenciales se han localizado áreas de entierros para el empadre y selección del ganado. Consideramos muy probable que se trata
humanos. Algunos de los depósitos fueron transformados en cámaras mortuorias de poblaciones encargadas en el manejo del ganado del templo de Pachacámac,
para recibir variado número de individuos. Las evidencias expuestas permiten dada la cercanía del asentamiento tanto a excelentes pasturas en la época de estiaje
formular tres hipótesis acerca de las relaciones sociales imperantes en el como al santuario y su ubicación en el camino hacia los pastos de Huarochirí
asentamiento urbano: (Watson 2012; Kolp-Godoy 2014) .
1. Los habitantes de un conjunto de habitaciones cuyas entradas dan al
mismo patio parecen haber sido unidos por lazos de probable parentesco Las extensas áreas de actividades comunitarias con tendales y depósitos en el Sector
no necesariamente consanguíneo lo suficientemente fuertes para que se II, el segundo barrio de la mitad inferior del asentamiento, sugiere que la población
justifique su sepultura en este mismo conjunto e, incluso, en la misma estaba dedicada esencialmente a actividades agrícolas. Los talleres de producción de
cámara. porras de piedra y quizá de metal, y los depósitos de proyectiles muy recurrentes en el
2. Habría una relación directa entre la posición política de los residentes y la del Sector IV, así como la ubicación claramente defensiva en la cima del cerro, hacen
cantidad de personas (¿parientes?) que convivían bajo el mismo techo: a pensar que los residentes formaban unidad militar de élite. La ubicación de dos

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

extensas estructuras habitacionales de élite con el diseño del interior muy particular,
al lado de un templete en la cresta de la montaña, es quizá un indicio del estatus
especial, sacerdotal, de sus ocupantes. Estas estructuras forman el Sector V.

Las estructuras de carácter público no se concentran en un solo sector. El


corazón de la vida pública está constituido por el palacio de la mitad inferior,
residencia del curaca mayor. La residencia cuenta con dos amplias plazas cercadas
e intercomunicadas en la fachada occidental del edificio. Una plataforma ushnu
domina visualmente las dos plazas. Desde la plataforma se podía observar la
aparición de la constelación de Llama entre los dos torreones del templo de la cima
(Makowski y Ruggles 2011). Las plazas están conectadas con el patio central del
palacio, lugar de banquetes festivos (Makowski y otros 2008).

Desde el ushnu se ve también el altar con la huanca de abajo, situada al lado de los
corales. Una gran plaza en el Sector III, bordeada por plataformas y estructuras
techadas para reuniones es el segundo lugar público en importancia. Tenemos
sospecha que esta plaza se ha convertido en el centro público de asentamiento
durante el Periodo Colonial Temprano, justo antes del abandono, cuando el palacio
se ha transformado en un barrio más, siendo el ushnu y las plazas clausuradas.
Los principales eventos festivos parecen haberse desarrollado entre el palacio y
el templo. Este último se ubica en la cima plana entre dos picos de la cadena
montañosa Lomas de Pucará. La ubicación le permite tener un control visual
sobre gran parte del asentamiento. El templete de la cima está constituido por una
plataforma y dos estructuras circulares.

El carácter sagrado de ambas pequeñas estructuras está confirmado por los


hallazgos de ofrendas compuestas por láminas y algunos pendientes de metal,
cuentas y fragmentos de conchas de Spondylus sp., huesos desarticulados de
camélidos y vasijas fragmentadas usadas para preparar (ollas), servir (cántaros)
y consumir alimentos (cuencos y platos). Estas ofrendas fueron depositadas ex
profeso en las cavidades y nichos creados mediante talla en el afloramiento rocoso.
De igual manera, al nivel del piso se han hallado diversos fragmentos de valvas de
conchas Spondylus sp., así como pequeñas piezas de metal.

Plano de Pueblo Viejo-Pucará. Las dos ejes dibujadas entre los sectores II y IV corresponden
a ejes visuales desde el ushnu en el palacio principal hasta las estructuras circulares del
El palacete del Sector IV, posible residencia del curaca de la mitad superior, dada
Templete de la Cima. su localización en la cima más elevada, con sus patios interno y externo es el tercer

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

núcleo de la vida pública. Como el palacio principal (Sector II) cuenta con amplia apu de los pueblos serranos, Pariacaca con la deidades de los yungas venerados en
cocina, extensos depósitos y evidencias de multitudinarios agasajos. Pachacámac (Farfán 2010). Las obligaciones para con el Estado estuvieron, sin
duda, enmarcados en el calendario de fiestas.
Los tres casos de asentamientos, que acabamos de analizar brevemente,
ilustran bien las características del patrón de asentamiento impuesto por la Estas mismas fiestas, locales en la residencia de cada curaca y regionales en
administración inca. Las diferencias en las características y en la distribución Pachacámac, ofrecían la oportunidad de realizar trueques, depositar ofrendas
espacial de ambientes al interior de las estructuras habitacionales se constituyen y hacer regalos. No hay ciudades donde residen administradores, nobles,
en prueba fehaciente que los gobernantes inca han movido hacia el valle artesanos a tiempo completo y aldeas de humildes campesinos. Por cierto, se
poblaciones diversas como mitimaes, algunas de ellas, como los de Pueblo- dejan percibir diferencias en cuanto al estatus político y las condiciones de
Viejo Pucará desde la sierra cercana, otros posiblemente de valles vecinas de la vida. Las familias más numerosas, con mayor número de parientes, y con la
costa central. Familias extensas agrupadas en comunidades territoriales y de residencia de mayor extensión poseen más poder, que se expresa en su capacidad
parentesco, a juzgar por las evidencias del culto de los muertos compartido en de agasajar a los demás y honrar a sus ancestros. En Pueblo Viejo-Pucará las
cada asentamiento o unidad residencial, quedaron a cargo de amplios espacios casas de estas familias ‘pudientes’, con residencias compuestas de cuatro a seis
cultivables y de pastoreo. ambientes habitacionales techados y un patio interno están presentes en todos
los barrios (sectores I, III, IV y V).
Los residentes de los extensos asentamientos de apariencia urbana no se
diferenciaban del resto de la población por el carácter de sus actividades. Todos Los estudios comparativos aún inéditos sugieren hasta el presente que no
los residentes estuvieron involucrados en las actividades típicas para la vida hay grandes diferencias de acceso a bienes suntuarios y alimentos entre
campesina. Es muy probable que en los trabajos de cosecha y secado estuvieran estas élites y los demás habitantes. Notables diferencias se perciben a la hora
involucrados todos los habitantes. No obstante, los almacenes se ubican en comparar el registro de hallazgos en el palacio principal (Sector II) con las
cada casa de la familia extensa. No cabe duda que tanto las pirámides con evidencias recogidas de otras zonas. No obstante, incluso en este caso se tiene
rampa en el caso de Panquilma como las residencias de curacas principales y la impresión que los curacas se esforzaban para acumular bienes que estuvieron
de sus segundas personas eran los lugares donde se almacenaba los productos posteriormente repartidos entre las cabezas de familias influyentes durante
requeridos como impuestos por el imperio. Suponemos que buena parte de numerosas fiestas y banquetes.
estos productos terminaba en Pachacámac, donde estaba redistribuida o usada
en las ceremonias multitudinarias. Conclusiones

Los artesanos especialistas a tiempo completo no parecen residir de manera El seguimiento comparativo de las supuestas expresiones del urbanismo en los
permanente ni en Pachacámac ni menos en los asentamientos del valle. Los Andes, en Mesoamérica y en el Oriente Próximo me ha llevado a conclusiones
estudios de la producción de cerámica, tejidos y metales hasta el presente sugieren en parte similares a las de Cowgill (2004; Smith 2003), en el sentido de la
que ciertos linajes, individuos o comunidades se dedicaban a estos menesteres gran diversidad de casos que corresponden a organizaciones sociopolíticas y
de manera preferencial apoyados por otros miembros de sus familias. A esta organizaciones económicas de los más diversas, por lo que la definición de lo
conclusión lleva el análisis de las tradiciones alfareras (Makowski y otros 2015) y que es urbano o no pierde por completo filo y deja de ser operativa: «Ningún
también de la producción metalúrgica (Béjar 2015). El paisaje de Lurín, uno de los criterio único, como el tamaño o el uso de la escritura, es más adecuado que el
valles que cuenta con mayor densidad de vestigios ‘urbanos’ en el Tahuantinsuyo otro. Parece mejor establecer una definición algo difusa en lugar de demarcar
es, por lo tanto, esencialmente ‘rural’. El ramal de Cápac Ñan conecta al gran claramente los linderos de distinción entre las ciudades y las no ciudades. Defino

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Krzysztof Makowski

de una manera algo vaga a una ciudad como un asentamiento permanente


en el centro del territorio más extenso donde viven un número significativo
de residentes cuyas actividades, roles, prácticas, experiencias, identidades y
actitudes difieren de modo significativo en comparación con los miembros de
otras sociedades a los que se puede definir como rurales y cuyos hábitats se
extienden en las afueras»3 (ibídem: 526).

Incluso esta amplia y muy pragmática definición de Cowgill no se aplica al caso


que acabamos de analizar del valle de Lurín inca. No hay tal división entre la
población urbana y la rural en los Andes prehispánicos. Basta leer crónicas y
expedientes judiciales coloniales para percatarse que las altas élites cuzqueñas,
los miembros de panacas, tienen varias residencias siempre fuera del casco de la
capital y están plenamente involucradas en las actividades del campo (Sherbondy
1986; Makowski y Hernández 2010). No es una casualidad que el calendario
festivo estatal esté estrechamente vinculado con el calendario de trabajos
agrícolas en la obra de Guamán Poma de Ayala y de otros cronistas (Ziolkowski
y Sadowski 1989; Zuidema 2010). Estas características particulares de la capital
del imperio, expuestas de manera precursora por Rowe (1967), se repiten con
variantes en otras regiones y en otros periodos de rica prehistoria andina.

La comparación entre Pachacámac, Cuzco y Caral, así como otros elementos de


juicio expuestos en el presente capítulo, refuerza mi impresión de que las hipótesis
que atribuyen contenidos urbanos a los centros ceremoniales poblados de los
periodos Precerámico Tardío e Inicial (Formativo Precerámico) no explican de
manera adecuada ni las funciones de la arquitectura monumental, ni menos las
razones por las que este fenómeno se manifiesta de manera tan excepcional y
«prematura» en los Andes Centrales.

Estas propuestas tampoco ayudan a entender la organización social y


económica subyacente, pues atribuyen a las poblaciones de constructores Palacio del curaca, Sector 2, vista del ala sur del patio central con el ushnu, Pueblo Viejo-Pucará,
valle bajo de Lurín, Lima.
características que difícilmente pudieron tener: alta densidad poblacional,

3 «No single criterion, such as sheer size or use of writing, is adequate, y it seems best to use a somewhat
fuzzy core concept rather than to try to establish criteria that will clearly demarcate all cities from all
noncities. I vaguely define a city as a permanent settlement within the larger territory occupied by a so-
ciety considered home by a significant number of residents whose activities, roles, practices, experiences,
identities, y attitudes differ significantly from those of other members of the society who identify most
closely with ‘rural’ lands outside such settlements».

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

plena estabilidad sedentaria, con poca movilidad tanto en el sentido de ancestros, no están subordinados a la traza urbana ni tampoco necesariamente
físico (desplazamientos regulares), como metafórico, social (clases sociales concentrados solo en el centro monumental de una capital. Todo lo contrario,
antagónicas) y en el papel decisivo del comercio institucionalizado para cada edificio es independiente de los demás con su propia lógica de orientación,
asegurar el abastecimiento de la hipotética ‘población urbana’. En la de manera frecuente vinculada con los ejes visuales, los que apuntan hacia lugares
alternativa de interpretación que se acaba de plantear con el pleno respaldo sagrados en el paisaje, y también hacia direcciones en los que aparecen sol, luna o
de las evidencias se esboza un escenario distinto. las constelaciones.

