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Beneficios Penitenciarios - Acuerdo Plenario

Link: https://legis.pe/beneficios-penitenciarios-aplicacion-leyes-ejecucion-penal-tiempo-
acuerdo-plenario-1-2015-cij-116/

12.- Recuérdese que las consecuencias de una relación jurídica, entendida, en palabras de
RUBIO CORREA, como las diversas vinculaciones que existen entre dos o más situaciones
jurídicas – atribuciones, derechos, deberes, obligaciones y calificaciones jurídicas que recibe
una persona al adoptar un estatus determinado frente al derecho– interrelacionadas (así, por
ejemplo, entre el penado y el Estado), son regidas desde la entrada en vigencia por la nueva
ley. Es claro, además, que la situación o relación jurídica en sí misma –la condición de penado
del interno, de un lado, y el régimen y el tratamiento penitenciario, que le corresponde
constitucional y legalmente, de otro lado– no son alteradas por la norma; sino solo sus
consecuencias [RUBIO CORREA, MARCIAL: Aplicación de la norma jurídica en el tiempo,
Segunda edición aumentada, Lima, Fondo Editorial PUCP, 2013, p. 34].

Desde esta perspectiva, las relaciones jurídicas penitenciarias se inician desde que el interno es
condenado por sentencia firme –se rige por la ley vigente en ese momento–; luego, las
consecuencias que de ellas se derivan, como regla básica del Ordenamiento, solo podrían ser
alteradas o modificadas por la promulgación de una nueva norma jurídica. Salvo, claro está, en
los supuestos de retroactividad benigna; lo que quiere decir, en este último supuesto, que si
una norma de ejecución penal, penitenciaria concretamente, es promulgada con
posterioridad, en un momento cualquiera, y resulta más beneficiosa para los internos-
penados, esa norma se les aplica en lo que les beneficia –regulará situaciones del pasado,
siempre que sea más conveniente–.

14.- Es pertinente insistir, como criterio general, que el Derecho de Ejecución Penal, en tanto
sector del Ordenamiento Jurídico, vinculado siempre al sistema penal, está integrado, a
diferencia de los otros dos sectores que lo conforman: penal material y procesal penal, por dos
clases de normas: materiales y procesales, ya sea que determinen, como postula DE LA OLIVA,
el qué de la decisión –en el primer caso– o el sí y el cómo de ella –en el segundo caso–
[Derecho Procesal - Introducción, Segunda Edición, Madrid: Editorial Centro de Estudios
Ramón Areces, 2002, p. 118]. Es indudable que si las normas modifican los presupuestos
legales de los beneficios penitenciarios: tiempo de privación efectiva de libertad para su
concesión, requisitos básicos para su obtención y las reglas de excepción o de sus regímenes
especiales, se estará ante normas materiales de ejecución penal. Los ámbitos aludidos, desde
luego, no toman como referencia el proceso ni el conjunto de actos y hechos que lo
componen, –que es el elemento o dato que define la eficacia temporal de la norma procesal
[ASENCIO MELLADO, JOSÉ MARÍA: Introducción al Derecho Procesal, Cuarta Edición, Valencia:
Editorial Tirant lo Blanch, 2008, p. 27] –.

18°. Afirmar legalmente, bajo la expedición de precisas normas transitorias, los cánones en
que se definirá el factor de aplicación temporal de una específica ley penitenciaria –de
competencia legítima del Congreso–, en nada afecta otra consideración jurídico -
constitucional, esta vez referida a la retroactividad o a la ultraactividad benigna de toda ley de
ejecución penal. Las normas mencionadas en los parágrafos 6° in fine a 8°, necesariamente, de
efectuarse otras modificaciones con posterioridad a ellas más favorables al penado, imponen
la aplicación de estas últimas normas. 19º Desde este enfoque, y en clave de favorabilidad,
aquellos que han solicitado beneficios penitenciarios y se les ha denegado por aplicar criterios
distintos a las Leyes número 30101 y 30332, citando a su vez como fundamento la vigencia de
las Leyes número 30054, 30068, 30076, 30077 y 30362, en tanto en cuanto coliden con lo
dispuesto en el presente Acuerdo Plenario, tienen expedito su derecho para volver a incoar el
procedimiento penitenciario correspondiente. Invocar, de parte del órgano jurisdiccional, el
principio de preclusión o de cosa juzgada formal no es de recibo, por cuanto el principio
constitucional de legalidad en la ejecución de las penas- desarrollado legalmente por el
artículo VI del Título Preliminar del Código Penal- se impone con armonía con la justicia
material y seguridad jurídica en cuanto valores superiores del ordenamiento jurídico.

