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FUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE ORIENTE

UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE GUAYANA


PROGRAMA DE MAESTRÍA EN GERENCIA
MENCIÓN OPERACIÓN Y PRODUCCIÓN
ÉTICA Y RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL
PERÍODO 2018-I

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL Y GLOBALIZACIÓN

INTEGRANTES:
GONZÁLEZ, OSCAR
RODRÍGUEZ, SIULMARY
YANEZ, ROSA FRANCIELA
LUGO, DANIELA

PROFESORA: SOCIÓLOGA ERNESTINA DUQUE

PUERTO LA CRUZ, JULIO 2018


INDICE

INTRODUCCIÓN......................................................................................................................iii
OBJETIVO GENERAL...............................................................................................................4
OBJETIVOS ESPECIFICOS…………………………………………………………………...4
Determinar posibles impactos de la globalización en la orientación de las corporaciones en el
cumplimiento de la RSE………………………………………………………………………..5
Analizar el comportamiento de los organismos internacionales que promueven la RSE de
acuerdo a la importancia de ellos según su capacidad de control normativo…………………8
Determinar el tipo de relaciones que las grandes corporaciones establecen con el entorno…14
CONCLUSIONES.....................................................................................................................20

ii
INTRODUCCIÓN

El ámbito empresarial y de los negocios ha sufrido grandes cambios gracias al fenómeno de


la  globalización, hoy en día los mercados se comportan de una manera más competitiva y
dinámica, y exigen una mayor participación en los procesos de toma de decisiones a nivel
empresarial. De igual forma ha surgido un aumento de las demandas ciudadanas, que exigen la
devolución a la sociedad de parte de los beneficios que obtienen las organizaciones.

La Responsabilidad Social Empresarial es un concepto que ha cobrado bastante fuerza en


los últimos años,  evolucionando con la llegada de la globalización, el aceleramiento de la
actividad económica, el desarrollo de las nuevas tecnologías y la conciencia ecológica.

La RSE supone una reflexión ética en torno a la actividad empresarial,  este modelo de
gestión incluye un conjunto de responsabilidades de carácter social, económico, y ambiental
que tienen las organizaciones con su entorno, manteniendo la sostenibilidad como principal
criterio de desempeño, con requerimientos de una mayor transparencia, sin dejar de lado los
intereses de los actores involucrados con la empresa.

El desarrollo sostenible, implica el equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar


social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente, dicho equilibrio es
vital para la operación de los negocios, y es el principal criterio de la RSE.

La RSE va más allá del cumplimiento de las leyes y las normas básicas de las
organizaciones, se refiere a  las obligaciones que cualquier empresa  debe cumplir
simplemente por el hecho de realizar su actividad, el conjunto de acciones que deben tomarse
en consideración para que las actividades de la organización  tengan repercusiones positivas
sobre la sociedad, que afirmen los principios y los valores según los que se rigen.

iii
4

OBJETIVO GENERAL
5

Evaluar la relación entre la globalización y la responsabilidad social y empresarial.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

o Determinar posibles impactos de la globalización en la orientación de las


corporaciones en el cumplimiento de la RSE.

o Analizar el comportamiento de los organismos internacionales que promueven la


RSE de acuerdo a la importancia de ellos según su capacidad de control normativo.

o Determinar el tipo de relaciones que las grandes corporaciones establecen con el


entorno.
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Determinar posibles impactos de la globalización en la orientación de corporaciones


transnacionales hacia el cumplimiento de la RSE

Las empresas multinacionales han sido las grandes favorecidas por el proceso de
globalización. De hecho, han sido los agentes impulsores principales de la globalización tanto
por su actividad transnacional como por su capacidad de presión sobre los organismos
económicos internacionales (organización mundial del comercio, banco mundial o fondo
monetario internacional) y los gobiernos nacionales. Asimismo, han financiado a numerosos y
potentes grupos de investigación que han generado enormes avances en las
telecomunicaciones, necesarias para la interconexión de un aparato productivo cada vez más
disperso.