La diversidad formal de ambientes arquitectónicos de los que se componen Cada edificio parece ser construido y mantenido además por el grupo de sus
los edificios monumentales tempranos se explicaría por las necesidades usuarios. Su ciclo de uso es corto y las modificaciones frecuentes. Nada está
involucradas en el culto: banquetes, ayunos, bailes, presentación de tributos a terminado ni definitivo. Ni la arquitectura pública ni los lugares de culto se
la comunidad del templo, ofrendas, sacrificios, rituales de iniciación, espacios concentran necesariamente en los asentamientos poblados, como ocurre en el
de oráculo, entre otros. Las diferencias en la extensión, volumen construido, urbanismo antropocéntrico occidental. Todo lo contrario: la arquitectura ayuda a
duración de uso continuo, tanto entre los edificios del mismo complejo como organizar el paisaje como el escenario de las ceremonias religiosas. Este sistema tan
entre diferentes centros ceremoniales, no guardan relación proporcional directa particular guarda plena coherencia con las realidades sociales y las dimensiones
con el número de eventuales habitantes permanentes, pero sí con el número tecnológicas y económicas de la vida en los Andes.
de visitantes periódicos y, por ende, con su prestigio religioso y político. La
construcción de manera mancomunada —por parte de una comunidad o por Es la expresión material de una vida social en la que el desarrollo tecnológico
una alianza de varias comunidades del espacio ceremonial y monumental—, no ha conducido al ocaso de la organización comunitaria de las principales
su mantenimiento y eventuales ampliaciones se constituyen en este contexto en actividades de subsistencia y de producción, ni tampoco ha impuesto al
el mecanismo de materialización de la memoria sobre los lazos de parentesco individuo, al padre de una familia nuclear —pater familias— por encima
ritual establecido por este medio, y legitimado periódicamente mediante de las relaciones de parentesco tanto en la política como en la economía. Se
rituales compartidos. percibe también debida coherencia entre el sistema ‘antiurbano’ andino y la
organización económica en la que el trueque, la redistribución por parte del
Es probable que esta clase de parentescos determinara, en buen grado, las alianzas Estado y los regalos sustituyen de manera eficiente al comercio a cargo de
matrimoniales, garantizara intercambios permanentes de ciertos productos y mercaderes que invierten su propio capital.
materias primas, derechos de paso por territorio ajeno y, eventualmente, de
cultivo en áreas controladas por otra comunidad confederada. Visto desde esta En este mismo sistema andino, toda propiedad de tierra o ganado es
perspectiva, el fenómeno de la arquitectura monumental temprana puede ser necesariamente corporativa. Considero necesario entender a plenitud las
entendido como el antecedente del particular sistema «antiurbano» de los Andes características excepcionales del ‘urbanismo andino’ para apreciar como lo
Centrales en la definición que acabo de exponer. Lo demuestra la relativa similitud merecen los aportes tan originales de las civilizaciones andinas a la compleja
entre los centros ceremoniales precerámicos y Pachacámac inca. En ambos casos y historia de la humanidad, y tomar distancia de modelos que sirvieron al
en todos los analizados en el presente texto, las capitales y los santuarios oraculares Occidente para apropiarse de ella.
comparten características de un centro ceremonial poblado.

Este urbanismo sui géneris centroandino es, de hecho, cosmocéntrico. Los edificios
públicos de uso esencialmente ceremonial, templos, palacios, monumentos de culto

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

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La transformación del paisaje sagrado en
el valle bajo de Ychsma (Lurín) durante la
ocupación inca1

La interpretación de los vestigios arquitectónicos de los periodos tardíos que se


conservaron en Pachacámac y en el valle bajo de Lurín se fundamentaban hasta
el presente en los resultados de las investigaciones etnohistóricas (Rostworowski
1972, 1992 inter alia; Eeckhout 1999b). Los cronistas españoles se referían a este
valle bajo diferentes nombres: Ychsma, Ishma o Irma, transcripciones en español
de una voz aimara (Cerrón Palomino 2002), ‘el valle de Pachacámac’ o ‘el valle de
Manchay’, topónimos de origen quechua (Espinosa 2014).

El valle ubicado en la costa central destaca entre contadas regiones andinas en


las que se puede desarrollar estudios en el campo de arqueología prehistórica y
protohistórica, por la particular abundancia de fuentes incluidos los testimonios
indígenas de primera mano y los relatos de primeros conquistadores y
evangelizadores españoles (Eeckhout 1999b; Espinosa 2014; Rostworowski 1972,
1999, 2002a, 2000b; Salomon y otros 2009; Spalding 1984).

No obstante, esta abundancia se ha convertido en el factor limitante para que la


información arqueológica alimente las interpretaciones y ayude a desarrollar la

1 La anterior versión del presente texto fue previamente presentada en español, en el Congreso de
Americanistas de Viena, 2012. Se espera su publicación en Estudios de antropología y arqueología, vol-
umen I. El concepto de lo sagrado en el mundo andino antiguo: espacios y elementos panregionales (Alden
Yépez, Viviana Moscovich y César Astuhuamán, compiladores). Quito: Centro de Publicaciones de la
Universidad Católica de Ecuador. El autor agradece a los editores por el permiso de incluir el texto en
el presente volumen. Otros avances sobre el mismo tema o temas vinculados fueron presentados en
inglés, en el encuentro del Institute of Andean Studies, Berkeley (2007), y en las mesas redondas de
Dumbarton Oaks Library and Collection, Harvard University (2011), sobre el concepto de la huaca
y sobre la arqueología de Pachacámac (Makowski 2016, s. f. 1, s. f. 2).

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Vista aérea oblicua desde el norte, Pachacámac, valle de Lurín, Lima.
Krzysztof Makowski

debida crítica de las fuentes escritas. A menudo, la crítica interna brilla por su
ausencia y una simple mención por algún cronista es tomada a la letra, sirve a punto
de partida para formular influyentes hipótesis y fundamenta las interpretaciones
arqueológicas, incluso en desmedro de las evidencias materiales. A base de lecturas
poco críticas de las fuentes escritas se ha afirmado que:
1. Los invasores incas dejaron de intervenir en la organización política del
valle por respeto a la autoridad del oráculo de Pachacámac. Por ende, la
arquitectura y el paisaje no sufrieron importantes modificaciones.
2. Con sus hipotéticas áreas urbanas al pie del templo oracular, el plano
de Pachacámac se habría formado lentamente y de manera continua
durante mil años previos a la conquista española. Su traza de apariencia
planificada remontaría a los inicios del Horizonte Medio.
3. Pachacámac tuvo carácter urbano y, como tal, cumplía función de la
capital de un señorío indígena.

No obstante, los resultados de las excavaciones realizadas en los últimos años


por mí y por otros investigadores sugieren que las políticas imperiales incas han Mapa de sitios arqueológicos en el valle de Lurín, Lima.
transformado por completo el paisaje del valle. La reorganización no solo ha
implicado la construcción de nuevos asentamientos urbanos para las poblaciones
trasladadas de otros lugares de la sierra y, posiblemente, de la costa, sino también la
creación de nuevos lugares sagrados —huacas— y nuevos espacios ceremoniales.

Como era de esperar, las actividades edilicias de mayor envergadura se han


realizado en Pachacámac. El centro ceremonial local, relativamente modesto, quedó
transformado mediante la construcción de calles amuralladas, recintos cercados,
plazas, además de los templos y del acllahuasi. Se construyeron nuevas pirámides
con rampa. No se ha encontrado, en cambio, populosos barrios de traza urbana.

Los estudios sobre la distribución y las funciones ceremoniales de huacas en la


capital imperial (Rowe 1979; Bauer 1998, 2004; Zuidema 1980, 2008, 2010)
demostraron que los principales rituales del calendario ceremonial no ocurrieron
en las zonas monumentales del casco urbano del Cuzco, sino en áreas distribuidas
a lo largo y ancho del valle. La doctrina religiosa del imperio y su historia fueron
inscritas en el paisaje modificado (Van der Guchte 1990). Rocas esculpidas o no,
fuentes, elementos de arquitectura se convirtieron en huacas, lugares sagrados y
referentes de memoria socialmente compartida (Bray 2015; Kosiba 2015).
Plano del Templo del Sol con el recinto de la Primera Muralla, valle de Lurín, Lima.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Desde mi perspectiva (Makowski 2015), la estrategia del imperio en el caso del a supuestos templos. Estas clasificaciones no describen con propiedad la variedad
valle de Lurín seguía las mismas pautas y similares procedimientos. Pachacámac de formas y usos de espacios sagrados y objetos de culto (Makowski y Hernández
y Pueblo Viejo-Pucará formaban parte de esta nueva geografía sagrada con 2010). En Pueblo Viejo-Pucará, la residencia del curaca principal sirve asimismo
la que el imperio ha pretendido legitimar sus derechos de gobernar la costa. de escenario de libaciones y otros rituales en las plazas adosadas a su fachada
Por falta de espacio, y también debido al estado de investigación, no es posible occidental (Makowski y otros 2005).
discutir en estas páginas a fondo el tema la geografía sagrada del valle de Lurín
con su eje principal, el camino de Pachacámac a Pariacaca (Farfán 2010). Dos En Pachacámac, el debate sobre la función de las pirámides con rampa, supuestos
casos estudiados a profundidad por mí mediante investigaciones de campo, el de palacios de los señores ychsma (Eeckhout 1999b, 1999-2000) evidencia el papel
Pachacámac y el de Pueblo Viejo-Pucará, servirán para fundamentar la hipótesis de estos complejos como lugares en los que se reunían y quizá acampaban los
que acabamos de esbozar. peregrinos, eventualmente luego de haber tributado a la administración imperial
inca (véase infra). A diferencia de las tradiciones griegas, romanas o cristianas, en
Las excavaciones desarrolladas por el autor y sus colaboradores en el valle de Lurín los Andes prehispánicos, los rituales no se realizaban preferentemente en el edificio,
se han focalizado en la problemática del Horizonte Tardío: las características de a menudo en un ámbito urbano, sino en ciertos lugares del paisaje transformado o
la administración imperial inca en el valle y los primeros cambios que se dieron no. En medio del paisaje se ubican también los objetos de veneración y culto, los
a raíz de la conquista española. Las imitaciones de la cerámica inca y de otros que solo excepcionalmente adoptan la forma de imagen.
estilos imperiales asociados se seguían produciendo y usando hasta bien avanzada
la segunda mitad del siglo XVI. La mayoría de asentamientos indígenas en el Estos objetos de culto se clasifican en documentos referentes a las creencias
valle fueron, sin duda, abandonados de 1560 a 1580. Los trabajos se realizaron indígenas como huacas, un concepto casi equivalente a lugares y objetos sagrados,
gracias al generoso apoyo de la Asociación Atocongo, Cementos Lima S. A., hoy rocas, fuentes, lagos, picos montañosos y nevados entre variados rasgos del paisaje
UNACEM, en el marco de dos proyectos consecutivos: el Proyecto Arqueológico (Bray 2015; Allen 2015). En Pachacámac y en Pueblo Viejo-Pucará la arquitectura
Lomas de Lurín y el Programa-Escuela de Campo Valle de Pachacámac. ceremonial se asocia a los rasgos del paisaje sacralizado, sean yacimientos rocosos,
cerros y promontorios al borde del mar o fuentes (puquios) y lagunas en el litoral.
Las investigaciones sobre el Horizonte Tardío en el valle se iniciaron con la La arquitectura pública monumental asociada a lugares sagrados cumplía múltiples
excavación de la entrada monumental a Pachacámac desde el Norte a través funciones de carácter tanto ceremonial como político y económico. Las plazas
de la Tercera Muralla, realizada en 1994-1995 por Hernán Carrillo y Daniel y los recintos cercados servían para reuniones masivas. Pachacámac no difiere
Guerrero (figura 1: mapa de Lurín), y con los trabajos a largo plazo emprendidos desde este punto de vista del templo en las islas del lago Titicaca, el segundo en
en 1999 en Pueblo Viejo-Pucará. A juzgar por la evidencias etnohistóricas, los importancia después de Coricancha (Stanish y Bauer 2004).
comportamientos funerarios registrados, y la típica arquitectura doméstica
serrana, Pueblo Viejo-Pucará, ubicado a distancia visual de Pachacámac, fue el Las transformaciones imperiales del paisaje sagrado de Pachacámac
asentamiento principal de los caringas de Huarochirí, y la residencia de los señores
de esta parcialidad (Makowski 2002; Espinosa 2014). Escenarios interpretativos variados fueron trazados por arqueólogos e historiadores
durante el siglo XX, desde Max Uhle ([1903] 2003) hasta Arturo Jiménez Borja
La comparación entre la arquitectura pública de Pachacámac y de Pueblo Viejo- (1985), Thomas Patterson (1966, 1985), María Rostworowski (1999, 2002a) y
Pucará evidencia las limitaciones y falacias que se desprenden inevitablemente Peter Eeckhout (1995, 1998, 1999a, 1999b, 2003a, 2003b, 2004a, 2004b, 2004c,
de las rígidas clasificaciones tipológicas como estas que intentan deslindar por 2005, 2008, 2009, 2010). En opinión de Uhle ([1903] 2003), Pachacámac debe
separado entre las funciones políticas y religiosas oponiendo hipotéticos palacios su planificación y la construcción de la mayoría de edificios monumentales a