20°. Consta, obviamente, una diferencia entre el criterio general asumido: inicio de la
ejecución material de la condena: fecha en que la sentencia condenatoria adquiere firmeza, y
el criterio específico admitido en las leyes número 30101, de 2 de noviembre de 2013, y 30332,
de 6 de junio de 2015: momento de la comisión del delito. Tal divergencia temporal entre la
fecha en que se comete el delito y la fecha en que adquiere firmeza una sentencia
condenatoria, da lugar a que durante ese lapso de tiempo se dicte una ley sobre la materia –si
y solo si tal norma asume el criterio general, y no el de las dos normas ya mencionadas– que
puede, según el caso, flexibilizar o endurecer los beneficios penitenciarios.

23°. Es pertinente aclarar que la “igualdad ante la ley” es un presupuesto indispensable para el
ejercicio de los distintos y plurales derechos individuales, cuya exigencia de justicia obliga al
Estado a evitar que el penado no sufra una discriminación. Sin embargo, no se trata de un
derecho autónomo ni absoluto, en la medida que se encuentra conectado con los restantes
derechos, facultades y atribuciones constitucionales y legales. Si bien la Constitución
promueve el trato igualitario de todas las personas, no descarta la posibilidad de aplicar un
tratamiento diferenciado a sujetos y situaciones de facto que se encuentren amparados en
una misma hipótesis, siempre y cuando exista una razón objetiva, suficiente y clara que lo
justifique.

Juzgado Colegiado Arequipa– Sobre temporalidad de beneficios penitenciarios

Previamente corresponde establecer la ley aplicable al presente caso, tomando en cuenta que
la Ley de Ejecución Penal vigente Decreto Legislativo 1296 ha establecido una prohibición de
beneficios de semi-libertad y liberación condicional para determinados delitos contra la
libertad e indemnidad sexual, dentro de ellos el delito de actos contra el pudor; sin embargo,
debe tomarse en consideración que una de sus disposición finales de dicho dispositivo legal ha
establecido expresamente que las leyes especiales sobre beneficios penitenciales mantienen
su vigencia, por lo tanto, debe tomarse en consideración que la ley que rige para el presente
caso es la Ley N° 28704 que conforme lo ha señalado también el abogado del establecimiento
penal de Socabaya, esta es un ley especial y por tanto no le afecta la prohibición establecida
por el Decreto Legislativo 1296, dado que esta misma norma como se tiene ya dicho ha
establecido la no afectación de las leyes especiales. Asimismo, debe tomarse en consideración
que respecto a este extremo también se han dado las leyes 30609 la cual varia la revisión de la
pena de dos por uno al seis por uno, y la ley N° 30838 proscribe la redención de la pena en el
mencionado delito, pero a los argumentos antes expresado igualmente debe privilegiarse la
ley especial como ya se tiene indicado.

Análisis

El código de ejecución penal tiene su propia normatividad, y respecto a la temporalidad el


artículo VIII del Título Preliminar, que estatuye: “La retroactividad y la interpretación de este
Código se resuelven en lo más favorable al interno”.
Desde luego, presiden el artículo VIII del Título Preliminar del Código de Ejecución Penal dos
preceptos de la Constitución. El primero, el artículo 103° C. que estipula: “[…] La ley, desde su
entrada en vigencia, se aplica a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas
existentes y no tiene fuerza ni efecto retroactivos; salvo, en ambos supuestos, en materia
penal cuando favorece al reo […]”. Esta disposición asumió, como se sabe, la teoría de los
“hechos cumplidos”, por lo que cada una de las normas jurídicas ha de ser aplicada durante su
período de aplicación inmediata, prohibiendo como regla general, la ultraactividad de la norma
previa o la retroactividad de la norma subsiguiente, salvo la retroactividad penal benigna. El
segundo, el artículo 139°.11 C. que dispone que: son principios y derechos de la función
jurisdiccional: 11) “la aplicación de la ley más favorable al procesado en caso de duda o de
conflicto entre leyes penales”

