Está en la página 1de 59

AGRADECIMIENTO

Agradezco a mis padres por apoyarme en todo momento y por el esfuerzo que
hacen para yo seguir adelante. Con esfuerzo y dedicación lograré ser un gran
profesional.
También agradezco al ………………………………………….. por la paciencia y
enseñanza que nos brinda.

INTRODUCCIÓN

Con la alta frecuencia de enfermedades crónicas, se toma mayor conciencia de


que el tratamiento farmacológico prolongado no es ninguna solución, sino que,
incrementa el riesgo de reacciones adversas, y que el mejor medio consiste en
la aplicación de las diversas modalidades fisioterapéuticas por su modo de
actuar diferente y por los resultados obtenidos. En esta monografía se
considerarán algunos aspectos históricos y ciertos alcances acerca de
conocimientos claves sobre: Termoterapia.

La rehabilitación es un proceso donde se hace uso de todas las armas


médicas y tisioterapéuticas que pueden favorecer la recuperación del individuo
después de una enfermedad, lesión incapacitante o lesión del aparato músculo
esquelético, para la restauración del paciente hasta sus máximos límites
posibles; físico, mental, social, vocacional y económico. Se sabe que la
termoterapia es la aplicación del calor con finalidad terapéutica y que la
crioterapia hace uso del frío con las mismas finalidades; de manera que se
puede hacer uso de ellas para el tratamiento en varias patologías, no siendo la
excepción el esguince de tobillo, en el cual debido a una lesión traumática se
pueden lesionar los ligamentos, tendones y músculos que rodean la
articulación y que según su gravedad puede ser clasificado en tres grados:
primer grado, donde se lesionan pocas fibras y el paciente está en condiciones
de caminar con moderada a muy poca molestia. El grado II el paciente
presenta dificultades para apoyar el pie, existen un número considerable de

1
fibras lesionadas y en el grado III la severidad de la lesión de las fibras y la
inestabilidad del tobillo se hacen de mayor consideración, el tratamiento más
conveniente es el quirúrgico.

Dicho traumatismo puede causar signos clínicos como equimosis, dolor,


limitación al movimiento, dificultad a la marcha y edema ; siendo éste último la
acumulación anormal de líquido en el espacio intersticial, el cual puede causar
efectos dañinos a los tejidos como: dolor, restricción del movimiento, cicatrices
y fibrosis tisular, lo cual impide que el paciente retorne lo más pronto a sus
actividades. Por ello, se ve la importancia de determinar el uso adecuado de
medios físicos, ya sea térmicos o criogénicos, para la reducción del edema,
con la finalidad de hacer que el tiempo en la etapa aguda de recuperación del
paciente, disminuya. El propósito de la investigación será determinar en base a
la teoría, la observación clínica de la respuesta en el paciente y los resultados
obtenidos; si la intervención precoz del tisioterapeuta a través de la aplicación
de un medio físico, ayuda a disminuir el edema que resulta en el esguince de
tobillo, acelerando con ello el retorno pronto del paciente a sus actividades
diarias.

Se hace notar que esta investigación beneficiará a los pacientes que acudan al
servicio de la emergencia del Hospital Regional de Occidente, y que presenten
esguince de tobillo ya que en este servicio el fisioterapeuta no participa aún y
el paciente generalmente se dirige a casa sólo con algunas indicaciones del
médico, y con el tratamiento de AINE (antiinflamatorios no esteroideos), pero
se hace ver que en muchos casos y según la literatura consultada, los
pacientes pueden sufrir de complicaciones a nivel de los tejidos lesionados
tales como edema y dolor crónico, inestabilidad de la articulación del tobillo y
esguince recidivante, si no se reduce el edema, se promueve la reparación de
los tejidos blandos, se favorece la movilización y la marcha normal, y/o se
fortalece la musculatura afectada.

La investigación resulta de interés personal debido a, que el esguince de tobillo


es una lesión traumática frecuente y común por la que las personas pueden

2
necesitar de la intervención del profesional de fisioterapia no sólo a nivel
hospitalario sino también en la clínica particular, este mismo paciente cdemás
de dolor, dificultad a la marcha y al movimiento, puede presentar en diferente
magnitud el edema, y debido a esto se hace necesario conocer con certeza de
los medios físicos que se emplean cual es el más eficaz para reducir este
signo clínico, ya que éste resulta ser de interés para la recuperación funcional
pronta del paciente. Con esta investigación se hace un aporte al ramo de
fisioterapia en cuanto al uso de los medios físicos en lesiones de origen
traumático, para que a partir del mismo puedan surgir otras ideas de
investigación y ampliar el conocimiento de los beneficios del uso adecuado de
los medios físicos por patología.

En base a lo anterior, a continuación se presentan algunos estudios que hacen


referencia a los temas mencionados, entre los que se pueden mencionar:

Arévalo, (2000) en el artículo titulado Termoterapia que aparece en internet,


http://www.tusalud.com/fisioterapia/htm/fisio/termo/def.htm, indica que la
termoterapia es la aplicación de una energía térmica con una finalidad
terapéutica, la cual puede ser utilizada en forma directa o bien indirectamente
por medio de otras energías que en el interior del organismo se transforman en
calor.

Al contrario del frío, el calor produce una vasodilatación y con eso se permite
una llegada de sangre a la zona afectada que va a traer consigo el oxígeno y
los nutrientes necesarios para que el tejido sea reparado, ya que por cada 10
grados centígrados de temperatura que se incremente, la actividad del tejido
aumenta 2 ó 3 veces. Dicha acción sobre los tejidos permite la cicatrización de
los mismos después de una lesión.

En el mismo sentido Cruz, (2002) en la página de la web


http://www.terra.com.co/mayores/salud/17-05-2002/nota57560.htm, en el
artículo titulado Termoterapia, menciona que el calor constituye un agente
terapéutico natural, cuya utilización se remonta a los tiempos más primitivos.

3
Griegos, romanos, egipcios y otros pueblos en la antigüedad lo utilizaban con
eficacia en el tratamiento de múltiples afecciones y es precisamente por sus
beneficios que se ha seguido empleando ininterrumpidamente hasta el día de
hoy.

Si bien se han modificado y perfeccionado las formas de aplicación del calor,


se han desarrollado en el día de hoy nuevos métodos cuyo principio de acción
es el incremento de la temperatura corporal. Además, cuando la aplicación del
calor se realiza en forma localizada sobre una región anatómica se producen
una serie de efectos locales de interés terapéutico, tal es el caso del
incremento de las funciones celulares, vasodilatación, efecto antiálgico,
relajación de las fibras musculares y a nivel tisular un efecto trófico. Por todos
éstos beneficios la termoterapia es utilizada como técnica terapéutica en
muchas afecciones, teniendo en cuenta que la modalidad a elegir depende de
la afección que el paciente presente y el estado en la que ésta se encuentre,
pudiendo hacer uso de las modalidades por convección, conversión y por
conducción.

Ávila, Laclériga. Sánchez y Bolsa, (2002) en el reportaje Alta laboral precoz


publicado en la revista Mapfre Medicina y en coordinación con el Hospital
Clínico Universitario de Zaragoza, España, mencionan que tras haber realizado
un estudio en 72 pacientes con esguince de tobillo no grave, tratado en el año
1999, la curación y vuelta a la actividad previa se obtuvo en un 100%, donde
se manejó dentro dei protocolo propio el uso de la aplicación de hielo local en
las primeras 48 horas después de la lesión traumática, por un tiempo de 15-20
minutos, a cada cuatro horas. En los siguientes 4 -5 días se continúa con el
uso de la crioterapia; aunado al uso de vendaje compresivo, reposo relativo y
fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) . Así mismo García, (2004)
en el arlículo titulado Crioterapia -Método cricer que aparece en la red.
http://www.fisterra.com/material/técnicas/crioterapia/Criotera pia.htm, describe a
la crioterapia como la técnica de aplicación del frío en una zona determinada
con fines terapéuticos que se puede aplicar en lesiones recientes o
traumatismos agudos. La crioterapia se incluye en uno de los métodos más

4
utilizados como lo es el CRICER, abreviaturas de: crioterapia (frío),
compresión, elevación y reposo. También menciona que la mayor eficacia de
utilizar el frío radica en su aplicación inmediata y en su profundidad de
penetración, pudiéndose aplicar el hielo en forma de hielo granizado, cubitos
de hielo, toallas heladas, empaques fríos, bolsas de frío instantáneo,
vaporizadores como el cloruro de etilo y vendas crioterápicas instantáneas
como friogonal; pudiéndose aplicar la técnica cada 4 horas, durante 15 a 30
minutos durante las primeras 48 - 72 horas de producida la lesión, con lo cual
se obtienen efectos como la disminución de la conducción nerviosa donde se
logra analgesia, vasoconstricción, impidiendo el aumento de la inflamación en
la fase inicial de la lesión, un efecto antiedematoso, relajación muscular y
mejoramiento del drenaje linfático. De la misma manera Villarroya. (2004) en
su artículo titulado Crioterapia que aparece en internet,
http.7/www.tusalud.com/fisioterapia/htm/fisiot/crioterapia/d ef.htm, indica que la
crioterapia puede definirse como el uso terapéutico del frío, su utilización a
nivel histórico no ha sido tan importante como la del calor, pero los avances
científicos progresivos han permitido que se conozcan cada vez mejor sus
efectos y se amplíe el arsenal crioterápico, de forma que es un procedimiento
cada vez más utilizado en medicina. Al igual que el calor, el frío posee efectos
terapéuticos como lo son la analgesia debido a la disminución en la velocidad
de conducción nerviosa y por el estímulo de las fibras gruesas que inhiben las
fibras finas nociceptivas, un efecto antiinflamatorio por la disminución de la
temperatura que hace que disminuya el metabolismo celular y por la
vasoconstricción que se produce hace que cese la exudación del plasma,
también tiene un efecto de masaje causado por las sucesivas
vasoconstricciones y vasodilataciones; es una verdadera gimnasia vascular.
Así como sus efectos son varios, de igual forma los métodos de aplicación
varían, así puede hacerse uso de la crioterapia en modalidad de aire frío,
compresas frías, bolsas de hidrocoloide, masaje con hielo, inmersiones en
hielo, baños fríos, baños de hidromasaje, baños de contraste y spray de frío; la
modalidad se elige de acuerdo a la lesión del paciente y de acuerdo a los
efectos que se quiere lograr.

5
Arrasóte. (2004)en la web, http://www.mujer/elsalvador.com, en el artículo
titulado El esguince, menciona que el edema generalmente aparece al poco
tiempo de la lesión traumática, siendo éste uno de los signos clínicos que
primero se instaura en el esguince de tobillo, acompañado de dolor a la
palpación y al movimiento; motivo por el cual, es importante actuar en contra
del edema, con ello se logra disminuir el dolor en la medida de lo posible, de
manera que el proceso reduzca el tiempo y que resulte mucho más eficaz y
eficiente para el propio ligamento y resto de estructuras que se ven directa o
indirectamente implicadas.

Kullak, (2002) en el artículo titulado Esguince de tobillo, el más frecuente


y recurrente que aparece en internet, http://www.geocities.com/tabillo
y/tobillo/lamina, menciona que el esguince de tobillo es la ruptura de un
ligamento, el cual es el encargado de hacer bisagra entre las articulaciones y
los huesos, estabilizándolos. El daño de un esguince puede ir desde la ruptura
de algunas fibras hasta la pérdida de la continuidad del ligamento. El doctor
Kullak, traumatólogo de la clínica alemana en Estados Unidos en Nueva York,
explica que ésta lesión es muy común debido a que el tobillo es una estructura
que concentra la mayor cantidad de las fuerzas de apoyo, impulso y giro al
caminar, debido a eso cualquier falla en el ciclo de la marcha, que abarca
desde la vista hasta la habilidad para ubicarse en el espacio puede terminar
afectando los tobillos. Distingue además que sus causas pueden dividirse en
dos: Las ligadas al deporte y las lesiones cotidianas. Añade también que en un
estudio realizado de enero a marzo de 2002, arroja que el 20% de las
consultas traumatológicas a la urgencia general de la clínica alemana son de
esguinces de tobillo. Asimismo
Rodríguez y Echegoyen, (2002) en su reportaje Manejo conservador de los
esguinces de tobillo de la revísta de la facultad de Medicina de la UNAM,
indican que el esguince de tobillo se clasifica de acuerdo al porcentaje de
ruptura ligamentaria, la pérdida de la función y la inestabilidad; dividiéndose en
tres grados: Grado I cuando la lesión es leve, con estiramiento del ligamento,
microrrupturas, ligera inflamación e hipersensibilidad; la articulación se
encuentra estable y no se pierde la habilidad funcional. Grado II la lesión es

6
moderada, hay ruptura parcial macroscópica e inestabilidad leve a moderada,
inflamación e hipersensibilidad moderada y hay compromiso de la función.
Grado III la lesión es severa con ruptura completa de ligamentos, edema
importante, equimosis, dolor, inestabilidad y compromiso de la función. El
diagnóstico y tratamiento oportuno y adecuado del grado, previene
complicaciones, ya que un esguince mal diagnosticado y tratado trae como
consecuencias síntomas residuales como dolor persistente, edema e
inestabilidad crónica.
De igual forma Martínez, (2004) en su artículo titulado Esguinces, en la web.
http://www.aurasalud.com/articulos/artfisioterapia/crioterapia.htm , menciona
que el esguince es una torcedura o distensión de una articulación sin luxación
que puede llegar a la rotura de algún ligamento o fibras musculares próximas,
siendo sus características sintomáticas dolor, tumefacción e incapacidad para
realizar ciertos movimientos, inestabilidad articular en los de 2 o y 3o grado,
contracturas debido al dolor y hematomas cuando está acompañado de
rupturas de los vasos sanguíneos. Se produce por un mecanismo agudo e
indirecto que provoca la distensión ligamentosa sobrepasando los limites
funcionales, lo que puede llegar a afectar a otras estructuras que se
encuentren cerca de la articulación, como los tendones, huesos, nervios o
vasos, lo cual depende de la gravedad del mismo. Menciona además que
generalmente la incidencia es mayor en jóvenes y mujeres por ser más laxos;
favoreciendo la aparición del mismo, la actividad física, el bajo tono muscular,
alteraciones anatómicas y el tipo de calzado como el tacón alto de aguja,
donde se puede producir esguinces de I o, 2o y 3o grado. Igualmente
Cubamédica, (2004) en una de sus notas médicas de la especialidad de
Ortopedia y Traumatología titulada Esguince de tobillo que aparece en la red,
http://www.cubamedica.com, describe que el grado de la lesión ligamentaria, el
dolor y la inestabilidad permiten decidir el método mas adecuado para tratar el
esguince del tobillo; por ejemplo: En el grado I el paciente está en condiciones
de caminar con moderada a muy poca molestia, por lo que solamente requiere
evitar la actividad doloroso. Una venda a nivel del tobillo le va a dar más
confianza en la marcha. Un analgésico ayuda a modular las manifestaciones
dolorosos. Lo más probable es que el paciente podrá retornar a sus

7
actividades entre los 10 y 14 días. En el grado II el paciente está con
dificultades para apoyar el pie, por lo que se le recomienda hacer reposo del
tobillo, con una órtesis de bota corta, por los primeros días, que suelen ser los
más dolorosos. Luego, ya con menos dolor, los pacientes caminan con una
venda evitando los movimientos dolorosos. Generalmente están en
condiciones de retornar paulatinamente a la actividad a las 4 semanas del
accidente. En el grado III la severidad de la inestabilidad del tobillo, la edad y la
actividad del paciente deciden si el tratamiento más conveniente es el
quirúrgico con operación o el ortopédico sin operación.