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

la administración inca. En cambio, otros investigadores relacionaron el diseño concebidos como residencias de gobernantes (Eeckhout 1999b, 2003a;
planificado del famoso santuario y oráculo con el Horizonte Medio (Shimada Uhle [1903] 2003 y Tello [1940-1941] 2009 han formulado hipótesis
1991; Lumbreras 1974: 154, 165). similares). Según la hipótesis de Eeckhout (ob. cit.), tras la muerte del
gobernante, la pirámide con rampa como la ciudadela de Chan Chan
Estas ideas se derivaban de las propuestas de Dorothy Menzel, autora de la (Kolata 1982, 1983, 1990; Campana 2006), se hubiera convertido en
influyente cronología estilística del Horizonte Medio. Menzel (1964, 1968, 1977) el recinto de su culto funerario póstumo. Dada la ausencia de estilos
estaba convencida de que la difusión de imágenes e ideas wari se debía al naciente foráneos de cerámica en el Periodo Intermedio Tardío en Pachacámac,
prestigio de Pachacámac. Algunos investigadores como Régulo Franco (1993a, recientemente Eeckhout (2008) ha puesto en tela de juicio el papel del
1993b) hicieron, incluso, retroceder la fecha de las primeras construcciones centro suprarregional de peregrinaje en el Periodo Intermedio Tardío
monumentales hasta el Periodo Formativo. De esta época habría procedido la (Periodo Ychsma Temprano, Medio y Tardío A).
primera fase del Templo Viejo, escondida debajo del edificio lima. 4. La traza ‘urbana’ planificada de Pachacámac y buena parte de su
apariencia monumental se debe a la gran inversión de trabajo humano,
Los trabajos de campo realizados en las recientes décadas han alimentado nuevas realizada por la administración inca (Uhle [1903] 2003). De manera
hipótesis. Si las confrontamos con las anteriores, se obtiene cuatro interpretaciones coincidente con Uhle ([1903] 2003), para Hyslop (1990: 255-261)
diferentes de los vestigios arquitectónicos de Pachacámac: «Pachácamac es quizá el ejemplo más monumental del planeamiento
1. Pachacámac habría sido un centro ceremonial con un templo mayor, el inca en el que se ha ajustado y adaptado el diseño a la organización
del dios Pachacámac, identificado con el Templo Pintado, al que se agrega espacial preexistente»2.
en tiempos inca el templo del Sol. El gran recinto con ambos templos
estuvo rodeado de muchos templos menores en forma de las pirámides Las contradicciones que aparecen con claridad cuando se confronta una de estas
con rampa, que habrían sido construidos antes de la conquista inca por lecturas con la otra y con los resultados de las excavaciones recientes, incluidas las
las etnias sentadas en la costa y en la sierra (por ejemplo, Jiménez Borja mías (Eeckhout 1995, 1999a, 2004b, 2010; Shimada, 2003, 2004, 2007; Shimada
1985; Rostworowski 1999, 2002a; véase también el resumen del debate y otros 2004, 2010; Makowski 2007, 2013, 2015), hacen pensar en un quinto
en Eeckhout 1999: 405-408). La comparación con Delfos es implícita en escenario. No hay argumentos firmes para creer que Pachacámac fue el centro
esta hipótesis. oracular y de peregrinaciones desde tiempos tan remotos, como el comienzo
2. Pachacámac fue el principal centro administrativo y ceremonial en el del Periodo Intermedio Temprano (fin del Periodo Formativo). En todas las
valle de Lurín, y quizá en la costa central del Perú, desde por lo menos excavaciones recientes se vislumbran, es cierto, tres a cuatro periodos que dejan
el Periodo Lima Medio (Lima 4-5, Periodo Intermedio Temprano). Su huellas sobrepuestas en el paisaje arquitectónico y en las estratigrafías registradas
traza ‘urbana’ planificada es obra de la administración Wari (por ejemplo, en el complejo:
Patterson 1985; Bueno 1970, 1974-1975) y en todo caso su núcleo  Periodo Lima (segunda mitad del Intermedio Temprano y la primera
monumental más antiguo corresponde a las fases Maranga de la cultura mitad del Horizonte Medio; la secuencia se subdivide en los periodos
Lima, en el inicio del Horizonte Medio (Marcone 2010). Lima Medio (Playa Grande, Lima 4-5) y Lima Tardío (Maranga, Lima
3. Pachacámac fue la capital de uno de los señoríos de mayor importancia 6-9, según Patterson 1966, 2014).
en el Periodo Intermedio Tardío y, por ende, un centro urbano. En esta  Periodo Ychsma (Periodo Intermedio Tardío).
época se construyeron palacios en forma de las pirámides con rampa.  Periodo Inca (Horizonte Tardío).
Estos característicos edificios, lejos de haber sido edificados para fines
2 «Pachacamac is probably the most monumental example of Inka planning that coordinated y
solo ceremoniales, como templos de deidades regionales, habrían sido adjusted its design to a pre-existing layout».

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Contrariamente a lo esperado por varios estudiosos, no se observa continuidades  El contraste entre la apariencia de dos espacios colindantes, el que se
ni en el diseño arquitectónico ni en la traza, a lo largo de los cuatro periodos. Cada extiende entre las murallas Primera y la Segunda, y el que está delimitado
uno parece caracterizarse por tipos diferentes de arquitectura que el otro. Cambia por la Segunda y la Tercera. Pirámides con rampa y otros edificios de
también la organización espacial del conjunto. No solo no se perciben continuidades adobe se aglomeran en las afueras de la Primera Muralla. En cambio,
cuando se compara la traza de ejes de comunicación y los planos de los principales salvo algunas excepciones, el espacio en las afueras de la Segunda
edificios, construidos respectivamente en cada uno de los periodos mencionados, Muralla carece de la arquitectura monumental, pero si hay huellas de
sino que además se registran hiatos de variada duración. La arquitectura Lima construcciones de materiales perecibles y de intensas actividades en
se diferencia a primera vista de las construcciones posteriores, debido al uso de su superficie. Uhle ([1903] 2003) fundamentó su hipótesis acerca del
dos tipos muy característicos de adobes. Se trata de adobe mediano (Makowski y carácter urbano de Pachacámac sugiriendo que las élites moraban en sus
Vallenas 2016) y adobitos, a menudo ordenados a manera del librero, como en el residencias construidas en el espacio interno, mientras que los estratos
Templo Viejo (Franco y Paredes 2016), o como en las estructuras alrededor de la populares tuvieron viviendas en las afueras de la Segunda Muralla.
laguna de Urtpaihuachac.  La traza continua de la Primera Muralla que rodea los volúmenes del Templo
Viejo y del Templo Pintado, supuesto lugar de culto del dios Pachacámac,
Hay que enfatizar que en el Periodo Lima se usa también el revestimiento de e impide el libre acceso a la entrada principal de la Pirámide del Sol, que
piedra en los cimientos y las paredes, tal como sucede en los periodos posteriores. se abre en la fachada Noreste de este templo de Punchao. El mal estado de
La ocupación Lima Medio (4-5) se concentra en las laderas de los cerros frente conservación de esta muralla sugería su notable antigüedad y la presencia
al litoral y alrededor del edificio piramidal del Templo Viejo (Makowski 2016a; misma daba sustento a la idea de un solo recinto sagrado, témenos, concebido
Makowski y Vallenas 2016; Makowski [ed.] 2011, 2012). En cambio, desde el como tal en los orígenes de la historia del famoso santuario.
fin de Lima Medio las evidencias de asentamientos se desplazan hacia el Norte,
concentrándose alrededor de la laguna Urpaihuachac, que contenía en estos Además, desde Uhle hasta nuestros días, todos los investigadores asumían que
tiempos el agua dulce según Shimada y otros. Varias actividades constructivas un solo nivel, el penúltimo, en las secuencias estratigráficas de Pachacámac
se realizaron también en la cima del Templo Viejo, donde se han hallado recintos corresponde a la ocupación inca, dada su duración reducida que se estimaba en
ceremoniales y contextos de ofrendas, debajo del sello de abandono (Franco y unos sesenta años (1470-1532 después de Cristo).
Paredes 2016; Makowski 2016a). Los edificios Lima quedaron abandonados
durante el Horizonte Medio 2, hacia el 800 después de Cristo (C14 cal.). Desde que reinicié trabajos en Pachacámac en 2005, se ha puesto por objetivo
verificar el fundamento empírico de estas aseveraciones mediante excavaciones
Todas las interpretaciones de los vestigios de Pachacámac, incluidas las recientes en área y sondeos localizados en lugares estratégicos. Una parte de las unidades
(Eeckhout 1995, 1999a, 2004b, 2010; Shimada, 2003, 2004, 2007; Shimada y de excavación, así como amplias áreas de prospección con el radar de penetración
otros 2004, 2010) se fundamentan, sin duda, en la percepción de las siguientes de suelos y con los magnetómetros de Cesio y Flux Gate, ha sido distribuida
características de su organización espacial: entre las murallas Segunda y Tercera, donde Uhle ubicaba barrios residenciales
 La presencia de calles amuralladas cuya traza da apariencia de un diseño correspondientes a estratos sociales menos acomodados. Se ha comprobado en
planificado. Las dos calles principales, las únicas terminadas parecen todas las unidades que la zona estuvo ocupada solo durante el Horizonte Tardío
cruzarse bajo ángulo recto en el centro del complejo. para fines de campamento (Makowski 2015).
 La presencia de dos murallas monumentales, conocidas como la Segunda
y la Tercera, las que impiden el acceso al recinto sagrado-témenos Otras unidades de excavación permitieron reconocer la cronología de la entrada
(Primera Muralla) desde el Norte. principal a través de la Segunda Muralla con la calle Norte-Sur. En este caso

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Krzysztof Makowski

también firmes asociaciones de cerámica diagnóstica del Horizonte Tardío


indicaban que la parte investigada de la Segunda Muralla y la entrada monumental
fueron construidas por la administración inca, inmediatamente tras haber
asumido el control del valle (Makowski 2015a, 2015b). Luego hemos centrado
nuestra atención en la secuencia estratigráfica de la entrada principal al Templo del
Sol-Punchao y de la fachada Noreste de este edificio piramidal atarazado.