En ese interregno, hasta antes de la expedición de las leyes número 30101, de 2 de noviembre
de 2013, y 30332, de 6 de junio de 2015, el Tribunal Constitucional, en la Sentencia número
2196-2002- PHC/TC, de 10 de diciembre de 2003, estimó que en el caso de las normas de
ejecución penal, sus disposiciones deben considerarse como normas de carácter
procedimental y no como una ley penal material; y, para establecer el momento de la
aplicación en el tiempo de un acto procedimental penitenciario –como en el caso de beneficios
penitenciarios–, debía tenerse en cuenta la fecha en que se inició el procedimiento destinado a
obtener el beneficio penitenciario solicitado, esto es, el momento de la presentación de la
solicitud para acogerse a este.

Conforme lo sostenido en anterior oportunidad por este Tribunal (STC 1594-2003) " ( ... ) El
problema de la ley aplicable en el tiempo, ha de resolverse bajo los alcances del principio
tempus regis actum, pero morigerado por la garantía normativa que proscribe el sometimiento
a un procedimiento distinto de los previamente establecidos en la ley, proclamado en el inciso
3) del artículo 139° de la Constitución, que vela porque la norma con la que se inició un
determinado procedimiento no sea alterada o modificada con posterioridad por otra, de
manera que cualquier modificación realizada con posterioridad al inicio de un procedimiento,
como la de solicitar un beneficio penitenciario, no debe aplicarse" (Funds. Jurs. N. 9 y 10).

Sin embargo, esta Corte Suprema de Justicia, en el Acuerdo Plenario número 08-2011/CJ-116,
de 6 de diciembre de 2011, consideró que la naturaleza, material o procesal, de una ley de
ejecución penal está en función del ámbito que regula; de suerte que una ley de ejecución
penal puede ser, indistintamente y, según el caso, norma sustantiva o norma procesal.
Asimismo, determinó que cuando la ley de ejecución penal incide en los requisitos
configuradores de un beneficio penitenciario –no en el trámite o procedimiento del mismo– el
factor de aplicación, por su carácter material o sustantivo, será el momento en que se inicia la
ejecución material de la sanción penal.

Sentencia del Tribunal Constitucional N° 02965-2005-HC

Link: http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2006/02965-2005-HC.pdf

El fundamento 6 y 7, establece que: “Los Alcances del artículo VIII del Título Preliminar del
Código de Ejecución Penal Antes de proseguir con el análisis del tema, conviene precisar los
eventuales alcances que sobre el tema en cuestión pueda tener el artículo VIII del Código de
Ejecución Penal, que dispone que "La retroactividad y la interpretación de este Código se
resuelven en lo más favorable al interno". Dicha disposición, tomando en cuenta que la ley
aplicable es la vigente al momento de presentarse, por ejemplo, la solicitud de acogimiento a
los beneficios penitenciarios, determina que una nueva ley pueda ser aplicable
retroactivamente en aquellos casos en los que, a pesar de que la solicitud se presentó durante
la vigencia de una ley anterior, la nueva ley establece condiciones más favorables para acceder
a los beneficios penitenciarios. De manera que si, prima facie, tal solicitud debe resolverse
conforme a la ley vigente al momento de presentarse tal petición, se aplicará la nueva ley,
siempre que ésta regule tal materia de la manera más favorable a las expectativas del interno .
En la dilucidación de la controversia de autos, por cierto, no entra en juego la segunda parte
del referido artículo VIII del Código de Ejecución Penal; esto es, el mandato de que el juzgador
deberá interpretar las disposiciones de dicho Código de Ejecución de la manera más favorable
al interno. En este último caso, en efecto, ya no se está frente a un supuesto de dos o más
leyes que pugnan por ser aplicadas para resolver una determinada materia, sino frente a una
sola disposición cuyo sentido prescriptivo admite diversas formas de comprensión. En tal
supuesto, como lo dispone el artículo VIII del Código de Ejecución Penal, el operador jurídico
ha de aplicar dicha disposición en el sentido interpretativo que sea más favorable al interno.”

Fundamento 8, Ahora bien, si las disposiciones que establecen los supuestos para conceder un
beneficio penitenciario, como la liberación condicional y la semi-libertad, no son normas
materialmente penales, éstas deben considerarse, a efectos de determinar la ley aplicable en
el tiempo, como normas materialmente procesales o procedimentales, como se ha dicho.