TERMOTERAPIA

II.1. DEFINICIÓN:

La termoterapia es la transferencia de energía en forma de calor para producir


un efecto terapéutico.
Es la aplicación de calor en sus diferentes grados sobre el organismo con fines
terapéuticos. Esta aplicación se da mediante agentes térmicos, los cuales son
materiales que están en una temperatura mayor a los límites fisiológicos.
Busca a partir de los efectos que provoca, mejorar el estado de una lesión o
enfermedad.
Es una de las técnicas terapéuticas de mayor uso por los profesionales por sus
grandes beneficios y su bajo costo.
Los efectos fisiológicos y terapéuticos del calor dependen principalmente del
impacto de la temperatura sobre los tejidos superficiales y profundos de
nuestro cuerpo, lo que provocará una respuesta local.
Uno de los agentes físicos más empleados en Fisioterapia, es el calor (también
el frio), pero no hay que olvidar que el calor es una de las formas de transmitir
la ENERGÍA.
Cuando hablamos de calor nos referimos casi siempre a la sensación
fisiológica que experimentamos cuando nuestras terminales nerviosas
termorreceptoras amielínicas fundamentalmente las de tipo C (las del tipo a-

8
delta se encargan de captar los niveles de temperatura por debajo de los 37º),
las que transmiten ese efecto cuando “tocan” un cuerpo.
Para describirlo utilizamos a menudo, expresiones imprecisas como: frio,
gélido, tibio, caliente, abrasador, etc., siendo bastante subjetivo para
determinar con la precisión que se requiere en Fisioterapia, los distintos
estados intermedios. Para evitar esta vaguedad de expresiones se utiliza la
calorimetría que a través de las escalas termométricas se ocupa de medir las
energías cedidas o captadas en forma de calor. En fisioterapia la unidad
empleada para medir la energía transferida (trabajo) en forma de calor es el
Joule y es la resultante de la potencia (W) por el tiempo aplicado.
Los niveles de temperatura terapéuticos aceptados generalmente son los
comprendidos entre los 40 y 45,5º, temperatura a partir de la cual comienzan a
destruirse los tejidos y será factor determinante para la respuesta fisiológica
local, la temperatura alcanzada y la rapidez y la duración de la misma.
Algunos términos por lo que se hace necesario profundizar en lo que significa
cada uno de estos, para tener una idea más exacta de la aplicación de una de
las herramientas más empleadas en el tratamiento de las diversas patologías.

LA HISTORIA ANTIGUA
La historia médica antigua hace mención al uso empírico de agentes físicos
para mantener y mejorar la salud. En la antigua Grecia, los escritos de
Hipócrates (460 AC) daban gran importancia terapéutica a la dieta, los
ejercicios corporales, masajes y baños de mar.
 En los primeros años después de Cristo, en Roma el escritor médico latino
más importante fue Aulio Cornelio Celso, cuyo libro “De re medica” se cree fue
escrito el año 25 o 30 después de Cristo y fue encontrado por el papa Nicolás V
(1397-1455). La primera edición fue publicada en 1478 en Florencia y se
estudió mucho durante el Renacimiento. En su libro, la hidroterapia es tratada
tan extensamente que se piensa que Celso fue el primero en establecer las
indicaciones de la hidroterapia.
 La hidroterapia fue utilizada durante la Edad Media y Renacimiento, pero en el
siglo XVIII vuelve a cobrar gran importancia, especialmente en Inglaterra y
Alemania donde Juan Hahn (1674-1742) construyó un sistema completo de
curación en base a agua fría.

9
De los experimentos hechos en Bolonia por el médico y anatomista Luis
Galvani (1737 - 1798) y seguidos por los de Volta (1745-1827) se inicia una
nueva disciplina: la electroterapia. Volta demostró que un músculo puede ser
llevado a contracciones continuas tetánicas por una estimulación eléctrica
continuada. El médico Cristan Kratzenstein (1723-1795), profesor en
Copenhague, ocupó la electricidad para la curación de la parálisis.
 La gimnasia fue recomendada como medio terapéutico desde los tiempos más
antiguos. La obra publicada por Jerónimo Mercuriale en 1569, “De arte y
gymnastica”, constituye el primer texto completo sobre el tema.
 La helioterapia recomendada por los antiguos en muchas enfermedades
cutáneas y en la artritis, tuvo un gran desarrollo a fines del siglo XIX donde se
utilizó ampliamente en el tratamiento de las enfermedades respiratorias.
 Es así como la fisioterapia utilizada por los médicos antiguos como una
herramienta terapéutica, aparece como una precursora de la Medicina Física,
la que incorporando el enfoque médico y el modelo biopsicosocial de la
evaluación de los enfermos, sumado al manejo de rehabilitación integral, con el
desarrollo de la primera mitad del siglo XX llegó a ser una especialidad médica
reconocida.
EL INICIO DE LA ESPECIALIDAD EN ESTADOS UNIDOS
 La especialidad de Medicina Física y rehabilitación, como la conocemos
actualmente, tiene su origen en Estados Unidos, a comienzos del siglo XX, con
la figura del médico Dr. Frank Krusen, graduado en la Jefferson Medical
Collage en Filadelfia en 1921. En relación a un cuadro de tuberculosis que
contrajo a temprana edad y su tratamiento en un sanatorio, pudo darse cuenta
de que los períodos de recaída de la enfermedad en los diferentes pacientes
del sanatorio, se relacionaban con el desacondicionamiento físico. Por otro
lado, reconoció que para recuperar su autoconfianza y autoestima era
indispensable además del reacondicionamiento físico y vocacional, la
reintegración social. Atribuyó la mejoría de su cuadro de tuberculosis
fundamentalmente a la helioterapia y decidió que la Medicina Física debía
desarrollarse con bases científicas, y ser aceptada como una especialidad
médica, en que el tema de la rehabilitación vocacional fuera un elemento
esencial.

10
Posterior a su recuperación, fue nombrado Decano asociado de la Temple
Medical School, donde su propósito inicial fue elevar la categoría académica de
la escuela para ser reconocida por la Academia Americana de Medicina, labor
que le tomó los 2 primeros años. Una vez logrado su propósito, se dedicó a
tomar cursos relacionados con la terapia física e iniciar sus actividades de
investigación en la materia.
Los primeros reconocimientos se basaron en los resultados favorables que
tuvieron los deportistas del equipo de futbol de Temple, que bajo sus
indicaciones de uso efectivo de las terapias físicas, regresaban más
rápidamente a sus actividades deportivas que otros jugadores cuando
presentaban lesiones.
En 1929 fundó en la Escuela de Medicina de Temple, el primer Departamento
Académico de Medicina Física en Estados Unidos y desarrolló un currículo en
Medicina Física que fue publicado en el Journal of the Association of American
Medical Collage, en 1930.
 En 1934 junto a otros colegas estableció el Registro de Médicos Técnicos en
Terapia Física. Estos pioneros muchas veces fueron llamados charlatanes por
algunos de sus colegas. Era un grupo de médicos especialistas con habilidades
en todas las áreas de manejo de la discapacidad, quienes utilizaban agentes
físicos para las terapias, pero además trataban los aspectos sicológicos,
sociales y laborales de las personas con discapacidad.
En 1935, Krusen fue invitado a establecer el Departamento de Terapia Física
en la Clínica Mayo y en 1936, se estableció en la Escuela de Postgrado de
Medicina de la Clínica Mayo de la Universidad de Minessotta, la primera
residencia de 3 años en Medicina Física, la que más tarde pasó a llamarse
Medicina Física y rehabilitación.
De las actividades de investigación del Departamento de Medicina Física de la
Clínica Mayo entre 1938 y 1943, resultaron numerosas publicaciones en
relación a ejercicios terapéuticos, onda corta, tratamiento de fibrositis,
contracturas, dolor lumbar, estrés cardiaco secundario a fiebre y usos de la
radiación ultravioleta.
En el área de la rehabilitación las publicaciones se enfocaron en militares con
discapacidad y personas con condiciones músculo-esqueléticas
postquirúrgicas.

11
En 1941 se editó por primera vez el Libro de Medicina Física del Dr. Krusen. En
1943 se estableció el Comité Baruch en Medicina Física, el cual fue el motor
para el avance en los primeros años de esta especialidad médica en los
Estados Unidos. Bernard Baruch, un filántropo de la salud, propuso a Krusen la
creación del comité. La misión de éste fue “hacer un estudio del uso de los
procedimientos físicos… en el cuidados de los enfermos...” para informar de los
avances en la educación y entrenamiento en los programas de formación (de
Medicina Física) en los Estados Unidos.
También se definió la Medicina Física como “el uso de las propiedades físicas y
otras propiedades efectivas de la luz, calor, frío, agua, electricidad, masaje,
manipulación, ejercicio y dispositivos mecánicos para la terapia física y
ocupacional en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad”. La rehabilitación
fue definida como “la restauración de las personas con discapacidades por
enfermedad, lesión o malformación tan cercana como sea posible, al estado
físico y mental normal”. El Comité recomendó que la enseñanza de la Medicina
Física se promoviera en todas las escuelas de Medicina
Otro hecho de gran importancia, fue la creación de la Junta Americana de
Medicina Física, organización que certificaba, a través de exámenes, el
conocimiento y competencias de los médicos formados en Medicina Física. En
1947 alrededor de 80 médicos rindieron el primer examen para certificarse
como especialistas.
 Entre los años 1948 a 1953, los fisiatras persistieron en su esfuerzo para
definir la naturaleza y extensión de sus prácticas.
 En junio de 1949 se aprobó una sección permanente de Medicina Física en la
Asociación Americana de Medicina. Krusen fue el primer presidente y su
representante en la Cámara de Delegados. Krusen jugó un papel primordial en
la fusión de la rehabilitación médica con la medicina física. Su concepto de
rehabilitación se enfocó principalmente a mejorar las capacidades físicas y
laborales.
 Cuando los Estados Unidos fueron llamados a la II Guerra Mundial en 1941, la
rehabilitación de los discapacitados severos llegó a ser un tema de la mayor
relevancia. El Dr. Krusen organizó una capacitación de emergencia de 3 meses
para médicos militares en la Clínica Mayo, porque no había suficientes fisiatras
formados para cubrir la demanda. Un médico internista llamado Howard Rusk,

12
que pertenecía a la Armada, organizó un departamento completo de
rehabilitación médica de la Fuerza Aérea. Este departamento puso énfasis en
el concepto de equipos de rehabilitación integrados que se enfocaron en
maximizar la función sicológica y 284 Revista Hospital Clínico Universidad de
Chile social de los discapacitados, además de maximizar las capacidades
físicas y laborales.
En 1950, el Consejo de Medicina Física de la Academia Americana de
Medicina aprobó el cambio de nombre de la formación de Medicina Física a
Medicina Física y rehabilitación. El consejo recomendó también la modificación
del nombre de la junta agregando rehabilitación y se llamó Junta Americana de
Medicina Física y rehabilitación. El Dr. Krusen enfatizó fuertemente la
importancia de construir una sólida base de investigación para la especialidad.
El grupo de la Clínica Mayo fue el pionero en investigación en diatermia en
onda corta, diatermia en microonda, estimulación eléctrica, y ultrasonido, lo
cual les llevó a desarrollar y mejorar los equipos y expandir el ámbito de
aplicación en la práctica clínica.
En 1950 hubo en Londres una reunión auspiciada por la Asociación Británica
de Medicina Física, en la que se avanzó en la idea de formar una Federación
Internacional. Participaron 12 países: Argentina, Australia, Bélgica, Dinamarca,
Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Noruega, Sudáfrica, Suiza, Suecia y los
Estados Unidos. La Federación tendría 3 funciones principales: reunir a las
sociedades nacionales y regionales en un nivel internacional, recolectar e
intercambiar información a nivel internacional y, lo más importante, organizar
un Congreso Internacional a intervalos regulares. Krusen fue elegido como
primer Presidente de la Federación Internacional.
Hubo algunos grupos que se opusieron al desarrollo de la especialidad por
percepción de invasión de territorios: sostenían que la rehabilitación debería
ser pensada por todas las ramas de la Medicina, donde los diferentes
especialistas refirieran sus pacientes directamente a los terapistas físicos y
ocupacionales. Si esto hubiera sido así, las intervenciones medicas, físicas,
psicosociales y laborales coordinadas por el fisiatra habrían sido imposibles.
Estas controversias se solucionaron por medio de 4 encuentros de arbitraje.
Finalmente en 1955 se llegó a consenso. La especialidad mantuvo el nombre

13
de Medicina Física y rehabilitación, al igual que la Junta Americana de
Medicina Física y rehabilitación.
En el año 1956 el Dr. Krusen se enfocó en enfatizar los beneficios de la
rehabilitación sobre los individuos y sobre la sociedad, lo cual fue un apoyo en
la modificación y aprobación de las leyes y enfatizó la reintegración de los
discapacitados a la sociedad.

