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UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO

ESCUELA DE POSGRADO

TESIS

LA REFORESTACIÓN COMO REGLA DE CONDUCTA EN LA


TERMINACIÓN ANTICIPADA DE PROCESOS POR DELITO DE
ATENTADO CONTRA BOSQUES Y TRÁFICO ILEGAL DE MADERA
DURANTE EL PERÍODO 2010-2016

INVESTIGADORA: Abg: Yovaniy López Díaz

ASESOR: Dr:

Lambayeque – Perú

2020
LA REFORESTACIÓN COMO REGLA DE CONDUCTA EN LA
TERMINACIÓN ANTICIPADA DE PROCESOS POR DELITO DE
ATENTADO CONTRA BOSQUES Y TRÁFICO ILEGAL DE MADERA
DURANTE EL PERÍODO 2010-2016

Tesis presentada a la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Pedro Ruiz


Gallo para optar el grado de Maestra en Ciencias Penales

_________________________ _____________________

Abg. Yovaniy López Díaz Dr.Cés

AUTORA ASESOR

APROBADO POR :

______________________

Dr. Mariol

Presidente del Jurado

_____________________

Dr. Jorge Oico

Secretario del Jurado

_____________________________

Dra. R Ramírez

Vocal del Jurado

Lambayeque, marzo del 2019


ACTA DE SUSTENTACIÓN DE TESIS

iii
DECLARACIÓN JURADA DE ORIGINALIDAD

Yo, Yovaniy López Díaz identificada con DNI n° xxxxx autora de la investigación,

libre y voluntariamente declaro que los resultados obtenidos y presentados en mi

informe final de tesis, previo a la obtención del grado académico de Maestra en

Ciencias Penales son originales, auténticos y personales.

En tal virtud, no constituye plagio o copia alguna, constituyéndose en documento

único como mandan los principios de la investigación científica, de ser comprobado lo

contrario, me someto a las disposiciones legales pertinentes.

Chiclayo, febrero del 2020

iv
Dedicatoria

v
Agradecimiento

vi
ÍNDICE DE TABLAS

página

Tabla 1 Tala de bosques


Tabla 2 Acopio para comercio ilegal
Tabla 3
Tabla 4 a
Tabla 5 s
Tabla 6
Tabla 7
Tabla 8 1
Tabla 9
Tabla 10
Tabla 11

vii
ÍNDICE DE FIGURAS

Figura 1. xx

Figura 2.1

viii
RESUMEN

El objetivo de la investigación fue, explicar las razones en el Código Penal peruano. La


hipótesis, Se empleó un diseño no experimental, con metodología descriptiva,
transeccional, los métodos usado fueron el empírico, descriptivo explicativo, el hipotético
deductivo, así como el hermenéutico. Como técnicas se empleó el cuestionario, el análisis
de contenido, la lectura y entrevistas, Los informantes fueron en número de 12 entre
ellos: jueces, fiscales y abogados penalistas. Se arribó a la conclusión general que una de
las razones en las que habría incurrido el legislador en la aplicación de las penas en los
delitos de robo agravado frente al de homicidio simple en el Código Penal peruano, …
de acuerdo con las posibilidades fácticas y jurídicas. Recomendándose a los magistrados
aplicar los
Se recomienda a si mismo; utilizar criterios de interpretación de la ley, la hermenéutica
jurídica, el análisis jurisprudencial, para evitar la arbitrariedad y la inseguridad jurídica.

Palabras clave:
.

ix
ABSTRACT

Keywords:

x
ÍNDICE GENERAL

Acta de sustentación

Declaración jurada

Dedicatoria

Agradecimiento

Índice de tablas ix

Índice de figuras x

Resumen xi

Abstract xii

Introducción 18

xi
Introducción

xii
CAPÍTULO I: DISEÑO TEÓRICO

SUB CAPÍTULO I: ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN

SUB CAPÍTULO II: BASE TEÓRICA

1. Fundamentos epistemológicos educativos de

2.1. Medio ambiente. Definición

2.2. Daño ambiental. Definición

2.3. Delitos contra el medio ambiente. Definición

2.4. Bien jurídico tutelado

2.4.1. Técnicas de tipificación

2.4.2. Delitos contra el medio ambiente como delitos de peligro

2.5. El delito de atentado contra bosques


1.3. Definiciones conceptuales
1.4. Operacionalización de variables
1.5. Hipótesis

CAPÍTULO II MÉTODOS Y MATERIALES

2.1. Tipo de investigación

2.2. Método de investigación

2.3. Diseño de contrastación

2.4. Población, muestra y muestreo

2.5. Técnicas e instrumentos recolección de datos

2.6. Procesamiento y análisis de datos

xiii
CAPÍTULO III RESULTADOS 132

CAPÍTULO IV DISCUSIÓN 145

Conclusiones 150

Recomendaciones

Referencias bibliográficas

Anexos

xiv
INTRODUCCIÓN
Recién aquí con arábigos
En los bosques secos de la costa norte peruana, en los departamentos de Piura, Tumbes,
Lambayeque y La Libertad, el algarrobo (Prosopis pallida) es clave para el ecosistema y
la economía local. Sin embargo, la deforestación y los cambios de uso de suelo, junto con
el cambio climático, generan una modificación en la composición paisajística de los
bosques, que lleva a la pérdida de biodiversidad y recursos (Sabogal, 2011), citado por
(Cuentas, 2015).(p. 106).

La reducción progresiva de los bosques secos de algarrobo está afectando negativamente


a comunidades norcosteras, particularmente en Lambayeque, donde la estabilidad
económica depende en gran parte de los recursos forestales, lo que significa una pérdida
ecológica y socioeconómica que afecta los ingresos de actividades económicas
dependientes de estos bosques. En este contexto, es relevante conocer el estado y
distribución humana que influye en su reducción, y comprender y compartir los efectos
positivos en la economía local.

La importancia de los bosques secos de algarrobo para el desarrollo de las comunidades


se enmarca en el beneficio de la economía agraria como soporte económico y de
subsistencia para más de 400.000 familias campesinas de la costa norte (Beltrán, 2013).
El valor económico se relaciona con el uso de leña y carbón que sirven como combustible
en hogares rurales y para la población local. Las ciudades de mayor consumo de este
combustible en el país son Trujillo, Chimbote, Chiclayo y Lima, siendo esta última la que
más consume, especialmente en mercados de pollerías y restaurantes. Una consecuencia
es la deforestación de algarrobos y su extracción ilegal como carbón para comercializarlo
en Chiclayo, que impulsa la llegada de compradores y la tala ilegal con fines productivos.
(p.106).

La prensa local reporta que por esta situación se han perdido unas 20.000 hectáreas de
bosque entre Olmos, Motupe, Salas, Jayanca, Pítipo, Íllimo y Mórrope (Velásquez, 2009;
RPP Noticias, 2011b)..

15
Vásquez,C. (19 de setiembre del 2017) Corresponsal de La República informa que: El
comercio ilegal hace que Lambayeque pierda anualmente unas siete mil hectáreas de
bosques secos y ponga en riesgo la sostenibilidad de los recursos vegetales que utilizan
los distritos de Olmos, Motupe, Mórrope y Pacora, según reveló el jefe del Servicio
Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), Velásquez . (citado por Cuentas, 2015).

Por ejemplo, producto de esta depredación en los últimos quince días el Serfor en una
operación conjunta con el Ministerio Público y la Policía Nacional, decomisaron más de
60 toneladas de carbón vegetal de algarrobo listas para su comercialización. 

Figura 1 Tala de bosques


Fuente : Infobosques

La intervención se realizó en ocho camiones que trasladaban la mercancía a las diversas


regiones del país. El carbón  provenía de Olmos, Motupe, Mórrope y Pacora, además de
las regiones de Piura y Tumbes. (párr. 3).

“El comercio ilegal de carbón es producto de la tala indiscriminada de bosques. Con un


presupuesto limitado, el personal de Serfor realiza operativos para intervenir a las
personas que hacen un mal uso de los bosques”, explicó Velásquez. 

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En esa línea, el funcionario explicó que en los operativos realizados por su institución
identificaron a personas que tenían el carbón vegetal en sacos listos para ser vendidos,
así como varios árboles talados. Además, en varios sectores encontraron hornos donde
queman los troncos. (párr. 5).

“La tala ilegal de bosques es un problema social. En los distritos donde se elabora el
carbón vegetal existen grandes índices de pobreza. La gente no tiene cómo sobrevivir y
se dedica a carbonizar el algarrobo”, resaltó. 

Incendios

Por otro lado, el jefe del Serfor indicó que la tala ilegal de los bosques se redujo en más
del 30% este año. Sin embargo, la provocación de incendios forestales aumenta no solo
la pérdida de bosques, sino también de plantas somáticas como los espinos, tillandsias,
orquídeas, entre otras especies. (párr. 7).

Figura 2 Acopio para comercio informal


Fuente : Infobosques

“Estamos realizando alianzas con los municipios con el fin de empadronar a los
pobladores que viven cerca de los bosques. De esta manera se les puede capacitar para
hacer un manejo aprovechativo de su ecosistema”, mencionó Rafael Velásquez. 

17
Cabe señalar que durante la emergencia por las lluvias de El Niño costero, el Serfor
entregó 1,200 toneladas de carbón a las familias afectadas. Esta colaboración benefició
a un total de 66 mil familias de varios distritos lambayecanos. (párr. 9).

“El Serfor como organismo adscrito al Ministerio de Agricultura facilitó la entrega de


diversas toneladas de carbón para disminuir el riesgo económico de las familias”,
explicó el director de Competitividad Forestal y de Fauna Silvestre, Juan Carlos
Guzmán. 

Asimismo, detalló que se viene coordinando con la Autoridad para la Reconstrucción


con Cambios la entrega de presupuesto para la reforestación y conservación natural de
los bosques.(párr. 10).

Seqún RPP del Perú (2017) citado por Infobosques, En Lambayeque, los residentes del
distrito de Zaña, señalaron que hace ocho años los árboles de Algarrobo, Vichayos y
Faiques del “Bosque Seco de la otra Banda”, uno de los más importantes de ecosistema
en la región, serian talados de manera irresponsable por traficantes de tierra que estarían
amparados por títulos de propiedad falsos. Debido a este problema el Congreso aprobó el
proyecto de Ley 898/2016-CR, el cual declara de interés nacional la recuperación de la
biodiversidad y ecosistema del bosque; además, existe la ordenanza regional N° 002-
2011-GR que declara el bosque seco de interés para su conservación. (párr. 1).

Sin embargo, aún el Cerro “Las Animas”, donde se hallan restos arqueológicos
importantes para la historia de la zona, sigue desprotegida. “Esperamos que la ley no
quede en el papel. Debemos recuperar nuestro bosque al cual no podemos ingresar por
que hay personas con licencia para disparar. Exigimos al Ministerio de Cultura que
también nos apoye para que el patrimonio cultural del lugar no desaparezca por las malas
acciones de estas personas que solo piensan en lucrar”, señalo el denunciante.

Situación similar viven los residentes del pueblo de Carrasquillo Morropón, región Piura,
quienes también señalan la tala indiscriminada de 2km de la planta Overal y Palo Santo
del “Bosque del Cerro San José” El Overal es el alimento de varios animales de la zona
rural, por lo que dicha actividad ilegal no solo afectaría al medio ambiente, también a los
agricultores y ganaderos. Debido a la importancia de esta planta, años atrás la comunidad

18
junto a las autoridades municipales un compromiso mediante un acta comunal que
prohíbe la tala y quema de estas plantas. (párr. 3).

Además, parte del “Canal de Los Incas” en Carrasquillo, considerado como patrimonio
del estado, se habría visto afectado por personas inescrupulosas quienes retiraron las
antiguas piedras de su lugar original. “Sospechamos de una persona que hace 19 años
tuvo conflictos con los ciudadanos de la localidad. Queremos que las autoridades no nos
desamparen e investiguen a esta persona que afecta nuestro medio ambiente e historia”,
señalo Luz Crisanto, regidora de la localidad. En nuestro país, el decreto Legislativo
Nª1220, establece medidas para la lucha contra la tala ilegal; así mismo, la ley Nª1237
establece mayores sanciones a los delitos ambientales entre los cuales están los delitos
contra los bosques. Ciudadanos de ambas localidades instan a las autoridades que pongan
mano firme sobre estas personas inescrupulosas para evitar la depredación total de estos
bosques importantes en la costa peruana. (párr. 4).

El dato que solo entre

hectáreas de cobertura de bosque, según datos de la Red Peruana de Investigación


Ambiental, no sólo genera en la ciudadanía preocupación sino fundamentalmente
indignación, pues pese a ser una nación bendecida con una amplia biodiversidad, aquella
viene siendo explotada indiscriminada por inescrupulosos y mafias organizadas.

Ante tan preocupante realidad el Estado reaccionó introduciendo modificaciones a


los llamados delitos contra el “medio ambiente”, y en particular incrementando
ampliando las conductas reprochables y las penas de los delitos de atentado contra
bosques y tráfico ilegal de madera.

Sin embargo en la práctica, la respuesta penal ha resultado insuficiente a la luz de


las graves consecuencias que genera la tala ilegal de bosques y la subsecuente
comercialización de recursos madereros, pues la pena y la reparación civil previstas no
inciden directamente en la recomposición del medio ambiente, pese a ser factible tal
hecho.

En este sentido, el problema materia de tesis es la falta de medidas dentro del

19
proceso penal instaurado por la comisión de los delitos de atentado contra bosques y
tráfico ilegal de madera que incidan directamente en la reparación del daño ocasionado al
medio ambiente.

Ante la situación descrita, la propuesta de solución o hipótesis formulada


consistente en quesi se implementa la medida de reforestación como regla de conducta al
arribar a la terminación anticipadade procesos por los delitos de atentado contra bosques
y tráfico ilegal de madera, además de la reparación civil, entonces se logrará una efectiva
recomposición del medio ambiente afectado por la comisión de tales delitos.

La hipótesis fue contrastada a través del análisis de resoluciones judiciales que


aprueban los acuerdos de terminación anticipada sobre los delitos de atentado contra
bosques y tráfico ilegal de madera y encuestas, llegándose a confirmar la realidad
problemática pero fundamentalmente demostrando la viabilidad de la propuesta de
solución planteada.

La tesis fue estructurada en tres capítulos: el primero dedicado a la tutela del


medio ambiente y el derrotero a seguir en la legislación destinada a restablecer
desequilibrios medioambientales como los surgidos de la tala ilegal de bosques; el
segundo, reservado para el análisis de la figura de la terminación anticipado, pues es a
través del presente mecanismo que se pueden introducir reglas de conducta como la
reforestación; y, en tercer lugar, el análisis de la figura de la reforestación.

20
CAPÍTULO I:

DISEÑO TEÓRICO

21
1. ANTECEDENTES DE INVESTIGACIÓN
1.1. En el contexto internacional
En Córdova, España, existe un trabajo de Velásquez, (2015) titulado Protocolo de
Restauración Ecológica para Zonas de Alta Montaña en la Región Norte de los Andes
Colombianos, tesis doctoral, tuvo como objetivo elaborar un Protocolo de Restauración
Ecológica para los Bosques Altoandinos de la Región Norte de Colombia. Para ello se
hizo una revisión completa de los modelos establecidos en el año 1998, evaluadas en los
años 2000, 2006 y 2014 en el área de amortiguación de la Reserva Forestal Protectora
Regional Farallones del Citará. En el año 2014 se evaluaron las especies más exitosas
en términos de crecimiento dimétrico, incremento en altura, menores tasas de
mortalidad y mejor adaptación exhibida a las condiciones ambientales de la zona;
mostrando en la actualidad una característica definida de estructura, función y servicios
ecosistémicos deseables y necesarios en las áreas de esta zona de estudio que
actualmente presentan índices avanzados de degradación y por tanto requieren
urgentemente acciones encaminadas a su restauración ecológica.