De manera sorprendente, tomando en cuenta la corta duración estimada para la


ocupación inca en la costa central, de poco más de seis décadas, se ha registrado
dos fases de construcción, separadas por huellas de un movimiento telúrico
destructivo y seguida por la clausura de la entrada. A esta se sobreponían vestigios
de, por lo menos, tres episodios de la destrucción intencional de arquitectura
perecible dispuesta sobre las terrazas del templo. Los vestigios, parcialmente
quemados fueron depositados en montículos de ambos lados de la entrada y
sobre las laderas. Esta compleja estratigrafía se repetía en la unidad ubicada
al pie del muro de la terraza inferior del templo y trazada de tal manera para
documentar en detalle el perfil de la trinchera realizada por Strong y Corbett
(Makowski 2011, 2013, 2015, 2016).

Finalmente, sondeos y unidades de mayor extensión ubicadas en todas las posibles


entradas a través de la Primera Muralla y de ambos lados de esta construcción
me han permitido definir con precisión la fecha de la construcción del hipotético
témenos, descartar la existencia potencial de otras murallas, construidas antes Conjunto de PCR en Pachacámac (Eeckhout, 2004).
y abordar el tema de eventuales relaciones funcionales y cronológicas entre este
importante rasgo arquitectónico y las estructuras colindantes con él. En la luz de
las evidencias reunidas, quedó claro que la construcción de la Primera Muralla
se ha iniciado con la segunda fase del Templo del Sol. La mayor parte de tramos
proviene del fin de la época inca o del comienzo del Periodo Colonial. La tarea
de construcción nunca fue terminada y quizá los últimos tramos fueron hechos
con la intención de impedir el acceso a los templos. En el transcurso del Periodo
Horizonte Tardío fue construido también el imponente edificio conocido como el
Cuadrángulo (Makowski [ed.] 2015; Makowski 2016b).

Como se desprende de lo expuesto, ninguna de las cuatro premisas resultó acertada


en la confrontación con las evidencias materiales obtenidas hasta el presente. En
casi todas las unidades excavadas se ha registrado una secuencia estratigráfica
PCR 12B, Pachacámac (Eeckhout, 2004).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

sorprendentemente compleja en la parte del Horizonte Tardío, a juzgar por la de mayor extensión, la pirámide con rampa 2. En una de las murallas laterales de
recurrencia de fragmentos de las imitaciones de cerámica Cuzco polícromo y de la calle se abre también la entrada al recinto de la pirámide con rampa 12.
otros estilos imperiales diagnósticos.
Cabe enfatizar que no todas las pirámides con rampa estuvieron interconectadas
Los resultados invitan a repensar los alcances de la actividad edilicia emprendida mediante las calles amuralladas. Fuera de este sistema se encuentra la pirámide de
por la administración inca en Pachacámac y, por consiguiente, la revisión de mayor volumen y extensión, construida según Eeckhout algunas décadas antes de
las interpretaciones de la organización espacial del santuario-oráculo se hace la incorporación del valle de Lurín en el Tahuantinsuyo, la 3, y también algunas
también necesaria. Quedó establecido con firmes bases estratigráficas que tanto otras plataformas con rampa de dimensiones mucho más modestas, como las 9,
las tres murallas como las calles fueron construidas durante el Horizonte Tardío 10, 14, ubicadas todas en la parte occidental del complejo, cerca del borde elevado
(Makowski [ed.] 2011, 2013, 2015; Makowski 2016b). Este nuevo trazo carece de del valle.
antecedentes en los periodos anteriores, contrariamente a lo que se suponía en la
literatura del tema. La calle Norte-Sur jugaba un papel particularmente importante Todas las pirámides interconectadas por el sistema de calles amuralladas fueron
en el sistema de comunicación establecido por la administración inca. Antes del quizá construidas, o por lo menos ampliadas y transformadas (Pavel Svendsen
terremoto que la afectó seriamente, la calle dirigía los pasos de los visitantes hacia 2011), cuando Pachacámac se ha convertido en el gran oráculo del Tahuantinsuyo
diferentes destinos: (Curatola 2008). Hay argumentos firmes para ello en el caso de las pirámides con
 Al patio frente a la pirámide con rampa 4. rampa 1, 2 y 4. Es cierto que los sondeos realizados por Paredes, Franco e Eeckhout
 Al patio interno de la pirámide con rampa 1. (Pavel Svendsen 2011) han revelado la existencia de otros niveles de ocupación con
 A los depósitos en la parte trasera de la pirámide con rampa 1. el material Ychsma Tardío y también algunos vestigios arquitectónicos debajo del
 Al patio hundido en el extremo Sur, donde terminaba su recorrido. nivel de cimientos de estructuras expuestas en la superficie.
 Y, paralelamente, a un pasadizo en el lado oriental del patio hundido que
llevaba hasta el Cuadrángulo Tello. No obstante, no se ha demostrado que estos muros y pisos formaban parte la
pirámide con rampa en su fase fundacional. Parecen más bien relacionarse con
Desde el patio hundido, un sistema de accesos restringidos permitía acceder otro proyecto arquitectónico. Dada la baja recurrencia de fragmentos de cerámica
hacia la Plaza de Peregrinos frente al Templo Pintado, considerado por la mayoría correspondientes a las imitaciones de estilos cuzqueños en la primera mitad del
de investigadores templo de Pachacámac. Por otro lado, existe un cruce de la Horizonte Tardío, su ausencia en la estratigrafía dentro de un sondeo de tamaño
calle Norte-Sur con su similar perpendicular, Este-Oeste. Como bien lo han limitado no necesariamente justifica ni siquiera la conclusión de que se trata de un
observado previamente Paredes (1991) y Ravines (1996), la calle Este-Oeste tiene episodio ocupacional preinca.
características de un camino pavimentado o afirmado entre murallas, tan típico
para la arquitectura inca, solamente en el segmento al Este del cruce. Hemos comprobado en varias excavaciones arriba presentadas que las capas de
nivelación debajo de los cimientos de muros del Horizonte Tardío contienen
El segmento occidental, en cambio, se compone de espacios descampados material cerámico mezclado de varias épocas desde el Horizonte Tardío hasta
trapezoidales que se ubican en las partes traseras de pirámides con rampa. Estos fines del Horizonte Medio. Por supuesto, tanto el material cerámico diagnóstico
espacios no se comunican mediante puertas con recintos circundantes y están como los fechados C14 provenientes de la capa de nivelación ofrecen solo un
parcialmente cubiertos por grandes montículos de basura evacuada desde el interior terminus post quem3 para las estructuras. De todas estas observaciones se desprende
de las pirámides con rampa. En cambio, el segmento oriental de la calle Este-Oeste la posibilidad que las construcciones que se asocian a estratos que contienen la
parece llevar ex profeso al ingreso principal de una de las estructuras ceremoniales
3 Fecha que determina el tiempo previo al evento que queremos datar.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

cerámica Ychsma Tardío pudieron haber sido construidos por el mandato de entrada a Pachacámac en el eje de la calle Norte-Sur quedaron condenados. La
gobernantes cuzqueños. La eventual ausencia de fragmentos de la cerámica Inca- calzada de la calle extramuro fue ocupada para las construcciones de quincha en
Lurín o Chimú se desprende a menudo de factores coyunturales, pues este tipo de la espalda de la pirámide con rampa 8, cuya construcción se ha iniciado en esta
cerámica abunda solo en ciertos contextos ceremoniales, en entierros y en zonas de época. Una nueva portada en el eje de la rampa de la Pirámide 1 se convirtió en
culto imperial (Templo del Sol, Acllahuasi). el principal y quizá único acceso al santuario desde el Norte, desde el valle de
Lurín. Por este acceso los visitantes accedían consecutivamente a los patios que se
Pavel Svendsen (2011: 155, 156) ha reunido argumentos contundentes que las extendían frente a las pirámides con rampa 4 y 1 y luego podían acceder a la calle
pirámides 6, 7b, 8, 14 fueron construidas durante el Horizonte Tardío. Por otro Norte-Sur a través de dos puertas abiertas en el muro lateral Oeste de este camino.
lado, en todas las excavaciones publicadas y también en la superficie hay múltiples
pruebas de la intensidad de uso de los espacios arquitectónicos de Pachacámac Los resultados de nuestras investigaciones conducen a la conclusión que la
durante la administración inca. Montículos de desechos de producción y de interpretación de la historia de Pachacámac dominante en las publicaciones del
banquetes acumulados frente a las entradas a las plazas y detrás de los muros, tema, incluidas las guías turísticas y guiones museográficos no concuerda con
en los descampados, y los restos de basura esparcida en la superficie de las plazas las evidencias y merece una revisión. La administración inca es la responsable
dan testimonio del número de participantes y cantidades de alimentos y bebidas de transformar un pequeño centro de culto de importancia local o regional en
consumidas durante los rituales. No hay evidencias similares de uso muy intensivo un santuario y oráculo imperial con apariencia planificada y de monumental
y multitudinario de espacios de tránsito y para reuniones en las capas que se han envergadura. Su obra no solo incluye la construcción del Templo del Sol, de
formado en los periodos precedentes al Horizonte Tardío. acllahuasi y de la plaza de peregrinos con ushnu, así como la ampliación de la
pirámide escalonada de Pachacámac, sino la construcción de las tres murallas y
Cabe observar que tanto la Segunda Muralla como los muros laterales de las calles de las vías amuralladas, con un buen número de las pirámides con rampa. Los
no forman parte de un solo proyecto constructivo con la calzada, a juzgar por el sectores residenciales, los edificios destinados al almacenamiento y a la producción
segmento descubierto de la avenida Norte-Sur, pues formaban parte, segmento así como campamentos provienen también del Periodo Inca. El desarrollo de
por segmento, tarea por tarea, de recintos cuadrangulares construidos alrededor este complejo monumental no responde, sin embargo, a la realización de un
de las pirámides con rampa y de otros edificios de carácter monumental. Algunos solo programa arquitectónico. Todo lo contrario. Se trata de varios proyectos no
de estos recintos existieron antes de que se haya hecho la primera calzada de dicha siempre concordantes. Es probable que cada inca haya aportado con sus actividades
calle. Nuestras excavaciones en la portada de acceso de la calle Norte-Sur a través edilicias a cambio en la organización arquitectónica del santuario.
de la Segunda Muralla y en el cruce de esta con el camino Este-Oeste, trazado
en las afueras de la Segunda Muralla y nunca terminado, han demostrado que la Resulta más bien dificultoso imaginarse sobre la base de evidencias firmes cuál
calzada, el canal que la atraviesa, la portada y las murallas laterales que se extienden ha sido la apariencia de Pachacámac preinca. Da la impresión que al norte de
hacia el Norte en las afueras de la muralla de ambos lados de la calle Norte-Sur sí la pequeña pirámide escalonada de Pachacámac se construían otras plataformas,
fueron construidos en el mismo momento al inicio del Periodo Horizonte Tardío. tanto bajas y planas como escalonadas, las que a su vez estuvieron rodeadas de
extensas áreas de cementerio (Uhle [1903] 2003; Eeckhout 1999: 78, figura
Tras años de uso intenso en el transcurso de los cuales la calzada se ha cubierto 5.1). Shimada (2003, 2004; Shimada y otros 2004, 2010) ha excavado sucesivos
de capas de arena eólica afirmada, un fuerte movimiento telúrico ha causado el pisos y superficies de uso en las plazas abiertas que eventualmente rodeaban a
colapso de parte de los muros laterales. Estos nunca fueron reconstruidos y, por las pirámides y ocasionalmente estuvieron también usadas para fines funerarios.
lo contrario, en ciertos segmentos fueron desmantelados, ladrillo por ladrillo, El Templo del Mono, excavado por Eeckhout (1999a, 1999b: 128-192, 2003a,
hasta los cimientos para recuperar el material constructivo. El cruce y la principal 2003b; Michczynski y otros 2007; Feltham e Eeckhout 2004) es un buen ejemplo

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Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

de esta arquitectura ychsma. Poco antes de la llegada de los incas (Michczynski


y otros 2003, 2007) se ha iniciado la construcción de uno o dos cuerpos de la
pirámide con rampa 3 que llegó ser el edificio más imponente en todo Pachacámac
de su época.