Usos terapéuticos[editar]
El calor aumenta la temperatura en los tejidos, lo que produce vasodilatación lo
cual a su vez aumenta el suministro de oxígeno y nutrientes y la eliminación de
dióxido de carbono y desechos metabólicos.3
La termoterapia aumenta la extensibilidad de los tejidos de colágeno. Usando
calor, puede aliviar la rigidez en las articulaciones en diferentes casos. La
aplicación de calor de onda corta y microondas puede reducir los espasmos
musculares, y el calentamiento selectivo con microondas puede acelerar la
absorción de hematomas. Esto, a su vez, permitirá que el músculo rígido se
estire. Los ultrasonidos no se absorben significativamente en el músculo
homogéneo. También se ha utilizado termoterapia con hipertermia para tratar el
cáncer en combinación con radiación ionizante.4
Un estudio de 2005 mostró que la terapia de calor es eficaz en el tratamiento
de la leishmaniasis, una infección cutánea parasitaria tropical.5
La terapia de calor es útil para tratar los espasmos
musculares, mialgia, fibromialgia, contracturas, bursitis.3
Se puede usar calor húmedo en los abscesos para ayudar a drenar el absceso
más rápido.6
La terapia de calor también se usa a veces como coadyudante en el
tratamiento del cáncer para aumentar el efecto de la quimioterapia o
la radioterapia, pero es importante reiterar que no es suficiente para destruir las
células cancerosas por sí sola.7
El uso de la terapia de calor para tejidos profundos se puede realizar con
radiación de onda corta, microondas y ultrasónicas. Esto produce un aumento
de temperatura que penetra más profundamente en los tejidos. La onda corta
produce una corriente de 27 MHz, las microondas utilizan 915 y 2456 MHz y el
ultrasonido es una vibración acústica de 1 MHz. La forma en que funcionan las

14
ondas ultrasónicas es que superponen selectivamente la onda entrante y
aumentan la energía de absorción, y la parte significativa de la compresión
longitudinal se convierte en ondas de corte. Cuando se absorben rápidamente,
la interfaz entre el tejido blando y el hueso se calienta selectivamente.4
Formas de aplicación[editar]

La terapia de calor se puede aplicar con diferentes métodos, entre otros:14


Paños húmedos calientes
Bolsa de agua caliente,
Ultrasonido
Radiación infrarroja
Almohadilla térmica
Paquetes químicos de calor
Baños de hidromasaje

TERMOTERAPIA
J.M. Pastor Vega

CALOR Y TEMPERATURA
Durante el último cuarto del siglo pasado se desarrolló casi definitivamente la
«teoría del calor» y la correlación de la ley fundamental de la termodinámica,
con la idea de que el calor es la energía del movimiento de las moléculas de
que están formados los cuerpos materiales. Hacia mediados del siglo xix,
Maxwell y Boltzmann elaboraron las formulaciones matemáticas y
establecieron la teoría cinética de los gases. Dicha teoría mostró la
equivalencia entre el calor y el movimiento de las moléculas. De esta forma,
definitivamente se interpretó el calor como un fenómeno de vibratilidad.
En definitiva, el calor es una forma de energía que poseen todos los objetos
materiales. Cuando un objeto se calienta, sus moléculas vibran con más
energía, aumentan su movimiento y, por tanto, su energía cinética. Al enfriarse,
un objeto caliente pierde energía térmica, pero no pierde todo su calor,
simplemente tiene menos energía térmica que antes.
Al calentar un objeto, la energía térmica es absorbida por sus moléculas. Si se
trata de un sólido, sus moléculas vibran con más energía; si se suministra

15
suficiente energía, pueden romperse los enlaces intermoleculares y el sólido se
funde y pasa a estado líquido. Cuanto más fuertes son las uniones
moleculares, más energía térmica se requerirá para producir su fusión; ello
significa que la sustancia tiene un punto muy elevado de fusión.
En el estado líquido las moléculas pueden moverse libremente dentro de su
medio. Cuando un líquido se calienta, sus moléculas se mueven gradualmente,
con más rapidez, y llega un momento en que el líquido hierve. También el
punto de ebullición será más elevado donde las fuerzas intermoleculares sean
más intensas.
Al ser el calor una forma de energía, éste se produce por conversión de otras
formas de energía. La energía cinética, por ejemplo, produce calor por
rozamiento; una estufa eléctrica convierte la energía eléctrica en calor a través
de una resistencia; las radiaciones luminosas, como la infrarroja, al absorberse
en la piel producen calor por conversión de energía electromagnética en
energía térmica; lo mismo ocurre con la onda corta y las microondas. La
energía química se convierte en calor durante la combustión. Las ondas
mecánicas, como los ultrasonidos, también producen calor, ya que las ondas
de presión aso- ciadas producen agitación molecular y consecuentemente,
calor por fricción.
También la energía térmica puede convertirse en otras formas de energía. Las
transformaciones de energía térmica proceden a la inversa, absorbiendo calor y
produciendo energía de otro tipo. Así, por ejemplo, un par térmico convierte la
energía térmica en eléctrica liberando electrones, y el calor se convierte en
energía cinética en cualquier máquina térmica, como la de vapor. Un objeto
incandescente convierte algo de su calor en radiación luminosa, y un
relámpago lo convierte en luz y en sonido. En fin, muchas reacciones químicas
absorben calor para la formación (síntesis) de diferentes productos.
Ya podemos comprender fácilmente la diferencia entre calor y temperatura.
Calor es la energía total contenida en los movimientos moleculares de un
determinado material. La temperatura representa la velocidad promedio
(energía cinética promedio) del movimiento molecular en ese material.
Cuando la temperatura de un objeto desciende, disminuye el movimiento de
sus moléculas. Únicamente a la temperatura del cero absoluto (-273,15 0C)
llegaría un objeto al no poseer energía térmica en absoluto. Pero esta

16
temperatura no puede alcanzarse en la práctica, por lo que cualquier objeto
posee cierta cantidad de energía térmica.
Existen tres escalas de temperatura. La de empleo más corriente en la mayor
parte del mundo es la escala Celsius (centígrada). En esta escala, 0 0C es la
temperatura de solidificación del agua y 100 0C es la de ebullición.
La escala Fahrenheit se emplea todavía en algunos países. En esta escala el
punto de congelación del agua está en los 32 0F y el de ebullición en los 212
0F. La relación entre la temperatura Celsius Tc y la Fahrenheit Tf viene dada
por:
Tc = 5/9 (Tf – 32 0F)
La escala que se utiliza en física es la escala termodinámica absoluta o de
Kelvin, basada en la energía térmica que poseen los cuerpos y que,
operativamente, coincide con la escala de temperatura de los gases ideales.
Esta escala tiene dos puntos fijos, que son valores dados a temperaturas
precisas, en las que se producen efectos determinados. El más bajo es el cero
absoluto, temperatura a la que la molécula tiene una energía térmica igual a
cero. La existencia de este mínimo de temperatura hace conveniente definir
una temperatura absoluta o temperatura Kelvin (T), medida a partir del cero
absoluto:
T = Tc + 273.15
El cero absoluto de esta escala es - 273,15 0C.

CALOR ESPECÍFICO
La capacidad calorífica específica o calor específico ( c ) es la cantidad de calor
necesaria para elevar en un grado la temperatura de una unidad de masa de
una sustancia.
El calor específico varía de una sustancia a otra y de una gama de temperatura
a otra. El calor específico del agua es mínimo a 35 0C y aumenta
proporcionalmente cuanto más nos alejamos de esta temperatura. A
temperatura ambiente la capacidad calorífica específica del agua es superior a
la de cualquier líquido o sólido, con excepción del litio.
La capacidad calorífica específica elevada del agua implica que ésta mantiene
muy bien su temperatura o, lo que es lo mismo, que la pierde con gran

17
dificultad, razones por las que se utiliza como medio efectivo de calentamiento
o enfriamiento.
En otros casos, el calor suministrado se utiliza en la producción de un cambio
de fase (sólido a líquido, líquido a gas, etc). Generalmente estos cambios se
producen a una temperatura determinada (temperatura de fusión, de ebullición,
etc.). El calor latente se define como la cantidad de calor que hay que
suministrar a un gramo de sustancia para que ésta cambie totalmente de fase.
La unidad tradicional de calor es la caloría: el calor que debe suministrarse a un
gramo de agua a 15 0C para aumentar su temperatura un grado centígrado.
Una caloría equivale a 4,19 julios.

TRANSFERENCIA TÉRMICA
El ser humano se encuentra expuesto a variaciones, tanto de la temperatura
ambiental como interna; al ser un organismo homeotermo, debe mantener su
temperatura interna relativamente constante, cercana a los 37 0C.
La temperatura corporal no es uniforme. Así, la temperatura cutánea
(superficial) es diferente en las diferentes regiones corporales y varía entre 29 y
34 0C. A cierta profundidad de la piel, la temperatura se hace uniforme:
temperatura profunda. Esta temperatura, en condiciones normales, es de 37 0C
aproximadamente. La temperatura rectal constituye una buena referencia. Al
existir una diferencia de 5 a 10 0C entre la temperatura superficial y la
profunda, se establece un gradiente de temperatura.
La temperatura corporal depende del balance entre dos procesos: la
producción de calor por las funciones que tienen lugar en el organismo
(termogénesis) y la pérdida de energía térmica del cuerpo hacia el exterior
(termólisis).
El calor producido en el organismo es eliminado o transferido al ambiente por
una serie de mecanismos: conducción, convección, radiación y evaporación.
Vamos a comentar algunos aspectos de estos mecanismos, ya que en muchas
aplicaciones termoterápicas y crioterápicas constituyen los principales
mecanismos de transferencia (calentamiento) o de abstracción (enfriamiento)
de energía térmica.

18
Por radiación se produce el 60% de la pérdida calórica total, por conducción y
convección el 15% y por evaporación el 25%, aproximadamente, porcentaje
que varía con la temperatura ambiental.
Conducción
La conducción térmica es un mecanismo de intercambio de energía interna
entre áreas de diferentes temperaturas, en las que el intercambio de energía
cinética de partícula a partícula se produce por colisión molecular directa y por
desplazamiento de electrones libres en los metales. La energía térmica pasa
desde las moléculas con mayor energía (regiones más calientes) a las
moléculas con menor energía (regiones más frías), de forma que se produce
una aproximación gradual a una temperatura común. Así pues, la conducción
es un mecanismo de intercambio de energía térmica entre dos superficies en
contacto, basado en el traslado de energía por medio del movimiento y la
colisión entre átomos en un medio material sin movimiento. La conducción se
produce entre los diferentes tejidos del cuerpo o a través de un cuerpo hacia
otro en contacto con el primero, sin desplazamiento visible de materia.
La formulación básica para la conductividad térmica en un sólido fue
establecida por Fourier en 1822. La cantidad de calor (H) transferido por unidad
de tiempo desde un cuerpo de temperatura T1 a otro de temperatura T2,
conectados mediante una barra de longitud y área transversal A, es:
H = kA (T1 – T2) / l
La constante de proporcionalidad (k) se denomina conductividad térmica.

En general, la conductividad de los sólidos es casi 100 veces superior a la de


los líquidos y la de éstos es cerca de 100 veces superior a la de los gases
(tabla 6.1). Los metales son buenos conductores térmicos, debido a que su
estructura atómica se caracteriza por la presencia de electrones libres, capaces
de moverse entre los átomos que constituyen el metal en su conjunto.
Los tejidos del cuerpo humano presentan, en general, una baja conductividad
térmica; se comportan como aislantes térmicos. Las propiedades térmicas de
los tejidos dependen, en gran medida, de su contenido relativo en lípidos,
proteínas y agua. Puede demostrarse que la conductividad térmica varía según
el contenido en agua del tejido. Los tejidos con gran contenido en agua

19
(músculos, sangre...) presentan una mayor conductividad que aquellos con
menor proporción de agua en su composición (grasa, tendones, ligamentos...).
En materiales biológicos, dado que resulta difícil separar el intercambio de calor
que se produce por conducción del producido por convección por la perfusión
sanguínea, suele hablarse de conductividad efectiva o aparente (kef) que
incluye la contribución del flujo sanguíneo.
Uno de los aislantes más importantes es el aire: su conductividad es mucho
menor que la del agua. Si se interpone aire entre un agente termoterápico y la
piel, el calor se transmitirá difícilmente. Por ello, cuando se utilizan agentes
termoterápicos conductivos, deben estar en contacto con la piel, y hay que
procurar utilizar como medios envolventes materiales de buena conductividad
térmica.
Convección
La convección consiste en la transferencia de calor que tiene lugar en un
líquido (agua, sangre, aire...). Aunque en los líquidos y gases una parte de
calor se transfiere por conducción, una mayor cantidad se hace por convección,
debido a los gradientes de den- sidad creados por la temperatura (corrientes de
convección) en la masa de líquido. Si el movimiento del líquido se produce por
las diferencias de temperatura en sí mismo, el proceso se denomina
convección libre o natural; cuando el movimiento se debe a un agente externo
(aire, ventilador, agitador, etc.), se habla de convección forzada. La conducción
pura se observa infrecuentemente en un líquido, debido a la facilidad con la
que incluso pequeñas diferencias de temperatura producen corrientes de
convección libre.
En el cuerpo humano se produce transporte de calor desde la profundidad
hacia la superficie corporal, por conducción y convección. El mecanismo
convectivo, en el que desempeña un papel fundamental la circulación
sanguínea, actúa a modo de radiador, y es la causa principal de que a corta
distancia de la piel la temperatura central sea práctica- mente uniforme.
Resulta complejo establecer una formulación para la convección, por cuanto
existen variaciones según el estado de movimiento del líquido y de factores
geométricos. En aire en calma puede hacerse una formulación aproximada, de
forma que la transmisión de calor por convección desde un área superficial A
viene dada por la expresión:

20
q = hA t
donde T es la diferencia de temperatura entre la superficie y el líquido lejano
de la superficie y h es el coeficiente de transferencia de calor por convección;
éste depende de la forma y orientación de la superficie, de las propiedades del
líquido y hasta cierto punto, de la temperatura. Para un hombre desnudo
rodeado de aire, su valor medio es de 1,7 10-3 kcal s-1 m-2 K-1.
El calor producido en el interior del cuerpo debe ser transferido hacia las capas
exteriores. A tal efecto no es suficiente la conductividad del calor a través de
los tejidos, en general malos conductores; se necesita un mecanismo de
transporte más efectivo. La sangre, además de otras funciones, actúa como
medio de transporte para llevar a la periferia corporal el calor producido en los
órganos internos y en los músculos. La piel posee una doble función en la
termorregulación. Por una parte, la abundancia de grasa subcutánea (de baja
conductividad térmica) actúa como aislante térmico. Por otra, frente a
elevaciones de temperatura actúa como un radiador gracias a la regulación del
plexo venoso subcutáneo, con lo que se produce un aumento de flujo
sanguíneo desde la profundidad hacia la superficie corporal; ello favorece la
pérdida de calor hacia el exterior.
En las extremidades, especialmente se produce intercambio de calor entre las
arterias y las venas profundas que se encuentran en contacto (mecanismo de
contracorriente).
Radiación
En condiciones basales, el mecanismo termolítico de mayor importancia es el
de radiación. La conducción y convección necesitan de algún material, sea
sólido, líquido o gaseoso; sin embargo, sabemos que el calor también puede
transmitirse a través del vacío. El proceso por el que se produce dicho
transporte se denomina radiación.
En este caso, el transporte de calor se produce por emisión o absorción por
parte del organismo de radiación electromagnética. En un objeto caliente, las
cargas de los átomos oscilan a gran velocidad, emitiendo energía en forma de
ondas electromagnéticas. La ener- gía transportada por estas ondas depende
del movimiento de las cargas y, por tanto, de la temperatura.
En principio, todos los objetos a temperatura no nula emiten cierta radiación en
forma de espectro continuo (fig. 6.1). Sin embargo, la cantidad de energía

