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La Higuera, una torre con mucha historia

Torre de la Higuera, llamada popularmente “El Tapón del Atlántico” por su aspecto de
tapón de corcho

En el año 1577 se proyectó la construcción de 40 torres para vigilar la costa


andaluza, desde Gibraltar hasta Ayamonte, aunque su ejecución no tuvo lugar hasta
cerca de diez años después por conflictos de índole económicos entre los pueblos
implicados en su ubicación. Algunos Concejos Locales, que eran los encargados de
administrar y gobernar los municipio, alegaban la falta de recursos económicos, un
injusto reparto de gastos, tanto para su construcción como para su mantenimiento y una
mala elección de sus emplazamientos, que más tarde fue demostrado, ya que estaban
demasiado alejadas entre sí y dejaban un amplio campo de costa sin batir.

Algunas de estas torres no se llegaron a construir nunca; hay serias dudas sobre
la construcción de la Torre de Marijata (El Portil), incluida en este proyecto. Sin
embargo, sí hay referencias históricas sobre la Torre de Morla, situada en Mazagón,
entre la Torre del Río del Oro y la Torre Arenillas, que desapareció muy pronto por los
embates del mar. La desaparición de esta torre dejó desprotegida una gran franja del
litoral de Mazagón, que tuvo que ser cubierta por vigías en chozas o torres
improvisadas. En 1768 se elaboró un proyecto para construir una nueva torre en la
“Punta del Picacho”, cerca de donde estuvo la desaparecida Torre de Morla. Nunca se
llegó a construir.

El objetivo de estas torres no era otro que el de defender la costa andaluza de los
piratas turco-berberiscos (musulmanes), que desde sus bases en el norte de África,
saqueaban los poblados próximos a estas costas y apresaban a sus gentes, a los
pescadores que faenaban en sus aguas y a todos los que transitaban por ellas, para

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secuestrarlos y luego devolverlos a sus familias cobrando un rescate. Otros eran
vendidos como esclavos en el mercado musulmán; por lo general vendían a las mujeres,
que eran utilizadas para trabajos domésticos o como concubinas, y a los hombres más
jóvenes para remar en las galeras donde terminaban dejando su vida. El resto eran
decapitados; así de crueles eran estos piratas. Mucho se ha escrito, criticado y deplorado
sobre la esclavización de los africanos por parte de los blancos, sin embarco, se ha
ignorado la esclavitud de los blancos por parte de los africanos del Norte, que fue tan
siniestra como la de los blancos.
Al llegar a África era tradición obligar a los esclavos cristianos a desfilar por las
calles de la ciudad para que la gente se mofara de ellos; era una respuesta de rencor y
rabia por haber sido expulsados de España en el pasado.

La torre vista desde el acantilado donde se asentaba


La Torre de la Higuera se terminó de construir en el año 1638, y no fue
derribada por el terremoto de Lisboa de 1755 que afectó a toda la costa provocando un
tsunami, como aparece en la mayoría de los textos. Según el profesor de Historia
Medieval de la Universidad de Cádiz, Luis de Mora Figueroa, la torre basculó del
acantilado hacia la playa como consecuencia de un gran temporal, y así lo documenta en
su libro “Torres de almenara de la costa de Huelva”: Su actual situación se debe a haber
basculado desde la parte superior del acantilado magro-arenoso de origen continental
que costea todo este tramo del litoral de Arenas Gordas. En el informe de 1756 (Vide:
Apéndice Documental, D-27) se explica que “hallándose esta Torre situada a orilla del
Barranco, en un temporal Marítimo se cayó a la Playa donde se vee arruinada”,
situación y explicación que corrobora treinta años después el “Derrotero” de Tofiño
cuando afirma que “aún se ve caída entera á causa de haberla faltado los cimientos
por ser de arena”.
En un estudio más reciente, realizado por los investigadores de la Universidad de
Huelva, Juan Villegas y Antonio Mira, sobre un informe del ingeniero militar Ignacio
Salas, demuestran que en 1739 la torre ya se encontraba caída en la playa, sin que se
pueda precisar una fecha exacta. Es decir, que 16 años antes del terremoto la torre ya se

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había caído del acantilado, al parecer por los efectos derivados de un temporal. Este
ingeniero dice en su informe que en la caída se dio la vuelta y quedó seguramente
apoyada, en posición invertida e inclinada, sobre el talud que todavía existía a sus
espaldas.
Al contrario de otras torres, como la Torre del Río del Oro, que estaba dotada de
dos cañones de hierro, ésta nunca tuvo artillería; era una simple torre vigía con una
guarnición de 2 torreros que se alojaban en una choza próxima y que se comunicaban
con la Torre del Asperillo y la Torre de la Carbonera encendiendo hogueras por las
noches, y por el día humaredas o agitando lienzos blancos; éstas a su vez, hacían lo
mismo para avisar a los poblados de la proximidad de los piratas para que estuviesen
preparados para el ataque. Y es por eso que las torres reciben el nombre de Torres
Almenara, nombre que viene del árabe, y que quiere decir, atalaya donde se enciende un
fuego para alertar de algún peligro.

José Antonio Mayo Abargues

Diciembre de 2020