1.2. En el contexto nacional


En Lambayeque existe un trabajo de Vera, (2018) titulada El comercio ilícito del
carbón vegetal en Lambayeque. Tesis de Maestría en derecho mención Ciencias
penales. Tuvo como objetivo determinar cuáles son las características del comercio
ilícito del carbón vegetal y la débil aplicación del Derecho Penal y legislación pertinente
en su represión y persecución en la Región Lambayeque. El tipo de investigación fue
cuantitativa, con diseño no experimental, propositivo. En este diseño se observa el
hecho en su condición natural sin intervención del investigador, pero se trata de
describir y emitir una propuesta a la variable independiente para observar su efecto en la
variable dependiente, sobre la aspiración a la realidad mejorada. También, se recolecto
datos en un instante único en el tiempo para la descripción de las variables y sus
relaciones.

El estudio considera como población, a todos los controladores forestales del


SERFOR (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre), y fiscales de la Región
Lambayeque, especializados en materia ambiental, por constituir los funcionarios que

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intervienen, tanto desde el plano administrativo especializado como persecutor adscritos
al Ministerio Público respectivamente, de forma directa en el control y aplicación de la
ley contra el comercio ilegal del carbón vegetal en la Región Lambayeque.

Para obtener la muestra de estudio de carácter dirigido, se aplicó un muestreo no


probabilístico a conveniencia, tanto al SERFOR como al Ministerio público en el área ambiental,
pudiéndose determinar a 8 controladores forestales y 4 fiscales.

Se realizó la recolección de Información a través de encuestas estructuradas


dirigidas a los operadores jurídicos y administrativos, tanto del Servicio Nacional
Forestal y de Fauna Silvestre SERFOR sede Región Lambayeque y la Fiscalía
Especializada en Materia Ambiental del Ministerio Publico. Como conclusiones
tenemos que se determinó que los funcionarios no cumplen sus funciones
adecuadamente ya que existe un conocimiento bueno y regular menos del 50% sobre el
conocimiento de la adecuada aplicación de la ley datos que revelan el desinterés en el
tema por parte de ambas instituciones, lo cual repercute que exista tráfico ilegal y un
procedimiento sancionador indebido.

Como conclusiones se obtuvo que: Por parte del Ministerio Público, éste no se
cumple en su plenitud por una serie de deficiencias, descoordinaciones y
desconocimiento de los citados funcionarios, lo que genera una débil respuesta por parte
del Estado en la persecución del comercio ilícito del carbón vegetal.

Asimismo, la carencia de una coordinación interinstitucional adecuada y la falta de


una logística coherente con la labor que desarrollan cada una de las instituciones
mencionadas, repercute profundamente en la calidad del trabajo que desarrollan dichos
funcionarios.

Todo ello nos conduce a concluir con respecto a este primer objetivo específico,
que, efectivamente, tanto el SERFOR como el MINISTERIO PÚBLICO no cumplen a

23
cabalidad las tareas encomendadas lo que facilita la recurrencia de estas actividades
ilícitas que lesionan gravemente el ambiente y están destruyendo los bosques de nuestro
Departamento.

Con respecto a nuestro segundo objetivo; “Determinar las formas de control del
Estado para evitar el comercio ilícito del carbón vegetal en la Región Lambayeque”, se
ha podido determinar:

Debido a nuestra primera conclusión, es evidente que una de las consecuencias


inmediatas generadas es afirmar que las instituciones diseñadas para cumplir las
funciones de protección del ambiente, no lo hacen, por la falta de políticas
gubernamentales que realmente enfaticen y faciliten sus funciones.

1.3. En el contexto regional

En Lambayeque existe un trabajo de Cuentas, (2015) el cual tiene por título:


Revalorizando el bosque seco del algarrobo. Estudio y análisis de la biodiversidad,
distribución y conservación de los bosques secos en Lambayeque.

La investigación tuvo como objetivo identificar y plantear estrategias para una mejor
gestión de los bosques secos de algarrobo en Lambayeque, con la finalidad de preservar y

valorizar los recursos forestales para beneficio ecológico y económico se centra en los
bosques de Lambayeque, siendo definidos como representaciones de bosques secos de
algarrobo los que se ubican en el Santuario Histórico Bosque de Pómac, el ACP
Chaparrí y el ACR Huacrupe La Calera.

Se trabajó una metodología basada en biogeografía de la conservación, la cual


incluyó métodos de modelamiento de distribución de especies (MDE), sensores remotos

24
y sistemas de información geográfica (SIG). Se utilizó el software Maxent, un programa
de modelamiento basado en el principio de máxima entropía, para obtener la
distribución potencial presente del algarrobo, así como la distribución potencial futura
(para el año 2050) bajo dos escenarios RCP 2,6 y 8,5, resultando en un inesperado
aumento en la potencialidad del norte peruano para albergar la especie. Para conocer la
dinámica de los bosques secos en cuanto a cambios en cobertura vegetal, frecuencia de
incendios y fragmentación del paisaje se utilizaron herramientas SIG y de teledetección
(como el NDVI) para realizar un análisis espacial y multitemporal, dando como
resultado variaciones en la cobertura vegetal, pero que tienden a la reducción de la
vegetación hacia los últimos años.

Además, se evidencia una ampliación de la frontera agrícola debido principalmente


a la deforestación. Por otra parte, no se puede omitir el rol de los eventos del ENSO en
una zona como esta, pues sus efectos influyen en la regeneración de sus bosques. El
trabajo de campo consistió en dos partes esenciales: en primer lugar, obtener el índice
de valor de importancia (IVI) del algarrobo en el bosque seco. El método de muestreo
realizado fue el punto – centro – cuadrado, obteniendo un valor de 53,01 para el
algarrobo, además de conocer la composición florística del bosque, tomando como
referencia principal el ACR Huacrupe. En segundo lugar, se aplicaron encuestas y
entrevistas a actores clave, guardaparques y a la población local, quienes confirmaron la
importancia de la especie para el mantenimiento de los bosques secos y como aporte y
hasta sustento económico de diversas comunidades, así como la preocupante situación
de la deforestación, principalmente ilegal para fines comerciales, degradación y
continua reducción de los árboles de algarrobo.

Se arribó a las siguientes conclusiones: Los bosques secos de Lambayeque están en


estado de deterioro principalmente por la intensa deforestación, las invasiones, cambios
agresivos de uso de suelo y sobrepastoreo, lo cual conlleva a una pérdida del
ecosistema, una sobrexplotación y agotamientos de sus principales recursos,
primordialmente el algarrobo, y una fragmentación de los hábitats que afecta a sus
especies de flora y fauna. El cambio climático y los incendios forestales vienen a ser
causas secundarias, pues el primero en parte también beneficia y aporta a la

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regeneración de los bosques por el incremento de precipitaciones según el modelo de
impacto futuro, mientras que los incendios forestales, si bien generan daños, también
son parte de la dinámica constante de los bosques.

La distribución potencial de algarrobo (Prosopis paliida) se extiende en toda la costa


norte, demostrando que hay tierras potenciales para albergarlos y, por tanto, en un
futuro ser convertidas en tierras de protección. El departamento de Lambayeque tiene
mayor presencia de algarrobos, mientras que, para un escenario futuro, los
departamentos de Piura, La Libertad y Tumbes también contarán con una distribución
similar por impacto del cambio climático.

Si bien el cambio climático beneficiaría a la especie a futuro, es importante


considerar que el modelo se basa en el aumento de GEI por demanda de energía por
crecimiento poblacional y bajo PBI, mas no considera totalmente el efecto de la
deforestación o cambios en los usos de suelo, típicos de la zona, por lo que los
resultados en su distribución podrían cambiar si se incluyeran dichas variables en el
modelamiento o modelos basados en esos supuestos (LULCC, CABLE, Mk3L, etc).

El análisis de paisaje evidencia una fuerte fragmentación, es decir hay quiebres en


los ecosistemas que afectan los hábitats de las especies y por tanto frenan su crecimiento
y desarrollo, por lo que se hace necesaria la presencia de indicadores ecológicos que
puedan mejorar la situación, ya que con el tiempo puede terminar aislando ciertas zonas
y dejar de formar el ecosistema que es actualmente.

El modelo de gestión para implementarse a los bosques secos incluye crear nuevas
zonas de reforestación en los alrededores de las áreas protegidas, donde se encuentran
gran cantidad de algarrobos que sufren la constante actividad humana, mayormente
ilegal, lo cual fomenta a una desaparición de la vegetación e influye indirectamente a
nivel regional e interregional.

26
1.2. BASE TEÓRICA
1.2.1.Fundamentos epístemológicos – educativos

Según (Romero y Briceño 2009) La consolidación de las bases educativas de la


educación ambiental, debe impregnarse del componente humano, pero no de cualquier
humanidad, sino en la escala que propone Maxneff citado por Caride y Meira (2002), en
la que entre otros aspectos se considera la relación orgánica entre los seres humanos y la
naturaleza, “lo humano de la humanidad que toma conciencia del lugar que ocupamos
en el espacio y en el tiempo de la historia”. En tal sentido, la condición humana no se
fundamenta solo en las necesidades de esta especie, sino que más bien, este fundamento
se aproxima a las relaciones entre los individuos que la conforman y el resto de seres
vivientes del planeta, porque la condición humana tal vez está definida precisamente
hacia eso de considerar al otro.(p.127).

La realidad ambiental es sin duda muy compleja, por eso se hace imposible
abordarla adecuadamente desde la disciplinariedad, con una visión única o absoluta. En
tal sentido, se requiere de planteamientos inter y transdiciplinares que puedan vincularse
con la realidad conformada por multiunidades sistémicas. De esta forma, el lenguaje
dialéctico podría constituirse en una forma de abordar esta complejidad ambiental, de
manera de englobar sus realidades desde la racionalidad ambiental. Por otra parte, la
educación ambiental debe actuar problematizando la realidad ambiental existente,
realizar este tipo de prácticas desde este ámbito educativo puede permitir la emergencia
de opciones propuestas por sus mismos actores, pues al problematizar de manera
contextualizada, podrían éstos a partir de una base heurística encontrar sus propias
soluciones a partir de una base heurística. .(p.128).

Continúa (Romero y Briceño 2009) y; menciona que otros aspectos con los que sin
duda la educación ambiental debe estar comprometida y con los cuales sus fundamentos
educativos deben basarse, son la ética y la moral. Existe un marco filosófico que ha
evolucionado a través del tiempo, el cual debe ser incorporado y adaptado desde la

27
educación ambiental. Una educación ambiental socialmente crítica, compleja y marcada
por una racionalidad ambiental, no puede estar ética y moralmente desvinculada. Este
proceso debe sin duda identificarse con una educación para la vida, de todas las formas
de vida por igual, por lo que debe ofrecer todo un marco fuertemente establecido para el
resto y la valoración de todos y todo cuanto en el planeta existe, a fin de afianzar una
concepción ecocéntrica desde el proceso educativo.(p.128).

En opinión de Morín (2003) citado por (Romero y Briceño 2009) desde la


perspectiva interaccional, los fundamentos epistémicos y educativos se mantienen en
una constante relación. No se concibe que el desarrollo o aplicación de los mismos
pueda darse sin la conexión constante entre ellos. En cuanto a los dos tipos de
interacciones que se dan en los fundamentos propuestos, se establecen que las mismas
son recurrentes y recursivas. (p.129).

La relación recurrente está definida precisamente por la acción constante del evento,
en la cual el modelo se llevará a cabo por el desarrollo persistente de los fundamentos
epistemológicos y educativos, una y otra vez. En función de estos aspectos, podría
considerarse que esta interacción sería cíclica, lo que posiblemente la convertiría en una
relación no virtuosa, porque si ocurre una y otra vez sin posibilidad de modificación,
entonces no existiría la posibilidad de alimentar los fundamentos establecidos. Para
salvar esta situación, entonces entra la acción recursiva, en la cual el productor pasa en
un momento del proceso a ser producido, así por ejemplo, los fundamentos
epistemológicos producen a los educativos, pero los educativos una vez que se llevan a
cabo logran producir aspectos teóricos o epistémicos, convirtiéndose así estos en efecto.

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De esta manera, las interacciones descritas ofrecen un modelo circular (recurrente)
pero virtuoso, a través de la constante renovación (recursividad) de sus fundamentos. Es
precisamente este proceso el que intenta presentar una opción teórica y educativa que
pueda incorporar elementos epistémicos establecidos, pero a la par fortalecerse durante
la praxis con elementos que surjan de la práctica, considerando las acciones de los
propios actores del proceso desarrollado. Por otra parte, este nivel de recurrencia y
recursividad, no solo se estima de manera general, sino también de forma precisa entre
los elementos que conforman los fundamentos epistemológicos y educativos.

En este sentido, entre fundamentos epistemológicos y educativos particulares


ocurrirán interacciones recurrentes y recursivas.

1.2.2.Fundamentos filosóficos de la sostenibilidad


De acuerdo a University of Pompeau (s/f) con esta filosofía, la sociedad habría de
ser capaz, efectivamente, de satisfacer sus necesidades respetando el entorno natural y
sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. De
aquí partió los principios básicos de lo que empezó a denominarse desarrollo
sostenible, poniendo el acento, al menos en un principio, en la vertiente ambiental del
mismo.

Estos principios básicos, que concretan algo la ambigüedad de la definición dada en


nuestro futuro común son: consumir recursos no-renovables por debajo de su tasa de

29
substitución; consumir recursos renovables por debajo de su tasa de renovación; verter
residuos siempre en cantidades y composición asimilables por parte de los sistemas
naturales; mantener la biodiversidad; y garantizar la equidad redistributiva de las
plusvalías.

Con el tiempo, las palabras sostenibilidad y desarrollo sostenible han ido


apareciendo cada vez más reiteradamente en los estudios académico-científicos, en la
agenda de los principales partidos políticos y en todas las propuestas normativas que
tienen que ver con las políticas públicas, tanto cuando se trata de economía en sentido
amplio como cuando se trata de medioambiente, urbanismo, sanidad o educación.
(Greenpeace,2009).

La ambigüedad de un concepto o, si se prefiere decirlo en términos goethianos, el


uso de la palabra sin concepto, es uno de los motivos que obliga, también en este caso, a
la reflexión filosófica. ¿De qué hablamos en realidad cuando hablamos de sostenibilidad
o desarrollo sostenible? En el origen del concepto de sostenibilidad había dos cosas: la
percepción de la gravedad de los desequilibrios medioambientales, observados en
diferentes lugares del mundo, y la conciencia de la posibilidad de una crisis ecológica
global con consecuencias imprevisibles (pero previsiblemente catastróficas) para el
futuro de nuestro planeta y de la mayoría de las especies que habitan en él. La idea de
sostenibilidad empezó siendo, pues, una respuesta preventiva ante la perspectiva de
colapso global o parcial del modelo de civilización dominante. (p.2).