21
emitida para cada longitud de onda depende de la temperatura. Por tanto, la
emisión de energía térmica por parte de un cuerpo caliente se produce a una
longitud de onda a la que la radiación es más intensa. Dicha longitud de onda
máxima viene dada por la ley del desplazamiento de Wien:
 maxT = B
Expresando la temperatura (T) en grados Kelvin y la longitud de onda () en
metros, la constante B tiene un valor de 2,898 x 10-3 mK. Por tanto, se cumple:
 maxT = 2.898
Cuanto más elevada sea la temperatura, menores serán las longitudes de onda
de las radiaciones emitidas. Para temperaturas bajas, la emisión resulta casi
exclusivamente infrarroja; conforme aumenta la temperatura, se produce la
emisión de radiación visible e incluso ultravioleta.
En la figura 6.1 se observa cómo el área que encierran las curvas aumenta
rápidamente al hacerlo la temperatura. El área representa la energía emitida
por segundo. La cantidad de energía (calor) emitida por una superficie de área
A a temperatura absoluta T viene dada por la Ley de Stephan-Boltzman:
E = e AT4
donde  es una constante universal igual a 5,67 x 10-8 W m-2 K-4. La
magnitud e se denomina emisividad y se encuentra comprendida entre 0 y 1.
De acuerdo con la ley anterior, la cantidad total de energía emitida aumenta
con la cuarta potencia de la tempera- tura absoluta.
El poder absorbente, así como el poder emisivo de un cuerpo, se encuentra en
función, no sólo de su temperatura, sino de su naturaleza y de su superficie, ya
que una superficie bruñida y brillante posee menor poder emisor y absorbente
que otra rugosa y opaca. Un cuerpo es perfecto emisor cuando su emisividad
es igual a la unidad (e = 1), por lo que la totalidad de la radiación que incide
sobre él es absorbida. Como, a menos que se encuentre a temperatura lo
bastante elevada como para emitir radiación visible, un objeto que absorbe
toda la radiación incidente aparece como negro, al cuerpo emisor y absorbente
perfecto se le denomina cuerpo negro. La energía térmica emitida por un
cuerpo negro se distribuye por su espectro de longitudes de onda, donde el
poder emisivo se encuentra en función de la longitud de onda y de la
temperatura.

22
Considerando que la piel humana posee un comportamiento similar al de un
cuerpo negro, se obtiene un valor para su emisividad de 0.993. Aplicando la
primera ley de Wien, la longitud de onda máxima de la radiación emitida por la
piel a 37 0C (310 0K) es, aproximadamente, de 10 m, emisión que
corresponde al infrarrojo dentro del espectro electromagnético. El espectro de
emisión de la piel se encuentra comprendido entre los 2 y los 20 m; se halla,
por tanto, en la zona del espectro infrarrojo distal, lindando con el próximo.
La radiación infrarroja de interés médico es la emitida por el cuerpo humano
que puede ser detectada -fundamento de la termografía- y la producida de
forma natural o artificial con finalidad terapéutica, esencialmente para producir
calentamiento superficial.

Evaporación
La evaporación es un mecanismo termolítico, en cierta medida variante de la
convección, consistente en una transferencia de calor corporal por la
vaporización del sudor y del agua en los pulmones, durante la espiración
(perspiratio insensibilis). Cuando un gramo de agua se convierte en vapor a 30
0C, se absorben 0.58 kcal (2.425 J) en el proceso (calor latente de
evaporación). Se trata de un mecanismo imprescindible frente a temperaturas
externas elevadas. La evaporación es casi independiente de la temperatura
ambiental por debajo de los 30 0C; es aproximadamente de 12-15 g/m2h, y
casi la mitad se debe a la perspiración insensible.
Las pérdidas por evaporación aumentan linealmente conforme la temperatura
ambiental supera los 30 0C, lo que produce una sudación activa. En ambientes
muy calurosos, la evaporación puede llegar a ser el mecanismo principal de
pérdida de calor debido al importante aumento en la secreción de sudor y
consecuentemente, de agua disponible para su evaporación en la piel.
Gracias a las casi 2.500.000 glándulas sudoríparas, sometidas al control
colinérgico, repartidas por la mayor parte de la superficie del cuerpo, se
posibilita la evaporación del sudor sobre una gran superficie. El sudor, al pasar
de fase líquida a gaseosa, absorbe la energía térmica necesaria de la
superficie cutánea y produce enfriamiento. El cuerpo humano puede llegar a
producir hasta 10-15 litros diarios de sudor, especialmente durante el ejercicio
físico intenso.

23
El grado de evaporación depende también del grado de humedad del aire
ambiente y, por ello, se explica el que se sienta más calor en un día húmedo.
Esto se debe, en parte, a que disminuye la evaporación del sudor; pero aun en
condiciones en las que ésta sea total, una persona en un medio húmedo siente
más calor que otra en un ambiente seco. La razón para esta diferencia puede
radicar en la conductividad térmica del agua y en el hecho de que, en un
ambiente húmedo, el sudor se extiende por un área mayor de piel antes de
evaporarse, mientras que en un ambiente seco la mayor parte de este sudor se
evapora. Así, el baño de vapor con poca ventilación disminuye
considerablemente la evaporación del sudor y, por tanto, la pérdida calórica.
Contrariamente, en una sauna donde la humedad interior es más baja pueden
soportarse temperaturas más elevadas.
La conducción, convección y radiación pueden producir tanto pérdida como
ganancia de calor por parte del organismo, mientras que la evaporación
siempre produce pérdida de calor.

CONCEPTO DE TERMOTERAPIA
Dado que los conceptos de calor y frío no poseen significado físico, tomando
como referencia la temperatura del cuerpo humano en condiciones basales, la
elevación de temperatura se describe como calor o calentamiento y la
disminución, como frío o enfria- miento.
Por termoterapia se entiende la aplicación del calor como agente terapéutico.
El término crioterapia se reserva para las aplicaciones del frío con finalidad
terapéutica. Según si el calentamiento se realiza superficialmente o en
profundidad, se distinguen dos tipos de termoterapia: superficial y profunda.
Por último, la termoterapia puede ser por conducción y convección térmica o

TERMOTERAPIA

SUPERFICIAL PROFUNDA

Conducción
Convección Conversión
Conversión

por conversión de otras formas de energía en calor, de acuerdo con el


24
mecanismo físico predominante de producción o transmisión de calor en los
tejidos (fig. 6.2).

MEDIOS TERMOTERÁPICOS
Actualmente se dispone de una gran variedad de medios termoterápicos, que
pueden clasificarse según diversos criterios. Los más empleados se basan en
la profundidad de la acción térmica y en el mecanismo principal de
transferencia de calor.
Los agentes y medios termoterápicos, según su profundidad de acción, se
clasifican en superficiales y profundos. Los superficiales sólo producen un
calentamiento de la superficie corporal, ya que su penetración es muy baja, por
absorberse cutáneamente casi en su totalidad. Por ejemplo, la radiación
infrarroja procedente de lámparas luminosas tiene una penetración entre 2 y l0
mm. Aunque se produzca paso de calor a tejidos más profundos (por
conducción o por la acción convectiva de la circulación), sus acciones
terapéuticas van a ser mediadas fundamentalmente por mecanismos reflejos,
más que por un calentamiento directo de la zona. Por el contrario, los medios
profundos producen efectos biológicos gra- cias al calentamiento directo de los
tejidos situados en mayor profundidad. Este grupo incluye: onda corta,
microondas y ultrasonidos.
Según el mecanismo principal, aunque no exclusivo de transmisión de calor la
termoterapia puede ser por conducción y convección térmica, y por conversión
de otras formas de energía en calor (tabla 6.2).
Tabla 6.2. Modalidades de termoterapia y agentes termoterápicos

Conducción Convección Conversión


Superficial Envolturas y Baños, duchas Infrarrojos
compresas calientes ...
Almohadillas Sauna
eléctricas Baños de vapor
Bolsas calientes Fluidoterapia

25
Arena caliente ...
Parafina Peloides
Parafangos
Profunda Onda corta
Microonda
s
Ultrasonido
s

La mayor parte de materiales empleados en termoterapia tienen como


mecanismo principal de cesión de calor la conducción. Estos medios pueden
ser sólidos (arena, envolturas secas, almohadillas y mantas eléctricas, objetos
metálicos calientes, bolsas de agua caliente, hot- packs, etc.) y semilíquidos
(peloides, parafina, parafangos).
La convección es otra de las formas de transmisión de calor de los agentes
termoterápicos superficiales. Las modalidades termoterápicas por convección
incluyen las aplicaciones hidroterápicas calientes, los baños de vapor de agua
y aire seco (sauna), etc.
En el caso de la termoterapia por conversión, el calentamiento se produce por
la transformación de otras formas de energía en energía térmica. Por ejemplo,
en el caso de los ultrasonidos, la energía mecánica acaba degradándose, como
consecuencia del rozamiento y la viscosidad del medio, y transformándose en
calor.
Los agentes incluidos en la termoterapia por conversión son electromagnéticos
(onda corta, microondas y radiación infrarroja) y mecánicos (ultrasonidos). La
radiación infrarroja, incluida aquí, es un agente termoterápico superficial. En las
modalidades restantes, los diversos tipos de energía, electromagnética y
mecánica, penetran en tejidos situados a mayor profundidad; finalmente se
transforman, mediante diferentes mecanismos, en calor. Por tanto, las
corrientes de alta frecuencia y los ultrasonidos constituyen las diferentes
modalidades actuales de termoterapia profunda (diatermia).

EFECTOS BIOLÓGICOS

26
Cuando se aplica calor, el cuerpo humano pone en marcha una serie de
respuestas fisiológicas encaminadas a mantener su constancia térmica. Es
necesario conocer algunas de las principales respuestas fisiológicas que se
producen frente a una elevación de la temperatura, ya que —en definitiva—
son las responsables de los efectos terapéuticos que se aceptan para las
aplicaciones de calor en el campo de la medicina física:
Aumento de la extensibilidad del tejido conectivo. 2.Disminución de la rigidez
articular.
3 Efecto analgésico.
Efecto antiespasmódico.
Efecto antinflamatorio.

Efectos sobre la actividad metabólica y enzimática


Es bien conocido que la tasa de cualquier reacción química aumenta con el
incremento de la temperatura. De acuerdo con la ley de Van’t Hoff, la
velocidad de una reacción química aumenta el doble o el triple por cada 10 C
de elevación de la temperatura. Se sabe que la tasa metabólica de los tejidos
aumenta alrededor del 13% por cada grado de aumento de la temperatura. Sin
embargo, cuando la temperatura sobrepasa un cierto umbral, normalmente 45-
50 0C, los tejidos pueden dañarse e incluso sufrir quemaduras, ya que la
actividad metabólica requerida para la reparación tisular no es capaz de evitar
la desnaturalización proteica inducida por el calor. En efecto, los componentes
proteicos de los sistemas enzimáticos son, generalmente, termosensibles y se
destruyen cuando la temperatura sobrepasa un cierto umbral. Por tanto, en un
principio, la elevación de temperatura producirá un aumento en la actividad
enzimática, hasta llegar a un nivel máximo a partir del cual comenzará a
disminuir; finalmente terminará por abolirse. En consecuencia, el metabolismo
tisular podrá aumentar o disminuir, según la temperatura.
Si la temperatura se eleva en demasía durante un tiempo prolongado, las
proteínas pueden desnaturalizarse; aparecen polipéptidos y sustancia con
actividad histamínica, y se produce una respuesta inflamatoria, que puede ser
leve o intensa.
Un aumento en la velocidad en las reacciones bioquímicas celulares conlleva
efectos positivos: se produce un aumento en la captación de oxígeno por parte

27
de los tejidos y, teóricamente, una llegada de más nutrientes, que contribuye
positivamente a los fenómenos de cicatrización y reparación tisular.
Las aplicaciones de calor sobre la piel estimulan los termorreceptores
cutáneos, que responden de 30 a 45 0C. Moritz y Henriques demostraron que
temperaturas cutáneas superiores a los 45 0C producen daños en los tejidos,
según el tiempo de aplicación y el nivel de temperatura. Por encima de los 45
0C, además de iniciarse el daño tisular, la sensación se vuelve dolorosa; la
intensidad del dolor se incrementa conforme aumenta la temperatura de la piel.
El calentamiento de una zona limitada y con una intensidad muy superior a la
de la tolerancia cutánea produce la destrucción tisular por quemadura. Este
efecto es perseguido en cirugía con la cauterización por medio de onda corta
(bisturí eléctrico) o por medio de láseres de alta potencia.
Efectos vasculares
El flujo sanguíneo cutáneo desempeña un importante papel en el
mantenimiento de una temperatura corporal constante, y se encuentra
sometido al control adrenérgico.
La aplicación local de calor ejerce, principalmente, un efecto sobre la
circulación superficial. En la piel, la circulación cumple dos objetivos
principales: nutrición de la piel y transmisión del calor desde estructuras
internas del cuerpo hasta la piel. Existen estructuras vasculares destinadas a
calentar la piel: plexo venoso subcutáneo y anastomosis arteriovenosas.
El plexo venoso subcutáneo contiene gran cantidad de sangre, que calienta la
superficie cutánea y se comunica con las arterias nutricias por una serie de
anastomosis arteriovenosas. Estas anastomosis, ricamente inervadas por fibras
adrenérgicas, son nume- rosas en los dedos, superficie palmar y plantar,
lóbulos de las orejas, nariz y labios. En las extremidades y tronco, la piel
apenas posee anastomosis arteriovenosas; la regulación del flujo sanguíneo se
encuentra también bajo el control adrenérgico en los vasos arteriales.
Las fibras adrenérgicas liberan catecolaminas en sus terminaciones y, a una
temperatura normal, mantienen las anastomosis arteriovenosas prácticamente
cerradas. Cuando los tejidos superficiales se calientan, se produce una gran
disminución de los impulsos adrenérgicos, de forma que las anastomosis se
dilatan, con lo que circula gran cantidad de sangre caliente (hiperemia) hacia
los plexos venosos; ello favorece la pérdida de calor.

28
Por tanto, uno de los efectos primarios del calentamiento local es el aumento
de la presión hidrostática intravascular, que produce vasodilatación y un
aumento en el flujo sanguíneo capilar. Sin embargo, los mecanismos por los
que se produce dicha vasodilatación son complejos y todavía no se encuentran
del todo esclarecidos. Cuando se aplica calor a la superficie cutánea, se
produce la vasodilatación de los vasos de resistencia de la piel para favorecer
la pérdida de calor, por la puesta en marcha de mecanismos locales o reflejos
(fig. 6.3). De esta forma el calor suministrado o generado es eliminado, lo que
impide la hipertermia exagerada de la zona y, consecuentemente, en zonas
más profundas.