Eeckhout (2008) quizá tiene razón cuando duda de la presencia en Pachacámac


de peregrinos originarios de tierras lejanas en los periodos previos a dominación
presencia inca. En efecto, ni en los entierros ni en los contextos potencialmente
ceremoniales fechados del Periodo Intermedio Tardío (Ychsma Inicial y Medio
(Ychsma Inicial y Medio: Bazán 1990, 1992, 2008; Vallejo 2004, 2008, 2009;
Feltham e Eekhout 2004) se encuentra la cerámica o textiles en estilos exóticos
(Eeckhout 2008). El profundo carácter provincial de la iconografía y de la
tecnología de producción de vasijas y telas en el estilo ychsma no se condice con
el esperado contexto de presencia de numerosos grupos foráneos. Esta situación
de aislamiento cambia dramáticamente recién durante el Horizonte Tardío. Las
crónicas (Curatola 2013; Eeckhout 1999b, 2008; Espinosa 2004; Rostworowski
2002a) no dejan lugar a duda que Pachacámac atraía a peregrinos y que fue un
centro oracular.

Reconstrucciones en 3D de estructuras en las plataformas del Templo del Sol, Es difícil, sin embargo, detectar su presencia efectiva en los contextos arqueológicos.
Pachacámac (Pinasco, 2010).
Resulta poco probable que los peregrinos se hayan desplazado con piezas de
cerámica fabricadas en su terruño. Más creíble, en todo caso, sería la importación
de piezas textiles como vestidos ceremoniales y/o como ofrendas. No obstante, la
determinación de la procedencia de una pieza tejida es muy complicada durante
el Horizonte Tardío debido a desplazamientos generalizados de tejedores y las
políticas del imperio que promovían las migraciones forzadas de poblaciones
enteras (mitimaes).

Durante la administración cuzqueña, Pachacámac carecía de las características


de una populosa urbe medieval o renacentista, europea o asiática, según mis
investigaciones. No existían barrios residenciales, en sentido estricto. Las casas
habitacionales, incluido el hipotético palacio del curaca principal, estaban dispersas
cerca del borde de la terraza que dominaba el valle cultivado y también al pie del
cerro Gallinazo. El complejo carecía de murallas perimétricas. Nada impedía el
acceso al santuario desde el lado del mar. No obstante los caminos desde el valle
del Rímac o siguiendo del ramal de Qhapac Ñan a lo largo de la cuenca del Rímac

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

se dirigían, sin duda, hacia las dos portadas simbólicas, la de la sierra en el sector de manejo de las características particulares del paisaje. Se ha escogido dos lugares
las Palmas (Paredes y Ramos 1994) y la de la Tercera Muralla. Había que atravesar especiales para erigir edificios de mayor importancia para el culto dinástico de
campamentos extensos y desordenados para llegar a las dos portadas en la Segunda estirpe de Manco Cápac y de Pachacútec.
Muralla, construidas y habilitadas secuencialmente, una tras otra.
El acllahuasi fue construido, recordemos, al borde de la laguna de Urpaihuachac,
Tras atravesar las portadas los visitantes se dirigían hacia los recintos determinados. que recibió un marco monumental de revestimiento de bordes con muros de
El complejo de las pirámides con rampa 1 y 4 sugiere que la división en dos a piedras canteadas, además de estanques pequeños para afloramientos de agua.
tres grupos fue uno de los principios empleados para organizar a los advenedizos. Una red de canales que atraviesan recintos de algunas pirámides con rampa y
Tres pirámides (1a, 1b y 4) con rampas y con patios externos comparten un siguen el trazo de algunas calles complementa esta red de fuentes de agua junto
espacio común con una fuente de agua dulce hoy tapada con desmonte. Luego con los afloramientos naturales como el puquial frente a la pirámide con rampa
de haberse preparado con ayunos algunos de peregrinos podían acceder a los 1. La colina rocosa prominente entre las lagunas y el océano fue escogida para
templos después de haberse congregado en la plaza frente al Templo Pintado. levantar el templo mayor del culto imperial, la Pirámide del Sol. Al pie del templo
Hay una diferencia interesante en cuanto a la modalidad del acceso a los lugares se extendía la gran plaza y luego canchas, construidas y/o reutilizadas, donde se
sagrados, incluido el oráculo. podían reunir los peregrinos. Estas canchas recibieron en la literatura el nombre
de ‘pirámides con rampa’.
Los que subían a las plataformas del Templo Pintado podían ser observados
en su ascenso a los patios de la cima. Este no fue el caso del Templo del Sol. He sustentado recientemente (Makowski 2015b) que un complejo contenido
Aparentemente los escogidos tuvieron que ascender hasta la mitad de la pendiente religioso de carácter sincrético, promovido por la administración imperial, se
de la montaña, donde se encontraban las entradas a la primera y segunda terraza. ha materializado en el imponente programa arquitectónico que acabamos de
La puerta que hemos excavado, la que está flanqueada por dos salientes de la describir. El argumento de María Rostworowski (1999, 2002a) y varios otros
terraza, lleva una simple superficie afirmada por pisadas. No hubo rampa ni investigadores (Franco 1993a, 1993b, 2004; Franco y Paredes 2004, 2016; Paredes
escalera. Si bien el circuito completo de comunicación desde la entrada queda aún y Franco 1988; Shimada 1991), quienes aseguran que el culto del dios Pachacámac
por descubrir, queda bien claro que los visitantes del templo desaparecían de la se ha desarrollado sin interrupciones ni cambios durante por lo menos mil años se
vista y tampoco se podía observar la cima del templo, el destino final del ascenso. sostiene sobre premisas empíricas relativamente endebles, a saber:
Corredores laberínticos y escaleras, parcialmente descubiertos primero por Tello,  La proximidad de tres edificios de culto, conocidos como Templo Viejo,
y luego durante trabajos de limpieza y conservación posteriores, realizadas durante Templo Pintado y Templo de Punchao o Pirámide del Sol.
el siglo XX, conducían sucesivamente de una terraza a la otra hasta llegar a la  La existencia de la Primera Muralla, que rodea los tres edificios creando
entrada ubicada simétricamente en el centro de la pared Noreste del patio de la supuestamente el témenos del santuario.
cima. Las estructuras que contenían, entre otros, la imagen de culto (Estete [1535]
1968) se encontraban en el centro de este patio. A estos dos argumentos Franco y Paredes (Franco s. f.; Franco 1993a, 1993b,
2004; Franco y Paredes 2004, 2016; Paredes y Franco 1988) agregaron dos más.
Las apariencias creadas por la arquitectura ychsma con sus tipos de adobe y la Hay una parcial superposición de muros entre las estructuras que corresponden,
preferencia por la forma de la pirámide con rampa esconden las características del respectivamente, a una de las fases del Templo Viejo y el primero de los tres edificios
diseño, muy característicos para los centros ceremoniales y administrativos incas. consecutivos del Templo Pintado. Cabe recordar que la superposición de diferentes
La impronta imperial inca se expresa no solo en las redes de caminos amurallados vestigios de arquitectura pública, los que fueron edificados sucesivamente uno al
y de canales, así como la monumental plaza de Peregrinos, sino ante todo en el lado o parcialmente sobre el otro entre la primera mitad del Periodo Intermedio

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Temprano y el Horizonte Tardío, es un fenómeno muy frecuente en los valles de


la costa central del Perú.

Basta citar casos conocidos de Maranga o Cajamarquilla (Segura y Shimada 2010).


No obstante, la superposición en ninguno de los casos implica necesariamente que
se haya mantenido durante siglos la continuidad de formas, funciones y usos del
edificio más antiguo en la secuencia. En el caso de que se trata de una secuencia de
remodelaciones de un solo templo (por ejemplo, Mina Perdida: Burger y Salazar,
2009; Huaca de la Luna: Uceda, Mujica y Morales 1997; Uceda 2001, 2008), hay
que disponer de evidencias adicionales iconográficas y contextuales para afirmar
que los usos que se dieron al área investigada y aún más la características de culto
no hayan cambiado a lo largo de los siglos.

En Pachacámac no se dispone de argumentos convincentes ni para asumir que el


Templo Viejo y el Templo Pintado formaron parte del mismo proyecto, ni que este
fue modificado lentamente durante varios siglos, ni que ambos templos estuvieron
dedicados a la misma deidad. Uhle ([1903] 2003: 101, 129; figuras 3, 4, 5) ha
documentado tres fases sucesivas de construcción en el Templo Pintado, de las
cuales la primera se levanta sobre la superficie de un área de uso funerario con los
entierros del Horizonte Medio 2 (Kaulicke 2001, Marcone 2010). El famoso ídolo
de madera bifronte, fechado del Horizonte Medio 2b o 3 con criterios estilísticos
(Lyon 1978, Dulanto 2001), y hallado fuera de su contexto original, en un relleno
arquitectónico correspondiente a la tercera fase, suele brindar el argumento central
en la literatura del tema para relacionar la primera plataforma del Templo Pintado
con la problemática wari.

La tercera y última fase del templo se relaciona, sin duda, con la presencia inca en el
valle de Lurín (Bonavía 1985, Dulanto 2001; Pozzi Escot 2013). Cabe resaltar que
el programa iconográfico de la pintura mural que cubre las paredes escalonadas del
Templo Pintado no coincide con lo esperado en el santuario de un Pachacámac, la
deidad que animó el universo y moraba inmóvil desde el nacimiento del mundo
en las entrañas de la tierra. Las pinturas murales tuvieron al parecer el propósito
de transformar la fachada de la pirámide en la imagen de una isla con campos de
maíz en medio del océano con peces, la que concordaría mejor con la personalidad
de Urpaihuachac, diosa del mar y creadora de peces, que con la de Pachacámac
(Rostworowski 2002a).