Fundamento 9; Sobre el particular, en la STC N.O 2928-2002-HC/TC, este Colegiado destacó


que el derecho al procedimiento preestablecido en la ley no garantiza que se respeten todas y
cada una de las disposiciones legales que regulan el procedimiento, sea éste administrativo o
jurisdiccional, sino que las normas con las que se inició un determinado procedimiento "no
sean alteradas o modificadas con posterioridad" por otra. De esta manera, iniciado un
procedimiento determinado, cualquier modificación realizada a la norma que lo regulaba, no
debe ser la inmediatamente aplicable al caso, pues el inciso 3) del artículo 139° de la
Constitución garantiza que "nadie puede ser sometido a procedimiento distinto de los
previamente establecidos". Por lo tanto, la cuestión ahora en debate es: ¿cuál ha de ser el
momento que establezca la legislación aplicable para resolver un determinado acto
procedimental, como el de autos, concerniente a los beneficios penitenciarios? El Tribunal
Constitucional considera que ese dies a quo es la fecha en la cual se inicia el procedimiento
destinado a obtener el beneficio de semilibertad o liberación condicional; esto es, conforme se
desprende de los artículos 50° y 55° del Código de Ejecución Penal, respectivamente, la fecha
en que se presenta la solicitud para acogerse a los beneficios penitenciarios. Desde ese
momento, cualquier modificación que se realice a las condiciones para acogerse a un beneficio
penitenciario no podrá ser aplicable al caso concreto del solicitante, a no ser que la nueva ley,
como dispone el artículo VII del Título Preliminar del Código de Ejecución Penal, sea más
favorable al interno.

Sentencia del Tribunal Constitucional 02198-2009/HC-TC

Link: https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2009/02198-2009-HC.pdf

Fundamento 5; En cuanto a la supuesta afectación a los principios de irretroactividad de la ley


y de la aplicación de la ley más favorable al reo en materia penal (establecidos en el artículo
103° de la Constitución, este Supremo Intérprete de la Constitución ha señalado en la
sentencia recaída en el Expediente N.O 4786-2004-HC/TC que "pese a que existe un nexo
entre la ley penal (que califica la conducta antijurídica y establece la pena) y la penitenciaria
(que regula las condiciones en las que se ejecutará la pena impuesta), esta última no tiene la
naturaleza de una ley penal, cuya duda sobre sus alcances o eventual colisión con otras leyes
imponga al juzgador la obligación de aplicar la ley más favorable. Desde esa perspectiva,
atendiendo a que las normas que regulan el acceso a los beneficios penitenciarios no son
normas penales materiales sino normas de derecho penitenciario, sus disposiciones deben ser
consideradas como normas procedimental es, puesto que ellas establecen los presupuestos
que fijan su ámbito de aplicación, la prohibición de acceder a beneficios penales y la recepción
de beneficios penitenciarios aplicables a los condenados.

Fundamento 6. Es en este contexto que este Tribunal ha precisado en la sentencia recaída en


el STC 2196-2002-HC/TC, caso Carlos Saldaña Saldaña, (Expediente N° 2196-2002- HC/TC FFJJ 8
Y 10) que "[e]n el caso de las normas procesales penales rige el principio tempus regis actum,
que establece que la ley procesal aplicable en el tiempo es la que se encuentra vigente al
momento de resolverse el acto. [No obstante, se considera asimismo que] la legislación
aplicable para resolver un determinado acto procedimental, como el que atañe a los beneficios
penitenciarios, está representado por la fecha en el cual se inicia el procedimiento destinado a
obtener el beneficio penitenciario, esto es, el momento de la presentación de la solicitud para
acogerse a éste".

ACUERDO PLENARIO N° 8-2011/CJ-116

Link: https://derecho.usmp.edu.pe/cedp/jurisprudencia/Acuerdo%20Plenario
%20N8_2011.pdf

Fundamento 15°. Igualmente, corresponde en exclusividad a una norma legal taxativa


identificar las variantes que se aplicaran para el régimen especial de redención de penas por el
trabajo y la educación, respecto de las cuotas diarias requeridas para la redención
proporcional de la pena en cumplimiento.