MECANISMOS LOCALES
La aplicación local de calor produce vasodilatación, por medio de un
mecanismo independiente de estímulos nerviosos. Estudios en pacientes
sometidos a simpatectomía cervical han demostrado la capacidad del calor
para actuar directamente sobre la musculatura lisa vascular. En este sentido,
sabemos que existen muchos “ cambios metabólicos vasodilatadores”
(disminución pO2 y pH, aumentos en la pCO2 y de la osmolaridad...), entre los
que se encuentra la elevación de la temperatura en los tejidos activos. El
endotelio posee la capacidad de producir el denominado factor relajante
derivado del endotelio (FRDE), sustancia que en la actualidad se ha
identificado con el óxido nítrico, responsable directo de la vasodilatación al
actuar sobre la musculatura lisa vascular y la contractilidad endotelial.
Por otro lado, el calor puede producir una moderada respuesta inflamatoria, al
liberarse en la zona mediadores del tipo de la histamina y prostaglandinas que
actuarían sobre los vasos de resistencia produciendo vasodilatación. La acción
de estos mediadores químicos provoca la vasodilatación de los vasos de
resistencia y un aumento en la permeabilidad capilar y poscapilar venular, por
modificación en la tonicidad del músculo liso y de la contractilidad de la célula
endotelial, respectivamente.

MECANISMO REFLEJO
Para comprender el reflejo local es necesario comentar algunos aspectos de la
regulación nerviosa de los vasos sanguíneos. Todos los vasos sanguíneos, a

29
excepción de los capilares y las vénulas, poseen músculo liso y se encuentran
inervados por fibras nerviosas motoras simpáticas del sistema nervioso
autónomo. Los receptores alfa de los vasos sanguíneos de la piel y las
mucosas responden con la vasoconstricción a los impulsos adrenérgicos.
Los impulsos generados por los termorreceptores son transmitidos por fibras
amielínicas hacia la médula espinal y, a través del fascículo espinotalámico
lateral y la radiación talámica, hacia la circunvolución posrolándica. Algunos de
estos impulsos aferentes son conducidos de forma antidrómica hacia los vasos
cutáneos, lo que produce una disminución de la actividad posganglionar
adrenérgica en el músculo liso y una vasodilatación. También en la producción
de la vasodilatación por este mecanismo se ha implicado la liberación de
ciertos mediadores, como la sustancia P, prostaglandinas y prostaciclinas.
Los efectos vasodilatadores de esta respuesta refleja no se limitan a la zona
calentada, sino que se produce una respuesta consensual en zonas remotas al
lugar de la aplicación del estímulo térmico. Así, el calentamiento de una
extremidad no sólo produce modificaciones locales del flujo sanguíneo, sino
también en la extremidad contralateral, aunque con menor intensidad. Esta
respuesta depende de la intensidad del estímulo térmico y de la extensión de la
zona de aplicación, ya que la reacción es mayor conforme lo es la entrada
neural. Por otra parte, esta respuesta se produce con una latencia corta y sin
que se genere un aumento en la temperatura corporal central, lo que refuerza
su naturaleza refleja.
La acción refleja se demuestra por el hecho de que si la piel de la pared
abdominal se calienta, en respuesta a la hiperemia superficial producida, tiene
lugar una reducción del flujo sanguíneo de las mucosas gástrica e intestinal,
objetivizada por la aparición de palidez en éstas. Esta respuesta se asocia con
una relajación simultánea de la musculatura lisa visceral, con reducción o
abolición de la peristalsis. Además, se produce una reducción de la acidez
gástrica. Lo mismo ocurre en el útero.
Existe una relación entre la circulación sanguínea de la piel y la del interior del
organismo, demostrada por Hauffe. Según este autor, existe un depósito
sanguíneo interno, constituido por la cavidad cardíaca, pulmones, hígado y
grandes vasos sanguíneos, y uno periférico, formado por los vasos cutáneos,
musculares, coronarios, renales y de la mayoría de las vísceras. Cada uno de

30
estos depósitos reacciona conjuntamente, pero en sentido contrario. Así, por
mecanismo reflejo, una vasodilatación periférica provoca una vasoconstricción
interna, especialmente en el área esplácnica.
El aumento del flujo sanguíneo (hiperemia) será la expresión final del efecto
vasomotor producido por las aplicaciones termoterápicas. Bier estableció los
efectos que produce la hiperemia, que pueden sintetizarse en:
1.Mejora de la nutrición y oxigenación celular. 2.Aumento de la reabsorción de
productos patológicos.
Acción bactericida y antinflamatoria.
Acción analgésica y antiespasmódica.
Actividad de restauración tisular.
El flujo sanguíneo en el músculo estriado esquelético se encuentra
fundamentalmente sometido a una regulación metabólica: aumenta o
disminuye conforme lo hace la contracción muscular. En general, cuando se
aplican medios de calentamiento superficial, no se producen modificaciones en
el flujo sanguíneo o éstas son mínimas. Si el músculo se calienta directamente,
mediante diatermia, la respuesta vascular es muy similar a la que se produce
durante el ejercicio. El flujo sanguíneo aumenta a 30 ml / l00 g de tejido / min.
Esta modificación se observa independientemente de la modalidad de
diatermia empleada.
Efectos neuromusculares
Los estímulos muy calientes de corta duración, aplicados externamente, actúan
aumentando el tono muscular y la sensibilidad nerviosa. Los estímulos
calientes de larga duración favorecen la relajación muscular y son sedantes y
analgésicos. Los efectos antiespasmódico y analgésico son acciones
terapéuticas frecuentemente observables con las aplicaciones termoterápicas.
Sin embargo, los mecanismos que explican dichos efectos no son del todo bien
conocidos.
Debe considerarse la existencia de un verdadero círculo dolor-espasmo-dolor
(fig. 6.4). Los traumatismos producen una estimulación de los nociceptores
situados en la piel o en el músculo, lo que da lugar a dolor y activación
muscular refleja. El espasmo muscular mantenido conlleva la producción de
isquemia, la cual -a su vez- activa los nociceptores musculares. Estos

31
nociceptores también reaccionan frente a estímulos eléctricos, edemas
intersticiales inflamatorios y estímulos químicos.
La activación de los nociceptores inicia la percepción del dolor, que es
transmitido por fibras nerviosas finas amielínicas o poco mielinizadas (A y C).
Estas señales aferentes sensibles se encuentran conectadas con las
motoneuronas alfa y gamma del asta anterior de la médula, y mantienen el
espasmo muscular. Además se produce la liberación de sus- tancias
algógenas, como la sustancia P o bradicininas, que sensibilizan los
nociceptores.
La acción antiespasmódica puede explicarse en virtud de la acción del calor
sobre los circuitos medulares que regulan el tono muscular (fig. 6.5) El
músculo, aparte de las fibras contráctiles denominadas extrafusoriales, posee
fibras más especializadas que son órganos sensibles muy diferenciados,
denominados husos neuromusculares o fibras intrafusoriales.
El huso muscular actúa a modo de sensor del estiramiento del músculo. Las
fibras nerviosas aferentes sensitivas que salen del huso (tipo Ia de conducción
rápida) actúan de sistema notificador de la información correspondiente. Estas
fibras llegan al ganglio espinal sensible desde el asta posterior de la médula, a
las motoneuronas alfa del asta anterior. Las fibras nerviosas motoras eferentes
procedentes de las motoneuronas alfa, conducen el estímulo a las placas
terminales motoras, lo que ocasiona la contracción muscular.
En las astas anteriores de la médula se localizan otras motoneuronas más
pequeñas que las alfa: las motoneuronas gamma, cuyas terminaciones
eferentes, fibras gamma, regulan la contractilidad de las extremidades de los
husos neuromusculares (fusimotoras). La contracción de esta región da lugar a
un estímulo que viaja por las fibras hacia las motoneu- tonas alfa.
En los tendones existe otro receptor que actúa en la regulación del tono
muscular: el órgano tendinoso de Golgi (fig. 6.5). Las fibras de este receptor
constituyen el grupo de fibras aferentes Ib, mielinizadas y de conducción
rápida, que acaban en la médula espinal en interneuronas inhibidoras, las
cuales, a su vez, conexionan con las motoneuronas alfa. La estimulación de las
fibras sensibles Ib produce una inhibición en las motoneuronas que inervan el
músculo, donde se originan estas fibras.

32
Los estudios de Mense demostraron que la elevación de la temperatura
muscular alrededor de los 42 0C disminuye o cesa la descarga de las fibras
aferentes secundarias del huso neuromuscular y produce un aumento en la
descarga de las fibras Ib del órgano tendinoso de Golgi. Estos hechos
provocan una disminución en la descarga de la motoneurona alfa, lo que
reduce la actividad tónica muscular.
De acuerdo con estos hallazgos y asumiendo que el espasmo muscular
secundario obedece a un gran componente tónico, el calor, al disminuir o cesar
la descarga de las terminaciones secundarias contribuye a reducir el tono
muscular. Este efecto se complementa con un mayor número de impulsos
inhibitorios por aumento en la descarga de las fibras Ib del órgano de Golgi.
Es un hecho conocido que la aplicación de calor superficial produce efectos
antiespasmódicos. Sin embargo, generalmente los agentes termoterápicos
superficiales no son capaces de elevar la temperatura del músculo a los niveles
necesarios, para modificar la actividad de las fibras aferentes. Por lo tanto,
debe existir otro mecanismo que produzca una reducción del espasmo
muscular, cuando se produce el calentamiento de la piel suprayacente al
músculo.
El tono muscular disminuye cuando la frecuencia de la descarga gamma
eferente es baja. Fischer y Solomon demostraron que la estimulación térmica
de la piel de la región cervical produce una disminución en la actividad gamma
aferente, lo que da lugar al descenso consecutivo de la sensibilidad del huso
muscular; ello conlleva, indirectamente, una dismi- nución de la descarga de la
motoneurona alfa.
Diversos estudios han puesto de manifiesto que la elevación de la temperatura
muscular puede también modificar la fuerza y la resistencia muscular. Chastain,
empleando onda corta aplicada sobre el cuádriceps, observó -durante los
primeros 30 minutos tras finalizar la aplicación- una disminución de la fuerza de
contracción isométrica, a la que sigue un aumento a las 2 horas de finalizado el
tratamiento. También inmediatamente después de la inmersión de la
extremidad en un baño entre 40 a 43 0C, la fuerza y la resistencia del
cuádriceps se vieron reducidas. Estos efectos deben tenerse en cuenta,
especialmente, a la hora de planificar programas de fortalecimiento muscular o
de realizar una evaluación muscular.

33
Efectos analgésicos
Las aplicaciones de calor para obtener analgesia se han realizado
empíricamente desde los tiempos más remotos, para facilitar la realización de
movilizaciones pasivas y ejercicios activos. En algunos casos, el dolor puede
reducirse al combatir los espasmos musculares secundarios. En cuadros
tensionales, la aparición de dolor se relaciona con la existencia de cierto grado
de isquemia, por lo que la hiperemia producida por el estímulo térmico
contribuye a su disminución. En efecto, se ha demostrado que el aumento del
flujo sanguíneo por encima de los 30 ml por 100 g de tejido conlleva una
reducción del dolor. Este aumento del flujo sanguíneo permite la llegada de
nutrientes a la zona patológica, lo que favorece los procesos de reparación
tisular y contribuye a eliminar de los tejidos alterados sustancias como
prostaglandinas, bradicinina e histamina, implicadas en la génesis del círculo
dolor-espasmo-dolor.
Existen estudios clásicos en los que se ha demostrado que la aplicación de
calor sobre el área de un nervio periférico produce un aumento del umbral
doloroso en la zona inervada por él. Asimismo, al calentar otros tejidos, como la
piel, el umbral doloroso se eleva en la parte tratada.
Trabajos más recientes han estudiado la relación entre la actividad de los
nervios dentales y el dolor pulpar tras estimulación térmica. Se han observado
tres fases de poca duración, en las que la actividad nerviosa y el dolor se
acrecientan, a lo que sigue una paulatina disminución, hasta obtenerse,
mediante aplicaciones repetidas, la abolición de la respuesta nerviosa.
Otras teorías apuntan la posibilidad de que el calor actúe como un
«contrairritante», modificando la sensación dolorosa por el mecanismo de la
«puerta» (gate control) de Melzack y Wall.
Existen datos clinicos que apuntan a que el efecto analgésico también podría
explicarse mediante la elevación en el líquido cefalorraquídeo de
neurotransmisores endógenos con propiedades morfomiméticas (encefalinas y
betaendorfinas), como se ha observado tras la inmersión en baños
hipertérmicos.

Modificaciones de las propiedades viscoelásticas de los tejidos

34
El calor modifica las propiedades elásticas del tejido conectivo. En la figura 6.6
se muestra la experiencia de Lehmann sobre el tendón de conejo. Se observa
que el tendón, expuesto a una temperatura de 45 0C y sometido a esfuerzos de
tracción mediante cargas diferentes, muestra un aumento en la elongación
residual (deformación elástica o plástica) conforme la carga aplicada es mayor.
Por el contrario, la aplicación de cargas iguales no produce elongación residual
si el tendón se mantiene a su temperatura normal (25 0C ). Terapéuticamente,
se demuestra que se necesita aplicar menos fuerza para obtener una
elongación significativa, cuando el material se calienta localmente, y que es
necesaria la aplicación de estas cargas o esfuerzos, durante o inmediatamente
después de aplicarse el calor. Este efecto constituye la base fisiológica de los
beneficios que las aplicaciones termoterápicas producen sobre la mayoría de
contracturas articulares, las cuales obedecen a engrosamiento de la cápsula
articular, sinovial, fibrosis muscular, cicatrices o tensiones ligamentosas.
Así pues, el calor modifica las propiedades elásticas y produce una
extensibilidad mayor de los tejidos fibrosos ricos en colágeno. La condición
óptima para obtener dicho efecto es la combinación de termoterapia y
aplicación de esfuerzos de tracción sobre la zona. El estiramiento prolongado y
mantenido resulta más eficaz que el intermitente y de poca duración.
La temperatura articular influye sobre la resistencia y la velocidad a las cuales
puede ser movilizada la articulación. Las temperaturas bajas aumentan la
resistencia y disminuyen la velocidad. Las temperaturas elevadas producen el
efecto opuesto. Por ello, el calor contribuye positivamente a combatir la rigidez
producida por alteraciones en las propiedades elásticas articulares. Diferentes
estudios confirman que temperaturas locales del orden de los 43 0C
disminuyen la rigidez articular, mientras que temperaturas bajas, del orden de
los 10 0C , la aumentan. Todo se encuentra en consonancia con el hecho de
los pacientes con artritis reumatoide frecuentemente se alivian de su rigidez
articular matutina tras la aplicación de termoterapia. Las aplicaciones de frío, en
cambio, aumentan la rigidez y el malestar en dichos pacientes.