No han sido filósofos de profesión los primeros en formular el concepto y


desarrollarlo, sino científicos que desde la década de los sesenta del siglo XX
advirtieron el riesgo de colapso en la base material de mantenimiento de la vida en el
planeta Tierra y tuvieron la sensibilidad de reflexionar, o sea, de pensar filosóficamente
sobre la cuestión. Entre ellos ha habido un puñado de ecólogos, biólogos, economistas,
urbanistas y, naturalmente, también unos pocos filósofos, como Hans Jonas, Wolfgang
Harich, Rudolf Bahro o Manuel Sacristán, atentos, ya a finales de década de los setenta,
a lo que estaban diciendo los científicos sensibles (Rachel L Carson, Barry Commoner,

30
Edward Goldsmith, Nicolás Georgescu-Roegen y, entre nosotros, Ramón Margalef,
José Manuel Naredo y Joan Martínez Alier). De ahí han nacido las ideas básicas de lo
que hoy se entiende por sostenibilidad (o sustentabilidad, como ha propuesto Jorge
Riechmann en algún momento), repito, cuando la palabra corresponde al concepto.
(párr.6).

Se podría decir que, aunque no exclusivamente, la noción de sostenibilidad se ha ido


elaborando en el marco de una filosofía crítica de la economía o, más propiamente, de
una filosofía del economizar. No porque los economistas en conjunto hayan sido desde
el principio más sensibles a los temás ecológicos que los filósofos, que no lo fueron,
sino porque desde el primer momento esta noción de sostenibilidad enlazó con la
oposición entre los conceptos de crecimiento y desarrollo que algunos economistas y
sociólogos críticos estaban proponiendo ya en la década de los sesenta.

1.2.3.Fundamento Legal

El fin del Estado es proveer el bien común, su principal deber proteger el medio
ambiente, entorno esencial de la vida y los recursos naturales que satisfacen las
necesidades vitales de todos los habitantes del Perú.

Esta protección aparece a nivel constitucional desde 1979 al regular por primera vez
en el Artículo 123° el derecho de todos los peruanos a habitar en un ambiente saludable.
Cap. 79 Art. 123°:

“Todos tienen el derecho de habitar en ambiente saludable, ecológicamente


equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida y la preservación del paisaje y la
naturaleza. Todos tienen el deber de conservar dicho ambiente. Es obligación del Estado
prevenir y controlar la contaminación ambiental.”

31
Años después, luego de la Cumbre de la Tierra que se dio en Río de Janeiro en
1992, esta protección se amplió mediante sendos artículos expresados en la Carta
Política de 1993. Este proceso continúa hasta el día de hoy mediante el proceso de
Reforma Constitucional establecida mediante la Ley 27600 del 15 diciembre 2001

La Constitución Política de Perú de 1993, en su artículo 123° establece que: "todos


tenemos el derecho de habitar en un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y
adecuado para el desarrollo de la vida y la preservación del paisaje y la naturaleza.
Todos tenemos el deber de conservar dicho ambiente". "Es deber del Estado preservar y
controlar la contaminación ambiental". De este modo nuestra Carta Fundamental, como
la mayor parte de las Constituciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, reconoce
la existencia del ambiente como un nuevo bien jurídico integral que debe ser
conservado.

En la Carta de 1993, al igual que en la Carta de 1979, la protección del medio


ambiente y los recursos naturales están regulados dentro del régimen económico. Así lo
vemos en los Artículos 66°, 67°, 68° y 69°. “Art. 66°.- Los recursos naturales
renovables y no renovables, son patrimonio de la nación. El Estado es soberano en su
aprovechamiento.”

Por ley orgánica se fijan las condiciones de su utilización y de su otorgamiento a


particulares. La concesión otorga a su titular un derecho real, sujeto a dicha norma legal.

Art. 67°.- El Estado determina la política nacional del ambiente. Promueve el uso
sostenible de sus recursos naturales.

Art. 68°.- El Estado está obligado a promover la conservación de la diversidad


biológica y de las áreas naturales protegidas.

32
Art. 69°.- El Estado promueve el desarrollo sostenible de la Amazonía con una
legislación adecuada.

1.2.4.Medio ambiente. Definición

1. Bases teóricas

1.1. Medio ambiente


El Diccionario de la Real Academia define el “Medio ambiente”, como “(…)
conjunto de circunstancias físicas que rodean a los seres vivos”.

Jurídicamente, no existe un concepto uniforme sobre el medio ambiente, pues existe


diversidad de definiciones, las que podrían agruparse en restrictivas o extensas.
Restrictivamente, el medio ambiente está conformado únicamente por los bienes
naturales. Otras definiciones incluyen el patrimonio cultural. En forma extensiva,
además de los bienes naturales y el patrimonio cultural, en el medio ambiente se
comprenden otras temáticas como la política social y la calidad de vida.

[ CITATION Mos96 \l 10250 ] define al medio ambiente como un “(…) complejo de


bienes culturales y naturales relevantes para la calidad de vida”, de allí que constituye
“un bien jurídico unitario y autónomo y distinto de los bienes que lo componen.(p.27).”.

[CITATION Lor01 \l 10250 ] expresa que el bien ambiental, entiéndase el medio


ambiente, es un bien colectivo y, como tal, “(…) puede distinguirse entre el “macro-
bien” constituido por el medio ambiente global, y “micro-bienes”, que son sus partes: la
atmósfera, las aguas, la fauna, la flora. (p.193).”.

[CITATION Bid \l 10250 ] destaca: “El ambiente no se circunscribe al entorno físico y a


sus elementos naturales: agua, atmósfera, biósfera, tierra, subsuelo; hay que añadir

33
todo[CITATION Lor01 \l 10250 ] los demás elementos que el hombre crea y que posibilitan
la vida, la subsistencia y el desarrollo de los seres vivos.(p.83).

[CITATION MarcadorDePosición4 \p 107 \l 10250 ] define el medio ambiente como “(...)


el conjunto de elementos sociales, culturales, bióticos y abióticos que interactúa en un
espacio y tiempo determinado; lo cual podría graficarse como la sumatoria de la
naturaleza y las manifestaciones humanas en un lugar y tiempo concretos”. (Pág. 107)

[CITATION MarcadorDePosición5 \l 10250 ] expresa: “La palabra ambiente significa


rodear, y, en consecuencia, medio ambiente es el entorno que determinarlas condiciones
de vida de los seres humanos, denominada biosfera. El medio ambiente comprende el
conjunto de elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire)”. (Pág. 67)

[CITATION MarcadorDePosición6 \l 10250 ] señala que el medio ambiente “(…) está


compuesto por un conjunto de elementos que, en la complejidad de sus relaciones,
constituye el marco, el medio y las condiciones de vida del hombre; así los problemas
medioambientales afectan cuestiones tan diversas como los recursos naturales, los
instrumentos de producción, los bienes y servicios, los residuos, la organización
territorial de la sociedad, etc.”.

El Tribunal Constitucional peruano ha definido el medio ambiente como “(…) el


mundo exterior que rodea a todos los seres vivientes y que determina y condiciona su
existencia. Es el ámbito en que se desarrolla la vida y en cuya creación no ha
intervenido la acción humana. En puridad, medio ambiente alude al compendio de
elementos naturales vivientes e inanimados sociales y culturales existentes en un lugar
y tiempo determinados, que influyen o condicionan la vida humana y la de los demás
seres vivientes (plantas, animales y microorganismos).”. (STC. EXP. Nº 0048-2004-
PI/TC. Fundamento 27)

34
En síntesis, podemos señalar que el medio ambiente, término que en sí mismo
constituye un pleonasmo, está conformado por los recursos naturales (el aire, el agua, el
suelo, la fauna y la flora) y su interacción, los aspectos característicos del paisaje y el
patrimonio cultural. Por consiguiente, debe existir una adecuada relación entre el
hombre y la naturaleza, entre el hombre y cada uno de los recursos naturales y los
bienes que conforman el patrimonio cultural. Esta noción amplia está consagrada en la
Constitución Política del Estado de 1993.

El Estado se encuentra en la obligación de promover el uso sostenible de los


recursos naturales, lo que implica el manejo sostenible, mediante actividades de
caracterización, evaluación, planificación, aprovechamiento, regeneración, reposición,
protección y control; conducentes a asegurar la producción sostenible y la conservación
de la diversidad biológica, los recursos naturales y el ambiente.
1.2. Daño ambiental

1.2.1. Definición

El daño ambiental, según [ CITATION Lor01 \l 10250 ], constituye “(…) toda pérdida,
disminución, detrimento o menoscabo significativo inferido al medio ambiente o a uno
o más de sus componentes”.

(Parrellada, 2000) define el daño ambiental como “(…) el detrimento de los


elementos bióticos y abióticos de la biosfera o toda aquella lesión o menoscabo que
atenta contra la preservación del entorno; su especificidad radica en el menoscabo de
elementos que conforman el medio ambiente; y de acuerdo a la magnitud del daño se
considerará un daño individual, o un daño colectivo”.

El Libro Verde presentado por la Comisión Europea en 1993, define el daño


ambiental como “(…) cualquier degradación físico y biológica importante del medio
ambiente”.

35
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha definido al daño
ambiental como "(…) un cambio que tiene un impacto adverso considerable sobre la
calidad de un particular ambiente o alguno de sus componentes, incluyendo sus valores
utilitarios y no utilitarios y su capacidad para soportar una calidad de vida aceptable y
sustentable y un equilibrio ecológico viable".

En suma, el daño ambiental es una expresión ambivalente, pues designa no


solamente el daño que recae en el patrimonio ambiental que es común a una comunidad,
en cuyo caso hablamos de "impacto ambiental", sino que se refiere también al daño que
el medio ambiente ocasiona de rebote (par ricochet como dicen los franceses) a los
intereses legítimos de una persona determinada, configurando un daño particular que
ataca un derecho subjetivo y legitima al damnificado para accionar en reclamo de una
reparación o resarcimiento del perjuicio patrimonial o extrapatrimonial que le ha
causado.
1.3. LOS DELITOS CONTRA EL MEDIO AMBIENTE

1.3.1. INTRODUCCIÓN

El medio ambiente constituye un derecho fundamental, no sólo reconocido a nivel


constitucional sino también a nivel internacional.

(Quintero O, 2005), al respecto señala: “En nuestra Constitución el derecho a un


medio ambiente adecuado se determina en función de las exigencias del desarrollo de la
persona, en aras a alcanzar los niveles de calidad de vida propios de toda sociedad
desarrollada, que posibiliten fundamentalmente las ideas de dignidad de la persona
humana y el libre desarrollo de su personalidad que son sin duda él fundamento del
orden político y de la paz social. Dicha caracterización constitucional de la
funcionalidad del derecho al ambiente se asienta en una idea esencial, cual es la idea de
igualdad”.

36
Al constituir el medio ambiente un derecho humano fundamental para la vida de
todo ser humano, el Estado tiene la obligación de establecer mecanismos jurídicos y
legales de protección del mismo. Es por ello, que a través del Derecho Penal, se
tipifican conductas que se consideran ilícitas por el efecto nocivo que conlleva el
realizarla. [CITATION MarcadorDePosición7 \l 10250 ]

1.3.2. DEFINICIÓN

El delito ecológico, según (Pazmiño, 2011), “(…) comprende aquellas acciones que
realizan las personas naturales y jurídicas cuando afectan gravemente los componentes
naturales como: el aire, el agua, el suelo, la fauna, la flora, los minerales y los
hidrocarburos”.

(Cassola, 2005) define el delito ambiental como: “Toda acción, típicamente


antijurídica, culpable y adecuada a una figura establecida por el legislador a través de
una ley penal, dictada para salvaguardar el Medio Ambiente”.

[CITATION Die \l 10250 ] nos dice que en los delitos ambientales: [..] La conducta
descrita en una norma de carácter penal cuya consecuencia es la degradación de la salud
de la población, la calidad de vida que ésta o del medio ambiente y que se encuentra
sancionada con una pena expresamente determinada. El delito ambiental o ilícito
ambiental, es el hecho antijurídico, previsto por el derecho positivo, lesivo del derecho
al ambiente, o sea al aspecto esencial de la personalidad humana, individual y social, en
relación vital con la integridad y el equilibrio del ambiente, determinado por nuevos
trabajos o acciones sobre el territorio y por alteraciones voluntarias, químicas o físicas o
por cualquier otro atentado o perjuicio, directo o indirecto, o en uno o más componentes
naturales o culturales y las condiciones de vida delos seres vivientes. El delito ambiental
es un delito social, pues afecta las bases de la existencia social económica, atenta contra
las materias y recursos indispensables para las actividades productivas y culturales,
pone en peligro las formas de vida autóctonas en cuanto implica destrucción de sistemas
de relaciones hombre-espacio”.

37
(Tello B, 2015.)define el delito ambiental como “(…) aquella conducta típica,
antijurídica y culpable, sancionada con una pena como consecuencia de realizar actos
que contravienen disposiciones administrativas, normativas y reglamentarias que causan
un daño al medio ambiente”.

1.3.3. BIEN JURÍDICO TUTELADO

La determinación e identidad del valor penalmente protegido ha sido objeto de


constante e incesante debate. La doctrina dominante ha estimado que el bien jurídico
viene a ser “el medio ambiente”, sin embargo, las mayores dificultades surge en la
interpretación de dicho concepto. Aparecen así las concepciones residuales, legalistas,
amplias, estrictas e intermedias.

La concepción residual ha sido defendida en la doctrina española básicamente por


[ CITATION Rod93 \l 10250 ] y sostiene que desde una óptica legal el medio ambiente son
"todos aquellos elementos naturales cuya conservación o restauración es indispensable
para la supervivencia del ser humano, siempre y cuando no encuentren una tutela penal
específica en otros preceptos del propio Código o leyes penales especiales".

La concepción legalista, desde una óptica formal, entiende el bien jurídico "medio
ambiente" como aquel integrado por los sectores en los que el legislador ha estimado
oportuno extender su tutela, con lo que encubiertamente se renuncia a construir un
concepto de ambiente vinculado a la realidad social.

(Caro C D. C., 1999) Desde una perspectiva amplia, el medio ambiente es entendido
como el entorno que rodea al hombre, identificándose dos sectores contrapuestos: el
ambiente natural (aire, suelo, flora y fauna) y el ambiente artificial, que incluye
ambientes construidos por el hombre y el ambiente social [CITATION Car99 \p 260 \l
10250 ]. Esta posición, por su carácter omnicomprensivo, carece de la suficiente solidez,
por lo que elaborar un bien jurídico autónomo parece sumamente difícil.

38
(Caro, C, 1999 p. 261) Las posiciones restringidas, entre cuyos defensores cabe
destacar a Martín Mateo, incurren en el mismo error, aunque en este caso no por exceso
sino por defecto, pues identifican el ambiente con aquellos elementos de titularidad
común y con características dinámicas, con lo que el concepto se limitaría sólo al aire y
el agua, dejando ayunos de protección elementos como el suelo, la flora y la fauna.