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Templo del Sol e islas de Cahuillaca, Pachacámac.
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

A su vez, el ídolo de madera representa a dos deidades que miran en sentidos Pueblo Viejo-Pucará se ubica en la distancia visual de aproximadamente 15
opuestos y tienen diferente carácter. Una de ellas, quizá de sexo femenino, kilómetros de Pachacámac, escondido en el laberíntico sistema de quebradas
ostenta atributos que la relacionan con la tierra y con el maíz (Lyon 1978). La laterales que atraviesan las primeras estribaciones de los Andes y desaguan hacia las
otra deidad en cambio parece tener dominio sobre los cielos (Dulanto 2001). Las quebradas del Río Seco y Pucará, tributarias del Lurín. Gracias a su localización
características iconográficas sugieren que el famoso ídolo podría representar a respecto a los cerros más altos (Lomas de Pucará y Manzano) en la cercanía
Viracocha Cuniraya y a su amante tomada por engaño, Cahuillaca. La diosa y del litoral marino, y la altura entre 400 y 600 metros de altitud que favorece
su hijo se transformaron en islas frente a Pachacámac en la huida desesperada la manifestación del fenómeno de loma costera, durante la época del estiaje
de Cuniraya (Salomon y Urioste, 1991; Taylor, 1999). No parece improbable en entre junio-julio y octubre-noviembre toda la zona se cubre de espeso manto de
nuestra opinión que Pachacámac fue venerado junto con Punchao en el Templo gramíneas y arbustos, como el mito, la papaya silvestre (Carica candicans).
del Sol, siendo el Templo Pintado consagrado a dioses ancestrales del valle.
Hay también escasos arboles de tara (Caesalpinia spinosa) y guarango, en el norte
El mito de Cuniraya y Cahuillaca, con la historia de Urpaihuachac, fue evocado por conocido como algarrobo (Prosopis pallia). En el pasado, las laderas estuvieron
medio de las islas rocosas o lagunas y su memoria se encontraba inscrita así en el paisaje forestadas por los Acacia, en especial Acacia macracantha y Prosopis, así como la
a diferencia de la de Pachacámac. Por otro lado, la decoración del ídolo de Pachacámac especie cultivada del árbol frutal, usado, sin embargo, también como fuente de
(Dulanto 2001) está estrechamente relacionada con la iconografía de los periodos combustible, el lúcumo (Lucuma obovata; Moutarde 2006: 182-196). Todos los
tardíos en la Costa Norte, en particular con los relieves de las huacas del Dragón en el niveles estratigráficos excavados, desde la capa estéril hasta la capa de abandono
valle de Moche, y Chotuna en Lambayeque (Donnan 2011), así como con los motivos contienen cerámica diagnóstica inca, como en Pachacámac, siempre en un
impresos de molde en la cerámica Casma (Shimada 1991; Carrión Cachot 1959). porcentaje muy reducido respecto a los estilos locales de la costa central.

Rostworowski (2002a: 66-69) ha señalado a partir de los convincentes datos de En algunos sectores el último nivel de uso contenía osamentas de grandes mamíferos
archivo que la Huaca del Sol en Trujillo llevaba el nombre de Pachacámac. A europeos e, incluso, una cuenta de Cádiz, hecha de vidrio. Por ello, no cabe duda
la luz de evidencias presentadas en este artículo parece probable que el culto de de que el asentamiento fue construido por iniciativa de la administración inca en
Pachacámac, una deidad norteña fue traída al valle de Lurín, para crear bases de la fase inicial del Horizonte Tardío y fue abandonado por 1560, en todo caso antes
un culto imperial al sustento de los derechos sobre nuevos territorios conquistados de la visita de Cantos de Andrade (Rostworowski 1999) y antes de las reducciones
por los soberanos cuzqueños. toledanas, dado que no está mencionado en ninguno de los documentos coloniales
de la segunda mitad del siglo XVI.
La sacralización del paisaje en el asentamiento de los mitmaquna:
Pueblo Viejo-Pucará El lugar para construir el asentamiento fue cuidadosamente escogido como
pensando en las preferencias de habitantes procedentes de la sierra en cuanto al
Evidencias de la sacralización intencional del paisaje bajo la administración inca relieve y al clima. Una mitad del asentamiento se ubica en las cimas intermedias,
hemos encontrado no solo en Pachacámac, sino también en un asentamiento que localización que permite controlar visualmente dos quebradas laterales de la
carece de características de un centro ceremonial. Pueblo Viejo-Pucará ha sido, a margen izquierda del río Lurín. La otra mitad está escondida en el fondo de dos
juzgar por el cruce de evidencias históricas y arqueológicas, el asentamiento principal quebradas que bajan de las laderas del cerro Lomas de Pucará hacia la quebrada
del aillu de los caringas (Makowski 2002a). El nombre de Caringa llevó el señorío de del río Seco. El asentamiento no se avistaba desde la quebrada y el acceso fue
mayor extensión sobre la margen izquierda del valle de Lurín (Ychsma), renombrado restringido por la terraza fósil en el borde de quebrada que se levanta a manera de
como valle de Pachacámac tras la conquista inca (Espinosa 2014). altas muralla asemejándose en forma a una morrena glacial.

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Krzysztof Makowski

Un sistema de dos asentamientos satélites y de atalayas formaba un anillo de protección


y vigilancia alrededor de Pueblo Viejo-Pucará. El clima de loma estimula el crecimiento
de pastos sobre las laderas del cerro en el periodo de estiaje. Los pastores de la comunidad
de Cucuya (Santo Domingo de los Olleros en la cabecera del valle de Chilca) a la que
pertenece toda esta zona vienen cada año a pastar sus rebaños de bóvidos y óvidos.
Cuando el fenómeno de loma se debilita, es el turno de pastores de caprinos. La
presencia de cercos para el manejo de ganado, incluido empadre y separación de crías,
en dos sectores de Pueblo Viejo (Watson 2012; véase también Kolp-Godoy y otros
2014) sugiere que la riqueza de las pasturas ha sido una de las razones para la fundación
del asentamiento. La otra razón probable fue la necesidad de garantizar la defensa de
Pachacámac, en el caso de algún conflicto, como el que enfrentó a los incas con el
señorío Huarco de Cañete (Rostworowski 1978-80). La recurrencia de proyectiles de
honda y la producción de cabezas de porra, con varios ejemplares acabados encontrados
a lo largo del asentamiento, refuerzan la hipótesis mencionada.

Pueblo Viejo-Pucará, con sus 12 hectáreas de espacios construidos, sin contar el


área asociada de andenes y sitios menores en la periferia de aproximadamente 26
hectáreas, es el asentamiento de carácter habitacional más extenso entre los que
fueron habitados tras la conquista inca en el valle bajo de Lurín y se conservaron
hasta la actualidad. Gracias a las excavaciones en el área que suman cerca de
6.000 metros cuadrados, realizadas en todos los cinco sectores con la arquitectura
residencial y la limpieza de vegetación y de escombros superficiales de un poco más
de 30 por ciento de la superficie construida, seguida por el levantamiento detallado
de los vestigios arquitectónicos se dispone de la información detallada sobre la
organización espacial del sitio, así como sobre las características y las funciones de
arquitectura y los comportamientos funerarios de los habitantes.

La organización espacial del asentamiento evoca una organización social frecuente en


la sierra: dos mitades, alta y baja, cada una respectivamente con dos aglomeraciones
de arquitectura a manera de barrios (¿aillus comunes?), además de la gran residencia Palacio del curaca principal, Sector 2, durante la época de estiaje cuando las neblinas favorecen
la aparición del fenómeno de loma, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
de carácter palaciego con dos anexos de servicios, la que se transforma en la morada
del quinto aillu en el Periodo Colonial Temprano, con lo que se tuguriza y pierde
por completo su carácter original. Un segundo palacio de tamaño mucho menor que
el precedente se encuentra en la cima intermedia de Lomas de Pucará (Sector IV),
dominando visualmente en los días despejados la entrada desde la orilla del océano
Pacífico hasta la quebrada de Pucará (Makowski y otros 2005, 2008).

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Según toda probabilidad, se trata de la residencia de la segunda persona, el curaca al Templo de la Cima. Lo sugieren también los hallazgos de fragmentos de concha
subalterno sobre la gente de la mitad superior. Las estructuras palaciegas cuentan en Spondylus sp. esparcidos en la superficie y la presencia de una gran roca cerca del
su diseño con los mismos elementos de los que se componen los módulos residenciales centro de la segunda plaza, similar a la que recibía culto en el templo mencionado.
comunes, a saber, depósitos de dos pisos, ambientes techados rectangulares que
se adosan a ellos, plataformas destinadas como lugares de descanso, depósitos Un énfasis aparte merece la relación espacial directa entre las dos áreas residenciales
subterráneos y canaletas con hoyos alineados en su fondo para empotrar, en fila, de familias de mayor estatus y los corrales para ganado. Un conjunto de corrales
grandes cántaros de almacenamiento. La gran diferencia está en la extensión del se encuentra al sur de la gran residencia palaciega, frente a su fachada principal. El
conjunto, en el número, dimensiones y diversidad funcional de ambientes y, sobre otro conjunto se encuentra contiguo al límite norte del Sector I, que comprende una
todo, en el diseño planificado: todas las unidades de vivienda se distribuyen en aglomeración de unidades residenciales excepcionalmente grandes. Cada una cuenta
tres de los cuatro lados de un patio central con el que se comunican por medio de con un patio interno y, por lo menos, con cuatro habitaciones techadas y ocho
pórticos. El cuarto lado está ocupado por espacios no destinados a fines residenciales depósitos de dos pisos. Los corrales del Sector I tienen cámaras funerarias asociadas.
y, en particular, por el área de cocina. Se adosan a este lado espacios ceremoniales en
forma de plazas cercadas o abiertas. A diferencia de las unidades-patio comunes, las La arquitectura de las casas comunes tiene el mismo diseño modular que las
estructuras palaciegas fueron construidas con sus patios y plazas en un tiempo breve y residencias de élite. No obstante, en el caso de la unidad residencial común, se trata
su diseño planificado se mantuvo hasta el final del uso. Su traza es aproximadamente de un solo módulo compuesto de dos ambientes rectangulares intercomunicados
ortogonal, pero adaptada al relieve del terreno. por un pasadizo, y de dos depósitos de planta rectangular alargada, por lo general
dispuestos en fila en el centro entre ambos recintos originalmente techados, con
La estructura ubicada en el Sector II de la mitad baja del asentamiento es un corto pasadizo en medio de ambos. Sin embargo, es frecuente también la
incomparablemente más extensa que la de arriba y, sin duda, fue destinada como ubicación de un depósito en uno de los lados cortos de la estructura, en L. La
residencia del curaca principal. Dos extensas plazas alineadas y cercadas de muros construcción de cada conjunto doméstico se iniciaba con los depósitos que suelen
anchos se adosan a su fachada. Las plazas poseen una sola entrada desde la fachada tener dos pisos de altura aproximada de 1 metro cada uno.
lateral que es común para ambas y completamente independiente del único acceso
al palacio. Una estrecha puerta conduce de una plaza a la otra. Los muros, de una Los depósitos no solo separaban las ambientes y, a veces, las casas contiguas, sino
altura aproximada de 2 metros, impedían ver lo que pasaba alrededor del palacio en los también ofrecían apoyo a los techos, ligeramente inclinados a dos aguas, y hechos
espacios del otro lado del cerco perimétrico, salvo las actividades que se desarrollaban de materiales perecibles. Pequeñas ventanas cerradas con lajas de pizarras una por
en una plataforma elevada del ushnu colindante con las plazas y en la alejada terraza piso constituían únicos accesos a las cámaras de los depósitos. La entrada desde el
del Templo de la Cima, al sur del edificio (compárese con los ushnus de los sitios de La exterior daba al interior de uno los dos ambientes rectangulares que constituían un
Puruchuca y San Juan de Pariachi en Villacorta 2005: 117, 118, figuras 18-21). módulo. La forma más recurrente en el asentamiento es la de un módulo completo
de dos depósitos y dos recintos rectangulares. Las plataformas para descanso, los
La plataforma, interpretada como ushnu, se ubica al lado de la cocina del palacio depósitos subterráneos, los fogones y áreas de quema, los vestigios de actividades
donde el muro que separa las dos plazas llega a la fachada. Un estrecho pasadizo con encontradas en los pisos y las capas de ocupación encima no dejan lugar a duda
una escalera permitía descender a las plazas a la persona que dirigía las ceremonias que la mayoría de recintos rectangulares tuvieron funciones residenciales y eran
o realizaba una ofrenda desde la plataforma. Esta persona pudo haber estado sola o escenario de toda clase de actividades de vida diaria.
con acompañantes, quienes podían haber sido congregados antes en el patio central
del palacio. La función ceremonial de las plazas se desprende no solo de la falta de Algunas casas con ubicación privilegiada poseen una terraza-pórtico con banqueta
conexión con los sectores domésticos, la presencia del ushnu y la vista que se extiende en el frontis. A juzgar por los hallazgos en los pórticos este espacio era destinado

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

para recibir, consumir y producir. Las casas comunes fueron construidas de dos
a tres lados de un patio, parcialmente cercado de un muro pircado, creando una
especie de unidad vecinal. En todos los casos investigados, la formación de una
unidad-patio se inicia con la construcción de una a dos casas a las que se agregan
otras después de algún tiempo.

