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TEMA 1.

REGISTROS Y TIPOS DE DISCURSO EN


ESPAÑOL

EL REGISTRO COLOQUIAL

Son cuatro los parámetros que sirven para identificar los tipos de registro:

• Campo: carácter técnico/ no técnico del discurso.


• Modo: canal o medio de transmisión. Hasta mediados del s. XX en el modo se diferenciaban
únicamente las vertientes oral y escrita. En la actualidad, la presencia de las tecnologías
permite diversificar los canales de comunicación. Tradicionalmente se relacionaban los
pares oral/escrito, coloquial/formal. Ya no es posible establecer vínculos directos.
• Tenor: papel del lenguaje en la situación comunicativa concreta (interactivo, informativo,
etc.).
• Tono: relaciones de formalidad entre los participantes. Grado de formalidad de la
conversación.

La aplicación de estos parámetros al registro coloquial se traduce en:

• Campo: cotidianidad.
• Modo: Oral espontáneo, si bien debemos tener en cuenta la diversificación de los modos
atendiendo a la presencia de nuevos escenarios de comunicación.
• Tenor: interactivo, si bien se combina con la transmisión de información.
• Tono: informal.

Además, A. Briz (2001: 41) añade los que llama “rasgos situacionales o coloquializadores”:
• Relación de igualdad entre interlocutores, ya sea social o funcional. La igualdad funcional se
identifica cuando, a pesar de registrarse roles sociales diferenciados que permitirían
establecer una relación de poder, dichos roles se desactivan en la conversación concreta de
que se trate.
• Relación vivencial de proximidad (conocimiento compartido). En las conversaciones suele
darse un grado variable de conocimiento compartido que se refleja en el empleo de
pronombres y proformas de lugar y tiempo, así como de enunciados sin relación predicativa.
• Marco discursivo familiar: espacio físico y relación de los participantes con ese espacio o
lugar.
• Temática no especializada: cotidianidad de los temas tratados.

En función de los parámetros anteriores, Briz caracteriza el registro coloquial por lo que denomina
“rasgos primarios”(cfr., A. Briz (op. Cit., 41)):

• Ausencia de planificación o planificación espontánea.


• Finalidad interpersonal o comunicación por la comunicación.
• Tono informal.
LA CONVERSACIÓN COMO TIPO DE DISCURSO

Características:

• Interlocución en presencia.
• Inmediata (aquí y ahora).
• Toma de turno no predeterminada.
• Dinámica, con alternancia de turnos inmediata.
• Cooperativa en relación con el tema de conversación y la intervención del otro.

Principios y máximas reguladoras de la conversación:

• Principio de cooperación (P. Grice (1978) MÁXIMAS: CANTIDAD, CUALIDAD,


RELACIÓN Y MANERA.
• Principio de cortesía (H. Lakoff (1973), P. Brown y S. Levinson (1987)), Principio de
cortesía (G. Leech (1983), H. Haverkate (1994))
• Principio de relevancia (D. Sperber y D. Wilson (1986))
• Principios argumentativos (J. C. Anscombre y O. Ducrot (1983))

Todos estos principios pueden activarse de manera simultánea durante la interacción.

Unidades conversacionales:

• Turno: unidades informativas que ordenan la conversación. A. Briz (2018) establece que el
hablante toma el turno dentro de una conversación cuando lleva a cabo una intervención que
es reconocida como tal por alguno de sus interlocutores. Si la intervención no es reconocida
como tal, no ocupa turno (se produciría una intervención sin turno). El problema que se
deriva de esta afirmación radica en que no siempre es posible determinar de forma taxativa
si una intervención está siendo reconocida o no. Además, para Briz las intervenciones que
refuerzan la función fáticoapelativa del lenguaje no ocupan turno y esta idea resulta
cuestionable, si tenemos en cuenta la distinción entre significado interaccional y
transaccional de L. Geis.
• Intervención: emisión informativa que rellena el turno. Tipos: de inicio y de reacción. Las
intervenciones de inicio pueden ser directas e indirectas. TODO TURNO SUPONE UNA
INTERVENCIÓN, PERO NO AL REVÉS. En ocasiones las intervenciones no son
reconocidas por el otro, con lo que no se alterna el turno. Las intervenciones pueden estar
verbalizadas o no estarlo.
• Intercambio: la suma de una intervención de inicio y otra de reacción. El intercambio
mínimo prototípico viene dado por estructuras de pares adyacentes de tipo invitación-
aceptación, petición-negativa, saludo-saludo, etc. TODA ALTERNANCIA DE TURNOS
SUPONE UN INTERCAMBIO, AUNQUE NO AL REVÉS.
• Diálogo o interacción: unidad de nivel superior constituida por unidades temáticas llamadas
SECUENCIAS. Los límites del diálogo se establecen entre intervenciones que son
solamente activas (intervención de inicio) o solamente reactivas (cierra el diálogo dentro de
una conversación). En este punto identificamos cierta confusión en lo que respecta a la
terminología empleada por Briz, ya que en A. Briz (2018) se habla de la existencia de
diferentes diálogos dentro de una misma conversación. ¿Debemos entender que dentro de
cada diálogo se identifican las secuencias? Esta cuestión no se establece con claridad.
• Habla simultánea: turno ocupado por dos o más intervenciones de hablantes distintos
superpuestas. L. Fant habla de la “propensión peninsular (frente a los interlocutores
mexicanos) a superponerse en el diálogo”. A. Briz (2001: 59). El habla simultánea pueda
darse porque:
- Existe un desorden en la toma de turno. Aquí la duración del solapamiento será
corta y su funcionalidad conversacional nula.
- Suscitado por el interés o polémica que provocó el turno anterior. En este caso
pueden manifestarse dos tipos de intenciones: colaboración (será solamente una
intervención de paso) o lucha por obtener el turno (el solapamiento puede
prolongarse hasta el final del turno compartido). Cuando las intervenciones
simultáneas de paso no provocan reacción o no son atendidas no constituyen turnos
de habla.
- No todos los casos de ausencia de turno se explican por la existencia de habla
simultánea. Puede ocurrir que ninguno de los interlocutores reconozca la
intervención de uno en concreto.