Ambas clases de normas de ejecución penitenciaria, sin duda, tienen un carácter material. La
doctrina ha deslindado cuándo se está ante una norma material y cuándo ante una norma
procesal. Las normas que se pronuncian sobre el alcance y requisitos objetivos y subjetivos de
un beneficio penitenciario, “…al determinar el contenido de la decisión jurisdiccional, la
estimación o desestimación de la pretensión ejercitada…”, sin duda son materiales. Ahora
bien, más allá del enfoque referido a la propia decisión jurisdiccional, dichas normas desde la
perspectiva de su ámbito de aplicación, “…al delimitar acabadamente la conducta de los
sujetos jurídicos fuera del proceso –reconociéndoles derechos y fijando reglas que definen su
actuación ulterior- ”, permiten reiterar su evidente naturaleza material [JUAN MONTERO
AROCA. Derecho Jurisdiccional I Parte General, Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 2007, p.
482]. La conclusión que se deriva de lo expuesto es, a no dudarlo, trascendente. El factor
temporal de aplicación, desde luego, no será el mismo que si se tratase de una norma procesal
de ejecución, atento a su diferente naturaleza jurídica. ¿Cuál es, entonces, el hecho o acto
jurídico material que la determina? La institución debe regirse por la ley vigente al momento
en que se inicia la ejecución material de la sanción penal, esto es, cuando queda firme la
sentencia que impuso la pena correspondiente, salvo criterios universales de favorabilidad en
la fase de ejecución material de la sanción privativa de libertad. En suma, se hace mención, no
a la fecha de comisión del delito sino a la del inicio de la ejecución material de la sanción penal,
que en términos procesales se objetiva en la fecha en que la sentencia adquiere firmeza .
Materialmente la ejecución empieza o se inicia técnicamente en ese momento. Atendiendo al
principio diferencial, la finalidad del preso preventivo es la retención y custodia, no así el
tratamiento penitenciario, propio de los penados, que desde un concepto amplio comporta
aquella actividad destinada a suplir aquellas carencias con las que el interno ha entrado en el
Establecimiento Penal [JAVIER NISTAL BURÓN: El régimen penitenciario: diferencias por su
objeto. La retención y custodia/la reeducación y reinserción. En: Cuadernos y Estudios de
Derecho Judicial, Madrid, p. 9-10]. Por tanto, por razones de justicia material y de estabilidad o
seguridad jurídica, debe estarse a esa circunstancia. Debe quedar en claro que las normas en
materia penitenciaria afectan de manera directa al derecho fundamental de la libertad y a la
dignidad del individuo. Así las cosas, la pena impuesta en la sentencia debe entenderse como
una situación jurídica acabada de la que no pueden quedar al margen las reglas para su
concreta ejecución. Una nueva Ley no puede anudar efectos a situaciones producidas y
consolidadas con anterioridad a ella [CARMEN JUANATEY DORADO: La Ley de medidas de
reforma para el cumplimiento íntegro y efectivo de las penales, y los principios
constitucionales del Derecho Penal. En: Estudios Monográficos. Editorial La Ley, p. 28-29]. En el
fondo de este planteamiento subyace la opción de la doctrina mayoritaria que afirma la
autonomía del Derecho de Ejecución Penal, pues presenta peculiaridades que le son propias y
que impiden su inclusión en el Derecho penal material y en el Derecho procesal penal –como
el protagonismo de la Administración penitenciaria en la ejecución penal y las peculiaridades
del Juez en la ejecución de las sanciones penales- sin que ello signifique excluir o reducir la
íntima conexión con ambos derechos –que JESCHECK ha entendido como los tres pilares del
Derecho Penal- [CARMEN JUANATEY DORADO: Manual de Derecho Penitenciario, Iustel,
Madrid, 2011, p. 20]3.