Las corporaciones transnacionales encuentran en la economía global su campo natural de


juego. Su capacidad de localización multirregional y las nuevas formas postindustriales de
procesos productivos cada vez más fragmentado les permiten localizarse en aquellos lugares
que ofrezcan mayores ventajas comparativas. Es el fenómeno conocido como dumping
económico. El dumping económico está también directamente relacionado con el fenómeno de
la subcontratación a escala global empleado por las grandes corporaciones transnacionales
para reducir costes y salvar determinadas regulaciones estatales.

Por último, la división internacional del trabajo facilita localizar las empresas en aquellas
áreas donde o bien los salarios sean más bajos o bien el capital simbólico de los empleados sea
más alto. La búsqueda de beneficios empresariales a cualquier precio, un mercado
enormemente competitivo y la presión de los inversores son razones que están en la base de
los numerosos abusos que las compañías transnacionales han cometido y que –algunos de
ellos- han sido denunciados por ONGs, grupos de consumidores concienciados, grupos
ecologistas, iglesias e incluso por los propios estados. La globalización ha sido determinante
en la expansión y proliferación de toda clase de prácticas abusivas por parte de numerosas
corporaciones transnacionales.

Como ya se ha señalado, la denuncia de los colectivos mencionados en el párrafo anterior


para que las corporaciones transnacionales cesen en sus numerosas prácticas abusivas ha
impulsado el desarrollo estrategias de RS por parte de las multinacionales.
7

Desde hace algunos años, grupos de “consumidores responsables” han venido denunciando
las prácticas abusivas que algunas empresas multinacionales de material deportivo ejercen en
sus centros de producción en países como China, Vietnam o India.

Han acusado a empresas como Nike, Adidas o Reebok - entre otras - de emplear mano de
obra infantil en las fábricas de estos países asiáticos, o de pagar salarios miserables
aprovechándose de la situación de extrema pobreza de esas poblaciones. El único objeto de
estas prácticas abusivas era –de acuerdo con los denunciantes- disminuir los costes de
producción y seguir aumentando los beneficios obtenidos con la venta de los artículos
deportivos –cuyos precios están experimentando una constante alza mediante el estímulo de la
demanda a través de potentes campañas de marketing. Estas denuncias se difundieron
primeramente a través de algunos documentales audiovisuales y luego circularon por internet
con gran rapidez captando la atención de los medios de comunicación tradicionales.

Un hito dentro de este fenómeno de protesta por parte de grupos de consumidores lo


constituyó el conocido “caso Kansky” en el año 2000, el activista socio ambiental Mark
Kansky acusó a la empresa norteamericana Nike de haber mentido cuando varios de sus altos
directivos habían resaltado públicamente las “buenas prácticas” de Nike en sus centros
subcontratados de Indonesia, China y Vietnam. Kansky demandó a esta multinacional de ropa
y material deportivo ante los tribunales de California porque, de acuerdo con la ley de
protección al consumidor de este estado norteamericano, cualquiera puede demandar
judicialmente a una empresa por falsa propaganda.

Como prueba Kansky alegó que noticias aparecidas a mediados de los años 90 del pasado
siglo sobre estas fábricas localizadas en países asiáticos mostraban que se empleaba mano de
obra infantil, que los trabajadores ganaban menos que el salario mínimo, trabajaban horas
extras sin paga, estaban expuestos a productos químicos perjudiciales y sufrían abusos
verbales, físicos y sexuales.
8

Nike quiso resolver el problema antes de llegar a juicio y entregó a Kansky 1,5 millones de
dólares quien, a su vez, los donó a una ONG que se dedica a vigilar el cumplimiento de los
compromisos de responsabilidad social que las grandes empresas hacen públicos. Este
fenómeno de las campañas de consumidores responsables ilustra las nuevas formas de
relaciones socioeconómicas que están emergiendo como consecuencia de la globalización
entre empresas y corporaciones, con trabajadores, consumidores, estados nacionales y el
medio ambiente.

Una de las fórmulas que han surgido para dar respuesta a esta remodelación de las
relaciones entre empresa, sociedad y medio ambiente en el marco de la globalización ha sido
el fenómeno de la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE).