(Queralt Jiménez, 1994) Ante las insuficiencias mostradas por estas posiciones, la
doctrina mayoritaria, en la que destacan autores como Bacigalupo Zapater, Berdugo
Gómez de la Torre, De La Cuesta Arzamendi, Muñoz Conde, Queralt Jiménez,
[ CITATION Que94 \l 10250 ] Nuvolone, Eser y Tiedemann, ha optado por adherirse a una
concepción intermedia que se nutre de los preceptos constitucionales y de la ecología.
[CITATION Car \p 261 \l 10250 ]

Esta concepción intermedia, además de obtener acogida en la doctrina penal


mayoritaria, ha sido recogida por el XV Congreso Internacional de la Asociación
Internacional de Derecho penal de 1994 y la Resolución n° 1, relativa a la protección
del medio ambiente por el Derecho penal, asumida en la 17 Conferencia de Ministros
Europeos de Justicia de 1990.(p.262)

Para la identificación correcta del bien jurídico “medio ambiente” es necesario,


sostiene De La Cuesta Aguado, distinguir al propio bien jurídico de los elementos u
objetos que lo integran. Así las cosas, aunque algunos elementos como “el agua”, “el
aire”, “una especie protegida” pueden recibir atención del Derecho penal “el equilibrio
entre todos estos factores es lo que finalmente constituye el medio ambiente y, en tal
sentido, debe ser considerado como presupuesto de la vida en sociedad” (De La Cuesta
y Paz, 1999)

1.3.4. TÉCNICAS DE TIPIFICACIÓN

La protección penal de los bienes jurídicos colectivos, entre los que se puede ubicar

39
al medio ambiente, suele articularse a través de la técnica de los tipos de peligro, pues
aunque los tipos de lesión han sido históricamente, como De La Cuesta Aguado ha
precisado: “el núcleo básico de los códigos penales tradicionales” (De la Cuesta y Paz
M, 1999 p.84), el desarrollo de las sociedades modernas y la aparición de la idea de
“sociedad de riesgos”, han obligado el adelantamiento de la intervención penal a fases
previas a la lesión de los bienes jurídicos (De la Cuesta y Paz M, 1999 p.84-85), la
doctrina jurídico-penal se ha avocado a determinar la legitimidad de dicha fórmula
legislativa y su concordancia con el principio de exclusiva protección de bienes
jurídicos y de lesividad.

La lógica nos lleva a deducir razonadamente la ineptitud de las fórmulas de lesión


para la protección eficaz de los bienes jurídico-penales colectivos. Si se exigiera la
lesión del bien jurídico, en el caso ocupa, es decir en los delitos contra el medio
ambiente, es probable que la protección penal resulte innecesaria, pues dicho bien
jurídico habría resultado seriamente afectado, (Abanto V, D, 1997) es por estos motivos
que Silva Sánchez ha señalado que la imputación en estos casos no surge por la
peligrosidad en sí de la conducta, sino en la que se produciría “si todos hicieran lo
mismo” (Caro C, 1997).
En este entendimiento, resulta evidente que en la tipificación de las conductas
relacionadas a los bienes jurídicos colectivos deberá optarse por las fórmulas de peligro,
que haciendo propias las palabras de Monge Fernández: “constituyen la técnica habitual
de protección de los intereses colectivos”. [CITATION Mon \l 10250 ] No obstante, surge
aquí una cuestión adicional a ser analizada, que es si éstos deben hacer referencia a un
peligro concreto o a un peligro abstracto.

El recurrir a las fórmulas de peligro concreto parece poco adecuado para la


protección de bienes jurídicos colectivos (Caro C C. , 1995, pág. 506), en la medida
que a través de esta técnica la lesión del bien jurídico aparece muy cercana y la
verificación ex ante de peligro resulta difícilmente constatable. [CITATION Aba \p 11 \l
10250 ]

40
Ante esta situación, la tendencia político criminal mayoritaria ha llevado a articular
la protección de los bienes jurídicos colectivos a través de los tipos de peligro abstracto
que históricamente aparecen como una categoría residual y que comprendía simples
infracciones administrativas.

En esto han sido de suma importancia los aportes de los Congresos de la Asociación
Internacional de Derecho Penal. El X Congreso (1969) y el XIII Congreso (1984) de la
Asociación Internacional de Derecho Penal admitieron a los tipos de peligro abstracto
como un medio legítimo para reprimir los delitos económicos. Más recientemente en
cambio, el XV Congreso (1994) optó por establecer algunas exigencias para su
admisibilidad en la protección penal del medio ambiente. (Caro C C. , 1995)

No obstante, la utilización de las fórmulas de peligro abstracto ha sido fuertemente


criticada, pues supone la flexibilización de las garantías propias del Derecho penal a la
vez que contradice el principio de intervención mínima.

Las críticas esbozadas por la doctrina han sido bien resumidas por De La Cuesta
Aguado, quien al respecto precisa: "Esta construcción, que excluía de la comprobación
judicial la creación de un riesgo para el bien jurídico, fue duramente criticada por la
doctrina que consideró que la ‘presunción de peligrosidad de la conducta' no satisfacía
los requisitos mínimos de lesividad material que debía reunir una conducta para poder
dar lugar a la imposición de una pena. Por otro lado, la propia formulación típica y
adelantada de la lesión del bien jurídico, impedía la correspondiente visualización del
mismo y, consiguientemente, que éste cumpliera sus efectos limitadores de la
intervención punitiva, lo que, unido a la amplitud de las formulaciones típicas, permitía
una excesiva amplitud del ámbito de las posibles conductas típicas, lesionando el
principio de seguridad jurídica y permitiendo la intervención prácticamente incontrolada
del poder punitivo en la esfera privada de las personas". (De La Cuesta Aguado, 1998)

En virtud a los problemas denunciados, la disciplina jurídico-penal se ha visto en la

41
necesidad de fundamentar su legitimidad, para ello se han elaborado una serie de
planteamientos destinados a lograr la confirmación de los tipos de peligro abstracto.

Así, algunos autores han pretendido legitimarlos según las conductas prohibidas y la
forma en que el legislador ha pretendido proteger eficazmente los bienes jurídicos, de
esta forma el fundamento político criminal de las fórmulas de peligro abstracto es el no
dejar al arbitrio de los demás la estimación de la peligrosidad de las acciones, lo que a
su vez puede tener como consecuencia crear costumbre de ciertas conductas (Abanto V,
1997), de conformar comportamientos.(De La Cuesta A, 1998)

Destaca la defensa realizada por Kindhauser quien entiende que la lesividad en las
fórmulas de peligro abstracto se ubica en el descrédito de las condiciones de seguridad
indispensables para la disposición de los bienes jurídicos, con lo que se aprecia la
existencia de un daño sui generis que cumple con inyectar de contenido material a los
tipos de peligro, en suma, tenemos que en los delitos de peligro abstracto se produce un
resultado lesivo “sui generis” contra la seguridad. Esta postura ha sido seguida, en
Alemania, por Hoyer y, en España, por Corco y Bidasolo, Gracia Martín, Martínez-
Buján Pérez y Monge Fernández.(Caro, C.1997, P.505)

Por su parte, Terradillos Basoco, para evitar una excesiva amplitud de los tipos de
peligro, propone añadir a la situación de peligro alguna otra situación adicional que
podría ser una condición objetiva de punibilidad o considerar al desistimiento como
excluyente de responsabilidad. (De La Cuesta A P. M.)

La legitimación de los delitos de peligro abstracto, desde nuestro punto de vista,


debe partir por comprender que estos constituyen en realidad tipos de lesión de bienes
jurídicos supraindividuales, conforme han admitido autores como Tiedemann, Bustos
Ramírez, Escrivá Gregori, Laurenzo Copello, Méndez Rodríguez, Maqueda Abreu,
García Rivas, Faraldo Cabana e incluso antes Bramont Arias.(Abanto, V, 1997)

42
Así Tiedemann ha precisado: “El delito de peligro abstracto representa el
instrumento de técnica típicamente correspondiente a la esencia del bien jurídico
supraindividual” [CITATION CAR \p 507 \l 10250 ], a lo que agrega: “El peligro parece
abstracto únicamente si es referido a intereses patrimoniales individuales, mientras que,
si se toman en consideración los aspectos supraindividuales (sociales) del bien jurídico
y los aspectos de la información (por ejemplo como interés tutelado en el caso de los
balances), estos intereses son lesionados (y no únicamente puestos en peligro por el
delito)”. (Caro C, 1997, pág. 518)

Y es que la posición expuesta por Tiedemann tiene la ventaja de asentarse en la


naturaleza de los bienes jurídicos que se busca proteger a través de los tipos penales de
peligro abstracto, extrayéndose de la posición adoptada por el profesor alemán y a la
cual nos adherimos que la calificación de peligrosidad abstracta aparece sólo referido a
intereses individuales, manteniéndose indemne la autonomía entre los bienes jurídicos
de orden individual y los colectivos.

1.3.5. DELITOS CONTRA EL MEDIO AMBIENTE COMO DELITOS DE


PELIGRO

La tipificación de los delitos contra el medio ambiente a través de fórmulas de


peligro guarda relación con la naturaleza del bien jurídico a proteger, lo que hace
permisible un adelanto de las barreras de punición a fases previas a la lesión del interés
jurídico. En nuestro ordenamiento penal se ha seguido tal vía conforme vemos en los
arts. 304 a 313 del Código Penal, los cuales han sido configurados como tipos de
peligro (Bramont, Arias T, y García C, 1997).

Esta decisión resulta coherente, como precisa Queralt Jiménez: "(…) si se piensa en

43
el gran potencial destructor de algunos comportamientos: esperar a la verificación del
daño, además de inútil en cuanto a la reparación por ser ésta imposible, tendría un
efecto político criminal indeseado: aumentaría el riesgo actual de deterioro del medio
ambiente exponencialmente, pues sólo la producción del resultado sería punible".
(Queralt J y Terradillas B, 2000, págs. 92-93)

1.4. EL DELITO DE ATENTADO CONTRA BOSQUES

1.4.1. REGULACIÓN NORMATIVA

El delito de atentado contra bosques y formaciones rocosas, se encuentra previsto en


el artículo 310° del Código Penal, modificado por el Artículo Único del Decreto
Legislativo N° 1237, cuyo texto reza: “Será reprimido con pena privativa de libertad no
menor de cuatro años ni mayor de seis años y con prestación de servicios comunitarios
de cuarenta a ochenta jornadas el que, sin contar con permiso, licencia, autorización o
concesión otorgada por autoridad competente, destruye, quema, daña o tala, en todo o
en parte, bosques u otras formaciones boscosas, sean naturales o plantaciones”.

1.4.2. AUTORÍA
El autor puede ser cualquier persona natural, aunque existen una serie de cuestiones
relacionadas a la intervención delictiva en casos de realización del delito en el contexto
empresarial.
1.4.3. OBJETO MATERIAL

El objeto sobre el cual recae la acción típica son bosques u otras formaciones
boscosas, sean naturales o plantaciones.

Sin embargo, ¿cuál es la definición legal de bosques u otras formaciones boscosas?.


La legislación peruana ofrece dos nociones:

En primer lugar, el artículo 22 inciso h de la Ley de Áreas Naturales Protegidas, Ley

44
N° 26834 sostiene: “Bosques de Protección: áreas que se establecen con el objeto de
garantizar la protección de las cuencas altas o colectoras, las riberas de los ríos y de
otros cursos de agua en general, para proteger contra la erosión a las tierras frágiles que
así lo requieran. En ellos se permite el uso de recursos y el desarrollo de aquellas
actividades que no pongan en riesgo la cobertura vegetal del área”.

La interpretación de la norma legal reproducida arroja una visión restrictiva de los


bosques, pues sólo resultarían tutelada por la norma penal los bosques u otras
formaciones boscosas a que se contrae la norma. Reyna Alfaro al respecto señala:
“Conforme a esta última tendría que sostenerse que la conducta examinada resultaría
irrelevante penalmente si el sector donde se habría producido los daños alegados está
dentro de un bosque de protección”. (Reyna A, 2012, pág. 112)

En segundo lugar, el concepto de bosque propuesto por el Fondo Nacional del


Ambiente (FONAM), que los concibe como aquellas “(…) formaciones forestales
densas, donde los árboles de diversas alturas y el sotobosque cubren una proporción
considerable del terreno, o bien una masa boscosa clara”.

La interpretación de la norma legal reproducida arroja una visión amplia de los


bosques. Reyna Alfaro al respecto señala: “Desde esa perspectiva, sería la extensión de
la formación forestal la determinante para sostener la relevancia penal del hecho”.
(Reyna A L. M., 2012, pág. 112)
Ante la posibilidad de optar por cualquiera de las dos interpretaciones, nos
adherimos a la postura de Reyna Alfaro, quienal respecto señala: “(…) esta última
resulta ser una interpretación más acorde con el principio de legalidad y la función de
protección de bienes jurídicos propia del Derecho penal. El recurso al artículo 22 de la
Ley de Áreas Naturales Protegidas podría derivar en cuestionamientos desde la
perspectiva de la legalidad penal pues el término bosques de protección no guardan
completa relación con la expresión bosques u otras formaciones rocosas, asimismo,
tendríamos ciertos vacíos de tutela penal en la medida que la utilización del artículo 22
de la Ley de Áreas Naturales Protegidas limitaría la protección penal a cierta clase de
bosques, dejando ayuno de protección aquellos no comprendidos como tales”.

45
[CITATION Rey12 \p 112 \l 10250 ]

No puede negarse que una interpretación amplia puede ser objetada desde la
perspectiva de la seguridad jurídica, al referirse que la interpretación judicial de un
concepto indeterminado como el de bosques u otras formaciones boscosas podría ser
cambiante y afectaría la predictibilidad de las decisiones judiciales, riesgo que se
reduciría considerando dichos términos como elementos normativos delimitados por el
artículo 22 de la Ley de Áreas Naturales Protegidas. Sin embargo, dicho razonamiento
no solo no superaría los cuestionamientos relacionadas a la legalidad penal, sino que
generaría efectos sumamente perniciosos desde la perspectiva de la tutela del medio
ambiente. Sin duda, cualquier cuestionamiento asociado a la falta de predictibilidad de
las decisiones judiciales podrá siempre ser superado a través de una argumentación
judicial idónea que permita reconocer la necesidad de intervención en cada concreto.

1.4.4. ACCESORIEDAD ADMINISTRATIVA EN EL DELITO DE ATENTADO


CONTRA BOSQUES Y FORMACIONES ROCOSAS

El tipo queda configurado como una norma penal en blanco, ya que se exige que la
conducta contaminante se realice “contraviniendo las Leyes u otras disposiciones de
carácter general protectoras del medio ambiente”. (Vajello E s/f )

BramontArias expresa: "La ley en blanco se limita a establecer que un género de


conducta debe ser castigado con una determinada pena; delegando la estructuración de
la acción punible en otra disposición”. (Bramont A, 1950, pág. 23)

La doctrina española se muestra dividida en relación a si cabría entender realizado el


tipo penal por el mero hecho de no haber obtenido la autorización ambiental
correspondiente para la actividad de que se trate, independientemente de la vulneración
de las normas administrativas protectoras del medio ambiente. Mientras algunos se

46
decantan por la solución afirmativa a partir de la aceptación de la llamada integración
mediata de los tipos penales en blanco; otros responden negativamente en el
entendimiento de que, de lo contrario, se castigaría como delito ecológico una mera
desobediencia administrativa. (Prats C & Marqués B, 2001)

El tipo penal cuenta con elementos de remisión al ámbito del derecho administrativo
sancionador en virtud del cual la conducta sólo será penalmente relevante si aquella se
realiza sin contar con permiso, licencia, autorización o concesión otorgada por autoridad
competente. Se constata así la dependencia o accesoriedad del Derecho penal en
relación al Derecho administrativo tantas veces acotada por la doctrina jurídico penal y
que resulta en ese caso confiada a los funcionarios públicos del sector medioambiental
dada la complejidad de la materia medio ambiental y relacionada, entre otros factores, a
su dinamismo

De La Cuesta Arzamendi, comentando la legislación española, señala: “En el plano


de la accesoriedad administrativa, el nuevo tipo de contaminación -cuyo carácter en
blanco no altera sustancialmente la técnica empleada en el art. 347 bis, declarada
conforme con los postulados constitucionales- sigue requiriendo la infracción de la
legislación administrativa para la concurrencia del tipo penal”.