En la mayoría de las unidades-patio se han localizado áreas de entierros humanos.


Algunos de los depósitos fueron transformados en cámaras mortuorias para
recibir variado número de individuos. Los cuerpos sentados en posición flexionada
fueron quizá sepultados con un envoltorio simple y vestidos puestos a juzgar por la
posición de elementos óseos y de adornos. Solo en algunos casos valvas de Spondylus
princeps y pocas vasijas utilitarias constituyen la única ofrenda. Los textiles no se
conservaron. La posición y la desarticulación parcial o total de algunos individuos
indican frecuentes desplazamientos en la cámara para hacer sitio a nuevos cuerpos.
Hemos podido comprobar que las funciones funerarias adoptan depósitos
concentrados en un área dentro de cada conjunto de edificaciones construidas
alrededor de los patios comunes. Ello ocurre tanto en las agrupaciones de casas
comunes como en conjuntos residenciales de carácter palaciego. El espacio
destinado para los entierros pierde sus funciones originales del área habitacional
y queda adaptado para fines funerarios. Frente a los depósitos transformados en
cámaras se encuentra con frecuencia vasijas-ofrenda empotradas en el piso, así
como conopas. Ocasionalmente se construía también cámaras especialmente para
el uso funerario. Tales cámaras se encontraron en ambos palacios. Los hay también
en algunas unidades-patio y adosados a cercos de ganado.

En todos los sectores donde se concentran las casas comunes hay también viviendas
mucho más extensas antes mencionadas que comparten varias características con los
dos palacios y, como ellos, poseen un patio central construido con dos a tres módulos
residenciales, dispuestos por lo general alrededor, salvo que la pendiente lo impida.
Ciertos ambientes en las unidades modulares suelen ser adaptados a funciones no
residenciales, como depósitos, cocinas y otras áreas de actividades productivas.

El número de depósitos de dos pisos es también elevado en comparación con las


unidades habitacionales comunes, y el coeficiente depósito/recinto residencial es
siempre mayor que 1:1. La distribución de entierros y su composición demográfica
(Watson 2012) no deja lugar a duda que los residentes se sepultaban al lado de los

262 Detalle de arquitectura doméstica con características de depósitos, Sector 3, Pueblo Viejo
de Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

lugares donde transcurrió su vida. Como es común en la sierra, en los periodos elegida para que desde su plataforma se pueda observar el astronómico Sur en
tardíos (Salomon 1995) los vivos realizaban sus tareas diarias al lado de las el espacio preciso entre dos estructuras circulares de los que se compone un
sepulturas de sus familiares y vecinos. La comparación entre viviendas de élite santuario de la cima y en el sentido opuesto la cima del cerro de mayor altura y
y las viviendas comunes invita a considerar que el estatus de los residentes de relieve muy característico, un probable apu. En esta misma dirección en las noches
Pueblo Viejo-Pucará se sustentaba en la capacidad de mantener bajo el mismo despejadas de noviembre y diciembre cuando, en la sierra se intensifican las lluvias,
techo un número importante de familiares y allegados, así como poder agasajar la constelación andina de la llama se veía en todo su esplendor desplazarse entre las
periódicamente un número aún mayor. dos estructuras mencionadas (Makowski y Ruggles 2011).

Durante las excavaciones, se ha encontrado un volumen considerable de artefactos El templete está constituido por una plataforma y dos estructuras circulares
potencialmente suntuarios, como conchas de Spondylus princeps, artefactos de que cuentan con dos entradas cada una. La función ceremonial del conjunto se
plata y aleaciones de cobre, objetos de piedras duras talladas como morteros, desprende tanto de las características de la arquitectura como de las ofrendas
cerámica decorada fina en estilos Cuzco Polícromo A (imitaciones locales), Inca- asociadas a lo que según toda probabilidad constituía el lugar de culto. La
Lurín, Chimú-Inca en todos los sectores del asentamiento. Buena parte de estos plataforma fue creada mediante la construcción de un muro de contención de
objetos fue depositada en entierros como ofrenda dentro de las cámaras funerarias aproximadamente 1,5 metros de alto —por el norte— de lado del asentamiento.
y afuera de ellas, así como en algunos casos como ofrenda de fundación y clausura El lado opuesto y los lados laterales fueron apenas delimitadas, pues se ha
de espacios domésticos4. aprovechado la morfología plana de la cima.

No obstante, la distribución de estos objetos resultó sorprendentemente uniforme al En el muro se abre el único acceso formalizado, y de carácter más bien simbólico,
comparar el sector residencial de carácter ‘popular’, el Sector III, con el palacio del porque no existía ningún obstáculo para acceder al área ceremonial desde los tres
curaca principal (Sector II; Alexandrino 2015). En el Sector III hay solo una unidad lados restantes. Este acceso está formado por una escalera monumental de ocho
residencial de élite frente a una plaza para reuniones y ceremonias. La casa estuvo en peldaños, de 1,80 metros de ancho. La escalera se ubica de tal manera que está
uso en la parte final de la historia del asentamiento, cuando el palacio principal se perfectamente visible desde la plataforma del hipotético ushnu y desde las dos
tugurizó, sus plazas y el ushnu quedaron clausuradas. Pudo haber correspondido, por plazas ceremoniales en la residencia palaciega principal (Sector II). También se ven
lo tanto, al curaca principal. En cambio, los sectores I y V (Makowski y Lizárraga desde el palacio los edificios circulares. Se trata de las únicas estructuras circulares
2011) se componen solo de unidades de vivienda de élite. Por la ubicación cercana en todo el asentamiento Pueblo Viejo-Pucará. El grosor de sus muros hace pensar
al santuario de la cima los residentes del sector V, pudieron haber sido especialistas en una altura aproximada de unos 2 metros. No obstante, el área alrededor está
religiosos. Las únicas dos unidades domésticas poseen, además, organización casi limpia de derrumbe. Puede ser que las estructuras fueron demolidas ex profeso
espacial muy particular (Kolp-Godoy y otros 2014). Los habitantes del Sector I en el marco de la extirpación de idolatrías. En todo caso, la presencia de dos accesos
estarían quizá a cargo de los rebaños de camélidos (Watson 2012), dada la cercanía desde el lado Este, distantes un poco más de medio metro uno a lado de otro, en
a extensas cercaduras para ganado en la quebrada adyacente. cada una de las dos pequeñas estructuras, sugiere que las paredes hayan tenido
originalmente cierta altura, quizá la de la estatura humana.
Las plazas adosadas a la fachada del palacio principal y el patio de este mismo
edificio formaban el lugar donde se desarrollaban los rituales comunitarios. Existen Una de las estructuras circulares (EA-67) rodea un promontorio rocoso trabajado
premisas para pensar que la localización del altar para libaciones —el ushnu—, intencionalmente. La segunda estructura (EA-65) contiene una impronta
el que domina visualmente las dos plazas cercadas dentro, fue cuidadosamente circular central de una posible huanca. El espacio interno de ambas estructuras
es tan reducido que no se podría caminar fácilmente ni alrededor de la huanca ni
4 Véase la página www.valledepachacamac.com.

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Krzysztof Makowski

menos alrededor del afloramiento rocoso. La iluminación desde las direcciones


preestablecidas se perfila, por lo tanto, como la única razón posible de la entrada
doble que posee cada estructura. El seguimiento del avance de la luz y de la sombra
que se proyectaba por medio de una entrada estrecha sobre la superficie de nichos
o ambientes reducidos contaba entre los métodos utilizados para definir el tiempo
ceremonial en la arquitectura inca (Ziólkowski y Sadowski 1992: 46-64).

Es también probable que la ubicación de dos estructuras circulares en el horizonte


Sur-Sur-Este respecto a la plataforma del ushnu tuvo un significado astronómico,
relacionado, por ejemplo, con la observación de la Cruz del Sur y de Alfa Centauri
(Llamacñawin), dos constelaciones de crucial importancia en la astronomía indígena.
Cornejo (1995) identifica varios santuarios de altura del Periodo Horizonte Tardío
en el valle medio del río Lurín y los relaciona con la administración cuzqueña:
Aviyay, Nieve Nieve y Chaimayanca. Estos santuarios difieren formalmente de la
plataforma con dos estructuras circulares de Pueblo Viejo. Cabe mencionar que las
diferencias formales no necesariamente son relevantes, dada la gran diversidad de
templos y lugares sagrados registrados en el sistema de ceques en el Cuzco imperial
(Van der Guchte 1990, Bauer 2000). La función de huaca que tuvieron tanto el
afloramiento rocoso, como las dos huancas, se desprende tanto de las asociaciones
como de los paralelos en las fuentes etnohistóricas.

La estructura circular que rodea el afloramiento rocoso (EA-67) se asemeja a


las descripciones hechas para los sitios ceremoniales —huacas, epifanías de los
apus locales— de la sierra de Lima (Taylor 1999; ver también Duviols 1979).
Cabe mencionar que promontorios rocosos trabajados y dispuestos al interior de
estructuras arquitectónicas también han sido registrados en varios sitios incas
del valle del Cuzco (por ejemplo, Intihuatana de Písac: Van der Guchte 1990:
figura 8). Espacios de culto similares han sido reportados por el licenciado Polo
de Ondegardo cuando recopilaba información acerca de la religión y gobierno
de los incas en el siglo XVI (Polo 1916: III-189 [1571]).

El culto de las huancas, voz quechua que significa ‘piedra muy grande’, según
Bertonio ([1612] 1984:sub voce) o ‘piedra labrada dura’ (Anónimo [1586] 1951,
sub voce), está también documentado en las fuentes etnohistóricas concerniente
a la sierra de Lima. Según lo ha comprobado Duviols (1973, 1979), las huancas
son siempre dos y marcan el centro de cada una de los dos mitades de los cuales
Detalle de arquitectura doméstica con características de depósitos. Sector 3, Pueblo Viejo-
266 Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

se compone el espacio ceremonial de una comunidad de la sierra en los Andes


Centrales en los siglos XVI y XVII. Está organización dual carece, por supuesto,
de vinculación con el modo de concebir el espacio por los conquistadores
españoles. Una de las huancas, vinculada con el ancestro fundador y protector del
núcleo urbano (huanca marcayoc), se erguía en los puquios, acequias, entradas y en
cualquier otra creación del fundador:

«Cómo se llama el marcayoc o marcachara, que es como el patrón y abogado


del pueblo, que suele ser algunas veces piedra, y otros cuerpos de algún
progenitor suyo, que suele ser el primero que pobló aquella tierra, y así se les
ha de preguntar si es piedra o cuerpo» (Arriaga 1999: 128).

En el caso de Pueblo Viejo-Pucará está función cumplía probablemente la


huanca conservada en el centro del asentamiento, en medio de corrales para el
ganado y en la cercanía de la residencia en la que vivía, según toda probabilidad
Vaso decorado con mazorcas, período Inca, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
el curaca-cacique principal. En los alrededores hay varios grandes afloramientos
de roca. La contraparte del huanca marcayoc la constituye la huanca chacrayoc
(Arriaga 1999 [1621]: 121; Duviols 1973, 1979). Esta, como el nombre lo indica,
se ubicaba en medio de los campos de cultivo y su presencia aseguraba buenas
cosechas según Arriaga (loc. cit.). En la sierra andina, el pueblo (quechua: marca)
se encuentra localizado, por lo general, cerca de las fuentes de agua, en el fondo
del valle o en el borde de la terraza que domina al valle encañonado.