En este sentido resulta esclarecedor revelar que, desde el punto de vista empresarial, la
RSE es una estrategia que permite incrementar la reputación y, por consiguiente, facilitar la
competitividad de las empresas, mediante la toma de una serie de medidas de orden
económico, social y ambiental (Morrós y Vidal 2005) así pues, las acciones de RSE se
justifican desde las empresas porque previsiblemente refuerzan la posición de las empresas en
el mercado.

Los promotores de la aplicación en las empresas de la RS afirman que aquellas empresas


que dedican esfuerzos a las acciones de RSE, los ven recompensados al obtener una mayor
confianza de sus clientes y, muy especialmente, de los inversores. Con este fin se ha
construido el Dow Jones Sustainability World (DJSI World) y el Dow Jones Stoxx
Sustainability (DJSI Stoxx); la descripción de estos nuevos rankings bursátiles nos da paso a
mostrar algunos ejemplos de esa variedad de acciones económicas, sociales y ambientales
asociada a las prácticas de RSE.

De acuerdo con Dow Jones Sustaintability Indexes, los índices, elaborados por Dow Jones,
Stoxx Limited y Sam Group son revisados anualmente y responden a la demanda de
información de los mercados internacionales en relación a la capacidad de las empresas para
gestionar a largo plazo sus actividades de forma responsable, de acuerdo a las exigencias
económicas, medioambientales y sociales.
9

El proceso de selección se realiza basándose en unos indicadores definidos por Dow Jones
Sustainability Indexes y verificados externamente. La evaluación de la sostenibilidad para
decidir que empresas entran a formar parte de este índice consiste en un análisis de múltiples
factores, tanto económicos, medioambientales como sociales. La idea que fundamenta estas
listas es que la reputación de las empresas y su buen funcionamiento en bolsa se ve fortalecido
por una buena posición en este ranking de sostenibilidad. Los inversores entienden que las
empresas comprometidas en RSE se adelantan a los posibles conflictos con comunidades y
grupos de consumidores, trabajadores, ecologistas, etc. por tanto, al generar estrategias de
desarrollo menos conflictivas ofrecen mayor confianza a los inversionistas.

Analizar el comportamiento de los organismos internacionales que promueven RSE de


acuerdo a la importancia de ellos según su capacidad de control normativo

La globalización se presenta como un proceso histórico que representa la integración


gradual de economías y sociedades impulsadas por las tecnologías llevadas a cabo por los
gobiernos, las organizaciones internacionales, las empresas, los trabajadores y la sociedad.
En palabras de Sampedro (2002), la globalización puede definirse como una constelación de
centros con fuerte poder económico y fines lucrativos, unidos por intereses paralelos, cuyas
decisiones dominan los mercados mundiales, especialmente los financieros, usando para ello
la más avanzada tecnología y aprovechando la ausencia o debilidad de medidas reguladoras y
de controles públicos. El resultado es la creciente concentración planetaria de las riquezas y
del poder económico.

Como resultado de esta integración muchas son las políticas y normas que deben regir el
crecimiento económico multipolar para evitar la afectación de recursos naturales y la sociedad
en general, por lo que estas organizaciones internacionales que están a favor de dicho
crecimiento se han pronunciado a través de los años con la finalidad de mantener el
ordenamiento jurídico que permita que el planeta no sea devastado por las grandes
corporaciones. A continuación se analiza el comportamiento de los organismos internacionales
que promueven la RSE:

Organización de las Naciones Unidas (2000) en la “Declaración del Milenio” se pronuncia


sobre las dificultades de crecimiento económico de algunos países en desarrollo
10

“Reconocemos que los países en desarrollo y los países con economías en transición tienen
dificultades especiales para hacer frente a este problema fundamental. Por eso, consideramos
que sólo desplegando esfuerzos amplios y sostenidos para crear un futuro común, basado en
nuestra común humanidad en toda su diversidad, se podrá lograr que la mundialización sea
plenamente incluyente y equitativa. Esos esfuerzos deberán incluir la adopción de políticas y
medidas, a nivel mundial, que correspondan a las necesidades de los países en desarrollo y de
las economías en transición y que se formulen y apliquen con la participación efectiva de esos
países y esas economías (numeral 5).”