La accesoriedad administrativa, determinante de la antijuricidad formal del hecho,


planteadiversos escenarios: 1º) que el agente cuente con una autorización jurídicamente
eficaz; 2º) que el agente cuente con un autorización jurídicamente viciada, pero eficaz;
3º) que el agente cuente con una autorización jurídica nula; y, 4º) que el agente no
cuente con ninguna clase de autorización.

El 1 y 4 escenario resultan indiscutibles: mientras que el comportamiento realizado


contando con una autorización jurídicamente eficaz resulta penalmente intrascendente,
el comportamiento de quien carece de autorización administrativa si podría ser
calificada como jurídico penalmente relevante.

47
La solución de los escenarios 2 y 3 debe encontrarse en las distinciones existentes
entre acto administrativo anulable (cuya eficacia subsisten hasta la anulación del mismo
y no afecta los realizados en virtud al mismo) y acto administrativo nulo (carente de
eficacia) y en virtud de las cuales sólo este último podría derivar en la atribución de
responsabilidad penal en el agente.

La aplicación de la ley penal ambiental se encuentra condicionada a la existencia de


certeza respecto a la antijuricidad formal de la conducta. Por lo tanto, no es posible
calificar el hecho presuntamente lesivo al medioambiente si no existe certeza -no
posibilidad ni probabilidad- de la antijuricidad del hecho desde la perspectiva del
Derecho administrativo.

1.4.5. RESULTADO TÍPICO

Las conductas típicas contenidas en el artículo 310 del Código penal (destruir,
quemar, dañar o talar) deben ser interpretadas de modo consistente con el principio de
ofensividad. Un razonamiento distinto generaría el riesgo de confusión entre los ilícitos
meramente administrativos, de competente del Derecho administrativo sancionador, y
los ilícitos penales, cualitativa y cuantitativamente distintos al ilícito administrativo.

Desde ese punto de partida, la relevancia penal del comportamiento típico (de
destruir, quemar, dañar o talar) se encuentra condicionado a la verificación de una
situación de riesgo sobre la estabilidad del medio ambiente que constituye el resultado
típico y que es, precisamente, el elemento definidor de la antijuricidad material de la
conducta.

El reconocimiento de este elemento dentro del ámbito de la tipicidad objetiva del


delito sub examine tiene consecuencias procesales: Sólo será posible considerar

48
acreditada la realización del delito si ha sido posible acreditar judicialmente, conforme
al estándar impuesto por el principio de presunción de inocencia, que la conducta
atribuida generó un riesgo significativo sobre la estabilidad del medio ambiente.

La presente exigencia de ofensividad se encuentra además reconocida en la


legislación ambiental a través de la noción de daño ambiental, reconocida en el artículo
142.2° de la Ley General del Ambiente y que precisamente es formulada en términos de
afectación material al medio ambiente al identificarlo como: «todo menoscabo material
que sufre el ambiente y/o alguno de sus componentes, que puede ser causado
contraviniendo o no disposición jurídica, y que genera efectos negativos actuales o
potenciales».

La noción de daño ambiental no descansa exclusivamente en la idea del menoscabo


material sino que requiere la comprobación de efectos negativos actuales o potenciales
sobre la estabilidad medioambiental.

Esta ofensividad debe ser acreditada judicialmente mediante instrumentos técnicos


de evaluación del daño ambiental que (i) Identifiquen si existe y determinen la
repercusión del daño medio ambiental; y, (ii) Realicen una valoración económica del
mismo.

Ahora, esta exigencia supone examinar, en cada caso concreto, si el Juez cuenta con
elementos de juicio idóneos destinados a acreditar la acotada situación de riesgo actual
o potencial sobre la estabilidad del ambiente. Desde esa perspectiva, la acreditación
judicial del daño ambiental no se agota con la verificación de la ilicitud administrativa
-la imposición de una sanción administrativa- ni con la mera presentación del Informe
Técnico de la Autoridad Administrativa Competente, sino que resultará necesario que el
Juez examine si aquellos elementos de juicio permiten determinar, más allá de toda
duda razonable”, la existencia de un daño ambiental actual o potencial en la estabilidad
medio ambiental.

49
La verificación de la ilicitud administrativa constituida, en este caso, por la ausencia
de autorización administrativa (permiso, licencia, autorización o concesión), si bien
constituye un elemento de valoración global del hecho, es inidóneo para calificar la
gravedad del riesgo sobre la estabilidad medioambiental.

La intervención de las autoridades ambientales -a través de la imposición de sanción


administrativa como consecuencia de la infracción de la legislación ambiental- sólo
determina la trascendencia jurídico administrativa del comportamiento, siendo
insuficiente para determinar la relevancia penal del comportamiento. Por otra parte,
tampoco la incorporación del Informe Técnico de la Autoridad Administrativa
Competente (en adelante EL INFORME), al que hace referencia el artículo 149° de la
Ley General del Ambiente, acredita automáticamente la existencia de un daño ambiental
actual o potencial ni la relación existente entre aquél y la conducta atribuida al
encausado. Es necesario que el mismo establezca, de modo convincente y conforme a
criterios técnicos, la existencia de un daño ambiental de magnitud significativa que
pueda ser, en tal virtud, calificado como penalmente relevante.

En ese sentido, hay que reconocer que el artículo 2° del Decreto Supremo N° 004-
2009-MINAM (Reglamento del numeral 1 del artículo 149° de la Ley General
Ambiente, en adelante EL REGLAMENTO) exige que aquél contenga: «E. Opinión
ilustrativa sobre los elementos para una valoración del supuesto daño ambiental
causado, cuando corresponda», con lo que se establece, como exigencia formal, que
dicho instrumento técnico identifique el daño ambiental y determine si existen efectos
negativos actuales o potenciales sobre la estabilidad del medio ambiente.

Ahora, la incorporación de EL INFORME no supone, de recibo, sostener que el


resultado típico del delito se vea acreditado; para este efecto será necesario que EL
INFORME cumpla escrupulosamente con proponer la información técnica que permita
establecer la existencia de daño ambiental.

50
Este razonamiento lleva a sostener que si EL INFORME no cumple con los
estándares científicos propio de la especialidad, la consecuencia procesal de aquello será
la imposibilidad del Juez de dar por acreditado el resultado típico del delito y, con ello,
la calificación del hecho atribuido como no probado.

Este planteamiento -a saber, EL INFORME debe necesariamente acreditar el daño


ambiental, de lo contrario el resultado típico del delito no puede ser sostenido
probatoriamente- se apoya asimismo en consideraciones asociadas al ejercicio del
derecho de defensa.

En efecto, si se sostuviese que el resultado típico del delito se encuentra acreditado


por el simple mérito de la existencia formal de EL INFORME, sin resultar trascendente
el contenido del mismo ni su solvencia técnica, las posibilidades del imputado de
discutir probatoriamente la idoneidad y la utilidad de los medios de prueba que
acreditan el resultado típico serían sumamente limitadas. Precisamente por estas
consideraciones, para dar por verificado el resultado típico, el Juez deberá examinar la
idoneidad de EL INFORME y establecer si aquél instrumento sirve para acreditar, más
allá de toda duda razonable, que se produjeron efectos negativos actuales o potenciales
sobre la estabilidad del medio ambiente.

Nótese como el mismo REGLAMENTO refiere, en su artículo 3, que con el


propósito de la autoridad ambiental responsable de emitir EL INFORME puede (i)
Solicitar información adicional a la Fiscalía; (ii) solicitar información a otras entidades
públicas o privadas; y, (iii) encargar pericias o las evaluaciones técnicas que considere
del caso. Es decir, del texto de la propia regulación administrativa es posible inferir que
EL INFORME tiene alcances técnicos asociados a la verificación del resultado típico y
es justamente por dicho motivo que proporciona a la autoridad administrativa de los
mecanismos de técnicos destinados a poder acreditar dicho elemento.

1.4.6. RELACIÓN DE IMPUTACIÓN AL TIPO OBJETIVO

51
Laverificación del resultado típico no agota el examen de relevancia jurídico penal,
sino que es menester establecer que aquél resulta atribuible objetivamente a la conducta
del imputado. Ese vínculo de imputación objetiva debe ser también objeto de
acreditación en sede judicial.

Huelga subrayar la relevancia fundamental que tienen este elemento típico -la
relación de imputación al tipo objetivo- en la realización del principio de
responsabilidad penal: En un contexto -como el del ecosistema- caracterizado por el
predominio del fenómeno de adición, acumulación, sinergia y aletoriedad causal de los
sistemas naturales, el respeto al principio de responsabilidad penal depende
necesariamente de la acreditación técnica del nexo de riesgo existente entre el
comportamiento atribuido y el resultado típico.

Esta última afirmación implica, en la práctica, que el Juez sólo podrá considerar
verificada la relación de imputación objetiva cuando tras un examen del estatus del
ecosistema (en el caso de este delito, del bosque u de la formación boscosas) pueda
establecer -a nivel de probabilidad- que tras la realización de la conducta típica -
destrucción, quema, daño o tala de bosque o formación rocosa- aquél estatus podría
variar ostensiblemente -de modo negativo desde luego.

Se trata de recurrir a una doble perspectiva ex ante y ex post, a efectos de establecer


que la conducta del autor probablemente genere, más allá de la voluntad del agente, una
afectación a la estabilidad del medio ambiente.

1.4.7. INAPLICABILIDAD DEL PRINCIPIO DE PREVENCIÓN Y DEL


PRINCIPIO PRECAUTORIO

No resultará extraño, desde una perspectiva amplificadora, que se pretenda sostener


que los principios de principio de prevención (artículo VI de la Ley General del
Ambiente) o el principio precautorio (artículo VII de la Ley General del Ambiente)

52
permiten relativizar las exigencias de acreditación del resultado típico y la vinculación
del mismo con el comportamiento del autor.

El principio de prevención, establecido en el artículo VI de la Ley General del


Ambiente está dirigido a informar el modo en que deben articularse los mecanismos de
gestión ambiental y los objetivos que los mismos persiguen.

Por su parte, el principio precautorio, previsto en el artículo VII de la Ley General


del Ambiente, está vinculado no a la determinación de responsabilidades
administrativas o penales, sino a la adopción de medidas preventivas (esto es, medidas
cautelares) y por ello es que hace referencia a los supuestos de «peligro de daño grave e
irreversible» al medio ambiente.

1.4.8. EL DOLO EN EL DELITO DE ATENTADO CONTRA BOSQUES Y


FORMACIONES ROCOSAS

Estamos ante un delito doloso, siendo posible sancionar el hecho no solo en casos de
concurrencia de dolo directo, sino también en casos de dolo eventual.

Ahora, partiendo de una posición cognitiva del dolo, será relevante para la
acreditación del tipo subjetivo del delito no solo comprobar que el autor conocía que
realizaba actos de depredación de bosques u otras formaciones boscosas, sino también
que este realizó la conducta sin encontrarse habilitado administrativamente y que la
realización de la misma generaba una situación de riesgo concreto sobre el bien jurídico
penalmente protegido. Las posibilidades de error de tipo son manifiestas.

1.5. EL DELITO DE TRÁFICO ILEGAL DE MADERA

1.5.1. REGULACIÓN NORMATIVA

53
El delito de atentado contra bosques y formaciones rocosas, se encuentra previsto en
el artículo 310-A del Código Penal, modificado por el Artículo Único del Decreto
Legislativo N° 1237, cuyo texto reza: “El que adquiere, acopia, almacena, transforma,
transporta, oculta, custodia, comercializa, embarca, desembarca, importa, exporta o
reexporta productos o especímenes forestales maderables, cuyo origen ilícito, conoce o
puede presumir, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro años
ni mayor de siete años y con cien a seiscientos días-multa”.

1.6. LA TERMINACIÓN ANTICIPADA EN EL DERECHO PERUANO


1.6.1. DEFINICIÓN

La terminación anticipada es aquel procedimiento especial y una forma de


simplificación procesal sustentada en el principio de consenso y principal exponente de
la justicia penal negociada.

San Martín Castro al respecto señala: “(…) el procedimiento de terminación


anticipada se sitúa en la necesidad muy sentida de conseguir una justicia más rápida y
eficaz, aunque respetando el principio de legalidad procesal, la idea de simplificación
del procedimiento parte del modelo del principio de consenso, lo que significa que este
proceso habrá cumplido el objetivo solamente si el imputado y el fiscal llegan a un
acuerdo sobre las circunstancias del hecho punible, la pena (calidad y cantidad), la
reparación civil y las consecuencias accesorias a imponer”. (San Martin C, 2000)
La terminación anticipada, según Sánchez Velarde, “(…) se trata de un proceso
especial que se ubica dentro de los mecanismos de simplificación del proceso que
modernamente se introducen en los Códigos Procesales. Su finalidad: evitar la
continuación de la investigación judicial y el juzgamiento si de por medio existe un
acuerdo entre el imputado y el fiscal, aceptando los cargos el primero y obteniendo por
ello el beneficio de la de la pena en una sexta parte. Se trata en esencia de una
transacción penal para evitar un proceso que se hace ya innecesario”. (Sánchez V, 2004,
pág. 28).

Reyna Alfaro señala que la terminación anticipada, “(…) constituye una suerte de

54
transacción judicial previa al juzgamiento, es en efecto, una transacción, un acuerdo
ínter partes, en la medida que los sujetos procesales involucrados (Ministerio Público y
acusado) se otorgan concesiones recíprocas”. (Reyna A L. , 2006, pág. 135)

Taboada Pilco precisa que el proceso especial de terminación anticipada es: “(…)
una institución consensual que permite la solución del conflicto jurídico penal, en forma
alternativa y hasta preferente por su rapidez y eficacia a la conclusión tradicional en un
juicio público y contradictorio. Es una suerte de transacción previa a la etapa final de
juzgamiento que evidentemente contiene concesiones recíprocas, el imputado negocia la
admisión de culpabilidad y el fiscal negocia una reducción de pena”. (Taboada P , s/f)

[CITATION Esp \l 10250 ] señala que la terminación anticipada es “(…) el


resultado de una estrategia defensiva llevada a cabo en la fase de investigación
preparatoria ( hasta antes que el fiscal formule acusación ) que, basada en un pronóstico
adecuado sobre el futuro proceso, implica llegar a una acuerdo con las fiscalía,
renunciando a la defensa, a las excepciones y a la tramitación de la causa, con el fin de
hacerse acreedor de beneficios en la pena, previa audiencia y homologación por el juez
de la investigación preparatoria”. (Benavente Ch, pág. 23)

Castro Trigoso señala que la terminación anticipada “(…) se erige como una
herramienta de celeridad procesal basada en el principio del consenso para posibilitar la
negociación entre el fiscal y el imputado, es decir, entre quien está llamado a sostener la
pretensión penal y quien deba resistirla, con miras a la culminación del proceso sin
necesidad de ir al juicio oral, previa aprobación judicial”. [CITATION Cas \l 10250 ]

En suma, la terminación anticipada consiste en el acuerdo entre el procesado y la


fiscalía respecto de los cargos, la pena, reparación civil y demás consecuencias
accesorias de ser el caso, de conformidad con el artículo 468 del Código Procesal Penal,
con admisión de culpabilidad de algún o algunos cargos que se formulan, permitiéndole
al encausado la disminución punitiva, de esta manera se pone fin al proceso.

