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Día Primero

LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Presidente: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Todos: Amén

Oración Para Pedir Los Dones Del Espíritu Santo


Oh Dios eterno y santo, tú que anunciaste por medio del profeta Isaías, que el
Mesías vendría lleno de tu santo Espíritu y que él lo derramaría sobre la
humanidad como don: te pedimos con gran humildad, que nos regales tu santo
Espíritu, con sus dones de sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia,
piedad y temor de Dios, para que con ellos nos santifiquemos y colaboremos
en la santificación de nuestro prójimo, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Del libro de Isaías 11, 1-9

Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.


Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le
inspirará en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará
de oídas. Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los
pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo
de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad
el cinturón de sus flancos.
Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el
novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca
y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá
paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora
el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo
mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahveh.

Palabra de Dios

Meditación
Orar como conviene

A veces da tristeza la oración tan pobre de muchos cristianos. Pobre en tiempo,


pobre en intensidad, pobre en contenido, pobre en actitudes… ¡y nos quejamos
de que Dios no escucha nuestras oraciones! Casi siempre nuestras oraciones
son para pedirle a Dios cosas y muchas veces para exigírselas. Muy pocas veces
lo alabamos, lo bendecimos, lo adoramos y lo glorificamos. Muchas veces
recibimos lo que hemos pedido y ni siquiera damos gracias, tal vez
pensando que era un derecho que teníamos. En una sociedad que se
acostumbró a exigir derechos, ya nada se agradece. Por eso mismo oramos
solamente cuando necesitamos y si nada necesitamos simplemente no oramos.

Nos dice el evangelio: “Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas
a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que
se lo pidan!” (Lucas 11,13) y con ello nos enseña que debemos pedir a Dios lo
que realmente nos conviene. ¿Y qué es lo que nos conviene? El Espíritu Santo,
el don por excelencia: “Yo pediré al Padre y él les dará otro Paráclito que esté
con ustedes para siempre: el Espíritu de la verdad.” (Juan 14, 16-17).

Los siete dones del Espíritu significan la plenitud del Espíritu dentro de
nosotros, lo que realmente nos conviene. No desaprovechemos nuestros ratos
de oración pidiendo tonterías para satisfacer caprichos. Pidamos todos los días
al Padre que nos envíe su Espíritu con sus siete dones. Si dentro de nosotros
está el Espíritu Santo, ya no necesitamos milagros especiales. Lo más
maravilloso que le puede ocurrir a un ser humano es que Dios lo colme de su
Espíritu. El que posee el don de Dios tiene sabiduría, ciencia y entendimiento
para obrar bien, fortaleza para no desanimarse en las pruebas, piedad y temor
de Dios para mantener una relación íntima y amorosa con el padre y el Hijo y
consejo para orientar y estimular al prójimo. ¿Para qué vamos a necesitar más?
Aprendamos de los santos, a quienes, con los dones del Espíritu les bastaba
para ser felices y hacer felices a los demás.

El don por excelencia es el don del amor: amor a Dios y amor a los hermanos,
especialmente a los más difíciles de amar. Pidamos todos los días el don de
amar y ser amados: pidamos todos los días el Espíritu Santo que es el amor de
Dios que se derrama sobre nuestros corazones (Romanos 5,5)

Terminado la reflexión, el que dirige invita a decir en voz alta las intenciones o
peticiones por la que se realizará el Santo Rosario. (una de ellas el fin del
Coronavirus y por los médicos y personal de Salud)

Se inicia el Santo Rosario como de Costumbre repartiendo entre varios miembros


de la familia cada uno de los misterios que corresponden a cada día. (Lunes y
Sábado: Misterios Gozosos, Martes y Viernes: Misterios Dolorosos, Jueves:
Misterios Luminosos, Miércoles y Domingo: Misterios Gloriosos.) Al finalizar
se hace la siguiente Oración:

Oración del Papa Francisco a la Virgen María


Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de
salvación y esperanza. A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que
al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe. Tú,
Salvación del pueblo colombiano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros
de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y
la fiesta después de esta prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a
conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá, Él que
tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo se cargó de nuestros dolores para
guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén. Bajo tu
amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas
en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y
bendita. Amén

Juntos dicen: El Señor nos bendiga, nos libre de todo mal y nos lleve a la
Vida Eterna. Amén.