A su vez, estas debilidades de la globalización afectan particularmente los derechos de los


trabajadores, los consumidores, los pequeños productores y las comunidades locales, con lo
cual es menester que los organismos internacionales, Estados y empresariado intenten
garantizar la defensa y preservación de sus derechos, tanto laborales como sociales. Las
empresas deben tomar conciencia de los efectos de sus acciones y materializar tal conciencia
en acciones responsables que trasciendan los meros objetivos económicos, pero no por
altruismo, sino porque se desarrollan, producen y enriquecen en comunidades de las cuales
aprovechan recursos naturales, humanos, económicos, entre otros.

Desde otro ángulo, no obstante a las intenciones de organismos internacionales y algunos


gobiernos y empresas, la carrera sin tregua en búsqueda de la ganancia ha provocado la
destrucción acelerada del entorno natural y sus recursos, así como una contaminación
desenfrenada del medio ambiente. La crisis ambiental que se vive globalmente deja evidencia,
bajo el argumento del bienestar, del excesivo consumismo que conlleva el uso y abuso de
tierras, energía y recursos sin ningún tipo de remordimiento por la mayor parte de las
empresas. No es secreto el problema del cambio climático, la escasez de agua, la
contaminación, entre otros, a lo cual muchas empresas han contribuido negativamente.

Por su parte, la Comisión de las Comunidades Europeas (2001) en su Libro Verde para
fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas la define así:

La responsabilidad social de las empresas es, esencialmente un concepto con arreglo al cual
las empresas deciden voluntariamente contribuir al logro de una sociedad mejor y un medio
ambiente más limpio. Este comportamiento socialmente responsable implica trascender los
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objetivos económicos, lo que lleva, a su vez, a asumir decididas políticas mucho más eficaces
frente a los desajustes estructurales que lleva consigo el proceso globalizador. No obstante,
frente a las múltiples concepciones existe un eje común que no es otro que el papel que las
empresas deben tener en el entorno en que se desarrollan, no sólo en el ámbito local sino
también global.

Asimismo se hace hincapié en que la RSE debe estar incluida en la visión de negocios, es
decir, debe incorporar en la gestión estratégica de las organizaciones el respeto a los valores
éticos, a las personas (clientes, empleados, comunidades) y al medio ambiente, lo cual
derivará en competitividad, rentabilidad, calidad de vida y capital social. Por tanto, la RSE
como eje transversal de la gestión empresarial, contribuirá al logro de objetivos tanto
económicos como sociales y ambientales, que de alguna forma mitigan los efectos negativos
que pueden significar las debilidades de la globalización. Por otra parte, mantener excelentes
relaciones basadas en la responsabilidad social, sin duda alguna, influirá en una excelente
reputación e imagen empresarial que por añadidura redundará en rentabilidad.

Desde otro punto de vista, la RSE atiende las expectativas e intereses de diferentes grupos
relacionados con la empresa (inversionistas, colaboradores, directivos, proveedores, gobierno,
organizaciones sociales, entre otros) los cuales clasifica y gestiona en dos dimensiones: el
interno y el externo (Comisión de las Comunidades Europeas, 2001). La dimensión interna
aborda la gestión de recurso humano, salud y seguridad del puesto de trabajo, gestión del
impacto ambiental y de los recursos naturales. La externa se orienta a las comunidades
locales, socios comerciales, proveedores y consumidores, derechos humanos, problemas
ecológicos y desarrollo sostenible. De igual forma, así como la RSE se orienta interna y
externamente, se desarrolla en diferentes planos de acción, enmarcados en derechos
internacionales. Según la Iniciativa de las Naciones Unidas “Pacto Global” (Núñez, 2003), la
RSE se puede plantear en tres planos, los cuales se describen en los siguientes términos:

1. Derechos humanos: enmarcados en estándares internacionales como la Declaración


Internacional de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

2. Derechos laborables: enmarcados en los cuatro principios fundamentales de la OIT y


del Derecho del Trabajo.
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3. Derechos ambientales: responsabilidad sobre externalidades generadas por su actividad


productiva, lo cual incluye la gestión de recursos naturales, el control de contaminación, el
manejo de desechos, la gestión del ciclo del producto, entre otros; y más allá de esto,
participar en la mejora de los problemas (salud, vivienda, agua, transporte, deterioro del
ambiente, entre otros) de la comunidad en la cual se desarrolla y a la que pertenecen sus
empleados.