55
1.6.2. NATURALEZA JURÍDICA

La comprensión del instituto jurídico de la terminación anticipada o conocer mejor


“la razón de ser” de las formas de simplificación procesal en el ámbito penal, es decir,
expresar su naturaleza jurídica, implica situarnos en un marco genérico de cómo se ha
venido desenvolviendo el procedimiento penal tradicional que, hasta antes de la dación
del Decreto Legislativo Nº 958, sus instituciones venían incumpliendo su finalidad,
creándose así un malestar generalizado en la sociedad, que en la coyuntura actual
implica una desconfianza total en el órgano jurisdiccional.

Todo ello ha dado paso a que asomen instituciones modernas, como la figura que
tratamos, la cual viene siendo acogida ampliamente en el nacional. Así, es evidente que
una de las características prevalecientes en nuestro sistema de la administración de
justicia penal, descansa indudablemente en que el estado ejerce el monopolio de la
persecución penal. Políticamente el Estado de esta manera se convierte en el gran
detentor del poder penal, es decir, el estado acaparará la herramienta más temible, entre
otras, que alberga el control social: la pena estatal como expresión de este poder
político.

Sin embargo, una sociedad globalizada como la nuestra va buscando modos


alternativos de solución de conflictos, que sean más flexibles, más informales y menos
costosos, como la conciliación y el arbitraje remozados por los decretos legislativos; y
en el plano jurídico penal la introducción progresiva de fórmulas negociadas habida
cuenta de la crisis del sistema penal inquisitivo, proponiéndose como alternativa la
descriminalización, la desjudicialización, la diversificación y la negociación;
ingresamos por tanto a la institución de “La justicia negociada” con su expresión más
acabada en los procedimientos de pleabargaining o de guiltyplea que se conocen desde
hace mucho tiempo en los Estados Unidos y que ciertos autores no dudan en calificar de
verdadero contrato; pero que en nuestro medio aquel está debidamente controlado por el
órgano jurisdiccional, es el Juez quien procede a “legalizar” o no lo acordado, pues no
olvidemos que el acuerdo tiene un destinatario: El Juez, quien se desempeña como un

56
verdadero Juez de control de garantías, en el sentido de apreciar si el Consenso es
razonable no en su concepto subjetivo, sino que el acuerdo es compatible a los
principios de legalidad, proporcionalidad, responsabilidad y lesividad enunciados en el
Título Preliminar del Código Penal, pues si no lo fueran simplemente Desaprobará el
acuerdo y ordenará la continuación del proceso.

En este orden de ideas, podemos decir que el proceso especial de terminación


anticipada es una institución consensual que permite la solución del conflicto jurídico
penal, en forma alternativa y hasta preferente por su rapidez y eficacia a la conclusión
tradicional en un juicio público y contradictorio. Es una suerte de transacción previa a la
etapa final de juzgamiento que evidentemente contiene concesiones reciprocas, el
imputado negocia la admisión de culpabilidad y el Fiscal negocia una reducción de la
pena.

En el nuevo escenario del proceso penal de corte acusatorio adversarial, el Fiscal es


nada menos que el director de la investigación y tiene el monopolio de la acusación,
incluso, en la disposición de formalización de investigación preparatoria y en la
posterior acusación (principio de congruencia) puede señalar alternativa o
subsidiariamente las circunstancias de hecho que permitan calificar la conducta del
imputado en un tipo penal distinto (arts. 336.2. b y 349.3º del CPP). Así las cosas, es
evidente el desbalance del poder de negociación en perjuicio del imputado, ello,
justifica la intervención del Juez de Investigación Preparatoria para verificar la legalidad
y razonabilidad del acuerdo arribado entre las partes, con especial énfasis en la
suficiencia probatoria de los cargos aceptados.
Finalmente, quiero concluir resaltando que su naturaleza es la de un acuerdo
negociado (pleabargaining) irradiado a diversas legislaciones, como el patteggiamento o
aplicación de la pena a instancia de las partes italiano, la conformidad española y la
mediación alemana.

1.7. LA REFORESTACIÓN COMO REGLA DE CONDUCTA EN LA


TERMINACIÓN ANTICIPADA DE PROCESOS POR DELITOS DE
ATENTADO CONTRA BOSQUES Y TRÁFICO ILEGAL DE MADERA

57
La propuesta encuentra igualmente respaldo a nivel del derecho
comparado.

De La Cuesta Arzamendi, comentando la legislación española, señala:


“El nuevo Código Penal se ha hecho eco de las recomendaciones generalizadas
de que el Derecho Penal no permanezca en cuanto a la protección del ambiente
en la mera imposición de penas, medidas y determinación de la responsabilidad
civil, sino que adopte una posición más decidida, imponiendo a los culpables
obligaciones de hacer (lo que en otros derechos, como el francés, se denominan
“astreintes”) dirigidas a restaurar el orden perturbado”. Agrega: “Este es el
contenido del art. 339, que autoriza a los jueces o tribunales a ordenar,
motivadamente, la adopción de diversas medidas: tanto las cautelares
aseguradoras de los diferentes bienes protegidos, como las específicamente
dirigidas a restaurar el equilibrio ecológico perturbado”. Concluye: “En realidad,
la disposición resultaba más necesaria en cuanto a las medidas cautelares que
respecto de la restauración del equilibrio ambiental: el art. 112, en materia de
reparación del daño, define éste como el conjunto de obligaciones de dar, de
hacer o de no hacer establecidas por el juez, bien para el cumplimiento por el
culpable, bien para su ejecución a su costa”. (De La Cuesta A J. , 1995)
2. FUNDAMENTO FILOSÓFICO

2.1. DEFINICIÓN DE DERECHOS HUMANOS

Por lo general la mayoría de las definiciones sobre Derechos Humanos están


cargadas del fundamento filosófico de sus respectivos autores, ya sea positivista o más
bien, con tendencia hacia el derecho natural.

Los derechos humanos, según (Álvarez A, 2005), “(…) son un conjunto de


principios y garantías básicas para el ser humano, representadas por afirmaciones o
ratificaciones del valor dignidad y el respeto de la persona frente al Estado”. Agrega:
“(…) son esencialmente derechos naturales consustanciales de la misma esencia del
hombre mismo”.

58
(Pérez L, 1924) expresa: “Los Derechos Humanos aparecen como un conjunto de
facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las exigencias de la
dignidad, la libertad y la igualdad humanas, las cuales deben ser reconocidas
positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional.”(Pág.47)

(Fernández, 1981) señala: “Toda persona posee unos derechos morales por el hecho
de serlo y que estos deben ser reconocidos y garantizados por la sociedad, el derecho y
el poder político, sin ningún tipo de discriminación. Estos derechos son fundamentales,
es decir se hallan estrechamente conectados con la idea de dignidad humana.” (Pág.28)

Sánchez, desde un contexto general, señala: “(…) los derechos humanos, son
derechos inalienables y pertenecientes a todos los seres humanos; necesarios para
asegurar la libertad y el mantenimiento de una calidad de vida digna, y están
garantizados a todas las personas en todo momento y lugar”. (Sánchez Romero, 2006)

Arango define los derechos humanos como “(…) posiciones tan importantes que su
otorgamiento o no otorgamiento no puede quedar en manos de la simple mayoría
parlamentaria”. (Arango, 2005)

(Ferrajoli, 2007) ofrece tres respuestas diferentes a la interrogante de los criterios


para determinar cuáles son estos derechos calificados como fundamentales.

La primera respuesta, basada en la teoría del derecho, consiste en que en el terreno


teórico-jurídico la noción más acertada de los derechos fundamentales es la que los
relaciona con los derechos que le asisten a todos por su condición de persona, sea como
ciudadano o por tener capacidad de obrar; siendo por ello, como se observará más
adelante, inalienables e indisponibles. Sin embargo, el autor admite que la respuesta

59
anterior ilustra sobre “qué son” los derechos fundamentales y no“cuáles son".

La segunda respuesta, partiendo del derecho positivo, es decir, desde un punto de


vista de la dogmática del derecho, señala que los derechos fundamentales son aquellos
reconocidos como tales en los ordenamientos jurídicos internos y en los instrumentos
internacionales sobre derechos humanos.

La tercera respuesta, surgida bajo el paradigma de la filosofía política, refiriéndose a


la pregunta: ¿Cuáles derechos deben ser garantizados como derechos fundamentales?,
recurre a tres criterios axiológicos:

El primer criterio es el nexo existente entre “derechos humanos y paz”, que se


instituye en la Declaración Universal de 1948. Según el cual deben garantizarse todos
aquellos derechos cuya garantía son requerimiento ineludible para alcanzar la paz, v. gr.
el derecho a la vida, los derechos civiles y políticos, la libertad y los derechos sociales o
prestacionales necesarios para garantizar adecuados niveles de calidad de vida.
El segundo criterio es la relación entre derechos, igualdad y diferencias culturales.
En primer término, el referido a la igualdad en los derechos, como la libertad, el derecho
a la no discriminación y la objeción de conciencia. Asimismo, en los derechos sociales
dirigidos a reducir las asimetrías socio-económicas entre las personas.

El tercer criterio hace referencia al rol de los derechos fundamentales como leyes
del más débil. Afirma que todos los derechos que tienen la categoría de fundamentales
son leyes que cumplen un rol alternativo frente a la “ley del más fuerte” que impera en
caso de no existir las leyes de los más débiles, v. gr. el derecho a la vida contra aquél
más fuerte que puede colocarla en riesgo; los derechos que deben salvaguardarse frente
a las actuaciones arbitrarias de quienes ejercen una posición de dominio y, los derechos
prestacionales o sociales contra las órdenes de aquellos que tienen mayores poderes en
lo social y económico.

60
Casal distingue entre derechos humanos en sentido amplio y en sentido estricto: “En
sentido amplio, los derechos humanos son derechos inherentes a la persona que se
derivan de la dignidad humana y resultan fundamentales en un determinado estadio de
evolución de la humanidad, por lo que reclaman una protección jurídica. En cambio, en
su sentido más estricto, los derechos humanos son esos mismos derechos pero en la
medida en que son reconocidos y protegidos en al ámbito internacional”. [CITATION
MarcadorDePosición3 \l 10250 ]

Pérez Luño hace una delimitación de los conceptos de derechos humanos y derechos
fundamentales, señalando: “Los derechos humanos suelen venir entendidos como un
conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las
exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad humanas, las cuales deben ser
reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e
internacional. En tanto que con la noción de los "derechos fundamentales" se tiende a
aludir a aquellos derechos fundamentales garantizados por el ordenamiento jurídico
positivo, en la mayor parte de los casos en su normativa constitucional, y que suelen
gozar de una tutela reformada”. (Pérez, 1984)

2.2. PRINCIPIOS

Los derechos humanos se encuentran regidos por los siguientes principios rectores:
minimum inderogable, de proporcionalidad, pro homine, de irreversibilidad y de
progresividad.

2.2.1. PRINCIPIO DEL MINIMUM INDEROGABLE

El presente principio se refiere, en principio, a un mínimo de prerrogativas


inviolables y no susceptibles de relajamiento o de ser restringidas, sino como
consecuencia de un ejercicio de ponderación de derechos humanos en colisión. Es decir,

61
como derivación de los conflictos que se suscite entre los contenidos esenciales o bienes
jurídicos protegidos.

2.2.2. PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD

El principio de proporcionalidad, según Bernal Pulido: “(...) aparece como un


conjunto articulado de tres subprincipios: idoneidad, necesidad y proporcionalidad en
sentido estricto. Cada uno de estos subprincipios expresa una exigencia que toda
intervención en los derechos fundamentales debe cumplir. Tales exigencias pueden ser
enunciadas de la siguiente manera:1.- Según el subprincipio de idoneidad, toda
intervención en los derechos fundamentales debe ser adecuada para contribuir a la
obtención de un fin constitucionalmente legítimo.2.- De acuerdo con el subprincipio de
necesidad, toda medida de intervención en los derechos fundamentales debe ser la más
benigna con el derecho intervenido, entre todas aquéllas que revisten por lo menos la
misma idoneidad para contribuir a alcanzar el objetivo propuesto.3.- En fin, conforme al
principio de proporcionalidad en sentido estricto, la importancia de los objetivos
perseguidos por toda intervención en los derechos fundamentales debe guardar una
adecuada relación con el significado del derecho intervenido. Entre otros términos, las
ventajas que se obtienen mediante la intervención en el derecho fundamental deben
compensar los sacrificios que ésta implica para sus titulares y para la sociedad en
general”. (Bernal, 2007)

Los derechos humanos deben cumplir las tres anteriores exigencias principistas;
caso contrario se le causaría un agravio al derecho que se trate y, por ende, debe
garantizarse su protección constitucional. Lo anterior nos conduce a que, en la medida
de lograrse la satisfacción de esos tres sub-principios de la proporcionalidad, de ese
modo nos aproximaríamos a un concepto vinculado a una noción estricta del principio
in examine: la ponderación o el juicio de adecuación.

Lo anterior, se vincula con el ejercicio de ponderación o adecuación que se realiza,


como señala Bernal Pulido, entre “(...) el derecho fundamental afectado y, por otro lado,

62
el derecho fundamental o el principio constitucional de primer o de segundo grado que
fundamenta la intervención legislativa (el objetivo mediato de la intervención)”.
[CITATION BER07 \p 764 \l 10250 ] Haciendo un análisis comparativo entre la
significación o importancia de alcanzar el contenido axiológico legislativo, con el
propósito de obtener de prevalencia entre el derecho fundamental en colisión con esa
finalidad o contenido.

Haberle sostiene: “(…) la cuestión de la proporcionalidad subyace únicamente en el


supuesto que una ponderación se haya efectuado, es decir, la aplicación de dicho
principio parte del hecho de la necesidad de una ponderación de los contenidos
esenciales de los derechos, pues, el principio de la proporcionalidad exige que los
medios de los cuales se hace uso para alcanzar una finalidad determinada sean los
apropiados. Sin embargo, se requiere que su aplicación sea de manera “diferenciada”,
tanto en cuanto al legislador, de manera que posea a la hora de legislar “una diferente
libertad de conformación” y, en lo concerniente al juez, esa libertad es también exigible,
debido a estar compulsado en atender las circunstancias propias y concretas de las
estructuras fácticas que se le alleguen”. [ CITATION HAB03 \l 10250 ]

2.2.3. PRINCIPIO PRO HOMINE

Las reglas contentivas de formas de reconocimiento de los derechos humanos deben


ser interpretadas de manera latu sensu, es decir del modo más amplio o extensivo
posible para, de ese modo, garantizar el libre ejercicio del derecho sin limitaciones,
salvo los casos de colisión referidos ut supra. De allí, el principio pro homine, según
Álvarez alude a que las normas de los derechos humanos deben interpretarse “(…) de
forma que resulte favorable al hombre, por el simple hecho de ser un miembro de la
especie humana”. [CITATION ÁLV \l 10250 ]

2.2.4. PRINCIPIO DE IRREVERSIBILIDAD


Este principio es una derivación del minimun inderogable al cual se hizo referencia

63
anteriormente, pues una vez positivizada una regla de esta naturaleza, no puede
derogarse. Encuentra igualmente la irreversabilidad manifestación en el hecho que,
reconocidos los derechos humanos en un tratado, convenio o acuerdo; éste no puede ser
desconocido o suprimido por lo Estados firmantes.