FACTORES DE LOS QUE DEPENDE LA REACCIÓN TÉRMICA


Los principales factores que determinan la intensidad de las reacciones
fisiológicas inducidas por las aplicaciones termoterápicas son:

35
Temperatura de los tejidos
Muchos estudios han demostrado que la amplitud terapéutica se extiende entre
temperaturas locales tisulares del orden de los 40 a los 45 0C.
El factor más importante que determina la amplitud de la respuesta fisiológica
al calor es el nivel de elevación de la temperatura tisular. Lehmann estudió el
porcentaje de reacción hiperémica con ultrasonidos en animales de
experimentación, manteniendo constante la duración de la aplicación. Por
debajo de un cierto umbral (42 0C) no se observaron reaccio- nes. Sin
embargo, a temperaturas iguales o superiores a los 45 0C resultan inevitables
los cambios destructivos asociados con la hiperemia terapéutica. En definitiva,
cualquier pequeño cambio en la temperatura tisular, dentro del margen
terapéutico, produce una amplia modificación en el grado de respuesta
fisiológica, por lo que existe un estrecho margen de eficacia terapéutica.
Duración de la elevación de la temperatura tisular
El margen terapéutico aproximado, comúnmente aceptado, es de 3 a 30
minutos; son adecuadas sesiones no inferiores a los 5 minutos. Por encima de
los 20 minutos no se obtienen mayores efectos, por cuanto la convección
sanguínea realiza el enfriamiento de la zona.
Velocidad de ascenso de la temperatura en los tejidos
La velocidad de ascenso de la temperatura es otro factor que hay que
considerar. Una modalidad termoterápica que produzca una rápida elevación
de la temperatura al índice terapéutico producirá un efecto superior a la de otra
que produzca esta elevación más lentamente, siempre que ambas se apliquen
durante el mismo tiempo. Durante un período de aplicación determinado, la
temperatura tisular se mantendrá durante más tiempo en la zona de eficacia
biológica, con la modalidad que produzca un ascenso más rápido de la
temperatura.
Tamaño de la zona tratada
Este factor tiene especial importancia cuando se busca la acción terapéutica
por mecanismos reflejos; ésta dependerá de la intensidad del estímulo aplicado
y de la amplitud de “ entrada neural” .

CRITERIOS FUNDAMENTALES PARA LA ELECCIÓN DE UN AGENTE


TERMOTERÁPICO

36
La elevación de la temperatura en los tejidos pone en marcha una serie de
reacciones fisiológicas, en las que se fundamentan las acciones terapéuticas
del calor. Como se ha comentado, estas reacciones pueden producirse por una
acción directa del calor sobre los tejidos o por la puesta en marcha de
mecanismos reflejos.
Las aplicaciones tanto de calor como de frío no tienen un efecto curativo, pero
constituyen medidas de apoyo muy efectivas, junto con otros tratamientos, no
sólo físicos (inmovilización, estiramientos, ejercicios), sino quirúrgicos y
farmacológicos. Como en toda actuación terapéutica, la realización de un
correcto diagnóstico de la afección y el conocimiento del estado general del
paciente son premisas obligadas a la hora de plantear una estrategia
termoterápica dentro de un programa general de tratamiento. La identificación
precisa de la localización de la lesión y de su estado evolutivo es fundamental
para la elección de la modalidad de calentamiento.
Cuando se plantea utilizar termoterapia la primera pregunta que ha de
responderse es: ¿se busca una termoterapia intensa o leve?
Cuando se pretende un calentamiento intenso, la elevación local de la
temperatura en el tejido patológico, es esencial e implica la selección de un
agente que consiga producir una elevación significativa de la temperatura en
ese ámbito.
En general, cuando se desea obtener una respuesta termoterápica intensa, es
necesario:
Alcanzar la temperatura más elevada en la zona en que se encuentra
localizada la lesión objetivo del tratamiento.
Elevar la temperatura en la zona patológica tan cerca corno sea posible del
nivel máximo de tolerancia.
Mantener ese nivel óptimo de temperatura alcanzado durante un período de
tiempo adecuado.
También es deseable que la velocidad con que se produce el ascenso de
temperatura sea alta.
Alcanzar la temperatura más elevada en la zona de interés terapéutico conlleva
una adecuada decisión a la hora de seleccionar una determinada modalidad
terapéutica. Por ejemplo, si se desea actuar en la cápsula articular de una
rodilla contracturada para modificar su extensibilidad, será necesario

37
seleccionar aquella modalidad de calentamiento que pueda elevar la
temperatura a un nivel terapéutico óptimo en la articulación (fig. 6.7).
Si se selecciona una modalidad de termoterapia superficial la temperatura
máxima se alcanzará en los tejidos más superficiales. Si esta temperatura se
mantiene dentro de los límites de tolerancia, no se obtendrá un incremento de
temperatura terapéuticamente eficaz en los tejidos articulares y periarticulares,
correspondientes a la zona patológica, situados a mayor profundidad. Si se
aumentara la temperatura para alcanzar el nivel terapéutico en la zona de
interés, podrían producirse daños graves y quemaduras en los tejidos
superficiales. Para obtener un adecuado rendimiento térmico en la zona
patológica sin producir alteraciones graves en los tejidos más superficiales,
habrá que seleccionar un tipo de termo- terapia profunda, como, por ejemplo,
los ultrasonidos, que pasarán por los tejidos superficiales sin producir
sobrecalentamiento, y convertirán su energía mecánica en calor en la zona de
interés.
Para seleccionar la modalidad más correcta para este propósito es importante
conocer además, la distribución de temperatura producida por los diversos
equipos de termoterapia profunda, los factores que predeterminarán esta
distribución térmica y la temperatura absoluta obtenida mediante dicha
distribución.
Cuando se persiguen los efectos de un calentamiento leve o moderado, han de
considerarse las siguientes medidas:
Seleccionar un tipo de agente termoterápico profundo, que pueda producir el
aumento máximo de temperatura en la zona patológica, pero reduciendo la
potencia o dosificación, de forma que se obtenga una elevación relativamente
baja de la temperatura en la zona. Ello se consigue disminuyendo la
dosificación, pero también disminuyendo la velocidad de ascenso de la
temperatura y la duración de la aplicación.
Obtener la temperatura superficial más elevada, distante a la zona patológica.
Seleccionar una modalidad de termoterapia superficial para obtener una
respuesta limitada en la lesión situada a mayor profundidad. Esta medida suele
emplearse para reducir los espasmos musculares de defensa. Los medios de
calentamiento superficiales producen un ascenso lento de la temperatura y,
aunque el calentamiento directo sobre la piel resulte intenso, en las zonas más

38
profundas el efecto resulta leve o moderado. De esta forma se obtiene un
efecto terapéutico por un mecanismo reflejo, lo que evita la aparición de una
reacción inflamatoria añadida en la zona patológica situada a mayor
profundidad.
El calentamiento intenso se utiliza en procesos crónicos, como ocurre cuando
se desea aumentar el grado de extensibilidad del tejido fibroso, en situaciones
de contracturas articulares como consecuencia de fibrosis y engrosamiento de
la cápsula articular y de las estructuras periarticulares. En este caso, el objetivo
del tratamiento será elevar la temperatura en los tejidos fibrosados hasta que
ésta los haga más extensibles, y facilitar la posterior realización del resto del
programa terapéutico destinado a aumentar la movilidad de la articulación. En
el caso, por ejemplo, de una persona que ha sufrido una fractura femoral y es
sometida a tracción durante seis semanas, después de la tracción el grado de
movilidad de la rodilla se encuentra limitado. La aplicación de ultrasonidos y de
ejercicios pasivos o técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva
contribuye a aumentar el grado de movilidad articular y a estirar la musculatura,
El calentamiento intenso es necesario si se desea obtener un aumento lo
suficientemente intenso del flujo sanguíneo en procesos inflamatorios crónicos,
para estimular los mecanismos de defensa y reparación tisular. Por el contrario,
se encuentra contraindicado en procesos inflamatorios agudos, ya que puede
sobreimponerse otra reacción inflamatoria grave, que provoque necrosis tisular.
Existe, prácticamente, un consenso total de que el calor debe evitarse en
inflamaciones musculoesqueléticas agudas, ya que puede agravar el edema y
la hemorragia, por aumento del flujo sanguíneo y de la presión hidrostática
microvascular.
El calentamiento suave o moderado, generalmente, también se encuentra
contraindicado en procesos agudos, pero puede utilizarse en afecciones
subagudas.
En cualquier aplicación termoterápica hay que tener en cuenta que la
distribución de la temperatura en los tejidos depende de:
La cantidad de energía convertida en calor en cualquier punto dado de los
tejidos: patrón de calentamiento relativo. El patrón de calentamiento relativo
depende de factores determinados para cada modalidad termoterápica. Las

39
zonas selectivamente tratadas por las diferentes modalidades de termoterapia
son las siguientes (Lehmann y De Lateur):
La piel y los tejidos subcutáneos son calentados selectivamente por medios
termoterá- picos superficiales (radiación infrarroja, baños de parafina,
fluidoterapia, hidroterapia, aire caliente, etc.).
Los tejidos subcutáneos más profundos y los músculos superficiales pueden
calentarse con onda corta, empleando aplicadores capacitivos, o con
microndas (2.450 MHz). Los músculos situados a mayor profundidad se
calientan selectivamente con onda corta de 27,12 MHz en campo inductivo y
con microondas (915 MHz).
Las articulaciones, ligamentos, cicatrices fibrosas, interfases miofasciales,
troncos ner- viosos, tendones y vainas tendinosas se calientan selectivamente
por ultrasonidos a frecuencias de 0,8 a 1,0 MHz.
Los órganos pélvicos pueden calentarse selectivamente con aplicación de onda
corta (27,12 MHz), empleando electrodos internos.

Las propiedades térmicas de los tejidos, como el calor específico y la


conductividad térmica.
El calor específico de una sustancia se encuentra normalizado al del agua. Un
cuerpo con alto calor específico posee una gran cantidad de calor, por lo que
puede almacenarlo en mayor cantidad. Casi todos los cuerpos poseen una
calor específico inferior al del agua (agua = 1, parafina = 0,7, aire = 0,2).
Sustancias como el agua -que poseen una elevada capacidad calorífica y que,
por lo tanto, pueden acumular y ceder gran cantidad de calor- experimentan
modificaciones de temperatura relativamente pequeñas cuando se les
suministra una cantidad dada de calor.
Ya se ha comentado que el tejido adiposo presenta una baja conductividad
térmica. Ello supone que la aplicación de agentes superficiales, en
localizaciones en que es abundante el componente adiposo (región lumbar,
hombros, rodillas, caderas), provocará siempre un calentamiento leve o mínimo
de los tejidos subyacentes. Sin embargo, si se tratan pequeñas zonas del
organismo corno los dedos de la mano, un método termoterápico superficial
como la parafina (especialmente aplicada mediante el método de inmersión
mantenida) producirá un calentamiento intenso, ya que —aunque su

40
mecanismo básico de transmisión de calor es por conducción— la escasez de
partes blandas y grasa en la zona facilita la transmisión de una cantidad de
energía térmica adecuada para elevar la temperatura articular a niveles de
rango terapéutico.
Factores fisiológicos, como la distribución de la temperatura en los tejidos antes
de la aplicación. Normalmente la superficie de la piel se encuentra
relativamente fría y la temperatura central relativamente alta. Así, cualquier
aplicación de termoterapia profunda se superpone a una distribución fisiológica
preexistente de la temperatura. Cuando se aplica una modalidad de diatermia,
se eleva la temperatura tisular y se produce un aumento del flujo sanguíneo;
como la temperatura de la sangre normalmente es más baja que la del tejido
calentado, puede producirse el enfriamiento selectivo de la zona, lo que
provoca una modificación de la distribución de la temperatura.

INDICACIONES Y CONTRAINDICACIONES GENERALES DE LA


TERMOTERAPIA
Indicaciones
En primer lugar, es esencial, para una correcta aplicación terapéutica de los
diferentes agentes termoterápicos, disponer de un correcto diagnóstico, que
permita establecer los objetivos del tratamiento y seleccionar la modalidad de
calentamiento y la técnica de aplicación más apropiada. Los agentes físicos, en
general, y los termoterápicos, en particular, pueden resultar dañinos, por lo que
su aplicación no debe tomarse a la ligera. En principio, estos agentes y medios
deben utilizarse como un tratamiento adyuvante, empleándolos como medidas
efectivas dentro de un programa de tratamiento que contem- ple otras medidas
físicas y/o farmacológicas. Siempre debe tenerse en cuenta la necesidad de
realizar un adecuado control y seguimiento del tratamiento, para determinar si
éste debe continuar, modificarse o suspenderse.
En líneas generales, puede establecerse que la termoterapia se encuentra
indicada en procesos inflamatorios crónicos y subagudos; generalmente está
contraindicada en procesos agudos, por la posibilidad de agravar el proceso
inflamatorio ya existente.
Actualmente, la mayoría de las indicaciones especificas se centran en el
sistema musculoesquelético: afecciones articulares derivadas de procesos

41
articulares degenerativos, artritis reumatoide y otros reumatismos, epicondilitis,
bursitis, tenosinovitis y periartritis escapulohumeral. En estos procesos el calor
contribuye a vencer la contractura y la rigidez articular, y aumenta la
extensibilidad de los tejidos colágenos, gracias a su aplicación conjunta con
medidas cinesiterápicas apropiadas, para conseguir aumentar el grado de
movilidad articular. La eficacia de las aplicaciones termoterápicas se encuentra
clínicamente documentada para combatir el espasmo muscular de defensa, en
cuadros postraumáticos subagudos y crónicos, y en otros procesos diversos,
como: distrofia simpática refleja, enfermedad de Raynaud, enfermedad de
Dupuytren, enfermedad inflamatoria pélvica crónica, etc.