El pacto mundial surge en 1999 como iniciativa del Secretario General de las Naciones
Unidas, Kofi Annan, en el Foro Económico Mundial (Suiza) entre el empresariado mundial y
las Naciones Unidas. Esta iniciativa intenta atraer voluntades empresariales que, en conjunto
con las naciones unidas, contribuyan a lograr un mercado mundial más equitativo basado en el
cumplimiento de diez principios que deberían adoptar las empresas:

1. Apoyar y respetar la protección de los derechos humanos reconocidos internacionalmente


dentro de su ámbito de influencia;

2. Asegurar la no existencia de cómplices en la vulneración de los derechos humanos;

3. Apoyar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación


colectiva;

4. Apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o realizado bajo coacción;

5. Apoyar la erradicación del trabajo infantil;

6. Apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y la ocupación;

7. Fomentar iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental;

8. Fomentar el desarrollo y difusión de tecnologías respetuosas del medio ambiente, y

9. Trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluidas extorsión y soborno.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Las directrices de la


OCDE presentan una serie de principios y normas en materia de RSE de carácter voluntario
para las empresas, compartidas por sus países miembros y forman parte de la Declaración de
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la OCDE sobre Inversión Internacional y Empresas Multinacionales cuya última revisión data
de junio del año 2000. Las líneas planteadas se resumen en once propuestas citadas
textualmente a continuación:

1. Contribuir al progreso económico, social y medioambiental con vistas a lograr un


desarrollo sostenible;

2. Respetar los derechos humanos de las personas afectadas por sus actividades de
conformidad con las obligaciones y compromisos internacionales del gobierno de acogida;

3. Estimular la generación de capacidades locales mediante una cooperación estrecha con la


comunidad local, incluidos los sectores empresariales locales;

4. Fomentar la formación del capital humano, particularmente mediante la creación de


oportunidades de empleo y el ofrecimiento de formación a los empleados;

5. Abstenerse de buscar o de aceptar extensiones no contempladas en el marco legal o


reglamentario relacionadas con el medioambiente, la salud, la seguridad e higiene, el trabajo,
la fiscalidad, los incentivos financieros u otras cuestiones;

6. Apoyar y defender unos correctos principios de gobierno empresarial y


desarrollar y aplicar unas buenas prácticas de gobierno empresarial;

7. Desarrollar y aplicar prácticas autodisciplinarias y sistemas de gestión eficaces que


promuevan una relación de confianza recíproca entre las empresas y las sociedades;

8. Promover el conocimiento por los empleados de las políticas empresariales y su


conformidad con estas (difusión e incluso programas de formación);

9. Abstenerse de tomar medidas discriminatorias o disciplinarias contra los trabajadores que


elaboren, de buena fe, informes para la dirección o, en su caso, para las autoridades públicas
competentes acerca de prácticas contrarias a la ley, a las directrices o a las políticas de la
empresa;
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Adicionalmente a estos principios, se plantean secciones dedicadas a temas tales como


publicación e informes, empleo y relaciones laborales, medio ambiente, corrupción, relación
con consumidores, ciencia y tecnología y competencia y fiscalidad.

La iniciativa de esta comisión surge de la Agenda Política Social de la Comisión Europea


en el año 2001. Especialmente plantea “fomentar un marco europeo para la responsabilidad
social de las empresas”, e inculca la aplicación de buenas prácticas, la práctica de dar a
conocer y aprovechar las experiencias positivas, la de aumentar la transparencia y la fiabilidad
y la de evaluar estas conductas.