2.2.5. PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD

Los derechos humanos deben obedecer a una línea de desarrollo, evolución y


progresión, es decir, cualquier modificación de los elementos reguladores que los
contengan debe ser para hacerlos más avanzados, nunca para restarle efectividad,
reprimirlos o menoscabarlos. Álvarez asevera que la tendencia de los Derechos
Humanos es una proyección de avanzada y extensión en lo que a su desarrollo
concierne, asimismo, ese progreso no debe agotarse en una simple disposición
regulatoria sino en la propia protección que se debe garantizar a los individuos.
(Alvarez A, 2005, pág. 30)

2.3. CARACTERÍSTICAS

Los derechos humanos detentan los siguientes rasgos característicos:


universalidad, intrínsecos o innatos de la persona humana, inalienables e
incondicionales, irrenunciables, imprescriptibles e inviolabilidad.

2.3.1. UNIVERSALIDAD

Los derechos esenciales, por cuestiones estrictamente éticas, así como por la propia
convivencia entre los pueblos en el plano internacional, son reconocidos a todas las
personas.

Álvarez al respecto señala: “Tal como supra apuntáramos, es imposible pensar en un


grupo de libertades y garantías inherentes al hombre mismo, existiendo fronteras límites
en cuanto a la validez espacial de esos derechos el 13-05-1968 expresó: humanos, en
esta dirección Naciones Unidas en la Proclamación de Teherán, Conferencia
Internacional de Derechos Humanos en Teherán Las Naciones unidas se han fijado
como objetivo primordial en materia de derechos humanos, que la humanidad goce de la

64
máxima libertad y dignidad. Para que pueda alcanzarse este objetivo, es preciso que con
leyes de todos los países reconozcan a cada individuo, sea cual fuere su raza, idioma,
religión o credo político, la libertad de expresión, de información, de conciencia y de
religión, así como el derecho a participar plenamente en la vida política, económica,
social y cultural de su país”. (Alvarez A, 2005, pág. 24)

En resumen, la universalidad se manifiesta en el hecho que los derechos y libertades


públicas son prerrogativas que asisten a toda persona sin discriminación alguna, es
decir, sin atender, como se dijo, a diferencias de sexo, edad, posición social o
económica, ideología, afinidad política, religión, entre otros aspectos. Asimismo, tal
como comenta el autor antes citado, la universalidad en el contexto de la aplicación
globalizada de los derechos básicos, es entendida a la vez bajo el término
“transnacional”, lo que alude la disipación de cualquier frontera impeditiva del ejercicio
de los derechos vinculados con el valor dignidad humana.

2.3.2. INTRÍNSECOS O INNATOS DE LA PERSONA HUMANA

Los derechos humanos son inherentes a la persona humana, pues derivan de su


propia naturaleza. Casal expresa que los derechos humanos son reconocidos “Sin que
quepa ver en ellos la simple imposición de una cultura sobre otra, precisamente, porque
se fundamentan en la dignidad de la persona y porque son inherentes, con prescindencia
del contexto político, cultural o religioso en que se desarrolle”. [CITATION
MarcadorDePosición3 \l 10250 ]

En cuanto al carácter innato de los derechos humanos, Casal formula las siguientes
precisiones:

En primer lugar, el carácter innato de los derechos humanos ha de ser deslastrado de


la carga racionalista e individualista de la filosofía de la ilustración y del movimiento
revolucionario francés del siglo XVIII. De acuerdo con la visión de los derechos del
hombre entonces prevaleciente, estos derechos eran connaturales o innatos a la persona

65
como ser abstracto, desligado de toda relación social concreta, lo cual permitía sostener
que ella era titular de esos derechos incluso antes de la “creación” de la sociedad
mediante la celebración del pacto social. Hoy, esta construcción teórica resulta
insuficiente, sin perjuicio de su innegable valor simbólico. Los derechos fundamentales
de la persona sólo son concebibles en sociedad y son influenciados, en su
reconocimiento y perfilamiento, por el entorno histórico en que la persona se
desenvuelve. No nacen de una vez y para siempre como derechos inmutables, sino que
se renuevan conforme a las exigencias concretas de la humanidad en un mundo
cambiante y según las condiciones que rodean la existencia del hombre en sociedad.

En segundo lugar, hay que observar que ahora los derechos humanos correspondes a
las personas antes incluso de su nacimiento o concepción, como lo ponen de manifiesto
los derechos de las generaciones futuras, en las materias de protección del ambiente y
de límites a la investigación y tratamiento genético, entre otras.

Los derechos humanos han alcanzado un grado de desarrollo en los últimos tiempos
al punto tal, que hasta hace poco era impensable concebir como parte del catálogo de
derechos fundamentales algunas prerrogativas y reafirmaciones específicas, v. gr., la
protección del medio ambiente o de un ambiente digno. Lo expuesto, como una garantía
para la sobrevivencia de las futuras generaciones.
2.3.3. INALIENABLES E INCONDICIONALES

Los derechos humanos son innegociables debido a que nadie puede enajenarlos. Sin
embargo, existen algunos derechos respecto a los cuales puede permitirse negociar con
su objeto intrínseco. Lo cual no significa que el derecho mismo se encuentre dentro del
contenido de cualquier negocio jurídico, v. gr., la imagen. De igual manera, el ejercicio
de esos derechos o prerrogativas que positivizan el valor dignidad humana y cualquier
otro que de él derive, debe ser garantizado de manera plena. De allí la razón de ser de
algunas máximas como los principios favor libertatis, favor amplianda o pro accione,
entre otras.

2.3.4. IRRENUNCIABLES

66
Las normas relacionadas con los derechos humanos son reglas exorbitantes de orden
público y, por ende, entre otras particularidades, son irrenunciables. Sin embargo, puede
suceder que el titular de un derecho se abstenga de invocarlo, es decir, en el supuesto
que alguien de manera libre y sin coacción permita la revisión de sus pertenencias por
un funcionario a los fines de verificar los bienes que transporta para evitar el comercio
ilícito o la transportación de artículos sujetos a alguna prohibición. Así como, con ese
mismo fin, ordenar la introducción de personas a lugares o cámaras habilitadas con
equipos de rayos x, entre otros ejemplos.

Igualmente, el titular de un derecho humano puede durante toda su existencia


ejercitar o no dicho derecho, lo cual no supone que se ha operado una renuncia de su
ejercicio, v. gr., el derecho de acción y de acceso a la jurisdicción. Es decir, el hecho
que una persona se halle legitimado para reclamar ante los órganos jurisdiccionales una
tutela determinada, y no exteriorice el interés procesal de acudir a los órganos de
justicia para introducir su pretensión, no es indicativo que ha renunciado al derecho de
la tutela judicial efectiva.

2.3.5. IMPRESCRIPTIBLES

Los derechos humanos son imprescriptibles porque sus titulares pueden exigirlos en
cualquier tiempo. Hasta el punto que las sanciones por los delitos de lesa humanidad,
violaciones graves a los derechos fundamentales y los crímenes de guerra, pueden ser
exigidas independientemente del tiempo que haya transcurrido desde los hechos que
produjeron dichos agravios.

2.3.6. INVIOLABILIDAD

Los derechos humanos son inviolables, además de su vinculación con el valor


dignidad humana, por el hecho que cualquier agravio de un derecho de esta naturaleza
conduce a una violación directa del Texto Fundamental que los contiene. Es esa la razón

67
por la que el amparo no sólo tiene como objeto la protección de los derechos
fundamentales subjetivos, igualmente a través de dicho medio procesal se persigue la
tutela objetiva de la Constitución.

En este orden de ideas, únicamente en aquellos casos de estados de excepción es que


resulta pasible la restricción de determinados derechos fundamentales, lo cual está
motivado en razones que han sido ponderadas debido al hecho de encontrarse otros
valores comprometidos, tales como el valor seguridad. Siempre dejando incólumes
aquellos derechos esenciales que en forma más directa o inmediata comprometan el
valor dignidad humana y el valor vida, entre otros.

2.4. CLASIFICACIÓN

La doctrina distingue diversos criterios clasificatorios de los derechos


fundamentales. Sin embargo, a los fines de la presente tesis adoptaremos el criterio
generacional.

La clasificación de las principales categorías de derechos por “generaciones”,


constituye una prueba adicional de esta concreción específica de las libertades básicas
de acuerdo con el desarrollo histórico y cultural.
2.4.1. DERECHOS DE PRIMERA GENERACIÓN

La primera generación de Derechos Humanos es positivizada por el Bill of Rights


norteamericano de 1776 y por la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano
suscrita en Francia en el año 1789.Se trata de los denominados derechos civiles y
políticos, dirigidos a proteger la libertad, seguridad, la integridad física y moral de los
individuos.Se caracterizan por ser derechos exclusivos del individuo, sin atención a la
sociedad, ni a ningún otro interés, porque deben responder a los derechos individuales,
civiles o clásicos de libertad.

68
2.4.2. DERECHOS DE SEGUNDA GENERACIÓN

La segunda generación de Derechos Humanos incorpora los derechos económicos,


sociales y culturales, estos hacen referencia a la necesidad que tiene el hombre de
desarrollarse como ser social en igualdad de condiciones. Nacen a raíz del capitalismo
salvaje y de lo que se ha conocido como “la explotación del hombre por el hombre.”Su
primera incorporación la encontramos en la Constitución Mexicana de Querétaro
suscrita en el año 1917, siendo desarrollada también tanto por la Constitución de las
Repúblicas Socialista Federativa de Rusia del año 1918 y por la Constitución de la
República de Weimar de 1919.El derecho a la educación, a la salud, al trabajo,
seguridad social, asociación, huelga y derecho a la familia, forman parte de esta segunda
generación de Derechos Humanos. Un sector de la doctrina denomina a esta generación
como “derechos de crédito” o sea, aquellos que son invocables por el ciudadano ante el
Estado al asumir éste último no ya el papel de garante de la seguridad, (estado
gendarme) sinola realización de los objetivos sociales. [CITATION Lop \l 10250 ]

2.4.3. DERECHOS DE TERCERA GENERACIÓN

El término “tercera generación” de derechos humanos, acuñado por Vasak en


19722, responde a la “necesidad” de catalogar una serie de «nuevos» derechos, surgidos
a raíz de nuevos acontecimientos y exigencias sociales. Así, el desarrollo tecnológico,
las diferencias Norte-Sur, los conflictos armados, la degradación del medio ambiente...,
traen consigo la aparición de derechos tales como el derecho al desarrollo, la
autodeterminación de los pueblos, el derecho a la paz, o el derecho que ahora
defendemos: el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado. No obstante, hay
que reseñar que dicho término no acaba de cuajar en la doctrina que se inclina por la
utilización de la expresión “derechos de la solidaridad”.[CITATION Fra \p 11 \l 10250 ]

Dentro de los Derechos Humanos de tercera generación se encuentran el derecho a


la protección del ambiente, el derecho al desarrollo, el derecho a la paz, libre
determinación de los pueblos, patrimonio común de la humanidad, derecho a la

69
comunicación, y por último el megaderecho humano al desarrollo sostenible
conformado tanto por el derecho al ambiente como por el derecho al desarrollo.

2.5. EL DERECHO HUMANO A LA PROTECCIÓN DEL MEDIO


AMBIENTE
El derecho a la protección del ambiente ha sido encasillado por la doctrina dentro
dela tercera generación de Derechos Humanos. Contiene una serie de principios que
inundan la totalidad del sistema jurídico, de ahí que se hable de su transversalidad.
Tiene por objeto la tutela de la vida, la salud y el equilibrio ecológico. Vela por la
conservación de los recursos naturales, el paisaje y los bienes culturales. El derecho a
gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado es un derecho subjetivo
concebido para todos y cada uno de los sujetos, oponible a cualquiera (Estado y/o
particular) y con posibilidad de ser ejercitado a nombre de cualquiera por formar parte
de los denominados “intereses difusos”. [ CITATION Zel98 \l 10250 ]

El derecho a la protección del ambiente tiene su aparición a nivel internacional en el


año 1972 a raíz de la promulgación de la Declaración de Estocolmo sobre Medio
Ambiente Humano. Se ve desarrollado por la Carta de la Tierra del año 1982, la
Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo del año 1992 y por la reciente
Declaración de Johannesburgo del año 2002.

La fusión del derecho al ambiente y del derecho al desarrollo generó el


megaderecho humano denominado derecho al desarrollo sostenible, entendiendo por
éste aquel tipo de desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes
sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias
necesidades.

El derecho al desarrollo sostenible está integrado por tres elementos fundamentales:


el ambiental, el económico y el social, de manera que debe existir un perfecto equilibrio
entre los tres elementos constitutivos, sin que ninguno de ellos adquiera mayor
relevancia que los demás, lo que permite un verdadero desarrollo integral del ser

70
humano. Llámese a este desarrollo integral: desarrollo económico, social, cultural y
político, en donde el hombre como centro de las preocupaciones del desarrollo
sostenible logra satisfacer sus necesidades básicas de salud, educación, cultura,
alimentación, trabajo y justicia.

El derecho al desarrollo sostenible nace a la vida jurídica en 1992 con la


Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo, mediante su implementación
se busca erradicar la pobreza, la brecha social y los malos hábitos de consumo, los
cuales menoscaban los elementos que conforman el ambiente.

A nivel nacional, el derecho humano a un medio ambiente adecuado es reconocido


en el artículo 2 numeral 22 de la Constitución Política del Estrado de 1993 señala:
“Toda persona tiene derecho: 22. A la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre
y al descanso, así como a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de
su vida.”

A nivel supranacional, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre


Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales o
Protocolo de San Salvador de 1989 regula expresamente el derecho al ambiente en su
artículo 11, donde expresa “Todo individuo tiene el derecho a vivir en un ambiente sano
y a tener acceso a los servicios básicos públicos. Los Estados parte deben promover la
protección, preservación y el mejoramiento del ambiente.” [CITATION Rod \l 10250 ]
Actualmente el derecho al ambiente es considerado un derecho humano, en ese
orden el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha emitido varias resoluciones
dando carta de ciudadanía al medio ambiente como un derecho humano. La Resolución
19/10, de fecha 19 de Abril de 2012, es un ejemplo de ello, en la misma el Consejo de
Derechos Humanos reafirma la consagración del ambiente como derecho humano.