• Secuencia: es la unidad temática en la que se organiza la conversación. No todas las


secuencias mantienen las mismas relaciones. Es posible establecer jerarquías de secuencias
en su descripción.

EL ANÁLISIS DE LA CONVERSACIÓN

El análisis de la conversación debe partir de:


1. Reconocimiento de las unidades conversacionales.
2. Determinación de su rango (monológico/dialógico
3. Determinación del nivel inmediato de incidencia: enunciación (acciones e informaciones),
argumentación (intenciones, valoraciones) e interacción (relación del uno con el otro). Se
trata, en definitiva, del “para qué” de la conversación.

ESTRATEGIAS GENERALES DEL REGISTRO COLOQUIAL EN LA


CONVERSACIÓN

• Estrategias sintácticas o de construcción: sintaxis concatenada (Narbona 1989), consistente


en la adición de enunciados en la intervención del hablante tal y como le vienen a la mente.
parcelación, el rodeo explicativo (la información avanza lenta, al contrario que la
enunciación del mensaje, que es rápida), la redundancia (interpretada por Briz como un
mecanismo de cohesión y no para retener el turno), la unión abierta entre los enunciados, la
conexión a través de conectores “pragmáticos” (A. Briz 2001: 75) y entonación, el orden
pragmático (esto es bastante discutible, pues Briz entiende por tal la topicalización al
principio del enunciado con lo que llama “dislocaciones a la izquierda”. Parece que no tiene
en cuenta el principio de focalización final de Slobin), el relato (historias frecuentemente
dramatizadas que se suceden en el transcurso de una interacción) cuyo abuso, según Briz
(p.82) suele estar en relación con el nivel de lengua mediobajo o bajo del hablante.
• Estrategias contextuales: elipsis y deixis (destacan las referencias fóricas, tanto endo como
exofóricas), el YO como centro deíctico, el tú (a veces, la salvaguarda del túimplica el
desplazamiento del centro deíctico usando morfemas de segunda persona en singular o en
plural, pronombres indefinidos, etc. También es común el realce de los papeles de sujeto y
objeto con fórmulas como el dativo ético), enunciados suspendidos (gramaticalmente
incompletos pero con un valo ilocutivo completo) que se caracterizan fonéticamente por una
entonación abierta, inflexión ascendente y alargamiento en ocasiones de la última sílaba.
• Estrategias temporales y modales (usos del presente, del futuro, imperfecto de indicativo e
incluso la neutralización de modos verbales.
• Estrategias fónicas: entonación y pausa. La entonación asume la función demarcativa, de
manera que los tonemas o inflexiones finales muestran las relaciones entre los enunciados.
También pone de manifiesto la actitud modal del hablante. En cuanto a las pausas, Briz
distingue las léxicas y las extralingüísticas (ej.: silencios ante preguntas, peticiones u
ofrecimientos). Alargamientos fónicos de sílabas, usados para servir de apoyo a lo que se va
a decir o como refuerzo del decir y/o de lo dicho. La pronunciación enfática (que añade
información a lo comunicado). Las vacilaciones fonéticas, pérdida y adición de sonidos
(extremos en interlocutores de estrato sociocultural bajo o medio-bajo, aspiraciones, etc.)
• Estrategias léxico-semánticas. El uso de unidades léxicas es restringido y permite identificar
el predominio de áreas temáticas específicas. Este uso restringido conlleva el aumento de la
capacidad significativa de las palabras y el uso de las que Briz (p. 96) llama verba omnibus
(palabras para todo). Frecuencias léxicas: consisten en palabras o secuencias de palabras que
a veces aparecen marcadas sociolectalmente (p. 97). También se da el empleo de términos
muy marcados, como oler, husmear, alcahuetear, etc. Uso de la metáfora como instrumento
explicativo. Léxico argótico (o conjunto de rasgos vinculados a los usuarios que
interaccionan.
• Paralenguaje: lenguajes quinésicos, proxémicos, cronémicos, etc.). En el lenguaje quinésico
cabe diferenciar los gestos simbólicos (de significado convencionalizado) de los icónicos
(dependientes del contexto de enunciación) y de los rítmicos (parecen marcar y seguir el
ritmo de la conversación, vinculados siempre a la producción y no a la recepción). El código
proxémico se manifiesta de forma diferente a como lo hace en conversaciones formales (la
“burbuja” que separa a los interlocutores se rompe en español).

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