En su contenido la RSE se define en sus dimensiones internas y externas, y el enfoque


global que para las empresas debe significar este concepto. Esta propuesta plantea la inclusión
de la RSE en la gestión empresarial y debe considerarse en cada paso de la planificación
estratégica de la empresa. Asimismo, expone la pertinencia de que las empresas presenten
informes sobre su comportamiento y presta especial atención a temas referentes a la calidad
del trabajo, a la necesidad de productos socialmente responsables por parte de los
consumidores (y la pertinencia de diferenciarlos a través de etiquetas ecológicas), así como
también a la valoración de la RSE como un elemento considerado por diversos públicos
relacionados con la empresa: inversores, clientes, proveedores, intermediarios, con lo cual
debe ser considerada como una inversión que, como tal, brindará beneficios en el mediano y
largo plazo.

La Organización Internacional de Normalización (ISO, International Organization for


Standardization) crea las Normas ISO con el objeto de promover el desarrollo de las normas
de estandarización que contribuyan a facilitar el intercambio de bienes y servicios entre países
así como también a facilitar la cooperación económica, tecnológica, científica e intelectual.
ISO ha elaborado más de 17.000 normas internacionales.

Desde 1996 el Comité Internacional de Normalización (ISO), luego de regular aspectos de


calidad en la Norma ISO 9000, crea la serie ISO 14000 referida a los “Sistemas de Gestión
Medioambiental”, dedicados a marcar las pautas relativas a la gestión medioambiental. La
serie 14000 se presenta en dos grandes grupos: de normas ISO dirigidas al aspecto
organizativo, en especial a los Sistemas de Gestión Medio Ambientales (SGMA), para su
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implementación, auditoría medioambiental, evaluación de la actuación y comunicación de los


resultados; el segundo grupo de las ISO dirige su atención al aspecto de productos y servicios
en el que se cubren los aspectos relacionados con el uso de declaraciones medioambientales, el
desarrollo del ciclo de vida del producto y los aspectos relacionados con el desarrollo de
productos y estándares.

Actualmente, la ISO ha decidido poner en marcha el desarrollo de una norma internacional


aplicable a proporcionar directrices para la responsabilidad social. La orientación de la norma
se publicará en el año 2010 como ISO 26000 y será de uso voluntario.

Como puede observarse, es significativa la atención que prestan los organismos


internacionales a los problemas latentes en el sector empresarial.

Determinar el tipo de relaciones que las grandes corporaciones establecen con el entorno

En el presente, la responsabilidad social se encuentra cada vez más encaminada a potenciar


las capacidades que poseen las organizaciones para entrar en contacto con todos los grupos
que hacen vida con esta en la sociedad, se ha visto cómo las organizaciones han dado muestra
de querer ofrecer más a su entorno que solo un bien o un servicio. Esto, aunado al reclamo de
la sociedad mundial de una mayor implicación, así como la sensibilidad social de parte de las
compañías que pueda superar la concepción economicista de solo producir dividendos para los
accionistas y cumplir con las normativas legales vigentes.

Por consiguiente, en estos tiempos de globalización los consumidores al igual que el


público en general está más pendiente de las acciones de las empresas, es por ello que la
responsabilidad social no se puede definir únicamente como acciones emprendidas por la
compañía de carácter meramente filantrópico; sino más bien como una forma de gestión con el
propósito de lograr metas de carácter económico, social y medioambiental.

Así pues, la responsabilidad social está referida a cómo las organizaciones son gestionadas
tomando en cuenta los requerimientos de todos sus grupos de interés, trabajadores, clientes,
proveedores, accionistas, comunidades vecinas, medioambiente, entre otros. Esto con el firme
objetivo de gestionar las organizaciones, a través de estrategias de naturaleza económica,
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social y ambiental, creando valor a largo plazo mediante la obtención de ventajas competitivas
y el posicionamiento alcanzado producto de acciones socialmente responsables.