Fundamento 16. Por lo demás, cabe recordar que reiterada jurisprudencia del Tribunal
Constitucional (Sentencia del Tribunal Constitucional N° 2198-2009-PHC/TCUCAYALI, del 31 de
agosto de 2009, Asunto Darío Rojas Rodríguez) ha deslindado ya que será de aplicación, en
caso de sucesión de leyes en el tiempo, el régimen legal al momento de formalizarse ante la
autoridad competente la correspondiente solicitud de beneficios penitenciarios. Tal decisión,
como es evidente, sólo rige para las leyes procesales de ejecución –la doctrina procesalista, en
este punto, es conteste-, que están sujetas al principio de aplicación inmediata y al tempus
regit actum, y en las que, por sobre todo, el factor temporal de aplicación –el dies a quo- será
la ley procesal vigente al momento de realización del acto procesal: petición del beneficio
penitenciario. En consecuencia, cuando el pedido fuera formulado por el interno o se
encuentre en trámite con anterioridad a la vigencia de una nueva ley, se deberá mantener con
eficacia ultractiva el régimen procesal correspondiente, salvo supuestos de clara favorabilidad
que incidan en una tramitación más acorde con los derechos procesales y los principios del
proceso penal de ejecución. Cabe insistir que esta concepción diferenciadora asume desde la
ciencia integral del Derecho penal las nociones de merecimiento de pena, que están radicadas
en criterios que determinan el marco de la sanción penal, y de necesidad social de penas, que
constituye el criterio sustancial para las reacciones estatales post delito.

ANALISIS DEL CASO EN CONCRETO

Articulo vigente: "Artículo 53. Liberación condicional

La liberación condicional se concede al sentenciado que ha cumplido la mitad de la pena siempre que no
tenga proceso pendiente con mandato de detención.

En los casos de los delitos a los que se refiere el artículo 46, primer párrafo, la liberación condicional
podrá concederse cuando se ha cumplido las tres cuartas partes de la pena y previo pago del íntegro de
la cantidad fijada en la sentencia como reparación civil y de la multa o, en el caso del interno insolvente,
la correspondiente fianza en la forma prevista en el artículo 187 del Código Procesal Penal.
El beneficio de liberación condicional es inaplicable a los reincidentes, habituales y a los agentes de los
delitos tipificados en los artículos 107, 108, 108-A, 121, 121-A, 121-B, 152, 153, 153-A, 173, 173-A, 186,
189, 195, 200, 279-A, 279-B, 296, 297, 317, 317-A, 319 a 323, 325, 326, 327, 328, 329, 330, 331, 332 y
346 del Código Penal.

1.- La sentencia en contra de Edwin Fernando Hoyos Pomacaja es de fecha 15 de marzo del 2016.

2.- La fecha en la que presenta el escrito de beneficios penitenciarios es 01 de abril del 2019.

3.- Constatación domiciliaria de fecha 20 de marzo del 2019, señala su hermano que a partir de la fecha
su hermano Edwin Fernando Hoyos Pomacaja vivirá en el domicilio ubicado en la Urb. San Martin de
Socabaya Zona A CA. Huancayo 401, distrito de Socabaya, provincia y departamento de Arequipa. Donde
dormirá su hermano, primer o segundo piso.

4.- Contrato de trabajo de fecha 02 de febrero del 2019, Remates y Liquidaciones de empresa
10295857311, celebra contrato con el sentenciado, sine embargo la dirección que obra en el contrato es
diferente al de la constatación domiciliaria, trabajará como conserje; el contrato será por un año,
pudiendo ser renovado por un años. Qué pasará con el tiempo restante, si su pena vencía el 14 de
septiembre del 2021.

5.- Tratamiento terapéutico, pericia psicológica y psiquiátrica, en ambos informes señala que su
ocupación es carpintero.

6.- Reparación civil de 1500.00 soles, 10 cuotas de 150.00 soles, vencía en enero del 2017; sin embargo,
recién cancela en el 2018, con dos cuotas 750.00 soles.

7.- Certificado de fecha 18 de abril del 2019, donde se indica que no registra sanción disciplinaria; sin
embargo dicho documento solo tiene validez por tres meses; y a la fecha de la audiencia ya se cumple
los tres meses, sin embargo debería tener otro documento válido. Nada asegura que en estos tres
meses no tenga sanción disciplinaria.

8.- Constancia de régimen de vida y etapa de tratamiento del interno, de fecha 23 de abril del 2019, sin
embargo las evaluaciones solo fueron hasta setiembre del 2018.

9.- Informe N° 031-2019-2019-INPE, señala que el penal estuvo trabajando en la especialidad de termo
formados, tratamiento social inicia el mismo día de la sentencia?; se proyecta a trabajar en una empresa
Courier y no de conserje?

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