Precauciones y contraindicaciones
Existen contraindicaciones generales para cualquier aplicación termoterápica y
específicas para cada modalidad. En este apartado se consideran las
precauciones y contraindicaciones generales de las aplicaciones de calor al
organismo.
Previamente a la aplicación, debe evaluarse la sensibilidad térmica y dolorosa
de la zona, así como el estado circulatorio del paciente, ya que el calor se
encuentra generalmente contraindicado o debe ser empleado con especial
precaución sobre áreas anestesiadas o en un paciente obnubilado. En la
mayoría de aplicaciones la dosimetría no es exacta, y debe contarse con el
paciente que percibe las molestias o dolor cuando el umbral de calentamiento
se ha superado.
El calentamiento de tejidos con un inadecuado riego sanguíneo se encuentra
contraindicado, dado que la elevación de la temperatura aumenta las
demandas metabólicas sin adaptaciones vasculares asociadas, con el riesgo
de producción de una necrosis isquémica. Las alteraciones circulatorias,
especialmente arteriales, pueden conducir a una disminución en el mecanismo
convectivo de disipación del calor suministrado, con el riesgo de quemadura
de los tejidos de la zona. Los vasos alterados pueden presentar mayor
contractibilidad; su respuesta frente a un estímulo térmico intenso es
esencialmente espasmódica.
El calor no debe aplicarse en pacientes con diátesis hemorrágicas, ya que se
facilita la hemorragia al incrementarse el flujo sanguíneo. Es el caso de

42
procesos como la hemofilia, traumatismos agudos y pacientes con fragilidad
capilar por tratamiento esteroideo de larga duración.
Excepto en los tratamientos especiales (hipertermia anticancerosa), la
termoterapia se encuentra contraindicada en zonas donde se halla localizada
una neoplasia maligna, ya que temperaturas subterapéuticas, como las
utilizadas en fisioterapia, pueden aumentar la tasa de crecimiento del tumor.
Existen muchos estudios en los que se demuestra que las aplicaciones
termoterápicas pueden favorecer la aparición de metástasis.
Estudios en animales de experimentación han demostrado alteraciones
estructurales y funcionales en las gónadas, producidas por microondas y
ultrasonidos. Aunque los testículos y ovarios son sensibles a las elevaciones de
la temperatura, debido a su lo- calización superficial, los testículos deben ser
protegidos o excluidos de la zona de aplicación.
La termoterapia intensa debe evitarse sobre abdomen y regiones pélvicas en
mujeres embarazadas. Estudios en animales de experimentación han puesto
de manifiesto que la elevación de la temperatura sobre el feto mediante
ultrasonidos puede causar anomalías, como bajo peso al nacer, disminución
del tamaño cerebral (microcefalia) y deformidades en las extremidades.
Estudios sobre el efecto de la onda corta y las microondas en el desarrollo
embriogénico y fetal han demostrado que estas malformaciones aparecen en
fetos de rata expuestos a frecuencia de 27,12 MHz, y que la alteración del
crecimiento y el desarrollo se produce en embriones de pollo expuestos a
microondas de 2.450 MHz. Sin embargo, estos efectos no se han documentado
en seres humanos.
Los estudios de Narendranath y Kiracofe, y de Smith et al, apuntaron la
posibilidad de producción de anomalías fetales similares a las descritas con
diatermia, durante el primer trimestre del embarazo, si la temperatura corporal
se elevaba por encima de los 38,9 0C, independientemente de la causa que la
produjera. A la vista de estos estudios, Harvey et al recomendaron limitar el
empleo de aplicaciones de sauna y baños hipertérmicos en mujeres
embarazadas.
En un informe de la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de
Estados Unidos, se recomendó que, durante las aplicaciones balneoterápicas
calientes, la temperatura corporal central (tomada en la vagina) se hallara por

43
debajo de los 38,9 0C y que la temperatura máxima del agua no sobrepasara
los 37,8 0C.
Se ha observado que la exposición de áreas epifisarias, en animales de
experimentación, a ultrasonidos con intensidades superiores a 3W/cm2,
aplicados mediante técnica estacionaria, puede producir desmineralización
ósea, alteraciones en las placas epifisarias y retraso en el crecimiento óseo.
Sin embargo, en seres humanos este tipo de aplicación no es de empleo
clínico, pues conlleva un calentamiento muy intenso y doloroso. De todos
modos, es recomendable evitar un calentamiento importante sobre estas
zonas.
Por último, hay que insistir en que una mala indicación, selección de modalidad
termoterápica o incorrecta aplicación deben considerarse como situaciones
realmente peligrosas, que pueden desencadenar reacciones adversas, a veces
lamentables.

Existen contraindicaciones generales para cualquier aplicación termoterápica y


específicas para cada modalidad. En este apartado se consideran las
precauciones y contraindicaciones generales de las aplicaciones de calor al
organismo.
Previamente a la aplicación, debe evaluarse la sensibilidad térmica y dolorosa
de la zona, así como el estado circulatorio del paciente, ya que el calor se
encuentra generalmente contraindicado o debe ser empleado con especial
precaución sobre áreas anestesiadas o en un paciente obnubilado. En la
mayoría de aplicaciones la dosimetría no es exacta, y debe contarse con el
paciente que percibe las molestias o dolor cuando el umbral de calentamiento
se ha superado.
El calentamiento de tejidos con un inadecuado riego sanguíneo se encuentra
contraindicado, dado que la elevación de la temperatura aumenta las
demandas metabólicas sin adaptaciones vasculares asociadas, con el riesgo
de producción de una necrosis isquémica. Las alteraciones circulatorias,
especialmente arteriales, pueden conducir a una disminución en el mecanismo
conectivo de disipación del calor suministrado, con el riesgo de quemadura de
los tejidos de la zona. Los vasos alterados pueden presentar mayor

44
contractibilidad; su respuesta frente a un estímulo térmico intenso es
esencialmente espasmódica.
El calor no debe aplicarse en pacientes con diátesis hemorrágicas, ya que se
facilita la hemorragia al incrementarse el flujo sanguíneo. Es el caso de
procesos como la hemofilia, traumatismos agudos y pacientes con fragilidad
capilar por tratamiento esteroideo de larga duración.
Excepto en los tratamientos especiales (hipertermia anticancerosa), la
termoterapia se encuentra contraindicada en zonas donde se halla localizada
una neoplasia maligna, ya que temperaturas subterapéuticas, como las
utilizadas en fisioterapia, pueden aumentar la tasa de crecimiento del tumor.
Existen muchos estudios en los que se demuestra que las aplicaciones
termoterápicas pueden favorecer la aparición de metástasis.
Estudios en animales de experimentación han demostrado alteraciones
estructurales y funcionales en las gónadas, producidas por microondas y
ultrasonidos. Aunque los testículos y ovarios son sensibles a las elevaciones de
la temperatura, debido a su localización superficial, los testículos deben ser
protegidos o excluidos de la zona de aplicación.

La termoterapia intensa debe evitarse sobre abdomen y regiones pélvicas en


mujeres embarazadas. Estudios en animales de experimentación han puesto
de manifiesto que la elevación de la temperatura sobre el feto mediante
ultrasonidos puede causar anomalías, como bajo peso al nacer, disminución
del tamaño cerebral (microcefalia) y deformidades en las extremidades.
Estudios sobre el efecto de la onda corta y las microondas en el desarrollo
embriogénico y fetal han demostrado que estas malformaciones aparecen en
fetos de rata expuestos a frecuencia de 27,12 MHz, y que la alteración del
crecimiento y el desarrollo se produce en embriones de pollo expuestos a
microondas de 2.450 MHz. Sin embargo, estos efectos no se han documentado
en seres humanos.
Los estudios de Narendranath y Kiracofe, y de Smith et al, apuntaron la
posibilidad de producción de anomalías fetales similares a las descritas con
diatermia, durante el primer trimestre del embarazo, si la temperatura corporal
se elevaba por encima de los 38,9 0C, independientemente de la causa que la

45
produjera. A la vista de estos estudios, Harvey et al recomendaron limitar el
empleo de aplicaciones de sauna y baños hipertérmicos en mujeres
embarazadas.
En un informe de la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo de
Estados Unidos, se recomendó que, durante las aplicaciones balneoterápicas
calientes, la temperatura corporal central (tomada en la vagina) se hallara por
debajo de los 38,9 0C y que la temperatura máxima del agua no sobrepasara
los 37,8 0C.
Se ha observado que la exposición de áreas epifisarias, en animales de
experimentación, a ultrasonidos con intensidades superiores a 3W/cm2,
aplicados mediante técnica estacionaria, puede producir desmineralización
ósea, alteraciones en las placas epifisarias y retraso en el crecimiento óseo.
Sin embargo, en seres humanos este tipo de aplicación no es de empleo
clínico, pues conlleva un calentamiento muy intenso y doloroso. De todos
modos, es recomendable evitar un calentamiento importante sobre estas
zonas.
Por último, hay que insistir en que una mala indicación, selección de modalidad
termoterápica o incorrecta aplicación deben considerarse como situaciones
realmente peligrosas, que pueden desencadenar reacciones adversas, a veces
lamentables.

TERMOTERAPIA EN EL DEPORTE
Aplicación de calor con fines terapéuticos mediante agentes térmicos. Los
agentes térmicos son aquellos cuya temperatura es más elevada que la del
cuerpo humano, es decir, superior a 34-36º C.3
Efectos bio-fisiológicos:

El cuerpo humano ante la aplicación de calor, y con la finalidad de mantener su


constancia térmica, pone en marcha una serie de respuestas fisiológicas10

Aumento de la actividad metabólica y enzimática. La tasa metabólica de los


tejidos aumenta entorno al 13% por grado de aumento de temperatura. Pero
cuando la temperatura sobrepasa un umbral, normalmente 45-50ºC, los tejidos

46
pueden dañarse, ya que la actividad metabólica requerida para la reparación
tisular no es capaz de evitar la desnaturalización proteica inducida por el
calor.10
Aumento de la temperatura a nivel cutáneo, con modificaciones circulatorias
locales (hiperemia) que conllevan rubefacción o enrojecimiento y sudoración.5
Modificaciones de las propiedades viscoelásticas de los tejidos produciendo
una mayor extensibilidad de los tejidos
fibrosos ricos en colágeno, como los que se encuentran en tendones,
ligamentos, cápsulas articulares o cicatrices.10
Favorece la relajación muscular y la disminución de los espasmos musculares,
reducción del ciclo vicioso dolor-contractura muscular-isquemia-dolor.5
Aumento del flujo sanguíneo donde se ha aplicado calor (vasodilatación de
arteriolas y capilares). Esta vasodilatación produce un aumento de la velocidad
de filtración y de difusión a través de las membranas celulares,
incrementándose la permeabilidad.5
Aumento de la frecuencia cardiaca, relacionada con la extensión de la zona
donde actúa el estímulo y su intensidad. Si la temperatura del estímulo
aumenta se producirá una disminución de la presión arterial (hipotensión) por la
vasodilatación.5

Efectos terapéuticos:

Efectos antiinflamatorios. A consecuencia de la hiperemia que se produce


mejora la nutrición celular, aumenta la absorción de los productos de desecho,
favorece la acción bactericida, trófica y analgésica.5
Efecto antiespasmódico tanto en la musculatura estriada como lisa, que se
traduce en una mayor extensibilidad de los tejidos fibrosos colágenos y en una
disminución de la rigidez articular.5
Efecto analgésico, por estimulación de las terminaciones nerviosas de la piel y
sustancias químicas que intervienen en el bloqueo de las sensaciones
dolorosas.3 Este efecto se obtiene rápidamente y es más o menos intenso
según el grado de temperatura, duración de la aplicación y condiciones del
proceso o del paciente.5

47
MÉTODOS PARA LA APLICACIÓN DEL CALOR

Existen gran cantidad de formas y procedimientos de aplicación del calor que


se van a clasificar en función de la profundidad que alcance y según el modo
de transferencia de calor al organismo.3 Describiremos las técnicas de
termoterapia superficial.

MÉTODOS CONDUCTIVOS

Compresas hidrocoladoras o hot pack:


Consisten en sustancias volcánicas minerales o gel de silicato introducidas en
unas compresa de algodón.
Se calientan en un baño con una temperatura del agua entre 60-90º C durante
15 minutos.
Se envuelve la compresa y se pone una toalla encima para evitar pérdidas de
calor hacia el ambiente durante 15- 30 minutos.
La temperatura de aplicación es de 75º C, siendo a los 8 minutos cuando se
alcance la máxima temperatura.
Se puede aplicar en cualquier zona corporal.
Producen una relajación general y reducen el ciclo dolor-espasmo-dolor.

Cera o parafina:5
La parafina es obtenida a partir de la destilación del petróleo, es sólida, y se
reintroducen en estanques controlados con un termostato que la mantienen
líquida entre 42-52º C.
Hay que limpiar la zona antes de aplicarla
Suele aplicarse en manos, pies, muñecas y tobillos. Su aplicación puede
realizarse mediante vendajes, inmersión o pincelación.
Puede ser purificada para volverla a usar.
La zona tratada se envuelve con una tela de felpa o lana que facilite la
retención de calor y se mantiene durante un tiempo que puede oscilar entre 30-
60 minutos.
Almohadillas químicas:

48
Contienen ingredientes que al juntarse producen calor mediante una reacción
química exotérmica.
Es el tipo de aplicación menos aconsejable debido a que apenas puede
controlarse la temperatura producida y a que si su contenido toma contacto con
la piel puede ser irritante.
El tiempo de aplicación dependerá de la capacidad para mantener el calor, el
cual se pierde con el tiempo y dependiendo de la temperatura de la zona
corporal.
Almohadillas eléctricas:3
Mantienen constante la temperatura durante el tratamiento mediante un
termostato.
Es un método sencillo aunque se debe tener cuidado pues con la analgesia se
pueden producir quemaduras.
La potencia oscila entre 20 y 50 W según el tipo de almohadilla.
Peloides:5
Mezcla de un componente sólido, orgánico y/o inorgánico, y otro líquido que
puede ser agua mineromedicinal, de mar o de lago salado.
Poseen gran plasticidad, gran capacidad de intercambio iónico a través de la
piel.
Las aplicaciones pueden ser generales, regionales y locales en forma de baños
a temperatura de 38- 45º C, durante 15-20 minutos.

Parafango: 5
Es una mezcla de parafina, fango volcánico y sales minerales.
Se suministran en bloques o en placas que se funden al calentarlos.
Fundidos se colocan sobre una lámina de plástico transparente y se aplican
directamente en forma de emplasto o envoltura a una temperatura de 47-52º C
y se recubre con una toalla.
Se aplica sobre la piel con un grosor de 2 cm durante 20-30 minutos.3

Termóforos:3
Son todos los cuerpos sólidos calientes que pueden utilizarse localmente y son
exclusivos de uso domestico.

49
Recipientes huecos que contengan líquidos calientes como botellas, bolsas de
goma, …
En el caso de las bolsas de gomas se llena con agua caliente a 48 º C y se
aplica entre 15 y 20 minutos.Cuando se utilizan temperaturas superiores se
corre el riesgo de producir quemaduras.12 Con ellas se produce una menor
transferencia térmica.

Contraindicaciones del método conductivo:5

En las fases agudas de todos los procesos inflamatorios.