Es así como la actuación de las organizaciones a las cuales se les ha señalado en el ámbito
mundial, de prácticas poco acordes con la ética y el respeto a la dignidad del ser humano,
deberían operar bajo lineamientos estratégicos de responsabilidad social, lo cual repercutiría
positivamente en el posicionamiento, reputación e imagen corporativa por parte de sus
públicos objetivos y grupos de interés, en la medida en que estas empresas desarrollen
sistemas de gestión de responsabilidad social.

La relación de las empresas con su entorno tiene una doble dirección: el entorno influye en
las empresas y a su vez las empresas influyen en él. Debido al aumento tanto del número de
empresas como de su tamaño, se han multiplicado los efectos de las empresas sobre la
sociedad. (Figura 1)

Las empresas no pueden permanecer de espaldas a los efectos que ocasionan sobre la
sociedad. Es por ello que en los últimos tiempos ha cobrado gran importancia el estudio de su
responsabilidad social. La razón de ser de este fenómeno se encuentra en las llamadas
externalidades, que son repercusiones de la actividad empresarial que no están recogidas por el
mercado.

La responsabilidad social empresarial es un fenómeno que tiene lugar en los países


desarrollados. Veamos las etapas de su implantación:
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Responsabilidad Social: Paradigma Emergente en la Gestión Organizacional

Según Cortés (2008), la responsabilidad social está adquiriendo una especial relevancia en
el ámbito de la dirección y gestión de empresas por varias razones, tanto de índole coyuntural
como estructural. En este sentido, muchas organizaciones han visto la responsabilidad social
como un instrumento capital para mejorar tanto su eficiencia como su reputación, a los efectos
de fomentar su diferenciación, posicionamiento y definir sus ventajas competitivas ante un
entorno en donde la diferenciación en base a activos tangibles es cada vez más difícil, o
cuando menos, poco viable.

Al respecto, Guédez (2006) afirma que la responsabilidad social puede ser entendida como
el ejercicio ético y sustentable de la competitividad, esta definición enfoca el núcleo central a
partir del cual este concepto se concibe, pero que, a su vez, no muestra el desempeño
socialmente responsable de la empresa.

Siguiendo en este mismo orden de ideas, la responsabilidad social es hoy en día según
Fernández (2005), cada vez más valorada por parte de los consumidores y es considerada
como un atributo importante a la hora de comprar un producto o servicio, estando dispuestos a
pagar los consumidores un precio mayor por productos responsables socialmente, los cuales
sean elaborados bajo los más altos estándares de calidad de procesos, así como tomando en
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consideración de igual forma sistemas de gestión ética en donde la organización se


comprometa a llevar a cabo sus actividades siguiendo alguno de estos pasos:

a. Compras socialmente responsables: utilizando medidas éticas para seleccionar proveedores


los cuales cumplan un mínimo de condiciones de responsabilidad social.

b. Cero tolerancias con el trabajo infantil.

c. Programas de conciliación vida familiar-vida laboral.

d. Políticas de seguridad, higiene y ambiente.

e. Acciones de voluntariado corporativo.

f. Libertad de asociación.

g. Políticas de cero discriminaciones.

h. Formación y capacitación.

i. Políticas anti soborno y anticorrupción.

Así pues, habida cuenta de que no todas las empresas en Venezuela asumen libérrimamente
esta responsabilidad en igual medida, puede concluirse que efectivamente existe un potencial
de diferenciación y posicionamiento de las organizaciones, así como sus marcas en el mercado
por esta vía, si se toma en cuenta organizada y sistemáticamente la responsabilidad social a la
hora de diseñar y ejecutar políticas empresariales.

En este sentido, la responsabilidad social es entendida por Navarro (2008) como el grado
de obligaciones que la organización asume a través de acciones que protegen y mejoran el
bienestar de la sociedad a medida que trata de alcanzar sus propios objetivos, es la forma en
cómo afecta ésta a la comunidad. Si una organización es socialmente responsable cumpliría las
siguientes obligaciones: incorporar objetivos sociales a sus procesos de planeación, aplicar
normas comparativas de otras organizaciones a sus programas sociales, presentar informes a
los miembros organizacionales al igual que a los socios sobre los progresos de la
responsabilidad social y experimentar diferentes métodos para medir el desempeño social.
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La responsabilidad social representa un enfoque ético de gestión empresarial que se traduce


en un comportamiento responsable hacia los diversos grupos de interés, empleados, clientes,
accionistas, proveedores, competidores y sociedad, con el fin de satisfacer sus necesidades.