El Protocolo de San Salvador entró en vigencia hasta el año 1999, debido a la


renuencia de varios Estados que se negaban a ratificar dicho instrumento internacional

71
careciendo de elementos procesales suficientes para la protección directa del derecho al
ambiente. El problema adicional que presenta tiene que ver con la falta de mecanismos
procesales para demandar la violación de algunos derechos económicos, sociales y
culturales, mediante la interposición de peticiones individuales ante el Sistema
Interamericano. Basta con leer el artículo 19 denominado “Medios de Protección”, para
darse cuenta que únicamente representa un esfuerzo a medias para proteger el derecho
del trabajador a organizarse en sindicatos y el derecho a la educación. De esta forma,
cualquier otro derecho contemplado en dicho Protocolo, incluyendo el derecho a un
medio ambiente sano, no puede ser objeto de la aplicación del sistema de peticiones
individuales regulado en la Convención Americana, sino únicamente de la presentación
de informes.[CITATION Rod \l 10250 ]

1.3. Definición conceptual


Atentado contra bosques .-
Medio ambiente
Reforestación
Regla de conducta
Tala de árboles
Terminación anticipada
Tráfico de madera

1.4. Operacionalización de variables


1.5. Hipótesis

1.5.1. Hipótesis principal


Si se implementa la medida de reforestación como regla de conducta al arribar a la
terminación anticipada de procesos por los delitos de atentado contra bosques y tráfico
ilegal de madera, además de la reparación civil, entonces se logrará una efectiva
recomposición del medio ambiente afectado por la comisión de tales delitos.

72
Si se implementa la medida de reforestación como regla de conducta al arribar a la
terminación anticipada de procesos por los delitos de atentado contra bosques y tráfico
ilegal de madera, además de la reparación civil, entonces NO se logrará una efectiva
recomposición del medio ambiente afectado por la comisión de tales delitos.

1.5.2. Hipótesis secundarias


La reforestación como regla de conducta en los delitos de atentado contra bosques y
tráfico ilegal de madera contribuye significativamente con el incremento de áreas
reforestadas

La reforestación como regla de conducta en los delitos de atentado contra bosques y


tráfico ilegal de madera NO contribuye significativamente con el incremento de áreas
reforestadas.

La reforestación como regla de conducta forma parte de la recomposición del


medio ambiente a partir del control por el Ministerio de agricultura, en los procesos por
los delitos de atentado contra bosques y tráfico ilegal de madera.

La reforestación como regla de conducta NO forma parte de la recomposición del


medio ambiente a partir del control por el Ministerio de agricultura, en los procesos por
los delitos de atentado contra bosques y tráfico ilegal de madera.

73
CAPÍTULO II

MÉTODOS Y MATERIALES

74
2.1. Tipo de investigación

Según Hernández, Fernández Collado y Baptista (2010) El tipo de investigación


pertenece al enfoque cuantitativo, positivista cuyos fundamentos vienen del empirismo,
positivismo lógico y el racionalismo crítico.

2.2. Método de investigación

Como métodos se empleó el método:

Empírico que sirvió para el diagnóstico de la información, luego el procesamiento de la


misma.
Descriptivo-explicativo porque explicó las causas que originan los atentados contra
los bosques y el tráfico ilegal de madera en el Olmos, Distrito judicial de Lambayeque

Analítico, Se obtuvo y analizó la información requerida con la finalidad de enriquecer


el marco teórico, permitiendo de esta manera estudiar la aplicación de la pena superior
con que se sanciona los delitos imputados en correspondencia con los bienes jurídicos
protegidos.

Exegético: En el análisis de los dispositivos legales que regulan los delitos de atentado
contra los bosques y el tráfico ilegal de madera.

Dogmático: En el análisis doctrinario de los fundamentos en que se sustenta el proceso


penal inmediato y las garantías constitucionales de la tutela jurisdiccional efectiva y el
de defensa.

Hermenéutico - jurídico: Se realizó el análisis crítico y fundamentado de las teorías en


que se sustenta la investigación , conociendo el espíritu esencial de la normativa
referente al proceso penal inmediato y las garantías constitucionales de tutela
jurisdiccional efectiva y de defensa en el campo del Derecho Penal.

75
Histórico: Permitió conocer e identificar la evolución del objeto de estudio, los
antecedentes de la legislación procesal penal, respecto al proceso penal, y las garantías
constitucionales en que se sustentan
2.3. Diseño de contrastación

El diseño es no experimental,
Según Hernández, et al. (2010). La investigación no experimental es sistemática y
empírica en la que las variables independientes no se manipulan. Las inferencias sobre
las relaciones entre las variables se realizan sin intervención o influencia directa y
dichas relaciones se observan tal como se han dado en su contexto natural. (p.207). y
responde:
Desde el punto de vista del alcance temporal: es transversal o transeccional porque se
tomaron datos en un solo momento
Desde el punto de vista de los objetivos: es descriptiva, causal explicativa.

Cuyo esquema es el siguiente:

M XYZ

Donde:

M= Es la muestra

X= Es la observación a la variable independiente.

Y= Es la observación a la variable dependiente

Z= Es la observación a la variable interviniente

2.4. Población, muestra y muestreo

2.4.1. Población

La población estuvo constituida por 15 individuos entre jueces, fiscales y abogados

penalistas.

2.4.2.Muestra

76
Se tomó como muestra al total de la misma, en número de 15 individuos. La selección

fue por conveniencia.

2.4.3. Muestreo

El muestreo llevado a cabo fue por conveniencia

2.5. Técnicas, e instrumentos de recolección de datos

2.5.1. Técnicas

Según Ñaupas, Mejía, Novoa, y Villagómez, (2010), “son en realidad, métodos


especiales o particulares que se aplican en cada etapa de la investigación científica”.
(p.100).
Como técnicas, para realizar el trabajo se empleó :

2.5.1.1. Encuesta
Es una técnica que se utiliza para determinar tendencias en el objeto de estudio. Es un
conjunto de preguntas dirigida a una muestra representativa de la población o
instituciones con el fin de conocer estados de opinión o hechos específicos.

2.5.1.2. Entrevista
Según Ñaupas, et al, (2010). Es una especie de conversación formal entre el
investigador y el investigado, entre el entrevistador y entrevistado, o informante,
consiste en formular preguntas en forma verbal con el objetivo de obtener respuestas o
informaciones y con el fin de verificar o corroborar las hipótesis de trabajo. (p.183).

2.5.1.3. El Análisis de contenido


De acuerdo a Ruiz, (2012) es “una técnica para leer e interpretar el contenido de toda
clase de documentos y, más concretamente (aunque no exclusivamente) de los escritos”.
(p.192). La inferencia es un elemento central del análisis de contenido.

2.5.2. Instrumentos

Como instrumento, para realizar el trabajo se empleó:

77
2.5.2.1. El cuestionario
Según Ñaupas, et al, (2013). Es un conjunto sistemático de preguntas escritas en una

cédula que están relacionadas a hipótesis de trabajo y por ende a variables e indicadores

de investigación. Su finalidad es recopilar información para verificar la hipótesis de

trabajo.

2.5.2.2. La guía de entrevista


Según Ñaupas, et al. (2013) Es el instrumento, la herramienta que sirve a la técnica de
la entrevista y es una hoja impresa o no, que contiene las preguntas a formular al
entrevistado en una secuencia determinada (p186).
Se aplicó a los magistrados y abogados

2.5.2.3. La lectura
De acuerdo a Ruiz,(2012) “es instrumento (…) que debe realizarse de modo científico ,
es decir, de manera sistemática, objetiva, replicable y válida”. (p.192).

2.6. Procesamiento y análisis de datos

Recolectar datos, según Hernández, Fernández y Baptista ( 2010). Implica elaborar un


plan detallado de procedimientos que nos conduzcan a reunir datos con un propósito
específico. Incluye determinar:

a) Las fuentes, en el presente trabajo de investigación la constituyen los informantes:


ellos fueron: jueces, fiscales, abogados, a quienes se les aplicó el cuestionario en base a
15 preguntas de tipo cerrada, y fue administrado en forma personal, en la medida que
fue posible.

78
CAPÍTULO III
RESULTADOS

79
3.1. Análisis e Interpretación de Resultados.
3.1.1. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
HOMBRES 9 9 60 %
MUJERES 6 15 40 %
TOTAL 15
Tabla N° 1 Población por sexo

Fuente: Cuestionario aplicado a estudiantes


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 1

80
3.1.2. Interpretación:
Se observa que; 9 encuestados que representan el 40 % respondieron que son varones, 6 de

ellos, que representan el 40 % son de sexo femenino

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos


Tabla N° 2 Población por edad

FRECUENCIA FRECUENCIA %
ABSOLUTA RELATIVA
7 7 47 %
5 12 33 %
2 14 13 %
1 15 7%
15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 2

81
3.1.2. Interpretación:

Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos


Tabla N° 3 Población por nivel de instrucción

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
LICENCIATURA 9 9 60 %
MAESTRÍA 4 13 27 %
DOCTORADO 2 15 13 %
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 3

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; un número de xx encuestados que representan el xx % respondieron que

tienen licenciatura, 8 de ellos, que representan 10. % son maestros y xx que representan un %

afirman ser doctores.

82
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 4 Población por área laboral
CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %
ABSOLUTA RELATIVA
Poder Judicial 3 3 20 %
Ministerio Público 7 10 46 %
Independiente 2 10 20 %
Procuraduría 3 15 14 %
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 4

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; un número

83
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 5 Reforestación como regla de conducta en los delitos de atentado

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
SI 2 2 17 %
NO 10 12 83 %
TOTAL 12 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 5

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; La interpretación de los resultados obtenidos permite establecer que la
reforestación no viene siendo fijada como regla de conducta de manera general, sino
excepcional, pues solo ha sido fijada en un 17 % frente al 83 % de casos en los cuales no ha
sido implementada.

84
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 6 Reparación civil como regla de conducta en los delitos de atentado

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
DE S/. 500.00 A S/. 1,000.00 8 7 67 %
DE S/. 1,000.00 A S/. 2,000.00 4 11 33 %
DE S/. 2,000.00 A S/. 3,000.00 0 12 0%
TOTAL 12 - 100 %
Fuente: Cuestionario aplicado

Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 6

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; La interpretación de los resultados obtenidos permite advertir que el monto de

reparación civil mayormente fijado en los delitos de tráfico ilegal de recursos forestales es el que

fluctúa entre S/. 500 y S/. 1000, equivalente al 67 %, y excepcionalmente se fijan montos

mayores (33 %); montos que analizados objetivamente resultan sumamente bajos para el

beneficio económico obtenido

85
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 7 Forma de tutela legal del medio ambiente más eficiente

CRITERIO F FRELATIVA %
ABSOLUTA
Inclusión de nuevas modalidades e incremento de pena 9 9 60%
Imposición de sanciones administrativas como comiso y multa 3 12 20%
Imposición de la obligación de resarcimiento por daño ambiental 3 15 20%
TOTAL 15 - 100%

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 7

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; xxx encuestados que representan el 70.% respondieron mientras que

86
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 8 Consecuencias más negativas de los delitos contra los recursos naturales

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Afecta el marco institucional de un país 2 2 13 %
Incrementa los índices de contaminación 9 11 60 %
Produce alteraciones en la economía 4 15 27 %
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado a estudiantes X ciclo contabilidad


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 8

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

87
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 9 conocimiento de la naturaleza jurídica del delito de atentado

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Es un delito de lesión 2 2 13%
Es un delito de peligro concreto 7 9 47%
Es un delito de peligro abstracto 6 15 40%
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 9

3.1.2. Interpretación:
Se observa que; xx encuestados que representan el xx.% respondieron que

88
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 10 Conocimiento de la pena del delito de atentado contra los bosques

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Pena privativa de libertad no 6 6 40 %
menor de 4 ni mayor de 6 años (
)
Pena privativa de libertad no 6 12 40 %
menor de 3 ni mayor de 6 años (
)
Pena privativa de libertad no 3 15 20 %
menor de 3 ni mayor de 8 años (
)
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 10

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

89
Tabla N° 11 Conocimiento de la naturaleza jurídica del delito de tráfico ilegal

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Es un delito de lesión 2 2 13%
Es un delito de peligro concreto 6 8 40%
Es un delito de peligro abstracto 7 15 47%
TOTAL 15 - 100 %
Fuente: Cuestionario aplicado
Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 11

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

90
Tabla N° 12 Conocimiento sobre la pena del delito de tráfico ilegal de madera?

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Pena privativa de libertad no
menor de 4 ni mayor de 8 años ( 3 3 20%
)
Pena privativa de libertad no
menor de 4 ni mayor de 7 años ( 7 10 47%
)
Pena privativa de libertad no
menor de 4 ni mayor de 6 años ( 5 15 33%
)
TOTAL 15 - 100 %
Fuente: Cuestionario aplicado
Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 12

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

91
Tabla N° 13 Percepción de eficacia de la legislación nacional para enfrentar los delitos de

atentado

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Es eficiente 2 2 13%
Es poco eficiente 8 10 53%
Es ineficiente 5 15 33%
TOTAL 15 - 100 %
Fuente: Cuestionario aplicado
Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 13

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

92
Tabla N° 14 Pena privativa de la libertad suspendida

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
3 AÑOS 10 10 83 %
2 AÑOS 1 11 8%
1 AÑO 1 12 8%
TOTAL 12 - 100 %
Fuente: Cuestionario aplicado
Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 14

3.1.2. Interpretación:
Se observa que, que la pena negociada en el acuerdo de terminación anticipada
mayoritario es el de 3 años de pena privativa de la libertad suspendida en sus ejecución,
lo cual equivale a un 83 %, quedando fijadas de manera excepcional penas menores,
como la de 1 y 2 años, respectivamente y que equivalen al 8 % cada una.

93
3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos
Tabla N° 15 Percepción de eficacia de las reglas de conducta aplicadas en la terminación

anticipada de procesos por los delitos de atentado

CRITERIO FRECUENCIA FRECUENCIA %


ABSOLUTA RELATIVA
Es eficiente 2 2 13%
Es poco eficiente 4 6 27%
Es ineficiente 9 15 60%
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 14

3.1.2. Interpretación:
Fuente: Tabla 15

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

3.1.2. Análisis de datos obtenidos mediante instrumentos

94
Tabla N° 16 Percepción sobre la conveniencia de introducir la reforestación como regla de

conducta en la terminación anticipada de procesos por los delitos de atentado

F F.
CRITERIO %
ABSOLUTA RELATIVA
Se justifica en todos los supuestos de la comisión
11 11 73%
de este delito
Sólo ante el supuesto que sea afectada un área
2 13 13%
comunal campesina o nativa
Solo ante el supuesto que sea afectada un área de
2 15 13%
protección ambiental
No se justifican en ningún supuesto 0 0%
TOTAL 15 - 100 %

Fuente: Cuestionario aplicado


Fecha: Noviembre 2017

Fuente: Tabla 16

3.1.2. Interpretación:
Se observa que;

95
CAPÍTULO IV
DISCUSIÓN

Conclusiones

96
Recomendaciones

Referencias bibliográficas

Abanto, V, M. (1997). Derecho Penal del Ambiente. Delitos y Técnicas de Tipificación.


(D. C. CARO C, Ed.)
Abanto, V, M. (1997). Derecho Penal Económico. Consideraciones Jurídicas y
Económicas. Lima: Idemsa.

97
Abanto,V, M. (1997).
Alexy, R. (2002). Teoria de los Derechos Fundamentales . Madrid : Centro de Estudios
Politicas y Constitucionales .
Alvarez, A, A. (2005).
Álvarez, A, A. (2005). Jurisprudencia Sala Constitucional. Tomo II, Caracas. Caracas:
Homero.
Andaluz, W. (2004). Derecho Ambiental. Lima: Gráfica Bellido.
Arango, R. (2005). El Concepto de Derechos Sociales Fundamentales (1ª ed. ed.).
Bogotá: Legis Editores.
Benavente, Ch, H. (2009). La Terminación Anticipada del Proceso en el Código
Procesal Penal de 2004, Aspectos conceptuales y procedimentales,. Gaceta
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Anexos

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