En cambio, los campos de cultivo ascienden las laderas casi hasta el límite de las
pasturas. Así, se impone una oposición natural entre el centro de la mitad productiva
de arriba y el centro de la mitad poblada de abajo. En un esquema clasificatorio
recurrente en la realidad cultural andina, uno de estos centros se relaciona con un
ancestro masculino, el otro con la figura ancestral femenina. En el Cuzco imperial
y en muchos otros centros de la sierra, la deidad ancestral femenina propicia la
fertilidad de los campos: por ejemplo, la pampa de Pachamama en el Cuzco (Rowe
1979: 36, An-7:1, Ayllipampa; véase también Mariscotti de Görlitz 1978) en las
chacras cercanas al pueblo. En cambio, el ancestro principal masculino domina
el paisaje desde la cumbre de uno de los cerros: por ejemplo, Huanacuari, que se
fusiona con la huanca marcayoc del Cuzco (el tercero de los hermanos Ayar) y de
Zañu (el ancestro no inca, Urbano 1981).
Mortero de piedra en forma de cabeza de camélido, periodo Inca, Pueblo Viejo-Pucará,
valle bajo de Lurín, Lima.

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Krzysztof Makowski

En Pueblo Viejo-Pucará, es muy probable que la huanca de abajo, una deidad


protectora de ganado, sea masculina. En tal caso, la organización del espacio habría
seguido lo habitual en el Chinchaysuyo costeño en lugar de adaptarse a la lógica de
organización recurrente en los suyos serranos (Hocquenghem 1984). Esta lógica
invertida, en la que los ancestros y las habitantes de las tierras bajas mandan sobre
los habitantes y las deidades de las tierras altas, está insinuada también por el hecho
de que la residencia palaciega más grande, de aspecto realmente monumental, se
encuentra en la parte inferior del asentamiento. El hipotético palacio del curaca de
la mitad de arriba es más chico en comparación con el de abajo.

Nuestros hallazgos en las dos estructuras circulares y en la vecindad de ellas concuerdan


bastante bien con el repertorio de ofrendas a la huacas mencionado por los cronistas y
por los religiosos, encargados de la extirpación de idolatrías, como Polo de Ondegardo
([1571] 1916) y también en la lista de Cobo ([1653] en Rowe 1979). Se trata de láminas
y algunos pendientes de metal, cuentas y fragmentos de conchas de Spondylus sp.
Mención especial amerita una conopa de piedra con forma de maíz (zarapconopa), así
como valvas, cuentas y fragmentos cortados de conchas Spondylus sp.

La calidad de ofrendas y las dimensiones del templo son plenamente comparables


con los que caracterizan a uno de los santuarios de las cimas mas famosos en
el Tahuantinsuyo, el santuario de Catequil. En las ruinas del pequeño edificio
cuadrangular John y Theresa Topic (Topic y otros 2002) encontraron valvas de
Spondylus sp. y algunas ofrendas de vasijas chimú-incas e incas, incluidos aríbalos.
Los hallazgos de huesos desarticulados de camélidos y vasijas fragmentadas
usadas para preparar (ollas), servir (cántaros) y consumir alimentos (cuencos y
platos) sugieren que en la proximidad de la huaca el afloramiento rocoso y de
la huanca-piedra vertical en Pueblo Viejo-Pucará se realizaban actividades que
implicaron consumo de carne e ingesta de bebida, posiblemente chicha.

Escalera de comunicación entre agrupaciones de recintos alrededor del patio común,


Conclusiones Sector 3, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.

La evidencia recogida por el autor a partir de casi 25 años de investigación de


campo en dos asentamientos en el valle de Lurín (Ychsma), que destacan por su
importancia, la que se expresa en tamaño y en la complejidad arquitectónica —
Pachacámac y Pueblo Viejo-Pucará— invita a reconsiderar las interpretaciones de
estrategias políticas inca en la costa central.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

Según Rostworowski (1972, 1999, 2002a, 2002b; véase también Espinosa 2014),
quien ha reconstruido estas estrategias a partir de las fuentes históricas del siglo XVI, la
administración inca, no ha alterado ni la estructura política y religiosa, ni tampoco la
organización económica del señorío costeño cuyas tierras se extendían entre la margen
derecha de Chillón y las lomas de Lurín. La razón ha sido el supuesto prestigio panandino
del dios Pachacámac y de su oráculo. Siguiendo el tenor de esta interpretación, varios
arqueólogos han asumido erróneamente que todos los edificios de los periodos tardíos en
el valle de Lurín, donde no hay préstamos formales claras o mampostería de arquitectura
Cuzco, fueron construidos antes de la conquista cuzqueña.

El caso de las pirámides con rampa (Eeckhout 1999a, 1999b, 1999-2000, 2010
inter alia) es el más conocido (véase también López-Hurtado 2010, 2011). Los
resultados de mis investigaciones contradicen de plano esta hipótesis. La mayoría
de los edificios construidos en Pachacámac durante el Horizonte Tardío y la
totalidad de las construcciones de Pueblo Viejo carece de características consideradas
diagnósticas para la arquitectura imperial del Cuzco de piedra y adobe. No obstante,
las asociaciones firmes con la cerámica inca provincial no dejan lugar a duda acerca
la fecha de la construcción y del uso. Estos resultados invitan a volver a interpretar los
vestigios de la aquitectura de los periodos tardíos con una nueva conclusión acerca
del impacto que ha tenido la conquista inca en el valle bajo de Lurín.

Resulta evidente que los invasores incas se apropiaron del paisaje sagrado de un
relativamente modesto centro ceremonial de Cuniraya Viracocha, Urpaihuachac y
Cavillaca y lo ha transformado por completo, para crear en el lugar un nuevo culto
imperial, del dios Pachacámac, el que anima el mundo. El valle de Luren Ychsma cambió
de nombre por el del valle de Pachacámac. El viejo nombre se ha conservado solo en las
denominaciones tradicionales de los aillus (Makowski 2002; Espinosa 2014). La deidad,
que residía según las fuentes en las entrañas de la tierra y controlaba los movimientos
telúricos (Rostworowski 2002a; Eeckhout 2008) ha tenido quizá también la faceta de ser
contraparte nocturna de Punchao (Conrad y Demarest 1984: 108).

La administración imperial estableció también un nuevo asentamiento urbano


militar, con mitimaes de Huarochirí en Pueblo Viejo-Pucará y sometía a las
poblaciones de Lomas, llamadas Caringas, al poder de los señores de las montañas,
de sus aliados. Esta fundación fue parte de una política cuyo propósito aparente era
reorganizar la gestión de Lurín de tierras y recursos, convirtiendo al valle en una

272 Vista panorámica hacia los sectores 2 y 3 con el probable apu-pico montañoso en el
horizonte, Pueblo Viejo-Pucará, valle bajo de Lurín, Lima.
Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

despensa de Pachacámac. Las nuevas fundaciones como Huaycán de Cieneguilla Un sistema especial de accesos permitía descargar los tributos en los almacenes
(Álvarez Calderón 2008) se diferencian unos de otros en cuanto a las características situadas en la parte trasera de las pirámides. Durante las excavaciones se ha
de la arquitectura pública y doméstica, lo que probablemente se relaciona con el obtenido abundante evidencia acerca de la preparación de bebidas y comidas para
origen de los residentes desplazados por la administración imperial. banquetes. Los recintos de las pirámides con rampa tuvieron sus propias fuentes
de agua, gracias a canales y puquios. El curaca y sus subordinados —mandones—
Sigue siendo un tema de debate si, y en qué medida los asentamientos que se podían presidir actos ceremoniales desde la plataforma elevada después de que
caracterizan por la presencia de plataformas con rampa, formalmente comparables los visitantes hayan depositado sus dones y sus impuestos en forma de productos
a las pirámides con rampa de Pachacámac fueron fundadas por el gobierno inca o alimenticios en el almacén en la parte trasera del edificio.
este se haya limitado a construir nuevas áreas de viviendas y arquitectura pública
(Eeckhout 1999b, 2009, 2010; Makowski 2002a, Makowski y otros 2008). Este Plataformas similares en miniatura se encuentran en un número notable de
es, por ejemplo, el caso de la Pampa de las Flores (Eeckhout 1999b) y Panquilma asentamientos a lo largo de la costa central. Tanto las plataformas como las pirámides
(López Hurtado 2012). En cualquier caso, está claro que la distribución espacial de con rampas carecen de ambientes domésticos claramente estructurados (Villacorta
los asentamientos con la ocupación de viviendas durante el Horizonte Tardío está 2004). Por otro lado, hay un número relevante de pruebas sobre el carácter
estrechamente relacionada con las zonas principales de cultivo y de pastoreo en sagrado de los espacios arquitectónicos (Farfán 2004). Los edificios cuya función
el valle y con el amplio conjunto de lomas que se extienden entre Lurín y Chilca. palaciega fue debidamente apoyada, como Puruchuco (Villacorta 2004, 2010) o
Pueblo Viejo-Pucará (Makowski y otros 2005), tienen características diferentes
Pachacámac ha cambiado por completo el aspecto, siendo transformado por en comparación con las pirámides con rampa y se caracterizan por la presencia
las labores de construcción emprendidas quizá por cada uno de los incas. Se de extensas zonas residenciales, como así como depósitos, zonas apropiadas para
ha construido la Tercera Muralla, que delimitaba los campamentos, la red de recepción y banquetes así como espacios para ceremonias religiosas.
calles pavimentadas y de canales, las fuentes de agua y estanques en un marco
arquitectónico, la Pirámide del Sol con la plaza de Peregrinos, el Cuadrángulo, el Ante las pruebas presentadas, debe quedar claro que los intentos de distinguir
acllahuasi, la mayoría de pirámides con rampa, el edificio conocido como Palacio tipológicamente y desde el punto de vista formal los edificios con la función de
de Taurichumbi. Los cercos perimétricos de las pirámides con rampa han creado templos, de los que son solo palacios, están condenados al fracaso (Makowski y
un barrera para el acceso desde el valle: la Segunda Muralla. El Templo Pintado Hernández 2010). En Lurín, como en otros valles de los Andes Centrales, todo
fue ampliado y su fachada decorada con pinturas murales. el paisaje, con la arquitectura monumental o sin ella, se convertía en el escenario
de las ceremonias de propósitos múltiples. No es posible, como en las sociedades
Es más que probable que la construcción de las pirámides con rampa y la eventual industriales y posindustriales, separar dos cosmovisiones y dos esferas de la vida:
reutilización de algunas ya existentes durante el Horizonte Tardío fue la parte la secular y la religiosa. Tanto la política como la economía, y también la guerra,
medular del proyecto imperial en Pachacámac. Se trataba no solo de asegurar el lugar necesitaban de sanción y de fundamento en la religión y en el culto.
para que los grupos de peregrinos y tributarios con el origen determinado puedan
reunirse y encontrar el albergue sino ante todo crear un espacio de tributación y No es de extrañar, por ende, que luego de la conquista la administración inca
de legitimación de la administración local en el ambiente religioso y festivo. Los juzgara necesario transformar el paisaje, promover nuevos lugares de culto y de
visitantes entraban al recinto de Pachacámac inca a través de las puertas en la Segunda fiesta. Así, mediante la incorporación de dioses imperiales y de sus rituales en el
Muralla y se reunían en las plazas frente a las plataformas escalonadas con rampa, sistema de creencias locales de la costa, se esperaba lograr la aceptación del poder
donde probablemente se congregaban las autoridades, cada uno de acuerdo con su del Cuzco sobre las tierras yungas de la vertiente occidental de los Andes.
posición jerárquica, el curaca y sus allegados en la terraza superior bajo la sombra.

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Krzysztof Makowski Urbanismo andino. Centro ceremonial y ciudad en el Perú prehispánico

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