De acuerdo a ello, la ética según Martin de Castro (2008) tiene como propósito el fomento
de la reputación corporativa que promueva admiración, valoración de la empresa y sus marcas,
además de la confianza que incentive la credibilidad para el posicionamiento que determine
preferencia por parte del público. Para que la ética sea sostenible requiere de la práctica social
y para que la responsabilidad de la empresa sea autentica, necesita de las fundamentaciones
éticas.

Responsabilidad Medioambiental

Dentro de la responsabilidad social cobra una especial importancia la repercusión de las


actividades de la empresa sobre el medio ambiente. Por desgracia, muchas actividades
empresariales, sobre todo en el sector de la industria, son perjudiciales para el entorno, por lo
que suponen una serie de costes sociales, aunque también es cierto que están surgiendo
empresas que generan beneficios para el medio ambiente como, por ejemplo, las dedicadas a
gestionar residuos. La situación está adquiriendo un carácter preocupante, y la única solución
pasa porque los consumidores y las empresas asuman códigos de comportamiento respetuosos
con el medio ambiente.

El Balance Social
Ya hemos visto que las empresas generan costes y también, no hay que olvidar, beneficios
sociales. Conviene confrontar ambos para diagnosticar la influencia que tiene la empresa sobre
su entorno. Esto se consigue mediante un documento denominado Balance social.

El Balance social es un instrumento de gestión. Ello implica que no se debe limitar a


presentar los resultados de la empresa, sino que debe servir de punto de partida para una
mejora de los resultados en materia social. En otras palabras, no debe quedar en papel mojado.

Beneficios y Costes Sociales

A continuación, ofrecemos un cuadro con posibles beneficios sociales (activos) y costes


sociales (pasivos) provocados por las empresas:
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BENEFICIOS SOCIALES COSTOS SOCIALES


Creación de puestos de trabajo. Contaminación medioambiental.
Destrucción de recursos naturales no
Creación de riqueza. renovables.
Donaciones a proyectos sociales. Enfermedades profesionales.
Actividades empresariales que reducen costos Dificultad para conciliar la vida laboral y
sociales. familiar.

Hay que destacar que, a diferencia del balance de la contabilidad, el Balance social es un
documento voluntario. A pesar de no existir obligación, el número de empresas que lo
presentan va en aumento, pues como hemos visto la responsabilidad social cada vez es más
importante. Algunas empresas lo hacen para crearse una buena imagen, pero cada vez son más
las que lo elaboran con el convencimiento de que les servirá para la mejora de la sociedad,
algo que en definitiva redundará en el beneficio de la empresa.

En muchos casos los gobiernos incentivan a las empresas para animarlas a realizar el
Balance social. Normalmente la ayuda consiste en facilitar asesores y herramientas
informáticas de forma que a la empresa no le suponga un coste adicional. Es de esperar que
cuando las empresas se convenzan de la utilidad de esta herramienta ya no serán necesarias las
ayudas.
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CONCLUSIONES

- El proceso globalizador ha generado presiones en: orden geográfico, climático, económico,


social y político.

- En un contexto de liberalismo económico: las grandes empresas mantienen un papel de


marcado protagonismo, poder y presión sobre gobiernos e instituciones en la búsqueda de
mayor acumulación de riqueza, justificada en los argumentos del progreso y desarrollo.

- Los trabajadores en países en vías de desarrollo, generalmente, se enfrentan a escenarios de


pobreza que los hace dependientes y débiles ante las propuestas abusivas en el mercado de
trabajo.

- La responsabilidad social empresarial es una propuesta que aporta alternativas y argumentos


que pueden desarrollar las empresas para evitar múltiples abusos que atentan contra el ser
humano, sus comunidades y el entorno natural en el que se desenvuelven, reflejadas en la
respuesta a las expectativas de los grupos de interés de la empresa.