Lesiones de la piel.
Infecciones cutáneas.
Zonas con déficit del riego sanguíneo.
Zonas con tendencia al sangrado.
Zonas en las que exista un proceso neoplásico.

MÉTODOS CONECTIVOS

Hidroterapia (baños calientes):5


Aplicación del agua con fines terapéuticos en este caso agua caliente.
La temperatura del agua oscilará entre 37-40º C, si es un baño general y en
baños parciales hasta 45º C.
Duración entre 5-20 minutos.
Indicada en la realización de ejercicios y en rehabilitación aprovechando tanto
los efectos beneficiosos del agua como los térmicos.

Aire seco caliente:3


Se puede aplicar de forma local o general.
La forma local se realiza en pequeñas cabinas que se adaptan a la zona que se
trata o bien se proyecta el aire directamente. En las cabinas individuales la
persona puede estar sentado y con la cabeza fuera.
La forma general se realiza en habitaciones donde la persona puede estar
desnuda, sentada, tumbada o moviéndose libremente.
Tiempo de aplicación es de 15 a 60 minutos.

50
En la aplicación general destaca el baño romano donde la temperatura de
aplicación inicialmente es de 40º C para llegar a los 60º C al final del baño.4
Aire húmedo:3
Las temperaturas son inferiores a las de los baños de aire seco ya que el aire
esta saturado de vapor.
Las temperaturas son entre 38-45º C.
Hay distintas modalidades: baño turco y baño finlandés o sauna.

Baño turco:
Se puede aplicar de forma parcial, cubriendo con una sábana la parte que se
va a tratar y bajo ella el recipiente productor de vapor; o de forma total, para lo
cual la persona entra en una habitación saturada de vapor a una temperatura
entre 40-45º C, donde la persona está cubierta con una sábana para favorecer
la transpiración.
Duración de 10 minutos los primeros días y en sesiones posteriores 20
minutos.
El individuo termina dándose una ducha de agua caliente haciéndola
descender hasta una temperatura fría.

Baño finlandés o sauna:


Es un baño hipertérmico en cabinas de madera con un buen aislamiento.
La temperatura está regulada mediante un termostato entre 70-100º C.
El grado de humedad no debe ser superior al 15%.
Al lado debe haber una piscina con agua a 12-14º C para lograr un cambio
brusco de temperatura y evitar la sensación de frío, durante 2-3 minutos.12
Finalmente se debe ingerir agua para volver a rehidratar los tejidos.
Nunca se permanece dentro más de 15 minutos.12

MÉTODOS POR RADIACIÓN

Luz solar:
El tratamiento se inicia desde los pies- piernas-cadera-tronco, teniendo
cuidado con cabeza y tronco.
Cada zona se pone 5 minutos más al día.

51
Las aplicaciones pueden repetirse 2-3 veces al día pero con la misma duración.
Si la persona es muy sensible proteger con ropas ligeras los primeros días.
No exponerse más de 50 minutos y evitar exposiciones prolongadas de las
gónadas y tejido mamario.
Tras cada sesión, ligero baño o ducha y reposo.

Radiación infrarroja:
Técnica de aplicación por medio de lámparas de radiación de energía
infrarroja.13
La penetrabilidad de la radiación infrarroja es muy escasa a través de la piel y
depende de la longitud de onda.4
La distancia del emisor a la piel no debe ser inferior a 60 cm, aunque está
condicionada también por la sensibilidad del sujeto.4
El ángulo de incidencia debe estar lo más perpendicular posible a la zona
elegida.4
Se dan aplicaciones locales de una duración entre 10 y 30 minutos y la
intensidad de la aplicación dependerá del paciente.13
Va a producir analgesia, vasodilatación, aumento de la temperatura superficial
e hiperemia.13
Se pueden distinguir entre aplicaciones parciales y totales:4

Baño total de luz: la persona se introduce completamente en una cabina,


excepto la cabeza. La cabina cuenta con varias lámparas de infrarrojos en su
interior para una mayor distribución de la radiación. Se alcanzan
temperaturas de hasta 40ºC y la duración máxima de la sesión es de alrededor
de una hora.

Baño parcial o local: Se dispone una sola lámpara y la persona puede estar
sentado o acostado según la zona que se vaya a tratar. Como la penetrabilidad
es escasa la zona debe estar al descubierto, evitando la aplicación de pomadas
que puedan provocar reflexión de la radiación.
Indicada en procesos inflamatorios agudos, subagudos y
crónicos; en neuritis, neuralgias y contracturas.

52
Contraindicada en zonas de hemorragia reciente, anestesia cutánea y cuidado
en la zona facial con los ojos.

Radiación ultravioleta:
Son aquellas radiaciones electromagnéticas con una longitud de onda
entre 400 y 100 nm. Dependiendo de la longitud de onda se pueden distinguir
radiaciones UVA,UVB,UVC. 4
La superficie a tratar debe estar al descubierto del foco emisor a la zona
deseada y a una distancia de un metro.
Los tiempos son en principio muy cortos y se aumentan progresivamente hasta
llegar a aplicaciones más prolongadas de hasta 30 minutos.
Es necesario proteger los ojos con gafas especiales para evitar que se
provoque una conjuntivitis rebelde. Indicada para el raquitismo, la
osteomalacia, problemas de la piel. Tener precauciones a nivel ocular, genital,
en injertos cutáneos, cicatrices, cáncer de piel, envejecimiento de la piel.

INDICACIONES GENERALES

El calor constituye un método coadyundante en el tratamiento de diversas


patologías, estando indicado en:
Afecciones dolorosas en general, aunque hay que tener mucha prudencia en
estados inflamatorios agudos, puesto que el calor estimula los nervios de la piel
y sustancias químicas fundamentales que intervienen en el bloqueo de las
sensaciones dolorosas.2
En contracturas y dolores músculo- esqueléticos, puesto que el dolor referido
está relacionado con la isquemia producida por la vasoconstricción del músculo
contracturado, y está puede disminuir por la hiperemia secundaria a la
aplicación del calor.
En afecciones que cursen con acortamiento de los tejidos periarticulares,
rigideces articulares, cicatrices retráctiles, afecciones articulares por procesos
reumáticos o articulares regenerativos.5
En procesos inflamatorios subagudos y crónicos.
En reumatismos crónicos, siempre que no estén en una fase de brote agudo:
artrosis, miofibrosis, esclerodermia, miofibrositis…

53
Riesgos y precauciones:
En alteraciones de la sensibilidad térmica y dolorosa.
Si hay circulación arterial disminuida.
Nunca aplicar inmediatamente después de una lesión.
No aplicar sobre los ojos, genitales y en el abdomen de una mujer embarazada.

Contraindicaciones:
Tejidos con inadecuado riego sanguíneo.
Infecciones e inflamaciones agudas.
Perturbaciones venosas y linfáticas.
Tumores malignos.
Insuficiencia de inervación sensitiva.
Estados febriles.
Hemorragias o zonas en las que exista tendencia al sangrado ya que el
estímulo térmico produce un aumento del flujo sanguíneo.

BAÑOS DE CONTRASTE

Una vez conocidos los efectos terapéuticos del frío y calor, surge otra
modalidad terapéutica que consisten en la alternancia de los agentes
mencionados, sería la terapia de contraste o baños de contraste, la cual es una
técnica especial de baño, utilizada normalmente en el tratamiento de las
extremidades.
Para su aplicación se requiere el uso de dos recipientes, uno con agua caliente
a temperatura de 38 a 44ºC y otro con agua fría entre 10 y 20ºC, en los que se
sumergen las extremidades de forma alternativa.
Su principal indicación radica en la estimulación de la circulación tanto
sanguínea como linfática, por la vasodilatación y vasoconstricción que se
produce.

La metodología y tiempos de aplicación es muy diversa según los distintos


autores. Una propuesta sería: comenzar sumergiendo la extremidad en un
baño caliente durante unos 7- 10 minutos y continuando con el baño frío donde

54
se mantiene la inmersión durante un minuto, seguida por ciclos de 4 minutos de
agua caliente y un minuto en agua fría hasta completar un total de
aproximadamente 30 minutos. Se finaliza con una inmersión en agua caliente.8
Algunos autores, sugieren terminar en agua fría en el caso de procesos
subagudos en los que existen una inflamación o edema importante. La mayoría
de los autores coinciden en que los tiempos de aplicación de frío son menores
que los de caliente.

En el caso de una lesión, el cociente practicado para la duración de agua


caliente- agua fría debe ser 3:1 ó 4:1. La temperatura del agua caliente de 37-
43ºC y la del agua fría de 12-15ºC. La duración del tratamiento oscilaría entre
los 20-30 minutos repetidos dos veces al día, el cual terminaría en agua fría
para producir la vasoconstricción en el tejido dañado.10
La utilización de los baños de contraste para la recuperación después del
ejercicio sería: agua caliente 1-2 minutos, agua fría 10-30 segundos (en una
ducha). Agua caliente 3-4 minutos, agua fría 30-60 segundos (en un baño).
Algunos autores afirman que con una aplicación de agua fría aproximada al
minuto, no es suficiente para disminuir perceptiblemente la temperatura del
músculo.10
En el ámbito deportivo, también se utiliza la técnica consistente en sumergir el
el miembro afecto alternativamente en un baño de hielo semiderretido durante
2 minutos y a continuación en agua tibia (33-37ºC) durante 30 segundos, se
van alternando durante 15 minutos, comenzando y terminando por la inmersión
fría.7
Para aplicar estos baños es imprescindible que los vasos periféricos conserven
la elasticidad suficiente para contraerse y dilatarse.5

Indicaciones:
Fases subagudas de articulaciones periféricas, ligamentos y músculos, por su
acción antiinflamotoria y de aumento de la circulación.
En algiodistrofia simpático refleja.
Estados iniciales de procesos vasculares espasmódicos (enfermedad de
Raynaud, claudicación intermitente).
Hipertonías.

55
Contraindicaciones:
Microangiopatía secundaria a la diabetes.
Endoarteritis arteriosclerótica (enfermedad de Buerger).
Hipersensibilidad al frío.

DISCUSIÓN

La utilización de medios termoterápicos se han utilizados desde tiempos muy


remotos, pero aún no existen consensos en las metodologías de aplicación. Así
podemos encontrar afirmaciones tales como:
Tanto en la práctica terapéutica tras un traumatismo como en el ámbito
deportivo es muy utilizado el frío, el calor y la alternancia de ambos. Para ello
se utilizan de manera indiferente las diversas modalidades de aplicación, pero
existen controversias en cuanto a los efectos metodología y tiempos de
aplicación9.
Tanto el frío como el calor superficiales tienen efectos terapéuticos, aunque por
mecanismos diferentes ambos pueden romper el ciclo muscular de dolor-
espasmo-dolor y reducir la inflamación.2

En las modalidades de termoterapia superficial la mayor parte del calor se


disipa en las capas superficiales de la piel, donde se alcanzarán temperaturas
mayores, con lo que se producirán respuestas de leves a intensas,
dependiendo de la temperatura local. Para problemas más profundo sólo se
producirá una respuesta de leve a moderada.5
La hidroterapia es más eficaz en el periodo postagudo de los esguinces
distensiones y contusiones. Tiene leves propiedades curativas, produciendo
una relajación general de la tensión y el espasmo muscular.6

Si se pretende ganar movilidad articular en articulaciones con amplitud limitada,


la realización de movilizaciones o estiramientos debe realizarse de forma
inmediata al calentamiento de los tejidos.5

56
Respecto a los baños de contraste son utilizados cada vez más para la
recuperación postejercicio. Según Calder (1996) con los baños de contraste se
produce una recuperación después del ejercicio por el aumento de la
circulación periférica, eliminando los desechos metabólicos y estimulando el
SNC. Se reduce el edema postejercicio y aumenta el flujo de sangre al músculo
fatigado.10 Además durante el ejercicio hay una disminución del parasimpático
y un aumento de la actividad del simpático. La recuperación neurológica del
Sistema Nervioso Parasimpático se puede aumentar por hidroterapia de
contraste, masaje y flotación, reduciendo la carga de la actividad simpática.
Para tratamientos subagudos y lesiones articulares, la alternacia caliente-frío,
promueve la vasodilatación-vasoconstricción provocando así una acción de
bombeo que favorece la reducción de la hinchazón en la zona lesionada.
Desde un punto de vista subjetivo, los atletas que realizan hidroterapia de
contraste después del entrenamiento o la competición confirmar tener más
ligeros y menos tensos los músculos.10
Existen muchas controversias en los tiempos de aplicación, para conseguir un
efecto a nivel más profundo, así hay autores que afirman que con la técnica de
contraste con la sistemática 4
minutos de agua caliente seguida de 1 minuto de agua fría, repetida cuatro
veces, no se produce ninguna diferencia significativa en la temperatura
intramuscular 1 cm por debajo de la piel.10 Para que se produzcan efectos
fisiológicos a nivel intramuscular la temperatura debe alcanzar por lo menos
40ºC10

CONCLUSIÓN

Tanto en la literatura como en nuestra práctica deportiva y terapéutica hemos


podido observar la utilización del frío y calor con fines curativos ante una lesión,
de preparación al ejercicio o recuperación post ejercicio. En la literatura existen
controversias y no evidencias científicas claras sobre los tiempos y
metodologías utilizados, ya que son muchos los factores que intervienen para
determinar las respuestas fisiológicas cuando hablamos de aplicaciones
superficiales.

57
Si tenemos en cuenta algunas afirmaciones fisiológicas como que el flujo
sanguíneo en el músculo estriado esquelético aumenta o disminuye conforme
lo hace la contracción muscular. En general, cuando se aplican medios de
calentamiento superficial, no se producen modificaciones en el flujo sanguíneo
o éstas son mínimas. Si el músculo se calienta directamente, mediante
diatermia, la respuesta vascular es muy similar a la que se produce durante el
ejercicio.1 Estas afirmaciones ponen en duda algunas prácticas tales como la
utilización de cremas o geles de calor antes de la realización del ejercicio.

Aunque faltan evidencias científicas, subjetivamente sí aparecen sensaciones


de bienestar con la utilización de la termoterapia o crioterapia. De manera
general, se suele utilizar la crioterapia en periodos agudos y subagudos, los
baños de contraste y la termoterapia en periodos subagudos y crónicos. Ante
cualquier aplicación habrá que conocer las ventajas y desventajas de cada
técnica y las posibles complicaciones.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[ CITATION wwa \l 10250 ]


[ CITATION htt66 \l 10250 ]
[ CITATION htt67 \l 10250 ]
[ CITATION htt68 \l 10250 ]
[ CITATION htt69 \l 10250 ]
[ CITATION htt71 \l 10250 ]
[ CITATION htt72 \l 10250 ]

58
59